Texto digital de La nueva Troya de amor
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La nueva Troya de amor. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/nueva-troya-de-amor-la.

LA NUEVA TROYA DE AMOR
JORNADA PRIMERA
o Vengas en hora dichosa, valeroso Astolfo, amigo, que ya en mis brazos le ofrezco premio digno a tus servicios; pues que tu herosco valor merece que mi cariño la obligación resonozca en que me ha puesto tu brío, por hazañas, por victorias, que hoy a tu brazo he debido, destruyendo a los contrarios, que se oponen atrevidos a mi valor, a mi esfuerzo, a mi poder, y Dominio. Y así, teniendo ese brazo, que gobierna mis altivos Escuadrones, no hay recelo del contrario vengativo, ni la fuerza, ni el poder del Irlandés atrevido; pues si el Cielo me socorre, por ti ha de quedar destruido su poder, reconociendo, que solo un Vasallo mío, as bastante a contrastarle, dando a su Reino castigo, Las honras que vuestra Alteza me hace, en tanto las estimo, que solo con la grandeza de ser su Vasallo, vivo mas alegre; que adquiriendo de todo el Orbe Dominio. Fortuna en que te he agraviado, que así te extremas conrmigo? Puer que de veinte mil hombres, solo yo vengo captivo a Transilvanía; y ya pienso, según el gesto al Rey miro, que ha de mandar en el aire colgarme para rátimo. Que haya persona, que en guerra se meta, Cielos Diviaos! pudiendo vivir en paz, sin exponerse al peligro de una bala, de un flechazo, de una lanza, o de ir captivo tomo yo? Mal haya, amén, mi infausto, y contrario Signo: De buera gana romara haber yo mujer nacido para quitarme de andar en los pasos que hoy me miro: pero por no paderer un mal de madre contiruo, un parto, y tras sus dolores andar arrullando niñor: sigo, qué mejor estol hombre, aunque preso me miro, Que en fin rendido el contrario se retiró, Astolfo amigo? Refiere de la bata la el suceso, que mi oído afablemente te atiende. De aquesta manera digo: Salí de tu invicta Corte en busca de tu enemigo con veinte mil valerosos hijos de Marte atrevidos, que ya cartaban victoria de tus contrarios altivos, pues con salira campaña juzgaban haber vencido. Dentro de muy breve tiempo a la vista nos pusimos d el Escuadron del de Irlanda, mostrando se más festivos, tus valientes Transilvanos, viendo cergano el peligro, porque con la competencia cobró su esfuerzo más brío Puestos en orden los Campos con astucia, y con arbitrlo, las Cajas, y las Trompetas dan de embestir el aviso. Trabose tan cruel batalla, que el ánimo más invicto pudiera allí recelar, ya neutral, o ya remiso. El Sol confero se hallaba al ver uno, y otro altivo Ejército en competencia acometerse nocivo; y aún pudiera el Sol temer que el humo de tantos tiros, o sus luces en pañaran, o le eclipsaran sus brillos, Tanta sangre por los campos se vio en corales nativos, que la esmeralda del campo tornar en rubí las vimos. Las olas de sangre humana, forman un coploso Nilo, en que temen anegados correr tormenta los míos. Tres heras duró el combate, habiendo muerto infinitos de la una, y de la otra partes Y yo viendo que indeciso el triufo se reconoce, en un caballo, que es hijo del viento entro en la batalla, al General solicito, hallole, y a singular contienda le desafío, acepta, y tan valeroso llega a oponerse a mi brío, que a no ser yo, recelara de su valor lo atrevido. Pero viendo, que tu honor estriba en el honor mío, con tal fuerza le acometo, que al enristre que nos dimos, las lanzas hechas astillas a los aires despedimos, Los caballos vacilando quedaron del recibido golpe, echando en vez de espuma rojo humor, que corré en hilos, Viendo rompidas las larzas, y los caballos rendidos, ambos a ple nos echamos con ligereza, y con brío: porque acaben las espadas lo que erró el fresno macizo. Diestro para mí se acerca su General, yo me afirmo, y tirándome un revés, con la ródela me libro; córtole un tajo, de suerte, que a pesar del diamantino morrión, avíó su sangre viso. de su muer Y aunque mi contrarlo se halla cuasi del golpe vencido, con más foria me acomete, y yo con más le recibo, españa Al ievanta para ofenderme, diviso un blanco, que a mi victoria alno le abre seg puesto que al ejecutar su intención, paso atrevido a su muerte, con mi de u castigo; con mí es del brazo, pues por que desarmado le miro, le entro mi espada hasta el pomo, mi enemigo. y dol mú Mirando entonces su Campo al General destruido desfallece, y solicita retirarse fagitivo, dejando para librarse el Campo entonces por mío, Síguenle, pues, mis Soldados, vuelven con despojos ricos, apellidando victoria con apararos festivos. Seis mil hombres les matamos, y mil quedaron captivos, y entre e los este buldado, que por su humor peregrino tralgo, señor, a tus ojos, y con él un exquisito Retrato, que traía al cuello el General enemigo, de una Dama, que es milagro de perfecciona y prodigio. También traigo aquestas cartas, que le sacó de un bolsillo tin Soldado al General, después que le hube rendido; y por si acaso importasen, humilde las sacrifico a tu Alteza, pues quicí te darán algún avilo del contrario, y lo que intenta contra este Reino: Esta ha sido la victoria que he logrado, el Laurel, que te desico, la gloria, que te engrandece, el triunfo en que te eternizos Estas son las Cartas, y este el Retrato, y yo un rendido vasallo, que logra el triunfo de besar tus pies luvictos. Viose hombre más hablador? Cuarenta mil desatinos ha dicho en este romance: Para decir, que fue, y vino, no es menester tanta atenga; mas si yo hubiera vencido, y contara esta batalla, el estruendo de los tiros, no acabira de parlar en cuatro meses, o cinco. De nuevo llega a mis brazos, Astolfo, que hoy en ti miro el colmo de mi Corona, y así el premio te apercibo: todos mis Reinos gobierna, has cuenta que otro yo has sidos puer solo de aquesta suerte tendrás premio merecido. Mil veces beso tus plantar, Vete a descansar, amigo. confiado de que tus prendas, como mereces, estimo, De tu Vasa la me precio, y ruego al Cielo Divino, se próspete tu grandeza, no una edad, si no mil siglos. . Quién sois vos, Soldado? . Yo soy lo que vos fueréis, servido: nada he sido; mas ya sol algo en ser vuestro captito; pues por mí hasta aquí, señor, ni sol, nl he de ser, ni he sido. Cómo os llamáis? . Tengo un nombr mul extraño, y exquisito. Y cuál es? . Tumor me llamo. Tumor? . Sí, señor luvicto. Pues por qué os llamáis Tumor? Señor, Tumor me apellido, porque me engendró mi Madre de una caída, y se hizo en su vientre una hinchazón, que dio atridos los vecinos, que murmurar, pues decían: Que accidente aquese ha sido a mi Madre? Y respondía: Di un tropezón tan maligro, que caí, y pude matarme si hubiera caído de horicos, y no hubiera dado en blando; de aquesto se me ha crecido el vientre, y este Tumor, que me da mucho cosijo. Compadecisos del mal le aplicaron infinstos remeios, pero hasta el cabo de nueve meses, no vino ha deshacerse el Tumor; pues una noche imagino, que tuvo grandes dolores mi Madre, y dio muchos gritos: los verinos acudieron a solicitar su alivio; y estando delante todos, se convirtió, señor mío, aquel Tumor de mi Madre en haberme a mi pariao; y al verme todos, dijeron Grande furtuna ha tenido vuesamércel, mi señola, pues aquel Tumor maldito le le vino a relelver en aqueste Tumoleito, Este, señor, es mi nombre, de aquí nace mi abeslido, mi casa, y mi desce dencia de Tumores tan antiguos. De donde eres natoral Yo de barriga, imagido, Por tu Pateia te pregunto, Islanda, señor, ha sido, Está bien: en mi Palacio puedes quedarte conmigo, Beso plantas, y suanetas de Príncipe tan benigno, que sabe curar Tumores, pues les sabe dar alivio Ver pretendo aquestas cartas: dice aqueste sobrescrito: A Anteo; Príncipo Sueco, guarde el Cielo muchos siglos, Rompo esta nema, quizá importará aquesto aviso, para saber la intención del Irlandés atrovido. Príncipe, si vuestra Alteza de mi hija idolatra fino la hermosura, brevemente puede ponerse en camino: y para que la conozca, eso Retrato le envío; pues por estar ya cercanas: sus bodas, le dol aviso se parta luego, que ya a pretenderla han venido de Escoria, y de Dinamarea los dos Príncipes invictos. Y pues la suerte ha de ser quien dé el premio merecido con mi blja, y con mi Corona, a vuestra Altiza le aviso sea breve aquesta fornada; pues a empeño tan preciso hoy mi voluntad os llama, y convoca mi cariño. Clodeveo, Rey de Iriandas. Leer otra determino, abierta estás dice así: Esuardo, luego a proviso, que hayáis leido esta Carra, os mando, que con sigilo despachéis con un Soldado ese pliego, y ese vivo Retrato de mi hila, a Anteo, Príncipe de Suecia digno, Y pues os encargo a vos tal acción, será preciso me obedezcal; y el socorro breve esperad, que ya envío a llamar a Anrao, porque darle estado se lielto a mi hija: y a aquesta Corte los Príncipes han venido: de Escocia, y de Diramarca, y aquel que fuere elegido por noble esposo de mi hija, me ayudará como hijo, para que de mis contrarios alcance el triunfo a que aspiros E . Estatal General el Rey Clodóveo ha escripto, Ver quiero aqueste Retrato: válgame el Cielo Divino! qué divinas perfecciones! qué hermosura! qué prodigio! Sin duda naturaleza se esmetó en tan peregrino rostro, poniendo al formarla el resto de su artificio: Si así aficiona pintada, qué será (Cielo Divino el otiginal? Si aqueste es Retrato parecido? Ansorto estoy de mirarla, y a su hermosura rendido: hechizo han puesto a mis ojos de sus ojos el hechizo. Háblame copia divina, porque yo estol persuadido, a que estás viva, pues matas, o a que con mirarte vivo. Tumor, dime por tu vida, mira este Retrato; amigo, conoces por dieha al dueño? Es acaso parecido allorigioal ? Responde, que me tiene sin sentido, Y como que le conozco, y muchas veces le he visto: pero es mucho más hermosa de lo que te ha parecido, lo que hay de vivo a platado, y de la pintado al vivo. Absorto al verle he quedado: a mi unas letras diviso: Estrella (dice) de Irlanda Pricela: dime si ha sido este su nombre, Tumor? Su nombre; señor, ha sido, Por qué modo consiguiera, por qué suerte, o qué camino, ve mujer tan soberana? No ré yo con qué motivo padiera lograr la dicha de ver su Cielo divino! Pues aunque todo mi Reino perdiera por conseguirlo, mas alamte me mirira, sienno su esclavo reudido, que con conseguir del Orbe el Cetro el mando; y Dominios Pes, señor: eso es muy fácil, hay sino luego al proviso se parta tu Alteza Irlanda, previviendo unos Navios, pues puede hacerlo más fácil, que comerme yo dos bigos. Lo que me embaraza es solo ver que el tan opuesto mío su Padre, pues siempre tiene guerra tan enfurecido con este Estado, que no perdona, airado, ni impío, al más mísero Soldado, que no le pase a cuchillo en siendo de Transilvanía: mira que hiciera conmigo, si en su Relno me encontrira? Si yo tuviera nn amigo en su Corte, que le diera ayuda al intento mío, ocultándeme en su casa con recato, y con sigllo, disfrazado me partiera a conseguir el alivio de ver mujer tan hermosa. Si eso intentas, señor mío, con mucha sacilidad pudieras tu conseguirlo? Yo tengo un deudo cercano en un verino cortijo de Jrlanda, que hay una legua de él a la Corte; y te afirmo, que allí pudieras estar disfrazado, y escondido; pues con un corto interés, que le dieras a mi Primo, sin declararle quien eras, con un intento fingido, te asistiera, y regalara. Y cree de mí, que aunque he sido un pobre Soldado, sol muy honrado, y bien nacido, y mal secreto; y también aunque gallina, te afirmo, morir contigo, que sol para alcahuete muy fino; y allá en la Carte de Irlauda de muy pacos conocido. Y quién con tu Primo vive? Él solo siempre ha vivido, que es una casa de campo la que habita. . Es hombre rico No, señor, un pobre anciano. Pues, Tumor, yo he de ir conisgos y un disfrín ha de valerme, para que el intento mís se logre: mira, Tumor, que de ti mi vida fío, y que por paga te ofrezco cuanto valgo, y cuanto he sido. Bien puede fiarse tu Alteza, que callaré, señor mío, mas que un muerto; qué es un muerto? Mas que un mudo, poco he dicho: Mas que un palo, qué es un palo? Mas que un Mercader mezquino cuando le piden prestado, y se hace desentendido. Pues, amigo, luego al punto los dos hemos de partirnos en un Bajel, y a mi hermano dejaré en el Reino mío sestituyendo, hasta que vuelva: Bajel es preciso di poner, en que partamos; Ay, Estrella, si el asilo de tus luces le instuyera a mi corazón benignos, favorables, yenturosos, amigables vaticinlos, dijera, que buena suerte en mi Estrella haría tenido. Ay de mí! Si es que me pescan en Irlauda, yo imagino, que por alcahuete tengo de tener muy malos Signos en mi Estrella; pero siempre el alcahuete ha tenido fuellidales, paca es en estos tiempos oficio estimado el de alcahuete, puea ha hecho mil hombres rieos, Qué ocasión, querida Estrella, das para tal sentimiento? De qué nace el cruel tormento, que tu quietud atropella? Qué causa retira, y sella de tu rostro la alegría? Declara tu pena impía, que de tu semblante arguyo, pues que mi amor es tan tuyo, y es tu voluntad tan mía. Cuando ya felice estado pretendo que toes, hija, no es bien, que tanto te aflijo un pesar desazonado, no es bien, que en llanto anegado te atormente tal desvelo, solicita, hija, consuelo, vea yo en tu rostro alegría; pues das confusión al día con eclipsarse tu cielo. De Dinamarca, y Suecia los Prícipes han venido, con el de Escocla lucido, a ver si tu amor aprecia su voluntad; y no es necia su suerte legrando en ella la dicha de que tu bella mano piensan conseguir, por ver si les llega a influir hoy tu favorable Estrella. Anteo, Ricardo, y Valerlo, hoy a mi Corte han llegado, pretendiendo con agrado darle realces a mi Imperio: a tiempo, que el vituperio padezco de una batalla, perdida en que la muerte halla mi General por su suerte, y aquesa sangrienta muerte juró su esfuerzo vengarla. Hariéndole despachado a. Anteo un pliego, y Retrato, para que al falice trato de tus bodas venga, ha hallado mi pena el desazonado pesar, que me ha combatido; pues Anteo no ha recibido copia, ai pliego, con que halla mi mal, que con la batalla también quedaría perdido, El por la posta previno, antes que llegue mi aviso, acudir a este preciso empleo, que le da el destino; sin tu Retrato se vino a pretender tu belleza; y así, hija, en aquesta empresa da alivio a la pena mía, no es bien que tanta alegría perturbe tanta tristeza. Hoy hablarte solicitan los tres Príncipes amantes. O, llegue mi muerte antes, que un hálago me repitan! Porque si el gusto me quitan, y gusto no hallo en rerdad casarme, qué crueldad mayor pena me previene, pues que voluntad no tiene, quien no tiene voluntad. Por tu obediencia, señor, a su vista me permito; aunque en vano solicito dar templanza a mi dolor. Festéjeme, pues, su amor, verás que nada merece, pues la pasión que en mi crece nace de oculto pesar, y mal se puede casar quien casarse no apetece. Pero para hacer tu gusto, y por mostrar mi obediencia, haré al dictamen violencia, bien a costa del diigusto: a casarme no me ajusto; pero es tuyo mi albedrío, y obedeciendo confío, conozcas, que restituyo hoy a tu amor lo que es tuyo, violentando lo que es mío, Estimo de tu recato tan discreto proceder, que aquesta opinión vencer podrá del amor el trato: dentro de un pequeño rato llegar in a tu presencia los Príncipes, tu obediencia paso alegre a referir, viendo, que ya a permitir llegas, de hablarte licencia. En vano mi Padre intenta casarme en esta ocasión, puesto, que mi inclinación a casarse no se alienta: no porque mi pecho sienta, amor, que impida esta suerte, sino porque juzgo fuerte trance, el de mirar rendida mi voluntad con mi vida, viendo en casarme mi muerte, Mas de una vez he soñado, porque me llegue a afligir, que con casarme, morir veré mi vida, y mi Estado; y aún mi esposo desangrado he visto (oh terrible suerte!) padecer injusta muerte, porque me llegue a estimar: pues como puedo desear yo, Cielas, mi propia muerte? Prima, en vano es tu querella? de los sueños no hagas caso, dile a tu ventura paso, no receles daño de ella: Y advierte ahora, hermo sa Estrella, que del sueño es falsedad lo que turba tu beldad, llevándote a ese despeño, pues la verdad de tu sueño, nada tiene de verdad. Señora, no creas del suevo nada, y ejemplo te dol en lo que he señado hoy, que fue un gusto no pequeños Soñaba, mirarme dueño de una csión mul pía, que yo ha sídeme había, y que la tenía en mi mano; mas desperte, y me hallé en vano; pues vi la mano vacla. Persuadirte no es racen a tan temerario lutento, y así con aqueste cuento satisfaré tu pasión. Un hombre en una ocosión soñó que un Toro le daba muerte, y en sueños estaba dando gritos sin concierto; mar con el susto despierto, muy bueno, y lano se hallabas Sin embargo, no entendía mirarse libre del Toro, como yo con el tesoro, que en mi mano le tenías mar despertando otro día, tuvimos claras señales de no ser, no, tan fatalas nuestros sueñor: con que tienes ejemplo en males, y bienes, que en sueño hay blenes, y males. Ay Marcía! Ay Prima! Y qué en una mi mal allilar procuran vuestras voces, con que apuran mas mi dolor inhumano: el sentimiento es tirano, que adelanta mi tormento, pues nate mi sentimiento de considerar, que alrada es cualquier gloria soñada, y no es soñado un tormento, Ya tu Padre, prima mía, con los Príncipes va entrando, no estas, no, pesar mostrando, muestre tu restro alegría. Ay mi Clori! Mal podría mi pena disimular, mal podrá gusto mustrar la pena en que mi mal caba; y si hoy mi vida se acaba, se acabará mi pesar. Bien pueden vuestras Altezas llegar, que ya mi hija aguarda movida de mi obedieneia, de mi respecto obligada: Y aunque a un penoso necidente se ve su salud postrada, no se nlega a los cariños, ni finezas cortesanas: que de vuestros nobles pechos se reconoce obligada. Solos llegad, que yo intento retirarme a esotra sala, porque cuazá mi respecto puede en algo embarazarla, A su festejo os permito, debajo de la palabra, que todos tres me ofrecéis, de que disgusto no salga de tan noble competencia; pues al que viere lograda su suerte, ha de ser sin que se sienta el que no la alcanza, Por elección ha de ser mi hija con uno casada, quedando los dor gustosos, aún sin lograr la esperanza: y ojalá para los tres agualmente yo legrara tener tres hijas, tres Reinos, porque en cada uno se empleara mi voluntad, mi Dominio, mi hila, mi sangre, y mi casa. . Sea, señora, vuestra Alteza por mi fuerte bien hallada. Para hacer, fe iz la dicha de llegar hoy a sus plantas. Gozando al veros los tres el logro en nuestra esperanza. Que vuestras Altezas lleguen con buena salva a Irianda me alegro: qué mal lo finge o la lengua, cuando forza da de lo que habla se disgusta, pues le disgusta lo que habla. En mí vieve no un amante, sino un esclavo, que en raras finezas demonstrara lo que vuestras, prendas altas estima, solicitando si son de vos estimadar mis atenciones, que lleguen a lograr dicha tan alta, como ocuparse en serviros, que es la ventura más alta: Y si como solo un Reino Príncipe suyo me llama, de todo el Orbe, y su espacio dueño absoluto me hallara, estuviera más gustoso, no por hallarme Monarca del Mundo, si por tener tropeos, y glorias altas, que sacrificar humilde a vuestras invictas plantas. Yo vengo, soñora, alegre, dando allento a mi esperanza, que empleada en vuestro festelo tiene merecida paga de un deseo, que obsequioso a Deidad tan soberana tributa en veneraciones lo que no explican palabras. Mi Relno a esas plantas pongo, para que en ellas realzada mi Corona, se acredite, logrando la aventajada Alteza que solicita; pues aunque humilde se halla mi Corona, por ser mía, cuando es a vos consagrada, del centro de su bajeza sube al solio de esas plantas; pues cuando se os rinde humilde; ventarosa se levanta. En aquesta competencia teme quedar desairada mi persona: pero siendo vos el objecto de tanta, noble, rendí la fineza, no es bien se halle desmayada mi veluntad, pues le alienta la peregrina, gallarda lefluencia de tal Estrella, que mi ventura señala favorable, pues si quedo por tropeo de aquesas plantas, qué mayor gloria pretenden mis altivas esperanzas? Con mi persona, mi Reino hoy rendido se avasalla a esos ples, mirad que es justo mire la suerte lograda de vuestra memoria, pues consiguiendo vuestra gracia, en lo que toca a serviros, ya se considera ufana mi ventura, cuando vo? le dais segura confianza; pues si a vuestra mano aspiro, hoy en vuestra mano se halla la palma de mi Corona, y de mi triunfo la palma. Negarme reconocida a tan noble, realzada fineza, como conezco en vuestra atención gallarda, no fuera bien; y así digo, que ya por mi parte se halla admitido el galanteo, porque mi Padre lo manda, no porque mi inclinación mire a caarme inclinada. Festejad en hora bueva, que yo siempre cortelana corresponderé, cumpliendo lo que mi Padre me encarga. Que yo elija esposo es fuerza, por advertirme obligada de mi Padre, de mi Reino, aunque voluntad me falta: y así aquel que yo eligiere llegará a ver cuando alcanza mi mano, que fue la suerte, quien dio suerte deseada a sus méritos; y así lo que de mi parte se halla es decir a todos tres, en pretensión tan gallarda, les dol de esperanza alivio; pero a ninguno esperanza, porque quede así la suerte en todos equivocadas. . Qué diferente cuidado, que en mi Prima, en mí se halla! Pues después que he visto a Ánteo siento una inquietud, que causa desasosiego en mi pecho: persoúa tiene bizarra: o si me diese el destino la suerte de que casada con él me viese! Oh Amor haz un milagro, puer tantas vecer se vieron tus flechas en hálagos tranformadas. . Que yo sola aquí no tenga con quien divertir mis ansias! En qué Comedia se ha visto falte un mozo a la criada? Desculdo ha sido del Poeta, súplasele aquesta falta, que quitá me dará amante en la segunda Jornada. . Ya, Príncipes, la razón de Estrella entendisteis clata, a todos tres nos admite, y nos da de festejarla licencia: pero advirtiendo, que hoy a ninguno señala: y así podemos partirnos a discurrir de obligarla el camino, porque lleguen nuestras finezas a darla Indiclos del mucho amor, que en nuestros pechos se esmalta. . Justo será que intentemos demonstraciones gallardas, ya en festines, ya en saraor, ya en torneos, justas, galas, a que amante se dédica mi voluntad abrasada. . Pues a conseguir la gloria de saber el que le agrada, para que el más venturoso logre el triunfo que le aguarda. .̱ Según hemos navegado, me parece que algún Poeta por el aire nos ha traído; pues cuando alguna Comedia escribe, o algún Romance se le concede licencia de acercar lo dilatado, de apartar lo que está cerca, de tornar las noches días, hacer los días noches negras, y de que camine un hombre en tres horas tres mil leguas: terbi gracia, pues tú, y yo tan dilatada, y tan fiera jornada haremos pasado, como paso de Comedia; pues de Transilvanía acá nos atraje la violencia en seis días, que solo puedo aquí licencia Poeta hacer aqueste milagro: y aún plegue a Dios, que por esta Jornada no satiricen al que escribe esta tragedia; pues hay tales murmurones, que no perdona su lengua aún el más leve desevido, como si tan fácil fuera en una Cemedia sola poner cuanto ellos Ideans y Pero dejando esto a parte, ya en Irlauda a verte llegas, donde lograr tu esperanza podrás, pues ya estamos cerca de la casa de mi Primo: bien es quitarte la Alteza por tu amor, pues él te obliga a venir con tal bajeza disfrazado, que de ti no dejas algunas señas. Mas contento estol, Tamor, al verme de esta manera dirfrazado, que gozando alta Majestad suprema; pues si reo a Estre la divina, qué mayor bien, qué grandeza, puedo desear, que mirarme, como Mariposa tierna a las luces de sus ojos arder con llama secreta? Señores, qué haya hombre humano, que venga de esta manera. por Mares, y por caminos, dejando tanta grandeza, con peligro de su vida, por solo ver una Estrella? No biclera yo tal locura, ni aún por los siete Planetas. Qué es lo que dices, Tumor? Digo, señor, qué es aquesta la casa de mi pariente, que allá dije en la otra tierra, y así, si tu gustas, llama. Llama, en nada te detengas. ̱. Hola Roberto, ha de casa? Quién es quien llama a mis puerta Tumor sol, no me conecer? pero haces bien, porque fuera grandísima pesa dumbre, que tu tumores tuvieras conocidos, pues sin duda, mucha fatiga te dieran. Mucho me alegro de verte, vengas, Tumor, norabuena, de dónde vienes ahora? Este cuento sea respuesta: Sentó, plaza un alentado mancebo, de brío, y fuerzas, que deseaba ser Solddado, por el valor que le alienta, Vuese a la guerra a servir, hizo ausencia de su tierra, y al despedirse de todos sus amigos, con soberbia decía: a Dios, que ya me vol donde mi valor se vea, voy a hacer muchas hazañas? adiós, a diós: a la guerra. fuese, y diose la batalla, quedando caitivo en ella el tal mozo con un Amo, que dor mí! palos le diera. Con la hambre, y con los trabajos. de ser Soldado escarmienta. Vuelve a su tierra mul pobre, con la color macilenta, molido a palos, y en fin, hecho todo una miseria. Pregúntanle sus amigor, de onde viene: y él a estas razones, dice muy tierno: De la guerra, de la guerras Lo mismo a ti te respondo: Pui por mi mal, nunca fuera, a la guerra valeroso, míreme captivo en ella, con trabajos, muerto de hambre Dol a tu casa la vuelta, preguntasme de aonde vengo, y así te dol la respuesta, al verme tan abatido, de la guerra, de la guerra. Ea, no te aflijas, que ya en mi casa alivio encuentras, entra a ella; y descansarás. Ya que tu favor me esfuerza; por mi amor al camatada tendrás en tu casa misma; es un grande Cabalero, que ha corrido la tormenta, que yo, quedando captivo, volver no quiere a su tierra, que es Escocia, porquedice, que le importa con cautela quedarse aquí retirado. Que sen muy en hora buentta Este bolsillo por ahora, que mil escudos encierra, te doy para su regalo. Aqueso es hacerme ofensa? Dispensad la cortedad: que como el Cielo conceda, que mis intentos se logren, tendréis más paga en mi hacienda, en mi persona, y mi vida, que ya vuestra se confiesa. No tomaré por mi vida, si me dais, señor llcencia. Tomad la bolsa, Roberto, no estéis ahora con tal flema: que rabie por agarrarle, . y se esté haciendo de pencas? Tomadle, por darme gusto. Pronpta se halla mi obedieneia y así, entrad, no ya en mi casa, pues desde hoy la llamo vuestra, que a prevenir me adelanto se aderece con decencia un cuarto en que descanséis, y aun que no como merecen vuestras prendas, a lo menor, lo que pueda mi pobreza. . Ea, señor, ya estás contento, Pues no? Si a mi amada Estrella espero ver, y mañana así que las pardas aleblas tiendan con ln uegro manto, celebrando las exequias del ya difunto Timbreo, partir pienso de esta Aldea, para la Corte de lilanda, donde el dlsfraz que me alienta me dejará examinar lo que mi afecte desea. Vamos, que contento vivo, porque el plazo se le acerca a mir dichar venturoso, si yo logro aquesta empresa. Vamor de esta a descansar; que ya Tumor lo desea, pues se mira tan molido, que ya resuelto en materia, se considera Tumor de los pies a la cabeza. Ea, Amor, hoy de tus prodigios se ha de conocer la fuerza. Ea, sueño, ya este Tumor, a tus descansos se entrega. Ea, Estrella, ya de tus rayos breve seré la influencia. Ea, sueño, durame más, que la vida de una suegra. Abrevia el paso a mis dichas, Amor, pues Deidad te ostentas. Fortuna, libra a Tumor de andar hecho una veleta de viento, de aquesta forma dando vueltas, y revueltas. .
JORNADA SEGUNDA
Cese, Prima querida, la violenta pena, que acerbamente te atormenta, no Intentes afliguda darle vida al pesar, muerte a la vila cuando tu Padre intenta, que gustoso tu amor se emplee con un felice esposo a tu pena entregada, de tu sosiego vives olvidada Cuando varios cortejos tanto Príncipe alienta en sus festejos se mira tu belleza combatida de dura, cruel tristeza? Cuando hoy salen al monte los Príncipes haciendo en su Horizonte Cludad el despablado, puesto que con la caza han intentado obligarte rendidos, correspondes su afecto con olvidos? Por qué de aquesta fuerte te entristeces? Sepa yo la ocasión por que enmuderes. Declárate conmigo, pues que tu Prima sol; y ya me obligo a estar mul de tu parte, si en algún modo puedo yo aliviarte. En vano me persuaden tus razones, Clotí querida, pues mis confusiones decirte dificulta mi voz, que aún de mi propia vive oculta: y solo nacen mis tristezas todas de mitar tan cercanas ya mis bodas; pues un sueño me advierte, que solo con casarme hallo mi muerte; y en lance tan penoso, muere conmigo aquel que elijo esposo; pues cruel mano atrevida a mi esposo, y a mi quita la vida, a él con airado acero, y a mí yo propia, y por vengarle muero. Y aunque hasta ahora ninguno me ha agradado de los Príncipes, crece mi cuidado por no darle la muerte al que eligiere por su dura suerte: que si a casarme llego, mi esposo, y yo, seremos muertos luego, Esto un sueño me avisa, que varias noches cruel me atemoriza tan repetidas veces, que estorba de mi amor los interesles, al tiempo que mi Padre quiere casarme, porque más le cuadre: y cuanto más el plazo está cercano, veo, Clorí, mi muerte está en mi mano: Por lo cual me desisto de casarme, aunque en vano lo resisto, viendo (oh rigor tirano!) que es el fin de mi vida a cercano. Aqueste es mi tormento, que combate cruel mi pensamiento: este es el sueño, y este es el encanto, que crece mi temor, amiga, tanto: Mira si causa tengo de excusarme al rigor, que me prevengo; pues, aqueste importuno lance, no deja que me incline a alguno de los que ya constantes sus finezas ostentan muy amantes; pues sin de esposo a alguno dol la suerte, en vezade darle premio, le dol muerte: mira si causa muy bastante ha sido esta, para que viva sin sentido. No des crédito, no, con tanto empeño, hermosa Estrella, a un sueño, cuando prudente miras, que los más de los sueñor son mentirar: Divertirte procura de esta pena, no turbes tu hermosura: hoy con la caza puedes alegrarte, pues para que agradarte puedas, plumas, y galas, que de su honor son seguras alas los Príncipes previenen, y ya dispuesto tianen los Monteros, y Guardas: no temas, no, que en vano te acobardar, y a el pesar que bas contado dale crudito tú, com Ya, señora, prevenido; los Príncipes, y bizarros, solo a vuestra Alteza esperan, para salir hoy al campo. Sus galas invidió Adonis; y sus plumas, y penachos, como cosa, de aire, al viento están con aire alegrando. Tan galanes se aperciben, que sus galas dicen claro, su amor, y que te enamoran, pues que te han galanteado. Para divertirte quieren buscar fieras en el campo, y si una hermosa los mata, las fieras han de pagarlo. Bien a cesta del dolor salgo de la Corte; vamos: que mal ún pesar se alivia, y mal descansa un cuidado! Pero ya, pues es preciso, tn vano es el excusarlo, que en la que remedio no hay, buscar remedio es en vano. Vamos, Prima: o si lograse, . que Auteo, a quien Idolatro, me entendiese el corazón, pues con él firme lo hablo. . Dime, Tumor, por tu vida, quién es aqueste gallardo Joben, que en mi casa tienes Mul bien puedes declararlo, soñado. No hay para que te lo ulegues Aqueste es un noble Hidalgo, natural de Escocia; y tiene por nombre, Ramiro; y claro es hombre mul principal; y aunque ver que sol su criado, no sé más, de que cartivo conmigo también ha estado, que sin duda a aquesta Corte viene a algún neguelo extraño, esto es lo que sé (ay de mí!) que estaba ya reentando por reventar el Tumor, según le miraba luchado. Pues aquí tu señor viene, Y anda tan embelesado, e infensato, que imagino, que ha de quedarse infensato, Adiós, porque ya es preciso acudir a mi trabajo. . Anda muy en hora buena: Ah, señor, en qué pensamos? Ahora estás de sursumcorda, tan confuso, y admirado? Copia divina, qué hechizo tan vehemente me has dado, que de mi proprio me olvido, no estando de ti olvidado? Como has podido obligarme a perderme por tus rayos; pues al buscarme he perdido, al verte a ti solo me hallo: Como ha podido un bosquejo, como puede este Retrato darme pena en lo que es gloria, gloria en lo que estol penando? Como todo mi albedrío a ti se mira postrado? Como estoy muerto por verte, cuando tu vida me has dado:? Si así me rindes pintada, y por dicha a verte alcanzo, el original perfecto cómo quedaré al mirarlo? El juicio tiene perdido; irme pretendo, y dejarlo: que así descansara, pues la soledad es descanso. . Sentidos, Alma, potencias, vida, ver, aliento, y cuanto en mi juventud se anima, a este divino Retrato atended todor, porque su perfección admirando, mis sentidos se habiliten, mi ser, se encuentre empleado, mis potencias se recreen, mis ojos regerijados no se aparten de su vista, pues vista les ha prestado. Mi corazón la idolatra noz fesándose su esclavo, que así es cierto su placer, pues servirte es acertado: mi prorla mel ancorla algún sueño me ha causado: en esta silla le ofrezco o a mi mal algún descanso, si er que descansa quien tiena amor a un mudo Rerrato, y con la imaginación vive siempre butallando, por lograr este deseo, que en mí está tan deseado. . Si es que queréis divertiros salid esta tarde al campo, porque así: pero qué miro? Al sueño yace entregado a darle aviso venía de que el Rey anda cazando, en este monte vecino; mas no quiero despertarlo. Mar intempestivamente o todo el Cielo se ha nublado, y de repente las nubes arrojan copiosos rayos. Agua, y granizo despiden los Cieles, y tan alrados están; que anuncian horrorer: a esotra sala me salgo, no quiero estorbar el sueño, que goza tan sosegado. Pues está cerca esta Quinta, ella sirva de reparo contra el rigor de los tiempos, que nos amenaza altado. Mas en toda no hullo gente, y sola entro a aqueste cuarto. Con la confusión, y el miedo se apartaron mis criados. Aquí un hombre en una silla esta entregado al descanso, puede ser que este sea el dueño de la Quinta, aquesto er llano: pero contemplando duerme unn lamina, o Retrato, qué será? De aquesta suerte hoy pretendo examinarlo, que pues él yace dormido, nada arriesgo en este caso, sepa mi curiosidad; mas qué es lo que estoy mirando? Mi Retrato es este, Cielos: como en poder de un villano le veo, y de aquesta manera? Cómo llegaría a su mano? Neutral me miro, y confusa. Sin duda en la Quinta ha entrado, llegad todos a la Quinta. Los Príncipes han llegado e con mi Padre, qué he de hacer? Quitarele mi Retrato a este Villano, porque a ̱̱̱̱ no es bien le vean en su mano: que después habrá lugar a para saber como, o cuando tuvo este Retrato mío, porque yo he de averiguarlo. . Sicor, señor: Mas qué es estó? Válgame el Monte Parnaso. Quién así: pero qué miro? Válgame el Cielo sigrado! Qué buen talle! qué presencia, Clelos, tiene este Villano! No es aquesta Estrella, Cielos? mas dónde está su Retrato? Hija? . Gran señor? . Culdado a todos habías puesto, y en tu busca hemos audado. Coglome la cruel tormenta. por esta Quinta pasando, y a tanto furor me ofrece, contra su furia, reparo. Y fue venturosa suerte haber abrigo encontrado. Nunca el Sol corte peligro, pues contra el tiempo, y el Hado con mayor grandeza luce la claridad de sus rayos. Feliz la Quinta que ha sido de tal belleza reparo. Quién escuchara de Anteo aquestos tiernos halagos. Los rayos echaron chispas, y cada chispa era un rayo. Quién es este Labrador? Sol un humilde criado. de vuestra Alteza, señor. que hoy el blen miro logrado de mayor lustre, teniendo. mi casa un honor tan alto. Corresano es por extremo: quién será aqueste Villaco? Y vos quién sois? . Sol, señor, un humilde Escarabajo, y aunque a ellos hoy llego humilde, a mayores, me levanto, porque los Reyes dan honra hasta a los Escarabajos. Buen humor tenéis. . Pues antes estol muy mal humorado, porque me llamo Tumor, y Tumar no se ha engendrado sin mal humor, y así aquesto dirá cualquier Glrujano. Por qué os llamáis vos Tumor? Porque yo Tumor me llamo, porque fui de una caída; sin duda alguna, engendrado. Esta cadena tomad. Aqueso es hacerme esclavo; pero mi frialdad dio lumbre a eslabones tan realzados. Pues ya le serenó el tiempo, la caza es bien prosigamos. Muy bien decís: ven, Estrella. Ya, señor, sigo tus pasos. Que llegase a ver a Estrella por un tan felice acaso! Qué sienta aquesta inquietud . despuér que via este Villano! Que no merezea de Estrella ver el rostro con agrado! Que cuanto mas sino a Estrella sirvo, ni un favor alcanzo! . Si Anteo en mis ojos viera . lo que con los ojos le hablo! Que esté en mi suerte dudoso, siendo quién constante amo! . Que este simple la cadena se lleve! De invidia rabio. Qué aquesta criada me esté . hoy la conciencia inquietando! Qué me balle yo temeroso, . porque he perdido el Retrato Pues al monte. . . A proseguir en mir amantes cuidados. . A examinar cemo tuvo este hombre mi Retrato . A emprender nuevas fineza: por mi dueño idolatrado. . A solicitar que Anteo sepa que constante le amo, A ver si Estrella le da esperanza a mi cuidado. . A sentir que la cadena se lleve este mentecato. . A ver en que para ahora está con fusión de mi Amo. . Qué es esto qué me sucedes? Qué es lo que por mí ha pasado; Si antes estaba reudido por mirar solo un Retrato de Estrella, como estaré hoy que mi suerte ha logrado mirar de su bello rostro original, y Retrato? Pero ahora me confunde echar menos su Retrato, con él en aquesta silla quedé dormido habrá un rato contemplando en su hermosura, su original deseando. Desperté cuando vi a Estrella, y eché mevos su Retrato, qué es esto penar, qué es esto? Males venid más de espacio. Cuando el Retrato poseo el original no alcanzo, cuando veo el prototipo echo menos su Retrato. Pues ahora de mis dudas, aquí de mis sobresaltos Cómo su copla he perdido? Sin duda me la ha tomado algún Príncipe de aquestos, que solicitan su mano; y si es así, temer puedo, que esto resulte en mi daño; porque por examinar como ha venido a mi mano este Retrato, podía verse quien soy declarado: y llegarse a ver la vida, en lane tan apretado, siendo mi enemigo el Rey, los Príncipes mis contrarios, el peligro manifiesto de perder vida, y Estado. Pero puede ser que Estrella. me haya el Retrato tomado, ver rrit tan al en mi mano, como discurre que soy Villano, algur preci usentarme; mas si su Cielo idolatro, alvir ausente? como En gran confusión batallo, Pero quede a la fortuna un empeño tan extraño, pues si ausentarme es morir, y mu no me parto, mas horir de fino, que morir desconfiado, que uno es bajeza, otro amor, uno infamia, otro agasajo. Y así, en tantas delventuras, y en tan infaustos fracasos, clemencias, Amor, clemencias, predad pido, Amor, tirano. Ah, señor, por vida tuya da treguas a tu cuidado, pues que ya viste de Estrella los dos Soles soberanos. Qué quieres más? qué pretendes? Dime por tu vida, acaso eres como cierto enfermo, que pidiendo el desdichado a su mujer de comer, le preguntó: Dime, hermano, quieres un poco de pan, o una escudilla de caldo? El oyendo aquestas voces, le dijo con mucho agrados, Tráeme una taza de sopas: dándole a entender muy claro, que todo lo apetecía, y que querla pan, y caldo. Si tú has visto ya tu Estrella, y has gozado su Retrato, alégrate con su vista, contentete su traslado, no seas, no, como el enferaao que quiere del pan, y el caldo, mandando que le hagan sopar, que es lo que has solicitado. No da lugar mi pesar a escuchard lo que has hablado, pues mi desdicha ha perdido hoy de mi Estrella el Retrato. Eso es malo, señor mío, no sea el Diablo, que sea el Diablo el que forma aqueste enredo, que el Diablo siempre ha enredado. Sígueme, que he de ir al monte. pues anda Estrella cazando. Ir a la caza procuras, por ver si sales casado, logrando acertado el tiro de darle a Estrella en la mano. Voy a ver si de sus ojos veo los Soles soberanos; pues conozco que sus luces del Sol exceden los rayos. Si allá nos conocen, temo, al Sol me decen colgado, y temo por ver sus Soles, quedemos asoleados. . Gustoso, Príncipes, me hallo en la caza, y en el monte, por ver, que de mi hija Estrella. se templan las confusiones, los pesares que le afligen, los que le cercan temores, los que le congozan males, las que le afligen pasiones. Y así espero que mul breve mis esperanzas se logren, cuando de los tres alguno. felizmente se despose con ella, dando a mi Estado quietud, y dando a mis nobles Vastallos dulce esperanza de que la succesión logre, que tanto el Reino desea, para quietudes mayores. Contentos todos estamos de ver, que tu Alteza logre el regocijo que dice al ver de Estrella los Soles más serenos, más afables, divirriéndose en el bosque. Mas crece nuestra alegría e viendo que el término corre, de hacer feliz con su mano al que tal ventura logre. Aquel que la suerte diere, el premio digno le goee, dando gracias a su Estrella de Estrella por los favores. Por acá, por acá al llano, que la espesura del monte arroja de sí una fiera, que es asombro de los montes, seguidla al llano. Monteros. Qué ruido es este? Del monte sale un León embravecido, y a seguirle se disponen a con saetas, y con venablos Monteros, y Cazadores, 1. Seguidla por este lado. 2. Mesampo, al camino ponte. Válgame el Cielo! qué es esto? acosado de los golpes, y las heridas la fiera huyendo de sus rigores, acla donde Estrella luce el León va con veloces plantas: notable desdicha! Socorro, Cielos! a Clemencia! Su fiereza no os asombre; que, o me ha de matar la fiera, o he de estorbar sus rigores. Acudamos todos presto. Ya en su defensa está un hombre Todos Idle a dar ayuda. linn ostan Vamos, porque no malogren aqueste azar nuestras dicha; con presagios tan atroces. . Aquí de todo mi miedo, y de todos mis temores: donde me esconderé, Cielos, de esta fiera, y sus rigores? Si me coge ha de tragarme todo entérito de un golpe, Mi Amo ha embestido, con ella, y ella a mi Amo se le opone: terrible simpleza ha sido pelear con un bruto un hombres estol por ir a ayudarle: ea, valor, a punto pontes pero no quiero que paguen los justor por pecadores: y si el León se come a Estrella, qué es Estrella? Si al Selcomes No me he de mentar de aquí. aunque el Mundo le trastorbe: quien hormiga se volviera tan pequeña, que en el bosque el mar mínimo agujero le sobrara a mis temores! Dónde me veré segura? Esta es la fiera, pescome: pero no, que está es mujer, aunque en mul poco erré al golpe, pues de una fiera a una fea poca diferencia corte. Ah Caballero? . Perdone, que yo no sol Caballero. Ah Hidalgo? . Esor son errores, que tampoco Hidalgo sol. Si su valor no socorre mi vida de este peligro, de esta fiera los rigores, me darán muerte sin duda. Vuesa merced me perdone, que con fieras no me meto, porque dan tan fieros golpes, que de su estrago se suelen levantar tales Tumores, que dan muerte a una persona sus horribles bluchazones. Mi vida que la rendida, pues usted no me socorre, de un fiero horrible desmayo, que hace que a morir me postre Ay Dios! qué se ha desmayado: ea, Tumor, pues eres hombre, a vista de este peligro el valor se recquoce aguarda, e Aunque el bosque te oculte he de darte muerte. Válganme todos los Dioses! Ay, qué terrible fiereza! difunto ya me contemplo. Aguarda, asombro del monte. . Confisl, confisiones, que me ha hecho dos mil pedazos, y es cierto, que ya me corre sangre, aunque no he visto sangre de tan horribles hedores: aún no creo, que me hallo sano, parte por parte dispone ir mi julcio registrando, si tengo yo herida, o golpe, no sea el Diablo, que, yo esté, muerto, sin saber por donde. Perded el susto, señora, vuestros allentos so cobren, que ya vuestro susto se halla libre de tantor temores, no es bien que lo rosagante. de esos claveles su tornen en mustia, triste Azucena turbando esos resplandores. Feliz la desgracia ha sido. esta vez, para que logre Anteo, me libre en sus brazos de un peligro tan enorme. al Ya, señora, vuestra Alteza. libre está de mal tan fuerte, pues a la fiera dio muerte. de sus ojos la belleza: Ya venturoso he logrado darle locorro a su vida, aunque siento nueva herida de lo que ahora me ha pasado, De la fiera el desacierto hizo en vuestra muerte amago, y yo padezco el estrago, pues sol el que me hallo muerto, Vana fue la ligereza al quereros ofender, pues de una fiera el poder se rindió a vuestra belleza Dichoso yo que he logrado este noble galardón, librándoos en ocasión, que esta ocasión me ha brindados, s. En extremo agradetida se mira mi voluntad a la vida, que en bardad me restituyó la vida. No sé como agradecer solicite el nuevo empeño, que os dio mi vida, pues dueño por vos de ella vengo a ser. Bien puedes Marcia alentarte de tu desmayo fingido, pues que ya gente ha venido, que el temor puede quitarte. Llegad, que aquí está su Altece libre del pasado susto, que perturbó con disgusto las luces de su belleza. En hora buena os vea quien os vio a la muerte rendida, para bien sea vuestra vida, pues es para nuestro bien. Quejoso pudiera estar de mí, pues mi pena advierte, que de libraros la suerte suerte no me quiso dar, Pero ered, que mi deseo estaba cuando el rigor de la fiera os dio favor queriendo haceros tropeo. Pues si a tiempo no llegué cuando en el riesgo os miraba, mi deseo con vos estaba, y en mi deseo me quedé. Por cierto, que en todo acierta de este Príncipe el empleo: muy bien quedara el deseo si hubiera quedado muerta, Cuando me quise oponer a la fiera; y su rigor, neutral se hallaba mi amor no sabiendo a que atender. Si a la fiera acometía, que vuestro susto causaba, el desmayo en que os miraba, el paso me detenía. Nentral mi pena afligida dudaba en tan dura suerte darle a una fiera la muerte, y a una hermosura la vida. Con aquesto disculpado estol, y poco os quisiera si vuestro peligro viera, y no quedara turbado. El parablén mi alegría se da, pues si te matara la fiera, mal me animara, pues es tu vida la mía. Agradecida es razón me muestre en tan noble empleo, de los unos el deseo, y de este a la ejecución. Preciso es el estimar de mi pecho en sunno grado, a este, que vida me ha dado, y a quien me la quiso dar. Y si fue en tal ocasión vuestra intención darme vida, bien es que esté agradecida, solo de vuestra intención. ̱. Yo llegué, aunque no el postrero, vuestro remedio a buscar; pues en llegaros a amar siempre he sido yo el primero. Cuando llegué, ya ese Aldeane estaba riñendo brioso con la fiera, y animoso le dio muerte por su manos Y así como libre os vi acudló a Clori el cuidado, que darle vida ha logrado, pues que socorro le di. Si Clori ha podino ser quien logró vuestro cuidado, a ella es a quien le ha tocado tal hazana agradecer. Quién fue el que vida me ha dado, dándole a mi hija la vida? porque paga merecida le dé a su valor osado. Yo fui el que más venturoso darle la vida logré, y si esta ocasión goce ufano me hallo y gustoso, Mi valor de mas estaba al darre a la fiera muerte; pues Estrella de tal suerte rayos de luces flechaba, que hucó la torbe fiereza del León, y desmayada temía, pero no mi espada, si el rigor de tal belleza. Qué discreto este Villano . muestra prudencia, y valor, pues con destreza, y primor ohbra en todo corterano! Hasta averiguar quien fuese, confusa he de hallarme, pues, o lo que parece no es, o es más de lo que parece. Quién sois? Decid vuestro nombre? dadme los brazos, llegad, que vuestro aliento, en verdad, hace que al veror me asombre, Preciso es obedecer. Por nombre, gran señor, tengo Ramiro, que alegre a vuestras plantas hoy me miro. Es Escocia mi Patria, puer en ella nací por la desgracia de mi Estrella, de Padres pobres, cuanto desdichados, que aquesta fue la influencia de sus Hados: Y aunque sol pobre, noble sangre dieron lustre a mis venas, con que así pudieron a la guerra Inclinarme, porque en ella pensaba yo ilustrarme: pero una guerra ha sido guerra de amor la que me trae perdido, A Irlanda ha pocos diar llegués no con pequeñas agonlar, donde huésped he estado en la Aldea que esta tarde me has topada; Paso a España la bella a negocios preeisos, que hay en ella, a mi casa importantes, y antes, señor, que me partiera, y antes, que haga de Irlanda ausencia me ilustra en esa Aldea tu presencia; pues por mi buena suerte cazando en este monte se divierte, con su hermosa hija Estrella, de quien suvidia el Sol la copla bella, con los Príncipes nobles, valerosos, que la sirven constantes, y amorosos: siendo una cruel tormenta la que en favorecerme más se alienta; pues huyendo el furor del rigoroso tiempo, que en nubes, y aguas pesaroso le da a el valor desmayos con relámpagos, truenos, y con rayos, llega Estrella a la Aldea, en que yo vivo, con vuestra Alteza, humilde me apercibo a besarle la mano, a admirando, su rostro soberano. Serena el tiempo, y el rigor se pasa, volver tu Alteza detérmina a caza, yo te sigo curioso, donde se ofrece el lance rigoroso de un cruel León, que procura perturbar de tu Estrella la hermosura: halleme cerca para su remedio, y así de su furor me puse enmedio, librando a la Princesa del furor deuna indomita fiereza, que tributa en corales los que somentambríos tan brutales, quedando de su furia con mi espada el rigor, y fiereza allí postrada. Este, seños, felice lance ha sido el que mi afable suerte ha merecido, dándole vida a tu hija, porque fuera desgrancia, que a una fiera se riudiera hoy su raral hermosura Esta es la relación de mi ventura, de mi Patria, mis Padres, y mi estado, y yo tu humilde, atento, y fiel criado. Levantad, que bien merece ser vuestro valor premiado, y creed, que ya mi cuidado en extremo lo agradece, Y ahora, por corta paga, este bolsillo tomad, mientras que con voluntad doy premio, que satisfaga esta acción: y si quedaros hoy en mi Corte queréis, ai los premios dignos tendréis, que os ofrece mi amor daros, Por ser Don de vuestra Alteza este bolsillo recibo, siendo para mi excesivo el oro de su riqueza. Y si precisa no fuera mi partida, me quedara en tu Carte, y mí se rara tanto favor recibiera. Pues cuando, pensáis partiros? Dentro de dos, o tres días. Primero lanansias mías han de intentar descubriros. Esta sortija os ofrezco en premio de vuestra acción, y por Estrella es razón conozcáis que os lo agradezco, Quisiera que un sin segundo Don fuera su desempeño, pues la vida de mi dueño no basta a pagar un Mundo. Esta cadena tomad por el felico suceso de Estrella, y pues sol su preso estimo la libertad, que le dio vuestro valor de aquel sañudo León fiero, cuando el rigor de ese acero le dio muerte con rigor. Ramiro, aqueste Diamante por Estrella os da mi amor, que en lustre, en brío, y valor es a vor mul semejante. Hoy de pechos tan ufanos gozo riqueza, y honor, pues dan mano a mi valor el valor de vuestras manos. Y yo que fui quien valiente en esta acción le ayudó, algo no merezco yo por mi valor eminente? Pues qué hazaña hizo tu espada? Qué? estar con mucho valor, cuando vio al León, señor, en la valva mei guardada. Esa Ninpa, a desmayar se iba de ver a la fiera, y si el León no se huyera, se la dejara tragar. Ya, Príncipes, me parece, que nos podemos partir a la Corte, que a morir va el Sol, pues ya se oscurete. Tu precepto es justa Ley. Pronta está nuestra obediencia. Hágamor del monte ausencia. justo es, pues lo manda el Rey, Pues partamos a la Corte Sin gusto de aquí me parto. . Qué yo de Estrella me aparto? . Qué no me diera mi porte! . Invidioso voy de aquí . de este rústico Villano. Juvidia tengo, y no en vano . del Villano que aquí vi. Qué logre un rústico pecho . acción de tanto valor! Qué Anteo no entienda que Amor vive en mi fe satisfecho. Qué mientras más miro a Estrella, . más Estrella me enamore! Que mi cuidado así ignore . de este Villano la Estrella! Qué de este criado el cuidado . me tenga a mi aficionada! Que el garbillo de esta criada . haya rendido a nu criado! Pues a proseguir deseo, Pues a vivir, esperanza. Amor, a tener confianza. Males, a querer a Anteo. A averiguar con presteza, qué hombre es este. Guardeos Dios. . El mismo es prospere a vos, y augmente vuestra grandeza. Ea, penas, a imaginar lo que me conviene hacer, si morirme, o padecer, con partirme, o con quedar. . Adiós señor alentado. Señora doncella, adiós. Yo me acordaré de vos, Pues tan presto me ha olvidado? No, que en mi memoria está Y esa es verdad, o mentira? Mentira, en vano se adnira. Luego ufarced me amará? Si algo me ofrece esta vez. Hasta ofrecer, yo me obligo. Pues deme usted lo que digo. Ofrecer, bastante no es? Y qué me ofrece? . Finezas. Y dinero? . No, señora. Y mul tierno me enamora? Y he de gastar. Qué? . Ternezar. Y se llama? . Yo, Tumor: y usted? . Marcía: y su ejerticio? Pues Doña Marcia es mi oficio, por lo claro, el de hablador. Pues agur, señor conchudo. Mi só Doña Marcia, a Diós. Ya nos veremos los dos. Que nos veamos ya no dudo. Ya está mi amor bien empleado, ya estimo mucho a Tumor, que Criado de tal humor, sin duda es, para mi criado. . Ya hoy a Marcia me rendí, y su belleza me agrada, viendo que tan linda Criada es criada para mí.
JORNADA TERCERA
Parabién, señor Ramiro, or dol de la nueva hajaña, que me dicen que en el monta ejecutó vuestra espada, dando vida a la Princesa, que ya difunta se hallaba en las garras de un León fiero, que su vida amenazaba, Referid si sois servido como llegó vuestra saña a tan venturoso tiempo, contad todo lo que pasa. Lo que pasa es, que me vi cuasi difunto, y sin habla, con un León de tal fiereza, que al más ballente espantara. Quíseme yo hacer vallente para librar a una Dama, y pudo costarme caro audar en aquesta danza? ningún premio a mí me dieron de mi valentía por paga, y a mi nada se me dio, porque no se me dio nadas Roberto, aqueste bolsillo mi voluntad os consagra, que le dio su Alteza en premio al valor que me acompaña. Y ahora por haceros gusto referiré lo que pasa, el acaso de mi suerte, que lustró ayer en la caza diviértame aqueste rato las penas que me maltratan. Ya mi atención se previenes De aquesta manera pasa, originados de contrarios vientos, empañando del Sol los resplandores perturbando sus claros lucimientos, de tal suerte, que andaban a porfía, dudando si era noche, o si era día. Esto fue a tiempo, que la bella Estrella a ese Bosque salió, porque la caza divierta un fuerte mal, que la atropella, y aterbo, y rigoroso la amenaza; su Padre el Rey también salió con ella, con elos Príncipes nobles, porque traza su afecto manifiesten sus amores de sus galas, riquezas, y primores. Hallándose cercana a aquesta Quinta Estrella hermosa, y con la cruel tormenta, du elige por abrigo, aunque succinta, cuando el temor del agua la amedrenta, e Apenas me dejasteis ayer tarde solo conmigo, en dudas combatido, y de mi propio mal haciendo alarde, cuando en profundo sueño sumergido quedó mi corazón triste, y cobarde: despierta la memoria, aunque dormido, dudando de un pensar el desempeño, que aún no descansa el triste con el sueño, Cuando impensadamente los horrores del agua, y aire, y de los Elemento: turban la tierra toda con temores entrar procura en ella, que distinta franca puerta le ofrece mui atenta; porque si en ella Estrella halla consuelo, podrá desde hoy pasar plaza de Cielo. Despierto de un letargo tan profundo, y miro que en mi cuarto la Princesa de sus rayos ostenta lo iracundo, cuyos cometas de mayor fiereza no pienso que admiró jamás el Mundo, confuso quedo viendo tal grandeza, y tan fuera de mí, que cuando trato cobrar mi ser, no puedo en grande ratos Llega entonces el Rey en busca suya, con los Príncipes nobles, procurando, que con su vista a todos restituya, nuevo ser, como el Sol cuando ilustrando nace a las flores, que el capullo arrulla, el temor de la noche recelando: pero si Estrella es Sol de más ardores, mas la pueden desear, que al Sol las florer: Serenose del tiempo la amenaza, detérmina el partirse luego al monte al ejercicio noble de la caza, formase una Ciudad en su Horizonte antes que el Sol su luz sepulte escasa, despeñándose al Mar cual Paetonte, salen formando un Escuadrón de flores las plumas, y penachos de colores. En un caballo al airo Estrella afrenta, tan brioso, tan ligero, tan ufano, que dudé si la huella en tierra asienta al mirar que con la una, y otra mano, por verse más hermoso, y no es vano, la riza clín pelnarse el Bruto intenta; pues llevaba en las manos par recrearse espejos dos, en que llegó a mirarse. Era el blanco Hipogelfo un Elemento de furia tan veloz, y tan ligera, que invidioso dejaba atrás el viento al ver, que no le lguala en la carrera, y a no ver tan veloz su movimiento, creyera, por lo blanco, el Bruto era del cándido alabastro copia breve, o que se forma de cuajada niere. Llegan los Caballeros, y las Damas al monte amenazando rudas fieras, que se han dado al descanso de sus camas, huyendo con el ruldo tan ligeras, que aún no dan señas las espesas ramas por el rastro a toger estampas meras de sus pequeñas huellas, admirando, si es que pasan corriendo, o si volando, Yo por ver tan galarda gentileza, seguirles hasta el Bosque determino, o por mirar de Estrella la belleza, o por seguir la luz a que me inclino: caminando a la vista de esta empresa con el deseo veloz de mi destino, llego cerca, y advierte mi cuidado, que el Sol con sus Estrellas hace estrado, En la hierba del Prado miro ufanas a Estrella con sus Damas divertida, habiendo ya dejado soberanas de los caballos la altivez vencida, cuando un León con garras inhumanas, acosado quizl de alguna herida, llega a tomar vengarza su fiereza en las Damas de Estrella, y su belleza. Quelo suspenso el Bruto un breve rato, dudando a cual primero le acomete, y aunque se turba al verlas insensato, se le erizan los grifos del copete, En duda, que el pararse fue recato de ver que Estrella muerte le promete con su rara hermosura, más sangriento prosigue a ejecutar su loco intento. Yo viéndola en peligro tan forzoso, a su defensa acudo brevemente, con mi acero procuro valeroso ponerme enmedio, y de la fiera enfrente: viéndome el León se írrita más fogoso, y con saña, y rigor más impaciente, previene ya los corbos instrumentos, para, darme la muerte con alientos. Tan sañudo, tan recto en lo derecho, tan furioso este Bruto a mí se parte, que puso a mi valor en un estrecho: yo entonces le recibo de tal arte; que llegamos a dar pecho con pecho; y aunque mi espada el corazcn le parté, vuelte veloz la espalda, y se apresura a huir, por si su vida así aseguta. Sígole entonces con valor más fuerte, y al ver que yo le alcanzo vuelve brioso, donde encontró su desdichada muerte, supuesto que mi acero rigoroso una herida le dio con tanta suerte, que de su tosca piel hice animoso, en contienda tan cruel, tan desusada, vaina capaz a mi sangrientu espada, Plaviendo conseguido esta victoria; vuelvo ufano mirando este despojo, celebrando gustoso tanta gloria: mas al Bruto venció mi ardiente enojo, porque llevaba a Estrella en la memoria; vuelvo al sitio gustoso, y con arrojo donde hizo Estrella de su muerte ensayo, encuéntrola entregada ya al desmayo. En brazos temo entonces su hermosura, mírola de aquel susto perturbada, y aunque celebro alegre mi ventura, me da cuidado el verla ti ausmutada tanto rojo clavel en nieve para, tanto nacar en viere trasunptada, y al verla ya a la Parca tan rendida, quisiera con mi muerte darle vida. Acercando su restro acia mi rostro, me fatigo al mirar tanto tormento, y al ver que no respira, al mal me pestro, darle pretendo allento, con mi a iento, considerando, que del fiero monstruo aún el susto le dura de su lutento; llegó su Padre, y todos cuidadosos, de mi suerte corridos. e inel osos. Vuelve de aquel penoso parasismo? Estrella, con mas bella gallardía, que el Sol, cuando del Mar deja el abismo: su Padre con atenta bizarría me agradece lo que hice por mí mismo, premios ofrece a la persona mía, diciendo, que en su Corte renerada sel verá mi persona respetada. Vuélvese a su Palacio con Estrella, yo agradezco cortés tantos honores: Estrella me agradece, que por ella diese muerte a la fiera, y sus horreres, y cuando se me ausenta la luz bella de Estrella, y de sus claros resplándotes, quedo de juicio, y de razón en calma, pues tras su perfección se me va el Alma. Esta es la relación de mi suceso, esta la que consigo ilustre gloria, este de todo el caso es el proceso, esta de Amor es la mayor victoria, aquesta es la ventura, que intereso, que eterna se acredita en mi memoria, eo, que blasona, No he visto por vida mía relación más bien parlada! Hazaña fue valerosa esa valerosa hazaña; mas yo tengo discurrido, que er mul grande patarata andar por ramos, y bosquer, y que el andar por las ramas, honor mi amor corona. si Estrella no te conoce, cuando en el desierto te halla, no es predicar en desierto querer lograr tu esperanta? Gustoso quedo de que lograse dicha tan alta vuestro valor; mas un hombre a nuestras puertas se para, ya de un caballo se apea, y viene entrando a esta sala. Mira por tu vida, mira, si es de Palacio, o trae vara, viniendo a pagar la fiesta de ayer con hacernor Guardas. Quién de vosotros, Hidalgos, aquí Ramiro se llama? Yo sol, mirad qué se ofrece. Que vecir solo esta Carta, y ejecutéis valeroso lo que por ella se os manda; pues si acudís como os pide, quien hoy verse con vos trata, en la parte que al propone, habrá una espla señalada, para que i su cuarto os guíe, esto avisaros me manda: quedad con Dios, ya he complido en lo que Estrella me encarga. o Tumor, y qué será esto? Preguntárselo a esa Carta: no te pudrás sin saber de la materia que trata, porque se te hará un tumor, que te coma las entrañas. Dice de aquesta manera, Ramiro, yo selicito para salir de una extraña confusión, que yol me veáis aquesta noche sin falta: venir podréis sin recelo confiado de mi palabra: en el Parque estará un hombre, que a mi proprio cuarto os guíe? mirad que a las diez espero, y no es bien que haya tardanza. Breves razones! a, Págaros la vida trata. E intentas obedererle? Claro es, si Estrella lo manda, No fuera yo, señor mío, si la Luna lo mandara, porque es mul grande locura andar en aquestas danzas. En vano es ya tu recelo, ni cabe desconfianza: pues qué peligro me puede resultar de ir oy a hablarla? Puede resultar, señor, ser fingida aquesta Carta de algún Príncipe, que irtenta darte la muerte iahumana, invidioso de la acción, que hiciste ayer en la caza. No creas, que en pechos nobles caber pueda tal lofamla: sígueme que al ver de Estrella la hermosa luz soberana, no tengo recelo alguno del tiempo, ni su mudanza: Roberto, guardeos el Cielo. El Cielo con bien os traiga. Plegue a Dios, que acabe bien, señores, esta jornada. . En regocijo de que se miró ayer libre Estrella de los furores de un Bruto, de las garras de una fiera, es bien que en aqueste sitio se haga discreta palestra, porque ingeniosos motivoz discurran vuestras Altezas, dándome a mi regocijo, dando alivio a la Princesa: asientos todos tomad, y comience la Academia, que previene vuestro afecto para divertir a Estrella; y pues es el blando accento tan suave, su destreza proponga un mote a su estilo, porque en él discurrir pueda vuestro amor sin excusaros a lo que mi gusto ordena. Ya, señor, que así lo mandas, dé os asunto la letra. Pues si ella ha de dir asunto, oíréis hoy de su cadencia una copla, que glosada deseo escuchar, y sea el primero ple de Aureo, y Clori el segundo tenga, glose el tercero Ricardo, cierte Valerio la letra, Así pretendo explicarma. Yo haré que Anteo me entienda, Mi amor Estrella no ignore. Pues atended que ya empieza. Más felice galardón un oculto amor merece que el que a los labios se ofrece declarando una pasión. Cuando adoro de una Estrella la luz de tanta hermosura. en mi suerte se asegura la dicha de merecerla: y aunque el elgor me atropella, se tomuela mi pasión al ver que ya con razón mi dulce espetanza crece, y su firmeza merece Más felice galardón. Querer callar, y morir elljo en mi padecer pues me muero por querer, y no lo llego a decir pero pudiera la ferir la causa que hoy me enternece cuan sin causa me entristece, pues más mersto en razón más premio, y más galardón Un oculto amor merece. Si un amor con esperanza suele ocasionar dolor, amor que duda el favor el mayor tormento alcanza: Con razón desconfiarza amando Imposible crece, conociendo que yadece en continuo seutimiento mayor pena, más tormento Que el que a los labios se ofrece Pretender sin alcanza debe un corazón temer pues así llega a perder suerte que piensa gozar: que llegue a desconfiar no os cause, no, admiración, pues está mi corazón de este mal tan abatido que vive en continuo olvido Declarando una paslóna Tan igualmente discretos hoy mi juicio os considera, que dudo neutral a quien dársele hoy el lauro pueda enda uno por su valor, por su julclo, por sus prondas, merece la bella mano sin duda de la Princesa por mí ella responderá supuesto, cua entiendo de ella de empeñas a mi amor, premiando vuestra nobleza. Pues si yo he de te ponder es mul justo que agradezca la gallardia, el primor de tan ilustre fineza, este Soneto os ofrezco por premio, por tecompensa de vuestro amor, a ivirtiendo, que aquí en pabllco le lea vuestro cuilado, y as! conocerela en sus letras que al que prefiero en mi amor quiero que mi esposo sea: con el que hablare el Soneto por suya la dicha tenga. Quede el lance equivocado en los tres de esta manera hasta averlguar quien es el que mi quietud altera. Gustosos, Príncipes, parto a esperar la feliz nueva de saber quien elagido queda aquí de mí hila Estrella: Leed el Soneso, que no es bien que con mi presencia vuestras venturas se estorber Dios guarde a vuestras Atezas. . Ya deseo ver a el que elige . por dueño mi prima Estrella: Amor, haz no sea Anteo, ten de mi color clemencia. . Yo aquí pretendo el primero leer, si me dais licencia, aqueste Soneto. . d. Dice de aquesta manera; Ricardo mira el fuego en que yo ardo Por ti, Valerio dame pena, y calma Lo que me estima Anteo, rece el Alma, Que para dueño tal la tengo, y guardo. Y si Amor rindiendo un ánimo gallardo Te robó el cuerpo, el mío se desalma, Por Anteo mismo no será la palma: Para Valerlo no, para Ricardo; Y advierte, que en mi amor felice espero El dueño que por mío elegir quise, Ricardo, que no me hable solo quiero Valerio, Anteo para mi esposo mal me dice, Y Ricardo a quien en mi elección prefiero El mismo Cielo la vida le eternice. Ya escuchasteis el Soneto, y yi veis, que la Princesa me señala en la elección de darme su mano bella. Sin razón estáls nfano de la gloria, que aún no es vuestra; pues yo Ricardo el Soneto entiendo de otra manera: dejádmele leer a mí, que es su nota mul diversa. Pues dadme atención, que así el Soneto comienza: Ricardo mira el fuego en que yo ardo, Por ti, Valerio, dame pena, y calna Lo que me estima: Anteo, rrcibe el Alma, Que para dueño tal la tengo, y guardo. Y si Amor rindiendo un ánimo gallardo Tetrobó el cuerpo, el mío se desalma, Por Anteo mismo no, será la palma Para Valerio, no para Ricardo: Y advierte, que en mi Amor felice espero El dueño que por mío elegir quise: Ritardo que no me hable solo quiero, Valerlo, Anteo para mi esposo mal me dice, Y Ricardo, a quien en mi elección prefiero El mismo Cielo la vida le eternice. Para mí más apropiada está su nota discreca: luega mi en su Amor me elige. Aún hay mucha diferencia, según el Soneto infiero, y que a mí me elige Estrella, bien fácil conoceréis: dadme de leer licencia. Leed mal en hora buena: Quién vio confusión cómo esta? . Pues atended, que su cifra así mi Amor interpreta. Ricardo mira el fuego en que yo ardo, Por ti, Valerio, dame pena, y calma Lo que me estima, Anteo recibe el Alma, Que para dueño tal la tengo, y guardo. Y si Amor rindiendo un ánimo gallardo Le robó el cuerpo el mío se desalma Por Anteo mismo, no rserá la palma Para Valerio, no para Ricardo: Y advierte, que en mi Amor felice espero El dueño que por mío elegir quise: Rscardo, que no me hable solo quiero Valerio, Anteo para mi esposo, mal me dice, Y Ricardo, a quien en mi elección prefiero, El mismo Cielo la vida le eternice. Estáis ya desengañados, de que a mí me eliga Estrella por su esposo, pues lo dicen latamente estas letras? A mí solo me prefieres Solo: a mí elegirme intenta. Yo soy solo el escogido. Eso es falso. . . No es, porque si yo: . Si así fuera. Con mi espada: . Con mi brazo: Con mi valor: Qué contienda, Príncipes, tan desulada perturba a vuestras Altezas? De qué aquestas vocer son? Sabralo en breve tu Alteza: Dionos Estrella a los tres, acabada la Academla, un Soneto, que nos pone en semejante contienda; pues no escogiendo a ninguno a todos tres nos esfuerzan de sus razones lo oculto; pues aquel que ha leerle llega presume que es escogido, cuando su nota discreta cada uno lee pata sí con propiedad mul perfecta, De esto este empeño ha nacido, y yo vol ahora a que Estrella de confusiones me saque averiguando a quien premia. Este enigma fue ocasión de nuestro enojo, y aquesta duda espero, que descifre en mi favor la Princesa. . Razón el, que estas discordias sosieguen sus niñas bellas: voy a saber si esperanza le da a mi esperanza Estrella. Qué intentará mi hija, Cielos, que así a mi pesar se esfuerza? voy a saber los motivos, que a este motivo la allentan: y plegue a Dios, que este Estado por mi hija mi mal no pierda. . Este es el Parque, Tumor. Señor, esta es su Alameda, y en sus árboles sombríos a verse asombrado llega mi temor, que de las sombras forma asombro mi flaqueza. Muy oscura está la noche; y si mi vista no hierra un hombre acia donde estamos guía los pasos con presteza. Qué es un hombre? Mas de mil el temor me representa. Es Ramiro? . Quién me llama? Quién ya ha rato que os espera: seguid mis pases, pues ya os aguarda la Princesa. Ea, Amor, todas mis fortunas corren aera por tu cuenta. Plegue a Dios, que aquesta entrada próspera salida tenga. Que, en fin, Prima tal cuidado le dio aquel hombre a tu Alteza, que ya a llamarle ha emblado, y hablarle esta noche esperas? Si lu valor me dio vida, no es justo, que le agradezca tal acción? Para premiarle mi cuidado le desea. Quizá lograré el cuidado de que Tumor también venga con su Amo, puesto que es mí quebradero de cabeza. Yo, Prima, he de averiguar quien este Ramiro sea; pues yo presumo, que es mar de lo que nos representa. Ya Ramiro en la antesala queda esperando licencia. Entre, pues; y vos podéis retiraros allí fuera. A todo lo que me mandas promta asiste mi obedlencia. . De vuestra Ateza a Ramiro, porque más dicha merezca, en sus fortunas, señora, a besar tus plantas Regias. Y a Tumor también le dé a besar las Quirotecas de esos pies, que aunque pequeños mantienen tanta grandeza. Alzad del suelo, Ramiro, y advertid lo que os ordena mi voz, declatad quien sois, sin que nada oculto sea: Clorl, y Marcia son testigos de secreto, y de prudencia, muy bien podéis declararos, sin que vuestro pecho tema: que os empeño mi palabra, el menor daño no os venga, como me habléis la verdad. Decidme, por vida vuestra, quién este Retrato oí dio? Quién es entregó esta prenda? No temáis, hablad, Ramiro, udvirtiendo en esta empresa, que si sos Noble, os daré el premio a vuestra Nobleza; y si humilde, os daré paga competente a vuestras prendas. Nada arriesga en declararse vuestro temor, y yo atenta pasto a discurrir que sois aún más de lo que se piensa: por mi vida, que me habléis verdad, y sea con presteza. Si vuestra vida juráis, fuera mi atención muy necia en ocultaros el Alma, y en no daros de mi cuentas Yo sol, Princesa gallarda, no Remiro, como plensas, Énrico, de Transilvanía dichoso Rey, que a tus prendas por tu Retrato inclinado ando de aquesta manera. En vuestra campal batalla, que mía Soldados presentan a los de tu Padre invicto, logré tu copia perfecta: porque quedando vencido tu Campo de mis Banderas, y muerto su General del mío a la gran destreza, por despojo le quitaron del cuello tu Copia bella, con estas Cartas también, que traía en la Cartera. Vino, pues, mi Genetal a mi Corte a darme cuenta del venturoso suceso, que había tenido en la guerras Presentome, tu Retraso, y estás Carras; miro en ellas, que el Rey tu padre remite a Anteo tan costosa prenda; para que acuda a tus bodas, pues pretensor es en ellas. Y antes que tu General despache el Retrato, llega mi Ejército, y cruel batalla dispone darle sangrienta, en la cual tu rara Copia captiva a mirarse llega; porque tu Padre le mando al General, y le ordena por una Carta que envíe con precita diligencia tu Retrato al noble Anteo, Príncipe de la Suecía: No pudo entonces enviarlo, por ofracerse la guerra, o porque logre la dicha mi amor de tener tal prenda, cuando tu Copia captiva tiene toda mi Alma presa: Aqueste criado también captivo a mi Corte llega, que es a quien debo la vida; pues él me dio la advertencia para que dentro en tu Corte disimulado viviera, trayéndome a aquesta casa de campo en que ayer me encuentras Sin reparar los peligros hice ausencia de mi tierra, no temiendo que mi vida por ti en tal trance se pierda, Por mi suerte quiso Amor, que te libre de una fiera, que con tu muerte procura darme a mi muerte sangrienta. Enviásteme a llamar, vengo pronto a tu obediencia, ordenalme cariñosa, que aquí quien sol te refiera, Aquesta es toda mi historia, este el amor que me alienta: contrario soy de tu Padre, y me diera muerte fiern si supiera que un disfraz así me oculta en su tierra, Ya te he dicho la verdad, disponga ahora tu Alteza, o mi premio, o mi castigo, con su favor, o mi pena. Qué puedo hacer? ay de mí; mirando tanta fineza en Énrico, y conociendo, que me estima con más verar, que los demás? Pues si viene desde tan extrañas tierras, con peligro de su vida, y de su Corona excelsa, claro se está conociendo, y es mul cierta consecuencia, que el que más se arriesga amando, es el que ama más de verás. Si yo he de elegir esposo, y el casarme ha de ser fuerza, quien méritos, como Enrico, para mi mano granjea? Luego con darle la mano le dol premio a su fineza: Pero la fiera amenaza de aquel sueño me amedrerta, y recelan mis temores, que su varicinio sea cumplido por mi desgracia, pues mi desgracia es aquesta, Si me caso, a Esrico pierdo por el sueño, que me altera: sino me caso, se pierdo, pues ha de hacer de mi ausencia; Neutral, y confusa me hallo, pero es bien que el Amor venzas Esposa he de ser de Énrico, ya en aquesto estoy resuelta; más vale morir de amante, que ser de temores muerta. Énrico, llega a mis brazos, que ya por dichosa prenda te elige mi amor, y así en mi Palacio te queda: esta es mi mano, tu esposa sol, mi amor lo confiesa. Venturoso yo, que encuentro tras de tantas inclemencias, felice puerto en tus brazos, de tan contrarlas tormentas, Y si tu Padrelo sabe? Mas que mi Padre lo sepas Y si el Relno se disgusta? Disgúsese norabuena. Si los Príncipes se sienten? Deja, Clori, que lo sientan, que como mi Éúrico ulva, mas que mi Reino se pierda. Como tu vivas, mi bien, nada a mi valor le altera. Si ya Estrella, se ha casado, mi ventura se concierta, pues con Anteo mi esperanza tener feliz logro espera: a escribirle vol que amante aquesta noche me vea. Clori, él secreto te encargo. Pierda cuidado tu Alfeza. . En fin, tengo de quedarme? Sí, Énrico, si, amada prenda. Y tu Padre? . Poco importa, cuando mi Palre lo sepa, pues a estimarte como a hijo ha de obligarle la fuerza. Venturosa preuda mía, quien tu esclavo se cunfiesa. Venturosa quien tu esclava, mi Énrico, se considera. Qué contento! . Qué alegría! Qué hermosura! . Qué granderal Vamos, esposa adorada. Vamos, mi querída prenda. . Y uuarced, señor Tumor, hablarme claro no lntensa? es Príncipe? . Y de Corona, qué quiere, que Lego fuera? Pues ya usted mi mano tome, Diga primero, es doncella? Esto sin duda. . Dios lo sabe, y también lo sabe ella. Y qué me da? . Cien patadas, Paradas? . Sí, Marcia bella. No hay dicero? . Ni una blanca, Qué sendmiento! . Qué pena! Qué conchudez! . Qué codicia! Oh, qué crueldad! . Qué fiereza! Adiós señor Don Tumor. A dlós Deña Melisendra. . Aqueste papel de Clori en este lustante me dieron, y en él me avisa que la hable esta noche en el terrero, por una reja que cae al Parque florido ameno: por divertir este rato venir a hablarla pretendo; y pues ya estol en el Parque una señal hacer quiero, a la reja señalada. Quién aquí Tama, es Anto? Yo sol, Clori, que llamado aquí por tu papel vengo, mira en, que, puedo servirte, pues qué servirte deseo? Sola una curinsidad me ha movido a aqueste empeño, deseando saber a quien dio la suerte aquel Soneto de Estrella, . Está muy neutral esta dicha; mas yo entiendo, regún le leí, quea mí me hace Estrella su esposo, y dueño. Ahora de desengañarle sin duda es el mejor tiempo; . pues sabiendo que casada está ya Estrella, es mul cierto, que ponga su inclinación e mí, mudando su intento: perdone Estrella, que Amor la más reservó secreto. Pues, Anteo, estar engañado, que Estrella tiene otro dueño. otro dueño? . No lo dudes. Es Ricardo? o es Valedo? No es ninguno de los dos, que en su cuarto está encubierto Énrico de Transilvania, noble Príncipe discreto: con ella esta desposado con tal sigilo, y secreto, que yo sola lo he sabido, y aquí a ti te lo revelo, porque de tantos cariños no gastes en vano el tiempo: con esto a Dior. Él te guarde: Qué es esto que escucho, Cielos! Para aquesto el Rey nos trajo a todos de nuestros Reinos? Donde con este desaire los Príncipes nos quedemos? Al Rey pretendo ir a hablar, y si aqueste caso es cierto, centellas hará mi enojo esta Corte, aqueste Imperio. . Príncipes, de vuestra queja creed los motivos siento: más creed, mi hija procura brevemente elegir dueño. Si aquel Soneto os disgusta, porque a los tres habla a un tiempo, creed crecida fineza el que imagináis desprecio; pues os da a entender que iguales son vuestros merecimientos. Pues que declaré su Alteza a quien elige por dueño, Quitenos de tanta duda en que anta nos tiene puestos. Ahora pasaré a su cuarto a decirle vuestro intento; y así, adiós. Tente, señor, escúchame a mi primero. Tu hija de engañarbos trata, que está casada en secreto con el Transilvano Enrico, nuestro enemigo soberbio: y pudiera vuestra Alteza, si tenía hecho concierto de que su hija se casase, no traernos de nuestros Reinos a exponernos al desaire. Teneos, Príncipes, teneos, cómo a mí eso me decís? sablendo con cuanto extremo al soberbio Transilvano tan justamente aborrezco? Primero la muerte a mi hija le diera, viven los Cielos: no deis crédito a ese engaño. Creedme, que esto es lo cierto? en su retrete hallaréis al Transilvano encubierto. Pues venid conmigo, vamos; porque de ese engaño ciego quede yo desengañado, y vosotros satisfechos. Mi hija con el Transilvano! Primero mi ardor fediento su aleve sangre agotará, y aún no quedara contento. No en balde Estrella mostraba. a nuestro amor tal desprecio. No en balde de sus rigores era el blanco nuestro pecho. Vamor, que para mi enojo presumo, que falta tiempo. . Tan contento, Estrella, vlvo tu hermosura adolatrando, que a mí me estol snvidiando yo propio el bien que recibo, Felice en ser tu captivo se siente mi corazón; pues conoce en cobelusión, que tu hermosura divina a amar con razón me inclina, Yo, Enrico, estoy tan gustosa viéndome tu esposa ya, que mi propia suerte está de tanta suerte invidiosa. Feliz me hallo en ser tu esposa, pues te estimo de tal arte, que en amor llego a igualarte, pues conozco por mi bien, que hace Amor razón me den las razones de estimarte. Señora, con mucha prista tu Padre te envía a llamar, preciso es, que vayas luego, pues esperándote está. Qué será lo que a estas horas mi Padre, Cielos, querrá? preciso es ir a su cuarto: mi Énrico, breve será esta ausencia, al punto parto, aquí puedes esperar. Será un siglo cada instante, segun Amor en mí está: Válgame Dios! qué llamada, Cielos, aquesa será? El corazón en el pecho se empleza a sobresaltar. Si acaso saben que estoy en este oculto lugar: pero no, que si supieran que Estrella es mi esposa, ya el Palacio alborotado estuviera, eso es verdad. Mas no quiero discurrir, en esta silla esperar quiero a que mi esposa venga: qué tristeza, qué pesar, sueño, mi temor infundes! Oh, Cielos, si este será de mi vida el postrer sueño, pues tanto asombro me da. Ya Estrella queda en mi cuarto: ahora todos entrad conmigo al suyo, porque de tanto engaño salgáis. Mas qué es lo que vea mis ojos! (a hombre durmiendo está en una silla, es aqueste quién tanto cuidado os da? Aqueste será sin duda, pues dentro su cuarto está. Señor? Mas aquí está el Rey, y los Príncipes, callar me importa; ya han visto a mi Amo, en qué aquesto ha de parar? Imagino, que aqueste hombre entre sueños llega a hablar. Bien será que le escuchemora No le despertéis, callad. Estrella, mi bien Estrella, ya por llegarte a mirar muere a fuerza del rigor, y en manos de la crueldad tu difunto esposo Eurico, Rey de Transilvanía, y ya, sin que a mi defensa baste, tu Padre muerte me da. Conoce ahora tu Alteza, que le he dicho la verdad No es el Villano del monte? Él es, por qué lo dudáis? El er quien oscureció nuestra acción. . Pues bien será que ahora de aquí os retiréis, porque pretendo apurar, Príncipes, este suceso con él mismo, por quedar bien con vosotros, y así allá fuera me esperad. 3. Darte gusto pretendemos. . Cielos, qué me aconsejáis cuando en tal empeño el Alma llena de dudas está? El honor por una parte pide la venganza yí, y la obligación por otra la sale al paso a estorbara Enrico, aunque er mi contrarlo, me llegó tanto a obligar con darle a mi hija la vida, que borró su valor leal cuantas ofensas, y agravios gudo en mi centra intentara Pero venir, y en mi Corto con tanto descuido estir, haberse aleve valido del dictamen de un disfraz, y en fin, haber ya logrado, sin más pretensión que amar, la mano de Estrella, que es el favor más singular, y en su propio cuarto oculto venirlo todos a hallar, haciendo que quede yo con los tres Príncipes mal. Vive Dios, que tanto agravio con su muerte he de vengar; pues ya esto de otra manera no le puede remediar. Muera este aleve mil veces a manos de la crueldad, y porque de aquesta forma vengue yo tanto pesur, que con eso sa isfechos los Príncipes quedarán, yo pagado, y el agravio al si encio quedará: Muera, pues, qué me detengo? . Ay de mí! Cielos, piedad. Por qué, tirano, por qué, así la muerte me das indefenso; y de esta suerte? Ya, divina Estrella, ya por ti he perdido la vida, y muy bien perdida está, por ti, pues, así la muerte, la vida, el amor, mi mal. . Ya espiró. . Yo voy al punto los Príncipes a llamar, para que vean como yo:- Aquí estamos, qué mandáis? Entrad, ved a Énrico, ved, que en mí el defecto no está de aquesto que ha sucedido: así pudiera vengar en mi cruel hija mi afrenta: Hola este cuerpo dejad s en aquesa silla muerto: mandad traer unas bachas, y ponedlas a sus lados. Pues ya satisfecha está, Príncipes, vuestra pasión, justo será irá llorar, no la muerte, de este aleve, de una infiel hija el pesar, sino la afrenta, y desdoro, que a mi corazón le da. . Admirado voy de aquesta tan no esperada crueldad. . Uni absorto. . Voy confuso. . Quién vio tan horrible mal! Bien receló mi temor cuando venimos acá: bien a Énrico se lo dije. Mas por dónde habrá lugar para que el pobre Tumor se solicite escapar? Pasos siento, yo imagino, que me vienen a buscar. Ya en su cuarto mi Padre, dulce esposo, queda dando al descanso su alboroso, y los Príncipes ya: pero qué miro! Con justa causa, y con razón me admiro: Qué espectáculo triste estoy mirando, que aún con verlo patente estoy dudando? Qué es los que iveo, sentidos? Decid si estáis despiertos, o dormidos. Mas por qué dudo en semejante empeño, si aquesto propio me avisaba un sueño? Quien fue el cruel homicida, que hoy a mi esposo le quitó la vida? Quién F Quién de aquesta suerte con darle muerte a él, me dio la muerte? Escuche vuestra Alteza, y sabrá lo que pasa con presteza. n Padre cruel ha sido quien dio la muerte a Énrico enfurecido, al ver, que en este cuarto estaba al sueño tu esposo Eúrico, en semejante empeño: Aquesto pasa como estoy contando, aunque del mucho miedo estoy temblando: pero aquesta desdicha harta veces yo a Éúrico tuve dicha. Pues vete, vete tú, Tumor, al punto, que el corazón difunto tengo, y a tal dolor estoy rendida: vete tu aprisa, que te va la vida. Ya obedezco llorando, y vol esta desgracia lamentando; y pues que yo me vaya determinas, no me hallaré seguro en Puilipinas. . Posible es, Cielos, que al dolor terrible de tanta pena viva yo infensible? Posible es, que sea cierto, que mi esposo no viva, y yo no he muerto? Qué mi cruel Padre, Cielos, me sacarle para esto, y en su cuarto me dejase con engaño inconstante, para quitarme mi querido amante? Posible es, dueño mío, que mueras en tan ciego desvarío? Posible es, qué tan poco te gozase? Posible es, Cielos, que esta pena pase? Pero pues por amarme estás difunto, yo seré tu trasunto, yo moriré contigo, puesto que a quien te ha muerto no castigo. Tú por amarme a mi pierdes la vida; pues yo pienso ser propria mi homicida, para poder pagarte la vida, con llegar la vida a darte. Ea, irrítese mi brío, haga una ilustre hazaña el amor mío. No es aqueste Palacio de madera? Fuego no ofrece esta encendida cera, que a tu cuerpo le alumbra? Pues por qué tanta pena me deslumbra? Arda el Palacio todo en vivas llamas; que si tú por tu esposa, que tanto amas, mueres sin esperanza, justo es tome tu esposa la venganza. No quede, no, memoria de una tan lamentable, y cruel historia: ya el Palacio todo arde: ea, corazón cobarde, ya tus congojas creten, ya tantas penas darte muerte ofrecen: muramos los dos juntos, esposo, pues de Amor somos trasunptos. y en el fuego escondido quede de mis cenizas el olvido. Mas ya morirme siento, contigo, esposo mío, ̱. Fuego, fuego, que el Palacio entre la llama, y su horror llora lamentable ruina, resuelto todo en carbón. Acudid todos aprisa, mirad donde comenzó este fuego, esta desdicha con tan extraño furor. El cuarto de la Princesa el primero se abrasó. Acudamos todos a él. Todos seguimos tu vez Adónde está mi hija, Cielos? Mar qué es lo que viendo estoy? Difunta yace, que el fuego sin duda muerte le dio. Aunque su vuerpo abrasado. está en la llama feroz, pasado el pecho le miro de un fiero puñal atroz. Sin duda que el sentimiento le hizo emprender tal acción, como darse ella la muerte cuando a Énrico muerto vio. No hay duda, ay Prima querida, yo tengo la culpa, yo: mni poco siento, si aquí no me acaba mi dolor. Tan lamentable tragedia, como aquesta, quién la vio? Quién ha visto igual desdicha? Oh, qué caro me costó el daros a todos tres entera satisfacción! Este puñal me acabe, que en tu cluta hoy la muerte me ofrece mul succinta, ra eng. o y es el morir en mi mayor contento pues a ti le consagra mi albedrío: ̱ a ste fuego dirá contra el olvido, de Amor nueva Troja aquesta ha sido. Hay hija de mis entrañas? Pero témplese el dolor por un rato, mientras cumplo la palabra que os di yo, de que al uno de los tres dar mi Corona intentó mi voluntad: y así Clora aquel que eligiere esposo mi Corona le daré: que si este fiero dolor no me mata, o no sol hombre, o carezco de razón. Pues tú lo mándas así, a Anteo la mano le dol, pues siempre de él obligada se confasó mi afición: y el amarle fue la causa de tal mal, de tal dolor. La mano te dol, y el alma: digo, que tu esclavo soy. Pues hoy a Escocia me parto, lastimado el corazón. . Yo a Dinamarca a sentir la pena que viendo estol. a Yo vol a ver si a mi via pone fin este dolor. . Y yo a pedirle al Senado el perdón por el Author, que escribió aquesta Comedia, en que claro se miró, que pues Estrella, y Enrico uno del brazo al rigor, y otro a la fuerza del fuego mueren, se ve en su pasión: , . Que de su ardiente amor nace L Nueva Troya de Amor.
