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Texto digital de Nuestra Señora de la Victoria

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Francisco de Leiva Ramírez de Arellano Segura
Género
Comedia
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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Nuestra Señora de la Victoria. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/nuestra-senora-de-la-victoria.

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NUESTRA SEÑORA DE LA VICTORIA

JORNADA PRIMERA

JORNADA PRIMERA Málaga. . Quién me llama? Alidorduj. Quién me nombra? Tú libertad espera. Tu cautiverio llora. A tu cadena humirde. A tu soberbia pompa. Este clarín suave te anuncia la victoria. er . La perdida te anuncia esta bastarda trompa. . Deidad, que es lo que dices? Qué es lo que dices, Sombra? Oye este acento triste. Oye esta voz sonora. Que funebre. . que alegre. Repite. . Pregona. De tu dicha la estrella, poder blasona, que le da el Sol reflejos con una Aurora. De tu fortuna el Astro su siento postra, pues a pagar sus luces viene un antorca. Espera, sombra fría, horror, y espanto de la fantasía! Como con el sonoro acento espantas, pues parece que lloras lo que cantas? Quién tu espíritu mueve? que contra mi poder grande se atreve, con presagios atroces: quién contra mi valor? Ali da voces. . Hola. Mi padre escucho, que ha llamado. Mahometo, hijo. Ya estoy a tu mandado. . Celín. Ya estoy, señor a tu servicio. Válgame Alá! si estoy en mí juicio? . Padre. . Señor. qué mandas? . qué me ordenas? No os he llamado yo: terribles penas! Voces me diste ahora. (te. Te engañaste. Ahora por mi nombre me llamas. Engañaste también: sueño terrible! mas no fue sueño, asombro fue visible. Qué sientes, di, señor? Señor, que tienes? (nes? . Alá, di si me amagas, o previe- qué confusiones? . Qué iras? que tormentos? . Te desvelan? Te afligen? . Oíd atentos. El peso de los cuidados, la gran carga del gobierno, derribando la cerbiz, pagó vasallaje al sueño. Y ni bien dormido via, ni bien soñaba despierto, pues a un mismo tiempo estaba soñando, y estaba viendo. Cuando una horrorosa sombra, cubierta de un velo negro, en voz distinta me llama, respóndola con aliento. Y ella funesta prorrumpe, (aún ahora lo estoy oyendo) tu perdida, Alidordux, llora: dejome suspenso esta dura voz, y más cuando oí el ronco bostezo de una destemplada trompa, que acompañando su acento triste: De tu Astrolas luces (luego prosiguió diciendo) ha de apagar una antorcha. La proposición atentos reparad, que yo después a la memoria pretendo traerosla. Luego miro, que sobre mi propio lecho, Málaga dormida estaba, amarrada al duro hierro. Y en el otro lado (aquí sobresaltos siente el pecho) una espantosa deidad, un divino monstruo veo, para deidad muy horrible, y para monstruo muy bello. Que le habló a Málaga oí, amoroso, y con acentos dulces; de tu libertad, dijo, se llega ya el tierapo. Y a la armoniosa voz de un clarín, prosiguió El cielo en una Aurora te envía del Sol hermosos reflejos. Reparad aquí también; que ahora lo de arriba vuelvo a referir, y hallaréis en uno, y otro concepto, con oposicción las causas, y contrarios los efectos. Si dice la negra sombra, que de mi Astro el lucimiento ha de morir; como dice, que ha de apagar este incendio una Antorcha? Si ella es luz, no es más seguro argumento, que venga a abivar la llama; que no a amortiguar el fuego? Claro está, y es lo contrario en Filosofía yerro, que es querer dar a la luz, por calidad un opuesto, para perturbar las luces. Las sombras, solo son medio, y así al Sol (cuando sus rayos enbozar pretende el cielo) de la tela de las nubes le labra pabellón negro. Luego la contradicción clara se ve; pues dejemos este artículo, y al otro vamos. Dice aquel portento, tan horrible, como hermoso, que a Malaga los reflejos le envía el Sol en una Aurora; otra oposición advirto aquí. Si la Aurora es la que con llanto risueno, perlas desperdicia al prado, y pestañeando tiernos rocíos, cobran las flores, con aquel humedo aliento, valor para resistir del Sol los rayos severos. Como siendo de la Aurora humedecer el efecto, que viene la Aurora dice, a darle a la luz aumento? Luego también contradice a la razón; luego es cierto, que es ilusión de la idea, y que es engaño del sueño; pues siendo fuego la autorcha, y la Aurora cristal siendo, es mentira, es falsedad, es contradicción, es yerro, que ni ese ardor es la luz, y que preste el agun incendios. Pero ay de mí! como en vano, con las razones pretendo desvelar de mi temor la causa; pues aquí advierto, que hacer de efectos contrarios conformidad, es misterio de poder grande, es acción del mismo Alá; pues es cierto, que atendí a los dos avisos, que admiré entrambos portentos, que oí la una, y otra voz, y que escuché sus acentos? Y de esta Antorcha, esta Aurora, al nombrarla, un horror siento, que me turba el corazón, que me sobresalta el pecho, que el aliento me desmaya, y que me eriza el cabello, Quien esta Antorcha será, que con luces mata el fuego? quien puede ser esta Aurora, que da en cristales reflejos? quién será aquesta mujer? María. Válgame el cielo! que escucho? Maria dijo; ya nuevo presagio advierto; que María es esta? Madre de Dios. Sin ánimo aliento! María, Madre de Dios, dadme en mis penas consuelo. Que voces está, que así me acobarda. . Advierte aten- que es un cautivo, señor, (to, que allí se queja. . Ypidiendo. consuelo en su padecer la invoca así. . Cuanto veo, cuanto escucho, cuanto toco, todo me causa desvelo! No así, señor, tu valor rindas, al engaño necio de una fantástica idea, y de un mentiroso sueño. A tu poder grande; quien podrá oponerse a tu esfuerzo heroico? dí, quién podrá presumir atrevimientos? pues las escuadras de Marte, los campeones más guerreros, opuestos a tu valor, nubes serán, a quien denso vapor congeló, que osadas contra el Planeta bermejo, pretendiendo deslucir sus rayos, al movimiento menor de su luz, deshechas. en breves átomos tersos, en su precipicio hallan, de su osadía escarmiento. Y cuando tu valor grande. faltar pudiera, el esfuerzo de tus soldados Gomeles; te aseguran los trofeos. Ay, Mahometo! Ay hijo mío! ay Celín! qué contra el cielo, del ánimo más bizarro; no vale el humano aliento! Si el gran Mahoma te ayuda, nada temas. . Nada temo, que no es temer prevenirfe. al accidente del riesgo, aunque este asombroso aviso, este engaño, o este sueño llega a tiempo, en que Fernando, Rey de Castilla soberbio, la Andalucia conquista, y ya tan cerca le advierto, que de Velez (qué pesar!) se mira tirano dueño. Lista esté la artilleria, las torres, y los manpuestos, prevenid las centinelas; corran los muros a trechos vigilantes mis soldados, para la ocasión dispuestos estén, que aunque más. Cristianos, embie contra mi el cielo, que átomos el Sol arroja, que arenas conserva el centro. Si yo en un sueño mentido escuché tristes lamentos, rendidos a mi cuchilla he de oír, que dicen ellos. Fernando, y Isabel vivan, los Católicos guerretos. Qué escucho? Novedad grande. Escochar, señíor; atento: toda el cámbanía tener liena de Crestianos berros que aunque venir muy galanos, con blumilias en sombreros, e bandas rojas, traer al hombro unos balos negros, é unas trorcida en mano cendidas, he otros delios ver con chuzos largos, largos, e otros venir hacendo corbetos en yeguas, machos, he luego traer en medio en onas carretas checas, onos herros gordos, huecos, e todos con algazara, a voces vener decendo. Fernando, y Isabel vivan, los Católicos guerreros. Ea, soldados, la ocasión se ha llegado, en que el aliento ejércitéis, y los filos de vuestros corbos aceros. En nuestras casas estamos, echarnos de ellas, lo tengo por caso imposible, pues para arrancar de su centro una peña humilde, cuesta Coronad esas murallas, Bella Isabel amada, esposa mía. para que solo con veros estos cobardes Cristianos, teman muerte, o cautiverio. Mahometo, pon tus escuadras en orden: Celín los puestos que os tocan tomad, que yo a mis soldados aliento con mi presencia daré, que aunque aFernando los cielos le ayuden, ruina será al amago de mi acero. Soldados, tocad al arma. mucho ardid, fuerza, y desvelo. . Arma, nobles Sarracenos, Fernando heroico, mi adorado esposo. En quien se ve belleza, y valentía. Dónde está lo valiente con lo airoso. Cuyo Sol es la Estrella que me guía. Cuyo aliento es mi Norte valeroso. A cuyos rayos. . Cuya fuerte mano. Se rinde el Persa. . Tiembla el Otomano. Hoy, señora; a tu brío sin segundo, la cerbiz dome el Sarracero fiero. A tu esfuerzo, señor, que alaba el mundo, al Bárbaro postrado ver espero. Solo en tu vista la victoria fundo. Con verte, el feliz lauro considero. Ejército de flechas son tus ojos. Batallones armados tus enojos. Lo que perdió Rodrigo el infelice, por trato de Julian, Conde alevoso, para que en la memoria se eternice, hoy restaure tu espíritu brioso; pues aunque a tu hermosura contradice arnés gravado, acero riguroso, para enfalzar la Fe con más grandeza, de armas también se adorna la belleza. Si años ochocientos ha oprimido a Málaga, el tirano Sarraceno, quedando hoy de tu valor vencido, Malaga mire el cautiverio ajeno. Vuelva a su ser su ser esclarecido, y de si arroje aquel mortal veneno, y vea por sus puertas, que triunfando, felice entra el Católico Fernando. Y pues que ya sus torres examino. Y pues que ya a sus muros he llegado. Hoy, soldados, sitiarla detérmino. Cercarla intenta mi valor airado. No les quede vereda, ni camino, por donde entre el sustento que ha aguardado. La hambre les mueva, con combates duros, a dejar el abrigo de sus muros. Por la parte del río mis soldados, sus huertas, y alquerias talen luego. Por el Agual medina sus sembrados, cenizas sean al rigor del fuego. Cómo amigo, no Rey, os busco osados. No como Reina, como dama os ruego. Arda el valor. . La ira se aperciba. Decid, viva Isabel. . Fernando viva. Fernando, y Isabel vivan. . Ninguno será postrero, en tan heroica hazaña, y mi valor, no siendo más que uno, con la hoz segará, que me acompaña, cuando el lance, señor, llegue oportuno, las Bárbaras cabezas en campaña, y anegada en su púrpura funesta, monumento será, si fue floresta. Vuestro valor, Garcia, sin segundo, desde Anibal se prueba, que le abona, pues un Garcia, vencedor del mundo, pudo darle, y quitarle la Corona. De tu grandeza, gran señor, honrado, beso humilde tu planta poderosa, Yo, al valor de Garcia acompañado, no dejaré en el valle planta, o rosa, a quien matiz hermoso le dio el prado, que si gallarda se miró, y hermosa, en su pompa notando infeliz suerte, de estrado sirva a una, y otra muerte. Albaro Portugal, sois valeroso. Al envestir seré yo la primera, pues aquí de la Reina al Sol hermoso, rayo soy despedido de su esfera, de floridos turbantes lo pomposo, agostaré la Alarbe Primavera, y lo que adorno fue de alegre alhaja, les servirá de funebre mortaja. En vos, Doña Beatriz, no es maravilla, pues para que el infiel admite enojos, instrumento es de más vuestra cuchilla, cuando sobran por armas vuestros ojos. Mi alma lo confiesa, pues la humilla. . mi corazón pública sus despojos. Ay divina hermosura! . Ay dulce cielo! Escucha mi pasión. Oye mi anhelo. Pues yo, para matar aquestos perros, de un ardid he de usar hoy peregrino. Cuál es? . Ir echando por los cerros cantidad de pedazos de tocino, que ellos han de salir a coger berros, y moriranse de asco en el camino: Y también traigo para aumentar trazas. Qué traes? . Una partida de zarazas. Calla necio: Cálvete, con recato dale este de Beatriz a la criada. . Que des este papel, Ordoño, trato, . a la criada de Peatriz. . En nada como esto podré yo ocupar un rato. Solo el servirte a mi lealtad le agrada. A hurtado los dos me mira cada uno. Y a cual de los dos quieres? . A ninguno. Está, Garcia, ya mi tienda armada? Sí, gran señor. . Y donde la Capilla pusiste de la Reina Inmáculada, por quien el triunfo espera mi cuchilla? En tu tienda, señor, porque ilustrada esté de su divina maravilla. El lauro me prometo con su gloria. Con su favor espero la viroria. Málaga vive, fundación Fenicia, tan de siglos antiguos heredera, que dos mil años antes que propicia la Humanidad de Cristo el mundo viera, doctrina firme fue de la Milicia, fue del valor escuela verdadera, de la nobleza posesión segura, y crédito gentil de la hermosura. Es símbolo su cielo de alegría, su asiento, y calles de hermosura extraña, fértil de frutos, que abundante cría, y ofrece al mar, que prodigo le baña, a donde a todas horas la armonía escucho de zafir en la campaña, de aves de pino, cuyo bronce helado, salvas gorjea en el cristal salado. Son sus hijos valientes y apacibles, los naturales son tiernos, y amables; para la guerra fuertes, y invencibles, para la paz corteses, y agradables: si los enojan, fieros, y terribles, si los alagan, blandos, y amigables, de todas las Naciones envidiados, y aunque siempre temidos, siempre amados. Bien mostráis vuestro amor. Corto he quedado, porque aún decir no puedo sus blasones. Puesto que ya el Ejército ha llegado, haced que se divida en escuadrones, y pónganse en aquel monte empinado, que mira a Gibalfaro los cañones, que abriendo brechas a sus muros ciertas, con la pólvora, y plomo nos den puertas. Don Albaro a Beatriz la mira atento. Carcia a Beatriz mira con cuidado. Que se publique un bando luego intento, que pena de la vida. . Zape. . osado no sea, descuidado, o desatento, a salir del cuartel ningún soldado. Ninguna orden tanto la asegura mi obediencia. . Por qué? . Porque es segura. Venid, señora, a descansar, que quiero acompañaros, y hasta que rendida vea a Malaga al filo de mi acero, descanso no tendré, ni tendré vida. Veros de ella dichoso dueño espero; decid: Fernando viva en voz unida. Ilabel viva, que digáis os mando. Viva Doña Isabel, y Don Fernando. Celia me ha entendido, pues . Claro es. . Pues sic argún que atrás se ha quedado veo. Reurtada se queda Celia, que el papel ha olido entiendo. Reina, escuche. Escuche, Reina. Que me mandan, Caballeros? D Albaro Portugal, mi amo. Garci Fernandez, mi dueño. Calle él. . El ha de callar. Déjeme hablar. Eso mismo le digo, que hablar me deje. Eso es bueno. . Bueno es eso. . Tengan, que yo daré medio Sabe que soy Cabo escuadra de Guzmanes. . qué tenemos? Sabe que soy alcahuete mejor que el suyo, lo que hay Esa es busonada, calle, y déjeme hablar. . No quiero callar, ni dejar. . No busque . Sí. ruidos, que yo respeto la presencia de esta dama, y así le sufro: Yo tengo primero de hablar. En que lo funda? En que por mi puesto, primero soy. . Lo contrario le probaré aquí. . Ya espero la prueba. . Usted no es Cal Cabo, y fin es una cosa, (to. fin, y postre es uno mismo, usted es postre, fin, y cabo; luego usted es el postrero? Aquí solución no hay, que está en darí el argumento, Los argumentos en darí tienen gran fuerza. Y que cierto, que es fiera Filosofía. Yo de sofias no entiendo, ni de grumentos, y voto. para que no sea ninguno, ni postrero, ni primero. Conformome. . Me conformo. de Fernandez, que es un puesto . Respondan ambos aún tiempo Traen algo que darme? de tratar con oro, o hierro? . Traigo. . Es algún pape Lo mismo. De Albaro, y de Garcia? Pues catelo aquí echo: Un papel, y otro papel son dos papeles. . Es cierto. El cielo me dio dos manos, dos, entre dos compañeros, caben a una. . Así lo enseña Moya. . Pues con está espero el uno, y con esta el otro; entreguen los dos aún tiempo. Oh notendimiento divino! O divino entendimiento! Para tomar a dos manos, no es menester mucho ingenio; . Que no le provoque nada. y aunque fuesen los papeles diez, también había remedio. di, como? . cómo, di? Cedando a cada papel un dedo. Y estás cartas van con propio, o con amigo? . No entiendo. Ni yo. . Las veo sin porte, y así, díganle a sus dueños. qué . que sin porte las cartas se pierden en el correo. . qué taimada que es. . . Muy bien hace en pedir sus derechos. Ahora que solos estamos. Siempre yo me temí esto. He de ver, como él conmigo competencia hace? . Pues eso no quedó ya difinido, para que es volver a ello? No, que he de darle a entender, que es un gallina. . Por cierto, de gran novedad me avisa, que estoy yo harto de saberlo: deje usted, so Cabo de escuadra, vejeces, diga algo nuevo. Ahora bien, riña conmigo. Ahora bien, reñir no quiero. Ea, riña. . Despacio está. riña, digo. . que eso es cuento. Dígole, que ha de reñir. So Cabo escuadra, deje eso. Saque aquest a espada. . Ay tal porfiar, es por fuerza esto? Si no la saca, he de darle cuatrocientas coces. . Bueno, son nueces las coces, que las reparte usted por cientos? Es un vinagre torcido. Usted es vino derecho. Es un pícaro. . Pues yo digo, que soy Caballero? Tengo el estomago recio. Pues tome el pícaro, tome el gallina, tome el puerco tome el ruin, tome el borracho, tome el busón, embustero; y si quisiere vengarse, busqueme, y a Dios Toledo. . Acabaronse los tomes, así que no hubo epitectos. Señores, digan, no ha andado el diablo del hombre necio? si treingana de dar coces, bárbaro, a que efecto, si las has de dar después, mueles dos horas primero? Vive Dios, que con un hombre como yo, ha sido mal hecho hacerme para seis coces, que esperase tanto tiempo, y he de quitarle mil vidas. Señor Cálvete yo siento haberle dado pesar, y crea que yo no quiero satisfacciones, que solo a matarle es lo que atiendo. Saque la espada el cobarde, ya la saco, ahora veremos como se tienen conmigo tan libres atrevimientos. Valiente es el Cabe escuedra, y sobre valiente es diestro: las truchuelas de Carranza las juega con mucho acierto. Que estocaditas de puño, pues a la Italiana apelo, tome está; cayó el cuitado, confesió, ay que me ha muerto! Dios te perdone. , a - Calvete, quién te ha ofendido? qué es esto? No es nada . Cómo no? pues no oí yo hay que me an muerto ahora. . Hay era un amigo, que yo mate. . Estas sin seso? Con la Italiana voló Y adónde, di, está ese muerto? Pues que demonio sé yo; soy yo su guarda? . Ay tal ne- Si lo mataste, di, como (cio. no parece? . Se iria al cielo; porque yo le maté en gracia. Siempre estás de burla, y juego: deja las chanzas, y dime, diste el papel? . Sí, y por eso fue la pendencia. . Di, cómo? Cómo llego al mismo tiempo que yo, el señor Cabo de escuadra de Guzmanes, y otro pliego de Don Albaro su amo le dio a Celia. . Vive el cielo, que fue cierta mi sospecha! Él so Cabo de escuadra; de esto tiene la culpa. . Qué ignora Don Albaro, a creer llego, que amó a Beatriz, y será el advertírselo acierto; pero allí viene. Que en fin de Garcia el galanteo, con la divina Beatriz, es cierto? . Sí, señor. . Creo, que Carcia no ha llegado a saber, que yo la quiero, y el avisarle ser a acertado; allí le veo. Señor Don Albaro de Portugal, guardeos el cielo. Guardeos Dios, señor Don Garcí Fernandez Fadrique. . Tengo cierta ocasión en que hablaros. Yo también tengo que haceros cierto aviso. . Vos podéis hablar. . No es este buen puesto. Pues guiad donde gustaréis, que ya os sigo. . Malo va esto. No huele esto bien. Cálvete, quédate aquí. Ya me quedo. Ordoño, de aquí no pases. Pues cómo me mandas eso? Importa. . Y he de quedarme con un Cabo escuadra muerto? Guiad ya. . Seguidme, pues. Pues adónde vais? ̱. Qué bueno; la ronda los ha pescado. Es señora en los dos nuevo ir juntos? . Puede causar novedad, señora, el vernos? Y preguntar donde vais, es de algún cuidado efecto, que lo extrañáis? A la Reina decirle por señas quiero, como va desafindos. . A nuestro cuidado atentos, a recoger las trincheas ibamos. . A los dos veo descoloridos. . Señora, por ti es esto. . Si son necios, qué culpa les tengo yo? Las señas que me está haciendo el criado, sobran, pues en su semblante lo advirto, y el saber que a Beatriz quieren, es bastente fundamento. Calvete, qué haces? . Estoy rogando a Dios por el muerto. Apártate allá. . Garcia, Albaro, dando por cierto, que sé que estáis disgustados, y también que no pretendo inquirir la causa, os mando, (pues en los dos de par medio, cosa que toque al honor no puede haber) que al exceso no paséis, en que forzoso sea, que de mi severo enojo examen seáis. Pues cuando mi esposo, y dueño, quizás por no aventurar vuestras personas, atento con Alidor duj, procura, que por tratos, y conciertos le dé a Málaga, excusando de la batalla el empeño. ingratitud viene a ser de vuestros leales pechos, que cuando él al riesgo os niega, busquéis vosotros el riesgo. A librar esta Ciudad. del infeliz cautiverio vénimos, para ensalzar la Fe, para honra del cielo, y para gloria de Dios, y de su Madre; y es yerro muy culpable, cuando aquí se ha de emplar el esfuerzo, , s empeñarlo en diversiones de imaginados desvelos, que aún imaginados solo, peligran en los deseos. Harto con esto os he dicho, Garcia, lrvaro, yo espero de vuestra galanteria, cuando soy yo la que os medio, que será vuestra amistad, como hasta aquí; y os advierto, claro está, que no es posible que esto sea) que si necio, o si inadvertido alguno, con el menor movimiento contraviniere a mi orden, por vida del Rey mi dueño, que de mis iras. . Señora. Señora. . Enojose el cielo. La Reina lo sabe todo. Eso solo es lo que siento, que lo demás poco importa. No quiero hablar más en esto, que sois leales, sois nobles, sois bizarros, sois discretos, y obraréis como quien sois. Corrido estoy, vive el cielo! Sin voz me deja! . Garcia, a gobernar vuestro tercio: Albaro, la artilleria visitad. . Saben los cielos, señora. . Señora, os juró. Bien está: haced lo que ordeno, que no quiero otra disculpa, id conDios. Pues vive el cielo! - si Don Albaro porfía, que ha de ver mi sentimiento. Si Garcia me ocasiona . enojar la Reina temo . Vos, Doña Teatriz, pudieráis excusar estos empeños. Yo, señora, no los causo; esta es una tema en ellos, que ni mi favor la alienta, ni la mueve mi desprecio. (no. A cuál queréis? . A ningu Cómo, decid, no quererlos se compadece, y tener atención a sus festejos? ̱. Oigan la curiosidad. Ese, señora, es empleo cortesano de Palacio, donde amor es tan atento, que sin quejarse padece, que cela sin pedir celos, que quiere sin declararse, que arde sin mostrar el fuego, que sin esperanza vive, y se anima sin deseo, Y esto es uso, que mi ama no hace, señora, usos nuevos. Oh como siempre he culpado este engañoso desvelo, esta mentida lisonja, y este libre cautiverio! y si he de decirlo, este antiguo dorado hierro. Vamos a hacer oración a María, de los cielos Reina, para que a Fernando le dé felices sucesos. Llevarla a rezar, es como convidar para un entierro, a quien quiere irse a una huerta. Desde que en la Reina veo, . que siente aquestos amores, me da gana de quererlos. Mahometo, que se ha sabido? Una espía que ha llegado, dice, se ha fortificado de trincheas, prevenido el enemigo, y cordón le va echando a la Ciudad. Y dice otra novedad? Que ya para la ocasión, Fernando se disponia, y en su tienda le vio armado, aún Altar arrodillado de una Imagen de María. Que solo oírla me asombre, y me de esta voz tormento. No sé que alegría siento, en solo decir su nombre. Cómo la espía llegó a la tienda, no pudiera llegar quien la muerte diera a Fernando? . Señor, yo me ofrezco a ir de esta suerte, porque oculto amor le tengo, que otro no vaya prevengo, que acaso le de la muerte. Yo te he menester conmigo dejarte ir es imprudencia. Pues, señor, dadme licencia, que yo a matarle me obligo. Ved que es acción arriesgada en extremo, vive Dios! Pues como al querer ir vos, no reparabáis en nada, y hacéis el reparo, cuando a ir me detérmino yo? Porque allí el valor habló, y aquí el consejo está obrando. Tues dejad que mi valor haga, lo que el vuestro hiciera. Por Alá, que no quisiera . ver este extraño tigos! Verás tu intento logrado. Vete, pues, a prevenir: a matar voy, o a morir. No sé si lo has acertado, que aunque Celines valiente, la experiencia le faltó. Maho meto, no niego yo, que aprovecha el que es prudente en la ocasión los enojos; pero sé por experiencia, que es menester más que ciencia, valor para los arrojos, A vuestro Alcaide avisar podéis. Qué es ese rumor? s Un Crestiano Bajador decir que quererle hablar. Di que entre. Ben poder vello. Guárdete el Cielo. Qué vano! Ala te guarde, Cristiano. Si es Alá Dios, vengo en ello. Siéntate. Será razón. Qué galán! Empieza a hablar. Por qué me dejas llevar Ala de esta inclinación? Mi muy poderoso Rey, el Católico Fernando, el magnánimo, el guerrero, el valiente, el esforzado, el generoso, el prudente, el discreto, el cortesano, el nuevo asombro de Marte, de cuyo acero esmaltado en la púrpura enemiga, tiembla el Persa, el Otomano se estremece, y. . No prosigas, que oír hipérboles vanos, y encarecimientos necios, me enfada. . A mi Rey alabo, y permitírmelo debes, pues ni te ofendo, ni agravio. Que lo alabes te permito, mas no que lo alabes tanto: y eso no de de la embajada; pa la adelante. . Ya paso. Mis Reyes, pues, sin decir mas que Isabel, y Fernando, (pues con decir que son ellos, es menor cualquier aplauso) a ti el grande Alidor duj, el predente, el noble, el sabio, el animoso, el galán, el entendido, al bizarro, de tus Soldados la gloria, y el terror de tus contrarios, salud te envía , Prosigue. No sabes en qué reparo? En qué di. En que cuando aquí, de mi gran Rey el lerito, en la tabla de mi amor, tan torpe dibuja el labio, que le faltan los matices, para el menor de sus rasgos, te enojas, diciendo, que los hipérboles enfado te dan: y cuando el pincel áplico para tu aplauso, ni te enfadan, ni te enojan encarecimientos vanos. Discreto, sobre galán, . es el airoso Cristiano. Cristiano, no es todo uno, que yo en mis méritos hallo verdaderos mis elogios, y los de tus Reyes falsos: porque en tu intención, y lengua, por pasión, y por engaño, es falso lo verdadero, y lo verdadero es falso: y eso no es de la embajada; pasa adelante. . Ya paso. Fernando, pues, y Ilabel te dicen como han llegado, (después que a Velez la dejan rendida a su fuerte brazo) a que a Málaga le entregues, pues de Divino, y humano derecho es suya: y si tú la polces, fue por trato doble, por traición aleve de un infame Conde, falso, y una libiana hermosura, fin que la hubiese ganado. lo bizarro del valor, si no lo vil del engaño. Que se la entregues espera, sin replicar, pues es llano, que siendo tú tan discreto, prevendrás los muchos daños, que en tu resistencia pueden recrecerse a tus Soldados, a la Ciudad, y a ti mismo: que si cortés, y bizarro a Málaga les entregas, te ofrecen honrosos pactos, y te ofrecen su amistad; con que a ti, y a tus Soldados. vida, y quietud aseguras. Pero si cruel, y ingrato de la piedad, que te ofrecen, huyes, mal aconsejado, y en defenderla porfías, por los Cielos soberanos. te juran, que su rigor has de examinar, y dando todo el aliento al enojo, toda la crueldad al brazo; al filo todo el acero, y al plomo todes los rayos, verás tus murallas ruinas, tus Castillos viento bajo, tus torres cenizas frías, monumento tus Palacios, tus casas frágiles polvos: y harán para sus caballos pesebres de tus Mezquitas, y que a ti. Calla, Cristiano. . Por Alá que le he temido, mas su valor me ha inclinado a quererle. Di a tu Rey, que mi valor soberano, ni sus amenazas teme, ni hace de sus fieros caso: Bien como elevado risco, que el arroyo más osado, que de su grandeza intenta subir escalones altos, en las ondas que previene labra su sepulcro helado: pues los pasos que granjea el cristal para su asalto, aún primero que atrevidos, los mira el error postrados. Esto a tus Reyes dirás, y que luego de mi Estado se ausenten, y de mis tierras, o por mi Profeta santo, que si probocan mis iras, serán todos sus Soldados. destrozo de mi cuchilla, y de mi corraje estrago: Y que si la silla ocupo, lanza empuño, escudo embrazo, y en la campaña me encuentro con el soberbio Fernando, si te hallas con él, verás quien es trueno, y quien es rayo. Con todo eso, procura si pudieres, no encontrarlo: En fin eso me respondes? Esta respuesta, Cristiano, a tus Reyes lleva. . Mira, que lo hierras, y buscando vas tu precipicio, advierte, que has de llorarte engañado. Dime, eres Embajador, o Consejeto? . A tu raro valor me inclino, y quisiera no ver tú fin desdichado. Deja Cristiano el sentir mi infelice sin, que harto después que sentir te queda, el de Isabel, y Fernando. Que en fin, Alí, no te obligo? Que en fu no te persuado? A que la Ciudad entregues. A qué dejes mis estados. Pues a la campaña Alí. A la campaña, Cristiano, que tú en el campo verás. Que tú verás en el campo. De Alidor duj el valor. El valor del Rey Fernando. Soldados, tocad al arma. Tocad al arma, soldados.

JORNADA SEGUNDA

JORNADA SEGUNDA s , - Ea, Españoles valientes. Ea, Gomeles invictos. Aquestos Bárbaros mueran. Mueran nuestros enemigos. (cielo Tocad a recoger, que el . El cielo dará victoria. negro capuz se ha venido. . . Rindiendo los enemigos. Soldados míos, a ellos. A ellos, soldados míos. A retirar. . A envestir. Señor, la noche es preciso que te estorbe la victoria. Pues toca a recoger. . Digo, que está muy puesto en razón. ̱. Sin orden los enemigos, en la Ciudad se han entrado. Poder grande en ellos miro. Mucha fuerza es la que tienen. Bordado el campo florido, de bárbaro tojo esmalte queda. . De muertos, y heri- hay bastante comisión; (dos y esto sin los del rocino. Que no tenga este vergüenza de hablar aquí? . Cestos miro que me hace el so Cabo escuadra; para después le convido. . Si el día una hora más suspendiera el sucesivo curso, no dudo, señor, que quedaria vencido el Morol . Yo así lo entiendo, De vuestro valor invicto, Garcia, y de vuestro aliento, Albaro, y dél no vencido nunca, y envidiado siempre, esfuerzo de mis altivos soldados, bien lo aseguro; pero creer es preciso, que pues lo dispuso así el cielo, aquesto convino. Qué prudencia! . qué virtud! A tan Cristianos caudillos. A tan valerosos heroes. A tan generosos bríos. A Málaga restaurando. Pues de Dios es el motivo. Pues en honra es de su Fe. En su grandeza confío. Esperolo en su piedad. Y en el hermoso prodigio. Y en la divina pureza. De María, Sol divino. Hija del Padre mejor. Y Madre del mejor Hijo. Con eso, y con cuchilladas, han de rabiar los Morillos Que de cuchilladas hable este gallina. . Oye, amigo, para vengar unas coces. fueran buenos esos bríos. qué es esto que escucho, honor! . A Cabo escuadra atrevido, no siento las coces tanto, como que se lo haya dicho a Celia, mi dama inmente. Pero verá el fementido mi venganza: Al arma, honor, que de mala data os miro, y pues traigo aquí el papel, el dárselo detérmino. Señor. Qué es lo que mandáis? Qué os recojáis os suplico, a descansar. . No me cansa. el trabajo, que en servicio del cielo pongo: Señora, en él mi descanso miro, vos os podéis retirar. Obedeciéndeos os sirvo. Acompañad a la Reina. los dos. A eso, con un hilo: . de Beatriz los llevarán, que es más que de cambray fino, Hablarla intento al pasar. . Ahora hablarla detérmino. . En espera están los dos. Ya su intento he conocido. Darele a entender mi amorl. Dírele el afecto mío. . Atras me pienso quedar, que tengo gana de oírlos. Beatriz. . Señora. Delante pasa. Que adviertas te pido; que estilo no es. Entendiola. Yo quiero ahora que sea estilo: A los dos se le quedaron en el cuerpo los suspiros. Dejó sin vida mi aliento! Sin luz dejó mi albedrío! So Cabo escuadra, yo tengo que hablar a vce. . Es desaño? Vea ese papel despacio, que lo que él dice le digo. . Ahora que solo he quedado, Señora, en vos solicito el descanso en mi fatiga, en mi cuidado el alivio. María, Madre divina del Dios, que en brazos tenéis, que ser concha merecéis. de perla tan peregrina. Pues os miro tan vecina de Dios, que entre Dios, y vos, una unión miro en los dos, con solo un acento os ruego; pues cuando a pediros llego, pidiéndole estoy a Dios. Y ahora, dulcísima Aurora, humilde perdónos pido, o de que tan tarde este rato emplee en vuestro servicio. Mi ocupación, y cuidados me estorban, mas en vos miro agradecimiento tanto, por vuestro Oficio, me oíréis, De María al ruego pio. si os llamo con vuestro Oficio. . In confesione, . A librar Domine labia mea aperies. Ya lo más he conseguido. Etos meun. Pues en la Tienda del Rey Fernando me miro. Anunciabir laudem tuam. En su zalá divertido está. Deus in adiutoriun meun intende. Si consigo aquí. Domine ad adiubandum. Su muerte, dichoso he sido. Me festina. . Pero antes quiero. . Gloria Patri, Filio. A mi escolta. . Et Spiritui Sancto. . Darle aqueste aviso, para que asegure el paso. . Sicur erar in principio. Señor, y Hijo. Etnune, o semper. Libradle de este peligro al ReyFernando. . Et insácula saculorum. Que no es digno tenga mal suceso, quien está rezando mi Oficio. Venite exultemus Domino. Al Rey; mas que es lo que miro! Juvilemus Deo. Rezando está, volver detérmino después. Salutarí nostro. De Dios al mandato asisto. que aunque más tarde a serviros . Praócupemas facien esús. a Fernando del peligro. Et in Plalmis. . Y sin que pueda llegar a advertirlo. Jubilemus el. . Ahora mudaré todo este sitio. Ave María gratia plena. Señor; pero de aquí falta! Señor; mas de aquí se ha ido! A que vuelves? . ABeatriz, como bello Norte sigo. b. Hermosa Beatriz. . Señor Albaro. . Mas qué miro! ya el Rey no está aquí, y Beatriz, que a Don Albaro habla he visto. El Norte ha salido guero. Al Rey buscaba. A lo mismo venía yo, con un recado de la Reina. . Dicha ha sido este acaso, porque logre el acierto de serviros. Guardeos Dios. Decelos muero. A mí no se me da un pito. Ya el paso dejo seguro, y ya que dejó el Rey miro su zalá, y con una dama hablando está. . A lo divino de esa Majestad, ofrezco toda el alma en sacrificio. Qué esto escuche? . que no hay que darse por entendido, quizá será aprensión. Pues de Majestad he oído que le trata, la Reina es, en entrambos determino ejecutar mi rigor qué espero? mueran. Qué miro? . Ay de mí! Válgame el Cielo! (llo! Ah traidor! . Ah mal perri- Voyme, pues que lo he logrado. Traición, soldados seguidlo. Traición. Voto a tal! que ahora me venga yo sin tocino: Vive Dios que he de ir por él qué alboroto! . Qué ruido! qué sobresalto! . qué astruendo! Mas que veo! . Más que miro! Ay, que mi ama está muerta! Ay, que mi amo no está vivo! Don Albaro herido, o muerto O sin vida, o sin sentido Beatriz. . Teñido su rostro de corales sucesinos. De sus mejillas las rosas, turbado el purpúreo aliño. A señora, a esotra puerta. A señor, no quiere oírlo, qué traición! . qué alevosía! Es esta. , . Señor, oidla El cielo me valga! Ay cielos! Señor, mi amo está vivo. Y mi ama también, albricias. Pidelas al amor mío. (dél Grande dicha! . Dicha gran- Ya eso a mucho que está dicho. Decidme, quien fue el traidor? Quién, dime, fue el atrevido? Yo lo ignoro. . no lo alcanzo. Yo, señor, podré decirlo: cid. . Esperad, que primero. De dos veces, no ha podido mi amo encajar el romance. El cuidar ahora es preciso; de Don Albaro la herida, de Beatriz, el parasismo: a su tienda le llevad, donde los Médicos míos le asistan, con el cuidado que si fuera yo el herido. Y vosotras a Beatriz retirad. . Antes, invicto señor. Señora, primero saber aquí solicito. Ahora vuestra salud es lo que más importa, idos, que después lo sabréis. . Vete; luego tendrás el aviso. Ya, señora, os obedezco. Mi obediencia os sacrifico. Decid ahora, Garcia, vos el suceso. . Aqueste ha sido. En fin a las tres pegó: vaya, pues, aunque esta visto. A darte cuenta, gran señor, venía, de que en el campo se cogió una espía del Bárbaro tirano; llego a la Tienda, donde tu Cristiano ejercicio advirtiendo, el impulso a mis pasos le suspendo. Retírome advertido, mirándote tan bien entretenido, no queriendo estorbar lo fervoroso de aquel divertimiento tan gustoso, que como vi que con María hablabas, y con terneza tal la requebrabas, me pareció era injusto usurparte un instante de aquel gusto. A mi Tienda me vuelvo, donde espero la ocasión en que hablarte considero; vuelvo después (que fue tras Peatriz callo,) llego a la Tienda, donde no te hallo, a tiempo que Beatriz entraba a hablarte, y llegaba Don Albaro a buscarte; y al mismo tiempo un Moro (qué osadía!) que junto a la otra puerta se encubría. El traidor Turquesado, corbo acero bina tirano esgrime, y ejecuta fiero, siendo su cruel, aleve, injusto amago de Don Albaro estrago, cuya inhumana herida, parentesis mortal hizo a la vida, siendo la ejecución del brazo aleve tan instantanea, tan veloz, tan breve, que distinción no hago, si fue antes la herida, que el amago; Pues en su acción a impulsos dos unida, no vi el amago, cuando vi la herida. Y el miedo, el ruido, el susto, el trueno, el rayo, ocasionó en Lleatriz tierno desmayo, dejando con señales pavorosas, el jazmín tibio, pálidas las rosas, y en su bello semblante, torpe la luz, y tímido el diamante. Yo compasivo aún tiempo, auntiempo airado, con con la ira el dolor equivocado, dudé de amor, y enojo en la balanza, si iria a la piedad, o a la venganza; pero venció el valor allí al cariño, que se deja vencer muy presto un niño. Saco el acero, huye el alevoso, ponese en un caballo presuroso, la silla ocupo de un soberbio vayo, que dejó de ser viento, por ser rayo: ligole con la ira, ella le alcanza, porque camina mucho una venganza, y él viéndose acosado, cara me hace ya desesperado, que en los casos urgentes, el miedo también suele hacer valientes. Furioso se me arroja, airado, y fiero, sin prudencia el acero, el pecho, y el impulsó sin resguardo, lo brioso ciego, torpe lo gallardo, amenazando estragos, mas que en la ejecución, en los amagos; pero al golpe primero, ruina le exámino de mi acero. Cay sin aliento herido entre las flores, matizando las hierbas de colores, y juzgo que sintieron los claveles teñirle de matices infieles: Con acción prevenida, antes que acabe su alevosa vida, su intento le pregunto, y con acento ya casi difunto me respondió: que raro atrevimiento!) Que a darte muerto atento, hasta tu Tienda entro, bárbaro arrojo!) y que solo te halló (terrible enojo!) hablando arrodillado de la divina Reina en el estado: y hallando la ocasión tan prevenida, para salvar su vida, salió veloz a asegurar el paso; y volviendo luego, (extrano caso!) en pie, con una dama te vio, y a quien tu voz Reina la llama; y que atrevido, y fiero, en los dos intentó teñir su acero. Y que aunque en la facción pierde la vida; la daba por su Rey por bien perdida; pues en su fama advierte, que le da mejor vida con su muerte, que aún mirándose el Bárbaro postrado, faltar no quiso a la razón de Estado. Rindió la aleve vida, y de ira lleno, hecho piezas en un trabuco ordeno le metan, y arrojado, a su Rey vuelva, como buen soldado; para que estime el Moro el sacrificio. de ver tanta fineza en su servicio. Este, Rey, y señor, es el suceso, y lo que en él admiro, te confieso, que el juicio me enmudece, pues sobrena tural causa parece. Turbado deja mi ser el suceso que os he oído, pues no miro como ha sido, si no como puede ser. O es engaño lo que escucho, . o es ilusión lo que toco! vamos juicio poco a poco, porque aquí hay que pensar mucho. Si aqueste caso ha pasado en mi tienda, como ha sido, que ni lo he visto, ni he oído; y nunca de aquí he faltado? Si desde que en la Capilla los Maitines empecé, hasta ahora no los dejé; (aquesto me maravilla) como oigo decir aquí a Don Garcia, que entró antes, y que allí me vio, y despus no me vio allí? Luego creer debo aquí, que fue esta acción prodigiosa de María generosa, que por si obró, no por mí. Pues gracias os doy rendido, gran Señora, y callaré como este suceso fue, pues ninguno lo ha entendido. Suspenso el Rey ha quedado. A todos lo he de callar. . Señor, pues quiso librar tu vida el cielo, y pasado el riesgo está, los extremos del sentimiento dejad, y al cielo las gracias dad. Y también todos las demos, pues de tan irgente daño, como allí os amenazó, piadosamente os libro. Suceso es, señora, extraño. Señor, el Morillo ciego, tahur era de mala ley, pues quiso baldar el Rey, solo para hacer mal juego. Puesto que ya ha amanecido, . Y el otro? . No habrá llegado: a Albaro visitar quiero. Y yo a Beatriz ver espero. Vamos; pues; mas que ruido es este? Un trompeta ha entrado Por testimonio vendrá del Moro trabuqueado. Venid: y vos, que lo venden Señor, cuidado. Pierde el temor, que los Cielos me defienden. Cálvete, procura ver abeatriz Despacio está, cuando el Cabo escuadra me espera; quiero atender, si el Sargento que ha de ir, que es valiente mata siere, parece: Ea, Calvete, valor, y vencer, o huir. me haya a mi desafiado; no lo creo, aunque lo veo; mas él me dio por su mano el papel; y así he salido. i al sitio que ha señalado; pero cómo no parece? mas con el Sargento beato viene allí, que será esto? Allí aguardando el so Cabo escuadra está; solo viene, él se ha clavado de medio a medio, entendiendo el papel en canto llano. A donde está aquesta gente, que ya me como las manos? Mn inquilino está allí solo. So Cálvete, diga, como si solo me llama al campo, acompañado le veo venir aquí? Ese es mal trato, si se ha hecho la tal cosa. del Moro. . Qué nos querrá? . Y cuando solo le aguardo, es muy mal hecho. . Pues yo no le escribí liso, y llano, salía con un amigo? haced los ojos. . . Si escribió así, no hay mal tran Solo dijo que venía, (to. y el papel lo dice claro, Saquelo, y verá, que no es si no muy turbio. . Veamos, lease aquí el tal papel, sentenciaremos la mano. Aquí está. . Leale usted, verá como está engañado. Señor Cabo de escuadra, mi amigo, y mi señor, yo me he a- consejado con una persona muy Mucho extraño, que Calvete experta en lances de coces, y me ha dicho no quedo satisfecho de las de marras, si no desafío a Vimiipso facto. Helo sentido mucho, pues yo quisiera que aplicara medicina más suave; y pues no tiene remedio, y, miamigo mío; me perdone, y sirva- se de salir hacia la fuente del piojo, que es propio sitio de descamisados, si hay traición? . ̱. . donde aguardo a Vin, solo. Cón un pamigo no es menester decir más, guarde Dios a Vam, como puede, y deseo, para bien de la Cristiandad. Su menor desafiador de Vim, Mira si solo llamó. Bien claro se da a entender. Si usted no sabe leer, téngole la culpayo? Venga, yo lo leeré aquí. Ya es mal trato, vive Dios! No echéis la sentencia vos, sin oírme leer a mí. No está bien claro el asunto? No. Qué contra ello dirás? Oigan. Dejo lo demás, y voy solo a aqueste punto. Vema se sirva de salir aciala fuente del piojo, donde aguardo solo; con un amigo: no es menester decir más. Guarde Dios a Vim. Ved con cuán poco trabajo os aclaro la misiva, solo con poner arriba, lo que vos ponéis abajo. En eseuto, aquí no quiero hacer juicio. Eso me cuadra. Vaya uced, so Cabo escuadra, y traiga otro compañero; y advierta, que porque igual sea este causo sangriento, que el que traiga sea Sargento. Claro está, y que sea Oficial. el hombre me ha remediado . Pues a llamar voy dispuesto otro. Aguardad; peor es esto, . porque ya quedo empeñado en reñir. . Qué es lo que quiere? No es mejor, pues ya aquí estamos, . que los dos le sacudamos, y que caiga el que cayere? Esa es bajeza libiana. Yo lo llego a proponer, porque en el ir, y volver se le va a un hombre la gana. Voy. . Ten, que mi ingenio halló gran remedio. Qué aguardáis? . Cuál es? Que los dos riñáis, seré el padrino yo; que luzcáis así consigo, el señor sargento, y vos, queden bien aquí los dos, que cumplido está conmigo. Porque, si él no me ofendió, tengo yo de ser cruel? No importa, reñid con él, y haced cuenta que soy yo. Cuando él quisiera, no cuadra la igualdad en este intento, que no es bien riña un Sargento con un pobre Cabo escuadra. Sol Sargento, eso no paso, pues puede un Caboleal reñir con un General. Vive Dios, que es no hacer caso de vos: si le incito así, es gran negocio. Eso es cuento, si no fuere con Sargento, no he de meter mano aquí. Tened, que ya medio he hallado? o ingenio, divino Norte! Pues sea cosa que importe, Digo, que ya está ajustado: Vos, porque Sargento no es, excusáis reñir aquí con el Cabo escuadra? Sí, esa es la inficultad. Pues cid, no se hace de un soldado un Cabo? . Sí. Estad atento: y no se cría un Sargento de un Cabo escuadra? Es probado. Con que aquí, por cosa clara se llega adar entender, que un Sargento viene a ser un Cabo escuadra con tara? Cierto es. . Sí. Pues ya encajo el remedio, y acabemos; Sargento, cabales semos aquí el Cabo escuadra, y yo. Y así los dos, sin exceso, con él riñamos, y no es ventaja ninguna, pues está igual el contrapeso. Pues no son modos traidores, cuando fiándoos de mí, me traéis por Padrino aquí? Yo no reparo en colores. que tan ruin término os cuadre? No es mala disposición. En llegando a la razón, pelearé con mi madre. Reñir, con dos, inhumana acción es, no lo he de hacer. Uno no más viene a ser, que yo solo hago romana. Arma, arma. Pero qué es esto? Sántiago, cierra España. El Moro está en la campaña. Pues voy a tomar mi puesto. Y yo a gobernar mi escuadra. Solo he quedado, ay de mí! solo, y sin tocino aquí. A Sargento, a Cabo escuadra; ay Dios que miedo he cobrado! ni aún menearme no puedo; sin duda alguna, que el miedo debe de ser muy pesado. El Rey con acero cruel, Moros mata sin igual, y con quererle ellos mal, se mueren todos pos él. El Arzobispo Guzman, . y otro Obispo, y otros dos les dan por amor de Dios, y es muchó lo que les dan. Oh cómo el valor es cuadra! todo hombre al riesgo se ofrece; mas no veo que parece . Sargento, ni Cabo escuadra. Retirémonos, que el paso cortar el Cristiano intenta. Hagan eso, y por mi cuenta; mas ay Dios, qué fuerte caso! que vienen por aquí. Cese el valor, teneos soldados, no los sigáis, que cortados podemos ser. . Yo soy ese: Dejad para otra ocasión la victoria, que no intento arriesgar el vencimiento. Ay! ciégalos San Antón: por ver si puedo escapar, muerto me quiero fingir. No es el retirarse huir; toca tambor a marchar, . Mahomero, los escuadrones fuertes, valientes, y osados gobierna. Seguid, soldados, mis pasos. . Ea blasones de Marte, aquí no sintáis retiraros, pues es llano, que venceréis al Cristiano, sin riesgo quiero venzáis. Rendira mi valor, cuantas banderas bordó con flores, y servirán sus colores de alcatifas de mis plantas. Satisfaré a Celín fuerte, con venganzas repetidas, haciendo de aleves vidas, holocaustos a su muerte. Y con mi rigor violento, que iras me presta inhumanas, de las cenizas Cristianas. le labraré monumento. De su Reina, el sol divino, (que ellos llaman duro hierro ha de parecer. . A perro! quien te harrara de rocino. No han de valerles sus trazas, pues de mi ira a los amagos, han de ser viles estragos todos juntos. . Qué zarazas! Mi en sus yeguas ver lebrado me caudal, he hacer deneros dé sus bacas, y carneros. Este es perro de ganado. Ved cuantos los muertos son, y enterradlos, que yo quiero dar ejemplo aquí el primero, en ir siguiendo el pendón. . Si hay muertos, aquí apercibo que enterremos. Uno, o dos, ver allá. Loado sen Dios; ahora me entierran vivo. Crestiano estar. Así, así. . Déjale. ̱. Querer quitar el roba bremero. Andar. . Fo porco mal olertí. Se han dañado los jamones, No haber nada que moriste, como ya tan mal oliste? Pregúntelo a los calzones. Mas ay que haber resolado, Muza, este morto estar vivo, y a mi tocar por cautivo! Menos males que enterrado. Yo llevar ventura está, si vivir, hallar por yerro. Pues juro a Cristo, que el perro tiene de llevarme acuestas. Ayudar, Muza, que yo poner en hombros aquí: Pues acuestas quieres, di, llevarle? . No sr no, no. Cabaliero estar. . Y como, caballero sobre ti. Hala mocho pesar mí. Ojala fuera de plomo. Pesa mucho? . cien arrobas quisiera. . El Diablo tener. , cinco arrobas puede ser pese, cuando mucho. Bobas. . Venir, Muza. Ya te espero: En el mazmorra le zampo. Yo salí pícaro al campo, y me vuelvo caballero. Nuestro. Padre Fr. Francisco de Paula, cuando en vos veo pálido el alegre rostro, triste el semblante risueño, y las mejillas bañadas en líquido cristal tierno, grande es sin duda la causa, dolor grande en vos contemplo? Padre Bernardo Boil, no puede mi sentimiento ser mayor, ni más crecida de tanta pena saber quisiera? . . Oídlo: Ya pienso . . Padre, a la Comunidad tenéis noticia, que el Rey Fernando, fuerte guerrero, y Católico Monarca; y Isabel, heroico espejo de virtud, y de valor, su esposa, a Málaga han puesto sitio, intentando librarla del enemigo soberbio, infiel, bárbaro, tirano, de ella se mira. . . Ya sé, que los Reyes el celo la Andalucia conquistan, que con valeroso empeño a Velez rindieron, y ahora a Málaga han puesto cerco. Pues sabed ahora (qué pena!) que fijas noticias tengo que los Reyes, (qué dolor!) viendo el poderoso esfuerzo del Alarbe, (qué pesar!) y a la gran perdida atentos de sus soldados, juzgando por imposible el empeño, resueltos están (qué ahogo!) a dejar tan arduo empeño. Y quien, Padre, pudo daros. ese aviso? cuando advierto, que a aqueste Reino de Francia no vienen ahora correos de Andalucia. . . Es así; pero creed, que saberlo puede muy bien quien lo dijo: callaré que fue del cielo . favor, que comunicando a mi humildad el suceso, se sirvió de regalarme, con darme este sentimiento. mi pasión. . . El fundamento . . Que ha sido revelación, a. bien de su virtud lo creo. pida, que con tierno afecto, puesta en oración, a Dios rueguen el feliz suceso del Rey Fernando. . . Ytambién una disciplina intento pedirles. . . Dios se lo pague. De santidad es ejemplo. que a tantos años, que dueño . . Señor, pues fuisteis servido de revelar a este siervo i nútil vuestro, el ahogo del Rey Fernando, yo entiendo de vuestra recta justicia, que este es castigo severo. Dulce María, Señora, Madre mía, a vos apelo, como Reina generosa obrad; y a este indigno ruego no le atendáis como mío, atendedle como vuestro. Mas cielos! qué es lo que escucho? que armoniosos instrumentos? que resplandecientes luces regalan a un mismo tiempo, con suavidad al oído, a la vista con reflejos. Francisco. . . Señoramía, tanto favor. . . Tues es nuevo el venir a verte? . . Ya humildemente confieso, Señora, vuestras finezas; pero como es tan inmenso el favor, aunque le toco, viendo que no lo merezco, siempre lo dudo; y así cada vez para mi es nuevo, pues me causa admiración, como esperarlo no puedo. De tus ruegos obligada, a hacerte un régalo vengo. Málaga, por ti ha de ser libre de su cautiverio; y así, que escribas te mando al Rey Fernando, el cerco no levante, pues será de ella venturoso dueño. A los tres días que tenga este aviso, escribe luego, y dile, que de tu orden allí me labre Convento: y será mi vocación de la Vitoria, que quiero que por este nombre, toda tu Familia, por los Reinos. más extraños se conozca, y de mi Hijo, pretendo allí mostrar el poder, con soberanos portentos, Señora, tantos favores, como sabré agradecerlos? Escribe luego a Fernando, y al instante entrega el pliego a Fray Bernardo Boil, y ira por su compañero un peregrino, que apra a verte con él muy presto vendrá . . Y cómo se llama? Sera fin, y en el caminar es experto, ira con gran brevedad: queda en paz. El cielo, o gran Señora, os alabe! y os cante con Himnos tiernos. Dios te salve, Hija del Padre, Madre del Hijo supremo, del Santo Espíritu Esposa, y de la Trinidad Templo. La carta quiero escribir. Padre, merezca mi anhelo: ves al Padre Fray Francisco de Paula? . . Tenga le ruego paciencia, que está en su celda; pero que allí está escribiendo. miro, no le interrumpamos. Ya escribi, cerrar la quiero, y llamar a Fray Bernando. Que su Caridad. Que veo! . . Me manda? Todo es prodigios: A Malaga aqueste pliego ha de llevar, Fray Bernardo; yo por Vicario supremo le nombro. . . Beso su pie: y quien por mi compañero ha de ir? . Yo, y de buena ga- Pues quién sois? (na. Un pasajero, que un impulso soberano le guio a vuestro Convento; pues mi peregrinación, en él viene a tomar puerto. A soberana Señora, cuantos favores os debo, pues Fray Pernardo Foil, teniendo tal compañero, no necesita de otro. Y más cuando está el Convento con tan pocos Religiosos: por no revelar la causa. Cuando he de partirme? Luego. Yo sé el camino muy bien. Es de hacia allá? No por cierto; de Reino soy más extraño. Ya quien es humilde advierto, o poderoso Señor, vuestros favores venero! Bernardo, parta al punto. Antes, que me echéis espero vuestra bendición. . . De Dios la alcancéis; yo me enternezco, . Determinado os confieso dadme los brazos, y a Dios. . Guarde vuestra vida el cie- No me diréis, pues que vamos (lo: juntos vuestro nombre? . Creo, que en eso muy poco haré, Será fin me llaman. Pueno, si un Será fin va conmigo, felice viaje espero: vamos a Malaga. . Eso ha de ser con brevedad. Tardar es fuerza algún tiempo, que está muy lejos de aquí. Con los bordones podemos caminar mucho, que son (do, ligeras postas. . . No entien- como ellos pueden llevarnos. Con el favor de los Cielos.

JORNADA TERCERA

JORNADA TERCERA otra, y mil veces los brazos, Padre Bernardo, me dad. echar este achaque quiero, . . . No honréis tanto mi humildad, que puede con tales lazos en soberbecerse. . Honor, alegría, gusto, y vida me dais, con vuestra venida. En nada os sirvo, señor, nuestro Padre Paula, es quien con afectos, y ternezas desea a vuestras Altezas felicidades. . Muy bien, con su carta lo ha mostrado, pues al Rey, y a mí ha traído un alivio conocido, en un mal desesperado. que me vi ya a levantar el sitio, por admirar en los Moros, el exceso de poder. . . El cielo ya, os ofrece la victoria, y tened, señor, memoria de los avisos que os da nuestro Padre. . Es agraviar- si acaso habéis presumido, (me, que en mi puede haber olvido, de quien espero ha de darme, como el Padre Paula ofrece, victoria del enemigo. Y pues que asistáis conmigo vi voluntad os merece, veréis que dejo memoria a la devoción Cristiana, de la Virgen soberana María de la Vitoria. En el sitio en que ahora está hóspedada, que ya cielo puede llamarse, mi celo Templo le fabricará. Mi plata, y tapiceria daré, para su hospedaje, que sea humilde homenaje a tanta soberanía. Y pues a fundar venís vuestra orden, que pidáis espero cuanto queráis: ved las tierras que elegís, y mirad si satisfecho del vencimiento me hallo, pues antes de ejecutallo lo miro ya como hecho. Mis oros, joyas, y cuantas galas poseo, rendida ofrezco, y agradecida a sus celestiales plantas. Yo con las mías pretendo servirla con humildad, pues libre, por su piedad, que quedé del riesgo entiendo. Mi vida reconocido, que la debo considero, a sus piedades, y espero no ser desagradecido. Vuestro celo verdadero premiara el cielo benigno. Quién es ese peregrino? Tráígole por compañero. En su modestia acredito su virtud. Muy bien la muestra su presencia. . Es honra vuestra. Es quién veis un Ángelito. perfección, venid a verla, Quién es Sacerdote, no tiene a nadie que envidiar, pues ha llegado a lograr lo que solo envidio yo. Lo deseáis? . Dignidad es que no puedo tener. Pues por qué? . No puede ser. Es irregularidad? No señor, que aunque saqué la espada contra enemigos, fueron los cielos testigos, que irregular no quedé. Si es así, porqué dudar podéis, pues no ha avido exceso? Porque solamente eso puedo en el mundo envidiar: y tanto mi temor crece de Sacerdote al favor, que me parece, Señor, que ni un Ángel lo merece. Qué humildad! Es sobre humana. Cón su virtud me enternece. El peregrino parece fántico de feligrana. Pedirle por señas quiero el ramo, que a Beatriz vi. A Beatriz el ramo aquí por señas pedirle espero. No los entiendes, señora. Sí. . Y qué, di, piensas hacer? El darlo fuerza ha de ser. A quién? . Eso no sé hora. Señor, que me deis licencia os suplica la Fe mía, para gozar de María la soberana presencia. Pues para que vos podáis exajerar su admirable y hallaréis en su semblante tanta admiración, que aún en la admiración no cabe. Venid, señora. . Ya os sigo. Y qué hay de ramo? Qué darle quiero. . A quién? A quién primero tenga fortuna de alzarle. Bienes, Beatriz. Sí, señora. Par Dios, por más que la guarde. Déjome el ramo Beatriz; yo espero que el Rey se aparte. El ramo me dejó; iré en yéndose el Rey a alzarle. Que así los juicios se rindan, o pensión de los mortales! Para mí es el ramillete. Mío es, y quien pensaré. Pues cómo vos? Pues vos cómo? Soltadle, digo . Soltadle. Primero, viven los cielos! Viven los cielos! que antes; pero dividido ya. b. Pero hecho ya dos mitades. La vuestra cobrar intento. Me habéis de dar vuestra parte. Pues tenéis ese deseo, y aquí no podéis lograrle, pues estamos en la Tienda del Rey, para que galante quedéis, y yo presumido, de que tan noble dictamen bizarro ejecutéis, puede vuestro valor aguardarme, junto al fuerte de Santelmo, que porque no pueda haber alguna nota, yo iré luego. . Ya a aguardaros parte mi aliento. Al instante os sigo: vive el cielo! que aunque falte al respeto de la Reina, he de morir, o matarle. Mucho camina el enojo: ya descubró el valvarte de Santelmo; mas que miro? cubierto está de Turbantes: el campo peligro corre, mas de aquí no he de apartarme, pues más riesgo es que Garcia venga, y aquí no me halle. Lleno de alarbes el campo reconozco, el riesgo es grande; pero menor es, que no a Don Albaro aquí falte; piérdase la vida, pues, y el pundonor no se manche. Ya, Garcia, aquí os espero. luzgo no he llegado tarde. Vuestro valor nunca puede faltar: en aquesta parte la del ramillete pongo. Y yo también, y llevarle el más dichoso podrá. Pues su fortuna le ampare. Valiente Don Albaro es. Valiente es GarcieFernandez. Llegad, mueran los Cristianos. . Cautivalos, no los mates. Traidores, de esta manera. De esta manera, cobardes. Albaro, y Don Carcia (dos. allí peligran, a darles calor vamos. . Vamos to- No los sigáis, Garcia, baste el ver como se retiran. No los sigo, porqué antes con Don Albaro, es preciso (tento; el quedarme aquí. No pase adelante vuestro in- T1 pues sin que llegue a empeñarse el valor de los dos, quiero conveniros. . Pues qué sabe de nuestro duelo? Pues cómo puede alcanzarlo? Es muy fácil, pues de esas flores las hojas lenguas son, que irracionales, con mudo acento pronuncian ecos de facilidades: Y pues la porfía ha sido sobre quien ha de llevarse las dos partes; con que ahora a entrambos llegue a faltarles la causa, cesará aquí el efecto. . No se canse en advertencias, porque yo he de llevarlas. Dejarme puede vuestraporfía, que han de ser mías. . Acabe vuestro empeño, o vuestro enga- pues es preciso que falte, (ño, no logrando aquí ninguno de aquestas flores lo frágil. De qué forma? De qué suerte? Llebandóselas el aire. Válgame el cielo! Los cielos me valgan! Prodigio grande! Raro portento, quién eres? hombre, que admirarnos haces. Eres algún Ángel? dilo. Responder quisiera fácil, pues convenir dos celos, solo puede hacerlo un Ángel. Déjame besar tus pies. Tus pies me permite afables. En mis brazos os recibo. Del cielo anuncia señales. Garcia, Albaro, si pueden mis rendidas humildades de vuestros heroicos pechos mereceros en lo grande, os suplico que dejéis las competencias galantes de Beatriz, y que seáis muy amigos. . Tus piedades con oculta fuerza mueven a obedeceros. . Negarme no puedo a vuestros preceptos. Pues daos los brazos. Constante mi amistad será. . Y la mía. Y a vos, Garcia, de parte del cielo os ofrezco, que vuestra casa se levante tanto (si bien con ser vuestra no puede más levantarse) que haya que la igualen pocas, ninguna que la aventaje. Arma, arma. . Pero el Moro parece que otra vez hace salida. . Pues quede a Dios. A Dios quede. El cielo a los dos os guarde, que ya de vuestra Victoria el plazo miro acercarse. . Virgen, como en vida tal un hombre puede estar vivo! mi tormento es si igual; ahora digo que hace mal el que se inclina a Cautivo. Alcuzcuz, ese lebrel, que la fortuna me dio por amo, es un perro cruel, y me trata, como yo lo hiciera a poder con él. Comida me da tasada, sin cena, y en ocasiones de esta cadena cargado, cenara los eslabones, a no ser cena pesada. Vino, no lo pruebo, no, cuando a azumbres el Morillo se lo emboca, quien tal vio, que él tome el jarabe, y yo el agua de culantrillo? Por cama, una dura piel me dio, donde si entro, salgo de pulgas con un fardel, que como me la dio él, es una cama de galgo. Con esta maza en mi encierro, de que maje ha dado traza, esparto, mire que hierro tan grande, que sea él perro, y que me eche a mí la maza. Cuando su mujer le ruega que me dé algo, sordo está; pero si a emperrar se llega, por cualquier cosa me pega, y por ninguna me da. Tanto Reina esclarecida de mi vida desespero, que la trocara afligida, por la vida de un cochero, que no puede ser peor vida. Porque adore a su Profeta me trata con tal crueldad, que usan ellos de esta treta; y si va a decir verdad, yo corro riesgo si aprieta. Pues. Señora, para cuando son los milagros? si viendo tantos se están, y tocando; quien a vos llegó pidiendo, que no volviese llevando? Pues tantos tener espera mi afecto, alguno que os sobré, sea de cualquiera manera, que yo soy cuerpo de pobre, y me vendrá bien cualquiera. Seré un santo, que aunque den mis costumbres mal ensayo, no es imposible, pues quien de un sastre hizo un Santo, bien lo puede hacer de un la cayo. Ya no puedo aquí sufrir, Señora, las penas mías, hacedme con mi amo ir, pues enviarme a servir, no es pediros gollerias. Berro, que estar mormorando, estar maldeciendo mi? Mis penas estoy llorando. Qué benas? estar borlando, que mal vida tener, di? Qué peor que la que toco? Mereir de que te escocho, Crestianilio, tu estar loco, si quejar que comer boco, aún ven que trabajar mocho: no estar tu sembre majando, e entretener con mazadas, é a su son estar cantando? que esto escuche? para cuando . se hicieron las puñaladas! Tu estar berro, mantaroso. Por qué, di, me has de tratar tan mal? Si tu estar temoso, e no querer renegar; renega, e ser venturoso; he casarte con mi hermana Mácana, que en Teruan. ser belieza soberana. TI Este quiere hacerme Adán, . pues me tienta con manzana. Tu tocar su dote entero. Qué es? Doce bacas, no fracas. Pues yo tocarlas no quiero. Bor qué? Dalas a un barbero, que son los que tocan bacas. Que no querer casar, no? Ay tentación más astuta! . Mázana, y bacas dar yo. Si con fruta Adán cayó que haré yo con carne, y fruta? Ea, Calveto, responder. Yo la respuesta mañana te daré. . Y a mi entender, tú de hoir tener gana; pero yo guardar sabré, cerrar en arca con liave a ti, e mi encima dormir. María del Cielo Ave, me sabra librar. . Venir, mi cerrar, e ver si sabe. Milagro era aquí pulido, y era tramoya vistasa, de arca, y Moro dormido; pero Vega no ha querido, que dice es vieja, y costosa. Qué haces, Alcuzcuz? Estar con mi esclavo. Vete fuera. Venir, que cuerer cerrar. . Vete tú, y luego le espera: De aqueste me he de fiar, . pues impulso soberano es el que llega a moner mi efecto; escucha Cristiano. Y alá melec, que querer? Llégate cerca. Tu mano beso. Óyeme, pues no cesa . mi inclinación, busque el fin. Qué querrá? El alma da priesa. Si me traerá este mastín . alguna hermana Camuesa? Aficionado de ti. Camuesa es. Porque no ignoro tu valor, tu bien aquí busco. . Cierto es: yo nací para cuñado de Moro. (trado. Y pues mi amor te he mos- Amor! quée . Y solos los dos. No es Camuesa. Aquí he logrado esta ocasión. . Vive Dios! que esto huele a pero asado. Hoy verás en mi afición tus medras, por varios modos. Esto es hecho en conclusión: que tenga yo esta pensión, que me galanteen todos? En ti consuelo a buscar vengo. No es nada. . Y mi rara inclinación ha de hallar logro: vida me has de dar. Señor, pues con esta cara? Mi afecto hace que te nombre, y pues de ti elección hizo, no hay fealdad con que me asombre. Lo que yo le alabo al hombre, es lo bien contentadizo. Tu cuidado llevará este a tu Rey? Mas que veo! que eso quieres? . Claro está. No más? . No. Mejor es ya, que no fuese galanteo. El secreto has de guardar. Pues cómo así he de ir, señor? De tu cadena el rigor redimiré, y tu pesar. Este es Moro Redentor. . Cálvete, entra, y traje muda, y no te detengas mucho, que allá hallarás quien te acuda, que este aviso, no hay duda, te estime tu Rey. Qué escucho? De la Virgen soberana milagro es. . Lo que oigo dudo! Ve presto. . De buena gana: quien si no María pudo líbrame de la manzana? . Del Rey Fernando el valor venza, y a mi amor le cuadre; pues en mi encendido ardor, primero es Dios que mi padre. No lo lograrás, traidor. Válgame Alá! . Pues prime (ro esa aleve, infame vida has de rendir a mi acero. Huir de tu rigor quiero, que aunque mi valor lo impida, eres mi padre. Hh villano! como ha pronunciar te atreves que eres mi hijo, tirano? si no pagas inhumano, porqué confiesas que debes? De que mereces castigo (pues a tu ser mismo infamas) tu voz es mayor testigo, pues cuando padre me llamas, me tratas como a enemigo, De este mi dolor mortal, la justa razón colijo, que en pena tan desigual, a quien hallaré leal, cuando hallo traidor a un hijo? Pues muera; muera quien fus contra su padre traidor; de mi cuchilla el rigor ha de examinar, aunque mas me lo culpe el amor. Muera, pues, aquesto elijo; muera, a que mi ira espera! mas hay tierno amor prolijo, y que poco a poco un muera se pronuncia contra un hijo! Y cuando al sitio oprimida la Ciudad desesperada, miro en bandos dividida; porque con cívil espada la hambre a muerte les conbida, quiero. Rendirnos queremos, Qué escucho! Pues los rigores crueles de la hambre vemos. Qué decís, viles, traidores? que la Ciudad entreguemos. Aa cobardes! . Divididos los vecinos, y soldados, unos al temor rendidos, otros del valor armados, que oigo dicen desunidos. El vivir apetecemos. Mas la muerte nos agrada. Voy a quietar sus extremos: hijos, aquí está mi espada. . Rindamonos. . Peleemos, Valientes soldados míos, cuyos heroicos aceros, asombro del mundo han sido. y terror del Sarraceno. De los tres días que el Padre Paula, en nombre de los cielos me señaló a la victoria, hoy es el día postrero: víspera de San Luis es, y octana en que el portento mas grande de amor, obró con María el Dios supremo, llegándola para Reina de su soperano Imperio. pemos el asalto, pues aelos divinos veo, que con certeza me ofrecen eales del vencimiento. Asaltad esas murallas, que de todos, el primero seré que al golpe del plomo le presente el duro pecho. Y yo al lado de Fernando, mi esposo, y amado dueño, fulminaré, como rayos, relámpagos de mi acero. Y los golpes de mi espada, de tus rayos serán truenos. Yo seré centella, porque sea algo, y parezca menos. Ya mi tercio enfurecido, en Cordoveses alientos, lo que en la ocasión se tarda, culpándole están al tiempo. De vuestro brazo, Garcia, hoy el laurel me prometo. ̱. Ea, señor, al asalto. Oh valientes leales pechos! Señor, aunque contradiga a mi estado lo guerrero, no he de ser el peor soldado en la ocasión, y por cierto el triunfo te ofrezco aquí. Fiolo así de los cielos. Un Embajador del Moro pide licencia. r, Pues luego entre, que si a pedir viene pactos, ya viene a mal tiempo. Entrad: parece a Cálvete, (yo. como un huevo al mismo hue- El grande Alá estar albado. Cálvete es, o yo estoy ciego. Ya mi amo picó en la caña, y ha de tragar el anzuelo. Llega, Moro. Ya llegar. El señor Don Mahometo Dorduj, hejo de su badre Don Alidorduj, he neto del Rey Mahometo el Cerdo, que estar el mesmo que Ezquerdo, A ti el gran si de Fernando embear salud entero, e aquesta carta per señas, que bortano saber Mahometo, en bortano va escrever bor catro cartos un bejo, e boner babel, he tenta, el blúmea, oblea, he tentero. Extraño Moro, mostrad. Tomar el borte me espero. Traidor, infame, villano, hombre vil, viven los cielos! que a no estar el Rey presente. Qué Diablo estar, Cabaliero? Infame, no disimules: ya que eres Cálvete veo. Que estar Calveto, me estar Almanzor de Calvero. Pícaro, que has ren- Y quién le mete a usted en eso? esto ha sido vocación. Vive Dios! Ay tal aprieto! Señor, yo hice una promesa, y estoila ahora cumpliendo. Con qué eres Moro? No, Moro no soy, si no así un compuesto de Moro, y Cristiano, que ni es uno, ni otro: del mismo genero que el vino aguado, que aquel que lo está bebiendo, ni bebe vino, ni agua, y bebe agua, y vino aún tiempo. Y pues que ya la has tragado, que es chanza todo te advierto, que eso de renegar se queda para Gallegos. Ahora los brazos te dey. Ya con otro aviso nuedo, y bien extraño, aseguran nuestra fortuna los cielos: oíd lo que en esta me escribe el valiente Mahometo. Fernando, Rey poderoso, noble, y valiente guerrero, a tú ley santa inclinado, por infuencia del cielo, siendo nieto de dos Reyes, por tu vasallo me ofrezco. Y en señal de esta verdad te aviso, para que luego de esta Ciudad te apoderes, como legítimo dueño; pues a todos sus vecinos a mi obediencia los tengo, y los soldados están con poco valor, y esfuerzo. Entra a triunfar, granFernando, y juntamente te advierto, que este rendimiento mío no es temor, sino un afecto, hijo de luz soberana, que engendró poder supremo. Guárdete el cielo mil años: tu vasallo Mahometo. qué cierto es que este ardor nace de más soberano incendio, Qué sentis de esto? Señor, yo digo, que aunque a creerlo me mueve, no sé qué causa misteriosa, que con tiento procedáis, pues podría ser que. Señor, si acaso puedo deberte crédito aquí, de que habla verdad Mahometo yo lo fío. Y yo: pero al lampiñito bueno, y a mí quien ha de fiarnos? Con brevedad os prometo lo habéis de creer. Que no hay que dudarlo, ni creerlo, pues tu valor grande, no necesita de cenciertos. Garcia Fernandez, señor, aconsela bien, que en esto, sin creerlo, ni dudarlo, procedáis valiente, y cuerdo. Pues al asalto, soldados. Eso sí, señor, a ellos. Pues a prevenir escalas. e. Pues a irritar los aceros, Pues a derramar tocino. Pues a caza de podencos, Al valor. A la ira. Al rayo. A la gloria. Al vencimiento. Al tocino. A las zarazas. Y decid todos a un tiempo, Fernando, y Isabel vivan. Vivan por siglos eternos. Ea, Gomeles, valientes, las murallas vuestro esfuerzo ampare, que yo las puertas, muro de bronce defiendo. Ea, hijos, seguidme todos, pues que sabéis mi intento. Desde aquí, dar en cabeza al Cristianilios. El riesgo por esta parte se mira. Por la torre del Mampuesto se dé la escalada. Esta es: las escalas arrimemos; yo por este puesto subo. Yo subo por este puesto. Mahometo, cómo no acudes? ya tu s traiciones penetro. Ea, timbres de Castilla. Ea, del valor espejos. Soldados, ya yo os ayudo. Que miro! mi compañero, sin escala sube al muro. Tomar aquestos buñuelos. Alarbes, rendios. Perdidos somos. Oh pese a los cielos! que escucho? Ya no poder más Crestianilio, entrar dentro. Victoria por nuestro Rey, y aquí su Estandarte. Regio pongo. . Vitoria, victoria. Pues que ya os la a dado el cielo, voy a rendirle las gracias. . Qué prodigio! Qué portento! Buen congañero. Oiga; por sus pasos se fue al Cielo. Yo a tus pies, grande Fernando, estas, llaves te presento. Y yo a tus plantas rendido, el Santo Bautismo espero; y mi padre, gran señor, juzgo pedira lo mismo. Las llaves, Alidordus, recibo, y ofrezco hacer cuantas mercedes pidáis. Pedid vos, que nada intento negaros, cuando conozco vuestra sangre Real, y quiero que la Reina, y yo seamos. Padrinos, y desde luego todos las gracias rendidos. a María, de los Cielos Reina, a dar vamos, y logre esta Ciudad el consuelo de su presencia divina, por quien la victoria el Cielo nos ha dado. Y Don Francisco de Leyba, a vuestros pies puesto, pide, que su devoción sea disculpa de sus hierros.