Texto digital de La nuera humilde
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Gaspar de Aguilar
- Atribución estilometría
- Gaspar de Aguilar Segura
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de la edición de Doce comedias famosas de cuatro poetas naturales de la ... ciudad de Valencia (1609).
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La nuera humilde. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/nuera-humilde-la.

LA NUERA HUMILDE
JORNADA PRIMERA
Volo mucho? . Bolo tan que ha pasado en un momento mas allá del cielo santo. Del grande encaracimiento como del vuelo me espanto. Pues de vista le perdí, no hay porque te escandalices. También yo te pierdo a ti de vista con lo que dices, y estas bien cerca de mí. Basta que soy desdichado cada vez que quiero hablar. Buenos habemos quedado Rosardo en este lugar tan remoto y despoblado. Harto me cuesta el azor que se fue por estos cerros: pues quedo en este calor sin mi gente y sin mis perros, y sin agua, ques peor. Busca Rosardo una fuente, que quiero beber. . No ves este castillo eminente? Sí. . Pues vamos. . cuyo es? De un Duque, ques tu pariente. Cómo se llama? . Conrrado, que porque valiente ha sido, el Rey le quitó el estado: y así con lo que ha podido al monte se ha retirado. Pues sin publicar quien soy, entra en el castillo, y di que muerto de sed estoy. que manden sacarme algún refresco. . Yo yo Notable cosa es por cierto que un hombre de tanta fama bivir quiera en el desierto, no más de porque se llama del mar de este mundo el puerto. Aunque a decir la verdad, en el desierto se ve la sagrada soledad, donde siempre un no se que ay de la divinidad. En ella el alma prudente en sí se recoge ufana, que cuando está entre la gente, del sentido a la ventana se asoma continuamente. El cuerpo por más valer entre árboles suele estar, a quien quiso Dios hacer con hojas para temblar, y sin ojos para ver. Y así en las selvas vecinas se ven tantas espesuras de laureles y de encinas con las hojas verde oscuras, color de esmeraldas finas. Ay de mí. . En que se detiene señor ese caballero, que a mi castillo no viene? porque regalarle quiero de la suerte que conviene. Solo pretende beber, y no otra cosa. . Señor ya lo he mandado traer. Volveros pues es mejor. Eso no lo puedo hacer en ley de buen cortesano. Conrrado? . Señor. . Qué es esto? Vengo a besaros la mano. Decidme quien os ha puesto en hábito de villano? El Rey me ha dado este traje con ser yo tan noble y fiel: y por hacer más ultraje, no quiere que ponga en él un girón de mi linaje. En mí se truecan las leyes, que si los. Reyes humanos vienen de hombres que con bueyes labraron como villanos: yo labro y vengo de Reyes. Fiad Contrado de mí, que aunque mi padre os destierra, no dejaré que este aquí tan recogida en la tierra vuestra virtud. . Antes, sí. Porque es negocio más sano que recogida la tenga en este invierno inhumano en la tierra, hasta que venga de vuestro imperio el verano. Entonces saldrá señor más lozana y placentera que del almendro la flor, cuando sale a ser tercera entre el frío y el calor. Padre. . Hija mía. . Quién te el caballero que viene, que estas postrado a sus pies? El Príncipe. . Ay Dios. Conviene que de tu mano le des lo que traes. . En buenora. Sale con más perfición Rosardo amigos el Aurora cuando desde su balcón las nuves más altas dora, Que la hija de Contrado sale a la presencia mía? De mirarla estoy turbado. Supe señor que venía vuestra alteza fatigado: Y así traigo con licencia de mi padre, que estás cosas procura con diligencia, no confituras famosas de Lisboa y de Valencia: Ni aquel regalo infinito que el Romano en el Apolo dejo para siempre escrito, ni el presente único y solo de la gran Reina de Egito: Ni traigo el agua encerrada en los aposentos fríos, ni aquella tan estimada por alambiques tardíos poco apoco destilada: Si no esta fruta que yo he cogido en este día, aunque ella misma se dio: pues de su mano a la mía el árbol me la entrego. Y esta agua, que baja ciega del monte con furia tal, que hasta llegar no sosiega: y cuando baja es cristal, y es aljófar cuando llega. Queda pues o gran señor, del presente satisfecho: aunque si tienes calor, por proceder de mi pecho, te le haurá de dar mayor. Qué es de amor, y no consiente la sospecha que le creas: por eso en este presente hay agua, porque le veas en ella más claramente. Cómo se llama? . Leonora. Si te deje de rodillas, es porque estaba señora, loco con las maravillas de tu garganta sonora. Mas ya que estoy sin locura, razón será que levante a quien postrarse procura: seré Atlante del Atlante del cielo de la hermosura. Levanta Leonora mía, que no es bien que tome yo de tu mano el agua fría: porque al alma se paso la sed que el cuerpo tenía. Y así en medio del calor quedo sediento y sin sed. Dame las manos señor por esa grande merced. Los brazos será mejor, Saltos me da el corazón, . después que vi esta mujer. Paréceme que es razón mas de espacio agradecer tantas muestras de afición: Y así me quiero quedar en vuestro castillo ahora. Esto es hecho. . Haura lugar para tal huésped? . Señora donde quiera puedo estar. No me llames importuno en querer Leonora hermosa, lo que no merece alguno: que en todo Enrico no hay cosa que ocupe lugar alguno. Cómo licencia me des, prevenir quiero una parte delcastillo a donde estes: que el merecer albergarte, tú se le darás después. Mira que será excusado colgar las paredes ya del lugar que has señalado: si ha de ser para el que esta de una esperanza colgado. Como a ti rendida estoy, haces burla de tu esclava. No hago a fe de quien soy. Hija mía. . Padre. . Acaba que se hace tarde. . Ya voy. Vamos, que pues por felice desde ahora me público, el cuarto nuevo que hice mandaré que para Enrico se aderece y entapice. A quí te quedas? . Rosardo eso ahora me preguntas? viendo que me abraso y ardo, y que tantas muertes juntas en solo un momento aguardo. DELM Vesme de tierra cubierto, preguntas si muerto soy? y añadiendo al desconcierto, vesme que sin alma estoy, y preguntas si estoy muerto? Ay Rosardo, hay caro amigo; déjame ceñir tu cuello: pues fuiste ahora testigo de aquello que vi, de aquello que por no morir, no digo! Viste jamás por ventura en una humana mujer tanto amor, tanta dulzura, tanta humildad, tanto ser, tanta luz, tanta hermosura? Si este la quiere deberás, . mi amor se pierde. . Qué dices? Que por mucho que la quieras, no podrás hechar raices en ese amor aunque mueras. Qué negocio puede haber qué mitigue mi centella? Ser honrada esta mujer. Y si me caso con ella? Es pobre, no puede ser. Y cuando aquesto no fuera, como es de tanta importancia, bien sabes señor que espera a la Princesa de Francia el Rey tu padre por nuera. Y que por ella envío a su primo el Conde Augusto. Bien se amigo, bien se yo que el Rey mi padre a su gusto darme mujer procuro. Pero el alma en esta ve tan peregrina igualdad, que le ha entregado su fe. Con ver que dices verdad, temo. . Qué temes? . No sé. Miedo tienes? . El mayor que se ha visto. . Sin saber a quién temes? . Sí señor. Como es cierto que ha de haber ignorancia en el temor. Ven Rosardo, y no te espantes. de aquestos inconvinientes; que temer las cosas antes de hacerlas, es de prudentes: y haciéndolas de ignorantes. Mas siendo yo quien lo emprendo, quien pudo causarte a ti el daño que estás temiendo? Yo no te acompaño? . Sí. mas qué importa? . Yo me entiendo. 1. De qué suerte volveremos sin el? 2. De ninguna suerte, pues la condición tan fuerte del Rey su padre sabemos. Mejor será que nos vamos de todo el Reino de Ungría, o en alguna caseria del monte nos escondamos, Hasta ver si bivo, o muerto nos saca de este cuidado: pues de cuantos le han buscado, ninguno le ha descubierto. 1. No cabe en mi entendimiento que aquí se pueda perder. Vuelve otra vez a tañer la corneta. 1. Soy contento. 2. O no está aquí, o esta lejos. Aquí está un castillo enfrente, en cuya torre eminente hieren del Sol los reflejos. Espérame, que imagino que en este castillo está. Un hombre viene de allá, él te ahorrará camino. Porcierto buen pensamiento: estase el otro casando, y vos estáis celebrando con eso su casamiento. En verdad lindo reclamo para llamar el jirgüero. Quién se casa? . Un caballero con la hija de mi amo. Y quién es tu amo? . Contrado un Duque animoso y fuerte, que por serlo de tal suerte, el Rey le quitó el estado. 1. Si es el Príncipe? . No es. Quién esta verdad declara? No veis que tiene la cara cómo cualquier de los tres? Y que si el Príncipe fuera; trujera mil trajes buenos, y la cara, cuando menos, de terciopelo trujera. 2. Cómo eres grande animal, piensas que es cosa divina el Príncipe? . Sí. 2. Imagina que es como todos mortal. Mortal, o, no, juro a mí que la mano le ha tomado a la muchacha. 1. Y Conrrado qué dijo a eso? . Que sí. 1. Sin duda es el. . Aquí viene, y un compañero con él. Es tu padre tan cruel, que disimular conviene, Y volvernos luego allá, por disfrázar los amores. Bien dices. . Los cazadores, han venido. . Bien está. Vaban adelante un poco. Ven muextranos el camino. vi. Yo? 1. Sí. . En buenora. Imagino, que estoy de contento loco, Por ver que pedilicencia y se me dio con dolor: pero reniego de amor que comienza por ausencia. Loco estoy cuando me acuerdo que este bien tan soberano por ganarle, no le gano, por no perderle, le pierdo. Quiero apartarle de aquí, . porque mi mal no confirme. Volver quiero a despedirme Leonora otra vez de ti. Quédate en paz triunfadora de mis glorias y despojos, que ya se apartan mis ojos de ver los tuyos ahora. En esta ausencia do el bien en tanto peligro veo, encomendarte deseo, hay cuitado y no se a quien. Si a la tierra, sin firmeza, esta porque tú la tienes: si el agua, tú la mantienes con tu ordinaria tristeza: Si al aire, no es de provecho, si tus sospiros le quitas: si al fuego, tú lo limitas con el que habita en tu pecho. Si a la luna, cazan fieras; tú los corazones cazas: si a Mercurio, todo es trazas, tu amistades verdaderas. Si a Venus, de tu hermosura esta con envidia eterna: si al Sol, al mundo gobierna con tus rayos de luz pura. Si a Marte, por tu interes trueca la cólera en flema: si a Júpiter su diadema humilla y postra a tus pies. Si a Saturno, tu amistad quiere con ser tu contrario: pues le prestas de ordinario tu humilde severidad Mas pues todos influyendo van en ti por varios modos, por encomendarte a todos, a ti misma te encomiendo, . Cuántos días ha que tarda? Seis. . Notable cosa. . Y tanto que a la ciudad causa espanto. Qué gente llevo de guarda? Ninguna, . Cómo? . Señor no ha llevado alalarderos. Pues qué ha llevado? . Monteros con el cazador mayor, Que es Rosardo. . Bien recibe a su esposa que ya viene. Como en su lugar te tiene, descuidado senor vive. Pues yo soy de parecer que los hombres más honrados no han de dejar los cuidados, cuando los han de tener: Porque su honra nace de ellos, pues aunque el gusto lo vede, tener cuidados no puede sino quien puede tenerlos. Un correo viene. . De dónde? De Francia y del Conde Augusto Entre luego, que yo gusto de saber nuevas del Conde. n Augusto, Señor me ha dado esta carta para ti. Viene cerca? . Señor sí. Grande valor ha mostrado. Basta que entra por Ungría la que a ser mi nuera viene, que la reciba conviene con gran triunfo y alegría. @l Do Deme vuestra Majestad albricias. . Yo te las mando. Su Alteza ha llegado. . Cuando. Ahora. . Si eso es verdad, Serán buenas. . No creas tal, sin que la prueba hecha quede: que haciéndola un Rey bien puede llamarse prueba real. Vuestra majestad me de las manos. . Con tu venida no menos bien que la vida hijo me has dado. . Por qué? Porque de afrenta salir vida se puede llamar. Eso no se llama dar. Si no que? . Restituir. Ahora quiero emprender . del mundo la mayor cosa. Hijo ya viene tu esposa Mi esposa? no puede ser: Si ya no quieres decirme que viene conmigo. . Ahora se echa de ver que en ti mora, Soy en todo amante firme. Pero no viene Señor mi esposa, ni le conviene. Ya se hijo que no viene, mas que la trae tu amor. Por el camino he podido . escribírselo al Rey todo en este papel. . Buen modo. para burlarme has tenido. Jamas eso pretendí. Yo le arrojaré de suerte que nadie le vea! . Advierte que esta muy cerca dé aquí. Y que es bien que te apercibas de la suerte que más valgas, y que con tu gente salgas al camino y la recibas. Yo se que no ha de venir mi esposa de aquesa suerte: pero por obedecerte la voy luego a recibir. Ven Rosardo. . Aunque es traición tomar de Enrico venganza, hagolo con esperanza . de salir con mi intención. Los amantes Secretario, las más veces van perdidos. Palabras con dos sentidos suelen hablar de ordinario. Y así decir que no viene a la corte su mujer; palabra debe de ser que más de un sentido tiene. Es carta eso? . Señor sí. Pues levantarla procura, que debe ser por ventura de los que se van de aquí; Y es bien que guardada quede. A ti señor la remito. Cómo dice el sobrescrito? Solo el Rey abrirme puede. Cuya es? . Yo te prometo que ella misma lo dirá, por más que cerrada esta con la llave del secreto. san delol JObva Rasga esa carta malvada, quema esa carta maldita, con mis pesares notada, con mis infamias escrita, con mis desdichas cerrada. Hola. . Señor. Ilamen luego al Príncipe, y a Rosardo, questoy de cólera ciego: y si en desfogalla tardo, me consumira mi fuego. Bien dijo, que no podía venir su mujer ahora; con ser verdad que venía: bien dijo, pues con Leonora casado el traidor se había. Qué manda tu Majestad? Toma gente de mi estado Rosardo, y con brevedad el castillo de Contrado quema con riguridad. Pon en un castillo fuerte al viejo, porque se aflija viendo su infelice suerte, y haz que me traigan su hija que quiero dalle la muerte. Señor. . Qué quieres? . Señor sola una merced te pido, y es que temples el rigor, que según tengo entendido, no ha sido el Duque traidor. Ya se qué traidor no ha sido, mas que tú lo fuiste ahora. Yo traidor? . Y grande. . En qué? En dar ingrato a Leonora de esposo palabra y fe. Tú lo sabes? . Traidor sí, porque la palabra fiera que entonces salió de ti. como era cosa ligera vino por el aire aquí. Traidor fuiste, no te espantes de que entienda tu flaqueza, que traiciones semejantes vuelan con más ligereza que los aires penetrantes. Pues tal traición cometiste, qué te hielas? qué te espantas? para que el pecado triste que por una boca hiciste, mie lo confiesas por tantas? Padre. . No me llames tal, aunque deciendes de buenos, porque al fin me tratas mal, en hacer que venga a menos de mi promesa real. Yo por mujer te había dado la hija del Rey Frances, y tu Enrrico te has casado por dar con todo al traves, con la hija de Conrrado. Que aunque otro tiempo ha tenido nombre de alabanzaslleno, dejar ahora has querido hija de quien es tan bueno, por hija de quien lo ha sido. Mas yo haré que el casamiento de Francia no vuelva atrás. Bien ha salido mi intento. Rosardo. . Señor? . Pondrás por obra mi pensamiento. A obedecerte me obligo. Rosardo! . Señor. . Tumbién me tratas cómo enemigo? Yo enemigo? . Sí. . No hay quien tal diga. . Pues yo lo digo. Pues yo diré lo contrario, sino por palabra mía por boca del tiempo vario. Para pagarte quería ser el vencedor de Dario. Hablar más recio es mejor, que no aprovechan consultas contra mi pecho. . Señor, pocas cosas hay ocultas para tu ingenio y valor. Fía de mí. . Yo me fío. Qué es lo que mandas ahorar Que vayas donde te envío: y que al padre de Leonora pongas en el poder mío. Y traigas a mi presencia la hija, porque es razón ejecutar la sentencia. A cumplir mi obligación me parto con tu licencia. . Por ella envías? . No esperes ver de Leonora el retrato aunque por su causa mueres. Por ella envías? . Ingrato por ella envío, que quieres? Vamos que aunque más porfías en condenar el estado de las esperanzas mías, estoy medio consolado con ver que por ella envías. Porque en viendo una centella del resplandor celestial de su faz hermosa y bella, no solo no le harás mal, pero volverás por ella. De eso Énrico no hagas cuenta: que antes porque mis enojos tom en venganza sangrienta; la mirare con los ojos . que han de poner en mi afrenta. n Si es porque se fue tu esposo, no tienes hija razón. Cómo puede haber reposo en un tierno corazón dónde está el fuego amoroso? Ya le acuso por tirano de mis deseos, y ya por fiero y por inhumano: que nada en mi mano esta,y después que le di la mano. Alteza te he de llamar, Eso es publicar mis faltas, y casi casi explicar que son mis glorias tan altas, que no las puedo alcanzar. Aunque pretender subir, no es de entendimiento faltó: pues mejor es presumir mirar el lugar más alto, que en el más bajo bivir. Huélgome hija que das aunque humilde, en ser altiva: mas hay cuitada, que harás? si fortuna te derriba de ese lugar donde estas. Haré que mi pecho fiel vaso de licor se llame: porque en al trance cruel por mucho que se derrame, quede alguna cosa en él. Que tener tan buen marido, nuevas glorias me acarrea: y así su padre ofendido bien podrá hacer que no sea, mas no hará que no haya sido. Nostramo, ha nostramo. . A quién llamas? A quién llamar puedo? venga. . Y Leonora? . También verán si no tienen miedo, cosa que parece bien. Qué veremos? . Unas gentes adornadas y vestidas de espejos resplandecientes, con mil plumas esparcidas en las vencedoras frentes. El que viene delantero más brioso y más gallardo, es. . Quién es? . El compañero del Príncipe. . Si es Rosardo? Ese mismo decir quiero. Dame albricias hija mía; que esto sin duda será la guarda que el Rey envía para que te lleve allá con gran pompa y alegría. Que ya debe ser contento de que el Príncipe su hijo celebre este casamiento Padre el mucho regocijo casi me quita el aliento. Oh Duque. . Oh Rosardo amigo Dios te guarde. . Con el vengas. Menester es que contigo duque Conrrado le tengas, para escuchar lo que digo. Cómo ahora? . Has de saber que todo es mudanza vana: y que siempre viene a ser hoy víspera de mañana, y víspera de hoy ayer. Siempre es víspera el reir de llorar amargamente, y así se puede decir que es víspera lo presente de lo que esta por venir. Yo siempre duque querría tener para mi interes una víspera de un día que es la tristeza; porque es víspera de la alegría. Para poderla tener, el Príncipe arrepentido de recibir por mujer a tu hija, no ha querido estecasamiento hacer. Dice que casarse quiere con mujer que más dinero de su casamiento espere; y no podrá, si primero tu hija Duque no muere. Dios sabe si este dolor me mata, pues soy en prueba de mi nobleza y valor, mensajero de esta nueva, de esta muerte ejecutor. Porque al fin para prenderte me ha entregado un escuadrón de gente animosa y fuerte, y una larga comisión de dar a Leonora muerte. Ten pues Conrrado por cierto que estoy muerto de pesar de ver este desconcierto: y así no podrá matar, quien de pesar esta muerto. Hija qué es esto? ay de mí. Qués eso? . Esta desmayada: y a lo que dijiste aquí, con la cabeza inclinada responde ahora que sí. El tormento que padece, ablandar puede las peñas: y aunque con él se enmudece, la muerte pide por señas, por señas que la merece. Traigan agua. . Son antojos agua Rosardo traer: que si para sus enojos agua hubiera menester, ya se la dieran mis ojos. Mátame ahora, y seré otro Sansón esforzado, que animoso morire con el pilar abrazado de este templo de mi fe. Muera junto con aquella que es luz de mi corazón. Desdichada fue mi estrella, pues tiene por mi ocasión . tanto mal Leonora bella. Ya cobra el aliento humano. No hija, no le cobréis: y en el juego del tirano por la mano ganaréis, pues perdisteis por dar mano. Mostrad Leonora valor, sed de vos misma homicida. Padre. . Hija mía. . El amor me ha dado ahora la vida. La muerte diréis mejor. Mas qué os parece de Enrico? Que es noble. . Mejor dijeras que es tirano y que es mico. Aunque lo digas de verás, por Príncipe le público. Ser mudable no es señal de levantarse y subirse? O padre no digas tal, que es virtud arrepentirse de aquello que se hace mal. Trato Énrico casamiento comigo y fue de manera mi poco merecimiento, que no arrepentirse fuera falta de conocimiento. Hola. . Señor. . A Conrrado prended, y llevadle luego al castillo senalado. Déjame abrázar te ruego, a mi hija. . Es excusado. Llevaldle luego? . Oh cruel, o infame, o traidor, o vil. Vayan cien hombres con él. Poco aprovecharan mil, si yo no fuera tan fiel. Ahora es tiempo. . Malvado porque envías de esa suerte al padre que me ha engendrado? que si merece la muerte, es porque vida me ha dado. Bien me la puedes quitar, pues será cosa tan cierta, que como en este lugar de amor estoy medio muerta, tendrás menos que matar. Si el llorar te causa espanto, y es causa que te detengas, yo suspendere mi llanto, porque lástima no tengas, y no lo dilates tanto. Una invención he pensado . para poderla gozar sin zozobra mi cuidado, que pretenderla llevar por el mundo, es excusado. Que un hombre y una mujer llevaran peligro inmenso; y así la quiero traer a palacio, donde pienso que alcanzarla he de poder. Y Porque el Príncipe querra gozar del nuevo interés; y así no me estorbara; el Rey no sabiendo que es Leonora, me la dara. Qué piensas? . Leonora mía, mía digo porque yo darte la muerte podría; tu tristeza me causo tan grande melancolía. Que aunque el Príncipe por ti me de mil veces la muerte, tú no la tendrás por mí, antes pienso hacer de suerte que puedas velle. . Yo? . Sí. Y si me mata mi esposo? No temas de esa injuria, que en efecto es generoso; y tuvo la primer furia como río caudaloso. Y se amansara después estando yo de por medio, como tu encubierta estes. Es muy bueno ese remedio qué dices? Ro. muy bueno es. Este hombre es fiado? . Sí Será de grande importancia: porque vendrá por aquí la Princesa que de Francia viene a casarse. . Ay de mí. Tendrás buen ánimo amigo para lo que te diré? A cualquier cosa me obligo. De que voy con poca fe, pongo al cielo por testigo. Pues no ha de ser de esa suerte, sino con brío gallardo de un pecho constante y fuerte. No pienses que voy Rosardo a librarme de la muerte, Si no amorir. . A morir? quién te mete en esos duelos? Muy bien lo puedo decir: pues con sospechas y celos voy Rosardo a combatir. Esta pena ha de quedarse en mi corazón metida, mientras dura el acabarse esto que parece vida, y muerte puede llamarse. . Los que de su ligereza dan indicios y señales, hagan alto, que su alteza quiere ver en los cristales de este arroyo su belleza. Díganlo de mano en mano, porque vayan poco a poco. Por el cielo soberano; que a no pensar que eres loco, hiciera un hecho Romano. y Muy bueno es venir, Augusto, a traerme para nuera de un Rey tan fiero y robusto? y como si no lo fuera, comunicarme tu gusto: Si público tus locuras, te haurán de llamar traidor: y así poco te aseguras, pues te fías de un valor que tu deshacer procuras. Hombre eres tú que mereces decirme a mí los enojos que por mi ocasión padeces? sino solo por los ojos, y aún ha de ser pocas veces. Aunque de ellos hay tan poca confianza en los amores, que en la furia de honor loca siempre tengo por peores a los ojos que a la boca. Que ella con varios sentidos procura encubrir su ultraje, mas los ojos atrevidos no saben más de un lenguaje, y así son presto entendidos. No quiero pues, Conde Augusto, que por ellos, ni por ella me publiques más tu gusto. Confieso Lavinia bella que lo que mandas es justo. Pero es aquesta traición soberbia inconsiderada hija de mi corazón, y de una mujer honrada que se llama la ocasión. De una loca que arremete a quien servilla con salva por obligarle promete: de una quen la frenta es calva, y suele tener copete. De esta mujer mal nacida que con fingido trofeo a todo el mundo convida, nacio señora el deseo de quien estas ofendida. Y así ahora es menester disculpar culpa tan grave: porque no es mucho tener por bueno al hombre que sabe, con ser virtud el saber. Ni el valiente que destruye al contrario en la contienda, ni al que al desierto se huye, ni el mercader que la hacienda mal ganada restituye: Ni el que es noble y generoso, ni el que es prudente y discreto, ni el que es blando y amoroso, ni el que es callado y secreto, ni el que es franco y dadivoso: Ni el que está de humildad lleno, ni el que por mucho regalo está de vicios ajeno: que aquel es bueno ques bueno con ocasión de ser malo. Bien encarecido esta. No mucho. . Ay triste de mí. Gente viene por acá. Muerta soy. . Cerca de aquí lasiento. . Vamos allá, Pero enviar es mejor gente que lo vaya a ver. Ah caballero? . Señor. Parece que una mujer se queja con gran dolor, en este vecino prado: váyanlo a ver porque veo a su alteza con cuidado. Servirla Conde deseo, como noble y como honrado. Todos iremos contigo, por ser mujer que se queja. Tienes lástima? . No digo, que calles? . Ya callo. . Deja de procurar el castigo. Imposible es que lo deje hasta que el alma invisible del mortal cuerpo se aleje cuanto y más ques imposible que un enfermo no se queje. En este prado señora, esta solo este villano, con esta mujer que llora, porque con su fiera mano la quiere matar ahora. La causa de ello le habemos preguntado, y el traidor haciendo grandes extremos, nos responde que el honor quitarle ahora queremos. Hermano puedo saber porque con tan grande furia la matas? . Es mi mujer. Será por alguna injuria que te haurá querido hacer? Por ser celoso, quisiera dalle señora la muerte; y así; pues quiero que muera solo por celos, advierte por agravios lo que hiciera. Matalla por ser celoso? extraña cosa. . Al fin eres como villano envidioso. Luego estorbármelo quieres? Quién lo duda? . Soy tu esposo. Aunque más su esposo seas, al punto la quitare de tu poder. . No lo creas. A tu pesar la pondré donde tu jamás la veas. Échenme este hombre de aquí. No hayas miedo. 1. Vuelve atrás con tu loco frenesí. Ay desdichado: . Jamás tan hermosa mujer vi. Cómo te llamas? . Fortuna. Peregrino nombre adquieres. No mucho. . Sin falta alguna que serás terrible, si eres como tu nombre importuna. Grande ingratitud sería no ser, como es justo, esclaba de quien me da en este día la vida que me quitaba el que matar me quería. Y así desde aquí la ofrezco a tu servicio señora, y con ello la engrandezco. Discreta es la labradora. Su buen término agradezco, Y de tal suerte me agrada, que si ella quiere, yo gusto de tenerla por criada. Paréceme que es muy justo darle título de honrada, pues lo parece. . A tus pies estoy señora rendida, porque las manos me des. También es agradecida. Y mucho. . Discreta es. Luego las que no lo son, son necias. . La ingratitud es falta de discreción. De esa manera es virtud el perder de su opinión Eso no, que en la porfía, de un amoroso tormento la paga infamia sería: pero el agradecimiento es ley de cortesanía. No hayas miedo, que yo haga tal favor a quien se ofrece a descubrirme su llaga, que quien escucha, agradece: y quien agradece, paga. Pero vamos adelante, que esto no parece bien. Ponte a caballo al instante. Hay en qué? 1. En el palafren que camina de portante, Traigan otro más ligero para Fortuna. . En su mano esta tomar el overo, Pues voy con ella, esta llano que correr fortuna quiero. amilde.
JORNADA SEGUNDA
La furia padre reporta; que ninguno puede haber mas noble que la mujer que persigues. . Pues qué importa? Que por serlo no merece tanto rigor y aspereza. Tú no ves que la nobleza no es más de lo que parece? Y que en el rico albergada no hay renombre que no cobre: y que cuando está en el pobre, es una luz encerrada. De que sirve que Leonora en valor el mundo asombre? si es hija, Énrico de un hombre que esta retirado ahora. Y cuando no lo estuviera, sino que el mundo mandara: cuando más valor mostrara, un rico vasallo fuera. Por eso resuelto estoy en dar filos a mi espada, en que muera una criada de la mujer que te doy. Yo he llegado a muy buen punto para hablarles. . Ay de mí, este hombre que viene aquí con el color de difunto Rosardo parece. . Quién es este hombre que viene? Decir mentiras conviene; para que me vaya bien. . Rosardo? . Señor. . Adónde queda Leonora? . Señor. l De qué te turbas traidor? responde. . Ay triste. . Responde. No mande que a mi presencia la trajeses? . Es verdad. Pues con qué temeridad revocastes la sentencia? No he revocado señor, tu sentencia rigurosa: que el revocar la sentencia, solo a tu grandeza toca. Mas solo llegue al castillo adonde estaba Leonora, haciendo días los puntos, y haciendo siglos las horas. Hízome quejas de Enrico, que salidas por su boca pudieran enriquecer a las Indias de la aurora. Mas después de haberle dado mil esperanzas tan flojas, que al punto que se las di, se le deshicieron todas: Prendí a su padre, y al punto volvió a mirarme furiosa, sin derramar por los ojos el blanco menudo alyófar. Quise prenderla también, mas fue en librarse tan pronta, que jamás le pude asir una hebra de la ropa. Corri tras ella al momento, hecho de su cuerpo sombra, rogándole que quisiese dar alivio a su congoja. Mas ella ciega a su bien, y a mis pretensiones sorda, se fue al monte, cuyas faldas un pequeño arroyo mojan: Y bien lo llamo pequeño, pues su corriente es tan poca, que los peñascos cubiertos con las aguas sirven de olas. En lo más alto del monte se puso la triste moza, y antes que llegar pudiese a templar su furia loca, volviendo el hermoso Abril que en su bello rostro mora, y en sus mejillas cuajadas de jasmines y de rosas, me dijo: no piense el Rey hacer obsequias mis bodas, porque prender a mi padre lo significa y denota, esto dijo, y en el agua desde la cumbre se arroja con más furia que en el fuego el libertador de Roma, todo aquel fragoso monte quedo rico con sus joyas, las peñas inaccesibles quedaron de sangre rojas, los riscos que en el camino para mayor daño topa, quedaron con los despojos de aquella fatal victoria. Cual quedo asido y revuelto de aquellas trenzas hermosas: cual como zarza con lana, con mil pedazos de tocas: y casi todos con partes de aquella hidalga persona, que menuda como sal vino ha deshacerse toda. Todo al fin cuanto hubo en ella, se divide y se destroza: y con dividirse toda, se quedo entera la honra. Mira lo que dices. . Digo que tienes lo que deseas. Pues importara que seas de lo que dices testigo. Que si matarla quería, era porque no estorbase que el Príncipe se casase con la que el Frances envía, Mas pues se mato Leonora, mi esperanza esta cumplida. Oh bella Leonora, o vida del corazón que te adora. Qué te fuiste, que te vas? y me dejas de esta suerte? que vengo a saber tu muerte, y no estoy dónde tú estas? Apercibe al alma mía de la tuya el gozo extraño, si ya no te causa daño tenerme en tu compañía. Que según mirando voy mi pena que es tan notoria, donde quiera tendrás gloria, como no estes donde estoy. Énrico. . Señor. . No es bien tan grande melancolía. Padre la perdida es mía. Y la ganancia también. Qué ganancia? . Ser casado con hija del Rey de Francia, no será mayor ganancia que con hija de Conrrado? No señor. . Por qué razón? Porqué respetar conviene a quien en su nombre tiene del mundo el mayor blasón. Y es tan sin tasa y nivel, que no podrá ningún hombre nombrar de Contrado el nombre sin decir honrado en él. Y así si por ganar fama, miran los buenos quien son: el mira como es razón, quien es y como se llama. Aguija señor. . Qués esto Augusto ha llegado ya con tu nuera. . Dónde esta? Cerca de aquí R. Vamos presto. No quiero, . Cómo no quiero? Porque me quiero quedar señor en este lugar, adonde la muerte espero. Que pues el casarme aquí, me ha de matar de esta suerte, no es bien que vaya a la muerte, sino que ella venga a mí. Ahora bien, no es tiempo ahora de alterar lo que dijiste. . vamos nosotros. . Ay triste, cómo vivo sin Leonora? Como vivo sin aquella que lleva de mí la palma, y resplandece en el alma con su luz hermosa y bella? Como vivo en este día, en el cual triste me acuerdo que como torto la pierdo mi dichosa compañía? Como vivo, pues recivo tanto pesar todo junto? mas para que me pregunto cómo vivo, pues no bino? Preguntar será mejor cómo muero en este abismo? y respondere yo mismo, que a manos de mi dolor. O mundo, yo te agradezco tus mudanzas infinitas, pues lo que adoro me quitas, y me das lo que aborrezco. Por templar ciertos enojos no salio. . Lavinia viene. Bastante disculpa tiene. Qué es lo que han visto mis ojós? Leonora es esta. . Hijo mío, cómo estas? . A tu mandado. Paréceme que has cobrado nuevo haliento y nuevo brío. He visto en mi esposa bella cosa que me causa gusto. Dile pues algo. . No es justo hasta casarme con ella. Bien parece que la adora, . pues viéndola se alegro. Rosardo no me contó que estaba muerta Leonorar Qué entredo es este? . Tu alteza me de las manos, . Oh Augusto con los brazos es más justo levantar esa grandeza. Tendrás almenos señor una mujer ques hermosa. Ya se qués bella mi esposa. Sin duda le toma amor. Hijo ya que no le dices palabras a tu mujer, con obras es menester que el casamiento autorices. Dale la mano. . Señor a cualquier cosa me allano. Pues le quiere dar la mano sin duda le tiene amor. . Cuando con mi esposa bella padre a solas me veré, no solo se la daré, pero el corazón con ella. Váyanse todos de aquí, y dejen nos a los tres. Mi esperanza dio al traves. Muy buen negocio emprendí: Pues la ocasión de mis penas ya parece que se aplaca. . Este provecho se saca . de querer prendas ajenas. Solos habemos quedado: la mano le puedes dar. Ya no me quiero casar. Cómo? . El gusto me ha faltado. El gusto que el hombre tiene suele faltar? . Sí. . No es justo decir tal. . No ves que el gusto es correo que va y viener No ha mucho que le tenía, y luego se me ha traspuesto. Ahora estamos en esto muy bueno por vida mía. De esta manera Rey tratas los casamientos que intentas? Mira hijo que me afrentas. Mira padre que me matas. No pienses que de esta suerte me libro de la tormenta: que si la tuya es afrenta, la mía es afrenta y muerte. Déjame morir, permite, pues eres padre ofendido, que este corazón que ha sido tan rebelde, se me quite. Quítame en esta porfía el cuerpo, el alma, el honor: que todo es tuyo señor, sino la mano, que es mía. Y así ahora no podrá poner a tu gusto el sello, porque estoy falto de aquello. que con la mano se da. Y está que no ha de poder obedecerte jamás, cortada bella podrás, mas no en mano de mujer. Aunque el mundo decir quiere que esta mano de la espada es de la mujer, que en nada de la espada se difiere. . Ya asperezas, ya regalos? no se lo que puede ser. Sin falta debe tener dilucidos interbalos. Buena quedo. . Tan corrido, quedo yo en esta ocasión, que te demando perdón de un yerro no cometido. Aunque tu fingir podrías que el casamiento se ha hecho, en tanto que de su pecho se van las melancolías. Que luego podrás salir con tu gusto y con mi honor. Harto trabajo es señor, n haber venido a fingir. Mas por tu gusto conviene que lo que dices, me cuadre. No puede haber gusto en padre de un hijo que no le tiene. Mas vamos, que si el malvado no te quiere por mujer: sin ser su esposa, has de ser heredera de mi estado. . Luego todo fue mentira? Si señor, mentira fue. ̱. Y es bueno? . Pues no? . Por quée? Porque a tu provecho aspira. Que si Leonora viviera, sin falta muriera aquí, aunque tengo para mí, que fuera bien que muriera. Cómo así? . Ah dado señor en mostrarse agradecida con quien le ha dado la vida, tanto que me tiene amor: Y se viene tras de mí con este falso apellido. Qué dices? . Lo que has oído. Leonora me olvida? . Sí. No lo creo. . Ni es razón dar crédito a mis antojos, sin que por tus propios ojos veas la satisfacción. Qué satisfacción? . Saber si es verdad. . Calla malvado: que aunque lo que me has contado puede ser, no puede ser. Qué pensar que me olvido Leonora siendo invencible, por mi respeto es posible, pero por el suyo no. Y así probarlo procura: porque es de cualquier modo necedad creerlo todo, y no creer algo, locura. Provárselo es menester, o al momento moriras, Venga Leonora, y verás lo que no deseas ver. Mas ponte señor de modo que ninguno pueda verte. Voy a procurar mi muerte y mi desuentura y todo. En viendo que solo estoy, verás como aquí la tengo. De oír mis desdichas vengo; y a ver mis desdichas voy. No tiene mi pensamiento . temor de dar al traves en el engaño que intento: porque el buen suceso es hijo del atrevimiento. Que el cobarde no ha tenido jamás título de honrado: y aunque muera el atrevido, muera almenos consolado de imaginar que lo ha sido. Rosardo. . Ella viene aquí, bien mi negocio se entabla. Rosardo. . Señora. . Di, no escuchas a quién te habla? Cuán presto viene, ay de mí. En ti pensaba, señora. Poco Rosardo aprovecha engañar más a Leonora: porque ya de mi sospecha tengó el desengaño ahora. Qué desengaño? . Hh sabido que ya he perdido mi bien; porque el Príncipe ha querido dar gusto a su padre. . Quién esas nuevas te ha traido? Quién supo en este momento que después que se quedaron los tres en un aposento, con gran gusto celebraron mi muerte y su casamiento. Como tan lejos estoy, no entiendo bien las razones: pero muchas de ellas voy sacando por las acciones de las manos. . Muerta soy. Si te desmayas señora, sobre mis hombros arrima ese hermoso cuerpo ahora. Las manos le puso encima de los hombros, o traidora. Poco el desmayo ha durado. Qieres ver señora mía si está el Príncipe casado? que de su parte me envía a darte ahora un recado Recado. . Sí. . Por venir de su parte le recibo, aunque me obligue a morir. A decirlo me apercibo. Muy bien lo puedes decir. Sabrás que ha determinado dar gusto a su padre fiero, y que esto será excusado sino le sueltas primero la palabra que te ha dado. Qué pasado el frenesí que tanto mal le concede, quiere por volver en sí, darla a su esposa, y no puede, sino la cobra de ti. Y con la palabra pide la sortija que te dio. No me espanto que me olvide, si lo poco que soy yo, con su imenso valor mide. De lo que yo he recibido espanto a mi parecer, es de que haya pretendido que yo le pueda volver cosa que el mismo ha rompido. Darle su mano querría, pues tan mal me corresponde: y así le entrego la mía, por ser el lugar adonde puso la suya algún día. Tómala, que yo la entrego con gallardo aliento y brío, córtala Rosardo luego, primero que el brazo mío participe de su fuego. Dáselo, porque el tirano fuego de amor no me venza con su rigor inhumano. Ay tan grande desvergüenza? que le quiere dar la mano, Y él no la quiere tomar. Córtala luego, qué esperas? Tu mano he yo de cortar? Corta. . Díceslo deberás? Esto he venido a mirar? Pues tal recaudo te dio, llévale aquesta sortija, que es la prenda que dejo, el día que con la hija de Conrrado se caso. Con ella quede obligada a servir toda la vida, y por eso no me agrada que una esclava que es vendida, tenga una prenda empeñada. Desde ahora te la entrego. Esta desonra he de ver, sin dalle la muerte luego? mas llevarlo es menester con más quietud y sosiego. Yo quiero disimular hasta mejor ocasión. Dónde vas Leonora? . A dar alivio a mi corazón. Qué alivio tiene? . Llorar. Muy lindo alivio. . El mejor que pedir pueda el deseo. . Qué te parece señor? Que lo veo, y no lo creo. Extraño efecto de amor: Pero qué es esto que digo, yo he de dudar esta vez? viendo que para el castigo soy el verdugo y juez, y la parte y el testigo. Por ventura son antojos de algún sueño loco y vano? no he visto yo por mis ojos que le entrego por su mano tantos triunfos y despojos? Bien pudiera dalle muerte, pues que es muy justo vengarme mas por dársela más fuerte, no quiero si no casarme, y matarla de esta suerte. Vamos buscare al momento a mi padre. . Qué pretendes? Celebrar el casamiento. Una cosa Énrico emprendes, digna de tu entendimiento. Pero recibe el anillo primero. . De tu imprudencia Rosardo me maravillo. Tienes le tú por herencia, y puedo yo recibillo. Que aunque ha sido de mujer a quien di mi pensamiento, olvidarlo es menester como arras de un casamiento que se vino a deshacer. . Hallas te Fortuna bien en esta tierra? . Antes mal. Quién lo causa? . No se quién? No saber quien, es señal que estas como yo también. Cómo estas? . Menospreciada del Príncipe. . Cómo así? De hablarme y verme se enfada. Pues yo señora entendí que estabas con el casada. Era mentira. . Señora porque ocasión te olvidó con tan grande extremo? . Adora u na dama que murió, que se llamaba Leonora. Quererla no puede ser con pasión tan excesiba. Eso puedes tu saber? No la quiso estando viva, y muerta la ha de querer? Tú la conociste? . Sí y aunque con amor profundo la causa de su mal fui: y así no tuvo en el mundo mayor contraria que a mí. Porque al fin es cosa clara para quien sabe estas cosas, que con cualquier que tratara sus pasiones amorosas, sino comigo acertara. Era hermosa? . El tiempo vario le quito la perfición. Y avisada? . De ordinario la avisaba el corazón, y ella hizo lo contrario. Y alegre? . Siempre la vi que como yo estaba triste, pues perdió lo que perdí. Muy poco lo encareciste. No es harto igualarla a mí? No es harto igualarla a quien es la fortuna mortal: cuyo ordinario vaiuen es propicio para el mal, y contrario para el bien? Si tu supieses señora el tormento y el cuidado que dentro este pecho mora, tendrías por acertado el igualarme a Leonora. Sabes a caso en que piensa Fortuna mi entendimiento? Es por ventura en la ofensa de quien con el casamiento te quiere tener suspensa? Bien dices. . Mi pecho es fiel. Busca pues con vigilancia tinta plumas, y papel: escribire al Rey de Francia la cuenta que se hace de él. No le escribas mal de Enrico, porque le excusa el amor. No es tirano, no es inico? no es soberbio? no es traidor? Que le excuses te suplico: Que aunque mi esposo cruel fue, como sabes, tan fiero: por mostrarme en todo fiel, no solo mal no le quiero, pero no digo mal de él. Apercibe lo que digo. Yo voy luego. . A procurar cualquiera daño me obligo al que se quiere mostrar del Rey mi padre enemigo, Albricias hija. . Oh señor de que son esas albricias? De que ya te tiene amor tu esposo, como, codicias En mucho estimo el favor. Ya viene muy reparado. Ya Lavinia se paso la tempestad y el nublado, por quien ahora quedo tu corazón alterado. Ya se paso el desvarío que en menosprecio redunda de mi imperio y señorio: ya sacudí la coyunda de mi cuello, ya soy mío. Confieso la perfeción de ese Cielo soberano: y en prueba de esta afición antes de darte la mano, quiero pedirte perdón. Cuando enojada estuviera por el pesar que me has hecho, todo el enojo perdiera viendo, Príncipe, tu pecho tan blando como una cera. Tra temos de la promesa, y más tiempo no se gaste. De gastar tiempo me pesa. Señora lo que mandaste queda ya sobre una mesa. Dale la mano. . Señor ya se la doy. . Pues qué esperas? La mano le da el traidor. Dásela luego. . No quieras que me consuma el dolor. En este punto ha llegado a mi corazón un mal, que sin vida me ha dejado. Aunque estuvieras mortal, la pudieras haber dado. Extraño dominio tiene sobre mi aquesta mujer. . Qué dices? . Que no conviene darle la mano, hasta ver pasado el mal que me viene. Qué te viene? . Un dolor fuerte que suele ser su venida ordinaria, y es de suerte que antes me daba la vida, y ahora me da la muerte. Si al corazón ha llegado, buscarte luego es razón un anillo. . Es excusado, que ese mal de corazón un anillo le ha causado. Eso es Énrico decir que el casamiento aborreces. Bien se puede presumir de quien me burla dos veces. Gran pena debe sentir. De verme presente ahora. Diras como firme amante vil una verdad? . Sí señora. No tienes siempre delante de los ojos a Leonora? Y aún por eso procure estorbar el casamiento. Ves señor cómo acerte? Si ella está en su pensamiento; cómo quitalla podré? Dígame Señor Enrico porque no se casa ahora? Con quién decidme, os suplico? Con Lavinia mi señora, que le hará de gloria rico. No os llamáis Fortuna? . Sí. Pues Fortuna vos sabéis que es imposible; y así como la mano me deis, podré daros gusto aquí. Dádmela en esta porfía, quedara el negocio llano; que yo he visto que algún día queríáis vos dar la mano a quien no la merecía. Cuál si fuera la Fortuna, le dice su pensamiento. Vamos, que sin falta alguna sigue con su entendimiento las mudanzas de la Luna. Pero yo le haré curar, o me costara la vida. Que no he podido tomar venganza de la homicida que me procura matar? En viéndola me quede sin poder determinarme, y así aunque quiera, no sé, pues no he podido casarme, como matarla podré. Venganza pide cruel este abominable hecho: y según ha sido infiel, quisiera estar en su pecho por poder matarme en él. Mas con esta daga fiera romperé en esta ocasión nuestros pechos, de manera que sea, como es razón, yo muerto cuando ella muera. Igual ha de ser la paga; sin tener yo culpa de ello: pues porque la satisfaga, la matare con aquello que sobrara de la daga. Podemos te señor dar el parabién de casado? No se ha podido acabar del todo. . Quién lo ha estorbado? Quién lo podía estorbar, esa ques el daño mío, esa, que a causarme viene la locura y desuarío: esa mujer que me tiene suspenso el libre albedrío. Vino al punto que le daba la mano y volvime atrás. Brava cosa. . Cosa brava. Quién señor hizo jamás de la voluntad esclava? Mas di que piensas hacer? Matarla quiero; aunque callo. Si esto se viene a saber, yo soy perdido, estorballo con engaño he menester. . Así luego el Rey sabra que mientras Enrrico vea esta mujer, no podrá casarse, porque en su idea puesta de contino está Y no le diré quien es, porque en casándome Enrrico, me la quiera dar después. En qué piensas? . No me aplico a procurar tu interes. Qué es la causa? . Quieres más que callo ahora, y te dejo ir señor adónde vas? Ya que no me das consejo, consuelo no me darás? . Al fin que se ha dilatado el casamiento? . Y de modo que se ha deshecho del todo. En parte quedo vengado. Vengado? . Pues no. . De quién? Del sol que habita en su esfera, y me dérrite cual cera el rayo de su desdén. Has sabido a lo que vengo poco más o menos? . No. Muy bien dices: porque yo por imposible lo tengo: Pues son mis deseos buenos tan sin límite y compás, que no hay cosa que sea más, ni cosa que no sea menos. Solo Fortuna te pido que digas a tu señora, que no tenga en poco ahora, lo que en tan poco ha tenido. Que se acuerde que ha quedado menospreciada de Ungría después que la pena mía contino ha menospreciado. Que no quiero demandar con engaño, fraude, y dolo, algún favor, sino solo que me deje desear. Aunque el deseo esta llano, que en mi mano lo he tenido: soy tan humilde que pido aquello que está en mi mano. Si supieses Conde Augusto de Lavinia el pensamiento de gozo el entendimiento perderías como es justo. Sin duda esta mujer tiene . más negocios que un Letrado. ̱. Qué ha sido? . Ah determinado que a Francia escribir conviene el menosprecio que aquí de su honor hacer se quiso: y la carta del aviso quiere confiar de ti. Tómala luego, y comienza a envialla con cuidado. Que una carta le haya dado? hay tan grande desvergüenza? pues siempre la veo dar, liberal debe de ser. Esta carta es menester una y mil veces besar. Y pues de tanta importancia es para vengar su intento, haré que mi pensamiento la lleve volando a Francia. A él solo la atribuyo, que si es justo que la fie de un propio, no es bien envie sino quien es propio suyo. Dile Fortuna, que luego un hombre despachare. . Cómo vengarme podré? que estoy de cólera ciego. Quién da voces por aquí? ̱. No me conoces? . Señor qué quieres? . Busco mi honor. Dónde? . Dónde le perdí. ofementida, o traidora, o más que todas infiel: ya de mi furia cruel ha llegado el tiempo ahora. Yo traidora? . No des voces, que aquí perderás la vida. Yo cruel? yo fementida? mira bien si me conoces. Pluguiera a Dios poderoso que yo no te conociera: pluguiera a Dios, porque fuera dichoso y más que dichoso. Dame pues Fortuna amada nuevo aliento y nuevo brío, porque de mí no confío tenerle en esta jornada. Dame Fortuna favor, concédeme de tu mano el auxilio soberano que ha menester mi dolor. Qués esto traidor, favores demandas a la criada de Lavinia? . Ah desdichada. Es bueno decirle amores? Esta es la causa porque no quieres a su señora. pero tirano yo ahora la ocasión te quitare. Prendelda luego. . A quién dices Prended luego esta mujer. Porque la mandas prender? Paso, no te escandalices. Vaya a la cárcel. . Señor, vive Dios, que no la quiero. Ten por cierto y verdadero que jamás me tuvo amor. No se yo porque ocasión me prende tu Majestad Lavinia viene. . Esperad, que quiero dalle razón. Oh señor mío. . Oh señora. De qué estas alborotado? De que a Fortuna he topado con Énrico hablando ahora, Y de la conversación he venido a rastrear, que se deja de casar, porque la tiene afición. No fue a caso mi venida, que ya yo estaba enterrado que porque esta enamorado, de lo que es justo se olvida; Es posible que Fortuna hizo tal? . Yo soy testigo Lavinia de lo que digo. No aura en ello falta ninguna. Es verdad esto señora? Como no tengo lugar, ni lo puedo confesar, ni negar lo puedo ahora. Porque mi suerte infelice es tan mi enemiga aquí, que no confieso por mí; ni niego por quien lo dice. Y Dn Ecir que yo le entretengo, créase lo que se viere: pero decir que el me quiere, a su confesión me atengo. Diga el mismo la verdad como Príncipe y señor. No me tenga el cielo amor, si le tengo voluntad: Antes le diera la muerte, si alguno no lo estorbara. Eso Énrico me declara que la quieres. . De qué suerte: Si se ha de considerar tu nobleza y su hermosura, puedes la tú por ventura sino por celos matar? Si son celos, no es amor? si es amor, no es culpa clara? si es culpa, no se repara con el castigo y rigor? Mira si es riguridad ponerla como atrevida en la cárcel. . De la vida le haces limosna en verdad. Que aunque ella no puede ser culpada en que otro la quiera, culpa es en cierta manerá dejarse ahora querer. Que al galán enamorado no hay, por más que se procure, cosa que mejor le cure que un desdén perseverado. Por eso Fortuna humana cierra a tus gustos la puerta: será mi gloria tan cierta, como tu esperanza vana. Dios sabe cuanto me pesa ver que vas a la prisión: mas yo haré, como es razón, que estes poco tiempo presa: No te pese de este mal que por tu ocasión me viene: porque si algo malo tiene, no es más de no ser mortal. De la pena que por ti paso, tengo el alma llena: Y así pues toda soy pena, no puede haber culpa en mí. Que el cielo por mi interese, tanta pena me ofreció, que en mi lugar no dejo donde la culpa estuviese. Y pues yo la tengo toda, no tengas pena ninguna: porque a pesar de Fortuna podrás celebrar tu boda. Vuestra majestad me de licencia para quedar sola con ella, y hablar cierto negocio. . Si haré. Vénganse todos comigo. Solas quedamos ahora. dime la verdad. . Señora lo mismo que dije, digo. De qué recibio disgusto, que matarte procuro? Quiza fue porque me vio dar la carta al Conde Augusto. I debe estar cuidadoso de saber lo que ha pasado. No puede tener cuidado quien no quiere ser mi esposo. Pero el secreto te pido que sepas guardar. . Señora disculpa tienes ahora con no haberme conocido. Que si fuera conocida, notable queja formara de lo que has dicho. . En tu cara tu nobleza esta esculpida. Y así al Rey diré al momento que te deje estar comigo: que yo a tenerte me obligo encerrada en mi aposento. Señora no digas tal, aunque a ti te satisfaga: porque no es bien que yo haga cosa que me este tan mal. El Rey me prende, y es justo reconocelle por Rey, y pues que su gusto, es ley, estar sujeta a su gusto. No quiero la libertad, si él no me la da primero: y aunque la de, no la quiero, si es contra su voluntad. confieso que es tu prisión dulce, apacible, y ligera mas quiero ser prisionera del Rey en esta ocasión: Y estar sujeta a su ley, aunque muera luego allí: porque tiene sobre mí mas dominio que ser Rey. Pues por mis culpas merezco estar en prisión metida, quíteme luego la vida, que desde aquí se la ofrezco. Quitémela en la porfía; que aunque con fuerza y denuedo me la quite, no hayas miendo que me quite cosa mía. Furia tienes, considera que te haces en todo injuria. No es esto, señora furia, si no razón verdadera. El Rey, señora, me ha dado la llave de aquel castillo en cuya puerta el rastillo esta siempre levantado: Y en él me manda poner a tu criada Fortuna, donde del sol ni la luna no pueda los rayos ver. Dame señora licencia, y tu Fortuna también: porque sin esto no es bien ejecutar la sentencia, Que el Rey quiere brevedad, por poner a todo el sello. Hágase, Rosardo, aquello que manda su Majestad. Harto me pesa, mas veo que es imposible estorbarlo. Tú no dices nada? . Callo porque estar presa deseo, Deseo que me atribuya el Rey este galardón, de ponerme en la prisión, por estar en cosa suya. Que después que me sacó de su corazón Enrrico: estoy tal, que no me aplico a estar libre. . Cómo no? Porque el pajárito soy que a estar en la jaula vengo: y cuando abierta la tengo, contra mi gusto me voy. Pues tienes necesidad para que el cuerpo se vea dar al alma libertad en la gloria que desea. No tratar de eso procura, porque es Rosardo ofenderme Si no de qué? . De ponerte en la cárcel más oscura. Porque al fin tengo esperanza, que he de ver en la prisión con el sol de una razón, la luna de una mudanza,
JORNADA TERCERA
Quién ha escrito al Rey de Francia? que me escriba de su tierra con tan notable arrogancia. No se. . Responder con guerra será de grande importancia. Por ventura le escribió su hija, que el casamiento deshecho dos veces vio. C Hacerle pienso al momento. Y es posible? . Porque no? Entre tanto es menester la frontera descuidada del Reino fortalecer: porque si empuña la espada, me la pueda defender. No hallo en todo mi estado hombre para general tan bueno como Contrado, porque es noble y es leal, y es valiente y es honrado. Y aunque he sido tan cruel en quererle aprisionar, yo quiero, pues tan fiel, sacarle, por confesar la falta que tengo de él. Despacha pues Secretario a Conrrado una patente con estilo extraordinario, porque gobierne mi gente, y haga temblar al contrario. Que pues le quite la hija con rigor tan importuno, razón es que no le aflija tanto tiempo. . No hay ninguno que cual él la gente rija. Despacha luego. . Señor yo despachare al momento. Entender que por temor se ha de hacer el casamiento, y no por otro, es error. Que el que pide humilde y blando, todo lo puede adquirir: más pedir amenazando a un hombre honrado, es decir no me deis lo que os demando. Esto y mucho más daré, si a mi amor se corresponde con lealtad, nobleza y fe. Enrrico. . Señor. . Adónde vas con Rosardo? . No sé. Bueno. . Cómo no me aplico a buscar alguna cosa, dije lo que dije. . Enrrico que me dirás de tu esposa? Que la dejes te suplico, Que después que recibiste la carta del Rey Frances, con que amenazado fuiste, la quiero menos. . No ves Enrrico que le ofreciste? Y que el hombre bien nacido no viene por su valor a menos que lo ofrecido, porque en efecto es mayor afrenta, que ser vencido Para no dar a entender que tienes miedo en tu tierra, es ahora menester casarte, y hacerle guerra cuando él no la quiera hacer. Yo casarme? . Aunque te pesa, los ojos has de cerrar. No has deselir con la empresa, sino me dejas matar esa mujer que esta presa. Deja que le de la muerte, y verás como al momento detérmino obedecerte. Por cierto buen casamiento: si se ha de hacer de esa suerte. Si creyese el alma mía, que después de habella muerto, el casamiento se haría; bien puedes tener por cierto que matalla dejaría. Pero muerta tu enemiga, no te has de querer casar. No basta que yo lo diga Eso había de bastar mas a ti nada te obliga. Pues señor has de saber, que como ahora no muera esa infelice mujer, es imposible, aunque quiera, este casamiento hacer. Según eso, estas casado? Podría ser. . De qué suerte matalla has determinado? Con mi propia mano. . Advierte que te será mal contado. Que un Príncipe, un heredero de un Reino cuyo blasón es mayor que el mundo entero: no ha de tener condición de verdugo carnicero. Que esa mano acostumbrada a engrandecer la ventura de esa mujer desdichada, no puede quedar manchada con la sangre de su hechura. Manda matalla señor, y con eso quedara sin mancilla su valor Muy buen consejo te da. No puede habelle mejor. Entra pues Rosardo amado en esa prisión oscura, y después que con cuidado la saques de ella, procura matarle en el despoblado. Vete a matarla al desierto, sin que ninguno lo entienda: pero mira que te advierto, que ha de haber alguna prenda para creer que la has muerto. Prenda? . Sí. . Será imposible que yo pruebe mi lealtad en empresa tan terrible. Por qué? . Porque la crueldad es negocio aborrecible Para todos. . Pues advierte que has de ir Rosardo luego a matarla de esta suerte, o yo he de dalle la muerte de enojo y cólera ciego. Pues señor para evitar que nadie pueda ultrajarte, de ello me quiero encargar. Eres hidalgo. . Qué parte de su cuerpo he de tomar? La mano. . Qué mano es la que quieres? . La derecha. Fía de mi industria pues. Mucho Rosardo aprovecha tener tan rico interes. Ahora bien la confianza me sustenta. . Muy bien puede Adiós. . Él te de venganza, y en mis pensamientos quede, que están puestos en balanza, No se de qué suerte puedo salir en esta ocasión de tan peligroso entredo, allí veo la razón, allí el amor, allí el miedo: Allí el pesar importuno, allí el favor por mil modos: y aunque de por si cada uno me lleva, por ir a todos, llegar no puedo a ninguno. Quiero librar a Leonora, que es la luz hermosa y bella del corazón que la adora, y encomendarme con ella al nombre que tiene ahora. En esta cárcel dura que ha labrado mi suegro para encerrar las furias del profundo, donde la noche oscura tiende su manto negro todas las veces que le tiende al mundo, paso una vida con eterno llanto, que solo le parece en durar tanto. Su erizado cabello revuelto en las tinieblas tiende la noche tenebrosa y fría, y así como el Sol bello desterrando las nieblas con tanta perfición al hombre cría: ella como enemiga de él se nombra, día en el mundo la espantable sombra. Y aunque de ella murmuro, vosver por ella quiero condenando mis locos desvaríos: pues por estar escuro ellugar donde muero, no se divierten estos ojos míos: y para pensar bien en los enojos de ninguna importancia son los ojos. Grande atrevimiento tengo sabiendo quien es el Rey, en venir a lo que vengo. Pasos siento. . Poca ley siendo yo hidalgo, mantengo. Apenas puedo saber quien es el que ahora vino. Engañarle he menester para que salga. . Imagino que Rosardo debe ser: Que el solo la llave tiene de aquí. . Leónora. . Rosardo viene el verdugo? . No viene. Dígolo, porque le aguardo de la suerte que conviene. De qué suerte? . Con paciencia. Ya no es menester señora esperar esa sentencia: que el Rey ha mandado ahora que te lleve a su presencia. Qué quiere el Rey? . Perdonarte del pecado que no has hecho, y perdonada casarte con el Príncipe. . Sospecho que de mí quieres burlarte. Cuando a caso el Rey volviera en galardón el castigo, no has visto de que manera está el Príncipe comigo? Pluguiera a Dios no lo viera. No has visto con que intención mi noble término injuria? Sí: mas no tienes razón, que un amante todo es furia sin ninguna ejecución. Mas rastro deja en el viento cuando vuela cualquierabe, y en el humedo elemento la presta y ligera nave, cuando excede al pensamiento: Que la furia y el enojo en el pecho de un amante, que como todo es antojo, se pasa en más breve instante que un abrir y cerrar de ojo. Y así Énrico esta de modo que ya de todo se olvida. Mal con eso me acomodo, porque me tiene afligida, ver que se olvida de todo. Él no se puede olvidar, antes su pecho inhumano esta con tanto pesar, que hasta que tenga tu mano, no se podrá consolar. Pues vamos, que por su gusto mucho más que por el mío servir el Príncipe es justo. Temo que este desuarío . no pare en algún disgusto. Como a tres va la vencida, esta vez serás señora, de Énrico esposa querida, Cómo así? . Dícese ahora. No lo creas por tu vida. Porque no lo he de creer Porque Énrico no es constante. Antes lo pretende ser, y recibirte delante de su gente por mujer. Grande fiesta se apercibe: y así ahora, como ves, por mujer no te recibe: es porque cierto interes se lo estorba y lo prohibe. Qué interes? . Esa razón solo en su pecho se asconde. Quién causa esta dilación? Rosardo, que no se dónde fue por la dispensación. Y hasta que vuelva de allá, no ha de hacer el casamiento. Para mi excusado esta, si tenía impedimiento. Luego saber se podrá. Mas según no lo aborreces, bien lo que digo te agrada: pues a casarte te ofreces, con haber sido olvidada de tal modo, y tantas veces. Aunque mirándolo bien, no es negocio nunca oído, que se halle en el mundo quien no se ofenda de un olvido, pues hay quien sufra un desdén. Bien que su naturaleza es disforme por el cabo: que sufrir la fortaleza de un olvido, es menoscabo; y de un desdén es fineza. No puedo, Lavinia bella, formar aunque tengo amor, de tu condición quererla: porque a no formarla de ella, la formara de tu honor. De mí, que soy insensible, formarla es honrado intento, pues la memoria terrible como el camaleón sustento del viento de un imposible. De ti te quejas? . Señora solo me quejo de mí. Pues si te quejas de ti, qué es lo que quieres ahora? Morir. . Muere. . Dónde? . Aquí. Están dolo en tu memoria, muerto aquí Lavinia estoy; y pues mi pena es notoria, fuera del pueblo me voy a contar mi amarga historia. Contaré con abundancia de tormento y de tristeza a los montes tu arrogancia, a las peñas tu dureza, y a las aguas tu inconstancia. Pésame de que la herida de Augusto sea tan mortal que esté en peligro su vida: pues aunque le trato mal, me huelgo de ser querida. De que él a su vida el sello ponga por ver mi rigor, pesar tengo de saberlo: y aunque el pesar no es amor, está muy cerca de sello. Lavinia. . Señor. . Estas con gusto de ser mi nuera? Esta en mi mano? . Hoy podrás si quieres. . De qué mane ra? Con decir un si no más. Pues si con decir un sí, lo has de ver hecho, confía que no quedara por mí. Siempre he tenido, hija mía, esa confianza de ti. Pues qué aguardas: . A Rosardo, que esta fuera la ciudad por cierto negocio aguardo: y en volver con brevedad no es perezoso ni tardo. Y aunque Énrrico se desdijo, hoy tendrá el pueblo presente, para que tenga mi hijo respeto a la mucha gente que estará en el regocijo. Cuanto y más que él me ha jurado que cuando Rosardo venga, cumplira lo concertado. Eso será como tenga el pensamiento olvidado: Pero si de él no se olvida, Peligro corre. . Señora no digas mal por tu vida de un hombre muerto, que ahora cobra la virtud perdida. Hoy como desde la cuna, nueva vida y nuevo amor cobrara sin falta alguna. No te acordaras señor de mi criada fortuna? Que aunque en efecto convenga, tenerla en encerramiento, será justo que la tenga junto a mí en el casamiento. No se hará sin que ella venga. Falso enemigo engañoso dónde me llevas? qué es esto? dónde esta entrico mi esposo? Aquí. . Quiero velle. . Presto lo verás bien riguroso. Dónde está mi esposo? . Aquí. Burlarme traidor deseas. Para vengarse de ti, Leonora, sin que le veas, viene disfrazado en mí Vengarse? . Vengarse digo con mayor riguridad que del mayor enemigo. Hice yo alguna maldad, qué merezco ese castigo? Su honor que tanto procura por ser suyo engrandecerse: perdiose por mi locura, o púsele por ventura en ocasión de perderse? Agravié su calidad que a tomar venganza viene con tanta riguridad? pero bien podrá, si tiene por agravio la lealtad. Si por ella he merecido tener título de ingrata, que me de la muerte pido: será el primero que mata porque lealtad le han tenido. Poco aprovecha Leonora cuanto me puedes decir, que tú has de morir ahora. Yo? . Pues quién? . Yo he de morir cómo si fuera traidora? Tu esposo manda que mueras. Él lo manda? . Quién lo duda? Si al principio lo dijeras? con esa espada desnuda darme la muerte pudieras. Que como es mi pecho honrado, no entendí tu pensamiento: y así si hubieras llamado al castigo mandamiento, ya estuviera ejecutado. Al fin él lo manda? . Sí. Pues en qué piensas traidor? Tengo lástima de ti. Tenella será mejor de quien la tiene de mí. No se de qué suerte puedo decirle mi pena ahora. Acaba, no tengas miedo. Puedo? . Bien puedes. . Señora con eso animado quedo. Tú me diste atrevimiento para poderlo emprender: y así digo que mi intento no es matarte, si no hacer que muera el dolor que siento. Después que vieron mis ojos lo que nadie a ver alcanza, y te ofreció los despojos el alma sin esperanza de remediar sus enojos: Te entregue mi corazón en premio de mi porfía: y he buscado esta ocasión, sin que por la parte mía se cometiese traición. Loco villano atrevido, tú no eres traidor? . Señora yo se que no he cometido ninguna traición ahora. Pues si no es traición, que ha sido? Yo lo diré. . Dilo al punto. Ponderá en esta ocasión que está tu cuerpo difunto para mi imaginación. Pues de qué sirve pregunto? Si muerta, Leonora, estas, y dura el estar casada hasta la muerte no más, en siendo resucitada pregunto cuya serás? En ley de buena razón el que en el mundo te ha puesto, tendrá de ti posesión. considera, según esto, si he cometido traición. Eso es quererme decir que a ti te debo la vida, pues no me dejas morir. Y no es verdad? . Homicida tal cosa he de consentir? Mátame luego, qué esperas? porque, dime, te retiras? pues vienes con tantas verás, que sollozas? qué sospiras? qué temes? de qué te alteras? Con ser la fruta guardada del árbol que amenazando me está en aquesta jornada, estas mucho más temblando que la hoja de una espada? No te espantes, que hay en mí grande tormento y dolor. Ahora bien ya he visto en ti notables muestras de amor. Dices lo de verás? . Sí. Quiero ser agradecida, mas con título de honrada. Dárete el alma y la vida por gloria tan bien ganada, y tan poco merecida. No creo que estás ahora por dar un don tan gallardo como es alma. . Señora de quién eres? . De Rosardo. y tú mi bien? . De Leonora. Muerta soy. . cómo. . Ay de mí. gente he visto. . No te asombres Dime lo que has visto. . Vi junto aquelmonte unos hombres que estaban mirando aquí. Espera un poco, y verás como cualquier de ellos muere, aunque fuesen muchos más. El diablo aquí te espere tr aidor cuando volverás. Dónde vas Leonora? espera. quién por fuerza te arrebata? deja que te alcance ingrata, mi pensamiento si quiera. Cómo alcanzarla podré? que ya a mis ojos se asconde, hay desdichado que haré? si voy allá, no se a donde; si quedo acá, no se aque. Sin duda que se ha querido burlar de mi voluntad: y pues tan perverso he sido, publicara en la ciudad la traición que he cometido. Perdido soy, porque al punto Vendrá Énrico con su gente de enojo y pesar difunto: y vendré como imprudente a pagarlo todo junto. Buscar un lugar conviene para escapar con la vida del peligro que me viene, mas no hay lugar a medida de quien en nada la tiene. Posible es que tarda tanto en cumplirse aquel antojo que me ha dado el cielo santo? de su tardanza me enojo, de mi paciencia me espanto. No fue con mano resuelta Rosardo a tomar venganza de una mujer libre y suelta si la tomo, que tardanza es la que veo en su vuelta; Unas sospechas delante del alma se han presentado, mas son, porque no me espante, reliquias que me han quedado del tiempo que he sido amante. Para que pueda tener el alma lo que desea, tenerlas es menester, de modo que ni las crea, ni las deje de creer. Por eso en persona quiero ir a ver como no viene con la venganza: qué espero? porque esto no me conviene fiallo yo de mensajero. Tu padre señor, lme envía a decirte de su parte, que pues ha llegado el día en el cual has de casarte con gran gusto y alegría. Que adornes con ricos trajes ese tu cuerpo gentil, y que mandes que tus pajes, parezcan un verde Abril en colores y plumajes. Y que este apercibimiento, sea señor de manera que se haga en un momento, porque la ciudad te espera con grande recibimiento. Ya te he dado la embajada: que le diré? que esta triste de pensar questo te enfada. Dile que me lo dijiste, y que no te dije nada. Por cierto buena respuesta se puede aquesta llamar para el Rey, que tiene puesta su esperanza en celebrar con grande pompa esta fiesta. En este punto se apea señor el Duque Contrado, y hablar a su Rey desea. Como nobley como honrado merece que el Rey le vea. Vamos, que hay obligación de dalle la norabuena, porque este fuerte varón es envidia de la ajena, . y honra de nuestra nación. No hallo donde me asconda, que para mí no hay lugar en la tierra ni en el mar, ni en el mundo a la redonda. Y aún en el confuso abismo que me tiene dentro en sí, no haura lugar para mí, sino me ascondo en mí mismo. Yo solo merezco ser lugar para mi conforme, porque mi bajeza inorme solo en mi pudo caber. Este temor quebrantado que tan perezoso es, que suele venir después de cometido el pecado. Este frío que se exala de miedo del corazón, esta consideración que por ser tardía es mala. Y al fin este, con quien lucho, suele con no ser hidalgo, de lo que es nada, hacer algo; de lo que es poco, hacer mucho. Y así las plantas hermosas cuando se menean juntas, imagino que son puntas de algunas lanzas furiosas. Las piedras pienso que son hombres, aunque ser lo deben los que como yo se atreven a atropellar la razón. Un hombre viene aguijando, de aquí apartarme conviene: más Énrico es el que viene, de temor estoy temblando. Sin duda que de Leonora supo el daño que me infama, entre esta espesa retama . esconderme quiero ahora. Solo vengo, y solo voy a procurar mis tormentos: aunque si es de pensamientos, harto acompañado estoy. En busca voy de Rosardo, y hasta llegar al profundo, daré vuelta a todo el mundo con brío y pecho gallardo. Tanto que serán buscados por todos los orizontes de piedra en piedra los montes, de hierba en hierba los prados. Solo esta. . De qué es infiel tengo notables antojos: porque en cuanto ven los ojos, no hay rastro de ella, ni de él. La soledad me convida a que le escuche mejor. Si Rosardo fue traidor, yo le quitaré la vida. Sin duda que yo soy muerto, pero qué es esto que digo? no está el Príncipe comigo solo ahora en el desierto? Matarle será mejor. Quién pensara, o quién creyera que un hombre como este fuera con un Príncipe traidor: Matárele, y de este modo de nadie será sabido, que ya que traidor he sido, será bien sello del todo. Todo me ha salido en vano. Si él me coge, no esta cierto que al momento he de ser muerto? quiero ganar por la mano. Muy grande rato ha que voy, pensando en mi fuego ardiente, y con ir continuamente, siempre en un lugar estoy. Solo este golpe mortal le ha de acabar y vencer. Deja Rosardo de hacer cosa que te está tan mal. A Énrico matar, qué es esto? la furia Conde detén. Qué dices malvado? . Quién en tal peligro me ha puestor No ves el Conde señor dónde fragua sus traiciones? Dejémonos de razones, que tú eres solo el traidor. Yo soy quien te libro cierto. Yo quien te ha librado soy. En más confusión estoy que si me hubierades muerto. Quién me daba muerte? . Aquel. Y quién me ha librado? . Yo. No puede ser. . Cómo no? Solo el uno ha sido fiel, y el otro traidor. . Querría que hiciese un milagro Dios. Veamos, cual de los dos tiénela vaina vacia. La míe de mi lealtad dará testimonio y fe. Y la tuya? . Para qué? Para saber la verdad. No es menester que la vaina de mi daga fiera, y dura, aunque esta desnuda en ella, diga la verdad desnuda. Que yo la diré si puedo, a pesar de mi fortuna, por esta boca que esta con el sobresalto muda. No me mates hasta tanto que con mi obligación cumpla, porque en mi vida señor, consiste la vida tuya. Esa tu querida esposa, ese sol de la hermosura, esa que roba las vidas, esa que las almas hurta. Y al fin, esa por quien yo no he de verme alegre nunca: luchó con mi corazón, y por vencerla en la lucha. Determine de poner mácula en la honra suya: cuanto dije señor de ella todo fue mentira y burla. Porquelo dije movido de mi pasión, que era mucha, la mano, el brazo, el anillo, todo fue mentira en suma. Que yo dije mal del árbol, para comerme la fruta, ella es la mujer más noble, la más santa, la más justa; que ha visto el que por el mundo tiende sus madejas rubias. Mas alta que las estrellas, su fama en vida se encumbra, y desde allí con sus rayos todo el orizonte illustra. Y cuando muera, podrá quedar la ceniza suya, como la de Julio César, reservada en una urna. Esta es señor la verdad, tu espada luego desnuda, y con su punta en mi pecho el lugar del alma ocupa. Tú dejas el alma mía triste, y alegre traidor, y no se cual es mayor la tristeza, o la alegría. Deja la espada y la daga, que luego como a enemigo te daré infame un castigo, que a mi gusto satisfaga. Qué me dices de Leonora? Que se ha ido a la ciudad a contarte la verdad que yo te he contado ahora. Y otras traiciones señor de mi pensamiento injusto. Vamos luego Conde Augusto a maniatar al traidor: Que quiero llevarle adonde pague su intento ruin. Vamos ñorabuena. . Al fin eres bien nacido Conde. Lo que hoy has hecho comigo como noble y buen vasallo, aunque no puedo pagarlo, a conocello me obligo. . Poco la tardanza importa, que al momento ha de venir y su palabra cumplir, pues la dilación es corta. Mas me pesara por ti, que por mí, aunque en ello pierdo. Énrico señora es cuerdo, y ha dicho una vez de sí. El Duque Conrrado pide señor para entrar licencia. Entre luego en mi presencia quien de ella el temor despide. Vuestra Majestad me de las manos por merced tanta. Levantaos. . Bien se levanta con ese favor mi fe. Cómo estáis? . Aunque hasta aquí en una cárcel metido, siempre deseo he tenido de morir señor por ti. En mucho estimo Conrrado ese favor que me hacéis: y es bien que vos estiméis el habelle yo estimado, De tal manera lo estimo, que en cualquier tiempo y lugar por ti me animo a matar, y a morir por ti me animo. Cuál nave que se ha perdido aquí me quiero acoger. Quién es aquesta mujer que con tan grande alarido viene a la presencia mía? Mi criada señor es. Postrarme quiero a tus pies poderoso Rey de Ungría. Estoy ciego? . Mi pasión tiene asomos de locura. Si he perdido por ventura la vista con la prisión. Qué quieres? . Leonora es. Quiero descubrir mi pecho. Por la merced que me has hecho quiero besarte los pies. Qué merced? . Haberme dado la hija que me quitaste. Dónde esta? . No la ves? . Baste sin duda me han engañado. Esta es Leonora? . Señor esta es mi hija Leonora. Padre? . Hija mía? . Hasta ahora me tuvo ciega el dolor. Dame la mano. . En señal del contento que me has dado, quiero juntar el traslado con su propio original. Junta la tuya querida con este mi pecho fiel, que quiero darte con él cual pelicano la vida. Que será justo sospecho que se pague a tu persona lo que hizo una matrona cuando dio a su padre el pecho. Aunque no es justo que a mí ese renombre me cuadre, que allá dio leche a su padre, yo te daré sangre a ti. No decías que Leonora estaba muerta? . Qué quieres? Que del negocio no esperes lo que pretendes ahora. Para qué me das más pena? Tú Leonora como estas? A tu mandado. . Jamás he visto burla tan buena. Ponle grillos y cadenas, porque es bien que le procure una muerte que le dure lo que han durado mis penas. Quién son los que entran aquí? Enrrico y Augusto son. Señor a buena ocasión has venido. . Cómo así? Leonora está con tu padre, llena de gozo y contento. Para salir con mi intento no hay cosa que más me cuadre. Leonora. . Enrrico. . No vienes a triunfar de mis despojos? Temo. . A quién? . A los enojos que conmigo ahora tienes. Ya se paso gloria mía el enojo y la crueldad, porque el Sol de la verdad ha formado un nuevo día. Ya de Rosardo ha sabido tu valor que es sin segundo, que ha de quedar en el mundo publicado y estendido. Y sus traiciones también he sabido juntamente. Hijo. . Señor. . Vuestra gente ganosa de vuestro bien, Esta esperando. . Señor hasta aquí engañado fuiste, porque jamás entendiste la causa de mi dolor. La gente que se ha juntado para ver el casamiento, puede volverse al momento, porque yo ya estoy casado. Es posible? . Con Leonora estoy desposado aquí y aún que la mano le di, se la vuelvo dar ahora. No me impidas padre el gusto, que si el estimarlo en tanto por mi palabra es muy santo, por su persona es muy justo. De Lavinia que se hara? Que se quédase en Ungría con grande gusto querría. Cómo se concertara? Dalle gran parte señor de mi Reino será bien, y un marido honrado. . Quién? Un hombre de gran valor. Este hombre que con crecida muestra de amistad apruebo, es Augusto que le debo no menos bien que la vida. Que el ahora me la dio con pecho fuerte y gallardo, cuando el infame Rosardo quitármela procuro Porque con extraordinario modo el estado posea, quiero hacer que no me sea Y todo con voluntad de mi padre, a quien suplico me haga esta merced. . Enrico. basta saber su lealtad. Para que le quiere dar privilegios y exenciones. El lugar a donde pones tus plantas quiero besar. Por la merced que me has hecho, pues es de tanto valor, que a penas puede señor caber en humano pecho. Ahora falta saber si tendrá Lavinia gusto de casarse con Augusto. Porque no lo he de tener? Viendo que tu Majestad tantas honras le concede, sola una sospecha puede causarme dificultad, Y es no saber si mi padre gustara del casamiento. Si tiene buen pensamiento, no hay cosa que más le cuadre: Y más sabiendo que Enrico estaba casado ya, cuando tú llegaste acá. Que lo mires te suplico, Porque Augusto es decendiente de mi casa, y es mi primo: y un Príncipe, a quien estimo por su valor excelente. Y así es bien que te resuelvas en lo que te pido ahora: que sin casarte, señora, no es bien que a tu tierra vuelvas. A servirte vine aquí: y pues te sirvo con eso, digo que sí. . Yo confieso que me da la vida el sí. La fe te doy con la mano. Yo la mano, que la fe ya la he dado. . No podré decir lo mucho que gano Con esta gloria excesiba que me vino de repente: por eso es bien que mi gente grandes fiestas aperciba: Y que a celebrarlas vengan de España, de Italia, y Flandes. No serán las fiestas grandes, como una cosa no tengan. Y qué ha de ser? . Perdonar de Rosardo la traición. Harto grandes fiestas son las traiciones castigar. Pero basta que tú quieras manifestarme a tu gusto, para que yo como es justo te sirva con muchas verás. Desde ahora le perdono, con que vaya desterrado. De tu valor sublimado eso es señor el abono: Pues a un hombre tan ruin le ofreces tan grande gloria. Con esto tiene la historia de la Nuera Humilde fin.
