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Texto digital de No hay gusto como la honra

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Atribución tradicional
Fernando Vera y Mendoza
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Género
Comedia
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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de No hay gusto como la honra. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/no-hay-gusto-como-la-honra.

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NO HAY GUSTO COMO LA HONRA

JORNADA PRIMERA

Huid, huid, que un León se ha desatado. . A hidalgos, así me dejáis? . Son galgos? Para, deten postillón. Cualquiera de ellos es rayo. No os retiréis, Caballeros: No hay postas, como escuderos, que dijeran de un lacayo? Todos dejaron la silla de esta dama, y yo bastara, si a su defensa importara. Y no con yo, y mi cuchilla, halla los muy Recoritos, si lereros de la vez, PREM ERA son precitos esta vez, pues paran mal los precitos. Abre esos vidros, que el Sol por esas dos vidrieras. parece que se ha eclipsado ontre celajes de perlas A señora, ve Juan Sanchez a la pila de esta Iglesia, y trae del agua bendita un rocío, pues se riega con agua bendita el cielo. Quitará su indulugencia los pecados veníales de la tez, si ella no peca en soliman, que en las damas es mortal aquesta será. No es, Caballero, el desmayo tan grande (ay) que no pueda agradecida al cuidado, excusar la diligencia. (cía, Dicha ha sido. . Y aún desgra. no deber a mi fineza el socorro; que el empeño solo me cuesta la fiera. ̱. Agradecida os estoy, sois forastero? La espuela que en vos se ha preso, responde que sí; no sé como pueda quitarla. . Yo si, llegando a las enaguas de tela, y echando hacía los cambráis, en pasando la pollera desprenderla, sin tocar mas que a un ojo a alguna media. En el manto se detuvo. Pues permitid que yo os vea, ya que os he rasgado el manto, que aunque a mi espada no deba que me estéis agradecida, fue, porque el hado (en mi ofensa) por no aventurarme el premio, me excusó la contingencia. Mis criados me han dejado, y aunque el alma se confiesa con deuda a vuestro valor, la turbación no me deja ser más cortés; perdonad. que podrá ser que ya vuelvan. Quién no os sirve, ni os sirvió, ni os ejecuta, ni os fuerza. Marqués mío, eres de antaño? O que has comido de flema; señora, el veros importa, porque si otra vez os dejan (al susto de otro León, que despeja la cadena) los escuderos ligeros, será bien llevar las señas. Quién obedece tan fácil, se debe poca violencia, que en el amor muchas veces fue la porfía discreta. Yo estoy (no sé como estoy) agradecida (estoy muerta) que un empeño tan hidalgo, generosamente muestra quien sois, y por si tenéis quien tan fácil obediencia os enseña; a otros diamantes le feriad esta firmeza, y mandad a los criados, que arrimen más a la puerta de la Iglesia, aquesta silla, para que por ella entienda mi gente, en que parte estoy. La joya tomo por vuestra; y por si otra vez (acaso) mi ayuda a importaros llega, y a que no merezco veros, conozca en vos esta prenda, Y no quiero disculparme de obediente, que os empeña mi fe, que traigo un cuidado tan de superior esfera, que a la misma vida el alma apenas consiente treguas. Todo es peor; mas que importa si hoy me caso? Suerte adversa, siendo esposa en otro pecho, dar al pecho otra cadena, porqué ha de ser liviandad? Porque que yo le agradezca a un hombre, que contra un bruto se aventure, y me defienda. Cuando me dejan los míos? Cuando su amor no le empeña? Y cuando a él no le toca peligrar en mi defensa? Pero que leyes apuro, si en los ojos, ni en la lengua. es propia la libertad, que está tan cerca de ajena? Caballero (olo que fuere pasad con vuestra camera, pues camináis a la posta (así mis males corrieran.) Y si queréis conocerme, hoy se desposa Isabela; hija del Príncipe Horavio; con el Duque de Placencia, allí me veréis. Es cierto? oíd, señoras Si fea os pareciere, dad gracias, que otra se lleva la pena. Qué hoy Ilábela se casa? tampoco las postas vuelan? Tanto espacio hay en mi dicha, y en mi agravio tanta priesa? Si la vida,aquí no acabo, es, porque mayores penas me aguardan, y la desgracias me soborna la paciencia. Amigo, di (aquí de Dios) porque ley el mundo cuenta a imprudencia; que quien ama, razón; y sentido pierda? Hay en la vida otra vida? Hay en el gusto otra regla? otra prudencia concelos? Y en amor otra flaqueza? vive Dios. Señor, no quiero (con fidel dad muy necia) parecer criado antiguo, que aún me enfada en las comedia Pero entremos en consejo, que si hay locura resuelta, también yo hare con la mía carabanas de Poeta. Señoria es Marqués, y aunque no hace competencia enriqueza con el Duque, le aventaja en la nobleza. El Príncipe Oravio está ya muy suegro con suencia, ella diz que muy en ello, y él también muy diz que en ella Pues intentar impedir boda tan hecha, y derecha porla posta, sin poder dar tan ricas agujeras. como el Duque, es peligrar (empeñándose en la empresa) por lo menos en desaire, que en público es una afrenta, Esta dama, que sin duda, el ser gran señora muestra la sierpe de los criados, que dieron después culebra, te ha quedado agradecida; y si a buena luz se observa, pudiera ser de tu amor el despique de apareta. Consultate tua ti propio, que yo vien sus laces bellas dos niñas, que en el amiga estaban labrando estrellas. Por Dios que su bizarría no mereció tu ribieza; y que a tú gala en Palacio hoy la llamarán grosera. Yo lo confieso Juan Sancho pero desdicha no fuera si yo pudiera enmendarme. Pues qué gustas? . Ol sabela nunca llegara a mis manos turetrato, nunca viera tan vidos e s colores, hay mujer! Mi Rey sosiega. Concertada de casarte hoy te adoro más de verás, que como ajena te miro, has parecido más bella. No eres deudo del gran Duque de Milan? Háblale. . Piensa que más apriesa el remedio pide herida tan violenta, cuando tuviera por cierto, que el Duque favoreciera mi intento, y por sangre suya me honrara en todo su Alteza. Es tarde para este medio, pues dijo la Milanesa, hoy Isábela se casa con el Duque de Placencia. . Pues ven, y corta a tu gusto haya Paris, haya Elena, haya Troya, y no haya miedo, que no soy alo de imprenta (con pecado origina!) la cayito de comedia. El miedo nos ha juntado en la Iglesia. . Si tus ojos delincuentes dan enojos, mejor están en sagrado. Si quieres que yo te alabe los tuyos con más verdad, estará sin falsedad la lisonja que en ti cabe. Y cree que no estoy vana; que cuando divina fuera, el suceso de esta fiera me ha dejado muy humana. Que en el más constan (engaño de la que es más presumida, Cariarte de valida es ceniza, y desengaño. Que no es tan bravo el León, como dice su pintura; y bastará tu hermosura (pues sobra tu discreción) a rendir toda fiereza, que con hermosos despojos aún se sujeta a tus ojos la misma naturaleza. Y cuando de ti, señora, quién eres ya no supiera, de tu discreción pudiera tomar las señas agora. El alboroto también me recogió a este lugar, y por ti le vengo a dar a este susto el parabién: mas por aqueste disgusto, sangrate, señora mía. Es muy poco una sangría, que fue muy grande aquel susto: Yo te quedo aficionada, entendida forastera, y aunque es poco, (amarera. Es mucho ser tu criada. Pues acaba de contar tu venida, y tus desvelos, que quiero saber de celos. Sabraslo en sabiendo amar: . esta traza es conveniente al intento con que vengo. Diamiga. . Ya te entretengo mientras que tarda tu gente. Adoraba en fin, señora, tan de verás a este primo, que estar loca es el primero capítulo de este libro. Que saber amar prudentes, muy atentos, muy ministros, bien puede ser que ello sea, LAAAVan sabido. DUJUPUE Y para amarle (perdona) cual fue di el primer hechizo? Iba una tarde a la brida. en un nevado hipogrifo, en un cefiro Andaluz, en un cometa de Armiños, al son de los alacranes, que tascaba tan altivo, que mirándose en la espuma; era en su espuma Narciso: Y al pasar por mis ventanas, estación (si no ejercicio) de cada día, le encuentra un toro, que con festivo, alboroto enmaromado, era del pueblo buliicio. Muchos Caballeros mozos; le seguían, pero el mío, o porque yo le miraba, o lo cierto, por sí mismo, viendo a un peón, que del toro amenazaba el peligro, empeñado en la defensa entre el bruto, y el rendido, arrojando la baqueta, afirmado en los estribos;; y por cima de este brazo, sacando el acero limpio, al tiempo de ejecutar el fiero animal su tiro, en la cerviz con su sangre le rubricó su castigo. Si por librar a un peona una dama se ha rendido, si se empeñará por ella? Verdad es, aunque lo finjos, oye agorala desgracia. El toro entonces herido, como suele desde el trueno salir el rayo encendido, de la cuerda la saeta y el plomo del basilisco; con el caban Csejó, que estando menos rígido por ir bridón, y ayudado la maroma, al precipicio dio con el dueño en el suelo; que furioso, no corrido (pues todar en tales casos es aire, y no desaliño se levantó, y cuchilladas tantas le dio con talbrío, que la espada vuelta en piezas, centellas fueron de vidro. Qué llegase yo tan tarde? Era el peligro evidente. Fuera a sus ojos valiente, que amando nadie hay cobarde. El Duque. . Cubrirme quiero Yo soy, señora, el culpado, pues ando tan mal criado, que hago tan mal escudero; y aunque no habéis permitido. a mi amoroso deseo, aún si quiera el galanteo, que se permite al marido, sufrire agora constante desdenes, rigor, y enojos: porque he de ser de esos ojos, siempre verdadero amante. Firmes en mi intento están dos dichas que he pretendido, llegar a ser tu marido sin dejar de ser galán. Y de tu desdén aquí presumite con razón; que si para ti hay León, hay más Leon para mí. V Excelencia es cortesano, y responderle no quiero. Si quiera por escudero puedes fiarme la mano, No lo permitas, señora. Por qué? . Porque es liviadad, yamá la dificultad el que más iuspira, y llora. Pues qué importa, si ha de ser? mi marido? Eso te infama, que no dejas de ser dama mientras no fueres mujer. Muy cuerda estás. A tu honor le importa. Si has consultado, mi dicha, que has decretado? Oh falso Duque traidor! Aunque siempre he aborrecido las que (afectando estimarse) están (antes de casarse muy falsas con el marido: ni ser falsa he pretendido, ni aféctar (acuerdo vano) ni autoridad (caso es llano)) mas sepa vuestra osadía, que es aquesta mano mía mientras no es vuestra la mano. Vuestro cortejo no quiero, que es forzoso en mi ademan; si me habláis como galán, trataros como escudero. Hoy como Duque os venero, hoy hablo como quien soy, y pues a ser vuestra voy il mañana, que esto le allana, veremos, ambos mañana, lo que va de ayer a hoy. Respondí a tu gusto? Bien; y yo a mí me restituya. . Si he de ser mañana suya; mal hago. . Si ese desdén mañana acaba, también hoy le puedes acabar, que quien gusta de pagar, no aguarda (con embarazo que llegue el plazo, que al plazo yo me sabré ejecutar. Ese lenguaje no es para mí, ni para agora. Cree que siempre te adora mi deseo muy cortés. Ya el amarle fuerza es, ya tratar de amarle quiero; si este fuera el forastero? Qué dices? Cuálera el hombre! que debo por gentilhombre permitiroslo, escudero. Favor de tal calidad, por desposado, y cichoso, me hará decir más forzoso la primera necedad. Mira. . Ya es riguridad. Advierte, que . Ya es rigor Voy delante. . Mal sabor tiene tal vez la bebida, mas vame en beber la vida, que está achacoso el amor. La silla vuelve por ti a esta Iglesia . Ya tulado? siento perder. , l Qué desgracia! que por la mive del manto no me advirtrese quien era: tantalluz, y tanto rayo, que necia que tengo el alma! el corazón que villano! Que esté yo dentro en su casa! es sueño, si no es encanto; mas que puedo fabricar para impedir (fuerte caso!) hoy las bodas? HAy amor, agora son los milagros; mas cuando no pueda más diré quien soy. . Voy temblando nodo he podido conmigo, aos sola. e déRA pues mirad cuan fácilmente puedo conmmgo el dejaros. Desquitose el Sera fin Ángelillo, pues de zalno. Vuelva, vuelva V. Señoría porque hay León desatado como el puño, y esta vez por Dios, que ha de ser Albano. Perdonad, tapada airosa, perdonad, Cielo nublado, perdonad, Sol con cortina, perdonad, Ángel con manto. Perdonad, perla con concha, perdonad, que en perdonarnos, serás (con tantos perdones) jubileo de añosanto. En otra ocasión (señora) yo me júzgara embarazo, mas en esta, el asistiros, es serviros, no es cansaros; el perder por vos la vida, fue deuda, porque es hallazgo, que nunca el peligro estuvo (señorayen tan buenos paños. Y ved, que en esta ocasión, libre de interés me hallo; pues muriéndome por verte, aún no he llegado a intentado, Siendo así, que siente el alma, que cresimán, que eres algo de oculto desasosiego, de misterioso cuidado. No has visto acaso, hay señora! la Garza (pompa del Austro) remontada en las Estrellas, que con natural presagio, conoce el neblí, que el cielo destino para su agravio; y aunque tenga el capírote, y las conjas en la mano del cazador. a graznidos, puebla los aires de espanto. Pues así yo, que aunque no he visto tus soberanos peligros, está la vida (entre el gusto, y el desmajo) con cierto desalosiego, con no sé qué sobresalto, como que el alma adivina (naturalmente) su daño. Por Isábela me tiene, . y he de dejarle en su engaño. Caballero, si volvéis muy aleve, y muy preciado, a que os tenga por discreto: ya conmigo quedallano, bien podéis volveros. . Oye. Porque vendrán mis criados. Antes pretendo ser necio, siendo dichoso, y pesado. Cómo? . Porfiando verte. Pues sed necio muy despacio que os dice la descubierta? Mira Juan. Ya miro, y callo. Cielos! esta es Isabela? Cielos, tan grande garazo, . ha dado pintor al triste que se casó por retrato? No respondéis? No te diera justa admiración hablando, que el silencio muchas veces, pondera más el aplauso: mas que se hizo la silla; En ella agora llevaron a una amiga, que el León, también retiró a lagrado; pero ya vuelve por mí! Si yo puedo a compañaros, dadme licencia. . No llevo escuderos tan honrados. Por Dios; que quedo corrido. Oh pintores bergantazos! Que aunque es hermosa Ilavela, fue un prodigio su retrato: si acaso (rato suceso) . en mis celos empeñado, hubiera enviado al Duque el papel, que aquí no rasgo por este, que hubiera sido? Volviose el nebli Milano: tales pintores permite el mundo? mas no me espanto, que retratan a una dama, y quiere a fuerza del diablo, le pinten ojos serenos, aunque los tiene nublados. Y que con su boca estén, muy de cucsillas los labios, aunque tales cuchilladas, no haya envestido de bravo. Hora ha pasado por mí. No era eniñas) más barato, mandar copiar una Venas, sin este civiltrabajo de estandos días, o tres de abanno, y verdugado, sin osar vullir la boca? La vista siempre hacia un lado, descombrándoos los hozicos; el pintorcito tacano, que del retrato a la cara, trae los ojos como trasgos, hecho la vista corchete, que un lunar está esplando? (che?) No has visto un hombre (Juan San- a quien tiró su contrario, de repente unarcabuz, que aunque el plomo hierra el blanco, fue el trueno tan poderoso, (adirado del fracalo) que sin sangre, y sin color, lo dejó por largo espacio? Pues con este mismo susto; este rayo me ha dejado, el alma toda de hielo, el cuerpo todo de mármol No has visto, que ya me enfada. esos asustos lacayos de toda comparación; que en las comedias muy falsos, imitan unos aotros; pues andan lo más del año, pregonando lo perdido: que el ámbito es del vulgacho, el Cristus de los pregones, cuando prometen hallazgo: quien huniere visto un niño; quién hubiere visto un asno? Yo detérmino volverme. Esyerro, . Por qué? El cansancio está ya hecho en las postas, no a, sino que luego vamos a ver la de la cadena (pues ella te aplazó el campo) y presumo, que la espuela le ha picado más que el manto. No hay hermosura, que pueda imitar aquestos rasgos: hay llávela de bronce! hay bastisco pintado! que es imposible querer, lo que no es este retrato. Todabía, sin quietud me tiene el caso, hija mía. Mala estoy. . Una sangría le importará a tu salud, si se sueña una caída, dicen que se ha de sangrar. Si le llega a dilatar, pido albricias a la vida, mira que fue grande el susto, y es azar, que al alma siento, que pases al casamiento por el umbral de un disgusto. Si esto a tu salud importa, dilatele en fin mi suerte, aunque es abreviar mi muerte cuanto mi dicha se acorta. Mi impaciencia perdonad, que en ámaros se desvela, mas todo el mal, Isabela, consiste en la voluntad. Con poco gusto, señor, está cuando adoro ciego, mucha nieve, y mucho ruego en sus ojos, y rigor. Ya tu retiro molesta, que llegando aqueste estado cualquier linaje de agrado es desenvoltura honesta. Y para que te mejores considera en conelusión, que son de otra condición las leyes de los señores. Esto es hecho, esto ha de ser mi resolución costosa, sirva de ejemplo a los tiempos, de agravio sirva a las Porcias: A las Romanas de afrenta, de portento a las Cenobias, de escarmiento a la afición, y aquí al valor de lisonja. Que es más costoso vencerse una mujer a si propia, que a las brasas entregarse, al acero, y la ponzoña. Es verdad, Duque, es verdad señor, es verdad Leonora, que el suceso de esta tarde me ha dado tanta zozobra? Apenas a mí me entiendo, que asustada, y peligrosa la vida acudió la sangre al alma tan presurosa. Que el corazón sin su luz vio del peligro la sombra. porque han de ser los amigos en las ocasiones todas, como la sangre que acude sin llamaria la congoja. No porqué es costumbre, no, el melindre en las hermosas, que aún me ha callado el espejo vanidades de dichosa. Mas asaltada de un bruto vino el mal tan a la posta, que el León en basilisco parece que se transforma. Pero debiérale al gusto muy poco, si poderosa fuera agora esta desgracia a dilatar estas bodas. Obligar quiero amresposo, que es medicina forzosa de un pesar, una alegría, y un gusto de una congoja. Detén, hermosa Isabela, no prosigas mi señora, que me faltarán finezas, cuando obligaciones sobran. Que dulcisimo está el hovio. Qué presto amargan las novias Dices bien, que en los manjares del amor sirven de olla. Aquél es el basilisco. Quiero. Ya vuelvo a ser otra Al Arzobispo avisar. Primero, señor, importa; pero al Arzobispo quiero dar cuenta. El alma está loca. Qué es esto? . Padre quisiera primero. . Llegó la hora. de mi muerte: que la hablé? que Ilábela se desposa, y no conmigo? qué tiene en el pecho mi memoria? (corra! deme el cielo paciencia, o me lo- Toma, toma este papel, dásele al Duque. . Esta historia algo previene. No oso mirarlo. Quién alborota? . Denpaso. Para Vuesesencia, este le traigo a la posta, sin saber por donde vino. Mas haya aquí chirinola, y aliéntense los mirones, que anda de verás la folla. Ven conmigo. Señor Duque. Hagamos la retirona. . Primeramente, si de esto Señoría se enoja. Qué contendrá este papel? Le aguardo junto a las Pomas, después seya, que ha dos años, que a Isabela (ay Dios! ) la gozan mis brazos . Veneno tiene la tinta. . Si le acomoda con esto a Dios. El Marqués del Balbasto: para agora . se hizo el valor. . Qué es señor? Cierta es mi dicha. Perdona, que no es nada: mas es hierro; que es todo, porque es la honra: que he de hacer cuando batallo entre el amor, y discordia? entre voluntad, y rabia? y entre celos, y deshonra? Si al Príncipe le doy cuenta, la vida está peligrosa. de esta mujer, que aborrezco, aunque el alma (ay Dios!) la adora; si me niego al casantiento (sin disculpa) se provoca. todo Milan contra mí, y fuera acción peligrosa: matar al Marqués conviene, que le robó. . Atenta nota. A esta rosa (aunque más facil) la primer fragante aljófar, Príncipe, en tu casa hallo? ̱. Al cuello tengo una soga. Un gusto tengo en el alma. Una afrenta! . Ove, reporta Finalmente, un desafío en esta parte le nota, que tu engendraste la causa, según estotra me informa, y la ocúto hasta su tiempo. La sangre se me alborora. El forastero se fue. Señor Duque. s Y amor llora? Primeramente, si de esto) Señoria se enoja. Más desdicha? hay más encantos? Le aguardo junto a las Pomas. después sepa, que: no haymás; deten, hija, al Duque un hora . Duque, señor, salte afuera. esposo. Fácil, traidora, que sin honor, y vergüenza, me revientas por la boca. (como mina yas palabras, pues el fuego al alma sopias, este libelo, este agravio, esta carta, esta ponzona, te atosigue, y me despica, te hable, y me desahoga. Eran esas las rrbiezas? eran estas? mas ya importa, como el toro que herido (en la palestra arenoia) siendo escándalo en el soto, es erizo en las garrochas, que despara por los ojos, etlinas, volcanes, y Troyas: y de la muerte, los cuernos son alfanjes, que se encorban, que no pudiendo vengarse del toreador que le acosa, en la capa se despica, y tanto en ella se engolfa, que parece, que hilo a hilo la ralga, si no la agota. Así yo, triste agraviado, furioso (el alma, se ahoga) que en ti no puedo vengarme, voy a matar al que adoras. . Qué es eso? más que quimeras se emazan vi has en otras? que Sinon Griego ha traído tal máquina en estas hojas, tal hechizo en sus renglones, y a mi pecho tal cozobra? Hados años, que a Isabela (gran mal hay aquí ) la gozan: la gozan? qué es esto cielos!) mis brazos, si se acomoda: con esto a Dios. El Marqués de (muerta soy. Brava cosa! Jesús! que ya de mis días llegó la postrera Aurora! Señora, mi bien, que ha sido? yo estoy de toda la historia al cabo. . No es una pena, que en la tempestad la roca, apenas la fatigaron tantas cristalinas ondas: señores, que deshonral (corra deme el cielo paciencia, o meso Oh Narquér inhumano! (no oféndate (ay de mi triste! y un villa pues en mi injuria opones, de tusangre, y la mía los blasone de tu desaire, alade haga (en pública afrenta, y por mí te desmienta) mal nacido, cobarde; (d pero qué es esto miedo? que sin verte injuriarte apenas pue traidor, que dirá el mundo? (do Deja (eñora) ese llorar profu que este señor, sin duda te adora. Oh ciego amor! o suerte crudal infame (rabio, y muero,) Ya sobra tu dolor. Que dirá de mi honor (ay Dios!) el forastero? (fo una pena (es engaño) no mata, pues yo vivo en tanto da Será mío Placencia. (cíia El cielo me socorra, o de pacien

JORNADA SEGUNDA

JORNADA SEGUNDA Acción arrebatada en mi prudencia ha sido el no haber prevenido aquí alguna emboscada, que es valor temerario, salir sin ver la firma del contrario apen Co oír al Duque (ciego de este desalosiego) que yo engendré la causa, para que de esta suerte, sile di la vida, busque ya su muerte. En cólera mo envisto, cuando este agravio toco, que en vano para loco, la prudencia resisto; porque es sabia cordura, en muchas ocasiones la locura: un hombre he columbrado solo . Aquí está Qué espero? Perdonad, Caballero, si en venir he tardado, que el peso me desvela, (bel: pues cargan muchos celos de Isa- celosa el alma rabia. . De Ilábela son celos, y este es el Duque, ay cielos! quiero ver quien me agravia. Pero antes de mataros, (ñaros. conviene a quien yo soy delenga- Dos años me escribisteis, que con secretos lazos gozaban vuestros brazos a Isábela. . Qué ontéis desdichados oídos? (didos, Bien empleados, pero mal per- que no fue su aspereza conmigo más ingrata. otra pena me mata! Pues gozo su belleza, y apagada esta llama, (dama. me horáis en ser marido de mí Y aunque no embarazarme pueden vuestros desvelos, ni dar tampoco celos; pues no había de casarme por vuestro orguso si justo, tengo en atropellaros puesto e De fuego esto reblando, (gusto y en mal tan peligroso; el morir es forzoso, pues moriré matando: honra, agora es el brío, (frío que rige ofensa ardiente el brazo Marando a este me vengo de él con su infame muerte, y de la misma suerte, mas venganza prevengo; pues quitarán la vida al otro a quien harás el homicida. Encubrir quiero alguna de tanta infamia fiera, que en cualquiera que muera, se pultaré la una: y si muero en mi acaba; (daba? pero cuando murió quien lo aguar Sacad si no se excusa, la espada, si es honrada, aunque de adergonzada el silencio la acusa. Quién serán estos, cielos? Cansado estoy. Valientes son los celos. i ; , Qué desglaciado he sido. Tropezaste en tu muerte. Yo para defenderte, basta verte caído. Por tu esclavo me nombres. Si será el Duque alguno de estos. Yo quiero retirarme, hombres? (por sile heri)a buen paso. Por si fuere este acaso, pretendo despicarme, que basta (al muy dichoso) haberse prometido ser su esposo. . Es invención, Si fue quien me ha librado el que hizo el desafío? El llevará de mi brío bastantemente enfadado, Valiente Caballero, quién sois? Agor. soy tu Camarero. Cortés, y noble Marte, no decirlo es agravio: soy el Príncipe horavio, si esto puede obligarte. Dichoso fue el suceso, que soy un forastero te confieso, y solo de Ucelencia, quiero (si le he servido) saber quien le ha ofendido. El Duque de Placencia, y dígolo (en efecto) pues te debo una vida. Yo un secreto el Duque? Grande empeño! . dé un Marqués criado? . No Oh fácil Isabela! La causa me desvela, que esto es prodigio, o sueño; diré quien soy? qué intento cuando amenaza rayos el portento: (preguntona de represa, a Dios Príncipe. El cielo te guarde tal cuidado; solo por mí ha pasado, quién tuvo tal desvelo? Oh fácil hermosura, tu serás de ti misma sepoltura. Quién eres, bárbaro necio? Leonora aquí me harraído, . . Fuego, sino fuera un retraído quién pudiera entrar tan recio A mí cuarto? ambos habemos llegado, tú de un Leon asagrado, yo a un sagrado de León. Mándome el Marqué, quedar A por si importar puedo agora a Isabela; y con Leonora tanto he llegado a privar, que el retrete me hizo franco; que ay gente de tal humor, que para cualquier amor son alcs hueres en blanco. Tode esta noche es enojos, y ya en vano los resisto; más hombre, di, no te he visto? Nunca te he servido de ojos. No eres tu traidor cruel? No entra bien. Que trajo aquí al Duque un papel? No, y si. Cómo si, i no? Ese papel, me le dio. Pues tú no eres Pues quién el papel te dio? Si agora él si entender quieres escucha (si eres servida) sin preguntar muy apriesa y curiosa de venida que preguntas tan furioso (sin dejarme resollar) que le puedes enseñar a preguntar a un celoso. A No diré agora; que soy criado del Marqués. Luego tú al Marqués no sirues? ya escampa. . Furiosa estoy contra este hombre, Qué ha hecho? Diya quién eres lacayo? De un su amigo. Amigo? rayo, amigo engendra aquel pecho? Si no da oído tu voz (como suelen decir, grato) hablaré de aventestato, pues me preguntas de choz. Venge de la corchetada huyendo, porque hice truque en la barriga de un Duque con el taco de esta espada (que es a quien traje el papel) y aunque el Marqués le escribió, mi amo le recibió, que es su Secretario; él es un cierto Caballero, que os socorrio del León; Yo, sirviendo de peon (aunque a la posta primero) aporte en un santi amen atraerle aquí a Palacio: pregunta agora despacio, por siempre jamás, amén. Que aqueste criado es . del forastero? qué amigo sea también de mi enemigo? que venga por el Marqués? pero así mejor se aplaca mi mal. . Aquesto va bueno. Porque del propio veneno suele salir la triaca; si has herido al Duque. . Hay tal. Cómo aquí te has retraído? Porque basta el ser marido para que le quieras mal; poco lo ha sentido (en suma) voyme entrando. . El secretarlo quién es? Quién es? un Canario racional; es en la pluma el ruiseñor (no te asombres) de la gente, y si más quieres, el hombre de las mujeres, porque es fénix de los hombres. Es noble? . No es un Colegio de más pruebas, y (advertid) que es con él, el mismo Cido hidalgo de privilegio. Pues como sirve a Marqués? aún de nombrarlo me asusto. Porque ambos vienen al justo, que ambos una cosaes. Cómo os llamáis? Osentidosl. ya me sobran los enojos, que me bastaban los ojos, y están demás los oídos. Si acaso no lo remedias, Juan Sanchez. Brava llanura. No fue Poeta mi Cura, ni me bautice en comedias, Juanes, Alonsos y Diegos, quisiera, ya que Lirones, Becoquines, y Limones, Tristanes, Bucos, Talegos, Clarín, Relámpago, Drito, Tejoletas, y Luquete, Abril, Tabaco, y Trinquete, Guarín, Pelota, Gárito, y otros de aquesta conseja, que oído habrás, señora mía, están en la Letanía que se cantó en la ley Vieja. Pintó un discreto una vez, un descomunal Gigante, que era su carne un diamante, y un coleto era su tez. Su aliento (de fuego yun dique su bulto un Paladión, y no menos que un cuartón era el dedillo meñique: y brotando asombros tantos, el dibujo del Gigante, que llamarse Sacripante, Rifaloro, o Tranquitantos, aún no era apellido intonso; según fiereza mostraba, escribió, que se llamaba, el Gigante Juan Alonso Así agora es bien, que ensanches, la paciencia (en caso tal) que aunque más descomuna!! me llamo (esta vez) Juan Sanchez. Y qué contiene el papel? Un desafío. . Y qué más? No más. . La verdad, Ya estás. en apurarme cruel, pero si fueres servida, que al Secretario de parte, para que venga a purgarte (pues preguntas retenada él vendrá . Sí, no (ay de mí!) Si hay sí, su dicha adivino, sino que nació en mal sino. Como sucedió me di, esa pendencia? . Que el no, es palabra de las cinco: siguiome en fin (con ahinco) el Duque. . Y qué? Me alcanzó, dijome el común, quién es? yo dije, el quien lo pregunta? hablome entonces de punta (que es lengua muy descortés)) y tu padre (te merario) acudió con mucho agraz, y entre el afuera, y el paz, descalabró al Secretario, que según lo poco tierno on que tu padre le dio, magino, que pensó, que es ya mi amo suyerno. En fin, Aurora divina, ningún peligro le amaga; si tú que has sido la llaga, quieres ser la medicina; mas ya es bien que me trabuque (porque reviento) señora, él para mujer te adora (por más que lo gruña el Duque esto es hablar en dibujo: aguarda al Marqués (qué digo! al Secretario . Oye amigo. Que también hablo de flujo. Tu padre entra a tu aposento Sin turbarte? (̱. Eso imagina No hay en tu cama cortinas? Escondete. , í. Estoy sangriento: quién eres? . La Camarera Si sabe la falsedad del Marqués? Que hay piedad en el honor: salte afuera; . qué haces? (Estor turbada) señor rezaba. Está bien. Él lo sabe, ay Dios! También estaras ya confesada para casarte? . Si esto:: grande desdicha imagino. A esto en fin me determino cuando confesasteis? . Hoy. Dónde está de aquesta puero la llave? Aquesta es, señor. Yo soy padre, y tengo hon y soy Juez. . Estoy muerta! Ya ha llegado de tu culpa, mujer, el justo escarmiento, que (en delitos tan atroces) nunca hay tarde para el cielo. Oh deshonra de mi sangre! desdichado vituperio de mi casa, y de mis días agudo, y torpe veneno! Vibora, que de su parto, son las albricias primero la muerte de quien la engendra; y en mí más costoso ejemplo, pues vida, y honor me quita, tan bastardo nacimiento. Con qué dolor que lo lloro: con que verdad, que lo siento! yo tengo la culpa; yo, que aquesta víbora engendro: y asiyo en mi propria sangre, yo de mí mi mo me vengo. Padre, señor. . Calla torpe. Mira, ay Dio! Ruido siento, a. que negar en el delito, es añadir el tormento. otra desdicha me ahoga, que le ha de buscar (ay cielos!) yes (con su muerte ) la mía del honor segundo riesgo. Y porque el oír su afrenta, es el castigo más fiero, te repetire tu infamia, sies que pronunciarla puedo; que hay delitos tan indignos, que ni aún decirse pudieron sin propia afrenta, ay de mí! que dos veces la padezco: qué es esto? Que se ha dormido: de este ruido sospecho, ay Dios! que ni de su amparo, ninguna esperanza tengo. Salí al campo a ver la causa. que me dijo el Duque ciego engendré para su agravio, y fuisteis vos en efecto: que pensando, que era otro el que aguardaba en el puesto, quiso matarme, ojala fuera antes de oírle sus celos: dijo: . Sin vida le escucho! Escríbesme, Caballero. Cierto es mi mal! Que a Isabela. Pero cuando no fue cierto? Ha dos años que gazáis. Que esté dormido deseo, pues que escuche mi deshonra (fuerte trance!) mas lo temo. Y para que menos falso estéis, y no tan soberbio: sabed, que también la gozo. Ay de mí! . Quien está dentro de ese retrete?! . Señor. Responde. . Padre, mi espejo, que se quebró, como imagen cristalina de mi pecho, herido de tus palabras, con mas razón que su fuego; hoy se quiebra, hoy se de hace en tan fuerte desconsuelo, para servirme de llanto, piadosamente creyendo, que son mis lágrimas poco para tanto sentimiento. Cocodrirlo, no me llores. Cómo no sepa su dueño de este criado esta infamia, mi fin (ay Dios! ) eslo menos. Que ya tu muerte mi honor prudentemente ha resuelto, siendo yo mismo en tu muerte, parte, juez, y instrumento, y sirviendo de verdugo (en mi proprio le prevengo, mayor castigo a tu infamia, y a mi mavor escarmiento, Oye, señor, advierte no el temor de la muerte, que contemplo en tu acero (pues tan infeliz vida no la quiero) me tiene arrodillada, sino verme afrentada de tus falsos desvelos. Mi afrenta niegas? Socorredme, cielos, si merezco tuira, si no es todo mentira, sea en este desmayo juez árbitro un rayo; mas si quieres que muera otra mano, señor; padre, otra fiern espada sea mi agravio. Cierra, traidora, el labio, que te disculpas tarde Padre, inocente muero.. Dios te guarde, de mí solo me quejo. Era aqueste el espejo? Poco temo tu espada. Quién te ha dado aquí entrada? Si aqueso te desvela, juro a Dios Santo, que no fue Isabela. Y mi entras, Príncipe Oravio, que te saco del asombro, sirva de balla esta capa, parta el Sol entre nosotros, que aunque la pasión te ciegue. (poniendo en ella los ojos! para más que estarme atento, te servirá de soborno. De las bodas de Isabela. llegó el eco presuroso a un lugar en que he vivido; población de este contorno. Y juntamente un retrato tan suyo, en vano le copio, que con el silencio al alma de otro peligro la ahorro. Pero solo te diré de este hechizo de los ojos, que lo más del basilisco era lo menos del rostro. No me dispuse a quererla, que fue a marla tan forzoso, que haciendo nuestro albedrío Dios de sí mismo Piloto, me inclinó con tal violencia, que me deja escrupuloso de si soy de mi albedrío dueño, o Isabela es solo. Quedé (ay Dios! cómo quedé?) quedó el espíritu absorto, quedó desmayada el alma, el discurso quedó sordo, el amor embarazado; y entre esta priesa, y reposo, para poder resolverme ora yo todo mi estorbo. Y resolviéndome (ciego) a impedir el matrimonio, sin que el juicio prevenga discurso, empeño, ni modo, tomé caballos, que fueron sin duda imagen, y aborto (ay señores) de mis bienes, pues andan tan espaciosos Llegué a Milan, y en sus calles un casual alboroto de un León suelto, tenía embarazados a todos. Y viendo que en una silla: desamparaban medrosos los criados una dama, de los borrenes me arrojó; no tanto por defenderla. (aunque era en quien soy forzoso cuanto por averiguar, si es un León más furioso que yo, con rabia, que estaba herido, y celoso Toro. Con esta rabia, con esta angustia, con este enojo, me determine a escribir al Duque (agora me corro de pensarlo, que el matarle fuera menos peligroso, y solo con celos pudo tener disculpa este monstro Escribi lo que sabéis, y repetirlo no oso, que es vergüenza diga un noble (ni aún con celos) restimonio, Y habiendo desafiado al Duque, llegando al soto, halle dos hombres riñendo, y al uno de ellos socorro. Si eras tú, Príncipe, hable aquesta capa en mi abono, y esta otra trocada mía, que están honrando tus hombros, Y sabiendo que era el Duque el otro, callar propongo, hasta saber cual ha sido el prodigio que alliignoro: vengo siguiéndote, y maña tuve para entrar, el como no diré; pero informado, que habías cerrado furioso esta puerta, y con recelo de Isabela, pues forzoso le era el riesgoien su defensa, honor, y vida dispongo. Oigo lo que dijo el Duque, y perdona, que me ahogo, que no es dolor el que deja, que viva cuando tal hoy La espada se me cayo, y el corazón, que era poco, elado no desasirse del alma en tanto vochorno. Bajel he sido, que sale de las Indias animoso, antes vecino del monte, ya ciudadano del golfo, llega a la Bermuda, y brama (en las entenas) el Noto, y con romperle las velas, da principio a sus enojos. Pasa de allí, y al montar una cala, andaba en corso Dragur, que furioso enviste; y con rocío espantoso (de los mosquetes ) le da una alborada de plomo. Mas perdiendo el Vendaval el Moro, llega el socorro de la noche, que del triste fue Sántelmo tenebroso. Escapase (mejorando de velamen, y de gozo, entre los vientos neolí, y entre las espumas corzo. Con derrota viento en popa, pero apagándose el soplo, apenas sueña la gabía, breve noticia de Eolo, calma el mar, tasan el agua, vase acabando el vizcocho, y en tanta tristeza, el cielo el aire vuelve piadoso, que es la calma peligrosa, geroglifico del ocio. Llega a la vista del Puerto (con más contento, que oro) pierde el rumbo, hyerta la barra, vira mal, toca el escollo, y el agua temolinada de sirve de Mauscolo, que (en el ruido) parece en vidro penado el sorbo. Así yo, habiendo escapado de tantos sustos, y ahogos de muertes, envidias, rabias, de calma Bermuda, y Moro. Y dejándote obligado (señor) con darte el socorro, cuando ser me prometía, ay desdicha! dulce esposo de llávela, puesto amado de mis esperanzas, toco (en tus palabras y la roca, y de Isávela a los ojos, escuchando mis desdichas, vengo a morir en mi propia. Y así, Jlábela, ay de mí? con que lástima te nombro! el agravio que te hice, le esquito, si no le abono, con librarte del León, y hoy con ser Ángel Custodio de tu vida de ti hotavio (por ocasión de tu enojo) con darte también la vida, también el perdón supongo. Y finalmente a los dos satisfaré (tan en todo) que muy como Caballero, y Cristiano, haré notorio al Duque, que fue el papel, solo exceso de un celoso. Y yo soy (porque salgáis de duda) el Marqués Astolfo de Balbastro, cuya sangre, es Corona de ambos Polos. Ireme a morir, pues fui de la fortuna el oprobio, si para tantos pesares. una muerte bastó solo. Como la concha de nácar, del Alba breve oratorio, que dejando su rocío, el Sol con rayos devoros, forman una perla ambos de estos tiernos soliloquios, que para sacar la perla, dividen en breves trocos la concha, que fue de esta alma cuna, lecho, albergue, y trono. Y siendo esta Margarita, del Alba hermoso tesoro, la mayorazga del Sol, y el milagro del Pactolo, cuando peligra la vida, la áplica el Médico docto a la confesión, y queda, ya no perla, sino polvo. Así mi pecho, que fue de Isabe la breve solio, nácar en que su retrato, engendró tantos despojos; hoy, que la salud aprieta de la honra, queda roto, no solo el nácar del pecho; sino el alma, que es el propio original, para ser confesión en el sollozo, píctima en la enfermedad del honor, que limpio adoro. Este es todo mi suceso: y tu Oranio generoso, que ya habrás en mi advertido, que estoy desfrenado potro, me has de ha cerpleiro homenaje, de que por ti, ni por otro se le agraviara a Isabela, o voto a Dios (estoy loco) que he buscarte ofendido, aunque en sus cóncabos hondos te oculte el mar; y este estoque, que hoy te defendió glorioso, salpicando con tu sangae (desde la punta hasta el pomo) será de tu ingratitud ardiente testigo rojo, rayo, fuego, muerte, espanto, para escarmiento, y asombro. Éntrate dentro Isabela. Señor Marqués, bien conozco quien sois, si bien no os he visto; y que fuera yo dichoso en ser hoy más vuestro deudo, y aunque los hierros no doro, que habéis hecho contra mí, los disculpáis como mozo: y agradecido a la vida, que hoy de vuestras manos cobro; y debiendo imaginar; que como obraisteis rabioso, aquel engaño hizo el Duque (celoso tambiény lo propio confiado de Isabela. Aquí os hago, Marqués, voto de no ofenderla, y pues sois Caballero tan brioso, y Cristiano tan bizarro os suplico, que deis modo de mezclarla Religión hoy al duelo melindroso, y esta ocasión perdonad, que en mi casa no os alojo, que demás de ser Marqués, con cuyo deudo me honro, vive Dios, que son honrados todos vuestros desahogos. El modo de haber entrado, sin mucho estudio le noto, que no hay loba a la ganzua de un criado codicioso, (lencia. A Dios, señor. . A V. Exce. he de acompañar . Enojo me hará V. Excelencia. Esfuerza . Oh qué desdicha! Oh qué gozo! Y cómo fue? . Estaba abierta esta ventana (cortés, sin reja) y viendo al Marqués, que me aguardaba a tu puerta: le digo ce, y él lo advierte, yo de que él es enterado, muy bajo, y muy hilbanado de tu contingente muerte, el caso, y riesgole intimo, pide tus colchas, y olandas, arrojolas, y en volandas lo subo, como racimo. Este el ruido sería, y de ti agora me quejo, que es de lacayo a lo viejo, el pensar que me dormía. Qué hombre ha sido este, ay de mí! que engaño? qué acción tan verde, que amí para siempre pierde, y él se pierde para mí? Si aquí no pierdo el sentido, no tengo honor, ni valor, más perdonara el dolor, si no le hubiera perdido. No supiera yo quienera (oh malograda ocasión) cuando juzgara al León por An él, y no por fiera? Yo le he de hablar: tú has de hacer que venga a hablarme, que quiero que sepa es mal Caballero, y que soi noble mujer; y pues que fue de este dano el desalumbrado medio, venga a ser hoy mi femedio: mejor es su desengaño, vete, no vuelva. . Por Dios, que uno, y otro hecho un Horlando, han audado deshonrando, a puto el postre los dos. Oh duelo, o ley inhumana! Dices bien, que es rara cosa que sea tan escrupulosa. persona tan mal Cristiana. Esto señor, es cierto. Si lo dejé en el campo ahora por muerto, tan presto volver pudo? el corazón lo aree, y yo lo dudo. Son injustos enojos, pensar que ven (demas) señor, mis ojos, cuando sin celos miro. Lo viste? quién lo duda, aunque lo admiro? Si celoso estuviera, que eran hombres las sombras entendiera; pero muy sosegado. vi, que era de esta casa un embozado sastre. Qué bernardinas. Pues estaba aforrando sus esquinas: salió de esta ventanas, no dama, sino alguna dueña Hircana (según verás) y dando. un ceceo, llegó el señor volando, que según lo que olía era por Excelencia Señoria; y que esperaba encierto, la ventuna, la seña, y el concierto, Ha de arribe, quen llama? dijo, y la dueña de Marqués lo llama; y solo entender puedo, que eran amigos, pues hablaban quedo, En esto. . Acción liviana, Muy apriesa arrojo por la ventana la dueña poco leida.. Válgame Dios! Alguna escala, o cuerda; y en un momento escuchas. Le subió No lo hiciera una carruchas; que a la dueña pujante, le ha prestado los pulos un gigante; mas cualquiera es demonio, i levanta mejor en testimonios Y qué más? Entró luego. No me mintió el Marqués, o rabia, o fuego! Yo fui a buscarte ahora. Esta es dama? esta es noble? esta es señora? Llaman de enamorados, la noche que se viste de nublados: y es loco desperdicio, que se ingiere un curioso conunquicio; de los gustos lechuzo, de secretos, y honores mortal buzo? . Por Dios linda pabana. y mira sin remedio, cuanto sucede en la pared en medio: y fuérale importuna, si el lampión brillara de la Luna. Ya sin duda ha salido el dichoso, el llamado, el escogido. El amores Palacio, Yo he de entrar allá dentio, aunque de los infernos fuera el centro mas quien sale? . Yo infiero, que salura a recibirte el Cancerbero. Dos son, pero que importa, si con Juan Sachezva Juan de la Orta? . otro Caba lero. Quién es? . He yo llamado? Qué vuicáis? Por venturasindo abajado? Gen il humor derrama. Queréis alguna cosa? Soy yo darba? Quién sois? deci al momento. No quiero. . Matareos, Soy jumento? aunlado camaradas, que hace calor. Pues estas dor espadas, y otros dos pistoletes, le harán aire. Si harán si son corchetes. Este hombre es venturoso, y se burla de mí. Irme es forzoso. Por entre estos aceros. Caballos quiere ser los Caballeros, y aunque más quiera honrallos, por Dios que he de sangrallos, y car- (gallos. Ríndase a la justicia. Haga en una comedía esa malicia, que yo con esta al lado, siempre traigo en la cinta mi sagra (do. Cémo os llamáis? Yo? Sí. Fulano Antana. En mataros me empeño. Sobre esa prendatome un carana Tirale. (ceñor Sea un seslayo, (acayo. que se toman sus cosas muy despacio que el miedo no es forzoso en un

JORNADA TERCERA

JORNADA TERCERA A Cabadero, qué digo? Quién llama? Conocelsme? . Sí. Quién soy? . El de Placencia Este pienso que es el Marqués: pues, y vos que os llamáis? . Balbastro. Sueño, Vueleñoria me llama? si me busca como muerto, de mis manos el socorro que me pidiere le ofrezco: No se espante V Señoria) con no me muero tan presto, pues tiene para matarba: harto que hacer en veneno. Oi game agora depaz, que artarlo le prometo de enfados, si en un dichoso caber disgustos pudieron. Yo os escribí, señor Duque, (cuando el papel fuese yerro) que en el campo se escribia mejor con pluma de acero. Y vos fuisteis tan bizarro, que me ganastis el puesto, si bien aunque llegue tarde salí del campo postrero, que el Caballero que hallasteis; e quien dirías soberbio (sin duda como celoso) bizarrías, y despejos, fue el Príncipe. Quién? Oranio? Señor Duque, vuestro suegro, que siendo vuestras palabras rayo de ponzoña lleno, estuvo para matarlo, demás a más vuestro acero. Rondisteislo, y no fue mucho que sobre este pensamiento tiñieron en vuestra ayuda todos los anos del viejo. Llegué, pero ya sabéis, que en el campo, y en el pueblo corta la pluma muy bien el Secretario que tengo: no embargante he de mataros por sí, o por no, y porque intento deciros una verdad antes, sin sombra de miedo, que os juzgo tan presumido, y tan preciado de diestro, que lo que es en mi valor, lo tendréis por rendimiento. Y aquí, junto a estos balcones de este Parque que venero por de casa de asabela, (a quien ofendida tengo) os digo que fue una rabia, que abe un falso desacuerdo decir que yo la he gozado; y harto me injurio yo mismo, en confesar, que villano me hicieron audar los celos, pues por laley de Hijodalgo, y por la de Dios Eterno, que si no es por un retrato hasta hoy mis ojos la vieron. Esto es tener valor, Duque, saber templar el exceso de la edad, y de Cristiano anteponer el respeto. Que si tal vez el muchacho coge de la oreja al perro, y aunque le mira furioso, conrabia, con ira, y fuego, no le suelta, no, no es brío, sino que teme el chiqueso le ha de morder si le suelta, y así le tiene de miedo. De esta propia calidad es el cobarde, insistiendo en lo que acaso intentó medrosamente proterbo. Que (de si desconfiado) no se promete en sí mesmo (desasido de otra parte otro valor, otro aliento, para ponerse brioso cara a cara del empeño. Mas yo que soy tan hidalgo, que yerro acaso, y que puedo arriscado en todos lances traer de la oreja al tiempo. Después de lo que aquí he dicho, os he de hablar menos cuerdo en el campo, y que entendáis, que no es venir con el suegro. Que aunque ocaso no me disteis, ni de vos agravio tengo la procuro voto a Dios, solo porque sois suyerno. Aunque en las Pomas cumplí con todo lo que me debo (en cuanto a vuestra intención, que fuisteis quien hizo el duelo) la mía, que ya en mataros. el antojo tiene puesto, si por celoso os perdona, os castiga por soberbio. Yo soy quien de celos rabio, Ap: porque él Príncipe (esto es cierto) ha de quedarle obligado aunque le ofende; y ya es tiempo. Teneos, que esta ventana es sagrado del resprcto. Hay tal maldad! Y es locura (abiendo campo) poneros a aventurar el honor de estos ilustres cimientos, y hay mucha Luna, y es fuerza conoceros. . No es tan cuerdo el enojo. . Perdovad. ventana. Hola. Cabalieros, con quien hablo? Qué les digo? a Duque, a Marquás, teneos, o el rayo de este arcabuz será con quien fuere necio, plomo de la cuarta esfera, munición del firmamento. A esta voz debo la vida. Tu muerte excusó este exceso. Que a defenderle saliese? . Más me matan estos celos. . Atenta por estos marcos he escuchado (oh santo Cielo!) que entraron para pesares con facilidad los ecos. Y oyendo tantas ofensas, clamando al cielo mis ruegos, como suelen los vapores mudarse en sus paraleios, Si al subir subieron llanto, al bajar bajaron fuego, desuerte, que son bastantes (pues están en rayos vueltos) a dar muerte, que del alma van tocados en veneno. Mas oyendo agravios tantos, furiosa, loca, y sin seso, hallé a mano este arcabuz, y en mi venganza le apresto, imitando las antiguas Diana, Camila, y Venus, para matar a uni raidor, a un falso, a un vil Caballero, que se ha alabado atrevido, que me ha ofendido grosero, sin que pueda por celoso, disculpar tan bajos hierros. Yo soy Isábela, yo; que del recato portento, puedo a los rayos del Sol das más puros documentos. Conmigo será este enojo. . Si me ha escuchado, no creo que sea conmigo. Villano, fementido, que desprecio has dejado de deberme, Duque traidor? Vive el cielo. Eso sí . Que he de matarte, aunque el castigo no acierto, que acabar honrosamente es vanidad del tormento. Y si estorbe que el Marqués te matase, fue entendiendo, que morir de noble mano, antes te fuera cohecho. Pero ya que el pedernal solo con llegarle al pecho encenderé, y que de ti está infamado, y sangriento, he ser la ejecutora: y has de confesar primero, que has mentido en lo que has dicho contra mi honor limpio, y terlo; porque nadie lo atribuya a que te redimes cuerdo del peligro, pues tu dano de cualquier manera es cierto, que si el Marqués locamente intentó tal desacuerdo (para ser suba) conmigo solo a si dañaba el medio, pero, o cruel! o cobarde! Para, Isabela, que temo (mas que al casión) que a otro des tan costosos vencimientos. No es la vez primera, no, que esa ventana me ha muerto, que hay fácil trato de cuerda en ese loco aposento. Ya no hay paciencia. Señora. Tira; mas si vivo quedo, yo exquitaré en el Marqués mi enojo, y tu desconcierto. Tente, señora, no agravies tu misma aqueste escarmiento, que es lisonja de la vida mor ir de males tan buenos, y deja me amí este cargo, o yerrale, que deseo verle despicar al Duque. (go. Muere traidor . No dio fue Oh mal haya el pedernal! Yo le supliré; Hola. . Presto verás, que tengo estancados los rayos. . Salí corriendo, El Duque es. . Disimulas importa: esotro quién es? El Marqués. Señor Marqués, señor Duque tal pesar hay en personas tales? mas no serán Vuecelencias, que son viles las pendencias a las puertas principales. Sin embozo, y sin engaño sabrás todo lo que pasa. Entren Visencias en casa. Sobre aqueste desengaño del Buque. . Yo fui indiscreto Confieso la causa fui, pero de venir aquí, el Duque ha sido el efecto, y en todo con claridad he hablado. Este es mejor medio, . razón fue diese el remedio, Caballeros, despejad. Quién dio el mal? Soy tan cortés, que le he dado. . Esto ya llano dadme Duque la mano. Yo la doy para el Marqués en cuanto este desafío, pues desobligado estoy. También, Príncipe, os la doy en esto. . De los dos fío cumplen con su obligación: y pasando a nuestro intento, fenezcase el casamiento, no cause murmuración; estando ya esetuado, dilatarlo. Agora espero, que he de perderme. Yo quiero. sácaros de ese caidado, que no me quiero casar con el Duque (en esto advierte) aunque me dieses la muerte o me ofrezcas el reinar. qué dices? . Lo que he de obrar. Advierte. . En resolución. Repara. . No hay atención. yé. . El agravio no escucha. No es razón.. Yo tengo mucha. Falta honor. . Sobra razón: el Marqués con esperanza de que tuese suya, erró; pero el Duque solo obró en mi injuria, y su venganza. Disculpa, Isábela, alcanza, que no lo miso también. Eso agrava mi desdén, que fuera (es caso asentado) lástima lo mal mirado, haberlo mirado bien. He escuchado a V. Señoria, y quiero, aunque sea violento, estragar el sufrimiento antes que la cortesía. Y si una Cruz cada día pone la piedad Cristiana, por quien matan, cosa esllana, que he muerto, no de arcabuz; y así le hago la Cruz, señoraa, vuestra ventana. Esperad, Doque. . A Isabela, núncate hubiera yo visto, nunca yo tuviera ojos, nun cayo tuviera oídos. No me fatigues, Marqués; no me dobles el martirio, que para desesperarme, yo les basto a mis sentidos: Y mientras que para hablarte hay Dios! pido al alma brío, deja, que la desahoguen mi lágrimas, y suspiros, A que buen tiempo he llegado, que siempre los sollocitos, son parabienes de amantes; que se lloran cuando vivos. No quiero culparte agora, de que tú el principio has sido de mis males, pues les debo de conocerte el principio. Culpo, Marqués, a mi suerte, culpo, señor, mi destino, que cualquiera es Minotauro, y yo toda el laberinto. Pero si tiene su fuerza siempre la razón, que abismo de confusiones es este? porque ignorante me aflijo? Si tú le empeñaste al Duque en tan loco precipicio, y eres contra ti; en mi abono, el más valiente testigo. Para que busco razones, sobrando en este delirio contra lo que dijo el Duque, lo que dijiste tú mismo? De tu mano no firmaste aquel papel? No es fingido lo que en él dices? Pues dime de este cruel desvarío, ya no eres tú el desengaño? y quien disculparle quiso al Duque? que a su mentira la tuya, le abrió el camino? pues siendo esto así, señor, cómo yo agraviada vivo? como puece admitir sobras de escrupulos el juicio? como el día es noche? como el Sol no luce? él armilo es negro, el crista, no es blanco? el diamante es quebradizo? El cielo encubre el delito? e impresiones peregrinas, consiente el claro zafiro? Para el Duque bien se yo (ay Marqués) que no es: an limpio, Sol, cristal, armino, cielo, y que son sombras conmigo, diamante, verdad, y día; mas todo lo que público es muerte, es pena, es enojo, sino son dichas contigo: Ya no hay cordura que baste, que quien más prudente ha sido, es menos cuerdo la vez que llega a perder el tino. Si en el reloj reparares (corona del edificio) juez del día, y de las vidas, prudente Rector deel liglo, Coronista del Sol, que le va copiando los giros, y de la hora pasada, la presente es obelisco. Verás que en tanto goberbo, en tanta cuenta, y aviío, si acaso llega a quebrarse, y se despara a sí mismo, no hay volante con volante, cuerda que no pierda el hilo, rueda que guarde concierto; porque todo es un ruido hasta que acaba la cuerda, que es vida del artificio. No admires, pues, que dispare, y que se pierda el juicio, que a la duda de perderse es evidencia el peligro. Si una lengua ha de bastar a disfamar el más rico honor, quien podrá librarse de tan cruel besilisco? Nadie habrá (a esta cuenta) honrad- fuera de que, Marqués mío, mío no, que habió la lengua, y es fácil habermentido, pues temerario intentaste ser entonces mi marido. Y agora al Duque desmiento sin haber algún indicio, mas que escucharlo un celoso, y decirlo un ofendido; muramos ambos en duda, que uno de los dos mentimos. Pero mira que me debes, aunque contra mí lo digo, mil extremos de los ejos, del alma mil desperdicios. Haberte querido antes que te hubiese conocido, cuando presa de tu espuela pudiera habérrelo dicho mi firmeza, y tu cadena, que darla a mi pecho ha sido tercero empeño: intentar matar al Duque, en que hizo mas que mi agravio la parte de verte en el desafío. El despreciarlo yo, cuando parece, caso preciso ser suya, pues su mentira me quita el libre albedrío. Finalmente, no hay contarlos, que son tantos mis delitos, que vienen a faltar dedos, y me sobran desatinos. Isábela generosa, en cuya hermosura miro, con lástima tus agravios, con disculpa mis delirios, pues es tanta su belleza. Él lo erró, que no dijo endechas. . Que de este hierro que adorándote he emprendido, podrás cada día, señora, ver en tu espejo el padrino. Añade a tan nobles deudas el volverme ahora a mí mismo, que yo no me hallaba apenas juzgando haber te perdido. Albricias tengo. Pesares, yo os doy por bien padecidos. Y confieso que te debo, (y es menos lo que público) lo más de lo que padeces, y lo más de lo que vivo; y que no es, bella Isabela blanco, ni puro contigo, el rocio de la Aurora, que despierta entre jacintos, y de los brazos del Sol sale boste zandolirios. Y que en quererte, y servirte (mas hay adorado hechizo!) será común, será fácil lo raro de los prodigios. Pero ya verás, señora, que es el honor como el vidrio; que de un soplo se deshace, si de otro sopio se hizo. So vedme esgusto pesares, Albricias, no tan bendito. Pues aunque agora Tlabela has al Duque desmentido, no importa que tulo digas. Ay de mí! Si él no lo ha dicho, que aún a ti fuera afrentoso tener tan fácil marido, que la prueba de su honor la reservase a tu diclo, cuando el Duque contra ti hace proceso de oficio. Y así Isabela; en dos cosas prudente me detérmino. en sacar al campo al Duque otra vez, pues ha tenido ejemplar en mis palabras, que si el se culpa con brío no es infamia, antes le pone de mejora, te el delito. Y si no me confesares (conque miedo que lo intimo que fue celos; que fue falio lo que en tu ofensa me dijo, le obligaré a que se case (aunque nos pese) al proviso. Y aunque yo rabie, mi dueño, con celos, y sin olvido, o me mataré con él; y si el muere, y silo vivo, seré tu esposo, señora, sin melindre, ni artificio, en queverás que antepongo el honor al apetitó, y que te adoro Ilavela, pues de ti sola me fío Yo quiero tanto al Marqués, que menos mi vida estimo que su honor, mas con su riesgo es muy costoso mi alivio. Mi padre también ayude, y tu Juan Sanchez, amigo, no duermas mientras el vela, que yo por ambos me aflijo; y si no soy del Marqués, primero me sacrifico a un Conuento, que no al Duque No lo quiera se suCristo, que por temas los Convenios son en Hábito Francisco unas horcas de rebozo, o unos remos Domínicos. Que es desdicha lo que ordena amor, tu infierno es notorio, pues soy como el Purgatorio, que me sustento de penas. De esta ventana he sentido tumor, y por varios modos siento el sosiego de todos, que es mi quietud su ruido: sigo al Duque despreciada por Isábela, aunque soy su deuda, y Leonora estoy en nombre de su criada, cuando en Belbarle Condesa, y Francelisa me llamo: estoy loca, porque amo, y vivo porque me pesa. De hablar buscaba ocasión a esta mujer, con intento de estorbar el casamiento, y hallé piadoso a un León, que es dichosa una locura; Amor, todo es intentar, y pues das tiempo, y lugar, no me niegues la ventura. Por la ventana un criado subió al Marqués a la sala de Isábela, y una escala hoy previene mi cuidado (de este suceso advertido) para el Daque, que a Isabela gozar quiere, y le desvela ser del Marqués competido. Y que respondiste a horabio? Dilátelo hasta mañana, por ver si de esta ventana antes fulmino el agravio. Gente hay aquí. Mas no ves mujer arriba? v. Sin vela, no veo bien. Si es Isabela? Quién será? Seré el Marqués. Ello se estaba de estampa. Hh de arriba? . Así llamo el otro. . Es el Duque? No. . El Marqués? Miren si escampa. Quién pudiera ser señora sino yo, que aunque medroso tengo, Isábela, el reposo en los brazos de la Autora. Hoy la ocasión he perdido, ireme Señora mía. . El Duque es Subir porfía. Y pues otro se ha fingido, él me apadrina el engaño. No es bien que esta noche pierda El Marqués pide en fin cuerda. Pues allá va el desengaño. . Mejor es que por aquí no pares, que un embozado a una esquina da cuidado, y le espían. . Es así, y haga buena prola noche, que es (con sus oscuridades) en encubrir de maldades, de los Planetas el coche. Si yo no me engaño, ciera. Por aquí le hemos de hallar. Seguro puedo alcanzar al Sol, pues llegué a tu esfera. Pisad quedo. Oye, que siento hablar aquí. . Aunque celosa estoy turbada, y medrosa de pasar al aposento de Isabela: Gran ventura. . De esta ventana por Cristo que ven los toros. Qué has visto? Y concuerda. . qué locura! Tienta. . Escala es. Una Arista no es menos. Perdido estoy, que de hacer? Subir. . Yo voy. Muramos a escala vista, y salgamos de este enredo, que es justo en tales enojos, creer tan solo a los ojos. Yo me dejé con el miedo, yturbación más quien es este hombre? quiero cerrar. Ya es tarde, porque he de entrar. Quién fois, hombre? El Marqués. El Marqués? válgame Dios! Aparta. . Remedio alguno se ofrece, y el Duque es uno, y ha de peligrar con dos: que amando falte cautela? mas entre, que de este modo mejor mi suerte acomodo. El retrete de Isabela es este. . Sin corazón; y sin aliento corriendo, al Marqués vengo siguiendo, no salga en esta ocasión mi amo. . Acaba. . Por mí, ya estoy al muro. . Por Dios que hablan, y subieron todos, que he de hacer? subir. Aquí no quedaréis. . En el centro se ha escondido, dónde estás? No vengan subiendo más, y no quepamos adentro. O la escala han olvidado, o hay traición, que ahora subieron los dos, y la recogieron. Yo soy infame criado, si en librarle no doy medio, mas si yerro el desengaño cuando ay certeza en el daño, y hay peligro en el remedio. Dónde te has ido? . Leonora Yo soy, mi bien, no te espantes Ay Dios! quién es? Tu Marqués no te turbes. . Hay más males? que atrevimiento es aqueste Marqué? y quien pudo darte entrada aquí? De este modo osas tocar mis umbrales? Si acaso el Marquér intenta probar mis facilidades, pues sabiendo que le adoro de esta violencia se vale? Si hasta mi retrete entró por una criada fácil tu criado, y te arrojó osandas, y tafetanes de mi cama, y tu subiste porla ventana, no ultrajes agora con tan vil medio, la acción noble que intentaste entonces, que de las manos me libraste de mi padre. Ya del engaño advertido penetro (qué dicha!) el lance que Isabela en la pureza es, y en la hermosura un Ángel. Hablando están, oye. . Prest vendrá el curedo a acabarse, pues son como las Comedias las trazas de los amantes, que ellos en juntarle acaban, y ellas también en casarse. Hermosísima disculpa de mis hierros: dulce, y grave suspensión de mis sentidos, que en ti mueren, y en mi nacen. Si esto sufro, y no me mato, tengo el corazón cobarde. El Duque soy, y quisiera ser señor de entrambos mares, para que fuesendos mundos, de tus plantas vasallaje. Corrido, y desesperado, de oír al Marqués gloriarse, de que gozo (mi bien) dije el falso disparate, que ser la crilegio es poco, pues profanó tus Altares. O mi escala de Jacobla donde andaba tanto Ángel, como acémila os haré de plata los mamperlanes. La pureza del jazmín, aún no digna de tu imagen: Oh dichosa noche! oh dueño de mis bienes, y mis males! Si ha vuelto a buscarme el Du- Tueres el Duque? Y quién sabe desmentirte de tu ofensa. Bien puedes, señor, llegarte: Yo hurtaré la bendición. Volved penas a matarme! Oh escalilla de aborcados! en fin eres cosa infame. Calla, y sígueme, señor. Autes que pueda gozarlo, le mataré. , Essoy con mi esposa. , . Parece un páis de Flandes. , l , . Tu esposa es la Camarera: Llega, mas de esta suerte has de pagarme, villano, tantas ofensas, tantas deshonras vulgares. Si alguna infame criada te dio lugar a que entrases, por lo menos será muerto, si alguno viere que sales. Si te he escuchado hasta agora, ha sido por engañarme con nombre, y voz del Marqués, de quien antes que te mate, que soy esposa sabrás. La palabrilla me atañe, Este es de la Camarera el aposento, abrid. Antes que me mates dueño mío, sabrás, que tus ojos saben p herirme de mejor gusto, y matar de más buenarte. No abris? El Príncipe llama. Aquí mi padre ha de hallarle. (qué? En fin con el Arzobispo viene, señor, al instante, haz levantar a Isabela. Aún no habrá entrado a acostarse Hay mujer tan desdichada! Hoy mi intento ha de lograrse, y así le abrí . No hay peligro, pues él gusta que me case. Todo sucede de perlas. ̱. Suceso ha sido notable. Qué es esto? y tu Marqués? No te espantes, que lo qué es por esta ven, con tu hija he de casarme. También por hoy Isabela mete en la baina el alfanje, y toque casco el Marqués pues su padre entra el montante. El Marqués es mi marido, y yo le entre a que me hablase. Esta es traición vive Dios, y aquí no ha de ser bastante tu caía, que para todos encierra valor mi sangre. Cuando esperaba a Isabela, es término, di, engañarmo con la criada? A tu lado estoy, no temas a nadie. Marqués. Isabela, Otavio, todos es jucto ampatarme, siquiera porque esta casa he servido en este traje; Francelisa soy. . Qué es esto? La noche va de pelares; Francelisa por acá? La Condesa de Velbarle, cuya calidad, y dote es tan sobrada, y bastante, que con saber mi desgracia, podréis conocer mis partes. Con el nombre de Leonora vengo siguiendo a mi amante, y mí primo, que es el Duque, que aunque podrá disculparle el ser Isábela quien le ha obligado a despreciarme. Mi claro honor (ay señores? es de tan noble linaje que del Sol consiente apenas sus hermosas igualdades. Esta cédula es testigo de como debe pagarme mi primo, honor, y finezas. Y en efeto por librarte esto finges. Qué he de hacer? Francelisa, baste, baste, que yo contra mi sentencio esta causa, aunque soy parte interesada, que en ti acrisolo mis quilates. De mi salga, pues es fuerza sin sujetarme a un desaire de aquesta gente atresgada, y para Isabela es tarde, que el Marqués fue venturoso, y el dichoso es el que sabe. Ahora, prima, Francelsa, esta cédula se rasgue, y por ella doy la mano, que es mejor pieito homenaje. Ya se alborotaban todos; bien has hecho. Dios te guardo, que en todo, Duque, pareces hijo de padres tan grandes. Yo te doy el parabién. Mi deuda es, y aunque estragar hoy elgusto con la honra, no hay gusto que se compare: Marqués pues me habéis oído, vos habéis de disculparme, que celos (corrido os hablo) se visten de disparates. Dadme ya, amigo, los brazos. A mí también podéis darme el parabién. Finalmente la comedia ha de acabarse sin haber una criada que entretuniese al bvergante. criado? pero no ha sido la cayo a nativitare. No hay gusto como la honra: ahora, señores, se acabe, y perdonad al Poeta si no escribe novedades.