Texto digital de No hay culpa donde hay amor…
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Juan de Vega Beltrán
- Atribución estilometría
- Juan de Vega Beltrán Probable
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de un impreso.
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Cita sugerida
Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de No hay culpa donde hay amor…. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/no-hay-culpa-donde-hay-amor.

NO HAY CULPA DONDE HAY AMOR…
JORNADA PRIMERA
Oh soledad serena, Catedra del clavel, y la azucena, donde da Flora hermosa tálamo de rubí a la joven rosa, con que en estos ensayos Abriles viste, cuando calza Mayos. Ya el pensil de los meses, la frutifera copia de las mieses al mundo da en su falo presente en azáfate de esmeralda, y diverso homicida, a un fragante capillo da la herida, y con esta abertura, colorida cizura, (pierde, desnudando a la rosa, en quien se despertó carmesí, y acesto verde. Aquí donde las flores gozan el tierno de la selva umbrosa podré de los rigores del Rey estar seguro, triste suerte, es el luchar un hombre con la muerte. Sin resuello he venido, y caminando en fin como rendido; el aliento a la boca, inconveniente halla en cada diente, y al tiempo que con hambre en ellos top siendo un baulicada diente de mi boca; necesita al pasar de dura espuela, mas le impide el torrente de una muela, y dando invenciones, en ella se sepultan más razones. siendo en lance patente un hueso de Elefante cada diente. El trabajo doy yo por bien llevado, pues a parte segura hemos llegado. Qué importa, si mi campo se alborota, con las tripas jugando a la pelota? y tan molido estoy, que un pastelero, sin que en picarme gaste su divero, empastelarme puede, y por tu culpa, hasta la lengua tengo hecha una pulpa. Tarugo, un gran Filósofo decía que no había para él más feliz día que aquel que descansaba, que el descanso tal vez, porque ya asombre, particular alivio le da al hombre, pues siendo el ocio vicio, es natural del hombre el ejercicio, y este demasiado, ningún mérito tiene granjeado, que naturaleza en todo cuidadosa, un misterio le ha dado a cada cosa, que en su esfera debida, le da al hombre quilates de la vida, y si falta en su suerte, hasta el mismo remedio le da muerte, que en no habiendo, Tarugo, entodo medio aún se hace mortal todo remedio, Oh quién con un garrote le peinara al Filósofo el cogote, le diera arrempujones, le diera mojicones, y dándole moquetes, con tan fiera amenaza, en la nariz le hiciera la mostaza, y le asara también en fuego ardiente, por ver si ese prudente, que tu opinión de cuerdo ha blasonado, podía descansar después de asado. Un joven está allí; válgame el cielo al verle en este sitio me desuelo, que como es ciudadano, me admiro haya venido ha aqueste llano por cabernosas breñas. tronchando murtas, y talando peñas, Un anciano contemplo. su barba blanca me promete ejemplo, Qué bizarro, y vistoso! solamente el mirarle me da gozo. Qué grave, y qué compuesto! preceptos me da aquí de ser modesto. Con qué ufana alegría su buen modo me infunde cortesía! Con cuán heroica calma cobra alimento si le mira el alma! Con que joven donaire ciñe la pluma que trémola el aire! Por cierto que el gaban que adorna el monte es corte de este rústico Horizonte. Por cierto que le da notable parte el que empuña bastón, trompa de Marte. Yo le hablo. . Mas yo hablarle quiero, Menos consigo cuanto más espero. Ofende lo que tardo. Nada hoy emprendo cuanto más aguardo, Cada cual la distancia aquí ha mirado que se da de lo vivo a lo pintado, y solo falta por festín de paces se midan las narices con compaces, para que haciendo un cuadro tal se halle que en la fiesta nos pongan de una calle, porque ya en vez de santos, a millones ponen Paises de gatos, y ratones: y así, porque entre aquestos te eternices, haz conmigo un retablo de natices, Explique mi valor en este día, esta que nos dio el cielo simpatia. Exageré mi pecho sin querella, esta que nos conforma amable estrella. Salga a la voz deshecho, el designio que en mi conjela el pecho. Propongo el labio en lo que aquí conquista lo que infiero de haber a este hombre visto. Cómo, señor, por la aspereza vienes deponiendo tu Corte por la falda, que es república verde de esmeralda? y lo que más me admira, es que los montes dejes viniendo a incultos Horizontes. No, labrador, intentes que renueve el pesar, porque es tormento referir el dolor, y el sentimiento y si hoy lo consientes, la desdicha me ofreces muy notoria, que es que traigan el pesar a la memoria, mas que te obliga, di, a saber mi pena? El ver, señor, que todo alborotado, con aquese criado, llegaste a donde estoy, pero no intentes ocultar hoy indicios tan patentes, porque en esta mudanza, comunicado el mal, siempre descansa. Tanto aqueste discurso me alimenta, que encubrirte mi mal, casi es afrenta, y así, fiero tormento! óyeme, y lo sabrás. . Escucho atento. Yo soy don Carlos, en quien clima abrasada, o celeste, dio feliz a mi venida festejosos parabienes. Timbre de la bella España, rayo fulminante, sierpe abrasadora en tomillos, rasgo boraz, balbuciente antorcha, que en paralelos, denso blandón oscurece este circular contorno. o este glonado retrete. Para volver a salir más radiante, y más fulgente, no dotó tantos pimpollos, ni bosquejo tantas huestes como me rinden tributo en jactancioso motetes. A mí, como a principal de España, toda su gente me señaló, para que a Mantua bizarro fuese por su Duquesa, que estaba tratada felicemente de casar con mi Monarca, Rey excelso, a cuyas sienes Dafne se consagra ramo. para publicar sus bienes. A Mantua llegué la bella, cuyos bellos capiteles, naciendo infantes de tierra, mueren Gigantes de nieve. Primer diadema del mundo, promontorio refulgente, érguida esmeralda, en cuyo crespo, y trenchoso copete, acaban ascuá las nubes de la región más ardiente. Saliéronme a recibir, la nobleza en lo prudente, lo plebeyo en lo vistoso, y en conjuntos diferentes, rayo a rayo dio lo bello, y lustro a lustro lo urgente. Dispuso una fiesta el vulgo de toros, tan excelente, que por mucho que se explique, en parte decirse puede. Salio el primero un garzón tovante, y con cabos verdes, en un alazan lozano, vivo cristal transparente, nácar que en ovadas manos claro elemento se enciendo, derritiendo por los cabos todo el candor, en quien vienen las clines a ser volante, en fe de que vuela siempre. Fuego levanta en las piedras, espuma escupe, y al verle juzgué se quemaba al fuego, que el mismo levanta, y hiere, Mas fue engaño, porque aunque las piedras volcanes bierten, no puede quemarse en ellas, pues a las piedras no ofende, Sueltan un novillo adusto, y bravo, esquivo rugiente, la nerviosa cola ondea, cruje los menudos dientes, esgrime el al fanje corbo, la cerviz dóblega ardiente, audaz arranca la tierra, pretendiendo en trance fuerte hacer sepultura a donde pueda sepultar vivientes la curba de márfil linea, media luna de su frente. Ufano el rejón le llama, su venganza el toro emprende, y con la nuca encontró con tal rabia, y de tal suerte, que para salir la vida dejó la puerta patente; y al cielo arrojó la astilla, y tan de vista se pierde, que dio en la región del fuego, y quedó cometa ardiente. El Duque de Ursín también fatigó un crespo ginete, por lo salpacado Tigre, por lo ligero Nordeste, por lo blanco vivo Cisne, por lo airoso indiferente. Veloz corre, veloz anda, veloz vuela, veloz prende, veloz gime, veloz tasca, veloz pisa, y veloz vuelve. Tisón con alma pasea, Etna con vida se enciende, grave Mongibel se abrasa, soberbio Volcán se hiere, volante ralgo se quema, y rayo centellas vierte. Echaron luego otro toro, cuyo melado torrente la pieldorada sacude, juega el timón de su frente, Lo feroz jarifo inflama, rígido menea los dientes, la cutis rompe a la tierra, y taladrando valiente la arena, fosos fabrica, donde con busidos crueles la rosa mano imprimió, epitafío de su muerte. Llámale Ursino, él enviste por el cicatado albergue, y tiñendo en roja sangre al caballo, tasca débil. Acude el rejón y luego erró el golpe; dos lebreles las orejas contaminan, las orejas le detienen; porque más no se embravezca, ni cobre rabia más fuerte, oyendo con los aplausos que le aclamaba la gente. Saltó de la silla el Duque, el corbo alfanje previene, rifa el toro, y con tal brío logra la furia que tiene, que le volviera a embestir tinto en la sangre que bierte, sino le dijeran todos los caballeros, y plebe, toro que estás sin cabeza a dónde vas de esa suerte? Luego tomando licencia de toda la noble gente, herí un aborto de plata, que cuando corre parece que se va arrancando el pecho, por correr ligeramente. Sale un abrasado toro, hoguera altiva, serpiente que se quémara bozal, y se tostara el copete, si con la espuma que arroja no se bañara las sienes. Viénese a mí, yo le espero, juego el rejón, y valiente, un pedazo de la astilla, medio blándida en su frente, puso límite a la vida, dándole entrada a la muerte, Aclámame todo el vulgo, el caballo más se enciende, y al verse manchado, y bello, entendió toda la hueste, que para aquella facción, naturaleza eminente a pedazos le compuso de partes bien diferentes, Cesó la fiesta, y después Mantua pomposa, y alegre entregó a su dueño, y yo con su Majestad prudento oprimí el virgo a Neptuno, surqué la región de peces, estendiendo por el aire flámulas, y gallardetes. El mar las rizadas olas entiza, cerúleo peine, cuando la vela esparcida se trémola del trinquete. Mar bonanza, y viento en popa, entre líquidos halbenes, choqué el torreón de plata, ristré el escuadrón de nieve. Y mis naos, volantes aves, por todo el aire se estienden, y las alas voladoras entre las aguas parecen. A mi Duquesa, y señora truje a España, fui obediente a lo que el Rey me mando, y así que volví, imprudente cierto privado, que pena! le dijo que yo, que débil! en Mantua mil conspirados de la más lucida gente dejaba, para que todos con los plebeyos viniesen; y que usurpando las fuerzas de España, con pompa alegre, siendo yo Rey, le quitasen la corona de las sienes Con lo cual, severo lance! riguroso! trance fuerte! el Rey me mandó matar, y así yo vengo fugiente, por los pintados tomillos, huyendo del pues me ofende. Estos son todos mis males, este el premio de mis bienes, este el mar en que flutuo, este mi infeliz deleite, este el piélago que sondo, este el ser de mis desdenes, este el rayo que me abrasa, y este el fuego que me enciende. A tan penoso cuidado como a tu ser corresponde, solamente te responde, con lengua de amor el prado. Pues que te da su primor sagrado en aquesta ley, defendiéndote del Rey, si te finges labrador. Temo que soy desdichado, Todo el amparo te doy. Tímido en mi suerte estoy. Yo aseguro tu cuidado, Estoy obediente ya a lo que cuerdo dispones, pues en mi favor compones todo lo dicho, . Está de tu parte la razón, y de la mía el cuidado, Hoy ha de ser en el prado toda mi pompa ilusión, Carlos, aliento a la empresa. Firme he de ser, y constante; Yo en lo propuesto diamante. Y yo en lo dicho firmeza. De bronce ha de ser mi nombre, Fénix será mi memoria. Pues ya mi dichosa gloria. Pues ya mi heroico renombre, Ricardo a voces me aclama. Ilustre hoy me pregona. Coronando a mi persona. Aplauso, renombre, y fama. Ea Tarugo; en este prado también serás labrador. Soy la cayo de primor, y en todo estoy muy usado, Señores ya va Tarugo a cursar entre estropajos a comer muy gordos ajos, y aún a mascar un mendrugo, con que en tan fieros caminos he de ser con gran lealtad lacayo de autoridad, y Emperador de cochinos. Vence el campo una pasión de celos, que el pecho engendra, y quien tan fácil olvida pesar que tanto molesta, olvidar, y querer bien, lo tiene de su colecha. Desgraciada en el amor es mi aficionada pena, y presumo soy hermosa, pues sin hallar competencia, vínculo estrecho componen la desdicha, y la belleza. Si desde el punto primero que de Carlos la presencia contemple, fueron testigos mis ojos, que a su grandeza tejió mi rapaz amor verde corona de yedra. Si es el primero que amé, y el último, aunque no sea mas de ser cierto que cuando tiene una mujer nobleza, quiere más que todas juntas, querer como tal me es fuerza, pues más que todas queremos las mujeres de mis prendas. Ataja, araja, ataja, detén el jabalí, detén la fiera. Pero ay de mí, yo me oculto entre estas ramas espesas. Como vuestra Majestad hoy se retira a la selva, cuando el jabalí soberbio en esa inculta maleza ul traja nevados riscos, afila el diente en la tierra, remolca esquivas brabazas, y con la luna aún no entera, que a su bien cerdada boca corbo marfil la rodea, ronda la empinada cumbre de esa florida eminencia, que esmeralda ya vestida sirve al cielo de guedeja? Cómo por aquestos balles se retira vuestra Alteza, cuando el brillante chipriota, vergantín de pluma vuela, y exhalación queda nube, corriendo plaza de estrella? Cuando el jerifalte altivo, volcada región Eterea, puliendo el bordado golfo, corre crinito cometa a ser penacho del Sol, a ser Signo de la Esfera, a ser vaporado Astro, oh polvoroso Planeta? A un triste nada le agrada. Qué es tu mal? Di que es tu pena. Penar en mísera calma. No hay esperanza? Es incierta. Pues hay remedio? Es cobarde. Divertirse. . No aprovecha. Buscar alivio. . Es en vano: que Carlos alzarse intenta con mi Reino? Aquesto es cierto. Ay de mí, fuerte sospecha! Ligeramente se encumbra . viento en popa mi cautela Por gusto de aqueste amigo . naufraga en mí la nobleza. Idos, y dejadme solo. Señor, mire vuestra Alteza. No me repliquéis un punto, Ley es en mí la obediencia? . No replicar es debido, siendo se que os obedezca. . Cielos, que sabiendo el Rey que a Florinda el alma aprecia, le estime! y que fuera de esto, según de Crisaldo, y César lo sé, que dejase en Mantua conspirados! qué vileza! para usurpar la corona que en mi pacifica Reina, Salió huyendo de la Quinta, que a no, yo le deshiciera su impulso, sin que lograse lo que ya traidor desea. Señor, basta ya el disgusto, cese ya vuestra tristeza, no tan fieramente labre en tu pecho una sospecha. Nunca un pecho noble arroja los pesares tan apriesa, un plebeyo sí, porque es esta la diferencia de un noble al que no lo es; y es que un noble considera el agravio que le hacen, y el plebeyo lo desecha. Cielos, no es tanta de Carlos la culpa que manifiesta, sino su mayor cuidado es ver que a Florinda quiera, que estos, ay de mí, son celos que acá en el alma se engendran. Salga mi pena del labio. Tu oculta? . De que manera, Florinda hermosa, has estado entre las ramas? . Defensa a un montaraz jabalí, gran señor, previne en ellas. Celos el alma artícula. Afición el pecho engendra. . Desuelos fábrica amor. . Pero en el mal que me altera. . Pero en el ser de mis dudas. Pero en el mar de mis quejas, Explico. . Propongo. Hablo. El celo. . El dolor. La pena. Florinda. . Esposo. c Señor. Qué dices? . Qué hablas? Qué esperas? Pues hoy el pálido indicio, mustió tu color diseña, amancillando el cariño de un Rey, que tan justo Reina, cuando te estimo, ay de mí, juzgando que yo estoy ciega, soy causa, terrible lance! me ausento, matadme penas, porque ya, ea pesares, hablemos pues, estoy muerta, Raudal corriendo sogoso, o derrotada paveza, mis ojos, a quien el mar antorcha clara despierta. Y borrascando Huracanes, brotando ardientes centellas, eclipsada luz sufoca, deslumbrada la carrera, imitan volcán del pecho, siendo, cuando así recela, errante golfo de injurias, rosado Ocaso de ofensas, y a los incendios de amor poblada fusta de teas; aunque si estás con Florinda, nunca sentirás mis penas. Vistiose de mi deseo. Amor, detén las saetas; pero ay de mí, algo celosa se ausentó, cielos, la Reina. . Pues hemos quedado a solas, óígame un rato tu Alteza, y como mujer le pido solamente que me atienda. Cuando amor. . Terrible lance! un Lípara el pecho engendra. Disculpa mi ciego error, Pues amante. . Qué tu amante? Sí señor, pues las ternezas de Carlos. . De quién? De Carlos: grave mal! . Fuerte violencia! Tanto han podido, ay de mí, que sin hallar resistencia en lo que el desuelo emprende en lo que el llanto somenta, en lo que la queja labra, y en lo que galán pondera, gallardo buril labró, y tanto en mi ser se acendra, que si al corazón del pecho arranco, la estampa misma de Carlos veréis en él tan viva, que vuestra Alteza tenga tal gusto en mirarla, an su encarnada vitela, como si para serviros quiera salido fuera, Y no os espantéis de que me explique de esta manera, que a lo discreto de un hombre hay mujer que se defienda, y lo que constantes piden, muy pocas hay que lo niegan. En fin, por esposo a Carlos te pido, con que ya cesa tu celo, desuelo, agravio, cuidados, penas, y ofensas, Mi amparo, mi Rey, señor dame este gusto; y si niegas lo que te pido; mis ojos, poblando las murtas secas, se quejarán a los sauces, a los prados, a las selvas, a los riscos, a las fuentes, a los montes, a las peñas, a los yermos, a las grutas, a los campos, y a las fieras, Y pues una mujer no te obliga llorando tierna, no eres hombre, roca eres, y si como tal te precias, mira al llanto femenil, no hay nada que se defienda. . Si aljófar bertéis, señora, en tan divino arrebol, cuando nace en vos el Sol, expliquelo en vos la Aurora, Y al sentir caerlas perlas el lienzo que así tenéis, como su precio sabéis, debe de ser por cogerlas. Y así, por prodigio tuve que en este ufano crisol aljófares llueva el sol, perlas enjugue la nube. Pero si oprimiendo ahaja el olan lágrimas juntas, y entendiendo estar difuntas, pretende ser su mortaja, es error no le apercibas, que si llega a contemplarte, para hoy amortajarte, están, señora, muy vivas. Antes en este despecho mi amor lágrimas exagua, para ver si con el agua puedo ablandar vuestro pecho. Pues yo con mayor cuidado estoy en esta congoja, porque peña que agua arroja, sin duda se habrá ablandado. Cuando amoroso me trata tu Alteza, mi llanto es río, peña el pecho, y su deluvio lid en campaña de plata. Basta ya tanto argumento, y decid con que obligaros podré, cuando yo en amaros elevo mi pensamiento, Digo es mucho tu poder, y que en la pena que lucho, para ser dama soy mucho, y poco para mujer. La respuesta respondéis, Florinda, muy denodada, Es que la tengo estudiada desde que vos me queréis. A un Rey hablarle es error con modo tan arrogante. Señor, Carlos es mi amante, soy noble, y téngole amor. Por un vasallo no es ley, siendo yo el Rey, despreciarme. Un vasallo puede honrarme amante, pero no el Rey. Dentro, y fuera de Palacio, el Rey a nadie, deshonra. Es, señor, que aquesa honra me viene de mucho espacio. No me hables. Florinda, así. Pues cómo? . Como a tu Rey. Honor me enseña esta ley. otra amor me enseña a mí. Amor sin amor se cura. Donde hay se todo se vence. , Agravio a la se convence. Amor el celo asegura. Donde hay amor hay venganza. No hay culpa donde hay amor. Amor quebranta el honor. No hay amor sin esperanza, Y así en tan fiero ardimiento, Y así en la pena que imitó, Busco. Emprendo. . Solicito. Aguardo. . Escudriño. Intento: Ocasión. . Tiempo, Bonanza. Próspera. . Buena. Oportuna. Para gozar mi fortuna. Para gozar mi esperanza. En este valle florido, verde Cabildo de murtas Carlos, has de divertir el vaiven de tu fortuna. Aquí mi suerte, señor, fue arcaduz, pero quien duda que cuando otro llevó el agua, yo me quedé sin ninguna? Juego de naipe es el mundo el que ayer cayó, hoy triunfa, el que ayer triunfo, hoy caye, y de esta forma a ninguna persona hay en este mundo, pobre, rica, sabia, aguda; que cuando se dan las cartas no mude de coyuntura, Voto a san Pito, que estás tan otro, que tu estatura, con ser a mí, me ha engañado, que en tres años que ha que cursas el bosque, casi te vas, señor, volviendo en alcuza. Pero sobre todo aquesto llega a tal mi desuentura, que me hallo, hay triste, muy mal, pues viéndome la conjunta de los muchachos; me tira almejas, nabos, lechugas, hongos, pepinos, tomares, tronchos de col, y aceitunas, gente tan ruin, y soez, que paran en zapatudas. Todos hoy me desconocen, nada soy, mi amor te pluga a que me quites el saco, y con esto se aseguran bocados, coces, pellizcos, calamidades, y angustias. Tarugo, no tengas pena, que el tiempo dará oportuna ocasión. . Ricardo es padre, y el como tal te asegura. Es que no puedo sufrir tanto alfiler, tanta aguja, como por estas costillas me meten, pican, y punzan. Calla, que es la gente moza, y así contigo se buría. Pues búrlense con su tía si es tuerta, enana, cejuda, al cagueta, manca, coja, enana, llagada, y chula, porque a quien no quiere juegos, son excusadas las burlas. Es fuerza que entre los mozos haya fiestas. . Pues a Pruna, que yo con las mozas solo hablo, y al ver su hermosura, el alma se me enturrona, se hace miel, manteca, azucar, diacitroniza, melcocha, canelona, matalahuga, se alminara, se confita, pestiña, alféñica, enjuga, én mela, aloja, vizcocha. Y hablando con más dulzura, cada palabra me alivia, hecha confite saluda, hecha alfenique se quiebra, hecha aropia me asusta, hecha diacitrón la mamo, y hecha bizcocho me endulza, Bravo bumor. Es humor dulce, y por eso hay quien me sufra. Carlos cultiva la falda a ese monte, pues la lluvia ha sido tanta. . Es verdad, que es año, si bien se juzga, de todo género. . En qué? En que la cosecha es mucha de todos mantenimientos, primeramente de ubas cohombros, y verenguenas, melones, y aquesta fruta, flota es ya de los Doctores, porque les sirve de ayuda para matar con recetas de lamedores, y purgas. Año es también de Poetas; aunque les temo las uñas, porque hay rabano que habla, y arroyuelo que murmura, Iten también de pasteles, con que de aquí no se excusan los estudiantes, porque los comen a non plus eltra. De aguardiente, que hay natanjas, de puercos, porque hay legumbras, de mujeres, porque hay pasas, de venteros, porque hay mulas, de tabernas, porque hay cueros, de letrados, porque hay dudas, de bórricos, que hay estopa, de bodegones, que hay pulpa, de albañiles, que hay lechuzas, de cocina, que hay lentejas, y chulos, porque hay garulla. Y en fin, también es de piernas, barberos, balonas, puntas, y pantorrillas postizas, porque es año de figuras, Gracioso ha estado. Por cierto que es bravo humor. Le disculpa, señor, su misma inocencia. Así cabando te ayuda. Así a su trabajo asiste. Carlos, como haces, y usas, cultiva, porque yo voy a cabar en la espesura. Aprended flores de mí lo que va de ayer a hoy, que ayer maravilla fui, y hoy sombra mía aún no soy. Pastor, basta la porfía, basta ya el canto, pastor; no me des a mí un dolor, por darte a ti un alegría. Señor, en esto oportuna ocasión ay que pensar lo poco que han de fiar los hombres de la fortuna. Esta létrica penosa me sirve de desenfado: mas oye en aqueste estado como el discurso la glosa. En mi esfera respetado en cierto tiempo me via, porque la gente atendía a mi refulgente estado; así que se vio acabado el trono donde me vi, de su respeto caí, fue mi ventura ilusión, y así en aquesta ocasión aprended flores de mí. Antes fui de mi lugar esplendido cortesano, porque allí lo soberano es solo lo singular: la rueda empezó a rodar, en este lugar estoy, ejemplo de mí aún no soy, y si se llega a pensar, aquí se puede mirar lo que va de ayera hoy. Los ojos algo sentidos, también esquivos se muestran, y aún a veces se demuestran, en su placer divertidos; cuando apelo a los oídos, dan el placer que les di, niégame el sitro que vi esa fragrancia que guarda, y flores, que os acobarda? que ayer maravilla fui. A mi estrellas en este estado humilde me quejo, hay triste! que solo mi mal consiste en nacer tan desdichado; antes era respetado, así ejemplo al mundo doy, la tierra cabando estoy. en grave puesto me vi, ayer luz de un Reino fui, y hoy sombra mía aún no soy. Si de un vasallo traidor. que se me quiso oponer te doy el mando, y poder, dejarás ser labrador? Cielos, aqueste es el Rey. Qué dices a lo propuesto? Que no me hallo dispuesto para obedecerte. . Ley es obedecerme a mí. En eso yo no lo haré, porque en un tiempo mandé, y ya el estado perdí. Aquese mando habrá sido de algún pueblo inútilmente, y este puesto es evidente ser de Carlos, conocido en mi Reino por traidor. Qué es lo que escucho? . qué dices. Que en tu Reino te eternices, porque yo soy labrador, Ya mandando te contemplo a donde Carlos reinó. Carlos, ese que cayó, me está sirviendo de ejemplo, y así, aunque te estoy cyendo, el favor no he de admitir, pues he encontrado al subir otro que viene cayendo. Mas en tan fiera porfía no espante mi padecer, que tuyo hoy es el poder, y mío será otro día. Y así con suerte cruel, cuando mi mal advertí, yo de mi estado cahí, para que otro suba a él! Y con más cuerdo sentir, el mundo terrible, y vario, derribará a mi contrario, para dejarme subir. Señor te haré poderoso, Tengo yo tranquilidad. Yo de ti tengo piedad. Yo estoy alegre, y gustoso. Prodigio es esto que miro. Encanto ha sido mi suerte. Triste hado! . Trance fuerte! Ya me espanto. Yo me admiro. Qué deseche hoy el poder? Que no me haya conocido! Ya del poder tiene olvido. Ya ha olvidado el conocer, Pastor encanto me das. Señor, estimo el favor. Mucho haces para pastor. Olvidado de mí estás. Antes no, pues te socorro. Quién a un villano amparó? Cuando es tan cortés, yo. Eso con mi traje borro. Este es Carlos; a tirano, tu ser el traje merece, que muy bien se compadece ser traidor, y ser villano,
JORNADA SEGUNDA
jornada segunda A coger flores mandado a esta floresta he venido de Leonida, que es mujer de Ricardo hermoso estilo pone en la curia de Mayo Clorida hermosa, que umbrío ámbar gris suda el espacio! que sonoro el edificio de este arroyuelo parlero corre hablador fugitivo, y en colunas de cristal rizado pabón le admiro! Cojo flores, y las pongo en este tabaque hechizo: del arte líquido globo es este verde capillo, este jazmín es tridente, blanco cambrai cristalino. Este clavel es arpón del Dios vendado Cupido: esta violeta es canoro rozagante color limpió. Aquesta flor, toldo de oro, o trono gualdo, y pajizo: este Nardo, claro Fénix, candor del terso Narciso; este azahar, liso nácar, o calabozo de armiño: y esta mosqueta del Alba, argentado Cisne vivo, y esta flor es campañela; del Aura crespo brinquiño? y aquesta rosa, muy casto rosado ser del Olimpo. Qué mal con amor descansa quien en un día ha perdido gusto, ser, vida alimento, gloria, esperanza, y alivio! A quejarme del rigor vengo a estos verdes alisos, claveles, murtas, o rayos, flores, espadañas, lirios. Fuentes, si Carlos bajare por el topacio bruñido, si émulo de la esmetalda, bello oprobio del jacinto. Reñid, reñid su crueldad, culpad, culpad su delirio volved, volved por mi honor. Cielos, qué es esto que miro? Florinda, no me conoces? Quién eres? que me da indicio tu rostro de ser un hombre que siempre amante he querido, Yo soy Carlos. Tú eres Carlos? o qué grande regocijo! cómo en este traje asistes? Porque del Rey perseguido me vi, por lo que bien sabes, y huyendo del cuchillo que en su brazo me amenaza, en este bosque hallé alivio en un labrador, al cual, querida Florinda, sirvo siempre tan leal como noble; y este traje, siendo mío, muestra, que quien en el mundo se ve poderoso, y rico, nace sujeto a vivir de la manera que vivo. otro es lo que yo fui, y con terrible desvío, lo que fueron otros soy, viéndome como se han visto. Sueño mi mandado fue, durmiendo me vi asistido, y despertando me hallé triste, pobre, y afligido. Dinero prestado fue, lo que yo tuve adquirido, pues ayer lo poseí yo, y hoy otro lo ha poseído. Mucho enternece el mirarte. Hoy lo tendrás por prodigio que muchas veces los pobres somos horror de los ricos. Eres mi dueño, y señor, y nunca mudó designio amor. Antes hoy reparo, que te esforzoso, y preciso, dejarme, que las mujeres deponen los abatidos. No quiero yo como todas. Mucho ese favor estimo, aunque siendo yo pastor, y tu noble; es muy distinto el ser. El amor iguala cetro, zurrón y pellico, si, que por mi mal lo paso. Pues yo por tu bien lo digo. Pero qué flores son esas? Aquí, señora, he cogido mi suerte. . En qué? En estas flores porque en fatal laberinto pierden muy de presto cuanto en un año han adquirido, y escucha un rato, y lo hoirás en el soneto que digo. Porción de plata la fragante Aurora dio a tu verde botón, néctar bebiste, y del blanco licor búcaro fuiste, y urna de carmín eres ahora. Tu desdicha en lo bello se atesora, rosa, di para que ufana naciste, si en aquese nacer grave trujiste fúnebre fruto de purpúrea Flora? El garbín de esmeralda cierra umbrosa, esconde la cizura, y queda fuerte, en celda de amatiste jactanciosa. Fríbola pompa tu infelice suerte yace rendida, que es la vida hermosa, grado de Bachiller para tu muerte. Grande confusión me has dado pero atiende un rato al mismo asunto en que he de probar que el vivir poco es debido a la rosa. . Ya te escucho. Pues yo de esta suerte digo. Aljófar recental dio esclarecida el Alba a tu nacer, globo cerrado y copa de clavel, ya relajado, escupiste el carmín por la herida: Moriste luego pero no afligida; acabaste Faetonte nacarado; que más vale un instante de encarnado? que siendo fea tener siglos de vida. El morir presto, la inmortal memoria ha celebrado en ti, porque tu nombre el vínculo merece de tu gloria, Ea pimpollo, acaba, porque asombre que ha cabido en tu ser tal vanagloria, que dejas morir por tu renombre. Infeliz suerte cierto es ver que lo florecido adquirieron para un hora. No fuera tanto su estilo si más vivieran. . Por qué? Porque a tenerlas continuo, no arguyeran tanta estima: y así es ser más entendido, que un hora tengan de vida, por ser estimadas siglos. No echemos el tiempo en flores Florinda, que en este abismo soy un pobre labrador. Carlos, aquese es delirio, que yo constante te quiero. Yo como Carlos te estimo, mas como pastor es fuerza no ser de tu favor digno. Pues por la parte que tienes de Carlos, firme te estimo. Sí, pero volviendo luego a considerar que vivo, villano, el favor no acepto, y así quebranto el estilo. Pues si como a labrador unas sospechas intimo, qué dirá Carlos? . Advierte, Florinda, que en este asilo villano, yo no disculpo lo que Carlos ha fingido, ni como Carlos respondo, cuando en este traje asisto. Luego perderte es forzoso? Si dueño: no sé que digo, . porque no admiten unión lo rústico, y lo entendido, y yo estoy entre las fieras, y tú entre los hombres ricos, y no quiero, aunque soy pobre, exponerme a tal peligro. Si gustas, en estos montes quedaré, Carlos contigo. Lo que sentís las mujeres, tiene no sé que al decirlo. que se endurece a la obra, y se facilita al dicho. Que en fin aquí has de quedarte? Me es forzoso. . Desatino es el no comunicarme. Por dónde si no hay camino? Robos ay. . Soy caballero. Noches hay. . Es desvarío. Engaños hay. Soy muy noble. Disfraz hay. No es cuerdo aviso, Trazas ay. Con mucho daño. Ir a Palacio. A otro sirvo, y he de darle gusto, aunque me dé pesar a mí mismo. Pues yo a la caza me vuelvo, y espero, grave martirio! todos los días amante verte en este mismo sitio; y porque la Reina sale, y no me vea, es preciso ausentarme, que no puedo, dueño, mas estar contigo; porque si hoy te conoce, al Rey le ha de dar aviso, y así yo me ausento, Carlos. . Yo a cogen flores me inclino, y porque en mí no hay traición, al verla no me retiro, antes leal con mi sangre, en servirla firme asisto. Por estas florestas vengo a divertirme. . Qué miro! Reina, señora, no aunque juzgues que yo te he ofendido, he de dejarte de hablar, cuando tan leal te sirvo. Quién eres, que no sé donde dierto, labrador, te he visto? Yo soy monstruo de los hombres, soy de lo humano prodigio, ejemplo de la fortuna, y firme como yo mismo. Y el que a pesar de traidores soy noble, y leal te asisto; en este mundo, señora, represente a un hombre rico Luego subí a Embajador, luego a privado, y confío ahora en aqueste traje hacer un villano al vivo. Sin duda que tú eres Carlos, que tu rostro da motivo a imaginarlo. Yo soy, señora, el que leal te he sido. Vuelve a Palacio, que allí constante te daré alivio. No acepto aquesa merced, que en este confuso abismo, en dos balanzas iguales, viví yo con mi enemigo, y ahora que humilde me hallo, dará en lo alto conmigo. El mando, Carlos, no aceptas? No señora que no invicto fuera yo en subir al puesto, que es causa de estar rendido, Al mirarte de esa suerte infelizmente me aflijo, mas yo vuelvo por el monte, verde Atlante del Olimpo, a ver al Rey, que cazando penetra los pardos riscos, En este puesto vi a Carlos. Hacia esta parte le he visto, En esta yo le encontre. Todo soy un Basilisco, y un Lípara el pecho enciende. Qué es lo que te ha sucedido? No hallar a Carlos, traidor, falso, cruel, fementido. Pues, señor, hoy a tus plantas le podré. . A tus pies mismos hoy servirá de alcatifa. Tanto ese favor estimo, que no hallo premio bastante, según quedo agradecido. Mi palabra cumplire. Yo cumplire lo que digo. Estimo aquesa lealtad, queridos vasallos míos. De Ricardo con cuidado mandado, esta vez me sevo, y si pruebo lo que llevo, cumpliré con ser criado. Esta canastilla bella hoy le llevo a los pastores, más hermosa que las flores, más cándida que una estrella, Y si tiene la comida, será en tan hambrienta calma, dulce objecto de mi alma, y alimento de mi vida. Quito el paño, y muy devota veo una bota, que belleza! yo la tomo en esta empresa, y doy besos a la bota. Bebo con algún cuidado. . pues en ella está el consuelo, yo me siento, nunca al suelo hie llegado tan pesado. Aquí dos huevos están, dos platos, dos mil cebellas, dos cucharas, quince hollas, y mil hogazas de pan, Queso, escudilla, estropajos, asador, salchicha, sal, manteles, y un orinal, y quince cabezas de ajos. Encanto es este gentil, aquí hay alguna mamola, pues siendo una hogaza sola, con los ojos hago mil. Este huevo en estas pujas dejo, porque con desastres caminen los siete sastres a comerlo con agujas. Mucho ha que la bota dejo, pues ando con ella franco, yo te bebo, que eres blanco licor, aunque eres añejo. No sé qué es esto que empieza hoy el pecho a conjelar, y queriéndome abrasar. se me sube a la cabeza. Los ojos, en esta mengua, se me duermen, y a pedacos se están cayendo los brazos, teniendo gorda la lengua. Levántome; gran desuelo? mucho peso, feliz rato! sin duda algún garavato me tiene asido del suelo. Y tan ruidoso al mirarla aquesta bota se ofrece, que por bella que parece no me harto de besarla. . Aquí Tarugo ha de estar, pues no acaba de volver. Vuelvo otra vez a beber, no me harto de besar. Yo hago por levantarme, mas no puedo, estoy muy viejo, pero aqueste vino añejo, ha de poder ayudarme. . Solo yo podré ofrecerte favor, levanta, la mano me da. Soberbio, tirano, no acabo de conocerte, Yo si conozco tu exceso, villano, aleve, atrevido, Si tú aquí me has conocido, será por hombre de peso, Mas no me puedo tener, pesado soy en mi empleo, lleve el diablo lo que veo, solo a bulto puedo ver. Vete, que ya singular es, Tarugo, tu vivir. Por adónde tengo de ir? no me puedo menear. Un pie aquí, otro acullí, voy hecho ya zarabanda, la cabeza se me anda, no puedo tenerme en mí. . Oh cuán fementido nombre adquieres hoy denodado, perdiendo en aqueste estado todo el crédito de hombre! Ahora que el curso de oro en el globado hemisferio, por piélagos de zafir va surcando paralelos. Y ahora que el Sol radiante, rumbosa nave del cielo, recorre costas de estrellas entre diques de luceros, vengo a descansar un rato en este tapetes crespo penacho, hermosa alcatifa, verde alfombra, galán velo, ser divino, colcha amena, en cuyos carrillos bellos, siendo de esmeralda, el Sol le pega dotados besos. Qué bullicioso que corre ese métrico atroyuelo, siendo, a petición del Alba, de las flores instrumento. Un doral va examinando a su transparente seno. y el pico, pluma de oro, en las aguas va escribiendo. A los arrullos que hace me retiro, y me recuesto en esta parte, pues ya soy prisionero del sueño. Ahora que anda mi gente buscando a Carlos, me vengo a divertir la tristeza que de su prisión padezco. Oh qué bizarrá la rosa está en su celda, diciendo, si el clavel es mi Cupido, yo soy la amorosa Venus Allí un Cisne: mas qué miro! huyendo de Seila vengo, y en el Caribdís he dado, fuerte mal! terrible duelo? ahora sí, que está el Áspid entre flores encubierto. A traidor, aleve, ingrato, motirás, viven los cielos. Tente, tente, no me mates. Hablando me está entre sueños; muere, pues tanto me agravias. No te agravio, ni te ofendo. Ay de mí, qué es lo que escucho? vuelvo otro vez a mi centro; pero una palabra sola ha de ser bastante empeño para dejarle, y en fío, para que acabe mi intento? basta que a un Rey se le humille un traidor, si está durmiendo? No basta, que si valor en aquestos brazos tengo, para sustentar el mundo, para defender mi Reino, para confundir el mar, y dilatar ese Imperio, no es bien, no; que una palabra de aquel que me está ofendiendo me espante, muera el villano, mas qué digo? grave yerro! cuando un hombre con valor mató al que estaba durmiendo? Dejarle vino es error, vileza dejarle muerto, despertarle será en vano, quejarme yo, infeliz medio. Notable pena, ausentarme, matarle, será escarmiento; y en fin, que viva el traidor, será castigo más cierto, porque si le mato, acaba lo vil que está padeciendo; y si yo lo dejo vivo, cuando al traidor conocemos, no es poco castigo sepa que traidor está viviendo, pues que ya todos los nobles hoy como a tal le tenemos. Y así buscando a mi gente por el verde pavimento, vuelvo solo a darle aviso de que queda en este puesto. Rinde, caduco, atrevido, aquese pecho a mi aliento. Soy noble, aunque soy villano. Mas, cielos, a Carlos veo. Qué ruido es este? qué miro? rinde el fementido cuello, traidor, antes que este brazo te eche más allá del cielo, Quita, Ricardo? . Esormo que aunque estoy pesado, y viejo, tengo valor para echarle allá a la región del fuego. Ambos juntos me embestid, villanos, juntad plebeyos, y veréis que a los dos filos de aqueste valiente acero, escupiendo el alma todos! por las bocas de los pechos, en la sangre que arrojaréis, a un mismo tiempo os anego. Yo basto solo a matarte. Yo a matarte me prevengo. Pues de vosotros la muerte escrita en la espada tengo. Es valiente. . Es atrevido, Soy Aquiles. Pues yo Hector. Ríndete pastor infame. Mira que es gran sacrilejo matarme. . Muere atrevido. Señor, morirme no puedo. Aquí me has de dar la vida. Yo te la doy desde luego, con condición que me dejes vivir si quiera dos cuentos Eres un talmado vil, hombre de muy poco aliento. Aguarda, iré por la bota, que me suele dar esfuerzo. El alma te he de quitar. Digo, señor, que es bien hecho con condición que me dejes primero hacer testamento de un baul, y cuatro sillas, y unos garabatos viejos, oy una loga, y cuatro cubos, y dos sartas de pimientos, y un borriquillo tragón, en no llagado; y ciego. Muere traidor. No me mantes, que yo te mando un mortero? tobos amlala obusicuelo Es muralla mi valor, A tu lado estoy. . El cielo, amigo; tr ha deparado Eso es rendirte más presto, pues no te he muerto basta ahora, pontener tan poco aliento, Yo todo lo echo en reñir, por no echar en balde el tiempo. A dónde estáis peleando, que ni os veo, ni os encuentro? Muere tú, daca la vida, déjola si traes dinero, toma este palo, allá vas, aquí riño; allí peleo, no huigas, a dónde vas? votó a tal que no te neo, sbiy al abal lamup Por esta parte escuché de los aceros el eco. Y las brillantes espadas por esta dieron reslejos. Hacia aquí escuche el rumor de los impetus soberbios: Como villano; atrevido, traidor, infausto, proterbo, al amago de mi brazo no no te quedas Mongibelo? A tus pies ese bastón, que es debil defensa, ofrezco, y advierte que soy villano, por el traje en que me veo, traidor, solo en tu opinión, leal para con tu Reino. Y así en tan mísera calma, cuando tan sin mi padezco, villano, leal, y traidor, habitan en un sujeto. Y yo también, gran señor, estoy rendido en el suelo, Caso fatal! Lande esquivo! Carlos a una torre preso se retire, y con Ritardo, y Tarugo haced lo mismo, Es muy justo. Está muy bien. A tu mandado obedezco, Aquesta vez en la torre he de ser segunda Ero, si antes el Roy con su cara no me hace torra de huevos. Señor, antes que me afrentes, solo que me oigas te ruego, para que en esta partida a la cárcel con aliento vaya, si puede tener quien va a la cárcel consuelo. Di tu pesar, que ya escucho, Grande pena! Gran tormento! Hado esquivo? Infeliz suerte. Por cirato que está molesto. Ley es quitarle la vida. Dios me saque de este empeño. Si salgo bien esta vez de este encanto; o este enredo un Tarúguito de cera a mí san Blas le prometo. Don Carlos soy de Toledo, de naturaleza monstruo, tan hijo en fin de mis obras, que no piden menos hombros para sustentarse, que la dirección de dos Polos, En Sevilla nací, ilustre, y bien poblado Coloso, altiva cumbre Andaluz, érguido peñasco bronco, Grave torreón de plata; rico monumento de oro, bruñido adorno del mundo, y primer timbre del globo. A quien en roscas de plata le besa muy caudaloso la falda el líquido Betís, mo slo y no la goza canoro, porque culebra de plata circunda su promontorio. Apenas algunos lustros dio de años diez, y ocho el tiempo, que con la pluma de las horas, prodigioso me señaló por la boca un mal dilatado bozo, cuando en ondas de cristal sufri viblencias del Noto, chotando rayos de armiño en máritimos escollos. Sondé población de peces, y contra el alfanje corbo, el blanco acero Español esgrimi domerle heroico de las tremolantes Lunas los turbantes más famosos, Y una vez en la campaña de aquese can espumoso, en un ristre oí una voz que dijo: perez can todos los Españolos, y el Rey que los Impera brioso. Y así que contra ti oí este émulo, este oprobio, aborde a la nao, y luego llegó hancía mí el cauteloso Turco, y con altivez grande le tronché el cuello de tmiodo, que rasgando la cabeza del agua el cándido rostro, pensando estar con el cuerpo unido su vital tronco, allá en el centro del mar murmuraba de nosotros. Rendí al Turco, y con victoria volví, señor; a tus ojos, y después por tu mandado a Tangermetidocorro, a pesar de mil infantes que le oprimen en contorno, Y aunque tímida tu gente, por ver su soberbio trono, recela embestirle: yo, en un nacarado potro le animosa tiempo que el bruto tronchaba eslabones corbos, Brilla exalado matiz el caballo, y muy brioso, cuando dorre luce nube, de quien son en varios modos las olines tocio del Alba, el cuerpo plubia de oro, y las blancas herradarras sonlespejos de su globo. Paseo la oampaña, y luego dentro el bastimento todo, el enemigo nos siente, y adelantándose un Moré, hiere en pedaóo de nieve, del Boreas cándido aborto. Cuya piel en maridajes trae el bruto; y en su adorno, parecen muchas, y son ojos que lleva de todos, si acaso tasea, y corriendo todo va lleno de ojos, Llégase a mí yo le envisto, desnuda el alfanje corvo, luce mi espada, la aljuba pone bien, empuña el pomo, embraza la adarga, y luego encasca el turbante heroico, cuando yo al morrión de acero la vicera quito loco, y llamándole me enviste, y porque no me dé enojo, tan de improviso le quito la cabeza de los hombros, que sin ella me enbistió a caballo, muerto, y solo. Déjele rendido, y luego di la vuelta victorioso por Francia, y aquel Castillo de Saizas, o aquel escollo de peñas, pira del mundo, a aquel capitel triunfoso a aquel escalón del cielo, que atalaya del Sol bronco divide dos Monarquías, sirviendo al cielo de estorbo, libre de un cerco, que altivo ciñe a su calzado foso, donde fue tanta la lluvia de agua, y nieve, que ya todos los bastimentos perdidos, sin poder hallar socorro, los soldados muy hambrientos, unos se comen a otros Pase este ahogo, y después mandaste que muy gustoso fuese a Mantua, obedecí, y a tu gran precepto pronto truje a tu esposa, ay de mí; con cuanta pena lo lloro! Y luego porque te dicen un dicho, que no es notorio. mandas, señor, que me maten, sin atender en mi abono: que a aquel que está en la privanza, quisiera tú vulgo todo matarle, por heredar el estado poderoso Y mal puedo yo en tal calma, cuando a servirte me pongo, agradarte, sin que yo me ponga muy mal con todos, o con todos bien, sin que esté mal contigo solo. Pero sientiendes que yo aqueste traje me pongo por excusar el castigo que me dices, presuroso ya me le quito, aquí está. hoy a tus plantas le arrojo, y dame la muerte, que es el premio más poderoso, que suele dar unagran Rey al vasallo que es heroico, Olvida las veces que trémole tu color rojo, tendí el acero brillante, la espada esgrimi animoso, la rodela embrave ufano, contarminé promontorios, derribe lunas de bronce, abatiendo belicoso tanto, Turco, que si cuenta se hiciera de a los que heroico les he quitado las vidas que me sentían de estorbo, saliendo a veinte por hora, se toca en lo numeroso, y a quince mil por semana ajustan el resto todo. En fin, señor, a tus plantas estoy, mísero pospongo, victorias, hechos, aplausos, estragos, lástima, enojos, penas, desuelos, cuidados, trastezas, crueldad, hogos, obras, alabanzas, muertes, calamidad, y despojos. Suspenso ha quedado el Rey. Suspenso el Rey ha quedado. . Lo dicho me da cuidado. . Amparar lo dicho es ley. . En este mísero hado presos habéis de quedar, que yo os prometo mirar la justicia con cuidado. Mi labio a tus pies inclino. Rendido a tus pies estoy. Dime, Rey, si preso voy, comete carne, y tocino? Quita, no seas importuno. Su prisión me ha de acabar. Venid conmigo. . Lograr será este lance oportuno. Con eso más me levantas. . Hoy me voy a las prisiones, a Dios dueñas, y soplones, cueros, nabos, nueces, plantas, ya Tarugo, y su alegría se vuelve en sarampión, rezad por su devoción, Senado, un Ave María. Y meditad, sin enojos, en estos míseros hados, que va a morir a bocados de chinches, y de piojos. . Humanado el Rey se fue. El Rey humanado está. Inclinado a Carlos va. Cierto el amparo se ve: Pues si vuelve a la privanza. Pues si la privanza hereda. Frustrado tu intento queda. A manos de tu esperanza. Por lo cual en trance fuerte. Por lo cual siendo homicida. A Carlos quito la vida. Al Rey le quiero dar muerte, Y en tan terrible sentir. Y en este esquivo pesar. Mi espada le ha de matar. Con veneno ha de morir. Silencio. . Aguarda. p Espera. Qué me quieres? Qué me dices? Que en su muerte te eternices, Qué Carlos en prisión muera. o P
JORNADA TERCERA
jornada tercera Que al Rey a hablarle fuiste? Sí, pero no se logró mi intento, . Pues como no libre a Carlos le pediste? Porque llegándole a hablar, el Rey en su amor violento, siempre detiene mi intento, sin dejarlo ejecutar. Y como el vendado Dios, con Carlos, y yo, en tal calma ha hecho tan sola un alma, aunque somos cuerpos dos, por más que yo me concluya, para estarle al Rey hablando, Carlos me está refrenando, por lo que tengo de suya. Y así en modo satisfecho, yo no le tengo de hablar, hasta tanto que faltar pueda Carlos de mi pecho. Y como la vida en calma tengo, y el alma está en él, si pierdo a Carlos cruel, pierdo la vida, y el alma. Que en fin preso le maltrata? El Rey ya preso le tiene. Sin duda aqueso conviene. Es mi estrella muy ingrata, Pues cantando en esta empresa. Floro, Lucindo, y Fíneo, aliviarán con Orfeo el golfo de tu tristeza. Ay amor, y quen injusto me tratas! . Deja tu error, Como no sea de amor, cantad lo que os diere gusto. Tan bien estoy con el mal, después que perdí mi bien, que el mal me parece bien, y el bien me parece mal. Decís bien que sola yo me causo mayor recelo, yo a mí me niego el consuelo, y yo en fin, porque otra no es causa de mi desuelo, Yo me causo infeliz suerte, yo de mí soy lo fatal; yo de mí soy lo mortal, tan bien estoy con la muerte, Quien pretende un imposible, de si siempre está muriendo, pues solo se halla viviendo aquello que hace posible mientras lo está concediendo. Ser cierto lo conocí en las penas que hoy se ven en mí, y así muerte ven, que nunca me hallo en mí. La voluntad siempre ofrece bueno el manifiesto error, y ansí siendo lo peor, el ingenio lo apetece, juzgando que es lo mejor. Quise bien lo que enajena en las penas que hoy se ven, ser bien, y ya con desdén, tan bien estoy con la pena, Y trocándose el decoro. donde tan ciega perezco. no se que es lo que padezco, que aborrecida yo adoro, y yo adorada aborrezco. Mas como no tengo en quien medite mi mal mortal en lance esquivo, y fatal, el mal me parece bien, No cantéis que me maltrata mas aqueste vivo ardor. Quién canta espanta el dolor, y quien siente lo dilata. Antes en esta porfía, sin poder yo descansar, recibo mayor pesar, con que me den alegría. Que no hay mayor padecer para quien está sintiendo, que ver le están ofreciendo lo que no puede tener. Pues di que ya ocasionó placer lo músico en ti. Porque he de decir que sí; diciendo el pecho que no? Porque si en aquella empresa que estás alegre aprendes, podrá ser mientras lo entiendes que se alivie tu tristeza, Todo me está confundiendo; Con vivir todo se acaba. Mi amor tu alegría alaba. Morir, es vivir sintiendo, Yo voy a pensar sin ley en esta grave pasión. Y yo a sentir la ocasión de estar tan ingrato el Rey. No sé que temo al firmas hoy de Carlos la sentencia, pues el darle yo la muerte, me quito mi vida misma. Válgame el cielo! si acaso el pensamiento se hyerra? más es engaño, y quien duda que la lealtad de don César, contra quien no me agraviara, había de hacer prueba? Yo firmo que es ilusión que ha fabricado la ides; pero no, téngase el rasgo, miente mil veces la letra, que en caracteres de tinta; refiere, don Carlos muera, Mas qué digo? no es traidor? traidores, cielos perezca, que es bien el castigo halle al que con poca vergüenza, mancha con infame yerro el paño de su nobleza. Pero, pluma, a dónde vas? adónde ciega te elevas? pues con ese a quien ofendo me encargas hoy la conciencia? Y si la muerte le das, de su vida has de dar cuenta, cuando de darla de mí el alma asustada tiembla. Ay cielos grave desuelo! pero haga el sueño treguas, mientras el discurso triste a mayor acuerdo apela. Animo; pasos cobardes, no vuestro intento perezca; mas qué miro? aquí está el Rey, ya el veneno no aprovecha, pues puedo yo con la daga surtir mi venganza fiera. Por estas salas gustoso vengo a ver que el Rey intenta hacer con Carlos; qué es esto? durmiendo está. Muera, muera, que no es bien que a imaginar me ponga yo en esta empresa, Dónde vas? . Aparta Tente. Quita, . Es en vano. Qué intentas, cuando al Rey le doy la muerte que tenemos ya propuesta? Pues no es ocasión ahora de ese duelo en que te empeñas. Te engañas, pues está solo todo el cuarto, . Aquí lo hyerras, si ambos nos hallamos, pues, descubriéndose tu idea, no me das lugaa de que mate a don Carlos, . Perezca el Rey. . No, Larga la daga. Suelta tú. . Infame, suelta. Crisaldo me mata. . En sueños casi te habla su inocencia. Como a mí me has insistido, y ahora te sales fuera? No hay ocasión, . Ay de mí, que su acero me atraviesa, Pesia mi rabia, . Detente Suelta el acero. . Es cautela. Tú lo defiendes? . Tú al Rey? Muera el Rey. El Rey no muera, Qué es esto? . Notable lance! Ya me ha muerto su presencia. Una daga está en el suelo, y ambos la color depuesta tienen, terrible ocasión! disimular hoy me es fuerza; Crisaldo, César. . Señor. Decid que voces son estas. Yo que al entrar a buscarte, la daga en la cinta puesta se me cayó, sin saber de qué suerte; grande afrenta! Así es verdad, pues aldlance llegue yo: fuerte cautela! p Está bien, más ocasión pronunció la aleve lengua, pues entre sueños oí a un tiempo muera, y no muera. Quién de los dos hoy me agravia? quién de los dos hoy me afrenta? pues es cierto me dan muerte, habiendo opinión opuesta. Pero yo soñando estaba, que con rabia muy proterba cruel Crisaldo me mataba; grave otror, callar me es fuerza, porque estás cosas el tiempo solamente las remedia. Todo soy un Basilisco. Todo soy un vivo Etna Id, que me quiero vestir. Obedesco a vuestra Alteza. . Lay es en mí el daros gusto, y también que os obedezca. . Oh qué infelize que vive Rey que con traidores reina, pues si os mata, levanta bandos dentro de su tierra, y si viven, tieno siempre vasallos que el Reino alteran! que no hay peor enemigo que aquel que come a la mesa Ya, señor, te obedecí. Ya cumplí con la obediencia, Ahora si que yo puedo tomar venganza, si en esta esfera logra el veneno su natural, pues ya hecha la malicia, en esta agua, que es contagiosa cautela, en lavándose las manos, hallará su muerte en ella. No sé que el alma ha sentido, que asustada esta vez tiembla. Grave error será matarle. Feliz soy si el pecho acierta. Nueva Babilonia en mí hoy el pensamiento engendra. Confusión es cuanto veo. Cuanto miro me atormenta. Al dar un paso el discurso todo el aliento refrena, Al imaginarlo muero. Mi venganza me despeña, Pero qué temo? no soy Rey yo? yo no soy excelsa persona, a quien todo el mundo lustrosamente venera? pues qué dudo? qué recelo? de que el alma titubea? yo llego, mas ay de mí. Todo mi ser desespera: Señor, ahora, después, el alma, el agua, la lengua. Qué teméis? de qué tembláis? qué es aqueso? qué os altera? A mi nada: pero cuando. Su mismo engaño le afrenta: Aquí hay alguna maldad, aquí algún pesar se encierra, mitad, Crisaldo, que yo e soy Rey, y en aquesta mengua, cualquier Rey cuando se enoja muchos traidores deguerla, Atended que soy muy bueno en buena correspondencia, y que hay verdugo en mi Reino, y en vuestros hombros cabeza. Volved, volved con el agua, y tened más advertencia en que para ser traidor tenéis muy poca vergüenza, Un yerro tras otro yerro tiene poco de Minerva: y cuando contra mi alguno quiere elevarse en su idea, si es leal, temo algún rato, y si es traidor, aunque sea un mundor con ellos doy ejemplo a toda mi tierra; y aqueste papel que firmo con Crisaldo llevad, César, y allá en la torre podréis en llegando abrir su hema, que yo sabré aquesta noche la intención que en Carlos reina. Toda mi vida es encanto. Haré, señor, lo que ordenas. No perdáis punto, y haced que después Crisaldo lea sus renglones. Soy de mármol, Mi fe en servirte se emplea. Y porque tarde no hagáis, esto que mi ser desea, volved la ropa, que yo me vestiré donde tenga contra un traidor que me agravia, un noble que me defienda. A obedecerte me allano. Basta ya fortuna adversa. Pasad adelante, que vos no tenéis suficiencia para guardar las espaldas de un Rey que tan justo reina. Mas no os culpo, que si ya sabéis sustentar la afrenta cara a cara, en este lance la obligación no cumplierais de ser traidor, si prudente a lo leal teniendo cuenta, cuando yo estuviera ausente, alguna lealtad tuvierais. Señor, yo tengo lealtad, y también tengo nobleza para. . Callad, que palabras las sabréis tener muy buenas, pero obras, es en vos haberlas yerro de cuenta. El Rey cruel se ha mostrado. Airado el Rey se de muestra. Mi intento no ha de acabarse. Mi intención se queda entera. No en balde el alma temió. No en balde temió mi ides, No en balde receló el pecho. Pero en el mar que me anega. Pero en la intención que vive. Pero en lo que el pecho engendra El tiempo será maestro. Todo el tiempo lo demuestra, El tiempo me vengará, y solo viva quien venza. 1 p Ya la noche en lo etéreo tenebrosa, plateando pimpollos rosa a rosa, en holocaustos graves, encomios trina de nocturnas aves, siendo el silguero en suma soñoliento galán, ramo de pluma, que en un árbol se mueve, y al reírse del Alba néctar bebe, mientras yo en triste calma siento la esclavitud, que siente el alma, Ya Cintis fluctuante es panesa que al cielo le es turbante, y en acentos guerreros, ocultando el Olimpo de luceros, descubre con decoro clavazón de zafir en tumba de oro, pareciendo eminente errante clima en lámina luciente, mientras yo en triste calma siento la esclavitud que siente el alma. Salga mi pena al labio, publicando el enojo, y el agravio, Salga mi sentimiento, y en la voz exagere su tormento, Publique se el dolor, y muera el ser a manos del rigor. Poblíquese mi ofensa, y perezca mi pecho en la defensa, Muera la alegría, y acabe mi placer en la osadía. Perezca yo deshecho, y quede la lealtad dentro del pecho. Perezca yo rendido, y quede mi memoria en el olvido. Pene mi pensamiento, y de todo el lugar al sentimiento. Mientras yo en triste calma siento la esclavitud que siente el alma. El sufrir ocasión, siendo importuna. Ocultar el vaivan de la fortuna. Tener valor, y no mostrar desmayo. Ser de bronce, de peña, fuego, y rayo. A Se ha de mostrar. Hoy ha de lucirse. En sufrir el rigor. Eo no rendirse. Al golpe. . Al dolor. Tormento. . Espanto, Dcasión. Arrogancia. Ser. Y llanto, Mientras yo en triste calma siento la esclavitud que siente el alma. Tomen ejemplo de mí cuantos hubieren nacido. Qué tienes? qué ha sucedido? No calles, acaba, di. Tengo tiña, y sarampión, tengo sarna, y conezones, lepra, granos, sabañones, y me ha dado torozon, Y acabando de decir mi mal, en acción fatal, es hoy, señores, mi mal, no haber podido dormir de mosquitos infinitos, que me han estado labrando, y a un hombre que están picando, no duerme, si son mosquitos. Ese es golfo de cuidado. El tiempo dará bonanza. Dónde tendrá la esperanza un hombre tan desdichado, que en desuelada ocasión se acostó de tal manera en un colchón, que allí era más mortaja que colchón? Y esto al instante concuerda sin puntos, ni pataratas con lo dicho, pues las ratas me dieron trato de cuerda. Con que sin poder hallar remedio en aquestas quejas, seis juntas por las orejas me llevaban a enterrar, Las manos ya con cuidado me han comido, y su alboroto iba me hizo allí mantroto, y también desorejado, Con que en tan soberbia acción mordían con tal cuidado, que una chinche de un bocado me llevó todo un pulmón. n Habiendo ya sin recato pulga de tal hermosura, que su vital estatura era mayor que un zapato, Piojo como cebolla, rezno como taburete, rata mayor que un bufete, y liendre como una holla, Aquí, Crisaldo, ha de ser donde se cumpla el mandado, y donde en terrible estado este papel se ha de leer, y así solos nos dejad, Algún gran daño se espera, . Ya mi aliento desespera de gozar su libertad, . Si en este estado notorio no me auego, ni perezco, un largo Credo os ofrezco, Ánimas de Purgatorio. . César, siguiendo he venido tu desiguie, satisfecho, pues sabes que en lo que he hecho he sido de ti insistido. Tú en fin no has de permitir quede preso en este azar, o si no, has de perdonar, que yo te he de descubrir. Y así en tan terrible empresa, cuando yo te veo culpado, con más favorable estado me guardará tu cabeza. Ah sido mi pensamiento aquí traerte a parar, juzgando que este lugar da ocasión a nuestro intento, Y así, sin leer el papel, otra vez le vuelvo al pecho, para que estés satisfecho contigo no soy cruel. Disponga ahora tu suerte, pues tanto sabe obligar. A Carlos quise matar. Al Rey le quise dar muerte. Y mi intención siempre viute Y fue infeliz la ocasión. Y viviendo mi intención, Y mi fe que se apercibe. Para quererle matar, Para darte a ti favor. Se ha de arrestar con valor. Constante te ha de ayudar. Y si en tan fuerte partida. Y si en este lance fuerte, La espalda al darle la muerte, Cuando le quites la vida. Me guardas. . Te ocultas hoy Te tealzaré en lo que puedo, que yo a obedecerte quedo. Pues solo a servirte voy. Quién eres sombra, Jusión, asombro, espanto, portento, que de esa suerte me traes desde mí mismo aposento hasta este sitio? qué quieres? acaba, que en este empeño juzgo que eres mi ventura, pues conocerte no puedo. Yo soy un hombre que pude, francueando los porteros, llegar a hablarte, Ignoro. que es aquesto que estoy viendo. Proseguid, que aquesa idea de ningún modo penetro. En fin sabiendo que el Rey pretende muy justiciero acabarte débil rosa a las soberbias del Euro, me antepuse cuidadoso a darte favor con tiempo, que soy tu amigo, y aquien duda que aquesto nace del serlo? Hoy tienes la libertad, y si la dudas primero, podrá ser que cuando quieras valerte de los remedios, ni yo pueda darte alivio, ni tu hallar alimento, Estimo tantos favores como me haces, y en premio de mi buena voluntad, que te descubras te ruego. Aqueso es salir del caso, y no responder atento a todo lo que te he dicho. Es que soy noble, y no puedo aceptar la libertad, si la he de tener huyendo. De otra manera no puedes recibirla, porque el mismo Rey, ya sin otra atención, y poco sabio, y discreto, quiere con este castigo darse a temer en su Reino. No prosigas, cierra el labio, ya aquese favor no acepto, que quien dice mal del Rey, tiene muy poco de cuerdo. Y advierte en aqueste estado, que Rey que castiga, es bueno, y nunca por castigar, perdió el Rey de su derecho. Juzgo habláis apasionado, y aunque pudiera el silencio ser muda lengua del alma, os respondo en este empeño. Sois desleal? Atendedme, y mirad que aquí os prometo mi palabra, y como tal creedme siendo caballero, que no lo soy, y si yo la traición hubiera hecho, por el estado en que estoy, os satisfaciera luego. Si el Rey os mata, es sin culpa? Que muero sin culpa es cierto. Pues Rey que a un justo castiga, que puede tener de bueno? En cumplir con los papeles de un informe manifesto, de su motivo no pone el Rey delito sangriento, si no el clima que me infunde fábrica ya sus efectos. . Grande valor ha mostrado. Asombro es esto que veo. Ilusión es lo que miro, Mirad que por los cabellos tenéis la ocasión, tomadla Obedeceros no puedo, mas quiero; señor, que aude mi cabeza por el suelo, pidiendo como justicia otra vez la unión del cuerpo, que no que publique el mundo que Carlos fue tan perverso, que del castigo del Rey faltó, y es indicio cierto de que se juzga culpado el que huye estando preso. Si acaso me ha conocido? Encanto, cielos, es esto. He de ver en lo que para: Carlos andará muy necio, si sabiendo quien yo soy índica el conocimiento. Pues sabéis qué he de morir. y también que no es incierto, una merced os suplico me concedáis. . La prometo, como yo pueda hacerla, y sea en provecho vuestro. Poréis hacerla, y también es, señor, en mi provecho, pues ver el rostro a un amigo, que tan gran fineza debo; me servirá en este trance de no pequeño alimento. En eso no hay que hablar, que obedeceros no puedo. Pues no tomo libertad a costa de tanto precio. Qué os hace dar cuatro pasos que os dan la vida? . Lo mismo que por fácil muchas veces suele dañar el remedio. Hoy libre habéis de quedar. No puedo yo obedeceros, Vive Dios, que si porfía, los ha de matar mi acero. Ya no tenéis que dudar, todo el castillo está abierto. Queda ahora la intención que ha fabricado mi pecho. Qué es esto César? tu oculto? qué quieres? Terrible empeño! No más que darte la muerte, que ha días que lo deseo. Pues dime; en que te he ofendido? En estar mandando el Reino, que ha sido causa bastante para que en este desuelo, en ese estado que tienes hoy mi ambición te haya puesto. No prosigáis, que yo impido vuestro furor, deteneos. Pues por eso aquesta espada cortará tu infame cuello, Al ruido de las espadas he acudido, qué es aquesto? a tu lado estoy. Crisaldo; apacigua aqueste incendio. Antes yo vengo a matarte, y a darle a César esfuerzo. Yo a defenderle la vida. Echo a rodar por el suelo este bufete, y ya todos refrenarán su ardimiento. aldo Dónde estás, aleve, ingrato? Morirás, viven los cielos, La puerta no hallo. Prodigio es este o encantamento. Traigan luces, que la torre se alborota por de dentro, que Carlos de la prisión está limando los hierros. Mientes como gran traidor. Dónde estás que no te encuentro? Ilusión es lo que miro: Yo soy un vivo esqueleto. A señores, no parecen figuras de paramento? Muera el traidor. Hoy perezca. Eso no, que lo desiendo Aunque lo defienda el Rey, ha de morir, vive el cielo. Y tanto ha sido el rencor que le he tenido, y le tengo, que si el Rey lo defendiera, diera la muerte al Rey mismo. Y si César no acudiera con el acero a hacerlo, yo a cuantos lo defendieran castigara. Estad atentos a lo que decís? Lo dicho certificara mi acero. Lo que digo con la espada sustentaré cuerpo a cuerpo. Pues reñid, que en este lan quiero ver aquese aliento, matando primer que lo defiende, y al reo. Señor, lo dicho no puede; cortado estoy. . Es gran yerro hacer, ahora, mas cuando. Señores, mucho de invierno tiene el Rey, pues que tiritan los hombreacon solo el verlo, selana En la torre es el ruido. En la torre es el estruendo, Oh Rey, esposo, señor. Carlos, amante, mi dueño. Solo con obras aquí pretendo satisfaceros. Carlos, llegad a mis brazos, que sois ya Duque en mi Reino, y vos, Rieardo, sois Conde: y a Tarugo den de frudo dos mil escudos, con que César, y Crisaldo presos quedarán. De esos juanetes, dame hoy el más reverendo, y verás como de amor te los masco, y te los beso, saliendo cada juanete a beso ciento por ciento. Rendido a tus pies estoy. Hoy a tus plantas me ofrezco, Y porqué Florinda siempre tuvo amor con noble aliento a Carlos, le dé la mano: y aunque la quiso sabiando yo la estimana, ya en mí vigor perdieron los celos; que no hago yo de estas cosas caudal, cuando en este empeño no hay culpa donde hay amor: y cuando a la Reina aprecio como a mi dueño, y señora. Señor, en ello merezco. Con esto logro mi dicha. Echó la fortuna el resto. Una merced hoy te pido, Decid, que yo la concedo, Que los dé tu Alteza luego por libres. . Y también yo, o Rey, te pido lo mismo. No es bien que cuando un delito está ya tan manifiesto, se quede sin castigar, y porque sirvan de ejemplo, desterrados esta vez han de salir de mis Reinos, y dentro de doce años se ha de cumplir el destierro: y aquesto ha de ser. Humilde, gran señor, tus plantas beso. Hoy por tu esclavo me rindo, Dadme, César, aquel pliego que trujisteis con Crisaldo. Gran señor, aquí le tengo. En el venía su sentencia; pero no es lugar, ni tiempo, pues por respeto de Carlos tienen vida. Aquí discreto Senado pide el Poeta perdón por tan gravas hierros,
