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Texto digital de No hay contra un padre razón

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Francisco de Leiva Ramírez de Arellano Segura
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Comedia
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de No hay contra un padre razón. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/no-hay-contra-un-padre-razon.

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NO HAY CONTRA UN PADRE RAZÓN

JORNADA PRIMERA

o Por aquí viene: en el cuarto de Rodulfo nos entremos hasta que pase . Perder me hiciera el juicio a tenerlo, ver que siendo Polidoro tú, de tu padre heredero, como enemigo te trate con tal aborrecimiento, que huyas de que te vea. Harto Garibay lo siento; pero es fuerza de los hados. Los hados son unos cueros, si estas borracheras hacen mas por Dios que entra aca dentro con Rodulfo, que ha llegado. Aquí ocultarnos podemos: entra. . Entro; pues los hados hacen también escondernos. Idos todos, que aquí solo, con Rodulfo quedar quiero El Rey con Rodulso a solas en su cuarto? qué será estol Misterioso viene el Rey. Esto ha de ser, vive el Cielo. pierra Roo Qué querrá el Re ya la cierro. en mi Padre Qué podrá que a Rodulso? El tomance, eso nos lo dirás pues es fuerza lo cante aquí. Esta lme atanto Mira si lo dije. . Ahora, Rodulio, idme respondiendo a lo que os diga. . Mi oído (ia? pendiente está de tu acento. Soy vuestro Rey? . Quién lo igno. Puedo mandaros? Es cierto. Y debéis obedecerme? Como a soberano dueño. Qué me debéis? . Todo el ser. Sois mi amigo? . Esclavo vuestro. Y qué haréis por mí? . Daré, la vida, y honor, que tengo. Qué será esta prevención? No será ello nada bueno. Confuso y dudoso estoy donde irán tantos misterios . Pues en fe de la lealtad, cariño, y amor, que os debo, escuchad con atención. Con toda el alma os atiendo, El revienta por decirlo, y yo rabio por saberlo. No sé que me dice el alma, que la escucho, y no la entiendo. Por concierto cruel del Rey Húreo mi Padre, celebré triste Himeneo con Ariadna Infanta de Suecia. que a ser Reina conmigo pasó a Grecia. Triste Himeneo dije, y cruel concierto, y como lo fue todo, así os lo advierto Desde mi edad pueril, en que el aliento, empezaba a explicarse en el acento, y con tiernos, y tímidos orgullos sentía ya de Venus los arrullos: edad, donde el amor en blanda cera su violencia primera imprime, y de su imperio por victoria, carácteres escribe en la memoria, con tan duro buril, señal tan fuerte, que aún borrarse no dejan de la muerte en fin, despues que el alma halló resquicio, por donde éntrase a la elección el juicio; Mitilene mi prima, hermoso empleo, fue en quien pude saber había deseo; y del gozo de verla, y la alegría, pude también saber, que amor había: reduciendo a una acción así mi estrella tener razón mirarla, y el quererla. Mereció mi desvelo rrecíprocos afectos de su cielo; que una edad, una sangre, un mismo trato soborno es hechicero del recato. Creció amor mucho en el pueril cariño, que es muy gigante amor, que nace niño. Animábanos solo un movimiento: dos vidas gobernó solo un aliento: siendo en tan dulce calma de dos metales fabricada una alma. Mi padre en este tiempo (cruel memoria!) la gloria perturbó de aquesta gloria; pues del poder usando, y la violencia, sin que pudiese en mi haber resistencia, y sin que medio alguno aprovechase, con Ariadna hizo me casase: dejando en Mitilene, dueño mío, con vida la congoja, muerto el brío; y en mi duro tormento, disunto el gusto, y vivo el sentimiento. De esta infelice unión, que triste lloro, ese mozo nació, ese Polidoro, a todo mi despecho, que también sin amor se halaga el lecho. Pero volver atrás aquí reparo, porque el suceso lo entendáis más claro. Mis bodas celebradas, de Mitilene, y de mi amor lloradas, fue tanto el sentimiento, que los dos; pero aquí callar intento, que es, de tal pena agravio fiarla a la retórica del labio: pues dos almas en dulce lazo unidas, mirarse a cruel imperio divididas, dolor tan tierno es, que desairallo fuera decillo, para no explicarlo. Mitilene mi prima, (oh cuánto esta memoria me lastama!) celosa, despechada, ofendida, y airada, para desahogar su sentimiento, culpándome de falso, desatento, traidor, infiel, ingrato, por las leyes rompiendo del recato, (porque despechan mucho amor, y celo) una noche, que el Cielo el manto azul de luces matizado trocó en negro capuz desmarañado, librea, que ha vestido, para embozar los hurtos de Cupido; a su cuarto me llama; no su fortuna, no; culpé la dama, que al rielgo se permite; que aunque honor, y valor le facilite la resistencia, con que se asegura, puede más la ocasión, que la cordura. Y cuando de iras, y de enojo armada muro de bronce se examina airada, todo el rigor, y toda la entereza, suele a veces parar en más terneza. Así fue en Mitilene, pues que, cuando ofendida me previene todas sus quejas para castigarme con rigor, con crueldad; al escucharme, la pena dura; el tierno sentimiento, viendo mi ahogo, viendo mi tormento, y el llanto de mis ojos, en lástimas pararon sus enojos: que es en fin amor niño, y se deja engañar con el cariño. Compasiva ella pues, yo enamorado ella muy tierna, yo muy porfiado, llorando yo, ella atenta al llanto mío: los dos sin albedrío, medianera la noche, solo el cuarto: ya con esto, Rodulfo, os digo harto: pues sabéis cuanto logra la osadía, soledad, noche, amor, llanto, y porfía. Procedió de esta noche (oh dura estrella!) el que naciese de mi prima bella mi hijo Balarte, tan de mi querido, como fue Polidoro aborrecido; pues heredados en los dos se mira en aquel el amor, en este ira, Dispongo, que una Aldea oculto albergue de Balarte sea, hasta que el Cielo hiciese, que mejor su fortuna hacer pudiese. Mi padre pues, y mi enemiga esposa rindieron a la parca rigurosa la vida, y con su muerte mi prima, y yo logramos feliz suerte; y de el amor los esperados plazos lograron prisión dulce en tiernos lazos; pues felice Himeneo posesión hizo lo que fue deseo. Casámonos en fin (dulces memorias) y renacieron las difuntas glorias. Traje a Balarte, Infante le miraron, y en las dichas las penas empezaron; pues desde aquel instante, el odio, que ponzoña penetrante la enemiga Ariadna aborrecida para mi pecho fue: ya fenecida esta pasión contra ella con su muerte, en Polidoro entera se convierte. Pues cruel, vengativo, torpe, y ciego, tanto a irritarme llegó contra él, cuando por fuerza del destino mi preciso heredero le examinó, siendo hijo de una fiera, una enemiga, y que a dejar me obliga a mi Balarte a mi querido hijo, (con que pena me aflijo!) sin Reino, y sin poder (enojo grave!) que de solo pensarlo (antes acabe mi vida, que lo vea ejecutado) (dos tanta ira, tal crueldad en mí ha engendra que solo me divierte en mi dolor el desear su muerte; sin tener vida, acción, al movimiento, que todo no lo emplee en este intento: y en aquesta batalla, esta porfía me halla la noche, y me despierta el día. Balarte ha de reinar, este es empeño de toda una alma, que ofrecí a mi dueño, a Mitilene bella, que flor de el campo fue, del Cielo Estrella. De Grecia pues, y de uno, y otro Polo ha de ser dueño, pues merece solo mi amor, mi afecto, toda mi terneza; y Polidoro solo mi fiereza, mi crueldad, y mi odio ha merecido, por hijo de quien tanto he aborrecido. En fin, sea crueldad, rigor, despecho, la ejecución la concibió ya el pecho: culpa sea, sea error, sea imprudencia, sea ira, violencia, temeridad, ingratitud, agravio, pues mi deseo ya ha salido al labio; y pues no hay otro medio, en lo que lloro, resuelto estoy que muera Polidoro. Válganme todos los Dioses, Válganme todos los Cielos, Válganme todos los Diablos. Muda estatua soy de hielo. . Sin voz, sin vida he quedado. Señores, quién oye esto? Oh Rey tirano! . Oh cruel Padre! Oh padrasto sondo en suegro. Rodulfo, en vuestro semblante, que os ha perturbado veo. Tu resolución, Señor, tan extraña es. . Ya lo advierto. Tan desigual. . No lo dudo. Tan no oída. . Os lo confieso Tan cruel. . No os contradigo Tan tirana. . Os lo concedo. Tan contra el Cielo divino. Eso solamente os niego. Que no es contra el Cielo? . No, pues, para poder hacerlo; el oraculo de Marte he consultado, y su acento, dándome respuesta, dijo, muera Polidoro. . Cielos qué escucho? Marte lo dijo? ay de mí! Pues qué tenemos? dile, que consulte a Marta, que es piadosa, y no dirá eso. Marte es sangrienta Deidad, consulta, señor, a Venus. Pues busco, lo riguroso, y he de consultar lo tierno? Pues otros Dioses consulta. Todos me dirán lo mismo. Puede ser que no lo digan. Pues yo que lo digan quiero. Qué así la pasión te arroja? Venciome, y yo soy primero. Qué la razón no te obliga? No hay racón donde hay deseo. No te da horror la crueldad? No es crueldad lo que es remedio. Ser tu hijo no te enternece? Rodulso, yo estoy resuelto: Polidoro ha de morir; no hay que replicarme en ello, Por el gran Baco Dios mío, que está borracho este viejo. Divinos Dioses, aquí vuestra grandez a contemplo, pues tanta provocación no alborota mi respecto. Y porque veáis cuanto fío, de vos, en aqueste intento e habéis de ayudar, pues solo a y os fiaroslo puedo. Vos lo habéis de ejecutar. Aún ahora el daño es menos, , pues parra que Polidoro viva, bul caré remedio. Como a Rodulso lo fíe, que guarde mi vida es cierto. No hay quie fiar en Rodulfos, y más, si sabe, que tierno a Fénix su hija adoras. Loco, calla, calla, necio, pues podrá fiarse de otro, que ejecute su sangriento rigor. . Qué es lo que decís? Qué supuesto que no puedo de ese intento disuadiros, y que aquí a escucharos llego, que gusto, opinión, y vida; (ea lealtad cautelemos) aseguráis con la muerte de el Príncipe; a obedeceros dispuesto señor, estoy con mi vida, y con mi aliento; que yo pude aconsejaros; mas no negarme por eso a la obediencia, pues vos sois mi Rey, y sois primero. Toma, mira si va aceptado. Mi vida consiste en eso. En mi estimación, Rodulfo, veréis mi agradecimiento. Señor, esto por mí lo obro, no hay que agradecerme; pero el modo ahora de su muerte me decid? . Aquí un veneno tengo prevenido. . Zape. Fácil remedio Qué oigo! es decir, que se lo he dado, y que no obró. . Pero advierto, que vos se lo habéis de dar en presencia mía. . Esto también está remediado con trocarlo. . Y porque temo; (con toda claridad hablo) que el amor pueda moveros de su crianza quizá a hacer algún fingimiento: para, ma seguridad, en esta caja os lo entrego. Desde ella lo habéis de echar en la bebida, que luego tomará para el achaque de el corazón, de que enfermo está; pero aquí advertid, que porque ningún recelo quede en mí, la mitad sola en el vaso echad, y luego la caja allí me volved con la otra mitad, que dentro queda de la confección, ella verdadero para que testigo pueda allí ser, (pues lo fabriqué yo mismo) de que vos habéis cumplido fielmente con mi precepto. Júpiter, qué oigo? . Moscas cógionos todos los puertos. La crueldad todo es industrias. ( Qué he de hacer, piadosos Cielos? para esto remedio no hallo. Quedado os habéis suspenso, Rodulso, . No es suspensión gran señor (ea que temo, el Cielo abrirá camino.) Pues qué es? . Es sentimiento (perdonad que así lo diga) de que hagáis tan poco aprecio de mí le altad que. . Rodulso, no prosigáis, yo pretendo conseguir la ejecución; y pues vos el instrumento habéis de ser, nada os daña, el que yo busque los medios, que mi deseo aseguren: mi hijo Balarte heredero de Grecia ha de ser, y Astrea su prima, su hermoso dueño: tres voluntades con una acción granjeáis a un tiempo; pues ellos (pero callar ahora a Rodulfo quiero, que Balarte, y Astrea son también de aquesta acción dueños.) Vasallo sois, y leal; yo soy Rey y estoy resuelto: ya el secreto os he fiado: prudente sois, y sois cuerdo; tomad la caja, y mirad, que él dar es preciso empeño, o el veneno a Polidoro, o un cuchillo a vuestro cuello. Esto os advierto, y adiós. Habrán escrito los tiempos. Hbrase en el mundo hallado, Puede haber en el infierno. Rey tan cruel. . Padre tan inhumano. . Tan mal viejo. sos Señor. . Amigo Rodulso. Vos estabais aquí dentro? Sí. . Y yo. . Ytú? . Idén per iden. Y habéis oído? . Todo el cuento. Ya lo oí, Rodulfo. . Y yo. Tú también? . De Verbo ad Verban. Y qué hemos de hacer? . Cumplir de el Rey mi padre el precepto: dadme el veneno, yo muera, y vivid vos. . Cómo es eso? los diablos lleven mi alma, si yo pasare por ello. Eso me decís, Señor? vivid vos siglos eternos, y muera mil veces yo. Sí señor, mejor es eso; así como así hodulso se está muriendo de miedo, y muerto se lo tendrá. Cuando de mi padre veo contra vos, o contra mí airado el rigor sangriento, con que a los dos amenaza: como, Rodulfo, podemos dejar de morir yo, o vos? (do. Yo se cómo. . di. . Vivien- Señor, vamos a Suecia, pues su Rey, como tu deudo, te defenderá la vida, y te asegurará el Reino. Es verdad a Suecia vamos: muy bien dices seamos suecos, y chapines, y chinelas, y seamos zapatos viejos; que es menor mal, que mis tripas no están hechas a veneno, y puede hacerme gran daño. Señor, el mal atajemos, vámonos, y con tu ausencia lo podrá curar el tiempo. Yo no lo apruebo, Rodulso; pues mi padre ya resuelto está en mi muerte, y podrá, mirando ya descubierto si intento, con nueva ira, fiarse de quien siguiendo nuestros pasos, su ejecute. . Mudaremos los trajes, y disfrazados en labradores groseros. Calla, Rodulfo, por Dios, que esos disfraces son buenos para la farsa: qué imperta, que los vestidos mudemos sino mudamos las caras? Ea que yo he dado en ello: para que no nos conozcan, gran traza ha hallado mi ingenio: bendito el que me le dio. Di cuál es. . Que de terceros, o hermitaños nos vistamos, y por santos pasaremos, sin que nadie nos conozca; y cuando a curso del tiempo nos pesquen, tendremos ya asolado todo el pueblo. Demás, que cuando ausentarnos pudiera tener efecto, fin el riesgo, que propongo de Fénix vuestra hija (ay dueño amado) . Hacia allí le pica. . No veis evidente el riesgo, pues se queda a los rigores de? . No prosigáis os ruego, pues donde peligráis vos, todo lo demás es menos; qué importa que Fénix muera? No lo permitan los Cielos, . porque si Fénix me falta, para qué la vida quiero. Oye un grande ardid. . Ya estás tan porfiado, como necio: es esta ocasión de gracias? No Señor: de verás tengo de hablar: decir, que tú mueras, es, porque Balarte el Reino herede; no será bien, que a él el veneno demos? y muerto él, queda ajustada la materia: pues es cierto, que faltando ya la causa, ha de cesar el efecto. Señor, yo digo, que aunque de un hombre bajo, es consejo. Guarde Dios al seo Rodulfo por honras tantas. . Entiendo. No, Rodulfo, cuando yo ninguna evidencia tengo de que Balarte desee mi muerte, no puedo hacerlo. Pues dese el veneno a Astrea, que quizás estará en eso el busilis. . Loco estás. Pues a tu padre lo demos, y bien sé yo, que darás un gusto a los mosqueteros. Yo no puedo aconsejarlo, que es mi Rey, y Señor; pero. No prosigáis, y advertid, que es tan sagrado el respeto, tanta la veneración, tan reverente es el miedo, la obediencia tan postrada, que al nombre de padre tengo, que en él miro de los altos Dioses todo el ser supremo sostituido, y Deidad poderosa le contemplo: con que su odio, su rigor, irá y aborrecimiento, no me enojan como otensas; como castigo los temo; sin que amagos de venganza se atrevan al pensamiento; pues aunque el Cielo castiga, nadie se venga de el Cielo. Ahora digo, que hay Gentiles buenos Cristianos. . No intento replicarte, solo ahora, que discurramos pretendo la forma para librarte, Señor, de el riesgo sangriento de tu cruel padre. . La caja (.) me monstrad. . Esta es. . Qué veo? Veneno es apildorado, pues viene de oro cubierto. El Cielo compadecido nos da, Rodulfo, remedio. Cómo di? . Cómo otra caja compañera de esta tengo, y mi padre, o no lo sabe, o no se acuerda. . Pues eso, en que puede remediarnos? No No Señor. . Ni yo tampoco, y en verdad, que soy discreto. Pues atended: esta caja, y la mía son de un mismo genero y de una labor: pues la mía (estad atento) de unos polvos cordiales la llenaréis. . Ya os entiendo. Y a aquesta, que es la del Rey le quitaréis de el veneno la mitad, y cuando llegue la ocasión. . Cuidado en esto. De la mía verteréis en el vaso aquel compuesto cordial, hasta la mitad, como es de el Rey el precepto: y al volverle vos la caja, con disimulado intento guardad la mía, y la suya dad al Rey, que satisfecho quedará, cuando examine la confección, que halle dentro, que es la misma, que me disteis. A eso llaman los fulleros dar con la de Juan trocado. Alabo, Señor, tu ingenio; mas que disculpa después al Rey daré? . Que el veneno no obraria, por ser poco. Y después el mismo riesgo no nos queda? . De esta ahora salgamos, que pues el Cielo, remedio para esto dio, para otros dará remedio. A Rodulfo he de callar, hasta después el intento, que, he pensado. . Pues Señor, dadme la caja al momento. Venid por ella a mi cuarto. Dios nos saque con bien de esto, que es grande marrajo el Rey, y temo, que llegue a verlo. Dioses, pues veis mi inocencia. Pues tanto mal miráis, cielos. Vuestras piedades me valgan. Librad al Príncipe nuestro. r. Y a este Padre nuestro haced, que no nos recete Señora, viendo en tu llanto tan dulces, bellos despojos, hoy les pregunto a tus ojos, si ese desprecio de tanto nativo ardiente cristal, de gusto, o de pena nace; pues dicen, que el llanto hace tercería al bien, y al mal; pero en ti cesa el recelo, de que a dolor te condena; pues no puede ser de pena llanto, que congoja al Cielo; que extranjera la desdicha está en la beldad: di pues de qué tanto llanto? Es de la pena de una dicha. De dicha pena? que huya me harás. . Qué te admira? Flora. Pena de dicha, Señora, es. . Qué? . Requien de alleluya. Sabes, qué amo a Polidoro? Y sé que él te adora. . Y que mi Príncipe es? . Ya lo sé. Pues por eso es lo que lloro. Enmendándolo vas, di, no dices, que tú le quieres? Cierto es. . De el Príncipe no eres también adorada? . Sí. Y esto a llanto; te obligó y a pena tan desigual? Sí, Flora, aqueste es mi mal. Pues de ese mal muera yo. Tu juzgas, que mi pasión a la razón contradice? Ella misma no lo dice? No. . Cómo? . Oye la razón En la ejecución opuestos, que uno irrita, y otro aplaca, matan veneno, y triaca; porque unos mismos compuestos de vida, y de muerte son. Y el accidente, que da, en la confección no va, si solo en la aplicación. Al que en páramo de plata arrojó rota barquilla, e trae la hola a la orilla; pero a la orilla le mata. Quien la rosa peregrina al olfato la aplicó, el sentido regaló, pero se hirió con la espina. El que a buscar de el Sol pasa rayos con que alumbra al cielo, apartado, halla consuelo, y si se acerca se abrasa. Vida, gusto amparo, y dicha en estos casos verás; y en los mismos hallarás; muerte, ansia, pena, y desdicha. Luego de razón ajena no está, Flora, mi pasión, cuando llora el corazón una dicha como pena. Lindamente; pero aquí en estos ejemplos veo, el bien, y el mal; mas no creo mas que el bien hasta ahora en ti. Llegará el mal, pues se halla amenazando por ley: pues Polidoro de el Rey es hijo, y yo su vasalla; y aunque puede mi nobleza logros de un cetro adquirir, locura es querer subir, de un vuelo hasta la grandeza. Mírase un monte empinado tan derecho, que la falda se cubre con su guirnalda: el que pretende esforzado subir a su olimpo adusto, vueltas al monte va dando, y poco a poco granjeando los escalones astuto; pero el que de el monte lo agro quiere por derecho hollar, o se ha de precipitar, o ha de subir por milagro; y es locura conocida, (aunque pueda suceder) querer un día traer los sucesos de una vida. Pero si acaso sucede, (aunque en razón desigual) como ha de temerse el mal; el bien esperarse puede. Tiene el mal fuerza mayor: cordura es temerle, Flora. Yo, por sí; o por no, Señora, siempre espero lo mejor. Y cuando llegue el desastre, de que esperando la dicha, encuentre con la desdicha, diré lo que dijo un sastre. Qué fue? (divertirme intento) Primera estaba jugando, y el contrario revidando a una suerte escudos ciento, por derribarle, y ganar diez que primero envidó; con veinte y ocho se halló el sastre: empezó a pensar, si querer puedo, o no puedo, y resuelto ya, el mal visto, dijo; ea Cuerpo de Cristo, quiero, que sastre me quedó. Nada pues aquí te aflija, pues por cuanto perder puedas, quedas con mucho, pues quedas Fénix, de Rodulfo hija. Nada alivia la pasión de este mi duro tormento, pues en las penas, que siento la que más mi corazón desánima, es el mirar, al Príncipe aborrecido de el Rey, cuando tan querido del Reino es, con que admarar hace a todos yo me aflijo, cuando la causa se ignora. Mira, que piensas, Señora? quizá no será su hijo. Ya están de razón ajonos tus donaires. . Qué, sería milagro, señora mía? en esto hay su más y menos. Ay Polidoro adorado! Ay bien mío! . Pues señora, un poco más quedo adora, que viene Balarte. . Airado el pecho, sin más razón, que oír su nombre su spira, y muchas veces se vaticinio el corazón. Cuando fino te pretende, te muestras tan enemiga? Sí, pues piensa, que me obliga, con lo mismo, que me ofende: por no escucharle me voy. Esperad Fénix divina, y vuestra luz peregrina me alumbre, pues ciego estoy de vuestros rayos al fuego; que es fineza en mí no vista, que pretenda me dé vista, lo mismo que me hace ciego. De mi mal la gravedad en mí misma cura infiero, pues por medicina quiero aplicar la enfermedad. De esos ojos los enojos hace felice mi suerte, pues me da vida la muerte, muriendo por vuestros ojos. Qué consiado queda él del retruecano aforrado. Infante mucho he extrañado. mas qué instrumanto es aquel? Los Músicos han venido a divertir tu tristeza: yo los llamé. . La fineza te agradezco, pues ha sido ocasión para atajar de Fénix la crueldad. . Yo lo he sentido, porque. . No prosigáis oíd cantar. Ojos, pues me desdeñáis, matadme, y no me miréis, que no quiero, que logréis el ver, como me matáis, Parece, que mi dolor ha gobernado este acento, pues me llora mi tormento cantando vuestro rigor; y pues en tiernos despojos acabar miro mi vida, y la copla me convida: de mi pena los enojos. Glosa? dirá mil dislates. He de dejar explicados; pero vaya que glosados. Sueñan bien los disparates. Ojos bellos homicidas. de un alma, que muerta está, porque me matáis, si ya a tantas muertes: no hay vidas? porque esas dulces heridas, prodigios desperdiciáis? mirad que en vano gastáis las flechas del cárcax suerte, que me sobra mucha muerte ojos, pues me desdeñáis. ( ) Ved, que si queréis lograr entero todo el estrago, hacéis muy dulce el amago, pues miráis para matar; nueva vida podéis dar, a la vida, que ofendéis: y así si lograr queréis, que de la herida severa sin ningún alivio muera, matadme, y no me miréis. ( .) Pero si es logro mayor en vuestra hermosa fiereza el matar con la belleza, que el herir con el rigor; a costa de mi dolor lograd lo que pretendéis; porque si logro tenéis, y triunfo cruel lográis con mi muerte, no entendáis, que no quiero, que logréis. ( .) Mas ay de mi! que el morir es con pena dilatada; pues vais teniendo la espada, para que dure el herir. Crueldad queréis argüir: y es con que más me obligáis; pues cuando muerte me dais con dulce golpe violento, siento el morir; mas no siento el ver como me matáis. ( .) Mas ha de seis años, que escribió para otro intento la tal glosa. . Mucho siento, de vuestro deseo esté tan sin razón, que he pensado, o que no me conocéis, o por otra me tenéis; y si hasta ahora he callado al oír vuestras porfías, ha sido por presumir, que esto era en vos repartir rteses galanterías; co pues, mirándoos con acuerdo de los respectos de infante, os tuve por muy galante, pero os tuve por más cuerdo. Si miraráis con cordura mi honor y vuestro blasón, no solo, que es sinrazón, hallaráis; pero locura, lo, que escuchando os estoy. Pues si soy, claro se muestra, poco para esposa vuestra, mucho, para dama soy; y cuando veis heredados en mí tan claros blasones, en los antiguos pendones, que en mis paredes colgados son testigos verdaderos de mi nobleza, es, querer con ciego intento romper los antiguos nobles fueros. Vuestra alteza, señor, pues, lo mire con más prudencia, pues lo que ahora es advertencia, vendrá a ser queja después, porque, sino. . Bien está. Qué miro! mi hermano aquí con Fénix? . Pienso, que sí. Basta, hermosa Fénix, ya que vuestro amor no consigo, no flechéis tanto rigor, que como es niño el amor, se teme mucho al castigo: y la llama, que en mi crece, no he de poder apagarla. Esto no es galantearla? No sé; pero lo parece. Si la pasión le encendió, la razón le ha de vencer. Pienso, que no he de poder. Cierto es. . Digo yo que no? De esto se excusan las seas. (. Mirad mis tiernos anhelos. Es verdad lo que oigo Cielos? Verdad es; mas no lo creas. Ponga en fiel, puesto que alcanza vuestra Alteza, mi valor, y verá, que de su amor pesa menos la balanza. Más pesa mi rendimiento, y mi esclavitud más pesa; más pesa el alma, pues pesa con vuestro rigor su aliento; más pesa, cuando os escucho tan cruel a mi tierno amar. Ya no lo puedo llevar. Haces bien, que pesa mucho. Mirad. . Tengo amor. . Exceso conmigo es. . Tengo valor. Roca soy. . Tengo rigor. Soy cruel. . También tiene eso? De valor estoy armada. Yo me he armado del poder. Temo que abance ha de haber. (. Esto huele a tarquinada. No hay defensa al poder? . No: todo lo llega a alcanzar. No os lo podrán estorbar? Quién ha de estorbarlo? Yo. . Vos, Príncipe, cómo así? Cruel lance. . El amor se heló. La pasión me arrebató: (. enmendarlo, quiero. . A mí, (ciego estoy) no hallo razón, para que aquí me digáis. Infante, no prosigáis, Mucho temo esta ocasión. (. Pues el deciros, que puedo vuestro deseo estorbar, no es porque intente monstrar mi valor con vos, ni excedo de hermano, y amigo, pues solo fundo aqueste empeño, en que esperándoos por dueño mi prima Astrea, que es S hermosa envidia so que estando ciego a sus ojos, corráis para otras el velo. Está bien; mas vobernar en las ajenas pasiones son arriesgadas acciones. Nada puedo yo arriesgar (mucho he de hacer en templarme) viendo vuestra gentileza. Y si piensa vuestra alteza, que yo aquí. . Es en vano darme satisfacción. . No la doy. Ni yo tal os pido, infante, Pues cuando de Astrea amante esclavo rendido soy. A que buen tiempo he llegado, pues sus finezas escucho Mi amor se desaira mucho, en que hayáis imaginado, que pueda en vos su belleza tener más estimación. Qué escucho! estos celos son del Príncipe. . Vuestra pudiera advertir aquí. Ya infante, todo lo ad y el quererla yo. . Esto es cierto Estimar debéis. . A mí sin duda el Príncipe quiere: ya, que su muerte se trate, siento; yo le he de avisar. Cuando yo la llego a amar está de más. . Si no abate (. de su soberbia los vuelos, me he de enojar esto Infante es celaros como amante. Si ya veo, que son celos. Qué es esto? celoso está, él me adora. . Flora. . Di esto se madura así. Viven los Cielos, que ya (. no cabe en el sufrimiento mi enojo: celos decís? qué es celos? vos no advertis, que habláis conmigo. . Contento me da mirarle enojado Pues supongo, que yo al Cielo de Fénix con el desvelo menor hubiera Ya esto está como ha de estar. (. Mas qué oigo! yo me he engañado; Fénix es dé quien ha hablado: ya no le pienso avisar. Mucho es mirado, si hubiera en mirarla imaginado; o mi amor algún cuidado en su hermosura pusiera. Ay de mí! . Muerta está mi ama, Y algún atrevido, o necio, intentara en mi desprecio, perturbar mi tierna llama; para mis iras, tuviera vidas, que no le quitara? almas, que no le arrancara? sangre, que no le bebiera? sin que. . Señor, suspender debéis el curso al furor; mirad, que es contra mi honor. Fénix, esto es suponer, que vuestro sol soberano luces da a la esfera. aquí pudiera su hermano an prolijos. Y enmendarasion porque somos muy iguales, pues somos de un padre hijos. Pero advertiros conviene, que aunque hijos de un mismo padre, que fue Ariadna mi madre, y la vuestra Mitilene. Fuerte empeño! . Grave mal! Esa misma razón es la que me engrandece, pues si por padre soy igual; por mi madre, vive el Cielo, que me hace su sol divino, no solo tan bueno; sino Mentís. . Pescósela al vuelo, Y vuestra soberbia osada antes que lo pronunciéis, hoy castigada veréis Valor tengo, y tengo espada, Ya llegaron a las manos ( Príncipe. . Infante. . Be ya esto. . El Rey ha salido. Pues qué es esto? . Ser hermanos. Cómo, Polidoro, así? cómo de esta suerte infante? Señor. . Señor. . Gran montante. En presencia de Astrea, aquí uno, y otro enfurecido? Yo Señor, ahora llegué. Decid cual la causa fue? Nada es Señor. . Nada ha sido. Qué fue, Infante, responded? El Príncipe lo dirá, más poco le durará (.) . su soberbia. . Detened, Marqués, al Infante . Que él dio la ocasión, evidente es, que el Príncipe es prudente. () Al Rey temo, que es cruel. (.) Retiraos, solos quedemos. Ya os obedezco, Señor. Ay Polidoro, ay amor! (.) De el Príncipe los extremos con su muerte acabarán. (.) . El alma en sus ojos dejo. . Hecho un León queda el viejo ) Yo me escurro pían pían. . Qué querrá mi Padre así? (. Ahora es buena ocasión . de lograr la ejecución de su muerte; y pues aquí juntos su ira, y su achaque dan causa bastantemente a creer, que el accidente de ellos nació; y así aplaque la malicia presunciones. Quiero para asegurarle ahora, con cariño, hablarle. Príncipe hijo (mis pasiones (.) la cautela encubra aquí.) Qué oigo? (.) . Hijo Polidoro. Aqueste cariño ignoro. (.) Oye atentamente. . Di. Muchos días ha que oigo, Polidoro, que te quejas, de que con rigor te trato, y te empeñas de manera en este engaño, que dices, que te aborrezco: (si vieras (.) mi pecho, hallaras, que el odio aún hasta tu vida llega,) y te engañas, Polidoro, te engañas, hijo, que esta, que a ti crueldad te parece, razón de estado es discreta, con que se debe a los hijos tratar; pues si se les muestra todo el cariño, ocasión dan, para que no les teman a los Padres, que es amor fuerte escudo de fineza. Válgame el Cielo, si acaso, (. conociendo cuanto yerra mi Padre, ya arrepentido suspender mi muerte intenta? Mi hijo eres, el ser te di, una sangre nos alienta: otro yo eres, Polidoro; pues que razón hay que pueda persuadirte a que yo falte a mi ser, y sangre misma? Cierto es, el Cielo sin duda (.) en amor sus iras trueca: es mi Padre al fin. . Que aún siendo. fingido hablarle así sienta? (.) Y porque aquí, Polidoro, tu engaño, y mi verdad veas, sin preguntarte la causa de el disgusto, pues que sea Balarte el culpado entiendo de tu cordura, y prudencia: hoy a pedirte perdón, que a tus pies rendido venga, le he de mandar. . No Señor, no me haga vuestra alteza ese pesar, que a mi hermano lo quiero con la terneza, que debo, y las desazones de entre hermanos, aunque llegan tal vez a alterar la ira, en el amago se quedan. Solo tu gusto deseo: pues tú no gustas, no venga. Cielos, ya es cierta mi dicha, (. alabo vuestra clemencia, pues tal mudanza en mi Padre miro. . Lo que me da pena es, que con el disgustillo, ese achaque, que te aqueja de el corazón, pueda ahora molestarte con más fuerza. No hará, señor, que estos días, hacen que mejor me sienta unas bebidas cordiales, que el Médico me receta. Tomástela hoy? . No señor. Pues tomarla ahora sea prevención; ola. Señor? Rodulso, pues ya dispuesta de el Príncipe la bebida estará: ahora ocasión llega. Entendéis? . Ya os he entendido. Pues al instante traedia. Por ella voy. Id, que espero, que está ha de ser la postrera vez, que de ella necesite. Oh Cielos, y con que priesa el áspid disimulado su mortal veneno muestra! Oh con cuanta brevedad aquella mina secreta, que engañosas flores cubren, sulfúreo volcán reviental Oh cómo, aquella tirana hipocresía, hiena engañosa fue, que esconde la muerte entre la terneza! Que haya tal resolución en un padre? habrá quien crea, que animó injusto el cuchillo contra lo mismo, que engendra? De que fiera, de que bruto tan bárbara acción se cuenta? Cómo, Padre aleve, como no te da ejemplar aquella ave, que abriéndose el pecho, con sangre suya sustenta sus hijuelos, y su vida ofrece porque no mueran? como. Aquí está la bebida. Pues porque tomarla pueda con más quietud, una silla le llegad: así que tenga lugar Rodulfo dispongo. h , Pues está en pie vuestra alteza? Ya me siento: siéntate hijo, que así has de morir. Que sienta mas que el morir, sus crueldades, y el escuchar sus cautelas! Hoy consigo mi deseo. De Polidoro es aquesta la caja; el sombrero oculte la del Rey: la piedad vuestra, Dioses, me asista. Ya al vaso Rodulso el veneno entrega. (. No aparta de mí los ojos. (. Que aquí no penetre quieran los Dioses mi noble engaño. Qué aguardas, Rodulfo? llega con esa bebida. . Ya la tiene aquí vuestra alteza. Dadme la caja, Rodulso. Tomad, Señor . Es la misma, qué suelo tomar? . Señor la misma es, y lo que en ella ay de más, es el amor, con que mi lealtad desea servir a quien tanto estimo. Como ejecutada queda (. mi orden, equivocando razones, me avisa. . Estas vazones equivocadas asegurado me dejan de que la puedo beber. Qué te suspendes? . Cómo está es una memoria, de mi mal, Padre, me acuerda, cuando mirándola estoy, la muerte me representa. El corazón le da avisos. () En fin, queréis que la beba? Bebe, hijo, que tu vida consiste, y mi gusto en ella. Bebo pues. (Bee) El efecto obre, que mi voluntad desea. No lo permitan los cielos, Rey inhumano. . Está fresca; me ha consolado. . Y a mí puedes creer, que me consuela. No hará tanto como entiendes. (. Pero qué es esto? qué inquieta batalla, ay de míl en el pecho siento? que llama violenta es la que me abrasa? ( s) Ya obra. Qué escucho! de qué se queja (. el Príncipe? . Que me abraso, que el corazón me atraviesan. Horror da; mas ya está hecho: que sientes hijo? que pena! Dioses, qué veo? si acaso (e) turbado erré las cajetas. Cielos, que muero rabiando: ay de mí! . Ya muerto que dí. Y yo también estoy muerto. (. Empiece ahora mi cautela: Balarte, Astrea, Marqués, Vasallos. Señor. . Que adversa fortuna! . Cielos, que miro! Al Príncipe (grave pena!) su achaque (fuerte dolor!) le ha apretado de manera que juzgo, que es muerto. . Dioses qué escucho! . Pesia mi abuela! muerto mi amo? que dicen? vive Dios, que ha sido treta (e) de Rodulfo. . Qué dolor! Yo soy Rey. . Yo seré Reina, .) Ay hermano! . Ay primo mío! Qué lastimosa tragedia! Muerte tan intempestivas mucho que pensar me deja. Qué es lo que pasa por mí! No es verdad, pues no estoy muerta. Ay hijo mío! quitadle vasallos, de mi presencia. Ayúdame Onorio. . Vamos. Si Rodulfo es quien la pega, voto a Dios, que le he de dar de manera, que le duela. Ay amo de él alma mía! Bien el malogrado pesa. Si es verdad esto, qué miro! Solo quien sabe amar, pueda exagerar mi dolor. Ven Balarte: ven Astrea. Ya me convida el poder. Ya me llama la grandeza. e 3. Verá Grecia mi venganza, si averiguo mis sospechas. Cielos, si yo he sido causa, de que Polidoro muera. Dioses, pues que no hay valor capaz, para tanta pena. Conjúrense contra mí fuego, viento, mar, y tierra (.) Préstenme su sufrimiento Cielos, Montes, Avan Fieras. d)

JORNADA SEGUNDA

JORNADAC Señor, pues que te miro, y que te toco, y pues que vivo estás, y no estás loco, como a voces en Grecia se repite, tus pies a mi alegría les permite: besartelos me deja; y este gusto de indultos a la queja, con que hasta ahora he estado, pues que verte, señor, no me han dejado, desde el suceso triste, en que tal susto a tus criados diste: y desde hoy Rodulfo tenga vida, pues mi saña encendida, por la traición que su doblez advierte, en lebadura le tenía la muerte. Dime lo que ha pasado, y como dél encierro te han dejado deb mi lealtad pre salií, y din le, pues, todo aquello, que aquí preguntar debo, porqué mi gana de saberlo es mucha. Pues si saberlo quieres todo, escucha, Ya sabes, que Rodulfo la bebida (vida me dio. . Selo muy bien. . Y que sin me viero. . Y que yo llore tu muerte. Y que sabrás también, claro se advierte, que de mi ingenio fue fingida traza. Ya sé, pues vivo estas, que fue trapaza, con que la ira a tu padre has suspendido. Pues oye ahora lo que no has sabido. Apenas de mi accidente sagaz, advertido, astuto, con colores de verdad le dival engaño dibujos, para Engir de mi vida desenlazados los nudos; cuando para aberiguar lo traidor, y leal, discurro a todos por los semblantes, que son vidrieras, que puso Júpiter al corazón, por donde (aunque el cristal turbio nubes finja en lo aparente) ver se deja, aunque en confuso la pena, como entre sombras, como entre luces el gusto. Por estos espejos, pues, que dio el cuidado al discurso, en algunos vi el pesar, la admiración vi en algunos; en otros la suspensión, las sospechas miré en muchos, y en todos la turbación. Conocí en mi Padre injusto un hipócrita dolor, hijo de un dolor sañudo, traidor cocodrilo, que el blando acento dispuso, para que en forma de halago fuese el tormento más duro. A Astrea, y mi hermano, como se mira en los dos tan uno el deseo de reinar, con tal claridad los juzgo, que, para ver su alegría, me sobraba espejo mucho. Enterneciome el mirar a mi amigo fiel Rodulfo, que como ignorante estaba de aquella ficción, confuso me miraba, y que decía, entendí, con labio mudo, si yo no he dado la causa, como padezco los sustos? Miraba a mi amada Fénix, y ella me miraba a hurto; y como el cruel respecto, del dolor ministro injusto, en la cárcel del silencio a sus sentimientos puso, con el ahogo oprimida, en sus ojos mal enjutos atesoraba de perlas preciosísimos dilubios, cuyas nativas corrientes represaba al disimulo. Mas, como eran sus pestañas prisión poca a mar tan mucho, por entre sus blandas rejas vi fugitivos a algunos cristales, que desasidos del rigor, que los contuvo, aunque por sendas de grana, caminaban tan astutos, que acobardado el aliento, sordo el paso, manso el curso, aún no manchaban sus huellas elecarmín, que los condujo. Yo te confieso, (ay de mí!) que fue allí mi valor mucho, pues fuerzas a resistir tormento tan grande tuvo. Mas fue sin duda, porque, como en Fénix, y en mí es uno el aliento, una es el alma, uno el ser, y uno el influjo, una fue también la pena; y como ella al cristal puro, para que no le ahogase, prestó el fugitivo curso de su erecatado llanto, vado allí mi pena tuvo, y sirvió de alivio mío, lo que fue descanso suyo. o; Lleváronme en fin al leo y los Médicos del pulso se informan; y como no hallan (claro está) accidente alguno, pues mi ficción ya se sabe, que alcanzar allí no pudo; declarán, que tengo vida: que es desmayo dicen unos, que fue aire afirman otros; otros, que son unos humos, que ahogan el corazón; con que vi, que en el estudio de la Medicina, no hay conocimiento seguro, ni cierta ciencia; pues entre tantos hombres doctos juntos, el conocimiento fue contrario de cada uno, y que era mi mal fingido, ninguno conocer pudo. Aplicaron medicmas muchas, mas yo que discurro, que aquella ficción no era posible dúrase mucho, vuelvo en mí; los ojos abro, a todos miro consuso, como si de algún pesado sueño despertara, a cuyo tan no esperado sucelo mudados miré en un punto los semblantes; pues aquellos, que me lloraban difunto, las insignias del dolor borraron con las del gusto; y los que en mi muerte eran interesados, al susto de verme vivo, cortaron a su regocijo lutos. Quería mi Padre, (ha Cielos!) esforzar con disimulo el contento de mi vida; y con costarle arte mucho, no era posible encubrir su pena; pues aunque supo en la ocasión de mi muerte fingir su dolor astuto; darle alegría al semblante, aunque lo intentó, no pudo: ve en el valor más prudente, por más difícil arguyo el reprimir un pesar, que el disimular un gusto. Al contrario en Fénix fue: pues sus hermosos carbuneos sobre, aquella tempestad de perlas, que antes detuvo el respecto, conjelaron ahora otro nuevo diluvio con él gozo de mi vida; y como le hallaron juntos dos tan copiosos raudales en remanso, donde aún uno, con tanta estrechez estaba, fue preciso que el orgullo de las crecientes opuestas rompiese el cerrado muro de lágrimas, y arrojadas las del doloroso susto, como huyendo de las otras, que iban diciendo presumo, a tormentas de placer ríndanse las del disgusto. Míranme con vida pues; y por sosegar el duro rencor de mi Padre, atiende, un nuevo engaño introduzgo. Finjome sin juicio, y mil delirios articulo: miro a mi Padre, y postrado digo, que el guan Dios Saturno es, y no fue sin misterio, pues aqueste Dios sañudo sus hijos despedazaba. otros desacuerdos muchos de aqueste género dije para afectar el asunto, que tomé, y te certifico, le costaba el disimulo algún trabajo al ingenio, pues para ser loco agudo, si sin juicio puede ser, no puede ser sin discurso, Tenido por loco ya, los Médicos, que recluso esté ordenan, y que no dejen verme de ninguno, juzgando, que este accidente curarse pudiera oculto. Mas viendo, que no aprovechan, ni la ciencia, ni el discurso; que la medicina falta, y que se pierde el estudio: que me dejen salir mandan: buscándole nuevo rumbo a mi cura: salgo pues; a mi amada Fénix busco hallo ocasión, en que hablarla: mi cautela le descubro; enternecela el contento, tanto pero aquí me excuso de encarecertelo, pues todos los contentos juntos, y los regocijos todos, que puede cifrar el mundo, puestos en una balanza, aún no igualaran al suyo. Viene gente, a Fénix dejo: hablo después con Rodulfo; de mi ficción me da quejas, pues a su lealtad la encubro. Satisfácele mi amor; dice, que mi padre injusto con mi incapacidad tiene sosegados los impulsos contra mi vida, pues, para sus intentos todo es uno, que esté muerto, o incapaz; que a Balarte el Cetro Augusto cederle quiere, y que él, y Astrea del cruel insulto cómplices también han sido. Irtítame lo que escucho, tanto, que por ese alto, celeste estrellado muro, por ese divino móbil tachonado de carbuncos: por todas las poderosas deidades sagradas juro, que mi venganza ha de ser para los siglos futuros memoria, ejemplar, y asombro, pues valiente, cruel, sañudo, flechando iras, rayos, muertes, si y ez la espada empuño, la ago a c si ánimo el menor impulso, y si el más templado enojo encargo al brazo robusto, tristes ruinas han de ser de Grecia los fuertes muros, frágiles serán destrozos sus invencibles reductos: sus naves, que errantes selvas son del campo de Neptuno, a mi ira serán del Noto defechos polvos caducos; y de los traidores pechos sacando el corazón bruto, puestos a mis pies, serán alfombra a mi solio augusto, examen de mi valor castigo de sus insultos, ejemplo de mi venganza, de mi brazo heroico triunfo, de Grecia lloroso espanto, y asombro de todo el mundo. Aqueso si mueran todos: este padre Nerón muera: prima fieras muera hermano y mueran Ungaros, y Godos: mueran, que yo a tu servicio, ya a cólera me provoco; y pues te tienen por loco, haz algún día de juicio. Dime, esta ira, que siento, justa razón no la mueve? Si señor y aquí lo pruebe, Quién ha de probarlo? . Un cuento. Muy largo, y mal predicó cierto Religioso un día, y una mujer, que le hoía, mal de corazón le dio. Al ruido el Padre parado preguntó, que pudo ser? y dijo uno: a esta mujer mal de corazón le ha dado. Pues de qué? con impaciencio dijo el Padre aquí le dio? y el bellacón respondió, de oír a Vuesa Reverencia. Pues, como el desvergonzado, dijo el Padre enfurecido, do ois e sabe. aquese mal, que le ha dado? a lo cual el hombre allí le respondió en un momento, yo lo sé, porque ya siento, que me quiere dar a mí, Aplico: mira, que tal te predican el sermón, pues penetra el corazón oír su traición desigual; o si aquí con razón fundo señor tu ira inhumana, pues ya me siento con gana de matar a todo el mundo. El cuento hubiera estimado, si el mal nombrado no hubieras, que así me aflije. . De verás, que ya se me había olvidado, Flora viene allí, procura entretenerla, que quiero ir a ver a Fénix; pero te advierto, que mi locura para ella es cierta. . Pues no? ya sé que loco has de ser, y por tal te han de tener todos, si no fuere yo, Fénix, y Rodulfo. . Así lo fío de tu lealtad. Es Garibay? . Oh Deidad peregrinal . Es eso a mí? ya me tratas con desdenes? ya de mí te has olvidado? Pues eso te da cuidado, cuando tú en Onorio tienes empleado tu amor? . Celoso estás muy impertinente. Quiéresle tú? . Es evidente; mas quiérole para esposo. Si es tu esposo, y yo un pobrete, para qué a mí me has querido? Porque el amor de un marido, es un amor sin sainete. Quién tu afecto ha granjeado, tanto tu desdén previene? No sé que diablo se tiene, que es de más primor lo hurtado. Pues he de ponerme a trueco de un marido ruñan. Aquesta voz de galán tiene un retintín muy hueco. Si es así: en tus brazos hoy juro enfermedad de ausencia. Qué cordura! . Qué prudencia! Cielos! qué mirando estoy? Mas Onorio nos ha visto: y yo, si la verdad hablo, se temo, porque es un diablo. Cómo mi furor resisto? Sois Flora un desatenta, y pudierais atender, a que habéis de ser mujer de un hombre de tanta cuenta; de tanta nobleza, y brío, como Onorio, que es mi fiel amigo, que el honor de él lo miro yo como mío, y me causan grande enfado los extremos, con que obráis, cuando en Onorio aguardáis un marido tan honrado. Mucho debo a Garibay: es mi amigo verdadero. Ven acá loca, que espero? Infame, traidora? . Ay. Qué es esto? . Nada, señor. Idos quédate tu Flora. Llegó el infante en buen hora. Quebradizo es el honor. (. Pues que miro mi penar en tormento tan extraño, para alivio de mi daño el remedio he de buscar, Flora. . Qué mandas señor? De mi grave mal aquí busco medicina en ti Pues tienesme por Doctor? Tu esclavo soy; esta pena templa, y toma ( .) Lo que alabo, es, que siendo tú el esclavo, me eches a mí la cadena. Po ezco ad te duela mí Para curarte ese mal mucha ciencia es menester. A mi amor, Flora, la inclina. Es una enferma indiscreta. Por qué, pues? . No se sujeta, Señor, a la Medicina: mas ella viene: aperciba, pues ya anochece, esconderse vuestra Alteza aquí, y valerse de alguna minorativa. Flora, trae luces aquí. Adiós. Señora; ya voy. Fortuna ayúdame hoy. La voz de Fénix, oí; y pues sabe, que he de estar, en este sitio escondido, y me tiene prevenido el que no la llegue a hablar, hasta que me llame, quiero aguardar, que avisar pueda. Si a solas aquí se queda, la ocasión lograr espero. Deja esas luces, y vete. Déjolas, y voyme en nada puede culparme, pues ella es, quien dice que me vaya. Señor aí te la dejo ( . no andes en guerra galana, si no Santiago, y a ella. Miren lo que es ser criada, y haber tomado cadena, que es circunstancia, que agrava. Esperando Polidoro, mi dueño estará. . Que anda hacia allí gente he sentido, no pretendo salir, hasta que esté en quietud todo. . Pues Fénix mi bien no me llama, no debe de estar segura. Mucho sospecha quien ama: que entró en el cuarto de Fénix me ha dicho ahora una criada. Avisar le quiero ya; n ne engaña pero qué n la vista, o allí la sombra un bulto de hombre retrata. Si es ilusión? pero no, no lo es: los Cielos me valgan! pues entre aquellas cortinas de aquella mentida estampa, miro el original cierto, y es Balarte: pena rara! puede haber mayor desdicha! Allí, aunque por luz escasa, un bulto miro escondido; y pues así se recata, él es; a traidor. . Qué haré? Mucho ya Fénix se tarda. A salir no me resuelvo. Aquí he de estarme. . Oh qué largas son, si las mide el deseo, las horas de la esperanza! Si al Infante a culpar voy, y a decirle, que se vaya, ocasión le doy, en que de su ceguedad se valga; si a Polidoro pretendo ir a decir la tirana traición de su hermano, el mismo riesgo corre; pues si trata Balarte aquí de seguirme, juzgando, que me voy, halla a Polidoro escondido: si llamar a las criadas quiero, a los dos pueden ver, con que se arriesga mi fama; y si me quedo aquí, arriesgo, que el uno, o el otro salga: pues sea esto; las luces mato, y voyme. Espera tirana de mi albedrío. . Qué escucho? Salir quiero. Pues ingrata, no te valdrá tu crueldad, pues en mis brazos. Aparta, traidor. . Balarte (ay de mí!) alcanzó a Fenx; pues valga una locura fingida a otra locura del alma. Tirano suelta. . Tú puedes soltar tu traición. Aparta, que entra el valeroso Muza cuadrillero de unas cañas. Polidoro es. . Quita. . Acudan, miren, que Grecia se abrasa, y Achilles blasón de todos los exhorta a la venganza. Tente Paris. . Suelta necio. Que es soltar, si a la alma, tratas de robar a Elena, que es de Menelao prenda cara, con quien estaba una noche, cuando tocaron a la arma. Vive el Cielo. Que ru ido, pero qué miro! . No es nada. Enterrad ese muerto, Luis Quijada. Insante, Príncipe, Astrea, Lo que miro duda el alma. (. Cielos, qué mirando estoy! (. De qué Balarte, te hallas suspenso? yo soy, qué miras? No extrañes, no, la mudanza, pues amor con rropelias las falsedades engaña. Corrido estoy, vive el Cielo. (. No hallo disculpa, que darla. Decidme lo que esto ha sido. Al Bamve trataba de poner en solefa un duo; mas la consonancia errada saltó; pues al tocar el instrumento, entendió, que era Sastre, y es Zapatero. Infante, no me diréis de aqueste ruido la causa? Porfiar en la pregunta, Rodulfo, que es demasiada he cedad, aquí os advierto; puess quien prudente se trata, no, pregunte mucho, a quien no quiere responder nada. Yo, Rodulfo, si quisiera responderos, mas me ataja el mío, y vuestro respeto; pero por aviso os valga el deciros, que una joya preciosa robaros tratan; procurad, pues que os importe tanto, Rodulfo, guardarla. Vive Dios, que el bellocino de Colcos, ni la dorada uina, do están las cenizas de Julio César, ni el Arpa de David, ni ejecutoria de hidalgo de la Montaña, (que no hay más que decir pueda!) no podrá estar tan guardada, como está la hermosa lo de un Argos, que las pestañas se unta con aceite, porque alguna Deidad taimada no se haga toro de Europa, y se la lleve por vaca. Está bien. . No sino no: quien bien ata, bien desata. Aunque en voces del delirio aquí Polidoro habla, parece, que de mi acento se artículan las palabras. pues las prendas, que me tocan, tienen seguridad tanta, que con ser mías no más, están, señora, guardadas. Creolo así: a acompañarme venid. . Vaya a acompañarla, que lleva muy linda pesca. Bien el Príncipe me trata. Efecto es de su dolencia. Esta locura es extraña, Fuéronse ya? . Ya se fueron si, ya se fueron ingrata, para que del pecho mío las quejas al labio salgan, y de tu traición cruel, aleve, engañosa, falsa, pueda mi dolor. . Qué dices, Pelidoro? Mi bien, mi señor, mi dueño. Mamal, mi muerte, mi rabia. Déjame, que vive el Cielo. Cómo así cruel agravias mi tierno amor? . Qué amor? cuando aquí encerrado se halla en tu cuarto; pero no; no quiero decirlo, basta padecer la ofensa, fin el dolor de pronunciarla, Pues qué culpa tengo yo, Señor, en ser desdichada? No es desdicha, lo que es culpa, lo que es traición, no es desgracia. Yo traición? Yo culpa? . Sí: tu culpa, y traición, ingrata; pues, sin una, y otra, no pudiera Balarte. . Calla: no prosigas: no prosigas; que viven las luces claras de mi cielo (de mi cielo digo) no me culpes vana; que ma honor, no mi hermosura es, lo que mi labio ensalza: que es tanto lo que me ofendes, que es en mi amor necesaria toda la fineza, toda la se con que te idolatra, para poder resistir de tu labio injurias tantas. Cuando a los rayos de el Sol se opusieron nubes pardas, que no fuesen a su fuego leves pavesas de Nacar? Cuando a la furia de el Noto romper intentó engañada mabe, que no le ofreciesen tumba de Zafir las aguas? Cuando al León, Rey de brutos, se atrevió otra fiera osada a oponerse, que no fuera desperdicio de sus garras? Cuando a la purpúrea rosa intentó mano villana ajar, que de sus espinas no saliese ensangrentada? Sol es mi honor cristalino: Leon valiente mi sama Noto airado mi valor: mi respeto, rosa armada; pues qué importa, di, qué importa, que con necias esperanzas, Nube atrevida; Nao loca: libre fieras mano osada al Sol, Noto, León, y Rosa puedan atreverse vanas, si sus desvanecimientos en el precipicio hallan, Sol, que con luces defiendo; Noto, que ruinas desata; León, que íntima destrozos: Rosas, que iras amenazan? Pues, si esto es así; y yo soy quien soy; y tú quien me amas: como, Polidoro, como, Príncipe, y Señor (el a ma se enternece) como, d, faltando a razones tantas, a creer las sombras te inclinas, y a la luz niegas la cara? Y como a mujer, si como a mujer no más me tratas? Pues obligado a quien soy me dices (afrenta extraña) que yo puedo; pero aquí ya la voz al labio falta, porque a tanto sentimiento, a tanto dolor, a tanta injuria, adioma pequeño es el labio; y así salgan por los ojos, que son lenguas, con que se explican las almas, El alboroto, que ha habido de Rodulfo, saber trata mi cuidado; mas a qué miro! Polidoro aquí? . Oh qué extraña fuerza, o que poder violento tienen de el llanto las armas! que no hay pecho, que no rinden, corazón, que no avasallan; suspende el dulce corriente, Fénix mía, y haga pansa de tus suspiros la causa; si la causa, lo consiente: vio no en tu cielo agra hacer una pasión vana, que a tu deidad la profana el llanto, a que te destina, pues siendo toda divina, te da señales de humana. Mi recelo, que ya muere, el ver admira señora, que tan tiernamente llora, quien tan duramente hiere; perdón mi locura espere: cesen de el llanto querellas, no más a tus niñas bellas castigues con tierno anhelo, que se quejará tu cielo, si maltratas sus estrellas. Qué oigo? . El enojo no dura en el Cielo. . Aquí hay traición; vive Dios, que esta razón es mucha para locura. Quién puede al ruego estar dura? Ya tu perdón me prometo. De su locura el efecto, que ha sido, fingido toco, pues no sabe nunca un loco amar con tanto respeto: Rodulfo me engañó. Vuelvo: mas que mirol triste suerte: allí el Rey? . Dárele muerte. Qué dices? . Que yo te absuelvo del yerro, y ahora resuelvo que te vayas, que ya el día amanece. . Ay honra mía! Yo quitaré mis recelos; morirán, viven los Cielos, entrambos. . A un tiempo envía sobre mi (dura crueldad) de mi lealtad, y mi honor el Cielo un Legislador; más primero es mi lealtad: descubierta la verdad de el engaño aquí el Rey ve; pues otro engaño me dé el remedio en riesgo tanto. (. No te vas? . Tu dulce encanto, rémora de el alma fue, Polidoro a Dios. . Detente; que gente entra. . Quién será? Qué haces? mira, que ya andan vendiendo aguardiente: y el Boticario de enfrente preparando está Atutia, a y los ciegos a porfía por coplas rezan ya acero: las damas con ser Enero, toman lo que aquí venía, que aquestas las señas son, para hablar en conclusión, de que ya ha llegado el día. Pues a Dios, mi dueño amado. Adiós, Príncipe, y señor. Y permita tierno amor, Y quiera propicio el hado. Goce tu Cielo adorado. Des al mundo maravillas. Haciéndome están cosquillas. Ay Polidoro bien mío. Ay dueño de mi albedrío. Ay que tiernas mantequillas; pero Onorio, y Flora aquí vienen, esconderme quiero: veamos de lo que tratan. Digo Flora que te creo; y que es cierto, que sería probar con tal fingiiento de Garibay la amistad. Ve aquí, porque llaman buenos a algunos hombres. . Pues puede eso dudarse? por cierto, si pensaras otra cosa, que quedará mi honor bueno, con un pícaro lacayo, borracho, ladrón, y puerco, busón, chismoso, y gallina. Así te honren tus metos: todas las faltas, que tiene Onorio, me las ha puesto. Hablemos ya de otra cosa: esta cadena te entrego, que me dio Balarte, por la medianía, que tengo de su amor con Fénix. alcáguética tenemos? Guárdala con la sortija de el diamante, y los doscientos escudos, hasta que llegue el día, en que celebremos nuestras bodas. . De virtud, y de amor eres ejemplo, Con tantas alhajas ya, no me espanto, que sea bueno. Todo lo traeré conmigo. Qué traza daría yo, Cielos, para pescarle, no más, que el diamante, los doscientos, y la cadena? El Rey viene. . Pues vámonos. (. Harto siento, que no sea Garibay de toda mi hacienda dueño; pero puede ser, que pueda V. ajustarse con el tiempo. Hijos esto es lo que pasa: Rodulso, viven los Cielos, me ha engañado, y todo ha sido de su traición fingimiento: Polidoro con juicio cabal está, pues yo mismo lo he escuchado: entre los dos el engaño está dispuesto; con que es cierto, que Rodulfo haría de mis intentos capaz al Príncipe, y él, claro está, que disponiendo su venganza estará: ved, cuanto amenazan los riesgos, Muera Polidoro, y muera Rodulso, vengando a un tiempo, en aqueste la traición, y en aquel el fingimiento, Grande daño es; y así dese a gran daño, gran remedio. Pues señor mueran los dos; qué hay que aguardar? y tú el medio dispon, pues para servirte están, mi brazo, y mi acero, Señor, de una vez se apague este envejecido incendio: muera Polidoro; y goce Balarte el Augusto Cetro, que no por el interés de mis dichas lo deseo tanto, como, porque veas bien logrados tus intentos. Pues el modo de su muerte; pero allí que viene veo el traidor Rodulfo, todos prudentes disimulemos. ( - Ea lealtad ayudadme, y de Polidoro el yerro enmiende mi industria aquí. Seáis Rodulfo (no puedo disimular el enojo) bien venido: qué hay de nuevo? A solas quisiera hablaros. Bien podéis hablar; no tengo nada, que reservar pueda de Astrea, y Balarte. . Puesto, que esa licencia me dais, a deciros ahora vengo, señor, cómo, a mi lealtad, y a vuestro servicio atento, teniendo algunas premisas de que Polidoro vuelto había de su accidente, (pues la fuerza de el veneno, por haberlo minorado, como en su vida el efecto no obró, pudo va también haber consumido el tiempo la influencia, que causó) con muchos sagaces medios, he examinado, si acaso es su juicio verdadero. con la verdad esta vez vestir el engaño intento. Y qué habéis averiguado? Le he oído hablar con gran seso en algunas ocasiones, y aunque es la verdad, que vemos en muchos de esta dolencia variar en los extremos de su mania, y que hablan con mucha razón, y luego a sus delirios se vuelven: cumpliendo con lo que debo señor este aviso os doy, que prudente, y cuerdo, cuando os dejo prevenido, obréis con mejor acierto. qué escucho? yo me he engañado; (. le al es. Rodulfo; confieso, que sin razón le he culpado: pues claro está, que a no serlo, este aviso no me diera; mudemos pues de consejo. Dadme Rodulfo los brazos, que ya vuestro amor advierto, y vuestra leatad. . En mí siempre hallaréis uno mismo; y en lo que he empezado a obrar, firme he de estar. . Yo os lo creo. Que fácil es de engañar (. con rigores un cruel pecho. De vuestro afecto, Rodulfo, veréis mi agradecimiento. Cuando yo de Grecia sea Reina, premiaros espero. Mas premio no solicito, que ver en el Trono Regio coronado de laurel a quien con el alma quiero. (guarde. Guarde os Dios. . El Cielo os Mal entendéis mi deseo. (. Supuesto, Rodulfo, que en el accidente vemos de Polidoro la duda, de si es cierto, o sino es cierto, para mi seguridad, qué me aconsejáis? . Que atentos con uno, y con otro examen la verdad aberiguemos: que a Balarte el Reino jure, mo lo tenéis dispuesto: que si Polidoro, como se presume, está en su acuerdo, que lo contradiga es preciso y será el más cierto examen, que hacerse pueda. Yo le avisaré primero, (. porque no lo contradiga. Bien decís pues desde luego ra de Balarte a la ju se convoque todo el Reino, storvarlo, a e si él q muerte entonces daremos. Sí señor: pecho inhumano! A dónde mi amo? pero con toda la ronda he dado. Quién sois? . Un indigno siervo de el Príncipe. . De él podrás informarte, Así lo intento. Temo al criado. (. (lo. Criado sois suyo? . Y sin merecer Y de qué decid, servís al Príncipe? . De loquero. Cómo le siente estos días? Demasiado está de bueno: como un Estudiante come, y bebe como un cochero. Como de el delirio está: le dicen, que más quieto que m se halla. . En eso señor, ay sus mases y sus menos: por si la pregunta trae (. malicia, cautelar quiero la respuesta, algunas veces, que me engaña te confieso con todas aquestas barbas. Cómo? . Cómo: muy severo me llama, y me dice: hola, Garibay, ya es otro tiempo; pioses me han tenido si los cautiad el entendimiento por secretas causas suyas, que no alcanzo; ya a los ruegos, y oblaciones de mi padre generosamente atentos, benignos al primer ser, mi juicio restituyeron, de que rendido las gracias le doy al piadoso Cielo: yo le oigo, y cuando estoy determinado a creerlo, que es él Ángel de la Guarda me dice al instante mismo. Con lo que Rodulso ha dicho, (. parece concuerda esto. Sagaz a estado el criado: piedades son de los Cielos. Médicos, qué dicen? Y lo O aunque viniera Galeno a curarlo, lo comparo a la valija, que dentro tuvo vinagre; que aunque la laben con más aseo, siempre ha de oler a vinagre; mas con todo, yo me atrevo, sidáis licencia, a curarlo. Cómo? . Dándole doscientos alos cada día. . Loco estás. . No dice el proverbio por la pena es cuerdo el loco? y hay mil ejemplares de ello. Viste alguno? . Sí señor. A dónde? . En aqueste cuento. En Sevilla un loco había de tema tan designal, que una piedra de un quintal al hombro siempre traía; y al perro de cualquier casta, que dormido podía ver, dejabásela caer, con que quedaba hecho plasta. Con un podenco afamado de un Sombrero encontró: a cuestas la ley le echó, y dejolo ajusticiado, Indignado el Sombretero, con un garrote salió, y dos mil palos la dio; y tras cada golpe fiero muchas veces repetía, qué era podenco no viste, loco infame? Fuese el triste, y luego, aunque un guzco via, mastin, o perro mostrenco, al irle la piedra a echar, volviéndola a retirar, decía, guarda, que es podenco. E a Señor Rey en casa? Aí está el del Sombrero, No hay quién nos dé una palmada? Señor Rey padre, yo tengo, que hablar con vos muy despacio. Habla pues. . Si haré, y me huelgo, aquí y él so mi hermano, y empiezo. Qué intentará Polidoro? (. Aunque de mi Padre enciendo. (. mas la ira, he de intentar disuadirle del pretexto, de querer dar a Balarte la Corona deme el Cielo, para poder conseguirlo en las locuras ingenio. A qué aguardas? Di qué quieres? Como digo de mi cuento: parece he oído un rum (ay que no es pada) que el Reino le queréis dar a Balarte, y con Astrea dispuesto está, que se ha de casar, y a mí que me papen duelos. Pues por vida de el Señor Rey, no me dirá en que esto lo funda? Diga parsano, tiéneme acaso por lego, que me niega la corona? o soy, manco, que no puedo tener un cetro, aunque pese dos quintales? Si el gobierno piensa que me falta, piensa usted muy mal, pues me atreva por debajo de la pierna a gobernar diez Imperios, aunque seamede Gitanos, mirad, si acaso encarezco mal la materia, pues no hay gente de peor gobierno. De tirano no podéis argüirme, pues supuesto, que os sufro a vos, y a mi hermano, harta mansedumbre tengo. Pues, si imputarme queréis, que de el ser de hombre carezco, para en cuanto a sucesión, si sustentaráis los nietos, que a estas horas os he dado, no os alcanzara el Imperio. Vengamos ahora a razones; pues válgame Dios, supuesto, que no me podéis asir con unas p in que no debiera, me hizo vuestro hijo, y heredero. ( preciso de Grecia; como, (. a la razón desatento, y negado a la justicia, a la verdad, y a los Cielos, tiranamentes cruel, me negáis los privilegios, que el mundo, el cielo, y vos mismo me conceden? donde ejemplo para inhumanidad tanta hallasteis? qué alarbe fiero, que Caribde el más cruel tuvo tan tirano intento? Cómo, irritadas las luces de ese sagrado Emisferio rayos no desatan, del abrasado, firmamento, desperdiciando en castigos, cuanto atesoró en incendios? Para cuando, el Cielo guarda sus rigores? como ciegos los Dioses con las venganzas no encuentran? y de su imperio se olvidana como a delitos tan enormes, mudos veo los aires, que no destrozan en átomos mal desechos Piramides erigidos, que sirvan de monumentos? Cómo? más qué es lo que digo! (. arrebatome el afecto, y resbalado de el labio, se deslizó el sentimiento. Válgame la enmienda pues; mas no importa, que si ellos se están mano sobre mano; yo poder bastante tengo, para asolar todo el mundo. No soy Neptuno? No encierro las aguas? y por mi cuenta no llueve? Pues vive el Cielo, que en cuarenta años cabales no ha de caer en este Reino ni una gota; y que de sed os habéis de freir luego: Haré a Marte mi sobrino, que llueva carbón de Herrero, y os desayunéis confraguas, y entonces, señor veremos, si soy malo para hijo; o si para Rey soy bueno; y si la señora Astrea, y el lo Balarte remedio os dan. Vamos Garibay, que desde este instante mismo a encerrar el agua voy hasta el sulodicho tiempo. Como nos encierres el vino, poca falta me hace eso. Hay mayor desdicha? que no haya yo tenido tiempo de advertirle de este lance. Ya, Rodulso, hallado habemos la experiencia, sin buscarla. Ya veis, que mezclando a un tiempo las amenazas de loco, con los avisos de cuerdo, Polidoro su venganza me íntima. . Señor, ya veo en él de otros, que padecen su mismo achaque, el efecto; pues aunque en juicio algún rato le vemos hablar al mismo ser de su accidente vuelve. Y si el rato, que está cuerdo, lo aprovecha en la venganza, os parece sería bueno el aguardar ese lance? Sería acaso remedio de el daño; que puede hacer el que vuelva a no ser cuerdo? Claro está, que no sería; mas nunca que haya resuelto acción alguna se ha visto el que está falto de acuerdo: todo se queda en amagos. Antes lo contrario siento; pues siempre miro temidos los locos. . Ese es un miedo, que de nuestra parte está, Pues yo no quiero tenerlo. Esta noche, vive Dios, él, y su criado a un tiempo e (pues siempre le así los tres han de quedar muertos. Yo ayudaré, que valor para todo hay en mi pecho. Para que es los tres; yo solo a ejecutarlo me ofrezco. Erramos, señor, la acción (Dadme aquí discreción Cielos) . pues ya veis, que es grave indicio, en que malicioso el Reino ha de sospechar. . La voz en este caso echaremos, de que él con el frenesí mató al criado, y a sí mismo muerte se dio. . No señor: yo he de daros mejor medio; y sin sospecha ninguna. Decid. . Qué aguardáis? Yo tengo: (Cielos, ayudadme aquí, a tan arduo fingimiento.) Digo, que tengo en mi cuarto, y aún en mi retrete mismo retirado un gran bandido, que fue mi criado, y vuelto en su razón, a que intente su perdón me busca: esto supuesto: bien sabéis, que tiene Polidoro el lecho en el cuarto, a quien el río baña, cuyo raudal fiero, y hondura es tan grande, que no se le descubre el centro; pues en mitad de la noche, cuando, con mudo silencio de las pensiones de el día, cobra el tributo Morfeo: yo, y el bándido a los dos por un balcón echaremos al río, que ejecutarlo, dándoles muerte primero, es fácil, y prevenidos llevaremos instrumentos, con que derribar haré el balaustre, pues con esto será fácil de creer, que estando los dos al fresco en el balcón, desgajado a la porfía de el tiempo se cayó, con que no que la contra nosotros recelo. Está bien; pero al bandido el darle la muerte luego será preciso, pues queda tan arriesgado el secreto. Eso es fuerza. . Claro está. Qué crueles! Qué advirtáis eso no es menester. . Pues Rodulfo, a la ejecución, que dueño de Grecia seréis (después la muerte, viven los Cielos le he de dar, porque no quede ningún testigo.) . Mi Cetro habéis vos de gobernar. Por nuevo padre os venero. Esto es servir a mi Rey. Pues a la acción. . Al empeño, Al arrojo. . A la lealtad. Muera. Polidoro. . El Cielo (. le guarde. . Balarte viva. Astrea viva mi dueño. Vivan Balarte, y Astrea. Vivan como yo deseo.

JORNADA TERCERA

El amor de mi Príncipe perdido, y el gene al dolor introducido, con que la adversa suerte el Reino todo llora de su muerte; (to y la ira leal, que no resisto, por los indicios; que en Rodulso he vis- pues sin duda inhumano muerte le dio, siguiendo del tirano Rey el odio; que tuvo endurecido contra el difunto Príncipe, movido del amor, que en Balarte su hijo crece (cuyo nombre aborrece toda Grecia resuelto, y arrojado) de los Grandes del Reino convocado, a averiguar me mueve de este Rodulfo la traición aleve; (acero. y si me habla severo, muerte hallará en los filos de mí Este su cuarto es: cerrado tiene; quiero llamar. (, Quién llama aquí? Quién viene Rodulfo a hablaros. Que os sentéis os ruego. No traigo ahora yo tanto sosiego. Sea cómo gustáis él trae cuidado. . Cerrar podéis al. Ya está cerrado. Oyenos alguien? No solos nos vemos: parece que adivino sus extremos; (. para, que prevención tanta en vos toco? Para deciros mucho en tiempo po- (co Al Príncipe una bebida disteis, y instantancamente le dio el cruel accidente, en que le vimos sin vida: sin juicio Grecia le advierte; y empeñado a más traición, fingiendo caerse un balcón, le habéis dado aleve muerte. De aqueste caso, lo cierto decid, pues solos los dos estamos, o, voto a Dios, que aquí os he de dejar muerto. Lo que yo imaginé ha sido; y en la lealtad, que le he hallado, cuando más mal me ha tratado, mas me deja agradecido. Al Príncipe seguirá quien ha mostrado tal se; pero, no me atreveré a declarar más, si está oyendo el Príncipe, y tiene de buscar contra su cruel Padre quien le siga, él verá, si el Marqués conviene: aquí con tiento he delir. Pues consultado lo habéis decid, a qué os resolvéis? a decirlo, o a morir. Marqués, cuando apasionado os miro, de mi prudencia me he de valer, porque quiero, que vuestro arrojo me deba (por ser arrojo tan noble) lo que en otro modo fuera imposible en mi valor toleraros; cuando el Persa, el Escita, y Otomano de mi cuchilla sangrienta al menor impulso han sido desperdicio sus cabezas: sin que el pincel de los años, que en líneas blancas bosqueja su diestro, cuanto caduco primor, borrar en mi pueda bríos, que ha engendrado un corazón, que los alienta, que el valor no se minora, aunque se postren las fuerzas. Aprovechando ahora pues mi cordura: que os advierta, me permitid, que es ajeno de vuestro valor, y prendas a tan temerarta acción moveros, sin que preceda una evidencia muy clara, una verdad muy entera; que no es de varones sabios creerse de la primera información. Si al oído os habló alguna sospecha: si algún indicio os indujo contra mí, guardar debierais el segundo oído, para que enformándoos mi nobleza, mi lealtad, y mi honor, suese desvanecida, y desecha la primera voz que tuvo su logro, por ser primera, Dos oídos dio a los hombres Júpiter; cuando pudieran vivir con uno, aplicando al del sentido la fuerza; pero quiso así advertirle al hombre, que cuando a oír llega, si a la malicia dio el uno, guarde el otro a la inocencia. Siendo esto así, vos habéis incurrido en la flaqueza de muchos; pero creed, que os estimo de manera esa pasión, ese arrojo, a mas ya y esa leal ancarecida mi mucha estimación, pues a ofensas, contra mi pensadas, doy tan apacible respuesta. No, hipócrita, vuestro engaño, que asegurado me deja, piense: que habéis de decirme de esta traición la cautela, o la vida. . Bueno está. Marqués, y creed, que esta la vez primera es, que trae buen sonido la defensa; dadme, dadme vuestros brazos. 4. Los brazos de esta manera. d la espada. . Mirad, ve satisfacción pudiera daros, de que soy tan leal co no vos, que es cuanto pueda acarecer. . Que no hay satisfacción. . Y si hubiera alguna? . No puede ser. Pues mirad, que la hay. . Cuál Esta. Y estotra. . Cielos que veo? Si es ilusión de la idea? Dudando estoy lo que miro: no creo la verdad misma. No es ilusión, Marqués, no mis brazos testigos sean verdaderos. . Tomé, toca, y creerás. . Las plantas vuestras me dad señor, y reciba esta duda vuestra alteza por alegría, pues quien un bren creído no espera, cuando de repente lo halla, duda aquello que desea; y ahora Rodulfo amigo, pidiéndoos perdón, merezca vuestros brazo no os los quiero dar. Ved que esa es venganza. . No es sino razón justa. . Ea, ea, Fabio, déjate querer, pues que blanca no te cuesta, que esté de Dios que han de ser siempre ingratas las bellezas? Hacedlo por mí, Rodulso. Señor, que son hazañeras demonstraciones de amor las mías: pues mal pudiera, cuando le ofrecí mis brazos, ultrajando mi nobleza, negárselos ahora que con cariño los espera, los brazos, y el alma os doy. (- de nuestra amistad por prendas. Digo; y para Garibay. no hay abrazo? . Amigo, llega, que bien lo merece, quien la confianza granjea de el Príncipe, mi Señor, siendo también de sus penas partícipe. . Al andamos, hechos ánimas en penas, sobre palabra, hasta que el cielo se compadezca, y haga que este Rey maldito. Villano de esa manera, del Rey mi Señor no hables; que aunque más tiranos sean los Reyes, el venerarlos como a Dioses, deuda es nuestra: pues la autoridad no pierden, aunque el amor no granjean; y el cariño faltar puede; pero no la reverencia. Qué prudencia! . Qué atención! Pues, protestando la enmienda. . digo señor, que hasta que quiera el cielo dar licencia, para que a su Majestad el Rey mi señor, le puedan llevar cuatro mil demonios: que padezcamos es fuerza. Y eso es enmendarse. no es con toda reverencia el desear se lo lleven los diablos. . No hay en ti enmienda. Marqués, pues vivo me veis, con facilidad se deja entender, que ha sido arte de el amor, con que en defensa mi vida ha puesto Rodulfo: pues arrojando unas peñas al río, porque el ruido de el golpe oír se pudiera, y mis vestidos también. Y el mío; y en verdad, que era arto nuevo, cuando se hizo. Y usando de la cautela de derribar el balcón, el Rey quedó con certeza de mi muerte. . Y de la mía, sin ser su hijo. . Y la misma tuvo el Reino? . Si Señor. creyó tu muerte violenta, y cierto creimos todos el que fue la acción dispuesta por el Rey tu Padre; mas como es señor la materia tan ardua, cada uno siente para sí, sin que se atreva ninguno a declarar. . Eso es ordinario en las quejas de los poderosos, que todos lloran, todos penan; mas no se atreve ninguno, aunque sus pasiones sienta, ni aún a fiarle a la voz los sonidos de la queja: y cuanto alienta el dolor, el miedo se lo flaquea, pues cobardes al amago de el golpe, el destrozo tiemblan. Mas los Dioses, los clamores de el humilde oyen, y vengan en el Tribunal mayor sus injurias. . Linda flemas para allá me lo guardáis? Pues echadme otro par de ellas, y aquí entra a Roma por todo. Marqués, de la lealtad vuestra, y vuestro amor, la probanza en mí la tenéis bien hecha; a los, grandes prevenid, para que de mi inocencia movados, me den ayuda. Para la ocasión dispuestas sus vidas en tu servicio las tendrás, pues de manera te lloran, que me han nombrado, para que al Rey le divierta de la jura, que hacer quiere en Balarte, hasta que pueda tu cuerpo hallarse, y el Rey ha sentido con tal fuerza el que no convenga yo con su intento, que da muestras de el mucho odio, que me tiene; pero ya más a la puerta (. han llamado. . Pues señor a vuestro retrete. . Ea, volvámonos a ser muertos. ( en confianza; gran priesa ( . trae quien llama. . Qué aguardáis? Adiós pues. El Cielo quiera que os mire con el laurel. Aunque escabeche parezca, Vos Marqués, os podéis ir por esta contraria puerta. Guarde os Júpiter. Ahora abro sé busca acía A Uue el Rey illá Var que Pues va a ver al Rey Rodulfo, y es preciso se detenga: para que Fénix, mi bien salga a hablarme, haré la seña en esta pared, que es de su celestial esfera división; y tú tra pues ya a la Antorcha Febea en la sala de Ansitrite le toman la residencia. Cultidiablesco has hablado: no hiciera más un poeta; de legumbres y candores: digo; que voy por aquella moral de la vida ensayo: imagen de la sabera Cloto, Atropos, o Lachesís, que del Céfiro a la seña de el bostezo más cobarde le coge un requiem eternam: que en nuestra lengua construido dice, que ya voy por velas. (. Oh como amor el más noble cuidado es, pues aunque tenga el pecho ocupados todos los lugares de la pena, aunque los demás se estrechen, en amejor lugar se asienta. o Aquí está lo susodicho. Pues vete tú. No quisiera dejarte solo, pues puede ese mal, que te atormenta de el corazón darte, y. No hará, vete. A latárea de siempre; pues quiere el Cielo, que tan mala vida tenga, que es, comer mucho, beber mas, dormir a pierna suelta: no hacer nada y tener todo sobrado! qué vida es esta? Désela Dios a quien la desea. (. Hago pues la seña a ( la habrá oído, ahora la puerta abrir quiero; más Rodulso descuidadamente abierta la dejó; mucho es que en tanto riesgo, tal descuido tenga; pero ya allí a Fénix siento. ( . Señor mío? Amada prenda, alma por quien solo vivo; vida por quien mi alma alienta; pero la puerta cerrar quiero. . No, déjala abierta, que yo es preciso volverme al linstante: centinela desde aquí puedo ser yo. Que tan breve me concedas este bien? . Mi sentimiento de que asistirte no pueda, como desea mi amor, sabé el Cielo, y que quisiera; pero qué es esto Señor? Ser la atención tan grosera de mi achaque, que se atreve a ofenderme en tu presencia. Luego el accidente de el corazón, te ha dado? Hy pena mayor! . Aunque más templado me aflige, ya será fuerza, mientras suspenso me tiene, sentarme, pues ya flaquea el sentido. Ay dueño mío, y quien padecer pudiera por ti ese mal: Polidoro, señor, mi bien dura estrella! Que pueda (grave dolor!) un achaque (injusta fuerza!) ajar el Mayo mejor: turbar la más noble estrella. Príncipe, señor, bien mío; aún no vuelve; el agua alienta los espíritus; pues quiero por ella ar. No sosiega mi cuidado, do que avasalla mi grandeza el secreto de Rodulfo; y solo en su muerte queda añianzada mi quietud; ( . pero, Cielos, esta es buena ocasión, pues que dormido allí lo miro pues sea para el yerro de un delito, oatro delito la enmienda: muera pues; mas, Dioses sacros que he visto! Eladas las venas, sin aliento el corazón he quedado el Cielo ostenta ni castigo; Polidoro, tu muerte no me queda, n la disculpa: pues huya de el delito la presencia. Si del parasismo habrá vuelto el Principo. Oh inmensa piedad de los Dioses! . Cielos, gracias os doy. . Fénix bella? Cómo te sientes señor? Pasada ya la tormenta, (. bueno estoy, gloria a los Dioses; mas qué es eso? . Agua que bebas, porque el corazón alivies. Dámela, y esta vez tenga ( - este néctar, o ambrosía contraria naturaleza, pues la ministra deidad, porque Ganimedes beba. Tu cortesania estamo: siéntate para beberla. Cuando deidad te idolatro, mi bien fuera irreverencia Lisonjero estás. . Benditas las sacras deidades sean, que a este cristal sin colos, olor, y sabor, le prestan tal gusto, apetito tanto, que toda el alma recrea. Qué miro? mi padre viene: adiós bien mío. Era fuerza: pues no quiere la fortuna, que yo logre dicha entera. Quiero también retirarme, por si alguno con él entra, S. Llámame el Rey, y se va? mas no es mucho, cuando tiene los cuidados, que previene, que se olvidase; o si ya cesasen sus tiranías, pues cuando admirar prevengo sus cansas, lugar no tengo de discurrir en las mías. Confieso, que estoy cansado: quiero ay de mí! e sentarn Que tan sin razón así contra mí severo el hado se mire? Qué Polidoro mi Príncipe, y mi señor, a quien doy todo mi amor, y cuya fortuna lloro, con tal terneza a mi hija Fénix; mas aquí no quiero, cuando quejarme no espero, dar aliento, con que aflija el corazón: mi Rey es; lo que me debe no ignora: pues lo que me toca ahora obre yo, que si él después falta a lo que le ha tocado, tendrá más fuerza mi queja. El cansancio no me deja he ha discurrir; sueñ reguas haga pues mi triste anhelo descanso aquí del desvelo. Sí Rodulfo se habrá ido? más dormado allí le atiendo; de aquí no me he de mover, su centinela he de ser; duerme, que yo te defiendo Vuelvo a decirte Señor, que sería ilusión. Digo otra vez que a Polidoro vi, y que sin duda me afirmo en ello. Qué veo! mi padre, y Balarte? si han sabido, que vivo estoy, y a buscarme vienen? Y mira si ha sido así, pues del mismo modo que le deje, allí le miro. Válgame Júpiter! Llega, y verarle. Aún no respito. que pueda dar tanto horror un mudo cadaver firo! Nada puedo oírles, mas que a mí no buscan colijo, porque ya hubieran entrado, No vas a verso? Mirinvicto valor rendirse no puede; a verle me determino. Balarte sin duda a hablar va a Podulfo, necio ha sido si lo despierta, mas ya se vuelve. Haslo, di, ya visto? Tu engaño he visto señor, mira si verdad te he dicho, que fue ilusión, pues Rodulfo es el que allí está dormido. Qué dices? Que verlo puedes, si tampoco me has creído. otra vez vuelven a hablar. Que fue fantasía, digo, de la vista, mas si es Rodulfo, nuestro peligro aseguremos, y pues entrar nadie nos ha visto, muera hijo. Aunque es verdad, que por Fénix a sentirlo llego, primero es mi Padre. En qué di, te has suspendido? a qué aguardas? Muera. , o Qué veo Cielos Divinos? matarle intentan, su vida defiendo así, Mas que miro! quién las luces nos ha muerto? Despierta hombre. Qué ruido? pero Cielos, aquí espadas? traed luces. Que haya podido alor? resistirse a mí y tiro, que traen luces. Este estruendo causa? Fingir determino, ra llegamos; qué es esto? e mi guarda. Allí he oído al Rey. Señor. . Aquí hay luces. Qué es esto Rodulfo, amigo? Marqués, vos contra Rodulso? prendedle. . Señor invicto advertid. . No he de escucharos. Que yo, ahora. Soy testigo de vuestra traición. Mirad. Señor, que atendáis os pido, que el Marqués es imposible, que intentase. No he de oíros, que ya veo, que esas sor noblezas de vuestros bríos; pues el Marqués contradice (. con tal fuerza mis designios, impidiendo que a Balarte jure el Reino, así consigo la venganza revozada con mi justicia. Suplicoos señor. . Qué aguardáis soldados? Vamos. A tus pies rendido señor, te ruego. Rodulfo ya yo os tengo respondido, llevadle. . Venid Mas des Pu inocencia los Cielos me librarán. (. Vuelvo otra vez a deciros señor; que el Marqués. Rodulfo bien está, y creed, que he sabido, que el Marqués apasionado contra vos, por haber visto seguís ma parecer recto a mataros ahora vino; pero yo haré, que examine en su cabeza el cuchillo. Rodulso al Rey mi Señor le estad, muy agradecido de que vuestra vida guarda. Con veneración estimo vuestras honras, más señor. Rodulfo, lo dicho, dicho, quedaos. . Señor. Yo os lo mando. Mas, obedeciendo, os sirvo. Malogrose la ocasión Que haya otra detérmino. ( . l. Pues aunque el Rey lo asegura, creer en mi fuera delito, que el Marqués mi muerte intente, Bien Polidoro habrá oído el alboroto; yo quiero irle a dar de todo aviso, A donde pendencia ha habido, siempre algo a caerse llega. Siempre, donde ha habido brega, algo se ha de haber caído. Y así poco a poco vengo, Y así vengo poco a poco. A ver si con algo topo. A ver si ventura tengo. il yo estoy hierto. o G Pe Sin aliento Pues revístome de muerto. Ni para podermen ir tengo animo, qué he de hacer? que también es menester el ánimo para huir. Onorio, no hay que tenblar, de paz a hablarte he llegado, de Júpiter enviado. Bien lo pudiera excusar. La necesidad, que tengo, mirando, a ti me envió. Qué puedo en eso hacer yo? A que me remedies vengo: sin un cuarto ha muchos días que estoy. Qué con eso quieres? Que me des lo que tuvieres, para Misas, y obras pías. Pedir Misas, no es igual, pues fuiste Gentil de hecho. Cuando no me hagan provecho, no me pueden hacer mal. No es mejor, pues de eso tratas, que yo te las diga acá? No amigo, que por allá nos las dicen más baratas. Y dime, en ti pena hay? Ni en pena, ni en gloria estoy, Cómo así? No ves, que soy el alma de Garibay. Los escudos, como espejos doscientos me da. Qué escucho! lo sabes? Sabemos mucho los que somos muertos viejos; dámelos pues, a qué esperas? s, que sentimientos! Ton cientos, lo Pues que tú me das neto galeras. yo te pron a La cader o; Toma. . Razón esto ha si que pues has de ser marido, no has menester más cadena, Tapo el diamante. Pues das, dete el Cielo. Y sea al instante. Pues dame ahora el diamante, porque el Cielo te dé más. No me dejas bien ninguno. Que así mi amistad prevengas quiero, y que del cielo tengas, Oporio, ciento por uno. Y aqueso es cierto? Pues no? Pues lo que quitado me has, dame, y toma lo demás. Desconfías? pues lo; y quédate, que ya es hora de irme a mi estancia mort c s y dale por otra tal muchos recados a Flora. Y dile también, que ya su deseo se cumplió, pues su hacienda tengo yo, que ella bien lo entenderá. Volvemerla ahera a llevar no sientas, pues otro día, con otra alcaguetería se puede esto remediar. (. Que se lleva el diablo oí lo bien ganado en un hora: esto es mal ganado, ahora falta que me lleve a r Príncipe mi afecto viene, de que ya Grecia previene, que a un tiempo glorias os den en repetidas grandezas, que gocéis eternos plazos, a los cuellos dulces lazos, laurel sacro a las cabezas, diciendo; porque se vea su gusto en métrico arte. Nuestro Príncipe Balarte viva con la bella Astrea: vivan vivan edades eternas, y Cupido en guirnaldas de flores bellas, a sus sienes coronas les prevenga, vivan, vivan edades eternas. A vuestro afecto obligada (̱ . quedo. . Ay qué tiesa se ha puesto! (. Oh vanidad, y que presto pudiste tener entrada! (.) Yo fénix de vuestro amor (rigor dijera mi pecho mejor) quedo satisfecho. Guardeos el cielo, Señor. Lo que más, Fénix estimo a mi fortuna dichosa, es el ser feliz esposa hoy, del Príncipe mi Primo; pues él con tiernos desvelos solo mi hermosura aprecia. Si pensará aquesta necia que con esto me da celos? (. Tirole la cuchillada. Pero verá con presteza, que toda aquesta grandeza, como es del mundo, es soñada. (. Fortuna, pues que gobiernas mis dichas, hazme felice, pues alegre el pueblo dice: Vivan, vivan edades eternas, y Cupido en guirnaldas de flores bellas, a sus sienes coronas les prevenga, vivan, vivan edades eternas. Ya cesaron mis desvelos. Goces coronas dichosas. Fénix aquestas son cosas, que las disponen los Cielos. El R R Gracias a los Dioses, hijos, que ya decir puedo, que tendré un alegre día. Que no lo digas espero. Mirad, desde esos balcones la alegría, con que el Pueblo, por Príncipes os aclama: a los celebres festejos atended, y el regocijo con que sus leales pechos a voces su amor publican, repitiendo en dulces ecos: y . El Príncipe Polidoro viva. . Qué escucho? Qué atiendo! Viva Polidoro, y muera la tiranía. Qué es esto? Astrea, aquestas son cosas, que las dispo en los Cielos. ( ) Cla Señor, procura retirarte, porque el pueblo amotinado, las armas en la mano, obedeciendo al Bris cipe Polidoro, que los ac Cielos! luego Polidoro es Pues Grave Riesgog Ah vil Rodu Diciendo vien e D Viva Polidoro, Señor, y Príncipe nuestro, y muera la tiranía. El vino se les ha vuelto vinagre. Llegó la hora de mis dichas, que contento! Pues sus aleves traiciones. castigaré, vive el Cielo. Sígueme hijo. A tu lado me tienes. Y yo pretendo ser hoy segunda Belona. Beleta será más cierto, pues que la ha mudado el aire todo el desvanecimiento. Yo constante he de seguir a Polidoro Y yo quiero ir a pagar los recados, que me envió, cuando era muerto, Garibay; pero mejor será ver desde aquí esto. Ea vasallos leales. (. Traidores, contra el Rey vuestro (. armas tomáis? . La justicia (. del Príncipe defendemos. Que gusto es ver esto; mas el Príncipe sacudiendo el polvo viene a Balarte. Tirano muere a Mir resistencia Qué brava ventana tengo! pero aquesto es de más gusto. Ea seo Onorio, morietur en Latín. Ah muerto falso! Dale, que aquí te le tengo, Qué, es esto, que haces traidora? Aquesto es ir con el tiempo, y a lo de viva quien vence. Tirana, no eras mi Dueño? Eso fueen otro reinado: dale. . Buen cuartel. No quiero, que mañana me pondrás demanda por los docientos, el diamante, y la cadena. Pues digo, que desde luego te lo perdono, y te hago donación. . No fies de eso, sino te hace una escritura tan gorda. Itemel derecho, que a Flora has tenido, has de renunciar. Y para ello nos ha de dar un fiador con hipotecas. Yo ofrezco hacerlo así, amigo mío. Qué comedido es el miedo! C le pediremos más? ̱ nos dé algo encima. No tengo en conciencia. ovés En Git ha jurado, no hay que creerlo. Pero ya de las escuadras llega aquí todo el estruendo. Muera un tirano. Traidores, en vuestras vidas. Teneos: suspended nobles vasallos los irritados aceros, y atentamente escuchad, grandes, nobles, y plebeyos: Grecia oipa y todo el mundo; vos Padre, prestad atento vuestro oído, sin culparme el prólogo ahora, puesto, que a esto solo se redace de aquesta historia el suceso. Por ser hijo de Artadna, que el odio mereció vuestro, sin otra causa, intentasteis mi muerte, como si el serlo elección hubiera sido mía, y en mi culpa haciendo lo que fue del Cielo causa, tirano, cruel, sangriento, castigáis como delitos disposiciones del Cielo; y con un veneno antes, después con injusto acero aquel mismo ser, que vos me disteis, (rigor severo!) deshacer quisisteis, cuando a repetir esto llego, tal espanto, tal horror me da, que viven los Cielos, que quisiera hallar tal modo de pronunciario, que a un tiempo lo supieran, sin oírlo, y lo oyeran sin saberlo. No hallo con que exagerar tal crueldad, porque hay excesos tan extraños, y delitos tan enormes ay, que aún vemos no les señalan las leyes el castigo, suponiendo por no es posible, el que haya quien los cometa; con esto vuestra crueldad quede aquí encarecida, no habiendo con quien poder compararla, pues si prudente lo advierto, lo más es menos con ella, y ella a lo más, hace menos: cuanto aquí decirse pueda, remitámoslo al silencio. Mi hermano Balarte, sí, mi hermano, pero no quiero hacer en su alevosía repato, pues tuvo ejemplo en vos, con que aquesta culpa también es del cargo vuestro. Pues, si el Padre, espejo es del hijo, y en los reflejos del cristal limpio, las sombras imitan los movimientos, fuerza es, que la sombra hiciese lo que miró en el espejo. Astrea, pero también su tirama aquí dejo, pues la ambición de reinar pudo endurecerla el pecho. Demás, que en las hermosuras el ser tiranas, no es nuevo. Yo pues mirando mi vida amenazada al acero, de vos, Balarte, y Astrea, y otra forma no teniendo, para asegurarla, hallando, que dan permisión los Cielos, que a quien darme muerte intenta, dársela en justicia puedo; de tanta ira provecado, movido a tanto despecho, incitado a ofensa tanta, y lo que es más, atendiendo a la razón que me anima, Balarte dejo muerto, sin que de hermano el cariño eros. le dispensasen los fi fin que de su rigor fiero le pudiesen indultar sus hermosos privilegios. Y aunque no ignoro, que fue atrevido mi despecho, que fue descortés mi ira, que mi rigor fue grosero, y desatento mi arrojo, y que la objección confieso han de ponerme, culpando de sacrílego mi acero, pues del divino sagrado de la hermosura el respecto profanó, y que sus altares manchó con humos sangrientos; aunque lo confieso así, meta la mano en su pecho el que me culpate, y mire batallar a un mismo tiempo al respecto y a su vida; y al querer ponerse en medio, verá, que se imclina más a su vida, que al respeto, y disculpará mi ira la razón con que me veo. Y cuando con la ira misma a vuestra presencia llego, al querer ejecutar el furor, con que me enciendo, inmóvile elbrazo miro, sin impulsos el acero, helada la ejecución, y el aliento, sin aliento. Pues aunque la razón pudo moverme al rigor grosero, (vuelvo a decirlo otra vez) y al arrojo desatento de dar la muerte, a una dama (que de mi hermano no quiero acordarme, pues no hace pariedad, en este intento) y aunque mi razón pudiera disculparme no me atrevo; pues si en el Padre, a los Dioses miramos, y siendo cierto, que aunque el Cielo nos ofenda, nunca hay razón contra un Cielo; no hay contra un Padre razón; y así a vuestras plantas puesto, mi espada rindo, con que podéis quedar satisfecho del delito, de haber yo nacido sin gusto vuestro: para que el mundo repita, para que escriban los tiempos, porque la fama pregone, que hubo un hijo tan atento, que la ofensa de su Padre la vengó con el respecto. Qué bizarra acción! Qué noble venganza! Qué bravo cuento! Los diablos lleven el alma que tal hace; voto a Venus, que había de debanarle las tripas por el pescuezo. Confuso ha quedado el Rey. Qué es lo que he escuchado Cielos! (. muerto mi hijo Balarte? Astrea muerta? descubierto min delito? Polidoro humilde a mis plantas puesto? toda Grecia conjurada? culpado de todo el Reino mi rigor? yo tan cruel, que puder tener intento de matar mi propio hijo? o estomo es verdad, o sueño, o uyo racional no soy, o sentimiento no tengo. Pues cuando he sido, (ay de mí!) de tantas desdichas dueño, causa de dolores tantos, con que al mundo, y a los Cielos pude; pero ya la pena ha derramado el veneno, en el corazón, y ya un elado sudor sento, una fatiga, un ahogo. una aflicción, un tormento, un dolor, con que la vida, los sentidos, el esfuerzo, los pulsos y la congojas la vista, el tacto, el aliento, la voz, la terneza, el los suspiros, el anhelo, la flaqueza, los latidos, las ansias, el alma, el pecho, valedme Cielos piadosos. Qué es lo que miro? Qué veo! Triste caso! Raro asombro! Qué diablos le ha dado al viejo? Se ha caído de maduro. Señor, el Rey está muerto. Nunca otra cosa nos falte. Ahogole el sentimiento. Él se murió de vergüenza. No cumplia aquí con menos. Disposicrones Divinas son todas, pues quiso el Cielo mostrar en mí, y en mi Padre lo piadoso, y justiciero. Retirad el cuerpo, donde en honroso monumento (. seposite. Vasallos ya Polidoro es Rey vuestro, decid a voces, que viva. Viva por siglos eternos Polidoro, nuestro Rey. Rodulso, Marqués, no puedo cuanto os debo, aquí expresar, después haceros pretendo cuantas mércedes pidáis; y a todos mostrar espero mi estimación, solo ahora una merced hacer quiero Fénix, vuestra Reina es, Siendo del agrado vuestro, vuestra Reina vengo a ser, vasallos. . Pagado quedo. Que Fénix viva decid. Viva Fénix. Esto es hecho. Y Don Francisco de Leiva, a este caso verdadero, que sucedió en Grecia, da fin a vuestras plantas, puesto.