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Texto digital de No hay amor donde no hay agravio

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Atribución tradicional
Antonio Hurtado de Mendoza
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Comedia
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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de No hay amor donde no hay agravio. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/no-hay-amor-donde-no-hay-agravio.

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NO HAY AMOR DONDE NO HAY AGRAVIO

JORNADA PRIMERA

Solo la perdida (es llano) de Violante da tormento: o como quien sin contento camina, llega tomprano Sed más quiero en arcelona, Enrique, que aquí habéis sido. Mucho consigo ha podió Vueselencia, pues me abona en su carta Es importante: ya Enrique bien podéis ifos, Más primero mis suspiros, . han de gozar de Violante, z, Todo en la dusencia de Enrique me parece una ilusión: no vive el alma sin él, y solo vive el dolor Divierte un rato mi pena, Laura, con tu dulce vos, mientras doy a su memoria toda la contemplación Di la ausencia cantar Harasbren, que cuando estoy esperando por instantes de esa enemiga el rigor, quién pierde lo que yo pierno, ho de sentir lo que yo. Bien les debéis ejcoios lágrimas al corazón, si avarientos las negasteis, cuando más pidió el dolor. Laura es, aguarda mequiero norno interrumpir su voz Prosigue, que causa el tono al senmido suspensión Vuelve a serenar los cielos, que tú ausencia escurerio; vuelve, y debanto mis ojos lo que no deben al Sol, Aymie tal ansencia hay parrda unión hay noche sin díal hay día sin Sol Benas, no basta morir con tormento tan atroz? Cuento obliga, a cuanto fuerza u amorosa vasión Hy dueño del alma mía, lo que debes a mi amor! Que te has de ausentar, Enriq (ay cielos) y viva estoy? Mas cómo no viene? oh suerte! Enrique Enrique, ha señor. Aquí Violante, está Enrique quien la vida te entregó. Según a tiempo llegaste, dudo si fue prevención. No dudes, Violante, que si soy sombra tras tu sol, si soy imán de tu norte, reflejo de tu candor, no es mucho, que donde estabas Violante, estuviese yo. En fin yo miro ausentarse, a lo que adorando estoy: y a lo que tan juntameme tiene en mi pecho su inión; no he de ver, ay de m triste, si el consuelo no basto; bien les debéis oios míos, lágrimas al corezón. Yo te quiteí, y solante, y no temu ut estrella fuerela mía, pues siendo el mayos baldón, el que tú no me duifieras, ahí amor no e Y hoy que me ausento de ti, siendo el daño tan menor; ojos, sed desde hoy arroyos, uidad lágrimas de afición, si avarientos las negasteis, cuando más pidso el dolor. Eres tú, quién me adorabas? dónde está todo tu amor? Que has de decir a tus ojos, ya nubes de su arrebol? Llorad, pues, testituyendo la huerta demostración: si el disfavor no temisteis, temed más que el disfavor. Porque la ausencia en dos almas, a quien el amor juntó, es (mas quie tormento) muerte quemo la impide el valor Y pues que no halla remedio, quien remedio al mal buscó, y es el morir mejor suerte, que el ver una sin razón, llotad en el caudal crecido, suplid el negado humor. En rique, mi bien, no olvides a quien el alma te dio Ya sabes que solo has sido objeto de mi fervor, blanco de mis pensamientos, causa de esta disensión, dueño de mis ojos triste, claro Planeta mayor Yo olvidarte? aseguro, que has de ser de mi afición el testigo, y que proceda, como si te viera yo. Pues cómo puede ser eso? Como la rosa del Sol, que siempre bebiendo está de su Planeta el calor Y que aunque el Sol de la vuelta, nunca su vista perdió, siempre mirando sus luces, siendo Águila, y siendo flor, pues si lumbres no le ahora, le cuenta el rayo menor, y que no impide la noche a que deje su opinión. De esta suerte he de tenerte presente siempre a mi amor, siempre adorando tus soles que aunque la envidia buscó, para apartarnos, el medio más eficaz, y mejor; para poder olvidarte, la ausencia no importa, no, que eres alma de mi vida, retrato de mi fervor, suspensión de mis sentidos, de mi alma adoración. Enrique, que no he de hablarte? ni ya hay verte? ay qué dolor! Violante, y la más hermosa, ni ya hay verte hay compasión? Qué tan infeliz nací? Que tan desgraciado soy? Qué se perdió mi fortuna? Qué mi gloria se acabó? Qué te ausentas? Qué te dejo? Qué te partes? Qué me voy? Mi afición vaya contigo, Quédate señora a Dios, y dame el postrer abrazo, Con el alma te le doy. No llores, bella Violante, pues que en tu rostro se vio, al derramar ese aljósar, el Aerora antes del Sol No ocultes con este llanto luces del mayor fatol: vuelve a dar vida a estas flores porque digan desde hoy; que como Sol las enjuga, quien como Alba las mojó. Vuelve a serenar el Cielo, que tu ausencia oscureció: vuelve, y deja esa fatiga, que nadie en el Cielo vio, suceder a un tiempo mismo llover, y mostrar su albor. Vuelve, y debante mis ojos, lo que no deben al Sol. Esto es, finrique, auientarte? ya no siento el verlo yo, como el haberte querido. Esto dices; qué rigor! Si Enrique, que bien mirado, esta congoja, esta acción, este ver mi amor marchito, agostado su calor, tan lleno de ansias el pecho, que no halla respiración; claro está, que ha de sentir mas los ratos que perdió, mas la vida que tenía, que la presente ocasión. Aunque uno es causa del otro pues sucede en una flor, que siendo lustre del prado hoy, su heroica presunción halla fúnebre sepulcro, a donde su cuna hallo. Y así muerta mi esperanza, diré a mis ojos desdohoy; llorad, llorad, ojos míos, que os va la reputación. Siempre he de tener presente, . lo que he sido, y lo que soy: no piense mi bella ingrata, que fue fingido mi amor Holos, no le deje el llanto, . de ese una demonstración: mas cuando ya no lloréis, muy agradecida estoy. Que el pecho con un suspiro vence el consuelo al dolor, y no es tan corto mi mal, que le quiera tener yo En Cielo deja el estruendo de los rayos, me forjó con llover: y desahoga el repetido furor. Nolloréis, aunque si causa vuestro llanto una estrcción que le merezca, lisonja es, y parece rigor No lloréis, no, que yo siento con tan notable primor esta pena que me mata, haciéndome adulación; que no quiero al mal alivio, ni remedio sienta yo, que cuando llorar se puede, no es muy grande la pasión Ya estoy tal del sentimiento; que al ver, me consuelo yo, que cuando lágrimas falten, que me acrediten mejor; por lo menos me ha quedado los suspiros, y la voz. No hay pena que no reciba. Ningún mal el mío excusó Oh cuanto me anuncia el alma h . Cuanto tu amor alcanzó! Hay mayor mal que no verte? No, que ese solo es mayor, Hay mortal ausencia! Hy partida unión Hay noche sin día! Ay día sin Sol Aquí me mando aguardar Don Juan mi señor, y aquí me va pareciendo a mí, que no tengo de esperar, pues aunque quiera no puedo, no puedo, es lo cierto, no; porque en mí no puedo yo tanto como puede el miedo. Quiero disculpar ufano aquesto de media será, pero no está a mi pocta hacer leyes en su mano. Qusiera hacerme valiente, pero el tablado deea que el lacayo no lo sea, y es ir contra la corriente. Que no halle en pieza blasfemo el uio, para que en parte corte a un clarín Brandimarte, y a un lacayo Polifemo. Dicen que das en gastar, Clarín, tú siempre un humor, y quien sirve a tal señor, no tiene más que gastar. Que echa a la pobreza sellos; y no es de ello lo peor, no, que los venga a gastar yo, que no que me gasten ellos. Y a él le está mal en fin, que alguien de vivir me balde, pues quien le sirva de balde no habrá si es muerto Clarín, ni con tan grande paciencia: de modo que ha parecido, que pudiera ser marido en aquesa penitencia, tanto, que le dijo uno, viéndome a mi flaco tanto, este debe de ser santo pues va delante el ayuno. Mas allí un hombre parece: si del jardín ha salido? santasma o demonio ha sido: cuanto a cada paso crece! Pienso que se acerca sí; este qué es? gigante incierto, o túmulo de Rey muerto, sin luzos: stoy sin mí El se va sin conocerme, no me debe de haber visto; pero que al valor resisto? Esta vez he de afreverme, y empaparme como esponja todo de aliento de mi amo, o por derme si songamo, o por dal casta lio Que el que ruin no acometió a otro ruin, pierde la silla; y tuin por ruin en Castilla, nadie ha sido como yo. V. Cómo es tanto el sentimiento de Violante, por mi prima me envía, a mí me lastima tan repentino tormento. Ahora el cerrar no importa, pues yo tengo de volver. . Amor, deja tu podor, tu tiranía reporta. Que sea tan grande mi ardor, y tan confusa mi calma; que padezca toda el alma, aún declarado su amor? Siendo al presumir olvido. mejor tanto en confianza, una duda a la esperanza, que un agasajo al sentido. Y mi dicha me ha estorbado, quitándome su furor, en lo incierto del favor, cierta gloria de callado. Pero la puerta es aquella del jardín hermoso, que está más lozano, en fe de los rayos de su estrella. Quiero ver si alguien sesiente; cuanto una sospecha sabel Abierta está, y con la llave en la puerta: negligente era quien salió. Yo abierta, sin ser de nadie sentida; hallo la puerta, que ha sido lo que mi dicha concierta. Si entrare? pues porque no, si estoy sin sentido, y amando, persuadiendo, y adorando? nunca el valor me filtó en fin, y aquesto ha de ser, y se verán con unión en ánimo de varón curiosidad de mujer. e , , Esto se llama cumplir con ser bravo, quién lo duda? Plánteme en ángulo recto, y llegué a blandir la duda de la vida de los hombres; que siempre ha estado en ayunas. Pero volviome el dos tanto, y no son de los que apuntan: y al verlo yo; de Atalanta me puse, cálcenme plumas, déjole capa, y sombrero, y aún le dejara, si apura, los tapices de las tripas, que andaban ya de consulta, porque nunca se ha cogido el miedo a bragas enjuras. Pero mi amo (y aún todo mi bien) se me fue sin duda: mas si más no se ha ido, no será desgracia mucha: y así mientras que el volviere, hoya la noche en pintura. Mas si la honra del mundo se ha muerto? porque se enuta la noche, y rostro de Congo todo el haire dificulta todo es biga de azabace, y todo lóbrega tumba Que falso que el aire está, pues de gualdrapas de mulas de Doctores se ha vestido! Funestas aves se escuchan, huye el pajaro del Sol. el murciégalo madruga, y a piélagos de tristeza parece que el día burlan: Si es tan negra la desdicha, no es poca su deventura. Pero ya veo lo que parece que el cielo azula, o almidona todo el aire, o la Ausora se espeluza, o la tiniebla a lo claro mas obedece que lucha, o mi cabeza anda en buenas, y mis tripas en maduras, o porque ellas no han cenado, se quejan de vagamundas, Y pues no sé lo que digo, voy a ver mi cerradura, que como mi amo se tarda, y a la persona se afusa. Dime, pensamiento mío, la causa de aqueste intento: pero un presto pensamiento lugarmo da al albedrío Quiero volverme a salir, más es negarme a mi ardor, pues se sentirá el valor, y el amor me ha de reñir Don Juan en este jardín pisando del va las flores: pues a que vendrá? o rigores de un mal, que mebusca el fin Mientras yo le estoy amando me ha de estar aborreciendo? ha de estar a otra queriendo, mientras yo vivo penando? Mas a y cielos, no es Violante aquela que como el Sol da su luciente arrebol por esferas de diamante? No es el más hermoso encanto hablarela, que es razón, dar en rato a la afición, de cuantos he dado al llanto . Cielos, decid lo que ne oído: flores, parlad lo que siento; fuentes, murmurad mis quejas, vientos, llevad mis deseos: muere ya esperanza mía, pues te dan tasado el tiempo. Don Juan a Violante adora: y a mí, que en don Juan poseo esta vida como suya; (que por eso yo la quiero) me mata atropella, rinde, al paso que le deseo: y porque te estimo tanto, me da tan porto el aliento; que vivo de alguna pena, a cuenta de ellas que muero, Sr a ingratitudes de amor no dan venganza los cielos, que hará, quien amando vive? que hará quién amacon eelos? Fuentes aves, florese plantas, a donda el mejor reflejo del Sol da vvida y da muerte una calsa y dos efectos, orosortos, y tome testigos amables de mis empieos, bebos nacáres las perlas, que os envía el sentimienio. Mas ya que estoy empeñada, he de ver este suceso, para vivia sin la pena, o morir del escarmiento. . A punto que a Eurique vi, todo el vivir le entregué, forzoso quererle fue cuando mis penas sentí: a su talle me rendí, vivo de haberle mirado, mas tanmbién muerte me ha dado, y en tan confuso sentido ni muero de lo que olvido, ni vivo de lo que he amado. Que er aliviar mi mal con el ya pasado bien, es ser ingrata a desdén, de la pena; y estoy tal en esta ausencia mortal, que más deseo tener penas para más vencer, que son gloria del sentir, porque comienza albivir el que empieza a merecer No es muy grande no, la calmo, cuando por contro vertida, viene a padecer la vida los sentimientos del alma: cuando llevaré la palma de este dolor impaciente, teniendo yo a Enrique ausente, procurando no vencerla, con que ne obrará una estrella lo que obra un inconveniente? El celestiel movimiento no es preciso, pero alienta, mueve, mas en mi tormenta solo el vencerme no siento: el consuelo yo le aumento, no venciéndome yo a mí, y es de ficultoso, si, porque en sun rato desvelo, quien viene a vencer el cielo, no viene a vencerse a sí Pero es gloria el noiunsar, cuando le importa a la vida, que er mostarse vencida de quien la viene a matar: pues así llega a causar en ui a pena tan fuerte hacen gloriosa la muerte, pues con rara inteligencia se debe a su diligencia, no se debe a su suerte. Qué es aquesto? hombre aquí? daré voces: mas no es cuerdo parecer; quién eres, di? hombre, ilusión; a que efecto te has atrevido a vialar las leyes de mi aposento? Quién eres? Ya me conoces, y sabes lo que quiero. Señor don Juan, a que fin habéis llegado aquí dentro? A gustar bella Violante, en valo de oro veneno: a mirar entre las flores mi esperanza, a ser incendio de una llama, que me abrasa en el más ardiente fuego. Y en fin, para que le tenga, o que viva del sosiego esa pena que me oprime, esta angustia, este tormento, este idolatrar tus rayos, este adorar tus reflejos, este temer mi ruina en mi propio sentimiento. Y para más dedicarte, lo que paso, lo que emprendo, lo que estimo, lo que adoro, lo que lloro, y lo que siento para que de una vez halle en este mal con suelo, o a manos de tu rigor me mire Violante, muerto: y sea como el gusano, que de una rosa bebiendo en vaso de nácar perlas; en pago de ser soberbio, tuvo muerte en la fragrancia, fue el antidoro veneno, y mereció tal castigo, que tuvo el morir por premio. Hay más penas que me mate? que esto admita el sufrimiento? para cuando es la venganza? que si es de mujer mi pecho, y mujer que está agraviada, no es mucho que este resuelto, Haré a don Lope su hermano que vea este atrevimiento. Cómo, don Juan si buscáis para vuestro mal remedio, venis gusano a la flor, sin temer su suerte? y luego adulando vuestro ardor, si del fuego estáis huyendo; como pretendéis la llama? como os venís a su centro? Atiende, Violante hermosa, verás si mi asunro es nuevo. Yo ha dos años que te adoro, en todo este tiempo siendo desde el principio criado en manos de tu desprecio. Y así, mi vida, y mi muerte en tu hermosura festejo, pues muriendo del agravio, aún vino de lo que muero. Y si conmigo, y tu hermano está nuestro casamiento tratado; no fuera mucho, que anticiparas un premio. Antes por esa tarón es obligación no hacerlo, cuando pudieran faltar. tan grandes de mi respeto. ̱. No, porque se ha de estimar mas aquello que merezco, como deuda de mi amor, amante, pero no dueño: y si lo quieres saber, oye aquesta pensamiento. A un merecer infinito, querer privarle es error, mejor se logra un amor, que se cómete un delito Ninguna duda aquí admito, porque ya en aqueste intento, no conceder es violento, y aún se arriesga la amistad, que dudada una lealtad se priva un merecimiento. Y ya el propio confiar es, el que hace agradecer, aquí se niega un placer, no se duda allí un pesar: Siempre más se ha de estimar la fe de correspondido, ni quien tan ingrato ha sido, viendo templado un desdén; que no proceda más bien obligado que ofendido? Quien en tan disforme calma, al mirarse su homicida, se va a perder una vida, pudiendo lograr un alma? o se concede una palma, o no se excusa un tormento: y así en aqueste arduo intento, quien se desea buen trato, no empiece a llamar ingrato, a quien quiere ver contento. Yo don Juan en tal porfía, siempre lo contrario siento, y diré en breves palabras lo que alcanzo en razón de esto. Estrella bien puede ser, la que obliga al desear, y aunque sea, es alcanzar mas, si se llega a vencer: la fama siempre ha de ser la que pueda, no el rigor, que eso es querer conprimor en aquesta diferencia, por lograr una influencia, poner a riesgo un honor. Quien con rara presunción. el favor ha anticipado, no sabe que aún no es gozado cuando llega su baldón? siempre más es la opinión, que ha de guardarse, y temerse, demás que no ha de ponerse en computo de estimarse la duda del arriesgarse con la gloria del vencerse. El favor no se limita, por nohacer común el trato, pues que le quita de ingrato la ocasión que solicita: en fin quien se precipita de esperanza, que al perderla verá si debe temerla, porque se arriesga el honor, que nadie ajada una flor llegó jamás a cogerla. Y si esto es así, don Juan, ya veis que ahora no es tiempo porque peligra mi honor, y vuestra vida dejemos las locas finezas, ya es injuriar mi respeto, Quien un desengaño mira, y más se aventura al riesgo, o no pretende alcanzar, o poco estima su empeño. Qué no miras lo que paso? que no ves lo que te quiero? Si lo veo, y si lo estimo. Lo agradeces? Lo agradezco. Pues cómo no correspondes? Porque aún no ha llegado el tiempo Pues porque admires Violante tanto amor como yo tengo en esta ocasión; adiós te queda, que ya te dejo. Que mal hace un desdichado A. de buscar al mal remedio, Señor don Juin. Muesto estoy. Señor, hermano. Qué es esto? como, villana, así agravias tu honor? Castigo es del cielo, Escucha, y sabrás, don Lope, como don Juan; mas no puedo pronunciar, por mis venas todo se ha cuajado en hielo Que bien tracé mi vesanzar . Señor don Juan, qué es aquesto? como sin que se ejecute de Violante el casamiento, aquí con ella os he hallado con tan taro desacierto? Oíd don Lope la causa. ̱. Ya es tarde para consejo. Así pagarás ingrato, mi fineza, y mis deseos. Porque ontes que castigues, hermano, mi atrevimiento, (que así te parece a ti, cuando está inocente el pecho) porque veas que mi honor tiene más claros reflejos que el Sol, y que no le manchan del tiempo nublados negros; si adon Juan hable en mi vida, si soy parte en este enredo, si e como aquí haya entrado; yo misma, yo misma quiero, que las ternezas de hermano no te obliguen; y que envuelto mi rostro, ya salpicado de sangre el color incierto, anuncie rojo clavel, lo que fue acucen un tiempo. Informate bien del caso, o dígalo don Juan mismo: que el dar lugar a la ira, no es heroico vencimiento. Como has de estar agraviado si no es mío el desacierto? Ea vence tu furor, mucho más vale un acuerdo, pues te aguarda allí un blasón, sin ir contra tus respetos, y aquí una piedad te aguarda, sin que hayas válido menos. Demás, que arriesgándote a casarme hoy, en el duelo de mi honor confiesas culpa, cuando la vas al remedio: y estado en duda mi agravio, tú le vienes a hacer cierto, y no es cordura querer poner mi opinión a riesgo, imaginando tu ofensa, lo que yo ofensa no he hecho, Y cuando fuera verdad, hoy en mi opinión es menos, el que lo sepa un hermano, que no el que lo sepa en pueblos pues ir a enitar el mal, haciendo mi casamiente, aunque es reparo del daño, no quita haberudo niertos y si tú en mi hallares culpa, aquí está señor el pecho, rompele pues que te miro de venganza tan sediento. Rómpele digo otra vez, por si con el alma a un tiempo sale el dolor en arroyos de penas, y coral llenos, No hay lugar para la ira, alza Violante del suelo, que es mejor en tales cosas irles al remedio presto. Sañor don Juan, presumid, que hallaros en lo secreto del retiro de mi hermana, y no ser su esposo luego, ha de causar, de que el caso litiguen nuestros aceros. Si la fortuna me hubiera con sultado a mí os prometo, que no lo hubiera ordenado tan conforme a mi deseo. De esta suerte bien podrás dar la mano desde luego a don Juan, porque su esposa has de ser Cielos qué es esto? la libertad se atropella? Hay mayor mal que este cielos? . Dale la mano Violante, no acabas? Señor da tiempo. Hay otro mal sino el mío? . que esto sufro, y no me muero? . No hay más tiempo que aguardar. qué esto paso, y lo consiento? . Enrique, por tu constancia aún es corto el mayor premio: pero cuando esta del hado prevenido el adverso, que cerca de hacer ingratos está quien el bien ha hecho. Aquesto ha de ser Violante. Señor en un cautiverio eterno quieres ponerme, sin mirarlo el pensamiento? Yo fui causa de mi mal: . hay más extreño suceso? Sí este bien tengo, qué aguardo? Pues mira. Ya te obedezco. Ya acabó, En rique mi vida: . yo sin tus amores nuevos? tú la tórtola que amaste ves gemir arrullos nuevos? Fortuna, tan gran ventura? ruego al cielo, ruego al cielo que en vez de pesar no mate por excesivo el contento, Así aseguro mi honra. Que esto mis celos han hecho? Qué en esto paró mi amor! Qué tuviese tal suceso! No hay mayor mal que esperar. Ya ninguna desdicha quiero. Pues venid don Juan, conmigo, porque se negocie luego. Al amor cantaré glorias. Poblaré el aire en acento;. Así un noble se acrisola. Así hallo lo que merezco. Ya mayor mal no le aguardo. Ya mayor bien no le espero,

JORNADA SEGUNDA

JORNADA SEGUNDA tra la V que me quieres, sú me matas, en que te ofendí la muerte me das HAy más triste verre! Violante me tratas; quitarte a ti la vida. darte tantos enojo cuando pende de tus ojos no tenerla yo perdida: dime, qué es aquesto? Estaba entreteniendo la vida, cuando me quedé dormida. Y después, que te pasaba? Di al sueño la per aquel amago de la muer pues siendo dulce alivio del viene a causar la vida el estar muerto. Al aire ocupan términos fatales, maligno albor, caliginoso puerto: triunfo la noche, y viose con porfía, parasismo del Sol, ansia del día. Un horror, una pena, y un espanto, venciendo estaba con mi afecto altivo; y en tanta confusión, en talencanto, solo vivía mi dolor activo: ardía el corazón, y con mi llanto procuraba aplacarle, y el más vivo ardia, con el agua en que me anego, que hasta en mí son las lágrimas de fuego. Entre mi congojosa fluctuaba, entre mi soñolienta discurría: allí el entendimiento no causaba, que le quitó su ser la fantasía: mas no a la voluntand, que como estaba toda de Enrique, y hizo que le vi, . yo no recelé, y a mí fin sangriento, porque lo que el obrara obró el contento. Mas en aqueste espanto estaba, cuando don Juan, hay cielo junto a mí te miro, que con tanto pesar me estás mirando, que aún no tienes lugar para un suspiro: cruel me herías, y luego fatigando el golpe adverso, tan del todo espiro que el aiento rendido cedió todo, y yo a mi probla dije de esta modo Es este ll que fue ec asombro al mundo, palido roltro, ceniciento, frío? que su límite es sueña profundo, y límites ponía al albecrío Este que lustre al Orbe no segundo era, yerro contemplo; en que me fío! o hermosura prestada, y no temida, mas que adorno, cadaver de la vida! La cabellera el Sol dejó flamante: hagan obsequias todas las Estrellas, las que por glonos once de diamante del cielo flores son, y son contellas; sus parpados vedaron lo uillante, infame nube a tantas luces bellas, que tuyos da, cual densa, si al Sol sube, solo luz, no nos deja, como nube. No es, Violante, cuerda acción hacer temerosa empeño en un fantástico sueño, o en una vana ilusión: Mas aquí viene tu prima, ella te divertira . Qué importa si no podrá, que tanto el mal me lastima. Que aga saje a quien me mata, mal diga la quién estimo! Vianta, en el nuevo estado, di prima como te haldo Calia estanto mi tormento, mi dolor tan escesindo, que de mi pena no sé, por que aún de mí no he sabido, del de a noche, desde anoche confasamente me miro, admirada me confundo desarinada me afljo, y en rella vida, y la muerte ni sé si muero, o si vivo: y pienso que todo junto hallo en un sujeto mismo; pues muerta esto y a la vida, y vi la esto al martirio: Y a sin vida ni muerte, solo sin algún alivio; entre el vivir, y el morir me quedan los parasismos. Violante, más justa causa, de queja, que yo, ha renido pues querer arrolellarnos es dar en un precipicio: mas yo sabré con solarla, pues que enejarsa o Darse tan toda a las Violante, no es ener y más cuando el has pretendo anegarnos, sumergimos: Busquese al mal de sahogo, no se festeje el peligro; ya sucedió la desdicha, ya dio la nabe en el risco, y a la nibe vido al Sol y a la flor el hielo frío: Para un daño hay un remedio, para una pena un olvido; hay asun dogo un consuelo, a una congoja un suspiro Triunfemos de la pasión, y venza nuestro albedrío. Celía, cuando dichosa fuera, si tanto asombro, que admiro, no me rindiera; pudiera yo, prima, tanto conmí; son ms tormentos coriete, que si al corso cristalino las manos fuertes se aplican, se sale por los resquicios: Y así el dejarme llevar de ella viene a ser preciso! Pues si no me ha de valer sener corazón altivo, atropellen los pesates este dolor, que público, aquestas rabias que paso, y esta cólera en quegimo: para que de aquesa suerte esté libre el pecho mío de la violencia del daño, por pobre, o por escondido. Mas quiero escribir a Enrique, y así ven Celia conmigo, No es poco, si eso es consuelo, si es tu gusto, ya te sigo. Señor Enrique, a esta casa? Sí, porque de vos me fío yo, don Juan, tan solamente. Ya veis que soy vuestro amigo, pero en Zaragoza vos tan presto, de ayer partido? Ay don Juan, que un grave mal me está dando al alma anríos: Yo, don Juan estoy queriendo, tan loco, que en tal avismo, ni aún el al ma puede oprar su porencia a los sentidos Esta es, si en para discurrir, ni yo puedo veverme a mí mismo: Y así vos no os admiréis me vuelva desde el camino, para que con vos este en vuestra casa escondido, sin que lo llegue a entender jamás el Virrey mi tío. Enrique, y a fuera agravio para mí muy conocido, que en esta ocasión faltaráis de mi casa, y de conmigo, pues negaráis la amistad, con quien Curialo, y Niso no pudieran competir. Qué desante de mi han dicho un ecreto, juro a Dios, que es vergüenza del oficio: Yo Clarín, y yo lacayo, mas por Clarín me han tenido a mí de tapicería, pues de respeto no sirvo, porque aún no me han jubilado y así yo haré lo que es mío Haced mucha estima Enrique en lo que ahora yo os sirvo, porque, Enrique, estoy casado. Cómo no me lo habéis dicho don Juan, ayer al partirme? Es porque después ha sido; pero decidme la causa, que aquí a vos os ha traído, porque gusta re de oírsa aso os sirvo. A esos cristales, que en bruñida plata, el Ebro con sus márgenes dilara, a esa alameda, que luciente espejo, del cielo es abarienta a su reflejo, pues las flores que a ver salen el día, aún les muestra la luz por celosía; de modo que al albor que el campo dora, tantalos son, y al lanto de la Aurora es admira en sas verdores, sin co cebir totio parir flores. En un caballo iba, a quien el manto de alguna sombra le tejió de espanto; alado rayo, que feroz pudiera ser eclíptica al Sol en corta esfera, de perlas matizado, juzgue al verlas en raso negro guarnición de perlas, o que sin hacer salva, de luz sobre la noche lloró la Alba: al tiempo que del Cielo aquel topacio hace un caos de ordores su Palacio; siendo en su vista, cuando el mar dilata, diamante aquello que cristal desata. Entonces, dando vida a todo el prado, que se halló luego, al verla, matizado: bajó mi bella Aurora, (sea este el nombre) y tanto se mejora entre las flores de la más hermosa, que la cede la rosa, púrpura a su mejilla, al clavel, que del vulgo es maravilla, y Reino de las flores, el rubí de su boca dio colores; y aún algunas su vista en su pimpollo, como era Sol abrio has el cogollo, y Sol con tanto brío, que muchas recelaron el Estío Llegó, y cortó un a flor, que al nonco unida del prado era lison la con la vida, y del aire fragrancia, duda la admiración en su arrogancia, si es favor o si queja; pues quitándola al Sol que la bosqueja, viene a causar su muerte; mas es felia su suerte, porque mi Aurora con su hermoso anhielo, no la da vida, cuando la da el cielo, ni su Sol se lrira, pues antes se la da, cuando él la quita, y la atención, quedando indiferente vida, y muerte la da ton nentralmente, que luego con sus colores, viviendo de su Sol mueren de amoros. Del cocho va apartada, siguiéndola tar, solo una or lo oculto penerró de la arboleda y luego allí se quedo, junto a un bravo del río, que sa epare queriendo imperio a parto, donde con buen despejo, y a pri allí mire el bien mío por entro una fielas que haciendo al prado e an (aquí atento me escucha, porquerequiere el caso atencio Empezo an las jo con el cabe qu el viento que el prado pues sus ray donde su mano her el oro divia pareció con decoro, galera de márfil en ondas de oro. Después su propia mano, al labio roca de gozarla ufano, y en su floresta amena, era un clave ingerto en azucen Mirando on ella amor, como se herir pechos defuego ampos de nior Ambiciosos, azmines vividores, que por eternos dejan de ser flor su frente ilustran o azucena helada, y si azucena no nieve quajada Era cada mirar una centella, que luego de una flor hazla una estrolla: la naria bella en proporción sacada; cada diente una perla encuadernada; a la boca hermosa, de coral toñ cada aliento una flor del Sol herida, Mas después su piebreve, que Primavera errenta, uemin luens hermoscando las flores, al tocarlas no ajaba sus colores; pues como en un clavel ponerse suele, o plata, o oro, con que luce, y huele, así muy bien pudiera, sin ajarse, su pie en cualquiera flor encadenarse. Al río se arrojó, del cristal Diosa, y del agua ya cisne, o mariposa, allí dude se hallase otra Venus que el Ebro congelase. Vi atento en sus raudales, contenderse ambiciosos los eristales, el de plata bruñid a transparente, y el músico rumor de la corriente, con el mayor desvelo, el cristal al cristal, el hielo al hielo, pues tanto se mejora, que por Venus tenía, o por Aurora, en tantas luces bellas, forma del agua amor vivas centellas; y a quien las mira ciego, no templa el agua lo que abrasa el fuego, Mezcla el amor, a fin de su cautela, en campos de Neptuno, dos extremos, que el uno el agua enciende el otro el fuego hiela, y a quien verlos pretende, no hiela el uno, cuando el otro enciende. Salpicada salió de los raudales, dudándose cristales, en su grado excesivo, si el líquido cristal, si el cristal vivo, Mas saliendo tan bella, imagine, como era Aurora ella, en tan hermosa cilma, se desataba en perlas de sí misma. A li haciendo salva a la noche, con otra voz que al Alba, parieros ruiseñores, con dulces ecos repitiendo amores, quedé ciego piloto, a quien ibro piadoso leño roto: declaro el galanteo mi continuo paseo; hasta que al aerme ya favorecido un jardín, mis amores, colmo nido de dos aves, en cuyos corazones, que bien libró el amor de sus arpones. Mas siéndome forzoso vivir ausente, cuanto amar penoso, i aunque más lo porfío, vence la obligación al albedrío, pero el amor detiéneme el progreso: perdonad, si el tardarme ha si Una lisonja he de haceros en pago del bien de oíros: Clarín ve por tu señora, vea al que merezco amigo más fiel. Ya ta obedezco. Y yo en el alma lo estimo. Válgame el cielo, qué es esto! . no es Enrique el que yo miro? mira lo que haces, que el color todo has perdido. nora, mi bien, esposa; con que gusto que repito . ca la vez más sus abrazos, mira que Enrique es mi amigo. Estoy mortal Yo sin vida. Y que ha de estar escondido, porque dice que importa que no lo sepa su río, Esto solo me faltaba, hay otro dolor indigno! Parece sueño, que es esto, . que tal por mí ha sucedido! Fortuna todos tus males, deja algunos por no vistos, que el querer mostrarlos todos e Caceso. y es límitar tu albedrío; pues aunque es en mi congoja, en ti viene a ser delito, Ay suceso más extraño! . Señora. Qué dices? Digo, que has de cuidar mucho de él. ̱. Tú solo eles duenmío. No como dueño como amante lo suplico, que no estorba el ser amante la ocasión de ser marido. No puedo disimularlo. No puedo caber conmigo Todos confusos se miran, y sola yo lo he entendido Quiero llegarme, no puedo . pues para que me retiro, si el hablarle es ya forzoso? Oh que confuso me miro, quiero hablarla, y no me atrevo, y yo soy el que me impido. Señor Enrique, seáis a esta casa bien venido, como sabéis que desea el dueño de ella serviro: mas un nudo a la garganta a cada palabra aolico La amistad que yo a don suan tengo, habiendo merecido, el término con que me honra; para que el pesar remito, cuando es ahogo, y lisonja, cuando es congoja, y alivio? Parece que de turbados entrambos no se han sabido dar el parabién; mas como . pensamiento tal admito? corrido me hallo de que a mí se me haya atrevido. Así aqueste daño atajo, . venciendo mi afecto mismo; quedaos con Dios, porque voy vuestro cuarto a preveniros. . Y yo a escribir a Sevilla voy, a mi hermano, y primo. Cuidado honor, porque vale mucho un prevenido aviso. . Cómo tengo de excusar aqueste cruellaberinto? Laura, Laura, qué es aquesto? en pensarlo pierdo el juicio: Violante mi bien Violante, casada está, y no conmigo; casada, ay tiempo infeliz! acaba, cuéntalo, dilo, casada está con don Juan, siendo él mi mayor amigo? Ay señor, que fui por Celía anoche, y deje el postigo del jardín abierto, y luego, lo demás no hay que decirlo, pues por el suceso consta Hay otro mal si no el mío ni juntos en quien se vieron tan contrarlos laberintos? y por ahorrarme de todos mi muerte no solicito, pero para que si ya no hay vida para un suspiro? Mas aquel, que como yo tan infeliz ha nacido, aún donde no hay vida obra la muerte tan de improviso; donde no hay materia abrasa el rayo, y deja los riscos, y tal vez en una choza da, a vista de un edificio: Pues no habiendo ya en mi pecho lugar que no este encendido, aún de las mismas ruinas viene a sacar el martirio. Doña Laura, qué te miro! ruego a Dios que yo te vea hecha hoja de su árbol, escabeche a verenjenas. Posible es, infame, que a mi atrevido te llegas? Mala mujer, y aún la peor la caya de las Comedias; mala; y tan mala, que solo en ser mala tú eres buena; aunque a todos tu concedes lo que a mis amigos niegas, no, juro a Dios, en mis días, esa es linda estratagema: no basta que yo te sufra, el que hagas a mi cabeza molde de vaciar tinteros, caja de fundir linternas, con tres signos en el cielio, y un buen oficio en la tierra? Si no lo entiendes, lo entiende, si lo ignoras, que lo sepas, que es con mucho gusto mío porque mi amigo fiel venga: llámole fiel, porque tiene tan una conmigo estrella, que porque te quiero, quiere también gozar de tus prendas, y me hace na granlisonjas y tú ingrata, tan severa le desprecias, por mi amigo: pues no es esto cosa fea, que ganen todos por serlo, y que este por serlo pierda? Demás que es mucho, pues quiere a quello mismo en que peca; que fiendo su agente el diablo, sea vana la diligencia. Sabiendo yo que traía divero en la faltriquera, y riéndote tan cahorí, que a siere estados penetras, con los ojos de tus ansias, la más oculta moneda, Taro, que haber un muchacho. se tragó un cuarto, y te espera para que le saques tú: tanto, que si al agua te echan un doblón, como esbuzo del oro, y plata le aciertas. Pero estotro de mi amigo hará perder la paciencia a un santo, y así lo evita, si no quieres que me pierda: Yo lo confieso; mas dame, si traes, algo. Ya comienzas? Tú me quieres? in me matas, pues para que yo te muera, sin Médico, y sin vorica, esta es buena diligencia: mas acaben los enojos, dame pues los brazos, ea. a . Allí viene mi señora, por aquesta puerta tu entra. Por Dios que me das que piense que quieres tener vergüenza. . No soy más, que mi pasión, pue me vence y mear rorcila, ni tampoco al honor santo dejo cerrada la puerta. Allí mi valor me llama, aquí mi amor me avergüenza, sin que el concederme al uno, otro consuelo me sea. Querer vencerme a mí misma eso es no estimar la pena: posible es que no me rinda! posible es que no venza, viendo a tal riesgo mi fama! Pues posible es, que se niega mi amor a Enriqu, y no puede conmigo tantas finezas! Mas hay honor, que te pierdes, si con las dudas te mecelas, porque solo el pensamiento viene en ti a sellar afrentas. Luchando tú tantas veces, es imposible que seas, tan escollo a los suspiros, siendo a los rayos de cera, pues ya que no me atropellé, basta si tu titabeas, para que el amor te obligue, y las finezas te venzan. Bien así como un clavel florecido en una senda, que siempre que alguno pasa, las hojas le manosea y aunque nunca el que le mira quiere arrancar de la tierra, por lo menos al tocarle le haja aquella pureza. Pues reparo que el honor es de la propia manora, que no siempre puede estar (si muchas penas le cercan, tan casto, que no le manche al descuido alguna de ellas, que no han de estar todas limpias de tantas que se se llegan. Qué quiere el hado cruel! que quiere mi suerte esquiva! traerme donde a la llama es imposible que imvida; pero aquí Violante está. Es posible que me olvidas? que te quiero, y que me dejas? que te amo, y que no me estimas? Este, hay cielos, es Enrique, . o qué ocasión tan precisa! si le hablaré, pero no. A cuanto la fe me obliga . de don Juan cuando es mi amigo, y tanto de mi confía, pero primero es mi gusto. Pero primero es mi vida. . Ay amor; cuanto me cuestas! . Hay pecho, cuanto averiguas; . así aseguro mi honra, así este daño se enita. Señora, mi bien, espera. Ya pasa de ser esquiva mostrarme tan rigurosa: oh pena, o congoja impía! que novedad es. Enrique? Que novedad imaginas, cualo el alma endos arroyos desatada no me miras, mírame, y verás si soy yo aquel que anoche midicha fue escándalo de las otras, y es hoy vemplo a las mismas, Déjame Enrique, no más, que ya yo sé mis desdichas. Puas si sabes nuestros males, que más de lo que imaginas son como no me consuelas, cuan lo importa a entrabas vidas? por que ur alvio a la pena, ni te mancha, ni te quita el ser quien eres, ni yo tal daño permitiria; porque te quise Violante, y te quiere el alma mía, con amor tan inviolable, con ansia tan excesiva, con tanta pureza el pecho, y con una fe tan limpia, que no ha de consentir no lo que nunca. Advierte, mira en este ejemplo, lo que me suspende, y me retira. Nice un laurel, y su tronco cuando es una cosa misma, amigablemente crece, sin que violencia resista la unidad con que se aumenta: pero si tú le derribas, y apartando de él dos trocos, luego con fuerza los ligas, verás que en tonces dan fuego, con violencia tan activa, que lo que era aplauso verde del campo, ya es hoy ceniza. Pues de la misma manera somos tú, y yo, si lo admiras, que fue nuestro amor creciendo con castidad tan unida, cuando había en nuestras almas una esencia, y una vida; ya quiso el hado infeliz, o quiso nuestra desdicha, que se desuna este lazo, que aqueste amor se divida; y así el volverle a juntar, cuando él por si se miriga, es brotar nuevos incendios, aunque nuestro amor lo impida en el pecho, que está tal, que no e como lo aamira Pues. Violante, yo te quiero, mas sl ctuando se miran en mi sentido dos cosas, que cada una más me tira el amor que yo te tengo Pero lo que me fatiga, es el ver lo que tu esposo, y mi amigo, de mi fía. Y así, aunque tú por tu ser aquesta bondad consigas, también lo has de conseguir, sin que mi amor te lo impida. Este es otro mal a parte, que nuevamente en mi lidia, . Ya es desprecio, no es consejo, pues es posible que admita un pecho que ayer fue mío, hoy novedad tan indigna! Siempre, ingrato, conocí, de tu amor estas caricias, de tu trato estos enredos, de tú se aquestas mentiras. Así me dejas fluctuando entre borrascas, y envidias; así entre llantos, y quejas me ves estar sumergida, y no me amparas? Túeres de tan heroica familia? nosino el más vil del mundo, de quien tu valor no estriba en blasones heredados, si no en torpe cobardía Pero dime, como ya, cuando sin hablarte me iba, tras mi venías, diciendo fábulas, y demasías? Como el móvil, que en los cielos por Regiones cristalinas, tras si arrebata los otros, y están como a su dotrina, así tienen dependencia tras tus acciones las mías, como las que de las tuyas tan fielmente se originan: y así no ad mires que yo a tus movimientos siga, porque unos son de los otros, como con el Sol el día Y mi amor? Y mi opinión? Y la se de tantos días? Y tantos siglos de honra, con tanta sangre adquirida? Y los llantos de la ausencia, mal pagada; y bien sentida? Y el triunfo de ser quién soy? Yo tambié no soy la misma? quiéresme Enrique? Si quiero. Pues ese amor no te obliga? No, porque aunque él es ta grande menos vale, y más se estima: y así, a Diós. Que no has de verme? No. Nunca? Mientras yo viva Pues fulminente más rayos, que en el cielo hay luces fijas, que arenas hay en el mar, y áspides cuenta la Livia. No hay quie a un traidórcobarde el vital curso le impida, de venganza a mis agravios, y algún medio a mis fatigas? Sí, porque también, Violante, soy yo tu persona misma Válgame el cielo! qué es esto? lluevan sobre mi las iras de los Orbes, que en su curso, todos los males se afijan. Éntrate en aquesa cuadra. De obedecer es precisa ocasión Cierto la puerta, pero no el llanto a los ojos, los suspiros a la voz, ni a la congoja sollozos, Hagamos honor alarde de tantos blasones propios, y hagamos cuenta también de recibidos oprobios: Violante atrevida ultraja las leyes del matrimonio cuando Enrique no profana de amistad el sacro solio, Ella ingrata, y amorosa anuncia viles destrozos; el amante, y Caballero es roca al gemir del noto. Alí me irrita lo uno, aquí me mitiga lo orro: allí el castigo me llama, aquí a la piedad adoro; y en un sujeto soy mismo quien me alibio, y me congojo, quien el peligro me busco. y quien en él me socorro Querer matar a Violante, y no a Eque es dar asombros es darque decira muchos, es dar que decir a todos. porque si estoy agraviado, no lo he de ostar de ella solo, y si el castigo ejecuto, yo mil mo infame me noto. Mas mueran hanocontrandos poro que digo! qué toco que confusión os aquesta! que nuevo impalo! que modo, pues tengo de ser ingrato a una sea tad? que conozco! pero quien se juega ingrato, sejvagara infame, y todo, y es menos inconveniente en dos daños tan noctorios suspenderse a lo cru el, que negarse a lo piadoso. pues si ninguno ejecuto, entonces mi pecho heroico violentamente impelido se ha de desgajar furioso; será con la pesadumbre nube, que incendios, y abortos arroja rayos en flegras, y lluvias arroja en pontos? pues que he de hacer cuando veo que el cielo meescucha sordo que buscando algún remedio veo que me faltan todos? que he de hacer, que pedir fuegos de la essera luminosos, que aqueste pecho deshagan, que desaten estos poros; la alma en Tanáis de perlas la sangre el Nilos de arroyos. Mas ay, que aquel que es n solo el nacer le fue impropio, y si conoce su suerte porqué busca desahogos, si aún para haber de morir le vienen a faltar modos? Mas ya que me determine a ser verduno alevoso de mi mujer solamen porque ella me ofende solo, aunque hallo que a mi fama o lo venzo, o lo deidoro; mas alque corretormenta no es poco puerto un escollo, y yo castigo el agrao, no los rensamientos loco del vulgo pero que di cuanto me ango e aero? Yo a Violante yo a he de mato? q primero, primero sea, en los cóncabos undosos de la tierra confundido, oy a en el aire despojo de alguna mano traidora, o algún bandolero robo. Yo a Violante, yo a Violante, la que es del alma tesoro, del pecho querida prenda, del día brillante adorno: primero permita el cielo quevuelvan a tras sus globos, y que el ser del ser humano no conste ya de sus motos, que yo ejecute mi saña en aquel obleto hermoso. Yo hede ver envuelto en sangre teñido el purpúreo rostro de un Ángel, y que a su cuerpo maticen claveles rojos? no puede ser: y mi agravio no ha de poder más que todo? Ay quién como yo se ha visto? ni viose acosado toro, cuando da de la herica la vida en quejidos roncos? Nanfragante navecilla, entre el curso proceloso, vio se jamás combarida de dos tan contrarios golfos? No solo un mal, pero tantos, me afligen tanto mas como podría llamarse mal si hubiera de venir solo? Ea, vénzame a mí mismo, venza mi pasión, y todo: no hay amor donde hay agravio, no hay se donde hay tal oprobio; no hay azón que me lo impida, si no solo afectos propios. Muera Violante y tan presto, que no de al sentido estorbos, tiempo a la imaginación, ni al amor le cueste enojos: Muera, y muera tan apriesa, (aunque es piedad, no lo ignoro) porque no la doy lugar para morir poco a poco. y es hacerla cortesía matarla sin alboroto, pues ofende mi lealtad, pues agravia mi consorcio, pues pierde a Dios el respeto, cuando a su sangre el decoro. Muera sin que me lo estorben tantos lazos amorosos, tantas prisiones del alma, tan tos fementidos lloros: Muera, y levante mi honor sobre el Cenit Promotorios, y Estrella apacible al Orbe le comunique sus gozos.

JORNADA TERCERA

JORNADA TERCERA No hay amor donde hay agravio C Laura no llores el irme, porque al que se va a la Corte no le tienen que llorar, y así tú por mí no llores Pues Clarín, porque te vas? ya Zaragoza perdiote. Laura, dicen que allá hay muy liberales señores, que hasta un músico, porque él se huelga, le pagan porte. Ea, déjate de aqueso; trajísteme los listones? No. Clarín, esto conmigo lamás viose? negar unas capatillas es bueno a mis pundonores? aqueso es de miserable. Qué has dicho mujer? a donde son aquesas capatillas, y tienen puntos carorco sin contar el ponleví? pues que de cintas encogen docientas varas, y un dedo, que es lo que más siente un hombre. En no dar eres extraño. En pedir eres disforme: mas yo sé que no querrás el que yo disgusto tome. No hay remedio, eso ha de ser. Aqueste gusto me ororgues, yo te los traeré otro día, mira que son sin razones, no está tan lejos mañana, y habrá dineros entonces. Clarín, no hay que tratar de eso, vuesa merced me percone, que los he de poner hoy. Laura quien no te conoce, por Dios, que por nodar gusto perderás dos tentaciones. Ya sé Clarín que me quieres Sabes lo que no conoces: pues ingrata, eso es quererme? eso es venderme favores? Mas que gracia no se vende en este siglo, que corre. La he mosura mal comprada después de redoma, y vote, en la almoneda del gusto bien vendida se conoce: va es feudatario el amor, solo le tienen los hombres. porque tan solo ellos pechan; por Dios que es un uso inorme. n. Clarín, si me traes chinelas, y de cintas las compones, lerás Clarín de mis ojos, Laurade mis corazones, que para verte pedir, muchos son pocos entonces. ira que te quiere el alma. No pretendo tus amores; si quieres que yo de cintas, no quiero que tú me goces, si no ser yo quien me huelgue, y si no troquemos porte, y págámelas tu amí, vendrá el requiebro de molde, Clarínico de mi alma, para mí tantos baldones? Para mí tanto pedir? Pues no quieras que me enoje. Pues no quieras que me irrite. no quieras que me congoje. Tú con no dar zapatillas. Tú con pedirlas menores, mas dejemos estos cuentos, no hay cincel para tal bronce, no hay diamante a tal muralla, ni hay mina para tal monte: yo me he de quedar sin dar, y tu dando muchas voces. Pero que te ha parecido del huélped que aquí se escondo? Hay mucho que hablar en esto. Demos en ello un bue corte; pero gran tonto es mi amo, Qué hizo? Tomo, y casose, como si el casarse fuera beber dos tragos de aloque, Sabes lo que es un casado? Dímelo así tú te logres. Pues mira, ya tu habrás visto un toro airoso en un bosque, a quien luego los baqueros con tal industra le cogen, que le atan los pies, y manos, y sole lbreserono la erramienta del oficio; si el si mil no es tal, señor es, perdóname, que agotadas están las comparaciones, Clarín, tú con vanos intentos no hagas que el tiempo malogre, si no veme por mis cintas Mira, que el pedir no es noble, ves aquí eso, y mucho más; forma muchas aprensiones de que te di muchas galas, y de que tú te las pones; y que te hallas muy bizarra, sin que segue a ningún coste, y con eso estaras tn contena, y yo muy conforme. Masos, sios para vos, porque las galas se ponen solo por el parecer. Pues este pensa miento oye, No se inagana tan necia por cibrro, que aún esta dócil, dar al que mira tus galas, gusto, no es cosa disforme? y estirte ma tirizando, porque luego tus facciones parezcan bien, no es mejor que para ti te las tomes, que no dar amadle gusto? y si tú le quieres, ponme a mi un bizarro vestido, y viendo un gallardo joven, con un as manos de un tigre, y una cara de sayones, ya te que estarás contenta que tu gusto así se logre. Pues mira que si me enojo, engo de darte más golpes a De que tú eres fibral, aqueso nadie lo note, y ya que en este partido tu conmigo no conformes, vámonos a otro mejor. Quieres que yo te deshonre? Haz cuenta Laura que estamos los dos con mil atenciones representando, y que tú empiezas adarme voces porque yo no te doy nada; y yo jugando del corte de gracioso no te doy si no porrazos, y azores: y tu viéndome tan tonto, como eros cuerda, te corres, y por no verme te vas sin pedirme los listones. Pues cuanto es mejor, que yo, viendo tus locas pasiones, te quite todo espapello, toda la cara te corte, que también en la Comedia la graciosa se descoge, para dar muchos porrazos, ola Laura tente, no conoces, Laura, juro a Dios que va de verás, menos rigores, Después de haber hecho aquesto bien el ar se se compone O he perdido las narices, o muy adentro se esconden: por Dios que para ponerlas, donde se faltan, señores, se las ha llevado Laura, y así pues ella del golpe me las quito voy a hacer que por mi parces doblen sis anto vace viviento el corazón del noble, que aún no logra su intento, a matar, o morir tan reducido, pues que no le divierte, un amor grande, ni una infeliz suerte, bordando mil arenas, es río, y mar la que ha nacido fuente, con sus aguas serenas, (codicia por sobrada diligente) con la fama perdida, pues el nombre le usurpa ajena vida. Qué importa que yo quiera a Violante, del pecho idolatrada, pues consiento que muera, y es su verdugo mi sangrienta espadas si pierde amor el nombre, y atropellando honor gana el renombre; aún no pronuncia el labio, cuanto el pecho se incita a la venganza, pues se juzga el agravio a conseguir el fin de su esperanza, fuego voraz que en nube, o en forma de vapor al cielo sube, Da lugar noche helada, interponiendo tu sereno manto a la venganza amada, mientras que una congoja en otra espanto, O Sol, guarda el tesoro, en tus eternos paralelos de oro, cesa por un momento; o serán nubes mis suspiros tantos, que hagan otro clemento, y enigmas te parezcan, si no encantos: y que la noche fría, haya querido alzarse con el día. Matar tengo a Violante, sin que el gusto se ponga de por medio, ni tanto amor delante. Este si que ha de ser solo el remedio, que el juzgarse vengado, es el rato mejor del agraviado, Llego, y abro la puerta, a todo mi contento tan cerrada, como a mi mal abierta, pues peligra la prenda, que estimada, toda el alma la adora: Ya lligó el plazos pues salid, señora. Con manto! es por no verme, o por negarme el rayo de tu vista? pues que hoy has de perderme, haces bien, que tu rostro al Sol resista: cualquiera lo juzgará, que quien mal obra huye la luz clara. Descubre aquese cielo; halle así dos castigos tu malicia, y mi altivo desvelo, una heroica venganza, que codicia: Oh dolor impaciente! Qué pena en ti tal novedad consiente? Mas, ay cielo, qué es esto! aa que haces tú aquí escondida? Si a Violante, (así bien lo he dispuesto) la dices que me tenga prevenida, porque tienes que hablarme; fue fuerza el esconderme allí, y dejarme. Pues por dónde has entrado? Por la puerta de la cuadra, que ella tenía la llave El hado puede en mi tanto de mi adversa estrelía! ni yo que bien espero, si muerto, vivo, y si agraviado muero? Que yo no discurriera, tan turbado, de que otra puerta había: Hay desdicha más fiera! ni hay otra que se iguale a aquesta mía. Ya aquesta pena rara estorbe, quiero ver si le declara: Solo que digas pido; que hablarme en este cuarto has intentado; a anque ya mi sentido, parece que del caso se ha informado, en aquestos afanes; brota, pues, de ese pecho los volcanes. Ay Celia, ay Celia mía, que tardo que el remedio está dispuesto a aquesta pena impía! Continuo llora quien se arrepiente presto, y aquel que está ofendido, es la mayor desdicha haber nacido. Mi esposa, Cella aquella, la que en mi honor delitos forma graves, i era delicielo estrella; . No te admiras, parece que lo sabes? Pues que todo se entiende, el llanto excusa, y el remedio emprende. Válgame Dios! que el mundo está de mi frácaso ya tan lleno, y contra el no segundo a valor, ha de brotar ya su veneno: Salga, salga la vida en dos mares de sangre convertida, mas no, que si a la pena el llorar es estorbo a su desvelo, cuando a mí me enajena tanto el pesar, no quiero, no, con suelo, ni que en tan grave calma el llanto sea la remora del alma. (bre! Mi esposa, Cella, quiere a un hombre, ay cielo, que el dolor no asom dirá epor quien muere, pero basta el saber que quiere a un hom (bres otro el pesar explique. Ya yo sé que Violate quiere a Enrique. Pues si todo lo sabes, y que el mal que me aflige es ya tan fuerte, y que en casos tan graves no hallo a Violante, para darle muerte, busca a mí pena medio, si es que puede para ella haber remedio. Ay don Juan, que es mi prima, y que en ella mi honor también estima. Pues sino, el pecho gima, de tantos como males lelafima Yo estórbare este daño. Y yo haré como salga del engaño, que Violante cobarde, porque yo con mis iras no la tope, se iría en casa, es cierto, de don Lopes mas el templo violado del honor, que respeto se hao Qué aquesote ha sucedido! y después que te pasó? Enrre en la cuadra, y encontré una llave, que ha servido al jardín, cuando el amor nuestro, cuando nuestra fe logramos, y hoy me fue para el consuelo mayor, porque abriendo aquella puerta avise a Celia del mal y ella con engaño tal libra el que se me concierta, para que lugar tengamos, pues mi suerte se mejora, que aquesta noche a deshora, de Zaragoza nos vamos Violante, yo no lo extraño, primero eres, ya se do, o por lograr una fe, o por estorbar un daño; que cuando tanto rigor se previene, en caso tal, vale más ser desical, que no faltar a mi amor. Librarte así solicito, cuando en llanto estás deshecha, que aunque es darle una sospeclía, es estorbarle un delito: y vale más prevenida, aunque parezca agraviada, una duda imaginada, que un piedad con erida. n es tan claro el que erre guardado? don Juen tanto ha de entender que no le quiso ofender, mumle ha estorbado su muerte porque si en ti ejecutaba el golpe fatal, es cierto, quen abién se hubiera muerto de lo mismo que mataba. Y así derando lo cruel, mirándose peligrar, bien se ve lo ha de estimar, pues le va la vida a él Cómo, Enrique, tal crueldad temas, y dora tal bien? esta mañana un desdén, esta tarde una dmistad. Fue el mayor blasón allí, y fue la gloria mayor, ser más que todo mi amor; vencerme yo propio a mí, porque puesto en tal porfía, podré decir en efecto, que supe guardar respeto, mas no tener cobardía: Y hoy cuando cierto se ve, tu vida estar peligrando, mas respeto estoy guardando, cuando guardo menos fe. Ni es bien; cuando tal crueldad, a ti te está prevenida, dejar perder una vida, por lograr una amistad. Mas hay. Enrique, qué es esto? don Juan viene, ay de mi triste! ahora el valor resiste,ae esconde, escóndete presto. Pues he de dejarte así? porque yo a mi honor implico. Hacer lo que te suplico es dejarme a mí por mí: Y así Enrique, si merezco contigo en esta ocasión. Veré su resolución Cómo mi mal aperezco? Y por más cierto he tenido no despertar el intento que en todo acontecimiento yo si empre estoy prevenido. No halle en su casa a don Lope, ni Violante está en la casa; y con el enojo grande di recelo a las criadas: y hice yo mal; porque aquel que su desagravio trata ha de ocultar sus acciones aún de la mitad del alma. Pero como allá ha de estar si aquí Violante me aguarda? Con la turbación no supe mirar primero si estaba en su cuarto, pero quien entonces imaginara que donde el delito se hace se ha de esconderquién le causa? pero Violante me escucha, y yo no me atrevo a hablarla, porque ella hoy a mis pesares, como un espejo retrata, y si ella es espejo a ellos, aún no tengo de miraria, porque uno que está ofendido no te ha de mi rar la cara ̱. Como está ss Juan suspenso? . como don Juan no me habla? porque lo pregungo o la ocasión es canita? Mas como tengo de verme . si no consigo vonganza? Mirarme, y satisfaconme es volver al pecho anbla. El viene para acalsa hoy el sin de mi esperado A cada paso que doy mas mi corazón se agravia, porque su rostro me hiela cuando mi enojo me abrasa. Quién vio que el Sol cause hielos? quien vio que el hielo de llamas Que me aflige mi memoria que me está anunciando el alma? Que esto pase por un hoo que ha de dar muerte a quien ní, quien introdujo la honra contra el amorro malhaya Señor. Violante. Qué tienes? cómo me miras, y callas? cómo tan suspenso estás? como, señor, no me heblas Posible es que me aventuro! pero no amor, basta, basta? no es primero el vivir yo? pero más que yo es mi fama. Posible es que no trerezco contigo; que Calla, calla, no hables, que a tus acciones quiere falsear tus palabras. Señor, que dices, no entiendo; hay confusión más extraña . Ya me juzgo que la veo, que el espíritu le falta, y que ya por las heridas el alma toda se exala, y mi asiento a ellas le arroja, por ver si al salirde halla pero mitándome, a y triste! se vuelven se proria casa por no estar con tal vergüeza delante de quien agravia; que ha de ser esto (ay de mí) o como el pecho se arranca pero si yo bien lo miro, aún mi pnña es más abara: porque si ella está muriendo, morir por fineza pasa, y yo que sin ella muero, tango pena más extraña. Pero vénguese mi agravio, muera quien mi ofensa trata. Sabes Violante quien soy? y sabes que quien se casa conmigo debe guardar siempre su opinión intacta, sin que las lenguas del mundo se atrevan a murmurarla? Terrible caso! Ay de mí! muerta estoy. Sabes que faltas a la obligación de noble; y así (aypena) muere ingrata. Muy imposible ha de ser si a mi don Juan no me matas. Valedme cielos, valedme, vuestra clemencia es avara, ya en mi mujer, y mi amigo es consentida mi infamia. Pues villa no, de este modo se matar a quien me agravia. a Y yo defender dos vidas, que alimenta solo un alma. Qué he de hacer, ay de mi triste! quiero ir a buscar a Laura, para que huyamos de aquí; o que pena me acobarda Mucho eñe aquel quellena a la razón por espada Qué me detengo? que aguardor tanto mi venganza tarde? Muerto estoy. Aquesto es hecho, envuelto en sus propias ansias por esa escalera abajo va precipitando el alma. Dese el honor parabién, exceda el contento, salga del pecho para los ojos: mas no, que si la venganza mientras que Violante vive tan mal segura se halla, voy a buscar a Violante, que claro es que he de matarla. Válgame Dios que he escuchado! Qué es este? No ha sico nada. Pues como don Juan estáis de este modo, y a mi hermana decís que daréis la muerte? pues yo he de saber la causa; que hay algún mal, pues que fuisteis vos tan turbado a mi casa Hay otro caso cono este? que me estorbe este el buscarla Pero valgame mi industria: y así yo haré con mi maña el que quede yo vengado, y aqueste se satisfaga. Venid don Lope, conmigo. Ya os sigo, hay duda más rara! . Ni hallo manto que ponerme, ni he hallado a Llura en cala, ni sé que consejo tome, ni yo sé lo que me haga, ni tampoco en que ha paraco el fin de aquesta desgracia: ̱t.. Aguarda don Juan, espera, vido estoy; aguarda, aguarda, no te vengues en Violante, porque en eso más memaras. Mas cielos, este es Enrique, Espera, que nunca tarda quien, h - pero Vio ante hermosa. Qué es aquesto? estoy turbada. Es que la suerte me fue, Violante, tan adversaria, que estando los dos riñendo, don Juan con una estocada, menizo por esa escalera, que yo midiese sus gradas pero como de aquel golpe este coleto me ampara, no recibí más que el susto de la caída Ya estaba tan muerta. Violante. Enrique, No hay que aguardar otra traza, si no que al punto que el Sol esconde su luminaria, de Zaragoza nos vamos. El pensamiento me agrada, porque como ya don Juan, por muerto a ti te dejaba, a alguna Iglesia se iría, a donde en ella se ampara; y así seguros del mal, ya que el Sol su luz escasa da y pues también tenemos una puerta al campo falsa: pero qué ruido es aqueste? don Juan es sin duda, basta, mi suerte se ha declarado; que he de hacer no acierto a nada. Que mientras riño con él puedes volver las espaldas. No Enrique, débate yo esto; entremos en esta cuadra. Uniolante, qué dices? Digo, que la turbación me mata; pero pues es uno el mal, sea una nuestra desgracia. Aunque yerro, por ti lo hago, que tanto tu amor alcanza. Pues así de aqueste modo queda segura la gala. Dio en ser marido mi amo, y en fin con ello se sale, porque el pretender un mal aqueso consigo trae, a cofadre de marido, (lleve el diablo tal cofadre) se mete un hombre de bien? es de bien, aqueso baste. Mas que fuera que ahora todos los maridos me silvasen, mas por no ser conocidos, imagino no lo hacen, porque ya el mundo está tal, y los tiempos están tales, que por afrenta se nota un marido en un linaje: Los ramilletes de hueso, arredro vayan, no alcanzen a un Clarín, ni aún por un ojo de la cara, que los saquen, Pero volviendo a mi caso, a uno de estos dos amantes le huele muy mal la vida, no daré poré la un sestre: Pero a mí quien me ha metido mas que en parar el pelaje de un tocín queldios me dio, medio hueso, y medio nadie? Tan vuido, y tan enjuro, que ha versado en nupilaje, y en sus lomos hoy se dice: aquí fue troya de carne. Aún más largo que Adejandro, si bien rocín, y cadaver, y que mirando su suerte, dice con ronco lenguaje: Aprended de mi rocines, mirad lo que el tiempo hace, si hay para rocines muerte, no tiene en mí que cansarse. Pero mi amo es aqueste, para el puto que le aguarde; él viene echando centellas, malos años para un áspid. Es posible, que a tal tiempo don Lope entonces llegase! Aa de mis ardores, donde habéis de hallar a Violante? Tal estoy con mi congoja, tantos me oprimen pesares, que nada soy de mí mismo, todo soy de mi volcanes: nada es de su obrar el pecho, todo es tormentos fatales: Pero aquí deje a Clarín, y encárguele que mirase con cuidado lo que había, él me dirá lo que sabe. Tan ardiente está mi amo, que está en sus cansculares. Ver acá Clarín, de donde te dejé, tú te quitaste? No señor. Ven acá dime, pas mirala se lie alguien? No señor. Tú no lo ignoras, tú me estás mintiendo, infame. cla eñor que yo no se nada. Mira Con Clarín no acabes. Ay honor mío! que aún no has llegado a desquitarte: Para qué quiero la vida? acábenme ya mis males. Qué es esto nobleza mía? honor sobre, vida falte. Yo viví para mi agravio, y así debo lamentarme; quien vive para ofendido, en vivir, o que mal hace. Clarín, tú me has de decir donde se esconde Violante, que con don Lope no está, y tú lo saberacobande, Cobarde si señor mucho. Pues mira que he de quirarte Cómo sean las narices, tú te cansatas en balde. Pues ingrato, si te doy, que. Señor, no te alargues: ya se que solo en mi mal cumplir tu palabra sabes: mas muy colérico estás, pues reír Clarín no te hace. Ahora bien, o tú lo di, o yo tengo de matarte, tú eres cómplice, villano. Complique, que Dios nos guarde. Jua Sí, cómplice eres traidor, Cómplice yo, yo no trates de quererme deshonrar, duélete de mi linaje, que nunca complices tuvo, Tu pretendes irritarme. ela Señor, mira lo que dices, que si tú con furias tales aún no has estado irritado, el diablo a irritarte aguarde. Oh cielo, como permites, que goce tu luz, quien sabe que tan injuriado vive! Señor, los complices que hacen? A traidor, con esta daga tengo el alma de sacarte; pondré fuego al edificio, pues tanto mi pecho arde. Que moneda hizo la casa para que tú la quemases? Si no me dices a donde, Violante está, tú lo sabes. Señor el diablo me lleve, los cómplices me arrebaten, y en mal cómplice me vea si tal se. Pues mira, P . Tate, que yo lo diré señor. Mejor es por bien llevarle, . qué dices? Ya te lo digo, porque es si tú no lo sabes, que traes por ojos dos complices, y cien dueñas por semblante. Pues ahora verás tu fin, que esto sufra, que esto pase? hay otro mal cómo aqueste! ay más penas que me maten! El me tiene de matar, si ahora el mentir no me vale; señor, señor la verdad, (lleve el diablo quien la sabe) . en casa está mi señora, a hi dentro está Violante escondida en esa cuadra; yo la vi pasar denantes: con esto labuscara, y podrá ser que me escape: Es cierto? Sí señor, cierto. Mira Clarín no me engañas. Digo que es cierto, y muy cierto, y tan cierto. Pues en laspe, viviendo al tiempo el aliento he de vivir sus edades. Lindamente la ha mamado, porque de ella Clarín sabe tanto como de los complices. Abre Laura, Violante abre. Ay de mí! perdida soy, ya es imposible libranme. Vive Dios que lo que dije de burlas, que verdad sale, que he de hacer ya, paro quiero yo por el Virrey llegarme, porque si no lo estorba él cierto es que muere Violanto. Pues sino, de aquesta suerte abrirla mi enojo sabe. Válgame Dios, santo cielo no desen vuestras piedade Válgame el cielo, qué es esto! como la vida te sobra? ya en mi pecho arde una llama, que más mi enojo la sopla. Pues que ya a Violante has muerto mas mi enojo se provoca. Del valor de aqueste brazo la fuerza verás ahora. e Muerto soy. Ya aquesto es hecho, ahora solo faltan postas, mas quien su honor ha ganado, perder su patria no importa. El hallar a Vuecelencia no ha sido ventura corta. Qué novedad es don Juan? Ello se descubre ahora, pues imposible es negarlo. No ves en su sangre propia, señor tu sobrino envuelto? Qué dices? Miralo. Toda la voz me ha faltado al alma; él se volvió a Zaragoza, después de dejarme a mí: que has hecho? Señor, mi esposa y tu sobrino mancharon lo cándido de mi honra siendo el derleal amigo, siendo ella mujer traidora, como de mi cruel venganza este espectáculo informa. Raro mal! 2. Triste suceso! Aunque a ocasión tan piadosa no tenéis que recelar, venid don Juan preso ahora. Digo que yo te obedezco, pero antes, señor, esposa, he de eligir, que es a Celia. La que constante te adora. Acá estás Laura, no aguardes no aguardes de mí una sola palabra, que a casar toque, porque a los ojos me toca. Y así, pues yo no me caso, Laura, voyme a meter Monja, porque viene al asonante. Y aquí, con aquesta boda, da fin la tragicomedia, si os gusta no es acción poc