Texto digital de No hay amar como fingir
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Manuel de León Marchante
- Atribución estilometría
- No es posible No concluyente
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de Nuevas escogidas.
Aviso
Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.
Licencia
Cita sugerida
Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de No hay amar como fingir. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/no-hay-amar-como-fingir.

NO HAY AMAR COMO FINGIR
JORNADA PRIMERA
Amor, que flechas exalas, dame atrevidos despojos, y pues me hurtaste los ojos, prestame ahora las alas. Ya el callar no reverencio, pues diciendo el mal veloz, podrá ser que halle la voz mejor muerte, que el silencio. En aquesta parte intento hablar a Llena, Lisardo, para cuyo fin la aguardo, muy ciego, de muy atento. El amor me ha de valer, si me culpa de atrevido, que siempre un niño entendido, se precia de bachiller. Tan pegadas confusiones señor llevarte no puedo, posible es que tenga miedo de hablar quien tiene doblones. No eres rico, pues tu mal explica recio, y veloz, que el mejor metal de voz, siempre es la voz de metal. Quieres ver a cuanto en mí llega el temor que la tengo, pues es si hoy a hablar la vengo fiado en la industria. . Di. De Isabel una criada que ha de vencer su desdén. Ya se que te quiere bien, que está de ti muy pagada. Ella, pues, me dijo anoche que su ama al Prado salía, y si por gozar del día desocupaban el coche, que yo cerca me llegara, que al hacer la cortesía al descuido dejaría caer un lienzo, que le alzara, yo entonces, y que con él podía soldar la culpa de llegar, y en la disculpa hiciera del ladrón fiel, que el lienzo me tomaria ella misma, ver intento si puede un arrevimiento, nacer de una cortesía. Siendo en el Prado de tabla a un galán poder hablar buscando industria has de andar. Mas que eso la industria entabla. Luego aún falta otra tramoya? Sí. . Y es? Que Elena alabó a otra Dama en quien la vio lo curioso de una joya; esto me dijo Isabel. Yo busqué la original, y haciendo hacer otra tal, la traigo con un papel, en que la explico resuelto los martirios de mi fe y en el lienzo la daré Joya, y papel todo envuelto a Isabel, que allá en su casa abrirá el lienzo, delante. de Elena, haciendo ignorante su ingenio de cuanto pasa, encubrir lo generoso, mayor fineza atesora, sepa Elena que la adora quien sabe dar bergonzoso, porque en joya, y papel haya. dos testigos de mi amor. El papel vaya, señor, pero la joya no vaya, que fianzas Isabel, te ha dado de que dará la joya a su ama? . Está para con mi amor muy fiel porque en él mis ansias van dando el papel no importara que la jova la callara. Cuando un regalo le dan, y una cartaá un mozo malo, si del regalo se harta, lo que hace es romper la cartar porque se comió el regalo. Nada de eso es lo que siento, sol lloro que haya tanto, que a las voces de mi llanto tenga fordo el sentimiento. A cuántos la tal también trata de una misma suerte. Y en mi mal no fuera muerte, siendo celos, y desdén, eso alivia mis pesares. Todos la llaman señor, por única en el rigor la Fénix de Manzanares. Tente, que Elena, y su hermana ya por el Prado parece, que para agraviar al Sol su llz desmintiendo vienen. Ya dejan el coche. . Y ya ventajas al Sol le lleve, que si anochece al dejarle, hoy al dejarle amanece, retírate aquí, hay amor! no saques azar la suerte. No hay recreo para mí. Ni aún el campo te divierte? En quien no tiene esperanza es iroma lo verde. Mujer tan idolatrada, que cuantos la ven la quieren, ya que el gusto no la alivia, la vanidad la consuele. Dejo aparte tantos como de tus ojos en las redes, padecen prisión gustosa, solo Don Juan de Meneses pudiera a tus vanidades orlar de honrosos laureles en teatros, y academias ingenio tan excelente, que la gala natural le sobra para quererle. Yo si hubiera de eregir, más escogiera a Don Felix, nrico, que las Indias que es limosna pedirle pueden. No se mueve mi pesión por lisonjas, ni intereses, que el rico ama en confianza de que obliga lo que tiene, y aunque le den los favores, presume que se los venden, y entendimiento, y amor, uno es niño otro prudente, el amor es ciego, y todo un entendido lo advierte, y como formas opuestas que si se juntan se vencen. advertencia, y ceguedad mal hallarse juntas pueden, luego es fuerza que un sujeto cuando genios amor mécele, deje de ser entendido, u de ser amante deje. Ya Do Fernando, a quien diero en Manzanares la muerte, ni mueve tu compasión, ni tu crueldad desvanece? Yo pienso que era el más fino, y déjame, que sospeche que el golpe de su contrario le excusarán los desdenes que le dijiste. . No pases adelante, tu voz cese, no me acuerdes, ay de mí! su desgracia no me acuerdes, que de heridas, y despechos murió Fernando dos veces. Ya es tiempo corazón mío de perdernos felizmente. . Saco el lienzo, que a nosotras se va llegando Don Felix. . Que no nos deje esta sombra! pásate sin responderle. Siempre adoro vuestro ceño, aunque tan inútilmente sean mis quejas suspiros, que solo en aire se vuelven que ni aún para despedirme habláis? El más elocuente idioma del despedir, es el callar las mujeres, id con Dios. Mas que quien ama, obliga quien obedece. Señor, el lienzo. La joya. . y el papel, sin que se eche de ver, envuelvo; fortuna . que atrevidos favoreces, ampárame tú, que amor, como es niño, no se atreve. Señora, dichas prestadas, son dichas inútilmente, y favores que el acaso los da, el nombre no merecen de favores, este lienzo, que ahora se os cayó, pretende mi cortesia volveros, aunque más a mi amor pese. Yo os estimo la atención mas no es mío Juana, advierte si a ti se te cayó? . No, que el mío en la manga viene. Hay pobré de mí señora, que es ese mi lienzo! deme, y San Antonio, Abogado de todo lo que le pierde, la restitución le pague. Qué es lo que he visto? parece en el modo de tomar, que más que lienzo contiene, sin duda es algún engaño, y he de averiguarlo, tente, Isabel que ahora he caido, que es el mío; muestra a verle. Malo es esto, no señora que es el mío, porque tiene más tosco, y grosero el lienzo que el lienzo de las paredes. Qué importa que yo le vea? sueltale. . Infelice suerte. Hay mi lienzo, aquí fue Troya. No se os negará señor, que sois buen restituidor, halláis lienzo, y volvéis joya, también mi pecho se apoya de concienzudo, y de fiel, y joya, lienzo, y papel pretendo restituir, y los he de repartir en vos, en mí, y Isabel. El lienzo es precisamente de Isabel, no hay que apurarla, que de una fácil muralla, cae un lienzo falizmente. Vuestra por lo consiguiente la joya es, tomad señor que es muy valiente mi honor, y aunque en esto no hay poder, no me dejo yo vencer de tan cobarde valor. De todo aquesto se infiere que amí el papel se me envía, y como a prenda tan mía hare de él lo que quisiere, Y así entre mis manos muere con que a todos restituyo, pues si a locura atribuyo solicitar mi mudanza, siendo viento la esperanza, doy al viento lo que es suyó r. Mi culpa es ser desgraciado, porque juntar no he sabido a licencias de atrevido, finezas de enamorado. Luego vos tenéis pensado, que por ser rico obligáis, cuando generoso obráis. No señora, pero creo que acrédito mi deseo. Pues creed que os engañáis, que más obliga a mi rara condición, sin que la venza el pobre que se avergüenza, que el rico que se declara. Luego si yo ahora me hallara pobre, y con el mismo ardor, mereciera más favor? Por lo menos más piedad. Pero no más voluntad? Bien pudiera ser, que amor, mas agasajo hace al pobre, propia condición de niño. Desde hoy mi fortuna riño, pues aunque el oro me sobre es causa de que no cobre vuestros favores. Que pene vuestro pecho no conviene con vuestra hacienda, y poder, que amor no puede tener, quien no sabe lo que tiene. Mujer, que aún rico desprecias bien se conoce que eres la Fénix de las mujeres, y la necia de las necias. Fortuna, para que aprecias las riquezas que previenes, sino sabes los desdenes, vencer, de quien solicitas, y por tus bienes me quitas, el mayor bien de los bienes, pues yo tengo de buscar remedio al favor que lloro. Y si la causa es el oro, yo la causa he de quitar, su valor no ha de estorbar los favores de quien ama, mi pecho en rendida llama, pues fingirme pobre espero, que no seré yo el primero que empobrezca por su dama, A cualquiera que dijera, cualquiera que ella le amara, como un defecto enmendara, no le enmendara cualquiera, y cuando más no pudiora, disimulara discreto, la falta, pues, yo en efecto a fingir pobre me aplico, y si el defecto es ser rico disimulare el defecto. Den prodigos de valor, oro el Sol, plata la Luna, que yo con menor fortuna, tendré ventura mayor. Represente mi dolor desdichas a quien rendir pretende, por conseguir, que aunque el fingir es bajeza hoy caben en mi finaza, amar aún tiempo, y fingir, Ventura ha sido mía Don Juan el encontraros, yo venía de vuestra casa, ya que un desconsuelo, solo en la discreción halla consuelo. Besoos señor Don Pedro por tan grande favor las manos, ved si ay que me mande vuestra persona que a cumplir me obligo por padre de mi amigo, tan mi amigo. Ya sabéis trance fuerte! que a mi Fernando dieron cruel muerte. Que este viejo piolijo, nos persiga de muerte con su hijo! Ya os dije mi dolor, que no lo ignoro. La causa, porque nuevamente lloro, es el haber tenido noticias, bien inciertas del que ha sido cómplice de mi mal. Yo diera albricias. Dilo tú, que eres hombre de noticias. Fiero teatro de mí triste historia, o quien nacido hubiera sin memoria! fue la parte del parque, que hacia el Río baja a mirarse entre su espejo frío. Un hombre, pues, que habita esos confines guarda de estanques, bosques, y jardines, dijo aún criado mío, que aquella tarde vio bajar al Río un hombre, que aunque en traje diferente, parecia a mi hijo sumamente, y que estando los cuadros cultivando, a poco rato vino Don Fernando, que sin duda los dos a desafío bajaron hacia el Río. Ved vos ahora, pues la duda crece, quien de sus enemigos le parece, o con quien ha reñido, que sea parecido a Fernando, porque halle con tal medio alivio a mi dolor, si no remedio? Y a Dios, que no quisiera embarázaros, si algo esperáis. Yo he de ir a acompañaros. Por cerca no lo admito, y porque es tarde a Dios señor Don Juan. El Cielo os guarde, que si yo al homicida hallo primero, Juez de su culpa le será mi acero. Para otra ocasión, Señor, aquesa hoja doblemos. y vamos a lo que vamos: divertidos con el viejo los músicos se han perdido. Allá los encontraremos en la Casa de aquel Fénix, a cuyo cruel incendio. tantas muertes, como vidas estoy pagando, y debiendo. El tiempo todo lo muda, suelen decir, y yo pienso que tu amor es más que todo, pues que no le muda el tiempo. No he de creer, que porfíe un hombre de entendimiento, ni he de creer que no finges. todas tus ansias, ni creo, que es verdad que tú la quieres. Pues cree Beltrán que la quiero. Pues ahora entra mi sermón fundado en ese ebangelio, hombre de prendas tan grandes; hacer inventario quiero de todas; primeramente, tu haces muy famosos versos, aunque esto de ser Poeta es trasto, y no prenda; luego, eres rico lo que sobra. para parecer discreto, y eres limpio lo que basta a no parecer ingenio, de Caballero te arman, tus obras, y tus avuelos, lo valiente; y generoso, ya incluyo en lo Caballero, y con todo eso, señor; si la dices un requiebro aún no despega sus labios, si no es para algún despego. Ella no nos puede ver, y losaco, de que siendo nuestra vecina, la puerta sue le cerrar por no vernos: de que vecina, señor, se cuenta en el mundo esto? Siendo así, que los vecinos, aunque pequen en greseros acechando lo que pasa, no dejan de ser atentos, y sabiendo esto, te vienes. muy amante de otro tiempo a dar músicas, fineza que no lo es al primen sueño, vámonos, señor, acaba, que si Elena esta durmiendo, nos ha de hacer un regalo, porque no la despertemos. Cuando me ves porfiado me acreditarás de necio; pero a padecer mis ansias dijeras que soy muy cuerdo. que rústico no conoce a las iras del Invierno, que esperanzas mal fundadas desnudan troncos soberbios, sin duda gozan las mías mas nobles sus privilegios, pues dos han pasado y viven tan verdes como nacieron, ay soberano imposible. Esperate que ya pienso, que los musicos, señor, vienen templando; y tosiendo. Dilos que canten. Dos horas. ha que estamos en el puesto. Pues acaben de parirlo, vaya, y sin templar les ruego. Prodigio de manzanares, que con iras, y desprecios. por ser más fénix que el fénix ardes en llamas de fuego. No han abierto, ni un postigo. Hacia el otro cuarto creo que estarán para gozar en los jardines del fresco, demos la vuelta a la calle, dale amor logro a mi intento. Qué es esto cielos, que un triste, ni a solas halle consuelo. pues estando batallando conmigo mis pensamientos; una música en la calle, sin duda es Juan, me ha hecho venirá este cuarto a donde no los oire por lo menos, por la distancia, hay amor! a quejarme otra vez vuelvo, porque te pintan armado, sabio, niño, lince, ciego, si con lástima me hieres en vez de arpones soberbios? que haya una muerte humillado la vanidad a mi pecho: a quien vivo aborrecia tengo de querer muriendo? Lloremos ojos míos lástimas, y deseos, si puede solo un llanto cumplir con dos tormentos. Acábame, pues, me matas, y fuera infeliz consuelo, si de paso con mi vida quitases mi sentimiento. Acávame, pues me matas, y fuera infeliz conuelo; si de paso con mi vida quitases mi sentimiento? No es esto hablar con mis ansias mas al que loco, que necio, y a mi deseo quería hacer de acasos misterios. No es sino mañosa astucia interrumpir mis afectos, porque a mi amor no le valga haber puesto tierra enmedio. Pues tampoco ha de valerle su traza a Juan, despechos, ya me resuelvo a llamarle, y desengañarle intento, que son las más enfadosas las porfías de un discreto: Juana, Isabel. Que nos mandas? Abre tú la puerta luego, y tu Juana ese postigo, porque a llamarme resuelvo a Juan . Qué es lo que escucho? a Juan válgame el Cielo! En que tesuspendes abre, a señor Juan. Jan no creo, que es a mí, que un desdichado se engaña en oír. a qué es esto? Que ha de ser, estar cansadas de las locuras de un cuerdo, y querer desengañarle de una vez. Albricias celos. A mi llamarme? Señor mira lo que haces no entremos, sin confesar que no son de Dios estos llamamientos. Señor Juan, porque no el tiempo en valde gastemos, sin réplicas, ni dispuras me habéis de oín, porque quiero de una vez desengañar vuestros sabios debaneos. Supongo que yo no extraño vuestro amor, ni os aborrezco, ni va en vos, porque en mí está la causa de no quereros. Pensaréis vos, quien lo duda que me mueve algún deefecto, vuestro a no quereros pues pensaréis mal que antes creo que os pierde para conmigo vuestro mucho entendimiento. Porque como yo me juzgo falta de merecimiento, no quisiera que me amara quien me note mis defectos. Cuando un hombre de buen gusto llega a mirarme, le temo: pues mal entrara amor niño, por los umbrales del miedo. Fuera de que en mi opinión nunca pueden los discretos amar mucho, porque tienen. las ceguedades muy lejos. Y finalmente vos sois muy entendido, y no quiero, si os amo que al favor mío hagáis vos mérito vuestro. Señora, en muchos favores, envolvéis vuestros desprecios, y cuando el desdén os culpo la lisonja os agradezco, solo un consuelo me queda, y es que he de vencer muy presto vustros rigores. . No es fácil. Yo señora os lo prometo, porque si vos habéis dicho que mi entendimiento dejo, aparte por iral caso, si le tengo, o no le tengo, es causa de aborrecerme a sentirlo tanto llego, que para quitar la causa perderé el entendimiento. Yo pienso que vuestro amor interesará en perderlo, que así mi desconfianza se atieviera a no temeros. Poco entendimiento puede tener quien escucha esto, con paciencia. . . Calla loco, Jamás yo lo que no tengo he perdido, y porque es breve aparen aqueste cuento, decía un padre a su muchacho, cuando vas por vino pienso que te lo bebes, y dijo el muchacho, cuando vengo, que cuando vengo lo traigo, y cuando voy no lo llevo. En eso os resolvéis. . Sí! que es tan imposible creo amaros yo como es dejar vos de ser discreto, alumbra al señor Don Juan Isabel. . Está bien hecho, que somos muy entendidos, y en todo cuanto hay caemos. Ay Juan si la venganza te alicionará mi pecho. Ay de mí, mal haya, amen, gracia que sirve de riesgo, mal hayan ciencias, y estudios, que si en todos la luz fueron para acertar, en mi han sido para adiestrar el empeño. Fuéronse va? . Si señora. De su desaire me huelgo, quien dijera que aún amor sirva de alivio un desprecio . Ea entrémonos en casa, y por si la luz se ha muerto voy a encender esta vela en casa del tabernero, que allí no faltará lumbre, aunque sea de sarmientos, . Qué importa que del alma el noble asiento goce el discurso a quien el mundo alaba, si es que la voluntad, siendo su esclava. rompe su ley, con ciego atrevimiento? De qué sirve tu imperio en rendimiento, si en llegando a mandar todo se acaba, y a las rapaces flechas de una aljaba no resistes astuto, ni violento, si no se juntan ciencia, y hermosura? Quién busca la hermosura con la ciencia, quiere con discreción hallar ventura, en loquecer será más conveniencia, que en llegando el amor a ser locura, entonces es locura la prudencia. Ea, señor, vamos de esta. que ya aquí la luz te traigo. Abro pues; pero esta noche, por Dios que se me ha olvidado rezar por el alma de nuestro amigo Don Fernando; apelo para la cama aunque me duermo en entrando, porque para mí, no hay más almendrada que el Rosario. No acabas de abrir? Ya empiezo, miedo tengo un tanto cuanto, válgate Dios por cerraja. y que dura está. . Pablo, que me matan señor mío. que están al dentro los diablos. Qué dices loco? . Qué digo? que un bulto con tanto brazo mató la vela, y por Cristo que es valiente por el cabo. . Hh señor Juan No lo oves? Quién es? quién va? Reportaos, no os alteréis, un amigo que a solas pretende hablaros, nada temáis. Nada temo. Despedid ese criado. Esperad, Beltran. . Señor? (to. Vete, y vuelve de aquí a un ra- Con este fusto, señor, no he de volver en dos años. quién es este? . . Este sin duda vendrá a avisar recatado del retiro donde está, quien dio muerte a Don Fernando y mató la luz, porque tú no le vieras. . Ya caigo. y como traya el soplo, mató la luz decontado, a Dios, pues que a la taberna voy a echar el susto abajo. Entrad, quien quiera que fueréis, que luz hay en este cuarto? que miráis, que receláis: ya solos los dos estamos, si a hablar venís, el semblante pronuncie más que los labios. Me habéis conocido? . No. Presto olvidáis a Fernando, que soy yo. , Válgame el cielo! sombra, fantasía; engaño, que todo debe de serlo la vida de un desdichado: que me quieres? Que esa pena, ese desconsuelo extraño templéis, amigo Juan, trayéndoos un desengaño, Vivo estoy. Qué es lo qué dices? Como habiéndote llorado ya la Corte, y a pesar de mis ojos te enterraron estás vivo? Vuestra duda, ni la admiro, ni la extraño; pero oyéndome saldréis de todas. Seré de mármol. Hay en lu Corte, Don Juan; una mujer, un milagro, un prodigio, una deidad, un; más para que me canso en ponderar su hermosura, pues la explico en ponderarlo: que me aborrece, y la adoro, que la belleza, y el garbo se hermosean, y se alñan con los desaires del labio Permitidme que su nombre callen los míos, notando, que sirva lo que refiero a cuenta de lo que callo. Dos años ha que en su fuego apaciblemente ardo, que la hoguera del amor también consume los años. Sin haber en este tiemoo merecido en su agasajo, ni el más pequeño favor, ni el menos costoso agrado. Válime para obligarla de cuantas trazas, de cuantos medios, de cuantas finezas ostenta un enamorado. Y fue la mayor de todas galantearla con recato tan grande, que sola ella, fue archino de mi cuidado. Bastante Intérprete, siendo mis ojos para explicarlo, que las comunes finezas de seguiren campo, y irado, es encender una vela para ver del Sol los rayos. Yo, pues, en mi galánteo, con secreto obraba, y tanto, que ni a vos, como sabéis, no he dicho, ni revelado, ni el mal que paso, ni el sujeto por quien le paso. Una tarde, pues, quien cielos creerá que disimulado en las flores de una dicha se reboce el áspid cauto? Mariposa de sus luces aura dos meses, que acaso buscando su sol pase por su calle, al tiempo cuando al campo esta dama iba a dar nueva vida al campo: en un coche, como el sol cuando en sus primeros pasos el Aurora va bruñendo lo que él ha de irdorando. Sucedió que un pajecillo se dejó el estribo en falso, con que al sentarse no hizo movimiento pero cuando el coche empezó a moverse al curso de los caballos, falseó el estribo, Ay cielos! y la dama, fuerte caso! cayó en el suelo, que pena! mas para mí que agasajo. Yo como estaba tan cerca, con velos de amor, volando la así, porque las ruedas no la ofendieran, y en vano fue, porque a una ingrata Dapne nunca la hieren los rayos. Asustadas sus amigas de mis brazos la quitaron, con las justas atenciones de cuidar de su regalo; dejándome, como suele quedarse rapaz incauto a quien el dulce gilguero se le huyede la mano. Yo con tan no vista dicha, desvanecido, y ufano, a cuenta de esta esperanza pasé algún tiempo, hasta tanto que tuve de aquesta dama con su criada un recado, en que a llamarme enviaba. Fuime a su casa, juzgando que hubiera ya su rigor con sus finezas templado: me alegre, que poco dura de un triste el feliz engaño. Entré en su casa, y después del cumplimiento ordinario, que se precia amor de ser político cortesano. Y hablándo la cariñoso, me dijo, vos Don Fernando juzgaréis que mis desdenes por el suceso pasado aurán vuelto agradecidos los enojos en alagos. Pues no señor, porque antes ha sido tan al contrario, que ya aborrezco mi vida, porque vos me la habéis dado. Lo que ahora os pido, puesto que decís quererme tanto, es que hagáis una faieza; y ha de ser, que en ningún caso os pongáis donde yo os vea, en calle, Iglesia, nicampo, porque no os miren mis ojos agradecidos al cargo. Y advertid que aqueste susto me ha de durar, hasta tanto que sea imposible el veros? que no aura más agasajo para mí, que cuando digan que ya la muerte ha quitado vuestra, o mía, la pensión de agradeceros Fernando, Estas, y otras crueldades que ahora en silencio paso me dijo, dejándome triste, confuso, y turbado. Anduve desde aquel día discurriendo, y imaginando, como cumpliria un empeño tan difícil, y tan arduo; pero al fin, lo que no hizo el discurso obró el acaso. Pues vacilando en mis dudas me salí una tarde al campo, y al llegar a manzanares, en su cristal contemplando, vi que cerca de la orilla nos muerte estaba un hombre a ma- de alguna infeliz violencia: que será? más necio ando en discurrirla inmensa variedad de los acasos. Saquele a fuera, y poniendo en conocerle cuidado, no le pude conocer, pues el rostro ensangrentado de heridas crueles, que en él le dio rigurosa mano, le desconocían del todo. Yo entonces, ved porque raro camino topen el asunro de mi muerte, y de mi engaño, haciendo discurso en mí, que el medio más acertado de no cansar con mi vista a aquel mi dueño tirano, era que ella me tuviera por muerto me fuiquitando los vestidos, y al cadaver se los puse todos cuantos traía, desde el mayor adorno, hasta el menor lazo, sirviéndome a mí los suyos, que son aquestos que traigo; Dejele así, y presuroso, con diligente recato me salí del parque, y fuime a un lugar, que está apartado cuatro leguas de la Corte, adonde tuve cuidado de saber Don Juan, en que había parado el fracaso. Tube noticia que todos, sin sospecha, habían pensado ser yo el muerto, con que ahora vengo a veros, para daros el desengaño, de que ha sido mi muerte engaño. Yo. Don Juan, vivo a pesar del cruel desdén ingrato de esa mujer, cuyos ojos saben producir letargos. De vos me vengo a valer, amigo, pues retirado en vuestra casa he de estar secretamente, hasta tanto que vea casada la dama por quien tantas penas paso. Entonces verá que ha sido, mi amor el mayor milagro, que en el Templo de Cupido ofrenda fue, u holocausto. Este, amigo, es el suceso, principio de vuestro llanto, y aqueste es el fin que llevan las circunstancias del caso. Y si de mi corazón lo queréis saber más claro. en albricias de la nueva, dadme ahora, amigo, los brazos porque enlazados pronuncien lo que en voces calla el labio. Una, y mil veces, amigo, os los daré, consolado de tres cosas. La primera, es la vida que en vos hallo. Y la segunda, saber que no soi solo el que paso de una hermosura que adoro, ingratitudes que callo. Y la tercera, pensar que nos parezcamos tanto en las penas, pues desde hoy me habéis de ver tan trocado, por otra dama, que si antes de discreto goce aplausos, desde hoy han de ser de loco. No os entiendo. Mas de espacio os contare mis fortunas, solo os dirá mi recato por ahora, que a fingirme loco estoy determinado, porque sea lo que finjo indicio de loque amo. Entre fingirme yo muerto, y vos loco, quien de aplausos coronara la fineza de los dueños que adoramos. siguiendo nuestros intentos? Aqueso es para más largo. Dura estrella que amenazas mi desdicha. Cruél Astro, que no influyes a mi vida con luces, sino con rayos. Aún no me dio tu influencia el mal que yo me he buscado. Quien se hace más infelice, mira si hará de ti caso. Ampárame amor si quiera, porque te quite el cuidado de hacerme infeliz. Ampara misdolor, para que entrambos finjamos a un mismo tiempo, tu favores, y yo llantos, Favorece. Ampara. Anima. Mi amor. Mi mal. Mi cuidado. Porque sea lo que finjo indicio de lo que amo.
JORNADA SEGUNDA
SEGUNDA JORNADA En la Corte no hay ninguna de tanto aplauso, y trofeo como tu hermosura. Penas! que en el confuso silencio de mi memoria, embozadas dais materia al sentimiento, si ya murió mi esperanza, a embates de mi desprecio, como al que aborrecí vivo le lloro piadosa muerto? Qué oculta razón se hóspeda disimulada en mi pecho, que aún más allá de la muerte traslada amantes afectos? Una ilnsión, una idea ha de turbar mi sosiego? Fernando, pero que digo? vuelva la voz a mi aliento porque el nombre repetido, duplicando el sentimiento. fuera entrar con más violencia por los oídos el eco. Divierte, hermana, tu pena, sirva este jardín de espejo, donde en cristalinas fuentes, mirando tu hermoso cielo, temples las iras que amor infunde en tus pensamientos: A olvidos que son precisos has de pagar con acuerdos? Muy bien dice mi señora, deja locos debaneos, llevese el mar lo llorado, y los suspiros el viento. En cada tronco que miro, y en cada rama que veo, me parece que me sigue, sea en fantasía, o sueño su sombra, y me atemoriza, pues juzgo que mi desprecio dio causa a su precipicio. Del acaso en los sucesos no es cómplice la belleza, desdenes, rigores, ceños, atributos naturales son de la hermosura; pero que culpa de esto tendrá aquel pobre caballero de Don Felix, que por ti anda bebiendo los vientos? Pues (lo que puede un soborno; desde que en pezó a hacer versos a tu hermosura, parece que el caudalse le ha deshecho. Unos dicen que porses muy prodigo en los festejor, pues juntaba cada día en su casa a los ingenios, con quien liberal partia alhajas de mucho precio; porque en doctas academias celebrasen el sujeto de tu hermosura; otros dicer que partió excesivos premios con los más diestros pintores, sobre quien con más acierto al vivo te retratase: noble airoso desempeño que un amor raro acredita, que aunque vano, es por lo menos desperdicio de buen alte, y rasgo de caballero. Pero lo que cierto ha sido, es, que un primosuyo ha puesto un pleito a toda su hacienda, y le ha vencido en el pleito, pues le han dado la tenuta, y él tal D Felixcon esto, de rico se ha vuelto pobre; pero siempre verdadero amante tuyo, que el hado, aunque domine violento, en las temporales dichas no es del albedrío dueño, que no tiene la fortuna sobre un firme amor imperio. Y que dirás de Juan, que por ti ha perdido el seso, y es fábula de la Corte, pues siendo de los discretos a quien la fama aplaudía simple privado, y suspenso, con lucidos intérvalos, entre dementado, y cuerdo, de su enfermedad penosa hace cargo a tus desprecios? Raros efectos de amor; por ti Don Fernando ha muerto; Felix perdió su hacienda, Juan el entendimiento, y todos tres, acusando tus desdenes, convenciendo están tu rigor, repara que excusar debes su riesgo, ya que no de inclinación, de compasiva a lo menos. De su inclinación se quejen, pero no de mi despecho, que el yerro de su fortuna no ha de pagar mi desprecio; el lugar de la memoria ha dado al conocimiento, si ha de obrar agradecido, o ha de resistir de cuerdo. En pecho donde se hóspeda un cariño, es vituperio del discurso admitir otro sin bastardear lo atento, El modo de agradecer mejor esos rendimientos, es retirar los oídos de aquel sonoroso estruendo de la queja, pues obligan a corteses desempeños. Y si el corazón los finge por política del tiempo, es pagar con una ofensa, y dar rebozado el premio con arte pues nadie ignora que es ofensa el fingimiento, De una vez los desengaña. Cómo estribe solo en eso el escucharlos, si haré. De la memoria no pierdo a Juan, que infeliz fue siempre en amor verdadero. Del jardín la puerta falsa he dejado abierta, y siento que tarde tanto Felix, porque venía abuen tiempo para explicar sus finezas. En vano, Juana, tu ruego a ese amor me persuade. Dn Felijes caballero que merece tu elección. Sien sé que no la merezco. Divino hermoso imposible, ya a ser objeto no vengo de tu memoria, si no de tus piedades, supuesto que cómplice en mi desdicha fue el adorarre tan ciego: no achaco a los desperdicios de mi fineza el acierto de en pobrecer por tu causa, pues faltando a los desvelos de las defensas civiles, perdí con la hacienda el pleito. Por negligente me acusan los que no saben mi intento, de que perdípor inhábil un mayorazgo, que ajenos están de mi idolatría, pues siendo cuidado aquesto, lo atribuyen a descuido, que mal pudiera mi ingenio acudir a los negocios del tosco sayal grosero, cuando elevado en las luces de tus divinos reflejos, Águila bebía amante los rayos del sol, trayendo en pretensión de tus ojos el más dilatado imperio. Ahora, que me hallo pobre, por más dichoso me tengo; que lograr suerte a tu gusto me añade merecimiento, Ahora verás cuan fino tu hermoso favor granjeo, si es soborno la desgracia para examinar mi pecho; si por rico te ofendía, fundado el noble pretejto, ya de tu imención al viso los Astros feliz me hicieron Pobre soy, y rico he sido, mas tan contento con esto, que no trocara mi suerte por la del oro soberbio. Si es que granjeo por pobre las piedades de tu cielo, no menos seré tu esclavo que amante, reconociendo que en cambió de una alma solo sabes conceder el premio. Que cuando tú no tuvieras más dote que el menosprecio con que tratas la riqueza, del mundo adorno violento, era motivo glorioso, para que el más noble aliento solicitase afinezas ser de tus plantas trofeos, ablándente mis suspiros, enternézcate mi ruego, oblíguete mi esperanza, o sepa yo por lo menos, que tiene en ti mi cuidado! un noble agradecimiento, No niego, señor Felix, que para favoreceros, el ser poco afortunado era motivo, era medio para templar la altivez de mi condición, el ceño con que miro a los dichosos, en quien solamente veo una entereza que ofende; y al contrario en el sujeto que ignora triumphos menores de los ultrajes del tiempo: supongo ocultos quilates, pues se que siempre estuvieron con la fortuna, reñidos los grandes merecimientos, Pero asentado que nunca ha tenido mi deseo cuidado que le avasalle, ni deuda que pague atento usando de este albedrío que me hadado libre el cielo, desde ahora os desengaño. yo no estorbo vuestro afecto, pero sabré despreciarlo. Y a los cargos respondiendo que me hacéis de que fui parte en vuestra desgracia, es yerro. Que culpa tiene el cristal del que enfermó de beberlo? El que va a coger la rosa, si las espinas le hirieron, no tendrá la rosa culpa, sino quien se espuso al riesgo. Quién por apagar la llama dio más materia a su incendio, quejese de su porfía, no achaque el delito al fuego. Bastante curiosidad para olvidar da este ejemplo: si vos buscáis la ruina, no os quejéis del escarmiento, Cómo puedo agradecer lo que me sirve de peso? Si el amor se gobernara porrazón, no fuera ciego. Usando de consecuencias venciera con argumentos; pero es niño, ciego, y mudo. (ño Ved, pues, como en tanto empe podrá a alumbrar los sentidos quien ciega al entendimiento. No está en mi mano, Felix, el revocar el decreto de las estrellas, que influven este desdén que no entiendo. Y si vos con adorarme publicáis que estáis contento, dejadme esta condición, y llevaos ese consuelo, que como no pidáis otro, ni escuche más vuestro ruego, yo os dejaré padecer, sin que os espere otro medio. No podré dejar de amaros. Lo contrario os aconsejo, pues seguis un imposible. Qué importa el rigor violento, si lucen las osadias mas a los visos del riesgo. Guarda el loco. Mas que escucho! Este jardín que está abierto me amparé. . Señor Don Juan, pues vos así descompuesto? Quién os mete en eso a vos? entraos al punto allá adentro, yo castigo a mis criados. Que esto es fingido sospecho. Porcuenta de mi locura aquí he de explicar mis celos, porque miro aquí a Felix, que solicita lo mismo. Pasad aquí picaron, que os he de pegar docientos, y echaros luego algaleras, que solamente por eso, Don Juan Verdugo me llamo. Pues yo, señor, qué te he hecho? Como aquí en cuerpo os en- Como sol vecino vuestro (tráis vengo con capa de barrio. humor le llevemos. El mism para templarle. Y vosotros? que es lo que habláis en secreto? si sois Paris de esta Elena a vos digo, Caballero, yo el caballo, soy Troyano, o pese a mi ardiente fuego; nno me veis que alimentado de una montaña de acero, ruina amenazo a Troya, siendo el alquitran mi pecho. Temed mi ardiente coraje. y tú siempre ingrata Venus que favoreciendo a Paris con solo escuchar su ruego; el pomo de la discordia sembraste en mis pensamientos, porque esquiva me quitaste los laureles que a mi ingenio adornaban cruel Dapne, porque no te ha dado el Cielo algo más de agradecida, u de hermosura algo menos; y vos mancébito intenso galán de tapa de espejo, que hacéis aquí? . Miraros, que sois galán. . . No es eso lo que os pregunto? Pues qué? Cómo os va de paren tesco con aquesta mi señora? Yo sin esperanzas muero; pues adoro un imposible. Amáis como Caballero; pero dejando esto aparte. en lo lucio barbihecho, no tenéis cara de pobre, si no de grande embustero? Señor Don Juan, decid más que con los locos no hay duelo, Luego yo soy loco? Yo a vos por más loco os dejo Por qué? Porque siendo pobre queréis que os quieran. Québedo lo dijo en el primer tomo de la Fortuna Concepto. No es loco. Fingir importa, ahora bien yo Elena quiero hacer una boveria por el mucho amor que os tengón. Y cuál es? Daros la mano de esposo con un concepto. No la admito. . . Como no, vive mi amor, que en saliendo me he de casar en la calle con el que tope primero. Sospecho que esto es fingido, y he de apurarlo con esto. Que es lo que miro, ea amigos, salie invencibles griegos de este bruto organizado, a quien serúís de alimento. Por las ventanas del Alma de aquel Castillo soberbio se ha asomado ya la llama, con que arde esta Fénix, fuego, fuego, fuego, que me abraso, y de un trabuco al incendio se viene abajo aquel suerte del corazón, los opuestos escuadrones, ya se miran frente a frente, o quiera el Cielo que no introduzca amor paces en la lidde sus deseos. Ea envistamos soldados ganémosle el barlovento, villanos idos de aquí, así apartarlos intento. . señora No porque os miro. penséis que es divertimiento de la vista, estudio ha sido para apurar un secreto. Y así, pensad, que de hoy más no he de escucharos, ni veros. Mas el desdén me enamora. Vida me dio aquel desprecio. He de morir adorando vuestro rigor. Os vais bueno? que, no entenndéis mis razones? Señor Juan, yo no entiendo. Mucho Juan me lastima, y a no ser contra el respeto le diera a entender mi amor; pero con algún misterio un papel le he de escribir, tu Isabel le has de dar luego a Beltrán. Esfiel criado, y se le dará al momento. Yo hablaré por vos, Felix, mirad que en anocheciendo paséis por aquesta calle. Si haré, Isabel, voy muriendo. Yo haré que Juana le hable por la reja, con que puedo darle a entender que es Elena, y cuéstele su dinero. Hijo vámonos a casa, miren que ojazos el perro me está echando. Que no hiciese nueva impresión en su pecho mi locura? puede haber más fiero rigor, mas fiero influjo de las estrellas? más prosiguiré mi intento, que al fin Elena es mujer, y puede amar algún tiempo. . El suror sele ha templado: cuando por Isabel peno, en una pasión distintos, miren que loco, y que cuerdo. De aquel oscuro retrete, donde asisto retirado, si vivo para las penas, muerto para el desengaño. Amparado de las sombras, y de mi industria amparado salgo a respiraramante a este sitio donde aguardo alivio a las ansias mías, solo con mirar amando estar paredes, que son del sol de Elena el ocaso, que tal vez sirve de abiora la tiniebla a un desdichado. Válgame Dios! quién supiera el efecto que ha causado mi desgracia en su memoria. Mas qué es lo que estoy mirando? hacia sus rejas se llegan dos hombres. Tente Lisardo, que en la ventana me espera Isabel. Aunque reparo que puede ser Doña Juana de aqueste galán cuidado, he de embarázar su intento, porque un corazón vizarro no ha de pasar por la duda, o sea verdad, o engaño. Hidalgo, de esa ventana es menester apartaros, que hay quien la guarde. Desdichas, a buscar a Juan salgo, por ver si hallo algún indicio del agresor de mi agravio. Caballero, aqueste empeño es intentona Lisardo. Digo que dejéis el puesto. De esta suerte le dejamos. Dos contra uno, vive el cielo que me he de poner al lado del que está solo, que es justo el dar socorro al más flaco, como caballero riñe, y calla; invencible braco ánimo, que al lado vuestro tienen mal partido entrambos. No gastera yo estos bríos en defensa de Fernando? Cielos aqueste es mi padre, y me importa con recato . irme antes que en mi repare, puesto que el sitio han dejado los dos que me acometiero. . Así os retiráis, hidalgo? Hh caballero, tan presto o mostráis conmigo ingrato? Válgame Dios! qué confuso aqueste hombre me ha dejado, a mi Fernando en el talle se parecia Hucuidado penoso; si la memoria. rendís a un discurso vano; para que imaginaciones me dais tan fiero el asalto; si está ya la barba cana rendida al golpe del llanto? Hay hijo del alma mía, que al fin de mis tristes años viese yo marchito el fruto, y vivo el tronco del árbol? O muerte! por qué alargaste: a lo más viejo tu mano, no estaba yo del camtino más cerca para tu estrago? No ha de quedar diligencia que penda de mi cuidado; que no apure, no examino, hasta saber del tirano que vertió alevosamente su sangre, porque vengado, bebiendo la suya, sirva de desempeño a mi brazo. Lisardo, no puedo hablarte. Tú has de oírme muy de esp que te enoía mi señor (e a preguntar, que embozado es quien le estorbó en la reja aquesta noche, y aguardo tu respuesta. Pues escucha. Dilo presto, porque tardo, Avisado de Isabel. para un papel de mi amo, me he plantado en el jardín, y con el miado que traigo, adonde pongo las plantas parece que las arrando. Esto que te digo pasa. Así se lo dije. . Malo. porque es Iabel aquella, que está cebada rumiando en el pesebre de amor con la bestia de Lisardo. Lisardo, vete; que estoy en el jardín esperando a Beltrán: Para conmigo, Beltrán es un ruin lacayo. Ve aquí; si yo oyera esto, fuera cosa de matarnos. Ya me conoce ese mozo, y ha verte de cuando en cuando vendré con capa de amigo. Qué es esto de capa, andallo, las canillas de las piernas se me han subido a los cascos. Parece que siento ruido amigo, Beltrán? A espacio, que a mí viene lo Beltran; pero lo amigo a Lisardo. Digo, ha perdido también el juicio como su amo? Basta que el suye no tiene ya que perder, por gastarlo en músicas, y academías. Y en el sustento ordinario, si cenamos, no comemos, si comemos, no cenamos; pero no importa, que pobre Isabel me quiere. . Paso. Envido. A ninguno quiero, que me enamora un Jurado, y no suponen los dos. Yo lo tendré por milagro si fuere un Jurado solo, que tu Isabel de ordinario sueles sin ir a Sevilla ser ninfa de veinte y cuatro. Oyes criado, sin juicio. Oy es hembra con mostachos aún en mi casa comemos. porque tiene un mayorazgo mi amo. . Aqueso es locura. Señor, la verdad del caso es, que el mayorazgo tiene en su cabeza fundado. Pero hasta el día del juicio no le llegarán los plazos. Ya es hora de que Belirán lleve a Juan conrecato el papel oyes? . Muy bien. Da ese villete a tu amo, Jesús, y que disparate, no porque no ha de estimarlo, que por mucho menos que eso suele el otro tirar cantos. A Dios mis Reyes, que es tarde Dulce prenda en que quedamos? ̱. Beltrán; en que no es la miel para la boca del asno. Estas contento gallina. Si lo soy a fuera aguardo. Soy mucho la cayo yo para reñir con lacayos. No bastaba Elena ingrata el tenerme rigurosa habitando las tinieblas, hasta que vertiendo aljófar los delitos de la noche, salga dorando la aurora de nuevo traje me adorno para que no me conozcan, a los reflejos de tantas festivas luces, y antorchas como en tan celebre noche dispone la Corte toda a las venturosas paces, y las felices concordias que hacen las Francesas Lises con las Armas Españolas, todo es aplauso festivo, todo es el viento lisonjas. Aquí máscaras pasean, allí clarines se tocan, yo solo, ay de mí! yo solo; al compas de mis congojas, canto funebres lamentoss hay infelices memorias! esperare, que la calle, a quien el ruido alborota de la pendencia, se quiete, porque mis ansias celosas Señor, ligero como una onza este vitellete traigo. Válgame el Cielo! De doña. Válgame treinta clamores, y la Cruz de la Parroquía. ̱. Mato la luz, porque así no me vea, aunque me oiga; que se dejase Juan abierta la puerta ahora! Con estas son las dos velas que esta sombra me ha soplado, dejadme ya escomulgado muerto de mata cándelas. Mi voz le ha de amedrentar; que haré! hablarle de término, porque me deje; destino tras un peligro un azar! como te dirá el indicio. No llámara Dios a juicio, porque se fuera este muerto; el miedio me da gran guerra. Ven conmigo. . Pora que? . Soy Teltrán; yo señor, buscare a vite; dígame este donde entierra. En el error te deshonras, huir de un muerto, a que fin? Mira que soy hombre ruin, y no puedo hacerte honras, ya mis temores son ciertos, u ninguno los remedia, lleve el diablo la comedia que no tiene un mete muertos. . Quién da cumba? Que no se vaya que extraño es el mal que me desvela! Llévate el cabo de vela en lugar de cabo de año. a. . Beltrán, el temor destierra. Déjame horrible iigura, huellese a tu sepultura, y echemos sobre esto ticica. Cielos, buscando a Juan la voz de mi hijo he oído, si es ilusión del sentido? Beltrán, oyes a Fernando? Mis recelos son doblados, mi padre es, huyendo voy. Beltrán? otro muerto: si hoy es día de los finados. (d Que hallar la puerta no pue- ciegos mis recelos van. Mas que se pierde Beltrán en aquesta polvareda. Hijo, Fernando . . El salí? es forzoso: ah quien pudiera aliviar su pena fiera, con poderme descubrir! . Difuntos ay de misterio. que soy Fernando es cierto, pea Turbados mucho los pies. Ay mi nariz, este es muerto de otro cimenterio. Quién es? quién va? señor Pedro, penando anda por aquí Fernando. Mías ausias le llamarán. Calla, y tu voz no le cuadre, que le tendremos unmes. Háblame hijo. . No es nada lo que pide el padre. Beltranillo. Quién me nombra? Beltranillo. porcualquiera parte tumba? por cual quiera parte sombra? Ni lo alcanzó ni lo sé esto que a mi vista pasa. Están muertos en la casa? Soptre esta es el pleito. Qué? Pedro, qué hacéis aquí? No es fácil de responder, Juan habéis de saber que ahora a Fernado oí, no es sueño, porque despiertos lo pudimos entender. Y quién os ha de creer acorando con los muertos? que Fernando a su apusento, no le torciera la llave. Solo aguardo a que me acabe el puñal del sentimiento. Yo le he visto por Dios Santo señor. .̱ . Y cómo venía? Mangas de requien traía con sus responsos al canto. Juan no ha sido aperiencia la que duda vuestro juizio, porque sobra para indicio. si falta para estidencia: que fue su misma voz creo la que aquí pude escuchar, sino se dejo llevar el oído hacia el deseo; me han dicho que el hemicida, que es de traiciones muralla, no cabe en el mundo, y halla en vuestra casa acogida: cuando a inquitirlo venía dejo la voz escucharse, y solo pudo dudarse, porque era ventua mía; y pues mi mal no aprovecha, mostradme a quien curtáis que de esa suerte fanáis, vuestro honor, y mi sospecha. Vuestro hijo no murió, y si no ello dirá. Como estáis vivo está enterrado. . Como yo mi mejor amigo es cierto que es el quoculto ̱ Eso digo: quién es el mejor amigo? El mejor amigo el muerto, y a lo que mi guifo ordena vos no habéis de poner tasa, que sabe el loco en su casa mas que el cuerdo en el ajena. Ya Juan a su locura vuelve, y es en mi mayor pretender que en mi dolor. hable un loco con cordura; y pues con tanta noticia vuelvo de esta presunción, lo que hoy no hace la razón, menana hará la justicia. . Beltrán, tú has de estar alerta, no dejes al viejo entrar. Tevienen tantos a hablar, que no hay quien cierre la puerta. Di que tengo unos despachos que embarazado me tienen. Y si los muchechos vienen, que he de hacer con los muchachos? para ti, señor Juan, dio este viliere habel. O estoy loco, o es papel. Entrambas cosas serán, dijo que era para ti, de la una de sus amas, lee, y no andes por las ramas. Yo apuesto que dice así, en le casa de Leonor mi prima se hace un festin esa noche a cuyo fin sabre si entermáis de amor, y pues mi fineza allana que nos reamos los dos, el silencio en cargo, a Dios, y no lo sepa mi hermana, Ello ha eutado brava Luna, cual de las dos es. . No sé pero si voy no podré errarla de dos a una, sea Elena, o sea Juana, música la pienso dar. Y que las has de cantar? Asomaté a esa ventana. . . La lisonja es de buen aire. Por las pacesfelices del Sol del Austria le han robado las luces las luminarias, Dejé salir las mujeres. bueno es que yo sea loco, pues yo he de entrae el segundo 1. Hh gallina 2. Miente el mundo 1. Ah cobardé! 2. Tú lo eres. No he visto jamás la noche con más galanes, y damas celebrar el lirio de oro con la rosa Castellana. No hay calleque no festeje su triunfo con luces varias, me parece que no he visto tan vivas las alabanzas. Dos noches la paz había de traer con fiesta tanta, una para burla, y otra para roncar las criadas. (nillo, . Dios os guarde. . Beltranillo? a Beltra. . . Santas Pascuas. ya he descubierto la caza. Pues mira lo que las dices. Qué quise tomar en casa dos, o tres piensos de prosa. Más valiera de cebada, las dos tienes a la mira, Pues tira a esotra señor. No me tiro con las damas. No ves a Don Juan señora? . . De mi idolataado dueño, Mas vale vergüenza en cara, que mancilla en corazón, y concluyo en dos palabras, ya que salís a matar, salid con iguales armas, no es bien que digan las sombras; que por vencer con ventaja os conjuráis a lucir contra un a noche dos Albas. Esta es verdad confirmada; pues yo, y amor la decimos. No todas las veces hablan en el mundo las verdades, los niños, y lo cos. . Basta, y vos tiráis las pedradas. Y es de amor vuestra dolencia Como vos sois doña Juana. No sabremos el sujeto? Ya mal puedo no contarla la causa de mi locura, si lo consiente la causa. Ya qué venís a esta fiesta? A obedecer a una dama, que no conozco, y me obliga. Y soy yo? . No si no el Alba. Señora que viene la gente, y estamos junto a la casa de Leonor para el sarao. Pues así las dejas ir? Beltranillo sigue, y calla. No es posible que a la fiesta falten Elena, y su hermana. No ves que yo lo deseo. tira Elena. . Más matarla. . Pues escucha que ya cantan, Por las paces vengo siguiendo las plantas, que solo en ella es seguro el Norte de mi esperanza, y pues vengo prevenido acional de España Águila de amar sus luces he de mirar cara a cara. A la unión venturosa que ofrecen la luz de Castilla, y los rayos de Francia, esta noche festivas les prestan . Logra acaso del favor. coronas, y triunfos, laureles, y Palmas. Felice ocasión parece. según se visten de ramas las calles, que Manzanares No quita de ellas sus plantas? cual de las tres será Elena: Amor dime quien me mata? Estrella guía mis pasos. Mas puede faltar su gala? Ya es poco amor el dudarle Dancen las mascaras. . Danzan Es esto para mañana? A las paces felices, que alegre la Corte celebra con luces, y galas, en igual hermosura com- piten, el Cielo con astros, latier ra con damas. Si liberal el amor hoy con empresas tan altas se deja elección al gusto error será no lograrla: máscara salid conmigo. Decís a mí! . Nunca el Alma . . Déjame vivir señora, se yerra. . Por eso solo estos festines me cansan. no me conocéis? . quien sois? Quién loco por vos se halla. Y es uno serlo, o decirlo. No fieis de mis palabras, dad crédito a esta azucena, que ha sido con su fragancia, como el Cielo con las manos: queréis locura más clara? Soltad, nocio atrabimorecasa dlo de este disfraz que me guarda. . . Hay hermosa cuanto ingrata. Estrella guía mis pasos al centro de mi esperanza. . Mascara, danzad amor, préstame ahora tus alas. Si quien merece serviros. No es Juan, soy desgradiada. mi estrella ha sido contraria! hay amor cómo te burlas! Hay amor como me engañas! Mal a su blanco un afecto acierta entre sombras pardas. si rendimientos corteses con deidades soberanas, a diligencias del ruego tienen lugar en el Alma, permitid divina Aurora. Poco os debe vuestra dama; pues errando el nombre hacéis agravios las alabanzas, si ya no queréis unir Aurora, y sombras. (con ellas, Al Alba se encubre el rostro y vos a imitación. . Basta. por excusaros lisonjas me obligáis a que salga: válgame el Cielo, qué error! el corazón sobresalta, que Astrólogo de mi pena pronóstica mi desgracia? mira que por ser ingrata muerto con alma me entierran y vivo por ti sin Alma. Quién eres hombre, que en vez que me festejas me agravias: Quien siente más tu dolor que no su misma desgracia, soy quien difunto te adora, y quien vivo te idolatra. V ete sombra! que al mirarte el corazón se acobarda, y porque al dolor no huya, no dejas barir las alas; déjame espanto, ira, susto, miedo, asombro, pena. Hermana, di que tienes? . Un dolor, que cuando empieza me acaba. . Isabel, que ruido es ese, Cielos otra pena más! Caballero, si las damas han descubierto los rostros, no es cortesanía hidalga estar cubierto. . En el duelo de los festines, no falta el que las málcaras quieran descubrir, o no la cara, y pues que tienen acción para encubrirla; o mostrarla, y es privilegio que gozan, el privilegio me valga. . Bien se excusa Don Fernando; pero no entiendo la causa de venir siguiendo a Elena Sin mí me llevan mis ansias. . Yo, señora, no creí. Si el loco por pena es cuerdo, . Isabel sola me deja como estoy loco con tantas? Lástima me da Don Juan. . Sospechas, yo estoy sin alma. Beltrán, sabes quién es este, tú que entiendes de fantasmas? . Cielos, que fingida sombra Un muerto, que anda buscando su vida de casa en casa.
JORNADA TERCERA
JORNADA TERCERA Que viva inmortal un triste, porque la muerte desea, y que no acabe una vida al golpe de tantas penas! Eterno será, señora, el llanto que te atormenta, si bañas el sentimiento en el jardín de tus perlas, que sale del mar un Sol, cada día nos lo enseña, más salirde un Sol dos mares, es ircontra la experiencia. Cérquese toda la calle, y coged todas las puertas. que en mal distintas cadencias, hiriéndome en el oído, en el alma se ensangrienta? procura saber. . Señora, toda la lusticia entra en la casa de Don Juan, porque hay indicios, que en ella se oculta el hombre que dio muerte a Don Fernando. . Espera, y a una infeliz, no la acuerdes la causa de sus tristezas, no le basta al corazón las memorias que le cercan de Fernando, sin que tú quieras aumentar mis penas? contar mi mal a las flores, que mudamente aconsejan. Pues te quedas con las rosas, enseñalas a ser bellas. entre confusas ideas, todo el corazón ocupa sin dar lugar a la queja, parece; ay de mi! parece, que aumentando mis tristezas vive Fernando a mis ojos, y que asiste en mi presencia, siendo de una aprensión vina causa, una memoria muerta, Que nunca halla un triste, que olvidar desea lejos la memoria, ni el olvido cerca si viviendo me adorabas, cómo muerto me atormentas? quien me pretendió amoroso me busca con una ofensa? la que fue fineza en vida en muerte ha de ser violencia? déjame Fernando, pues en tantas penas, siendo tú la sombía sin vida me encuentras. Si yo de tu infeliz muerte, no fui causa, como intentas, que yo te pague en temores lo que te debí en finezas? Y pues que mis tristes ojos a la piedad no se niegan, cobra en plata de mi llanto. de mis suspiros la deuda. Pero dejadme memorias, no me persigáis ideas, que en un pensamiento que amor atormenta, no es más el dolor que él quiere que sea. Aquel mascara de a noche que disfrazado en la fiesta introdujo nueva cisma en sentidos, y potencias; pues me hizo creer aquello, que no es posible que crea entre mal distintas voces, y en temerosas cadencias. a todas horas me dice. Mi vida el Cielo defienda. Ay de mí! qué asombro es este. Cuando tendrán fin mis penas. revel amor? . Mas qué veo? En los jardines de Elena me arrojé. . Sombra ilusión, Fernando, mi vida queda rendida al último aliento. Señora mi bien, no temas, o mal hubiese el error que en tu florida belleza las mejillas de clavel, ha nebado de azucenas. Entrad que aquí se arrojó Si aquí me quedo, por fuerza han de hallarme, que he de hacer en confusión como esta? desmayada aquí mi dama, arriesgo de que me vean si la socorro. . Entrad, pues. Ya mi riesgo está más cerca Cielos si está muerto el Sol dejadme ver las Estrellas, y pues de amor homicida hoy he muerto esta belleza, cuando me ofrece el jardín cárcel de laurel, y yedras, que acosta de Abril, y Mayo me labró la Primavera, desde esta prisión sabré sin ser visto mi sentencia, que si este laurel está en mi defensa no me han de ofender rayos de mi estrella. . Isabel, Juana. Señora. Hermana dinos tu pena? pues que grosero acosdente borra el carmín de tus venas? Fernando, pero al nombrarle tanto el aliento se hiela, que el aire de mis suspiros de otro elemento se precia. Seguidle que aquel que huye es quien se arrojó de. . pues venga y veremos si me alcanzan, cuanto va que no me pescan? Mira que son ilusiones que te ha fingido la idea. Ya son tantos los indicios. que se pasan a evidencias. Que quien nunca tuvo amor este por un muerto muerta? Elena ven donde cobren los claveles tu belleca. Ay de mí! que aunque a Fernando el desmayo desvanezca, si para verdad no basta, fobra ya para apariencia. Señoras mías cuidado, que las damas que son tercas, y desprecian a los vivos, los muertos las galantean. dejémonos querer todas del galán que nos festeja, cuando mozas que el amor no es para llegara viejas esta puerta dejar quiero para Don Felix abierta, que aunque es pobre, y el amor lo tiene echado por puertas a su cuenta está el pagarlas, y el abrirlas a mi cuenta. Este sabe lo que pasa. Y digo cuando lo sepa saben si quiero decirlo. Aquí le haremos que quiera, y que cante sobre un potro a las sosa de las vueltas. Si usted no me da sus uñas no podré tocar las cuendas. Pues todo entrará en el dicho, póngole dos resistencias, Digo, Señor cuanto va que no le queda, ni pluma en la escribanía, ni cañón en la cabeza. De noche, quien en su casa entra, y sale. . Sale, y entra un muerto a quien levante yo el polvo de la tierra. Pues es Parroquia está casa? Bel Es purgatorio de deitas, murió de una aplopejia, y está haciendo penirencia. (to? Pues que ha de hacer aquí el muer Oiga un cuento por respuesta, cuentan que cierto la cayo servía aún hidalgo a secas de estos que suelen pasar tanto avuno, y astinencia, que los más años les dura doce meses la Cuaresma, y llevando a enterrar uno oyó que dijo una dueña, oste el muerto va a parar donde ni comen, ni cenan, y apenas lo oyó el lacayo, cuando partió de carrera, diciendo al amo, Señor, vamos a cerrar las puertas, que nos traen un muerto a casa, respondió el hidalgo, bestia de que sabes que le traen? y el mozo con voz hambrienta dijo, que le traen es cierto, porque han dicho que le llevan donde ni cenan, ni comen, y aquí, ni comen, ni cenan, el difunto dio en mi casa sáquese la consecuencia. Tenéis voveda Beltrán? No hay veveda, ni hay Iglesia. ni eternamente hay carnero, aunque los muertos nos echan. de decir a que hora entra de la noche, el hombre que mató a Don Fernando. . Tenga, que ese muerto vive en casa. El gasta muy linda flema, venga el bergante a la cárcel. Pues digo, no hay más que venga. teniendo esta hoja allado? Póngale otra resistencia. Virtud es el resistirse un hombre cuando le tientan. Esto parará en azotes. Docientos, según la pena, manda la ley. . Cuánto va que me echan la ley, acuestas. La espada tiene perdida, y es para mí. . A mí me pesa. que es del perrillo, y será del gato si usted la lleva Vaya en peso . Pues qué hacen que no me toman acuestas para saber lo que peso. Hombre, mira que te echas a perder si te resistes, Beltrán con eso que intentas? Que tenderme, pues ustedes. me tienen la cama hecha, Es que falta, que te echemos, la ropa blanca. . Canela. Tome aquesta pluma, y firme su dicho al pie de la letra. Digo a ustedes, que no estoy para firmar en conciencia. Venga, pues. . No quiero. No? Esta es del jardín la puerta, para poderme escapar apelo a mi diligencia. Agarralde, . Si me alcanzan; válgame mi ligereza. Sigámosle nose escape. No es posible, porque vuela. . no ha sido pe queña dicha hallar abierto el postigo, de los jardines de Eleña, cuyo verde Laverinto, oculta a Fernando. Pienso, sino me engaña el oído, que siento gente. Yo quiero darle de su riesgo aviso, que en este cancel de yedras. Juani. . Don Fernando? Amigo pues que hay de nuevo? .̱ . que estáis. en el riesgo de ser visto, porque la justicia entra con tu padre a aqueste sitio, que sin duda al arrojarte por las tapias se oyó el ruido. Pues qué hemos de hacer? Qué salgas de este jardin . . Ya es preciso que me vean en la calle; pero el menor riesgo elijo, vamos J. . vamos, tente, porque a tu padre distingo, y se acerca. . . no es posible salir sin ser conocidos. Pues sirvate de sagrado otra vez ese retiro, que ya para que te libres he descubierto camino. . Jurara, que hacia esta parte senti gente, y solicito, hermosa, y noble señora, que de todo dais indicios, me deis licencia que busque aún delincuente que sigo, Sabéis que está aquí? mi acero le soguie vengativo. , T ae echó por esas yedras, sin duda de esto ha nacido el desmayo de mi hermana buscadle yo lo permito. Ha do de cuantas cruel, muéstrate una vez propicio, Así se libra Fernando. Un hombre; pero que miro! Juan, pues que hacéis aquí? No veis que estoy escodido. Y por dónde habéis entrado? Cuando yo quiera encubrirlo el dolor du aquesta pierna me lo hará decir a gritos. Luego vos os arrojasteis (do por estas tapias. . De un brín Pues de quién hacéis la fuga? De vos, y de cien ministros. Yo buscaba al delin cuente. pues hablarcuerpo de Cristo ̱ . Burlose mi diligencia. Bien por Fernando finjo. Y como estáis de la pierna? Mejor, y puedo deciros, que siendo caída en falso parece que no he caído. Hay locura más extraña. . . Si señor, pero en mi dicho De aquí nació el vano indicio de Elena voy a decirla, que por Fernando ha tenido a Don Juan, y ay diferencia, lo que va de muerto a vivo: pésame señor Pedro, que malogréis un aviso por parecer un engaño, y vos Juan atrevido, o necio, no profanéis. mas los sagrados retiros de mi casa, sabe Dios que le quiero, aunque le riño . . . No advertís que estáis culpad Estáis contento Pedro del desaire que me han dielo por una caba? sin duda queréis que pierda mi jpuicio. No extrañéis que mi cuidado obre. Juan tan activo, sabiendo que por instantes van creciendo los indicios. Pues qué tenemos de nuevo? ̱. . Tener al hombre escondido? que mató a Fernando. . . estáis. engañado, yo os aviso, porque no me canséis más, que no marió vuestro hijo, y haced cuenta que tenéis a Don Fernando conmigo. Ya se vuelve a su locura. Señor? , qué hay Beltranillo? dime escurristes el lazo de la cárcel? . Señor mío, queriendo el Alguácil llevarme a caza de grillos, y echarme las alpargatas de cañamo Vizcaino, sucedió, pero después sabrás lo que ha sucedido. Preguntaronte por mí? dije yo que estabas fuera. Yo fuera? . Fuera de juicio, que no fuera de la Corte. así vinieran los trigos. Juan, que me respondéis? sepamos este escondido que ocultáis, porque es forzoso que experimenteis castigos del rayo de la Justicia, si menospreciáis mi aviso. Yo pienso que me buscáis para sacarme de tino. en la muerte de mi hijo; Señores yo he de perder todos mis ocho sentidos. Tú estás inocente pues no sabes cuantas son cinco. d. . Mal cumplís la obligación de la amistad, pues romiso estáis para la venganza de Fernando, y es indigno, que desmerezca difunto lo que ganó cuando vivo. No sabéis con tantos años, que dice un refran antiguo que no dura la amistad. Jamás a muertos, y aidos Por si descubre el secrero todas sus locuras sigo ay difunta, prenda mía! Decidme estáis persuadido. a que es muerto n Fernando? Pues no es muerto? No habéis dicho que le oístís en mi casa, y que Beltrán fue testigo? Sí señor en mi presencia al muerto le cogió vivo. Yo confieso que le oí; pero el dolor repetido, que me aflige, no me deja que dudar en su peligro, la vista padece engaños ilusiones el oído, el corazón nunca miente, y aunque es verdad que le oímos conozco que dice el Alma más verdad que los sentidos. Lo que mi hermana me dice, no lo creo, aunque lo miro, como pudo ser Juan el que arrojándose . . Digo, que yo no sé si os engaña el corazón solo afirmo, aunque lloráis a Fernando, que vive. . Cielos, que he oído! Y porque sepáis que vive advertid que vuestro hijo está. . . Dónde está, Juan Adónde Dios es servido. Para que esperáis ventura pensamientos si sois míos? Menos os entiendo ahora. Es que no puedo decirlo por justos juicios del Cielo. Pues tú sabes que son juicios Señor Jumo os entiendo, que disfrazando el estilo me estáis diciendo sentencias con mascara de delirios ya peligra en vos mi fama, porque ocultáis mi enemigo; pero yo tengo la culpa, que es el honor cristalino, y quien le fía de un loco le busca riesgos al vidro. Cielos con aqueste agravio loco estoy, ya no lo finjo, malaya mi estrella, amen, y malaya mi destino, que del fuego de la ofensa tira el rayo sin aviso Pedro, porque enfrenéis la lengua quiero deciros, que yo no soy loco. . Cielos luego Juan lo ha flujido, muchas cosas a divina el Alma. . . Ele me ha vistoap a fingir vuelvo. . . Juan, que no sois loco habéis dicho? No soy loco, porque soy el hombre más entendido del mundo con esto solo se confirma mi delirio, porque no hay mayor lozura que aladade uno asmamo: Volvió a morir mi esperaza Señor Juan he sabido, que os arrojáis temerario de vuestro jardín al mío. Vos pudierais estorbarlo no entiendo vuestros disignios. pues yo por qué? . . Porque sois. Ángel de este Paraíso. En que fundáis, la locura. que es mayor la vuestra digo, pues me pedis la razón sabiendo que la he perdido ese viejo os lo dirá, yo voy a buscar motivos, con que librar a Fernando, que en verle está su peligro, Te vas sin despedir? . Calla Váis nojado? . He caido sobre este pie, y no os espante que vaya un poco torcido. Él es un loco de locos por los siglos de los siglos. . Señora si tristes ansias, y si corteses suspiros. a fuer de entendido se hace lugar en pecho inbictos. a vos apelan mis quejas decidme si habéis tenido, de que en casa de Don Juan este el agresor indicios, que pues obra como rayo fuerza es que no esté sin ruido. Abuen puerto le han echado los soplos de sus gemidos, . lágrimas disimulemos. no habléis con tan claror estilo plubiera, señor al Cielo que yo supiera quien hizo atrocidad tan aleve tan severo sacrificio; que si mi esquivo desdén. . la muerte le dio bien digo. quio se de quie eha marrío; pues ya el delm heperdido. Decidme poreuesira cida, no tiene el tormento o mucha causa de llorar en la muerte de tal hijo? no era galán mi Fernando? Hay más extraño martirio . Qué galante con las damas! con los hombres que bien quisto! en finmo le conocisteis. Hay mayor dolor! ya miro, . que no supe conocerle hasta que le hube perdido. ed Tan discreto. Apriesa llanto. . Tan cortés. Ea suspiros. . . Tan afable. Ya me anego. . . Tan arento Ya me rindo. Pues porque le conozcáis Este retrato, que abrigo en el pecho desempeñe su talle, su gala, y brío. Sola esta dicha ay de mí! . a mi dolor he debido; mostradle. . . mirad señora, que presencia, y señorio. Más muerta que él le quedado. Mas con mirarle me aflijo, vos lloráis? . Esto es piadad Pues en mi será caraño acordando a mi memoria , l Isabel, o que bien acula al Cino. Orfeo de Guadiana, unos bienes sin firmeza, y unos males sin mudan za- repitiendo sus ansias! (lladas! ay dulces prendas pormi mal ha- Voz que a mi llanto respondes eres oraculó mío? O tul que sisfiendo las cuerdas mi corazosi ha, derido. Cuando copo en el retrato. Cuando en su pintura he visto. Es original tan muerto. un muerto pintado al vivo. Ya te acompaño llorando. Ya suspirando repito suspiros tristes. Lágrimas cansadas. Ay dulcés prendas por mí mal halladas! Perdonad si mi dolor grosero, e inadvertido del cristal de vuestros ojos empeña el esplendor limpio, arrójele yo que en mí no puede ser desperdicio. . Sola he quedado tristezas, pues siempre cobarde ha sido vuestro valor, haga ahora la cobardía su oficio: ya estoilo a, acometedme, y para el cruel castigo en mi corazón que es piedra, asilad vuestros cuchillos: retrato que hoy en mis manos dejó el descuido, el olvido de Pedro y a mis ojos vienes para mi peligro inútil despertador: de un mal que no estadormido, aunque lo parezca, en que me has robado los sentidos; como lo parece, pues, el sueño tirano impío de la vida me arrebata la vida hacia su dominio: pájaros, calmad las voces, arroyo corted sin ruido, descanse vuestra armonía en el hielo, y en el nido. Para ver si ya la noche estiende el ropaje frío, salgo tropezando en sombras de este oscuro laberinto, aún se está reació el Sol, mas Cielos que es lo que visto! o estoy ciego, o a pesar de mi ceguedad distingo que está en la nevada mano de Elena el retrato mío, aún de mi pintura es cárcel su mano, pero yo admiro, que siendo el retrato sombras, no esté con su Sol malquisto: bosquejo, cuando despierte, pues te precias de tan mío dila que su sufrimiento no de tan claros indicios de quererme, pero mira, no digas que yo lo digo. Si a su fuego ves echar ceniza, la has de advertir. que quien la quiere encubrir le pretende conservar; que si quiere disfrazar sus males disimulados, no guarden amantes pintados, o en secretos se desvelen, porque los descuidos suelen ser chismes de los cuidados, Y supuesto que nació de un desengaño una vida. dime discreta homicida, en que mi amor te ofendió? dime el tuyo me olvido? Pero mal he preguntado, o en tu maño he mirado para alivio de mi mal, que quiere al original la que guarda sutras l ado? Qué espero, que no despierta su belleza, y la apercivo, que no me aborrezca vivo? pues me da la vida muerto. Bella Elena? Horror! qué hierto. luz de mi confusión eres, si te quiero, que me quieres? No Elena te atemorices, que no estor muerto. Qué dices? De tu favor no lo infieres. Luego aún vives? Esto es cierto, y para que no lo ignores yo he mirado tus favores, mira si podré estar muerto. (to Luego mucho engaño advier en decir que muerto estás? Si me escuchas lo sabrás. No lo digas, no me atrevo a pagar lo que te debo. Luego no lo negarás? Yo negarlo, ea dolor, ya no lo puedo encubrir, pues para poder vivir vive en mi pecho su amor; pero dime. . . Tu temor no lo dude. . El que en contraron en el parque, y le enterraron, tú le mataste? . . No Elena, que ya muerto entre la arena mis venturas le toparon. Por tu muerte me rendí. ̱ . Pues si eso había de ser bien me podías querer, desde el punto que te vie mis ojos de tus empleos tres años fueron amantes. para mi firmeza instantes, s los para mis deseos. Fernando tus sentimientos no se quejen en mi mengua, y sabe que de mi lengua te vengan mis pensamientos. Cuando no te quise oír, porque lo pudieras ves, que dieras tu por tener ventana al la en mi sentir? No oso explicarme, y deseo decir el mal con que lucho, sin duda me cuesta mucho, pues tanto lo regateo. Y como mi voluntad finge ribieza, y desvelo, por la mascara del Cielo se clárea la verdad. Y pues la hoguer. del día ya se apaga en el ocaso, y crece mi amor al paso que se aumenta la alegría. De verte Fernando vivo, entre estas verdes paredes quedarte escondido puedes mientras llamarte apercibó, y sea la seña oír cantará Isabe Señora, no me des la muerte ahora, que llamarás? . Esto es cierto, que aún vives? ay alegrías. Si tu muerto me tenías, para qué dos veces muerto? que oscura noche, y que diestro, . estiende su manto feo, cortado le ha mi deseo a medida de mi gusto, aún con la lumbre de amor nada mi esperanza ve, o malaya el fuego, que miente luz, y quema ardor! aquí la voz deseada espero por seña cierta. Entra, la puerta está abierta. Mira no la hagas cerrada. Hoy decira Elena intento, lo que fingo por leal. Dila que tienes caudal, aunque te quite un talento. Entra conmigo, que dos son los que entraron. Beltrán, y no sé que fin traitán. Señor, por amorde Dios, que nos vamos, que sin tino, al jardín vienes a dar. A estos dos he de acechar, que para eso soy vecino, con una locura; cielos! unos celos disimulo, no sois loco, y acómulo a la locura los celos. Lisardo, pasos sentí, a esta parte. . Y este suelo, pienso que está hecho de hielo. Por qué? Me escurro hacia allí. Esperando está el Abril un tronco firme que pasa las pensiones de un invierno, por vestirse una esperanza. La Música suspendió el reconocer quien es Yo he de conocerle, pues ya la Música cesó. Con la lengua de la espada mis celos preguntaré. Con el acero veré, quién me sigue, suerte airada! Ya cielos la voz he oído, seguiré la dicha mía; pero penas, la armonía se confunde en este ruido. Con su aliento mis desvelos crecen. . Notable valor! Allí me llama el amor, y aquí me tienen mis celos, por la casa buscaré luz, para verlo, que no habré sido solo yo quien luz a su agravio dé. . Yo he de apurar mis recelos. Yo la muerte te daré, Mi furia así vengare. Así vengare mis celos. Pues ha cesado el rumor, la puerta quiero buscar. Hacia aquí siento pisar a Don Felix, ha señor. Miedo a Lisardo cómvate. Temblando estoy, que Fernando ande por aquí penando. Miedo tiene, no se mate, él ha venido a mal puerto. No se lo que me barrunte, yo pienso que es el difunto, porque calla como un muerto Vive Dios que está temblando. Que es Don Fernando sospecho Pa Lisardo. Dicho, y hecho, quién me llama? Don Fernando. Jesús! y que pesadilla, señor, pues ya sé quién eres, dime aprisa lo que quieres? Qué dejes a Isabelilla, y para salir de penas me des juntos, y cabales hasta venticuarro reales. No bastarán dos docenas? Cualquier cosa tomaré; mira que sor pobre, y cierto que no me he caido muerto, por no tener sobre que. Tus promesas no se hierren, que peno culpas pasadas en un horno de empañadas. Oyes contigo me entierren, quistérate pregurtar; pero no me has de reñir, si engordas para merir, o mueres para engordar? Toca esta mano encendida, que abrasa como un ticen. Muertó de mi corazón, excusalo por tu vida. Dame tu escada te ruego. Pues es acto meritorio. la espada en el Purgarorio? Es para matar al fuego. Quién podrá de missucesos referir . Lance más fuerte! Lsardo mira la muerte. Li no estoy muy bien do sus huesos; esta esmayor persadumbre, porque a mejor luz lo advierto. De chanza me hacia muerto, y por Dios que ha dado sumbre. Ya no siento que me vean, sin dudad estos criados fueron mis celos causados. Cómo no le clamorean? La mortaja, aunque enterrada, no se ha podrido en rigora Es muerto de buen humor; y no se pudre de nada; Fernando deja la vela, que no es bien; por sí, o por no, que me esté muriendo yo, y estes tú con la cándela. No seas impertinente. y en tus frialdades eterno. Pues, señor, vete an osierno, si quieres tieria caliente. Perdí el hombre, y he sentido ruedo dentro del jardín, Ternando. . Don Juan? Qué es esto? no está muerto por San Gil. Al jardín se volvió el hombre que me siguió, y desde aquí conozco a Fernando, cielos! la es forzoso descubrir el enigma de mi amor, por quien muerto me fingí. Pero no es muerto, cuidados nuevos recelos sentís. Pues qué ocasión hay? Fe que ya el dinino será fin de Elena, que fue la causa de mi amoroso fingir, se arreviente del rigor con que me trató. . Ay de mí! Por las albricias, al padre voy a avisar desde aquí. Pues yo también la Ferpado por su hermosura feliz me fingí loco, y supuesto, que os ama como decía no haré yo mucho ende mi amor por vos, y por Punas, que escul no es tiempo de discurrir Juan? Don Fernando? ̱ a, Don Felix, que hacéis aquí? Desde ese cáncel de murias vuestro fingimiento oí, y salgo como acreedor de esta dicha a deseubrir, como tode rico, y pobre también extremos uní por su hermosuira, que es el más rico porosí; y aunque pudiera quejarme de nsi fortuna infeliz, habiendo oído que avos os quiere Elena elegir. Depongo mis celos, puesto que en esa amorosa lid vuestro ingenio, y vuestra vida cambió a lo que yo perdí Aunque por la ley de amigos es forzoso desistir de su pretensión, mayor fue mi fineza infeliz. Yo fui quien más la adore. Llegad quedo, que los tres están dentró del jardín. Qué vive Fernando? . Calla. Escuchemos desde aquí. Quien loco se finge ser, mayor fineza acredita, pues por no vencer se quita la razón de merecer: el pobre puede emprender a más alta perfección, y el muerto deja afición, esto al loco se concede, que siempre mal vencer puede el que no lleva razón. Bien sabe cualquier veldad, que andar más sino procura el que busca la hermosura por sendas de la humildad; pobre me fingies verdad, y aunque fineza fingida ha de quedar aplaudida; pues al amor ciego, y mudo quise esperarle desnudo por no estorbarle la herida. De aquel que se finge muerto, es más sino el padecer, pues se niega al merecer el tiempo que está encubierto, que da este disfiaz encierro, mas se a la desconfianza; luego más mérito alcanza el que su muerte ha fingido, pues se oculta en el olcido para amar sin esperanza. Vuestras discretas razones he escuchado desde aquí, y quisiera mi fineza en tres partes dividir igualmente habéis obrado en lo que a todos pedí, mas como el amor es ciego no se puede reducir a atenciones, y así digo; que Fernando fue el feliz que el muro de mí cuerdlad astuto supoberir, y con mi mano Fea mis brazos llega hermoso Serafín. Donde dices que dejase vivo a DeFernando? . Aquí. d. . Hijo mí. . Padre amado. Dome un abrazo d F.y aú mil, Pues ya lo que en mí no pude en mi amigo conseguí, con vuestra mano señora contento pedre salir. Mi amor explique su dicha, Pues que yo nací infeliz, apelaré al sufrimiento. Tabel jaque de aquí, y daca esa mano. . Toma aunque nada finges . Sí hice tal, porque con damas. no hay amar como fingir, y perdonad los errores de quien empieza a servir, si de los deseos no,
