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Texto digital de Las niñeces y primer triunfo de David

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Manuel de Vargas
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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Las niñeces y primer triunfo de David. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/nineces-y-primer-triunfo-de-david-las.

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LAS NIÑECES Y PRIMER TRIUNFO DE DAVID

JORNADA PRIMERA

PRIMERA JORNADA Di David, que novedad de traje es este? . Ninguna, porque está es de la fortuna inviolable propiedad. De entre el ganado salí a lo que el Rey ordeno, el Rey de mí se canso, y vuélvome a lo que fui. Con que del estado honroso de Palacio, he granjeado, solo estar ya mal hallado en lo que vivía gustoso. Mas siguiendo mis obejas tendré una comodidad, que será la soledad, dulce ocasión a mis quejas, que premio el Rey te dio de lo bien que le has servido? Bastante premio no ha sido hacer lo que me mandó? A Saul atormentaba cnm profunda melancolía, mas ya mi instrumento heria, y él de su dolor sanaba: con lo cual más celebrada puede mi nobleza ser, pues me hubo el Rey menester, y yo no le pedinada. Y que es cierto que te vas? Pues no lo ves? ̱. Ay de mí! que te pierdo. . Lloras? . Sí. Aún esto hay que perder más . no llores, que me enternezco, y es flaqueza en mi llorar, Bien te podrá disculpar el ejemplo que te ofrezco, que es bien que a la pena mía acompañe tu tristeza; pues fuera aquí la entereza, mas que valor grosería: Menos fuerza es menester, que a impulso menor, caerán unas lágrimas, que están tan ganosas de caer. Lloras? . Sí. quen No me dirás, por lo que lloras? . Si haré, si primero de ti sé por lo que llorando estás? Ay si mi amor le obligase a que se enternezca así! . Ay que dicha, si por mí . estas lágrimas llorase! mas soy un pobre Pastor, y Mícol, hija es del Rey. Humilde espero, no hay le yap. que no la atropelle Amor. Suspenso la causa espero, señora, de tu tristeza. No es decente a mi grandeza. el declararme primoro, David, si quieres oirla, antes la tuya he de oír. Desénte la decir, mas no me atrevo a decirla. Si yo licencia te doy, de que estás acobardado? De que no se me ha olvidado que soy señora, quien soy, de que he llegado a perder una ocasión que he tenido, de salir de lo que he sido, y ser lo que podía ser: no me atrevo a declarar. . No es perderme lo que siente: . y esa es causa soficiente, aún hombre para lorar? No me ha de causar dolor verme tan presto mudado, de un cortesano alinado, en un rústico Pastor? Sin razón señora, extrañas, que yo al hallar tenga quejas, por cortesanas, obejas, y por palacios, cabañas. Que siento, te certifico, ver que tan presto he trocado la espada en este cayado, la gala en este pellico: que distinto es lo que siento! . la voz a decir no alcanza, las causas que esta mudanza encierra de sentimiento. Digo que es cansa sobrada de llorar con tanto exceso: yo llore por pmenos que eso. Por qué lloraste? Por nada, por vel que al Rey has servido, y que no te haya premiado. sido mií ade Van Vana mi esperanza ha sido: . mas de un rústico Aldeano, que más se pudo esperar? Porque se habín de prendar . una Infanta de un villano? Es ya de partir la hora? (de. Mandándome el Rey ya es tar Pues id con Dios. Dios os guarde. qué al fin os vais? . Si señora. , s HAy señor David, muesamo, hay coitado! . Qué suceso? Qué desdicha traes? No es eso, son que corre como un gamo; y no queréis que me aburra? Quién, y para qué ha corrido? Di, qué es lo que ha sucedido? Se me ha soltado la burra, y yo esta desdicha gruño, que temo no te emverriñes, que das liberal si riñes, aunque das cerrado el puño. Con un pellejo de armiño te la tenía aliñada, y anticipó la jornada, mira que géntil aliño. Y al querer ser delingente llevantó un pie tan talmado, que con andar muy herrado me acertó en toda la fiente. Ya ese robredal peneira, mas ella, como aquí estamos, fue a casa a avisar, que vamos tras ella al piede la lletra. Anda vete de alavillano, que me estorbas mi bien. . Zurra ya me dio de pie la burra; y ellamo me da de mano? David, no es cosa acertada, que a nada aquí os detengáis, advertid, que malográis. el tiempo de la jornada. Bien os podéis ir con Dios, que si algo con el Rey puedo, ya veis que a su lado quedo, él se acordará de vos. Bien sabeDios, que desprecio del Rey la merced más rica. Qué semos va la borrica, ande allá. Apártate necio. Señora, ya es necesario que el silencio a más no aguarde, si he de morir de cobarde, muera antes de temerario. Ni grandezas apetezco. ni premios quiero esperar, solo siento desear la dicha que no merezco. Lloro; que mi pensamiento mire a un fin tan infinito, que aún el pensarlo es delito, y el decirlo atrevimiento. La gloria de que gozáis me alegro de verla en vos, y me pesa, vive Dios! de que agora la tengáis, Si pudiera ser mayor vuestra grandeza, me holgara; y oy que fuerais estimara hija de un pobre Pastor. Y en medio de afecto tal no me culpéis, como a quien os tiene envidia del bien, ni aberece vuestro mal. Que es cierto que mi memoria de envidia está tan ajena, que es consuelo de mi pena el veros en tanta gloria. Con que os muevo a suspenderos si os he obligado a indignaros, que el afecto de estimaros no se adelanta a ofenderos; y si os habéis ofendido, moved el acero airado, y muera yo consolado de que al fin muero entendido. De lo mucho que me obligo con lo que oyendo os estoy, evidentes muestras doy en que no lo contradigo. Y bastante prueba ofrezco de que el gusto ha sido mucho, en que fin melindre escucho, y en que con risa agradezco. Y vuestras prendas no están faltas de nobleza, no David, porque bien sé yo que sois nieto de Abrahan. Mi padre fue Labrador, luego cabrá dignamente un corazón excelente en el pecho de un Pastor. Y un alma, o no se apasiona, o en su amor muestra que hay vielo si del color del oficio le parece la persona. El amar la Majestad no es fineza, es ambición, pues solo en el corazón se prenda la voluntad. Y yo tan resuelta estoy a entregaros mi albedrío, que solo porque seáis mío, dejaré de ser quien soy. Ya es mi desdicha infalible, pues dices, Micol hermosa, que gustas de ser mi esposa. Por qué? Porque es imposible, o nunca visto te hubiera, que fuera menor desdicha carecer de tanta dicha, como de ella no supiera! Yo de otro afecto me visto, que al fin si a perderte vengo, para consolarme, tengo la dicha de haberte visto: no tengas, David, temor. Como no, en tan gran distancia? Como no falte constancia, todo lo vence el amor: (ro. no me quieres? . Por ti mue Has te de olvidar. . Jamás Ay Dios, si lo cumpliras! Sin ti, ni aún la vida quiero. E Dios, con tales porfías, más harre allá, déjenme, que yo al Rey le chismaré que dicen bellaquerias. Sus requiebros escoché; pero ansí me salve Dios, que no pueden ser los dos para en uno en huena fe. Que la Allifanta en su estado por huerza se ha de quedar, y irse David a guardar a la dehesa el ganado. Y no son huenas consejas, por decillo en dos palabras, que ella aca le eche las cabran mientras guarda las obejas. Y ella no le querrá, cuando llegue a conocer mejor, que el oficio del Pastor, es andar siempre guardando. Que a los que llegan a amar las mojeres más honestas, quieren que les hagan fiestas, mas que no sean de guardar. Y no las podrá, por Dios, guardar el más emportuno, si soldemente por uno, y ellas se mueren por dos: y así, aquel que con ahinco se estérmina a guardar fe a una sola, craro es, que no sabe cuantas son cinco. Aborrecerse es mejor, y estorbarán los roídos que da a todos los sentidos la travesura de Amor. Si oí queréis aborrecer, es la mejor deligencia la ausencia que hace una ausencia que dos no se puedan ver, Qué dices necio, ignorante? No se ve bien claramente? Ay, que eres mujer, y ausente! Si más soy mujer, y amante; que al fin ya no te he de ver? No me lo acuerdes, señora, que quepan en una hora el alcanzar, y el perder? A. Vámonos, dejad enojos, no todo ha de ser llorar, aún no has empezado a andar, y ya vas dando de ojos? Mirando como lloráis, o no so buen llabrador, o ha de dar fruto ellamor, pues que tanto le regáis: otra es esta, gente sueña. . Al los mi prenda querida. A Dios Pastor de mi vida. Ay qué desdicha! Ay qué pena! Yo me voy a padecer. Y yo me quedo a llorar. Mucho lleváis que pensar pero muy poco que hacer. Con ella David estaba; pero este tiempo es impropio de detenerme al consejo cuando apresura el ahogo. Hay Micol! hay bella hermana! con tan culpable reposo, dándole al Amor caricias, firmas peligros al ocio? que haces sola en este valle, que olvidada del decoro, a quien publican que infamas los colores en tu rostro? que no es disculpa el Amor en un pecho generoso, si en lo vicarro que quiere falta que estimar heroico? Tu prendada de un villano, bebes con tanto desdoro el beneno de la infamia tras lo dulce de lo hermoso? pero no vengo a reñirte, otro afecto más piadoso a buscarte me ha traído, y vengo de aqueste modo, tan sola, y apresurada que mi decencia pospongo al evitar, que a tu culpa la registren otros ojos. Cuando nuestro Pueblo lleno de temor, y de alboroto, T en esa montaña anhela a esconderse temeroso: cuando Saul nuestro padre, con el hielo del asombro apaga en el corazón todo el incendio del odio, y a vista del enemigo, olvidados de su enojo, la venganza desconocen, y al miedo obedecen todos; sola te pones a dar, con tan libre desahogo, o lástimas a una muerte, o estimaciones a un robo? huyamos, y esa montaña nos oculte entre sus troucos, no demos triste principio al ya vecino destrozo. Aguarda Merob, hermosa, que tu aviso temeroso todo el peligro amenaza; pero no le dice, todo: no ha muy poco que volvieron nuestros campos victoriosos; pues de cual bastarda causa es ese temor aborto? que poder tan repentino cobró un Ejército roto, que acobarda a los que agora triunfavan con sus despojos? Ay, Micol, sin duda Dios, hoy el brazo belicoso, de nosotros ofendido, le vuelve contra nosotros! El campo de Filistea, que ayer, contan grande oprobio, dio risa al volver la espalda, da hoy pabor al verle el rostro? que uniendo todas sus fuerzas en aquese promontorio, que a este monte que habitamos es enemigo frondoso, de su venganza, y sus armas la rige Candillo un monstruo, cuya estatura disforme es aún mayor de seis codos. Un frezno empuña por asta, ciñe por alfanje corbo, de bruñido acero un río, si de humana sangre rojo; pero no esperes más señas, que el huir es más forzoso, pues avisa entre las ramas ya cercano el alboroto: huye Micol. Ya te sigo, y mi dicha reconezco, feliz ausencia, pues libras de este peligro a mi esposo. . Ah pesía mi valor! Pueblo cobarde, agora es tiempo de mostrar flaqueza? que mal el fuego en vuestros pechos arde, que alimenta el volcán de mi fiereza! Haced gallardos del esfuerzo alarde: a quien teméis, si soy vuestra Cabeza? que al Orbe todo en fortaleza excedo, y entre estos brazos, avollarle puedo. No os engendró la ardiente Filistea, entre rocas, y escollos de diamantes? pues como desmintio tanto su idea, que a su ser os formo desemejantes? cada cual un peñasco, un monte sea, siendo a vuestro principio semejantes, que la Patria de ingrata diera señas, uegando al hijo lo que dio a las peñas. Vuelva el valor al pecho, Pueblo mío, no una victoria que os quitó la suerte pueda apagalle al corazón el brío, que astuto fábricó que impuso fuerte, prolijo yugo al cuello del Judio, o primero os ocupe infausa muerte, que para infamia de su nombre, os vea el rostro fugitivo Filistea. La ambición del aplauso a nadie alienta; venció el Amor infame de la vida, quédese con vosotros vuestra afrenta entre esos verdes troncos escondida; que si está sola diestra se ensangrienta, hará la hazaña más esclarecida, y quedará mi esfuerzo más ufano, de que a un Pueblo rindió con una mano. Ni un soldado me ha seguido, vencidos quedan del miedo de la pasada victoria, que con infamia perdieron. Volver atrás es desairé, que ya estoy en el empeño, pues seguir solo la empresa, es desesperado riesgo: que el valor será sin fruto contra el dilubio de un Pueblo, donde el número atropella lo que no vence el esfuerzo. Dejadme ver este monstruo que tanto temor ha puesto, que sin llegar a las armas venció con solo el aspecto. Gran temeridad emprendes. No he de saber lo que temo? Entre los troncos del monte descubro algunos Hebreos. Si le ves te has de rendir. Cruzar este valle quiero, a dar con la vista asombro, iré a conocer, si puedo. que intentan los enemigos, Válgame el Cielo, allí hevisto vestido un monte de acero! Este es Goliar, señor. Todo, Adriel, soy de hielo! todo, Lliab, soy de mármol! Sin duda ha llegado el tiempo de llegar a ejecución sus profecias el Cielo. Perdone el Rey de Moab, quebrando el santo precepto, y así Dios me amenazó, que ha de quitarme el Imperio Ya no seré vuestro Rey, desde hoy tendréis otro dueño: Dios el Imperio me quita. Muestras dan de tener miedo ya se me ofrece una industria si es verdad lo que recelo: con más atención asisto. Así pierdes el aliento? Tengo por contrario a Dios Tu Ejército no está entero? Qué importa, si está cobarde que importa tenor gran pecho si Dios de temor le llena? contra mi delito temo, que aqueste Castillo humano fábrico el lumo decreto; en vano, amigos, resisto contra su Poder inmenso. Mi sospecha se asegura con las señales que veo. Los soldados se despidan, esta batalla excusemos, y pues yo solo pequé, no perezca todo el Pueblo. Mira que es infame mancha de tu valor. . Ya lo veo, en que reconozco, que no nace de mí este miedo. Pues sin poder más conmigo, ni el pundonor me da aliento, ni la infamia me hace horror, que a todo los ojos cierro; seguidme, amigos, huyamos, Vive Dios que van huyendo! aquí entra agora mi industria, con que el temor les aumento, y encubro la cobardía de todo mi infame Pueblo: A de la cumbre del monte, a fugitivos Hebreos. Sobre mi el Cielo se viene! Dónde os precipita el miedo? Soy yo aquel Saul? aquel en cuyo valor tuvieron, si los amigos amparo, los contrarios escarmiento? Solo un hombre os acobarda? Advierte, que desatento haces con la cobardía al contrario más soberbio. No me escucháis? a soldados. Oye, señor. . Ya obedezco, aunque con valor fingido, amigos vuesiros consejos. Qué dices Bárbaro monstruo? que en forma humana dispuesto muestra, quees de fiera el alma lo dis En el campo de Saul sois hombres de honroso puesto? Para qué nos lo preguntas? Porque enviaros pretendo al Rey con una embajada, y fiarse la deseo a quien me traiga respuesta, y el que ha de ser tan resuelto que a esta hazana se disponga, a menester mucho aliento. Si eso pretendes, haz cuenta que es el Rey quien te está oyendo. Pues si alguno de vosotros es Saul, escucha atento; y si ninguno es el Rey, pues decís, que estáis dispuestos a decirle lo que os diga: oídme. . Ya te atendemos. Yo Hebreos soy Goliar, aquel extrano portento, en quien la naturaleza todas sus leyes rompiendo, por mostrarse prodigiosa, de su poderecho el resto. Pero el haberme mirado, es el aviso más cierto de quien soy, pues semejante que me equivoque no tengo; y si esta disforme altura, tanto horror al mundo ha puesto; sabed, que el valor se mide con la estatura del cuerpo, con que de mi fortaleza; lo que tembláis es lo menos. Y así decidle a Saní, como yo en persona vengo a castigar la osadía, de haber negado al Imperio de Filístea, el iributo que le ha pagado ese Pueblo, como Subdito a sus Reyes, por tan dilatados tiempos. Y que aunque solo este brazo le sobraba al escarmiento, pues hay poca sangre en todos para la sed de mi acero; por ceremonía no más traigo ejército, compuesto de valerosos soldados, que entre los pinos, y freznos de esa montaña, se ocultan por no causaros más miedo. Pero yo, que la piedad al enojo anteponiendo, porque juzgo, que el valor se muestra mayor en esto; y por desmentir las señas que de cruel me dio el Cielo en la fiereza que veis, mostrando, que al paso mismo que me juzgáis vengativo, de ser piadoso me precio; y por no apurar la sangre de tanto inocente pecho que la guerra desperdicia; sin servir más que de estruendo. Pues da materia al horror, y no ayuda al vencimiento, quiero darle a la batalla otro más piadoso medio, y es, que pues Saul se precia de tan valiente guerrero, de espíritu tan ardiente, y de brazo tan violento, que pública, que su Dios le puso en la mano el cetro por su corazón brioso, por lo gallardo, y dispuesto de su bizarra estatura. Hoy puede hacer digno empleo de todo punto pues yo le desafío, y le reto, para que aquesta vitoria la lidiemos cuerpo a cuerpo; y que aquel, que de los dos quédate en el campo muerto, haya de dejar, esclavo del otro a todo su Pueblo: y al que le diere, el valor, o la suerte, privilegio de vencedor en la lid, haya de tener por premio, sobre el aplauso, y la gloria. digna de laurel eterno, la libertad de su Patria; y la extensión de su Imperio, Y si a Saul; por ser Rey, pareciere indigno empeño, admitir campo, de quien no ocupa tan alto puesto; pues claro está, que el temor, cuando dejase de hacerlo, no se puede presumir que quepa en su heroico pecho Con las mismas condiciones que para el Rey he propuesto, en este florido valle cuarenta días enteros estaré guardando el campo a cualquiera de los vuestros, en cuyas bizarras iras arda tan activo fuego; que le aliente a apetecer la gloria de este trofeo. Y el que en su pecho formare tan horroso pensamiento, desclave aqueste puñal del tronco de aqueste cedro, donde sangriento, testigo de él desafío le dejo; pero advertid, que si pasa el término que ne propuesto, sin hallar competidor, a la piedad desatento todo entregado al enojo, y a la venganza resuelto de mi saña, he de abortar inundaciones de fuego: que hasta esa verde montaña, por ser vuestro infame asiento, fácil pavesa la arrojen a ser del aire desprecio, si ya vuestra sangre a golfos no apagare sus incendios. Esto a Saul le decid, que yo a mi estación me vuelvo a aguardar cuarenta días la respuesta que pretendo, que es ver aquese puñal en manos de algún Hebreo. . Qué arrogancia! . qué furor! Con temor le estuve oyendo, y agora en mayor congoja su resolución me ha puesto, que será infamia en nosotros el no admitir este duelo; y es cierto que no ha de hallarse, ni corazón tan resuelto, ni es fuerzo tan arriesgado en ninguno de los nuestros. Pues si yo soy, claro está, el que a todos los excedo, en el ánimo, lo osado, y lo robusto en el cuerpo, y acobardado me rindo a lo evidente del riesgo; quien será tan atrevido, que de si no espere menos? Esta, señor, es acción que soberbiamente han hecho en la guerra muchos hombres, mas los Reyes debenecuerdos, despreciando su arrogancia, mirar solo un buen suceso. Tú venciste a Filistea en el pasado reencuentro, con que es fuerza que los tuyos estén de mejor aliento, Si este en fuerzas nos eexcede, al paso que abulta en miembros, más seguros peleamos si juntos le acometemos: ordena tus escuadrones, fortifícuense los tercios, y intrépidos, campo a campo la batalla presentemos, que es gran parte de victoria el acometer sin miedo: así mi temor disfrazo. . Sin duda, el mejor consejo, es, señor; el de Adriel (encubrir así pretendo - el miedo que me acobarda) ya envidio el humilde puesto en que está David, mi hermano, sus obejuelas siguiendo. Ha pundonor lo que cuestas a los que siguen tus fueros! Pues yo me resuelvo, amigos a tomar mejor acuerdo, que la victoria es precisa, si aqueste monstruo vencemos: cuarenta días de plazo para esta lid ha propuesto, busquese competidor; y si no se hallare en ellos, no habemos perdido nada; pues que se quedan enteros todos nuestros escuadrones, y nos da lugar el tiempo de discurrir los peligros, y prevenirles los medios. Publíquese en los Reales, que a quien me le diere muerto dentro de cuarenta días, mi hija mayor ofrezco, y hago de todos tributos libre a su casa en mis Reinos. Con esto perdí a Merob: . mira que es desigual premio tu hija para esta hazaña. (zo: Gran premio hace grande esfuer luego al punto se publique, que si pasado este tiempo no hubiere quien le compita, seguiré vuestro consejo. Mira. . No me repliquéis; que estoy a tomar resuelto para rendir esta fiera los más eficaces medios, Que no me allente mi amor! Qué viva yo en mi despecho! Valarlos, grande es la hazaña, mas no es inferior el premio, la Parria, el Rey, y el Amor afilen vuestros aceros. Ha, no viva el que es cobarde! Muera el que vine con miedo! Hijo, desde que volviste de la Corte, tan mudado en todo estás, que he dudado si eres el mismo que fuiste. Antes con grande contento tus obejuelas seguías, y veo, que aquestos días las asistes descontento. Antes con sestivo canto saludabas a la Aurora cada día; pero agora la enterneces con tu llanto. Gustabas de este retiro, mas ya es tanta tu mudanza, que de verte en él se alcanza un suspiro a otro suspiro. Es causa de tu tristeza el haber visto los bienes en otros, que tú no tienes, y saber ya que es pobreza? Si esto sientes, has errado, que el bien que hoy has conocido, poco es para haberecido, pues no hizo falta ignorado. Dime tu pena, pues ves que así dos veces la siento, una en saber que hay tormento, y otra en no saber cual es? La causa de mi pesar; solo te puedo decir, que es fácil de conseguir, y imposible de alcanzan. Fácil, porque lo desea quien más parte en mi bien tiene y imposible, pues no viene quien más puede en que lo sea No quieras en pena tal, padre, la causa inquerir, pues solo sabré decir, que es todo enigmas mi mal. Y así, te ruego que des a ese cuidado de mano, pues te has de cansar en vano, y me has de hacer descortés. Eso es huir del consejo. No he de decirlo, señor. Ven acá hijo, es amor? EDios que se quema el viejo, señor, no esté perhidiado, ni atosigue este Zagal; porque sepa, que su mal es andar enquillotrado; todo aquí he de descobrillo. Matarete. . Mate, o no qué importa, si yo ya estó muriéndome por decillo. Oiga, dice el rapazuelo, que es muy viejo su merce para ser padre, y a fe, que le ha querido her avuelo. Calla rústico bozal. Qué dices? . que no se asombre, que el rapagón es muy hombre aunque le cuelga el pañal. Este necio ha de decir, . que es Micol el bien que quiero, cordura será primero la plática interrumpir, que si mi padre lo sabe, no me ha de dejar volver a Palacio, y ha de ser esta pena la más grave: Alcacer vete, que yo hablar claro detérmino. a mi Padre. . Ya magino que estorbo, pues yo me vo. . Descúbreme el corazón. Lo que he de decir reparo. . Tu padre soy, habla claro conmigo. . Ten atención. Yo Jesé, padre, y señor, tengo de ti muchas quejas: (a disimular me ayude, . ya que no el alma, la lengua.) Tu quejas de mí, porqué? Porque el amor todo empleas en siete hermanos que tengo, todos de mejor estrella para contigo, y a mí, ni aún las sobras me reservas. Yo también nací hijo tuyo, si a mí la naturaleza me hizo el menor de todos, no me hizo de menos prendas. A los tres mayores tienes con lucimiento en la guerra, y a los otros cuatro ocupas en cosas de más decencia que a mí, puesto que me traes tras unar pobres obejas, siendo mí galá un pellizo, mis compañeros las penas, mi converfación los olmos, y mi enseñanza esta selva: y no reparo, señor, en que con ellos, la hacienda gastes que yo te acaudalo, porque dignamente empleas, cuanto en lucir a tus hijos, distribuye tu largüeza. Solo siento, que entre todos por más incapaz me tengas, y que de mí no presumas, que sabre con gentileza, de cualquiera acción honrosa, dar como ellos buena cuenta. Gracioso ha estado el rapaz, . toda el alma se me alegra con sus nobles pensamientos! Paréceme que desprecias mis quejas; pues vive Dios! que me alegrara que vieras mi corazón, donde envidio a mis hermanos sus medras, mas por el valor que arguyen, que por el útil que encierran; que en esto muy bien la envidia puede preciarse de honesta. Dame, hijo mío, un abrazo, y no pienses que me pesa de verte con esos bríos; pero aún es tuedad muy tierna para manejar las armas; ya vendrá tiempo en que tengas, como en el pecho el valor, también en los brazos fuercas, Luego a mi fuerzas me falta? Qué donaire! Aa quien tuviera, señor, ocasión agora para mostrar la violencia del impulso de estos brazos! Aguarda, que aquella pena, hecha entre mis manos trozos, te dará bastantes muestras El Arca de Dios me valga! Pastores, guardad la fiera. traes? amigo? . qu qué es esto Un miedo de luega, y media, que en dos pasos he colado: No veis entre la Árboleda un León como un Borrico, que se ha entrado en llas ovejas, y que se lleva un Carnero en el pico de la lengua? Ahora verás, señor, si es grande mi fortaleza; voy a castigar su insulto. . David, hijo mío, qué intentas? qué temeridad pretendes? oye, aguarda. . aesotra puerta Síguele, Alcacer, detenle. El diabro que le detenga; ya traspuso la espesura. Cielos, qué desdicha es esta! hijo de mi corazón! quien duda que su fiereza mil pedazos le ha de hacer! Válgame Dios, quien dijera, que a mis penas les faltaba el colmo de aquesta pena! Yo he de seguirle, que ya que rescatarle no pueda, moriré al menos con él. Al mayor necedad es esa, y yo no lo he de sofrir. Déjame, no me detengas. Cómo no? puesso yo bobo? eso el León se quijera. Ya le habrá muerto, ay de mí! tente, señor. . Suelta, suelta. , s Si la mirara Micol, que hermosa hazaña era esta! Hijo mío de mi vida, que has hecho? Mostrar mis fuerzas, y mi lvalor de una vez, en la muerte de esta fiera. Viéndome emuestir gallardo, astuto soltó la presa, y desnudando las garras, y erizando la melena, hizo cara a mi valor, con tan osada fiereza, que me imaginó, sin duda; en su irracional idea; desesperado despojo del triunfo de su soberbia. Y entonces, estas dos manos, sin más Armas que ellas mismas; sirviéndole a mi valor de dos cuchillas sangrientas, violentas le desunieron la boca; que abrió a mi ofensa; tanto, que estomago, y boca fueron una cosa mesma: mira ahora; si podrán ser dos rayos en le guerra? Que huen pulso, pesia tal, que con el León pelea, y se lle come a bocados Esto es mucho! que si huera un Lobo; yo so un gallina, y a tragos me le bebiera. Fuerzas tan raras, exceden toda la Naturaleza! No sé que de este Muchacho . la disposición ordena del Señor, y yo no quiero estorbar lo que él dispensa. Hijo mío, pues te cansa la habitación de estas Sierras; vete a los Reales de Dios, a ver si en ellos te alegras. Y a tus Hermanos, que allá, quizá sin paga pelcan, unos saquillos de hatina, y otros diez panes les lleva, que de un refresco les sirva, y al Cabo que los goyierna, diez hermosos naterones de mi parte les presenta. Porque así con más amor, regalado los atienda, y advierte; que con cuidado de como les va me sepas. Si están en honroso puesto, y dan de si buenas nuevas, y de todo esto me traigas, como espero, alegres nuevas. Hoy te has mostrado mi padre mas que nunca, pues te acuerdas, aunque con este color, de dejarme ver la guerra. Dame; pues, señor; la mano; que ya corte por mi cuenta el darte satisfación de todo lo que me ordenas. El Señor vaya contigo, y él a mis ojos te vuelva colmado de bendiciones, vete en paz. A Dios te queda; hoy Alcacer soy de dicha. Parece, que pues me llevas, allá, vas a darte un verde. Hoy veré a mi amada prenda. Eso, y esto es todo uno? De mi dicha no te alegras? loco me vuelvo Alcacer. Tan presto diste la vuelta, antes de her la jornada? si eres juicio de Poeta, qué es lo mismo irse, y volverse? A Dios montañas, y selvas, que voy a ver a Micol, quiera Dios que la merezca.

JORNADA SEGUNDA

SEGUNDA JORNADA A la he que bien cansado, Zagalejo con la carga, aunque de Belen aquí es córtica la jornada. Parece que las obejas te han desparcido en la cara la nieve de sus bellones, y el almagre de su marca. Si viera tus carrillejos la Mícol, ser maginara, con azucar, y canela, dos tacitas de cuajada. Pósate cabo mí un rato, sobre aquella verde grama, y para sobir al monte, un si es no es descansa. Antes, amigo Alcacer, mi cansancio, es la distancia la detención, mi congoja, y mi pena la tardanza. Toda mi dicha es pisar la cumbre de esa montaña; que para vencer la altura, me dará el amor sus alas. Que en ella tiene Saul sus huestes acuarteladas, y en ella vive, la que es vida, y muerte de mi alma. Tú puedes subirte, solo por aquesa verde falda, en busca de mis hermanos, a quien dirás si los hallas, que yo también vengo a verlos, y dales alguna causa, la que mejor te parezca, de que contigo no vaya; que yo para subir, quiero tomar la parte contraria, a quien hace la maleza más oculta, y recatada. Dime agora, porque quieres que cada lobo se vaya por su senda, pues venimos hasta aquí en amor compaña? Porque quifiera cumplir, amigo, mis esperanzas, y así tomo, para ver a Mícol, aquesta traza. Doce tiernos naterones traigo con que regalarla, porque me sirva el presente de tercero para hablarla. Y temo que mis hermanos, si algo de mi amor alcanzan, no me la han de dejar ver, y el recelo se adelanta a hacer esta diligencia al estorbo anticipada. Bien puedes ir descoidado de que he de her loque mandas, mas en Dios, y en mi conciencia creigo que en vano te cansas, porque dista muchas luegas un Pastor de una Allisanta. No me acuerdes mi desdicha, piadoso el Cielo me traiga ocasión de merecerla, y dicha para agradarla, Ya que enquí lotrado anda el Zagalejo, estérmino de tomar yo mi camino de recho, como Dios manda. Paro agora que me acuerdo este camino no sé, tenga cuenta; y so tal, que por andar así me pierdo. Que mi burra ande dobrado cuando bien herrada está, y yo no acierte a andaris, soldemente porque he erradoo Ello es desagradecido el camino; pues amí se va apartando de mí, porque estó por él perdido. Pues no so,a lo que magino yo, tan poco perjeñoso, que sea muy enfecultoso ellentrarme por camino. No he de atinar a saberlo? mas en un caso dudoso, diz que es el más provechoso consejo dormir sobre ello. Sola quel CCedro que allí está me quiero ir acomodando, que dempués en despertando, Dios dijo lo que será. Y para que esté segora y la tálega, y más la cesta, yo la quiero dejar puesta C dentros de aquella espesura. h , Ya es el día treinta y nueve del término señalado, y aún se está el puñal clavado, madie a pelear se atreve: cuerdamente han procedido en no querer desclavarle; pero un hombre anda en el valle A. Lindamente lo he escondido pues no lo podrán hurtar; yo vo la sombra buscando. Al Zedro se va acercando, aquí oculto me he de estor. Aquellárbol me contente Pero aquél es un Pastor, en quien no cabe valor. Más harre allá, tengan cuentto tan famoso hillo está en el trenco esperado. Él viene determinado, pues que le tocó animoso. Él non tien dengunas tachas, pardiobre que es rellocido, probe del que lle ha perdido, que tien de prata las cachas. A no ser hombre alentado, que a tal se atreviera dudo. Si cuerta? he Dios que es agudo como un dolor de costado, y ti en tan huenos aceros, como el que mucha hambre tien pardiobre, de molde bien para matar los carneros. (ño El Pueblo está en grave empe- y el término llega ya. Hueno primero será ver si columbro a su dueño. No parece grande el brío, que tan poco a poco va. Junto al Cedró un hombre está Yo he más miedo que un Jodios pero pues nohay quien me asombre, que me aculto, ni agazapo? una por una, se rapo, y me acojo. . qué haces hombre? Hay señores, ya no dudo, que so un hombre desmalado, dpus por más que lo he guisado me ha cogido al tiempo crudo. Ya mi esperanza llegó. Dar de esto aviso pretendo a Pueblo y al Rey. . Al. Huyendo dpor esse onte me vo. Con esto el fuegón caviba, yo le salgo a recibir. Val eme so, que el huir se me hace cuesta arriba, Quién eres di? . Que sé yo, hay que dímono tan fiero! No lo sabes? . So el primero yo que no sepa quien só? Por qué tu valor no avisa do el campo habemos de hacer? Her campos, do se han de her? son donde coge la prisa. A tenir tan desarmado te has atrevido a venir? Yo no le vengo a reñir, que no es uste mi criado. O este es simple o temeterio. Agora me ha de matar, menester es para estar cabo de mí un incensario. Al duelo que yo ofrecí en el Valle, no has salido? Si senor, que ya le pido, que tenga duelo de mí. Bruto por qué has arrancado mi puñal del Cedro? Ay tal. piensa usté, que supuñal se se llevamos hurtado? mire agora, vele al, que yo no le he menester. Mil pedazos te he de hacer. A lindo tiempo cal. que ya me hubiera pescado, si me tardara en rodar, omas si el hombre ha de escapar ello se viene rodado. Que permita este desprecio mi rabiosa indignación! Sin duda que tien razón, pus que lo dice tan recio. mas yo cargo con mi cesta, y mi costal, y me vo . Eso, Eliabsucedio? La verdad, Adriel, es esta. qué hacéis cobardes Hebreos? adonde está la arrogancia que alentó vuestra osadía, con la victoria pasada, que os dio de valde la dicha, pues no la compro la espada. Qué se hizo el competidor, que con el salió a campaña? Sin duda que hecho pedazos ya su atrevimiento paga. Huyamos, que su hereza a todos nos acobarda. Su aspecto me atemoriza! Aguarda infame canalla el castigo, que mis Dioses en mis brazos te amenazan. Treinta y nueve dias ha que un hombre solo os aguarda, sin que en nadie de vosotros, vergüenza, ni valor haya, o que a la lidos aliente, si os haga rendir las armas. Que no os vuelva yo encenizas? o mal haya mi palabra, que tan espacioso freno puso al fuego de mi rabia! No decís que vuestro Dios es el Dios de las Batallas? pues si es Dios, y si es Guerrero, como tanto os acobarda, que entre estos desprecios míos se olvida de su venganza? Cobarde es como vosotros, vive el Cielo, pues que aguarda a ver en su nombre ultraje, y en sus soldados infamia. Vuelvo a clavar el puñal en el lugar donde estaba. Y una cosa me consuela, y es, que se cumple mañana el término que os defiende, y el que mi furor retarda; con que he de ver brevemente! vuestra soberbia postrada, y al nombre de vuestro Dios he de hollar con esta planta. Quién es este incircunciso, que con desvergüenza tanta, el Nombre Santo de Dios sacrilegamente ultraja? Que haya en Israel Varones que gobiernen las escuadras de Dios, y aquestas blasfemias las oigan sin castigarlas! Dónde está la Religión? dónde el amor de la Patria? 1. El Rey tiene prometido a quien saliere a batalla con este horrible Gigante, nobleza para su casa, y darle una hija suya por esposa, si le mata. Válgame el Cielo, que escucha aquí nació mi esperanza, que Micol puede ser mía? Pero no hay quien a esta hazan le despierte su valor. Pues esta es acción tan ardilo que si es verdad la promesa; no hay quien se atreva a intentarla 1. Cumpliérala el Rey sin duda que ha empeñado su palabrar pero acobárdanse todos, y mañana el plazo acaba. Y cual hija el Rey ofrece? 1. Como no me importa nae no he procurado saberlo. Sabéis vos a cual Infanta el Rey en premio ha ofrecido? 2. En los Reales esfama, que ofrece el Rey una hija a quien hiciere esta hazaña, yo no he sabido quien es, que no trato de intentarla. Si no temiera a mi hermano a él se lo preguntara, Mícol sin duda será, pues es su beldad más rara. Eliab? Gallardo Adriel? A todos el Rey nos llama, que de vencer este monstruo ya ha perdido la esperanza, pues del término propuesto solamente un día falta; y en tanto tiempo no ha avido quien con él al campo salga, aunque ofrece el Rey su hija por premio de la batalla. Luego cierta es la promesa a que mi valor aguarda? si aquí Eliabno estuviera a voces me declara. Temiendo, pues, la ruina, deque el Filisteo a menaza, el Reinos manda juntar para disponer las armas, s y dar en nuestra defensa la más converiente traza. Es sueño aquesta verdad? que el Cielo a ocasión me traiga de defender a mi Dios, y de merecer mi dama! Yo soy un pobre Zagal, sin experiencia en las armas, y pienso de mi valor que a un sin premio le matara. Qué es lo que dices rapez? ya conozco tu arrogancia, y que habrás venido aquí, aun más por soberbia vana, que por traernos socorro, mejor fuera notamela. que allá a mi padre asistieras, y tus obejas guardaras. Así me ofendes? no ves que esto no es más de palabras? ser mi hermano te defiende, y mi respeto te guarda. Siempre las palabras sobran donde obras son necesarias, y hablar en estas materias sin recaro siempre danan. Vente conmigo a mi tienda, volveré a enviarte a casa, porque aquí has de ocasionarnos descréditos, y desgracias. Vamos adonde gustares, como en el seguro hablas de ser mi hermano mayor, que sino. . 2. No tiene gracia el rapaz? . 2. Por dicha el Cielo de grande valor le arma. No vienes. Pues como puedo resistir a lo que mandas? Vamos luego, no querrías, que aqueste muchacho haga entre tanto alguna acción soberbia, y desatinada, vete a mi tienda, y de allí, aunque yo tarde no salgas. Harelo como lo ordenas. El Cielo nos de constancia, y acierto al Rey. Vamos luego a obedecer lo que mandas. Oíd, señor, que me importa hablaros una palabra. 1. Qué me mandáis? Ya habéis visto, es mayor, y le obedezco; pero juzgo que guardada me tiene el Cielo está empresa, y para poder lograrla, solo falta hablar al Rey: hallé las puertas cerradas, porque mi hermano me impide y ya mi victoria aclama y así me habéis de hacer gracia, si viereis acaso al Rey, de decirle, que hay quien salga con aquel impioblas femo osadamente a campaña, y ponerle por despojo la vil cabeza a sus plantas. (do, 1. Vuestro valor me ha asombra que en voces tan arrojadas y lo haré de buena gana, que no sé que miro en vos de divino que os ampara. Pues id con Dios. Dios os guarde. y os dé victoria ten alta. Prodigios son cuantos miro; piadoso el Cielo me valga, ver no he podido a Mícol, el corazón se me abrasa; y más después de esta nueva, con que reconoce el alma, menos imposible el bien, y la dicha más cercana. Todos en la tienda entraron del Rey, y solo al mirarla, como centro de mis dichas se retirán mis desgracias. Mas si para verme suyo falta tan corta distancia, que os aflijis corazón, ya estamos en la estacada. Rayos el contrario escupe, que vanamente se ensalzan, pues de mi espíritu solo el aliento los apaga, Ya con las manos le trabo la sacrílega garganta, ya las llamas de su vida en pabesas se desatan, ya vive el Nombre de Dios. Ufano con la venganza ya el Pueblo su libertad, Itrael, Mícol es mía. David, con locura tanta os atrevéis a manchar el decoro de mi fama? que desatinado error os ha podido dar causa de tomar tanta licencia, un secreto derramáis de tan peligrosa casta, que aún no le guarda seguro lo más oculto del alma? Yo tuve la culpa, yo, que desatenta, y liviana, hice elección de un Pastor, sin mirar que ocasionaba a gran desvanacimiento lo inculto de su ignorancia. Quitaos luego de mis ojos, que vengo tan enojada, que recelo que el amor se haya convertido en rabia. Tanto rigor, dueño mío, con quien dulcemente os ama? si os ofenden mis locuras vuestra hermosura las causa, castigad a vuestros ojos, que de mi acuerdo me sacan; no me miráis, yo me acuerdo. ̱ De qué os acordáis? mal haya quien a esas viles memorias os dio ocasión. Basta, basta, que parece que de verás, mi bien venís enojada. Pues no tengo de enojarme, mas no gastemos palabras, idos a vuestras obejas, a qué esperáis? . Ay que gracia, miradme que soy David. El sufrimiento me falta, idos, sino queréis ver una acción desatinada. Si os he enojado, señora, y gustáis de que me vaya a morir, y a daros gusto, cuando ya facilitaba el Cielo nuestros amores, me iré de muy buena gana: Yo sé ya que vuestro padre el Rey, no dificultara que fueráis esposa mía, porque el Cielo ha dado traza con que os pueda merecer; pero pues ya es desgraciada la humildad en que nací, y yo no puedo enmendarla. No prosigáis, de mi padre tenéis alguna esperanza? Qué importa que el Rey la dé si es mi condicion villana, si ya no puedo agradaros, cualquiera esperanza es vana, yo me voy. . Ay David mío, esperate, no te vayas: dime, por mi vida, burlas mi amor, o de verás hablas? Quién, Micol, si no estás verás de mí mismo me sacara? Dime, qué esperanzas son? Soy villano, y la venganza me viene agora nacida. Mira mi bien que me matas, Te has desenojado? . No, mientras que en decir te tardas mi dicha. . Querrasme? . Sí. Turbarante las desgracias? Mira que el gusto se aceda bebido en taza penada. Oye como a un imposible, camino los Cielos hallan, ya el peligro reconoces en que el Pueblo flutuaba. De digresiones acorta. Soldados a la campaña. El Rey de su tienda sale, si juntos aquí nos halla se estórbara nuestro bien; por entre esos verdes ramos oculta te puedes ir. Mira, David, que me abrasa el deseo de escucharte. Puedes ir asegurada, Micol, de que eres ya mía. En fe de aquesa palabra voy con solada. Bien puedes, que así los Cielos lo trazan. A Dios Pastor de mi vida. A Dios dueño de mi alma. Que esté el Cielo tan airado tanto tiempo contra mí, no más de porque le di la vida a un Rey humillado! Si en mí fue tan gran pecado el suspender el castigo de aquel rendido enemigo; como tengo de pensar, que Dios piedad ha de usar, aunque me humille, conmigo? Mal, señor, has discurrido, que el Rey de Moab, no tuvo contrición, pues solo estuvo por fuerza al poder rendido: que si el hubiera pedido, con humilde contrición perdón, es el Corazón de Dios de Piedad tan rara, que sin duda te premiara haberle dado el perdón. Luego tus miedos son buenos, que si a Dios la culpa irrita, llorada es tal, que le quita la venganza de las manos; pues con ojos tan humanos a nuestra flaqueza atiende, que si al fin la espada tiende a ejecutar su sentencia, viendo nuestra penitencia, con la espada nos defiende. Rinde, pues, tus fantasías, que victoria has de tener, si más que de tu poder, del amparo de Dios fías. Merob, en eso porfías, porque el secreto no alcanzas, vanas son tus esperanzas, pues que peque contra él, que es el Dios de las venganzas: y si esto es verdad, no ves, que para ampararme a mí, pues yo su enemigo fui, se ha de olvidar de lo que es? esto es imposible, pues Dios siempre inmutable ha sido Eso, señor, han podido lágrimas por el pecado, que para un Dios enojado, son el Río del olvido. Dente la sangrienta espada que el Pueblo de Dios perece. No es el Dios de las victorias, pues defenderos no puede; morid todos a mis manos. qué es esto Merob, no adviertes toros ya mis escuadrones? Tú, señor, la culpa tienes. Qué haces, o Rey infelice! que tan descuidadamente; a los ojos de los tuyos esperando estás la muerte? Huye señor. . Padre mío! O quiera el Cielo que llegue ya el postrero mal, que es menos que estarle temiendo siempre! dejadme morir soldados. Qué así tu vida desprecies! teme al Cielo. Huye, señor. No huyas Saul, detente, que al mayor furor enfrena el respeto de los Reyes, y para defensa, un día, que aún lefalta al plazo tienes Monstruo fiero más que humano que me quieres? qué me quieres? si Dios para su venganza, tu bárbara espada mueve? llega, y quítame la vida. En un pecho tan valiente, tan feo temor admires? soliégate, no te alteres, y con aliento mejor a mis razones atiende. Bien ves con sola mi estrella desbararadas tus huestes, sobre quien esta cuchilla tan fácil Imperio tiene: que cual suele el Segador, sobre las maduras mieses, la hoz violenta esgrimir, sin que al golpe se reserve mas de cual, o cual espiga, que creciendo escasamente, no se atrevió a descollar el oro de su copete, y así escapo fugitiva de los acerados dientes. Así, pues, de tus soldados, solos aquellos no mueren, que no se atreven cobardes a igualarse con los suertes, pues que no llegan al riesgo, su del peligro se vuelven. Mira este sangriento alfanje, que su mismo ser desmiente, pues más que acero lustrofo purpúreo coral parece. Mira estas teñidas manos, que en la venganza crueles, las venas que abre el acero hidropicamente beben. Toda es sangre de los tuyos: pues si Padre, y si Reyeres de aqueste Pueblo infelice, como a dolor no te mueve, ni a lástima te provoca tanta sangre como vierten? Mira esa infausta montaña, a quien estalid reciente le dio más troncos humanos que alimenta ramas verdes. Pues como tu corazón, tan bárbaramente, puede sufrir lástima, que a mí que la ejecuro, me duele? No es más fácil sujetarse de Filístea a las leyes, pagándole los tributos que a su Sacro Imperio debes? Rescata tirano Rey tantas vidas que mal vendes, tanta sangre que detramas, y tanta opinión que pierdes. Si te tienen de tu Dios, en tu terquedad rebelde, promesas de algún amparo, que supersticioso crees: como no te desengaña, ver, que según se detiene, mirando tantas desdichas, o que dártele no puede, o que gusta de tu estrago, pues que pudiendo no quiere? No es cualquiera justa causa para que el culto le niegues? de su olvido, y mi furor el suceso te aconseje. Y pues del plazo que di llegó el día treinta y nueve, y no da quien me compita, señal es que no le tiene. Mas piadoso, soy contigo que tu Dios, pues él no vuelve a tu defensa los ojos en la infamia que padeces: y yo el perdón, y la paz, con condiciones tan leves, movido de tus desdichas, te he ofrecido tantas veces. Mañana el término llega, toma consejo prudente, que mi piedad, y mi enojo te amenaza, y repromete, la muerte, si no me obligas, y la paz, si me abedeces. . Aguarda humano bestiglo, no te vayas, vuelve, vuelve: llamalde, amigos, llamade. Qué es señor, lo que pretendes con llamarle? Redimir tantos cuellos inocentes, que la vida en su segur- lastimosamenta ofrecen: yo fui solo el que pequé, y ellos sin culda perecen. Permite, señor, primero que el término fatal llegue, quizá el Dios de las batallas enviara quien le sujete. amigos, porque ya a mi detensa no atiende. 1. Ya es ocasión, de que yo del Pastorcillo me acuerde. Señor, si un Soldado humilde, ser escuchado merece, vo daré alivio a tu pena. Decidme lo que quisiereis, que en servicio de su Rey, el más humilde hablar puede. 1. Pues porque no desconfíes, de que Dios asiste siempre a su Pueblo, y que librarte de aquesta desdicha quiere. Sabrás, como un Pastorcillo, de tanta beldad, que excede, a los claveles lo rojo, y lo cándido a la nieve. Oyó de este las blarfemias, y se indignó de tal suerte, de ver que a Dios, y a su Rey el justo respero pierde; que aún sin mirar en los premios. que prodigamente ofreces, con su muerte, a castigar el sacrilegio, se atreve. 2. Yo soy testigo de todo. Advierte, señor, advierte: de David hablan sin duda: . Nada que advertirme tienes; esto es verdad? . Si señor. Traedle, amigos, traedle: como no ha llegado a hablarme? Él a tu presencia viene. Rey ungido de Ilrael, salve dichoso mil veces, pues a tus plantas Reales, este humilde esclavo tienes. Yo he visto a este Pastor: . gallardo joven, quién eres? Quien en el nombre de Dios ha de conseguirque Reines, tan superior a la envidia de los que tú In perio ofenden que en los términos del mundo deescuchar tu nombre tiemblen Que haya yo visto este joven, y de quién es no me acuerde? Dícenme que hay en tu pecho espíritu tan ardiente, que a quitar la infame vida a este Gigante te arreves? Quién te lo ha dicho, señor, nada de mi esfuerzo miente. Cómo puede ser verdad, pues en pimpollos tan verdes, que aún abrocha la niñez, tus tiernos años florecen? y aquel enedad adulta, árbol se crije eminente, que en pompa vana a los Cedros del Monte Libano excede. No ves que un clavel hermoso, si junto a un sauce, pretende dilatar sus bizarrías, mustió a su sombra perece? El es varón belicoso, tu hermoso más que valiente, mira con que flacas armas tanto enemigo acometes. Ay como no me conoces. Dime Saul, quien es este, un blasfemo incircunciso, que al Nombre de Dios viviente, y a sus Ejércitos Santos sacrílega guerra mueve? O si tú me hubieras visto, cuando un rebañuelo tenve de mis corderos guardeba, bajaba el León rugiente, bajaba el oso disforme, uno feroz, otro aleve, de entre las sañudas peñas, contra la sangre inocente de mi pobre ganadillo. Mas yo, que despierto siempre, en su defensa velaba, aún antes que el robo hiciesen, a los biutos enbestia, tan arrebatadamente, que primero, que las presas en su defensa esgrimiesen, con la barba el pecho herian, y la espalda con la frente. Dime agora, este arrogante, que así acobarda a tu gente, es más fiero que un León? será más que un oso fuerte? pues pierde señor, el miedo, porque el Dios, que tantas veces me dio victoria de entrambos, agora más felizmente, por lo que le toca, hará que alcance vitoria siempre. Grande es, joven, tu valor, amigos, nada se pierde on hacer esta experiencia, que si este Muchacho vence, llegó toda nuestra dicha: y si tan mal sucediese, que le rinda el enemigo; no empeoramos nuestra suerte. Discretamente has juzgado. Es el consejo prudente. Vamos a la ejecución. Que aqueste rapaz viniese. . para que a tanta desdicha su soberbia le despeñe? Hola soldados. . Señor. Traed luego diligentes, para armar este Zagal, el mejor de mis arneses. s. y el Señor vaya contigo. El mismo tu vida aumente. A Gollorias envías el mochacho a confondir, non faltaba, sopedir al mochacho gollerias. Mas, pues, con tan mal distinto mos metes en tal barranco, armate de punta en branco; pero a mí de punta en tinto. Que no emporta que el Mochacho sea Jodio, y yo también, porque no es hombre de bien quien tal vez no está borracho, Que los Jodios, magino que son nebrones por esto, porque nunca va bien puesto hombre que no bebe vino. 2. Las armas tienes aquí. (do, Yo hede armarte. . decir pues que armas que denotan miedo no se hicieron para mí. Déjate ar mar. . osten a saz en vestillo, ansi anda ducho que su padre gruñe mucho llo que rompe este rapaz. Ponte el peto, y espaidar. Señor, a creer no acierto, que a las glorias de un acierto, tanto hierro ha de ayudar. La guerra pasa por eso. A tu decreto me hallano. EDios, que aunque estén muy vano ha de ser hombre de peso. Gran lástima ha de causar al mundo verle morir, Bien hacéis ahora ensentir, que tiempo habrá de envidiar. El hierro a los brazos, bien parece que ajusta ya. Con cuanto quiera saldrá si tan huertes brazos tien. Creo que son cuidados vanos armar los brazos, señor, porque el yerro no es valor, sino tener muchas manos. La cabeza armad. Con tiento. Esto te ha de defender. Por Dios que no he creer que lo que ahoga da aliento. Ya de verle así me emperro, que en la chollase me estampa que es escretura con trampa, pues tien cabeza de hierro. Agora el escudo embraza. La lanza empuña animoso. Esto hace a un hombre brioso? Sí. . Pues a mí me embaraza. Ya puedes acometer. Peleáis siempre así vos? . Sí. Pues, señor, vive Dios, que no me puedo mover. Que este con tan gran disgusto de a su padre tal vejez? Ahora, señor, esta vez yo he de renir a mi gusto. embarazado me hallo con vuestras armas, que es ley, que cosas propias de un Rey no le ajusten a un vasallo. Pelead con ellas vos, que yo para mí no dudo, que es mejor lanza, y escudo el patrocimo de Dios. Humano resguardo a fuera, que si ha de dar Dios victoria, le será de mayor gloria el darla de esta manera. Que es cosa desacertada, y de un corazón aleve, que el triunfo que a Dios se debe se le atribuya a la espada. La gloria a su Autor responda, que hará al contrario postrado al golpe de este cayado, y al chasquido de esta honda. Gran temeridad emprendes. Déjame a mí, o Rey; obrar, y trata de venerar el misterio que no entiendes. En nada te contradigo, porque tu valor me admira. A tu tienda te retira. El Señor vaya contigo. Las armas quitas, ties seso agora te tragará el Gigante, porque ya eres bocado sin hueso. Es esta traidor amante la fe que me encarecias? Entre esos chopos he estado escuchándote escondida. o muchas veces mal haya la mujer que en hombres fía! Dime ingrato de mi alma; de mi alma dijeres mentira, que la costumbre llevó la lengua donde solía. Aguarda hermosa Micol, con vanas quejas no aflijas un corazón que te adora. Ni con mentidas caricias el alivio de quejarme de tus engaños, me impidas. Dime, Pastor, engañoso, cual fineza de las mías a dejarme por Merob, a tu ingratitud obliga? Excédeme en adorarte? está más reconocida a tus favores que yo? es más discreta? es más linda? Yo, doy que todo esto sea, mas si tú lo conocias, y en tu voluntad por eso mereció tener más dicha, dime, porque me engañaste, que aún no fue siquiera digna la verdad con que te adoro, por humilde, y por sencilla, de hallarse desengañada ya que no fue agradecida? más perdóname estás quejas, que la pasión las excita; tan ciega; que a mi interés mas que a tus aumentos mira. Yo te quiero de manera, que mí mismo amor me obliga a tolerar unos celos, que me han de costar la vida. Muera yo, porque mi hermana mayores premios consiga; que según es el deseo de ver crecera tus dichas, viendo que son glorias tuyas, las que son desgracias mías, no tendrá animo el dolor de pasar a ser envidia. Tien josticia la mochacha, que pardiobre que es polida, y hace tan lindos pucheros, que dan a allamor papilla. A quien no enternecerán los hilos de perlas finas que de los ojos al cuello bajan a ser gargantillas? Dulce Mícol de mi Alma, los bellos ojos que eclipsan tan sin causa a tus enojos, vuelvan al Cielo la risa. Yo perdono el restimonio, con que me desacreditas mi amor, por haber oído fineza tan peregrina. Y en recompensa, de nuevo te vuelvo a entregar mi vida, si hay de nuevo algo que darte, en quien toda es tu cautiva deseos de merecerte a esta batalla me incitan, si bien, es primera causa, (permíteme que lo diga) borrarle al Pueblo de Dios la fealdad de esta ignomía. yo a Merobidónde tú estás? Aún me niegas que la estimas? pues dime, de aquesta lid; no es el premio el que codicias? No te lo puedo negar. Luego si el Rey la dedica. por premio del vencedor a ser de Merob áspiras? El premio es Merob, que dices? Ay tal, que no lo sabias? válgame Dios que ignorancia! Si he tenido tal noticia, desesperado de verte, la vida en el campo rinda. Mas que importa que lo sea, si mi voluntad es mía? Venza yo aqueste imposible, que si ha de darme una hija el Rey, y premiarme intenta, me dará la que le pida; y le hago pleito homenaje a tu hermosura divina de no admitir otra mano. Ea Micol, no estés prolija, que el mochacho es muy honrado, y comprirá lo que diga. . Pues David, no he de creerte, si primero no te obligas a hacer lo que te pidiere. Ya deseo que me pidas. No has de salir a este campo Mira mi bien, que me quitas lagloria más excelente, que Dios previene a mis dichas: sepa oste, que el que es vallente ya he dado palabra al Rey, perdona que he de cumplilla; fuera, de que si la quiebro, no podrás, Mícol, ser mía. Ay David que ha de matarte! Tampoco a mi esfuerzo fías? mira que es Dios quien me alienta, y mis pasos encamina. qué has de salir? . Es forzoso. Y mi pena? . No te aflija. Y tu peligro? . Es ninguno. Y su gran fiereza? . Es tibio. Si vences? . He de ser tuyo. Y Merob? . no es admitida. Dios de esta pena me saque! El Cielo me dé esta dicha!

JORNADA TERCERA

TERCERA JORNADA Anda villano. . Picar con los diabros, que teha dado, que tal tárea has tomado David de bezarme andar? Muéstrame, donde el puñal ha clavado, ese arrogante. Quién? ansina, aquel Gigante a quien le llaman Gordal? Ese mismo. . Pus señor yo que de tal que talbierto, que no sabré si no acierto ar por el olor! que aunque con prisa me huy, . Pues abatí, que vendrá si alguien me vuelve a buscar, no es enfecoltoso hallar algunos rastros de mí. Yo he de matarle. . Es abrar que el Gigante as muy lladino, y será muy gran pollino si se déjare matar Guiame. . que empertenencias él se busca sus pendencias: diga, pena no tomara, si osté a caso un hombre fuera medroso? . Cosa no hubiera de que tanto me pesara. Pues bien puede desculparme. porque de miedo, y de espanto yo cargado, y pesa tanto, que no puedo menearme. A tanto mi enojo llega, que ya sufrirte no puedo, vete, que es achaque el miedo que hay quien diga que se pega. Pardiobre cas acertado, y yo de eso a sacar vengo, que aqueste miedo que tengo es de llo que me han pegano. Qué a un cobarde sufra yo? que a un no te has ido? Qué tienes? muy acatartado vienes, pues no sientes que me vo? mas hay pobre de Alcacer! ay, señor! . Qué tiemblas, d? Ay David, que he visto all) Ya le has visto dónde está? En aquel Cedro más recio, más esperado que un necio, que está puesto endenida; no le ves? . Sí, con que el plazo de mi empeño llego ya. el dueño del cochillazo. Dios de Israel, cuya gloria vengo animoso a ensalzar, hoy os toca a vos mostrar que sois Dios de esta victoria. La ventaja es bien notoria si nos unimos los dos; que si a mí me alentáis vos, y yo amparo vuestro Nombre, qué valor habrá en un hombre, contra otro hombre, y contra un Dios En el hierro de su lanza el Filisteo consía, y David su aciarto fía de una humilde confianza. Cual, pues, será la esperanza mas segura de los dos? si él fía de sí, yo de vos, solo aquel podrá dudar, que no sepa corejar, que es un hombre, y que es un Dios. Yo más seguro me atrevo, porque mis armas no ve, yo si las suyas y sé la ventaja que le llevo, y así confieso que os debo, aunque lidiemos los dos, toda la vitoria a vos; que en la muerte que verán, yo haré solo el ademan de la herida que hará Dios. En vuestro nombre, pues fío, y armado solo con él, fijar quiero este Cartel, en que admito el desafío: aquí el celo solo es mío, si la acción es de los dos, vedya lo que os toca a vos, que en defender vuestro nombre yo me he mostrado muy hombre, mostraos agora muy Dios. Pardiobre que ciego biens. Pues de que lo has colejido? De qué apasionado rezas, vllo rezas con tonillo: Dios es muy buen guardador, y que ha de guárdate fío; mas empero algunas veces por sus secretos joicios, premite, que a los más huenos les hagan muchos martillos, que sé yo, si agora quier heresto propio contigo: Dichoso mil veces yo, Alcacer si fuese digno de morir en su defensa. Hueño es vivir, señor mío. Déjate agora de burlas, porque el margen cristalino de este sonoro arroyuelo, para mi Armeria elijo. Pues las armas del arroyo, no ves que son como un vidrió, que no hay nada al primer tris? ansi agora hiciera frío, que échara chuzos el agua, huera más aporpósito. No hay piedras en el arroyo para armarme? . Agora digo que quiers ser un echa cantos. Quítame este zurroncillo, que del Cielo, en esta acción las inspiraciones sigo. Esle aquí el zurrón quitado. si viniese deposito el Gigante a huera noches. No temas, yo estoy contigo. Gentil luega de por medio: eres tu oración consignos, que dicen los embusteros, que el que lla trae consigo, no motira de repiente? De aquel Mesias Divino, que vendrá a salvar el mundo soy, aunque humilde, e indigno, una figura. . Eso tienen, que son todos los Jodios. cuando más, y más, seguras. Cumplamos con mi destino, ayudame a coger piedras. (co. las de coger? . Cin. Y con cuál le has dematar? Con la primera. Magino, que van de más a más cuatro. Es verdad, mas ya te he dicho que del Jesús que esperamos vengo a ser retrato vivo. Del Pastor que cinco piedras, que cinco rubis tan finos, que al aprecio en su valor le pasarán a infinito, por armas ha de escoger contra otro Gigante altivo, de quien los hijos de Adán son infelices cautivos: y aunque una sola bastara a vencerle, y redimirlos, querrá mostrar de su amor, que va también prevenido, que le han de sobrar las armas, y faltar los enemigos. Ay David, y quién le viera! dichosos aquellos siglos. que limpia, y qué hermosa piedra! está la primera elijo. Esta pardiobre señor, que es un vallente morrillo. Está sucio, dejale. EDlos que el melindre es lindo, pues no es un puerco el Gigante? Alcacer, por eso mismo. sabe que se ha de triunfar de lo inmundo con lo limpio; yo he de figurar sielmente a aquel Vencedor divino, de cuyos rubies aldrá la pureza de los siglos. Esta es llumpia como elloro Y estás tres a los armiños: la blancura les apuestan. Cómo dos, y tres son cinco. Amigo, ya estoy armado, en este báculo estribo, que otro madero figura, cinco piedras he escogido, que cinco heridas señalan, ya el suceso profetizo. Armado con estas armas al valle del Terembito, con la victoria en las manos voy a aguardar mi enemigo: y agora con este lienco a aquesta gente apercibo, que despierten al contrario militares incentivos: quédate en paz. Vete en guerra, porque ya sueña el cellido del cratín y yo no sé, amigo, de estos roídos, Qué repentina novedad ha sido la que turbó mi oído? de Israel en el campó un clarín sueña: que puede ser lo que Saul ordena? Este Pueblo no ha estado tan largo tiempo tan acobardado, que no le han permitido sus temores dar al aite estos belicos clamores? pues de donde cobró tan grande aliento, que se atreve a tan nuevo atrevimiento? Investigar atento mi valor determina: de donde esta mudanza se origina, y a su temor perdieron mis soldados, con ver acobardados a vista de mi esfuerzo los Hebreos, de quien tantos trofeos con vanidad blasona, toda mi patria en sola mi persona, Todos están unidos, y a triunfar del Hebreo prevenidos, más templa su impaciencia el freno que les pone mi presencia, hasta que esté cumplido el término al duelo prevenido. Mas autes que a envestir empiece, quiero reconocer primero, que novedad es esta, que con marcial clamor el aire infesta. Mi puñal en el cedro está clavado, pero de él un cartel miro colgado. Sin duda que Saul ha prevenido a avisarme por él, que algún partido, para rendirse a mi poder abraza, y el estrago evitar que le amenaza, ya ningún medio mi favor aceta, si el Pueblo a esclavitud no se sujeta, Quiero ver que me advierte en este escrito, dice de esta suerte. En Nombre de Dios David, admito este desafío, y en el mismo nombre fío que he de triunfar en la lid. En el Valle me buscad, donde os aguardo, y me atrevo a venceros, porque llevo por armas Fe, y Humildad. Mirad que armas lleváis vos, que son flacas las de acero, que aunque yo soy el que espero, quien ha de lidiar es Dios. Qué Dios, ni que David hará embarazo a la violencia del robusto brazo, con que pondré debajo de mis huellas el radiante escuadrón de las Estrellas. Qué escuche este desaire el pecho mío? ha pesía la arrogancia del Judio! quien es este David tan presumido, que a tanto su locura se ha atrevido? Quién ha de ser un hombre, que nunca el aire articuló su nombre? sin duda que pretende de esta suerte labrar su fama de su misma muerte. Pésame vivo yo, que quede ufano de ser despojo de mi heroica mano pues compra con acción tan atrevida nacerse eterno a costa de una vida! O quien hacer pudiera, que muriendo a mis manos no muriera, porque del tiempo la inmortal memoria su castigo leyera, y no su gloria! pero por qué embarazo con estas iras de su muerte el plazo? Pueblo de Filistea valeroso, salid hoy en concurso numeroso a ver de esa montaña la que será viteria, mas no hazaña, que a hacerme victorioso, basta de mi valor lo más ocioso. Resuene ya por todos los confines mi victoria en la voz de los clarines. David, aguarda, que para tu estrago, el golpe ha de sobrar hecho el amago. Vitoria por Filistea. Oíste, helmosa Merob, lo que estás voces publican? sin duda David murió. Eso te hace novedad? como pudo haber valor en un rapaz atrevido, para el logro deesta acción? mira de que te prendaste. Suspende hermana la voz, no tiranamente añadas desconsuelo a mi aflición. Pues tu Micol. que has perdid cuando fuera su valor tan alto que mereciera victoriosa aclamación; y el Pueblo le celobrara triunfante Rescatador, que parte a ti te cabia? yo le había logrado, yo; pero de aquesta contienda nos ha librado a las dos, que tales Tiiunsos no caben en el pecho de un Pastor. Hermana, yo te confieso que te tocava la acción de gozar sus perfecciones, mas es tan grande mi Amor, que porque lleno de Triunfos, su gloria hiciera mayor con la dicha de ser tuyo, pasara mi corazón por la pena de perderle, con tanta resignación, que a vista de sus venturas se hiciera gusto el dolor. Déjame ya, pues del hado la crueldad no permitió, que sazonase estas dichas, llorar que las malogró: ay David del alma mía, dónde estás? Goliar venció. Mientes infame canalla, Qué súbita confusión extremece estás montañas, vistiendo el aire de horror? Ay, señor, Cavid es muerto! Pues como si aún nosalió con el enemigo al campo? No puede ser, no murió. Muera todos los Hebreos No hay más que esperar, señor subámonos a ese monte. J. Estos mis pecados son, amigos, a la defensa. Vitoria. Qué confusión! Tú gente está prevenida. En el Nombre del Señor este monstruo he de rendir, Suspende, padre, el temor, no es David aquel Zagal? David es, tiene razón, Hija, el aliento te debo. Pues no era fuerza, que yo . le había de ver la primera? Ya se tarda mi furor, Viva Goliar. David viva Ya he visto al Competidor. No hay nadie entodo este Valle pero allí miro a un Pastor, si será como el pasado, algún hombre sin razón? Por las senas te conozco Goliat. . Pues yo a ti no, porque no traes ninguna. que acredire tu valor: quién eres? . Yo soy David. Ya se han hablado los dos. El Cielo te dé victoria. Morirá aquesta Nación. Tú eres Davide y las armas? No te he dicho cuales son? has leido mi Cartel? Ya he visto tu presunción, y desdice la atrogancia de lo que mirando estoy: y vienes a pelcar? Pues eso dudas? yo soy quien rendirá tu soberbia, que te suspendes? . Estoy compadecido de verte, que eres hermoso por Dios: vuelve Rapaz con la vida, vuélvete a matar de Amor a las Pastoras del Vale, porque muy débiles son las flechas de la hermosura, y estoy muy armado yo. Vuélvete, y dile a tu Rey, que me pesa, que el valor tan ajado este en los suyos, que tome resolución de cometerle a un Rapaz la gloria de una facción que acometiera medroso el celebrado Sansón: que forme un Etna de rayos si puede tanto su Dios, y aún será tibio enemigo a tanto competidor. Aunque en tu defensa traigas tanto acero, y tanto horror, yo traigo más fuertes armas. Más fuertes? . Sí. Cuáles son? El Nombre de Dios viviente, a quien tu injuriaste hoy. Es arma doble? Haces risa de aquestas armas? . Pues no! vuélvere, y guarda la vida. Yo haré blas femo Escorpión, que conozcas su eficacia. Dios en mis manos tedió, y tu vil cabeza en ellas, para hacer obsteación de la gloria de su Nombre, será un pequeño blasón, y ese tu arrogante Plueblo teñirá de sangre el Sol, sirviendo los cuerpos tronco de infame sustentación, al Águila en los peñascos, y en las selvas al León; con que el Orbe de la tierra verá con admiración; que los hijos de Israel tienen Verdadero Dios, y que sin lanza, ni espada puede salvar el Señor. Pésame que tu soberbia engañe tu corazón: mas puesto que a tu Niñez, movido de compasión, por cumplir con lo que debo al ser hombre de valor, le ofrezco graciosamente, y no quieres el perdón, de la muerte que te aguarda, no tendré la culpa yo. A las aves, a los brutos, un bánquete he de hacer hoy, de tanto mayor regalo, cuanto es tu beldad mayor. Ya llega nuestra victoria. Cuanto me turba el temor! No temes esta fiereza? No, que está conmigo Dios. Qué importa, si eres Rapaz, y yo tan valiente soy? La edad no desacredita lo que encarece el valor. Yo sé mover las montañas. Las fieras sé rendir yo. Al fin te resuelves? . Sí. Y no temes nada? . No. Pues al duelo. A la estacada. La lanza empuño feroz. Yo en el Nombre de Dios saco esta piedra del zurrón. Llega, atrevido Rapaz. Fiera arrogante, ya voy. Pagarás tu atrevimiento. Dios con esta piedra, Dios mis manos a su Nombre. Muerto soy! Vitoria por Israel. Viva el Dios de Sabaor. Huyamos. Seguid su alcance. Pesia al Cielo, que postró de la fuerza de mi Patria el más firme Torreón, que el Dios de Israel me rinda Aún la sacrílega voz a tus blasfemias se aguarda? aguarda fiero dragón. y será tu mismo alfanje el instrumento mejor, con que tome el Dios que ofendes la venganza de su honor. La suerte es quienme ha vencido No te vence, si no Dios. Detente, aguarda, no llegues, que aún hay en mi corazón contra Dios, y contra ti, ira, venganza, y furor: que Dios me pudo rendir, cuando la Esfera tembló al levantar yo la diestral El Dios que venció a sceror principio de tu soberbia, el que derribo a Astaror, y en nieve volvió las llamas de las Aras de Dagón, el Dios de Judea. Mientes, que ese es un Dios que sufrió infamemente el ultraje que contra su Religión libremente hizo a sus ojos lo ardiente de mi furor, y no pudiera rendirme tan bejo competidor. Cierra, blasfemo, los labios, y experimenta el rigor, pues desprecias la piedad con que el agravio sufrió, solo aguardando tu enmienda; y pues esta no llegó, ya que piadoso le ignoras, conócele vengador, y ríndele la cabeza que a mi humildad prometió. Ya que en mis manos la tengo a alentar el Pueblo voy, que va siguiendo el alcance del enemigo que huyó. Ánimo Pueblo escogido, que Dios te rescata hoy, él es toda tu defensa, y yo su instrumento soy. Extraño suceso! Gránde! Nunca, señor, entendí, que en tanta Niñez cupiera esfuerzo tan varonil, Quién pudiera de un Rapaz tal esfuerzo prevenir! cuando vi un fiero Gigante, y un hermoso Rapaz vi, me quejé de mi cordura, porque tal licencia di: mas ocando las blancas manos en sangre le vi teñir, mas bello me pareció, que le ayudan a lucir al agrado de la nieve los enosos del carmin. Confiesoos que del Muchacho tan grande amor concebí, que le he de hacer respetar en mis Reinos como a mí, Hagamos fiestas Zagales. Qué es esto, amigos? oid. Qui las Zágalas con danzas le salen a recibir. Hagamos fiestas, Zagales, a aquese Triunfo feliz, venid, venid alegres, cantad, y decid, viva el Rey de Judea, gallardo, y gentil, que en aquesta lid, mató mil enemigos, mató míl, Pero más mató David, que mato diez mil, cantad, y decid, que más mató David, que mató diez míí. Qué bárbaro atrevimiento os obliga a preferir a las glorias de Saul una hazaña de David? Un Aldeano, un Rapaz, que aún no ha llegado a ceñir ci limpio acero, se atreve mivalor a competir, y a usu parme la alabanza, que gallardo merecí de tanta enemiga hueste, de tanta gloriosa lid, donde a vista de mis Triunfo llegó mi fama a decir, que son de Cades las Palmas corto a plauso para mí? echad de al esos villanos. Cómo necios, no advertís, que en la presencia del Sol ningún Astro ha de lucir, quien es David, comparado con el Rey? andad de al Tan presto; señor, te ofende el verle aplaudido? . Sí, que nadie me ha de igualar: desde que a Dios ofendí, que me ha de quitar el Reyho de su Justiciatemí y hoy que he visto este Rapaz de todo el Pueblo aplaudir, si contigo le casase, bastante ocasiónses di, para que por Rey le aclamen el dano no prevenir fuera muy grande imprudencia yo quiero premiarte a ti: Adriel, dale la mano, que así puedo divertir el riesgo que me amenaiza. Que tal dicha meréci! Dale la mano hila mía. Hoy comienzo a ser feliz. Ea, fúmolos Hebreos, Dios venció. Viva David. Qué es esto que el Cielo ordenae enojado contra mí? vive Dios que he de matar este Pastorcillo vil Viva el Gran Dios de Sion. Viva el valiente David. De mí me saca el pesar. Yo, señor, que recibí tan gran premio de tu mano, cuerdo te debo advertir, que te reportes, y mires que te destruyes así. Pues tu gente, victoriosa por el esfuerzo gentil de este bizarro mancebo, gravemente ha de sentir que no premies su valor. y han de volver contra ti la indignación, y el enojo, con que puedes presumir, que puestos en su defensa se conjuren a cumplir la amenaza que te hizo el gran Dios Adonar: templa el enojo, señor, Tarde adviertes, ay de mí! pues que ya es Merob tu esposa, que por premio le ofrecí: todo un infeliz lo hierra! Déjate, pues, de afligir, si es tu pesar eso solo, que yo, señor, entendí de los dos, que Micol es el ídolo de David. Qué dices? mi bendición el Cielo confirme en ti, que el mayor placer me has dado que pudiera recibir: mis penas se han mitigado, que los dos se quieren? Sí Plaza, plaza, que al Rey llega el Triunfador más feliz. Él viene, mi pena oculto, . y le salgo a recibir. Todos a David cantad la gala, pues recibis la libertad de su mano. Viva el Rey, viva David. En el Triunfo más glorioso que dio el Santo Adonal, cantad, tañed, y bailad, y d eced que mil mató Saul, y David diez mil. Y resuene mi tamboril, que a él he de hacerle rajas, y jerguillas a mí, pues mil mató Saul, y David diez mil: no ballo muy lindamente? Quítate necio de aí. De envidia reviento, Adriel. Disimular, y sufrir, . No quiero habarme, señor, que es el premio para mí, que si él mató al Gigante, yo llas piedras le cogí, y lla piedra le mato, que no él. Yo soy David, gran señor, nací en Belén, y soy un Pastor, no rico, aunque muy sobrado sí, pues para vivir, me basta lo que herede, y adquirí, sin que envidie nunca el bien que no se hizo para mí. Es del Tribude Juda mi descendencia feliz, tan noble, que puede el Sol aprender del a lucir, sin que el resplandor hermoso haya perdido hasta aquí. El temor santo de Dios de mis padres aprendí, y en mi pecho conservé, con que siempre conocí que el Señor se me inclinaba, (do y claro lo muestra aquí, pues hoy por lo que en mí ha obra- de nuevo el Reino regís, que el Imperio os asegura esta cabeza infeliz. Y el tenerla a vuestras plantas no me agradezcáis a mí, pues yo de parte de Dios os la presento. Ay de mí! que aquesta humildad me obliga a más profundo sentir: yo me vengare algún día, infame Pastor de ti; y agora quiero valerme ingenioso de un ardid, con que el haberle quitado el premio, pueda encubrir. David estimo el presente, y estoy resuelto a cumplir mi palabra, dando el premio que al vencedor ofrecí: dos hijas me ha dado el Cielo, y os quiero dar a elegir, mas con una condición, que al trinnfo habéis de añadir, sobre esta otras cien cabezas del campo de Filistin. Yo la condición aceto, que Dios a sabrá cumplir, y pues me dais a escoger, Si se acordará de mí? Perdone la vizarría, perdone el garbo gentil dé Merob, porque el amor nunca fue señor de sí, Micol ha de ser mi esposa. Sea pues Dios lo ha trazado, y demos dichoso fin en esta acción, al Primero de los Triunfos de David. Y merezca del Senado, si la Pluma no es sutil, el ánimo afectuoso, una alabanza feliz.