Texto digital

Texto digital de El nacimiento de Nuestro Señor

Metadatos de la obra

Atribución tradicional
José de Valdivieso
Atribución estilometría
Sin resultados estilométricos disponibles
Género
Auto
Procedencia
El texto procede de la transcripción automática de un impreso.

Aviso

Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.

Licencia

Este contenido se ofrece bajo la licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0. Reutilización permitida con cita; usos comerciales no permitidos.

Licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0

Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El nacimiento de Nuestro Señor. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/nacimiento-de-nuestro-senor-el-2.

Logo BICUVE

EL NACIMIENTO DE NUESTRO SEÑOR

Camina, Esposa querida, que poco puede faltar hasta llegar al lugar. Dulce Esposo de mi vida, no temo el camino cuando vengo en vuestra compañía, ni la noche oscura, y fría, que nos viene amenazando. Solo temo, que si viene mi parto, no he de tener donde pueda guarecer al que redimirnos tiene. No es posible, mi Señora, que en todo el lugar no hallemos adonde nos amparemos. gua anto hay a Belen ahora? Hasta una milla pequeña Belen puede quedar: andiad. adme mirar, que Jerusalén se enseña: que alegre vista que ofrecen sus edificios bizarros, sus encumbradas almenas, su Templo supremo, y santo! Ah Ciudad, siempre famosa, torres bellas, muros altos, dichosos a no tener moradores tan ingratos! Parece que tiembla el alma mirando el Monte Caluario, por el dolor receloso que en él me está amenazando. Paréceme, que una sombra escucho, que va tocando con una ronca trompeta delante de un sentenciado. Qué puede ser? más ay cielo! en vano finjo ignorarlo, que ya sé que es de mi Hijo el esperado holocausto. Aún no ha nacido, enemigos, ya lo ostáis amenazando, advertid que es vuestro dueño, y que quiso ser humano por redimiros, queredlo, reconocedlo, y amadlo, mas ya sé que no lo haréis, y sé que en vano me canso. Qué decís, dulce María? de qué lloráis? qué os ha dado? Esposo mío, he sentido de mi pena los presagios, y las penas considero, que aquí le están aguardando a mi Hijo. Mi Señora, consolaos, considerando, que en él consiste el remedio de nuestros antepasados, los presentes, los futuros, y todo el linaje humano: caminad, querida Esposa. Con sed estoy, Dueño amado, hay por aquí alguna fuente? Desde aquellos cerros altos una fuente se despeña, y cuando llega a lo llano de nuestro camino, besa los límites: esforzaos que no estamos lejos de ella. Mi querido Esposo, vamos? Recoge el ganado, Antón, no se pierda algunares, que el tiempo tan recio es, que será su perdición. Guía el manso a la majada, porque vayan tras la esquila, no lleve el lobo máquila de toda nuestra manada. Lleva a la choza el hatero mientras yo la lumbre enciendo, de frío me estoy carpiendo, del ganado desespero. En todo el año no ha habido noche más recia, ni helada, que ha sido está, y la pasada, que nevará he presumido. Por si nieva, yo haré unas sazonadas migas, y con ellas mis fatigas más entero sufriré. O que bien lo dije yo, y que bien viene nevando! Antón, que estás esperando? A quién tal le socedió? Gil al puebro, hay tan mal bed me lleva el capote ansí, para que la nieve a mí no me deje de provecho. Mal fuego le abrase, Amen, mas él dirá que me place, que cuando tal frío hace junto al huego estará bien. Que he de her en tanto mal, sin tener con que abrigarme, pues aún no quiso dejarme. zamarro, albarda, u costal? Que haberme dejado alguna de estas cosas, yo hiciera que el frío no me afligiera, pero dejarme a la Luna, nue grande inhumanidad. Calla, que presto vendrá, Bien consuela quien está con buena comodidad; emprésteme su capote, si tan presto ha de volver Gil:y ansi echará de ver lo que siente mi cogote, No ves que me podráh ictas) o m? . Que no le hará; trio me elo dio démele un poco, y verá. ganido det . Más bien me estará creer todo clavorono que has sentido mucho el frío, he más recil, dia y dejártele llorar. hasido cl, ue . Pues no me ha de repricar: ucvarahepieo capote, hay capote mío! Cinieva, yn hr ay capote! azonadas misa ellas misfai . En hora buena niero sufrir. estéis, zagales amados. ebienlu . Los que están encapotados, bienvions los otros en frío, y pena. que estásea Antón. c . No hay que Antonear, debo, aquís si no darme mi capote presto. a el capotea lanicutan . Nadie se alborote. e dep. Téngole de aporrear, sino me lo da al momento. o le abrasela ta quenera . Ya te le doy. lo talfiia . Ah mal huego! deme mi capote luego, luego. lego estanas heren . Antón, ten más sufrimiento. en queabia . Téngalo él, que se ha escapado del frío que he padecido, quio de y no viene entelerido barda lica por habérsele llevado, y sin de mí se acordar, como si huera Verano, sin ningún remedio humano me dejó, y se fue al lugar. Dáselo, Gil. En qué duda? qué aguarda? qué se resiste? quien de lo ajeno se viste en la calle se desnuda. Qué hay de nuevo en el lugar? Oh! hay mil cosas diferentes, que a Belen tantas de gentes se vienen a registrar, y hay tan grande confusión en los lugares cercanos, que viven los comarcanos con recelo, y atención; nuestamo al amanecer visitará sus manadas. Hallarlas ha bien tratadas. Todo será menester. Vamos a la choza ahora, hagamos lumbre, y cenemos. Luego presto. Sin extremos. Siempre el cenar me enamora. Ya estamos en el lugar, Esposa del alma mía, donde de la noche fría nos podemos amparar. Si os aflige no esperar, que hallaréis cierta posada por ver la puerta cerrada, también podéis confiar, que el cielo la ha de cuidar, y nos la tendrá guardada, que no son las que traéis prendas tan poco importantes, que no las prevengan antes, Señora, que vos lleguéis. En vano os entristecéis, porque en aquesta ocasión esforzado corazón os será de más provecho, mostrad animoso pecho, y confiada intención. Ver la gente que ha bajado al registro general, haze que recele el mal AA que le vendrá a mi ganado, y ansí me obliga el cuidado, a que en noche tanhelada me vaya a ver mi majada, cuidadoso, y diligente, por si del lobo, u la gente es perseguida, y guardada. Porque en ocasiones tales muy bien se puede temer, que el daño ha de suceder mas por hombres que animales, que son a lobos iguales, a veces los que caminan. Mi breve parto adivinan, Joseph, muy ciertas señales, y ansi os ruego, que busquemos donde podernos entrar. Quiero a este hombre preguntar donde albergarnos podre nos: Decid, señor, do hallaremos. que el cielo os de larga vida, para mi Esposa querida, que está de parto, posada, donde de la noche helada el fiero rigor se impida? En mal tiempo pretendéis el buscarla, viejo honrado, que es fuerza que halléis cerrado donde quiera que llaméis, pero no os desconsoléis, llamad en aquella puerta, que está de ramas cubierta; y si no os abren allí, más adelante subí, no con esperanza incierta, porque creo os podrán dar posada en aquel mesón, aunque en aquesta ocasión lo puede dificultar, el haber en el lugar gente extraña, y confusión. Y no aoriendo en casa tal, podréis estar avisado, que junto al muro arrimado está un pequeño portal, que aunque no es posada igual a lo que vos merecéis, allí al fin abrigaréis aquesa honrada Señora, mientras el cielo mejora el rigor que padecéis: quedad con Dios. Él os guarde. Ay Joseph, hay mi señor, mucho temo que un rigor tan frío a mi Hijo aguarde! Llamaré? Eposo, es tan tarde, que ninguno os abrirá. Ah de casa. Quién va allá? Abrid, ansí el cielo os guarde. Quién es quién lo pide? Son dos caminantes, que huyendo del frío, vienen a albergarse en aquesta casa. Díganme si traen mulas, o pollinos, y abriré? Reparé, amigo en la nieve, y el frío que hace, con que helarse pueden aún los animales. Por amor de Dios me acojan, y amparen a mí; y a mi Esposa. Pues entrar no aguarden, si quieren posada vayan a otra parte. . Advertid, amigos, que está con señales eis clloraio de parto; él se ha entrado, alma llamo en otra parte; pequeño vn ha de casa, a hidalgo. aunque nocign Quién en mis umbrales que ros mertes está a tales horas? Soy un caminante, y traigo a mi Esposa de parto, amparadme, ansí el cielo os libre con Dios. a de impensados males. cuarde. Abrirle no puedo. tenoguen ̱. Ah tigor notable! paciencia, Señora, mi Hijonga: que el Divino Infante sin duda no quiere estantan, que nadie le ampare: du osabria al portal nos vamos. Esposo, guiadme. aalíí? Por aquí, Señora, del Dios hombre Madre. Qué siempre has de ser travieso? Porque me tien de reñir a mi Gil, y zaherir, que comí un poco de queso? Y casi todas las migas. Comierades vos también. Yo haré que castigo os den. Que no se me da tres higas una por una, y hasta el queso, y cuanto he comido: que el Alcalde más sabido no sabrá por donde va, y solo será mostrar una envidiosa intención. Calla con la maldición. Vive Dios no he de callar. Que le tienes, Bras, al amo, que sin duda vendrá presto? Un cabrito tan opuesto, que casi choto le llamo, unas natas, y un presado, un famoso requesón, rojos madroños, que son de aqueste enhiesto collado, téngole un ramo escogido con cien dátiles dorados. Y los tiene bien guardados, pues yo me los he comido. Los perros están ladrando, sin duda el amo ha llegado. Qué frío que habrá pasado! Veislo viene tiritando. Estéis muy en hora buena. Sea el amo bien llegado, por más que venga arropado trairá frío: Antón, ordena en avivar los tizones, y echar unas ramas secas. Ya de perezoso pecas. Siempre contra mí te cuanto he comido; Aunque es tan grande el hielo, sabed, zagales míos, que he venido con muy grande consuelo de mil alegres cánticos que he oído, que con voces suaves alaban al Señor con tonos graves. Cual suele en el Verano andar manadas de palomas quietas buscando el rubio grano, he visto escuadras santas, y pe fetas de Ángeles Divinos cantando por los montes, y caminos. Con que tan divertido, tan alegre, y gozoso me hallaba, que ni frío he sentido, ni aún pudiera juzgar si caminaba, y ansí mi feos empeño, ni siento hambre, ni me aflige Pues si no quiere dormir, mientras la manana viene, que hagamos algo conviene que le pueda divertir, que la choza está abrigada, y más si se aviva el fuego; que haremos, Gil? Vaya un juego. Si juega Antón. Que me agrada. Pues si ha de jugar Antón, porque yo le quiero mal, inventaré un juego tal, que me vengue: al avejón jugaremos, si os parece. Juguemos en hora buena. Este juego me da pena, Llevará lo que merece; pues quién hará el aueión? Quién más diligente sea, Según eso, bien se emplea en Gil. No, sealo Antón. Yo lo seré. Pues empieza. Ponte tú por esa punta. Hola, mire como apunta, que me ha dado en la cabeza; esto no se puede her, que afe que me da de verás, Alegraos, Pastores, que ha na cido ya un Niño Dios, y hombre, queo redimirá. Id a buscarle, Pastores, servidle, adoradle luego, pedid con humilde ruego comunique sus favores. Mirad que vuestros amores le han traído donde está, alegraos, Pastores, que ha nacidoia un Niño Dios, y hombre, quen redimirá. Buscad al Dios humanado, que cielo, y tierra celebre, hallareislo en un pesebre de un pobre portal echado, id, buscadle con cuidado, mirad que os espera ya. Alegraos,. Está el Soberano Rey, porque su humildad os cuadre, con Joseph, y con su Madre entre una mula, y un buey, y a la primitiva ley lo que ha prometido da. Alegraos Pastores,. . Zagales, habéis oído lo que los Ángeles dicen, que en dulces coros bendicen el Mesias prometido. Que el Mesias ha nacido? Ann dicen. . Pues aquí que hacemos? seguidme a mí vámosle luego a buscar que yo le quiero adorar Todos iremos. . Sea ansí: para llevarle preven dos cabritos, un cordero, y tú lleva un queso entero, y tú seis pieles también. Pues dónde han de ir? A Belén. Y para el buey, y la muía, y yo? Que siempre la gula tan viva en ti se ha de ver! Tras adorarle; comer. Brava bestia! Pues humano ha nacido, a morir es obligado por ley impuesta de su mismo Padre, tenga reconocido a lo que es condenado, pues es mortal por línea de su Madre, y que a mi Rigor cuadre, que el portazgo del mundo le avise ha de pagarme, y es mucho contentarme con avisarle ahora, pues me fundo desde mi ser primero en ser de vidas un verdugo fiero. Reconozca el Mesias, pues al mundo viene de humano ser, y obligación vestido, que a las órdenes mías pagar tributo tiene. En aqueste portal está escondido, quiero hacer ruido; mas para entrar, que aguardo, pues tanto poder tengo, qué decirle prevengo? Mas de que me recelo, y acobardo? no es humano? entrar quiero, no tengo que temer, en vano espero. Conocen quien soy, digan, gente honrada No, aunque lo sospecho. Toda estoy turbada. El que el mundo asombro, el Rigor me llaman. Pues qué nos mandáis? A vos poco, si nada, que presto esta deuda la tendré cobrada. Buscairme a mi acaso? Dama Soberana, no es ahora el tiempo de vuestra cobranza. A este Niño busco, esta tierna Planta, que desde los cielos a la tierra baja. Dádmele, que quiero dejar eclipsada la luz de que viene vestida su cara; morirá a mis manos. Yo soy desdichada, dejadle, señor. En vano te cansas. Pues qué le queréis? apenas acaba de llegar al mundo, y ya le amenazas? Ah Rigor terrible! dejadle que haga infinitas cosas, para que le aguardan todas las Naciones presentes, pasadas, y las que han de ser, los Padres que claman su venida al mundó, que cierta es la paga por el ser humano, que de mí le alcanza. Mirad que es mi Hijo de noble prosapia, pues crió su Padre nombres, tierras, plantas, cuanto nace, y crece, cuanto vive, y hallla, y todos a voces le están dando gracias por la parte mía de aquellos Monarcas, que a Judas dijeron por edades largas, David es mi abuelo, de Abrahan mi Casa. No lloréis, Señora, que a mí más me aplacan solos vuestros ruegos, que las demás causas. Todos los humanos los pisan mis plantas, sepa vuestro Hijo que es mi tributaria. su vida, y con eso, porque consolada quedéis algún tiempo, mi rigor le aguarda. No ha de ser muy largo, el que vivio Sará. No, será eso mucho, al mundo le basta, que treinta y tres años le pisen sus plantas. No he de replicaros, aunque siente el alma tan breve partida. Pues, Virgen Sagrada, quedad en buen hora, y vos Deidad santa, en buen hora queden, Padre, vuestras canas. Ay Dios, y que presto, Hijo, me aienazan vivos sentimientos, que por vos me aguardan! Ay Divino Jnfante, triste tengo el alma, cuando temo, y pienso que de vos me apartan! Sin duda es aquí, que las voces santas, y la luz me avisa, que esta pobre casa al Niño aposenta, que del cielo baja. Tenga, espere, señor amo, este es el Divino Niño, y Dios? Qué gentil aliño! si es Dios, Gigante le llama? Dejadme, amigos, llegar y vosotros llegaréis después. Por amo podéis. Y yo por mozo esperar, que solo por ser ansí, el primero llegará. Pues es Dios, él juzgará y la voluntad que hay en mí. Soberano Niño, seáis bien llegado B. para eterno bien del linaje humano. Ya competir pueden aquestos collados con el mismo cielo, siendo vos su amparo. Al principio quise pediros las manos, pero aún no merezco, Señor, adoraros. Dos bellos cabritos, y un cordero manso, y mi voluntad, Niño Dios, os traigo. Recibidio todo, y a vos, Sacro Amparo, por quien hoy el mundo goza bienes tantos, os traigo también un peliico pardo. Vos también es justo, Viejo honrado, y santo, recibáis un queso, y os ruego que entrambos me mandéis que os sirva. Bras, Niño Sagrado, también os presenta, después de adorados, de reciente leche seis blancos presados, y un blanco pellico, que podrá abrigaros. Gil; Divino Niño, aunque tosco, y basto humilde os adora, no sabré contaros el gusto que tengo en haber halladoos. Tráigoos de madroños tres hermosos ramos, y un panal famoso, nunca decentado. Y la voluntad, que la estimo tanto, cuanto muchos Reyes podrán presentaros. También Antón viene, Niño hermoso, y Santo, humilde a serviros, devoto a adoraros. Antón Cistel digo, porque así me llamo, aunque tal vez suelen llamarme Zamarro. Soy hombre de bien, aunque soy villano, estos me murmuran, yo me estoy callando; Cuando los Ángeles vinieron cantando, no sabre deciros lo que me alegraron. Aunque soy muy pobre, con todo eso os traigo para buey, y mula heno, paja, y grano. Por si coméis migas, Niño hermoso, os traigo doce cucharitas de cedro labrado. Esto, y lo que traen para vos mis amos, viene en el hatero, que está rebuznando por entrar a ver tan lindo Muchacho. Agradezco, amigos, hoy vuestro cuidado por mí, y por mi Hijo. Yo también alabo, que obliguéis ansí del Dios humanado la Divina Esencia. Y da fin. Senado, aquí el Nacimiento, y para agüinaldo, nuestro Autor suplica, que sea perdonado de las faltas suyas. Oigan mi cuidado, pues que se rieron viendo los porrazos, que mis compañeros ahora me han dado. Demás de la Pascua ser tiempo tan raro, por haber nacido nuestro Niño Santo. Sepan que es costumbre el dar agüinaldos, fruta de sarten, garbanzos tostados, y tal vez confites, y otras vez es cuartos, Yo no pido nada, porque soy callado, pero harto os he dicho; vosotros miradlo.