Texto digital

Texto digital de El nacimiento de Cristo

Metadatos de la obra

Atribución tradicional
Juan Bautista Diamante
Atribución estilometría
Juan Bautista Diamante Segura
Género
Zarzuela
Procedencia
El texto procede de la transcripción automática de un impreso.

Aviso

Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.

Licencia

Este contenido se ofrece bajo la licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0. Reutilización permitida con cita; usos comerciales no permitidos.

Licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0

Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El nacimiento de Cristo. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/nacimiento-de-cristo-el.

Logo BICUVE

EL NACIMIENTO DE CRISTO

Albricias, hombres, albrí Patriarcas, y Profetas, (cias, seno de Abraham, albricias, que ya salió el Alba bella, de cuyo claustro divino, de cuyas entrañas tersas, espera la sombra la Luz Verdadera. Qué es esto: pase a la envidia. que mis temores engendra! ponzoña que me consume, tosigo que me alivienta. qué es esto mas no discurra, sino averigue mis penas, con quien padezca mis ansias, con quien mis desdichas sienta, Ah del infeliz albergue, ha de la patria funesta; ha del Error, ha del pasmo, ha del susto, ha de la pena: o tu eclipsado Lucero, o tu pálida centella, que alumbraste como Antorcha y ahumas como pabesa? Padre de la Envidia, Autor de la ira, y la soberbia, del escándalo el delito, la traición, y la tragedia, primero enojo del sumo Hacedor; como primeras seña del primer castigo de su ofendida clemencia. La Envidia te busca; oye mis quererlas, atiende a mis ansias, escucha mis quejas; deja el descanso, si acaso le tienes en la severa. primera culpa del hombre; por quien su cerviz sujetas. Mira que hay mucha amenaza, que aunque yo no sé cual sea para temerla me sobras sentirla, sin entenderderla. Abre la puerta horrorosa porque acompañar se pueda al gemido de su quicio la ronca voz de mi queja: alivio busca la Envidia, Error, en tus advertencias, de no sea ignorancia, le ser Envidia muera; responde, pues me oyes, Error, no parezca que duermes ahora, cuando siempre vel (̱ de donde solo hay penas, sentimientos, llantos, tormentos, y quejas? La Envidia. No extrañarás, que oír de tu voz quisiera, sabido que había de ser culpa la que a estas puertas llámara, que culpa suese, pue es ninguna hay que lo sea, ella propia no lo dice; ro que me admire deja de ver que pienses que faltas a donde está mi grandeza ta a abatida cuando es de mis ansias eternas, ni propia envidia el mayor verdugo de mi soberbia. Deciende del trono humilde, y oye mi voz. . Qué decienda me dices? pues puedo yo da mayor miserias baja Si Error infeliz, según la noticia que te espera, y la que aguardo de ti, cuando de mi aviso sepas, Ju ray el ten r así de unas voces llsonjeras. que en nuestro daño sin duda dulces en el aire sueñan. Voces Envidia: Sí. Error, y voces que me atormentan pues dicen para que tú examines su sentencia, porque su concepto explique y porque tu mal entiendas. Albricias, hombres, albricia o. r Alba es esta, que luz es esta conque lisonjean los Ángeles el oscuro Limbo o seno de la tierra, depósito hasta hoy de tantos Patriarcas, y Profetas, y cárcel caliginosa, siempre durable, y oterna, pues por la culpa del hombre, ninguna esperanza observa el hombre conque romper las pertinaces cadenas de su prisión, pues como es tan infinita la ofensa, por el obejeto a quien se hizo, siendo Dios, sin que Dios fea, como infinito también, que satisfaga por ella, permanecerá la culpa, sin ninguna recompensa, conque vivira el más justo, si hay alguno que lo sea a mi pesar, siempre en tristes, siempre en oscuras tinieblas? mas ai! que como no hay voz del Cielo que acaso sea, pasmo al oír que ay Aorora, que la Luz yerdad ha de nacer de ella bien; que tan difícil parezca, o tan imposible, que haya Luz que signifique Esencia. Divina, y que la produzga humana naturaleza; y así, Error, en busca tuya vengo para que tu ciencia, pues no la perdiste, aunque no bien del todo uses de ella; me diga, si tanto alcanza. me expliques, si la tanto elevas. el discurso, quien primero es esta Alba, y que contenga esta luz que ha de borrar la sombra que se interpreta tu dominio:a esto te busco; a esto te llamo: esto intenta. saber la Envidia de ti: mueve el ronco pecho, hiera tu voz mi oído, y si acaso fuere para ruina nuestra, este anuncio que los aires, y nuestros temores puebla, no por esome reuses el aviso; que en mi pena, tendrás quien gima la tuya; quien te acompañe a la queja; con quien el tormento partas, con quien dividas la afrenta; y si hay remedio también, quien procure que le tengas;. o ya escamada serpiente, el Paralso me vea; o ya cauteloso áspid, vuelva a temerme la tierra: nada habrá, que nome aplique esta enviela que me quema; este hie lo que me abrasa, y este fuego que me hiela. Ay Envidia, infeliz mía, con cuanto tormento llega tu aviso a mi oído, bien que ignorarle no pudiera, quien sabe que tú le sabes, solo porque yo lo sepa; pues tu no fueras Envidia, si envidia mía no fueras! Mas dejemos digresiones, i vamos a quien ser pueda esta Aurora, de quien dice esa voz que me atormenta, que la luz ha de nacer, y para que efecto tenga. nuestro cuidado tomemos desde esté tiempo la vuelta, al tiempo en que Dios formó la desvanecida Eva, por no decir la engañada de tu astucia, y mi cautela. Formola Dios, y pecó, pardiendo aquella primera gracia conque fue formadas. buen testigo es la miseria. del hombre que se dejó engañar por complacerla, y hecho esclavo de la culpa perdió la ofrecida herencia de la gracia, padeciendo. los efectos de la pena: en hambre, y sed, desamparo, frío, y calor; ansia, y queja, fatiga, y llantos, tributos que le dio su culpa misma; pisando en espinas cuantas, aromas, y flores eran, primero, porque ofendida de su ingratitud la tierra, y de ver que padecía por él agostada, y seca le hizo padecer a él, lo que padecía ella. Desde Ena acá solamente, entre cuantas la ca eña rastraron de la culpa; ya traigo el tiempo más cerca, y ya con su cercania todo mi aliento flaquea, todo mi poder desmaya, y todo mi valor tiembla; pues desde Eva acá entre cuantas nacieron a la tiniebla, antes que a la luz (ay triste!) que de desvelos me cuesta. Nació una mujer, sin que yo que nacia supiera en cuanto a la culpa, pues nació de la culpa exenta, y cuyo nombre es; pero no le pronuncie mi advertencia, respeto sea o temor, odio sea, o reverencia. Esta, pues, nació tan libre del feudo a que se sujetan todos los humanos, que aunque yo el modo no entienda de su excepción, ni la causa. Se que nació sin la deuda de la culpa, que heredó la humana naturaleza; pero por qué tanto elogio suyo pronuncio en mi ofensa? Mas que importa que lo calle, si sé que nació perfecta; pues de los hijos de Adan, llegó al mundo tan sin señas de culpa, que a no asustarme pudier no conocerla. Fue de Joachín, y de Ana, hija ya en la edad postrera, de u padre, y engendrada por maravirla secreta. Nació en fin, y de tres años para cumplir la promesa de sus padres, fue llevada al Templo con tan honesta gravedad o pese amí que lo refiero! que en muestra del gusto, conque a Dios iba, subió las quince escaseras, o gradas del Templo, tanto en su Majestad entera, que a toda Jerusalén dio admiración su entereza; pues sin mostrar sentimiento de ver que a su madre deja, que de sus deudos se aparta, puesta en la grada primera, fue recibida en el Templo su presentación, y puesta entre otras Vírgenes Nobles, y descendientes Doncirlas, del Real Tribu de Juda, siendo la que digo entre ellas, Rosa cercada de lirios; pues aunque Vírgenes, eran las otras entre alesies, resplandecía Azucena. La Hija de Ana, y de Joachín: pese al dolor que lo acuerda! pese al sabio que lo explica, al corazón que lo alienta! su ocupación en el Templo dejo porque menos sea mi dolor si no es lo mismo pronunciarla que saberla, y paso a que en este tiempo de virginidad perpetua hizo boto, embarazando la esperanza de que pueda ser casada, y aquí es solo donde mi temor alienta, pues no habiendo otra que traiga de ser Alba puras señas hasta hoy en el mundo, y siendo lo que la voz manifiesta del Cielo, que ha de nacer de Aurora que está en la tierra la Luz verdadera, clara se viene la consecuencia, no siendo esta, pues no puede ser casada, que no es esta de quien la luz nazca, y puesto que no hay otra de quien deba temer nuestro susto, envano. son Envidia tus quererlas, ociosos son mis temores? y sin fruto nuestras quejas: pues para que sea posible que algún fundamento tenga nuestro sobresalto, falta que esas cláusulas que sueñan, digan si a esta Virgen miran, que la Luz nacerá de ella, concibiendo sin varón, porque si el voto no observa. de virginidad, Envidia a grave culpa se entrega, y de quien peca no nace la luz, si no la tiniebla; y así Envidia, pues tenemos tiempo en que el reparo pueda. advertirnos, sin hacer desprecio de que aquí quepa. misterio oculto, a la vista estemos, y no se pierda acecho en los dos, estudio, solicitud, o advertencia; de tu parte, y de mi parte, para ver como se pueda estorbar que la Luz nazca, que imaginada nos ciega, que discurrida nos pasma; y así Envidia, alerta. Alerta, Error. Contra la amenaza a que pasmo: ya qué tiemblas? 1. El Feliz, de los felices, que traiga su decendencia de David, en cuya mano. de flores la vara seca, sea Esposo de María. Sinque quepa razón en ninguno, que excusarle pueda: Y esto manda a cuanto joven dichoso la noble herencia tiene de David el cielo, cuya estirpe privilegia, y porque mejor se explique a repetir mi voz vuelva, que el dichoso, en cuya mano, de flores la vara seca, coronando de verdores. su milagrosa cimera, cuya florida Guirnalda, misterios, y aromás vierta; siendo Hijo de David. sea de la Aurora bella, María feliz Esposo, que así el cielo lo decreta; y así al sumo Sacerdote. del Templo se lo revela, porque él en voz lo pregonas a la feliz decendencia, y yo por él lo público, donde su acento no llega; porque el divino decreto tenga más inteligencia. Hijos de Datad, oíd de mi voz la dicha vuestra: ved que en el Templo os aguardo la ventura más suprema gad todos a la gloria e la celestial presencia, e María llegad todos, onde al dichoso se espera, ueda. sinque cuepa ve xcusarle n en nis Erro Enví Qué es esto? Míralo tú, y no lo vea mi dolor; qué esto, Envidia? Esto es porque verlo pueda nuestro enojo, que al edito; (o al a nuncio al Templo llega de Jerusalén la Noble juventud; o rabia eterna! a fin de que sea Esposo de aquella mujer perfecta que dijiste; y yo, ay de mí! reconozco por las señas de mi mal, el descenciente e David, en quien florezca vara, pues siendo ya catorce años, ordena Cielo no obstante el voto; ve sea casada, que esta es mi mayor confusión: y puesto; que aquí no tenga mas remedio nuestro daño, que el limitado que queda, de verle para estudiar en él, que alivio nos pueda dar para el mal el dolor: vuelve la vista severa al Temelo, y verás (ay tristes de nuestras conformes penas!) Como en mano eloseph, sin que en otra floreciera, no solo la seca vara floreció, pero en la rueda de su florida guirnalda, una Paloma se sienta, cuyo misterio nos dice. Calla, calla, cesa, cesa, que ya elijo ver mi mal, antes que escuchar mi pena, pues verla puedo, y no oiría, pero no oirla sin verla. , á̱ó̱, Los alados Serafines son clarines, cua alegres celebran los desposorios del Alba, y haciendo salva, el Cielo a la tierra, le da al feliz Joseph lan orabe Retirémonos. Error: yo me abraso, de que pueda ser tan bella esta Mujer, mas si la mira mi ofensa con los ojos de la envidia, cómo ha de parecerfea? do fuiste del Cielo, a tu esposa voces con quietud eterna. Zacaras, que no soy digno confiesa mil engua de ser de María Esposo: pero saber me consuela, que me sabrá hacer mi amor su esclavo, para que pueda, como esclavo, merecer lo que esposo no merezca. Goces a Joseph, María en paz amorosa, y tierna muchos años. . Isabel, pues Dios gustó de que fuera de Joseph Esposa, Dios se servirá de que tenga paz con mi Esposo Joseph. Qué honesta es María bellal Qué atento es Joseph! Señores, vaya de baile, y de siesta, y a los Desposados, todos les demos la norabuena, Lia Qué quieres marido? Que esta vez perezcas cuerda, Zabulón, va de baile, de música, y fiesta. Sea norabuena. Norabuena sea. Sea norabrena. En Josepo, y María los hijos crezcan. del que le dio al Gigante con una piedra. Sea norabuena. Solo una vez preñada se haga la Doncerla, y no siendo más de una, será una, y buena. Norabuena sea. De Joseph en el arte, María bella. no habrá muchos regalos, pero habrá mesa. Sea norabuena. Y aunque más descansada con él se vea, no será siempre en llanos, sino entre sierras. Norabuena sea. Y pues porque se gocen con paz quieta, entre los dos no tienen, mas de una su egra. Sea norabuena. Norabuena sea. Sea norabuena. Ya fuera del Templo esás, Joseph, y pues que te llevas a Nazaret a Marla, yo a asistir, al Templo vuelva. y vendigaos el Señor: ven Isabel. No te deja el alma, hermosa María, aunque lo quiere la ausencia. Adiós prima. . Zacarías a diós . Pues así se entra, sin que lo que yo le dije haga? . Ro tu simpleza, que me dijiste? . Que quiero con perdón y reverencia, repudiar a Lia Tonto. Por qué? tienes causas? . Estas más traílas pensadas, y se me olvidaron. Bestia Id en paz. Si estas no bastan, yo no tengo otras más de estas. Quede el Señor con vosotros. Y para que hablar se puedan desposados delante: vamos con música, y fiesta hasta Nazaret nosotros. Agradece que no llevas ahora por quien nos mira; pero después para esta. Para está; y para estotra, día; si no estáis queda, que eis de llevar con la tranta. Qué tranca? La de la puerta, empecemos. . Ya de baile de música, y fiesta, sea nora buena. nora buena sea, sea nora buena. No me atrevo a respirar. Toda el alma tengo atenta. Parece que cuidadosa está mi hermosa María, si de la tibieza mía nace su inquietud hermosa. Por lo que mi vista alcanza: Joseph esta disgustado, y temo que ha ocasionado su disgusto mi templanza. Bero sepa la ocasión, antes que el juicio adelante, que haciéndome más amante entivia mi adoración. Mas sepa mi amado Esposo, que lo hace a mi voluntad estorbo la honestidad de mi voto Religioso. Así ha de ser. . Así sea. Maria de mí adorada. Josemph en quien dedicada toda mi afición se emplea. No presumas que es tivieza la que mi pasión recata, sino voto que le ata la osadía a mi fineza. lirándote discurrir, no me atrevía pronunciar, que el boto me hizo callar lo que te debí decir; pero ya que llego a oír, que hiciste voto también, y no tendrás por desdén la templanza de mi amor, quitándote a ti el temor, me doy a mí el parablén. Tu Esposo, Esposa querida, hizo boto virginal; pero fue condicional hasta hoy, y hoy le revelida, pues de oír agradecida, tanto stá el alma tu acento, tanto del voto contento que hiciste mi amor ufano, que en el ara de mi mano revalido el juramento, y en el soberano Altar de tu hermosa, tu luz pura al Autor de tu hermosura, hago boto de guardar virginidad, sin pasar contigo a más sin devoto; y haciendo el voto en ti, noto que mi respeto acertó; pues nadie el voto quebró en el Altar que hizo el voto. Ven a mis brazos. . En ellos. del cielo hallo la pureza, de la Aurora la belleza, y del Sol los Rayos bellos; pero aunque de poseerlos es tanta mi vanidad, cre esposa de mi verdad, que al contemplar tu luz lo que adoro en tu hermosura lo gozo en tu honestidad. En un logro su perior siento el alma que te di, pero si la tengo en ti, dónde la tendré mejor? El centro eres de mi amor puro, la serenidad dulce la tranquilidad, pues por mi mayor ventura, lo que adoro en tu hermosura lo gozo en tu honestidad. Mírote, y al ver tu Cielo, siento, Divina María, una amorosa alegría sin pensiones de desvelo, nada es en mi desconsuelo desde que de tu beldad me hizo esclavo, mi humildad, pues con fue sencilla, y pura, lo que adoro en tu hermosura, lo gozo en tu honestidad. Para adorarte tendré amor tan casto, y constante, que donde ha de estar lo amante, lo reberente pondré, mas no, Esposa, olvidaré mi amor por mi castidad, vive con seguridad, de que con fineza pura, lo que adoro en tu hermosura lo gozo en tu honestidad. Vendito seáis, Señor, que un Esposo me habéis dado. con quien pueda ver guardado, lo que os dedicó mi amor. Gracias, o lumo Acedor os doy por la Compañía que le deis a mi alegría. Contentos los dos estamos. Que mucho, si nos amamos. Ven Joseph. Vamos María Qué has discurrido de aquí? Envidia una confusión, que sin determinación me tiene fuera de mí, y ojalá que fuera así, pues menos me atormentar? si fuera de mí me hallara este dolor, aunque hiciera, que otra vez a mi volviera, y de mí no me apartara. Qué haremos, pues? Procurar, para llegarlo a entender, no perdor punto en saber donde esto ha de ir a parar y pues esfuerza abrevia por ahora el tiempo, di, que ves, Envidia, desde ahí? Los términos abreviado veo a los dos Desposados en Nazarent. . Ay de ti que más ve Qué retirada aquella Niña mujer, y mujer fuerte, más ver no puedo desde ahora nada, porque la vista turbada siento, con cuantos antojos la previenen los enojos de mi soberbia altivez, y esta es la primera vez, que está la Einvía sin ojos, Pues yo lo veré, ay de mí! que también en la conquista perdí la vista a la vista, de lo que quise, y no vi: huyamos. . Iré trastí, aunque ciega. . Y entre tan que este Misterio o espanto e pasa, que no entende me S ormento expliqu t on la voz de nuestro llanto. 4. Obendita! oh celestial, Oriatura! pura, y Santa, Virgen en el matrimonio, y Doncella desposada: los Ángeles puros en tu ser alaban, honesto retiro, contemplación alta, y a ti por escogida. e te dan gracias. Oh misterio soberano! o admiración, no alcanzada del humano entendimiento, ni de la ciencia más alta! Del Ángel, dice Isalas, que una Virgen, pura, y casta (concebirá, y parirá, (obra singular, y rara) al que ha de ser, y llamarse, Dios entre nosotros, Santa. Doncerla, Mujer preciosa: o tu bien aventurada! quien te viera, y te sirviera, y quien el nombre alcanzara de tu criada, o bendita, en cuyas puras entrañas se ha de desposar con Dios la Naturaleza humana. , l. Salve escogida Critura, salve Aurora soberata, salve purísima Virgen; y salve llena de gracia, el Señor está contigo, y por mi boca te llama, entre todas las mujeres, bendita, perfera, y santa. Qué salutación es esta? llena de gracia me llamas: Sí, María, no receles, y sabe que hallaste gracia cerca de Dios, de quien viene dirígida mi embajada, de cuya parte te digo, que en tus vírgenes entrañas un hijo has de concibir, y parir, quedando intacta: A este has de llamar, Jesús, lleno de grandeza tanta, que del Altísimo, Hijo se llamará, y la sil la alta le dará Dios de David, su Padre, como en la casa de Jacob. Reino que goce, sin fin para su alabanza. De este has de ser Madre Virgen- y pues poco ha deseabas ver, y servir la Doncerla, de quien Isalas habla, sabe que eres tú la limpia, la honasta la pura, y casta: pues a no ser esto así; Dios a ti no me enviara. Dime, bello Paraninfo; como esto que me declaras será, si yo no conozco varón? . Honestidad santa! La respuesta de eso, digo, Señora, que no la alcanza mi inteligencia, mas sé, que se quedó reservada para el Espíritu Santo, por cuya obra, y cuya gracia concibirás, Virgen pura, heciéndote sombra la alta virtud del muy Ator así señora, que lo que nazca de tí, Santo ha de llamarse, Hito de Dios Virgen casta, Y para que nada dudes de lo que mi voz te aclara: sabe, que Isabel tu estéril parienta de edad anciana, del esteri. Zacarlas, concibió, y que ya se halla en el sexto mes, cua aDios no le es imposible nada. Da el contentimiento, Virgen, que Ángeles, y hombres aclaman Ya oíste la Embajada, presta el conocimiento, pura, y santa, que los Ángeles te ruegan, y que el mismo Dios aguarda. Venga a las almas con tu consentimiento la esperanza, (ñas. de salir de tinieblas, deba Abraan la luz a tus entra- Que les respondes, María, a tantos como te llaman, a tantos, como tu alivio esperan de tus palabras? 1. Regocija el Cielo. 2. Las sombras aparta. Responde a Dios, Virgen. Aquí está, Señor, tu Esclava, cúmplase, pues tú lo ordenas. en mí tu palabra santa. Alegría, alegría, que ya es carne humana, en el claustro, Virgen, de Dios la palabra. á̱ú̱ . Qué me dices, Zabulón? Eso que le digo. . Lia, a verme viene María. Pues de qué es la admiración por señas, que acompañada viene de Joseph, su Esposo, marido tan vergonzoso, como esta desvergonzada. A mala lengua. . ParDios, Lia, que me ha parecido, que está la tía. . Marido, como ella estuvierais vos. Es verdad? Si por la cuenta. Casos suceden extraños, que un repique tiene de años. Qué es un repique? Noventa. Dios quiso, sin que importara, que anciana, ni estéril fuera. Así, Lla, Dios quisiera, que Barrabas os llevara. Lleve os a vos. Diga, tía, habla zacarías ya? Mudo, Zabulón; está Así quisiera yo a Lía. La causa de su mal dudo. Pues yo, aunque de ingenió gordo, sé qué haber estado sordo, le ha hecho ahora estar mudo. Traigan la alegría, la hermosa María, y el que la acompaña, a nuestra Montaña. Y pues su consuelo, la tierra hace Cielo, y la noche día: vaya de alegría. Entra tu orada, Esposa mía, que yo mientras la ves tú, voy a ver a zacarías. Vaya de alegría, vaya la alegría. Ya llegaron, y los mozos, i mozas de la Familia, cantando, y bailando los reciben, ven también, Lia, a bailar con todos. . Vamos. Vaya de alegría. . No sé qué extrañeza siento dentro de mí, que me priva del movimiento, inflamando mi espíritu de luz viva. quiero moverme; y no puedo, sin prisión que me lo impida, sino con un dulce estorbo. Dios sea contigo, Prima. Vendita eres, o Señora: o Soberana, María, untre todas las mujeres, y bendito, hermosa Niña, es el Fruto de tu Vientre, que eso me enseña; y me avisa, divino ardor que me inflama, y espírlto que me anima. Desde que tu voz sonó en mis oídos, la dicha, de donde me vino amí, de que n mí me haga visita la Madre de mi Señor? O venturosa! O bendita Señoral por cuya fe, en ti se verán cumplidas las palabras, que por Dios, del Ángel te fueron dichas: ngo en tus brazos, pues por ellos por tu vista, y por tu voz reconozco grandezas nunca entendidas. Conozco que en tus entrañas. siempre puras, siempre limpias, por el Espíritu Santo el Hijo de Dios habita, y que ya ha venido al mundo el esperado Mesías. Conozco el misterio alto de tres Personas distintas, y un solo Dios en el Padre de quien tu fuiste escogida para Madre, y en el Hijo, que en tus entrañas abrigas, y en el Espíritu Santo, por cuya obra divina, y cuya gracia fue el Hijo concebido en ti, María. Y no sola yo conozco, que el Hijo de Dios se cifra en ti, si no el encerrado fruto que mi seno abriga lo reconoce, y en muestra de respeto, y alegría de su Señor; sin nacer la presencia regocija, y humilde ante su grandeza dobía la tierna rodilla. Oh, Isabel! pues quiere Dios, que lo que yo no diría, sepas por él, y me alabas por los bienes que en mí mirás. Con alabanzas a Dios mi Señor, el alma mía engrandece, y en Dios goza que es mi salud, mi espiritualegrías porque miró la humildad de su sierva determina que por bien aventurada de las generaciones sea tenida. Hízome el que es Poderoso de bienes copia infinita, (na. porque su misericordia de una generación a otra encamí Mostro el poder de su brazo contra la soberbia altiva, (da y su favor empleó en mí, que por humilde fui escogi- que como le es la humildad, agradable la acaricia, y ensalzando a los humildes, echó a los poderesos de la silla. a los vanos de rionezas, dejó la eterna justicia (da de Dios, sin bienes, y amí me dejó Dios de Dios enriquecí Recibió Dios a Israel su Pueblo, con las caricias de niño, y en él se hizo hombre, siendo yo el instrumento de su di y esto fue porque a Abraan, (cha y a su descendencia amiga se lo prometió el Señor, (da que ya ve su promesa en mi cumpil- Oh grandeza infinita! (ma si puede ser más grande que tú mis- la humildad te engrandece de MMaría á̱ó̱. Dónde está mi Esposa amada: Aquí dejé yo a su Prima, y aquí estará. . Bien lo dice la celestial armonía, con que de gozarla el aire, dulces Cánticos respira: Esposa adorada. . Esposo. Oh, Isabel. Oh Joseph, pisa las Estrellas, pues mereces ser Esposo de María. Yo no lo merezco: Dios por su vondad infinita, sin merecerla, Isabel, me quiso dar esta dicha. Quiso Dios que la sirviera, y para su compañía me crió, dándome el nombre de Esposo, porque la sirva, no como yo sé, si no como ella lo merecía: pero como no es posible, que humana criatura asista a una obligación tan grando, no sabe, Joseph, servirla; más consuélase, Joseph, de que con pasión rendida, sino la amá como debe, (n como sabe la acaricia: que aunque es mi amor mucho, el que tenerla quería. Dios os juntó para gloria suya. . Y para gloria mía. Yo te amo Joseph, que Dios manda que te ame, y te sirva. Qué Ángel no estará envidioso si en el Ángel cabe envidia, de mi ventura? . Venid a descansar. . Qué alegría ven en sus ojos mis ojos! Que se me vailan las tripas de habre. . Mucho he sentido hallar así a zacarías. Hubiera el creído al Ángel, y no tuviera pepita: mas por si es mal que se pega, el no hablar le deje a Lia, junto a él, y la mandé, que se este allí cuatro días. Aunque entrar no pueda, donde tanto resplandor habita, en acecho puede están mi dolor de quien le obliga, pues para que se alimente la eterna ponzoña mía, seré glorias ajenas, cea, las llore, y las gima; tendiendo a cuan forzosa u es mi acechanza prolija; pues a no haber que envidiar dejara de ser envidia. Ven, Señora. Prima, vamos. Los dientes se traspillan de hambre. . Joseph. Bella Aurora. . No vienes? s Cómo podían mis ojos darse la pena de perder tu Sol de vista: japetes van siendo, Esposa, (de tus plantas las rendidas . ansias de mi amor. . Dichoso el techo feliz que abriga adios en María, y yo que logro tan alta dicha, dichosa mientras mi casa gozare tal compañía. Y yo dichoso, si como de una vez para tres días. . Vaya de alegría, Vaya de alegría. Venga la pena, el tormento, la rabia, el dolor, la ira, el afán, el desconsuelo, sobre mí. Qué es esto, Envidias Y a tú lo dijiste, pues solamente ser podía, Envidia la que llorara las ajenas alegrías; pero como te atrevisto a entrar, Error, donde habitan tantos favores de Dios: (ay de mí!) como confirman ser esta la feliz casa de Isabel, y Zacarias: estar en ella losepa, venir a honrarla María, que solo porque me abrase quiero que mi voz repita su nombre: cómo, di, entraste, Error, dónde no cabias? Cómo entré a buscarte, y como supe que aquí te hallaría; pues donde está la ventura; no puede faltar la Envidia. Y qué quieres? Advertirte que en ti una ventura estriba nuestra, si para nosotros puede haber alguna dicha. Pues cómo en decirla tardas? Porque quisiera decirla por el alivio que en ella fundo, y callarla quería por lo que ha de despertar mi dolor. . Tu voz lo diga, que no es desdicha pasar por la desdicha a la dicha. No sé si mi voz tendrá valor. . Téndrale la mía, si te rindieres. . Ya sabes, que al Reino oscuro afligida llegaste a buscarme, cuando del Cielo la voz festiva, anunció, que de una Aurora la eterna Luz nacería; pero al pronunciarlo tiemblo. Se para que no prosigas con dolor, y porque no se dilate la noticia, que de lo que me advertiste, y de la advertencia mía nació la resolución en los dos, de que sería forzoso para entender lo que entonces no entendáis, y yo ignoraba que el trambos con estudros a la Esposa de Joseph, no perdiesemos de vista, temiendo que en ella está, por las razones sabidas, nuestra infelice amenaza, dispuesta, si no cumplida. Se que desde el desposorio la siguió nuestra porfía hasta Nazarer; adonde. notando que se retira. a una estancia solitarla, los dos perdimos de vista lo que en ella pasó, pues solo vio nuestra fatiga, que por el misterio oculto, que no sé; y tú no adivinas, esta Mujer vencedora de nuestras dos vaterias, a mí me quiebra los ojos, y atí la frente te pisa, Pues sabe que de ese oculto, misterio, que no averiguan. mi ciencia ni mi desvelo, aunque más lo solicitan, resultó que esta Mujer prodigiosa, quedó en cinta: quedando Virgen también; y aquí es a donde delira mi entendimiento, y supuesto. que la forma no averigua de como fue no se esconde. a mi infelice noticia que fue; porque lo que ignoro llore, y lo que alcanzo gima. Su Espeso no ha quebrantado, el voto, que obra divina. fue la de esta Concepción; bien las palabras lo avisan de Isabel, y los prodigios, que publicó en su vista, y bien (ay de mí!) recelo, que llenas las profecias, y cumplidas las semanas de Daniel, es, mas no diga mi voz para mi dolor lo que no sabe mi envidia. Ella está en cinta, y no es de Joseph, que en esto estriba el alivio que propuse; y en ti, pues, introducida. en Joseph puedes hacer, pues no son cosas distintas, celos, y envidia, que note, que repare, y que conciba infame sospecha, y de esto nazca, que con nota indigna repudie a su Esposa, a fin de que ella sea tenida por adúltera, y no extrañes mi proposición indigna, que así la llamo por ser contra quien es, si averiguas, que eres tú la que me mueves a tanta descortesía, como intentar poner dolo donde el Sol se purifica, pues me disculpa saber, que nunca es cortés la envidia Luego que a Nazarer vuelvan, en lo que ordeno habilita tu desvelo, áspid sangriento. Roe las entrañas limpias, de Joseph, vívora osada en su descuido te abriga: haz que aberigue sus celos, y verás como deliria; y como celoso infama lo que enamorado estima. Verasle olvidar lo atento, verás que lo cuerdo olvida, y aún lo justo, pues adonde. hay celos se precipita! la razón, porque la arrastan, la desprecian, y la olvidan, hoy a obedecerte. Aguarda, a que aún no es tiempo. Si averiguas, que atrastar, y anticipar los tiempos es permitida licencia, donde hay morales sombras: para que me quitas el gusto de antecipar el tiempo a venganzas mías, y tuyas? . Porque del todo no faltes a la precisa ley, de que la realidad, no parezca alegría. Pues ya el tiempo pasa. . Y ya alegre le pronóstica él en nuestro daño. . Atiende a lo que su voz explica. a. Mi caduca pesadez, veloz con el Sol porfía, prensa exceder al Sol, por acercarme a una dicha. Ligero rompo los aires, sin que la edad me lo impida, que no ha de ser pesado Tiempo de la alegría. En este dorado Ovillo de rayos, que mi plepisa, voy devanando los meses, las semanas, y los días. Llego a la casa dichosa del anclano Zacarías, y conmigo el nacimiento del gra Profeta Bautista. Paso al dialoctabo, y veo que cobra el habla perdida, y que escribiendo su nombre prodigios le profetiza. Dejo a Juda, y veloz parto a Nazarer donde habita María, y estaré en ella de mi ventura a la vista. 2. Todo es alegrías, que nació el Bautista, precursor del día. 2. Y el tiempo se acer- de que la Luz misma, nazca en lesús del seno de María i hé más tiene que saber nuestra penosa agonía? No desmayes. No desmayo; pero pensar me fatiga, que esté tan privilegiada la miserable abatida naturaleza del hombre, que con la mía compita, y aún la exceda, porque Dios, (pese a ti que tres mi enbjula!) lo quiere así; mas por qué doy a locas fantasías crédito: en mi ultraje? yo no soy de la estirpe simpía de los Serafines? yo no aspiré a la primer silla en fe de mi perfección. de mi ciencia, y mi osadía? no aprendí a ser cómo Dios? pues como ahora se humilla mi discurso a imaginar indionidades aprisa? Envidia, no pierdas tiempo en lo que él te facilita, vuela a Nazaret: mas oye. Este, Error, es Zacarias. Oye lo que nabra, que todo me asusta, y me atemoriza. Bendito sea el Señor Dios de Israel, que visita hizo a su Pueblo, y obró la redención prometida, y tu Hijo mío, también tierno Infante que habilitas. mi lengua, serás llamado. Profeta de las caricias de Dios, que te envía al mundo; porque sirva tu venida de prevenir los caminos de la verdad, siendo guía del Señor, para salud. de su puebló. Por qué aplicas. el oído a otro dolor? Dices bien, vamos, Envidia, yo agemir, y tú a intentar alivio a las ansias mías. Yo haré que el justo Joseph tiemble en él introducida: yo haré que dude, yo haré que de mi ponzoña herida su confianza la llore, la desestime, la gimo, y la ofenda, pues pasando. desde este ser que me anima al ser de celos me sobra. la crueldad de ser envidia; pues no hay ira donde hay celos, que con su fuerza compita. Parte a intentar. Y tu parte a esperar victorias mías. Haya por donde se dude la honestidad de María. El trabajo que setoma porque se destierre el ocio, no fatiga. Nos negocio es este que medesloma, y de asorrar, las costillas tengo como dos tinajas, pues de hacer dos tablas rajas, estoy hecho mil hastillas. Mira allí como mi Esposa, con estudioso primor hace, Zabulón, labor. Aquella lavor, no es cosa, Joseph, que causa embarazo, ni cansancio a mi Señora; pero está en un cuarto de hora hace harina un espinazo: daca la azuela, el compás, el mazo; este es buen oficio, tú tienes un ejercicio, que le intento Satanas; mas porque en él la agonía, siento que da mi razón, estoy con resolución de hacer carpintera a Lía. Calla, y trabaja. No hiciera mas de lo que hago. . Y qué Despadazarme, no ves que no huelga la madera: 4. De Joseph al cansanci gimen los arpos s, y al primor ntan los Ángeles él le sirve materia de troncos infimos, y a su Esposa la sirven puros espíritus. Mientras él sefatiga. la Virgen única oye los rendimientos de nuestras músicas. al rudos troncos labra, y ella al Dios Majimo le labró dulce albergue de seno cándido. Vaya de cántico, vaya de Júbilo, (que en el claustro purísimo, nos oye el unico: vaya, vaya, sin que cesen los términos de nuestras cláusulas, Solo esta vez temerosa, que acasa de Joseph llego, me he visto, y llamo la casa de Joseph, porque es muy cierto e a llamar la de María, no la perdiera el respecto. en diferentes fatigas se ocupan los dos, y puesto que aquí no entré como Envidia, que era mucho atrevimiento, sino como celos, bien puedo intentar lo que emprendo; pues aquí hay amor, y donde ay amor, puede haber celos. Haré que Joseph repare, pues deseñales el tiempo en su Esposa. . Ya era hora de que dejasemos esto, que estoy hecho mil pedazos, Cansado te considero, Esposo querido, y cuando no es para nuestro sustento tú afán necesario, yo que ahora le dejes te ruego, y aún el ejemplar te doy, pues también mi lavor dejo, no por mi cansancio, Esposo, si no porque el tuyo siento. Obedecerte, María, es soberano precepto de mi rendimiento; tú cierra, Zabulón. . Ya cierro, y voy a echarme dos tragos, que aunque Judio lo bebo. á̱ó̱, , Rendido adorada Esposa, llego a tus ojos, y en ellos. Repara en que está María en cinta . Pero qué es esto? válgame Dios! pero miente mi descortés pensamiento, y en ellos de mi cansancio. Y que no es de ti es bien cierto, pues tú el voto no quebraste que hiciste. . Duro tormento! Qué tienes, Joseph Yo, na- sois áspides, o sois celos? pero que celos no son. mas que áspides sangrientos. Ya duda: qué estás dudando? en cinta está. . Ya lo veo; pero aunque lo veo mientes discurso infame, y yo miento, porque se opone a mis ojos su soberano respecto. Fatigado está mi Esposo, y la razón comprendo de su fatiga, Señor, a vos mi congoja os dejo, y la suya permitid, que lo que yo no me atrevo, a decirle, por dudar si es decirlo gusto vuestro, sepa, sinque más vergüenza. me cueste, que la que tengo; no vienes? . No; pero sí, ya tesigo. . Dios inmenso, mirad vos por vuestra casa. . Ya lograré mis intentos; pues ausente esta mujer tendré más atrevimiento. Qué es lo que pasa por mí! puede ser lo que dijeron. mis ojos a mi dolor verdad: mas cuando mintieron ojos que miran agravios. que aunque lo vean ellos, y para ellos sea verdad, para mi es engaño, puesto que entre Marla, y mis ojos: su virtud, y mis recelos, María, y su virtudes. antes que mis ojos mismos, y antes que mis celos, y antes, que la clara luz del Cielo; porque es María cristal, que no está a vapor sujeto; Sol que no le empañe nube; y en ho purísimo Espejo donde Dios se está mirando. Luego es evidente, y cierto que es pura, y limpia mi Esposa, y que mis ojos mintieron. Cómo pudieron mentir. tus ojos? . También es cierto. que no mintieron (ay triste!) Pues si no mintieron, luego hay en tu Esposa delito, y está claro, pues no siendo, de ti, y estando preñeda, probado está el adulterio. Eso no, porque aunque esté (que lo veo, y no lo creo) en cinta mi Esposa; aunque no ser mío el fruto, veo de su seno, es de María tan siempre cierto el ejemplo. La santidad tan segura, y la virtud tan sin riesgo, que estando en cinta (ay de mí! y viéndolo mi tormento: todas estás evidencias, no bastan; para que atento no reconozca, que si es, no es con culpa suya, puesto que a donde no cabe mancha, ni ha cabido, fuera yerro dar crédito a que podía caber un borrón tanfeo. Hombre raro, y que dirán los que no saben todo esto, y saben tu voto? . Aquí es solo donde flaqueo: válgame Dios! qué haré yo. Qué has de hacer: llevarla Ju al Tabernáculo, como se observa por el decreto de los números, que es ley de los celosos, haciendo que beba la maldecida. agua del polvo del suelo, turbada, y saldrás de duda, si tienes alguna, puesto que bebiendo el remeroso vaso, si en ella hay defecto, se emponzoñará, vengando de su ingratitud tus celos. Y fuera bueno poner en público, yo el defecto, de María, si le tieneis E̱̱. Pues que resuelves! Jos sar, y morir. Tu honor mira. . Discurso grosero, mirar por el de María, es mirar por mi honor mismo. Déjala, y véngate así. Aunque vengarme no intento, dejarla sí, pero donde iré que no lleve dentro de mí, aunque quiera ausentarme el dolor de que me ausento. Huye, y no discurras. . Bien me dice mi pensamiento, y pues me falta valor para estar de mis recelos, por no decir mis agravios, a la vista vaya huyendo, no de María, de mí si, porque de ella no puedo, y déjela mi dolor, ahora que el mudo silencio de la noche mis confusos pasos guía, y a ti Cielo, ti tierra, y a ti Autor del hermoso firmamento, pone mi amor por testigo, de que de mí mismo huyendo voy; pero no de María, pues en mi alma la llevo. . Contigo voy. . A qué, Envidia? E̱̱. A que veas el efecto de lo que me encargas. . Ya infelia de mí lo veo, o lo espero ver! y aún tú lo verás, Envidia, presto, bien, a tu pesar. Qué dices? Que salió Josop huyendo de su casa, y que al cansancio al rendido se entregó al sueño: vesle all e ahí que sacas? Nada, mas de lo que temo viendo que el Cielo se rasga, y que Gabriel: mas supuesto que él lo ha de decir, no hagas que adivine mi tormento. Joseph Hijo de David, que rendido al sueño te tienen las dudas, (celos. con causa celoso, y sin causa con No temas, ni desconfíes, porque el puro seno de tu Esposa Virgen, del Espíritu Santo se ha compuesto. No es obra humana Joseph, pues permaneciendo intacta, María, concibró por altísimo misterio. Y sabe, que esta Señora, es la que contento celebra Isalas, prevenida de aquel para este tien Esta es de quien canta, y dice, que Doncerla siendo pariría un Hijo, que la salud sería de su pueblo, Y así de tu Esposa Virgen, nacerá; y te ordeno, que les es le llames, y con mi voz olvides tus recelos. 4. Despierta, despierta, y traslada el sueño, que tienen tus ojos a tus pensamientos; pues que tus ojos despiertan, porque duerman tus desvelos. Esto hiciste? . Ya lo lloro. Esto obraste: Ya lo peno. Y esto logramos los dos, Envidia? . Ya lo padezo. Y conmigo el infierno, llora . Llora. Gime. 4. Gime. Pena. 4. Pena. En lamentables ecos. En lamentables ecos. Y pues en mí me abraso, y pues en mí me quemo: sinque haya muerte donde. todo es estar muriendo, la propia envidia mía sea mi mal eterno; muera de vivir siempre, pues de morir no muero. ú̱s Y conmigo el infierno, llore. 4. Llore. Gima. 4. Gima. Pene. 4. Pene. En lamentables ecos. 4. En lamentables ecos. A infame partido, Envidia te das. . Pues diqué hacer puedo? No oíste de que de este asombro, o Mujer, nacerá presto un Hijo, a quien no sé cómo han de llamar, que no quiero acordarme de su nombre, por ver si olvidadarle puedo: Sí. Pues mira; y a esto importa que esté tu cuidado atento. Pues cuando yo me descuido Pues mira tú aHerodes pues que tan dentro de él habitas, le has de dar noticia a tiempo. N Prévenle a la amenazada profecia, de que el Reino ha de perder cuando nazca este Hombre, que aunque no creo que sea este al prometido con su muerte del recelo, saldremos de sí es, o no (mos Muera este horror qué teme- al primer paso que dé en el mundo; y por lo menos ya que no en sa Madre, en él nuestras iras vengaramos. Su inocente cuello siegue airada cuchila. . Presto, que me abraso, Envidia, y mira que el édito obedeciendo de Augusto César, Joseph, ya libre de sus recelos. Parte a Belen con su Esposa, no pierdas, Envidia tiempo de tanta importancia, y vuelve vitoriosa como espero. Parto a obedecerte. . Lle contigo todo el incendio que me abrasa. Llevo el mío, y harto con el mío llevo. , á̱ó̱, - Anda, Lia, a registraros, que no se os hará de nuevo. Por vos maldito seáis, marido, perdida vengo. Perdeos por mí, Lia, pues os perdéis por todo el puebro Fuera de camino vamos. Eso es para vos añejo, que vos siempre, Lia, vais fuera de camino. No id voces por si nos oye algún Pastor, que el sereno me mata; Eso es que estáis hecha a mucho recogimiento, pero yo grito: ola hao, ha Pastor, están durmiendo, Decidme, y Joseph? Delante va con María. Me huelgo de que no la haya cogido la noche en este desierto tan preñada. Yo me holgara de estar ahora en Marruecos, como estuviera acostado, porque de frío me pelo. 4. Pastores; Pastores. (despertad del sueño, que en Belen ha nacido el Sol envidiado a la tierra del (Cielo. Volad, corred al dichoso Portal de Belen, y en él hallaréis, en humilde cuna, al que siendo Rey, del Cielo, y la tierra, desnudo se ve, despertad del sueño, que en Belen ha nacido el Sol envidiado a la tierra de él 1. Hola, Bato. (Cielo. 2, Hola Camorro. ia. 4 Menga. 1. Vamos presto a ver el Sol que ha nacido a media noche, y llevemos algo al Niño. Vamos, otros Vamos. Sabéis vos, Lia, qué es esto? Eso es, que de sus majadas van los Pastores saliendo, a ruin el postre, marido no seamos los postreros en ir donde ellos, pues bienen por aquí . Yo, Lia, pienso, que anda aquí María (Niño recién nacido) apostemos que parió la de Joseph. Vamos, Zabulón, con ellos. 1. Yo le llevo a la parida estas migas. 2. Yo le llevo este Cordero al Chiquito. B. Yo a la Madre llevo estos pichones. 4. Yo esta gallina. Yo que nada de eso tengo, le llevo a Lía, y pues viene a padecer, según creo, le llevo en ella presente, en que vaya padeciendo. Yo le llevo en vos, marido, la nieve que está cayendo, que es menos fría que vos. Y pues vamos tan contentos a ver al Chiquito, vamos cantando. Vamos por cierto. 2. Vamos a ver al Niño, que nació en Belen. 4. Y de él a saber. 3. Cómo es tan chiquito, si tan grande es. 4̱. Vámosle a ver, volad, corred, que ha nacido al hielo del mundo el consuelo, que en Belen ha nacido, (Cielo el Sol enviado a la tierra de el En nadie piedad hallamos para abrigar al Supremo Señor, vuestro Hijo, María, y Hijo de Dios Verdadero, Oh, Señor mío, Hijo Amado! Vos en ese desconsuelo, en esta morada humilde, mal defendida del hielo! porqué en la tierra nacéis? (los Se dé adiós gloria en los cie- 4. Y paz a todos los hombres, de buena yo untad demos. Adoramoste, Señor, vendecimoste, Supremo. Gloria infinira te damos, por la que tú das al suelo, y por tu gloria rendimos gracias a tu Nacimiento. , á̱ó̱, 1. Aquí la música sueña: llegad. 2. Este es mi cordero. Estas mis migas. Señora. este es mi cabrito. hi estos mis pichones. Mi gallina. Y está mi mujer, pucheros está haciendo el Niño hermoso del Alcorcón de los Cielos: adorémosle, Pastores, vamos tomando el ejemplo de María, y de Joseph. pardiez todos le adorer mas qué ruido será este? Mucho, Señora, recelo el rigor de Herodes. . Yo, Joseph, no lo temo menos. 1. Ya parece que la Estrella, que norte vamos siguiendo, con más resplandor alumbra, 2. Será que se acerca al centro de la luz. 3. Ya se ha fijado en el humilde grosero albergue de un portal pobre. 1. Pues allí está el Rey Supremo que buscamos. Decendamos, y rendidos le adoremos. Esto no fue trece días después, Zabulón? . Sí, pero se hace porque estos señores vean bolar tres Camellos. 1. Divino Espíritu, alumbra el mío. 2. Mi entendimiento se ilumina de luz grande. 3. Alta noticia comprendo. 3. donde está el Rey que buscamos, Madre Virgen? Sobre el Heno de esta humilde cuna. 1. Aparta los paños, porque adoremos al Sol, a quien una Estrella nos guió por gran misterio. Este es, o siempre bendito! el que buscáis. De contento se me sale el corazón por los ojos 3. Te creemos, confesamos, y adoramos, y por Dios te conocemos, y para explicar la forma de nuestro conocimiento. 1. Yo como a Rey en tributo oro, Señor, te presento. 2. Y yo incienso; como adiós. 31. Yo te consagro; y ofrezco mirra, como a hombre mortal. 3. Y los tres, habiendo hecho nuestra adoración, cumpiidos nuestros dichosos deseos, volvamos a Oriente. . No oiváis, Reyes, por el mismo y que ser pudo impedimento de mis des gnios, 1 Ay rist muerto soy camino que habéis traído, porque de este nacimiento no tenga Herodes noticia. 3. Lo que nos mandas haremos, y queda en paz, Virgen Madre. Guíeos el Señor inmenso. Y pues ha nacido para bien del suelo, el Cordero manso, las gracias le demos, al Padre por padre, a él por sí mismo; ya el Espíritu Santo, que procede de ellos. mi sangriento oío este lastimoso acento, así como tu nadara todo el exipcio soberbio campo en el esmalte rojo, de que se muestra se diento: al pabellón de Alejandro llegues y el que esta durmí lejandro, segu