Texto digital de Monarquía del alma, y guerra de los sentidos (segunda parte)
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Monarquía del alma, y guerra de los sentidos (segunda parte). BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/monarquia-del-alma-y-guerra-de-los-sentidos-segunda-parte.

MONARQUÍA DEL ALMA, Y GUERRA DE LOS SENTIDOS (SEGUNDA PARTE)
Oh qué apacible está el mar! Qué sosegadas las olas! Los vientos, y las concediendo a sus zozo en blando lecho de argna mullidas treguas de aljosar, aunque la lengue del agua les mormura, se guamorar. Qué se celebra en el mundo? Las paces de dos Coronas. Que como el Cielo, y la tierra se opusieron, y es persona de Hetodes, como cabeza de esta Región venturosa. Dando la mano a aquel Grande, por los Césares de Roma Presidente de Judea, se confirmaron ahora. Bien que a costa de la Sangre, y de la muerte afrentosa que dia aquel falso Profeta que usurpaña la Corona del Imperio de lirael. Qué mil muertes fueran poca venganza, para vengarme, hasta de su milma sombra, pues en sombras me ha traido desde que de Dios blasona. Dónde está ahura? Murió, Cómo así? Pues la victoria quedó por suya en el campo, que así lo canta su historia. Digo que murió, aunque fuese él mismo Dios en persona, a vista de todo el mundo, Su muerte fue tan notoria, que de ella dio testimonio el Cielo, y la tierra, y todas las criaturas insenmblas, Tú te condanas (perdona esta desahogo mío, que es obligación forzosa de nuestra nueva amillad hablar tan al Alma, en cosa que tora al Alma) pues tú del testimonio no temas Fe, para treer, que erraste. Esu testimonio abona la verdad que no conoces, porque yo, aunque vana, loca, y ciega Gentilidad, le conozco, y en Europa, en el centro de mi Imperio, el Cetro, y Llaves de Roma le he de entregar. Ay de mí! no en vano su luz me asombra; poco durarán las paces. Dónde no hay Fe poco importan Pues yo he de volver a unirme con tus escuadras en otra ocasión, para vengarme. (Gloria Cuando comieres el Pan dela cierra los ojos, y abre la boca, A de la Nave del Soi, que por espumas se engolfa en piélagos de zafiro, si Estrellas surta por ondas, quién vive? La Real Nave de las Indias de la Gloria, Qué trae? hoy. El Pan a la tierra de la Región más remora. Si no traes en esa Nave mas que Pan, la playa toma. Mas es de lo que parece. A cólera me pronoca vuestro Pan. Amaina, amaina. Puerto humilde a aborda. es esta la praya? oy ido, que es costa de mucha costa, aunque de ella es el Piloto de esta Nave, Gran Persona, porque es como un Alejandro el que la gobierna ahora. hoy. Gusto. i Qué dices, Oído? hoy lónde estamos? En la Gloria, que en la Gloria no se come. Pues come, quién te lo estorba? no tienes el Pan sobrado? Marjar blanco se me antoja. hoy Pues no sabe a manjar blanco? Quiero dulces, quiero alcorzas, Toda suavidad encierra, pues viene a pedir de boca. Sabe a carne? Todo es Carne. Y es Panque se vende, y copra h De gracia se da a todos. Y dime, huele a cebollas? oy. Eso es para el Judaismo, Quién el Judáyimo nombra? Yo, que aunque vivo en ti mismo tienes las orejas sordas a las voces, y a los ecos de la Fe, cuando te informa, que has errado; y aunque indigno te hallas de tanta honra, hoy te vengo a convida? al convite de las Bodas del Cordero, que en el Sol, y en su brillante carroza tiene el tálamo florido, donde con su amante Esposa, con lazo Eterno los dos en una carne se gozan. Oído, dime, en qué Sol? En el Sol de la Custodia. La custodia yo la puse, mas me engañó la custodia. Hy. Cuándo? Cuando del Sepulcro dicen que dejó las sombras. Vengan todos al convite. h. Convida primero a solas, Gusto, los que manda el Rey. El Gusto a tontas, y a locas convida a las Bodas siempre, pero no las tiene todas con seigo, porque se duermen, y se apagan las autorchas. Acuérdense del Esposo, que al cuarto de la modorra vino, y abriendo la puerta la hicieron cerrada esotras hoy Entren primero en la Nava de la Iglesta, en cuya popa se ve por divisa un Sol, que de espinas se corona. Pasen primero las aguas del Mardo Gracia, y sus onda que aunque hay rabia de nanfragio son muchos los que se ahogan. Mírense en ello primero, y en entrando todos coman, porque es un Juicio de Dios lo que se da en estas Bodas. Y cómo se ha de comer? hoy. Escucha esta voz sonora. (ria Cuando comieres el Pan de la Glo- cierta los ojos, y abre la boca. A las Bodas del Cordero Pascual convida la Novía, porque es un Juicio de Dios lo que se da en estas Bodas. Ya tocan los instrumentos, y a música tan sonora el Cielo se viene abajo con cinto palabras solas. Sacó la Novía a bailar, y levantose la Novía a hacer mudanza de vida al nuevo estado que toma. Y aunque pobremente vive, y no se ve en que la dora, con sola una firma en blanco le asegura una Corona. Cuando comieres el Pan Judáismo, has antendido los Masterios que pregona esta música del Cielo? Están mis orejas lordas. Hi Vienes al convite? ̱ e ee ua co creer, que de Carne; y Sangre se haga tan blanca Ostia, y que un Hombre quiera darse a comer en esa Forma. Quién tantos vasos de vino hazo el agua en otras bodas, bien puede hacer en estas de Sangre viva una copa. En esa verdad, Oido, no viene la Sinagoga. Excúsame del convite, y de su libro me borra, porque he comprado un cortijo con su dinero, y me importa ir a tomar posasión, que está librada mi gloria en los bienes de la tierra. Le compraste en treinta doblas En casa del ahorcado no se ha de mentar la soga. Si es el campo de la sangre, pues ya le compraste, goza el Panque lleva este campo, cuyas doradas mácollas se desgravan en corales en está Mesa redonda. Vuelves las espaldas? Sí. Por qué? Porque te apasionas. ̱. Pues la Nave de la Iglesia nunca a tus voces responda. hoy. Tacto, mueve aquesos remos, Olfato, tuerde la proa, que este puerto está cerrado. otro habrá que os corresponda. Marineros venturosos dónde vais? Al Puerto de Ostía Ese Puerto es de mi tierra, Pues eres tan venturosa entra, y recibe esta Nave. Surquen mis doradas ondas, que a preveniros polada voy al punto muy gozosa. Ya quisiera ver la cara de mi Novía, en buena fe. hoy. Pues Tacto, di, no la gozas? Sí, mas no la puedo ver, por ser ciego, aunque la quiero, porque cuando me casé, como no pude ia a vistas me dicen, que me engañé, mas me hallo en este engaño, aunque remando, muy bien. También el Olfato goza en el cándido disfrez un olor, y una fragancia diferente de lo que es. La Vista se queda en blanco. Ella encarnará después, en el Puerto estamos todos a, amigos. Y en él hemos de parar. h. No Oífato, que hay más convites que hacer; Gusto convida al Hereje, que el Rey le llama a comer. El Hereje no vendrá, oy. Llamándole el Rey, porque? Porque, porque está casado con su propio parecer yes de opinión, que anda siempre al lado de su mujer. Pues convida al Ateismo. Es un bruto, Hy. Dices bien, porque vive como bestia, sin Dios, sin Alma, y sin Ley, que el hombre así por la culpa quedó, cuando el hombre fue criado con tanto honor. otra excusa tiene. hoy. Y es? Que ha comprado ciertas yuntas para sembrar, y coger, y quiere ahora provarlas en sus labores, en que como son labores suyas, el diablo anda hecho buey. Pues al Puerto hemos llegado tan deseado, alto, pues, a salir por esas plazas, y calles, para traer rojos, maneos, y tullidos, Vengan los ciegos también a comer en esta Mesa lo que adoran, y no vea. Y vengan también los cojos, porque es gente muy cortés, y aquí fueron tan dichosos, que se nacieron de pies. Vengan los mancos, pues tienen tanta mano con el Rey, que merecieron a muchas llamados dar con el pie. Y vengan todos vestidos de un vestido sin doblez, porque hay visita de Mesas, y es muy advertido el Inez. No sabes que he reparado? Mucho reparo hay que hacer en este convite grande, Lo que yo reparo es. que siendo este Pan de Cena, pues de Cena Grande fue, venga a parar en almuerzo. oy. Quién lo dice? No se ve en el Acuerdo de Dios, que nos la manda comer en ayunas, Está bien. Tierra, tierra. Hoy. Cielo, Cielo, que tierra no puede ser. Sí, porque somos viadores, y en ella hay que merecer, que en tierra este Pan se coge, aunque se sube después. Después que al claro hemisferio de la luz sacó la estampa del mundo mayor el Verbo solo con una palabra, Después que con raigos de oro, y que con líneas de plata, de los Astros que le adornan, de las flores que le esmaltan. Sobre un pliego de zafiro, y una hoja de esmetalda, de su estendida belleza copiar quiso un breve mapa, para recrearse en ella como en propia semejanza, que es obra suya, y en fin su Inmenso Poder declara. (y de obras propias también, hasta el mismo Dios se agrada) En esta copia del hombre abrevió en cinco palabras cuanto la tierra en dos lienzos, los Cielos en once pianas. Los términos de su Imperio prodigamente dilatan, para que Reinastes tú, viviendo en aquel Alcázar, gobernando cinco Reinos, sentidos de tu desgracia. que caiste, ya lo sabes; que fuiste una vil esclava, también, pues tus mismos hierro te salieron a la cara. Que perdiste los sentidos, el los también lo declaran en la cárcel sin tormento, aunque hoy al remo se hallan de la Nave de la Iglesia prisioneros de la Gracia. (Que aunque su enorme delito tuvo la pena ordinaria, la justicia en este Reino todo su rigor amanía.) Que en la mejor posessión vives de sola esperanza, gozando lo que no ves, pues que sin verle la cara comes apan, y manteles con el Verbo en esta casa. Que te dio en vida por tárcel, no hay que dudar, pues tú, Alma, fuiste la prisión del Verbo, que con amorosas ansias, cuando te buscó en el Huerto en la ocasión de la escala que al muro de tu albedrío del aire pendiente estaba. Bajó, y subió por la Cruz, para sacarte de tantas miserias, males, y penas como la Sibila canta de Helesponte, y tu conoces, pues en la prisión que estabas no hubo desdicha en el mundo, al que no te cercara. a sabes como tu Espolo puetión la cárcel se halla de la fastia en este Puerto, adonde ahora descansan tus sentidos, porque duermen, y en él su Pasión es tanta, que pierde por ti los suyos, porque de amores se abrasa. Mira bien lo que lo debes, lo que fuiste, y lo que causas, pierde los tuyos por él, cuando la Fe los embarga, que en este empleo de amor, cuando los pierdes los ganas, Ley mía yo te venero, y a tus voces Soberanas estoy tan atenta siempre que el corazón se me ralga cuando te pierdo de vista, Ay dueño de mis entrañas! en qué fronterán inimos? Dónde siempre le batalla. Mayores compares tengo después que fui rescatada, qué he de hacer dueño mío? Anda con Dios, suite, y ama, y vivirás si lo hicieres más contenta, y regalada. Dónde? En el Manna escondido, que es premio de tus batallas. La Gentilidad me apremia, el Judaiimo me engaña, el Heroje me atormenta, y lo que más me acobarda es la guerra de mí misma, por ser mis fuerzas tan flacas. Porque es la más peligrosa, y meros segura al Alma la guerra de los sentidos, porque está dentro de casa. Libradme de la prisión del cuerpo, que es muy pesada. Para vencer tanta guerra sola mi Gracia te basta, que del premio, y la victoria con buena prenda te hallas. Dónde? En el Manna escondido, que es premio de tus batallas, Si a fuego, y sangre la guerra comienza a hacer el tirano por el Marná Soberano que tanta Pasión encierra; que he de hacer en la tierra? En la guerra que emprendieres, cuando en el totn elto vieres, que más se entruspa la llama, anda con Dios, sufre, y ama, y vivirá si lo hicieras. Si el Capitán, y el Pastor, que al Soldado, y a la oveja en tanto peligro deja, (que aunque se abrasen de amor) los ven morir con rigor, porque amor, y rigor corren parejas, porque no borren memorias del bien querer; corazón, qué he de hacer? Pues a la guerra tiranos, vengan infinitas penas, porque mayores cadenas se rompieron en sus manos, En impulsos Soberanos, que mis alientos socorren, para que no me desdoren la victoria en la partida, decid perdiendo la vida: Mu. . El espíritu está pronto, pero la carne flaquea. oy. Anda con Dios, sufre, y ama. Por cierto muy linda flema tiene el señor Consejero, allá se está con la Reina, celebrando sus cantares, sus chismes, o sus quimeras. y a los golpes del martillo nos va dejando acá fuera como vancos de herrador. Y si no, en una tormenta que descargó sobre mí un torbellino de piedras, con que me ayudaste? ndo? hoy. Cuando salí a una pedrea, como si fuera muchacho, y me pusieron en ella guardando las capas Sabio, como si fuera un Esteban. Pues no te ayude? Tú, cómo? Escuchando la sentencia; también te ayudó la Vista. Es verdad, porque vi abiertas las Puertas de par en par del Cielo, y porque salieras vencedor en la batalla te avife, que estaba alerta en pie mirándote el Rey con una Corona cierta, (pues lo mismo es que Coron: el nombre propio de Esteban, Porque a vista de su Rey, que Soldado haura de cuenta, que con valor no se arroce, enbista, peleo, y venza? Y tu Vista cómo estás? como te va en las cadenas de la Fe? Muy bien me va, porque aunque en blanco me dej el Amor, es aquel blanco todo el blanco de mis flechas. Hoy. Pues no ves su Carne, y Sangre? No, porque no mereciera, aunque viera mucha Sangre, si me quitaran la venda. oy. Y tu Oífato cómo estás? Yo? ahumado en las Iglesias de puro incienso que gasta, porque le hacen mil fiestas. H. Y el Gusto? Aunque estoy privado de otras muchas conceniencias y gustos, estoy contento con Pan, y Vino a la Mesa, o. Y el Tector Muy temeroso, porque me hacen mil besas, unos me ponen silicios, otros me visten de jerga, Y cuando corre aquel aire que sopla la penitencia, quitándome los vestidos me suben a la azotea. y cuando me ven desnudo me engalanan con rofetas. Saulo, porque me persigues? Qué perfecución es esta? Ostato, mira a Damasco, C. Qué hay em el? Cn el le encierra un Capitán desmontado, perseguidor de la Iglesia. C. Pues porqué he de mirar yo? Porque en ti se representa la torre de la Nariz que los cantares celebran, y has de mirar a Damasco, pues eres su centincia. Qué Navio? Muy buen vaso de elección, turque las velas tiene encondas hora, Qué busca? Una buena presa. ast. qué trae? Varas de justicia. Y te ha de medir con ellas palo a palo. Antes ciegue que tal vea. d . Al arma, al arma, Soldados, Gentilidad, guerra, guerra. Ay desdichado de mí! por mí el martirio comienza. Primero sentiré yo en la prisión las tinieblas de las cárceles oscuras. o. Yo el proceso, y las sentencias. Yo los ascos, y horrores de la cárcel. Y en la guerra solo a mí me han de tratar como cañión de escopeta, pues con plomo derretido me han de vaquetar las muelas. Aquel Alcalde de Corte tan furioso dicen que entra en Damalco, que aunque tú, Oído, de Oidor te precias, si te corta, la menor tajada ha de ser la oreja. No hará, que en el camino se apartó de la querelía, porque el corte de Damasco por un Roso azul le truecan. Pues ese ya se anubló, porque dicen, que en la sería cego, y no vido, y cayó de su burra, y de suyegua. Pues él nos vendrá buscando, porque es una linda pieza, y viene a emplear en Pan todo el caudal que le queda, que no ha comido bocado en tres días. Vaya, y venga, que bien tomará el Bocado quien sabe mucho de rienesep Tocará en el Puerto de Ostía? Por defender sus triucheas, almenas, y valvartes ha de perder la cabres, Guerra, guerra, al arma, al arma. Al muro. Al Templo. A aquel rico bello Alcázar de Sion, asaltad, Soldados míos, piedra sobre piedra hoy no quede en sus edificios, Viva la risa del Orbe en nuestro Prine pe Tito, Emperador de Romanos. Cristo; Vengó la Muerte de venciste Crucificado, mas no me doy por vencido, que aunque de tantal ruina como a mis ojos he visto fuiste Profeta, no quiero creer en tus vaticimos. Donde iré desesperado esperar? que en yn abismo de confusiones me hallo? que aunque en la Escritura miro el sentido; mas no siento, porque ya al sueño me rindo, que es tan profundo mi sueño, que me ha caitado el sentido, O si yo sobre estas piedias, como otro Jacobdormido, viera en la Escala del Cielo el Mesias prometido. H En fábula; qué desdén! en proberbio; que crueldad! pues de toda tu beldad ya no hay piedra sobre piedra. Desesperaca en tu medra, dime, qué esperas tener? pues solo bienes a ser. Las ruinas decien lloren sin cesar mis ojos, ciegos, porque mis enojos tienen mucho de pasión, Tu loca vana ambición pagas en tanto suplicio, pues Templo, ni Sacrificio te queda; muere llorando lo hermos que estabas cuando Cayó la gran Babsonia, y los muros de Babel, la Princesa de Ilrael dio fin a su ceremonia. La Emperatriz Macedonia acabó su furia brava, pero ninguna lloraba tante estrago en su ruina, que es por Justicia Divina, Ejm . Oh fieras melancolías de mi Pueblo! quien ha visto vengada de aqueste Cristo la muerte en tan breves días? Allorar con Jeremías irás por el mundo entero, desterrado, y lorastero en una, y otra Nación, y más ciego, en conclusión, Oh Sinágoga cruel! bien te acuerdas, que en Sion su mismo Rey Salomón lo desconoció Israel. Ejemplo tienes en él, y el eni cuando afligido del Puebio se halló ofendido, pues de tus mismos vasallos, Si De tu pasado placer; (oh Reina de las Provincias!) de tantos estragos inscías, ni aún memorias ha de haber. Tú, Judaiimo, que ayer tuviste el mayor estado, y hoy te ves tan desdichado, qué esperas? oh qué serás? cuando en el presente estás, tan, Oh qué sueño tan pesado! levantarme determino, mas no puedo, que estoy ciego, y me faltan los sentidos. Si aura quien me dé la mano; si vendrá algún Peregrino que me ayude a levantar? No vendrá, porque ya vino. Pues no volverá otra vez? Tienes cerrado el camino, Pues yo quitaré la piedra del escándalo. Con tigo no podrás, Por qué? Esa piedra es la Humanidad de Cristo. Pues yo la haré pedazos otra vez, aunque esté vivo, si vuelve. Si volverá, mas será por tu castigo, Todas las puertas se cierran, sin duda que mis delitos no tienen remedio. Llora obstinado precipicso, que en las puertas del perdón no han corrado los postigos, pues por ti la lumanidad biertas tieneles cinen, Verdaderamente aquí algún milterio escondido hay, porque en este lugar, y en aqueste mismo sitio. me dormí sobre tres piedras, y todas tres se han unido en una, y en esta Piedra. se levanta un edificio, tan grande, que sus almenas pocan en el Cielo Impíreo. Esta es la Casa de Dios, y en la puerta el Albedrío, con las llaves en la mano, abre, y cierta; mas qué digo? Afuera, afuera ilusiones; a fuera vanos delirios, que aún por caselo arrastrando. he de seguir mi destino, que caí de mi grandeza, mas no caí de mí mismo. s, Puesto que estáis en mi Puerto, vivid en él sin zozobra, que el blanco Ban que traéis, aunque os tiene tanta costa, será mi y bien recibido. Y cuando todos le coman, siendo de tan lindo gusto como decís, es forzosa vuestra ganancia y decidmo otra vez aquella historia, tan repetida en la Nave, como sabida en las Costas de estos Reinos, que es tan dulcs tan regalaba, y sabrosa, que no me cansa; antes bien escuchándola yo en otras ocasiones, mis oídos regalaron mi memoria. Del puerto anta María partió una Nave dichosa, sulco en el mar de levante, y entalló en el Puerto de Ostia. Luego que salió del Puerto fueron muchas sus derrotas; paso por la Vera Cruz al Puerto de la Victoria. Al salir le hicieron salva los, clarines de la Aurora, porque de Orrente a Poniente Reyes trae, y Reyes postra, Cargó de Pan en Belen, provisión tan abundosa, (tos, que aunque ha faltado en los Pues en la Nave siempre sobra. Levantosee na borcasca, y conociendo en las olas. el peligro en la garganta, del Nilo huyó a la boca. Volvió de Egipto; y perdiose, y costeando la Europa, fueron los vientos contrarios, y navegó a mucha costa. Durmiéronse los Pilotos, y encallando en una roca, haciendo en el mástil agua, quedó en cinco partes tora. Mas como fue incorruptible la madera, y sin carcoma salió, porque este naufragio me comparado al de lonas. En fin, salió como nueva, y navegó viento en popa, dejó el Pan en puesna Nace, y en nuevos mares se engolfa. Quedó está Nave encargada a aquel Piloto de Roma, que subió desde la playa. a pisar tantas Coronas. Mas quedó tan peltrechada, que no vatirán sus popas, ni los puertos del infierno, con su artilleria toda. Su lastre es de piedra viva, de Fe el muro de su proa, las velas de denoción, de caridad las natomas. Las gabias de vigilancia, de oración las banderolas, la provisión de esperanza; y todo el Pan de concordia. Remeros son los sentidos Corporalos, que aunque bogan, como sentidos en fin por ellos mismos abogan. Volvedme a abrazar, amigos, que estimo vuestras personas como amigos tan del Alma, dentro de mi casa prepia ha de ser vuestra posada. Panquiere esta dama hermosa, . Ahora podré decir, ahora, amigos, ahoras que con todos mis sentidos cabales estoy. ̱. Gran cola. s fuera que no los perdiera, porque esta dama es muy loca. Eso tiene de Gental. Tembién es sup crsticiosa, y fue ciega mucho tiempo, y tiene mucho de Roma, que siete veces al día el diablo le da una soba. Aunque como el Euangelio he creído vuestra historia, en los temeros reparo de esta Nave prodigiosa. Ella quiere sin trabajo comer Pan. h. Nuestra derrota nos pide, que a vela, y remo nave guemos, porque sopla tal vez el viento contrario, y porque todo lo notas, este Mavió es de azote. Quién los remeros azota? El Judaismo, aquel perro comitre, infiel, que a la otra Nave dio tenta crucia, que por el Costado arroja un mar de Sangre, tan grande, que pueden por cada gota navegar mil Cardendies al Cónclave de la Gloria. A descansar matineros, que la noche temerosa nos viene ya amenazarde. El Cielo, mujer piadosa, el recibo de esta Nave te pague; cuando a las Bodas del Cordero vamos juntos, que a llevarte a nuestra cusia venimos en ella. Amigns, alto a cenar, que ya es hora, que en comiendo de este Pan, dando racias se reposa Con el Bucado en la boca se van quedando dormidos; oh fuerza de los sentidos pero a mí siempre me toca velar, aunque me provoca a un dulce sueño este Pan. Aquí considero a Juan sin diferencia en el lecho, cuando dormido en el Pecho cayó del segundo Adam. Mas nunca más desvelado le vio que cuando dormido, porque le robó al sentido por darse más al cuidado. El sueño de aquel Bocado fue su desvel mavor, porque fue el despertador de lo que hiva padeciendo. Que no sufre, ni aún durmiendo ocio ninguno el Amor. Peregrinando la tierra consulta un amante Adonis de los Páramos de Parmos las destempladas Regiones. Válgame el Cielo, qué escucho? cuyas será estas voces? Escribe, no en los instables pergaminos de los ronles, que son a sus caractones cera fácil, aún los bronces. Y apenas toca en lo vivo del Amor (que en sus rengiones cada ralgo de esta pluma un Rayo de Amor esconde,) Cuando el irluño retiro, embozando sus Tritones, al arma toca en las nubes, para cerrar con la noche, Los ecos en la ribera están repitiendo amores, sin duda alguna que Juan es este gallardo loven. Desterrado en estas islas, que está escribiendo a los hobres desde el principio del Verbo, sin principio, los favoras que en este Pan Soberano el Amor Divino esconde. Oídos, ha de los montes. hHoy. quién altera la campaña? Mirad que de luces baña el Cielo los Horizontes. a , h El mar siento alborotado. Di, qué temes? Ay de mí! Yo palearé por ti con espíritu doblado. Yú te llevarás la palma en una, y otra ocasión, ho. Arrímate a ese bordón, porque es el bordón del Alma. Fuerte está, mas no te espantes que tema que soy de tierra, y el mismo Dios en la guerra temió los peligros antes. Adónde sin Gusto vas. Gusto siempre estoy con tigo, y como vayas conmigo no te perderé jamás. Pues hallo por experiencia, si en solo gusto me fundo, que no hay más gusto en el mundo que el de una buesa conciencia. Y ahora para poder merecer por varios modos os quisiera perder todos, mas no os quisiera perder. Aunque cirás muchas batallas por los sentidos perdí. Pues no has de vencer aquí, si con ellos no te hallas, ̱. Todos los sentidos muerden, y en el tormento dan quejas. Pues callén, que las puejas que valan, becado pierden. Ella habla con escombro, mas a preguntar me mueve, si es de las noventa y nueve, pues necesita del hombro, En ti, y en tu fortaleza estraa todo mi bien Yo te ayudaré también. ̱. Somos la misma flaqueza. ̱. Pues Dios nos ha de ayudar, que a quien se muda le ayuda, y pues el viento se muda gos a la mar? hoy. Vamos pasando el estrecho de esta vida, y de su alán, haciendo con este Pan a los trabajos buen pecho. Y venid todos con migo, que hasta en aqueste Puerto de Ostía hay traición. Y es cierto, porque la vendió un amigo A de la gabía. A del remo. Quién pasa? Una anmensidad de siglos; y en cada edad alguna tormenta temo. Y cisigio que ahora empieza tiene cara de Nerón. Qué dices camalrón, que me cortas la cafeza? En la Fe comienza. Y he de acabar, que me han de cracificas, dando al Cielo vi pusapie, Pues porque en este trabajo mas n ce nortinquen, haré que me cruaifiquen la cabeza hancía abajo. h. . Es para darme fortaleza. Tulevantarás cabeza cuando subieres de pies. Y ahora, que viento corre en esta hera? Un desuella caras que sopla de Armenia del monte Astiajes. Este me de suella, en cuya creencia aqueste Tirano, con mucha fiereza, me quita el pellejo, porque soy tu oveja. hace muy bien, porque no creyeras el silbo engañoso de aquella culebra, que arrastrada anda como ella misma, porque subir quiso sobre las Estrellas, para hacerse dueño, con mucha soberbia, del Trono del Cielo, Mira que te cortas la cara, y la lengua, porque tu causaste la culpa primera. Ho. ̱, que el hombre remedia, y por ser humille mereció la la estra de su Eterno Padre, que al mundo revela, que es si mismo Ser por naturaleza Unlco ijo. pues su Estado herada. Y ahora quién vive? Quién la vida deja entre las navajas, ecúleos, y ruedas, por un Niño tierno, de tan raras prandas, en una Doncesía. Tan hermosa, y Pura, que aunque no es tan Bella como Dios, bien puede, en saliendo de ella, envolver a Dios con pura belleza. Que aunque desdé Adam tiene su Ascendencia ARIA, por , , tan nueva, tuvo tal teserba, que salió de Madre tuda u Pureza, 1 Nació después, sembrando azucenas. y cogiendo espigas en campo de perlas. Aquel Sol hermoso, que por vidrieras penetró sus rayos, dejando las puertas cerradas al golpe de su blanca nema. Sobre quien el sello de una Cruz bermeja REA Virgen hermosea el puesto que guarda, y que intacro sella. Que de pasos miro desde esta eminencia! muchos Cardenales que a ver la tormenta se salen al Puerto, las boras abiertas, Mi sentido tierno, que en mejor esfera , por fuerza la injusta sentencia. Ahora en un Palo, cubierto de flechas, mas no muerto de ellas. Porque fue más fino Dios en su paciencia, que murió en un Leño, porque yo no muera, ̱. Ya pasó ese tiempo como una saeta. Bien, mas con sus alas encendió la hoguera, y en unas parrillas me abrasan, y queman, mas yo soy el Fénix, que en su llama mesma, su vida renueva. Quién se sigue ahora? Si ahora la idea no me engaña, viene envuelta en tinieblas toda la heregía, inventando sectas. Que los Rayos bellos del Sol de la Iglesia, con muchos errores empañan, y aleán. Qué hará Calvino? Una cabellera, para ver si pueda cerrar la mollera. Que aunque tiene tanto de que asirle puedan pelo, es muy taido de poca vergüenza. Corriendo tras de él va que se las pela otro que bien hayía, un Teodoro Beza, que subió a la cumbre, que más lo despeña. o , aunque con soverbia, desde la Ginebra. Y los Hugonores que la Francia infestan? A amolar cuchillos salen de su tierra, porque a los Cristianos que aimpuguan su fecta vienen a cortar narices, y orejas, Pues en Terlimón llevarán la pena del Talión; cuando tiren a las bestias las Formas Sagradas, que el Cielo venera. los de la suntencia el Marte de España, cuya fama eterna heredó Farnando, por mayor alteza; de Rodulfa Augusto, que en el Cielo impera, porque en todo sea inmortal la gloria de su descendencia, e ls s, de aquella refriega, para ser inmensa. Atalaba, quien se sigue en este siglo de hierro? En Álrica ladra un perro que los Cristianos persigue. Y aunque el Norte ha levantado Cromuel, de apurar cerbeza le duele ya la cabeza, y por eso st . Esta edad será dichosa, porque naterá en la tierra un Próspero, que en la guerra hará España más gloriosa. Sí, que la Iglesia su Madre con su brazo ha de vencer, rindiendo tanto poder oy. El título más honroso de Católico le dan. Y porque sube este Pan Bero ya vamos llegando al fin del mundo. Ho. Y es cierto, que el Ante. Cristo en el Puerto entra hiriendo, y matando. A ti te toca esta vea. pues eres ciego, rezar. No empiezas a temblar? la Oración del austo Juez. Las trompetas temerosas suenan ya, alerra mortales que aún por culpas veniales hay sentencias rigurosas. El Juicio final soran, que las señales he visto, pues después del Ante Cristo dice la Fe, que vná hoy. No viene a residenciar tan solamente malicias, que hasta las mismas supicias Que pues tantos desconciertos con sus delitos atroces causaron, lleguen sus voces En rigor trocó el empleo del sabor de sus Espigas. No es menester que lo digas, porque yo sin ver lo creo. Que aunque el mundo verá tanto su justicia apasionada, es verdad que está fundada Nuestra vida es Apostólica en la forma en que vivimos, porque desnudos servimos Siendo aií, en poligros tantos ella nos defienda, pues su Pan Soberano es Y pues somos libertados del cantiverio de Adam. Sin duda está en este Pan Todos hemos de morir y en polvo hemos de parar. Y aunque vamos por la mar con polvo hemos de salir. Mas que gusto, y alegría, después de tanta aflición, en este día. ho. Solo siento en sus porfías no caiga en mayor abismo de esperar el Judaismo la venida del Mesias. Penirencia saludable le den, y estemos alerta, que aguardar que se convierta Rezar por él será bien, mas es tal su obstinación, que cuando hace oración la Iglesia no dice: . Tacto, dime, has acabado de Rezar el Credo? Sí, porque lo preguntas, di? Porque no te han ahorcado, Pues no has visto los Martirios, atrocidades, y penas como en tan largo discurso, y en tan prolija carrera. De siglo en liglo la Ley, de tiempo en tiempo la fuerza ha ejecutado en mi carne, con juridicción tan piena, que tiene horca, y cuchillo en mí, sin más resistencia de mi sentimiento, que el silencio, y la paciencia. ero absoluto es de la Ley, que todos mueran, y que después de esta vida pasen todos por la tela de un Juicio el más riguroso que vio el mundo. A de la vela, A del Puerto La Ley es. Amaina, amaina. Por tierra habéis de venir conmigo. Adónde? A las Bodas Eternas. Eso sí, acabemos ya. Pues recójanse las velas de los sentidos con tiempo. oy. Hola, ninguno se duerma. Pues que es la muerte? no es sueño? La muerte es quien os despierta del letargo de la vida. Sin duda la Ley intenta meternos la tierra adentro, pues del Puerto nos aleja. hoy. No aleja, porque a otro Puerto de más claridad nos lleva, que es el del Cielo. Por dónde? Por el sepulcro. Et in terra. Aquí es ello; Es us mío, que oscuridad! qué rinieblas! Dígame, señora Ley, no hay otra mejor vereda? por el Cielo desterrados mas que enterrados quisiera. Estad todos provenidos. ceñidos, y con candelas encendidas en las manos, como criados que esperan a su Dueña Soberano cuando de las Bodas venga. Ya la vela nos enciendan, Cíñanme una barbillera a mí que sea de buen custo, Ay barbillera que sea de buen gusto? Sí señor. Cuál será? La de una suegra. Adiós luz. gumia aga Adiós mujeres, Adiós flor. hub Adiós tabernas, V hoy. Adiós Alma de mi vioa que aunque parece te hauientas, siempre he oído, que en el justo, muriendo a vivir comienzas. Aunque por mi merió, a manos. de vuestra misma insolencia, ahora en tantos martirios, por mí, y por vosorros Reina. Para castigos, y premios. en esta antigua frontera de las betallas, de Dios me quedo, donda se acercan por dos colinas del valle dos sacrílegas banderas, la una, con que arrogancia! la otra, con que soberbia, Esta la Gentilidad. en sus Armas representa, y aquella es del Judaismo, que una, y otra se revelan contra mí, ya ena oladas al gonierno do una fiera. Parto vil de Babilonta, monstruo de siete cabezas, en quien el infierno todo libró su inmortal fiereza. Aquel es el Antes Cristo, de quien los Santos Profetas voccaron tantas voces tanto estrago, y tal violencia. Ya le sigue el Judaismo, que viendo tantas Diademas como Coronan su frente se atrima con sus hileras. Engañado más que nunca, juzgandos, que en sus esperas se coronó su esperanza con tan infames tiquezas, Qué de robos! que de infamia que de insultos que de fuerzas! que de engaños! que mentiras con sola vana apariencia no acomete? Quién ha visto que en un hombre solo puedan caber (siendo tan hermoso) atrocidades tan feas. Mas ya bajan por el valle, ya corren a la palestra dos valerosos Campiones de la Militante Iglesia. Mi amante, celoso es este, y el otro el que en la cartera partió primero, y quedose, para que juntas las fuerzas con espáritu doblado su hiciese más resistencia. Que la gloria del Cármelo Elias, tomó a su cuenta la venganza de sus celos en la última refriega, Pues cuando arrojó la capa a la muerte le hizo señas, de que en aquesta ocasión había de volver por ella. Ya se acercan, ya se arriman, ya por los dostados se entran; que de enodados se envisten! qué valerolos le encuentran! Ea fuertes Capitanes, que la Gloria ha de ses vuestra, si en tan sangrienta batalla por mí la victoria queda. Vencí en ellos, pues por mí los dos las ydas arrestan. Vengad, Señor, nuestra sangre, derramada por la vuestra, que está pidiendo justicia en las venas de la tierra. Justicia pide la sangre que en estos centros se encierra, mas ya del Cielo. Qué es esto? Lo que aquel falso Profeta predijo del fin del mundo Ya desplomada se hunde hasta los abismos, pues de sus quicios se quienra, el aire suspira a truenos, el mar espuma a bravezas, y espantosos vaibenes, varajadas las Estrellas, se vienen cayendo abajo. Ya de la naturaleza se ha disparado el reloj, pues de sus muelles, y ruedas, desencajados los ejes, se van cayendo las pesas, Válgame el Cielo, qué estruendo! verdaderamente que era Hijo de Dios aquel Hombre que murió en la Cruz. Espera. Ya no hay tiempo, que pretendes con esperanza tan necia? que aguardas bárbaro, loco, obstirado, ciego, bestia? Ese Hipogriso que adoras, oh Ante Cristo, que veneras, entivo de tu esperanza, acorto de tu soberbia. En el Auro general, a la voz de esa trompeta, sale vestido de llamas, y en una insame hoguera erás ardera tus ojos, Dimo que te lamona ̱. Porque doscubro en el aire na Señal que me afrenta, y un escándalo que adoro, si me vale tu clemencia; Ley, a la piedad me doy, penitencia, Penitencia, Yo para todos nací, mas como soy tan severa padie ha de vivir sin Cruz, camina al Auto con ella, Y abrazadme ahora los dos, pues estáis arrepentidos, que estando conmigo unidos tam bien lo estaréis con Dios. Porque en vuestras dos personas, si tú la Ley atisfaces. pl con estas últimas paces se ajustan muchas Coronas, Que aunque yo desde la cuna he sido tan diletente, desde hoy eternamente seré para todos una, Mis sentidos Corpotales vienen ya resucitados, Y como están convidados traen vestiduras nupclales; si estará puesta la Mesa? Siempre está, Y todos sentados. Pues que somos convidados vamos caminando apriesa. A las Bodas del Cordero no vienen más de los cinco? Ho. Fueron muchos los llamados. y pocos los escogidos. Estas gradas representan los diferentes caminos que cada sentido tiene, gracias a vos, Dueño mío, que en un abismo de Gloria se anegan ya mis sentidos. Qué breves fueron las penas! que largos los premios miro! con fin pagáis como vos en gozos tan infinitos, que no vio jamás la Vista, ni alcanzaron los Oidos. Este es el último Puerte donde nos habéis traido por montes, y por cabernas, desterrados, y afligidos. La Vista por la Humildad, por la Obediencia el Oído, por la Oración el Olfato, y el Tacto por el Martirio. Supuesto que las sentencias, los premios, y los castigos a ejecutado la Ley en este último Juicio. Vosotros que en mis batallas, tentaciones, y peligros, con tanta Fe, y fortaleza permanecisteis con migo. No quiero llámaros siervos, si no deciros, amigos, sentaos con migo a la Mesa, que por Decreto Divino así mi Padre lo ordena, disponiendo, que yo mismo que fui el Manjar en la tierra sea aquí vuestro Ministro. Porque en el Sol de mi Gloria, cuyos Rayos cristalinos componen de sus candores aberratulo riro. Que es Tálamo de mi Esposa, donde con amores sin pios goza mi Sangre en claveles, mi Carne en cándidos litios. No quiero a tanta fineza se le conceda partido, porque es el mayor exceso de cuantos extremos hizo en mí el Amor, porque siendo tan Inmenso, y Infinito, después de cenirme allá en aquel cándido armiño, En el Trono de mi Gloria, donde estoy tan estendido, vuelvo a ceñirme de nuevo, para volver a serviros. Y aquí, Senado se acaba, pidiendo de gracia un victor, con las Bodas del Cordero la guerra de los sentidos.
