Texto digital

Texto digital de La mitra y pluma en la cruz, San Casiano

Metadatos de la obra

Atribución tradicional
Tomás Manuel Paz
Atribución estilometría
Sin resultados estilométricos disponibles
Género
Comedia
Procedencia
El texto procede de la transcripción automática de Nuevas escogidas.

Aviso

Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.

Licencia

Este contenido se ofrece bajo la licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0. Reutilización permitida con cita; usos comerciales no permitidos.

Licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0

Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La mitra y pluma en la cruz, San Casiano. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/mitra-y-pluma-en-la-cruz-san-casiano-la.

Logo BICUVE

LA MITRA Y PLUMA EN LA CRUZ, SAN CASIANO

JORNADA PRIMERA

JORNADA Eso si, caigan del Cielo apedazos las Estrellas: eso si, salgan mis furias, que sus glorias desvanezcan: eso si, sean sus Templos PRIMERA los despojos de la tierra: el Emperador Juliado sea azote de la Iglesia: el nombre de los Cristianos le sepulte mi soberbia: triunfe la culpa en el mundo, pues el vicio tanto reina: solo sea yo del hombre la Deidad que más venera: caiga de Cristo a mis iras la soberana grandeza; Corran taudales de sangre, consuma el fuego sus fuerzas, No me convertí en serpiente? sean del hierro despojos, el agua su centro sea: en todo el Orbe no quede Cristiano, que no padezca: Que pues yo perdí el asiento me he de vengar demanera; de las Celestes esferas; y eternamente lo siento, sea mi venganza eterna. No papezco por el hombre? Dios no bajó de la excelsa potestad a redimirle? No pagó por sus ofensas? Pues cómo puede cesar la envidia que me alimenta? Yo por un pecado solo, despeñado del alteza; y el hombre, con tantas culpas, con Dios se pone a la mesa? Un vil gusa no me excede? Un siemple a mí me desprecia? Su naturaleza tosca postra mi naturaleza, ufana, porque la viste la soberana grandeza? Pierdo el sentido! Y pregunto, si el intento de Dios era, viendo la culpa del hombre, vestirse de su pobreza; pues vio la mía también; no era más justo tuviera, mas que no un tosco sayal, una Celeste pureza? Es porque el hombre se humilla? Humíllese que es de tierra: pero yo no, que mi ser aún excede a las Estrellas. ya me opuse a los decretos de la soberana esencia: y siempre estoy en lo mismo, para que rabando muera. no importa, no que padeza; que ya que en el ser divino tanta ponzoña no pueda ejecutar, en su imagen que en cierta manera que de algo templada mi afrenta, El Emperador Julia no ya su Bautismo desprecia, ya es cuchillo de Cristianos, y ya se rinde, y venera a todos los simulacros del Príncipe de Tinieblas. Mas ay de mí, que estos triunfos los tormentos no me templan, que me da un fiero enemigo, que son por el más mis penas, que las de todo el infierno! Este Casiano, esta fiera, infame Obispo en Brisón, que cuando tantos veneran mis tronos él los derriba, a los Cristianos alienta; sus sermones me destruyen, me rinden sus penitencias, su Cruz es el rayo ardiente, que más que el Infierno quema; este Presado me mata; pues la dóctrina suprema con tanto celo derrama, que, si no aplicó mi fuerza a destruirle, sin duda dará mi laurel en tierra. Pero ya tengo trazado, como su constancia venza, como cese su doctrina; y muriendo una vez, mueran los tormentos que me causa. Veamos aquí si aprovechan, Casiano, tus invenciones; y pues en Brisón ostenta hoy Juliano Emperador su poder: ya mis cautelas van, Casiano contra ti, si Dios no ataja mis fuerzas; mas quién embarga mis pasos? Dios, a mi pesar, qué intenta? a Enroscada Culebra, que quieres Al Sol de Alemanía sus luces quitar: es en vano, Dragón, que Casiano ha de ser azote de tu crueldad. No hará. . Si hara: que es Casiano Clavel que ha nacido (está. del jardín hermoso donde Dios No hará. . Si hará: que es Casiano una antorcha divina, Que aunque más la soples, no la has de apagar. No hará. . Si hará: que las armas que tiene Casiano, muriendo por ellas, la muerte te dan. No hará. . Si hará: Si el Cielo me da licencia, mi poder le vencerá. Es en vano, dragón porque tiene las luces divinas que le han de amparar. No hará. . Si hará: que es Casiano Clavel que ha nacido del jardín hermoso dande Dios está, No me daré por vencido. Ya en el Palacio estoy Regio del Emperador, ahora la ponzoña de mi aliento ejecute su rigor; válgame todo el Infierno! Ya, señor, en tu presencia está Fausto, tan suspenso, tan turbado, y tan confuso, que a no recibir aliento con tu soberana vista, todo el valor de mi pecho me parece, que faltará, según el horror que tengo. qué es Fausto, lo que te asombra? Nada iguala a mi tormento: Qué no baste mi grandeza a resistir tanto fuego! Nada llega a mi desdicha hay Fausto por quien padezco! 1. No aparta un punto los ojos Rosaura hermosa de Celio. Di Capitán, lo que sientes. Esparzase mi veneno. Fausto, cuando sabes, que eres de mi corazón el miedo; hay cosa que te dé susto? no soy Juliano? No puedo, si es el Cielo tu enemigo, vengarte del mismo Cielo? Pues qué esperas? di tus males. Lo que encierran no penetro, Declárame tus cuidados. Dichosa quien puede hacerlo Todo es mirar a Rosaura. No me tengas más suspenso. No sé si tendré valor. Cuándo te faltó el esfuerzo? Ayer, grande Juliano, ayer fue el día, Mas lo estoyyo que te advierto No prosigues? Si señor. Ay Marcia yo estoy perdido! . Ayamor, en que me has puesto! que a Brisón conducí tus escuadrones, donde admiré mostrar la gallardía de tu invicto poder en las legiones: No quiero encarecer la bizarría de tu gente, al sentar los pabellones, conociendo que tienes (oh Juliano) el poder de los Dioses mar arcano. Con doce mil caballos se cercaba toda la Infantería numerosa, cual pudiste atender, pues lo miraba tu. Real grandeza, con Rosaura hermosa: parece, que mis penas anunciaba, según el alma se mostró gozosa, porque el presagio logra más el susto, hallando la ocasión de mayor gusto. Sosegado, señor, el campo estaba, porque apagó su antorcha el Rey del día; y yo, que las noticias alcanzaba de haber en esta tierra montería, en un caballo, que desafiaba al mismo Sol, el bosque discurria, por ver si puedo al campo, aunque se asombre, rompor con muerte de una fiera el nombre, De gusto, y de valor acompañado, a penetrar comienzo la maleza, para coger un puesto acomodado, oculto paso para la aspereza, parte por donde bajan hasta el prado, templando con lo oscuro la fiereza, el jabalí cruel, el oso fuerte, hallando en sombras muchas veces muerte, Al sitió llegó, al tiempo que Diana encubre los prestados resplandores; del caballo desciendo, y barbacana prevengo a mis cautelas, y rigores: No se vio, gran señor, nunca tan vana mi juventud logrando sus ardores, que nada al pecho noble le destierra el mal, como la imagen de la guerra. En profundo silencio el monte estaba, y yo la presa contemplava atento, cuando miro, que el risco se bajaba, a mi ver, arrancado de su asiento: en un horrible glovo amenazaba la ruina, fatal de tanto aliento; porque del obelisco los asombros casi, casi tocaba con mis hombros, La montaña de sombras se venía tan encima; que aliento no respiro, horrible trueno el centro descubría: aquí te pido mires lo que admiro: que es tanto lo que el globo en si traía, que me admiro de ver, que aún no me admiro; y prevén, no se pasme el pensamiento, de lo que has de saber, estando atento, En un trono de luz venía sentado un Joven, más hermoso que el Sol mismo, el rostro, aunque tan bello, tan airado, que buscaba el abismo más abismo; decirte su hermosura es excusado, porque es encarecerla barbarismo, siendo a un tiempo, de luz entredespojos, bellas las iras, dulce los enojos. En pie muchos ancianos le miraban; que de la admiración no se atrevían; y más abajo Etiopes estaban, que solo obedecerle disponian; los rayos del Señor me perturbaban los ojos que, de verle, ya no vian, cuando dijo: Ministros infernales, quitad la causa al Mundo de sus males. Dijo esto apenas, cuando los leones me arrebatan, cual rafagas del viento, a tan incultas, y ásperas Regiones, dor de llegar no puede el pensamiento: articular no pude alli razones, por no tener en nada movimiento Y más, cuando vi en tal desasosiego, ser corta esfera el mundo a tanto fuego, Innumerables gentes se quejaban, todo era gritos, todo era lamentos; los soberbios verdugos se irritaban, deseando arrojarme a los tormentos, tan fieros eran, que aún aqui no acaban de cobrar quietud mis pensamientos: en fin, al despeñarme, un Pastor fuerte me sacó de los brazos de la muerte. Era de armiños todo el traje bello, de pintas encarnadas salpicado, cayado de diamantes, puesto al cuello, para mayor defensa del ganado: vu diseño en la mano, con un sello rubricado con sangre, trae gravado; y el escuadrón, al ver el rostro santo, huyó cobarde al Reino del Espanto, De allí me pareció, que se ausentaba, y siguiéndole yo, le agradecia, al ganado se vuelve, que guardaba, que un lobo fiero en él la presa hacía: y viendo, que su guarda no bastaba, que le siga, me dice, y se desvía; por si puede librar de otros más fieros una manada tierna de corderos. Convirtiose al momento en un anciano; como el Obispo de Brisón de grave, y llegándose a mí, con rostro humano, me dice, que me ausente, que me labe, porque vendrá sin duda el Soberano; y puede ser mi mal, que no se acabe; ausentose de mí; y al quedar solo, el Carro descubrir del Dios Apolo. Atado el bruto al mismo tronco miro; atonito, confuso, y admirado, del intrincado bosque me retiro, vengo, subiendo como me has llamado, aquesta es la razón, porque me admiro, como causa también de mi cuidado; mira, si puede haber en tierra, y el Cielo; para Fausto, señor, algún consuelo, Prodigioso caso ha sido! Harto lo teme mi aliento. Raro prodigio! Admirable! No sé en el alma, que siento, que me parece que a mí me está pasando lo mismo. Es en tanto lo que te estimo, que no dudo de mi Imperio dar la Ciudad más hermosa a quien dijere el secreto: o si Fabricio viniera, como me avisa este pliego! que ha sido causa el llamarte, . Por cuya causa severos después sabrás el intento. Fabricio no está en la Persia? Sí más está mal contento con Esidias, y promete venir; y solo su ingenio nos sacará de las dudas. Si haré, señor, pues merezco besar tus Reales pies. Escuché todo el suceso, y detúveme, hasta ver el fin que tanto yo temo, . Murió Fabricio, y yo traigo su forma para mi intento. Ya Capitán, con tu vista feliz mi laurel prometo; llega a questos brazos, llega, como amigo verdadero; tú has deregir mis acciones. Siemple he vivido en tu pecho Fausto, dadme vuestros brazos, No sé que a dárselos siento, . declajaras mis intentos? Qué temores? que en subiendo, que son todas fantasías, que te avisan de remedio, has de quedar sosegado. , balga Fausto, del tormento; declaradlo; y las albricias a vuestra elección las dejo. Aquí, pues, de mis cautelas. Que más albricias si tengo dicha de poder serviros; y así Fausto, estad atento. Yo alcanzo por mis estudios, que tienen gran sentimiento, de vos los sagrados Dioses, porque tibio vuestro afecto, no seguis a los Cristianos, sus maldades encubriendo. Leyome el alma, es verdad. os muestran, aunque piadosos, vuestras culpas en los riesgos, Nuestro Emperado riullano deja en tus manos el Cetro, porque a los dioses les des en aromas, y en inciensos debida satisfacción del cariño de su pecho: y tu remiso a sus honras, dejas derribar sus Templos de aquestos viles que siguen, a un Hombre clavado a un seño, ves, aquel gallardo loven era Júpiter sangriento, que amenezaba a tu vida, por aquesta culpa Miento, . que más era a mi pesar. Y aquellos terribles fuegos dan los Dioses a cualquiera que despreciando su obsequio? no cuida de su holocausto, y el Pastor de grave aspecto, es Marte que tiene a cargo el honor de los guerreros, Aquel ganado que visteis, son dos Cristianos que temo, que su peste ha de condir lo mejor del Unverso, Y los que hoy en esa Ley van poco a poco creciendo, enseñados de los otros, significan los corderos; y aquel Varón venerable, que se transformó del mismo que te dio la libertad. es Camilo, aquel Maestro, que asiste a la diosa Palas: y aquel decirte severo, que te fueses a labrar, fue mán larte, que al momento te partieses a ofrecer holocaustos a su templo, y a la diosa Palas pidas el perdón, y prometiendo no dejar vida ninguna de Cristiano, que tu acero no la rinda en sacrificio, para que puedas con esto dará los dioses más triunfos, mas Coronas al Imperio, más lauro a tus hazañas, y a tus contrarios más miedo: . Qué cierto Oh gloria de los Romanos! Pues yo Fabricio, prometo, no dejar Cristiano vivo, dando cruel escarmiento. Y yo, para dar las gracias de tan dichoso suceso a Palas, mando, que almola de Italia se marche luego, porque después con su amparo, en visitando su Templo, vamos a Persia, y a Esidias, ese tirano soberbio traiga a Roma, donde sea triunfo a mi carro; y trofeo. Ya han cesado mis temores. Señor, si mis pecados Gracias a Dios, que te veo fuera del susto. . No mucho, que ya otro peligro veo. Consultemos a la Diosa. Bien se logran mis deseos, O quítame, amor, la vida, o dale noticia a Celio. Antes que marchen señor. los escuadrones, te ruego, no quede en Brison Cristiano, Ya mandé arruinas sus Templos; los más andan fugitivos, y para mayor desprecio, pena de la vida puse a quien les diese sustento. Marche el campo para Imosa: o si quisiesen los Cielos, que Rosaura me entendiese, O si me entendiese Celio. O si celos me acabasen. O si se logra mi intento, O si triunfase de Esidias, Pase la palabra Celio, digan todos, viva César. Viva Juliano. es mi triuufo, cuando tiene estos dos Polos mi Imperio, Albergue desprecido, recoge a un afligido, que ya desamperado, y más que tú, caído se ve cuando contemplo, que Dios permite le echen de su Templo. alientan tu justicia, quizá disimulados n con rasgos de malicia, castigada Casiano, y tantos no se pierdan, por un grano. Del Cristiano Rebaño me diste el señorio; no sé, si nace el daño de poco celo mío, que según soy, parece, que por mí vuestro enojo tan- to crece. Quizá los perdonaráis, si yo a tu gusto fuera; quizá los esperaráis, (roso, si yo más os sirviera: mirad, si cuando os veorrigu- con razón puedo estar tan temeroso, Moises, que os asistía, aunque determinado a castiganos via, pedia confiado, (micida, diciéndoos: Perdonad al ho- o botradme del libro de lo vida. Esto mismo Casiano os pidiera amoroso, si fuera (oh soberano) Caudillo tan famoso; mas pues no puedo tento, anéguese mi culpa con mí llanto. De Brisón derribados están; que desconsuelo! quizá por mis pecados, los Templos en el suelo; y viendo tanta ofensa a vues- tros ojos, vivo yo, sin templar tantos enojos. Aunque de aquesta suerte me aguardo apercibido, no es por huir la muerte, que (si conviene) os pido, que si dilato ahora aqueste paso, es, por ver si en serviros soy al De esto bien satisfecho (caso. estoy, que no es delirio, que desea mi pecho, por amor el martirio, que aunque el temor del riesgo me retira, (mira, en serviros no más tengo la Ejemplo me habéis dado de cuando os retirasteis, por no ser apedreado; porque aunque procurasteis, muriendo por el hombre dar la vida. (nida, no era entonco la hora preve- Ya no lo puedo sufrir, yo le pretendo dejar; Padre, yo no he de pasar sin comer, y sin dormir. No basta haberme molido el Pueblo, y que ya estuviera en puribus, si no hubiera re servado este vestido? Y por Cristiano, aunque malo, si no me da pies el Cielo, sabe, que no falto un pelo para ponerme en un palo: y estamos con tal trabajo en una casa los dos, que es maravilla de Dios; que no se nos venga abajo: la Iglesia nos ha quitado Juliano el Emperador. Duélase de él el Señor. Qué pida por un mal vado, que de Cristo renegó, y del caracter Cristiano. Pecados son de Casiano. Y eso no es mentira? . No, que si Juliano tuviera de aquesta divina Cruz, tanta como yo la luz, sin duda, que mejor fuera. Duélete del pecador, dulce Dios Crucificado; que aunque es tan grave el pecado, es infínito tu amor. Esa oración no es perdida por un hombre tan infiel, que manda matar a aquel que nos dé casa, y comida? pida por quien nos socorra, Siempre por él pediré, Pues pídale, que le dé, como yo pido, modorra. Calle, que el Emperador no nos quitará el comer. Pues eso quisiera ver. Nunca ha faltado Señor, pues dice en ecos suaves, como quien somos alcanzas que tengamos esperanza, aprendiendo de las aves: y así paciencia, Sotana, que el Señor proveerá. Mucho tarda. . Ello vendrá. Pues antes hoy que mañana. Oh Cruz soberana, y bella, ya el Obispado perdí, fuerza es no quedar aquí, sed vos mi norte, y mi Estrella: o Cruz, quien enamorado tu luz pudiera beber, que puede satisfacer! Tome la Cruz de un casado, Oquién pudiera tener una, qué pesada fuera! Y digo, Padre, es ligera estar uno sin comer? Siempre por comer suspenso de otra cosa no ha de hablar? Yo déjara de pensar, Padre, si tuviera pienso. Oh Cruz mía, y qué regalos me disteis, cuando contemplo, que me arrojaron del Templo! Régalos fueron los palos? Oh Señor, si yo muriera; o si este amor os hallara; o si de verás amara. O si de verás comiera. A Dios Padre, que me aparto; como de hombre perseguido. Harto, amigo, os he querido, Yo no puedo veros harto. Antes que amanezca el día, de aquí mis ansias saldrán. Y si te cogen, que harán? Eso fuera mi alegría, solo busco el padecer, y fuera dicha suerte hallar por Cristo la muerte. Así fuera de comer. Por Dios pase ese dolor que él le dará su alegría. No me dijo, que venía? pues mucho tarda el Señor. Dios le haga santo varón, que cierto, que está perdido? , Yo le fuera agradecido, si me hiciera sabañón. Sabañón? yo no lo entiendo: para qué lo quería ser? Eso es fácil de entender: para estar siempre comiendo: me veo tan fatigado, que caballo ser temara, Ser bestia le consolara? Sí, que tuviera un bocado. Dos días ha que no comemos, que nos socorra Casiano, Oremos, Sotana. . Horemos, Oh Soberano Maestro, o morir, o padecer. Cómo no das de comer us hijos, ? Duélete de los desvelos de tu Colegio afligido, Tan cierto es que no he comido, como s . Oh Jesús enamorado, templa el airado furor. Menos comiera, Señor, si fuera . Para que el mundo se asombre, huya el perverso Satan. Señor pues te llaman Pan, coma yo, y . Sorrenos dulce Dios, pues eres el Pan de Vida. Supuesto, que eres comida, si es posible. . Oh dulce Jesus Eterno, temple mi llanto el rigor; Acuérdate, gran Señor, de los hijos de . Señor, no falte la Fe, enciende divino fuego. No lo dejes para luego, ahora, Señor, . Mira la voracidad del lobo, que nos devora. Señor, yo comiera ahora, pero no es . Como hay quien os haga guerra según lo desflaquecido. con tan terribles pecados? Por qué dejas desmayado; tus hijos. . Dulce divino con suelo, sirvaos de algo aquesta vida, y no ha quedado Cristiano, . Aquí, Señor, no hay comida, si no es vos, . Ay regalado Maestro, y que enojado que estás! Señor, porque no le das, si dices, que es , Deje, hermano esa porfía, porque se ofende el Señor, Solo siento que es peor ser tema . De sus simplezas estoy muy espantado Sotona, Si hemos de comer mañana; si es posible, h. Mas que le castiga Dios, viéndole, que desatinea? Mata esta hambre Estudlantina, después s. Dime, simple, no te acuerdas de lo que solías gastar? Comiera yo, que a pagar vino Dios por uess . Los más indomibles potros no comen como él, Sotana. Ay Padre mío, en la gana na. . Hijo, si en Dios esperamos, el Pueblo socorrerá, Denos de comer, que va al Pueblo le . De los amigos mejores me veo desamparado. Como no hemos prestado, no hallamos Ya no me puedo tener, Señor, mira, que te pido, qe . Tonga en Dios tu corazón, que él nos ha de remediar. Temo. Padre mío, dar de hurtar? , Ea. Esposo Celestial, Casiano el desmayo siente. En el comer al presente pejes. Mas, o qué divina luz a una mesa nos convida! Qué ha venido la comida? No la mira? . ; el Cielo oyó mi ración. Así lo tengo entendido, perdón, amigo le pido. Dios le dé su bendición. Tan gran prodigio no he visto, el Cielo el pan atesora! Deje de llorar ahora; cómale, Cuerpo den Cristo. Viendo los peces, no se halla pasmado de admiración? Si no deja la oración, le dejaré de la agalla. No le he dicho que soy Santo? tome pan? No quiero tanto. Pues yo no quiero tan poco. Del Corsistorio divino viene tanta caridad: peces, y pan! . Es verdad, mas aquesta agua no vino. El alma se me desata, viendo pan tan regalado. Como el hambre le ha matado, pensará que es de la Mata. Signo de Peces infiero, es pues del Cielo ha bajado el plato. . Dios sea loado, Así enviara el del Carneto, Que es agua del Cielo sepa, beba, pues, que ya bebí. Mire padre, para mí no hay más fuente, que una cepa El vino causa furor, él no peca en discurrir. Pues no le he visto escupir ninguna rana. Señor. El tiene gran sencillez, vaya en hablar a la mano. Y a mi pellejo. Casiano, ha quedado pez con pez. pero la mesa bolo. Parece, que lo ha sentido. Ahora que ya he comido, para que la quiero yo? Gracias al Señor. Casiano, ya doy por bien empleadas las fatigas que me cuestas. Fabricio. . Dame tus plantas. Mas cerca tienes los brazos, llega, Fabricio, que tardas. Qué tantos prodigios toco! . Que llegue, rabio de enojo: aquí de todas mis ansias: Cuando he llegado de Persia, huyendo de la tirana condición de Esidias, que es quien me sacó de Alemanía, cuando ya el nombre de Cristo el Emperado ultraja, cuando no ha quedado Templo que no ha caído en venganza de los Dioses, y en castigo de las cántelas Cristianas; cuando yo juzgué que fueras el primero que mostraras el desprecio de tus Leyes, que todas las dan por falsas, cuando va todo el Imperio se sacrifica a las aras de los dioses, en tus manos está (el infierno me valga!) el Leño (rabiando muero!) donde fue muerto (qué rabia!) el (mas no quiero decirlo) aún en ti dura la infamia de Cristiano? no me ves? (ga! Qué escucho el Cielo me val- eres Fabricio, o quién eres? El diablo que lleve su alma. . Esa, Casiano, te valga. Yo soy Fabricio, yo soy, que de la Crisma Cristiana Hoy para el templo de Palas se parte el Emperador, llega, arrójate a sus plantas, deja el engaño en que vives, que yo te doy mi palabra, que te será agradecido; no malel ogres esas canas; nadie te puede amparar, si del César no te amparas: las calles están cogidas, que como los engañabas a todos, todos pretenden, si te cogen, la venganza. Yo, como su General, te llevaré con mi guarda; que dices? . Señor divino, es Fabricio el que me habla? que le miro, y no es posible, que faltase su constancia. Ahora estás con tal sosiego? señor mío no reparas, que has de morir empalado? Esa experiencia me valga, Aquí de todas mis furias, Reparo por tus palabras, que no eres Fabricio, o eres el demonio que en él habla; y así en el nombre de Dios. Fuego de Cristo, qué cara! Que es tres Personas divinas, y una esencia soberana, te conjuros que medigas. No es malo el son; pues que Si eres Fabricio. (danza, Demonios, cómo no sentís mi rabia? Y por la divina Cruz. Traidor ya te he conocido. Guárdate de mi venganza. . reniego. . Válgame el Cielo! . HAy padre mío, es el diablo? Si hermano. . Yo perdonara el bollo; y aquestos postres da el Cielo, cuando regala? Vamos, pues, que ya la noche como el Señor nos ampara. Y se fue ya? . Ya se fue, Pues vayase noramala. No tenga miedo, Si quiero. Esta Cruz es nuestra espada, ella ha de darnos yictoria: ande, pues. . Ay que me agarra! Quién ha sido? Que sé yo. Qué siente? No siento nada, pero no huelo muy bien: ay señor! Qué tiene? . Nada. Pues diga, de qué se queja? Está mi queja arrendada, que no podré yo quejarme siempre que tuviere gana? No callará, y andará? Ya Sotanilla anda, y calla. Invisible le assto; Cristo. al Obispo pretendes dar la muer- La visión me ha dejado de modo, que no cesa mi cuidado los dioses son primero, satisfacer con esto al César quiero; y tendré más propicio el favor admirable defabricio: esta es la causa, porque me he quedado; (cuidado. muera el Obispo, y cese mí Pues ha sido Casiano tú enemigo? Siempre le tuve, Marcia, por amigo; pero siendo Cristiano, primero son los dioses, que . Eso es matarme, Marcia. Casiano: enprenderle mi industria se desvela, ldos mil soldados tengo en cen- tinela, y puede ser, que ya le hayan cogido. Está escondido. Y sabes dónde esta? Si lo supiera, En Volcán trae el pecho convertido. O si a Casiano hallara, daré su vida a Júpiter divino, . Aquí de todo el infierno. y sabralo Juliano en el camino, . Valedme, divina Cruz. la jornada P lo hermoso de Rosaunra cele brada. n muera Casiano, triunfe menos Engañaste, por vida de tus fu ojos. En fin, que de esta suerte (te? . Así fueran fingidos mis enojos: de Roma me sacaste, y te has cansado. No soy esclavo tuyo dueño amado? Trátasme con engaños; pues disfrazada, como ves, dos años ha que salí de Roma, asegurada en tu palabra, y mi vilor fía la; p pues siendo mi nobleza cono- cida, por ser tu esposa, arriesgo ho nor, y vida; y a Rosaura caminan tus des- velos. Estos son celos. Ande, que la oscuridad nos quita todo recelo. Señor, el gato abrasado tiene al agua fría miedo. Pues dónde está el Obispo? . Marcia, no escuchas el ruido? Ya lo escucho. Tén silencio. Aquí ha de haber un portillo. en cenizas el sitio no volviera? . Plegue a Dios no sea portero Ya el César se ha partido. . Quién va? . Car en el garlito. Diga quién es. . Un fullero, que no se valio la flor; para no salir perdiendo. para que de esta furia descansara! . Diga quién es, o esta espadais, Yo apuesto que te abrevia . No has de salir con tu intento. Digan, pues, quien son, acaben. sele Preguntador Caballero, nosotros somos dos hombres tus fugitivos, forasteros, pobres, tristes afligidos, mis decir lo demás no puedo, que no importa que sepáis; has que soy Sotana, y sin dueño. Luegó el Obispo es aqueste: eño que dices? . No, si no huenos: por áquí me he de escapar, Saldados? . Para que efecto. dos los llamáis, porque Casiano no vesiste a los decretos adad de Dios; qué es lo que queréis? las . Date aprisión. no? . Ya estoy preso. Me conoces? . Si conozco. h. Pues rinde a los dioses luego sacrificio, o con la vida dese los dejarás satisfechos. Hablas, como apoderado de las furias del infierno; qué Dioses? siendo demonios. Cómo sufro tal desprecio! Amigos; . qué es lo que mandas? Este villano soberbio es Casiano, que los dioses a mis manos le trajeron: ido? subidle en esa muralla; y habiéndole atado un peso a la gargantr, arrojadle aya la laguna, que quiero, que su piélago profundo, lacelebrado en este Imperio eros de Alemanía, le sepulte, porque sirva de escarmiento; y lo he de ver por mis ojos, Pedrada en tan mal deseo. Eso sí, muera. . Señor, mi espíritu te encomiendo, Vamos, pues. Vamos amigos: mas (oh divinos decretos) gracias te da el pecho mío, porque veas, que agradezco, Fausto, la dicha que gozo, acuérdate, que te advierto, que tú me arrojas al agua, que sea mi monumento; y yo te he de dar otra agua, que te asegure un Imperio. Ea pues, llevadle, muera. Si podré hurtarles el cuerpo, Lástima tengo a sus canas. A te digo lo mesmo, Marcia. Qué es lo que he escuchado! toda me ha cubierto un hielo. Hechizos son de Cristianos, Por aquí me escapo, Cielos, Hh Sotana? Gran señor? él me empala sin remedio. Eres Ceristiano? . Si soy. Pues como dejes de serlo, te admitiré en mi servicio. Con esto salgo del riesgo. Y si no haré que te ahorque, Ya sabe Dios que no tengo valor; pero escapareme: (do! grave culpa es la que empren, mas no adoraré los Dioses, aunque me arrojén al fuego, y con aquesto le engaño, solo servirte deseo, como verás, gran señor. Y tú, site lo agradezco. Y tú también si me escapo, a llorar mis desvaríos. 1. Arrojadle, vaya. Amigos, esperad un poco, os ruego, haré a la Cruz oración. 2. Vaya el traidor hechicero. 3. Ponedle ese lazo bien. Eso sí, muera ese necio. Valedme Cruz soberana. Ya cayó, Válgame el Cielo! HAy señor del alma mía! Ya se sosegó mi pecho. Y el mío; pero que miro! que de aquel sagrado leño una barca se ha formado, que arrebatada del viento, corre toda la laguna: y que para mi tormento, ni yo lo pueda decir, ni pueda ninguno verlo; pues yo lo miro no más! Si así te socorre el Gielo, qué importará mi poder? Casiano, ahora no es tiempo de tu muerte, que te esperan aún trabajos inmensos; ven a los montes de Imola, que quiere desde allí el Cielo de tu Cruz hacer Corona. Señor, siempre estoy dispuesto para hacer tu voluntad. Estorbaralo mi intento, yo te seguiré traidor, aunque pese al mismo Cielo. . Ea, dulce dueño mío, prestenos alas el viento, sepa el César mi valor, sepa Rosaura mi celo, sepan los Dioses sus glorias. Y sepa el mundo mis celos Y sepa el mundo también, como yo el matirio dejo con poquísima vergüenza, y con muchísimo miedo.

JORNADA SEGUNDA

SEGUNDA JORNADA Ya es delirio aqueste amor. Ya estos celos son delirio. Ay Cello Ay Fausto! Señora? pues, o es pasión, o imagino que no es hermosa Rosaura, . mas es la grandeza hechizo. Qué haces Fausto? Lo que siempre; Clicie de tu Sol divino, adora preceptos tuyos: de esta suerte determino . saber si le corresponde. Amor, en vano me animo: pero de esta suerte intento lograr el intento mío: . y tu Celio, que precepto adoras porque te miró tal vez alegre, y tal vez te reparo pensatino? Diras, que es curiosidad, y nace de que te estimo mucho más de lo que entiendes y siendo sujeto digno de tu periona, me ofrezco a procurarte el alivio. cual de las damas? . Señora no se engaño el pecho mío, dichosa soy, si es verdad, . el apurarlo es preciso. Dos cosas, bella Rosaura, cuando abodecer me animo, estorban, que mi secreto desampate su retiro. Y cuáles son? . La primera es el respeto debido a tu divina belleza: y la segunda, que asisto a Fausto, que es el que aspira gozar de tu Sol los giros. Hablándoos pierdo el decoro; y le agravio a un tiempo mismo máteme antes mi silencio, que pues los hados esquivos, si callo, me dan la muerte, y me la dan, si lo digo, de los dos daños, callando, señora el menor elijo. Discreto se ha declarado. amor albricias te pido; pues sabes si acaso Fausto logra el más leve carño? No señora, que a saberlo mi pecho lo hubiera dicho con su muerte. . De que modo? Con un ejemplo me éxplico: Cae en la prisión ascura el delincuente, señora. adonde padece, y llora efectos de tu locura; y aunque la causa procura a que muestre en la valanza el castigo que le alcanza, no se muere, aunque más siente, porque vive solamente lo que vive la esperanza. Aunque le ofrece el dolor de la pena merecida, aún no le cuesta la vida, por esperar el favor: y entre esperanza, y temor, el vivir penando adquiere; pero así como le hiere la sentencia, sin dudar, como ya no hay que esperar, con la esperanza se muere, Por un alto atrevimiento, prisionero quise ser, gustando de padecer arrojos del pensamiento: mas aunque miro mi intento tan lejos de merecido, como jamás he tenido, (perdone vuestra presencia) en contrario la sentencia, vivo ajeno del olvido. Ese que se mira preso, yo por muerto le tuviera, estorbando: que se viera la causa de su proceso. No negaré, que es exceso el procurarla ocultar; mas llego a considerar; que diciéndolo; aventuro la vida; y tengo seguro vivir: penando en callar. Mi corazón fue leal, de Fausto me vengaré, que la adoro fingiré, Elegid el menor mal, decid el ansia fatal. que el remedio está en decir. Pues hoy comienzo a vivir. que pues vos lo aseguráis, haciendo lo que mandáis, mas que me cueste el morir. Con Rosaura Marcia está, aunque es mucha su belleza, siempre lo que se posee, fácilmente se desprecia. No prosegúis? . Si señora: haré con esta cautela, que pague Fausto los celos con que siempre me desprecia. Escuchare lo que dice. (za qué aguardas? . De la grande. mayor de Roma nací; pero la fortuna adversa, como a muchos destruyó de mis pasados las fuerzas, viéndome noble; y sin medios, acudía los de la guerra, asilo siempre de tantos, que como yo la profesan; y aunque pudiara deciros los asaltos las empresas, los lances, los desafíos, los empeños, las pendencias que tu ve, no haciendo al caso, es preciso, que la lengua los calle; pues ella sola puede deslucir mis prendas. Conoció Fausto mi espada, y le valió el conocerla honor, y vida en un lance. que no importa que lo sepas; doblemos aquella hoja, y estame, señora, atenta, declarará el corazón entre mi dolor envueltas, tristes lástimas de amor, dulces, si amorosas quejas. Que es lo que Marcia pretende. quién vio confusión como esta? En una tarde de muchas, que del Estio en la fiesta nos convidaba al descanso, una mansión tan amena, que negaba al Sol la entrada, de los olmos la de fensa. En un tran sportín de flores Fausto, y yo de las tareas de la guerra procuramos soltar un poco la rienda. Finjo que duermo, y no acaso, porque inos suspiros eran de Fausto los que tue animan saber por quien los alienta: juzgó descuido el cuidado, y entre amorosas ternezas a las luces de un retrato les dijo de esta manera: Roosaura hermoso imposible, porque cuando me desprecias; me das la vida mitando, que es más rigor de tus flechar? Si das vida, porque matas? Si matas, por qué me alientas? porqué te muestras piadosa, cuando tan cruel te muestras? No te ensalce la Corona, porque si yo la tuviera, fuera corta la de un mundo. para servirte con ella. Esto dijo, y suspendiose, y viva imagen de piedra, le quitó piadoso el sueño el rigor de tanta pena. Rara mujer, vive Dios que no pago su fineza! que solicite mi amor contra los celos que alienta? Durmiose, y cuando le vi suspendidas las potencias, quise saber la razón que tuvo para su queja, miré el retrato ay de mí! no has visto cuando se encuentra, en parda, y preñada nube exhalaciones diversas, que hallándose en el estrecho, forman batarla sangrienta; y por correr a su centro, tan fuertemente pelean que sobre cual ha de ser, dan contra su curso en tierra, con tan veloz movimiento, que aquel que le experimenta, antes la herida recibe, que el aviso de que llega; pues así yo, gran Señora, que el Cielo de tu belleza quise mirar, me quedé tan presto nerido, que es fuerza, confesar, que antes del trueno, del rayo me halle pavesa. Cielos, qué es esto que escucho, Marcia a la Infanta requiebra? quién vio tan gran laberinto? Desde entonces las Estrellas permiten, que te idolatre, que viva con tu presencia, que disimule muriendo, y aunque la sangre que hereda mi persona puede ser, que me arrojase a esta empresa, por no ser traidor a Fausto, pongo en silencio mis penas: ahogome en mis suspiros, y no hallara tan sangrinta esta batalla, a no ver, que cuando Fausto se precia de aspirar a tu persona, te procura tanta ofensa. Yo he de perder el sentido, Ahora, señora, es fuerza desdoblar aquella hoja, que aunque agravio la fineza de Fausto, eres tu primero, ya te dije, si te acuerdas, como viendo mi valor, (presa Fausto me empeñó en la eme de su ofresa, y de su vida, a no ampararle mi diestra: y porque no estés confusa, todo el discurso se cierra en que saco con mi amparo una dama, cuyas prendas aún exceden a las su yas, y con fingidas ternezas: se desposo por palabras, y hoy ingrato a tanta deuda, traidor le miente agasajos, como a ti falso finezas. Ah fementida, ya alcanzo tus traiciones, y cautelas, pagarás lo con la vida, para que de una vez tengan fin tales alevosías, y yo libremente pueda logar la bella Rosaura, sin que me estorbe esta de uda. Ya has visto mi atrevimiento, ahorta tus plantas bellas, confesaré que mi vida sola eres tú quien la alienta. Albricias, sagrados Cielos, levanta que agradecida a tu aviso está mi vida. Ya tu amor están mis celos, qué dices de mi dolor? Yo me rindo, amor tirano: que haces? . Tocar una mano, Ese es arrojo. Es amor. Aguarda . No puedo más quédate atrevido. . Espera: me premiaras? . Persevera, Ay duda? Tú lo verás. . (ño mí oy Marcia? . Dulce due- , Hh fassa, rabiando muero. Cuando pártimos a Imola? Por no estar Juliano bueno de algunas melancolías: en esta quinta ha dispuesto, y en estos montes cazando, dar a sus penas aliento: esta tarde ha de ir a caza, Y has de ir con él? Cómo puedo excusarme: allá serás de traiciones escarmiento. Matar pretendo una fiera, prevente, mi bien, que quiero darte un buen día, matando, al animal más soberbio. Cómo tu viva, están muy de más los cumplimientos. Mucho me debes de amar. Mas que a mi vida te quiero Ha Marcia, mas que a tu vida? Pues di. Fausto, no es cierto, si ha tanto, que te la di, y tu esclava me confieso? Es cierto lo que me dices? Pues no sabes tú, si es cierto Y como que lo sé, Marcia. Eso solo es mi consuelo, Sol, apresura tu paso. . Lindamente lo he dispuesto! Prevente, vendrás conmigo: mucho cuesta el fingimiento. Quite a mi muerte la causa: es mi vida tu precepto: los Cielos te hagan dichoso. Y me venguen de tu pecho: yo voy a ver a Juliano. Y yo a obedecerte vuelvo. Yo a pahar tanto agasajo. Yo a obedecerte de nuevo. con darte mil parabienes. Y yo, aunque sé, que son celos la causa de tus traiciones, salir de unas vez pretendo del estorbo de mi empresa. con lo fácil de un veneno. Altas peñas de Imola, pues esta es la vez sola, que a vuestras asperezas he llegado bion podréis amparar a un des dichado, cuando puedo templar tanto rigores, sombrando vuestras saldas cos mis flores. No pido vuestras fuentes, porque aunque heridas, baja transparentes, besando pedernales, de espejo al Sol sirviendo su cristales: el Cielo me es testigo, que murmuran de mí, como enes migo. No pido vuestros robles, que son villanos entre frutos nobles, que es terrible tributo dar a palos el fruto, que aunque Sotana corte la derrota, no piensa sustentarse con bellota No pido los castaños, que apuestan duraciones con lo años; y aunque dulce sustento, ahora no hace, montes, a mí in tento, siempre guarda su fruto en v erizo; y no hay mejor castaña, que un chorizo No pido vuestras fuertes cam- broneras, porque son intratables, y severas, ajenas de piedad, y compasio- nes, armadas de cambrones, y nunca las gallinas pueden hallar albergue en las espinas. Quien hallara una gruta, donde la zorra astuta huyendo halla socorro! que también cabré yo, pues ca- be un zorro. Mas no me ofrezcáis quiebra, que no he venido a que me deis culebra: Huyendo de un tirano, vengo allorar la muerte de Ca- siano. Ay Apostol Sagrado, ya serás alimento del pescado! Tu martirio en el agua se pre- vino, y yo le revsé, por no ser vino, ya me quejo, aunque tarde, y si allí fui cobarde, por Cristo, que me miro arre- pentido, Padre mío, Casiano, perdópido: mientras la alforja dura, estaré en la espesura: en faltando, que coma, me parece, que iré por todo a Roma, que allí el pobre Sotana por su Dios morirá de buena gana: mas ya me siento muy desflaque. cido, que media hora habrá, que no he comido, ya que del monte estoy en lo intrincado, bien me podré sentar asegurado, registrando la hermana compa- fiera. Sotana, bien podrá de esta manera vivir un poco en estas soledades, o centro verdadero de verdades! qué bello que es el pan, hay Dios eterno! solo tiene de malo, que está tierno, y que eres tú? Chorizo, bendita sea la mano que le hizo: y tú que eres? lamón, no es casi nada, ada? quien dejara la bota en la posa- estas son aceitunas, bravo vicio. mucho es, que estén tan gordas sin oficio. esto es queso, si no padezco au- tojos, mucho es venir, faltándole los ojos; que aguardas, Sotanilla, ea des- pacha, que gorda está la pícara borracha! Este es el sitio, ha pesares! don de tiene mi cautela, con cruda muerte de Marcia, librarse de la sospecha, que del mal que conjeturo ha tanto que me atormenta, desde que Casiano dijo aquella cruel sentencia, a Fausto, y a Marcia tengo su fatalidad dispuesta, aquí ha de morir, y aquí para que rabiando muera, está Casiano, y permiten, o lo quieren, o lo ordenan los Cielos, que mi enemigo desde aquella oculta cueva lo mira; pero qué importa, si ya me dieron licencia, muera Marcia, y con su muerte se sosiegue mi soberbia. Fuego de Dios, cómo pica! pero el remedio está cerca. Y este traidor, que también ay Cielos, y quien hubiera Dios a mi pesar ordena que halle en aqueste tirano el consuelo que desea, ha de morir a mis manos. s Señor Divino, clemencia. orando está, qué dolor! A mala cama, no hay treta, como buen colchón de vino. Demonios desde la selva bajad en forma de lobos, y castigad su simpleza. No se ha hecho male más qué miro! si no me engañan las señas, o se me ha subido el vino al cuarto de la cabeza, estos son lobos, Jesús, mi muerte esta manifiesta! Madre de Dios, y que caras! los dientes son como quiera; Jóbitos del alma mía, bien sabéis por cosa cierta, que soy pariente cercano; y no será bien, que tenga por vosotros mala noche, cuando me las dáis tan buenas. Sorana va estás perdido, Cielo santo, quien creyera, que los lobos, que eran gloria, hoy sean m mayor pena: qué mogigatos que vienen! el alma que los creyera: ea Sotana, a morir. Casiano pues los Estrellas pisas, lruega por Sotana: si lo pasto de los peces, antes que pasta de fieras! Oiga, no ve cómo cocan? mas qué miro! las grandezas que hiciste, Señor, te alaben por maravilla tan nueva. Ay que me besan los pies! oiga el diablo, y como juegan Qué gracia! Dios te bendiga, todo al hombre se sujeta, cuando es bueno, aquesto es cierto, mi virtud es manifiesta; vive Cristo que soy santo, y no pensé, que los era! Démorles de merendar, quieren pan? Con la cabeza están diciendo que sí, los cachorritos gorjean. Quieren quésito? Si? tomen, y aceltunas? Nora buena. Abran la boca, no es nada del taller las herramientas; ea, vuélvanse al instante, que, no quieren sin licencia? vayan en paz, yo la doy, y miren, que a nadie ofendan. Ya se van, hay tal prodigro: si mi Casiano lo viera. Ya lo ve, más poco importa, que has de pagar tu soberbia. Gracias a Dios, que se fueron. Hay que los diablos me lleven! ay que me comen los lobos! para esto me haciáis fiestas, zalámeros del infierno? qué me matan! diablo suelta. Valedme, Padre Casiano. Hacedle pedazos, muera. Qué me muerden! Señor, ten piedad de tanta simpleza; huid, fieras infernales de la divina presencia de esta soberana Cruz, (netra! Quien vuestros juicios pe- Señor, porque me la quitas, cuando me das la licencia? Sepultenme los Abismos, pues no resisto tu fuerza. Hay pierna, hay brazo, hay costi- Sotana? (llas! Quién Sotanea? Casiano soy. o JesuCristo! no me basta mi miseria, sino que del otro mundo las fantasmas me atormentan? No soy santasma, yo soy, que de Dios la providencia me libro de la laguna, y así levante. . Eso fuera resucitar un difunto, porque yo estoy de manera, que muero. De los demonios fue castigado, paciencia; pero a usta de la Cruz se ausentaron. No pudie ray Padre mío, venir antes? Desde hoy más humilde sea. Pues diga. Padre, por qué los diablos conmigo juegan? Porque viva con templanza. Y volverán? . Nada tema, que Dios está con nosotros. Y antes no estaba? No quiera penetrar los altos juicios, levántese. . Buena es esa, teniendo todo este lado, ay! . Aliéntese. Qué flema! Ea, yo le ayudaré, y Dios querrá, que en mi cueva se le quiten los dolores. Y pregunto, con zalemas engañan los diablos? Ay! Mire, hermano, con paciencia los vencerá, vamos, pues. Con esto templo mis penas, quiere comer, Padremío? Solo de comer se acuerda: entre, y descanse, que yo me he de quedar a la puerta a darle gracias a Dios. Pues déselas de manera, que los lobos. Ya le entiendo. No vuelvan más. . Nada tema. 1. Al monte, al balle. 2. Al risco, a la ladera. 1 Heridb va el espín. 2. Guarda la fiera. Estos son los monteros de Juliano. 1. A la ladera, al monte. 2. Al risco, al llano, Mientras que los cazadores pasan, estaré encubierto entre estos robles, si acaso no encierra mayor misterio, según el alma me avisa con ciertas luces del Cielo. Fausto, volvamos atrás, que sin duda nos perdemos, según la grande aspereza de este sitio. . Dulce dueño, antes por aquesta parte hallar camino pretendo para mi venganza. . El alma llena de temores tengo. . Fausto, y Marcia son, sin duda en este caso hay misterio. La sed, Fausto me fatiga. Espera, que a lo que entiendo, no ha mucho que por aquí hallé una fuente, ya vuelvo. No sé que en el corazón C de fantalmás, y de miedos traigo, que no me es posible sosegar el pensamiento: apenas entré en el monte, cuando vi un halcón soberbio despedázar una garza, y tan grande horror aprendo, del pájaro, que el discurso no pudo al entendimiento quitarle de que pensase, que se cebaba en mi pecho. Pero Fausto viene ya. Ya está en el agua el veneno cruel soy; pero no importa, si cesando aqueste empeño seré Señor de Rosaura, y con ella del Imperio, La dulce pienda mía, la sed apaga, y con eso apágaro yo el dolor, que me da tu sentimiento. Dios permite, que lo mire; pero dudando el secreto. Jlmás te he visto tan fino. Estos favores te debo. Bebo en tu amor abrasada, y no apagaré mi fuego: b ay de mí! qué rayo ardiente me has dado, que de mi pecho arrancando el corazón, amenaza el fin postrero; Fausto, esposo, dueño mío, en que te ofendí, pues creo; que jamás te di ocasión para trance tan severo. Traidora ya estoy vengado, piensas, que no vi el entedo, que fingiste con Rosaura? Pues dime, como pudieron con amor tener reparo las venganzas de los celos? por amarte me das muerte, y conocerás si es cierto: pues al paso que conozco, que así por Rosaura muero dos veces, con celos una; y la otra al cruel veneno, te perdono, y no procuro pedir venganza a los Cielos; logra dichoso a Rosaura, dente con ella el Imperio, que todo no ha de llegar a un corazón, que sabiendo, que le das muerte por otra, no muda de pensamiento. . Ay de mi! Rara fineza! o caiga un rayo, que fiero despedace al más ingrato de los hombres; dulce dueño? Ya no me responde, fieras, despedazad al más fiero de los mortales; peñascos fabricad mi monumento; fuentes, llorad mi desdicha; árboles, para escarmiento escribid mi ingratitud en vuestras hojas al viento. Ay claveles desgraciados, en cardenos lirios vueltos! Hay azucenas, hay rosas! pero para que me quejo, si una arrebatada furia me ha conducido al despeño? Ya no puedo darte vida; pero a los Dioses ofrezco de nunca ver a Rosaura con amoroso deseo; y en tu holocausto también, que jamás ocupe el pecho otro amor; que no he de hallarle tan fino, ni tan perfecto. Voy a buscar a mi gente, para labrar a tu cuerpo el manseolo, que piden las finezas que te debo, y satisfacer en parte deudas de mi desacierto. . Señor, pues has permitido traerme hoy adonde puedo pedirte misericordia por esta alma, que en un tiempo me dijiste había de ser, con el soberano precio de vuestra sangre bañada: razón es, divino dueño, que no muera: aquesta Cruz, por sus divinos misterios te quite las agonmas en que estás, o sacro Leño: ya del parasismo vuelve; y vona la gruta mie vuelvo a daros gracias, Señor, por las finezas que os debo, pues de aqueste beneficio me declaráis, que no es tiempo que lo sepa Marcia, alabe tu grandeza el Universo. Dioses, que es lo que me pasa sin duda fuisteis, atentos a mi nocencia, pues ya libre del dolor me veo. Traidor Fausto, dónde estás? aún no te movió el tormento con que viste mi dolor a acompañarme? que espero, que no arrojo de mis iras toda la razón que tengo? Que me dejaste a las fieras, y te fuiste? Bien has hecho pues pudiera con tu vista morir antes que al veneno. Y pues los sagrados Dioses, que no soy culpada viendo, quieren guardarme la vida, juro por el Firmamento donde las sacras Deidades. tienen el Solio supremo, de ser para mi venganza escándalo del Imperio, asombro de toda Italia, y para abrasar el pecho de este traidor, un Volcán, rayo telámpago, y trueno; no soy la Venus de Roma? Guárdate de mí, que llevo razón; y mucha hermosura, dos poderosos guerreros; a Imola voy, donde seas de traidores escarmiento, que una mujer ofendida, para salir con su intento, ni hace caso de la vida, ni del honor hace aprecio. 1. Aparta, gran Señor, guarda la vida, que lleva el jabali mortal la he- rida, y no es bastante un mundo a detenerle. Dejadme a mí los triun- fos de vencerle. Que son de mi valor el desper- dicio: quién podrá resistirme? quién? Maurició. Espera sombra funesta, Nauricio detente; aguarda, no me mates, no me hieras, que no resisten mis armas, cuando he dejado en tu mano todo el valor de mi lanza: detente, y di lo que quieres. Quitar del mundo la causa . Sagrados Dioses, qué es esto? de los enojos de Dios: fui Genetal de tus armas, y me entregaste a la muerte, quebraste a Dios la palabra, a sus Cristianos persigues, y a mi mano esta guardada tu muerte; y así u, , Ay de mí! Espera por la sagrada Cruz en que Cristo murió, que le costó mucho un alma, Juliano se enmendará. Yo prometo por su causa darme a Dios en sacrificio. No le ha de aprovechar nada; y porque veas, que es cierto, Dios suspende su venganza, piadoso a tus oraciones, vive Juliano; mas guarda, que yo no vuelva otra vez; porque me llevo tus armas al sepulcro donde asisto, porque estén depositadas, hasta que vuelva; si acaso no érees de Dios la amenaza; quédate en paz, compañero, que este que te cuesta tantas lágrimas, te ha de pagar, como a mí me dio la paga, Sagrado Leño divino, son maravillas tan altas las que por ti experimento, que ya nada me acobarda, porque del Señor se cumpla la voluntad soberana. que encantos, que sombras vanas son las que siempre me asustan? Sin dudas que son las mijias de estos aleves Critianos, que como no pueden nada, se aprovechan de ilusiones, pero en vano es cuanto tratan; que he de ser del Galileo el viento, que le deshaga, el fuego que le consuma, la tierra que le maltrata, el agua que le sepulte: al gran Juliano amenazas? Con sustos quieres vencerme? No conoces, que me amparan los Dioses? Y porque veas si te temo, Diosa Palas. ya voy a tu Témolo a Imola, y después de venerada tu sacra Deidad ofrezco, que no me que de garganta de Cristiano en todo el mundo. A mi quitarme las armas? A mi postrarme el vilor? Yo vengaré injuria tanta de tal suerte, que en el mundo quede para eterna fama, que supo vengar Juliano de este Cristo la arrogancia. Aquí quedo mi luz muerta, sol lados, y aquí fue el Alba, que juzgándola divina, dio a entender el ser humana. Así fuera la verdad, si el Cielo no la amparara. 1. Donde? Aquí; mas como el Cielo con tanto rigor me tratas, Vengaré en Fausto. si puedo de Dios el fanor en Marcia. 2. Señor, sin duda has perdido. la vereda. Hay prenda amada! Asubrele invnible, porque se logre mi traza. No amigos, porque la copa está aquí, donde su rebía de celos tomo el veneno. Finja, que no importa nada, todo es darme a mi valor, A que mis iras aguardan, que no me quitan la vida! Las fieras, como son tantas las de este monte, sin duda se la han llevado, buscadla, soldados, que al que la hallare en precio le daré el alma. No podrás, porque ya es mía. Dicha es, que Fabricio falta. 1. Sígueme por esta parte. 2. Gran dicha ha de ser hallarlal Ahora, Furias, es tiempo. Pues como vivo sin Marcia? qué dirá el mundo de mí? qué dirá de mi Rosaura? Ay infeliz dueño mío! Y más, que Fabricio alcanza todas las cosas ocultas; y si se sabe mi infamia, no estoy seguro en el mundo; porque los deudos de Marcia son dos más nobles de Roma; y aún esto no me maltrata, como ver la sinrazón de dar la muerte sin causa a la mujer mar famosa, que las historias humanas jamás cuentan en el mundos; pues en las postreras ansias perdonó el mavor delito. la traición más inhumana, que en un hombre caber pudo. Desesperación, que aguar das que no le romies el pecho? Pero para que se cansa mi discurso en los tormentos, si los confiesa, y no basta mi corazón a que suelte el garrote que me mata? cuando con una acción sola, pago lo que deboa tantas obligaciones, bien mío, esta vida te consagra Fausto en pago de la tuya. Aquí del infierno. Salga a buscarte, porque sepas, que ya que no puede el alma deshacer tan grande ierro, desde aquellas rocas altas me despeño, pues no tiene tanta deuda menor paga. Aguarda detente, espera. Todo el infierno me valga. Casiano le ha detenido, y Dios permite: qué rabial que no le conozca, y mire del Varón la viva estampa de la pasada visión: que quiere a Fausto, y a Marcia el Cielo, que ami pesar por Casiano los ampara? Voy a fingir, que le busco para estorbar lo que tratan; pero no puedo, ay de mí! Que no me mate mi rabia! y que no me basten cuantas para rendir su constancia; y ahora Fausto: qué pena! , . Aque me le deis espero. h. Ríndete, fiera inhumana, es mucha. Si tú le amparas, qué mucho? Mano le asistas, . Ya te pretendo ayudar. veamos si tiene constancia. Sus virtudes te resisten, licencia te doy, que vayas a Imola, donde verás tu soberbia castigada. Allá verás, si hay poder contra el mío, si te apartas. Qué importa darte licencia si está en Casiano mi gracia, en cuya virtud no hay fuerza, que no pueda contrastarla. Ya gran Señor, se ha cumplido tu sagrada voluntad, y en aquesta soledad. servirte en nada he podido: y pues tienes alcanzado, que te tengo de agradar, mándame, beñor, buscar lo que sea de tu agrado. Aquí, Señor, es penoso estar, porque mi dolor vuelve en tormento el amor al ver, que le tengo ocioso, mas qué miro, hay mi Jesús! vos venís de esta manera? Busco, Casiano, quién quiera aliviarme de esta Cruz. Que este Obispo me oprimal . Ay Señor, que es lo que escucho concedemela, y verás. astucias mi ingenio inventa . Ay Cásiano, no podrás. Por qué? Porque pesa mucho. Tómala, pues lo deseas, para que mis penas veas. que mi amistad con Casiano. , Ay Jesus mío, qué muero! camina con mi favor. Dónde camino, Señor? En Imola has de parar, adonde mi Majestad, para castigo del vicio te pondrá en el ejercicio propio de tu dignidad. Allí mi ser determina me imites en lo que obré, pues ya sabes, que enseñé siempre Celestial doctrina. Llama niños a tu escuela, enseñalos a escribir, la regla de bien vivir, del demonio la cautela: Y supuesto que te asisto con amor los llamarás, y a mí los enseñarás, para que lean en Cristo, Mira que la perfección de este ejercicio divino, es, ser yo mismo el camino, repara la estimación a que mi luz te convida, pues los que de mi aprendiero, Casiano, los mismos fueron, que me quitaron la vida: y no serán preferidos. los que quersan imitar mis pasos porque han de estar en el mundo perseguido; porque el que del mundo fuere, el mundo le alabará; pero el que no morirá como su Maestro muere. Tan soberano favor, con la pluma he de alcanzar? En Imola has de volar a la grandeza mayor. Mi Mitra, divina Luz, a tus pies esta postrada. Allá verás colocada la Mitra, y Pluma en la Cruz. h , . Qué favor tan soberano! ya no me cabe en el pecho: ya te obedezco, Señor. Cuerpo de Cristo, quée hacemos que me parece, que ha mas de dos meses que duermo? que hacemos en este monte? Vamos Sotana al momento a Imola, que Dios lo quiere. Si te cogen? Nada temo. Pues no te ha muerto el agua no hay que recelar del fuego; Tampoco temo yo nada, a morir por Dios me ofrezco, Pues ven conmigo, Sotana, que si tal dicha merezco, la Pluma, y Mitra en la Cruz ha de ver el Universo. Y verá el mundo también, que si me cogen los perros, he de dar adios la vida, (tos. pues los diablos me hacenjer

JORNADA TERCERA

JORNADA TERCERA Los candores de la Rosa hoy se rinden al clavel, que como Reina conoce la grandeza de su Rey. Qué mal estima la yedra de otra yedra el parecer! Miren cuál es el amor que es fineza su desdén. En bucaros de corales las perlas bebe tal vez, desperdicio del Aurora, que joya del Alba fue, Que le prive su dolor del más soberano bien! Que la ciegue su pasión a no advertirme mujer! Los alientos en aromas le sacrifica, porqué pueda hallar cuando espira otros que pueda ofrecer. Todos el jardín dejad, que si no cesa el dolor, es convertir en rigor una fina voluntad: solo estáis, mi bien, hablad, que aunque sé vuestro tormento, de tanta tristeza, siento que tenéis nuevo cuidado, lo debéis de estar casado de mi amor, o mal contento. Se berana prenda amada, no se cual sea mayor, o el dolor de mi dolor, o veros desconfiada: mirad si desesperada puede estar de la tristeza el alma, pues vuestra Alteza, con amor tan singular, aún no le puede templar, con, tan Celestial fineza. sme tu nueva pasión, y quedarás satisfecho de que recibe mi pecho tu mal en el corazón? Aunque sabe mi razón, que tan divino favor no ha de templar este ardor; es mi obediencia forzosa, escucha Rosaura hermosa. Di prodigio del amor. Dos años ha gran señora; que te dije si te acuerdas, como Fausto, hay de mi triste! porque revelé a tu Alteza sus engaños, con veneno terrible muerte me diera, si compasivos los dioses no mirarán mi inocencia. Y también ha, Cello mío dos años que fue a la guerra mi padre, y Fausto con él; y yo, para que tuvieras mas seguro a mi venganza, te pedí, que por mi hicieras transformación, que sin duda tantos cuidados te cuesta, pareciéndote, que pierdes conmigo que solo atenta vivo al ver tu airoso brío, donde no solo no es mengua el traje, sino por mí la más grandiosa fineza; pues es tanta tu hermosura, y lo finges de manera, que aún sabiendo yo el secreto, he menester mucha cuenta, para no tener creído, que yo me engaño a mí misma. También adorado dueño, ha lo mismo que mi pena rendida a tan grande amor, y a tanto decoro atentr, juro por Jos altos Dioses; por el col,y las Estrellas, de no tocarte una mano, hasta que el mundo me vea vengado del traidor Fausto. Y yo ofrecí la primera ayudarte a la venganza, porque si eres quien me alienta, y has de respirar vengado; Celio qué dudas? espera, que ya el empetador volve victoriosas las venderas, y a Fausto le haré dar muerte, . Aota si que se renuevan cuando otro modo no tenga de vengarme Es excusado, cuando traigo tales nuevas el dilataros el gusto, con esperar la licencia: yo haré, Marcia, que me pagues, si yo puedo tus cautelas. Fabricio no me conoce, . deme licencia tu Alteza, que después. Ya te he entendido, prima mía:las sospechas discreto desvaneció de que conocerla pueda. ame los pies. Levantad. Aquí estaré encubierta, por si sé de mi enemigo: mas Cielos, que esté tan ciega que no borre esta pasión el horror de tanta ofensal Seáis bien venido, Fabricio, . No me tengáis suspenso: y como mi padre queda? Bueno señora, esta carta os dará de todocuenta. Parece, que temo abrirla, no sé que el alma recela. si Rosaura almite a Fausto, se asegura mi sospecha. Hija, con saber, que vivías, vencí mis contrarios, o porque Fausto te tenía en él . Qué dolor! pecho, cuyas hazañas no me . Y que no puedo, dan lugar a sacarte de él, y as te tengo casada, pues es la piedra que en mi Imperio solo puede adornar tu Corona. las heridad de los celos. Ahora sí, que el corazón camina al postrer aliento. Con gran disgusto recibe la nueva. Ay de mí; que el pecho, a pesar de mi valor, se me convierte en veneno Hay rigor, hay ansia, hay penal hay amor; hay vida ay Celio! Hay rabia, hay venganza, ay quéjal hay engaño hay sentimiento! Ay Furias, como fallecen mis iras al mejor tiempo! Fabricio, si tú. Señora. Solo tiene este remedio. Pendiente estoy de su labío, Si acaso (en vano pretendo animaruie) una mujer: (si selo déclaro muero, y también si no lo digo.) su amor quiere declararme, y la ataja su respeto el decirlo. Gran señora, hablad. A tu noble pecho la vida, y el honor fío. Pues qué dudáis? Lo qué temo! Yo Fabricio, estoy casada. deshacer tan grande engaño, por no evitar mayor riesgo! Qué decís? . Os admiráis? No señora, solo atiendo a serviros solamente: puede saberse el sujeto? Mas siendo vuestra elección, es necedad proponerlo. Quién os ha dicho lo más, no os ha de callar lo menos; y así presto lo sabréis; y ahora, ya que los Cielos en tal peligro me ponen, a vuestra prudencia dejo mi honor, vida, y albedrío, vos habéis de buscar medio de darle la muerte a Fausto. Declarose, vive el Cielo que en cierto modo me pese no poder pagar su afecto Señora: que sea preciso disuadirla de este intento! reparo, que darle muerte es inhumano remedio; pues el ámaros no es culpa, que merece tan mal premio; aquí de todas mis iras; y porque veáis si atiendo a que con vos no se case, a que no agáis tan gran yerro, y a que en mi traición no se halle. Qué será su pensamiento? Habéis de saber, que Fausto es de Cristianos afecto, y no dio muerte a Casiano. Eso es falso; pues es cierto que yo le vi despeñar. Ahora la desvanezco: fingio echarle a la laguna, y en Imola con secreto le ha tenido, donde está enseñando, y ejerciendo la pluma en pública escuela; siendo de niños Maestro, donde a leer, y a escribir enseña con los preceptos de su Ley, y los bautiza, Raro caso es el que advierto! Mirad si tan gran delito será bastante a que luego que el Emperador lo sepa; le prenda, porque de ejemplo sirva al mundo del agravio, que hace a los Dioses, y al Cielo, Admirada me has dejado de la traición de su pecho: por los Diosos, y por mí dos veces te lo agradezco: pide en albricias el alma. No haré, porque ya la tengo Albricias, que mi venganza en mejor estando tengo, aunque no sé, que Juliano rompa el honor de su Imperio Hoy llega el Emperador, y a darle noticia vuelvo de vuestra salud, callando de Fausto el delito. . Eso a mí me toca, Fabricio, partid vos, que yo prometo, que pague Fausto el agravio de las Deidades, y luego pueda conseguir el triunfo de lograr mi dulce dueño. Los Dioses te hagan dichoso Ya se logro mi deseo; que venturosa que he sido! amor, desde hoy te prometo mi corazón, porque sirva de triunfo para tu templo. Señora, tantas fineza no puede el entendimiento, ni pagar, ni agradecer. Desde esa murta encubierto he estado, y el traidor Fausto no lograta, a lo que entiendo, tu mano, y con mi venganza, ser a tus plantas prometo víctima, que sacrifique a tus aras mis alientos. Y pues ya el Emperador se acerca, es forzoso empeño retirarme, hasta que el mundo sepa el amor que te debo. Me estimas mucho? Te adoro. (puedo? Te has de mudar. . Como Eres mío? . Soy tu esclavo. Has de ser constante? Es cierto. Tú te verás coronado. No es fácil, señora, serlo. Por qué, cuando yo te estimo? Porque yo no lo merezco. Si mereces, porque vives. Dónde, señora? En mi pecho. Ay venganza, lo que cuestas! Ay amor, lo que te debo! Mas he de hacerle mi esposo, aunque aventure mi. Reino. Véngueme yo, que después que se muera es lo de menos. Casiano, que será tu pensa- miento, (mento, como puedes vivir con tal tor- como los niños dan, que los sentidos se pierde con tan fuertes alaridos? Deja la escuela ya, dime, que esperas? no hos basta dos años de galeras con interés tan poco? que es santo el que es Muestro, o está loco: y lo que más me apura, es, que Casiano ha dado en tal locura de llevarles tan poco en la ense- ñanza, que para la comida aún no alzanza, y te andes todo el año en aga- sajos, (andrajos. y yo muerto de hambre, y hecho Oh trata de llevarles más dinero: o la licencia de dejarte espero, con quien hablando estoy? que boberia! Mas traigo la cabeza tan vacia, que juzgué que escuchaba mí Casiano: o Maestro en Imola soberano! perdona el que murmure, que ya veo que es divino tu empleo: y nunca peor fuera, si más comiera yo, y mejor vistiera. Ya veo, que es tu anhelo llevar almas al Cielo: por eso, Padre mío, estás gozoso, por eso los bautizas, mas forzoso ha de ser, en sabiéndolo el tirano, que te quiten la vida por Cristiano; yo pienso iré delante, que también a morir seré ayudante: Panlino viene allí, y Benigno bellos, hora es ya, a la escuela iré con ellos. Dios, Benigno, es Uno, y Trino? Así el Muestro, lo enseña. Y cómo lo entiendes esto? dimelo. . De esta manera: Primero afirma, Paulino, que los Dioses, que veneran nuestros padres, que son falsos, . Rata cosa! . Y no pretend porque del Cielo, y la Tierra, y de todo lo criado dice, y aquesto me asienta, que hay una causa no más, y que esta causa suprema no procede de otra causa, que todo proce de de ella; dependiendo de ella todo; que es la Deidad que veneran todas las cosas por Dios, Y que si esta causa excelsa procediera de otra causa, esa de quien procediera ser Dios la que no proceda de ninguna, como lo es esta que Casiano enseña: este Dios son tres Personas, es el Padre la primera, es el Hijo la segunda, y la Persona tercera es el Espíritu Santo: y aquel reciproco amor, el Espíritu es Divino, que es que en Dios ay tres Personas un solo Dios soberano. Y la Persona suprema del Hijo, que es la segunda, r bajó del Cielo a altierra a vestirse, siendo Dios, de nuestra naturaleza, para morir por los hombres, tomando de una Fencella carne pasible, por obra de la Persona tercera, que es el Tiniritu Santo. Sr los misterios soberanos, que nuestro Casiano enseña tan presto entender, Paulino que si tu cursas la escuela, y recibes, comoyo, el agua sagrada, y bella del Bautismo te aseguro, que el Cielo te dé la ciencia que es mevester, que sin gracia siempre estarás en tinieblas Yo no puedo comprender ese Dios. . Si le pudieras comprender, no lo sería. fuera Dios, conque cs preciso. Qué prodigio! . Tú rude? no conoce, que los higos te los sacan de la cesta, y quieres saber como es una Deidad tan excelsa? Señor Sotana? . Paulin dónde vamos? . A la escueha el Padre a este Hijo engendra, . Cuidado, no sepa nadie lo que Casiano os enseña. que entre Padre, y Hijo media. . Siempre al cuchillo, Sotan mi garganta está dispuesta y has de advertir la grandeza, . Dios te premiara, Benigno Cuanto tenemos es deuda todas tres son una esencia, . No va mala la cestica. Con usted no irá muy buene Cómo no? Qué bravos higo También hay pasas, Qué bellas! . y son de Sol. . A la sombra van quedando. . qué agudeza! . En el Universo sea y vos que lleváis, Benigno? Unas rosquillas, y tiernas. . Y la cándida Doncella, Lo mismo es, que fueran duras, y quien las hace? . Mi avuela. Quién, la madre de tu madre? Si señor. . Famosa vieya, ha sido Monja? Qué Monja, si fue casada? . Pudiera, Todas, Sotana, son vuestras. Qué gracial No, partiremos. Quiere más de mí me tienda? que las pasas son mulbuenas Paulino, para estudiar; pero es grande desvergüenza traer panecillo entero: si Casiano lo supiera! Sí de tanto deja poco, si fuera poco, que hiciera? Y saben bien la lección. Pues llevará el seor Paulino adonde el Sol no calienta. Los higos le habéis comido, a ya piedad. . Nhorabuena; pero ya hemos llegado. , . Qué has dicho? alabado él solo Dios. que el Padre, Hijo, y Esposo previnieron para Reina. Benigno, como tan tarde? Padre, y Maestro, no creas que ha sido culpa. . Ea, basta, llégate a mis brazos, llega. No he visto tanto silencio. Eso es tener obediencia. que tiene famosas manos. . . Por ti doy por bien empleado el trabajo que me cuestas, Paulino, qué hay de lección? Señor, si me das licencia, yo se la repasaré. No quiero más que los higos, . No tan bien como la cesta. Pues pregúntele Sotana, y Benigno en tanto lea. Di, Paulino, quién es Dios? Un Señor, cuya grandeza infinitamente es grande, infinitamente es buena, y tiene infinitamente la sabiduria iumensa. Y dónde está aqueste Dios? Pausino es el que la yerra. . En los Cielos, y en la tierra: y en todo lugar está por esencia, por presencia, y por potencia también. Y en tu casa? . Buena es esa y en mi casa. . Aquí le cojo: y dime, estará en la cueva de tu casa Dios? . No está, La verdad misma, como en la cueva ha de estar, si no hay en mi casa cueva? Y dime, Paulino mío, quien es la Palema bella, que parió al Hijo de Dios? responde. . No se me acuerda La Virgen Santa María, que parió, y quedó Doncella; llena de gracia, y tan Pura, que no hay en Cielo, ni tierra, (después de Dios ) criatura mas soberana, y excelsa. Y quién os preguntanada? Resvalósele la lengua. Mira, Paulino, esta Virgen es de los Ángeles Reina, es Madre de pecadores, es la que por todos ruega, es por quien Dios nos perdona, y se, a tu medianera, y tu Abogada, si tienes en alma, y cuerpo pureza: amala mucho, y no ames a los Dioses que te enseñan tus padres; que son demonios: porque mira, es cosa cierta, que no hay más de un solo Dios, un Señor solo gobierna; Venus, Júpiter, y Palas solamente son quimeras muentadas del demonio; mira, si es Ley verdadera la que manda, que sea el hombre unido a Dios por pureza: que aunque yo a escribir enseño, en la divina presencia, es la doctrina Cristiana nuestra obligación primera, ya sabes los diez Preceptos de Dios, y los de la Iglesia, que son cinco, mi Paulino, estos han de ser tu regla; y ya sabes, que los diez, Hijo mío, en dos se encierta, que sen, tu amar a Dios mas que a todo con fineza, mas que a la madre, y al padre, mas que al mundo, y su riqueza, mas que a ti mismo, Paulino: y el segundo con fineza al prójimo amar después, como a ti; conaduertencia, que has de medirle, y medirte; Paulino, con una regla queriendo para ti mismo, lo que para el otro quieras: si de esta suerte vivieres, serás hijo de la Iglesia, serás amado de Dios, y si no, por cosa cierta, niño, te condeñarás, porque todos se condenan, cuantos en el mundo mueren apartados de la Iglesia. Y cuando ha de bautizarme? Yo luego al punto quifiera: sabes ya las oraciones? Si Padre. Qué caja es esta? Hoy quedarás bautizado. Esta es la señal que llega; Juliano el Emperador victorioso de la guerra. Cese ahora, la lección querido Benigno deja; y oye aquel Coro, que es, Paulino, quien le gobierna. 1. Este es el Árbol adonde su fruto la vida dio. 2. Y esta la Vara, que vido deshojar la bella Flor. 1. Atención. 2. Atención. 1. que la Vara, y la Vida, y el Árbol son los instrumentos de la Redención. 1. Esta es la Espada valiente, que dio la muerte al dragón. 2. Y esta es la Niña del Cielo, que la cerviz le pisó. 1. Atención. 2. Atención, que la Espada, la Muerte, y la Vida. son los instrumentos de la Re- dención. 1. Aquí vimos el Racimo del Cielo de promisión, Y esta fue la Tierra Virgen adonde el fruto nacio. 1. Atención. 2. Atención, que el Rácimo, la Cruz, y María. son los instrumentos de la Redención. Vayan a ver la grandeza de Juliano, reparando, que todo el poder que ostenta se ha de reducir muy presto a siete pasos de tierra. Cierte la escuela, Sotana, Panlino conmigo queda, que ha de ser Martir Paulino, de caridad tan excelsa, que siendo Obispo Sagrado de Nola, por una oveja, ha de quedar por cautivo, y hoy ha de entrar en la Iglesia por el Bautismo. . Ya cierro. Esta será la postiera. Qué es esto, Rosaura mía, la hora de más contento puede daros tal tormento, que perturbe el alegría? Quién pudo tanta belleza, hija querida eclipsar? Quién ha podido enojar el todo de mi grandeza: vos en tierra? Jevantad, decidme, quien fue el traidor? ea, quien fue el agresor? decid. . Vuestra Majestad. Eso Rosara, has de creer? cuando sabe tu razón, que estás en mi corazón: cómo ha sido? . Sin querer, No me tengas más dudoso, sácame de este cuidado. Pues es, padre, haberme dado a un traidor para mi esposo. Traído? terrible tormento! Rosaura, engañada estás. Si me escuchas, lo sabrás Ya te escucho. . Estame Este, Capitán famoso (atento: a quien vienen los aplausos cortos, para las victorias, que reconoce tu brazo: este, que a tu Majestad le reduce a los encantos de sus finezas, seguro, que nadie imita sus pasos: este que fingió visiones, esté que se mostró airado contra los Cristianos, es el más aleve Cristiano. Este que vendió la hazaña de haberse en Brisón quedado a darle a Casiano muerte, fue por guardar a Casiano, Este le tiene en Imola de secreto, bautizando: y para mejor hacerlo, atrevido infame falso, en Imola tiene escuela de niños; mirad que engaño; pues en la niñez enseña esos ritos temerarios del Crucificado Dios, atended a sus agravios: este de quien los delitos, que yo sé, Señor, son tantos; que no caben en el pecho, y los calla, que el agravio de los Dioses es primero, a esté le das mi manto, que no sé como he vivido en solo considerarlo, dame un veneno primero, porque los Dioses sagrados, sepan que sobré por ellos, si prosigue temerario el intento dar la vida mil veces en holocausto: De asombro estol sin sentido, Cómo Júpiter airado, para vengar sus ofensas: no te fulmina algún rayo. Mira señor. . No repliques que todo está averiguado. Mira, que estoy inocente, Ponedle preso soldados, de Palacio en esa forté. Astí tratas honor tanto? Que yo vengaré los Dioses. . No me espantan los tormentos. Y yo enjugaré mi llanto. Tú verás, que estoy sin culpa. Traigan al punto a Casiano, Ahora padre, y señor, podré cantar los aplausos, de tus victorias, y más cuando yo tengo mandado traer al Maestropreso. Salga al punto. , Eres Casiano el Obispo de Brisón? No me conoces, tirano? yo soy Ministro de Dios. No sé, que siento al mirarlo; que me da horror: tus delitos han de quedar castigados. o has de adorar a los Dioses, y has de decir, quien fue el falso traidor, que te trajo a Imola. Yo no entiendo tus engaños, Miray señor, que te advierto, que añadirás mucho lauro a tu Corona, si aqueste le vences por agasajó, que como es tan gran Maestro, se renditán los Cristianos, vencido este . Dices bien, Ya Dios tiene levantado el brazo de su justicia. En qué piensas, inhumano? ríndete a Dios pues te llama; yo adorar tus Dioses falsos, condutos de los demonios? Calla, blasfemo llevadlo adonde Fausto está preso; pero apártenle de Fausto, hasta saber su delito. Véncele por agasajo. Ni yo tampoco me espanto de tu furia; mas espero en los Dioses soberanos te quitarán la locura. Ay triste de ti Juliano. Todo me ha cubierto un hielo! Son echizos no hagas caso. Fausto, y este han de morir. Échese, Fabricio un bando, que cualquiera mujer bella, que rinda este temerario hechicero en la prisión a que conozca su engaño, a que venere a los Dioses, le daré a su gusto cuanto pidiere; aunque del Imperio pida aquello que más amo. Aquí de todo el Infierno: yo veré, si hallas reparo hoy, enemigo a mis iras. Amor, tuya me consagro, ay Celio del alma mía. Ah hombre, que han sido rayos tus palabras contra mí. mas yo me rindo a un encanto. Yo romperé tu constancia. Yo apagare fuego tanto. Yo venceré mis temores. Y yo, pues del Cielo alcanzó licencia, seré de todos muerte, desdicha, y estrago. A quién habrá sucedido, Dioses, lo que me sucede, o como la suerte puede tan presto haberme rendido? Yo he de perder el sentido, y con razón; pues se admira, viendo, que en Rosaura mira un afecto tan infiel, que acredita lo cruel, sustentando una mentira, Dice (qué temeridad!) que yo a Casiano guarde, y en sabiéndose mi fe, saldrá más con la verdad: pero tanta crueldad considero, si se advierte, que puedé ser, que mi suerte en su pecho haya sembrado, si a su noticia ha llegado, que a Marcia le di la muerte, No me asusta la prisión, porque ya sabrá Juliano, que di la muerte a Casiano, y después mi Religión; mas siente mi corazón de Rosabia, la fiereza; pues aunque no su belleza a su mano me llevo, por ella me derribo mi fortuna de la alteza. Mas con razón) o fatales ansias) me dais esta herida: pues la tengo merecida, por causa de tantos males: eso sí, sean mortales mis tormentos desde ahora, pues desesperada llora el alma lo que merece: pues amo a quien me aborrece, y doy muerte a quien me adora, Ay Marcia, de mi adorada así que te vi perdida! hay hermosura ofendida, y por serlo desdicha! Ol deje el Cielo abrasada la mano que te ofendió: muera, Marcia, quien faltó a lo que te había ofrecido, y el que tan ingrato ha sido. muera como te mató. Ea, Sotana, a pagar lo de antaño; y lo de ogañó, aquí no valdrá tu engaño, para poderte escapar: hoy te llevan a horcar: bien lo tengo merecido mas qué miro, estoy perdido! este no es Fausto? . Quién es? alcance que me dejéis Sotana soy, no me ves? que los diablos me han traído. de hermosura, y discreción. En fin veniste a mis manos, Soy desdichado. Conviene, noble Capitán Romano, que a otra cuadra os retiréis, por dar lugar al asalto que una mujer ha de dar a aquel Maestro afamado de Imola, que ofrece el César a quien venciere sus años; con hermosuralo con letras, dejarle libre en su mano. la Corona de su Imperio, si se atreve a pedir tanto, una mujer ha salido. a la demada, un milagro, un prodigio, las más bella, que en presentes, ni pasados tiempos el mundo venera. Hay padre mío! . Es Casiano. el que fue Oblspo en Brisón. Esa razón no sé daros; era Maestro en Imola, es admirable Escribano a los niños bautizaba, y me dice qué es tan sabio, que no hay en todo el Imperio mayor prodigio, y Juliano. quisiera darle la vida. Y para eso inventa cuantos. ardides hay en el mundo, porque deje el ser Cristiano. . A vengar tanto delito. Pausto la mujer aguarda dame licencia. . A mi cargo, queda el agradecimiento. Y aqueste volsillo, en tanto ver esos prodigios raros Entrad vos al punto. Fausto. Ya te entiendo, yo te ofrezco ampararte. . Ese es el caso. Pues retirado podéis verlo de tras de estos paños, mas soy muerto, si se sabe. Cómo, cuando yo os amparo Entrad, señora, que aquí saldrá el Maestro a buscaros. El honor vengo a feriar por la cabeza de Fausto, hay infelice de mí! Que me traiga a tal estado mi venganza! Hasta que avise, no traigáis ese Cristiano: un golpe será la seña. Quedo el aviso esperando. Dicen, que Casiano es este, pero será otro Casiano, que al Obispo de Brisón yo le vi arrojar al lago, donde murió, ea Marcia. Por Dios que tiene buen garbo! Por los dioses soberanos, que es prodigio del amor. Aquí conocerás, Fausto, las mujeres como yo, como sienten los agravios: de luto venía vestida, que pues hoy muere a tus manos mi honor, bien es que me ponga luto en señal de mi llanto, venceré aqueste dichoso, y después que haya triunfado de tu vida en un puñal tendrán mis iras descanso. No quiero agraviada vida, y vencido ya el agravio, sin honra vida no quiero, para que sepas, villano, que muero por deshonrada, y que por traídor te mato, has de morir a mis ojos, y a los tuyos, dueño ingrato, me tengo de dar la muerte, que pues que fuimos entranbos tú de mi agravio la causa, yo la causa de tu agravio, vengue un verdugo mi ofensa, y tu deshonra mi brazo. lamas vi el Sol entre nubes de luces tan soberano. Hágola seña: qué pena! qué es esto yo me acobardo? Ah rigor de mi desdicha! solo la deshonra el paso puede ser a más deshonra, y así qué dudo? yo llamo. La mascarilla. . La Cruz. Me quitó. . Sea mi amparo Qué miro, válgame el Cielo! estos son Marcia, y Casiano, Deidades, estad con migo, que lo miro, y no lo alcanzo. Qué venetable varón: Aunque el Cielo de este caso me ha dicho todo el secreto, temo como frágil barro, misericordia, Señor, No me miráis? Es en vano, cuando sé murbién quien sois. La voz misma del que echaron a la laguna tiene este. Para salir de este encanto pendiente estoy de sus voces, no la dio muerte mi mano? sino murió; que ventura! a no verio en este caso: a Casiano no di muerte? si son magias de Casiano? Veré si se rinde, y antes que dé lugar a mi agravio; a mis manos mitirán. qué me conocéis? . Sentaos, Marcia, que quiero deciros. Cielos, qué escucho! Los altos, y maravillosos juicios de Dios. Toda soy de mármol! (mil Yo soy Casiano . Ay de- Aquel que visteis que echaron en la profunda laguna. Pendiente estoy de su labio, Arrojaronme, mas Dios por sus juicios soberanos. me libro para ponerme donde vuestro amante airado os dio el veneno, y el Cielo, por el leño soberano de la Cruz, la vida os dio, porque tiene decretado, que no te condenes, Marcia; no os acordáis, que llevando mi persona a la muralla, me puso el Cielo en los labios, que Fausto recibiria. el Bautismo soberano: y que a vos decía lo mismo? sed agradecida a tantos favores del Cielo, Marcia, llorad, pues, vuestros pecados, y mirad, que solo el agua mirad, que hay infierno, Marcia, y apenasos hubo dado, Fausto aquel cruel veneno, cuando mostró dolor tanto, . A morir determinados que quiso darse la muerte: y sabed, que esto fue engaño . Gracias te doy, soberano (porque vos os condenaseis) de Fabricio, él puso el lazo, porque es Fabricio el demonio, . A Emperador noticia. que está asistiendo a Juliano. Y porque sepáis, que a Dios no hay nada ocusto, mostraos al Señor agradecida; pues le dice a este gusano, que aquí Fausto nos escucha, Ya no hay resistir a tantos . La novedad es mucha. prodigios; y así tendido a tus pies estoy, Casiano, pidiendo perdón a Dios, y a Marcia de tanto agravio. Hay esposo de mi vida, os celos me atrebataron yo soy, mancebo gallardo, el Pastor que en la visión te libro de los tiranos: Pastores, son de la Iglesia también soy el que estorbe, que no te hicieras pedazos desde aquella roca, entonces Fabricio estaba a tu lado, para llevarte a sus penas; estima favor tan alto. (mo, Padre, dadnos el Bautisa Sagrados Dios, que aguardo en dar al Emperador noticia de aqueste caso, Bien sé los Cristianos ritos, del Bautismo ha de lavaros: . Yo también. . Pues hijos va mas adentro, quedaréis (mos hoy con el Bautismo santo: pero mirad no faltéis. por Cristo estamos los dos. Señor, por tal beneficio. No dilates gozo tanto. . daré de tal delito, tal malicia. Qué hace, seor Alcaide, tan despacio? no oye por la puerta de Palacio, que llaman? Abrán aquesta puerta. No lo escucha? Abro, pues, más qué miro, gran Juliano! Dónde está la mujer? dónde Casiano? a querer. . Dejaos de eso: qué es tanto lo que anhelo a la victoria, que desla nueva quiero yo la gloria, todos cuantos, son Presados? . Ya que estáis, bantizados, hid jorimios, contra el tirano mostraréis los bríos, Aquí está, gran señor. Rara balleza. Deme los pies, y escúcheme tu Alteza: Juliano, que a la prisión, sin culpa me enviaste preso, tan cautivo del demanio, cuanto ya libre me veo; sabe, que este es el Obispo de Brisón, aquel portento que yo arrojé a la saguna, y al que defienden los Cielos: sabe, como la razón de su gran doctrina ha hecho. que conozca al solo Dios con el Bautismo supremo. Qué escucho! . Sabe tambien que llevada de un intento, que no hace al caso lo sepas, quise ser el instrumeto para vencer a Casiano; pero del Dios verdadero me infundio divina luz, y bautizada confieso, que vuestros Dioses son falsos: manda, tirano soberbio, para Fausto, y para Marcia apercibir sos tolmentos. Eso sí, queridos hijos. que es lo que intetan los Cielos, pues siempre son contra mía Casiano man la callemos, por ser el gusto de Dios, de Fabricio los secretos. . Ah vistano encantador, pagarasme el sentimiento de modo; que se me temple parte del dolor que tengo: soldados? . Señor, qué ordenas? Que a ese traidor al momento de Casiano a los muchachos ole entreguéis: y sea puesto en la plaza de Palacio desnudo; y atado a un leño muera por tantos delitos; y con los estilos mismos con que escriben, le taladren por cien mil partes el pecho; llevadle. . Vamos. Señor, estos dos oy encomiendo, Fausto, y Marcia, resistencia. No dudes. Calla, hechicero que te arrancaré la lengua; y porque veas que atiendo, Fausto, a tu grande valor, de ese Mago conociendo, que te ha engañado es mi gusto que asistas a los tormentos, que han de dar a este villano, y lo mismo a ti te advierto; venid a los moradores; pero sino dejáis luego los errores, y a los Dioses no sacrificáis, prometo, borrando tantos servicios, que serviréis de escarmiento al mundo, porque se vea de Juliano el grande celo, , Señor, mira que te pido. licencia, para que luego, guzando de aqueste indulto, porana no quede preso. Tú has de morir empalado. Y tú has de ir al infierno, ladrón. . Sígueme. Señor, ya está a la vista del Pueblo el asombro más terrible, Solo que muera deseo. Rosaura sale a buscaros. Gran señor, qué es lo que veo? Cello de mujer aquí! Hija mucho te agradezco vengas a ver el castigo. Dudando estoy lo que veo. Descubrid aquella fiera. i Qué horror! qué espanto! Qué miedo! Engañado Emperador, vuélvete a Dios, pues hay tiempo, y guardare de Fabricio, que es el demonio. Reniego, con la pena desvaría. Fausto, en la gloria te espero, Marcia, sigue a JesuCristo, Juliano otra vez te vuelvo a amonestar penitencia, mira no te falte tiempo. Yo seguiré tus pisadas. Dime, traidor, no eres Celio? No soy Cello, sino Marcia, que engañarte fueron celos, que soy esposa de Fausto. Áspides romped el pecho, Juliano, pide perdón, porque no hay otro remedio. Rompedle ese corazón. Nunca has de poder hacerlo, que se le tiene ofrecido, Casiano a su Dios entero mi espíritu, gran señor, en tus manos encomiendo, Ay de mí, que es lo que nío! acude, Fabricio, presto, porque Manticio me mata. Parece, que el Firmamento se desencaja. . No veis un armado Caballero, que con mi lanza en la mano me amenaza. . Nada vemos. El demonio está contigo. Ingrato, ya llegó el tiempo de tu castigo, estas armas guardé para tu tormento. Muerto sol. . Hay padre mío! Un volcán tengo en el pecho, rabiando estoy, que me abraso! Demonios? . Ya yo te tengo, Pídele perdón a Dios. Quita barba: . No quepo de temor en todo el mundo. Ay de mí, rabiando muero! venid, demodios, por mí: vencísteme Calileo. Cran asombro! . que desdichas ean Ven con migo a los Infiernos, Marcia, a padecer por Dios Fausto, a Casiano llevemos, Señor, a ser buen Cristiano, A morir de sentimiento. Y aquí a la Pluma, y la Mitras en la Gruz gloria del Cielo, le da fin Thomas Manvel, humilde reconociendo, que los hierros por amor pueden pasar por aciertos.