Texto digital de Mira al fin
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Pedro Rosete Niño
- Atribución estilometría
- Sin resultados estilométricos disponibles
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de un impreso.
Aviso
Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.
Licencia
Cita sugerida
Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Mira al fin. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/mira-al-fin.

MIRA AL FIN
JORNADA PRIMERA
Mi padre muerto, y lo ignoro dos pasos de la ciudad? Donde falta voluntad son lenguas los pasos, Floro. Tienes la imaginación tan llena de vanidades, que no te deben piedades, ni aún una simple aprensión. Y en un alma que en si encierta cuanto fue, es, y será, no cupo un padre que ya cabe en siete pies de tierra. Déjame hermano por Dios, no me afligas más, advierte que si has llorado una muerte, podrá ser que llores dos. Si sabes lo que debía a mi buen padre, si alcanzas que todas mis esperanzas mueren con él este día. Porque sin respetos buenos, Lauro juzgando me estás? Porque los que deben más son los que agradecen menos. Si los exteriores son paga, a un gran amor igual, confieso que pago mal tan forzo la obligación. Pero no siempre consiste amor en ostentaciones; que hay alegres corazones que venden un rostro triste. Duro, en condición nací, pero la naturaleza me dio esta misma dureza enemiga contra mí. Corazón que no suspira aumenta el mal, no lo amansa, el que se queja, descansa, el que no suspira, espira. Yo sintiendo, y no llorando podezco naturalmente, tu llorando el mal presente estas en el descansando. Y si de mayor amor padecer más, muestra es, yo soy quien más amo, pues padezco dolor mayor. Sentimiento que no excede, Floro, al natural de uno, no es molesto, ni importuno, que un dolor grande, mas puede. Una vez un mudo vio que a su padre daban muerte, y con el dolor tan fuerte, que tuvo, dicen que hablo. Tente, que es mi padre, dijo, que la fuerza del sentir el ver a un padre morir milagros hace en un hijo. Si sospechas de si da el amor, que no se entiende a obrar bien, aquel que ofende cómo ser amor podrá? Nunca a mi padre le diste un buen rato, sí, mil malos, si males fueron regalos micho hermano le quisiste. Con tus trabesuras temo que la vida le quitaste. Baste Lauro, Lauro baste, que estás pesado en extremo. Deja eso mientras yo del testamento pregunto. Eso sí, vamos al punto perar de quien me pario. Hya, itemmando a mi hijo Floro, porfo que le quiero, mil ducados en dinero, las dos casas, y el cortijo. Itenmas, las cien obradas de tierras de Gil el viejo, y otras cincuenta que dejo junto a la cuesta sembradas. Itenmás, él un majuelo, y docientas alanzadas, de las mejores labradas viñas, que dejó mi agüelo. Itenmas, dos mil cabezas de mi ganado ovejuno, cuatrocientas del vacuno todas las mejores piezas. Itenmás, tres palomares de los mejores que gozo, la huerta de junto al pozo, y todos mis olivares. Itenmas, se le haga entriega de la bodega, y del vino, en llegando aquí me fino; ay mi vino y mi bodega. Lo de más que hay remanente se reparta entre los dos, con la bendición de Dios, y la mía juntamente. Que como Floro posea esta hacienda, y haya aruño, lágrima aura como el puño, y suspiro que se vea. Fuerza haremos porque acudan lágrimas que engañar puedan, como lloran los que heredan, y lloran las que enviudan. Calla necio. . Hablar con tien- (to a enojo no me provoque, que juro a Dios que revoque si me enojo el testamento. En ocasión Floro vienes (ya que tus intentos toco) de heredar mucho en muy poco, y en solo un bien muchos bienes. Toma el testamento, hermano, de un padre prudente y cuerdo, hecho con tan grande acuerdo que le escribió de su mano. Lee, qué esperas? lee, que estás suspenso? de qué te admiras? Pienso por Dios que deliras, pues este papel me das. Mira al fin. Graciosa manda, que mire al fin me aconseja, bien cerca del fin me deja si otra hacienda no me manda. Lenguaje propiio de viejos, ahora encaja aquí muy bien que más quiero que me den dineros, que no consejos. Pues pensabas por tu vida, hallar siempre que vinieses, hacienda que despendieses bien ganada y mal perdida? De mi padre las riquezas heran la hidra importuna, que si la cortaban una arrojaba dos cabezas. Qué hacienda quieres tener después de excesos tan locos, si destruyen muchos pocos, muchos muchos que han de hacer. Vender el pan en la hera hera lo menos que hacías, pues sembrando lo vendías, y antes de la sementera. Ya no hay hacienda en que estrives, para triunfar en la Corte, da en tu vida mejor corte, mira del modo que vives. Soldado fuiste, y provaste bien en tus principios, quien Floro no provara bien si hallara el padre que hallaste? Noble naciste, procura ser más noble por tu espada, que la nobleza ganada es nobleza más segura. César el Duque, ya sabes, lo que a nuestro padre honró, que su valor conocío en ocasiones muy graves. En la guerra está, acompaña con ese acero a su acero, y honra tu valor primero con alguna honrosa hazaña. Ojala mi inclinación como es a las letras, fuera a las armas, yo supiera lograr tan buena ocasión. Para el Duque tengo aquí una carta, que dejó mi padre, y sospecho yo que es de favor para ti. Hermano a partir disponte, tuya es mi hacienda, si importa, aunque se esconde por corta en cuatro palmos de monte. Filósofo impertinente de letrado graduado, que pudieras por cansado estarlo más justamente. Toma el testamento allá, y agradece quien le ha escrito, que cuando te le remito hecho pedazos no va. . Que mire al fin; buen consejo. para lo que intento yo, eso mi padre escribió estando caduco y viejo. En su mocedad yo se que jamás me aconsejara, que en mis acciones mirara siempre al fin, cadúquez fue. Para cobardes es buena esa consideración, que apenas goza ocasión quien sus ímpetus refrena. Mil cosas (y esto es verdad) son imposibles miradas, y se veé que son tocadas la misma facilidad. En los principios ve el fin el que animoso se atreve, mucho a un osado se debe, suya es la fortuna en fin. Ese consejo que das tuma tú, que si eso heredas verás Lauro que te quedas en la bajeza en que estás: vamos Escoba, de aquí. Muy buen despacho llevamos. Ven tonto. . Dos tontos va- y ambos lo somos por sí. (mos, Oh mozo! que como necio de mano al consejo das, del de mi padre verás. como pagas el desprecio. Venid vos papel, con migo. que en mi alma, en mi memoria. como a noble ejecutoria. daros archivo me obligo. Sobre aquesta puerta escribo lo que con el alma adoro, o quien con letras de oro le diera color más vivo, Aunque con toscos carbones, Mira al fin, manos poned, sea una vez la pared papel para discreciones. q Hermano que estás haciendo? Jesús, estoyme espantando, la pared estas tiznando siendo sabio, y cuerdo siendo? Letrones por las paredes, cuando recién jaluegadas ala nieve de entonadas están haciendo mercedes? Oh hermoso cielo; por cuya ocasión arde mi pecho. . Pardiez Lauro, mal has hecho, bórralo por vida tuya. No hay en la Aldea otra cosa que supla por la riqueza de la Ciudad, que limpieza pretendida, y cuidadosa. Mal año para la seda, y para el rico tapiz, que llegue al blanco barniz de esta pared, no, que exceda. Que aparador tan dispuesto. tiene el más rico palacio, como un basar que de espacios este fregado y compueste? Que cuando la luz hermosa dando en él, y ce su retrato, parece un sol cada plato, que luna es muy baja cosa. Platos, jarras, y escudillas, risa vierten, y yo entiendo Lauro, que se está riendo de as doradas bajillas. Esos tiznes y carbones, llevar a palacio puedes, que se honran sus paredes de estar llenas de mechones. Ay Jacinta! mal penetras lo que ni alcancas ni ves, lo mejor de casa es el tizne de aquellas letras; leé y veraslo. Mira al fin: y a que fin escribes esto? Ingenio tan bien dispuesto, duda y pregunta a que fin? no es discreción, no es cordura, mirar al fin? . Y de modo, que no es hombre aquel que en todo mirar al fin no procura. Jacinta pues si pretendo, que las paredes también, prudencia enseñando estén no pienso que las ofendo. Por sentencia soberana aquella razón estimo, que es de mi padre, y la imprimo dentro de mi pecho, hermana. Dije hemanas hermana dije? ojalá que hermna fuera, para que no me aflijiera este dolor que me aflije. Nunca (o padre!) se fiara de mi pecho tu secreto, lacinta es hija en efeto del Duque, quien tal pensara, Que no es mi hermana sabia; pero nunca la juzgué con el valor, que ya se para más desdicha mía. Qué tienes Lauro, que sientes? pasión ha sido inhumana, pues en el nombre de hermana, te has quedado entre los dientes. Cómo hermana te llamé, acórdeme de mi hermano Floro, y aunque lloro en vano, con el alma le lloré. Sus desenvolturas siento, quiérole bien, no te espantes; mis pensamientos son antes . los que me dan más tormento. Y el disimular con ellos aumenta más mi pasión, que más siente el corazón callalrlos que padecerlos. Ese pensamiento deja Lauro, no vuelvas a él. No podrá librarme de él menos que quien me aconseja. Qué dices? . No estoy en mí, que se yo, diré locuras, Y aún las harás, tu aventuras el juicio y el seso así? Floro es mozo, da a su edad lo que pide, quien contrasta libre mocedad? si basta solamente mocedad. Mira que de verte triste, todo, Lauuro, se entristoce, que tus gustos apetece, que de tu color se viste. Esas tristezas olvida, mira lo que pido yo. Eso lacinta bastó. Por mi vida? . Por tu vida. Dame esos brazos. Debiera le abrazo, huir el fuego, o si en este lazo, el laco de alma y cuerpo se ropiera. .. Alegraraste? . Si a fe Lauro jura más. (re. Harelo: por tus ojos. Jura al cielo. . Ya lacinta lejo Cómo, Fulvio, ha sucedido? Bien, señora, pues cumplí con tu gusto, y traigo aquí al hombre que me has pedido. Qué le hallaste? . No volviera a tu presencia sin él. Placer me has hecho; qué es de el? Esperando queda a fuera. Sabes qué hace mitia? Cómo es día de correo está escribiendo. . Al deseo le han dado cuanto pedía, hablarle a solas pretendo, llámalo, sin ser notado, y entre tanto ten cuidado, ya me entiendes. Ya te entiendo. Muy buena traza en verdad, buen talle, para conmigo la disculpa trae consigo de cualquiera vanidad. Vue señoría mede los pies. . Alzad. Sas pies beso como el preso. Basta eso, sin prólogo entendere, no tengo tanto lugar para oír comparaciones. Ni en mi hay tampoco razones para poderme explicar. Voy al punto, y lo primero no quiero saber de vos quien sois, Gran rigor por Dios. Lo que importa saber quiero, sois de aqui? Si un hombre fuera como de adonde nacio del lugar donde murió, dijera que de aquí era. De adonde sois os pregunto, no si vivís, o morís, responded a lo que oís. Voy también, señora, al punto; no soy de aquí. . Si es así, no conoceréis quien soy. Porque lo conozco, estoy que no me conozco a mí. Memoria y entendimiento son tan de Uue señoria, que ha extrañado mi osadía mi propio concimiento. Extraño sois. . No conviene con el médico callar el enfermo, si no hablar, y decir el mal que tiene. Bien está; yo he reparado, y ójalá que sola fuera la que reparado hubiera, mil curiosos han notado, que adonde quiera que voy, en mi seguimiento vais, en cuanto miro allí estáis, y nunca donde no estoy, Si voy al Templo, allí os hallo hecho de su puerta bulto; prado ameno, jardín culto sin vos no puedo gocarlo. Y alguna vez me parece, (aunque de ello hago donaire) que si miro arriba, el aire vuestra figura me ofrece. Ser un hombre no he creído, por lo cual noturaleza en lo vario con belleza, mucho con migo ha perdido. Pues deja el diferenciar de cansada, o ignorante, y hallo un rostro semejante si miro a cualquier lugar. Uno solamente ha sido, mas es de mi amor milagro, que un corazón que os consagro muchos haya parecido. Triunfando de mí, triunfáis de mil almas, pues parece, que tantas mi amor ofrece, cuantos que os siguen miráis. De manera que han nacido de quererme esos antojos? Hago este bien a mis ojos que les soy agradecido. Estimo ese cumplimiento, que no tan soberbia soy; tenedme honor, dónde voy? . que contrario impulso siento, A mi autoridad conviene que esto no pase a delante, porque exceso semejante algo notada me tiene. También si posible es (que podréis como queráis) os pido que no pongáis en esta calle los pies. Y esto con la cortesía que se debe a vuestro talle, que echáis mi honor en la calle con tan loca demasía. Y cuando sintáis digusto, por ser esto inclinación, mas importa mi opinión, que importara vuestro gusto, Yo señora llego a verme tan sin poder sobre mí, que aunque yo me mande aquí se que no he de obedecerme. No se si llame forzosa pasión, que me tiene tal, violentar lo natural es petición rigurosa. Sentenciarme a que no os vea es sentenciarme a morir, y que no os siga, es pedir mi señora, que no sea. Cómo hasta aquí me veréis, que como sombra siguiendo os voy, perdonad si ofendo, o nunca me perdonéis. Tener os quiero ofendida porque me matéis piadosa, que es matarme rigurosa no matarme obedecida. Tal cosa conmigo pasa? yo os castigara, villano sino me fuera a la mano el decoro de esta casa Mi amor merece este pago a un Príncipe? Ay Dios! Qué es esto? Nada. . Qué es esto, habla pres (to, Bien presto te satisfago. Qué dijiste? Nada dije, vete con Dios. No me iré sin que digas . Déjame. Quién heres? Esto te aflige? nada soy, aquí no hay más que saber. Mientes, traidor. Tú me has nombrado mejor, cuando este nombre me das. Hombre que te haré matar, sino me dices quien heres. La muerte espero, no esperes que me llegue a declarar, menos que parezco soy, Floro me llamo, nací casi una legua de aquí, buena relación te doy. Con la misma verdad quiero. . engañarla: quieres más? déjame pues. No te irás, Príncipe falso. . Que espero, que la verdad no te digo, aunque me maten. . A ti, porqué? Porque estoy aquí en poder de mi enemigo. Lidio soy, del Duque soy de Rusia hijo; esta tierra le hace guerra, en la cual guerra, tu padre el Duque está hoy. Un retrato tuyo un día vieron a caso mis ojos, siendo fatales despojos prenda donde vida había. Venir a la corte trato, para ver si en tanto mal sanaba el original las heridas del retrato. Mayores daños sentí, que si herido allá quedé, con espada negra fue, con blanca lo soy aquí. Mi mayor felicidad es ver tu beldad divina, que es sola la medicina donde hallé la enfermedad. Entreténgome mirando, que el rato que te estoy viendo. penas estoy desmintiendo, y pesares engañando. Quiere el cielo que te ame, cuantas lágrimas me cuestas, quiere el cielo que sean estas. las últimas que derrame. Cómo? Dándome la muerte, y dololiéndote de mí; si quien soy no vale aquí, valga contigo el quererte. Hay señora y en ser mía cuanto este Reino ganara, pues la guerra se acabara que sangre da cada día. A Lituania volviera, las tierras que en posesión tiene mi padre, que son; causa de guerra tan fiera. Como heres de mí adorada. fueras del mundo servida, determínate atrevida, intenta determinada. Gente tengo en la ciudad, de secreto, conque puedo! ofrecer para tu miedo bastante seguridad. Qué dices, no me respondes? quita del rostro la mano, aunque en sol tan soberano; mal el de ese rostro escondes. Hay extranjero traidor, de extrañas tierras venido para hechizar mi sentido, para ofender mi valor. Quien en ese pecho encierra palabras tan eficaces? convidasme con las paces, y vienes a darme guerra? Qué he de haces? que estoy perdida, perdérase todor no, mas aquí que pierdo yo? no estoy casada ofendida. Principal marido adquiero, ilustre estado me aguarda. Quién señora te acobarda? Y más cuando adoro y quiero. Ay Dios, acabó mi tía de escribir, que cierra ya, vete: pero quien tendrá esta ocasión otro día. Gozar quiero la ocasión pues me ofrece sus cabellos, con cada golpe de aquellos me rompen el corazón. Ay Príncipe, hay Lidio mío, ya lo dije, tuya soy, puesta en tu poder estoy, mi valor del tuyo fío; qué ordenas hacer? . Robarte es lo que mi amor ordena. Pienso que el llamarme Elena pudo atrevimiento darte. La noche ayuda a mi intento. Mas mi atrevimiento ayuda. Sígueme mi bien. . Aún duda mi honor de mi atrevimiento, ya te sigo, aguarda a fuera. Mucho te tardas. . Ya voy. Por ser atrevido; hoy al sol robo de su esfera. Mire al fin el que no aspira a empresas dificultosas, que no alcanza grande cosas quien siempre a los fines mira. . Qué es lo que pasa por mí? yo pretendo? qué intento? es mío este pensaminto? soy yo quién le concebí? yo me he de arrogar así? Sí; el ecco me respondíó, mujer que en efeto amó; mas hay que fue despreciada, que a ser como yo rogada el la dijera que no. Mas si la debida fe a quien soy no me reporta, el ser rogada que importa? por eso resistiré: ya yo me determiné, y mujer determinada es como piedra arrojada; porque en nuestra condición, es la determinación voluntad ejecutada. Dentro de mi pecho el cielo por alma un hielo ha infundido, hay mi corazón metido entre fuego y entre hielo, a tus victorias apelo amor, y porque mejor solicite tu favor, para efetos infalibles te represento imposibles que son la salsa de amor. Donde hay amor no hay temor; a diós decoro, adiós casa, que este fuego que me abrasa. excesos me obliga a hacer; no me puedo detener, que a la mujer más guardada, de aqueste fuego tocada no hay pedir que guarde modo, porque ha de romper con todo como polvora encerrada. . Entre los ojos lo traigo, plegue a Dios no sea en lafiente El que lo dijere miente; yo amores con un lacayo? Mira Silvia no te espantes, que como quiero que seas, mi esposa; Nunca lo veas ruego a Dios que cigues antes. Y aquesto del matrimonio es cosa tan delicada, que la mujer más honrada suele tentar el dimoño; algo quillotrado so. Quillotrado sos Lireno? no sos para esposo bueno, no vestís al uso, no. Qué es vestir al uso? Ver, oír, callar. . Eso es malo no es hablar andar al palo, eso bien se podrá her? Qué cosa es palos? . Verán el roido que levantamos, no asamos, y ya pringamos? Silvia, Silvia aún no os los dan. Si yo me llego a casar (bien me lo pueden creer) rueca en casa no ha de haber, las aspas he de quemar, no ha de quedar argadillo. No por eso dejaras de debanar que tú harás, por sacar algún ovillo. Mi marido en conclusión, si es labrador bien podrá dejarlo, que no verá pala, esteba, ni azadón. Y aunque hiele más y más, cuando la lumbre es regalo, porque en casa no haya palo, leña no ha de haber jamás. Pues si me caso (esto es llano) a dios tengo de rogar que me tulla, para andar con muletas en la mano. Hurá cuando me levante muleta, al almuerzo y todo, muleta al comer, de modo que la muleta sea el ante. Muleta ha de ser el medio, mulera el postre, al cenar mulera, y al acostar, muleta haura sin remedio. Todo ha de ser mulerazo, que barato me saldrá, pues de costa no tendrá mas que levantar el brazo. Tantas muletas, Lireno a una fiera. . Si tollidos fueran algunos maridos, alguno fuera más bueno; Dios me tulla si con tigo me caso, estáreme en casa, sabré todo lo que pasa. No habéis de valer un higo, vos no habéis de ser mi amo, ni yo vuestra esclava soy. Digo que tollido estoy, Silvia muleta me llamo, Ya no se puede llevar tal modo de proceder, todo gruñir ha de ser, todo ha de ser vocear, yo os pondré en paz. Cómo ansí? . Mañana os caso Pardiez, que se enojó de una vez. Eso es guerra para mí. Mira Silvia, el Matrimonio fue del mismo Dios hallado, que para ser codiciado basta aqueste testimonio: no te quiero violentar mírate bien para hacerlo. Yo voy a mirarme en ello. Mas tengo yo que mirar. . Amo, y este amor quisiera poner en todas las cosas. Mis desdichas son forzosas. ay si mi muerte lo fuera, a dónde voy? a quién sigo? si al cielo ofendiendo estoy, y a donde quiera que voy con migo va mi enemigo. Quién se queja, quién da voces? Un loco. . Es Floro? Ay de mí! que tal soy y que tal fui pues por loco me conoces; es Lauro. . Sí, Lauro soy. Ay hermano de mis ojos, dame esos brazos. Qué enojos Floro en ti mirando estoy: que tienes? El cielo ha vuelto por mi padre justamente, cuyo consejo prudente atropellé mal resuelto. Sosiégate, y veme dando razón, de lo que no entiendo. Escúchame tu sintiendo, dárete cuenta llorando. Lauro, bien te acordaras que aura dos años cumplidos, que pasó por esta Aldea Félix, del Duque sobrino. A tratar iua las bodas, entre Elena, y Rosimiro, cuya ejecución las guerras justamente han impedido. Ma padre que grande estima siempre de las cosas hizo del dnque) hospedole en casa; y a Troya el caballo vino. Una noche sobre mesa (que mal postre, malo digo, no en la causa, en los efetos, yo los condeno sentidlos) Sacó de Elena un retrato, de Blena, hermoso prodigio, pasmo de naturaleza, y asombro de aquestos siglos. Curioso más descuidado de hallar en rostro divino disimulado al infierno, una y mil veces le miro. Miré del fuego lo hermoso, abrácelo como niño, nunca entendí, Lauro, que hera tan hermeso el Basilisco. Nunca entendí que ejercia pintado, acciones de vivo, dicen que mirando mata, digo yo que mata visto. Entrose al fin por los ojos no se que, supe sentilló, explicarlo no sabre, callando mejor me explico. No fue la vida pues muero, no fue la muerte pues vivo, no hielo porque me abraso, no fuego porque me enfrío, Empece a sentir sin alma, a quejarme sin sentido, a padecer sin remedio, a querer sin albedrío. Desde entonces, desde entonces, Lauro, sin seso, sin juicio de mí he vivido olvidado, mis locuras te lo han dicho. Fuime a la Corte por ver si con la verdad mitigo penas, que en mi verdaderas pudo causar lo fingido. di en ser de Elena la sombra, sus bellos extremos sigo, de tal manera que pudo Lauro ser notado el mío. De curiosidad llevada, (oh curiosidad, cuchillo que nuestra primera madre dejó en herencia a sus hijos.) Llámome un día a su casa, y aunque no son excogidos todos los llamados, dime el parabién a mí mismo. Manifiestola mi pecho, pero el suyo casto y limpio, puso al rostro por defensa un muro de coral fino. ofendiose de mi intento, juzgó mi amor por delito, no mi amor, mis diligencias, que ella ser locuras dijo. Replíquela enamorado, por no decir atrevidó, y vi espada de mi muerte en puertas del Paraiso. Amenazome, y yo entonces que despreciado me miro, con un sin querer queriendo, y un cuidadoso desvío. Mi amor merece este pago? así aún Príncipe? esto digo no más, como pesaroso de haber tal palabra dicho. Como oyó Príncipe, vuelve, y cortes enmendar quiso acierto, que solamente pareció yerro en su juicio. por saber quien soy porfía, hace fuerca, y yo resisto para dar fuerza a mí, engaño, que fue con esto creído, Al fin la digo que soy, Lidio, del de Rusia hijo, que por gozar de sus ojos disimulado he vivido. Tales ternezas afecto, tal voluntad significo, que infundo amor en su alma, y a mi voluntad la rindo: sácola de casa; . Ay Floro que mal hecho! . Si advertido, si considerado fuera viera al fin en el principio. A pocos pasos andados conozco mi desvarío, y sin haberla gozado me conozco arrepentido; no de amarla, que la adoro, pero de haberla ofendido, sacándola por engaño, que este es mi mayor delito. Sola una mano la debo, y tres, o cuatro suspiros, que se me entraron al alma siendo mis labios oídos. Ya es hecho, Lauro, no vengo por consejo, ni le pido, el remedio he con sultado, y aqueste en tus manos libro, A Eleña dejo engañada junto a ese arroyo vecino, por ser hija de quien es que la ampares te suplico. Que yo a la guerra me parto, a servir al Duque mismo que ofendí, sacare de ella, el mérito, o el castigo. De mi padre el testamento me da, Lauro, será aviso a locas temeridades, freno a atrevimientos míos. Este el testamento es. . Y de un hijo mal cumplido, el que no respeta a un padre muerto, no había de estar vivo. A los ojos, pues que son puerta del alma, os aplico entraos por ellos a ella, que ella ha de ser vuestro archivo. Este papel también lleva que mi padre dejó escrito para el Duque. Adiós. . Espera. Para el mal me precipito, deja que también me arroje, cuando honrosa empresa sigo. Sin despedirte de Elena no es bien ponerte en camino. No me la nombres, hermano cuando a valer algo aspiro, quedáreme si la veo, adiós. Él vaya contigo. Triste señora, que hubieron cosas mías de ofenderte cuando a servirte, a quererte: tan obligadas nacieron. Si quiso tomar en ti venganza mi hermano a caso del triste dolor que paso, y causa tu hermana en mí. No tiene la culpa ella, el cielo si que la hizo para ser del mundo hechizo, tan airosa como bella. Aunque es la noche algo oscura moverse un bulto estoy viendo. De este arroyo vengo huyendo que pienso que me murmura, bie puede . Ay cielos, ella es. Es mi Lidio? . No señora. Sola en un campo a tal hora, apenas muevo los pies. No temáis, yo soy hombre en esta Aldea nacido, no ble soy, aunque he venido alpobreza, es Lauro el nombre; a mi padre el vuestro honró por su valor. . Ay de mí! pues tú me conoces? . Sí. Y que no neres Lidio? . No. Propio efeto de la culpa manifestar a su autor. Oh Floro! ya de tu honor mirando estoy la disculpa. . Digo que noble nací por daros algún consuelo; el que os trae no es Lidio. Ay cielo! Si no mi hermano. Ay de mí. Válgate Dios, angel mío, detén el alma en los labios, que quiere a fuerza de agravios dejar ese mármol frío. Si es muerta? sí; que porfío; que en desdicha que es tan cierta abre la muerte la puerta; que hija de padres tan buenos, no pudo cumplir con menos que entrarse hallándola abierra. No se si estar muerta crea; la vista afirmar no osa, que esté en cosa tan hermosa. la muerte cosa tan fea? Mas como tal vez se vea; que por pasar agua pura por tal tierra, con blancura queda; pudo de esta suerte que dar hermosa la muerte pasando por tu hermosura. pare iento, uces bellas, venid donde descanséis, porque cuando despertéis no os halléis tan mal serú que de haber vuelto a la arrepentida quedéis. O,
JORNADA SEGUNDA
jornada segunda Jesús, Dios con migo sea, gran dicha ha sido sin norte salir del mar de la Corte, libre al puerto del Aldea. Oh tierra, que alegre toco, una y mil veces te beso, no más Corte, si más seso, basten dos años de loco. Yo ser lacayo? o que bien mis letras me aprovecharon, estos hatos me engañón, mal dígalos Dios amén. Pagáranme vive Cristo todo el daño que me han hecho, no hay que informar en derecho que lo tengo ya muy visto. Señora cuera, desgracia fue (según lo considero) como es cuera no ser cuero, quizá tuviera más gracia. Cuchilladitas? por ellas me parece que perece, solo porque se parece a las calzas en tenerlas. Según esto muy bien pueden señoras calzas temblar, porque no se han de escapar aunque en sí mismas se enreden. Pues la cápita? quién duda que no es tan corta de talle, que puedan a un hombre echarle sin levantarla una ayuda; Mal con capa semejante podrá decir un lacayo que hará de su capa un sayo por no ser capa bastante. Tampoco a vos os abono sombrero, mas esta vez es apasionado el juez, por tener capa os perdono. Espada, a vos que no os den castigo, la Cruz lo allana, que sino por cortesana peligrabades también. Mi enojo en los dos no topa, que tengo amor peregrino, a la Cruz por lo divino, por lo de vino a la capa. Perdóneme lo demás porque al fuego ha de ir derecho. No cabe el alma en el pecho, ay de mi! Escoba aquí estás? No me estorbes, porque voy a quemar estos despojos. Fuego te darán mis ojos, la esfera del fuego soy. Escoba tú lo sabrás, que mujer es esta, di, que ha traído Lauro aquí? para atormentarme más! No la he visto, porque llego de la Corte en este punto con todo este ajuar, que junto lo voy a entregar al fuego. Déjalo. No puede ser. yo he de verlo vuelto en brasa, no quiero ocasión en casa que el juicio me haga perder. Triste de mí, que la tengo tan poderosa, y tan fuerte, que viene ya a ser la muerte lo menos que a temer vengo. Ay Lauro, que me he criado en esta casa contigo, creciendo el amor con migo que a ser gigante ha llegado. Y por una forastera venida de ayer a ca me dejas? causote ya mi voluntad por casera? No debo de merecerte, no se quien soy, tú lo sabes, y quizá a cosas más graves Lauro te inclina tu suerte. Él viene, y con quien dará celos, que apenas resista, nunca la pierde de vista, yo muero de verla ya, Elisa a tu cortesía mucho debe el sol segundo, y el mundo, pues por ti el mundo goza tan alegre día, Lauro si cuando recibo tanto regalo de ti vieres el semblante en mí algo por lo triste esquivo, entiende que es natural esta tristeza, y perdona. El ser quién heres te abona no quiero juzgar tan mal, que por desagradecida te tenga a fuerza de enojos, cuando en platos de mis ojos te ofrezco un alma, una vida. Pues mi Jacinta, aquí estás y escondes tus luces bellas? Dónde está el sol, las estrellas nunca lucieron jamás. Bueno por vida de Lauro no hay que sentir, que por Dios que juntamente las dos lleváis dé hermosas el lauro. No querrá Elisa. Dichosa soy, en verme comparada a ti si por desgraciada no vengo a ser más hermosa. Silvia imita a las señoras y está triste tu ambién. No me falca a por quien. Mucho me desenamoras estando presente yo, Silvia por mí no será. Todos estamos aca. Mas nos valiera que no. Guélgome Escoba que aquí en ese traje hayas vuelto. Vengo a servirte resuelto, que también he vuelto en mí. Ay algo en la corte a caso? Dirételo, pero advierte. que hay pena puesta de muerte cre al que hablare en este caso: falta de casa una hija de César. . Válgame el cielo. Chitón Lauro. . Callarelo, pero es razón que me afliga: cuando honor ganando anda el Duque, tal premio lleva? Porque no llegue la nueva al Duque, así el Rey lo manda. Ayánselo allá, y Dios guarde mi seso, y abra mis ojos. A fuera vayan enojos, y pues convida la tarde, al sol sentados juguemos a algún juego, porque Elisa se entretenga, ya os avisa mi gusto. . Por mi sentemos, no me ha de faltar lugar. Ni a mí tampoco. . Sentose junto al Lacayo, acabose, no tengo más que esperar. Jacinta, Elisa, Lireno, sentaos todos. Yo aquí estoy. Porque a Lauro gusto doy, conguno too veneno. . Qué juego irá? . El del amor. A un cuando a las burlas viene muestra Lauro que le tiene. . Él no es juego de mi humor que siempre pierdo, mas vaya. Estarás favorecido si pierdes. . Nunca lo he sido. Para no perder te ensaya. Labradores son de aquí que gozando el sol están. Envidia Fabio me dan lástima me tengo a mí. Gente viene forastera. No os alborotéis, amigos. Los tordos han visto higos. . en peligro está la higuera Dos cazadores bien pueden llegar a conversación. Aunque cazadores son temo que cazados queden, que hay liga. . El paso está llano. Si es que estorbamos no es justo. Nunca las cosas de gusto. las estorba el Cortesano: entretenernos queremos, para todos hay lugar. e Fabio a fé que hay que mirar. Y aún hay más de lo que vemos Sentaos. . Ya la cortesía en la Aldea está por Dios. Es que la trujisteis vos. Villano cuerdo afe mía. . Este es el Rey vive Cristo. Oh cuanto al rebozo debo, pues delante el Rey me atrevo a estar cuando el Rey me ha visto. No deje de proseguirse la conversación. . No hará, del amor el juego va, escoger y prevenirse, Yo escogo alas . Él muere por volar, no miento y alas el tordo escogió, venirse a los higos quiere. Yo escojo el arco . Yo venda. Tarde la venda escogiste, sino es que heridas que hiciste vendar tu piedad pretenda. Yo la cuerda. . Bien te viene que lo heres tú. . Yo pardiez por no perder esta vez, tomo lo que amor no tiene; ojos. . Librarte sospechas. Cárcaj escojo. . Oh mujeres, carcax escoges? tú quieres que en ti se envainen las flechas, y por volvértelas yo flecha escojo. . Bien está, alto pues, de juego va; no haya señas. . Eso no. Amor que nunca esta ocioso, que siempre travieso juega, que por eso amor es niño, aunque gigante en las fuerzas. El regazo de su madre donde descansa y sosiega un día dejó, corrido de que descansar le vean. Desarmado estaba entonces, armose para hacer guerra, armas en manos de un niño ningún corazón respetan. Y aunque es ciego, aquien le faltan los, y aunque es ciego aquién le faltan los, los . A Lireno, recuerda. Ojos. . Ya de ojos diste en la entrada de la puerta Ojos dije. . Ya es muy tarde da prenda. . Vela aquí prenda, cuando más pienso escaparme eDios que conmigo encuentran Auque los ojos le faltan se puso sobre ellos. . Venda. Estaba sin cuerda él, . Arco, Y en el arco puso . Cuerda. El carcaj se puso al lado bien prevenido de, . Flechas. Y desde el cielo de Venus cual rayo baja a la tierra ligero bate las. . Alas Y por todas partes buela, nieves su fuego derrite, y diamantes vuelve en cera. De los hombros quita el arco, y si está tirante prueba la, la, la. . Cuerda. Tarde acudió. También se duermen las cuerdas. Aunque es cuerda; y se ha dormido no es de las Vírgenes esta. De prenda. . Ya prenda doy. Pues yo erré, yo tendré cuenta. Prebenidos cuerda y arco del carcaj saca una. . Flecha. Al mí con ella me heriste. Dijeras aj, si te hiriera. Flecha él, flecha el, flecha el. Fabio, Fabio, Fabio. arco. . No está el de manera que pueda acertar en cosa. . aunque en mirar bien acierta. Prenda doy, y el alma he dado, que es prenda más verdadera. Y a un corazón de amor libre por blanco a su tiro apresta, sale la flecha de él, de él, la flecha sale de él. Fabarco, arco, arco. Prenda; prenda. Areadas me da el mirarle con la vista tan suspensa, tal apoplejia de ojos no la he visto. . Al fin sujeta una libre voluntad al dominio de su fuerza. Por el debe de decirlo, él es el que libre hera, y ya de Elisa su esclavo. Él libre rendido queda, mas porque decir no puede su amor, al amor le ruega que como a él le deja herido también a quien ama hiera; vuelve a batir presuroso las, las, las. Alás, ao que se eleva. Pago, que un sol encubierto todas las alas me quema. . Encuentra amor con quien busca que es lince por más que sea ciego y sin. . Ojos. Y traiga sobre ellos puesta, traiga puesta en los ojos; lacinta el amor, que lleva en los ojos? . Venda. Es rarde, pagaréis en mi conciencia. Para hacer segundo tiro saca el amor flecha nueva de él, de él, a Silvia de adonde el amor saca las flechas? Carcaj. . Muy en hora mala Silvia la carcajadera, no miréis tanto al lacayo y no erraréis, poned prenda. Por mirarte Escoba herré Aldea te lo agradezca, Y tú no? . Yo también Silvia, claro está pues vivo en ella. Ya el amor previene el tiro ya saca del cárcaj, ya saca del carcaj, del cárcaj. Flechas. Tarde el lacayó llegó. Hablar bien. . Prenda. Pondrela, Silvia ya no debo nada que olvidé con tu belleza las flechas, aunque tus ojos acordármelas pudieran. La flecha pone en él. . Arco. Y curioso ver intenta a quien tira, aunque sin ojos ordinariamente acierta: de los ojos se quitó la. . Venda. Al cielo plujiera que nunca se la quitara, ojalá que ciego fuera; enamórole la dama, es díos, alzose con ella, como querrá a quien la adora levantado a tanta alteza? Vuélvese a su cielo amor, estiende las, las, quien vuela, que estiende? . Las alas digo. Pagar y prestar paciencia. Arroja del hombro él. . Arco. Afloja el árcola. . Cuerda. Quita del lado el. . Carcaj. Del carcaj saca las. . Flechas Por contemplar en quien ama el amor que ciego era, ya para ver tiene. . Ojos. No tiene en los ojos? . Venda. Con su prenda amor se goza, ay Dios, y quien le dijera, amor este amor me quita, que adoro desigual prenda. Que desigual prenda adora . dice, sin duda que esta, aunque en traje de villana, mucho más de lo que muestra. Hartas prendas Lauro hay, empieza a dar penitencias, y no escomienzes por mí. La tuya hade ser primera, álzate y baila un villano. Pardiez pense que dijeras que me casara con Silvia, Para mi fuera esa pena. Cuyo es este listón? . Mío. Es mujer, hablo en su lengua. Cante en penitencia Silvia. Qué he de cantar? Lo de Celia. Celia aquien amando ofendo, vamos pasiones trocando, veréis que padezco amando mas que vos aborreciendo. De tal suerte lo cantáis que los que os oyen pudieran decir, que en el cielo están por penitencias ajenas, tomad aquesta sortija. Besoos los pies. Silvia yerra aprisa si así te pagan, Sin interes hyerran ellas. Cuyo es este cinto? . Mío. Escoba salga acá fuera. Soy perro? Tal vez lo heres pues muerdes por lo poeta, veamos si has olvidado el sello, un soneto venga a la tristeza de Elisa. Mal me acomodo a tristezas, Repentino sois. . Es fácil después que salió esta seta de los que escuro componen, y hablan sin que los entiendan, que aunque digan disparates no hay quien corregir lo sepa, al fin huyen la censura, va pues en lengua extranjera. No ostentes no, con tu mayor decoro Elisa triste, visos fulminantes, que albor fueron después, si nubes antes pasmos sublimes del volátil coro. No afecte tu candor plectro canoro en rápido farol luces brillantes, Soles grrando, en astros más siagrantes que pulen plata, que burilan oro: Dininos, ya no humanos, esplendores tus viertan dos asombro al mundo ojos nitidas luces, diáfanos fulgores, Que si terminan emulando enojos opinaran también tristes temores, al Sol reflejos, y a tu luz despojos. No se ha dicho mejor cosa. Pude ser que buena sea pero yo no la he entendido. Estudiar para entenderla, ya se compone a este modo, y hay aquíen bien le parezca, quedando el que lo compone burlando del que lo aprueba. Cuyo es este lienzo? . Mío. Mire que tiene dos prendas. aunque dos las prendas son será una sola la pena, y ha de ser que mientras dura el dar de las penitencias con el mismo lienzo suyo vendados los ojos tenga. Mucho sabe este villano. . Rigurosa es la sentencia. Esta sortija? . Esa es mía. ay Jacinta, si me dieras por las penas que me das la cuya. . Poca me dieras Finge que heres gran señora, y que desde mi bajeza te pretendo, y te suplico que aqueste amor agradezcas. Di que me quieres sacinta, y que cuando Reina fueras. premiaras mi voluntad. Cómo, que Lauro pretenda, . que haga yo el papel de Elisa, por quié muere y por quie pena, sin que (por señora a caso) a decírselo se atreva? Cómo lacinta, pues dudas? Mas porque Lauro me quiera . por figura de quien ama quiero cumplir lo que ordena. Lauro, si Reina dél mundo, si de mil mendos tuviera el cetro, sin ti mi Lauro lo juzga a por pobreza. Contigo solo Reinara, y esto lo digo de verás sin mirar que aquesto es juego. así quiero yo que sea, dame de esposa la mano. Con el alma se te entrega. Testigos hay. . Yo lo soy. Yo lo seré como vea. Obedecer y callar; cuya es esta cinta negra? Siendo negra de quien Lauro sino de Elisa padiera. Harás lo que te dijere? Si haré. . Pues Elisa bella yo te mando que te rías. Qué cosa aura que no puedas Gracias a Dios que te miro alegre. . Las tuyas llegan a tener jurisdicción sobre la naturaleza. Esta cadena y sortija? Esa sortija y cadena Launo son vuestras, y mía es sola la penitencia. No la haré de que os las doy, mas de que no os doy con ellas: como colmados deseos amontonadas riquezas. En fin cortesano sois, yo quiero que lo parezca Lauro en ser agradecido, la penitencia sea esta. Que pues la noche ha venido; y tan grandes nieblas entran quedéis esta noche en casa a hacer, penitencia en ellas Huéspedes. Lauro tenéis, Yo me descubro, pues cesan las penitencias. . Ay Fabio, no se si mi dicha crea, esta noche he de gozar a la villana encubierta, si pienso abrasar al mundo, que no digo aquesta Aldea. Ay de mí! que lo que adora . el Rey, adorando quedan en templo de mi memoria, corazón, alma y potencias. Qué se queda el Rey en casa? sabe Dios cuanto me pesa. Lireno vete adelante, vamos de aquí. Cómo hiela. Echar en la lumbre puedes Lireno un monte de leña, que hace rigurosa noche. A Silvia, una palabrita. Sin que llames me detengo, que el mucho amor que te tengo mas que tú me solicita. Tanto fuego, y en invierno siendo mujer? . Para amarte dejo lo mudable a parte, y quedome con lo tierno. Buen gusto para un convite, ay Silvia, no se si crea que no tienes en la Aldea quien te quiera, y quien te pite. Mejor vestida te hallo que te dejé, si esto ha sido malicia, aún no soy marido, por eso Silvia no callo. zapato dejé al partirme, y ya con chapín estás, fundaste en corcho, y querrás que te juzgue por muy firme? Caíste para subir? o caes después que has subido? Lindas cosas has traído de la Corte que decir. Por ti la Corte he dejado a donde lucí, y a donde de más de un Marqués y Conde fui por lo airoso envidiado. Con este poco de talle por cuantas calles pasé. siempre tras mí me llevé todos los ojos de calle. Toda aquesta riza hacía en la corte, y hoy que vengo donde otros ojos no tengo mas que aquestos Silvia mía. Muy ceñudos me los muestras, si no es que para abrasarme fingas que quieres dejarme que es lición de las muy diestras. Pucheros no ha de haber más, ni cheribas, ni no cheros, o haz jarros, y no pucheros, y algo me consolarás. Mis ruegos no te enternuran? pues a la corte me parto a donde rehuelde a harto, si aquí con dieta me curan. Dónde vas? vuélvete a casa pan perdido. . Estoy, estoy por, Por qué? . Ya no me voy, que ese no se que me abrasa; a hacer las paces empieza. Conqué? . Con aquestos brazos, Muerome por tus pedazos. Yo Silvia por tu entereza. Ando en un pie como grullo, esta mujer me inquieta, por Dios que ha de haber muleta: Silvia, Silvia que me tullo, tal cosa a estas horas pasa? Lireno aguó mis placeres. Voyme. Lireno? . Que quieres. Por dónde van a casa? que escuro válgame Dios. Por los brazos del lacayo. Qué ensayo. . Con ese ensayo os desensayaréis vos. Reconocístelo todo? Sin luz me atrevo a ponerte donde duerme. . De esta suerte a mi gusto me acomodo. Qué mendigo de un favor en casa tan pobre ande un Rey, cuando la más grande se le ofreciera mayor? Yo de mí mismo me río, de ver con cuanto recato de cumplir mi antojo trato, yo Rey, y el antojo mío. Yo os vi Labradora, y tengo a costa de mi cuidado mi propio gusto comprado, no a robar, a cobrar vengo. Y tu Lauro si heres sabio no digas que te deshonro, porque siendo Rey te honro con lo mismo que te agravio. Este el aposento es. Ay Fabio; llámale casa donde ha entrado el sol que abrasa cuanto en mi ves y no ves. A lumbra, que letras son estas? cómo dice allí? Mira al fin. . Mira al fin? Si . Bueno, y a buena ocasión; mira al fina cuando me arrojo a ejecutar mi deseo, alumbra: Mira al fin leo, verdad es, que no es antojo. No es bueno, que estoy temblando de cuatro letras que he visto, qué fortaleza conquisto? qué muro estoy asaltando? Sino una pobre casilla, que lo más fuerte que tiene es al mismo Rey, que viene a rompella, y destruilla. Yo soy Rey, entrare? no, temere a un villano? sí, que está en su casa, y aquí es más Rey quo lo soy yo. Aquesta señor es traza de Lauro, sin duda alguna no tientes a la fortuna, que quien avisa amenaza, vuélvete. . Vuélvome Fabio; tierra andada mis pies pisan, porque paredes que avisan sabrán vengar un agravio. Gustos que tan mal se entablan no en mis antojos se apoyen, que si las paredes oyen, que si las paredes oyen, aquí las paredes hablan. Al sueño apenas este cuerpo fío cuando al primer asomo del sosiego, me despierta mi honor, diciendo fuego, y me cubre un pavor de un sudor frío. No miré al fin, que loco desuarío; mas pues de muy cortes y palaciego a Troya traje el Paladión del Griego, su fin me enseñe a recelar del mío, Velaré a los unbiales de esta puerta, que es habiendo mujer pensión forzosa que mi primero padre la hizo cierta. Mientras no hubo mujer Adan reposa, en dándole mujer luego despierta, que quita el sueño una mujer hermosa. Empresa que un Rey temío yo la tengo de intentar, no es nada intentarla, no, lo que el no pudo empezar eso pienso acabar yo. Ver escrito Mira al fin, en pared y con carbón (acción de necios en fin) le saca en esta ocasión de la mano un serafín. No fue vano mi temor, o impulsos sacros de honor, un hombre se acerca a mí. Causó en mí lo que no vi este apetito y furor. Vive Dios villana hermosa que lo heres para conmigo, por fe como vista airosa que he de gozarte. El castigo prevenid honra celosa, sienta, el que nobles umbrales pisa con pies desleales la espada de vuestro celo. Muerto soy Válgame el cielo. Del qué ofendiste te vales? o mal huésped! Muerto soy dijo, y la voz fue de Fabio? que es lo que mirando estoy; quién heres? . El que a un agra- (vio debido castigo doy. A Fabio has muerto, traidor? vive Dios que he de matarte. No os lo aconsejo, señor, porque tengo de mi parte a diós, mi espada, y mi honor. Es bueno que a un Corresano hóspede en su casa un pobre con pecho sencillo y sano, y que en hospedaje cobre paga indigna de un villabo? Pero si intentó manchar lecho que pudo envidiar por limpio el sol de los cielos, y a manos de honrados celos la vida vino a dejar. Qué quiso ofenderte? Sí. Y que eso es cierto? . Si es cier (to él te responda por mí, en esa puerta esta muerto, mira que buscaba allí. Fue muerte bien merecida, tú has vengado bien tu agravio. Jesús, hoy compro mi vida . a costa de la de Fabio con mucha razón perdida. Válgame Dios, si yo entro cual quedo, mi muerte encuentro; o letras, yo os pagaré la vida, el alma os daré para papel, entrad dentro; sabes quien soy? . No quisiera que fuerades principal, para que no os ofendiera venir con vos hombre tal, que afrenta de un noble fuera. El Rey soy. . que estoy oyendo, si con esta muerte ofendo, mi muerte quedo esperando. Álzate, no temas, cuando la vida te estoy debiendo, Ven a ca, quien escribió Lauro aquellas letras? . Yo. No lo dudo, y a que fin pusiste allí, Mira al fin? hablaste con migo? . No; consejo de un padre fue que aunque murió pobre entonces aquel tesoro heredé, no pude mandarlo a bronces, y a la pared lo mandé, Yo quiero Lauro, que entiendas. que para pedirme tienes puestas en mí tales prendas, que no tiene el mundo bienes que yo dé, ni tu pretendas. Que cuando llegue a deber, la vida a un Rey, no hay poder que a tal deuda satisfaga, atal servicio no hay paga, ni aún Rey le basta Rey ser. Confieso que no he entendido. Lauro yo pretendo honrarte, desnuda el tosco vestido, quiero a la Corte llevarte; para más Lauro has nacido. Ver tan buen entendimiento tan lejos de mí, lo siento, deja este monte, que aquí. sin dar provecho de ti es enterrar el talento; esto como amigo pido. Tan obligado me veo, que por verte obedecido. mi natural lisonjeo, y vencerlo no he podido. Yo de aquí no he de salir si me quieres bien, vivir me deja aquí. Rey No hablo más, que al que es amigo, jamás disgustos le han de pedir. Mas ya Lauro que reusas el ir con migo, y te vale, aunque sin razón te excusas, para que yo te regale no habrá estorbos, no habrá excusas. Tus cosas han de correr por mi cuenta; y has de ver, que agradecido he nacido, aunque en quedarte has querido, Lauro acortar mi poder: tu aumento a mi cuenta va. Basta que no puedo ya, señor, con tantas mercedes, Pues te quedas, mucho puedes. No puedo más. . Bien está: yo he hallado en ti un gran teso- y aquellas letras que adoro. (ro, y llevo en mi corazón, serán, si aquí de carbón en mi palacio de oro. Que el Duque se ha hecho fuerte? La ciudad que ha escogido, lo es de suerte, que no podrás entrarla, sino das sobre nubes la batalla, y ellas te llueven dentro. Ardid suceda a ardid, y encuentro a encuentro. la ciudad será mía que todo lo es posible a la porfía, no faltarán engaños sobre Troya seré Griego diez años. Deme vuestra Excelencia los pies, y albricias de una diligencia que en su servicio hago. . Quién heres? Soy quien debo; y soy quien pago; preso de Va Excelencia ahora dos años fui, de su clemencia. me hallé más preso el día que libre a Rusia mi persona envía, que cuando más propicio grillos echó, quien hizo el beneficio. Que te conozco pienso, di a lo que vienes porque estoy suspenso. A dalle viene Islauro a Vuejelencia la victoriay lauro, el Duque con Libonia paces ha hecho, y a su hija Antonia da al Príncipe Peloro. Las paces se, y el casamiento ignoro. Tres leguas de aquí aguarda el Príncipe y Antonia, no por guarda mas por grandeza lleva toda gente de guerra vieja y nueva, de suerte que ha quedado la Ciudad como pueblo saqueado. Este aviso he venido sieñor a dar, que no seré tenido por tiaidor, cuando veo que en esta guerra sin razón peleo, pues que defiende vano, el Buque tierras, que ocupó tirano. Sígame Vuexcelencia, que triunfa del poder la diligencia, y la Ciudad ganada de la gente de guerra descuidada, que a bodas solo advierte sin sangre propia triunfará en su muerte, verán los desposados en túmulos los tálamos trocados. Nunca el beneficio hecho se perdió para su autor, que el mismo suele al deudor sacarle prendas del pecho No a un Duque en esta ocasión tienes por deudor, Islauro, sino aún Rey, suyo es el lauro, suyas estas glorias son. Fía de su Majestad la paga, y de mí el cuidado. Con servirte estoy pagado pues pago a mi voluntad. Guía, que en esta jornada tú el Capitán has de ser, César ha de obedecer como al consejo la espada. Que reo buscó jamás al juez como yo he buscado; Alto a marchar. Yo he encontrado. con el Duque? . Cónde vas? Los pies de Vuexcelencia. Quién heres? . Aquesta carta Alza del suelo. . Podrá servir de respuesta. . Alza. Válgame Dios, yo miro quien en tan breves palabras, lleno de imaginaciones me tiene suspensa el alma? que esto, Islauro me vende? hay tan gran traición. . Mudada la color a César miro, y él me veé la vista baja, ay de mí. . Cómo es posible que engañe quien así habla, pero por eso es engaño, quien muestra ofender no engaña. Yo que carta traje a César, que no cesa de mirarla, . y cuidadosos los ojos de ella a sus soldados pasa. Porque tengo de dudar, el no es enemigo? basta; prended a Islauro. . Señor así mis servicios pagas? Así agradeces mercedes, villano, cuando te hallas con vida por ser quien soy, tú de hacerme traición tratas? Si es el cielo quien defiende tu vida, porque trabajan contra divinos decretos las diligencias humanas. A tus plantas César puesto Islauro a la muerte llama, que no apela a tu clemencia el que no supo estimarla. De tu ejército confieso que hoy la destruición trataba, entregándole al de Rusia quie en ese bosque te aguarda. Engañosamente quise ponerte en sus manos, manda que villana espada vierta sangre que fue tan villana. Quién heres hombre? Ángel digo, quién te dio esta carta? habla, Causa soy de estos efetos, y los ignoro aunque causa todo confusiones soy, no acierto a decir palabra. En pocas este papel hoy nuestras vidas restaura, pues cuondo al peligro muevo mal advertido la planta, Mira al fin, aquí me dicen conque mis pasos atajan. Mira al fin? Jesús mil veces; hay ventura más extraña? advierta vuestra Excelencia. que ha sido del cielo traza. Del Capitán Marcio soy hijo, que ya muerto paga en tierra a la tierra. . Marcio es muerto? siento su falta. Ese consejo a sus hijos dejó al morir, y esta carta para Vuexcelencia escrita, y el cielo ordenó, que aldarla se trocasen los papeles, esto es señor lo que pasa. Que yerro tan acertado, aquí brazo de Dios anda. . El Capitán Marcio. Marció al fin basta a encaminar mi fortuna; o Marcio, vivo triunfaba tu espada, y hoy tu prudencia muerto victorias alcanza: heres Lauro, o Floro? . Floro, que por ganar honra y fama vengo a servirte en la guerra. Imita a Marcio y tendrásla; soldados, pues el contrario en el bosque nos aguarda hurrémosle el cuerpo, y demos sobre la Ciudad por agua. Aunque por ser enemigo y sospechoso, no haya de admitirse mi consejo, mucho admitirlo importara. El río es tan peligroso, que es locura; no es hazaña arrojarse en él a nado que será arrojarse a nada. Es invierno, y con las lluvias corre con tanta puganza tan dilatado, y tan hondo que al mismo cielo amenaza. Vuestra Excelencia me dé licencia que a probar vaya ventura. Ir tu Floro a eso es ir yo aprobar desgracia, estimo prendas de Marcio; mas que piensas. . Así traigas a todo el mundo rendido por alfombra de tus plantas. Así Dios te dé ventura en guerra y paz, que me hagas este favor, no me quieres, pues que no quieres que valga. No temo furiosas olas, ni montes de agua me espantan, que como en la tierra hombre Delfin parezco en las aguas: aqueste bien me concede. Determinación honrada Floro es la tuya, no quiero (fíos. estorbarla, levanta. . Vivas mil a- o. e pres balo lle e gracia que he vivido e has hech matas. Dios te de ventura Floro, quiera Dios que con bien salgas. Quién altas cosas espera ha de emprender cosas altas.
JORNADA TERCERA
jornada tercera Primo, hasta ahora he callado por no daros pena, ahora mi pena a ablar me ha obligado, Fabio murio, y hoy le llora mi corazón lastimado. Mi hermano es muerto señor? En la caza, y al rigor de una fiera. . Triste suerte. Su apetito le dio muerte . no hay otra fiera mayor Llevarme a mi hermano a caza y dejarle muerto en ella, . del Reí mismo ha sido traza hombres va a cazar en ella, y dice que fieras caza. Vive Dios que él le mató porque no herédase, y yo que ya en el Reino suceda el mismo fin temer puedo, que en mi hermano ejecuto. Hay azaña más infame? fiera dijo, y dijo bien, que fiera es bien que se llame quien vierte su sangre, y quien consiente que se derrame. Vengarme del reí espero, o pecho várbaro y fiero. . Lloroso el Conde se entió. Lo que tu Alteza mandó hice aquí, traigo el letrero. Bueno esta, sobre esa puerta le fija, porque el que entrare a darme consejo, advierta, que mientras que no mirare su consejo, al fin no acierta. Y para que yo también cuando consejo me den no a ejecutarle me incline, sin que primero examine no si está, si estará bien. Que parar en lo presente sin advertir a delante, es acción tan imprudente, que a una bestia semejante basta hacer al más prudente. O letras que me enseñáis, bien sobre esa puerta estáis, porque cuando mi persona entre por ella, corona de mi cabeza seáis. A que os estime, y os siga vuestra dotrina me obliga, decidme verdad paredes que aunque la compro a mercedes, no hay hombre que me la diga. El alma me decía de Floro el triste fin, que ya ten él se anegó, esto es cierto, o mozo a manos de tu esfuerzo muerto. el omon El río va de modo que a su soberbia es poco el mundo todo, arrojose atrevido, no fue valor aquel, locura ha sido, y como escuro hacía de vista lo perdí. Y el perdería la vida que ya lloro; o triste Floro. naob Oh venturoso Floro l me llama, pues que llego a tus pies entre muertes que navego. Jesús, el alma mía del pesar resucita a la alegría, ya te lloraba muerto. De contento lo esoy tomando puerto (o César) en tus brazos. Mas debes a mi amor Floro, que a abrazos, con ellos mi amor lucha; cómo te sucedio? . Señor escucha. Con tu licencia y tu valor en ella (que das valor mandando y permitiendo) me arrojo al agua, César, y por ella voy montañas de espuma dividiendo, de ver que un hombre solo le atropella, y fuerte le resiste, el río entiendo que se corrió, porque con noble ira aña fuerzas cobró, cuando vencersesmita. Bln Gigantes olas sirven de embarazos apo a mi navegación, que valentía contra un hombre, que solo de sus brazos sin barcoso remos su remedio fía, peñascos de cristal hechos pedazos que a las nubes subió, sobre mi envía, y en montes de agua sepultar me veo, como montes de tierra el gran Tipeo. A pesar de las olas, que intentaron parecerlo del mar, siendo de río, por castigar hazaña que juzgaron (de envidias quizá) por desvarío las arenosas márgenes pisaron mis plantas, y en tu nombre, no en el mío, tomo la posesión de aquella tierra, que ha de ser tuya sin costarte guerra. Entre tinieblas re onozco atiento el muro fuerte al racto, en un postigo la mano pongo, hizo sentimiento, no se si miedo fue, que tembló digo, ni ruido oigo, mi persona siento que está por esta parte el enemigo, confiado en el ríos y descuidado, presto verá que es necio el confiado. Para volverme desamarro un barco (conté casi docientos en su orilla) y a burlar de la muerte en él me embarco, si César iba en mí, que maravilla. No sale tan veloz flecha del arco como se vio arrojada mi barquilla, tal vez temiendo que se abriese el casco, topando en una nube por peñasco. Oh valerosa, o temerarlamente a verte vuelvo, y entregarte juro esta Ciudad conmigo venga gente, gente que ayude a lo que hacer procuro; de aquellos barcos pienso hacerte puente por donde entre el ejército seguro, ser tu soldado engendra esta osadía, la gloria es tuya, si la hazaña es mía. Hazaña es esta, de quien tan gran valor ha heredado, por lo que hoy has intentado mil lauros Floro te den. Hechos hijos de tal pecho en bronces han de esculpirse, no en el agua han de escribirse aunque en el agua se han hecho. Ya tienen tan obligado a un Rey tus nobles empleos, que aún de pagar con deseos le has de poner en cuidado. Qué premio esperar podrás de mí, cuando un Rey es pobre? Llegue tiempo en que yo cobre de ti, que no quiero más. Solo vn favor tuyo, advierte de tal modo podrá honrarme, que el Rey no podrá pagarme, y yo tengo de deberte. Ya por deudor te confiesa o Flono, a mi voluntad. Señor en la brenedad consiste el fin de esta empresa. Vamos Floro; y a tu modo lo que quisieres ordena, Para merecerte Elena todo es poco, nada es todo. Porque apenas llega a ser para tan alto subir el a cabar de morir, principio de merecer. Deja Lauro desvaríos y alégrate ya si quieres. Escoba pues que lo heres barre pensamientos míos. Barre una imaginación que me cónsume y deshace, barre una pena que nace de una secreta pasión. Una esperanza fin modo de verla jamás cumplida, o si no barre mi vida, y abraslo barrido todo. No soy muerte, escoba sí, si barrer se me dejara que limpio el mundo quedara, y había de empezar por ti. Porque barriera una gente de tan mala carnadura que con cualquiera hermosura se cae muerta de repente. Barriera unos confiados que a eternos tontos aspiran que de cuantas damas miran piensan que son adorados. El suspiro más secreto que la otra pobreta dio por ellos fue y suspiró porque la apretaba el peto. Cicos, romos, corcobados, caldos, capón es, y tuertos, zurdos, cojos, patituertos los vieras del mundo echados. Porque esta gente es en suma, según he pensado yo, borrador donde provó naturaleza la pluma. Barriera visitadores de ahora, y de tarde entera, porque a los necios barriera, y aquestos son los mayores. lindos barriera también, que siempre que van andando a su sombra van mirando, y ellos se parecen bien. De los que al juego se pican barriera pueblos enteros, no repliquen los fulieros barrérelos si replican. Los malsines desterrara, y para que cautamente se viviera, un maldiciente en cada barrio dejara. Barriera a los que porfían, a los que se quitan años, y a unos tontazos tamaños que sin seguridad fían. A unos gesteros de aprueba que siempre la frente arrugan, y a unos que mucho madrugan a dar una mala nueva. Ninguna mujer había de casarse por retrato, que hay engaño en este trato, y mucha bellaquería. En los juegos del lugar los habladores pusiera, porque de ellos aprendiera el que para, a no parar. Los flemáticos es gente conquien la paciencia pierdo, no puede ser hombre cuerdo. quien los sufre y los consiente. No había un perro de quedar, de los de falda se entiende, que allí la doncella aprende a besar y a requebrar. Gasta allí la munición de ternezas la casada, y al marido de gastada no da una buena razón. Allí ve sus matrimonios la vioda renovados, que para todos estados son estos perros demonios. Escandalízame, el ver tanta pantorrilla y peto y afertes, más en efecro yo lo había de barrer. Si de esto me escandalizo es porque aquestas personas pretenden ser remendonas de las obras que Dios hizo. Barrerlo todo es eterno trabajo, nunca acabara esto barriera, y llevara al muladar del infierno. Si estar barrido merezco en tu opinión mal fundada, pues debe ser estimada la causa porque padezco. siscoba déjame a mí en mí, para más rigor, que no hay infierno mayor, que yo mismo para mí. Tente, dónde vas? . A ver si puedo con suspirar sino impedir, mitigar el dolor del padecer: hay lacinta. El diablo trajo a Elisa a nuestro lugar, en loco Lauro ha de dar si yo el peligro no atajo. A lacinta a avisar voy, que en busca de Lauro vaya que ella sola tendrá a raya el mal que temiendo estoy. Mujer el daño causó, cure mujer sus desvelos, aunque no son estos pelos del perro que le mordió. Del lugar huyendo vengo, al campo salgo a quejarme que las penas que me afligen entre paredes no caben. La compañía aborrezco, aperezco, soledades aunque yendo yo conmigo no es posible que las halle. Si me acompañan mis penas, si yo no puedo librarme de mí mismo, a donde busco alibio de mis pesares. Terrible mal es el mío pues me obligan a que calle no solo el mal que padezco mas la causa de mis males. Valedme cielos, cielos ayudadme, la vida o el amor podéis quitarme, mejor será el amor, mejor la vida que por fuerza he de amar viendo a la- (cinta. De lacinta me dio el ecco, ay Dios, debí de engañarme, que en boca de Lauro dudo que ya mi mombre se halle. Si aquello que está en el pecho dicen que a la lengua sale, como en su lengua estara d la que en su pecho nocabe. Muestrás daba de quererme, pero ya es tan tibio amante que palibras de amor oigo dentro en sus labios elarse. Suspira cuando me mira, y esto juzgo que es amarme, escóndese por no verme, y esto es temer que le enfade. Que para tormento mío hubiste de ser mi angel? tan alta que apenas puede mi pensamiento alcanzarte. Paciencia cielos, paciencia. A mí me la dad, pues salen mis sospechas verdaderas, y mis temores verdades. Que desigual prenda adora dice Lauro, quien nosabe que nolo dice por mí, pues somos los dos iguales; Elisa es esta. . Aay mis ojos, cegad pues al sol mirastes, si de deslumbrados no, de llorar hechos dos mares. Hermoso imposible mío que para sello te hallasen, en tan soberana alteza mis humanas humildades, Que el Duque César hubiese de darte nobleza y sangre? que de tal padre heres hija? Fiero desengaño baste: ya lo dijo, ya lo dijo, pudieron desengañarme lo agudo de sus razones, lo grave de su semblante. Noble es Elisa, y por ella hace Lauro extremos tales, cuando noblezas de un alma pudieran más obligarle. Ya los recelos son celos, quien celos tiene no aguarde a escuchar más. Que mi alma no ha de poder igualarte? Mal haya quien introdujo en el mundo calidades, que siendo solo accidentes mas que la sustancia valen. valedme cielos, cielos ayudadme, la vida o el amor podéis quitarme, mejor será el amor, mejor la vida, que por fuerza he de amar viendo a la- César que a mi padre amaba (cinta. con sus prendas quiso nonrarle, y pidiole que a lacinta secretamente criase. Veniste sacinta a casa, creciste en ella y cobraste en lo hermoso hermosas fuerzas, para hazañas criminales, Criáname yo contigo, y el trato selló tu imagen en mi pecho, cera entonces, y ya sellado diamante. Esperaba yo que a via este mi amor de premiarse contigo, y por merecerte siglos quise desearte. Esperaba yo este bien, vino el mal sin esperarle, pues de mi padre el secreto se que César es tu padre. Nunca entre los dos (ocielos) hubiera habido amistades, nunca en mi casa, o lacinta, niña entraras a criarte. Antes de entrar te murieras, murieraste cuando entraste; ataud fuera la cuna, mortaja el primero traje. Quisiste bien, bien te quiero, mas ya quisiera olvidarte, que no ha de amarle jamás lo que no puede alcanzarse. De mis tristezas se ríen, cobardes suelen llamarme porque no cumplo deseos, los que el misterio no saben. Yo no lo puedo decir, porque el secreto inviolable de un padre a callar me obliga, y a morir ha de obligarme. Al campo salgo a decirlo, decírselo quiero al aire, al agua de aqueste río, a las hojas de estos sauces, a las fieras de estos montes, de esta región a las aves, a las nieves de esta sierra, y a las fuentes de este valle. Y porque no se os olvide, en la arena de esta margen lo escribo, y guardo el secreto, que es como decirlo a nadie. Jacinta es hija del Duque; ya lo sabéis, disculpadme con ella, de que la huyo, con todos de ser cobarde. Valedme cielos, cielos ajudadme, la vida o el amor podéis quitarme, mejor será el amor, mejor la vida, que por fuerza he de amar viendo a la- (cinta. Al campo Jacinta mía me sacas, ya en él me ves, di que quieres? que esta es acción de quien desafía. Y a no saber que en enojos tuyos, culpa no he tenido a fe, que hubiera temido el capote de tus ojos. Mas mi conciencia me avisa que segura al campo vengo; que tienes? . Antes no tengo, y de eso me quejo, Elisa. Elisa en que te ofendí? que celos te he dado yo? que prenda tuya robó donaire que hubiese en mí? Entré en tu casa jamás para echarte fuera de ella? quise intentar por más bella valer más, o alcanzar más? Viste en mis ojos por dicha amago que te ofendiese? dije palabra que fuese con muchos sentidos dicha? nada de esto habrás sentido en mí. . Confusa me tienes, hazme cargo de los bienes que en tu casa he recibido, y no lacinta de males, que ni has hecho ni intentado. Pues si mi amor te ha obligado, y tú a confesallo sales; porque me tratas tan mal, y das a Lauro ocasión, que deje igual afición por afición desigual? Porque a Lauro me has quitado; dame Elisa lo que es mío, o algún loco desvarío verás en mi ejecutado. Mira. . No pases de ahí. Escucha. . No digas más, Oye. . Si celosa estás oyre locuras de ti. lacinta, Lauro me mira con afición, con amor, si lo piensas es error, si te lo han dicho, es mentira. Aquel amarme, y estar a mi regalo dispuesto, en la esfera de lo honesto se vino siempre a quedar. Yo se que Lauro te adora, yo lo se, y todos lo ven, mas siempre quien quiere bien la correspondencia ignora. Entender que te dejó por mí, es pensamiento loco; que ni vales tú tan poco, ni merezco tanto yo. Cómo, deslumbrarme quieres, que no lo mereces dices? cuando a fines infelices le condena ser quién heres? Lauro a mí? cuando se queja de amar en parte tan alta, que porque el mérito falta de decir su pasión deja? soy hija del Duque yo, es César mi padre a caso? para que si yo le abraso no pueda curarle yo? Qué dices, que desatinas? ay de mí, perdida estoy, pues esta sabe quien soy. Prendas conoce divinas Lauro en ti, yo las adoro también, pero Lauro es pobre, que tiene que ver el cobre con el resplandor del oro? Pues qué pretendes de mí? Quisiera Elisa que he hicieras, lo que si tú me pidieras hiciera también por ti. Con dos mil temores lucho, habreme de declarar, y abrasme de perdonar si lo que te pido es mucho, que de este lugar te apartes te pido. . Fuerza será (pues conocida soy ya) ampararme en otras partes; quieres más? Esto te pido. Pues lacinta, aunque no soy lo que has pensado, ni doy la ocasión que has entendido: porque entiendas que no fuiste de mi ofendida jamás, y que tu bien quise más que tú misma le quisiste. El regalo que me has hecho en tu casa, he de pagarte en esto, ireme a otra parte, y aún serame el mundo estrecho, Tierna estás. No soy diamante. El dejar a Lauro sientes Elisa, cuando te ausentes no te le pongas delante. Hay sacinta, otro cuidado me desvela. Ya te vas? Y a dónde no sepas más de quien tal pena te ha dado. Vuelve, vuelve. Ya es forzosa mi partida. . Flisa amada no te partas enojada, ya que te partas llorosa; abrázame. . Para que? No me tengas por tan fuerte, a buscar parto mi muerte, ay cielos si la hallaré. Centro de la tierra, en ti una desdichada quepa, y el mundo de mí no sepa, pues que yo no se de mí. Fuese Elisa, y aunque estimo verla ausente de mis ojos, para no morir de enojos sabe el cielo que me animo. De aquello que estoy guitando. pesar el alma padece, letras a la vi a ofrece la arena que estoy pisando. En forma clara y distinta miro (y Dios que es lo que veo, várgame el cielo, que leo?) hija de el Doque es sacinta. Esto dice, no es engaño, letra miras, letra lees lacinta, y de Lauro es para mayor desengaño. De quien soy Lauro me avisa. de esta suerte, y lo que oí conozco que fue por mí, vuelve Elisa, Elisa, a Elisa, oye, escucha, aguarda, espera, mira, vuelve a ca: ya vuelve, en contento se resuelve todo lo que pena era. Lo que soy no la diré hasta mejor ocasión. Qué quieres? Pedir perdón del enojo que causé, ya te has de quedar aquí. Yo quedar? No hay que tratar, tu Elisa te has de quedar por vida de. Necio fui, que haber escrito el secreto en la arena fue arrojarlo en la calle, que encontrarlo pudiera algan indiscreto, y publicarlos allí están locinta, y aleva: ay Dios, si lo habrán visto las dos, paréceme que no habrán; borrolo sin que me sientan. Jacinta, el cielo es testigo. que tus caricias conmigo hasta el natural violentan; solo por ti me he quedado. Y por ser agradecida. aquien cone alma y vida servirte siempre ha intentado. Quieres mas? Qué Dios te guarde, y te dé lo que deseas. Tendrelo cuando me veas muerta, y esto será tarde. . Tan sin pensar me ha venido este bien, que apenas puedo, creello, y estoy con miedo, solo de lo que he creído. Que el saber mi calidad le diese a Lauro ocasión, para encubrir su pasión, para callar la verdad? Que en este arena haya puesto más confianza que en mí? que escriba quien soy aquí, válgame el cielo que es esto. Despierta estoy, no he soñado, letras vi aquí, nada veo, letras leí; nada leo, letras hallé, nada he hallado. Ay Dios, si fue fantasía, si fue, que más desengaño; si fue engaño? si su engaño, si fue sueñor si sería, Oye Elisa, Elisa escucha, no te quedes aquí ya, vete Elisa, no me oira. porque es la distancia mucha. Por más voces que la doy, no me oye, iré tras ella. Dónde vas lacinta bella? Fuera de mí misma voy. Sosiégate por tus ojos, que ocasión te causa enojos? Tantas son que es poco en esta ocasión dar mil vidas por despojos. Dónde vuelves? A buscarme. Dónde te perdiste? Aquí en esta arena me vi, ay Dios, y no puedo hallarme, Jacinta las letras vio. Ya mi fortuna llegó, corta dicha, no te asombre, mejor lo estuviera yo. Lauro sin paciencia estoy, no me tengas más ansí, dame ami cuenta de mí, y dime Lauro quien soy, que no se que me dijeron letras que mis ojos vieron, esto Lauro no fue engaño. Por tu bien y por mi daño no engaño, verdades fueron, Pero muera yo, señora, y mejórese tu estado. Quién señora me ha llamado ni me quiere, ni me adora, que mal sientes con mi aumento? Siendo ya quien heres, siento (no te espantes) si la voluntad gigante enano el merecimiento. Después lacinta que miro cuan distante de mí estás, voy dando pasos a tras, poco a poco me retiro. Tú quieres estar distante pues huyes, o tibio amante! Pues señora qué he de hacer? Pesar de tu amor, correr, y dar pasos adelante. Yo soy la misma que fui, la misma que fui seré, que no se muda mi fe Lauro, aunque mi estado sí. Lauro me llamas no más, y no tu hermano? . Aí verás si te amo, pues con el nombre te llamo que puede animarte a más, no te quiero hermano, no, Lauro sí, que amor de hermano es lince por lo Cristiano, y ciego le quiero yo, Cierra los ojos, no mires a lo que soy, si ves más, que hermano entonces serás cuando de mí te retires. Ay lacinta. Ay Lauro mío. Que desmayo. Qué tristeza. Me causó el mirar tu alteza, Me dio el ver tu desvarío; desde el punto que te vi por tuya me confesé. Confirmen tu amor y fe tus brazos. Veslos aquí. Ya puedo esperar. Amar puedes Lauro, y no esperar. Cómo no? Porque el bien no se esperó, en llegándose a alcánzar. El Rey reposando está, pero en esta conyuntura no será el sueño figura, la misma muerte será. No podrá llamarme el mundo contra mi sangre enemigo, pues no en traición, en castigo, hoy el derramarla fundo. Ni de quien soy es impropia la acción que hoy intento yo, si el mismo. Rey me enseñó a derramar sangre propia. Acero sal a envainarte. en pecho de un Rey cruel, que si heres cruel, en él vaina cruel quiero darte. Hasta el corazón penetras, quién miedo y temor me da? que el alma hablando me está en el cuerpo de estas letras. Mira al fin: conmigo al cielo hablan, que al fin no miré, ni muevo acero ni pie, alma y cuerpo son de hielo. Quién está aquí, Ludóvico qué es esto? más que pregunto, si aquí en un proceso junto culpas tuyas verifico, Daga desnuda a la puerta de mi cuadra, y tú temblando? verdades esto y tocando, y dudo traición tan cierta. Habla, pero de esa suerte Vuelto me ha el cielo la lengua para pedirte la muerte. Sospechas tuve, señor, de que mataste a mi hermano, júzguete por Rey tirano, y en mí temí tu rigor. Seguridad de mi vida, que no ambición de reinar pudo obligarme a intentar el ver tu sangre vertida. Entraba a matarte, y viendo esas letras, me pasmó un miedo, el cielo me habló. Tu inocencia ha creditado el cielo, véngate aquí, y esa daga contra mí habré yo mismo sacado. Alzate; no es bien que sea letras, más ingrato ya: hola. Señor. . Ven acá, llégate a Ursí esa aldea, y a Lauro aunque se resista, con su casa trae, no es bien tarde yo en pagar a quien me da vida a letra vista. Ludóvico, aunque tu intento de darme la muerte ha sido, tu sospecha me ha ofendido, aún más que tu atrevimiento. Mas perdónote mi agravio quien vida te llega a dar cuando te puede matar, no pudo dar muerte a Fabio. Yo cobrare mi opinión, que en un Rey sospechas tales de vasallos desleales aún piden satisfacción, Alza esa daga, que dando ejemplo está a tu recelo, pues se arrojo por el suelo mi Majested respetando. En esta ocasión bien puedes aprender aguardar ley, mira que en favor de un Rey tienen lengua las paredes. Vite, y si de intentos vanos la lo cura en ti no mengua, las que hoy han tenido lengua podrá ser que tengan manos. Con vida le dejo ir para obligarle mejor, que cuando es noble el traidor, así se ha de resistir. Trató Mecio de dar muerte al grande Vespesiano, y hizole Cónsul Romano, diciendo de aquesta suerte. De este favor que le he hecho se acordará alguna vez, y le temerá, que es juez un favor en noble pecho. Cuando cesara fortuna mi desdicha y tu rigor, si la ventura mayor es no esperar en ninguna. Yo vengo a ser más dichosa que cuantas pueden honrar, pues vivo sin esperar de tu mano rigurosa. Ay de mí, por dondoiré a donde he de hallar sosiego, si apenas huyo de un fuego cuando en otro pongo el pie. Mas quien viene por allí, rumor de gente parece que aquí la vista me ofrece, esconderme quiero aquí. El monte vienen cercando con aparatos de guerra, tiembla el centro de la tierra, de oíllos estoy temblando. Un paso mover no puedo, el corazón queda helado, que es condición del pecado dar ejecutado miedo. Por entre estas asperezas podré un poco descansar, si me quieren dar lugar estas continuas tristezas. Buscando en mi pena medio, hallo siempre más dolor, que en las memorias de amor es fuerte siempre el remedio. Aquestas montañas son donde tirano dejé, perdido un bien que gané a fuerza de sin razón. Cerca de este arroyo; en quien las aguas corridas veo, de aquel mi loco deseo, fue donde perdí mi bien. Agua pues mi poca fe viste testigo en mi mengua, bien puedes pues tienes lengua decir donde la hallaré. Quiero a voces despertar las peñas de aquestas breñas, pues a veces en las peñas se suele piedad hallar. Elen Quién me ha llamado? Lauro me busca, aquí estoy, que es lo que quieres, ya voy, mas que ilusión me ha dejado helada. . Válgame Dios! es sueño, qué es lo que veo? efetos forma el deseo al pensamiento. En los dos no dudo que el cielo ha sido piadoso en desdicha tal, pues a la fuerza de un mal tanto bien ha concedido. Ay tal bien a dónde vas? cómo aquí te trae mi suerte? heres mi cielo, que en verte gloria a mi espíritudas. Quítate ingrato de aquí, no busques en mi consuelo, que yo no puedo ser cielo si traigo el infierno en mí. Qué ingratitud te movió a traición tan mal pensada, pues no ganando tu nada me quedé perdida yo? Disculparme puede ahora el dejarte aquí perder, porque quise merecer antes que gozar, señora. Cuanto peor fuera verte de desdichas rodeada, p obre, ausente, desterrada, y en las manos de la muerte. cómo te podía servir? Eso fuera bien mirar. Ay de mí, que supe amar, y no supe discurrir. Deja quejas, deja enojos, pues el cielo ha permitido que pueda por atrevido merecer tus bellos ojos. Ya puedo, ya estoy aquí a las manos de tu acero, que un campo no temi entero y solo te temo a ti. La boca deja poner en tus pies, porque es razón que supla mi estimación la falta de merecer. De más que tu padre ya tiene de mi confianza, con que logro mi esperanza. Por aquesta parte va. Ay de mí, gente parece que viene. . Perdido soy, tu padre es. Mi muerte hoy desdicha nueva me ofrece; ya llegan, triste de mí, quién me ha de valer ahora? Entra por aquí, señora, que yo volvere por ti. . Cómo mandaste, señor, le di tu recado, y luego Lauro partió por el monte de enojo casi muriendo. buscando una labradora que una su hermana con celos la despidio de tu albergue. Quiero dar debido premio a hombre que con tal aviso, hizo sus paredes templo, donde ha salvado mi vidas cajas sueñan, qué es aquesto? César viene vencedor. Gracias les doy a los cielos. Hasta haber señor, besado tus pies lavictos, no puedo decir que he alcanzado gloria, ni que victorioso vengo. Oh César, cuyas nazañas en esta esadmo cupieron, y haciéndose a tras lagaron a hacerte César primero. Para coronar tus sienes no hallo samrel más eterno que mi alma, llega César, llega tu frente a mi pecho. Porque en mí tal laurel dure: obrigado señor quedo a desear que en mil siglos aumente tu vida el cielo. De esta guerra han sido tantos, y tan varios los sucesos, que remito el relatarlos. a más oportuno tiempo Solo digo que al de Rusia le quiré todos los pueblos, que injustamente ocupaba. tirano como soberbio. De su ejército pulante ocho mil hombres le he muerto, siendo los nuestros tan pocos que no llegan a docientos. Entre despojos que traigo, es de más estima y precio es a Lidio hijo del Duque y de su estado heredero, En muchos lugares suyos, que por tuyos se rindieron, tus banderás vencedo ras vieron tremolar al viento. Todas aquestas hazañas, y otras que de contar dejo después de deberse a Dios, y a tu nombre el rendimiento. Se deben solo a un soldado que en aquesta guerra ha hecho, no hazañas, milagros sí, quien los vio podrá creerlos. Por él triunfas, y por eél hoy con la vida nos vemos que él solo libro de muerte a todo tu campo entero Dese a Dios lo que es de Dios, pero a César dar no quiero lo que de César no ha sido, no quiero lo que es ajeno Quién ha sido ese soldado? Aquí está Lauro. Entre luego. Este que ves, llega Floro. s Tus pies beso. A tus pies llego. Suspenso me habéis dejado puesto dé los dos en medio no se a que parte me vuelva, que aquí debo y aquí debo. A Lauió debo la vida. dos veces, y a ti bien puedo decir que la vida y honra. Lauro es este. . A Floro veo. Pues Dios me ha dado dos bra- ya cuplir con los dos quiero, (zos y aquestos abrazos sean prendas en que a dar me empeño. Alza Lauro, Floro alza. Señor, a tus plantas tengo dos cosas que suplicarte, concedémelas primero. Ese que presente tienes es mi hermano. Y yo me huelgo de que cosas tuyas tengan tan altos merecimientos. A Elena del Duque hija sacó de su casa. Eso siento en el alma, a dónde está? Aquí conmigo la tengo: amor hace disparates que le perdones te ruego, noble es Floro, ya me entiendes. Tú heres cuerdo, ya te entiendo; qué es de Elena? . Aquella es, que tiene el rostro cubierto. Calla: Julio, a la embozada que allí miras, lleva a dentro haz que de dama la vistan. Voy. . Procura que sea presto Labradora entraos conmigo. Entro, cielos qué es esto. Hay más qué pedir? . Jacinta (que se ha criado en secreto en mi casa como hermana) haja es del Duque. Qué es esto? notables cosas me dices. Verdad en todo te cuento, ya la quiero por esposa, ella me quiere por dueño. Bien te acuerdas que me dio mano y palabra de sello, y aunque fue juego que dije que el dármesa no hera juego. Testigo soy. . Pues señor, estas dos cosas me atrevo a pedirte. . Lauro alza, Floro levanta del suelo. Tengo un perdón que pedirte. Ya Lauro por ti lo ha hecho, levantate, y al padrino agradece el buen suceso. buque, en aquesta ocasión mucho el quedar corto temo, yo quiero premiar a Lauro, vos que a Floro premiéis quiero, Poned vos solo la industria, yo el caudal, los dos con esto para premiar bien servicios haremos un Rey perfecto. Las hazañas de un soldado mejor las premian aquellos, cuyas manos las tocaron, y cuyos ojos las vieron. Esta es la causa de estar Cortes y palacios llenos, de mil soldados, que viven quejosos y descontentos. Que como desde el dosel no los mira el Consejero, asaltandó la muralla, y poniendo al plomo el pecho, y solamente los oye; tarda en premiar, que en efecto lo que se ve mueve más, y lo que se escucha menos. Por mí solo pagaré lo que por mi parte debo, no por un Rey, que agreviarle con mis cortedades temo. En esta Aldea de Ursí tengo una hija, esta ofrezco señor por mujer a Floro, si el dar mujer es dar premio. Qué hijo es Floro de tal padre que no le excede el más bueno, ni en el valor, ni en la sangre, lo que conozco engrandezco, No Duque, no puede ser, que esa dama ya la tengo casada. . Con quién? Con Lauro su he mano. Yo lo agradezco. Por eso el cielo me ha dado dos hijas, no sin misterio porque dé a deudas debidas, debido agradecimiento. A Elena le quiero dar. En dársela yo confieso por quien soy, que habéis estado dentro de mi pensamiento. Y para que veáis que hera mi intento conforme al vuestro, de secreto la he llamado solo para aqueste efeto. Lo que mandaste se hizo, Dila que entre. Ya esta dentro. A vuestras plantas humilde confieso señor mi hierro. Callad señora, que el Duque ignora vuestros excesos, llegad Elena a sus brazos. Triste me habrazas, qué es esto? No se a tristeza. Duque, mesura sí, que es extremo de doncellas que se casan. Alma enfrenad el contento, Elena desde esos brazos bien podéis pasar a estos, porque son de vuestro esposo. Mil veces los pies os beso Lauro, dónde está tu esposa? Jacinta es está. . Qué veo? hija llégate a mis bracos, lacinta alienta mi pecho. Padre y señor? Yo que miso, sacinta es mi hermana? ay cielos, añade gozo a mi gozo. Tu contento a mi contento. Tus deseos ves cumplidos, Lauro. No esperaba menos, que por eso en tales manos quise señor, bellos puestos. Para el discurso pasado adiciones Lauro tengo, También barrierra este Rey. Por qué? . Por casamentero. Duque, ya que a Floro y Lauro les distes en casamientos vuestras dos hijas, sus dotes que estén por mi cuenta quiero. Dichoso señor mil veces, quien sirve a Rey tan discreto que conoce voluntades, y sabe premiar intentos. Ya Lauro estás en mi casa, cumplio el cielo mis deseos, que más que tu resistencia pudo tu merecimiento. A buena ocasión, o Lauro, a pedir mercedes entro. Es Escoba? Sí señor, y un muy grande barrendero, casate con Silvia. Cómo, estás loco, tienes seso? de todo el mundo te barro, alto, al muladar te llevo. Quédate Escoba en palacio barreras en él. Qué, el suelo? No Escoba, si no cuidados Tu gusto será mi premio. Pues no te quieres casar caso a Silvia con Lireno. Por ser tu gusto lo hago. Por mandarlo tú lo quiero: Silvia, Silvia? Qué te ha dado? Siento que me voy tullendo. No me caso. . Yo tampoco. Yo me vuelvo. Y yo me vuelvo. Yo soy cuerdo, y miro al fin. Mirar al fin es de cuerdos, si al fin no miró el poeta perdón pide de ser necio.
