Texto digital de Mentir por razón de estado
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Felipe Milán y Aragón
- Atribución estilometría
- No es posible No concluyente
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de Nuevas escogidas.
Aviso
Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.
Licencia
Cita sugerida
Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Mentir por razón de estado. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/mentir-por-razon-de-estado.

MENTIR POR RAZÓN DE ESTADO
JORNADA PRIMERA
Gracia ha tenido por Dios. Si es gracia el pedir en Fabia, ninguno llega a su gloria, que no pase por su gracia. Lindamente Teresilla sus despejos acompaña. Es de aquel carcas la flecha, contera de aquella espada, de aqueltuso Sacristan, Monacillo de la ampa, y un organo hacemlas dos, mas con diferencias varias; Fabia es quien tocalas teclas, y esotra en los fuelles andas Buena estaba Ines. . Estalo. siempre que lleva su cara. Luego suele llevar otra? Tres tienen, todas las damas, lo. Sabados, la espantable con la muda, o con la pasa; la matante los Domingos, como espada acicalada; y la que Dios quiso dalles. los días de entre semaña. A esa me atengo. Yo, y todo. . Y Laura? Puede aguardarla el demonio . Pues por qué? Por qué? porque es empañada: saboga. . De qué manera? No se conserva, o se gasta entre dos tías? . Es verdad. Buen pescado, y mala masa. La rubia? . Es rubia en efento, y es una hermosura blanca, a quien faltan ojos negros. de todo guisado salsa. Qué? . Comer una perdiz. sin pimienta, ni naranja. Teodora. . Dad a al demonio; que puede de puro untada. ser espada de Armeria de un Hidalgo de la Mancha. Hay más casas donde vamos? No sé más donde nos abran. Recoleta está Valencia. Pienso que son doce dadas, y contáname mi avuela; que (aunque se sienta una casa) en siendo la media noche, ningunas visiones andan; y yo llego a presumir de estas corrientes damacas, que en llegando a ser la hora de tener puesta la pasa, no abrirán; pues se transforman de mujeres enfantasmas. Pienso que tienes razón. Juan no ha hablado palabr esta noche. . Pretendiente temo que está de una plaza de discreto. De qué suerte? Porque calla. . Por qué calla? Sí que yo conozcó muchos, que merecen una albarda; y el vulgo, porque en su vida solo dos palabras hablan, les llama ponderativos, que ya por discretos pasan. Tu murmuras de tu dueño? Vide ya la suerte echada; la murmuración precisa, él sus amigos os llama: Yo me precio de criado, con que a todos nos tocaba el morderle las costumbres; pero es más privilegiada la servil murmuración, y así público sus faltas. Lo que os rocará a vosotros en volver yo las espaldas, si vecinos, y parientes no salen a la demanda. Si ois a este majadero oy molera hasta mañana, enfartando desatinos. Siempre verdades te cansan. Qué haremos? . A darún con a ese Letrado, que anda con bostezos de Ministro, pretendiente de una plaza, vamos. . Muy bien dice, vamo Quién solo en pesares trata, cualquier gusto desazona; aquí os aguardo . Que extraña condición tenéis; venid. No por Dios, Alnafe vaya con vosotros, y si acalo os saliere bien la traza me avisara. . En hora buena, y pues es cerca la casa, el aviso será un silvo de esta suerte, que en la plaza, y en la comedia, es la mía formidable cerbatana. Arrimado a este postigo espero, ay Divina Juana, que mal me pagas! Jesús! Sabes lo que amor puede (caso es llano) Con tal cuidado esperaba, que apenas el silvo escucho, cuando abrí; seguidme. Basta, que a otro deben de esperar; de alguna principal casa parece aqueste postigo, mas lo que saliere salga, la curiosidad me anima, y el temer que juzguen falta de valor el no atreverme. Mirad que espera mi ama, no venís? Vamos, por Dios, que es empeño de importancia. Fías con razón de mí? Pues a lo que amor me ciega) escucha en tanto que llega, En tanto que llega, di. no que yo me sujete a este tirano, que da la culpa horror (cosa asentada) no que yo me recele por culpada: Lo que un odio ocasiona, no se ignora, no, que mi pecho sus efectos llora: lo que un se creto obliga bien se alcanza, no que me debas esta confianza; pues oye agora (en el suceso mío) lo que sujeto temo, lloro, y fío. Don Pedro (que ha dos anos falta al mundo) hermano de mi padre fue segundo, mas tan opuestos (aunque hermanos) fueron, que traspasar pudieron con rabia encanecida, los límites fatales de la vida: Pues ni el umbral pisando de la muerte, cedió el rencor Don Pedro (caso fuerte!) ni mi padre (el cadaber viendo helado) dejó con él su enojo sepultado; que en Don Antonio, de Don Pedro hijo, Ha con furor más prolijo, y odio más inhumano, la memoria aborrece de su hermano. De dos oposiciones tan disformes, mi permo, y yo nacimos, tan conformes, que una Aura nos alienta, solo un ser nos somenta, un Astro nos inclina, una influencia a un caso nos destina en tan confusa (aunque apacible) calma, que cuando me dio el alma, y le di el alma, aunque los corazones se trocaron, su hospedaje los pechos no extrañaron; pues gozando lo mismo que habían dado, aun viendo la fineza, la han dudado. Al fin, quiero a mi primo, y él me adora; mas nuestro amor le ignora, que temiendo a mi padre, airado, y ciego, arde oculta la llama de este fuego; sin que por los balcones de los ojos, asome afectos, ni descubra antojos: que solo de la noche los horrores, los Secretarios son de estos amores. A este cuarto (en efecto)a verme viene; por seña Isabel tiene el silvo que escuchaste, y abajo a abrille; a disculparme baste (si este de amor juzgares por delito) el saber que remisa me límito en hacerle favores; pues ni al cabello le ha debido flores; ni una cinta al tocado le ha debido, que al fin amar por solo amar ha sido: mas con todo quisiera, que Don Antonio (prima) no supiera que sabes nuestro amor, y que te fío este delito mío, que como aquí esta noche te ha traído tu padre (que a su quinta se ha partido) prevenir a mi persona fue imposible para que no viniese, ni posible (porque otra novedad no sospechase; pero ya pasos siento, retírate mi Juana a ese aposento: de donde veas (reprimiendo antojos) (si antes fue ciego) ya al amor con ejos, al apetito en paños cortesanos, la pasión cuerda, y el deseo sin manos. Con sola la obediencia te respondo. Escóndete por Dios. Aquí me escondo. Hh ingrato Don Autonio! ya he sabido la causa del haberme aborrecido, cuando loco a Don Juan por ti he dejado; mas si no está este amor más empeñado, mis esperanzas aún no están mortales; de aquí escondida apuraré mis males. No poca dicha ha sido Cupuesto que nos haya detenido abajo tanto rato aquel criado, que aún no estaba acostado) no habernos visto; pisa sin ruido, que allí te aguarda. . Primo, bien venido; pero hay Dios: Isavel? . Válgame el Cielo! Cómo hasta aquí? Perded cualquier recelo. No es Don Juan? Sollegaos por vida mía. Con que fin me mintió Doña María? Engañome el demonio. Diciendo, que esperaba a Don Antonio? Qué pretendéis? . Solo serviros quiero. Mi honor? . Como deidad os le venero. Cómo habéis aquí entrado? Como si no escogido, fui llamado. Mi ofensa? Vuestra ofensa no pretendo. Daré voces. . Por qué, si no os ofendo? Salios luego. No fuera acción honrada entrar, e irme dejándoos enojada. Castigaré. . Nunca al te Pues qué pedir? Que me escuchéis os ruego. De un engaño conducido a ver vuestro Sol llegué, ciego de su luz quede; y tan desdichado he sido, que cuando el alma ha querido por dueño reconoceros, y el corazón ofreceros (por víctima que os debió) tiranizado le halló de unos ojos lisonjeros. Tiraniza al corazón de una ingrata la asistencia, de la fortuna violencia, no elección de la razón; porque a estar en mi elección todo el pecho me rasgara, el corazón me sacara, y en su lugar os pusiera, porque esa hermosura fuera la que solo me animara. No en mi la razón tan ciega vive, que al conocimiento me niegue, cuando al violento precipicio el almallega; pero la dicha me niega, que de adoraros lograra una influencia, que avara me trata con tal desdén, que en tropezando en mi bien, el curso al discurso para. Yace (en la prisión tirana del cuerpo) el alma oprimida, tanto, que aunque bien nacida ejerce como villana, pues su operación allana por baja organización, disuelve el tiempo esta unión, lima estos hierros la muerte, y ella agoniza en la suerte, siente el dejar la prisión. Una pena introducida el alma me deja en calma, y la libertad del alma en cadaver convertida; restituilla a la vida pretende el conocimiento, a vuestra hermosura atento, y yo hallado con mis penas, haciéndome a las cadenas mal logro tan justo intento. Y así (no de haber entrado hasta aquí) perdón espero, si de resistir grosero de tantos rayos cercado, ciego, afligido, y turbado, de mi ignorancia corrido, de vuestro Sol me despido a padecer (con no veros) la culpa de no quereros, la pena de haber querido. Hidalgo, a quien no conozce porque mi recogimiento, ni aún el Sol registra a rayos, que solo pudo a reflejos. Si la mucha cortesía se alimenta en nobles pechos, bien de vuestro proceder juzgo vuestro nacimiento, Y así, un secreto (señor) os fío por Caballero, pido un favor por galán, y una atención por discreto, Yo tengo cierto cuidado, que de amor de parentesco hacepinos por pasar a un honesto galanteo. Visítame un primo mío la estas horas, que sucesos varios causan accidentes, que estorban el poder vernos en otras; esa criada erró el lance, aunque fue acierto, abierta queda la puerta, pues se originó la causa de hablaros, y conoceros. No os suplico, no, que quede sepultado este suceso, cuando a vos mismo os debéis iguales procedimientos. Lo que os suplico, es, que vais antes que mi primo (ay cielos!) llegue, pues vuestra asistencia puede ocasionarme un riesgo. Y que partáis persuadido a que poca dicha tengo, el verme con un cuidado, y hallaros con un empleo. Cuando extraño que haya dama (de tales finezas dueño) con tan pocas atenciones a vuestros merecimientos. Y que a conocella yo la persuadiera a quereros, aunque por ello perdiera las preeminencias del tiempo. Y porque agora nos falta, os ruego Isabel, de presto, salgáis con esa criada: Mas ay Dios! qué hay otro efeto de mi desdicha! mi primo es el que silva, y sospecho, que él, o quien fuera le aguarda al salir es fuerza veros. Con vos no hay que recelar; sin vos fuera grande empeño; no digo que os escondáis, si que entréis a ese aposento; no a ceder, a ser testigo, de que cuanto aquí os advierto es verdad, con que un mi abono seréis vos para vos mismo. Noble sois, mi honra os encargo, y no tiene otro remedio; y camino os queda abierto, para si os engaño en algo, satisfacer vuestro duelo: Isabel sube a mi primo, pues a mi fortuna debo (si dudasteis mi verdad) el déjaros satisfecho: con que a vuestra cortesía no el crédito deber quiero, porque aunque os miro acreedor, por mí obligado os pretendo; cuando en tanta estimación; mas (ay Dios!) los pasos siento. Disponeislo de manera, que os respondo obedeciendo. Ay suceso tan notable! pero es del amor suceso; agora llega mi ingrato, paciencia, y atención, celos. Primo? . Prima de mi vida? Ya impacientes mis desvelos os acusaban ingrato, minutos contando al tiempo. Yo que en negocio forzoso ausente de vuestro cielo, dilataba el no miraros, mal diré mis pensamientos. Yo esperana . Yo tardaba. A que vinieseis. . A veros, Según esto, senti más. Padeoí más, según eso. Pruébolo de esta manera. De esta manera lo pruebo. El que espera, no divierte el pensamiento a otra acción, siempre a la imaginación a tormenta un dolor fuerte; el que tarda (si se advierte) en aquello considera en que se ocupa, o no fuera causa de hacerle tardar; luego treguas da al pesar: luego más siente el que espera? El que espera, aunque carece del bien, solo un mal alcanza; al que tarda, en su tardanza nuevo dolor se le ofrece, pues el carecer padece de lo amado, y la vehemente opresión del accidente, que le detiene a la ausencia añadiendo la violencia; luego el que tarda más siente? El que espera (como ignora la ocupación del amante con el alma vacilante, daños teme, y celos llora; el que tarda (aún cuando adora) que le esperan considera, y esta fineza pondera, recela el uno ribiezas, y el otro ap laude finezas; luego más siente el que espera? El que espera, en un cuidado funda todo su dolor; el que tarda, y tiene amor siente este dolor doblado, pues siente lo que ha tardado; y de un agravio aparente, lo que sentirá el ausente, aquel por si ha de sufrir, y este por los dos sentir; luego el que tarda más siente? Basta, doyme por vencida. Pues haga un gaje notorio mi victoria. Que más gloria que confesarme rendida? Dadme una flor por mi vida. En nuestros castos amores, el dar flores, fuera errores; pues cuando os doy por tributo de mi voluntad el fruto, están por demás las flores. De vuestro esquivo rigor (prima) recelar podré, o qué burláis de mi fe, o que ignoráis que es amor. Vos ignoráis su valor, o su porencia ignoráis, pues que libre me juzgáis. Para ver quien le ignoró, escuchad como amo yo, díréisme vos como amáis. Con un poder tan violento oprimió mi corazón; amor, que aún a mielección no dejó mi rendimiento. De esperanzas me alimento, pero áspiro a la mudanza, que otra posesión alcanza; que de amor en el infierno se da por tormento eterno posesión de la esperanza. Aunque muestra su poder en mi amor tan ajustado, es, que solo me ha inclinado cuanto debo agradecer. Gustosa estoy de querer, dulce pasión es amar; mas no me ha de sujetar a que en cualquiera ocasión (salva toda mi opinión) no me pueda retirar. En mí el querer es furor. En mí es un cortés afecto. Nunca vi amante discreto. No un necio es capaz de amor. A mí me abrasa un rigor. Con un desaire me enfrío. Yo sujeto mi albedrío. Más mi libertad se estima. Este en fin es mi amor, prima. Y este otro al fin, primo, el mío. Ya que sospeche, es forcoso (cuando amante os confesáis) que pues mi amor no premiáis, debe haber otro dichoso. Vuestro amor escrupuloso bien loco se ha confesado, pues a ofenderme ha llegado. No es ofender el temer. Presumir es ofender; idos que ya estáis cansado. A quién, señora, no asombra de los celos el furor? No ha de atreverse a mi honor de una sospecha la sombra, cuando es de mis pies alfombra el Sol. Oye, y considera. que hubo sombra tan grosera, que te desmiente, y me mata. Qué tienes? Aparta ingrata, o vive Dios. . Tente, espera. Como que me tenga, aleve, viendo que al sol de tu honor (como esa sombra pública) tu liviandad eclipsó? Cómo? cuando? Ay de mi triste! Viose desdicha mayor? El Caballero escondido a las espaldas dejó inadvertido la luz; y así (aunque el cuerpo oculto) en esa pared su sombra le descubre; (qué dolor!) Déjame. . Mira primero. Mas de lo que viendo estoy? Que hay en los ojos engaños. En las evidencias no. Que eres noble, y yo tu prima. Mujer tú, yo infeliz soy. Mi satisfacción escucha. No quiero satisfacción. Baste en ti la cortesía. Cómo, cuando loco estoy? Si esto contigo no puede, pueda mi resolución. Quien está en ese aposento, con mi voluntad entró, no eres mi esposo, y a sí, en esta, ni otra ocasión puede tocarte este examen. Con los celos no hay razón; resuelto estoy. Pues lo estáis, mejores que salga yo. Válgame el Cielo, Don Juan! Puesto que mi detención (si hasta agora fue cordura; ya pareciera temor. Cómo aquí vos? Dos culpados. podéis juzgar en los dos: de esta dama, el ser quien es por satisfacción bastó, para que no se le crea alguna desatención Demás, de que el haber visto que entrando vos me ocultó, sobra, porque no soy hombre de tan baja condición, que si me admitiera a mí, sufriera que entraráis vos. Esto ha sido en cuanto a ella, porque en cuanto a mí, no doy satisfacciones a nadie; si hay error, yo hice el error; si hay delito, lo fue mío: con vos desabrido estoy; y conmigo (quién lo duda) estaréis vos sin sazón; para entrambos desahogos la justa veneración que a esta casa le debemos, capaz lugar nos negó, Del campo la soledad nos le ofrecerá mejor, adonde de entrambos duelos busquemos satisfacción. Bien decís, esto os respondo. Mirad primero, por Dios. Perdonadme. Apartad prima. Ya no sufre el corazón el no salir a estorballes: si es que os merece mi amor, señores. . Válgame el cielo! esta es otra confusión, Doña Juana. . Cómo es esto? Si por Doña Juana entró Don Juan? pero no es posible, que a ser esta la ocasión, juntos hablando estuvieran, y Doña Juana salió de aquel aposento, y de este Don Juan. Perdonad que voy provocado, Don Antonio aquí es cualquier dilación peligrosa. . Asíes verdad, Señores, si mi opinión. Si el ser yo quién os lo ruega Hay señora, mi señor (que debió sin duda oiros) medio vestido tomó una luz, y hacia acá viene. Denme los Cielos favor. No temáis puesta a mi lado. Culpada esta quien temío. Aquí es la de Mazagatos, y así, yo por sí, o por no, de casa voy a esconderme al más oculto rincón. Con el peso de los años mal se acrédita el valor, pero para castigar al que mi honor profanó. Tenéis mi espada, y mi brazo que nuestro antiguo rencor en lance tan apretado, no ha lugar. b. Tienes razón ya la luz de la experiencia, que el tiempo me concedió al veros (sino el enojo? se me hatemplado el furor: a Don Juan, y atíos extraño aquí (dónde llega el Sol respectivo a mendigar luces a mi pundonor No os pregunto por la causa que es notoria la ocasión, ni el atrevimiento os culpo (puesto que os facilitó lo que no se consiguiera quizá por medio mejor) que supuesto que está hecho, y que hacer demonstración de sentimiento, no es otro que al vulgo murmurador dar materia, solo quiero que puesto (Antonio) que sois Milan, Hijar mi sobrina, y que Cardona nació Don Juan, con que la igualdad causa de dudar me dio; de la suerte que el afecto os lleva la inclinación me lo digáis, porque pueda; amí primo Don Melchor (que a Doña Juana su hija en mi casa se dejó) disponer, y prevenir, paraque en vuestro valor juzgue (al saber el delito) la culpa menos atroz. (dél! Quién vio confusión más gran- Si aquí le digo que no quiero casarme, me expongo. a su enojo, y surigor; demás, de que si quedase: deslucida su opinión, siendo un honor el de entrambos, me alcanza su deshonor. Pues calarme con mi prima a tiempo que hallando estoy a Don Juan en su retrete: retirado, no es razón. Que aunque rémoto accidente pudo ocasionario, yo estoy con los celos vivos; y aunque más satisfacción. me diese después, creeria, que un hombre que se casó con escrúpulo en la honra, no merece estimación; achaque que a muchos nobles infamias ocasionó: que haré? Pero a Doña Juana: reconozco obligación; que me está queriendo sé, y aunque no la tengo amor, hace milagros el trato; venzamos la inclinación: Expóngase el gusto al riesgo, y no al peligro el honor, un solo engaño me valga en tanto aprieto; señor, aunque no te lo merezco, tu esclavo, y sobrino soy, mi amparo en ti reconozco, Clicle amante he sido al Sol de. Doña Juana, y sabiendo que esta noche aquí quedó entre (que no facilitan oro criadas, y amor?) Mi prima, que lo ignoraba, al verme se suspendió, gente escuche en su retrete, conocí en su turbación su cuidado, y como a deudo, el examen me tocó de la causa; halle a Don Juan, la iste tua este rumor, donde tu mucha prudencia tantos extremos medió. Primo, que dices? qué es esto milagros de lamor son las mudanzas de mi ingrato: grande ocasión inalogró mi fe si la verdad digo; sigamos, pues, suficción. Dos años de galanteo, bien mirecieron, señor, que correspondiese amante; ya nuestro amor te contó tu sobrino, de tipende: el restaurar mi opinión: Y pues Don Juan de Cardona a mi prima mereció, ruego a Dios de entrambos veas dilatada sucesión Mujer estás loca? prima, ya tu padre perdonó tu delito, si es delito. Ay semejante traición! Luego no ha pasado así. Señor Don Juan, contad vos el suceso como fue. Puesto que testigo soy . de que de Doña María no tiene el menor favor Don Antonio, y de que agora hizo notorio suertor Doña Juana, prosiguiendo el embuste que fingio. y puesto que he de elegir, tengo por mucho mejor una mujer verdadera, fuerzas alengaño doy: enojarscha, mas que importa; pues después satisfacción más despacio la daré? Todo cuanto refirió Don Antonio es la verdad, puesto a vuestros pies estoy. Yo he de perder el juicio. Qué dices? Que es invención, que ha mentido Don Antonio, que Doña Juana mintió, y miente también Don Juan, Si acaso la turbación está noche os embaraza, vedlo despacio, que yo tres dias os doy de plazo para la resolución; aunque en cuartos diferentes en casa estarán las dos, para que las visitéis desde aquí licencia os doy; pero si no os convenís verá vuestra obstinación si hasta aquí de la blandura, experiencias del rigor, que aunque la edad en cenizas del pecho el fuego ocultó, ni extinguir el ardimiento, ni apagar pudo el valor. Retiraos las dos, vosotros id con Dios. Guárdete Dios: a Dios prima . Etes aleve. Ya es del mundo introducio mentir por razón de Estado. e Perdona, prima, que voy corrida; pero ya sabes, que en tan forzosa ocasión, Mentir por razón de Estado es la prudencia mayor. Yo vendré a desenojarte, y sabrás que me obligó mi honor a fingir, que ha sido política del honor Mentir por razón de Estado, cuando importa a la opinión. Y yo voy a imaginar, que cuanto por mi pasó, no es verdad, que sueño ha sido, no es cierto, que fue ilusión, y de todos enseñada, también a imaginar voy (pues más crédito a un engaño que a mis verda des se dio) Mentir por razón de Estado, si sale tal vez mejor.
JORNADA SEGUNDA
JORNADA SEGUNDA En tanto que mi señora de tocarse, Alnafe, acaba, y en tanto que para verla tu señor licencia aguarda, (a fuer de buenos criados) que haremos. Es cosa baja (por vulgar) el murmurar de los dueños; pero vaya. No vaya, pues que tenemos cosa de más importancia, Cuáles? Si sabes que apares en nuestra casa se casan, no nos quedemos de nones, hazme una relación larga de tu patria, de tu hacienda; de tu estado, de tu casta, y los puestos que ocupaste, que si eres tal que me agradas, aún podrá ser que el demonio, me engañe. Ya yo en tu cara leo, que si llega a efecto no has de ser tú la engañada; pero para obedecerte, con todas las circunstancias de relación de Comedia, atiende, o advierte. . Vaya. Adónde el gallego Gil de cristal un prado calza, si en líquida plata no engasta sus esmeraldas. A donde se desvanece, cuando se mira en sus aguas, tanto, que a gigante llega toda vejetada enana. La necestidad prudente en seis rústicas cabañas, en vez de una breve Aldea, fingió una selva de Arcadía. Y no te espantes, si acaso en mí este lenguaje extrañas, que ando de bodas, y es fuerza que haya en ellas pataratas. En un, pues, albergue de estos. nací de honesta prosapia, (que cualquiera se es honesto, si las ocasiones faltan. No bien lograva tres lustros, cuando un padre (qué Dios aya) junto al rescosdo una noche me dijo aquestas palabras: Hijo, Alnafe, no es persona quien no sale de su casa, ya tú has llegado a laedad en que la Corte te llama. De tus años fuiyo a ella, y luego en su mayor plaza tuve cierta ocupación, honerosa, pero honrada. El cargo de una esportilla ilustró mi fuerte espalda, y habiendo en esta asistencia gastado aún nocién semanas más fardado, que un Abril, volví a lucir en mi patria, con haber salido de ella otro Adán, con su ojarasca. Tú llevas tu savo nuevo, nueva camisa entrenzada; nueva, y buena caperuza, nuevos capato, y polaina. Mi bendición, y tres reales, lárguilla algo es la jornada; pero al que sobra dinero, ninguna cosale espanta. Obedecí sus preceptos, de Villadiego las calzas cogí, y llegando a Madrid segurtan bien sus pisadas, cuanto gastaba de espuertas ahorre seis años de capas, hasta que un Conde moderno me hizo (viéndome con barbas, para paje) gentil hombre de la boca de suaca. Parjó mi padre a dar cuenta (poro después) de sus maulas, dejándome a mi heredero, de una madre, tres hermanas, un jumento, seis ovejas, cinco gansos, siete cabras, un lechón, badil, caldero, un gergón, cuatro cucharas, un cuello para el día Santo, y otras muchas zaran dajas, como simiente de navos, y una tineja quebrada. Dieronme aviso del caso, a ocasión que ya arrojaba (como excremento) Madrid a nuestro Conde sin blanca. Para esta transmigración quiso aligerar de carga, y entre otras cuatro figuras, como Sota me descarta. Con Don Juan vine a Valencia, que en el juego de su casa, ya que no pudo Malilla me constituyo Pendanga. A este tiempo me consultas (pues tu consorcio me tratas) para ser Signo del cielo si es que hasta el tuyo me ensalcas. Este es mi estado, y mi hacienda, mis buenas, y malas tachas, con que si no me trípulas, y el gracejo no te enfada, gozaremos (felizmente yo tu gloria, y tú mi gracia. El ser Gallego me ofende. De esto a Dios doy alabanzas, pues pudiera Vizcaino, Catalán, o de la Mancha; pero faltanos agora tu información . Es extraña, soy doncella. No prosigas. . Cómo? No tenemos nada. Por que? noble es la resolución, Soy muy poco amigo de duendes, y de fantasmás? pero tu Señorabiene para otra ocasión te guarda. Isabel, quién es ese hombre Introducido de casa: soy de Don Juan de Cardona, que afuera, señora, aguarda licencia de lambicaros del chapín la circunstancia. Digo la suela, y a mí Paraninfo me despacha, para que de su venida os anuncie la embajada. Humorgastáis culto. Ocultos otros humores se gastan, que de dineros a fuera soy gastador de importancia. Decid a Don Juan que entre Ya, señora, está en la sala. A daros, bella María, de aquel suceso pasado satisfacción, he llegado con valor, y cobardía, pues aunque me da osadía ver bien logrado mi error, fuerza es que me de temor, que de un engaño hice alarde porque (para ser cobarde) es el engaño traidor. Si vuestro procedimiento, Don Juan, fuera el que ofrecisto cuanto al engaño debisteis, debieráis alardimiento. Y puesto, que el fingimiento ajeno os pareció mal, con resolución igual hablaráis, que en la ocasión y el desengaño seal. Un dolor me amenazaba, y otro dolor me ocurria, verque a vos os deserbía, y que mi honor peligrava, Satisfaceros pensaba con que hice poco caudal de aquel dolor, y mortal este otro dolor juzgué, yasí elegí, porque hal é el uno dolor sin mal. ̱. Noble vuestro honor vivía; diole muerte vuestro engaño, y así ya no siente el daño, que cuando vivio temía, que como una alevosia puede ejercer su rigor, en vivo, y difunto honor, padecen (de un accidente mal, y dolor el que siente y el otro mal sin dolor. ̱. Quisiera desenojaros, y luego satisfaceros. para después mereceros el premio del adoraros. El accidente violento, que a noche sucedio, agora hace preciso, señora, de los cuarro el casamiento. Yo, aunque quise a Doña Juana, ya no la puedo querer, porque no lo puede ser mía mujer tan liviana. Vuestro primo está quejoso debos, y aún teme ofendido, yentra con mal pie un marido de su mujer sospechoso. Esto me obligó a ayudar el engaño de los dos, y esto mismo agora a vos ahonrarme os debe obligar. Que de no ser vuestro esposo, antes dejaré (atrevido) a Don Melchor ofendido, y a vuestro padre quejoso. Pues menos que su rigor, mujer que escuche engañosa, de otro dueño codiciosa, debe causarme temor. Ya que mi dicha crecida me puso en el dulce empeño de mereceros por dueño, o no tenerle en mi vida. Aunque con vos enojada estimo vuestro valor, que las cosas de mi honor miro desapasionada. Y pues en esta ocasión vos (para con vos) seréis testigo, de que sabéis que solo una inclinación fue la que tuvea mi primo, que aún no llegó a galanteo, estimo vuestro deseo, y por mi dueño os estimo. Que yo no he de ser mujer de hombre a quien di que dudar, que llega a desestimar (Don Juan) quien llega a temer. Dejadme que en vuestros pies ponga la boca. . Don Juan, ya esposo sois, no galán, volved a verme después. Y a mi padre con efeto hablad, a quien yo diré, que el negar a noche, fue justo temor, y respeto. Y logrando sus engaños, mis primos (pues vuestra esposa me hizo mi suerte dichosa) gózense infinitos años. Puede temer mi esperanza no llegar a posesión? No ejerce jurisdicción en los nobles la mudanzur Quién me puede asegurar? El no saber yo mentir. Qué me debo persuadir? Que jamás supe engañar. Tu padre, y tú primo. Bien. Doña Juana envía a llamarte: qué haré? . Vella, y de mi parte. podrás dalle el parabién. Vas al Porrate esta tarde? Sí, y el coche dejaré, que un rato el Sol tomaré. por el campo. . Dios te guarde: soy tu esposo? . Y me señor. Soy tu esclavo. . Eres mi dueño, Quién vio más feliz empeño? Quién logró suerte mejor? Supuesto que hierros dos, hoy podéis culpar en mí, que al mismo Sol me atrevía, y que he fingido con vos. Hallen en tanta prudencia (pues de habellos cometido, causa amor, y honor han sido, piedad uno, otro clemuncia. Aun bien que no merecia el alma dificultaba, porque con razón dudaba, y con ocasión temía. Pero ya desengañado (porque hoy supe de Isabelan el engaño, y la cautela con que Don Juan había entrado. Quiero que mi prima bella, sepa, que del enojarla, no fue causa el no estimalla, si ocasión el no ofenderla. Puesto que no hubiera sido, bueno para ser su esposo, marido, que sospechoso se resolviera a marido. Ya a Doña Juana le he dicho que hay en mí sola esta fe, aunque ignoro el fin con que quiso alentar mi capricho. Mi padre sois, y mi dueño, debaos en esta ocasión el alcanzarme un perdón, y el librarme de un empeño. Ya entre los dos se ha acabad (sobrino) el odio violento, que como sin fundamento, cayó presto de su estado. Por hijo el alma os estima; muy bien a noche dudasteis, si a vuestra prima enojasteis; yo hablare con vuestra prima; pero aquí está, hija? . Seño Esta vez que os vengo a ver, piado a os he menester. Yo a vos (padre) sin rigor. Yo un honrado arrojamiene os pido que perdonéis. Yo, señor, que no extrañéis un honesto encogimiento, Don Anronio avergonzado Yo con el pecho corrido, De haber a noche fingido? De haber a noche callado? Que no entró a veros? Que era Don Juan quien a verme enta Señora, advierte que yo. Tenemos otra quimera? Tarde mi primo ha acorda siga a un enredo otro enredo, que también yo debo, y puedo mentir por razón de estado. Si estás acalo enojada. Si estás ácaso ofendida? Anoche callé corrida, yhoy hablo, señor, cobrada. Este es la verdad, por Dios, y fingido lo de ayer. No sé cuál deba creer de tas relaciones dos. Cuál? el informe segundo. Cual? la relación primera. Fúndolo de esta manera. De esta manera lo fundo, Un acaso de repente causó al alma turbación, negándole a la razón operación suficiente. Aliviado el accidente valviose el alma a cobrar, torno la razón a obrar, y así queda decidido, que aquí mentir no he podido, y allí me pude turbar. Quién miente, ha de dirigir aalgún fin lo que fingió, luego ninguno mintió sin primero discurrir. Y si se debe inferir, que un suceso inopinado lo discursivo ha quitado, consecuencia es evidente, que ninguno de repente, todos mienten de pensado. Primero que haya conceto, tal vez (larazón en calma En fin no busco (ya desengañada) en Don Antonio voluntad forzada, sin porencias obra el alma, de la nobleza es precepto, la verdad, luego el efecto de fingir un bien nacido, solo puede haber surtido de algún suceso violento, que con el entendimiento ningún honrado ha mentido. En la acción tiene arimera la inclinación sola parte, luego debe obrarelarte cuando un hombre degenera: la nobleza verdadera incentivo goza igual; según esto, el principal, fuerza es que en todo accidente obre bien naturalmente, y con artificio mal? Y al fin, primo, imaginad, que esposo no he de elegir, a quien tenga de mentir natural; o habilidad. Tente señora, por Dios; salió mi esperanza vana. Ven sabré de Dona Juana cual me engaña de las dos. Implican contradicción, nobleza, y engaños vanos, mas son los celos villanos; proceden como quien son que era tenerme en poco, admitir dueño, que no juzgó dichoso nuestro empeño. Por Don Juan he enviado, para dejar, Ines, su amor premiado, que aunque enojarle a noche fue forzoso, quiere bien, no será dificultoso, que aquí mi surileza, una ofénsale venda por fineza. Qué aciertas he pensado. Dónde mí prima está? . Pidió prestado. a Doña Ana su coche, y ha salido. Pues en casa no le hay? . Habrá querido. el Porrate quizá verembozada. Ya está, Don Juan aquí. Di a esa criada que avise. . Ya te ha visto su señora. Qué diferente juzga quien adora: mal hoy me ha parecido. Qué hicieras a dos meses de marido? . De vuestra parte agora me han mandado, que a veros venga, y puesto que extrañado haya tanto fallor, a esa presencia me conduce, señora, mi obediencia. Don Juan, aunque enojada me ha tenido ver cuan poco con vos he merecido, pues cuando más mi amante os ostentasteis, a la curio sidad lugar dejasteis, u para que (con agravio de su fama) a noche a ver entraseis otra dama; enojo, que alterando en mí el estilo, procuró la venganza por el filo. Ya con el sentimiento más modesto (que al fin, quien quiere bien perdona presto) reconocida, atenta, y obligada, dejar pretendo vuestra fe premiada; sosegará sus celos con esto Don Antonio, sus desvelos logrará así mi prima, y el alma que os estima quedará más gustosa, siendo mi dueño vos, yo vuestra esposa. Esto es verdad, o es sueño; pero ya es más forzoso el otro empeño, Doña Juana perdone, pues su daño originó su engaño, que el abonar lo que una vez he dicho, obligación es ya, si fue capricho. Don Juan está con ella, que sin duda vendrá a satisfacerla. Pues tente, que de aquí quiero encubierto ver si dela verdad doy en lo cierto. Diligencia es piudente, porque a solas (señor) ninguno miente. Señora, a esa propuesta con mis obligaciones doy respuesta. A Don Albaro a noche le dijisteis, que allí por vuestra prima entrar me visteis. Dello dio Don Antonio testimonio, yo lo mismo afirme que Don Antonio; el dijo que era vuestro, y vos su esposa, así lo confirmasteis amorosa. Si acaso se turbó Doña María, ya cobrada del susto es prenda mía, que en tan preciso empeño, mal pudiera negarse al ser mi dueño. Con su padre habrá hablado (que así entre los dos queda concertado) y de parte de entrambos vengo agora a daros parabién: gocéis, señora, de vuestro esposo siglos dilatados: y porque de un amante los cuidados con la ausencia acrecientan el desvelo, voy a buscar mi Sol, guardeos el cielo. . Y agora, qué dirás? Que esto es fingido, y sola la verdad, señor, ha sido. Jesús! Inuentas nuevas ilusiones? Atiende un rato a mis satisfacciones. Quita. . Primero mira. . Ya lo veo; porque no mientas más, yo te lo creo; pero quiere a Don Juan, Doña María. Por que mal paga la fineza mía? Hay hombre más cansado? también sin lo embustero, es porfiado; para mi humor hallaba gentil yerno enseñar a mentir puede al infierno. . A Don Juan sus intentos saldrán vanos, que tengo honor, amor, celos, y manos. . De mí misma he quedado en yo despreciada? yo! yo despreciada? venganza, justos cielos! que estos agravios son, que no son celos; mas de mi industria mi venganca fío; di que pongan el coche de mi tío, pues mi prima en carroza fue prestada, que hoy pretendo embozada en el Porrate hacer (ya es esto tema) que el incendio los que me, que me quema. Hermosa tarde. . Parece, como es tarde de Porrate, que disfrazado de Abril de mascara Enero sale. En otra parte pudiera: valerle de esos disfraces, que en Valencia asiste siempre la primavera constante. Bravo concurso de gerite por esos campos se esparce. ̱. Esto mismo es en Madrid Sántiago. San Blas, el Ángel, si bien aquí más alegres hacen todas estás tardos. Del sitio la amenidad, del clima el templsevabe, tantas bizarras mujeres. a caballo con disfreces. Tanta embozadad es pie, serlicito en los galanes (dejando coche, o caballo discurrir el campo, o calle. entre carrozas de boles, y el ser a un amante rácilo debajo una mascarilla, a la causa de sus males, pubiicar tiernos afectos, decir pasiones amantes. Cada cual, señor, celebrar lo que más gozo le hace, tú las señoras, las damas, las máscaras, y los trajes, embozadas, y concetos. Y yo el ver por esta margen (entre la sentada gente que a merendar solo sale) al risueño Baco en cueros, a la golosina en carnes, los asados en doblones, los jamones en granares, al ipocrás en rubles. a brindís, que no hay más Flandes, razón que a puras razones, pasa de lo razonable, con que mil que a nones vienen, se vuelven a casa a pares. El Porrate de Jesús (que es hoy) más comodidades. por el dilatado sitio, que todos los otros hace: pues que puede una señora, dejendo el concurso aparte, tomar a pie un rato el Sol; y así quise yo alejarme aquí, porque el dueño mío dijo que quería apearse. Mientras que brujulcamos por donde su coche sale, o tu carroza Febea, dime (n acaso lo sabes) cuales la ethimolojía de este nombre de Porrates; que damos a estos paseos? No es muy vulgar, aunque es fadi A estos Conventos, o Ermitas, entales festividades concede el Papa indulgencias, pero quiere que las gane prorata sue devotionis, el que viene. . Disparate. Por qué? . Porque si eso fuera, no ganara nada nadie. Pero un galeón de Poniente, yotro gacón de Levante, toman puerto en esta costa, yechan las lauchas apares. Aquel que paró más lejos, y de adonde agora salen es el coche de mi dueño. Sí, más no ves acercarse. y envestirnos esta otra? Pues bien, que viene a importarme? Ser mucha descortesía el dejártela. I Ignorante, yo voy siguiendo mi norte, dirija el rumbo a otra pante. , ; h Más que no te ha conocido? Eso es fácil de atinarse, y que aquellas dos mujeres que de nuestro coche salen (con que Don Juan justamente pudo, Isabel, engañarse, son Doñ, Juana, y Ines. Quieres que yo a Juan llame? No, que en conociendo el yerro fuerza es que venga a buscarme: Aunque no es posible oíllos, veamos desde esta parte lo que pasa entre los dos. Yo apostaré que se cae muerto en viendo que es tu prima. Ya quieren llegara hab Aquella es Doña María (que aunque más el rostro tape la manifiesta el vestido) venir yo en su coche, hace que Don Juan la desconozca: Buena ocasión de vengarme me dio el cielo, ánimo industria, pruebe a que los celos saben. Luego dulce dueño mío, que vuestro coche dejasteis, (y honro el prado vuestro pie) la primavera fragante dio anticipada librea de jazmines, y hazares. Las aguas que tuno Enero aherrojadas en cristales, viendo el sol de vuestros ojos, risueñas, y libres parten las aves. No prosigáis ( el afectado lenguaje, los meditados requiebros, que no es bien que se malgasten aquí, y que quizá después no halléis tan a mano tales, que es mi prima la rapada, que (de esa azequia en la margen) facilita esos prodigios, y esos imposibles hace. Ya es mucha conversación; o quién pudiera escucharles! Pues perdonad, que (aunque en vos celebro partes iguales) Astro es solo que me influye, imán solo, que me atrae. Tenéis razón, mas hay triste! que (sin que la causa alcance) robada del corazón, no queda en mis venas sangre; Jesús, qué fuerte accidente! Ay desmayo más notable! Teneos a mí; de esa azequia agua presto, Ines, Alnafe: Vive el cielo que la abraza, ay despergüenza más grande? Rompariendas la paciencia, Ya viene, vuelvo a cobrarme. Parece que estáis mejor. Si falta para estás paces testigo, yo estoy aquí. Solo esto faltó a este lance; señora, lo que esto ha sido. Yo lo diré; es que entre amantes, quien bien ama, tarde olvida, porque es el amor caracter, que hace impresión en el alma; con que en un pecho constante, aunque accidentes le ocupen, es imposible borralle. Es, que fe de muchos años, no se sujeta a los trances, porque lo que habito fue, viene a naturalizarse. Es, que el detener un río, solo puede ocasionarle, a que (en rompiendo la presa precipite los raudales. Es, que llama que una vez llego voraz a cebarse, ni el Austro puede extinguilla, ni del Bóreas apagarse. Es, que quien pretende altiva,, ignorante, o arrogante, atreverse a un imposible, se expone a iguales desaires. Y finalmente, es, que yo (primer movil) regi grave. los afectos de Don Juan, que víctima en mis altares dos añas su corazón, mereció que se acerase. Que a Cupido creció Anteo, con que de dos voluntades se hazo indiseluble un lazo, que disolver intentaste, y todas tus diligencias no hicieron más que apretarle. Que amor, que es hijo de Venus, que amor, que es hijo de Marte, para crecer necesita de las guerras, y las paces. Es, que Don Juan volvió a verme y volvió a ser lo que antes, que en mi (atenta a sus ternezas, fue fácil el perdonarle. Y que ya tanto de él fío, que contigo he de dejarle (si lo que viste no basta) para que te desengañe. Sin sentido de sentir, porque han podido ocuparme lo discursivo el dolor, las potencias los pesares: con tantas quejas, que no me dan lngande quejarme; que unas con otras se estorban sobre querer salirantes. Sin lágrimas en los ojos cuando tuviera dos mires, si en el corazón el hielo no embargara sus raudales. No me dejan las desdichas de este inopinado lance, ni calificarmo viva, A ni de muerta acreditarme. Pero el etlina de mi pecho en dilatados volcanes, rayos por los ojos vibre, po1 Aleve, mal Caballero, cuyas muchas falsedades desacreditan lo noble, y desmienten lo galante; posible es que un bien nacido? es posible que en vos caben? Mas ay Dios! qué del afecto ciega dejaba llevarme. Reprímase la pasión, obre en mi lo razoneble, ni lo contingente admire, ni lo muy vulgar extrañe; pues si la primera vez (que un engaño os trujo a hablarme en una traición caísteis, y en un error tropezasteis, fácil presumir debiera (sin más riguroso examen) que olvidara mil su honor, quien le olvido una vez fácil. Y así, ya no avos os culpo, porque a mi debo culparme; ya vino mi desengaño; pues llega, no lega tarde; de los embustes, y enredos, ya Scilas; y ya vracanes; de Don Antonio, y de vos, puerto en un Convento halle; donde huya, donde busque engaños, tranquilidades, traiciones, castos amores, celos, finezas constantes, adulaciones, ternezas, embelecos, y verdades, de los amantes más falsos; y el esposo más amante. Ya está aquí el agua, que el vaso buscando, pude tardarme; pero cómo es esto? . No me mates sinescucharme, Suelta, que aspio he de ser? a tus encantos suaves, paes para matarme, tú fuiste entre lisonjas áspid. Haré de mis ojos ríos, que el curlo veloz te embarguen; hasta que en mi boca escuches satisfacciones bastantes. . Y yo de aquesta enemiga. que he de hacer? Vaya el bergante (y pues no suele beberla) con ella a su ines regale. Yo a Iuesilia? plegue a Dios, mi llavel. No hay que plegarme, que nos vamos a ser Monjas, y a que seis rejas nos guarden. Cuando yo fuere Fraile madre, madre cuando yo fuere Fraile.
JORNADA TERCERA
JORNADA TERCERA Amor, hijo de una infame, que con los ojos de ropo, a tontas, y a locas tiras, y das a tentos, y a locos. No te bastaban las bestias que andan de tu noria en torno? de hacer este lacricidio se te ha seguido algún logro? No te preciabas de rayo hiriendo en lo sumptuoso? Como no echaste de ver, que soy Alnase, y no escollo? Pero estamos en Enero, no fue el virorazo impropio, que de la cayos a gatos es el camino muy corto; a ver si en algún balcón acaso a mi llabel topo. Amante vengo lechuza por si pudiere goloso, chupar el aceite de los cándiles de sus ojos. Las espaldas de su casa son estas, donde es forzoso que tenga su camarín; yo me enamore a lo vobo. Qué notable oscuridad! en el puesto más notorio un necio puede encubrirse a la vista de un celoso: Mi poco de medo tengo, que es mucho en mi estando, solo, porque le tendré doblado si en la calle entraren otros. Pero en aquella ventana bulto atino, y rumor oigo; yo quiero hablar, pero no, no lo pongamos del lodo, que aunque Isabel puede ser también puede ser el coco (digo el viejo) y no quisiera que me engañase el demonio, certifiqué monos bien. Por si amante, o cuidadoso viene a la calle Don Juan, a esta ventana me pongo; que locura (amor) es esta? Si hoy intentó afectuoso darme disculpas amantes, y fui a su voz áspid sordo como agora a buscar vengo este alivio a mis ahogos? Mas sois niño, que arrojáis, ya el regalo, ya el adorno cuando os le dan, y por él lloráis después cariñoso; un hombre ocupala calle. Que es mujer, atento noto; pero si fuere su ama? más remedio hay para todo, que una capa de Don Juan (para venir más garboso) me he puesto esta noche, y pued (si entiplo un poco lo ronco) parecerle, como en él traje, en lo conceptuoso: Yo me arrojo, mas por Dios que se nos vino otro estorbo; nuevo gigante tenemos: amor, vamos poco a poco; retirémonos sospechas, ya que se perdió el me ollo, guardemos el calvatrueno. Si mal no lo miro, otro hombre a esta parte se acerca, Loco de amores, y loco de celos, busco a Don Juan, y a este puesto vengo, y torno; que ha de dejarme a mi prima, o en certamen belicoso ha de usuparle mi furia su juridición a Cloto: Pero un hombre allí descubro, reconocelle es forzoso Vive Dios que se apropincua Quién va? Aqueste es Don Antonio. Celos, demos paso atras. Quién va ala? Que siempre topo con hombres preguntadores? otro paso me remonto. Hable, quien va? . Mas por Dios que me he abierto por los lomos y aunque quiera retirarme, me falta el donde, y el como; mas si soy gato apretado, muestren mis unas lo corbo; y más estando en mí mer; quizá viéndome animoso me temerá; y si no teme? pero no puede hacer otro. Quien va? no responde? No, porque yo nunca respondo si no cuando me preguntan; ysi vos decís muy bronco; hable quien va hable quien va, y yo estoy parado; ignoro que me toque el responder; hasta aquí bien lo acomodo. . Diga quién es, y que aguarda en este puesto? Enfadoso soy; quien puede en esta casa, y en esta calle, hacer todo cuanto a mí me diere gusto. Aquesta voz no conozco. Y aguardaba aque vinieseis, porque llevéis de retorno cuarrocientas cuchillades: ahora escapa como un corzo. . Este es sin duda Don Juan. Este es Don Juan, porque el solo, o yo podemos hablar aquí con tal de ahogo. No responde? Vive Dios que le he dejado hecho un mono. Apretemos más el punto. . Yaos a luertimo enejos, y agora los probaréis en mi acero belicoso. Vos de esta suerte los míos. Quien pudiera hallar un modo de estorbarles. No ha temido, a otro remedio me acojo, Esperad, y ved primero (Don Antonio es) que al heroico sagrado de aquesta casa, reprimir lo vislioso debemos, y que manana. (luego que el planeta rojo su cara de Palcua laque) os aguardo junto al foso del portal de los Judios. Yo iré allá, mas falta solo que una palabra me deis primero. . Hallaréis me pronpto si es justo. . Ya os conocí; vos solicitáis, yo adoro al sol de Doña María; si aquí os dejo sin estorbos (hablándola) vuestro amor puede acrecentar de fondos; y así habéis de prometerme, que hasta que el luciente Apolo de los brazos de la Aurora salga con guedejas de oro, y demor fin en el campo al duelo (qué por soborno: le tengo de mefortuna) El tendrá gontil negocio. . No habéis de vella ni hablarla. No es ello dificultoso, que yo aquí otra garza vuelo más hermosa, Dapine corro, y por mil Doñas Marías nunca se me dio dos hongos. Ya que tengo que aguardar, ranos en el alma forjo: venganzas piden mis iras, castigo; pide mi oprobio. Ami padre hablare claro, por ver si en sus canas logros, norte en tant a oscuridad, y bonanza en tanto golfo. Pues vamos, que siendo así, aún sospecho. Como un tonto. Que nos hara el campo amigos . Basta, la capa recojo, y me voy por esta parte. Mis esperanzas mejoro, si Don Juan dijo verdad. Al campo ha de salir solo, y por Dios, que ha de volver el señor con tanto moco. . l Noche, en cuya oscuridad, golfo de sombras, impulo, naufragante la razón, sin norte dirige el rumbo. de cuya negra bayera cortan (por vestir albío) tantos apetitos, galas, y tantos honores lutos. Impropio pintor, que cuando quieres bosquejar el mundo de la verdad en lo claro, das pinceladas de ooscuro, de tu confusión valida, nuevas ocasiones busco para alentar un engaño, y originar otros muchos. Mi prima está ya en su cuarto, y yo desde aquí procuro (pues de tanta oscuridad felicemente me avudo) fingir ser ella, y si viene Don Juan (pues nada aventuro) decirle tantos pesares; hacerle tantos disgustos; darle tantos desengaños, que de afrentado, o confuso, nuevamente cuidadoso, solicite mi descuido. Apenas dejé aquí cerca a Don Antonio seguro, de quien después he advertido, que en la pendenci. (a él le acus del desacuerdo, que en mí el miedo la culpa tuvo) se llevó mi ferrerbelo, y que yo me lleve el suyo; cuando vuelvo al puesto, y hallo que el enventañado busto se había entrado, y así vengo por estotra puerta (a mucho mihace aventurar mi amor) mas vive Dios, que descubró mujer arribaió quien fuera mochuelo agora, o lechuzo para conocerla; pero meliflvome, y hablo culto, y siquiera sea unatía. Que se acerca un hombre juzgo si será Don Juan? . Si acaso el igneo esplendente puro, que Eterea mención ha hecho, en esos Orbos ccruleos, tales indicios afecta, que os obliga furibundo, a que de Enero el rocío solicitéis por alumno. Y Aura artificial queréis, traeré en reverente culto. un lisonjero de pluma, con que me Aquilone el juicio. Ni os conozco, ni os entiendo, Pues no lo tengáis a mucho, que a mí (conmigo ) lo mismo me ha sucedido por puntos. Por esotro cuarto, ya lo he dejado todo surto, y así por este aver vengo, si alguien en la casa escucho, por si ami dueño pudiere dar desengaños algunos, A con que las finezas mías, no pasen plaza de insultos. Mirad, que en la calle hay otro En la ventana presumo, que hay gente, veamos quien es: ha de arriba. San Gerundio, que es Don Juan. Aquí hay un hombre: quién va? . Si la vola escurro; a de alcanzarme por pies; . y si acaso me descubro, no me dejara hasta casa, donde el fericruelo intruso, le ha de decir a lo claro lo que no sabe alo escuro; pero aquí industria, y a ello. No responde. . Poco ducho? en la política estáis, pues advertir fuera justo, que a aquella dama, y amí, hauéis preguntado aún punto, y que no es buena crianza, que los dos hablemos juntos: lo que ella os responde, oíd, que yo en puesto más oculto de mi doy satisfacción. Y yo en cualquiera le busco, y se tomalla también. Don Juan es este segundo, . yo le hablo en quedando solo. Allí viene con luz uno, él me ha de tener por otro: doyle capa, y rostro cubro. Qué agora le diese el parto? en esostra esquina juzgo que ha de vivir la comadre. . Ya por quien sois no pregunto, porque os conocí en la capa. Na me nomró, ni me oculto. Don Antonio era el primero, que en el ferreruelo suyo le conocí. . Y bien, agora qué queréis? . Solo procuro que latisfaga mi hacero una queja, y un disgusto: E disgasto es, que yo adoro clice de sus rayos puros, a Doña Maria divina, y pues su amante os presumo, con daros muerte, mis celos dejaré también difuntos. La queja que con engaños (vos, y Doña Juana) astutos me queréis quitar mi dueño. Satísfago a entrambos puntos: Ni quiero a Doña María, ni a su sol soy negro, o rucio, ni se me da dos arbejas de cuantas hay en el mundo, ni eso de engaños entiendo udamente le deslumbro) A que yo quiero a Doña Juana mas que un avaro sus juros, su ejecutoria un hidalgo, y un recién viudo su luto Tengo de vuestras mudanzas mucha experiencia, y es justo salir de una vez de todo. Vive Dios que aprieta él nú pero por aquí escapamos. Tanto con vos me disgusto, que para mejor vengarme vuestros desatinos sufro. Sé que os debo (lo sisado) mala voluntad, y junto con esto, que me debéis (muchas raciones) un lumo A número de pesadumbres; y así desde aquí os pronuncio sentencia de desafío, para que mañana al punto, que el galán (de la que hoy hojas da a los escaveches gusto) salga junto a la Corona, me busquéis al mismo muro, que no quisiera que aquí (en fe de estorbarlo alguno) parase vuestro castigo, en los amagos del susto. Norabuena, yo iré allá. Bien a los dos los ajusto, uno a Oriente, otro a Poniente: a fe, que no ganen mucho esta vez los Citujanos Pues que ya tengo seguro de Don Antonio el amor, darme a conocer no es justo: no prosigamos quimeras, goce mi prima mil lustros El no hacer a los ojos de Don Juan, que el de safío que aquí aplazaron excuso con avisar del concierto. A Dios. . Tened, que procuro inquirir con quien hablabáis. Pues el puesto os desocupo, de esta lo sabréis mejor. . Tenéis razón, pero juzgo, que se ha entrado, y que cerró: noche, apresura tu curso, que mañana en la campaña, pues de mis celos me ayudo, no se escapará, que somos muchos para solo uno Fía de mí tu cuidado, di lo que te ha sucedido, que soy padre, aunque ofendido, y estoy tierno, aunque enojado. relatores de todos mis enojos, es, que hallaron por ello paso estrecho las penas, con que vueltas a mi pecho, más capaz le buscaron por la boca: y así (aunque la vergüenza me provoca a callar) mis agravios su milleres (señor) son de mis labios. Tanto tierno suspiro repetido, breve prólogo ha sido del incendio que exhalo, que aunque al de Troya su rigorigualo, mal tanto en mis entrañas se enviciara, si otro Aquilón sus llamas agotara. Dor Juan (que mal comienzo) mi primo (de pensarlo me avergüenzo) mi prima (estoy perdida) pero que mucho (ay Dios!) cuando oprimida del dolor las potencias, no se dilatan a otras diferencias? sin sentimiento el alma, y los sentidos en confusa calma, para explicarme, no me dejan modos, porque todo en sentir, lo ocupan todos. Si bien he presumido, que esto piedad de mi fortuna ha sido, pues de suerte corrida; me viera al verme (triste yo) ofendida, que aunque más me importara, a saber lo que digo, lo callara. Don Juan, al fin (qué pena!) ha merecido? empeños de marido, y agora cauteloso de Doña Juana quiere ser esposo: Anoche mis agravios eestoy loca) escuche de su boca, y él, y mi primo (fieros desvaríos) al portal salen hoy de los Judios, padre, desafiados. Si mis penas, mis ansias, mis cuidados, te obligan, como tuyos, pon remedio en tanto mal, buscando el mejor medio, con que quedando airosa, me mire honrada, y tu opinión lustrosa. Y si la larga edad tu sangre ha helado, mis venas rompe en curso dilatado, bebe miardiente sangre, que al paso que mi pecho se desangre, su fuego templará tu escarcha fría; pues nmezclada la tuya con la mía, que te ofrezcanintento, la una el valor, y la otra el ardimiento. Mas si de esto (por dicha) has presumido, que prodiga con él de mi honra he sido, engañaste, que no mereció ufano, llegar, ni aún como esposa (no) a una mano, pero que importa (ay Dios!) si afectuosa, escuchó de mi boca un si de esposa. En los fances, señor, son los empeños, conformes con las partes de los dueños, la que suele en las otras la primera, en la noble ha de ser la acción postrera; por mancha en la belleza se repara, lo que es lunar en la plebeya cara. De varios golpes el metal herido, sin que nadie repare en su sonido, y uno que solo da el reloj errado, es comunnota al pueblo alborotado, el aliento más puro, al cristal transparente deja oscuro, lo que no sucediera, si tosco plomo su materia fuera, ignora mis cuidados, aún la curiosidad de los criados. Ni (hasta Don Juan) sospecha, que afecto me debió mas que aprobecha, si yo para con migo (ablar no puedo) no quedo bien, si su mujer no quedo. Estas son mis quererlas, el decillas rocome, a ti el saberlas; juzga a lo que mi pena te provoca, que ya donde tú estás, nada me toca. En sucesos tan extraños, por mejor partido escogo, disimular el enojo, y evitar mayores daños. A estorbar con brevedad voy de los dos el rigor, que no queda bien mi honor, con cualquiera novedad. A mi casa han de venir, (ola, pongan luego el coche) y antes que llegue la noche. casados han de salir. Bien creeras (pues que conoces, señor, mi recogimiento) que solo el hado violento, hizo efectos tan atroces. A lágrimas me provocas, cuando tus partes me acuerdas, si esto sucede en las cuerdas: cielos, que será en las locas? A quien los desea, apercibo, que aunque un gustoso interés, se halla en tever hijos, es mas el gasto, que el recibo. Mira, que importa el cuidado No te de ningún temor. Avisa al Gobernador. Ya yo le tengo avisado. Luego de este caso extraño, has sabido tú también? Soy Astrólogo, y sé bien, que no se harán ningún daño. Como se podrán librar, de algún suceso violento? Hay por medio impedimento, como todo este lugar. Mira, que matar promete el uno al otro. . No importa. Quién agora los reporta? Mete paz el Micalete, todo ha de parar en nada. Quién, Alnafe, lo previene? Elo, elo por dó viene, el Moro por la calzada. Y dónde debe quedar Don Antonio? . Gentil traza allá fue a buscarla caza, a las orillas del mar. Que no salió al desafío? vive Dios que lo he extrañado; de esperar vengo cansado; pero allí está el dueño mío. Allí mi enemiga está, y Don Juan agora entró, como al campo no salió? pero abrase vuelto ya: Si algún daño ha sucedido? no, que viene reportado, alguien los habrátopado, y en paz los habrá metido. Si llegará acaso aquí? Corrido entorpezco el labio. Entre el amor, y el agravio, no sé que ha de ser de mí. Yo me resuelvo a llegar. Acá llega, si me iré? pero mi prima nos ve, hagámorle esté pesar. Si acaso el enojo os deja oír mi satisfacción, con mostraros mi razón sé que os quitaré una queja. En vano os queréis cansar, porque tenemos por Dios, muy poco que mostrar vos, y yo mucho que quitar. Ya que a D Juan he dejado, y Don Antonio me estima, satisfacer a mi prima pienso que será acertado; yo llego. . Mirad que viene mi prima. Haré en su presencia alarde de mi inociencia. Mal podrá quien no la tiene. Llega, que yo allá no llego, aunque seis anos me esperen, que entre dos que bien se quieren, nadie se puso Gallego. Si os le merezco alcanzar, vengo a pediros perdón de aquel pasado picón con que os quise ayer burlar. Prima, pues si imaginara, que de verás se sintiera, ni allí el desmayo fingiera, ni tan de burlas hablara. De mi constante afición satisfecha no te deja? Quien tiene sola una queja busca una satisfacción, y así, Don Juan, no os canséis, supuesto que no ignoráis, que mil quejas me dejáis, aunque otras mil me quitéis. Pues yo, señora, que agravios os hice? qué ofensa os toca? Los que oí de vuestra boca, la que escuche en vuestros labios Vos a mí? . Sí, con que han sido infalibles mis enojos. Ved, que como ya los ojos, pudo engañarse el oído. Digo que no puede ser. Bien os pudiera argüir. Nunca se engaña el oír, y tal vez se engaña el ver. Debéis más noble lugar a los ojos con razón. Por eso los ojos son más fáciles de engañar; pésame que esta verdad dudéis. . No sé si podréis fundar lo que pretendéis, Sí, de esta suerte, escuchad. Amor (que ciego ha nacido) en sus discursos, y antojos, el oficio de los ojos hace ejércer al oído. Según esto, si el sentido mas eficaz viene a ser, solo se debe creer lo que él quiere persuadir, que ha de informarle el oír, a quien no le informa el ver. Celos, linces perspicaces, aún cuando inquieren su daño, a la voz del desengaño, se resisten pertinaces. Luego haciéndose incapaces. de oír, pruebo que en rigor, solo podrá este furor de lo que viere juzgar; pues quien no quiere escuchar;, fue siempre el sordo peor. Que es fuierte mi razón creo. Fuerte es mi argumento mucho: Yo me atengo a lo que escucho. Yo me atengo a lo que veo. Don Albaro mi señor, y Don Antonio, apearon en este punto del coche, y acá suben. . Aquí aguardo, ya que en el campo no fue, que esto que de todo a un cabo Hermorísima Isabel, y tú, y yo en que estado estamos? En el estado en que Herodes nos hiciera luego cuartos. Aquí está Don Juan también De vuestra nobleza extraño señor Don Juan (conrazón) que cuando desafiado, al portal de dos sudios donde me dijisteis salgo, cansado de esperar vengo, y con esta flema os hallo. Harro bueno es el descuido, pues habiéndome llamado (al portal de la Corona donde hasta agora os aguardo)) vos, y acetadolo yo; os venís con ese espacio; Vos fuisteis quien me llamasteis y habiéndome asegurado, que a mi prima aborrecéis, me señalasteis el campo. Yo aborrezco a vuestra prima, cuando el alma le consagro? Todo pasó en mi presencia, Viven los cielos que es falso, porque antes vos me dijisteis, que adoráis los ojos claros de Doña Juana, y también la pelesia señalando (donde hasta agora esperé) disteis el Albapor plazo. Yo querer a Doña Juana teniendo ajenos cuidados? Así lo escuche yo todo. Mal pudiste tu escucharlo, que esto sucedió al postigo, y tu estabas en tu cuarto. Peligroso anda mi entedo. Manifiestas tus engaños, que en la calle principal cuanto dices ha pasado. Mi padre lo dirá así, pues sabe que le he avisado. Alnafe dirá también, que yo he dejado a su cargo e avirar la justicia. Ya entro en la danza, esto es mío En los Palacios de Circe, hubo, cielos, mas encantos? ( Vos sabéis que esto es verdao? ̱ Vos sabéis que verdad trato? Yo so buen testigo de ello. Testigo soy abonado. Por señas que mis ofensas vuestros labios publicato. u Por señas que os ostentáis! moy mi tierno enamorado. Cómo al plazo no acudicteis? al Cómo no fuisteis al piazo? Como aquí solicitáis lo que despreciasteis tanto? . . Como amándome a lo oscuro me aborrecéisa lo claro?a Ello se ha de descubrir; ganemos, pues, por la mano. . Como yo de tantos comos fui el autor; y si es que un rato me escucháis, de vuestras dudas sacar ofrezco a los cuatro. Habla, que de todos ellos tampoco me satisfago, después que en tan breves horas les he visto enredos tantos. Que a tu relación apelo, ya que sus hierros llegaron, ahaber menester un noble abonos de un hombre bajo. Vuesa merced imagina, . que habló anoche con mi amo? Quién lo duda? . Y vuesarced que con Antonio ha hablado . imagina? Quién lo ignora? Pues engañaronse entrambos, que solo hablaron conmigo. Cómo puede ser, si acaso (con la mucha oscuridad trocamos capas, y hallo que es de Don Juan, la que tengo? Como me tentó el diablo a ponérmela yo anoche, y este trueque ha ocasionado a ser tenido por ti luego en la otra calle, cuando Don Juan me reconoció. Pues por cual razón al campo nos provócaste a los dos? Por evitar mayor daño, que allí de ser conocido amenazaba mis cascos. Porque los puestos trocaste? Porque es entre dos contrarios el ponerles tierra en medio, remedio el más acertado. Porque desestimaciones mías escuche en tus labios? Porque, con que obligación para adularte me hallo? halme sacado de pila? dísteme en tu vida un cuarto? hasme muerto alguna suegra, o enterrado algún cuñado? Y como, di, te atreviste a decir, siendo un villano, que me estás teniendo amor? Por no saber que sea agravio el querer a nadie bien: demás, de que si te canso, con enviarme en hora mala, vendre a quedar yo el cargado. N. Esto está bien, pero siempre en lo mismo nos hallamos, pues que queriendo a María, no he de poder concertaros. No hallamos; que yo, señor, ya con tantos desengaños, le doy (con vuestra licencia) a Don Juan palabra, y mano. Y Don Antonio es tan cuerdo, tan presumido, y bizarro, que si una sola sospecha pudo alborotarle (tanto, que le negó al ser mi esposo cuando le quise) ahora es llano, que con tan clara evidencia, mejorara de cuidado. Por Dios que se le escapó aquesta polla al milano. Esto no tiene remedio; ea, pues, prudencia, hagamos la necesidad virtud. Es así, y pues tanto gano, en Doña Juana, lo doy todo por bienempleado, Ya tengo de Don Melchor licencia para hacer cuanto quisieredéis. . Pues soy suya Y yo a todos doy los brazos. Yo pido por promio. Qué? Que aunque a Isabel idolatro, no me la deis por esposa, supuesto que es asentado; que ha de acabarse lo amante en entrando lo casado. Con condición de soltero a eterno mi amor consagro. Y aquí Señado da fin; Mentir por razón de Estado.
