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Texto digital de La mejor luz de Sevilla, Nuestra Señora de los Reyes

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Jerónimo Guedeja Quiroga
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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La mejor luz de Sevilla, Nuestra Señora de los Reyes. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/mejor-luz-de-sevilla-nuestra-senora-de-los-reyes-la.

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LA MEJOR LUZ DE SEVILLA, NUESTRA SEÑORA DE LOS REYES

JORNADA PRIMERA

Arjataf el poderoso de Sevilla nvicto Rey, a la campaña Flora, tristezas sale avencer. Callé el métrico acento, que a mí me injuria, deleitando el viento, cuyos ecos sonoros prevenidos roncos el amores son a mis oídos, doblando a mi pasión las ansias mías, Divierte, gran señor, melancolías, que ignoradas de mí te sobre saltan, o sépalas mi afecto a quien asaltan, por hijo de una hermana que te estima. Destierra la pasión, que desanima el aliento que en mí te asiste fino, de esas fuentes el curso cristalino, de esos claros arroyos la corriente, de esas plantas el fruto floreciente, y de todo este Alcázar la belleza deleite suele será tu tristeza: Cómo ahora el pesar, tan obstinado(do! asiste en tu ateció? . Ay triste ha victorioso Fernando (qué tormento y se ha de apoderar (falta el aliento!) de mi Reino más que pronuncia el labio de mis voz es me agravio, como las furias mías se recelan de humanis osadías. de cuyo brazo fuerte, tiembla el mudo, y el vencimiento estando de mi mano, que si indicios tuviera de que Alía mis impulsos se opusiera, Esta mujer hermosa coronida, al misme Alá el furor de mis enojos le diera más que escucho de los ojos la faltado la luz el vago viento se ha cubierto de orror, torpe el aliento se llega a ver sin mí, sobresaltado. Oh qué asombro! . Oh qué son! El Cielo airado parece que sus ejes cristalinos (no, desencaja, o desquicia. . A torbellí y amenazando. . calla, cierra el labio, de rayos, y centellas, todo el suelo. confundido se abrasa. yo me hielo . El amago te advierto, no asejuro Si vengativo Alá de mis enoios la toma por sus manos a mis ojos pese a la furia mía! que me auego en tanto mar de luces. . fuego fuego álgame el cancarrón. . A lá que es esto que me yo la abrasando? No es más de esto, y no se puede sufrir, yo me retiro. . Aún las plantas no muevo mas que miro? prisionera a esta parte una belleza se presenta adornada la cabeza de una Regia Corona y a sus lados un Águila, y un León (menos cuidados) pendiente cada cual de una cadena, dan aumento a la dada, y a la pena. Admirable vision. . no imaginada. . Discurrid más gustosos destaesfera De ropajes Moriscos adornada, del aire ocupa la región altiva. Porque a la duda yo muriendo viva. , , . . Cantad cantad, y en métrica armonía A nueva confusión el juicio entrego. todo es prodigios, cuanto miro ciego Yo no soy Aejatarel fin segundo. . Si laciencia no miente, mi cuidado, tiene ya su sentido averiguado, airado azote siendo del Cristiano, . Prudente Botalja, valiente, y Tabio, pendiente esta mi oído de tu labio, explique pues visión tan señalada. es Sevilla, señor, cuyo ropaje ya despojo a sus pies, y nuestro ultraje publicabac autiva su grandeza, ajada su belleza de hierros, y prisiones, que vac en quebranta dos eslabones. El Águila, y el León des vanceidos aún más que de ausentados, de atrevidos, dejándola en adornos tan villanos, representan dos Reyes, que Cristianos, libertad han de daral cautiverio que padece su imperio, en nuestro imperio lisonja de los dos, siendo mi agravio. aquí la ejecución, y al cielo juro, de seropuesto muros en tu defensa) al Cristiano escuadrón para su ofensa. A aquesto mi valor, rayo Africano, me condujo a tu Corte, y por la mano de la hermosa deidad, que atento admira hoy mi amor, en su hermana, Guadaira, cuando dejo en mi Corte otra belleza que burlada oborrezco. . V. Alreza deseche, gran señor, vanos recelos, que no siempre los cielos ejenutan su estrago, que queda muchas veces en amago. Volved pues acantar, pueblen los vientos victorias de Arjatar, en los acentos. por sus muros, la verda Primavera a la Forre del Oro en la campaña que el Betis decristal imvnda, o baña, desterrad los asombros de este día. El día ya a nuevas luces, amanezca destruyendo. Cielos favor. . de clatines y de cajas roncos ecos, acompañados de quejas, femeniles todo el viento. se puebla a una parte, y otra que me anego. . Válgame A la Cuando del golfo he triunfado a las orillas del puerto. Al socorro de esta vida, por noble, y piadoso quiero acudir. . Haz, gran señor, que se ponga en arma luego toda la Ciudad, que el campo de Tablada está cubierto del campo del enemigo, que a la Ciudad pone cerco. Tocad al arma, y en orden marchen a ocupar sus puestos, (ya en el agua, ya en la tierra, cautelosos, como atentos) Mis valientes Capitanes, hijos de Marte, corriendo mis Bajaes la campañana, prevenido monumento de tantas vidas Cristianas a los si los de mi acero. 1. Guerra, guerra. 2. Al arma, al arma, Qué confusió. . Oh que bueno. de ellos, al arma, que ya nos la traen armada ellos. Cobrad aliento, señora, que ya en mí os ha dado el cielo el socorro que pedistis compasivo a vuestros ruegos; y pues de esta obligación he salido, acuda luego mi valor (perdona Infanta) a la de soldado vuestro. Donde asiste en ti lo más, no echarán mi vista menos. Oh quiera Alá, Guadaira, que como triunfar espero del Cristiano, triunfe amor de tu fe. b. Válgame el Cielo! Válgame amor! qué prodigio de hermosura? que portento de belleza? acaso puso en mis brazos un suceso to tan próspero para mí, como fue para ella adverso? Ya del cielo la amenaza no la temo, no la temo, que si el cielo está en mi mano ya está de mi parte el cielo. Vive A la que se enamora a tiempo, que está sin tiempo. Hermosa Mora! del Rey embargó los pensamientos, i envidia tengo a sus partes. Ay de mí! dónde me veo? Divina beldad, quién eres quien eres, asombro bello de potencias, y sentidos? a cuya hermosura atento imperiosa has suspendido, confundido en dos afectos, en mi rigores de Marte entre delicias de Venus. Cobra aliento, y dale al labio de tu voz los privilegios el Rey de Sevilla, es quien te lo suplica rindiendo todo su ser a tus plantas; y cumplo con lo que debo, porque tiene tu beldad en mi majestad imperio, Ya, señar, ale fortuna los peligros agradezco, pues por ellos he logrado la dicha de conoceros; hallando en vuestra grandeza mi humildad dichoso puerto. Fingiendo el nombre, y la patria. podré contar mis sucesos, equi vocamente dichos, por si importare algún tiempo. Y vos, señora quedáis en vuestros ojos serenos, a quien no os conoce, señas grandes para conoceros; por lo que sois, que es lo más, por mi dueño, que es lo menos: dad ya principio a mandarme, porque le dé a obedeceros. ̱. Lástima de tu fortuna, tus nobles partes me han puesto, y porque sé que mi hermano está sintiendo lo mismo, si el aliento no refalta, dale a tus voces aliento di quien eres. . Como amante . me han de tener sus acentos, aunque en campaña Fernando, me está incitando guerrero. Valeroso Rey, Infanta bellísima a quien el cielo (tú para asombro de Marte, vos para unvidia de Venus guarde tantos siglos que, corrála parejas con ellos. y triunfantes vuestras Lunas de los Leones soberbios del Cristiano a vuestros pies, os corpuen de trofeos. Mi nombre es Arminda, y fue mi ya feliz nacimiento en Túnez, mi calidad te han de decir mis sucesos infelices, que es pensión de la nableza (en el tiempo que hoy gozamos, las desdichas, que como noble padezco. O nanca viera del Sol la ardientefas, cuyo incendio repetidamente alumbra, matizando al univerlo para hacer de esta verdad hoy más claro manifiesto. Tres lustros gozaba apenas (bien apenas los refiero, cuando de un gallardo mozo, tan noble, como distreto; (perdonadme que le alabe en vuestra presencia, siendo si aqueza mía, por ser disculpe de mis afectos) Furfestejada atendile; si bien con castos intentos, mas por verme celebrada que obligada: que este efecto es muy propia de la causa de feméniles sujetos. La pocaedad con el trato ceguedades no advirtiendo, engendró en los dos un alma, de bien sentidos deseos. Y creciendo con los años el amor, fueron creciendo. las ceguedades qué macho lograado amor enmo ciego. luciese que en mí un rondido llegarle a tedar imperio Crello amáite empeñose engañado mi fujeto que sacredita el engaña fácilmente liso ajuro. En una de las de Julio noche apacible, laliendo a los jardinos lle vada de mi pasión y del fresco viento, que en las verdes ramas d me comoidaba parlero, de mis damas asistida, y de músicos, que dieron suspensión a los sentidos, y atencien al más atento. En una de sus Estancias nos vimos los dos, haciendo como capa de la noche, de las voces, instrumento, que embargase de las nuestras, sino el rumor, los conceptos. Repetiame sus ansias con mil almas, que hasta en esto amor lefavorecía para obligarme a creerlo tanto imperio en el amor llegas tener el discreto! Cada voz era un suspiro, y un suspiro cada aliento, que por el oído entraban a apoderarse del pecho; a, en cuyo medio, pendientes de mi atención, son extremos, y al compás de los sollozos, (que como ni no amor ciego mostró en él, si no templados, tocados del sentimiento) manifestó la mudanza, que hacía con él el tiempo: porque aquel pecho que fue mármol duro, tronco seco (mas hecho a el arnés de Marte, que a el arpón de amor se vero) era ya sagrado, donde poderoso su deseo colpe o (según decía) mi deidad, ahora advierto, que significa la voz mucho más que el sentimiento, mas viene a ser cuando está irremediable el suceso, que el remerio se conoce, cuando no sirve el remedio. Oh como para explicaros de aquesta causa el efecto mi voz, como vergonzosa. está buscando rodeos, sin hallarrazones, cuando razón de sentirlo tengo. Obligada de su voz, diestra me engañó el afecto, teniendo para obligarme de su parte, por terceros, muchas partes otra vez porfuerza a su aplauso vuelvo, si es disculpa; porque sale mucho a la cara este yerro añ grad de mi amor, y solo hallo (a la memoriatrayendo la perfección de sus partes cuando por ellas me pierdo) está mi (ma perfección, que suavizó mi defecto. Defecto he dicho? (ay de mí!) cuan fácilmente, y que presto cosa que me cuesta tanto en tampoco he desdubierto. Ya lo digo, pese a mí, pese a mí pues que lo siento. Diome palabra de esposo, o que falso fundamento para máquina tan grave! cuando veo cuando veo que la más firme palabr es aire, y la lleva el viento; pues no hubo apenas triunfado de mi fácil rendimiento (testigo al lí de una fuente un arroyo muy parlero, cuyo despeño vecino murmuraba mi despeño) cuando me dejó, burlando mi confianzarno puedo dejar aquí de quejarme de mí misma a mí supuesto que le acredité conmigo sin aquel conocimiento (teniéndose de sus partes) que ignoraba de su pecho. Déjome burlada, en fin, con todos mis pensamientos, foragido de su Patria, de mis caricias huyendo, donde a pesar de mi engaño, está sin saber mi anhelo de aqueste segundo Ulises, de mi fe, de aqueste Griego de mi honor, en que ha logrado su cauteloso veneno, cual áspid entre las flores, disimulando los riesgos, la venganza solicito, y a el ofensor manifiesto ardo en iras, y la llama crece al soplo de mi aliento, con voco al rencor, y toran al arma mis sentimientos, Salgo acampaña, y no hallo más contrario que el deseo, y travando la batalla al son de mis pensamientos, que fueron los atambores, oigo de un clarín el eco, que publicando victoria era lisonja del viento. Y entre tantas fantasías como el juicio estaba haciendo, repite el clarín, y a el aire se yo, se desvanecieron. Confusa le busco, y sigo aquel militar estruendo, menospreciando el decoro, y atropellando el sosiego de mi familia, u na noche que estaba entregada al sueño, salí al muello (que no está muy apartado del centro que dejé, cuando el Aurora me salió ufana al encuentro, risa haciendo de mi llanto Oigo que dicen ya es tiempo de embarcar, que el vergantín, seña de lebarse ha hecho. Y dejando circunstancias, excusadas al silencio, desesperada) entregando a la fortuna el suceso, A este tiempo me embarqué, siéndome contrario el viento pues cuando aquesa campaña cristalina, aquese imperio de Neptuno, sulcó ufano portati larado; (siendo Águila hermosa de pino, que a beberse los reflejos del Sol, que excaso se via en el marítimo espejo, parecía que volaba hechas alas de los remos) Les sobrevino impensado un bracán tan desecho, que destrozando la garcia, el árbol mayor rindiendo, (fuera el timón de su quicio como caballo sin freño) el mí sero vergantín corría rumbos inciertos. De la muerte anticipado, fue allí clamor el lamento, gime el mar al repetido azote del Noto fiero. Rechina el vaso embreado, la garcia estremece el leno al combare de las oías escollo fue el marinero. Todo es confusión, y asombro, porque a la vista del puerto de San Lucar los peniscos más vecinos se opusieron; donde gozando impelido de las aguas, y los vientos de aquel el muerto suspiro, se despide sin aliento; la voz quebrada de aqueste, casi se escucha sin eco; sin sentido aquel se arroja a el precipicio más cierto; este tando se excusa, por no antierparse al riesgo: unos se desmayan, otros se alientan, y yo en tan ciego vabel más determinada, al mar me arrojo, poniendo la esperanza en la fortuna, (que es Alá) cuando al encuentro me salió con su favor el batel, del ya desecho atahud, que en las espumas dio sepulcros a tantos cuerpos. Crece el mar, y la tormenta va al mismo paso creciendo, monto la barra, llevando por timón, por bela, y remos, (mujer sola, y afligida) la corriente, el mar, y el viento. Ya hasta el cielo se remonta, y ya se abate hasta el centro, garza humilde, que al Neblí altivo, abatió su vuelo. Llegó al tablazo, prosigue del Noto, el airado ceno, donde inconstante el batel cozobrando, porque eterno viva mi nombre esculpido en las láminas del tiempo a este peligro, de tantos combarida, sin aliento me fue favorable acaso de Alá por juicios secretos, la piedad de un pescador en quien ya, tomado puerto al saltar en tierra (todo azar, y peligro, siendo) me falto la plancha, dando a fondo otra vez, mi pecho casi anegado, y sin fuerzas para los justos lamentos, que sin sentido a los aires daba, cuando en mi volviendo a esa sombra en este sitio sin saber cómo, me veo libre de tanta amenaza, y fuera de tanto riesgo. Venciendo. . Ya, gran señor, mas qué miro! . Mas qué veo! es ilusión del deseo? No es Társira? qué rigor! qué ay Príncipe? ot pena fuerte! . Qué te ha suspendido? Digo pues, yo estoy perdido. . No acaso a darte la muerte, oh traidor! me trujo el cielo a este sitio. . Que en su tienda. Prosigue, no te suspenda lo inconstante de un recelo. Descansa ya vengativo ese León, este espanto, ese Rey que llaman Santo, B el Cristiano, ciego, altivo, fabricando una Ciudad de tiendas, con suma fuerte de vecinos. . Qué han de hacerte no muy buena vec indad, Todo el campo en escuadrones, bien formados, como rtentos se ve correra los vientos, tremolando sus pendones, cual pretende con valor asaltarnos un fortín, a el eco ya del clarín, y ya del parche al rumor, cual con ánimo seguro alentado en la batalla, abanzando la muralla deja escarmientos al muro, a cuyo asombro acompaña el estruendo repetido, del cobarde el alarido, y del valiente la sana. poblando el campo a porfía, cada cual su arma al hombro, la infantería de asombro, de horror la caballería. Y a mi pesar, que desecho, mas qué escucho? . Hacerse raja los clarmes, y las cajas. Sin duda llamada han hecho. Esto es hecho, mas que hago que no me agazapo en tierra, a lo hecho, no lo hecho. Guerra. , Guerra, al arma, Santiago. Ea Príncipe, ea amigo, ya es ocasión de lucir vuestros bríos. . Y morir, o triuntar del enemivo. C Pues si me alienta tu voz, rayo de Marte seré. Ya falso, ingrato a mi fe. Suspende el eco veloz Tarfira. . De tus traiciones, Hasta me jorocasión. Tomaré satisfacción. Arma guerra. . Mis pendones a los vientos tremolad, anticipando la gloria de mi esperada vitaria tu Infanta de esa beldad te encarga, de su belleza. que es quien más fuerza me da: quiera amor librarme. . Alá, guarde, señor a tu Alreza. Un rayo llevas en mí. . Ya a su despejo, y subrío se suspende mi desvío. Muerta voy. Vamos de aquí? Ya Cristianos Leones, y asoldados hijos de Marte, a cuyo impalso fuert tantos llevo a ver avasallados, temiendo dar en brazos de la muerte. Ya, pues, que de vosotros avisados, ninguno de vosotros se divierte, hoy Sevilla ha de ser (en que me fundo) de Troya, emulació, pasmo del mundo, A mi enojo verán sus torreones siéndola el mar de fuego, tan profunda en que anegue sus rotos escuadrones a vista del horror más sin segundo, cuando empañen el sol mis batallones, que dude el atención (del ser ajenas) si ya son luminarias sus almenar. No faltando acampa ña mi persona, ya sujeto dejamos a mis plantas imperio tanto, que mi brazo abona (a cuchillo pañando las garcantas opuestas a la Iglesia) hasta Carmona último rendimiento, siendo tantas, que la tierra más llana parecía, mundación de cuerpos que crecia. En aquesta ocasión, soldados míos, hijos si de mi amor no me nos fuertes, se han de mostrar constantes vuestroabríos antes adelantando vuestras suertes, corran de sangre infiel veloces ríos, a vuestra ejenución vean sus muertes los rebeldes a Dios, torpas guerreros en el espejo fiel de esos aceros. Ya que tan buen prindinio uemos dado ponien doa cerdo a la Caadad con perdida de Moros, que han postrado el aliento, a los vuestros aimosos. y ya que el enemigo acobardado anuncio da de rendirle victoriosos recorred, abanzad readid ufanos, los ya te beldes muros Sevillanos. Gima pues el clarín ironco el parche al repetir herir de lavaquera) se estremezca veloz el campo escharche niebla de plumas blancas, fiel cometa, luciente acero corra cuando marche, abanzando mi gente, y la trompeta avisea el enemigo del amago, el horror el asombro, y el estrago. Esperad alentados la victoria, si ese Cristiano afán es solo atento a ensalzar nuestra Fey aque la gloria gocé Crista, y su Madre, cuyo intento viva inmortal en una, y otra historia; en nombre de los dos, así os aliento, llevando en la atencio por clara guía, aquel intacto nombre de María, aquel Alba, Azucena, aquella Esposa de quie es hija, y Madre, aquella Estrella aquella Luna, y Sol, aquella Rosa, aquella Fuente, y Mar, y en fin aquella Zarza de Moises tan misteriosa, como Virgen sin mancha, cuya huella, a pesar del Dragón Lucero errante, la cerviz sujetó, quedó triunfante. Ya pues, señor, que esa voz mi lealtad, y los sol dados esperamos alentados triunfar, a el eco veloz de la caja, y del clarín: a el enemigo llamada se haga segunda, y en cada voz repetida su fin, mísero se le presente con la sangrienta baralla, que ha de hacer vuestra vasalla esa Ciudad excelente. Y pues su Alteza la Reina, mi señora, y vuestra esposa, que amante os sigue, reposa (cuando en los afectos Reina) en aquesta tienda espacio más hermoso, a quien dio el arte luces de cielo, en la parte de ser ya vuestro palacio. Descansad también, y dad a tanto cansancio treguas, que hoy ha sido de seis leguas la jornada, descansad. Así conviene, y semiden la suya, y mi perición, conformes en esto. . Y son ambas justicias que piden, fechas, de Agosto a los veinte, año de mil, y docientos Y cuarenta y siete, atentos a que es cosa conveniente. No es posible, que este afán, este cuidado, este empeño, cuando más me aflige el sueño, dándome voces están, y diciendo así. Fernando, vela, vela que no es bien, que tú te duermas y estén los enemigos velando. El que es buen soldado, amigos, teniendo que conquistar, no descansa hasta triunfar de todos sus enemigos. Vos Gárciperez, y vos Maestre Don Pelayo, haced la llamada, y proponed mi intento, en nombre de Dios a Arjatas ese tirano Rey, que avasalla en Sevilla la Cristiana, y Regia silla, que ha de libertar mi mano a costa de vidas tantas, cuantas gobierna oportunas, viendo sus menguantes Lunas abatidas a mis plantas. Eso de nuestra lealtad queda a cargo, haced señor lo que os suplica mi amor. Una sillame llegad, que malograros no quiero, Garciperez esa fe S que así mostráis. Sientese, Vuesa Majestad que quiero, aún mucho más vuestra vida, que la publica mi voz. Qué es esto? Un bruto veloz, flecha al viento despedida, con una hermosa Africana, de tu tienda a los umbrales lleza) de estruendos marciales alentada) hablarte ufana. Carólico Rey Fernando, a quien Europa apellida el Santo, cuyo atributo (hasta el más remoto clima esparcido, en África es, por tuyo ignorado eguima. Tú que al Imperio Otomano (acobardado a las iras de aqueste rayo de acero) al amago aremorizas. Tú que a respecto me mueves, cuando adorarte me incitas, por causas que yo no alcanzo, y mi pecho solicita, Desde que vi tu persona con tanto agrado a mi vista, proced endo estos efectos en mí de una causa misma, Escuhade una infeliz Africanal tu enemiga por opuesta le y, la voz que hoy en quejas repetidas, generoso te ocasione, si a lástima no te obliga. de un aleve de un traidor mal Príncipe, que en Sevilla (favoreriendo a Aexatar, y amante de Guadaira, Imanta bella soldado galán a un tiempo milita. A tu grandezame que ejo porque me ampare benigna, y para que no te canse con surazón, y la mía (si la tiene aquel que ofende, como la que está ofendida en el honor, la venganza solo mi voz solicita. Y ya Rey que no la hallo en mi patria, y en mí misma ley, porque ahora en mi ley está la traición valida. De aquese amparo la espero librada en esta duchilla. corvo asombro, que animosa quite al traidorde la cinta, a tiempo que de dobarde, mas que de ateto, la vasta, y la parso la me hurró, vol viéndome la enemiga espalda, que por los vientos ignoró del vanecida. Y en este Andalua brioso bruto (cuya lozada minténdole irracional, rayo animado acredita, de quien me valí, ofrecido de una atención compasiva) Ya montada, y firme corro la Ciudad diciendo viva (queriendo decir mi honor la Iglesia, y cuendo volvía a decir mi honor, la Iglesia volví a pronanciar, seguida de Moros que atropellados mi extraño arrojo sentran. Cuando ya en tu campo escucho, otra voz que me decía la Iglesiate ampare, en ella tu venganza esta, y tu dicha, de cuya voz una luz fue el cuerpo siendo la guía, que, en este bruto a su arvitrio volando, aquí me encamilla. Ea pues, Fornando, ya que Alá a tu campo me envía. y coluna de la Iglella mi suceso tu pública. Dame tu favor, ampara esta causa ya no mía, si an tuya tu Estandarte seguir quiero en tu milicia, que estaforma feme mí, varodil aliento anima Y dando por asentad soldados que me aseguren, y un padrino que me asista; porque sin más dilación, ni más respuesta, impelida del viento, veloz saeta, a los Muros de Sevilla vuelvo a sacarle a campaña, para que conmigo mida, o ya el acero brillante, o ya la blandiente pica. Y A la te guarde, y me vuelva con la cabeza enemiga en venganza de mi honor, y gloria tuya a tu vista. Detente espera, prodigio de Marte, ten no prosigas el curso veloz, que en alas Voló. . De tu bizarría, Neblí arrogante mas ya la llamo en vano, seguidla buen Gárciperez de Vargas, Don Pelayo, aprisa, sprisa, que sentiré que peligre, engañada aquesta vida. Compa sí vo te obedezco. Yo a su garbo, y valentía obligado (obedeciendo) sigo sus plantas altivas. Y tú no le sigues Coca? Cómo es posible que siga, aunque quiera, que las piernas anda con Coca rorcidas. La Iglesia te ampare, en ella tu venganza está, y tu dicha? Mucho más masterio encierran estas palabras divinas (oh mujer) del que discurres muy otro es del que imagina tu ceguedad, que es de Dios la amante voz, y la enemiga con el agua cristalina de la fuente, que es de gracia para el hombre, en que se limpia de nuestros primeros padres, aquel la mancha adquirida. Oh Soberana. Señora! o Reina o Gracia infinira! Ave, al Cielo remontada, Águila que al Sol registra la suma luz, rayo a rayo, sin embarazo a la vista. S imbolo de tu pureza; pues si acaso el hombre aspira a ver el Sol cara acara ciego a su luz peregrina. solo la heredada sombra su atrevido intento mira. Piedad, Señora, piedad, ten del hombre, que peligra a cada paso, y a mí sácame de esta conquista (para aumento de la Fe triunfante, hermosa MARIA- El sueño me vence embate que no hay fuerza que resista: propia imagen de la muerte, ladrón de la media vida. Reposa, o Fernando Rey, sin recelo en tus fatigas. que la que es de Reyes Reina, vela amante en tus conquistas. Suspende, detén el vuelo y veloz, no te ausentes mira (oh celestial hermosura) que he de regar sin tu vista Fernando, espera constante el triunfo que solicitas. Con ese favor quien duda de mis empresas las dichas. El día de San Clemente, será Fernando tu día. Buscando amante mi noche, este es ya si atudivina luz que sigo. . Mas qué es esto? Emulación de ti misma; merezca vnsar tus plantas, detente, espera, María: Mas qué miro? esposa. Reina, y señora esposa mía, tú mi bien. . Estoy sin mí! . Mi dueño. . Te, no prosigas, sin ver Fernando más bien, si son aquesas caricias (a mi dichas, para otra; porque te desacreditan siendo (si dichas a mí para otro dueño sentidas, y equivocado el efecto siendo la causa distinta) con el carimo me ofendes, si la ofensa me acaricia. Qué hermosura? qué belleza es la que el sueño te quita? la que cuidado te da? y la que a tanto te obliga? Mira tú también primero, si esas quejas repetidas son a mí; porque si acaso satisfago aquesa indigna presunción es fuerza que mi atención quede ofendida. Con una mujer no hablabas? Mujer con gracia divina, cu yo nombre no lo olvido. Según escuché. . Es María, María llena de gracia, Madre del Verbo, qué dicha!) bendirá entre las mujeres, y entre todas escugida. (siendo este el dueño que adoro, y ahora en fue nos seguía) si ofendiste mi atención, con tu presunción esquiva, pero yo te la perdono esposa, siendo nacida de la fe con que me sigues, tan constantemente fina. Ya te confieso la ofensa grande, por ser cometida contra ti que no mire en tus obras tu justicia. cómo la viste? . Si yo, como la tengo esculpida en la idea la pintara, que darás del vanecida, El cabello liberal, fue de luz golfo a la vista, en que anegue la atención, de tal suerte divertida en lo dilatado, que lo que mirana, no via, Larrente(si arco de paz de sien a sien cristalina diadema me pareció laurel siendo de sí misma, que todas las perfecciones triunfante en ella nema, os ojos, grandes en todo, con las cejas se cubrían, siendo doctas las pestanas, parentesís de sus niñas. Dos rosas miré encarnadas en campo blanco, u na llica, haciendo su división tan ajustada, y medida, que vino ni mas ni menos, como su campo podía, tan viva siendo de ambas la color, que parecían la nieve de sus mejillas; e la boca risa del alba, haciendo de perlas ricas, clavel partido, por medio el rojo calor la pinta. Y en efecto: toda junta es tal; pero tu entendida discurre, que tal será de Dios una copia viva, que sin sombras en la mente, para el Berbo la tenía. Esta pues Paloma blanca. que en Dios presentó la oliva de la paz al universo, Nuncio ha sido de mis dichas. La victoria asegurada tengo ya de su voz misma, en empresa tan feliz, donde sin temer la ruina verá el pagano la suya, al cristal de esta cuchilla. . de cuya Cruz lo confío; para que la Iglesia diga. Victoria. . Pero qué es esto? A penas siguiendo iba aquella Mora (que encanto de los Tuyos se acredita) cuando una tropa de Moros, que la campaña corrían dio con no sotros, hallando (su impensada acometida) la resistencia que aqueste rendimiento te pública. Y porque que da empeñada nuestra gente, con Tarfira, (que así se llama la Mora) en la empresa que seguía, a cumplirte la obediencia vuelve mi lealtad, corrida de no haber puesto a esas plantas, toda la alarbe cuadrilla. . Tu vida guarden los Cielos, buen Gárciperez, envidia del valor, y la lealtad. Los diablos lleven su vida. Asegurad esos ciegos cautivos. . Yo tengo vista muy buena, gracias a Alá. Venga el perro, y la gática no se nos haga, que no ha de valer la aturdida. Mas piadosos los llevad. Vaya. . Vaya? esa es muy linda cantaleta, como atado he de ir yo tan de corrida? . A sí. Tire, que de aquí yo no me voy si no tira. g Esto con viene, señora. La obediencia en mi es precisa. Vuestra vida se asegure, que la estimo como mía. Mi vida esposo es la vuestra. Deme el cielo larga vida. Para que en paz venturosa. Para que en quietud tranquila. Triunfante de tu enemigo. Con la copia de María. Viva mi amor victorioso. Victoriosa mí se viva.

JORNADA SEGUNDA

JORNADA SEGUNDA Señor Coca, a mi pesar seis meses ha que inumano da en que yo sea Cristiano e por hacerme renegar, y su extraño proceder que me hace andar aturdido) pudiera haberme entendido, y no darme que entender. Tínjole que soy Cristiano, porque sul engua cortada la se hablar, tan bien hablada, como cualquier Se vi lano. yo soy Cristiano. . Es hablar. Baptizado. . No lo he visto. Ay tal tema, vive Cristo, que me hace desbautizar. Pues ya que el perrazo traza de que le crea, su nombre con el sobre nombre diga? A lóolí de la Mata. Ajo ajolí? . Sí señor, de lo mejor de Castilla. Y baprizado? En Sevilla, junto a la Iglesia mayor, el año de no se cuantos, el día de no sé quién, y a tantos del mes. . Muy bien, adel ante, y vengan tantos. dígame, pues que porfía) el Ave María diestro? No la sé, Car. y el padre nuestro? Oh como el Ave María, No tiene que decir más, crédito es esa bastante de que va muy adolante. Yo no he de quedarme atrás, porque con mucha alición lo he tomado, y nada iguoro de cuanto sé. . Y cuándo Moro? Era un simple Zancarrón. Dice bien, y su he pensado para más fuerza bien dadas darle muchas boferadas, que lo dejen confirmado. Tente tente. . Esto ha de ser. Tente, mira que dirán, cuantos viéndonos estás, que no te puedes tener. Pues tenga el galgo. Por vida de ambos, que es mucho apretar. Piensa por no trabajar darme con la corretenida? Por no trabajar es yerro cuanto ha que tu esclavo soy. trabajando como un perro. Ya a su tiempo en la fagina de sirio tan apretado, ya sin faltar de mi lado tu persona en la cocina, y como perros, y garos los huesos, y más royendo) estamos los dos riñendo, por quítame allá esos platos. Ya en la despensa a pesar la carne muy mal corrida, estando toda la vida con ella para matar. Mas ya fregando la plata, donde pasor por postrera) yna vida de galera, hecho una pobre fregata, y en efecto ya entendiendo, ya varriendo, y arregando, ya corriendo, y a guisando, ya canando, ya partiendo, doy dos mis vueltas sin tiño, pareciendo (hecho una mona) sino racional taona, organizado molino. Trávaje, que para aquí. tiene fuerza la que basta. Y hasta cuándo na de ser? Hasta, que reviente Alonsolí. Para Corca, todo está muy lácil, y que hay que hacer ahora? . Dar de beber a cien caballos. . Habrá macho denoria que pronto cnmo yo no abriendo el pico, saque más agua? . Un bárrico. Dices bien yo soy un tonto. Pues aquí, para que efecto ha de ser sabio advertido, hasta que sea entendido, y entienda sin ser discreto. sirva( ya que así lo rraza sufortuna) a la persona. Lo que más me desazona es ser mona de esa maza, en el prolijo destierro de mi libertad amada. Qué es mona? aquí camarada la maza la lleva el perro. vaya que es un animal, y ya me tiene muy harto. Mas que por menos de un cuarto me hago fuerte en el Real? y invoco a Tárfira que es Mora buena Cristiana, y el Rey, y la Reina Juana la quieren en buena Fe. Mira no me hagas gritar, y andes luego a la que salta. Grite pues, que no le falta al perro, mas que ladrar. c . Repara. . Arma. Mas qué es esto? Esta es otra. . Muera, muera. Si no me engaña la vista, dudosa en la oscura diebla del polvo que al crelo sube, le vantada de la tierra los míos allí, y los nuestros, (trabados en la refriega) hacen Moros, y Cristianos, que bravamente pelea el de la gorra calada, de sudor hasta las cejas. El buen viejo Gárciperez es sin duda; por la señas, que él solo (como a comer) arenar de gorra se entra. Dónde siega por espigas s a montones las cabezas, que prevenido por Marzo, hace su Agosto con ellas: mas qué es lo que miro? . Qué? lindamente se la pega ̱ elllsdll ua sire al del bonete amarillo, aquel de la Cruz bermeja: bravo gusto, . Pese a mí! más disimular es fuerza, pues el Rey, o que constante con su vista los alienta, y se vuelven de los Moros desmayados los que quedan, y ya aquí los nuestros vienen, diciendo. . . viva la Iglesia. A se que no le ha salido al Moro como quisiera la salida. . La victoria de este encuentro ha sido vuestra. Gran Gárciperes de Vargas, amigo, a mis brazos llega: descanse en ellos, aquel que mi corona sustenta, que da horror a la enemiga, y que mis armas gobierna. Y vos Don Pelayo, gloria, y honor de la sangre vuestra, cobrad aliento venís herido? porque si atiera más perder aquesas vidas, que la mía. . Aquesa es buena. Ah señor, que importa mucho esa vida, que las nuestras (cuando de pechos leales el morir por vos es deuda) solamente ganará mas cuando por vos se pierdan. Herido viene. . En qué parto? En la espada, que está llena de sangre. . A aquesas heridas, está su el pada muy hecha. En efecto, gran señor, (libres de la contingencia saliendo a esa vista) digo que recorriendo las fuerzas, con que cada cistante el sitio vuestra Majestad aumenta. Reconocimos el Moro, que (abanzando con resuelta intención a nuestra gente ocupada estando en ellas) le salí al paso, asistido de algunos, que mi nobleza no nombra pues me dejaron, señor a ocasión tan fiera, que hube menesterme todo: y por Dios que si no llega a estaocasión con suayuda Don Pelayo, la hago buena; porque el Moro, que era el cabo de quien aún vengarse espera varonil Tarsira, rayo con alma, y hermosa fiera, sin embarazo corría, como la mano, la hyegua, diestro embrazando la adarga, en un tiempo manifiesta tres, al herir, al cubrirse, y al manejo de la rienda, sin que addesta revocase el aviso de la espuela. Valeroso peleaba, dando al cuidada más guerra, que a mi persuna que está a mue hos embares hecha. Pero con ventaja, pues (Guadaira ol muro puesta en presencia de sudama, hasta el cobarde se alienta. Viose solo, porque cuantos le siguieron en la empresa (envidiando a Don Pelayo el entrarse por las flechas de aquellos que letocaron, y de que iba dando cuenta) de sus principios a el fin sangriento vieron en esta ejecución de la muerte. sa Perdóneme Vuestra Alteza esta acción, que como ciego en llegando aquí me lleva la pasión, si n reparar, que estoy en vuestra presencia. Y obligándole a volver la espalda con diligencia, tan diestro, que pareció (perdone aquí la modestia estaba mucho más hecho, que a venturarla, avolverla) nada que hacer me dejó en la campaña desierta de vidas, porque de cuerpos alarbes, poblada queda, para escarmiento de otros, que intenten la misma empresa. A los dos de este suceso os doy yo la norabuena, y a mi dármela podéis de veros, en recompensa, libres de todos peligros. Quién temera la tormenta a vuestra sombra, que el rayo donde está el laurel no llega. Y que pecho del nayado, con miraros no se alienta? Bravodia. . Detrabajo. para el perro que le pesa. Y de de esta para él, señor Coda, que le nuelga. Arrogante el Mloto barla de mi intento la propuesta, ya despreciando mi orgullo con regocijos, y nestas. ya haciendo al campo salidas a impedir las fortalezas. y aunq alla en nuestros encuentros el castigo a su soberbia, me desazona no poco el ver tanta resistencia, sin que en seis meses mis armas, ayan tenido en aquesta pretensión algún aumanto antes reponozco en ellas mucha falta de soldados, que del tiempo a la clemencia habiendo sido el Verano del mundo común hoguera, va muriendo cada día, sin los que viles me dejan de temor, desamparando sus puestos, y las banderas, por parecer la crueldad del invierno muy severa; que al cobarde no le faltan achaques para flaquezas. Y así por no malograr la ocasión, y los que quedan, con el tiempo: esos cercados haced quemar de manera, avivándose la llama, que hasta en los muros se sienta. No quede en esos contornos ganado que no perezca, y planta que no se tale, como alarbe que no muera, si (en vosotros a mi amago se formaré resistencia. Ariesgando a venturemos abrasar esa suprema máquina, con que por puntos nos da el enemigo guerra. Arriésguese, digo pues, no aventura, quien no arriesga: soldados míos, no todo solo al mi lagro se deja, porque lo más lo consigue; con valor la diligencia. Y más yo (cuando mis culpas las miro mis más opuestas) que tengo más enemigos, que vencer con menos fuerzas. Gran lástima, Garciperez, la acción, y la voz suspenda vuestro valor: ya os entiendo, Gran lástima (a decir vuelvo) al Católico; y vergüenza, a todos sí, dará ver perderse por negligencia, lo que a costa de un reparo, puede ser triunfo a la Iglesia mayor, cuando de mi parte tengo para mi defensa, con el divino favor a la que es de Reyes, Reina, cuya hermosura (que en mí como la vi vive impresa) Sin mí me trae tan gustoso, que estar en mí no quisiera, porque sin mí todo es glorias, y estando en mí todo es penas. Tremolad los Estandartes, atentos a la promesa, que de su voz escuché; no el recelo os desvanezca el ímpetude Leones, con que Castillaos engendra, que concibe la ocasión, y un noble pecho alimenta. No el letargo, mas qué digo? sin mí estoy! si el juicio suena? Garcipérez, Don Pelayo, dónde vami voz? qué intenta? Jesus mil vec es! hablando con el valor, con la escuela, con la fe con la constancia, con la atención y prudencia sin igual, como mi amor en ambos experimenta, que tiempo ta nmal gastado? tratemos de otra materia, supuesto que la ocasión este rato nos dispensa para el ocio, estadme atentos. Si yo (si posible fuera) hallará quien me copiara, d como la tendo en la idea; sin la sombra original, esta original belleza de Maríay la mitad es poco, mi Reino diera por la copia dudo el como. Pues yo con vuestra licencia, no lo dado por posible. De qué suerte? . por las señas, da das en una memoria al Arrífice, y con ellas es muy posible el acierto. Sin alguna diterencia me parece que la veo, de como la vi. . Supuesta esa razón, me parece no es muy difícil la empresa: y así Artifice se busque de fama, que a la propuesta ellos verán si es posible, o no. . Está bien, y así vengan los Arrifices mejores de la Europa, no padezca la culpa del no emprender, del no conseguirla pena. Valeroso Rey. . Fernando. El eco de estas trompetas. De esas cajas el ramor. Te avisan. . Te manfiestan. Que en el campo tu enemigo. Que el Alarbe en tus trincheras A tropella tus escuadras. Desbarara cuanto encuentra. Con numero que acandilla mi enemigo, con presteza sale al paso, si no quieres ver postradas tus banderas, tu ejercito destruido, y demólidas tus fuerzas, que yo pues soldado tuyo, ya mílito en tu defensa, por tu escudo voy delante, haciéndole resistencia, rompiendo flechas que el aire toda la campaña pueblan. En llegando la ocasión que es primero toda cesa: eagran señar tu vida se asegare. . Esposa Reina, y señora a vos lo mismo de paso mi amor os ruega que no es ocasión que un punto, ya mi brazo se suspenda, y en el nombre de María Santísima que me alienta, desnudo el brunido acero, . que hoy ha de ser en defensa de la Fe parca de cuantos encuentre opuestos a ella. . Tus plantas ligo veloces. Victorioso a verte vuelva, o fálteme a mi primero la vida, que no te vea. Si con surveda me diese la fortunilla otra vuelta. con el seor Cocaa los míos, con el que haría? . Arma, guerra. No parece que vamalo aquesto si no se enreda. qué haré yo? . Coca, no iremos a sacar agua? . A la perra que te parió, que la saque ahora. Qué brava gresca, vive Alá, que vienen dardos agudos como saetas, y granizan pero duros) los ladrillos como piedras. Mala suerte, de vencida aquí ya los nuestros llegan, huyamos. . A señor Coca, aguarde usted, quien pudiera vengándome de él, lograr laocasión, y salir de esta. Rinde las armas. . No es tan fácil, o suerte fiera! perdido estoy. . No terindes? Sin la vida no. . Pues muera. Vuelve la espalda cobarde, porque el triunfo de mi empresa ha de ser mayor. Rendido va Don Pelayo, ariesgado mi Rey queda, cuando en mí para este embate falta el aliento? . Ya llega, aunque tarde a socorrerte el aliento de mi diestra, . mas ya es ninguno. . Qué miro! mi Rey? . Cuál tigre pelea. Bárbaros, no aquesa vida me quitéis, ya estoy sin fuerzas. amparadme Virgen Vuelve en ti, Fernando, no temas, que yo te amparo. Qué escucho Que abrasadora Cometa, exhalación nunca vista, casi asustado me ciega: pese a mí! cuando mi campo cobarde a su luz me deja Huyamos, que algún encanto de estos Cristianos, nos fuerza. Mueran todos. . No es posible resistirnos. . Oh invicto César, eso sí. Ya mi fortuna ha puesto un clavo a su rueda. Esto es hecho. . Camaradas, no se malogre la presa, que ya es otro tiepo. . Vamos, pues mi fuerte así lo ordena. Vaya, y tome, Cómo? vaya. Vaya usted, donde convenga. Ya voy por fuerza, sintiendo, que hasta en el vayate vengas, Suspende el rayo de hacero, de aquesacesarca esfera vibrado, no tal altivo en lo más humil de hiera, cuando ya me ves rendido: baste por gloria a esa Alteza, que lo está; el que ha triunfado de más gargantas, que estrellas esaceleste campaña, hacen lucida floresta. Muera a mis manos. Suspende el amago. Eso me ordenas, cuando vengativa espero tufavor? . Tárfira, aquesta no es ocasión. . A mi intento no le valió la presteza de mis pies. . Alca del suelo valiente Moro. . Tu Alteza se engaña; y perdone, que no es posible que lo sea el que es traidor. . Gárciperez, en fin prisionero queda Don Pelayo? . Sí señor, no bastó la diligencia a mi cuidado. . Por todo que gracias se den es fuerza a dios, y a su Madre el tiempo propia imagen de la rueda de la fortuna, mañana puede ser que dé la vuelta. La que próspera corría mi valor, paró en adversa; pese a mí! . Valiente Moro, prisionero mío quedas. sigue mis pasos. . Infanta, a tu vista Alá me vuelva presto pero ya son siglos los instantes de esta ausencia. Ah cobarde! . No te escucho. Por qué temes? . Eres fiera. Sigamos al Rey, Tarfira, y trataremos de vuestra pretensión: cuando el Rey solo, . hacerla Cristiana intenta. venid. . Dios, si es Dios Alá, mis intentos favorezca, si Dios para las venganzas con sus favores se emplea. . d . Ten de mí en tanto pesar, A jonjolí, compasión. Por el sohoior Zancarrón, que me la haber de pagar: aun que ambas languas no ignoro, . hoy que me intento vengar, lo he de hacer desesperar hablándole medio Moro. Suspende Muro la acción, pues me ves para más pena hecho atado a la cadena) duehillo de bodegón. Caminar, verro grestano. Galgo, qué intentas hacer? Enego, Cocajaver que estar debajo me mano. No hagas de mi más desdoros. Gallad Crestiano atrevido. Oh quien fuera un apellido, que se llama Matamoros. Mal fuz. Tú lo eres, y te diera por dártela aquí una mano? si sabes hablar Cristiaio, para qué es esa perrera? háblame claro, y no hcer conmigo intentes tal mengua, o enséñame bien tu lengua, porque responda? s Tener así me intento vengar. Oh sayón con insolencia. Bastate es la diligencia, para hacerlo relegar. Agradece el ir arado, Andar, que haber de traer, cen caballos a beber. Ah perro que te has vengado. Camenar, Qué es lo que fragua? . ya la cólera me ahoga A sacar del pozo. . Soga, Cento he veinte cobos. . Agua. Toca a recoger, que hoy los cautivos han de dar muestra. . Qué escucho. Ea andar, Perro de muestra ya voy. . Ya que la llamada hice por un trompera ver quiero si del campo del Cristiano, hay quien escuche mi intento, propondre las condiciones; y si atrevido, y resuelto no las admite Fernando, buscare mejores medios La Ciudad se ve oprimida, contrarios son los sucesos, valientes son los Cristianos: pero no Jufanta por eso mi valor se ha derendir, que mi mayor sentimiento (en ocasión que Tarfira, burló mis ansias, huyendo al campo del enemigo, por vencer mejor sus celos) es ver preso a Botalja. Dígalo yo, que sintiendo, amante, ausente, y rendida con tres contrarios peleo. La razón que a esto me obliga, es ver, que de estos encuentros muy grave da no recibe todo mi Africano Imperio, Grande perdida de Moros reconozco, siendo de esto ira, escóndalo, y destrozo, ese caudillo, ese fiero brazo de Fernando, aquel que el timbre adquiere soberbio de Gárciperez de Vargas. Aquese es mi nombre, y vengo a ver lo que quieres Moro. Válgame Alá! Raro aspecto! Su vista me ha suspendido. Acaba, di qué es tu intento? Si diré, ya que has llegados gran valor! Bizarro aliento. Lo que a tu Rey le dirás es, que pues que su deseo es el triunfar de Sevilla. o batallando, o rindiendo, que el medio mejor elija. Y cuál es? Que dé algún tiempo, término se me conceda para consultar en esto con mis más dignos vasallos, lo que más convega. . Acepto. Y también le intimarás, que de los dos prisioneros, se haga cambio, si es posible. Así lo haré; o cuanto precio, . ya que el suceso haya sido desgraciado, que hay a medios de restaurar a el Maeibre, que es valiente, y es resuelto, y con aquesta canalla él, y yo nos entendemos. Oh como aviva la llama de amor, ausente su dueño. Quiéres que le diga más? Al presete no. . pues vuelvo a proponerlo a mi Rey, que es Santo, valiente, y recto. Con la esperanza de ver . libre a Botalja, me aliento. . A lá te guarde. Si hará, que si Alá es Dios, firme espero me guarde, constaite siempre, para defender sa pueblo. . Doy aviso a Vuestra Majestad, como mi persona se halla (aunque guardada asistida, por lo bien que le está al Moro. He hallado entre los que me asisten, un cautivo Cris- riano noble, muy afecto a nuestro incento, como tal, que me da noti- cia de todo y pues quedo seguro, Vuestra Majestad dilate mi jesca- te, por si importare el que yo me halle dentro de la Ciudad. Guarde Dios Vuestra Majestad. Oh gran Dios! como el alivio sabéis aplicar al riesgo, y como en cualquier peligro da tu piedad el remedio; si Garciperez. . Señor. Que vengáis con bien espejo. Viva Vuestra Majestad. edad, y siglos erernos. Llegué como me mandasteis (Rey, y Monarca supremo) atento a quella llamada, que hizo ese Moro soberbio a los muros de Sevilla, cuando en su presencia puesto me hizo dos proposiciones. Cuáles son? . Fue lo primero que tiempo se le conceda para que (a su riesgo atento) con sus válidos consulte los más convenientes medios que a los dos campos con venga. Lo segundo, que supuesto que el General Botalja en nuestro campo está preso, y el Maestro Don Pelayo en el suyo, se haga trueco de los dos, . quemás? . No más. Muy bien esta, lo primero que se le conceda otorgo. Lo segundo? . Ya no puedo. Pues, gran señor, el Maestre, que es del valor. . No lo niego, Gárcíperez, y porque la razón que tengo, en cuanto al plazo que pide el Moro, se le concedo, ponrque nos está muy bien, pues del rigor del Invierno e tanta gente ha perecido, y sobre tantos encuentros, y perdidas importantes, ay infinitos enfermos, y así hacer treguas es bien, porque es prudente consejo el excusar los rigores, si puede haber blandos medios. En cuanto a lo del Maestre, este que veis es un pliego, que trajo un Moro de paz, en él me dice, que atento a que importa su persona a en Sevilla, excuse cuerdo su rescates . Siendo así, nada que responder tengo. Y pues ya de la fatiga. militar permite el cielo, que haga de un breve descanso parentesís el aliento. Quiero consultar con vos un cuidado no pequeño, que mis sentidos confunde, por si en vos hallo el con suelo. Gran cuidado, gran señor, que fatiga, que desvelo, que motivo, que ocasión a vuestro valor supremo, y a vuestra virtud constante, perturbar puede? . Oye atento, después de aquella visión, hermósimo portento de María Virgen, quiso hacer de la tierra cielo. Cuando al letargo entregado, trasformados los afectos, siendo el sueño muerte, vida mayor infundió a mi aliento. Después que mi tienda Real por alto favor del cielo) transportada en gloria vi con mil paraninfos bellos. Después que ojos, y discursos en elevación se vieron, a tal retórica absortos, a tanta belleza ciegos. e Y que a tan grande merced reconocido mi afecto; ya que pagar no es posible, mostrar intento el deseo. Tengo un pesar, ay de mí! y es ver, que cuando pretendo aspirar a pagar más, conozco conseguir menos. Pues habiendo publicado en todo Europa mi intento, ofrediendo a aquel que hiciere de la Imagen que venero una efigie parecida, dándole sin tasa el premio. Con seguirlo no he podido, pues de las dos que se han hecho, ninguna está parecida. Justo es vuestro sentimiento: en fin que en las dos señor, no hay vis Jumbres, no hay reflejos de aquel prodigio que vistes? No Gárcipérez, al cielo publiese que fuese así. Pues, gran señor, qué remedio: vuestra de voción se sabe, vuestra virtud, vuestro celo, vuestras grandes diligencias, vuestros ardientes deseos. Vos no podéis hacer más, y pues el cielo ha dispuesto que no se acierte el retrato, serán ocultos misterios. Intacta, y pura María, concededme este consuelo, favor os pido. . Señor. . La Reina. Esposa. . Yo vengo a ganar unas albricias 1. De que decidlo, que creo R que de vos cualquier noticia será felice suceso. Dos Artifices, que dicen ser de un Pais extranjero, obligados de la fama, que ha publicado tu afecto, hablarte quieren. . María, tu piedad canten los cielos: que entren al punto decid. Ya Peregrinos máncebos tenéis licencia del Rey. 1. Salud, y paz en tus Reinos, te aumente Dios, Rey Fernando, Qué hacéis? Divertido han hecho en mi rara admiración, Mozos son. Lindo despejo. De bellos está admirado . el Rey. . Caso extraño ha sido, que el Rey se haya suspendido, y ellos estén sin cuidado. 1. Señor, el mayor Maestro, que en el mundo ha trabajado, para vos nos ha enviado, sabiendo el deseo vuestro. El sacar mi intento a luz en mí es de grande interes: quién vuestro Maestro es? 1. Es Emánuel de la Cruz, Artífice sin igual. Pintor, y Escultor? 1. Famoso. 2. Escultor es milagroso. 1. Y Pintor es celestial. Qué premie tanta lealtad, a acción tan piadosa pide: y decid, dónde reside? 1. En Ostía. . Noble Ciudad, lauros merecerá, y palmas, si obra cón tal perfección Ostía es grande población? 1. Sustenta infinitas almas. 2. Mostrar quiere su excelencia por los dos, y es a saber, que cuanto habemos de hacer, nos ha enseñado suciencia. Ingenio tan nu segundo, mucho tendrá trabajado? 1. Es eviden te que ha obrado tantas cosas, que es un muado. Tan diestro ha llegado a ser? 1. Eso, infinitos lo han visto, que en un madero hizo un Cristo, que no tuvo más que hacer. Una duda se me ofrece, que sois según lo que vemos mozos? . 2. Mas edad tenemos, señor de la que parece. Virgen, mi celo os consagro, 2. Bien con su favor saldremos, y en el retrato que haremos, habéis de ver un milagro. ̱. Si lo llegáis a acertar, fama tendrán vuestros nombres. 2. Nosotros no somos hombres, que os habemos de engañar. 1. Y porque luego empecemos, y veáis ingenio, y trato, hasta acabar el retrato, premio ninguno queremos. Y por más asegurar de nuestro afecto la instancia, mandad que se nos de estancia adonde poder obrar, sola porque a la atención embaraza lo que sobra, y porque salga la obra con toda su perfección. Y porque así el pensamiento discurra en sus fantasías, y que para quince días solos, nos meran sustento. Alí nos han de dejar, porque así mejor se acierta, y la llave de la puerta a la Reina se ha de dar. Donde con todo cuidado (aquesto se ha de entender) nadie el Retrato ha de ver, hasta el día señalado. Cuanto pidáis se ha de hacer, nada aquí se ha de excusar: vos Garciperez llevar a los dos podéis, y ver que ante el Oratorio, es bien que estén, porque es una sala, que la mejor no la iguala, y por ser clara también. Tomad, esta es la memoria. 1. Mirárase con cuidado. Y si es que sale acertado, premio ganaréis, y gloria, Vamos. . Si llego alograr mi intento, gracia, y favor te adréis. . 1. Las gracias, señor, al Maestro se han de dar. Gran dicha señor, ha sido, que estos Artifices vengan a esta ocasión. . Para mí ha de ser la dicha inmensa, si aciertan con el Rerraro. Allí está el Rey, y la Reina, quiero retararme, por si hablar en secreto intentan. Reina, y señora pedid a la Virgen me conceda este favor. . Si lo haré. María, tus excelencias copiar intenta mi afecto. Tu Retrato, Aurora bella, la Cristiandad solicita. No se pierda. . No se pierda. Este fervoroso amor. Esta piadosa fineza. Ya que los Reyes se han ido, descansad un rato penas, dando treguas al rigor, y dando alivio a la queja. A quién habrá persaguido la fortuna tan adversa como a mi fiero rigor! dura linaje de pena! Entregar mi libertad a un aleve salirruera de mi patria huyendo, y sola, correrfur osa tormenta, llegar más muerta que viva a España, y hallar en ella la causa de mi desdicha el motivo de mi afrenta? Quererfestejarme un Rey, y será ocasión, que fiera solo amaba mi venganza? Tener anuncio, o promesa Valerme con diligencia de otro Rey que llaman Santo? Ampararme, y cuando llega la ocasión; pero qué escucho? s. Ruido de música sueña hacia esta parte escuchemos. A compadres, vaya. Venga. Vaya de Fernando hechos, y proezas, y ese perro Moro, que rabie, y no muerda. Del Rela los umbrales, las guardas y centinelas, y demás soldados, quitan con divertimientos penas. Oh cuánta envidia les tengo! o si los nobles supieran, que descansados que viven los que el pundonor no ariesgan! Vayan sus virtudes, su Fe, y su grandeza, su valor altivo, sus bizarras prendas vayan de Fernando hechos, y proezas, y ese perro Moro, que rabie, y no muerda. Un poco acercarme quiero para divertir mis quejas. Vaya, vaya, vaya, vaya vaya. . Oh pesía el precepto que me oprime! Viles Carstianos es tema? que en todo lo que el cuartel de mi prisión me dispensa, no escucho a todas las horas de esta canalla soberbia, si no es blasfemias, y agravios contra mi Rey: y en opuesta conjuración de Fernando, obsequios, y reverencias: callad un poco Cristianos, que más eso me atormenta. Ya cesó: pero qué miro? Ya parece, mas que fiera ilusión, o fantasía no vedad, se manifiesta contra mí. . Que te suspendes traidorale ve? qué intentas? Confieso que estoy turbado, . pero aquesto se remedia con volver la espalda. Aguarda. Déjame mujer. . Espera, no darte la muerte intento como antes, si no que sepas lo que tu traición cobarde ha causado. . Quién pudiera ausentarse de su vista: o cuan torpe cuan ajena la razón se ve culpada, si considera la fuerza de una mujer ofendida; pero en ocasión tan fiera. templarla es medio mejor bella Tárfira, así intenta mi cautela. . Falso amante, si con fingimientos piensas segunda vez engañarme, errado vas. . Mora bella, Ap sabe Alá. . Calla perjuro, que ya otra vez. . Oye, espera. Si hiciera, a no conocerte. Mi razón escucha. . Penas . veamos si hay algún alivio que razón puedes dar? . Esta. Después que de nuestra parria con el amor más que sena e a esta ocasión? . A soldados, todas las armas prevengan, que sale la Majestad. Hasta en esto (suerte adversa!) me has de perseguir? . Tarfira, ya ves la precisa deuda de mi obligación, el Rey sale, y acudir es fuerza (aunque a pesar de mi enojo) a dar rendida obediencia. 1. Vamos soldados. . Ya sale, a ocasión mejor espera satisfacerte mi afecto. guárdete Alá. Dura estrella, hasta cuando has de ser mala; pero no, que ya me alienta otra razón, porque cuando falte Botalja a la deuda, nada temo, pues me inspiran los auxilios de la Iglesia. a. Que al Oratorio viniese dijo el Rey; o cuanto estima mi fe su celo, y fervor: pero el sale. . . Esposa mía. el que vinieseis dispuse, que hoy se cumplen doce días, que ha que se empezó el Retrato, y por conjetura afirma el deseo, que está hecho. No veis que faltan tres días, señor, según el concierto. No importa, que amor camina con grande velocidad; abrid esa puerta. ̱. Dicha será que ya este acabado. Vos, Gárciperez abridia. tomad pero que instrumentos, con sonorosa armonía, dentro se escuchan? . Oigamos, De encanto divino es cifra. Si quieres Fernando, ver el mejor día, entra, y hallaras cumplidas tus dichas. Si quieres Fernando. Ver el mejor día, Entra, y hallarás. Cúmplidas tus dichas: que misteriosos favores. Qué celestiales caricias! Qué anuncios tan soberanos! Qué gloriosas alegrías! Ya está abierto, gran señor. Entremos todos. . Qué dichas son las puertas al contento. 1. Entrad, que ya por divina. permisión (aquesta obra. mas milagrosa acredita) estamos aquí invisibles. Qué es lo que mis ojos miran? Aquí no hay nadie, y cerrada. la sala estaba. . Y la misma mesa con los mantenimientos, como yo los dejé. . Albricias. alma, que Ángeles han sido; pero Quérubes, o enigmas, que hoy de celestiales Coros. pobláis esta estancia divina, si la dicha me ofrecéis, cuál es la dicha? . María. os doy las gracias postrado, pues conozco aunque turbado, que sois vos la que yo vi, bella Aurora celestial, que amparando mi desvelo, hoy os ha formado el cielo con admiración Real. Vuestra vista sin igual, ya todo temor destierra, y el efecto no lo hyerra, pues mira el más incapaz, que Iris siendo de la paz, triunfo seréis de la guerra. Hermosísima María, que hoy con luciente arrebol, luces añadís al Sol, y crepúsculos al día. En vuestro favor confía vuestro Fernando, no ignoro que os obligue su decoro, todo queda en vuestra mano; favor os pide el Cristiano, triunfad, Señora, del Moro. Pasmo de la perfección, cuyo Retrato adorado, Ángel es le han fabricado para más admiración. Prodigios, y asombros son cuantos vemos de su mano, y así el favor soberano no olvide vuestra piedad. Al Católico amparad, porque triunfe del pagano? el campo ire a recorrer, y aún tiempo daré noticia de este milagro, porque se sepa la maravilla. María llena de gracia. Intacta, y más que el Sol limpia Alma, y objecto del Cielo. Salud de la tierra, y vida. A tu piedid. . A tu amparo. Con afectos. . Con caricias. Triunfos pedimos, y glorias, para que contentos digan. Si quieres Fernando, ver el mejor día, entra, y hallarás, cuplidas tus dichas.

JORNADA TERCERA

JORNADA TERCERA Ea, Ajo jolí, probar tu juicio, que esto ha de ser, vaya de discurso haber si sabes soliloquiar. Yo (mirado en conclusión) a Arxataf ese tremendo, por medrar le sirvo, siendo esclavo, Moro, y busón. En guerra, ni en paz no toma aplauso mi ser común, porque en suma yo soy un estornudo de Mahoma. Fernando, cuya entereza dicen que alienta su Fe, según, y como se ve, nos va dando en la cabeza. Coquilla es ya diligente, con astucia, y con recato, cuando yo le doy mal rato, me quiere Cristianamente. Y aquí (juzgándome ciego) me enseña las oraciones, diciendo tales razones, que ablandarán un Gallego. Yo, que agudísimo en fin dicen, que por lo bellaco, puedo dar liciona Caco, y documento a Merlín. Viendo que Árjatar en vano se defiende, y yo lo escucho, que hago, si es que aprieta mucho. tomo, y vuelvome Cristiano. De Cistiano las señales he de seguir, y eso quiero; mas no, veremos primero (como andan los atabales: pero si ya yo me allano, y el ser de Moro desdoro; pero no, que de buen Moro, nunca sale buen Cristiano. mas si ser Cristiano quiero, por si a que muera me obligan, que no quiero que me digan, moris como Caballero, Mas que sirven las quimeras, si anucios llego a tener; Cristiano tengo de ser, Recristiano muy de verás. Aunque el curioso Lector diga en satira muy pía; que desde la Moreria me mudo a San Salvador. Ajonjolí esto ha de ser, a la ocasión está en la mano, el tiene de ser Cristiano. Quién el Cristiano ha de ser? ̱. Yo, de un suceso famoso. me reía (embuste cruel) q vien va, que para con él descristianarme es forzoso. Qué suceso? Así mi intento se desvanece extraño es. ̱. Pues qué aguardas, dile pues? Atención que va de cuento. Erase mas que rumor hacia esta parte ha sonado? Botalja sin duda ha entrado, ̱. A tus plantas gran señor, está, quien siempre rendido se reconoce ilustrado. Estrella, ya has mejorado, . Alzad, seáis bien venido. De veros ya libertado, alegre os doy parabién. Libre nunca lo está quien esclavo se ha confesado. Decid, que ocasión sea aquesta que sin yo haberla sabido a Sevilla os ha traído? La ocasión, señor, es esta. Ese Rey que llaman Santo, cuya fama, aunque perdone tu Alteza) en sus triunfos cifra, ser Castillos, y Leones. Ese que de Andalucia; adquirir intenta el nombre de Conquistador sin ver que Arjatafserá su azote. A ti, gran señor, me envía rescatado, sin más orden que obrar con galantería: oh vanidad de Españoles! Y que según tu propuesta le des al valiente, y noble (así lo dijo) al Maestre Don Pelayo. . Escucha oye, que motivo es del Cristiano, que cuando atento propone mi valor aque ajuste, se excusa de él y hoy dispone a su voluntad el casos Serán ocultas razones políticas. . Bien está; hárase así. . Mas propone. Qué más? Que también adviertas, que los tres meses que corren se cumplen de aquí a tres días, que en el los has de dar orden de que la Ciudad se entregue, y que más proposiciones no ha de admitir. . Calla, calla, porque ya mi furia inorme más arrogancias no sufre. venga el Cristiano, y arroje lluvias degente a los muros, que aunque se oponga disforme al gran valor de Árxataf no le ha de causar temores. . Esto esta peor que estaba, Ajónjolí, tú no corres bien: sí, pues si ves corbetas, muda, y sigue los galopes. . Ya que solos nos hallamos, hermosísimo prodigio de mis sentidos, atiende de un alma el afecto fino. De amor la llama alentaba con la ausencia parasismos, pero con volverte a ver se declara incendio activo. En una dos veces preso me vi, pues si bien lo miro, de tus ojos el contrario, era cautivo, cautivo. Mil veces desesperada de no verte, hay dueño mío! hallaba que la fineza pasaba a ser precipicio. Yo impaciente, y carinoso hacía en opuestos visos, de las locuras contentos, y glorias de los pelirios. Yo, pero mi hermano. . él sale. Disimular es preciso. Oh amor, y que presto pones embarazos a el alivio. Ya despachado el Maestre, y otros cautivos, remito a Fernando, porque vea que tú (siendo solo) has sido precio de muchos Cristianos, y de esta suerte acredito mi valor, y mi poder; pues conocerá advertido, que yo no temo su gente, puesto que allá se la envío. Para honra, y gloria Africana te guarde Alá. . Y de camino le envio a decir que excuse tan arrojados motivos, como entregar la Ciudad. y Bien senor has respondido. Y entre tanto que los tres días de plazo preciso se cumplen, ve a recorrer con cuidado, y advertido murallas, y valvartes; y que todos prevenidos esten para la ocasión. Hárelo como lo has dicho: y tú te ausentas? . Sin mí. Fe lice yo, dueño mío. Edades Alá te aumente. A lá te guarde mil siglos. Por dar ali vio al dolor, que padece el honor mío, de la violencia al rigor t salgo un poco al mirador, que tiene la vista al río. A mis pasos torpes, llano veo el del cuarto del Rey, cuyo celo soberano, me impone como Cristiano en la Católica Ley, Dondé espero mejorada, ya con el agua de vida de su fervor sobornada) verma a su voz alentada, y estar a su Ferendida, Con que más firme, mas sabio, menos tibio mi amor, menos precie todo agravio, cuando retórico el labio diga. . Ay de mi pecador. Válgame A lá que es aquesto: misteriosa (envuelta en llanto) del Oratorio en la estancia su voz se escucha, o Rey Santo, que bien las horas empleas, o dicho so tu Fernanco, Destabre ve celosía me quiero valer, en tanto que hace debota oración este penitente pasmo, para ver (si lo permite de una lampara el excaso resplandor) pero qué miro! no hacen falta aquí los rayos del claro Sol ahora ausente. al repetido contacto de la recia disciplina, el rojo humor va brotando. Ya la sangre con tal priesa sale, que en aqueste acto, es de su dueño lisonja obedeciendo el amago. Ya las espaldas cubiertas de dilubios encarnados, parece que solicitan rendir lo hermoso del campo. Ya el dilarado cabello, (que en el campo tremolando es asombro de enemigos) marchito se ve, y ajado. Ya con acción más violenta (del fervor arrebatado) lo que va de azotea azote, se le hace término largo. Ya para sudar descansa, como será (oh Cielo Santo!) aflicción, donde el alivio es el estar trasudando? Ya al horror sangriento vuelve, y en suspiros desmayados, como hablando con la Imagen hermosa, que fabricaron Ángeles, está diciendo. Yo solamente soy malo. Ya pone el rostro en la tierra, y ya la sangre, y el llanto de coral, y cristal hacen; maridaje soberano. Ya tiernamente solloza, y yo al ver prodigio tanto, en un mar de confusiones, y ajer sin timón naufrago a vista del puerto, pues neutral me anego al mirarlo. Ya del suelo se levanta, y ya al fin sin embarazo la ropa se está vistiendo a. a imitación de aquel Santo mayor que todos, que Cristo apellidan los Cristianos. De hielo soy, pero como a la luz de un desengaño (cuando tropiezo en la duda) en mi ceguedad no caigo? Ciega soy, ciega he vivido, y ahora los ojos abro, a nueva luz, que es más propia, supuesto que no la extraño. Esto la razón discurre, y confieso, que no acaso me trajo el cielo a tal tiempo a este sitio retirado. De mi cuarto para el del Rey, nuevamente aquí dudando como salir sin ser vista, que siento a esta parte pasos, que haré válgame María, tu auxilio, y favor aguardo. Maria me valga. Ya (mas que tu voz) escuchando el fervor te asisto aquese será tu nombre en Fernando (para tu Baptismo, como para conmigo) has hallado padrino feliz. . Qué miro que dulce voz escucharon mis oídos? no te ausentes: Quién aquí? Soy de marmol Qué es aquesto? es ilusión todo cuanto estoy mirando? la oscuridad de la noche desmentida en este cuarto, estando Tarfira en el arrodillada? que encanto misterioso? qué prodigio de luces, que yo no alcanzo? la atención me roba, ciego, y con vista me ha dejado? Tarfira, como a esta estancia, retiro mío, has llegado, tan adeshora, teniendo dos mil estorbos al paso? Tú el lienzo en los ojos? tú de aquesta suerte? . Rey santo, bien te admiras porque todo cuanto ves es un milagro. Alza del suelo, y si lloras desengañada, no el llanto cese, de él haciendo un mar, en que se anegue el engaño. Sedienta te pido el agua del Bautismo, que me abraso en las llamas del deseo, que tengo del nuevo estado de gracia que solicito, y de justicia le aguardo. Mi nombre ha de ser María, nombre que escuché en tus labios, cuyo dueño en este instante me habló, diciendo: en Fernando para tu Baptismo, como para conmigo, has hallado feliz padrino tu nombre sea María; y cual rayo de su hermosa luz (que fue cometa ardiente) volando desapareció a mis ojos el contento de mirarlo. Dichosa mujer, espera con vivafe, y celo Santo) el triunfo que solicitas (de mi asistida) amparando tu causa justa la Iglesia. donde (al verlo ejecutado) verás cumplido (de aquella voz) el misterio bien claro, cuando te dijo la Iglesia te ampare (siendo el caballo tu guía) en ella, sí, en ella (para ejemplo de paganos) tu venganza está, y tu dicha. Mira si así te has vengado de tu patria, de tu ley, de tu enemigo, y de cuanto pudo ser, y fue tu opuesto, dichosamente triunfando. Así has de entrar en Sevilla con su Aurora no eclipsado Sol, y Luda sin menguante, ni creciente: pues sus grados, no pueden sermas, ni menos, limpia toda, toda rayos. Retírate, pues, ahora (bella Tarfira) entre tanto, porque es tarde, y no quisiera que te hallansen en mi cuarto. Dices bien, señor, ya el día, a la noche el negro manto arrugar comienza, en paz te queda, y quieran los hados, que (como las voluntades) se te rindan tus contrarios, para aumento de la Fe y gloria de Alá, Fernando, apostando con tu esposa feliz por ser tuya) en anños. Oh lógrese tu deseo. El mundo te aclame Santo. El orden que me dio el Rey, es que ya cumplido el plazo, a la puerta de Triana, con mi gente acuda. . Vamos. Vamos, que yo también soy pues me pasé a vuestro campo) de los de vamos. . Si amigo, que ano serasal, yo apalos te lo desmandara, así que te cogiera entre mis manos. A bellaco, pero tú no reparaste Pelayo, cuanto el Rey se holgó de vernos? Es piadoso, es justo, es santo Ahora sí, pese al Moro, que estoy contento, con tanto placer de verme ya fuera de tierra de tan mal trato, que aunque en ella ande un pobrete con el olfato de apalmo, no halla un pellizco de vino, ni de tocino un bocado. Para que serompa el Puente, casi lo mejor del campo se ha prevenido, porque Ramón Bonfaz ha dado en que lo ha de conseguir. O General esforzado! y no importa menos, que evitar al Moro el paso del socorro, y bastimentos: con que aquesto ejecutado remedio ninguno tiene. Oh permítalo San Marcos, abogado de los nobios. Vamos, que ya es hora. Vamos. , , Yo me quedo acá, que el Rey Fernando, como un Bernardo, viene alentando brioso a los suyos, y yo trato con quien fuere más seguro arrimarme, por si acaso. Ea, noble Garciperez, ya la ocasión ha llegado más heroica en que el valor se ha de veroy, duplicando sus fuerzas en vos, y en todos los que son nobles soldados. Vos, y toda vuestra gente del arenal en el paso habéis de estar de socorro de Remón, que yo guardando he de estar aquel postigo de la Ciudad, para cuando el Moro salir intente al socorro. . Sentrago nos ha de favorecer. No hay que temer, pues llevamos por Protectora a la Virgen. Santiago, Santiago. Allá allá me las den todas, juicio final es el campo, travado de escaramuzas, yo aquí estoy bien retirado, al cuartel de la salud, háganse allá mil pedazos. muchos turbantes se miran, pero muy pocos penachos, Porque apenas se divisa entre lo rojo, lo blanco. La armada (a lo que parece) se estrecha, y sin embarazo Leones de pino envisten, a ser. Asombro, y estrago del Moro, es haber rompido el puente. . A mí me ha quitado de la boca el decir esto. Victoria por los Cristianos. Viva la Cristiandad. . Viva. Viva más que desdichados, que no haciendo bien los ven que viven, y no son largos. Pero a esta parte parece, que la victoria cantando, gran de concurso se acerca. Viva el Santo Rey Fernando. Nobles soldados, columnas de la Fe, y de aquestos brazos descanso seguro, sed a mi pecho bien llegados. Mirad si habéis recibido de aqueste encuentro algún daño? Vuestra vida es lo primero. Adiós gracias, aunque vano intentó salir el Moro, le supe atajar los pasos, matándole mucha gente, que yo, lo que guardo, guardo, Gran valor! . Gran bizarría! Garciperez, Don Pelayo, cómo en el puente os haído? No ha sido el día muy malo. Bueno, y por lograr el día, voy a aprender en razón a rezar, que la oración diré del Ave María. A tus órdenes, gran Rey, toda la gente de guerra por agua, y por tierra estuvo a la hora dicha dispuesta. El General Bonifaz, ese que en tantas refriegas, el cristal de tantos mares cubrió de sangre Agarena. Irritando sus espumas (mas que el viento) con sus velas (que a soplos del Aquilón se encienden; y no se queman. rizos de coral, y plata ajó a veloz es carreras. Cuando el viento favorable se señaló con más fuerza, con dos invencibles naves, a tan fuertes, como ligeras. A la puente de Triana hizo cara, y tocó a leva, las dos el cielo cubrían, y en igual correspondencia de tafetan, y de lino formando una primavera, ya suelto todo el velamen, pendientes de las entenas, de los topes de las gabías, y de la jarcia, banderas, flámulas, y gallardetes. en cuyas divisas muestran rayos contra los paganos en las Cruces que despliegan los pífanos, y las cajas al compás de las trompetas (música airosa de Marte) de acometer fue la seña, aquí el orgullo Cristiano ufano se manifiesta y todos en altas voces, diciendo viva la Iglesia. no desmayando el valor. unos a otros se alientan. De la que Remón traía el costado distro acerca odit a la banda de Triana la otra el suyo ufana lleva del Arenal a la vista las dos corriendo parejas. A este tiempo favorables el cielo, y el viento a vuestra pretensión, les sobrevino una impensada refriega con tan des usado curso, con tan rígida violencia, que la puente destroncaron: mas con esta diferencia, que aunque ambos aún tiempo mismo rompieron, fue la fiereza de la de Remón, tan grande, que las barcas que sustentan la puente partró, y pasó a la otra parte ligera. Reconocido el prodigio, que por mi lagro veneran los nuestros, mas se alentaron animosos con la empresa, ya por tierra, ya por agua fieros Leones se ariesgan, y con los Moros trabando escaramuzas sangrientas, de los que en el puente estaban la multitud de cabezas echaron a paque, cuando arrojarse a el agua intentan; o cuantos que se resisten, Alarbes, rendidos quedan a silos de espada; o cuantos el último aliento dejan; cuantos nadando peligran, cuantos peleando abrevian la vida, y por no rendirse cuantos al rigor se entregan, cuantos llegan a la orilla fluctuando, y cuando piensan hallar del naufragio puerto, se ven en mayor tormenta, tantos mata, que pudieran de Alarbes cuerpos labrar, alfombras sobre el arena, Yo con mi gente, señor, (cumpliendo con mi obediencia) de la puente de Triana guardé el paso, siendo en ella cada cual Marte invencible, e haciéndoles resistencia, ya a los que salir pretenden, y ya a los que entrar intentan. Quitándole el paso al Moro ningún remedio le queda con el favor de los cielos, que el mayor estorbo a nuestra pretensión, la raya rendida puente de Triana, era de esta suerte victorioso te has de ver presto, de aquesta Ciudad insigne, y de cuantas a tu Imperio, y a la Iglesia África usurpa, rindiendo. ea? las que por suyas gobierna. Suspenso me habéis tenido; notable suceso! Reina intacta, y pura María, gloria ha sido como vuestra, vos me amparáis, ya no temo la adversidad en mi empresa, que pues sois Aurora habéis de ser Señora, mi Estrella. y siendo así, no es posible que deje de ser muy buena: y pues ya la noche baja, los puestos, y centinelas. reparad, corriendo el campo. Hárase como lo ordenas, más creo que trataran ya excusar tantas refriegas los enemigos, porque no les va muy bien. . La Reina mi señora (cuidadosa, ya gozosa) os espera de suparte, y de la mía recibid la norabuena. de tan felice fortuna (de que ha llegado la nueva) como haber rendido el puente, El cuidado, y la fineza a su Alteza estimo; y vos Tárfira creed, que la vuestra tendré en la memoria; en tanto os ofrezco hacer (conrenta suficiente) fundadora del primer Convento (qué hecha la entrada) funde en Sevilla. Vuestra hechura seré. Oh quiera la Divina Majestad, que el día que espero sea, para que luego recibas e el agua de gracia. . Atenta mi lealtad va a obedeceros. . Lo mismo digo a tu Alteza. . Tiempo es ya que descanséis. Ya mi afecto lo desea. que está todo mi descanso en ver a la Imagen bella del Alba Virgen venid conmigo Tarfira, a verla, que se que gustáis, iremos acompañando a la Reina. Vuestra esclava soy precisa, señor, en mí es la obediencia: guardeos Alá. . Vos viváis como mis ansias desean. Dégenme que gracias dé señores (al cielo atento) que yo sea el instrumento de darle un alma a la Fe, que así que Ajonjolí vino fui adiestrándole en la Ley hastasaberla, y el Rey a Gárcipérez previno, que es quien le ha de apadrinar, para cuando le vauticen, que en la Iglesia (bueno) dicen. que le han de Sacramentar; pero Ayónjolí contento a buscarme viene fiel. A labado sea el Santísimo Sacramento. Muy bien de aqueso se infiere, tu cuidado. . Amigo mío, digo bien? . Para el Judio que te lo contradivere; en fin amigos los dos hemos de ser? . Eso es llano. Dime, pues eres Cristiano? Si por la gracia de Dios. Así has de decir, tu espantas con tu voz, que es testimonio. Eso sí, yo soy demoo para decir cosas santas. Del nombre que te han de dar, te acuerdas? . Según barrunto si. . Pues dime el nombre al puro: Juan Fernando. Bien!andar. Gusto es del Rey más me irrito. Por qué? . He de decirlo? Pues. Porque Juan Fernando, es propio nombre de Corito, y después de remojado en la pila (aunque te asombre) del nombre, y el sobrenombre, será el apellido aguado. Juan Fernando Aguado; aquesto te sueña mal y amancilla? Juan Fernando de Sevilla me han de llamar, que es más puesto en razón; pero el Rey sale según la sena, . así es. landa; y échate a sus pies. Aqueso no, no resvale. , h - Valientes soldados míos, ya llegó el último plazo de salir con nuestro intento, Dios asiste en nuestro campo, intercesora es María. el Moro se ve apretado, y casi diez y seis meses son de desdichas, y estragos, de perdidas, y de muertes, de encuentros, y sobresaltos. La ocasión es excelente, y si Arxatar no está llano para entregar la Ciudad, valor, y cerrar Cristianos. Entrémosla a asalto todos, demos fin a este embarazo, que no ha de decir la historia, que el ardor, que el celo santo pudo desmayar en mí. Sépase quien es Fernando. Todos, señor te seguimos. Mirad quien ha ocasionado este rumor de clarines, y cajas? . Aquí ha llegado el General Botalja, seña de paz tremolando. Ya allegado a tu presencia. Grande, invencible Fernando, guárdete Alá, como puede. Botalja, seas bien llegado. qué quieres? . Breve seré. Pues el perro no es Romano. Digo pues, escucha. . Espera, llegad sillas, que en tal acto cumplir con todo es razón; pues es cierto, y asentado, que a lo bizarro no impide, lo atento, y lo cortesano: ahora di a lo que vienes. . Oh qué maldito perrazo! ya no le puedo tragar. Escucha Rey en mis labios. la voz de Arjataf pues yo ahora aquí en su nombre hablo. Arjaraf, en fin, aquel que (por excusar lo largo) triunfos, y grandezas suyas, atento en silencio paso. Y porque ha de estar de más, que yo le engrandezca, cuando de su arrojo, y valentía tantas noticias hadado. Dice, supuesto que estás resueltamente arrestado para tomar la Ciudad por entrega, o por asalto. que un gran partido propone por excusar nuevos daños a ambos campos. Lo primero, (por ser lo más necesario a tu grandeza) te ofrece el Alcázar, su Palacio, con la jurisdicición toda, jardines huertas, y campo, y lo demás acesorio, y oficinas de criados competentes. Lo segundo, de la renta que ha gozado el gran Miramámolín de toda Sevilla, el tanto por medio, que es noble oferta. Lo tercero (esto ajustado) se han de quedar en Sevilla los Moros, y con sus tratos, y haciendas han de canbiar, sin que tú. Calla, que el paso has atajado al discurso, y a no mirar el sagrado de fuero de Embajador, te castigara el amago, no quiero escucharte más: dile a tu Rey, que no aguardo mas propuestas, si no entrar, y ganalla por asalto. Ni yo aguardar más intento: este es el piadoso, el Santo? trueno se escucha ofendido, rayo parece enojado. Vamos Coca, porque ya anda todo alboratado, y yo a los Moros he oído que se ha de entregar. . El vamos adónde ha de ser? Adonde estemos más a la mano de la Ciudad cuando salgas. para en el la entrar a saco de los primeros. . Amigo, valga flema por un rato. En valientes Capitanes míos, ya llegó la ocasión de que los bríos, por postrer lance de cantar la gloria, cada soldado sea una victoria. Ya de Clemente Santo llegó el día, hoy la intacta, y Purísima María me previno (oh anuncio soberano!) que había de ser triunfo del pagano ved si puede faltar esta promesa. Pues, señor al asalto, y a la empresa cada cabo ejecute con cuidado, el orden que en silencio tienes dado. A mí me toca seguirte. Vaya de esta. aquí como en balco veamos la fieste Sea invicta la hazana. todo el campo me siga. Cierra España. , e Lindamente acometen, Cocaalert no vuelvan a salir por esa puerta. Dicho, y echo por Dios, mira que vien Vámonos, y vengan, pues que tienen harto trabajo ya, que están rendidos. Hacia acá vuelve el Rey a los aullido de los perros. Al mundo seré espanto, o morir, o vencer. Tente. Rey Santo. Sin duda vienes a pedir elemencia, pues me tratas con tanta reverencia? Si vengo, porque veas cumplido lo que tú tanto deseas. Arjatar más humano a entregar la Ciudad, está ya llano, y ya marchando viene, con los mejores que en su campo tiene A tus plantas, señor, llego rendido Ya fin nuestros cuidados han tenido Todo milagro ha sido señalado. A tus plantas un Rey arrodillado (oh fortuna que mi valor humilla) os entrega las llaves de Sevilla, que así (como asudeño) os las ofrece. Alzad pues, mi cuidado os lo agrade- y si esto antes se hiciera, ce, mi celo mucho más lo agradeciera. Oh dolor riguroso! Y para que veáis que soy piadoso, ya que venís rendido os he de hacer en todo buen partido; y así porque hagáis tiendas para poder vender vuestras haciendas, y disponello todo como con venga, y con el mejor modo: ved que tiempo pedís que daros pueda? Un mes, señor. Un mes? que se os conceda: queréis más? . No señor. Id con cuidado, que el día, que el mes cumpla, señalado sin reservar ninguno ha de estar la Ciudad, sin Moro alguno. Serás obedecido. A lá te guarde. Amigos, ya vencimos, aunque tarde. Logro se tu deseo. En voz altiva, di decid, viva Fernando. Viva, viva. Hijos, de esta victoria, solo a María se ha de dar la gloria, vamos, y el triunfo haremos, y gracias a la Virgen le daremos, que ha sido el norte, y guía. Viva el glorioso nombre de María. Amigo, Coca, gran día, que hoy haz en el triunfo Regio, de la Virgen Sacrosanta, que los Ángeles hicieron, Qué grandemente te está, Ajonjolí el traje nuevo. Para ser bueno he mudado hasta los pies, el pellejo, y para entrar en Sevilla, que ya la expulsión han hecho de aquella infame canalla. Salieron muchos? . Bueno, cuatrocientos mil, por cuenta, los cien mil de guerra, y luego trecientos mil, y no es chanza. Notable numero. A perros! por piedad, y orden del Rey a los cien mil se les dieron las galeras, y navios (a su petición, atento) con que pasaron a Ceuta: los trecientos mil se fueron a Jérez. . Brava Perrera. No se puede negar eso. Todos que es Santo el Rey dice. Y el Rey se sale con ello. Oyes, ya llega el concurso. Pues aquí nos retiremos, mientras pasan, Grande aplauso, atiende, y calla. Es muy bueno. , n Virgen, vuestra es la victoria, por vos Sevilla se libra de la oapresión de los Moros, vos sois el bien, y la dicha. Allí estaréis colocada en esta Iglesia, ya digna para vos, por sumptuosa, si antes para ser mez quita. Y para inmortal memoria, la advocación, nombre, y guía sea Virgen de los Reyes, para que así todos digan. En tal victoria, y tan felice día solo el triunfo, y la gloria es de María. Y aquí señado famoso, da fin la historia más pía, de la Virgen de los Reyes, a la mejor Luz de Sevilla.