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Texto digital de El mejor fruto de un árbol, nuestra señora de Balvanera

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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El mejor fruto de un árbol, nuestra señora de Balvanera. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/mejor-fruto-de-un-arbol-nuestra-senora-de-balvanera-el.

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EL MEJOR FRUTO DE UN ÁRBOL, NUESTRA SEÑORA DE BALVANERA

JORNADA PRIMERA

JORNADA PRIMERA No has de escapar de mis iras. La ventaja voy huyendo de los tuyos. . Aunque vueles te he de matar. Ya habrá tiempo de mi venganza. Detente Nuño. Marcia quita, que aunque al Cielo se suba le he de matar. Mira que. . Tenle muy recio. Tú le defiendes. . Si Nuño, que es mi hermano, y aunque tengo la culpa de ser la causa de verme como me veo; al fin no puede la sangre dejar de obrar en mi pecho. Cuando viene a darte muerte, te detiene ese respeto, aparta. . Basta el honor que le quito, sin que aún tiempo le quite también la vida. Calla, que vive Dios que no puedo sufrir, que cuando te adoro esté tu amor tan violento, en mi poder imaginas, que ignoro, que aún en tu pecho viven aquellas cenizas de tus amores primeros, y que porque te quitó tu anhelado casamiento con Don Juigo de Lara vives con el gusto muerto? Ya Nuño la queja no la tengo de Ortún por eso. Pues por qué? . Por ser la causa de mis pesares eternos, pues este estado. . Qué estado? El que lloro, y el que temo, pues Bandolera en los Montes, atrocidades siguiendo, cada acción es un delito, y cada paso es un riesgo. Ya que mis finezas pagas, procurándome unos celos, y satisfacerte ahora la queja, me niega el tiempo, pues el seguir a tu hermano, y darle muerte es primero, vengando el querer dar muerte a los dos; quéjate al Cielo, que después habrá ocasión de saber cuyo es el yerro. Aguarda, espera. . Es en vano, querer detener el fuego de este rayo, que nació a ser estrago sangriento de estos Montes, a ser susto, asombro, muerte, y lamento. . Allá va con mil demonios, no tiene todo el infierno hombre más descomunal. Ve a tenerle. . Qué es tenerlo, toda una hermandad de diablos no es bastante. . Corre presto, Palomo. . Corre tu Laura, porque yo de puro miedo, estoy hecho Palomino. Aunque irritada me veo, es mi hermano, y estorbar su muerte es preciso. Cielos, que estrella me señalasteis, pues cuando intentó el despecho el más Religioso estado, barajados los sucesos, en vez de mayor seguro, me hallé en el mayor despeño. La senda atajad, y muera. No es posible, que rompiendo entra la maleza. Cómo a impedirlo me detengo, ven conmigo. Anda Palomo. Soy Pálomo, y hiel no tengo. Que sea un Pálomo gallina. Así es mejor. Poned fuego al Monte. Detente Nuño. Muera al rigor de mi incendio. Oh Soberano amante! oh Dulce dueño! cuanto del sufrimiento hacéis empeño, esperando piadoso siempre al hombre: hoy, Señor, en tu nombre, en espíritu enviado, con la aparente forma, que he tomado, que es la propia mortal en que vivía, cuando el Mundo, Señor, me conocía por Atanasio, vengo, con Muera al rigor de mi incendio. con alta permisión, que de ti tengo en esta estéril tierra, que se labra a piedades inmensas; tu palabra a sembrar, cuyo puro fértil grano, fruto a tu troj ofrezca soberano, pues Nuño, que ha vivido, siendo escándalo atroz, y forajido entre estas duras peñas, dando de fiera aún más que de hombre señas, tienes ya decretado, por tu alto juicio reservado, que en tu nombre mi voz hoy le convierta, hallando en tu piedad franca la puerta. Arda en ella más el Monte. Talese a incendios todo el Horizonte. Oh cuánta altiva saña, siembra el Demonio por coger cizaña! Mas no le ha de valer; Señor inmenso, vuelva a tus aras el debido incienso: vuestra fe en otro tiempo aquí vivía, cuando la dicha mía contra el perfido horror del Arriano, dando el impulso Vos, y yo la mano: Trino en Personas, y uno en la substancia os hice conocer de su ignorancia; mas ay dolor, que aún ciego, y desatento, negado el hombre a tal conocimiento, con inmensas maldades la puerta cierra torpe a las piedades; permitid, o Monarca siempre Eterno, que no apague el infierno tanto tiempo la luz de vuestra Gloria. Pues por esencia sois, triunfo, y victoria. Qué es esto? yo corrido, y no vengado? Mi coraje rabioso así burlado? Donde está mi ardimiento, como no muero de mi propio aliento. Escapó a mi enemigo su caballo, taladre todo el Monte hasta encontrarlo: mas mi vista sembrando un Monje advierte, mi enojo vengaré dándole muerte, que aunque no me ha injuriado, basta ser Monje, y sobra lo enojado, Aa Aqueste es Nuño, ya es tiempo de ir a sembrar empezando. Este puñal. En el nombre del Padre, del Hijo, y Santo Espíritu. , . Qué es lo que oigo! quién templa mi impulso airado? Tres personas, y un Dios solo en esencia. . Dime anciano, que personas son las que por un Dios solo has nombrado? Al Padre, y al Hijo nombro, y al Espíritu Sagrado. Luego a tres Dioses públicas, cuando uno estoy confesando. No público si no un Dios Trino en Personas. . No hallo como puede ser. . Que mucho, si en todo eres Arriano, Es verdad, y así no entiendo lo que tú estás pronunciando. Sabes matar, y no sabes quién la vida te está dando? Lo que es natural en mí, jamás hace esos reparos. Pues teme. . No me prediques, déjalo, y vamos al caso. Como pueden tres Personas ser un Dios, que no lo alcanzo: dime cómo. . Porque tienen las tres un ser increado, engendrando el Padre al Hijo, halla en su mente por acto de entendimiento, y los dos sus perfecciones amando, por acto de voluntad, reciprocamente grato, inspirán otra persona, que es el Espíritu Santo, aunque personas distintas, es solo un Dios Soberano, una esencia, que en las tres Personas con igual grado tiene un poder infinito, sin que el Padre sea más alto, que el Hijo, ni el Hijo sea mas que el Espíritu Santo. Ni Uno primero que otro, ni más poderoso; y Sabio, siendo sin fin, ni princio un Dios trivo, que adoramos, que es el todo de sí mismo, sin tiempo, como, ni cuando. Bien me parece, mas yo quisiera un ejemplo claro. El Sol no es uno. . Es así. No tiene luz. . Es muy claro. Y calor también. . Es cierto, Pues ves aí su retrato, pues Sol, Luz, y calor son tres virtudes, siendo un astro. Hombre, o prodigio quien eres, que te admiro más que humano, pues de tan alto misterio mi ignorancia has alumbrado, pues a mi dispura. . Tente, que en disputar vas errado, no manda Dios que disputes, si no que creas Cristiano, el premio que te ha de dar, por creerle, y confesarlo, y la disputa la deja a su Iglesia Sumo, y Sabio, que como es quien la gobierna, y en él nunca cabe engaño, lo que la Iglesia dispura, es acierto soberano. El Cielo sin duda aquí está por tu boca hablando. No ves, que a tu conversión, es Dios quien mueve mi labio. Cada instante más me admiras, pues en mi espíritu entrando, no sé que luz con tus voces en en otro me has trausformado, ya te confieso el Misterio de un Dios Trino, y me consagro rendido a su Fee. . Si en ella persevera tu cuidado, serás dichoso, porque está de Dios decretado, que quien su Fe no tuviere, total, y pura en el grado, que su estimación merece, por Don suyo Soberano, eternamente perezca al infierno condenado; haste su amigo. . Eso intento; mas como un hombre tan malo como yo, hará que le admita por su amigo. . Quien trocado te ha el corazón, es sin duda, que te espera entre sus brazos. Qué he de hacer? . Trocar la en la Penitencia, y llanto. (ofensa Es fácil, que el Cielo pueda mudar lo desenfrenado de mi vida? . Porque no, si en un instante de un Saulo, hizo un Pablo Apóstol suyo, con solo la luz de un rayo. Es que no sería su vida de tan horroroso espanto, y porque sepas cual es la mía. . Ya lo sé claro, dirás que en aquestos Montes desiertos, cuyos peñascos, que coronados de estrellas, un valle están alumbrando, en cuyo fértil distrito, y en cuyo anchuroso espacio, lunares son de lo hermoso, los Pueblos Teviritanos, que entre Navarra, y Castilla parten el Sol tan templado, que con venebolo influjo le miran siempre sus rayos. Del Lugar de Monte Negro eres, horroroso parto, para escándalo común, para infeliz sobresalto, que a la impiedad de tus iras, hoy lloran todos: Estados de Padres nobles tuviste, tu oriente, mas tan extraño, que cuando tus Padres Soles, atentos iluminaron, tú en Nubes de horror eclipsas sus esplendores más claros, pues faltando en ti el temor debido a lo Soberano, ni te enfrena la justicia, ni te escarmienta lo infaustó, tu inclinación siempre ha sido la atrocidad, el desgarro, el homicidio, el insulto, el latrocinio, el estrago; pasando a la ejecución, tan soberbio, y temerario, que lo que todos afrentan, lo tienes tu por aplauso, de ladrones, y bandidos, siendo Capitán osado; no hay caminante seguro, ni casa que en tus asaltos, no llore sangrienta el robo, ni pueda librar del saco, violadas sus honras gimen las doncellas, el triste llanto las casadas, en sangre tinta del esposo en su regazo. Díganlo tantos prodigios, pues de ti huyendo lo Sacro, aún los mismos Monasterios sus Torres han sepultado, pues siendo cabeza injusta de sangrientos Arrianos, en odio de nuestra Fe, y de nuestros Ritos Santos, yendo a quemar un Convento, de Virgenes, que al amparo, y Regla del gran Benito, en ese Valle cercano vida Ángelical hacían, quiso el Cielo Soberano: o misterioso prodigio! o secretos de Dios altos! ocultarle en las entrañas de la tierra, para espanto de tu dureza, pues siendo, por naturaleza humano, a tener más compasión, a tu dureza enseñaron, que es tan grande en todo que, para librar de tus manos, aún lo Sagrado del Culto, a menester un milagro. No te movió este prodigio, antes fiero, y obstinado, a esa infeliz hermosura de Marcia, con quien ingrato aDiós, ilicitamente gastas infieles halagos, a tiempo, que en este mismo Convento, porque su hermano violenta casarla quiso, con quien no fue de su grado, el Habito iba a pedir; dejo a parte si fue engaño su vocación, del despecho fiero, atrevido, y tirano, cautivaste su albedrío, su honra, y vocación robando, y a su hermano, porque pide satisfacción de su agravio, en vez de satisfacerle, intentas fiero matarlo; confusión del Orbe has sido. No prosigas en más cargos, que aunque por malo me tengo, no juzgué que era tan malo; porque el delito al hacerse, nunca nos parece tanto, como se mira en la boca de aquel que lo está acusando: tan fiero soy, que yo mismo, la luz de mi desengaño quise apagar con tu muerte, mas pues el Cielo me ha dado en tus voces el aviso, confesando mis pecados, rendido a tus pies me tienes, compadézcate mi llanto, para que siendo mi guía, merezca en delitos tantos, hallar en Dios ofendido el camino de aplacarlo. Alza, que Dios que te alumbra, dará más luz a tus pasos, enseñándote el camino. Cuál es ignoro. . En tu mano le tienes. . Qué es lo que dices? Que arrepentido has de hallarlo en tu misma penitencia. Temo el poder encontrarlo. Dios, que con alta piedad tu corazón ha mudado, te enseñará, que aunque has sido León de estos montes bravo, yo espero en él, que has de ser en ellos Cordero manso, y ejemplo de Penitencia, que el auxilio que te ha dado, a altas cosas te destina. A mí, que soy tan vil batro? Sí, que de metal impuro, sabe el Artífice Sacro, hacer para sus Altares, los más escogidos. Vasos. Yo, que el escándalo soy, he de deber a Dios tanto. Esa es su piedad, por ti volverá el Culto olvidado, a estos que hoy miras desiertos, y en lo espeso, y intrincado, de su aspereza, hallarás el mejor Fruto de un Árbol, queda en paz. . Detente, espera, no te ausentes de mí, cuando mas he menester tu guía. Poder en todo más alto, en fe de tu penitencia, ha de ser quien guíen tus pasos. Qué es esto? instantancamente, a mis ojos ha faltado, y también de su lavor, los rústicos aparatos no parecen, el prodigio le acredita Soberano, quién será: válgame el Cielo! mas para que tiempo gasto en discurrir, cuando Dios en el alma esta llamando; qué espero, que a tanto golpe, a responderle no salgo? No soy yo quien diligente, ligero volaba al daño? pues como hacia los remedios, perezosamente tardo? o mi Dios! como es posible Del Monte al Río se ha precipi- que me hayáis sufrido tanto? mas como infinita es vuestra piedad no lo extraño, Ya te vale, pues siempre infinita queda, por mucha que os he gastado: acabe Señor el tiempo, en que correspondí ingrato, y el de agradecido empiece, salga a diluvios el llanto, mas no salga, que si el pecho es adonde se engendraron tan horrorosos delitos, quede en él para lavarlos: o quién de dolor muriera! y el corazón arrancado, pudiera satisfacer con él tan inmensos cargos; salga del Mundo corrido, quien fue su horror porfiado; pero que he de hacer de Marcía, y Felix mi hijo, cuando aquella es mi ser, y aqueste del corazón es pedazo; pero qué digo? no es Dios primero: oh infame barro, que presto intentas poner a la virtud embarazos! en busca de Marcia iré, por dejar asegurado su honor, y dándole cuenta de lo que he determinado, como Católica, es cierto, querrá la quietud de entrambos; mi Dios solo a vos os busco, Padre sois, humilde os llamo, que a un prodigo arrepentido, no le negaréis los brazos. Ataja por allí. Pasad la Pena. Desvocado elcaballo se despeña. Detente bruto helado. (tado. Del Monte al Río se ha precipi- Todo el infierno me valga. Ya te vale, pues su Príncipe soy. Que se señale el Cielo contra mí, que hecho pedazos. Alienta en el asilo de mis brazos. Desesperado muera quien su intento solo de un bruto fía. Cobra aliento, pues feliz tu caída, entre mis brazos te libró la vida. Quién eres gallardo joven, pues quiere el Cielo te deba, cuando no se la merezco, tanta piedad que agradezca. Cuando yo precipitado, en venganza de una ofensa, no pudiendo conseguirla, por la gente que me cerca, al despeño del caballo, gustosamente muriera; o nunca hubieras llegado, antes al Cielo pluviera, que ese Río Najerilla, espejo donde se peinan, con el peine de los vientos, los árboles que alimenta, tumba fuera cristalina. de mi vida, pues tenerla afrentado, y sin venganza, es para que la aborrezca. Si deseas el vengarte, con la vida se remedia. Es verdad, pero hay desdichas, que adelantando las penas, es menos daño morir, que vivir para tenerlas. Las penas con la venganza, en gloria heroica se truecan, y acreditado el valor, cobra el honor mayor fuerza, y yo la busco también del mismo que la desea. Mi ofensor sabes? . Si Ortún. Qué tan notoria es mi afrenta: di, qué es tu queja? . Un agravio. Pues como tú no le vengas, y dices que a ti te importa? Es que a tu espada resuelta, procuro que muera Nuño. No te entiendo, que una ofensa mal la satisface el que, a otro la venganza deja. Al ofendido no obliga la ley del duelo, a que tenga respetos tan puntuales, que huyendo la contingencia, matar puede a su enemigo de cualquier modo que sea. Dándole la muerte yo, nada tendré que agradezcas, pues estando yo ofendido, no le mato por tu ofensa. Solamente a mí me importa, sin más discurrir, que muera, es verdad, porque imagino: o nunca oídolo hubiera! que ha de ser por Atanasio, asombro de Penitencia, y ha de quitar de estos balles, lo que el infierno granjea; qué me quiere Dios, pues hace, que este Doctor de la Iglesia, en espíritu persiga, mi siempre altiva soberbia? No te suspendas, declara lo que con mi vida intentas. Es, que puedo introducirte en su albergue, de manera, que a él, y tu hermana des muerte, porque uniendo nuestras fuerzas, contra tanto forajido, yo me vengo, y tú te vengas. Bien dices, mueran los dos al enojo que me alienta. Dasme esa palabra. . Cómo puedo negarla, si en ella me va el honor, y la vida. Temo que las iras vuelvas, en amistades de Nuño. Si otro que tú lo dijera, le hubiera arrancado el alma. No te espante que lo tema, pues satisfaciendo Nuño a tu hermana tanta deuda. No hay satisfación alguna, que Nuño darme a mi pueda. Tanto la venganza estimas. Tanto el honor la desea, que daré el alma al Demonio, si no consigo el tenerla, pora porque solo aquesto estimo. Mira bien como te empeñas, que puede ser se ejecute, si pudiendo no te vengas. Tan imposible es me tuerza, que desde aquí se la ofrezco. Pues para que nunca puedas tener de que a tu enemigo matar no pudiste queja, te pondré como te he dicho, dentro de su fortaleza, donde sin riesgo a tu hermana, y a él, le des muerte sangrienta. Qué dices? . Ve confiado de el socorro que en mi llevas, pues quien te libró restado del despeño en que murieras, libre te sabrá sacar de otras mayores empresas. Mi valor nunca temió; pero hazme gusto que sepa quien eres, porque imagino, que quien así tanto alienta, casi muertas esperanzas, es más que humano, mas seas el que fueres, a seguirte mi afición está resuelta. Bien juzgas que soy más que hombre. Pues aunque espíritu fueras, como mi venganza logre, nada a mi valor altera. Pues para que mi poder inmortal, más claro veas, sígueme. . Camina. . Ya te conduce mi presteza. Ánimo, valor. Ya estamos donde tu aliento desea, este el albergue es de Nuño, tu hermana Marcía es aquella. Qué miro Cielos Divinos, irás, mi venganza es cierta, Como de vista perdimos a Nuño, a la fortaleza cuidadosa vuelvo. Y juzgas hallar a Nuño ahora en ella. Como el suceso no sé en que ha parado, pudiera a ella haberse retirado, para buscar su defensa. Yo diré en lo que paró, él con su cólera ciega siguió a tu hermano, y no pudo mas que verle las soletas. Sal a vengarte, qué aguardas? Solo mi cólera espera ver con ella a mi enemigo. El Ortún corre que vuela. Si llegó a alcanzarle, es cierto que le habrá muerto. No temas, que era mucha la ventaja. Llevábale una carrera de caballo, y cuatro dedos. Qué escuchar aquesto pueda! Sus iras temo. Mejor aqueste hacero pudieras, muere infame. . Qué es aquesto? esta espada me defienda. Cómo puedes defenderte, desnudando una doncella. Que matan a Marcia, todos acudid a defenderla. No hay quien socorra a un Palomo. B Qué voces Marcia son estas; pero qué miro! tú aquí? Muera aqueste traidor. Muera. Resitirme en vano puedo, tomar esta puerta intenta mi valor. . Tras él entremos. Vuestras iras se suspendan, su muerte aseguro, echando el golpe de aquesta puerta. 1. . Qué es lo que intentas? 2. . Qué haces? Esperar que Nuño venga, que él mismo le ha de dar muerte, porque de este modo tenga mas que sentir su osadía. Mi traza está bien dispuesta, . y ahora para irritarlos haré invisible asistencia. Ya que al Castillo he llegado: mas qué novedad es esta? Marcía. Nuño. Qué ocasión os tiene de esa manera? Llévoselo todo el diablo. Cayose la casa acuestas: desdicha grande. Oh quién ya librarle de aquí pudiera! Bastan Marcía los insultos Marcía se hablanda; en su pecho introduciré mi hoguera. Quién ha templado tu enojo. Mas yo piedades con quien quitarme la vida intenta; muera, que en mi pecho ha entrado un basilisco; y un etna. No respondéis? qué dudáis? Aquesto ha de ser, pues llegas adonde tu enemigo puedes matar sin defensa. Muera a tu enojo. Qué dices? Que santa hermana es aquesta. Ortún entró aquí a matarme, defendime de él, y en esa cuadra está encerrado, a nadie le toca tanto mi ofensa como a ti; llamas arrojo, írrita el valor, y entra a darle muerte, que así de él asegurados quedan tantos sustos, tu vengado, y yo sin nadie a quien tema. Con este delito ahora la intención de Nuño cesa, trocándolo arrepentido en cometer culpas nuevas. Raro caso! Entra, que aguardas. Ya otra intención hoy me lleva; dejadnos solos, y tú Palomo. . En la Palomera de Avila quisiera estar. Busca a Felij. . En las peñas andará buscando nidos; y así iré a buscarle a ellas. Idos todos. 1. Tu mandato es preciso se obedezca. 2. Qué intentará Nuño solo. 1. Con él su valor se queda. Bastan Marcía los insultos de mi vida torpe, y ciega, sin que otros nuevos añada, que el peso al alma la crezcan. Quién ha templado tu enojo. El Cielo. . De que manera. Dicen, que el más irritado, si aún espejo a verse llega, viendo su fiereza en él, el airado ceño templa: yo en el espejo del Cielo miré mis iras tan feas, que depuse en su cristal el ceño de mi fiereza. t . Que mal mi astucia se logra, yo avivaré mis centellas. Cuando a matarte, y matarme Ortún al Castillo entra, y asegurado le tienes, te diviertes en ideas. Muera. Marcia, haber llegado Ortún aquí es providencia, pues satisfacerte puedo, y a él también. Qué es lo que intentas? Darte la mano. . Pues cómo, si la seta que profesas Arriana, fue la causa de que yo no te la diera? Yo soy Católico Marcía, y ese inconveniente cesa, y pues tú siempre conmigo has vivido descontenta, y ser Religiosa dices, que es la vida que deseas, restituyendo tu honor con mi mano, porque puedas hacer tu gusto, te doy para ese intento licencia, retirándome también a hacer otra vida nueva. O pese a mi injusta rabia, que si esto a lograr se llega, Este traidora es tu amante, temo que se ablande Ortún; pero todo se remedia con sacarle yo de aquí Es, que mi grave desdicha por una mina secreta, Llamado vengo de Marcia, que esta fuerza tiene, dando princigio a nuevas cautelas, Qué dices? Cómo Ínigo aquí: qué pena! trocando en otro; mas voy Muere aleve. a que el tiempo no se pierda, que él mismo dirá el suceso. De qué has quedado suspensa? De verte a ti tan mudado, pues no es fácil la respuesta; sé jarme integta, o traidor, t . un volcán el pecho engendra, que este desprecio es preciso, que toda el alma lo sienta. Dele Ortún la muerte, que no es posible que convenga, que dé la mano a un Vándido, muera también yo a su queja. Qué respondes a mi intento? Que si tu intención es cierta, hables a mi hermano. Eso es primero, y porque vea, que soy su esclavo, rendido abro gustoso esta puerta. Sañor Ortún. No es Ortún el que llamas, ni el que piensas, sino un despechado amante, que ha darte la muerte llega. Qué miro Cielos! aquí me valga vuestra asistencia. Qué es esto Marcía? . No sé quien mis desdichas concierta. Tomando de Inigo ahora la forma, encender intenta mi astucia las ya apagadas irás, que en virtudes truecan. Este traidora es tu amante, Inigo de Lara. . Oh penas! Ortun fue quien entró. . Cómo quieres negar la evidencia? Es, que mi grave desdicha aún lo que ignoro; estoy muerta! Llamado vengo de Marcia, y sin tu muerte, y sin ella no me he de volver. Qué dices? Cómo Ínigo aquí: qué pena! Muere aleve. Ba Tente, aguarda, no sé por Dios qué resuelva, si le mato, añado a tantas culpas, otra culpa nueva, si le dejo, hago a mi brío infame con esta afrenta, y en una, y en otra duda, me estoy haciendo una ofensa. No juzgué que era cobarde, quien tiene la fama llena de atrocidades: mas ya conozco por cosa cierta, que al cruel, la cobardía, es quien hace que lo sea. Yo cobarde, ahora verás el valor que en mí se encierra. Tente Nuño, deja humilde la cólera que te inquieta con tanto aparente engaño, que la sabia providencia no te quiere para que vanos duelos te diviertan. Qué luz Divina me alumbra, cuando una pasión me ciega. Qué es esto que me sucede, viva estatua soy de piedra. Dios mira tu causa; y tú indomita infeliz fiera, vuelve a tu lóbrega estancia, adonde eternos padezcas los castigos de tu engaño, y de tu vana soberbia. Que esto quiera Dios, recivan mi espíritu las cabernas. Y tú, ven adonde halles el Laurel que te reserva. Si esta es del enemigo común infernal cautela, como he de dejar a Marcía a tanto peligro expuesta, sin satisfacer su honor. Qué es esto Cielo Divino, Nuño, donde vas, espera traidor Juigo, mas donde se ocultaron, que no encuentra mi admiración a ninguno; si es ilusión de mi idea esta, mas no: espera Nuño, pues aunque alas tuvieras, te ha de alcanzar, quien pretende satisfacer tus sospechas. No me riñas más, Palomo. Ande, que allá lo verá. Que tengo de ver allá. Que bien acuestas le tomó, tanto de casa alejarse, busca nidos de cigueñas, que se encarama en las peñas, mas que viene a despeñarse. Está lejos el Castillo. Una legua está de aquí. Cierto que me divertí yendo tras un gilguerillo, y no le pude coger, aunque con lo que cantaba, parece que me llamaba. El diablo debió de ser, mas no me dará más como, porque son casos muy fieros, que ande usted tras los gilgueros, y tras de usted los Palomos. Está enojado mi padre? Hecho un Lucifer está. Y dime, me azotará? Como quisiere su madre. Mi madre me quiere mucho, Eso le tiene perdido. En un Árbol había un nido con con huevos. . Nada le escucho, trujo algo que merendar. Pan, y pasas truje aquí, mas ya todo lo comí. Así tendrá que me dar para llevar estos trotes. No te dé Palomo pena, que te daré de mi cena. Eso es convidarme a azotes. No me digas eso, que me haces Palomo llorar. Si allá se los han de dar, llorar aquí para que. Mi madre me quitará, o tu Palomo. . Si haré, porque acuestas te tendré. Mordérete yo. Arre allá, que eso hacía siendo un zote, yo cuando a la escuela andaba, que al que acuestas me tomaba, le mordia del cogote. Hasta aquí Nuño guiado contra la infernal astucia, que apartarte de tu intento, soberbiamente procura, de mí has venido. . Si así mis ciegos pasos alumbras, como podrá en mi constancia lograr sus nieblas oscuras. Pálomo aquel no es mi padre. Él es, que viene en tu busca. Escondámonos. . Aguarda, que eso es dilatar la cura. . Mas ya para que tú solo merezcas tanta ventura como te espera, venciendo las oposiciones duras, pues no gana quien no vence, ni el que no batalla triunfa, es fuerza dejarte, rompe la enmarañada espesura de ese nunca hollado Monte en cuya aspereza, en cuya ignorada verde estancia, quiere Dios que del Mundo huyas, siendo de tu penitencia teatro oculto en peñas mudas. Poco es el mayor rigor, comparado con mis culpas. Al pie de aquel alto Risco, que hasta los Cielos se encumbra, robusto ceño del Valle, pues siempre que el Sol madruga, o con su frente le empaña, o con su sombra le enluta, labrada a brazos del tiempo, hallarás concaba gruta, donde has de habitar. En ella, aunque de fieras se cubra, gustoso estaré, y más cuando es lo que mi intento busca, que es bien que quien fiera fue, en la duda que le acusa, la habitación de las fieras le dé sus entrañas brutas. Mucho que vencer te queda; Nada será si me ayuda Dios. Cómo tú no le faltes, él no te faltará nunca. De su bondad lo confío, y de sus piedades sumas. Este báculo, defensa ha de ser en tus fortunas, tómale, y quédate en paz. Oh cuanto el alma difunta queda en tu ausencia. No temas, que siempre seré en tu ayuda. . Con esa palabra, no temeré infernales turbas, ni las sañas de los tiempos, ni de las fieras las furias. por aquí el camino hace. Acá viene dado a Judas. Aunque más inacesible esté. . Hoy nos despachará. Felix, Palomo, qué es esto? oh cuánto hallaros me gusta! A nosotros no. . Por qué? Porque tu cólera mustia, diciendo que hemos tardado reverdecerá lechuga. Padre mío no me azote. Del rapaz la donosura me ha enternecido, no Felix, llega, llega, qué te turba? llega a mis brazos, no temas. Si tu hijo los reúsa, qué haré yo? . Tú también temes. Pues dime, es cosa de burlas tu condición. . Ya es muy otra. Avisa cuando la mudas; pero deja que te vea. Qué miras? Si acaso sudas, porque este es grande milagro. Deja Pálomo locuras: a Felix he de llevar conmigo, porque a las dudas del siglo no he de dejarle, viva en soledad, que en suma, saber huirle mejor en la soledad se estudia; sígueme Pálomo, y trae contigo a Felij. . Sin duda despachó a Ortún, y nos quiere campar en las espesuras; dónde vamos? . A vivir en estas Montañas incultas. Qué dices? . Este peñasco, que al Cielo toca sus puntas, nuestra vivienda ha de ser. Hombre dime, somos grullas? Su cima hemos de subir. Pues di al Diablo que te suba, Esto ha de ser, sígueme. Déjame ir por unas uñas de gato para subir, o arrímame algunas plumas. Padre, no viene mi Madre? La Virgen es Madre tuya; esta la subida es, la dificultad es suma. Yo me contento con mil, y cien descalabraduras. En este Dragón, que habita la lobréguez de esta gruta, me introduzco, para que con mi saña, y con su furia, a Nuño le despedace, o haga que su intento huya. De la cueva un Dragón fiero se arroja. San Alleluya, Jesús que fiera Serpiente, todo el cuerpo me espeluza. Padre vámonos a casa, no nos coma. Esto es hecho, si no es que también estas peñas usan, tener acá su tarasca a quien hechar caperuzas. Válgame Dios! el volverme a otra parte, pena injusta! es forzoso, no porque tanta fiereza me asusta, si no porque arriesgo a Felix, si muero en su riesgo, o lucha. Ya se ha logrado mi intento, pues la batalla reúsa. Huyamos Padre. Qué haré? Echarle cien asaduras, para que se ceve en ellas, mientras la bola se escurra. Pero qué discurro, no es Dios el que me asegura, y esta estancia me señala, pues que es lo que me atribula, en su Nombre Soberano, y en el de su Madre pura, he de entrar en la batalla; fiera horrible, imagen bruta, de aquel infernal Dragón, de que siempre el Cielo triunfa, en su piedad confiado, vencerte mi fe procura. Siempre aquesa confianza en abismos me sepulta. Este báculo, que el Ángel me dio de la mano suya, Cielos, que acorde armonía, por María te dé muerte. Si tanto Nombre pronuncias, que mucho que venzas, cuando es el que más me atríbula. . Raro caso, el Dragón muerto cayó a sus pies, o membruda, gran fuerza, en quien también tienen las Sierpes quien se las mulla. Venció Dios, venid, y entrad en la cueva, que segura de tanto impensado asombro se mira ya. Qué espelunca tan horrenda, mira si hay de aquesta Sierpe difunta, serpenticos que salgan contra ti en demanda suya. No temas. En fin entramos a vivir de Aves Nocturnas. Ven, y calla. . Voy, y callo, pero por Dios que es diablura irnos a meter a donde solo Serpientes se arrullan, Habitación de la noche, en ti un vivo se sepulta, esperando hallar dichoso, luz en tus sombras oscuras. Habitación de lagartos, en ti un Palomo se encuba, que le quitan lo Palomo, y le dan el ser Lechuza. JORNADA SEGUNDA

JORNADA SEGUNDA

Dulces Ruiseñores, del día clarines, gorjeos acordes, saludad al Alba, al Sol de estos montes, cantándole primores, sonoros clarines, dulces Ruiseñores. Cielos, que acorde armonía, esta ruda soledad puebla, con tal suavidad siempre que amanece el día, pues cuidadoso por más, que este monte he discurrido, quien la ánima no he podido examinarlo jamás, que alto misterio atesora este distrito, no hay duda, pues por Sacro le saluda esta música sonora, cuyo dulce acorde encanto, que mi descuido despierta, con el tumor se concierta de mi penitente llanto; mas ay, que se necesita, de que en mi dolor inmenso, llegue a ser la recompensa, por ser mi culpa infinita: pues no hay insulto, maldad, que que yo no haya cometido; pero cuando en Dios no ha sido, Pues yo no estoy aquí. también suma la piedad, pues porque dudo el perdón, si cuando en la Cruz fallece Cristo, al primero que ofrece su Gloria es a un fiel ladrón, yo lo fui, pues no hay que asombre, que el perdón llegue a alcanzar, porque en saber perdonar hay mucho de Dios al hombre, que es. Padre. Felij. . A dar he despertado al albor gracias al Sumo Señor. Yo a saber que hay que almorzar. Gracias al amanecer a Dios debe tributar. Lo que he visto es siempre dar gracias después de comer. Que su natural no tuerza siquiera este desengaño. Ya me ha hecho ser Hermitaño, y aún Penitente por fuerza. Por fuerza, pues diga como Palomo se ha de salvar. Comiendo, pues a faltar que comer, voló Palomo. Que le falta. El juicio pierdo, quien tal oye en sus mudanzas, todo menos esperanzas, pues ahito estoy de verde, mire si en lo que propongo razón tengo. En quien fue malo, la penitencia es regalo. Regalo habiendo mondongo, Él está fuera de sí, Feliz en rezando irá, y de limosua traerá pan. Pues yo no estoy aquí. No le está a el bien el ir. Por qué? cuando pido con primor. Porque hurtar sabe mejor. Yo hurtar, que en aqueso dé. Y las pollas? Fue un azar, previnome una mujer, que estaban para poner, y hallelas para pelar, y trujelas. . Y es razón esa. . En pollas me repara, en llegando a aves, hurtara el Gallo de la Pasión. Mi Felij. . Padre. Ve a dar al Señor debidas gracias. Y a María Virgen Pura, se ofrece mi fe postrada, pues dices que ya no tengo más Madre. Hay hijo del alma! Dígame si se murió la que fue mi Madre humana. Para que me lo preguntas? Padre para encomendarla aDios. . Para ti murió, pero tu fe está obligada a pedir a Dios por ella. Que le he de pedir que haga por mi Madre, que Dios cuide. Dé su amparo. Si le falta el humano amparo, como Padre deja de ampararla? Cielos, qué es esto que oigo! . el corazón me traspasan sus razones: Felix mío, ve a dar al punto a Dios gracias, y después a esas vecinas Aldeas a pedir baja limosna. . Ya le obedezco, mas pues ir luego me manda, hécheme su bendición. La de Dios hijo te caiga, no me abrazas, la mitad del corazón se me aparta, en apartarle de mí. Entone bien la plegaría, y para dos hermitaños pida, que hechos dos urracas, siempre hablando están con Dios en aquestas peñas altas; venga, yo le industriaré. Vamos. Aquí de mi rabia, y de mi infernal astucia, que a un vencimiento me llama, pues por más que esté Atanasio, pidiendo con puras ansias al Altísimo Señor por Nuño, ya mi acechanza, cautelosa ha conseguido, que la memoria de Marcía, perturbe el candor de Nuño, titubee en su constancia, y puesto que lo he logrado, porque se vean mis trazas mejor, aún ministro mío, tomando la forma humana de Marcía, haré que procure, que en alguna culpa caiga, que como verle consiga en pecado, la palabra haré que me cumpla Ortún, oh Marcia, pues incitada de mi furor infernal, trocó el amor en venganzas, y en iras, pues se ha valido de Don Juigo de Lara para darle muerte; pero mi astuto engaño a qué aguarda? si en la digresión arriesga, lo que en obrar adelanta, y más cuando sus afectos dicen. Ah frágil, ha humana naturaleza! qué presto de la compañía te pasas, a ser del alma pasión, a ser tuina, pues las ausias afectuosas de Felix, en la privación de Marcía, tanto han podido conmigo, que desplegando las alas, parece que el corazón quiere salirse a buscarla. Ahora es tiempo de que el ministro mío salga. Mas hay que hacia el precipicio, mi ciega pasión me arrastra, en desearla ver, como sin que en nada se arriesgara mi firme intento, pudiera saber el estado en que se halla Marcía, mas que he de saber, cuando mira por su causa: Dios, según me dijo el Ángel, que aquí me trujo, y que Marcía. Del extremo de infelice, al de ser felice pasa; pues en tus labios mi nombre mi rendido afecto halla: de mi cautela infernal, empiecen a obrar las trazas. Qué veo! pues quien aquí te trujo? Mis tiernas ansias; pero como ingrato dueño, con crueldad tan inhumana, te ocultas a quien te adora? te niegas a quien te ama? y como siendo mi esposo, C pues fe, contrato, y palabra, enlazan las voluntades, y ligan, Nuño, las almas, abandonando tu honor, esposa me desamparas, y en los peligros me dejas de una infiel bandida escuadra de hombres, sin honor al riesgo de su violencia tirana. Saltando de peña en peña va el muchacho: mas deogracias, que, hermitáñica tenemos? hermanita. . Aparta necio. Ira de Dios, que saumada viene, por Dios que a pastillas del mismo infierno traspasa. De que te sirve este traje austero, con que disfrazas tanto cometido insulto? de qué penitencias tantas? si justificar tu vida en vano puedes, pues faltas al derecho natural, y al Divino, que embaraza el dejar a las mujeres propias, no hallándose causa para dejarlas sin honra, ofendidas, burladas: es posible que te olvides de aquellas caricias blandas, de aquellos halagos tiernos, de aquellas amantes ansias, de la memoria, no es fácil que borrado se te hayan, para que ya que a tus ojos la fortuna me restaura, no me restaure a tus brazos, tu fineza enamorada, llega a los míos. Adiós abstinencias. . Quita, aparta mujer, que alagüeno hechizo, manchar intentas del alma la pureza. . Él es de piedra, que si quiera un diablo no haya rogadome a mi jamás. Mi astucia infernal me valga: si ofendido te presumes, porque a Inigo de Lara viste en tu albergue, porque tus ofensas no apurabas, y encontraras, que una sombra fue, que al volver tú la espalda, se desvaneció en el aire, mis afectos no te engañan, esto es verdad Nuño mío, mi llanto te satisfaga, para llegar a mis brazos. Voló la virtud. . Marcía, no me niegan a los tuyos, ofensas imaginadas, que nunca de ti creí; quien de ellos solo me aparta, es el voto que ya hice al Cielo con fe, y palabra de guardar perpetuamente continencia, en confianza de que a veces me decías, que te hallabas violentada, entre mis tiernos halagos, y que el estado trocaras de ser mi esposa, al estado de ser Religiosa. . Cuantas veces lo propuse, fue, no creyendo que llegara tiempo en que dejases tú la falsa Seta Arriana, mas ya Católico siendo, y mi esposo, no dejara un estado por el otro. Ni ninguna lo trocara, porque mejor que ser monja, tómara ser hermitaña. Con que el voto se hizo nuso, de continencia en ti, a causa de de ser necesario en mí, que yo el mismo voto haga, y enajenarme no intento de tus cariños. . Pues hasta que lo consulte es preciso Marcía, vivas apartada de mí, que yo espero en Dios, que te ha de mover a hacerlo. Es vana tu esperanza Nuño, deja tanta ipocresía, paga mi fe, que Dios más se ofende de aquel que a la deuda falta del Matrimonio, a mis brazos te acerca. . El cielo me valga! Ya mí el Infierno; Ministros suyos, de Ortún en la vaga . región del aire fingid la voz, y todo amenazas sea contra Marcia, y Nuño, que si en su cueva mi traza entra con él, aseguro el triunfo. Por aquí Marcía subió. Pues cercad el risco amigos, muera esta ingrata, y Nuño muera, que es cierto, que este peñasco le ampara. La voz de mi hermano es esta, que en mi seguimiento anda. Mujer, o diablo, qué dices, aquí nos hace tajadas. Dónde nos defenderemos de su vengativa saña. Esta inculta cueva puede de él defenderte. . Mi ardua . cántela logré; no entras. No, que temo en mi constancia, aún más tus torpes caricias, que de Ortún las amenazas. Pues con qué has de defenderte de su furor. . Con las armas de esta Cruz; que hecha a vencer está mayor triunfo. Aparta, quita, que el infierno de ella tiembla al verla enarbolada; mas pues Dios me da licencia para apurar su constancia, presto de ti he de vengarme en la cosa que más amas, y entre tanto el mismo infierno, me sepulte en sus entrañas. Qué horror! . Qué asombro! El abismo se le tragó por tarasca, vean todos si hay mujeres, que son Demonios con faldas. Al resplandor de esta Cruz, su sombra infernal huyó. Mujeres Diablos se yo, que huyen en no viendo luz. Siempre huyó nuestro adversario del Árbol de nuestro bien. Hombres hay que huyen también de donde ven un calvario. Vencer quiso mi flaqueza el enemigo común. Con tan buena caza, aún venciera mi fortaleza. Del risco le despeñad, muera a la infernal porfía. Sagrada Virgen María, ampáreme tu piedad. Qué escucho! de Felix es esta voz que estoy notando. Y el risco viene rodando, que desde aquí se ve. Pues ve Pues con qué has de defenderte a socorrerle. . Ya según fueron los porrazos, más de cuatro mil pedazos hecho el muchacho estará. Muerto soy. Qué gran mancilla! Si de limosna fiel huevos traía, ellos, y él se habrán hecho una tortilla. Busquele, que en el temor de padre, que en mi batalla, si muerto mi amor le halla, me ha de matar el dolor. Yo he de ir. . Sí. Que a estos desiertos, después de ladrón bandido, a ser haya yo venido hermitaño, y metemuertos. . Si amparo en mi recelo, antes fuiste Cruz Santa, ahora en pena tanta (ma, me sirves de consuelo, pues si las penas Cruz el Mundo lla- justo y en ti abrazo la Cruz, que él por mí en ti si se advierte, sama, triunfando del Infierno, sacrificó el Eterno Padre su hijo a la muerte, por salvarme le ofrece a que padezca, pues razón es que un hijo yo le ofrez- y si Abrahan obediente, (ca; la leña al hombro carga, para la muerte amarga de su Isac inocente, figurando la Cruz el haz que nombro, con el leño mejor me miro al hom- mas ay que hay gran distancia (bro; de uno a otro sacrificio, pues ve en aquel propicio de Abrahan la tolerancia, (cierto, de la muerte el amago en su hijo in- y yo el golpe examino al verle muerto. Alienta, conna, que en Dios la Clemencia siempre fue infinita. Y para que reconozcas, que si tú le sacrificas la vida de Felix tu hijo, Dios hace feliz tu vida; que tu manifiestes quiere el Tesoro de más dichas, en una Imagen hermosa de su Madre esclarecida. Que en el corazón de un Roble escondida, a un siglo que yace su Ley peregrina. Fabricada fue su Esigie por Lucas Evángelista, Consagrada por San Pedro, y a estos riscos conducida por dos Virgenes Gloriosas, por Poligena, y Jautipa, discípulas del Apostol, que es bien que traer consigan Virgenes, a la que Virgen fue, y Madre de Dios Divina. Pues feliz España, mereció la dicha de adorarla en copias, viviendo aún María, Por librarla del furor de Arriano, en las benignas entrañas de un rudo Árbol la ocultó la fe propicia, de dos fieles ermitaños, con otras muchas Reliquias; deja esta cueva, y al risco de las venas te encamina, que para vencer su altura, mi asistencia es quien te guía. Y hallarás el Roble más bello, que riza de la muerte el amago en su hijo in- el viento por Trono, de el Alba Divina. Al piede su Tronco hace una una Fuente cristalina, y en sus ramas un enjambre de Avejas, verás que hilan Oro en miel, y Plata en cera, las señas son conocidas, pues Jeroglífico en todo, a María nos descifra. Pues Árbol dio el fruto, mejor si propicia, Fuente es de piedades, Panal de caricias. Rompe el Roble por en medio, pues su corteza, cortina es del Sol más puro, Concha es de la Perla más rica, del más fiel bello Retrato, de la que fue Madre misma de Dios, pues con tierno amor verás sobre sus rodillas, que acariciando a su Hijo está con piedad benigna. Pues toda es halagos, firmezas rendidas, María con Dios, y Dios con María. Lo que te encargo es, que luego Sagrado Templo la elijas, haciendo del Trono Altar, dosel de sus ramas mismas, vendrán a su Santuario, a buscar en sus fatigas, remedio infinita gente, en devota Romería. Pues será la Imagen, de más maravillas, a quien se dé obsequios, y cultos se rindan. De una rama de este Roble, una Esigie peregrina de Cristo Crucificado, que labres mi voz te avisa, que aunque la escultura ignoras, Dios que a hacerle te precisa, perfecionará la forma, que ha de ser su Imagen misma, Porque si ensalzada María se mira, estando con Cristo, lo está más María. Nada de lo que te ordena Nuño el mismo Cielo omitas, que Sacros preceptos, deben ser obediencias precisas, y en la muerte de tu hijo, que tanto te mortifica. Alienta, confía, que en Dios la clemencia siempre fue infinita. Vello Paraninfo, espera, no te ausentes, oye, mira. Tras quien va. Tras una luz. Pues ya la suya, y la mía, nos dejó a escuras. A Felix halló muerto? . No. Qué dicha! no le halló muerto? . Ni vivo le ha encontrado mi fatiga, por más que de peña en peña le busqué, las alforgillas que llevaba encontré solo, casi del río a la orilla. Sin duda que su corriente se le llevó. . Qué desdicha! un Ángel era el muchacho, pues la voz, que no era linda, cuando cantaba, las aves a oírle se suspendían. El era de Dios, conmigo venga Palomo. . A que, diga. A buscar un gran Tesoro. Tesoro? . Y de Joyas ricas, y Santas. . De Joyas Santas, cuanto va que son las mismas juyas de la Magdalena; ya, vamos presto a descubrirlas. A cumplir vuestro precepto, va Señor mi fe rendida, que vuestros mandatos deben ser obediencias precisas. . Que os repita la ocasión de haberme de vos valido, y habiéndola referido, lo causa nueva razón; yo Don Juigo os llamé para tomar confiada, en vuestra sangre, y espada, venganza. . Yo lo diré de Nuño, porque traidor, aleve, injusto, inhumano, ofendiendo a vuestro hermano, triunfo cruel de vuestro honor, siendo solo la violencia la que pudo ocasionar vuestra deshonra, a pesar de vuestra fiel resistencia, y después su aleve trato, no tan solo se burló de vos, si no que os dejó. Y sin apurar ingrato los celos, que a su despecho, le dio una sombra aparente. Qué ilusión fue es evidente de ambos, como he satisfecho Marcia otras veces, pues no fuy quien perturbó el sosiego vuestro, porque fuera ciego error, no sabiendo yo, si de vos sería admitido, irme en vuestra casa a entrar, y en la ventaja arriesgar mi vida de conocido; y esto ya Marcia asentado, y que por riscos, y peñas, le hemos buscado, y aún señas de Nuño no hemos hallado, que me quieres prevenir diciéndome lo que sé. Yo Don Jnigo os llamé, vuelvo otra vez a decir, para tomar por mi mano, de mi honor satisfacción, y asegurar mi opinión con vos, el mundo, y mi hermano Ya satisfecho estoy yo; mas para que ahora movéis la gente que aquí tenéis? Porque ya se le cumplió a el enojo, que advertís en mí, el tiempo de vengar mis agravios, y matar a Nuño. . Qué me decís? De un hombre he sabido hoy, que el fiero agresor infame de mi deshonra, que Nuño, mi indignación no os espante, pues os diré después de él, la crueldad mayor que cabe en humano monstruo, ha estado ocultándose cobarde de mi enojo en una cueva, que en aquel peñasco yace, y creyendo que seguro aún no está de mi coraje, ni del rencor de mi hermano, disfrazado con el traje de Hermitaño, hoy a vivir se pasa al inculto Valle de Valbanera, buscando otro risco que le ampare, y temiendo que podía en su fuga embarazarle, o descubrirle el testigo, que siéndolo de mi ultraje, fue parto de mis entrañas, Felix mi hijo; a pesares! inhumano, cruel, y fiero, faltando al amor de padre, le despedazó. . Qué fiera mal. maldad! . Qué abominable! Este dolor, esta pena, a que no puedo negarme, pues el amor de los hijos, es imposible que falte, he de vengar irritada, ciega, y colérica, antes que mi deshonor, haciendo más pedazos al cobarde, que hay arenas en el mar, que átomos contiene el aire, que penas llora el abismo, y astros en el Cielo arden. Yo te ayudaré a la empresa, hasta que a ese traidor mates. Qué hombre era el que esas noticias os dio. Aunque más apurarle quise, quien era no supe. Detenerle era importante, porque él nos guiase donde ese monstruo de maldades habita. . No fue posible detenerle, que en el aire sombra se desvaneció, solo dijo al apartarse de mí, se llamaba Celio, y que en cualquier fiero trance p. llamándole le hallaría; mas esto es bien que lo calle. Verdad, o no, ese hombre diga, cosa alguna va arriesgarse en que busquemos a Nuño donde dice, todo el Valle puede cercar nuestra gente, con que no es fácil que escape de la muerte, vamos Marcía a vengaros, y a vengarme. Tened Don Juigo, dos sendas tiene penetrables el sitio a que vamos, la una sale al Risco, la otra al Valle, tomad la del Valle vos, 1a que de la otra encargarme podré yo, que así imposible será el aleve ocultarse a uno de los dos. . Sabiendo, que vuestro hermano no sale de este sitio en busca vuestra, fuera ignorancia muy grande déjaros ir sola. . Cuando a los que han de acompañarme faltase valor, en mí es imposible que falte para mayores empresas. Yo no he de dejaros. . Nadie, que su amparo ofrece a otro, sigue su propio dictamen, además, que si caudillo me halláis de cuanta arrogante gente Nuño conducia, como caudillo es bien mande. Obedezco. . Laura di, que dividida en dos partes la gente, a Inigo siga una, y otra vaya en mi alcanze, sin que nadie se incorpore conmigo. . Al punto iré a darles el orden. Para mujer, y extraña pasión amante la mía, pues en mi pecho aquel mismo incendio arde, sin que de decente amor a ser profano se pase. Sola me dijo aquel hombre, en quien vi más que señales de hombre, que lograría de mi enemigo vengarme, que él guiaría mis pasos a donde a Nuño encontrase, y aunque le juzgo inferna! espíritu, he de fiarme de su poder, a pesar del Cielo; pues en mis males participe el Cielo fue, y en mi deshonor infame, pues ocultando en la tierra, con maravilla tan grande el Convento en que yo estaba, mirándome objeto aparte de la Religión, su amparo, y favor pasó a negarme; pero del Cielo me quejo injustamente, que él sabe lo interior, y nunca hubo en mi bocación constante de ser Religiosa, solo de mí es quien debo quejarme; mas divertida en mis penas, me vengo a hallar ya distante de mi gente, sin saber como llegué a este paraje; en toda mi vida he visto estancia más deleitable, de cándidas azucenas, de purezas admirables se guarnece todo el sitio, misterio se encierra grande, a donde solo purezas, produce la tierra afable. . De profundís clamaví, adte Domine, Domine exaudí vocen meam. Mas qué es esto, femeniles voces acordes, y graves, alabanzas dan a Dios, y en todo el sitio a nadie veo que las artícule, de ellas volveré a informarme. Fiant aures tua intendentes, sin bocem deprecationis mez. Completas están cantando, por entre los poros salen de la tierra los acentos, debajo de ella es constante está quien los artícula, esta Cielos es la parte, adonde ocultó la tierra el Monasterio, que al Valle de Valbanera miraba, que Dios en todo inefable conserva aún sus Religiosas, para que aquí nunca falte quien sus cultos, y alabanzas, gloriosamente le cante. Pavor me ha dado tan nunca visto prodigio, y cobarde estoy en mi intento: como viendo hay quien a Dios alabe, hay quien se atreva a ofenderle, y airada áspire a vengarse! mas un acaso perturba mis osadías constantes, mas los acasos a veces son avisos eficaces, que Dios envía al que hierra. Pálomo hacia aquesta parte la senda cae. . Pues no tomo senda hacia donde se cae. Camine hermano. La voz esta es del cómplice infame de mi ofensa, vive mi ira, que en mí no ha de ser bastante, ni aún los avisos del Cielo, para dejar de matarle; ya ascender por aquel risco le veo en el tosco traje de Hermitaño, muera el vil, por esta senda atajarle puedo veloz. Porque nunca Ortún puedas disculparte, con que la ocasión pasada perdiste de que tomasen satisfación tus ofensas, yo a tu enemigo delante te pondré ahora. . Verás cuan poco tardo en matarle. Eso es lo que solicitan m mis iras, que aunque le halle en gracia la muerte, como logre yo a Dios estorbarle, que esta Imagen milagrasa se descubra de su Madre, ya mayor triunfo consiguen mis rencores infernales. La venganza a que mis iras aspiran no me dilates. Ya presente a Nuño tienes, quieres más. Logré alcanzarle. Pues Escala para el Cielo sois Virgen, sed favorable Escala por donde suba a hallar vuestra pura Imagen. Muere aleve. Traidor muere. Que lo consigáis no es fácil, que el Cielo ampara su vida, y maravilloso hace, que aún no vea su peligro. A pesar de mis ultrajes! Qué miro! Qué veo! 2. Sombra se desvaneció en el aire. Mas si pierdo un traidor, hallo una aleve en quien vengarme. Mas si un enemigo dudo, hallo quien causó mis males. Muere, pues, tirana. Antos tu muerte verás cruel. Qué haces Ortún, por matar a Marcía, quieres que Nuño, se escape? Deja que la mate. Tente, a mi astucia es importante, que haya quien persiga a Nuño. Espíritus infernales, apagad la luz al día, pueblen la región del aire cometas de fuego;sí su ruina he de embarazarles. De repente espiro el día, porque a mi venganza falte. Impensadamente el Sol, eclipsó su ardor brillante. Qué pasmo! Qué horror! En vano puedo encontrar esta infame. Que aún no encuentre con mí muerte, para que acaben mis males. Dónde estás aleve. Dónde te ocultas cruel. Apartarle intento a Ortún de este sitio. Pasos siento hacia esta parte, sin duda son de esta aleve, seguirela. Qué admirable relámpago! a su horrorosa luz no he visto aquí a nadie; que quiere el Cielo de mí; que sus luces celestiales me niega, y solo me alumbra con horrores que me espanten, desesperada al ver, que horrores, y no piedades usa conmigo, los ojos quisiera cruel artancarme, porque si solo los tengo para mirar tanto ultraje, de que me sirven, de que los ojos, para ver tales desdichas; pero qué es esto? dos encendidos volcanes siento en ellos, que me abraso, que me quemo, que impiedades son estas airados Cielos, para el castigo tan fácil se halla tu justicia, y cruel para el alivio tan tarde; sin duda perdí la vista, pues las luces formidables de los relámpagos, ya no veo, que haré en tantos males, más llamar a Ortún intento, porque con mi vida acabe; Ortún, Ortún, mas sin duda se fue, volveré a llamarle: Ortún, que permita el Cielo, que aún el alivio me falte de morir desesperada, mas si lo estoy, que repare en nada es bien, y así intentan valerse mis ceguedades de aquel hombre, ya infernal espíritu sea: qué grave horror! o hombre, sea el que me ofreció, que en cualquier trance me asistiría, en que dudo, que no me arrojo a llamarle, Marcía aquí me tienes; qué pretendes? Que a la parte mas elevada del monte me conduzcan tus piedades, donde despeñada pueda dar fin a tantos pesares, tantas desdichas. Qué dices? lo que me toca es guiarte, donde algún alivio tengan tus muchas adversidades; que la justicia del Cielo castigue su detestable culpa, y que no permita, que con su vida hoy acabe; sígueme. Pues no me guías, que ciega estoy aún no sabes. Si lo sé, y que lo están cuantos dejan de mi error guiarse. Qué torpe Pálomo está, ande, el temor no le acorte, sírvale mi voz de norte. Qué es norte, ni aún sur es ya. El discurso no aniquile. Si el terrémoto, o nublado, a escuras nos ha dejado, que quiere que despavile, sin luz no camino yo. El Cielo nos la dará, ande. Qué luz, cuando ha seis horas que anocheció. Fíe del Cielo. . En que fía, qué luz ahora ha de hallar? En que no puede faltar luz a quien busca a María. De la noche medrosa la Antorcha, que cobarde, si trémula luz arde, la hace el horror hermosa, Nuño tu fervor guía donde luce la Imagen de María. No ve el puro resplandor, que nos guía. . Así yo viera quien de cenar nos trujera. No le alienta tal favor. La cumbre venturosa, ya tu ventura huella, donde habita la Estrella de Valbanera hermosa, ya ya el Roble ves copado, que el mejor Fruto lleva sazonado. Ya llegamos, que el Divino Roble veo, pues al pie corre una fuente. De qué. . De agua. No fuera de vino. Y pues su luz Divina, logró hallar tu ventura, corre ya a su hermosura la rústica cortina, que en viendo sus candores, demás lucen ya aquí mis resplandores. Romper quiero la corteza, que oculta los Soberanos Rayos del Sol. . Con las manos la rompe; rara extrañeza! Ya sale el enjambre fiel de las Avejas. Qué dice? Cielos pañal, si hubiera buñuelos, que lindos eran con miel, mas ya se eclipsó el Candor, que luz nos dio. . No le habemos menester, cuando ya vemos del Sol todo el resplandor, en la Imagen que venera nuestra dicha singular. Cómo la hemos de llamar? Salve Hija del Señor. La Virgen de Valbanera. Purísimo Lucero, a cuyo claro albor, huye la noche al ver, que el día amaneció. En hora feliz logran estos peñascos hoy, luces de tal Aurora, purezas de tal Sol, y en hora feliz Virgen consiga nuestro amor, que de un estéril Roble seáis el Fruto mejor. Qué miro! . Qué veo! . Felix pues quién la vida te dio? Cuando a los pies de esta Imagen milagrosísima estoy, que pregunta, Sacro Auxilio a invocarla me inspiró, y suspendido en el aire, me condujo a esta mansión Soberano impulso, al cual debo ver tan puro Sol. Qué presto pagáis Señora, la dicha de hallaros yo. Milagros ya empieza a hacer, ricos somos desde hoy. El gozo padre de verme, no impida el puro fervor de saludar a la que Divina Copia es de el Sol. Salve Templo de Dios vivo. Salve Divina Sion. Salve Paraíso hermoso. Salve Flor de Jericó. Salve, Salve, puro Sol. Celestiales consonancias, acompañan nuestra voz, Salve Madre de Dios Hijo. Salve Hija del Señor. Salve del Espíritu Esposa. Salve Sagrario de Dios. Salve, Salve, Salve, Salve puro Amor, pues toda Milagros, y toda piedades vuelves a ser hoy. Salve, pues vienes, Señora, a ser refugio, y favor Da de de afligidos; pero cuando no lo fuisteis Virgen vos, desde luego vuestro Templo, os labrara mi fervor, donde oculto os de la Fe, y os halle la devoción. JORNADA TERCERA

JORNADA TERCERA

Esta roca, que toca el Cielo con su altura, siendo la congetura, quien me enseña que es roca, fue el sitio adonde por causar mi daño, me condujo el que es padre del engaño; déjome aquí creyendo, de su cumbre elevada me arrojaría osada, y aunque mi error tremendo, se pasó a ejecutarlo, Soberano impulso me detuvo de su mano. Yo viendo que debía al Cielo estas piedades, cuando con mis maldades su Clemencia ofendía, reconocí mi error, y en dolor tanto, a anegarse mi culpa empezó en llanto. Compadeciose el Cielo de mí, pues que piadoso, del sustento forzoso me cuida aquí su celo, pues me dan estos árboles copados, silvestres frutas de que están colmados. La fugitiva plata de un sonoro arroyuelo, alivia en mi desvelo, la sed si me maltrata, aunque agua le sobrara por despojos, en la que vierte el llanto de mis ojos; halta asyergue en que viva, el Cielo me previno, donde venza mi llanto el crueldestinon, y donde de la esquiva saña del cierzo temple los rigores, y del Estío ardiente los calores. Esta gala aunque ruda, topé en mi albergue, puesto mío, quedé desnuda, pues mi furia rasgó mi rabia impía, el adorno profano que traía; más bien es que vistiera, estas pieles por traje, la que con tanto ultraje vivió siempre cual fiera, y que entre fieras, y entre brutos viva, la que indomita fue, feroz, y altiva. Ya en este despoblado viviré hasta que muera, pues si bajar quisiera de este risco elevado, faltándome la vista, es claro indicio, que intentar solo fuera el precipicio; y cuando lo lograra, en quien si lo reparo, buscar pudiera amparo, si en Nuño solo hallara la perdición del alma prevenida, si en mi hermano el peligro de mi vi con permisión del Cielo, (da, que no pudo sin ella; esa a pagada Estrella me trujo aquí, y recelo, que es voluntad del Cielo, que aquí haga penitencia, y mis culpas satisfaga. Pues si esto considera mi dicha, y mi contento, de que ahora me lamento; en la que vierte el llanto de mis ojos; ha si Felix viviera, más en vano de Felix hago acuerdo, y el tiempo de acordarme de Dios piera Oiga donde se encarama (do. el maldito del Pollino, del collado hace camino, a jo burró. A un jumento llama humana voz, si ilusión de mi deseo no fue. lo burro. . Parece que se acerca, qué admiración! esta es voz humana, aquí donde sueña he de llegar. Que no me deje cantar, jo burro, más ay de mí! Cielos, que a la vista estoy de una fiera, huyendo iré, No huyas, detente, que mujer, y no fiera soy, ser humano como a ti, el Cielo grato me dio. Si ella me le diera, yo fiera también fuera aquí. No fueras, que de esta edad, según de tu voz colijo, perdió mi terneza un hijo, a quien muerte la crueldad dio de su padre. . Quién tal habló, hijo tuvo, siendo fiera, bien muerto está, si viviera, sería la piel del diablo. Acércate a mí, y verás, que mujer soy, que la cara te lo dirá. . No llegara cerca, si me diera más, que vale el mundo. Porque lo rebusas. . Porque he oídó decir, y me lo ha advertido mi padre, engaño no fue, que fiera es abominable el diablo, y estoy temiendo si lo es, cuando estoy viendo su forma tan espantable. Aunque yo lo parecí en mi error, y en mi pecado, de él me distingue el Sagrado Bautismo que reciví, que soy racional mujer cree hijo. . Hijo me llamó, llaméselo al que mató su Padre. En nada ofender te puedes con amor tal, aunque hijo te he llamado. Y aún a mí no me ha sonado, que me lo llame muy mal. Pues llégate más a mí, ya que el nombre te sono de hijo también, Eso no, diga que quiere de ahí. Que de mí tengas piedad, pues ciega lástima doy, y me digas donde estoy, que desierta soledad es esta, a que laña fiera me condujo por mi hado. Este el más alto collado es de cuantos Valbavera tiene, tanto que el pollino en que la limosna yo llevo, como aquí subió sin despeñarse no atino; mas si la vista previne desde aquí con distinción, población por población cuantas la Rioja tiene, que me pregunta. . Ay de mí! hijo, si vista tuviera, donde estoy no te pidiera que me dijeras, y así válgame aquesta disculpa. Luego la vista perdió. De ella el Cielo me privó, en castigo de mi culpa. Pues si la quiere cobrar, la Virgen de Valbanera, a quien ya la Fe venera, es quien se la puede dar, pues no hubo ciego, baldado, que que alivio en ella no halló, a mí la vida me dio, habiéndome despeñado. Que Señora Celestial dices, que en su nombre oír, un gozo llego a sentir en mi sobrenatural. Una Imagen, que mi Padre Nuño en un Roble encontró milagrosa, la cual yo tengo ya sola por Madre. Qué Nuño es ese, que igual dicha logró, dilo, pues. Nuño Oñez se llama, y es de esta tierra natural. Te llamas tu Felix? Sí. Ay hijo del alma mía! que el corazón me decía tal dicha, llégate a mí, hijo, mi prenda querida, mira que tu Madre soy, Marcía soy, aunque ahora estoy de ti tan desconocida. Qué es lo que dice, mi madre ha días que ya murió. No he muerto mi Felix, no. Que murió dice mi padre, y así viendo que me engaña, de ella mejor huiré. Por qué mi Felix? . Porque quien urde tan gran patraña, es el Demonio. Si soy, pues soy quien con cruel despecho, introduciendo en tu pecho ese pueril miedo voy; pues estorbar con mi fiera rabia a esta infeliz mujer este gozo, y el de ver el Alba de Valbanera. Compadécete de mí hijo Feliz, mira que soy tu Madre, Marcia soy. No puedo esperarme, pues se me va el pollino. Aguarda, por afligida, y mujer, no me desampares ya, que el natural amor no es de hijo, quien te persuade es tu Madre, guiame donde esa luz Celestial, ese puro Rosicler, del Alba de Valbanera, merezca mi dicha ver, que aunque los ojos me faltan, me sobran los de la Fe. No lo lograrás, que yo mayor miedo infundiré en su vista, haciendo que arda ese risco al parecer. En vano me persuade a que es mi madre, ni a que la guíe; pero qué veo? de llamas se cerca, bien dije que el Demonio era, de su vista huyendo iré. Espera Felix, aguarda, mas seguirle intento, en fe de que la Luz Celestial de Valbanera, ha de ser quien guíe mis torpes pasos sin peligro alguno, pues siempre fiel Norte María pues soy quien con cruel despecho, de los pecadores fue, a Felix iré llamando; Felix, hijo, Felix. Qué es lo que ven mis rencores, de que me sirve el poder infernal, de que me sirve la ciencia de Ángel, de que la permisión Soberana, que da el Cielo a mi altivez, pa, para que al hombre persiga, si apenas el hombre fiel invoca a María, cuando ella intercede por él con Dios, y su auxilio logra, por más que ingrato a ofender le haya llegado: que ira, que indignación, por no ver estos ultrajes en mí, y en el barro más soez, más vil, tan altos favores, a lograrlo mi altivez, con la rabia que me asiste, si acaso pudiera ser inmortal, puro muriera, infeliz mil veces, pues que más muerte, que más ansia, que ver a Marcía vencer lo inacesible del risco, sin que el errado bajel de su destino, dé ciego en tanto escollo al través, solo porque con fervor llamó a Marcía, y en fe de la suma confianza, que en su piedad tuvo, es quien guía sus pasos; mas ya la sacó del riesgo, ya es socorrida de la gente, que en Valbanera se ve: que más baldón, que más rabia me queda que padecer; más pena a pena se añade, pues siendo en mí como es dado por mi esencia pura, que yo pueda transcender de un lugar a otro en un punto, sin que casi a un no se dé distancia en la brevedad de juzgar, notar, y ver cuanto obra el hombre, allí a Nuño viendo estoy, que en el taller, si obrador, adonde intenta la Esigie de Cristo hacer, que el Ángel le dijo, está pidiendo con pura fe al Cielo, que le dé aciertos para su Excultura; pues embarazarlo no puedo, ni estar puedo aquí, aunque esté solo en bosquejo la Imagen de aquel que inocente Abel Crucificado murió. A Ortún indignado haré, (que en Valbanera se halla, que a darle muerte cruel entre a Nuño, y si no logra hacerlo, yo lograré, que la palabra me cumpla de entregarme el alma; pues su ceguedad la hizo mía, y conjeturando, que con nuevas dichas el Cielo le llegue a favorecer, porque no lo vean mis iras, de su vista huyendo iré. Ya la rama desbastada, y formado el tosco bulto, dar primores dificulto, a una Efigie tan Sagrada. Un imposible procura, quien jamás, es caso llano, tomó cincel en la mano, ni supo que es Excultura. El primor de retratar se debió (es cierta opinión) a la amorosa pasión de una mujer singular. Ausente a su esposo vio, y con amante osadía, desde su fiel fautasía a un lienzo le trasladó, pues si imposibles lograr puede amor como se ha visto, amando yo tanto a Cristo, también le podré copiar. Copiarle podrá con fieles afectos como propone, si Escultor el Cielo pone, los primores, y pinceles. Hermano no me embarace, váyase, que he de acabar esta obra. . Para un siglo obra cortada tendrá, pues copiar a Cristo, es copiar una inmensidad; mas por el mismo que acabe, que los devotos están del Alba de Valbanera, deseando verla ya en su Hermita Colocada, viendo que labrada está. En acabando esta Esigie de su Hijo Celestial, se colocará la Virgen. Pues sea con brevedad, no ocasione que se temple este fervor eficaz, que ahora tienen sus devotos, mas no se podrá entibiar, pues con Milagros la Virgen, mas le enciende en la verdad; cincuenta milagros hizo desde ayer a hoy. . No más. Cincuenta tiene por pocos. Sí, que en su grata piedad, cada instante es un Milagro. El mayor que la veo obrar es mover a que le traigan tantas riquezas, que ya poner puede un mayorazgo. Presto espero le pondrá en los hijos de Benito, pues posesión singular de ellos fue esta Sacra Imagen. Pues ellos la heredarán. Vaya a ver si Felij vino. El jumentillo traerá bien cargado de limosnas, bendición es lo que trae. Sí es, pues para el socorro de los peregrinos hay; no va Palomo, a que espera. Voy a ver si en puridad trae. . Qué. Aloja de danzantes. Aloja. Es, que en inflamar se me ha dado la garganta, y con ella alivio el mal. . A formar voy vuestro Rostro, Señor, y al quererle dar primores al Cielo mismo, se halla mi ser incapaz, pues perfecciones Divinas, solo las pueden copiar las inteligencias puras, que siempre viéndoos están. 1. Ya ellas Nuño te asisten. 2. Y te vienen a enseñar, con sonoras advertencias, los primores que has de dar a esta Celestial Esigie. Sin ser visto logré entrar en el retiro de Nuño, acaben ya de tomar satisfacción mis ofensas, que aunque reducido ya sé que está, no está mi agravio laa satisfecho; él aquí está. Muera este aleve: mas Cielos, que resplandor Celestial es este, que me deslumbra, pues al quererle matar, lo está estorbando un impulso en mi sobrenatural: mas donde está mi valor, mi rencor; pero es demás, pues a quien defiende Dios, quien ofenderle podrá. Mas sin honor estoy; muera. Empieza ya a delinear la Geometría del Rostro. En vano puedo llegar aquí, hay ya superior causa de Dios, la suma piedad perdonó a este hombre, y yo no le puedo perdonar; si he de cumplir con el mundo muera, pues: labrando está la Efigie de un Crucifijo, válgale esta inmunidad, este sagrado le valga; pero el Mundo, que dirá, viendo que ofendido estoy, y que me pude templar a este sagrado respeto, a vileza lo tendrá, a desdoro de mi sangre: Mas cualquiera, que a culpar lo llégare temerario, póngase aquí en mi lugar, y verá, que no obro yo, que en mi obrando Dios está, y contra el poder de Dios, ni valor, ni fuerzas hay; y pues Dios es quien lo obra, crédito de su piedad será mirar como pueda bien con el Mundo quedar, quien por guardar el respero a una Efigio Celestial, que fabricando está Nuño, sin darle muerte se va. La Geometría del Rostro, ya la delincó el compás, y hallo en el rostro del hombre, que en él tres distancias dan, siendo uno; la frente ocupa la una, en la nariz hay otra, y de ella a la barba la tercera, en que la gran providencia de Dios, quiso su misma Esencia explicar, pues siendo uno, tres distancias dio en él con una igualdad; la frente a formar empiezo, que perfección la he de dar. 1. Forma su hermosa Frente muy espaciosa, pues cupo en su pureza toda la Gloria. Los Ojos, que fueron Soles, que proporción lograrán. 2. Perfeciónalos grandes, pues dos Luceros, con Majestad hermosa fueron modestos. La Nariz, que medio es, que primor bello tendrá. 1. Si ha dos Campos de Rosas partia el medio, copia sus perfecciones ni más ni menos. Su Boca, que fue un Rubí, que mesura la he de dar. 2. Copia un rasgo del Alba; pero muy breve, donde encubra las Perlas con los Claveles. Su Barba, que es el extremo del Rostro, como será, 1. Partida has de formarle, pues porque vieran nada tenía suyo, partida era. Ya el Rostro tengo acabado, y el Cuerpo también lo está. 2. De su Costado la herida abre. Quién lo ha de intentar, si cruel la lanza llaman, porque muerto Cristo ya rompió su Costado puro, pero preciosa llamar se debe, pues que por ella consiguió el hombre lograr los más altos Sacramentos, que son prenda Celestial. Pues en esa Esigie copia 1. Su Costado abre Puro, que es bien que habierta de sus misericordias esté la puerta. 2. Pues en la Cruz le pon. Un profundo mar de llanto anega mis ojos, cuando me llego a acordar, que mis culpas, y delitos, Crucificándole están. 1. Ponle en la Cruz, que es donde Dios más se exalta, cuando en ella perdona culpas humanas. a. La Diadema de Cambrones le ciñe. . Qué crueldad! en vez de blasones, penas coronan su Majestad. 2. Rey apetece amante, penas por glorias, pues las que más le hieren, Aguarda Señor Divino, mas le coronan. Esta es su Esigie acabada; pero que luz Celestial es la que ciega mis ojos; mas que es lo que viendo están. Nuño. . Señor. . Porque veas viene mi suma piedad, si esa copia se parece a mi puro Ooriginal. Tanto, Señor, que lo mudo en ella violento está, mas no es mucho se parezca, cuando fabricada más está, que a los hierros míos, al acierto singular de aquestas inteligencias vuestras puras, que os están viendo siempre, y alabando, como a pura Majestad. Pues en esa Esigie copia mi pasible humanidad, colocada con la Imagen de mi Madre Celestial; pues una, y otro han de ser Divinos Iris de Paz, que la tormenta serenen, con que Arrio llegó a inundar a España: de aquí adelante todos sus Reyes serán Católicos, empezando desde Recaredo, el cual presto reinará, y el culto mio volverá a animar, y este venturoso Valle, por mi favor logrará ver restituir los Templos, los Cultos, Aras, y Altar, al primer estado suyo, y al que le dio el eficaz puro celo de Atanasio; mi fiel siervo queda en paz. Aguarda Señor Divino, no te ausentes; pero ya su luz se oculto, esta Esigie aquí la quiero guardar, que que nadie ha de verla, hasta que la logre colocar. Milagro, milagro. . Qué le mueve a tanto contento? Un admirable portento de la Virgen. . A mi fe nada le hace novedad, más diga, qué ha sucedido? Un milagro esclarecido, en la mayor ceguedad llegó una ciega mujer, y apenas se arrodilló a la Virgen, cuando vio todo lo que había que ver. Qué dice? No me resista, que no son vanos antojos, la mujer venía sin ojos, y se los dio a letra vista. Ahora la Virgen le ha dado vista a una ciega mujer? A ninguno podía ver, y ya a todos ha mirado. Y es conocida? . Su traje le niega el ser conocida, porque de pieles vestida, hecha está un bello salvaje, venga a verla, y a admirar lo que tiene, aunque mejora, que de lágrimas que llora, tiene anegado el Altar, que aunque sus cristales bellos los deja libres correr, no se deja el rostro ver, que le emboza en los cabellos. 1. Qué maravilla tan rara! Milagros el Cielo llueve, de modo que nunca escampa. 2. Para conocer a quuña de este modo el Cielo trata, Padre haga que se descubra. Delos ese gusto hermana, porque mirando el prodigio, todos consolados vayan. Válgame Dios! este es Nuño; no puedo hacer lo que manda, que la vista que me ha dado hoy la Virgen Soberana, como Joya de su mano en mi es preciso el guardarla, que es grande ladrón el Mundo, y si no se le recata, al menor descuido puede con sus astucias robarla. Qué es esto Cielos Divinos! . aquesta es la voz de Marcía. Padre, en el traje que ve la encontré en esa Montaña, y me dijo que es mi madre. Rapaz, las mujeres llaman hijos siempre a los muchachos. Yo bien temo que me engaña. Si el excusar descubriros es por esa circunstancia, alabo vuestra intención, que vista del Cielo dada, cuanto se negare al mundo, tendrá de luces más claras. Si yo nunca hubiera visto, menos delitos llorara, pues no entrarán por la vista tantos peligros al alma, y exponerme a que me vea el que fue la torpe causa, será en las culpas que lloro, peligro de renovarlas. Esto es enseñarme a mí. O si también acertara, quien las cometió con vos a sentirlas, y a llorarlas! Esta ciega ya con ojos, vive Dios que tiene traza E2 de de hacer lloré un tabernero, cuanto hace beber en agua. No me detengáis, que quiero, excusando las palabras, agradecida al favor, que no merezco ignorada, satisfacer con mi llanto la ceguedad en que estaba; al sitio donde el Convento se ocultó mi amor me llama. Si en vuestro intento tenéis fe viva, obras, y constancia, de que seréis muy dichosa, podréis tener confianza. Adiós, adiós. . Él os guíe. 1. Es posible que se vaya, sin darnos este consuelo, y sin ir acompañada? El que ciega me guio donde mi remedio estaba, con la vista que me ha dado, me dio quien me acompañara. . Yo he de seguirla, que quiero saber si es mi Madre amada. A la margen de Milagros pondré estos ojos sin falta. Guiadla, Señor, los pasos, pues empezáis a ampararla: vamos hijos a la Iglesia, que toda la gente aguarda, para que yo elija el día, en que ha de ser Colocada la Sagrada hermosa Imagen, 2. Ya que del todo acabada está la Iglesia, impacientes esperan lo que se tarda. Bien sabe Dios, que quisiera de Sion fuera el Alcázar, para tan Excelso dueño, y que mi humildad postrada, el Sol, la Luna, y Estrellas, por lámparas le colgara. En vano me parece tu porfía; pues desde aquel tremendo infausto día, en que el Sol apagado, su Imperio dio a la noche fatigado, de Relámpagos, Rayos, Piedra, y Viento, confundiendo con uno, otro elemento, buscas a Marcía, sin haberla hallado en Montes, Selvas, Valles, ni Poblado. Ya noticia he tenido de Marcía. Quién dártela ha podido, en espacio tan breve? Lauro, un hombre tan sumamente extraño, que su nombre otra vez no le oí, muy misterioso, de sus sucesos me hizo noticioso, y al quererle apurar con más cuidado, huyó veloz, y me dejó admirado. El Demonio sería, pues hombres diablos hay de tal manía, que porque juzguen que lo saben todo, siempre dan las noticias de ese modo; pero de Marcia en fin, di que has sabido. Que ciega a Valbanera había venido, donde vista le dio la Imagen bella, que Nuño descubrió. Pues di con ella, qué intenta tu cuidado para buscarla así tan empeñado? (cho, Quietar aqueste amor, que acá en el pe- de helada nieve tan volcán se ha hecho. Pues como antes no ardía. Porque el amor que entonces la tenía, era con vista, mas ahora es ciego, y arde en su ausencia sin algún sosiego; esta la causa ha sido de hacerme Bandolero, y admitido ser vuestro Capitán, ser homicida, y a Marcia he de lograr, aunque la vida pierda al destino de mi dura estrella, que no quiero vivir siendo sin ella. Si en eso tu vida está, porque en Marcía el amor tienes, no no haya seno en todo el Orbe, que por registrar nos quede hasta hallarla. Madre, Marcia. Tente, escucha, que si el deseo no miente, a Marcía llama esta voz. Es verdad. J. O si ella fuese. Marcía, Madre, tente, espera. Siguiéndola alguno viene. Pues seguir su voz. . Bien dices: o quiera amor que la encuentre! . Madre no huyas de mí. Siguiéndome viene Felix, de quien huyo, porque no quisiera me divirtiese otro afecto, aquel amor, que en Dios solo ha de ponerse: quien dirá que voy huyendo de lo que el alma más quiere, mas para buscar a Dios, huir de este modo conviene, que cualquiera afecto humano, con él no se compadece: o si hallara por aquí parte alguna en que esconderme; mas ya me perdió de vista, no hay duda, que no parece, y sus voces no se oyen, ya el alma sosegar puede, que este el sitio es que buscaba, donde en culto reverente guardó la tierra el Convento, aquí vida penitente pasaré, pidiendo al Cielo, sin que mis lágrimas cesen, vuelvan a la luz del Sol sus admirables paredes, y entre sus Virgenes puras, mi vida acabe, y empiece. Señor, ya sé cuan indigna soy de pedir, y ponerme en vuestra presencia; pero vuestra condición clemente, como toda es piedad, hace que así a pediros me esfuerze: disponed, o dulce dueño, pues maravilloso siempre es vuestro poder, que vuelvas a la luz resplandeciente de los Astros, y piadoso este favor concededme; pero qué miran mis ojos! la tierra blanda se mueve, y de su centro a la luz, el Sagrado Templo ofrece. 1. Dios premia tu llanto, pues su poder vuelve aqueste Convento, al ser suyo antiguo, que le ilustró fien- Sus Maravillas alaben, (pre, sus Maravillas peremnes, pues de tanto incendio hace, que al Sol nazca hermoso Fénix. 2. Porque aquí a Dios sirvas, su amor te concede el Habito Sacro, entra en su Clausura, logra tantos bienes. 1. Entra Marcia. . Qué ventura! permitid resplandecientes Paraninfos, que la tierra que pisáis, humilde bese. Por más que se recate, ocultársenos no puede. Pues llega a reconocerla. Cielos, qué prodigio es este! tente, aguarda, ya las puertas se cerraron. . Que la quieres, déjala ser Religiosa, Volcanés el pecho enciende, Nuño sin duda es la causa de que Marcia se despeche; viven los Cielos Divinos, que en él como causa aleve, he de vengar mi coraje, y que le he de dar la muerte, aún delante de la Virgen de Valbanera. . Qué intentes tales locuras me asombra. Envano a mi furia adviertes, que es ciega, y le he de matar, aunque al Cielo se subiese. . A un hombre ciego de enojo, no hay prudencia que le temple. Hijos, ya que Colocada la bella Imagen se ve, con cultos de vuestra fe, que es lo que a Dios más agrada, contentos podéis volveros a vuestros Pueblos. . Señores, fiestas no he visto mayores de Tambóriles, Panderos, Gaitas, Raveles, Violines, Danzas, y Zapateados, Tonos devotos cantados, y después sus Matachines, que andaban como diablillos, tanto, que miedo se tuvo, solo Novillos no hubo, que yo no voy a novillos. Grande el regocijo ha sido, y los Dones mucho más. Daban todos sin compás, como en los bailes que ha habido. 1. Todo es poco Padre amado, según nuestros corazones. Sacrificios, Caltos, Dones, la Virgen habrá acetado, y sabrá a todos pagar, que es muy buena pagadora. Padre dejenos ahora, que delante del Altar, pues luego harán su partida, gozosos con nuevo aliento, para explicar el contento, bailar a la despedida. Bien harán. . Laura las danzas, pues vino aquí ha de guiar. Yo. . Sí, que tú sin danzar, sabes mejor las mudanzas. Promesa fue mi venida, porque perdida me hallé. No nos satisfagas, que siempre eres cosa perdida; vamos a hacer nuestra danza. Ya las puertas les franquea del Templo la Virgen pura, y Aurora el Sol nos enseña, que nació en su Oriente hermoso. 1. Qué soberana belleza! 2. Imán es de corazones. Como los afectos lleva. Pues el clavel de su hijo, que bien honra a la azucena. Dichosa en llegar aquí he sido, pues logro el verla. Quién bailando no hace rajas los pies, y las castañetas; vaya Laura. . Quién a vista del santo Cielo se niega. . Viva, viva la Virgen de Valbanera, pues que con ella, tienen aquestos montes feliz estrella. Viva, viva la Virgen de Valbanera, que a su belleza, aunque el Alba madrugue, no llega a ella. Déjame, que mi despecho, y las iras que me ciegan, nada ven, y he de matarle, aunque en la presencia sea de la Imagen. . Vive Dios, que toda el alma me tiembla, aunque soy peor que el Demonio, de escuchar tales blasfemias. Oculto en aquestos ramos veré si solo se queda. Solo estaba por dejarte. Pues te cumplí la promesa, poniéndote tantas veces donde seguro pudieras matar a Nuño, y palabra me diste, si no lo hicieras, de darme el alma, pues no pudiste hacerlo, ahora llega el plazo de ejecutarte por la contrahida deuda, Ahora es tiempo de pedirle y así me la he de llevar, pues es mía. . Tente, espera. Muriendo aquí despeñado, tomará posesión de ella el infierno, que la aguarda. La Virgen de Valbanera Poco aqueste indulto cuesta. me valga. . Ya no querrá. Mis brazos tu amparo sean. Qué es esto? prodigio raro! El hombre se hizo una breva. El honor de Marcía, Quién eres joven hermoso, que aquí has sido mi defensa? Tu Custodio, que te libra, porque invocaste a la Reina, Sacra Emperatriz del Cielo; mira bien la diferencia, pues otra vez que al Demonio pediste que te valiera, si te amparó con sus brazos, fue para que te perdieras, y hoy llevándote en los míos a su Divina presencia, será para que te ganes, y no para que te pierdas. Que tengo aquí que esperar, que Dios me quita las fuerzas. . Oh soberano poder! Oh misericordia inmensa! Sagrada perfecta Imagen, memoria digna, que acuerda aquella luz de quien copían los Luceros su belleza: que gracias Cándida Rosa os dará torpe mi lengua, balbuciente en sus delitos, que dignas para vos sean, pues sois Madre de la Gracia, deshaga vuestra Clemencia, de tanto eslabón de hierros, la torpe dura cadena. Ahora es tiempo de pedirle perdón a Ortún, pues me alienta la presencia de la Virgen. Ortun Jímenez, hoy llega mi rendimiento a pediros perdón con lágrimas tiernas. Si Dios Nuño te perdona, cómo he de negarte. . Deja, que bese tus pies. . Levanta. Poco aqueste indulto cuesta. Mas la honra de mi hermana ha de quedar satisfecha. El honor de Marcía, corte ya solo por cuenta del Cielo, habiendo logrado por disposición Suprema estado de Religiosa; fue el dolor tan grande en ella de sus cometidas culpas, que que al último trance llega de su vida, mira ahora del modo que Dios la premia, cuyo favor solo a ti el Cielo te manifiesta. En tus manos dulce Esposo mi espíritu se encomienda. Por él le recibo, y llevo a su Divina presencia. Mil veces felice aquel, que tan dichoso se llega a ver pues en un instante, glorias consigue por penas. No me estorbes, que a este hacero ha de morir: mas quién hiela mi aliento, que no respiro, las plantas torpes no aciertan a moverse, helado el brazo a los impulsos se niega, esto es morir. . Mire el diablo, Inigo aquí, Santa Tecla; pero por Dios, que parece, que le ha dado pataleta. Milagro, milagro. . Qué mueve así las voces vuestras? 1. No ve como el Niño ha vuelto el Rostro a otra parte. 2. Vuelta tiene la cara, qué es esto? Algún gran Misterio encierra. No es Milagro, no es Milagro, que mayor prodigio fuera, a vista de mi delito; sin mí estoy! el no volverla: yo en presencia de su Madre, quise dar muerte sangrienta a Nuño, y porque a su vista el respeto se atropella, la volvió, que tanto puede una maldad desatenta. Raro asombro! . Gran portento! Pues mayor fue la torpeza del delito, que honestado le pone aquí la decencia. Y pues alumbra a prodigios, los abismos que me ciegan, confesando mis pecados, en continua penitencia, esclavo aquí de la Virgen he de quedar lo que resta de mi vida. . Caso raro! Todo es portentos la tierra! Y porque las Maravillas, y Milagros, que veneran de esta prodigiosa Imagen, que en Madrid también empiezar, en una Sagrada Copia, que hoy en San Martín se muestra, de referirlos no es capaz campo una Comedia. Para la segunda parte, estas dos plumas apelan, si merecen perdonarse los hierros que hay en aquesta.