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Texto digital de El mejor esposo

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Agustín Moreto y Cavana
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Comedia
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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El mejor esposo. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/mejor-esposo-el.

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EL MEJOR ESPOSO

JORNADA PRIMERA

Pues llegó el dichoso día, que dio a vuestra tierna edad cumplimiento, y calidad para ser madre, María: con vuestros padres iréis, donde pagando el cuidado de daros feliz estado, felices nietos les deis, María, en lo que has propuese siguiendo obediente, y grate la costumbre antigua, y fiel; con que el Pueblo de ltrael su propagación dilata. Si sale de mi humildad encogida mi razón, advertid, que en la intencio se salva la voluntad. Y así digo, pues nací en la obediencia inmortal, que el derecho natural de mis padres para en mí, después de haberme ofrecid al Templo; con más valor fue por ellos al Señor consagrado, y transserido Y el que yo pude tene libremente en mi albedrío desde entonces no fue mío ni ahora lo puede ser: pues cual víctima ofrecida a la superior Alteza voté virginal limpieza, previniendo mortal vida. María, en lo que has propuese JORNA DEA PRIMERA se suspende el alma mía, porque ese voto, María, en costumbre no está puesto; porque el permanente estado de castidad, nunca ha sido en nosotros recibido, ni en nuestra costumbre usad divinamente lo advierte, lo determina, y lo allana la Escritura soberana, donde dice de esta suerte El que descendenci no dé al Pueblo mal dito será, y en o no habrá quien estéril sea; y esto en ti debe advertirse aún más que en otras mujeres, porque de linaje eres que mereció preferirse a los demás, escogido para que dé una mujer de quien es cierto nacer el Mesias prometido. Danos fruta santa, y bella, de tan generosa planta, tu pensamiento levanta, y sigue tu buena estrella. Quién puede negar, Señor que el Virgíneo estado es al conjugal preferido? pues siempre la basa fue de las virtudes mayores, consagrando al cielo en él, no solo puras las almas, pero los cuerpos también sin que entre el sumo Criac y las criaturas esté el corazón dividido, si no entero, limpio, y fiel Demás de esto, el hacer ve de castidad, no es rompo los fueros de la costumbre ni los ritos de la ley pues lo que ta propusiste en ella, no viene a ser precepto, si no promesa a los hijos de Israel. Y el tener por maldición y afrenta, que no le den descendencia los casado es solamente, por qué presupone el ser castigo sado de Dios; en quien cultamente quebranta os preceptos de la ley Y si estériles lloraron mis padres, fue por te no fuese por culpa suya, añadiéndose también la afrenta exterior de él acelerado juez que lo extrinseco condena de los cuerpos, y no ve lo intrinseco de las almas, si tiene contrario el ser. Y con este engaño fueron echados tan de tropel del Templo, sin prevenir que el misterioso poder su fecundidad guardaba para emplearla después. Y el estado virginal tampoco es nuevo, pues ves que lo escogieron por suyo nuestro gran Melchisedech, Elias, y Jeremias, y aquellos mancebos tres que al Babalónico fuego resistieron sin arder y sus llamas extinguidas los veneraron después respetando su limpieza pienso que debió de ser. Ella misma hizo tan puro, y tan fuerte a Daniel que los dientes, ni las garras se le osaron atrever de los hambrientos leones, humillados a sus pies. Según esto, en mi elección, para apurar, y saber si es lícito el voto mío, y si obligatorio es, con sola luz natural pueden los humanos ver haber dado una palabra, y cuanto obliga una fe en el hombre solamente cuanto y más al que la dé a Dios, no siendo constante se aventura a ser infiel do Salve Jerusalám, en quien se emplea Precepto divino es suyo, verifícase en aquel lugar del Profeta, donde dice heroicamente bien, Las promesas dedicada al Altísimo, tener deben inviolable el trato. Y el gran Capitán lepié nos da un memorable ejemplo, pues de la guerra al volver, honrando sus dignas sienes el vitorioso saurel; y habiendo ofrecido entonce en cambio de tal merced, por víctima de las aras lo que la primera vez se le ofreciese a la vista, poniendo en su casa el pie: acertando a ser su hija, tan piadoso, y tan cruel, consagrándola al Señor satisfizo; y con tener sus inclinaciones ella, pagó la deuda por él. Pues si por voto del padre fue lícito de poner la hija la voluntad, asegurando la fe: con tanta más ocasión; yo, Señor, que debe hacer por mí misma, siendo yo la que castidad voté, apereciendo el morir Salve Jerusalám, en quien se emplea con la palma del nacer? Y el ser yo rama del tronco de David, tampoco esté en tu opinión reputado por inconviniente, pues a la racional criatura solo encaminarse al bien le incumbe sirviendo a Dios, lo demás hagalo él. Que si en mí, aunque indigna soy, le fuese grato el querer obrar misterios tan altos, de su providencia se que le sobraran caminos para dármelo a entender, Y viendo su voluntad manifiesta, a obedecer su mandamiento divino al punto me dispondré, que con esta condición hice el voto; y con sabor que es agradable a los cielos, de nuevo me atreveré a cumplille, aunque animosa, numilde puesta a tus pies. Aay hija, con que fineza es inmensa tu bondad! Qué humana divinidad te dio la naturaleza! 1. Qué soberanos despojos! . 2. Qué ejemplo de las edades! Arroja divinidades por la boca, y por los ojos. . Salve Jerusalám, en quien se emplea tan dignamente el ser, la primer plant que fertiliza la nación Hebrea. Salve madre común, cabeza santa del pueblo de Israel, que opuesta a tantos, en los hombros del mundo te levanta. Salve, pues dando Angélicos espanto esta vez para mí de imán han sido las piedras vivas de tus muros santos. Soberanos impulsos me han traido de mi nas ergue, y ásí por la boca, y por los ojos. . buenamente obligado, aunque impedido, siendo, a mi parecer, el manso viento, que a un punto me inspiraba, y me trala aras suaves del divino aliento, que rayos me da el sol que tiene el día, que con ser general nuestra esperanza; en mi parece solamente mía, pues que la misma providencia santa, que es quien me lleva, es cierto que me guía. 1. Quién vio entre los mortales gloria tanta! Joseph, si vas a bella, por qué mueves con paso lento la encogida planta? pero sospecho que saber no debes la maravilla inmensa, y soberana por quien mil gracias a los cielos lleves. La bella hija de Joachín, y Ana (mira si con razón me estás atento) pues es no menos que tu prima hermana; con nuevo gusto, aunque con casto intento queriendo, salva siempre la obediencia; resistir al debido casamiento: y habiendo entre los padres de la ciencia (de esta nueva ocasión la causa ocuita) variedad, discordancia, y competencia, de lo cual conformándose, resulta el remitir al solo Onnipotente de estas dificultades la consulta. ara saber lo que en mi nombre apruebo, del Tribude suda (atención pido) mandad venir hasta el menor mancebo y acuda cualquier de ellos presumido a ver puesto en su mano de su vara el seco curazón reverdecido: tú, pues te tora con razón tan clara, por qué no vas Joseph, y el alma envía primero a verse en tan divina cara: Sígueme, y por lo menos en María, cuando no logres otra intercadencia, verás lucir dos soles en un día. . Qué haré, Señor Señor, con evidencia muestra tu voluntad, que en esta dud es mucho menester tu providencia: mas ya me das valor con que sacuda esta ignorancia mía, que en luz clar ya sus tinieblas por tu causa muda, que allá vaya animoso me declara, donde si por milagro manifiesta tu voluntad, la mía en qué repara? pues con tal condición por mi propuesta, hice este voto yo, que fuera injusto, habiendo en ti contradicción dispuesta; mas ya en tu nombre a la razón me ajusto, ya me anima el valor, y ya el cuidado va corriendo parejas con el gusto. Oh gran Rey, de poder no limitado! triunfante en el asiento cristalino, ya veo que te sirvo, y que te agrado ya en mi pecho el Angelico divino, obrando en mí sus maravillas santas, mil estrellas me da para el camino, que alegre pisan mis indignas plantas. Como tan alto levantas, Señor, el inmenso abismo de tus maravillas santas, ya en los hombres, ya en las plantas compiten contigo mismo. Dios mío, viendo en María las excelencias que vi, que alegre pisan mis indignas plantas. 1. Del buen pensamiento mi siendo voz del alma mía, timbién es milagro en mí el lo morir de alegría. ̱ y hija, por ti he tenido 2. Cielo, si las flores bellas del delo el mayor favor pues siber he merecido que yo a madre mejor hasta serlo tú, habré sido. Con apluiso, y devocio los que aspiran por ser tales, a tan dichosa elección en dos hileras iguales lleguen, infinitos son. Aunque esposo me ase la causa urgente que tengo de que permanezca pura, señor, mi limpieza, vengo en tu palabra segura. La misma fe que alcano Abraham, en mi colijo, pues en tu nombre esperaba la descendencia del hijo que a sacrificar llevaba. que alegre pisan mis indignas plantas. 1. Del buen pensamiento mi el digno premio llevara, si estuviera en mi albedrío, que floreciera en mí vara, como florece en mi brío. 2. Cielo, si las flores bellas a mi vata quieres dar el fruto que salga de ellas pienso ofrecerla tú a contado con tus estrellas Inmenso Dios, qué alegría de tan alta calidad se infundo en el alma mí ya en mí veo indignidad del bien que miro en María Pero espero duseoso de ver entre tas, quien será su digno esposo, por dar la boca a las plantas del que fuere tan dichoso Rey poderoso, invencib de, inmenso, soberano, fuerte, inefable, infalible, de cuya valiente mano ponde el globo indivi pues por ti está prevenido al fin de nuestros cuidados, muestra al exterior sentido, cual entre tantos llamados vendrá a ser el escogido. Qué veo! ay de mil parece que el fresco vapor que arroja, mi seca vara humedece, ya brota reciente oja, ya blancas flores florece. En tan humilde supuesto decreto tan soberano! tal bien a mis ojos puesto! tal palma en la indigna mano de Joseph! Señor, qué es esto? Yos, Paloma sacrosanta, me traéis la verde oliva, que tanto por vos levanta a vuestra región altiva mi paz cierta, y mí se santa: A tu voluntad sabida con tan heroica extrañeza, Señor, de absorta rendida, postro el pecho, y la cabeza, rindo el alma, y la vida. Pero aún con ver la mudanza de mi estado en tu obediencia, siempre mi casta esperan a propone tu providencia y ánima mi confianza. En misterios tan colo que humanos no quedarár suspendidos, y elevados, si has sielos lo en s espíritus alados? La paternal alegría no da ahora más lugar hijo, esposo de María, sbrazos te quiero dar, pues te he dado el alma mía! Mi Joseph, pues a ser vienes mi hijo, a mostrar lo empieza: y pues ya mis brazos tienes, calebra de mi terneza los primeros parebienes 1. Con general alegría, Joseph, tu alabanza crece. 2. Digan alegrando el día, viva Joseph, que merece ser esposo de María. , . Aunque de ufano encogido. con todos usar pudiera el cumplimiento debido, si de elocuente tuviera lo que estoy de agradecido. Mas remitilo es mejor al cielo. . Joseph dichoso, en su nombre, y en su amor quieres ser amable esposo de María? . Sí señor. Tú, María, ofreces te por su Esposa? . Señor sí. Esta inseparable fe con sus nombres escribí, y el Dios de Israel les de pues santos, y humildes dan al blando yugo los cuellos, la gracia. por quien podrán esperar cumplida en ellos la bendición de Abrahan alegrando les humanos con tan ventuioso efecto. Yo pongo e alma en sus m Yo le miro, y le respeto en sus ojos oberanos. Dichosa casa, Isacar pues así a su dueño espera Si una de las doce fuera, por de el Sol suele pas tanto en ella se parar a ver una inmensidad de glorias, que la mitad del mundo a escuras dejara Mas antes he presumido de su venturosa estrella, que otro cielo habita en ella, y no del todo escondido. El limpio suelo no ves tan claro, que causa enojos adorarle con los ojos, y pisalle con los pies? Qué fiesta en ella disponen los Ángeles soberanos pues con su luz; y mis manos la ilustran, y la componen? Y con Himnos, y con Cantos, oídos como en los cielos, nos causan dulces desvelos, nos dan alegres espantos. Todo incluye elgún misterio en Joachín, pues por él, santa la humilde tierra levanta hasta el soberano Imperio porque el bella milagros a su dueño se atribuya Oh Nazareth, patria suya por su causa tan dicho que vuelves del hijo ausente los celestlales despojos, pues te presentan los ojos multitud de tanta gente A Jerusalém es ido Abner, no puede tardar. Las nuevas os vengoa que por el aire han venido. Ya Joseph el de Belen, digno de tan alto estado, con María se ha casado gran Jerusalén en for milagrosa, y eminente como lo veréis paten en su relación escrita. Notable dicha es la pues tales nuevas prevengo. Abner. . Sin aliento ven de contento, y de alegría. Con la mayor eminencia vi a Joseph, y le vi, y oí del Templo salirlo vi del gran Padre de la ciencia, yendo al lado de su Esposa, la bellísima María, que opuesta al Sol, parecía mas alegre, y más hermosa. Contares sus partes bellas, cada una en singular sería querer contar con el dedo las estrellas. Ívanlos acompañando infinita gente, yendo los unos encareciendo y los otros admirando: logrando las esperanzas, robando los corazones, recibiendo bendiciones, y despreciando alabanzas. Y estas variedades toda tuvieron alegre fin en las casas de loachín, donde se hicieron las bodas Y yo, por ser el primero que estás nuevas he traído, por los aires he venido, y ya con el alma espero lo que pisaren sus planta barrer con labios indigno os alborozos divinos, y las confusiones santas no oís entrar por las puertas de esta casa, a qien por suya el tenerlas se atribuya para tanta gloria abiertas? REI No las miráis, qué parece viendo a Joseph, y a María, que temblando de alegría se levanta, y fortalece? No veis casi sin aliento de gozo a Ioachín, y Ana, señalando en cada cana muchos siglos de contento? Ya con semblante divino satisfacen tanta gente, ya los dejan cortesmente que descansen del camino, Vamos abesar sus pies con humilde reverencia. Esa justa diligencia podremos hacer después. Sí, pues ocupar los ojos nos deja solo el respeto de bellos. . Es propio efecto de sus divinos despojos, . Ya, mi Joseph, y María, de pisar mi patrio suelo, y hacer de una casa cielo, llegó el venturoso día. Ya por los inmensos bienes de emplearse en tal servicio, las piedras de su edificio me están dando parabienes. Y yo, pues en tales modos admiro sus pretensiones. por sus más hondos rincones, voya recibillos todos, y también a disponerla para tan inmenso bien. Y yo envidioso también, quiero hacer lo mismo en ella Mis padres para mostrar lo que debo agradecer, pues no acierto a responder, remitirelo al callar poniendo en los ojos míos las lenguas del corazón. Mis padres, extremos son vuestros amorosos bríos: pero considero al bellos que pagáis por mí al mostrarlos, con el gusto de emplearlos, lo que debo agradecerlos. Aay hijos del alma mía! contento llevo infinito. En mi corazón escrito llevo a Joseph, y María. Y yo, Esposa, te prometo, indigno de tu valor, el servirte con amor, y adorarte con respeto. Pues, María, cuando fuera que el voto de castidad nuestra unida voluntad revalidado no hubiera inspirando el mismo Dios en ti, y en mí, por lo cual fue en las dos condicional, y es absoluto en les dos: el mirarte peregrina; y el ver en ti soberaña en una deidad humana una humanidad divina, tanto en la esperanza toca, y permanece en la fe que a la estampa de tu pie no se atreviera mi boca. Joseph, ese celo sunto, que salva mi indignidad, y obliga tu autoridad a que me respetes tanto premios son que el alto Dios pronóstica a mi bajeza, por la virginal limpleza permaneciente en los dos. Cuyas virtudes son tales, que hacen puras concordancias con las divinas sustancias de los coros celestiales. Y tanto vienen a ser en los hombres importantes, que los hace semejantes al divino eterno ser, haciéndolos celestiales al compás, que milagrosas los dividen de las cosas sensibles, y materiales: pues les da capacidad que los lleva, y encamina agozar la luz divina de la inmensa Majestad; y cómo lustrosa, y pura splandece tanto en ti a Dios respetas en mí, de quien soy indigna hechura. lo. Virgen bella, Esposa pura, a quien consagro en el pecho ni corazón satisfecho, de mil dichas me asegura. Con tan excelsos despojos tus pensamientos propones, que confirmo en tus razones lo que previve en tus ojos. Para poder alabarte, siendo tan alta tu suerte, si no alcanzo a conocerte, a quien podré compararte? Pues vistos al Sol serenos los cielos, o imaginados sus Serafines alados, todo ma parece menos. Y así advierto, pues te vi en Dios tan constante, y fiel, que a todo lo que no es él debo preferirte a ti. Siendo al Sol, que humilde alal en tus ojos, claro espejo, ni ño grande, mozo viejo, padre hijo, y dueño esclavo. Con el divino interés de que te sirva mi sombra no de pabellón de alfombra siempre indigna de tus pies. D con tan general consuelo por el índice del cielo en la tierra soñalado para mi fiel compañía, tú eres, haciéndola santa, un monte que me levanta, y una estrella que me guía: un prudente Salomón que aconseja mi terneza, y una heroica fortaleza que conserva mi opinión. Y yo, pues tan tuya soy, que indigna de ser tu Esposa, en tu mano milagrosa siempre contemplando estoy Florida la seca vara, donde digno asiento toma la soberana Paloma, que tu valor me declara, debo a todo preferirte, estimarte, engrandecerte, como padre obedecerte y como a dueño servirte. Querida Esposa, Ángel bello, a merced tan singalar, solo respondo con dar gracias al Señor por ello boberanas deudas son de su inmensa Majestad y pues es la soledad la basa de la oración, voy donde pueda tenel solo en Dios puesto el cuidado: queda en paz, Esposo amado. . Dulce Esposa, ve con ella. Rey inmenso, qué os movió desde vuestro empíreo cielo, a dar tal tesoro al suelo, para que le guarde yo? Declaradme este secreto: mas es soberbia al querer un vil gusano saber vuestro divino conceto. RI enuncio las pretensiones, y a vuestras disposiciones remito mis confianzas, llevando (pues que me toca pediros siempre la mano) vuestro nombre soberano en el alma, y en la boca. qu . Párvulus énimnatus estnobís, silsus datus estuobís. Niño habéis de nacer, Hijo del hombre os habéis de llamar, mi Dios, Gigante. tan alto, y poderoso, haciéndole a vos mí mo semejante; pues queréis, más hermoso que la misma hermosura, ser su hacedor; y parecer su hechura. Pero aunque naceréis en la terneza manso Niño, de Dios Omnipotente, de Señor soberano tendréis la fortaleza, tan levantado, heroico, y eminente, que con valiente mano entre glorias, y asombros, vuestro Reino afirméis mbros. en vuestre Siendo a todos los Orbes admirable vuestro nombre, prudente consejero, Rey fuerte, Dios piadoso, invencible, inefable, Padre común del siglo venidero, gozaréis poderoso, y sobre el trono de David sentado, con paz eterna, Imperio dilatado Para corroborar, y hacer eterno su Reino con la celica justicia de vuestras manos santas, cuyo inmortal gobierno que a la tierra acaricia, obrará entonces maravillas santas, No te turbes, María; con el amor constante del Dios de los Ejércitos triunfante. que ver pudiera su niñez divina fuera del seno de su Eterno Padre, y al pecho santo de su tierna Madre, de su pecho los rayos esperando, y como hermano mío, su luz pura de mi sayal vestida! Quién se viera adorando sus tiernas plantas, para estar segura de que en la humana vida, (co cuyos peligros toco, después ninguno me tuviera en po- Oh pura, y felicísima Doncerla! pues que (según las Profecias santas) Rey de tal poderío ha de humanarse en ella, lloviendo en sus entrañas sacrosant (lado cual celestial rocio en tierra virgen, por quien no ha pas del tosco labrador el corbosarado. Mas limpia quedará que las Estrellas porque de ella saldrá cual flor nacida en el inculto prado: Rey coronado de ellas, dejadme ver la vara florecida de Jesé, al Sol parado descubra con celeste concordancia la divina Azucena su fragancia. DIOStesalbe MARIA llena eres de gracia, el Señor es contigo, mujer a quien señala, y bendice entre todas. Suspensa de turbada doy la fe a los oídos, y a los ojos el alma. Mi Paraninfo bello, tu traje, y tus palabras, que novedad incluyen obrará entonces maravillas santas, No te turbes, María; divinamente extraña. del Dios de los Ejércitos triunfante. ni temas, si te espantas de mi Salutación, desde que ha que yo soy Capitán de tu Guarda. Tú fuiste la dichosa, que hallando esperial grac en los divinos ojos, has merecido tantas. Tú eres la mujer fuerte, por quien verán quebrada del común enemigo la cabeza villana. De esto ha de ser entonces felicísima causa un Hijo concibido de tus puras entrañas que cuando salga de ellas el mismo Dios te mano que lo llames l Sus: ya en las Esferas altes, respetando su nombre, celebran su alabanza. Será Grande, y llamado en cuanto el Globo abarca del Altísimo Hijo; de cuya mano franca recibirá triunfante la silla soberana. Celeste Guarda mía, en tu excelsa embajada no dudo las verdades en tu boca ordinarias. Cómo (si tengo al Cielo virginidad votada, y sus inspiraciones alientan mi esperanza podré ser Madre, y Virgen Pon al oído el alma, del Al tísimo Hija y escúchame, olvidada de tu naturaleza de la razón que alcanzas y considera en Dios profundidad tan al que la pierde de vista la inteligencia humana Porque el Hijo Divino. que a ser humano baja, lo es del Padre Eterno en sumente sagrada. Y aunque es verdad, Señor que esta dicha esperada. sin tu consentimiento pudiera ejecutarla, porque cumplidamente su matrimonio hagan, tomando el ser divino naturaleza humana, tu voluntad dispone, porque seas al dalla con un, sí, venturoso Autora de la gracia. Advierte que lo esperan (para tener su gracia con nueva perfección) las divinas Sustancias; para ser redemidos los humanos; y para obrar este Misterio que los Orbes espanta, la Trinided Eterna, que te elige, y señala el Padre para Hija, y para Madre intacta el Hijo, y para Esposa querida, y regalada el que verás en forma de una Paloma blanca. Gabriel soberano, aquí la humilde esclava del Señor se sujeta, su voluntad se haga en mí, como en tu boca lo dispone, y declara. Ya eres Madre de Dios, con sola esa palabra se encarnó la Divina en tus puras entrañas. Queda en paz, que en los cielo ya escucho que le cantan A2 la gloria que en ti mirán. Si ellos por mí le alevan, quedaré tan contenta, como quedo admirada.

JORNADA SEGUNDA

JORNADA SEGUNDA Esto su pede Enaín, que fue el que trujo la nueva. Pues adónde esta Enaín? Fue a darle a las doncellas, ya los zagales también estas tan dichosas nuevas; pues de Joseph, y María de su bien todos se alegran. Qué tan dichosa es mi casa! Tan dichosa, que ya llega el mayor bien de los bienes a entrársele por las puertas: y nuestro mudo señor que le recibe, y celebra para mostrar su alegría, se convierte todo en lenguas. Los extremos de su gloria con tales afectos muestra, que no fueran las palabras tan fuertes como las señas. Infinitos le acompañan; y para dalle a la fiesta la devica cortelía, con el gran lo con se queda; donde agradecido a todios, los despide, y los grangea. Mas tu soberana prima, mostrando la alegre priesa con que viene a ver tus ojos, primaro en tus casas entra. Con músicas pastoriles, antre coros de doncellas, que esparciendo en sus espaldos. al Sol las doradas hebras y con guirnaldas de flores coro dadas las cabezas, la hen licen, y la alaban, @acompañan, y la cercan Cuando a recibirla voy, me suspende su belleza. Esparce arrayan, y juncia. 2. Vierte rosas, flores siembra. Emplea los instrumentes. 4. Répica las castañetas. 1. Tiende el capote, Enaín. Pardiez la camisa tienda para que pisen sus plentas, aunque me que de sin ella como nacivo de acra. 2. No sería mala fiesta. Bien venga María, venga en hora buena, para hacer bendita la dichosa tierra que sus plantas pisan y su vista alegra. bien venga María venga en hora buena A lábela el cielo, y con sus estrellas cuente sus virtudes, y sus excelencias. Bien venga, Dios te salve Isabel mía, y para bien, Prima, sea el misterioso preñado; que si será, pues nos muestra el que a esta edad os dio frute de su bendición, que en ella con muchos dones del cielo os derá su gracia entera. Y el niño que ha de nacer de vos ya santo, estad cierta, que de Dios la mano franca hará al mundo manifiesta, con general regocijo, con admiración inmensa. entre todas las naciones naturales, y extranjeras, Dame, Prima, vuestros brazos: pero que luz tan perfeta alumbra mis ciegos ojos? dejad que bese la tierra que pisáis; pues cielo sois serenísima Doncerla, y entre todas las muje bendita por excelencia Bendito el divino fruto que vuestras entrañas llenan pues sin obra de varón tenéis humanado en ellas al Hijo de Dios, y en él toda su Divina Esencia. Cuando pude merecer yo, que a visitarme venga la que es Madre Soberana del que en la Región excels es Señor mío, y de todo cuanto eterniza, y gobierna? para cuya Majestad todos los Orces, y Esferas, a no disponerlos él angostos lugares fueran: cuanto y más esta casilla tan humilde, y tan pequeña, adonde solo mi amor simboliza su grandeza? Desde el punto que, Señora, las culces palabras vuestras llegaron a mis oídos, admire premisas ciertas de tan heroicos misterios; pero en la distancia misma que llegué al gran Rey, que viene en vuestras entrañas tiernas, el niño que está en las mías dando saltos, dando vueltas, de las mércedes que alcanza me dio milagrosas muestras; y parado de rodillas adora su heroica Alteza, y su venida admirable con alabanzas celebra siendo tan divinamente santificado, y Profeta, que para mostrar su gracia (tas profetiza con mi lengua Y tú, Prima; me engrandeces, y levan a mí, como sujeto de las misericordias sacrosantas. para tan alto efecto: pero mi alma de su gracia rica, a mi Dios engrandece, y magnifica: como a Autor de los bienes inmorta (les, mi espíritu le alaba levantado a sus glorias celestiales, pues de esta humilde esclava, siendo entera salud, no han despreciado sus graves ojos mi pequeño estado, Esas divinas razones tanto alegran mi sentido, que quisiera a cada oído aplicar mil corazones. Que el cielo las solemnice es justo, pues es, María, su misma sabiduria el que en tu boca las dice. 1. Qué admirable suspensión nos tiene a todos así? 2. Qué se hablaro? . 1. No lo oí 2. Misterios del cielo son. 3. Si serán; yo os lo prometo, pues con gusto de escuchar, allá me quise llegar; y me detuvo el respeto. 1. En todos debió de ser lo mismo. . 2. Yo asío siento El Arca del Testamento me parece esta mujer esta divina Señora, pues con tales maravillas se le postra de rodillas nuestra Isabel? . 1. Calla ahora que ya allí viene su Esposo con vuestro dichoso mudo, pues ver en su casa pudo arentesco tan dichoso, LI 2. Los más que alegres despojos de ventura semejante Que son todas milagrosas señala con el semblante, Pues aún más será de ver y asegura con los ojos. 3. Lo que hace por hablar! 1. Di, lo que habla callando, puertas del alma mostrando abiertas de par en par. 1. Las señas qué sabe hacer, La Voz al menos será. con que explica su cuidado. 2. Y el buen Joseph, con qué agrado se las procura entender Dadme las manos, Señora. Joseph, los brazos tenéis; dichosamente gocéis el estado que os mejora. Y en vos bendito, y dichoso sea el fruto de un preñado, que ha sido tan deseado, como será milagroso. 2. Todos podemos llegar a Joseph, hablémoslé. Yo, yo solo que sabré por todos le quiero hablar. 3. No te turbes. . Sin temor voy de eso. .. En qué lo has fundado? En que ya yo voy turbado. Señor Joseph; ah señor: sea para bien venido, que no será para mal. Vos bien hallado, zagal. Cómo viene dando al día que mirar, y qué lucir? pero como ha de venir con tan buena compañía? No admira lo sucedido en esta casa, y el ver preñada así la mujer, y así sin habla el marido. porque dis que no creyó que lo estaría, o lo estaba? si de sesenta pasaba, lo mismo me hiciera yo, Qué le parece de Ebrón? qué le dice de estas cosas? Que son todas milagrosas tanto, que admirables son. Pues aún más será de ver de oír, y considerar el ver al marido hablar cuando para la mujer. Porque dicen que querrá, el que en sus entrañas labra, que le para la Palabra. La Voz al menos será. Porque la Palabra yo en mis entrañas la tengo. Para bailar me prevengo: no digo bien? . Sí, pues no: Vamos, Prima, norabuena y descansaréis así del camino. . Para mí ya no hay cansancio, ni pena. Ya yo os entiendo, lograd tan seguras esperanzas, dando por todo alabanzas a la Eterna Majestad. 1. Toca, canta. Y haga él son. Joseph, y María para en uno son. Joseph venturoso tiene una mujer, por quien viene a ser el mejor Esposo: el Cielo piadoso hizo la elección de tal compañía: Joseph, y María para en uno son. Enaín. . Tras él me iba, porque es su Esposa tan bella que merece ser servida de la Luna, y las Estrellas. Y según les tengo ama si es que tú me das licencia iré a servirles, por no quitarme de su presencia. Eso, y lo que yo quería mandarte, es una misma Cosa, y pues de tí sale sirve muy en hora buena, que mi Prima lo merece y porque no se detengan en aguardarme, me voy. Este dolor resisto Yo también me voy con ella. 1 Juzgo que serán muy presto. 2. Yo así lo entiendo tamblén; las señas de Zacarias bien lo dieron a entender. 1. Grande humildad en María dotó el cielo, y en Joseph tal aliento en sus acciones! 3. Cierto que es cosa de ver, ver a enaín tan contento. y tan lleno de placer, que provoca a quien le mira llamarse loco. . 2. Por qué? 3. Por que ya a todos nos deja porque se va con loseph, porque Isabel lo mandó porque se lo quiso él, porque ya entiendo se han ido Tanto espacio dejáis de vuestra Es- porque quedamos sin él, porque sea Dios loado por siempre janías; amen 1. Sin despedirse de mí: 2. Y a mí sin volverme a ver? pues sin Enaín quedamos, vámonos todos también. Señor del Firmamente de esta tiniebla clara, y luz oscura gura sacad mi entendimiento: que haré: pues me acobarda, y me ase con cerreza, o antojos; daré crédito al alma, o a los ojos Allí vuelo quien pudiera pensar que en glorias tales, la vista temerosa huyera al ver las providas señales que me tienen en calma, loco el sentido, y descompuesta el alma! En mi Joseph querido viendo de mi preñez señales ciertas) la pena he conocido: siento sus dudas, pero abrir las puertas al divino secreto no será de esta causa digno efecto Este dolor resisto con tu auxilio, Señor. A mí me mira como que no me ha visto ya al cielo da los ojos, ya suspira y con mansa tristeza le divierte su llanto en su ternez A sus tiernos enojos resisto, viendo puesta mi esperanza donde él pone los ojos. Si tiene se la humana confianza quien como yo podía tenerla en las virtudes de Marías Pero el ver. . Si le toca a mi Joseph el soberano aliento, que sale por mi boca, su consuelo ha de ser Mi sentimiento parece que sosiega su luz divina que a mis ojos llega. Mi Josephe lo Mi Marías Tanto espacio dejáis de vuestra Es- la amable compañía: Es para mi tan dulce como hermosa, pero cierto accidente usto en las soledades me consiente; donde estoy divertido en cierta duda, oíd. Ay cielo santo ay amigo encogido! como es posible el atreveros tantol ay de mí! . Hay prenda cara! quién os satisficiera, y consolara! Pues yo, mi bien, mi Esposo, I no he de saberla: el mal comunicado no es menos poderoso: Mi querido Joseph, mi Esposo amado que habéis decidlo al punto: mas qué diréis? si lo que se os preguntos En serviros no empleo vigilante el cuidado: y peregrino no culpéis mi deseo: si vuestros pensamientos no adivino, informad mi ignorancia, y la enmienda pondré en la vigilacía. Sol de mi claro día, refiera el pecho lo que el alma os debe, pero la lengua mía a deciros mis ansias no se atreve cobarde en mis recelos. . Pues yo voy a saberlas de los cielos, a quien siempre visibles les son las calidades de las cosas, y en quien núrica imposibles fueron las matavarlas milagrosas: que a quien Dios no lo inspira n luz excelsa, ciegamonte mira, Vos, Esposo, entretanto poné en la suspensión la cs ofianza mientras del cielo santo baja (a lograr mi celica esper alguna luz divina, como el alma la espera, y la imagina. Mas confuso me deja, abierto el corazón, la lengua mio qué impulso me aconseja sin luz en las tinieblas de esta duda: quien ciega mi sentido: tras qué Norte tan claro voy perdido Que penetrante flecha ve imposible rompe mi corazón? el funda mi sosper en lo visibles mas puede haber en pero quien determina flaqueza humana de mujer divina: El ver en su semblante tanta divinidad, y compostura ve al Sol semejan parece su diáfana hermosura un víril cristalino, por quien se mira un resplador, dinino? El ver su heroica vida, tan milagrosamente conservada, y el ver que suspendida sobre Angélicos hombros levantada: llega hasta los umbrales del cielo, a ver sus glorias celestiales. Y el ver que honrando el suelo, que alegre pisan sus hermosas plantas le envía abierto el cielo tan grande infinidad de luces santas, que parecen estrellas, y que el Sol baja a coronalla de ella me tienen instruido de sus divinidades eminentes mas de haber concibido la acusan las señales evidente y con grande violencia vence la confianza a la evidencia? Qué haré: daré piadoso crédito a lo que vi;o a lo que creos confuso; y vergonzoso, vario entre la sospecha, y el deseo, mi paciencia se anega, mi fe se avina; y mi razón se cie Daré razón del caso al Tribunal supremo, y eminente mas ay, qué penas paso! que será si castigo una inocente, covos tiernos despojos llevo siempre en las niñas de mis Demás de que no siento que puede ser incasto, ni inculpable ni aún solo el ponsamiento de aquel sertán heroico; y admirablo mas que puede haber sido haber sin obra mía concibidos Si será la Doncella que nos promete el Cielo en Isalas, para encarnarse en ella la divina Palabra, el gran Mesias de Israel esperado? incierto estoy, dudoso, y admirado. Porque si es tan dichosa la excelente, clarifica MARIA, aunque es mi intacta Esposa, indigno soy de hacerla compañía; y así quiero dejarla, porque será efenderla acompañarla. Mas de la mano franca de Dios, para m Esposa fue elegida, con la Paloma bunca que vi sobre mi vara florecida: pues como no he didado (do? en si es culpa dejar lo que él me ha da- Quédese, aunque en latierra, gozando, como goza, de los cielos y acabe yo esta guerra de entre mis confianzas, y recelos en otros Horizontes, vagando selvas, y viviendo montes Guiadme, cielo pio, pero que impulso a mis entrañas vienes y qué cobarde brío parece que me arroja, y me detier qué nueva duda empiezo? por que peñas camino? en que tropiezo? Con tan débil quebranto parece que del alma me despido ya sin aliento, tanto, que al cielo invoco, ya la tierra mido con el mundo pequeño, que milagrosamente rindo al sueño. . . 1. El Rey Herodes pretende Sin dada algún misterio incluye en mí tan súbita mudanza! al Soberano Imperio consagro el ser, remito la esperaza: apenas vacilando (do. estoy durmiendo, cuando estoy soña 2. Si el Niño se ha de libras No temás, Josephlanto, de Davio descendiente, pues tu Esposa del Espíritu Santo, por obra sacrosanta, y milagrosa concibio castamente al que ha de ser remedio de la gente. Y al Hijo soberano. que parirá, IESUs le da por nombre, pues junta (siendo humano) al ser de Dios naturaleza de hombre; porque sea posible el ser Dios inmortal, y hombre pasible. Vuelve a su compañía, espera alegre el deseado Infante, que en tu excelsa María vive gozoso, y nacerá triunfante, quedando esta Doncerla tan Virgen siempre, como siempre bella. Emanuel llamado será, nobre también que ha convenido con el ser de su estado, y así en su Pueblo se verá cumplido lo que ofreció Esaías. en sus heroicas santas Profecias. Paraninfo celeste, oye mi humilde voz, espera, espera qué regocijo es este, Señor? para decir como quisiera el bien que el alma cobra; lengua me falta, admiración me sobra. Pero voy a dejarla a los pies de la celica María, donde para mostrarla tiernamente mi solida alegría les daré por despojos lenguas en los cristales de mi ojos que milagrosamente rindo al sueño. . . 1. El Rey Herodes pretende matar al Rey de los Reyes; pues no han de valer sus leyes, que aunque Niño, bien lo entiende y sabrá bien escaparse de su mano rigurosa; que esto de ser Rey, es cosa. que saben muy bien liorarse. 2. Si el Niño se ha de libras yo hallo por disperate que ningan Niño se mate; y así podré nos de lo que Herodes ha mandad LI esto es a mi parecer. 1. Aunque es bueno obedecer, eso esta bien acordado. e Por aquí saldré al camino que perdí. 1. Quién va? 2. Qué gente? Poca, pues aún yo no soy un hombre entero: qué quieren: 3. Traes dinere! . Para qué? gentil dispárate es ese, sabiendo que pesa tanto para los que a pata vienen. 1 Desnudate. . Bueno es eso, apostaré que no emprenden a desnadarme, y aún más que no osán, o no pueden. No es nada la confianza; pues acaba. . Oigan, esperen: no conocen a María, y a losep 1. Opinión tienen hasta en los ocultos montes. Pues de los dos soy sirviente. Entré a servira María, y a Joseph, que es buena gente y a no ser ellos quien son, fuera yo el perdido siempre. Mas como ellos. 2. Detén, tu reicción nos divierte, y así a lo que importa vamos. Es pues el caso, que vienen huyenco del Rey Herodes, porque el Jufante que tienen, si él a sus manos lo pilla degollara fácilmente: y así sus Padres piadosos, por excusarle la muerte, por entre montes caminan, que inersibles lr obedecen. Mas si la vista no engaña, allí parece que vienen, y del jusvento se apean; ellos son dichosa suerte! Con apacieles respetos nos admiran, y detienen. 2. Iman son de corazone glorias del cielo parecen Mi Joseph, la humanidad del santo Niño, apetece el fruto maduro, y bello de esta palma. . Cegerele si es posible. Oh asmirables maravillas! puesque vencen al entendimierto humano! Qué le decís! qué os parece? 1. Que en miligros tan heroieos, solo admiraciones pueden satisfaceral deseo. Jesús santo, Niño fuerte, hay para todos, Señor? Ya licencia te concede, coge, y come. Que te hiciste, Enaín? . Solo perderme, pues busque muerto de sed por mil partes una fuente, y fue vana diligencia. Aflige excesivamente el calor, con sed estoy, mas esta tierra no tiene manantiales cristalinos. Señor, quien come, y no beba, en lo recio del calor mayor trabejo padece. Vuestro padre tiene sed, y yo y todo. . Piedo entiende las peticiones humanas. el divino Omnipotente. Oh milagrosa piedad! hoy por vos la tierra vierte cristal, y lágrimas yo del alma que se enternece. Amigos, pebed del agua que tan milagrosamente nace de safeca tierra, 2 Lleguemos todos. 3. Y lleguen al cielo! 1. Dignamente se les deben amilagros tan famosos. 2. Bella frescura! 3. Excelente. Señor, aunque mis miserias me congogen, y avergüencen; y aunque la vida que llevo contradice a estas mercedes: mi mujer, a quien las cuevas le doy por injusto albergue, tiene en los enfermos brazos un niño de siere meses que Dimas tiene por nombre; y como en su pecho estéril no halla el sustento ordinarlo, muere el pobre, y con él mueren los gustos que tengo en él: y si es, que posible fuese, que de vuestra leche santa sola una gota le diesen, sin que a vuestros santos pechos sus indignos labios lleguen, cosa segura es después que lo anime, y lo alimente de su madre aliento solo: si es que mis ruegos os mueven, cerca está, haceldo por Dios. Si haré, pues se compadecen mis entrañas, y también mi tierno Hijo me advierte, que Dimas será el primero humano que al cielo lleve. Su misericordia santa, dichoso quién tal merece! Y podrá decir entonces, gozando tan altos bienes, que los mereció en el cielo, porque los mamó en la leche. Qué merecí tantas glorias! vamos. . Medroso me tien las detenciones: ay cielo, que en mi divino innocente el duro bierro de Herodes me está a menazando siempre! No temáis, amado Esposo, que en la ciudad de Siene de la Provincia de Egipto, nos pondrá en distancia breve nuestro milagroso infante. Pues el gran Rey de los Reyes nos gobierna, y nos ampara nos alumbra, y nos defiende, seguras las horas corren, y en vano las dudas temen. . e La general alegría de esta devota Ciudad es tal, que da claridad sobrenatural al día; y en el Capitolio santo la celebra tanta gente, que exterior, y ocultamente da contento, y causa espanto: y todo sirve de indicios que admiten de nuestras manos, nuestros Dioses soberanos, los sagrados sacrificios. Bañen, pues, sus dignas al fuego resplandecientes de las víctimas recientes variedad de sangres clara con ininos, y con cantos suba exhalando vapores de los Arabes olores el hume a los cielos santos. Ya está todo prevenido, y parecen racionales (un serlo ) los enimales que al sacrificlo han traíd El blanco Toro paciente de si el coraje destierra, no escarba la móvil tierra, y humilla la corba frente. El humilde Corderillo pune con manso con uelo los bálidos en el cielo, C LI y la garganta al cuchillo. Y los demás por tener de su paciencia los modos, parece que ofrecen todos la sangre que ha de verter. Pues nosotros de rodillas ofrezcamos a los cielos los miligrosas consuelos, de sus altas maravillas. Oh milagrosa piedad. en un pueto hemos llegado, adonde la Egipcia tierra seguramente pisamos. Entremos en este Templo, donde los misterios altos. veréis de mi bterno hijo. Quién imaginara tantos! , . Altres de Qué es estos válgame el cielo! Válganme los Diosessantos, los Altares han caído, de los idolos: que agravios, vengan ahora en nosotros con prodigios tan extraños: Ya lo que dijo Esaías veo cumplido, mirando. que puesto en la sutil nube. de su humanidad, ha entrado. en Egipto el Señor Sumno, y a su presencia postrados. están de los fallos Diosas, Altares, y Simulacros. Ya veo la heroica causa de este prodigioso espanto, su divinidad adoro, y conozco mis engaños, Ya, Egicios, se ve cumplido, lo que habrá infinitos años, que por tradición tenemos, de nuestros doctos pasados, como santa profecia de un varón Hebreo, y santo que dijo, que habría tiempo en que viniese triunfando a Egipto el Dios de Israel Niño tierno, y en los brazos, de una divina Doncella, y dejaría en llegando, a ver su presencia, mudos nuestros Egipcios Oráculos siendo la total ruina de sus divos Simulacros. Y pues ya cumplida vemos esta verdad, qué esperamos? adorémosle por Dios solo, verdadero, y alto, que este es el Dios de Israel, que hizo tantos mi lagros pro: por su Pueblo en nuestro E y a Faraón obstinado con sus Ejército, todos poderosamente bravos, anegó en el mar bermejo: adorémosle, y temamos. otro general castigo. Ya el suelo humildes besamos, y adorando su grandeza, clamemos todos, digamos. Viva el gran Dios de Israel. Viva, viva. . Ay cielo santo, tus inmensas maravillas. con templo con ojos claros! Gloria a Dios en las alturas, a quien el alma consagro. Llevémosle en procesión. Y siempre diciendo vamos: Viva el gran Dios de Trael, viva el Naño sacrosanto.

JORNADA TERCERA

JORNADA TERCERA Ya, mi adorada MARIA, y IEs Us, que va con ella, cuya luz divina, y bella. es el Norte que nos guía, en el puesto señalado sta estaán, aún no han venido, hasta qui fue permitido abello yo acompañado pues de ese aquí las mujeres y los honmres van al Templo divididos; igno ejemplo de tan fanto pareceres. Mucho tarda, no he llegado apenas, cuando,ssiento, que un niglo de ensamiento doy a un punto dicuidado: más fáltame su preencia, y es muy propio, ycon razón, medir con la estimasón de los ausentes la ausncia. Si fue el Niño soberar, con su madre? aún no lesé con cerreza; yerro fue el dejarle de la mano. De ver mí, Joseph querido y mí Jesús adorado, el deseo, y el cuidado mil siglos me han parecido porque estoy de ellos ausente. como sin el Sol el día, el caminante sin guía, y el Piloto fin trinquete. Y así, aún siendo limitada su ansencia, me pareciera larga, por ser la primera, y por ser suya, pesada. Si habrá mi Esposo llegado, donde con él concerte: dudosa traigo la fe y temeroso el cuidado. Y mi hijo, si estara con él! que aún estoy dudosa. Sin Jesus viene mi Esposa. Sín Jesús mi Esposo está. Y Jesús? . Esposa? . Esposo: no quedó con vos? . Con vos no quedó? . Crece en los dos, cuidado tan amoroso. Ya con penas he pagado la culpa que cometió mi descuido. . Y la que yo excuse en vuestro cuidado: donde, ay Joseph! . Ay Marla. Le hallaré? . Triste ocasio hay Dios de mi corazón. Ay Hijo del alma mía. Tu peligro no recelo, que no le puede tener quien tiene el mismo poder en la tierra que en el cielo: pero temo que te has ido al desierto, y me has dejado. Quizá de mí, aunque adorado, descontento, y mal servido: yo lo confieso, Señor, y conozco, aunque me pesa, para tan heroina empresa en mi pequeño valor. No lloréis, Esposo amado que por ver lo que en vos siento dejara yo el sentimiento, mas no me deja el cuidado. Preguntad por esa parte por donde los hombres vienen, si alguna noticia tienen del que mis entrañas parte, que yo por esta iré a hacer otra tanta diligencia en las mujeres. . Ausencia y de Dios, cuál puede ser? Señora, buscando voy nuestro bien por esta parte: ve por esa, y a buscarte volveré. . Sin alma estoy Aquí mismo nos veremos. Dónde tan cierto ha de ser, que no nos podremos ver, si es que sin Jesúrnos vemos. Porque ciegos con el llanto hemos de volver los dos: dulce Esposa, a Dios, a dios. Él os guíe, Esposo santo. Hijas de Jerusalém, habéis visto, habéis sabido de un Niño que yo he perdido, iHijo, que es mi bien: que e 1. Dadnos las señas, Señora, esperad algún consuelo. Visteis en el claro cielo resplandeciente el Aurora? así es blanco, y encarnado; en ser limpios, y en ser bellos vencen sus rubios cabellos los rayos del Sol dorados. Parece su frente hermosa el arco en que Dios envía tras el borrascoso día la paz segura, y dichosa. Son sus ojos de Palomas, celestiales maravillas: son jardines sus mejillas de balsamos, y de aromas. Son sus labios de coral, por cuya dulzura espera el mundo un alma de cera en su pecho de cristal. Y sino os han satisfecho las señas, llegad, miradle, reconocedol, adoradle por mis ojos en mi pecho, dónde semejanza tal en mi corazón admite su retrato, que compite con el mismo original. Señora, que tierna estoy de ver el dolor que sientes. Pues causas tan evidentes para conocello os doy, decí, amigas, si a mi Cristo visteis? 1. En vuestros extremos, y en vuestros ojos le vemos, pero no le habemos visto. Ni podemos resistir la terneza de este llanto, erdonad. . Ay cielos por vos la puedo sufrir. Ay, mi hijo, que te has hec cómo? dónde? hay triste calma te perdí, si no del alma, de los brazos, y del pecho Como no te lastimaste de dejarme sola, y tristo por qué sin mí te perestes por qué sin ti me deiste? Si sin méritos estor de gozar tu compuía, tampoco el ser nerecia tu esclava, y tu mdre soy. Si servirte no hap odido como tú lo meeciste, tampoco al nando veniste, tú mi Dios, yer servido; pues con errañas tan puras quisiste enorma venir de siery humilde, a servir a tus himanas criaturas. Y si aldesierto te has ido con tu pimo, no pudiera serte alláfi el compañera madre de tan tuya ha sido Pues bacarete, alma mía, y hallaete, pues prevengo en el mor que te tengo una istrella que me guía. Deñas, de que averiguar toy siempre entre los dos, de nunca el que busca a Dios hede dejarlo de hallar. 1. Justo será que miremos in qué el Pueblo se ha fundado para estar alborocado entre porfías, y extremos, diciendo, que ya el Mesias en nuestra ley prometido, cumplió con haber venido lo que promete Isalas: ojalá vieran mis ojo las glorias que no merecen 2. Pues no penséis que parecen sus fundamentos antojos, porque el ver el mundo llano con la paz que en él está y que el cerro de Judá gobierna extranjera mano: pues para su nacimiento estas señales han dado los Profetas, bien fundado nos muestran su pensamiento. No es posible persuadirme que haya en eso fundamento, porque nos dice Isalas que al Mesias esperemos para ser legislador, y Señor del mundo: y luego nos declara en otra parte, donde trata de lo mismo, que ha de venir riguroso para llever, justiciero, como avenida de río, las gentes del universo: como echando de la boca fuego vivo, contra aquellos que su santo Pueblo opriman para tenerle sujeto: y eso dice, pienso yo, por los. Romanos soberbios. Solomón dice también, que el abismo, tierra, y cielo temblarán en la presencia de su Tribunal supremo. Zacarlas, que vendrá con grande acompañamiento de salitos, que deben ser los Capitanes guerreros. de su Ejército famoso, con que bajó de su Imperio, y ha de sujeter el mundo. Daniel nos declara en esto, que se serviran humilde del general he misferio. los Tribus, y las naciones Pues ninguna cosa vemos de estas suceder ahora: bien asegurar os puedo que no ha nacido el Meslas. 4. Es concluyente argumento. 1. Sombras son de la esperanza 2. Alboretos son del Pueblo. Admiració ni me ha causado, que a tan insignes Maestros, a Lerrados tan heroicos puedan convencer tan presto tan poco fuertes razones: decid, los Profetas mismos no han escrito del Mesías lo que agorhabéis propuest Por ventura, no nos dicen también notables extremos de su humildad, y pobreza? En Zacarias, no es cierto decir que vendrá ese Rey tan humilde, manso, y tierno que al tomar la posesión de su dilatado Reino, para entrar en su ciudad un jumentillo pequeño será su triunfante carro? No nos le pieta sujeto a varias perfecuciones de sus trabajos inmensos? No dice del Isalas, que como manso Cordero, por la salud de los hombres al sacrificio dispuesto, en las mayores injurias tribulaciones, tormentos sin que despegue los labio ha de estar; pues según esto dos venidas han de ser las suyas, presuponiendo que de una losa no puede ve rificarse en un tiempo cosas, que por ser contrarias harán contrarios efetos: así que se ha de entender las que tú nos has propueste de su venida segunda; cuando cual juez severo para castigar pecados, venga a fulminar procesos. Pero en la primer venida que viene a poner remedio en el mundo, y no a juzgarle, así le consideremos, como veis que os lo he pintado, humano, piadoso, y bello, porque así ha venido ya para redimir, muriendo, el mundo; isí está en la tierra, y así le adoran los cielos. Quien mueve tu sabia lengua, niño divino? a Suspensos nos deja, con causa, a todos. Talciencia en años tan tiernos! milagrosa debe ser. 4. Yo por divina la tengo en un Ángel, llega, toma entre nosotros asiento. Prosigue, admirable Niño, ve declarando, y diciendo en qué dotrina has fundado tan soberanos conceptos. Para ver que están cumplidos los Oráculos profeticos, y que al tiempo hemos llegado que nos señalaron ellos. Acordaos que a Gabriel, de Dios Paraninfo bello, porque a su Profeta santo Daniel diese consuelo lo envió con su embajada desde sus Orbes eternos, y le senaló por plazo determinado, y dispuesto para ser de los humanos el universal remedio setenta semanas de años, y que acabados con ellos, el pecado, y la maldad quedaría en este tiempo borrada la culpa grave, dando estado sempiterno a la celestial justicia, y tendrían cumplimiento las profecias e tonces, (siendo ungido el Rey inmens de Reyes, Santo de Santos, y de la virtud espejo) comenzando estas semanas Anales del día mismo, que en la gran Jerusalem se publicase el decreto de la reedificación de su santifico Templo. Pues si desde aqueste día, hasta que esté manifiesto en la tierra el gran Caudillo, Jesucristo, el Rey Eterno, el ungido principal, pasarán, como sabemos, sesenta y nueve semanas; y en las siete años postreros que las sesenta concluyan, padecerá en un madero, consumándose la ley; y en el sacrificie nuevo de la Ostia quedarán los autiguos, y los viejos. Siendo verdad infalible esto, cuando cerca vemos los fine; de esta semana, en quien prometen los cielos al Mesías; como dudan los cientificos ingenios que se ha humanado, y nacido y está escondido, y secreto? Admirables son tus cosas. 2. Es un soberano extremo. 3. Declara como vendrán a cumplirse en estos tiempos esas setenta semanas. De esta suerte, estádme atentos, Ciro, que impero en los Persas, primer año de su Imperio dio la primera licencia de reedificar el Templo, y dio gran número de hombres que a serusalem vinieron a levantar su edificio: pero convino primero reedificar la Ciudad, y no empezaron por esto las Hebdomadas entonces, hasta que después tuvieron nueva facultad de Dario para proseguir lo mismo, de su Imperio a los veinte y así desde entonces cuento hasta que el Magno Alejandro levantó el Imperio Griego, tiranizando del Persa la Corona, que corrieron ciento y cincuenta y dos: poseyéronle los Griegos ducientos y sesenta y leye: lo que ha que dura el gobierno de los Rómanos, son treinta y siete, hasta cuatrociento y noventa, que es la suma de las semanas, contemos que nos faltan veinte, y cinco y diez y ocho, hasta el prim de la podiera semana: pues si de allí a tres y me que ha de venir el Mesias es tan creído, y tan cierto quien duda que está en el mí Y no sabéis de más des que nació un Niño en Belo y mostró en su nacimien tan prodigiosas señares? Así a mí me lo escribieron 2. De muchos lo supeyo, visto por sus ojos Y a pocos días después no se presentó en en el en los brazos de su madre no se admiraron de verlo y lo recibió en los suyos Simeón el santo viejo? y confesando ser él el Mesias verdadero le adoró deshecho en llanto tan alegre como tierno: Y en Ana la Profetisa no visteis el mismo estren pues como pueden negar humanos entendimientos que al Mesias prometido goza el mundo, admira el cielo Quién puede contradecir a tan fuertes argumentos? Verdades tan apuradas nunca admiren contrapuest 1. Niño de mi corazón ven con nosotros, sabremos quien eres. 2. Él es sin duda, porque causa en nuestros pechos alborozo. 3. Y da ocasiones da admiración, y respeto. Hijo, mi bien, mi alegría, mis celestiales despojos mi perdido de mis ojos, aunque no del alma mía Mi soberano tesoro escondido en mi deseo, qué os hallo, amores? qué os veo! que os abrazo? y qué os adoro? Sin vos, mi Jesús querido que congojas he pasado qué perdida os he buscado! qué afligida os he perdido! a ti Ay tal gozo! ay glo tras la tristeza pod acabarme el alegrír pero no, que es celestia! Hay hijo tan bien hallado, cómo? dónde? hijo querido, de contento estoy perdido, y de alegre estoy turbsdo. Mi Jesús, mi bien, que os vemo mi Espasa, y yo! quién pudiena deciros, quien os dijera las ansias, y los extremos con que estúvides los dos sin vos, sin ser, sin vivir? mas qué más he de decir pues, he dicho que sin vos. 4. Hijo de mi corazón como nos tratáis aisí a vuestro padre, y a mí? son culvas nuestras? . No son: mas to aviene, amada madre, que me ócupa entre las genses. en casas pertenecientes al ser dé mi Eterno Padre pero con todo os prometo que otra vez no he de añigira silo amaros, y serviros, como subdito, y sujetó entreteniendo la vida. sin daros otro cuidado hasta el tiempo sesalado para el fin de mi venida, 1. Pues la llamasteis Esposa, vuestro será el bello infante, tan del todo semojante a tumadre, extraña cosa! Mis queridos padres son. Di culpa nuestra alegría el no hacer la cortesía que os debe la obligación. 2. Como en la ciencia diví a ser tan perito vienes Del mejor muestro ti la ense a, y la dorrina. 3. Admira en tan tierna edad. 4 Cuando llegue a la perfeta, anuncia que un gran Profeta ha de ser Por el sirad, y haced gracias a los cielos, que un eminente varán os dio por hijo? En miso sus alabanzas consuelos: Y si licencia nos dáis, nos lrentos Esta estrella os guiara, aunque fi ella, come sin luc eos dejáis Van os hijo? . Madre vamos Alido te llevaremos! Sí, porque así aseguremes que otra vez no te perdamos. Como preso de este modo hijo has de li . Por los huma lo he de esta en etras manos bien diferentes en todo. 3. Tanta admiración me ha dado su niñez heroica, y clara, que en este niñordorar al Meslas esperado; pero el estar advertidos que dél no se ha de saber cuyo lojo sea, y el ver de este padres conocidos. me retira, y me suspende. 4. En eso no hay que dudar que es así. 1. Para mira en la forsi a que se entiendo sería bien revolver las sagradas Escritura Si, porque el miraras como le debe entende es agravio de la ciencia. 3. Apuremos la verdad. 4. Y denos su claridad la divina providencia; porque aquel iufante hermoso, que los animos granjea, no es posible que vo sea eminente, y miligroso, ; s Con el obrador esté lo damas aparesado, ya no sabes el cuidado de Joseph?. . Tanto lo sé y en él tantas maravillas he viso para admirallas, que aunque se considerarlas, no me atreveré a decirlas, que mi lengua siempre ha sido como la hacienda en que trato. Si vendrá luego? . Ya ha rato que pudiera haber venido, porque cuanto se imagina, en el por miligro está: por milagro viene, y va, pues por milagro camina por milagro se le aumenta en su casa todo el bien que da a pobres, y también por milagro se sustenta; pero tal Espas tiene, y tal hijo, que de Dios lo parece. . Ya los dos V en en, y él con ellos viene. Qué gozoso, que contento voy cudicioso a ejercer el trabajo; que ha de ser de tales vidas sustento! Amigo, sid, debastad aquel tronco entre los dos: Jesús, ayudadme vos entre tanto. . Bien está. Vamos. . Saguro que o de que aceirte a sustentaros. . Qué hacéis, Señor? . Ayu padre. . En todo me ayudáis; pero cuidado nos cueste si el trabajo, no es mayor; porque si os dije, Señor, que me ayudaráis en este, fue, bien mío, porque a vos os trato yo (aunque no me aflijo) en público como a hijo, y en secreto como a Dios. Alzaos padre. . No es razón Yo he de ayudaros, dejad que ocupen mi humanidad acciones que suyas son. Dujadme, que gusto siento de verme en esto ocupado, a la madera inclinado, que ha de ser el instrumento de la obra generosa que he de hacer, para la cual dejó el asiento inmortal de la Esfera luminosa. Criador del Firmamento, Niño grande, Dios humano, con impulso soberano y encogido atrevimiento, que os obedezca es forzoso, y que os diga es imposible este trabajo apacible, y este exercicio dichoso cuanto en mí será por vos gloriosamente importante, viendo en él participante no menos que al mismo Dio Bien se advierte, Joseph, cuanto estás en la gracia mía. pues en ti de cada día crecen tus méritos tanto: más considera el amor que yo a los humanos tengo ve pues por él a morir vengo; en él mirarás mejor yo te tengo a ti, si es más grande, y más piadoso, pues que para ser Esposo de mi madre te escogí, dándole a tu santo brío capacidad que le cuadre para Esposo de mi Madre, para nutricio mío. Pues por vos he merecido dignidad tan eminente ca mi hijo obediente, y mi padre obedecido comenzad a trabajar, porque obedeceros quiero traed la sierra, este ma dero, y estotro se han de igualar, que he de guarnecer con ellos, una puerta. . Esperá, oí, que bien parecen así! cuanto me alegro de bellos! pues por mi divino ser tan importantes serán, que en esta forma que están, puertas del cielo han de ser. Mediante mi sangre pia, por mí en ellos derramada. Cruz bendita, Esposa amada, abrazadme gloria mía, pues aquel dichoso día seréis mi Trono Real, y la Catedra inmortal donde yo (con padecer de mi amor he de leer la dotrina celestial. deréis Estandarre alzado para testímonlo fiel del amor, que el cielo en él a los hombres ha mostrado. Seréis, vencido el pecad de esta guerra soberana gran trofeo, palma ufana, y tabla excelsa, y patente, adonde el precio se cuente de la Redención humana, mil veces por estimaros, pues la vida he de rendiros, con el pecho he de mediros que la espalda espera daros, aunque se que han de cortaros, ancha para el trance estrecho, porque el goneral provecho con vuestro rigor se ajusta, y no me venoréis tan justa a la espalda como al pecho. No más, hijo, Señor baste, que en cada razón (ay triste) mil centellas me encendiste, mil saetas me tiraste: de mi corazón sacaste sangre a mis ojos, Señor, que para con tanto amor, ver tu divina terneza, mi humana naturaleza alcanza poco valor. Pero cual pudiera ser aún cuando no te adorar que tu amor considerara sin enternecerse al ver; sabiendo tu propio ser, que en nuestra humana qu no tan solo estás sin ella, mas te alegran de tal suerte las memorias de tu muerte en los instrumentos de ella. Si he venido a recibilla por los hombres, y a humanar cuando la espero, alegrarme mi soseph, no es maravilla; pues mi humanidad se humilla tanto a esta causa amorosa, que cuanto más rigurosa, cribé Y vro- y cruel la considero, con alma entonces la espero más alegre, y más piadosa Pues la verán a mis pies con los poderes vencida, de mis brazos tan rendida que sepan todos quien es y no la teman después antes para su consuelo la procuren los del suelo. viendo en ella por mi abierta tan de par en pardas puertas de los Palacios del cielo. Ya, mi Dios, miro en tus la general Redención, y admiro en tu corazón en favor de los humanos: tus de cretos soberanos: ya, hijo, te oí decí que la muerte hes de sufrir, y a la muerte has de vencer: pero quien te vio nacer como ha de verte morir? Quien te ha visto en aquel pecho, en estos brazos tenido, y en el alma recebido las mercedes que le has hecho aunque en general provecho del mundo universo sea, aunque el cielo la desea, como se puede atrever a ver tu muerte, y a ver a tu Madre que la vea? Y así, mi Jesús, querría, pues que mi amor es de suerte que estoy (temiendo tu muerte) perdiendo el miedo a la mía, que antes que se llegue el día de su plazo señalado, me saques de este cuidado; y no solo este bien pido, mas de verte perseguido. querría verme excusado. Haslo, Señor, pues tu dio tantas causas mi buen celo, y de mi Esposa al consuelo no he de hacerle falta yo; que si se la hiciera, no procurara esta jornada: pero de ti acompañada hasta aquella rigurosa, aunque viva temerosa, ha de vivir consolad Después, cuando más para consuelo, y arrime no ha de faltarte algún a quien se la des por ma Al que con nombre de padre tanto en la tierra levantas honra, tras mercedes tant hijo, con esta, pues ves que pidiéndola a tus pies riega con llanto sus plant Tienes en mí tanta parte mi Joseph, que no te puedo negar lo que te concedo, al Limbo quiero enviar allí las nuevas reparte que mi nacimiento advierte para que puedan, con verte, consolarse, y esperar a que se las vaya a dar Juan de mi cercana muerte. Mi Dios, hombre, padre, a dejad que vuelva a postrarme; quien sin vos pudiera darme tan celestial regocijo pues es tal, que aunque me af si advierto mi despedida, ya es de ti favorecida: ya es tan tuya esta jornada que mi muerte imaginada me parece eterna vida. Ya Señor, ya te prometo si he RI si no fue imaginación, que siento en mi corazón de esta merced el efeto, ya con impulso quiero conozco algunos ensayos entre gloriosos desmayos de una lentaca entura, encendida a la luz pura de tus penetrantes rayos. Ven, que mis hombros te doy por apoyo. . En que estoy falto; pues aún vivo; en lo más alto de las esferas estoy l cuando en tales hombros voy: a quien no admira mi hidoria: Da descanso a tu memoria, pues en ellos levantado, en término limitado irás a mi eterna glorja. Va enfermo? . Mezclado está el desmuyo, y la alegría. Haralo la compañaa con quien vive, y con quien va. Ya sale aquel Ángel bello de su ordinaria oración. Su santa contemplación dejara por ira bello. Acabarame el ausencia de mi amada compañía, pero mi hijo me envía condivina providuncia consuelos tan soberanos, que con inmensa humilda remito mi voluetad a su gusto, y a sus manos; cuya potencia infinita es tan grande, y es tan fuerte, que de mi Esposo en la muerte, no solo el pesar me quita, pero pono en su luga de glarias tan grande abisino que me alegra con lo mismo que me pudiera acabana Con tantos merecintionto llamada porelisalí, porque entremtilhjo son senguas los ponsamientos. v. Oístelo? . Y con razotí siento en ol almar cisteza, Uns amigable terreza me desmuya el corazón. Llenemos de este lagar esto ahora. . Sí, y después, pues solo vera los eres nos podría consolar: Iremos a bella? . Sí dices bien. Yo se que al bello me consolara por el los lo que me aflige por mí: toma ese banco, que y podré llevar esta sierra. No se te olvide la azuela. El alma que te parió: pareces buvo, Enaín, a mí me dejas la carga? dalo a quien ponen enjalma, que aquesto no es para mí. Mal sabes acomodarlo, más vale maña que fuerza. Tú que tienes más destreza dime cómo he de llevarlo: Puesto el banco de ti foro al modo de ese jumento que si en cuatro pies se pone, juzgo que será lo mismo. Dejando bestias a un sido, y a nuestro banco o albiendo, poner poner este paloa y este, que parece el me que son los dos con que hi aquel Niño santo; y tierno, plataforiva para puerta, y entrar por ella en el cielo, La sierra en aqueste lado, y aquesta azuela; poniendo encima sin que se caiga luego yo; por contrapeso de todo; éncima me pongo luego tú en cuatro pies puesto como digo, vendrá a ser lim frcil el llevarlo adentro, con que el banco irá entre ambos, y entre ambos lo lleveremos, tú de los pies, por la parte, yo por da parte del cerro. Pues si entre los dos se lleva, Enaín; yo soy contento Metere debio, y vamos qué es tarde? . Ya yo me mere fuego de Dios como pesa. Poco derara esté peso. no te des por entendido epresto descansaremos Hay conillas. Voro a Dios que he quedado macio muerto caer para levantar, siempre lo tuve por cierro. . Esfarmo el santo varón Sintiera yo, Esposo mío; losor Is Iufar, narnos han en su casa, enfra. . sinuenras personas son de algún servicio, o provecho a él, a Jesús, o a María. Por cualquien dellos daría teda la sangre del pecho. Maravillas son notables. Es cierta la enfermedad de Josephi . Venid, lleg veréis cosas admirables, y veréis como no ha sido tanto el ver al Sol varado, como en los tres abreviad todo el cielo repartido: veréis glorias inmorta! en una gloria sin pena y toda en a casa llena Ova de lumbrerás celestiales. Dulce Hijo. . Padre amado. Tierna Espesa. . Amable Esposo. Por vuestros amores muer abrasado el pecho todo. Pero qué mucho, Señor. cuando te aiiro, y te toe si de la divie me entiende el suego amoroso, y del Espíritu Santo el viento lo enciende a soplos, que de esta causa procedo mi calentura, conozco: y así de ti enamorado muero contento, y gozose Qué dichosa entermedad Tanto, cuanto tu dichoso pues yo con tantas ventajas a tu amor te correspondo. Ayudadme, Esposa mía, pues que vuestro pecho solo puede agradecer por mí estas mércedas que adoro, Sintiera yo, Esposo mío; vuestra soledad, si el gozo que miro en vos, no me diera glo. glorias en lugar de enojos, Solo una pena llevara, si favores tan copiosos no la impidieran en mí con tan divino alborozo y es el no haberos servido tan puntual, y tan pronto como me obligó la causa. pero de vos reconozco que para disculpas mías viráis mis deseos solos. Con el mismo sentimiente quedara yo, si lo propio que vos propuesto me habéis, lo divirtiera mi enojo. ̱. Ya parece que se acerca de mi trance venturos el fin: mi Jesús querido, reis piadoso a librar! antos Padres y a mí, pues soy tan dichoso que siendo vos de mi parte, en vos confío, y dispongo con ellos mis esperanzas, Y aunque os peditemeroso de vuestra muerte, la mía, tan nuevos alientos cobro, que ya ahora la deseo para veros poderoso abrir puertas en el cielo, por donde quepan s todos ̱. Presto será, Josephmio, el día que prodigioso. logaando tantos deseos, verás que la carcelto y hago un luminoso cielo de un infierno tenebroso; y tú a todos preferido, has de ver, que no tan selo tu alma bieneventurada; pero tu cuerpo glorioso subita en mie impañía a mi soberano Trono. Y ahora, pues no es posib según el Decreto heroico de la muerte soberana, legar al celeste coro ninguno, sin que primero para remedio de todos paderca yo en una Cruz ya por honrarte, dispongo ejércitos infinitos de mis Ángeles hermosos que hasta el Limbo te acón y llevándote en sus hombros, la gloria de mis alturas te vayan cantando a coros Mi Dios dulce, aunque es ternoa sin necesidad, forzoso es en mí que te encomiende a ni Esposa. . Tierna llora no de pesar, de alegría: que efeto tan milagroso! Mi madre queda conmigo; tu ve en paz. . Señor piado tú con tus divinas manos cierra mis alegres ojos, Ya los cierro. . Espejo para ejemplo de los otros. Qué gloriosa muerte siento que vida felice logro! Todos quedamos suspensos. Todos quedamos absorto de ver el dichoso fin que tiene el mejor Esposo. Y don Agustin Moreto pide perdón, si es que él de su esperanza mereco tener el perdón de todos.