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Texto digital de Los médicos divinos y luceros de la Iglesia, San Cosme y San Damián

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Juan de La Madrid
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Género
Comedia
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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Los médicos divinos y luceros de la Iglesia, San Cosme y San Damián. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/medicos-divinos-y-luceros-de-la-iglesia-san-cosme-y-san-damian-los.

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LOS MÉDICOS DIVINOS Y LUCEROS DE LA IGLESIA, SAN COSME Y SAN DAMIÁN

JORNADA PRIMERA

y De la gloria del amor Cosme, y Damian se coronan, pues aspirando a vivir, toda su vida es heroica. Miente el labio que tal dice, miente la lengua alevosa: pues como, como a mis iras vuestras voces no se postran? de la gloria del amor: qué amor es este, congojas? Rabias, tencores e injurias, para cuando se trémola el rigor de aqueste brazo, y el furor de esle ajioma? Colme, y Damían me acobardan En allucias engañosas, o mueran porque yo viva, o vivan entre penosas prisiones para que sepan, que mi grandeza, y mi pompa, y mi majellad augusta, en Lisios, siempre es vistosa altivez mas como pueden reducir con voces locas a los que a sacrifican a Bobol humos de a omas? Qué mal pretenden lograr reducirlos! porque ahora convocare a los Ministros, que (injuriosos) atesoran todo este Imperio lucido, y esta Ciudad populosa. Ea, parciales, y amigos, ea, rabias perniciosas, ea, ansias repetidas, ea, dolores que ahogan; venid todos a esta empresa, para que mis iras pongan remedio a su atrevimiento, y castigo a sus personas. No hay quien escuche mis penas, ni quién mis clamores oiga? Yo solo puedo atender a tus ansios, porque ahora quisiera que me dijeras, quién la Ciudad alborota? st mas ya lo sé: aquí, patrañas, venid a ayudarme todas. Quién eres, que me has dejado el alma helada y absorta? Pues si lo quieres saber, escucha mi breve historia, En la cumbre más altiva, y en la fabiica redonda del Alcázar de las luces, donde todas son antorchas, me crié, siendo Pribado del Rey, que entre claraboyas de resplandores se mira en Trono de eternas glorias. Tanto me quise oponer a su poder, que la loca envidia me desterró a unas oscuras mazmorras, pues estando en Cumbres altas, en Cumbres bajas ahora me hallo, porque yo quise, o porque mi furia airosa quiso igualarse en lo altivo con la Suprema Persona del Rey; y así, porque tengo ciencia infusa, en las congojas vengo a ayudarte, pues sabes soy tu amigo, y de esta forma, a ese Cosme, y Damian, que aqueste Imperio al borotan, en tu presencia pondré, para que tu rigorosa soberbia, en aquese Equuleo los ponga, sin que la pronta bizarría de tu brío, deje de ser quien samosa ciña con verde Laurél tus sienes majestuosas. Nuevo temor se ha hospedado an mi pecho, porque rota la paciencia, solo aspira a conseguir la victoria, Esos Médicos no son los que esta tierra albororan? Sí, que me ofrecen la muerte, sin que mi excelsa persona, y mi soberbia retire de esos dos locos idiotas el deseo de su infamia, y el peligro de su pora prudencia, pues ignorantes despreciando las lustrosas maravillas de Astaros, y de los Dioses, se enojar contra todos de tal suerta, que a la idolatria toda van raduciendo, sin que el castigo, siendo Troya, les ofenda, ni el tormento de mi rigor: mira ahora, si a beber con justa causa en iras? mira si puedo con martirios, u otra forma convertirlos, y en cenizas deshacer sus dos personas? pero quiero preguntarte, quién es ese Rey? . En otra ocasión te lo diré, que ahora no decirlo importa. Con qué palabra me das de perseguirlos? . Sí, y nota, que antes que el Sol con sus rayos adorne todas las Zonas, los verás en tu presencia. Pues nuestra amistad heroica una firmes voluntades; y porque tu nombre ignora un Procónsul soberano, dime, cuál es? . Yo sin otra detención me llamo Luz, que hábito entre pardas sombras: mas mi cauteloso engaño . a el peligro te convoca. Dónde habitas? . Yo, en el mundo en una montaña, alcoba de unos lóbregos hospicios, que fundó mi envidia propia. A dónde está? . Está en un sitio, que ni las flores abortan, ni las aguas resplandecen, ni los montes se coronan, ni las haber en sus nidos trinan con melosas solfas, ni el crepúsculo se aplaude, ni da cristales la Aurora; antes en fúnebres caos las confusiones se lloran, los dolores se a imentan, y las penas se congojan; y en fin, está en Cumbres bajas, donde todo es una Troya. Serás mi amigo? . Leal: antes contra ti irá toda . la cautela en las palabras, y el engaño en las discordias. Pues mira. . Qué he de mirar? Que seas. . Rabia horrorosa. o qué he de ser? . Quién solicite estorbar. Qué? . La dañosa predicación de estos dos. Mi rencor el cargo toma. Dónde te veré? . En el fuego, bratando por cuantas bocas túviere Etnas, Besubios, y llamas tan perniciesas, que consuma. . Pues logre y mi rigor nuevas Coronas. . Y todo el Infierno junto adquiera furias penosas. Divino Dios increado, que con excelsa bondad, eres Norte de piedad, perdonando ya el pecado. Dios Soberano, y Señor, que en auxilios celcitiales, le das remedio a los males, dando luz a el pecador. Dios mío, Padre del pobre que no come ni un bocado, por la teja de un tejado, que el refrigerio me sobre. Qué hace, Hermano? . qué he de hacer? estaba en una oración, pidiendo gloria a un jamón; pero no le puedo ver. En qué piensa? . Yo en no nada, y sepa no es matavilla, en una gentil tortilla, o una rellena empañada. Mortifíquese. . Eso dices? cuando solo por mamar, y engullir, quisiera dar a el cuerpo lindas perdices. Mire que está relajado. Relajado? brava flema! cada hambre con su tema se sale, y esto es probado. Mire que el Demonio es quien le ha quitado el sentido. Cosme, pues si no he comido, no ha de volverme al revés? Dese ya una disciplina. Disciplina? guarda Pablo; si tal diere lleve el diablo, si no fuere de cecina. Aiga tan simples Hermanos, que con cotidiano ayuno tengan el gusto yerbuno, porque me coman las manos Eso no, no más Damían, no más, Cosme, si a fe mía, pues sustento en profesa los dos a mis tripas dan. Es cierto que es grave yerro, que el bavi tenga calambre, pues cuando está con más hambre No me ha quedado rincón, esconce, ni chimenea, para encontrar una fea morcilla, o gentil morcón; y no he hallado un sus, y creo, que estos Santos Medicantes, Cirujanos, Platicantes, me van oliendo a poleo. Ya que de Dios Trino, y uno he merecido alcanzar auxilios, quiero estompar en premio un continuo ayuno; pues si su gracia tan fina, siendo de ciencias crisol, para que más luzca el Sol, me ofrece una medicina, qué mayor felicidad puede tener quien desea, para que gracias posea, que alabar su Potestad? Hermano mío, la unior hará dichosa la suerte, esperando en vida, y muerte una eterna perfección: Que estos? dolatras fieros dejan a Dios, engañosos, por adorar fabulosos a unos troncos, o maderos, A sus Dioses sacrifican holocausto; pero ciegos, ya no atienden a mis ruegos, porque la verdad explican. Y así, pues todo el contento nuestro consiste en curar, para poderlos sanar, Dios será medicamento. Dejadme a mí, porque haré que me sigan estos, dando un no sé qué, no ré cuando, Un cuento de mataré yo he leido en mil escuelas, y he aprendido en conclusión la cura de tragazón, y el remedio de biruelas, El otro día a una Lucia la dije qué lusia estás! y ella dijo: tú estás más; y era porque estaba sucia, Ya yo no puedo asistir a dos pues dice galvan, sebrino del Preste. Juan, que es imposible asistir. Si con esta disciplina ar du viera yo, es muy claro, que aunque me coltara caro, sería mi medicina. Rafrene, Hermano Tortilla, la comestible pasión. Si Hermano, con un jamón, o una sabrosa morcilla. Mire que el engaño alluto le pretende hacer caer. Pues por no poder comer, traigo ya en las tripas luto. Bien sabe que a Dios enoja, y que el Demonio le tienta. Si quiere ahora que sienta, me ha de volver de la hoja. Vaya a buscar unas hierbas, y déjese de eso. Hermano. Una tortilla, es muy llano, tiene diversa conservas. Ya me voy, y ruego a el Cielo que esta hambre fija, y fina, se sacie en una cecina, porque dé a el cuerpo consuelo. Mire que venga al instante. Vendrá tan presto Tortilla, que se compondrá en Sevilla, y se hallará en el mamante; y así, pues tengo de ir a buscar hierbas, no sé si yo por aquí saldré, o por acá podré huir. Adiós, mi Cosme, y Damiar, adiós, hermanitos míos, que si tenéis calosfríos, a mí más recios me dan. Ea, idolatras, mirad, que esos Ídolos que veis, aunque ofiendas ofrecéis, les falta la potestad. No con maderos fingidos queráis al mundo engañar, que Dios los ha de postrar, porque quedéis con fundidos, Hermano Damián el celo de más Súpreme Señor mueve a todo mi fervor. para hallar gloria en el Cielo: y cuando en ello me fundo, los auxilins Celelliales, serán suaves cordiales. para la verdad del mundo. Ya es tiempo que a la oración, Hermano, nos retiramos, y es justo que gracias demba a aquel Divino Sansón, Pero ahosa. . Qué dulzura. Qué letargo. . Y suave sueño. Embarga. Aquiera. Suspande. Mis cuidados? . Mis deleos? Ya recelta me es preciso, porque vacile el aliento. Ya con las dulces delicias se embargan mis pensamientos. Ea, abrlmos infernares, aborto de las penas, y los males; ea a diente Leteo, donde consigue aplausos mi deseos ea, alucias, y engaños, motivo de tormentos, y de daños? ea, fieros Dragones, escamas de las almas sin perdones: ea, cautela mía, logre felices triunfos mi osadía, (da. la ocasión no se pierda, pues nueva injuria a injurias me recuero Venga, pues la cizaña, a conseguir en iras esta hazaña, pues estos dos me ofenden, y quitarme las almas va pretenden. De la castidad dicen son dechado: ha pese a mi furor pese a mi estado! yo he de hacerlos caer (nadie lo dude) pues puedo mucho, aunque nada pudo. Desvanecido quise, y con cautela, oponerme al Supremo, y me desvela tanto aquesta osadía, que batalla en temor la furia mía, pues tropezando en globes estrallados, arranqué los luceros luminados; luz oscura me hallo: mas como aquesta injuria yo no callo? En que despertarlos ahora quiero (mueros pues vivo en penas, cuando en penas mas ay, hay, que el valor se me acobarda. como mi furia en esta empresa tarda? Pero válgame aquí todo el abismo, y el lago estigio que es del barbarismo escuchar quiero ahora; pero qué confusión en mí ya mora? Divino Dios Amado, Soberano Maestro, que en los Cielos, y tierra eres el Padre nuestro; no permitáis Dios mío, que aquel engaño seo VA a tu bondad apelo, que dalcemente el alma le goza en vos, pues creo, que con vuestros ausilio, tendré bienes eternos. Qué escucho? como no hago que se desquicien los Cielos, que esa máquina estrellada, y todo ese pavimento caiga un pedazos distintos, arrornado ya, y desecho? Como no tiemblan los hombres al oír mi nombre fiero? y como ya titubean mis valerosos denuedos? Mas quiero, quiero pasar a vencer a el compañero, que puede ser que vencido, con liga lo que pretendo: ya le estremecen las plantas, ya tiembla cobarde el cuerpo, ya parece que las penas asaltan a los Infiernos; pero tímido, y cobarde, a escuchar sus voces llego, porque se abrasa entre llamas aqueste encendido pecho. Soberana Señora, de todo el Mundo Reina, prodigio el más hermoso, que vio naturaleza. María. Sol brillante, que eres de Gracia llena, líbrame del engaño, para que en la pelea de esta vida resista sus fingidas cautelas: mas qué gozos el alma atrae, cuando bella te ve con resplandores siendo luciente Estrella. Qué esto sufro, que esto paso. pese a mi altiva soberbia. del vanecida le ultraja, y con rigores se hiela? pese aquel lugar estigio, dende Serpientes, Culebras drás Bíboras mordaces con las almas que atormentan, padecen nuevas injurias, pues a el fuego se despeñan pero qué as esto atrevada esadía, mordas langua? despide en piezas de rayos volcanes incendios, y etnas? Quiero volver donde estaba, por ver si en esta contienda salgo victorioso, dando aplausos a mi grandeza, y a todo el Infierno junto la victeria que ya espera. Ruido les tengo de hacer, por ver si los dos despiertan, que este disfraz mujeril, puede ser, que los divierta. Válgame Dios, qué alegría tiene el alma, cuando llega a recrearse con Dios, tres Personas, y una esencia. Válgame Dios, qué delicias con el alma se recrean, viendo a la Divina Aurora, María, y alta Princesa Ea, cautelas, y astucias, aquí asistid, porque tenga la victoria deseada quien no pretende perdería. Pero qué miro. . Qué veo? Válgame mi fortaleza! Mi fortaleza me valga! Mas yo me voy. . Irme es fuerza. No os vais, esperad un rato, gozaréis de esta belleza. No es posible. . No es posible, No os ofusque la vergüenza: pues qué hombre habrá encontrado un asombro de belleza, que no pretenda en amores rendirla el ser, y potencias? Aquí es preciso el valor, observando la pureza de la heroica castidad. Aquí es precisa la ausencia, no se borren los esmaltes de la virtud, y pureza. No penséis que cuando vengo a buscaros la fineza habéis de ocultar, si ya an este pecho se ospedan agravios, que me habéis hecho, a pesar de quien desea quitarme el bien adquirido, pues las iras me despiertan, para que come venganza. del del doro que me cerca. Qué no me pueda mover. Qué retirarme no pueda! Yo te he hecho algún agravio? Yo te he hecho alguna ofensa? Tantas son, que ahora vengo a pedir justicia de ellas a Lisias, fiero ministro, y Procón su! de esta tierra. Tinieblas de confusión todas son, mi esfuerzo venza. No te acuerdas cuando fuistes a verme a mi casa misma? Yo a tu casa? ese es engaño, Señor, dadme fortaleza en ella astuta batalla, y en este asalto. . Por señas, de que amoroso rendiste a mi hermosura finezas. Eres mujer, o quién eres? Bien sabes que soy la misma, que quisiste para dar gusto a tu apetito. . Cesa, cesa, ilusión es infernal que ahora me presentas. Si con disfraces pretendes nuestra casiidad excelsa borrar, mira que te engañas, que Dios por esta inocencia volverá, dando castigo a tu vista deshonería, Qué no me conoces? . No, No me has visto? . En mi presencia jamás te he visto. . Qué gracia, que tiene, como sus fuerzas: no te acuerdas cuando estabas formando sencibles quejas, y dando triste suspiros, en esta Ciudad de Ejea? Ya resistir es preciso, pues el peligro está cerca. Ya el valor ha de triunfar, luchando la resistencia. Mucho ha de ser si a los dos . puede vencer mi cautela: ea, muevaos los halagos, los cariños, y ternezas. Con tus engaños fingidos hacernos caer no quieras. Con tus fabulosos trajes, no quieras que a Dios ofenda. No retires los favores de quien logías las finezas. Ya as imposible, Damian, resistir a esta violencia, Mucho pueden sus palabras, mas mira que te despeñas. Llega. Cosme, llega, Cosme, a estos brazos que te esperan. No llegues, detente, aguardas no llegues, detente, espera. Qué impulso tan celestial me ayuda en esta contienda? Yo, para que sepas, Cosme, que la que se manifiesta ser mujer, es el Dragón infernal, fiera Culebra, Cocodrillo de las almas: no sabes que Dios, Suprema Majestad, ofrece auxilios, a los que el mundo desprecian, viviendo con castidad? pues cómo, como hidra fiera, quieres que caigan los dos, cuando una Divina esencia los favorece? repara, que yo salgo a la defensa. Pues qué importa que tu salgas, y que a defenderlos vengas, si llamando a mis secuaces, y poniendo al mundo guerra, conquistaré cuantas almas viven en el liglo a ciegas; porque con vncando a Lisias, el Procónsul de esta tierra del Asia, y también de Arabia, hará que en llamas, y hogueras, se consuma: mira sí Dios tiene mayor grandeza? Pues cómo, como, atrevido, Áspid mordaz, acrecientas nuevas penas a tu engaño? no sabes, que en esa Regia Máquina del Sacro Impireo (donde todo es Gloria aterna) te vistes con luces claras, y que por tu gran seberbia, alborotando los Cielos, a él son de roncas Trompetas desterrado de la Gloria, fuiste a fúnebres tinieblas, pues cayendo, y tropezando arrancastes las Earellas, titubeando los Polos, y oscureciendo la bella Luz qué te dio el Criador? Pues cómo, como las flechas de mis palabras no hacen, que tu valor se estremezca, que tu furia se acobarde, que tu rigor penas teniga, que tu injuria se retire a las oscuras cabernas, y que tus fingidas trazas, tus astucias, y cautelas, tengan en los calabozos flagimeras nuevas penas? No a tus frívolas razones me epongo, porque eso fuera desdorar de mi altivez el poder, y la grandeza; y así, aquesa repugnancia, ni me ofusca, ni me altera, porque si soy poderoso, preciso es que a todos venza. Atrevido, loco, vano, Áspid de siete cabetas, quién cómo Dios? Cocodrillo, quién cómo Dios? bestia fiera. otra vez me lo dijiste, y segunda vez es esta en que hallo mayor tormento, y así el ausentarme es fuerza, pues los Demonios me aguardan, y los tormentos me esperan. . Cosme, y Damían, que constantes buscáis a Dios, quien ya vuela a una eterna perfección ha de tener resistencia, y no dejarse creer de este Dragón; fortaleza tened, y mirad que Dios os asille: vida eterna tendréis, si ya victoriosos triunfáis, poque vuestra ciencia, siendo cura de las Almas, es remedio en la dolencia; y así, advertid que si sois de la castidad luz bella, es preciso que esta culpa tenga con dolor enmienda, que yo me ausento a asistir a la Sunma omnipotencia, pues como Paje primero, soy el Copero de mesa. Increado Monarca, Soberano Maestro, que auxiliando mis ansias, quitas las penas dándome consuelo, Pastor que ya a la oveja, que con bálidos tiernos ts busca, a tu rebaño le acojes, para ser del orbe ejemplo: Perdón, Dios mío, os pido, para que aqueste hyerro tenga de vuesta Gracia favores, que de gracia en Vos espero: No miréis mis delitos, que son, Señor, inmensos, tantos, que ni el guarismo los podrá numerar, Rey sempiterno. Yo os ofendí, Dios mío, mas ay! ay! que mi pecho se abrasa en vivas llamas, que están (Divino Ilac) siendo un ince- Llorar culpas es justo, (dio: y así, Damián, lloremos, que el llanto servoroso (mo. da lágrimas de amor a un Dios Supre Lloremos, Cosme amado, pues estos ojos fueron quien tuvieron la culpa, y así paguen en llanto aqueste feudo. Vamos, que con auxilios atormentando el cuerpo, será mayor la gloria, predicando de Dios el Evangelio. Vamos, que si me ajusta el cilicio, es muy cierco, que viviré gozozo, (no. . gloriando al Criador Trino, y Eter- La flor de la Muravilla en Margárita se ha visto; siendo encanto de las selvas, y de los prados hechizo. No solícito pretendas vencer este valor mío, porque antes las esferas, y todos los edificios; desquiciados de sus ejes, siendo altivos epicicios, cairán en ruinas desechos, que consigas. . Bello archivo de divinas perfecciones, no entre sombras escondido esté el Cielo, pues si el Sol con unos radiantes visos clarifica los candores, que esa negro velo a giros oculta, la que es Aurora, no ha de tener lo lucido enmatañado entre sombras, cuango en daros labirintos, nacen todos los deseos, pues muero cuando más vivo; y sa acaso el desenfado de este atrevimiento ha sido causa de ocultar el rostro, quedad con Dios, que el retiro tiene la fuerza mayor cuando no tiene dominio; y así, yo me voy. . Aquese, advertid, que no es estilo cortés, porque a las mujeres solo lo atento, y lo fino se lea debe, y pues decís, que me descubra, amagino, que si me veis, puede ser, que os pese de haberme visto. Mucho me da en que entender . aquella razón que he oído. Señora, si acaso pueden mis finezas, mis suspiros, mis halagos, y ternezas merecer. . Gentil designio? Qué han de merecer? . La gloria de haber este Cielo visto. No puede ser. . Si cruel venís, señora, imagino, que a las disparadas flechas de esos arpones divinos, amanecerá la aurora, y entonces saliendo el río de vuestra hermosura bella, dará a mis penas alivio: Pero quien suspende el viento con acentos repetidos? Atended, y en dulces voces, hecho un Argos el oído, escucharéis en sus ecos de amor los gozos más finos. La flor de la maravilla en Margarita se ha visto, siendo encanto de las flores, y de beldad es prodigio. La flor de la maravilla . Bien se ve que sois preciosa, pero acobardado miro todo el ardor hospedado en aqueste pecho mío. v álgame Dios, si será aquel divino prodigio, milagro solemmizado de Egea, pues su Sol mismo a resplandores de luces esclarece lo lucido? nueva confusión renaco en el deseo; ay hechizo del alma, si mereciera ver ese Cielo divino. mas la letra no lo dice, con acentos repetidos? qué más clarid desea, este infeliz que ha querido venir a buscar la muerte en su ser tan peregrino señora, si acaso puede. Es en vano. . Un amor fino conseguir. . Ya es imposible. Ver. . Qué habéis de ver? Los vivos rayos, que guarda ese velo. No prosigáis. Si prosigo: merezca. . No no os canséis, Este corazón rendido morir a la luz. . Qué luz? La de ese Cielo divino. Mucho aprieta, y las saetas aqueste pecho han herido. No os valgáis de lo cruel; tened piedad, pues ha sido la piedad en las beldades un amante sacrificio, Lisardo, busca el remedio; para que con el alivio atraiga las voluntades, venciendo con los cariños: ya no puedo descubrirme, porque amor aflesta el tiro, y en el carcaj de su aljaba ha puesto flechas de niño. Pus si atenta. . Qué decía? Perdonad mi rudo estilo, que no sé quién lo cortés les roba a los albedríos. Pues para que la porfía tenga mayor señorio, seré roca, no quitando este fendal, pues ha sido quien con recato ha guardado este rostro. . Ya encendido el pecho no pide treguas; pero qué raro prodigio de naturaleza humana. No me molesteis. . No he visto mujer de más gentil garbo, ni Serafín más lucido, puer su objeto me de lumbra, sin haber su objeto visto, pues transparentes sus soles me combaren, . Si mitigo V las palabras, con el fuego arderán ya mis suspiros; y así, para escudriñar las causas que le han movido, cuando amor mira los riesgos, es preciso hacer retiro. Qué os vais? . No puedo excusar! aunque quiero ahora advertiros, que solo en los cuatro versos del acento repetido está cifrado el enigma, que oculta este pecho mío; y así, descubierto el campo, yo os prometo hacer regiltro del pecho, y que determine lo que fuere más preciso, que la fineza del alma suele robar albedríos, y aumentando los favores se eclipsan los gozos vivos. Qué os ausentáis? . Lo dudáis? Pues tenga. . Mortal me animo. . La esperanza. . Qué esperanza? De veros. . Cauisado os miro. Dónde os veré? . Corriendo. las esperanzas, que han sido el lazo de amor conslante, y la red de un rapacillo. Bella homicida detente, aguarda, hermoso prodigio, espera, mujer heroica, porque seguir imagino a ese Sol, que deslumbrado me ha dejado, y sin sentido, En la cárcel de tu pecho tus rayos me ponen grillos; mas si descifro el enigma, nuevos favores recibo de esta deidad: qué más gloria puede tener mi amor fino? y así, quiero retirarme, porque a su explendor lucido he de adorar de tal suerte, que venza sus albedríos. Qué se habrá hecho mi ama? pues desde que no la veo, ni tengo gusto con gusto, ni el alegría poseo. Si estará escuchando a Cosme, y a Damian? porque se han predicadores, loando los Sagrados Evangelios. Contra aquesa idolatria se oponen, y van cogiendo almás infinitas dando más victorias a los Cielos. Tortilla el criado suyo dice, que es Santo del Yermo, y que hace muchos milagros, pero yo ninguno veo: él se fina, y se refina por mí; mas yo como tengo el embuste por juguete, digo le quiero, y requiero. Deo gracias, hermanos míos; pero San Colme, San Lelio, San Damián, San Agapito, San Torcato, San Cornelio. qué sabandija es aquella? mas no tiene muy mal gesto, y a fe que si no me engaño, que es Lucia; cepos quedos, no me tiente la maldita, y ande por mi gusto atiento, (na Qué ay, hermano? . Qué hay, herma- De dode viene? . Del mismo lugar. Ay, qué linda gracia! Esta es gracia que yo tengo. Qué trae en esas mochilas? Traigo para cocimiento de tus huesos muchas hierbas, Los suyos polvos; por cierto que parece que me agrada: cuantos milagros ha hecho? Atiende, y te lo diré, si acaso de ellos me acuerdos Lo primero, y principal, a un Hermitano, o Santero, que con bascas de preñado andaba flores cogiendo, le di a beber una purga; pero reventó al momento? Lo segundo, a una Beata que tenía el juicio entero, la hice que le perdiese con un famoso remedio: Lo tercero, a un Sacristán, que cantaba con lamentos, para acrisolar la voz, le apliqué un medicamento: pero quedando sin habla, los ojos echó en el suelo: Lo cuarto, a una mojigata, Lucia, sin tener de esto que acusarme, solicité, para tener regodeo, y por eso aquí ya traigo este manogiro bello de hortigas con que se azote, que al punto, y es claro, y cierto la harán tantas ronchas, que me venga a pedir remedio; y sangrándola de un callo se morirá. . No me alegro de oír esos disparates. Las tortillas, y los huevos, siempre andan disparadas; pero digo, estoyme quedo, oh prosigo en mis amores? porque son mil y quinientos. Mil y quinientos, qué dice Verás como los apruebo: unos de rabia, y finezas; otros de esperanza, y celos; otros de desconfianzas; otros de embustes, y entados; con que ajustada la cuenta, muy póquito más, o menos el número, que te dije, se habrá cumplido. Qué bueno. trate de ser más galante, Pues, Lucia, Lucidero, Lucia, Luz, clara Lucerna, Lucifera, y aún Lucero, no sabes, niña, que adoro a ese garbo contrahecho? Pues un Santo aqueso dice? Yo soy Santo novelero, y cuantos milagros hago, os hago por jubileo; pero no me quieres? . No. No te agrado? . Ni por pienso, No soy galán? . Sí, de patas, No causo gran de respeto Claro está. Qué, en fin, no quieres? Qué he de querer? . Regodeo. Ni por lumbra. Ea, mi Lucia, porque las hortigas tengo prevenidas. . Guarda Pablo; Vaya el pícaro embustero a darse una disciplina, que yo por aquí me entro. Ah dicho bien mi tacana, y así ahora la obedezco, pues será mi disciplina de huryos, y de torreznos,

JORNADA SEGUNDA

Qué jubilosa alegría mueve a el gozo verdadero, acrecentando severo glorias a la suerte mía Qué favores tan copiosos recibo mi Dios amado, pues, con júbilos he hallado, estos gustos fervorosos. Ea, venid a escuchar esta palabra de Dios, que la pública mi voz, y es muy justa de alabar. Ea, Idolatria, muera vuestro engaño, y vuestro error, que Dios es solo el Señor, que benigno ya os espera. Ea, oscurecer los males, no estén las dichas en reenes, pues os ofrece los bienes, y son bienes Celestiales. Mirad que estéis entendidos, que si a mi Dios os volvéis, en sus gracias hallaréis los triunfos más aplaudidos, Colegid vuestros errores, mirad, que mi voz procura el dedícaros la cura con Celestiales favores. Atended, que la Divina Esencia a el oído os dice la verdad, porque matice vuestro error su medicina. Médico soy de las Almas, escuchad estos clamores, que mezclados con fervores os darán eternas palmas. Con un entrañable amor seré vuestro norte y guía, para que en la Cirujia alabes tan buen Senor. El Señor a todos llama: sabed, que aquese Astaror es estatua de Nembros, que es ceniza de la llama. Vuestro gozo se destierra dando más rianda a los vicios, sin que adquiráis beneficios. en los Cielos y en la tierra. Gracias a Dios que he llegado, gracias a Dios que he venido, gracias a Dios que he tenido las gracias de desgraciado: Pero, hermanos penitentes, en qué ya pensando están? sin duda que aguzarán hoy con las hierbas los dientes. Cierto, según imagino, que este gígote en yerbado se ha de volver estofado, sin que le falte el tocino? y en ellas hierbas sencillas, todas llenas de amarguras están secretas las curas, y hacen grandes maravillas. Hermano Tortilla, coo tanto en venir se ha tardado Porque estoy entortillado de haberme comido un lomo. Mire que el engaño anda poniendo a su vicio lazos. Yo le daré de porrazos, y lleva a linda tanda. Ya se revuel ven mis tripas, ya se quejan mis cuajares, pues con dares, y tomares, piden unguentos de gripas. Tortilla, no trae las hierbas? Claro esta (flema sencilla. pues qué quiere, que Tortilla no las traiga? y en conservas. Muestre las hierbas, que quiero esayuno, comer en elle continuo ayuno el manjar verde que espero, me sentaré, Agu porque vengo muy cansado, rvas cargado, y elloy sin porque, ni para qué. Lo, primero, este cohombrillo es manjar apetitoso, para que al punto el goloso asile bien el colmillo. Lo segundo, estas hortigas guisadas con salpimienta; el que las gusta revienta, dándole al diablo dos higas Lo tercero (grande vicio! cuando los favores salvas; un cocimiento de malvas, hace que perdáis el juicio. Lo cuarto (otable exceso. con un cordial lamedos, acrecentará el dolor este famoso cantueso. Lo quinto, en gozos sencillos, para que se aumente el mal, y la enfermedad mortal, tomad zumo de cohombrillos, Lo sexto (graves enojos.) los ajenjos con arroz comed, veréis (caso atroz!) que os reventarán los ojos. Lo séptimo (caso es llano) con estas hierbas halladas se os secaran las quijadas, si probáis el verde brotano. Eltas, con gusto solaz, son las hierbas (grande gloria!) que dan eterna memoria, la guerra, y después la paze Alimento son, y cura, y el remedio más urgente, pues el Dios Omnipatente, ya las quita el amargura. ̱. Oh Muestro Soberano o Rey de la tierra, y Cielo, que a el alma le das consuelo, quedando el converso sano. Qué aguardan? llenen al punto el banl ventricular, pues le quie en enyerbar, haciendo un mixto conjunto, Pues antes que a la oración con júbilos caminemos, en la tierra nos sentemos, echando la bendición sobre este verde sustento, que a su gusto nos convida, pues será manjar y vida, que al alma la dé contento; y así, en aquesta ocasión a Dios con acentos llamo, siendo su dulce reclamo. Sí, llenen bien el iergon de purgativos manjarea, porque Tortilla entretanto se ha de pegar con un canto de chorizos, y cuájares. Sentémonos, Cosme amado, y este Divino Señor, que da vida al pecador, sea por siempre alabado, fijándole aquí de suerte, que a su Imagen Soberana, con una alegría sana loemos en vada y muerte, Ponga esas hierbas aquí, Tortilla, pues Dios nos da auxilios. . El manjar va para que os dé un frenesí, que yo traigo en las mochilas, de longaniza una vara, y una amiga, que es bien cara, y de jamón muchas hilas, y Cosme, y Damían, solo vengo a porieros aí la mesa, pues vuestro fervor no cesa de ensalzar glorias que tengo. Sed conslantes, fortaleza tened, varones loables, y seréis más admirables, cuando subáis a la Alteza. Resistid de los tormentos el rigor firme, y cruel, que yo que soy vuestro fiel, os daré merecimientos. Divino Señor, Monarca Supremo, que a estos dos gusanos ofrecéis el Cielo; qué obras, Dios mío, con fervor han hecho, para que benigno bajéis del Impireo a poner la masa, glorias efreciendo? Niño el más hermoso, más perfecto, y bello, que las criaturas han vistos Lucero, que con resplandores venís hoy luciendo, talando esa esfera, rompiendo esos Cielos, a poner la mesa, siendo mi sustento hierbas, que es regalo, Señor, que aperezco. Cocorrillo lindo, más claro que huevo, hoy, pues, mi avilencia, y siempre perjeno dice, que usaste, es un Diostan gueno, como bueso Padre, con el Paracieto; y así, le soplico, lle pido, y lle ruego me lleve a su casa, que está como un Cielo, porque, en fin, Tortilla servirá, teniendo oficio de pringue; porque Cocinero, galopín, y paje, ancho despansero, bodeguero lindo, y oficial tudesco seré, Señor mío; mas mire, le advierto, que he de comar migas, ajos, y pimientos. salchicha, lenguados, arroz, y conejos; porque de otra suerte ir allá no quiero, que acá hay muchas cosas de sabor sugremo. A Esperad conformes Martirios diversos, que Lisias ofrece, para que perfectos con varias crueldades luzcáis vuestros hechos, subiendo a gozar bienes sempiternos; que yo, que os asisto, os daré con premios gracia, y fortaleza, que medicamento serán de las almas, que a el Cielo subiendo, lograrán con glorias copiosos contentos: en paz os quedad, varones supremos. Isac, a quien hacer Serafines bellos, Quérubes alados, y Ángeles excelsos con música acorde Joables festejos: Feliz este día, Señor, me contemplo, pues venís a darme jubilosos premios. Sansón, que valiente, con lucido esfuerzo bizarreas dichas, campeando eterno; dichoso me hallo, porque con sidero el triunfo glorioso, que de vos espero, pues siempre piadoso, y de gracia lleno muestras tus prodigios, loas tus portentos. Pero Cosme está hierbas engullendo, y Damían también; póngome severo, y de las mochilas saco mi sustento, Primero es sentarme, y es verdad, me siento mejor cada día, como hay asnos prietos, Tiendo esta toalla, que a fe, que la hicieron con mucho primor dos mancos, y un ciego. Hola, el jamoncillo da glorias a el puerco; pues este chorizo monda peras? quedo, que ahora he encontrado con el refrigerio: la calabacilla es barro a qué gueno es su licor vaya colando el gargüero este la medor, que me da consuelo; . vaya un bocadillo; pero ya me seco. Prosigo mi tema por San Agapito, que el chorizo macho es mi saboreo; mas ay, que me ahogo venga este refresco; regalo de hierbas jamás apetezco, pues suelen obrar contrarios extremos; pero qué me anda por el calvatrueno? si será Lucia? ella es, porque veo diversos candiles en el aire ardiendo, lamparas parecen: yo no sé qué es eso, que los pies me bullén, dando mil trepiezos. Quiero levantarme; más. Tortilla, quedo, que te bamboleas siendo bambeleo, Ea, Damianillo, ea, Cosme añejo, acaben, qué hacen? cómo están suspensos? no ven, pues, venir llas nubes rompiendo mas de cien mí! pabos con tantos pescuezos a ponerles guerra? despachen de presto, antes que los cojan verdores comiendo. Ya, hermano, que hemos logrado, de la Sunma omnipotencia, los favores duplicados, el retirarnos es fuerza a la Oración, para dar gracias a tan alta Esencia. Pues para que consigamos felicidades eternas, guía a la Oración los pasos, para que victorias tengas, gloriando diversas dichas, que hoy el Cielo nos presenta, La cabeza se me anda, y juro por mi conciencia, que el señor sueño se viene muy quédito por las piernas; ya ha llegado a el entrelijo; pero ya está en la cabeza. aséndome aquí a la bartola, pues su meste me molería; cuerpo de Cristo conmigo! qué linda vida es aquesta. tengan cuidado conmigo; ya digo que tengan cuenta, noramala para ellos, norabuena para ellas. . Aquí dicen; que los vieron, y en esta estancia tan fresca Cosme. y Damian han de estar. Comiendo han edado hierbas vamos, no se nos escapen Vamos, que mis iras fieras, en rigorosos martirios han de ofrecerles tragedias. o qué ruido es aquelle! levantoe de la tierra, llevando este Sacro Abel, para reducir diversas Almas a su Fe Divina. Pero qué voces son estas? de la tierra me levanto, para adquirir con riquezan Celestiales nueva vida, predicando la Grandeza del Criador Soberano, Rey de los Cielos, y Tierra. Por aquí dicen, que andan. De ese monte a la rivera se retiran. Pues talemos todas las frondosas selvas. Minemos todas las plantas, los riscos, prados, y penas, El retirarme es preciso. El ocultarme ya es fuerza, Huyendo de aquellas voces, Oyéndolas ya tan cerca. Pues al monte me retiro. . Yo me retiro a las breñas; a Tortilla, hermano, al punto siguiendo mis pasos venga. Calle un rato, hermano mío, no me quiebre la cabeza, déjeme dormir diez años, y novecientas Cuarismas; váyanse, y déjenme aquí, porque el sueño me desvelas aiga gente más cansada. por el ojo de una tuerra, que no los puedo sufrir; no se han hartado de hierbas pues déjenme a mi dormir, y sea ya a pierna suelta. Por todos los altos Dioses, que aunque su Dios los defienda, en el Ecúlco feroz, han de perecer con penas, Por el Conto, y Leteo, y por mi lóbrega cueva, que he de hacer, que te despeñas, p viviendo en llamas eternas. Estate queda, mi Lucia, estate queda, mi jerga, no me pellisques que tengo es socillas en la mollera: déjame, no me persiguas, Lucia carantoñara; mira, que si yo te tojo, te pondré de vuelta y media. Mas un hombre esta durmiendo aquí! Como no penetras, qué es criado de los dos? Pues ya despertarle es fuerza: hombre, o quien eres, levanta, antes que mis rabias fieras apaguen tantos rigores, como me oprimen, y cercan. Mas que se tiro un bocado: por cierto que es gentil flema, venir a quitar el sueño, a quién con Lucia sueña! Voto a San Babiles, abogado de las muelas, que a estos Idolatras perros yo les quitaré una oreja. Lleve el Diablo la canalla tan vil; juzgan, pues, y piensan, que el coleto han de pescarme; pues no, no porque no pescan a bragas en justas truchas, antes son todas lampreas, para que coma Astaror, y unte con ella su jeta. Ves, Lisias, como con vocer este a tus Dioses desprecia? Ya lo escucho, pero ahora despidiendo más centellas, que el Infierno observa en fuego, y el abasmo ofrece en flegras, haré, que en prisión oscura, rodeado de cadenas. dé fin a su triste vida. Qué linda gracia es aquesa? porque si cogiera a Lisias, ese Procónsul, que agrega sus Ministros, y secuaces, para prende con seberbia a Cosme, y Damíán, le había de romper con una regla; qué es regla? con un garrote ocho palmos de cabeza. Ea, despierte el vergante. Ya despierto; mas qué fea visión es esta, y esotra? válgame Santa Canela, abogada del picante, y sobrina de Pimienta. Este sa criado es Los des parecen a Ciestas, Dígame quién es al punto? Soy primo de la manteca, de la sarten soy sobrino, del aceite soy Ballena, del tocino soy hermano, y nieto de la cancia. Cómo se llama? . Tortilla; no lo ve en mi parentela? Es Cristiano? . Yo Cristiano? no habrá en toda Inglaterra, Atenas, Chipre Sarmacia, Andalucia, Guínea, Trapisonda, Escocia, Holanda, España, Francia, Valencia, Portugal, Alía, Alemanía, Turquía, Flandes, Cerdeña, Belberia, y Calambuco, Indias, y Sierramorena, Extremadura, Vizcaya, Galicia, Cantalapiedra, Aragón, Granada, Murcia, Toledo, Saboya, Atenas, quien tal diga, porque soy (aquí es preciso que mienta de cuatro costados Moro, Gitano, si en mi conciencia. De dónde es? . Yo nacá tan blanco como mi abuela, de una abe que no es Sisón, Pabo, Perdiz, ni Mochuela, Codorniz, Bencejo, Pollo, Habión, Paloma clueca, Tórtola, Gilguero, Mirla, Ganzo, Abestruz, ni Cigueña, Hurraca, Loro, Pardillo, Cobujada, Cotorrera, Terrérica, ni Acumaya, porque una Gallina enferma me echó más blanco que natas, que añís, y que alcaravea; porque casó con un Gallo, galán, y de linda cresta, diendo sus firmes padrinos los garrones que celebrar sus patas, plumas donaira, y en la verá de Placencia fua mi primer nacimiento; porque el Gallo estaba en jerga, y con bascas de preñado, y entonces con ligereza vino a ver a su comadre a la Jsla de Cerdeña. Tuvieron grandes coloquios; pero con donaire vuela a las Indias Orientales, y después tuvo birvelas, curáronlas unos Médicos, siloraque de brovas? y sanando, en un serón, no dije bien, una espuerta, cantando a la media noche se entró el Gallo por las puertan de mi madre, alborotando la casa: de aquesta ausencia resultó quedar mi madra preñada, y sin tener cuenta, me parió en un muladar, más claro que una cermeña: diéronme el nombre de hueve todo clara, y todo yema, y después para purgarme. en una sarten me echan, para hacer una tortilla, de tus quijadas, y muelas. . Y así, si quieres saber de donde soy, por aquesta genealogia volatil, y lo demás, tu agudeza podrá discurrir, si quiere, saber ya la verdad cierta. Parece simple este hombre. Es muy grande mi simpleza. Qué oficio tiene? . Yo soy corretaje de la legua, perdulario de bodigos, estrafalario de feas, espantajo de Holofernes, chapín de todas cojuelas, córchete de las tajadas, agarrante de las presas, gato a las mil maravillas, arlinquín de las doncellas, titíritero de brojas, comediante de la jerga, medicante de la sopa, y remendón de Poetas, zacabucha de las tripas, el lomaticón de tencas, aturia preparada, y también soy girapliega, la medor de los redaños, jarabe de las terceras, purga de los Idolatras, polvos de su infame socra, zumaque de Capricornlo, caburete de Avicena. servilleta de Galeno, y Bótica de pollemas? haura si podrás tener tu más oficios? . Qué buena me pareca aquesa honra. diciqme por dada vuela dende están Cosme, y Damián? Colme, y Damíán? en conciencia jurada, que no he probado de ese manjar. . Pues si niegas lo que sabes, por los Dioses que en via carce perpetua hus de fenecer la vida: dime donde están. . Atiendane Cosme Damíán, es un hombre tan alto como esa bestia; este estaba ahora diez años, señor mío, en la Goleta; pasose a zurcir un sayo con notable, priesa a Grecia; de allí se partió a la Guina, y comprando muchas Negras, todas, tizne, pez, y sombra las trajo el póbrete acuestas a Mondoñedo, y de allí a el Cairo paso a venderlas: Vendiolas, y quedó rico, y entonces a un Sastre ordena, con grande enojo, y enfado, que le cortase las piernas, y que luego se las pongan pegadas con añafea, para ser más pequeñito; y ahora esta, y se pasea, sin que nadie se lo impida, señor, por mar en carreta: esta es la verdad del caso. No con burlas lisonjeras juzgues ocultar traiciones, que tu infame pecho hospeda: no eres su criado? . Yo criado estoy; pero sepa, que yo a ese Cosme Damian no he servido, tenga cuenta, sino es desde que nació, hasta ahora. . No suspendas tu intento, que es su criado: válgame aquí mi soberbia. Yo, señor, soy idolatra de los pies a la cabeza: no lo echa de ver en mí, y en mi vista circunspecta? quien sino yo señor mío, tuviera aquesta presencia, este garbo, y este talle, y esta caraza tan sea? Pues el rigor de mis iras no te mueve tu ser tenga el castigo merecido, padeciendo varias penas, con martirios, y dolores. Pero qué temor se hospeda en mi pecho, y le acobarda, viendo en la cándida y tersa blancura de un lienzo un hombre en una Cruz, como tiembla mi valor? pelia mi rabia! Ella injuria me presentan este Cosme, este Damian. Ya se entorpece la lengua, ya balbuciente está el labio, ya las voces titubean, y ya finalmente, ya todo el aliento se hiela. Qué suspensión del sentido ha embargado tus potencias? y qué letargo profundo te ha ofrecido más ofensas? Malo es esto, aquesta vez me empalan, o asaetean; pero cojo poco a poco el manjar, sin que me vean, y veré, si acaso puedo, hoy escurrir la vaqueta. Qué eso me dices? no ves en esa blancura tersa de un lienzo, pendienta un hombre de una Cruz? pese a la fiera rabia que enciende mis iras. pues al verle se acrecienta, y parece que su vista a mis plantas pone rienda. Déjame, que ya le he visto: o quiera el Infierno, o quiera . favorecerme! pues ya veo ser vana la empresa, porque se opone a mi engaño el Criador, quien pudiera con vocar todas las furias, Sapos, Dragones, Culebras, para salir victorioso de esta engañosa cautela! Por Dios que tiene una cara . tan mala, como la negra Proserpina, y que sintiendo tantos ojazos me echa, porque parece que quiere tragarme, sin ser Ballena: mas ahera poco a poco, sin que ninguno me vea, he de escurrirme, porque muy buena surta me espera. Pues de qué sirve el valor, cuando veo mis ofensas tan patentes? cómo, como no broto furia sangrientas, no despido Basiliscos, no vomito varias penas, no escupo fieros Dragones, no le, ofrezco centellas? Como te retiras, como, pues tan constante te muestras, tan valeroso, y bizarro? Llega, pues, con migo, llega, que este lienzo, y ella ferma ha de entregar la soberbia de mi brazo a el voraz fuego, para que en muertas pavesas la injuria lleve a los vientos, y los vientos a la esfera. No es posible, no es posible, porque su vista me agrega más tormentos, y dolores, más congojas, y más penas. Qué un hombre muerto ofendo tu poder, y tu grandeza? Sí, porque con él un día tuve cierta diferencia, y hizo que me desterrasen. Pues tu venganza hoy es cierta, ejecútala, y verás si otra vez al verle tiemblas. No es posible. . Cómo no? Pues vete de mi presencia, que hombre que acobarda el brío, no puede ser cosa buena, ni tener grandeza alguna, ni ser de loables prendas. Y así, pues que tú no quieres, a deshacerle se alienta el valor; pero qué miro qué suspensión es aquesta? qué elevación del sentido oscurece mi grandeza! dónde se fue? qué parece Mago: mayor pena es esta. Que cuando lograr intento esta hazaña, se divierta el deseo! pesia a mí, pues tantas ansias me cercan. Yo he de procurar buscarla, aunque la oculte la tierra, para vengar mis agravios, y dar a Bobol grandezas. Y tú, vete, que no quiero tu persona, pues te niegas y en la más firme contienda, . Qué esto escucho, qué esto oigo! Ea, Serpientes Leteas, ea, Harpías del Abismo, venid a vengar mi afrenta, haciendo que Lisias caiga en precipicio de penas: pero yo he de conquistarle, para que su engaño sepa; que donde el Demonio asiste, son excusadas sus fuerzas. . Venébola la noche apresura las sombras de su coche, sin dejar a el deseo que goce las delicias de Morfeo? porque las flores bellas robe el resplandor a las estrellas, y en carrozas de rayos la sirven los claveles de lacayos: mas tímido, y cobarde el corazón entre sus llamas arde. O, amor niño, y tirano, que registras el pecho más humano? salga el oculto aliento a tolerar las penas que ya siento, desde que el rostro oculto descubrirle al amor ya dificulto, sin que pueda dejar la llama ardiente el pecho, porque el fuego se alimente, Pero la fresca noche me convida a venir a esta estancia tan florida, donde las castas flores argentan, y guarnecen sus albores, Pues el céfíreo manto me sirva de descanso, y en el balcón de Flora esperaré a la risueña Aurora. Desde que aquel amante enamorado, rendido, y desvelado, aspiró a ver el Cielo, el que fuego vivió, se volvió hielo; porque como el afecto se acredita con lo mismo que el alma solicita, e inclinación faltaba, pues si se engendra firma de un mirar halagüeño, resistir no pude a su violencia, haciendo en las dudas resistencia, sin pasar de los límites atentos a escudriñar ocultos per samientos? mas encontré la culpa, sin hallar a el peligro la disculpa. El rostro en fin, le oculto, y con mi voluntad lo dificulto, si sería acertado, que viese de mi rostro lo ilustrado; mas resolvió el acierto, que no diese lugar a un desacierto, y así por no escuchar su triste queja, su voz no escucho, porque más se aleja, y así en estos temores, victoreó la ausencia sus clamores. Hérmosa Margarita, más bella que la luz que se acredita, donde has estado tu primor luciendo? porque Lucia con su amor cumpliendo viene a decirte ahora, que eres sol, que eres luz, y eres Aurora. No lisonjera aspires, a congraciar tus gracias, sin que mires que amor es un hechizo, y tanta operación el rapaz hizo, que el corazón anhela a querer y a adorar pues si no vuela a ofrecer en las aras de su aljaba ofiendas, que con gozo dedicaba a el pecho de tal suerte, que la vida a la vida da la muerte, Señora, toda Ejea convertirse a la Fe de Dios desea, pues dos Médicos Santos, publican su Evangelio, y entre tantos solo Lisias, Procónsul, no ha querido reducirse; y así, de horror vestido, procura cuidadoso, en el Ecuúleo fiero, y tan dañoso ponerlos, porque ofrezcan holocansios a Bóbol, o que padezcan con martirios diversos, siendo, pues, sus castigos muy adversos. Sabes cómo se llaman? ̱. Colme, y Damian el Vulgo los acama: pero me maravilla, el ver tan compungida mi Tortilla. Ay. Maestros queridos. Nortes de perfección, que establecidos en predicar la Fe de aquel Cordero, que murió con afrenta en un Madero, reducís con palabras de alegría, y con amor a toda idolatria: dichosos sois, Varones, pues os ofrece Dios di versos dones. Por qué lloras señora? (ra, Porque en mi pecho su memoria mo- y aunque yo soy Cristiana, el secreto mayor victoria gana, pues detérmina Dios Omnipotente, que he de verme en los yermos penitente. (no, Impulso es soberano, el que mueve a el destierro de lo huma, y así yo no quisiera recordar la grandeza, que me espera, La tristeza despide, y las acciones con prudencia mide, goza en floridos años de amor las flechas, busca desengaños, que si a Tortilla viera, solo con verle, al punto me muriera, Déjame; ven, Lucia, que en el balcón el Alba amanecía, para ver sin enfado, las perlas que mis ojos han cuajado, madrugando el Aurora, a coger los cristales que atesora el Parque masilento, por quitar a la noche su contento? ven, Lucia, conmigo. Con entrañable gusto ya te sigo. Ya que Lisias no ha querido seguir mis pasos, pretendo anegarle en confusiones, y darle a beber tormentos; pues para que mis cautelas tengan felices sucesos, embozado de esta suerte, a derramar aquí vengo la pócima de un engaño, y de una injuria el veneno, y juntamente a estorbar, que Margárita a el desierto de retire, para ser de santidad vivo ejemplo. Estos Médicos me ofenden, pues van sus voces siguiendo tantas almas, que ya rabian las Harpías del Infierno, y con voraces blasfemias mitigan su ardor, teniendo por consuelo los dolores, y las penas por consuelo. En el balcón está ya, y Lisardo viene a el puesto con Músicos prevenidos, para cantar sus desprecios. Qué escura que está la noche, y que apasible el sereno! entre timplado, y suave, se da nueva vida al pecho; mas en la calle ya hay gente, Lucia, solo el silencio será testigo constante de lo mucho que padezco, Ay, Maestros de mi vida. como vivo, y no me muero, viendo en vosotros virtudes, que ha de coronar el Cielo? ̱. Ya conviene divertirla, y apartarla de su intento. Aquesta la calle es de aquel hermoso lucero, que en resplandores ofreco a el alma nuevos incendios; pues siguiendo sus cristales vine, y el informe hecho, supe, que era Margarita, hermana de Filiberto, y discípula admirable de esos loables portentos, que predican por las calles el Sacro Santo Evangelio de la Fe de Jesucristo, Cosme, y Damian, que sedientos de las almas, van buscando a su ceguedad remedio. La Ciudad alborotada tienen; pero Lisias, creo, pretende, viendo su injuria, el poner a los dos presos. Estos dos firmes Atlantes han sido doctos Maestros, que me enseñaron la Fe de Cristo, y así les deba secretamente este alivio, pues es el más útil medio de buscar en Dios adios, Divino, y Sacro Cordero. Mas retiraos a este lado, porque un hombre hacia allí veos pero sea lo que fuere. ofreced voces a el viento. La felicidad mayor amando, mas se acredita, pues vence las voluntades, la flor de la maravilla. Ya las voces sonorosas van aumentando mis iras, Misterio tiene la copla, y así escuchemos, Lucia. A el balcón está la Aurora, vuelva el acento a plaudirla, Todo el tapete de flores de cristales guarnecido, en el Cielo tan hermoso de Margarita ha lucido. Mas le alienta mi esperanza, con los acentos que he oído. Señora, la letra es buena, y la Música imagino es por ti, porque tu nombre publicaron. . No he podido creer, que sea verdad, Lucia, lo que me has dicho; pues quien fuera el ignorante, descortés, he inadvertido, que se atreviera a ultrajar mi sagrado, cuando vivo con tanto recato, como sabes? . Los tristes suspiros, mezclados en mis ardores, de su pecho harán registro; vuelva la dulce armonía, a esplayar ecos distintos. Su beldad tan soberana, hecha toda primavera, está ofreciendo explendores, siendo encanto de las selvas, Tedas son dichas que logro, pues conseguirlas es fuerza. Aqueste sin duda es el narciso que desea saber quien soy, pues lo dize bien la copla que celebra. Déjate querer, señora, y aqueste lance no pierdas. Un hombre está allí; fortuna, ya los celos me atormentan, pues me quita que no goze de los rayos de esta Estrella: ea, proseguid el tono. Ocultando claros rayos nos muestra su ser divino, que es el portento de Exea, y de las al más hechizo. Aunque atrevido lo intente no ha de poder conseguirlo, Qué fantáíticas ideas ha formado el pecho mío? No pierdas esta ocasión, porque amor se queda frío. Entre varias confusiones vacilan ya los sentidos, y no sé como es posible llegar a el balcón, pues tibio mi valersa muestramora: ánimo, fogoso brío, que aunque el mundo se me oponga, he de ofrecerme a el peligro: poco a poco voy llegando, poco a poco ya me animo. . Margarita? . Margarita? Quién es? quien tan atrevido, profanando mi decoro, a mi respeto ha ofendido? Un amante, que obligado. Un amante, que rendido. Viene a avisarte. . A logra: favores, que ha merecido. Quién os ha dado licencia? Yo pedirla no he querido. Vuestros ojos me la dieron, con los clarificos visos, que el velo de vuestro Cielo despedia. . No imagino, que esta amorosa pasión, nazca de haberme a mi visto, sino de alguna cautela, nacida de algún peligro; y así, excusad proseguir, porque de aquí haré retiro: quién eres tú . Tan suspensa estás, que no has conocido. que soy Florencio? . Ay, pesares. a espacio, a espacio, que miro . el riesgo presente; tenga fuerzas todo mi albedrío para poder resistir, pues el dolor no resisto: y vos? . Soy Lisardo. Ay, ansias. venid, venid de improviso a quitar la vida a el cuerpo, pues en vano me resisto. Yo solo vengo, señora, aquesta noche a pediros, que no admitáis a Lisardo, y si os conviene, admitidio. Florencio, cuando Lisardo fuera en fin, tan atrevido, que se pasara de un vano, a descortés, imagino, que ni amante cariñoso, ni a mi voluntad rendido, admitiera sus razones, ni atendiera a sus suspiros. Poco mérito parece, que tienen despachos míos en vuestra gracia, . Por cierto, que li vos desconecido aspiráis a un imposible, podéis, Lisardo, el aviso tenar de que yo no os quiero; porque fuera en mi delito, querer a quien se propasa a desdorar mi honor limpio, mi crédito, ser, y fama; y así, volved, que no os miro con el amor que juzgáis, pues antes los cristalinos globos de aquesas esferas, se verán, pues, desasidos, que admira vuestras finezas, ni pretenda ahora ciros. Qué no es posible? No hay duda. . Mirad. Qué? . Que seré fino. Vuestras finezas me enfadan. No hay rrmedio? . No hay alivio. Pero quitando la vida a aqueste, tendrán principio mis iras, y mis furores, y mi valor aplaudido. Sombra, fantasma, ilusión, dónde estás? que aunque registro con las sombras de la noche todo este encantado sitio, no te encuentro: si eres viento, llévame a donde escondido esté de las sinrazones de aqueste humano prodigio, Si eres sombra, cómo huyes? pues parece que despido, entre golpes descompuestos, es forzados desafíos. Si eres fantasma, qué haces, que con rigor excesivo no me retiras a donde muera, pues muriendo vivio? Si eres ilusión traidora, atraviesa el pecho mío, porque de una vez acaben estas voces que repito. Pero seas lo que fueres, ven a los brazos conmigo, y verás como en pedazos, siendo fiera te divido. Si eres Demonio, repara, que aunque al infierno hayar ido, te he de buscar, para dar Pero vertiendo centellas, y arrojando Basiliscos, iré a buscar mi venganza, para que sepan los ligios, que amor atrae estos daños, ofreciendo los peligros; que aunque las rocas la oculten, y la guarde el Sol altivo, y se suba a las Estrellas, con un furor vengativo la he de buscar, porque tenga en su muerte este castigo de carecer de la vida, quedándose helado, y frío; y así, Aves, Flores, Plantas, Fuentes, Prados, Llanos, Riscos, Brenas, Selvas, Valles, Montes, Arroyos, Mares, y Ríos, Estrellas, Sol, y Luceros, Astros, Planetas, y Signos, sabed a qué el amor me excita, porque siendo vengativo, hará alarde de sus hechos, quedando helado, y vencido. . Yo no entiendo a Margarita mi ama, ni a mí me entiendo, porque ha un siglo poco más, que a mi Tortilla no veo; qué se habrá hecho el cuitado? él parece Perulero; qué es Perulero? Caimán: qué es Caimán? Sota Cochero, pues anda de noche, y día azotando todo el Pueblo; él con Damíán, y con Cosme anda; mas el regodeo, haciendo salto de mata, le tiene conmigo, y esto es por hacer de las suyas, porque tiene tan mal gasto, que por no verle la cara; se la diera a dos mi! parros. Siempre trata en santidades, y sin haber visto el bermo, es un Santo sin Vigilia, porque es gentil bejigüero? si él viniera, fuera gusto el verle hacer mil meneos, alzando a el Cielo los ojos, mirándome el simple a el cesgo, Por no encontrar aquel Lisias, Tortilla viene de asecho, Mírolo todo muy bien, no me pesquen el coleto, y en cuatro Potros cerriles dividan aqueste puerco. A nadie veo, mal haya estos Idólatras fieros, que por decirles verdades, quieren ofrecer tormentos. Mas, guarda Pablo, una niña, no de malísimo gesto, está aquí, quiero estregarme en ella, pues sarna tengo, y se pega hasta las muelas, y en todos los demás huesos, que, en fin, dice aquel refrán, los duelos con pan son menos, que yo que soy medio Santo, la daré médicamentos, con que la dé garrotillo, y se baya a los Infiernos. De hilo en hilo me mira; mucho de verla me alegro, pues tengo unos reconcomios, que yo no sé lo que tengo. Ce, mi señora cazuela, ce, mi señora embeleco: con quién hablo? no me escucha, que sin ser Diablo la tiento? Qué es lo que quiere, o qué busca? Yo, predicar en desierto; pero sabandija lucia, qué haces aquí? . Cepos quedos? he venido a darme un verde. Es de alcácel ti de huevos? De lo que fuere será. Poco a poco, traste viejo. De dónde viene? . Yo, niña, es cierto, ni voy, ni vengo; pero dejando eso a un lado, cuanto habrá que no nos vemos? Yo tengo poca memoria. Pues si pretende saberlo, haré la cuenta ajustada, como mil y mil son ciento: dos semanas de sermones; tres de milagros diversos; seis de ayunos; de ración veinte; mas de regodeos cincuenta; con que ajuliada, según lo más claro, y cierto, habrá muy poquiro más, sin que sobre nada menos, que no te miro, y te hablo, Y qué me trae? . De pasiones te traigo más de dos cuentos, de mentiras una relma, de embustes un saco lleno, de azotes tres mil arrobas, y dos millones de celos. Eso me traerá Tortilla. Por lo mucho que te quiero, te traigo aquestas hortigas, para que te azotes recio, Vaya el pícaro bufón norámala, que no espero nada de él, si no pesares; y así, pues nihil merezco, quédese para vergante, que yo, por aquí me vuelvo. Cómo pulga va saltando, la lusia de mi consuelos váyase, que yo me parto a buscar con gozo bueno a mi Cosme, y mi Damian, que son Santos sin desierto. OO JORNADA TERCERA C

JORNADA TERCERA

Venid a oír la palabra de Dios, Idólatras; tenga vuestro error, con luz Divina de la gracia, firme enmienda; que aunque Lisias me persigue, no importa, que la clemencia de Dios favorece siempre a quien lo busca. . La eterrma Grandeza hallaréis, oyendo estas voces que franquea el labio, porque son todas unas flachantes saetas, que hieren al corazón, y le curan de manera, que la triaca Divina, al punto le refrigera con auxilios Celestiales. Mirad, que os abre las puertan de la Gloria un Dios Eterno; llegad, llegad a su Mesa, y en el convite de Gracia hallaréis sunmas riquezas, No creáis en esos Ídolos, pues la idolarría vuestra ha de tener el castigo, si en ofrecer persevera y a Bobol gratas ofrendas: Porque si son unos troncos, como, como ya se os ciegan los ojos de la verdad? Venid, que Dios os espera, para daros el perdón, pues es la lunma Clemencia. Hermanos Cosme, y Damian, escúchenme sus ausencias, porque traigo que decirles muchas cosas: La primera, es, que cuando me dejaron durmiendo, sí, a pierna suelta, llegó ese Lisias a mí, y con un gesto de vieja, me preguntó por vosotros, y después también, quién era? cómo me llamaba? y donde tuve la cuna primera? Yo negando a pies juntillos, otro demonio de Gestas le decía, me prendiese, porque la verdad dijera. Entre estos miedos, y otros, vieron una servillera, en la cual la Sacra Efigio de mi Dios estaba puesta. El uno no osa llegar; pero Lisias sí, mas ella se le escapó de las manos: yo en este tiempo con flema cogí el manjar comestible, y esta amiga verdadera, y quédito, así pasito, hice de su vista ausencia, aunque asechando cual gato estuve más de hora y media, hasta ver en qué paraba de Lisias tanta soberbia: y conociendo que ya de mi venían muy cerca, por plazas, calles, y esquinas vine a sus perliquitencias a decir lo que pasaba: y les juro en mi conciencia, que está la verdad del caso contada al pie de la letra. Prodigios del Cielo son. Maravillas son supremas. Vámonos de aquí al instante, que si el coleto nos pescan, Tortilla, a los tres nos saquera Trate de aspirar aDios. Espirar, yo no quisiera. Siga de Dios las pisadas. Esas pisadas me llevan a el mártirio. . Ea, llegad a reverenciar la suprema Imigen de Dios. . Llagad, y con grata reverencia pedidle misericordia. Ninguno ya sordas tenga, cuando le llama Tortilla, a sus voces las orejas. Tenga su locura infame en la prisión el castigo: Ea, llevadlos, prendedlos, que estos falsos Amargirios, lo mismo que Cirineos, en repetidos martirios han de padecer afrentas: ea, llevadlos. . Dios mío, gracias os doy, Padre Eterno, por tan altos beneficios. Dios es Dios, Lisias. . Llevadlos, Dios es piadoso, y benigno, poderoso, y sempiterno; y tus Dioses son un vidrio, que en cayendo, se divide en diversos pedacitos. Quitadlos de mi presencia, Lisias de mis repulidos callos, Lisias, Lisiadero, Lisiado, Lilis, Lisepo; por la viga de un Lagar, por el señor Antecristo, por las pulgas que te pican, por todos los romadizos que te dan, por los catarros, toces sarampión, y ahitos, y por todas cuantas chinches, y reverendos mosquitos; por cuantos piojos te muerden, por cuantos resnos han sido tus amigos verdaderos; por cuantos garos ratiños te han dado manjar de ratas, y por cuantos Avuvillos te dicen cúcú, co, cú y después siendo Cuquillo te pide no sé qué plato, que juzgo que está podrido? y por cuantas garrapatas has tenido en el hocico, ge pido, suplico, y ruego, te ruego suplico, y pido, me des libertad, que yo soy un Santo, antojadizo, que no como si no lomo, con jamón, y con chorizos: que te juro por quien eres, de dar, pues, tan grande brinco, que vaya a parar de un salto a Esquibias, Jétafe, y Pinto. Qué aguardáis? Ea, llevadlos, no quede ninguno vivo, porque este Imperio alborotan, Dichoso ya me despido del mundo. Yo predicando con acentos repetidos, contra tus Dioses tan falsos, buscaré Divino auxilio. . Cómo me mira el podenco. él tiene gentil hocico: Ruegue a sus Dioses no muera, pues le juro por San Cirro, que después me ha de pagar lo poco que me ha servido. Ofrece adorar mis Dioses? Yo no creo sino en Cristo: pero engañarle pretendo: seamos los dos amigos; digo, que quiero adorar a esos dos perros mestizos, con condición que me dejen andar a caza de grillos: Pues de secreto seré Cristiano, y con esto sigo a Dios, diciendo blasfemias contra aquellos dominguillos, Libre estás, y así podrás dedicarles sacrificios, que yo me voy para hacer en estos dos el castigo. . Antes ciegues, que tal hagas, Lisias, cruel enemigo. Lindamente lo he trazado, lindamente lo he fingido: Yo adorar a unos maderos? escupir quiero, pues miro mi libertad en mi mano, y mis gustos sin los grillos. Voy a ver si acaso encuentro a Lucia mi trapillo, que es más linda que alcachosa, y más bella que un colmillo. Fatigada mariposa LOS MED me alimento con las llamas, siendo cuando tengo vida ave segunda de Arabia. Desde aquella infeliz noche mi carazón no descansa, ya sintiendo la prisión de mis Maestros, ya airada contra mí misma, sin que amorosas esperanzas den treguas a mis pasiones. Mal haya el amor, mal haya, que fingido solicita ofrecer grandes borrascas a el pecho: mal haya amen, la mujer que de su aljaba se fía pues siendo niño, con la voluntad se alza, rindiendo los albedríos, y las potencias amadas; y así el cansancio me oprime, y el sueño ya me contrasta. O quiera el Cielo piadoso, que de aqueste mundo salga triunfante, para gozar en la Celeslial morada las glorias, que espera el pecho, y gozos que busca el alma. Pero ya, ya los sentidos un profundo sueño embarga, y en parentesís de penas se acrecientan las borrascas: pero sensible la idea, se entrega a ver con fantasmas el peligro que me cerca, y la dicha que me aguarda. Qué temerario el aliento a todo el esfuerzo llama, para saciar en la vida de Margárita la ingrata el apetito. . Ya el brío parece que no desmaya, para robar el aliento de Margárita tirana, mas yo le he de hacer caer: aquí el infierno me valga. Pero pilando esta alfombra, toda de flores copiada. Pero buscando ocasión de ir vertiendo mi cizaña. Vengaré de mis agravios Pondré aparentes visiones, para que de dedas salga. Pero qué veo. Qué escucho! No es Margaritas pues haga hoy su operación el plomo. Siendo instrumento tu infamia. Qué me detengo? . Qué aguardo? Ahora entre sueños habla, quiero escuchar lo que dice. Quiero asestar mis patrañas. No rigoroso pretendas dejar al cuerpo sin alma, que no es valor, ni victoria, ni es acción buena, y bizarra, a una mujer que está muerta, quitar la vida: repara, Lisardo, que si te ofendo, que tú me diste la causa. Y tú, Fitón atrevido, como pretende tu rabia darme a beber el veneno, que tu engaño firme guarda? Ay, penas! ay, confusiones! ay, dolores, quien os saca a ver la triste tragedia de una mujer desdichada? Mayor ira ya me excita. Ya me mueve mayor rabia, Pero en mayor labirinto se miran todas mis ansias, viendo aquí a un hombre: quien eres, sombra, visión, o fantasma? Quién ayudarte desea, porque tenga tu venganza la victoria merecida, pues este puñal te aguarda, para que quites la vida a Margárita, que es causa de que padezcas; y así, para que de dudas salgas, yo soy quien te prometí declararte con palabras quien era un Rey poderoso, que opuesto a mis arrogancias, me desterró de su tierra, de su Alcázar, y su Patria. Ya te conozco: pues dime, quién es ese Rey? . Monaros de todo el Orbe le dicen, pues el Supremo le llaman. Y qué intentas? . Que tu brío vengue injurias: a qué aguardas? Pues ejecute mi brazo. el tiro de su venganza, Detente, indomito bruto. Cocodrillo infernal, calla, Serpiente engañosa, y fea. Válgame Dios, qué desgracia. Quién acobarda mi impulso? Aquí el infierno me valga! Cosme soy, Lisardo, advierte, que Margárita es luz clara, y que Dios la favorece, para que sea una Santa. Damián soy, fiero Dragón, Culebra de aquellas llamas, Hidra mordaz, engañosa: pues cómo, como ya trazas estas cautelas, y asucias? no sabes que la enseñanza nuestra acrisola a esta perla; pues desde su tierna infancia, con el agua del Bautismo, consiguió Divinas gracias? Qué me estorbe esta victoria. venid a vengarme rabias, pues su vista me atormenta, y su rostro me acobarda. Ya mi furor le suspende, ya mis iras se desmayan, ya mis rigores murieron, ya fenecieron mis ansias. De que me sirve tener ciencia infusa, si no basta para que se precipiten los que siguen la Fe Santa del Mescías? Aqueronte, Tántalo, y Cervero, salga vuestro ceño a encapotar la virtud de los que tratan reducirse a seguir firmes de aquestos dos las pisadas, Pero ya que no he podido con engaños, y cizañas, a estos dos, he de aspirar a vencer a Lisias; hagan en su ejecución mis iras lo que les toca, pues ganan con infernales furores, mis palacios, mis moradas más fuegos, y más besubios, mas incendios, y más llamas. Ya el ausentarme es preciso, porque su vista me agravia, y no quiero que me den ai beber cicnta amarga, Es posible, Margarita, que vayas precipitada a el peligro, y a los riesgos, sin que adviertas que ya el alma encenagada en los vicios, que está sucia no reparas? Mis consejos qué se han hecho? qué se han hecho mis palabras? a dónde está mi doctrina? no eres constante Cristiana? pues como, como te olvidas de la Fe que profesabas? Abre los ojos, y advierte, que ya el desierto te llama, para que hagas penitencia, y enmiendes culpas pasadas. Cosme, Muestro Divino, desde mi pueril infancia me guiaste con fervor a el camino de la Gracia, dándome los rudimentos para que fuese Cristiana; r porque simple cortolilla sin padre sola quedaba; y así, con tan buen Maestro, la Discípula, o la Esclava, era preciso saliese de victorias coronada. Mas todo el pecho se enciendo en amor de Dios, las llamas acrecientan los ardores, pues con incendios se abraza. No sé qué impulso Divino me asegura firme playa en el desierto; que glorias está ya gozando el alma! que el corazón han herido aquestas santas palabras de Cosme, que es firme Nortes y así, postrada a tus plantas, te pido la bendición, para ensalzar alabanzas, y así merezca esta triste vuestra bendición tan santa. La de Dios te alcance, hijas para que al retiro vayas, gloriando las maravillas de Dios, Supremo Monarca. Pues es posible, Lisardo, que precipitado caigas en delitos tan atroces, volviendo a Dios las espaldas? Dónde están mis documentos? donde mis avisos paran? dónde toda mi doctrina? y dónde está la consiancia? Buena casa voy labrando; pues si cimientos la faltan, entonces cay en la tierra, en errores anegada. No te acuerdas de que tú con promesas procurabar subir a la perfección, y a aquella Celestial Patria? Pues cómo, cómo, Lisardo, a Dios, Rey Supremo, engañas? No le engañas, que tú eres al engañado: y el Agua del Sacro. Santo Bautismo, qué operación en el alma ha hecho, cuando el Demonio asiste contigo? Saca lágrimas que al Cielo suban, que son la mejor triaca, y medicina de enfermos, pues tanto con Dios alcanzan, que vertidas con fervor, y con ansias derramadas, logran favores copiosos de la Omnipotencia Sacra. No ibas a el precipicio? no detuve tus pisadas? mues como, como te olvidas de las glorias que esperabas? Ea, vuelve en ti, Lisardo, advierte mira y repara, que el discípulo más fino, a el Mestro siempre saca con victeria vuelve, vuelve, y con alperezas varias mortifica aquese cuerpo, para que se goce al alma. Damían, Divino Mar las centellas disparadas de tu boca tanto pueden conmigo, que ya las plar caminan lentas a hallar con tu bendición la palm retirándome a los montes, donde la nubes preñadas son acuerdo de temores, y parto de las borrascas, publicando tus prodigios, y ulerosas hazañas; pues desechando hoy Damias este vestido esta gala, con un cilicio adornado, talaré aquella el pesura, y las ruiticas moradas, pidiendo a Dios de mis culpas el pedón, para que hagan operación mis clamores, y obren todas mis palabras. Y así, postrado, y rendido a vuestra presencia, haga lo que le toca, Damían, a vuestro amor, porque salga a vivir entre las fieras, con riscos, y peñas pardas. Las auxilios Celestiales te alcancen, para que nazcas en tu corazón las glorias, y en tu penitencia gracias. Resiste las tentaciones. Vence la cruel batalla de Demonio. . Cosme amdlo, ya esta infelice se aparta del mundo. . Damían suba favan, ya del siglo de borrascas se aparta quien a Dios busca. Ten firmeza, ten constancia, que yo a la prisión me vuelvo, porque martirios me aguardan. . Ten constancia, y ten firmezo habitando en las montañas, que a la prisión ya me vuelvo, pues martirios me amenazan. ̱. Ea, idolatria ciega, ea idolatria falsa, en mí verás un ejemplo, para que de errores salgas, despojándome de todo, del arreo, y de las galas. Ea, Ejea tan perdida, ea, Exea tan contraria, en mí, huyendo de ti, es cierto verás toda tu desgracia, tremolando el Estandarte de la virtud Sacro. Santa. Mas poco a poco he llegado a la Cárcel; ahora llego con cuidado, no me vean, y me zampen allá dentro. A Cosme? a Damíán? a hermanoa? No me escuchan? mas qué veo! en la Oración están, dando di versas gracias a el Cielo. Señor mío Jesucristo. Dios, y Hombre verdadero, Criador, y Redentor mío. Por ler Vos quien sois espero Porque os amo, Señor mío. Sobre todas cosas que esto. Que espero de vuestra Gracia. Me dirá bienes eternos. A mí me pesa, Señor. Pésame Sacro Cordero. De haberos así ofendido. Por lo mucho que yo os debo, Y prepongo, Isac Divino. Y firmemente prometo. Con un afecto entrañable. De nunca más pecar siendo. Conslante en vuestra Fe Santa. Fredicando el Evángelio. Y de apartarme, y huir. Divino Abel de ofenderos. De confesar mis pecados. Señor porque son diversos, Y cumplir la penitencia. Guardando vuestros preceptos. Que me fuere impuesta, y dar. Más glorias satisfacciendo. Renituyendo las deudas. Que como mísero debo. Por vuestro amor perdonada. A mis contrarios, y ofrezco, Mi vida, trabajos, y obras. En satisfacción de hierros. Y de todos mis delitos. Y como os lo pido, y ruego. Así confío, Dios mío En vuestra bondad poniendo En vuestra mise icerdia. Infinara el sonmo precio. De vuestra preciosa Sangre, Y de vuestro peder Regio. Pues me los perdonaréis. Por altos merecimientos. De vuestro Ser incieado. Y Pasión y Muerte, y esto. Dándome gracia con gracia. Para enmendar tantos hyerros. Y para pe severar. Halla el fin de este destierro. Eo vuestro santo servicio. Para subir a los Cielos. Cosme Damíán? . Quién me llama? Tortilla su mand dero. qué hay, hermano? qué hay hermano? Qué ha de haber? mucho de nuevo: Lilias aquese vergante, muy Juez, y justiciero quiere que en varios martirios dejéis sin la vida a el cuerpo: yo le quisiera coger a las uñas a el podenco, que con las puas de erizo le había de hacer el lecho, y luego meterse en él, y ponerle encima al necio una rueda de melino, a ver si ladraba el perro. Vengan, y no se dilaten. Por instantes los espero. Para adquirir laureosas. Para ilustrar más mis hechos. Cómo viene de esa suerte? Soy, Cosme muy poco menos de Idolatra. . Qué eso diga? siga el camino perfecto de la verdad increada. Yo por él bien me paseo, engañando a aquese Lisias, que es amigo de fideos. Padezcan en el Ecuuleo, pues pertinaces, y tercos, no quieren sacrificar a mis Dioses. . Malo es esto, que aqueste viene ladrando, y como galgo mordiendo, quiero guardar, pues es fardo del número uno quedo, no me coja; por aquí quiero entrar. . Y con tormentos entreguen sus tristes vidas a mi rigor tan sangriento. Malo es esto, por acá quiero escaparme. . Si ciegos caminan a el precipicio, tengan castigos soberbios. Por dónde me podré ir? hay, que ya de miedo tiemblo. pues si me ve me ha de dar este día con un seño: Mas, gracias a Dios, he hallado por aquí aqueste aguiero, por él me tengo de entrar; a Dios hermanitos bellos. Por los Dioses soberanos, (, que desderán mis respetos estos magor pertinaces, y estos fieroa hechiceros. Señor, si no los casligas, se pierde todo este Imperio; y tu potestad se pierde, y de Diocleciano el Cetro. Qué es perderse? parte al punto, y al verdugo justiciero di, le mando, que los ate de pies, y manos, y luego los de diversos azotes con unas varas de hierro, y que los eche en el mar. Tus mándatos obedezco. . Penen, pues que peno yo, sus disparates oyendo, que aunque su Dios los ayude han de morir, pues espero ceñir mis sienes altivas, con el triunfo que deseo. . Señor, como lo ordenaste, se ejecutó; pero es cierto, que nada los ha ofendido, por venir cierto mancebo a sacarlos de la más; y así, prosigue en tu intento. Qué eso ha sucedido? ha pese a mi injuria! ve al momento, y que en una grande hoguera los echen. . Ya te obedezco. . Mas si son hechicerías, o mágicas las que veo. qué brazo tan poderoso los aliste! cómo puedo sufrir tanto ultraje? como me alborotan este Reino? mueran porque viva yo; mas ya co mil penas muero. - Lilias, Procos sul loable, los dos en medio del fuego de rodillas están, dando voces, sin que aquel incendio voraz ningún daño haga a sus admirables cuerpos, porque en Oración está, clamando los dos a el Cielo. No sé como ya mis iras no convocan al Infierno: venid, Demonios, venid, a ayudarme en este empeño, Qué tienes, Lisias? qué tienes porque yo a ayudarte vengo: antes quiero que en peligros te precipites tú mismo. Pues quién eres . Yo: yo soy al amigo verdadero, que te acompañó algún día, cuando tú de rabias lleno, de tu lado me apartaste, y de tu vista: ahora quiero en esta empresa tan ardua ayudarte, y a eso vengo. Puer si lo mejor te falta, tu asistencia es mi desprecio. Ea, manda, y ejecuta en ellos varios tormentos. Di, que de aquel fiero Ecuuleo los descoyunten los huesos, porque mis iras se aplaquen. Cómo es justo te obedaco. . Muy poco valor te asiste. Antes cruel me mantengo; cuando falte de tu lado culparás mi corto esfuerzo: haz que les quiten las vida, que son unos embusteros. De esta vez no han de escaparse de morir. Lisias supremo, otro mancebo galán los ha librado, y sospecho, que este es discípulo suyo, y bien pudieras prenderlo, que los martirios son gloria para los dos. . Parte luego, y di, que en dos Cruces altas los claven, y que leveros los apedreen porque fenezca la vida, y cuerpo. Tus órdenes siempre sigo. . No me dirás qué es aquesto? Esto es mágica: no es sino favor de los Cielon busca modos, busca trazas, para acabarlos. . No puedo, por más que discurro, hallar un castigo horrible, y fiero. - Todas las piedras el aire se las llevó, y de provecho, Lisias heroico, he invicto, para el castigo no fueron. Por vida de cuantos Dioses alabo, enfalzo, y venero, que han de entregar a mi furia todo su vital aliento. Di que los asaeteen. Tomar quiero tu consejo: vuelve, y di, que sin tardanza asaeteen sus cuerpos. Ya voy a lograr las dichas, que con su muerte ya espero. . Es bosible, que no alcanzas a saber su encantamento? Prello perderán la vida, y tú verás tu despeño, pues vertiendo mi ponzoña, has de beber el veneno de tu desesperación. Aqueste es mayor portento, porque todas las saetas contra todos se volvieron, los que las tiraban, sin agraviar ninguno de ellos. Ea, espíritus del abismo, venid a ayudarme presto, pues aquestos Anargirios hacen de Lisias desprecio, de Ejea, y de la Corona, y de su admirable Imperio, Qué he de hecer? forma rigore contra los dos. . Ve al momene y di, que se haga justicia en los dos, con rigor fiero, cortando sus dos cabezas de sus alevosos cuellos. Ejecútese al instante. Por aquesos once Cielos, que si le libran ahora, que yo propio con soberbio arrojo, en varios pedazos he de deshacer sus cuerpos, Cree, que mayor poder los asiste. . Cómo es eso? mayor poder que este mío? . Sí Pues de penas ya reviento: Basiliscos, y Serpientes, Escorpiones, y tormentos. Ya como unos pajaritos se han quedado, ya murieron degollados. . Pues con fis hechas a los Dioses, puedo celebrar esta victoria, y aplaudir este contento: ven conmigo. . Ya ta pero ya oculta mi pecho, al tosigo tan amargo, que ha de ofrecerte el Infies Dónde vais? . Quién lo Un Legado del Supremo. Y qué quieres? . Que su la ejecución de tu intento. Ya se acobardan los pasos, y ya mis injurias veo, Pues qué intentas? qué pretendes? Que para mayor tormento, quiero que a Cosme, y Damian los veas subir al Cielo; y también a Margarita ser de penitencia ejemplo, y Lisardo; pues sentencia tiene ya dada el Supremo, contra ti, para que pagues, entra fogosos incendios, tus culpas, y tus delitos inormes, y tan perversos. Pues qué personas son estas? Son dos Luces, que luciendo; han recibido la gracia del Bautismo con secreto, siendo constantes Cristianos, por tener buenos Maestros, a Cosme, y también Damian. Válgame todo el Infierno. Yo voy a ver si los dos, tienen puellas las cabezas. Qué saludable doctrina. de mi Patria me destierra, para alcanzar de la gracia, en esa selva desierta, favores de un Dios Eterno, tres Personas, y una Esencia, pues la luz de mi Maestro me ofrece una vida eterna. Qué júbilos, y que gozos han conseguido grandezas, que ilustran tantas virtudes, como Cosme, y Damían premian, con martirios rigorosos? siendo en ellos fortaleza la humildad, y la constancia, pues la ensalzan en la eterna Patria, donde Dios asiste: pluguiera al Cielo, pluguiera, yo pudiera de mis vicios relacionar la suprema historia, y dar a entender de estos Varones la estrecha vida, y martirios mortales, que este Lisias las presenta, hasta quitarles la vida, para que más vida tengar antes de buscar a Dios en el desierro, quisina que rayo a rayo desmienten cuantas antorchas Febeas a explendores iluminan goda esa fábrica excella, En aquesta matavilla de Arabia, flor opulen LOS E publicar tantos delitos, como este vil pecho encierra, Qué labirinto es aqueste. todas lon varias tinieblas. Oh quién pudiera mordor de rabia la parda tierra, pues me ha quitado dos almas Colme, y Damian. Ya me pesa el no haber muerto con ellos; pero no, que Lucia seca, parece que viene al mesurada, y me consuela. Qué constantes en la Fe murieron quien mereciera irse ya con Margarita a retrizar por las lervas con Tortilla. . Calla, boba, que soy Tortilla traviesa. Pues. Lisardo ya que quieres dar razones a la lengua, refiriendo de tu vida la historia tan verdadera, ofrece el acento a el labio, porque así Dios te lo ordena, porque los dos a el arla, mayores tormentos tengan. Pues desatando el ovilio, del he de sacar la hebra. Yace entre dos promentorios, y entre bruñidas macetas de Elmetaldas, y Topacios, de jazmines y Mosquetas, pues rocío las da el Alba y cuando la Aurora engendra, en arientados arminos, sus azafates de perias, amanece el Sol dorando todas las verde florestar, donde garan el Abril copiando el a Primaveras, y el Mayo, bello Narciso, con las tiorbas se alegra, corriendo de mata en mata, saltando de pena en pena. Yace altiva, y soberana la hermesa Ciudad de Ejea, pues sus altos capiteles compiten con las Estrellas, del Asia, inferior ilustro de esclarecidas grandezas: nací de Idosatras padres, pluguiera a el Cielo no fueran, sino Católicos firmes de la Fe tan verdadera de Jesucribo, Hacedor de los Cielos, y la tierra; pero en mi pueril infancia, y en mi edad florida, y tierna entregaron sus dos vidas a la parca macilenta, quedando huérfano, y solos pero la Sunima Clemencia del Criador Soberano a cudio porque tuviera luz de su Fe Sacro. Santa, pues un día que faetonte a el Oroscopo hermesea, Damían me encontró, gloriando con amorosas ternezas los auxilios eficaces de Dios; pero centineia siendo, me guío a su casa, y con prudencia me enseña la Doctrina, que es el Norte del Cristiano, porque puella la mira de la esperanza, me persuade, y amonesta, a que reciba la gracia del Bautismo quien pudiera poder reducir a corto progreso sunmas riquezas, que me ofreció, hasta llegar a la cumbre más perfecta. secretamente a la Aurora me conduce halla la Iglelia, donde recibí la gracia del Baurismo, pero en ella ocasión Colme su hermano, con palabras halaguenas a Margarita perluade, siendo rosa tan pequeña, que apenas verde capullo la presento cuando encuentra triunfos en las oraciones, que su Muestro la ensena. Ambos ha dos nos criaron estos Soles de la Iglelia, siendo sus dulces palabras medicina, que celebra el Médico más Divino, en lu Ciruria excelsa. De esta grata compañía resultó (notable pena. que nerido (grave pesar de amor (inconstante rueda! pretenda (mayor delito. conquistar la luz tan bella de la hermosa Margarita: más apenas quiero, apenas, ejecutar mi deseo, cuando todas la potencias se retiran, los sentidos se huyen, y las finezas se acobarda, los suspiros en esta ocasión se ausentan; las memorias se suspenden, y toda el alma se hiela. De esta suerte estaba dando a mis apetitos rienda, cuando el engaño, engañoso, viéndome sin resistencia, pretende hacerme caer en culpas varias, y feas. Movido de Margarita, y obligado de sus quejas, dejo al instante el amparo de Damíán, y cuando engendra el crepúsculo boltezos, para que las sombras mueran, en esa alfombra florida, que es de una fuente cenefa, oscureciendo crisiales eltaba la Aurora bella de Margarita, ocultando con un velillo de seda el rostro lleno de rayos, donde hermoso el Sol campea, Entre amoroso, y turbado la dije: flor, que recreas ael alma, dando en candores a todo este Parque afrenta, siacaso puede alcanzar un favor quien se presenta a vuestra vista, sea, pues, que ese Cielo, que entre negras cortinas, y sombras pardas, a los afectos se niega, le descubráis, porque viva quien muere con varias penas: solo pude de su boca escuchar (congoja fiera que el enigma que guardaba su pecho en aquella letra, estaba favoreciendo a la voluntad tan ciega: sicrifícola cariños, a consultar las potencias, para saber, qué motivo, o qué causa la tuviera, sin el lado del Maestro Cosme: y en esta pelea alcance, que por disgustos de contrarias diferencias se aparto, sintiendo mucho Cosme, que no se perdiera, por profesar amorosa la Fe de Dios; pero en esta batalla de amor, procuro una noche oscura, y negra darla a entender mis amores, en el canto de una letra: con unos Músicos llego a ver a el Sol a la reja, pues la bella Margarita, escuchando las cadencias, asistió fina al balcón, porque el Alba amaneciera. A este tiempo (qué pesar. otro hombre con cautela, sin distinguir su peligro, a su vista le presenta. Llegué yo también entonces, vertiendo enojos, y penas, y acando el blanco acero, rigores no le encuentran, pues fugsór sombras, y horror las que el valor me presenta. Dígoles venga a mis brazos, a acretentar mi soberbia; entonces su voz se huyo, entonces su voz se aleja: sin duda que fue ilusión infernal, porque perdiera (cerrando el balcón) a el Sol consagrola mil requiebros; pero lorda a mis finezas, de mi vista se retira, de mi presencia se ausenta. Voy siguiendo su hermosura, y en un Alcázar, que llena de Pizarras, y jazmines, que por sus paredes trepan, se entró, dejando sin vida a el que a su objeto la feria. Supe con grande secreto, y con varias diligencias, como aquella era la casa de Margarita, y suspensa la imaginación se entró de aquella esmaltada perla, que a emulaciones de rayos, sus perfecciones argenta, Retirome pensativo, y por divertir tristezas, busqué un jardín por alivio, si las esperanzas muertas pueden aliviar pesarta, que mi corazón molestan. Mas divertido en un Sauce, vi, que ofrecia sus quejas un amante pajarillo a vagarosas esferas; yo revolviendo memorias, que a la voluntad despiertan, estaba, cuando gozando de sus cuadros la suprema beldad, claro rolicler de Margarita, reserva en un profundo letargo la infelicidad más cierta. Yo transformado en Demonio, arrojando más centellas, que el Caucaso ofrece en llamas, y da en ardores el Flegra, la quise quitar la vida con cólera loca, y ciega; pero sin saber por donde, un hombre, pues, se presenta a mi lado, y horroroso un puñal me ofrece: en esta contienda tan peligrosa, la intesistente violencia del plomo quiso lograr la victoria, que ya espera; pero suspendiendo el brazo Cosme, y Damian con presteza, a el hombre los dos confunden con cuestiones: mas despierta Margárita con taudales, de rodillas se presenta delante de Cosmes y yo a Damián pido, interceda con Dios por mis graves cul pas y entonces los dos ordenan a Margárita, y a mí, que a esas montañas desiertas nos ratiremos, buscando con ásperas penitencias perdón a nuestros delitos, para alcanzar vida eternas y así, para que en los yermos vivamos, de esta manera se consigue la victoria, usando por la asperece de los montes, y habitando en una lóbrega cueva, el cuerpo mortificando, porque no se desvanezca, cayendo en lazo de culpas, sabandijas, prevenid y en la necedad de ofensas. Aquesta mi historia es, esta mi vida, y aquesta le recibid, pues furioso la felicidad más alta, esa la perfecta senda, este el camino más fijo, y esta la luz verdadera escucharte. . Nuevas penas , ! en el suelo! . Alcelas, pues, de la Fe, y esta la dicha, que a quien la ligue le espera. Mayor tormento me ha dado y a penar con rabias fieras. promueven varios asaltos, que por instantes me cercan. Mirad, como Dios asiste a los que a buscarle vuelan. Hijos de mis remolones, hermanitos de la uerga, yo lloro con grandes gritos, y no con lágrimas tiernas; porque me escuchen, si acaso porque le depare penas. . Cómo brilla mi Maestro! Qué afligido que está el triste! . Mi Maestro como Estrella, tienen lordas las orojas: lleve el Demonio a ese Lisias, a de Cielo para mi vola; qué sensible le lamenta! quién viera a mí gran Maestro!) no me cierten ha, qué rindo! Quién a mi Maestro viera! pues qué, de mí no se acuerdan? con ieso mejor me hiciera: ̱. Pues ahora los veréis , ) qué, n fin Lucia te vis, Ay, sucia! pues no llorar? . Digo, Tortilla está aquí: Hy a la Gloria suben , , . Pues ya que el siglo dejáis, , para adquirir vida eterna, llora, infame Luciguela, , ; Jes resistid graves asaltos, por Cosmeto, y Damineto. , que ese Dragón con cautela os presentara; y mirad Antes ciegues, que tal veas.) no hablan esas orejas a Trovo de Gloria somensa. , . Hoy a la Gloria suben,ones, y plegarias, luciendo las Estrellas, Cosme, y Damian, triunfando ayunos, y penitencias, de bárbara soberbia, conseguiréis de la gloria y en trono de victoria: el triunfo; sin que fenezca se corona con palmas, y diademas, y el gozo en vosotros, dandocon sumisa Ea, Lilas fementido; da, Idolatria ciega; ea, rigor Infernal; ta, mordaces Culebras, abrid el fogoso Estigio, porque este que se desvela en perseguir los Cristianos, hoy va allá. Ea, Leteas sabandijas, prevenid los manjares, porque tenga el convite de Escorpiones, Ea, con roncas trompetas le recibid, pues furioso por esa boca de grietas, abrazándome con él, irá a mi fúnebre cueva, a padecer con tormentos, escucharte. . Nuevas penas , ! en el suelo! . Alcelas, pues, Mayor tormento me ha dado y a penar con rabias fieras. qué mara villa! . qué asombro! Fuego, y como mil centellas! me voy a habitar las breñas desechan: vaya el vergante, picaronazo, lamprea de toda la idolatria, a comer escamas negras. Bueno va Lisias señor; guarda trapos de Maletas de los Diablos, y Verdugo de las condenadas viejas. porque le depare penas. . Cómo brilla mi Maestro! Qué afligido que está el triste! . Mi Maestro como Estrella, o Lucero resplandece. no habrá dos leguas, si quiera, a de Cielo para mi vola; Ay, sucia! pues no llorar? . Digo, Tortilla está aquí: quién viera a mí gran Maestro!) no me cierten ha, qué rindo! Quién a mi Maestro viera! pues qué, de mí no se acuerdan? con ieso mejor me hiciera: ̱. Pues ahora los veréis , ) qué, n fin Lucia te vis, Antes ciegues, que tal veas.) no hablan esas orejas Hy a la Gloria suben , , . Pues ya que el siglo dejáis, , para adquirir vida eterna, a Trovo de Gloria somensa. , . , ; Jes resistid graves asaltos, , que ese Dragón con cautela os presentara; y mirad que con firmes resiste Hoy a la Gloria suben,ones, y plegarias, Cosme, y Damian, triunfando ayunos, y penitencias, de bárbara soberbia, conseguiréis de la gloria el triunfo; sin que fenezca se corona con palmas, y diademas, y el gozo en vosotros, dandocon sumisa a la Majellad Su prema infinitas gracias, porque mas el fervor se engrandezca, que yo me vey a gloriar de Cosme, y Damían, la eterna vida, y su muerte gloriosa, pues Ángeles la celebran, Serafines la subliman, y Querubes la festejan. . Llévame a aquel Paraiso, pues allá dicen que hay brevas, y frutas de mil sabores, y de gozos lindos llenas: digo, señora Lucia, deme una mano si quiera. Tómela, señor Tortilla, Ay, que me ha echado las muela Calla, Lucia traviesa. Pues huyendo de este siglo más ocultas, y apartadas . de la gente. Por las peñas, dando voces, seré asombro de las Aves, y las Fieras, dejando al mundo engañoso, para que el amor posea. . Yo voy a ser una Santa. Serás de Carnestolendas, No si no Santa, Sántica, pues cogiendo la vereda, iré a buscar a el instante otro galán que me quiera. Pues hay otro más galán que yo parezco de cera formado; ni un Albañil y sin remedio me dejas? Sí, porque aquesta Tortilla mi gulio no sabórea. . Vete, fregarriz Lucia, vete, rellena malera, o si no muy notamala, que yo buscaré otra tuerta. aquí ilustre Senado, se da fin a esta Comedia de los Médicos Divinos, y Luceros de la iglesia: aplicando aquelte día que suplan todas sus faltas, dando un victor por fineza,