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Texto digital de El médico de su amor

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Atribución tradicional
Francisco de Rojas Zorrilla
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Género
Comedia
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El texto ha sido preparado por Iván Rodríguez Caballero.

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Gómez Caballero, Iván. Texto digital de El médico de su amor. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/medico-de-su-amor-el.

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EL MÉDICO DE SU AMOR

CO EL MEDICO DE SU AMOR CODIEDIA FALICCA DE DON FRANCISCO DE ROjAS. PERSONAS DELLA JORNADA RIMERA esquilmos pagana Mayo o con mano franca y feliz. de culper mi pensamiento Cuando al salir una tarde Ríbera, deja al deseo a ber volar un reblí que ejecutando su emplec pasar por Parma a Milan, le libres alas al viento. a Ni ea hermosa vi, Que si desprecia arrevido Con la rienda al caballo, avos de luz, globos gira y al pensamiento infeliz hermosura a que aspira dio de espuelas el deseo, o ser bien nacido. que no fue lerdo en salir Cuando matiposa muera Hecho halcón mi pensamiento del sol mismo enamorado; tan alto le vi subir llama dichoso el cuidado que en los ojos de Nisea que tan alta gloria espera verle estrellar presumí. Prosigue. . Escucha, y sabrás Has visto, amigo, algún día lo que me trae a Ferrara. entre púrpura y jazmín, al espejo de una fuente Amor será, cosa es clara; bajarse el alba a pulir. di, que no réplico más. Corobada la cabeza Oh de no violado a rayo d Otongentil cristal que el viento sutil, alguácil de su corriente nos de esmetaldas echó la mano al partir. y con qu de. Del ópimo y rico Otoño náoz codicios afeitadas de carmín de ueles que Coro J A las s las mejillas de las uuas, de la más hermosa vid al sol cuándomas ardiente, desde el excelso Cenir luces pule, y peina al día con su mano de safir Pues todo junto, Ribera, con mi bello Serafín es darle comparación al enano, y al marfil. Llegué a ofrecerla mi casa amigo, sin advertir que era dar a mis deseos fuerzas y alas contra mí. Medio turbado y confuso la dije: ya desde aqu a vuestros ojos consagro Nisea hermosa el vivir. Entre blanda y tierna risa un vergonzoso alhely, puerta de su hermoso labio vieron mis ojos abrir, y mostrando agradecerme no amor, hospedaje si: me dijo que no podía mis deseos admitir. Con esto se despidio, entregándole yo vli el alma a sus bellos ojos, y ella su memoria a mí. Desde aquel dichoso día a su beldad ofrce anergonzar de Jacob Esperanzas en servir. Mas cuando de mi afición algún valor pretendí, con el Duque de Florencia dicen se casa (ay de mí) Y de su bien invidieio así a Perrara partí, por ver si tienen remedio males que no aguardan fin. Para esto amigo. Ribera fiado solo de ti; vengo a Fertara, por ves la se que? Amor puso en mí? Bien se amigo que pudiera con el Duque competir, pues se casa a su disgusto, más desdichado nací, Pues que las guerras estorban, el que la pueda pedir, que entre su padre y el mío denen sobre puerto fin. Y así soloy encubierto quiere mi amor verla aquí hasta buscar ocasión en que la pueda decir lo que debe a mis deseos: pues dejando a Parma, así tan solo por ver sus ojos vengo a vivir, o morir. Tengo el vivir por mejor, que morir es necedad por la más alta beldad que puede ofrecer Amor. Una amorosa porfía, sin alivio de esperanza, nombre al fin de muerte alote, Oh, es morir en profecia: sabes bien lo que es morir? Es, Ribera, privación de vital respiración, de ver, de oir y sentir Luego el que esta claridad ve como yo, que oye y siento que pasea, que hablay miente (que también es calidad) que bebey come señor, como tú, a quien Dios próspere, no me dirás cómo muere? o hay otra muerte mejor? Deja las burlas. . Advierte que me importa el inquirir este modo de morir, para morir de esta suerte. No pruebes más impacierto tarde pienso que llegamos Tanto que en Ferrara esta y a la luna de Valencia. venga a En que dudo, si su amor solo me trae a Ferrara? Si no me es fortuna avara yo gozaré este favor Pues quiere el cielo que sea sino escogido, dichoso. pues por don Juan soy esposo de mi querida Nisca Oyes Ribera? . Señor. Calla, y éntrate tras mí. o o o que es hacer al gusto agravio. Porque Nisca aborrece al Duque: y el casamiento que no le abraza el contento nombre de infierno merece. Y obligada del amor de tres años ha querido A2 es asando la noche así. Llegalpresto, pese a mí, no pierdas esta ocasión. F. Ce,ce: a Dorote? . Quién es? Don Juan. Tarde haucis llegado. a Porque mi bien embezado negándome el rostro así te quieres partir de mí? Habla, dime tu cuidado, tan poco gusto has tenido que ya el mirarme te enfada? Mas si después de gez estuviese arrepentido. En que hora rig nací, conque estr que para ser desd vi la luz del sol he Piidosa la muerte ya que fue cruel él Sabe con quien has esto y échale señora fuera No sé como le despida; que aunque mi mal considero, bien, Dorotea, le quiero después que le di mi vida. Pídele a Dios Dorotea que haya principal nacido, d la Yas dioses, Pdada. eesta doncella ordinaria, gestro cielo u desgracia. n el mismo instante los aires fue llevada porque no echase a perder una gente tan honrada. La aplicación y el consuelo es fácil; y si no agrada, cuando al tálamo haya de ir aura @aoae No puede! dar fin a dese El Príncis o morite en sic No te vayas de vuelveme a ver de má que no sé que ver en tú que a mí pene ofrecen carm Y queda a Dios, que ya el día del tojo oriente al sol llama para avergonzar mis dichas viendo mi desdicha clara. A tu Alteza guarde el cielo. Mira que no ha de haber falta uento: lida entimiento; dria fortuna gua diciendo. a, o noche, al impiadoso cielo mis engañor no mostrara Febo. Callad, qué cantáis, aleves? romped esos instrumentos, que dan sangre mis heridas al paso de vuestros versos. No No cantéis más, y en madio del mar airedo Qué te altera? el tranquilo alegre puerto. A quien no da descontento Y quien presumir pudiera oír de la hermosa Irene que entre nublados tan densos tan lastimoso suceso? viniera el Iris de amor Mas quien fía de la noche a dar paz a sus tosmentos. y en un amante indiscreto Qué dichosa fuiste Irene, pone la honray la vida, invidio tu atrevimiento; bien es que llore sus hierros. y cual si yo así me viera, Eso, hija, te da pena: diré contigo en tus verses: no ves que es ficción y cuento Si da la noche el gusto tan cubierto, de historia fabulosa? bien haya el día que mostró su efero. Que no es verdad en efeto? e , Son quimeras de Poetas. Y verdades que padezco. (̱. Pues volved luego a cantar: proseguid, que ya sosiego. Ah, de palacio; a, porteros, Pasó la cruel tormenta, ved si permiten entrar serénose el mar soberbio, a su Alteza a visitar y del yerro de su amor dos Médicos forasteros. dichas y bienes nacieron. Si sois Médicos llegad. Pues cuando pienso que había A tu Alteza guarde Dios, violado su noble lecho y la salud que desea hombre de poco valor dé a mi señora Nisca. se halló señora de un Reino. De qué tierra sois los dos? Sus lágrimas y suspiros De Cuarisma. . A tus razones en gozo convirtió el tiempo: Ribera pon entredicho. y al de sus dichas Irene Tan mal está lo que he dicho así alababa, diciendo: si somos los dos Bretones? Si da la noche el gusto tan cubierto, e Somos, señor, de Bretaña: bien haya el día que mostró su efecto y por ganar opinión Habéis acabado ya? . Sí, señora. voy de nación en nación Yo agradezco hasta parar en España. por Irene el desengaño: En Ferrara anoche entre, cien escudos al momento y de la mortal tristeza les den por lo que han cantado, que así atormenta a su Alteza pues mi pena han satisfecho. por extenso me informe Viva mil años tu Altega. Y movido a compasión Que bien Nises ha encubierto de su beldad y hermosura, con los de Irene sus males, solo pretendo esta cura lamentándose por ellos: para ganar opición. pensiones son del amor, Para curar solamente mucho mal en bien incierto. sus tristes melancolías, Quién pansara que el Amor solo me darás seis días quietud pusiera en el fuego, plazo breve y suficiente. B Y si Y si en el tiempo nombrado no queda buena su Alteza, podrás cortar mi cabeza, Y tumandar este estado. Hija alégrate que el cielo para que tengas quietud nos envía tu salud, y a aquestas canas consuelo. Penas de mi loco empleo mejor dirás, aunque siento un no sé que de contento siempre que al Médico veo. La triste melancolí que reina en mi corazón, ignorando la ocasión, se convierte en alegría Cómo os llamáis? . Feliciano Llegad, y tomadla el pulso Para que note en su impulso los movimientos mi mano. La vuestra Nisea bella no neguéis a Feliciano, que aunque grosera su mano trae la salud en ella. Si aguardáis licencia mía, es de vuestro oficio extraña. Usamos allá en Bretaña señora esta cortesía. Y para casos más fieros como el pedirla no usais? Si el pulso entonces nos dais habemos de ser groseros? Alterado un poco está: qué sentís, cómo os halláis? Siento que si la tocáis mayalterando se va. Siento un pesar y un placer en mí en continua batalla; y si uno al otro avasalla, otro vuelvea vencer. Siento un ánimo cobarde, una razón fin razón, y una vencida opinión, que no hay pecho que la aguarde. Y al fin siento de mi mal, ya que desgraciada he sido, . que para ser mi marido no nacieses principal. Pues yo en tu pulso siento que el pesar ha de pasar; y que a pesar del pesar ha de llegar tu contento. Y siento que de tu daño alguno tal gloria espera; que por el mundo no diera (. los pesares de tu engaño. Déjame tomar a mí el pulso. . Necio, ignorante hasle de tomar con guante, quieres se rían de ti? Pues esto ahora te espanta? entre uno y otro víril no cubre el vidrio sutil la Reliquia noble y santa. Y solo el cubrirla es pera si alguno la toca, que no la llegue la boca, si a besarla fuere? Pues? . Oye, sosiégate, y calla la reverencia imité cuando el guante me calcé por no llegar a tocalla. Su hermosura y parecer en mi dio respeto igual; y así en lugar del cristal el guante quise poner Sois también Médico? Bueno; yo tengo oficio mayor: soy, señora, precursor de la salud de Galeno; porque tengo tal virtud adonde quiera que estoy, que siempre, señora, voy delante de la salud. Es un criado excelente, que con graciosa dorrina entretiene y medicina si tu Alteza le consiente to- tomir el pulso, verá perder su melancolía. Ya tenéis licencia mía. Tus pies a besar me da. De rodillas llega, acaba. Y así diré sin recelo de rodillas por el suelo el pulso le demandaba. Toma, y dime una verdad. De tu enfermedad diré tantas que te admiraré, y con harta claridad. Qué pulso tan regalado, C. blando está como papel; los dedos se van por el De tu amo me han contado que no es Medico. Así también dirá quien te engaña que no somos de Bretaña. El pulso me vuelve aquí. Y para que concluyamos, tanta ciencia habita en él; que solo de andar con él, ya su mulay yo curamos. Lo que yo podré decirte que tengas por cosa cierta que si el tu cura no acierta, que comiences a morirte. Entre burlas y esperanzas me matas y das salud. No aguardes tener quietud si aquesta vez no la alcanzas. Aunque de bellaco peca aqueste modo de hablar. mucho me da que dudar. Oh, que suave muñeca. Vuelve atrás. . Puedes culpar a tus muñecas hermosas, que como son mantecosas no me dejanan parar Mas de lo que imagine Dorotea, he sospechado del Médico y del criado. Siempre lo mismo pensé Vamos, que una diligencia en el mal que me fatiga pretendo que hagas, amiga. Voyme, si me das licencia. Todos, si no te da enojos, iremos hija querida Ay. Médico de mi vida. Ay, enferma de mis ojos. JORNADA SEGUNDA Ya que cerca de Ferrara Clábela y señora estás, no es justo encubrirme más tu intención extraña y rara, Tus pasos vengo siguiendo: y según los he contado, sino es de amor tu cuidado ni te entiendo, ni me entiendo. Fuera, Manfredo, mal hecho negar tu justa sespecha cuando de amorosa flecha traigo traspasado el pecho. Y si solo consistiera mi mal, Manfredo, de amar; el remedio de esperar, remedio a mis males diera. Siempre secretario has sido de mi casa y de mi amor, gozando de mí el favor que tu ingenio ha merecido. Y ahora que ausencia y desdén de don Felís me atormenta de mi mal te daré cuenta, pues te la di de mi bien. Cuando más ardiente Amor entre nuestros corazones buscaba las ocasiones solo de honesto favor. Cuando engañada entendís que su abrasado querer B2 pu- pudiera fuego poner allá nieve helada y fría. Cuando con ricos despojos de amor, en tranquila calma le iba a hacer dueño del alma, la suya ofreció a otros ojos A Nisca hermosa y bella, que aunque sea mi enemiga bien, es que sus partes diga, y alabe su buena estrella. Me dijeron, que una tarde. don Feliz cazando vio, y el alma que, me quitó dio a su hermosura el cobarde. Y engañando mis enojos, aunque mis recelos no, de embozo a verla partió; y a dar tormento a mis ejos. Algún letargo infernal imagino que ha bebido, pues con tan injusto olvido paga amor tan sin igual. En veinte días de ausencia, que mi amor los vuelve engaños porque se cuentan los daños al paso de la paciencia. Giquiera un falso papel que mis celos engañara, aunque su guste forzara aún no me ha escrito el cruel. Aquesto ocasión me ha dado para venir de esta suerte Mansredo a bustar mi muerte, si no sosiega el cuidado. En Ferrara hemos de entrar, adonde verás Manfredo la fuerza de un loco entedo que mi amor piensa intentar. No fuera bien que advirtieras que por espías nos prenden si nuestra llegada entienden? Mal mi industria consideras, Fiagíreme. Embajado del Duque, y que a tratar vengo las paces con que prevengo el remedio a su furor. Y porque supensamiento y mi mal conozca y vea, he de tratar de Nisea y Feliz el casamiento. Qué nombre piensas tomar? Pues que mis padres y abuelos son ya, Manfredo, los celos, Celauro me has de llamar. Prévenme lo necesario, y al cargo que ves, decente. Quisiera decir. Detente, no repliques, Secretario. Cuando consejo te pida gustaré que me le des. Perdona, y dame tus pies. Y tú, don Feliz, mi vida. . Deja que tu blanca mano bese, si disculpa alcanza, sino mi amor, mi tardanza: y a tu velo soberano donde vive el alma mía, den la culpa tus enojos, pues tan temprano en tus ojos trajeron la luz del día. De las sombras amparado anoche a tu jardín fue, y por presto que llegué le hallé, señora, cerrado. Adonde mi sentimiento, que es el que ahora conoces, quiso dar al cielo voces, y estorbolo mi tormento. Que si con quejas se amansa la pena, o sus accidentes; y con suspiros ardientes el grave dolor descansa. El que tuvo el alma mía de perderte allí, fue tal, que por no aliviar mi mal aún suspirar no quería. Ingrato, falso, inconstante, porque disculpas tu olvide, si pudiendo ser matido, qui- quisiste ser solo amante? Dotando tu yerro estás, sin ver lo que en ello ignoras, pues cuanto tú más le doras es para que salga más. Disculpa quieres que aguarde cuando de ti considero que fuiste amante grosero, marido necio y cobarde? Vete enemigo de aquí, no renueves mis enojos, que harto han llorado mis ojos solo por quererte a ti Tu tardanza y mi error me tienen arrepentida: no me hables más en tu vida. Matarme será mejor. Si no perdonas agravios, tu voluntad contradices. Tú mismo la verdad dices. Y tu matas con tus labios No me des tan gran castigo. Tú si que a mí me le diste, pues te aguarde, y no veniste. Dorotea es fiel testigo. Pues mi amargo sentimiento y mis disculpas oyó. Don Juan estás loco? Yo. ol balcón de tu aposento no tehablé anoche? . tú a mí; mira que engañado estás, Ya, don Juan, son por demás tus disculpas para mí. Si la verdad no te digo mi misma espada me mate. Han visto tal disparate? Baste Nisca el castigo, perdóname ya. . Levanta. Dónde estará si en el suelo el que cayó de tu cielo? mi boca daré a tu planta. Perdóname. . Es imposible. Quién lo perturba? . Tu fe Yo te adoro. . Y yo te amé, Y ahora no? . No es posible. No soy el mismo que fui? . Sí. Tú no eres la misma? . No. Quién tiene la culpa? . Yo, pues fie mi amor de ti. Grande es tu enojo. Y mi daño. Quién le causó? . tu tardanza? Podré esperar? . tu mudanza Y en tu amor? . tu desengaño Pues dame la muerte aquí, que será piedad mayor, que a manos de tu rigor. Sosiégate; estás enti? para que estas voces das? Por ver si descanso tiene mi pena. . Mi padre viene, levanta, y no me hables más. Todo cuanto he conocido de su mal y su dolor consiste solo, señor, en que casarla has querido con el Duque de Florencia. Que como en sus dos edades las grandea desigualdades hac en tan gran diferencia. El juntar la sangre ardiente a la fría calidad de su superior edad fue causa de su acidente. Y si verla buena quires en el tiempo que he pedido, dila que escoja marido, que a su eleción le prefieres. Que, como de la grandeza de tu estado y calidad no sea indigno, en verdad que es darle vida a su Alteza. Haré lo que me aconsejas, que acertado me parece. Así mi esperanza crece, (. y vanimenguando sus quejas. Por aquí entablando voy B3 mí mi negocio. A obedecerte me animo Hija amada Bien vengas, dice a su mal, s. cómo estás? . Mas aliviada cuando es solo, el desdichado: señor; parece que estoy. y a quien viene acompañado Don Juan? . Señor? bienes le dé el para mal. Qué hacías? A mi prima preguntada De Parbia un Embajador por su mal; y ella culpaba pide que le den licencia solo a sus melancolías. para entrar a tu presencia. Tu Alteza el pulso me de, Decid que entre. Y yo, señor, me voy. veamos como le va: Que le veas quiero, si aquí más don Juan está, para divertirte así. celos de los dos tendré. De Parma embajada aquí s. Que ya yo la dije aquí grande novadad espero, que por don Felis quería Toma mi Nisca, asiento. celarla, pues el había qué podrá querer mi padre? (̱. de desposarse por mí. No hallo razón que le cuadre Y pues que, señora, sabes a mi errante pensamiento. que de tu mal causa ha sido, Podrá ser que a tratar venga si más le ves me despido, las pabes entre los dos? aunque de sanar no acabes. quiera, mi Nisea, Dios; Mas el remedio y quietud porque fin tu engaño tenga ya mi ciencia determina: que la amarga medicina al enfermo da salud. Si pregúntare, Manfredo, Yo el remedio pondré. quien somos, algún criado; Gusto para mí será. ya estás de todo avisado. Cómo vuestra enferma está? Informado en todo quedo. Alterado el pulso halle. Ves al Príncipe? . Ya veo Él no ser vista desea: su extraña transformación, y solo de haberla hablado efeto de su pasión, don Juan, el mal se ha doblado; y causa de mi deseo. haz que ninguno la vea. Pues disimula. . Si haré, Y si lo que digo aquí aunque gran pesar resisto, no se ha de ejecutar, Ya imagino que te ha visto. yo no la puedo curar, Y yo al yerle me turbe. ni estará la culpa en mí. Cielos, no es sta Clabela, (. Don Juan, escucha: yo quiero y el que la sigue Manfredo? que ninguno desde hoy vea, algún temerario entedo sino es conmigo, a Nisea. temiendo el alma recela Y pues a ti no prefiero Que si olvidada procura, que eres don Juan su primo, y celosa desconfía, es porque a su bien importa. una amorosa porfía Mi sospecha así sa acorta, tiene eferos de locura. Mas pues el traje y vestido para su hijo mayor, me pueden desconocer, de su valor heredero, sin ausentarme he de ver si de su estado patrón. la ocasión a que ha venido. Cesen los duros asaltos, Y conocida después deje ya Marte feroz remedio al daño prefiero. la rigurosa Palestra, Solo de tu Alteza espero el soldado el atambor. me deje besar tus pies. . Alzad No inquiete bastarda trompa En este pape el caballo más veloz pienso que el Duque confirma, cubierto de acero duro, como verás por su firma, desde la crín al codón. cuanto tratare por él. Las lanzas se vuelvan cañas, CARTA y libreas de color Lee. diverso corazas duras, el rancor en afición, De lano el cerrado templo segunda vez mire el sol, y en coyundas de Himineo ate sus paces Amor. Mira señor que respondes, porque en tu resolución Mucho el Duque en vos confía: está la quietud de Italia, tomad asiento, y decidme y el soliego de los dos. a lo que venís. . Estimo Celauro amigo Su Santidad condolido como es razón, el valor de ver que con tal rigor del Duque, y a tal favor entre tu Alteza y Roberto la correspondencia obligo. haya guerra tan atroz. Lo que me pide es tan justo, Y como padre piadoso que si dilación espera, quiso en aquesta ocasión no será porque no quiera, dar prevención a los males porque servirle es mi gusto. que esperan daño mayor. Tan solo un inconveniente Y el más fácil y más justo dilatarlo aquí podría, que su Santidad halló que es cierta melantolía fue tratar los casamientos que Nísea ahora siente. de don Felis, mi señor. Y el haberla prometido Y de Nisea que viva y mi palabra obligado siglos sin cuenta y razón, que el día que mude estado para que Italia goce ella ha de escoger marido. frutos de tan bella flor. Yo lo trataré con ella, Y así Roberto mqvido y en breve os respondere. de tan piadosa elección, Su salud pena no os de, y por dar fin a sus guerras, que yo quedaré por ella. de mí este cargo fio. Su salud no vendrá tarde, Por mí a Nisca te pide si tan buen Médico tiene. Mil remedios le previeno, Ya no tenga más que ver porque don Felis no aguardo. Nisca prenda querida, Importaos el casamiento? tu sinrazón no sea parte Solo lo que me ha importado a dar disculpa a Ahajarte, as haberlo vos tratado, y a su crueldad nueva vida. que gusto daros contento. Qué te casas? . Y con quien Y para que estéis más cierto sepa estimar mis favores. de lo que el alma os desea, Querras que de tus rigores lo suplicaré a Nisea. te dé el alma el parabién. Mi mismo engaño me a muerto, Mira cruel. . Ya he mirado Manfredo, que podré hacer? lo que acabo de decirte daré voces? . Sella el labio. Bien puedas arrepentirte. A la mina de mi agravio Eres don Juan descuidado: fuego Amor quiere poner. solicitud Amor quiere. Si a mejor tiempo no aguardas Y yerros piden perdón. mil daños crusar podrás. Pídele tú a la ocasión Dime en qué dudando estás? Dila tú, mi bien, que espere. a qué esperas? a qué aguardas? Ya yo te di sus cabellos. Tan fácil te ha parecido? Fue denoche, y no los vi. Yo no hallo dificultad El Amor es zahorí y pues de tu enfermedad Haz que otra vez, vuelva a bellos la causa y Médico he sido. Mal puedo ya hacerlo yo. Para acabar de sanar Por qué me niegas el bellos? un novio recepto yo; Porque está ya sin cabellos que a quien no ver enfermó después que otro los cogio. un no vio la ha de curar que al fin no ha de haber remedio? Aquí puede mi esperanza El de olvidar, este queda. hacer verdadera prueba Bien fácil de ti se hereda. de lo que su amor me deba; Pues ese es el mejor medio. es cierta su mudanza. Mas fácil será morir. . Yo a tu padre le diré Tu escoge lo que quisieres, que a su gusto correspondes. Decir Zclauro podrás Mira hija que respondes ya de mi parte a Roberto para que respuesta de. que estimo y amo el concierto En el rostro se conoce como en mis cartas verás. lo que negar no podría, Que pues nuestra paz confirma y el pulso la mejoría el cielo, y nuestra hermandad ya desde aquí me conoce. lazos de nuestra amistad Puede dar tu Alteza el sí; pondrán el sello y la firma. que será dar la salud. Por el Duque mi señor Solo quiero su quietud, tus pies besaré mil veces yo le doy, hija por ti Mis brazos Celauro jueces Tu gusto he de obedecer. serán, de estimar tu amor. Qué dices? . que de eso gusta, Suspensa el dolor me tiene; (. y a tu deseo se ajusta. nunca tal imagino; Amor A mor injusto queharea distimularme conviene, y dar más fuerza anrecato. Mas, como podre forzarme, si traigo, por no olvidarme, de mi enemigo el retrato? Mejor será que le goce la que original le lleva: haga Amor la última prueba, y mis celos desenvoce. Que si sacarle, pudiera tan fácilmente del alma, pasara amorosa calma, y no borrasca, tan fiera, Darle quiero a conocer, dando a Nísea el retrato, su alevoso y falso trato, y su injusto proceder. Ya que por don Feliz darte puede el alma el parabién, para que veas con quien te casas, quiero dejarte de don Feliz, mi señor, Nisca hermosa, el retrato, a su original ingrato; aunque más lo fue a mi amor. (. Y mientras el tiempo allana el que hay de aquí a desposarte, si gustas a acompañarte, vendrá Clávela mi hermana, Que una jornada de aquí para este efecto quedó, y vendrá en partiendo yo. Será gusto para mí ver prendas vuestras Celauro. Y pena de mis enojos. Oh, Dorotea, mis ojos (. mienten, o mi bien restanto. Llégate aquí, y con recato mira el Médico, y después verás que copiado es de su talle este retrato. Rostro, aire, y compostura imita, sin faltar nada. No estás, señora, engañada, Deme el cielo tal ventura Yo siempre amiga, he entendido, si te he de decir verdad, en ver la fevilidad de ofrecerme tal marido. Que el es Feliz, aunque temo que son de mi fantasía engaños. . No de la mía: y no te parezca extremo. En el y el Embajador tanto mirarte no ves. Déjalo para después, podre escucharlo mejor. Y con recato andaras mientras que Celauro parte, por ver si en ulguna parte más informando te vas. Vamos Celauro de aquí porque partas al momento con las nuevas del contento que has visto y que ves en mí. ; e Oye un poco, donde vas Dator falso y desleal? Remedios para tu mal, Clábela, pedir querrás: yo no sé curar celosos; y así no hay que me informar, Remedios para matar das en venenos sabrosos, Cuando, tirano, me amabas (mal digo) que lo fingías, que de remedios sabias, que de recetas que dabas. Mas ya, ingrato, desde hoy mi esperanza mal regida conoce el fin de su vida, pues desahuciada estoy De quién te quejas? . De ti. De mí? de lo justo pasas, Que me quedase, Nisca, al palar de aquí, ordenó; e pa- para que no viese yo lo que su afición desea. Sospechas le da el Doctor, que es el Príncipe de Parma, engaños que el amor arma para azucarar su error. De verles quedar así mil cosas he imaginado; con entrambos he encontrado: quiero oírles desde aquí. Y si me vieren, decir que a llamar al Doctor vengo. Causas de quejarme tengo, pues gustas verme morir. Pero primero verás que al cielo y sus cumbres bellas desnuda el tiempo de estrellas, sin que se vista jamás. Y primero al sol ardiente que el nativo oriente dora, verá la rosada aurora levantarse de occidente. Primero el mar fugitivo, soberbio, cruely esado su pie de cristal salado pondrá sobre Olimpo altivo, Y primero de mi Idea haurá de faltar tu amor, que es imposible mayor que sea tuya Nisea. Brava estás. . Estoy celosa. En que te han visto repara. Aún para quejarme abara es la fortuva envidiosa. Ya me han visto, hablarles quiero: Su Alteza, Feliciano, te llama. A tomar su mano (. ve cruel Médico fiero Pero yo lo estorbaré, Con Dios quede Vuescoria. . Mirad por la mejoría de su Alteza. . Así lo haré Buenas albricias aguardo si le digo a mi señora lo que he oído, y visto ahora; ya me parece que tardo. . Dudoso, señora mía, me tiene tan nuevo enredo. Torres fábrica, Manfredo, Amor en mi fantasía Y como son sobre viento apenas son levantadas cuando yacen derribadas, que es flaco su fundamento. Dime, así Dios te dé vida, quien aquesta hermana sea que ha de quedar con Nisca. Fácil está; y entendida; yo misma tengo de ser: vamos. . Tú me admiraras; mas, que Clávela no harás, si celas, y eres mujer, . Ribera en mis desdichas repara: ya Clávela está en Ferrara, y ya en palacio se espera. De la embajada fingida que te dije, ha resultado, para estorbar mi cuidado otra traza mal regida. Qué he de hacer si con Nisea juntá en su cuarto ha de estar, adonde es fuerza estorbar el bien que el alma desea. Finge pues te ha conocido, que la adoras, que la quieres: y que ya volver te quieres a Parma, y ser su marido. Bien me aconsejas. Con esto, señor, despejas los nublados de tu daño. Aquí te aparta este lado, que ya con Nisea viene. Lo que he dicho hacer conviene. Pienso que será acertado. , , e Drme tu Alteza sus manos, que que yo daré a mi ventora. pues que ya goza segura favores tan soberanos, las albricias . Mis abrazos, Clábela hermosa, serán prendas que confirmaran lo que os estiman mis brazos. Dorotea has reparado (. lo que a su hermano parece? A mí solo me parece que el traje mudó el estado. Si doy crédito a mis ojos, lo mismo es él que Clavela. Esta confusión desvela el alma, no mis enojos. Haos tratado con rigor el largo camino? . Ah sido para mi sueño y olvido comparado a este favor Del camino la aspereza no tiene comparación angozo de la ocasión de servir a vuestra Alteza. Y si el Príncipe pudiera veros como yo, señora, diera el alma que os adora por veros, si suya fuera, Dudosa he quedado: pues no es suía? . Es cosa muy clara si vuestra Alteza repara, que es así, pues tuya es. Temo que ha de despeñarso si la prática Ribera: no atajamos? . Cómo quiera podrás llegando estornarse. Pero si llegas a hablar como Médico, a Clabela, y descubre tu cautela, como lo has de remediar. Es discreta, no hayas miedo. Tratástela mal? no sé. De hoy más lo remediare: con tu licencia bien puedo dar señora el parabién a Clábela hermosa y bella da su venid:, pues ella es el Iris de tu bien No niegues Clávela hermosa pues no es justo, a Feliciano que pueda besar tu mano, No es mi mano tan dichosa. Como a Parma has olvidado con tan penoso entredicho? pero que mucho, si han dicho que estás aquí enamorado. Yo se de alguna celosa de tuy entura. . Pudiera, si a mi ventura añadiera partes fortuna envidiosa. Todos en Parma han sentido tu ausencia; y yo te confieso que la sentí con exceso Siempre me has favorecido. Que bien sus celos descubre, Bien pintan al Amor ciego, pues viendo todos su fuego, solo a sus ojos se encubre. Como don Feliz consiente de Feliciano la ausencia? La falta de su presencia no poco, señora, siente. Mas si sabe que ocupado en vuestro servicio está, a ventura lo tendrá. A Sin el no hubiera sanado. Quiérele el Príncipe bien? Tanto, que de su privanza la parte mayor alcanza, como yo de su desdén. (. Tanto puede, que aunque espera casar don Feliz, si el dice que no, y lo contradice; no será, como el no quiera. Si más el cordel aprieto a este testigo, yo se que la verdad sacaré, Que hay indicios te prometo. Y que más información quieres de la que yo vi? Una pienso hacer aquí C pa- para provar mi opinión. Saque Amor mi pensamiento a luz, y con sus verdades borre sus dificultades a costa de mi tormento. Que sí, como pienso yo; don Feliz es el Doctor, por yerro me dará Amor mayor bien que me quitó. A Feliciano y Clavela solos pretendo dejar, poniéndome yo en lugar que pueda ser centinela de mi bien, o mis enojos: que si indicios y sospechas fueran probanzas derechas, hartas han visto mis ojos. Clábela? . Señora mía. Mientras vuelvo a este lugar, que poco puedo tardar: de Feliciano querría que supieses la iniención del Príncipe mi señor. Fía señora en su amor. Haz aquesta información? Dorotea ven comigo. Yo tengo de acompañarte. Tú tambián puedes quedarte: haz Clábela lo que digo Solo en haber intentado huir de mí el alma siente, que te has hecho delincuente, pues quieres tomar sagrado. Mas en aquesta ocasión no le valdrá a tu malicia para huir de mi justicia, porque me has muelto a traicio, Pruevas hay bien conocidas de ser agresor en ti pues al punto que te vi dieron sangre mis heridas. No va mal; escucha atenta, que hoy hace mi causa el cielo, Ya conozco en tu desvelo lo que no es razón que sienta, Confieso que fui engañado Clabela en mi loco intento: pero no en mi pensamiento, porque jamás te ha olvidado; Vine a Ferrara por ver lo que ya pienso olvidar; que aunque mude de lugas no he mudado de querer. Tuya es el alma, y yo soy tuvo, como siempre fui. Haces la cuenta sin mí; y yo contenta no estoy. Ni Nísea me conoce, ni hay amor entre los dos. Dice la verdad por Dios. Si miento, de ti no goce. A Parma nos volveremos, y allá si te amo verás. Bien engañándola vas; que bien finges: o qué extremos? Qué te parece, señora? a Parma volver quería. Disculpa su alevosía el alma, como le adora. No es mucho que me suceda como al que tesoro incierto halla, y después de despierto tan solo el gusto le queda Esa nieve da a mi boca; si es que puede merecerla besaré tu mano bella! Eres de bronce, o de roca? No sé qué tienen tus labios que el buril de una palabra en mi duro pecho labra; y borra letras de agravios. Qué dulce encanto, que hierbas de Tesalia, Amor te envía: que del rigor que traía a tus delitos reservas. Dame Clábela tus brazos, y haga paces nuestro amor. Mis celos, falso, traidor nunca mudas de querer romperan tan duros lazos. Poco sabes pues no has dado Mirad que su Alteza viene; en la pena que hay en mí: a quien digo: ya os ha visto. dirás que miento, si aquí Aunque con fuerza resisto me pierdo de enamorado, mis celos que así conviene (. Vuelve a mirar: dime más, Feliciano. . Mi señora. no te dicen sus extremos Qué es esto Clavela? a Parma nos volveremos, Aquí y allá si te amo verás? el pulso al Médico di, El pulso de nuevo toca; y él me le tomaba ahora. pero no formes quererla Así se da el pulso? extraña sino hay en el imánrbella y nueva usanza a se mía. adonde pongus la boca. El señora, me decía, No está diciendo; Doctor, que así se toma en Bretaña, el pulso, aunque en breves plazos, Todos aguardad afuera, dame Clavela tus brazos, quedad Feliciano y vos. y haga paces nuestro amor? Ya todo está descubierto; Diciplina ay, vive Dios. ya estás Feliz conocido: porque, di ingrato, has querido Un nuevo dolor me altera fingir tan gran desconcierto? de tal manera, que siento Parécete bien, rraidor, entre mi melancolía después de haberme gupado, una marchita alegría querer volvefién tu estado, que me da gloria y tormento, burlándote de mi hondreeol Toma el pulso, y reconoce Es Clavela, por ventura, la causa de tanto mal, más principal, más hermosa? Pero es más venturosa, Nunca le vi más igual; que es la mayor hermosura. mil años así le guce Yo daré voces, aleve tu Alteza. . Malle as mirado; sepa mi padre su agravio. porque de él mi pecho siente Soliega el pacho, y al labio que te has hecho delincuente, dé el coral lo que le debe pues quieres timar sagrado. Hola, gente.? . Escucha, advierte: Vuelve a verle; que escondidas sino es. Nisca querida, causas me dicen de ti que en lugar de darme vida que en el punto que te vi pretendas darme la muerte. dieron sangre mir heridas. Verdad es cuanto has oído: Mira bien. . Ella escuchó (. pero cree, cielo hermoso, cuanto aquí avensos hablado. que lo dije temeroso qué ves en el? Aún no he hallado de ventarto bien perdido. novedad. . No? De Clávela los enojos Un ciego echara de ver así asegurar quería: el mal que puedes hallar; sino es oerdad, prenda mía, que aunque mudas de lugar mátenme tus bellos ojos Si Si yo, señora, la amara Y con la propia mataña a Parma no me volviera que pudo estorbar tu fe primero que ella viniera el pulso otra vez te de celosa de mí a Ferrara. a la usanza de Bretaña. sus celos, y mi rigor bien claros son de notar, JORNADA TERCERA pues contigo viene a estar por estorbar nuestro amor. Al tiempo doy por testigo Rayo pareció mi amor, de esta verdad, y a mi fe Cometa en el aire leve, de que tu esposo seré; según fue Otanio de breve. la verdad, mi bien, te digo. Espántame su rigor. Dame tu manoí . Y a mí Hasme dejado admirado me da señora tus pies, don Juan con lo que meras dicho. si erees que verdad es, Poso a mi amor entredicho pues de ello testigo fui un otro duevo cuidado. Deja el rigor . Es forzoso Yo adoro a Clábela, Otovio, que le deje, y que mis brazos . y ya a Nisea aborrezco; te de. . Tan dichosos lazos mi vida a la suya ofrezco: no tompa el tiempo envidioso. no te espantes, si eres sabio. Ella sabe ya tu amor. En su cuarto está aguardando Y que la adoro también. el Duquermas, ay, que veo; Eso me parece bien, no me engeñana el deseo: y no andar de flor en flor: de celos estoy rabiando. como yo conozco algunos Señora. . Clávela. . Así que en dos, otres Navidades, sola y descuidada estás? comiendo divinidades, Pues aquí, Clabela, hay más, de decirlo están ayunos. que el pulso al Médico di? Y pienso que entienden ellos No ves que a tu Alteza engaña que por lindos las obligan porque yo un abrazo via. a que ellas mismas les digan Él, Clabela, me decía, que ellas se mueren por ellos. que así se toma en Bretaña. Escucha Otanio, suspende Di a mi padre que ya voy la prática, que imagino parte luego. . Partire, que mi serafin divino de celos rabiando iré. dar gloria a esta alma pretende. Loco de contento estoy. Aquí viene, hablarla quiero Hasme de olvidar? . jamás. y porque a solas mejor Seré tuya? . Eres mi bien. la podré decir mi amor, Seré tu esposa? . También. que me dejes solo espero. Hasme de enojar? . No más. Adiós, Otabio; y después Júralo aquí. . No recela lo que pasare sabrás. el alma de lo que digo, Adiós. . Pues vente Feliz conmigo, Perdone tu rostro hermoso porque no venga Clabela. mi atrevido pensamiento; que que Amor que me da tormento en el potro riguroso, de mi fe quiso probar si te adoro; y vio el cruel que a dos vueltas de corde! pudiste el alma robar. A tus ojos de su intento apela mi sinrazón, pues que siendo tú el ladrón, a mí me ha dado el tormento. No te parezca, señora, fácil mi amoroso empleo; que Amor no libra al deseo término, plazo, ni hora. Mas duda quien más le entiende; no admite razón, ni ruego: y cómo es, señora, fuego, todo cuanto topa enciende. En tus ojos dos centellas puso, que me dan enojos, pues al ver tus bellos ojos el alma abrasaron ellas. p Si con tu amor, mis sabores mides don Juan, pensare por presto que te los de que es tarde. . Serán mayores si atajando los rodeos del rigor y del recato. no fuere tu pecho ingrato a la fe de mis deseos. e No recebí tu papel ayer yo; y sin enojarme te escucho; que hay que culparme, ni que llamarme cruel? Dicen, que suelen los celos ser el toque del amor: así veré yo mejor de don Feliz los desvelos. Favorecer a don Juan pienso, donde provaré en sus celos, y en su se la pena que ellos le dan Don Juan, si honesto favor sarisfacción puede dar en amar y en esperar funda sus glorias Amor. Y pues yo sé que me quieres, y nadie de ello se ofende, ama, porfía, pretende, escribe cuando quisieres. En palacio mi galán te nombra; y con mis colores celosos competidores tus dichas despertaran. Deja que tus manos bellas dé prenda hermosa a mi boca, que indignamente las toca, pues no puede merecerlas, Levanta. . Tan gran favos solo el alma le posea. Vete, que viene Nisea, y no sepa de tu amor. Aunque amor tan mal se encubre por no dar al tuyo enojos, pondre bendas a los ojos, puertas por do se descubre. Adonde tu Alteza un tan sola, y tan divertida? Del Príncipe la venida entreteniéndome está. De una vid y de un laurel que ayer en el jardín vi, B1 quiso mi memoria aquí darme quelpensar en él. Pues Clávela imaginaba que con iguales abrazos, ya del Príncipe en los brazos con los míos le enlazaba. Puera agüero para mí el verla asida a un laurel, por ser árbol tan cruel. Antes temblando le vi; que celos tuve de ver que a una hyedra le prestaba su tronco doncir arrimana sus ramas. . Debió de ser. Antes que la vid tuviese al lugar donde ahora está. Celos Clábela me da No me espanto que te pese S1 que yo, señora, me halló con la pena que tú estás. Y qué remedio la das? si Oigo, sufro, veo; y callo. Digo que me maravillo de ver mi poca advertencia; no hay ninguna diferencia de uno a otror si advertillo vuelvo al Príncipe será a? por dicho yerm ayor, barajarlos es mejor, y dar cartas, bueno va aquí las dos estal juntas: vuelvo a dar otro iraje. No habrá remedio que araje: tan difíciles preguntas. No sé qué hacerme: mas una industria seime h ofrecido, llego, y el pulsoles pidor para verle a cada una Y en vez de receptas doy a cada cual su papel Nunca el Amor fue cruel, Poco venturosa soy. Consulta el tiempo; y verás lo que tu deseo espera; y ahora mira a Ribera Oh, Riberd, donde vas? Doquiera, señura mía, a servirte el alma viene guardar un papel conviene (. con licencia de Buesta. Y si me la da tu lteza, el pulso verla querría. Donaire tiene a fe mía; vesle aquí a verle empieza, Y tú aqueste pape de don Belicimi señor: que por la se de Doctor que m bien que nocar en él Recibe aquesta receta, que si por ella te riges, obalqulte acír que corrijes. dándote salud perfeta. Puedes leerle, señora que aquí a Clábela entretengo: también acurarte vengo, aquí a parte escucha ahora, Del Príncipe mi señor aqueste papel recibe, que en su disculpa te escribe, y en abono da su amor Y si Nisca le vema pódrale decir Buesta que es una recera mía, Asbecibera, lo haré. Venturosos desengaños dad fin a vitriste vivir, que mejor será morir que no vivir con engaños. A, don Fella; a traidor, hoy tus engañas descubre el cielo, que como es justo, trato tan falso y injusto, jamás con suimanto cobre. Si en el nombre me engañe? bien lo quisiera creer: vuelvo otra vez a leer, y a mi pena volvere Cualquiera satisfacción debe el discreto tomar, que es más gloria perdonar que castigar con razón. Y pues hoy, Clábela hermosa. (No me engañé; ay, de mí, que Ciábela dice aquí) satisfacción tan honrosa, te da mi inmortal firmeza hoy en aqueste papel: yo aguardo el perdón por él, si es el perdonar nobleza. De Nisea los recelos sufre y lleva con cordura mientras nos dan coyuntura de ver a Parma los cielos Adón- Adónde verás, señora, sin duda el pspel troque. si allí mi amor te merece Dime como la tendré como el alma la aborrece si Amor me niega ventura. al paso que a ti te adora. Aquí soy perdido, aquí Que bien pagas a mis ojos pierdo toda mi opinión. las lágrimas que han vertido De ver tan gran suspensión por ti Príncipe atrevido: hallo que notar en mí. mátenme ya mis enojos. Triste mi? isca está: Rompa de una vez los lazos Clábela muestra en sus ojos la envidia que amor ha hecho, flechas y rayos de enojos. y mátame en el estrecho Válgame Dios, que será. del mar de tus falsos brazos. Clávela? . Señora mía Ueamos querido papel, que esta verdad os empeño, Qué tienes? . Estoy mortal. Yo también tengo gran mal, si hay más fe en vos que en el dueñes y si sois menos cruel. Por el Médico me envía. A ocasión hauté venido. Corrida el alma precura, Y también el Licenciado Nisea, aunque sea en mi daño, Ribera. mostrar así el desengaño que pudiera tu hermosura. Ay de mí. . Qué te ha dado? Mal de papel. Pues ella misma ofendida por mí podrá responder, Ay, triste. . También que dejarte de querer esta tiene el mismo mal. fuera dejarme la vida. El pulso me da, y serena Y pues sabes que el amor tus ojos, prenda querida. Verá tu mano atrevida que a Clábela muestro aquí, es por divertir así movimientos de la pena la fuerza de su rigor. que me han dado ofensas tuyas, falso Príncipe, traidor. Serénense tus enojos; Si te la da tanto amor, que sino, mi amor te jura que es ofender mi ventura, bien es que a mí la atribuya y dar tormento a mis ojos. De mi bien justos desvelor Falso Príncipe, traidor, si te he ofendido, me maten. estos son los jutamentos Y a mí, mi pena dilaten, sino me muero de celos. de adorar mis pensamientos, cifra de mi loco amor. Fingirme mala pretendo, Estos los engaños son para poder estorbar que por encubrir (decías) cuando me llegue a mirar mi amor a Nisea hacías? el mal que estoy padeciendo. mejor dijeras traición Dame algún remedio aquí Feliciano, que me muero. contra tu Clavela: ay, triste, que confuso desengaño que en vez de dar bien, da daño! Ribera, que me trajiste? El pulso tomarla quiero. El alma, Príncipe, di; Calla, por Dios, ten cordura; ingrato inconstante, aleve. Mucho te tardas Doctor, vuelve a mirarme mejor Esta enfermedad es leve. Leves son mis celos, fiero. El pulso Nísea me da Vuelve Feliciano acá, que me muero, que me muero. Qué tienes? . Este papel dirá mi mal, y tu fe Mira si el mal acerte. Y yo tu ignorancia en él, como villano enemigo, que basta de un criado; los papeles has trocado? Riñe otro poco conmigo. Si dos papeles me diste sin más puntos ni advertencias de que hiciese diligencias de darlos a quien dijiste. Y yo los di; que me culpas si hice lo que me mandaste? Bueno está Ribera, baste; deja frívelas disculpas. Vuelve Doctor a mirarme, que el mal camina adelante. qué te aflige? . Mal de rabia, Pues llame un saludador. Quién le causó? . Bien traidor disimulas. . Si así agravio mi amor tu injusta sospecha, mi sey lealtad se profana. Pluguiera a Dios fuera vana: a el negar nada aprovecha. Si cuando cierras el labio para engañarme, cruel, aqueste falso papel a voces dice mi agravio. Qué paciencia puede aber para ver mi dueño así; vuelvo a llamar: ay, de mí. Señora, no se qué hacer; Una cela otra porfía. Qué ordenas a mi dolencia? Cuarro onzas de paciencia. podrá te mal Buescoria, Y qué aplicas al extraño dolor de mi enfermedad? Mil onzas de mi lealtad, y una de tu desengaño. Podre sangrarme? Muy bien, de la vena de tus celos: tu purgaras tus recelos, y sangraras tu desdén. Si al mis ojos vil, cobarde, de tu engaño satisfecho me está agraviando tu pecho, que más quieres ya que aguarde? Pudo la esperanza mía hacer menor a mi engaño; pero creció el desengaño, y sujetó su porfía Los confusos debaneos de mi abrasado querer, imposibles de vencer por hijos de mis deseos. Si hoy los derriba por tierra tu ingratitud y mudanza, nacerán de mi venganza otros para darte guerra. Quede tu papel contigo: que aunque de papeles siento que todos los lleva el viento, no quiero vaya conmigo. Tómole ingrato, y repara que parto de tal manera que aún tu memoria quisiera que contigo se quedara. Ya que no hay ningún testigo, déjame besar tu mano. Desvía falso, villano, bárbaro sin fe, enemigo. Vote a Parma que yo haré entre picas y armas fieras desplegar tantas banderas que invidia a Alejandro dé. Verá sus muros postrados por estas manos tu tierra y a ofensivay mala guerra day daré el saco a mis soldados. Y si el Volcán que deshecho vertieren por negras bocas fueren en tu ofensa pocas, yo les prestaré mi pecho. Pero antes que lo impida mi amor y tu confianza empezaré la venganza, comenzando por tu vida. . Detén el libre paso, aguarda, espera dinina vencedora de mis ojos; viva en tu ausencia, y atus manos muera, si dejo el alma para darte enojos sin engaño y cautela, que era mi bien, si no mi mal Clabela. Si yo lo dije por ofensa tuya armense contra mí todos los cielos, mi firme amor y mi deseo destruya envidia infame de rabiosos celos: y para más enojos, si yo lo dije mátenme tus ojos. . No quede en toda mi tierra joven robusto y valiente que no se aliste y asiente para hacer a Parma guerra. Que un caso tan mal pensado de un vil y bárbaro hecho fuego encendera en el pecho del ánimo más helado. Pedirme paces ay el por su mismo Embajador, y por firmeza mayor a mi hija por mujer. Y hoy que todos mis estados fiestas de bodas esperan tajas! y trompas alteran mir descuidados soldados. Por el soberano cielo donde entre una y otra estrella vive la luz pura y bella, que rayos remite al suelo. Que no me han de ver los ojos que están mi gloria envidiando hasta que vuelva triunfando lleno de ticos despojos Afuera, déjame entrar, Mira señora por ti. Hija donde vas así Oh, que modo de curar Si remedio puedes dar, fingido y falso Doctor, para curar mi dolor. porque de dulce triaca tu mano veneno saca para matarme mejor? Seis días para curarme padre el Médico pidio: si me ha muerto, porque no los pidio para matarme? Para que nuevos antojos viendo en el mar de mis ojos su falso leño surcar, consuelo pudiesen dar a Elisa nuevos enojos. Manda prenderle al momento, porque si su nave ingrata rompiendo montes de plata, surca preñada del viento. Partos de mi descontento abriendo su seno estrecho verá la orilla en su lecho, y en mi dolor mis afrentas, que cual vivoras sangrienta nacerán rompiendo el pech Adonde en tan largos plazos del mal que estoy padeciendo me quieres dejar, partiendo de tan amorosos lazos? Donde más firmes abrazos presume hallar tu partida? Detén mi Feliz la huida, no pruebes el mar incierto, pues el alma te da puerto, y yo te daré mi vida. No acabo de acertar estos confusos lamentos; Nísea tus sentimientos Da mu- mucho me dan que dudar. Si me deja sin curar el Médico, y quiere huir, que hay que dudar, ni advertir? Mira que no es razón cuando mi amor conoces, que así tu peca envoces: declara tu pasión Escucha la ocasión Ya el alma la adivina. Amor, tú me encamina; y dire agradecida, que si diste la herida tú das la Medicina. Recaudo de escribir me da dirá la mano el dolor inhumano que el alma ha de sentir. Acelera el venir, que teme el pensamiento que se vaya el contento, culpa de mi esperanza, que cabe una mudanza entre el bien y el tormento, Aquí recaudo tienes Graves, daños sospecho. Rompa el silencio el pecho a fuerza de desdenes: y de sus muertos bienes hagafunesto alarde el alma, ya no aguardo mayor bien en mis daños, porque los desengaños por presto Fegan tarde. Escribiste? . Sospecho que sí al vudall Muestra el papel, que pienso ya que en el e da tu erior suscinto un ciego laberinto; y un menstruo más cruel, (l El de Parma me gozó; al Médico prenderas: y no quieras saber más, que harto aquí te he dicho yo, Bien haces hija homicida cuando así ofendes mi honor librarte de mi rigor, pues te quetara la vida a espaldas vueltas la herida, como al que no se defiende: darme tu mano pretende, porque vengarme no aguarde como enemigo cobarde que a espaldas vueltas ofende. Que legislador dispuso ley tan bárbara y sangrienta, pues el honor y la afrenta en cosa tan débil puso. Oh, dura ley, fiero abuso, si el alma puede os revoco, que en un sugeto tan poco ponga el errado disiño vidrio en las manos de niño; espada en poder de loco. Don Juan. qué manda tu Alteza? A Feliciano al momento me llama, que el pensamiento nada acaba, y mucho empieza. Que el honor en la flaqueza se ponga, no es claro engaño? No halla mi error desengaño, ni razones la razón, sino es que la estimación ponga en el peligro el daño. Aquí Feliciano está. Qué es lo que manda tu Alteza? En que de cosas tropieza mi honor, sin saber que hará si Escúchame, ven acá; a solas lee contigo aquese papel, testigo de de tu culpa, y de mi daño. y mira si tal engaño merece justo castigo. Óyeme don Juan advierte con prisiones y con guarda a Feliciano me guarda, ponle en la torre más fuerte; que en huirse está mi muerte. Y tu Médico villano, en el remedio tirano delimal que el alma desea, o has de dar buena a Nisca, o has de morir a mi mano. . Ten Feliciano paciencia pues tú sabes la ocasión. Dichosa hará mi prisión don Juan tu ilustre presencia. El Doque manda prenderme, la causa en este papel verás, que en mi pecho fiel tan secreta hasta ahora duerme. Y pues eres caballero don Juan, y tin principal, que a Rodolfo eres igual; quien soy declararte quiero. De Parma el Príncipe soy que de este modo encubierto del tiempo vario y incierto golpes aguardando estoy. Dame tus brazos. . El alma don Juan es tuya también: por yerro, pude tu bien poner una noche en calma. Pues llegandoyo a Ferrara la noche que te aguardaba tu prima a una puerta daba la ocasión su alegre cara. De la puerta de un jardín una dama me llamó por ti y curioso yo quise saber a que fin Díjome. Ved que su Alteza os aguarda en su aposento. Yo entonces al pensamiento visto de esfuerzo, y nobleza: Entré al jardín, y por el hasta su aposento fuis lo que el alma pasó allí has visto en ese parel De mi quejoso no estés don Juan, tu fortuna culpa: y si en mi conoces culpa, ya estoy preso, y a tus pies. Deme tu Alteza sus brazos, que en los míos mostrar quiero que a tan noble prisionero hago cadenas de abrazos. Y pues te dio tu ventura el bien que a mí me quitó; los años goces que yo pensé gozar su hermosura, Que yo después que el rigor de Nisea conocí, a Clábela hermosa di un alma en fuego de amor. Y porque estimes la fuerte que en todo tienes conmigo, no tu Alcayde soy, tu amigo he de ser hasta la muerte. Don Juan, si en mi noble pecho, y en nuestra nueva amistad caben prendas de lealtad como de entrambos sospecho. Obligándote primero mi palabra, honor, y fe, que a tu prisión volveré, pedirte una cosa quiero. Si es, Feliz, tú libertad; libre estás, con Dios te ve, que yo te acompañare. Haces al Duque amistad, pues sola mi pretensión ea por estorbar la guerra que da mi padre a esta tierra, ignorando la razón que hay para mudar consejo; pues es mi esposa Nisea. Servirte el alma desea: todo a tu elección lo dejo. Vamos, que tuya será o̱̱ Clar Clábela, y todo mi estado. Lo que te sirvo has pagado si amor tanto bien me da. . Preso el Príncipe quedó aquí, y don Juan en su guarda; que es lo que al alma acobarda para que le vea yo. Hablarle pretendo así para ver el desangaño que tanto teme mi daño: mas no se quién viene allí. Aquí en aqueste castillo hoy presa el alma que adoro trajeron, la causa ignora si de ella me maravillo Y de este modo encubierta viene a verle mi deseo: ay de mí, que un hombre veo, el pie a moverse no acierta. Amor, si eres tan valiente, cómo estás cobarde aquí? Ánimo ya, pese a mí: yo medrosa? el mundo miente. Si me vuelvo, quien podrá dar quietud a mis recelos? Ánimo me dan mis celos. A quién digo? quién va allá? Quién lo pretende saber? Quién puede: diga su nombre, o vive Dios. . Soy un hombre. Mas dijera una mujer Tan hombre soy como vos. Si vos lo sois como yo no haréis poco. . Cómo no? id caballero con Dios porque me importa quedar solo donde habéis llegado. Ya estáis hidalgo, cansado; el puesto habéis de dejar: o de mi gallarda espada veréis los fuertes aceros. Oh, que lindo, bravos fieros cuando la miro envainada. Váyase al punto. . El podrá, que tendrá porque se ir Si es que habemos de reñir meted mano. . Ya lo está. La pendencia he de atajar: Paz, ea paz caballeros, envainad vuestros aceros. Que no me dejen matar aqueste gallina, afuera. Que así me quiten que mate aqueste cobarde. . Tate, no conocéis a Ribera? Nisca, Crábela hermosa ved que enimataros las dos es sin fruto, vive Dios. Señoras oíd, hay cosa cómo aquesta? Paces pido, y que el mataros dejéis; pues por quien las dos lo hacéis el y don Juan se han huido. Es Nisea? . Sí, yo soy Es Clábela? . Ya lo ves; mi espada pongo a tus pies. Pues sola contigo estoy Clábela, sabrás aquí mi desdicha y tu pesar, pues vine engañada a amar a quien te desprecia así. Deja tu injusto querer, que si no le dejo yo, es porque a mí me gozó con palabra de mujer. Si es bien que te persuada a que le dejes advierte, pues no es posible quererte sin que me deje burlada. Es la verdad, vive! Dios Solo tan justa ocasión enfrenara mi pasión: seamos amigas las dos. Y mira que puedo hacer pa- para que te sirva yo: Aunque es mejor se haga aquí que si Feliz te gozó, alto, que el campo enemigo paciencia hauré menester. sale a encontrarse contigo, Adónde el Príncipe está? Dos caballeros allí Mejor dirás, dónde fue? se apean. que es lo que yo te diré. Sabed quien son. Mi espada me mataralé̱. El uno el Príncipe es. dejadme. . Señora advierte, N Deja Clábela a mi mano Déjame besar tus pies, me mate, si mi inhumano pues vengo a tal ocasión. dolor no me da la muerte. En Nápoles el primero A vil cobarde; a traidor, son de tu jornada hallé, así se deja un querer y allí la posta tomé tan difícil de vencer? con aqueste caballero así se burla un amor! que a servirte viene aquí. Ven acá Ribera amigo Y a dar prendas de mi amor, donde al Príncipe veré? Premiare vuestro valor. Dónde está te llevare Para servirte nací. si quieres venir conmigo. Que según le decir, en el campo el y don Juan ya con su padre estarán Hoy, valerosos soldados Tus pasos he de seguir. pongo mi fortuna en vos, Clábela, si disfrazada las esperanzas en Dios, te quieres venir conmigo, pues defiendo mis estados. serás de mi mal testigo. Todo el escuadrón envista, Serlo de tu bien me agrada, para que su valentía Fuera de que yo también dé temor a la osadía de don Juan me hallo ofendida? que ya tenéis a la vista. y he de quitarle la vida. Ribera, camina. . Ven. Hoy nuestro justo rigor el y don Feliz verán: Defensores de Ferrara, camina o falso don Juan. caballeros Parmesanos, Vamos o Feliz traidor. . unos suspended las armas, otros los pechos osados mientras este caballero Marche el campo, que a Ferrara y yo ante todosiretamos antes del amanecer dos cobardes, dos traidores, el cerco pienso poner: dos fementinos villanos veré si el Duque repara A ti Príncipe de Parma, vuestro esfuerzo, y mi valor. que con injustos engaños El escuadrón con cuidado fingido Toro de Europa marche como yo he ordenado, fuiste de un honor burlado. Toca a marchar, atambor. Ya ti don Juan alevoso, vil l vil caballero, bastardo, que sey homenajes rompes en este nampo aguardamos. Que son Clábela, y Nisea, don Juan amigo, he pensado: con tu licencia señor quiero volver por mi agravio. Caballeros ventureros, aunque poco cortesanos, quien dijere que es traidor don Juan, y que yo he burlado su honor, dos mil veces miente: y ya en el campo le aguardo. Don Juan no quedó en Ferrara? ignoro el extraño caso, Dique de Ferrará invicto pues por tu honor peleamos saborecernos te toca. Yo prometo de premiaros. No conoces a Ribera? Ya estoy don Feliz al cabo, Pues con las dos peleemos, y ser vencidos finjamos: toca a embestir atambor y los aceros midamos, como las lenguas lo han hecho, Don Juan, señor, paso, paso; que son Nisca, y Clavela. A vuestros pies soberanos Nisca, y Clávela hermosa, rendidos los dos estamos. Y creed de nuestro amor que si a Ferrara dejamos, fue por atajar la guerra que amenazaa estos estados. nes h. Vuestro Príncipe heredero está vencido soldados, acometed por librarle: a qué esperáis? qué aguardamos? Detén las soberbias armas, suspende el airado brazo señor, y sabrás aquí lo que en ser vencido gano. Este sol a cuyos pies ofrezco el humilde labio, es mi Nisea querida, hija de Roberto el bravó. Y pues ello es mi mujer, y yo soy suyo, y tu estado, será vuestra guerra injusta: la verdad a todos hablo. Perdona invicto Rodolfo al fingido Feliciano, pues que ya curó a Nisea. Dame Príncipe tus brazos. Y tu Clábela los tú yos da a don Juan, si te ha obligado mi amor. . Los tuyos estimo, y de esposa te doy mano. Ya las ofensoras armas Roberto serán abrazos: y si no, llega a Ferrara, vence todos mis estados, que ya para ti los quiero. Tu valor Rodolfo alabo, tuya es Parma, y yo soy tuyo. Dando aquí, ilustre Senado, el Médico de su amor fin con esto a sus cuidados, l) FIN.