Texto digital de El mayordomo de Dios y devoción de las ánimas
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El mayordomo de Dios y devoción de las ánimas. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/mayordomo-de-dios-y-devocion-de-las-animas-el.

EL MAYORDOMO DE DIOS Y DEVOCIÓN DE LAS ÁNIMAS
JORNADA PRIMERA
JORNADA PRIMERA Dorotea ya casada! que esto mi furor consienta! en mi rostro tal afrenta! qué es esto? . Aqueso te enfada? ellas se casan a gusto. Esto de casar, Señor, has de saber que en rigor, es orden del Cielo justo. No debes tomar pasión, que se case una mujer; oye, si quieres saber, lo que las mujeres son. Son un tesoro de males, veneno de áspid cruel, intento de necio fiel, y ejemplo de desleales. Son torcedor de derecho, y una ocasionada riña, ave astuta de rapifia, y un zaratán en el pecho. Una planta sin virtud, una eterna confusión, al fin son la destrucción de la bolsa, y la salud. Dos días goza en la tierra buenos, quien la mete en casa, el uno cuando se casa, y el otro cuando la entierra. Deja ya burlas Punzón, que son mis males desuerte, que me han de causar la muerte. Tú tienes poca razón. Dime, de que celos tienes, si ella jamás te ha querido, ni tus quejas ha admitido? con lindas locuras vienes. Porque amor es un deseo. La hermosura en el amante engendra su semejante en el amador; si veo una hermosura tan grande, un sujeto tan divino, ún resplandor cristalino, no quieres que me desmande? si sus mejillas hermosas, pueden a Tiro, y a Epiro ofender, si las conspiro: si sus partes milagrosas; si su frente es blanca nieve; sus cejas son arcos bellos; y el oro de sus cabellos, a su hermosura se atreve? sus ojos, que son dos soles, que con los rayos, que giran los corazones que miran desacen como crisoles; sus labios, que son corales, cuyos dientes como perlas, lega el amor a cogerlas por trausparentes cristales; su donaire, y discreción, su calidad, y nobleza, su brío, su gentileza, qué no hará? . Tienes razón; pero todas esas partes, que en esa Señora ves. es para que gracias des a su Autor; extraños artes tiene amor: amantes locos si una t a hermosa veis los que no os en oquecéis, yo pienso que sois muy pocos. Bendiga mi gusto el Cielo; no busco filoterías; yo quiero a Juanas, Lucias, no por dones, ni desvelos; y aún es tal el gusto mío; que dos seas quiero más que uña hermosa: y pues estás oco con tal desvarío, por la hermosura divina la bella Dororea, ual quier mujerf es para ti proserpina, escucha señor, y advierte, lo que te quiero contar. Llegose uno a confesar con un Fraile, y fue de suerte que en llegando a hablar del sexto no pudo de allí pasar, y comenzó a suspirar: cosa es de gran sentimiento, dijo, que en llegando a ver cualquiera mujer hermosa, que es irremediable cosa dejarla de pretender. El Fraile le consoló, diciéndole, que si viese mujeres hermosas, diese gracias al que las crió. Pues viendo este un día pasar cinco, o seis mujeres viejas sin pestañas, y sin cejas, comenzolas a mirar, y como las vio, a otros dos que estaban con él allí, les dijo, por Dios que aquí no hay que dar gracias a Dios. Tu pareces a este tal, que quieres a Dorotea por hermosa, que si fea no había que la alabar. Qué es esto. Cielo cruel? esto se puede sufrir, cómo he de poder vivir! morirá Carlos cruel. Vive Dios, que si supiera morir en tormento eterno, o condenarme al infierno, que aquesta enemiga fiera que mi amor ha despreciado, he de gozalla, si el mundo lo impide: en esto me fundo, rmín Otabio, sobrino el gran Duque de Rusia? Señor vuelve en ti. . Desvía: borracho estás. . No de vino, de amor, que es niño gigante, que hace andar al más severo, como gato por Enero. Calla necio. . Habla ignorante. . Del Campañario la vela está, me parece bien, para dar presto un vaiben, si anda el Diablo en centinela. Pero escucha, que imagino que a Misa va Dorotea. y la acompaña Fínea, y el Conde en este camino. Estoy tan fuera de mí mi querida Dorotea, que no habrá nadie que crea, que soy el que siempre fui. Bien haya amor dos mil veces; pues tu belleza me ofreces, quedaré rico, y ufano. de haber tocado tu mano. Mucho más mi bien mereces, tuya soy, tuya nací, a tu amor estoy rendida, y mientras tuviere vida, vivirá tu amor en mí; ya mi libertad te di, como a mi Esposo, y Señor: en pago de este favor podré decir victoriosa, que no habrá en el mundo cosa que me aparte de tu amor; porque es tanto lo que gano, mi Carlos, hoy con tu vista, que no habrá quien me resista con favor tan soberano. A ti mi favor allano, a ti te quiero. Y yo a vos. Ay tal cosa: vive Dios; que estoy por darle la muerte. Señor, tu enojo divierte. Qué amor se tienen los dos! No me dijeras Fínea tú a mi ternezas de amor? Yo a ti Viejo gruñidor? miren quien quiere que sea aparecido; y desea que le requiebren por lindo? Viejo soy, mas no me rindo; yo me acuerdo de algún día, que a hermosas Damas servía. Tú? . Sí, yo pues, o qué lindo! Pues ya buen viejo, rezar es lo que os ha de valer, que no es niño para ser vicioso. . No hay que tratar: algún favor me has de dar. Pienso que ha de ser de encina. Estoy, Dorotea divina, viendo con alma gozosa, tu hermosura milagrosa Es muy grande? . Es peregrina Oro no tiene Arabia, que se iguale a tus cabellos, ni a tus bellos ojos cuantas estrellas tiene por despojos el Cielo hermoso, ni es bien que señale a el Alba, cuado más lozana sale, con tus mejillas de claveles rojos, ni a tus cejas, que a amor causan enojos sus arcós, pues con ellos nada vale: ni al Cármesí de tus labios divinos el más fino coral, ni a aquesos dientes las perlas, que en sus conchas el mar cría en blancura, igualdad, y en cristalinos: pero que gracias hay más eminentes, que ser tú, Dorotea, esposa mía. (te No vive más contento el pretendien cuando su pretensión ni el que llegando a tiempo de morirse, se halla libre del dolor que siente, ni el que aguarda a adornar su altiva frente, en la batalla que ha de conseguirse, cuando de su contrario ve rendirse el escuadrón de valerosa gente, ni el Pastor, que la presa le ha quitado al lobo fiero, que el ganado asalta, ni el Mercader que trae en el navio su hacienda, y llega a punto deseado, ni el que halla la joya que le falta, como yo de ser tuya, Carlos mío. Una palabra buen viejo. Qué es Señor lo que mandáis? Que por vuestro me tengáis, pues en vuestras tuanos dejo una cosa que me importa. Servís vos a Dorotea? Sí señor. . Muy bien se emplea vuestra edad: sabed. . Acorta de razones; vos sabed, que por Dorotea muere, y que solamente quiere, que le hagáis tanta merced, de llevarle algún papel y otras cosas a este modo, que lo sabrá pagar todo, porque es amante novel, y no se atreve él a hablarla, y quiere si vos gustaséis que de su parte la hablaséis, y si podéis ablandarla. Mal conocéis, Caballero, el valor de Dototea, en servir a Dios se emplea: yo decirla tal no quiero; ni es bien que en tal ejelcicio mepongáis, ni yo decirlo que ni ella querrá oy! que es enemiga del vicio. Dila tú una vez su intento, desuerte, que eche raices, que si una vez se lo dices, se lo dirá el diablo ciento. Esto es, en resolución lo que decirte quería. Basta; que eres lengua mía, Punzón en esta ocasión. Hoy se ensalzan mis afectos, con tan honrado ejerticio, porque dicen que este oficio siempre se da a los discretos. Hay harto de diferencias: uno tiene el de rufían, el otro de ganapan, otro de reñir pendencias. Uno de gentil ladrón, otro de vaciar medidas, aquel de perdonar vidas, el otro de fanfarrón. Cuál le tiene de valiente, cual de pobre Caballero, cual le tiene de Barbero, o Sastre que siempre miente. Todos con su talle vienen, y el mío a mí me promete que debo ser alcahuete, pues todos por tal me tienen. Qué habéis, Señor, visto en mí, para que así me tratéis? Pienso que no conocéis la cuna en que yo nací. Soy hidalgo de solar de los Cerezos mejores, del mundo antiguos Señores. Yo nío os pretendo enojar, regilaros pretendía, si esto hicieredes. . Señor, lo que es amor, ya yo sé puedo por vida mía, que solo que imaginara que tal por el pensamiento me pasara, en el momento de su casa me enviaria. Es honrada, quiere mucho a su marido, y también él a ella quiere bien. Qué haré? con mil cosas lucho. Posible es, que no podrás darla un papel? . No señor, porque temo su rigor. Qué remedio me darás? r. Quisiera darte un consejo. Que será bueno imagino. porque el consejo, y el vino. es mejor mientras más viejo. Dorotea mi señora con ella el Conde de Estela su marido, (que Dios guarde) primo del Conde de Sesa, estante en aquesta Corte de Federico, que reina, en ella, como Señor. 2. Baya adelante Cereza. Hoy día del Sacramento, cuya fiesta tan excelsa, celebra todo el lugar en la principal Iglesia: y después de esto acabado, las Vísperas, y Completas. En su casa tan famosa, por mostrar más su grandeza, su autoridad, su valor, segunda fiesta celebra por los difuntos que están padeciendo tantas penas de Purgatorio, tan grandes, como muchos Santos cuentan Misa de aqueste día, a tarde las obsequias, por las Ánimas se dicen a cuenta de sus haciendas: dan limosna a muchos pobres, y a muchos les dan libreas, si confiesan, y comulgan, y por los difuntos ruegan. Cédula de consesión han de llevar, y es aquesta buena ocasión para todo. De qué suerte? . Óyeme, espera Este criado podrá. sin que ninguno lo entienda, diciendo esta confesado, dar tu carta; entonces ella pensará es de confesión, abritala, y la respuesta la dará muy fácilmente la discreta Dororea. Dios me guarde mis costillas: abrenuncio; tente afuera, Punzón, porque está el aviso avisándote que tengas cuidado con tus espaldas: advierte, que es alcahueta la codicia en la ocasión, teme, y guárdate no venga alguna nube de encima, A y te coja la cabeza algún revés de un garrote: Punzón abre el ojo alerta. Por tan buen consejo es justos gratificar la grandeza que has mostrado aqueste día, toma amigo esta cadena. s Oye, Señor, no la admito, - que mi prosapia no lleva interés como Letrado. De al diablo tanta vergüenza, eche como gabilán las uñas, no se detenga, ico, e quedara quiza cuando quiera hi Ahora bien, yo la recibo. . Esa, póngala en la cuenta del número alcagüetorun, que es de su estudio la ciencia, El secreto es el que encargo. Yo al criado la prudencia, que es oír, ver, y callar. No va mala aquesta fiesta: vaya adelante soldado, y si no lo sabe, sepa, y conozca aquella historia de Santa Susaña bella. Punzón, qué dices de aquesto? Que todos los miembros tiemblan en semejante peligro. (ba: No hay que temer. . Haz la prue- vístete de pobre humilde, yo mirare desde afuera los toros como se corren para celebrar la fiesta. Yo te prometo un vestido. Si son ciertas las promesas, aunque amenace el peligro, descubierta está la senda: vamos, servírete al punto. De una raja de Florencia, te daré capa, y capote. Mas quiero paño de Cuenca. . Impórtame el hacer esta jornada, Arnesto, en todo caso. . Señor mío, tu gusto es ley, no hay replicar en nada. Pero quién este estado, y señorio, mientras que mi persona está ocupada, gobernará? . Yo digo, que tu Tío Don Alonso, que es hombre de prudencia, y sabrá gobernar en esta fusencia. No requiere este oficio hombre tan viejo ni tan llevo de achaques, como el vive, que aunque es de discreción un claro espea la enfermedad disgustos apercibe. (jo Pues elige. Señor, por mi consejo, ya que en esto mi voto se recibe, a otivio, que es en fin sobrino tuyo. Gobernador a otabio constituyo. Eleción muy discreta es la que has he- que aunque es mozo, ha estudiado. (cho. Dn Muy bien a mi pregunta has satisfecho, que es otavio discreto, honesto, y grave, de altiva fama, y valeroso pecho. Razón es gran Señor, que ya le alabe, que cuando no tuviera más que el nombre de tu sobrino, basta ese renombre. Don Quede Otavio entretanto que yo vuelvo en mi lugar, y estado; pues es justo, y a que al fin a partirme me resuelvo, que quede una persona de mi gusto, (bo; porque aunque más lo miro, y más revuel- no hallo nadie como él, y así me ajus- (to. representando la persona mía comience a gobernar desde este día. Ya está todo prevenido, no he visto traza mejor. Tú has de ser mi Embajador de este Reino combatido; más escucha, que está aquí el Duque, Punzón advierte, que me ha de costar la muerte esta hermosura que vi. Sobrino? . Duque, y Señor, que me manda Vuecelencia? Quisiera hacer una ausencia de mi estado, y el rigor del tiempo me pone en calma; fuera de que yo quisiera quedara quien bien rigiera mi estado. . Vos sois el alma Señor, de cualquiera acción mía, y podéis conocer Bien os dejáis entender, ya conozco la afición, quisiera que en esta ausencia representando mi amor fuerades Gobernador de Rusia. . Vuecelencia, mejor puede encomendar no oficio tan honrrado a un pecho más inclinado a saber bien gobernar. Yo soy mozo: fuera de eso; un exceso, que yo haga me dará el Vulgo por paga, e soy un hombre sin seso. Disponga, como es razón, si se ausentare algún día, su poder, su monarquía, en un hombre de opinión; que sea cuerdo, y sazaz, prudente, avisado, y fiel, que si aquesto se halla en él, estará el estado en paz. Yo lo tengo bien mirado y es cosa puesta en razón. Lleve el diablo el fanfarrón; de que sirve ser rogado: acepte si es que pretendes. Desde hoy sin otra intención alcanzas tu pretensión, mira bien que no te entiendes. Hecha el garsio a gobernar, y verás tarde, o temprano, como está tu pleito llano. en comenzando a mandar. No repliquéis. . Es tan justo obedecer, y callar, que no quiero replicar, sino hacer, Señor, tu gusto. El cargo acepto, y quisiera acertar con mi consejo; agobernar un vi discreto, si yo pudiera. Eso si cuerpo de Dios, mándenos ahora un rato. pues nos cuesta tan barato el mandar a mí, y a vos. De balde podrás comer el faisan, pavo, y perdiz: gozar la mujer Beatriz, que es lo más que puede haber, Las damas te envidiarán, y por no darte disgusto, cumplirán siempre tu gusto. y a tu servicio estarán. Yo de tu sombra amparado, sin tener contradicción tendré franco el bodegón, sabiendo soy tu criado. Mientras el cargo durare, Ninfas me estarán brindando, las taberneras llamando mucho porque las ampare. No habrá Vigilia, ni ayuno, mientras los dos confultemos ricamente comeremos. Punzón no seas importuno. Tened Otavio prudencia, y sed sabio en la ocasión, que es joya la discreción; que da honor a toda ciencia. Qué amparéis al pobre es justo, procurando no olvidar la justicia, y siempre dar a los Sacerdotes gusto; que están en lugar de Dios. Conservad la honestidad, con todos tratad verdad, Otavio, que importa a vos; Los huérfanos defended, las viudas amparad, es el cargo que se da aquesto habéis de cumplir. Ser quisiera un Marco Antonio: las obras son testimonio, pues ellas lo han de decir. Si ellas lo tienen de hablar, yo sospecio, según son, que ha de andar bellaco él son, si con él se ha de baisar, Miren a que cascos deja el gobierno de su estado, sino a un hombre desalmado. que de la virtud se aleja. Qué dices Punzón? . Señor, estaba a Dios alabando, de ver que dejas el mando a Otavio en esta ocasión que es prudente, y principal al revas viven los Cielos, noble, honesto, y sin desvelos del mundo: es hombre leal; en todo tu estado hallarás gran Señor. . Punzón detente. Hombre más sabio, y prudente, si al reves se lo trocaras. A prevenir mi partida es muy justo que acudamos. Tu gusto en todo sigamos. En la percha queda asida, . de esta vez la melindrosa Dorotea: guarda honor que es fuerte gobernador si se atreve a cualquier cosa, Quién madruga, Dios le ayuda, si lleva buena intención: yo llego a buena ocasión, La gentecilla menuda, no ha llegado a recibir la limosna del vestido, tínero primero le he de asir. Ahora bien, este es mi asiento, y pues el primero asomo, viva nuestro Mayordomo del divino SACRAMENTO: y pues cual blanca Paloma, en Pan blanco Dios le da, viva pues la tiene acá nuestra insigne Mayordoma. Alabado sea el Señor, que en cas del Conde, he llegado. Vendrá seor Cojo causado. No me sea gruñidor seor Garrancho, si no calle, y tome lo que le dan, que acude muy presto al pan, y ocupa toda la calle. Quién le mete en hablador, seor Sahuco socarrado, de donde se vio colgado aquel que vendió al Señor? Pues de Garrancho babláis vos, que sabemos le quitastes las botas cuando llegasteis. Vos mentís jurado a Dios. Laus tibi Criste, Señores, alabado sea el Señor. Latinico? lindo humor gasta para Confesores. Y nadie puede pedir donde hay gente tan probada. Hablemos bien camarada, no empecemos a argüir. Vivit Dominus, si cojo el vade, que de un revés le corte entrambos los pies, Con todos quiere atreverse. Dios te libre, buen Punzón, de alguna soba impensada, guarde Dios la buena gente. Quién es este impertinente, que nos trae esta embajada. Si se quiere saludar, sabrá quien es el que viene, si alguna basquilla tiene. Pues piensa quiero rabiar? vaya al infierno el brivón, y no venga con engaños a saludarnos los paños, que nos dan con devoción, Mayordomos tan honrados del Divino Sacramento, pues cumplen hoy con su intento con los que están comnigados. Apartaos. . No me detengan, que lo tengo de poner tal que no le quiera ver. Mas que a palos me derriengan. Está todo prevenido? Ya los vestidos están colgados en el zaguán, y mi Señor no ha venido: las dos mesas están puestas para los demás, Señora. Estéis hijos en buen hora, pues son buenas horas estas. El tumulto popular con gusto, y con santo intento hoy día del Sacramento, fiesta que en este lugar, con notables alegrías celebramos, con razón obra por su devoción, comulgando parte de él; y vosotros lo habéis hecho, cómo Cristianos? . Mi pecho reciba como el de Abel. Hanse todos confesado? y después de comulgado, hanse ocupado en rezar por las Ánimas? . Cuidado con la partida Punzón, que has menester, si se advierte para tener buena suerte, tener a aquesto atención. Qué responden? cada uno me dé su cédula luego. Yo soy quien primero llego no quieto ser importuno Mi cédula aquesta es. Mostrad a ver: . , : bien es Cuantos Rosarios rezasteis después de haber comulgado? Por las Ánimas he dado treinta al diezmo. . Bien rezasteis, os acordasteis también del Conde que es Mayordomo del Señor? . Y cómo, y como, y por él rogué también. Y por mí? . Por vos señora, los Maitines os recé, Nona, y Completas a fe, Todo aquesto me enamora, entrad. Vive Dios, que el hombre que se pone esto a escuchar, que es un grande muladar. Quién habrá que no se asombre! como se puede creer decir que rezado ha, a. sino sabe el bab ni sabe tampoco ver? a: go a aquesta devoción, es Dios el alma atesora. Confesose un cojo ayer, comulgó en la Trinidad, oyó Misa; bien: entrad. Dios dé vida a tal mujer. Mi cédula en conclusión es esta. . Leerla quiero. . hoy confesó en San Severo, Luis Lucas de San Simón. Vuestro hábito merece limosna, entrad allá dentro. Señora, yo en San Panuncio confesé, y he comulgado cerca donde vende el vino un Judio socarrado. Jesús! Tal se ha de decir viniendo de confesar. Esto solo es por hablar, Señora, para reir. La cédula? . Aquesta es Veamos como comienza. Por Dios que me da vergüenza: . pobre Punzón cual te ves. Confieso que te he querido, tu desdén he probado el tiempo que te he amado, a desamor sufrido. afieso, que loco he sido, desdichado en el suelo, es certándome ese Cielo, allo por mi triste suerte, que me das mi vida muerte cuando he de probar tu hielo; Otabio. Qué es esto pobre fingido? bien este enredo promete el oficio de alcahuete. Vive Dios que me han cogido, . a cual hombre ha sucedido mayor desgracia que a mí? ado suceder; casta mujer, fin pícaro fui. Otavio, traidor, que considere que he sido noble, y que tengo marido de mucha fama, y valor: le ciegue el ar si se muestra cruel, que hago en este papel, si tanto en su amor porfía, con una daga este día, hiciera en su pecho infiel. Dirasle, que mire atentó valor de una mujer, que hay Porcias que pueden ser honra de su nacimiento, que le sirva de escarmiento el desengaño que doy, que soy principal, y soy mujer que a gentes honradas dieran honra las pasadas honras que celebran hoy. Y a ti, porque eres mandado, perdono el arrevimiento, con que sirva de escarmiento la vergüenza que has pasado. El que sirve, y es honrado. si pretende de vivir, ha de procurar servir con honrados pensamientos, y no con locos intentos, honra, y fama destruir. Buenos habemos quedado: dígame, Señor Punzón, quién le dio aquesta lección? lindamente le ha asentado el oficio, lindamente un pícaro representa, alce el e aquesto: mucho lo sientes un hombre, que pretendía ser mi marido, tan presto quiere Obispar; qué es aquesto? no me responde? . Desvía. aparta, que vive el Cielo, que para burlas no estoy, del todo corrido voy. a Oiga si quiere un consuelo nunca aprenda tuin oficio, si se quiere conservar, que oficio de alcahuetear es muy bellaco ejercicio. La librea arroje a un lado, y vista de otra invención, Señor Puezado, o Punzón. Muy bueno lo hemos parado: . aquesto muy bien se aplica a quien tal oficio escoge. Por su vida no se enoje de aquesto. . Calla Finez, no me des tanto cordel, cuando me quiero ahorcara Esto no es más de probar la fineza que hay en él. Bastaba ser tu fregona. para darme cordelejo, déjame, pues que te dejo, Ay alcahuete! . Hay busona!
JORNADA SEGUNDA
JORNADA SEGUNDA Sin razón os enojáis Aruesto con vuestro amigo; mitad bien lo que os habláis, que yo jamás contradigo lo que en público mostráis. Vuestro voto fue bien dado, y delante del Senado, lo mismo que vos dicisteis; eso dije, si me oísteis, mas vos estáis engañado: Cualquier hombre, que dijere, que os he Aruesto maltratado, ni que de mí tal se infiere, fuera del Duque. o Senado, miente cualquiera que fuere. Los que informado me has de vuestro mal pruceder, son hombres que no dirán según es mi parecer, mas de lo que probarán. Cuando vos sois muy honrado, de vos siempre me he amparado; mas ahora hecho de ver, que es fingido el proceder; que conmigo habéis mostrado. Yo sustentaré en Consejo, lo que debo sustentar, siempre mi voto es espejo en quien se mira el lugar, y así al lugar se lo dejo. Que si voto tenéis vos, aunque os hizo Conde Dios y a mí un Caballero honrado, también tengo yo heredado el asiento como vos. Si con razones sutiles, fingís pensamientos viles, no penséis hacerme ultraje, que de linaje a linaje, nos llevamos los barriles. Yo no sé lo que os decís; mas si de mi presumís, que os tengo Arnesto agraviado; aunque decís, soy honrado, vos, segunda vez mentís, A lengua tan atrevida, en semejante ocasión, es bien quitarle la vida, que aquesas palabras son de un ingrato fratricida, B2 que Dgnited by Google que quien a su hermano ha muerto, no será gran desconcierto, si sangre inocente clama, y su venganza me inflama; dejarle yo el pecho abierto. Pues el acero has sacado contra un pecho no culpado, perdona si te ofendiere, pues tu culpa misma quiere hacer grave tu pecado. El mismo Dios es testigo, que es verdad esto que digo. En mi abono no te ofendo, si aquí matarte pretendo, que no hay culpa sin castigo. Qué es esto? en Palacio ahora, Cónde la espada sacáis? qué es esto? . Si me escucháis, veréis mi opinión desdora acciones de aduladores. Arnesto has prestado orejas; formando de mí mil quejas, admitiendo mil favores. Contra tanta sinrazón satisfacción llegué a dar; y no quetiendo escuchar Arnesto en esta ocasión, lleve mal su proceder maltratándome este día, y díjele que mentía, sino me quería creer. Puso mano contra mí, y yo por no me dejar en da ocasión maltratar, de Arnesto me defendí. La defensa es natural: y si Arnesto ha sospechado. de vos mal, no anda acertado; que sois Conde principal. Arnesto también lo es, no ha tenido razón levantar, esta cuestión, quédese aquí entre los tres. Ceñid luego las espadas, dados las manos, que quiero ser padrino, y ser tercero de personas tan honradas. Obedecer es muy justo, mandato tan superior. Tu gusto se haga; Señor, que después, haré mi gusto. . Recojeos a vuestra casa, Conde, que lo mando yo. A buena ocasión llegó vuestra persona. . Esto pasa! Vos Atuesto os retirad a la vuestra, y no volváis a reñir, que me enojáis. En mi hallaréis lealtad. Pintó Apeles un día un niño ciego. y vendados los ojos que tenía, y en un campo de flores una harpía, sacudiendo las alas en el fuego. (go llegole a preguntar con mucho rue, un Pastor esta enigma en cortesía, declarole al Pastor lo que decía, que son estas razones, que aquí alego. Amor es el vendad; y soy yo el mismo el que tan ciego está por Dororea: el fuego es su marido ella la arpía cruel que para mí se finge abismo, consintiendo mis ojos que la vea adorando a su esposo aqueste diva. Albricias me dad, Señor, pues he despachado presto. Si las nuevas son de gusto, yo te las mando al momento. Llegué al fin con tu recado en casa del Conde, ay Cielos! y que albricias me has de dar, si te di o mi suceso. Prosigue. . Paso a delante. Presume aquel sayo viejo con las calzas atacadas que compramos al Armenio: llegué a ver el Alba hermosa, que con razón llamar puedo Alba a Dorotea Divina, si es poco llamarla Cielo. Estaba a la puerta suya. la limosna repartiendo, a ciertos pobres infames, con quien tuve cierto pleito. A cada cual un vestido hoy día del Sacramento, (de quien es su Mayordomo el Conde de Estela pienso) daba, si con humildad comulgase: fuera de esto, por las Ánimas rezase dos Rosarios por lo menos. Condición era, que todos habían de llevar primero Cédula de Confesión, que les diesen algún premio. Fuelos metiendo en su Casa, y yo que llegue el postrero, como un bravo saludante con mi Cristo, y Cruz al cuello, viendo la ocasión al ojo, como tan sabio Maestro, le di tu billete: al punto muy cortés con ambos dedos. rompió la nema, y leyó: y a cada tengión prometo, la salían mil colores de aquel soberano Cielo. Y finalmente acabado de pasar este proceso, me dijo aquestas razones. Acaba. . Voy prosiguiendo. Dirasleamigo a tu amo. dije amigo? ahora miento, que de alcazuete hacia abajo, jamás me trató un momento: dirasle, que ha visto en mí, para sin más fundamento querer manchar en mi honor la honestidad que profeso? Dirasle, que aunque mujer, soy honrada, y sangre tengo para dar honor a muchas Emilias que castas fueron. Dirasle que considere, que en mi Esposo el Conde tengo todo el bien no merecido, y en él solo amor he puesto. Dirasle que le suplico, meta la mano en su pecho, y verá el dolor que pasa quien recibe un adulterio. Dirasle que no se canse, en desvanecer su ingenio, que son las letras que escribe plumas que las lleva el viento. Dirasle. . No digas más: harto has dicho en decir eso: no pases más adesente, que me des tormento eterno. Escucha por vida tuya, que es de Confesor discreto, escuchar al penitente todos los pecados hechos: de uno solo me olvidaba, si quieres que de un silencio reviente sin duda alguna. Qué pecado? . Escucha atento Cogió el papel en sus manos, y con un aire soberbio, lo hizo dos mil pedazos, estas racones diciendo. Dirasle a Otavio, Punzón, que de la suerte que he hecho con este papel quisiera con el hacerlo. Buese, y lo que más sentí, cuando me dejó al sereno, fue de una fregona suya, cierta sisga sin provecho. Aquesto en suma ha pasado, la s albricias por lo menos sospecho serán en blanco, según ha sido el suceso. No importa, Punzón amigo, que te juro por el Cielo; por la Eternidad de Dios, y todos Cuatro Evángelios, que ha de venir a mis manos, y ha de hechar de ves que puedo sujetarla a mi poder, pues ahora el mando tengo. yo no soy Gobernador? ̱. Si Señor. . Pues si gobierno, quien me ha de impedir que haga justicia de cualquier reo? De una industria he de valerme, aunque es grande atrevimiento el que pretendo intentar; mas a todo eston resuelto. El Conde de Estela hoy ha reñido con Arnesto, palabras muy injuriosas; él está ofendido: pienso buscar, quien a Arnesto mate; y con esto estando muerto, la culpa hecharán al Conde, y al punto le hecharé preso. Prometo a quien le quitare la vida de darle luego mil ducados de contado, y verás como al momento; ruega su mujer por él; y en cogiéndola aquí dentro, mi gusto verás cumplio aunque! muera que es gran tiranía. Vuelve en ti, qué estás diciendo? advierte, que paso a paso, vas caminando al infierno. No me prediques, Punzón, haz lo que te mando luego, si te quieres conservar, en mi gracia mucho tiempo. Alto pues, sigue tu gusto, a apercibir el dinero, para Cura, y Sacristan; y a las seis, tocar a entierro. Tan cruel sois Dorotea? pues de esta suerte veremos, en la batalla de honor cual de los dos lleva el premio. Con su Capa San Martín me ampare en este embeleco, que tengo, sin ser Cofrade, disciplina por lo menos. No me contaréis, Señor, la causa de esta tristeza? Estimando tu belleza, disimular es mejor. Hacedme aqueste favor, Esposo, que podré ser, aunque indiscreta mujer, parte para consolaros, y en aquesta ocasión daros algún tanto de placer. Por daros algún contento, sabiendo que es gran razón, os contaré la ocasión, aunque me cause tormento. Arnesto, y yo hemos tenido por bien pequeña ocasión, palabras de presunción. ro duda, qué habéis reñido? porque si perseveráis en disgustos, que tratala, yo como vos agraviada, será la pasión doblada, que ha sido la que intentáía. Nunca la soberbia cría favor para merecer, ni billano proceder, levanta al hombre algún día; La culpa no ha sido mía, sino que Aruesto picado, de entedos quede ha contado algún necio lisonjero, por quitarle algún dinero si acaso se lo ha prestado: Dice, que en Ayuntamiento, contradije su razón, en una cierta ocasión, que no la sé, ni la siento. Es falso su pensamiento, en lo que de mi colige, porque jamás contradije, cosa que él haya votado, ni al pensamiento ha llegado lo que dice, que yo dije. Yo adquiero, y pretendo honor, y si acaso por su mal de Rusia es natural, yo soy Conde, y soy Señor; y si Arnesto es Regidor, también lo soy yo, como él, si es Católico, soy fiel, y si es Luzbel contra mí, si me enoja, seré aquí de su soberbia un Miguel. Sospechas el corazón, según le tengo alterado me da que no habéis rezado vuestra ordinaria oración. La principal ocasión pues en vos es tan notorio, es esa, que el Purgatorio, jamás se quiere olvidar, y no he podido rezar, por ellas: eso es notorio. No di ayer limosna alguna, en la pendencia ocupado, ni mi rosario he rezado por las Ánimas; fortuna me corre. Cosa ninguna he hecho de devoción, pues por sola una cuestión ando cual topo al revés, y a donde pongo los pies, pongo Esposa el corazón. Mañana en justo castigo, de mi pena declirada por la más necesitada Ánima, pues esto sigo, se han de decir, como digo tres Misas de Indulgencia al que sabe perdonar, en la Iglesia del Lugar, con su ofrenda, y asistencia. Que yo estoy muy corfiado, si por las Ánimas ruego, que han de apagar cualquier fu que contra mí se haya halzado: de nada me da cuidado, si por ellas hago bien. Digo, Señor, que está bien: yo voy luego aderezar. la ofrenda, que se ha de dar, para tan debido bien. En esta cuadra sola, y retiras al Soberano Rey de Tierra, yC por el Ánima más necesitada, y que menos favor halla er e si quiero rogar, para que sea aliv y mi ruego le sirva de consue! y ojalá mi pración pudiese tan que la sacase de tormentoa A vos del Cielo Reina Podero ton mi celo invoca en obra tan piadosa: por vos sean mis voces dirígidas al solio de la estancia más gloriosa del Señor de las almas, y las vidas, a quien postrado, humilde, y reverente quiero mover con la oración siguiente. oderoso, Señor, que nos dejaste en la Sabana Santa, que nos diste, las sangrientas señales, con que al triste hombre mortal de culpas le limpiaste por la sangre, Señor, que derramaste, cuando azotado cruelmente fuiste: por la muerte tan vil, que padeciste, cuando entre dos ladrones espiraste: por tu muerte, Señor, y Sepultura, concédele a esta humilde criatura, que el alma que está más destituida, en las purgantes llamas sumergida, salga de tu piedad para memoria, agozarte por siglos en la gloria. Moisen, Capitán valiente, del Purgatorio tremendo, donde padecen las almas a sentencia que les dieron: hermoso Sol, que da luz a aquese lugar horrendo, del Purgatorio, que encierra tan rigurosos tormentos, escucha, si saber quieres, el imponderable efecto de la oración, que has rezado, y lo que alcanzan tus ruegos, Trecientos y treinta años na, Señor, que estoy sufriendo entre llamas tenebrosas, caliginoso fues Condenado por mis culpas, estaba a mil y ochocientos en el triste Purgatorio: por ti salgo ahora absuelto. El Alma que carecía, de tan divino sustento, mas que todas, era yo, y la que esperaba menos. De la Cindad de Sevilla, en aqueste siglo vuestro, fui natural, el mayor pecador de aqueste suelo. Di en robar por los caminos, haciendo insultos soberbios, hice más de treinta muertes, en algunos pasajeros, que iban a ganar su vida pasando por ciertos puertos. Por mis culpas fui ahorcado, con otros dos compañeros, en su Plaza principal, un Miércoles de Febreto; más Dios, como poderoso, en el tránsito postrero, mostró su misericordia; viendo mi arrepentimiento. En aquel tiempo que fui tan desalmado, tan ciego, rezaba todos los días, un rosario por lo menos, por las Ánimas benditas, ofreciéndolo al misterio de la Pasión recibida, de Cristo Redenptor nuestro. De todo lo que robaba, de tres partes, la una luego hacía decir de Misas, de la forma que te cuento. Una parte por él alma de aquel hombre que era dueño de la hacienda que roba , porque e me apartase de este vicio, y en el tránsito postrero, se acordase Dios de mí; y perdonase mis hierros. Terceta parte ofrecía, por las Ánimas, y luego, de aquello que me quedaba, daba a pobres, parte de ello, Con esto vive alcanzar, y con arrepentimiento, gozar en el Purgatorio sus rigurosos tormentos. Podré afirmarte, Señor, que con limosnas, que has heche por las Ánimas Benditas, y Sufragios en los Templos, hue sacado en solo este año sin otras, que aquí no cuento, más de trescientas mil almas, que el Cielo están poseyendo. Mucho puede tu oración, y la de tu Esposa: el ruego vale para con Dios mucho, no dejes tan santo intento, Y para que reconozcas, y toques este portento, ahora que estoy en gracia, Conde, verás como quedo. Llega toca aquesta ropa solamente con dos dedos, si del Purgatorio Santo, quieres saber los efectos; No temás porque la cura en las manos está luego, en tocando el cendal blanco, que está con este encubierto. Escuchando tus razones, alma, he quedado suspenso, Y admitado al contemplar, este resplandor inmenso. Dios escucha mi oración? alma, es posible, que tengo gracia para merecer, tan divino privilegio? La oración de los humildes mira Dios desde su Imperio, según el Profeta Rey, lo notifica en sus versos. Qué Dios se acuerda de mí? Tanto, que por ti merezco ver la Bienaventuranza, y gozar bienes eternos. Toca esta púrpura amigo, verás de Dios los secretos, que para las Almas tiene guardados en aquel seno. Ánimas del Purgatorio, que me abraso, que me quemo, favorecedme, ay de mí! Toca amigo aqueste velo, verás misterios divinos. Oh Soberano, y Supremo, e incomprensible Dios! Ahora deciros puedo, que soy Absalón segundo, y que ando de vos huyendo, siendo mi padre David; a vos Señor, hoy me llego. Qué sentira, Dios Divino, el condenado soberbio, que carezca de esta gloria, que estoy con mis ojos viendo! Si el pacientísimo Job, teme, cuando mira aquesto; y dice que pasarán, de la nieve al cruel fuego, los condenados; y vos, (según por vos San Matheo, temo e d by Goos teme el un alma que va subiendo a ver unas Jerarquías, qué sentirá? . Gozo inmenso; y pues en ti le recibo, s rogar por tite prometo. Espera, vuelve, no huyas, al alma, escuchas ya alzó el vuelo sobre el águila caudal, sobre la región del fuego: los Ángeles la reciben, y los Serafines bellos la ofrecen todos sus palmas: ya delante del Supremo Colegio a Dios la presentan: ya cantan allá el las Gerarquías; ya con dulces instrumentos Mártires, y Confesores, Vírgenes, y otros sin cuento a su entrada hacen la salva. Quien no procura pudiendo, tener esta devoción con las Ánimas? prometo. nunca jamás olvidarlas, mientras yo viviere. Muerto soy; ay de mí!!) no hay justicia? no hay un noble Caballero, que castigue aquesta infamia? Qué voz escucho? quejes esto? a mi puerta tal desgracia! parece la voz de Arnesto, sino me engaño: ay de mí? justicia piadosos Cielos, pues no hay justicia en la tierra. Cuando está seguro un pecho! Es Arnesto? . Sí, yo soy; Conde de Estela, quien puedo. algur pero; ya ha faltado Arnesto. Quién de aquesta suerte os puso Algún enemigo fiero, fiscal contra mis razones, que de vos queja no tengo. Decid quién es, porque hago; juramento al mismo Cielo de vengar aquesta injuria. No lo conozco os prometo. Pues fois mi amigo, y Señor, dejando pasados hierros, de que yo culpa he tevido, lo que os pido, y lo que os ruego es, que me encomendéis a Dios, y por la amistad que os debo, al Gobernador digáis, que aunque algún aleve pecho sepa, que la causa ha sido de esta muerte que padezco; no le castigue por mí, mas que, su justicia haciendo, averigue mi inocencia, para que el vulgo soberbio no ponga a riesgo el honor, oyendo aqueste suceso, de alguna persona noble, que cual Cristiano os prometo, Conde amigo, para el paso, y peligro en que estoy puesto, que a casada, ni a doncella, a Pleveyo, o Caballero que sepa, no le he ofendido, con palabra, ni con hecho, sino a vos Conde de Esela, en aquel reñido encuentro, que vos sabéis que tuvimos, y hago testigos los Cielos, Amigo, que fui la causa; y que yo la culpa tengo, en dar crédito a razone duladores soberbios. en Conde, a vuestra bondad, la Sangre que el Cordero sin mancilla derramó, mis pecados, y vuestros, aquella Virgen pura, ría Madre del Verbo, e en las entrañas Virgíneas carnó por mi remedio, que me perdonéis Señor, en el transito postrero. También os pido lo hagáis, como noble Caballero, r la devoción piadosa, S Mayordomo tan bueno, como ostentáis este día del Divino Sacramento: e or las Ánimas Benditas Purgatotio. . Prometo todo lo que me pedís, Y yo a vos pido lo mismo. Yo os perdono agradecido, Conde amigo, que deseo morir como buen Cristiano; y mi alma es encomiendo, que roguéis a Dios por ella, porque siento que el aliento y me va faltando. . Decid, con mucho atrepentimiento, de haber ofendido a Dios, Jesús. . Jesús. . Decid creo en Dios con Fe. Creo en Dios, y con esta Fe prometo, morir para renacer, para los siglos eternos. Con David, digo también; miserere mei Deús: Señor acordaos de mí, me olvidéis Dios inmenso. Decid, tres veces Jesús, Jesús, Josús, Jesús bueno: en vuestras manos, Señor, el espíritu encomiendo. Ya espitó: qué triste suerte! Señor, lo que os pido, y ruego, que esta alma, no se condene, pues podéis, Señor, hacedlo. Aa glorias del mundo vanas! como castigáis soberbios, Dios delante de los ojos, de la humildad a su tiempo. Así paga testimonios, que no deben ser absueltos, sino de aquesta manera, en muchos dañados pechos. Qué he de hacer, donde pondré aqueste cadáver muerto sin que se sepa del caso? ahora bien llevarlo quiero, y en el silencio nocturno darle un sepulcro secreto, Dios te perdone. Punzón, saca la linterna luego, que siento ruido hacia aquí. Soy perdido. . Un hombre muer- está aquí. . Llega la luz. Santo Cielo! no es Aruesto aqueste? . Sí. . Quién será el agresor del suceso? Vive Dios, no lo sé, Otabio. Ya que encubrirlo no puedo, mejor será descubrirme, aunque el delito no he hecho. El Conde de Estela soy. Pues cómo Cónde! qué es esto? respondedme, no os turbéis. Aunque disculpa no tengo, Dios, que de este caso. no sé quién fue el instrumento. En esto paró la grima, aquestos fueron los medios, que yo puse entre los dos? llevadle a la cercel preso. Gran Señor. . No repliquéis; haced lo que mando luego; que esta ofensa fue a mí solo, aunque el difunto es Arnesto, Conde de Estela, yo puse pan entre los dos, vos luego, de cólera sin razón, aquesta muerte habéis hecho: con ella os cojo en las manos, que os castigue manda el Cielo. Juez soy mero de esta causa, no os espantéis, si os condeno; llevadlo. . Escuchadme un poco. No hay que escuchar. . Vive el Cie- que no tengo de esto culpa: (lo, por todos cuatro Evángelios, que es la verdad lo que digo. Cumplid lo que mando luego. Vamos Conde. . En ir con vos, voy amigo muy contento, que en brazos de la justicia, el que la tiene no ha miedo. Yo bien sé, que falta ahora. Qué Punzón? . Falta el dinero, para dar al matador, antes nos ponga pleito. Qué dinero? . No mandaste; que le diese a un Forastero, de aquestos de manta en hombros, cortada cara, y pescuezo, mib ducados pos la muerte? Yo mil ducados? grosero, qué dices Sestas en ti? ve cuento. s la verdad la tados comer cuatro meses puedo. Cuerpo de Cristo conmigo, ahora tenemos eso, si al volver de una esquina, llega a pillarme el coleto, el que dio las puñaladas, qué he de hacer? . Recibir ciento, por mi cuenta. . Estás de vino, que de sotras, ni por pienso, la sombra de medio adarme. Déjate Punzón, de aqueso. A un Sacristan le di a noche, cuatro cuartillos y medio, porque mañana a las cinco, hiciese tocar a muerto. Escribelas por tu cuenta; para cuando quiera el Cielo, que te lleven a entertar. No está malo ese consejo. Malaya el ladrón que fía, de pelones como aquestos, que nunca cumples palabra. Ya en la cárcel queda preso, Señor, el Conde de Estela. Coged, los dos ese cuerpo, y llevareisle a esta casa, para que le den entierro. Yo con muertos, ab renuncio. No repares en aquesto. Alto, pues, si esto ha de ser, coge de los pies primero, que yo como más valiente, asiré de este celebro. Dios te perdone: que hombre tan leas, y tan discreto, tan cencillo, tan honrado! La envida hace todo aquesto. No sé que sierta Fínca, de esta tardanza delC Siempre el amor corresponde a lo que el gusto desea. Otavio, le habrá ocupado, en negocio que convenga a la Repúbica. . El venga con gusto, aunque haya tardado. La devoción que tenía a las Ánimas quisiera se cumpliese, porque viera, que es también devoción mía. Por los descuidos pasados, prometió, que le dijesen tres Misas, porque tuviesen cuidado de sus cuidados. Mucho tarda el Conde a fe, no se que haya sucedido. Quién tiene amor con marido, siempre tiene un no sé que. Con qué cara podré entrar, a das una triste nueva, ya que mi dicha me lleva; a ser Nuncio del pesar? Con todo me he de atrever a decir, que ha sucedido; que dar nuevas de un marido preso, bien se puede hacer. Cerezo? . Señora mía. No quifiera, según soy, darte malas nuevas hoy, por no eclipsar tú alegría. A mi pesar, qué decís? Dícese, que Arnesto es muerto. Arnesto? suma desgracia! Al Conde le han imputado, según un falso proceso, que él le ha muerto; y está preso. Qué decís? . Lo que he contado; esta es la verdad Señora, las campañas lo dirán, pues doblando las están a su entierro a aquesta hora. Con la muerte le han hallado en las manos, esto es cierto. El Conde tal desacierto! el Conde haberse vengado, no lo creo: ah suerte escasa! Llevadole han a su casa: su Funeral ha de ser, antes que se pase una hora. Virgen, Divina Señora, pues que lo podéis hacer, libradle de algún testigo falso, pues el Conde es tal, que a ningún hombre hace mal, aunque sea su enemigo. Salga a luz su buen intento; sepan el mundo, y el Cielo, Vingen María, que voz aquí intercedéis con Dios; por el que del Sacramento es Mayordomo: y también. por las Ánimas os toca, volved por él: (yo estey loca) salga a luz esta verdad: Otavio, y el mundo vea, que hoy ha de ser Dorotes; ejemplo de castidad.
JORNADA TERCERA
JORNADA VERCERA Garancho desde mi Aldea, ha venido con intento de endilgar el pensamiento al Duque, que lo desea: yo voy a Sicilia a dar, cuenta de la mala vida, de Otavio, al Duque. . Partió que a todos ha de alegrar. Al Conde de Estela tiene, apique de sentenciar, a la cabeza cortar. Pues todo a pagar se viene, Dgitzed by Google no puede parar en bien. Hh mandado, que no den limosna a nadie. . Malvado mandimiento; pues la Fe, sin obras dice, que es muerta San Pablo. . Muy mal acierta Otavio, como se ve, el pagará según veo, entre alquitrán, y resina, sirviéndole de piscina; el infierno, como a reo. A las Ánimas les quita, con su dañada intención su particular ración. A Netón, y a Atila imita. Roguemos por él a Dios; pues tanto bien nos hacía, el buen Conde cada día. Jacinto, bien sabéis vos, que en Rusia no hay Aldea, que no pretenda abrasar. a. Pública es en el lugar, su condición torpe, y fea. Al Duque diréis su vicio, su mala correspondencia, su mal trato, su impaciencia, que a Dios haréis gran servicio. Jacinto, partid en buen hora, que sois estafeta vos, de los pobres. . Guardeos Dios, que es quien bienes atesora. Amigos, si el suplicar con justa correspondencia, puede una Condesa humilde, en ocasión como aquesta, os pido, pidáis justicia a aquella justicia eterna, de agravio contra mi esposo, que es vuestro Conde de Estela. Levantad la voz al Cielo, ver a sus rejas responder con tristes ecos, no menos que la inocencia. otavio Gobernador, (no sé si el demonio reina, en su corazón de bronce, o en sus entrañas de piedra entre cadenas de acero, (que a sor cadenas de cera, fueran injusta prisión, si el Conde estuviera en ellas, pues esta sin culpa alguna, apique salir sentencia, de condenado inocente a cortarle la cabeza) tiene aprisionado al Conde, y con entrañas perversas ha mandado a sus Ministros, que cualquier hombre que sepan, da limosna en la Ciudad, que con pública vergüenza le arrastrasen por las calles, confiscándole su hacienda, para gastos de justicia. Cerrarónsele las puertas de la gloria a su crueldad. Los Sufragios de la Iglesia por las Ánimas Benditas, ha vedado, qué inclemencia de amor de Dios! . Oh mal hombre. Algún diablo que pretenda, llegar a pedir limosna a su ingrata faltriquera. Quisiera enviar al Duque un recado, porque viera, quien gobierna sus Estados, y lo mal que se gobiernan. Ante noche hicimos junta; los Vecinos de mi Aldea, y los demás comarcanos; tratando de insolencias que ha hecho, determinamos, que de aquesto se dé cuenta a el Duque, y como leal voy a darla. . La inocencia del Conde, amigo, te encargo. En la petición primera, se da cuenta de su agravio. Ánimas, que estáis en penas. del Purgatorio, volved, por vuestro Conde de Estela. . Preso el Conde, y no acudir Dototea a suplicar, no sé que pueda inferir de su amor. . No da lugar su pena, a tu discurrir. En qué ha de parar aquesto? Ya Señor, se ha echado el resto con tu gusto, pues están haciendo ya dilindán, las campañas por Arnesto. Con qué habemos de pagar; al que nos ha de juzgar, aquesta muerte Señor? Punzón, no seas hablador, que Dios sabe perdonar. Y al que la muerte le dio, si aqueste no se ha pagado el dinero concertado, quién trendrá la culpa? . Yo, más Autor seré, si puedo, como de Arnesto lo he ido, por salir bien de este enredo con hombre tan atrevido, para dar la muerte. . Quedo, . que ya en el entierro están de Arnesto, escucha, y oiremos, pues entrado todos han, trago, que pasar tenemos, todos los hijos de Adán. Desdichada fue tu suerte, mucho me pesa de verie Arnesto sin culpa alguna, a los pies de la fortuna, en el túmulo de muerte. ( I or justo juicio de Dios, decretado en el Imperio de la Trinidad Sagrada, ya que a aqueste siglo vuelvo, por mis culpas condenado estoy aquel fuego inmenso del Purgatorio; do habitan cuantos a Dios ofendieron, inducidos del demonio, fiscal de todos los pleitos. Tuve palabras un día, con un Serafín del Cielo, el Conde de Estela es, el que dije, y tienes preso sin culpa en tus calabozos, y preso sin merecerlo. Por tu causa me dio muerte, un fabuloso extranjero, a las once de la noche en el nocturno silencio. Condenado estás otavio, las penas del infierno, por tus torpes apetitos, y tus muchos desaciertos. Mándame decir cien Misas, que con ellas te prometo salir libre a descansar, y a gocar bienes eternos. Por las Ánimas Benditas, si quieres bienes eter an ellas para con Dios, harás decir al momento, las Misas de San Gregorio, que con esto te prometo, Dios perdonerá tus culpas, y de aquel tremendo fuego, del infierno serás libre, que valen mucho sus ruegos; saca al Conde de la cárcel, mira que está en detrimento tu vida, y tu salvación: qué responder . Al n haré cumplir lo que pides. Dígame, señor Arnesto, que tierra es esa en que vive? hay algunos taberneros, que fien en la posada? tiene algún conocimiento en ese honrado Pais, con algún bodegonero. En esa tierra que habito, solo hay confusión de fuego, que es sirio caliginoso, para castigar soberbios. Quiere, pues que fui su amigo, que le rece, pues sé hacerlo, mis devotas oraciones? Aunque pequé, tan por cierto, que con las Misas, que digo, sin otro segundo medio, he de gozar de la vista de Dios, y su Coro Angelico, Qui Lazarum cantaré, que es muy propio en los entierros, en la segunda lección, cantarle siempre a los muertos, Aunque parece lo estoy, vivo estoy, pues vida tengo, esperando la mayor, que es la riqueza del Cielo. Libera me Domine. Todo es santo, todo es buena; Octavio, dime esas Misas, que dices? . Que las concedo. Yo diré un te corderís. Acordarse de los muertos, es obra santa, y piadosa. Yo siempre de ellos me acuerdo, tanto, que para dormirme. porque no impidan mi sueño, los canto un medio responso, y mitad de un Padre Nuestro Dios te dará el galardón. Si has de cumplir mi deseo, Oravio, dame esa mano. Veala aquí. . Ahora soberbio; verás de Dios el castigo. Que me abraso, que me quemo; Cumplirasme la palabra? De eumplirla te prometo, pena de ser condenado a las penas de el infierno. Cuánto plazo te daré? Dn día, una hora, un momento: no me atormentes ya más. Pues prosigan con mi entierro. Es sueño aqueste? . Ay de él como entre la Cruz, y el Cetro, del Agua Bendita andas, , con tus entedos, cumple Octavio tu palabra. Qué es cumplir? viven los Cielos, que se ha de cumplir mi gusto, aunque me vaya al infierno. Dorotes ha de ser mía: ningún hombre al Conde preso, pena de la vida, de ni una onza de sustento. Avisa luego, al Alcaide, que yo lo mando, y ordeno, te. Yo Misas por un difunto, que no tengo parentesco, por una visión, que he visto? malos años. Para el necio, que sufre tus disparates! Para quién, pudiendo hacerlo, por las Ánimas no dice dos mil Misas! . Calla necio, Mis responsos prometidos, he de renar por lo menos, que haciéndome están cosquillas. Con las Ánimas no quiero zumbas por cumplir promesas. Di las Misas por Arnesto, Otavio, que está mejor, si quieres tener sosiego; mira, que no es mucha carga, que no son muchas prometo, las Misas, que has ofrecido, si ellas no pasan de ciento. Calla, Punzón, que me enfadas? Señor, con tu biente ruego, porquererte bien: qué dices? Lo que digo es que no quiero. Vente conmigo, Punzón. A dónde has de ir? . al infierno, si me quieres ver luchar, con Lucifer cuerpo a cuerpo, camión. . Ve tu delante, haz la guía, que el postrero he de ser, soy tu criado, a ver tu recibimiento. Prisión sin culpa alguna, donde solo fortuna, me sirve de Escal, pues en ti muero, de Dios clemencia espero; pues prometió a la tierra, descubrir los secretos, que en si encierra, No siento aquesta pena, aunque de temor llena, en cárcel tan oscura, y tenebrosa, como ver, que mi Esposa no puede; aunque procura, communicar conmigo en tal clausura. El sustento ha vedado, Otavio, y encertado me tiene habrá tres días, y aunque quiero comer, de la hambre muero, pues nadie puede darme, conque poder vivir, y sustentarme. Si la limosna quita, que vemos necesita un Alma en Purgatorio, que penando, limosna está aguardando para salir de pena, como podrá salir, si aquesto ordeno? A ti, Señor immenso, a quien ofrezco incienso, en víctima, Señor, por sacrificio, por justo beneficio, te pido aquí el sustento, también para las Almas alimento. Mas qué visión tremenda, en cárcel tan horrenda, a tales horas veol Quién ha sido, el que aquí os ha traído? (n ida! Y si sois de esta vida, quién os dio aquesta entrada, y la co- 1. Conde de Estela famoso, de quien galardón espero, y esperan todas las Almas, que estamos en cautiverio: las dos que presentes vea, en nombre de aquel Colegio, del Purgatorio en que estamos, muchas penas padeciendo: de parte suya venimos, a agradecer tus intentos, y ha traerte algún socorro, pues tú nos le das pudiendo. No temas; llega esa silla, cena, toma este sustento, que las Ánimas te envían, aunque entre fuego, sin fuego, Resplandecerá tu nombre, como el Sol en el espejo de cristal más terlo, y puro, por ser tan devoto nuestro. Por ti están rogando todas, las que gozan en el Cielo, tesoros immortales, para con Dios con las almas; y así en premio; serás hecho Rey de Sicilia, y Mallorca. Aquesta Corona, y Cetro, dará presto testimonio de que has de venir a serlo, en falleciendo Eduardo tu Tío Rey de aquel Reino. No comes? Con tal favor, quién ha de comor? que tengo el alma llena de gloria, aquestos favores viendo. Con cuá satisfaré yo, almas, un favor tan nuevo cómo recibo este día? Con solo agradecimiento; con rezar todos los días por las Ánimas, y luego, con ayudar con limosnas, por los beneficios hechos: quédate en paz, Conde amigo. . No me olvidéis, que os prometo, de no olvidaros jamás, si vivo siglos eternos. Ya no semo la fortuna: ya, como estaban abiertos, he visto los Cielos altos; mi esperanza va en aumento. Quiero sentarme, y comer, más temo el Alcaide, y temo su soberbia me castigue, mi notable atrevimiento. Guardar quiero la comida, y en el nocturno silencio de la noche en la prisión dar algún sustento al cuerpo. Quién me ayudará a quitar este bufete, que el Cielo me ha ofrecido aqueste día? Nosotras te ayudaremos. 1. Disimula, porque Otavio, está como León hambriento, acechando a quien te sirve, para cumplir sus deseos. En vuestro fanón confío. 4. Pon todo tu pensamiento en Dios, ruega por las Ápimas, y tendrás feliz suceso. ( Una traición no pensada suele a veces ser maestra de lo que primero muestra, su traición tan declarada; haber estaba casada; hoy por cumplir su deseo Otavio, viuda me veo; mi honestidad en rigor, puso al Conde mi Señor, condenado como a reo. Las piedras suele ablandar el llanto de una mujer, dice el Sabio, y puede ser con lágrimas perdonar, a mi Esposo, Otavio, y dar su causa aquí por ninguna, si me ayuda la fortuna! y así yo de ella amparada, llamar quiero a la polada del Gobernador. La Luo, parece, que va mostrando al poniente sus reflejos, pues parecen desde lejes como Febo va alumbrando: temblando estoy ver el cuando- allegue aquel fanfatrón, a quien concertó Punzón, para dar la muerte a Arnesto, y a mi pesar llegue presto, y me embie un pescozón. Olvida aquese recelo, que de mi brazo amparado, jamás serás afrentado, aunque pese a tierra, y Cielo. Mi gusto sigo en el suelo, no sé después que será; muy bien ordenado está. Punzón, sígueme, y advierte, que hasta que llegue mi muerte, mi intento no cesará. Ce,ce, ce Escucha, Señor, que, si fantasma no es; muy cerra donde me ves alguna presa ay de honor. Punzón; no seas hablados. Desatinas? Pu. No dey le si aquesto es desatino, vuelváseme el vino en agua, en la más ardiente fragua, cuando tenga sed de vino. A Cabaliero. . Quién llama? No os llamo a vos, Caballero, pues preciándoos de ser noble, tenéis tan infames hechos. Conoceisme? . No os conozco, que a conocer, vive el Cielo, que, fuera de Dotosea, piezas os hubiera hecho. Tanto la queréis? . Es tanto, que diera por sus cabellos, y por gozarla, hoy el alma. Fino amante al descubierto. Vos conocéis esa dama, qué decís? . Pluguiera al Cielo, no conocieran mis males, la castidad de su pecho. Tanta virtud tiene en sí! Es tanta que no merezco por rigor, ni por halagos, un favor el más pequeño de su generosa mano. Quién te mote ahora en eso? sino ha llegado Cuarisma, hacer confesión tan presto? despachas, y mira quien es. Andas Otavio indiscreto. Por fuerza quieres gozar, joya de tan alto precio? No me deja amor. . Amor es niño, y píntanle ciego, y si por él os guíáis, os despeñará al momento, Discreta me parecéis, según les razones veo, en vuestra, boca divion. Aprendí con buen Maestro. No veremos vuestra cara? Tiénela un nublado espeso, de negras nubes de manto, cubierta de mil tormentos. Es propriedad de Mujares, si ven la ocasión al tiempo, hacerse del melindroso, cuando las dicen requiebros, No se haga escrupulosa; deje las nubes del Cielo. y descubra aquese hocico, veremos, si es blanco, o negro. a Pícaro desvergonzado, por vida del Conde preso, que te dé mil puñaladas, porque sirvas de escarmiento. Qué es esto? eres Dorotea? Soy un áspid, un veneno, que arroja de si ima sierpe, de, su venenoso cuerpo. Soy las vida, soy la muerte: vida, porque vida tengo, en mi esposo natural, muerte, para si un blasfemo con amenazas, y engaños, profanar quisiere el templo de mi castidad tan grande, como mi fama, y mis méritos, darle muerte, si atrevido contra aquestos privilegios, que tengo de mujer casta, quísiere hacer sacrilegios. Si conoces mi valor, y sabes, que poner puedo, bandera de castidad entre muchas, que lo han hecho, por qué no guardas justicia? por qué no riges tu Pueblo con prudencia, y discreción, pues tienes el cargo de ella? Si rusurpar quieres la honra, de tan valerosos pechos, con el Conde mi Señor, y otros muchos, que no cuento, Si la juventud te rige, caballo, que va corriendo, cuando tú vas caminando, al paso de tu destierro. Como no miras cuitado, que ha de tener fin aquesto, y que al cabo de tus gustos, serán tus glorias tormentos: Suelta al Conde de la cárcel, pues tan sin culpa está preso, y del Purgatorio saca na, que tienes dent Haz bien por Arnesto, considera, que hay infierno, que hay pena, y eterna vida, no te cieguen debaneos. Es sombra aquesta, que miro? es aqueste encantamiento? estoy en Colcos por dicha? o es en fin sin fuudamento? mujer no puedo creer, que de un pecho tan discreto como Dororea, salgan palabras, que dan tormento, la noche es oscura, y triste, y ver tu rostro no puedo sin luz, Punzón? . Qué me mandas? Que vayas luego al momento, y me traigas una luz. Para qué? . Para con eso saber, si la que me ha hablado; es la misma, que yo pienso. Yo voy; mas mira, Señor, que te dejo solo, y temo no haya alguna emboscada, que te ponga en detrimento, . Ahora que estamos solos, y a mi libertad, es cierto, que eres Dorotea divina? Dorotea soy, lisonjero, qué me quieres? . Vive Dios, que he de gozar los reflejos, de tus estrellas divinas si me condeno al infierno. Otavio no seas cruel, que aunque te parece vengo sola, tengo compañía, que sin guardar más respeto, te quite la vida al punto. Plumas son que lleva el viento tus amenazas, y así, persona humana no temo, ni de la otra vida a nadie. - Tente, traidor. . Soy resuelto Ánimas de Purgatorio, ahura ha llegado el tiempo, que he menester vuestra ayuda. Tente, ingrato; que los Cielos, contra la soberbia tuya, disparan flechas de fuego: no ofendas la castidad, toma Otavio en ella ejemplo de virtud, mira lo que haces, que estás en gran detrimento. Prodigio notable ha sido, y tan extraño portento, me ha causado admiración: qué a tanto se atreva el Cielo? qué me quite de delante la gloria que más pretendo! Mas sin duda fue ilusión, que como anda el pensamiento, divertido en esta empresa, facilita estos entedos. Vive Dios, que he de seguilla. Vuelve el paso atrás, que quiero con esta flecha atrevida, sacar sangre de tu pecho. Quién eres sombra? . No miras, quién puedo ser? estás ciego? mas sin duda, que te falta lo más, que es conocimiento, de la justicia de Dios No conoces, di soberbio, que soy la muerte? . Qué buscas? Busco tus pasados hierros, y presentes a estas horas. Para qué los buscas? . Quiero que le cumplas a un difunto, la palabra que le has puesto. Yo a un difunto? . Sí; no diste palabra al difunto Arnesto, de decirle ciertas Misas? Cómo Otavio no lo has hecho? Por descuido. . Esta es excusa? Tú diste, sin merecerlo, sin culpa, a Arnesto la muerte, por qué el cuidado no has puesto? No prometiste también, sacar de la cárcel luego, cuando estabas entre llamas, al Con de de estela preso? Si prometl. . Pues no cumples uno, y otro, como reo culpado en tan gran delito perdona mi atreviento. No es de Dios el perdonar una, y mil veces, si peco? Es así. Pues si perdona, lo que le pido y le ruego, es, perdone mis delitos, pues en su clemencia espero. Yo te doy la palabra aquí, con firme arrepentimiento, de cumplir lo prometido; será bastante? . Con eso satisfaré a la justicia de Dios. Temor de ella tengo. Quien fuera aquí Geremias, que con lágrimas el suelo, regara, con tierno llanto, y firme arrepentimiento. Quisiera ser un David, que tuviera tal esfuerzo, que con solo un Miserere se, apagarán hoy mis hierros. Quién pudiera suspirando, con la esperanza de un Pedro, hacer mis dos ojos ríos, para lavarme con ellos. Quien fuera de aquel Telonio, e imitara a San Mateo; y a los pies de aquel caballo, un Pablos metido en ellos. Mas Dios, que de amor se precia, mi voluntad conociendo, con su gran misericordia, ha de suplir mis defectos. Soberano, y justo juez, pues conocéis mis deseos, detened con vuestra mano, las flechas contra mi pecho. Vive Dios, que no he dejado rincón Plaza, Monasterio, que no he espulgado esta noche buscando una luz, y pienso que han ido las luces todas, alguna boda al infierno, pues ninguna ha parecido, cuando de buscarlas vengo. Punzón, cómo va de luz? Cómo va de luz? yo pienso, que el Miércoles de Tinieblas, en la Ciudad le tenemos. l Laberinto de creta, no tiene mayor entiedo, que las calles que he pasado, como topo andando ciego, Podrete bien referir, que llegué junto al Colegio de los mudos, y al pasar. junto aquel bodegonero, que engañamos ante noche, tú con rebobozo encubierto: una fregona, o picuaña, me aventó desde el imperio de la ventana un servicio, de tantos olores lleno, que en las bodas de Mahoma, valiera su olor gran precio. Pasé adelante, y mirando, mi cuerpo todo cubierto, de olores jamás comprados, ni heredados ni aún por Pienso, llegué, a la calle de flores, que espinas se me volvieron; pues con otro bacinazo, de agua caliente sospecho, o caldo sin grasa, digo, escamaron mi pellejo. Todo era tinieblas tristes: quise volverme a este puesto sin luz, para consolarte, aunque sin ella nos vemos. Al pasar poruna esquina, pensando el campo esta abierto para poder allegar, a tratar de este suceso, me llevé medias natices, y en aqueste pie derecho, de un estropezón, que di, de seis que tengo, tres dedos se quedaron: esto pasa. Ay Punzón, y como el Cielo, en semejante ocasión, nos descubre sus secretos! Ya no soy el que solía: ya de un áspid soy cordero, de un León, una paloma. Vive Dios, que no te entiendo. Yo si Punzón, porque he vin los Soberanos Misterios de Dios, que me causa espanto. Y la mujer? . Deja eso. Volvámonos a palacio, Punzón amigo, que quiero cumplir la palaora puesta, y satisfacer a Arnesto. Ha venido algún aviso por arte de encantamiento, para nos poder librar de las penas del Infierno? El aviso está en las manos: soltar al Conde al momento de la cárcel, y cumplir el testamento de Arnesto. . Espantado estoy Jacinto, de lo que me habéis contado: es posible que haya dado, Otavio en tan mal distinto? Su fama dará renombre, a Vuecelencia algún día, de toda su tiranía: no se ha visto más mal hombre; los pobres ha desterrado de la Ciudad. . Gran rigor. Podré afirmarte, Señor, que todo aquesto ha pasado. Plaza a mi Señor, que viene a darle la bienvenida a el gran Duque mi Señor. No puede cabes amor, con vida tan mal regida. Hoy Vuecelencia me de si los merezco tomar, entrambos pies a besar. Con justo amor los daré, si me descubres Punzón, con justo agradecimiento un secreto: estame atento. Y cuál es? . Dame atención. Después que partí a Sicilia, a cosas de su gobierno; por mandado de su Rey, con quien amistad profeso; quedó otavio mi sobrino, gobernando. . Aqueso es viejo, pues es tan noctorio a todos, cuantos hoy lo conocemos. Soy informado Punzón, que ha regido con acuerdo, de muchos doctos mi estado, Y que ha andado muy discreto, Señor, quisiera saber, ya que examinas en eso, las preguntas cuantas son; porque has dicho más de ciente: y de allí arriba es locura, fulminar tan gran proceso, que tiene mucho caudal, y capítulos del duelo. (mera Pues cómo así? . A la pri- pregunta, digo, que entiendo, digo; entiendo, que sin duda no hay en todo el universo hombre de menos conciencia. Y de donde infieres eso Punzón? . De haber visto en él, en aqueste corto tiempo que le he servido mil cosas, que a contarlas no me atrevo, Cuáles son? Que mayor daño, que por un mal pensamiento de gozar a Dorotea, hizo dar la muerte a Arnesto. Qué más? . A dos pobrecitos, uno mozo, y otro viejo, por quitarles a sus hijas, los azoto en un desierto. Prosigue. . Paso a delanto. No hay en tu estado Convento, que no tenga destruido: todas tus rentas, ha vuelto, como borceguí, al revés; a los pobres el sustento les ha mandado quitar. Señor, la verdad es, cierto. Hay otra cosa? . Escuchando, lus capítulos, que cuento, lo sabrás, si hay más, o no. Prosigue. . Voy prosiguiendo, A un Sacristan de una Aldea, de buen trato, noble, y biejo, porque le vio cierto día cantar un bajón muy bueno, dijo; si este se capara sin duda por cierto tengo. fuera. un tiple muy famoso y cogiéndole en secreto una noche le capó. Y ahora canta? En el Cielo; porque se murió, Señor, sin tener otro remedio, sino llevarle a encorrar. Hay mayor atrevimiento! No pases más adelante, que por los cuatro Evangellos, que ha de pagar su cabeza, tan notables desaciertos. Fuera de esto, gran Señor, también afirmarte puedo, que está ya muy corregido. (so. Cuánto habrá? . Dos horas pien- Será después que he llegado, Al Conde de Estela creo, que le ha mandado soltar; y en San Francisco al momento ha hecho decir cien Misas, por el hemicidio heche: también las de San Gregorio, por las Ánimas que es bueno; mas él viene a visitarte. A tener, Señor, por cierto, Vuecelencia se acercaba a su estado, por lo menos se hubieran apelcibido, grandes fiestas de correjo. Por qué el rostro me volvéis? es posible no merezco ver vuestro rostro divino: Otabio, ahora no puedo escucharos, ni mirar vuestro rostro. . Vive el Cielo, que ha de escuchar Vuecelencia, y si acaso culpa tengo. que ha de suplir mi castigo, los delitos: que haya hecho, Si el castigo ha de suplir, según irformado vengo de vuestras cosas, Gravio, será con muy grande ejemplo. No apuremos más las cosas, idos a la cárcel luego, y salga el Corde de Estela, que en ella le tenéis preso. Señor, el Conde está libre, en su casa. está contento, y a saber que Vuecelencia, había venido, es muy cierto, no faltará a visitaros. que es puntual. . Yo lo creo, que es el Conde muy honrado, y leal: tengo por cierto, que os excede en cortesía, y en todo buen tratamiento. Vuecelencia me dé aquí, pues tanta ventura tengo, de gozar tan alto bien, los pies. . Los brazos primero, es más justo que os ofrezca. Lo que el Conde ha dicho, espero recibir de vuestras manos. Condesa, en hacer aqueso me afrentáis: dadme los brazos. No té como no reviento. Vuelve en niten atención: has de volver al Colegio de los locos! Vuelve en ti. Volveré, Punzon, si puedo. Como le ha ido en la jornada, a Vuecelencia! . Aquel Reino: de Sicilia, me ha estimado; negocié, y despaché presto, porque ruve cierto avifo, que imporiaba en el gobierno de mi estado mi persona. Dondes estaba Otavio, creo, que en las cosas de República, no ha avido falta, ni yerro. Diréis vos aqueso Conde: Todos decirlo pedemos, que es un Caballero honrado, y merece todo aqueso. Yo he sabido lo contrario. Si no es, que algún falso pecho, contra él se haya levantado. lo que dice el Conde es cierto, ̱ La verdad es, vive Cristo, y a todo Lacayo tento, si lo centrario, sustenta, porque yo sustento aquesto. Hónranme Vueseñorias. Si resucitara Arnesto, tuvierais un mal testigo, en vuestros abones hechos. De nobles es perdonar, y así vos Conde, habéis hecho, como Caballero noble, abonar lo que no es bueno. Salga Octavio desterrado de Rosa doile termino de tres horas no cabales: al punto se cumpla aquesto. Agradece al natural que tengo de ser modesto Juez en todas ocasiones, que yo derrivara presto, vuestra cerviz levantada, vuestros hechos desouestos, afligiendo al Conde Estela. Tócante al difunto Arnesto, vuestra Excelencia me escuche. No hay que escuchar lisonjero, cuando afrenta sus vasallos, y lo mejor del gobierno. Confieso, que a Uuecelencia, le habrán informado de ello, algún tanto por envidias. Y yo cuanto a lo primero, al Gobernador Otavio, que es el que presente vemos, cualquier agravio perdono, que sin causa me haya hecho. En todo mostráis valor: y en justo agradecimiento, os quiero dar unas nuevas, que os han de causar contento, Guiadas de vuestra mano, Señor, tengo por muy cierto, que en todo serán felices. El Rey de Sicilia es muerto, vuestro Tío, y vos Reináis, pues sois propinquo heredero, de todo el estado suyo. En más de catorce sueños, lo he soñado vive Cristo. De esta suarte premia el Cielo la devoción de las Ánimas, y servir al Sacramento. El que fuere su devoto, advierta, que le prometo, que durante su jornada, ha de conocer su premio. Pues a Otavio has perdonado. gran Señor, pedirte quiero, que me admitas en tu casa, por Lacayo, o por cochero, por guarda damas, por ayo, y sino por Cocinero. Del Estado de Mallorca, hago a Otavio, pues que puedo, su Gobernador mayor. Tus pies soberanos beso. A Federito mi primo, el Conde de Sesa ofrezco, cuatro Villas las mejores. Y a Punzón? . Yo te prometo, de te dar en casa oficio, donde vivas con contento, lo que tuvieres de vida. Los pies mil veces te veso; por tan grande beneficio. Y si ahora merecemos, de nuestras faltas perdón, vendrá a tener nuevo premio, la devoción de las Animas; y servir al Sacramente
