Texto digital de La mayor hazaña de Carlos V
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- Diego Jiménez de Enciso
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- Diego Jiménez de Enciso Segura
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- Comedia
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La mayor hazaña de Carlos V. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/mayor-hazana-de-carlos-v-la.

LA MAYOR HAZAÑA DE CARLOS V
JORNADA PRIMERA
Sea Vuestra Majestad muy bien llegado. Si vuestra Majestad tiene el extrino, echareme del caballo. . Este cuidado me toca a mí. . Tan gran honor recibo? Como a hermano mayor, . Dios sea loado, que hasta bruscias he llegado vin Fernando, Manuel, Leonor, María? Padre. . Señor. . Mi amparo. . Mi alegría, Alzad Reinas, alzad Rey de Romanos, gran Duque de Saboya, alzad sobrino, Si vuestra Majestad nos da las manos. Que Rey, o Emperador ha sido digno de favores (cuál miro) soberanos? Cansado vendrá el César del camino. Quitémosle, señora, las espuelas, A darme honor venistes a Bruselas, trátanme como a viejo mis hermanas. Si vuestra Majestad viene cansado, desármese. . Si haré, con estas canas el enemigo me ha temido armado, las tierras del Piámonte quedan llanas, las paces con Enrico se han firmado, . basta que tengo un Rey por Camarero. El Rey se precia mucho de escudero de vuestra Majestad. . Toda su tierra restituye el Frances a mi sobrino. Mayor poder en tal valor se encierra, Yo creo, que el peto diamantino, no he de enlazar ya para otra guerra, solo me falta el último camino; ya queda todo en paz, y en esta parte ha de quedar suspenso un poco Marte. Quedad armas a Diós, que tantos años sobre el cansado cuerpo os he traído, y aún armado de bárbaros engaños, ciego, la luz del cielo he resistido: Voy a buscar seguros desengaños, que si de mis pasiones soy vencido, vencer el mundo todo que me importa, si la fama mayor es gloria corta? A mis hijos y deudos he llamado para comunícaros cierto intento; agradecido estoy, que hayáis llegado Con tanta priesa, a darme este contento, que estabais descubiertos no he mirado, dirvirtiome el prolijo pensamiento, Perdonadme, y cubríos. . La obediencia. sola, pudo tomar tanta licencia. Quién se vio en tan grande Monarquía? un Rey de mi caballo me ha apeado, una Reina de Francia, otra de Ungría las espuelas del pie me han descalzado, un Duque de Saboya, sangre mía, las ya pesadas armas me ha quitado, y en mi presencia estaba descubierto un Rey Fernando, un Duque Filiberto. Soy viejo en fin teneisme este respeto como a padre. . Señor, estos criados aún no son dignos de tan gran sujeto: de vuestra Majestad fuimos llamados, sin decirnos jamás para que efeto: también vienen a Cortes los Estados de Flandes, y el gran Rey de Ingalaterra dice, que el Papa ha de alterar la tierra. A vuestra Majestad ruego, y suplico, nos mande declarar su pensamiento. De las paces que he hecho con Enrico, pienso que el Papa vive descontento, mas no sé su intención, os certifico: vendrá mi hijo, y os diré mi intento. Vamos amigos. . Confusión extraña. No ha hecho Carlos la mayor hazaña. Esta es, suánico, Bruselas, somosa ciudad de Flandes, nuevo triunfo del olvido, soberbio rayo de Marte. A dvierte, que el hablar culto ofrece aplauso al lenguaje, mira el Palacio del César Carlos Quinto, que Dios guarde, a quien Madama Leonor, a quien tú tienes por madre, nos envió a ver a Carlos, y si va a decir verdades, hazaña. estas cartas, y presentes me están oliscando a carne. Vengo por tu pedagogo, y ansí quisiera ensenarte como has de vivir en Corte, que aunque soy hombre notable no soy santo, ni marido, y temo morir de hambre. Deja discursos ahora. que pienso que el César sale. Ira a Misa, que es gran santo. Gran gente viene delante; quién serán? . Aura de todo, Soldados, Títulos, Grandes, pretendientes, embusteros, calcillas, y memorialas, guardas de cuatro naciones, Españoles, y Alemanes, Borgoñones, y Tudescos, de quien Dios te libre, y guarde, porque son como la muerte, que no perdonan a nadie. Oh que notable grandeza, mal haya el hombre que nace sin nobleza. . Y fin dineros; la carta quisiera darle. válgate el diablo por carta, no hayas miedo que la halle, Juánico yo estoy turbado, A señor no seas cobarde, déjame llegar a mí. Piza a. . Son muy liberales darán a un hombre mil palos. Vuestra Majestad me mande responder, siendo servido. Que atrevimiento tan grande. Dad la carta al Secretario. Mándome, señor, mi madre, que en vuestra mano la diese. Quita muchacho. . Dejadle, quién sois? . Soy un forastero. Cuya es la carta? . Qué afable Es de Madama Leonor. Bien está, vedme esta tarde. Plaza. Notable muchacho, harto he hecho en no abrazarle. Deja que te dé mil besos, Jesús tengo de abrazarte por el valor que has tenido, válgame Dios, que donaire. Déjame mirar al César, deja que de ver me espante cifrado el valor del mundo en un caduco cadaver. este es Carios? este es Carlos, de cuyo nombre agradable tiembla rendida la tierra, y se estremecen los mares? Pensaba yo allá en mi tierra que era Carlos un gigante, los ojos virtiendo fuego, la boca brotando sangre. Su mansedumbre me espanta, su hermoso rostro, su talle, tan grande amor le he cobrado como si fuera mi padre. Ay Dios, y quien fuera noble, para servirle de paje, o si fuera caballero, Eso, Juánico, es muy fácil. Fácil es mudar el ser? Que tonto, que poco sabes, la industria todo lo puede, yo tengo, iuánico, un arte, conque a un hombre barbinegro, gordo, y zurdo, en un instante, le hago parecer más noble que el Conde Fernan Gonzalez. cualquier caballero hipocrita, que finge lo que no nace, revienta de caballero, reviente por los hijares. Has de llamarte don Juan, que handan los dones apares habla de damas, y potros, y miente en cuanto hablares, Mira estrecho, y anda flojo, se majadero muy grande, no te quites el sombreto, que podrás romadizarte. Juega un poco a la pelota, y si perdieres no pagues, que es la moyor fuisería vestir, y comer fiambre. Promete, y no des un cuarto, se inquieto, vano, arrogante, y anda siempre con señores, y tú verás, si lo haces, si fueron más caballeros Roldán, ni los doce Pares. Yo entendí que era al reves. Que juvenil disparate. Los caballeros de verás, pocos pueden imitarles, porque nacen sus costumbres del gran valor de sus padres. Estos caballeros monas, estos caballeros sastres, son, tonto, los que te digo; pero dejando esto aparte, sabes lo que voy pensando, que se nos van los reales, ocho a ocho, diez a diez, Sarracinos y Aliatares. El negociar en la Corte es la vida perdurable, cano estaras, y teñido primero que te despachen. Yo quiero dar en santón, y así. Juan, podré ayudarte, vagamundo a lo divino es un oficio importante. Visten, y aprueban de siglos, comen con todos de balde, y alcanzan cuanto pretenden, es adulación notable. Como ha dado en santo el César, cuantos andan por la calle son santos, para medrar, o interes, y cuanto sabes. Santo soy, aunque me azoten, bien pueden canonizarme, tu arrójate a caballero, y de hoy más, haz que nos llamen. 1. Cómo? . A ti, el señor Juan, y amí el santo de pájares. El portador, señor, es nuestro hijo, que va con la prestaza, y el secreto que vuestra Majestad tiene mandado, a besar esa mano, aquien suplico reciba de la mía la pintura, cajas, y dulces que don Juan le lleva, que he hecho, retirada en esta casa, a donde ruego a Dios por los sucesos de vuestra Majestad, que el cielo guarde. Locas memorias ya llegasteis tarde. Las ciudades, señor, de los Estados han inviado ya Procuradores a Bruselas, el mundo esta confuso, tiembla de ver sin guerra poderosa a vuestra Majestad tan descansado. Y yo tiemblo de ver a Dios airado. Ea firmemos pluma, bueno es esto, de esta mano temblaba el mundo en suma, y ahora tiembla la mano de una pluma? Escribo al General de san Gerónimo, fray Juan de Orrega, que le mande al padre fray Juan de Regla, que acete el nombramiento de Confesor. . No quiere confesarme? o que buen fraile, amigo no os asombre este oficio es de Ángel no de hombre: decid al General que se lo mande, y que aguarde en España mi despacho, con cuidado me tiene aquel muchacho, Heraso, tened cuenta, si viviere a buscarme a Palacio un Plamenquillo y metereisle aquí. . Tendre cuidado. . Luis Quijada a Bruselas ha llegado. Buenas nuevas me has dado, Enrico, sin duda que trae nuevas da Felipo, dile que entre, que aguardo. Si vuestra Majestad me da la mano. Quijada, seáis muy bienvenido. El Rey de Ingalaterra viene a verle, y llegará a Bruselas esta tarde. Que gusto he recibido, Dios os guarde, en mi vida he tenido igual contento, Mayordomo mayor, dadme los brazos. Mas que el oficio, estimo los abrazos, Salga el recibimiento prevenido, den todos a mi hijo el bienvenido, Oh amor de padre, o César invencible, que valiente, que sabio, que apacible, Ingalaterra dueda sosegada? aborrecen su Rey por extranjero? es amado? es quérido de su gente? Renombre va ganando de prudente, el Reino queda en paz, todos le adoran, es grave, sabio, recto, y justiciero, No quisiera que fuera muy severo, Hízole ingalaterra muchas fiestas? es la Reina María muy hermosa? mostrole amor España a la partida? contádmelo, Luis, por vuestra vida. Hiciéralo, señor, pero ha llegado el Rey de Ingalanterra. Vuestra sacra Majestad permita, que le bese los pies. . Hijo querido, abrazadme. . Señor . Dadme los brazos, abrazadme otra vez. . . Oh amor notable! el invencible César ha llorado. . Despejad. Gran prudencia, no ha querido que viesen a su padre enternecido. Añade amor a tus famosas glorias aqueste triunfo, a honor de tus victorias. Bien hicistes, que estaba descompuesto, sentaos no os aguardaba yo tan presto. Tomé la posta, y aún volar quisiera si sus alas el viento me pusiera. Ya se Felipe, como venís bueno, y yo estoy de dolor, y achaques lleno. Plugiera a Dios señor; que el permitiese, que vuestra Majestad por mí viviese. Guardeos Dios, yo estoy cansado, larga, vida es martirio dilatado. Yo escribí, que viniésedes a Yuste primero que partiésedes de España: deseo saber, que os pareció el sitio, y la traza que dimos a mi cuarto, que me dicen sabéis Arquitectura; contareisme también vuestro viaje, la fiesta que os hicieron los Ingleses, y si en Ingalaterra estáis contento; en pie estáis? sentaos, por mi vida. Si vuestra Majestad me da licencia, no tengo de sentarme en su presencia. Decid, que presto trocaremos suerte, en menor trono esperaré la muerte. Pullícose por España, magno, invicto, Augusto César, que el Príncipe don Felipe casaba en Ingalaterra. Hicieron los aspañoles a un tiempo llantos, y fiestas, las fiestas por nuestras bodas, los llantos por nuestra ausencia, Llegó el Conde de Ágamón, con lo más de la nobleza de los gallardos Ingleses, gloria, y honra de su tierra. Por Mayo a Valladolid, querer decir la grandeza de estas famosas naciones, admirablemente opuestas, será intentar lo imposible; en fin, Agamón me cuenta como por nuestros poderes las bodas quedaban hechas, con gusto de todo el Reino; y para mayor firmeza, se acostó mi Embajador en su estrado con la Reina, armado de punta en blanco, costumbre antigua, aunque necia. Contentos, y festejados, con mércedes, y promesas se volvieron los Ingleses, y apenas dieron la vuelta, cuando vuestra Majestad, precisamente me ordena vaya a Yuste, al Reino escriba, y que deje a la Princesa doña Juana, en su gobierno, y me parta a Ingalaterra: hicelo así, partra Yuste, a donde fray Juan de Ortega su Genetal, me aguardaba; llegué el día de la Fiesta del Sacramento, y sabiendo que en la puerta de la Iglesia me esperan en procesión los frailes; sin que me vieran me entré por la porterís, que cuando el mundo celebra as procesión al Rey del cielo, o no era justo que se hiciera procesión a ningún Rey: vestime, y tomé una vela, y acompañé al Sacramento: comimos, pasó la Fiesta, y consideré la casa, el campo, el sitio, y la tierra, el agua el aire, y el temple, y es todo de esta manera. Yace en la valiente España un gran pedazo de tierra, dulce olvido de los hombres, fértil Vera de Plasencia. Lugar de tanto deleite, que acreditara el Poeta, que fingio el Elisco campo, a decir, que fue en la Vera. Aquí el temeroso Invierno, de lástima, y de vergüenca del campo, siempre florido, dentro en sus grutas se encierra. El noble. Mayo detiene, el dudoso otoño a tierra, y a más no poder, corona de nieve las altas sierras. No que el hvelo, humilde fuente, ace en nevadas cadenas, que en su Imperio de cristal, sin ley murmuran y reinan. El sero habrasado Estío sus ardientes llamas templa, con el Céfito agradable, y blando Rey de las florestas. No permite a la chicharra ronca voz, porque en las fiestas mil cantores pajarillos alegremente gorjean. El aire entre alegres prados, y entre las fuentes risueñas, con abánscos de flores, mueve fresco y vierte perlas. El Otoño, de las plantas ladrón, y común afrenta, nunce se atreve a las hojas, porque tenga el viento lenguas. Prodigo, esmaltados campos viste de verdes libreas, con pasamanos de plata, río, que la hierba ondean, borda los ricos vestidos. de escarchadas lantejuelas, o que tal vez la vanidad. y muda la naturaleza. La primavera agradable con florecillas soberbias, viste el tesoros oloroso de la copia de Amaltea. Sementeras de claveles, desperdicios de mosquetas, montes de jazmín, y rosas, mar fragante de azucenas. Del campo y valle, en los ecos dobladas las voces suenan, del fáristol de las aves, ya canciones, y ya endechas. Aquí pues, donde el rigor del tiempo no se respeta, por ser alba todo el día, todo el año primanera. Esta el convento de Yuste apartado siere leguas de Plasencia, junto a Cuacos, rústica, y frondosa aldea. San Gerónimo se llama, cuya Religión estrecha, entre estas blandas delicias vive en dura penitencia. En él, hacía el medio día, con respeto de la Iglesia, que espaldas le hace al Convento, sa labraron ocho piezas para vuestra Majestad, ni son grandes ni pequeñas, tienen veinte pies en cuadro, las cuatro están a la huella, casi al mismo andar del claustro, y las otras cuatro de ellas van bajando de una en otra, que por estar en ladera del Convento, el edificio fue obedeciendo a la cuesta. Estas piezas las dividen dos transitos, que atraviesan, desde el Oriente, al Poniente, y en lo alto esta una puerta, que sale a una hermosa plaza. cuya máquina sustentan muchas valientes colunas, de una bien labrada piedra. En este sitio hay mil flores, que vienen en competencia de los naranjos y cidras, de que está la plaza llena. En medio tiene una fuente, tan grande, que bien pudiera la más arriscada nave temer furiosa tormenta. El transito bajo, sale a una dilatada huerta, poblada de varias frutas naturales y extranjeras. Tienen estas ocho cuadras seis Francesas chimineas, y a la parte del Oriente una estusilla Flamenca. De aquí se sale a un jardín, a donde la diligencia trujo de Reinos extraños plantas, y flores diversas. Que por no ser naturales, un brinco, o fuente pequeña, con cortesanas corrientes las raices lisonjea. Hay para los oficiales bastante sitio, escaleras descansadas, y ventanas, que todo lo señorean. Una tribuna que baja a la Iglesia, tan estrecha, que es como una sepoltura, voz viva de tierra muerta. Y ya jardines, y ya fuentes, toda la redonda cercan; esta cifra de un Alcázar, y por las ventanas mismas lanzas de cristal arrojan, y tanto el cuarto respetan, que si arriba suben lanzas, cuando bajan, vuelven perlas, Los animosos naranjos, cidros, y limones, trepan a entrarse por las ventanas, y admirando las grandezas, no del cuarto, de su dueño, van diciendo en verdes lenguas grande celda para un fraile, corto albergue para un César. El sitio es sano, y templado, el agua delgada, y fresca, con mucho ganado el campo, los ríos con mucha pesca, el viento lleno de olores, con mucho fruto la tierra. En fin, es todo un milagro, y alegre de que se hubiera acertado el edificio, partí luego a Ingalaterra, donde llegué en siete días, y entre músicas y fiestas, le di a la Reina la mano, cuya virtud, y nobleza no es bien que alabe un amante, ni que diga la prudencia conque gobierna su Reino, santa, y virtuosa Reina. A este tiempo tuve cartas, donde con mayor firmeza manda vuestra Majestad me parta luego a Bruselas, Dejé el Reino y a mi esposa, y parto con tanta priesa, que dicen que viene amor s celoso de mi obediencia. Ya, señor, estoy aquí, para que un Rey, tenga un César un vasallo que le sirva, y un hijo que le obedezca. Por cierto que me he alegrad hijo, de haberos oído, y estoy muy agradecido, que tan presto hayáis llegado, Luego sabréis el intento conque a Flandes os llamé, y el fin para que labré mi celda en este Conuento. Rey de Nápoles os hice, cuando os casamos, y dimos cuanto en Italia tuvimos, pero no me satisfice, que no es mucho, con razón, y así daros determino, por premio de este camino el Maestrazgo del Tusón, mirad por su autoridad, y a quien dais tan grande hono mas que ser Emperador estimo esa dignidad. Aquí están los caballeros para elegiros Maestre, sea luego, porque muestre cuanto pienso engrandeceros. Entraos hijo a desnudar el hábito de camino. De tal favor solo es digno quien lo sabe despreciar. Vuestra Majestad me dé, por tan gran merced, la mano Id con Dios; o tiempo vano, cuando dejarte podré. Aquel muchacho ha llegado con un Glerigo notable, Es la ocasión admirable, quede el muchacho apartado, Secretario, allá con vos y entre el Clerigo. . Entrad, l , - Deme un pre su Majestad, que yo no merezco dos, soy un pecador indigno. Alzad, que vendréis cansado. Mejor estaré sentado. f. El Clerigo es peregrino. Estoy muy bien en el suelo, que es gran virtud la humildad. Parece como didad. Bien lo sabe Dios del cielo. De dónde sois? . Español. El nombre? . Lucas me llamo. Seráis? . Juan es mi amo. Pobre? . Como el caracol. De qué seráís a don Juan? Criele, y doile lición, mas no pasa del vimbón, y del pra,n, pan; tiene por caballería no saber leer ni escribir. Qué es lo que sabe? . Esgrimir toda la noche, y el día; si me descuido, me da (como duerme junto a mí) cuchilladas por aquí, pescocadas por acá. A media noche me llama, y entre estas burlas y verás me saca para banderas las sabanas de mi cama, que en una camilla duermo, por ser enfermo, señor. El muchacho es de mi humos, no parecéis muy enfermo. La panza suele enfermar porque esta barriga mía es toda una hidro pesía, de vivir sin murmurar; soy un neciote perdido, he dado en escrupuloso. es don Juan muy virtuoso. Bien come. . Malicia ha sido es discreto? . es desconfiado. Bien quistos . No dice mal de nadie. . es muy liberal? Como un recién heredado, pero inquieto suele ser, ríñele mucho el hermano; más dando a esto de mano mi embajada quiero hacer, con un régalo me envía, al hermano simperador, mi ama Madama Leonor, dulces y aguas, niñería de una mujer Religiosa, y por saber que ha gustado, un lindo cuadro ha enviado de una cosa muy preciosa, que a muchos suele faltar. ̱. De qué historia? Del juicio. Gran mano. . Y freno del vicio Es gran lástima mirar a los que se lleva el diablo: allá van Emperadores, y también murmuradores, o como brinda el retablo: que ocasión de decir mal, otra habrá, vaya con Dios. Mucho me alegre con vos, no he visto donaire igual. . Al guarda joyas daréis el cuadro, que le he estimado cono es justo, y por criado de don Juan os quedaréis, cuidad de darle lición, y asentarle bien la mano. Dios se lo pague al hermano. Llamadle. . Linda invención. Deme vuestra Majestad los pies. . Seáis bien venido, ya vuestra carta he leído, que buen talle tiene, alzad, Aquí me escribe Madama, que os haga merced. . . Señor, turbado estoy, mi temor aumenta gloria en su fama. . sola esta vez he temido. Qué decís? . . No estoy en mí de verme a solas aquí con un Monarca, que ha sido, del mundo asombro, y espanto. Eso no es miedo, es respeto; el rapacillo es discreto, . amor me ha bañado en llanto de Madama vuestra madre, que le tengo obligación. Es mi madre en la afición, Sabéis quién es vuestro padre? No lo he llegado a saber, mas según mi vanidad, si no es vuestra Majestad, no se quien lo puede ser No habéis elegido mal, a que sois más inclinado? Yo, señor, a ser soldado. Aqueso sí, pesia tal que a mi gusto ha respondido. . Si General llago a ser, mi nombre ha de engrandecer el Turco, de mi vencido Donaire el muchacho tiene, no se como el regocijo no le ha dicho que es mi hijo, más disimular conviene. . Sin duda tengo nobleza pues tanto el César me ha honrado, y en sus ojos he mirado . su amor notable, y grandeza, yo aguardo un grande favor. Mucho el muchacho me agrada don Juan. . . Señor. Luis Quijada. mi Mayórdomo mayor os recibirá por paje, quedaos a servirle aquí. Yo por paje, señor? . Sí; por su virtud y linaje será vuestro dueño. . . Cielos, que ahora vengo a servir? . Mucho lo llega a sentir, hay hijo del alma mía. Debéis mucho a vuestra madre por su sangre, y por su fama. Bien se lo pago a Madama. Tenelde de hoy más por padre, servilde, y mirad primero, que dicen que sois travieso, y estudiad, que no por eso seréis menos caballero; también se queda con vos Lucas, pues os ha criado. Hay hombre más desgraciado? Luego vendrá por los dos, Luis Quijada, aquí esperad, Ya para hacer la eleción del Maestrazgo del Tusón se espera tu Majestad. Qué allar no haya podido al guarda joyas, don Juan, En mí sí, que se hallaran mil males, sobre un perdido. Parece que estáis muy grave, sin duda merced te han hecho, hay hábito para el pecho, Título, Encomienda, o Llave? porque yo pienso obispar por santo, o por alcáguete. Ningún bien mi mal promete, paje soy. . Gentil medrar. Si amigo, de Luis Quijada. Ay que estrecha religión, sarna, piojos; y ración, cama dura, y ensalada. Mas el césar lo ha querido, qué es eso? . Un lienzo extraño del Juicio. . . Ya en mi daño solo esta vez lo he tenido, muestra. . Verás mil desastres. todos en cueros están, que buen gusto tuvo adan, que no hubo menester sastres: mira en tan pesadas verás de condenados, y salvos la pendencia de los calvos, por trocar las cabelleras, y estas que lloran sus daños, que son viejas macilentas, que se condenan contentas, por ser de treinta y tres años. Este que es medio Poeta, que aún no perdona a su mula, y aunque no la tomó bula, mátola al fin con dieta. Mira un devoto de monjas, pagando el jugar de manos. Y estos no son escribanos? No son, Don Juan, si no esponjas de gentes, que por chupar, pareciendo unos Cartujos; se condenan sin ser brujos, porque se dejan untar. Mira en tantas desuenturas, matricidas pasteleros, sacrílegos taberneros, que bautizan sin ser curas. Doncerlas de dobles tratos, que lo que nunca han tenido, a muchos se lo han vendido, cometiendo estelionatos. Mil bravos, todo pendencia, mil mansos, todo maridos, unos por ser mal sufridos, y otros por tener paciencia. Es larga la procesión, no quisiera murmurar, ya empiezo a escrupulear, más es buena la intención. Pues al Limbo no va gente, no caben de puro aprieto, mucho del bello discreto, tanto del culto valiente; los más de ellos confiados, y todos los presumidos, mil liberales, perdidos, mli misrables ganados, que gentil volatería, no acabaré si comienzo, déjame coger el lienzo. , s, Viva el Rey de ingalaterta, gran Maestre del Jusón. Acabo se la elección, cielo parece esta tierra. Ya os aguarda Luis Quijada. Vamos ha empezar mi oficio. Ay quien me compre el Juicio, que no me sirve de nada? Ilustrísimos varones, su Majestad por sus cartas os ha jantado en Bruselas, si por no saber que os manda habéis estado confusos, ya os quiere decir la causa su Majestad, que Dios guarde, escuchad que el César habla. Vasallos los más leales que tuvo ningún Monarca, queridos, y amigos míos, que sois la mitad del alma, ya mis deudos, ya mi hijo, a quien le di esta mañana el Maestrazgo del Tusón, que he dicho en pocas palabras lo que pense en muchos años, y todos juntos alaban la resolución que tengo; mas yo no quiero hacer nada sin vuestro gusto, vasallos, que así vuestro amor se paga, Hoy hace cuarenta años, que a esta hora, en esta sala siendo yo de solos quince, majimiliano de Austria, mi abuelo, me anticipó, y de la hacienda heredada de mi padre, me hizo dueño, conque el mundo me llamaba conde de Flandes no más, más después, por mi desgracia, el Católico Fernando, mi abuelo, que gobernaba a España, se murió luego; y por estar doña Juana mi señora, tan enferma, comencé a regir a España de diez y seis años solos, y en el siguiente me falta el Emperador mi abuelo: pero mi fortuna es tanta, que de diez y siete años fuy Emperador de Alemania. El pretender el Imperio, no fue ambición, ni fue causa de acrecentar mis vasallos, fue por el bien de mi patria, por la salud de mis Reinos, por la Fe que Dios ensalza, por la paz un versal, por poder alzar la espada contra el Turco, a quien mi nombre hace temblar en su casa. Pero apenas lo intenté, cuando el demonio, de rabia, por el orvar mis intentos, encendio envidia, en las almas de los príncipes de Buropa, y en la Religión Cristiana, la heregia de Lutero, crudo azote de Alemania. Abrásose el mundo en guerras, contra mi tomaron armas todos los Reyes del mundo, mis vasallos se levantan; el Imperio me persigue, alterase toda el Austria, Italia no me obedece, y las provincias Cristianas de las Indias se revelan, Cerdeña, y Sicilia se arman, y los estados de Flandes, hasta la lealtad de España infamaron comuneros, sin que en sus tierras quedara sino la leal Sevilla; digna de eterna alabanza. Sentía entrañablemente, que la reta Luterana se opusiese al Euvanjelio, y entre de suenturas tantas? alzé los ojos adiós, y con llanto, y esperanza le pedí mi sericordia: o gran Dios quien no te habla Tomé las armas, y opuesto al enojo, y a la rabia de todos mis enemigos, di eterno lauro a mi fama. Mostrome su onipotencia, pues jamás perdí batalla; ni perdí palmo de tierra, porque defendí su causa. Cuarenta años he gastado casi siempre en la campaña, sin tener tan solo un día que descansar en mi casa. Qué trabajos no he tenido? yo sudé a la ardiente llama del Sol, y temblé mil veces, sufriendo el hielo, y la escarcha, Hambre y sed pasé mil veces, cuantas veces fue mi cama la humilde hierba en el suelo, duro campo de batalla. Armado de punta en blanco me hallaba siempre el Alba, quie sintiendo mis desdichas, sobre las flores lloraba. Qué tierra no he caminado? pasé Alemania la alta nueve veces, y otras seis cortí la indomable España. Diez he discurrido a Flandes, siete he penetrado a Italia, dos he visto a Ingalaterra, y cuatro he medido a Francia, doce el África caliente, y doce surqué las aguas de los dos mares soberbios, sobre la fe de una tabla. Mirad que hauré padecido, pues son cuarenta jornadas, y doce navegaciones, habiendo estado en campaña todo lo más de mi vida, díganlo, amigos, las canas, que en cincuenta y cinco años no hay pelo negro en mi barba. Mis manos también lo digan, tan torpes y estropeadas, que hoy se rinden a una pluma, si ayer rompieron mil lanzas. En fin, hijos, por vosotros, por la Fe divina, y santa me he puesto a tantos trabajos mas la salud que me falta, los dolores que padezco, y la fiebre que me abrasa; dicen, Carlos Quinto muere: no le han vuelto las espaldas sus rebeldes enemigos? bien puede colgar la espada; No se mira tan enfermo. de la cabeza a la planta, que es un retrato de Job, no ve que no se despachan los negocios cómo es justo? no tiene un hijo, que basta a guuernar todo el mundo? no rigio el Reino de españa con prudencia, y menos años? a iugalaterta no manda? Napoles, Milan, y Escocia? no le ha hecho dar el Papa la obediencia a sus Ingleses? no ejercitará las armas mejor que un montón de tierra? piensa, Carlos, que su fama resistirá al enemigo, o que la muerte arrojada, no se atreverá a su nombre? o en los tesoros que guarda tropezará, o temerosa le rendirá la guadaña? Ay de mí, hijos queridos, no pienso tal no me engaña la grandeza en que me veo, flor breve es la vida humana; solo quisiera atreverme a desatar las palabras, conque deciros mi intento, tengo la lengua turbada, porque os amo de tal suerte, que al salir de la garganta sirve demudo a mi voz; hejos, yo me voy a España, amigos déjaros quiero, pasó de unavez el alma el trago de testura ausencia: sabed que tengo labrada e Yuste una humirde celda, para mi soberbio alcázar, allí quiero retirarme, y en la vida solitaria, con sus frailes pobremente lloraré la edad pasada. En don Felipe mi hijo, desde hoy, de buena gana renuncio todos mis Reinos, y el Imperio de Alemanía en don Fernando mi hermano, sin que quede resernada para mí, sola una aldea, ni aún tierra (debando tantas) para poder enter arme; no quiero, no quiero ala, con la ración de los frailes, una silla, y una cama, podré pasar, y en la muerte no faltará una mortaja. Dias ha lo he deseado, más fuera cosa inhumana déjaros con Rey tan mozo, tantos contrarios en casa. Ya don Felipe es mancebo, ya están las paces juradas, con Enrico, y sin fuerzas, tronco mútil, seca rama. Teneido por bien, vasallos, y creed que no os dejara, a no ser quien es Felipo, gloria de la casa de Austria. Yo os hago pleito homenaga, publicad en voces altas a don Felipe por Rey, que gane la casa Santa. Hacedme este bien, amigos, que con carga tan pesada no puede ya un pobre viejo; ea Chanciller, que aguarda un vasallo tan leal? viva el Rey, que yo en España rogaré a Dios por vosotros; si permitís que me vaya. Qué mármol, que bronce duro que roca opuesta a las aguas del mar, que robusto monte, o que ingratitud villana podrá resistir el llanto? En medio de pena tanta; mas el desengaño estimo, que el Imperio do Alemania, deme vuestra Majestad los pies. . Los brazos aguar- responded vos Chanciller. (da, Quién, o gran señor, osara? respondan estos criados que ya advertidos callan, remitienendo a su obediencia lo que falta a sus palabras, Guardeos Dios, gran Chanciller, lustre, y honor de mi patria, que de tan noble vasallo, tal respuesta se esperaba. Felipe, ya lleguó el día, con segura confianza os dejo todos mis Reinos, por mí no han perdido nada de reputación mis tierras, si vos queréis conservarlas, aprended hijo a ser Rey, que es oficio de importancia, pues en él se encierran todos. Unos cabeza lo llaman, porque gobiernan sus miembros triste de ellos cuando es mala. Padre, Médico, Pastor, que rige, cura, y regala; llamaron al Rey, mil sabios luz que alumbra, horror que espanta, corazón que siempre vela, y parte fuerte, que ampara del lado izquierdo del hombre, del pobre la parte flaca. No olvidéis esto que os digo, Autigono los llamaba esclavos, y Asamenor el propio nombre les daba. Un esclavo sois de todos, ved primero lo que os manda Dios, mirad por su Iglesia, servid con cuidado al Papa, en tercer lugar al pobre, amparad luego las armas, y mirad por los soldados. que son del Reino murallas: estimad mucho las letras, haced que teman la vara del más humilde Alguácil, no permitáis muchas galas, que se afeminan los hombres, haced que siempre se haga justicia al grande, y al chico: no mostréis nunca la cara desagradable al que os viere, porque en un Rey es gran falta, Sabed dar premios, castigos. no estéis la puerta cerrada, ni las orejas a nadie: si por su brazo y espada merecieren algún premio, no reparéis si en su casa hay honor, dádsele vos, que la nobleza ganada suele hacer mejor hidalgo: las dignidades sagradas mirad bien a quien las dais, que son pastores, que guardan vuestro ganado del lobo: los oficios de importancia, solo por merecimiento, no miréis nunca otra causa. No os gobernéis por vos solo, porque es condición tirana no querer tomar consejo: amad con tiernas entrañas a todos vuestros vasallos, que el Rey, que reina en las almas; hace seguro su Reino, y temed a Dios, que basta para que acertéis en todo: no me respondéis palabra? Sentaos, hijo, en esta silla. Tiemblo, señor, de ocuparla, sucediendo el mejor Rey, que acciones tan soberanas, ni podrán tener igual, ni podrán ser imitadas. Vuestra Majestad se siente. Que Emperador, que Monarca Majestad llamó a su esclavo? De aquesta menera tratan los vasallos a su Rey. Yo Rey, señor? no soy nada con un padre, y con un César. El Rey, y Reinas aguardan en pie a vuestra Majestad. Vuestra Majestad se vaya, si quiere que yo me siente. Yo he de dejar ocupada la imperial silla primero. Yo arrojado a aquesas plantas tendré el lugar más honroso, ̱. De esa manera levanta Dios a los hijos hemildes, qué os admira? qué os espanta?? llandes, Flandes por Felipo el segundo Rey de España, de Ingalaterra, y Escocia, que lo goce edades largas. Viva el gran buque de Flandes. Hijos, perdonad las faltas que he tenido en el gobierno, quedaos con el Rey, no salga a acompañarme ninguno. Esta es la mayor hazaña del famoso Carlos Quinto. Vasallos, mi pena es tanta, que hablaros no me permite, el cielo, me dará gracia para poder gobernar. Viva, viva el Rey de España.
JORNADA SEGUNDA
Aquel cuyos capiteles lucen los brillantes rayos de Febo, cuya luz pura, son lámpara de estos campos, es Yuste, aquel breve sitio pudo tener encerrado un César, a quien el mundo un tiempo corto palacio? Salve sepulcro de vivos, voz que alienta, insigue carro, donde pisando coronas, de sí mismo triunfa Carlos. Yo he de dejar ocupada S Nueva burla de fortuna, atrevimiento no husado, vergüenza de la ambición. Siempre que me acuerdo de esto en tiernas ságrimas pago el seudo a la admiración, justa admiración y llanto, Haceos llamar, Luis Quija, porque me entréis en el cuarto de mi padre, con secreto, que dónde está retirado un César, fuera soberbia entrar con grandeza y fausto, Quede en Plasencia mi gente, vaya la lítera a Cuacos, y vámonos, poco a poco. No es el camino muy llano, aunque muy corto. . La boca iré poniendo en los pasos que por aquí dio mi padre. Aún no sabe que ha llegado, vuestra Majestad a Yuste. Tuviérame, por ingrato, si entrara en madrid sin verle. Felizmente! hah navegado vuestra ajestad. . Una hora al deseo es tiempo largo: muerta la Reina María, dejo los Reinos extraños. y vengo a regir los míos, y por saber gobernarlos, quiero mirarme a este espejo. Verá en él un retrato del mayor César del mundo. Vos sois el mayor vasallo, pues jamás en paz, ni en guerra, vuestro dueño habéis dejado, creed que os haré merced. Yo tengo el premio que aguardo. No me diréis, Luis Quijada, mientras a Yuste llegamos, por divertir el camino, lo que el César ha pasado desde que vino de Plandes. Su vida es toda un milagro, vuestra Majestad la escuche, y no solo la de aplauso, si no eternas alabanzas, Quién le alaba la hace agravio, Q. Después que dejé sus tierras, y dio el Imperio a su hermano, al mundo paz, y consuelo, y al de Saboya un Ducado, Salió el César de Bruselas, y al despedirse, llorando entrambos ojos del cielo, que por luto dio nublados. Embárcose con las Reinas, y sobre el agua saltaron los siempre nadantes peces, escamosos, y admirados, que como jamás no vieron, surcar su salado carco, ni en sus hombros tal grudeza, salieron a ver a Carlos. Llegó su flora a Laredo, y apenas desembarcaron, cuando a la nave del César se tragó el mar de un bocado; sin duda que hizo este robo para presentar los cascos por triunfo de la ambición, al templo del desengaño. Pue a recibirle la Corte, y don Pedro de Velasco hizo la costa hasta Burgos. El Condestable es bizarro. De Forquemada fue a Dueñas, y en Valladolid quedaron las Reinas, con la Princesa, y el gran Príncipe don Carlos de aquí salió con más furia que corre el ligero gamo mordido de la serpiente al río, desatinado. No permitió que ninguno le saliese acompañando, sino su corta familia; llegó a pasar un mal paso, que llaman el puerto nuevo, y encareciendo turbado la aspereza del camino, nos dijo el César llorando: veis cuan malo es puerto nuevo, pues otro queda más malo. Y cuál es? . Él de la muerte, solo fácil a los Santos. En fin llegó a Jarandilla, donde estaban aguardando el General y otros frailes, vino a besarle la mano, fray Juan Regia, el Confesor, y por saber que este cargo lo aceró por la obediencia, le dijo el César muy blando; Fray Juan Regla, que teméis que se me lleven los diablos? (respondió el fravle muy presto) por lo que yo no he pecado. No temáis, respondió el César, que en Esandes tuve letrados conque descargue mi alma, y ansí estará a vuestro cargo solo lo que hiciere en Yuste. Es fray Juan de Regia un santo. Acabo aquí sus nagocios, y despidio sus criados, a quien nizo milmercedes por premio de sus trabajos. Pues qué casa le quedo? Señor, la de un pobre hidalgo yo que le sirvo de todo, y un pajé, que lo es de entrambos. que lo trajo desde Flandes, un Lucas, que ya es donado, un hombre que guisa y lava, un haca vieja, y un macho, y el médico del Convento. Nuevo y prodigioso caso. Con la soledad que digo, en una sidla de manos llegó a Yeste el gran Monarca, que dejó lantos vasallos. Recibieronle los frailes en procesión, y cantando lo llevaron a la Iglesia, y después de haber rezado. por coros los Religiosos, fueron con pasos pasando, a besar la mano al César, a quien el daba los brazos. Enterneciera una piedra ver recibir por hermano humilde, entre pobres frailes a quien fue del mando espanto. Que adorno en su cuarto tiene Una camilla de paño, y sola una silla vieja, algunos libros y un cuadro d el luicio. . Extraña cosa, yo pienso que estoy soñando. Quis Llamo a fray Juan otro día, y en los pueblos comarcanos dio de limosna a los pobres cuatrocientos mil ducados: y en fin, hasta de vestido tan pobremente ha quedado, que da confusión el verle. O acción de César Cristiano! El Maestro de Novicios le dijo, en cumpliendo el año; señor vuestra Majestad es fraile muy descuidado: como no pide los votos? porque todos deseamos que se nos quede por fraile, pues ya cumplió el noviciado, Si estáis contentos conmigo (respondíó el César) hermanos, contento estoy de vosotros, pensad que ya he profesado. A esta profesión solene, los lugares comarcanos. hicieron rústicas fiestas, y en memoria de este caso se hizo un libro en el Gonvento y por su fraile asentaron, entre los demás profesos, al gran Religioso Carlos. Bien cumple el voto de pobre, pues tan solo se ha quedado. Toda su hacieda es dos vacas, su diciplina, y rosario, y unas horas, y un cilicio y un Cristo, que ha vinculado para vuestra Majestad. Será eterno mayorazgo: las vacas para que son? Danle con la leche baños cuando le aprieta la gota. Rico es quien desprecia estados: en que entiende todo el día? El selevanta temprano, reza el Oficio divino, de rodillas retirado, oye Misa, oye Sermón, confiesa, y en comulgando se vuelve a entrar en su celda, a donde come dos platos, le enle un libro mientras come, y en comiendo duerme un rato, y a las tres baja a lición de escritura. . Ejemplo raro. Luego se sale a una Ermita cerca de Yuste, en el campo, a pie, y solo muchas veces, y vuelve a casa rezando; entretiénenle los frailes, y es gusto verle tan llano, sentado entre todos ellos. R. Sentados le hablan? . Sentados, recogese, y a sus solas como valiente soldado de Cristo, castiga el cuerpo, vertiendo sangre con llanto. De esta manera lo pasa, y de suerte se ha mudado, que tiene miedo al Prior. Miedo, quien le ha puesto a tantos Visitán ahora el Convento, y esta temiendo, y temblando, de que los Visitadores no le hagan algunos cargos. El temor es tentación. De mil modos ha intentado turbar su paz el demonio, con penas, y con trabajos. Ya vienen mil pretendientes, ya mil valientes soldados, avisos, restituciones, quejas, servicios, agravios ya la muerte de la Reina de Francia, y el dicho vano, que sus hermanos y el César han de morir en un año. Ya que Cazalla el hereje, en el Español cercado, siembra la infernal cizaña del labrador luterano: ya cuando más no ha podido, dio valor a los de Cuacos, para que al César se atrevan, cosa que el mundo no ha osado: si está en la Ermita, le inquietan, y han sido tan temerarios, que han preso a don Juan dos veces Quién es don Juan? Un muchacho que sirve al César, y amí, dicen que es enamorado, y que inquieta las villanas. Muy discreto es el diablo, para perder la paciencia, no hay cosa como un villano; porque no hacen castigar tan notable desacato? No lo ha consentido el César. Ano ser hoy sueves Santo pusiera fuego a este pueblo, confieso que me he enojado: de vos puedo estar quejoso que habéis sufrido y callado la pobreza de mi padre, cómo no habéis avisado? La pobreza voluntaria, señor, fuele ser descanso, no quiere el César hacienda, el de Alba le hizo un regalo, sabiendo que estaba pobre, de un galgo y cien mil ducados para hacerle una cadena, y quedose con el galgo, y volviole su dinero, El presente fue gallardo. Yo pondré remedio en esto; de cuantos le han visitado, hale visto el padre Borja? Por horas le está aguardando. Ya pienso que estamos cerca, Aún nos queda un grande rato No aviséis si no está solo, que no quiero alborotarlos, quiero aguardar ocasión. Parece que se ha turbado vuestra Majestad, y tiembla. El respeto puede tanto, que a un César, de quien yo tiemblo, se atrevan unos villanos? 1. Tente Jodio, o por Dios, que te haga mil astillas. Por aquí anduvo patillas, 1. A fe que habéis de pagar la fruta que habéis hurtado. Ay que pedrada me han dado, Pues bien puede reparar. A palos la fruta doy, como encina me han tratado. Qué es esto? . Aume apedres (do mujer adúltera soy, como Cruz del campo fui, según las piedras me han puesto. Mire que esta descompuesto. Qué quiere? triste de mí. Tenga respeto a los dos. De Dios son esos regalos. Regalos, piedras, y palos, tal regalo les dé Dios, el César tiene la culpa, que no azota estos villanos. Veamos, quite las manos. Su inocencia lo disculpa, no tiene nada en la frente, Qué he de tener, soy casado? Bueno está. . Dios sea loado, milagro fue ciertamente. Él es tonto o chocarrero, Al padre Visitador, y ami padre Confesor, besalles las manos quiero, sus Paternidades son por quien Dios me dio salud, No me agrada esa virtud, mas me parece invención, hermano, sea más prudente, que Dios ama la paciencia, ande y hable con prudencia, Que quiere, soy inocente. Todos en casa se quejan, que no les deja dormir, ya no le pueden sufrir, Ellos tampoco me dejan. El toca el despertador cuando a silencio han llamado. Pienso que las doce han dado. Piensa mal. . No haré rumor Si le envía a pie el Convento dice que luego cojea, y aquesto no se que sea. Soy cojo de nacimiento. Pues si a la huerta le embían, no pone en la huerta mano. Dios es mejor horrelano. Pues si va a la ropería se acuesta en cuatro colchones. Ay padre, mentira es, no me acuesto si no en tres, que me escaldan los riñones. Pues si le hacen despensero, o le encargan la cocina, no come si no gallina. Cuesta menos que un carnero, soy tonto, padre. . Es bellaco. No es rubio el Visitador . Miren cual tengo el color. De penitencia estoy flaco. Vaya Fesando los pies, que así castigo a ruines, . Como huelen a escarpines. Un santo el hermano es, por todos esos lugares, por su simple condición; tienen grande devoción con el santo de pajares, que así se llama, por ser del lugar del propio nombre, su inocencia no le asombre. En cruz se puede poner, y sopena de obediencia estese así cuatro días. Sin comer? hay tripas mías, harelo con gran paciencia; ya viene el Emperador. Estaba en el monumento delante del Sacramento, y me ha inquietado el rumor; que ha sido? . Gente de Cuacos, que la fruta viene a hurtar. Jesús, pues aquí ha de hablar. Son unos grandes bellacos. Deo gracias. . Es penitencia? El padre Visitador le castiga con rigor. Pues si el padre da licencia, no este así por vida mía. Guárdeme Dios al hermano. Andad apriesa villano, pues perdéis la cortesía. Don Juan qué es eso. . . Un ladrón que entre muchos he cogido, Yo ladrón nu calo he sido. Soltaldle, tenéis razón; vos con espada y broquel, rapaz, yo os haré azotar, véndrase el otro a holgar, y habéis reñido con él: el que es noble vencedor, no trata mal al vencido, gracia el muchacho a tenido en prender al labrador . Este me dio la pedrada. Deo gracias, tenga prudencia, no hable pena de obediencia. Qué quiere esta gente honrada cada día en esta huerta. Qué tengo de responder? Si cidras queréis coger, porque no entráis por la puerta? la cerca me derribáis, y conqué alzarla no tengo. Señor, pocas veces vengo. Pues porque más no volváis, repartan a los Serranos. cuanta fruta hay en la huerta. Mi muerte tuve por cierta. Dense de amigos las manos, io con Dios. . Yo os cogere. Esto no entra en la obediencia. Hermano. . Tengo paciencia. No calla? . Yo, calla ré. El vaquero del ganado. pide licencia. . Qué agruarda? no le detendrá la guarda, o más, que dichoso estado. Qué hay por acá, Pedro Autón? Señor, muy bellacas nuevas, los de Cuacos hacen pruebas. del ganado: y del zurrón: en la defiesa del Alcalde las vaquillas se han entrado, y nos las han denunciado, y no nos saldrán de balde: en el cortal del Concejo nos las tienen desde ayer. Paciencia, que se ha de hajer? Ya yo sufrí por ser viejo, y no me bastó decir que eran del Emperador. Ay, desvergüenza mayor. Esto se puede sufrir. Señor justo es el castigo a tan grande atrevimiento. Mas justo es el sufrimiento, alerta está el enemigo, siempre alcanzó mi clemencia. grandes triunfos soberanos, no han de decir seis villanos que vencieron mi paciencia; la ley ha de ser igual, pagar el daño conviene, quizá el Alcalde no tiene otro tanto de caudal. No por ser hacienda mía, la ajena se han de comer, que usar de todo el poder, es ramo de tiranía. Yo os puedo certificar, que es mi piedad tan inmensa, que me huelgo de la ofensa por tener que perdonar: yo enviaré a pagar el daño. Oh ejemplo de la humildad. El prior tiene amistad con el Alcalde de hogaño: y convendrá, que es un loco que se le pida al Prior una carta de favor, para que nos lleve poco. Andad con Dios, Pedro Antón, que todo se hará muy bien, Vivas mil años amén. Llenade bien el zurrón, dalde licencia de hablar a Lucas. . Hable el hermano, No es este fraile Cristiano, estoy para reventar. iId a pagar esta pena a Cuacos. . De buena gana, yo voy a ver mi Serrana, blanca, rubia; ogimorena: aguarda lacinta mía, y hablarémonos los dos, ay Lucas, triste de vos, amor con hipocresía. Vaya por truchas don Juan. que comen pescado quiero. Labradora, por quien muero. a verte mis ojos van, divina Jacinta, espera al más verdadero amante, correte amor, que es diamante. la Serrana de la Vera. a Serrana de la ve Padres sentaos, que ya los viejos sufrimos mal la carga de los años. Señor, en pie estaremos que es muy justo. Por acá nos tratamos con llaneza, no pasó de la sierra la grandeza: los novicios, los legos, los donados cuando me hablan, están también sentados; trátome como fraile, y yo lo fuera, si mi santa mujer no se muriera, concertamos los dos dejar el mundo, que fuese monja, y yo que fuese fraile, y como hombre de bien, que tuve intento meterme por donado en un Convento. No se avergüenza la soberbia humana de que al mayor Monarca haya escuchado, que de un convento quiso ser donado? Si vuestra Majestad me da licencia, me quisiera partir por la mañana, que ya tengo acabada mi visita Padre fray Nícosas, como tan presto una visita de cuarenta frailes habéis podido hacer en cuatro días? cuando yo vifitaba mi Consejo; la más breve visita era de un año. Mayor tiempo, señor, a mañor daño, que aún que viven allá muy virtuosos, diferentes serán los Religiosos, los cargos de los frailes son muy leves, y a breves cargos; las visitas breves: yo se bien que he cumplido con mi oficio, si vuestra Majestad en sus visitas castigó con justicia los culpados, y los que juzgan han de ser juzgados: en verdad; ante Dios, que no es distinto Nícolas del mismo Carlos Quinto. Yo tengo ya a este fraile miedo, digo que decís bien; perdonad padre, que yo no tuve intento de enojaros. Yo por satisfacer he respondido. Pues hay qué remediar alguna cosa? En el Definitorio se ha tratado, que la limosna que se daba en casa, junto a la portería del Convento, se lleve a los lúgates comarcanos por manos de algún fraile virtuoso, y se reparta en pobres y viudas, porque a casa no vengan las mujeres; vea vuestra Majestad si es buen acuerdo. Está muy santamente prevenido, yo lo quise advertir, y me he holgado, quien quita la ocasión quita el pecado: no están bien entre frailes las mujeres. Tampoco están bien entre seglares, no por ser frailes tienen más peligro, que el más inquieto y libre Religioso, es mejor que el seglar más virtuoso. Padre visitador, así lo creo, quien creerá, que tiembla Carlos Quinto a un hombre mortajado ya en un paño? ha se puesto remedio en otro daño? Gracias a Dios que toda la visita sa acabó con lo dicho. . Yo lo tengo por extraña cosa; no habéis hecho cargo a ningún fraile? No señor, que los frailes de mi Orden viven para morir, solo he hecho a vuestra Majestad algunos cargos. A mí, que me dices? . Que vuestra Real Majestad es culpado en tres capítulos. Decildos, que ya tiemblo de miedo. Sin Antojos, señor, leer no puedo. El primer cargo es, que cada día da vuestra Majestad a muchos frailes pitanza extraordinaria, y es gran daño, porque el Convento da lo que les basta. Tenéis, padre razón, decí el segundo, Que vuestra Majestad aún no ha perdido la costumbre de dar, y hacer mercedes, y a los frailes les da tantos dineros, ve que los hace pecar. . De qué manera? Por ser las dádivas tan grandes, que gastan como quieren el dinero, Ya no tengo que darles a los frailes, y sola la inorancia me disculpa; padre fray Nícolas, tengo otra culpa? Que vuestra Majestad siempre intercede por los frailes que deben castigarse. Esa no es culpa en mí, si no clemencia, Culpa es grande, y no misericordia, sino crueldad, no castigar los hierros que la esperanza del perdón, a veces suele ser ocasión para el pecado. Digo que anduve errado, yo me enmendaré en todo. Pues vuestra Majestad me dé la mano, que estos cargos no son cargos, sino ruegos de sus frailes. Yo quedo castigado y advertido, podéis creer fray Juan, que lo he temido, que en las sangrientas guerras no te mí mil peligros rigurosos, cual la entereza del bendito viejo, cuando sacó del pecho el papelejo. Eso, señor, es obra de la gracia, que Dios ha de vencer los invencibles. Tengo, padre una cosa que deciros, que me cuesta desvelos y suspiros. He leido estas noches en el lovio, y en algunas historias extranjeras, y Españolas también, y en todas hallo mentiras, por pasión, o por envidia; escriben de mi tiempo, y de mis cosas: el Jovio infama el gran valor de España, y lo siento en verdad, yo lo confieso, el extranjero venga sus ofensas, ya que no con la espada, con la pluma, el Español estive apasionado, y yo estoy a escribir determinado, Qué sujeto, señor, ha sido digno, que el Águila caudal le dé su gluma? Yo quisiera escribir toda mi vida, con todos los succesos de mi tiempo, quiero volver por el valor de España. De vuestra Majestad es digna hazaña. Dos intentos me mueven, el primero escribir las historias verdaderas, para que les despierten las acciones de tantos, y tan ínclitos varones: el segundo volver por mis soldados, y no dejar sus hijos olvidados. La historia para un Rey, es grande escuela, díganlo tantos Griegos, y Romanos, un Alejandro Magno, o Julio César, Otavio Augusto, y Lucio Scila, y en las divinas letras tanto crecen, que deben a la escuela de la historia, haber eternizado su mempria. Acertaria en escribir historias un hombre como yo? . . Por mi responden los Comentarios del famoso César, o los Emperadores Adrianos, O tabio Augusto, Iridiano y Scila Juba, Rey del Mauritano, que escribieron sus vidas y sus hechos, y en España lo hicieron dos Alfonsos. Y será imperfección? . . Señor, las horas) que vuestra Majestad en ocio pasa, bien puede escribir que muchos Santos escribieron historias de sus tiempos. Mi intento, es que se sepan las verdades, y no de engrandecer mis vanidades: desde hoy escribiré mi propia vida, y lloraré mirarla tan perdida; que hora será? . . Debe de ser la una. Pónganse pues los pobres los vestidos. La gente aguarda, para ver al César lavar los pies humilde a doce pobres. De que se maravilla quien ha visto en acto igual, un César como Cristo? Señor, su Majestad. Quién, Luis Quijada? Q El Rey. . Qué me decís? Que ya ha llegado. (bado. El amor, y el respeto me ha tur Si el hijo más obediente merece los pies de un César, a quien le sirve en el cielo por alfombras las estrellas, de quien se vence a sí mismo, olvidando las grandezas, humildemente los pide, y admirado los espera. Señor, vuestra Majestad viene a aumentar su grandeza a los pies de sus vasallos y a la humildad de una celda? Vuestra Majestad se alce, y mire que se avergüenza de una acción, jamás no vista, su poder y mi miseria. Señor, no he de levantarme, sin que primero merezca, ya que no los pies, la mano, Ningún Rey de España besa la mano a ningún Monarca. Pues por hijo me conceda vuestra Majestad los brazos. Eso conda reverencia que debe un vasalló a un Rey. No se enternecen las piedras? Esta silla sola tengo, pobre y venturosa prenda, si es digna de un Rey de España. que en ricos tronos se asiente. Vuestra Majestad se siente que no puede su flaqueza. estar en pietanto tiempo. Dos escabelillos quedan; y en uno podré sentarme, que no es tanta mi pobreza. Yo no he de tomar la silla, que a permitirlo estuviera de rodillas en el suelo. Vuestra Majestad no crea que debe un Rey humillarse, sino a su Dios, y a su Iglesia. No se entiende con el padre, que la dignidad paterna es mayor que la del Rey, (dre, y asina se reverencia. Mas se debe a un Rey, que a un pa- que el Rey, señor, representa al mismo Dios en el suelo: y porque el mundo lo entienda, por vida de Carlos Quinto cua se ha de sentar en ella. Vuestra Majestad, señor. Esto importa, porque vea el respeto que se debe a los dioses de la tierra: llegadme un banquillod mí, porque estando aúsí, bire cuenta que estoy delante e Dios. Al juramento gradezcan, y al ejemplo mis vasallos, que si no, no permitiera mi huminad tan grande exceso, que en este Reino no reina Pelpo, si no don Carlos, par quien Felipo gobierna. Llegadme a mi otro banquillo, no me arguya la soberbia, que no respeto a mi padre, mas que le tengo obediencia. Pues, señor, tan sin ruido se entirun Rey por estas puertas Profmar este silencro no m pareció prudencia: se que vuestra Majestad esta mejor en la Vera. Bien me hallo, de salud: en fin se murió la Reina, y heredó Isabel su hermana? Dios ampare a Ingalaterta. Yo vengo triste, y confuso, su Santidad persevera romper nuestra amistad. Su causa nunca fue acepta a España, bien se entendió cuando se hicieron las, treguas con Énrico en el Piamonte. Porque el Rey rompa con ellas le ofrece el Reino de Nápoles Si el Papa lo hace, paciencia. Escribile humilmente, que no alterase en mi ofensa el mundo, sin tener causa, y lo que dio por respuesta fue prender mi Embajador Garblaso de la Vega. Yo termo comunicado con muclos hombres de letras, que puedo acer guerra al Papa. El Rey quele hiciere guerra me tendrá poro enemigo. Señor, ninguno espera mas que yo a su santdad. Las armas contra la lesía no las toma ningún Rey que profesa defenderla. La defenfa es natural. Mucho más lo es la obediencn Entiéndese en lo que es justo. Justo es si el Papalo intenta, que al súbdito no le toca examinar su cabeza: si fuere justo, o injusto, a diós le dará la cuentí. Defenderse puedr el sindito, Sola esta ocasión pudiera sacarme de donde estoy, que aunque viojo, tengo fuerzas para defender al Papa. Y quién, señor, resistiera enemigo tan valiente? Ea, señor, menos importa cuando Nápoles se pierda, que dar mal ejemplo al mundo, Al mundo no fuera nueva la acción que quiero intentar. Es verdad que se le acuerda ver a Roma saqueada, y en mis manos sus banderas: pero a Dios ago testigo, de que jamás di licencia al sacrílego Borbón para tanta desuergüenza. Amotínosele el campo, y con la codicia ciega ol saco le dierona Roma. y a nuestras armas afrentas y con ser esto verdad, el desacato me cuesta mas horo, que perdió el Papa, pues que fui la vez primera a Roma a besarle el pie, y le conquisté a Florencia para Alejandro de Mediéis, y di lustre a su nobleza, casándole con mi hija, que aún de imaginarlo tiembla el corazón en el pecho, Basta, señor, Dios no quiera, que a su Santidad no sieva, ya mi padre no obedezca. Vuestra Majestad se siente. Arte mejor pareciera. hacer que mar a Cazalla, que estos daños se remedian a los principios mejor: si yo quemara en Bohemia a Lutero, la heregia menos raices tuviera. El Rey ha de ser un Argos, los Egipcios nos lo enseñan, con ojos pintan los cetros, alerta, señor, alerta: vuestra Majestad no escuche ningún hereje en su seta, a la Fe cerrar los ojos, y al hereje las orejas. acuerdome: que una vez saliendo de una refriega, solo con seis de acaballo, y ariesgo que me prendieran, envío mauticio a pedirme con cien hombres; que le oyeras en su herética opinión, haciéndome mil promesas: solo a Dios quiero, respondo, y arrimando las espuelas embesti con con los herejes, y afe que si no me huyeran, que no tuviera Mauricio quien le diera la respuesta. Yo haré, señor, que ejecuten mis ministros la sentencia. Esto importa, que mañan a tendrá otro Papa la Iglesia. Ya está prevenido todo. Abrazadme fray Juan Regla, que tengo bien que teñiros. Castigo con tal clemencia por premio puede tenerse. e. Porque sufris que un Aldea la más mísera del mundo a un gran Monarca se atreva? la justicia es gran virtud, y esa humildad no es discreta, que conforme las personas ha de ser la diferencia: mal gobernáis a mi padre. Su Majestad se gobierna en eso por su piedad. Señor, nunca las ofensas de los que son tan humildes los grandes pechos alteran, Como eso sufrí en siglo, cuantas veces en la guerra escuché a un pobre soldado mil anjurias en sus quejas; yo estoy hecho a perdonar. Y es justo que en la presencia de un Rey, se asienten los frailes? El que ser fraile profesa igual ha de ser con todos. Es bien que en tanta pobreza viva vuestra Majestad? Yo vine a ser pobre a Yuste, que para tener grandezas, no renunciara mis Reinos. Ayudadme fray Juan Regia que he de vencer a mi padre. A cualquier parte que llega un Rey, a dé quedar rica, que es sol que todo lo llena: un Rey de España está en Yuste, y no es justo que se vuelva, sin que deje aún pobre padre cien mil ducados de renta. Yo renta, y cien mil ducados, fábula del mundo fuera, todo al desengaño sobra, rico es quien nada desea. Yo diera un medio muy justo, desde hoy su Majestad tenga Médico, y mayor familia, y en cada un año posea solos doce mil ducados, porque dar limorna pueda. Corro anduvisteis fray Juan, yo soy hijo de obediencia. Padre mirad lo que hacéis que de esto habéis de dar cuenta, no tembléis después de miedo. Quién me sacó de mi celda la dará también de mí. Porque los pobres me esperan vamos a hacer el Mandaro, donde con lágrimas tiernas lavando los pies de Cristo, que mi indigna boca besa: desnudadme Luis Quijada. Quién a tan buen punto llega, justo es que de un vivo ejemplo, actos de humildad aprenda: desnudadme a mí también, y para que no se pierda la memoria de este día, los Reyes que nos sucedan hagan lo mismo en su Corte. Gran señar, tanta bajeza es para los Religiosos. Cristo esta verdad nos muestra un Rey sirva a la toalla, pues lava los pies un César. Serrana de la Vera, que penetrando el monte presurosa, con tu planta ligera. el campo vistes de jazmín, y rosa, y en la pompa fragante, que vuelves a pisar, nace un diamante. Espérame te ruego, no quieras despreciar con tal corrida este amoroso fuego, teme de hallarte en mármol convertida, o en corteza nudosa, castigo del amor, planta frondosa. Ay Dios que me alcanzaste, suéltame Cortesano. . . Serrana estoy perdido, Desde que aquí llegaste con el Emperador, me has perseguido, o nunca acá viniera. Escúchame, por Dios, divina fiera, Que amorosos remansos, suéltame don Juan. . . No tengo de soltarte. Que se me van los gansos. A mí se me va el alma por hablarte. Advierte, que en mi Aldea dicen que un palaciego me pasea, mira que estos Serranos te han de matar. . . Amor no tiene miedo. Oj, suelta las manos, Aguardaras? . Si haré, que huir no puedo. Suelto, y has de escucharme. Cuál me tiene las manos de apretarme. Quieres, y errana hermosa, sino es que te engendraron estas peñas, divertir amorosa los lazos de estos olmos, y estas breñas y a su ejemplo, en mis brazos, tejer ardiente yedra, dulces lazos: en esta cueva oscura, a delitos de amor ocasionada. podrás estar segura, sin ser de los Serranos murmurada. En la cuevas oxte puto, en la Vera, el amor da tarde el fruto, déjame, no te vea algúnzagal, que yo vendré mañana. Para que yo lo crea, los brazos me has de dar. . No tengo gana. Qué importan dos abrazos? Porque me dejes ir toma los brazos. Luo Por aquí suelen esta los gansos de mi pastora, si yo fuera ganso ahora me viniera ella a buscar: más ay, que bellaquería. Oj, por acá, por acá. Vuelva acá, dónde se va? no se como Dios no envía un rayo sobre los dos, o como os sufre la tierra, tente, no te caigas sierra; linda es la moca, por Dios, que buenas truchas don Juan echasteis por el atajo? alto, calzones a bajo, que he de verle el cordovan: ha salido muy travieso, y por la fe de Español, que tiene de darle el Sol a donde le dio a don Bueso. Agradece que me tardo, a Dios mi lacinta, adiós. Solos quedamos los dos, que bochorno, yo me ardo; de dónde es la labradora? De Duaques soy. . A decirlo respiró el campo a tomillo, siendo su boca el aurora; conocesme? . Padre, si Qué le dijo aquel perdido? Que quiere ser mi marido. Qué disparate, un tití; yo quiero darle un consejo por descargar mi conciencia. Dígalo su Reverencia. Ser doncella, es a lo viejo, si tiene esa enfermedad, y verse sana, quería, regalos de Señoría, y obras de Paternidad, y a falta de esto un donado que a todos los lances pica, y cuando no, mi sántica, pacencia y otro candado. Los brazos le quiero dar, gran santo debe de ser, Jesús, brazos, de mujer no, no, no sabe abrazar, así abrazara mejor. Adiós, los gansos se van. Ay el César y don Juan. h . Qué es esto que he visto amor? Fuese el Ruy sin que comiera las truchas, y no han dejado ninguna? . . Que este arrobado, un traidor de esta manera, . Basta que mi sufrimiento contrastan estos villanos. Sin duda que a estos tiranos. da el demonio atrevimiento. Qué es esto? . . Está arrebata: su espíritu en el Señor. (do Notable efeto de amor. Callo porque me has criado, Deja de mientras yo estoy en la Bimita recogido. . Don Juánico me ha cogido él lo vio, perdids soy. Y ine Dios si no mirara que es fraile, y que me ha criado mil palos le hubiera gado, y le cortara la cara, Qué graciosa hipocresía, miren quien le oyó decir, esto se puede sufrir? no se como Dios, no envía un rayo sobre los dos; o como os sufre la tierra, tente, no te caigas sierra: vuelva en sí, acabe, por Dios que tanta daga le meta, hermano Lucas, que digo, vuelva, que ya soy su amigo: mas si me ver sí, que es treta, si es santo, con una tranca lo averignaré en rigor, pero no será mejor un buen alfiler de ablanca? Hermano, ya se movió, parece que esta azogado, pues el amor le ha picado, sufra que le pique yo. Mel haya el vil Aleman que inventó los alfileres, niño, demonio, que quieres? qué quieres niño alacrán? Al César decirle quiero como eres grande embustero. Jesús, y que grande afrenta, don Juan, por amor de Dios. No hables más a la Serrana, Hárelo de buena gana. Amigos somos los dos. 1. Este es el traidor, Serranos, que nos viene a enamorar las Serranas del lugar. Sin armas estoy, villanos. 2. Este me llamó ladrón, mataldo Serranos, muera, Quién esto mira, qué espera? hoy vengan el pescozón, siguiéndole al monte van. Al monte, al monte Serranos. Señor señor los villanos están matando a don Juan. boG Olerie De qué das voces? detente. Que matan a don Juan, señor socorre. Llama, amigo, a la gente, que diestro handa el rapaz, y que valiente: ola amigos, hermanos, no le matéis, matadme amí, Serranos, O quién correr pudiera, alcanze allá mi voz que es más ligera, solo para este día grillos me puso la desdicha mía, y el cielo en mis enojos, los pies me quita, y déjame los ojos. Amigos: no responden, tampoco tengo manos, ya los montes lo esconden, no le matéis, matadme a mí, Serranos, V. Ay. . Qué es esto que escucho! pues que lo puedo oir, no quiero mucho, cielos con más clemencia, o quitad la ocasión, o dad paciencia, poned paz piedras duras, o daréis a dos muertos sepulturas. z Ay. . Qué gemidos tan tristes! cielos, no os ablandáis pues los oísteis, Ya perdí los sentidos, solo para el oyí quedan oídos, tróqueme en dura piedra, y cuando piedra soy, fáltome hyedra, mis triunfos soberanos contrastan con dos piedras seis villanos. Válgame Dios, del monte se viene despeñando otro Faetonte, de vida me da el cielo el desengaño de la cumbre al suelo, santo Dios, que es mi hijo, Señor, no os enojéis porque me aflijo. Don Juan, don Juan, no siente, la culpa tuve yo, no el inocente, con mi propio pecado la justicia de Dios me ha castigado; segó la muerte fiera en su primer verdor la primavera, yo la culpa he tenido, pues encubrí el tesoro que he perdido. Quedó en eterna calma, por la boca quisiera darle el alma: qué intentas sufrimiento? confiesa que es mi hijo en el tormento, Hijo del alma mía, oye este nombre en el postrero día, junta tu rostro al mío, quiza despertara con el rocio, o muramos en tanto, desatados los dos en sangre y llanto. que ya estoy muerto es cierto, penas que me queréis después de muerto? Señor qué ha sucedido? a vuestra Majestad quién se ha atrevido? Callad que no fue nada, enterrad ese muerto, Luis Quijada.
JORNADA TERCERA
Hola Guillermo, Énrico, Luis zuijada, no hay quien responda, ni quien sienta nada. deben de estar dormidos, o dulce suspensión de los sentidos: éntreme en mi Oratorio, a dar gracias a Dios de que le ha dado salud amí don Juan, tan deseado. que triste ando estos días, cargado de engañosas fantasías, si fuera de peligro no estuviera don Juan, temer pudiera, que perdiendo la vida, matara a dos la muerte de una herida. Ahora bien, repasemos, mientras Guillermo a desnudarme viene, el epílogo breve que he hecho de mi vida, para escribir mi historia, digno sujeto de alabanza y gloria. La antiguedad usó, cuando escribía las heroicas hazañas de Príncipes famosos, referir sus estirpes generosos, donde la variedad hizo a Alejandro descendiente de Júpiter, y a Julio César, de la diosa Venus. y a Cirque, Rey de Persía, de una perra, y a Rómulo, y Remo, de una lova, hechos, que sus renombres despreciaron ser hijos de los hombres. Yo, menos vano, escribo brevemente mi gran Gentalogía, si bien no iguala alguna con la mía, Pelayo Rey de Asturias, y Dardano primero Rey de Troya, dieron principio a la primera sangre del no vencido Carlos, cuya vida y historia es esta que dédico a la memoria. de un siglo inquieto, y loco los hechos escribimos, los Imperios, y Estados referimos, las guerrar, y las muertes de quinientos mil hombres, continuas armas, daños, las prisiones de Reyes, los engaños, el cruel saco de Roma, las diferencias entre grandes Príncipes, las ligas, y amistades quebrantadas, las envidias mortales en los Reyes, que dieron ocasión a nuevas leyes. Para tantos tormentos fue engendrado en España: nació Carlos en Gante en el año de mil y más quinientos, día de Santa María, y para Carlos venturoso día. tuvo en mil vitorias la Corona Imperial, triunfos y glorias, Duque de Lucemburg, siendo niño: pasó toda su infancia. en pruebas grandes, luchas, fuerzas, y armas, por ser muy duro amante: por morir en España don Míguel de la Paz, tuvo sus Reinos mas el Imperio por sus fuerzas propias; llámose Rey en vida de su madre, cosa que se murmura cada día, mas por su impedimento convenía. Fue en Portugal casado con Isabela, en cuya hermosura, gozó con hijos la mayor ventura, en el año primero de su Imperio se vieron mil prodigios, que su Imperio sangriento amenazaban no entendidos pronosticos de san Juan Damasceno, y san Isidro. Fray Juan de Rocacelsa, del gobierno de Geldrés, su privado lo hizo en España aborrecido, y en el mundo la envidia: el cual tomó las armas en su ofensa, más sujétolo todo, y no contento de esto, por largo mar profundo; para vencerlo descubrío otro mundo, con gusto a Nueva España, y la gran tierra del Pirú valiente, trayendo al Evangelio extraña gente. El Español Imperio lo dilató con Reinos, y Provincias, hizo huir al Turco de Viena, y echolo de Alemania, contra el, y en su ejército trayendo trecientos mil infantes, y más cien mil gineres, matando al retirarlos, (grandiosa hazaña) quince mil caballos. Gánole en la Morea a Motín, y a Carón, por fuerzas de armas y cerca de Cartago venció al fuerte tirano Barbarroja, que en su campo tenía docientos mil soldados de infantería, diez y seis mil caballos: quitole a Túnez, en el Imperio de África, con otras dos Ciudades de su tierra: en cuya dura guerra libertó a docientos mil Cristianos del Reino de Amurates; y discurriendo el África dio asalto a la ciudad del propio nombre, ganó a Susa, y a Lepa; y Monasterio, y al Africano Imperio le hizo tributario: pidma al Turco, su contrario, venció en la maridos veces, Sicilia y Gibraltar fueron testigos contra sus enemigos. Puso en su antiga libertad a Genova, restituyó el Imperio, dos veces a Milan, y otrala su Duque, venciendo seis a todos sus contrarios, E Ducado de Geldrés gano por fuerza de armas, l no y se le dio a su dueño; dio fin en Alemania, y en Bohemia, con militar industria a muchos movimiantos, vencio en Argel los propios elementos. Tomó las armas, siempre de voluntad; por defender la Iglesia, contra sus enemigos, pero contra el Cristiano, incitado, y por fuerza alzó la mano; en fin gastó su vida, con mucho beneficio, por la fe por la Iglesia y por su oficio, y por rendirlo todo, sin ser jamás vencido, Carlos, del mismo Carlos fue vencido. Dejó el Reino, el Imperio, retirándose a un pobre Monasterio, por última victoria, y la mayor hazaña de su gloria: quién hizo más, ni tanto? calle la envidia, pues calló el espanto. Que quiere Paulo Jovio, y Damián Cacelina, Galeazo Capela? la emulación en vano se desvela: bien puede en sus colunas donde puso el Plus ultra últimamente renovar el Non plus, de gente en gente, pues ya para otros hechos, ni dejo fama, ni he dejado hechos, diga la envidia extraña, qué es lo que falta? s La mayor hazaña. Válgame Dios; qué he visto? en vano el miedo con valor resisto, sombra, o visión, que quieres, con impírea corona. Cetro, y Tusón; de punta en blanco armado con el rostro mortal desfigurado? De esta suerte te pinto lo que has de ser. . Quién eres? Carlos Quinto tu vanidad te engaña, saber morir, es la mayor hazaña. Hola Enrico, Guillermo. qué es estos si es verdad, si velo, o duermo, no hay a fuera un criado? pequé Señor, he visto mi pecado, escribiendo mi historia, armas le dio al demonio mi memoria con mis propias vitorias me ha vencido, más ay, que viene al suelo; en truenos, y relámpagos, el cielo, terrible terremoto, soltose el Euro, el Aquilón, y el Noto, y las nubes se deben de haber bebido el mar, y ya le llueven, corriendo alborotados, se vienen a mi cuarto mis criados. Padre fray Juan, qué es esto. La tormenta mayor, que ha visto el mundo, prodigios espantables, casos jamás no vistos, y admirables: dijeronnos anoche los que vienen del campo de Arañuelo, que un cometa grimoso mostró el cielo, a verlo fuimos todos, y vuestra Majestad quedó rezando, y estándolo mirando con tanta luz, que el cielo parecía sol de la noche emulación del día: un pájaro espantoso, los aullidos hurtando a un can rabioso, vimos sobre el tejado de la Iglesia, que como perro aullaba; y el más valiente pechó acobardaba, Vino de Jarandilla, a Garganta la olla, hacia el Poniente, dando primero el monstruo cinco fieros aullidos, y al alma dando miedo, y a los oídos, del tamaño de un Cisne, el medio cuerpo negro el otro blanco; y pretendiendo Enrico tirar un alcabuz, con agua y vientos se pusieron los fuertes elementos, con tan grande tormenta que solo el referillo me amedrenta, en fin voló al Poniente, y el cometa quedo permaneciente. Salios todos a fuera. Padre, mas que eso he visto, lo que yo he visto es cierto, al mismo Carlos Quinto he visto muerto. Refiriendo mi vida, para escribir mi historia, el alma se llenó de vanagloria: discurrí por mis hechos, y haberme retirado, por mi mayor hazaña he celebrado, cuando otro yo, difunto, me dijo con mi voz y mi trasunto tu vanidad te engaña, saber morir es la mayor hazaña. Vencí mil tentaciones, mil penas, mil injurias, mil prisiones, pero el demonio, en suma, tal soy yo, que me vencio con una pluma. Los que tratan de espíritu, sabed señor que son imaginarios, las más de las visiones vienen a ser aquí imaginaciones, y así pienso que ha sido engaño de la vista, y del oído: el celvanecimiento fue una acción natural del pensamiento de cólera llevado, porque sin voluntad nunca hay pecado, o fue auxilio del cielo, para vivir de hoy más con más recelo. Padre, yo estoy despierto, desde hoy he de tratarme como muerto, cierto es lo que presumo, viento eran mis hazañas, ya son humo, y en término sucinto, si humo son, ya es polvo Carlos Quinto, veislos aquí quemados, pluguiera a Dios quedaran olvidados. Y pues que sois tan diestro, enseñadme a morir, sed mi maestro, que el saberlo, es la cosa mas importante, y más dificultosa, pues Dios me desengaña, padre aprendamos la mayor hazaña. Si para algunos gustos, o para algún torneo me ensayé tantas veces, para saber morir quiero ensayarme: el ataud a donde he de enterrarme, y mi propia mortaja conmigo muchos años he traido, y vivir y morir nunca he sabido. Haced que en vuestra Iglesia un túmulo pequeño se levante, a donde recostado aprendere a morir amortajado, áganse mis obsequias, que verme muerto quiero. Y Cuando se han de hacer? . Hoy, pues hoy muero; emprézense esta tarde, porquie espero mañana a Quijada que viene con mi hermana, la gran Reina de Ungría; y no la quiero yo dar melancolía. Aún acto tan piadoso que puede responder un Religioso. Adornárase el Templo, y el Orbe admirará tan alto ejemplo, y a tan malas señales. bien es pronosticar, o bien, o males. Padre, el mundo se engaña saber morir es la mejor hazaño Alcade es ya Pedro Antón, deje que le de los brazos. Eso es hacerme pedazos. Presteme, hermano atención, que quiero contar su historia: ya yo se que muchos van de vaqueros, a gaban, que el mundo es rueda de noria, T íntanse por necios modos, que si hasta aquí ha sido bola, ya no es bola, es permola, pone, saca, y deja a todos. Entiendan los que entendieren, a los ricos llaman, ya, y a sus dineros, mana, pues saben a lo quieren. En fin, el Emperador me dio todo su ganado. Con la hacienda le habrá dado, como es costumbre, el honor, Cuacos por sus, beneficios me hizo Alcalde. Siempre en Cuacos dan, como grandes bellacos, a los ricos los oficios. No me saldría de balde, porque el Rey envía a mandar que azoten todo el lugar, y empirzen por el Alcalde. Qué me dice? a la justicia, al que le he visto pecar, no te he visto castigar, que para ellos no hay ley. e blepedido al Prior, que hable al Emperador, para que le escriba al Rey, que aun que gran maldad ha sido haber horado a don Juan, fuera de Cuacos están los mozos que le han herido. Gormar lo que no comienon pleitos de doncella son. Aquí me mandó aguardar la respuesta, y la licencia, para que su Reverencia vaya conmigo al lugar a curar una doncella, Es doncellas. . Y muy peor. Pues, busquen otro dotor más eficaz para ella, Ella, a lo que entiendo fermano, es doncella endemoriada. Cómo quien no dice nada. Apenas deja hombre lano, porque a golpes y puñadas los tiene a todos sin vida. Miren aque me convida. Todas las faltas pasadas, en presencia de la gente dice con donaire agudo. Si es demonio linajudo? El murmura sin ser fuente. Aquí se dice mi enredo, Alcalde, muero de miedo. El César ha perdonado a Cuacos. . Gran piedad, Dios guarde a su Majestad. El Prior también ha mandado que vaya el hermano al punto a curar esa doncella. Ay que endemoniada estrella, huelo mal sin ser difunto. Padre, a un tonto ha de querer obedecer el demonio? Eso será testimonio de lo que Dios puede hacer. Vaya su pateroidad, que yo soy un pecador, En el obrara mejor. (dad. En él obrará mejor. Soy muy malo. . . Qué humil- No es humildad padre mío, soy un bellaco embustero. Darle mil habrazos quiero, confíe en Dios. . Si confío. Tome esta Cruz, y no tema. Aqueso es llevarme ahorcar. Ánimo, hermano al lugar. Miren que donosa tema. Vuélvome a entrar al Oficio de difuntos. . Sin jumento, la cara como un pimiento me llevan al sacrificio. Aquel cometa espantoso que habemos visto en el cielo, y el haber llegado a Yuste sin ningún recibimiento, pronostican grandes males. La música y el silencio acrecientan las pasiones de tristeza y descontento. Es doble el de estas campañas? Sí señora. . Mal agüero. Aurase muerto algún fraile. No oís los tristes acentos de la música? . Ya escucho el oficio? . Todo el suelo de la Iglesia esta con luto, y un túmulo tiene en medio de la Capilla mayor; murió mi hermano esto es cierto Señora, cómo es posible? que semejante suceso fuera ya público al mundo. Un paje sale cubierto de luto Y es paje mío; don Juan con luto, qué es esto? vive el César? . . Vive y mu ere Alza amigo, que deseo saber enigma tan grande. Pues estad los dos atentos. El invicto Carlos Quinto, con divino movimiento quiso celebrar en vida las obsequias de su entierro. Hazo el Convento de Yuste aquel túmulo que vemos, pequeña pompa de un César, sobrado fausto de un muerto. en él estan las colunas de un Non plus, que si en un tiempo fue ejemplo de la soberbia, del desengaño es ejemplo: Plus ultra, más adelante las letras están diciendo, pues aún la muerte en el hombre no es el término postrero. Salió delante del César en procesión el Convento, alumbrando al sol del mundo, que en Yuste se va poniendo; con un hacha en la mano iba el Monarca discreto a enterrarse, estando vivo, con Tusón Corona y Cetro. Lisonja fue de la muerte, porque al no vencido pecho del cesar no se atreviera sino se muriera el mismo. Detras iuan sus criados con luto del monumento y entre lágrimas y luces, rindió el gran gigante el cuerpo. Allí sobre helatand oyó con canto funesto las obsequias de su muerte, feliz sin de los Imperios. Acabados sus oncios la hacha ofrece contento, que por símbolo del alma los Antiguos le tuvieron. Cuando el Sacerdote dijo, casi turbado y suspenso, rueguen a Dios por el alma del omperador que es muerto. aquí el extraño esperáculo, con llanto, y suspiros tiernos, dimos piedad a los montes, confusas voces aleco, que en sus concabas entrañas tantas veces repitieron saber morir, es lo más, saber vencer, es lo menos. En fin el ya muerto vivo, sale, señora, del templo con música destemplada, y triste acompañamiento. Deme vuestra Majestad la mano. . Si los merezco aguardando estoy los brazos, quitadme este luto luego, que se entristece la Reina de verme así. . No entristezco que el justo que muere, es fénix, para renacer muriendo. Vuestra Majestad, señora, viene buena? . Por lo menos no hauré de volver de Yuste con tan admirable exceso: se que vuestra Majestad tiene salud, yo la tengo con tan venturosa nueva. Salud tengo, aunque estoy viejo, voyme enseñando a morir. Del pronóstico me acuerdo de Lorenzo Maniato. El juzgó mi nacimiento, Dijo, Carlos nace Duque, tendrá del mundo el Imperio, y morirá sin ser nada, todo cumplido lo veo. César, o nada, señora, que el César no tiene medio: mucho tenemos que hablar, llegad sillas. . Despejad presto, Llamé a vuestra Majestad para decir un secreto, que nunca lo he dicho a nadie. Mucho el favor agradezco. Las acciones de los hombres jamás igualdad tuvieron, sin falta no hubo ninguno, dígalo el libro del tiempo: yo por mi mal, Reina ilustre, rendí al más noble sujeto de Flandes, y el más hermoso el no recatado cuello: vuestra Majestad perdone, que he de perderle el respeto tratando de estas materias, que aunque estoy muerto, las temo. Tuve en Madama Leonor un hijo, que ya es mancebo, el benjamín de mis años, la cosa que yo más quiero. Este, señora, es don Juan, que pobremente encabierto, es paje de Luis Quijada, siendo de mi alma dueño. Por pedírmelo su madre, por su honor guardé el secreto hasta ahora que he sabido, que goza descanso eterno. Es el muchacho valiente, y ha poco que sin aliento se lloró cosa abatida, fruto de arado grosero: no es bien que esté ya en la mina el oro de mayor precio, ni que profanen deidades villanos atrevimientos. Sepa el mundo que es mi hijo, desnude el luciente acero contra el bárbaro Otomano, yugo del bárbaro cuello: vaya don Juan a Madrid, a compañando, y sirviendo a la gran Reina de Ungría, por ayo, y hijo le ofrezco, a quien pido, diga al Rey, que en la pobreza que tengo por el amor de don Juan cupiera arrepentimiento: a no esperar de sus manos ver mi idolillo en el puesto que el alma le solicita, como del mayor deseo, que espero en Dios que ha de ser en el valor, y el consejo, descanso de sus trabajos, y muralla de sus Reinos. Cómo podré agradecer tanta merce, cuando veo darme por hijo a don Juan, a quien ya en el alma tengo: cuando habemos de partir? Quisiera que fuera luego, porque no está bien en Yuste, Dírele quién es? . Primero quiero que lo sepa el Rey. En descansando, prevengo mi partida. . Luis Quijada en señalde su aposento, porque descanse la Reina, y servilde de brajero, hasta salir de mi cuarto. No puede borrar el tiempo la gallardia del César. Humilde esas plantas beso. rg. Buena ocasión es esta. Don Juan, huelgo de veros levantado la banda manifiesta, que en el brazo quedasteis lastimado; cómo estáis? . . Ya estoy bueno; un Rey es medicina. . Y es veneno milagro es tener vida, a mis brazos llegasteis sin sentido, Venturosa caída, de ver que estuve en ellos le he perdido, Cortés sois, Dios os guarde, es gran riesgo reñir con un cobarde, mirad que me habera dado palabra de no hablar la Sertanilla, Yo estoy determinado de ina servir a Flandas por cumplilla; y así, señor, quisiera, aunque no la merezco, una bandera. Don Juan, esto es muy poco. Poco, señor? Muy poco. Aún pobre paje? de contento estoy loco. De la virtud nacio el primer linaje no es noble el que es vicioso, noble es aquel que fuere virtuoso. Sabed que esta obligado el caballero que el Tusón tuviere, con el mejor criado enviallo al Rey, el día que se muere, de mi casa es cierto, que vos sois el mejor, y que estoy muerto que le llevéis querría, y que luego os partáis, acompañando a la Reina de ungría. Yo el criado mejor? estoy soñando? mi vida es una enigma. Basta saber que un César os estima, mil doblas tengo ahorradas, que el Prior os da a para el camino. Glorias imaginadas, no le digáis al alma un desatino. Peregrina victoria, venza el amor, rindámosle la gloria, don Juan, pero es locura, id con Dios; vos lloráis. . . Yo lloro y muero. que tal bien no es ventura, si apartado de un César verme espero, aquien quiero de suerte. que es mayor su ausencia que la muerte. No puedo resistirlo, guardeos mil años Dios, dadme los brazos, hay que fiero cuchillo me ha hecho el corazón dos mil pedazos El alma en tal ventura me dice un no se, pero es locura. Id don Juan en buen hora, servid al Rey, y sed muy virtuoso, don Juan volved; si llora? no veros más ha de ser forzoso, que yo escribo a mi hijo os ocupe, id con Dios. i . Gran bien colijo. Él se va, llamarelo? el alma se me arranca en mil pedazos, favor divino cielo, que los lazos de amor son fuertes lazos, a don Juan de mi vida, disponed piadoso, Dios, esta partida. Don Juan, don Juan, qué es esto? el cuadro del juicio se ha caído, y en la puerta se ha puesto: mucho os debo Señor, aviso ha sido, no esta muerto quien ama, llamé a don Juan, cuando ni Dios me llama, Cuando en soberbia suerte, desuanecido engrandecí mi historia me avisáis con la muerte, y cuando va mi amor tras la memoria para darme remedio, el juicio de Dios se pone en medio, Oh qué horrible pintura parece que ya escucho la trompeta, que de la sepoltura el espantoso son la carne inquieta, y a la virtud y al vicio, la justicia de Dios llama a juicio. Donde estaré seguro, cuando yo mismo he de llevar mismales, miro el color oscuro, y temblando los ejes celestiales, caerse las estrellas, y el recto Juez sobre las nuves bellas, Y en voces diferentes se abre, temblando, la afligida tierra, bomitando serpientes: que horror, que Majestad el rostro encierra de aquel Juez divino, que otra vez tan humilde al mundo vino. Del menor pensamiento se toma cuenta: las humanas leyes aquí son sombra y viento; conque rigor que juzgan a los Reyes, que de tiempo he perdido, ay Dios, si Emperador no hubiera sido, Oh quién se echara encima los montes, por huir de Dios airado, o que voces, que grima, parece que a juicio soy llamado, el alma se amedrenta: Carlos, Señor, venid a Darme cuenta, dadme cuenta del mundo, y sea estrecha tantos años, que hicisteis? César soy: pues ser César, que aprovecha? en qué os entretuvisteis? será descargo mío el fausto, la riqueza, el señorio? tendré tan solo un día, una obra buena, un solo pensamiento? para la cuenta mía, todo es cargo, Señor, todo es tormento, dadme la residencia, adonde aguarda Carlos la sentencia, La Reina está aguardando, válgame Dios, y que notable efecto, señor, señor, su vida está en aprieto. Qué queréis Luis Quijada? malo estoy. . Y desmayado vi a vuestra Majestad. . El pensamiento al cielo arrebatado, suspendió mis acciones, no el tormento, estoy con calos frío, llegó a la mar el arroyuelo mío, el cuadro de Madama (ensible vino a matarme, o Dios incopre- llevadme hasta la cama. Señor qué es esto? Amigo un mal terrible, hallar solo en mi cargo (go. larga cuenta que dar de tiempo lar- Ténganla bien no la suelten, porque hay demonio atrevido que hace un Doñado gígote, sin respetar exorcismo; exiforas, maledite, exiforas. . Tu conmigo, que te daré dos mil palos? Yo los doy por recibidos, muriéndome estoy de miedo, ténganla mientras registro. Ten respeto a la justicia No te llegues Alcaldillo, que haré que os trague la tierra, Ya escampa yo soy perdido, exiforas maledite. Pues tú me llamas maldito? piensas que no te conozco? Guarda, demonio ladino, hoy quedo por embustero, metamos el pleito a gritos? exiforas, exiforas. Esto consiente el abismo? echarte he esta casa encima. Eso no, juguemos limpio, pues es demonio de bien: salte luego de ese cuerpo, ansí te lleves contigo guedejudos amontones, y petudos a racimos. Si has prometido clausura, vete a la bolsa de un rico, que el gasto del avariento es el más fuerte castigo: echémos le agua bendita, que soy santo llovedizo como nube de Deciembre. Piensas que no te he entendido? como has gozado a lacinta, haces las paces conmigo. Jesús, y que testimonio, yo incasto? incasto, quién es mas compuesto que un ministro; exiforas maledite, satan malvado, maldito, Calla santo de la haz, embustero de poquito, hipocritón, que te corres? Tú piensas que me he corrido, pues cuando yo fuera hipocrita, todo el mundo no es lo mismo? los galanes de este tiempo, que siendo todos bienquistos, quieren parecer tinajas, vistiéndose de embutido: las damas siempre juanelos, que suben con artificio, los muslos a las muñecas, siendo sus piernas dos pinos. La beata mesurada, que nos dice de contino, daca el padre, toma el padre, y es el padre de sus hijos; la amortajada viuda, de un lienco como un armiño, que lo de afuera está muerto, y lo de adentro está vino. El mercader, que pretede crédito, por santo, y rico, en la virtud es demonio, y en la hacienda san Francisco: hipócritas son, que quieres? no ves que todos mentimos? cuando yo lo sea, no es mucho, si el mundo es todo un abismo. Satiras dicen los santos? Yo reprendo los vicios Los ignorantes predican? No me brindes . No te brin- Salte luego de ese cuerpo. (do, No quiero salir, que es mío. Mira que abro el Manual. Y yo demonios vomito, huid villanos, de aquí. 1. resus, Jesús sea conmigo. Huye Antón, huye Pascual. Hermano yo me deslizo, no respeta a la justicia. De esta vez ya te he cogido. Aquí de Dios, que me mata, tómame estos exorcismos, señor demonioro mujer, que es aforro de lo mismo, tenga lástima de Lucas. Lucas, por quien muero y vivo, Doñado del alma mía, no temas, que cuanto has visto, yo lo he trazado por verte, que el día que entre estos riscos me hablaste, quedé perdida, y por mandar Carlos Quinto, que allá no fuesen mujeres, fingí aqueste desatino, haciéndome endemoniada, tú quieres ser mi marido? Tú me engañas maledita, No engaño, verdad te digo, Di Jesús. . Je sus mil veces. No es diabio, Jeras ha dicho, dónde aprendiste a demonio? En Yuste una tarde vimos las labradoras de Cuacos, lo que mi amor ha fingido, y el ingenio de mujer, que atropella mil abismos; dame, amigo, la palabra. No puedo más yo me rindo a tu amorosa porfía, todo es tuyo . Y tú eres mío. 1. Veremos si se resiste. Qué es esto? Ellos nos han visto, exiforas, exiforas, que desgraciado que he sido, en abrazos este año. Este santo es invernizo pues se aforra con jacinta. Mi poder es infinito, ya le he sacadó el demonio. Cómo fue? . A brazo partido Yo llego a buena ocasión, don Juan, que con mil suspiros se fue a Madrid con la Reina, honrado, galán, y rico, envía a jacinta mil doblas, porque al partirse, me dijo, que fue su primer amor. Yo en su nombre las recibo, que soy su esposo. . Su esposo De qué te asombras Enrico? Un santo fraile se casa? Fraile soy en el vestido, los Doñados no hacen voto, y el que hecho, he de cumplirlo, que ha sido, de morir martir, ya que irme no he podido al sapón, o Berbería. Cómo? . Muriendo marido. Oh que venturoso que eres, goceslo tiempo infinito. Mil doblas tengo de dote? Dios guarde a don Juan un siglo. Mil doblas es buen bocado, pero casarse es buen grito, y más con mujer casada; por Dios que padezco signo: celebre Cuacos mi boda, haya fiesta, y regocijos. 1. Haya bailes, y haya corros, bailo, salto, corto, y brinco. Voy por licencia al Prior, que quiero ser el padrino. 2. Túieres santo de pajares. De paja fue, que no trigo. 1. Vamos a correr un toro. No haya cosa de bramidos. Ya lo tenéis por agüero? Soy marido, y soy marido, Cumplido el orden, por don Juan envío, que ignorante de su bien, espera en mi cuarto, aunque su orgullo y brío, rayo se muestra de más alta esfera, Que aún hijo suyo, a un hermano mío, un César habituó de tal manera, que le diese por Paje a Luis Quijada? Así Madama ha sido respetada: jamás ha dicho a nadie este secreto mientras ella vivío. . Que tiernamente amó a don Juan, conque notable afecto me manda que lo estime, y que lo aumente. Paréceme, señor, digno sujeto. de grande honor. . Mi padre así lo siente, díceme más, que ami piedad procura, pues muere pobre, en corta sepultura: Perdone Augusto, oféndase Severo, excederé a Aurelio, y Adriano, que a sus sepulcros oponerme quiero, grima hasta ahora, resplandor Romano: en el Escurial labrar espero para mi padre (al martir soberano que trionfo de la muerte en las parrillas) templo que ha de olvidar las maravillas, Don Juan viene, yo salgo a la escalera a recibirle, el mundo le acompaña, Sin saber quien soy, de esta manera me trata el mundo, confusión extraña, a merecerlos yo, los pies pidiera a vuestra Majestad. . Admire España tal caso. . . El César me ha mandado que a vuestra Majestad le de un recado? dice que es muerto, y como tal envía a su Rey, y Mastre, el Tusón de oro, último honor de grande monarquía, seguro cambio de mayor tesoro; murió su pompa, y hoy nacio la mía; y sin saber quien soy, al Rey que adoro traigo la insignia del mayor guerrero. Quién es León, amparará un cordero. Goce la insignia de mayor nobleza, heredada de un César soberano, aquel que fue para mayor grandeza, de Carlos hijo, de Felipe hermano, levántese del suelo vuestra Alreza, Es ilusión, o sombra, o sueño vano? Príncipe de la mar, alzad del suelo. Dónde más alto, sin que suba al cielo? hijo de Carlos soy? estoy sin seso, hay padre, bien el alma me decía con tanto amor este feliz suceso, alto respeto de la sangre mía. Sentaos, señor don Juan, Con tal exceso la obediencia vencio la cortesía, Quien halló, sin pensar, un tan buen padre, no sentirá la muerte de su madre, Madama es muerta. . . Aguarda la tristeza a que disculpe el alma mi contento. Hoy salís a mi padre en la nobleza. Ahora si hará efeto el sentimiento. Cubríos, señor don Juan. . . Tanta grandeza? el límite excedio al mayor aumento, y pues el Rey, señor don Juan me llama, señor don Juan me llamará la fama. Luis Quijada está aquí fuera. Quiero honrar a Luis Quijada. Deme vuestra brajestad (da la mano. . Mi hermano aguar- vuestros brazos. . Ya señor supe la mayor desgracia, y esta ventura. . . A mi dueño debo más que al gran Monarca, señor de Villa García; cuando la fortuna ensalza a los hombres como yo, nunca les muda las almas; el mismo he de ser que fui. Verdes, generosas plantas, de aquel taonco, que hasta el cielo la heroica línea levanta: dejemos tantos favores, cuando con mano turbada, el estilo de los hados, triste ejecutó la parca. A los veinte de Setiembre murió el César. . Cosa extraña; cómo no habéis avisado? Fue su muerte acelerada, escuche el mundo tres cosas. espantables, que la fama lleve ya de Reino en Reino. De qué murió, Luis Quijada? De miedo fue la primera. Aquel cuyo nombre espanta, murio de miedo? . Cuál fácil hoja en el viento, temblaba, contemplando en el juicio final, su pena fue tanta, que le dio una calentura, y llevándole a la cama, murió luego, que a la muerte el mismo le dio las armas. De cincuenta, y ocho años, y siete meses, acaba en Yuste, aquel cuya vida a su santa muerte iguala. Acertó estar allí un hombre, que aquí su nombre se calla, que es sospechoso en la Fe, y llegando en voces altas a ayudarle a bien morir, una propofición falsa dijo al católico César, y con maravilla extraña al instante que la dijo, aunque ya fin fuerza, y habla, volvió por la Fe de Cristo, con suspiros y con ansias; fueron tantos sus extremos, que sin vida procuraba levantarse a castigarle, en fin lo echó de la sala. Oh defensa de la Iglesia, Coluna de la Fe santa fue mi padre. . La tercera es, señor, la que me falta: Tenía en su cuarto el César frontero de su ventana, un lirio, a quien el Hebreo la rubia azucena llama; dio al principio del Verano dos tallos, y el uno estaba con azucenas al tiempos pero el otro tallo agurda todo el Verano, y Estío, y teniendo el Sol, y el aguo que tenía el compañero. siendo de una misma planta, nunca dio flor, hasta el punto que salió la heroica alma del César, toda gloriosa, fragante azucena blanca, del Griego, Hebreo, y Latino, de posesión en España, pues a fray Luis Gonzalez le reveló Dios, que estaba gozándole el santo César, y el que fue César, ya es nada. Deja a vuestra Majestad vinculada en esta caja, un Cristo crucificado, y en noble sangre bañadas dos diciplinas del César, rosicler que el alma esmalta: esotro es un desengaño, que de tantos Reinos saca el invicto Carlos Quinto, solamente una mortaja. Esto me mandó decir, y porque no publicara la nueva, vine sin luto, que llegó apricsa por mala. Oh divio mayo razgo. Goce de hoy más quis Quijada la renta de nuestro padre. Mis Reinos son corta paga. Cúbrase el mundo de luto. Llore Parife, y Alaya, Tetis, Ceres, y Miuerba, Belona, Efresina, y Lamia. Riase el mundo, y los cielos, y pues que sin luz extraña fiestas se hacen por los muertos, fiestas se hagan en España a muerte tan venturosa. Esta es la mayor hazaña del invicto Carlos Quinto, digno de eterna alabanza.
