Texto digital

Texto digital de El más valiente andaluz, Antón Bravo

Metadatos de la obra

Atribución tradicional
Cristóbal de Monroy y Silva
Atribución estilometría
Cristóbal de Monroy y Silva Probable
Género
Comedia
Procedencia
El texto procede de la transcripción automática de un impreso.

Aviso

Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.

Licencia

Este contenido se ofrece bajo la licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0. Reutilización permitida con cita; usos comerciales no permitidos.

Licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0

Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El más valiente andaluz, Antón Bravo. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/mas-valiente-andaluz-anton-bravo-el.

Logo BICUVE

EL MÁS VALIENTE ANDALUZ, ANTÓN BRAVO

JORNADA PRIMERA

eéis? Don Juan, le jugáis con galán modo. me aventajáis. En todo sois bizarro, y sois galán: no tiene el Avahal, por Dios, tan divino entendimiento, gallardia, y lucimiento. Amigos somos los dos, el cumplimiento excusad; y el elogio se limite, pues lisonjas no permite la verdadera amistad. Por los retrucos, que os di de partido perdí el juego. Con dos idas altas luego, fue dicha quedar por mí. Juego entretenido es el truco. . Si no he perdido, es porque me dais partido, Son las cuatro? . Ni las tres. a ver aquella apasa, que tiene tienda en su casa de los deleites de amor. Es figura mal contenta: vamos a ver a Lucinda. Lucinda es fría, aunque linda, fúltale mucha pimienta. Que Lucinda es fría, es lano, más dejarla es boberia, pues antes de ser tan fría, es buena para el verano. No hay en España lugar de mejores damas. . Es cierto, mas son de abedrez en darjaques, y en andar. Amaritas es imorena, y briola Francelisa, Sí, mas por Dios, que Belisa es de amor dulce cadana Jacinta no es extremada? Sí, porque es bella, y discreta. del oleo, es vayeta? el alma me tiene oleada: mas una falta hallo yo en todas esas señoras. Y cuál es? . Ser pedidoras. Y esa es falta? . Pues no? mas siempre pidiendo están con despejo, y regocijo; porque aquel que damas dijo, da más dijo y dijo bien, Digo, que fundan las tales su lógica, en conclusión, no en los entes de razón, sino en los entes reales. No hay falta en sus hermosuras, son cielos, son serafines. No hay serafín con chapines; pero diré, si me apuras, que es serafín la mejor, que Seráfina es de cera, y la cera donde quiera se ablanda, que haya calor. Parece que triste estáis? Aflígenme mis pesares, vivos martirios del alma, hijos de un amor cobarde. Si en él os puedo servir, decid la causa. . Escuchadme, que os he menester, Don Diego. Vuestra es mi espada, y mi sangre. Ya sabéis, Don Diego amigo, a quien Dios mil años guarde, para emulación de Apolo, y para afrenta de Marte, como siempre en esta villa me he criado, que mi padre, de Cordoba natural, (aunque esto no es importante) casó en el Avahal, adonde tuve un disgusto una tarde con cierto galán, salimos, al beberse los celajes de Febo la noche, cuando de e luto entapiza el aire; reñimos, y mi enemigo duedó revuelto en su sangre, siendo la causa una dama, ocasión de tantos males. Sanó de la herida, y dio en perseguirme cobarde (que es cobarde el que persigue al que cuerpo a cuerpo sale al campo con él, pues da a entender, nació ignorante, que no puede por si solo, y de otros brazos se vale.) Fue la sentencia cruel, que al punto me desterrasen, y suese a Oran con dos lanzas: llegué a ver los homenajes de Oran, que son belicosos, fiera habitación de Marte. Ya sé que os vio muchas veces aquel fuerte baluarte, aquell castillo soberbio, aquel de peña gigante, al son de ronco clarín, y del beligero parche, desnuda, como valiente, e ̱̱ la cuchilla rutilante, rendir de Africanos fieros las cervices indomables, y por la playa arenosa enarbolando estandartes, correr un bruto Andaluz, de los que en el Betis pacen, desperdiciando en la arena tantos bárbaros corales, tanta púrpura agarena. Y sé también, que una tarde hubo un rebato, y salisteis en un hijo de los aires castaño, rayo con alma, salpicado de lunares blancos, y a un fiero Africano, que se os oposo arrogante, embestisteis tan dichoso, ales, dando motivo a sus que con el errado pino pasasteis en un instante adargas peto, espaldar, y él con voces formidables, del palafren derribado, las flores que más galantes fueron del prado lisonjas, disciplinó con su sangre, quedando en ella revueltos, pluma, mánopla, turbante, jacerina, capellar, márlota, adarga, y alfanje. Dejé a Oran, cumplí el destierro, volví a mi patria agradable, y una noche de San Roque, que con júbilos notables celebra esta villa, vi en una mujer un ángel, quédeme absorto, y suspenso; motivo de donde nacen las tristezas que notáis, que si da el alma un amante, yo sacrifiqué la mía en sus ojos celestiales; y amante que ha dado el alma, muerto vive, o triste yace. Seis años, Don Diego, seis siglos, penoso, y constante la he servido, siendo blanco de rigores, y crueldades, tanto, que desesperado entre amorosos volcanes, ya es tema el amor, ya es odio, y he resuelto (perdonadme, si con valerme de vos os ofendo en este lance) robarla esta noche, y pues no obligan medios suaves, obligar su pecho pueda la fuerza de amor constante. Don Juan, ya sabéis que soy vuestro amigo, y que en los males, y los bienes lo he de ser. Ducientos hijos de Marte, que en la armada de Filipo, honrando sus estandartes han servido, me obedecen, y con ellos paso a Flandes; aquí alojados están, de ellos prevendré esta tarde doce, los más valerosos, aunque para empeños grandes bastabamos los dos solos, y esta noche podéis darle una música, al ruido, aunque dé voces, es fácil, robándola de su casa, seguramente escaparse. Besoos mil veces los pies, sois mi amigo, y esto baste, como lo ordenáis será; solo siento, que se vale ella para su defensa de Antón Bravo, que su calle guarda, y defiende mil noches. Quién es este bravo Atlante? Un hombre, cuyo valor es en España admirable. Con el destetan los niños. Qué tanto es su aliento? . Es gran- Y trata de lo rasgado? (de. No, porque cuerdo, y afable en trabajar se ejercita, es hombre de buena sangre, mas en dándole ocasión no se la perdona a nadie. Los guapos de Andalucia todos rinden vasallaje al valeroso Antón Bravo. Mucho quisiera encontrarme con ese valiente . Amigo, no hay valor que nos contraste, si llevamos los soldados que decís. . Mirad que es tarde. Voy a prevenirlos. . Vamos: ingrato dueño, hoy se abate la vanidad de tu pecho. Quiera Dios, que echéis buen lance, sa amigos; no, con tanta es causa precisa, lance ta n pesado, e importuno, ir, y andar aprisa todo es uno; y si entráis con estruendo, pensará quien os vea que entráis huyendo, y bien sabéis, aunque con dado esquivo, qu e no habéis de huir mientras yo vivo, ves en cualquier empeño, ipelear, y no a huir enseño. 1. Antón, dos veces bravo y apellido, a quien alabo, obra be de parlera fama r e anta tu brío, y tu valor aclama; ignoras, pues de todo eres testigo, el Corregidor nuestro enemigo, le es en cualquiera ocasión nos amenaza: aba pasando ahora por la plaza, y porque no nos viera, y alguna rifa hubiera, en esta casa entramos, rqu de así pesadumbres excusamos. lo en perseguirme a d regidor, suerte importuna! nucho fío por Dios de su fortuna, ctor as aquí, aunque yo, en efecto, a justicia siempre le respecto, donde le miro, o hallo, respetarlo, no a Doctor no pienso ve es fuerza me compita por valiente, pues mata con el nombre solamente; l nvano le resisto, lo sufrille, voto ya no pue taen 2. Valiente Alcides, a tú alerosos amigos, con quien vier guiremos. do te se To a ocasión, amigos, Dudas esto? . No es amigos tuvo e o oche que fueron a gar de dese dorvi casa se ha entrado. la boca, y no les de cuidado. e Bravo? . Corregidor? Qu áis tan osado, y descompuesto? e en saber latin anduve escaso, y pregunta son de un caso; vien soy merezco cortesía. e vuestro castigo llega el día; pase fuera. Y él, qué espera? paso. to respeto es bien asombre. Elju es. N o paso? Yo. te juego de va alor osado, no son asque o t yo os triunfos, y paso: n Antón Bravo, yo he v de mil quejas obligado, a prenderos enojado, por soberbio, y atrevido. Siempre en cualquiera ocasión con desensado, y malicia le perdéis a la justicia el respeto sin razón. Antes que me habléis, señor, os quiero satisfacer, porque habéis de conocer la lealtad de mi valor. A la justicia obediente la venero con afecto, que no es perderle el respecto, huir de ella un delincuente. Es huir el resistir con atrevido furor? Cuando el resistir, señor, tiene por fin el huir, es disculpable la ofensa, que en un ánimo valiente siempre fue natura lmente permitida la defensa. e hombre isado; padilla. Y no es ofensa traer armas vedadas? . En eso, que os engañaron confieso, como aquí lo podéis ver. Apenas tiene una vara la espada que traigo aquí (aunque sobra para mí); si es cosa evidente, y clara, que la justicia permite cinco cuartas a una espada, y es esta tan limitada, porque a su dueño acredite. Como puedo exceder yo a la ley que aquello enseña, si la traigo más pequeña qué la ley me permitió? Y así, señor, no es vedada, porque la ley, a mi ver, antes me queda a deber lo que le falta a mi espada. Y no es ofensa, Antón Bravo, alborotan do el lugar, nunca a su casa faltar? cción que alabo. Antes es a Es dejar vituperada la justicia que ofendéis, pues así un delito hacéis, sin hacer caso de nada; aunque en matar, y herir al mundo todo ofendáis, todas las noches os vais a vuestra casa a dormir. Ya (y es acción acertada) faltar de casa no quiero, porque me cuesta dinero estar en una posada. Si de algún amigo intento ampararme, mas me obligo; que valerme de un amigo me cuesta agradecimiento. Y así, mejor viene a ser irme a mi casa a acostar, pues ni tengo que pagar, ni tengo que agradecer. Sois atrevido, y grosero dadme las armas. . No sé si querré. . Por qué? . Porque me han costado mi dinero. Desarmadle, qué osadía! Etna soy, llamas arrojo. Voto a Cristo, si me enojo. Hola, hablad con cortesía. Con cortesía, señor, saco la espada, y la embarazo: con cortesía amenazo al señor Corregidor: con cortosía los pies mudando, y no con trabajo, tiro a este Alguácil un tajo, y a este le tiro un reves: con cortesía pienso hoy ser de valientes espejo: con cortesía los dejo, y con cortesía me voy. Matadle, prendedle, muera, seguidle todos, seguidle, acometedle, embestidle: es un Cid, es una fiera. Amor ciego, Dios profano, suspende tu loco ardor, tan temerario rigor, para qué es, amor tirano? Cubre el dorado arrebol de aquesas flechas doradas, mira que son excusadas tanta flecha, y tanto sol, Pues ves que en tiernos desmayos a Don Diego el alma di, por qué buscas contra mí tanta munición de rayos? Mira que ya el corazón está, amor, atravesado de tanto rayo dorado, y tanto severo arpón. Lisarda, por qué estás triste? Mal disimulo el rigor de mi pasión. . Es amor la causa en que el mal consiste? estás Lisarda cansada de aborrecer a Don Juan? no adviertes que es muy galán? mírale menos airada seis años ha que te adora. Y seis que le aborrecí. Di, tienes otro amor? . Sí. Nadie que lo ve, lo ignora. Quién disimula su fuego? Si ama a Don Diego, perdida . soy; y dime, por tu vida, A Don Diego. a quién quieres? Ay de mí! . Cuando llegó al Avahal, a caballo le vi, que el sol por mirarlo los de su carro paró. Era un airoso alazan, rayo animado de pluma, bañando el pecho de espuma, que son baños que se dan los caballos en ri gor, soberbios, y alborotados, cuando se ven fatigados del cansancio, y del calor. Como airoso lo regala, cuando ufano paseaba, a las piedras martillaba, y la calle estremecía. El Capitán, dueño mío, los dos ijares abriendo, su furor iba rigiendo con gala, despejo, y brío. De blancas plumas volantes un Marte las manos rigen, de quien era bello origen una rosa de diamantes. Al fin, el mirarle así, la vida me ha de costar, solo tuve por azar, que con él a Don Juan vi. Qué hiciste del papel de Don Juan? fuerte rigor! a quien quiere tengo amor. Rompile y ójala con él al dueño. . Acciones crueles son las tuyas. . Antes no, pues si un papel me envió, le volví muchos papeles. Ruido de espadas siento en la calle. . Ay, prima Celia, que puede haber sucedido? Estas noches mil pendencias suceden. . Temo, Lisarda, que aqueste Antón Bravo sea con Don Juan, mi padre quiso, mientras duraba su ausencia, por reprimir de Don Juan el despeño, y la soberbia, que la calle algunas noches guardara Antón Bravo. Tiemblan todos de él. . Es muy valiente? Eso ignoras, cuando cuentan procigios del en España! No le he visto nunca, Celia. Ni yo. . Quién se vale de él, le halla en cualesquiera empresa para defender agravios, y no permitir ofensas. Hércules no hizo más: un hombre se ha entrado; ay, Celra! Quién osado estos umbrales, que temblando el sol respeta, se atreve a pisar? . Señoras, no os alborotéis. . Qué pena! desnudo trae el acero; huyendo de la pendencia viene. . Sin duda que ignora donde me fui, pues no entra el Corregidor, que a voces, aclamando resistencia, desde la casa me viene siguiendo. . Quién sois? Merezca hallar amparo en dos cielos, quien sus esferas penetra. Quién sois saber deseamos. No me conocen? apenas sabré deciros quien soy; he hecho una resistencia a la justicia, y entré, por no romper más cabezas, a pretender vuestro amparo. Que le hallaréis cosa es cierta: cómo os llamáis? . De Antón Bravo soy amigo. . Cosas cuentan de él, que parecen mentiras. También podrá ser que sean verdades: mucho es por Dios, que mentiras os parezcan, siendo tan fácil en todas dar crédito siempre a ellas. Pues estáis seguro, hacednos relación por vida vuestra de la vida de Antón Bravo. Respondo con obediencia. La antiguedad venerada, que en piras de olvido observa celebres reliquias, guarda la ilustre memoria en ellas. De la fundación, y origen del Avahal, a quien celebra la fecunda Andalucia por lo fértil de sus vegas, es la común opinión, que es lugar moderno, entiendan lo que quisieren, lo cierto es si no mienten las señas de sepulcros descubiertos, y caracteres en piedras, que es antigua población; baste, cuando no lo fuera, los ingenios que la ilustran; las que le eternizan letras, el valor que la ennoblece, las que le adornan bellezas. Aquí, pues, nació Antón Bravo, de noble sangre, quisiera ser menos amigo suyo en ocasión como aquesta, para tratar de él, pues temo que la pasión me enmudezca, que lisonjeros amigos son solo amigos de lengua. Creció, dando desde niño de su valor claras muestras, siempre resuelto, aunque cuerdo, valiente, aunque con prudencia, que no consiste el valor en traer la capa puesta de rebozo, y el sombrero, siendo nube de las cejas, encorporada la vista y el semblante con tristeza, con pístolas, y coletos a lo guapo, y a la gresca; sola una vara de espada ha traído siempre, y con ella en diversas ocasiones ha postrado mil soberbias. Dígalo la fama, cuando en cierta villa, aquí cerca, solicitaron prenderle con estoques, y escopetas ciertos hidalgos; y él solo se puso osado en defensa tan brioso, que la fama lo dirá, pues tiene lengua, En el ameno arenal de Sevilla, que con perlas borda caudaloso el Betís, enriqueciendo su arenas el Alguácil de Triana en una Andaluza yegua, (tal luego la pintaré) quiso con vana soberbia de catorce acompañado, prenderle, y la resistencia fue tal; pero estaba entonces, que esto es razón que os advierta, de un amigo acompañado, que le ayudó en esta empresa, y quizá me esta escuchando por menado la pendencia No digo, solo os diré, que les dieron mala cena a dos, o tres Cirojanos, y a un Sacristán buenas nuevas, Huyole la corchetada, y fuéronse, no con flema, al infierno a resollar el Alguácil, y la yegua, Ahora entra la pintura: un globo de viento era animado, parecía, cortando el aire una flecha, cual disparada pelota vence al Ebro en la carrera, corría con todo el viento, volaba como un cometa, y al fin, corría con miedo, que es la mayor ligereza arte Señora, verte, y a mpo en fueron tan a un ti a vista que no mereció ser vispera del sentir. Cantando están . No es por mí esta música, mis Reinas. Yo estoy penando gozoso, porque padecer por ti, sino es muerte del pesar, es lisonja del vivir. Este es mucho atrevimiento. Esta es mucha desvergüenza. Y aún lo digo voto a Cristo. Dónde vais? . Voy aquí fuera a desdoblar cierta hoja del libro de unas cabezas; luego vuelvo. . Deteneos, no le ocasionen pendencias por nuestra causa. . Ya escampa. Gente sube, esta es sin duda la justicia, es cosa cierta, entraos en aquese cuarto; mirad, señor, que ya llegan. justicia, y música, no. Quién atreverse pudiera, sino la justicia, a entrar? escondeos por vida vuestra. Camaradas son, no importa, aunque la justicia sea, ya saben a lo que sabe en ocasiones diversas la Toledanilla. . No nos deis pesar. . Damas bellas, por daros gusto lo haré; pero yo no sé, aunque quiera, porque no lo suelo hacer, esconderme. . Ya se acercan, entrad por Dios. . No hay remedio, entrome aquí, pues es fuerza. Válgame Dios, qué es aquesto? que en mascarados se atrevan a entrar en casa a estas horas! Ingrata. . Toda estoy muerta! Conocesme? . Si conozco, pues quien sino tu pudiera atreverse a tal despeño? Válgame Dios, qué belleza! . quién será de aquestas dos la que aquí robar intenta Don Juan? la morena es ángel. Ingrata, nada remedias con voces, vente conmigo, que has de ser, aunque no quieras, mi esposa; vernte soldados traigo, y pretendo por fuerza robarte, aquesto ha de ser. Si Antón Bravo aquí estuviera! Quién es aquese Antón Bravo, o haca, que donde quiera amenazan con su nombre? Es una gallina clueca. Mientes, voto a Dios, borracho. Este es. . Hoy lo veréis. Muera. . Muerta estoy! sin alma quedo! Qué desdicha! . Qué tragedia! El infierno se desata. tú eres Antón Bravo? hoy suelta su fuego en ti San Antón él viene, de una cautela me he de valer. . De esta suerte castigo yo las soberbias: quién va allá? Siol, Flasiquiyo. Quién eres? . Siolo, tenga, que la plimo de Tome, y curuñado de Andrea, nieto de su mana Crara, de quien el Malia suegla, plimomano de Antoniya, él sublino de Ju d la curuñada del tío: conoce, siol, al nuera de Manueliya? . Anda, perro. No valió la estratagema. Ve te al infierno a ladrar Como lo finjo en la lengua, seré podenco también, a la ligereza. corriendo e DA

JORNADA SEGUNDA

jornada segunda 1. Apenas hay media legua de aquí al Avahal. . Cansado vengo, por Dios, del camino, vibra el sol ardientes rayos. 1. Cómo te ha ido en Osuna? Bien, allí con cierto hidalgo, Manchego tuve un encuentro, mas no le salió barato. 1. Mientras has estado ausente, grandes cosas han pasado en tu patria, si te tardas no hallas más de soldados en ella. Qué ha sucedido? 2. Después, famoso Antón Bravo, que fuiste a Osuna, resueltos, soberbios, y temerarios los soldados, mil destrozos han hecho en la villa, tanto, que han muerto muchas personas: y sin poder estorbarlos el poder de la justicia, a escuadras amotinadas andan robando, y haciendo mil insultos, mil agravios. Cómo lo han consentido? 1. No han podido remediarlo. Voto a Dios, qué esto se sufra? Y también te esta aguardando an hidalgo Portugues, muy valiente, que ha llegado, a solo verse contigo, hlasonando temerarto de tí, en cualquiera ocasión te injuria. . Buenos estamos. Es ridicnsa figura el Portugues. . En llegando le procuraré buscar como está del cintarazo el Alferez. 1. Deseoso de verte ahora en sus manos. Presto cumplirá el deseo, camarada Sol, a espacio, que no sufrirá su fuego un azurdo, un bermejo, un calvo, 1. Tan malos los calvos son? No sé, por Dios, que más malos. 1. Eso solo un oficial de peines podrá apoyarlo: yo probaré que es virtud ser calvo. . No es fácil. 1. Claro se ve en que santos lo fueron; pues si vemos calvos santos, quien podrá contradecir, que es santa cosa el ser calvo? La cabeza de la Iglesia fue calva, y el cielo raso lo es, Pintor conozco yo eminente, que en un cuadro pantó con calva a Dios Padre. Pues otro, sino me engaño, conozco yo, que pinto con calva Poncio Pilatos 1. Quedo, que es calvo el Poeta. Zagalejos de aquesta al deguela, venid, venid, celebrad el fin de Agosto cantando, y bailando de mil en mil, Esta es alguna cuadrilla de segadores. 1 Cantando viene, de Paradas son, y la ciega han acabado, pues tienen tal regocijo. Ya llegan adonde estamos. Zagalejos, 1. En la falda de este valle poned la mesa, y comamos, sea. que sin comida no hay fies 2. Lindamente se ha cantado. 1. Famosa cosecha. . 3. Brava, pero vale tan barato el trigo, que no es hacienda. 1. Siempre de Dios nos quejamos, porque no vale, si hay mucho, si hay poco, porque es caro, si es bueno, porque no es mejor, si malo por malo, con nada estamos contentos. 2. Sentémonos, y comamos, y haga Dios lo que fuere servido. . 1. Buenos gazapos? Dios le de salud, a quien en el monte de palacio les cazó anoche. . 3. Fue mucho con las guardas no encontramos. 1. Lo vedado come el lobo. 2. Poco de lobo, que ahi traigo: Julio, sacad esa bota. 1. Brinis. . Dios los guarde, hermanos. 1 Guárdele el señor. Hay agua? 1. Agua, y vino, venga el jarro: de dónde es? . Del Avahal. 1 Bravamente son contrarios nuestros los del Avahal, mayormente un Antón Bravo, un valentón. . 3. Ese es un grandísimo bellaco; vive Dios, que de Paradas nos ha herido tres, o cuatro. Le darían ocasión 1. No, si no que es un taimado, y anda haciendo mil locuras. 1. Aquesto tenemos? malo. Oye, camarada Julio, mire que vive engañado, porque Antón Bravo es muy hombre de bien, y cualquiera agravio, que se le hiciere en ausencia, sabré, voto a Dios, vengarlo, porque soy amigo suyo. 2. Sin duda, que es el hermano Por Dio de la cuadrilla. . que nos ha venido un guapo. Camarada Julio, advierta, si ya no está trascordado, que no soy guapo, ni guapa, solo soy un hombre honrado. Hable bien de los ausentes, porque es de pechos bizarros, no se precie de ofender a ninguno murmurando. 1. Yo solo digo verdades; quien duda que es Antón Bravo un espadachín, que solo es coco de los muchachos? Camarada Julio, no se desboque, que seré el diablo. 1. Qué valantías ha hecho, que nos andan asombrando con su nombre, y con su fama? por San Albino, mi santo, que he de buscarle, y saber si es este león tan bravo como:: . Camarada Julio, voto a Cristo, que me canso de sufrirle, aquí han venido hoy a celebrar cantando el fin de Agosto, y sospecho que se han de volver con llanto celebrando el fin de Julio. 1. Váyase de ahí. . Villanos. Ay que me mata. . Esperad, sabréis quien es Antón Bravo. 1. Antón, dale a ese bermejo. Por bermejo, o por contrario? 1. Por todo: corren tan libres, que aunque fuera Antón un galgo, no los pudiera alcanzar: de la merienda me encargo. 1. Que me ha muerto. 1. Julio es este. 1. Ay de mí. 1. Confiese, hermano, pues tanto se queja, debe de estar Julio abochornado. . Si el fin de mi designio astuta al- canzas, ten de mi premio firmes esperanzas. Ayudarte prometo, Celia. Cuándo el amor guardó respeto? vi a Don Diego amoroso, noble, galán, cortés, discreto, airoso, y sin bastar de honor la resistencia, toque de amor la rígida inclemencia. Él adora a mi prima, y ella loca de amor su amor estima, presumí se cansara, por amigo de Don Juan, su enemigo, y aunque le acompañó la noche triste, que quisieron robarla, como viste, ser prenda suya piensa, sin ser estorbo de su amor la ofensa: yo he de impedir su intento, pues resistir no puedo mi tormento. Y dime, de qué suerte? Dando a esperanzas engañosa muerte, pues ya Don Diego, ahora el propio nombre de mi prima ignora, y tu cautela, que su amor anima, le ha fingido, que es Celia a quien estima, y que yo soy Lisarda, ningún temor, Urraca, me acobarda, pues en mi nombre viendo los pa- peles, Lisarda que los ve, que es extremada industria, con mi amor vive enga- ñada, y yo gozo con eso por lo menos, en celosos rigores, la dulce posesión de sus favores. Dudoso está Don Diego, ignorando quien causa el blando fuego, que con su amigo Don Juan amor enciende, porque ignora ama a quien pretende, que como aquella noche estabáis juntas, fue fácil de dudarlo, y a Don Juan no ha querido pre- guntarlo, por no darle sospecha. Alegre enagma para mi amor. . Aquí viene tu pri- ma. Prima? . Prima? . Qué papel es ese? de algún galán? Sí. . De quién? . Del Capitán Don Diego. . Suerte cruel! pues cómo, cuando me adora, te escribe? . Se habrá cansado, pues le da a mi amor cuidado, aqueste me escribió ahora. Y le has de favorecer? mil Etnas tengo en el pecho. . Que no es posible sospecho dejarle yo de querer, que aunque mi amor te he ocultado, por no causarte pesar, yo no te quiero negar la ocasión de mi cuidado es noble, discreto, amable, estimarle me conviene. Una grande falta tiene. Y cuál es? . Ser tan mudable. Yerro no amarle sería: qué te parece? . Está bien: trocó su amor en desdén. Oye el papel, prima mía. Mire, Celia, tu beldad, que me ha dejado admirado; pero quien os ha mirado, que no admire esa deidad? mis sentimientos mirad, que mirando los suspiro, cuando de mirad admiro, mirándoos en tal pesar, que me matu el no mirad, y me mata lo que miro. Bueno está Es discreto. . Que así infaman los hombres! . Dentro tollaman. Quédate a Dios. . Él te guarde. Llegó el desengaño tarde, ha, traidor! ay de mi triste! pues ingrato me ofendiste, y a Celia quieres aquí, dame el alma que te di, y toma la que me diste. Despreciada de tus ojos, viendo que sin sentimiento te mudas a cualquier viento, cobrando de amor despojos, moriré, aunque a mis enojos remedio tengo de dar, y el remedio es suspirar, que si suspiro, y te miro, al viento de mi suspiro pienso que te has de mudar. Pues tu engaño me lástimas y nos divide a los dos, no viviré, o vive Dios, que no has de ser de mi prima; mas triste se desanima el alma, cuando te obligo, pues me dejas, y te sigo, no más, qué cruel tormento! no diga yo lo que siento, o no sienta lo que digo. Don Juan, cómo va de amor? Celoso, y desesperado, dando vida a mi cuidado, alientos doy al valor, que le he menester, Don Diego, para sufrir el desdén, desprecio, y rigor, de quien me está abrasando en su fuego, Yo amando a Celia, gustoso vivo Ya sé que os estama; así me amara su prima. Es su desdén riguroso; más deja melancolías, que el tiempo todo lo alcanza. Veo morir mi esperanza, entre las desdichas mías vivo celoso. . Y es bien, porque puede de antubión, teniendo a alguno afición, darte a ti con el desdén; ypues la que mas melindrosa ostenta el semblante adverso, con solo un billete en verso, se deja besar en prosa. Ojala se remitiera a las armas nuestro amor. Fío de vuestro valor, que entonces se prefiriera de tres cosas, en la llama, que a vuestra quietud da muerte, o las armas, o la suerte, o la elección de la dama: cual escogierais? . Si yo con alguno compitiera, a las armas remitiera el logro de amor. . Yo no. Pues decidme, que partido escogierais? . La elección de la dama. . En tal pasión yo solo la su erte pido. Que es mejor he de probar las armas. Probar intento, que la elección. . Oíd atento. Brava academia de amar. En competencias de amor elijo lo valeroso, pues si yo más venturoso matara al competidor, ya quedaba vencedor: si él me matara también, pues es en mortal desdén la fineza más lucida, perder un hombre la vida por lo que ha querido bien. Fuera de que si viniera, viendo otro galán a sar, y en tan celoso pesar mi amor despreciado fuera, mejor la muerte eligiera, por no ver en mis desvelos, de unos ojos, de unos cielos, el desprecio, y el rigor pues quien duda que es mejor morir, que vivir con celos? Yo escogiera el remitir el premio de aquella llama a la elección de la dama, pues me había de elegir; y no es esto presumir, sino humildad, que en rigor, por no merecer su amor, la llegara a merecer, pues bastaba ser mujer or escoger lo peor. Yo fundará mi esperanza en la suerte, y la ventura, que las armas es locura, y la elección confianza; mejor la suerte lo alcanza, y yo soy necio de modo, que a la suerte me acomodo en lances de amor ingratos, que es propio de mentecatos tener buena suerte en todo. Cada uno su opinión siga; más dejando a un lado esto, dónde habéis estado? qué precisa ocupación os sacó ayer del lugar, Don Diego? . Aunque sin espacio, fui a ver el monte Palacio. A saberlo, a acompañar os fuera, que no le he visto, aunque si con el deseo. Prometoos que es un recreo famoso. . Mientras resisto los pesares con que lucho, que me refierais os ruego lo que en él visteis, Don Diego. Escuchadme. . Ya os escucho. Es el monte de Palacio corte de gamos veloces, albergue hermoso de brutos, y el más galán de los montes. El Febo de Andalucia, la luz de sus horizontes, del insigne Duque de Arcos, cuyos ínclitos blasones la emulación los celebra, y las remotas regiones, la alada, y volante fama los alterna en dulces bronces. Allí entre unas arboledas, a quien sances, alcornoques, o de soberbios la encubren, o de invidiosos la esconden, yace una quinta formada de cuadros, y corredores, corto albergue a tanto dueño, gran palacio para un monte. De un cenador los extremos, ocupando están conformes dos prisiones, donde lucen lo artificioso, y lo dócil; en una las dulces aves de Venus, a quien colores les dio Flandes diferentes, galantes vuelan sin orden. En otra prisión alternan diestros quiebros, dulces motes, menores aves, que el viento visten acentos acordes. Salva hacen a la aurora, cuando las cortinas corre del pabellón del oriente, y en lecho de resplandores, dando rubios esperezos, despierta a Febo, que entonces las perlas, que lloro el alba, bebe en búcaros de flores. En un jardín dilatado, escuadras de bellas flores, de Favonio aromatizan las diáfanas re ones, donde tropas de jazmines cándidas puntas descogen, donde ejércitos de rosas los rubios capillos rompen. Un rozagante clavel parece que dice amores a una mosqueta, y le enlaza, porque la abrace, y la goce, y ella el clavel ensangriente, y con ingratos rigores cuantas espinas contiene, convierte en dulces arpones. En artificiosas fuentes suben cristales veloces, que son de Neptuno airado cristalinos pasadores. Como las fuentes son tantas, si todas a un tiempo corren, verde nube es el jardín, que la ley de llover rompe; dilatadas arboledas, y floridas estaciones, sirven de toldo a las fuentes, cuando esmaltadas se encogen. Tiene el jardín un estanque, y tal, que con presunciones, de golfo, un delfin de pino sus olas escama, y rompe, En él fábricó una fuente lo artificioso, y lo dócil, y tan alta el agua arroja, que entre las nubes se esconde. Cristal sube, y baja espuma, o nieve, porque no ignoren, que subiendo a la región del viento, su hielo entonces, le conjela en nieve el agua, tanto sube, tanto corre. En el laberinto verde, en el intrincado bosque, polifemos de esmeralda son los olmos, y alcornoques, Sus arrugadas cortezas son de las aves menores, o ya república dulce, o ya almibarada corte. La garza el viento acuchilla con las alas que descoge, cuando el pájaro cosario le acomete, y descompone. La amorosa tortolilla en el copete de un roble, con arrullos tiernos llama a su querido consorte. Aquí tropas de venados, de gamos aquí escuadrones, discurriendo por sus valles, corren faltando veloces, brutos, sobre cuyas testas escribe el tiempo con orden los números de su vida, de hueso en cuadernos torpes. Tanta copia de conejos puebla el valle, y vive el bosque, que apenas tiene en sus senos albergue donde se esconden. Verdes tomillos despuntan, y con festejos, y amores, allí corriendo retozan, aquí retozando corren. En este, pues, verde sitio, el mejor de los mejores Príncipe de nuestra España, triste divierte pensiones: que aunque Benalmahomar goza tributos mayores, por más cercano le debe más visitas este monte. Con haberos escuchado; no quiero verlo, Don Diego. Dios os guarde; mas dejando para otra ocasión aquesto, qué hay de nuevo de Antón Bravo? Desde que osado, y soberbio nos malogro la ocasión de aquella nocio, por cierto, he sabido que en Osuna ndos ha estado, quizá ten ni la ofensa que a los dos hazo; mas hoy me han dicho, Don Diego, que ya de Osuna ha venido, Pagara su atrevimiento. Yo he imaginado una traza, para matarle en secreto, y me parece acertada Y cuál es? . Estadme atento. A la fama de Antón Bravo ha llegado a nuestro pueblo un Portugues valentón, muy jarifo, y muy soberbio, tiene opinión de valiente, y bien se ve, pues su intento es medir con Antón Bravo la espada, que solo a aquesto ha venido de Sevilla por la fama de sus hechos. A este, obligándole ahora, la muerte le encargaremos, que lo demás, es poner nuestras personas a riesgo. Sí, porque en toda ocasión es bien guardar el pellejo. Qué os parece? Digo, amigo Don Juano que en todo obedezco. Veréis como el Portugues le mata. . Aquí viene. Oh Deo me guarde a sus pesnas Qué hay, seor Almeida, dónde bueno? Aso demo buscando finco, por ver si inda quiere; o demo darme notezas adonde sinque Antón Bravo, que veño a buscarle, e naón quijeira volverme, sin que primero, o le destolle a pancadas, o me lo fugáis fugendo. Señor Almeida, nosotros somos de Antón Bravo opuestos, y cualquier desaire suyo nos agradará en extremo, porque nos tiene enfadados; te serviremos y tanto, a vuesarced, si le mata. Puis iso en que en pretendo. Si uced se empeña en matarle, ha de ser tanto el empeño, que tenga efecto, y si no::- Qué chama voced efeito? vozace naón me conice mia muyta fama que en teño. Al fin nos da la palabra Como él veña, lo promeito; mas ele logo que viñe, se fui a Osuna fugendo. Ya ha venido. . Ya ha venido! hois morrerá, voto a Deús. Sírvase de esta cadena el buen Almeida. . En la teño, por ser de voced, en muito. Ce. . Quién llama? Caballero, una palabra. . Es Urraca? La misma soy. . Caso nuevo es ver mininas tapaidas, cando algunas venir vejo, de istas que se adereizan o rostro con paisas, sevo, albayade, solimaón, almendras, esclarimento, color, lejía, y barniz, trementina, alcanfor, huevos, hiel, aceche, fabas, e outras uitas que dejo. cosiñas Isto me da muito enfado, e ver en os rostros feos de vas bellas setentionas nos maños bein compostos; naón tein, por Jesucristu; vergoña, máis a que veo te pare a persoa, e me v y enternecendo. Celía mi se Al os adora co id esta noche a mi casa la veréis. . Notable extremo de amor. . No merezco yo tener parte en gustos vuestros? Finezas de Celia son, decidle a Celia, que quedo como agradecido amante, que iré a verla cuando el cielo cubra la cerúlea tumba con el manto de humo negro. ̱. Y decidla que procure ablandar el duro pecho de Lisarda. El natural, cuando se vence de ruegos? no sé si os querrá Lisarda, que amáis, Don Juan, muy resuelto. Deme amor paciencia. Adiós vamos, Don Juan. . Esto he feito, a minina de meus ollos, aguardaivos, deteneivos. Qué quiere el tal Portugues? ̱. Quiero, minina, querervos, que en vos quiero canto pozo, máis naón pozo canto queiro. La cadena he de pescarle. Dame lla mao. . Tan presto? Vosos ollos seon fogueiras, por vos morro, por vos peno. Apártese, no me manche, que está derretido el sebo. Sebo por sebo, minina, que vos tenéis máis sospeito: sabéis amar? . Sabe dar? Vos daré, consagro a Deos, canto teño, e canto pozo. Pues también sabré quererlo. No es bon que logo o deje; máis quein naón arrenderon miño brazo, e miña espaida? Sois de la hoja? . Bon es esto, haide naón vos de a noteza del valor de aqueste peito? No a fe. En me chamo Almeida, e solo a esta villa veño a darle morte a Antón Bravo. Mucho promete. . Promeito o menos de lo que pozo, porque voto fazo a Deos, que a bocados, he pancadas vivo teño de comerlo, si viñera ahora aquí; naón vendrá, que naón soleo taon ditoso. . Este es que viene. Ahora viréis si en teño valor, pois sin facer causo, naón me quitarel o chapeo. Que no he podido encontrar con el Portugues? 1. Sospecho, que de intento se ha escondido. Yo confieso que le temo; que Portugal ha tenido hijos ilustres, que dieron espanto al mundo por armas, como en anales diversos nos enseñan las historias. 1. En la oriental India han hecho prodigios los Portugüeses; son valientes en extremo. Y cómo que son valientes! vive Dios, que cuando veo, que en defensa de un castillo, un Portugues caballero, faltándole munición, con el arcabuz él mismo, quebrando todos sus dientes, cargó el arcabuz con ellos; que temo a los Portugueses, porque hombres que tuvieron este asombro en su nación, son la fama del esfuerzo. 1. A la China han admirado; pero Almeida es el que veo. Este es, retiraos, que solo quiero hablarle. 1. Ya obedez ̱. Quiero p A Dios, no se quita el sombrero; que si a acaso divertido? volver a pasar pretendo, que si lo ha hecho de industria, paga a su atrevimiento. Pensa, e pensa muito mal, que he de quitarme o chapeo. Tampoco se lo quitó: hidalgo, guárdete el cielo. Vilanún, a vos vos guarde, o naón vos guarde. . Grosero. descortes, desvergonzado, qué términos son aquestos? Oh chapeo me quitáis? Y aún estoy, por Dios eterno, por darle mil gaznatadas Bofetaidas hein por cierto, vos bos taidas a me? yo de coleina reviento conoceisme? . No os conozco. Pors que naón fin quéis vos ruego máis aquí, que por disculpa el naón conocerme habete, id vos con Den . Él se ha de ir, y me ha de dejar el puesto; que yo me iré cuando quiera. Zomváis, Casteiao groseito? Váyase luego, y no hable. Guás, enso, máis naón queiro decir men nome, si o digo, que os morráis o punto temo! enoso, con solo o nome le mataré, vive Deus, en so Almaida, vota a Cristu, que o dije, e naón se ha morto. Por Dios, que es rara figura. Este Casteido es opemo, quiso dar boseitadas, e tey ofendido o peito. os ofendo con decirlo, mas ofenderé en hacerlo. Qué es facer? estáis borraito qué es facer? . Qué es hacer esto Votú a Cristú, que naónaé de homes de beln, taon por certe facer isto, a cualquier home parecera muy mal feito. Aqueste es el que alababan de valiente, y de soberbio voyme. . Facéis muito bien, que si naón vos vais, promeito facer. . Qué habéis de hacer? Oh qué faré? sábelo Deús: miñana, corrido estoy. Más corrida estoy de veros vos blasonáis de valiente, y sufris tan poco atento que os afrenten, y que os den una boferada Oh demo! Digan que la bofetada es boba, los cinco dedos trae estampa los un la cara. Minina consagro a Deús, que si como me debuna, soiran dos, que de sacerlo habla dos mil pecaizos V Pues no quedara por eso, que ahora le daré otra. V Ya isto es muito atrevimiente Y ahora donde hay disculpa quedamos, Almeida, buenos quede con Dios. Aguardai vo por los Santos Evanjelios, que indo a sacar a espada da vaina, naon pozo hacerlo, parece que tein caudado. Qué donoso desconcierto! Demáis, que do vas bofetaida naón he muito, naon por cero e si como fueron duas, s, foiran orto tenemos. le A tar? e Seor Castejao, bien vejo, que voced está agastado, váyase voced con Deús, e naón me apure a pacenza, váyase, que basta o feito. Dígame, en virtud de que (que se me olvidaba aquesto) dice que viene a matarme? Iso naón he verdadeiro. Que agravios le he hecho yo? Voced antes me ha feito e muita merced, naón he dicho nada, chismes son par Deús. Yo sé que es verdad, que a mí nadie me engaña, al momento un zapato se descalce. Seor Castejao, o que he eso, farelo de boa gana, todo mi vestido enteiro finca a su servicio. . Oye, desataquese. . Qué es esto? naon falta máis, votú a Cristú: oye vonced, en teño amor a aquesta miñina, y es afrentarme, en le ruego, que tiña aquesta por sua, e naón me mande par Deús desatacar. . Desatáquese sin replicarme. . Naón queiro. Pues llevará. . Ficaila, que me mata. Qué es aquesto? Muera el villano. . Responda, no la lengua, si el acero. Vay vos. . Ya me voy, sidalgo Portugues, porque no quiero si os desutaca Antón Bravo, estar donde pueda oleros, que juzgo, que los calzones tienen reliquias del miedo. . Naón diz máis que a verdades, balate Antón Bravo, o demo. Es esta la confianza, qué hicimos de vuestro esfuerzo? vos hincado de rodillas? Oye voced, naón he medo, que fincarme de sinojos, soy porque en teño por certo matarle, he quise rogar por su alma a Deus primeiro. El cuerpo de guardía está alborotado, y sospecho que han de suceder mil muertes: ir a dar favor pretendo a Don Diego. . Yo ha seis años que son valente, e naón penso, que o que hois me ha sucedido, me ha pasado en todos ellos. . Al arma, soldados míos, muera Antón Bravo el soberbio. A tu lado estamos todos. Cargad, que viven los cielos, que he de hacerle más pedazos, que astros tiene el firmamento, que arenas el mar platea, ni hay en los prados amenos flores. . Antón Bravo muera. Muera. . Disparad a un tiempo. Ea, compañeros míos, la ocasión por los cabellos se ha venido, mueran hoy estos soldadillos, siendo de nuestro valor despojos: pocos somos, muchos ellos, mas no importa. 1 No reparas, que es temerario despeño, si apenas a diez llegamos, y ellos pasan de ducientos? Para eso soy Antón Bravo; ea, pléguete Cristo, a que no me ofenden las balas, que el plomo me tiene miedo. Ya los tengo acorralados, y más de catorce han muerto, sin heridos; viva, amigos, el valor de nuestros pechos: Antón Bravo os acompaña, no quede ninguno de ellos.

JORNADA TERCERA

JORNada tercera A quién podré quejarme de los injustos celos que padezco? quien podrá consolarme, si por triste mujer piedad merezco? jardín florido, si mis penas sientes, diles que lloren a tus claras fuentes, De mi prima he sabido, que ha de venir, ausente el rojo coche, a este jardín florido Don Diego a verla, y quiero aques- ta noche, pornue mi firme amor al mundo espante, (te. fingirme Celia para hablar su aman- No hay ofensas amando, dueño mío ha de ser Don Diego ahora, su ingratitud llorando, vivire siempre en cuanto Febo dora: perdonas ingrato dueño, si porfío, porque no has de vivir, o has de ser mío. Sueño tengo, no es poco, mientras viene, en la margen arenosa a dormir de esta suerte me provoco, que matizada de jazmín, y rosa, es tan fragrante, y rara, que jove por su olimpo la trocara. Loco de regocijo solicito aplaudir con festejos mi ventura, si los principios al punto los limito, por ser empresa tan poco segura; advertido al silencio los remito, de mi dueño elevado a la hermosura, que absorto de mirarla este horizonte, tiene raiz el agua, mueble el monto Pero, cielos, qué miro! no es aquella deidad humana, que al jardín florido dormida admira, si suspende bella Gemino sol en nubes escondido, flores del cielo, del jardín estrella, sobre la fuente caracol torcido, parece que Tairón alienta, cuando su divina beldad está mirando. No es este sueño imagen de la muerte, decoroso es traslado de la vida: si Adonis la mirara de esta fuerte, si Narciso la viera (lance fuerte!) disciplinados quedaran de su muerte, que dio en furor fatal forma mentida, no en su vóveda azul de terciopelo tan venturoso eclipse miro el cielo La luz apagar pretendo, por lograr así mejor sin testigos nuestro amor, que de sus rayos me ofendo. El paso torpe, dudosa la voz, cobarde el aliento, doy vida al atrevimiento. Celia bella, Celia hermosa, romper su sueño es forzosa osadrá en mi recelo. Celia? . Qué es esto? Mi cielo, perdonad mis desvaríos, que porque mueran los míos, permití vuestro desvelo. Cantad, pues, con voz sonora dulces motes, tiernas aves, decid en voces suaves, que hoy se anticipó la aurora; mas el cielo erlas ora, que engañado, Celia mía, aljófar al mundo envía, y pretende amanecer con brillante rosicler, juzgándoos su aurora el día. No respondéis? no me habláis? quién, Celia, os ha dado enojos? no me neguéis de esos ojos la luz en que me abrasáis; por qué, mi bien, triste estáis, cuando advierto, que al salir, no pudién lo competir con vuestras mejillas bellas, se sepultan las estrellas en bóvedas de zasir? Como la luz se ha apagado, . iensa Don Diego soy Celia, n mi cuarto le he de entrar, n que mi prima le vea: yo le he escrito cautelosa al Corregidor dos letras, vendrá, y viéndole en mi cuarto le haré mi esposo por fuerza: seguidme, y sea, Don Diego, con recato, no nos vean Dónde, mi bien, me lleváis? A mi cuarto. Dicha inmensa! fortuna, no hay donde subas, pon un clavo en esa rueda. . Mucho Don Diego se tarda, y amor no permite ausencias. Ya, Celia, no tardará. Temiendo estoy que nos sienta Lisarda, ya está en su cuarto, baldreme de una cautela. Y es? . Encerrarla, fingiendo e es juego, porque no pueda salir. . Apruebo el intento. Amor es extratagema, cin Ya, Celia, he cerrado. Ven a requerir la puerta eré si viene de el jardín, cias. quien es luz de mis pote Lindamente has engañado a Lisarda. . Y aunque quiera no me estorbará mi prima, que con Don Diego me vea. 1. Cansado estás. . Un Juez es de su república esclavo. 2. Que no has podido a Antón Bravo hallar? . De sola una vez, que le he salido a buscar rondando, había de hallarle? 1. Fue milagro no encontrarle, que él anda todo el lugar, y más ahora, señor, que con los soldados tiene lo que sabes, Hoy conviene disimular el rigor, que él se acordará algún día de mí. 1. Dios de ti le guarde. Dadme de cenar, que es tarde: A manecen cada día en el Ruedo, y en el Faro dos, o tres soldados muertos, siendo de estos desconciertos solo el causa. 1. Es hombre raro. Pues el Duque, mi señor, este oficio me encomienda, solo porque aquí le prenda, fiado de mi valor, y en todo a Antón Bravo excedo, en el valor, y prudencia, Excelencia yo sacaré de este cuidado, si puedo, rendiré su ambición fiera, sin la vida le he de ver. i cer es Eso, se la cuenta sin la ventera. Quién es? . Antón Bravo soy, Cómo os entráis atrevado? Direlo, si sois servido de estar solo. . Solo estoy. V Licencia m eis de dar para cerrar esas puertas, que miro, señor, abiertas. Bien podéis cerrar, y hablar. Ilustre Corregidor, cuyo valor generoso, sí, voto a Dios, es muy justo que le reconozcan todos. Escuche, y sabrá quien es el hombre, que con enojo de Osuna viene a prender, y perdone lo ofendido. En una verde arboleda, poblada de opacos olmos, a quien redimió el Abril de las injurias de Agosto, durmiendo estaba una tarde el rayo Andaluz, asombro de España, pasmo del orbe, Antón Bravo, que es lo propio; cuando llegó aquel prodigio de aqueste Andaluz contorno, aquel empeño de Marte, Diego de Camas heroico, el cual me envistro dormido; pero yo con alboroto la capa embrazo, y fiando de aquesta espada el ahogo, hice, que a Diego de Camas lleven a su cama otros, Paso adelante en el monte de Palacio, entre unos chopos durmiendo me acometieron las guardas con alboroto: iban diez, los cinco de ellos con escopetas, y todos se arrojaron sobre mí; mas yo alentado, y brioso, aunque osados Filisteos los juzgué, por todos rompo: del fuerte Sansón el paso ensayo, y más animoso los diez venzo, a hombre por dedo, y en el suelo los arrojo. e, A uno le así el capos do que huérfano de cabello le dejé, quedose absorto, mas que todos agraviado, y más cargado que todos; porque aunque algunos herí, y quité la vida a otros, sintió él más quedarse calvo, que quedar muerto a mis ojos, Paso adelante: una tarde viniendo al Avahal solo con dos carretas de encina, que para cierto negocio habla menester, llegó avisada de algún soplo la justicia de Morón, donde venían por todos veinte personas, quisieron e, y yo valeroso, prendern movido e sus injurias, vengue n ellos mil oprobrios. Lo que se siguió de aquesto fue, que se volvieron todos os a M orón, desaira unos blancos, y otros rojos, cual almagrada la cara, cual sin mano, y cual sin lomos porque también la aguijada me sirvió a ratos un poco. Paso adelante: otro día, de los ardientes de Agosto, con otro segando estaba de Don Francisco famoso Ponce de León los trigos, en esa vega, cuando oigo un tropel, vuelvo la cara, pensando que era el demonio, y veo una escuadra de hombres verdes, cuadrilleros todos de la hermandad de Carmona, venían en ciertos potro S Alguaciles, y dos Jueces, que era ejército de toros de a pie, y de a caballo, llegan mbro, preguntando con asor dónde está Antón Bravo? y yo, acordándome devoto del prendimiento del huerto, ego sum, dije, furiosos: no a besarme como Judas, sino a herirme como toros envisten: unos amigos imitaron valerosos, cortando ciertas orejas, la hazaña del Apostol, que el un pesón de las sienes quitó a Malco, al fin, absortos iban rodando a cuadrillas cuadrillero, y custodior, con la voz, y con la espada hice atrevido de modo, que con fustibus, armis illí abierunt retrorsum, porque vencer con la voz a Dios se reserva solo, los pobretes harto hacen con la espada, y aún no es poco. Al fin, señor, los ginetes, que venían en los potros, sin ser potros de tormento, su miedo confiesan todos. Quedaron los más heridos, grazneando por los contornos, y como estaban de verde los cuadrilleros furiosos, y yo firme con su sangre, mi atrevimiento en sus ostros, pudiera un suelto caballo buscar de cualquiera modo entre lo rojo lo verde, y entre lo verde lo rojo. Paso adelante: en Osuna, el Manchego, aquel heroyeo loven, de la fama alunto, mienos cuerdo que brioso, habló mal de mí en mi ausencia sin darle ocasión, enojo, no por Cristo fui a buscarle acompañado de solo un amigo, llegue a Osuna, estaba con otros ocho, reprendile constante, respondióme con descoco, metimos mano, reñimos contra ocho dos, y diez, todos fuimos los diez mandamientos, pues si se encierran los ocho en los dos, a ellos de suerte los encerramos nosotros, que no sé si habrán salido cobardes, y temerosos. Paso adelante; mas no, que es cansaros, y yo solo pretendo, que ronozcáis este corazón brioso. Ya le veis, y ahora os pido, por dar a mis triunfos logro, que no tratéis de ofenderme, si querérs vivir gustoso. Estos que os he reforido, por el cielo a quien me posero, que lo he hecho ocasionado, ya de injurias, ya de oprobrios. Diego de Camas me dio causa, pues soberbio, y loco quiso matarme, la tropa de Morón fue con mal dado; afrentándome, y fue fuerza satisfacer mis enojos, por lo mismo a los del monte Palacio rendi orgulloso; los de Cármona llegaron, señor, no por celo honroso de justicia, por ganar, si, fama con mi desdoro, y es natural la defensa; el Manchego, ya es notorio, que si me murmuro ausente, mereció cualquier oprobrio; si las ducientas mujeres, que así a los soldados nombro, acórrale a cuchilladas, fue, porque altivos, y locos en ofensa de mi patria hicieron, señ mil robos, mil insultos, luego tuve ocasión para mi enojo? Yo soy el que he dicho, y yo, perdóneme aquí el decoro de la modestia, que excedo a Alejandro Macedonio, al siempre celebre Jerjes, a Anibal, heroe famoso, al temible Mitridates, a Tiro, de Persia asombro, a Pompeyo, a Scipión, que si quedaron gloriosos por sus victorias, tuvieron ejércitos en su abono; pero yo solo he vencidos y no a Egipcios, y Escitas monstruos, sino a invictos Españoles; uno lo diga entre todos, de cuantos ha castigado mi brazos de Europa asombro, que ofendiéndome atrevido, por satisfacer mi enojo, de solo una cuchillada, tan por enmedio le rompo, y que el vestido de carne desnude al alma de modo, que sangriento, y dividido en dos mitades le arrojo, y fue tan súbitamente, que con susto, y alboroto el brazo del medio cuerpo fue a buscar la espalda al otro lado, y hallándole lejos, dio crédito a su malogro. Verdad es, que otras mil cosas, travesuras, y alborotos he hecho, mas juro a Cristo, que han sido con causa todos. Y así, señor, os suplico, que pues no os he dado enojos, no tratéis de perseguirme, como a Justicia me postro a vuestros pies, y mis armas os rindo besando el polvo mbre, que pisáis: mas como a ho que solicita amb arruinarme, y destruirme, por solo ofenderme, solo haré lo que he hecho con muchos; que si vos sois valeroso Corregidor de esta villa, con humildes es notorio que lo soy, y con soberbios soy vano, con locos loco, con arrogantes osado, y con demonios demonio. A tal valor, Antón Bravo, con los brazos os respondo; al Duque le han informado mal, incitando su enojos por cuya causa a prenderos me envió, y pues ya conozco vuestro valor, yo que he sido prudente, aunque escandaloso, yo haré con su Excelencia que os perdone. . Y yo me arrojo agradecido a estas plantas. Siempre a los pechos heroicos contrasta la emulación Con asilo tan honroso nada temo. . El cielo os guarde, Dadme licencia, si estorbo, que es tarde, y no habéis cenado, Antes con esto me honro, quiero que cenéis conmigo; dadnos de cenar. . Conozco que tal favor no merezco. Sentaos. . Por ningún modo, en pie, señor, cenaré. Esto ha de ser. . Si es forzoso; la merced agradeciendo, con la obediencia respondo. . Ah, Antón, si tuviera el Rey en los Flamencos contornos mil soldados como vos! A tanto favor ignoro que responder. . Cantad algo Yo solo mientras cenamos. i ecidla; sé una jácara. . comed, Antos eáis corto. Mi espada lo es en el hierro, que yo soy muy largo en todo. Ya sale del Avahal ese valiente Antón Bravo, cuya fama, y cuyos hechos causa al orbe horror, y espanto, Aquel, que con el Manchego procedió tan alentado, que siendo un Marte Español, le dio muchos cintarazos. El que con Diego de Camas ostentó lo temerario, y con Alonso Miguel anduvo airoso, y bizarro. Un Portugues quiere hablarte, que llaman Gónzalo Almeida. Entre. . Es figura excelente. er Deus a voaced mantenga, eo guarde muitos annos. Qué hay, Almeida? Faz as reclas de os morganos de Deús; qué está eo él a ameisa odemo! . A qué ha venido? En querillarme quiseira de un agravo nuito grande. Qué ha sido el agravio. Al meida? Antón Bravo soy autor, dígalo, pois inda cerca esta. . Camarada, yo soy parte, y no haré bien hecha la relación. . Pois diré en, teña vosameced coenta. Estando falando anoite con certa pesoa, chaga Bravo, e sobre muito poco, me quitó as abujeitas, desatacándome as bragas, e despéis con impacenza me den tantas de pancadas; cosa que naen a ficeita o demo: vosa meced me faza justicia enteira: inde naón consagro a Deús, que aorceo vaya a pederla. Gracia tiene el Portugues: que fue esto? . Soltó la lengua en cierta ocasión, y yo castigué su desvergüenza: seor Almeida, beba un trago, que es del bueno de Lucena, con licencia del señor Corregidor, y no tenga enfado por pocas cosas. En beber por nua maneira. Beba, acabe. . Naón faré tal, que teño muita fresca a collera. . Yo le ruego, seor Almeida, que beba. Naón a que tragar, naón gusto viño. . Ya es impertinencia el replicar. . Por ser viño o bebo, aunque naon quiseira. . Bien le debe de saber, pues tanto le saborea. Eite voce otro poquiño, por ser boo. No quisiera que fuera a la cama . Tern un saborcino a caneila, que le face muita graza. Como el gaitero es Almeida del Avahal: a qué sabe? Sabe poco en mea concenza. Dadle más vino. . Eite máis: este viño tein Lucena? naón pasará muitos días, que en naón vaya a ver tal terra. Este trae una criada, y que respondas espera Decidla, que al punto haré lo que por él se me ordena. Antón Bravo, a mí me importa ir a cierta diligencia; quedad con Dios, que de espac nos veremos. . Siempre tenga vuesa merced por su esclavo a quien servirle desea: vamos, Almeida. Naón pozo. Dadme el estoque, y rodela, y venid a acompañarme: sin duda padece ofensas Lisarda, que a llamarme envia con tanta priesa. Por qué se va deteniendo? Sospeito, que teño a lengua, que naón me cabe na boca; malo estó. . No gaste flema. Oje vocé, todas consas, cantas vejo, se menean; naón sé que poda ser isto. Esto llaman en mi tierra, estar un hombre borracho. Oh demo soy a caneila de o viño, frescome a Deús, oje voce, os pes me tembran. De la enfermedad que digo son todas señales ciertas. Voce sabe mea posada? Yendo esa calle a la vuelta. Pors quede voce con Deús, porque en naon pozo, aunque queira, quedarme con sua pesoa naón diz a rueda dereita? Sí, Almeida. . Pois en me vay. Mire no yerre la vuelta. Ya triste sombra oscura enfermo de Latonia la hermosura, la tumba turquesada, la divisa de estrellas matizada, y las fragrantes flores perdieron con la noche los colores. Triste estoy, no me espanto que este triste, ofendiendo al cielo santo, quien vive de esta suerte, menos tiene de vida que de muerte. En las campañas de Troya yace sin valor, ni esfuerzo el Troyano más valiente a los pies del mejor Griego; con diferentes semblantes, al verse los dos opuestos, glorioso le mira Aquiles, vencido le mira Hector. La muerte de Hector canta una voz, su tragedia al mundo es- panta; si Hector murió valiente, rayo de Grecia, pasmo de la gente, de Áquiles a las manos, quien me podrá librar de mil villa- traidores, y atrevidos, (nos, que de mi acero viven ofendidos? No la gruesa lanza, no, que atreviesa el noble pecho, le afrenta, si a Hector mata, de verse a los pies del Griego. Sí, que a veces, sangrientas, aún más que heridas matan las afrentas: qué lamentable historia! este el Convento es de la Vactoria. Mas un bulto diviso entre horrores tropiezo, sombras piso: quién eres, hombre? mi valor alabos quién eres? no respondes? Antón Bravo. Mi imagen miro en ti. De aquesta suerte vengo avisarte de tu traste muerte: la justicia de Dios tiene ordenado, que mueras con el pecho atravesado en este sitio mismo, pues tu vida de culpas es abismo, con católico celo haz penitencia, aplácarás al cielo. Si al remedio no aspiras, mira que te has de ver como me miras, tu sombra soy, tu imagen, y trasunto, mírate en mi difunto: ay de ti, si el remedio al brazo fías! que contra Dios no valen valen- t Válgame Dios! apenas de turbado puedo mover las plantas; qué he es- cuchado? Válgame el cielo! mi desgracia es cierta, que he de perder la vida en esta puerta; quien tan fiero castigo tiene de darme? Tu mayor amigo. Que mi mayor amigo ha de ma- tarme? dejad, temores vanos, de espantarmo; mal la pena resisto. si es aquesta ilusión? si es voz de Cristo? de admirarme no acabo! mas como temo yo, siendo Antón Bravo? nada, nada me asombra, que es qui, mera; mi valor viva, y quien me ofende muera. Que no ha venido Don Diego, cuando le estaba esperando el alma con el deseo, la voluntad con los brazos! qué puede haber sucedido? No lo se Ya no le aguardo, que es tarde. . A la puerta llaman, n será Don Diego acaso? Cómo, si yo le previne que vinese con recato? mira quien es: en el pecho . el corazón asustado me profetiza desdichas, me pronóstica presagios. Señora, el Corregidor. Guardeos el cielo mil años. Señor, a estas horas. . Dónde está de Lisarda el cuarto? Válgame el cielo! señor, aqueste es. . Abrid. . Ya abro. Señora, aquí me tenéas, mirad si os importo en algo, pues a llamar me enviáas, Beso, señor vuestra mano. Qué pretende esta mujer? p el Corregidor acaso me topó en la calle, y para ser testigo me ha mandado subir aquí. . Yo, señor, desde mis primeros años de Don Juan solicitada. Ella le dice el agravio de pretenderla robar. Nunca admití sus regalos, siempre desprecié sus ruegos, jamás atendí a su llanto; mas por vengarse el amor postro mi orgullo bizarro, rindió mi esfuerzo valiente al aliento de un soldado. Este es Don Diego, aquí está, a que me cumpla obligadlo la opinión, que ya me mueve, aunque a costa de un engaño. No puede ser, no es posible, que es mi amante, y yo le amo, y me ha dado en mil papeles palabra de esposo. . Y cuando no fuera así, como siendo mi amigo, sera contrario, usurpándome mi dama? Vuestra? A quién daréis la mano, aunque la culpa no excusa el hallaros en su cuarto. Señor, solo a Celia adoro, siempre en sus luctentes rayos salamandra he sido ardiente. Qué es esto, cielos! . Pues claro está. . Eso sí, pesia a amor. Esposo, dadme la mano. S? Yo a y es Pu Vos Cél A mí me debe Don Diego el honor. . Y ya os lo pago, dándoos la mano de esposo, Pues como con tal engaño, Don Diego, siendo mi amigo? Don Juan, en qué os he engañado? En casaros con Lisarda. Si esta es Lisarda, el agravio confieso, mas no la culpa, porque los nombres trocados de esta confusión son causa. Ya no es posible dejaros de casar vos con Lisarda. Que al fin nunca ha sido falso vuestro amor? . No, esposa mía. Pues yo que os juzgaba amando hoy a Celia, con su nombre mentido os entré en mi cuarto, pensando que os engañaba. El suceso ha sido extraño. Engañar con la verdad es esto. . Mal se han logrado . mis cautelas. . Ya que han sido todos mis intentos vanos, merezca ser más dichoso, hermosa Celia, alcanzando, para ser esclavo vuestro, él sia que amoroso aguardo. Esta es mi mano. . Ay de mí! Qué voz es la que escuchamos? Alguna desgracia temo. Que más que la que a los cuatró ha sucedido en casarse? Señor, que han muerto a Antón Bravo. Qué dices? Desgracia muita, compadres son, o di un compadre lo morre Síganle luego. Teneos, no le persigáis, señor, que pues yo tan temerario a los favores del cielo, siempre aleve, y siempre ingrato, nunca (ay de mí!) respondí, bien merezco (dolor raro!) esta muerte que padezco. Qué pena! . Qué triste caso El sentimiento me tiene confuso. . Yo estoy turbado. Yo, aunque he sido su enemigo, de verle en tan triste estado me pesa, que no se vengan en muerte pechos hidalgos. Grande lástima! . Gran cuita! Vive el cielo, que el villane que os ha muerto::- . No, señor perdonadlo, perdonadlo, que yo le perdono; este es castigo, que me buscaron mis ciegas temeridades. Ya el vivir me va faltando, ya la sangre desocupa las venas, y estos labios apenas dejan moverse, Señor, señor, en tus manos me encomiendo, Bravo he sido; dero mansos pero ya, de tu justicia divina el castigo me ha amansado. . Ya murió. . Desdicha extraña! Y aquí dan fin de Antón Bravo los hechos, que en el discurso de sus veinte y ocho años o de la fama ropa espanto.