Texto digital de Más la amistad que la sangre
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- Atribución tradicional
- Andrés de Baeza
- Atribución estilometría
- Andrés de Baeza Segura
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de la edición en la Parte XII de Nuevas escogidas (1658).
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Más la amistad que la sangre. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/mas-la-amistad-que-la-sangre.

MÁS LA AMISTAD QUE LA SANGRE
JORNADA PRIMERA
En la quietud gustosa del Aldea, la libertad viva, y el amor muera. , , n s, y el gusto celebre las Carnesto lendas. En las Aldeas, así llas Carnestolendas son. Has visto tal perfección de Aldeana? . No la vi. Lleguemos al baile, pues el tiempo licencia da También da un villano: acá llega el corro. . Dicha es. s - En la quietud gustosa. de la Aldea, la libertad viva, el amor muera. e Y el gusto celebre las carnestolenda t Espera dulce Aldeana. Detente amarga Gallega. Esa libertad es ciega, la que yo celebro ufana: suelte señor forastero, y de las Carnestolendas lleve esto. Y porque entiendas tú que eres un majadero lleva estotro Hemos quedado bien? Yo abrasado; y perdido quedo. . Ese es gueno batido pero este es papel cortado. Su despejo me abrasó. Que esto mi cólera espera, tú el gueno de faltriquera, y el empapelado yo, a ver, gueles: vive el cielo, que es agua de ambar, señor, rica: no sois vos leonor. Villana, y ambar. . niun pelo Y aquel discreto desdén, y aquellas manos, yo infiero que es cielo, no mujer. . Pero esto no me guele bien. Que puede oler. Soy yo manco de nárices, esto al ver papel blanco podrá ser, pero guele a unguenrte blanco, pues puerca, vil, calabaza entre los melones, pus fuego mil veces en tus manos de papel de estraza. De aqueso haces maravilla. No hago si no asco. Y yo llevo poca herida? Con un gueno se hace un corazón tortilla? Qué quieres, de verla ciego quedo, y aún más. . Qué? Abrasado. Pues no está el huevo pasado por agua? . No si no fuego. Cascaras, pues cuando habemos rodeado el camino por no llegar a Orgaz amor pollito en guebo tenemos? mas no, que antes biene a ser amor fresco. . Mi mal sueña, tal villana en tan pequeña Aldea, quien puede ser Aunque es tan corto el lugar, la casa de tu aldeana es casa ilustre. . No es vana mi duda, yo he de llegar otra vez. . Hombre repara. Ira tus miedos me dan. No quisiera que un paran nos carnestolendeare. Y el gusto celebre las Car- nestolendas. Mujer divina, rendido a tus ojos. . Muerta estoy, mi hermano. . Acaso hoy doy las licencias de atrevido para entraros hasta aquí. Que culpa hallara tu hermano en mí, ni en ti? Él más tirano rigor nacio para mí, ha amor, ha pobreza, ha ingrato hermano Ines, bien emplea las licencias del Aldea, tu hermosura, y tu recato no mi pena. . Ya sé que del trato de nuestro hermano estás quejoso, no en vano más de tu pena no sé, y porque aquí considero, con testigos, mi placer tu hermano puedes saber que busca este Caballero. . No es dó Luis de Abalos. . Sí que dudas? . Don Luis. Qué es esto, don Juan, vos aquí? . Y yo puesto a tuepiés. . Mis brazos di, que después que sean lazos de do Juan, son tuyos. . Qué? desde hoy más pretendere señor, con tan buenos brazos. De Salamanca la ausencia labró don Luis vuestro olvido con mi amistad. . Siempre ha sí mi fe con vos evidencia (do haber en partes estado diversas, me málogro el corresponderos. . Yo siempre eché vuestro cuidado menos. . Y en fin, que ocasió por aquí os trae, decid dejando a Valladolid. Travesuras suyas son. De Valladolid cansado, paso a Sevilla a embarcarme, quiza por desahogarme de la pensión, y el enfado de segundo. . En esto fundo el mal que el cielo me ofrece, pues quien como yo padece las pensiones de segundo. Por nacer antes, que engaños, a un hermano la ley llama, y un mayorazgo se mama, y hay quien se quite los anos, mas el cielo político les da el año con su adovo, pues tu hermano es rico bobo, pero el tuyo, es bobo rico. Al fin don Luis, por no entrar en orgaz, adonde tengo un deudo enfadoso vengo rodeando, y a este lugar llegamos a tiempo, que en vuestra casa, de mí ignorada entonces, vi un baile, que asunto fue de Carnestolendas, puesto que admiré en el serafines, y así a verle a estos jardines llegué. . Cómo es este puesto de mi casa, de la Aldea lo último, doña Ines de Abalos, mi hermana, es quien en el festín se emplea con sus criadas, que son de la Aldea, y labradoras amigas, que a ser señoras las habitua la acción, solo en lograr la fineza de mi hermana, en quien lo fío, que aquí vive el señorio muy deudo de la llaneza, así se lograra en mí esta vida. . Decid, pues, (hermana dé don Luis es p. a quien el alma rendí) decidme a mí vuestra pena, que cuando os vi, reparé en ella, no hay para que negármela, no es ajena, siendo vuestra, en mí. Hy amigo, que es inmortal mi pesar, ni sé con quien descansar de tantas ansias. . Conmigo, patarata. . Yo soy, y ella es mi nombre: soy tu fiel lacayo, y soy aquel, el hijo, y nieto del, y de ella: soy quien más tu gusto trata: soy quien perdera por ti honra, vida, hacienda, y lo demás es patarata. Vuelve al mesón; y recoge las maletas, porque hoy no he de salir de aquí. . Voy toca a recoger. Despoje vuestro silencio el estrecho rigor, que será obligarme y adverrid, que he de enojarme, si no me franqueáis el pecho. Culpa será mi extrañeza a vuestra fineza igual, si por recatar mi mal, mal logro vuestra fineza. Después que los dos, amigo, cursamos en Salamanca, y por muerte de mi padre, trocando por lutos, galas, a Madrid volví, dejando los estudios, por la Casa de mi recién heredado hermano, cuya mudanza de estado fue en él, y en mí, áspera en el, y en mi extraña: Después, cierto punto en esta parte os explicare causa, aunque segunda; mayor de mi mal, y de que se haya venido a vivir mi hermano a esta Aldea, porque alcanza su jurisdicción gran parte de su hacienda, y mi desgracia, que de mí en Madrid, entonces solo a título de alajas, algunas, que de mi padre más que de herencia, de gracia, pude adquirir, que en la Corte, y en mi condición fue para muchos siglos de ocasiones gasto de pocas se mañas: Desválido, al fin, del oro, padecía, no gozaba: no gocé, padecí un año las edades Cortesanas, que aúví siendo cielo en Madrid poco goza quien no gasta, dígalo yo, condenado a las injurias villanas de mi pobreza, si es culpa, si que en cielos de mudanzas donde se compran las glorias, nunca los pobres se salvan: quejoso de mi fortuna bajé al Sote una mañana de Abril, en un negro bruto, no, no os le pintaré, basta decir, que era tan ligero, como mi suerte liviana, y a sermio, mas que en aire el bruto corriera en plata, llegué a unas casas de campo acaso, a poca distancia de Madrid, a cuyas puertas muradas de hiedra estaba un coche, que fue el del Sol, si el coche del Sol se para: estaba en el (mientras yo no estaba en mí) el Cielo, el Alba el Sol (dejadme arrastrar del afecto que me abrasa) porque para dar razón de mí, se temple en mis ansias al cristal de encarecerla, el fuego de imaginarla, una mujer era sola, y de otras acompañada, que puede ser lo que va de numero, a circunstancias: a este tiempo, algunos mozos que del Soto, y de las aguas, holgura hacían, reparando en el coche; y en las Damas, cercaron el coche a tornos, y haciendo cada cual gala de satigar los caballos a modo de festejarlas, cual el bruto mete al torno, cual para partir le saca, cual sin certeza le hiere, cual le estrecha, cual le iguala, tanto los empeñó en esto licencias ocasionadas del campo, que temerosa como de alguien que esperaba aquella Dama, según dio a entender en sus palabras, les pidio, que se apartasen del coche, segunda instancia, y tercera: ellos volvieron a su fiesta, y la enojada, a su ruego, sin bastar echar las cortinas, causa de que acercándome yo les dijese: disgustadas las Damas, no favorecen, mejor medio es de obligarlas, obedecerlas, a que uno respondió, que era excusada mi advertencia, no es le dije: si es pretensión, la constancia de vuesarcedes aquí, nunca es constante quien cansa, esas señoras no gustan, para correr hay campaña, ni yo sé, que sea festejo hacerlas polvo a las Damas: estas Damas lo dirán, replicó otro, con tanta oladía, que llegó al coche, y estando cerrada corrió una cortina, entonces yo, que ya perdido estaba del caballo me arrojé echando mano a la espada, y haciendo todos lo mismo, tuvo que hacer mi arrogancia, pero más mi cortesía, porque la Dama obligada, o piadosa, dejó el coche con las que la acompañaban, y todas con el piloto de la urca Cortesana, y un viejo escudero, hicieron que sus caballos tomaran los seis, y a Madrid se fuesen: pero volviendo a rogarla yo, que me diese ocasiones de servirla, vi que estaba herido en un brazo, y ciego de coraje, enojo, y rabia, iba a seguirlos a tiempo, que con ruegos me embaraza, y aún diligencias, la que era ya dulce imán de mi alma: como a libre pluma el aire me detuvo a cuya extraña novedad de mi albedrío la dije, que no estimará la obligación de empeñarme antes, si no la templanza de obedecerla después, tanto i ela, quien abrasa: áteme en la herida un lienzo, y viendo que no bastaba para tanta batería de granates su muralla, me dio el suyo, que fue nieve tejida, y quedó rosada de vergüenza fue favor? no, pues que fue? acaso, y nada, o favor accidental: luego es gloria incierte? y falsa, que favor que es accidente, es duda, y no confianza, con la lícita piedad de que fuese por su causa el suceso, mandó a un criado que me acompañase hasta Madrid, sin que lo pudiesen excusar razones, tantas como deseos porque del supe cuanto esperaba: supe que era única hija de don Fadrique de Lara, señor de esta Aldea: aquí empiezan, don Juan, mis ansias, y aquí lmiedo de sentirlas menos parece abreviarlas, servila galanteela rendido, y en la distancia de un año me llegué a ver puesto en las glorias más altas de amor, y de mi desdicha en las prisiones más bajas, en sin tan favorecido llegué a verme de mi dama, como pobre, llegó a extremo de mi fortuna tirana el ultraje (con vos solo mis desdichas se declaran, que aún el adorno preciso don Juan, llego a hacerme falta. ya empeñados mis amigos, y siempre sordo a mis carras mi hermano, que de venirse a esta Aldea fue la causa (permitidme que lo diga) su cortedad, su ignorancia, que es ignorancia en los nobles la cortedad, pues no usaran su defeto, a conocerle, que en quien tiene sangre clara, es la liberalidad la mejor prenda del alma: tan favorecido, pues, como pobre, quien juzgara, mas no hay quien juzgue mis males si no es quien por ellos pasa: consideradme obligado de mi dueño, siendo tanta mi desdicha, desvalido, que a las luces me negaba del día, y de sus dos soles: considerad, que repara la falta de mi asistencia en verla, y solicitarla, y que atribuye a despego, lo que en mi mal es desgracia: considerad que me busca firme, tierna, enamorada, y que yo en tanta pobreza, solo por disimularla, afrentado, y muerto, huyo a sus finezas la cara: considerad que me escribe, juzgándose despreciada, y que la respondo yo con fingidas circunstancias, de que una desdicha mía de sus favores me aparta: considerad, que yo sé, que llora, desconfiada, ciega afrentada, celosa, fina, y que mi amor la paga; sin poder hallar remedio a la ocasión de mis ansias: diréis, que menos mal era decirla, y manisestarla mi fortuna, y yo respondo, que hace en mí, que me causa tanto horror, que me parece es de amor la mayor llama, a la afrenta al hielo, al soplo de este defeto se apaga, y en fía el deciriguales afrentas de gente ingrata, es para que ella lo sepa, no para que yo lo haga: del esperado, y perdido, dejé la Corte, o mal haya amén tan nuevo linaje. de venturas desdichadas: vive a los pies de mi hermano juzgando, que remediara mi mal, fingiéndole otros motivos, y solo halla mi mal en sus tiranías míseras cartas villanas (que no sé lo que me digo, porque la pasión me arrastra) solo sé, qus soy el hombre más desdichado, que basta lo que os ha dicho don Juan, para que consideradas mis ansias, miréis en ellas la congoja más tirana, la desdicha más terrible, la fortuna más contraria y el amor más desdichado, con vida, y sin esperanza. Ya las camas, y la cena están hechas, solo falta ir a deshacer la cena, ir a deshacer las camas. Tan lastimado os escucho don Luis, como interesadas mis pasiones en las vuestras, que en fortunas tan extrañas se pasó al mal de sentirlas, el cuidado de escucharlas, que a un Caballero de prendas tan ilustres, tan bizarras igual caso le suceda? que ignorante, que villana debe de ser la fortuna, pues del mérito se aparta, y que hidalgos suelen ser los acasos uno basta trayéndome por aquí quiza a que de vuestras ansias parte alguna de remedio: y don Fadrique de Lara, decid, señor de esta Aldea, y padre de vuestra dama no os conocía? . No amigo, ni me conoce, por causa de parar la prima verá de mi edad en Salamanca, aunque de mi padre fue amigo, y ahora por cartas. mi hermano comúnica, en fue diligencia usada lcuidado de mi amo porque mejor se lograra, sin ser conocido, el verla; seguirla, y galantearla, el no darme a conocer a don Fadrique. Fue maña, y su hija supo quien sois? No comúnico a mi herman ni mi casa, con lo cual no pudo ser circunstancia. de mi amor: su poque era Caballero, pues eso basta, Y sabe donde estáis? . No Y en efeto la adorabáis correspondido, y tuvistís ánimo para dejarla, sin decirla donde estáis? cual estará? . . Eso me abrasa Y qué habéis de hacer? Morir. . Por qué? Mis desdichas basan, dejadme, mas no, matadme. Vuelve al meson Pararata, y haz que ensillen los caballos, vamos de aquí. . Anda, Que es ensillar, cuando el Sol desensilla, porque para en las cocheras del mar de la Andalucia baja, y yo, señor, tengo una hambre ensillada; y enfrenada. Haz lo que te digo. . Que queréis hacer? . Lo que falta yo tralgo dos mil escudos don Luis en oro, y en galas, y estos habéis de gastar en servir a vuestra dama, y aquí no hay que replicar, ni agradecer, quien en nada os sirve. . Basta dejarme una acción noble lograda, y así dejad, que a mi gusto esta lisonja le haga. Amigo. Echaisme a perder. Don Juan. No me digáis nada, que en costando una fineza la vergüenza de pagarla con afectos, y razones, si es que fineza se llama, ni la logra quien la hace, ni la debe quien la paga. Dadme licencia de hablar a mi hermano. . Solo manda aquí vuestro gusto, habladle, pero no se pidáis nada. Qué halle en un amigo esto cuando un hermano me falta, corrido estoy, esperadme en él meson. . Que os aguarda mi deseo, reparad, y es cada instante tardanza. A hablar a mi hermano entro La cena es lo que me mata, que estará, sin ser Francisca, floja, fea fría, y flaca. . Presto el traje mudó de labradora hermana tu cuidado, a ese que ahora más propio es, aunque honesto, de quien eres, y en las nobles mujeres, siendo en tu estado el pundonor, señala, que la honestidad es la mayor gala. Siempre en los miserables es de apuesta la mejor gala, la que menos cuesta, Como el obedecerté es mi cuidado, vencio la dilación; que haberme dado pudo el traje a que el tiempo, y el Aldea me convidaron hoy, porque se vea cuan bien hallada (un borrar lo altivo) en estas libres humildades vivo: más cuál es la ocasión? . Esta es hermana: Va por Gobernador de la Habana don Fadrique de Lara, merecido premio de su valor, y ahora he tenido aviso, de que llega tan aprisa, que casi le recibo cuando avisa: para su embarcación a Cadiz pasa, claro está, que en mi casa, que es nuestra obligación, he de hospedarle, servirle, y regalarle, hasta manana solo, que imagino, que mañana prosigue su camino: viene con el doña Leonor de Lara su hija, y yo gustara, que tú le agasajaras cuanto fuera posible, porque Ines, mi amor espera con Leonor lograr algún fino deseo, (si he de hablarte verdad) en él me empleo, que es (mira si malogro mi fineza) hermoso el dote, y rica la belleza, es de su padre única heredera, cuando en mi voluntad es la primera: van a las Indias, y queriendo el cielo, han de volver (espere mi desvelo) si no se logran antes mis intentos amantes, y es ser de esta Aldea don Fadrique, mira si basta, para que me explique. Demás de este cuidado que se ofrece, todo agastajo por quien es merece, y por recién venida. Dasme la vida. Resuelto vengo a ponderarle la razón que tengo a mi hermano; señor, hermano mío. Que me querrá don Luis, que desvarío, temeroso, y cansadoya me tiene, que siempre entiendo, que a pedirme viene. No ignoro que te canso, mas no es parte para que deje siempre de rogarte, quien no tiene más ser, ni más ausparo, que importa que te canse si está claro, que el pedir, y el rogar hace deidades, ya apelo a tus piedades de tus obligaciones, hazme este bien, pues sabes mis razones: yo, hermano y señor, sobro en tu servicio, no por mí, por ti harás el beneficio, dame, para que pueda, como hermano tuyo, en Flandes. . qué es darte, que? . Ha tirano. No sabes como estoy, no ves cercado de mil obligaciones mi cuidado? de deudas, y de ahogos? que entiendes que puedo dar? que tienes que pretender? de mis gastos, y afan, gentil lifonja. Con lo que el guarda, no fuera yo Monja? De pesar tiemblo (ah fiera suerte mía) a quien he de cansar con mi porfía, sino a mi sangre. . Déjame. Es en vano. . Déjame. A tus pies puesto. . Aparta. . Hermano. No puede serlo mío quien pretenda, que yo usurpe mi hacienda, ni puedo, ni lo tengo. . Oye. . Repara. Dejadme todos. . Para, para, para, Mulas, literas, y coche son. . Don Fadrique de Lara llego a recibirle. . Para. Salgo, venturosa noche. Cómo? . Quién llega es don Fadrique de Lara? . Sí a Sevilla por aqví pasa. . Dichosa ocasión: a que va? . A embarcarse va, que va por Gobernador a Indias. . Llevará a Leonor su hija. . Eso claro esta: conóceslas . Yo he quedado difunto . A Leonor conoces? Ha sí pudiera dar voces . mi dolor. . qué te ha turbado? si es porque mi hermano olvida. Qué malogradas están las finezas de don Juan tan a costa de mi vida. Su ingratitud de manera siento. . Aquí es el desmentir fuerza, pues no he de sentir el verme de esta manera. Es ingrato? Es un menguado, y tu (aunque en todo cabal, quizas porque comes mal) pareces su mal criado, mas ya sale. . Yo he de verla desde aqui: vea en mirarla el instante de gozarla, la eternidad de perderla. , s Comunicad a mi hermana el mérito de esta dicha, señora. . Aquí solo son los dichosos, yo, y mi hija. (zos Vuestra mano, y vuestros bra- Leonor me imposibilitan la esperanza, porque no puede haber más que consiga. No juzgo en vos la esperanza, señora, tan del válida, que de posesión tan corta se pague. . Es Leonor divina. Seáis, señor, muy bien venido. Y tanto, señora mía, como quien llega a la esfera de una deidad que reciba. Nunca una felicidad deja de venir asida de un inconveniente, sola esta noche nos áplica la suerte este bien lograrla ha de ser el repartirla: ha si tuviera esta noche mil edades, todavía abrá de Carnestolendas algun festejo, que os sirva, aunque rústico, entre tanto que os sirve una mesa rica de deseos (a Leonor el obligarte, me obliga. Tan corto tiempo aún no suple toda la fineza mía. Mil siglos vivir quisiera para pagarla, y servirla, digo, don Pedro, un hermano que me acuerdo que teníáis, a quien no conocí, donde esta? No, no, nunca habita. en casarallá de mi hacienda asiste a unas caserias. Eentrad, y descansaréis: acá de vuestra partida, y embar cación hablaremos. Supuestas las cortesías, no los abrazos, que airosas que venís, que bien prendidas. No entendí que la lisonja en las Aldeas vivía. No vive? . Leonarda, Julia Lleva luces tu Francisca a mi cuarto. . Servid todas a Ines. . La obediencia es mía, vamos. . Acá nos cabrá más plato de hablar, amiga. . Qué importa ya que me vea Leonor, si ya está perdida. mi esperanza, yo no puedo suspender mis ansias, digan mis males. . Este es don Luis, que le niegue (ay tiranía. igual) . Leonor vamos. . Que es lo que miran mis ojos! Pues donde. No me doy por entendida, . no vienes. . Yo estoy mortal! aquí: cómo? es fantasía. qué tienes? . No sé, ay de mí, que mis ansias resistidas. Leonor. . Son mayores. Habla, que te ha dado, perdida tienes la color? . Y el alma, pero mi entereza viva, vamos Ines. . Sí, que entiendo, que no estás buena, y la prisa importa de tu regalo. Espera, detente, mira. Miro, que no es lugar este de oírte, aunque mi ofendida queja supiera (ah tirano) olvidarse de ser mía. Advierte, engañado dueño mío, y muerte de mi vida, que de mi vida, y tus ojos la última ocasión me quitas. qué es esto que escucho, cuando sé que me agravias, y olvidas. Sé qué te adoro, y que soy desdichado? . Más mentiras, más engaños, más traiciones. Más verdades, más fatigas, más finezas. . Cómo? Jescucha. No, no puedo; vete, mira que esta casa. . Esta es mi casa, no hay recelo que te impida. Tu casa. . Sí. De qué suerte, hombre todo eres enigmas. De don Pedro, y doña Ines soy hermano. A que lo esplicas si ya en Ines se lo han dicho al alma señales vivas, don Luis se tarda, y entreme: por ti doña Ines me envía señora, pero que miro: A un instante de mi dicha venís (si hay dicha en mis males, tu tencuenta, Julia mía, si alguien sale, y tú de parte de la calle está a la mira. No es mal plato de fachada el de la carilamida. En esta casa don Luis! Qué disculpa solicitas a huir de mi amor, y a dejar burladas mis ansias finas sin más causa; que ignorarla yo, y tus rigores seguirla, desaire incapaz de hacerse rigor, desdén, tiranía, a cualquiera por mujer, sino por abor recida. Leonor la causa es tan grande, que para sentir su herida, cabe en el alma, y no cabe en la voz para decirla, solo diré que te adoro, y que si fueran fingidas mis ansias, cuando te vi, sabiendo que no sabias de mí, te dejara, y no siguiera la pasión mía, que en viéndote, por mis ojos salió el alma a repetirla, tan grande como mi amor, (ay Leonor) es mi desdicha, que solo es satisfacerme de dejarla encarecida, rigores de mi fortuna me retiraron un día de tus finezas, y hoy que una suerte peregrina me vuelve a tus ojos, es para que pierda la vida: a las Indias con tu padre pasas, ya lo sé (si hay iras en las estrellas, no hay muertes!) felizmente, prenda mía perdida, verás el puerto, que las velas solicitan, si el viento de mis suspiros dejan, que tu bajel rija acá en el mar de mis ansias, pesares, muertes, fatigas que daré yo, a que me aneguen sus ondas compadecidas: no temas, mi bien, el fuego de invasiones enemigas, que todas sus llamas quedan en mi pecho recogidas: mas que es eso, lloras? . Llanto no es este don Luis, es ira. De qué? . De que solamente cuando te pierdo me obligas. pero miento, antes me ofendes, pues la causa no me fías de haberme dejado . Fue (si quieres que te la diga) todo el rigor de un hermano, y el de una fortuna esquiva. Tengo tan embarazadas en mi mal las fantasías, que aunque me diga la causa, que sienta lo que no digas, pienso que he de averiguarla, pero extraño el discurrirla: yo he sido, señor, tan firme, mas si mi muerte es precisa de perderte, a que me empeño. Abrase más lo que alibía. Qué presto se satisface amor un alma rendida. Por aquí viene mi amo. Qué importa, entretenle. Ira de Dios, por acá tu ermano, entreténgale su tía. A Dios. . No he de verte más Cómo? . Vamos a Sevilla en amaneciendo Dios. , que . Pero esta noche quien quita don Luis, si estás en tu casa, que me veas? . Mi desdicha. No te entiendo. Esto es perderte. Yo soy quien pierdo la vida, porque ignoro tu pasión, y manifiesto la mía. Presto, que sale. . A Dios para siempre. . Mi dolor lo diga. Por desdichado te pierdo. Que desdicha es, más la prisa. Muerto quedo de pasarla. Yo de dudarla, y sentirla. . Espera, y no me malogres. de mi amor la tarabilla, dulce pandorga del alma, aunque no te vi en mi vida, me muero por ti. . Mas tengo que agradecerte. . Eres linda. Yo, por hacer lo que veo me muero, y eso me obliga. Lloras. . Lloro. Perlas? . Perlas. Llórame una gargantilla. Para quién? . Para ti misma, que yo cuando quiero; y quiero dar a la que es mi querida, quiero que del cuero salgan las correas. . Bien te esplicas. Mal haya quien no te quiere. Mal haya quien no te envida. . Mirad si es mayor mi mal, que nunca. . Ya lo sabia, que viendo desde ahi enfrente parar a la puerta misma de vuestra casa, literas, mulas, coches, malcarillas, y libreas de camino, la curiosidad precisa de la novedad me hizo preguntar, y respondida, supe que era don Fadrique de Lara, que con su hija a Iudias pasa, a un Gobierno, y como no se me olvida sa relación que me hicistis, con señas tan conocidas, pasa a saberlo más cierto de vos, y me lo confirma llegar a tiempo, que os ohí con mil ansias compasivas. despediros de Leonor, que aún aquesto no sabiáis? No don Juan, que a tanto lleg la estrañeza, y tiranía de mi hermano: ya no tienen, remedio las ansias mías. Si tienen. . Cómo? Tan presto de mi amistad desconfía, quien hacía la fineza por vos en Madrid, quien quite que en las Indias la aga. . Como Yendo también a las Iudias siguiendo a Leonor nosotros. Un alma sin alma animas. Menos hay que agradecerme en esto, porque yo iba a Sevilla con intento de ebarcarme. . . Determinas en fin llevarme? . Esto dudas Ocupado en que te sirva como criado ha de ser. Tu pasión agradecida te arrastra; cuanto yo llevo es de abos. . Tuya es mi vida amigo, a tus pies. . Todo est es excusado, ea aprisa. mira si tienes que hacer. Espera que me despida. de mi hermana, y ver si puedo ver a Leonor, amor albricias. Luego no te enamoraste. de verás de aquella Ninfa villana, y señora. El alma rendí a sus partes dicinas, pero es hermana de don Luis, y logra resisuida mi pasión, hacer por él esta fineza que miras, y no empeñar más mi afecto. No pudieras en servirla gastar tu dinero aquí? Y las pasiones rendidas de don Luis. . cuales pasiones? Las que el alma me lastiman, pero tu ignoras el caso. Ya es forzoso que colija, que está enamorado, y pobre, y tú a enamorar le animas con tu dinero, que en suma todo aquesto se encamina a ser tu su mar, ga, rí, ton. Calla loco. . Qué linda comisión: digo, señor, cuál es mayor picardía enamorarle a un amigo una herma, así bonita, o ser su alca. . Calla? . Alca. Loco?. . Alca. Mas me irritas. guere, boto a Cristo, que abogándome las travillas, si no lo acabo, reviento, aunque echara hasta las tripas, porque el alca, sin el guete no monta un alcamonía. Tu ausencia siento en el alma pero quedo agradecida por lo que me has dicho, hermano, a este Caballero. . Mira si quieres algo, que espera don Juan? . Solo que recibas quiero (que esto es cuanto tengo) mis joyas, y mis sortijas, porque no vayas tan pobre. No Ines, que tu necesitas de ellas más que yo, que yo voy con la lealtad más fina de un amigo, y tú te quedas con la avarienta codicia de un hermano: mira agora cual de las dos más lucida es, o amistad, que es hermana, o sangre, que es enemiga. Creed que por don Luis, señora, perderé (y por vos ) la vida. Bien le ve quién sois, yo quedo consolada, si es precisa. su ausencia, que sea con quien labra en mi pena una dicha. Fiad de mí su asistencia. O quien pudiera servirla, ya es deuda lo que antes fue ociosidad de la vista. A quien no ha de enamorar con gala, galantería. Dame los brazos, y a Dios. Mi llanto mi pesar diga. Mira que Leonor te espera. Queda a Dios hermana mía. A Dios, y a vos Caballero guarde el cielo, a mucho obligan sangre, y una inclinación obligada, y padecida. No pude ver a Leonor, pero mi esperanza unía. Ay Ines, agora sí, que son finezas las unías. Algún día, quiera el cielo. Querrá el cielo, que algún día. Patarata, que así dicen que te llaman. Ay Francisca, que me as muero, que me as muerto desde que me echaste encima una rezma de papel. Aay que entonces era niña, y hice mi papel cortado. Hermosa Francisquicida. Pataraticida dulce. Lloras? . Lloro. Perlas? . Finas. O superlativa ausencia, perlática, y perlesía. Mal haya quien no te fríe. Mal haya quien no te pringa. Mosqueteros de mi alma. Cazuelada de mi vida. En la Aldea nos veremos. Veámonos en las Indias. JORNADA II.
JORNADA SEGUNDA
Música alegre. Los laureles adquiridos sobre heredado blasón. Calle el acento festivo, que mi dolor le recibe como ofensa si le escucha como voz, la música triste, Julia, acompañe mi pasión. Ya sé tu mal, pero advierte, que como Gobernador, y Capitán General ayer en la Habana entró tu padre, y entramos todas, y hoy que a visitar salió la ciudad (que le recibe con respeto, y con amor) aquí librando las plumas, y aquí prendiendo el bastón, esta música has dispuesto para recibirle, con finezas de tu cuidado, cuando vuelva del horror de trompas, cajas, y tiros, con que le hace salvas hoy la Habana. . Si yo dispuse la música, pero aún no viene mi padre, y en tanto que con mi memoria estoy, sea todo tristezas, ha tirano amante, ha traidor don Luis, si fuera verdad tu fineza, que razón pudo bastar: pero miente mi desconfianza, error es culparle, que la causa solas mis desdichas son. Cantad. . Enlutad las voces, Cantad llantos, y atención. Corrió mi barquilla sin alma hasta el puerto, mares de mi llanto, aires de mi anelo. ojos agua, y más agua, que me abraso pero tampoco tanta, que me anego. Ojos agua, y más agua, que me abraso, pero tampoco tanta, que me anego. Señora? . Esto es lo que dicen los últimos versos. . Son del ingenio más valiente, que Manzanares labró, pero no para que en llanto rayos cristalice el Sol. Yo soy quién se rindio? y quien de quien olvidada estoy. Si la música te ofende. Tuviérame yo mi amor, . y no saber, que le sabe quien le supo, y me dejó. Cantad. Mátenme memorias de España (ah dulce traición.) Olos agua, y más agua, que me abraso, pero tampoco,. Viva el gran Monarca nuestro, y nuestro Gobernador. Este, señora, es tu padre. Ya llega. . Mudad la voz, de tristezas en aplausos heroicos, y tu por Dios disímula. . Puede más mi pesar, que mi valor. Los laureles adquiridos sobre heredado blasón, heridos unos con otros encienden fuegos de honor. Mueno a esta ciudad la debo que después de embarcación tan felice, me recibe con el aplauso mayor, con el afecto más fino, y la más noble atención. Presumo que le merece tu bizarra condición todo el afecto que muestra. Tutambién te empleas Leonor en festejarme, sueña de la música el primor con los ruidos militares cómo te hallas? . Señor, dos o tres Españoles quieren hablarte. . Ya mandé yo que a cuantos vengan de España con la justa distinción de calidades, mi casa los hospede Aquestos son. Es para disimularnos buena determinación. A todo he de acompañarte. Y mondo nisperos yo. Denos a besar sus manos Vueseñoria. . No doy sino los brazos, en fe de mi justa estimación a cuantos son de mi Patria, y personas como vos. Julia, que es este que mire: Julia. . No hay que Juliar, porque es don Luis hecho, y derecho, y cierto Pataratón que conocí acaso un día. De España los tres, señor, llegamos hoy a la Habana, y con determinación de servir al Rey: venimos a sentar plaza al calor de los rayos de tu fama participados del Sol. Emplearos en servir al Rey, a quien guarde Dios mil edades, en mi afecto es la lisonja mayor, creyendo estoy, que mi suerte hace a su Majestad hoy un gran servicio en haber adquirido tales dos . soldados. . Nos hará tal Capitán. . De dónde sois. De Granada. . Es patarata. Decid los nombres. . Yo me llamo Carlos de Brava. Y yo Felix de León. Patarata. . Y vos? También vengo a sentar plaza o a levantar calle. . Cómo os llamáis? . Aquí en rigor es fuerza mudarme el nombre también. Yo me llamo don Roque Blas de quís vel quí, y Solfa, remifa sol. También esto es patarata. qué nombre es ese? . Señor el quis vel quí, es porque fui simple compuesto de dos, que fue mi padre, y mi madre, y la solfa, es porque yo nací de una madre sola. Sola, pues quien tuvo dos? El toro de las dos madres. Calla loco. . lindo umor dejadle. . Dijadle. . Y dode nacistis? . Señor, yo soy de Barajas. . Es el Conde mpy mi amigo, y valedor. No soy de aquesas barajas. Pues de qué barajas sois? Soy de una casa de luego, que está en la Puerta del Sol. Allí nacistis? . Allí me hice hombre. . Fiero busón. Sería jugando al hombre. No fue. . Pues a qué? Al rentol. . Hombre al rentoi Soy Gallego, y con dos ases, y un dos gane en belló yo reales que hecho hombre me dejó, El hombreme ha entretenido. Con lealtad firve a los dos, y nos divierte también. Suspensa miro a Leonor. . Alberto, guéspedes míos. hoy Carlos, y Felizsón, y vos no dejéis de verme. Mil años os guarde Dios. A Dios, hija a la asistencia que mi lealtad me obligó no puedo faltar: a cuantos. soldados lleguen dispon que se les régale, que contigo no falto yo . Cuánto es servirte, es en mí la primera obligación, siguiendo a mi padre lleva la música. . Ya, ya estoy en el caso, cantad, vamos. Vuelve tú. . Como un relox. Los laureles adquiridos, a, . Llegó? . Pues no es cobar. perder aquesta ocasión (día por si no hay otra cosa esta. Susa. . Mi bien, mi Leonor, yo soy quien te adora, y quien firme amante te siguió en el bajel de mis ansias, en cuya navegación las velas de mis deseos el golfo hicieron menor: sin tormenta llego al puerto de tus ojos, tuyo soy, agora quiero, señora, tus favores. . Julia, ay Dios! Si de tu recato nace bien mío, la turbación, don Juan es lo mismo que yo, y a quien debe mi amor la dichade haber logrado el llegar adonde estoy; aquí llega de socorro mi tercio. . Lindo escuadrón. Hy alguién? . Segura estás, que novedad ay. . Señor don Luis, suponiendo que puedo fiar mi opinión de ese Caballero, pues os acompaña yo soy quien con el poder oculto de algún astro superior os rindio el alma, y no está el caso en que os la rindió, si no en que os lo di a entender, que es el empeño mayor: no niego mi pasión, pero ni la venturosa ocasión de favoraceros, pero siento, que mis dichas son de nieve, ya el mar las enaque; o ya el río, y de mi amor los afectos, las finezas, los carinos, son ardor que me de riten la nieve: pues de qué situen con vos mis dichas, si las deshace el fuego de mi pasión. Ya, señora, de mi parte está la fortuna, no me niegues el mayor bien por disimularnos, hoy en la Habana hemos fingido nombres, y patrias, y con el pretejto de soldados asegurado el menor cuidado, que era forzoso. que la ociosidad de dos hombres en la Habana, siempre, dieran motivo a la voz de un lugar corto, y en Indias, que es nota cada Español. Aquesta ha sido la causa- de la mudanza, Leonor, del nombre, no de la fe que en mi pecho se labro. Agora es tiempo de hacerme dichoso, ya se quieto el mar de los accidentes de mi suerte siempre atroz. Mibien. . Cómo he de negarte Don Luis lo que decretó el cielo, para ser tuya nací. . Esclavo tuyo soy. Pero ruega a la fortuna que gobierna la razón de estas dichas, que se pare. Para eso fuera mejor ámaros en tierra firme. No hay más firmeza que yo. n Luis. . Carlos soy ahora, habírvese la voz a Carlos, por lo que puede suceder. . Tienes razón Carlos, a Dios, que no es este lugar seguro en mi amor. dó de he de verte? L. eso solo toca a mi disposición. Mi vida dejo en tus manos. Pondrela en mi corazón. Fortuna, murió mi pena. Ansias, mi dicha nació. De contento. . De dichosa. Voy loco. . sin alma voy. Abos os debo la vida. . Todo es vuestro cuanto soy. Ven acá, no te solía llamar Patarata? . yo? Pararata? . No? . no? . no? Oiga su etimologia: El marido de mi madre se llamaba Pero Pata, y su mujer Marí Rata, esta es mi madre, y mi padre, uno, y otro mi apellido dran Rata, Para, o Para, Rata, pero yo junte en mí el noble partido, por no agraviar el que fue de los ratas de mi madre, ni las patas de mi padre, Para Rata me llamé, pero el vulgo (a gente ingrata) del Patarrata erre que erre, me fue raspandó una R, y me dejó en Pararata; pero advierre Caracol del alma, que soy aquí Roque Blas Quis Velquí, y Sol faRe mi fa sol, encubierto por ti. . Es cierto? Encubierto por ti, ha fiera, vivo. . qué importa, peor fuera vivir por mí en descubierto. No basta vivir de ti a la inclemencia. . Que errores. Ya sé que de tus rigores tado llueve sobre mí. No, que te adoro a ejemplar de mi ama. .me quieres? l. pues. Mas qué es esto? . El Moro es de la Habana. . Fiero azar: te llaman? . son mis balanzas, mi obligación, y mi ley, que sirvo en el Morro al Rey un Español con dos lanzas. Cuáles? . Una (con que cierro) eres tú, (quien lo dudó) y otra es, el quererte yo, que es lanza con harto hierro. Te vas? . A meter socorro. O mal hayan mis desdichas. Quién puede estorbar las dichas Julia mía, si no el Morro. . Al monte llama el latido. Pon en las sendas la red. Hermoso tiro. . Francisca ambos pájaros maté. Te engañas: este murió, y aquel voló, mas de aquel que vuela, y este que muere, aquel necio, este cortés, el libre es el desdichado, y el muerto el dichoso es. Si por divertir mis males, si en mi alivio puede haber, me lisonjeas, no divierte nunca la lisonja a quien sabe mirarse al espejo del desengaño, y se ve. Pues no es dichoso quien muere a tus manos? déjale lograr a ese pajarillo la dicha de padecer, si no digo que la nieve de tus manos (piedad fue) habilitando el cañón le templó al rayo el arder, no te divierte mirarte Diana del monte, y del valle? . En el tiro padece mi memoria, no he de hacer otro en mi vida. . Te ofendes de los aciertos, por qué? Porque cuando con el monte, y la caza, quiero ver mi fantasía olvidada de un mal que sé, y que no sé, antes me le representa un acaso. . Dile pues. De dos pájaros, que amantes uno del otro juzgué, el que se ausentó se libra, y el que firme quedó, es quien muere: el libre es n Juan, y yo quien muera seré a manos de mi memoria, y de sus olvidos él. Mucho este afecto me arrastra, pero debele mi fe las finezas con mi hermano, y de mi estrella el poder. Quién le vio cuando te vio de villana, tan corrés, tan rendido, no diría que te adoraba, y después que en el traje de serrana señora te volvió a ver, no te habló palabra? . No: le debí de parecer mal de señora. . Si por hermana de n Luis fue su mudanza? . Esto sería. O fue chanza. . Pudo ser. Pero fino con tu hermano? Eso pago. . Y no más? . que yo estoy en mí obligación. Y libre en las Indias él. Al monte, al larido, al monte. Tu hermano cazador de unos días a esta parte no perdona de cruel, al bosque llebre Gallega, ni gazapo Montanes. Mas que por no gastar, quiere cazarlo para comer, y a ti en esta caseria te tiene? . En ella estaré para recibirle: vamos, que llegan ya? . Y aún nos ven. En la caseria entra mi señora doña Ines. A verla, y a descansar voy, los caballos traed: gran tarde ha sido de caza. Han caído diez y seis conejos, y cuarro llebres. Qué bizarro es el corcel de las manchas negras! hoy solo le he visto correr, volvedlos a las traillas. y descansen hoy también los caballos, que han pisado la campaña desde ayer tanto, siguiendo el latido, y averiguando la red, que todo el contorno, seña de sus herraduras es. Tres horas ha que salimos de la Aldea, y estas tres ha que la greña del monte peina el bruto, y riza el pie, que olvidado de la Corte vivo en la soledad fiel de esa Aldea, de estos campos, de esos arroyos, donde es sobre la hierba un tesoro, cada Aurora el roficler: en mi caseria entremos. Llorando, señor, no ves que mi señora te sale al encuentro. Hermana? Ines? que llanto es ese? una cartá de las Indias, que ahora de mano de ese hombre recibe. Será de Don Luis, pues qué importa, por eso lloras? por su gusto no se fue, sin despedirse de mí? antes yo pudiera ser el quejoso. . Es mi pesar mayor (viendo tu esquivez) . Qué ha sido, corrió tormenta? Yo, señores, le dejé en la Habana, pero preso, y pobre: a España llegua en un aviso, encargado de dar esa carta en mano propia a esta señora, que en esa Aldea no halle; pero allí a estas caserias me encaminaron. . A ver, muestra esa carta. Los ojos de la piedad han de ser quien la pase. . Que aún aquí seguro de Luis no este. Después de una feliz navega- ción me recibió el puerto de una desdicha, pues desde el segundo día que entré en la Habana, es mi posada una estrecha prisión, por haber muerto a un hombre fin más culpa que la fatalidad de un acaso: es mi Juez Don Fadrique de Lara, que no me conoce, ni importara, siendo Ministro justo, y . yo aborrecido de mi hermano, no tengo más para no perecer, que el alivio de un amigo, y la esperan za de que tú, her. mana mía ruegues . a Don Pedro mí se. ñor me socorra en la primer ocasión. . A don Fadrique de Lara no se ha dado a conocer, ni que le puede importar dice, hay error más cruel, este hombre me ha de quitar el juicio. Hermano a tu pies te ruego. . Pues de que sirven esos extremos, Ines. no es extremo lo que es justo, solo te pido que des algún alivio a mi he mano, socorriéndole esta vez, pues echas de ver, señor, el aprieto en que se ve, preso, pobre, triste, y lejos de ti. . Pues, que puedo hacer? Enviarle dinero, y cartas. Donde. En el primer bajel que pase a Indias. . y sabes tú que yo puedo tener que enviarle? . Pues si quieres te faltará? . Claro es, que no lo tengo, ni puedo una posesión vender. Ya sé que son mayorazgo, pero yo te ayudaré con unas pobres sortijas, y dos vestidos. . Y qué? Empeña tu alguna plata. Eso es destruirme. . pues hermano, señor, no quiero que conmigo el interés menor tengas: yo señor, de mi labor pasaré, con solo un pobre vestido estar puede una mujer noble en su casa, y aquello que conmigo habías de hacer de gasto en toda mi vida, redúcelo aquesta vez a enviárselo a Doñ Luis. Hay más cansada mujer. Mira que un amigo sabe hacer finezas por él. Esos amigos, quizá le abrán echado a perder. qué determinas? . qué espero pues suya la culpa es, y escribiré a Don Fadrique. No más? Pues qué puedo hacer, que cansada cosa, vamos. Vamos, Francisca, ha cruel. Mal haya quien no te asienta una estaca hasta caer. Maldita sea la cárcel, y aún mi aguela, solo aquí me consuela el imaginar a ojo, que estamos en la fuente del Piojo. Don Luis. Amigo a quien la vida debo mil veces, que ay de nuevo en mis males? Que sois tan desdichado como yo, pues, si a muerte condenado estáis. . A muerte? Ya lo dije; puesto que siendo verdad esto, suponiendo el valor que os acompaña, fuera (desdicha extraña) echar yo el sello del silencio al labio, mas que lisonja en vuestra pena agravio, y en morir vos la muestra, que es mayor mi desdicha, que la vuestra, pues vos morís culpado a conocerlo, y yo sin culpa del pesar, de verlo. Culpa fue más nacida. de no hacer sospechosa. la fama de Leonor; perdí la vida, o acaso! oh suerte! o noche rigurosa, perdía Leonor la noche, que constante sentí ser favorecido, como amante: fue la primera de la suerte mía, en gozar de su luz el primer día, que de pasar el mar gozaba el puerto, y al salir del jardín, un hombre advierto; de su padre criado, que viéndome salir, necio, y osado, publicando, que había de castigar su acero mi osadía, y decirle la ofensa de su casa. a Don Fadrique, (el pecho se me abrasa) ocasionó, que mi dolor celoso, le quitase la vida, temeroso, de que manifestara (qué desdicha) contra el recato de Leonor, mi dicha, Ha mal haya el acaso, no dijera lo que vio, aunque viviera, aquel el primer impetu sería del celo de su casa. Y muerte mía. Y cuando desatento, de presumir tuviera atrevimiento, desdoro en el recato, y en la fama, (Don Luis) de vuestra dama, no le tuviera, para decirlo a un hombre como Don Fadrique de Lara. Ay de mí, que lo pago, y no lo como. Y no importara más en mi desvelo un temor, un escrúpulo, un recelo, que padecer el crédito pudiera de Leonor, que mi vidas muera muera yo, noble amante en mi pasión rendida, que más vale su fama, que mi vida, supose el homicidio, y no se supo la causa, que esto cupo en suerte a m desdicha por consuelo, ya que atroz contra mi permitió el cielo que luego me prendiesen. . Y a mí, solo porque a hablarte llegué al llevarte preso ignorando el suceso, mas cuando no lo erro quien siempre errolo. El señor Gobernador entra a hablaros. . que me que men . Y decidme, que parientes si no me culgan. , . Faningunos? La Sala. haced luego que despejen. Váyase vuesa merced, y vos apartaos a un lado. Don Luis, tú verás libre tu vida, ni dos muertes. . . Cómo se llama vuestro Ande apriesa. Voy travado, que un borrico esto merece. Ande apriesa digo. Es fácil? Pues corra corra. . no tienen Fimurio? . Para mí, se entiende de Brava? mi nombre es ese Así os llamáis? Lo que he dicho una vez ha de ser siempre. De España a Indias suele haber mudanzas. Lefirme es mi suerte tanto que ni la contrastan mares, ni vientos la mueven. Sois de Granada? . Sí soy tenéis? . Ningunos, no es posible. . No tier parientes los desdichados. También son hombres, y pueder tener parientes? . qué importa, si conocerlos no quieren. padre? . Cómo yo. Eso puede ser, tenéis algún hermano? Es como si no lo fuese. Por qué? . Porque no lo es carrera estas medias, . Carlos . Y que amigos tenéis? . Uno y ese solo es a quien deben mis males, alivios, consuelos, y esperanzas. . Será ese que vino con vos? . Vos, no le conocéis? . que no es Feliz. de León? . No, claro está, porque es don Juan de Meneses. p Y en fin, vos sois quien mató a Bernardo de Paredes, casado hidalgo, y soldado, y de mi casa? . No puede decir eso quien no sabe mas de que le mató; y creé que eso es así, porque vos lo decís. . Y de qué suerte le marasteis? . Ya os he dicho que riñendo igualmente. Donde? . En la calle. Ya sé, que de mi jardín fue enfrente: por que causa fue? . Porque le mate. . Pues sin que hubiese más causa? . Queréis que culpe. al muerto? Cuando él hubiese dado la causa, porque no? . Porque fue el ser valiente su culpa, si es culpa, pues la noche del accidente, si él huyera, no muriera. Así es. . no es, atendedme que si en mi había de quedar el escrúpulo más leve, de que porqué le maté la causa no se supiese, aunque huyera, le siguiera, yle matara mil veces. Ya eso es cosa temeraria. Esto demás, si os parece, podéis mandar escribir. Ya estáis sentenciado a muerte sin eso . Vos remediarle podéis . Yo sirvo a las leyes, y hay parte, Pues Dios os guarde: oís, solo se os advierte, que he de morir como noble. Cómo noble? qué papeles traéis de quien sois? decirlo vos? . De qué suerte? porque en morir por callar, basta para conocerse, fuera de que quien no as noble en lance como este, ni advierte lo que no sabe, ni estima lo que no siente? Para aquesas dudas, dentro de una prisión hay cordeles, porque amí me debáis algo. Algo inclinado me tiene. . pero no me ayuda Carlos: haced a ese hombre que llegue. Yo? Ac llegad . Amí, señor? A vos. . No puede ser. Puede. . Mire uste si acaso uste está borracho? . qué temes? Esta vez me ahorcan, y si me ahorcan (como me guele) no he de parar más en Iudias. Respóndeme. . Totalmiente, señor Ficonoces a Carlos de Brava? . Es un hombre ese, que tiene junto a una orera una berruga en un diente? Loco, pues no es el que as dicho; que es tu amo? . Conocerele si le veo. . Qué te turbas? Esto es señor, que me duele el gaznate junto a la horca. Por qué? tú no la mereces: de donde es Carlos de Brava? De Jétafe. . En eso mientes, que es de Granada. . Eso sí, señor, y es que junto a Guete hay una casa en Granada, que llaman Jétafe, que este nombre signisica Jeta, y Fe, que allí guardaban siempre fe a la jeta de Mahoma, en tiempo de Muley Jeque. Este hombre es desatinado: Carlos. . Señor. Atendedme, a firmar voy la sentencia. Vos haréis lo que quisieréis. . Y no ha de haber privilegio Piadoso el Gobernador es, pero vos sois rebelde. Por que lo decís? . Porqu pudieráis dar. blandamente algunas disculpas, qué pudiera ser que os valiesen diciéndole la causa. . Eso es lo que no ha de saberse, aunque me cueste la vida, que es lo que costarme puede. Cerce. . Esta es Julia, señor. Más la tapada, que suele visitaros, está aquí, y embarázaros no quiere mi amistad. Señor Alcaide, esto, y más la mía os debe. Pues aunque más te disfraces, si llegan a conocerte espero en Dios que te frían. No entiendo, que es tiempo este de tus locuras, señor muerta vengo, lance fuerte. De que . De dejar a mi ama casi muerta, al accidente rendida de tus desdichas, y ciega a que se remedien se ha resuelto. . De que modo? Publicándole quién eres a su padre. . Aquesto fuera afrentarme, si desmiente lo que yo una vez he dicho, que más muerte, que más muerte, ni muerto sabra sentirme, quien desairado me quiere, ni este es remedio tampoco a donde hay parte, Jueces rectos, noticias, y culpa que averiguada condene. para quien te adora, y muere? Leonor, de qué? . de pensa que por ella te sucede tanto mal. Pues no hay consuelo? Ni le busca, ni se quiere, ni le tiene. . Pues qué hace? Pierde los sentidos, pierde lo entero de su recato, que es lo que hay que enca recersi Eso hace Leonor? Con tanto extremo, que ya no puede encubrir sus ansias a sus doncellas, ni lo teme, y saben ya su mal todas, siendo antes yo solamente. Esta consideración bastará a darme la muerte antes que, pero quien entra? Una luz, porque anochece. Toma este papel, y a Dios. Sea Dios loado. Por siempre. Albricias, amigo, albricias, ya estás libre. . Cómo? Atiende: de mi dolor iuspirado, que el dolor ser deidad suele, en casa de la mujer del hombre a quien diste muen fui, y echándome a sus pies, la pedí que redujese a dineros su justicia, pues siendo pobre, era hacerse a si un remedio; y a ti un esclavo, y finalmente en su pobreza, y en tú desgracia, con los laureles de una piedad, redimía una vida, y una suerte piadosa, pobre, y mujer, a concertar se resuelve tu indulto en tres mil ducados, con condición que salieses desterrado de este Reino. Pues tú ese divero tienes? Ahora entran mis finezas. De qué suerte? De esta suerte: Mis alhajas, y vestidos, sin que más de este reserve, quitándome el que traía, porque valia más que aqueste, vendí, que con el dinero que tenía, junté en breve mil y cuarrocientos pesos: y viendo la suficiente cantidad que me saltaba, y empeñado en que se viese mi fina amistad lograda, hecho juicios diferentes, me ofreció, claro está, el cielo piadoso, a dos mercaderes, que a la China, poderosos pasan mañana, y que en este puerto, de satisfacción un hombre que los sirviese buscaban para mis ansias la más venturosa suerte: habieles en el estado del caso que nos sucede, con persuasiones corteses, y con rendimientos tiernos, con afectos lastimosos, con razones evidentes, que allá el afecto las halla, y acá el contento las pierde, alcancé, que por llevarme todo el tiempo que quisiesen, sirviéndoles como esclavo, en recompensa le diesen la cantidad que faltaba a la mujer, y que fuese por su mano : hice escritura del caso, que hasta venderme por vos, solo mi amistad pudiera satisfacerse, entregué la cantidad, vi al Gobernador, hablele, firmó el perdón, y el destierro, el cual en estos bajeles has de salir a cumplir: y porque tú libre quedes también me embarco mañana sirviendo a los mercaderes. Siendo quien eres, que has hecho? Supuesto el no conocerme, pude hacerlo, pero cuando me conocieran, advierte, que hiciera también lo mismo por ti? . Esta es fineza, este es amigo, afuera grillos, u escarabajos. . Ha suerte mía, no era menor mal morir una vez, que verme morir tantas, sin Leonor: perdí a Leonor para siempre. Viviendo, todo se alcanza. Viviendo, todo se vence. En los bajegeles te aguarda el Gobernador. . qué os lleve el cielo con vida ruego. . A Dios Alcalde insolente. No sé que te paga el alma de todo cuanto te debe amigo, que yo voy muerto: o quien hablase, o quien viese a Leonor, Leonor, bien mío, Leonor. Yo soy quien no puede resistir tanto dolor, sin que aventure el perderme. En los bajeles está tu padre, segura vienes disfrazada, y con don Luis estás ya. . Cielos valedme a resistir tantas ansias, Leonor? . Señor. L cómo vienes así? no bastan. Señora, para matarme crueles mis desdichas sin aquesta fineza? . El dolor me vence, vengo a ver como te pierdo, para morir de no verte, porque acabe mi desdicha con mi esperanza. . No sé tu llanto, con este llanto mátame autes que me dejes. Qué es dejarte, no, no te deja quien te adora, aunque te pierde. Esto es llevarme la vida. Esto es llamarme a la muerte. Más el vivir, que me sirve. Más el morir, que me ofende. Yo sin ti, mil veces muera. Muera yo sin ti mil veces. Penas. . Ansias. Muertes. . Cielos. Suerte ingrata. Estrella aleve. . Quien, quien estorba mis dichas? El Morro. Aquesto es perderte. Aquesto es no haber remedio. A Dios. . A Dios para siempre Para siempre luego intentas olvidarme? . Luego entiendes volverme a ver? . A saber, si duran, sin venerarse tus finezas, dos mil siglos los viviera solamente a cuenta de la esperanza Leonor, de volver a verte. Si dos mil siglos viviera te esperara, y porque alientes. tu firmeza; yo soy tuya, tú solo mi dueño eres, tu esposa soy, y esto en mí hallarás eternamente. Hasta la muerte soy tuyo. Te esperaré hasta la muerte. Ha finezas desdichadas. Ha dichas siempre rebeldes, maldita sea el alma . del Morro, que alma no tienes. Yo seguiré. . Esperaré, toc Siempre firme. . Firme siempre toca, a Dios, el alma me llevas, . a Dios, la vida me ofreces. . Patarata. . Julia. . Pero que te llaman. . qué me pierdes. Andemos también nosotros al morro. . Toca a jarrete, a tierra firme me voy. Yo me quedo en tierra fértil. Plegue a Cristo que rebuznes. Plegue a Cristo que revientes. JORNADA III.
JORNADA TERCERA
Beso mil vec es la tierra de Toledo: pero digo señor, hoy que de los aires de las Indias a tunido vuelves (al cabo de tantos años) libre pajarillo. pues fuiste pelado, y vienes de plumas de oro vestido, a que propósito, es vestirte de dominguillo, hoy para entrar en la Aldea en habiendo anochecido, dejando un cuarto de legua de aquí, diez cargas que es vicio de barras de plata, y oro, galas, peracas, y bestidos, bajillas, y ostentaciones de aparatos de camino, ya se cansó tu fortuna, ya eres rico, entremos ricos, ya anochece, que un desnudo trae la noche consigo, porque donde queda el oro queda el diará que venimos? No se cansó, que que importa, que el cielo me haya asistido de tanta riqueza, como piadoso al fin darme quiso por medio de la privanza del Virrey del Perú, invicto siempre Duque de Escalona, gran señor, y señormío, que aún contra una estrella puede tanto un soberano arrimo: que importa todo esto, sí me falta el mayor amigo, me falta el gusto, me falta el consuelo, y el alivio me falta don Juan, y con el aquellos regocijos, de que en mi reconociera en memorias de obligado, extremos de agradecido. Señor, paciencia, por ti no ha quedado, ya se ha visto las diligencias que has hecho buscándole por ti mismo, por cartas, por encomiendas, por dineros, por amigos, sin haber hallado del noticia, seña, ni indicio desde que se fue el señor don Juan (señor) a ser Chino, con que aquellos mercaderes dije, este hombre vabendido. Cielos, para que hay memorias donde no airemedios. . Digno es de laureres eternos don Juan, nunca encarecido, pero al sin vamos al caso, y dime a lo que venimos al Aldea. . A saber de mis hermanos, que imagino que todavía esta Aldea asisten; pues no he sabido dellos desde que en Sevilla desembarcamos. . Y digo para ver a tus hermanos, a que vienes mal vestido? Quiero primero saber disí mulado, si vivo en su memoria. . Si piensan que estás pobre, y desválido, es cuarto muy principal la memoria de los ricos, para que vivan los pobres, que estos pagan, amo mío ocho reales de miserias en el desvan del olvido. Del campo trae al lugar la noche, un labrador. . Miro y oigo, que viene cantando. siempre noble, y siemprefino, . Informarme detérmino. h, , . Donde nunca la he visto vive mi Dama, yo me llamo, me llamo, y ella se llama. loado sea Cristo. Por siempre. Oiga, espere amigo. Que manda la buena gente, faltaun trago? . Yo lo estimo sois de esta Aldea? . Si soy, y Alcalde también he sido. Ya el patatan nos dio con su Alcaldada en los ocicos. Conocéis aquí a don Pedro de Abalos? . Ho. Harre digo. Y como que lo conozco, el amo de los cortijos no es un señor, así gordo, entre flaco, un poco vizco, como morevito, y rubio, y qué es así un poquítico? Estas son famosas señas. Y está aquí? Pues? no ha salido. del lugar diez años ha. Y su hermana? . Ho, señor esa es la mejor señora (mío que hay en todo este distrito. Doña Unes? . Así se dice: Tuvo un pleito muy reñido. con este hermano, sobre otro su hermano más chico, que allá en las Indias se auda a la flor del berro, a picos pardos, con lo cual no vive con su hermano, que es muy lindo. . Yo tengo otro pedacito: miserable: con lo cual la señora en su retiro pasa de hacer mil lavores con unas manos de armiños: con lo cual. . . Pues no la asiste su ermano? y ahogeles un córito con lo cual ella no quiere cosa suya, ni ha querido: con lo cual, él se descarta también con haber tenido muchos malos años de viñas, ganados, y trigos: con lo cual. . Que tiranía, y decid, decidme amigo, y don Fadrique de Lara, señor de esta Aldea, es vivo? Tiene traza de paparse cien años el viegico, el me lleva a mi añoy medio, y tengo yo ochenta y cinco. Y está agora en el lugar? Ha que está desde que vino del Gobierno de los Morros. Y tiene a su hija consigo? Sí, pues eso claro está, es amiga de lo fino de la hermana de don Pedro. Ay Leonor, ay dueño mío, amiga es de doña Ines. Como la maza, y el mico anda siempre. . Hase casado doña Leonor. . No ha querido, y si su padre la quiere casar, finge un tabardillo, y a la Leonor, y a la Ines en el lugar las decimos, las dos machorras del pueblo, y hacer la Comedia quiso de su historia de las dos el Sacristan Blas Toribio: tienen más que pescudar? sabrame decir busted de memoria, o por escrito, de una Dama Julia? y otra doña Francisca. . No digo nada de eso, ya es de noche, y hasta el lugar se han venido, aDios. . Dios le guarde avuelo Amor albricias te pido. Los Domingos parecen a las alforias, seis días de trabajo, y seis a la cola. Esta es la Aldea, esta pues es donde un tiempo nos vimos don Juan, y yo, y donde yo dejé entonces persuadido de ser el más desdichado, o ser don Juan el más fino: esta de mi hermano es la casa, que hoy será risco, peñasco, y es collo para recibirme, que si ha sido edificio, antes fue ingrata fábrica de mi albedrío, con que siempre para mí una a mis momorias digo. Escollo armado de hiedra yo te conocí edificio, En esa casa de enfrente cantan: mas, señor, no has visto a tu hermano, . De su casa sale. . Haz te encontradizo. No he resistido el contento, que al fin es hermano mío, señor don Pedro esperad. Quién es? quién es? Quién rendido a tus pies estará siempre. . Quién No me has conocido? (sois? No, no os conozco: quién es? No es defeto, señor mío de los sentidos el no conocer, sino remiso precepto de la intención, que te hace ingrato conmigo, y siempre a las intenciones obedecen los sentidos, yo soy tu hermano don Luis. Don Luis? Que, que es lo que miro? don Luis. . Yo soy. Cómo vienes? Con los pies, no es muy bendito el como vienes. . Hermano pobre, triste, desvalido vengo, más vengo a tus pies. Jesús, Jesús sea conmigo, al cabo de tanto tiempo de esa suerte se ha venido un hombre de obligaciones, tienes honra? tienes juicio? no me afrentes, no me afrentes, vete, vuélvete al proviso. Señor. . No te vea nadie, a aquese lugar vecino vete luego, que yo allá te remitiré un vestido, y algún dinero: a la guerra don Luis, hombres de tus bríos, y tu sangre, tienen cara de venirse así, ea amigo a Dios a Dios, vete, vete, no te vean. Ha perro chino, son un pelo para dar, que es dinero voto a Cristo, que es vestido suyo, cuando traemos nosotros limpios mas de docientos mil pesos en que ahogarlo, y embutirlo, alquitara de miserias, ensalada de pepinos, medio adarme de gallegos, quinta esencia de Córitos, ya hemos visto lo que en ti tenemos, ya lo hemos visto. Qué quieres? tiene razón, a ser cirrto haber venido pobre, y desnudo como él, juzga no fuera delito en un hombre como yo, así a la vista de amigos, y deudos, bien dice, que le afrento. . es un ju jú, chito, es un jumento, y no estuvo dos dedos de serJudio. Mira que es mi hermano? Cómo? aunque fuera tu marido no le diera una hija mía. si me hicieran Arzovispo. Aunque siempre del aborrecido, este es el fin, si fue aquel de aborrecerme el principio, si escarmiento de lo que empieza un astro un destino. Ejemplo de lo que acaba. la carrera de los sigios. En la casa donde cantan desde aquí en el patió has visto: no ves a la luz de dos velas, la de algunos visos, o rayos del Sol, haciendo. lavor? Escollo armado de hiedra, yo te conocí edificio, ejemplo de lo que acaba. la carrera de los siglos. Di, qué es lo qué miro? A tu dama, y a tu hermana. Ansias, puedo resistiros. Ay Luis! . Hy ignorados males, pero conocidos: no cantes, si lo que acuerdas. es para Leonor martirio. Canta, porque mal de muchos, pues es mal tuyo, el que es mío, sino alibio, será menos. entre las dos repartido: me lo niegas? Como puedo negarte lo que te he dicho. Yo lloro a mi amante, (mo. Y yo a mi hermano, que es lo mis- Y que más? Tues desdichas mías, que más? . Descansa comigo: y dol Juan? . no he de estimar lo que por mi hermano hizo? Y no más que estimación? Si es que hay demás, lo resisto, hay memorias desdichadas! Ay, dulces bienes perdidos, mas como don Luis, si vives, suponiendo que yo vivo. De lo que fuistes primero estás tan desconocido, que de ti mismo olvidado no te acuerdas de ti mismo. Es verdad lo que veo, y lo que escucho? .ní, pero Francisca y Julia, no lo creo; (risca, Frazquilla es peña, pero Julia es porque ninguna trata de siquiera llorar por Patarata: Frazquilla, Julia, jao, a mí me labráis perras, tate, tate, mas yo traigo el cacao, y azuear, con que para el chocolate a las mil marabillas, Tuillas. ya se aprovecharán vuestras bay. Ánégueme mi llanto. (mío! Perdí mi bien, ay dulce esposo Qué puedo sufrir tanto. Yo me abraso, no basta mi al- vedrío. Doña Ines. . Señora. Estas borracho? Quién respondió ahora? Arrastrome el afecto. Encomiéndolo. . Mandáis en esta casa. algo? . Hablar de secreto un forastero, que por aquí pasa quiere, porque la importa que tanto afecto junto se reporta. A quién? . A la señora Doña Ines. Y quiénsois? . decidla esto, y que la importa ahora escucharme. . Tan presto? No es tan presto, esta merced hacedme. Quiero serviros, aguardad. Valedme. De Leonor te recatas? (m. Sabes cuanto hago en reportar- Esas son pataratas. (matarme. Mas esto no es vencerme, que es Y luego dice? . Luego, En sabiéndolo yo, lo sabrás luego Leonor. . Aquí te aguardo. Dile que lleguera mí, que forastero? Máteme lo que tardo. Llegad, y hablad. Estamos solos? pero en vano es mi porfía, (mana mía, tu hermano Don Luis soy, her- Hermanos hermano mío, espera, que después que sé mi suerte, en mis dichas no fío, (muerte, mas ya es mi dicha cierta, porquees tanto bien no esperado, de repente la vida me ha quitado: turbada estoy, y muerta, (vida. más en tus brazos vuélveme la De fineza tan cierta, cuando no estuvo, Ines, reconocí la mía? . Cómo bienes? (da más párticipe hermano de mis bienes, quiende mis males lo hace, (puede Leonor, leonor, d. L.espera, que no verme Leonor, no nace (quede de ingrato, mi temor, de que no afrentado, si cuando de esta suerte me estoy con siderando yo vengo desválido de la fortuna, pobre, y triste. Mientes. Solo amor tuyo ha sido (tentes, verte; mas detenerme aquí no in que así afrento a mi hermano, y yo me afrento de Leonor. En vano el desasirte intentas (a la guerra, de mi dónde te as de ir? . dode? patria de nobles pobres. Porque aumentas mi mals en que se encierra la resolución tuya. (tro huya, En que es fuerza, que pobre el ros- Ines, quien nació honrado, y yo sé bien que no ha de recibirme mi hermano. A tu cuidado este, que importa, si yo vivo, y firme me allás? . L. mujer divina, . Celeste, celestial, y celestina. De una flor que posea yo, ha de ser desunida sin distancia en cuanto mía sea (fragracia, media flor tuya, y de ambos la conmigo has de quedarte, que no hay fineza pobre. Eso es cansarte. Quince días si quiera, que te regale mi deseo admite. A Dios, a Dios. . Espera, pues no he de verte más? eso per mite tu rigor? . sí, mañana volveré a verte, a Dios, a Dios hermana. Esta es mujer. Tue Soy hielo. ui quien le siga. . si abrá Ha desengaños, a tu hermana del cielo, yo te haré rica antes degol años, Fránciica yo te pido una limosna. . Quién? Quién? tu marido, que viene pobre, y roto. Él mi marido; el menguado. Mira. . Tengo hecho voto. De castidad? . De no mirar, que a roros. . Ha bellaza, (enfado tú lo verás en viendo mi peraca. Ya es vuestra Leonor don Pedro Señor, mercedes tan grandes, tan grandes honras señor, solo así pueden pagarse. Alzad, alzad, y advertid como ya os he dicho antes, que se la diera mejor a un hermano vuestro. . Baste responderos, que aunque son, mayorazgos ambas partes, (que es lo que os ha embarazado a que yo esta dicha alcance) la estimo, y venero tanto, que ha de ser de aquí adelante vuestro apellido el primero en mi casa. . Eso es orarme Vencio mi pretensión, tanto quiera lo que tanto vale, y cuando; señor, queréis? Luego, ya Leonor lo sabe. Así ha de ser el hacer dichosos, y habéis de darme. licencia, para que hoy yo, y toda mi casa alarde. hagamos de mi ventura con fiestas, y gastos tales, que publiquen lo que gano. Sin duda mi hija hace. a Ines aquesta visita, porque de mi casa sale, y pasa a la de Ines, cuanto gusto de amistad tan grande. Mil honras hace a mi hermana. O que honrosas libertades son las del Aldea; Leonor, hija. . Yo voy muerta; padre, y señor, a acompañar a Ines paso Es bien que pagues sus visitas. . Permitid señora, que os acompañe. Con tal compañía erraré el buen suceso, y no es fácil. Ya sabréis que sois mi dueño. Vos me honráis (para matarmo. ya estoy en casa de Ines, y que os aguarda en la calle mi padre advertid. . Señora eso advierto. Dios os guarde. Vamos don Pedro. Yo voy a estimar lo que me honrastis. . Leonor? Ines de mis ojos si supieras mis pesares. Ya sé que el haber dejado. ina mi hermano, es bastante a que tus ansias se aumenten, ya que mis penas me acaben. Hay que mi desdicha crece, aunque de ese dolor nace, ya dio mi padre a don Pedro la palabra de casarme. con él, y es resolución, porque de un golpe me mate tan de prisa, que parece, porque no se persuaden, que la ignoran los sentidos, aunque el corazón la sabe, de haber ya don Luis venido, el haverse vuelto, añade este dolor, pues siendo el Ines, quien mayor le hace, el solo venía a ser quien pudiera remediarle, desdichado tiempo aquel, que reducida a una cárcel mi vida en don Luis, no supo que era don Luis mi padre, porque se perdió el bajel a la tormenta constante. de mi suerte, en cuyo aviso iban noticias bastantes en las cartas de tu hermano, con que poder acabarse mi mal entonces. . Y siempre después Leonor de esos lances, a tu padre le ha callado siempre rebelde a su sangre; que fue don Luis el que estuvo preso en peligro tan grande, y esto es, porque temeroso presume, que si lo saber tu padre, aún hoy aventura la esperanza de gozarte. Si volverá hoy, como anoche. te dijo, que le dejases ir? Leonor yo muero. . Y yo? Pues moriré. . Pues matarse. Si volvera hoy como anoche dijo? . Lo sabes? . Losabes? Volverá? T Volverá. . no porque no saben lograrse dichas mías, y porque es hombre de tan notable pundonor don Luis, que sí fue la causa de negarse a mis ojos su pobreza como me significaste, ha de morir al deseo antes que vuelva al desaire. Pues a que esperan mis ansias? Pues a que aguardan mis males? Para para. . Yo no sé; señora, quien es quien para, a nuestra puerta han parado mulas, cargas, carinaje; caballos, gente, y ahora se apean a los umbrales, yo no lo entiendo, y ya entran. Plaza, fuera miserables. En mi casa que buscáis? quién sois? Eso, que no es nadie: Criados de don Luis de Abalos somos. Abalos, gran tarde. Luis mi señor. . clarines Dichas mías, sois verdades? Hermano mío, qué es esto? Leonor (el gusto me mate. Don Luis el placer me ha helado. Agora es fuerza el quedarse pasmados los dos, y en tanto esto es, señora, cansarse la fortuna, y allá en Lima enriquecer a millares, venir con docientos mil reales de a ocho cabales en barras, plata, y doblones, y en alajas importantes, bajilla, ambar, joyas, galas; perlas, y curiosidades más de otros cuarenta mil; pues en cosas manvales, tratables, y comestibles, Indianas, y regalables, como son plumas, y piedras nunca vistas, tocomates, cocos, monos, papagayos, azucares, chocólate, platanos, sipisipotes, maises, marneyes, guay aves: traemos cacao, nao vao, y birlimbao, y a parte treinta fanegas de morros. Y que son morros? . Salvaje una fruta de la Habana, que ni es pescado, ni carne: esto, señora, traemos para arrojarlo delante de tus pies, y la ocasión de llegar anoche a hablarte pobres, fue más decir, baste, que es un caribe, un alarbe tu hermano el señor don Pedro, y tu eres, señora, un Ángel, hermana del cielo, hermana fértil, hermana potable, hermana plausible, hermana de docientos mil quilates, hermana de una en arroba, hermana, hermana, esto baste, que para quien se enamora, en aquesto de hermandades, la que mejor le parece es la hermana de más partes. Leonor. . Don Luis. No me atrevo, porque el tiempo, al fin, deshace a pedirte, dueño mío, una mano que besarte: Viste, escuchaste dos vientos encontrados en el aire, que batallando por ser de diversas calidades, hasta que uno vence toda la esfera, estremecen fácil verte, el fuego que admirable vive en mi siempre en la esfera de mi corazón amante, batallaron encontrados, y en finas desigualdades el incendio poderoso al hielo venció cobarde: tuya, tuya soy don Luis, estos globos celestiales son testigos: la palabra que un tiempo te di es constante, mi esposo eres, y mi dueño, a tiempo llegas de darme la vida: y porque no sufren mas dilaciones los lances de mi mal, mi padre quiere que con tu hermano me case, para esta noche dispone en que la mano he de darle no se que fiesta, tu puedes hallarte en ella, y quitarme un susto que me fatiga, con un bien que me descanse. Válgame Dios, con mi hermano no viene don Juan? . Bastante satisfacción, prenda mía de tus finezas añades a mi fe, y pues este riesgo le hurta a mi ventura instantes, a disponer, a lograr el remedio más suave. Tuya seré hasta morir. No me atrevo a preguntarle a mi hermano por don Juan. En la puerta de la calle está tu hermano, que ya del modo que bienes sabe y apuesto que no se atreve a hablarte. Yo saldré a hablarle, y a echarme a sus pies. Laen mi casa es fuerza que nos aguarde, en todo me hallaras firme. . Tan tuyo soy como amante. De que sirven mis memorias si no pueden remediarse. . A Dios mi dueño. A Dios mi dueño. Mis dueñas ya es tarde. . Cuando intentas que se acabe fortuna, el rigor que yo padezco como suave, no diga que es hombre, no, quien de desdichas no sabe, si es que hay más que padecer, venga en mi constanciaa ver si hay poder de resistir, que solo en saber sufrir es en lo que hay que vencer. Que riesgo, que adversidad, que fracaso, que extrañeza no ha sufrido mi lealtad, después que dé mi amistad me hizo esclava mi fineza: tres veces la embravecida furia del mar atrevida me anegó, y nunca mi mal, y tres veces mi caudal fue solo escapar mi vida. Entre bárbaros me vi, remoras tierras toqué, mi fortuna conocí, por rumbo extraño llegué a España, y después aquí si decir quien soy intento, me acobarda una extrañeza, y no es error lo que siento, porque solo a la pobreza recibe el desabrimiento. Todos huyen de mí, a cuenta de mi mal, y así me alienta la necesidad, ha cielo, siempre málogro el consuelo, y me quedo con la afrenta, o necesidad, mas crece tu orror cuando más ofrece remedio, que te destroce, porque nadie te conoce, si no es el que te padece. Esta es la Aldea (ah fierezas de mi suerte) en quien don Luis me debió un tiempo finezas de deseos que sentís afectos, ansias tristezas? ya no será lo que fue hado tirano, enemigo? en lo que en mi mal se ve tengo más consuelo; qué padecerio por mi amigo? Pues no basta? si, causar pudo mi mal pero hallar lisonjeado el rigor la causa: luego es mayor mi alivio, que mi pesar? ya anochece, y el calor saca la gente a las calles del Aldea. Cuanto tengo ermano es tuyo. . Afrentarme el cielo ha quido. . Estimo que el señor don Luis llegase a allarse en las bodas. . Tengo en ellas la mayor parte. Dónde he visto a este hombre, pero debe de engañarme la imaginación. . Ha cielos de esto es fuerca que me ampare: Caballeros, s es que obligan los soldados, las piedades, hay quien dé a un soldado una limosna. . Perdone. Aguarde. no hacer al soldado padre. Adónde, señor soldado ha servido? . Es ponderable de mi amo la piedad, si se le encaja, darale cien escudos. . Yo señor, (memoria es para matarme) serví en la Habana. En la Habana, en qué tiempo? En tiempo (oh males) de don Fadrique de Lara. Conocércisle? No es fácil, que aún no me conozco a mí. qué hielo en mi pecho nace, . en tiempo de don Fadrique que me digáis vuestro nombre. No permitáis que os engañe. Por qué? Porque quien se olvida de sí, aún su nombre no sabe. Tuvisteis noticia acaso en ese tiempo, de un lance de admiraciondigno? . Cuál? Fue, que dos amigos grandes, sentenciado el uno a muerte por sacarle de la cárcel, libre el otro, se vendio, presumo que ha de llamarse el uno Carlos de Brava, lloráis? . De aquese notable suceso me acuerdo yo también. . Lloráis? Engañasme deseos, no, no es don Luis no puede, lo que imagino señores, licencia dadme de hablar con este soldado a partes escuchadme a parte. Perdone, y pobre, fue mucho . Aqui dón Luis te aguardamos. El corazón se me parte en el pecho por salir a averiguar sus verdades, don Juan, don Juan de Meneses, si eres don Juan no te extrañe el haber llegado así, que es don Luis a quien llegaste. Don Luis, tu amigo don Juan soy. . Albricias. Calla. . Es fácil. A resistir mis extremos solo es posible que baste el que a don Juan no conozcan de esta suerte, dame, dame los brazos, mas no, mas no, que me ven, y es declararse. de Laras así el cielo os guarde, . Que llego don Luis a verto? cielos en aqueste siglo borre mi astro su dictamen en mi suerte, que ya no quiero más felicidades. Que llego dón Juan a hablarte, ven a ponerte un vestido el más rico que se hallare mío, que para esta noche es preciso que te agravio esta llaneza, porque importa, ven que adelante verás si sé agradecer. Te vas don Luis? Al instante vuelvo. Mira que has de ser de mascara, y que ya es tarde. vamos a mi casa. . vamos Oh amistad la más notable, en casa de don Fadrique quienme habla? . Disimularse es la fiesta, y yo he de hallarme en ella, que el regocijo dalicencias generales: yo entro, y al primer encuentro dos Ninfas como dos madres, silencios de amor me brindan. señas de mascara me hacen. Ce? . Ce . Buena letra es . En la quietud gustosa pero agora no es cobrable. Esposo mío. . Quién sois? Tu esposa Francisca Hemandez Yo tu marido, quita picarona vergonzante, pobretona. . Mira. teno . hecho voto incomutable de no mirar simples, rotas, puercas, sucias, miserables. A Francisca olvidas Par dejo . Porque decía de antes en las Indias, entre mares, una margarita. . Ha ingrato, bien pudieras acordarte de aquellos tiempos pasados . Quién es este que me hace del papel cortado, ha fácil. Lindo papel. . Porquienes de lo que fue. . A declararme. rico de Lima, te haces sordo a mis ruegos? . La lima que me hace sujeto grave, es para ti lima forda. Y para mi dulce amante? Lima dulce de Valencia, tuyo sol Julia. . Ha veagante. Dueño, dueño, dueño, dueño, . O astro poderoso mío, que son cuatro eñes cabales mío. . La costumbre de tener cuatro no te extrañe, que yo seré tu pastel de a cuatro. . Por cuatro vales Matadme celos. Me quieres? Que mucho hermosa cofrade, si otros por Julio se tuestan, que yo por Julia me abrase. Mas ya la música sueña, y sin conocerse nadie, en la mascara disfrazan. amor sus parcialidades, tomemos labías. . Y yo mas cara, y hallia, que salen. del Aldea la libertad viva, y amor no muera, y ya merecidos, y ya verdaderas, lógrense deseos, paguensefinezas La música dispusistís, si sois acaso mudable como la copia. . Porqué? la copia, Y el amor no muera. novedad, y me da señas Y ya merecidos, y ya verdaderas, logrense deseos, y paguense finezas No os acordáis de don Juan, que el nunca supo olvidarse. si es deseo, si es imagen? Don Juan de Meneses soy. Y porque mi amigo es antes que yo, esposo de mi hermana es (mi dicha la más grande) con la mitad de mi hacienda, y si el amor persuade los soberanos decretos, y es mi vida en su dictamen inmenso, mas disatada le ruego, que lo traslade a mi amigo de mi vida la mitad de los instantes, y yo, señor don ladrique, soy aquel que desterrastis de la Habana, no soy Carlos de Brava, soy quien amante firme de Leonor, fingido la siguió, y quien por callarte la causa de, aquella muerte, que fue por Leonor al trance de perder la vida estuvo, porque ella no peligrase, en su recato: mi esposa es Leonor. . Firme, y constante. NTO EN LA HIESTA Por felicidad la tengo. Solo pudo aventajarme mi dicha, en que con don Luis mi hermano, Leonor se case. Esta, señora, es mi mano. Tantas dichas donde caben. Quién puede estorbar mis di- (chas. El Morro. Y aquí se acabe la Historia, donde ha lucido mas la Amidad, que la Sangre.
