Texto digital de Más hermosa Raquel, pastora de las almas
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Más hermosa Raquel, pastora de las almas. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/mas-hermosa-raquel-pastora-de-las-almas.

MÁS HERMOSA RAQUEL, PASTORA DE LAS ALMAS
A hermosa Rachel viene con la grey de su Padre, festejadla, Pastores, aplaudidla, Zagales. Hermosos son los pasos de esta Zagala amable, pues se levanta como Aurora rutilante. El cristal bullicioso la rinde vasallaje, y en lisonjeras auras la da tributo el aires La tierra opimos frutos la ofrece, siempre afable, y el fuego con festivas, luminarias la aplaude. Celebrad tanta dicha, Pastores de este Valle, que en Rachel nos da el Cielo muchas prosperidades. Ese armonioso canto pause ya, pues aumenta mi quebranto, y su dulce concento da a mis rabiosas penas incremento: con música celebran su fortuna, y a mí en mi llanto es tan importuna, que su acento acordado me pone más furioso, y destemplado. Del baratro infernal, oscuro abismo, donde en mortal eterno parasismo gimen los infelices condenados, de la Sion Celeste desterrados, y en confuso lamento, un tormento convoca otro tormento, porque allí son las penas sin guarismo, y un abismo es presudio de otro abismo: allí padecen hambre como perros, y arrastran la cadena de sus yerros, que viviendo arrastrados fabricaron, y en círculo vicioso eslabonaron. De aquel triste Leteo del olvido, Cócito, donde en llamas sumergido estoy por mi soberbia, y sin fin estaré por mi protervia, me saca una Pastora, a quien venera el Cielo, el Mundo adora, pues por sus relevantes perfecciones, singulares merece aclamaciones. Esta es Rachel, que Oveja se interpreta, y tanto (pese a mí!) tanto me inquieta ver el sumo cuidado, que pone en la custodia del ganado, que tengo presumido atraerá a su ganado el más perdido. Ninguna errante oveja, que de su grey se aleja, permite que algún lobo se la lleve, porque suele dejar noventa y nueve para ir a buscarla; y luego que la halla, al Valle dando asombros, cariñosa la trae sobre sus hombros. Mi rabioso coraje a esta hermosa Zagala ufano ultraje: si me irrito, si en cólera me ciego, ceniza la he de hacer, sin que sea fuego. Cómo pavor recibo, si todo a mi poder se rinde altivo? Come me ofusca el miedo, si aún Dios libre no está de mi denuedo? Ese diáfano Alcázar transparente, de los dedos de Dios obra excelente, que gigante de luces se levanta, será estrellada alfombra de mi planta. Todo el octavo Cielo medire paralelo a paralelo; y aún pasaré atrevido, y temerario mas allá del espacio imaginario. Contra Rachel público cruda guerra, y tema mi rigor toda la tierra, porque basto yo solo para asolar del uno al otro Polo. Del Árctico al Antárctico resuene el clarín de mis iras, porque llene de pavoroso asombro a los mortales: no perdonen mis furias infernales a viviente persona; muera el hombre infeliz, que así blasona tener en sí la Imagen esculpida del Autor de la Gracia, y de la Vida. Ea, Soldados, ea, Capitanes, tremolad mis funestos tafetanes; y pues va de creciente mi fortuna, todo lo que está bajo de la Luna, lo que el Febo calienta, padezca de mis iras la tormenta. Sea mi humilde esclava esa Pastora, que tantas perfecciones atesora, para que vea el Mundo, que el poder de Luzbel es sin segundo. Ea, Soldados míos, admire esa Zagala vuestros bríos; pero no, suspended vuestros rencores, para elegir prudente los mejores ardides de vencer, pues los ardides me ciñen el laurel en estas lides. Caudillo de mis Tropas, Asmodeo. Pronto está a tu obediencia mi deseo, pues por ser tu privado el más amado, de la visión de paz estoy privado. Ay, Asmodeo! escucha, conoceras si es mi pena mucha. Robustísimo Caudillo de mis tremendas Escuadras, cuyas ilustres proezas, y valerosas hazañas, no se pueden estrechar a ese dilatado Mapa del Orbe ni comprenderlas la más lince perspicacía que al fin son gloriosos hechos de una Inteligencia alada: hoy quiero hablarte verdades, (si acaso yo puedo hablarlas) y referirte un tormento, que el corazón me traspasa, cruel espada de dos filos, que me divide hasta el almas fiero dogal, que me anuda las voces a la garganta, porque no te comunique pena tan extraordinaria. Te la expresaré en sollozos, ya que no puedo en palabras, retórica, que en lo adverso explica mejor las causas. En esa fértil campina, donde la verde esmeralda pace la simple ovejuela, y entre diferencias tantas de flores se satisface, pues rotas las cataratas del Cielo, el Valle se munda en dulces benignas aguas, para que fecundo brote bellas rosas nacaradas, y purpúreas clavellinas de suavísima fragrancia; y así un espolín matice blanco, salpicado en grana, con verdes listas, que tejen toda su florida estancia. En esta Campina vi (o si mis ojos cegaran!) una Mujer, mal pronuncio) un Ángel en forma humana; un Cielo animado, exento (aunque de la común masa formado) de peregrinas impresiones. (oh mal haya mi lengua!) una Pastorcilla de hermosura tan gallarda, de aspecto tan venerable, y de tales circunstancias, nunca en criatura vistas, que solo pude otearlas, para cegar con los brillos, que dé su rostro exhalaba. Vila, y al punto cegué, porque la miré con saña: mas si su cara es un cielo, como podré ver su cara? Aquel bellísimo asombro, que en las Célicas moradas apareció, cuando dimos aquella insigne batalla, si no me mienten las senas, parecía esta Zagala. Ese Gran Padre del día, Archivo de luces tantas, ese Centimano Dios, ese viviente sin alma, esa vida sin potencias, ese Florón de esmeraldas, hermoso Fanal del Cielo, la vestia y adornaba de tejidos resplandores, y ricas telas doradas: la Luna, como oficial mecánico, la calzaba; qué hermosos serán sus pasos, si en golfos de luz se banan! Doce cambiantes Estrellas su rubia trenza peinaban; qué mucho, pues, si es el Cielo del Cielo aquesta Zagala? No te admires que mi labio prorrumpa en sus alabanzas, pues un soberano impulso hoy regula mis palabras; porque si diera el Señor amplo permiso a mi audacía, mi boca pusiera en su cielo, para denigrarla, y con mi danado aliento su terso candor manchara. Para pintar su belleza, se ve mi elocuencia falta de hipérboles, y colores, porque la advierte extremada: el más valiente pincel se desmaya al retratarla; y aún al intentarlo el mío, de su opinión se retrata. No obstante te pintaré, como en bosquejo, o medarla, su hermosura, porque tú de mi pintura bastarda tomes los lejos y evites en todo tiempo el mirarla, que es electa como el Sol, y ciega con su luz clara. Su ensortijada madeja deja el alma aprisionada: nada más, solo un cabello bello a Dios hiere en el Alma. Oh lengua! como celebras hebras, que al hombre desatan! Atan a Dios, porque humano, mano dé al hombre que ama, A la misma nieve afrente, frente de brunida plata, lata en proporción lustrosa, Libres de oscenos antojos, ojos divinos esmalta, alta al hombre dicha ofrece ese mirar por su causa. Su vista, que se desvela, vela la grey firme guarda, arda yo en voraces piras, iras éxale mi sana. De sus mejillas el campo, ampo carmines ensarta, sarta, que a su faz hermosa osa prestarle más gracia. Con sus labios sin resabio, sabio lenguaje desgrana, grana en listón con que oculta, culta los dientes de nácar. Su garganta de alabastro, astro de nieve prepara, para dar al Dios oculto, culto en dignas alabanzas. Sus dos purísimos pechos, hechos fuentes de fragrancias, ansias dan a mi despecho, pecho a Dios, que esa es la gracia. Basta decir, Asmodeo, que no tiene facción basta, la que es toda hermosa, y es por privilegio agraciada, y su alabanza mayor es no poder yo alabarla. Exempta y libre la miro, cuando se confiesa Esclava, pero ex resa de qué dueño, para no ser tributaria. Esta Pastorcilla humilde avasalla mi arrogancia; y sin duda es Reina, pues con tanto imperio avasalla. De todas las criaturas se ve Rachel obsequiada; lo inanimado la sirve, lo vejetable la aclama, y todo animal viviente la rinde gustoso parias. Esos vapores alados, que surcan la esfera vaga, por disposición divina la dan nieve como lana. Esos montes que producen heno en copiosa abundancia, solo a su contacto humean, por servirla, y recrearla. Baja al Valle esta Pastora a dar pasto a sus manadas; y el fupitivo cristal, que besa su hermosa planta, se queda corrido al ver belleza tan extremada; y aquel hundoso portento tanto de verla se pasma, que ya es plata brunida, lo que era líquido nácar. Las canoras avecillas en liras de pluma cantan a esta Zagala Divina dulces motes de alabanza. Todos los lenos se alegran de las Selvas con mirarla, y rejuvenecen todos con lozanía gallarda. En sus rubicundos labios se ha derramado la gracia, pues reverdecen los lenos más secos si ella les habla, y los llama para el Cielo, preparados ya a mis llamas. Si esto hace en el leño seco, en el verde qué hará? (oh rabia!) Para dar gloria a los Valles es una hermosa Diana; y para burlar mis furias es una Divina Palas. Aún cautelando mis iras, a su honor teje guirnaldas, y para huir al desierto parece que la dan alas de Águila grande, y en él a la contemplación vaca, hecha un mármol; y así, a mí me deja hecho fría estatua. otras veces con denuedo la patrocina, y ampara un joven que es como un Ángel, que Humildad de Dios se llama, cuyo robusto valor no alcanzan fuerzas humanas, No sé Asmodeo, no sé, para asaltar las murallas de tanta virtud qué ardides puede máquinar mi sana. Si dejo correr mis iras, es una acción temeraria, pues amontona los triunfos contra el valor de mis armas: cada asalto de mi ira es en su mano una palma. Pues como podré, Asmodeo, presentarle la batalla? Si canto la palinodia, y ella la victoria canta sin entrar en el combate, es ruindad, cuando me aclaman por Príncipe de este Mundo mis atezadas Escuadras, y no forman maridaje el temor, y mi arrogancia. Indeciso tírubeo en dudas tan intrincadas: de tan ciego laberinto sea la cuerda dorada, que me saque, tu consejo, no porque aprendo ignorancia, que tal no cabe en mi ciencia) sino porque complicadas mis potencias, se han turbado con los humos de mi rabia. Nunca llegué a dar asenso, invictísimo Monarca, a Príncipe de las a inieblas, a que habéis visto la cara al temor, pues vuestro brío sabe amainar arrogancias del más esforzado aliento, de la más firme constancia. Los más encumbrados Cedros, las más descolladas Palmas de Santidad, no están libres de los cenos de tu rabia. En láminas de zafir, de cielo en lucidas tarjas, debían, Luzbel, estar tus proezas buriladas. Es tanta tu bizarría, y tu fortaleza es tanta, que Miguel se vio obligado, cuando con él altercadas sobre el cuerpo de Moisés, que él ocultar intentaba, a pedir auxilio al Cielo, que atendió a mis nobles ansias. En un día agotar puedes del Jordán las puras aguas: la pacifica Sion puede convertir tu audacía en confusa Babilonia, que en ímpuras llamas arda. El mismo Cielo pública, hay del mundo, pues a él baja Satanas vibrando enojos, que también Diablo se llama; esto es, Criminador, pues tantos crimines fraguas, y yerros con que eslabonas la cadena con que arrastras a tu esclavitud al hombre, porque es de Dios semejanza; que ya que en Dios no, en su imagen desahogas acres venganzas. No tu invencible valor al miedo se rinda, ensancha tu corazón animoso, que ya el Infierno dilata su boca para tragar tantas infelices almas, que con hieles de Dragones hacen su bebida amarga. La Jerusalén terrena se asimila a la cabaña del melonar, pues sus hijos ingratos la desamparan. Las piedras del Santuario se miran ya derramadas en confusa desuñión por las calles, y las plazas. Ya no hay piedra sobre piedra, y las de la pared claman, que la den consuelo; pero no hay quien venga a consolarla, pues sus intimos amigos han llegado a despreciarla, y se ha hecho cueva de vicios, la que era de oración Casa. Los cáminos de Sion en lágrimas se desatan, porque a sus solemvidades no hay quien venga todos faltan. El oro más acendrado de la perfección más alta va mudando su color, y se oscurece en las almas. Todos los Pueblos se sientan a comer, y se levantan a jugar; pero qué juego? a arder en lascivas llamas; que todo el mundo en maligno está puesto, pues se abrasa en impurezas, a soplos de Behemor, que el daño causa. Pues si miras que tu Imperio tanto, Luzbel, se dilata, qué te aflige? qué temores retardan tus esperanzas? Ya veo que esa Pastora es un primor de la Gracia; pero si tú a mi oción dejas perseguirla y maltratarla, yo humillaré su cerviz; y aunque es Torre su garganta ebúrnea, hoy será escabel donde entronice mis plantas. Yo, yo insidiaré sus pasos, y con cautelosa mana, pues es simple Palomilla, lazos la armaré en que caiga, pues soy astuta Serpiente, que inficiono disfrazada con mi cicuta mortal, aún a las almas más cautas. Qué importa que sea Sol, si hay también sombras bastardas, que eclipsan sus lucimientos, y sus reflejos ultrajan? Y supuesto que su Padre Laban tan ciego idolatra con supersticiosos cultos simulacros de oro y plata, que (como a otros infinitos a tantos yerros le arrastran, haré también que Rachel sacrifique voluntaria a esas mentidas Deidades, que tienen boca, y no hablan, tienen ojos, y no ven, tienen manos, y no palpan, tienen pies, y están imnobles, pues son estatuas heladas en quienes vivimos, somos, y nos movemos a darlas algún alma, o movimiento, porque nos den muchas almas, Si no surtieren efecto estas maliciosas trazas, como rugiente León daré vuelta a sus manadas, y a manadas sabré darte, Luzbel, los triunfos, y palmas. Qué importa que esa Pastora sea vigilante Vara llena de ojos, si soy Argos, que con ilusiones falsas ofuscaré sus acciones hasta que te rinda parias: Si no pudieren vencerla mis salencias simuladas, correré los bastidores al teatro de mis rabias, y la máscara arrojando, la daré guerra más cara; y si fuere necesario, a impulsos de humana parca segare el dorado hilo de su vida, que nos mata; pues conociendo su Ocaso este Sol, que al Mundo baña con las luces de su ejemplo, las ovejas descarriadas serán pasto de los lobos, que el Monte Libano talan. Esas floridas campiñas serán funestas campañas, donde en líquidos corales naveguen tus coligadas huestes, que contra Rachel presentan ya la batalla con intrépida osadía: ya nuestra hora es llegada, y el poder de las tinieblas contra las luces se arma. Gima el parché, porque altere a esta Pastora, que ufana goza en posesión feliz dulces apacibles auras de divinas influencias, que su espíritu arrebatan. Ea, robustos Soldados, ea, huestes atezadas, embestid ya. Guerra, guerra contra el Cielo. Al arma, al arma. No quede flor en el valle, que ceniza no se haga. Haced átomos menudos todas las vivientes plantas. Ea, valientes Soldados. Guerra, guerra, al arma, al arma. Hermosa Rachel, no temas, que todo el Cielo te ampara; y si fuere necesario, mis Ángeles en sus palmas te llevarán, porque no se ofenda tu heroica planta en la piedra del pecado, de que fuiste preservada. En el nombre del Señor pelearé sus batallas. Infeliz soy, Asmodeo! volvamos ya las espaldas, porque sin duda es Miguel el que a esta Pastora guarda, pues tan fuerte, y animoso mi Ejército desbarata. Yo redoblaré las huestes. Poco valdrá el redoblarlas, porque al valor de mi brazo todo el Infierno no basta. Mas que su acero, me hiere el resplandor de su cara. Fieros monstruos de la envidia, ea, rendid las espadas. Ay de mí! a mi furor pese! Ay de mí! pese a mi rabia! Ya el Áspid, y el Basilisco están bajo de tus plantas, supedite tu coturno su fantástica arrogancia. Que así una Mujer me humilla! Que así una Mujer me ultraja! Una Mujer bestias fieras, vuestra cabeza quebranta. Al Señor las gracias doy, que hizo la victoria. . Ufana te miras con este triunfo, pero cautela mi saña. No a mí la gloria se dé, o Gran Dios de las Batallas, sino a vuestro excelso Nombre. Pues ya quedan humilladas vuestras cervices: Pastora, volvamos a la manada. Bendito sea el Señor, que así defiende a su Esclava. Que puedan dos criaturas, de potencia limitada, a mi arrogancia oponerse, cuando puede mi arrogancia convertir en negros humos esa máquina estrellada! Ilustre Príncipe mío, no desmaye tu esperanza, pues cuando te vencen ellos, para vencerlos te ensayas. Estudie nuestra malicia nuevos ardides, y trazas para vencer a Rachel. Manda retirar tu Armada, que muchas veces se vence mejor con la retirada. Sepultaos, huestes mías, en las lóbregas estancias, a hasta ver si esta Pastora en ellas os acompaña. Vamos, Asmodeo:- . Vamos, Luzbel::- . A dar nuevas trazas: De conquistar::- . De vencer: A esta rústica Zagala. Mientras mi Ama Rachel lleva el ganado a pastar, vengo yo aquí a repastar; más temo a un llobo cruel echadizo, que es un diabro, que amarnada a la manada, y me la tiene jurada el maldito: guarda Pabro! Se encaja tan de rebato al hato el llobo maldito, que si por librarle grito, temo me menee el hato: Por los ojos echa fuego cuando da vuelta al ganado; perdido va, que he pensado, que no hay vueltas en su juego. Su vuelta, una gran tragedra amenaza a mi presona, pues si conmigo se encona, me pondrá de vuelta y media. Llobo más endemoniado en el mundo se habrá visto? Tras Rachel anda muy listo, sin duda está aficionado a su extremada hermosura, pues la fiera tras la hermosa anda siempre; pero es cosa su amor, que es una diablura. No obstante, endulzando hieles, (pues tanto la alforja pesa) del prado quiero hacer mesa, y de la alforja manteles. Para lograr mi interés, de los Pastores me alejo, porque siendo zagalejo, me he metido a guardapies. Dos traigo salpimentados, con media arroba de vino, porque los pies del cochino se han de comer bien lavados, Poco el vino me remedia, cuando a remediarme vino, pues cada pie del tocino necesita de una media. Mientras el Lobo nos roba, yo una Loba he de pillar, e con media me he de arrobar, que también Rachel se arroba. Hoy he hurtado pan también: vientre mío, no te inquietes, que aquí traigo dos zoquetes, que con los pies sabrán bien. . Aunque Laban me hace fieros con su cerril condición, yo, por matar mi pasión, me muero por sus canteros. La alforja para aclabar, está también, (no lo dudo) y es, que anda muy amenudo con pies para bien andar. Oh vientre mío! esta vez tu mayor dicha se forja: Hoy, pardiobre, de la alforja hemos de sacar los pies . limpiemos ahora el camino, para que así mejor pasen los pies del puerco, que hacen buen estomago con vino. Bendito sea Noé. Guarda el lobo, guarda el lobo. Qué intenta hacer algún robo. Mas que empiezo con mal pie. Digo, si Labán me viera, (que él es un poco tirano) sin falta una buena mano por estos dos pies me diera. Guarda el lobo, guarda el lobo. Esto es ir creciendo el susto. Muy bien dicen, que no hay gusto, que no venga con ajobo. Seguid la fiera, Pastores, que se mete en el egido. Mas que el llobo me ha cogido con pies de puerco, senores. No lo dije ha inhumano! qué intentas hacer de mí? como me he de escapar, si tengo los pies en la mano? Teme mi rigor sangriento. ̱. El llobo habla como yo, hay anda en dos pies, pero no aparece cortés, y atento. Puesto que en Rachel no puedo hoy mi coraje despicar, hoy en ti le he de emplear. A una mujer tiene miedo! pues no es bueno para llovo; y tendrá (según infiero) con Rachel buen quebradero de cabeza. No sea bobo en perseguir las ovejas, pues yo en eso considero eres: . Qué? . Un llobo barbero, pues en rapando nos dejas. Teme mi insana crueldad, que para perderte labro. Déjame, llovo del diabro, hagamos nuestra amistad. Parece que estás de gorja. So yo un hombre como ves. Dame la alforja, y los pies. Llobo, qué pies, ni qué alforja? la cara como linterna le reluce, y echa humo: pardiobre, que yo presumo, que este es llobo de taberna; pues ver a un llobo en dos pies, y que los del puerco quiere, o que es Cardador se infiere, o que está el mundo al revés. Qué dices? . Estó rezando por el alma de mi suegra, que se me murió en Consuegra, y está ya de Dios gozando. Pues se ha abierto el Cielo, di? Si señor, cuando cayeron los Ángeles, que quisieron::- Sella tu labio. . Ay de mí! . mas que nunca hubiera habrado: bien dije, es llobo barbero, pues al envite primero sacó dos muelas de un lado. Qué tu lengua vil relata? cierra tu boca, hablador. Pues será llobo Doctor, que come de lo que mata. Muere, infame. . Ah llobo fiero! muérdeme por el envés, que hallarás cera esta vez, mas que hay en cas de un Cerero. Sufre mi mano severa. Serás llobo Sancristán, pues sabes del din, y el dan, y andas recogiendo cera. Que esto tolere mi enojo! como no le doy la muerte? . Llobo, o aiabro, de esa suerte tengo ya la muerte al ojo. Toma. La humildad de Dios me valga! Indomita bestia, de esa simple criatura, qué intenta hacer tu fiereza? mortifero basilisco, que con la vista envenenas, qué pretendes? . Pese a mí! hacer de este humilde presa. Solo un humilde ser puede objeto de tu soberbia. Aquí una vuelta me ha dado. Dónde, Fileno? . A la vuelta, y tanto apretó el vinagre, que me ha sabido a la pega: yo procuré disparar mi enojo contra esta fiera, pero se reventó por la culata esta escopeta, y la pólvora nefanda echa un humo que revienta. Eres tú el gallardo Joven, que a esa Pastora bella patrocinas disfrazado, defendiendo sus ovejas de mi ira, en forma humana? Yo soy tu amparo, y defensa. Que siempre, Miguel, te opongas a mi rabia y mis falencias descubras! . Si Dios lo manda, justo es que yo obedezca. Y eres tú Humildad de Dios? Mi nombre así se interpreta. Pues Dios puede ser humilde? Si los hace, se hace cierta la ilación, que la humildad en grado eminente encierra: nadie da lo que no tiene. De aquella Divina Esencia, de aquel fuego que consume las afecciones terrenas, salen todas las virtudes como encendidas centellas, y en el corazón del hombre prenden, si es dispuesta yesca. Verás la humildad de Dios, cuando misteriosa piedra en el barro dé, y arruine la estatua de tu soberbia, que en él mundo se entroniza. Yo erigiré estatua nueva, que adorarán los mortales. Restitúyame mis muelas, que no son tan holgazanas, para que usted, sin conciencia, las destierre de mi boca. Villano tus labios sella, si no quieres que mi ardor hoy te reduzca a pavesas. Humilla tu érguido cuello, infernal sañuda bestia. Quién cómo Dios? . Qué furor! la hora maldita sea, en que para verme así tuve en el Cielo existencia: maldito sea aquel día en que fui criado a̱̱ Él habla en lengua Francesa, y es, que de llobos a puercos ay muy poca diferencia. Sepúltate, monstruo immundo, en las oscuras cabernas, si no quieres que mi espada rinda otra vez tu soberbia. Qué importa, Miguel, qué importa, que tan ufano me hieras? Régulo soy venenoso, que por las heridas mismas enviaré mi ponzona para infestar las ovejas; y ese Emporio cristalino, tejido de luces bellas, manchará mi impuro aliento, para que su candor pierda. Si no fueras inflexible, feliz, Asmodeo, fueras. Se contenta con ser diabro Bodegonero a la cuenta, pues sin ella, dos me ha dado manos, sin pies, ni cabeza. Necio, mas me afliges, que todo el tropel de mis penas, Por lana vino más va bien trasquilado a su tierra. No puede mi presunción tolerar tanta simpleza: sórbame ya el lago estigio, por huir de tu presencia. . Anda, y cuéntale a Caín como te ha ido en la feria. Zagal, de tu brutal gula el vicioso exceso templa. Por el albarillo iban los pies, si el llobo me deja; pero él me ha tocado aquí la pabana. . En paz te queda. . Adiós. Humildad se ha ido, los pies quedan sin defensa, y la dificultad misma, señores, en pie se queda, pues si vuelve acá el moreno, habrá la mariamorena, y me ha de dejar en blanco, después que negro me vea. Vámonos ya a cuatro pies, dos de puerco, y dos de bestia, pero si en la alacena faltan, a engullirlos a la cena. Cansadas de caminar mis plantas, las plantas besan de estas floridas campiñas de Luza, que el Cielo riega tan benéfico, porque siempre estén de Primavera, quien, por no ausentarse, tiene siempre aquí sus plantas puestas, Lo que aquí el Abril despica, y el Mayo galán aumenta, ningún Boreas lo marchita, ningún Aquilón lo seca, pues siempre un Céfiro blando en estas campiñas reina. Mis fatigas templaré en estancia tan amena, pues tan liberal el Cielo esta dicha me franquea. No es mucho que mis sentidos el orden común inviertan, y que viendo tanto asombro, admirados se suspendan. Con sus bordados lindeles parece un pensil la Vega, que con subidos perfumes al olfato lisonjea, Aquí en citharas de plata cantan las fuentes risuenas claros metros de alabanzas al Alba, que llora perlas. Aquí el festivo arroyuelo (que aún cuando murmura, alegra) besa las plantas humilde, hecho argentada culebra, y en infatigables geros a las flores galantea. Aquí las melifluas aves en acordadas cadencias, trinan loores a un Dios, que las hizo tan parleras. El ejército ordenado de las flores aquí asesta de sus preciosos aromas la artilleria diversa, y con su verdor hermoso a los ojos embelesan. Aquí, en fin, los caminantes en dulces auras encuentran alivio de sus fatigas, y exterminio de sus penas, haciendo dosel frondoso de esta vistosa alameda. La noche tendió su manto, y ya todas las Estrellas, en trémulas luces hacen al Sol honrosas exequias, porque ha muerto, que el que nace, forzoso es que también muera. El Cielo su velo oscuro esparce sobre la tierra, y entapizados los vientos con tan fúnebres vayetas, sombras de un tierno olvido en los mortales despiertan: pues aman (qué ceguedad! mas que la luz, las tinieblas. Breve sepulcro a mi sueño me ofrecen estas tres piedras, y a mi preciso descanso duro catre he de hacer de ellas. Bendito sea el Criador de criaturas tan bellas! Los Astros de la manana alaben su Omnipotencia. Que daré al señor por tanto como me ha dado su diestra? Si esto se ve en un destierro, qué habrá en la Patria suprema? Ya lo visible, y caduco a lo invisible me lleva; ya suave, y fuertemente se arrebatan mis potencias a la Casa del Señor, donde tiene sus riquezas, y gloria, que humana vista ver no pudo, ni en la esfera del humano corazón caber pudo tal grandeza. Oh Dios de los Dioses! cuya voluntad siempre es potencia, cuya obra es misericordia, y cuya naturaleza es bondad! Feliz el hombre, que eternamente posea::- Duerme, Jacob dichoso, que tu corazón vela, y parado en el sueño, ganas hoy mucha tierra. La que miras te ofrece mi liberal largueza, y a tu Prole irá, cuando en mi osculo mueras. Yo aumentaré tu estirpe del mar sobre la arena, y excederá al guarismo de todas las Estrellas. En ti serán benditos los Tribus de la tierra, yo seré tu custodia, tu amparo y tu defensa. Jacob, hijo de Isaac, escúchame, no temas el precepto produzco, a que te impuso tu Padre, y tu obtemperas. De Canaan no elijas mujer, que es gente ciega, que adora falsos Dioses, y está siempre sentada en las tinieblas. Busca en Mesopotamia, en la Casa opulenta de Bathuel (que fue Padre de tu siempre feliz Madre Rebeca) a una hermosa Zagala, portento de las selvas, que de Laban es hija, y se llama Rachel, esto es, Oveja; pues de esta Pastorcita es tanta la inocencia, que pública en su nombre, que siempre de la culpa ha estado ejemp- (ta. La Escala misteriosa, que hasta el Cielo se eleva, es tipo de María, a quien Rachel, Pastora, representa. María es la admirable Escala, porque adviertas, que por María al Cielo subirán desde el Valle las ovejas. La Encarnación del Verbo también la Escala expresa: de tu fecunda Estirpe el Salvador saldrá, que esa es tu estrella. Joseph, de David hijo, Archivo de purezas, se explica en ese grado de la Escala, mas projimo a la tierra, porque la hermosa Escala en Joseph se sustenta, y de la Escala el dueño, a Varón tan dichoso se sujeta. Los Ángeles que bajan te traen la buena nueva, que por tus buenos hechos en Rachel te da el Cielo mujer buena. Queda en paz. Oh qué excelente visión, verdaderamente Dios está en este lugar, y sin poderlo alcanzar despierto, lo vi durmiente. Oh qué estancia tan terrible! pues un Dios, Rey invisible de los siglos, e immortal, al ojo carneo, y mortal se ha dignado hacer visible. No Luza, sino Betel, Casa de Dios de Israel, a este sitio he de llamar, y un Templo he de consagrar a Diós, porque viva en él. De tres Piedras hice lecho para dormir satisfecho; (que así en Dios pude dormir) pero llegándose a unir entre sí, una Piedra han hecho. Oh misterio inaccesible, y de verdad infalible! Un Dios en Personas Trino, Omnipotente, y Divino, en esencia indivisible. Esta Piedra erigir quiero en título, y el primero sobre ella aceite derramo, que a Piedra que tanto amo, de este modo la venero. De un Dios la suma piedad, por su mucha suavidad, simboliza este licor, pues se ha de hacer Dios de Amor el Dios de la Majestad. Como aceite derramado el Nombre será adorado del Príncipe de la Paz, y huirá la culpa tenaz de su Imperio, y Principado. Es el hombre humilde hyedra, que enlazándose a esta Piedra, que en ángulo se pondrá, hasta el Cielo subirá, hallando en su arrimo medra. Para que el mundo se asombre, seguirá esta Piedra al hombre, liquidándose en cristales, y tendrá entre los mortales nombre sobre todo nombre. Esta Piedra será herida, para dar al barro vida, de Artifices reprobada, será en el Cielo exaltada para allanar la subida. Este Obelisco de flores será hacienda de Menores: a su seráfico celo dará liberal el Cielo las posesiones mayores: pues otro Jacob segundo, que será Atlante del mundo, y la ruina del Demonio, pondrá aquí su patrimonio más dilatado, y fecundo. Por todo gracias te doy, Altísimo Dios, y estoy a tu amor agradecido, y a tu precepto rendido, ya a cumplirle, Señor, voy. . SCENA SEGUNDA Pese al alma, que Pastor me hizo. Voto a mi suegro: Bato, tira dos ouijartos a esos cabritos. . No quiero, que Rachel los ama mucho, y que me regañe temo. . Si ella supiera que ayer a uno dejaste tuerto de una pedrada: . Verás como anda así más derecho. No, pues si el cañamo enristro, por la vida de mis muertos::- Pues no sabes ya que son los cervatos tan traviesos? muesa Ama los quiere mucho: pero me ha dicho Fileno, que segregue las ovejas de los cabritos temiendo no las peguen sus maldades; porque dice, que los buenos, si con malos se acompañan, quedan de su acaque enfermos. Solo a los Médicos, Bato, que curan en mueso Puebro, no se les pegan los males, porque vienen tan corriendo, que solo dan lugar para que se les pegue el dinero, y luego se van con mosca. Fileno, amigo muy buenos días. . Cierto que haces bien en saludarme chicuelo, porque estoy rabiando de hambre, y ya los bultos no veo. Saludarte yo es milagro, porque de hambre estoy muerto, y ya la luz no diviso, cuando todo me clareo. No traes vino? . No veo gota. Pues no puedes ser buen ciego, porque los ciegos se alumbran con aceite de sarmientos, y porque admiten el Baco, no gustan de los tropiezos. Oyes, pues Lia me dijo, que ella te trajo el almuerzo. Trajo unas sopas de gato, y me puse como un perro, pues venían más bailadas, que el Arca del Testamento. Pues yo no he tomado más que el camino de ese otero, buscando aquel gran llobazo, que me dices es Barbero, porque me compre las tripas, que va vacías las tengo. Esta vida es una muerte, y una quietud sin sosiego, pues sin trabajar las muelas, no descansa mueso cuerpo. Laban nos da que decir, y no nos da que masquemos, pues teniendo hijas hermosas, anda siempre haciendo fieros. Si se enfurece, se pone como un Tigre el más sangriento, y es que tiene muchas manchas, pero le caen por adentro. Gasta tan malditas pulgas, que yo, Bato estoy temiendo, que me ha de matar las liendres, porque a veces le destemplo con mis respuestas, y al traste da él con su sufrimiento. Es cantar de melodía al Tigre amigo Fileno, darle razones, pues él solo recibe el dinero. Tiene su libro de cuentas, (mejor dijera de cuentos) mas no cuenta con los libros, y así, Fileno, anda ello. Hombre, que al maligno adora, cómo quieres que sea bueno? sin duda le hiede el alma, pues siempre anda echando inciensos a sus Ídolos, y dolos comete muchos por ellos. Lástima es que sea Rachel fruto de aquese camueso. Sí, mas ella no es camuesa, pues nadie la ha hallado un pero, ni un si no, que esta mujer es un purísimo espejo, pero sin luna, porque no se muda como el necio, jamás se deja arrastrar de Labán, ni de sus yerros, que sus yerros pesan mucho, y no hay fiel en ese peso. Quién será este camarada? Dios os guarde, Zagalejos. No somos si no Tontillos, que a tener entendimiento, por una ración de hambre no estuvieramos sirviendo a Labán. . Pues sois criados de Labán? . No nos da el pecho, pero aún sin comer estamos siempre a su servicio puestos; pues siendo él muy estrenido, hace que andemos corriendo. Y de dónde sois, hermanos? Somos, primo, (sin ser negros) de la gran Ciudad de Harán, que ya ha días que la hicieron. Y conocéis a Labán, sobrino de Nachor? . Pienso, cuñado, que sois muy flaco de memoria. . Yo contemplo, Zagales, que estáis de fiesta. Estamos, yerno, a lo menos de vigilia, pues ayuna a paciencia, y hambre el cuerpo. Pues suegro, no le hemos dicho ya, que le estamos sirviendo? Y está bueno? . Bueno está, pero habrá un mes que se ha muerto. Está bueno, y se murió? cierto, que yo no os entiendo. Es, que se murió de risa, que Labán es muy risueño. El Sol, Zagales, está de su Occidente muy lejos. Pues es buena la noticia! Quiero decir, que no es tiempo de que llevéis las ovejas a su redil; y así os ruego, que en ese cercano pozo las deis de beber, y luego las volváis al pasto. . Tío, entre los dos no podemos mover la piedra del pozo, que es más pesada que un necio: juntos todos los Pastores fácilmente la movemos. Por qué no esta el brocal siempre, Zagalejos, descubierto? que de ese modo la piedra no os brumará con su peso. Qué pesado es su merced! pregunte usted a Cornelio de la piedra, y le dirá lo que hay a cerca de eso. Mira a la hermosa Rachel, portento de los portentos, que viene con las ovejas de su padre. . Ya no puedo . de mi amoroso volcán reprimir tan grande incendio, y al rostro su activa llama se revierte desde el pecho. Adiós, Zagales. Presumo, que de corrido, corriendo se ha ido el advenedizo, pues le dimos cordelejo, y va al pozo a buscar soga. A Rachel se fue derecho, y me temo, amigo Bato, que ella tenga un parto tuerto, porque por parir se muere, y se ha de morir pariendo. No ves qué robustas fuerzas tiene el Joven? Ya lo veo: muchos no podemos, y él solo la piedra ha revuelto. Por una mujer habrá quien revuelva al mundo entero. Es fuerte como la muerte el amor. . Ya están bebiendo las ovejas de muesa Ama. Y ella se bebe los vientos por ese mancebo, pues al mirar su hermoso aspecto, se quedó la boca abierta. pues el próbete no ha hecho mas que llegar, y besar. De boda es anuncio bueno. Será beso de amistad, Pues quieres que riñan, necio, cuando se besan así? Que son consanguíneos creo, y el beso entre los parientes, aunque sabe como beso, escuece como bocado. Ya vienen hacia acá ellos: vamos, antes que se pierda nuestro ganado. . Corriendo. Rachel, tu llanto reprime, no desprecies vivo aljófar, porque ese animado cielo se conturba cuando lloras. Lágrimas son de placer las que vierto. . Eres Aurora, que llora líquidas perlas en los gozos que atesora. No quieres, Jacob querido, que esté en extremo gozosa, viendo a un tan cercano deudo, a quién toda el alma adora? Las piedras de más valor, que en las nacaradas conchas conjela el Alba. los ricos minerales, que el Sol dora, y la tierra en sus entrañas abriga, de menor monta son para mí, amado primo, que la hora venturosa en que mis ojos te miran: (no lo tengáis por lisonja) pues con tu feliz llegada mi fortuna se mejora, y se colma mi esperanza: la alegría se rebosa a los ojos, pues no cabe del pecho en la estancia angosta, Mis lágrimas elocuentes dan a entender lo que goza mi corazón, que hasta el llanto es anuncio de mis glorias. Hermosura, y discreción, amada prima, te adornan, esmaltando a tu belleza el talento, que la abona, que alguna vez lo discreto se ha de hallar en una hermosa, En gustoso maridaje, en ti, Rachel, se eslabonan de Naturaleza, y Gracia unidas las gracias todas, con emulación sagrada, compitiendo una a la otra. Con tu vista he descansado de las fatigas forzosas del camino, las espinas manosearé como rosas por servirte, Rachel bella: no perdonaré zozobras, porque si en tu Patria Harán así una esposa se compra, yo acaudalaré sudores por adquirir tal esposa, De las bellísimas luces, que tu hermoso rostro adornan, será víctima mi amor, como alada mariposa, que con giro infatigable amante la llama ronda. En las aras de tu amor se sacrifican gustosas mi memoria, y voluntad, pues no podrá mi memoria, cuando fina te idolatro, olvidarte alguna hora. Voy a dar parte a mi padre de tu venida dichosa. Yo, Rachel, te iré sirviendo. ̱. No conviene, yo iré sola, pues saben que tú eres hombre, y que eres mi primo ignoran. Pues seguiré otro camino para evitar toda nota. Adiós, Jacob, qué modestia . a su hermosura decora! Adiós, Rachel: qué pudor . su belleza perfecciona! Bato, mira que hay un huésped: ayúdame a traer ropa, que quiero hacer otra cama. otra cama? . Sí. . Esa es otra. siempre en un gergón lampiño esta noche le acomodas, para que duerma el barbado sobre el barbecho. . Me sobran colchones para la cama. Ponle sabanas de estopa, que aunque tienen malas piernas, por fin las tienen bien gordas. Lo malo, Lia, será, si están las piernas gotosas, porque vosotras a veces las dejáis algo achacosas. Mira bien, que de las tablas no le salga alguna ronda de Chinchón, que es una gente, que luego levanta ronchas. Y qué huésped es? . Un primo hermano mío, que ahora habló a Rachel en la Vega. Y también hizo otra cosa. Qué cosa? . No lo sabrás, que eres algo melindrosa, puede darte dentera. Qué? qué hizo? . Lagañosa, haz la cama. . Mejor es hacer primero otras cosas: anda, y trae agua corriendo. Lo primero es, que ella corra; lo segundo, para qué, si tú, Lia, no ves gota? Bato, como de ti escucho palabras tan afrentosas? Lia, si no ves palabra, qué importará que las oigas? Adiós: Buena la hemos hecho. Bato, yo te pondré forma. Si yo no diera materia, no tuvieramos discordia. Jacob, en hora feliz lleguéis a hacer tanta honra a esta pobre humilde estancia, que os ofrezco como propia. Tanto favor agradezco de vuestra mano piadosa. Dichosos somos pues viene a honrarnos vuestra persona: en mi tenéis una esclava, a vuestro servicio pronta. Bato, Rachel está en muda. Es que querrá la hermósota mudar de estado; y quien calla, amigo Fileno, otorga. La persecución tirana de Esaú, (que es tan notoria) infeliz, o felizmente del patrio suelo me arroja. Infelizmente, porque me ausento de la amorosa compañía de mis padres, a quien mi corazón llora, por verlos ya de abanzada edad, enferma, y penosa. Felizmente, pues hallando en tu piedad generosa tantas muestras de carino, redimiré las deshonras, estando en ajena Patria, que he padecido en la propia. En mi corazón esculpo, Labán, tu misericordia; y para la recompensa, indeleble en mi memoria estará este beneficio. No gasta muy mala prosa, Si parece que es leído; mas por Rachel se desoja. Sobrino mío, no puedo (depuesta toda lisonja) negarte mi patrocinio: olvida ya tus congojas, y descansa en mi tutela, como en apacible sombra. Elige de mi familia, Jacob, a tu gusto esposa, pues eres mi propia carne, y te es debida esta honra. Lia ha abierto tanto ojo. No haya miedo que la escoja, que no es Jacob de los que de laganas se enamoran. Pues a mi arbitrio dejáis, señor, recibir esposa, escojo a Rachel, pues esta es la que a mi amor confronta. Conduciendo tu ganado la vi, y quedaron absortas mis potencias, contemplando belleza tan portentosa: ya la visión de la Escala . va descifrando la historia. Solo tu puedes prendarme, hermosísima Pastora. Oh felicísimo empleo, pues tal dicha me ocasiona! Que me sirve el ser mayor, . si mi hermana es más hermosa? mas yo espero que mi padre de otro modo lo disponga. En indisoluble lazo qué mal las palabras forma . mi lengua!) gocéis, Jacob, a mi hermana; (qué deshonra . padece mi amor!) y en frutos de bendición muy copiosa el Cielo os próspere eternos. Ella finge como todas, que yo sé que de la envidia la roerá la carcoma. Lia, contentare tú, por activa, y laboriosa, con la mano del mortero, que Rachel, por ser hermosa, ha de ser la contemplada; y el que de las dos escoja, si no empezare con Lía, no hará con Rachel concordia. Esta a los Místicos va, vuélvanla acá si es pelota. Jacob, demos tiempo al tiempo, ya se dispondrán las bodas; pero hemos de hacer un pacto. Pacto dijo? Zanahoría! Mas que lleva calabazas Jacob? . Y se irá sin botas, pues mueso amo Laban yeguas ofrece, y da pocas. La historia lo dirá luego. Por Dios, será linda historia! Lia, prevén ya la cena. Ya, señor, la tengo pronta. Vamos. . Jacobmio, vamos. Vamos, Rachel mía. . Oiga, qué presto la llama suya! Puede ser, que si le soplan la Dama, se pierda el juego, o tengamos cachiboda. Yo me temo, que Laban enrede alguna tramoya, y de penas quede, el que juzgan teatro de glorias. . Qué hacemos? (Ea, astucias infernales! que hace ya esta Mujer muchas señales. Si la dejamos libre, qué mucho que ella audaz contra mí vibre sus párvulas saetas? Cómo, Príncipe mío, así te inquietas? La rabia, que en mi pecho se atesora, arruinará el poder de esa Pastora, y mi insaciable ira la dará en el Abismo triste pira; porque veas logrados tus intentos, de su esfera saldrán los Elementos, para que así alterados, y furiosos, contra Rachel peleen belicosos. El Toro, de los Cielos irritado, a los silbos del viento destemplado, hoy bramará indignado porque gima todo el Mundo, y al Cielo meta grima, Esa del aire vaga arquitectura, en pestilentes lluvias, la hermosura marchite de las flores, porque prive a la grey de sus verdores. Puguen hoy entre si los Horizontes, arruínense los montes, arrojando por balas esos riscos: dejen las bestias fieras sus apriscos, y en funesta campaña, sea Rachel despojo de su saña. Crucen veloces rayos por la etérea región, porque en desmayos, sin alientos vitales, esa Zagala sienta tantos males. Empiece ya, Asmodeo, nuestra empresa: todo harán se reduzca hoy a pavesa, y las tenaces sombras a porfía apaguen el fanal del claro día: los funestos capuces contrasten el imperio de las luces: oculten sus reflejos las Estrellas, porque cieguen al hombre las centellas, trocando sus tejidos resplandores en tristes melancólicos horrores. La Luna avergonzada, haga con su arrebol la retirada: su blanco afeite hoy de sangre tiña, y su aspecto oscurezca a esa campiña. Vístase arrepentido de silicio, pues ha estado a los hombres tan propicio, ese dorado Dios, Planeta hermoso, encerrando su Coche luminoso. Todo el valle se asombre. De ver, que puedo yo borrar el nombre de esa Zagala (oh rabias impacientes! de la patria mortal de los vivientes. A vencer, Asmodeo. Hoy, Luzbel, será tuyo este trofeo. Terrible tempestad nos amenaza! Oh Dioses, defended mi hacienda, y casa! Por cierto, que es muy buena la encomienda. A los Santos que ruega por su hacienda. . Las ovejas perecen hoy sin duda. Ojalá a ti la nube te sacuda. . Esa es gloria, señor, que no es trabajo. Gloria? . Sí, que se viene el Cielo abajo. Qué de mí quiere el Cielo? . No te afenes pues el Cielo endulzar quiere tus panes, Qué pronuncias, infame? . Hay mis costillas! De ese risco a la falda la cara asoma de color de gualda una nube cargada, y yo cotejo, que ella preñada esta de algún diablejo, y la virginidad trae ya perdida, porque está de su esfera dividida, y es forzoso, que para la que deja su esfera, y nunca para. Partid por mis rebaños. . Yo no parto, que esa maldita nube está de parto, y según los clamores, tendré yo de su parto los dolores. Mira tú si la nube acía acá sube. . Pues tienes tú en la vista alguna nube? Es, que el verla me arredra. Pues ha de parir piedra, di, que se vaya al rollo, no nos dé coscorrón sin darnos bollo. Dejaos de simplezas, y al Egido id presto, que el ganado va perdido. Y si mientras libramos tus ganados esa nube nos deja señalados? que el hombre es una tierra, y nada medra en estar señalado de una piedra. Por mis Dioses, que sí::- De ellos reniego. No vais luego: . Señor, iremos luego. Pues id corriendo ahora. En corriendo esta hora. Idos ya de mi casa. . Vamos, Bato, no saquemos paliza de barato. . Qué gran desdicha es tener sirvientes inútiles, y en todo inobedientes! Peso ay de mí! que ya se turba el Cielo, y una perdida grande, me recelo, ha de tener mi hacienda. Mejor es, que yo mismo de ella atienda: Voy. Mas qué tenebrosa funesta oscuridad! Noche horrorosa se ha vuelto el día claro. Favorézcame, Dioses, vuestro amparo. La máquina perezca universal de mis furiosas iras al tropel; no dispense mi rabia a algún mortal, porque alcance el rigor hasta Rachel; oprima a esta Pastora tanto mal, porque triunfe el orgullo de Luzbel; que si ella es prudente Abigail, tengo para ofuscarla ardides mil. Esa preñada nube, cuya tez ha eclipsado del Sol la hermosa faz, descargue sobre el Valle su preñez, y ciegue a las ovejas la tenaz melancólica sombra aquesta vez, porque vea Rachel, Zagala audaz, que la niebla infernal con su capuz, salteadora se ha hecho de la luz. Válgame Dios, qué densa oscuridad! Las ovejas, Zagales, socorred. Los auxilios Divinos invocad. Pastores, todos teas encended, y con ellas la Vega iluminad. Pues encienda la yesca su merced. Poco os puede valer todo ese ardid. Nubes, ya vuestras furias esgrimid. . Vamos, Lia que ya es mucho apretar, y las nubes empiezan a parir serpientes, y dragones. . No veo a andar. Ni tampoco yo sé por do partir. Los dos, Lia, las hemos de liar, y al Limbo los dos juntos hemos de ir. En el favor espero del Señor. Pues no corras y espera en su favor. También andan mosquitos por aquí. Anda, que eso aprensión solo será: como ningún mosquito llega a mí? Ay, Bato, que me pican a mí ya! Será aprensión, pues no llegan a ti. Mosquitos, y tinieblas? Aquí está, sin duda, Faraón, o Beelcebú. Bato, ven por aquí, guíame tú. Dísipe ya las tinieblas del día el claro esplendor, huyan las tímidas sombras de la presencia del Sol. Ay! yo ya veo la luz. Y yo al boquirrubio Dios, que nos dejó a buenas noches. Pues mucho más veo yo. Di, simple, qué es lo que ves? Que he perdido mi zurrón, y me ha de dar una zurra Labán, que es buen zurrador. Ya, soberbio Leviathán, tirano Rey de Astaroth, tu dura cerviz humilla al imperio de mi voz, pues prevalecer no puedes contra el Dios de Sabaoth. Quién es este, a quien los vientos obedecen? . Miguel soy. Ni los vientos alterados de tu astuta prevención, ni las nubes irritadas de tu fiera indignación, pueden dañar a Rachel; pues aquel immortal Dios, que en las alas de los vientos su Trono hermoso ostentó, la defiende y patrocina de tu envidioso rencor. Si de haber criado al hombre el Señor se arrepintió, como::- . Tu estolido labio sella ya, infernal Dragón, pues siendo Dios inmutable por esencia, no tu voz ha de profanar altiva movida de tu pasión sus Decretos soberanos. Oyes, Fileno, estos son esos átomos alados, que con zumbido, y rejón nos picaban, y aturdían? El uno, presumo yo, es aquel llobo del diabro, que con los pies me cogió, pues de llobos a mosquitos hay muy poca distinción. Si la voluntad Divina: Gracias al Señor, que habló, Fileno, este diabro mudo. Da permiso a mi furor para perseguir al hombre: cómo, Miguel, como hoy derrotas todas mis iras? Licencia te da el señor para que a los hombres tientes, pues siendo tú el tentador, labras su eterna Corona; pero no dispensa Dios, que tu envidioso coraje persiga con tanto ardor a los que a su semejanza de informe masa formó. No ha de entregar a las bestias las almas. . Tembrando estoy! Pues si Labán idolatra, con invencible tesón, falsos Dioses, y al Supremo no tributa adoración, deja, que le maltratemos, pues desconoce a su Dios. Tiene a su hija Rachel, que aplaca la indignación del Altísimo, que un justo hace sombra a un pecador. Pese a mi rabia! . Azufaisas! Lia, vámonos los dos. Yo os iré patrocinando. El diabro anda suelto hoy. . Frustradas mis esperanzas veo ya, Asmodeo. . Yo, aunque vencido, poseo primicias de vencedor. Esa arrogante Pastora es de materia mejor, que los demás hombres? Nunca lo presumo yo, pues de pedazos de Cielo no ha sido su formación. Hechura es también del barro, o cieno, que administró aquel Campo Damasceno. Pues qué mucho, que un error pueda entrar hasta su alma, si tiene su habitación en barro tan quebradizo, y de tan vil condición? Dime, Luzbel, qué imposible hallas, en que el resplandor de su caridad se apague, si en las sombras se encendio? Es la firmeza del hombre de tan poca duración, que huye como negra sombra, o se seca como flor. El mármol del sufrimiento esta verdad confesó. Mi mayor lauro, Asmodeo, y más ilustre blasón, será vencer a Rachel. En pasmosa suspensión me tiene su santidad; y más viendo, (qué rencor! que su padre darla intenta hoy por esposo a Jacob, pues unida la virtud, será el esfuerzo mayor. A Jacob su padre Isaac le previno (qué furor! con las bendiciones de dulzura, y consolación, y por cáminos derechos la Sabiduria guió a Jacob profugo justo, y ya en Luza le mostró en un sueño misterioso (qué pena!) el Reino de Dios; pues si a Esaú tiene odio, (como Pablo insinuó ama a Jacob, y recelo, que la Estrella de Jacob ha de ser el deseado de las gentes, Dios de Amor. Yo estimularé a Labán, que es un manifiesto error casar a Rachel primero, siendo su hija menor; y siendo Laban tan ciego, no será mucho, que yo le pervierta, para que haga este agravio a Jacob. A tu vigilancia dejo esta empresa. . Ya mi ardor lo da por hecho, Luzbel. Caudillo, a la ejecución. . SCENA TERCERA Oh Rachel! Oh dueño mío, imán de mi voluntad! de tu divina beldad es cautivo mi albedrío. A la escarcha, y al Estío, por el Valle, y por el Monte sigo tus huellas Faetonte, pues veo en tu rostro un Sol, que en esplendido arrebol ilumina este Horizonte. Tú, Pastora, eres mi anhelo; y a qué más podré anhelar, si cuanto hay que desear en ti ha colocado el Cielo? Con afán, y con desvelo te busco siempre amoroso; y si llego a ser tu esposo, oh bellísima Deidad. sin temor, ni beleidad, en ti tendré mi reposo. Nada del mundo apetezco sin ti, nada me da agrado; y de tu vista privado, de todo, Rachel, carezco. Si tanta dicha merezco, (oh singular criatura, entre todas la más pura en dulce cautividad hallaré mi libertad, prendado de tu hermosura. De virtudes ejemplar hizo a Rachel el Señor, para que tenga mi amor tanto en ella que imitar: su amor me enseñará a amar, si yo a su amor me acomodo, para amar a mi Dios todo cuanto debe ser amado, que será un modo ajustado si yo le amare sin modo. Pero Labán viene allí. Jacob, que decirte tengo, y a eso en busca tuya vengo. Solos estamos aquí. Darte a Rachel prometí, pactando, que mis rebanos pastoreases siete anos; y pues cumplidos los veo, hoy darte a Rachel deseo. Ea, astucias, ea, engaños. Es desatinado error, y fábula de la Plebe, que a Rachel Jacobse lleve, siendo tu hija menor. Dale a Lia, que es mayor. Es verdad, primero es Lía. . Señor, que Rachel es mía. No puedo, Jacob, negaros, que hoy a Rachel he de daros. En vos mi afecto confía. No no le des a Rachel; mira, que es un gran despecho quitar a Lia el derecho. Seré a mi palabra infiel. Eso no importa, pues él no muestra amor especial a Rachel; y es menor mal, que tú le engañes así, que el vulgo diga de ti faltaste al amor filial. Es verdad: vamos, querido, que ya están dispuestas todas las cosas para las bodas, y el banquete prevenido. Feliz mi trabajo ha sido, pues merezco por esposa a Pastora tan hermosa! Así pretendo engañarle, . pues con Lla he de casarle. Vamos ya. . Oh suerte dichosa! Ea, furias del Abismo, venced a esta Mujer fuerte, que el uso de las virtudes entre sus dedos aprende, y la más preciosa tela de toda santidad teje. Ea, infernales astucias, muera ya, muera esta aleve Zagala, que con dobladas vestiduras se defiende, de ciencia, y de fortaleza, porque de mis altiveces, y simuladas salencias no le resfrie la nieve. Vease una vez vencida, pues me vence tantas veces, y sienta mi indignación entre tormentos crueles. Seré desvelado esfinge, que siempre a sus puertas vele, hasta verla colocada en los atríos de la muerte. Si es Rachel Zarza admirable, que incombusta resplandece sin reducirse a cenizas, mi llama activa, y ardiente la convierta en negros humos, y en las feas palideces de la inexorable Parca, Atropos siempre inclemente, Si es la Débora invencible, y la Judith más valiente, que para immortal memoria se cine siempre a sus sienes, con intrépido denuedo, incorrutibles laureles, mírese una vez burlada del infernal Holofernes, para que mi orgullo cante felizmente tan insigne gloria, triunfo tan solemne. Bato, vamos recogiendo las ovejas, porque quiere mueso Amo, que asistamos también los dos al banquete. La hermosa Rachel está de veinte y cinco alfileres; y de verla tan prendida, el Novio no se desprende de ella un punto. . Digo, Lia estará de usted me entiende, con aquellos dos ojillos, que dos ojuelas parecen, porque sueltan más almibar, que escupen agua dos fuentes. Y hay mucha menestra? . Todos será fuerza, que revienten. Será de lo mal guisado. Es mucho lo que ay, atiende: Primeramente una holla, que para escarbar el vientre tiene muy buenas gallinas, y lo mejor es, que tiene sus resabios de podrida; y como a podrida huele, está con la boca abierta, diciendo a todos, comedme. Hay pabos en purgatorio, que están clamando impacientes: sacadnos ya de este fuego, o vosotros cuerpos fieles, y a gozar llevadnos de la gloria de vuestro vientre. Lonjas de tocino hay muchas, porque muchos puercos vienen, y en la farsa del convite harán el mejor sainete. Ay un menudo de Toro para la menuda gente, que no quiere de corrido entrar amigo, al banquete. Ay un vino generoso, que arder en un candil puede; pero al que le atice mucho, le ha de hacer de una luz veinte. Hy::- Qué se hacen, camaradas? Peregrino me parece; pero no huele a romero, porque él a demonios huele. La unción en plutal, sin duda, está tomando el probete. Donde nació su merced? En un clima transparente, negado al comercio humano, por estar en eminente altura. . Pues usted, cómo bajó de tan alto? . Pese . a mi rabia! Porque tuve con mi Rey (Rey de los Reyes) una diferencia, y fue forzoso, que descendiese a Páis extraño, para dar un cabal expediente a un arduo negocio. . Diga, señor y qué oficio ejerce? El estudio de la Magia es mi ocupación frecuente. Es usted Titiritero, de aquellos que van, y vienen por el aire, y por subir muy altos, suelen caerse? Que esto mi furor escuche! . Muy bien hago esos juguetes. Y sabe usted echar fuego por la boca? . Que tolere . esto mi enojor. Quisiera, pues Labán festejo tiene, me llevaseis a su casa, para hacer el día alegre. La casa intento abrasar, . y aún a Rachel; de esta suerte, pues que yo peno en incendios, en incendios ella pene. Y ha visto usted a Rachel, cuya hermosura excelente es gloria de mueso Puebro? No me la nombres, aleve. . Han visto el diabro del hombre, y cómo da? Usted no empiece tan presto el juego de manos. Señor mío, no le pese de que a Rachel alabemos, pues es muy santa, y prudente, y el Mesias ha de ser fruto hermoso de su vientre, según pensamos. . Maldita . sea tu lengua. . Este es el duende, o demonio engerto en hombre, Huyamos, que este es el Mengue. Mi coraje os seguirá, y os dará, infames, la muerte. No desperdicies las perlas de tus ojos por un yerro, en que no incurriste, pues faltó tu consentimiento, que es el alma de las obras, y el que da a todas el lleno de bondad, o de malicia, según diversos objetos. Dilate tu corazón sus márgenes, pues no habiendo en él mancha, no hay razón para que se muestre estrecho; y dilatado, podrás obedecer con acierto de tu padre los injustos, de Dios los justos preceptos. Templa, Rachel, el dolor. Ya sé, idolatrado dueño, que en los males, la paciencia es el último remedio; lo más adverso, y penoso, con ella próspero hacemos. El oro de la prudencia dora el delito más feo; y los yerros, si se doran, parece que no son yerros. Ahogue, Rachel hermosa, tu caridad los afectos de tu amor, para que reine en ti el amor verdadero: que no podrán muchas aguas, en los embates soberbios de grandes tribulaciones, extinguir en ti el incendio de la caridad. . Jacob. Tu padre viene, y recelo, que lleve a mal vernos juntos. Adiós, mi querido dueño. . Adiós, Pastora Divina. Sobrino, guárdete el Cielo. Tío, qué ordenáis? pues siempre estoy pronto a obedeceros, El papel de tu semblante, (forzoso es el fingimiento, . que bien penetro su pena en caracteres funestos, me da a leer, Jacob mío, que algún grave sentimiento enluta tu corazón de tristeza, pues habiendo contrahido con mi hija que gocéis siglos eternos el matrimonial consorcio, tan triste os miro, que temo si alguna pasión cruel arrastra vuestros afectos. Un corazón diamantino . sintiera dolor tan fiero; pero si fue gusto mío, todo lo demás es menos. A Rachel me prometisteis dar por esposa; y habiendo servido los siete años, que fue el aplazado tiempo para merecer la dicha de tan deseado dueño) juzgando ya haber hallado mi amor el dulce sosiego, que me ofrecía en Rachel, al desplegar sus reflejos el Alba, (acervo dolor! advertí a Lla en mi lecho, a quien pagó mi inocencia el casto amoroso feudo. Por mi invencible ignorancia me he librado del incesto, que se hacia tan forzoso de unir a Lia a mi pecho, y por la misma ignorancia no he incurrido en adulterio, pues de la hermosa Rachel soy esposo verdadero. Estas injurias sepulto del olvido en el Leteo, con tal, que a Rachel me deis por esposa, y os prometo de admitir también a Lía a mi tálamo, pues quiero recuperar su honor, que perdió por vuestro consejo. No es costumbre de la Patria, Jacob, el casar primero las hijas menores, pues tienen el primer derecho las mayores, y por esta razón quebranté el concierto. Gozad siete días con Lía las delicias de himeneo, y después os casaré con Rachel; pero advirtiendo, que habéis de servir por ella si aceptáis) otro septenio. Por el amor de Rachel, en ello gustoso vengo. Ay, señor! . No os avisaron, qué asistieseis al festejo? Jacob, con ellos dejadme. Mil anos os guarde el Cielo. . Un hechicero del diabro: El diabro de un hechicero: El perro nos quitó el pan:- Y nos dio:- . Qué? Pan de perro. Tantos muertos nos pegó: Que nos dejó medio muertos. Era un negro. . Era un vestigio. Era un duende. . Era un soleto. Qué soleto, ni qué duende? qué vestiglo, ni qué negro? simples, qué es lo que decís? Señor, era un diabro feo, que es a ti muy parecido. Necios, y con ese enredo os venís? viven mis Dioses: Idos de mi casa luego, que yo buscaré criados. . Sígueme, amigo Fileno. Por huir de este perrera, correré como un podenco. Vámonos hasta Belén, que allí Zagales seremos. Sí, Bato, que en Belén ay Pastores de Nacimiento. Este Monte preñado de fieras, a quien bana el Sol dorado con sus luces hermosas, tosco vergel de flores olorosas, gigante de peñasco, cuya altura pone a la humana vista en conjetura, si escala los Alcázares del viento, o hiere su peñasco al Firmamento, pues su soberbia cima tanto sube, que empieza pedernal, y acaba nube. Este Monte, que alinda a Palestina, y a Belén se avecina, el teatro será de mis lamentos, pues he de hallar en él nuevos tormentos. Aquí, como Nabuco entre los brutos, blasfemias daré al Cielo por tributos, viéndome tan burlado de una Mujer, mas nunca escarmentado Hidra soy obstinada, que la cerviz de un cuello quebrantado innumerables cuellos multiplico, y rabioso despico mis pócimas mortales, que envenenan las plantas racionales. Ya ha dejado Rachel el Patrio suelo, y sin duda, que el Cielo a Belén la encamina, preparado lugar para mi ruina. Veo que las proféticas señales de todas las Ciudades principales, que a Judea componen, a Belén, que es menor, por mayor ponen. Esta pena me aflige, al mirar que a Belén Rachel elige, y con razón me aflijo, si en ella ha de nacer de Dios el Hijo. Mas si ha de ser su Madre Virgen pura, cómo así mi dolor tanto me apura? Rachel, no está casada? Alguna maravilla está encerrada, que mi juicio no atina, en esa fugitiva Peregrina, que se ha puesto en camino, para hacer al Mesias Peregrino. El Profeta Isaias ofrece en sus Sagradas Profecias, que parirá una Virgen, y es forzoso, que sea por influjo milagroso. Este mismo Evangelico Profeta dice, que una Raiz santa, y perfecta brotará fecundísima una Vara; y mi ciencia repara, (el decirlo me asombra que el Espiritusanto la hace sombra, y sobre ella descansa, porque su eterno amor así afianza Sabiduria, Consejo, Inteligencia, Fortaleza, Piedad, Temor, y Ciencia. Pero aquí dos criados, que fueron de Labán, vienen errados; y bien errados vienen, pues mis furiosas iras no previenen. No nos metamos, Bato, en la espesura, que quizás habrá fieras. . Qué frescura! si en el poblado hay fieras alagüeñas, no quieres que las haya entre estas breñas? Ay, Fileno, que el frío me maltrata! Ojalá te volvieras, Bato, bata, que yo todo me hielo, y no hay más capa aquí, que la del Cielo. Para entrar en calor comamos algo, que no es esta jornada de algún galgo; y pues nos falta lumbre, calentémonos bien con esta azumbre. A la luz de la Luna nos hemos de tragar a la fortuna de la Mancha, pues traigo una tortilla de torreznos preñada. . Oh maravilla! Mas temo si algún llobo la repara, Fileno, que mal pare, y que malpara. Sentémonos con tiento, no nos dé la tortilla algún asiento. Algún llobo maldito levantó la tortilla. . Nos la ha frito; y la bota ha volado. Alas la dimos yendo a lo pausado; o según mis recelos, estarían los huevos con polluelos. . Si será el llobo perro, que me pegó la zurra acá en el cerro? Pues qué llegó a la Umbría? Y el ócico metió en Fuente. Rabia; pues al ponerse el Sol, el muy malvado me dio aquí, donde nunca el Sol me ha dado Que tal mi rabia escuche! Con la tortilla hará estupendo buche, y a nosotros nos deja, sin concencia, en Belén a la Luna de Valencia. Cómo estoy tan sufrido? Ay! que me han sacudido! y no viendo al que da, me desatino. Te sacudirá el polvo del camino. Toma tú también, necio. . Ay! que cascan de recio. Yo estoy, Fileno, cierto, que el que pega es el diabro del desierto, pues ayunos nos tienta. . Linda medra! huyamos, no nos dé con pan de piedra. Vámonos a Belén. . Vamos corriendo. Yo, necios, a los dos iré siguiendo. Al piede este altivo Monte hagan mansión los rebaños, y hasta su elevada cumbre con los camellos subamos. Será imposible, señor, que los camellos cargados puedan subir por un risco tan fragoso, y empinado. De los viveres, y ropa subid lo más necesario, y en acomodado sitio id de ramas fabricando unas grutas, porque en ellas del frío nos defendamos. Mientras mi esposo Jacob da orden a los criados, estas doradas estatuas (somento de ierros tantos) he de ocultar cautelosa en paraje retirado. Estas mentidas Deidades a mi padre le he robado, por quitarle la ocasión de que idólatre engañado con vanas supersticiones al Demonio, que tirano usurpa la adoración a un solo Dios Soberano. Apartaos ya de mí, . infernales simulacros, por cuyas immundas bocas tantas veces han hablado los Ministros de la muerte, para introducir su engaño. Ya de mi os arrojo, como a pedazos de contagio, que tenéis a todo el mundo mortalmente inficionado. Imagen sois de las culpas, pues los hombres obcecados, idolatran sus deleites, y placeres momentaneos, entronizan la mentira por vivir entronizados, y en las sombras de la muerte quieren hallar su descanso. Sabed, hijos de los hombres, que vuestros pesos son falsos, porque al fiel de la razón ninguno vive inclinado: quien engaña más a quien, todos salís engañados. Varones, de las riquezas sacudid vuestro letargo, pues los que aprendéis tesoros, sombras son en despertando. Cubra ya mi caridad la multitud de pecados, que en los mortales vivientes hacen tan furioso estrago. Oh Señor de las Virtudes! destruid los Dioses falsos, porque la antigua Serpiente, con astuto desacato, no os robe la adoración, y amontone tantos lauros. Qué hacéis, hermosa Rachel, en lugar tan solitario? la ausencia de vuestro padre, esposa, no os dé quebranto. Tratando estaba con Dios, esposo, un negocio arduo: estar de mi padre ausente, no es materia para el llanto, A mí me estímula al gozo haber su casa dejado, pues no podía sufrir ver aquel iniquo trato, que te daba, Jacob mío. Para mí era agudo dardo, que me dividía el alma. Considero del cansancio oprimidos vuestros cuerpos. Un mágnifico Palacio quisiera yo, esposas mías, tener hoy para hospedaros. Solo, esposo, nos da pena verte a ti en trabajo tanto. De dos tan finas esposas dulcemente aprisionado, el cansancio me es alivio, y me es consuelo el trabajo. Los tabernáculos ya, discurro estarán formados: vamos, y descansaréis en ellos. . Esposo, vamos. Qué es eso, amigo Fileno? Esto es, amigo Bato, por no andar hecho un perdido, andar guardando el ganado. Ya es vida, chico, la nuestra, desde que a Labán dejamos, aquella breva con alma, que será por siglos largos añadidura del tiempo, y la miseria en abstracto. Muy bien puede dar Labán quince, y falta al gran Tacaño, pues para sacar es diestro, y para volver es manco; pero en verdad, que estás faltas se las va chazando el Diablo. Sentémonos, y hablaremos con sosiego en este prado, que en el Mayo está hecho un niño, y ahora en Diciembre cano. Has sabido de Rachel, muesa Ama, aquel milagro de santidad, y hermosura? Pues no sabes que ha llegado hoy a Belén con su esposo? pues ya su Patria dejaron. Pardiobre, nada sabia. Ya está en Belén más sonado, que nariz con romadizo; y si acaso no me engaño, Rachel viene embarazada. Yo espero que ese embarazo nos desembarace a todos con la culpa embarazados. Según los Santos Profetas::- Calla, calla, que en lo alto sueña una Música acorde, si yo no estoy trascordado. Sonará en tu fantasa, o estarás soñando, Bato. Tú, sin duda, eres teniente de oído. . Ya me han curado, que es un grande beneficio, que me ha hecho el Cirujano. Gloria a Dios en las Alturas: Digo, amigo, estoy sonando? Y paz al hombre en la Tierra. Bien he oído que han cantado, Gloria al Dios de las Asturias. De las Alturas, bellaco. Los altos coger no puedo, Bato, como estoy tan bajo, Ay, qué alado Serafín! amigo Fileno, huyamos. El susto me ha puesto grillos, y no puedo. . Recobraos: el Ángel soy del Señor, que vengo a evangelizaros un grande gozo. En Belén ha nacido el deseado Sol de justicia en sus alas la salud ha colocado, porque viene a disipar de la culpa los bastardos capuces, que de la Gracia la luz hermosa eclipsaron. Su Aurora ha sido Rachel, su Oriente un humilde establo, id a adorarle, y veréis al Sol envuelto entre paños, pues quiere templar así la actividad de sus rayos con su humildad, que es la nube, que su grandeza ha ocultado. Salveos Dios. Vamos, Fileno, y a nuestro Dios ofrezcamos de nuestros pobres haberes unos dones. . Vamos, Bato, y avisa a tu mujer Gila, que nos venga acompañando, pues ella con su pandorga alegrará al Niño Santo, que estará haciendo pucheros. Sí, que ya carne ha tomado: vamos corriendo, Fileno. Alás pondré en mis zapatos. Oh Divino Benjamín! Por hijo de mi dolor, Benoní os llamo, Señor, pues tu precioso carmín la más insana crueldad verterá, a tu amor infiel; pero así lavarás de el pecado la fealdad. De dolores sois Varón, porque vuestra vital luz se apagará en una Cruz por la Humana Redención. Señales de Buen Pastor, que por sus Ovejas da la vida, el mundo verá, Señor, en tu fino amor. No Jacob, si no Israel me he de llamar desde hoy, pues a mi Dios viendo estoy, que viste el tosco burel del primero ingrato Adán. O Sumo, y Eterno Bien! a un Dios impasible, quien pudo ver en tanto afán? Fieros monstruos de la envidia, doblad vuestro érguido cuello. Déjanos, Miguel, huir, que es alivio en tal tormento. Mirad la humilde Pastora, que vuestro orgullo soberbio perseguía. . Oh qué rencor! Oh qué rabioso despecho! Ya la Omnipotente Diestra la ha exaltado:- . Que esto veo! A la Dignidad de Madre suya, pues su amor inmenso quiere que sea Pastora de las Almas, y tu imperio quede, Luzbel, destruido. Cómo podré yo creerlo, Príncipe Miguel, si miro que están de bronce los Cielos? Ya se abrirán sus candados en más oportuno tiempo. Sepultaos, infelices, en vuestro lóbrego centro. Ocúlteme ya el Abismo en sus anchurosos senos. De vuestro Natal Divino, oh Eterno humanado Verbo! a los Reyes del Oriente daré anuncio en un momento por sus Ángeles Custodios, que les hablarán en sueños. Este, Bato, es el Portal. Yo dijera, que era el Cielo, pues veo en él tres Personas, y un solo Dios verdadero. Pues el Niño es Buen Pastor, canta, Gila algo de bueno. Alégrese festiva la tierra toda, que ha nacido un Cordero de una Pastora: Ay qué portento! que la Eterna Palabra es ya concepto. El Niño que ha nacido por mis pecados, es Pastor de las Almas, Cordero, y Pasto: Ay qué portento! que siendo Piedra el Niño, le atraen mis hyerros. Niño, que el pecho tomas de Rachel bella, como la has hecho libre, siendo pechera? Ay, qué portento! que la Aurora se ha echado el Sol a pechos. Gila, si hemos de ofrecer, despachemos ya con ello, que os echaré cuatro roncas si me tenéis al sereno. Pues si tan fereno estás, cómo te has de inmutar, necio? Tembrando llego a ofrecer. Yo también llego con miedo, porque una verdad desnuda se reviste de respeto. Yo estoy pasmado de ver tiritar al mismo Fuego. Gila, y Bato, que son dos, y yo, que son tres, traemos, Señor, dos, o tres cosillas, que no son cosa. . Fileno, tienes juicio? . Gila, soy loquillo de Nacimiento. Pues al Orbe de la Tierra venís a echar vueso juego, y con el Hijo del Hombre tenéis entretenimientos, esta baraja de naipes, oh Niño bendito, os ferio, para que ganéis al hombre, que ellos se pierden a cientos. Tendréis cuidado, mi Dios, (pues sois un tahur tan diestro que no robe Satanas, que hace fallos en el juego. La Mujer es la malilla, que así, Señor os ha puesto; mas ya por otra Mujer echáis de la Gracia el resto. Con la espada del amor herid nuestros duros pechos; y en ganando de barato dadnos, Niño vueso Reino. Para Rachel, y Jacob traigo esta cesta de huevos, y las yemas de los pies me he deshecho por traerlos. Qué hacéis? ofreced, que yo rezo poco, y presto ofrezco. Este recental, Señor, con toda el alma os presento; y mirad no le reciente algún llobo carnicero, pues al olor de la carne se vendrán al Portalejo. El corazón Niño hermoso, os doy también, de él sois dueño, y fuera gran tiranía el negaros lo que es vuestro. Yo, Dios mío, este bellón (pues oro, o plata no tengo) os ofrezco, para que vuesa Madre, Niño bello, una túnica inconsutil con él os haga; creciendo la túnica irá con vos al compás de vueso cuerpo; y cuando nuestra Salud esté pendiente en un Leño, sobre ella echarán suertes los viles sayones fieros, pues porque no pene el hombre, os hacéis pasivo Verbo. El Niño, Pastores, premie vuestro ardentísimo afecto con la Corona immortal de su interminable Reino. Adiós, Divina Rachel. Adiós, Benjamín del Cielo. Pues a sabios, e insipientes está deudor el Ingenio, es congruente el advertir, para los que entienden menos, que en la alegórica idéa no se alaban los sujetos figurativos, sino los figurados por ellos: la alegoría no observa el computo de los tiempos, y los lugares que asigna se han de mirar con respecto al Prototipo no al Tipo, pues esto intenta el Ingenio. No se busca identidad, o adecuado paralelo entre Rachel, y María, entre Benjamín, y el Verbo, basta la similitud. Los curiosos pueden verlo en Don Pedro Calderon; y si alguno está perplejo, o dudoso de algún punto de este Auto y Nacimiento, lea el Genesís sagrado, y a su Expósitor Cornelio. Y aquí el Poeta Menor pide al Senado discreto, que en premio de su trabajo perdone sus muchos hyerros,
