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Texto digital de Más es el ruido que las nueces y el reloj toque su hora

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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Más es el ruido que las nueces y el reloj toque su hora. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/mas-es-el-ruido-que-las-nueces-y-el-reloj-toque-su-hora.

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MÁS ES EL RUIDO QUE LAS NUECES Y EL RELOJ TOQUE SU HORA

JORNADA PRIMERA

Un ingenio, di creto Audictorio, hoy a vuestras plantas rendido se postra, a pedir el perdón de sus faltas, deseando acertar en sus obras. Y en obsequio de tanta grandeza pide la atención, si merece esta honra, y deseando acertar a serviros, su compaña lucida convoca, en apauso de tan noble Audctorio, con una Comeda de idea jocosa, mas el Ruido será que las Nueces, su título, y el Reloj toque su hora. Qué Música tan sonora el discurso ha prevenido, pues que me dice al oído el Relos toque su hora? Y es justo que yo me asombre al oír tal Sinfonia, porque su dulce armonía me ha llamado por mi nombre. Yo serví, gracias a Dios, a cierto Sacristan un día y por sime a la Sacristia derecho me fui al Reloj, dando fuertes campañadas, se juntó toda la gente y el Cura muy diligente me cargó de bofetadas; por aqueste caso negente, y haber sido Monacillo, sin duda, por estrivillo Relor me llama la gente. Con cuyo nombre glorioso, sirvo a moñas, y rodetes, que no siempre a los Cadetes ha de servir el gracioso. Esta es toda la fortuna, que he llegado a conseguir, pues me he venido a servir a Don Rodrigo de Luna, que con palabras prolijas luego me hizo Escudero, Gentil Hombre, y mandadero de sus dos hermosas hijas. Reloj, seas bien parecido, pues tanto te he deseado. Y tú también bien hallado como dicen, pan perdido. De que estés aquí, Reloz, es cierto, que me alegre Y yo también, pues logré el hallar aquí a los dos: en qué podré yo serviros? Si me prestas atención, te contaré mi aflicción, mis ansias, y mis suspiros. En tu atención confiado, mis ansias te contaré. Sin ser Cura, absolveré a los dos vuestro pecado; de qué procede el dolor? El mío es de amor, y celos. Y yo con varios desvelos pena de celos, y amor. Yo, aunque no sea Doctor, pienso curar vuestro mal, aplicando un Magistral, que os sirva de la medor. Escucha pues. Yo he vivido dos años enamorado de un objeto, en quien cifrado lo hermoso tiene Cupido: mi desgracia tal ha sido, que idolatrando este cielo, todo ha sido desconsuelo en este tiempo pasado, y así ha permitido el Hado venga a pedirte consuelo. De este divino portento es la hermana celebrada, y aunque es de todos amada me ropa el entendimiento: y yo a sus luces atento, esta noche en la ventana, mientras ríe la mañana, pienso estar hasta las dos, y pues te llamas Reloj, harás tocar la Campaña. Y pues sirves a señoras con quien tengo galanteo, para complir mi deseo señálame tú las horas. Buenos quedamos, por Dios, soy criado de Comedia, oh Rector de la Academia, para que toque el Reloj? Mira, Reloj, no te asombre, que el Poeta haya querido el haberte a tiescogido hoy. con aqueste renombre. Ya os pregunto, mis señores, hacia que parte Cupido tantas flechas ha esparcido, mostrando tantos rigores? Porque mi fama eternice, yo pretendo a Doña Flor. Y yo siguiendo el humor solicito a Doña Nise. ̱. Y quién os causa los celos? Celos aún del aire matan. También a los locos atan por semejantes desvelos. Mas pues lo permite amor, y lo que pides es justo, ya pretendo daros gusto singuiéndome ya Doctor: dándoos un documento formaréis un argumento haciendo una Conclusión. El voto del Presidente ablanden los corazones, porque en estas Conelusiones, sepas divertir la gente. Pues toquen ese Clarín; que es señal de Conclusiones, échense algunos pregones con la Música, y Violin. Vengan a las Conclusiones del amor, y de los celos, verán con cuantos desvelos se somentan sus cuestiones. Vengan, que en pocas razones me prometo ser galante, pues me veo Sustentante en aquestas Conclusiones. Y empí cenme ya a vestir las insignias de Doctor, verá con cuanto primor doy la forma de argüir. Trahed sillas al momento, y nos iremos sentado, para irsepincipiado la Conclusión, y argumento. Ya estamos todos sentados. Pues que me toca mandar, ya yo empiezo a disputar la lección de enamorados, Prima Gonclusión. Sie insurgo. En la primer Conclusión se discurría conmigo, que en cuanto a el amor, yo digo, que nace de inclinación. Obstanta contra Cancucionem. Sic argumento: ego probo. Es el amor un hechizo, que se introduce a mi ver, y a título de querer hacer el querer preciso. Ergo, querer es amor, ergo, amor es el querer, así lo llegó a entender cierto moderno Doctor. Probo consecuentíam. Obligamos la beldad con sutileza tan diestra, que hasta la voluntad nuestra no está en nuestra voluntad. Ergo, voluntad es amor, ergo, amor es voluntad; nadie niegue esta verdad, que la defiende un Auctor. Respondeo argumentu. Que me place el argumento, os explica mi aflicción, y con esta absolución se acredita mi talento. Del amor, sin que te asombres es, aunque más lo ponderen, no más de aquello que quieren las mujeres, y los hombres. Viva, viva el Doctor, que con esta solución nos enseña la lección, por la materia de amor. Secunda Conclusio, de pro- (ponitur. La segunda Conclusión ha de ser, viven los Cielos, de la materia de celos; vamos a verle, atención. Si celos, y amor, no están reciprocamente unidos, los celos bien difinidos, ellos por sí, qué serán? s , Celos, son unos desvelos de imaginación preñada, si son celos, no son nada, y si es algo, no son celos. Esta es su difinición, descifrar os toca ahora, sin que haya alguna demora. de este punto la cuestión. No es exento el escribir de celos ningún casado, mas por la razón de estado! me los mandan difinir: de que quisiera cumplir me son testigos los Cielos, y así corriendo los velos a mi cortedad, diré en cuanto al asunto, que: , . Celos, son unos desvelos, El que por mal los tuviere, si ha de seguir mi opinión, se ha de venir a razón, y venga lo que viniere: en cuya atención espere, tan sin consentir en nada, que nunca se persuada, por la ofensa que se hace, a creer cosa que nace: , . De imaginación preñada. Examinar cuidadoso lo que es de su obligación, yo lo tengo a presunción de honrado, no de celoso: diciéndose con embojo, llevando disimulada la sospecha imaginada para lograrlo mejor, que asegurando el honor: , . Si son celos, no son nado, Hasta dejar satisfecha la más leve confusión, se ha de seguir con razón de hacer siempre la desecha; esta diligencia hecha, a costa de sus anhelos verá libre de desvelos, si mira con discreción, que los celos nada son. , . Y si es algo, no son celos. Estáis con muy buena chanza. Chanza es en nuestro amor prevenir algún favor, que nos llene de esperanza? Chanza es festejar damas, que es obra de entendimiento, con un fuego tan violento, que nos abrase en sus llamas? Dejaos de discreciones, y sigamos cochufleta, que así lo manda el Poeta. en sus fundadas razones. De una Comedia de chanza, la que el discurso propone, y su autoridad dispone, sigamos esta mudanza. Para lograr el intento, qué nos propone tu ingenio? Que hoy, sin algún remedio, lograréis el casamiento, Dos papeles escribid para estas mis señoras, para darlos a sus horas. he pensado un gran ardid. Compradles unas costradas, unos dulces, y unas nueces, que me han dicho muchas veces, que las tienen deseadas. Pues con aquesta ocasión, recibe aqueste divero, ve en casa de un Confitero, y llevales colación. Y de aquesta colación me toca algún papelillo? Un doblón de cordoncillo, te toca de asignación. Asignada tengas el alma en aquella Gloria eterna, yo me vora la Taberna. junto a San Juan di la Palma. Jesús, lo que me ha fatigado el catarro Pues al catarro darle con el garro. Di, que me traigan un poco de lame dor de caramelo. Enviar por él al Monte Carmelo. Ola, muchachas, doncellas, criadas. No son muchas, y las que hay están a Reloj? (costadas. y. Señor oiga, y lo que Relojea? @̱ . Sabes, pues. Reloj, qué hora sea? El Reloj dio ahora, no sé qué hora es: serán las ocho, las nueve, o las diez. Di, que me hagan unas almendradas, que mucho mal me hicieron las costradas No se las comie: a vand tan apriesa y no le hicieran mal a pecho, ni cabeza. Niñas, Nisita, Florita. Padre nos está llamando. ̱. . Parece que esá rabiando según la forma que grita? no te de engas, salgamos. Aquí estamos, qué mandáis? Qué hacéis? en qué andáis? Señor, en los pies andamos. Yo, y mi hermana Nisita. allí estábemos sentadas. en la ventana asomadas esperando una visita. Ya yo sé vuestras visitas, ya sé que los dos galanes, engertos en tufianes, os rondan las ventanitas. Las dos qué sabemos de esto: o serán nuestros amantes. dos Caballeros andantes, casadnos con ellos presto. Hola, ya os queréis casar? ya marido pretendéis? vosotras lo buscaréis, que yo no os lo he de dar. . Si no nos los has de dar, nosotras los buscaremos. No sotras nos casaremos, que ya tenemos edad. He quedado algo picada de ver este desagrado. Y yo también lo he quedado: y mucho más enfadada. con el pícaro de Reloj, que con gran atrevimiento se introdujo en mi aposanto donde dormimos las dos. Fue con tanta ligereza, que porque nos vio acostadas; puso un plato de costradas. con un papel en la mesa. Visteis lo que contenía? Cuando lo quise leer mi Padre empezó a tocer dando señas que venía. Y porque nos vio dormidas, las costradas se comió; sin preguntar quien las dio; ni si estaban bien cosidas. Yo dande me mucha prisa, luego me empecé a vestir, pues sabes, hemos de ir a la Compaña a Misa, donde tengo prevenido estén nuestros dos amantes, por si se muestran galantes, con los gajes, de Cupido. Sí, que en aquesta jornada, según lo que toca; y veo, no tenemos Chischisveo, ni escondido, ni tapada. Dame mi papel, hermana, que yo lo quiero leer, pues que no tengo que hacer, no esperemos a meñana. Jesús me valga mil veces! que al subir de la escalera me he partido la mollera con los cascos de las nueces. Válgame el señor So Pablo! Mire usted, que yo soy macho. Ya veo que estás borracho, o que te tienta el diablo. Padre. . Señor. Señor mío, vámonos ya le vantando, porque yo estoy sudando. que me quiere dar el frío. Dejemos la Señoria, y no iean andor ses ya costrad. , ya mieces; o qué gran bellaquería No te enojes, señor Padre, por noche de colación, y por lograr la ocasión nos la envió tu compadre. Qué compadre, ni comadre? sean buenos, o sean malos, no se han de enviar regalos a damas que tienen padre. Costradas esta mañana, y ahora dulces, y nueces, decir oigo muchas veces, el diablo está en Cantillana. Y tú también Alcahuete, si les trahes otros regalos, te daré cincuenta palos en pago de aquel billete. Miren, qué bravo regalo el viejo me quiere dar! mas yo me pienso mudar, no me do con algún palo. . Cuando llegará el caso de que yo mi papel lea; yo no sé lo que esto sea; si es hecho adrede, o acaso. Danos, pues, la razón, Reloj, ahora. Di tu papel a Nise, el tuyo a Flora, ninguna le tomó, más respondieron Cómo así, si no los recibieron? Aquese fue el primor, esa la traza, que vale mucho el ser razón de casa. Busqué ocasión de darlos, con que los recibieron sin tomarlos, misturando lo afable con lo esquivo, fija señal, que le llegó a lo vivo; y por estar sus mercedes acostadas sobre la mesa puse las costradas, y contemplando yo su hermosura a discurrir me puse su pintura. Pintura, de quién? De las Damas, que metidas estaban en sus camas Estarían muy hermosas? Ya se puede discarrir, y si lo queréis saper, atended, escuchad, oíd, que en un romance jocoso las tengo de difinir en la forma que durmiendo esta mañana las vi. Ya te escuchamos atentos. Pues empiezo, y digo así. Surcaba el Sol las espumas del elemento turquí, cuando dejaban los Gallos su postrer quiquiriquí Entonces vi a Doña Nise, que quiere decir anís. y a su hermana Doña Flor, que también es flor de Lis. Una parec a Sierpe, otra, Leona, o Espín, esta parece marmora, aquella Loba, o Jabalí: Tendidas ambas estaban en una alfombra o tapiz, colchón, y sabanas eran de un tafetan ca mesí. Para su mayor abrigo las cubría un fardellín de sayal de San Franciseo, asorrado en bombasí. Dormían a pierna suelta, y de esta forma las vi: oíd como os las pinto, sin andar en quis vel qui. Era de Nise el cabello la mata de perejil, que parecía una estopa, como un esparto sutil. Por ser estrecha su frente nunca se pudo esparcir, y rogándola, no quiso ensancharse por ser rusa. Un cándil de garabato es su perfecta nariz, y tan propia, que tenía hasta moco de candil. Aunque no admira, señores, ver en este Seraphín las merillas de azabache, y los labios de marfil, Era cada hermosa mano durce afrenta del hollín, tizones con que se queman las Encinas del Pas. Dormida hallé la hermosura de este bello Seraphín. así su beldad roncaba, y yo la miraba así. ̱. Acaba, que me has dejado el corarón en un triz. Apádese en hora buena, la historia no acaba aquí, que he de pintarte a tu Flora en la forma que la vi. Suelto ei cobello al aire, y halagüeño, manchad si la mitad del prado, que aunque en efecto no era muy dilatado, tan espesa era en fin, como su dueño: roncaba su beldad con tanto empeño, que me dejó confuso, y admirado, pues su desvelo pareció soñado, y su pereza fue cosa de sueño. Despertaron estas Ninfas de bien nartas de dormir:- No prosigas la pintura, que se quejarán el Abril. Si no las he de pintar, yo me retiro a dormir, pidiendo al señor Poeta acabe el asonante deí, y sigamos las coplillas, que son gustosas de oír. Y con esto a la Jornada podemos ponerle el fin.

JORNADA SEGUNDA

JORNADA SEGUNDA Qué es lo que Celio te escribe, Flora? Nada más de que soy Cielo, y Aurora, y me dice en equivocos conceptos, que obediente estaría a mis preceptos, pretendo responderle, y he intentado alentar la esperanza con agrado. Qué respondas con tanta brevedad? mas que amor me parece beleidad. Bien me pared tu sentir, hermana, más vale que sea gesada, que liviana, que esto de fingirnos rigurosas hará que parezcamos más hermosas, siendo conveniencias del decoro, el hacerbos desear otro tanto oro. Sí, que hay en los hombres tal tibieza, que no basta a prenderlos la belleza; y para que alguno se conserve amante ha de llevar su punta de picante. De hablar en ello el pundor se ofende Qué hemos de hacer, el tiempo nos lo vende? mas dejando lo dudoso por lo cierto, responderles lo tengo por acierto, y mostrando en respuesta nuestro intento la esperanza tendrán al casamiento. Si te parece, a Misa nos ilemos. que a la noche de cspacio escribiremos: mas ellos vienen ya desatinados, y de vernos con mantos están pasmad Ea, pues, hermana, manos a la obra a emprende propuesto sin zozobra A dónde, señoras, vais con tanto furor, y priesa? A la Compañía a Misa, si otra cosa no mandáis. Oh, qué devotas estáis! dad acá esos pañuelos os compraremos buñuelos, o castañas, si gustáis. No tenemos esas mañas, mas por no ser discorteses. os daremos estas nueces, y admitimos las castañas. Miren si sus esquiveces excusaron el partido; bien digo yo, que el ruido ha de ser más que las nueces. Ya yo a sr por ellas me arresto; haya o no haya dinero; tengo amigo un castañero; que me despachará presto. Mientras, que ya va Reloj a traheros las castañas, veamos esas legañas, o escuchemos vuestra voz, llena de catarro, y asma. F Eso no, pues vengo a ser la más Constante Mujer, y vos el Galán Fantasma. Yo os prometo ser mañana, sin que haya duda ninguna, el Monstruo de la Fortuna, y el Marido de su Hermana. Y vos, señora talmada, si la verdad no os ofende, sois quizá la Dama Duende, el Escondido, y la Tapada. Soy, entre tantos quebrantos, si ya bien se considera, seó Licenciado Vidriera; el Siocorro de los Mantos. Dejémonos ya de chanza, y empiecese el galanteo. Tórnese ya en Chichisveo, que nos llene de esperanza. Dejámonos ya de flores, y prevenid, Caballeros, unos discursos ligeros en que se trate de amores. Eres deidad peregrina; que parece soberana, ya, aunque eres tan humana, te acreditas de divina. Bella Nimfa decorosa, a quien el alma ya adora; teniéndote por Aurora; por ser, como eres hermosa. Dejad tantas elegancias, que más que obligan nos cansan. Supuesto de que no alcanzan mis suspiros, y mis ansias a vencer tus esquiveces, ingrato dueño del alma, para conseguir la palma yo te pagaré las nueces. Yo, dejando mis hazañas, pues me destina mi amor, aunque respero tu honor, yo he de pagar las castañas. Ellos están engolfados entre Astros, y explendores; yo turbaré sus amores deja dolos aquí burlados. Aquí están ya las castañas. Son cosidas, o tostadas? Ea, señoras tapadas, déjense ya de patranas, y cománse las aprisa: miren, que ya es muy tarde, no hagan el Sacerdote aguarde, que no hallarán ya Misa, pues ya dejan de tocar, no nos pongan la ceniza. Ya salió la Misa, ya está la Misa en el Altar. Ay de mí! querida hermana, retirémonos las dos: mi padre viene. . Adiós. y veámonos mañana. Ya se fueron las picañas. Parede van asustadas. Asustadas, o turbadas agarraron las castañas. Seguirelas? . No las sigas, norque viene llovisnando, y ellas se van enlodando desde zapatos a ligas. Vámonos, pues, retirando; que se acerca la tormenta, y ella viene tan violenta, que nos ihemos mojando. Valgámonos de esta puerta mientras pasa la borrasca. No nos coma la Tarasca con su gran boca de espuerta. Cielos, el agua se acrecienta, y aquí se nos acerca la tormenta; al arma, al arma, guerra, guerra, que es este sin duda el parto de la tierra: alerta, alerta, que se nos acerca la tormenta que tanto nos asusta, y a tormenta. No habrá quién nos favorezca? No hay quien nos socorra, Cielos, en tormenta tan deshecha! No hay quien socorra estas damas que al tomar las pasaderas en profundo cenagar, junto a la Casa Profesa, se han rendido como Atunes, y se han pueste de manera, que si no te mudan ropa desde el manto hasta las medias, tengo por dificultoso, que al teatro volver puedan. Guerra pública el amor, y entre tanto que nos deja, será contra sus rigores inútil la suficiencia. No lo será la porfía de quien amarte se empeña de amparar aquestas damas, que en tanto riesgo están puestas, Ah, bizarros Caballeros? ya vuestro valor se obstenta, pues del lodo las sacasteis con gran garbo, y gentileza. Yo os estimo, Caballeros, obra de tanta grandeza. Es mi obigación se virte con igual correspondencia. Y yo también te agradezco aqueste amparo, y defensa. El que sirve a su señora la paga que espera es esa. Ven a juesta noche a verme, que yo te espero en mi piesa por darte agradecimientos, y pagarte aquesta deuda. A obedece estoy pronto. Y yo te espero en mi reja para rendirte las gracias, y pagarte la fineza. Haielo como lo mandas, que en conseguir esta empresa consiste mi mayor honra, y mis aplausos se aumentan. Mas ya tomaron el coche de una señora Duquesa, que como están en Sevilla nuestro Rey invicto, y Reina, Señores, Príncipes, e Infantes, y toda su Prole Regia, hay abundancias de coches de Príncipes, y Duquesas. Tocad a la rogativa, que prosigue la tormenta. Mejor está que estaba, es título de Comedia, y Peor están que estaba aquí se nos representa, pues la tarmenta del viejo hancia esta parte se acerca. En tan horroroso estruendo no habrá quién me favorezca! Qué tenéis, Señor? Qué tengo? bueno es eso; provócame la tormenta, y apenas pues, empezaba a soltar las abujetas, cuando: Surrado está el viejo: mas que ha de heder la fiesta. Con tan repentino impulso los elementos forcejan, obligado del suror, salí de aquesta manera. Gracias al Cielo, señor, que terminó esta tormenta. Yo se las rindo también con igual correspondencia. Vorme a reparar del susto. Venid muy en hora buena. Eso no, quedaos, quedaos. . Obedeceros es fuerza. Raravisión! Raro asombro! Bueno va el viejo de veras, muy metido en sus calzones, y no me huele a alhucema. antes huele a chicharrones. Volvamos a nuestro intento: qué es lo que hemos de hacer? Que nos vamos a comer, y volvamos al momento a tomar puntos, y hora, en la forma que yo avise, que tú veas a tu Nise; y tú hables a tu Flora. Pues a diós, hasta la noche. Vayan ustedes, con Dios, que con lo que dan a Reloj bien puede rodar un coche. Ya que con opacas sombras se va acercando la noche, corriendo su veloz coche, entre tápices, y alsombras. Cubriendo su bello manto los árboles, y rastrojos, he de sacar de mis ojos lágrimas en tierno llanto, En un papel, a mi esposo, que el amor! a prevenido, pues mi padre está dormido, y mis dueñas en reposo, de Reloj he de valerme, y pues es de Arnesto amigo, que se lo traiga consigo, y venga esta noche a verme. Mas según lo que estoy viendo, me parece es excusado, pues en breve se ha tratado. a donde estoy escribiendo. A los audaces ampara la rueda de la fortuna, y a mí, sin duda ninguna, propicia se me declara. A Nise adoro, y aunque le he dicho mi frenesí, ni sé si la adoro, ni sé si a mí me quiere bien. Eres, mi bien embeleso de ese jeme de carita, que pareces, mi Nisita, una muñeca de yeso. El decirte más ofrezco, según mi voz lo declara, a ese palmito de cara. de requesoncito fresco. Poco a poco, Caballero, que tanta lisonja enfada, pues me vez aquí sentada, no seas tan majadero Quieres matrimoniarte? Vivo con ese deseo, y de aqueste galantes a mi Padre daré parte. Vete, que soy desgraciada, que está llamando a la puerta, y el susto me tiene muerta, y yo casi desmayada. Sabes si acaso hay un Poce donde poder sambullirme, pero mejor será irme al postigo con reposo. Aquese es notable arresto, y me parece imposible; cosa será más fatible el matar la luz de presto. Traidora, las luces matas? por mi fe, que siento pasos. Yo creo, que son abrazos, o algunos, que andan agatas. Tengo de celar mi casa no suceda algan agravio, pues hotenido presagio de lo que ahora me pasa. Mas ya he cogido al traidor, que hablando está con mi hija, y aunque es ocasión prolija, he de restaurar mi honor. Arnesto, tú me acompaña en este lance tan fuerte, librándome de la muerte, que mi casto honor empaña. Pues el alboroto es tanto, y corte riesgo mi vida, haz conmigo la huida, te librarás de quebranto. Señor, ya cogí la presa, . a ti te toca vengarte, y a mí el acompañarte para lograr esta empresa. Mira no caigas, mis ojos, esos piesesitos alza, porque ya que vas descalza, no te piquen los abrojos. Ruido en el cuarto siento, y con gran susto a mi hermana, y aunque ríe la mañana, esta luz le dará aliento. Zarzas, que era un barbado al que requebré amoroso. Juzgando que era mi esposo con mi padre me he encontrado Pensando yo que era Ariesto me he hallado con mi hija, y aunque la pena me afja, yo me vengaré muy presto. Me valdré de un Baticario, que me disponga un veneno, y si no sale muy bueno, le daré cuenta al Vicario. . Digo, muy señores míos, Dios los haga bien casados, y luego que estén velados me regalarán con fríos . Digo, mi prenda querida, que aunque tu padre furioso veneno te de rabioso, yo te libraré la vida. Así lo tengo entendido de tu fe siempre constante, yo firme seré tu amante, y tú serás mi marido. Dime, mi querida hermana, de que este susto previno, que mi espíritu adivino lo previno esta mañana? Yo con respectoso aliento a escribir me puse a Arnesto, mas él con notable arresto se introdujo en mi aposento. Y hablando con gran cachaza, me propuso él galanteo, y viendo este Chichisveo le alenté con mi esperanza. Y para que más te cuadre, colérico, y enfadado, y casi desesperado, con Reloj vino mi padre. Y en este caso se ofrece, todo de cólera lleno, con un horrible veneno me amenaza, y entristece. Aquese temor es justo, y así, mi querida hermana, yo te libraré mañana, sacándote de este susto. Dejemos las timideces, y cábese la jornada, no se diga, que ya enfada.

JORNADA TERCERA

JORNADA TERCERA Infame, pues tu locura ocasiono mi deshonra: p. para recobrar mi honra il se lo diré con dulzura. Gustarás el veneno atroz, que yo te tengo dispuesto: ea, babéselo presto, que has de morir, vive Dios. No seas tan cruel, y atroz: me hará mal este veneno? Cómo mal? qué es bueno, y te quitará la toz. Permíteme, pues, señor. que de esto cuenta dé a Flora, que aquí ha de venir ahora, porque vea tu rigor Sepalo Flora, y Reloj, que eso yo no lo disputo, irán a prevenir luto, y a decírselo a los dos. Yo he de beberle, señor, sin saber su confección? Digo, que tienes razón: Lo primero lleva agraz con su puntita de olor, dispuesto con gran primor por las Monjas de la Paz. Lleva rica limonada, guindas, orchata, y cabela, dos bizcochos, y mistesa, azucar, y mermelada. Y porque no se dilate, y acaso tú te despulsés, lleva conservas, y dulces, y muy rico chocólate. Dame presto ese licor, y venga ese vaso lleno: . dame, señor más veneno, si que tiene lindo sabor. No quiero, que aqueso es Gula. Pues ya que es paso tan fuerte, y pues se acerca la muerte, absuélveme por la Bula. Acaso soy Consesor para darte absolución? haz Acto de Contrición, o llama presto al Doctor. Pues ya en ausias tan mortales, envuelta, señor, estoy. Muérete, que yo me voy a ganer unos reales. Tratad de moriros vos, que ahora pienso, vivir, y no me quiero morir, hasta que lo quiera Dios. . Vuele mi curso ligero, levántese a las Estrellas, por si en sus luces tan bellas hoy penetro algún dinero, Hombre pobre todo es trazas, por mí se dijo, a mi ver, pues vestido de mujer rondo las calles, y plazas. El venir de esta manera, no pienso ha sido chanza, es por henchir bien la panza de dulce de faltriquera. Aquí espero dos galanes, que suelen sr a jugar, y yo les pienso chupar para algunos mazapanes, Qué criados no pagados, si son sus amos pelones, han de buscar sus doblones, o prestados, o hurtados. Mi cuidado al Cielo aclama, y no he podido encontrarle, y mientras que llego a hallarle me divertirá esta dama. Que aunque la veo tapada, según ella se escasea, no dudo que dama sea, o de esta casa criada. Digo, muy teñora mía: Así se empieza una carta; de ese favor estoy harta, compreme usted arropia. Ya no ha de haber Turronero para comprarte arropsa; ven a la Pasteleria, que no ha de faltar divero. Si porque me ve tapada piensa sol una gorrona, no tengo cara demona, soy doncella reformada Como mi flor no marchires, ni me toques al hoñor, prometo darte un favor, si me das para confites. Recibe aquesta libranza de diez, o doce reales. Cómo ellos vengan cabales yo me obligo a la cobranza. Velos al puntó a cobrar, sin tener algún recelo, mas te has de quitar el velo para poderte abrazar. . Ta, que sol hombre, majadero. Cómo estás en este traje? Vuesa merced no me ultraje: soy de damas escudero, que no tiene que cenar, por cuya causa he venido en este traje vestido, por llevarles que mascar. Pues tan gracioso has estado, empeña aquesta cadena, llévale una cosa buena, o de carne, o de pescado. Yo me retiro, Reloj, porque voy con un cuidado, por si alguien me ha buscado: muchos recados, adiós. Oh de carne, o de pescado lo meteré en mi gabeta; A Celio haré otra burleta como lo tengo pensado. El cuidado de mi Flora, que ya me espera a la reja, y porque no tenga queja, me hace salir a deshora. Si no me engaña la vista ella sale de su casa, y aunque la luz me es escasa parece que aquí se alisia! Caballero. Mi flor bella. Él me tiene por su Flora, . y pues la suerte mejora; yo quiero finguir ser ella: lo que el discurso penetra, y lo que el diablo entabla! quizás atiplando el habla no me entenderá la letra, De qué estás mi Flor, suspensa? dónde vas, prenda querida? De decirlo estoy corrida, que vengo de la despensa, y no he hallado que comer, y tengo hambre estudiantina, que es peor que la canina, y no tengo lavor que hacer, y vengo de esta manera por comerme una empañada, un pastel, y una costrada en cas de una Pastelera. Es la costrada muy buena, dueño de mi cerazón; pero es mejor colación, que puede servir de cena. Cómo ella sea Romana, será muy bien recibida, si por mi fe, y mi vida, que tengo mala a mi hermana. mucho siento tu cuidado: prestito llama el Doctor. Sí, que es un suerte dolor, que pienso es de costado. Recibe aqueste bolsillo en que van unos doblones. Con que se compran melones, y se cura el tabardillo: miren si pegó la mabia de este noble Caballero: ha, lo qué puede el dinero! este abe cayó en la jaula. Mas hablando con llaneza: me darás tu mano hermosa? y . Luego que sea tu esposa te pagaré esta fineza; más mira, no soy doncella. Luego no eres Doña Flor? l Todo es entedos amor: soy Reloj, Astro, y Estrella. Di, a qué efecto has venido, en el traje de mujer? Porque te hago saber, que en este traje vestido se funda aquesta quimera, del consejo que perdisteis, y el enigma que pusisteis en la jornada primera, en que te mandó el Poeta, que dejando discreciones, en unas breves razones hablases de canzoneta. Y diefrazado he venido, recelándome del viejo, a darte a queste consejo, en esta forma vestido. Por cuya causa, señor, me dijo aquesta mañana, esperaba en la ventana mi señora Doña Flor. Acércate hacia su casa mientras voy a desnudarme, allí puedes esperarme mientras que busco otra traza. Pues retirome, Reloj, porque voy a ver a Flora. . Yo te guardaré la hora, y a todos nos guarde Dios. Ustedes habrán pensado, que se ha acabado el festejo, todabía falta el viejo, que está muy enamorado. El pícaro de Cupido me ha hecho unas cosquillas, que alegran las pajarillas, porque estoy de amor perdido. Yo nunca pagado había feudo al Dios vendado; y este rapaz me ha robado la libertad que tenía. Aquí busco a una doncella, que fina me está esperando, y según estoy pensando, imagino, que es aquella. Yo sé, que el viejo adora a una principal doncella, y fingiéndome ser ella; lo pienso engañar ahora. Aquí ya viene el vejete, el potrilla ya se acerca; y pues lo tengo tan cerca; ha de llevar unngulepe. Aurora, por quien el Sol, la Luna con las Estrellas, dejan sus luces tan bellas por darte a ti tu arrebol. manda, mi prenda querida, al que de tuyo se precia. Voy por un cuarto de especia para guisar mi comida. Parece no es esta dama . a quien yo vengo buscando. y ella a mí me está engañando, porque me abrase en su llama. Yo lo estimo, Caballero, el de las nobles hazañas; para ver Foros, y Cañas necesito algún dinero, porque la Noble Sevilla leal a su Rey festeja, Toros, y Cañas maneja con aplauso, y maravilla. Y a nuestro Pelipe Quinto, que de virtud da enseñanza, celebra la Maestranza con un Torneo distinto. De treinta se cuenta el año, que se hacen estas fiestas, y a los doce; serán estas, de Enero, si no me engaño. La tarde de aqueste día habrá Toros con destreza; y la plebe, y la Nobleza estará con bizarría. A los trece, con denuedo, tornearán de rejón el ilustre Don Simón, Bretendona, con Toledo, y estoy rabiando por verlas en andamios, o en ventanas. Pues toma para mañana aqueste collar de perlas. Por el siglo de mi abuela; alcahuetón, mal nacido, por lo que me has ofendido te he de sacar una muela. Olgame usted, es Barbero para lacarme una muela? saquela cuando me duela, sin que me cueste dinero. Dame presto mi talego, o te he de dar para peras. Esas son burlas de veras; prometo dártelo luego, después que haya comprado la gargantilla, y sortigas, que se ponen en estado. Pues si son para mis hijas comprarlas luego al momento, servirán a el casamiento como tú se las elijas. Y yo me vol acostar, no me haga mal el sereno. Eso me parece bueno; si te voy acompañar? . Quién espera desespera; suele decir el adagio, mi vida te me presagio, o en mi mal algo me espera. Habrá cerca de una hora, que aquí estoy esperando, en mil dudas zozobrando, si Celio olvida a su Flora. Y por divertir el sueño me valdré de esta cantada, que yo tenía estudiada para semejante empeño. Qué sonora consonancia. qué suavidad, y dulzura! Pues en noche tan oscura no te atriendo la ganancia. Ya, Reloj, hemos llegado a ver está mi señora. Y que en la reja está Flora también lo tengo pensado. Ya convalace mi pena de ver que mi amante viene, y según se me previene he de tener noche buena, Y porque no tenga queja, la seña tengo de hacerle, por si puedo merecerle el que se llegue a la reja. Cerce. . La seña han hecho ya desde aquella ventana; si has de estar hasta mañana hágate muy buen provecho. Pues retírate, Reloj, mientras requiebro a mi dama. El suelo será mi cama hasta que toquen las dos. . Llega, mi Celio, querido, Mujer del Demonio, tente, que no quiero que la gente me vea tan distraído. Pues qué pierdes en queterme? Mi honor, si alguno lo sabe. Aquese temor se acabe, que más pierdes en perderme. Es, que en perdiendo el honor un hombre, lo pierde todo. Luego infiero de ese modo que no me tenéis amor? La consecuencia está clara, según el arte de amar, que no es lícito engañar un Ovidio lo declara. Y si yo, en resolución, os doy la palabra, y mano de esposa, que tanto gano, me mostraréis afición? ̱. Se yo si será fingida? Ya es mucho mirar aqueses él todo lo desvanece: hay mujer más afligida? Perdona, mi flor querida, aquesta chanza indiscreta; así lo puso el Poeta, y aquí estuvo prevenida. Luego aquesto ha sido chanza? pues sabéis, que en ti he tenido una muy firme esperanza. La seña ha hecho mi hermana de que nuestro padre viene, y por ella me previene me quite de la ventana. La hora, señor, ha dado, y el viejo ha olido la boda, y según él se acomoda, él se ha quedado pasmado. Pues retirome, Reloj, huyendo de aqueste viejo, no me surte este pellejo; muchos recados, adiós. Sí, que están hecho un Demonio con una espada en la mano, y dice, que el Escribano se lo dé por testimonio. Mi espíritu ambulativo me da muestras desleales, y de oír los atabales he de saber el motivo. Cascabeles a deshora? yo buscaré quien me avise, si en la ventana está Nise, o su hermana Doña Flora. Hacia allí un balto está, si la vista no me miente, y en la reja veo gente, yo sabré quién es; quién va? No va, que a rueda parada ha de tocar el Reloj, antes que suenen las dos, una fuerte campañada Cómo aquí tan de mañana? Ya decírtelo te ofrezco: arrimado a la ventana. Y ya que estás tan de espacio, te quiero contar un cuento. Cuéntaselo al Sargento de la Guardía de Palacio, que yo aquí te requiero, que no lo tengo de oír. Sin oírlo no te has de ir. Ya le oigo, aunque no quiero. Y de más, te he de acompañar, porque se acabe más presto, no vengan Celio, y Arnesto, y nos vengan a acostar. En nombre de Dios, empiezo en tono de relación. Ya sabes tú la afición; que le tengo al pan, y queso. Ya te acordarás, Reloj, de aquella noche, y encanto. Ya me acuerdo, por Dios Santo; quedamos buenos los dos. Que estando ya recogido: En el cuartó de tus hjas, dígolo, sin que te aflijas, sentimos un gran ruido. Y dándome mucha prisa; tomé la capa, y espada. Yo, siguiendo tus pisadas, por poco salgo en camisa. Llegué al cuarto de mi hija de cólera reventando, vi, que a Nise estaba dando Don Arnesto una sortija: colérico, con la furia, intento matar a Nise. Y yo también, señor, quise vengarme de aquesta injuria; pero la luz apagaron, y quedándonos a oscuras, ellos siguen sus locuras, y burlados nos dejaron. Y todos juntos jugamos. allí a la gallina ciega: a este pega, a este no pega; y pasmados nos quedamos. Tu pensando, que era Arnesto, te agarraste con tu hija, y yo, sin ser lagartija, con él me agarre muy presto. Y por ser tan a deshora, oyendo ruido tanto; entre risa, y entre llanto, con la luz se vino Flora. Quedándonos ya pasmados de ver tan contraria empresa, ella huye con presteza, dejando a los dos burlados. Colérico, y enfadado dispuse un suerte veneno; y vive Dios, me condeno de ver mi hanor tan manchado. Lo que de esto ha resultado, es decir la vencidad, viendo aquesta novedad, que yo la ocasión he dado. Y así, intento dar estado a mí: hijas, pues es justo concederles este gusto, y salir de este cuidado. Extremado ha estado el queto: señor de mi corazón, quienes estos yernes son? Yo te lo diré al momento, según lo tengo dispuesto: intento casar mis hijas, sin condiciones prolijas, con Don Celio, y Don Arnesto; El parabién, por mil modos, antas te quisiera dar. Velo al punto a llamar. Señor, aquí estamos todos. Voy mi intento a referiros. Ya lo escuchamos los cuatro detrás de aqueste teatro. Pues no tengo que deciros. Yo sí, que a mi suerte atento: Yo, que atento a mi fortuna: A Nise: . A ninguna mostreis encarecimiento. Venid, que estoy con zozobra de pensar, que el Cura aguardo. Por mí para luego es tarde. Ea, manos a la obra. Esperad, que falta. 2 Qué es esto? Qué puede ser, si no es pena? Digo, pues, enhorabuena. 2. Acabad, decidlo presto. Tengo por inadvertencia, aunque Celio es mi amigo, deje de reñir conmigo una fundada pendencia. En aquesta contingencia, aunque mi amigo es Arnesto, habrá de reñir muy presto conmigo cierta pendencia. Esta pendencia se funda por aquellas dos tapadas, que les hablaron trocadas en la jornada segunda. Ya, Celio, os acordaréis, que en la segunda jornada hablasteis a una tapada; con esto me entenderéis. Ya os acordaréis, Arnesto, que en esa misma jornada hablasteis a una rapada: bien me entenderéis con esto. Y yo también los entiendo, por señas de unas castañas, que mascaron las picañas, y yo las estoy debiendo. Y pues yo doy el dinero, la pendencia es excusada. No es? sacad esa espada. ̱. En, racad el acero. En toda mi vida he visto modo de reñir más fiero. Confesión, porque me muero; que me matan, voto a pisto! Cese, hjos, vuestro digusto. Obedecer es amar. Ya yo lo quiero contar para salir de este susto. Porque Arnesto habló a Flora, y Celio le habló a Nise, fundado en celos, le dice, que lo ha de matar ahora. Mas no fue con intención aquella visita hecha, que yo tomé la derecha, aunque no tú ve razón. Nise, da tu mano hermosa a Arnesto; a Celio, Flora. Esta es mi mano, señora. Yo la recibo gustosa. Pues la suerte me convida, dejándome tan usano, esta, señora, es mi mano, en que gano nueva vida. Esta es la mía, señor. No lo digas entre dientes; que pensarán tus parientes, que te ha dado algún dolor. En esta boda, señores, yo me he quedado a la Luna, pues no he encontrado a ninguna, que celebre mis amores. Y así es donosa cosa, por hablar dé cuchufleta, no quiso el señor Poeta haberme dado graciosa. Con esto me iré con Dios, pues el Reloj tocó su hora, solo falta por ahora que perdonéis a Reloj. Y pues, ilustre Senado, estos aplausos mereces, perdonad, que aquesto ha sido mas el Ruido que las Nu