Texto digital de La más constante mujer (Burlesca)
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Juan de Maldonado, Diego Ladueña y Jerónimo de Cifuentes
- Atribución estilometría
- Juan de Maldonado Probable
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de Nuevas escogidas.
Aviso
Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.
Licencia
Cita sugerida
Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La más constante mujer (Burlesca). BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/mas-constante-mujer-la-burlesca.

LA MÁS CONSTANTE MUJER (BURLESCA)
JORNADA PRIMERA
No has de salir vive el Cielo, sin darme satisfacción primero de esta partida. Déjame Isabel, que estoy para dar un estallido. De qué? De comer arroz. Qué es dejarte, soy yo boba? ayudame tu Serón, tenle Flora. . No me atrevo. Pues si no podéis los dos, decidle a mi repostero, que metralga un tenedor. Ella le quiere trinchar, . pobre Carlos, si topó coyuntura, para hacer platillo de su razón. Suelta corchete del alma, suelta alguácil del amor, llévame como a hombre honrado, que ya me doy aprisión. Suelta, y verasme en las nubes, y en ese ardiente farol, volar como un jabalí, y coner como un alcón. Si valen algo con tigo, Carlos, el hipo, y la tos, verdades de Perogrullo, y mentiras de Munoz, dime, donde vas así? Adónde? a tomar el Sol. Que te ha sucedido, para tan gran desesperación? Que te gane ayer al truque, y te he vuelto ha perder hoy. Perderme a mí? Para siempre. Quién esa suerte juzgó? Mi desdicha fue sin duda. Mi dicha dijera yo. Declarate más. . No puedo, Dilo con el corazón, sino puedes con la boca, que porsenas se explicó, sino puede de otra suerte, agonizando el amor. hablador. sicho; el adagio Berro. qeme la causa, que olvidó. adre te casa onde de Punzón, y es un Conde tan agudo, que jura afe de quien soy que te ha de hacer un ojete en medio del corazón. Por esto, y porque no quiero Isábela verlo, no, que no eres tú tan de cera, ni tan de pábilo yo, que en ti no haga señal, y en mí no haga impresión. Por esto de la cabaña me ausento, digo me voy, o me mudo, pues te mudas, a la cabaña de Antón. No es castante causa? Sí. . Luego bien he dicho? No. . Pues que he de hacer? Qué? callar como en Misa, o en Sermón, y llegare por un lado, diciéndome: una de dos, o casarte con tu padre, o echarme la bendición. Que si yo no respondiere, Carlos, muy a tu sabor, entonces te podrás ir a cantar a un facistol. Qué importa, si para hablarte he mudado ya la voz, y el amor que nació en tiple, es ya contrabajo amor. No hay un papel? Vale caro, y un papel lleva en rigor, las lágrimas, las congojas, las penas, y el fuego atroz de un suspiro que le abrasa, si hace un poco de calor. Pues dime aquí lo que pasa, y habla recio, porque estoy Teniente de aqueste oído, y de este Corregidor. Va de cuento, estamos solos? No lo sé, pero Serón, y Flora podrán decirlo. Tan solos estáis, por Dios, que si Gongora, que fue quien soledades amó, os hallara así, os hiciera esparragos del amor. Pues digo, que como sabes, de tus rayos guardasol, por librarme de las chispas que despide tu eslabón, en mi sufrimiento, que es de Rúpelo mi valor. Y sabes también los chismes, que Estefano Ceruellón, publicó en Grecia, en Arabia, en Galicia, y Extremoz, de donde se fabricaron los bandos que lloran hoy, Esforcias, y Borromeos, en uno, y otro rincón, haciendo dos mil pucheros, pues con fiero torcedor, barro les dan a la mano, a todos en Alcorcón. Aquesto supuesto digo, que el Duque ayer me contó, que gusta de andar en cuentos, que tu padre le pidió, por palabras de presente, como por amor de Dios, que te casase en Jarama, con el mismo que heredó al toro de las dos madres, y en tan grande confusión, para casarte, Isabel, le dio la plaza mayor, quedó contento, y pagado tu padre. Y qué respondió? Respondió Dominus tecún, cuando el Duque estornudó. El dote con que te hizo, sin ninguna intercesión, señora de horca, y cuchillo, para luez pesquisidor. Esto es lo que me congoja, y que también añadió, como no le deis Esforcia, dadle a Juan de Espera en Dios. Pero no es esto lo más Isabel, que lo peor es que quiere hacer Rosaura al Duque, margatitón, para que te case, y que me vaya a espulgar yo al Sol. (do Si hablo al Duque, está empeña. por otro en un bodegón; si a Rosaura, se hace sorda, porque un moño no la doy si a tu padre; está tan viejo, que apenas oírá mi voz; si callo, quedo por puertas; si hablo: para que son tanta flecha, y tantos rayos, y tanto severo arpón. Mejor es morir cantando, con licencia del Dotor, o curarme por ensalmo, aunque el remedio es atroz. De suerte he que dado, sí, de suerte he quedado, no, que a penas, y a glorias anda; por el habré el coracón. A más altas son mis alas, Luzbel de mi presunción, pero aunque es grande la pena que me lleva el fiel de amor, no importa, que para todo, le he hurtado yo afición. Daste por vencida ya, de este que sí, que es? No doy. Pues qué has de hacer? Basta Carlos, que es vergüenza vive Dios, que un hombre con tantas barbas, quiera hacerse tundidor. Cuando yo contra los vientos, y tormentas, que formó tu imaginación, soy roca, de lana, no de algodón, que a los embates de un padre, de un tirano, de un señor, tan fija estoy, que me tienen por un Tudesco amador, tu pides cuartel, y dejas la plata por el vellón, yo te doy, aunque prestado, que el Duque con gran furor de en aquesta voberia, y que mi padre te doy venga en ello, porque hogaño es aquí el padre Prior, y ajustándose con él, me case una vez, o dos, que viene a importar, si sabes Carlos, que estás (muerta soy) también recibido, en la República de Amor, que todos siete sentidos, por su Rey te aclaman hoy. Por que así te has de rendir al sueño que te infundió? el verte marido, cuando te han entendido la flor, Carlos, ya sin honra estás, y muy obligada yo, dejarme tiene peligro, no dejarme es sin razón, huir grande atrevimiento, estarnos quedos temor; decir que te quiero a voces, casi, casi es invención, pues nadie lo ha de creer, y es mi mayor confusión, que aunque nacimos de un parto, no eres tú mi Confesor. Vuelve en ti, o vuélvete apie, que es mucha resolución; aventurar una vida, por conservar un frisón Basta ya, vete, o estate, pues no te obliga el temor, escarba la conciencia, le mi pasión. eno llegar a vieja, s la desdicha mayor, me he de morir de dos años, o ser moza do mesón, donde con mis manos libres, te cantaré a mi labor. Cautivo, y desesperado cantáis giljero al albor, no cantéis, que es excusado, que quien canta enamorado, o burla de su cuidado, o no sabe que es amor. Señora. La gurullada, y el Duque; con ciento y dos Alguáciles de la Villa, vienen por el corredor. Y todos vienen rabiando, buscando un saludador. Aprisa, aprisa, que salen, Qué te quedas? Que me voy. Ve diciendo aparta, aparta, no des algún tropezón. Por cierto que tes discreta. Eso juraralo yo. Yo la tengo de dotar, digaselo Vuecelencia. Tened Conde más paciencia, y aprenderéis a danzar. Esa respuesta es cruel. Carlos a serlo me inclina, . y me ha dicho una vecina que estoy muriendo por él. Si son ya las doce dadas, a. pondré mi amor en olvido, como Isabel has venido hoy tan tarde? Con paradas. Amor encubre mi fuego, . duélete de mi niñez, que aún no he echado no la pez, y ya me entienden el juego. Muy buena vienes por cierto. Vengo así escarapelada. Afee que estás bien tocada. Quién te tocó? Filiberto. El Conde triste, y perplejo dice que por ella muere. Pues él para qué la quiere? Para quitarla el pellejo. Disparate desollado, y que piensa hacer del buche? Cuatro bolsas, un estuche, y un adrezo pespuntado. Esa es muy grande indecencia, Porque, si esta intercesión me ha válido. Qué? Un doblón. Pues perdone Vuecelencia. Yo cumpli mi obligación, perdonad, que no hay que daros. Pues que he de hacer? Conformaros, y hacer luego otra elección. No pudiera responder, . si yo en el Duque estuviera, Rosaura de otra manera, digo a mi mal parecer. I. Parece según responde . el Duque, a este Conde de Irlos, que va a buscar chirlos mirlos, y que el Duque los esconde. Señor dadmela si quiera, en estando demediada. Ya la tengo remediada. Con quién, señor? Con cualquiera. Dícese Conde de ungato, que una gatilla crió, de quien él se enamoro, por su hermosura, y buen trato, que otro gato que ignoraba este amor, a mi entender, se la pidió por mujer, mas como el otro la amaba, le respondió a lo que oí, enojado. Bien está. Señormío, nadie da, lo que quiere para sí. Yo este gato vengo a ser, Isabel aquesta gara, ella de amores me mata, y no os puedo obedecer. Pues yo la quiero dejar a pesar del tiempo vario. Dejadla por el Vicario, pues no la podréis sacar, y pues no puedo sufrirlo, y hago mar en declararme, de Carlos he de an pararme, pero no quiero decirlo. Ven con migo, porque quiero hacerte dile ve corre, ven volando. Eso se borre, o se quede en el tintero. Su Alteza aunque con trabajo, porque estés fresca en Verano, quiere darte un noblo en ano. No quiero cuarto tan bajo. Ya he entendido la aleluya, querías ser Conda? . No, que cuya soy me mandó, que no diga que soy suya. Muybién le guardas los fueros, y haste con él aclarado? Si . . Cómo? Abiendo pasado la uv por liete morteros. Bien hayas tú, pues que sabes declararte y ay de mí! que en mi vida conseguí, poderle fiarlas llaves. Tu pena Rosaura es mucha, Amor consigo me apoye. Es sordo cuando te oye? No es sordo pero no escucha. Ahora bien, yo soy mujer, a. y para quedar ufana, me he de declarar mañana, aqueste es mi parecer, Isabel, esto ha de ser, escucha en este rincón, que he de romper la prisión, y a pesar de la cadena, te quiero decir mi pena, en una comparación. Viste una zorra valiente, más ligera que una pluma, levantando blanca espuma, cuando huye de la gente? La cola larga, y copiosa, el cuello corto, y pelado, con más roña que un cuñado, en el pisar cuidadosa? Que en acecharse desvela, saltando de cerro en cerro, con una cara de perro, recatando diente, y muela? Que a tomar el Sol se asienta, mirando desde un repecho, como puede hacer su echo sin que ninguno la sienta? Y que sale descuidado? el gazapillo inocente, a hacer en el prado, y fuente lo que el padre le ha enseñado? Y que apenas pone el ple en la esmeralda bruñida, para remendar su vida; cuando la zorra le ve? Y veloz como rapante, golosa, y menos astura, como si comiera fruta, se le traga sin trinchante? Y es tan aprisa alimento, que cuando a huir se provoca, como su aposento es boca, piensa que está en su aposento? Y tan aprisa bajó, que busca con pies, y manos otros dos, o tres hermanos, que reposando dejó? Pues así yo (qué desvelo) miraba al Duque de Ursino, y para un largo camino, no me pareció ir en pelo. Un hombre ul tan galán, o nunca visto le hubiera! que me dejó la pollera, en el puro cordovan. Con que has visto, y ajustado, que dejó sin resistillo, el Sol por el gazapillo, como la zorra en el piado. Mas con una diferencia, que allí merendó la zorra, porque supo meter gorra, y para mí fue abstinencia. Yo la zorra, el Duque el Sol, Carlos el triste conejo, por quien vivo en el reflejo de su encendido fatol, mira si es causa, ay de mí! para que él muera de harto, o que tu mueras de parto, cuando lo digas por mí. Vuélveme a decir quien era la sabandija que viste, cuando zorra te volviste, para hacerte madriguera. Carlos Esforcia. Esto es hecho. No ha sido linda invención? Sí, pero no es ocasión, por Dios que tira derecho. . Por eso digo que fui, como la zorra en rigor. No es digno de tu valor, mejor era para mí. Yo no te vengo a pedir consejo, si no es remedio. Cómo estás pared en medio, esto te quise advertir. Sí, pero no estés tan lacía, porque darme ahora quiero, a los Duques por dinero, pero a los Carlos de gracia. Y así luego le dirás, supuesto que eres hermosa, que yo quiero ser su esposa, Isabel, sin más, ni más. Yo pedir a Carlos celos, a. y finezas para ella? que ella salga de doncella, y a mí que me papen duelos? Qué dices? Que le diré hoy la merced que le haces. Con eso me satisfaces, y yo te lo serviré. Qué locura! Que contento! Qué frialdad! Que gran calor! Que fineza! Qué rigor! Qué buen rato! Que tormento! Voyme por no detenerme. Yo me voy porque me voy. Y yo porque muerta estoy. . Pues eres tú su marido, Harto he hecho en no perderme. Si no hallares a Isabel, traeme de Flora una oreja, para que lleve a su ama, aunque viejas estas nuevas. Ambas juntas se han perdido saliendo de la comedia, por un hombre que pasaba pregonando ratoneras. Y aunque la casa he corrido, parado a carrera abierta, con ayuda de vecinos, en dos postas de escopeta. Y no he dejado vasija que no haya quebrado en ella, hasta un basar; en que estaban, cominos, alcaraben, mastuerzo, azafran; cilantro, inojo azucar, pimienta, lantejos; puertos garbanzos, gengibre, clavos canela, perégil, ajos, cebollas, oregano, verba buena, sal, mostaza, y otras muchas cosas que no se me acuerdan, y solo topé una enana, que toda pies, y cabeza, me dijo que te dijese. Qué te dijo? dilo apriesa. Que Rosaura, y ella estaban urdiendo una brava tela, y ya estaba en buen estado. Qué lindo rato la espera, cuando la diga, que el Duque la quiere hacer lanzadera para tramar sus amores, y echar una sempiterna, haciéndola su mujer, o por lo menos su deuda. para mandar que a otro quiera? déjete casar, y luego podras tu mandar en ella. Eso está puesto en razón, mas ya han abierto la puerta, y ha salido. . Quién señor? Blanca Flor, y Filomena. O qué bien se conoce, . Carlos, a tiro de piedra, que buscas a quien te huye, y huyes de quien te encuentra, Qué bien duerme ib quien bien ama, ifuego de Dios en la bestia, que no se quiere mover, si no es sintiendo la espuela, Carlos, ahora vi bajer a Isabel por la escalera, llega, y dile que la quiero, y por si no se te acuerda, ve diciendo, amor, y Duque, como quien va por especias. Amor, y Duque, si haré, que dos cosas tan opuestas. . si yo Isabel te dijera, Pues mira, en el bestuario te espero con la respuesta. Isabel. Por que lo dices? Dígolo porque lo entiendas, a Carlos he visto ahora, que viene por la estafeta, dile a cuantas ha de hallar el pliego de mis finezas, y por sí se te olvidare, ve cantando aquesta letra, Para la memoria dicen que es buena, almendrada de celos, con su pimienta. A quien le aura sucedido. a. A quien si mal se me acuerda . No te mueras tan apriesa, En lance tan apretado. Hberle dado con ella. Pero si ha de ser, que aguardo. lloras? . Sí. Pero si ha de ser que espera. Carlos. . Isabel. Qué haces? Escribiendo una comedia de disparates estaba. Y será muy grande empresa. No, porque solo es hacer, una, y mala, de una, y buena. O si tu supieses, cuanto tus disparates me cuestan. Mas me tiene a mí de costa. No puede ser. A la prueba. Rosaura quiere: ay de mí? que te diga gran flaqueza! que quiere engordar contigo, en entrando en montanera. Hay más que darle bellota, se pondrá como una puerca, ese no es grande embarazo, que el Duque te quiere dar. Grave dolor! Grave pena! con cuchillo de damasco, porque remedio no tenga, un corte de terciopelo, para hacerte una pollera, que dijeras? Qué es mayor tu pena, que no mi pena, yo me muero sin remedio, que fuera grande tibieza, con celos tan declarados, no morirme a rienda suelta. Esto ha de ser, yo me muero. Tente escucha, aguarda, espara. Inremediable es mi mal. que para todo hay remedio, sin el estender la pierna: Pues no haya más. No has visto un hombre que enferma, de puro beber, y tiene hidrópica la cabeza, y que al paso que a la llama le va añadiendo materia, van subiendo los vapores, que son en la chimenea humos, efecto del fuego, que más abajo se encierra? Y que viéndose el paciente arder en aquesta hoguera, agua pide a las geringas, y halla solo ayuda en ellas? Pues así, yo que me abraso en los celos que me cuentas, agua les pido a mis ojos, y me la dan de canela; pero cuál es el remedio? Halben una litera cortiendo la posta a Fiandes. Llévame en la faltriquera. por guante, o por estuche, por lienzo, o por tabaquera. Te sabrás tener a pies en las ancas de mi vegua? Si tu fueres Capitán, Carlos, yo seré ginera, y aún brida si es menester. Bien está de esa manera: Mas dime, como has tenido todo este tiempo paciencia, disimulando tu mal? De una mujer, Carlos, cuentan, que habiendo nacido muda, cosa en el mundo bien nueva, y habiendo más de veinte años que no hablaba, ni aún por señas, vino a la Corte, y topó al primer lance una dueña; y fue tan grande el horror, el miedo, el susto, y la pena que le dio la novedad, y nunca vista fierrza, que rompió el freno nativo, y libre de las piguelas, después de hacerle la Cruz, Jesús dijo a boca abierta, y vino a enmendar el susto lo que erró naturaleza: Así yo, que tantos anos guarde atada diligencia, mi caduco amor, y he visto a Rosaura que es mi dueña, rompo el silencio, y público aqueste dolor de muelas, que ha hechado tantas raices. Pues ya que el huir es fuerza, porque nos quieren cojer a los dos en ratonera, toma tu manto al instante. Y tu toma tus chinelas. Sin ti no quiero confites. Sin ti no quiero grajea. Contigo todo es pantierno. Con igo todo es camuelas. Mi gusto es siempre mi gusto. Mi voluntad es la mesma. Pues a Dios hasta después. Vivas la edad de una suegra. Vive más si te parece. Vive a las mil y quinientas. Vive tú, y vivira todo, para que nadie se muera. Vive tu donde quisieres, que yo vivo a las Ballecas. Gracias a Dios que acabasteis de quebrarnos la cabeza.
JORNADA SEGUNDA
JORNADA SEGUNDA Si va a decir la verdad, yo voy de miedo cantando. Yo y todo sin ser solfista. Si nos han visto en Palacio será gracioso descuido. No será si no es cuidado. En efecto eres gallina? Flora paso, que es temer, pese a un moscón, pues aunque te den mil palos, y a mí me muelan a coces, no diré. Gentil regalo. Jamás, que ha estado mal hecho. El desembarazo alabo, para si el Duquenos coge. Calla, no me muelas tanto, que aunque de burlas, decía; el miedo que está brotando esta sangre feronil, yo haré que salga a pedazos, y por la pinta les diga, que nos saquen por el rastro; pero dejemos las roncas, que me suelen dar catarro. y hablemos de aquel negocio que ejecutan nuestros amos. Según sus locos acuerdos, el yerro más acertado es huir el bulto a todo. Demanera; que casados amanecerán mañana. Eso es caer en el lazo; también, si tú me quisieras, pudieras ser mi velado. Qué dijiste? Sueña bien? Entre tenor, y contralto. No eres muy bobo Serón. Asomos tengo de calbo; más bienssé porque lo dices, que me lo enseñó el adagio, si quieres un rato bueno, lleva de Lucena un frasco, si una hora, cena bien sin perro dueña, ni gato, si un buen día, coje un lobo, si una semana, un vena lo, y si un mes, mata una suegra, y si quieres un buen año, casate catorce veces; mas no quiero, que me hallo mal hecho para sufrir, después de algunos ensalmos, la norabuena del primo, el parabién del cuñado, el que la panza se llena, ya empieza el antojo, el asco, luego los sustos se acercan, y con el grito de a palmo, venga la comadre dice, voy por ella ya la traigo, y a lo de saludador la dice, muerda los labios, y apriete, o empuse; y luego antes que salga el muchacho solfea más de tres horas, muy diferente preñado: y por último estallido sale un gentil renacuajo. Con que pensando estás cosas, en lugar de tus regalos, me embuto en un bodegón, lleno de mondongo el pancho, galanteo a troche, y moche, brinco, aprendo a salta en banco, sin andar hecho fantero por la hermita de SiMarcos, pidiendo grasa en la holla, que es la gloria de un lacayo; cuad mihi, e vobís, nos dé a los que así pregonamos pepitoria de espolones, y de juanetes guisado. Y mi amor? Y mi testuz? más chitón; porque mi amo sale ya con tu señora. Yendo, señor, en tu agrado no hay dosa que me acobarde. Sacó Julio los caballos? No los sacó si no Agosto, que te espera abuchornado. Pues no inuernemos aquí. Dices bien, al parque vamos, más vaya Flora primero; porque pueda asegurarnos el logro de este silencio. Buen lucero han encontrado. Pisad recio; que os escuchan. Eso será ir a caballo? . no llamaron? . Sí. Qué haremos? No te de esposo cuidado, que algún amante será, que echa por mí los libianos. Pues qué he de hacer? Esconderte, que yo le daré entre tanto con que tenga que roer, o si no un ponte con amo. Yo esconderme. Esto es forzoso. Por ti mi vida soy Sacho. , . Cielos, qué escucho! Se escondieron? . Sí. Pues abre por aquel postigo falso, quien entró? El Duque no menos. Su pensamiento no alcanzo; quienvio aprieto más gustoso? Do que extrañáis mi recato . Puedo salir? Qué haré, si a Carlos ha visto? Darle un lamedor violado . Venga el papel. Vive Dios, que es Dn Quíjote, mis celos le den un tanto. Muerta estoy, mas no lo siento. aunque su dueño es tirano El gustoles ha turbado. Si vuestra Alteza imagina que es lisonja el desacato, otra vez me iré corrida, que en el tiempo que alcanzamos el honor es un papel, a quien el soplo delgado de la Monja más esquiva le empaña de arriba abajo. Ay. Carlos por ti lo digo, Ya lo entiendo; no me tientes, que tengo impulsos de harro, . Grande palabra. Bien sabes bella lsabel, pues te lo habrá dicho Carlos, que se lo dije a la sombra de un candil de garabato, cómo por ti muero; y vivo, cual cisne, que suspirando suele estar en la laguna cercado de algunos grajos, que espera ver sus exequias, para darse un lindo harrazgo? Asi yo. Mas porque sepas mi estado, toma ese papel, y mira, que pasó ante un escribano. Yo le veré. Pues a Dios. El me guarde muchos años, Si señor, que ya la puerta he clavado. Vesle aí, hazle cuatro mil araños. Eso no, porque en efecto, de tu gusto, es dueño mío, y este villete es un rayo, que ha nacido de aquel trueno, y yo como fiel vasallo dolle un pellizco a le nema, y besándole la mano empiezo con reverendia a leerle en pie quebrado; dos razones dice solas. Ya las escucho temblando. si aunque al Duque se lo callo. . Mañana seré tu esposo, Dios te guarde muchos años. Duque. Por Dlos que es lindo bocado. Toma, señora, el villete. Parece que te has holgado. Quierote bien, no te espantes. Antes por eso me espanto, pues conociendo mi fuerza, y sabiendo. Isabel paso. que ya esos piñones, son para mi sabor amargos. Por qué causa dueño mío? Porque tienen mucho clavo, y si no escúchame ciego, y te lo diré rezado, acércate un poco más, por sí es el último trago. Bien ves, Isabel perdida, que el Danque está dado al diablo, y que le tienes el pecho más duro que unos guijarros, que su esposa quiere hacerte, dándole cuenta al Senado, bien esa letra lo dice, que es de su sentencia el fallo. Yo, aunque soy de sangrefértil, tengo flaqueza en los cascos, con que de estes competencias en un momento me canso. No quieras perdera un Duque por mí, que soy un menguado, con darme un pastel de a cuarto, sé Duquesa, que con eso no te faltarán ducados. Ea ocúpale en tu pecho, y a mi desde aquel terrado arrójame a una cisterna, y haz de él, y de mi un emplasto. Reina serás, yo habechucho, tu Princesa, yo lagarto, tu señora, yo escudero, a quien podrás dar un brazo. Y porque a escuras te miro con respeto soberano, poniéndome de rodillas; quiero parecer enano, que no es bien que en tu presencia sea ninguno más largo. Se Reina otra vez te digo, que la corona es un plato, que a cualquiera sabe bien, y dice, a ti suspiramos. Mas ya sin duda la acetas, pues que consientes que estando sin el sombrero en la cholla, y de oratorio el zancajo, no me has dicho que me cubra, ni tampoco levantaos. Y así mudando de jesto, y de estilo parroquiano, pidiéndole a vuestra Alteza licencia, y un sepan cuantos me vieren irde carrera a ponerme los mostachos, que voy a morir de golpe entre Sabinos, y Galos, entre Escoceses, y Turcos, o al mar, donde en vuelo claro oiré cantar las Sirenas por mí aquel tono flautado. para mi amorya has cumplido . Después que muero Belisa ausente de tu beldad, te remito estos suspiros, que te vayan a buscar. Hay ay, ay, que te vayan a buscar. Para dar ejemplo al mundo. Basta señor, basta Carlos, no me enternezcas el alma, que tengo un diente muy malo, y agora ponte el sombrero, que aunque de codo me has dado, tú solo has de ser mi Lope, que soy ninfa del Parnaso, y este que es el instrumento, que ha querido diborciarnos, pagará de aquesta suerte. Qué haces? Qué, hacerlo andrajos, para que el amor consulte, si quisiere avcriguarlo; que contigo firme ha de ir Márica a labar sus paños. Notable bondad, Serón. Qué es aquello, no llamaron? Este es el Duque, que vuelve, señora. Ya lo escuchamos. Pues mira si te resuelves a ser mía, no hay atajo Antes no, que malogramos el salir por la mañana a darle al Cura un buen rato. Pues que he de hacer? Esconderte. Eso es temblar mi bizarro corazón. Esposo mío, si este conejo no alcanzo de tu esperera, me pierdes, Aprisa, que llama el ñarro. enom orejas en los zapatos. Señor, que te echas al Imbo, Qué dices? Que ya lo hago, aunque todo el mundo diga, que soy lindo mentecato. Duque mi señor, Esposa. o hasta que envinde Carloto. El saber en que ha parado mi villete, me ha traído, porque me costó trabajo. Los casamientos de Reyes dificultad siempre hallaron, y es que no corre parejas con ninguno su caballo. Que a mi gusto respondió. Tirole famoso tajo. Y en fin soy tu esposo ya? El lindo gusto te alabo; mas es preciso, señor, dar primero cuenta al barrío. De esta suerte doy lugar a p. para darle un sartenazo. Esta bien, mas no podrás antes de irte al estrado darme una seña de amor. como que el Duque me vea . Córtare, y tentaré un trapo. Sangriento quieres que empiece. Así aprenden los muchachos, Ea decidme algún secreto. No ha venido el Secretario. Déjame Serón salir a hacerle dos arrumacos. Mira, señor, que te pierdes. Dame si quiera un abrazo. anvos . No hará, mientras yo tuviere Pues como traidor, alebe, rebestido en mojigato, ocultamente sálpicas a mi dueño empapelado. Señor, deten la tizona. Aparta. . Detente. Malo. Eso no será en mis años, . I. Escúchame a mi primero, y después dale con algo. Muestre yo higado, y luego mas que no me dejen bazo, De Carlos ya conoces la inocencia, Por saber mejor su culpa le doy de vida este rato. De Carlos ya conoces la inocencia, le doy de vida este rato. de mí vena ya miras la arrogancia; de los dos nunca ignoras la elocuencia, ni de ti faltar puede la sustancia, de todo tienes ciencia, y con paciencia has de ver este pleito puesto en Francia, solo ignoras la boda que has temido, siendo Carlos Esforcia mi marido. Yace en el Apenino hermoso un vado tan crecido de embustes, y de saña. que más de algún ratón ha murmurado, que es vivienda de moscas, no de araña, donde jamás se ha visto un lobo atado, con haber barracheles de campaña: que crueldad! qué rigor! qué sufrimiento! loca estoy, pues no digo lo que siento. Aquí llegué a cazar, y al primer tiro por instantes un pie me bostezaba, ay Dios, cuando a mi lado un tordo miro, que un piñón con los dientes desgajaba, y que viéndome en glorias del Retiro, la fruta deja, porque le cansaba, y diciendo, hambre tengo, denodado me comio los pulmones de un bocado. Llegó entonces acaso al mismo puesto Carlos Esforcia, y viéndome difunta, dispuso darle luego ubas en cesto; más medroso tirándole una punta, por detras como mona le hizo un jesto; pero viendo la maza que iba junta, trató de repararle en la corchera, y transformose en grulla aquesta fiera. Viste un negro botón, que patituerto se derrienga de talle mal cosido, y ermitaño en la horma del desierto, le ven ya diborciado del vestido, buscando libertad, alivio, y puerto, para dar con el sastre un estallido? pues de esta suerte con valor severo se comio las natillas de un puchero. Desde entonces, señor, desde aquel día le he tenido por hombre de gran suerte, mírele con antojos, y a fe mía; que le dije una noche (grande suerte!) que en estando presente le veía; y en él miraba mi propinqua muerte, de suerte que en razones militares, nos dimos uno al otro los cuajares. Cuando llegaste tú, ya el cuerpo estaba de Pasqua, rebestido en sempiterna, y como amor las reclas resonaba, hice que me mostrase media pierna; perdiose don Rodrigo por la Caba, no lo pudo curar un mismo Serna, que la herida que el pecho ha atravesado no se cura con agua de pescado. Y así disculpa, ánima, galardona, tije, idolatra confedera, emprende, canta, sálpica, baila la chacona, corta, aporrea, tira, raja, hiende, hincha, saluda mata, escupe, encona, vuela, corrige, estudia, apaga enciende, pues siempre me has de hallar de una manera, siendo la frente Carlos, yo mollera. Ella sigue mi opinión. El caso es bien apretado. Cara ha puesto de un Nerón. Si has de morir arrastrado, ya tienes aquí el Serón. Quién duda que has de temer que la ponzoña te acierte, pues el gusto del correr te ha de durar hasta verte tendido en un alcacer: y así lograr mi cuidado pienso ya de dos la una, y aunque estés acatarrado te tengo de envíar a Osuna a jugar al renegado. Pero porque el sentimiento sirva de ejemplo a la tierra, paguen a ciento por ciento, Isabel vaya a la guerra, Carlos ha de ir a un Convento. Considera. . Advierte. Mira. No os vais de aquí? Qué prudente! Hotra vez las cañas tira. Dando está diente con diente, de reportado delita. Por el postigo me aguarda. Si haré, a desnudarme voy; yo soy tu perdiz Lombarda. Tu perdigón también soy. Yo soldado de tu guarda. Hola Serón. Si es a mí? mas si por mí lo dirá? no, que otro Serón habrá, que yo soy un quis vel quí. Gla Serón, basme oído? Qué me llamas ya lo sé. De aqueste Serón sabré, si tiene esparto cocido. Confiesa aquí de contado si ha venido tu señor otra vez a ser Dotor adonde le hallé encerrado. Quién ulo tan raro despejo de meterme el pleito abulla, él vino jugando al tejo, y se metio como grulla por aquel postigo viejo: señor, ya llegó mi hora. Confiesa aquí la yerdad. No he sabido donde mora, y crea tu Majestad. Mi hermana, calla. Señora. Laura agora me contó, que os vio en este cuarto entrar, y el cuidado que me dio, me ha obligado a trasnochar, con que esta noche voló. Quiero contarle a mi hermana el gusto que he recibido, viendo mi esperanza vana, pues lo que me ha sucedido todo es cosa de agua, y lana. Yo vi a Isabel, y la amé, pensando que me quisiera; pero ella tan boba fue, que por Carlos allá fuera me ha dejado. Bueno afe. El de su amor impelido, al verme le dio cuidado: salio. Que, estaba escondido? Sí, pero quedose helado, y yo me quedé corrido, Demodo que cierto fue. Sí, más no me da fatiga. Celos a quien esto ve, ponganle luego una liga, para sangrarle del pie; perdida estoy. O qué bien se ha conocido el dolor, que tú tienes, pues también me ayudas, lo das favor a mi furioso desdén? Es, hermano, de manera mi enojo, y mi furia rara, que si agora los cogiera, como huenos los asara, y luego me los forbiera. Pero ya que en este afan los vemos escandalosos, que a ser Cartujos se van, en viendolos Religiosos yo he de ser su Guardían. No quede nadie en la villa de todos nuestros vasallos, que no te vea en la silla, donde podrás sentenciallos en entrando en la capilla. Parece que te has vestido tu de mí mismo color. Siempre este lance he temido, y si he de hablar, en rigor, yo por Carlos lo he sentido. (jos. Tiemble el mundo en mis arro- Nadie ignore mi mesura. Buscarelos con antojos. Yo me he de hacer levadura, con que abriré tantos ojos. Y yo, pues que me he escapado de semejante ruina, me voy a tender al prado, o a contarle a una vecina todo aquesto que ha pasado. Ya no hay mi bien que temer, pues libres del Duque estamos, y de matrimonio vamos. No lo quisiera perder. Solo falta que Serón acabe ya de llegar. El por fuerza ha de tardar, porque fue a una comisión. Mira Flora si ha venido, y vamos luego de aquí, Para servirte nací. Y entre tanto consumido con tu hermosura, estaré pintando mi grande amor. Es muy grande, di, es mayor que todo mi cuerpo es? Oyele puesto en la cinta de un soneto extrambotado, que si le ves retratado, le has de sacar por la pinta. Es tan grande Isabel el amor mío, que el de Macias compite solamente, Lazarillo de Tormes es corriente, que fue, respeto de él, un hielo frío. El de Amadís de Gaula desvarío, ni el de aquel Portugues barviponiente, que dijo, de teus ollos morro ausente, mi nina ten peidad de mi albedrío. El en efeto es causa de mi herida, escarpín, y pañal, de que se infere, que es lengua en Castellano traducida, De un pollo crudo, que cantando muere; y pues la estampa ves de su medida, coca, requica quica, vel requieres. Harto encarecido queda; mas oye mi pensamiento, que otro has de ver a mi intento, que suplir el tuyo pueda. Si contigo mi hielo ha competido, será porque Buscano me dio un peto, que saliendo a reñir puso respeto a todos cuantos llebres han corrido. No puede ser mayor de lo que ha sido, aunque lleve polainas, y coleto, en Granada, y Sevilla fijé un reto, que la maza de Fraga lo ha sabido, De todas mis empresas sali ufana; y convidando fui de puerta en puerta, sin sacar de esta ronca, ni una cana, con salir tres mil calbos de una espuerta, no te parezco, di, muy linda tana? pues zurra, zorra, zorriganga muerta. Yo me rindo desde aquí, con ser tan grande hablador. Parece que oigo rumor, Qué hay de nuevo, Serón mío? Mucho mal se ha conjelado. pues zurra, zorra, zorriganga muerta. Dimelo, pues, de contado, No te engañas, vesle al. que de ti el secreto fío. Oíd todo el suceso, que pasó ante un Alcalde en el repeso. Apenas las llaste, y en las garras del Duque me dejaste, cuando Rosaura de ignorancia llena, la pildora escuchó que se le ordena, a quien el Duque, porque más te cuadre, con una cara de provar vinagre, y el color tan adusto, y macilento, que temí que ayunaba algún Adviento, según en él miré los accidentes, la conto todo el caso allá entre dientes, sin que ninguno hubiera, que la menor palabra le entendiera. Quedó Rosaura: Pero tente pluma, que es hablar de la mar, y de su espuma, querer pintar la pena en seguidillas, que dentro el corazón la hizo cosquillas, aunque disimuló su afecto interno. No has visto un estofado en el Invierno, que del fuego apartado, queda la superficie de él helado, y por de dentro el caldo, como ha hervido da bórbotones con un lento ruido, sirviéndole lo graso que está arriba medio cuajado, a un perro de atractiva, para que sin melindres de su astro, por el olor le saque por el rastro? Pues de este mismo modo, aunque el semblante estaba cual Dotor con praticante, y a lo mogigática, dando de cuando en cuando una rífica, por de dentro corría (cosa rara!) el dolor tan al vivo, que en la cara de color de tomate, y verenienas, se le pudieran numerar las penas: más desmintiendo su dolor tirano, con que estaba achacosa, por su hermano le aconsejó que fuese, y que en la trena al punto le metiese, que de Isabel quedaba a su cuidado el guardarla, y ponerla a buen recado. Pero en llegando a ver que no os hallaba, aunque por la Ciudad os pregonaban, y que a los dos con vuestra diligencia dejasteis a la Luna de Valencia, tales fueron sus furias infernales, que temblaron los brutos animales; mira que haría yo, que en tal conflito estaba con el miedo tamañito. Cómo gallo vencido en la pelea del que con más orgullo galantea la tierna polla, a quien prender porfía, y otro le quita allí la primacia, que escarbando con celos el arena, la dicha del contrario le da pena, aunque la está mirando desde un lado, rizo de cresta, el cuello levantado, arrojando entre enojos víboras, y centellas por los ojos, y rumiando con funebre graznido, que ha de tomar venganza de su olvido. Así el Duque quedó, ya le conoces, diciendo casia voces: Carlos traidor, mozuelo sin consejo, lleva la vaca, y déjame el pellejo. Rosaura entonces más busidos dando, que uno que pierde cuando está jugando, tales Moros metio, y con tal desuello, que juró de tocar luego a deguello, sin más información, que la pasada, aunque prueves cien veces la cuartada, despachando por cuevas, y sibiles, porteros, escribanos, y alguaciles, y prometiendo a quien te traiga preso aceitunas de Cordova sin gueso. Esto es en suma lo que agora pasa en Paris, en Sansueña, y en tu casa, que así me lo ha contado uno que por la posta se ha apeado. Ahora tu consulta a tu despecho lo que te puede entrar más en provecho, o si no al albedrío de buen varón lo deja, señor mío, que en mal suceso, o bueno, al Sol, al frío, al aire, y al sereno, en Francia, Ingalaterra, en Flandes, Absterdan, Finibusterra, has de hallarme atu lado, porque aunque soy bisoño, fui soldado en el saco de Ámberes, y así siempre he de hacer lo que quisieres. Tal he quedado (ay Carlos de mi vida!) que estoy de ese candil hecha torcida. Y yo Isabel de suerte me he quedado, que ir quiero a ser gotera de un tejado. Hay esposo, que es medio muicorriente, y podrás convertirte todo en fuente, mejor es que nos vamos a cazar unos gamos, Y qué he de hacer, si llegana prenderme? Sustentar un torneo, y defenderme, mas no, que quedaré muy arresgada, si te echan a rodar en la estacada, mejor es evitar nuestra fortuna, volviéndonos dos patos en laguna, que si te pierdo allí, aunque al Duque cuadre, quedaré guerfanita; y sin compadre, cantando en dulce acento con ronca voz al són de un instrumento. Escuchad moradores de Pinto el repetido pregón, que obediente a Rosaura, y su hermano. va publicando mi voz. Quien hallare a Carlos pastores de entrambos tendrá el favor, y obligar podrá su locura con miserable ambición. No menos ventura se ofrece al que entregare a Serón, que irritó a más iras al Duque con la frialdad de busón. Inquirid de montañas, y apriscos la más oculta mansión, que jamás un amante se encubre donde pueda verle el Sol. Cuidado con el pregón, que obligar de un señor la locura es la ventura más poco segura, que dan si se juntan codicia, y pasión. No llores, ni te aflijas, y ahora traele Flora unas torrijas. No las quiero mi dueño que toda estoy cayéndome de sueño. Pues calla ahora, y duerme, que estoy resuelto. . En qué? En dejar prenderme, pues con esto imagina, que cesa la ruina. Qué dices mi señor? que eso es matarme. Pues no es lo mismo, dime el desposarme? Así es verdad, mas puesto que me adoras en pago te he de dar por Mayo moras. Seron, aprisa ve por el caballo, no te detengas, si has de enalbardarlo. Voy corriendo señor, vendré despacio. . Presto, porque me esperan en Palacio: Y tu bella Isabel dame una mano. Toma el cuerpo, que es algo más liviano: que en efero te vas? gentil partida. soda No lo ves, Isábela de mi vida. denvó Aquí el caballo tienes. Hay mi Serón; y que temprano vienes, esto es morir, y más que es de prudencia. No lo siento yo poco en mi conciencia; sin mirarla me voy, fiera fatiga. A Dios, y cada pájaro a su espiga. A Dios mi dueño. . A Dios dulces antojos. Yo te vea durmiendo con los ojos. Y tú que dices, mi perdida Flora? Qué beno de tu amor con cantimplora; no me das una mano dulce dueño. De tejón te la diera por mi empeño. Vere con Dios: mis penas son suaves. Florilla a Dios, al te quedan las llaves.
JORNADA TERCERA
JORNADA TERCERA , , . Mas por qué hizo tal error? En fin que no sabes de él? ni aunque con el estuviste, y te habló, tú no le viste? No señora. Pues cruel, como os fuisteis (qué rigor!) sin decir oste, ni moste. Porqué os olimos el poste, y os conocimos la flor. Ahora bien, ya tú estás presa, y pues te tengo en Milan, si él es tan buen gabilan, él volverá por la presa; y entre tanto de contado dime lo que ha sucedido, que porque te haya escogido yo no he de mostrar enfado. Pues digo. No digas nada, que ya yo me lo sabía, y es muy gran bellaqueria, que con él estés casada. Qué pude hacer, si su estilo me obligó a hacer tal demanda? En siendo una mujer blanda de ella hacencera, y pabilo: y en fin se fue? Qué donaire. Donde? Que te de cuidado; donde irá un hombre casado, sino es a meterse Fraile? Y es cierto? Es lo que saber de mi voluntad podrás. Pues con eso has dicho más de lo que era menester: Porque tú le perseguías, y enfadado le traías ya con tus once de amor; y así en vano tu amor fragua más desengaños por Dios. Pues yo he de ver de las dos la que lleva el gato al agua. Porque, di, tu amor enreda con Carlos embarazarme? Isabel, es por pagarme solo en la propia moneda. Es crueldad. Cuadre, o no cuadre, esto ha de ser. Ay de mí! Tienes madre? Creo que sí. Pues cuentaselo a tu padre. Mi ira es mucha. Mas mi flema. Ya es mío. Y mío ha de ser, y en fin yo le he de querer, porque esto me va por tema. El Duque viene. Que enfado. Quién es? Tu hermano, señora. Pues dejemos por agora nuestro pleito comenzado. Isabel, porque me quieras yo no me pienso enojar, que no es mi amor tan vulgar, que ande a escoger como en peras. antes pusiera mi amor primero que en ti en un sastre. Cierto que a tanta fineza debo estar agradecido, Siendo Carlos mi marido, es quebrarte la cabeza. Luego con él te casaste? Que lo preguntes me admiro. . Ese es flojísimo medio. Si fue por hacerme el tiro, por cierto buen lance echastes; . Yo ignorante. pues no soy, dime Isabel, mas galán que él otro tanto? pregúntaselo tú a él, que con su capa raida me parece a mi mejor, que no vos Comendador Pues aunque hagas más despre. no es caja de mermelada. ya te tengo en mi poder. Ya veo que vengo a ser solo terrero de necios. (mas. Que des en tal delatino? Mira que si me entarquino. Ni por esas, ni por más. Déjala, porque es peor estar rogando al villano. si no entendiera la flor. Tú me has de querer de valde, con su carro, y sus mulas aunque tu gusto se tuerza. Ese es rigor criminal. Y esa mucha resistencia. Yo cumplo con mi conciencia, del carro suyo, y de Venus, y apelo a otro tribunal. No admito la apelación. Pues yo me daré la muerte, Yo quererte, hay tal desastre, . Esa es necedad más fuerte. quién te ha engañado, señor? . Yo tengo acá mi razón. Mira que ha de regalarte, y no hay cosa como un Duque. Vuesarced no me trabuque, que esto ha de ser por mi parte. En efeto no hay remedio? Por agora tijeretas. Pues yo me valdré de tretas. Yo soy cuerdo. Yo apacible. Yo impaciente. Que así te alabes me espanto, . Yo hombre el más impertinente. Yo la mujer más constante. Mas que caja destemplada se oye, herida la baqueta? con la vuestra guarnecida. (cios . La caja que así te inquieta, Pues ve, y sabe de su acento cual puede ser la ocasión. Tú me has de querer de hoy . Algo teme el corazón, . que está triste que es contento. Dejadme entrar, si no a coces derribaré las paredes. Calledes buen Rey calledes, Cómo se hace con su hermano, más decidme, quien da voces? (ro Étele por do viene el mi carrete. viene diciendo: El amor no quiere fuerza. (de. . Yo soy carretero, (ro, No o soAlcalde, o no so Alcal y vivo rodando, y así me lo quie que yo soy carreti carretero. Carretero me hizo amor y gusto de andar rodando, aunque en el trato me pierdo, (ro, yo vivo rodando, y así me lo quien que yo soy carreti carretero. Un hombre es tan reportado, de Savillan, donde solo que por la guarda ha rompido, y hasta tu cuarto ha menido. No le hagan mal al cuitado: más quién es? , Al Estado de Varés, Yo, que a tus pies, de cansado, y de rendido, me echo. Anduviste advertido. Porque me escuches. Di, pues. Porque antes que me afrentes, o Príncipe escandaloso, porque afrentarme, o casarme, en mi concepto es lo propio, sepas el hombre a quien quitas libertad, y desahogos, te diré mis trabesuras, sin meterme en circunloquios, si como me cansas mucho, quieres escucharme un poco. Yo soy, frisado señor, Carlos Esforcia, famoso, cazador de lobos megos, como afirman en mi abono, los Tudescos, y Alemanes, que aunque alabarse es de tontos, a veces vienen los lances tan rodados, que es forzoso contar uno sus hazañas; fuera de que nadie como quien conoce sus virtudes, puede alabarse a si propio. Mi madre apenas me había a los años diez yocho enseñado aquellas gracias, que hay de taita aguarda el coco, pues lo del niño, y con barbas, por mí se cantó en el soto, cuando en el cerco me hallé no me quedó vivandero de campaña en su contorno, a quien de gorra en tres meses, no le comí el caudal todo. en vez de darle socorro, entré a saco, y sus paisanos, temiendo otro tal destrozo, dieron paso a mis soldados, que iban prestos como un topo, a socorrer al Casar, sitiado por Marco Antonio; donde fue tanta la hambre, que padeció el campo todo, por ser aquel año estéril, como afirmó el reportorio, que después de haber comido gallinas, pabos, y pollos, sin reservar anima! de, régalo, por remoto, comimos lo más del tiempo en lugar de pan bizcochos. Y aún hubo un hombre, que siendo de conciencia escrupuloso, juzgo que mató un cochino, y dividiéndole en trozos, para almorzar las mañanas, se le comio poco apoco, plato en que el pobre a ser vino alimento de su antojo. Pasando desde el Casar al Pirineo, aquelrollo de Ecija por lo estirado, aquel mojón de contorno, aquel puntal de las nubes, aquel gigante, que el polvo les sácude a las Estrellas, y con sobrecejo tosco al Sol madruga a limpiarle las lagañas de los ojos: dijo unF rances mal de ti, mas yo sacando a lo conzo la chica, le di tal chirlo, que en tierra le eche redondo el bondejo, y fue rodando, como una bola de bolos, más de una legua, de suerte, que fue al Gabacho forzoso, no hablar de ti más palabra, mientras marchó con nosotros. No tienes Ciudad, ni Villa, que cual ganapan en hombros, hasta aquino haya traído, con más trabalos, que abrojos tiene un bosque mal rozado, un puerco espín con enojo, un herizo en su defensa, y un vallado en su contorno. Permíteme, o Duque excelso, ahora que estamos solos, sino quieres dar lugar a que nos oigan los sordos, que les pregunte a las Leyes, porque tiene un poderoso licencia, para meterse, en cualquier vedado, o coto, sin permiso de su dueño. mas yo por ellas respondo, que no hay más ley que su gusto, y aún inferior no hay tal, como no partir con ellos peras, en Invierno, ni en Otoño. Dirás que fue gran locura, llevarme a cazar al soto conmigo a Isabel, sabiendo que es tan medrosa de lobos; pero si estorbe con eso, que me llevases de codo la polla, como intentabas, no fui en hacerlo muy bobo. Fuera de que bien mirado, en ser de Isabel esposo, te hice no poco agasajo, pues te excusé del engorto de aquello de sí es mi igual, y el apelar al divorcio, y es menos inconveniente, en duelos de tomo, y lomo, ser un vastallo advertido, que un Príncipe cabiloso. A penas pues de Milan. la vola escurro, y me escondo, temeroso, que conmigo no hagas algún monipodio, cuando dentro de tres días, como mula de retorno, di la vuelta a la posada, porque supe que mañoso, pescaste el bulto a llabel, como al corderillo el zorro. O quien en esta ocasión, supiera pintarte el gozo que tuvo con esta nueva, el pecho afligido, y ronco, de un catarro que exalaba, por boca, narices, y ojos. Viste gran señor, un hombre miserable, y codicioso, que por guardar su dinero, hace en la tierra, muy hondo un hoyo, y le mete dentro, pensando el mísero tonto, que así le tiene seguro, de hurtos, ladrones, y robos? y que a este tiempo, al mezquino. acechándole está otro, y apenas vuelve la espalda, cuando llega presuroso, alza la tierra movida, segunda vez abre el foso, saca el tesoro guardado, marcha con él como un corzo, vuelve el dueño, y viendo abierta la jaula, el nido sin tordos, las voces levanta al Cielo; hace extremos como loco, y para desesperarse está que le falta poco, Así yo, llego a la aldea, busco a Isabel, no la topo, pregúntolo a las vecinas, dícenme que lió el trompo, parto a Milan como un gamo, hablo con un Monje gordo, cuento al padre de lsabel como es mi suegro forzoso, fía de mí sus flaquezas, yo a servirle me acomodo, llego al muro, calla el pueblo, paso el río, no me ahogo, veme Curcio; y de corchete me enviste como un demonio, los enredos los antojos, mas yo apretando los puños, no se me da de él un ongo, y entrandome hasta aquí dentro, a pedirte vengo solo; que me vuelvas alsabel; pues ya es tiempo, y basta el cómo. de un señor de necio enfondo, Mírame, y verasme el alma verter lagrinias achoros, como si provara el zumo de una cebolla en Agosto. Mírame, digo otra vez, porque estoy tan babazorro, que es imposible, según lo que callo, y lo que lloro, que si tus ojos me matan, que me miren más tus ojos. Pero si no quieres darme, el auxilio que te imploro, saca la espada de presto, y desde la liga al moño, pásame de parte aparte, sin ruido, y sin alboroto, o entrégame a un carnicero, a que me divida en trozos, y en medio del corazón verás un retrato al ollo, de Isabel, echo de mano del Ticiano, tan hermoso, que puedes llamando al Cura, darla palabra de esposo. Ea mátame, a que aguardas, y haz de mi sangre un mondongo, pera llevar por merienda, en una fiesta de toros, que aunque todos te lo culpen, yo solo te lo perdono, de aquí al día del juicio, in sécula; seculerún: pues con esto cesarán, en tu tema, en mi ahogo, los chismes, las pataratas, los embustes, las quimeras, las cataletas, y oprobios que sufro a fuer de vasallo, que a fuer de entendido noto, y paso a fuer de criado, pues todo sirviendo dura, y cesa en muriendo todo. Señores, que haya hombre que haga tan gran disparate por mujer? Que eso te mate? él se entiende dejale. Ya que hasta ahora has callado, que respondes? Que he advertido, que eres Carlos mal sufrido, y no eres para casado. Cualquiera que lo dijere. Yo soy quién lo digo, y bonda. Por mí el refran te responda, del más ruin. El que lo fuere, vente tras mí. Ya te sigo. Y tú llévate a Isabel. Dónde la llevas cruel? Al va en cas de un amigo. Por si no volviere, espera la diré mi sentimiento. I Si le llevas a un Convento, . De oírte tengo mancilla, dejámele hablar si quiera. Yo lo haré dentro de un hora, . Si eso te inquiera, que ahora va así me ensancho, Donde? A ver al Rey Don Sancho, sobre el cerco de Zamora. Injustos son los enojos, con que tu amor le destierra. Vuelves a mirarle perra? yo te sacaré los ojos. Ven, o traedla porfuerza, pues da en ese desvarío. Estas cosas señor mío más quieren maña que fuerza. . Pues yo haré No te resistas temosa. Porque estás tan perezoso? Dejar de verle es forzoso. Acabad de entrar los dos. A Dios mono. A Dios mi marta. A aquel que así nos aparta mala Pascua le dé Dios. , a un zurdo; a un calbo, Fuéronse Flora? Quién es? Quién ha de ser pese a mí, no me conoces? . Yo a ti? . Ese pleito se verá. Pues hablo acaso Frances? Es Serón? Y no de esparto. Pues de qué? De siligrava. Dónde vas tan de syañana? A ver a Herodes de perto. Pues di, como no me ofreces un abrazo? Lindo empleo, porque siempre que te veo, a los diablos me pareces. tan fea soy? con tigo es niña de tera, la tarasca de la Villa. Por que estás. tan mal conmigo? Porque eres puerca chismosa, sucia embustera, golosa, y otras faltas que no digo. Cierto, que a tal claridad, debo estar agradecida. Pues Flora, en toda mi vida he dicho mayor verdad. aunque desesperes, que andes tras mí. Cómo, di? Dejar de hablarla no es cosa. . Yendo delante de ti, a donde quiera que fueres. Gentil friólera por cierto. Quiéreme. Que en eso des? más quisiera a un Calabrés, y a un tuerto: pero Rosaura hacia acá, y Isabel vuelven, chirón. Has de quererme Serón? Vuélveme a contar por hierto, el pesar que te atolmenta. Pues digo que el Duque intenta darle a Garlos pan de perro. Cuando? Esta noche. Por Dios que es gentil impertinencia. Y encargó esta diligencia al Conde con otros dos. Qué haga tan gran picardía un Duque de tanto seso? Isabel, yo te confieso, que es muy gran supercheria. Pues d´jame a esos menguados, que si me cojen de gana, aunque ellos vengan por lana, han de volver trasquilados. Mira, yo le quiero bien, y como dice el refran, el que bien quiere a Beltran, ya me entiendes. Esta bien. Y aunque a ti te quiere apasto, yo entrar a la parte gusto, pues tú serás la del gusto, y yo seré la del gasto. Y ahora toma de presto esta llave, y un broquel, y espada te dará fiel Laura. Y para que es aquesto? Para que a Carlos le lleves, . Ya envaino, por si le quieren darzurra, ve apriesa. Que esto me aburra, demonios sois las mujeres: yo voy Rosaura volando. Y yo me vuelvo sin ruido. Flora, ha Florilla, haslo oído? Si Serón, y estoy temblando. De qué tiemblas? Pena rara! que estés tan sin embarazo, tiemblo de algún ramalazo. Cómo te alcanze me holgara, mas de cuchilladas dentro sueñan ruido. Vil canalla, no entreis conmigo en batalla, que os matare si os encuentro. Mi ama es, pues a que aguardo? Seron, vela a socorrer. Voyi más ya no es menester, que pelea como un Bernardo. Detente Palas Cristiana, por Dios que tira de verás. Huid gallinas zorreras. Hay mujer más inhumana, Quién altera mi Palacio? Yo soy, o que buena lanza. Envaine uce feor Carranza, y con mucho espacio. Por qué esta pendencia ha sido? Yo gran señor, no lo sé. Pues yo te lo contaré, si escuchas con tanto oído. Referirte que Carlos es mi esposo, que de ello estás gustoso; que su nombre te enfada, que a lo que a ti te ofende a mí me agrada, que intentas sin decoro, que diga que le olvido, y que te adoro, y que yo lo resisto, es cansarte supuesto que lo has visto, y pues lo ignoras, y lo sabes todo, vaya de cuento, y digo de este modo. A escuras en mi cuarto recogida. quedé, cuando aturdida del riesgo de mi amante, con más temor que un mal represetante, el rostro enarinado, como la que ha cernido, o ha amasado, me vi morir, y tanta fue la pena, de imaginarme casi calbatruena, aunque estaba dormida, que me pudo quitar allí la vida, en duda tan incierta, el susto de pensar que estaba muerta. Buelta del desabril, o del desmayo, como un overo, o vayo, parto con presto vuelo, porque en corrervolando soy mochuelo, tomo esas armas, dan me cierta llave, y hermosa, honesta, y grave, dando un paso tras otro con reposo, a la puerta me planto de mi esposo. Y a penas a las guardas doy un tiento, cuando los pasos siento, de esa tropa soez, o gentecilla, que pretenden a Carlos dar papilla, mas yo por excusarle tal pelmazo, saco la gualda, y el escudo embrazo. Supliqueles primero, que me hicieran merced, de que a espulgarse un galgo fuera, pues tampocos vinieron, pero como eran sordos no lo oyeron, y temiendo que hiciesen algún hierro, calo la gorra, i zas: con todos cierro. Como el Cielo por Mayo si se enoja, no llueve nunca aloja, ni anises confitados, si no es granizos gordos, y cuajados, así yo espesas sobre sus espadas, como higado tiraba cuchilladas, tanto, que no fue en ellos boberia, temer la furia mía, pues con todos ailaba de tal suerte, que huyeron como cacos de la muerte, y ninguno tan cerca se llegara, que hacia allá un sepan cuantos no llevara, Cualquiera juzgará que aqueste empeño efecto fue del sueño, pues no fue, no, soñado, si no muy bien despierta, y de pensado; que como vi sin ser el Moro Muza, que a Carlos querían dar caperuza, su intención conociendo, y malas artes, me adelante, y les di con la del Martes. Esto pasaba cuando tu veniste, y aunque todo fue chiste, escucha ahora atento, que te pienso decir de una hasta ciento, Carlos está aquí dentro, y por dos veces cascarle has pretendido ya las nueces, ambas las he sabido, y aquesta vez por Dios que te he cogido, y en fin, sea mi marido, o sea mi amante, el corre por mi cuenta de hoy adelante, por si tu tema, o si tu amor lo ignora, fácate allá la consecuencia ahora. Si más espadas, que un millón de viejas, tienen refranes, cuentos, y consejas, a un tiempo me rogaran que me quite, esta vez me perdonaran, porque tan desgarrada, y tan cosida a la puerta he de estar, y tan fruncida, que mirada parezca desde lejos, a unos reposteros, que hay muy viejos en algunas tabernas, tallados de remiendos las dos piernas. Si pretendes, señor, para el camino de la otra vida, darle ajo comino, el atajo más largo, y más estrecho, es que le pruebe yo si está bien hecho, pues sin romper primero este pestillo, no es fácil el entrar en su castillo. Esta es resolución viven los Cielos, aun que revientes de comer buñuelos, que pues fui la primera que te hice el buz, antes que Carlos muera, se han de llenar sobre estas losas frías, con sangre de mis venas, diez vacias. Y así quita de hoy más de la cabeza, tu amor, o tu simpleza, tu rencor, o tu agrado, y supuesto que estás desengañado, que me cansas, y éstoy de ti ofendida, u dame a Carlos, o quísame la vida. con tigo. Pues que tan resuelta estás, no tengo que responder, si no que eres. Qué? Mujer, y que tú me rogarás, y ahora pues no le mato, hasta que engorde primero, traédmele aquí que quiero darle a Isabel de varato. Voy por él. No has hecho cosa de más buen gusto, y primor, que el dejarla. Sí señor, que esto para vos no es cosa. Yo lo hago por darte gusto, aunque a mí me haya pesado, y porque sé que ha llegado el de Ursino a darte un susto. Pues a que viene? Por verte, y a casarse, a lo que sé, Pues yo lo haré, solo por obedecerte. Carlos está aquí. Esta vez tomen todos escarmiento: dale a Isabel, al momento esa mano de almirez. Aunque sea a mi despecho, protesto que soy forzado, mas si estás desenojado, yo quedaré satisfecho. Aquesto ha de ser por Dios, y que es mi gusto te advierto. Acuérdate del concierto, en que quedamos las dos. Soy muy flaca de memoria, mas con Duquesas no arguyo, yo soy tuya. Y yo soy tuyo. Aquí paz, y después gloria, y a mí, y a Flora, a que esperas remiar nuestros intentos. eop Yo os mandaré ducientos, y que os echen a galeras. otros tantos sabañones tengas en pies, y en orejas y se te pelen las cejas de achaque de unas unciones. Tuya soy Serón, y cese tanto rigor por mife. Calla, que yo te echaré a una noría, aunque te pese, y aquí, o Senado, burlada la más Constante Mujer, fin a venido a tener, perdonad si no os agrada.
