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Texto digital de Marte y Belona en Hungría

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Atribución tradicional
Antonio Fajardo y Acevedo
Atribución estilometría
Antonio Fajardo y Acevedo Segura
Género
Comedia
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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Marte y Belona en Hungría. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/marte-y-belona-en-hungria.

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MARTE Y BELONA EN HUNGRÍA

r A este sitio retirados, porque lo pide el empeño, Ilustre Alberto Caprera, hablarte a solas doseo. Yo te estimo la fineza, si bien es con tanto riesgo; mas por servir a una Dama jamás me rehusé; que es cierto; que se antepone a la vida tan soberano precepto. Trabuco, por si me buscan, que estés alerta te ruego, porque puedas darme aviso, Desvanecido obedezco, que entre los demás criados te fies de mi secret y te sirvo con mi nombre, que es servirte como un trueno. Ya sabes lo que te estimo, que aunque gracioso tu ingenio en las burlas, eres noble. Sí señor, porque mi abuelo del Católico Monarca fue Guarda, y mostrar pretendo, que en la lealtad, y cariño, te sirvo como un Tudesco. . Ya a solas hemos quedado, y aunque tu hermosura temo, soy Católico, y no dudo resistiré cualquier riesgo. Reniego de mi hermosura, y de tu temor reniego; no te solicito amante, solo te procuro atento. Dueño eres de mi atención. Pues que me escuches te ruego. Aunque Turca me imaginas, la vida, y el alma tengo Cristiana, por ser Cristiano quien le dio a mi vida aliento. De una criada he sabido como en Alemania el Cielo me dio, con la Noble Sangre, la gracia del más supremo favor que gozan los hombres, y en el Católico gremio obeja de su rebaño quedé marcada sin hierros, Los lances de la fortuna nadie los previno, y fueron la prueba de mi valor en los impulsos primeros. De cinco meses apenas, (advierte Conde, que presto fui objeto de sus rigores) quiso en mi probar su ceño, Fue Gobernador mi padre en lavarín, en el tiempo s robelde? negando el dlevido obsequio, hidras de ingiratas Cabezas, abortaban sulveneno, negándole lal obediencia al más que pisadoso Dueño, Recelando las imbasión de un continuuado asedio, a Viena nos rremite mi padre, con triste agüero, a mi madre, yy su familia: porque al lleggar al estrecho, para pasar ell Danubio, enemigos enacubiertos con la astuciaa, y la cautela nos hicieron prisioneros. Del susto mi edulce madre (que no cumipliera con meno a vista de tal desdicha) pagó de morrral el feudo. A Constantiínopla vine, dándome en trendido afecto a la Sultana si la cual, por disposicitón del Cielo, me hizo criaar cuidadosa; y cuando dabra el ingenio primeras lucies al alma, a Palacio mee trujeron. Criome con tal cariño, que juzgaba el más atento, el que hacienndo obras de madre, la debiese ell ser primero. Nací inclinaada a las Armas; el más divertrido juego para mí ha sildo la caza, por ser retranto perfecto de la guerral, en que cobré para el espíriitu esfuerzos. Viendo mi vvalor, mil veces dije. Oh pesera tan vil sejo; no estuviera en la campaña avista de extiraños riesgos, mpleado, no má que en regalos alagüeños? Pero aquesto no es del caso, a lo que importa me vuelvo, Entre los muchos amantes, que cortesanos, y atentos solicitan mi hermosura, (bien me mortifico en esto, mas digo lo que ellos dicen, porque para mi es tormento) es el Rara Mustafa Gran Visir el uno de ellos: este viendo mi esquivez, para obligarme discreto, poner la Ungara Corona en mis sienes hace empeño; y como donde hay amor mal hallado está el secreto, para poder conseguirla me ha referido los medios, El intenta divertir al Gran Señor en empeños que aseguren su pribanza, valiéndose de su aliento, El ingrato Teque lí a los favores supremos que ha recibido del César, tan piadoso en todos tiempos, solicita con su muerte ser Señor de tanto Imperio, (No me admira siendo Hereje persido, vil, y blasfemo, que para tan ardua empresa haya levantado el vuelo; mas el Águila Alemana favorecida del Cielo, algún día entre sus garras castigara atrevimientos.) Valiose de la ocasión, y asiéndola del cabello, en la Ungría superior dio principio a su deseo, A la plaza de Casobia con los suyos puso cerco, que como se vio apretada se dio a partidos honestos. Viendo feliz su fortuna, por no mal lograr el tiempo, pasó a las demás Ciudades abrasando, y destruyendo los Cesareos, y ganando (que fue el fin de su pretexto) las minas de plata, y oro, que a sus fuerzas den aliento, Escribió luego a la Puerta sus venturosos sucesos, porque logre la ocasión el Turco de que su Imperio como en el de Trapisonda se dilate; ya no puedo de la ira arrebatada pasar de aquí; vive el Cielo traidor, que si cara, a cara te encontrara, o cuerpo, a cuerpo que te hiciera más pedazos: (Mas ay Dios, que desacuerdo; perdonad que me llevé de la fuerza del afecto, y estando loca de enojo cómo estará el labio cuerdo?) En fin Conde, el Gran Visir en darle favor resuelto, con todo el poder del Asia se mueve, con otro intento, que es de darle al Gran Señor en el Alemán Imperio el Dominio, y coronarse él, en el Ungaro Reino. Yo de la piedad movida, y llevada de mi celo me resolví a darte aviso para que discurras cuerdo que tenga noticia el César os, de tan aleves int iente, que gloria de nuestros tiempos has nacido, para ser aplauso del siglo nuestro: Admirado me han dejado el mirar en un sujeto, de la lealtad, y el valor, unidos los dos extremos. Mas que mucho siendo noble? que atendiendo a tu suceso por hija del Senescal, tus grandes prendas venero. El aviso que me has dado conforma con los sucesos que desvelan mi cuidado; y pues ha querido el Cielo que te tenga de mi parte, para que ayudes mi intento, del estado de Alemanía darte noticias deseo. En los años celebrados del sagrado Nacimiento mil seiscientos y sesenta de Cristo Redentor nuestro; De muy débiles principios, se encendió tan grande fuego, que las humildes pavesas pasaron a ser incendios. La vana desconfianza de los Condes, porque atento les quiso poner presidios el César, mirando cuerdo que los más eran Herejes, dio principio a tanto empeño, Reventó el rencor en iras irritadas contra el dueño, a quien usurpar pretenden la vida, con el Imperio; y hubiéranlo conseguido a no frustrarles los medios el que todo poderoso a su imagen le dio esfuerzos, Volv contra sus traidores pechos, dando a su infidelidad castigo en el escarmiento. En Potendor, a sechanzas, puso el cirín, pretendiendo, castigando la clemencia, dar logro al atrevimiento, Imitole cauteloso el Conde Nadasdí luego, pegando fuego al Palacio, (que fue fábrica al desvelo de la Grandeza en Viena por destinado al sujeto de la Sacra Emperatriz ocho años después) siguiendo los cautelosos motivos, procurando desatentos el inficionar los pozos en que pereciese el pueblo, solo por dar muerte al Césara mas no tuvieron efecto mas que para confundir el más presumido ingenio. A esto se siguió después el más ejecrable medio de un convite prevenido. (Piadoso busco tu ceño, pues te toca mucha parte de lo grande de este exceso.) El Conde Nadasdí, que era tu Cuñado, desatento a tantas obligaciones, volvió a arriesgarse de nuevo; Al César hizo un convite, (Oh que de veces se vieron a sombra de los manjares, simulados tantos riesgos.) En un pastel cautelosa iba la muerte; y sabiendo Camila, tu ilustre hermana, esto, por un C ocinero va, y asegurar el secreto, le muandó que hiciese otro; en lla misma forma, atento a quue no llevase nada; él laa obedeció discreto. La vvida costó a los dos vierndo que falto el efecto, que: inmortal les acredita a enntrambos, por tan gran hecho. Emipezaron a tramar a sui malicia otros medios, pidiiendo favor, y ayuda al Otomano soberbio. Parra esto el Conde cerín, y sur Cuñado, vinieron del Conde de Fatembao faveorecidos; y aquestos, por disposición divina, tamabién fueron descubiertos de Payanotí; y hallados los papeles del secreto, en lla fuerza de Murano, paggaron con los tres cuellos, en VViena, y en Neustar, lo allé ve de sus intentos. Termpló la justicia, el rayo, a viista de este escarmiento, en cel César, y un Edicto hizco publicar, atento en cque perdón general ofreecia a los que fueron cónmplices en las traiciones. (Pruveva de su Augusto pecho.) Mas nunca los contumaces a la piedad ascendieron, busceando nuevas Cabezas, que: somentasen sus hierros. Conn ellas en la Campaña tuviieron varios encuentros, venacidos, y vencedores, con el Católico gremia, En algunas ocasiones los aniquiló mi ingenios porque decir mi valor fuera desvanecimiento. Mándome el César viviese de Embajador con el puesto; donde sus astutas tramas he penetrado, que fueron con el pretexto de ajustes darle dilación al tiempo, hasta obrener los socorros para lograr sus intentos. Mas cansado Tequelí, envió Embajadores nuevos al Gran Visir; y él al punto propuso hacer el apresto, rompiendo dificultades de algunos que se opusieron, alegando que a las treguas aún no se ha cumplido el tiempo Pero el Visir los alienta, tomando para pretexto celo de la Religión, alegando ser mal hecho no quitarle a lavarín al Cristiano, siendo empeño tener muchos Musulmanos en aquella Plaza entierro, A todas partes despacha, recogiendo del Imperio las milicias escogidas de los más remotos Reinos, Al punto me resolví dar noticia del aprieto al César, que con mí aviso se previno a tanto riesgo, Dio orden para recrutar veteranos regimientos, y a los Príncipes avisa de Alemania; y con él mesme cuidado al Rey de Polonia Juan Sobiesqui Tero stein despachado a aqueste efecto, y con siguió que se uniesen las Águilas de su Reino con el Águila Imperial, con que unidos me prometo que han de ocasionar la ruina de este ambicioso soberbio, para gloria de la Iglesia.) Así lo permita el Cielo. Él le dilate la vida a nuestro Príncipe excelso; que yo intento cautelosa, penetrando los intentos de Mustafa, prevenirte de cualquiera movimiento, y no dejarle hasta verle abarido. Y yo pretendo a Alemania a servir al César; Ah si el deseo añadiera a su Corona en cada vasallo un Reino. Adiós Ilustre Amazona. Adiós Aleman Guerrero. Polacos valerosos, y leales, que de mi Corte sois los principales, ya llegó el día que al aplauso os llama, de que eternice el Orbe vuestra fama. Ya llegó el día de adquirir fieles, añadir a la fe nuevos laureles; y en fin, ya llegó el día de abatir la soberbia tiranía del Bárbaro poder del Otomano, que ambicioso, cruel, fiero, y villano, quebrantando la fe de la palabra, con bárbara ambición su tuina labra. Leopoldo. Emperador de los Romanos, escudo de Católicos Cristianos, recelando el rigor de una violencia, se dispone al hacerle resistencia; y para que se logre su fatiga, pide favor en una santa Liga. Yo, aunque soy vuestro Rey, tan fino os amo, que más amigo que no Rey me llamo. Las condiciones justas me han movido) a que acete gustoso este partido; y aunque es este mi intento, os ruego lo admitáis, que no os violento; vuestro sentir me diga sin extremos la verdad. Que tu gust guarde, que el pue que he sido azote al bárbaro enemigo, y ahora lo espero ser Fineza rara. Qué intento al gran Visir verle la El Príncipe Alejandro (pues le adora) quedará con la Reina mi Señora, que con la ayuda yo de mis vasallos he de llevar cuarenta mil caballos. Príncipe que decís, que demudado a mi proposición habéis quedado? Con tu licencia, Padre, y Señor mío, en tu cariño, y tu piedad confío, que al César fa vorezcas acredita a que la fe con tu valor milita; y en esto muestras das que tu deseo te está llamando para un gran trofeo, y al dilatar tu nombre en los extraños, ofenden mi valor mis cortos años, Anibal esforzado, y valeroso, en ellos ya pribaba de reposo al Romano; y en ellos, porque asombre, fue admiración del mundo con mi nombre el grande Macedón; y juzgo yerro, que me quieras dejar en un encierro; y aunque el favor estimo de mi Madre, mejor estaré al lado de mi Padre. Mi espíritu encerrado! (buen aliño) el que nació a ser grande, nunca es niño; desde niño le ciñen el acero al Príncipe (Señor) de donde infiero, que si la espada a muchos nobles hace, que a inmortal triunfo la Nobleza nace. Tu batallando al son de la baqueta, yo aguardando el suceso en la estafeta? No Padre, no Señor, no dueño mío; deja hacer experiencias a mi brío; el valor se acredite soberano, con que pienso triunfar del Otomano, mas si con esto ofendo tu obediencia, a mi pesar podré prestar paciencia, Hijo del alma mía; que alentado! Vellísima Clorilene, a quien mi afecto dedica por logro de mi esperanza una voluntad rendida: que causa dueño querido al extremo te destina, de que pueda tu tristeza privarme a mí de alegría? Siendo Dama de mi hermana a ti me inclinó mi dicha, y se logró mi fortuna en ver se correspondida. Declarado mi deseo, viendo tus prendas divinas en mi poder, creció amor, con llama tan encendida, que te elegí para esposa: (que no siempre la desdicha se sigue a la posesión, pues el ejemplo atestigua ntas Mira que es Religión muy apretada, y él mérito se adquiere con la espada, con mucho riesgo, y falta de reposo. Pues ya rabio por verme Religioso para hacer al Tirano mil pedazos. Por tal resolución dame los brazos. Mas será justo conseguir ahora licencia de la Reina mi Señora. Si el que me de licencia te fastidia, ya la tengo Señor, y con envidia, que yo sé qué bizarra, que brío sa, a ser posible, fuera Religiosa, que mal hallado su valor se encierra, que su Alteza es devota de la guerra. Pues Valstein espera, no se tarde con la resolución, El Cielo guarde, porque eternice en todo su gr la vida gran Señor, de vuestra Altez que te adoro, y te venero hoy con finezas más vivas.) Pues como al verte llorosa, como al mirarte afligida puede quietarse mi afecto? Refiéreme por tu vida quien dio motivo a tu enojo, para que logre en mis iras el castigo que merece el tenerte a ti ofendida. Teque lí, dueño, señor, y esposo, que aquí se cifra la dicha de mi esperanza; que con atención benigna me atiendas, pues seré breve, piden las finezas mías. Yo señor no soy tu igual, y así es razón que me aflija; que por pagar tus finezas perdí la joya más rica: humir de soy para espo que aspirara mi ambición a la Corona de Ungría. Mira con esta soberbia, con atención advertida, lo que seré para Dama. Pues escucha de mis iras el rencor, que es el motivo de lágrimas tan precisas: Leonor, tu hermana, y mi dueño, viendo cuanto te desvías en Religión contra el César, que su favor desestimas, que a los rebeldes ayudas, al ver que soy Calvinista me ha dicho que soy la causa, y de su gracia expelida con rencores, y palabras, me trató con ignominía. Parécete, si lo atiendes, que no es causa que ofendida pague en lágrimas la injuria? Déjame llorar desdichas. Razón tienes, no lo niego, mas siendo la culpa mía ella ha de pagar la pena, y ya que no con la vida, por no aumentar los rencores, los odios, las ojerizas, los motivos, y cautelas con que me aborrece Ungría, será perdiendo mi gracia, pues ya la juzgo enemiga viendo que a mi Religión la reputo por indigna. , ṉ̱ Eso rive Martiniez que se convierte en y de su Santidad favo el socorro, y cariño ha su celo puede hacer hal a lo que i mis intentos su vida, que yo la diera el castigo andar tan atrevida. atado su casamiento ngo, para su desdicha, con el Conde de Esterhasí, a quien el vulgo apellida por realce en su nobleza el Palatino de Ungría, Caballero virtuoso mis contrarios le apellidan; y le importa a mi cautela su amistad, mientras alista el Gran Visir mi socorro, que ya por cartas me avisa será el mayor que en los siglos vio el Danubio en sus orillas. Quitado aqueste embarazo, bellísima prenda mía, ganándote una Corona, te haré para esposa digna. Yo señor en ser tu esclava tendré mi fortuna fija: serás firme? Hasta la muerte. Ah que el temor desconfía, Si faltare a mi palabra me prive. No lo repitas, que siendo fina en quererte estimo mucho tu vida; ya con aquesta esperanza el llanto convierto en risa. A diós dueño, y Señor mío. Adiós Clorilene mía. tan a mi gusto, esperanza el susto, precido, conseguí blar los dede de lo humano. uque de Lorena, herma no mío, or de Dios siempre confío, mi esperanza dos Soldados ntes, constantes, y esforzados, emverjes Marte en la Campaña, ado Anibal, que esfuerzo, y maña do en el volor, y la prudencia, on que aseguro que haga resistencia tan grande enemigo, gobernando laza de Viena. ame honrando vuestra Cesarea Majestad. Lorena, vos haréis que miñore tanta pena teniendo mi Bastón, que los leales conocen vuestras prendas sin iguales. Siempre me favorece Vuestra Alteza, acertarle a servir es la grandeza mayor, que hará dichoso mi deseo. Con los dos aseguro un gran trofeos Valendorí, con afectos superiores, solicitó en el Rin sus Electores, sin conseguir el fin, porque el reposo les priva ver contrario poderoso cerca de sus estados al de Francia, la vista se ve a corta distancia A el Conde Alberto de Caprata ufano. Dichoso de besar la Imperial mano. Levantad Conde, que con tiernos lazos mejor lugar tendréis entre mis brazos, y después de lograr el bienvenido, nuevas del Asia con verdad os pido. En breve tiempo he de deciros mucho. y atención Conde os Con gusto s Turcos, pretensiones locas ntan ganar el mundo. Mas de quinientos mil hombres ha conducido el orgullo del Gran Visir, que en persona viene haciendo mil insultos; li fuego, y sangre la guerra nos propone, siendo el rumbo conquistar esta Giudad, para asegurar el triunfo. Llegando a tratar los medios de aplacar tan gran tumulco, que a Comorra, y lavarín lasueles piden los suyos: que de muelas fortalezas que son del Imperio escudos; y demás a más le pagues y no se alargan a mucho) cuatro millones en oro, por con seguir el indulto para los gastos de guerra: yo aún el decirlo rehuso. Hh hecho inmensos aprestos de piezas, y de trabucos, de viveres, y madera, trigo, habena, y otros frutos, El rebelde Tequelí falso, traidor, y perjuro, lajustó en Constantinopla rendirse a vasallo suyo. Las condiciones declaran, como suyas, mil absuados, que ha de ser Rey declarado de la Ungría: y fue el segundo ltratado, que ha de entregar cada un año de tributo jeincuenta mil pesos, que ser reconocido es justo: Que en la puerta ha de asistir perpetuo un Ministro suyo; onquistadas, se lo han sido de los Turcos, las gobiernen sus Bajaes, sin tener en tiempo alguno derecho: que se conserven los privilegios augustos, de libertad de conciencia: o traidor Ungaro injusto: Que muriendo este Tirano pueda eligir substituro el Ungaro, y ha de ser a satisfacción, y gusto de la Puerta: y Tequelí no pueda mostrar su orgullo con ningunos enemigos que puedan darla disgustos que los Ungaros rebeldes han de gozar el indulto del favor que da la Puerta, a los confidentes suyos: y fin almente, Señor, viene marchando sañudo un Ejército, que a Jerjes costara cuidado sumo. Ya yo tengo prevenido el Imperial Augusto Ejército en la campaña, para estorbarle sañudo el paso. Si das licencia a que hablen los años muchos con algunas experiencias, pues el valor nunca supo embejecerse, perdona si ofendo en lo que discurro: tu presencia, (Gran Señor) no hace falta, que los tuyos leales, y valerosos le resistirán sañudos, mientras llegan los socorros de los Príncipes, y es justo el que con tu providencia ra, D- ra, Austria idas Aventur cuando esel riesgo seguro, es temerilad; aquesto proponen Nobleza, y vulgo. Conociendo su fineza, no les del, Señor, disgusto. Yo habí de retirarme Senescal, cuando procuro morir en defensa suya? Al consej no me ajusto, Pues atunded a las voces que en reterente concurso dicen tods, pues pronuncian con un soerano impulso. Salgael César de Viena, que su vica importa mucho. Soy de mismo parecer. Aunque amante lo rehuso, si ese es viestro parecer, a consolaos me ajusto. Qué hunildad tan resignada! Quedardo por substituto Estaremberg, en sus hombros mejor Asante aseguro la defenside Viena. Hacert. Señor del mundo quisiera ni voluntad. Condramigo, no la dudo, Hasta que el último vale corte corrigor sañudo atropos ofenderé la Plaza m el nombre tuyo. Duque, hermano, a la campañ T quedando; por ser forzoso, yo a suplir (aunque gracioso) ausencias de su valor, con que se logra el intento en que el motivo remedia, cual criado de comedia que suele suplir por ciento. Yo que a obedecer me ajusto, a Zoraya he de asistir, porque la pueda servir en cuanto fuere su gusto. Pardiez que el Conde ha logras contigo su pretensión, buen criado Balandrón en esta ausencia ha dejado. Cintia vete poco, a poco, pues si de quien soy me acuerdo, soy criado leal, y cuerdo. Con su púntica de loco. Y aumentando mi opinión sabrá lograr mi cuidado el favor a fuer de honrado. Con su poco de busón. Cintía, el recelo se venza, que el oírte me provoco, que en fin dices que soy loco, Con mucha desvergüenza. Yo te respondiera ahora que ninguno no me iguala, pero salen a esta sala el Visir, y tu Señora, y por mostrarla su agrado, como en amarla la ofende, por si el cariño no entiende, se lo refiere cantado, Estrella del Alba en Zoraya se interpreta, y es para mi amor su gracia, pues sirve con buena estrella. Zoraya, dueño adorado, en quien mi atención venera una hermosura muy fiera, pues se ofende del agrado: solo pide mi cuidado no dejes la ocasión calva: la música te hace salva, pues anuncia su armonía por el oriente del día la bella Estrella del Alba. Lucero tu vista ofrede en cambiantes arreboles, al verte duplicar soles que alegre el día amanece: crece su hermosura, y crece al mirarte tan perfeta, la admiración más discreta; que gozar el resplandor el norte con luz mayor, en Zoraya se interpreta. La primavera el valor cobra en perfección tan bella: siendo flor, para qué estrella? si estrella, para qué flor? De más está ya el rigor, logre premio la eficacía: porque fuera gran desgracia verse el afecto ofendido, quejándose del olvido, y espera mi amor su gracia. Luego la correspondencia hará recíproco a Amor: de que el desprecio era violencia Désate la contingencia él si de tu mano bella, pondié mis labios en ella; la fineza mi cuidado consiga, que es buen Criado, y sirve con buena estrella. Mutafa, al desvelo tuyo digo, que el motivo yerra, que eles Marte en los rigores, y Adnís en las ternezas: Mi inclinación valerosa se paga, y se lisonjea más, del ruido de las balas, que de amorosas finezas. Dice muy bien mi señora, y ha hablado como discreta, que padiendo comer balas, no hice caso dejalea. Quién es este? . Es un escla que divierte mis tristezas. Y Féndolo suyo, soy esclavo de vuestra Alteza. Barrabas lleve tu alma. . Cor harta envidia me deja, ójala lo fuera yo. Per el susto que me cuesta se lodaré, y aún debalde. Qué susto? El hablar de verás, pues siempre estoy con cuidado; que no es poca penitencia, De dónde eres? Yo de Roma, quiero decir de Valencia, Ciudad que la fundo Romo, Y dónde está? En la Romea, Donde cae esa Provincia? Ea una cara muy fiera. Di que te den cien escudos. ahoma te guarde, y d e da, dándore otros tantos años de vida. Ahora se apea el Tequelí, de un caballo, y a aqueste sitio se acerca. Válgame San Jesucristo; yo con una estratagema excusaré me conozca; porque mi vida se arriesga: más mejor es retirarme. Dónde va la buena pieza? A buscar otro tablero; yo vendré cuando con venga. De vuestra Alteza los brazos a quien servirle profesa. Cómo mi amigo, y señor, los ofrezco a vuestra Alteza. A solas pretendo hablaros, Zora ya daños licencia. Si mi gusto solicitas, siendo prevención de guerra, de oírlo estaré gustosa. Cielos, qué rara belleza! Es Dama de la Sultana Zoraya, y es dulce prenda de la atención del cariño, nada en el quedar se arriesga. Zuleiman, a tu desvelo fío el cuidado de esa puerta, En cuanto toque a tu gusto ya conoces mi obediencia. Con el desvelo, Señor, con que mi ingenio celebra tus órdenes, salí al Campo, llevando una escuadra bella de más de ocho mil Caballos, y llegué a probar las fuerzas con el Ejército altivo del Gran Duque de Lorena, y aunque salí derrotado, es tanto lo que le cuesta al enemigo cobarde, viendo que llegan tus fuerzas, que el sitio desamparó, retirándose con priesa a los pasos del Danubio, Mi afecto saber desea, si quedasteis derrotado en esa función primera, por quien ha quedado el campo Mi enemigo hizo soberbia de eso, y yo de su retiro. Está bien. Tus gentes llegan al lugar de San Gotardo, donde el enemigo deja al Conde de Budianí (fiado en las experiencias de su valor tantas veces) para que el paso defienda del gran Río de Raab; y él cumpliendo la promesa ajustada con los dos, no solo el paso les niega a los nuestros, más traidor al Imperio, con las mismas Armas de Ungría, rompió el escuadrón, y las fuerzas de Alemanes, y Dragones, que estaban a la obediencia del Caballero Saboya; y él, que mal herido queda, le llevaron a curar de una caída, a Viena, donde murió en breves días; pasando la misma pena el Príncipe de Aremverg, que el pais Flamenco deja para morir en Ungría; a tiempo que. Guerra, guerra, Qué es aquesto? Qué ha llegado a nuestrra noticia, nueva de qué! ya se ha retirado el Grann Duque de Lorena a la Istaa Escur, con que todos van dizciendo. Guuerra, guerra. ̱. Ahorra no hay impedimento de llegaar hasta Viena, donde tiene introducida mi inggenio nueva cautela con quee se rinda la plaza. ̱. Pues lluego al punto se mueva el Ejérrcrto, siguiendo sus arnmas, para que pierda el enermigo el orgullo: y tu solberana prenda te queddarás en Belgrado. Que eso digas es mi ofensa; dadmee un caballo, que quiero que ellEjército me vea regirlee nueva Tomirís. Queede con Alá tu Alteza. Tu Allteza vaya con Dios. ADiós Africana bella. Porquue repita el esfuerzo, Alrma, arma, guerra, guerra. JORINADA SEGUNDA A su Majestad estimo el grann favor que me hace, y a vons Señor Senescal el venair a visitarme. Estimeo el trabajo, y riesgo, con quue las dos voluntadas afianzzan en mi afecto obligaaciones tan grandes. Dell César es la fineza, que quuiso que me arriesgase a daros este socorro, Obra en todo como Padre, y llega en buena ocasión, porque las necesidades crecen con la dilación, mas todos están constantes. Trabajan de día, y de noche contra aqueste formidable Ejército, y a mi celo se les debe el que trabajen, y por Dios que es necesario, Las grandes dificultades solo el trabajo las vence. Querer referir las graves cavilaciones, e industrias de que el contrario se vale, no cabe en ponderación. Una Ciudad harto grande tiene debajo de tierra, dispuesta con tan buen arte que está libre de la ofensa, con sus plazas, y sus calles, Los asaltos continuados, los fuegos artificiales, el valor de sus soldados, sus locas temeridades, no son para referidas: pero Dios de nuestra parte, y el valor de los sitiados todo lo rompe, y deshace, Mas no diréis el motivo de venir en ese traje? Cómo estuve tantos años en Javarín, me fue fácil aprender el Turco idioma, con tal primor, que es constante que al más atento, es sin duda el que pudiera engañarle, como muestra la experiencia, pues mal pudiera lograrle mi deseo, de otra suerte; y lo que pudo alentarme, ara me aseguró (y es constante) que una muchacha hija mía, pasmo de aquestas edades en el valor, y hermosura, (es retrato de su madre, no extrañéis que me enternezca, que por mí fe que era un Angel) viene con el Gran Visir, y pude desengañarme: (por Dios que es otra Cenobia) Mas puede ser que me engañe; que hija mía sin la Fe, es pensar un disparate: Mas es cierto, que la Turca el alma llegó a robarme. Todo cabe en lo posible. Sí señor; pero no cabe que pueda negar a Cristo, hija de tan buenos padres. Podréis referir al César, que castigue los infames incendiarios cautelosos, que con ardid tan notable llegaron a poner fuego a esta Ciudad. Fuerte trance; mas viviendo Estaremberg espero, que de triunfante. Saldréis por la puerta roja, por cautelar el dictamen en la espesura del río; y decidle de mi parte al César, que guardaré aquesta Ciudad constante, hasta que en servicio suyo muera. Los Cielos os guarden. . Ya prevenida mi gente está para los ataques de Viena, castigando los soberbios Alemanes. A siete que han recibido, siempre se muestran conlantes; pero acabarán, pues tenjo de gente copioso enjamire, que con valor indecible la Europa han de conquisarme. Pagáranme con la vida resistencias tan infames ejecutando mis iras venganzas a fuego, y santire. La defensa es natural, dijera que eran cobardes a no mostrar ese aliento. Pues en oponerse que hicen? Irritar a mis rigores. Yo haré que al verme trinfante, el Orbe tiemble a mi nombre. No habrá vida, que no paue haber tenido osadía en no temblar de mi Alfaje. Pues qué triunfos te aceeditan? El haber nacido Grande? Qué batallas has vencido Qué historias tu nombre aplauden Qué memorias le conserran en el bronce, o en el jaspe? Cuando conquiste la Uniria ejército formidable, (que lo dudo) será digno, el que arriesgándose sabe anteponer el honor a la vida cada instante. Pere tú, de qué blasonas? Al cariño te criaste del Gran Mehemer el quirto en los Palacios Reales, En conquistando el Impeño, arriesgado a todo trance, será justo que la fama a los Heroes te compa S, que celebran los añales. A no mirar mi atención que me he publicado amante tuyo, y que la Gran Sultana (en ganada) favor te hace, yo hiciera que las palabras que escandalizan; el aire, a retroceder volvieran del pecho a la oscura cárcela no adviertes que eres esclava, cuyo origen no se sabe, y mi nombre le acredita descender de los Bajaes? Pues en que fundas (soberbia) el decir esos ultrajes, sin veneración al dueño a quien el Asia se abate? Si dices que soy esclava con intento de irritarme, que eres tú? Del Gran Señor el amigo más amante. Sabes que en Constantinopla el que no llega a llamarse esclavo, no adquiere puesto? Míralo en los ejemplares de el de Modón, y el Bosna, sin otros de Cetros Reales, como el de Argel, y otros mucho y La fortuna, y valor sobre hacerme felice se, y al puesto superior me levantaron de Príncipe Real, a la eminencia: no lo adquirieron méritos, ni ciene. ellos sobre el empeño batallaron, y en mi cabeza el censo que fundaro es ser agradecido a esta eje Yo, si a alguno he de esta reconociendo superior la obligación ha no se precian de este realce, Luego no puede ofenderme el que con estos me iguales, y si eres tan valeroso, vamos con armas iguales cara, a cara, y cuerpo, a cuerpo a donde te desengañes. Una mujer forma duelo? Fuera descrédito grandes aqueso es pecar de altiva, Y eso pecar de cobarde, Señora? Señor? Advierte. . Mira, Por las celestiales luces que les presta al mundo ese planeta radiante, que he menester mi cordura para poder reportarme. Bueno está Señor Visir; donde no nos oiga nadie nos podremos ajustar, que ahora hay gente delante. Corrido voy. Yo irritada. Dios os guarde. Dios me guarde. Qué dices Zulciman? Que, entrambos son arro en competencia juntaron, ías ndaron xcelencia: de agradecido; grandeza, de as que al valor, le de ̱. Tu gente al paso ha cogido, Seehar, el monstruo más raro, quue las historias refieren een la cuenta de los años. Ppero él llega a tu presencia. a̱̱ , El Bendito San Macario vaaya conmigo, que tengo euemor que no quiera el diablo quue pague por ser espía lon presente, y lo pasado. Prata engañar al rebelde de aqueste disfraz me valgo, quue espero si me conoce mue mande matar a palos. Jersus mío dadme gracia, Quién eres, di? Musulmano bausallo del Gran Señor enn Babilonia, o el Cairo; Y a dónde vas? Yo venía, quue soy el hombre más sabio quue ha conocido la Grecia, tus favor solicitando. Peor las estrellas he visto, seggún lo indican los astros, quue has de venir a gozar, Seeñor, el puesto más alto. Bien dices, la astrología sina duda te habrá enseñado míl dicha en mi nacimiento, Si Señor el Solio Magno porzaba el planeta tuyo, él en la cal o a la fortuna. según dice el calendario. Quién es mi planeta? . (si acertase, Dios sagrado sacadme de tanto aprieto) Marte, que participando de la hora de Mercurio, te ayudan valiente, y sabio. Dices verdad, porque ha sido del modo que lo has contado. Pues había de mentirte? El embuste va pegando, Qué ciencia sabes? De todas con alguna luz me hallo, y así pregunta, y verás satisfecho tu cuidado, La Gramática? Esa en seña con el estilo acertado a hablar la lengua Latina, y es llave a lo que yo alcanzo de otras lenguas; y otras cieno Así lo dice el Tostado. El Tostado? . Si Señor. Pues ese no fue un Cristian Obispo en Avila? . Sí. (O lo que sabe el bellaco,) pero este que digo es otro, que por ser moreno; y bazo, le llamaban de esta suerte, La Philo sofhía? Andarlo. Sujeto en quien el sentido las cosas acomodando se hace capaz de las ciencias, (Hombre es de juicio acertado) las Leyes? Señor las Leyes, como ustiniano, son porque haya pleite que sustenten a los Letrados, siendo su difinición lasones, Bártulos, Baldos; y sirven tan solo, de dar lo que es suyo a su amo, La Ceometria? Señor andar midiendo los campos, Eres Poeta? Mi traje pudiera a verte informado, No hay que alabarte, porque es muy fácil. Guarda Pablo, que hay ingenios maldicientes, de aquestos de tres al cuarto, que censuran los Poetas, desluciendo sus trabajos, pues aunque sean Mendozas, los confirman por Hurtados, Lo que puedo asegurar, que en el término de un año (sin fatiga) tengo escritas tres comedias, y dos autos, sin otros muchos discursos; mil letras a asuntos varios, Pues si te parece fácil arte que es tan soberano, diré lo que Calderon, (esto de tejas abajo,) a quien imputó la invidia que con unos mismos pasos el manto de hoy, era puerta imañana, y luego al contrarios y dijo con gran modestia: Si es fácil adelantarlo, tienes aquesa puerta, y te queda aquese manto. Tus prendas para conmigo mucho lugar alcanzaron. Tengo algunas empeñadas en más de lo que han costado, porque soy hombre de empeño, a menudo, y de ordinario. Qué juzgas de aquesta guerra? Qué vencerá, sin dudarlo, quien tuviere más poder. Con eso lo has dicho claro, Aunque a ti te lo parece, es Dios sobre todo, al cabos pero si claro lo he dicho, que me das por mi trabajo? Di que te den cien escudos, Dichoso he sido, pues salgo libre de este Herege, y llevo mis dineros concertados. . Mucho estimo la fineza, Señor, amigo, y hermano, Quise daros la noticia del estado de mi Campo, que he socorrido la Plaza, y que doce mil soldados Veteranos valerosos resistirán al contrario; no se ha visto igual concurso, Los Europeos, esforzados (siempre atrevidos) se empeña en unos, y otros asaltos: y el valor de Estaremberg los resiste a cada paso. Al rebelde Teoquelí, que soberbio había intentado ser Señor de las riberas, para embarázar los pasos del socorro de la Plaza, desbaraté con su Campo. Con la muerte del Bana de Egipto tan celebrado, conseguí una gran victoria, con el bagaje quedando de veinte y siete Banderas, con gran avinero de car ndartes, mas de seiscientos Caballos, también treinta y seis Camellos, y más de seis mil Soldados en muertos, y prisioneros, sin muchos que se ahogaron, El Rebelde se escapó de las sombras amparado de la noche: la ocasión me dio el copete, pasando con los tuyos a Posonia, que a tu devoción (logrando el excluir del Rebelde los cuatrocientos Caballos que tenía de Presidio) le dejó: siendo lo raro que fue con muerte de pocos. Solo el Coron el Polaco Burler, consagró a la fama el espíritu esforzado. Terror de Hungaros, y Turcos ha sido tan grande estrago; y esta, y las demás victorias Tu Majestad tan bien unido sea, como ha sido de todos deseado; bien se conoce el celo con que emplea para la Iglesia su Real agrado. Alberto, tanto es lo que desea mi afecto que se logre mi cuidado, que a largas marchas hasta aquí he venido, para dar el socorro prometido. Vuestra Alteza, Señor, me dé su mano, . será premiar lo que mi Amor merece. A mi Padre siguiendo vengo ufano. Crece en valor, como en los años crece. Si a un Hércules imita Soberano, grande riesgo al contrario se le efrece; con que será el que traiga fuerzas tantas, a que sirvan tapete de sus Plantas. El saber algo de lo sucedido es lo que da motivo a mi desvelo, a tu nombre las consagro A los triunfos de la Iglesia, y a que Dios reverenciado sea, pues me favorece en mis mayores trabajos. Mi hermano el Rey de Polonia a la ligera marchando viene, y espero el socorro de nuestros confederados, el de Babiera, y Sazonía; sin otros, que voluntarios vienen a favorecer en su aprieto a los sitiados. Dios, por cuya cuenta corre asistir a los Cristianos, eternizará su nombre con el poder de su brazo. Ahora con vuestra licencia me vuelvo, Señor, al campo. El premio que a vuestra Alteza le ofrezco, el darle mis brazos, que a sombra de su valor, felicidades aguardo. . ve me informéis, Capra Lo mismo Conde, os ruego A piedad moverá uno, y otro oído; Mas si al remedio suyo os trae el cielo, aunque intentarlo todo era quimera, algo de ellopasó de esta manera. Inundabas los Tártaros crueles con la barbaridad más inhumana, (quién pari copia tal tendrá pinceles?) sin perdonar infante, o barba cana: sufrieron el rigor siempre los fieles, con valor, y constancia sobrehumana; y en la Isli de Excuth, el de Lorena la Infanteria recoger ordena. Continuaron haciendo correrías, robando, y sacueando, con ansiosa furia (por donde pasan) alegrías haciendo cuando encuentran una hermosa Por ella piteaban a porfías, llevándola al Bajá para su Esposa, y sin terneza de otras muchas bellas, violando las mujeres, y doncellas. Los prisioseros fueron destinados (sin moverse jamás a sentimientos) a tirar (qué violencia!) desdichados sus carros, y a servir como jumentos: Degollabín los niños descuidados, furiosos, rritados, y sangrientos. Orden de Estaremberg, a los leales les mande despejar los arrabales. Su Alteza el Señor Daque de Lorena dejando el paso del Tabor, y puente, condujo echo mil hombres a Viena, acción que discurrió como prudente. De Cábalos, e Infantes luego ordena que entrea cuatro mil hombres, (suficiente Presidio l logro fino a sus intentos, que dentra hay trece mil y novecientos, Dejo de sepetir día por día los barbaios asaltos que intentaron, resistidos con tanta bizarría, que muchas veces los dese edito neco, y su Tar al centro de mi alma, del cerazón a lo vivo me han llegado las noticias, que sinto no haber venido por laposta a remediar rigore tan inaudiros, Él de Brandemburg venía con ejército lucido, y se valvió a retirar sin saberse los designios. Del cículo de Franconia cuatroterelos han venido, y todo en cuatro tropas, de esta suerte repertidos; continua rebeldía, otros doce mil Turcos que aumentaron, ocho mil gobiernan sus traiciones, los vencieron Corazas, y Dragones, Aflijidos intentan los sitrados buscar la muerte con su bizarría, así trecientos hombres esforzados (que el Coron el Dupiñí los regia) a un número excesivo, despechados envistieron (qué losa valentía!) con siguiendo su arrojo de esta suerte Fir sin orden, encontrar la muerte, Sobre el hallarse la Ciudad sitiada, a quien las minas, y la Artilleria na si la miran rota, y destrezada, nuevo trabajo el cielo les envía; pues de una disentería acelerada, que al pueblo en general le comvatia, morian cada día muchos hombres, ganando en la paciencia nuevos nombres, Hasta que el Cielo, para su consuelo, a tanto Rey para su alivio ofrece, (que en la mayor necesidad el cielo es cierto que a los suyos favorece:) él solo ha de pagar el real desvelo, dándole el justo premio que merece, cuando viene a adquirir por su persona crédito a la Cesarea Corona. Él uno de Infanteria, de Dragones, dos, y altivos de Corazas los demás. Después dos Príncipes, hijos del Señor Ernesto Duque de Brunsuic, asistidos de muchos aventureros, a dar muestra en el conflito, de su gallardo valor. en el día conocido de veinte y nueve de Agosto se vieron en gran peligro los sitrados, que volando una miña el fuego altivo, y cuando juzgó festivo tener un alegre día, ya logrado su designio, halló otra nueva muralla que el de Estarembergan victo había logrado astuto; con que quedó el enemigo corrido, y abergonzado de ver su intento perdido, Descubrieron los sitiados en el más remoto sitio una mina, donde había para volar el distrito mas de setenta barriles de polvora, y recogidos, sirvieron contra los dueños de tan violento artificio, Dios es el que favorece de la Iglesia los Ministros valiéndose de sus armas. Él de Lorena ha venido Para que logren mis ojos la dicha de haberle visto. Vuestra Real Majestad sea, señor, bienvenido. Vuestra Alteza bien hallado; Áchiles de nuestro siglo, para que logre en mi afecto, un hermano, y un amigo. Y vuestra Alteza señor, Alejandro, que a Filipo imita en lograr victorias sus brazos me dé. Rey mi hijo viene a militar debajo de tan valiente Caudillo, a vuestra Alteza le entrego: y a ti te ruego, que activo . aprendas la disciplina del Militar ejercicio y tan prudente Ministro. Señor, honra tan suprema? Con mucho gusto lo admito, porque sol interesado. Viva tu Alteza mil siglos, Él de Baden llega a darte la bien venida. . Colijo viene a entregarte el Bastón del Ejército de Cristo. Pues vamos a recebirle, aunque me hallo tan indigno a favor tan singular. Nací dispuesto a serviros. . Qué traje es ese Trabuco? Un traje que me ha valigo poder escapar la vida de mi mayor enemigo. Tú eres un grande embustera No me hagas tan ejesivos favores, que soy modesto, y quedo desvanecido. De ser un embustero? . Sí Pues cómo puede ser dilo? De esta suerte: miente el Sastre pidiendo para el bestido mas recado: el Escribano miente fingiendo cariño, y como no se unte el carro es declarado enemigo. Miente el hipócrita, que siendo peor que Calvino se arroba, eleva, y suspende; ganando con su artificio el rejutarle por bueno. Miente el mercader maligno; diciendo que cuesta tanto. Y en fin mienten infinitos tan solo por su provecho; y algunos lo hacen oficio. me arreditas grande Luego lto. Pero dejando esto a un lado, que cansar no determino: que hace Zoraya? Qué hace? está hecha un basilisco con el Visir, que tuvieron sobre bien leve motivo unas palabras mayores, y de mi ama imagino tiene gana de enseñarle a saber cuantas son cinco. Yo la temo si se enoja, que es un diablo, vive Cristo. Mira que viene el Visir. No quiero me halle contigo, a Dios hasta otra ocasión, que si la verdad te digo, tenía gana de parlar mas que un soldado tornillo. . No me has de dar ese chasco si yo puedo, amigo mío. Este suceso es testigo de tu grande autoridad, aunque parezca crueldad al temor del enemigo. De sangre los fosos llenos quedaron, de los Cristianos; mueran aquestos villanos; los enemigos los menos. Oh Cintia? Ya deseaba verte, y saber de camino del sujeto peregrino de aquella arrogante esclava. Con rigores inhumanos a su vista (cruel sentencia,) hoy han muerto en mi presencia a más de diez mil Cristianos. Y aunque parezca civil venganza de su tormento, como fueron diez mil, siento Saba que si me provoco oferdido a un vituperio, conlas fuerzas del Imperio he le acabar poco a poco. Flía está de sentimiento irriada, y ofendida, y y temo que la vida pieda, o el entendimiento, Y poco puede durar lo penoso de este asedio, quepués no tienen remedio la Gudad he de arrasar, y con valor sin segundo la Erropa conquistaré, y alSultan le dejaré el nayor Señor del mundo; y el medio de este rigor, sierto el mirar la ofendida, protura tú por tu vida quecorresponda a mi amor. Ya sabes, o Gran Visir, que en todas las ocasiones se diela de tus pasiones pides sabrete servir. Tema en muestra de mi afecto. Mi atenciones la alaba. fara quien nació tu esclava excuado es te prometo. Pera atenta al pundonor te medezco,, que no es justo bollo. el pavarte a ti del gusto de me parezcas Señor. . En fin dices Zulerman que el de Polonia ha llegado? Vi el campo alborozado bastintes señas nos dan. Per Mahoma que me corro de tin grande necedad; yo solaré la Ciudad antis que la entre soco ro. vamos Zuleiman, que intento con violencias peregrinas, que su venida, las minas la celebren por el viento. . No me canses Clorilene, ni culpes mi desazón. La fuerza de mi pasión es sola quien culpa tiene, Aquesta fue la fineza? que mal mi dolor resisto! Entonces aún no había visto tan peregrina bellezas ella me supo rendir sin poderla merecer, pues la admite por mujer propia (no dama) el Visir, Mi mala suerte maldigo, pues aumenta mi pasión, no poderle hacer traición a tan gran Señor, y amigo. Ben la mudanza temí; pero a fuerza de mi estrella, si tú la quieres a ella, mucho más te quiero a ti: mas que me ofenda es razón ver tu pasión tan villana, que siendo Mora, o Cristiana, no es de nuestra Religión. Clorilene, viendo estás que hay razón (oh afecto ciego!) pero ardiendo en este fuego digo, que no puedo más, Ya pasa de grosería tu pasión; quién tal pensará? Pues te la digo en la cara, mayor es la pena mía; y así, Clorilene, olvida el ponerte en mi presencia; y podrá ser que la ausencia vuelva a restaurar mi vida. Con obedecerte, espero hacer a mi amor testigo, que obrando como enemigo, es el consejo primero. En fin, qué resuelta vas? Sí, tirano. Ay ansias mías! Qué de tus ansias decías? Digo, que no puedo más. . Polacos fuertes, he Insigues, gloria ilastre de la fama, pues vuestras obras han sido, terror, y asombro del Asia; generosos Caballeros, la ocasión más deseada (de baluartes de la fe contra la fuerza Otomana) se ha llegado, en ocasión de defender vuestra Patria, (por el riesgo que tuviera:) de ayudar la Casa de Austria, que es coluna de la Fe: de dar gloria a vuestras Armas en defender a Viena, (a quien el Turco apretada tiene en los últimos vales,) Pero la más soberona ocasión, es el volver por la Religión, que es causa de Dios; y favorecer a quien del Nombre se ampara, (estando en necesidad) de vuestro esfuerzo, y pujanza, Y así vencer, o merir noblemente en la campaña; pues está ofreciendo el cielo la corona celebrada del Martirio, y su Vicario favores, glorias, y gracias, Mirad que vais a la vista de las valerosas Armas de los Campeones suertes de la Corona Césarca; serán vuestros compañeros en la dicha, o la desgracia; y que yo estaré delante aumentando vuestra sana: y pues es causa de Dios, el gran Dios de las batallas ha de pelear por vosotros, amparando su Fe santa. Mirad bien que siempre el Turco miro con rencor, y rabia a Polonia: ved las ruinas del amor de nuestra patria; considerad los tributos, y lo que es más, las tiranas veces en que ha profanado las Iglesias sacrosantas. Y que el Bárbaro Sultan Mehemer, Señor se llama de los más Reyes del mundo, e intenta sea tributaria la Europa, haciendo vasallos a Alemania, España, y Francia, Mas yo en Dios crucificado, y en su Madre soberana espero han de castigar sus blasfemias, y arrogancias: en su nombre soberano (siguiendo la bella estampa de la Cruz) ofrezco triunfos al que pretende ensalzarla. Unos mueren por la honra, otros padecen mil ansias por los elevados puestos, gloria caduca, y mundana; A otros mueven los despojos de tropas desbaratadas: más nosotros, por la gloria, que solo en la gloria se halla. Advertid (que si rompemos sus tropas) que nuestra patria ha de sa que la oprime la garganta. Ved que siempre han rehusado (si no es con grande ventaja) el pelear con nosotros, recelando su desgracia: testigo soy fidedigno de vuestra rara constancia, y el generoso ardimiento en ocasiones bien arduas: Yo os vi osados atreveros en los empeños de fama, cuando las armas no eran iguales en las balanzas. Ea coraje, valientes defensores de las Armas de la Militante Iglesia, que gran trofeo os aguarda. Sepa esta nación infiel, pues venimos a buscarla, el que sabremos vencer tanta bárbara canalla. La muchedumbre, yo espero que como exhalación vaga tiene de desvanecerse a vista de nuestras armas, Qué gloria tan ir mortal! que dicha tan desusada. será, el ser libertadores de tantas vidas esclavas! Mirad la Cruz de Jesús, sujeto a está empresa santa, que para nuestra salud lle o sobre sus espaidas. Yo quiero ser el testigo de valerusas hazañas, y pues nos llama el empeño, salgamos a la campaña. El cielo ampare tu celo. La victoria asegurada llevas Señor. Viva el s Amigos, hacia esta parte, que es donde el contrario carga. . Jesús mil veces, la mina el lienzo de la muralla se ha llevado; a defenderle con el valor de la espada. Esta es la ocasión amigos . para arrimar las escalas. Arriba, y viva Mahoma. Viva la Fe Sacrosanta. Arma, arma. Guerra, guerra. Las tropas de las montañas huyendo del de Lorena hasta aquesos valles bajan. Cierra San Jorge. Mahoma. Ese sea con tu alma. . Santiago, favorece por tuya la Casa de Austria. El de Polonia ha rompido al contrario: en fuga clara se ratirá el enemigo; amigos a la campaña. Huyamos, pues se va huyendo el Gran Visir. La constancia de los nuestros los retira. Viva el César de Alemanía. Notable derrota ha sido. No ha habido después de Jerjes otra, en que haya perecido tanto número de gente. Que mucho si Ibraim Baja por deslucir mis laureles fue el primero que hizo fuga huyendo cobardemente. Mas por Alá soberano, que dando ejemplo a rebeldes, he de poner a mis plantas sus soberbias altiveces. Solo entre tantos pesares es lo que mi alma siente, que ganase el Estandarte, (Mahoma como consientes ver los valientes, cobardes; y los cobardes, valientes,) el Polaco. Yo vencido? Y después (oh dolor fuerte!) haber perdido a Zoraya entre las otras mujeres en mi tienda? Vive el Cielo, Tequelí, que cien mil muertes de famosos Musulmanos que en la batalla se pierden; no me hacen tanta armonía. Mas ya venganzas previene mi cuerda solicitud. Pagáranme estos aleves la perdida, en tanta sangre, que la furiosa corriente del Danubio, en mi venganza las nuevas al mar le lleve. Ya, Señor, se ha incorporado tanto número de gente, que para cualquier facción esuelves, aguarda lo que ̱. El enemigo es preci el acudir a los puentes, paso de las dos Ungrías, y perdemos, si se pierden, mucho, que en Barcan, y Pest, el asiento entrambas tienen. Y así con veinte mil hombres, sin los que traes en tus huestes, parte a Barcan, porque yo con los Genizaros fuertes voy a defender de Pest el paso para mi gente. A Neúhesel el Polaco me han afirmado que vienes (su Ejército Alá destruya, porque el nuestro se conserve) ella está fortificada de prevenciones valientes, con que podrá poco, o nada la resolución que tiene. Contigo irá Mohamer Baja de Buda prudente, que ya lleva las milicias del Ejército Budense, de Silistria, y Caramanía; y Hacen Bajá se previene y todo; treinta y seis mil llevan Musulmanos fieles. Que tu cordura con ellos en toda acción se aconseje te ruego, que con su boto será preciso que aciertes. El orden de vuestra Alteza cumpliré como me advierte. La Artilleria hace falta, pero ya la aguardo en breve, que con ella, y tu valor mejoraremos de suerte. Adiós se han de rendir gracias por victoria tan solemne, que la Cristiandad es justo reconozca lo que debe: que he tenido la victoria me avisan, y espero en breve Gentil hombre. Ya a tus plantas, Señor, Genti! hombre tienes al Conde Alberto Caprara. Si gozar tus pies merece. Y mis brazos, Conde amigo. En ellos me desvanecen las dichas de mi fortuna. Saber mi afecto pretende el triunfo de esta victoria cómo pasó? De esta suerte. Mientras que tú te dispones déjame también que bese del Gran César de Alemanía las plantillas sin juanetes, Quién sois? Quién os ha servido en ocasión tan urgente, dispuesto siempre a agradaros, disparando muchas veces, Cómo os llamáis? Yo, Trabuco, y mi linaje desciende de Perardo, y Culebrina mis primeros ascendientes: son mis deudos muy cercanos Berracos, y Falconetes. Está bien, yo premiaré vuestras prendas con mercedes. Qué mercedes, Gran Señor, mas que ver tu rostro alegre? Referidme del suceso lo que pasó brevemente. El aplauso de tus glorias escucha, Señor, en breve en del nuestro, al contrapue xclarecen virtudes peregrinas, dame atención, porque excediendo a A lo; con rayos bellos, su explendor terminas; siendo el aplauso de tan gran victoria digno que se eternice en la memoria. Tus gloriosos afanes, nadie ignora, que esfuerzos han prestado al ardimiento del celo más feliz, en que mejora a incesables fatigas de tu aliento: y el logro de tan cuerdas atenciones, crédito son de tus operaciones. Estando los dos Campos a la vista, atacó al enemigo el de Lorena, con tal valor, que no hay quien le resista, A los Turcos causando horror, y pena, resisten obstinados, y violentos a los dos Alemanes regimientos. Austriacos, Sájenes, Auxiliares, y Babaros, rompieron las trincheas, Avisan al Polaco, que a millares estaba repartiendo muertes feas a los contrarios, y en aqueste día, de buen gusto jugó la Artilleria. Pero el Rey de Polonia valeroso hizo apear entonces los criados, mandando acometer, y con ansioso furor, rompieron por los dos costados, ganando al enemigo, cual leones, su batería, en diez y seis cañones. Bien juzgó, que en entrar se contentase el Cristiano, el socorro de la plaza; y que en otros cuartales le dejase contento selo con el amenaza; pero invidioso el Rey de tus leales, imitar pretendió a los Imperiales. Con más calor aprieta en el combate, y en tal resolución quedó aturdido el Bárbaro, juzgando disparate el riesgo grande, en que se había metido, Genizaros diez mil unió el desvelo, stiesen su constante anhelo, riosos, cual tigres, o leones los Husaros, rompieron a lanzadas la unión de los compuestos Batallones; con que sus fuerzas vieron destrozadas: y al mirar su poder en tal asedio, escogieron la fuga por remedio. Al mismo tiempo por el ala izquierda los tuyos, ambiciosos de la gloria, hacen proezas, que el valor acuerda, que los aplaude dignos de memoria; y Estaremberg, que a nada no se olvida, improvisa les hizo una salida. Schafemberg, y Souches, alentados (de la Plaza gallardos Coroneles) le degollaron cuatro mil Soldados a los Turcos, preciados de crueles: porque hallase, probando este castigo, las liciones que daba el enemigo, Viendo el destrozo la Caballería a la fuga se dio desordenada, con desamparo de la Infantería, que en doce mil quedó bien castigada. Ya no hay quien al peligro se abalance, porque los nuestros iban en su alcance. Un unido tropel ansioso asoma de Genizaros fuertes, que guardaba el Estandarte berde de Mahoma, que al Gran Visir solicito buscaba, el cual tan destrozado el campo viendo; a toda diligencia partió huyendo. Su Majestad Polaca se le quita al Turco, aunque arriesgando su persona; porque el valor que en su valor milita, digno le hace de mayor corona; y la lucha acabó con feliz suerte, dándole al Túrco desdichada muerte. No es fácil el poder representarte el terror con que huyeron afrentoso los contrarios (Señor) hasta dejarte con tanta Artilleria poderoso; y porque verte todo el pueblo clama, lo demás te dirá heroica la fan Dios todo Poderoso (que sea alabado mil veces) de vemos rendir las gracias, que solo su brazo fuerte, pudiera en esta ocasión (como en las demás) clemente, haverme favorecido; y es justo que le confiese, que cuidadoso en mi ayuda siempre en mi amparose muestre, A Viena he de partir, porque a mi vista se alegren los vasallos, que tan finos, tan obligado me tienen. Con solo gozar tu vista su cariño favoreces. Lastimada me ha dejado tu suceso, Clorilene, pero mi favor previene ayudar a tu cuidado. Cuando miro tanto agrado, que tenga mudanza espera mi fortuna. Considera mi atención tu sentimiento. Solamente lo que siento es el verme prisionera. Eso no te dé desvelo, que atenta a mi vanidad yo te pondré en libertad. Mil años te guarde el Cielo, tu esperanza es mi consuelo, de ti confío mi vida. Nunca mi valor se olvida de lo que me toca hacer, y te he de favorecer por mujer, por afligida. El estar de ti celosa me hizo averiguar mi daño; que me castigue no extraño preciarme de ser curiesa; hallote tan amistosa, que la resolución siente mi deseo impertinente, pues hallo en esta ocasión que excedes a la opinión de ser hermosa, y valiente, Clorilene erce de mí, que me ha ofendido tirano el proceder tan villano del ingrato Tequelí: que tus desprecios sentí, al tiempo doy por testigo, téngole por enemigo; y de mi favorecida, o le ha de costar la vida, o ha de casarse contigo. Siendo tanto el interés mostraré reconocida, que quisiera larga vida para ofrecerla a tus pies, La resolución que ves no me la agradezcas, no, lo preciso me obligo, que en mi obligación infiero si favorecerte espero el que por mí lo hago yo. Digna eres de eterna fama para que el Orbe se asombre, que se han unido en tu nombre ser valerosa, y ser Dama: no embalde tanto le aclama, que te pública gloriosa. Lo que pretendo gozosa, es cumplir mi obligación, y en una, y otra opinión, mas quiero el de valerosa. A tu cuarto te retira, porque a mí es bien que me cuadre, para templar a mi Padre que en estes traje me mira, como he de aplacar su ira. A tu atención obediente me re Brevemente gozarás la libertad. Celebrará en tu piedad ser sobre hermosa, valiente. . Señora, admirada espera suspendida mi atención tan rata resolución, como siendo prisionera con amistad verdadera la ofreces libertad? Calla, con mi traje he de librarla a que logre su deseo, y a Tequelí hacer trofeo buscándole en la batalla. Del Viste vivo irritada, y del Rebelde ofendida; que haré en ariesgar la vida, en dar triunfos a mi espada? Del uno, y otro vengada haré, que Ungría se asombre, dando aplausos a mi nombre. Nueva Besona te llama, Eternizaré mi fama disfrazada en traje de hombro. Para que aplausos reciba de favor tan soberano, decid, al vesar su mano, el Rey de Polonia viva. Viva. es Vuestro nombre es bien en láminas de metal, (criba que valor tan sin igual ya la Cristiandad le aclama en acentos de la fama. Ya seneció nuestro mal. Quién acabó vuestra pena con un afán generoso, fue un Estaremberg famoso; n G y así mi atención ordena; porque la fama reciba glorias, que a su nombre escribas que se aclame, pues es justo, el prande Leopoldo Augusto. El César del Austria viva. Gocen en tal ceremonia aplausos (de verdadera atención) el de Babiera, el gran Duque de Sajonia, y el Príncipe de Polonia. Goce aplauso, y opinión Estaremberg, que es razón, pues ose defendió valiente un glorioso descendiente de Godofre de Bullón. Vivan los aventureros, que en voluntades unidas, con el riesgo de sus vidas emplearon los aceros: Vivan, pues son los primeros los desvelos sober anos del Pontifice, que humanos fueron nuestros compañeros: sus motivos verdaderos son, que la Iglesia reciba glorias, que su Nombre escriba del cielo en la excelsitud, y en fin, viva su virtud. El grande Innocencio viva, Ya el Emperador, Señor, hace feliz este día. Celebre nuestra alegría tan excesivo favor. Ya lllega. Será el mayor que ha logrado mi deseo. Bien vuestra fineza creo, igos, que este es mi mayor trofeo. Sea vuestra Majestad bien venido. . Estrechos lazos afirmen en nuestros brazos el vínculo de Amistad A besar sus pies llegad Alejandro. . Obedecerte debo, señor. Si se advierte, tan grande extremo es exceso. Ser obediente profeso. Pues será de aquesta suerte, Llegad vos hermano mío; y llegue, pues es razón el bizarro Campeón, en quien el Imperio fío: que el premio tendréis confío de una acción tan singular de aquel que os puede premiar el obrar, con tal desvelo; y pues servisteis al cielo, él es quien puede pagar. En fin huyó el enemigo? La más celebre victoria que eterniza la memoria os servirá de testigo. Mucho de esta acción me obli- no siempre ha de yer lograda (go; su soberbia. Castigada queda muy bien, Gran Señor, acreditando el valor que ha tenido nuestra espada. Descanse la Cristiandad del rigor de su violencia. Dándome hermano, licencia atienda tu Majestad: precisa necesidad ay de seguirle, y yo creo, si se logr que se aumente la alegría, desterrándole de ungría, dulce fin de este trofeo Soy del mismo parecer, Es bien no darle lugan de poderse reparar reforzando su peder. Para poderle ofender es el seguirle acertado. Y tendrá logro el cuidado, con que su soberbia altiva es bien, castigo reciba de intento tan mal pensado. Tomas Talentí va a Roma despechado por mi parte a llevar el Estandarte del Pérfido de Mahoma; el pesar que el Turco toma gloria de la Iglesia es; y pues con tanto interés le consiguió mi deseo, sirva al Papa este trofeo de tapete de sus pies. Vaya vuestra Majestad a hacer que el Orbe se asombre, A eternizar vuestro nombre en muestra de mi amistad. Y vos, hermano, lograd apiausos. Servir intento. A Linz me vuelvo contento a cuidar de la astencia. Siempre está vuestra presencia para los suyos atanto. Vamos Senescal Caprara, cuando fino os considero pago en lo mucho que os quiero la Atención. Fineza rata! Estarembergcosa es clara, ré que el traba jopre que os cuesta el triunfo, porque logréis el mayor blasón, honrando con un Tusón la Coluna de la Fe. Vengo buscando ocasión de un retiro cauteloso, que para lo que pretendo necesito hallarme solo. Y pues no hay quien me embarace, pues me excuso a los estorbos, antes de empezar la obra quiero hacer un Soliloquio. Bálgate el diablo por hombre, entregado a los demonios, pues te vales de los Turcos, mastines de tomo, y lomo; quien te persuadió, Rebelde, digno de infames oprobios, a hacer Moros, y Cristianos en el asumpto que tómo? Tu Príncipe de la Ungría? Hay pensamiento tan loco? Pero quién me mete en esto? A lo que importa me torno. Tengo un amigo Librero en Linz, hombre tan curioso en escribir novedades, que en todo el Imperio hay otro, Yo he juntado las noticias (hechas después del socorro, y de haberse aprovechado ya los unos, ya los otros) de lo que en ser ha quedado del triunfo de este despojó, y las pretendo escribir en buen estilo, de modo que en los Paises extraños el oirlo cause asombro. Saco el tintero, la pluma, y el papel, y me acomodo hacer negocio: sentado manos a la obra pong Verdadera relación, con su carta nueva y todo, de lo que en ser ha dejado el Visir en su despojo. De solo Cañones gruesos, ciento y sesenta: y de esotros pequeños, hasta trecientos. El número saco al solio. Trabucos para echar Bombas, cuarenta: en Barras de plomo, cuatro mil libras, y más. A la margen, (voy a otro.) Docientos carros también de pólvora; (y me provoco a admiración:) de metal de las gravadas ruidoso, diez y ocho mil: las de hierro, dos mil; y para los fosos, diez mil de zapas, y palas, mostrando ser ingeniosos, Luego mil balas de cuerda: y de los fuegos ruidosos, dos mil; de pez, cinco mil; y de piedra, mil en olio; sin otras cincuenta mil de lino, (el diablo sea sordo:) salitre, quince mil libras: y de metal generoso para hacer moneda, treinta mil libras: (bello socorro!) para poder sacar tierra, docientos mil (y aún son pocos) costales de pelo, clavos para herrar caballos, ocho barriles: sin otros dos que para el efecta propio, son de lavor más menuda; para los puentes hay otros cinco mil para alumbrarse de lintermas el gran colmo de más de mil y quinientas: y del acero lustroso láminas, veinte y dos mil. Pero ay de mí, (grande ahogo!) porque viene Teoquelí a este sitio; yo me escondo, que después proseguiré: lo que pido a los devotos es, porque me voy huyendo, no digan por donde corro. Zuleiman, hoy la fortuna del triunfo ha de ser telligo, que venciendo al enemigo, o la mejor, o ninguna. El Polaco, (despechada resolución) si se advierte viene buscando su muertes diez mil hombres en celada aguardan, que con rigor han de aumentar mi alegría, haciendo en aqueste día las pruebas de su valor. Y yo estoy bien informado de un rendido prisionero, de que el Ejército entero se mira muy apartado: con resolución extraña darles el castigo intento; perezca su atrevimiento a la fuerza, y a la maña. Por Dios que me han de pagar el haberme derrotado. Ya a nuestra vista han llegado, Pues toquen a retirar, que en seguirnos empeñada ya su gente se desvela, y ha dar en la vautela, de la escondida celada. Polacos el enemigo huye seguidle alentados. Ya en el alcance empeñados de que la vista es testigo, llegan a su perdición, porque ya sale mi gente cargando en ellos valiente. Soldados, traición, traición el bosque oculta, y encierra gran de tropa, a retirar. Ahora es tiempo de cargar. Arma, arma, guerra, guerra. En el alcance empeñados en rigurosa conquista han llegado hasta la vista de Estrigonía mis Soldados, Y con todo su poder viene el Rebelde cargando, y ellos también retirando sin poderse guarecer: en afanes tan prolijos de ver su aflicción me corro, y intento darles socorro, que en efecto son mis hijos. Ay mi Alejandro querido, que en el alcance empeñado ya le juzgo derrotado, que es lo que más he temido, Al socorro me acomodo; ya mi atención se destierra. Arma, arma, guerra, guerra, amigos piérdase todo. Pues en aquesta ocasión Alejandro me convida a librarle con mi vida: hijo de mi corazón: s. veréis. Perdidas las esperanzas. Mil vidas os ha de costar mi muerte. Ay de mí! el Príncipe es el que rinden con rigor; acudale mi valor, que librarle es mi interés. . No reconoces los hierros al quererte defender? rindete. Aqueso ha de ser de aquesta manera, perros. Rendidle, o matadle. Oh fiera voz, esfuérzate Señor, que te ayuda mi valor; aquesta canalla muera. ̱. A la vista de Estrigonía los nuestros desalentados piden favor: Ea Soldados acudid al de Polonia. El enemigo ha cargado, Soldados a retirar. Pese a mí, siempre he de andar fugitivo, y derrotado? Soldados a retirar, que se ha mal logrado el día. A ellos, que huyen a porfía. Pues ha podido logran tu libertad mi afición, que te retires te pido. Yo te seré agradecido. No mal logres li ocasión. Por ti en libertid me hallo, Pues la ocasión da el copete, toma mi caballo, y veré. Yo te pagaré el caballo. Mi fineza agradecida está de vuestro socerro. De que eso digair me corro, Confieso os deba la vida, mas no se quiera el temor, nada habrá que le resista. Pues ya llega a nuestra visto el Príncipe mi Señor. Feliz suerte! con mis brazos la nueva pagar confío. Padre, y Señor. Hijo mío. Oh qué dulcísimos lazos. Cómo pudiste escapar? De un Turco, favorecida se pudo librar mi vida por su valor sin gular. Halle el contrario el castigo, pues a la vista se mira, y puesto que se retira sigamos al enemige, Si mi consejo os agrada, me parece más prusente cosa, descanse la gente, que llega desalentada. Miraislo con atención. Todo la espera loa icanza, porque para mi venganza el tiempo dará ocasón. lo que a Zoraya la debo, pues sobre la libertad, que rendida la confieso se ha quietado mi pasión? Porque Tequelí de nuevo de mi amor desengañado corresponde a mis deseos. Atenta, como valiente, a ambas cosas asistiendo, me hizo viniese contigo, atendiendo a tu respeto; ella es una Marimacho. Lo que asagurarte puedo es, que perderé la vida si la miro en cualquier riesgo, Del efecto cuidadosa estoy de aqueste suceso, y neutral el corazón con grande desasosiego, Presto saldrás de cuidado, pues llega ya a lo que veo Tequelí, y otros Soldados, y se acercan a este puesto. Monstro de aquestas edades, ingrato enemigo fiero, que áspid venenoso paga con la muerte afectos tiernos; Porque diste libertad a mi enemigo? que fueron tus motibos? ser traidores ha piedades de tu dueño? callas? bien haces, si miro que para arrojo tan fiero no puedes hallar disculpas, pero pagarasla presto. Válgame Dios, no es Zoraya? bien de su traje lo infiero, Ay de mí! qué es m Disimula; qué es aquesto que tus enojos motiva? Oh Clorilene, no tengo ánimo de referirte el mayor atrevimiento que han ponderado los siglos? mas por fuerza habré de hacerlo, El Príncipe de Polonia estando ya prisionero de los míos, se ha escapado, porque este monstro soberbio le dio; para que se huyese, su caballo en el empeño. Y aunque merece la muerte, del Visir el gran respeto le debe que lo dilate, porque a darle gusto atiendo; quién pensarás que es? veraslo, descubrid ese portento de maldades. Pues, Zoraya, que motivo te dio esfuerzo para traición tan inorme? La obligación de mi empeño. Calla villana, (esto importa) por el soberano cielo que eres digna de la muerte. Buen socorro, y a buen tiempo, Con cien Soldados de guarda a tu cuidado la entrego: (sírvela con atención.) . Está bien, guárdete el cielo, Qué es esto Zoraya mía, que el mirarte de este aprieto me tiene fuera de mí? Qué ha de ser? que viendo en (riesgo al Príncipe de Polonia, quiso mi valor resuelto, o libertarle, o morir, que se logró mi desvelo, eli, que ofendido recelo que corre riesgo mi vida. De que eso digas me ofendo, yo págare tu fineza, y siendo mayor el riesgo, será la satisfacción a medida del deseo. Por tu Alcade me ha dejado, librar tu vida es mi empeño, pues yo libraré tu vida por el soberano cielo: ven que ya yo he discurrido el más acertado medio, que es perderme por librarte, Eso solo no consiento, menos importa mi vida Clotilene, que muriendo tiene de vivir mi fama. No con úrbanos extremos quieras deslucir la acción de mi reconocimiento. Lo seguro, Clorilene, has elegido, salvemos las vidas, que es lo que importa. Yo no he de exponerte al riesgo dejándote en el peligro. Pues juntos escaparemos. por lo oculto de una mina. Será mina de los cielos. Cómo conmigo te lleve vamos, que ya te obedezco. Ya a la vista el enemigo con obstinado denuedo nos presenta la batalla. Pues que no la dilatemos será lo más acertado, antes que llegue un refuerzo de Buda. Para ese logro, porque consigas sue las órdenes distribuye, pues todos te obedecemos, El Conde de Estaremberg Mariscal del Campo nuestro mande el cuerpo de Batalla con su valor, y su acierto. El Príncipe Luis de Baden, el ala derecha: luego la izquierda el de Dunevald; que siendo Martes guerreros, Tenientes de Mariscales de la Caballeria, fueron con el Conde de Serení, y el Duque de Croy, atentos a seguir de Estaremberg los militares preceptos. Yo iré en el ala derecha: mi Gener al irá luego: Tablanosquí, en la siniestra. Después juntos de un acuerdo los Dragones Imperiales en dos líneas: y tras estos mis vasallos tercer línea, y el reten: y porque veo que el abrigo de la cuesta hace, al contrario soberbio, empiece mi Artilleria al lado izquierdo el encuentro. Arma, arma, guerra, guerra. Ea, fuertes Caballeros. . Dicha en poder escapar tuvimos, pero que veo? que ya se da la batallo. Quedad en aqueste puesto mientras logra mi valor lo fuerte de los alientos. Viva Alemania, y Polonia. Ya rompido, ya deshecho e dejó el cimpo el enemigo, habiendo muerto los nuestros a más de diez y seis mil. En el Rao al mismo tiempo, por la demasiada carga, se hundia el puente. e. Gransuceso! no se peidone a ninguno, que es la guerra a sangre, y fuego, pues el Rebelde, y el Turco a esta crieldad dan ejemplo, ̱. A los pántanos del Gran confusos torpes, y ciegos se retiraa. Hallirán rigurosa muerte en ellos, Declirada la victoria, siendo trunfo del tropeo Barean, (suceso felice) ha quedado por los nuestros. Quién eres Turco famoso, que con valor, y denuedo, on bizarría te arrojas los más arduos empeños? Es el que me dio la vida, Eres Turco? Ni lo pienso. Es hija del Senescal, que desde el albor primero fue en el Danubio cautiva, y hoy al Católico gremio vuelve. Oh Belona de Ungría: tu Padrino ser prometo, y ahora a darle nueva al Cesan voy de tan raro suceso. Ahora sí, que eres mi hija: llega a los brazos, y al pecho, Con que yo desengañada la Fe de Cristo confieso, y al acierto de esta dicha abjuro de tantos hierros. Y el Autor de la comedia, que escribió en el corto tiempo de ocho días, os ofrece, si perdonáis sus defectos, ir, solo por agradaros, contin ando en los suceso