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Texto digital de Marina la porquera

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Atribución tradicional
Andrés Martín Carmona
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Género
Comedia
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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Marina la porquera. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/marina-la-porquera.

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MARINA LA PORQUERA

JORNADA PRIMERA

Dime, cuya es esta carta? Pienso que es de Marta; en fin, me aconsejáis. Don Martín, que deje ya a Doña Marta. Por el peligro que viene, si a Marta casa su padre, que cuando a tu amor no cuadre la resolución que tiene. Cuadrará a tu discreción, el apartarte temprano, viendo que te sale en vano tan he ansada pretensión. Qué importa, que Marta diga, que ha de ser tuya si tiene quien a ser su esposo viene, porque su padre la obliga. Yo confieso que quisiera emplearse en vos Don Diego; pero está su padre ciego ya, de obligarla a que quiera. Pues después que esté casada, ol pretenderla es bajeza, que no cabe en la nobleza que está en tu pecho encerrada, ui soy de parecer es, yo que Cordova tiene hijas, que podrán ser tu mujer. Este consejo no admitas, sino te parece bueno. Parece que con veneno sus letras están escritas. Don Martín me hace traición, y solicita mi muerte. Parece que se divierte, y que muestra turbación. Mucho me mira Don Diego, y mucho tiembla la carta; con azogue escribió Marta, pues no tiene sosiego. Harela pedazos? No: dárésela que la lea? Sí, para que en ella vea quien es él, y quien soy yo. Prepárame entre tanto, para darle muerte fiera, y vendré de esta manera a deshacer este encanto. Yo me acuerdo, Don Martín, (toma, y lee aquesa carta, mientras te refiero un caso de una amorosa venganza.) Que en la Ciudad de Toledo, cuando en sus fuertes murallas el sol de las Cruces rojas eclipió las luñas blancas. Muza, un moro gentilbombre, digno por su heroica fama, de Alaja, bizarra Mora, gentil deidad Africana. A su belleza rendido, con cuatro cursos de ingratu; siendo el niño amor, aco se le entregó a Muza blanda. Y en medio de los tumultos, y de las sangrientas armas, cuando se viste el arnes, y se empuña gruesa lanza; Cuando para la defensa olvida Milan sus galas, y Vizcaya ofrece minas, y sus bronces Alemania. Cuando es menester los dardos, las Afrícanas adargas, las saetas de los Medos, de los Indios las aljabas, En un caballo Andaluz, que en las Cordovesas playas, el Betis, con sus cristales, le infundió más de dos almas, Adornado a lo Africano, porque es gusto de su dama, y por contentarla en todo, a lo Toledano ultraja. Salia bizarto, de modo, que si el Moro enamoraba, el caballo parecía que pretendía la dama. A los ojos da de todos, mil regocijos, y al alma un intrinseco contento, que paraba en su alabanza. Finalmente, Muza, en todo bizarro, la paseaba; acuyos tiernos favores esta ba pagada Alaja. Empero, como la envidia no puede estar sosegada, o puede emprende, y lo que emprende no alcaza, con un vil morillo tosco, les dio a los dos tal batalla, que causó a Muza desvelos, y dio temores a Alaja. Preténdiola hasta que un día, Muza, con enojoy saña, sin temer los escuadrones, que en el Tajo se alojaban, de Católicas banderas, y de haces Castellanas; bien enterado en el caso, por un papel de sudama, con amistad le sacó, al campo que el Tajo baña, y con sabrosas razones, si con aribar mezcladas, le manifestó el amor, y las finezas de Alaja, mientras en la carta el Moro, su final sentencia pasa. Leyó, y Muza, de la cinta saca una Africana daga, con que tres bocas le abrió, por donde saliera el alma. Más atento a tus acciones, que al engaño de esta carta, he estado, Don Diego, indigno, de la sangre que te esmalta. No has cifrado bien la historia, pues que te salió tan vana; las colores le quitaste, por dárselas a tu cara, que del Moro muerto tienes una propia semejanza, Por tu relación he visto, que Marta ha sido la Alaja, y tu Muza, que bizarro vante la paseayas; el Morill y este el papel, dondo estaba cifrada mi muerte injusta, como la del Moro amarga. Si estás agraviado ahora mide aquesa infame espada, con la mía, honradamente, mete en su lugar la daga. Y desde ahora te digo, que el engaño de esa carta es solo tuyo por celos que de mí tienes, por Marta, Miente Marta, y miente el mundo, si dejere que amo a Marta. y ahora es tiempo Don Diego, para quien de mí se agravia. Lo que yo he dicho es verdad: Pues rémirelo a las armas, que si es así, su justicia te ayudará en la venganzas . que bien ostentas las fuerzas. Qué mal la suerte me trata, que mal el braco me ayuda, de esta vez la punta gana. Esto era lo que querías. No más, Don Martín, aparta, que no es menester más golpes, para que responda el alma. Muerto soy, lo que te ruego, porque no muera en desgracia, es, que me acerques al muro, o me lleves a mi casa. El temor de la justicia, no permitira que vaya, por medio de la Ciudad, con un cadáver sin alma, pero os llevaré a un Convento que está aquí muy cerca. . Extraña es mi suerte yo os perdono, porque Dios perdone mi alma. h , O doite al diablo, Marina, que contino que me vea, las barbas con su zalea, me ha de henchir de harina. Y aguarda, o nunca revientes, si a caso me la ha de echar, cuando le voy a mostrar cuatro puñados de dientes, Que me ahogo, vino, vino Qué tienes, di mentecato? Que me han tocado a rebato, las tripas, y el intestino. Porque un escuadrón de afrecho, les quiere hacer grande guerra; no hay vino en aquesta tierra? Ven acá, a Bato, qué has hecho? Antes me lo hace a mí todas las veces que cierno: Miente ellas . Bato, al infierno, que es tierra calitute allí. Y en el Vasle, el otro día, al pasantras de un lantisco, me sacudió otro pelisco. Fue por ver si lo sentía. Porque oí decir a IAireno, que era como mármol dura, y es una cosa que apura mi joicio, aunque es tan bueno. Da a entender esa cuestión, Abato. Bato, a la albura, la comparo a su hermosura, lo duro, a su condición. De suerte, que viene a ser, pues que la verdad apuro, por lo blanco, y por lo duro, un mármol, una mujer. Mireno; si eso es sin duda, la mujer es muy honrada. Su simplicidad me agrada, de malicia tan desnuda. Bato, como está el ganado, n Donde hay muy bien que ter; allá queda en el Collado. Que está tan mala la tierra por acá, que determino, que alí secfen. . Imagino; que hay pora grama en la sierra. Allí se pondrán muy gordos, tal como vuesamestedo Muy gran cuidadorenad. Deailde aqueso a los sordos. Ya lo he oído muchas veces; ahora habéis de hacer, que me ayude a recoger Marina, porque a las veces. hacen una ala las bestias, que es menester una escuadra, y aunque mi cachorto ladra, al fin me dan mil molestias. Yo iré como quiere Bato, a ayudarle, señor mío: Marina, detén el brío, servirás a un mentecato? Que le está el diciendo, es malo servir a un hombre de bien? Bato, y Mireno no den en eso, a nadie la igualo. Ni Mireno la merece, ni Bato es hombre capaz, para mirarla a la faz. Mi capa te desmerete. Ea Bato, i d al ganado, y vos Mireno, a los bueyes. . Oh que engémina de leyes, este vielo pollo honrado. Marina; a los puertos vo, y mientras que estoy ausente, si mirares a la gente, guarte, que presente esto. Oh nunca yo naciera tan hermosa, ni matarán de amor mis bellos ojos, que así ebitara a muches mil enojos, y yo fuera en fortuna más dichosa. De que sirvió casar jazmien y rosa, pobres despojos, sufriendo penas, y cogiendo abrojos, sin esperanza de algún bien penosa? Ya, cuando solo fueran los pastores, que conjurados digan a porfía, (res que a cualquiera pastor mato de amo, Yo enfrenara de todos la osadía, mas mi dueño me ofende con temores, porque tiene ocasión cada hora y día, h. Ea, que repugno entrar, y dos estos embarazos, si de pretender sus brazos se ofrece muy buen lugar? Entraré? No: qué cobarde! Si es Suvio, huir no puedo, A fin entraré sin miedo, y haré de mi pecho alarde. Marina, sol que adoro, en rebozos humildes disfrazada, a quien las perlas y oro mejor sirvieran; que a las más preciadas, que estas sierras adoran, en tus dos soles mis venturas moran, Bien puede ser villano el traje que cubre, o que te encubre, más es disfraz en vano, si la deidad divina te descubre, que habita en eses ojos: quien fuera, sol divino, tus despojos, Vuelve esa faz serena, firena digo, encanto de mi gloria, alivio de mi pena, dichosa ocupación de mi memoria; no te cause desmayos ver que me abrasen tus ardietes rayos. Nació con tiernas alas, Marina; aqueste amor. Nunca naciera. Mas ya sube a las salas del sol hermoso de tu bella esfera, temo, que de atrevido no le sepulte tu mayor olvido. Como escuchas y callas, serrana hermosa? que en perpetuas batallas, contigo me ha de hallar siempre la muer si aquesto no te obliga, (te; oblíguete el dolor que me fatiga; Silvio detén el paso, que cual caballo vas desenfrenado, y temo algún mal caso, que te suceda por tu amor osado: mira que soy criada, y no crecida para esposa amada. Y si Montano sabe (te, tu atrevimiento, y mi osadía, advier- que con castigo grave, a mí, a ti, nos causará la muerte, otra habrá más erguida, que la llames amor, y digas vida. Y a Montano le agrade, que conforme a tu ser, esposa elija, y no le desagrade el ver que dejas tan hermosas hijas de ricos labradores, y a una pobre criada humilde, adores Y también fuera engaño, no pequeño, tratarte con mentira, cuando por huir el daño, que de tu loco amor Montano mira, me desposa con Bato, teniendo hecho ya aqueste contrato. Que mi padre, Marina, mi uerte solicita de ese modo, pues primero imagina, (do, que has de de ver estrellado el campo to- que ese bárbaro sea quien de tus ojos goce, y los posea. Mira Silvio, que ha mucho que entraste en la cocina, salte a fuera. Pues con un Ángel lucho, segundo Jacobsoy en lucha fiera. Vana ha sido tu lucha. Calla Marina, que mi padre escucha. A qué entraste, Silvio, aquí? Marina, que te pedía? Señor, Silvio me decía; rzar le pedí. Vos andáis muy sobre vos; Silvio, no quisiera, a fe, que lo que me imaginé saliese verdad, por Dios. Andar sal, Silvio de aquí: Marina, callad por Dios. Mucho se miran los dos. Niega en lo que tora a mí. No conoces tu humildad, Matina, sabes quién eres? Sé bien, que tú solo eres remedio de mi horfandad. Sé, que en tu casa nací, y que en tu casa me crios y se que eres padre mío, pues otro no conocí. Se que te debo servir, y no te debo ofender, más mal podrá una mujer a su señor resistir. Silvio me requiebra, y dice, que he de ser su esposa, cierto, o que tú le has de ver muerto, si mi amor lo contradice. Yo disvadiendo su amor, le pongo dificultades, y él, en vano persuades, dice, mi ciego furor. Y que primero veré estos campos estrellados, que en adorar mis cuidados mueve su amorosa fe. Díjele, que me tenías desposada ya con Bato, divo, que era injusto trato, y eran vanas tus porfías. Y en aquesto estaba, cuando llegaste: mira, señor, si pretendo yo su amor, que no me ame, desleando. Envíame de tu casa, Montano, a guardar ganado, que así olvid si por donde estoy no asa. Que la comunicación enciende mucho al deseo; y si no me ve, yo creo que se enfrie su afición, Y con esto, y no decirle que estoy allá en Valdeflor, podrás, si olvida mi amor, con otro amor divertirle. Que yo, y Baro guardaremos, de los lobos matadores el ganado. . Estos temores, quien tiene hijos tenemos, Sea así. Marina, el hato echaras para los dos, que bien os guardaréis voz de las astucias de Bato. Llevad la alforja proveida, y cada mañana; y tarde, decí a la Virgen os guarde de toda amittad fingida. Yd con Dios a Vasdeflor, donde están las vacas nuestras, y a Silvio nunca deis muestras de que le tenéis amor. Idos muy en hora buena, llevad la alforja. . Montano, Silvio cansarase en vano, que soy de Sierramorena. . Bien puede ser que tu valor, Marina, resista a los principios, al deseo, pero aquese valor rendido veo, si con alas de amor Silvio camina. Corre el tiempo, y corriendo, determina derribar el más firme Mauseolo, y aunque resista a su arrogante empleo; si edificio fue ayer es hoy ruina. Corre el amor parejas con los días, sigue veloz su leve movimiento, espera la ocasión, su acierto gana, De donde nacen las fatigas mías, que si tiene amor Silvio, y sufrimiento, si hoy no puede gozar podrá mañana, Si me dará atrevimiento on, aunque no cuad para pedir a mi padre a Marina en casamiento. De su amor tan loco estoy, que yo a mí mismo me temo, y de un extremo a otro extremo, voy sin saber donde voy. Volveré a considerar lo que me estará mejor; es en vano, si su amor me ha de volver a cegar, Diré a mi padre, que ya será tiempo que me case, antes que el Abril se pase, do mi edad florida está. . Que desatinado viene, no tray sosiego, y templanza, Ea, que ya la esperanza nuevas bodas me previene. Padre, y señor. Que hay de nue- Turbado llego a tus pies. Levanta Silvio. . Después. a decirlo no me atrevo. Dadme licencia señor, que de aquí no me levante, hasta que os ponga delante, la cabsa de mi dolor. Bien sabéis que os he servido, no como metecéis vos, que al Muestro, Padre, y Dios, no es el retorno cumplido. Si no como mi flaqueza os ha podido acudir, sin que me puedan decir que nubo en mi nunca pereza, Mi que las humanas leyes me culpen por descuidado, pues cuando dejé el arado, no deje los tardos bueyes. Bien os lo muestra el aumente de la hacienda que tenéis, cuando, si atender queréis, al fin de mi pensamiento, Las mieses en el v tardaron mucho en la era? Y cuando en la primavera, no os sobró el dorado grano? Cuando los prados sin hieros, no ocuparon tus ganados; las Ovejas en los prados, y los toros en los cerros? En la vendimia, que grano quedó perdido en Vid, y la Oliva, por mi ardid, no esprimiese el tardo zumo? Pues bien. Silvio, en confusión me has puesto di lo que quieres, que bien se que digno eres de mi hacienda, en conclusión. Que pues has visto mi pecho, y el ánimo con que guardo la fe, que en decirlo tardo. Sin duda, gran mal sospecho, Que ya tengo edad cumplida para casarme, señor, antes que con el verdor se pase mi edad florida. Sea así, a quien determina vuestro cuidado elegir? ea, acabad de decir con quien. . Señor, con Marina. Con quién? Decide, cuidado, lo que pasa entre mí, y vos, que dudo, que tema a Dios, quien no teme a un padre airado. . Que engendra de confusión su liviano pensamiento; voy a decirle al momento, lo que sabe el corazón. Pero no, decilde vos, cuidado, lo que le cuadre, que hijo que teme al padre, temerá mejor a Dios. me la Madre amén, del que murió por mi amor; pastora es de Valdeñior, la que lo fue de Belen. Aquí vestida un pellico, ayuda a guardar ganado, que apacienta en el Collado, ya de pobre sea, o rico. Nunca le he pedido cosa que me negase, si no una: pero aunque sea importuna, no ha de ser dificultosa. Y es, que a Silvio le despoje de su amorosa pasión, y esta tierna petición, por mis pecados no acoge. Y ahora me dice Bato, que anda muy descolorido, y que entiende, me ha pedido, por esposa el mentecato. A la he, que es muy novel, si eso el simple se imagina; par diez medrara Marina, si se casara con él. Míreno es muy buen zagal, pero Bato me ha agradado, y a Silvio mi enamorado, plegue a Dios, lo vea en sal. . Y no se engaña Marina. porque es moy gentil marrano. Do vas Bato? . No es llano donde no hay monte, y encina: Par diez, que tengo razón, nadie lo podrá negar, que bien podré merendar, si tiene pan el zurrón. Mira, Marina, esta tarde, si hubiere lugar, te juro, de traerte en un conjuro, un escolar que te guarde. Anda simple, mentecato, Dejémonos de razones, mira en esos cogujones, si ar pan, y questo. . Si ay, esta tada la portada; saca la bota. . Arrugada está, mala beta es esta. Mala cuando está hacia, y famosa cuando llena: gano esta indulgencia plena, Pater noster, Ave María. Acude, Bato, debresto acude, porque el ganado, ya huyendo por el Collado; hola, Bato, qué es aquesto? No tengas salud jamás, Marina, si casi el vino había llegado al camino, que parte a san gargantas. Dónde van? Ven acá tú, me ayudarás a juntarlos, que sin duda, que a asombrarlos, ha venido Bercebú. Anda, Bato que ya voy por esta cañada abajo. . Con la bota no hay trabajo, todo por fácil lo doy. tima, Soberbios montes, cuya excelsa desafía del sol lucientes rayos, hermosa presunción, unica estima, de Abriles mil, y de floridos Mayos? ya he vencido; pasando por encima de la fortuna mía, haciendo ensayos, donde, aún que el pecho lleno de temores, ni perdoné a tu altura, ni a tus flores. Y aunque iba a priesa, colegi que en vano se ensalza su soberbia, o se levanta, con que o su presunción se rinde al llano, o cuando no la pisa humana planto, no esta segura, si radiante mano, trifide el rayo briva, con que espanta, y si arrejado al levantado robre, hiere más presto que alacebo pobre. Con vueltas mil, florido retortido rgenta vuestros pies, y enamorado, t la planta, hasta el coturno desojado, la adelfa, que veneno es su amarillo, a la Ovejuela, que apacienta el prado, con otras flores de color tan puró, que cada cual os entreteje un muro. Salí de vuestros cóncabos al llano, que mejor estuviera en vuestros seños, mientras que la fortuna cruel, tirano; a mi inocentia persiguiera menos? forzó me el menester, que a un hon, bre humano, le obliga a milbajezas, por lomenos, si es bajeza el comer, díganlo todos, que cada cual lo busca por sus modos. Y aunque es mejor, según la ley Cristlana; trabajar para dar, que no quitallo, relaje un poco su rigor humana, que yo por cualquier modo, he buscarlo: que ando rendido toda esta mañana, y a quien pueda pedírselo no hallo, salir tengo al camino, y con denuedo, me han de dar de comer por fuerza, (puerto; o miedo. Mi suerte me ha arrojado a aqueste pero aquí hay de comer el cielo fatos a comer me a ebiado en el desierto, aunque a su Majestad ofendo tanto, sentarme he, mientras viene el dueño incierto, del impensado huésped, y entretanto, si se tardare, comete, aunque diga, que el convidado al esperarte obliga. Aquí hay pan, nunca falte, aunque moreno; esta es cebolla, dicen que es rámola, para la digestión, cuando está lleno el vientre, aunque a mi gusto es enojosa: que de ajos hay aquí; ontra veneno, o cualquier sabandila ponzoñosa, su olor se aplica, annque mejorme ajusto que el hombre con su olor te cría robusto. Con esto, y con la hierba, y duro suelo, que le sirve al pastor de blanda cama, duerme al seré sobre taperes de menuda grama: ya en el invierno pisa escarcha, y hielo, ya en el verano la calor le scflama, ya a la Oiva le coge el frato ópimo, ya en la vendimia el paldo racimo. Y en los juegos florales, porque a Flora, con fiestas regocijos, y atabales, días la consagró, y llamó Florales, o en los de Baco, que en Chitero mora, que de Baco son dichos Bacanales, eponen el trabajo, y los pastores, a Pallas rinden olorosas flores. Atája Bato. . Ya atajo, Bercebú lleve la hacienda, no hay quien con ellos se entienda. Voces sueñan aquí abajo, Mi huésped será sin duda, por Dios, que ha de perdonar. No hay quien los pueda quedar, derto la puerca rabuda. No tengas temor, o miedo, que ya la tengo quedada. Echa para la majada. Ya hago todo lo que puedo. Villanos son, que el ganado guardan en esta dehesa. Cuerpo de Dios, con que priest a, huye el marrano ciuchado. Voto a mi sayo, si cojo el garrote, que he de ver, el que puede más correr. Oh, qué lo dejaste cojo? Con esto me ertiendo yo con quien no tiene joicio, y se quejerá de vicio: darele a otra pierna? . No, que va cono, y derrengado. Muy géntilmente he comido, solo ajo, y cebolla ha habido, con que la hambre he reme ñiado. Solo ha faltado la bota, a he hallado en tod y que el ganado se alborota. Detén. . San Antón me guía. Advierte, que soy tu amigo. Ojte puto. . Yo te sigo; toma la alforja. . Y hacia? Bato donde te has hundido? A Bato, no me respondes? Bato, para que te escondes? Bien se dó estás escondido. Al diabro doy tantos juegos, sal, Bato, o te tiraré una piedra, aunque te dé; no tengo los ojos ciegos. Marina, no estó escondido, no burlo, huyendo vengo. De quién. Bato? Haciendo tenge sobresaltos el sentido. De un hombre, que en su persona, parece algún hombre malo, al aire, huyendo, igualo, huye, Marina, o perdona. Aguarda Bato. No huigáis, que vuestro amigo he de ser; o qué divina mujer? Ganadera, no temáis. Que hoy me he perdido, y ganado, ganado, en haberos visto; perdido, porque resisto a la fuerza de mi hado. Dichosa mi perdición, pues que tal ganancia es. A señor, sois Portugues, por ventura, de nación? Soy Portugues venturoso, que vuestro, ojos han hecho que se derrita mi pecho. Pois namfaléis tam mi mol que os penedos de esta serrá, amconsentemo Muerto me habéis más de amores. Morreréis da mor naterra. Nam cheguéis, fitabos la, que ja se fuge meogado. Mas me habéis enamorado. En quem porto vos por ca. Namvedes vos que so fea? do vedes mía fermosura? Si esto tría esta escesura, que habrá escondido en la Aldea? Baláis, dabos al diabro, que vos parte. . Ten sertana. Nam tenés fe cortesana, déíjame. De esta vez abro las puertas a mi ventura, no huyas; quien tu consorte fuera! Perdone la corte, que esta vence tu hermosura, Deidad de estos montes es, en traje pobre, y villano: vida me dio en Castellano, y la muerte en Portugues. Seguírela, en conclusión, vere esta Deidad villana, que si es segunda Diana, seré segundo Actrón. Entretenédmela flores, Valle impedilda el correr, que he de ver si puedo ser su galán en Valdeflores. Espera, tuya es la palma; serrana, pues que te alejas, lleva el cuerzo que me dejas, si me llevas presa el alma.

JORNADA SEGUNDA

JORNADA SEGUNDA Mireno no alegues leyos, que esto por tu culpa fue, y yo me lo imaginó cuando le entregué los buyes, Y por no dar ocasión eer en los agüeros, que dicen que es de groseros creer en tal opinión. No hice caso; pero advierto, que, o sea en Vaestro jornal, o en el de vuestro cadal he de cobrr el puey inuerto, Oye, mi señor, Montano, si yo la culpa he tenido, quite de lo que he servido el medio caudal, que gano, Si sabe todo el Lugar los grandes despeñaderos, que hay que creer en agüeros lo que se ha de expetimentar. Mireno aquesto te digo, y tenad más buen cuidado. Un puerto queda salado, y otro traigo aquí conmigo. Si así la hacienda va, Silvio no se casa. . Es cierto, que aquese cochino muerto, Montano lo estorbará. Simple, yo me entiendo, mal vais dando cuenta de vos. La culpa tiene, por Dios, mi acaponado cagal. Quién Marina? Marinilla; que me trae enquillotrado, con no se que que me ha dado, que hace en el alma cosquilla. Pienso yo, que aqueste mal, según causa de desvelos; Silvio allá le llama celos, y yo fuego, aunque animal. Un hombre, que algún diabro lo trujo por esas breñas: habro como hombre entrepeñas, mas con mi joicio habro De día me la pe, sigue, de noche la está habrando, ya llorando, y suspirando, y hace esto, porque la obrigue. aforja, y en rogéndola la alivia; y aunque Marina esta ticia, pienso que tiene afición. Solo no halló la bora, que tenía una hora entera, y porque no la pebiera, me bebí sola esa guta, Dice, que quiere guardar! con Marina, en el Collado, todo el moreno ganado, y aún pienso que lo ha de estas, Y con esto en conclusión, tu Montano, determina, que no ha de tener Marina dos noblos en postesión. Que en esto de casamiento, es grande trabajo el ver, que haya para una mujer dos matidos . Lindo cuento. Piensa que es suya la moza. Yo, Mireno, no la quiero, que soy tierno de mollero, y5 y hay otro que la retoza. Ven acá, qué dices, Bato? Lo que digo, que a Marina ay, quien detrás de una encina No digas más, inser sato. vete, que es engaño, Ang que siempre con tus simplezas nos quiebras estas cabezas, por mil veces en elaño. anda vete ya grosero. , Jueguen pues a la cochina, que si se opila Morina, habrá de tomar acero. Este me ha puesto en cuidado. y no en pequeño, Mireno, el corazón tengo lleno de temores, que ha causado. a Fácil será de saber, vamos al Collado. . Vamos. Buena suerte, que a mis amos la he de pedir por mujer, , y , que no puedo en casamiento a Marina, con ver su beldad divina, podré el tormento llevar. Sabré también, si mi padre la ha concertado con Bato, y advertiré con recato, cuanto a mis cuidados cuadre Yo no me puedo apartar de este loco frenesí, para Marina natí, pues no la puedo olvidar. Después que faltó de casa creció más el accidente; que mal el amor consiente olvidar lo que le abrasa, Aquí viene, quiero pues esconderme entre estas maras, Bato, con rigor me tratas. Más grande tu rigor es. Poco piensas que mereces, pues no niereres muy poco. Ogual merece aquel loco, con quien hablaste mil veces. No sabes, Bato, que yo esto muy enamorada de tu cara colorada; no sabes aquesto? No, No sabes, que tú solo eres a quien he de llamar dueño, y que me cuestas más sueño, que a otras cualesquier mujeres? No sabes, que por tu talle, lindo, polido, y erguido. mas de una noche he dormida, con sobresalto, en el Valle? No sabes, que por tus ojos verdes, de Águila real, no ha habido ningun zagal, que no haya tenido enojos? No sabes que por tu frente, donde hay más de dos estrellas, como podrás muy bien bellas, si te miras en A Silvio menospreció, y dejándolo burlado, me vine solo al Collado, dónde servirte intentó? Tú no sabes que nací no tan grande como ahora, y no sabes si adesora, o si a medio día? . Sí. Sabes que el amor que tengo, cuando yo nací nació; sabes esto Bato? . No. Sabes que a servirte vengo? Y aunque pase por aquí, quien piensas que te da celos, que se han de caer los cielos sobre tu cabeza? . Sí. Luego mucho es lo que me amas, y el perderme temes mucho? Marina, yo no esto ducho a padecer tantas llamas. Pues ven acá, sabes tú qué es padecer llamas? . Sí. Padeciste alguna? . Yi, en segura, a Bercebú. Y vi al infierno también. Calla, Bato, que ne viste, que fue enojo que tu viste? Hola Marina, ahora bien, háganse esas amistades, y casémonos mañana. Bato, de muy buena gana, y acábense enemistades. Y en pago de lo que dijo, con aquel sauno anteayer, pues que ha de ser mi mujer, quiere darme un abracijo. Suelta, villano, sin seso, simple, inocente desvía. Por salir de una porfía, nos tomavamos en peso, porque decía Marina, que pesaba más que yo. o mientas a qu Pues quien le mete a él en eso, si este ha de ser mi marido, y antes de serlo, ha querido saber de mi cuanto peso? Váyase con Dios, que puebla de tizaña mi opinión, y fuera más discreción, el estarse allá en la puebla; Déjenos, que harto hacemos, que mirar por el ganado. Marina, él esta enojado. Mas que se enoje, que harem Vámonos Bato, El odio crece, en quererme despreciar, que os venís siempre apagar, de quien nunca lo merece. Fuéronse, mejor será, mostrarme blando, y risueño, que en aquesto yo me empeño, que el mejor acierte está. Mostrarme tengo contento, podrá ser que sea mejor, y sin mostrarle mi amor, estorbe su casamiento. A Bato diré, que yo la he gozado, y con aquesto; yo se que la olvide presto, y con otro engaño no. Voy tras él, que se avecina a la fuente, y me conoce, que así pongo en duda, goce los regalos de Marina. . Dos horas ha ya, que estoy en esta mata escondido, donde una comedia he oído, a la cual tírulo doy de Desgraciada, si el seso no me falta en ocasión, que, o deje la pretensión, o ejccute algún exceso. en he uste clarament nte los ojos, lo que dejan de ser recelos, si el agravio es evidente. Ya no me puedo engañar, ni contradecirme a mí, pues que con mis ojos vi, quien al fin me ha de matar, La serrana vi inclinada el otro día a mi amor, compasiva a mi dolor, e mis favores pagada. ( hoy he visto en mi despretio tantas cosas, que imagino, que a henchir el tolmo vino, el mal que en mi mal aprecio, Querer contar el pesar, que al doble en el alma siento, será contar ciento a ciento, las arenas de la mar. querer tomar la venganza, s poca nobleza, aunque si lo que me imaginé, acompaña a mi esperanza, Espero tener remedio, pues quiero en esta ocasión, poner en ejecución, de mis intentos el medio. Buen remedio, disfrazado engañaré a mi fortuna. pues creció, mengue esta luna, con verme guardar ganado La humildad ha de valer para dos cosas, que son, ver alcanzado el perdón, y rendida esta mujer. Que no ver el matador ante los ojos, es cierto, que olvidándose del muerto, seliciten mi favor, Y esta serrana, con verme en traje pobre, y villano, depondrá el ser inhumano, con ampararme, y quererme. Bato viene, al no me ha visto, me hacía a Oh cuál anda tras de mí Silvio, con sus celos listo. ̱. Oye hidalgo? . Yo no soy la causa; por quien Marina, darle celos determina, porque a mi porcada voy. Sosiega, villano, el per que no te quiero ofender, si Marina es tu mujer, hágate muy buen provec Yo quisiera entrar ahora a servir con tu señor, en este Valle, el mejor, que el Sol con sus rayo lora, Supe del zagal, que hoy tiene de venir a veros: porque halle más porqueros dispuesto a guardar estoy, contigo todo el ganad en esta debesa, a fe, y así me concertaré, por un precio moderado. Y ahora al fin, determino, que me hagas tal favor, porque te he robrado amor, y que te sirvo imagino. En que te quieras servir de este vestido, y troquemos, que en mi amor verás extremos, comienzárelo a vestir. Dícelo de verás? . Pues, ea dame aquesa gorra. Él tiene valiente zorra, y me desuuda después. Toma, Bato, este sombreto, quítate el sayo, y zurrón. De esta vez, en conelusión, subo a señor, de porquero. Toma aquesta daga, ponte esta capa, y esta espada. Esto siae de esta vez perdone e Bate, otro estás, veo a dar las nuevas a tu mujer. ̱. Oye, sabe que ha de hacer? Don Bato me ha de llamar. De Silvio voy huyendo, con su amor me persigue, a desamor, no se con que le obligue, si con celos pretendo, tan declarados, darle el finíquito crece, mas se desvanece, si quiero con razón desengañarle, se aumenta su porfía, porque con ella entiende, que si no puede hoy, podrá otro día; alcanzar de mi amor lo que pretende; ero es engaño claro, porque mi voluntad, ejemplo raro del aborrecimiento, con más gusto, y contento, estimara tener por mi marido (no, a Bato, o a Mireno. que ser de Silvio esposa, aunque es tan bue aquesto en mí ha nacido, no por desdén ni por tenerle en menos, sino por un respeto de la naturaleza, que juzgo por lo menos, en verme en tal aprieto, de lacivo querer, y de torpeza, por pecado tan grave, y tan inorme, cual el munde no ha visto; y así, Silvio resisto a tu loca porfía. Qque pienso, que tu sangre es propia mía, ella misma te informe, habla un poco con ella, y podrás conocella, que mi amor me dice esto, no amor lacivo, si no amor honesto. En Baro transformado, la primer transformac? el Niño Dios al hado contra unhelado pecho, Y vengo sin alma, dudo, que pueda desatar el grueso nudo De esta dificultad, de esta quimera, de una pobre porquera. Hau. Bato, esposo mío, dónde queda el ganado? (galej A lá en el río. Y quién queda con él? . Élz Y si acomete el lobo? No hay pellejo. . Y si no deja nada? Habrá menos, Marina en la manada, Y si el amo se enoja? Qué? enojarnos. (br Has de tener valor? Valor, Si no paga? . Pagarnos. M Parece que la voz disuena un poro de la de Bato. No me miras. . Me miras? Deja el enojo, porquérito mío: no pescudas de Silvio? . Aí mes Como mirarte puedo, (r si con solo mirarte tengo miedo, que eres mujer al fin, no he de mirarte si en el amor de Silvio has de enpa (charta queréis vos que ro brame, después que esé casado? Ojte puto Marina, no consiente el Collado venados, determina; si quieres que te ame, que no hay a bramo alguno, y ambor nos amaremos de consuno. No estimas mis favores? Ella no estimará también mis flores, las guirnaldas que he dado, y haverme avergonzado, (rido. a darla algún chiliido. Que todo aqueso, Bato, hace un ma Nada te debo en eso. También me deberá tomarla e piensa que no es trabajo, ver por sus mismo ojos, que a Silvio descuidado, y por andar de vos enamorado, Tenga conmigo enojos? y aqueste por abajo, escuchando requiebros, que vergüenza, la color tuve falta, y ver que luego salta, Con mucha desvergüenza, y me llamó de simple, y de inocente, que si allí hubiera gente. probará mi inocencia, todo esto debes a mi gran paciencia. Cuál suele; pues la encina. En reapretados vínculos, las flores. de algún espino, dallas muestras de su querer, con abrazarlas, sea a nuestros amores ejemplo no pequeño, toma los brazos, de quien eres dueño, Detente, que Bato soy, echizo divino, y fuerte. . Pardiez, que de aquesa suerte, que a decillo a mi amo voy. Detente, Bato, imagina, que porque soy nuevo aquí, honestamente se di un abraejo a Marina. Y sabes bien que Montano me cogió para que fuera porquero, de esta porquera, de esta villana, villano. Y tu fueses amo aquí, y que mandases de modo, Baro, que en todo, y por todo, te obedezcamos a ti. Y aquestos hopos te vieron zagal ayer, hoy no asombres, pero propio es a los hombres, olvidarse de quien fueron. Y saben, que parte fui, que tan galano anduvieses, con obligación, que fueses quien se acordase de mí. Mas esto en mi abono sobra, no en el tuyo te parezca, no hay cosa que se agradezca menos, que una buena obra, Mas dejo estos embarazos, que si a Marina abracé, te juro, Bato, que fue para medirnos los brazos; sosiega. Bien es, si aqueso Carrillo, es de esa manera, yo no quisiera, que fuera, quererla tomar en peso. Qué galán, como de Corte; ya, Bato, no me querrás. Quiérala a ella Fierabras, si anda dando tanto Corte. Qué Cortes puedo yo dar, si tú Bato, lo has causado que por andar bien tratado, lo he venido yo a lastar. Si ese vestido te dio, digno de Corte de Reyes, y no de puercos, y bueyes, no lo he de agradecer yo, Agradézcolo mil veces, ya no estás para servir. Aquesto quieres oír, y tú no me lo agradeces. También yo, aunque esta pretina me hace en la barriga llagas, que quien no estahecho a bragas; ya has entendido Marina. Anda, que te quiero ver, si aquese rico vestido, te hace polido, y erguido: mi esposo aón has de ser, Mi joicio le penetra, ambos seremos los polos, a dios, y pues quedan solos, traten de hacer buena letra. Vuélvete de presto, Bato, y vos que a servir entráis, ved, lo primero que hagaya, de la Virgen el retrato. Que sin dar sentencia ambigua, con un gozo sin igual, veréis el original, de la Virgen de la Antigua. Es Señora muy devota; a ella os encomendad. y de ver no os admirad, que esté su Capilla rota. Que el Lugar ya determina, con no poca devoción, hacerle un grande portón, y una Ermita peregrina, Volverla a hacer de nuevo, dejarla como un armino, y otra faición darle al niño, a quien mil mércedes debo. Y aunque no le da brocados, por no poder el Lugar, pienso yo, que ha de costar, mas de sonenta ducados, Mas el Lugarlo dará, no os espantéis de esto vos, que quien hace para Dios, Dios por él también hará, Veréis después una fuente, que pienso, que en el verano, es un sitio soberano, para la calor ardiente. Verás mil flores, que son florida tapicería, que aquesta montaña cría, para su recreación. Llega, y verás el retrato. Purpúreo Lirio, Candida Azucena, Odorifero Bálsamo, y suave, Mirra escogida, milagrosa Nave, Jabileo Glorioso de la pena. Todos dicen, que estás de Gracia llena, mi pecho te venerá por el Ave, de pura ca en sabe, ndide Tú eres la requebrada en los Cantares descanso de tu Esposo regalado, la que adamaton todas las Doncellas. Recepid, Virgen Santa, estos Alteres, que en el Imperio de ta Hijo amao en Tronos de Safir, pisas Estrellas. (lles Flor que en el cando estás de Gracia Lirio de aquestos Valles oloroso, Mirra escogida, Bálsamo precioso, Bote de suavidad blanca Azucena. Tu desataste el nudo de la pena porque lo granjeaste con tu Esposo, ya mi pecho; en amarte venturoso, eres blanca, y te dices la morena. Manillas de Oro dicen los Cantares, que te ofreció tu Esposo enamorado, y vinieron a verlas las Doncellas. Recebid, Virgen Santa, estos Altares, que con la voluntad que estos he dade os quisiera yo dar Tronos de Estrella Que le has pedido después, Masina, a la Virgen Santa? Que me de ventura tanta. Sin duda, a Mireno es. No es, Carrillo, por tu vida, sino que quite el amor a Silvio, que con rigor, vengo a ser del perseguida, Mira, Carrillo, el desdén, es hijo del menosprecio: yo a Silvio no lo desprecio, ni lo quiero bien también. Si aquel su amor se fundara en una honesta afición, le diera mi corazón, y el suyo en mi pecho entraral Pero gran dolor recibo, y me martirizo en esto, que pasa de ser nonesto, y llega ya a ser lacibo. Yo le he pedido, Marina, ara mis males, remedi o que me conserve tuyo, o que me destruya ajeno, una honesta voluntad, nacida de pecho honesto, a las aras de tu amor, con mil purezas ofrezco. Y si de lo que dijere, delante del Sacro Espejo, dó su pureza acrisolan los Serafines del Cielo, te mintiere en cosa alguna, hermosa Marina, quiero, que en la hora de mi muerte, me falte su brazo inmenso. Y así pongo por testigo, su divino Esposo tierno, para que con más razón, excules mi atrevimiento. Diez leguas nací de aquí, poco más, o poco menos, vaya fuera de la jura, si en algún minuro miento. Nací en Cordova, que goza del más favorable Cielo, que concedió el que lo hizo, a otras Provincias, y Reinos, como lo podrán decir, tantos famosos ingenios, que los antiguos son gloria, y emulación los modernos. Diome el Cielo tan honrada sangre, que alimenta el pecho, que si a Majestad no aspira, aspira a heroicos empleos. Que con mi apellido solo, se honran más de dos, que creo, que pretenden encubrir con mis sobras, sus defetos. Soy Augulo, y soy Mendoza, basta, Marina, con esto, para saber que soy noble, y que ilustre sangre heredo, Pero como la virtud, ace otro linaje nuevo de la virtud fue el primero, Ahora he degenerado, y tu crecido, que pienso, que el tuyo tiene quilates de más valor, y más peso, Crieme, como se crían los hijos nobles, el tiempo de mi puericia empleé en Cristianos documentos; hasta que la juventud, tirano del buen consejo despreciador de sí misma, contra su bien lisonjero, con fuerza se apoderó de mi noble entendimiento, con que le cerró los ojos, y se rindió a los deseos. Hizo costumbre el pecado, y el apetito que es ciero, gobernó mi tierna edad, ya ves cual sería el gobierno! En nadie puse los ojos, que fuese con fin honesto, y así me dio el pago el mundo, dándoseloyo a un Don Diego, que por darse por mi amigo, me había pedido consejo, sobre una Marta que amaba, que su fin vino a ser cierto, Este me sacó una tarde, imaginando un enredo, para poderme matar; pienso, que por ciertos celos. Pero al fin, yo atento a todo, y a su traición más atento, vino a medir con su espada la mía, y en un momento, le abrí tres bocas, por donde el alma saliese huyendo. Ausénteme de mi patria, y supe, que me inquirieron, y que con requisictorias, me busca van por el Re sobre mi perdón, y pienso, que han puesto dificultades, por la parte de Don Diego. En este estado quedaron mis cosas; cuando huyendo del temor de la justicia, en estos montes soberbios me entré, por buscar abrigo en sus escabrosos senos. Esta es mi historia, y si acaso, Marina, tus pensamientos, aspiran a cosas altas, has cuenta que hallaste dueño, que si mi perdón se alcanza, y de tu boca merezco el sí, de ser mi consorte, del estado en que te veo, siendo testigo esta Imagen, de lo que aquí te prometo, te he de ver entronicada, donde un Mayorazgo heredo, No sé si a esa relación dé crédito, que tenéis, cuando alguna pretendéis, muy tierna la condición. Y después que habéis rendido, aunque más hayáis jurado, decís, que de lo pasado, no resulta si no olvido. Bien os quisiera creer: pero si aqueso es verdad, no fuera gran necedad, elegirme por mujer. El ganado apacenta, y no os meráis en más leyes, que si decendéis de Reyes, el tiempo nos lo dirá. Y mejor fuera rogalles, pues vuesos parientes son, que os concedieran perdón, que no venirse a estos Valles, Y aunque villana me veis, entre estas breñas criada, si me queréis engañada, imposibles pretendéis. Que antes veréis estos montes besar sus plantas floridas, y estas canadas hundidas, gozar varios Horizontes. a rimero veréis mi amor, que adora a Silvio, y que le ama, que venga a ser vuestra dama, y que deje a Valdeflor, Oh primero mi fortena, me sacará de este estado. Y te pondrá mi cuidado, sobre el cerco de la Luna. M. Que no entendáis con favores tiernos, rendirme jamás, que dirán que sois, sin más, mi galán en Valdeflores. Betén, Serrana detén, que he de ser tu esposo amado; el alma me ha cautivado, tan peregrino desdén. O que noble entendimiento, en que rústita corteza: en ella naturaleza, puso un hermoso portento, Como Jacobserviré catorce años por Marina, que si Raquel fue divina, no como Marina fue. Y al fin, a mi dicha baste, pretender solo su amor, que no perdió su valor la perla, por tosco engaste, Gente ciento, quiero pues, escondido en esta mata, conocerla, y ver que trata; ya entran, Silvio, y Bato es. De verte también medrado, Bato, me espanto. . Mas yo, de ver que no reparo, en la que traigo a mi lado. En otra cosa he mirado, que sé te ha de es Vese por detrás también el rabo, si está empinado? Todo se ve, Bato, escucha; dicen, que te dio a Marina mi padre. . Eso determina; aunque ahé, que es carga mucha; Pues has de saber, que yo la he gozado. . De ese modo, no es Doncerla? El Lugar todo, aqueste desmán oyó. Y que a mi encubrirse pudo mas, un caso que es tan grave, que el último que lo sabe, viene a ser siempre el cornudo, Si me hubiera de casar, Silvio, con la porqueriza, en la primera corriza, me tenían de lidiar. Y por encubrir el hecho, te quiero casar con ella. Primero tenía de olella, para quedar satisfecho. Bato a Dios, y esto te digo, como amigo tan honrado. El melón me dais calado esto es ser, Montano, amigo? Yo he tenido gran ventura, pretenda otro mi lugar, que nada se me ha de dar, aunque la pellizque el cura, Iré al viejo, y le diré, que no quiero viña yo, que su hijo vendimió, y mi caudal pediré. Que con aqueste vestido, y otro que espero tener, podré honradamente ser, de cualquier mujer marido. No pienso ya más servirle, pues sobre falso me paga, que quien consintió una braga, un Fraile podrá embesille, tido espero, el seso se me acabó. Carrillo, pienso que yo no lo tengo, todo entero. Porque aunque Silvio me diga que de Marina ha gozado, estó muy maravillado, que no se alce la barriga. Pero aquesta es tentación; abernuncio, Satanas, no he de ver su cara más, que al fin es mala opinión. Que aunque no la haya gozado, es grande trabajo, el ver, que digan, que pude ser, como alguno atoreado. Reto, si alguno imagina, y mienten los que sonaren, y todos los que pensaren, que mi mujer es Marina. Y a Dios Carrillo, que así, todo queda para vos, y os dé la ventura Dios, t que me guardó para mí. Hay mayor pena y dolor, si esto viene a ser verdad? Penas la muerte me dad, o quitadme aqueste amor, Silvio gozó de Marina, y viva yo, y él también, los Cielos lo quieren bien, y a mí la muerte se inclida, Dádmela Cielos a mí, o bien quitádsela a él, que fino, seré cruel contra él, y contra ti. Alma, despediós, que ya llegó el fin de mi fortuna, que el eclipse de esta luna, diciendo mi muerte está. Que aunque es gran tiranía, que quien lo debe viva, y muera un inocente, lo quiere el Cielo así pues lo eo

JORNADA TERCERA

Dadme mi jornal, y adiós, que no os quiero más servir. Quién te pudo divertir de mi servicio? Quién? vos. Cómo yo, Bato? en mi vida, yo te he despedido? . Sí, Cómo es eso? Cómo fis quieres tú que me despida. Yo no te entiendo, declara, de ese negeció, la duda. Pues vete a Silvio, y pescuda su modo, y en el reparas Que yo solo se decirte, que me pagues mi jornal. Hay más rústico animal? llama a Silvio, y puedes irte, Siempre este rústico viene cargado de novedades, todas son simplicidades; aunque malicia previene. Todo cuanto oye, y escucha, me lo viene a declarar, que ya me vengo a enfadar, porque su malicia es mucha, ̱. Ya está aquí Silvio. Anda, veté, que después te pagaré. ̱. Buen hombre soy, a la he, para oficio de alcaguete. Aquí estoy a tu mandado, qué es lo que quieres, señor? Tú no me tienes amor, Sivio, pues me das cuidado. Qué es lo que me dice Bato? que sabes tú la razón, porque se despide, Son malicias del ir nlato, ta malicia este sino sobre cosa hecha, quitadme vos la sospecha, y me aliviaréis un poco. Qué es la causa? El otro día, por desvelarle, señor; de un impertinente amor, y una inocente porfía. Be un notable frenesí, de una engañosa malicia, que ha llegado a mi noticia; y yo con mis ojos vi. Que quiso Marina, o no, sin que temiese a los Cielos, vi que le pedía celos, y que luego la abrazó. Salí yo entonces, que estaba tras de una mata escondido, díjome, que había querido saber, si acaso pesaba. Y ella, con grande reposo) dijo: quien le mete en eso, que si me ha tomado en peso, es porque ha de ser mi esposo, Fuéronse, fuime tras ellos, y en el camino intenté decirle que la gocé, por solo apartados bellos. Ah tomado el inocente tan apechos este engaño, que otra ha de ser como antaño, su malicia impertinente. Que nos puso en condición, de quebrarle la cabeza. Silvio, aguarda, que ahora empieza a crecer mi turbación. No digas más, y es verdad. que gozaste de Marina? No señor, si no imagina, que fue estorbar su amistad. Porque de otra suerto, y modo, que con lo que imagine, fueta mudar! revolver el mundo ted Y al fin tengo por mejor, pues el así se despide, darle el jornal que te pide, y vaya a buscar señor. Dale luego su jornal, que no ha de faltar criado, que otro tengo en el Collado, que es más compuesto zagal, Y si bien pienso en su modo, el es gentil cortesano, el que le dio a este villano el galán vestido todo. Con grande cuidado guarda elganado, y cortesía, que cuanto aí cubre este día una humilde capa parda. Verle su solicitud, su modo de proceder, de lejos se dejan ver los rayos de su virtud. Despide aqueste incensato pues has hallado porquero, que en su modo es caballero, y en servirte es otro Bato. Yo en eso haré, Silvio, como me paretiere mejor, mostrado habéis el rencor, vuestro consejo no tomo. Id con Dios, y si ha venido Mireno de la boyada, decid que le aguardo. En nada, lisonjear puedo tu oído. En qué confusión me ha puesto este loco, este inocente, si descubrirá a la gente esto case poro honesto? Si en peligro me pondrá de mi honor, que no hay disculpa para mí, si soy la culpa, de lo que ya hecho está. Que descuidado que he sido, pues pude poner remedio, or Dios, que medio me elija, si estoy perdido. Silvio gozó de Marina? mentís pensamiento, y miente aquel bárbaro inocente, miente, que se lo imagina. La Virgen de los Remedios, pienso yo, que estorbarla tan grande desdicha mía; por sus soberanos medios. Montano, Silvio me dijo, que me querías hablar. Míreno tú has de volar, (que en esto me pone un hijo) A Valdeflor, y a Marina, decirla que yo la llamo, anda ve? . Voy. Yo me infamo, o boca de hablar indigna. Pues que he callado en mi afrenta, conjurele el mundo todo, que disculpa tengo o modo para cuando dé la cuenta, Vi nacer aqueste amor, como una pequeña planta, y hoy veo que se levanta a la altura de mi honor. Arrancad, padres, de cuajo, cuando el árbol va naciendo, que si está crecido entiendo, que os ha de costar trabejo. Pues que me dices Marina? que ando triste, y cabizbajo; a aqueste estado me trajo tu condición peregrina. Tú dices, que gustas poco, de oir alabanzas tuyas, y yo, a trueque que no huyas, no te las digo tampoco. Porque si no te he de ver, cuando te voy a hablar, mejor estoy con callar, si he después de padecer. Tú me has dicho, que no gustas de cosa de aqueste suelo, de regocijo, o desvelo, de festejos, o de justas. Y ansi andan los criados, conforme ven al señor, que si el señor tiene amor, andan luego enamorados, Si el ama hace billetera a su criada, de un Don, que la espera a la Oración, también la criada espera. Si da el otro en santidad, luego veréis los criados tan encogidos, y dados a una extraña honestidad. Si el otro da en bachiller, sin tener grado ninguno, luego no hay criado alguno, que no presuma saber. Si da en callado, veréis, un silencio peregrino, tal, cual Marina imagino, que advertido en mí tenéis; Mira, Carrillo, los hombres, tenéis una condición, a la cual, no inclinación, sino freneúí, lo nombres. Que si veis que una mujer os trata afable, pensáis, que rendidas nos dejáis, a vuestro gusto, y placer. Decís, que estamos perdidas por vosotros, y que andamos, como perdidas estamos, a vuestros gustos rendidas; Pues os engañáis, Carrillo; y esto dige, como quien ha esperimentado bien vuestro pecho, no cencillo, De suerte, que porque yo familiarmente tratara con un simple Bato, andara nlenguas, a Silvio ha dicho que me goza, vos tenéis celos de mí, porque a un bárbaro le di la mano, ya me retoza. Montano estará también con pena, porque yo, y vos, andamos juntos los dos; no hay cosa que os esté bien. Como quieres de esta suerte que te hable, Carrillos yo; temiéndome de esto, no aguardo más que la muerte. No te eclipses sol que adoro, Desviese allá, a la he, que por el venido he, casi a perder el de coro. Vuelve a darme luz, Marina, no te aflijas por aqueso, sino hay quien te lleve en peso, aquí está Bato, imagina. Mira que el suelo enriqueces, derramando tantas perlas, aquí puedes recogerlas, las que a estas flores ofreces, Aparte, desvíe, aparte, N no se me llegue, hay tal cosa? Desvie, que estoy dudosa, como un rayo no le parte. Si el rayo ha de ser ensayo de vuestros ojos, advierto, que ha días que estoy ya muerto, de tanto divino rayo. Burase Carrillo? . No, que veras son mis favores. Pues no admito sus amores, que no quiero verás yo. Pues vaya de burla un poco, Cómo? De burla, mostrando, que estoy por tu amor burlando, Marina, perdido, y loco. Cómo ha de manifestarlo, es jueg Sí, y tan buen) que se enciende del un fuego, que es imposible apagarlo. Pues no quiero fuegos, no, Pues vaya de frialdad. Soy fría de calidad, y temo a los fríos yo. dos Pues que queréis que juguen Por despedir los enojos, dirás, que eres mis despojos, Carrillo, y nos holgaremos. Pero advierto, que ha de ser burlando. Comienzo? . Sí. Desde el instante que os vi, de vos comencé a temer. Así, de esa suerte ha deir, llamándote temeroso, y que mi pecho animoso, a todos podrá rendir. Bien se como he de decir, que pues me he rendido yo a tu amor, no Silvio, no, ni Bato, si no el poder del mundo pudo temer la flecha que me tiró. La flecha que me tiró, bello garzón pudo ser, que cualquier fuerte mujer, la temiera como yo; no quedé rendida no, y amor por vengar la ofensa, tanta flecha, y tan inmensa multitua ha disparado, que las que me había tirado, me sirvieron de defensa. Me sirvieron de defensa, no las tiradas por suyas, que una flecha de las tuyas, contiene virtud inmensa; luego que sentí la ofensa, vi, que mi somedio estriba, que halle hierba defensiva, fue en vano, y dije, que así nuerto a mí, y con tantas estés viva. Y con tantas estés viva, si, que para aqueste amor, no hay hierba como el valor, que sea más defensiva, y como en él solo estriba, puede cualquiera, en verdad, con valor, y gravedad, defender bien su persona, que al arado, y la corona, espada es la honestidad. Espada es la honestidad, y lo confiesa la ley, que ni el villano, ni el Rey, burlara su gravedad; y así te digo en verdad, que aunque tu beldad agrada, ya que sea conquistada, convida al más cortesano, envuelta en traje villano, solo me ha muerto esa espada. Solo me ha muerto esa espada! Ya lo confiesa, y apoya tu labio, mía es la joya, y la tengo bien ganada; la burla está declarada, que jugavamos, que yo me rindiera, tú que no te tenías de rendir, y al fin, veniste a decir, que la espada te mató. Yo confieso, que perdí, mas la duda es extremada; cuya ha de ser esta espada, con que la muerte me di? Echo la suerte, pues fui quien perdió tan buena suerte al juego, Carrillo advierte, que he de venir a saber presto, cuya viene a ser, la espada que me dio muerte. La espada que me dio muerte, y de quien sui yo despojos, vinieron a ser los ojos, de la que en sí me convierte, y aunque se perdió mi suerte, por primero no advertillo, si me obligas a decirlo, te echaré la culpa yo, que quien muerte me dio, no, la espada fue de Carrillo. La espada fue de Carrillo, en burlas, y en verás ganas, no son tus trazas villanas; quiero primero advertillo, y si obligas a decirlo, Carrillo, mate me has dado, buenas burlas has jugado, pues te salen verdaderas, yo te desafío a verás, que llevo el gusto picado. Levántome, pues perdí. Vos la ganancia lleváis. Cuerpo de diez, donde estáis, que ha un año que estoy aquí? Qué es lo que quieres Mireno? Que sin aguardar más nada, deje luego la porcada, que no hay nada acá de bueno; Y que conmigo se vaya al Pueblo. Pues qué hay allá? Silvio no se en que se da, caiga sobre él una haya. Qué dice, que estáis preñada de él, y porque no mováis, quiere Montano que os vais; esto dicen, no se nada. i. Vamos, Mireno, y Carrillo, no temáis en esta calma, que si me disteis el alma, yo os doy un pecho cencillo. . Pude gozar, y no goce, robarde, en mi desgracia varió la suerte, cuando vi, que rendida se convierte, hallo por mi desdicha, que es ya tarde, os, que me agua respondiome con ellos, que me advierte que si me espera, esperara la muerte, que mis desdichas entretanto guarde. Mas lo que más me asombra, es, ver cuan presto, la dicha se escondió, cual en Febrero, suele burlar el Sol entre un nublado. Nació mi amor, de voluntad honesta, sueño, omentira fue, de donde infiero, que cuanto el mundo da lo da prestado. Tiene en esta áspera sierra, un albergue, donde habita, en una pequeña Ermita, la Reina de Cielo, y Tierra. Dentro en un Valle de olores, que ofrecen rosas, parecen, que las montañas ofrecen fragrancias a Valdeflores. La Virgen de los Remedios, la invocan los naturales, porque remedia sus males, y con Dios valen sus medios. No es avarienta esta sierra, en dar cada año el tributo, porque con ópimo fruto, acude siempre la tierra. Quince años habrá, que fui habitados de estos Valles, y nunca pude olvidarles, desde el día que los vi. Ademas, que dentro tengo las prendas más estimadas, de mis entrañas sacadas, que a verlas ahora vengo. Que por causa de esta herencia, por qué tanto ha que pleiteo, quince años ha que deseo, tenerlos en mi presencia. Reclusa en un Monasterio, dos años ha que murió la madre que los parió, a sabes Verás, según muchas cartas, que me ha enviado Montano, en treje humilde y villano, antes que de aquí te partas. A Venus, cuando seguía a su Adonis, que animoso, tras el jabalí cerdoso, o tras el gamo corría. Y en un hijo de estas sierras, otro Adonis mirarás, y en su talle juzgarás villano, a Marte en las guerras. Yo no he de entrar en la Puebla, ni con Montano hablar, antes que ir a visitar, a quien los Cielos despuebla, De Serafines alados, en sus asientos gloriosos, que seremos venturosos, en ir allá encaminados. Y en tu presencia pedilde, que os dé nuevas venturosas, y en sus manos piadosas, deponed el ruego humilde. Don Silvestre, yo imagino, de no ver al alma mía. En eso dáis toda via? A este Retrato divino, pedilde remedio vos, que espero en su Majestad. que os lo ha de dar, en verdad, o pidámoslo los dos. Vamos, que ya cerca está, las mulas, y los criados, en ese prado alojados, quedan aguardando ya, Como la naturaleza, con igual arte guarnece estos Valles, que parece, que les prestó su belleza, Cerca del rojo clavel puso la azucana bella, C̱ y que él se mire en ella, e hermosec e En competencia a la rosa. de color tojo, el espino, con su candor blanco, fino, le da color más hermosa. Vario; al fin, de mil colores, de flores exmalta el llano, y colijo, que no en vano le llamaron Valdeflores. Veréis un sitio agradable. Ya lo va bien demostrando. Y una fuente, que regando, pasa un pensil deleitable, un arroyuelo apacible, entré altas plantas risueño, que para sabroso sueño, es el sitio apetecible. La tierra es para envidiar, Entrad finalmente vos, veréis la Madre de Dios, que no hay más que desear. Si has de ser mi hija, advierte, que ponerte de esta suerte, no es que yo te quiera mal. Pues tórname mi sayal, o dame luego la muerte. Si has de ser mi nuera, así digo que te he de tratar, contigo se ha de casar Silvio, que me honras a mí, queriendo a mi hijo honrar. Que se case le concedo, porque tengo al Cielo miedo, por haberte ya gozado; que cierto aunque me ha pesado, estorbárselo no puedo. Cuando me gozó? los Cielos tomen venganza de ti, pues saben que les pedí, le quitasten los desvelos que padecía por mí. Y saben, que no mostro el testro asable, y porque así determiné, que borrándose su fe déjara de ser mi dueño: y así te pido de inojos, padre, y señor, que primero me saques los tiernos ojos, que venga a ser sus despojos, con aquese duro acero. Si la verdad saber quieres, si en aqueso solo estribas, así dos mil años vivas, que ante mi por quien tu eres, la confesión le recibas. Su inocencia la disculpa: Como se ve el que está libre, no parece tener culpa. Dios del por quién es me libre, Pues admito esa disculpa, Si el dijere que gozó de mis regalos prometo de casarme, más sino, me daréis que elija yo a otro cualquiera sujeto. ̱. Yo te concedo, Marina, tedo lo que me has pedido. Silvio ha de ser tu marido si te gozó, o determina (que la deuda no he cumplido) algún medio, que al Autor, de todo cuanto hay criado, le agrade, no con rigor, pues mi hijo os quitó el honor, me de calligo agraviado. Bien provaré de esta suerte; si con el temor me advierte, de algún mal en deshonor; qué remedio dáis? . Señor, no hay otro si no es la muerte. Varonil Dido se arroja a los filos de una espapas a Lucrecia la mal lograda, de la vida se despoja, antes que verse gozada. Todo se sabrá. . Yo espor ver una tragedia en mí, infeliz mujer nací. Venid, que partirme quiero, donde habéis de dar el sí. Este casamiento Injusto, pues que andas conmigo Incierta, muerte no lo desconcierta; que quien vive acá sin gusto, lo mismo es allá estar muerta. Rompióseme ya el vestido, y ver la falta de hato, me está diciendo, hola Bato, vuelve a casa pan perdido. Barcebú lleve el holgar, y quien al mundo lo trujo, que por él me ha dado un pujo, casi de puro ayunar. En fin, torno a lo que fui, si me pesa sabe Dios, que por déjaros a vos, mas de un día no comí. Oh vestido lisonjero, allá para las Ciudades, quédense esas gravedades, que más quiero ser por quero. Oh que canto tan suave, aquel es el Sacristan, en procesión todos van, o como se hace grave. Devoción y ejemplo dan: el de la blanta tamisa, es el que va a decir Mistas 1. Es el Preste. El Preste Juan? De suerte, que por sus med lodo aquesto alcanzará, pidan, que a todo la Virgen de los Remedios. Mándanmerezar señores? hay quien me mande rezar, donde verán alabar la Virgen de Valdeflores? Padre, oye? porque se hace esta santa procesión? Porque por su intercesión llovió con que el trigo nace. Hay quién me mande rezar? Pardiez, que no tengo un cuarto, allá con ellos me parto, que también he de cantar. No hay porquero con porquero, toda la gente se haido, que la procesión ha oído, yo también ir allá quiero. El zagal los puercos guarde, veré la gente partir, si acaso no puedo oír la Mista; por ser ya tarde, Podrá ser tener ventura, que a la fiesta hay a venido Marina, sabré que ha sido de Silvio, y de su locura. Que por Dios, si está casada, pienso irme de esta ocasión, y Silvio, sin detensión, vendrá a guardar la porcada; Tanto es el gozo señor, que hoy el Cielo me ha ofrecido, que no lo podré pagar con perpetuos sacrifieios. Cómo, señor, no quisistéis de mi pobreza serviros? Por gozar, noble Montano, de aqueste Templo bendito, que en ese pobre arroyuelo, que entre mirros, y lantiscos se esconde, dejé las mulas, y criados, detenidos, este retrato divino: Montano, en la procesión han venido mis dos hijos? ̱. Sí señor si no es acaso, que a la Puebla se han partido. Pues idantes que se vuelvan, que los quiero ver, y os pido, que no le digáis, que soy su padre, que determino verlos sin que me conozcan: quiero verlos, quiero oirlos, si remedan a estas peñas, o a los heroicos y altivos troncos de donde proceden. Voy, y porque quiere Silvio, desposarse con Marina, les diré, que habéis venido, en tan noble casamiento, a ser de ellos el padrino; gustaréis un poco el verlos. Será el contento infinito. No me enfado de mirar este Retrato divino, obra, al fin, de algún Pintor, envidia de los antiguos, Apeles, Pencis, Timantes, y de ingenio peregrino, Micha el Ángel, Ticiano, Pacheco, que en nuestro siglo, por sus heroicos pinceles, por su ingenio, y artificio, aventaja a los pasados: y así el tiempo, en sus archivos lo escribe, para que eterno viva en su memoria escrito, renaciendo, como el Fénix, abrasado de sí mismo, y aún dudo que humano fuese, el pincel tan peregrino, que lejos, sombras, y claros, imitase tan al vivo; de la aunque a la sierra; y al sitio, ha remedado su rostro, de color moreno, vivo. Entra Silvio. Entre pues él. Entraré después de Silvio, y luego entrará Marina, galana como un Domingo. Dígame, hola, quien le dio este vestido polido? Mala ventura le mando, si viene a ser como el mío: también vienes tu Mireno? Par diez, que viene Carrillo, ya está la porcada junta. Oye, simple ahora Silvio, no será bueno casaros? ̱. Con quién? Con Marina. . Digo, que sí, con mucho contento. Antes de esto has prometido palabra de casamiento? Oh que desdicha, Carrillo, que a fin la viene a llevar. Di que tardas en decirlo. a1 A nadie, señor, he dado la palaora. Has ofendido (saiendo voy de sospecha, por este encubierto estilo) el honor de alguna? . No. Mira bien lo que te digo. Digo, que por esta Imagen, que es nuestro amparo, y auxilio, que a nadie quité su honor. Par diez, que yo soy testigo, que dijo, que había gozado de Matina: Iten más, dijo; Qué dijo, simple, villano? Miente si lo dijo Silvio. No sabes que se engañó? Iten, soja prima, y siero. remiente, ser y vos, pues sois el padrino, seldo conmigo, y Mireno, o con aqueste Carrillo, porque yo no puedo ver, aún el retrato de Silvio. Yo mi parte la renuncio. Escúchate. Yo so digno. Escuchaos, luego estaréis contento, y pagado, Silvio, casaros con vuestra hermana? Detén, no quisiera oirlo, ya las alas le quebraste a mi amor, si te he ofendido, con afecto deshonesto, y con corazón lazivo, pues sabes que no has llegado aún a estimarme un suspiro, mal te podría gozar, y desde este punto digo, para que todos lo sepan, que ignorantemente he sido amante de una Lucrecia, de una Porcia, o de un prodigio de firme aborrecimiento. Y que si a Bato le he dicho, que goce de su hermosura, fue por estorbar su brío, o por pasiones celosas, que me consumían vivo, de ver que fuese adorado, y más que Silvio, querido. En público me retrato, hermana de lo que he dicho, y a tus plantas arrojado, perdón, mil veces, te pido. Levanta, yo te lo doy. Ten buen ánimo Carrillos que fino llevas la moza, serás O bispo de anillo. Que Anales cuentan de padres, que tal gozo hayan tenido? decid quien soy, y entre tanto, dalde esta caden y engastado en ricas perras, a Marina aqueste anillo. Yo os quiero desengañar, toma Marina, y tu Silvio, y estad atentos os ruego; ni tú, Silvio, eres mi hijo, ni tú, Marina, criada. quien os ha criado he sido, de edad de un año en mi casa; y con los ojos servido. Noble sangre el Cielo os dio, vuestros blasones he visto, si hasta ahora en pobres paños, a Montano habéis servido, no os pese, que a la nobleza, la humildad es el principlo, de altivos, y heroycos troncos; ambos habéis procedido, que Cordova en sus Anales, venera por más antiguos. De una infeliz aflicción procedisteis, y habéis sido, por quien en un Monasterio, enterrado un Ángel vivo, padeció catorce años, por amorosos delitos. Y yo, que a vuestro remedio, en cualquier parte he asistido, como de un incendio grave, como a otro Anchises su hijo, os quité con estos brazos, de los agraviados filos, de un abuelo que os dio el Cielo; por vuestro padre ofendido. Y queriendo daros muerte, llegó a mis tiernos oídos, tan fiera resolución, trate ponerme en camino con vosorros una noche, y en el Pueblo donde asisto, con reguridad criaros; mientras el padre que os hizo, pley teaba el casamiento, s ha lo que digo, a mí me debéis la vida. como será buen testigo, pues es vuestro padre amado, quien había de ser padrino. Oh hijos de mis entrañas, dadme mil abrazos, hijos. Asombrado, Bato, esto. Mireno, yo estó aturdido. M. Señor, ellos os dirán el modo con que han vivido en mi casa. De mi parte, debo a Montano servirle. Yo lo tengo por mi amparo. Yo por padre de mis hijos. Dichoso sois Don Silvestre, en tener tan nobles hijos, a vuestra sangre remedan, aunque entre estos pardos riscos, con pobres, y humildes paños se han criado, sano arbitrio de vuestro ingenio, los Cielos, me dan debido castigo, por hierros de Don Martín, que permite el Cielo mismo; que a veces paguen los padres los pecados de los hijos. Después que alcancé el perdón, a mis días tan prolijo, como sabéis Don Silvestre, no hay hambre que lo haya visto, ni que me dé nuevas de el en Cordova, muerto; o vivo. Pedídiela a esta Señora. A la Virgen le he pedido, que me de dichosas nuevas. Este es mi padre. Carrillo, estás mudo, hola, no hablas? Oye mi señor?a él digo, qué señas tiene ese mozo? Es de poca edad, de lindo talle, de buena persena, ni muy grande, ni muy chizo el cabello, entre algo rojo el bozo. Cómo este mío? él es, que ha de dar de albricias? Cuanto pidieres. . Si pido a Marina por mujer, porque yo so su marido desde antaño, la darán? Aqueso es fácil, Carrillo. Es muy fácil? Pues yo soy, que en esta sierra he vivido, disfrazado entre villanos, huyendo de mi enemigo. La Virgen de los Remedios, con su remedio ha acudido, a darnos remedio a todos; dadme aquesos brazos, hijo. Ella es muy grande Señora. Ella es un tesoro rico, todos a una lo confiesan, hombres, mujeres, y niños. Estás. Mireno, soñando, tienes, por dicha, joicio, en mirar tanto encubierto. Pues yo quiero, Don Rodrigo, que Doña María dé a Don Martín vuestro hijo la mano, de ser su esposa. Yo prometo para Silvio, una hija de quince años. Yo se la doy a Carrillo. Vamos a la Puebla ahora, que este Retrato divino, lo llevo preso en el alma. Dicha fue el haber venido, Yo a Bato le mando dar cuatro mil escudos limpios, y si me quiere servir, será mi caballerizo. Vendré a ser de la señora caballetiza marido; vivas mil años, amén, mis ojos te vean Obispo. Yo a Mireno se prometo, por lo bien que me ha servido, docientos ducados. . Horros de alcábala, y milloncislos. Vamos todos a la Villa. Y aqueste suceso, digno de los pinceles de Cebéis, o mármoles de Lisipo, quede en memoria a las gentes, dando fin, como se ha visto, las firmezas de Marina, y favores de Carrillo,