Texto digital de Las maravillas de Babilonia
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Guillén de Castro y Bellvís
- Atribución estilometría
- Luis de Belmonte Bermúdez Probable
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de un impreso.
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Cita sugerida
Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Las maravillas de Babilonia. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/maravillas-de-babilonia-las.

LAS MARAVILLAS DE BABILONIA
JORNADA PRIMERA
Terrible sueño! apenas forma la sangre en las heladas venas el rojo curso humano; Que a mi poder se atreven soberano pesadas ilusiones? No tiemblan ya mis armas, y pendones toda Asiria, y Caldea? No puse el pie sobre la gente Hebrea: No dieron el poder, y la venganza más esclavos Hebreos, que la fiera ambición mostró deseos? Comedia Famosa Pues si mi brazo rige soberana Deidad, como me aflige, con tan pesado sueño? O Sabios ignorantes, solo el dueño de toda ciencia humana, es quien gobierna él a gente vana. Amigos, mueran luego los Sabios necios, que me dejan ciego; todos muriendo acaben, pues decir lo que soñé no saben. Turbado está el sentido, Nabucodonosor está rendido al poderoso miedo: Qué sueño es este, que volver no puedo en el acuerdo mío? De tu remedio, y tu salud confío: Hay entre los Hebreos que tienes por esclavos, Mis deseos enciendes, más prosigue. Sabios, y jueces, cuyas leyes sigue, con respeto obediente, de antigua Ley, su miserable gente: Yo, a tu pena piadoso, aquestos dos llamé, que el temeroso sueño decirte pueden, porque a tus Sabios en la ciencia exceden. A tus plantas venimos, los que siempre de esclavos te servimos; mas no llamar podemos esclavitud la nuestra, cuando vemos en Hebreas Historias, la Ciudad de David perdiendo glorias; porque aunque ahora estamos donde el ausencia con razón lloramos, de nuestra patria cara; basta para salud verte la cara. No habla mal el Judio, no entendí que supiera hablar con brío. Levántate del suelo. Bien dices, porque el otro Judiguelo, por más que lo desea, Las maravillas de Babilonia. ha menester alzarle una posea. Perded el miedo, amigos, que a los cielos presento por testigos, si escucho en vuestros labios, pues nombre os da vuestra nación de sabios, mi sueño; pero el sueño, por más que soy de las potencias dueño, ni aún especies me envía, de aquella sombra que soñado había: Medrosas ilusiones me dejaron sus vanas confusiones; y mi sueño es de suerte, que tiene semejanzas con la muerte: Pues déjole terrible, y el acordarme deel es imposible, porque en peligro tanto, la memoria robó, y dejó el espanto. Señor, también sonaba Paraón, y Josephle interpretaba lo que soñado había, pero los sueños a Joseph decía, porque humana criatura (es vana presunción, será locura) que él intérprete sea, de lo que solo tu confusa idea apenas determina, si él gran poder de Dios no le ilumina; Pero un esclavo tuyo, que se llama Daniel, no lo atribuyo, como mortal criatura, el bien que esperas que la luz más pura, que la que esparce el día, debe alumbrar la luz de profecia: es Daniel Profeta, que misterios divinos interpreta; Manda llamarle luego, tendrá tu corazón blando sosiego. Pues venga a mi presencia, escusrá a tu Pueblo la sentencia dilatada en rigores, oponiendo a su llanto mis favores. Yo voy a obedecerte. Comedia Famosa Temo que ha de mandarnos dar la muerte, porque como es posible, lo sepa Daniel? Aún más terrible, Joachín, es este miedo. de lo que yo significar te puedo. Temblando está el vejete, tiene el Judio en el cuerpo, no se inquiete tu corazón cuitado: De mí te digo, que porque has mostrado medrosa la figura, el sueño te dijera, y la soltura. A tus pies he venido, y ya lo que me mandas he sabido; haré claras tus dudas, si el abito sangriento te desnudas de torpeadolatria: Si al poderoso Dios, y Autor del día reconoces por dueño, con la interpretación te diré el sueño. Amigo, desde ahora, confesaré humano, por Aurora del Sol, y las Estrellas, y que es tu Dios quien resplandece en ellas. Rey Nabucodonosor, porque claramente veas, las maravillas de un Dios, que solo en los cielos Reina. Considera su poder, tan dilatado en la tierra, que su mandamiento alcanza todo lo que el Solpasea. Pues con poder soberano, que no tienes, considera, imperio sobre ti mismo, y que mi favor esperas, cuando soy esclavo tuyo. Y porque a este Dios respetan mis potencias, y sentidos, me da aliento, me da fuerzas sobre toda fuerza humana; pues lo que solo penetra la alta Majestad de Dios, te ha de revelar mi lengua. Tu rendido al blando sueño, entre confusas ideas, viste distinta una imaje tan formidable, que apen, diolicencias altemor, nas, a la vista, porque en ella se desvelaron asombros, para turbar las potencias. La Estatua que viste, Rey, nueva pesadumbre ostenta, y por bruñidos metales la desvanecen soberbia. Era la cabeza de oro, el pecho, y los brazos eran de plata, de cobre el vientre, de duro hierro las piernas, los pies de barro; mezclados con el ierro, cuya inmensa máquina convierte en polvo solo el golpe de una piedra. Esto sonaste Nabuco; ahora con alma atenta, la interpretación escucha, para que el asombro pierdas. En la cabeza, que forma metal de rojo Planeta, se muestra tu Monarquía: que después que las Estrellas salpicó el Diluvio al mundo, por soberana respeto la Corona que te ciñes, y la Púrpura que huellas. El gran Monarca de Asiria te llaman con varias lenguas, los que despierta el Aurora en las doradas riberas del Ganjes, cuna del Sol: y los que con rojas vueltas le ven despeñarse al mar, donde el Ocaso se abrevia en monumentos de espumas, para desatar tinieblas; que en las cenizas del Sol renacen las sombras siegras. Mas como glorias humanas, por acabarse pelean, deshará el tiempo la tuya, rodando las ocho esferas. Tus profanos descendientes darán tu nombre a los vversas, sin escarmiento llorado, y perdido con vergüenza. El pecho, y brazos de plata, por metal más bajo, enseña la segunda Monarquía, porque la tuya escurezcan. Medos, y Persas pondrán largo asombro en las opuestas Regiones del monte helado, y donde sembrando flechas de fuego, en ardientes aras, blasona el Sol, cuando engendra sierpes en la seca Libia; que pasa tostando arenas, La Soitia vertiendo hielos, que Árticos vientos engendran, las plantas de sus soldados verá entre su nieve impresas, que con la sangre mezclada, parecerá que le prestan campos de grana, y márfil, para alojar sus banderas. Mas a esta caduca pompa, verán que el tiempo la lleva a la tercer Monarquía, menos noble, y más soberbia, Este es el vientre de cobre, que menos valor enseña que el oro, y plata, cifrado en los Asiros, y Persas. Mas los Griegos vencedores, que es la Corona tercera, a las humanas Historias darán dichosa materia. Con la templada segur, las más intrincadas selvas perderán su barde honor, en tanto que el mardas, templa. Porque fabricando pinos, alzaran torres soberbias sobre cimientos de espumas; que maltratados las besan. Serán espanto del Asía, pues cuando las aguas pierdan, sacaran de ellas el fuego, con que Alcázares resuelvan. Entre incendios vencedores, dejarán su fama eterna, con polvo endos monumentos, y con humo en las Estrellas. M Mas al fin el cuarto Imperio, que significan las piernas de hierro, y los pies de barro, dejará las pompas Griegas oprimidas del olvido; porque las Águilas negras de Roma, darán al mundo roja vuelta en sus banderas. Mil opresas Majestades les dará el Oriente en piedras, hasta del Fenix difunto las abrasadas canelas. Pero sus dos Capitanes, trocando en civiles guerras la paz, serán los temores ojos de tantas tragedias. De estas partes se compone la Estatua que viste inmensa, a quien, tocando en los pies, resuelve en polvo una piedra. Esta piedra, que de un monte bajará en su misma fuerza, sin tocarla ajenas manos, porque su virtud lo niega. Este. Rey, es el Mesías, que Sivilas, y Profetas dichosamente publican en sus misteriosas lenguas. Resuelta la estatua en polvo, la piedra, al bajar pequeña, se ha convertido en un monte, por pabellón de la sierra. Este es el Reino esperado, porque los Imperios teman, entre las tragedias vivas, y entre las cenizas muertas. Las dilatadas Coronas verán, que humildes se abrevian, desvaneciendo su fausto, y callando su grandeza. Verá portentos el mundo, cuando este Monarca venga, que aunque disfraces le cubren, sus enemigos le tiemblan. Alnmacer el tierno Infante, quedará naturaleza atonita, porque Dios sus maravillas ostenta. El orden común turbado, sin autoridad su fuerza, el poder humano absorto, y engañadas las potencias. Embelesados los cielos, con sus hermosos Planetas, tan alegres, tan brillantes, que mueven paz en la tierra. En el venturoso día, en que los hombres merezcan este Rey, este Monarca, que ya con ansias desean No habrá Deidades fingidas, que en Oráculos se atrevan, para engañar a los hombres, a dar dudosas respuestas. Todos callarán al punto, y sus imágenes feas, desde sus mismos Altares caeran besando la tierra. Despedazados y rotos, en lienzos, bronces, y piedras, han de confesar callando, que los destruye el que Reina. A los medrosos abismos, con laberintos de penas, caeran las falsas Deidades, que fueron un tiempo estrellas. Y el esperado Mesías, Deidad, como sola, eterna, fundará su Reino en paz, para dar gloria tras ella. Amigo este es el sueño, la interpretación es esta; y quien mi pecho descubre, bien merece que le crean. Amigo no eres mi esclavo, que hombre a quien Dios le revela misterios tantos, merece que los Reyes le obedezcan. Daniel tuya es mi Corona; llegue a tus pies la Diadema del gran Monarca de Asiria. en púrpura, y oro veas lograda tu Majestad, y permite que merzcan mis vestiduras Reales, que en tu adorno las poseas. Señor esclavo soy tuyo. No me repliques, ni ofendas la voluntad de tu Dios, que en estas honras se muestra: otro yo serás desde hoy, porque como yo establezcas. leves a tu voluntad: Manda, distribuye, ordena, que este sello de mi Anillo es el poder que respetan las Provincias de mi Imperio; en mi lugar las gobierna: Asirios, viva Daniel; decid, que viva el Profeta del gran Dios de los Hebreos. Viva en edades eternas. Con silencio te respondo, y con humilde obediencia me preciare de tu esclavo; cuando, gran señor; me vean. Confirmaste el don de Dios que espíritus de soberbia no me puedo persuadir que merecimientos tengan. Oyen honrados Judios, aurá quien decirme pueda lo que soñé esta mañana? Hijo no somos Profetas, Pues para qué son Judios? Dios no a todos les rebel secretos. muy bien has dicho, y fue mi pregunta necia, que hombre de tan mala cara no había de ser Profeta Parece laochín, que Dios ya de nosotros se acuerda. Vivas esperanzas tengo, pues que ya Daniel gobierna a Asiria, que han de acabarse todas las desdichas nuestras; y que ha de ser Redentor del Pueblo, como se cuenta de Moises. Quién del Jordan volviera a ver las riberas. En el contento del alma. como su adivino fuera nuestros bienes pronostico, y es el placer demanera, que aún las memorias de amor se remiten a la lengua, hasta este punto calladas para darte cuenta de ellas: Perdona si mi vejez, aunque robusta, to enseña flaquezas del pecho mío; pero por disculpas tengan ser casto amor, y que quiero, que al matrimonio obedezcan la pura fe de mi alma. Y quién es la que deseas; La hermosa; y casta Susana, que entre humilde, y entre honesta a las luces del aurora esta prestando bellezas: Tengo temores de amante, y estoy dudando quien pueda significar este amor, o fuerza de las estrellas. Ya tienes larga noticia de la Gitana Fínea, tan libre, que siendo esclava, dueño reconoce apenas. Por su donarre y su pico holgamos todos de verla. Es la que yo he menester para que aliviemos penas En la calle ha estado hablando con otro Egipcio, y ya llega a venturosa ocasión. Malos años, que no entendía, que lucha con imposibles un Viejo. Amiga Fínea seas mil veces bienvenido. Si hay en que servirte pueda será mi suerte dichosa. Tú me animas, y me alientas para decirte un secreto Dilo sin tantas arengas, que en gastan más palabras, de las que al caso aprovechan lo principal se me olvida, y traigo mala respuesta Pues escucha sin rodeos. Eso está de más, comienza. Joachín tu desnudo amor, que no es boba la mozuela. Yo adoro. A quién? A Susana, A Susánica, es discreta, y sabrá lo que mereces, y la que ganará es ella; que mujeres de sus partes, tan recogidas y cuerdas libran su honor en las canas, con el recato, y vergüenza. Has de advertir, que es mi amor para casarme con ella. Pues en el puño la tiene? enviasme a mi por bestia? Háseme escapado a mí mujer, aunque fuese fea, que no lo encarezco poco; porque como siempre piensan cuando alguno las pretende, que se esta burlando de ellas; y piensan bien en verdad, los favores regatean, por no ver clara la burla, y como ve su tibieza el galán, dice enfadado, o valga el diablo la puerca, mala cara, y con melindres, pasémonos a otra tienda: y así viene a ser más caro el conquistar una fea, que el Bellocino de Olcos. Eres extremada pieza; mi vida pongo en tus manos. Una sortija vieja fuera mejor. Toma amiga, y ricos premios espera; si logro mis esperanzas. Pues fía en mis diligencias. Tu nombre se me olvidaba Joachín. Joachín de la guesa, que tenga amores un viejo? pero si a juntarse llegan los ha de tener el mundo a el por loco, a ella por necia. Vendré yo a ser la dichosa en que tu intento prosiga, pues cuando la ley me obliga llego a ser tu humilde esposa: Yo te confieso que adoro el casto recogimiento, Ya la voz del casamiento, Joachín, me entristezco, y lloro: Mas cuando llego a pensar, que es de nuestra ley precepto, miro el amor con respeto, dándole al alma lugar. Que aunque castamente amara, y limpipo amor me venciera, jamás licencia le diera; si Dios no me lo mandara: Y así a mi casto desvío hace una fuerza amorosa la ley, para ser tu esposa; ya estás en el pecho mío, con un linaje de amor, tan puro, que no mudara esta fe, si lo estorbara la muerte con su temor. Ay Susana, mi deseo vence las glorias que aguardo, pues cuando más me acobardo, logradas mis dichas veo. Ya de otro nuevo poder puede el amor blasonar, pues ha sabido alcanzar mas que sabe merecer; que el poder la fuerza, el brío, de sus hermosos blasones, probó en otros corazones, por solo abrasar el mío. Y así en mi fuego amoroso llega el Sol de tu favor al supremo estado, amor; y al estado más dichoso: Mas confesando verdades, como es juez el corazón, siglos los minutos son, las horas eternidades. Y así se turba el sosiego, porque al casto, y puro amor, lo que sobra de temor, le viene a sobrar de fuego. Ordena tu voluntad, sin que te venzan temores. Quién vio tan castos amores, con tan dulce libertad? Ofrecida a mi albedrío haré de tu casa ausencia breve, por pedir licencia al dichoso padre mío; que aunque la tengo segura, por lo que estima mi vida, es bien que mi bien le pida, cuando él mismo lo procura; que luego vendré a saber cuando a merecerte llego. Mañana, esta noche, luego podrás de mi disponer, como de tu humilde esposa, que siendo casto el deseo, será dichoso el empleo. Tan honesta es como hermosa. Dichoso fue el Pastor, Susana mía, que mereció a Raquel tras tantos años, mas tuvo entre tormentos tan extraños otro dueño mayor, llevando a Lía. También Raquel, si en tierno amor ardía, de su amante lacobsintió los daños, puesto en la dilación de sus engaños, que le negaban el dichoso día. o Yo tengo al fin la suerte más dichosa, pues sin sombras de engaños, ni temores, conquisto tu hermosura soberana. Y yo más que Raquel, soy venturosa, pues en el casto fin de mis amores, ni tengo dilación, ni tengo hermana. . Siendo Ioachín tu pariente, . Yo fuera por noble, y por virtuoso, merece el si venturoso: Con el paso diligente, fue a saber la voluntad de su padre. Cerca vive, presto sabrá que recibe nuevas honras mi humildad. Susana, salvete Dios. Vengas con salud Fínea. Para que mi dicha vea dos Abriles en las dos. Y las que hermosas no son, por cuerdas no han de excusar verse en donaire alabar. Qué recogida opinión; pues a fe, que el que desea ser tu esposo, que pregona tu hermosura. Le perdona la ciega pasión, Fínea, no porque hay prendas en mí que le puedan dar cuidado. Si le han dado otro recaudo, porque responderme así blandamente, cuando digo, que hay quien la adora, es sin duda. Ya va mi oración desnuda, el amor vaya conmigo. Joachín me dijo: Prosigue. Ay como escucha contenta, dice que tu voz le alienta, y que como al Sol te sigue, transformado en girasol, y que solo el bien espera de ser tu esposo. la Clicie que busca el Sol, cuando él su luz me negara; mas pues sus rayos humilla, dando al amor maravilla, vendrá a ser mi luz más clara. Dile a Joachín, pues conoce lo que mi ventura alcanza, que acredite mi esperanza, porque sin temor la goce: que tan prevenida estoy, que espero su voluntad. Hubo tal facildad? a darle las nuevas voy, de tan nuevas alegrías, porque luego se prevenga. Dile que al momento venga, lograré las dichas mías. Bien puedes vestirte ya, señora, pues él te avisa. Alegre será la prisa, donde la obediencia está. Si tan casaderas son, yo despacharé en dos días, mas de cuarenta Judias. Vienes a linda ocasión, un si tan gordo alcancé, mas todo lo puede el arte. Mis veces quiero abrazar Hasta en el tiempo gané, la voluntad de Susana, ya la tengo prevenida, solo aguarda tu venida. Loco estoy de amor, Gitan: y como el bien es tan grande, lo duda el entendimiento. En oyendo casamiento no hay mujer que no se ablande. que en sus brazos me ha de hallar mañana el Sol; estoy loco. Sin duda mereces poco pues el bien te hace dudar A mis pariente; y amigos voy a prevenir Fínea, porque del bien que granjea mi ventura, sean testigos: Honrando mi boda, amiga, el permitió de tu cuidado hoy has de ver tan logrado, como mi amor. ! La fatiga del viejo verde me asombra, y Susana mucho más, porque no he visto jamás crecer la parra a la sombra de olmo inútil, ya cansado. 1. Gloria a Dios, que llegó el día de tan colmada alegría 2. De todos fue deseado, porque Susana merece el noble esposo, que aguarda. 1. Para tanto amor, se tarda, porque ya las sombras crecen, el sol y la noche fría para vencerle pelea. 2. Por más tinieblas que vea ha de romperlas el día; porque a su honesta hermosura previene ya mi señora más galas que vio el aurora, más rayos de luz más pura. . Hoy vuestra familia toda queda contenta y honrada La casa está alborotada con prevenciones de boda para esta noche: pues yo no he prevenido a Susana; demás que ha de ser mañana la nuestra, quién la avisó? de mi parte no hubo quien, pues le dije que vendría yo mismo, pero sería, como ya desea mi bien, Susana: y el esperar suele a veces causar pena, su boda esta noche ordena para vencerme en amar. Por Dios que había deseado ver una boda Judia; supelo porque venía entre sus deudos honrados el navio. Válgame Dios! y viene cerca, Tifeo? La gente y las luces veo, Aquí estaremos los dos. Pues viénete algún provecho? En verdad que me ha costado mi diligencia y cuidado; Casamentera te has hecho, bravas mentiras dirás a todas partes. Soñando estoy que están esperando otro yo; ha habido jamás semejante confusión? Aquí escondido he de ver cielo, lo que puede ser. Qué bizarra ostentación trae el navio. Y la desposada es barro, con brava pompa salen ya. El silencio rompa la imaginación turbada; ciego estoy son ilusiones para incitar el furor. . que hubo de lograr su amor pa- para templar mis pasiones grande envida siento en mí. Pedime albricias deseos de mis amantes trofeos Susana, siempre entendí que tan cuerda voluntad, y tan casto pensamiento mostrara en tu casamiento tu virtud y honestidad: Yo por Joachín agradezco el bien que goza dichoso. Yo no merezo a mi esposo y por su esclava me ofrezco. Favores tan conocidos por lo mucho que me toca cuando los case la boca los ve el alma agradecidos Cielos a quien acompañan, a quien le dan parabienes si hay ladrón de ocultos bienes como a su sombra me engañan? Yo he de perder el sentido. Mucho Joachín se detiene Ana mía, Cómo tiene seguro el bien prometido se nos hace desear. No le culpes por tu vida. De vergüenza esta encogida Está en público lugar y es propio a su nuevo estado: Susana tú has escogido noble y principal marido Y de todo el pueblo honrado, porque su virtud merece el bien que el Cielo le envía También la venturamía, ese favor agradece la famosa Tu respeto y tu valor dejan al Sol envidioso Mucho hora el juez a tu esposo Tiénen le todos amor, aunque se podrán quejar de lo mucho que se tarda Gran favor. A qué se aguarda? Tiempo, ocasión, y lugar están juntos, daos las manos Hubo paso más estrecho; volcanes arroja el pecho con pensamientos villanos. La vergüenza le detiene, la mano, señora, os pido. Aún mi esposo no ha venido. Quién a mereceros viene sino yo? Dádmela a mí esa mano en quien me abraso, Yo con poder no me caso. Qué poder, si estoy aquí. De viejo te ha motejado: Que eres impotente dice: No es viejo el que es tanfelice, que en tu Sol se ha remozado, Dime, a que mujer lasciba le has pedido calamiento, que sin conocer su intento le pides que te reciba? cuando porque el Sol no escriba con plumas de hierros de oro que ha quebrantado el decoro a mi casa el Sol, me guardo: brasonas tú que te aguardo como causa que yo adoro? Que flaqueza vista en mí, que por vencida, o culpada debiera estar obligada adarte el injusto sí? Justamente me ofendí porque tu edad se lastime, viendo que el amor se oprime, cuando cenizas te debe, que al que por mozo se atreve no es bien, que por mozo estime. Yo tengo dueño, y esposo; Joachín mi primo, es mi dueño; tu loco verdor, es sueño, sino engaño cuateloso. Y aunque es mi estado dichoso, y soy quien pueda ganar tanto quise dilatar lo que él mereció tan bien, que con quererle yo bien le he dejado desear. En vivo fuego me enciendo de venganzas, y de amor, vidndo en mi poco valor, y juzgando que os ofendo? Oculto estolo temiendo mi bien la desdicha mía; que aunque a vuestro ser debía créditos, mi fe dudaba; porque el alma que tedaba de mi parte me temía. Pues ya no hay que temer si está tu ventura cierta. Y así, pues abren la puerta el penar y el merecer el alma os llego a ofrecer hermosísima Susana. Mi fortuna es la que gana si el alma y la mano os doy. Menos envidioso estoy. Engañome la gitana Qué es esto? tengo sentido? pienso que sueño ha pasado: Yo corrido, y despreciado, si a darla honor he venido? Mas pues mi afrenta ha nacido de una mujer tan libiana, haré con alma villana por dar a mis celos fin, que en venganzas de Joachín, haya afrentas de Susaña; Dime, mujer, con que fines mi honor veniste a vender? Pues quién pudiera entender qué hubiera tantos Joachines? Que estos viejos matachines, sin sustancia ni virtud, vendan falsa juventud, siendo camino más llano, que se vayan mano a mano a ocupar un ataud. Con dichosa sucesión logréis vuestros verdes años. matáranme desengaños si no logro mi intención. Dignos de venganza son mis pensamientos burlados, mas yo los veré Vengados. Cantar alabanzas pueden los músicos, porque queden alegres los desposados. . Vivan loachín, y Susana, y vivan edades largas. concedan los cielos a su limpio amor gusto sin temor, y amistad sin celos, que donde hay recelos las sospechas matan; vivan. Señor advierte que ofendes tu honor, y que tus vasallos te han de perder el respeto si a Daniel estimas tanto. No basta que ya le has hecho tu Virey, siendo tu esclavo, sin que por su Dios olvides efigéis, y simulaeros de nuestros Dioses de Asiria? Si prodigios simulacros la fe del alma acreditan, Y3 este este respeto que guardo al Dios de Daniel es justo, porque no hay crédito humano que sus portentos no asombre; yo le venero por Santo y tengo a su Dios por bueno, Luego tus Dioses son falsos: No han hecho también prodigios? no causan horrible espanto cuando enojados se muestran? y el que tiene altar sagrado en figura de Dragón; no debe ser respetado? no le finuen Sacerdores ante su imagen postrados, quemando aromas Sabeos cómo a los Dioses más altos? Pues cuanto mejor sería, que imitando a tus vasallos les reverencie Daniel, que no que por el tengamos un Dios, que no conocemos? Bien has dicho. Por milagro de nuestro Dios ha venido, porque le obligues a honrarlo. Dame, gran señor; tus pies. Más bien en estás en misbrazos, gran coluna de mi Imperio Preciome de ser tu esclavo. Daniel, si tanto procuras mi gusto, y te precias tanto de mi amigo, y la amistad. tiene tan estrechos lazos, hoy pienso probar la tuya, para que los dos seamos vivo ejemplo en las Historias. Si en la obediencia te agrado; tu gusto es precepto en mí. Ya sabéis como aderamos por Dios al Dragón de Asiría, que vive entre esos peñascos; para alimentar su vientre le dan cándidos rebaños de Sol a Solcién cabezas, y el haciéndolas pedacos, con los dientes las devora, mientras por los aires vagos pone la Región Sabea luto al Sol con humos pardos: Conocémosle por Dios Daniel, el tuyo ignoramos; pues si mi amistad procuras, y el gusto de mis vasallos, que como a mí te obedecen, póstrate al altar sagrado. de este Dios y ofrece incienso, Yo te probaré que es falso, y esos corderos se comen los sacerdotes profanos, que te engañan, y que el mío es el Autor Soberano de cuanto en círculos de oro mide iluminando rayos la roja antorcha del Sol: querrás que me obligue a hora entre falsos Sacerdotes? Cómo probaras que es vano nuestro Dios; Bien fácil mente quedarás desengañado; porque si yo soy Criatura, y a mis pies dejo postrado ese bruto Dios que dices, deidad no tiene: si un brazo, (echura de su Criador) puede rendirlo y matarlo. Terrible cosa prometes: toda, tu vida es milagros, y este es el mayor de todos; diré que tu Dios es Santo, si a tus pies se postra el mío. No la dilates, veamos si llega su atrevimiento, donde ha de verse abrasado. Descubrid el Dios de Asiria. Será fuerza que el espanto le mate, cuando le vea. Que presto verás tu engaño. Señor, en la Fe valiente, de que eres Dios, alcanzaron vivo aliento de tu boca muchos Profetas, y Santos: Con la misma Fe confieso, que es poderoso mi brazo, como le gobierne el tuyo, a desatar los peñascos del Olimpo, y que del Sol bajen humildes los rayos, a que mis brazos los mueva, sobre vientos enfrenados, porque el espíritu impuro, que por soberbio, y por vano, del solio en que eterno vives en abismos abrasados, cayó por siglos eternos, he de estorbar con engaños honras que te debe el nombre: Visto es que he de postrarlo a mis pies: Dragón soberbio, figura de que en el campo Damasceno en los jardines, émulo del cielo santo, a las primeras hechuras de Dios, con viles engaños les cubrió la luz del Sol, porque usurpaste oolocaustos debidos a tu Criador, si tú mismo has confesado, que el nombre suyo merece que le llamen siempre Santo? Yo, en virtud de su poder, que es de quien tiemblas, te mado, que en tus abismos te escondas, y que el fiero simulacro, en que a los hombres engañas, caiga a mis plantas. Extraño prodigio; el Dios de Israel vencio, venció, los demás son falsos. Pues eso dices, no adviertes, que es indignar tus vasallos, y que corre tu persona riesgo? Estos son encantos de aqueste esclavo hechicero: Mira ya el pueblo alterado . contra tu misma Corona. No temas, señor, que a entrambos nos guarda el Dios de Israel. Quién alborota el Palacio con estruendo, y con armas? Mira, porque su Dios le has quitado, como el respeto te pierden. Daniel, solo a tu amparo se encomienda el Rey de Asiria. Adónde está el vil esclavo, que con encantos, y hechizos se atrevió al Dios soberano de Babilonia? Qué es esto? qué es lo que intentáis soldados? qué pretendéis? Darle muerte, para bañar tu Palacio con sangre suya. No veis que está conmigo? otro tanto haremos de ti si guardas su vida; Reyes tiranos haciendas quitan, y vidas, peor pero cuando a sus vasallos les quitan el Dios que tienen; como tú podrás honrarnos, si a nuestro Rey menosprecias? Quién vio más extraño caso en los humanos peligros! Qué puedo hacer, entregarlo a los que matarlo quieren? si, que me está amenazando la afrenta, si no le entrego. Pero quién blasona tanto de las leyes de amistad, que dicen que un mismo lazo tiene dos almas unidas, mira en respetos humanos, para perder un amigo: Cobarde soy, retiraos, que está mi vida en Daniel. Señor, para los trabajos, no he menester yo la tuya; goza tu Reino en descanso, que con el tendrás amigos: si yo, por serlo, te falto, quiebre en mí la furia el pueblo, muera a sus seroces manos, porque a su Rey no se atrevan. No le prendéis? Esperaos. Ya no hay que esperar. Daniel, dulce amigo, varón santo, que he de hacer en tantas dudas? Mira que si el Reino gano, pierdo tu preciosa vida. Lo que está determinado de Dios, no pide otro medio. Por qué os detenéis? llevadlo al lago de los Leones. Partido, y hecho pedazos me dejáis el corazón: Dios de Israel, si han hallado gracia en tus ojos sus ojos, no le ofendan mis vasallos; pero pues eres su Dios, bien sé que podrás librarlo. Las maravillas de Babilonia.
JORNADA SEGUNDA
Señor, los que atrevidos, quisieron en tu sangre ver teñidos los aceros traidores, sin temer su castigo en tus rigores; cuando a Daniel prendieron, con duras muertes tu poder sintieron: todos, señor, pagaron su atrevimiento bárbaro, y dejaron, con mortal escarmiento, a la tierra temor, asombro al viento. Quién a su Dios se atreve, Las maravillas de Babilonia. escandaliza el cielo, el pecho mueve a la crueldad más fiera, con tal venganza hecha, que quisira que fueran inmortales, porque en la vida, y el tormento iguales, mi furor inclemente, se estuviera vengando eternamente. Si el dueño misterioso, me pinta entre los hombres poderoso, en cuya Monarquía, desde la Zona donde nace el día, al pardo monumento, donde forma el Ocaso blando asiento, de nevadas espumas. se esparcen lenguas, y enternecen plumas. Y en la cabeza de oro, me han guardado los cielos el decoro, con el lugar primero; Dios vengo a ser del mundo, pues que espero, si en los demás metales son bajas las Coronas Imperias? Adoración pretendo: Dios de los hombres soy; porque me ofendo que a Estrellas, ni Dragones, den los hombres injustas adoraciones? La sacra estatua mía no ha de ser vuestro Dios desde este día; porque la adoren todos, a su fin la di setenta codos. Los Asirios, y Hebreos quemarán en mi honor humos Sabeos: Y el que otro Dios tuviere; ni vida aguarde, ni clemencia espere, haré que sirvan luego; en horno ardiente, de materia al fuego, desatando esparcidas, entre volas de humo; ardientes vidas, y los cuerpos opresos, pardas cenizas, y rebeldes huesos. Estos son los primeros, que por desvanecidos, y severos, llaman idolatria. Hoy mudarán deseos: Postraos en tierra, y adoradme Hebreos. Señor, por Rey supremo de la Asiria, no por Dios Y cuando fuese yerro el adorarme a mí; no fue un becerro vuestro Dios algún día, cuando Moises de Capitán servía, a vuestra gente loca? Y cuando al golpe suyo, os dio una roca en Rasidín cristales, y llovieron sustentos celestiales. También las Escrituras te habrán dicho, señor, las desventuras, que entre memorias lloro, cuando adoraron el becerro de de oro. Tú con veloces plantas, ya viste del Jordan las aguas santas en nuestra sangre tintas, en cuya margen cributaria pintas más Historias Hebreas, que adoraciones, como Dios, deseas. Cautivos no venimos, adonde, como esclavos te servimos, con miserable ejemplo, perdida la Ciudad, postrado el Templo: Y entre los verdes ramos los instrumentos músicos colgamos, a los márgenes fríos, que Babilonia ve en hermosos ríos? pues todo fue castigo de haberidolatrado. Pues yo digo, si vuestro Dios apenas se ha atrevido a mirar vuestras cadenas en llanto tan profundo; que más que vuestro Dios, tengo en el mundo Imperio soberano: postraos en tierra, no lloréis en vano. Por Dios te respetamos. Con esto de la muerte nos libramos. Las maravillas de Bavilonia. Los tres mozos Hebreos, juzgando sus desdichas por trofeos, porque te niegan el honor debido, a los horbos crueles han venido, y allí alegres esperan, que entre las llamas abrasados mueran. Son de Daniel amigos, y pudieras por el templar castigos. de leyes tan severas. oupuoo Si de Daniel la vida me pidieras, y estuviera en mi mano, me pudieras culpar de Rey tirano, mas es tan desdichado, que ya será manjar despedazado de furiosos Leones. Quien pudiera ablandar sus corazones, para librar su vida! Mas si en tanto rigor, quedó vencida la hambre, y con respeto, los huesos reservó, yo les prometo la más ilustre pira, que vio Monarca, en cuanto dora; y tira, desde la Libia al Toro, en lámina mayor, con trenzas de oro. Bien fue quedar con vida. Ya por tu causa la juzgue perdida. . acción hasta aquí mezclada, De este monte a las espaldas, trabajan mis segadores, y de mieses, y de flores hacen rústicas guirnaldas. Y aunque ellos saben ganar el sustento, y esto es suyo, yo mismo lo distribuyo, por lo que me alegra el dar. Iras, pues, a aquella fuente, bello honor de Palestina, que al Jordan santo camina, con agradable corriente; Y el agua les llevarás; con llanto de la pasada ruina. Siempre tendrás que llorar, y que sentir de Jerusalén la pena. Cómo ello la condena a padecer, y sufrir; Ya sus hijos desterrados en Babilonia, es forzoso, bañar con llanto copioso las reliquias de estos prados. Que si excusando el rigor, me he quedado en Palestina, fue por voluntad divina, que Biblioteca Nacional de Es que Nabucodonosor, con ardiente mano armada, que entre sangrientos despojos, dejó nuestros campos rojos con el fuego, y con la espada. Yo con algunos Hebreos, dejando a Jerusalén, esperé el perdido bien, con dilatados deseos. Ve pues, que con las memorias, de la pena con que vido, vengo a ser trágico archivo de lastimosas Historias. Cuando ha de ser aquel día, Señor, que en devoto ejemplo, goce el profanado Templo la esperada profecia? Cuando con limpio decoro, libres de estragos feroces, harán las piadosas voces ofrenda en sus vasos de oro? Avaque, santo Profeta de Dios. Sacro mensajero, que me mandas? que ya espero, con la voluntad sujeta, lo que el gran Dios de Israel me quiere mandar por ti. Qué partas luego de aquí a visitar a Daniel, porque el sustento que llevas se dea. Dónde le he de hallar? que no me pudieras dar, Ángel más dichosas nuevas. En un lago de Leones, en Babilonia. Yo asisto en Judea, y nunca he visto a Babilonia. Si pones duda, yo te llevaré, para que le des sustento. Poder tienes sobre el viento, seguro contigo iré. Brutos, reconocidos al gran poder de aquel Señor que os cría, que de piedad vestidos, me tenéis compañía, muvos testigos de la pena mía: Seisstas han pasado, que el hambriento rigor de vuestro pecho en clemencia templado, dejáis con lazo estrecho, la paz unida, el cielo satisfecho: Cuando entendí obediente, ser envidia cruel, dura venganza, de esta idólatra gente, Las maravillas de Bavilonia. ha hallado mi esperanza vida en la muerte, en el furor templanza: Quien tuviera que daros, para dejar vuestra piedad vencida; más podéis consolaros, que el dueño de la vida, quiere que al cielo para todos pida. Mas quien los aires vanos viene rompiendo alegre en nubes de oro, con giros soberanos, del estrellado Coro, es alto Embajador, su luz adoro. Daniel, Daniel. Profeta santo, que en la virtud de Dios, midiendo cielos, entre abismos de espanto, y piadosos desvelos, penas alivias para dar consuelos: Muy bien venido seas, que quien viene por Dios es bienvenido. Mucho con el granjeas, pues de luces vestido, un Ángel por los aires me ha traído. Este pobre sustento a mi gente llevaba a Palestina, y ahora más contento, la voluntad divina, para aliviar tu pena, me encamina: Come Daniel. En tanto, que gozan mis humildes compañeros de este prodigio santo, si manchados aceros, cubre el olvido de enemigos fieros. Que me cuentes quería, si en nuestra patria en la llorosa Historia, de aquel infausto día, ha quedado memoria de las reliquias de tan alta gloria. Los coronados muros, espejo a los primeros resplandores Comedia Famosa del Sol, con rayos puros, ya dan agrestes flores, ya sitven de rediles a pastores. La ilustre pesadumbre, Alcázar de David, perdiendo leyes de su antigua costumbre, esclavos ya sus Reyes, la habitan cabras, y apacientan bueyes. El Templo en quien vivía la gran Fe de Abrahan, y en dulces cantos al corazón del día, daban Ministros trantos, holocaustos a Dios, y humanos cantos; Ya con puras memorias, contempla al Sol su bárbara ruina, y entre caducas glorias, blasón de Palestina, el tiempo por sus mármoles camina. Mas si en lágrimas bañas tus vestidos, Daniel, dejar quisiera enemigas hazañas, que el Ángel ya me espera, y que no sé afligirte considera; y queda en paz. El Dios vaya contigo, que en tan pequeños plazos, te quiso hacer testigo. de los favores que ha de usar conmigo. Bien merecéis sustento, amigos, y advertid que me lo envía el Dios del Firmamento, no el Asirio, que os cría; y porque en mí os hartéis, dilata el día. Prodigio soberano! Daniel es vivo, abrid las puertas luego, poco el poder humano, con las envidias ciego, pudo vencerlo, pues averle llego. Las maravillas de Babilonia. Daniel, dichoso amigo, que hallaste dulce paz entre las fieras, con generoso abrigo: Ya, si venganza esperas, será a tu gusto, cuando verla quieras. Señor, ninguna ofensa he recibido yo, pues estoy vivo, El cielo nos dispensa, cuando agravios recibo, en las venganzas que en alma escribo, Ay suerte más dichosa! vivo está, vive Dios, él ha tenido virtud maravillosa, que si yo hubiera sido, va estuviera entre todos digerido. Profeta, que oraciones, para si acaso al Rey le diere gana, de echarme a Leones, dices cada mañana, que las que tengo son de una Gitana, y deben de ser tales, que si el León más tierno, y cachorrillo, me viera en los umbrales, sin poder resistillo, me hiciera entre sus unas picadillo. Ya las puertas se abrieron: Adiós, amigos, porque el Rey me espera. Qué mansos se estuvieron: pero yo más quisiera comunicar con ellos por gatera. de cuya luz nos avisa , , el alma en dorados lejos: Hermoso el jardín está. Después que tu entraste en él, que como el cielo es pincel del suelo, y tocando va, con mil cambiantes reflejos, las pardas nubes que pisa, Así las purpúreas flores, entre mirtos, y laureles, hacen tus ojos pinceles para ostentar sus colores. Oh qué lisonjera estás. Cómo se podrá mentir, si las vemos competir con las luces que les das. Podrémoste entretener con con música mi señora? Será salva del Aurora, y volverá a amanecer. Al Alba alegre, y risueña despiertan los pajarillos, vertiendo aljósares puros, para enriquecer Narcisos; Rompiendo púrpura, y oro, con rayos del Sol divinos, las nubes pregonan Cielos, y los campos Paraisos. Tan honesta ocupación, y entretenida clausura, hacen mayor tu hermosura, porque las colores son que muestra tu honestidad, grata a Dios, bella Susana: tu humildad es soberana, divina tu castidad: Yo ejecutado en rigor, de idólatras corazones, ya fui manjar de Leones. Y Nabucodonosor, después que se vio sin ti, tus amigos persiguió. Susana, eso ignoro yo. Pues escucha atento. Di. A la imitación soberbia, de Bobel, y de aquel monstruo, que en menosprecio de Dios, tuvo pensamientos locos, y levantando una torre, quiso dar con ella asombros, al que consolo mirarla le dejó mudo, y absorto. El Rey de Asiria soberbio, como en Babilonia el otro, por quien el sitio, y la culpa, los contempló el mundo solos. Cerca del muro, que lava los cristales vergonzosos el Tigris, viendo que muestra pueblo que a Dios tuvo en poco, fabricó a su bruta imagen, para que le diesen todos adoración, una Estatua, bañada en metal precioso: Que como su Monarquía ha sido en entrambos Polos la primera, y en los sueños, tiene la cabeza de oro. Ufano, y desvanecido, nos levantó un promontorio de metal resplandeciente, con dos Planetas porojos. La dorada pesadumbre, sobre los valientes hombros de sus vasas, se levanta del suelo setenta codos. Esta, pues, imagen suya, con instrumentos sonoros, y públicas alegrías, dio cultos majestuosos. Mandó en general edito, de su largo Imperio a todos, que le adorasen postrados, con oraciones, y votos. Y al que en Asiria se hallase, que su ley tuviese en poco, al mundo diese escarmientos entre las brasas de un horno. Halláronse al culto inorme, entre los Asirios locos, tres tus mayores amigos, a sus mandamientos sordos. Pues cuando postrado en tierra el pueblo supersticioso, la imagen reverenciaba por su Dios, cantando a coros Sidrac, Misac, y Abdenago, los Hebreos más dichosos, que han dado a Dios holocaustos, y de su Fe testimonios. Con invencible osadía, y con soberano gozo, desvaneciendo el peligro, para no volverle el rostro. Burlando la falsa imagen, Fe divina, pecho heroico; dicen, que el Dios de Israel es el verdadero, y solo. Que en Tronos de eternidades, sobre Legiones, y Coros de inteligencias divinas, siempre está presente a todo. El Rey, que su voz escucha, menospreciado, y celoso, de la deidad que le niegan, sin considerar que es polvo; a dos tres mozos valientes, manda, que en incendios rojos de un horno, prodigo en llamas, del abismo fiero aborto, luego los sepulten vivos, sin ver que tienen Custodios, que suspendan los efetos del incendio licencioso. Ligados de pies, y manos, entre el confuso alboroto de los Ministros crueles, que para el daño no hay pocos: Los arrojan en el fuego. a quien no hicieran estorbo montes de cándidos hielos, ni corazones de escollos. Pero el voraz Elemento, en la ejecución absorto, flaco en su naturaleza, y en los efectos dudoso: Por mandamiento de Dios, ministrando el viento soplos, vertió diluuios de llamas en los ministros furiosos. Y los tres mozos alegres, viendo deshechos, y rotos los lazos de sus prisiones, y ameno jardín el horno: Sobre las templadas llamas alegres van, y devotos, porque las puntas del fuego formaban claveles rojos. Era la leña de Aromas, que daba humo precioso, y las ardientes cenizas cristal de limpios arroyos. Era el horno un Paraiso, que Dios, como puso el otro un Ángel que lo guardase, hizo en Asiria lo propio. En medio de ellos estaba sacro Paraninfo hermoso, rasgo del pincel de Dios, y Majestad de sus Coros. Su frente bañada en luces, comunicada a tesoros, su belleza dada a siglos, para despertar asombros. Haciéndoles compañía, por amigo, y por Custodio, dulces auras inspiraba, avergonzando Favonios. Y el fuego olvidando efetos, le servía temeroso dé murallas de rubiés, mientras cantaban a coros a Dios dignas alabanzas, que por Eterno, y por solo, le repiten Santo Santo las Potestades, y Tronos. Hubo locura más nueva! Pues al Fuerte, al Poderoso, a su Criador Sempiterno? Ya no es hombre el Rey, es monstruo de la soberbia engendrado. Señor mis culpas conozco, pues no pueden mis palabras, ha- hacer que os adoren todos. No quiero las amistades. del que a Dios le vuelve el rostro; sepa el Rey que ofende el cielo, sepa el Rey que es tierra, y polvo. Jochín, y Susana a Dios. Hasta Palacio es forzoso que te acompañe, Daniel. Yo Majestades, y tronos, y la de Dios ofendida? primero en ardientes hornos muera, señora, brasado. A su cargo estamos todos. Han de volver a cantar? Si la música se ordena para repetir la pena; así la sabré aliviar. Al Alba alegre, Con industria hallé ocasión para lograr mi esperanza. Siempre el atrevido alcanza: el miedo, y la posesión jamás se han hallado juntos: Si yo me siento abrasar, porque tengo de mirar; cómo el mundo; en necios puntos? Por atrevido, y amante he de lograr mi deseo: Mas no es Acabel que veo? pasar no puedo adelante. Que así en la ocasión primera se muestre amor tan cruel? Mi compañero es aquel, que no me viese quisiera; que como es ciego apetito de lasciva voluntad; tiene vergüenza la edad, aunque es igual el delito. Porque él se vaya me iré, para volver a mi intento. Atrevido pensamiento, que medio tomar podré? irme es el modo mejor, para que él también se vaya. . También sus voces ensaya el canoro ruiseñor. Los arroyuelos sonoros, entre márgenes del río, formando raros espejos entre pedazos de vidro. Mirad si está ya templado, el baño: Y que ya te espera, para blasonar su esfera; de que otro Sol ha criado. Yo quiero mezclar con rosas ese cristal lisonjero; Siempre yo las aguas quiero limpias, pero no olorosas. Qué melindrosa; quien vio tan nueva excusa en mujer? Para limpieza han de ser, mas para el deleite no; Ya que a las buenas imito, presumo que olores son, en los Templos devoción, y en los banos apetito. Esta vez le hemos de echar del jardín algunas flores. . Hareisme salir colores, solo me obliga a bañar, que la limpieza exterior, sino hay lascivo interes, espejo del alma es, que le da más resplandor. A banar se quiere entrar Susana; hermosa mujer, todo cuanto alcanza a ver, es poderosa a matar. Templaos amorosos fuegos, daré a entendr mi pasión, que se pierde la ocasión, sino la conquistan ruegos. Qué he de hacer, Acabme visto? hubo linaje mayor de tormento en el amor? En vano al furor resisto en mi amorosa batalla. Ah villano compañero, sabiendo que yo la quiero, te has atrevido a mirarla? Si el manifiesta sus penas, porque he de encubrir las mías? Acab, qué es lo que querías? Tu Juachín qué es lo que ordenas? a que has venido a esta casa tan oculto? Mal hiciera, si mi pasión te encubriera, cuando los límites pasa de mi edad, y mi cordura: A Susana estoy rendido; pierdo por ella el sentido. Luego no será locura, aunque tan viejo me ves, decir que tambín la adoro? Has de perderla el decoro? Como tu atrevido estés, es fuerza que yo me atreva. Pues, qué podemos hacer? Que, procurarla venter, que en mujer no es cosa nueva: Pero ya del baño sale, ánimo cobarde amor; A donde vence el temor poco la esperanza vale. Yo me arrojo, que el lugar con la soledad convida. Yo he librado ya mi vida en solo el ejecutar. Villanos, que atrevimiento tan loca licencia os dio? Tu hermosura nos vencio; amoroso es nuestro intento; cumple nuestra voluntad, que estando el lugar secreto, no se perderá el respeto debido a tu calidad, porque lo que no se sabe no da vergüenza jamás. Viejo, si tan loco estás, y en un delito tan grave ofendes al cielo, mira quién soy? Todo está mirado, y ya está determinado amor; a gozarte aspira nuestro encendido deseo. Tus intentos serán vanos, si te defiendes. Villanos, apenas mi ofensa creo. Pero entretanto que os veo con esa intención cruel, el tronco de este Laurel, que a ver en mis manos llego, me dará su oculto fuego, para abrasaros con él, Entre torpezas villanas vuestro fuego le encendia, temió, porque le oprimia la nieve de vuestras canas. Hizo diligencias vanas, el fuego, que agravios llora, mas como el hielo mejora su hielo en el paso estrecho, huyó el fuego a vuestro pecho, adonde revienta ahora. Mas pues en la nieve fría, de vuestros años pesados, no no os halláis avergonzados! causeos vergüenza la mía, templaré el fuego que ardía, va con incendios tan claros. Y porque vuestros reparos teme el apetito ciego, he de elaros con mi fuego, con mi hielo he de abrasaros. Muy desvanecida estás, sin ver que tu honor estriba, en que yo quiera que vivas. Mas pues agravios me das por respuestas, hoy verás tu castidad derribada: Del Pueblo serás juzgada por la más torpe mujer; por adúltera has de ser con un esclavo acusada. Válgame el cielo! qué dices hombre? que venganza fiera te enseña el furor? Espera, mira a Dios, y no autorices mis afrentas. Qué infelices son las vanas hermosuras! Si nuestro gusto procuras será dichosa tu suerte, Primero quiero la muerte, que el vivir que me aseguras: Primero el Delfín sangriento, herido, y vistiendo plumas, hará, como en las espumas, carácoles en el viento. Primero el cuarto Elemento, roja alfombra de la Luna, se verá sin luz alguna: y en ruedas de oro escarchado, veremos al Sol parado, y constante a la fortuna. Iueces somos, y mira el crédito cue nos dan, que en nuestras lenguas están la verdad, y la mentira; Amor se ha trocado en ira. Espera. Admite mi amor. Ciego estás. Pues mi furor pide venganza cruel. . Andad, que el Dios de Israel sabrá volver por mi honor. de las Maravillas de Babilonia.
JORNADA TERCERA
Que hay quien las memorias borre, cuando escarmientos olvide del Rey, que los vientos mide en las alas de una torre! No son los hombres testigos, que el Príncipe, a quien te opones dio a la tierra confusiones, y a su locura castigos? Pues como tan loco, y vano torpe adoración pretendes? Poco sabes, pues me ofendes si está tu vida en mi mano: Ven los hombres más poder que el mío a quién respetar? Pues porque no han de adorar si llegan a obedecer? No basta que te excusara del horno en que el fuego ardía, para que la cortesía, y la amistad te obligara? Tú me pierdes él respeto? Te tiene desvanecido? Que no lo estoy te prometo, porque no hay bien que no sea caduco, y perecedero, si ha de igualar al que espero. En otros bienes se emplea mi asegurada esperanza, que por amor, ni temor, no he de negarle al Señor lo que su poder alcanza. Y si te parece a ti, que por temor del castigo, para negar lo que digo, has de hallar flaqueza en mí, alienta nuevas crueldades, entre sangrientos rigores, y pide que sean mayores, que han sido tus vanidades. Ponme en el Diciembre frío en lagos de riza nieve, donde erizado se bebe el más despeñado río. Pinta la hambre más fiera, que vencio mortal criatura, y la prisión más oscura, donde el Sol nunca se espera. Una traición conseguida, una amistad mal pagada, una esperanza burlada, una posesión perdida. Y si castigos humanos son pocos para mi pena, pide los que el cielo ordena, por decretos soberanos. No han de ser parte jamás con tus tormentos feroces, que yo no confiese a voces el Dios que negando estás. Echadle de mi presencia presto, no le vean mis ojos, aunque los vivos enojos quieren mayor inclemencia. Despojadle el Realvestido, deje la púrpura, y oro, que quien me pierde el decoro, ya tiene el seso perdido. Quitadle el anillo luego, no mande en Asiria más. s No poco piadoso estás, pues que no le abrasas luego. Toma tu anillo, señor. No ha de venir por tu mano, que pues públicas, villano, que hay otro poder mayor; no quiero que con desprecios llegue tu mano a la mía, pues de otro poder confía, con atrevimientos necios. Haya distancia en los dos, porque tocar es locura, quien se confiesa criatura, a quien se tiene por Dios. Vuelve a ser como antes eras, vil esclavo. No es mejor que pruebe aquí tu rigor? Estoy por hacer que muera: vete esclavo, que tu nombre mortales furias despierta. Cantad, porque me divierta. Tanta soberbia en un hombre: Señor, si os compadecéis de vuestro Pueblo afligido, la gracia del Rey os pido, que por su bien me alcancéis. Vuelve a ganar la amistad de corazón tan esquivo, para que el Pueblo cautivo pueda tener libertad. Los más apartados Climas, los más remotos Imperios, confiesen al Rey de Asiria, por Dios que rige los cielos. Parece que se ha dormido; si otro sueño le venciera, para que a Dios conociera; uno de ambición vestido, le obligó soberbio, y vano, a que por Dios se tuviese: Si ahora soñase, y viese, como Dios tiene en su mano los castigos que le aguardan, para que perdón le pida; El alma tiene oprimida, mis temores le acobardan. Soñando está, el cielo quiera que el Rey me haya menester, y podrá el pueblo volver a su libertad primera. Qué es esto imaginación? otro sueño me desvela más pesado, pues me hiela la sangre, y el corazón: Daviel, mi mayor amigo, dónde estás? porque te ausentas; cuando con tu voz me alientas? Ahora estaba contigo, y desterrado le echaste de Palacio. Yo he tenido enojo, porque se ha ido Daniel. Porque no hay quien baste, si tu amor le desdeña, contra la voluntad de un Rey que sueña Llamad presto a Daniel, no le aflija el cautiverio, pues por divino misterio, libro mi remedio en él. Y si el Rey es Sol que da al vasallo luz, y abrigo, vuelva a ser, Daniel, mi amigo, y luz, y favor tendrá, Si eres Sol, no hay quien entienda como las luces repartes, que duermes en todas partes, y vas luego a media rienda por varios Horizontes, soñando estatuas, y rayando monte Señor, aquí está Daniel. Querido amigo, perdona, que a ti la humildad te abona, na mí la intención cruel: Pero, por el Dios que adoras, de no ofenderte jamás. Yo soñé; acércate más: bien sé yo que nada ignoras. Soñé pues, que todo el mundo de un árbol solo ocupaban las ramas, y en el estaban muchas aves; el profundo suelo, que el trono media, número inmenso ocupaba de bestias, y Dios mandaba, que desde la tierra fría tronco, y ramas se tornasen; queriendo dar a entender, que volvería a crecer su máquina, si pasasen siete tiempos. Fácilmente tendrás claros desengaños: Por ti pasarán siete años, que te juzgará la gente por bestia; y por la turbada imaginación, tú mismo verás en tu ciego abismo; con la intención castigada, que eres bestia, y asombrado de los hombres pacerás en verde campo. Y podrás, pues tu Dios poder te ha dado, hacer que tan gran castigo pueda templarse, Daniel? culpa es grave, más cruel la pena. Yo soy tu amigo, y rogaré a Dios que sean siete meses los siete años, como repares los daños, como enmendado te vean. Pues gracia en tu Dios alcanzas, en los ruegos persevera, que gran castigo me espera, muriendo mis esperanzas: Yo bestia del campo, yo? poderoso es quien lo ordena. Para ejecutar la pena, que nuestra ley promulgó vengo, señor; a que firmes una sentencia de muerte: pues como tu gusto advierte, como tu nombre confirmes, no tendrá jamás valor, ni se podrá ejecutar. Mostrad, pues, si he de firmar. De muerte; mucho rigor, y porqué delito muere? Por adultera. Y quién fue? Susana. Dude la fe, y menos crédito espere; Susana, siendo mujer tan casta y tan principal, a su esposo desleal? Acab, no puede eso ser. Señor, muchos siglos vivas, Id con Dios. l. Daniel, pues sabes, que yo con penas tan graves, y para un hombre excesivas, forma humana he de perder; volverás a gobernar, yo te dejo en mi lugar el soberano poder: Yo cómo bestia paciendo? quién mi poder acobarda? Ya el castigo que le aguarda está confuso temiendo: Ya con turbado sentido comienza a sentir la pena, que el brazo de Dios le ordena: Pues yo a la gracia he venido, y está nuestro amparo en ella, de Susana he de saber, si ha apelado, para ver si puedo favorecerla. Porque mujer principal, como nace con valor, conserva en su limpio honor, mas que en la sangre, el caudal. Bestia yo? tan gran castigo merece la culpa mía? Cielo, a tan gran Monarquía te muestras tan enemigo? Si soy el hombre mejor del mundo, y el más temido, a tal miseria he venido? Yo soy bestia? . Sí señor. Pues en que lo echas de ver? En que piensas que lo eres. Ven acá, necio, no quieres que lo comience a temer, si me dicen que hay un Dios de mejor poder que el mío? No temerle es desvarío. Si vamos juntos los al campo, no hay que temer: Oh quién derribar pudiera desde su mayor esfera, a quien me quita el poder! Ya va el negocio perdido, así le brevias los plazos, para vengarse de ti: háblale con más paciencia. Para que, si la sentencia la voy ya sintiendo en mí? No tengo poder igual, que a tenerle yo vengara mi agravio, yo le arrojara de su Trono celestial. Mas ya que su enojo veo que en tales venganzas libra, porque sus rayos no vibra, si ve igualarme, Tifeo? Si como feroz Gigante, al Sol mis soberbias llego, porque en volcanes de fuego no me fulmina arrogante? porque si vengarme espero, siendo tan fuerte enemigo, honroso no hace el castigo, aunque venga a ser más fiero? Mas porque del no me queje, cuando sus Leyes traspase, o con sus rayos me abrase; o los sentidos me deje. Este es el lugar adonde es bien que Susana muera. Decid, la que en Dios espera; que por su causa responde; pero ya que he de morir, permitid que en mi tormento llegue el mayor sufrimiento, que puede el alma sentir. Y pues nuestra Ley advierte, que la mayor maldición, es morir sin sucesión, dejadme llorar mi muerte: Que entre las desdichas mías, con esperanzas muriera, que dé mi sangre pudiera venir al mundo el Mesías. Dejad que mostrando fe, en endechas mal formadas, llore yo con mis criadas, cual la hija de Jepte. Hijas de Sion, lloremos en Himnos, que muere infelice Susana sin hijos. Hijas de Sion, que lloréis os pido, no mi muerte injusta; por torpes delitos: Qué Dios, que conoce pensamientos míos, me dará por ellos el premio, o castigo. Nuestra Ley declara; que serán malditos, los que en bendición no tuvieren hijos. Oh tú, que en los cielos, hermosos Olimpos, Eterno te llamas, sin fin, ni principio. Pues ves mi inocencia, y en mortal suplicio, permites que muera, donde más te sirvo. Consuela mi alma; pues has conocido, que de ella te he hecho casto sacrificio. Hijas de Sion, lloremos en Himnos, que muere infelice Susana sin hijos. Haced al Pueblo notorio la sentencia confirmada del Rey. Mujer desdichada, para escarmiento, y memoria de las hijas de Israel; oye tu mortal sentencia. Pues os da el poder licencia, por fuerza ha de ser cruel. Susana, por otro nombre Azu cena, del Tribú de Juda, hija de El- cia; y mujer de Joachín; siendo acu- sada de adulterio, en cumplimiento de la Ley de Moises: Mandamos. que sea entregada al pueblo, para que muera apedreada públicamente. Da da en Babilonia, y confirmada por Nabucodonosor Rey de Asiria, y Juda. Los Jueces del Pueblo. Solo el cumplimiento espera la Ley nuestra, que decís los que la sentencia oís? Que muera Susana, muera. Esperad, no ejecutéis vuestra sentencia inclemente: Es mujer que está inocente, presto la verdad sabréis. Diera porque se librara un diente si me doliera, porque es lástima que muera mujer de tan buena cara; Pero donde hemos de echar tanto bollo bizcochado? aura un Judio sobrado, que se deje apedrear: No temas, mujer, que el cielo, jamás del justo se olvida, poné en peligro la vida, para aumentar el consuelo. Vive el gran Dios de Israel, que está inocente Susana; lascivos viejos, villana sangre de Canaan cruel, no del Tribu generoso de Bavilonia. de Juda; como perdéis a dios el temor, si veis que es su brazo poderoso? Con quien decís que Susana su precioso honor manchó? Con un mancebo, que huyó. Vuestra acusación es vana; mas porque nuevo castigo se ve, vuestra confesión hagajusta aprobación, juez he de ser, y testigo de vuestra maldad notoria. Llega tú, pues la culpaste, y tú mismo sentenciaste a muerte, para memoria de que la ley has cumplido: Declara donde la viste. Este si es Judio triste. Junto a aquel árbol florido del jardín dices que estaba cuando cometió el delito. Cayendo va en el garlito. Junto al lantisco manchaba su honor. En el daño mismo conozco que estás mintiendo, y en tus maldades cayendo, de un abismo en otro abismo. Castigo mortal esperas, porque a muerte condenaste al justo, y la ley quebraste, para que por ellos muera. Apedre ádicos tenemos sin más ver. Deja llegar a quien te ha de condenar, verá el pueblo dos extremos, disformes en un delito, desmentidos en los dos, porque les cóndene Dios, que es el juez infinito. Di viejo lascivo, y ciego, de tus torpezas vencido, en vicios envejecido, por dar materia a tu fuego; Qué planta le daba sombra a Susana, pues dijiste, que ofender a Dios la viste? La preguntilla le asombra. Junto a una carrasca estaba. Tú también has confesado su inocencia, y tu pecado; tu confesión esperaba para pronunciar sentencia. Hebreos, Susana es buena, Dios la libra de la pena, y vuelve por su inocencia. Pues viva Susana, viva, y los falsos viejos mueran. Si han de llevarlos, que esperan, todo ripio se aperciba; miren por donde han venido a servir las peladillas. Confieso las maravillas de Dios; mi delito ha sido grave. Ya el Ángel de Dios, Ministro de su justicia, venciendo vuestra malicia, os dará muerte a los dos, la misma leyos condena, dada por Dios a Moisén: hoy vuestras culpas se ven, que han de igualarse a la pena; llevadlos. Justo Daniel, Profeta santo, yo soy la ofendida, y la que estoy, de su delito cruel lastimada; pues si Dios nos manda que perdonemos, y mil ejemplos tenemos, hayan piedad estos dos; basta que hayan confesado: no mueran por causa mía, así la alta profecia del Mesías deseado se cumpla en los descendientes de tu casa. Tú has mostrado, de Dios un vivo traslado, con experiencias valientes de tu humilde corazón, que agraviado, y ofendido, está de piedad vestido; tuyas las hazañas son de este día, mas la vida de estos, tan perdida, y ciega, hoy a su término llega, en vicios envejecida: Adúlteros han vivido, engañando las mujeres de Israel: pues como quieros que ponga Dios en olvido tu delito! Ya el proceso de su vida está cerrado. No me llame desdichado, quien ve tan feliz suceso: Gracias a Dios, mi Susana, que te libró tu inocencia. Ejecutad la sentencia. De muy bonísima gana. . 1. Quién en fábulas, ni historias vio maravilla mayor? 2. Esta ha quitado el valor a las antiguas memorias: Que un Rey se haya convertido en una bestia, en un bruto, cuyo poder aysoluto con el cielo ha competido! 1. Ya espiró su Monarquía. Habláis del Rey? 2. Quién lo ignora? La desdicha ha sido mía, que no hay mesa, ni platos, ni hay a quien poder pedirlos, todo es bledos, y tomillos, no es buen año para gatos. En la despensa Real todo es juncia, y alcácel, que es la pena más cruel que han dado a un hombre mortal: Los perdigones volaron, los conejos se escondieron, los berros se encarecieron, y a despensas los llevaron. Que como es propio imitar al Rey, hay hombre que a solas se anda comiendo amapolas, y aún yo las ando a buscar. También faltó la ventura para mí, que la decía, conque al Rey entretenía. Derribole su locura; atreviose a Dios queriendo ser ladrón de su poder. 1. Encantos deben de ser estos que está padeciendo. Algún Hebreo será por vengar su esclavitud: quien con mágica virtud. le muda la forma ya? Mas ya viene el Rey paciendo linda grama. . 2. Su ambición, se ha trocado en compasión. Señas hace, y no le entiendo. Pues quién le podrá entender cuando él no se entiende a sí? Quieres que me siente aquí? que te traiga de comer? De comer pienso que pide. Quiéres cañamones? no; verenjenas el calló 2o2 de Babilonia. buena pro h, . 1. La voz le impide su remedio. Ya que has dado en bestia, no explicaras tu intento? No tomarás una voz: Que está opilado pienso que dice. Ellechón gruñe por darse a entender, pide el gato de comer maullando: ruge el León, ladrá el perro del vecino, que cansa el mundo ladrando. El lobo se entiende aullando, y rebuznando el pollino: mas a ti quien te ha de dar lo que hubieres menester, si no te das a entender? Qué quieres, ir a nadar? Dice, que siendo señor, le vemos bestia esta vez. Que juegue yo al agedrez? Qué te llamen al Doctor? 1. Qué dice? No dice nada: buenos interpretadores. Qué quieres, tomar sudores? Qué te traiga una granada? Que es señor del mundo dice: No ves señalar corona? Qué te haga la mamona? El mismo se contradice. 2. Daniel viene. Quiera Dios que le entienda en profecia. Ya yo me desvanecía con las senas de los dos, vamonos. Dices muy bien, que que si me estoy mucho aquí, será menester que a mí me hablen por señas también Hombre, que ejemplo mayor quieres del sumo poder de Dios? amar, y temer debe el hombre a su Criador. Y no os debéis admirar de esta ambición castigada, que quien le formó de nada, bien le sabrá transformar. Adiós, por más que blasfemen los hombres, todo es posble, solo parece imposible, que los hombres no le temen. Y tu castigado Rey, mira en tu infelice estado, como te ves castigado de más poderosa ley. Prueba a decir que los hombres te respeten; prueba a hablar, sin que en tan bajo lugar, de tu misma voz te asombres. Mira en tus penas mortales, para humillar su poder, si Dios hubo menester máquina en duros metales. Si una estatua te acredita, y tú a tu estatua feroz, no podiste darle voz, y Dios la tuya te quita: Luego no hay más Dios que aquel, que te hizo, y te deshace; pues de que poder te nace, Rey, tu soberbia cruel? Que ya estás humilde sé, que el poder de Dios confiesas, que reconoces, y besas la tierra; dichosa fue, Señor, si por maravillas te das siempre a coner, ya conoce tu poder, el que como bestia humillas. Siempre en las obras mayores tiene más fama su Autor, pues las obras de su amor son a todas superiores. Que fabricar tantos cielos, que a un movimiento reduces, la luz para tantas luces, que bordan, aún le es veloz. Y con venerable espanto, desde el Austro a los Triones, Angélicos escuadrones, que te llaman siempre Santo. Aunque es obra superior, con tus mismos labios, digo, que es más templado castigo perdonar al pecador. Fe tengo, que si él te pide perdón, que lo ha de alcanzar. Quieres a Dios aplacar? quieres que su enojo olvide? pues levanta el rostro al cielo, abre los brazos también, que así aplacaba Moisén a dios, orando en el suelo. Habla a Dios, pide perdón, aunque mal los labios abras; con Dios no importan palabras, porque es Dios del corazón. Pésate de haber pecado? sientes haberle ofendido? Estas muy arrepentido? Sí. Pues Dios te ha perdonado. Oh soberano Señor, quien vuestras Leyes quebranta; pues aún las bestias conocen lo que en respetaros ganan. La transformación estimo, pues con tan nueva mudanza, siendo bestia me acordé, de quien hombre me olvidaba. En albricias de este bien, siendo vos la primer causa, serán libres los Hebreos, vuélvanse luego a su patria. Los más principales vengan, que la libertad que aguardan de mi fe han de recibirla, de mi boca han de escuharla. Vuelvan a Jerusalén, y si las sangrientas armas de mis soldados Asirios, entre mortales venganzas, profanaron vuestro Templo, envidien sus limpias Aras el Sol: Oraciones pías, entre aromas abrasadas, rompan los aires alegres: y en las Esferas más altas alternen sagrados Coros soberanas alabanzas. Señor, por favor tan grande deja que besen tus plantas tus criados siempre humildes. Adiós le debéis las gracias, amigos él os envía; volved a veber las aguas del soberano Jordan. que tantos misterios causa. Libres sois; bien podéis iros, que vuestro Dios me lo manda: Esta es verdad infalible, porque él solo es quien alcanza victoria de quien le ofende. Amigos, a vuestra patria os encaminen los cielos. Adiós se deben las gracias de tan altas maravillas. Las de Babilonia acaban, dándoles fin el Poeta; que si la Historia os agrada, yo de su parte os suplico, que le perdonéis las faltas.
