Texto digital de El mancebón de los palacios
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El mancebón de los palacios. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/mancebon-de-los-palacios-el.

EL MANCEBÓN DE LOS PALACIOS
JORNADA PRIMERA
1. Para; r. 2. Aguarda. 3. Espera No hay quien mi peligro ampare Fuerza habrá que lo repare. El diablo que tal hiciera; que tener un majadero quiera con valor profundo un coche, cuando en el mundo no hay quien detenga un cochero? Pardiobre, que se arrojó, al ver que le despeñaba, y con una furia brava, el curso le embarazó: detuvole, el riesgo biene, a ser menos amarillo, carne tiene de membrillo, hombre que tanto detiene. No pudiera hacer Sansón con sus fuerzas más que humanas, ni Hércules en diez semanas, echo el Mancebón: al que cuando corre hacia tras en que está un coche por tema, no le detendrá una flema, que es lo que detiene más; y agora por el estribo toma una dama en el puerto con el corazón muy muerto, y con lo hermoso muy vivo. De aquel peligro señora estáis ya libre. . Ay de mí! Parece que vuelve en sí. Tendrá el prado nueva Aurora, el cielo nuevo esplendor, como yo nuevos antojos, pues desde que vi sus ojos, conozco que es fuego amor. Tu amor? buena novedad en tu condición sería. Guarda el amor para un día; todo el gusto de una edad. Qué suceso tan extraño! en vano alentar porfío. Más extraño ha sido el mío, pues me ha hecho mayor daño. Jesús! dónde estor? . Segura así lo estuviera yo. . Por qué? Porque me dejó sin alma vuestra hermosura, pues en la dicha de veros, siendo forzoso el amaros, se hace peligro el hallaros, con el susto de perderos. Si la turbación pasada . no me dura, este lenguaje, no es natural de este traje. Toda el alma está trocada, y los sentidos también. Yo os confieso agradecida, que a vos os debo la vida. Y me la pagáis muy bien. Porque con vos me malquisto? Por haberme vos quitado lo mismo que yo os he dado. Con qué? . Con aberos visto. Pésame que a pena tal haberme visto os condene. No os pese tanto, que tiene mucho de bien este mal. No es bien el que da disgusto, ni así le debéis llamar. Tiene un no sé qué el pesar a quien apadrina el gusto, que por más que la porfía, desacreditarle ordena, si le busca como pena, le encuentra como alegría: mas del susto recibido, decidme, así os guarde Dios, si os habéis cobrado vos, también como me he perdido? Mejor estoy, aunque fue por el peligro no poco. Más es estar yo tan loco, de achaque de que os miré. Quién sois, que conocer debo a quien la vida me ha dado? Tan otro me habéis dejado que eso me ignoro por nuevo, y aunque también lo ignorana, antes de veros, estoy tal, que ya aquello no soy, que mi duda imagivana. Misteriosa bizarría en este sayal se engasta, pues lo villano, aún no basta a deslucir su hidalguía. Sabed que es mozo bizarro si conocerle os conviene, que todo un coche detiene, para que le coja el carro. Soas de este lugar vecino? En él ha sido hasta agora, el pobre nido, señora, de mi confuso destino; en el nació mi humildad, como en vos mi amor nacio; pero bien trocara yo, Patria con la voluntan, pues en mí, y en vos infiero, que será para mi mal, el amor muy natural, y el favor muy forastero. Que en tan rústica corteza . tanta alma pueda caber! El aire de esta mujer le ha manido la dureza que de amor comos engaños, tenía, con que a mí ver, ya le ha de poder comer, una bruja de cien años. Mucho debo a vuestro brío. Hacedle favor siquiera, porque esta es la vez primera, que ha dicho este amor es mío. Servir solo es mi interés, Mi obligación os confieso. Yo mi amor. También en eso, Ten, que doña Juana es la que a pie en el tampo está. Ya mi riesgo se ha sabido? Sobrina? . Señor? . qué ha Nada habiéndoos visto ya; (udo al subir de esa ladera, tomó la bulta al reves el coche, y dando al traves, dos mil pedazos se hiciera conmigo, si no llegara ese gallardo mancebo, a quien la vida le debo, y mi riesgo no estorbara deteniendo la violencia del coche, con tal furor, que redujo su valor, el peligro a su obediencia. Notable suceso ha sido, y dicha que en la ocasión, llegase este Mancebón, tan fuerte como atrevido, con quien quedará aderdada mi obligación, como es justo: y cómo os sentis del susto? Ya señor más sosegada. Todo hoy en ese lugar nos hemos de detener, y podréis convalecer, sobrina, con descansar, ya que la dicha ha querido, que sucediese tan bien, siendo este Mancebo, quien la mayor parte ha tenido. Y yo, somos acá zambos? Calla loco. . No tendré también mi parte? . Por que? Porque detuno por ambos, que entre los dos aporfía el daño se remedio, él con las fuerzas, y yo con la maña que lo via. Muy buena ayuda en vos tuvo. Aunque el lance fue rudado, el coche quedó parado, pero el mozo bien anduvo. No atendáis a su locura. A lo que debo atender, ya se que es agradecer vuestro esfuerzo, y mi ventura. En tan dichosa demanda no fue el móvil mi galor, sino causa superior, que en los imposibles manda: está me pudo alepar a la hazana que emprendí, que mal pudiera por mí tanta ventura lograr: y así el haveros servido, hasta para estar premiado, con haber aventurado, mas de lo que habéis sabido. A pagar tal voluntad, , siempre mi atención se allana, el coche es de Doña Juana, llegad aprisa, llegad, o el Rey es, que aura sabido el suceso, y le ocasiona, venir a ver en persona, si algún mal te ha sucedido; la merced que siempre hace a nuestra casa. . El Rey es. Vamos a besar sus pies, si tanta honra satisface tan corta desmostración. Vamos. . ya siento su ausencia con más que extraña violencia me ha arrastrado esta pasión, Pues a nuestro lugar ba. Ya nos espera, lleguemos. A Dios que allá nos veremos. He quedado cago ya, mas con todo seguiré de vuestra luz los despojos, y pues me lleváis los ojos, en cualcualquier parte os veré. Pienso que su ausencia llora. Guardeos Dios. Besoos la mano. Válgate Dios por villano! . Válgate Dios por señora! Ya llegan donde está el Rey, que con notable agasajo los recibe, y en un coche con otras damas se ha entrado. La nuestra yendo al estribo, el buen viejo en un caballo, sin duda debe de ser señora de grande Estado, y como alguna cualquiera la hablaba este mentecato, como pudiera a Rufina, la hija de Petro Pablo, si otra moza del lugar; miren como se ha quedado amante, mujer de Lor, que te has vuelto piedra mármol; vámonos, que ya se han ido. Todo el día se ha llevado en sus ojos. . Y por eso, a buenas noches quedamos. De mis verás haces burla? Pues di, amador sopitano, tanto en un santiamen quieres? y en un tris adoras tanto? No sé que incendio en el pecho me introdujeron los rayos de aquellos soles, de quien el Sol puede ser vasallo: que aún ausente de sus luces, con la memoria me abraso; no sé ques echizo en las rosas de sus me villas he hallado, áspid, que en fe de lo hermoso no se vale del recato, que aunque me mata en el gusto, se hace el mo rir agasayo; no sé que encanto en lo dulce de su voz me ha transformado, que a mi por mí me pregunto, y es donde menos me hallos desuerbe, que en la belleza de esta mujer, me han dejado absorto, abrasado, y muerto su luz, su hechizo, y encanto. Estás loco? no reparas, que sigues el viento vano? y que igualarse no puede al cambray el paño basto? No es eso lo que embaraza; ni mi amor, ni mi cuidado, que siempre mis pensamientos. han de perderse por altos, que las alas del valor no tienen el vuelo bajo: lo que me embaraza es solo mi desdicha, limitando mi valor aquesta aldea, sin poder ceñir al lado una espada, por decreto de un contingente presagio que me previene el destino con costosos desengaños; pero dejando al suceso de mi fortuna lo raro, vamos a morir de verla, para vivir este rato. Vamos, pero por san Pito, que debes de estar borracho, y que esta mujer, sin duda; se te ha subido a los cascos, siendo hembra de medio arriba, y licor de medio abajo. Sígueme, y calla. Sabéis si los Reyes han pasado? Si amigo, adelante van. Estarán ya en los Palacios? Vaya, y pregúntelo al Rey. Y es cierto haberse volcado de la rica sembra el coche al subir esos peñascos, sin haceria mal? . Quién es esa rica fembra, hermano? Doña Juana de Mendoza, de la hermosura milagro, a quien llaman en Castilla, la rica Fembra de Campos. Todo lo dice su cara. Mire si es vaina de trapo. No hayrico hombre que rendido . Vamos. . Vamos norabuena por su belleza, y su estado no la sirva, y la festeje. Que la solicitan tantos? Pero el más favorecido, según dicen en palacio. Qué escucho! Es un Don Mantique, del Rey pariente, y privado. Favorecido? . Así dicen Mucho? A vos os importa algo? se le va ya avinagrando. . Y ninguno la merece mejorino por que es mi amo, si no por ser en Castilla. el más galán, mas bizarro, mas liberal, mas cortes, mas entendido. . Villano, vive el Cielo que te arroje, y que te arroje tan alto, que con las nubes te estrelle? Tómeme aquese recado. Algún demonio es este hombre Yo procuraré atajarlo. Hombre reportate, y mira que tú eres el arrojado, La plática mudar quiero; y a que va, señor hidalga, por aquí el Rey? . A S. Lucar a casar, si no os enfado, una hija, y en Sevilla no ha quedado Cortesano que no le siga. . Lléveme del furor de mis agravios. Y voyme si no mandáis otra cosa. . Vete. . El día. que se burlara contigo. (blo Bueno va el señor la cayo. No he visto nadie que arroje mas, sin ser desperdiciado . yo también le estoy temblando. Que ya de envidia, y de enojo en nuevo incendio me abraso, cuyas llamas, cuyo fuego, han de hacer ceniza a cuantos solicitaren mi ofensa, pues del Rey Enrique abajo, no han de perdopar mis celos, el más presumido aplauso. . Y lo hará, que es un demonio, sobre loco enamorado. Solo saber. . El semblante , , - Un paladio es cada casa de los palacios, y ya bien el nombre le vendrá, pues a él la Corte se pasa, y más la mía, que goza dos huéspedas tan garridas, atindadas, y posidas. No sois vos muy mala moza? Faltanos ese dñaye que es esta muy corta villa, aunque estar junto a Sevilla nos puede dar algún aire. De nada necesitáis, buen garbo tenéis. Esa es merced que me hacéis. Y decid, cómo os llamáis? Rufina, por mis cuidados sin duda. . Hay tal labradora! Sois casada? . No señora, doncerla por mis pecados, pues no logro el interés que solicita el deseo. Es de aquel amante empleo? Sí, de los Palacios es. No fue de aqueste lugar aquel Cura que sabia tanto de la Astrolojia? De aquí fue. . Fue singular Murió rico? No señora, porque el ingenio más grave todo lo que quiere sabe, y solo el ser rico ignora, yasí aunque tanto sabia, nunca supo hacer dinero, al dejó por heredero de lo poco que tenía a Pero Alonso su hermano, que es Alcalde del lugar, con carga de alimentar a un Mancebo Sevillano que desde niño crió, si no es que nacio en su casa como se ha dicho. . Eso pasa ya de malicia. . Antes no, porque siempre oí decir, que una principal señora, que vive en Sevilla ahora, vino a su casa a parir, que por ser tan principal, siempre el nombre se ha callado: Salió el mozo tan honrado, tan cortés, tan liberal, que da de quién es indicio: criole el Cura muy bien. Y es Astrólogo también? No hay Corresano ejercicio, que con más destreza, y gala lo trate ningún señor, en armas es superior, y en letras nadie le iguala; cuando hace mal a un caballo fuerte, bizarro, y galán, todos los sentidos van a los ojos a mirarlo: y del pueblo suspendido la vista se va llevando tras si, de todos dejando, para su aplauso el oído. Según le pintáis aquí, no hay más que ser, si es discreto, Aunque rústica, os prometo que me lo parece a mí, Debéis de quererle bien? Algo de eso es, por mi mal. No os correspónde? . Es igual a su galá su desdén, y nunca atienden sus bríos al amor, ni a sus intentos, o sus altos pensamientos dejan por bajos los míos. Ya deseo verle aquí solo por vuestra afición. No habéis visto a un Mancebon sin espada por al? . Sí, sí, ya le he visto yos pues sin duda es prima mía el que con gran calencia al despeñarse paró mi coche, con que a mi pena el riesgo bastó a impedir. A un coro de hace media el prado con la melena. Y si es él, no son extremos haberle tanto alguado, que merece más cuidado. otra Rúfina tenemos. Su talle, su discreción bien se puede encarecer. Ya estoy rabiando por ver Juana aqueste Mancebón. Por la calle pasará, salí a la puerta. . Salgamos. Quiera Dios que le veamos. Yo sé que me buscará. A la puerta de la casa de Rufina, o yo me engaño, está mi dueño, o mi daño, pues toda el alma me abrasa, y también está con ella otra dama al parecer, Y linda en cuanto mujer. Hermosa es, mas no es tan be- Queréis ver al Mancebón? (lla. . Tengo miedo, que de amor aquel es que está en la calle. Así fuera la afición, Pues bien se yo que no es mala. Sola vos lo habéis sabido. Ya me ha visto, y se ha reído. Andávete noramala, que eso es reirse de ti. Necio, al valor que en mí está para los que las desean; atención no le tendrá, cuando no amor? . Como a mí cuantas en Palacio están, Quiero por loco dejarte. Y yo a ti por confiado. . esperanzas, ni por lumbre, Muy deberas lo ha tomado. Y aquello que es? . Engañarte que desde hoy amar comienza. Su atención que podrá ser? Por ti Rúsina será. A los dos os mirará, que a mí no me puede ver. Juana a ti sola te mira; si está de ti enamorado? Puede ser. . Muy buen cuidado . Racimo; nombre notable! por tu belleza suspira. Tú tienes muy buen galán, es otro más por lo menos, que los malos, y los buenos, aplauso a lo hermoso dan, porque para mí uno a uno son buenos por varios modos, para la vanidad todos, y para el favor ninguno. Y Don Manrique? . En el gusto apenas un paso ha dado. Pues de Don Pedro el cuidado a mí no me da disgusto, y es mucho no ha ber venido a buscarnos los dos ya. Con la confusión quizá la posada no han sabido. Llégate, pues estás muerto, pide alivio a tu dolor. es el indicio más cierto. Bien dices, bueno es el talle. . Tú tienesmiedo? . que quieres temo un desdén. . Llegate. Llega tú, y me animaré. Enamoras por poderes? Ve. . Voy: sus mercedes sean al Lugar muy bien venidas, que son muy lindas partidas pues por tema, o por costumbre con ser lucas no darán dígalo cierro amador, con más miedo que vergüanza. Gracia tiene el labrador. El recado es suyo, hay tal, no me dirás quien te mete Rácimo en ser alcasuete? Hágolo por otra tal. Vereislo si me picáis. Por qué Rácimo os llamáis? Fue un suceso memorable: vendo a una vina del Cura ya para parir mi madre, mas no sabré de que padre con ser yo la criatura, los dolores la empezaron, que a este mundo me trujeron, y Rácimo me pusieron, porque allí me vendimiaron; y así el nombre no os asombre, mas que de pila es de cuba. Y se hace siempre una uba. por cumplir más con el nombre. Hablad bien, que os juro a Dios No me dejan mis recelos. Con amores, y con celos fan osos están los dos; buen rató hemos de tener, Este con sus dispurates me ha echado a perder. No trates en ser de amor mercader. Arriésguese mi temor. Locos habemos andado. Gracias adios que os he hallado. Esta es árgolla mayor, quítome. . Si es el dichoso alguno de estos veré mejor aquí, siempre fue acechador lo celoso: retírate a ser testigo de mi mal. Ra, temo su enfado. Cómo habéis los dos estado? Yo, sin vos. . Y yo conmigo. Que sin vos no hay alegría, ni bien para mi por Dios. Y yo conmigo, sin vos, soy la peor compañía. Y más habiendo sabido. vuestro suceso. . Pudor ser muy grande, a no socorrer mi riesgo un hombre arrevido como valiente, que el coche detuvo con fuerza extraña. Ir en él el sol de España Lastó a vencero la noche del accidente fatal: quien al hombre conociera, para que le agradeciera. el gusto. . No empieza mal, sin duda el favorecido Manrique es este. . Pues que hemos de hacer si lo es? Matarle, pues me ha ofendido. Tan fácil cosa es matar a lo que no es de comer? Al que me llega a ofender, que vida le ha de bastar? Que sea de amor su intento, estoy temiendo, y dudando! De pesar estoy rabiundo! Pues matas que es un contento Qué hay de fiestas? Ya las tiene Juan Ponce prevenidas para luego. . Muy lucidas serán, pues él las preniene. Cómo de aqueste lugar es señor, y por aquí. pasan los Reyes, así los pretende feste jar. Toros de Ronda ha traído, tan ligeros, y feroces, que parece que veloces rayos por hierba han pacido. Ya no lo puedo sufrir. Pues cómo lo has de estorbar? Que con mi dama han de hablar y yo no lo he de impedir? no, voto aDios. Y lo atajas así? . Impido sus favores. . Terrible estás Isabel. Y estorbar a unos señores, es quítame allá esas pajas? Esto ha de ser. . Tus porfías . Porque tu gustó lo manda, son locuras manifiestas. Pues ya es hora de las fiestas, que aguardan Vueseñorias? Hay más necio desenfado, quien ese recado os dio? Como uno del Pueblo yo me encargué de este cuidado. Pues idos, y descuidad. De sus celos son extremos. Ya cuando hemos de ir sabemos a las fiestas. . Perdonad. Buen talle de Mancepón. Sabed que está enamorado de Doña Juana. . El cuidado bien pública su pasión. Está famosa figura. Mal sabe disimular, Que me falte en mi lugar, tiempo, lugar, y ventura! Quién sale a alegrar la plaza? Don Juan Ponce, y yo saliera, si un favor vuestro tuviera. Mayor pesar me amenaza. Dale un favor prima mía, pues que tanto lo desea, si quiera porque lo vea el Mancebón, que sería que sintiera que su enojo, le ocasionará un arrojo, y a quien tanto le he debido: aventurar no es razón. Entretenernos así, no es aventurarle. . A mí me corre esta obligación. Que obligación a un villano, para no burlarse de él? Si mereciera tu mano, que no hicieras más infiero. Manrique, aquesta banda lacaréis. . De celos muero, pero no la llevará, o la vida he de perder. Hombre que quieres hacer, si de aquella banda está. . Ahora lo verás: aquí no se hace a nadie favor, en la calle, ni el amor se usa declarar así, que acá con ser Aldeanos, en los amantes antojos, está la lengua en los ojos, y en el corazón las maros. Ved que la atención se vicia, con los extremos que toco, y que es tenernos en poco, no temer nuestra malicia: y no es justo que al lugar se pierda la cortesía. y quien enseñar debía; nos venga a escandalizar. Quién os mete en eso avos? que, habéis dado en bachiller? Quién habla mal vendrá a ser el bachiller de los dos. Vive Dios. . Lance cruel! . gran fiesta. . Es tan atrevido. . Esto se va empelotando. . Su peligro estoy temblando. No lo dije yo Isabel? Que si cuerdo no mirara que estabas loco villano, que enseñarte a cortesano, a unos la cayos mandara. Pues hidalgo; voro adiós, que solo con estos brazos, los hiciera más pedazos, que tenéis soberbia vos. Ay atrevimiento igual! matárete por grosero, aunque se manche mi acero. Es muy limpio este sayal. Deteneos, no se diga, que así un villano os inquieta: no sé que causa secreta a que le ampare me obliga. Dejadme. . Ved que su error le disculpa su ignorancia. Y he de sufrir su arrogancia? Yo sé a quien le está mejor. Ahora lo verás. . S. Pablo! Tente Aloso . Eso es perder el respeto, y ofeudernos? (nos Más que hay aquí una del diablo? Lo qué es risa, hacéis questión El Rey pasta por aquí, y no es bien que os halle así por tan pequeña ocasión. Pues débale a su venida no castigar su despejo, más, para después lo dejo. Por deberle yo la vida le pudieras perdonar. Válgale a su desenfado esa dicha por sagrado. No le he menester tomar. Vamos. . Perdí la ocasión de verme favorecido, tened pues sois atrevido, mas defensa, y más razón. . El que sin armas se ve no ha de andar tan arrojado. . En altanero habéis dado, presto se os luce a la fe. . La cólera más templada, tenga vuestros desvaríos. . Con esa edad, y esos bríos, porque no os ceñis espada? . Vive Dios que estoy corrido de ver lo que por mi pasa, pues hacen burla de mí, como me miran sin armas; yo las buscaré, y ver án, que es verdad, y no arrogancia la que no llegó a las obras, por quedarse en las palabras: ven conmigo. . Dónde vas, la color alborotada, descompuestas las acciones, y presurosas las plantas? qué es lo que te ha su edido? que yendo el Rey a la plaza a pie, por estar tan cerca, viendo que en ella no estabas, ni en todo el día te he visto, como es la confusión tanta, temiendo tu condición, vine a buscarte; en qué andas? que te han hecho? qué te han dicho? Todos de ofenderme tratan como sin armas me ven; hasta decirme mi dama, por ultraje, por desprecio de mi condición bizarra, con esa edad, y esos bríos, porqué no cenis espada? Qué dama? tienes alguna en el lugar? . Es más alta, por quien ha sido milagro no zurrarnos la badana agora, pero no es tarde. Aquesta novedad causa en él tan nuevos extremos? De mí más burla no hagan; luego una espada me dad. Hay locura más extraña! debes de haber olvidado, lo que me encargó tu padre, casi en las postreras ansias, que así le puedo llamar, pues le debe tu crianza, educación, y cariño, que fue que no te dejara ceñir espada jamás, porque el cielo te amenaza; un gran peligro por ella, que malogre tu esperanza, si no te la ciñe el Rey. Yhan de a guardar tantas barbas . Como si fuera una paja, ese imposible? . que quieres sabiendo cuan celebrada. del Cura de los Palacios fue la ciencia en toda España, no has de burlar su advertencia. a costa de tu desgracia? Pues que he de hacer cuando to- groseramente me ultrajan (dos porque sin espada estoy? Obedecer lo que mandan las Estrellas. . Y traer en su lugar una tranca; y puesto que te haces hombr,e hacerla basto, que basta, pues que la espada no tienes para dar una triunfada. Deja locuras, y dime, que le ha sucedido? guarda, guarda el toro, guarda el toro. . Qué es esto? Desdicha rara! haverse soltado un toro, estando el Rey en la Plaza. Y es un rayo desatado. No he visto fiera más brava! Ni más destruidora, pues ya tiene rota la guarda, de una vez que se le ha puesto. con la pasión que te arrastra . Hoy haré inmortal mi fama . gracias a Dios que para esto no auré menester espada. . Aguarda Alonso, qué intentas? Irse al toro cara a cara. A gran peligro se arroja. Con cortesía le aguarda, pues le hace reverencias en la arena. . El verle espanta. Cuenta, que en vez del sombrero quitan los toros las bragas. Ya le enviste, Dios te libre. asiéndole por los cuernos le hace pisar con la espalda, Vitor el Mancebón, vitor. Ya todo el Pueblo le aclama. Y el Rey con toda su gente viene hacia esta parte. Plaza. No he visto mayor valor! Con justa razón la alabas. Qué destreza! . Qué osadía! El se ha llevado la gala. Quién creera que de un villano . me ofenden las alabanzas. Este fue también señor, el que libró a Doña Juana. Qué decís? llamadle acá, bien se conoce en su traza, que es para todo. . Ya viene a saber lo que le mandas. A vuestros pies mi humildad con postrarse se levanta. Llega a mis brazos, que bien lo merece vuestra hazaña. Si tanta merced señor, como me hacéis, esperara el toro que pace estrellas linuiera puesto a mis plantas. Sois de este lugar? . Aquí anido mi pobre Patria. Siendo tan hombre; y tan fuerte porque no os ceñís espada? Porque se de cierta ciencia, que un gran riesgo me amenaza, si no me la ciñe el Rey. Misteriosas circunstancias en este sayal se esconden; sin duda, si esa es la causa, y vuestro valor merece demostraciones más raras, dadme otra espada, que quiero que por mi desde hoy la traiga. Desigual favor! . Saliose con lo que más deseaba. Aquí empiezan los prodigios que las Estrallas señalan en su extraño nacimiento, y el Cura pronosticaba. Aquí está la españa. Venga. . Hay tal dicha! Dios os haga buen Caballero. . Si hará, que ceñírmela vos basta. Y porque me ha aficionado vuestra persona gallarda, desde hoy quiero que seáis, gentil hombre de mi casa. Por todo os beso los pies. Bien le está prima la espada a tu galán. . No hagas burla, que ninguno le aventaja. . Volvamos a ver la fiesta. Muy bien parecéis con armas. Del favor que os hace el Rey mucho ni alborazo alcanza. o Guardeos Dios. Que estos extremos con un villano se hagan! En vuestros buenos sucesos soy yo muy interesada por lo que os debo. . Y ponéis en aquesa cuenta el alma, T que si en algo a vos no os sirve, no me servirá de nada. Siempre se debe hacer cuenta de una alma que es tan bizarra. Yo os ofrezco desde aquí el seros con Doña Juana buena tercera. A Sevilla iré por esa palabra.
JORNADA SEGUNDA
JORNADA segunda Rufina tu por acá también? . Pues que te ha admirado? Auerte en Palacio hallado tan metida a dama ya. Mis huéspedas me trujeron aficionadas de mí, y gustosa las seguí, por la merced que me hiciero de sacarme de Aldeana, que es muy corta aquella vida Sí, más larga, y más tendida es la de ser cortesana; y dime en cual de las dos se asegura cierto, y llano, el pacto meridiano, y aquese guardenos Dios de la gala? . La señora Doña Isabel a ser viene mi ama, que es quien me tiene en su posada hasta agora. No es Doña Isabel de Castro Señora de Lemas, que si esotra de espuma fue, ella es Venus de alabastro? La misma. . Aunque es moy beldad, dicen que la gana (florida se la señora Doña Juana. Será en ser más presumida. Tus celos por ti han hablado. En más mi quietud estimo: y tú qué haces Racimo? Estar de un loco colgado, de este Mancebón al trote sigo la loca esperanza, para ser el Sancho Panza de este nuevo Don Quíjote, en quien todo es aventuras, y la rica Fembra es quien, con su amor, y su desdén, ocasiona sus locuras. Qué tanto le tray perdido? Que solo a si se hallará, En buen disparate da. Cómo de esos ha emprendido. Guárdese de Don Manrique. Él es el que ha de guardarse, porque en llegando a enojarse, no hay diablo que le rephique. De un señor de tanto Estado se han de temer los rigores. Él no entiende de Señores, porque está muy mal criado. Yo procuraré estorbar sus altivos pensamientos. . No ayudarás sus intentos? No los tengo de ayudar? Equiboca has respondido. A Dios, que tengo que hacer. Y donde se podrán ver estas flechas de Cupido agora, que me ha mandado, el Mancepón que lo sepa? Que tanto cuidado quepa en un rústico cuidado! Responde. . En el mirador que cay a Guadalquivir estarán a ver venir al Rey, que de cierto humor melancólico procura en el campo divertirse. Y digo, podrá pedirse un poco a Dios, y aventura de favor no melindroso, a ese modo de mujer, que te quisiera querer, solo por no estar ocioso? Por no estar ocioso, vaya el la caito nové) a buscar otras como él. Si el haber mudado saya, el juicio te desgobierna, trastornándote la cholla, advierte que esa bambolía no me llega a media pierna. Quédate para busón, pues tu lengua se desliza. Tú para dama postiza. Y tu para postillón, que picaña desmesura! Mas que te pego con algo. Qué digo señor sidaigo? Qué dice señor figura? Que esta moza es cosas mías, por quien de amor me hago rajas Con pocas de estas alhajas, podrá casarse en dos días. No burlemos, que esta espada defenderla en todo intenta, porque corre por mi cuenta; Estará muy alcanzada. Bien tratan mi presunció. Ya he dicho que es mi ayo. . Y desde agara será su chipriele, y son. Con todos esos amagos a la raberna hijos míos, que del reñir los astíos. los podrán pasar a tragos. Tú no sabes mis violencias? Ni de mi furia los rayos. Lo que sé es, que a los la cayos riñe el vino las pendencias. pues advierte que aunque aquí tan mesurado me ven, le sabré matar muy bien. Yo le mataré así, así. Voyme. . No escondas tus rayos Temo. . Yo te animaré. Que por mí se diga, que se enborrachan dos la cayos. . Aguarda. . Espera. Ah tirana! riñe, que tú fin faltal; me vengara. . Me hace mal el reñir tan demañana, dejelo para después. Mi furia no sufre espacio. Pues salgamos de Palacio. Racimo? . San Baviles! Dónde tan resuelto vas? A reñir una mohina. Cón quién? . Con ese gallina, ahora me lo pagaras. Vos queréis reñir con él? No señor, ni me ha pasado por la puerta del enfado. que antes soy su amigo fiel. Para qué disimuláis? Reñir quería, y yo, y todo; porque tiene muy mal modo. Pues hay más de qué riñáis? cerca estamos de tablada, yo apadrinaré a los dos, y al que huyere, voto a Dios, de darle una cuchillada. No lo dije yo por tanto. Temblando estoy su rigor. . Pero fiujamos valor: que este ya ha muerto de espanto Venid. Él me descalabra. Vamos, gran miedo me cobra Háceme muy mala obra reñir más que de palabra. Pues qué queréis? Yo quería, que me dejéis ir con Dios a estar cien leguas de vos. Bien muestra su cobardía, veré pues. . De mil amores. Yo sé que si se quedara, el picaron que llevara bien que contar. . Tus temores No soy hombre conocido, si me atuso, si me enfado, con no ser desaliñado, riño como un descosido. Ya yo se tus valentías? mas di donde estará agora, el cielo que el alma adora? Saldrá a aquesas galerias muy presto. Quién te lo ha dicho? Rufina, que de gorrona es ya deidad motilona, por su devoto capricho. A quién asiste? A la Castro. . Esmi estrecia Gran favor, que del influjo de amor, es con abanino un astro. Que al fin a estos miradores saldrá contuz soberana la señora Doña Juana? Cómo Dios hizo unas flores. Despéneme el ver su gloria, porque de tanta beldad, no basta a la voluntad, la vista de la memoria; retirémonos aquí, para esperar su belleza. Y qué intenta tu fineza? Morir por ella, y por mí. Qué bien desde aquí Isabel parece el río. . Aunque intente a su cristalina frente avollar tanto vagel, envidia es de los dos mares. De los naranjos la suma, quieren parecer su espuma los cándidos azahares. Es la joya de Sevilla. Sí, que en todo la enriquece, pues de oro, y plata guarnece, la esmeralda de su orilla. Ya ha salido, vete. . Voyme temiendo aquel encontrarme, pues solo con querer darme, por descalabrado dolme. . Que bien sus ravos divinos al Sol envidias le dan. Juana allí está tu galán. Y galán de los más sinos. Bueno es que te lo parezca. Porque no ha de parecer sino, quien lo sabe ser? Será bien que yo me ofrezca a sus luces, o esperar que me llame compasina, que a ella le está bien que viva, para volverme a matar? Yo le llamo, que no es justo maltracar tan buena fa, Si tu gustas, llamale. Antes lo hago por tu gusto. Por mi gusto? . Que dudáis penas. . Eso es ofenderme, pues esto es entretenerme solo. . Porque no llegáis? Mi temor me hace que aguarde por más que a llegar me aliente, que en amor el más valiente, es el que está más cobarde. Miedo podéis vos tener, con tanto valor? . Si puedo, que de ofender es el miedo, si es que amor puede ofender. Y decid, como os va aquí de gusto? . No se por Dios, preguntadme a mí por vos, y a vos preguntaos por mí. Juana mía, te prometo, que es atento, y entendido. Así fuera bien nacido, . como es galán, y discreto. Solo se que sois señora, por quien muero, y por quién vino Hola, quitad este estrino. Don Mantique llega agora al puesto, con gran rumor de criados, y de gente. Que este embarazarme intente! Ay desvergüenza mayor! Temo su temeridad. Su enojo el semblante muestra. Retiraos, por vida vuestra. Ya me ha visto, perdonad, que yo no he de ser cobarde porque me lo hayáis mandado, y traer tanto criado me ocasiona que le aguarde, Que un villano, que un grosero se atreva a estar galanteando . lo que yo estoy adorando; de rabia, y de enojo muero! Por la pendencia pasada temo el lance. . Yo también. No sé si le ha de estar bien, . el hallarme con espada. Sin hacernos cortesía, hacia el Mancebón se va. Veamos en que parará mi recelo, y su porfía. Qué hace un hombre como vos. . Gustar del alma que ofrece, en el terrero? . Mirar estas damas, para dar mil alabanzas a Dios. Y decid, como arrogante, delante de mí os ponéis? Coniros vos, no veréis si estoy detrás, o delante. Qué socarron que responde, el sosiego es lo que alabo. Nunca de admirar acabo. lo que en su valor se esconde. Mal con vuestra vida estáis, pues no queréis obligarme, y en un punto de enfadarme, está el que no la tengáis. Tan aprisa por mis daños, podréis deshacerme vos, habiendo tardado Dios en criarme tantos años? Ahora lo veréis. . Dejade. ha Don Mantique; mirad que estoy aquí. . Perdonad. Temo su riesgo. . Matal de que así castigo a un villano. No es tan fácil como piensa, teniendo yo en mi defensa, este acero, y esta mano. Con que fuerza, con que brío defensa de su valor. se burla de sus espadas! Ya a todos a cuchilladas los ha metido en el río. Buenas quedamos. . Pues bien que es lo que te asusta a ti, prima; si por ti; o por mí no sucede esto? Vamos que en esta ocasión, lo que más pena me da, es lo que resultará contra el pobre Mancebón. y sentir perderle, a fe que parece amor. . No sé: solo se que lo merece. Ya queda bien castigada su soberbia. . Qué es aqueso? Volver por mí; pues para esto me ceñisteis esta espada. No os la ceñipara ser soberbio, loco, y altivo, que yo os la dipor defensa, y la traéis por peligro. Yo señor. . Basta, sepamos con quien la pendencia ha sido. Con Dn Manrique de Lara. Con Don Mantique? Así han dicho. Hay mayor atrevimiento! que con un hombre tan digno de mi estimación, tan grande en Castilla, haya tenido osadía, y desahogo, un barvaro inadvertido, de sacar con él la espada! Debió de ajarle, pues hizo No le disculpéis sobrino. No puedo más, que confrontan . con mi sangre aquellos bríos, Aún es mayor la desdicha, que quedan de muerte heridos Don Maurique, y dos Criados. Mayor traición no se ha visto: ea que aguardáis, llevadle, y sin buscar más testigos luego le ahorque. . Más temo su enojo que mi castigo. No le priviligie el verme, pues es contra mí el delito, HAy tal desdicha! Pues muero, que me escuchéis os suplico. Que he de escucharos, llevalde Oídlo señor, oidlo, porque en vos lo justiciero no parezca vengativo. Por vos le quiero escuchar. Por gran merced os lo estimo. Qué queréis? . Que ya señor que el rigor de mi destino hoy, a morir me condena, por haberme defendido, de quien aún más que mi muer te procuró el desprecio mío, que si quiera por mis altos pensamientos, ya abatidos, por ceñirme vos la espada, y estar en vuestro servicio, no muera como villano, aunque villano he nacido, sangre pide mi garganta, y si es que muera, el disignio, que más tiene, que más tiene, darme un cordel, que un cuchillo? esto os suplica mi ruego a vuestras plantas rendido, concedédmelo por ser el último beneficio, que yo moriré contento, si hay en el morir alivio, con que no logre mi muerte, tan vergonzoso martirio. En medio de mis enojos su valor me ha enternecido. No es villano el que a la muerte busca el más noble camino; o quién pudiera librarle! En lo que me habéis pedido, demás de mi indignación, mi justicia contradigo, pues si aquese privilegio os concediera benigno, por daros lo que no os toca, se me quejara el delito: y así haced lo que he mandado! Advertid más compasino, que soy hidalgo por ley, si por sangre no lo he sido, pues lo mejor presumiendo en ellas es uso antiguo, hacer hidalgo al que nace de padres no conocidos. Que vos no conocéis padres? que no es villano imagino. . No señor. . Del lugarcillo donde os vi la primer vez no sois? . Que nací allí dijo el Cura de los Palacios, que me crió desde ñiño. Luego en la casa del Cura os criasteis? . Como a hijo me tuvo siempre, y yo a él obediente a su dominio, le obedecí como a padre. Ay caso más peregrino! . y cómo os llamáis? . Alonso Enriquez. . Cielos que he oído acabose, el corazón, hizo cierto el baticinio, hallando lo que tenían, con la memoria perdido, a pesar de la razón, los raros sucesos míos: y sabéis porque os llamaron Alonso Eariquez? . Él mismo Cura que de estos secretos, debió de ser el archivo, que ni yo quise saberlos, ni él revelármesos quiso, me dijo señor, que un Conde paso acaso de camino, llevándome a bautizar, y hallándose en mi bautismo, de Pila me sacó, usando aquel piadoso ejércicio, pusome por nombre Alonso por su padre, y apellido de Enriquez me dio por él, pues según el Cura dajo, se llamaba el Conde Enrique. Notable suceso ha sido! . . Fue muy notable el exceso, yo soy ese, que era entonces Conde aunque agora me miro Rey de Castilla, y León; y vos sois, pero que digo, estréchese por agora en el pecho el regocijo hasta mejor ocasión: qué hay de nuevo Don Rodrigo? Que en D Manrique, no solo tiene la herida peligro, pero es señor tan pequeña, que aún no es del daño resquicio, . Algunos han presumido, solamente dos criados son los que están mal heridos. Huélgome de que esté bueno. pues con aqueste motivo . . En su persona verás, Si en el semblante propicio del Rey, con esta noticia, se habrá el rigor suspendido? Llevad preso a Don Alonso Enriquez. . Raro prodigio! A una torre de Palacio. Honras en vez de castigos? . No se engañó mi atención. . Mayor novedad no ha avido, Vamos señor Don Alonso. Aunque confuio, es preciso obedecer. . No temáis, que al. Rey tenéis por padrino, Que te pareció el suceso del Mancebón? . Tan extraño que temí en el mayor daño. y hizo mayor el arrojó ser con persona tan grave. Núnca la cólera sabe poner límite al enojo. Preso en una torre está, siendo con admiración, el que antes fue Mancebón, Don Alonsó Enriquez ya. Esa novedad alguna causa tiene. . No se a hallado Siempre el más cuerdo ha ignona las fendas de la fortuna. (do que en lo que al Rey le contó, sin duda reconoció que era este hombre bien nacido si es verdad lo que parece, nadie le parece más. Muy grande es subizarría. Pocas veces ha engañado. Allí viene su criado. Racimo? . Señora mía? Dónde vas? . Voy a buscar un amo que Dios me dio, que de loco se perdió, y apenas él se ha de hallar. No sabes cómo está preso? Ya lo se, más no se adonde; si no es que acaso le esconde la gravedad del suceso. Preso en una torre está En cual? que admiro el decoro Pienso que es en la del Oro. A quese le faltará, Pues por qué mi sobligación es bien que alivie su pena, llévale aquesta cadena. Buena es para una prisión, y pues todo lo hace bulla, bien la cadena le viene, que dársela a iarlono, tiene mas que de fande jepulla. De mi part que me tieneecon eiadado su prisión, y del estado al en que está me auisara Novedad le llevo, y buena Cuál? . Que por este favor haga una prisión menor, añadirle una cadena. Vete, y vuelve. . mi embajada con más contento será, pues con la cadena habrá en la torre torreznada. Di que esto no es voluntad? Lo que es piedad, no es favor. Que los más hijos de amor los echan en la piedad. Aquí está doña Isabel. Dn. Pedro? . Seáis bien venido Sabed que convalecido del accidente cruel está don Mantique ya. Huélgome de que esté bueno, Mayor que el rayo fue el trueno, pues, tan presto sano está. Yyo os doy el para bien. Mal entendéis mi alegría. Pues no es vuestro? . yo sormía Y su amor? . Y mi desdén? que hay del Mancebó? . Ninguna novedad, pasó el rigor, y soplará en su favor, el aire de la fortuna, según las señas se ven. Yo sé que errar no pudiera, Don Pedro, con que te diera, desta mieva el parabién. En buena frialdad has dado. Pues de tu ardor sea provecha. Yo lo estimo en tu sospecha mucho más que en mi cuidado. Esto que os he dicho pasa. Qué a tan grande extremo llega? De amor por él esta ciega. Pondré a su locura tasa. No se lo ha dado a entender, mas su loco frenesí, decirle a su prima hoy. Remediarlo es menester, que en el Mancebón el brío, en Doña Juana el amor, y en el Rey tanto favor, mucho hay que temer. . Tutió. No digáis que sus desvelos he revelado. . No haré. Señor. . Sobrina. . Brote pues porque me he de casar, el veneno de mis celos A solas quisiera hablaros, perdonen vueseñorias, en cosas vuestras, y mías. No ser a justo estorbar ADios Juana. . Prima, adiós. Qué querrá este viejo agora? También yo tengo, señora, mil cosas que hablar con vos, que ha mucho que de mí pena . Yo no ignoro su nobleza, no os encarezco el rigor, que es mía para el dolor, y para el alivio ajena, aunque disculpa el tormento mi voluntad. . Suele ser el saberlo en carecer maña del entendimiento. En mi amor. No jueguen bobos. Solo es verdad la porfía. Venid pues. . Cizaña mía, allá vas comante lobos. . Así de su voluntad, se estorbará lo atrevido. Ya todos, señor, se han ido, que me queréis? . Escuchad: Juana; mi atento cuidado, mirando vestra belleza, hacienda, edad, y nobleza, pretende daros estado: yo se que es lo que conviene, sobrina, a los dos, y así, vos lo habéis de hacer por mí. Pues esto, qué prisa tiene? El perderse cada día, con la indeterminación; el tiempo, y la sucesión de vuestra casa, y la mía: mi hacienda, no se aventura; mi belleza está segura; sin que el gusto lo replique? Por no llegar a enojarme. Y con quién queréis casarme? Con mi amigo don Maurique, que ha días que lo deseo, (ra y lo desea también. creo que me esta bien, más desde agora lo creo. Igual a vuestro decoro es en sangre, y en riqueza. solo vuestra prisa ignoro, y despacio ha de mirarse haber de tomar estado. Yo lo tengo bien mirado. Yo soi la que ha de casarse. Convenencia es de los dos, obedeced y callad. Aunque lo sea; dejad que lo piense, o casaos vos. Qué es esto? hay tal desa hogo! así el respeto le pierden a mis canas tus locuras? pero yo haré que se enmienden: bien serve que de su amor esta novedad procede, yo le estorbaré, mas quiero disimular, que el Rey viene. Huélgome haberos visto tan alentado. Fue leve la herida. Puesto que ya estáis tan con valeciente, y puesto que ocasionasteis la pendencia, bien se puede tratar de las amistades. Con quién es tan diferente, Mi edad bien puede esperar qué amistades se han de hacer? No hay diferencia creedme, que es tan bueno como vos. Por qué vuestra Alteza quiere No sino porque en la sangre a nadie de España debe nada, Don Alonso Enriquez, y espero que brevemente Castilla sepa quien es. Qué así la pasión le ciegue! Para que le deis la mano, llamal de luego. . Que a queste desaire más me suceda! Bueno es que los dos le quieten. Advertid. . No repliquéis, que a mi servicio conviene. Si importa a vuestro servicio, sea lo que vos quisiereis. Quien con aquesto se sale . se saldrá con cuanto intente. Cuidado pundonor mío; aquí Don Alonso viene. Para estar a vuestros pies, prisión para mi más fuerte, que de los buenos vasallos han de ser grillos los Reyes. Levantaos, y dad la mano a don Marinque. . No puede negársela mi amistad, Ay injurias más crueles! . Bien parece libre, quien! se sale con cuanto quiere. Esta es mi mano. . Y la mía esta dicha que os sucede agradecédsela al Rey, Vos podéis agradecerle, habiendo quedado vivo, que yo vuestro amigo quede. Qué es esto? Son cumplimientos. En traje de temoquetes. Yo estoy de verlos amigos . por muchas causas alegre. De esto voy a dar aviso a la rica fembra, y de que hoy está mi amo libre, y desvergonzado siempre V Ya que se han hecho estás pace porque la guerra os inquiete, sabed que tengo noticia de que Mahomar Alefe habiendo roto la tregua, cercada a Tarifa tiene, y también se que Alfaja con veinte y cinco bajeles corre el mar, y de su furia aún no se escapan los peces; contra estos dos enemigos. vuestro valor os esfuerce, la obligación os anime, y vuestra sangre os aliente. Don Rur Diaz de Mendoza, aunque constante, defiende a Tarifa, está apretado, y es menester socorrerle; a vos os toca esta empresa, sobrino, llevad lagente, que está en Jerez esperando que vuestras ordenes lleguen a socorrer a Tarifa, aunque mi sangre se arriesgue. Yo procuraré que en mí la vuestra invencible tiemble el Agareno cobarde, al cielo, y a vos rebelde. Id Conde de Trasta mara. Señor, con tantas mercedes, no me faltarán victorias, pues ya me sobran laureles. Vos Di Manrique, a Castilla partiréis luego; a tenerme nueva gente prevenida por simenester la hubiere el Conde, porque con nuevas oblgación es desee. ocasiones de premiar, lo que mi atención os debe. Siempre mi lealtad, mi sangre a vuestro servicio atiende. Aquesta es buena ocasión, de que el Rey por vos se empeñe en daros a mi sobrina, ya que entre los dos lo tiene vuestra amistad ajustado. Bien decís, amor valedme: señor. . Qué queréis? Que puesto, que me hacéis tantas mercedes. no me neguéis la mayor, que desear el alma puede. Cuál es? . Que de Doña Juana de Mendoza a lograr llegue la dicha de ser su esposo, pues su río, y sus parientes vienen en ello. Por ser lo que a todos nos conviene, si es que vos señor gustáis. Pues por mi gusto no quede. Solo señor me acobarda, que de tantos pretendientes. en mi ausencia la porfía no venza. . Para que cese, yo os empeño mi palabra, que sea vuestra fijamente, en volviendo de Castilla. Los pies os beso mil veces. Y es como el Sol la palabra. de un Rey que faltar no puede. Su locura, y mi temor, . se aseguran de esta suerte. Qué será lo que en secreto al Rey Don Mantiqué quiere? A darle la norabuena tro aquí parece y ya que está el Aimirante en los brazos de la muerte, y no hay quien con mis galeras salga, que están al presente en Cadiz, id por su cabo, carorce son; y muy fuertes. Y también por cabo iré de las que el moro trujere, que esas me parecen pocas, para que yo las gobierne. Eso, y más de vuestro esfuerzo se puede creer, comience a merecer su valor, lo que su sangre merece. A quien tan gran puesto dan, mas es de lo que parece, o quiéralo la fortuna! Dios os lleve con bien a todos. . Si hará. pues vamos a defenderle, Las canas de Don Rodrigo para mi consejo queden, con los demás de mi estado. En todo os sirve obediente mi obligación: Don Mantique. Qué queréis? No os vais sin verme. Yo os buscaré. Nos importa. Parrios luego. Ya apetece mi deseo la ocasión, Un rayo verá Alfaja en mi brazo cuando crespen mis galeras las espumas, de que globo transparente. . Primero la norabuena he de daros, no se quede sin que en mí, mi obligación, de vuestras dichas se alegre Ver vuestros ojos me basta para muchos parabienes. Dónde vais? . A ser del mar rayo que el valor enciende. Dios os traiga victorioso a las orillas del Betís. Llevaros en mi memoria la victoria me previene, que para vencer mil mundos basta teneros presente. A ser gloria de Castilla, con bien los cielos os lleven. De mi amor en esta ausencia, vuestra memoria se acuerde, pues sabéis lo que os adoro, Ya sé, lo que el alma os debe; Y aura modo de pagurme, ya que lo confesáis? . Este: palabra os doy de ser vuestra cuando vuestra sangre llegue a ser igual con la mía. Si a mi presunción atiende el suceso, esa esperanza, ya posesión me parece. Disculpeme el imposible, . si es esto favorecerle. Loco me lleva el favor. . Idos señor, que el Rey vuelve. Qué beldad! . Qué gallardía! Qué entendida! Qué valiente! A Dios señora. El os guarde. Para que os adore siempre,
JORNADA TERCERA
jornada tercera Trise con la nusencia estás de Don Bedeo. . Es que el ausento en lo que rece la siento, a lo que echamedos mas está Don Pedro en la guerra, y aunque es grande su valor, de la fortuna el rigor siempre los aciertos hierra, su amor me enseña a ser fina, temo porque dél no sé, que de lo que no se ve, nace lo que se adivina. Cree que presto victorioso a tus ojos volverá. La esperanza lo creerá, pero no lo receloso. Y del Mancebón hay nuevas? Las mismas ay que del Conde. Del valor que en él se esconde hará con el Moro pruebas. Mucho pesar le previene, la boda de Doña Juana. En esa esperanza vana, que pierde en lo que no tiene, pues nunca su presunción, pudo tanto presumir. En la razón del sentír, no milita esa razón Don Alonso, tiernamente de mi prima arde en la llama, y el perder lo que se amo, por lo que se ama se siente, que no repara el amor, en igualar los empleos, que en limitados deseos fuera su poder menor, y la más loca esperanza consuelo puede tener, no viendo en otro poder aún aquello que no alcanza; que los amantes desvelos, es política de amor; que es en el desdén favor, mientras no lo ven los celos, con que dos penas padece, en el pesar de perderla, el no poder merecerla, y el ver que otro la merece. Don Mantique ha negociado, pues dicen que hoy llegara, y luego se casará. Está el Rey tan empeñado con él, y con Don Rodrigo, que preciso aura de ser, y ha sido mucho el vencer tan poderoso enemigo, con el extraño disgusto, que Doña Juana ha mostrado, pero a la razón de estado, cedió la razón del gusto, y al fin el si al Rey le dio a sus deudos, y a su tío. Fuera grande desvarío lo contrario. . Siempre yo fui de aqueste parecer; aunque sintiendo el pesar, que a Don Alonso ha de dar el verla de otro mujer, que lo bizarro, y lo atento, en cualquier capacidad, cuando no a la voluntad; obliga al entendimiento, Sin duda por su afición, tanta priesa el viejo ha dado. Aunque pudo dar cuidado su galá, su discreción, del Rey las demonstraciones, y el lugar que él se ha de hacer, es Dona Juana mujer de muchas obligaciones, y nunca faltar pudiera a su noble natural, aunque si fuera su igual, no se yo lo que ella hiciera. Yo sí, si lo que sospecho no me engaña. . Y yo tambié, por más que encubra el desdén su amor. . Bien está lo hecho, que tiene géntil aliño, quien cree que no abrase el fuego que podrá mirar un ciego, y tener cordura un niño? pero que alborotó es este? De manciales instrumentos son las voces que el oído, y el aire ocupan a un tiempo. Cayas, y trompetas son Don Rodrigo, si es Don Pedro? Quién puede ser si no es él, y de los dulces acentos, por si no bastan las voces, dicen su triunfo los ecos? El Rey. . Retírate en tanto que la novedad sabemos. Y esta es salva de galeras: si en un día quiere el cielo, . por tierra, y mar, que mi sangre le de a España dos trofeos, salid a ver si es verdad, lo que adivina el deseo. Que es Di Pedro, y Don Alonso lo dice la voz del Pueblo; que en aplausos repetidos alegre estorbo es del viento fina, el Conde, salga a recibirle el contento, que hasta que llegue a mis ojos siempre creeré que está lejos. Voy señor a recibillos. Ven Rufina. Buen encuentro. No es muy bueno, si he de daros la norabuena de veros victorioso, juntamente con el pésame del nuevo estado de Doña Juana. Aquí de todo mi aliento! Don Pedro muy bien venido seáis. . Al servicio vuestro. Al fin Don Mantique ha sido el más venturoso? . Cielos, de que sirven las vitorias, in si la que importa más pierdo, vencido de la mudanza El Rey aguarda. . Sed cuerdo que a quien le sobra valor, no ha de faltar sufrimiento. Bueno queda. A mi desdicha, echó mi fortuna el sello: que contra mi gusto vivo, n pues de este pesar no muero! Dadme señor vuestros pies. Levantad Conde del suelo, que ya os esperan mis brazos, para coronar con ellos vuestras victorias. . Será en la estimación del pecho mas laurel ese favor; que no pena fue el desprecio. Cómo venís? . Vitorioso, que es venir dos veces bueno. Y Don Alonso? . Besando está vuestros pies. . Qué es esto? que causa en vuestro valor la luz del semblante ha hecho, sombra de alguna desdicha, que en vos está desmintiendo, con tristes demonstraciones todas las voces del fuego, pues vos publicáis desgracias, y ellas publican trofeos? que traéis? vehis vencido? Vencido, y vencedor vengo, Vencido; y vencedor, como? declaraos que no os entiendo, Del Moro vengo señor vencedor con tanto exceso, que he sido del mar prodigio, perdóneme lo modesto, pues a la lengua del agua, podrán escuchar lo mismo: doy también vengo vencido, dootro enemigo que tengo, tan poderoso, que basta a vencer mi sufrimiento. Y aunque en mi es señor lo más, el ofrecer triunfos nuevos a vuestras heroscas plantas, puede tanto lo que es menos, que aunque quiso el disimulo d recatar el sentimiento, tan grande es, que salió por no caber allá dentro, como enfermedad al rostro, a los ojos como fuego, porque diga mi semblante, lo que calla mi secreto. Esto es que de Juana . ha sabido el casamiento; si esperara su victoria, mi honor tuviera buen riesgo. Aunque vuestra confusión, mi alborozo en duda ha puesto, ya que venís victorioso, y que lo viene Don Pedro mientras referis entrambos, como ha sido el vencimiento, y vos me decís la causa de tan extraños efectos, llevad la nueva a la Reina, Don Rodrigo, de que el cielo en tierra, y mar dos victorias nos ha dado. . A obedeceros . A Don Alonso señor voi alegre. . Guarde os Dios. Cómo mi amigo, y mi deudo de Doña Juana os he dado parte del feliz empleo, Salí, señor, de Cadiz con bonanza, perdonad que vuestra ausencia, retardó mi cumplimiento. . Soy yo muy interesado, en todos vuestros aciertos, de esta novedad sin duda, nacen aquellos extremos. Agora los dos podéis contarme vuestros trofeos, pues podrán las circunstancias hacer mayor el contento, le toca hablar el primero; por ser su valor el móvil de tan felices sucesos. Y el morir tambien me toca. . Decid pues. . Escucha atento a cuarteles cortando el mar la espuma, A que ya estaba acusando mi ctardanza, viendo abollado su luciente bruma: de la barvara, y loca confianza, para que más soberbias no presuma, sintiendo de sus proas infestado, que profane un infiel el mar sagrado. En sus ondas entrego de mi armada, la portátil Provincia de madera, a la náutica industria encomendada, el aire sopia, el agua no se altera: siendo del fresco viento coronada, una Águila del mar cualquier galera, pues cuando al Sol, y al Piélago se atreve, tantos cristales, como rayos bebe. Y al despertar en brazos del Aurora, si es que deja su luz dormir al día, entre perlas que él rie, y ella llora; porque se ansenta de su compañía: alegre descubrí la armada Mora, que de las costas de la Andalucia, rayo pretendié ser, mas con mi freno, bien a su costa no pasó de trueno. Y viendo la ocasión tan oportuna, mando envestir al ronco son de Marte, Alfaja me esperaba en media luna, Planeta que a sus armas luz reparte, pero pusose presto a su fortuna, viendo tan cerca el Sol de su Estandarte, de cuyo escudo; a nuestros corazones, se pasaron entonces los Leones. Pues como suele enfértiles campañas la villana segur troncar las flores, o tempestad que en rústicas cabañas, es ruina de ganados, y pastores; o el rayo ardiente, cuando en las montañas no perdona los árboles mayores; así nuestro valor, fue sin desmayo, del Moro tempestad, segur, y rayo. De veinte y seis galeras que traía lo eché a fondo las diez, y por mi cuenta corrieron las demás desde aquel día; con carorce salí, y entré con treinta, sin perdonar las naves que tenía a vista de Tarifa, en nuestra afrenta, que por mí, desde el agua que surcaron; a la región del fuego se pasaron. Mis Soidados poblaron nuestra arena de despojos, por ser la presa extraña, quedando la del mar de infieles llena, y por mi acero venerada España: sin dejar de la gente Sarracena nadie que cuente en África mi hazaña, y dando a todo triunfo, honor, y gloria. yo solo me he quedado sin victoria. No se cuenta mayor triunfo de Romanos, ni de Griegos: y a vos cómo os fue en Tarifa? El orden obedeciendo, con la gente que en Jerez me esperaba marché luego, apresurando el camino, la necesidad del riesgo. Y sabiendo que Mahomar de Tarifa alzaba el cerco, por ser ya sus dos armadas, del mar despojo, y del fuego, Con tan venturosas nuevas, seguir su alcance pretendo, viéndole destituido, del auxilio de Marruecos. Y al amanecer un Lunes, di vista a su campo fiero cuando al despertar el Sol, un rayo es cada vostezo. Y sin descansar, ni dalle, para prevenirse tiempo, asaltando su descuido, mi intempestivo denuedo. De mi animados los míos, la retaguardia rompiendo, puse en vergonzosa huida su bárbaro atrevimiento. Mas de diez mil en la fuga como cobardes murieron, siendo su mayor peligro su medroso desconcierto. Desbaratadas sus tropas con el confuso recelo, tropezando en el temor en la muerte iban cayendo. Casi fue ocioso el herirlos, porque solo basta el miedo a los que dejan la espalda para defensa del pecho. Y aunque nuestra sed no artaro con la sangre que vertieron, de esclavos, y de despojos llenaron nuestros deseos. Al fin, dentro de Jimena temeroso de mi acero treguas, señor, por diez años Mahomar juró de nuevo, ofreciendo en cada uno doce mil doblas por feudo, dando a vuestros pies humilde lo que les negó soberbio. Legad los dos a mis brazos, y descansaré en los vuestros, pues sois valientes columnas de mi Castellano imperio. A vuestros invictos pies. Mayor firmeza tendremos. Llevantad, Duque de Arjona, No podré con tanto peso, que es grande el de ese favor. Y vos? . Suspended el premio que están demás los favores en quien tiene el alma menos, piérdase con mi esperanza conseguirlo, y merecerlo, porque no parecen dichas las que no logra el deseo: y dadme solo licencia; apenas a hablar acierto! . para que en las soledades se esplaye el mal que padezco, que está delante de vos oprimido del respeto, y por no salir a fuera, podrá reventar a dentro, Mucho la pasión le vence. Qué tenéis? Lo que no tengo. De lo que no tenéis nace vuestro mal? Con razón; puesto, que todo el gusto me quita, y como sin él me veo, de lo que no tengo, es, señor de lo que me quejo. Que será, que me da pena, por lo mucho que le quiero, verle tan desazonado? Señor, a lo que yo entiendo, la boda de doña Juana de Mendoza, estos despechos le ocasiona, que en quien ama tienen gran poder los celos, Mucho me pesa, que ya eso no tiene remedio; pero en las mercedes mías hallará su mal consuelo, y más en saber quien es, que es ya ocasión de saberlo: sobrino, nada os de pena estando yo de por medio. Con quién habláis? Con vos hablo. Pues soy yo sobrino vuestro Vos sois hijo de mi hermano, y hermano sois de don Pedro; ved si seréis mi sobrino. Agorá salís con eso? no me lo diveráis antes de perder el bien que pierdo? o mal haya la fortuna, que el bien, y el mal dio a un tiempo No ha sido de declararlo ninguno mejor, que viendo en las heroscas hazañas de vuestro invencible pecho acreditada la sangre de tan inclitos avuelos, pues mucho más la nobleza luce en el merecimiento: y ya que sabéis que sois mi sobrino, los desvelos de vuestra pasión templad. Siempre de este parentesco, fue el corazón adivino. Perdonadme si grosero, señor, llevar me he dejado de mis locos pensamientos a vista de tantas honras. Alzad, sobrino, del suelo, que agora falta premiar vuestro valor. Cuando vengo a saber que sois mi tío, todo lo demás es menos: Que merced le querrá hacer. Pues el Almirante ha muerto, Almirante de Castilla. os hago. . Los pies os beso otra vez. . Y yo; pues tanto en este favor granjeo: Quiero ver si de esta suerte teneros gustoso puedo. Señor, conforme a razón, fuerza es estar satisfecho, mas la voluntad no aplaude dichas del entendimiento; la mía tengo cautiva, ya que a declararme llego, doña Juana de Mendoza, es de ella tirano dueño, y pues a vos tan de parte de mi favor os advierto, pues vuestro sobrino soy, y tantas honras os debo, y al poder de un Rey está lo más difícil sujeto no habrá modo de estorbar, pues no ha llegado al efecto su boda? . Eso es imposible, que es don Mantique mi deudo. Primero me dio palabra de ser mía. . Cómo? Siendo su igual, y ya que lo soy, no he de perder el derecho que tengo a su blanca mano. Es mi palabra primero que la suya, y vuestro gusto, y en este caso la tengo tan empeñada, que es fuerza faltar avuestro deseo, por mí misma obligación, no os faltarán casamientos a vos, siendo mi sobrino. Así dejaré de serlo, pues sin Doña Juana, ya morir solamente quiero. Esperad. . Ya mi esperanza ha dado fin. Deteneos. Dadme licencia que vaya. Dónde? A morirme de celos. . Notable extremo de amor! Duque, seguidle, que temo su resolución amante. No hay ningún celoso cuerdo. Solo su desgusto pudo desazonar mi contento. Oh gracias a Dios, Sevilla, que he pisado tu Arenal, y estoy en tu Alcazar Real, que hoy es gloria de Castilla. sin el hiza, y sin el boga, que para el soldado es soga, y palo para el forzado. Rúcimo, no más galeras; quien creerá en mi natural que he llegado a querer mal aún a las que son corteras? No más mar, que es Dios testigo que tengo aún a fin de Agosto, por Rácimo de buen mosto, al agua por enemigo. Las matitimas campañas otro las vaya a pisar, porque esto del nanegar, es para echar las entrañas. Que quiero en estas orillas, por gala de mis molletes, mas que un golfo sin riberes un lugar con almenillas. De la Reina al cuarto he entrado . Qué escucho! sin hallar estorbo en nada, porque no hay puerta cerrada para un valiente soldado. Si encontraré por aquí a mi amo? claro está que a ver su dama vendrá: mas no es la que sale alií? vive Dios que es una Aurora de la cabeza a los pies. Alonso Enriquez es sobrino del Rey, señora. Qué dices? . Con Rusinilla Y Almirante de Castilla cuando menos. . Su valor, por su noble bizarría, era luz que descubría su generoso esplendor. No hay en la ventura medio. Gracias a Dios que me he hallado . Ni en mi desgracia importuna; cosas son de mi fortuna, que ya no tienen remedio. Mi humilde boca estampar en vuestro chapin quifiera, corcho con que sepudiera el mejor frasco tapar. Quién es? . Injerto en soldado un Rácimo pecador. que antes de vuestro favor solia estar más granado. Seas Rácimo bien venido. A secas sin preguntarme ninguna cosa, ni darme cual que volsillo traído en albricias de llegar al amoroso reclamo triunfante del mar mi amo? Eso es hablar de la mar. Es ya otro tiempo. a mirarla aún no me atrevo, que no de un señor no es nuevo, mas que no pregunte es mucho; ya que todo está trocado, de buena razón, Rufina, conmigo has de estar muy fina, pues así te habrás mudado. A ese barrio no me mudo; que es de gente chavacana. Guardainfante a teja vana, habla bien. . Señor enbudo, de esta suerte hablar se debe con él. . Suspende el rigor, viene. . Y es el más querido que ya me has muerto de amor? A buen tiempo lo he sabido. . Pues el demonio te lleve. Si por bien te obligo, en vano en la primera ocasión, te obligara el pescozón que tuviere más amano. . Solo pado mi fortuna, que de infelice se precia, haber hallado una dicha no más que para perderla: que es Don Alonso sobrino del Rey, y que yo lo sepa tan tarde? que en su ventura; solo me alcanze la nueva, cuando está mi voluntad, tiranamente sujeta al yugo de otra coyunda: que enlaza menos que pesa? pues aunque casi a mí misma, me negaba mi fineza, por más que audaban los ojos, bachillereando mi pena, siempre a sus bizarras partes agradecida, y atenta estuve, mas ya no es tiempo de hablar en estas materias: y pues de otro dueño soy, el escrúpulo no crea, que de su atención se olvida, la que de otro amor se acuerda; mi mal lograda esperanza, con mi cuidado fin tenga, y acábese la memoria, porque a ser olvido vuelva, que ya es bien que mi locura; se retire a mi prudencia para no mirar. (za De quién viene huyendo tu belle De mí, y de vos, más que digo que he de decir si estoy muerta que propio es de los que huyen, hallar el riesgo más cerca. Disimulemos pesares, . por ver si el ruego aprovecha, que aún hasta los imposibles, tal vez la esperanza llega, cuando mi firme cuidado viene alegre a darte cuenta, de que soy del Rey sobrino, haciéndome su grandeza Almirante de Castilla, puesto tan ilustre en ella; con que a ser vengo tu igual, en estado, y en nobleza, tan fuera de ti te halla, quién dentro de ti e espera? Ya sé todas vuestras dichas, Falta lo que más desea el alma, falta tu mano, para que en mi amante guerra; bandera de paz tremole al aire cinco azucenas, Marcírolas mi desdicha, pero mal dije, la vuestra, con que ya será imposible lograrla. Por qué? Es ajena? Ajena? pues la palabra que tú me diste, en defensa no quedó de mi ventura? Era aire, y voló a su esfera. De un Ángel pesan tan poco que son viento las promesas? A buscar al Almirante vengo porque el Rey lo ordena, Decir quiero a mi sobrina, que ya su esposo está cerca. Con Juana está hablando, De lo que he visto me pesa. Veré en que para su amor. Escucharé lo que intenta. A pesar de mi ventura, que mi desdicha te venza. Donde hay fuerza, no hay razón. No hay casamiento si hay fuerza. Si ay, que nunca la declaran las mujeres de mis prendas: ya Don Mantique es mi dueño. Calla pues, basta que ofendas con engaños mis verdades, con mudanzas mis firmezas: si te acreditan deidad tantas soberanas señas, olvidada de ti misma, como dejas, como dejas, a costa de mi constancia, que fácil te comprñenda la vulgaridad infame, del peligro de una ausencia? pensé yo que tu palabra, era roca al mar expuesta, no caña que a cualquier soplo, porque se dobla se quiebra: mal haya la voluntad, que vanamente se emplea en tan mudable hermosura, para ser dos veces ciega. Y mal haya yo mil veces, que rendido a tu belleza, le quise entregar el alma, a quien la vida me niega. De Alonso, aunque no es tiempo de hablar en cosas como estás, no he de dejar que me injuries, sin que defenderme quiera: las mujeres como yo, que a su atención se sujetan, por la razón de su estado, la voluntad atropellan, por no correr murmuradas, el riesgo de desarentas: ya veo que es confesarte que algún desvelo me cuestas: unque por esto se humille, pues te he dado una palabra, que ya no cumplir es fuerza: quédete aquese consuelo, de pensar que si pudiera, el gusto no te quitara quien la vanidad te deja: de mis deudos persuadida, dudosa de tu nobleza, en tu cariño indiciada, que en mi noble altivez era, por no ser tu conocido, de mi presunción ofensa; y lo que es más obligada de un Rey, a cuya obediencia, con no estar sujeta el alma, parece que está sujeta, que en el tuyo, y en mi daño, por Don. Mantique se empeña, tanto que quiso hacer gusto, de lo que fue resistencia, con que fue fuerza elegirle por esposo. . Aguarda, espera Sin valerme. . No prosigas y ya que tu amor confiesa, válgame aquí mi osadía, siendo para más certeza, concederte a mis consuelos de tu piedad diligencia. de ella me intento valer. Y con eso que remedias estando ya en este estado? Amor tu industria me presta si yo hallara algún camino para que a ser mía vuelvas, atropellando por todo, con valor, y con fineza: vinieras en ello? . Ya no es posible. Si lo fuera? Si lo fuera, mas que digo, mucho la pasión me ciega. pero mi amor se resuelva. Débale a tu voluntad esta última experiencia, de mis ansias para alivio, pues el que vengas en ella, aunque no la logre, basta para hacer menor mi queja. Si acaso, pero es locura, hallares, es vana empresa, medio de estorbar mi boda, inténtale norabuena: que presto de la esperanza, . engañarse el gusto deja. Pues en fe de tu marido, consentirás la violencia de un arrojo pues es solo el remedio que nos queda? Como yo logre él sor tuya, sin que mi honor lo padezca lisonja será del gudto. Mira hien. . Ya estoy resuela Que ha de ser. Nada me asombra. Muy violento: Eso me alienta, que con fuertes medicinas, se curan graves dolencias. Manrique, y Don Rodrigo valor, la ocasiones esta de ejecutar mi designio, aunque el cariño lo sienta. A que mal tiempo llegamos. Así un desprecio se venga, y así un amor se despica. Quién tan gran traición creyera! porque en el agravio propio, no hay quien defienda mi honor. no hay satisfacción ajena, Muchos hay que le desiendan. Y con su muerte. Qué es esto? La injuria señor más nueva que en noble sangre jamás ejecutó la soberbia. El mayor atrevimiento, que de hombre humano se cuenta. Y en el papel de mi rostro escrito señor se muestra, por mano de Don Alonso, para aumentar mi vergüenza. Siempre recelé gran daño de su enojo, y de su pena. Extraña resolución! Qué osadía tan grosera! Para vengar este agravio, campo pido a Vuestra Alteza. Si lamente aní me taca el castigar esta ofensa. En mi sangre fue la injuria. Ya esa correpor mi cuenta. RDe mi antiguo timbre es mancha De mi nuevo empaño es deuda O convenios, o salid entrambos, y si hay más vengan. Mi espada está a vuestro lado. La mía basta, o la vuestra, Notable empeño! . Señor ociosa es la competencia, mi tío podrá vengar su enojo, mas no mi queja: Manrique aún no es mi dueño ni ya es justo que lo sea, que no es bueno en un marido entrar supliendo una afrenta; y cuando lo fuera, en vano satisfacerme pudiera, por mi mano solamente he de quedar satisfecha, vengándome yo a mí misma, pues los demás no me vengan; y así señor. . Qué procura! Qué es lo que emprende! (ceros qué intenta! . Ved como satisfa intentáis? . De esta manera: dando la mano de esposa sagaz, advertida, y cuerda a quien la puso en mi rostro, pues no hay otra recompensa; y si hay duda en la opinión, quédese en casa la ofensa. Buscad otro medio, pues mi palabra está interpuesta en que sois de Dn Manrique: Ya yo no siento el perderla, señor, con lo que ha pasado. Pues siendo de esa manera, ya que del empeño salgo, porque más las dichassean, doña Isabel de a don Pedro la mano. . Y el alma en ella. La gloria es de mi esperanza, Aunque buen susto me cuesta, la vida me dio mi industria. Rnfina? . Qué quieres bestia? Darte veinte bofetndas, para que casarte quieras. De bueno a bueno me caso. Pues dé aquí fin la comedía de ofender para obligar, cuya historia verdadera a vuestro aplauso dedica, quien más serviros desea.
