Texto digital de El mancebo del camino
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- Atribución tradicional
- Juan Bautista Diamante
- Atribución estilometría
- Juan Bautista Diamante Segura
- Género
- Comedia
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- El texto procede de la transcripción automática de Nuevas escogidas.
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El mancebo del camino. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/mancebo-del-camino-el.

EL MANCEBO DEL CAMINO
JORNADA PRIMERA
1. Para Martín. Jo Tordilla. Hay posada? Si Mancebo. 1. Ten ese estribo. lo Rucia. Luces para este aposento. 2. Lleva esa malera arriba. Muchacho, quita esos frenos. Alonso, muy bien llegado. Que hay seo guésped, esta bueno vusted? . Muy a su servicio Amigo Alonso, era tiempo? Oh Bonete. . Aquel ganado se está aguando. . Beba Pedro Vaya, y ágüense las mulas, como se envine el Cochero. A vuestra salud, buen trago. Vaya Alonso. Yo no bebo. Yo tampoco, pero venga y beberé. Buen provecho. Con esto estará el ganado descansado. . Si poncierto, más vamosle acomodando. Vaya el Guésped, que yo tengo con Bonete un negocito. Vamos, y mire que espero a cenar señor Alonso. Luego iré. Pues hasta luego. Que novedad es Bonete, la de María, sabiendo. que estoy en Requeña, . Siempre retirada en su aposento, tórtola de mantellina, con todos hace lo mismo, y esto según yo presumo nace de ciertos enredos que le contó Malalmilla. o. Pues qué dijo el embustero? Que tú con la remilgada. en la Venta de Viveros, la añadias unos rizos a su matido el ventero. Mintió el gallina. . Lo uno es verdad. . Y lo otro cierto. Más dijo que por la galga en Albácete te dieron. Pues es fácil darme a mí? Unos sadores. . A un eso pudiera ser, más mintió que yo siempre he estadado bueno De esto enojada estará. Pues las damas de entresuelo son tan criminales? . Ella merece por sus respetos a cualquier hombre de bien. Sin que lo jures lo creo, pues si me merece a mí sobra tu encarecimiento: y en fin, cómo se ha portado? pues te quedaste a este efecto en este mesón? . Después que desde tu compañero pasé a mozo de cebada por tu gusto, o por tu ruego; quedándome a sacristan (res de este caco mesonero que en cuanto a hurrar no hay mejo- bonetes en todo el Reino, aunque yo le hago ventaja, pues por el refran sablendo, que el que hurta a ladrón granjea cien anos de perdón; viendo lo que salvarme me importa, a mi salvación atento, no hay día que por los hurros no gane más de seiscientos. Lince de esta Capitana Deizas hizo, y más atento, sin que lo sepa he vivido, recatado, y encubierto, asturo como Merlín, cauteloso como Griego, que los picarca también nuestras noticias tenemos, y mal, o bien aplicado no nos falta entendimiento: pero ella fina, a pesar de porfías, y de ruezos, de quejas, y de suspiros, que son tratos del Dios ciego tan desválidos con ella, que valiendo por sus dueños cada uno un alma, en llegando a ella, pierden su precio, porque desde quien se queja a quien ha de oírlo, puesto su desdén en medio es lluvia donde se apaga el incendio, fuego donde el abre calma, tierra, y lo más propio es esto, pues ocultándose a tantos como pretenden su Cielo, para no oír a ninguno, siempre pone tierra en medio, Honrada de cuatro suelas, esta pues dama de peso, a quien debe torniscones, quien no entiende de respetos. En diez meses que ha que estás en el caminó que has hecho, no ha hecho más que deshacerse; y pues lo preguntas, esto es lo que pasa, ahora trata de desenorarla, y presto, que no es bien que esé quejosa de tu olvido, o tu despego la que por tu cuenta vive, en amores, y dineros, que no son para perdidas mujeres de honra, y provecho. Dices bien. No dicetal. Si digo lo del enfermo lo oye, y me mata a puñadas. Pues María. Quedo, quedo, por vida del seo Alonso, (ro que hay mucho que hacer prime. Cómo viene vaed? . No sé. Yo tampoco, que por eso lo pregunto. . Pues vendré como tú quisieres. Bueno, si vaed muere tan conforme. Se irá derecho al infierno. Es verdad. o. Pues es posi- que al cabo de tanto tiempo (ble, me recibes de ese modo? No sabes tú que no entiendo de arrumacos? . Y no sabe uced, que yo no sé hacerlos? Pues que es eso? . lo que esotro Ea, bueno está lo bueno, acábense las rencillas. Dame un abrazo. No quiero. . Pues por vida Pues por vida. Que fino tratas de hacerlo me he de enojar. . que si uced no entra en colada primero, y a fuerza de aguas se quiea el olor que le pusieron la Galga, y la Remilgada en Albácete, y Biueros. Ya revento el pañarizo. (do. Que no ha de tocarme un de No tiene vergüenza un hombre que llegó a ser mis respetos, de que sepan mis oídos de él dos delitos tan puercos? Con dos pícaras, que dicen que ayer de Madrid salieron, mas pregonadas que guindas, mas tocadas que panderos, mas solfeadas que moretes, más sudadas que arrieros? Dos, que en la Calle de Atocha toda su vida estuvieron servidas en una casa, y en otra casa sirviendo? Dos galeotas, a quien los señores recogieron? Dos cuartos de calderilla, todas cubiertas de sellos? Ea, calle, y no me diga nada, que estoy que reviento, y solo por no hablar mal de los ausentes, lo dejo. Miren que mirada que es la María; por lo menos nadie hiciara este reparo, tan piadoso, y tan atiempo. Ya estoy sin mí; que un gallina de esta suerte me haya puesto? Pues quién quieres que te ponga? De qué ha quedado suspenso? Esto ha de ser. . qué ha de ser? Traerte aquí al embustero de Malalmilla, que es quien te ha contado esos entedos: hacer que se contradiga en todo, y matarle luego, porque no vuelva amentir. Tampoco ha de ser más que eso? A. Enfrena la Colegiala. Díjolo, y no aura remedio, que el Alónsillo es un diablo qué aguardas? . voy al momento No vayas. . Como que no? Esta Malalmillalejos. Yo le buscaré, no importa, y hasta entonces te prometo de no volver a tus ojos. Sin que lo jures lo creo; te acuardan aquellas ninfas? A cuál has de ver primero? No sé yo de cuando acá juegas con mi sufrimiento? Cuando saben que es tan poco, que piensan que no le tengo. Pues me ha de cortar la cara? Lástima fuera por cierto, mas no fuera la primera. Haz lo que digo. . Ni pienso en que él lo haga, ni en que uced salga de aquí. . Para eso es ya tarde, que lo he dicho, y no dejaré de hacerlo. No ha de ser. Si ha de ser, anda. Por vida mía. . Ay que tierno por vida mía. . Mal haces de jurar; mas que es aquello? Música hay en el mesón? Es un diablo de un enfermo que aquí se quedó curando, y se divierre con esto. Si el canta lo que otras veces, me destruye, yo pretendo . llevar a Alonso de aquí, porque no le oiga: supuesto que no has de salir Alonio, ven a cenar, que ya es tiempo. Muy preso se ha convenido, en la música hay misterio. . qué aguardas? . Si estas quejosa Ya no estoy. antes quiero satisfacerte. . Ya sobra. todo, porque ya te creo. Y me quieres? . Mas que amí Pues aguárdate, que pienso que canta el enfermo. . Vamos que canta como un becerro. Luego le has oído? . Malo. Pues si ha dos meses y medio que está aquí, de qué te admiras? Contado tienes el tiempo. Es que hoy se ajusto la cuenta. Y quién debe a quien? Bunuelos lo que apura. . Si tú quieres quedarte, yo no, que tengo muy buen gusto, y canta mal; así avisarle pretendo, para que no cante. . Aguarda que si canta mal, supuesto que otras veces le has oído, pesadumbre es más, o menos Si Bonete no me entiende esto no tiene remedio, y sin culpa he de pagr su necedad. . Yo ya entiendo, mas no me atrevo, porque es muy gran bellaco el mancebo. Amor que me matas. amor que me muero, mira que sobran tus iras adonde están mis deseos. De amor dice que se muere, lástima me da el enfermo; y tu María que dices? Qué de latines no entiendo. Pues romance es este. . Y claro como el agua. El juicio pierdo. Ven a descansar: si el hombre se declara más, perezco. Oyén, que prosigue, y canta muy bonitamente; celos ya por el oído vais apoderándoos del pecho, que la pasión hace en todos, iguales los sentimientos. Rindiome Amarilis, divino remedo de los disfraces de Apolo en las campañas de Admeso. El enfermo es Humanista. Y qué quiere deciresto? Que una María que sirve la rindio. . Lindo parlero, a este le untara yo ahora el amor con un pimiento. Quién es en fin este hidalgo? Aloso. . No Alonscemos, y vamos a lo que importa. Hay polada seo Barrientos? Si aura senor Malalmilla. Este llegó alindo tiempo. En el mesón esta noche ha de andar el diablo suelto. Turbada estoy, mas de qué, si no tengo culpa. . Luego junta María tus trastos, y tú Bonete anda presto, y enfrena tres mulas. . Cuáles? A. La mía, la del Flamenco, y la Colegiala, y tú advierte que aunque te llevo, es para que no peligres en lo que hacer he resuelto, que si no me sale mal después nos entenderemos. Mira. . Nadie me repique Esto no tiene remedio. . Como yo vaya con él, los demás importan menos. Cómo tan tarde? Es muy larga la jornada. . Ya lo veo. Y no se madrugó mucho, y María? . Hable más quedo, que está aquí Alonso. . También es alcahuete el Barrientos. Pues qué importa que esté aquí? qué ha de importar. . S. Loren- Yo lo decía. . Ya estoy (zo en todo, pero en efeto, que pretende de María? Hay algunos chismes frescos? Voy a avisar, aunque están . recogidos, porque temo alguna ruina en mi casa. Aguarde huéspede. Ya vuelvo. Por estar ahora en Sevilla, . diera yo de las que tengo la mejor mula, y aún cuatro. Cuál está el hombre de miedo así son los que se ocupan . en chismosos, y embusteros. En fin señor Malalmilla, que uced, porque despachemos, es ya corredor de oreja? Honrado oficio por cierto. Yo le prometía una dama matarle a uced, cuando menos: no se asuste, que no trato de cumplir mi ofrecimiento. Esto fue porque he sabido que usted para el galanteo se ha valido de contarle muchísimos embelecos. Y puesto que aquel instante que le ofrecí, fuera cierto, aunque uced es tan gallina, que le matara: ahora quiero más templado en el enojo que el castigo concertemos. Que le parece a Malalma que en la cara le hara menos falta? . Cuitado de mí! señor Alonso. . Acabemos. Que le diré que no duela? los bigotes. . Crecen luego. Rápeme todo a navaja cada mes. . No soy Barbero: piénselo, acabe. Si no se le quitamos, es cierto que le matará, señores, que es un demonso. . pues veo gunte quiero aprovecharme de los pies. . Qué dices? Eso. , . Pues tampoco ha de valerte. Síganle, que es un podenco, y le alcanzará a dos trancos. Ay que le cojen, gritemos, porque non llefaga mal. Vamos todos. (da. Y a que efecto? qué has hecho Aloso? . Yo na. A Mal almilla le ha hecho zaparo de Colegial, sin orejas, que con esto aura quedado bretón, que él antes era mastuerzo. Muy gran desuergüenza es, que entre tantos Caballeros, un mozo de mulas tenga tan osado atrevimiento. Y digo, el mozo de mulas, no es hijo de Adán? Cuál de estos es el músico? Él que tiene la guitarra. . Ya le veo; (to abre la puerta Bonete. Ya está abierta. Que en efe es desvergüenza que un hombre de bien quede satisfecho de la ofensa que le hacen? Un pícaro, por lo menos, no ha de tener esos humos. Y son de este sentimiento todos vuesarcedes? . Todos. Pues mentís todos a un tiempo Mata ese pícaro. 2. Dale. Es fácil? . Alonso, a ellos. Muerto soy. . Ya con su amor dio el músico en el infierno. Ay que me ha muerto. Bor tambien da tras el mesonero, a confesión Tres, cuatro, cinco, el mesón es Cimenterio. A dar cuenta a la justicia se arroje de ese aposento, a la calle el que pudiere. 3. Yo voy. Muy malo es aquello, antes que pueda llegar, a caballo, y en el Reino nos pongamos. . Pus tu temes siendo el que he visto. . No te- pero siempre a la justicia (mo, la tuve mucho respecto. Da a un Portero señoria. A su vara por lo menos tengo en gran veneración. Pues no puedes según eso estar en el Reino, cuando si en él te cogen, recelo que te castiguen por otras niñerias, . No, más pienso pasar a Italia. Contigo cualquier cansancio desprecio, Y las mulas? . Allí están. Sobre galán, eres fiero. Osada eres, sobre hermosa. Vamos, pues que ruido siento Vas ya satisfecho? . No pero mucha gana llevo. . Puesto que me habéis sacado a tan extraño lugar, aunque pueda preguntar la ocasión que os ha obligado, no la pretendo inquirir; porque si fuerza ha de ser reñir, no quiero saber mas de que debo reñir. Señor Enrico, asentado que yo sé que sabéis bien. vuestra obligacion, es bien que me veais disculpado: oídme sin proseguir, y que es llegad a entender mejor que reñir, saber por lo que se ha de reñir. Eso, a vos que me llamáis os toca haberlo mirado, que a mi salir me ha bastado. Qué en no oírme aventuráis, si emos de reñir? . Perder la ocasión que allí nos llama. No hay peligro en nuestra fama Nada ay que no puede ser; pero pues de eso gustáis, escucharos detérmino. Yo seré breve, porque no presumáis que mi brío hace de las dilaciones excusas a los peligros. Vos señor Enrique amáis, juzgan que en desprecio mío, aunque yo no lo presumo, a Margarita de Ursino. Yo la idolatro, y si hay lance en que no sea delito poder confesar un noble que vive favorecido de su dama, la ocasión lo dispensa, y yo lo digo. Hacia este lugar salían, y allí están. . Pues los he visto, vuélvase señor Sargento. Obedecer es mi oficio. . Y en fin. Sin mi estoy, supuesto que sé señor Federico, que puede haber caso en que la suerte de ser bien visto puedo publicar amante de la belleza a quien sirvo; mejor dijera del falso, del aleve cocodrilo por quien muero, mayormente cuando ejemplo miro, seguro de que no usaráis medios que no fueran dignos. Digo, pues habéis gustado de que se exprese el motivo de nuestro duelo, que yo también con pretejro sirvo a Margárita, y en cuanto a que vos favorecido de Margarita seáis, puede ser, porque averiguo, que un desprecio suyo tiene de muchos favores viso; y aún de esta suerte lo creo, porque sois vos quien lo dijo. Aueros anticipado vos a sacarme a este sitio, fue porque menos dichoso supisteis el amor mío: cosa que yo hubiera hecho en el contrario sentido; conque digo, que no supe vuestros amantes disignios; mas como de esos descuidos la confianza ha tenido. Y puesto que es una dama propia a quien los dos servimos, y es una misma de quien nos créemos favorecidos, sin saber a quien le toque el engaño, que es preciso que haya entre los dos, la suerte de los dos, elija el digno de amarla, y el de perderla, que aquí no hay otro partido. Así sea. . Caballeros, pues llegué a tiempo de oíros, escuchad mi parecer. A respeto tan preciso quien puede faltar. Quién puede negarse a tan gran padrino. Qué cumplirá con la deuda de su sangre, y de subrío el Marqués del Basto, saben en este páis, amigos, y enemigos, obligados unos, y otros ofendidos. Esta salvaguardia ha hecho dar a entender, solicito, que cualquier hombre de bien que ajusta un duelo, del mismo duelo que ajusta se encarga obligándose a decirlo, y a sustentar, que la causa que de ajena suya hizo, a ninguna de las partes deja escrúpulo, o resquicio de desigualdad; y a este fin, con propiedad se dijo mediar a esta ocupación: esto asentado, es preciso que nadie contra si propio, bachiller, o compasivo se empeñe en duelo a quien pueda faltar estos requisitos, que a su costa no hay quien guste del ajeno beneficio. Esta es mi opinión señores. Y así los dos losentimos. . Éntre los dos es verdad, Huélgome por vida mía, porque con eso imagino que hemos de quedar bien todos Solo el modo no averiguo. . Decid. . Vuelvan a las bay- El modo es el que no alcanzo Yo a decírosle me obligo. qué es pues? . que los dos riñáis, que si como tengo dicho tengo de dar cuenta yo de vuestro duelo, esto elijo; que es lo que manda la ley, y hallaros en este sirio, iguales son las espadas, el terreno es uno mismo, partido está el Sol, los pechos desnudos del artificio, reñid pues, pero esperad, . y advertid, que si mi advitrio en esta parte seguis, os obligáis a lo mismo en cuanto fuere pendiente de este lance. Así lo afirmo. Y así lo aseguro. . Pues reñid, y mirad que os miro: buen Caballero es Enrique, y aleroso es Federico; valientes sois Caballeros, basta, que pues fenecido está el duelo entre los dos de salir, y haber salido, ha de quedar ajustado también el que dio motivo a este duelo. . Esa es questión que nos volverá al principio. Cómo? . Como si los dos solicitamos un mismo logro, y ninguno ceder puede, de lo que ya ha dicho, siempre es forzoso que entrambos quedemos desconvenidos. mas no entre los tres, que es fijo que lo que en vosotros fuera desaire es garbo en mi oficio. antes los aceros limpios, (nas que sobran señas de enojo en conversación de amigos. Mirad. . Mirad. Si no fuera esa duda hija del brío; si no temor de que yo pueda faltarme a mí mismo mi satisfacción os diera señas del enojo mío. Quise decir. . Decir quise. Yo estoy satisfecho, y digo, que entre dos hombres a quien iguales aún tiempo hizo sangre, y valor, no querrá ninguno desvanecido, sobresalir sin razón, y más donde hay un testigo como yo, que en igual lance debiera contradecirlo. Siendo así, yo he hallado modo que aún que parece preciso, es conveniente, debando a la fortuna el advitrio con el cual averiguemos en vuestro amante litigio, a costa del despreciado; quien sea el favorecido. Bien parecerá que voy al modo ordinario, indigno, de que lo diga la dama; mas no es ese mi designio, pues sobre ser muy comun es sin razón admitido, que en presencia de quien ama deja el mal puesto, bien quisto al admitido, quedando sobre quejoso, ofendido, que siempre una ofensa más añade otro requisito, y donde un duelo se acaba tiene otro duelo principio; que nunca puede quedar bien puesto, el que está mal quisto: no es eso decir que no ha de ser el elegido acción de la dama, pues ella ha de ser el motivo por quien nos rijamos; pero es decir que hallé camino de que sin saber a quien haga el desaire preciso de un desprecio cara a cara, nos muestre quien es el digno de su favor, con que venga a decirlo, sin decirlo. Este medio entre los dos debe ser el admitido, y aún el deseado, puesto que según hoy os he visto que de Margarita entrambos os creéis favorecidos, cosa imposible en mujer de tal sangre, y de tal juicio. Y puesto que esta razón, nos da manifiesto indicio de que hay engaño en alguno averiguar detérmino cual de los dos el engaño consigue, y cual el cariño; conque averiguado el caso, quedáis bien a un tiempo mismo, el uno desengañado, y el otro favorecido. Tantas prendas suyas, como pueden mentir. Tantos finos agasajos, como pueden faltar. . Estáis contenidos en que hallándose este medio se fenezca este litigio? Yo sí. . Y yo también: más cual es el medio? . Ya le digo: con estas canas, en buena rapazada me he metido. Pues los dos, como hasta aquí sin dar el más leve indicio para que pueda saberse esto que aquí ha sucedido, habéis de solicitar de Margarita de Vrsino el favor, y el que dichoso consiga algún desperdicio de lazo, o banda, asentando que yo en ella le haya visto, me la ha de enseñar, y yo al otro, con que en el mismo punto la suerte aclarada del vencedor, y el vencido, uno conozca su engaño, y otro logra su disignio; que decís? . Si compitiendo, no es la japtancia delito, yo me convengo. Y yo y todo. Pues esto está concluido. (mos Vamos sirviendoos. . Volva que en tiempo de tal peligro es faltar de nuestros puestos considerable delito, ya saberlo el de Pescara, de su entereza imagino, y aún de su razón, que fuera ejemplo nuestro castigo. Pues cómo puede saberio? Por mí yo no he de decirlo. Ay Margarita si logro tu favor. . Ay bello echizo, si en esta ocasión, como en tantas me hace tu amor preferido. Arma, guerra. Qué es aquello? Sin duda que el enemigo sálida hizo de la plaza. Volvamos cuerpo de Cristo, que no es ocasión de andar en duelos de mancibitos, cuando la voz de la honra nos está llamando agritos: adelante Caballeros. Los dos tus pasos seguimos Sepase al punto que alboroto es ese, ya que del enemigo no ha nacido, y que ocasión tuviese: y mientras que yo galán, favorecido de Margarita, aún que ala edad le pese, en este ocio feliz, que no es olvido, como es posible celebrar intento de sus hermosos años el aumento, Según la lisonjean, bien en su cielo se ve que están los años de cumplimiento. Tantos favores hace V. Excelencia a mi humildad, que casi se envanece, pues con cada experiencia, cuando a rendirme voy, me ensoberbece; pero que mucho es si una apariencia de favor vuestro, tantas obras crecen que la menor, o Marte sin segundo, puede desvanecer atodo el Mundo, Años que se aumentan sin pesa dumbre, los cuenta la hermosura, mas no los cumple. Así a vasallos finos manda Carlos que los estime, quien los representa, y así debo yo honrarlos, tomando ausente el César por mi cuenta la atenta obligación de agasajarlos, pues aunque en vano mi atención lo intenta, templaros juzga con razón la mana la descomodidad de la campaña. Siempre los años quedan bien festejados; donde los deseos sirven de aplausos. Mucho ha importado que falsa fuese el arma, que pudiera ser que no llegara a tiempo toda nuestra diligencia. Asies verdad. . Aquí está el Marqués, y está la bella ocasión de mis suspiros. Y la causa de mis penas. (to Leonor? . Señora, ya he vis- los que tu favor desean. En Federico me enoja, lo que en Enrique me alegra. No piensa eso Federico. Mal hace si no lo piensa. Oh Caballeros. . Agora hallé un recado en mi casa, en que a los tres nos mandaba venir aquí V. Excelencia. Es verdad, señor Marqués. que yo roqué que vinierais los tres a un negocio mío. Qué hay pues en que os obedeza? Ay que testigos seáis del festejo que presenta mi deseo a Margarita, en día que solo en ella es cumplir un año más, primor en lugar de ofensa. A tanta causa, mayor la prevención ser debiera, pues a tener más lugar, afectos ay que supieran, por vos, y por vos, cumplir tan cortesanas dos deudas. Mucho siento no tener con que agradecetos pueda la parte que a mí me toca en la bizarría vuestra; pero las honras que debo al Marqués son de manera que no me dejan lugar para que otras agradezca. Quéreros servir no es daros que agradecer, porque queda la obligación de serviros desairada si se premia. Y yo si a tanta atención réplico, que quede es fuerza con indicios de vencida, o con muestras de grosera. Por mi vida, que sentís vos de estas delicadezas? Que llego mi edad adonde ya no corre esta moneda. Pues yo me acuerdo de cuando 1. Si se defiende, matalde. que también me acuerdo yo de cuando. . Callad, no sea que nos oigan, pobre de mí. Pues callemos. Nho rabuena. Ahora señores, dejando corresanías que suenan a cumplimientos, tratemos, pues nos da Alexandría treguas, que no es poco, de volver a nuestra jitención primera. Margarira, que a las Armas Imperiales fiel, y atenta; de sus Estados añade socorros, sobre obediencias, y en esta torre de su patrimonio honrada herencia, fina sufre sin mudanza las pensiones de la guerra, cumple hoy años, como dice, según poco ha supe de sus Damás, cuya nueva gala me obligó a que lo supiera. Y puesto que en tiempo corto, y en ocupación tan fuera de comodidad, no caben obras que pasen de muestras, en la forma que habéis visto mi obligación la festeja: que os parece? . que es muy digna tan justa atención. . En esta ocasión procuraré un favor suyo. . Pues llega Leonor, haré que le pida a Margarita una prenda. El primor de sus pocos hermosos años, es sobre cumplirlos poder contarlos. No se acuerde V. Excelencia, . A. Aunque faltarme pudiera la fuerza; el valor me sobra; válgame el Cielo! Y la tierrra. Cobardes, no le matéis. Pues qué es esto? en mi presencia esta demasia? . Es tal la causa que V. Excelencia nos disculpará si escucha. Acabad. . Hh dura estrella! Ese hombre sin ocasión, según los soldados cuentan, o con tan poca, que casi no es ninguna, en contingencia puso al campo de perderse, dando cabsa a una pendencia, de don de reuitan muertos, y heridos, y en la refriega; queriendo prenderle, dijo que su espada no era prenda que menos que a vos rendirse podía, irritados de esta soberbia, los ofendidos llegaron hasla esa puerta, y él a vuestros pies. . Adónde será razón que se crea, que pues la pude guardar de tantos a la violencia, es solo digna esta espada de rendirse a V. Excelencia. Quién eres? A. Un Español. Español? Mucho me pesa: qué ocasión tuviste? . Grande, aunque bastaba pequeña. Y en fin que fue? . que pasando los tres por entre esas tiendas, hablando acá en nuestro estilo, se juntó a las caras nuevas un enjambre de soldados, y como si panal fuera María, algunos llegaban, sino a la miel, a la cera. Violo Alonso, que de haber dormido en pazares, llena trae siempre el alma de pulgas, y sucedió lo que cuentan. Y en fin María que viene a ser de Alonso? . Maleta. Sin duda que perdonado quedas, y sin penitencia, Alonso, si este senor absuelve como confiesa. Veréislo ahorarola. . Malo. Sacad a ese hombre allá fuera, y alcabuzcalde al instante. Señor y para eso era tantas preguntas? . Así quise justificar la sentencia. Que esé yo ahora sin espada! Alonso esto ya de verás. Ay triste! . la mujer llora (no. y me enternece su pena: señor Marqués. . No me atre que será una consecuencia muy terrible, perdonar este delito en la guerra. (ñor Qué aguardáis? . Mirad se. que es resolución severa, no siendo soldado yo, que por vuestro advitrio muera. No es soldado? . No señor, Huélgo me que no lo sea, que en fin ya se tratará el lance de otra manera. Hola, ahórquenle al instante, que lo otra muerte era siendo soldado, y no siendo soldado, le toca está. Ya escampa, y llovia cordele que escuchando esto no muera! Muy bueno es que porque ve no seáis soidado, no tenga yo mi autoridad cabal, y absoluta en esta tierra: andad señor, que esas cosas son buenas para Comedias, donde son bachillerias las que a discreciones suenan. Gran señor, si de mujer tiene el llanto preeminencia, y si algún precio consiguen lágrimas tan verdaderas, que aunque las vierten los ojos, es por tan no usadasenda, que está su primor en el desatino del perderlas. Merezca por mujer yo, y también, señor, merezca por mujer que llora, cuando es en mi cosa tan nueva llorar, que aún no detérmino si es dolor, o si es soberbia. Primeras lágrimas, digno Capitán, bien es que tengan extraño mérito, alcancen las mías esta experiencia, Ese que a morir (elllanto me ahoga) ofrece su estrella (no puedo hablar) no señor extraordinario parezca lo que es natural, que es cierto que siendo la vez primera esta que he llorado, halladas de los ojos las veredas, solicitó el corazón desahogarse por ellas, y como es tanta la copia de lágrimas se atropellan, conque embarazan los labios las que a los ojos no llegan. Ese, como dije, a quien su altiva naturaleza, a pesar de su fortuna borra las humildes señas: es cárcel del más ilustre espíritu, que en la estrecha recolección de una vida dio de muchas almas muestra. Y ese es mi esposo, señor, cuando para que lo lea sobran muchos requisitos alas voluntades nuestras. Justo es que muera, y también será justo que no muera, condenele la insticia, y asuélvale la clemencia. Perdonalde, así lleguéis con las Águilas del Cesar felice, a dominar todos, los ambiros de la tierra. Hacedme este bien señor, por él, por mí, por la excelsa obligación que tenéis o la ilustre sangre vuestra; para que obligada a tanto beneficio, a tanta deuda, publique rendida esclava que debo a vuestra grandeza, el ser, el honor, la vida, el gusto, la conveniencia, el descanso, la quietud, y el alma, que es cosa cierta, que con él nada me falta, pues con él todo me queda. Que esto haya yo menester! Y no es malo si aprovecha. La mujer es entendida. Y eso es sobre no ser fea. (sejo Qué os parece? . No acón- jamás en esas materias: Excelencia es dueño, y puede. hacer lo que le parezca Que salura de la consulta. Que en efecto ha de ser prenda suya? . Si porque me importa y sea paga esta cadena. . Que no podrá el interés? Pues apártate. . Quien niega un favor decente, a quien le merece? . Cómo vengan cadenas, mas que después se descubra todo. . Esta banda ese deseo cumpla. Ya triunfe. Leonor que intentas? Ponerte este lazo bien. Déjame ahora, que me lleva de esta mujer afligida la lástima a socorrerla. Ya está acá el lazo, y al precio daré todos los que queda: (billo toma. . Ya vencí. . Ay bo que tu dinero te cuesta. qué es eso Leonor? . Nada Qué dijo? . Que te le diera Señor, cuando un afligido no ha merecido respuesta? Mujer, ci dos, y ditres, que también yo entro en la cuenta Cierto que me hólgara mucho Antes que responda, advierta Excelencia que es favor que yo le pido, resuelta a lograrle. . Cómo es esto? Antes de hablar V. Excelencia vea, que si no es por mí por quien hace la fineza, le suplico que ejecute su resolución primera. Pues por qué? Porque es Alonso tan hombre honrado, que es fuerza, si a otra le debe la vida, que agradecerse la quiera; y como poco caudal nunca paga mucha deuda, es preciso que me quite lo que le pagare a ella. Graciosa está. . Si ha de ser que hay que esperar? . A que sea. qué resolvéis. . Por ahora ni que viva, ni que muera: llevenle al cuerpo de guardía, esto es hacer de manera, pues yo no puedo librarle, que el escapárseme pueda. Ya esto se va nejorando. Arma, arma, guerra. Qué es esto? . que el enemigo, que ser socorrido espera, al tiempo que la campaña se ve de infantes cubierta, para su socorro a hecho salida. . La plaza es nuestra amigos, que no podemos. ganarla de otra manera: lo primero, Margarita se asegure. . Con la pena del peligro. . Los Soldados. no tenemos otra fiesa. Los Cielos os den victoria. Lindo día nos espera. Enrique el Cielo te libre. . Si Fedrico se queda halla, quedo acomodada y no se sabe la treta. Vos primo, de la campaña. acudid a la defensa, mientras que yo la venida recibo. Arma, guerra, guerra. Los dos con el escuadrón volante iréis, donce sea mas necesario el socorro; que si la suerte se muestra como hasta aquí, hoy Alexandría ha de quedar por el César: cada uno a su puesto acuda. . Hijos la victoria es nuestra. Viva Carlos, Carlos viva. Al cuerpo de guardía venga. Soy de parecer señores, porque otra vez no suceda lo de endenantes, que ustedes se vayan en ora buena, que yo les doy mi palabra de volver si me le enseñan al cuerpo de guardía luego. Si no hace lo que le ordenan aura de irhecho pedazos. Gallinas de esta manera os la quitará mi brío. Daca esa espada. Ten esta, que a mí de nada me sirve. Dos infiernos son. Qué intentas? Socorred al de Pescara, que peligra su Excelencia, amigos. . Ya aquella voz por mí te dio la respuesta, Dónde vas? . A socorrerle Mejor librarte no fuera? Así me libro. . De qué? De que nadie decirpueda, que tuve vida, y no pude en esta ocasión perderla. Y yo? . Solo tú me estorbas. Pues para que no padezcas ese escrúpulo. . Qué dices? Tu amor que mi pecho alienta dice que te siga. . Vamos que si a tu vista pelea mi espada de todo el mundo será múril la defensa. Y a quien la mía atulado no ha de vencer? Ya se pegan. Fortuna hoy tu norte sigo. Hoy tu rumbo sigo estrella. Hoy me descalabran. . Arma. , . arma, arma, guerra, guerra.
JORNADA SEGUNDA
JORNADA SEGUNDA 1. El Marqués es, no se libre. El Marqués soy, que no niego nunca quien soy. . Españoles manifestad vuestro esfuerzo, que peligra el de Pescara. Ya con el caballo muerto cercado de un excuadrón resiste en vano. . Mi aliento asegurara su vida: A ellos. . Santiago. A ellos. 4. A retirar, que nos cortan. Ha gallinas. . Ah conejos. 4. Pues la noche nos ampara a retirar. Pues huyeron las enemigos, dejad soldado a quien me confieso tan justamente obligado, que de mi agradecimiento el primer indicio den mis brazos, y porque luego sin más dilación comience a salir de tanto empeño, sepa a quien debo la vida, o la libertad, que es cierto que a no ser por el valiente generoso brazo vuestro, fuera imposible cercado de tantos, ya sin aliento, casi que librar pudiera de muerto, o de prisionero. A quí comienzas fortuna. . Pues no respondéis, que esto? Quiero decirle quien soy, . mas no, que tiene dos riesgos: el primero, que presuma que es tan tivio mi ardimiento, que del favor desconfío no dando treguas al premio. Y el segundo, que mandando hoy que me llevasen preso, puede ser que si le digo, según yo le comprendo ajustado a la milicia, quien soy, viendo que salieron de sus ordenes mis bríos, se enoje, y aún que primero, como obligado me premie, mande que me ahorquen luego Qué es esto, no respondéis? Si leñor. . Pues acabemos, quién sois pues? . Un Español. Andad señor que no es eso lo que pregunto. . Por qué? Porque? porque fuera bueno que yo dudara, al miraros hecho muralla de acero delante de mí, sufrir uno, y otro duro encuentro, granizando cuchilladas; y no conociera luego que eráis Español, no veis que se estaba dicho ello. Pues qué es lo que preguntáis? A la escasa luz del Cielo, . si no me engaña la vista, es este el propio mozuelo que hoy mande ahorcar, vive Dios que es él mismo, y su recelo me acaba de asegurar; por Dios, que la hubiera hecho buena el Marqués de Pescara, si no muda de consejo. El Marqués ha reparado . en mí, y yo estoy inquieto, tanto que no me conzco, sobresaltado me siento; nunca pensé que tenía tan grande fuerza el respeto. No darme por entendido, . pues el se recata quiero. Viéndoos callar averiguo que tenéis algún pretejto para ocultaros de mí. Señor, yo ninguno tengo, mas que no haber merecido los favores que en vos veo, que es mi suerte muy humilde. Sobre valiente es modesto. Con todo eso, el primer gusto, por si importa, que he de haceros ha de ser no averiguar quien sois (así le pretendo asegurar) hasta tanto que gustéis, y para esto esta banda servirá de memoria, pues en viendo yo quien la trae, cobraré la noticia que ahora pierdo. El Marqués me ha conocido y prudente a un mismo tiempo, quiere cumplir con las leyes, de juez, y de Caballero. Pues que me favorecéis, que me deis alhaja os ruego que en perderse no peligre. Elegid vos en efecto la que gustaréis, pues esta no os agrada. . Solo quiero que a besar me deis la mano. Nada negaros pretendo: pero soltad, pese a vos que hacéis? . Haceros recuerdo, de que quien os apretare la mano, cuando de vuestro favor necesite, soy yo. . Pero yo os advierto señor hidalgo, que entonces no me la apretéis tan recio, que si ahora lo he sufrido, debe de ser porque fresco está el beneficio, tanto que coecha al sufrimiento; y entonces, si se dilata mucho vuestro aviso, temo que se olvide la memoria, y el dolor haga su efecto, porque también los Marqueses somos de carne, y de huesto. El hombre es hombre de garbo, como se aura hallado en esto, . si preso estaba, mas yo lo averiguaré a su tiempo. Advertido estoy de todo, y pues ya seguro os dejo, dadme licencia señor, de que me vuelva a mi puesto: A buscar iré a María, que sin su luz estoy ciego, y teme mi amor de su osadía algún suceño desgraciado. . Pues ya tocan a recoger, deteneros no quiero, iden paz hidalgo. Guardeos gran señor el Cielo Pero oíd. . Que me mandáis Que no ha de volver recelo, temeroso del castigo, a la prisión, y prometo que perder sintiera mucho un hombre de tanto esfuerzo. Qué me mandáis? Advertiros que soy muy amigo vuestro. Honraisme como quien sois. Por lo que decirlo quiero no sé si abréis entendido? Ya presumo que os entiendo. Huélgo me por vida mía. Yo también señor me huelgo. Id con Dios. El Cielo os guarde. Buscaré a María, y luego a aquel Sargento menguado, pues no aura tenido riesgo, y hallados los dos me ire al cuerpo de guardía preso, para ir averiguando fortuna lo que te debo. . No he visto hombre más bríoso, pero pues no me hallo lejos de mi tienda, a quitar vamos el cuidado de los nuestros, que yo aseguro que locos andan hechándome menos. El General no parece. Basquémosle Caballeros, o arrimados a la Plaza, si no parece, quememos la Ciudad, y el páis todo, que aún será poco descuento de una perdida tan grande. Todos tu voz seguiremos. Miren si lo dijeyo, quiero hablar, porque recelo que lo que propon en hagan, y agora tiene gran riesgo: Soldados, hijos, amigos, Españoles, Caballeros, aquí estoy. Hacia esta parte se oyo su voz. Pues qué es esto. Estas son temeridades de V. Excelencia, que ha puesto en cuidado a todo el campo, con su arrojo. . Mucho debo a todos Marqués del Basto, Es V. Excelencia el espejo donde se mira el valor. Sois gran señor el Ejemplo de todas nuestras acciones. Solo imitaros deseo. Pero sois muy temerario, decid señor, fuera bueno que adelantado, por dos cuchilladas más, o menos, os hubierades perdido. No Marqués, pero confieso que me renis una cosa que yo ahora que me acuerdo os pudiera haber reñido artas veces. . No es lo mismo vos que yo. . Por que señor? Porque yo solo me pierdo si me pierdo, y an vos todos. Y si se hallara en mi puesto Señoria, y hallara ocasión de ir el primero a la batalla, que hiciera? Qué hiciera hiciera lo mismo Pues por qué a mí me lo riñe? No tengo que responderos Huélgome de que no haya que responder. . Con todo eso mirad. . Que queréis que mire? que es lo que hacéis muy bien hecho; pero muy poco seguro. Y vos os acordáis de eso? Yo nunca. . Ni yo tamn poco. Pues bueno está así. Y rebueno. Por Dios que has andado como una Juliana Romera. Pues ha salido la Luna, ven, y a Alonso buscaremos. Tente, que está allí el Marqués. Es verdad, y no podemos pasar hasta que se vaya. Pues quédiros nos estemos. Sepase al punto si falta de entre los hombres de puesto alguno, y por los difuntos, avísese también luego, que todos los Sacerdores, Capellanes de los Tercios, en amaneciendo digan Misas, que pues no podemos de otra manera premiarlos, así es bien que los paguemos. Buen Cristiano es el Marqués Presumo que para esto basta la mitad Bonete. Cuál es la mitad no entiendo De buen Cristiano, Cristiano es la mitad, y yo creo que a los soldados les basta lo Cristiano, sin lo bueno. En sin huyó el Enemigo? Sin lograr ningún intento. Y con perdida de muchos de los suyos? . Siempre es eso, pero a fe de hombre de bien que erel alojarme dentro de la Plaza, y pudo ser. . Cómo? Siendo prisionero, que a no ser por el valor de un soldado, fuera cierto. Y quién es este soldado? Un hombre de lindo aliento. Quién es es lo que pregunto? Pues yo no sé del más que esto Cómo? . Como no me dijo quién era, y se ausentó luego. Cosa extraña. . Bien confuso me tuviera no saberlo. Yo entro aquí famosamente, que no es en el mundo nuevo, que de lo que sirven unos, otros se lleven el premio. Menester será saber quién es ese hombre. Bien presto lo sabréis, si es que gustáis. Pues qué sabéis vos en esto? Hay es una niñeria. Qué intentará este embustero Decildo. . Tengo vergüenza De que? . Soy yo muy modesto Acabad. . No se pregunta quien fue quien libró del niesgo al General? . Si palsano. Dígolo porque no quiero hablar donde no me llaman. Y quién me libró en efecto? Aeso voy poquito a poco; no era ese hombre de esfuerzo de valor, y de osadía, que reñía como un perro? Y como si era. . Pues yo soy, poquito más, o menos. Vos? . Mal año en la pregunta si señor. . Y en el suceso que pasó, para que os crea? Pues la repregunta es ello; algunas cosas pasaron, de que ahora no me acuerdo, por ser flaco de memoria. Este hombre es el compañero del que me libró, y parece que tiene humor. Lo que es cierto, es que le vi en la batalla. Tratad señor de creerlo, sino el señor don fulano, que como ha tan poco tiempo que sirvo, aún no sé su nombre, os dirá lo que hay en esto. Digno es de vuestro favor. Esto da lumbre, yo quiero esforzario, no es verdad que rodeado de ciento, un vizco era quien os daba más cuidado? No me acuerdo; pero porque más cuidado pudiera darme, no entiendo, el vizco que los demás. Porque cualquiera, en efecto, como a dos Parroquias mira, es pronóstico de entierros. Humor gastáis. Buena escusa. para dejarme sin premio de un servicio tan honrado. Queréis que os premie? Si quiero. Cómo merecéis? . Y como. Pues luego en amaneciendo le den dos tratos de cuerda. Es famosíísimo al muerzo; ya no soy quien os sirvio. Pues ya no soy quien os premio. Cómo quedamos? . en paz pues, ni me debéis, ni os debo: decidme ahora donde está aquel camarada vuestro? No es, señor, su camarada. Pues que es señora? . Su dueño, y V. Excelencia repare, que un hombre de tanto aliento no puede ser camarada de un gallina, que si dieron, ese nombre en el valor las igualdades, es cierto, que a quien a todos nació desigual con tanto exceso, no se hallará fácilmente quien sea su compañero. Qué tan valiente es ese hombre? Tanto; que nunca le temo en los peligros. . Por qué? Porque está consigo en ellos. No soy yo muy mal testigo: mas digame que se ha hecho, si vem lo sabe? Digo yo que estará preso, obedeciendo al mandato; aunque no lo sé de cierto. Pues quien lo puede saber mejor? . El señor Surgento a quien le entregaron. . Dice lindamente, yo le ofrezco a vimsacarle, de ese cuidado muy presto. Ahorcándole, señor? No sé, pero lo veremos. Sí, que el otro es bobo: yo. a. V. Excelencia le ruego, que de la ley no le quite nada. . Yo se lo prometo. Si no que toda la cumpla. De buena gana pon cierto; ella piensa que esta libre. . El presume que está preso, y se engaña Y se ho engañado, porque del hombre no creo, que con la seguridad de mi favor, no haya vuelto al cuerpo de guardía. . Digo, en que quedamos? . En eso. Ven buscaremos Bonete a Alono, porque marchemos, y el señor Marqués se quede con su sentencia en el cuerpo. Vamos, que por el sustillo de endenantes, me resuelvo a que nuestra fugale deje como un paparuego. . El fue en fin quien me libró, mas que se sepa no quiero. Admirado estoy de oíros. Pues en nada os le encarezco. qué tan famoso es? . Por Dios que en mi vida tuve celos de otro valor, y que el suyo me dejo de envidia lleno. El Marqués está obligado, y habla como Caballero, mas yo creo pocas veces estos encarecimientos. Señores muy tarde es ya, pero no obstante en sus puestos estén todos con cuidado, que quiero ir recorriendo lo que falta de aquí al día. Fiad señor ese empeño de cualquiera de nosotros. Bien las experiencias creo que podrán aseguraros. Bónito es para eso, Caballeros, no lo dudo; pero hago lo que debo: el sueño pica, Marqués. Pues dormir. . Y fuera bueno? Donde hay cuidados tan grandes primo, no debe haber sueño, y si le hay, es necesario vencerle con el desvelo. Duerma el regalo, y el ocio en las blanduras del lecho, el trabajo, y la fatiga, descanse en su mismo annhelo; no en otra cosa, que aquí nos envio para esto el César, y pues fio de nosotros sus aciertos, duerma él, pero no nosotros, que si acaso duerme, es cierto que duerme Carlos, porque piensa que estamos despiertos. Señor, y es esa advertencia para los que tienen sueño? Si señor. . Pues para mí no es, porque yo no le tengo, ni le he tenido en mi vida. Sois Abalos en efeto: vamos, Caballeros. . Vamos Por si mañana no tengo ocasión, daré al del Basto la banda. . El lazo dar quiero al Marqués, por si mañana no hubiere ocasión de veros. Señor Marqués. qué mandáis. . Guardeos Dios Guardeos el Cielo. Dios os guarde; que será esto? Pero ya me acuerdo estos son los remanentes del duelo de hoy; yo prometo que no hay cosa que estuviera de mi memoria más lejos: que se acuerden estos hombres. después de tener los huesos mólidos con el cansancio, de estas cosas; en efeto son mozos, y pocos años ocasionan muchos hierros. Mas Federico este lazo me dio, y esta banda luego Enrique, cual de los dos solicita poco atento el engaño, en que es preciso demostrar mi sentimiento; pero ninguno osaría a engañarme a mi: mas Cielos puede ser que Margarita quiera a dos a un mismo tiempo? Sí, que si a dos favorece, bien claro está el argumento. Ahora bien, yo he de salir de esta confusión, y presto, que ya me ha puesto en cuidado; y plegue a Dios que del cuento no resulte alguna cosa que haga público el suceso, y será bien empleado porque me meta yo en esto. , , , l Decilde al Marqués, que yo saliya de la molesta pesadumbre que me cuesta con la nueva que me dio; y que aunque nunca dudar debí, llegando a entender cuan cerca de su vencer esta siempre su pelear, pudo recelar mi amor alguna acción importuna, porque suele la fortena se émula del valor: y decilve que le beso su mano por el cuidado de no haberme retardado el aviso. . Yo confieso el cuidado que mostro en que a avilaros viniera. No es esta la vez primera que lo experimento yo. Bien su afición nanifiesta. En honrarme se ha extremado. Pues licencia me habéis dado, voy a llevar la respuesta. Id con Dios. El Cielo os guarde. Por Don Enrique, señora no preguntaste. . Leonora. no me atreni de cobarde, y no hice poco en vencer de mi deseo el pesar, que a costa del preguntar, pocos dejan de saber. Y Federico olvidado; este más que no volviera, porque no se descubriera mi embuste. No me he acordado de su riesgo. . Es rigurosa acció. . No me hables en él Pues porque estás tan cruel? Porque estás tú tan piadosa. Yo por algo. Tu licencia pide, y aguarda el Marqués del Basto. . Dirasle Celia que es ociosa a mi entender esa ceremonia, cuando tan suya esta casa es De no haberos escuchado me olgara. . Y no me diréis porque? . Porque singular en atenta, y en cortés solgrato, que quién os oye, no halla como responder, y es sin razón tener yo al cabo de mi vejez, ocasión en que estudiar, o en que quedar mal, y afe que si no estudio en vos propia, no hallo de quien aprender Que os crea gran cortesano es fuerza señor Marqués, pero también es forzoso que os crea injusto? . Por que? Porque es mucha bizarría, que siempre enseñado a ler él preserido, queráis de mi humildad, con poner triunfo que nadaos avade, y aunque a mi mal nome esté por mí, por vos me disgusta, ver que ambicioso os mostreis en vencerme cortesano, siendo mío el rendimiento, no fuera vuestro el laurel. Dejémoslo si os parece, que ya responder no sé. Mandaisme lo que deseo. Pues dejémoslo, que a fe que sois mucho más discreta . Margárita hermosa, en fe de lo que yo he menester. Pregúntaros como estáis, cuando se ve florecer vuestra hermosa Primavera, claro está que ocioso es. Y responderos, señor, será excusado también, que a vuestro servicio, cuando tan claramente se ve, Eso es volver a lo de antes. Y estotro lo propio es. Pues baste de cumplimientos, y a lo que vengo atended, Basten por mí en hora buena, y decid lo que queréis. Señora, cierto cuidado. (Vive Dios que así ha de ser, . y que tengo de salir de estas dudas de una vez, que para eso traigo aquí las prendas.) Señor Marqués, cuidado vos? Y muy grande. Y quién os le causa? . Quién, vos señora. . Ay Celia amiga Qué es esto? . Amiga esto es así por entretenerse jugar con el alcacer. Pues qué motivo? . El motivo primero, es quereros bien; y el segundo averiguar. Y estos son celos? Sí. . Bien. pues cuando hubiese que hacer, . Hay tan grande desvergüenza. Aquí está, y con el Marqués, no quiero estorbarlos. Como no me sacáis de una vez del cuidado que me dais? de que las culpas de amor no lo son, me atrevere a declararme. . O qué bueno, a linda ocasión llegue. Son vuestras estas dos prendas? Ay triste de mí, que aquel es el lazo que vendí: como estorbara yo que se declarara el enredo? pero hallémele pardiez. Su Excelencia a verte viene. Las prendas esconderé hasta saber si son suyas, que es malicioso el Marqués. Cómo mi banda (ay de mí!) está en ajeno poder? Bravo rato me he perdido. Señor invicto. . A saber antes de llegar, que estabáis tan divertida, creed que me hubiera detenido, que aunque buscaba al Marqués, sabiendo que estaba aquí viniendo a veros también; la buena conversación siento estorbaros a fe, que el del Basto es muy discreto si le conocieráis pues cuando era mozo, en las gracias, la que mejor le vi hacer, era enamorar; mal año que rendido, y que cortés, que tierno, y que ponderado: y aún ahora, a mi entender, lo hará primorosamente, porque esto sin duda es lo que nos manda el refran, guardar para la vejez. El Marqués, de haberme oído piensa lo que sospeché, y no he de desengañarle, porque en ser curioso dé: verdad es que esta ceniza suele acordarse tal vez, de que fue carbón; mas ya. Adelante no paséis, si a decir vais que está blanca la barva. . Decid por qué? Porque no está si no es verde. Eso os iba a responder. Pues no os canséis en decirme, lo que tan claro se ve, Él lo ha creído. . Y se alaba Risa tengo para un mes. Muriéndo me estoy de risa. Cómo pudiera saber el suceso de esta banda? Porque este lazo es mi cordel. Que un noble haga tal infa- En fin señor esto hacéis? (mía! Si señor, esto hago. . Bueno Es envidia? . No se ve? Habiéndoos visto, licencia. solicito que nos deis al Marqués, y amí, si ya no os disgusteis que por él a esta torre venga, cuando centínela de ella es, y guarda vuestra. A faltarme su favor, porque no esté su persona aquí señor, lo sintiera mucho, que es, ya que le dais de mi guarda el nombre, el señor Marqués una defensa muy digna de estimar, mas cuando sé que basta su nombre solo, sin su presencia, creed, que no puede hacerme falta, quien no le puede tener. Vive Dios que va de verás. Apropósito habla afe. Pero como V. Excelencia tan hecho a favorecer mi humildad, acorta tanto la visita, que aún no dé lugar a la norabuena que guardó mi buena ley? Porque de una obligación llamado, a cumplirla iré, para volver a serviros. La dilación sentiré, por poca que sea. . Primo queréis que envidioso esté? No veis que así disimula. También eso puede ser: guardeos el Cielo, señora. Y a vos para que me honréis: hagame V. Señoria favor de bol Si haré. . Confusa voy. (uer Nada he hecho. . ve Leonora. Celia, ven. . Parece que os dio disgusto que aquí os buscase? . Por qué? Porque calláis mucho. . vos pienso que sentido habéis hallarme aquí? Esa es muy buena. Y tan mala esotra es? Venid señor. B. señor vamos: mas dónde vamos? . A ver al hombre que me libró Según esto sabéis de él? Esta en el cuerpo de guardía. Y quién le prendió? . Él se fue Él es un gran majadero. Que no lo ha sido veréis. En materia de justicia, donde viene a ser el suez Excelencia, no está preso? Sí. . Pues vos le ahorcaréis; os reís? . Pues. Con todo eso, no quisiera yo ser él. María. . Alonso. Qué tienes? De que estás tan divertida? Tengo Alonso de mi vida, muchos males, pocos bienes. Pues de qué ahora te aflijes? no ha de afligirse de verte con la soga a la garganta? Y más cuando por su boca pidió al Marqués de Pescara que nada te perdonase de cuanto las leyes mandan. Eso hiciste? . Sí, eso hice, . Qué jugamos? . Primerilla, creyendo que libre estabas. Y es lo peor del negocio, que él le tomó la palabra, y temo que la ejecute por ella. . Pue de ser que haya alguna razón por donde se escuse de ejecutalla. Pues es hidalga María? A buen tiempo estás de chanza cuando yo estoy reventando, de ver que venido se haya al cuerpo de guarda un hombre, pudiendo marchar a España, que por lo menos si ahorcan es por sus culpas contadas, hay su confesión, su prueba, su término, y cuando falta todo, no falta tener en la Capilla una Pasqua, ropa blanca, Cofadria, y en que llegara la Plaza. Dices muy bien, que es mal hecho haberse venido a Italia, a irse por su pie a la horca. Ya en fin la suerte está echada, tratemos de otra materia. Si vced gusta, camarada de entretenerse, aquí hay naipes. No juega sino a la taba. Que es juego de Caballeros No le basta su desgracia a este hombre, sino querer ganarle mal. . Si se entabla va por los dos. . Norabuena. Dimelo. . Pesea mi alma, . Llega Bonete esa caja. Mirad que ese hombre es fullero A este no le va nada, Juegue que buen tanr tiene. Este va a partir, baraja. Aquí esta. Sa, y limpia porDios Menos dos libras de grasa. que no se otro juego. . Vaya. Así, para que después no haya escrúpulo, se saca por condición que cada uno juegue con su flor. . Me agrada; fullero debe de ser, pero topó buena maula. Haga resto grande. . Todo mi dinero es el que guarda esta bolsa. . Y este el mío corte. . No doy mi ganancia por veinte de a ocho. . Aquí ha de aprovechar la maña, porque sino, a lo que pienso nos quedaremos sin blanca. Y es lo que hemos menester. De dos reales es la entrada. Cómo gustare Palsano. Mío es el naipe. . De cartas. Paso. . Paso. . Vale. (ñas, Vale. Maria se despedaza a hacer se- dos de a ocho. Que contres figuras haya quien envide. Quiero. . Una, paso. . Mi dinero, nada. No haga senas reina mía. Callar, o irse notamala. Pues como a mí? Mas que lleva? . Qué es eso? Nada. . No es nada. A otras dos de estas, se lleva el diablo el cuerpo de guardía. De su mano ha de perderla, si acaso no la baraja. Vaya de su mano, él la ha compuesto. Ya está en casa: mi dinero. . Su dinero. Mire que le ven las cartas. Ya he dicho que ha de llevar. Lo que este ladrón me cansa; cuarenta. . Cincuentay cinco Uced ganó camarada. Por vida. Frescos quedamos. Venga pues. Ao Tenga que falta mi flor, pues hizo la suya. Y cuál es? . No perder nada de mi parte, y repartir de la suya la ganancia. Pues con migo alicantina? Nay de chiste. . Hola canalla. Voto a Cristianos de Cristo que son los dos una plata. Es muy mal hecho. A. y haralo mejor los señores mandrías? A no estar aquí. . Vergantes aquí os daré mil patadas. Y yo dos mil torniscones. Ay, ay. . Ay, ay. Linda danza. Qué es esto? Qué es esto? Quién inquieta el cuerpo de guardía? Este preso del demonio. Esto solo nos faltaba. Paréceme que te quema, si endenantes te aborcaba. Pues qué ha sido? . Yo señor lo diré en pocas palabras. Con este señor fullero, a la primera jugaba Alonso, con condición de que sus flores usara cada uno, ganó el fullero con su flor en la baraja, y Alonso usando la suya, que hasta entonces le faltaba, con el dinero de entrambos cargó con muy buena gracia; que está es sin duda su flor, para los que mal le ganan. Guardo su parte, y al ir a repartir la ganancia gruñieron los lastimados, y esto es todo lo que pasa. Garbosa bellaqueria por vida mía, extremada: fue el concierto así Sargento? Si señor. . Pues qué reparta Alonso como intento, y que el fullero se vaya del Ejército al instante, que estos hombres no hacen falta, si no es sobra; y advertid, que si en toda esta comarca os cojo, os he de poner a ser rácimo sin parra: volved, de quién sois soldado? Yo señor no tengo plaza. Eso juraralo yo, que nunca en estas infamias se ocupara quien viviera en profesión tan honrada: audad. . Ya que yo haya sido de este suceso la causa, y que repartido todo su caudal, nada del haya, llevese para el camino lo que del mío quedaba, y buen viaje. . Hombre mira que nos quedamos sin blanca. A Dios. Que le da el dinero María. . Qué es eso? Nada señor. . Si es tal, que después de haber hecho ferias francas con todos, si no es conmigo de la obra pia pasada, viendo que el señor fullero sin mochilla hace la marcha, le ha dado cuanto tenía. O qué linda quijotada! Conque María, él, y yo nos quedamos sin sustancia. El hombre, es hombre de bien Esta seña es la más clara, que valor muchos le tienen, pero garbo en pocos se halla, Señor Alonso, yo vengo a cumplirle aquía una Dama la palabra que le di. Y qué es señor la palabra? Sacarle presto de aquí. Yo procuré mi desgracia. De esta vez va sin remedio. Si al Marqués se le olvidara el beneficio, él sin duda no me conoció. . Palabras a mujer dadas, señor no deben cumplirse, a causa de que a quien puede pedirse se ha de cumplir la palabra. Ello no tiene remedio, diga señora. . Que manda V. Excelencia? . No me dijo que nada le perdonara de lo que la ley dispone? Si señor. Pues qué lo extraña? Extraño señor, que en dos cosas que os pedí oblgada de amor, y despecho, hagáis la que solo mal me estaba. . No lloréis. . María llora, mala tienes la garganta. Que guste de esto, por Dios que tengo de despeñarla; no tengáis cuidado hija. Solo en vos mi confianza está señor. . Quedo, quedo, no entienda que os digo nada. Esta Alonso es la sentencia que atento al mérito se halla de vuestro delito, pero quisiera no declararla sin saber quien sois, pues cabe que convenga gobernarla más, o menos rigurosa, según en vos fuere clara, o escura la calidad. Que será lo que señala María. . Deja eso, y dile De mi vida los sucesos en relación limitada, pues gusta oiga V. Excelencia. Lo haré de muy buena gana No he de acordarle la deuda hasta la última instancia. Mas que os entiende el Marqués. Callaré como una santa. Yo invichísimo señor, cuya vida dure tantas edades, como después ha de vivir vuestra fama. Me llamo Alonso de Osuna; ya porque sea mi patria Osuna, o ya porque así mi padre se apellidara; a quien ignoré, pues siendo desde mi primera infancia espósitó de los hados, solo la fortuna varia de mi vida reconozco la deuda de mi crianza; y aunque este noble ardimiento que mi corazón esmalta, tal vez guiando el discurso a fantalas hidalgas, me suele dar aentender que no es mi sangre villana, como mi imaginación para luego en la ignorancia de mi ser, y en mi ejercicio, no halla enmienda mi desgracia, tira el discurso la rienda a la voluntad liviana, y reprendidos de mí; mis altiveces bizarras, pabón vuelvo a recoger las desvanecidas alas. Desde mi más tierna edad, inclinado a ver extrañas provincias, viéndome falto de cuanto necesitaba para lograr este intento, fuese propicia, o contraria la elección, pues nadie excusa lo que el destino le encarga; mayormente cuando no hay en la razón repugnancia, pues pocos años, y muchos deseos, nunca reparan. Deseoso, como dije, de que esta acción se lograra; aún alquilador de mulas asistí, y en la distancia de poco tiempo, corrí la mayor parte de España; di de mí tan buena cuenta siempre en lo que me tocaba, que con haber caminado con hombres de suertes varias, en el camino ninguno me perdió el respeto, a causa de no darle ocasión, pues siendo cosa averiguada que no había de su frirla, hice estudio de no darla. Jamás me senté a la mesa con nadie que caminara, aunque lo intentaron muchos, y esto lo hice de maña, porque si hiciera costumbre de recibir esta gracia, según es mi condición de escrupulosa, y llegara a reusarlo cualquiera, que era desprecio pensara, y en satisfacción, no solo con el Sosií me sentara a la mesa, mas también durmiera en su propia cama. Nunca me burle con nadie, porque nadie se burlara con migo, y porque a mí ver es considerable falta a que deben excusarse los hombres, pues cuando habla. de verás el que acostumbra hablar de burlas, la mala fe con que le oyen desmiente lo que su intención declara, y lo que el dice de verás le oyen los otros de chanza: del que fui amigo una vez, aunque el de serlo dejara, en lo que al punto no toca lo fui siempre, que es liviana acción, en que incurré muchos, y no sin viso de infamia, hacer hoy una elección para culparla mañana. Con esto, y tratar verdad, en la autoridad coartada de mi ejercicio, llegué a que muchos me estimaran, a que algunos me aplaudieran, y pocos me despreciaran. De Barcelona a Lisboa, y de Cadiz a Vizcaya, crecio tanto mi opinión, que ninguno caminaba que no quisiese ir con migo, por llevar aseguradas, no solo haciendas, y vidas, cuantas conmigo marchaban, si no es otras conveniencias menores, que es desdichada pensión; de consuelo ajena, después de un día de marcha, en una mula trotona que bazuca las entrañas; apearse a descansar en una mala posada, de donde cuando se sale solamente se descansa. Desde Madrid a Valencia, acompañando una dama que me encargó un Caballero; una noche de mucha agua, tarde a una venta llegue, y encontrande la cerrada, a golpes, y a ruegos, ya cansado de que tardaran tanto, en abrir, y de oír muchas veces, no hay posada; puesto en pie sobre la silla me arrogé por una rapia de la venta, y de una luz guiado, de dos paradas que dia una pequeña puerta, que entre bien, y mal cerrada, era la medianeria del corral, y de la casa, en el portal de la venta me hallé, y abriendo el aldaba a la puerta, repartí de veníales cuchilladas, entre huéspedes, y mozos, y ventero, no sé cuantas, y echándolos, finalmente a la lluvia, de las camas para la dama dejé la venta desocupada, a quien luego recogí, reparando que en dos aguas de dos tormentas injustas, padecía dos borrascas; una por la que llovia; y otra por la que lloraba. Seis campales desafíos he tenido, por las causas que desafíos requieren, cuya pequeña importancia hizo que la ley del duelo escrupulosa mandara precisamente reñir al llamado donde clara se nota, y distintamente, que es imposición bastarda, fue arte, y fue prevención, pues hallando que la causa del desafío, no siempre de reñir necesitaba, invento la tiranía, para que no se dejara de renir nunca, una ley en que todos estudiaran, de la causa no precisa, hacer razón necesaría. Las pendencias donde siempre airoso quedé, son tantas que tal vez aunque las sabe el crédito las extraña, y por esta causa, como porque no sueñe ajaptancia en mí la que solamente es relación limitada, este discurso remito a voz desinteresada, advirtiendo que ninguno de los que me dieron causa para riñir, si quedó del modo que lo contara, será legal coronista, porque a nadie la ley manda, aunque la verdad lo quiera, que contra si diga nada. Ya puesta en caudal, y ya con propias mulas, pasaba en esto mi vida; cuando aquel rayo, que se llama amor, porque obra más, donde mayor resislencia halla, mal contento de que yo en mi albedrío mandara, como si mi libertad fuera de alguna importancia, quiso hacerla suya, pero erro al iatento la traza; pues fiado del mejor arpón dulce de su aljaba, que fue María, al hacerla tercera de mi desgracia, venturosa todo el triunfo que amor procuro a sus aras rendiyo a los bellos ojos de la que entonces llamaba la fama en las dos Castillas, la linda de Peñaranda, y no era encarecimiento; pues quien como yo mirara a María, y viera en ella tres acciones tan contrarias, como florecer, nevar, y arder, sin duda extrañara ver que aún tiempo ser pudiese, si luego no reparara en qué florecía cuantó su pequeño pietocaba, cuanto su mano estendía todo hermoso lo nevaba, todo lo encendia cuanto sus bellos ojos miraban, en sus blanquísimas manos los puso, y al hierlo el alma temió que las derritiese, o a lo menos admirada quedó de ver que los rayos su blancura no mancharan, porque se contradecía andando al Sol ser tan blancas, pero es tan propia razón, le respondió a mi ignorancia que peligrar no pondían, aún que más se las mirara sus manos, por la costumbre de audar al Sol de su cara. Solicitudes, sus piros, y ruegos, que todos paran en decir que fui dichoso debajo de una palabra, que se pide en ocasión que nadie puede negarla. Dejo, y voy a que sacando a María de su casa, en un día se perdieron, mi libertad, y su fama. De Penaranda a Requeña la llevé; donde guardada sin mi estavo, de si propia, que a las mujeres es llana, cosa que nadie las puede guardar, si ellas no se guardan; pero volviendo yo a verla, me cansé de casi nada, y ánduvo en Requeña suelto el diablo de Cantillana. Lleno con esto el volumen de la que apresuro rara primer parte de mi vida, para que con mejor pauta se prosiga la segunda. Dejé gran señor a Epaña, y en ella dejé al olvido, aunque no es para olvidada, mi palada vida; pues sabiendo que las Cesareas banderas del Quinto Carlos se tremolán en Italia, cuyo Caudillo; es él siempre digno Marqués de Pescara, a lervir a Carlos Quintó, sobre el sitio de Alexandría me condujo mi deseo pero la estrella contraria, émula de mi mejor elección hizo tirana que al primer paso cavese mi vida en vuestra desgracia, para que mi noble intento en intento se quedara; mi opinión, sin opinión; mi desdicha, sin mudanza; mi volar, sin ejercicio, y los cortes de una espada sin uso, que dar pudieran, en su servicio, a las armas del Imperio, mas victorias que caben a donde hay tantas: y no es esto, no, querer que V. Excelencia me valga por este informe, pues no es mi presunción tan vana que piense que esto ha servido mas que de hacer lo que manda; pues castigue, o no castigue, condene, o absuelva, salga ajustada la sentencia, o venga desajustada; constante me han de hallar siempre en un fiel una balanza; ya en la muerte, y ya en la vida, la ventura, y la desgracia, porque si nunca se han visto en mi señas de inconstancia, no es bien señor que se vean al cabo de la jornada, y más con tan gran tesiigo como el Marqués de Pescara. Qué os parece? Qué es el hombre, hombre de mucha importancia. Si te ha creído te pringa Lleva de susto está el alma. A hora bien señor Alonso, mucho siento no hacer nada por vos, porque ya en efero está la sentencia dada. (Como no habló en mi socorro todo cuanto hace me agrada.) Que en fin tengo de morir señor? . Eso es cosa llana. Mirad señor lo que dice. Que queréis que yo le laga. No hay remedio. En la sentencia hallaréis lo que os aguarda Pues vuestra mano, señor, me libre de vuestra saña, porque contra vos no pueden valerme melores armas (Mucho aprieta vive Dios, Y qué hacéis con apretarla? Acordaros un servicio. Hablaráis para mañana. Gustáis de martirizar? Señor Capitán de Guarda, Caballeros. Esto es hecho. . Ay infeliz! Que nos manda Excelencia? . Que sepáis, que la Majestad Césarea, del gran Carlos Quinto, grande en todo cuanto el Sol vaña, le ha hecho Alonso de Osuna, porque al Marqués de Pescara dio la vida en un reencuentro, merced de una compañía. Es premio de tanta azaña. En cuya obediencia, yo aquí le traigo firmada la patente. . Y yo señor la recibo a vuestras plantas. Presteme ve merced su gineta, porque salga desde aquí honrado con ella, de le Sargento su espada, y otra vez tenga más cuenta con los presos que le encargan; tomad, que os deseo ver como os está la vengala: galán estáis vive Dios. Y para mí no hubo nada? Aquellos tratos de cuerda. Linda cosa. . De admirada aún no doy lugar al gusto. Y aquí queda comenzada la primera parte Alonso de vuestra vida. . Tan alta honra sabré agradecer, y pues esta insignia ensancha preeminencias, y osadías, yo juro por la Cesarea vida del gran Carlos Quinto, de poner en las murallas de Alexandría sus banderas, o perder en la demanda la vida. . De vos lo espero. vamos. . Cuando lugar haya. Cuando haya lugar. No puedo responder hasta mañana, mañana os responderé. Qué decís de esta mudanza? Que estune desconfiado viendo que se dilataba. Hasta hoy no sé si he hecho cosa mejor acertada. De qué aurán quedado mudos? Pues María no me hablas? no me das la norabuena de una cosa tan honrada? Gócela vuesa merced muchos años. Qué mudanza es esa? qué nuevo estilo? Pues de que modo se tratan los señores Capitanes? No me agues fortuna tanta con tus sinrazones. . Pues puedo yo suponer nada con un señor Capitán. Si como es una Vengala esta, fuera un Cetro, todo lo rindiera yo a tus plantas. Pues un señor Capitán con tal rendimiento habla. Lo que ella Capitanea. Deja eso que me matas, y ofendes lo que te adoro. Alonso, yo lo pasara, mas Capitán no lo creo. . Venid a sentar la plaza, señor Capitán Holuna, que así el Generarlo manda. . Voy a servirle, y serviros. Que airosamente que manda. la gineta. . Con que gusto tiene en los ojos el alma María, que bien la deuda de tantos cariños paga. A Dios Alonso hasta luego. Mi bien a Dios, que me aguardan No tardes. . Sin ti no vivo. A Dios. . ADios. Santas Pascuas.
JORNADA TERCERA
JORNADA TERCERA Pisa Bonete tan quedo que no te sienta el cuidado de las centinelas. Que haya sido yo tan mentecato que siguiendo tu capricho me venga desesperado, donde si le yerra el cuento nos han de hacer mil andrajos desde el muro; y si se acierta siendo la facción de entrambos, y siendo igual el peligro haya de ser suyo el lauro: que intentas mujer, no ves que viene el día rayando, volvamonos. . Ay Bonete, como nacen tus reparos de que no tienes amor, pues con el nadie ha mirado en inconvenientes. . Cómo? que no tengo amor, es falso. Pues tú a quién quieres? A mí me quiero que me idolatro; y si no en las diligencias que hago por ponerme en salvo conocerás que me adoro. Ese es miedo: ya hemos dado casi una vuelta redonda a la muralla. . Y si acaso de arriba nos sienten, nos han de poner de cuadrado. No seas gallina. Si quiero, que aunque no sea bueno, es sano. Ay Alonso, ruego al Cielo que tu aliento te merario no haya sido tu berdugo. Quien en el mundo ha pensado ser adrede prisionero, si no es estando borracho? Quién precia más que la vida la fama heroica, pisando línea que no pisó nadie. Y de eso que hemos sacado, o que puede sacar el cuando no tenemos iastro no solo de los avisos que al Marqués dar ha intentado por tu medio, mas tampoco noticia del bueno, o malo suceso de su fortuna. De eso nace mi cuidado. Y el mío nace de esotro Ya fortuna te has cansado, eres inconstante, y varia. De estos acentos que escasos el silencio de la noche concede a mi oído un pasmo en el corazón pretende que no respiren los labios. Pues vamos a respirar dos leguas de aquí. . Ah tirano destino! . Un hielo me cubre. Cómo habiendo yo gastado tanto miedo en este mundo, es tanto el que me ha quedado; válgame Dios que de miedo mis avuelos me dejaron. Conociste aquella voz? Pues dime estoy yo en estado de conocer? . Penas mías muchas sois. Hh duros hados! Él es sin duda, ay de mí! La voz, haciendo reparo, suya es, ya yo voy teniendo menos miedo. Y yo más pasmo: llega con migo Bonete. Ya eso fuera demasiado; llega tú. . Pues aquí espera No te tardes, por si acaso: oyes, oyes. . Qué me quieres? que me hables de cuando en cuán- (do. Hacia aquí sono. Ay de mí! Quién creera que consolando voy la pena, con pensar que hombre que se queja tanto, no es posible que sea Alonso. No es lo que siento el tirano rigor de morir, si no el poco fruto que ha dado mi valor a las Césareas armas del invicto Carlos. Ya es él, que solo él tuviera sentimiento tan honrado. qu Quién tan sin aliento muere? Yo que te estoy escuchando. Eres María? . Pues soy yo tan venturosa acaso que no me traigan mis males a donde pueda escucharlos. Como se siguió de oírte algún alivio a mis daños, al tiempo que iba a creerlo, me mandó el temor dudarlo. Qué es esto Aloso? . Esto es morir. . Cómo tarda tanto? María, María, ella no me oye, mujer del diablo no hablas. Pues cómo morir? Yo me quiero ir acercando porque aquí es mejor que solo estar mal acompañado. Con el intento que sabes, en el reencuentro pasado me dejé hacer prisionero, después de comunicados con el Marqués los designios, de ver por donde es más llano el paso, o menos costoso para el prevenido asalto: prisionero, en fin, y espía, de tu carino fiando el aviso, en que intenté pagarle favores tantos, valiéndome de cautelas, que algunas aprovecharon, cobré bastantes noticias, no sin costa de cuidados. Contento con ellas, solo esperaba el negro manto de la noche, y a ti envuelta en sus disimulos, cuando cansada ya la fortuna, de sustenerme en sus brazos, dispuso que un Piamontes, hablase del Quinto Carlos con algo menos respeto del que se debe, por tantos, despertó su delvergüenza mi enojo; aunque en estos casos no duerme nunca, y cumpliendo con la obligación de entrambos fue satisfacción su vida del delito de sus labios. Condenado a infame muerte de horca estoy, y solo aguardo el breve término que hay de aquí a los hermosos rayos de la luz, para morir, cuyo suplicio han fijado en esta mutalla, a vista del valiente Imperial campo. Dile esto al Marqués, María, y dile que le consagro, no la vida, que es ya ajena, si no el haberla empleado en satisfacción del Cesar, que como tan gran vasallo espero que me conmute los favores en Sufrajios. Y tú, porque el día llega, vuelvete, llevando llano, y fico conocimiento de que no te doy la mano, cumpliéndote la palabra que te di; porque no hallo modo de poder hacerlo, si ya no es que en este caso la imposibilidad dispense la intención con que me llamo tu esposo desde este punto, y sobre todo te encargo, mi bien, que no te despidas de mí, que te quiero tanto que recelo en tus cariños, mas penas que en mis trabajos. Qué es esto Cielos. . Y a mí si haces testamento acaso, no me mandas algo, pues siempre me has mandado tanto? Qué hay Bonete amigo? . En fin que hoy te han de ahorcar? Es llano. Toda tu vida tuviste cara, Alonso de ahorcado. Mi bien, Alonso, ay de mí! María (si no la engaño, el amor, u la osadía la han de descubrir, y en tantos tormentos será su muerte el dolor más inhumano) Muera yo contigo Alonso. Pues cuando el remedio aguardo de tu diligencia, pierdes el valor, abandonando la diligencia. . Remedio; pues ayle en riesgo tan claro? Y como que le hay. Di cual, presto. Vamos negociando. Ve, y con paso diligente dile al Marqués el estado de mis fortunas, que yo confío de sus hidalgos alientos que me socorra (así del riesgo la apasto.) Bonete ira a eso. . Y como quieres que del haga caso? Ay alonso, aunque conozco tu intento, a seguir me allano lo que ordenas, por zanjar escrúpulos a mi llanto: a Dios. . A Dios para siempre. Pues cómo quieres si ingrato para siempre te despides, que te deje? . Mentecato, cuando las mujeres dejan a quien las despide? El labio; con el corazón conforme dijo la verdada caso. Qué me respondes? Que aquel para siempre, es necesario a duertir, que ha de entenderse, si no haces lo que te encargo, 1. Quién viene allá? Ronda es esta. Amigos son. Hagan alto, y llegue uno con el nombre. La muralla están rondando, llégate bien, no te vean desde arriba, y habla bajo. No es mejor irnos mujer? 1. Pasen. . Sí, que ya pasaron. y pierdes tiempo María. para el alivio que aguardo, dile al Marqués de camino, que cuando intente el asalto, sea solo por la parte de Medio día. . Y es claro, porque a medio día están los estomagos más flacos. Muerta voy. . sin alma quedo! Bonete, solo te encargo a mi esposa. . Pues llegó ocasión de acomodarlo, déjate ahorcar que acá quedo: yo. . Quítame el sobresalto que tu riesgo me ocasiona. que nos han sentido, huyamos. No me apresures la muerte. Solo, Alonso mío, parto a procurarte el remedio que solicitas en vano; Cielos, favor! Piedad, Cielos! A Dios. . A Dios. Vamos. . Vamos. que llevo gana. , . Hafortuna! De no parar de aquí al Cairo, No hay duda, en que mi favor he visto en otro poder. Si disculpa puede haber, esperala de mi amor. Ninguna quiero admitir. Eso es sin razón culpar. Pues qué disculpa hay que dar? La que no puedo decir. qué es esto Leonor? . Señora ordinarios disparates, de los hombres que queridos. mil supercherias hacen; ha fuego de Dios en ellos, todos son unos infames. Oídme señor Enrique: mucho admito, y perdonadme ver que un hombre como vos sea a todos semejante. Has de oírme. No he de oírte. . Nunca fue estilo galante solicitar de las Damas. más favor que el que ellas hacen voluntariamente, pues el que porfiado se alcance, puede ser que sea despecho; pues no es premio, y así es fácil que haya quien crea favores. que no son si no desaires. De la Dama que se adora; son favores los desaires. Eso es cuanto a mí, no cuanto a ella, si solo los hace por desprecio. Nunca mudan de especie, puesto que valene un propio precio por suyos en mi estimación, y nadie quiera pasar el discurso de los límites capaces; pues no es lo propio que yo defienda, porque así el lance lo dispuso, esta opinión, que imaginar que se vale de tiramas mi ruego, sin que tampoco se pase a presumir que blasono de favorecido amante, pues, ni uno hago, ni otro digo. Siendo hombre que dice, y hace. Ni yo lo pienso, ni importa que lo piense, sin que pase por satisfacción, lo que solamente es apartarme airoso por la razón que sabéis, de tenerlance con vos sobre esta materia. Los hombres de vuestra sangre, siempre deben elegir lo más digno. Quién pensare Porque no paséis de hal, esta respuesta os ataje. Cómo en mi presencia? . Ay Qué es esto? Qué disparate es este? Cómo los dos? Decidme la causa, antes que contra mi propio piense, que faltando al homenaje de mi seguro, rompéis la firme ley inviolable; porque si llego a pensarlo, en venganza del ultraje, qué es ultraje? del descuido, haré, viven los altares de mi crédito, ceniza vuestra locura arrogante, y en satisfacción honrada de mi razón: perdonadme si falté a los privilegios que a vuestra hermosura hacen por tantas razones, digna de tantas inmunidades. Y vosotros Caballeros, perdonad también, que es fácil la cólera de los hombres en presunciones tan graves, pues claro está que serán presunciones, que este trance nacería del acaso, no es así? En quien tan bien sabe como yo lo que hacer debe, todas son seguridades. Y en quien obra como yo, que siempre lo mejor hace. Esta fue señor Marqués una questión, donde iguales estos Caballeros dieron de sus discursos señales: pasó después a pofía, y como lo que es de parte del entendimiento, quiere a todo privilegiarse, no queriendo la razón de uno a otro sujetarse, lo que comenzó el juicio; quiso acabar el coraje. Aunque lo que me decís, tengo por cosa constante; con todo eso licencia Margarita habéis de darme para salir de esta vez de un eguima, que es tan grande para mí, porque le ignoro, como para vos es fácil. Prosiga V. Señoria. Caballeros, escuchadme (vive Dios que de esta vez tengo de hacer el examen. A mí me empeñó señora la obligación de mi sangre a que entre dor Caballeros en lustre, y valor iguales estoruase una desdicha, advirtiendo por constante que a uno de los dos faltara la razón que a otro sobrase. A cuyo intento advertido, dispuse que demostrase para ajustarlos cada uno de su razón las señales. Hiciéronlo, mas de suerte que me dejaron cobarde para la resolución, en la propia duda de antes. Y averiguando que sola vos sois quien puede sacarme de la confusión, de vos. a tiempo vine a informarme que no pudo ser, y como los que siguen el dictamen de la guerra, en su honor tienen ocupaciones más graves, no pude volver a veros hasta hoy que hallándome en lance que si no es el mismo, es cierto que de el mismo nace. Obligado a no dejar escrúpulo que me mande molestaros otra vez, con vos llego a declararme. La razón de entrambos, son estas dos prendas; los que hacen por vos el empeño, son los dos que tenéis delante. Que sean entrambas vuestras, no hay como a creer me hallane, siendo quien sois, ni tampoco creo que ninguno usase conmigo cautela, cuando mi deuda, y las suyas saben. Recibildas, y advertid, para que no os embaraze el decoro, que tenéis el tiempo que vos gustaréis, para que la cierta deis al que la mereció antes, como ahora nosca, pues no es razón hacer desaire a uno delante del otro, al que os perdiere le baste la desgracia de perderos, que en la ley de amor es grande, y bástele al venturoso la dicha de asegurarse; vuestra mano ha de elegir, y esto es ya tan importante, que sin ser ahora haréis muy mal en que se dilate. Mal año, y como me mira este lazo ha de ahogarme. Ya aura visto que no fue mi intención hacer alarde, u desprecio del favor. Sin duda no ha de quejarse de haber visto en otra mano su prenda, puesto que sabe la ocasión. . Tú alevosía me ocasiona estos pesares. . Yo señora. Calla aleve que si dejo de matarte, es solo con intención de que tu infamia declares. Mas como si favorece a otro, tengo de arriesgarme? Mas como a si otro? qué digo, callen las dudas infames. Señor Marqués, que son mías estas prendas no es cudable, pero hay una entre las dos, ya que ahora mandáis que calle cualsea, que aunque la tuvo quien pudo hacer de ella alarde, ni yo la di, ni lo supe. Ya esto está más favorable Ya esto está menos seguro. Mis escrúpulos so acaben pues siendo suyas entrambas no pudo engañarme nadie. Yo me voy póquito a poco antes que más se declare, corrida de haber mirado Moro que tan poco sabe, que no guarda su secreto, y quiere que se le guarden. Aguarda, aguarda. Cogiome. (Y en fin, para que se acabe cualquiera duda, que siendo contra mi honor, será infame ya que yo calle, que no es poco que sin culpa calle.) Esa criada podrá señor Marqués informarle a V. Señoria, que ella es la que el engaño sabe, y puesto en salvo una vez mi honor, con quien son los alpes oscuros, siguiendo atenta vuestro discreto dictamen, daré el favor de mi mano a quien conviniere darle. . Aún que esta diligencia no fuera poco importante haceros testigos, como es tan forzoso que pare en que uno quede mejor que otro, y está de mi parte en todo lo que pudiere, procurar que estéis iguales, yo haré el examen de todo lo que en este punto cabe, y satisfacción daré a su tiempo a quien tocare. Voy a esperar mi ventura. Iré atemer mis pesares. (ros. Os vais? . Por obedece. Pero advertid que se acabe, nazca de lo que naciere, la porfía de endenantes, sin más porfía. En nosotros no hay nada que a tema pase. Yo soy amigo de Enrique. Y yo lo soy vuestro. Males. . Fortuna. Mostraos piadosos. Acaba de declararte. . Diga pues estamos solos lo que en este caso sabe, y advierta que importa mucho. En fin qué es muy importante? Mal año si es. Mucho, mucho? . Y como, nada la ataje. Pues yo soy señor Marqués golosa de chocólate. Y eso que tiene que ver? De aquí solamente nace, señor, que yo a Federico, de mi ama callado amante, diese aquel lazo maldito que me aprieta los gaznates, y no solo el lazo; pero otras prendas manvales entre algunas esperanzas verdes como unos tomares, y esto fue, porque el rendido me rogó que la inclinase a su amor, como si esta fuera una cosa muy fácil. Luego ella no lo admitió? Bonita es la otra, un áspid según le quería mal pienso que abrigara antes. Y a Esirique? A Enrique le quiere como si fuera su padre, Y pues digo lo que pasa, Señoria me alcance de mi señora el perdón, asegurándole antes, que no pensé que estás cosas a esté término llegasen; porque a pensarlo, primero me déjara morir de hambre que venderle el tocador, para comprar chocólate. Ya sin vergüenza podré mostrar señor el semblante. según lo que habéis oído, y yo os escuché. De admirarme no acabo considerando lo que han podido importarles; a vuestro crédito, y mío, y a las vidas de estos tales Caballeros; los engaños que de una criada nacen: necesarios, peligrosos son los criados, mal hace quien antes de recibirlos. no les hace estrecho examen; pero gracias al suceso, en cuyo buen logro cabe pedir por ella en albricias. que perdonéis su ignorante delito, y me deis licencia, fiando de mí este lance, para gobernarle. . Solo de vos mi razón se vale. La verdad siempre ha tenido a la razón de su parte. Dios guarde a V. Señoria: ven Leonor. El Cielo os guarde; este negoción me trae hecho Caballero andante. Nadie me sea golosa, por no verse en estos lances. Aunque es tanto su dolor, es tal el mío, que a fe de hombre honrado, que no sé cual de los dos es mayor. El Cesar bien reparado, vos y yo hemos perdido; yo defensor, vos marido, y el Cestar un gran soldado: y a poder ser socorrida de mí su angustia inhumana, por lograrso, es cosa llana, que aventurara la vida. Mas no es justo, sin sazón por socorrerle, arriesgar el campo, y aventurar de las armas la opinión. Que no que de sin venganza su desgracia, os aseguro, pues hoy veréis sobre el muro cumplida mi confianza. Y en cuanto a vos, sosegad. la pena, creyendo fiel; que aunque os ha faltado él, no os falte mi voluntad. Besoos gran señor los pies: ay de mí! . Calla menguada, que hoy quedarás remediada, si no es casado el Marqués. Tanto, y mayor mi cuidado es que el suyo, vive Dios. Pues quedáis viudo vos? No señor, quedo casado. Casado sois? No a fe mía; pero lo pudiera ser. Con quién deseo saber? Si ella quiere, con María. Pues como un delvergonzado tal se atreve a pronunciar? Oye, hable como ha de hablar, mujer de aquel ahorcado. Calla pícaro. . El del Basto adónde está, Caballeros? Aquí, haciendo compañía de todos al sentimiento en la perdida de Osuna. Todos hacemos lo mismo. Era famoso Español. Que lo he sentido prometo. Pues todos hablan bien d él, no hay duda de que ya ha muerto Somos mortales en fin. Que lindo conocimiento. Pues que no es verdad? a y como mas lo que yo extraño de ello, es que vos lo conozcáis. Mas ques del Basto, ya es tiempo Y no ha poco que lo era. Decid, pues habláis en ello, cual de los dos es mayor? Decis en años, o en puesto? En años digo señor. Y lo preguntáis de cierto? Pues no está claro? . Mirad que no os está bien saberlo. Pues cuántos años tenéis? Y oblígase un Caballero anciano, a decir verdad en tal caso? . No por cierto. Pues no hablemos más palabra en este punto. . No hablemos. Todo el campo se prevenga, y désele antes refresco para el general asalto; que a fe señores que tengo gana de dormir sin botas una noche, y solo quiero que esto sea en Alexandría, pues desde que puse cerco a sus murallas, si acaso he dormido, siempre el sueño me ha cogido como estoy, pues si alguna vez me vieron desnudar, solo sería para mudarropa, y esto no lo cuento por hazaña; solo por verdad lo cuento; porque claro está, que donde hay tantos que hacen lo mismo, no ha de ser en mi alabanza la que no lo fuere en ellos, sino al contrario, pues yo más obligaciones tengo, y por eso haciendo más, debiera estimarse menos. En cuántas Plazas he dado al Cesar, en los asedios de Italia, tienen más parte esos pobres mosqueteros desnudos, que yo; pues cuan do no me desnuda a mi el celo, o el cuidado, la fatiga es quien los desnudaa ellos; y entre estar siempre vestido, o siempre desnudo, es cierto, que el que anda desnudo tiene más trabajo, y menos premio. Verdad es que las injurias de la escarcha, y que a los ceños del Sol, nunca me resisto, porque en mi tengan ejemplo: que antes que todos esguazo los ríos en el Juierno: que los Veranos mi tienda pongo al mayor resistero: que igualmente sed, y hambre como los otros padezco. Pero en esto solamente hago yo lo que hacer debo, y ellos en seguirme a mí hacen más que yo, supuesto. que yo es fuerza que lo haga, y ellos pudieran no hacerlo: dese el refresco que mando, y nosotros refresquemos Caballeros, que ya es hora, de no dejar perder tiempo. Refrescar, linda palabra; mas si dijo Caballeros, no entro en el refresco yo. Cada uno tome su asiento. Aya alivio para todos, para mi no haya consuelo. Y yo refresco, señor? Pues quién lo duda? El primero En los hombres de la fama seas el primero, y luego de Procurador de Burgos tengas lugar en el Reino, para que en todas las Cortes, puedas hablar el primero. Sentaos señora. . Señor. a V. Excelencia le ruego, que con mi dolor me deje. Y fuera bueno por cierto que dijeran del Marqués de Pescara, que no siendo criada suya, a una Dama en su tienda no dio asiento estando sentado, a fe que quedará muy bien puesto; otro asiento falta aquí. Conmigo no hay cumplimientos No hablo de vos. Pues de quien habláis? . De Osuna, que quiero que de nuestro camarada no pierda los privilegios; y así en su lugar se ponga su plato, y llevese luego por su alma, como es razón, a un necesitado enfermo, y el alivio de la vida, se haga del alma sustento. Piadosa acción. Singular. Dáis a la piedad ejemplo. Llevad este plato. . Tú no querrás comer, es cierto. Si no estuvieras aquí, te dijera lo que quiero Yo comere por los dos, no te de cuidado eso. A la salud del Marqués. Hijos míos, buen provecho. Yo haré la razón. . En fin que eso ha pasado, pues luego sin dilación, con Enrique se efetue el casamiento, y sea aquí. . Escuchadme. . Brindís, a la salud del Supremo Carlos Quinto Esta razón todos hacerla debemos. De la muralla se arroja tiralde todos. . Qué es esto? 1. Que un soldado desde el muro se arrojó, y llega aquí huyendo, Antes de saber quien es, acábese el brindis hecho. Y aún yo le haré, pues me trae mi fortuna a tan buen tiempo. Capitán Osuna. . Alonso? Mi bien? . Cómo ha sido esto? En haciendo esta razón, sabréis todos el suceso. . Ya bebes vino; y muy bien, lindo traguito te has hecho. Después de haber sucedido lo que ya María creo que aura dicho a V. Excelencia, para abreviar con el cuento. Digo, que yendo al suplicio, con el cordel en el cuello, me asome por la muralla, y el puente calado viendo de la puerta al foso, donde fijado estaba el madero para mi muerte, cobrando nueva esperanza el esfuerzo, desde la muralla; al puente me arroje, con tanto acierto, que con los pies solamente toqué el entablado suelo, desde él salí a la campaña, y siempre mudando el cuerpo de una en otra parte, a causa de que no hiciesen efecto los tiros que me cubrían de humo, y polvo, siendo ellos los que me guardaban, cuando era ofenderme su intento. Llegué donde me miráis con los viles instrumentos que eligió para mi muerte la crueldad: propicio el Cielo tienen hoy las Imperiales Armas, no le dilatemos al Cesar esta victoria, ni este aplauso al valor nuestro. La parte de Medio día es la defendida menos: En la muralla conmigo mandad abanzar, que quiero cumplir mi palabra hoy a V. Excelencia, poniendo en los muros de Alexandría las insignias del Imperio. Hijos, qué decís? . Que todos en la Ciudad entraremos. Pues Santiago, y Carlos Quinto Santiago, y Carlos. A ellos. Qué me manda V. Excelencia? Llegáis señora a buen tiempo: dalde Enrique a Margarita la mano, y sea advirtiendo que esto a vuestro honor imponta. Ese fue siempre mi lutento, Y vos sabed Federico que vuestros favores fueron de esta criada cautelas. Yo mi delito confieso, por asegurar mi alma. Ya que preguntar no tengo, Tuya soy. E Y el alma es tuya Mis esperanzas murieron. Aunque aquí se da las manos, no se ha acabado con esto. María, porque otra vez no me vuelva a ver a riesgo de no cumplir mi promesa, ahora cumplirla quiero; esta es mi mano. . Y este es, mi bien, todo mi consuelo. Señoras, a retirar. Yo no me retiro. El Cielo os dé victoria. . Españoles, Sántiago, y Carlos. . A ellos. , s Abanza, abanza. Italianos, el Enemigo soberbio viene al muro. Viva Carlos. Dale fuego . Dale fuego. A. El que procura la fama mas que la vida, resuesto me siga. . Arriba Españoles. Arriba que el día es nuestro. , s Ea Capitán Osuna. . Ea honra de los mancebos del camino. Aunque dilubie sobre mi balas el Cielo tengo de subir. Tiralde. Hh pese a mi flaco esfuerzo Estáis herido? . No es nada. Las quijadas le han desecho. Como infelice entre tantas con una bala no encuentro. Hoy fortuna estás propicia. Mi venganza hará mi aliento Ea hijos que ya estáis en las murallas. . Cumpliendo yo mi palabra, pues pongo en Alexandría el primero las armas de Carlos Quinto. Vitoria por el Imperio, viva Carlos, Carlos viva. Para que tenga con esto láprimera parte fin del valeroso mancebo, convidando en la segunda a ver sus heroicos hechos.
