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Texto digital de Mal inclinado

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Jacinto Cordero
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Jacinto Cordero Segura
Género
Comedia
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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Mal inclinado. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/mal-inclinado.

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MAL INCLINADO

JORNADA PRIMERA

Desairada ación por cierto, Pareceos muy desairada, la culpa tiene la espada, bien hecho está, pues le he muerto A un hombre que os ha criado, no vi mayor tiranía. os pondré en él A mi Señor. Bien está, a vos señor, que no quiero feneros por consejero en lo que gusto me da. Sin culpa. Bravo reposo, culpa no quiere mi nombre, que para matarle aún hombre basta verle desairoso. No castigo yo culpados, porque esos, en su malicia los castiga, la justicia, yo solo castigo enfados. Rey absoluto me nombra Escosía, y en mi poder otro Nerón han de ver, y ande temblar de mi sombra. Basta el sieno que he tenido en vida del Rey, mi padre, ahora sufra mi madre lo que a mi padre he sufrido. El llanto resisto a penas. La Reina tu madre viene. Euandro el Rey que no tiene. con amorosas cadenas las voluntades ajenas presas con piadosamano. y en sus vicios siempre ufano, delictos tiene por ley, usurpa el nombre de Rey y merece el de tirano. A tiranía tan alta, a tan mala inclinación falta el uso, de razón y el temor de Dios le falta sangre las piedras esmalta de inocentes que matáis, mirad, que a Dios agraviáis, mirad, que al Reino ofendéis, y mirad, cual, me tenéis el tiempo que ha que Reináis. Al secretario habéis muerto, al mayor domo mayor, al Condestable, al Vhedor. questo se sabe de cierto, y ahora en su sangre hierto el ayo, que os ha criado, muerto jace, y rebolzado en su sangre, esto os asombre pues en vuestro Reino el non os dan del mal inclinado. Mal inclinado, es muy justo que tan buen nombre me den y que ellos prueben también, del mismo nombre, el disgusto nombre me ha puesto a mi gunt gusto en el nombre me han dado Vitorioso, y coronado con el laurel soberano, entra el Infante tu hermano, que la vitoria ha alcanzado. Más valiera venir muerto, y alcanzada la victoria. En triunfo de tanta gloria tus pies me sirven de puerto, Levantad. A hablar no acierto. Que desaire, y sequedad, la relación escuchad. Sin preámbulos la quiero. De congoja, y pena muero. ( escuche tu Majestad. A vista del enemigo, que aguardando en una vega; puesto en orden todo el campo, al tuyo en batalha espera. Llege señor, cuando el alba entre bostezos despierta abriendo la luz al día, y abrién lole al sol las puertas. Salió el Sol a ver lucida tu gallarda soldadesca. y si en el Sol hay envidia, envidia tubo de verla. Formé en cuadro el escuadrón puesto en orden, las trompetas hicieron salva a enuestir, anunciando las banderas, con el aire de las plumas la victoria que fue nuestra. Disparó el artilleria, cuyo estruendo en nubes densas por entre vomitos de humo hizo un Chaos toda la selva. Cierra Escocia dije entonces, y a un bayo puse las piernas que sin nacer Andaluz partió rayo, y fue cometa. Con cuyo ardiente furor animado de la espuela rompí del cuerno derecho la vanguardía que me espera. Ya Enrique su General en buscarme se desuela, si bien al toparnos juntos igual fue la diligencia. Metí el caballo, y la lanza, y el con la misma destreza chocó conmigo, y las lanzas si hastas vibran, rotas quedan. A la espada remitimos lo demás, y tal bravesa tubo el Conde, que al sacarla vi que enamorar pudiera con tan airosa facción a la dama más discreta. Tirome un tajo a que yo metí el adarga, y apenas reparo, cuando un revez le cortó entrambas las riendas hiriendo mal el caballo, que desatinado intenta hechar al Conde de sí, y en efeto le echó en tierra. Dejé el mío como un rayo, que a tan noble competencia fuera desaire en mi ardor no igualarle la contienda. Ya puesto en ángulo busca mediola herirme, y bien pudiera a no hallar tapado el punto con la guarnición, forceja para mejorarse, y yo aparto el cuerpo, él se llega para ganarme la espada, y yo con la fortaleza tomé la suya, y la mía la garganta le atraviesa. Cayó el Conde con la herida, y sabe Dios, que quisiera darle vida a su valor, pues su desgracia me enseña que hay de valor a valor suerte mala, o suerte buena, y de diestro a diestro, estar dada la postrer sentencia. Fue tan felice mi suerte que en su muerte se amedrentan sus soldados, y los tuyos gallardos los atropellan, Perdieron tres mil las vidas, y dos mil traigo en que veas despojos de la victoria que mi valor te presenta. Cajas traigo, artilleria; y treinta y cinco banderas que les quité a los vencidos. Escribe tu nombre en ellas, que yo señor por servirte dándole dándole a la fama lenguas, quisiera con esta espada vencer mayores empresas. Vivos trabéis los soldados, cuélgenlos por las almenas. Señor, parece crueldad. Pues qué importa que lo sea. Mirad señor soberano. que mi palabra en la vuestra, la vida los asegura. Lo que ordeno se obedesca, obedeced lo que os mando, o aparejad la cabeza, que ha de parecer muy bien en la punta de una almena. . Demándéselo el diablo. con este Rey, no hay finezas, señor, a Francia, o a España, que ya me guele a salpresa tu cabeza, y más la mía. Estos favores me esperan, que bien premia el Rey mi hermano los pundonores que alientan mi corazón generoso, que bien paga, y que bien premia. Tal le dé Dios la salud. Calla Festín, no le ofendas, que a los Reyes es muy justo venerar siempre en su ausencia. A los Reyes, muy bien dices. pero quien cual Rey no Reina, no es Rey y así yo del Roy no digo cosa que ofenda. Plugiera a Dios me costara la vida, porque no viera un mandamiento tan vil, una hazaña que es tan fea. Los soldados que he traido, vive Dios, que más me pesa que si vencido quedara en los campos de Bohemia. Mas siento la tiranía que el Rey con ellos intenta, y más. Infante, qué es esto, llegad a mis brazos. Sean Atlantes, que me sustenten la carga de tantas penas. Ay amado Clodoneo, decidme las penas vuestras que siendo vuestras son mías, partamos los doy amedias. El Rey mi hermano señora, (aquien mi humildad respeta en pago de la victoria, y de traer de esta guerra dos mil soldados cautivos que me estimam, y veneran por el trato que les di con mi parabra suprema de no quitarles la vida, cuando con tanta obediencia a mis pies los vi rendidos) me manda por ley expiesa para adornar la Ciudad, colgarlos por las almenas. Replíquele (qué erajusto) a ejecusión tan perversa, y el mirándome enojado, me dijo ha Cielo pariencia, obedeced lo que os mando, o aparejad la cabeza, que ha de parecer muy bien en la punta de una almena. Bien pareciera la suya, nunca sus ojos tal vean, rabiando acabe la vida, y así como mata, muera. No por Dios, madre querida, Reina, y señora, que ue aprueba maldiciones si son justas, el cielo, a quien no venera sus padres con el respeto de las leyes de la Iglesia pida por estos soldados, rúégele al Rey que suspenda la ejecusión, y el rigor. que si esta crueldad intenta, hoy mismo de Escosia parto de samparando su tierra, hoy me he de ir a Portugal a servir en sus fronteras, al primero Rey Don Juan que victorioso de Ceuta entró en Portugal triunfando con Africanas banderas. Aver sus grandesas parto. que a mi sangre, a mis proezas sirven de estímulo altivo las heroicas ejelencias que ya pregona la fama de Nuñó Albarez Pereira, porque en su lado invencible, si sus favores me alientan, no habrá mundos que a los dos por la espada no obedescan. Apedirle voy temblando, mas si lo que pido niega. Partiré yo a Portugal. Yo he de morir si te ausentas, Yo favoresco soldados. Yo el perdón suyo quisiera. Si no perdona mi hermano. el partirme ha de ser fuerza. Ay mi Infante. Hay madre mía, Moriré, Pídele, y ruega. Que no hará por ti mi amor. Mas temo. No temas, vuela, que está mi vida en tu mano. Como mi muerte en tu ausencia. Ya señor que a Portugal partir quieres, de vayetas quiero cargar una nave. Siempre con gracias empiezas. Es linda mercaduria, si la llevo, nada temas, que yo haré en la rua nova tostónsicos como arena, Ya la vista de Palacio, me introduzgo sacamuelas que llevo por extranjero el caudal, y la riqueza, es gente de lindo humor, Que bien el tuyo se muestra en la ocasión en que estoy. En una nave Flamenca fui, con un calvo a Lisboa! que entró curando postemas, y así tenga él la salud, como de aquella ciencia, sabia como mi madre; y con decir que Avicena, y Hipociates eran tontos. porque el curaba con hierbas, que por ciencia conocía, y pescando la moneda a muchos dejó cual dicen, a la Luna de Valencia, sin saber más que yo sé, curando a tontas, y a ciegas con que muchos del decían. Este hombre es poco de letras, y el para mí no era pozo, sino menos que cisterna. mira tú para quien sabe. Acaba ya que me quiebras la cabeza con dislates. Mira que sale Clavela, y la sal de los donaires en la bosona Armisenda. Señor Infante, en tal gloria parabienes dar no espero, porque a tan gran caballero muy antes de la victoria se le dan. Vuestra memoria me honra siempre prima amada. Victoria tan señalada alaban propios, y ajenos, más jamás se espera menos de los filos de esa espada. Adularme en cortesía apenas sufro, y no es bien que parabienes se den a quien le falta alegría. Del Rey fue, que no fue mía la victoria que he alcanzado, en su nombre la he ganado, y así no quiero glorioso parabienes de dichoso, cuando soy tan desdichado, Y tú que has hecho en la guerra Qué bufonisa conmigo. Arae a caso algún testigo de aquello de Escocia cierta, que no se echase en la tierra hasta pasar los balazos por no estropear los brazos. Yo soy siempre en la ocasión un desatado león que muere por tus pedazos, y porque el valor entienda del rigor que el brazo manda, toma en despojo esta banda que traigo bella Armisenda. ̱. Comprola en alguna tienda, A un Capitán la he quitado, que juro a fe de soldado, que era más alto que unipino. Parece que guele a vino, Será que lo habré tocado. Esto al Rey has de pedir. Pierde mi Infante el femor. Ve y aplaca su rigor si quieres verme vivir. Eso me llega a decir. Que no haré por no perderte, voy Infante a obedecerte. Ay mi Clavela querida que está mi vida en su vida, y está mi muerte en su muerte. Detén el paso atrevido. busonísima salada, más salada que ensalada que mucha salte ha caído: Escucha a este Dios Cupido escupido de tu boca: Y si a caso no eres roca en mis requiebros escucha de mi amor la pena mucha dichos con gracia no poca. Ya pasaron si lo advierte esos tiempos importunos, ya todos no somos unos, esas palabras concierte. No trate no, de su muerte, que el Rey de mi gusta tanto, que le enamoro, y le canto, le entretengo, y le doy gusto, y de aquello que yo gusto, cuando le canto, le encanto Guárdate si al Rey le digo cuitado, que tú me enfadas, que a palos, y a bofetadas, remitirá tu castigo, no me diga nada, digo, y respete esta persona, váyase a tomar la mona; porque es. Notable desmayo, yo señora soy lacayo, más buesa merced, busona. m Soilo del Rey, no se espante, todo en este emundo es traza, más buarse, solo almohaza los caballos del Infante, almo hace, y cuando cante, suspenso me está mirando acuérdese que a mi dando me está el Rey oro, mámola, y a él le dan con la cola, caballos de cuando en cuando. Que miras lacayo triste, apocado, loro, y ciego. De la busona teniego, mal mi colera resiste. ingún remedio en fin hallo, llevo pandilla hecha, llevante por la derecha, y salió aprisa el caballo. l , , Ningún medio, puede haber, mas que el que tengo elegido que así quiero hacer temido, mi nombre, con mi poder. a. Por quien vuestro gusto estima. Que el pedirlo yo no os cuadre y No madre no quiero madre. no prima, no quiero prima. conmigo os cansáis en vano. Señor. Señor, que queréis. Que a estos hombres perdonéis No hermano, no quiero herma y en resolución, no quiero. (no, solo los podrá librar, o déjaros bos matar, o que mueran como quiero, y gallardo andube, y gentil, en hazaña tan lucida. pues solo por una vida dejo de quitar dos mil. Si ostentando bizarría, la vida queréis rifar, con ellos podéis ganar, o costaros la porfía la que tenéis, que os advierto, en tan gallardo cuidado, que os he de ver degollado, si perdéis en el concierto. La vida estaban rifando. De Armisenda es esta voz, escúchela todo el mundo, que detiene mi furor, que bien parece cantando, a quien no mueve a afición, La vida estaban rifando sobre un belico atambor, dos desdichados hermanos en quien la suerte cahio. Para morir uno de ellos, por la fiera ejecusión de su valiente caudillo, trece puntos el menor. Hechó en tres manos ya muerte, su suerte le condenó, Y el mayor viendo al hermano en tan peligrosa ación, ofreció por él la vida. ya la muerte se ofreció A cuya heroica lealtad, a cuyo piadoso amor el General conmovido a entrambos los perdonó. General piadoso cierto, si el fuera mi General, por mi Corona Real que el fuera entonces el muerto. A César le ilustró tanto la piedad como la espada. Esa piedad excusada no tubo Bruto, ni espanto cuando la muerte le dio, y a su patria libertad. Y de Bruto la crueldad en matarse no paró, piedad los Griegos tubieron cuando a Eneas encontraron con su padre, y le dejaron por la piedad que en el vieron. No os pido ejemplos Infante vuestra piedad se concierte rifad con ellos la muerte ya que sois tan arrogante. que queréis dar vuestra vida a trueco de los soldados. Ansi cumplen mis cuidados acción tan agradecida. Al que se rinde a mi amparo le debo esta obligación, y al que me pide perdón jamás yo le desamparo. Partid más ved lo que hacéis, vuestra piedad se concierte, que si os condena la suerte ningún remedio esperéis. Dónde bas, detente Infante. Ya a mostrar mi valor que en casos de tanto honore no hay muerte que a mí me espan Ah valeroso retrato del padre que te engendró, que bien siempre le imitó tu valor, y no este ingrato que tan noble acción extraña Su gran piedad me convid Ay Infante de mi vida. ( Hay hijo de mis entrañas. ( Su buena suerte le cuadre, que por más que se lástima, ni ha de obligarme su prima, ni ha de valerle su madre. Bien hecho está yo he gand pero barato no doy. Que yo solamente soy entre todos desdichado: pues por Dios que no soy pe La cara no es muy capaz. ni tampoco lo demás. Que he de perder como ba Boto a Dios que en tantas per si el Rey lo ha puesto por ley que quisiera ya que el Rey. me colgara en las almenas. Soldados cuya desdicha os ha traido a este estado, y yo por ser tan soldado pudiera tener más dicha. El Rey mi hermano pretende que a todos muerte se os dé, porque mi palabra, y fe con vuestra muerte así ofende Mas yo que miro empeñada mi palabra, y opinión, le ofrecí por el perdón esta vida desdichada. Y de concierto los dos concertamos en un medio, que rife yo por remedio la vida con el, que bos quisieredes, siendo nombrado de común consentimiento, porque si pierdo, al momento me habéis de ver degollado. Con que libres quedaréis de la muerte que os espera sabe el Cielo que quisiera que libres todos quedéis. Ya a la muerte me ofrecía por la palabra que os di, no quiso que fuese así la afligida madre mía. Si pierde aquel que nombráis, todos la vida perdéis, mirad a quien escogéis, nombrad a quien señaláis. Que yo en trances tan forzosos, quisiera a fe de soldado, serahora el desdichado, porque quedéis bos dichosos. Infante, que el Cielo guarde, como ese valor merece. que ilustrándoos resplandece en este piadoso alarde. Por piedad tan conocida; por hecho tan señalado, ingrato será el soldado que por bos no dé la vida. Viva ese augusto valor a que el estímulo os llama de las plumas de la fama eterna en vuestro favore Viva esa heroica opinión de que ya somos testigos, que el defender enemigos, es más, que piadosa ación. Y esta, que por cuenta corre de nuestro amor que así os llama, no la sepulte la fama, ni el Caduco tiempo borre. No hay soldado que heche suerte Viva esa vida atrevida que no queremos la vida comprada con vuestra muerte. No hay ninguno tan ingrato, ni entre nosotros tan vil, que no diera vidas mil, y fuera el precio barato, A trueco de ver lograda esa, Infante que tenéis, y que mil años gocéis viva vuestra heroica espada porque nuestros corazones lo mismo hicieran osados, si como dos mil soldados fueramos dos mil millones. Lo mismo por varios modos dirán todos, no os espante aunque vuestra vida Infante nos cueste la muerte a todos. Y está no es muerte en rigor sino paga agradecida, que el daros vidas por vida, es pagar al acredor. Que si bos por todos dais al Rey, una que tenéis c cuando excusarlo podéis mucho más nos obligáis. Pues tomando a vuestra cuenta, nuestra muerte tan osado, ahora es muerte de grado que entonces fuera violenta. Así, que a vuestros cuidados mas deben nuestros sentidos, el morir agradecidos, que no del Rey violentados. Y no os paresca esta ación valor que estos pechos mueve, sino paga que se os debe por lícita obligación Soldados, esto ha de ser, mi palabra está empenhada, ya la sentencia está dada, todos me han de obedecer. Mas quiero a fe de soldado en lance que es tan forzoso, quedar con la muerte airoso, que con vida desairado. Que cuando ya en todos fuera igual el consentimiento had de mi noble intento, que jamás lo consintiera. Que quien sin ver reducida vuestra fe, a prueba tan fuerte, la vida ofreció a la muerte, mal querrá ahora la vida. Id todos a la eleción, que ese partido no quiero, ninguno replique nada, esto ha de ser os prometo. Criado soy de este Isaac, la seña a los hombros llevo para hacer el sacrificio, gran mentecapto es por cierto. Señor, viva vuestra Alteza, todos la muerte queremos. No es mi amigo el que me da, soldados ese consejo. Partid a hacer lo que os mando, obedeced lo que os ordeno, y ninguno me replique, que estoy ya de enojo ciego. Alaben tu gran valor en los más remotos Reinos Por el temor de enojarte Infante, te obedecemos. Que has hecho, tú estás en ti Solamente ahora puedo decir yo que he estado en mí, pues tanto mi honor defiendo Ahora que la palabra, que di, como caballero, cumplo, solo estoy en mí, y ahora el nombre meresco, de infante, y de General, ahora sí, que me han hecho los cielos noble, y cabal en el valor que profeso. que importa que el Rey mi padr me diese sangre tan bueno sien esta ocasión faltara con lo mismo que me debo. La nobleza, es la palabra, la langre, el procedimiento, el valor, la correcia, y el obrarbien el esfuerzo. Lo de más son disparates de que vive el mundo lleno, escurecer sangre honrada, y ultrajar nobles imperios. Ah Infante, que esas piedades siempre mueren con su dueño. Eso es nevio entre ignorante no entre sabios, y discretos. Ser sabio, es guardar la vida, que lo demás es sernecio. Si Dios nos diera dies vidas, y de ellas un tesotero, que guardara en sus archinos, las vidas que diera el Cielo dar una por los soldados, estaba en razón muy puesto, mas una sola que tienes quieres poner en extremo de hechar solos nueve puntos en tres dados que aquí tengo, que será cosa muy fácil por desgracias que en ti veo y que dar hecho Baurista, sin predicar en disierto. Señor, no pongas tu vida en suertes, teme este agüero; no fies de estos taimados, que son dados, y son guesos, y todo gueso es cruel, por lo que tiene de cuerno. En dos mil hombres, Infante, están mil y sietecientos, que quieren morir por bos. y Mas de esa lealtad me alegro, mas de esa piedad me pago, y de tanto amor me venzo, que quisiera que esta vida; tubiera tantos alientos como arenas tiene el mar, como estrellas tiene el Cielo, para pagar voluntades, sacrificando deseos. Que soldado han escogido. A mi señor, los rrecientos, que los demás morir quieren con mucho gusto; y contento. Yo estoy muy agradecido, llega el atambor. Ya llego. Tomad los dados, y hechad, que por todos os apruebo. Por obedecerte tomo los dados. st. Qué hechó. b. Tres temos. desiséis con cuatro, y cenas, veinte, y cinco son derechos, Serán, si acaso de aquí no nos mirare algún tuerto. Con tres cincos son cuatenta, Cuarenta mil, y trecientos. y setenta, y tres mil años esté ardiendo en los infiernos, el que tal juego inventó, que algún sayón carnisero fue soplón de vestimentas, si en el mundo por un gueso, entró la muerte; que mucho, que mueras por tres tan feos, Cuarenta puntos en rifa no sé cuenta de escudero, que enidos medias tome tantos, en dístrito de un invierno. Quién es el más desdichado entre todos en el juego. Yo señor, C Echad por mí. Mirad que soy el extremo, de la desdicha, señor. Seréis sin duda discreto, tomad los dados, y hechad. Dios me guíe en este aprieto, mas que he de gananahora que me va la vida en ello. Tres puntos heche no más. Mal haya el soldado perro res puros que el ha en teeada Ya he pervidcs queno es hecho otra vez hecho los dados, y otros tres he hechado areo. Searon, un pozo echado con una piedra al pescueso. Dos aces, y un dos perdí. Perdió el pobre que estás viendo que tu banaste la vida Festín, ya no es tiempo de eso, basta, basta. Y basto yo a llorar tus desaciertos. Soldados; ganado habéis, libres estáis, yo me huelgo que aspira a fama mi nombre en la eternidad del tiempo. Con gusto a la muerte voy, y así lo poco que tengo, quiero repartir con todos, en ese bolsillo os dejó, mas de quinientos escudos, y dies mil, que el resorero, os contará, de dos letras que lleva dentro ese pliego, Estas cadenas tomad, que solo a Festin le dejo este diamante en memoria de lo mucho que le quiero. No se enternesca ninguno, que al natural sentimiento no habrá reprimir los ojos, bañando en llanto los pechos. Abrasadme, y no me habléis, esto os pido; y esto os ruego, como soldado; y amigo, que lo fui vuestro en extremo. Adiós amigos, a Dios. Pajeos tanto amor el Cielo. No me digáis más palabra. ven Festín, que ya voy muerto. Señor. Que quieres amigo. Que ahora que todos vieron esta fineza que hiciste no será bien que tomemos postas, y a España te vayas. No pongas el pensamiento, en cosas que son indignas del valor de aqueste pecho. No falto yo a mi palabra, que son mis obras espejos de la sangre que me han dado los Reyes de quien desciendo. Pues luego, quieres morir, provar quieres. Provar quiero de la inclinación del Rey con mi piedad los efectos. Mira. Que a sus pies me voy. No lo aconsejo, ni apruebo. Yo sí. Mira lo que haces. a no hay medio, ni consejo, esto es fuerza. Pues si es fuerza, parte a ver tu hermano fiero, pero advierte que te digo, y como amigo te advierto que el Rey es mal inclinado, y te aborrece por bueno. Aborresca, o no aborresca, voy a salir de mi empeño, que en su mala inclinación está todo mi remedio. FN.

JORNADA SEGUNDA

Libres quedan los soldados perdió la risa el Infante. Si quiso senarrogante, no culpará mis enfados, Morira, o ellos por él, si es que a mis ojos no viene. Mira que el Infante tiene amigos, no seas cruel con él, que el Reino le adora, disimula tu pasión para mejor ocasión y no le mates ahora. Esto siento, esto te digo como amigo a toda ley, mira que le quieren Rey, disimula su castigo. Todos le estiman por bueno, muéstrate con el capaz, porque en secreto podrás darle muerte con veneno. Quieres tu dársela amigo. Por servirte; que no haré, doite mi palabra, y fe, que yo le daré el castigo del veneno que señalo con que ya su muerte ordeno. No vi vasallo tan bueno. Quién ha visto Rey tan malo. Ahora que condenado, he salido de mi empeño; humilde, a tus pies risueño me ha traido mi cuidado. Aquí me tienes postrado, aquí me tienes vencido, aquí me tienes rendido, a tu gusto, a tu rigor, y así la muerte señor a tus pies postrado pido. De tres batallas compales he salido vencedor, y en tu nombre gran señor he vencido dos navales. Las naves con los fanales de estandartes coroné que al enemigo quité, y en tu nombre soberano, solo ha vencido esta mano despojos para ese pie. Pues si a tan heroicas obras, y si a victorias tan altas, con piedad augusta faltas, con rigor injusto sobras, nombre de tirano cobras, cuando yo en satisfacción de estos servicios, que son, tan dignos de premio augusto, vengo a la muerte por justo, sino meresco el perdón. Si a la sangre que te di, si al ser que de mí has tomado, si a lágrimas que he llorado si a penas que padecí, si a dolores, que sentí cuando al mundo di ese ser, si por criarte y tener nombre de madre afligida, no das a tu hermano vida, hombre no debes de ser. Fiera, sí, si no perdonas. entre mi llanto sin pausa, un condenado sin causa y en él tu crueldad pregonas. Hoy por cruel te coronas y hoy la fama te convida con la hazaña más lucida que pudo darte la suerte pues me excusas de la muerte con darle a tu hermano vida. n A tus pies Monarca augusto, en triste llanto bañada esta prima desdichada, ciega de pena, y disgusto, viene en dolor tan injusto a pedirte, a suplicarte, que no tenga el dolor parte en este trance que ves, la vida pido a tus pies, de tan valeroso marte. Sus servicios, sus victorias, su inclinación, su piedad, mire vuestra majestad, porque eterno en las memorias al tiempo sirvan de glorias perdones tan merecidos que en trofeos tan lucidos mayor nombre te han de dar, las glorias del perdonar, que no el dar muerte a rendidos Bos le dais la vida prima, viva por bos el Infante. Eterna pira os levante Reino que tanto os estima. Sueño parece este encanto. No creo nunca el deseo lo que miro Clodoneo. Yo confieso que me espanto. A darle las gracias voy. que en tan súpito placer. no se si hay vida en mi ser, ni se de mi adónde estoy. Deno a tu favor el bien, de la vida que me han dado, que es mucho que aún desdichado fabor ninguno le den. Felicidad de mi suerte ha sido hazaña tan nueva. No sé yo si ha sido prueba de su amor altivo, y fuerte reprimir la inclinación, y reportar el rigor. es mucha fuerza de amor, es de amor mucha pasión. Déjame en trance, tan fue que no sé bella homicida, si cuando me dan la vida quisiera yo más la muerte Qué es esto Infante, retrat Ninguna cosa es señora. De la Duquesa Leonor dicen las letras, ingrato, Deja. Que bien tus desuelos, en tan rigurosa ley me piden celos del Rey, y ya me matan con celos. Tan aborrecida les soya tus ojos, que por darme enojos me dejas sin vida, Leonor es querida, yo la despreciada, mas no importa nada, que para un traidor me dará el rigor, veneno, y espada. No pienses, que estimo ya tu vil desprecio, queda para necio, que de hoy más imprimo rigor a mi primo, porque en caso igual, pajes desleal, en tanto desdén, por quererte bien. tratarme tan mal. Cuando mejor fruto espero a mi amor, porque de un traidor es este el tributo, ponga amargo luto, luto triste ahora, ilma que te adora en ti se desuela, la ofendes Clavela, por querer Leonora. pasaste triunfando, por su tierra de ella, dirias le a ella, lo que estoy callando, celos me están dando, furiosos tormentos, y en dulces acentos, yo te doy ahora, si nombro a Leonora doblados contentos. vida el fin puedes esperar, ya te he de nombrar, no Aibel, más Caín, tu término ruin; me ha puesto de suerte, que ya de ofenderte, ha de ser mi cargo, y verás si es largo, el fin de tu muerte. No me digas nada, ti provoques más, porque adonde estás, me veré vengada, tu vista me enfada, y tu infame trato, toma allá el retrato, por no ver mi pena, presencia tan buena, y hombre tan ingrato. Bien paga tu amor, a mi fe constante, finezas de amante con celoso error, yo amar a Leonor, yo olvidarte a ti, mas sabes de mí, que yo de mí se, bien Laura mi fe has premiado aquí. Y pues de tal suerte, hay prenda querida, te canse mi vida, dame ya la muerte, que dichosa suerte, la dé muerte igual, yo fui desleal, amores, que bien, yo a quererte bien, tú a tratarme mal. Yo sin ti, querer, yo a Leonora amar, yo darte pesar, como puede ser, crió Dios mujer, que te haya igualado, tiene mi cuidado, ma cuidado en sí, que adorarte a ti, mas soy desdichado. Por no ver Leonor, a quien no me inclino, desdié el camino, que estimo tu amor, y ella vencedor, juzgándome ingrato, con airoso trato, a verme aporfía, salió en cortecia, y me dio el retrato. Tómele Clavela, por cortés ación, que en ti el corazón solo se desuela, tu sentencia apella, mi vida, y mi ser, vuélveme a querer, porque ya por ley, no hablaredes Rey, ni que eres mujer. Qué propia desculpa; y en hombres, que cierta, pues con ser incierta; hacen de ella culpa, nada te disculpa, todo te condena. Máquinas ordena. Que quieres ingrato, si con un retrato me das tanta pena. Ea dueño amado, acaba por Dios, lazos a los dos ponga tu cuidado. Di que te ha pesado, di que no la quieres. Diré más, si quieres, si tú más deseas. Dime que son feas las demás mujeres. Ninguna te iguala, te dirá mi amor. Sí pero Leonor. Es fea, y es mala, porque con turgala, que cosa hay que espante, en tus brazos cantes y a mi amor, que vuela: Ay dulce Clavela. Ay querido Infante. Eso sí, ques negociar, lo demás es bobería, por los dos visita quieres, deprende ingrata, habilita ese corazón de piedra, a tan nobles, fulierias. Disimula; y vete Infante. Ay mi Clavela querida, como te ausentas, me muero. Muerte es toda humana dich Contrita va la señora. Y como si va contrita. Mas qué es esto, no es retrato de la Duquesa, que linda, malos años para quien no los imítare aprisa. Quita; cara de alma en pena Quito, cara relamida, que cuando tocas a tequién, aleluya te avecinas. No le tengo dicho. Acabe. que me ha dicho. Que soy linda, y este talle no se paga; desas gracias lacaicidas. Un tiempo me acuerdo yo. De qué. De que a la cocina pasaba plazanomas, pero aquí se me ofrecía, una historia; que mi amo contaba los otros días. De quién. De una calabaza, que por un pino subía, y como la primavera la favoresió con dicha. Subió sobre el pino todo, y viéndose tan arriba. Dijo al pino, pino hermano, gallarda estoy, y florida, mas alta estoy que no bos, mis ojas son más crecidas. El pino, que era prudente por los años que tenía. Dijo está bien calabaza, veranos me crucifican, inviernos paso furiosos, y aunque los años dan prisa a maltratarme, aquí estoy resistiendo su porfía. Tú estás ahora gloriosa en vana pompa metida, deja venir el invierno, y verás como declinas. Vino el anvierno, y cayose, y cuando a sus pies caida, vio el pino la calabaza, dicen, que el pino rehía. Aplico ahora mi cuento, tu eres calabaza, privas ahora en tu primanera, el Rey gusta de tus risas. Pero, si se muere el Rey, no ves, que el Infante aviva este pino generoso, y luego a mis plantas mi más, te he de ver, mujer postrada donde es fuerza que te diga. que hay señora calabaza, coma ahora sus pipitas. Lindo humor gasta el tacaño pero escuche de esta guisa. Dicen, que amor, y la muerte, posaron juntos un día, y una noche en un mesón y al amanecer con prisa, trocáronse en tomar armas, quisas, el vino lo haría de la noche antecedente, que hubo borrachera fina, Llévose amor de la muerte la guadaña endurecida, y la muerte del amor, las flechas que amor traía. Apartáronse los dos, y como cada uno tira con las armas que llevaba, ya ve que efetos harían. La muerte tiró a los viejos, porque a los viejos se inclina, y dándoles con las flechas enamorar los hacía. Tiró el amor a los mozos, y con guadaña buida, a cuantos tiró, dio muerte, Aplico, Rey de las Indias, puede topar el Infante el amor por su desdicha, primero que tope al Rey, y darle con la salchicha de la guadaña incurable, cosa es fácil, y crehida, pues si se muere el Infante, que muladar le apadrina, sino es, que viéndole en él, como a Jobya sin camisa, le diga, seor calabaza, como ahora sus pipitas. Victor, la agrudeza apruebo, por Dios que parece mía. Que hay Armisenda, aquí estás. Sí señor, pero mohína, de que un lacayo se atreva de querer entrar en risa conmigo, siendo la cayo. Ah pobre, hoy me martiriza. Qué es lo que Festín te ha hecho Mujer, calla, no lo digas, que hoy me mata a puñaladas maldita sea mi vida, o mi lengua, pues que habló. Dijo Señor, es mentira, juro a Dios que provocarte quiere esta mujer maldita a que tú me des la muerte, prosa valedme este día. Yo señor soy mentecapto con cédula conocida de mi madre, que murió en casa de una vecina pastelera, y que ojaldres hacía esta bella ninfa. Mi padre fue tabernero, aguado, y una mi tía, vendía con soliman badulaques de botica. Mi agüela fue gran llorona y mi agüelo, hechaba bismas, pero tenía un cuñado, que de sol a sol mentía. Este dio una cuchillada a una mujer por la cinta que la pattió las entrañas, por cuya causa hoy en día con los pies anda señor, tiene un hijo chirimia, gran jugador de pelota, ea surdo, y anda en cuchillas, pero, raro entendimiento de entender de golosinas. A tus pies invictos vengo. Si de este trance me quitas hombre, diré que eres Ángel. El pícaro tubo vista del daño que le guardaba, yo le haré una contra mina, Que quieres. Yo gran señor, sabiendo que me ofendía mi mujer. Dístela muerte. Los vecinos llamé aprisa, y la justicia, y prendilos, pido que me hagas justicia. Tu mujer viste ofenderte, y aguardabas, no lo digas, ya que no sabes ser hombre, los hombres así castigan, matarasla de esta suerte. Hy que me ha muerto Públicas tu infamia, muere cobarde, porque justicia no pidas, cuando las leyes te hacen Juez de tu honra misma, suelten a los delincuentes. Este Rey sí, que averigua, estos pleitos sin leterado. Id Duque con mucha prisa, y haceldos soltar no mueran, que susede esta desdicha a cualquiera de nosotros. Eterno tu nombre viva. Viendo su afrenta, hay tal flema La naturaleza cría flemáticos. En su honor, quien lo fuere, no me pida justicia a mí, que la cólera en mi corazón se cría. A mi hermano le dio muerte. un hombre que le apadrinan, algunos nobles de Escocia, y porque vengansa anima, mi afligido corazón, dejándole en una quinta, durmiendo llamé un Alcaide, y preso está. Cuando dormía Llegaste haberle. Y tocarle. Ya están sueltos. Si podías darle muerte, que aguardabas, ya que dices que le libran algunos nobles de Escosía, porque matarle temías, Señor, pense. Mal pensaste, Duque, la guarda reciba este hombre, y vaya a la cárcel con que os doy orden distinta, que aquel que mató su hermano muera en este mismo día, y este le hechen a galeras, y su airado pregón diga, por indigno de ser hombre en la ocasión que pública, y al otro, por matador. Gran señor. Las señorias, podéis ahora excusar. Todo el mundo, se aperciba (. que este Rey, es otro Hetodes, mata inocentes aprisa. Fiera sentencia, señor. De vuestra piedad es digna. Así castigo los hombres, que a vengarse no se inclinan; cuando está solo en su mano no andar en vista, o revista, con lueces, y escribanos, que son del mundo polilla, muéstrame aquese retrato. No has visto cara tan linda. Conoces tú esta mujer, gallarda presensía, y vista. Es la Duquesa Leonor. Así las letras lo afirman muy hermosa es la Duquesa, Esa copia de amor rica, dio al Infante que le adora, y con mucho amor le estima. Es tan hermosa, y gallarda como este pintor la pinta. Muy corto ándubo el pintor, porque es más que peregrina, esa mujer admirable, aunque en una quinta habita, que fue de Octavio su padre. Pues veme a enseñar la quinta que he de matar un caballo por gozar en tal porfía una mujer tan hermosa, aunque a fuerza se resista. Con esto de ti la vida, y he enfrenado su rigor, tomando, a cargo señor, ser de tu vida homicida. Que a veneno ha reducido la sentencia de mi muerte, y que matarme concierte, por lo bien que le he servido. Vive Dios, que es tiranía igual a su inclinación cuando sus intentos son indignos de su porfía. Qué he de hacer Duque. Tener valor en tan triste mal. El partirme a Portugal solo el remedio ha de ser. Ese parecer no apruebo, que si está vuestro castigo, en mí, que soy vuestro amigo, pagar sabré lo que os debo. Y la nobleza le aborrece su Reino, le quiere mal, y el aplauso general con tanto amor te obedece. Mal puede permanecer Rey tan cruel, y tiranó, su cetro, Infante en tu mano, con gusto habemos de ver. Duque, Infante, que tratáis. Desdichas mías, señora, trata el Rey mi muerte ahora, que menos lo imagináis. Vuestra muerte. Con veneno dice al Duque que me mate, y que del secreto trate, pero es el Duque tan bueno, que piadoso le entretiene. Estos con tirana ley, tratan algo contra el Rey, escucharlos me conviene. De ese al Reino libertad, con el muera este tirano. Señora, el Rey es mi hermano, y matarle, es gran crueldad. Si abos os quiere matar; no es mejor que le matéis, y a vuestra patria libréis de tan injusto pesar. Esto Infante, no es pasión, este parecer os cuadre, que ha de matar vuestra madio por imitar a Nerón. No hará, que nació Cristian y Neron gentil nació. No veis que conosco yo la intención de este tirano. Que bien su madre le apoya cuando su vida desprecia, el Duque es Sinon de Grecia, pero, no ha de entrar en Troya Avisarle al Rey pretendo, traiciones tan conocidas, el pondrá fuego a sus vidas, con castigo tan tremendo, que el mundo todo se espante. s En esto nas de consentir Antes llegará amorir, que tal consienta el Infante. Si te quiere dar veneno. Yo con esto me señalo, que al paso que el fuere malo, parecer quiero yo bueno. No me aflige su desuelo, ni su pecho en vano airado, que si es mal inclinado, es bien inclinado el Cielo. Y en el proceder tirano de insolencia tan cruel, castígele el Cielo a él, mas no sea por mi mano. Honestidades a mí. prefunsiones de su sangre. En effeto, ella cabio. y. Con resistencia notable, porque a mi gusto, no hay gusto, que no rinda sus quilates. Fuiste de Leonor Tarquino y. Pudo mi pasión cegarme, que hasta sus bellos cabellos, me pagaron sus ultrajes, las manos quedo partiendo, y entre ellas el rostro parte con la rabia, con la furia, de que mi poder gozase, por entre glorias de nieve el nácar de sus corales. Cuál quedará la señora. Amápolas, y granates, sus mejillas encendian cuando perlas, y cristales, por entréglobos de fuego querían precipitarse, y aunque la vi con respeto por ser cosa del Infante ejecute mi furor. et Gallarda empresa alcansaste, que hay hombre, que anda diez años, por los templos, por las calles por las puertas de su dama, haciendo dos mil visajes, y al cabo con una mano se contentan sus pesares. y. Esos hombres, no son hombres A fe señor, que a imitarte andubiera bueno el mundo. Precipitado desaire Fue el mío con la Duquesa, y aunque conosco estos males, no puede mi inclinación en la ocasión reportarme. Asolas quiero Señor en cierto negocio hablarte. Festín vete. Ya me voy, pero, señor si te hablare Armisenda en mi persona, no la escuches, ni la ampares, que es mi mortal enemiga. Vete pícaro, no trates, en que he de tratar de ti, a los caballos por tante. Voy postillona del gusto a llorar tus gravedades. Que me quieres Armisenda. Yo estimo señor tus partes, mira, que matarte quieren. Será sin duda el Infante. Mucha obligación le debes, no es, sino el Duque, y tu madre los que tratan darte muerte. Pues qué importa que lo traten Con veneno la conciertan, por los filos que trataste de darle al Infante muerte los dos conciertan vengarse. Pero, el Infante invencible lo ha defendido constante es tu amigo, y es leal, no le offendas con pesares. Yo sé que no los merece, porque es su piedad notable, guarda como Rey tu vida, que entre enemigos, tan grandes como puede estar segura, solo Dios puede guardarte. Yo me guardaré Armisenda, y sabré también guardarme, que al paso de mi rigor sus esperanzas desmayen. y verá el Duque alevoso, que ha de pagar por cobarde. secretos, en que el secreto, no admite facilidades. Y la fiera madre mía, viva he de beber su sangre y vive Dios, si a mi enojo, con cautelas arrogantes, se oponen pechos altivos, que cual Júpiter tonante, con los rayos de mi furia, los consuma, y los abrase. Vete, y guarda este secreto. El Cielo señor te guarde. Si guardará, que he nacido, para vengar sus ultrajes, ciego de cólera estoy. Aa de mi guarda, matadme. Mal dije. Señor. Prendedme, en esa torre del Parque, a la Reina. A quién señor. Luego a la Reina mi madre, y en esotra torre al Duque, que miras, depresto parte. Voy señor a obedecerte. Con veneno intentan darme la muerte, yo haré justicia de suerte, que ellos se espanten. Señor, este pasaporte. vengo ahora a suplicarte que firmes a los soldados para que seguros pasen, hasta llegar a Bohemia. A buena ocasión llegaste, dame la pluma. ta Aquí está, algún furor le combate el color tiene, perdido, que hasta la plumarle cahe Levantad, que se ha caido. Suspenso llego a mitarte, que tienes señor invicto. Tengo poder para infames, espada, para traidores, y mianos para cobardes. En Escosia yo soy Rey, y si alguno llevantare en sus pensamientos viles, aciones de aniquilarme. Si su pensamiento fuere tan desuanecido, y fácil, que con obra, o pensamiento a mi corona aspirare. Si con cautellas sin ley, con alevosos desaires alguno intenta ofenderme, alguno intenta heredarme la Corona que poseo. Vive Dios, si me enojaré, y haciéndolo, haré muy poco, que le ahoje, que le abrase, que le sepulte, y le queme, que le clave con los aires, que le estrelle con las nubes, porque la tierra le falte, que le dé muerte, yo mismo, si fueran dos mil Infantes. Yo gran, señor, siempre he sido quien aquesos pies Reales presente, y ausente adora, y no podrán perturbarme las leyes de la ambición, a que de este punto falte. Vuestro esclavo, soy Señor. Así importa imaginarse, Sois mi Rey. Eso advertid. Sois mi señor. Pues tembladme. Cuando se atrevió el respeto a negar estas verdades, soy hechura vuestra yo. Si lo sois, sed muy constante, porque os importa la vida. Seré roca a muchos mares, siempre a obedeceros firme, siempre a quéreros amable, Sed tocas mar, y sed firme en la lealtad que jurastes, que a no hacerlo así sabré castigaros, y vengarme. Aquí tenéis esta vida. Tomad el papel, llevaldle, mirad por bos en mi nombre, Obligado a respetarle, nací señor, como es justo. Sabeisle pues, respetalde, yo soy el mal inclinado, huid de hacerme pesares, que los siento como Rey, y los vengo como saben. IN

JORNADA TERCERA

Este es el día señor en que la cárcel te espera, l Esa Márquez es quimera, indigna de mi valor. Tu padre, que esté en el cielo esto cada mez hacía. Es, que mi padre tenía los achaques de mi abuelo. Tu gusto viene a ser ley, yo no vengo a darte enfados. Los presos, y los culpados vengan delante del Rey. Haced Marquez lo que os digo, que a un Rey es cosa indecente, que vaya a buscar la gente a quien ha de dar castigo. Esta order podéis llevar, vengan ante mi poder, los que tengo de absolver, y los que he de condenar. Voy a servirte obediente. . Así Marquez os importa, brávamente los reporta mi condición inclemente. Diose la muerte Leonor con resolución honrada. Ymitó a Dido gozada, y a Lucrecia en el valor. Ya los Poetas, tendrán con que quebrar la cabeza, pues de mi injusta fiereza, nació tan terrible afán. Ya Silvio en una cansión está cantando su historia. Llorando, di su memoria, que tiene mucha razón Es culto. El Cielo le mate, que me enfadan cuando veo que no entiendo lo que leo, y entendido, es disparate, Yo no lo puedo sutrir, modo parece de errar, lo que me ha de deleitar, haberme de confundir. Aquí está ya el Relator, y los prosos aguardando. Vengan uno a uno entrando. Qué propio es esto a su humor Quién sois, alentado brío. Este está por una muerte. Si tu Majestad lo advierte, fue la muerte en desafío. De cuerpo a cuerpo no más. Sí señor. Consta esto así. A cinco años que la di. Preso ha cluco anos estás. No le faltan cinco días, señor, si lo consideras. Que pena le dan. Galeras, y azotes. Que demasías. preso cinco años, y luego, galeras, y azotes, bien, merécialas muy bien ese luez por estar ciego. Tiene parte poderosa, y no quiso perdonarle. Pónganle luego en la calle, y si la parte furiosa, se querellare de mí por términos tan extraños, esté preso otros cinco años, porque yo lo mando así. En bronces tu fama viva, por tan heroico favor. . Esto os mando Relator, en el proceso se escriba. En una ación tan honrada, este favor se ha de hacer, a aquel, que llegó a poner, la vida en campo, y la espada. Igual fue el riesgo en la muerte si bien supo pelear. como se ha de castigar al que tubo mejor suerte. Este es Ladrón. Que despachos. Señor. Sin tiempo te quejas, córtenle entrambas orejas, y suéltenle a los muchachos. Puede tu heroica piedad. Piadoso contigo he andado, y porque tengan cuidado, queda libre en la Ciudad. En este tienes que ver, justo será que te asombres de un hombre, que a muchos hombres les llevaba a su mujer. No entre, verle no quiero. Está el Rey muy compasivo. Al punto le quemen vivo. Advierte, y mira primero que no es hereje señor, y que eso de exceso pasa. Pedis por el, a su casa fuistes también relator. No da tal pena la ley, y parece caso injusto. Dóísela yo por mi gusto, que de esas leyes soy Rey. No repliquéis, que en rigor! si eso al hereje se ordena, yo le doy la misma pena, por hereje de su honor. Este; este un amancebado. De darle pena me excuso. Este es de cierta mujer. Entre la mujer, ques de ella, Mi padre, siendo doncella me forzó con su poder. Esto a mi razón le sobre, que a decir verdad me aplico, con un viejo, por ser rico me casó, y a un mozo pobre, que yo amaba, me quitó, amándole como a mí; al viejo la muerte di, y con la muerte pagó, esta tiranía, y fuerza, de mi alma, y de mi gusto. Por Dios, que tubo buen gusto, si la casaron por fuerza Vaya libre, yo lo apruebo, que a este exceso un viejo pase. Dia tu padre que te case con ese mismo mancebo, y si te vuelve a casar, con otro viejo, esto advierte, que si al otro le das muerte te volveré a perdonar. Viva tu augusto poder, dilatado en tu prudencia. Por hoy, basta ya la audiencia, cansado estoy Relator. ̱. O mi señora Armisenda. Ahora que en cortecia me habla, por vida mía, que con el gaste mi hacienda. ̱. Pues deme para un vestido. ̱. De que ha de ser. De damasco. De damasco, lindo chasco, y es para mi entretenido, pero tiene alguna prenda que toque en plata, o en oro. Tengo esos ojos que adoro, joyas de su hermosa tienda. Tengo el corazón clavado con saetas de esa vista, tengo la hermosa conquista de estar también empleado, tengo. Envaine la espada, y no sea invencionero, que en no teniendo Dienero, pienso que no tiene nada. Gala gentileza, y brío, entendimiento, y saber, sin dinero, es no tener, lo demás es desvarío. Y hablando en resolución señor lacayo almohaza, sabe ques ira la plaza! a campear con un doblón. Llévele, aunque sea doble y verá cuanto granjea, que a la hermosa; y a la fea le ha de parecer muy noble. Porque es aqueste metal, notable a cuantos le ven, que sin dineto, no hay bien, y con dinero, no hay mal. Cuán mi hí vobís, Bien dice, que en dándole esta lición acabe con mi sermón, y a su error le satisface. Si más dinero, que el de Creso, y Midas, tubiera en mi poder, todo gastara, que para patrimonios de esa cara, a trueco de tenerle diera vidas. Remoto a las regiones más lucidas, para traer dineros navegara. Oro, perlas, diamantes, te buscara, porque fueran tus glorias más crecidas. Pasara a Cocuman, y a Lansarote, al Listro, al Maranón, vanaglorioso, seda hiciera tu manto de anáscote. Porque viendo sin él tu rostro hermoso, fuera yo desos ojos Don Quíjote, y tú mi dulcínea del toboso. Si tu del oro que tenía Midas, tubieras mucha parte, le gastara, entrel aliño de esta airosa cara, con que robara bolzas, como vidas, No fueras a regiones tan lucidas, ni tu fiera codicia nanegara, que con ella, diamantes te buscara, con que fueran tus glorias más crecidas No vieras Cocuman, ni a Lansarote, menos el Maranón vanaglotioso; pero con esa capa de Anáscote. Quiere galantear mi rostro he moso, pique por otra parte Don Quíjote, que no soy Dulcínea del roboso. Oh fiera más cruel, que un piparote, de un Epiope adusto, y laganoso, más dura, que en invierno está el cerote, en mañanas de Enero tenebroso. Gócete, ruego a Dios, que así me aplaco, un lacayo con vino, y con tabaco, sea de humo, y tomado en viernes, con más barbas, que pintan a Holofernes. Por las penas cruel, que me está dando, te pida el orinal, de cuando en cuando, y si te quiere mucho, y tú le adoras. estó para orinar veinte y cuatro horas, y sobre todas estas maldiciones, tenga lobillos, sarna, y sabañones. Qué furia es esa, Festín. Désdenes son de una ingrata, rigores de una cruel, que me bufoniza el alma. Que siempre gastas humor. Ya que el dinero me falta, gasto señor lo que tengo, pero tú, dime que gastas. La paciencia con la vida, que me atormentan, y cansan, las desórdenes que veo, prendiendo a mi madre amada, el Rey, con tanto rigor. De su condición tirana me espanto no haberla muerto. ̱. Mientras yo vivo, esa hazaña, no intentara el Rey, que el Rey cuando cruel la intentara, es de mi madre, esta vida. y es su defensa esta espada. Que te parece Leonosa. No me nombres, que me matas, una crueldad tan civil, y una fación tan airada. Marose, viendo su honor a los pies de su arrogancia. Fue infelice la Duquesa, como hermosa, desdichada. En Leonora habláis? que bien tarde olvida, quien bien ama. Cezos pides, siendo muerta, curiosidad es sobrada. Hay mujer que pide celos, en la punta de una lanza. Mal se olvida la memoria de los afectos del alma, era hermosa, y con razón os desuelan vuestras ansias. La hermosura a vuestros pies, vive señora, postrada, nombrarla ha sido piedad del sentimiento que causa una crueldad tan terrible, Y una hazaña tan ingrata, como el Rey uzó con ella. Los dos, en mis cosas hablan Infante, a mí me parece, que ya la vida os enfada, si tengo a la Reina presa, y habláis mal a mis espaldas, misad por bos. Gran señor, en Leonora solo hablaba. No os metáis no, con Leonora que estas piedades gallardas, le sirven al pecho mío de incendio de ardientes llamas No pongáis tasa a mi gusto, ni en mis hechos pongáis tasa, que yo no os pido consejos, y mi piedad, nunca es tanta que os aliente a pareceres que no os pide mi arrogancia, Mirad por bos, si os parece, porque andan tmuy encontradas mi arrojada inclinación, con la cólera que ensaya u mi corazón orgulloso, y vive Dios, que si os hallan culpado en ofensa mía, en la menor circunstancia. que le quite a vuestros hombros el pezo de la garganta. Él no lo dice en latín, y de sus buenas entrañas fío que lo hará mejor, que cuando el Rey no mirara el mucho amor que te tienen por tus obras, por tu fama, que a tu postrer subivenite, tocaran ya las campañas. El Rey, Infante te avisa. Ay mi Clavela adorada, que los grillos del amor, me detienen las pisadas. Con dos extremos peleo, pasan mi pecho dos lanzas, una de la madre mía, y otra de tu hermosa cara. Que si avisando esta vida está un Rey, que me amenaza, como es amor atrevido, nunca en peligros desmaya. Yo saliera de esta troya, si de ella en hombros sacara los dos penates que digo. a peregrinar extrañas. Regiones, donde el valor, que a esta espada le acompaña, diera en sus heroicos filos principio a nuevas hazañas. Infante, obediente estoy, con la vida, y con él alma, a sacar la Reina triste de la torre que la guarda. Ay mi Clavela querida, si emprendieras, si intentaras una hazaña tan ilustre, una fineza tan alta. Por tu gusto, que no haré. Y si nos coge en la tramp el Rey, al vente conmigo, pagaremos la posada, pero ha de ser con la vida. Déjanos Festín, y calla. Mucho temo esa tramo porque la veo arriscada. Pues de esta suerte ha de déjame a mí. En las alas de tu amor, llevas mi vida. Ánimo, y ten confianza. Una vez resuelto prima, nada mi pecho acobarda. El Credo llevo en la bo que a salir mal esta danza, yo pagaré con la vida, en la punta de una escarpia. Flor es nuestra humana bien a la flor comparada, que del Sol alimentada, no igmagina su caida. Pasa el Sol, cahe afligida de la suerte que cahí, en majestades me vi, y ahora comó las flores, si solo espero rigores, no aprendáis flores de mí. Es la fortuna importuna, su gloria para en mudanza, porque en la humanare pen no hay esperanza ninguna: no hay fortuna sin fortuna, penas sigo, quejas doy, lo que ayer fue, ya no es hoy, fui, ya no soy, ni he de ser; que le llego a conocer, cuando de esta suerte estoy. Reinando en la Monarcía, un Reino fui respetada, as fue esta gloria prestada, prestada esta alegría: che es ya, mi claro día, orias, descanzos, gobiernos, me han trocado en infiernos, nedio procuro en vano, eo en un Rey tirano, e mis males son eternos. tanias insolentes, sus inormes cuidados ceden a los pasados mirando los presentes, nidaños tan evidentes, n tan injusto rigor, eta vivo a su error, en tormentos tan mortales, en eternos mis males, bienes mueren en flor. lver vengo, que no creo ndo el desengaño elijo, madre; que a su hijo so matar por deseo. Es mi amado Clodoneo. O que notable cuidado, hoy, y que no me ha dado creo, tu pecho infiel, no fueras tan cruel, i me hubieras criado. Una mujer te crió, al a tu sangre airada, lo tu mal inclinada, de ella se te pegó. rte confieso yo, epesa de haber sido, por haber nacido, eser tan desdichado. Rey tan mal inclinado, e tan mal ha vivido. Tan mal vivo. En ti se halla un retrato de Nerón. Tantas mis crueldades son. Tantas, que en dura batalla, la fama a Dyonisio calla, y a Calígula le olvida. Y tu maldad conocida, intentó con libre suerte. darme con veneno muerte. Por darle a tu Reino vida. Luego, quisiste matarme con intento loco y ciego. Es verdad, yo no lo niego. La muerte quisiste darme. Quise con ella librarme de la furia de tu espada. Pues toma esta bofetada, tu rabia, al castigo cuadre, que creo que eres mi madre, por ser tan mal inclinada. Maldígate el Cielo, amén, mueras rabiando enemigo, y a mis ojos por castigo, violenta muerte te den. No tengas gusto, ni bien, de tu sangre se llevante, quien te castige, y espante vengando esta boferada, y te dé la muerte airada, tú mismo hermano el Infante, Ya el dolor el alma parte, y en tan fiera ejecusión alcance mi maldición, que mueras sin confesarte. Fáltete el Cielo y aparte su piedad de tu rigor, acabes como traidor, y mueras fiero, rabiando, como aquí me están matando tormentos de mi dolor. ne Madre querida, que ha sido. porque a las boses que has dado los guardas he atropellado, y a verte solo he venido. Arriesgada ación ha sido, hijo, mi dolor es fuerte, teme prudente tu suerte, que en las desdichas que toco en mi vida te va poco, y me va mucho en tu muerte. Que tienes, que me adivina, el alma en trance tan fiero. De congoja, y pena muero. Así el alma losimagina. Si a la venganza te inclina, tu noble sangre heredada, mira tu madre agraviada. No lo recelaba en vano, que me ha dado el Rey tu hermano ahora una bofetada Mi honor hijo amado cobra, si vez que ahora me falta, sangre pide, y sangre esmalta la ejecución de tal obra, valor en tu pecho sobra, en ti vive mi esperanza, venganza, que en tu confianza para vengarme, te elijo, que agravios tan graves, hijo, te están pidiendo venganza. Hasta aquí pudo mi amor tener prudente la espada, y hasta aquí pudo envainada dar muestras de mi valor. A mi madre, que es mi honor. trata mi hermano de suerte. que a mí me pone en tan fue ocasión, soy desdichado. Pues para quedar honrado a mi hermano he de dar mue Sabe el Cielo la excelencia que he tenido en sus errores, pero en estos púndonores falta al honor la paciencia y en tan libre inadvertencia, pido castigo a mi espada, una madre lastimada de quien la venganza sigo, y ha de ser muerte el castigo, que pide una bofetada. Que con sacrílega mano intentase? ah dura ley? agraviar su madre, un Rey mas no es Rey, quien es tirar ni es su hijo, ni es mi hermano que a serlo, en ella mirara, y con temor respetara de Dios, en ella el poder, mas no puede su hijo ser, quien dio a su madre en lao Diérame a mí, y ofendera como hermano mi decoro, mas a la madre que adoro, grave castigo le espera, muera este tirano, muera, acabe el mal inclinado, pierda su Reino, y estado, y aunque la satisfacción era matarle a traición, le he de matar como honrado. , z Ninguno audiencia me pida despedira todos luego. que melancólico, y ciego, aborresco hasta la vida. y Armisenda llamaréis, para que un poco me cante, q. Por ella voy al instante, si divertiros queréis. Válgame Dios, que he caído tres veles sin tropezar en cosa que de lugar al temor de mi sentido, No se alma que adivinas, entre quimeras tan vanas, que o son desgracias humanas, o providencias divinas. l , Aquí estoy. Que confusión tiene mi triste cuidado, canta Armisenda, que enfado, divertitas mi pasión. El valoroso Alejandro, tan supremo Emperador, que de treintalanos el mundo, a sus pies postrado vio Depués de matar a Clito, con demasiada pasión, viéndole muerto lloraba, y con el ansia, y dolor, le sacó el hierro afligido, y a si matarse intento Si haría, porque Alejandro fue grandísimo lloron, quien fue Clito. Señor, hijo de una ama que le crió. y. Al que me crió di muerte, y no llosé, que es serror; llorar desgracias agenas, de pues de la ejecusión, un hombre tan valeroso, Notable fama adquirió. Ennries libros he leido, que ejercia esa fación, lloró por una Ciudad que en su tiempo no alcanzó, Viendo el sepulcro de Áquiles, (envidia fue (no fue amor) de haverle cantado Domero) también dicen, que lloro, a sus amigos mataba estando en conversasin, depués de hartarse de vino. Lloraba depués señor, que volvía en su luicio Por eso mo lloro yo, que él los maraba con vino, yo, con mala inclinación Canta otra letra Armisenda. Como, sirena no soy, desconfiada te obedesco, cumpliendo mi obligación. Encomendó Circo la Ulises, cuando de ella se aparió, que huyese de las sirenas, que encantaban con la voz. Así lo refiere Homero, También Marcial lo toco, en los versos de Casiano que pasará con valor a vista, de las sirenas Canta más, grave, pasión atormenta el pecho mío. Miraba el fiero Nerón a Roma desde tarpea abrasada en su Rigor. Cántame, mucho de Nero. que le tengo inclinación, que a vivir en este tiempo, bien pudieramos los dos darle que hacer a la muerte, por no ver tanto dotor, que maten por su dinero, al pobre que les llamó. Las Romanas afligidas de incendio tan superior, mesar los bellos cabellos, y partirse el corazón, enere sus brazos, sus hijos llevaban con el temor de la muerte, que amanaza su vida en tanta aflición. No cantes más, porque duerme Velar pudiénemejor. 9p Ciego de cólera vengo, y a penas se donde voy. Sra matar este tirano, esta es (gallarda ocasión, hoy se acabasón agravios, que la soberbia empiendió, ya que duerme, celtar quiero la puerta de este salón. Rey Euandro Rey Euandro, ya su castigo llego, el ayo soy que mataste. Que me quieres ilusión Ya llegó el fin de tu vida, ya la sentencia firmo Dios, como Juez soberano en que no hay apelación. abelaido Oh fiera visión espera l . Detente, tu ayo soy, que quieres, no me conoces, me a Dios tu vida enfado, y hoy te matará el Infante. Nunca he tenido panor, nunca vi la cara al miedo, y ahora digo que son los avilos que da el Cielo dignos de mucho temor. Que he visto, ay Dios, una sonte pero sombra tan feroz, a quien temor no pusiera, cuando a mí me reportó No soy el mal inclinado, pues valiente corazón, sosegad, que os guarda altivo, y estacorazón con bos Alcides, Hetor, y Aquiles, Anibal, Pirro; y Cipión. Rey Esandro la Duqueza, soy, que gozaste traidor, espera el fin de tu vida, que hoy mismo la maldición de tu madre se ejecuta, siendo el Infante agresor de tu miserable muerte. Detente fiera visión, quien eres. No me conoces, Soy la Duqueza Leonor. Que el Infante ha de matarme seguro de muerte estoy, vengan sombras, caigan rayos, y pruebe la admiración, protentos en un protento que el Cielo en un Rey eno, Ya el salón está cerrado, y el Rey muere por mi honor, matarele con la daga, es flaqueza, y vil ación, desconfianza de mí mismo, y en mi falta de valor, poner mi persona al riesogo, está muy puesto en razón, porque de ordinario, muere el hombre como mató. Ah de mi guarda, valedme, acudí presto. 2D Yo soy. ̱̱. Tú que quieres A matarte me trae tú sin razón, ejecutarlo he podido, mas no quiero, que te doy lugar a que te defiendas, mira que satisfacción tengo de mi noble espada, Águila opuesta a tu Sol Aa de mi guarda. No llames, que la llave tengo yo, no entro con nadie a matarte, solo vengo, solo estoy, opero estoy tan agraviado. de tu injusta sinrazón, y del agravio que hiciste. ingrató, a quien te parió. Que quisiera que tres almas luvieras como Gerión, para quitarte una a una, mitigara así mi ardor. Para mi llamas tu guarda, ya me rindes sumición, no obstentabas valentías, y ahora pides favor. Infante soy, tú eres Rey, pero teme ingrato a Dios, que no vi mal inclinado ser valiente en la ocasión, defiéndete, porque el Cielo a mi espada reservó, oen mi venganza, y tu ofensa, castigos de un bofeton Que a vengar tu, madre vienes luego piensas que llamaba por el temor que me me daba ese ardimiento que tienes. mal a mi furia previenes, el valor con que nací, flaqueza juzgaste, en mí tu valor no me acobarda, porque yo llamaba un guarda que sobraba para ti, Porque esa espada atrevida para matarte villano es corta empresa a mi mano, y es poca vida tu vida, que en esta hazaña lucida, que te ha de costar tan cara, quisiera ya, que en ti hallara muchas vidas este ser, por tener poco que hacer cuando muchas te quitara. No me admiro si te escucho, en la arrogancia que roco, que en la ocasión hace poco, quien antes de ella habla mucho. Con razones jamás lucho, que son de la lengua sobras y tú en arrogancias cobras palabras que en viento labras mas dejemos las palabras, y vengamos a las obras. Notable tu engaño ha sido, pues si matarme intentabas di villano, que aguardabas cuando me hallaste dormido. Porque matarte he querido como hoble, y como honrado, que este valor heredado es de mi sangre glorioso. Pues ya que fuiste piadoso huye del mal inclinado. Ahora verás quien huye. La espada mides conmigo, Que es contigo, no conoces, que con ella asombros vibro. Comó vi me has engañado, traiendo tantos contigo, tened las armas mi ayo. Duquesa, ya estoy rendido, mayordomo, y se cfetario, que es esto, tan tos prodigios, cobardes sois porsois tantos. Iusión del miedo ha sido. Mas de veinte te acompañan, todos me tercan congritos, rabiando alevoso muero, pues con tantos sementidlos, la muerte, fiero me has dado. Del Cielo es este castigo, quien mal vive, mal acaba, y quien a su madre ha sido, desobediente así paga. de su erros los desatinos. Viva el Infante. ̱. Estas voces son del pueblo, y mis amigos que gloria es tenerlos siempre, y el glanjealos que alivio. Abre gran señor la puerta, que tu hombre esclarecido apellida todo el pueblo. Ya está abierta. Oh noble archivo, de la sangre de tu padre. Está ya muerto. Si amigo, esa cortna le cubre, aguarda en este distrito, mientras que traigo a mi mad No sea algún parasismo. de que el Rey vuelva y me man Ronpan mil tiernos gemio el aire en tan triste suerte, hay amado señor mío. A su gusto llore ahora: No os bastaron mis avisos, yo fui solo desdichada Con mucha razón lo ha did qué hay señora calabaza, ya verá que soy el pino el amor, no vio el Infante, topó al Rey, hizole tiso, las pipitas coma ahora, que en el mudalar se ha visto @ Viva el noble Clodoneo todos por Rey le elegimos. Ya señora estáis vengada, Y el Cielo a bos reducido la Corona de este Reino, que aplaudiéndoos por tan dig os aclaman por su Rey, libertador, y caudillo, ganando en un Rey piadoso de un tirano los suplicios. Dee vustras Majestad a besar sus pies invictos, o. General de mar, y tiera. alzadad a mis brazos mismos. Vuestra Majestad, el Reino goce siglos infinitos, Mi mayor domo os hago Márquez. Qué lindo. este es Rey que premiar sabe. Parabienes tan debidos señor, antes de gozados, ya los habéis merecido, Que gloria a la mía iguala cuando os tengo por alivio de mi amoroso cuidado. Vuestras venturas admiro. Vuestras son prima, y señora, que ya la mano os dédico, para daros la Corona del Reino, que me ha elegido. Ya quien también te sirvió Dos mil ducados te libro, de renta todos los años. Dame Infante, y Rey subido, a mi salada Armisenda. Eso se queda en su arbitrio, si ella quiere. Di que quieres. Por mi interes lo permito. Y aquí discreto! señado en tan ejemplar prodigio, da fin al mal inclinado, su Author, y el perdón pedimos