Texto digital de La magdalena de Roma
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- Atribución tradicional
- Juan Bautista Diamante
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- Juan Bautista Diamante Probable
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- Comedia
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La magdalena de Roma. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/magdalena-de-roma-la.

LA MAGDALENA DE ROMA
JORNADA PRIMERA
Enisa, quita a Rosaura, y a Porcia! aprisa los mantos. Aprisita, porque están, PRIMERA los festivos aparatos de Aparadores, y Mesas, con opulencia aguardando, para que los descompongan los señores convidados. Bizarro ándubo Lupercio No vi valor más gallardo) Culpara yo mi elección, si no lograra el aplauso de tener tantas disculpas como rendirme a su garbo. Muchos créditos, en Roma logra Lupercio. Y no en Bancos. Qué ligereza tan tuya, propio achaque de criados, que solo el Rico en vosotras, es el mejor. Y eso es malo? Yo quiero más a un talego de doblones, que de ochavos. Mi vanidad, más aprecia, haberle visto arrestado en el sangriento tumulto de Franceses, y Romanos, que sobre las preferencias de las carrozas, trabaron disputas por los lugares; sin atender, enojados, al respeto que se debe tener al Sacro Palacio: Digno es de mi amor Lupercio, a pesar de los contrarios; que envidiosos de sus dichas, se oponen a sus aplausos; yo le elegí, persuadida de su valor, entre tantos como osadas Mariposas, en mis ojos se abrasaron; solo él vive, en mi memoria, Y mi espíritu bizarro, no echa menos, con él solo, los rendidos holocaustos, de los muchos, que a mi altar, víctimas sacrificaron; y no os parezca, Rosaura, y Porcia, que en esto hago mas de lo que es justo, pues mi corazón abratado, sediento de ardientes triunfos, se viera mal empleado, en uno de estos, alcorzas todo pulido, y peinado; muy saumada la melena, y muy teñidos los labios, con cera, y con palomina; (tos,) que aunque me han querido ar- me he descartado de todos, amigas, considerando, que en tales hombres, tuviera mi tocador, nuevos, gastos: Viva Lupercio en mí, y mueran todos los afeminados. Como a tus ojos reñíar qué bien comprava el bella co, las cuchilladas, Señora, de tus luceros rasgados: Qué es valiente, te confieso más Catalina, reparo que le falta. Qué le falta? El filis de Cortesano: Luperció, no es Argenola, ni Lupercio es Garcilaso: Cómo amarme sepa, yo no he menester letrados, para el pleito de mi amor; él de mí está enamorado, y para mi empleo, tengo yo con su parecer artos. Yo gusto de los discretos. Y yo de los alentados. Yo por eso amo a Felipo. Por eso a Lupercio amo; qué sientes, Rosaura tú, de nuestros empleos? Cuando no había oído a Domingo, este Ángel, disfrazado en hombre, que tantas luces, en sus Sermones ha dado a Roma, con la devota explicación del Rosario; tenía elección amigas, para juzgar de estos casos; pero ya, ni aún albedrío sus acentos me dejaron, viendo, que es ocioso aquello, que a Dios no va encaminado: Por curiosidad le oí, y fue el oírle de paso; mas, porque me viesen muchos, donde concurrían tantos, que por oírle; pues fui, no a pretender sus aplausos, sino los míos; y fueron mis designios bien logrados: pues a mí, mil me miraban si a él le miraban cuatro: mas de Leonardo, Rosaura, que hará tu desdén? Leonardo, bella Catalina, llega a vuestros pies mejorado, frindiendo por sacrificio, (mi atención, más cortesano, pues mi nombre ha merecido, que le ilustre vuestro lavio: A dónde queda Felipo? Rosaura, no le ha mirado. Señora? Rosaura? Bueno. Ya no soy Rosaura. Malo. Pasé a buscar a Lupercio, por el lance que en Palacio su garbo supo vencer, de Franceses, y Romanos; y solo pudo Lupercio. Qué pudo Lupercio Handallo. Reducir aquel tumulto. Corrido de los aplausos estoy, con que me celebran los grandes cortesanazos. por valor se ha de tener descalabrar cien menguados, ni hacer correr a quinientos: Oh cuanto me irrito; cuanto, de que a mi garbo le injurien, los que conocen mi garbo: Monrones de picarones, obran siempre amontonados; Y sisuno vuelve la espalda, los demás, vuelan rodando: Si fueran hombres de punto, quedar pudiera muy vano, de reñir con uno solo, y darme mucho cuidado: de torpe pleve, no admito, parabienes. Este brazo, es el padre de las parcas, siendo de su triunvirato; el que en aquella pendencia, fue los pícaros ilando, los copos de las molleras, con el uso deseis palmos; haspa haciendo de la daga; los demás fui debañando: y tigera la de ortuño, quedaron despavilados: brazos, cabezas, y piernas, corpanchones, espinazos, haciendo una pepitoria, de aquellos vinosos gansos; con que el padre de las parzas a Golondrino llamaron: Cómo te fue en el Sermón Catalina; qué asombrados tiene a todos, la Doctrina del Español? Los Romanos se mueven con ligereza: Yo fui a oírle, y he logrado, el verte reñir muy bien, que este solo es mi reparo. Qué celebren otros triunfo, que fue en mí tan limitado; aunque me admira, bien mío, no debe admirarme tanto, como que tú le celebres, cuando tienes enseñados, los ojos, a ver por ti, los furores de mi brazo, en los que envidiosos sienten, el favor que de ti alcanzo: Y no hablo de los muertos, que esos, aunque han sido tantos, ya no pueden tener celos: de los que están vivos hablo, o a mi desprecio ofendidos, o a mi valor desairados. Sobre tu gala, tu brío, da a mi vanidad aplauso. Da vuelta a los asadores. Pon en la sopa los pabos. Ceba aprisa las garrafas. Repasemos nuestros cua- tros. Tan presto olvidas Rosaura, las memorias de Leonardo? No es olvido, mi mudanza. Y es memoria? Lo contrario; fuera olvido del cariño. Pues qué es esto? No lo alcanzo. Yo sus caprichos conozco. Yo sus primores extraño. Puede ser, que por San Juan quiera mudarse a otro cuarto. Si Rosaura se nos muda, puedes amigo Leonardo, hacer del desdén escudo, para mayores reparos. Mal te estará su desvío, (.) Lupercio, puesto que airados, mis celos abrigan siempre, el rencor más obstinados, de el amor que a Catalina tuve mudo siempre; o cuanto, a mi memoria le enoja, un recuerdo tan tirano. 1. Victor, el Ángel Domingo de Guzmán. Estos muchachos, con dos gritos de faroles, le victorean al Santo. Ven, a que ilustres las mesas. Vamos, Catalina, vamos. Lo que te quiero, Lupencio. Lo que me alumbran tus rayos. . El Cielo aliente mi afecto. Mas en mi rencor me abra- so. . , De tu voz solo el oído, logra más dulces álagos. (nen,) Siempre en mis afectos tie- muy buen lugar tus aplausos. . En qué quédamos Fenisa? Golondrino, en qué quedamos? Yo en casarme los inviernos. Yo en invierno, y en veraho. Señor, de tus Esposas, logré yo el Sacro nido; tengan fragantes Rosas, el pensil escogido, para que más ardientes te sirvan sus purezas florecientes: fue de mis Hijos Casa, esta que ser procura, venturosa! Clausura, e cctevto de tus vírgenes bellas, o Alcázar Celestial de tus estrellas con alta providencia, tu auxilio la enriquece; o Sacra Omnipotencia, cuanto a glorias florece, Católico el desvelo, que fábrica en la tierra para el Cielo. La bocación de Sixto, tendrá siempre, no asombre, que el acento de Cristo, sea su dulce nombre: mire del Sol el día, en los Brazos del Alba de María: Sagrada hermosa Fuente, de tus limpios cristales, dilata la corriente; logren de sus raudales, sedientas las criaturas, en copas del Rosario tus dulzuras: No aventure Cristiano, purificado el Oro, que enriqueció tu mano; logre el mayor tesoro, y de su fértil mina, enriquecida mire a Catalina: esta mujer profana, que escandaliza a Roma siendo prisión tirana, y pirata paloma, que las almas condena, con los blandos álagos de sirena Esta, por quien perdida, la juventud ociosa. . Desestima la vida; y esta, que escandalosa, de Dios vive olvidada, sea de tu piedad Virgen amada; a mi ruego Señora, si tu favór merece, la sombra del pecado, con corazón rebelde, y obstinado: Las Aves, las flores, al alba saluden, a fragancias de nácar los valles, a gorjeos de plumas las cumbres, Domingo venturoso, a tu fe no conturben, temores que enriquecen, con las sombras tus luces. La bella Aurora siempre a tus veces influye con nuevos resplandores, porque tu voz se ilustre. Vive seguro, Domingo, pues que tus voces construyen, de los tesoros del Cielo, Sl los más soberanos lustres; y porque de Catalina, tus recelos se aseguren; la ha de guiar con sus luces a su amor; dale el Rosario, y espera tiempo en que ocupe bien la vida, que ahora ves, que tan mal la distribuye. Las Aves las Flores, A el Alba saluden, a fragrancias de nácar los valles, a gorjeos de pluma las cumbres. Favor tan soberano, Quién le habrá merecido? Mas cuando de tuismano, no logró el afligido, llenarse de consuelos; bubliquen lo por mí todos los Cielos, Ay tal pedir de Rosarios, no vi más devota prisa. Qué dice, hermano Solepa? Qué quiere Padre que diga? Eminencias, Excelencias, Obispos, y Señorias, Púmpipes, Duques; Marquesero viejos, viejas, mozós, niños, Criesanos, Labradores, Danjas, y Dueñas Arpías, que soy toda Roma, cifrada sel mira en la portería: y ssobre el pobre Soleta, como si fuera plantilla, cargan a pedir Rosarios. y a no valerme la cinta, temí que en vez de Rosario no me llevasen las tripas. Diga si ha dejado algunó de lograr aquesa dicha? Si Padre. . Quién? Ayuno Un vermejo, que por návices, hacia una alquitara; que puede abundar a cien boticas, cuando destilen pon Mayo, cantuesos, y manzanillas: Si volviene, dos Rosarios le de luego, y su malicia enmiende, hermano Soleta, dándose tres disciplinas. Mejor son los canelones para la cara de esquina. No amainen. Da vuelta al torno. 2. Tira la maroma chica. 32. Tuerce a la mano derecha. 4 Suban apriesa la viga. Tira el cubo Perico, hola, y más hola, q por lo más delgadoo (ola.) que rompe la sogamola, y más Lo que alegra a los Peones Soca en una Ya prevenidas. mea lo que diré tengo aquí con ficatad dos arrobas de salchico y del fuego un sarrafón que midé cien cantarillas. Bar pasando oficiales con cub Ande hermano Que se mate el maestro, pues qué tira veinte reales de jornal, que yo que reviento al día sólo gano cinco reales. Vaya Hernaros que cumplida tieren aquí su sitanza Bella cosa Cosa linda, No dude que arda la mecha si atiza la lamparilla. Vaya un trago A su salud mi padre Cual da pavila Eche padre Poco a poco que no estamos en esquivias. AA Juan de Olias, hermano, eche Llegue su basija Aquesto es de Balde penas? No, pero es de baldeOlías. Tenga un trozo Esperese, que aunque en el pozo no sirva también quiero con vosotros tirar de la longaniza come Hermane, ¿qué es lo que hace?i Hago la razón Pelira ¿Quién haciendo la razón ha delirado en su vida? Vamos y el cielo a los padres les pague la bizarría. Vamos, pero poco a poco Mirad que el padre nos mira la miel rosada de esquivias. Dom. Sin tener más fundamento, que el de una esperanza fija de la fe con que te adoro, mi Dios, mi ardiente osadía, a aumentar este convento se atrevió y en pocos días, son los socorros tan grandes, que los fieles participan a mi mano que contento espero ver concluida la fábrica. Soleta Que alegre que andasa cuando ven a Fray Dotrngo. Uno Esa regla está torcida. Dom. Dé un refresco a los obreros E Soleta. Soler. Ya prevenidas. tengo, con sus pilatostes, dos arrobas de salchichas, y del griego un garrafón, mayor que la torrecilla Vanpasando Oficiales. Ande hermano, do con unos cubos. que se mate, Con la biga, el maestro, pues que tira veinte reales de jornal, que yo que reviento, al día sólo gano cinto reales. Mire que el pidre nos mira. No se mate, que por él, atenderle no he de aventurar mi vida. Solet. Qué moscón es el Peón, que lleva aquella alfangia. Dom. Con tan poco peso, hermano, con esa pausa camina? Qué poco el padre se duele de las ajenas costillas; más piedad, su reverencia, juzgaba yo que tenía. Dom. No se despeñe. pues de que yo me haga astillas, qué provecho saca, padre? No he visto en todos mis días, Sobrestante que se duela, del Peón que se desliza, porque en cayendo le llevan volando en las angarillas, al hospital y le dejan, sin dejarle una gallina, quede el pobre hecho tortilla y si esto sucede, padre, más espacio y menos prisa, que el padre, si yo me mato, e no podrà darme la vida. Maa Dom. Tenga paciencia. Solet. Picado va el dicho Peón de abispas, Ruido, y voces dentro. El cielo se viene abajo. Valedme Virgen María, Soleta. Qué es aquello Padre mi sol: aguarda Es miércoles de ceniza? Ruido de undimiento grande. O qué polvo; o qué guijarros, y que espesas peladillas? si acaso a Roma, Torote, ha venido en romería. en qué planta, esta soleta podrá tener acogida? Con miedo, que me descalzan de abajo, y me trastejan de arriba. Dom. Qué de luces el estrago, le da, Señor, a mi vista, Salen cinco Peones. Deme albricias padre nuestro. adrio sodas A Borracho bien se ve econ que tu celebro echa chispas lacorrea Mas con aqueste lurriago donle de desda ni un par de guevos, aunque pende yo te amansare Déjeme padre no más que romperle diez costillas Sosiéguese Es desvarío djeme padre Por vida Tome y véngase por otras Sosearos así stiman el agasajo Soleta? Djeme padre Anda aprisa vanse yél los sigue. padre nuestro, deme albricias, Padre, a tantos Padre nuestros, darles puede Ave Marías. Todo el paderon se undió, de aquella fábrica antigua, que le quitaba al Convento, las luces del medio día. Lo que no pudo vencer, el ruego, ni la justicia, venció Dios; si ha peligrado, alguno, hermano, me diga? Solo un Peón al pasar, despedazado se mira, Mucho me cuesta la obra; pues que me cuesta una vida: bayan, y saquen aquí, al difunto. Si hecho harina ha quedado, a qué mi Padre quiere que sangre, y cecina le saquemos? C. Vayan presto, que mi fe no desconfía de su piedad Soberana, de aquella Reina escogida: vaya Soleta con ellos. Yo grandes propinas, de aquestos entierros muchos tocan a mi sacristia. ̱e Veamos, si estamos seguros, que según la cercanía del Convento, y nuestra casa, pensé que todo se undía. (do?) Que habrá sido tanto estruen De qué este ruido sería? Para el informe, a los oj el polvo ciega la vista. Mas ya se ve. De aquel lienzo antiguo, fue la ruina. Milagro fue, que tu casa se librase, Catalina. Qué tabernero, a guijarros quiso aguarnos la comida? Las piedras, como Camellos por las ventanas llovían. Oh mujer! Aquí está el Santo. Oh, qué extraña antipatía tienen mis ojos con él! Pero para que le miran? No tiren, poquito a poco; señores, que se hace giras. Qué expectáculo tan triste! Cuanto el verle me lástima! Raro destrozo hizo en él l desgracia no temida! Qué haya quien por un jorna! se aventure a esta desdicha? No buscará Golondrino los nidos de Golondrinas. Todos os lastimáis? Todos. De qué? Oh, alma endurecida? Dios te ablande; apartad hijos; Señor, mi ruego os suplica humilde, que en honra vuestra tenga este cadáver vida; vea esté rebelde a vos, vuestras altas maravillas, y de cuantos acompañan vanidad distrahida, sea admiración a quí e de Dios cuyo poder firman, las obras más imposibles: Vuelve otra vez a la vida; levántate, y en presencia de todos, mando, que digas a quien ese nuevo ser se le debes. Y A María, y a su devoto Rosario, que rezo todos los días; que los que logran sus rosas no mueren en las espinas. Y el Cielo, porque a Domingo, que en esta obra asistía le traté sin reverencia, in fluyendo mi malicia, en los que en ella trabajan, que sin cuidado le sirvan, castigó mi culpa necia; y pues del Cielo se mira, C que de aquesta tempestad ( aqueste Iris me libra; enmendando mis errores, ofrezco, mientras yo viva, ser esclavo de este Templo, por ser claustro de María. Extraño caso! Admirable. F Voyme a las arrepentidas. Salga yo de mis errores. Mas los rencores me animan. Vamos a nuestios festines . Para que tus prodigios pures nos llama la armonía; de la Música, Y dejamos a medio andar la comida. Ven, pues, se libró tu casa, de este riesgo, Catalina, . Porcia, vamos, no perda- la música más festiva. (mos, Ven, amiga, Vamos, Porcia, y reine nuestra alegría. . Tu desdén, no ha de poder vencer a mi fe rendida. En vano, Leonardo, en vano será tu amante porfía; (mesas, Mira, que aguardan las y que es tarde Catalina. Dime antes, si en tu casa hallará buena acogida un Religioso, que quiere visitarte, Catalina; para proponerte un grande, negoció, en que estrivan tus mayores conveniencias. Siempre mi puerta se mira abierta, pues la hallan cuantos a mi vanidad altiva, solicitan cortesanos tenerla más aplaudida. La puesta a la vanidad tienes abierta? las dichas mejoran en los aplausos, las glorias de repetidas. . yo me voy a dar un vaño . Encienda de la Capilla las velas. Voy a pegarme ̱̱ también conda pelloridlo mis afectos repitan, a mi espíritu alienta dulcísima María; porque el cendida esta rebelde nieve fría en tu devoto celo deje su torpe vida. Dadme aliento, señora, de poder persuadirla, a ser devota tuya, venciendo su malicia. Alienta Domingo, espera, confía, que a cuenta del Cielo está Catalina. El Sol, la Luna, el Cielo, . Danzas, comedias, banque- y los astros repitan tus alabanzas siempre, ( oceso, dulcísima María. Qué gran comida. Y qué platos? C Qué sorbetes. VVe es Qué ambrosías. Al mundo de aplopejías, pudo llenar, y de flatos. Dónde te caben, no sé, tantas cosas Golondrino. Salgo en diluvios de vino, hecho un arca de Noe. A coronar el festín, entre suaves candores con la música, las flores vienen de aqueste jardín. Imite la belleza (to, de la flor, el hermoso lucimien- no malogre en su oriente lo más bello; deje para el ocaso el escarmiento. Viva hufana tu hermosura, siempre en sus Abriles bellos, al Mayo no le anticipes los rigores del Enero: Uive, Catñalina, vive, y len tus festivos allentos a su fasa, y a tu aplauso les trilluten lisonjeros, vasallos, los albedríos, en repetidos obsequios; cuanto providos fecundan todos los cuatro elementos que para lograr los bienes, los bienes nos dan los Cielos. y todos cuantos festejos (tes: inventar supo el placer, de todos gustosa quiero gozar, que mi vanidad no serrinde al común ceño, de que niegue al regocijo cuadto a los placeres debo. Cantad, y en coros festivos, los primores contrapuestos, de las cadencias suaves, de los numerosos metros unidos, fugas expliquen los batallados conceptos. Bella, Catalina, logra cuanto a tus bellos luceros tisibutan en sacrificios los más rendidos afectos. Vive al aplauso, y vivamos a las caricias del tiempo, que no nació la hermosura para rendirse al tremendo horror, de que se malogren stodos sus divinos fueros. Cerca el día de mis años está, querido Lupercio. Pues celebrémosle todos, Y sea con el discreto festejo de una Comedia. La que ha de ser destinemos. Narciso, y Eco será. No quiero Narciso, ni Eco, que él es lindo, y ella es muda. Benus, y Adonis. No quiero que haya tragedia en mis años; luego lo discurriremos. . Quién a puerta tan abierta a llamar llega tan recio? Un Religioso. Cerradas de mi casa, nunca vieron las puertas; entre, y no llame el que fuere. Entrar no puedo sin llamar. Los aparatos son de grande llamamiento. Oh qué ciega confusión! pues tiene el error más ciego al Mundo, abiertas las puertas, y cerradas para el Cielo. Cuanto me asombra su vista, más vénzanse mis recelos. . Con qué de afectos batalla sin mejorar los afectos! Cuál se miran, y se admiran. Salir de este asombro quiero: si eráis vos el Religioso en no haberos declarado conmigo, para que atento, mi cuidado previniese, algún cortés agasajo. Excusa los cumplimientos. Oh quién pudiera apartarse de su vista! Solo quiero el que cumplas Catalina, con los favores, que al Cielo le deben tus perfecciones; no malogre en escarmientos con la belleza exterior, el interior desedo Ponte a la puerta, Fenisa, mira no vuelva Lupercio. No temas, nada receles, conmigo estás, a Lupercio? o si en él vencer pudiera so que en ti vencer espero! Despacio la toma el Padre, y sermones no apetezco; voyme, porque el no estorbar, es un aquel muy discreto. . Porque me deje, qué haré? pedirle el Rosario quiero: dadme el Rosario. Domingo y otro día; qué tormento! podréis verme. Catalina. quien puede lograr el tiempo, y no malograr las dichas de conocer sus misterios, no se aparte en la razón del mayor conocimiento; siéntate aquí Catalina. muy poco Domingo os debo - Cómo a sus voces me venzo? (Oh cuánto me asombra Cielos!) . Sin susto atenderme puedes, Mal se vencen mis recelos. Acércate, no te apartes. Cat. Quién pudiera estarmás lejos. Doming. En este círculo hermoso, se cifran quince misterios, donde sus aves Marías, corresponden al Salterio de David, ciento y cincuenta, flores hermosas que en ecos de azucenas y jazmines explican con dulce aliento del encarnado clavel. todo el celestial concepto. Sus estaciones divinas con los quince padre nuestros. divide en tres quinquajenas, a los tres piadosos tiempos, para que mejore el alma de afectos en los afectos. Cinco misterios gozosos, contemplaras los primeros. La anunciación de Gabriel, para que encarnase el verbo; de la visita de Isabel; el dichoso nacimiento; la tierna circucisión, y cuando se halló en el templo. Los segundos dolorosos. (to,) Contempla à Cristo en el huer¬ razotado a la columna, por los ministros sangrientos; en la corona de espinas; al hombro el grave Madero, y en él, clavado a rigores, por el hombre, a Dios Supremo. En los gloriosos contempla la resurrección del cuerpo; y en la ascensión, pues subió, a su celestial asiento, y paloma en su venida bajo con plumas de fuego? En la assunpción de María que con Soberano imperio como emperatriz subió, a Coronarse a los cielos. Esta es la Escala, que vio dichoso Jacob, durmiendo, de ángeles que descendían a subir al firmamento. De la mano de María la recibí y de su bello Hijo, amante que a ternezas a Domingo enriquecieron. Recíbele tú de mí, que en la voz de Dios ofrezco ati, y a cuantos devotos, overencien sus misterios, en la tierra inticipados todos los bienes del cielo. Levántase Catalina, y toma Rosario turbada, y seva retirando. Turbada yo le recibo; o cómo el sagrado peso en mis manos. raro asombro desmayados los acentos, helada la voz y el labio entorpecido, no puedo articular las palabras. orror, asombro tremendo. sin mí en su presencia estoy, pero de ella vaya huyendo. a Dios Domingo. E. Doming. Qué poco, que han aprovechado, piense en su corazón mis voces? mío sería el defecto, más que suyo, que es muy tibi mi espíritu. yo confieso, Señor, que más batería ha menester este pecho duro que mi persuasión dorepara que en tu redenpción. dose y ellarer Ya entiendo. Jesús. Qué proligidad? Con su vida? AAsí lo creo. Dizo la costa ¡Qué ansia! Y así Corazón qué es eto? Vuelve en ti Detente, espera ¿Qué dices? Que de tus ecos absorta, con ste siempre florido sumario bello designos que con prodigios sabe numerar portentos, el alma, confusamente sin repatar sus extremos torpe al oír sus milagros, tibia al emprender sus ruegos, muda al proferir sus glorias ciega al mirar sus misterios, sin voz, fuerza, ánimo, vista resolución n contento, ni diz, Ausilio, expresión presagio, fervor ni miedo pueden mas que hacer mi pena iinsufrible en su tormento. vien raEs en vano Es cansarte que tu acento. ¿Dónde vas? A no mirarte ¿Porqué? Porque tu respeo Cuánto más me persuade Prosigue, pues. Sin esfuerzo me entorpece la razón, yuega el entendimiento. Adiós a Dios que en tu corta Timida me desvanezco. selo Adiós domingo. acele La gran Comedia. cuán grande es mi desconsuelo, no os parezca, señor mío, la porfía de mi ruego desconfianza, atraed a vos, este bronco acero, imán de misericordias; encended en vuestro fuego? esta congelada nieve Música. a torpes delitos feos. por esta Jesus divino padecisteis. no el veneno de la culpa en ella borre de vuestra Pasión el precio, Descúbrese en una gloria los dos ángeles. Música. Con fía Domingo, y espere lego tu celo. en la misericordia de Dios Eterno, lograda la ternura de tu deseo. Para qué seguro estes de ese temor, te prevengo, cons mando la verdad, que Madre oíste. tierno amante de la pureza, que a mi cargo queda el peso de la conversión que pides, que muera donde mostrar espero a los mortales que olvidan lo que deben; los medios extraños, que usa mi amor para volver a traerlos no te desconsueles, os. que en oído están tus rue Doming. O Soberano Señor! Gracias os de todo el Cielo? Cantan los ángeles. Confia Domingo,c. Doming. Confío, y espero, Con la Música. En la misericordia de Dios Eterno. Ciérranse las apariencias con la Música.
JORNADA SEGUNDA
JORNADA SEGUNDA Salen por diferentes puertas, Fe- nisa y Gelondrino con sus papeles de estudio, como rapresentándolos Golond. Con sus cabellos María los pies a Cristo enjugó. pie, boticario y gasto, todo un bote de ambrosía, en ungírselos. Fenis. Pie, polla: llorando así su pecado, como si se hubiera dado en los ojos con cebolla. Golond. Con sus cabellos Marías con sus cabellos María, con sas cabellos María. Fenis. Llorando así su pecadoo llorando así su pecado, llorando así su pecado. Golon. Estudia un poco más que Fenis. Eso iva a decirte yo. Golon. Así estudio siempre, o no estudio. Fenis. Solo assí puedo estudiar. pie Magdalena; y hallóse tan reducida, por tan inmensos favores y yo postrado y desecho que en lágrimas de alearía mientras espíritus bellos en acordes melodias repiten suabes metros. que trocó su mala vida: pie, Marta; por otra, y buena siguiendo a Dios. Pie, fatoles; por el tiempo mal gastado, mandó tocar a nublado, a las niñas de sus soles; por cierto, que han elegido arto festiva comedia, para celebrar los años de Catalina. Si vieras un paso cantado, que hay entre Cristo, y Magdalena, y como le hacen mi ama, y Porcia, te enternecieras, Sábenle ya? Ya le cantan. A fe, que se han dado prisa en estudiar; si yo así, Fenisa, estudiar pudiera, bien se que no me trocará, por Escamilla la bella: Catalina hará la Dama, y Porcia por la cuenta al Nazareno; quién hace a Marta? Rosaura. A esa le encaja el papel desde, que ha dado en camandulera; qué hace mi amo? n Galan, a quien mi ama desdeña: Y pasa por eso él? Para que no hubise queja . Harelo de esa manera. en ninguno, y la elección . Esto es del papel. de todos en común fuera, papeles se sortearon, después de sortear comedias. . Si todo Lupercio fuera Cuando es el primer ensa- yo? Ahora. Pues yo no sé letra. Mal hicieras de trocarte por Escamilla, con esa memo- ría: Pues te aseguro, que ventaja no me lleva nadie en el trabajo; pero y a los instrumentos sueñan y deben de comenzar. Si ha de ser en esta pieza el ensayo de esta tarde, y entro yo en el tono; bestia cómo han de empezar? Así: pues quiero darle una vuelta al papel; allí te aparta. Si de la propia manera le has de saber de aquí a un año mejor es que no te muelas, y que en nuestro amor hable- (mos,) este rato, que nos dejan. Con la memoria acupada, quien diablos quieres que tenga voluntad; deja que pase. el apretón de esta fiesta, y luego te querré mucho: pie, menguado; no me quieras, y quizá te querré yo. Y esto. a tratar de las bizarrías, los festines, las grandezas con que fue en Jerusalén, celebrada Magdalena; no sé si más que yo en Roma: te prometo que me diera gusto el papel; porque como mis presunciones me acuerda el sequito de las suyas, estoy gustola con ellas: Mas como su conversión trata también la comedia, y como poco inclinada soy al llanto, y penitencia, aquel paso me disgusta. Pues hácesle de manera, que cuando le repasáis, Porcia, y tú; aunque lisonjean vuestras voces mis oídos; el corazón me penetra un tan vehemente dolor, De qué? de pensar, que puedas sentir Catalina hermosa aquello que representas. Quién yo? bien por vida mía Quiérote mucho, y sintiera perderte. por ese lado no hayas miedo que me pierdas. Con todo eso; rezas mu- el Rosario. (cho No me deja Rosaura, si no le rezo; demás, que sola esa señas((buena tengo de Cristiana, aunque no Cuanto basta paraque no la quemen. Y eso; apenas. Cómo te va Golondrino de estudio? La primer letra no sé del papel. Por qué? (dencias Porque andamos en pen- tan ocupados, mi amo, y yo, que lugar no queda en todo el año, señora, para hacer esas haciendas. Tú tan bien riñes? A veces, que no hay cosa, que no tenga su día; y cierto que algunos estoy yo, que si me vieras, te enamorarás de mí, según amiga te muestras, de hombres de valor. Confieso, que es para milinda prenda el brío; pues me parece la presunción más discreta de una dama, cuando sale de casa, o al balcón llega, ver lleno el barrio de cruces de hombres, que han muerto por ella. Ira de Dios; dime, viene de Nerón tu descendencia? No seas bachiller; y sabe, que a singulares bellezas cultos comunes no deben ser admtidas ofrendas, grande idolo, quiere mucho obsequio; lisonjas sean y de Catalina las vidas, ya que las almas no puedan, que yo, si ella me lo manda, ga dejare a Roma desierta, por sacrificarle a cuantos N no se murieren de verla. Nada dices, y nada haces, que de mi gusto no sea. Cuales son los dos. No hay en Roma tan malas bestias. He tardado mucho? Siempre tarda lo que se desea. Y Filipo? Con Leonardo viene ya. Gracioso tema es, en el que da Rosaura. (ras,) No era su amor muy de ve- pues qe olvidó tan aprisaa. Pues si yo Leonardo fuera, ya que otra satisfacción tomar no pudiese de ella; pues del enojo, ninguna ay, que ser decente pueda con una Dama; tomata Ta de amar otra belleza; y cuanto ella a mí en desdenes, yo en desengaños le diera. Ya yo he sabido Lupercio, que él hace esa diligencia. Tan sin razón olvidado, hiciera mal de no hacerla. Qué poco le disculpara, . si que me ama a mi supiera: Luego tú, si a mi desdén vieses vibrada la flecha, otra hermosura buscaras? No, que hallarla no pudiera, . Sin ejercicio, pues como tú no hay ninguna, habiendo muchas como ella. Dices bien. Qué grosería, y que vanidad. Supuesta, la imposibilidad que hay, en que yo amaros pudiera, Porcia divina, por dama de Filipo, no os parezca grosería en mí el olvido de vuestra hermosura; fuera de que si lo fue, disculpa hallaréis en mi fineza. Sois muy atento. Ni en mí convenirme, en que no hubiera otra como yo, delito hallarías, Porcia bella; pues para darme a mi celos, eres como si no fueras. Soy tu amiga, muy bien dices. Sea el Hermano Soleta con los siervos del Señor. Qué quiere Hermano? Quisiera, que de cuanto desperdicia, algo hermanita les diera a los Hijos de Domingo, que van a poner las mesas para comer, y no hay pan, ni cosa que lo parezca; por lo cual, los Religiosos tienen caponas las muelas. Caponas? que es lo propio. A tiempo llega, que nos halla embarazados a todos; con qué pereza me muevo a las buenas obras, y a las malas con qué prisa. Yo esperaré. Mejor es, que se dé después la vuelta. , , . Qué graciosa estás Rosau- Ya aguardo Ángel. Hermanito. Desengañarte pudieras, . Pues yo, de que yo lo estoy, Rosaura. Cómo? si siempre te en- mi susto. Cómo aquí vengo al ensayo de esta fiesta; y no a buscarte. Pues yo, si ha de ser verte aquí fuerza, Y que el Hermanito espera dejare el papel Leonardo, que me han repartido en ella. Ya, Déjale, o no; ay Catalina! Bueno está, Rosura bella, . Sin Eugenia; que no han de pagar mis años quien ha de tocar el paso de tus desdenes la deuda. Este no es desdén; pues nunca . Y sin que venga quise con tanta fineza a Leonardo, como cuando le pido, que no me quiera. Fineza es esa? Sí, pues Solícito que me pierda, porque a Dios halle; mirad cuan grande es la diferencia, que hay entre haberle querido yo para mí, y que le quiera para Dios; yo mortal polvo, y Dios perfección eterna. Donde acabas el Sermón de hoy? ten mujer ludea; NCII goza de tu lozanía, Ay Catalina, que nadie . Y los Hermanos? sabe, el que ay; y que es estrecha, Qué aguarden. si la toma la justicia, de los mortales la cuenta. (ra. Esta es gracia? imperti- (nencia me parece a mí. no disgustarte quisiera, sino servirte. (cuentra Esta oye a Fray Domingo deberas, y Catalina de burlas, pues tan poco se aprovecha. Bed, que es hora de empezar. Esperé, o báyase. aguardo Ángel. en el Arpa? el apuntador? Por mí señores no se detenga el ensayo. Ni por quien toque el arpa, como cuenta, no se le dé a Fray Domingo, de que yo hice esta flaqueza; pues por mí no se dejo jamás ninguna obra buena. Sabe tocar? Pues. Orfeo que arto tiempo después queda. no ha erido mejor las cuerdas P E m dexo ¡Oh arpa santa desde hoy has d ser mi compañera el diablo cargue con todos si se palabrane medico pero suene a lo que suene ánimo a las gachas sol lea que al hermanito por Dios que el árpale sa de perlas NNo es vanidad pero enarpa nadie al zancajo me llega el arión dominicano me llaman; y no es quimera que en tomando yo la taba Dios te la depare buena. la Magdalena de Roma. Golón e Cath. Solo à sí, llevar limosna pudiera. Solet. Llene yo el costal Hermana, y por lo que fuere sea. Toma el Apunt. Qué paso va? (arpa. Rosaur. En el que Marta persuadé a Magdalena, que diga al profeta Jesus. Filipo. Vaya, en el que representan cantando las dos. Todos. Va ese: Lee el Apuntador. Apunt. Descubriràse el Profeta, Cristo, a la mesa sentado, de Simón y Magdalena; sin hablar le besará los pies. Cath. Como aora está lea, porque se entienda, lo que los dos silencios dijeran de Magdalena y de Cristo, según lo que se interpreta. Todos. Quién habla en él? Apunt. Las dos solas. Músico. Si sabe, este papel vea, que es el acompañamiento. Dale un papel de solfa. Soleta. Si sé? Démele, y atienda. Comieza a tocar. Ca. Con qué sepugnancia lo hago. Porcia. Si Cathalina te quedas, después. Qué importará ahora que Magdalena parezcas? Cath. Baya si ha de ser. Todos. Silencio. Lup. Toda el alma tengo inquieta. Mientras cantan el paso llora Ro¬ Saura. Cant. Cat. Aunque de mis delitos, nun momento pema d tan manchada me vea, tan horrorosa llegué, Señor, a tu presencia, que al mirarme y al verte me impida la verguenza; el temor me embarace, y el susto me suspenda; saber me anima, conocerme canto alienta, que a perdonar me vienes a la tierra. Cant. Porc. Perdid a obeja mía, llégate a mí noemás. tu pastor soy y vengo a que al rebaño vuelvas, de ti tan cuidadoso, como si no tuviera, Eea más caudal que tú sola entre tantas obejas; porque entre la que huye y las que quedan, estás no pagan, lo que cuesta aquella. Cath. Mi bien. Porcia. Mi amada. Cath. Mi señor. Porcia. Mi prenda; llora. Catb. Lloro. Porcia. Gime. Cath. Gimo, peno. Porcia. Pena. Las dos. Que las lágrimas tiernas la ofensa apartan y el perdón acerean Representa Sath. como enagenada Cath. Hijas de Jerusalén, penitencia, penitencia. Lup. Ay de mí! Qué es lo que dices? Cat. Penitencia. Lu. Aguarda, espera. Cat. Penitencia. Lup. Catalina. Cath. Pues no está assi en la Co- media? apano B2 Apunt. Así está. Lúperc. Pero aunque esté así, mi bien considera, que me matas; porque temor Solet. Aunque es tarde, cuando la memoria acuerda, que Gines representante se convirtió en la comedia, del cristiano Baptizado; que hagas lo propio tú en esta según lo que te transformas, en Magdalena. Cath. Ni temas, que eso pueda sucederme, ni tampoco que dijera hablando yo como yo, lo que dije como ellas. Pero para que otra vez, ni a ti ni a mí nos suceda; a ti temer ni hacer nada a mí que sin gusto se A mis años se disponga otro género de fiesta, porque esta se acabó aquí, Lupercio, de esta manera. Rompe el cuaderno. Ros. Válgame Dios! que intratable este corazón se muestra. Forc. Melindre fue el de Lupercio. Filipo. Es en el que ama deberas, Porcia, muy sensible, todo cuanto a parecerle sueña mudanza, en lo que ama que amor, nada hay pormarano de norena tu def Filip. Yo no, porque me muriera. Fen. Ha hecho muy bien mi señora. Lup. También, que si no la hubiera dado antes de ahora el alma, se la diera a esta fineza. Soleta. A Dios arpa. temiéraslo tú de mí La gran Comedia, Golond: A Dios papel. Rompele. Catb. Fénisa al Hermano lleva, y dale pan. siempre à buena ocasión llega Rosau. Esta caridad descubre, que algo en el alma le queda. Fenisa. Venga hermano. Soleta. Cofontrino Le dicho dichoDe que lo inferis? Rosaura. Supuesto, que ya aquí que hacer no tenga dame licencia. Cathal. Rosaura, vete muy en hora buena, que sin ti celebraremos mis años. Luperc. No la detengas. des, Ros. Sicharás, pues que mis verdas te sueñan a impertinencias. Cath. Cómo, con ella no vas? Leonar. Cómo tengo el alma pre en tus ojos. Cath. Aun porfías, sabiendo con la fineza, que quiero a Lupercio? Leonar. Yo haré hoy que no le quieras, matándole, pues me estorba? el logro de tu belleza, que en mí otro delito más, es circunstancia pequeña. Cath. Porzia. Porcia Pensando ahora estaba, que un sarao público, fuera fiesta à proposito. Cathalina. Si; bien dices; y luego sea: A disfrazarnos entremos; eso sí que es bueno, pesía los un mamento sea al paño Digo Nina amasáis vos en la tienda. ¿Porque lo decís. porque si andáis con el pan a vueltas con las manos en la masía Haréis dos mil cosas buenas. sol de que tenéis para parradera u cernidillo de ojor que enamora las potencias. Venid y callad. si puedo seno que tú pararira Venga El padrecico. los llantos, que en fin son llatos, por más que en música sean, veamos, y seamos vistas. Es la elección tan discreta, como de Porcia. No siento mas de qué forzoso sea, no conocerte cubierto el rostro. Pues no me quedan hartas señas, sin la cara en qué conocerme puedas? toma tú este lazo, y ponle adonde yo verle pueda, porque la vistarte alcance, cuando el oído te pierda. Un favor, envuelto en muchos, me das. Que será la seña para su muerte. Tu Porcia no me das favor? Si llevas mi corazón por divisa, Vamos, y este tiempo, que hay , , desde aquí a la primavera, de mi nuevo año, se ocupe en alegrías, y fiestas. Celebre Roma el Natal. de Catalina la bella. Claba Tal favor? Domingo. Voz que en el viento T Si por redimir a todos me nombras, y no ilusión, que hiriéndome el corazón llenas mi alma de contento, cuya eres, que no distingo, y no con falta de enojos, el regalo con los ojos de los oídos? Domingo. Aquí estoy; no con rigor tanto me hagas desear Prevente para mirar un efecto de mi amor. Que mal hizo de dudar cuya eres voz, al oír, que empiezas a prevenir primero, que a ejecutar: Que aquí para entre los dos, por la experiencia conviene creer, que voz que previene al hombre, es la voz de Dios. Qué mandas Señor Divino? Que me veas. cómo quieres, que te pierda? - Nota en mí, lo que mí y tu charidad previno. (amor bajó Dios desde su Alcázar una vez amante; otra por redimir a una baja, V disfrazado en carne, aquella; esta disfrazado en galas, para que la medicina se proporcione a la llaga: De dichosa el alma, Amantísimo Jesús, qué es esto? Pues no bastaba vuestra voluntad Divina para la empresa más ardua? Todo Vos volvéis al mundo, Hombre otra vez? Si faltaráis . Conoces del Cielo; aunque estáis aquí, el Cielo cómo quedara? Plumas, Señor, por espinas? por túnica, y dogal, galas? no os conociera; si dentro A qué venís? Si merece saberlo la confianza que tengo en Vos, tantas veces de honores asegurada. Pues de tu ruego Domingo te olvidas, y mi palabra? Cómo, Señor? No me ruegas, que tenga piedad de un Alma, qué juzgas perdida? Y yo no te previne, que estaba a cargo mío el remedio, que tu imposible juzgabas? (cia) Pues como en vuestra prese Y más que explicación de aquella queréis, Señor, que de nada me acuerde, que no seáis vos? si la admiración me pasma; si no hay sentido, que tenga libertad; y si embargadas las potencias al miraros en el sumo bien descansan: quién os debe esta fineza? Vuelve Domingo la cara, y verás en sombrasoy, lo que en realidad mañana. que le debe fineza tan extraña. , Qué ven mis ojos? a esta mujer? La profana Catalina, que es dijera, si esta acción se conformara con las de su mala vida. de mí, vos no me informamisy . Prevente para alentarla porque no vuelva a la culpa, Hy de que yo vengo a sacarla. Señor, Catalina; pero nada veo, de lo que miraba aquí, yo soñé sin duda; Cristo vestido de gala? en la tierra y la lascivia en penitencia mudada? Pero no soñé, que gaz (alamor con que nos ama Cristo, la demostración de su fineza más alta, caridad con que nos llama? Así esto es, cuanto a que siendo fineza suya, esta humana sol mí de manifestarse se tenga por necesaria; mas cuanto a que esta mujer siga a Dios, tan engolfada en las delicias del Mundo, mas dificultad me causa, pala treer que no dormía cuando la vi; pues llamarla Cristo, cuando no hay ningún pecaflor a quien no llama, y seguirle ella, teniendo la libertad, tan usada a no oírle; pero a Dios no se es imposible nada. Ciegue el discurso diciendo: Providencia Soberana de Dios; o cuanto te debe el hombre, y cuan mal as paga! , h. Deogracias, Padre. Qué quiere? Que me alivie de esta carga mandando, que a refectorio se vuelva a tocar. Las gracias se den a Dios, por el bien, que nos ha hecho. Y al Arpa, que sino, basió, Padre, volviera el costal a casa. Qué dice? Que yo me entiendo. Hable, hable. Que no es nada. Cómo tan tarde ha venido? Dígole, que más tardara, si por el Arpa no fuera, Que tiene, que ver el Arpa con la limosna. Que si no tócara, no tocara; vuntan pero mire, que reviento con el peso. A llamar vaya, mientras por quien nos socorre voy a dar a Dios las gracias yo a la Iglesia. Voy; pero oye, lo mejor se me olvidaba. Qué dice? Que en un Altar donde hubiere David, haga la Oración. Por qué me diga? Porque algo le toque al Arpa. Vaya, que es muy tarde, Voy; pero ha sí. A qué vuelve? A nada: Golondrino, aquel criado de Lupercio, se le encarga por mí, Padre. Pues qué quiere? De hacerse Doñado trata en casa. Nunca Dios niega; a quien le busca su casa: El hombre ha sido tunante, y tiene famosa labia. Vaya Hermano. De esta voy; qué poco me embarazara yo en nada, si no trujera las tripas acomodadas. Muere a mis manos Traidor, Leonardo, por qué me matas! Porque eres en Catalina estorbo de mi esperanza; muere. Ya muero, Domingo, ruégale a Dios por mi alma. Si haré Lupercio; Señor, esta obligación me llama a vuestro altar, añadida a la que a él me llevaba. . En esa sima le echad, y quede disimulada nuestra culpa así; vengado yo de la cruel Rosaura, y amante de Catalina, sin estorbo para amarla. Ya llegó al centro. 2. Sigamos las músicas, y las danzas. VanO no oí, porque las palabras Y yo siga el nuevo susto de prevención tan extraña, como ver en esta forma de Lupercio, avergonzada mi soberbia, de que cuanto en su vida cultivaba, en su muerte haya perdido; o pese a las no explicadas piedades de Dios; y pese a las piadosas instancias de Domingo, contra quien ya flaquea mi constancia, como ver; vuelva a decirlo, mas que mi acesto mi rabia, que de su Trono descienda otra vez en formallumana aquel, para no nombrarle; mi odio inmortal se valga de sus señas, que juntando solo en él eslabonadas, (tiendo) aunque yo en el modo no en- las dos porciones contrarias, Humana, y Divina, al Mundo vino para mi desgracia, (da) y para ventura de la encadena- vil Naturaleza, que se hizo mí esclava: Pues pensar, que acaso sea su venida, y que no traiga su artilleria amorosa contra mi envidia asestada, no puede ser; porque cuando la experiencia lo callara de la vez primera; verle con Domingo, en recatada forma, de revelación hablar en su celda, basta; aunque lo que le decía distintas entre ellos, fueron para mí, no pronunciadas; basta; el dolor lo repita para que mi ciencia haga conjetura de que viene a empresa, que no ordinaría debe de ser; pues dispuso tan no común circunstancia, que aplicar previno; queriendo curarla, a extraña dolencia, medicina extraña. Quien sea el doliente tanto, discurrir ahora me falta, entre los mortales, que le obligue a prevención tanta: Pero son muchos, y no es posible en que cuales caiga, teniendo por los delitos una misma, semejanza: Que la vanidad no sepa alentarme, de que di, a tantos, que a mi imperio humillen las cerbices desdichadas: Pero a cuál tengo seguro? Cuál, cuando quiere, no ar- ranca de mí? no quiere, que todos salgan? nunca, porque el necio, que en . Esta es Catalina, y este mi poder para, no es que Dios le deja, sino que él se aparta. Ahora dudas; la primera seña, nos diga la causa de esta venida, y en esta apariencia, mi empeño haga, que no le falte materia a Catalina, en la falta de Lupercio, para todas sus vanidades profanas; que Leonardo, nuevas culpas, no creyendo ejecutada, la que ejecutó; ea rencores, , a sus delitos añada, que Porcia en su mala vida persevere, que Rosaura celosa, pierda a Domingo; que Filipo no se valga del discurso, para más, que para emplearle en nada. o Y en fin, para que el humano género, cuando la instancia de quien le redimió; vuelva a ver, vea en mi amenaza, la de quien astuto le hizo perder la primera gracia. Pues no es mucho, si él al mundo viene, que yo al mundo saliga, para que a sus diligencias se opongan mis asechanzas. Toca al arma infiernos, demosa le batalla ya que no a él, al hombre, que es su semejanza. SA . Y cuando de mi mano ̱- A los años floridos de aquella, que Reina en las almas. el festín, que la ignorancia previvo a su aplausó; quiero con la máscara en la cara, que por Lupercio me tenga, ya que el lazo me señala, que ella para conocerle. le dio; novedad no haga, que con máscara el demonio d entre los mortales handa. (lla, ̱ A los años floridos de aque-! que Reina en las almas. Que bien hice de que el lazo Lupercio, te señalara, para conocerte, Yo no necesito de nada para conocerte a ti. Aunque te tengo en el alma recelé perderte. Oh ciegos a un mismo tiempo se engañan, Ven Porcia. mis ojos, y mis oídos, o era Lupercio el qué hablaba Sigamos el festín. Puede ser, si ahora le acaban de matar mis celos? Poco conocerte me costará, con que a todas aventajas, y cuándo me esperan? l Yo. M La juventud alegre se ex te espero más. en luegos, y danzas. (plica . Tus palabras Yo solo en que me conozcas tienen en mí tal dominio, pongo el cuidado. Bien mío, pues no me hablas? estando conmigo. C̱- con rayos de nácar (alumbran. de los otros hombres? , Yo, Ay Dios, qué mano tan blanda! Qué es esto? pero iré huyen- pues considerar me pasma; (do, que de la mano me quita, la que ya en mi mano estaba: seguidme todos. Veré lo que confusión se causa. . Tus pasos sigo Vaya. con Cathalina; mas cómo J . Tisga fiesas alegres la juventud Romana. (ociosa No te vayas Catalina. s . Gumieres tú, que me llamas con mi nombre, cuando pienso y viendo Porcia en ti el donaire, que voy muy bien disfrazada, que me obligan a escucharlas, No danzas? (le. aunque a mis aplausos falte. Estoy pensando en ser Fray- A ti, nada te hará falta Quién A los años hermosos, que eres, que al modo no hablas soy el que soy. Todo pasma a sus acentos; descubre, Sí; pero ay de mí! qué miro? pues ya yo lo hice la cara, que quiero ver si conviene tu belleza con la blanda conversación, que enamora por los oídos el alma. Quién en el blanco rebozo no me conoce, cercana tiene la incrédula culpa de no conocerme en nada. No te entiendo. Entenderasme, Catalina, si en tu casa me oyes esta noche. A nadie, está mi puerta cerrada. Darasme de cenar? Tanto mis sentidos avasallas, que de todas mis pasiones amantes, quedo olvidada, con la esperanza de verte. Mesa te tendré, y vianda, que en limpieza, y en sazón, ninguna le hará ventaja. Pues ya la noche desciende, vete en paz. Saberme falta, si mi casa sabes. Sí, que en mí no cabe ignorancia. Voy a esperarte, y de ti me aparto con poca gana. Déseame. Ya lo hago con parecerme, que tardas. . Reparad humanos, como vuestro amante Dios os llama aunque no le oís, sabiendo que esto con todos, le pasa. Ya es de noche, y no ha venido mi ama; mas qué me altera no siendo está la primera vez, que ella se haya perdido; mas que tarde hasta mañana, que ella bien sabe entenderse; pues cuando finge perderse, entonces es cuando gana. Gracias a Dios, que no hay por esta noche importuno huésped, que servir, si alguno ella consigo no trae, supuesto, que no ha avisado Lupercio, que ha de venir, que lo suele prevenir, para no hallarse burlado, Fenisa? Mas ya llego No hay quién alumbre? Señora, ya alumbro. Saca volando, de la reservada ropa, la más blanca, y más delgada, que no haya servido en otra; para que ponga esta mesa. Quién la ha de poner? Yo propia. Voy. Y avisa en la cocina, que la cena se disponga más regalada, que nunca. Huésped hay de ceremonia; ya yo me espantaba. Aprisa. No me dirás. Vengo loca, Fenisa, de enamorada. De quién? Abreviar importa. Quién será este convidado? . Ay hermosísima boca; hay dulcísimas palabras Fenisa. Aquí estoy Señora. Lo que tardas. s. Ay tal priesa. A mí me parece poca: Está todo prevenido? Pues en casa llena, ignoras, que se hace presto la ceña? Qué largas, y que penosas a quien con amor aguarda se deben de hacer las horas? Pues a mi siglo se me hacen los instantes. Son tan otras en ti, las demostraciones, que me tienes admirada. estoy, un bien que le ignora el alma, y le siente a un tiempo, pues sin gozarle le goza: Mas hay que tarda; galán mancebo, qué más ansiosa que te desee procuras, si hecha deseo estoy toda? Ya estoy aquí, Catalina, que mi piedad no malogra el deseo, a quien me llama. Qué perfección tan hermosa? . Mucho te quiero. haz que a tus dudas Fenisa, tus propios ojos respondan. Voló Lupercio. Este amor (toda) no es como aquel, que aquí es templanza, la que allí fue torpeza; aquí atención sola, la que allí desenvoltura; luz aquí, lo que allí sombra. Y finalmente, esta es, según las señas me informan, una pasión, que no tiene semejanzas con las otras. Sentémonos a la mesa. Para serviros la copa estaré en pie, yo, señor, porque no es merecedora, Catalina de sentarse A con vos. Si quien soy ignoras, cómo eso dices? No sé. Dame la mano. de las que han sido hasta ahora, , , No sé lo que te responda; , pues solo sé, que aguardando , Qué Gloria! Y aquí junto a mí te sienta que mi amor te suple toda la calidad, que te falta, porque a mi lado te pongas. Tray platos; en mí no estoy de enamorada, y absorta. Yo os pago. No me pagas tal. (o quién sois Señor? Si toda ̱̱ A el alma me vierais, vierais en toda ella, vuestra copia. Ya la veo. er Qué sangre es la que deja, en lo que tocan vuestras manos? Ay bien mío! os habéis herido? Nota, que al Cristiano doy mi sagre, porque con mi sangre coma, Pues quién sois, que ya turbada ahora llanto es ocasión Señor, os oigo, y medrosa? Quedando sola conmigo lo sabrás. Aprisa, toma, de hay esa mesa Fenisa ( , , , en las abundantes copias , de vuestro amor, y mi llanto: , Dios mío misericordia, , fui desvanecida, loca, , ̱̱esiy olvidada de vos toda. Vamos Señora, que este convidado; no es Ayunntamie Ya estamos solos; decidme En la forma, que otra vez amor me puso podrás conocerme ahora. Qué es lo que veo? Mujer, mira estas espinas, rojas por ti, de Sangre; mira este Dogal que me ahoga, agobiados a esta Cruz ombros, en afrentosa Imagen a tu Dios mira, lleno de humanas congojas por ti; basten los delitos de tu vida escandalosa; mira que te busco fino, con amantes ceremonias y esta fineza no olvides. Ahora dolor, ahora; de imitar a la amorosa Magdalena; mis cabellos os sirvan mi Dios de alfombra: pisad sus rizos profanos: sellen vuestros Pies mi boca. que me abroso, que me anego pequé contra vos Señor; profana, bárbara, ciega, ̱a Cóbrate, y busca a Domigo. ̱ . Pues, Señor, me dejáis sola? Si penitente me sigues, me verás en otra forma, de los que hacen mucha costa. . Quién de vos tan asistida será risco, será roca, tan intrastable que al gospe de vuestra voz, hecha oa no os siga. no os busque, yo Señor, en las tiernas ondas de mis lágrimas, dejando el mar de mis vanaglorias en estos adornos viles; en estas lascivas pompas, estos cautelosos, lazos, Va arrojando lazos y otras cosas de su adorno. y estas redes engañosas. Surcaré el mar penitente. de vuestras misericordias, haciendo que a mis delicias equivalgan mis congojas, mi dolor a mis delitos, y que humilde corresponda a mi vanidad mi llanto, resultando en vuestra gloria, que sea en la penitencia por conversión milagrosa, Cathalina la profana, lla Magdalena de Roma,
JORNADA TERCERA
TERCERA. JORNADA Dice dentro Cathalina. Cath. La que ofendió profana, altiva, necia, escandalosa y vana, vuestra eterna clemencia, fuerza os pide, Señor, para obligaros, pues osadía tuvo de ofenderos. Sea mi penitencia la senda de buscaros, ya que mi culpa fue, la de perderos. Sale Lupercio, escuchando, y mirando à dentro. Luper. O pese a cuántas luces son centellas añadidas, al fuego de mi fuego; pese a la Antorcha, a cuyas lumbres ciego, y pese a las estrellas, cuyo cobarde brío, se ha dejado vencer del albedrío de esta mujer que causa mi desvelo; pese a mí, pese a ella y pese al cielo. Con perfiles de nacar, matizando, el que antes pareció nevado bulto, de líquidos claveles, salpicando, los que llamó jazmines el insulto, o el profano apetito, Es Digno ultraje de tus rantas sean las que más que joyas Sero prefico infiel fueron de mi Dureza. Garzotas al cabello stos adornos abátanse a ser oscoria del volvo que cepar pudo mi altivez Barragloriosa. en vos Féliz, como nave Pondré gran señor la prea Árbol mayor mi esperanza será para que amorosa vuestra piedad con mi fe caminando viento en popa a lograr el Félix puerto dirija las mancobras de mi corazón, que amante en adoraros se engolfa. en vos gran señor espero la firmeza mtas heroica. en vos creo como en suma luz de la mejor antorcha. a vos os amo, señor, por ser quien sois, no la sombra dinfierno me horroriza, tanto como haberos loca ofendido, pésame señor, y pésame ahora de que no me pese más de que e quede tan corta la escacia de mi pecho para obligaros ansiosa al perdón de mis delitos a que corresponda a mi vanedad, mi llanto qe mi culpa, mi congoja, a mi rigor dctoria mi dicha leso Más de coroza porque as reverente firme le a humilde, devota a le segura eso leno n vos la gloria tando deso pere sea pero milagro por dlo rofana calo ena de Roma la ellas ntante ngdichoso ancon obras de ol yes con palabrad lo que d ay sonoras eencuyo epot alegres voces le as glorias laudand callo anto. pusto ser por mas ones cora llor alavente. oras eles celo y le ce y quiere tera ledue de ser muy asica dd eslo La Magdalena de Roma. no deja a su delito, seña, o aviso vano, que no vorren las iras de su mano. No bastaba el desprecio de la humana soberbia compostura? No bastaba trocar la pompa vana, que añadia hermosura a su hermosura, por vasto adorno, por grosero trage, la túnica sutil, a tosco ultraje? ue martirice lo que regalaba? Y distrbuir su hacienda, no bastaba, por que a ella le falte, y à él le sobre, en el Mendigo despreciado pobre? No bastaba de la hambre la porfía, la infufrible agonía de la sed, el encanto de su incesable llanto, ser el prolijo lecho, que fue mullida pluma dilatada, catre de esparto estrecho, de quien es vn cadaver almohada? Todo esto no bastaba, sin que aumente meritos inclemente, en su afligido cuerpo; su violencia, será desconfianza, o penitencia? Sí que si asegurada de que está perdonada de su amante, estuviera; aquel, que volviò al mundo à que le viera; y que yovi también, porque él lo quiso, no fuera tan remiso. su temor; mas osado fuera subrio; à ser mas confiado. Cuerda es mi conjetura; pero ay de mi! que no es sino locura de mi vano deseo, quando lo que es no sè, y lo que hace veo. Mas no se dé a partido mi astuto engaño, y pues que recibido está en ella, y en todos, que soy Lupercio, busque mi ardid modos pues nunca le faltaron, ya que Leonardo, y los que le ayudaron de Lupercio a la muerte, sin concierto, que a otro mataron, tienen ya por cierto; que de Domingo burlen la asistencia: hallí esta penitencia estoybo en mis finezas aparentes; en mis quejas dolientes vuelva a encenderse, aquella tea fría, que ha tan poco que ardía por Jupercio; en mi engaño, Rosaura halle sus celos y un extraño camiho a su venganza, dele a Leonardo nueva confianza mi njudanza fingida: Prosiga Porcia en su obstinada vida; no se canse Filipo de estar ciego, y este insaciable fuego de mi rencor, con visos naturales crezta a ser confusión de los mortales. 1a Catalina deja el duro oficio de afligirse tanto; y aunque no deja el llanto, si puede ser menor algo mi queja, algo se satisface doyo de lo que hacía, con lo que no hace, A esta pieza los pasos encamina; ea astucias, hermosa Catalina. ̱ Sol en cuyos arreboles, (ninguno quedó, y amante y cuyos floridos mayos, hay luces de muchos rayos, y flores de muchos soles: si de cuantos girasoles, te acechaban el semblante, a mí me ves permanente; por qué tratas igualmente al mudable, y al constante? tú no esperado rigor, no es, bien mío, contra ti, sol lamente contra mí es tu desvelo traidor. Si es olvido, ya tu amor, mi amor nunca será olvido; en que te busco ofendido bella enemiga verás, que si arrepentida estás yo no estoy arrepentido Y dado que a mi fineza no correspondas infien oféndeme a mi cruel mas no ofendas tu oelleza. Mira que con la aspereza que te tratas, no segura tu hermosura está; procura templar la severidad; no tengas de mi piedad, tenla de tu hermosura; Porque pierdes los despojos de tu poderoso imperio deshaciendo el cautiverio, que fue triunfo de tus ojos; también lloran sus enojos ellos, como mis quererlas yo; sus húmedas centellas. Eljuga un poco del llanto, porque no padezcan tanto mis ansias, y tus estrellas. No me respondes? Lupercio, fue vanidad, tierra soy: antes no me conocía, y haciendo piadoso Dios, que me conozca; ventaja mi conocimiento hallo, porque ser tierra, es ser algo, y nada es ser presunción. La que se llama hermosura es una inconstante flor, que si amaneció copada, encogida anocheció: Y en sino, para no gastar tiempo en la comparación, de lo que es la humana vida, pase Lupercio mi voz a tus ojos; ves aquí, lo que los humanos son: vivió, tuvo aliento, alma tuvo, y perfección mientras vivió; que ser madas vio, gustó, y olió, , y palpó con sentidos, i en una respiración aue se reducen todos, esqueleto quedó: Nonme busque como era la ceguedad de tu amor, busqueme si hallarme quiere tu advertencia, como soy. Puy vanidad; ya lo dije, y esto llora mi razón; soy tierra; ya me conozco, y esto alienta mi temor: si quisiste lo que fui ningún indicio quedó en mí de mi semejanza; por el Divino favor. Si lo que soy ahora, quieres con lasciva obstinación, toma este tronco, que en él lo que soy ahora te doy. Pese a mis iras, que a tiempo supo el sabio agricultor, cortar para si esta rosa, que mi estudio cultivó; pero no aparto de sí la muerte? veamos atención si del pensamiento, como de la mano la dejó, y no desmayemos, bella ingrata; no digo yo (cen que lo que haces tú, pues lo ha- no sea siempre lo mejor, que aunque sea contra mí hacer esta confesión, te quiero tanto, que en todo me agradas; miente mi voz, pero diglo que quedao tiempo, para que al rigo. entrejes tu vida debes en premio de mi pasión, en paga de mi fineza, y alivio de mi dolor, esperar, a que haga el tiempo su oficio en tu perfección, dejandobrillar ahora las luces con que ve el Sol: Ya me mira, ea infernales ministros, con falsa voz auxiliad en sus oídos mi cautelosa intención: a qué quieres que la aurora salga del cielo al balcón, si de tu serenidad le ocultas el resplandor? cómo vivirán las flores? ea astuta prevención. C Si en tus ojos no halla) la luz que copió, y si de tus labios (ne les falta el color. Lisonjas escucha; aún tie- veneno en el corazón. (casa, Quién canta, ay de mí! en mí cuando yo llevando estoy? Rosaura, Fenisa, y Porcia. Pues Rosaura? Ya dejó le necedad, que seguía, y a ser amante volvió. Rosaura? Por qué lo extrañas? No lo extraño solo, no; pero no lo creo. Ahora enaños es ocasión. Cómo puede ser? Qreraslo, sisges, y la oyes? No, que ni ella tendrá osa día, de que le aberigue yo haber sido a dios ingraa llamada una vez de Dios; ni yo, aunque ella la publique, creeré su sin razón. Pues a que lo creas viene. Qué dices? en mí no estoy. Uno de vosotros, monstruos de la desesperación en la forma de Rosura. Ya te entendí, y aquí estoy: Catalinal aún perseveras en el temerario error de maltratar su hermosura, de ofender tu discreción? mira, que de ti se quejan porque deja tu rigor en la mudanza tirana que ultraja tu estimación. Ca Sin Aurora el Cielo, sin matices la flor, sin fragancial el Mayo; sin rayos el Sol. Goza de tu lozanía Eso a ti te dijeyo, cuando lo que ahora retratas era; y tú lo que ahora soy. Mudose Rosaura, el tiempo, y mudamonos las dos? yo a la enmienda de mis csspas, tú a la eterna perdicio Tiempo hay para que llore, Ay, que no se sabe no a(mos el que ay; y que es muestrecha la cuenta, que toma Dios Diciéndote yo eso a ti tu enfado me preguntó, donde el sermón acababa, y allí se acabo el sermón. Pues no te vi yo después perseverar? Fue razón política, no pasar con movimiento veloz de uno a otro estado; y en fin, aquello me pareció bien entonces, y ahora esto me ha parecido mejor: Y no lo extrañes, que cuando verdadera es la pasión de amor, no se opone nada a su imperio superior, todo lo rinde su fuerza, y pues a mí me rindió, también te rendirá a ti, porque es en efecto amor. Doméstico Áspid,el (( que en el corazón, se siente sin ver por donde entró. Y una vez aposentado tiene tal jurisdicción, que huésped tirano arroja, del lugar que le albergó cuantas pasiones encuentra, y tomando posesión entera de toda el alma no serinde su valor. Muslibre albedrío, ni a cuenda razón, mi la llcal deseo, i rego traidor. Eistú, como yo a Leonardo quite, quisieras: Ay Dios! A Lupercio Bien persuade su rebelde obstinación. Ya como yo hubieras hecho alarde de tu aficción, arrojando de ti, cuanto le disgustó; pues, o no fue nunca tu amor verdad, o ahora es verdad tu amor. Quiera la que quiso, ame la que amó, quien estimó, estime, sienta, quien sintió. Callad, o yo cerraré los oídos al traidor encanto de vuestras voces: Jesús mío, qué rigor es este? dadme constancia contra tanta persuasión. Ahora infernal esfuerzo, que flaquea su temor. C Quiera la que quiso, ame, la que amó, quien estimó, estime, sienta, quien sintió. Ya siento, ya amo, ya quiero. Venciste astucia. Qué horror! Ya quiero, y a amo, ya estimo, Venciste. Pero es a dios; adiós amo; adios estimo, a diós busco. Qué traición. Que ira. Y a Dios le consagro en rendida adoración la sangrienta batería, con que vuestra aleve vo adios procuró arrancar de mi amante corazón. Eres necia. Eres ingrata. Y aún Hipocrita. Quién? yo? Sí; tú. Porfaquí la hiera mi astucia; que esto sintió; pues no es hipocresía hacer tanta exclamación a dos ruegos; nobles hijos de mi verdadero amor? hasta aquí desconfiado me tuviste; mas ya estoy gustoso; pues siendo en ti no más que demostración, aparente la virtud; como hemos visto los dos, mañana te cansaras, de lo que afectaste hoy: ven Rosaura. Ay de mí triste. Quede con su confusión; podrá ser, que desconfié, mientmas yo a dar modo voy de quesse crea, que es falsa su un tue, puesto que halló, colmó mi engaño; veremos, como la defiende Dio; como la ampara Domingo; vmos. Rosaura. Ya voy cansado de ver que quiera persuadirnos al error de crcet, que es santidad su estudiosa afectación. Ca álgame Dios! Es posible que yo añada el nuevo error, a mis errores, de ser apariencia, y verdad no, mi arrepentimiento? Puede ser supuesto en mi dolor que siento de mis delitos? no; que verdaderas son mis lágrimas; y a mí como pudiera engañarme yo? bera corta penitencia de mis culpas mi aflicción? si, que para ofensa tanta ninguna es satisfacción pues yo añadiré tormentos a mi vida, y porque no juzgue el mando mis acciones, negada a la luz del Sol, cuatro paredes estrechas, serán oscura mansión, o sepulcro, de este vivo vu cadáber, adonde Dios, solamente, juzgar pueda, si es verdad, o afectación mi sentimiento; mas cómo (le daré satisfacción al mundo, de que llore llas culpas que el mundo vio? Como acertare Dios no a buscaros? que estemor no me deja resolver dicídmelo Virgen vos guiadme vos, pura esegsa de la mañana, pues soig norte de los pecadores, débale a vuestro favor mi deseo de acertar amorosa explicación. L Alienta, confía, que ya tu oración la Aurora Divina Y piadosa escuchó. Venturosa, Cathalina, por premiar la devoción, con que e Rosario rezas, te vengo a consolar yo. Oh virgen llena de gracia! fineza tan superior y Y os debe un alma tan fea? Tu llanto la hermoseó; no desconfíes, que estás en gracia de tu señor, n mi corazón. smdiguos labios umiración de Magdalena, le busque en el senuscro tu amor, a otro favor suyo, vnevente al superior de cozarle para siempre, quea el último escasón de la vida vas pisando; no le huelles con temor, y mi el lugar allí, que te aguarda. Feliz yo, tllego a él. mmesato eeeno, ercención, omungo, o, enbe ms iaes oco busca a mo en el sepulcro. Alienta, confía, que ya tu oración la Aurora Divina piadosa escuchó. ̱. Oez Sin luz, ni vista quedó; mas que mucho, si la fala el Eterno resplandon de todo el Cielo; sea mi meditación aquel trance de amareo que Magdalena pasin no hallando el amao Cuerpo; y para que a imitgion mida le busquen tao los que le olvidan Cs injustamente sirvió a mi culpa, esta vez si a mi justa pretensión, Digo hermano, Colondimo, Pregunte hermano. Solera. Vino ya nuestra estafetas Hasta ahora, hermano, no vino. Tan olvidados están los que socorren? Me espanto. Tanto, hermano. Jesús Tanto: Qué? Que ni vinneni pa Pues hambre hace No se espante, que yo en la mía he notado, que es el hambre de Doñado, mas que la del estudiante: Desde que por la salud del Alma el Mundo dejé, harto del Mundo pasé a la hambre de la virtud; aunque como, que es espanto, no Carto nunca, en rigor, eno mucho calor, oeigo de un Santo. Conmi menudo potente de baca, y dos de lechón, Gene mi devoción para untarse un diente. vez que me desayuno. con diez libras de abadejo; de hajo no dejo, paece a mí que ayuno. si eso oenestrón ofieno antó al hermano novio y yo Santazo profeso: Mas veamos si en Fenisa, ya que a su casa llegamos, algún socorrillo hallamos, Hermano, es cosa de risa; tomara ella para sí, desde que su ama dio la hacienda a pobres, y no para él, ni para mí. Bien pienso que dive, a fe, y así las mangas miremos, y podrá ser que encontremos algo; sientese. Si haré. Antes de meter la mano, oremos con devación. De que ha de ser la oración? de Pastelón. Vaya hermand A ver vuele soro de mcidperiladidos Porcia, Filipo, y Leonardo, adrid a que es bastardo artificio la virtud de Catalina; a fin, ya que no he podido a ella vencerla, asistida de los favores Divinos, con el ejemplo camino de salir de mi poder y de que a Rosaura, el vivo volcán de los celos vuelva a traerla a mi dominio Pero qué es esto? Mas ya lo alcanzo, y dar el castigo a su necia petición. de esta suerte determino. Tiente la manga. Ya tiento. pero hasta ahora no ha venido, Estáranle calentando. Apriete él otro poquito, y tiente el horno Soleta. Ya le tiento, y está frío. Pues canseme. Yo también Mas qué veo? Mas qué miro? Hola, cuanto va, que somos Santos los dos sin sentirlo: Milagro de pastelón, hasta ahora no se ha visto. Iten, cestica con fruta. Iren, queso, y panecillos en otra cestica. Iten mas de una arroba de vino. de que ellos en ella no hallén; , . A famosa ocasión llego, que siempre gana he tenido de ver como sabe un bocado entre dos amigos. Hija, mejor, que entre tres; mas no venga Fray Domingo, y nos acede los postres. Peor será los principios. (de Pues comamos; mas de do- todo este regalo vino? Con el sudor de los Santos, te untarás hoy los ocicos. Saque pan. Voló la cesta. Qué es esto? No lo adivino. Hay convidados arriba? Veamos la fruta. Se ha hundido. Quién tiene mesa allá bajo? Pues si todo hace lo mismo bueno quedará mi antojo. A un bien, que nos queda vino, y pastelón. Venga un trago, veremos, si es blanco, o tinto. Miré si es tinto; o si es blanco. Yo hermano estoy tamañito. Y yo me vuelvo allá den- tro. C Aguarda, que aún no has sabido Fenisa como sabe un vocado entrerdos, amigos, Ni lo quiero saber ya. Espérate otro poquito, que aún hay pastel para todos, pollos, esparragos, lindo: criadillas, y ternera, alcachosas, palominos; ea hijos, que se está quedó, a él, meta aquí los cinco cada uno y aún vos si lo ignoráis vos l , Jesucristo. . Jesucristo. Queme abraso. 2. que me quemo; muy linda oración hicimos. Yo escapo. . Aquí anda el tiñoso Yo me apeldo. . Yo las lió. . En estos cebé mis iras, por vengarme de Domingo, Pero ya llega Rosaura, que no es con quien menos lidio, siendo contra quien prevengo hoy todo el desvelo mío, que otra es de la que no ha mucho, que formó aquí mi artificio. Puesto, que está aquí Lupercio, a no entrar me determino, Por qué Señora Rosaura tan desdeñosa conmigo? estudiáis en Catarina los desprecios vengatióos? Si solo el medio, que tienen de aliviarse mis martirios, me niegan vuestros rigores; Dónde buscaré mi alivio? Qué decís, que no os entiendo? Solo de vos no entendido pudiera ser mi dolor, cuando público le ha visto en todo Roma, quien tiene libertad en los sentidos. No os hagáis desentendida de mí Si en vos colijo, que es el dolor olvidaros. Catalina por su fino amante Jesús, notando, o de que no ocasiona el Divino Amor la pensión humana de los celos mal nacidos; vuestra queja de su amor injusta me ha parecido, Ea cautelas, no solo no me ofendiera su olvido, siendo por el que decís; pero a ser posible afirmo, que su elección celebrara; porque de lo que me aflijo; también habéis de afligiros; es de que para los dos fuese el mañoso artificio, de la exterior penitencia, ocupando en regocijos con Leonardo, vuestro amante infiel; y mi falso amigo, los favores que me niega; de cuyo desaire herido, discurriendo en que venganza; airadas dejan al brío en una Mujer, ajados los impulsos vengativos; a vos apele, de todos mis ultrajes padecidos. Leonardo aleve, a quien no mato, porque muera al filo de más sensible venganza, viéndome de vos querido faltando a los dos, a un tiempo a los dos nos ha ofendido. Catalina, que amorosa le corresponde, ha fingido demonstrativa virtud con vos a un tiempo, y conmigo por gozar sin embarazos sus recatados cariños, Ea pues, Rosaura hermosa, mueran al veneno mismo que nos matan; y por que no penséis, que nada finjo, ni que de vuestra fineza, sin razón al logro aspiro; antes que me respondáis, pues a tiempo habéis venido, de que puedan informaros Ma los ojos, y los oídos; vedl vedlo, y oídlo vos propia, que ya uno de mis Ministros, la forma de Catalina tomó: Aquel es Filipo, J y Porcia aquella; Leonardo es, el que amante rendido, con Catalina está, y ella la que da a su amor motivo: Ved vos, si hay más desempeño a vuestro dolor, y al mío, que querernos, en venganza de agravio tan conocido. Es posible lo que veo? Ea poderoso echizo de los celos. Catalina al peligroso principio, volvió de su vida; y es Leonardo su amante indigno? Qué ira es esta que me abrasa? De aquel tiempo, que he perdido, Leonardo, en amarte, está mi nuevo afecto corrido, y del que gasté también en maltratar con martirios mil belleza, arrepentida bielvo a los aplausos míos. Dichoso yo, que te debo favores tan excesivos. Yo nunca te debo más, porque siempre te he debido, Porcia, una misma fineza. Es muy firme el amor mío. Qué dices? . Que estoy sin mí. No va mal este principio. Vivamos Porcia. . Vivamos. Y Rosaura? . Ya la olvido más Lupercio? . Le aborrezco. Oye tu agravio, y el mío. Lo que a Leonardo quería, hasta ahora no lo he sabido, que es el ruido de los celos despertador del cariño. Di a los Músicos que toquen, porque de lo que he tenido ocioso el acento, quiero vengarme, Eso qu Ayúdame Porcia. Cuando yo tus acciones no imito. Cuando es verdad lo que ahora, es de mi ardid artificio. Va a mi mudanza de vida? Vaya. . Aplica ahora el oído. Viven los amos, o ooyo y mueren los tristes; porque se vive solo, lo quese vive. . Lo que se vive. , . Y es desvarío, (vivos) tratarse como muertos, los que están Entréguense al olvido, las penitencias, que hace su compañía las lindas, feas. . las lindas, feas. , . Y el amor viva, con la firme mudanza de Catalina. Qué es esto? (confío? Pero ay de mí! Aunque de qué des- Aquí el Cielo me ha guiado, Porque si no le dio aviso Dios de mi engaño, también le aprovecharé en Domingo. Pero pues verle no pueden, ni mis odios, ni mis bríos, deje su presencia, y deje a Rosaura en el abismo de sus celos, donde no le harán falta mis avisos: Y este Argos de Catalina, si acaso a este tiempo vino, vea su mentida forma, y quede, o no persuadido, que en haciendo lo que pude, cumple mi engaño conmigo. Hipócrita Cathalina, traidor Leonardo, enemigos cuantos de dos falsedades, en dos culpas habéis sido; yo intento. Rosaura, espera, no logre tu precipio, quien para tu perdición este engaño ha prevenido. A su voz pasmó mi aliento, Mas qué Lupercio se hizo? Y tu infernal apariencia, que con semblante mentido lemejas a la que; está meditando en Cristo en el Sepulcro, la forma desvanece, que has finguido, que yo en el nombre de Dios. Ay de mí! . Para que el limpio cristal, no empañes mañoso, de Caralina, te oprimo a que desde al desciendas a los oscuros abismos. Ya te obedezco. . Qué asombro! Qué portento! . Qué prodigio! Mal año el olor que deja a rábanos digeridos. Sin mí estoy. Padre. . Señor. . Barón Santo. Padre mío. Ministro de Dios piadoso. (.) Venid a mis brazos; hijos, - y démosle a Dios las gracias de habernos desvanecido un engaño tan aleve, en que el común enemigo, mostró su mayor esfuerzo para vuestro precipicio. Catalina busca a Dios; sirve a Dios, con tanto olvido de las locuras del mundo, que yo de verla me admiro tan otra de la que fue, entre abrojos, y silicios; o quien imitar supiera su dolor arrepentido. Ilusión fue la que visteis del Demonio, y por que fijos estéis, en que fue ilusión, sino estáis aún persuadidos; esta es Cathalina; ved si es esta la que habéis visto. Cr Porcia. . Filipo . Leonardo. Fenisa. . Oh Señor Divino! Qué de favores hacéis a este barro quebradizo: Padre amado? Amiga Porcia? Rosaura? del pecado cometido. Y no habla conmigo? Fenisa, y Leonardo: Ya el Cielo me ha dado aviso de lo que ha pasado aquí; y de lo que a mí, contigo; digo con, tu falsa forma me pasó; y otro venigno aviso de Dios espero, aunque de qué, no imagino: Y puesto que os hallo a vos, Varón Santo, en el oficio, que usais siempre, de asistir piadoso a los afligidos; en cuyo agradecimiento, . a vuestras plantas me humillo, y a vosotros, ya avisados, de Dios, en este prodigio, que visteis, de cuanto cuida su amor de los desválidos, por el infinito amor de Dios; por aquel Divino cuidado, con que nos busca, y por los piadosos finos términos, con que dilata la razón de su castigo os pido, os suplico, os ruego, con lágrimas, con suspiros; con afectos; con ternezas, (que en mi Alma son martirios de haber ofendido a Dios) que libertéis los sentidos, del tirano cautiverio de nuestro astuto enemigo: Dadle a Dios suave néctar, de corazones contritos; una vez de tantas, como y él, y vinagre le dimos. El llanto me ciega. . En llanto destilan los ojos míos el corazón. Qué peñasco, no deja aquí de ser risco? Qué bronce, no es aquí cera? Quién no llora aquí, hilo a hilo? Oh como Dios se regala; con ojos humedecidos, si los enternece el llanto Catalina. . Catalina. Señora. Amiga. . A Domingo seguid, que él os guiará al verdadero camino. Imán es de nuestros hierros. Venid conmigo, hijos míos. Padre amado . Qué hija amada? Sabed, que ya se ha cumplido el término de mi vida. Fuera mi dolor preciso, a no saber la pureza de tu Alma; venid hijos, que aquí volveremos luego a ver el mayor prodigio Filipo. . Nada me digas. Yo iba a decirte lo mismo. Rosaura. . Ya llegó el tiempo del desengaño preciso VM Qué fatigada me siento! pero no es, Señor Divino, de la dolencia, aunque tanto se agravan los males míos; el peso de mis pecados, es el que rinde los bríos y el desmoronado polvo de estecaduco edificio: Qué consolada muriera, si como ya reducidos. a no ofenderos, Señor, veo a Porcia, y a Filipo, a Leonardo, y a Rosaura, alumbrados, de Vos mismo; viera a Lupercio olvidado. de los pertinaces vicios en que persevera; pero este dolor, sacrifico a vuestro amor, Catalina. A mal tiempo, Señor mío, permitís que yo le vea; pues confesando lo mismo que Vos sabéis, verle siempre fue mi mayor precipio. temo; estando Vos conmigo? Qué me quieres? e , Advertirte de un engaño. Mas qué miro? . Ten valor. De Dios está mi corazón asistido. Tade buscas; el fayor mismo Pues sabe, que el que en mi forma que a ella le hizo te hame te persuadio a los delirios, a que yo te persuadía Catalina, estando vivo, es el Demonio, y quem a las manos del impío Leonardo, perdí la vida: Y que este piadoso aviso que de su parte te traigo, es el que Dios te previno; dame la mano, si tienesaliento. En no resistirlo veo que es gusto de Dios; pero hay señor infinito, que me abraso. Este insufrible fuego, es en el que vivo, sácame de él, que de ti espero este beneficio, para pasar de las penas a los descansos divinos. Pues qué quieres? Que me apliques el amoroso martirio a mí, con que en el sepulcro estás contemplando a Cristo. Yo te ofrezco hacerlo. . Adiós. verás presto agradecido. Oh María Magdalena, quien tuviera ahora, aquel fino dolor, que tuviste! cuando no hallaste a Jesus Divino en la sepultura; dame parte de el, porque hechos ríos mis ojos puedan templar, aquel fuego a quien aplico esta angustia: Donde estáis dulcísimo Jesus mío? en él sepulcro os pusieron nuestros osados delitos, y no os ven en él los ojos. Qué se hizo? qué se hizo mi amado Jesús? Adónde Le verán los ojos míos? Catalina. . Mas por qué. , mo que viendo, que se con los mismos pasos, que dio Magdalena y tu tierno llanto aplico al descanso de Lupercio. Sear Señor, infinito, alabado. se ha cumplido. Ahora Aurora de Dios; ahora Madre del limpio Sol de las misericordias, es tiempo del prometido favor; ya la voz se turba; ya flaquean los sentidos; ya se entorpece la planta, y un helado sudor frío me trae la última congoja. Llegad todos hijos míos. Y yo porque Dioslo, ordena llegue también al indigno acto que espero; ay de mí y del infierno. . Domingo, piadoso Padre, Rosaura; Porcia, Leonardo, Filipo. Por qué dicen que se muere, si habla, cómo un pajarito? Después de enterradas, ay mujeres, que hablar se han visto No es este tiempo de burlas. Conociendo el regocijo, que has de tener, Catalina, te doy, el deseado aviso de que al matrimonio santo conformes, y reducidos vienen ya Rosaura, y Porcia, con Leonardo, y con Felipo: Gracias a Dios; pero antes, de mi último suspiro, vea yo, que os dais las manos. Así la verdad confirmo, de la enmienda de mi vida. n yo, así, mi enmienda esplico, Yo, así digo mi mudanza. Yo así, la mía acredito. Bimo fu ero yas ahorandonado me casara yo etrtigo He votado castidad. Y tu Lupercio fingido, qué buscas aquí? no sabes, que quien eres he sabido: Lupercio en el Cielo goza, los fávoros infinitos, de Dios; así lo sabed, y que este, es nuestro enemigo Común, con la falsa forma de Lupercio: Ca Y que corrido, Ui de vuestra victoria, así aquella verdad confirmo: Padre mío. Madre mía. No temáis de nada hijos. estando con Dios. Señor, ya sin aliento respiro. Qué dolor. Qué sentimiento. Qué pena. Qué regocijo, habéis de decir; ya se abren, los alcázares divinos, para recibir su alma: ruega al señor infinito, por nosotros Caralina. ̱̱̱ ioos Pana que siuresgo llenanas; dn duecern firanne tieltayo Dom Csloria. Que soberano prodigio. ̱ ̱̱e s n ̱ ar erreo Pide alma pura, por cuantos quedan en este afligido valle, y nosotros rogemos, que tenga si ha merecido, agradar dichoso fin, con el logro de serviros, la Magdalena de Roma, por premio de quien la ha escrito, En Madrid, con las licencias necesarias. Yoaré que al mundo admire mi justicia castigando de entrambos la malicia ea llevados Pues le al procido nada a mi corazón le pone miedo. solo ¡oh Infanta, tu mudanza siento porque acabe mi vida este dormente vase Nada me asusta; y más siendo constanto sedo La infanta a que adoro ciego amante vase Pues del cielo mi vida correa cuenta él medara bonanza en tal tormenta vase Bien nuestro intento va Bien se yha dispuesto Ael rey segamos, porque logre en esto nuestro audid su cautela contranro Traiciones nuestro labio le adjudique Para que su inocencia perseguida nuestro rencor acabe cono suvida fin de la pdasa Yse Tristeza deque sado Porque estoy triste y tendré justo en que Tristeza sea Alconde Fernán gorvzalez ela preso por una traición do su esposa libertad siendo de lealtad blasón pero hoy borra sufereza otra Infanta con amor dando libertad a Enrrique a quien constante adoro d nos serrana divina No vi más tierno garzón brincos meda el corazón Inocencia peregrina ent. ois, yo, mas nada digo ele la verguenza me sofoca Hay tal gracia? ent Yo estoy loca. ele si a mi pensamiento sigo vamos end Vamos pregue a Dios puesto que así me inqueltáis eldd que del mismo mal muráis cuertesano también vos que sencillez. ent e buen tale elo eaprado. end Qué sentileza. elo no vi más ruda belleza. enr aetadundo sebana mas mi suerte hace la halle cuando ocupa el corazón de la Infanta la memoria sin aspirara más gloria suestra buca miraron elo de este joven la halladura. Daréle a entender mi afan. ven cuerte sano galán Vamos divina hermosura sin de la haniba Donde esté con más decencia haz pues qu aquese farigu Qué dices hombre? mon Leonarcha Invicto, la verdad dice. descúbrese una cabañada ramos en lo alto yenun altar de lo mismo una imagen de nuestra tra cón duces Esa imagen soberana que aurora de el mejor so en esa pobre cabana siendo aunque humildesu alcazar por mandato soberano o enoculta voz me hablas pues susarcanos misterios ael más humilde declara deste parís peregrino busco en los reinos de España La vozme dijo, simón vela y la peña de Francia busca que en ella hallarás reas de lo que deseabas. llegué a estos montes llevado y en el centro de sus peñas hoy mi devoción la halla Esta imagen gran señor, de Marid soberana está aquí desde los tiempos Qué rodrigo perdió a España. una sunptuosa casa yo su pobierno tenga la religión celabrada deel grande español domino porque a mí el cielo me llama para darme en dulce muerto hallazgos de tal gañancia onGran Rulagro? en Gran Prodigio Gran portento a cosa extraña nuestro celo adedicado Maravillas son de Dios cla ¡Oh, madre del gran monar bajando de el impíreo hizo trono sus entraña a dichoso tiempo vene Yo hacé que de la brencasa Yo haré divina, señora, lo que vuestro siervo mando y pues por altodecreto busco la peña de Francia y en ella avos os halló el mundo verá ensaltada vuestra bocación divene en lo de peña de Francia. de Inspiración soberana vmos que se disponga pues la devoción me llamo Cúbrese la choza ydemos Enrique vuelta a mi corte donde seagan recibimientos festivos, y l Aragón y Navarro los reyes a alegrar vengan bodas de nobleza tanta que al viejo conde de Urfel restiluirán a mi instancia los estados que ha perdido pues ya sus desdichas calman Llámete su augusto rome Si es que el caso os agrada merezcamos a esos pies el perdón de nuestra deltas feno
