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Texto digital de La luna de la Sagra

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Francisco Bernardo de Quirós
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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La luna de la Sagra. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/luna-de-la-sagra-la.

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LA LUNA DE LA SAGRA

JORNADA PRIMERA

q. Señor Francisco Loarte, dicha mía ha sido el veros, a que venís vos a Azaña, que parece grande exceso, que un hidalgo tan ilustre honre aqueste ilustre pueblo. Juan Vazquez, amigos somos excusad los cumplimientos, que yo soy quien vengo a honrarme a vuestra casa, ya cielo, y nácar de aquella Perla, que en la Sagra de Toledo la llaman la Peregrina; por tantos merecimientos, no quisiera aventurar con la noticia de el ruego la decencia que se debe a tan soberano ojeto. Mil veces he pretendido en volver en el silencio la causa de mis suspiros; pero con ellos doy viento al fuego de amor, que oculto ha brotado un monjivelo, y cuando voy a apagarle, con mis suspiros le enciendo; mas pronuncielo la voz, que cuando a la boca el fuego sale, ya tiene el dolor esperanzas de remedio; no me habéis hoy de negar lo que yo a pediros vengo: si vos deseáis mi vida; sabed, señor, que pretendo casarme con vuestra hija. Paso, señor, deteneos, que miso la gran distancia, que hay desde mi estado albuestro. Vos, Caballero, premiado por vuestros herosdos hechos de el gran César Carlos Quinto, nuestro Rey, que guarde el cielo, que el oro de la lealtad. acrisolastes al fueno de tanto ardiente cañón, cuando audaces comuneros en el ausencia de Carlos amotinaron el Reino: y tan locos se arrojaron al precipicio más ciego por varias partes, que tiene muchos caminos lo necio: sois un Caballero ilunre, y aunque hacienda me dio el cielo, gracias a Dios, la que basta, para mi honrado sustento, y dar estado a mi hija, y aunque soy Cristiano viejo; soy en sin un labrador, que yo no me desvanezco, que es Mayordomo en mi casa. el propio conocimiento. Esto asentado, señor, no llevarán bien mis deudos, que pudiéndose casar mi Juana con uno de ellos, yo la desvanezca ansí. Pues no lo dejéis por eso, que son mis amigos todos, sea el amor parentesco. Dos mil ducados detenta en la Sagra de Toledo. Dios me dio para serviros, señor de todo he de haceros? dadme vuestra hija, y vos. de mi hacienda seréis dueño, que no he de salir de Azaña, sin esta haza que empiendop Quitadle la venda a amor, y dad, señor, tiempo al tiempo, que mirándolo sin vonda, en vos hallaráis conlojo, y consultadlo con Dios, que es el mejor consejeto, fuera de que Juana tiene. desde la duna deseo de ser Monja de la Cruz, esto, señor, os advierto. Ella es Santa; y se sujota a la obediencia, y respeto de su Padre, y obedece, Juan Vazquer, vuestros preceptos esto ha de ser, o mi muerto. Id con Dios, que yo prometo, señor Francisco Loarte, de esforzar vuestro deseo; pero primero es preciso el decírselo a mis deudos: ya conocéis a mi hermano el mercader de Toledo, esta semana ircalla; porque aquesta noche habemos de ir al Convento sagrado de la Cruz, al cumplimiento de una noveda, que Juana ha de hacer, y cuantos pueblos hay en la Sagra a la bela van con Frailes, y festejos todos los años, y allí yo, y mi Juana rogaremos a Dios, que si a su servicio conviene este casamiento, le encamine, o que le aparte, sino conviene. En qué tiempo tendré vuestro si? Señor Francisco Loarte, luego que hable a mi hermano, tendréis el sí, que a dicha tendremos, que guarnezca vuestro oro aqueste paño grosero. Amor, estas dilaciones te sacrifico, y ofrezco tantos deseos vendados por lamparas a tu Templo. A la Virgen de la Cruz, los de la Sagra la festejan con bailes, fiestas, y danzas. Y contentos, y alegres van los lugares a la Virgen de la Cruz, Virgen, y Madre. Este sitio me contenta. A mí esta hierba me agrada. Famosa noche. l. Estrellada, ten con las alforjas cuenta, brava grita ay, o bien haya la Sagra, estos quien son? De Ajofrín, y Mocejón. Llorente, démosles vaya. Vos la vaya podéis dar, que yo estoy con pesadumbre. La pena en vos es costumbre. Mi mal no puede cesar, que de penas estoy arto. Eso tema vione a ser. Lloro, porque mi mujer en Madrid murió de parto. Que la ausencia no os aplaque. Malparió la malograda, que para hacerse preñada, me tuvo a mi por achaque. Deo gracias, noches buenas dé Dios a todo Cristiano. De la Cruz es este hermano. Dios libre a todos de penas. Cuéntenos por vida mía, que es lo que le sucedió, cuando ese río vadeó con un Fraile el otro día? Y vamos los dos tunando, y diéronme en un lugar un real, viomele tomar el que me iba acompañando, de otra orden motisón, que me dijo, si es profeso, tomar dinero es exceso, y es contra su religión: pero al badear un río con gran ternura me dijo, si los pies me mojo, hijo, es para la hijada frío: páseme el hermano acuestas, pues que él descalzo va, metile en el río, y ya que alli estaba, dije jestas, lleva consigo dinero? dijo el otro, llevo, hermano, un doblón, o mal Cristiano le dije, pecar no quiero, yo dinero, es desbarío, que es contra mi religión? perdóneme seor motilón, y allí le arrojé en el río. Ya por su buen gusto le amo, hermano, como se llama; dígalo? acabe. . Mi ama, llámanme, que no me llamo el padre don Salchilión. Hidalgo de Algarrovillas soy, primo de las morcillas. del puerco de San Antón. Allí va el que ha destruido. estos lugares. . El fiero, por Dios, que es bravo logreto. Con logros ha enriquecido. Porque desengaño cobres hoy para el común provecho, un Hospital tiene hecho. Y primero hizo los pobres. Mirad, que avido desdichas. de la satira cosechas, por cosas que muy mal hechas, fueron después muy bien dichas. Y escarmentad, si os agrada en aquesa fuente fría; pues por murmurar de día, y de noche; anda arrastrada. Dadme, Elvira, aquesta flor. Porque la pides sin hojas? Porque alivie las congojas. de aqueste mi loco amor: deshojada la he tomado, pues como yo viene a estar, que yo también de miras tu rostro, estoy deshojado: mas quien te dio la sortija, que recatas en el dedo? dámela, El vira. . No puedo, y tu enojo no me aflija, que pues el amor te humilla a Anilla la del Campillo, no has de ser galán de anillo, cuando eres galán de Anilla. Sin duda, que algún amante aquesa piedra te hadado, y en ella te habrá pintado, que es piedra como el diamante. Qué bien mi esperanza media, nunca de reñir te deja, El virá, de que se quejas Señor, tiene Ángel de piedra y viene el famoso Juan Vazquez, como el buen pan. El mejor hombre es de España, que en bueno a todos nos gana. Y ansí por su santo celo por hija le ha dado el cielo un Ángel, que Ángel es Juana, pues la llaman, decir puedo, desde que ocupa la cuna por sus virtudes la Luna de la Sagra de Toledo, Desde que Juana nació en los Viernes no mamó, de dos meses ya ayunaba, (que desde esa edad mostraba la gracia que Dios la dio) no porque uso de razón óbrase esta devoción, sino que su Majestad, la futura santidad mostraba con esta acción. Después cuando Misa oía, un Niño se aparecia en la Hostía que adoraba, y la Santita pensaba, que todo el pueblo le via. Diola Dios tanta pureza, que parece sin audacia ser más hija de la gracia, que de la naturaleza. Loado sea Dios, señores. Por siempre. Y vos bien llegada, que de todos sois amada. Haceisme dos mil favores. Sentaos, pues nos dais ejemplo, y contadnos en aquesta noche de esta alegre fiesta su origen, y él de este Templo. Señor, mucho mejor fuera, pues su gracia es soberana, que la virtuosa Juana el origen nos dijera. Y en lenguaje Castellano, que es otro que llaman culto, es para la Aldea oculto, y no lo entiende un Cristiano, Pues mi Juana lo dirá Tiene gracia peregrina. Por ser la historia divina lo diré, de origen ya. El dichoso ano de mil cuatrocientos y cuarenta y nueve, en este lugar de Cubas, que está aquí cerca; para más gloria de Dios, nació Inés, una doncella de humildes padres, que a humildes Dios sus secretos revela, Apenas tenía diezanos, cuando por esta dehesa, apascentaba ganado, y mientras pacian la hierba, con el rosario en la mano, con Dios ajustaba cuentas: un Viernes nueve de Marzo, estando Ines en la tierra, de rodillas contemplando en la suma providencia, vio, que por celajes de oro, y nácar de esas esferas con tropa de Serafines, al suelo bajó la Reina María, Madre de Dios, a quien con su mano eterna la preserve de la culpa en madrugada pureza: pero María fue tal, que mereció merecerla; que haces aquí, zagala, la dijo, y responde ella, estos animales guardo, de mis padres corta hacienda: porque en Viernes, hija, ayunas, dijo la Virgen, mis fiestas, porque mis padres lo mandan, respondió la zagaleja; pues mira, dijo la Virgen, que el día que se celebra de mi Anunciación sagrada, en la Iglesia alegre fiesta, ese día has de ayunar cada año, y dien la Aldea a la justicia, y vecinos, que hagan todos penitencia, porque enojado mi Hijo, quiere castigar la tierra, dentro de cuarentia días, con muy grande pestilencia. Fuese Inés, donde a sus padres lo referido les cuenta: pero ellos no lo creveron, y volviendo a la desiesa Inés el siguiente día, la dijo la Virgen misma: Ines, porque no dijiste a la gente de tu Aldea lo que te tengo mandado? porque temo no me crean, respondió? pero la Virgen dijo, yo te daré señas, y con sus manos sagradas, a Inos la suya la aprieta, con tal fuerza, que los dedos todos cinco se los deja pegados, y hecha una Cruz; la mandó, que con presteza, al Cura, y a la Justicia los íntime la sentencia con que Dios los amenaza. Creyéronla, y ansí intentan los de Cubas ir descalzos, hasta las criaturas tiernas, penitentes Ninivitas, siendo Jonas la doncella, pidiendo piedad a Dios con una Cruz de madera: y cuando hubieron llegado a las más últimas heras, oyó del cielo una voz Inés, que la dijo: Llega con la Cruz. Pastora; sola siguió la voz, que es su Estrella, y dejándose de todas, vio a la soberana Reina, en el sitio que otras veces, que con su mano derecha tomó la sagrada Cruz; y en la venturosa tierra la clavó María divina el pie cosa de un a tercia, diciendo: Pastora, aquí quiero que hagan una Iglesia, que tenga mi propio nombre, y tu irás después en vela a mi soberana Casa de Guadalupe, y en ella cobrará salud tu mano. En sin se hizo la Iglesia, y volvió de Guadalupe Inos con la mano buena. Labraron unas Peatas una casa junto a ella, donde todas en clausura a Ines hacen Abadesa. Pero luego apostataron, cayendo Ines la primera; más conociendo su error, todas otra vez se encierran, donde aplacaron a Dios con terribles penitencias, y murieron santamente. (Oh suma bondad inmensa) desde entonces los lugares, que hay en la Sagra, celebran las nueve veces, que a Ines María Señora nuestra en Cubas se apareció, haciendo con su presencia cielo esta tierra dichosa, por donde todos debieran las rodillas por el suelo andar, besando sus huellas, que es eclíptica de el Sol, sagrada via Lactea, Corte de un eterno Abril, el Parque de las Estrellas, Galeria de Luceros, de los Ángeles Esfera, Jardín de Azucenas castas, que consagran su pureza al Esposo Celestial, y Palacio de la Reina, que Dios eligió por Madre, con tan grandes excelencias, que todo lo que no es Dios, y parece a Dios es ella. Esta es la Historia, señores, y el origen de la fiesta de la Virgen de la Cruz, que graves Autores cuentan Bendiga el cielo tus labios, y bendita sea tu lengua. Y la leche que mamaste, mil veces bendita sea. Si allá blasona Madrid, que se vieron en su vega con bueyes blancos arar los Ángeles, excelencia. que hizo a sus campos felices, mayor ventura es la nuestra, pues nuestros campos honró la que de Ángeles es Reina. El ver Ángeles con bueyes, para mí no es cosa nueva, que cada día se ven. Calle, que es malicia esa, ya la campaña del Alba. nos llama a Misa a la Iglesia; pues vamos allá cantando con regocijo, y con fiesta. Recibid bailes, y fiestas, señoras Monjas; recibid bailes, y fiestas, pues son devotas. Recibid Frailes con cestas, señoras Monjas; recibid Frailes con cestas, si traen bota. Tenga, que es poca modestia, . Padre mío; en mi conciencia, no se descomponga ansí, no advierte, que estoy aquí? Deo gracias. . Soy una bestia. La limosna que le dan para este santo Covento, se come. Soy, un jumento, que no almorce más de un pan, una lonja de tocino, y de huenos dos tortillas, con cuatro, o cinco morcillas, y una votilla de vino. Carne comió el mentecato en el Adviento, esto siento. Yo no la comí en Adviento Deo gracias, si no en un plato. Pues cómo carne comió? hay insolencia más fiera? Cómila de esta manera. El pecado le tentó, no le damos su porción, aunque él no lo merece. El pan de casa parece mendrugos de Faraón, la carne es de falda, y flaca, que siempre decirlo quiero, menino del matadero, llevo la falda a la baca. Mas que no trae el silicio, que el Confesor le mandó? Mas que sí, soy solo yo, para castigo del vicio le traigo de esta manera. Diga, hermano, no responde; adónde le trae? . Adónde? doblado en la faltriquera. Muy buen castigo merece, buen modo de penitencia. que junto a la carne escuece. Está sin entendimiento, en la carne es su ejercicio. Hh de comer el silicio carnes no ve qué es Adviento? Siempre le engaña el demonio, que por tentarle trabaja; , de . porqué trae esta baraja? Jesús, y que testimonio, a Usencia se le cayó. no. . Trátala en el silicio? Hárame que pierda el juicio, . Mas que sí, y que no melgana. que tan cabal Dios me dio. Para que vea, cuan ciego está, levante de el suelo los naipes. Válgame el cielo, que me abraso, fuego, fuego. Postrese, y diga, pequé, dese golpes en el pecho. Pésame de lo mal hecho. Qué ha sido aquesto? qué fue? Milagro, viendo quemarme , . en aquella infernal fragua, me socorre Dios con agua, con que pueda refrescarme. Qué es lo que trae en el seno? Una fuente muy debota. l Esta, hermano, es una bota. que he de hacer yo, sin la bota, Mire, que dejé el Rosario en prendas. . Esto es chacota; que hicieras tal resistencia, pues el Rosario dejó, miren que viles costumbres. Por la bota, y dos azumbres, en la taberna quedó. Póngase en cruz, y esté así, en penitencia rezando. Parece que estoy ballando; y que he de hacer aquí? Sin pensar en cosa humana, mas que no reza este día una sola Ave María? Pues si reza, sin pensar, solamente contemplando en Dios, un premio le mando; mas si pierde, ha de pagar con una gran penitencia el divertirse rezando. Quedo, que voy comenzando, oiga vuesa Reverencia. Piense en Dios. Ave María, que de Gracia toda llena: . el Señor, que así lo ordena, está contigo este día. Bendita entre las mujeres, de aquel Soberano, y Trino. Mire, que en la bota hay vino, no se derrame: tú eres? Llevaréis hoy penitencia: que perdisteis, Salchichón? Mire, que brava visión; mamola su Reverencia. Pues digo yo, qué es veneno? , . que no es mía? . Es temerario . De tu humildad, y obediencia, jamás, hija, imaginara, a no mirar en tu cara de mi engaño la experiencia, muy justo es mi sentimiento. Sobrina, este casamiento que os proponemos los dos, es de la mano de Dios, y como mi hermano, siento. la muestra de este pesar. Francisco Loarte, es hombre con quien nos podéis honrar, galán, rico, y gentil hombre, y de su casa el solar ha en noblecido el valor el César nuestro señor: y pues con su sangre hidalga quiere Dios, que a ilustrar salga nuestro estado labrador, no me parecen discretos esos extremos. . Verás, si te casas, mil efectos. de gusto, y más si me das hidalgos, y hermosos nietos, que si más lágrimas gasta. el sentimiento presente, y mis deseos contrasta, llamarete inobediente, yo lo quiero, y esto basta. Dame otro mejor estado, que te alivie del cuidado, que suele quitar el seso de un yerno loco, trabieso, jugador, y mal casado: mi bien, y el tuyo aseguras, con más noble cautiverio, que ese que me procuras, meterme en un Monasterio, donde entre virgines puras se alentará mi esperanza, si a Dios por esposo alcanzo, y adquirirás nombre eterno, este si que es mejor yerno, sin trabajo, ni mudanza. Padre de mi alma, y vos. tio, dadme este renombre, que no queráis hoy los dos. darme por esposo a un hombre, cuando lo quiere ser Dios. a En ese aposento mira. las galas que te ha enviado tu esposo, pues no hay cuidado en la que llora, y suspira, ni con el gozo se iguala de ver uná gala nueva; porque no hay tristeza a prueba de mosquete de una gala. Amante, y divino Dueño de mi alma, y albedrío, en que estado os serviré; pues agradaros codicio, válgame vuestro poder, y qué hermoso Frailecico? A verte desde mi casa, Juana hermosa, yo he venido. Vos si que sois el hermoso, tan gran belleza no he visto; conoceisme? . Juana, sí. Adónde me visteis, Niño? En Misa, y también allí tu muy en forma me has visto. Conozco algunos muchachos de los segadores hijos en las heras de mi padre, mas ellos no son tan lindos. Un segador; por robarme, segó en mi hera atrevido muchas espigas; mas ciego, nunca acertó con el trigo, porque le guardó mi Madre; que algún Ángel se lo dijo. Decidme, cómo os llamáis? Juana hermosa, el nombre mío es Manuel. Qué dulce nombre, y decid, de quién sois hijo? Está en el cielo mi Padre, aunque siempre está conmigo. Y vuestra Madre? que gozosa estoy de oíros: sabéis leer? . Dicen todos, que es mi saber infinito: pero por mucho que leo en aquese eterno libro, no sé más un día, que otro, pues nunca salgo del Cristos. De dónde sois? De la Corte, y en la Parroquia he nacido de Santa María, aunque hoy en San Salvador asisto. Juana, parézcote bien? Si amores, que sois muilindo. Desposémonos los dos. Cómo, si ahora sois Niño? Ya soy hombre. Y yo deseo ser Monja. Aqueso es lo mismo: mejor, siendo Monja, puedes ser mi Esposa. . Niño mío, y del Espíritu Santo, Monja, y vuestra Esposa, cómo? Esa es la gracia. Ay que Niño. Yo le pidiré a mi tío una conserva, y pan blanco. Yo quiero, pues soy más rico, darte de almorzar ahora. , con el sayal de Francisco , , sin que mi padre, y mi tío , , lo sepán, tengo de huir Cielos! qué es esto que miro? que música celestial, que me lleva los sentidos; que es esto, Señor? No temas, para no ser conocida, llégate a la mesa. . Digo, También fue hija de vecino queos sentéis vos, Niño hermoso. de esta tierra. . Qué dulzura! . Yo me siento, y la bendigo. De rodilllas estaré, porque pienso, hermoso Niño, que sois más que parecéis. Soy quien soy, y soy yo mismo, que soy igual a mi Padre. Niño santo, yo me rindo muy corrida a vuestros pies, por no haberos conocido, vos sois mi dulce Jesús, yo os adoro por Dios mío. Por la intercesión gloriosa, que mi Madre por ti me hizo, te crie, y naciste el día a tres de Mayo bendito, de la Invención de la Cruz; y en aquese día mismo, en la Iglesia de la Cruz, tendrás el sayal bendito de Francisco, amada Esposa, en nombre del Padre, y mío, por tu humildad te bendigo. Quieres darme de almorzar? . Ay Juana, sin duda sueñas, qué es lo que has visto; y oído? quién mereció tanta dicha? vuestra gran bondad bendigo, el Convento de la Cruz, , , me espera, que me detengo, de un Francisco a otro Francisco: aguardad, Niño sagrado, que con varonil vestido, hoy por vos tengo de hacer un disfraz a lo divino, ya voy, soberano Niño. La alegre conversación facilita la molestia, y el cansancio del camino, y desde tu patria Yllescas, a Toledo, no has hablado: señor, de que tienes pena, no te vas a desposar, con tu esposa santa, y bella, dime, qué te da cuidado? Pantorrilla, estas seis leguas; según amor me da prisa, me han parecido seiscientas, temo, que la hermosa Juana, como ser Monja desea, no ha de quererse casar. Amo mío, no lo creas, y escucha está redondilla, verás como te consuela. Dirá una doncella así; a quien en su vida vio, que temes, si diceno, que se acaba el mundo allí? Yo sé, que aunque dices eso, que allá otra cosa te queda; pues cuando a su casa fuiste, sin que su padre lo viera, claro está, que la hablarias a solas Calla, no seas mordaz, que si pones mancha en el sol de su pureza, te daré mil puñaladas. Señor, como está la lengua sobre mojado, resbala; porque a estar en parte seca, no tuvieramos disculpa de tantas palabras necias. Ya a la casa hemos llegado, mejor dijera a la esfera del Sol. Albricias te pido, que tu suegro está a la puerta entra a ver a mi señora. Cielo, Sol, Luna, y Estrellas, dadme todos parabién, hagan mis sentidos fiestas. Señor, si cuando te casas te alegras de esa manera, (des? que has de hacer, cuando envin- Las acciones sean las lenguas del gusto con que os recibo. venid muy en hora buena, señor Francisco Loarte: Dónde está mi Esposa bella? Dentro de aquese Horatorio está, luego podéis verla, porque está haciendo oración: Padre mío, dicha inmensa tengo de haber conseguido el ser su esposo, que apenas lo creo, Señor Loarte, la mayor dicha es la nuestra, si queréis ver vuestra esposa, sin que ella veros pueda, ni se inquiete en la oración, bien desde aquí podéis verla. Oh maravilla, o milagro de santidad, y belleza, dichoso mil veces yo. Juan Bazquez, no me detenga vuestro brazo, que he de entrar. Válgame el cielo! la puerta me ha cerrado este retrato. Patriarca de la Iglesia, a ver a mi esposa voy; mas no es maravilla nueva, que como es el paraíso esta Casa, cosa es cierta, que ha de haber un Sera fin, que así la entrada defienda. Señor, este fue un acaso, ya por ser la pared vieja, o por estar mal colgado este retrato. . Me ciegan de aquesta sagrada efigie tantos lucientes cometas, tanto vulgo de luceros. Gran desdicha ha sido está. Hermano, que ha sucedido? . Aguarda, divina Juana, Es, que Juana con la pena que tuvo, por no casarse, se fue de casa, y me pesa, que yo la truje a Toledo, porque en mi casa se hiciera la boda, fuera de Azaña. Irse Juana: buena es esa, en este Oratorio está, ahora acabo de verla. Aquí está, que yo la vi. Es ilusión de la idea, por donde pudó salir, no habiendo más de esta puerta? Ella en casa está, no hay duda. Y como que no está en ella, esta mañana la vieron salir. Quién la dio licencia? El deseo de ser Monja la dio trevimiento, y fuerzas para disfrazarse de hombre, que mis criadas lo cuentan, y que dijo, que se iba huyendo de tu violencia al Convento de la Cruz. Dime tú, con qué licencia? Juan Bazquez, Dios se la dio. Pues señores, y ercia cierta mi muerte, si falta Juaas cielos! parece quimera; no estaba rezando aquí? el acaso de la puerta, sin duda tiene misterio. Primero que Monja sea, teñiré mis blancas canas en la sangre de sus benas. Eso, y mucho más merece, quien quiere casar por fuerza su hija. . No ha de ser nonja, vamos, señores, tras ella. mira, que el alma me llevas: cielos, decidla que aguarde; tenedla, cielos, tenedla. Mi Dios, alas me habéis dado, porque como el alma vuela, el cuerpo, que de los lazos del mundo se desenreda, no siente, Esposo, cansancio; pero como el yugo lleva de vuestra ley sacrosanta, no se cansa, que no pesa: con mi rústico discurso conozco las excelencias de vuestro inmenso poder, y admirada el alma en ellos, siempre os doy mil alabanzas. Bendigaos aquesa eterna República de once Orbes, que por su Autor os veneran: tres hombres vienen aquí, hay Dios, mi desdicha es cierta! mi padre, y mi tío son, con Loarte; pues soy vuestra, amparadme, dulce Esposo. Si en el Convento desea quedarse, la he de dar muerte. Un hombre, por la vereda, que va hacia Cubas, se aparta. del camino muy apriesa. Mas si fuese mi sobrina. Mas si Juana mi hija fuera. Cielos, si fuese mi esposa, ay infeliz, que no es ella. Ah mancebo, diga, ha visto un Joven bello, que apenas podrá tener quince años de airosa, y grave presencia? Pastor sagrado, ahora es tiempo, mitad, que el lobo se acerca? si señor, muy bien le he visto, porque va por esta senda; ha os llevado alguna cosa? Es mi hijo, que me lleva. cuando menos toda el alma: vuelve, perdida ovejuela, a los brazos del pastor, que es tu padre. No es muy buena intención la del pastor, que para cobrar la oveja, el lobo lleva consigo; y en fin va por esa senda, y muy cerca la tenéis. Feliz yo, si fuese ella. Albricias, albricias. De qué? buenas nuevas, 1. De que viene Juana a honrar esta, tierra. Venga norabuena. 2. Norabueha venga la Esposa de Cristo. Venganorabuena. 1. De Dios escogida. Nhorabuena venga. 2 La Acucena casta. Venga norabuena, norabuena venga. Esta es la Casa divina de la Cruz, en testimonio, que de la cruz del matrimonio, que darme el mundo imagina, menosprecie por la Cruz, de la Cruz que Dios me da, y ansí mi nombre será desde hoy, Juana de la Cruz. Ni temo ya ningún mal, si al mundo pierdo el decoro, trocando lisonjas de oro a verdades de sayal. Dios de mi casa me aleja, y en dejarla soy prudente, que del mundo solamente se tiene lo que se deja. Mi dicha, sin duda, es cierta, ya no hay que temer desgracia; pues la Madre de la Gracia veo encima de la puerta. Virgen, pues sois la Prelada. de esta Casa, y la Tornera vuestra Imagen, yo quisiera tener segura la entrada en este Convento santo, pues que sois del cielo puerta; suplicoos, me deis abierta esta, que deseo tanto. , de Segura tienes la entrada, Juana, por tu devoción entra a tomar posesión, que tu inocencia me agrada. , . Cómo es vuestro nombre? , - . Juana. vics. Quién, cielos, será esta Juana! a quien tanto han celebrado Ángeles, que han admirado. con dulzura soberana, celebrando su venida? Esta, la Perlada es del Convento, aquesos pies, en quien consiste mi vida, bela mi voc . Señora, alzad, eso habéis de hacer? Una mísera mujer: os pide, Madre, favor. Vos, mujer. . Este dizfraz que en vos se echan de ver: de mi casa me destierra, que del mundo huyo la guerra. Y vengo a buscar la paz al divino Esposo; Madre, di de mi dueño renombre, quiso después con un hombre, que me casase mi padre, y por último remedio, con el vestido que veis, vengo a que favor me deis: que aunque es atrevido el medio, intentó desde la cuna no seré yo la primera, que con varonil vestido busque a Dios, atrás avido, que abrieron esta carrera. su casa, y padres dejó, en el desierto vivió, desuerte, que de su vida vengo a ser imitadora, no fue una Santa Teodora por hombre también tenida? y Dios que todo lo allana los estorbos me quitó, que el demonio me ofreció. Este es el mismo, que el cielo con regocijos festeja, aunque confusa me deja, y con notable recelo el veros, hija, llegar de ese modo, la intención puesta ya en ejecución, es digna de ponderar: El alma me pronóstica las virtudes que en cubéis, con que a enriquecer venís. esta casa, con vos rica, de los bienes celestiales, Hoy os hemos de poner- las Seráficas señales. con que Francisco adornó a las Esposas de Cristo. Como el contento resisto; dichosa mil veces yo. z , , Aquí sin duda ha de estar, porque en este Monasterio ser Monja. . Permita el cielo que tu presencia la obligue. Esposo Santo, ahora es tiempo. Qué es esto, hija de mis ojos? Santa Eugenia en traje de hombre . Dulce esposa, que es aquesto? Sobrina, ansi nos dejáis las canas de un padre viejo? mudando en Eugenio el nombre: . Que te dio el ser, y la vida, desprecias en poco tiempo que he de vivir, hija mía, quieres que viva muriendo? Tlija, compañera; esposa, que esto, y más contigo tengo: tu padre quieres dejar? este pago de ti espero. Mira, que te diyo el ser, la enseñanza, y el gobierno: hija de mi alma, Juana, así me pagáis con esto, a quien dejaré mi hacienda? A mí señor, que soy Lego, y yo no quiero ser Monja. Calle, hermano, que es aquesto! Esposa, mi bien, señora. Padre, adios por padre tego: Francisco Loarte, aquí detérmino morir, esto os tengo de responder, Dios lo quiere, y yo lo quiero. Eso no, no quiere Dios, que a tu propio padre viejo mates, siendo tú el verdugo: Madres, perdonad, si os llevo lo que es mi hacienda por fuerza. Señor, resistir al cielo es pecado. . Has de venir arrastrando hasta Toledo. Madres, ansí me dejáis, Esposo santo, si es cierto, que son de los delincuentes saguado asilo los Templos; porque a mí no ha de valerme, en sagrado estoy; que es esto, mi Dios, Iglesia me llamo, aquí de Dios, y del cielo, que de la Iglesia me sacan: Francisco, el Hábito vuestro vengo a pedir, ayudadme Santo sed vos mi remedio; no sois vos Embajador, Francisco, del Rey Supremo? de en casa de Embajadores, no sacán a ningún reo: pues defendedme, Franciseo, que os quitan los predilegios. No podrán, que esta es mi casa y yo soy quien la defiendo: Dios para si quiere a Juana, que la crió para esto. Seráfico Patriarca, suyo es cuanto poseo, sicvase con Juana Dios. Desde hoy a Juana le ofrezco, que si me deja por Dios, vanidad es, que no duelo. Mi bendición, hija mía, con la de Dios así os hecho: Dios os haga Santa, Juana, como puede. . Y yo os beso esos pies agradecida. Con el grande sentimiento el corazón por los ojos sale en lágrimas deshecho; no podré vivir sin ti, hija, aquí quedar me quiero. Vólveos, señor, a casa, que estamos perdiendo tiempo, y me reñirá mi esposo, porque es celoso en extremo, ya no soy mía, a Dios, padre. Hija mía, que te dejo. Bien guardada me dejáis. Cuando, hija, nos veremos? En la tierra, no es posible. Pues dónde, hija? En el cielo.

JORNADA SEGUNDA

JORNADA SEGUNDA Loarte me quiere bien; y cortés me galantea, Crespo, grosero se emplea en repetir su desdén: mal haya, quien de hombres fía de pocas obligaciones, engañome con traiciones, y réndime a su porfía. En fin, no quiere casarse por los celos que le doy con Loarte, y así hoy mi honor de él ha de vengarse: este le escribo a Loarte, porque me obliga este día, su hidalga galantería, su valor, y su buen arte: El vira me ha despreciado, con que ha encendido el deseo de saber; pero que veo! Loarte la da cuidado, y leyendo está un papel, con que me ha dado desvelos, aflojad la cuerda, celos, sin duda que es para él, quitársele quiero, suelta? Cómo qué suelte? Liviana, falla, inconstante inhumana; a darme pesar resuelta. No te pases a grosero, ni te muestres atrevido, porque aún no eres mi marido, habla, Elvira; no estés muda. quiero fingir que le quiero: y el papel no es sospechoso, que todo es en tu favor: Loarte me tiene amor, y le despido celoso: no estés, leele, y verás, como es cierto lo que digo; que el papel es buen testigo, Mal disculparte podrás. No hay que esperar Loarte de mi vida otro gusto mayor, que aborrecerte mi alma es imposible ya quererte, la firme voluntad está rendida: es aquesto en mi favor? Digo mil veces, que sí; déjame leer a mí, yo remediaré mi error. No hay que esperar, Loarte de mivida, otro gusto mayor que aborrecerte mi alma, es imposible ya quererte; la firme voluntad está rendida: ves, como intentas culparme con equivocas razones, son contra ti estos renglones? No has de poder engañarme, mira que dices aquí de Crespo, bien claro está. Presto tu engaño verá que te amo. . Leo ansí: estoy del grande amor reconocida de Crespo, no hay que hablar hasta la muerte, primero la verá, que se doncierte: extraño amor, que quiero yo, y soy querida; esto, Elvira, no hay duda como podrás disculparte, di, déspides a Loarte, Bien muestras tu gran malicia. con equivocas razones, dividiendo las dicciones, oye, y verás mi justicia. Estoy del grande amor, reconocida de Crespo, no hay que hablar hasta la muerte, primero la verás, que se concierte extraño amor, que quiero, y soy querida: esto es lo que yo le escribo, que jamás la verdad niego, y este papel no está en Griego. Sí a creerte me apercibo, por el sentido queedas a tan confuso papel, otro sentido hay en él; y así, Elvira, pagarás tu liviandad, que no es bien, que el lugar llegue a saber, que a otro escribe una mujer, que fue de un hombre de bien. Si me quitaste el honor, y casarte no has querido, ingrato, en qué te he ofendido? En tener a otro amor, que el que sufre loco, si necio un amago declarado, sin haberle castigado, pasará por el desprecio. No hay quien me socorra, cielos? que me matan, ay de mí! Elvira, yo estoy aquí. Tú eres causa de mis celos, y has de morir. . Lance fuerte! ciertas mis desdichas son. Tú osadia, y presunción castigaré de esta suerte. Muerto soy, válgame Dios! muerto, y sin Dotor, mucho es, escapémonos por pies, no nos prendan a los dos. Elvira, vente conmigo, que yo te remediaré. Muerta estoy, cielos, que haré? No vienes? Sí, ya te sigo. Confieso de esta mujer la virtud más excelente, que puede en el mundo haber. Yo conozco solamente, que ella mi muerte ha de ser. Juana es buena, si supieres lo que Dios por ella ha hecho, yo aseguro, que no hicieses esos extremos al pecho de su Madre: de dos meses la enseñó revelaciones el cielo en mil ocasiones, que te hubieran admirado, habérselas escuchado, como yo en sus recreaciones. Esta es hechicera, en ella, hay madre, sin duda encanto; porque el Espíritu Santo habrá de hablar por ella; como dice, es disparate, yo sé que está endemoniada, cuando se finge arrobada. Hermana, de eso no trate. En la cocina quebro, como saben, un barreño, y dice que seledió sano Dios, aquesto es sueño, y el Convento lo creyó. Mil gracias os he de dar, por merced tan soberana. Adónde va, Soror Juana? Voya barrer, y a fregar. Siempre con Dios tiene el alma, que aún cuando se arroba, y Dios la inclina a la escoba, porque se lleve la palma. No quebró aquese barreño; pues cómo está entero, y sano? Lo que quebrantó mi mano, sanó mi divino dueño. Qué hace milagros por ella Dios, que brava confianza; con Dios? diga, quién es ella, sus hechicerias sé, y quién es, diga, que llora? Soy la hermana pecadora, no se espante, si pequé, deme los pies, y perdone. Los pies yo la había de dar? Besaré, indigna, el lugar dichoso donde los pone. Qué humildad tan soberana! Ay, Soror Euangelista, no hay quien mi paltión resista? Dios te salve, Soror Juana. Ay Dios, que hermoso mancebo, mucho el verle me acorbarda. El Ángel soy de tu guarda. A mirarle no me atrevo; viendo tan grande beldad: Ángel, no me deja hablaros, porque vuestros rayos claros, y esa hermosa Majestad me ciegan, que de los pajes sois vos del Rey mi señor, que con tanto resplandor. viste al que goza sus gajes? dichoso el que asiste allá, libre de esta confusión, si tales los pajes son, que hermoso el Señor será: hay más extraña belleza, pues la humana cortesía, llama al señor señoria, y al Príncipe llama Alteza: desde hoy mi lengua procura, Ángel mío, glorioso, pues sois tan galán, y hermoso llamaros vuestra hermosura. pues qué? tanto hermana, alcanza. . Dios me envía a consolarte, ya premia tu humilde celo, álzate, Juana del suelo, yo propio ha de levantarte. Lios manda que hables conmigo, siempre, que verme quisieres, donde quiera que estuvieres, que soy tú ayo, y tu amigo. Que gloria que he de tener, que gozosa que he de estar, que de ello habemos de hablar, porque no hay mayor placer, para quien de amor se abrasa. en la ausencia de su amante, como hablar de él cada instante, con la gente de su casa. Esta en que estás te encomienda nuestra Reina soberana, tú has de gobernarla, Juana, tu protección la desienda; que después que la Pastora Inés se dejó vencer de el mundo, como mujer, la Reina Nuestra Señora a su Hijo Soberano. pidió, que al mundo inviase, quien su casa gobernase, y su poderosa mano. te crió para este fin, que así a su Madre lo dijo Cristo tu Esposo, y su Hijo. Aquí has de hacer un jardín, de plantas, cuya cultura la de el cielo ha de imitar; y aquí, Juana, has de plantas el voto de la clausura: hoy, te harán todas Tornera. Ángel santo, no hay en mí tantos méritos. Así lo quiere Dios, de él espera favor, y fuerza segura. A servirle me provoco, que todo se me hace poco, yendo con vuestra hermosura. Echa con la maldición esta mujer, que ahora veo, que es la esperanza, y deseo, mejor que la posesión, que lo que deseé tanto, tanto me llegué a cansar. Amón eres con Tamar, gozastela, no me espanto, dos caras el gusto pinta, señor, en cualquiera cosa, pretendida, es muy hermosa; y poseida, es distinta: cuando ajena cosa, es claro, que del Sol era traslado: pero ya que la has gozado, verás la segunda cara. Déjala, y ven. Oye, escucha. Ah tirano, ansí te vas? mas la deuda negarás, que es costumbre, cuando es mucha: por este he perdido a Crespo, y perdí el honor, que es vida de el alma, adonde ire yo, que no tropiece en desdichas: ya aquí no puedo vivir, que es fuerza, que me persigan. Cómo, cielos justicieros, si es verdad, que la justicia de esterrada de la tierra vuestro Tribunal habita, no castigáis a un ingrato, pues no valen allá arriba las dadivas, y el favor, que tantas varas derriban: justicia os pide mi agravio de un traidor, que famas quita, tendrán perdón mis pecados? No, que es la ofensa infinita. No puede Dios perdonarme si le llamo arrepentida? Si puede, mas no querrá. Pues quitareme la vida? Sí, que ya estás condenada. Ya en mi causa veo escrita la sentencia de mi muerte, por mi mal difinitiva, adonde un lazo hallaré, mas es tanta mi desdicha; que aún le faltará a mi muerte el instrumento homicida: dadme, verdugos eternos, un cordel, que al que ajustician, de valde le da la soga, con que muera la justicia. Válgame el cielo, un cordel ya los verdugos me envían, que por tan cruel salario halle el diablo quien le sirva: dadivas son de su mano, que promete oro de Tibar, y paga con un cordel, que esperanzas precipita: pero que mucho, si a Cristo, cuando conspan le convida, en vez de pan, le da piedras, que en cordel libre sus ditas: mata pues, cuerda, a una loca desesperada, y prescita, que si a Dios tengo enojado, castígueme su justicia Ay infelice de mí, que de serpientes, y hidras pueblan la región del aire, el Sol sus luces eclipsa, el cielo todo es horrores, y la tierra toda es iras, que me comen las entrañas serpientes enfurecidas, contra mí en esta mujer; porque de Dios desconfía, y de su misericordia; me entro; que Dios se irrita, contra quien se desespera, y a castigarla me envía. con gran rigor, aunque manda, que no la quite la vida. Aunque del Coro me aparta el torno, y la Porteria, bien puede gozar María de los méritos de Marta; el alma contemple, y parta al cielo, pues con Dios priva el cuerpo, que es Marta altiva: trabaje, que no hay lugar, donde a Dios no venga a hallar la vida contemplativa: tornera soy, ahora bien, entreteneos, alma mía, pensad, que está. Porteria es el portal de Belen: aquí pastores estén, cielo ha de ser el Convento, que es día del Nacimiento, mi gusto es que se celebre. El torno será el pesebre, las mantillas mi contento: aquí María estará, hay purísima Señora, mirad, que mi Niño llora, por mis pecados será. Mas Josephle acallará, que como a él esta sujeto, Cristo le tendrá respeto; mas que llora por mí, ya padece desde aquí, el frío le tiene inquieto. Ea, no haya más, Manuel, mi Redentor, y mi luz, juralde al hombre la Cruz, que en Cruz moriréis por él. Juez del Trono de Ezequiel en vos contemple el sentido a vuestro amor reducido: Esposo, gran dicha fuera, si en él trono ahora os viera humano, y recién nacido. Juava, dichosa hoy verás la fineza que hizo el Verbo al Ángel más remontado, más escondido misterio: cuando María, y Joseph con quien quiso él para efecto de este sacramento hacer otro mayor sacramento: que van por Belén buscando al amigo umbral, y al deudo, que oyen; para estar más sordos, que ven para estar más ciegos, llaman, siendo la respuesta de el ingrato cruel pueblo, la mejor, el no hay posada, la más cortés, el silencio. ̱. Nadie admite a Dios, o cuanta humanidad le debemos, no ha navido, y ya padece o indecente de los ruegos: camante, oirá desdenes; enobre, no hairá consuelo, honas busca, y halla igratos, queridos serán groseros: dentro de mi alma, Esposo, indigno albergue os ofrezco, que como amante del alma, en ella estaréis contento. Bien sin elección eligen en ricos dorados techos, vanaglora del Romano, loca ostentación de el Griego; sino un sin albergue, albergue, que fue un pobre Portalejo, que aún buscándole el cuidado, antes le hallara el desprecio: aún no agradecido sitio, de dos brutos padeciendo, en estrecheces de gruta, desabrigos de desierto: aquí se resuelve Dios al más grande hermoso hecho, que siendo humildad envidia, causó el Querubin soberbio. No extraño, que inmensidades abrevie Dios en un pecho de una Virgen, que hasta esclava, no la fio tanto Reino. Solo me asombra el prodigio, de que Dios baje resuelto a vivir, donde el morir ledió lecciones tan presto: si en aquel sagrado Monte las penas se le atrevieron, y la muerte de imposibles armó sus atrevimientos: trenta itres años de escuela, quitarle muy bien pudieron el temerlas; pues en ellas se graduó tan Maestro: pero trasiadarle Dios de Dios a hombre, y sin midios poner de glorias a penas tan unidos los extremos de la mente soberana de el Padre bájar el Verbo a mendigar acogida en las piedades de el heno, que tiernas admiraciones no solicitan, pasemos al asombro de los ojos, los pasmos del pensamiento. s, Pues la esclavitud destierra de todas las criaturas gloria a Dios en las alturas, y paz al hombre en la tierra. (ce Ya en paja el torno engrade. el mejor fruto, el más bueno, que se sembró para humano, y se cogió para eterno, expuesto a tal desabrigo en ostentación de hielos, muchos para demasía, y aún sobrados para empeño: contra que, feroz Gigante, turbador, osado fiero del pueblo de Dios, membruda montaña, horrible de huesos, si no contra un tierno Niño, que aquí le están defendiendo la torre de una Doncella, la barba cana de un viejo; purpúreo clavel con alma, sin bellón blanco Cordero: Dios humano, mas parece víctima, que nacimiento de Virgen, nevada Rosa, un jazmín de amor ardiendo a todos nace, y de todos poco ayudado al incendio. Divina Reina María, con un reverente afecto os suplico, me dejéis abrázar mi Esposo eterno, veale en mis brazos yo. Juana, yo te lo concedo, tómale, hija, en tus brazos. Ay Dulce Jesús, el cielo a ser posible pudiera tener de mi justos celos. Ya la obediencia te llama, para barrer el Convento. Ay, mi Jesús! . Vete, Juana que con mi Hijo te espero en la casa de la huerta. Divino Esposo, si os dejo, la obediencia es la ocasión, que solo está puede esto. Juana, mejor tiene a Dios, quien deja a Dios por Dios mismo. Un hombre tiene de llorar, aunque le den más enojos. No tienen los hombres ojos? Sí, más son para mirar. Cuando mi mojer morió, que Dios haya, no llore, aunque como veis, la amé; porque con ella acabo el recelo que hace guerra al que una mojer percura guardar; pues no está segura, sino debajo de tierra. Dios mos libre, estoy temblando, que todo soy tembladera, Llorente, de una madera, que dizque se cría andando. Pues de qué es vuestra pasión? No os espante, que me aflija de ver cual está mi hija. Por un mal de corazón habéis de llorar ansi? Mal de corazón, es barro, si fuera tos, o catarro, no hubiera tristeza en mí; pero mal de corazón, a quien no lastimará? Si habla cuando la da más latin salmeón, no es el dolor muy roín. Llorente, aquesto me espanta. Es vuesa hija estodlanta, que dice cualquier latin, y lloráis; yo por ventura, y no pequeña tuviera, que latin mi hija sopiera, y en mi lugar fuera cura. Afirma el Beneficiado, que tienes péritos. . Cómo? Yo por eso pesar tomo, mas un remedio he pensado, que ha de hacer muesa vecina Joana la Monja, que espanta su vertú, que es una santa. Es Juana mojer debina, al diablo conjurará. Traigan a mi hija aquí, yo que lo hará por mí, y que el dimuno se irá Cómo, a un Ángelico espíritu os atrevéis, hombres necios, que a ese Zacir salobre le sacaré con mi aliento: dejadme. . No puede ser, porque has de ir al Monasterio. Estos villanos me llevan, . a que me eche con apremio esa Monja de la Cruz de este miserable cuerpo. Pues no lo han de conseguir, que para no ir allá, quiero engañarlos; pues creerán, si finjo que tengo miedo de Salchichón, ese simple, que es santo, y con ese enredo. le dirán, que me conjure, y quedo libre con esto, de que esa Monja me ultraje, que en los infiernos la tiemblo. Al Convento de la Cruz habéis de ir, tenedla recio. No me llevéis, viles hombres, adonde está ese portento de santidad, Salchichón. Salchique, no oís aquello? Que ese es santo, y me ha de echar de este villano aposento. Cón quién habla este dimoño? Contigo, que afirma él mismo, que eres santo. . Y dice bien, ahora sale con eso? juro a Cristo; que soy santo, nunca lo supe, y llo creo, que el diablo no ha de mentir; porque a él que le va en ello, y no ha de infermar su alma por mí, desde hoy me ensantezco. Diga, Salchichón, es santo? Síguro, no si no huevos. Pues saquemos a ese diablo, caquí se lo pagaremos. Será para una obra pía, que yo no tomo dinero: pero cuanto piensa darme? Saquele, y no reniremos. Mientras más santo, mas claros venga la mosca. . Yo quedo por fiador, si se le saca, que le págara al momento. No hay más que echarle de casa? pues para echar a un muerto de la suya, es menester que se junte todo un pueblo, el Cura, y la Clerecia; y queréis vos, que al momento eche aqueste Diablo vivo tan de repente? es buñuelo? Hágalo FraySalchichón. Hermanos, yo no me atrevo que ha poco que ensanteció. Santo, por Dios se lo ruego. Ello ha de ser. . Sí señor Pues prevenid treinta huevos, una olla con chorizos, cecina, baca, y carnero; seis docenas de palomas, y seis pérniles Gallegos, con cuatro arrobas de nabos, y cinco de vino añejo; que si saco de aquí aldiablo, ha de buscar al momento adonde entrarse; y si halla. vacios aquestos cuerpos, se ha de entrar como en su casa; mas si nos halla rellenos, soltando la artilleria nabal, se irá a los infiernos. Dice bien, vamos apriesa, y pues en Cubas tenemos por amigo al obligado, vamos a llenar los cuerpos. Por miedo de la justicia, que por la muerte de Crespo de Madrid vino a prenderme, estoy en este Convento, toda la noche he escrito, llamar a Salchichón quiero, que es el que ahora me asiste, y el Vicario gusta de ello; pues Pantorrilla se fue, temiendo algún caso adverso, que no aicursados, ni amigos, cuando hay malos sucesos. Oye, hermano Salchichón, despierte, invidia le tengo, quien durmiera como él. Por tener seguro el sueño, duermo a pensamiento atado, que es mejor que a sueño suelto; que es lo que quieres, señor? Cerrar quisiera este pliego, tráígame la salvadera. No la hay en el Convento. Pues con que, cuando se escribe, secan lo escrito . Direlo, el polvo de mi rosario, cuando escriben; sirve de eso. Con licencia soberana, desde aquel lugar tremendo que ocupo en el purgatorio, hoy en espíritu vengo al Convento de la Cruz a tratar de mi remedio. El que me quitó la vida está en aqueste Convento retraído, yo confío en Dios, que este Caballero me de la vida de el alma, pues me quitó la del cuerpo. Estando todo cerrado, el aire la luz me ha muerto, tráígame una luz, hermano. Es matraca del Convento: que hace de despertarme? qué hora será? . Ya salieron de los Maitines las Monjas, los gallos del Monasterio, porque cantan a las doce, imitando al que a San Pedro le dio memoria de Gallo. Tome aqueste candelero, dindamente duerme siempre Estoy en dormir tan diestro, que atadas atrás las manos, apostaré con Morfeo; porque es cosa que lo hago a cierra ojos, si quiero: había agora de agarrarme, estando sin luz un muerto. Quiero llamar, porque ansí le evito el forzoso miedo. Que le causará de verme de repente en su aposento? Qué es esto? llamaron? Sí. . Mire quién es. Yo no entiendo, mirado me vea yo de un hombre vizco; o un tuerto en ayunas, y sin blanca. Si tal mirare. Sautelmo, y querías tú, que fuese a saber quien es? . Más recio han llamado, quien será, si está cerrado el Convento? El Alguácil, y Escribano son de tu causa, que pienso que vienen por sus salarios, que los murciégalos, y ellos andan en penala estas horas. Todo me ha cogido un hielo, quién es quien llama a la puerta? Él no llama; a lo que siento, a la puerta, sino a ti. Yo soy Mendo. . Quién? Soy Mendo, a quien quitaste la vida, que humilde a rogarte vengo, que obres como Cristiano, y piadoso Caballero. Dime, Mendo, lo que quieres. Sin tener terciana tiemblo; señor, con quien has hablado? Acabe, no tenga miedo, que es mi criado, que trae. para la parte el dinero. Sevor, hacia donde estás, sácame de aqueste empeño. Deme la mano, aquí estoy. Llega tú, que yo no puedo. Mas ya te tengo agarrado, cálgale el difunto muerto, saumas te con Responsos, tufos de sepolturero; tienes, señor, porque hueles? Dígame, hermano, a qué huelo? Jesus l luego no eres tú este, que agarrado tengo? San Blas, San Jesus mil vecese: Señor, las manos he puesto, entendiendo, que eras tú en un bulto; que está oliendo, a curtidor en el noque. El miedo causa todo eso; no tenga miedo, que este es Pantorrilla, ese necio, que ya vendrá como suele. (po El alma me has vuelto al cuer- Llegue, que aquí está la puerta, aqueste es el candelero. Vaya apriesa por la luz, válgame el cielo! qué es esto? cuando al valor de Loarte se le ha conocido miedo? Señor, ya traigo la luz, aquí la pongo, que quiero abracar a Pantorrilia. San Francisco, San Anselmo, san todas las Letanías. No alborote el Monasterio. La palabra di de esposo a Elvira, con juramento, y se la negué después, porque tú me diste celos. Por justos juicios de Dios me dio la muerte tu hacero;: despóseme con Elvira casi en el último aliento de la muerte que me diste, y de Elvirá los tormentos, con que el demonio la oprime, y el escándalo del pueblo. De esto has de dar cuenta a Dios pues que fuiste causa de esto, numero determinado tiene el pecar, esto es cierto: y que sabes tú, Loarte, si para ir al fuego eterno solo te falta el pecado que quieres cometer ciego. Pídele perdón a Dios, que en él le hallarás ran presto, que entre alcanzarle, y pedirle, no cabe distancia en medio. Remedia a Elvira, Loarte, que de su mal yo te advierto, que por la oración de Juana, Dios revocará el decreto. Esto, y unas Misas pido, y me sacarás del fuego del purgatorio, que paso cruelísimos tormentos. Yo, Mendo, casaré a Elvira, y haré, que en cuantos Conventos hay en Madrid, por ti digan maña na Misas a un tiempo. Pues cúmpleme esa palabra, que si en el cielo me veo, a Dios rogaré por ti, obra como Caballero. . Yo prometo por tu alma, manana en amaneciendo, darme docientos azotes, y ahorcarme, si es poco esto: y no te llegues a mí, mira que pegarte puedo, una vida miserable, mucho mejor estás muerto. Mortales, los que podéis el hacer bien por los muertos, no os descuidéis, que vendrá a sucederos lo mesmo. . Porque se descuidaran albáceas, y herederos, yos dejarán padecer, como alguien puede entenderlo. Hay muerto tan hablador! Ya se fue, no tenga miedo. Por aquí se escondió ahora. Remediar a Elvira quiero. Y sino, a la una en punto cada noche vendrá el muerto más cierto, que una terciana; en quien no tiene dineros: que hay muertos tan habladores, que a solo contar un cuento vendrán desde los profundos. Casarle con ella quiero, pues no es Fraile Donado. Dios mío, yo casamiento con viuda, Dios nos libre, que si la habló algo recio; con voz gangosa, me diga, nunca el que pudre hizo eso: que fue conmigo galante, aunque con un gordo leño la moliera cada día; pudriendo ella, a dos a un tiempo, al uno, que pudre vivo; y al otro, que pudre muerto: fuera de que cada noche se me vendrá a casa Crespo con chismes parcemicados, y a cenarme cuanto tengo, a mi visión, carne momía, a mi maridillo muerto, a mi huésped de profundo. No de voces, qué es aquesto? Aquí de Dios, que me casan, sin comerlo, ni beberlo. A daros gracias, Señor, cada instante al torno vengo, adonde me revelastes de Belen tantos misterios: aquí Niño, y humanado, para el sacrificio expuesto, os vi, siendo el torno el Ara, fuego, amor, y vos Cordero, nacéis de una Virgen Rosa, desde el instante primero, siempre limpia, nunca ajada de señas de humano cierzo: no profano indigna planta el florido sitio ameno, jardín de Dios preservado, desde el instante primero. La Misa dicen, ay Dios! no puedo llegar a tiempo, y la Campañilla informa, que están el Santus diciendo, y quieren alzar la Hostia: mi Dios, quien pudiera veros, esta pared me lo impide, quien tuviera tanto esfuerzo, que pudiera dividirla para vos: es fácil eso, Amante Sacramentado, al divino poder vuestro, son el cielo, tierra, y todo luciente blasón pequeño? No sois el que dividisteis salobre golfo bermejo, Tuba de osadias Gitanas, puente de querido pueblo? Esta pared, poco triunfo es, Esposo, al poder vuestro, de quien tiemblan porestades, yobedecen once cielos? Oh maravillas de Dios! ya la pared se ha abierto, ya mi Dios Sacramentado muy en forma le estoy viendo. Adorote, Dios, y Hombre, que en el Árbol del madero Sacrosanto de la Cruz, redimiste el universo. Laudate Dimomues gentes, Laudate enmiomues populí. Quién no os alaba, Señor, por favores tan inmensos; mas ya se volvió a cerrar la pared . Y porque el tiempo no encubra esta maravilla a los siglos venideros, , s E quedará esta piedra abierta; porque el Reino de Toledo. la venere milagrosa en el Claustro del Convento. Ángeles, y Querubines, Curia sagrada del Cielo, hombres, fieras, aves, plantas, venid a coros, diciendo conmigo: Te Deún laudamus, Te Dominum confitemur.

JORNADA TERCERA

JORNADA TERCERA Que me queréis, barro vil de aquel campo Damasceno, que con la vista no más os abrasara mi fuego? bravo olor traéis de mosto. Qué pensaba, hallarnos huecos? por Dios, que estamos macizos. Santo Salchichón, ya es tiempo Hérmanos, por esta pobre, una discipiina quiero sacudirme, porque ansí de oírla tiemble el infierno; y en mi sangre anegue al diablo, en esta choza me entro. Dichosos habemos sido en tener en nuestro pueblo de repente tan gran Santo. Jesús! qué azotes tremendos se está dando. Aquestos piensan que se azota ese embustero, y una bota es la azotada: pero ansí el engaño esfuerzo, basta que me abrasan de esos azotes los ecos. No basta, que ha de pagarlo este mísero jumento? No se mate, santo mío. h . Señor diablo, aquesto es hecho En nombre de Dios, amen, va de milagro estupendo. O tú, demonio, o demonia, que yo no repazo en eso, deja libre esta mujer, que yo, por Dios, te lo ruego. Nonche bello, nonche bello. Lo que dice, no entendemos. Que le dé a la noche un bollo, y se irá. . Daraleciento. Ista est, ancilla mea. Dice, que lo que bebemos, en cas de Arcila se mea. Qué gallardo entendimiento! Para engañarlos haré, que se levante este necio por esa vaga del aire, regio pájaro ligero, que viendo aqueste prodigio, creeran lo que estoy fingiendo. Yo quiero hacer oración, mas que hable un Ángel, temo, por debajo de la cuerda, colgado melón de invierno. Ay, que me alzan en el aire, no hay cosa como ser bueno, santo soy de mogollón, al cielo me voy de un vuelo. Lo que se ve desde aquí, allí miro, que un cerero a una arroba de cera, está echando otra de sebo. Alli riegan el carbón, que con basura revuelto, por carbón nos venden piedras. Acullá a medio pellejo de vino, dan uno de agua, que un pozo es un fértil majuelo. Drogueros, y boticarios, más boca mía, callemos, no se enojen los Dotores: vive Cristo, que me he muerto, de el cielo baje estrellado. Hermanos, que ha sido esto? No ser santo de tramoya. Diga lo que ha sido, presto. Es que quise conjurar aqueste diablo correro, y no hacerte, Madres mías, como soy santo moderno. Pues quién le mete en conjuros? Este demonio en bustero dijo a todos, que era santo, creilo, que es fácil eso, y levantado en el aire, mas alto me vi en un credo, que un arancel de mesón. Madre Juana, yo la ruego, que a un infernal demonio, que mi hija tiene dentro, se le saque. . Yo, que dice, quien soy yo para hacer eso. Hágalo usté. A nuestra Madre, que es la Prelada, y el dueño, pida licencia de hablar. Señora, desde mi puebro vénimos, a que Fray Juana sóprico a su Monjeria; que lo haga, y sea presto: Como en casa no hay clausura . Acaba, perro. todos se entran acá dentro. Yo soy grande pecadora, mi Prelada sabe esto. Sóprico a su Ferlesía mire, como está groñendo de miedo de ver a Joana el dimoño. . Yo concedo . Ya tiemblo. licencia a Juana de hablar, y por el poder que tengo, mando en virtud de obediencia, que haga lo que piden estos. Que tiene aquesta mujer, que de solo verla tiemblo; déjame, hipócrita, y mira, que te ha de pesar de hacerlo! Esposo divino, yo os suplico, que este fiero espíritu condenado, deje libre aqueste cuerpo: de parte de Dios te mando; que salgas de aquí, perverso. Mientes, tiñoso, soberbio. Déjame, Iuanilla, mira que te importa. . No te temo, sal aquí, perro rabioso: que me abrasas, que me ahogas, yo saldré, quítale presto. No le ne de quiter, maldito, sal aquí . Ni tú, ni el cielo no me han de poder echar. Podrá mi Jesús? . Soberbios derribados Serafines, convocad todo el infierno, que os afrenta una mujer. Sal de esta mujer, soberbio dragón de el Apocalipsi. mos saque aqueste embeleco . Pensaban que era buñuelo, pues que yo no le saqué? No lo ejire. (neo. Hac estímea domus re man Tu casa es en los infiernos, porestate habeo, y: te elgcia . Nego, nego; quién te ha enseñado Latín? Mi Esposo Jesús. Y Don de lenguas me ha dado! Más dura está, que un conejo empañado de sigón. Sal apriesa. Ay, que me quemo, quita la muno, ay de mí! ya salgo, mas nos veremos; tú te acordaras de mí: sal, valga el diablo tus huesos; y metete en un capón. Vere derecho al infierno, sin hacer mal a ninguno. Tiemble de mi furia el cielo. No quiero, que esta es mi casa. , besa el Cordón. . que tormento! . Ya el fiero Ángel condenado desocupó el aposento, llevadla a la Iglesia, adonde se confiese, que el Convento va a rogar a Dios por ella. Gran teloro aquí tenemos. Todas son hechicerias, piensa que yo no lo entiendo? Par Dios, que la Madre Juana hizo el milagro de presto. Ya yo le dejé manido; y yo soy el que le ha hecho, venga el dinero hermanos. Qué dinero, que dinero; si la Santa ha echado el diablo. Tómenle a el juramento, que el diablo dirá verdad; miren, que les pondré pleito. Tu Esposo me manda, Juana, que te de unas buenas nuevas, Prelada eres de la Cruz. Yo de la Cruz Abadesa, yo cuenta de tantas almas, no pudiendo tener cuenta con la mía. . Porque lloras, Juana, es esa tu obediencia, ansi obedeces a Dios? No hay más, Ángel, no sea lo que quiero, su hermosura. me da soberana fuerza: pero decid, Ángel santo, como nunca me dais cuenta de vuestro admirable nombre? Razón será que lo sepas, San Laurel Aureo es mi nombre. Hizome la mano eterna de Dios de los más validos, dio me gracias tan inmensas, que el Ángel del Privilegio me llaman, y de mi tiemblan las infernales regiones, que a mi nombre están sujetas. Yo fui el Ángel de la guarda. de David Rey, y Profeta, de San lorje, y San Gregorio Magno, Pastor de la Iglesía: mira lo que a Dios le debes, pues tu guarda me encomienda, y a tales Santos iguala, y en tu misma boca, y lengua habla el Espítitu Santo, y hablará lenguas diversas por trece años, predicando su ley santa, y verdadera, su Predicadora te hace. Ay de mí! qué he de dar cuenta de tantas prerrogativas. Al cielo voy, Juana bella, por los Rosarios benditos, que a tu Esposo enviaste, espera. Amante, y divino Dueño, de cuya Majestad tiemblan. las mayores potestades, y adoran, y reverencian las Ángelicas cuadrillas, y a quien de adorar no cesan todas las Dominaciones, que por su Dios os veneran, y en medio de tanto Solio, que sois humano, os acuerdan cinco sagrados Rubies de el cielo divinas puertas del perdón, para el que os busca, siempre, gran Señor, abiertas. Oíd la humilde Oración, que os hace la Esclava vuestra por las Almas, que en la cárcel de vuestra Corte están presas: dadlas perdón, haya indulto, salgan, Señor, de las penas, pues es la misericordia blasón de vuestra grandeza: y mirad, Señor, que sois Vos Pastor, y ellas ovejas marcadas con vuestra Cruz, y con vuestra sangre misma soñaladas: mi Jesús, todas mis Monjas esperan, que las vuelva los rosarios, para rogaros por ellas; no tienen en que rezar mis Monjas, bondad inmensa, vuestra Augusta Majestad esta merced me conceda: bendecidme los rosarios, que os embié, Señor, y vuelvan con tantas divinas gracias, que ansí mi amor los espera. s Los venturosos rosarios, que yo llevé a la presencia de tu Esposo soberano, y tuvo en sus manos mismas, te vuelvo con tantas gracias, como se esperaba de ellas, que manos de Dios, no saben hacer mercedes pequeñas: las virtudes que dio a el Aguus el ViceDios en la tierra: también esas mismas dio tu Esposo santo a tus cuentas, que cuentas que al cielo alcanzan, Dios las toma por su cuenta: tan prodigiosas serán, dilatadas por la tierra, que el segundo Salomón Filipo, cuya prudencia hará a la justicia, y paz, que otra vez a España vuelvan: una de estas cuentas Santas tendrá con la reverencia, que promete el que ha de ser de la Cristiandad defensa: y luego el Tercer Fisipo, con Margarita Reina, los pacificos, los santos tendrán en otras dos cuentas cifrado el valor, y estima de sus reales riquezas: y vendrá a ver tu sepulcro con el Príncipe, y la Reina Cristianísima de Francia Doña Ana Mauricio, Perla de la Real Concha de el Austria, y llevarán de esta Iglesia dos Cruces hechas del torno, en que viste dicha inmensa a Dios humanado, y Niño, que hasta la misma madera del torno se ha de hacer rajas, celebrando esta fineza. Y Filipo Cuarto el Grande, con la prudente Isabela de Borbón, vendrá na verte, y recibirán dos cuentas, Clemente Octavo vendrá a lo mismo, antes que sea de la nave de San Pedro Patrón, y rija la Iglesia, y con una cuenta tuya a Roma dará la vuelta. También el Santo Julian, Fraile de tu Orden misma, y Fray Francisco de Torres, han de obrar con estas cuentas prodigiosas maravillas, sanando varias dolencias: veinte y cuatro Religiosas, a quien Luzbel dará guerra en Francia, quedarán libres con una cuenta de aquestas: los ciegos cobrarán vista, a los mudos darán lenguas, por ellas oírán los sordos, cobraran salud por ellas enfermos de el corazón, de fiebres, de pestilencia de costado, de tercianas, de garrotillo, de lepra, serán único remedio, contra los que desesperan de Dios, y harán que contritos imploren su gran clemencia: desterrarán tempestades, amansarán las tormentas del mar, y rayos del cielo, no harán daño en presencia: la misma virtud tendrán otras tocadas a ellas, con tal, que las que da el Papa, se estimen con reverencia, para más gloria de Dios; y porque la falsa sera de ese Antecristo del Norte, las gracias niega a las cuentas, que el gran Vicario de Dios concede; quiere que veas hoy un árbol, que por fruta divinos rosarios lleva en una Isla de Irlanda, maravilla grande, y nueva, que cuando la bendición daba a tus cuentas la tierra, brotó este divino Árbol, , d . para desmentir aquella hidra cruel, que a Alemanía, y a Flandes soberbia anega, con siete nilos de fuego, de siete heréticas etas: todas estas maravillas. ha de obrar Dios, porque sepas. lo mucho que te ama Juana? mira si es bien, que padezcas por tan liberal Señor, y si le debes finezas. Pues si paga a letra vista Dios con tan rica moneda, yantes que a cuentas lleguemos son en mi favor las cuentas, sin cuenta he de padecer. Ven a darles estás nuevas, que ya tus Monjas aguerdan en el Coro de la Iglesia. Dios es Dios, da como Dios, que cuando da es de manera, que conoce el Orbe todo su soberana grandeza: él es nuestro Reysupremo, y el Pontifice en la tierra del gran tesoro de Dios es Presidente de Hacienda; y vos, hermoso Laurel, con divina providencia, hacéis este Monasterio Tribunal mayor de cuentas. Hombre hambriento, todo es trazas yo he llenado la talega a costa de el Dotor nuestro, hurtándole ayer la cena: ha Madre nuestra, Deogracias, saliendo ahora de la Iglesia, aqueste papel me dio Marí. Perez la andadera, que a cocineros, y sastres, parecen las andaderas, que siempre pecan demás: en los recados que llevan. Del Dotor de casa es, y dice de esta manera. s , , stg, El Docor. ay insolencia mayor! es posible que tal sea; esto no ve que es hurtar? Yo tenía una hambre buena, como salí de la cama, con seis sangrías acuestas: pedile, me recetara algo de esto, que se pega; porque no via de hambre: y el Dotor lo hizo tema, y me recetó unas pasas, miren que gentil receta, para una hambre gratisdata: supe que tenía de cena cuatro gazápillos tiernos, un gígote de ternera, con dos pollvelas de leche asadas: pero eran tiernas, un reverendo torrezno con un frasco de Lucena; y dije, si mi Dotor de noche todo esto cena, le ha de dar apoplegia, la raridad aquí entra: fui a su casa, y con industria, Madre, le pesque la cena, y allá le dejé las pasas, porque el tal Dotor aprenda a recetar, como come, o a comer, como receta. Al Vicario le diré, que castigue esta insolencia. Qué importa, si esta mi panza, desprecios, dolor, afrenta. como tambóril de guerra. Vos llorando, Ángel bendito, vos con tanto desconsuelo, nunca el llanto entró en el cielo; porque nunca entró el delitos todo es contento infinito, que de la presencia, viene de aquella fuente perene que eternamente gozáis: como, pues, Ángel, lloráis, si el cielo llanto no tiene? (mas ay de mí) ya he sabido, porque mostráis pesar tanto, algún pecado, Ángel santo, contra Dios he cometido: mil veces he merecido por mis culpas el infierno, es, Señor, el llanto tierno, porque condenada estoy, que bien sé, cuan digna soy del fuego, y castigo eterno. Segura está tu conciencia, Juaha, nunca has cometido culpa mortal, siempre has sido un espejo de inocencia; aunque lloro en la apariencia, no lloro en la propiedad: que los que ven la deidad infinita, y soberana, jamás pueden llorar, Juana, ni sentir penalidad. Este ha parecido ansí en muestra, y testimonio, de que ha pedido el Demonio licencia a Dios contra ti; si te régalo hasta aquí, como a Job, probarte intenta, vairado Luzbel inventa un golfo de tempestades, trabajos, penalidades, Pues por eso es la tristeza, volved vuestro llanto en risa, vengan trabajos apriesa, pues Dios me da fortaleza; bien sabe vuestra belleza, lo que ha que le pido a Dios: que pues que somos los dos Esposos, nos parezcamos, en que iguales padezcamos, bien lo sabéis, Ángel, vos. Tu Esposo inmortal manda; que escribas tu historia. Temo, que la van agloria ha de ocasionar mi mal. Escribe las maravillas de Dios, y tus glorias cantas. Mi suficienciano es tanta para poder referirlas; pídele me de licencia de no ser mi Coronista; Ya a María Evangelista le da Dios ciencia divina. Y si ella leer no sabe? Ya la omnipotencia suma rige su ingenio, y su pluma para que en ti a Dios alabe. Gran milagro, Madre Juana que ya seleer, y escribo, por ella de Dios recibo esta merced soberana: Dios me manda, que su vida escriba. . Ansí a Dios alaba, pues leer, y escribir sabe, por la merced recibida. Su Vicaria es ya Abadesa, ya el oficio te ha quitado. Job de España, ya ha llegado el tiempo de que haga presa el can mordaz de la envidia: en tu cándida inocencia. yo te asisto, ten paciencia, que Luzbel contigo lidia. Ya, hermana, ha querido Dios que sus embustes se sepan: nuestro Padre Provincial escandalizado queda, y quitándola el oficio; me eligió para Abadesa, contra mi gusto, y dictamen; mas soy hija de obediencia. Nuestro Padre Provincial, que por mala me aborrezca; no me espanto, que es un santo, y yo digna de las penas del infierno: aquesos pies me dé, por merced tan nueva, Madre mía de mi alma, y aunque yo no lo merezca píseme, que soy muy mala. Álcese, no sea embusitera. Que esto se diga a una Santa! Escucha la penitencia, que me mandan que la de nuestro Padre. Y que pequeña, comparada con mis culpas; será por grande que sea. El velo manda quitarla. Hace bien, que quien no vela con las vírgenes prudentes, hasta que el Esposo venga, bien merece que la quiten el velo, y que con la puerta la den: ay de mí! que son una de las cinco necias. Manda que todas las Monjas pasen pisando sobre ella, siempre que entren en el Coro, y que todas, nos ordena, la demos tres disciplinas conventuales en rueda cada día. . Es justa cosa, que a Dios pagué en la moneda, que él pago poc mis pecados, cinco mil azotes fueran mas justos en mí, que en él, ya me alegro, Madre nuestra. Después manda, que la encierre, y dé por cárcel su celda, dejando un pequeño torno, tabicándole la puerta, porque ha sabido, que está endemoniada, no tiembla. No me asombra, que también le llamó la envidia Hebrea a mi Esposo endemoniado, razones que le parezca. Sabe Dios lo que he rogado a nuestro Padre por ella, y solamente por mí hoy ha usado de clemencia. Los pies, Madre mía, la beso. Que aquesto mis ojos vean? Dejese de hipocresías, hermana, y al coro venga, adonde la disciplinen. Vamos muy enorabuena. Ya se cumplió mi deseo, en fin ya soy Abadesa, hoy se vengará mi envidia de esta hipócrita embustera: que pesares la he de dar, que golpes, que penitencias, hasta que de pesadumbre muera entre tantas afrentas. Ya en la preusa de desprecios poben inocente a Juana, ya la azotan, ya la pisan, ya la deshonran, y ultrajan; la rabia del Abadesa sufre con paciencia tanta, que admira a todo el Convento verla tan mortificada: que golfo de tempestades fluctua la humilde barca: ánimo, Juana, no temas, yo te asisto, y Dios te ama: ánimo, Juana inocente, porque toda esa borrasca ha de conducirte al puerto de la Ciudad soberana: ya besa a todas los pies con lágrimas que derrama; ya perlas de la corona, con que su Esposo la aguarda; ya la meten en su celda, y sin hablarla palabra, todas se van, y la dejan presa allí, y emparedada. De qué, Pablo, de que, Antonio, se cuenta constancia tanta: dichosa Juana, y dichosa, por ti también esta casa ya parece que no puede llevar el peso de tantas deshonras, y menosprecios: ánimo, valiente Juana, ya se ánima valerosa, contra tentaciones tantas, con que Luzbella da guerra, que intenta ver eclipsada con sus tinieblas aquella Luna hermosa de la Sagra. . Presa estoy por mi Abadesa en esta cárcel reclusa, que quien tan mal del bien usa, bien es que la tengan presa. alma, no hay porque quejarte en cárcel, cama, o destierro, que Dios hace de tu yerro aldaba con que llamarte: si a castigarme se obliga, como a Niño a mí me da, que hecha palmatoria está la mano con que castiga: mis albaacas ver quiero, frescas todo el año están, que ansí conservado se han, sea bendito el jardinero; pues ya he rezado Maitines, el te Deúm quiero acabar, que ahora empezé a rezar al Rey de los Serafines. Dignaré Domine nocte ista, fine peccato nos custodire. Miserere nostri Domine. Miserere nostrí. Válgame Dios, que dulzura, quien canta ha de averiguar, y quien me ayuda a rezar con dolorosa ternura. , z Virgen; Juana de la Cruz, ten de nosotras piedad, que la eterna Majestad manda, que te demos luz de las penas que pasamos. Adónde penando estáis, os ruego que me digáis. En estas hierbas estamos, que la divina bondad el purgatorio nos dio en ellas, Pues qué hare yo? Rogar a su Majestad, nos libre de tantos daños. Duélete, Juana, de mí, que ha que peno allá, y aquí cerca de cuarenta años. Pues todas mis oraciones, ayunos, y penitencias, disciplinas, y obediencias, trabajos, persecuciones, hoy por vosotras aplico, y al Esposo celestial, que os libre de tanto mal, aunque indigna le suplico. Madre, la Madre Abadesa se muere. . Ya yo lo sé. No quiere que este más presa sino que perdón la de de las culpas que confiesa, muestras de grande dolor tiene. . Gracias al Señor, que su pecho ha vuelto tierno. Teme, que ha de ir al infierno De eso no tenga temor, que el Señor de tierra, y cielo, la dio grande contrición: no dude su salvación; vaya, y dela este consuelo, Hoy es Viernes de la Cruz, y ocasión más oportuna, Esposo, para pediros de vuestras llagas, y angustias las señales, los dolores; no me arguya la calumnia, que yo no os pido las llagas, sino las señales puras, y escozores que pasastes, quien tuvera tal ventura. Ya el cielo esconde sus luces, ya el Sol sus rayos enlura, las piedras se hacen pedazos, y yo soy más, que ellas dura. Hombre, y Dios, que en ese leño por mi padecéis injurias, y siendo la culpa yo, vos padecéis por mi culpa: manso Cordero en el Ara, para la oblación más dura, expuesto que ejecutaron Hebreas manos, no justas, sentir yo vuestros dolores, es lo que mi afecto busca. Esto suplico, Señor, padezca vuestras injurias, que soy indigna, os confieso: pero soy tan vuestra hechura, que deseo vuestras penas, para borrar más mis culpas: y ansí con el Africano, de vuestra Iglesia gran pluma, siguiéndole en el afecto, diré de mi amor ternuras: por mi nacistes al hielo, por mí de la Hébrea turba prender, Señor, os dejastes, y por mí en una coluna sufris cinco mil azotes, y a vuestra cabeza Augusta la dan corona de Espinas: y en una Cruz con tres puntas clavado, y hiel, y vinagre os dan, y con una aguda lanza os abren el costado. Todo, Señor, por mis culpas, yo os lo estimo de manera, que si vos, o bondad suma, dejarades de ser Dios, y lo fuera esta criatura, conociendo lo que os debo, tanto el amor me ejecuta, que yo de ser Dios dejara, sin repugnancia, ni duda; porque vos fuerades Dios, dándoos gloria en las alturas. v, ̱ , , a , , s, s pies. a Juana, pues eres mi Esposa, a tu petición tan justa satisfago de esta suerte: llega, Esposa, porque dudas todas mis misericordias, en esta Cruz se consultan, y las goza en paz, quien llega a estas márgenes purpúreas: ven, Esposa, y te daré las señales que procuras. Aunque indigna de bien tanto, vuestra voluntad se cumpla. , s, Basta, Señor, basta, Esposo, que me abrasan, y dislumbran tanta tropa de luceros, y de rayos tantas puntas, que en el volumen de luces cinco sagradas me punzan. Hasta mi Ascensión gloriosa has de sufrir con ternura los dolores de mis llagas, que con tanto afecto buscas. Los Ángeles os alaven, y todas las criaturas os canten tres veces Santo, como el Querubín pronuncia. A la Madre Juana debo estar consolada, y quieta en este santo Convento, ya Loarte me dio renta, ya cumplo lo que al difunto prometió, con que se espera, que está gozando de Dios, él de su mano nos tenga: felice mil veces yo, que para que viva quiera, Loarte con Carlos Quinto se fue a Flandes a la guerra. Guarda el muerto. Guarda, guarda. Gran ruido hay en la Iglesia, alguna desdicha temo. Huyamos hacia la puerta. Guarda el muerto. Guarda el muerto. Padre, qué ruido es ese? Los que colgaban la Iglesia para el día de la Cruz, que en él también se celebra, porque habemos conseguido con la Seráfica Regla la clausura de esa casa, que desde ese día comienza la gente de otros lugares, con otra gente, que en vela han llegado de Madrid, junto a una tumba, que abierta, para comer en el suelo, pusieron algunas mesas; porque como llueve hoy, no pudieron allá fuera, estando comiendo, vieran, que la tumba se menea, y un muerto se levantó. Madres, cierren esas puertas. Deo gracias, diga que ha sido? Huyendo la penitencia por la cena del Dotor, suia esconderme, y en la Iglesia vi una tumba, y yo medroso me meti debajo de ella, y dormí como un liron, hasta que allí me despiertan el ruido de la gente; y con la congoja, y pena, arrojé la tumba a un lado, y salí de esa ballena, pisando jarros, y platos, ollas, botas, y cazuelas, hombres, mujeres, muchachos, que unos huyen, y otros ruedan, diciendo, que yo soy muerto, y mienten en mi conciencia. Ay escándalo mayor, venga conmigo a la Iglesia, y desengañe a esa gente, no escandalice la tierra. Señor, no nos castiguéis con desdicha como esta. Deo gracias, que ha sucedido? Gran daño el alma recela. Es que nuestra Madre está en la cama muy enferma, que entre las Monjas del Coro la llevamos a su celda: y dando a Dios alabanzas, dice, que su día se llega, que dice, que el de la Cruz es el día en que la espera ua su Esposo amado. ̱ Gran castigo de Dios fuera, sinos quita tal Perlada, Que habemos de hacer sin ella, que es el amparo de todas, Dios de nosotras se duela. s. Hasta el andar a pie cansa, desdichado oficio tengo, pues sirvo a unas cogujadas, cuya jaula es el contento, sitiado estoy de cestillos, y de esta suerte parezco. una alquitara de cestas: lo que esta lleva ver quiero, aquí tiento cosa blanda, brava tentación, qué es esto? aquí dice a San Joseph, con unas pollas las pruebo, que si en el cielo esta el, irán acedas al cielo, valiente es el manjar blanco, y tanto, que en él no siento que haya cosa de gallina; digo, y hago, como, y bebo: estotro quierole leer, y lo que dice ver quiero un deboto de una Monja, grandísimo majadero. Un pilón me pide usted de azucar, y con deseo de enviársele, le busqué en el prado viejo, y nuevo: yo en las fuentes de Madrid pilón de azucar no veo, porque son de mármol todos, mude usté de pensamiento, que no sea tan pilongo: ay Dios! al Vicario veo: a Dios! cestas, que él me curra, en el cielo nos veremos. Era hora de llegar? Yo disimulo, y me elevo, que gran banda de perdices van por así, yo contemplo en la salsilla que hacen para ella los cocineros. Deje, a que soy venga, hermano E Padre, que hay en el Conuento y Dios se lo perdose amen, que me ha sacado del cielo. Que gran desdicha; ay de mí! nuestra Santa Madre. Ah muerto? No, hermano, mas está corta de morir, venga al Convento. Madre, como no nos habla Como nos deja tan preste Hablenos, Santa, hable, Madr Quien nos podrá dar consue Si esto, Madres, no la obliga el fin duela, que ya ha muerto, por obediencia la mando, que nos hable: Ya obedezco, pidiendo estaba a mi Esposo, que cuidase del Convento, y ya medió la palabra. La obediencia la dio aliento Madres, pidan a mi Esposo, me perdone tantos hierros; también ellas me perdonen, si yo las di mal ejemplo. Ay Santa, nosotras todas la suplicamos aquesto. Ea, Juana, que ya es hora, que aguarda tu Esposo eterno. Jusus María, Francisco, Ángel Laurel, si es ya tiempo en vuestras manos, Jesús, este Espíritu encomiendo. Que olor soberano es este. La celda cielo se ha vuelto. Ya nuestra Madre murió. Qué pena! Qué desconsuelo! Esposa de Cristo, ven, sube a recibir el premio, que ya tu Esposo te aguarda en tálamo de luceros. Paraninfos celestiales, en Himnos, y dulces versos cantad loores a Juana, que sube a gozar el premio. Azar cruel, que arrebata al padre de los poyuelos tiernos pajarillos, cuando los lleva al nido el sustento; no en tal desamparo deja los tiernos hijos pequeños sin pluma, que los abrigue, ni quien los traiga el sustento: como la muerte cruel, nos deja en este desierto, quitándonos con tal Madre todo el amparo, y sustento. El beneficio de Cubas da el Arzobispo al Convento a instancia de nuestra Madre. Ya empieza a obrar en el cielo nuestra Madre. . Murió ya? Ya está con su Esposo eterno, ya Padre, llegó a su ocaso el Sol de este Monasterio, ya se apagó aquella luz, que alumbraba todo el Reino. Como murió nuestra Madre. Teniendo junto el Convento, nos mandó, que la Pasión la leyeramos a tiempo, que despedida gozosa de aqueste afligido gremio, de quien tuvo tantos años la educación, y gobierno, dándonos su bendición, hablando a su Esposo, y luego a la Virgen, y a otros Santos, que a visitar la vinieron, desplegando con voz debil, el clavel ya gualda vuelto, dijo. Señor, en tus manos este espíritu encomiendo, día de la Cruz es hoy, y ese día la dio el cielo el Habito, y profesó, y murió en el día mismo. O vosotros, que la voz dáis a tiernos sentimientos, alegraos en Dios, porque Juana de la Cruz no ha muerto, que hoy como Fénixrenace de entre el sayal ceniciento de Francisco a eterna vida, que así lo reveló el cielo, y para más honra suya, y gloria de Dios inmenso, mirad a Juana, miralda en el Sol de los luceros. Esta es Juana de la Cruz, esta el milagro, el portento, de virtud, y penitencia, que en ella, como en espejo; los Santos Anacoretas, Heremitas están viendo tanta tempestad de azotes, tanto golfo de tormentos, tanta inundación de agravios, tantos cilicios sangrientos, haciendo tal penitencia, que quedó tan en los huesos; que apenas murió con carne; porque el prodigioso cuerpo no se convirtiera en tierra; porque ha de estar siempre enteros dadle reverente uina, adonde se admire el Reino, que por él ha de obrar Dios. mil prodigiosos sucesos, haciendo muchos milagros, hasta que se llegue el tiempo, que Felipe Cuarto el Grande, de Carlos Quinto viznieto, pida beatificación al Santo Alejandro Septimo. Escribanse los milagros, que la Santa hasta hoy ha hecho. Sor María Evangelista, con ciencia infusa del cielo escribió su santa vida, y milagros, y sucesos. Y no es el menor el que hoy en esta Comedia vemos, de haberla escrito una pluma con más devoción, que ingenio, que humilde os pide perdón. de sus faltas, y con esto da fin Quiros a la Luna. de la Sagra de Toledo.