Texto digital de Lucir con ajena estrella
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- Atribución tradicional
- Juan Francisco Manuel
- Atribución estilometría
- Juan Francisco Manuel Segura
- Género
- Comedia
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Lucir con ajena estrella. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/lucir-con-ajena-estrella.

LUCIR CON AJENA ESTRELLA
JORNADA PRIMERA
No formes triste quererla al Cielo, Gaspar Invicto, que puedes por tu delito, lucir con ajena estrella. Flecha fue del corazón esa canción; pero deja música, que a mi cuidado le pueda tender las velas; porque no puedo conmigo apacible el rostro tenga mi afecto, a un Dios niño, cuando me ha ofendido su inocencia. Afectos, prestadle oídos al lamento, o a la queja, si animada mi esperanza puede conseguir clemencias. Dulce Amor, cruel Amor: te digo; mintió la lengua, sujeta al soborno infame de una mentida fineza. Dime Amor, tirano, aleve, como el organo despiertas, para acentuar villano el eco a tan dura arrenta? Dime Amor, Argos fingido; como pones en la cuerda contra un rendido, asestadas esas venenosas flechas? Dime, Amor, como traidor al tacto le lisonjeas con evidencias tocadas, si con falsas evidencias? Dime Amor, como al olfato, entre aparentes violetas le disímulas el ámbar, y corrompida materia? Dime Amor, al gusto, como tu tirana sujeta, falso Alcaide, lisonjero, en torpísimas cadenas? Dime Amor, como arrogante a la Soberana Reuna de las potencias, le oprimes imperio su potencia? Dime Amor, como conduces cursar en necia estrella al discreto entendimiento, y sin facultad le dejas? Dime Amor, di, cómo ciñes a la memoria en tu idea, violentamente su orgullo, cuando sutil travesea? Cómo permites, ha cielos! cómo gustas, ha influencias! cómo ofreces, ha desdichas! cómo consigues, a penas! que me entregue, hah sinrazones! a un sujeto, ha vil afrenta! al cual respetan las aves, y los brutos le veneran. Cómo al que tiró, le tiro un tiro sin resistencia; si al impulso, el corazón valeroso no se niega. Mis dudas se satisfacen, las verdades se penetran. Valedme, Dioses sagrados; mirad, mirad, que en la prensa de la razón, el dolor, cruel verdugo, atormenta mi corazón, y a los labios obliga salga la ofensa. Quién ha visto en racionales, que con la misma que huella una matriz (fiero arrojo!) y una sangre los sustenta? Elija, consiga, alcance la dulce, si falsa venda del ciego Cupido, en lazos, que el bruto apetito estrecha: Pirata fui, robador del honor de Istalia, ciega la pasión le dio la muerte on un tosigo, cautela para ocultar fratricida de mi hermana la violencia. Dice la opinión común, el amor se diferencia en honesto, y deleitable: con este pretexto se entra en los lugares sagrados de una fiel correspondencia: y poco a poco se muda con apariencias diversas, el Cortesano en amante, la estimación en fineza. No veis la garza volando, que en abánicos desplega sus bien concertadas plumas; gallardas, y airosas velas, en el mar de las regiones, con hermosa gentileza, y que viéndose encrespada, a tornos mi de ligera su presunción en el aire, cuando de improviso llega el Alcón astuto, y bate los humos de su soberbia, dejando la bizarría con una herida sangrienta, amagada, fugetiva. por lo menos, si no muerta? Así fue mi presunción, hidrópica vana ostenta, ser el compás de los cielos, o dueño de las estrellas, cuando el Alcorán furioso el ciego pastor enreda, en su mal tejida honda una humilde pedrezuela, y al breve estallido arroja la china, y como saeta, a mi valor soberano hiere, traspasa, atropella, quedando en pálidas sombras confusa mi inteligencia. Mortales, esto es amor, que bárbaro te venera amor, que loco te estima, cuando solo tus promesas retrató la antiguedad en una horrible quimera de tres rostros, como son, crueldad locura, y soberbia. Avive mi sentimiento invención de penas nuevas para acabar con la vida mas infelice, no tengan los Dioses de mi piedad, cierren al perdón la puerta: o quien pudiera del tiempo retroceder la carrera, consagrando nueva vida a las aras más excelsas! Gáspar, en luciente llama verás las cenizas muertas, al soplo, al aliento, al rayo de las deidades de Persía. Al soplo, al aliento, al rayo de las deidades de Persía, que puede lucir el fuego que se convirtió en pavesas: a Persía el cielo me llama. Prolijo, Gáspar, peleas, en imposibles combates. Quién eres? en esta pieza, cómo sin licencia entraste? Cómo somos quinta esencia del espíritu de Apolo. Y si estuvieran las puertas con trecientos mil candados, fueramos llaves maestras. Esta es tu hermana, señor, trae legítima licencia del purgatorio perpetuo, para darle una receta a tu enfermedad; y yo vengo a ser guarda, maletas de sus secretos, y el poste. de sus justas conferencias. Istalia, Istalia, los Dioses, compasivos a mis penas han perdonado el agravio de tu honor, si tu quererla termina en venganzas, rompe estas generosas venas, vierte líquido coral, rubrique el carmín la tierra, bebe de tu misma sangre. Gaspar, no vengo sedienta de venganzas, gusta el cielo goces las felices nuevas de mi dichosa fortuna. Apenas la parca, apenas cortó mi flamante estambre, efecto, si de tu fiera condición, cuando en el solio sacro, diadema de estrellas me coronó, puede ser por premio de mi inocencia. El Dios Apolo me puso la palma en la mano diestra, y Venus del Dios Cupido, el arco Cascaj, y flechas. Palas me dotó el valor, la hermosísima Minerva la gracia, y la discreción, para el certamen, que en ciertas ocasiones, con festejos las deidades se recrean. Todas las gracias la Envidia sin remedio se echa a cuestas, aunque sabe que le cargan sobre carga de embustera. Calla Necedad. . Pondré un candádito en la lengua La causa de mi venida, es señor, porque no pierda tu discreción sus quilates, este acento que en risueñas canciones te avisa, vayas a la Persiana acedemia, es embuste de un antojo, o achaque de una dolencia. Si son doctos esos Reyes, tú no profesas su ciencia? si son linces de los Astros, tu dueño de las estrellas. En el segundo himeneo gozaste con dulce, y tierna posesión mi voluntad; y si obligado te acuerdas, me diste palabra, y mano de abasallar la diadema de Cangranor a mis plantas (a su soberana alteza) de cuya causa nació mi muerte (al cielo pluguiera a mi ser anticipara la imaginaria tutela del no ser, que al no ser no la adversidadle molesta.) Que cuando las gracias son de la ejecución terceras, sigue al agravio el olvido, y al olvido la promesa. No te pido la Corona, porque a temporales prendas no puede aspirar quien goza en paz lucientes esferas. Solo te ruego dilates de tus Reinos la indiscreta partida, porque ocasiona muchos estragos tu ausencia. Yo soy Señor quien le pido, la razón quien lo amonesta, el Cielo quien lo promulga, y los Dioses quien lo ordenan. Cómo a imposibles reduces las matemáticas reglas, a Persía el Cielo me llama; tu voz me aparta de Perlía; celestiales voces, como encontradamente opuestas? Si eres istalía divina, y aquella voz que me alienta se apropia deidades: cierto es falsa tú con secuencia, o ilusión el dulce acento. Varios puntos, ponen letras varias, si vale mi voto, en tan clara diferencia yo seré la concordancia: comprometéis los dos? Sí. . Alerta: el Cielo dice que vayas, yo digo lo mismo. Pesia el infierno; Necedad contra mí? . Necedad fuera no ir! . Por qué? Porque salga cada loco con su tema. Y en mi favor. Que no vaya, si con eso estás contenta. Yo te informo con cariño. Señor, huye no te prenda la hermandad, si bien tu culpa antes peca de casera. Dices bien, mi patria a Dios, de Cangranor forra ezas, bellos muros de Etiopia, hoy mi valor os protesta. Nole deis avuestro Rey ospicio, hasta que se vea con verdad desengañado de aquellos Dioses de Persía. Así ingrato correspondes? que corazón hay de piedra, que aún más allá de la vida experimente finezas, y satisfaga en agravios. Un negro con una negra. Animada mi esperanza, si desválida en la ofensa, sombra fantástica busca contra tu opinión clemencias: Qué pretendes? Ser dichoso. Cómo? . Con la diligencia. Óyeme a mí. . no lo acierto Busco tu bien. No le creas. A tanto favor ingrato. A tantas luces ceguera. Adiós. Qué aguardas ausente? Lucir con ajena estrella. . Necio, contra mí? Concedo. El maniaco lo que piensa, allá por cierto, y no más; y asegurando es muy cierta la mania, o hermanía, no vale un sus lo que alegas. Te tengo de hacer pedazos. Vaya la máscara a fuera, o no admito el desafío con embocada pendencia. Mide con tiento la hoja, porque quiero antes que muera dar satisfacción honrada: hagamos un punto treguas. Si cuando en Jerusalén nos calzamos las espuelas, me dijeras, Necedad, a Cangranor vamos, lleva en un escaparatillo de pelotas en conserva media docena, y sus botes me darán con ligereza en el rostro, al tiempo, y cuando quiera poner de Guínea la hermosa sobrepelliz, porque has de saber es fuerza ser amiga de dos caras la Envidia. . Villano, cierra el labio; dos caras yo? yo traidora? Aguarda, deja el interrogante, y ponle un punto al fin de la letra. Cuando mi dolor rabioso lo contrario le aconseja a su dicha, tu ignorante le incitas, para que emprenda la mayor felicidad? Contra Envidia prevalezca un negro arezado, cuando las erráticas estrellas del supremo firmamento cayeron a mi obediencia! tú mi amigo? Sí, y al uso. Quien dime, en el mundo acierta a seguir su obligación? Yo por mi naturaleza prehe de hablar necedades, tener a Envidia sujeta mi voluntad, y pegarle con la contraria (derecha prueba) de que aunque hablo bien es por no obrar cosa buena. Volcanes arroja el pecho; malaya quien diligencia fía de ti: no me sigas. Eso es lo que tu quisieras; no puede faltar a Envidia Necedad; y si en Comedias hay necedades, y envidias, o tasadas, o superfinas, hoy Envidia, y Necedad, importan en la Comedia. . Párdicas, que ya has llegado, Folión. . Pus dime Garito desde a noche con la escarcha, que habrá hecho el Dios chiquítico? Follón, tiene buenos Padres, an que está en un Portalillo, harto de mala fortuna. No sabes estoy tollido de vergüenza? Pus llamemos llos dos juntos. Garítico, mó? si pescuda la Señora quien lla- No tienes joicio? Nos reñira? No por cierto. Pus llamemos mu bonito. Quién llama? Pesia mi sayo! Ya, Follón,mos han sentido. Si está so merced en casa pescudamos? . No has oído cómo respondió: estás loco? Pus mira por llos resquicios si está de semero gesto, darme millenta repizcos quisiera, y no haber llamado. Mijando de nijo en hito, poco menos de asentada está la Señora al Niño. Esa silvestre cortina, que los Monres compasivos hilaron para su dueño; si bien el tosco tejido es de pastoriles manos: quitad y entrad, hijos míos. Siñora, no he sido, yo: el Dimonio de Garito llamo, que yo no quería que despertaran al Niño. Perdóneme su meste, el haber soventa sigros que falto de su visaje. Pues si en un pecho sencillo solo dos horas que falta se le proponen mil siglos: que hará un alma, que ilustrada de un ardor conoscitivo, está amando en un sujeto junto un objeto Divino? No te acuerdas que fue al mundo tu Señor recién nacido al punto de medianoche? y apenas miras en giros lucientes de oro bañar del Sol los azules visos, con la aurora, y a las flores pones trasparentes ritos, como dilatas el tiempo en tu afecto compasino? Porque so mu malo, y tengo en mi pergeño sopido, es muy grande pecador aquel que está sin el Chico. Gran Siñora, sosimpleza a mí me tiene en un hilo. No llores, templa tu llanto, a cuenta están de mi Hijo todos tus males, y daños. Ya no lloro, más soplico me digas cuanto han tasado, porque sey que me he dormido soventa veces, y jueron llas ovejas allos trigos. Hay inocencia mayor! de tus propios males digo. No quiero yo que llos pague yo venderé un atajillo, y pagaré todo el daño, ques mi Niño probécico. Siñora, Follón, es simple, no alcanza mayor estinto. Gracias al inmenso Dios hallé pan, concierto ha sido de hacer una vanquetilla, o pequeño escabelillo. Beso a so mested llas manos. Pastores, amigos míos, muy en hora buena os vea. Lluego no teniva el Niño pan que comer? . Es tan pobre, pastores, que necesito buscarle de casa en casa alimento tan ceñido, que el más pobre de la tierra no carece de él. . Que lindo: desnudo, y muerto de hambre! Mu bellacos capotillos tiene muestro Amo, Siñora. Así Zacarias dijo, que nos visitó naciendo por el paternal carino de sus entrañas piadosas, quedando solo vestido (sin mirar ingratitudes) de nuestro humano pellico. Pellizco de nuestra mano? eso no, mil retortijos me diera antes en la cara que lle tocaran al Chico. Lle prometo, aunque no crien un rebusco de un cabrito, llas cabras, traelle toda la leche en un gran botijo. Gárito, hazle tú un gazpacho, mientras el tamborelirlo, y una mudanza divierten los lastimosos suspiros. Al villano se lo dan el en e Pa; porque cojan las migajas, esta rendido en las pajas con un pobre valandran: al villano que se lodan. Oh fincero corazón, cuanto estimas Dueño mío lo que el mundo desestima! Isalas dejó escrito con singular elocuencia su grande pobreza, y miro la paja, sobra de bestias, custodia del sacro trigo para sustento del hombre; Sami Síbila lo dijo con sonoro, y dulce verso en su alto baticinio: drá del cielo estrellado un Pan hermoso, y florido para alimentar los hombres, y así gusta que escondido le hallemos entre las pajas: y si bien encogidito le miro, y mi amor le ofrece mis brazos, deja el alivio por estar en el pesebre, pobre, desnudo, abarido. Hoy que me abra con llos ojos y entenderlo no he sopido, an que más fiestas me hace! No es fácil, pues Joba dicho que no será inuestigada la voz de Dios, aunque oído sea el eco de la voz. Si el jomento nos da gritos. Hijos, si venís mañana, le podéis traer al Niño dos pieles sin hacer falta, porque como es tanto el frío, y los paños son tan pobres. Cómo? voto ateleprisco, amos de traer zamarras, sobaditas con aliño. Qué es zamarras? llas ovejas, llas cabras, y llos borricos han de caer en llegando, pus dan gritos, y respingos. Ay mi Soberano Rey! no desdeñéis el martirio incruento de mi pecho; pues el más fiero cuchillo, es cuando solo en amagos se queda un afecto limpio. Pon en lla puerta la estera, que entra aire allos enemigos. Adiós Siñora, y Siñor. Adiós pastores. Has visto, Gárito en toda tu vida Niño tan pobre, y tan rico? Pollón, por Dios de llos Cie- que me voy casi aturdido! dos, Cómo? Yo te llo diré. si este Rey nino ha nacido con tan venturosa estrella, como no quiere un solvito para sí? . Yo he pergeñado que solamente ha venido para prestarmos so estrella. Lluego quedamos llocido con ajena estrella? . Sí. Yo contento. Yo contrito. Victorial eminente, que a los cielos te opones frente a frente. De Arabia hermoso Monte, gracioso cápitel de este Horizonte. Ya sabes, asistido sin el sueño pesado del olvido, has sido noche, y día del cuidado. . Si obliga cortesía tira al Cielo veloces desde tu cumbre mis ardientes voces. Monte hermoso, si copian los pinceles las victorias con hojas de laureles, y tu nombre es victoria, goce en tu suelo mi esperada gloria. Monte hermoso, apacible, que blasonas profano de invencible, con silvestres trofeos de la rica Región de los Sabeos, agradece obligado a un afecto tan hijo del cuidado. Ya sabes Montenermoso, que desde aquel Profeta venturoso, oeigen nuestro, que por rico hallazgo nos dejó en vaticinio el mayorazgo, has logrado favores de aquellos de quien somos sucesores, Reyes, por Sabios, porque no se fía al ignorante aquesta Monarquía. Ya sabes cuan humanos te coronan los Príncipes Persianos, con Real asistencia, para lograr los frutos de su ciencia. Ya sabes que ignorando la certidumbre, el número contando de Daniel las semanas, te han guardado estas nevadas canas, con amarga quererla, por si nos muestras la dichosa Estrella. No te muestres esquivo, florido Monte vuelve compasivo a mirar como llora en los hermosos brazos de la Aurora: si el llanto te enternece, ese Lucero, que farol parece de la máquina hermosa; porque no manifiestas la dichosa Estrella de Jacob. Dura esperanza ocurar en un Mor Acentos militares el aire ocupan, Baltasar. Pesares or. son vesperas de Siento que una tropa se acerca. Dulce acento detén la voz: admire mi sagrado refugio, quien ha nacido desdichado; deténgase la gente a la falda del Monte: diligen a vuestros pies invictos. . Dulces lazo hallarás forastero en nuestros brazos. La admiración sospecho mi pecho ha embargado el discurso. . lastimoso, si acaso la memoria le ayudase, sabréis la breve historia. Las señales que advierto son de Príncipe. . Amigo a dulce punto tu suerte te ha traído; di quien eres, que tienes suspendido mi discurso en tu copia? Emperador Invicto de Etiopia, pisé, de los mortales pensión, y del jayan ciego los umbrales, airosamente inquieto, empeñome un sujeto; no sé como lo diga con decencia, al cual el bruto rinde reverencia. Discretos dueños míos, si el crimen al decoro da desvíos; basta lo referido para saber tan pecador he sido, fieramente obstinado, que se diera Caín por agraviado, si noticia tuviera, que el cielo su piedad me concediera. No pondero mi culpa, solo digo, que Caín fue de Al quitándole la vida; mas yo fui de mi hermana fraticida de la vida, y honor: aquí pondera, si la similitud es verdadera. Zozobrando en congojas, cual combatida nave entre las hojas cristalinas, miraba el mísero bajel, que zozobraba, sin remedio procuro en el mismo peligro mi seguro. Íntimo mi quererla, díceme el Cielo, con ajena Estrella he de lucir, si a Persía voy, aliento la ejecución; sale al intento contraria Istalia, la difunta prenda, y con tierna contienda procura persuadirme cariñosa, adviérteme su guarda es alevosa quimera, o prueba cierta que se quiere vengar después de muerta. Parto a Persía gozoso, a vuestras plantas llega venturoso Gaspar, Príncipe noble, arrepentido, buscando lo que el Cielo le ha ofrecido. No borras nuestra gloria con tu trágica historia. Flores son del deseo, no repares tan atento, señor, que los lunares por más negros que sean, en un rostro perfecto le hermosean. Melchor es muy discreto, porque no le oscurece lo perfecto al sujeto copiado con primores entre lo verdadero varias flores Vengo en ello, señor, pues la pintura perfecta de la hermosa vestidura que Salomón idea, la variedad la cerca, y hermosea. Su palabra Isalas ha cumplido, vendrán los de saba suspenda el oído tan suave armonía cuando ariendo la dulce cercanía. amos a nuestro intento. o te atiendo con gusto. Te oigo atento. 1. Ya sabéis Reyes invictos, que en este Oriental Imperio, yugo del Orbe, ruina del poderoso Caldeo, aunque destruido, y roto a furias del rayo Griego, a quien el poder Romano le desvaneció sujeto, cuya figura retrata Daniel, si mal no, me acuerdo, en cuatro bestias feroces, conformidables aspectos, que intrépidas batallaban por coronar de trofeos sus invencibles victorias. (si bien con horror sangriento) Estas son las Monarquías, que el Babilónico asiento ha gozado en este siglo por diversidad de tiempos. En fin, Roma laureada en paz, quietud, y sosiego goza posesión, afrenta del Persa, Griego, y Caldeo. Aquí, pues, que la fortuna hace elección del Imperio, no por nobleza de sangre, no por tiranos desvelos; si bien por ciencia adquirida; que cuando el mérito es hecho, señor, quien puede dudar son logrados los aciertos. En esta Oriental Región, con dulcísimo gobierno temo. están divisas las partes, Persía, y Camaranía, acuerdo de nuestros antecesores. Mas como el vivo deseo de aquel ascendiente noble, Balan Profeta; el afecto haya inflamado en nosotros con un impulso secreto a lograr de ajena estrella nuestros propios lucimientos Por esta ocasión, por esta repetidas veces puestos en la copa de este Monte, linces, sí, mas linces ciegos, pues la verdad ignoramos, y lo confuso sabemos. Esta Estrella de Jacob, que sin duda los Hebreos, o negligentes desprecian, o la desdeñan soberbios. Nosotros, que siendo suya (no carece de misterio) queremos reverenciarla, razón que el entendimiento halla por vencido cierta, de que es lo seguro, y cierto; pues la Persía Sibilica de nuestra nación, ha hecho relación, que este gran Rey será Salvador, naciendo de una Virgen pura, Rayo abrasante, vivo fuego de los vanos simulacros, cuya experiencia, no lejos la tocamos, si del solio a media noche cayeron con precipitadas furias en sus cenizas deshechos. Dioses dije? loco error. Quién duda es a Dios opuesto el que deshace las cosas: luego no son Dioses. Pruebo, porque cuando Dios no hubiera, y se criara el sujeto, a sí mismo, es evidente la apetencia de ser puesto en dignidad, le inflamara la voluntad, y deseo apropagar de su especie el dilatado universo. Pues cómo se compadece Dios con un fiero precepto de colocar en las Aras por sacrificio cruento los humanos corazones? Luego son Demonios estos: es así? Luego la Envidia infernal nos ha propuesto tal venganza? claro está: Ea pues, conozca el tiempo, que si la Envidia ha reinado, la Verdad fuerte ha deshecho su máquina con asombro de aquellos que le siguieron. Caspar, este fue el impulso, para esto te llama el Cielo, amoroso, y compasivo, con un auxilio secreto, eficaz, aunque el principio provenga de otro suceso. Felice dicha la mía, Dios incognito, y supremo, pues es fuerza sea Dios el solo unico dueño de esta fábrica, que fuera haber dos, no ser excelso el uno, por la igualdad que el otro le hacía, puesto (oh Soberano Señor) delante tu acatamiento, pide la Estrella ofrecida un Negro atezado, un Negro blanco de tu eficaz tiro, para que no salga incierto el aviso que me diste. Estos esclavos con cetro. Estos Sabios ignorantes. Si compasivo das premios. Si amoroso correspondes. Oye sus humildes ruegos. Despacha sus peticiones. Dales carinoso el Cielo, de tus piedades. . Pues sabes te confesamos inmenso. Reyes de Arabia, atended. Qué prodigio! Qué portento! Yo soy la Estrella del Rey, cuyo retrato estáis viendo: Príncipe de paz, Señor de todo el volumen, cuerpo visible, y de lo invisible de razón, y entendimiento. Seguidme dichosos Reyes, vuestro será el lucimiento este día, con la Estrella de los ingratos Hebreos. Admiración Soberana! no así la cera en el sello mpa lo que el buril gruó artificioso, y diestro, como nuestros corazones. iran los pasos siguiendo de tu admirable belleza. No así el fatigado ciervo busca el cristal codicioso, cuando se mira sediento, como el alma que te adora conseguirá su remedio. No así Leona parida sigue el pardo cachorruelo, despojo del robo astuto con babacientes lamentos, como mis ansias te buscan con dolor, amor, y esfuerzo. Alguión, amigos míos. Plumas al ligero viento, son plomo a mis esperanzas. Torpe es el rayo violento a la ejecución que aguardo. Seguid los resplandores del material Lucero, que Palestina goza Divinos los reflejos. El Cielonos llama aprisa. Será bien para el acierto prevengamos dromedarios? Es muy prudente consejo. Cangranor, en la ocasión nos los presenta ligeros. El Monte Victorial ufano del trofeo, sus huéspedes despide con gloria, y lucimiento. Humano correspondiste Monte hermoso. Monte excelso, generoso te has mostrado. Bien logrados sus desvelos s hijos de Arabia hallaron en tu compasivo suelo: y mi fortuna mejor, pues trocaste lo severo de la venganza en favores. Grande dicha! Rico empleo! Sí, que con ajena Estrella son nuestros los lucimientos. s: ,
JORNADA SEGUNDA
Los años gloriosos, dichosas celebran del Invicto Herodes plumas de Judea. Di, soberana señora, que a pesar de la molestia infame, te has coronado con honrosa diadema; que asunto es el tuyo? Grave concepto, en breves ideas, rasgo, o cirra del asunto. Y los versos? . En endechas, hermoso Lucero, radiante Planeta, gala del Oriente, sombra de Idúmea, prodigos los rayos de una ajena Estrella, timbre de la Envidia te dieron primera gala, para ser Sol de nueva esfera gozate mil siglos. Y gózate tu Princesa, Envidia, para mis glorias la más eficaz tercera. Triunfo del Griego Alejandro, la gallarda gentileza; hizose señor del mundo, con que a los triunfantes Persas, coronados de cipreses, sus duras cervices huella. Llegó su Oriente a su Ocaso, (oh mal lograda belleza!) a siete lustros fatal la parca, breve cercena con su arrogante cuchilla la más altiva cabeza. Pero en alabanza suya, quiero ahora que me debas esta digresión, laureles le ceñiste; porque reina quien reina con el blasón de tu generosa ciencia. Con Envidia fue Alejandro universal dueño: llega amorir tan generoso, que no gusta que se vea otro tan grande en el mundo; y así en Coronas diversas repartió el Orbe, y aunque a los dichosos parezca generosidad; no fue sino envidiosa cautela. Dejó a Siria al gran Seleuco, Capitán suyo, a este hereda otro Seleuco hijo suyo: sin sucesión muere, queda un hermano de su padre: Antioco Magno, puestas en dos hijos la esperanza, muere: con que el Cetro lleva Seleuco Pilopator; mas como la competencia fue de tu principio origen, Antioco ilustre, apresta, siendo el hermano menor, mas que conrazón con fuerza, el coronarse, consigue a pesar de la inocencia, su dictamen, brío heroico: imagina una cruel fiera en posesión de un despojo, manso, y sus unas sangrientas, sirviéndole de trinchantes, con que boraz se alimenta. Así este tirano, así a esta hermosísima, y bella Ciudad de Jerusalén, con rabia, o codicia ciega le asaltó, volvió sus luces en miserables pavesas. A ochenta mil moradores dio muerte: llevó por presa todos los vasos del Templo, con los niños, y doncellas. Por vituperio de Dios manda (oh cruel afrenta!) a los vanos simulacros ofrezcan incienso, estrecha torcedura para el que Católico se confiesa. Fue esta opresión instrumento eficaz de ver por tierra la Ley de Dios, y adorado con rendidas reverencias el Demonio, con que fueron por las Montanas desiertas sujetivos los devotos: deshízose la opulencia del Sacerdocio, acabó la Israelítica soberbia, os, y más años zaba por Ciro excelsa lajestad de un Rey pagano. Condierte las mismas penas la fortuna en dulces glorias, si el valor las lisonjea. Mararías, noble anciano, despreciando la promedas, celoso con furia justa, brioso con ira honesta, fine es de su Ley Divina, valeroso rompe, quieora las viles coyundas, que el falso idólatra aprieta. A los parientes, y amigos, sin temer el riesgo, alienta a defender de su patria la libertad; gime, o sueña el bronce, retumba el parche, las belicosas banderas azoten el viento, cortan sajes las hojas Heoreas los cuellos pagamos, como hoz cortante espiga tierna: así el Caudillo restaura la inmunidad de su Iglesia. Constitúyese por Duque, y Sacerdote confiesan los Apostatas rebeldes la tiránica violencia de Antoco, y libres ya de nuevo la ley protestan. Hereda Judas su aliento, hijo primero, renueva del padre las bizarrías; y porque gravó unas letras en los Sagrados Pendones, que en esta frasis Hebrea quiere decir, solo tú, Dios de Israel; tienes fuerza ira vencer poderosos: Machabel decían, prendas que la fama les dio en nombre por bien pagada fineza Cinco hermanos Machabeos fueron; contar sus proezas solo le toca a la fama, y a mí por línea derecha declarar, fue Simeón el último: mas no cesa de Hircano la valentía, hijo suyo, ni semengua el poder, pues Aristóbulo, sucesor de Hircano, eleva, mirándose poderoso la Corona en su cabeza. Este fue el primero Rey coronado, desde aquella general transu igración (aquí la ambición sedienta) dio muerte a un hermano suyo y a su misma madre, fiera pasión; mas cuando la envidia hizo mejor diligencia. Llegó la muerte, y vengó su maldad; y así le entregan el Cetro a su hermano, laneo dio fin su menguante, quedan dos niños, con que Alejandra, consorte suya, gonierna nueve años la Monarquía con algunas diferencias. Entre varias opiniones llega el tiempo que despierta el apetito ambicioso, y sin sufrir preeminencia, por la sacra investidura los dos hermanos pelean: invocan el Patrocinio Romano, Pompeyo llega a Jerusalén; resí Aristóbulo, y en pena de su delito, el Hircano, hijo segundo, le sienta el invencible Caudillo en el Trono, o silla Regia. Diole a Antipatro mi padre por compañero; festeja la fortuna en la ocasión tu generosa franqueza. Titúbea la Corona por intenciones opuestas de los mismos naturales; y como feliz, o adversa la fortuna, cae, o levanta a quien le toca la rueda, me levantó a mí, abatiendo la prosapia Machabea. Muere Hircano fugitivo, dichoso Antigono reina, sobrino suyo, y yo que hallé con favor las velas de mi bajel, con calumnias consigo su muerte, y puesta en mis sienes la Corona, con súbtiles Academias festejan la suma gloria de la nación Idúmea. Y así si pusiste el mote Lucir con Ajena Estrella, fue parto de tu talento, rayo de tu subrileza. O. Reverencio el agasajo, Rey mío; siempre dispuesta la Envidia está en tu favor. ̱. Y después de tanta arenga, tanto Hebreo, tanta chusma con vestido de Guínea, que ha de decir Necedad? Necedad? . Señor espera, sin que alegue tu esperanza un pedaco de licencia. Y tu asunto? Es una cosa con muchos pies, y cabezas, a modo de pepitoria, nuevo estilo de Poetas. Pinto al máncebo Perseo dando muerte a una hechicera con la espada de diamante, por volver en duras piedras aquellos que la miraban, y el rojo humor de las venas en coral se convertía. Necedad, ingenio muestras, di el verso. . En decimo tono sigo el punto. . Me recreas. Ver un joven generoso quitar la vida a una mula, es cosa que me atríbula, por las zancas del coloso: sacó el esto que brioso, y diole con furia tal, que por nacer un cristal con el golpe del diamante, arrojó luego al instante un arroyo de coral. Mala pepitoria has hecho, pues es sin pies, ni cabeza. Esa fábula es de Ovidio. Si mi obra no fuera buena, no hubiera tanto envidioso; señor, está va deshecha a tu invencible valor. Muy bien lo hurtado te sueña. Pues que Poeta no ha hurtado para salir buen Poeta? quien no ha buscado de Homero en su río las arenas? El Príncipe, que es Virgilio, dos mil versos a la letra trasladó; y Apolonio, Estodo, y Teocrito entran lobos rateros, y algunas de sus obras le cercenan. Demóstenes hizo suyas las admirables sentencias de los Griegos; la elocuencia, como la ingeniosa abeja, ha de ser suya; las flores las busca la diligencia: dícelo así Quintiliano. Bien haya la madre muerta allá en el cielo profundo, que te parió; siglos seas por tus méritos, señor, Monarca de Galílea: aunque lo tome de Ovidio, mira Envidia que bien pruebas no ser mío este trabajo. Tuya hiciste la sentencia. No creí que replicaras, que la ignorante, y plebeya gente los versos no saben si se compran, o se prestan, o se hurtan, o se ponen al tornillo dando vueltas. Estás contento, Rey mío, con mi poca, o mucha ciencia? Sí, Necedad. Pues dos higas para quien mal me desea. En tu cuidado el gobierno carga, Necedad, emplea bien el premio agradecido, mira que te estimo. ̱. Sea tu gusto ejecutoriado con la ejecución. . La medra es grande con la privanza en lo crítico. . Así mueras tirana, falsa, ambiciosa, como vives, pues la renta gozas tú llevando yo como Coadjutor acuestas la carga de tus embustes. Todo redunda en mi afrenta. Obrar bien. . Es imposible. En el Parque se prevenga la música, Envidia . Propta obedezco. . Mi tristeza bajel confuso peligra en el Mar de mi tormenta. Sin duda el Rey pronóstica por las mal formadas reglas Astranón icas, Eclipse en su Luna, o en su Estrella; yo soy privado, en privada debiera estar en conciencia. Quiero sacar de este estante algún libro: siempre encuentra con orma de su zapato el tramposo; clara letra. Tiene este; el título dice, a la Piedra, medio en latín, y en romance leo a tiento, humildes prendas para un Privado, ignorar en fin la Latina lengua. Este es de leyes, veamos có, dice: dice co? zea, puede ser abreviatura; ya tirar coces no es mengua, así las leyes lo afirman: no son para flacas fuerzas las pensiones del gobierno. Sin duda es esta la pieza del gran Pribado. . Quién sois? Señor, un pobre que apela de un agravio manifiesto a vuestra noble presencia, siendo yo el Fiscal, y reo. Razón tenéis, venga, venga; o que letra tan oscura! Señor, escribe de treinta el nino que hizo el traslado, y parece clara. . Buena, como queréis esté clara traslado de treinta letras? informadme en relación Murió mi buen padre, y deja mil ducados de obras pías, dos mil ducados de deudas; con lo cual los herederos pleitean la diferencia acerca del cumplimiento. Es difícil controversía: que os parece a vos que hagamos, para no errarlo? . Eso fuera juzgar yo mi pleito. . Pues quien mejor su conveniencia quiere que aquel que la busca? Decid, con buena conciancia recibiréis mil ducados, deba el difunto, o no deba? Sí señor. Mostrad la plu- (ma. Digo que fallo: tras esta palabra, fallo, que ponen los Letrados? . La sentencia. La sentencia; y más? La firma La firma, sí; vaya fuera un pleito. . Bello negocio. Señor mío, yo quisiera estimar el agasajo, más ignoro . No os dé pena, que nosotros recibimos según opiniones nuevas, cuanto el Pirá manirroto generoso nos franquea. Vuestra Excelencia perdone esta miserable oferta. Id con Dios, que nunca yo he reparado en miserias. Cincuenta doblas de ados el ignorante me lleva. Ay despachar semejante! mayor es la conveniencia, aunque se yerren diez pleitos (supongamos de cincuenta) que no detener a un pobre, que cuando ya en hora buena ha salido con el pleito se le ha gastado su hacienda. Beso a Uscelencia las manos. Con esa prosopopeya; sois Letrado por ventura? Sí señor. Sentaos, la arenga relatad con brevedad. Es una dura contienda de un contrato desigual. Y bien. . Vuecelencia vea en la ley segunda, allí códice de rescindenda vendicione Oigan, también el Letrádito cocea? Hallamos, que los contratos que a ser desiguales llegan en precio, son nulos. . Bueno: y toda vuestra pendencia consiste en lo desigual? Sí señor. . Pues que se vuelva quello que de igual pasa. Hay necedad cómo esta! Señor, otra ley. . Ley otra? solo una ley Dios ordena que se guarde; con dos leyes no aseguro la conciencia. Por Dios es un ignorante: yo suplico a Vuecelencia. Soy de vidrio, que me sopla? supuesto leyes diversas me propone, cuales son esas leyes de las deudas? La ley penúltima pone en lugar segundo, expresa la ley veinte y nueve, que como desigual no sea el emprestido, y la dote, tenga siempre precedencia la dote: el Derecho pone, se guarde con diligencia la deuda que es más antigua, funeral, entierro, exequias. La de las deudas erré, pero en mí no es cosa nueva: y cómo ajustáis los frutos? Por aquella justa regla de la Instiruta, de rerum divisione, que le agrega los frutos al propio dueño legítimo, cuya hacienda posee el indigno. . Y es cier lo digo por las frecuencias (to, la permisión de la usura? Los Derechos la reprueban. Por derecho natural, condena el Canónico, y Divino la política primera de Aristoteles. Ezequiel el coronado Profeta, en Profecias, y Psalmos con rigurosa anathema condenan al usurario. Vive Dios tenéis grandeza de ingenio, juzgad el pleito en favor; una receta he menester con los textos referidos: ya comienza a lucir mi presunción, si bien con ajena estrella. . Necedad, Envidia, Herodes con ambición, y cautela, contra Dios, verdad, y honor hoy gobiernan a Judea. Deje amolar el cuchillo, y verán cual te lo pongo; huye, señor manso: aguarde le omillaré los corcobos, no tiene que herme senas, que me mira con llos ojos? Par diosle que ha de morir vuesaste, que está mu gordo, y el pellejo está vallente para mi chico, huye tonto, déjese atar, pus bien sabe no han resistido llos otros. Si sopiera que sovida daba por un Niño hermoso, pienso tómara el cochillo, y se degollara él propio. Diajos que llarga es la soga! Follón. Quién solla? Estás loco? no es posible si que tú tienes algún gran dimoño; quién cató mayor desgracia? ha hecho el mayor destrozo que se ha visto este tontón; todo el más llocido colmo del ganado ha deshollado con llos diabros, y si un poco me descuido, sin remedio pega con el manso, y todo: que cuenta daré yo allamo? Pus qué, es mu dificultoso? soventa van por un cabo, y veinte y once por otro, y si asuadas no vienes, me pergeño que es forzoso traer para resumarlos ell Escribano Juan Polo, Remediemos tu locura con poner en algún cobro lla carne. . Mijor será que se lla coman llos lobos, porque tanto ha rigañado; ell amo fuera gozoso si sopiera lla Siñora llas pidio. . Ven acá tonto, pidio más que dos? . Docenas entendí yo, no so sordo. Peor es urgarle, vamos. Para el Niño todo es poco, Gárito, an que más regruñas y. el deshollarmos mosotros. Jesús mío, detened las lágrimas que lloráis, pues aunque pena me dais, lo agradezco por merced. Suspended, suspended. Quién puede oír sin morir ese misterioso acento, si en un ay, hay un tormento, y en un alivio un sentir. Sufrir, sufrir. No tiene alivio el dolor cuando amor le ha graduado mi Dueño; pero un cuidado puede borrar el temor? Amor, amor. Ay dulcísimo Señor, muy bien hacéis de advertir, que el padecer, y el morir son muy hijos del amor. Sentís la circuncisión, si bien la sangre os despeña, que contemplando la ajena es vuestra delectación? Pasión, pasión. La pasión nos asegura una noble confianza, Señor; pero una mudanza no aguarda venganza dura? Ternura, ternura. La ternura de verdad merece agradecimiento; más Señor, al desatento quien le libra de crueldad? Piedad, piedad. Oh Soberana Bondad, cuanto amable es tu nobleza, si muestras a mi vileza pasión, ternura, y piedad. Entra Gárito primero, y lluego ellasno descarga. Jesús mío, grave exceso! El queso se me olvidaba, y llo trahí en ell alforja Garito. . Inocencia rara! Qué tráis pastor inocente? ̱. Siñora de mis entrañas estas poquitas de pieles; perdonamella tardanza, que si Gárito no llega te traigo una carretada. Ven acá simple pastor. Ya estoy aquí. Con que alma has hecho esto? Con cochillo, que es ellalma de la vaina. Déjome dormir Follón, Siñora, y si por desgracia no despierto, por Dios vivo me desuella una manada. Atrevida es su simpleza. Pues como halló tu ignorancia causa para tal arrojo? Pues deje mirar lla cara del chico Rey en mis brazos. Tómale. Ay como calla el chico con mí; Jesús y que grande carcajada de risa: par diobre pienso que semos allegres Pascuas llos Pastores para ti, imagino no te engañas. Dice tu Siñora Madre, porque dejé sin zamarras llas obejas? y yo digo, que si tienen camas brandas llos que no son tu zapato, llevándote esa ventaja; que razón hay siendo Rey que te duermas en llas pajas? Piensan que anque chiquitico, no vienes de nación alta? para caber en el mundo he sópido que te abajas. Dos dizque son llos que puedoa igualarse, no me espanta; si emparejas tu grandeza a lla sigunda palabra. Y sopuesto a los dimunos, les asaban tantas cabras para hacerles fiestas: cómo del triste Follón se espantan, por su Dios, de llas obejas haya dejado una garra? Ya, ya no puedo sofrillo, ten Siñora, que me abrasan llas chullas de tanto juego; tómalo, y dalle llas gracias de ser Madre del mijor Hijo que hay en toda España. Siñora, en estas alforjas, aunque son pobres viandas, traemos el queso, y pan. Su fineza, Señor, rasga mi corazón; soy de hielo al contemplar laureada simplicidad, y pobreza, premio de heroica batalla. Rey te venero. Señor, y si a la Púrpura Sacra obliga el premio, y castigo ejecutar; los Monarcas humanos no sé si aciertan a distribuir las palmas. Miro el trono. Rey invicto, adonde la Soberana Majestad se sienta, y hallo una hermosísima escala, por donde se comunican al hombre todas las gracias. De Fidias la arquitectura, m de Apeles la hermosa esta la descrición de Polinio, y de Homero la elegancia, no pueden copiar un ralgo de su pefección si embraza el alfanje, en algún tiempo de Dios la justicia agrada contra el hombre, es milagro dice el Pastor Rey, que saca de su admirable tesoro el ázote, y cuando gasta de su tesoro un castigo, lo siente como la abara condición del miserable, dar de limosna una blanca. Ya sé si es María el trono, imposible es la venganza, cuando más humano miras que justiciero las causas. Y si vuestra diestra mano, Rey Divino, cierra, y guarda el tesoro del castigo (David así lo declara) para verter vuestras iras no fácil se descerraran cinco candados; que oprimen el impulso a las venganzas. Siñora de todas estas, mira las que más te agradan para el Niño, y las demás podrás ponerte por mantas sopí arriba en el establo para defender la escarcha. Dulcemente me enternecen. Ay Joseph, que sus palabras son conformes a sus obras y este simple afecto saca de mi pecho ardientes rayos; mirad hijos, no se paga vuestro Rey de los extremos, o gloria de la alabanza. No han menester sal, Siñora: porque a puras de patadas llas sové todalla nocue, y están brandas llas zamarras. No dice eso. Pues qué dice? (dan Que siempre al Niño le agra- llas cosas hechas en joicio. Mal iya el hombre, mal haya que para servir al Niño aguarda juicio con pausa. Dios tiene varios caminos. Ay simplicidades Santas: entrad hijos al portal con vuestro Rey. Eso estaba yo aguardando. Y yo entraré con todas llas zarandajas. Detened los dromedarios. Oh triste suerte la nuestra! El Cielo airado se muestra. Yo aguardo sucesos varios Que gloria puede tener Estrella en este lugar, el que para su pesar ni luz mereció perder? Si compasiva al dolor, oscurece mi memoria; porque una pasada gloria, hace la pena mayor. No hallo la causa porque cuando sabe que les falta, o la sal de la prudencia, hermosura se ha ausentado, creyera yo ver pagado el afecto de mi fe. Lucir quiso mi arrogancia con tus bellos resplandores. Apropiarse los favores es demasiada arrogancia. Discurrid piadosamente (si da treguas la pasión) porque aquí; y en la ocasión se ha ausentado de repente? A mi corto parecer discurro de esta manera: esta gente es la primera en el obrar, y creer y ya fuera oscurecer la fe de su Religión; si este material guión con novedad informara, sabiendo tan a la clara de Dios el futuro don. Yo colijo que se ausenta reprendiendo nuestro error, pues buscamos el favor origen de nuestra afrenta: el Astro hermoso alimenta con sus rayos la esperanza, nosotros con la mudanza trocamos en los profanos pavores de los humanos una bienaventuranza. El haberse retirado, yo digo es grande misterio; porque si con dulce imperio hasta aquí nos ha guiado, será advertir al cuidado es fineza, no impiedad, pues por esta novedad gusta Dios el gentil sea para con la gente Hebrea Ministro de la verdad. Comento sutil. Y cierto. Disposición de Dios es. No tendrán excusa, pues la verdad se ha descubierto. Hermosos muros. Lucidos. A todos parecen bien. Ay de ti Jerusalén. claman los tristes gemidos. Esta gentilica gente mucho mi pasión aprieta. Sin duda tú eres Pofeta, pues sabes lo que está ausente: y qué intentas? . Deslucir hoy su vana pretensión. En fin la Envidia, y traición no la puedes resistir? Alma, y honor todo junto perderé por hacer mal. La envidia viene a ser tal como el mosquete en su punto, Por cierto me maravillo que con ser tan presumida tu hermosura, se convida a una cara de vembrillo. Aborrecer, y adorar son unos en conseguir, el uno para vivir, el otro para matar. Y así el pecho al rigor franco, o al carino amante susto, el blanco parece adusto, y el negro parece blanco. Ya la Aurora nos ofrece a la vista dos personas. Con coronas; o son m o a mi miedo le parece. Decid quién sois, qué buscáis? Para mujer muy briosa. Una Estrella ventuosa. En valiente rodal dáis. Estrella dijo, yo muero. Decid lo que os acobarda; esta Señora es la guarda, y yo soy alcabalero Te importa Señora? . Sí. Será bien negarlo? No. Y quién eres tú? . Soy yo. Y quieres saberlo? . Di. Somos tres, aunque nos miras sin cariño y con oprovio, uno en afectos; nacimos los dos del principio honroso Persiano, si bien del orbe insigne corona de oro. La fortuna, que inconstante va midiendo el mundo a torno nos dio diademas reales, Dios elige generoso con secreta providencia los que han de ser a sus ojos gratos, Divina elección justa de su gusto solo. De Balan el vaticinio abrazó el Reino piadoso de tal suerte, que aguardando sucesivamente absortos la nueva Estrella, estuvieron los que reduciendo apolvo las tempranas Majestades, fue la esperanza su logro. Proseguimos los presentes con esfuerzo valeroso la costumbre, y en un monte, que casi le mide al globo sus esferas, estuvimos desde el punto que en los hombros flacos descansó la carga del Cetro, yugo honroso. Vimos premiada en un punto, o en un círculo redondo, nuestra constancia; y si no llegan los méritos propios a merecerse la dicha, quien duda que lo gracioso hace liberal el gasto. Atrevido desahogo lucir con ajenas luces del Astro más luminoso el menor Astro, pensión del lucimiento ambicioso. Miramos, o dicha grande! con interior al borozo, un Infante, que traía una hermosa Cruz de oro sobre su Real cabeza, dentro de un luciente globo esférico, o circular, ilustrando el breve Polo con sus fulminantes rayos, a la vista dulce asombro. Vimos en fin nuestra Estrella: perdóname si te informo en nuestro favor, y contra el natural patrimonio de tu nación, pues gozamos hoy sus Divinos despojos; puede ser por arrojarle, inducido del soborno de la Envidia: pasión fiera, hoy su Pueblo desdeñoso, por cuya causa el gentil hizo de lo ajeno propio. Con dulce voz nos informa el Lucero misterioso; prevenimos dromedarios, guimos afectuosos nuestra dicha prometida, como cuando el numeroso Pueblo cautivo seguía la Coluna, Pira, o Globo. Mas apenas (ay dolor!) tocamos los suntuosos muros de Jerusalén, cuando admiramos absortos en duras perplejidades, si equívale nuestro gozo; a nuestro pesar la Estrella se retira, todo todo nuestro consuelo perdido, y cobrado nuestro asombro. Hasta aquí la historia; ahora que a vuestros pechos piadosos les ha tocado la suerte de ampararnos, duelaos como somos Reyes forasteros, y solo venimos, solo a adorar a un Niño Rey, que ha de poseer el trono de Israel contra la envidia. Idólatra, vienes loco? contra la Envidia? Por Dios (momo; que me he quedado hecho un siempre es bueno un Asesor, Envidia, en tales negocios; mi parecer toma, y calla. Y es. Que les demos socorro para entrar en la Ciudad, y en viendo Herodes el rostro de los inocentes, saca de la vaina el filo corbo, y hace un cuarto día al justo de la Navidad con todos. Al negro tiro, lblanco esta munición acoto; mientras haces puntería. Amigos míos, conozco la excelencia del objeto, el fin amable, y devoto, mi afecto a vuestro deseo inclinado; pero como es justo satisfacer un agravio: este alevoso, este tirano cruel, este pirata, que el robo de la planta más hermosa cercenó, dejando tronco, sin el verdor de sus ramas desfrutados sus cogollos, es a quien busco, a quien amo; erró el labio mentiroso, a quien aborrezco, y sigo con iracundos sollozos, pidiendo en el tribunal de la razo, mi honor: pronto o Gaspar, a mi dolor compasivo, cariñoso confío hallarte, si el Cielo no ya a mis suplicas sordo, quiere en el mar de mis ansias derribar tan fiero escollo: tu hermana soy. (sombros, Cielo Santo! No hay que hacer pasmos, o as que la hermadad te ha pescado. Terrible lance. Penoso. Príncipes, amigos míos, los aparentes coloquios son de la envidia, no fuera virtud, virtud sin estorbos. Sirena infernal, e. Cielo desvaneció lo visoño de mi espíritu, y galante le concedió lo lustroso; entremos en la Ciudad. No hagamos el fin dudoso. Vamos en nombre de Dios. Su Divino Auxilio invoco. Tú tienes la culpa. . Yo? me lleven dos mil demonios si no te la di. . Rey grande, y le aguarda Sacro Solio sin la Envidia? que la Envidia tema a otro Rey poderoso? Como estas fieras entrañas yo misma no me las como, volviendo ser para ser de mi ser mismo destrozo? de este acero vengativo. (nio? Qué haces, mujer del demo Ea segunda Cleopeta aquí está tu Marco Antonio, no te mates con cuchillo. Dame un áspidvenenoso, y ponlo en el corazón. Oyes, luz de mis enojos, mal pasar acá es mejor, que en el infierno con gozo. Ay que este Rey me atormenta! Ya buscaremos un modo para darle sartenazo, o me colgaré de un olmo. Ay Necedad, que me abrasa el ver lucimiento en otro Y a mi ver que al blanco tira un negro de monicongo. JORNI
JORNADA TERCERA
Señor, disimular es lo que importa. Envidia, mi valor cercena, o corta la novedad. . Silencio el punto quiere. Muera la vida, pues la dicha muere. Prevenidas, señor, están las sillas. Sentaos Príncipes; grandes maravillas son las que referis; pero quisiera darle primer lugar en la primera línea de estimación: o pena ansiosa! a esa Estrella, por nueva, yr ey invió Ya has sabido, Rey como en Belen, Ciudad corta, es el supremo teatro de tan soberanas glorias. Sí, y a la nueva felice esta Ciudad populosa se ha conmovido; los Sabios prodigiosa. de la Ley, dicen es cosa universal, que Belen está anunciando por todas las profecias, no hay duda. Violentamente me roban los impulsos de la envidia las ofensivas memorias; as importa conferir las dificultades todas, lo verdadero, y lo falso, es cierto a todos importa: y porque a esta nuestra Villa la tenéis por misteriosa? Señor, según nuestra ciencia hallamos diversas cosas con fundamento, en que es cierto se distingue de las otras. La sutil Astrología se dilata generosa a idear de cuatro Mundos esencias, puntos, y comas, que paso en silencio y miro solo al allunto, corona la explicación de la Estrella. Y aunque nuestra ciencia en som- de idolatria se oculta. bras bien conoce es mentirosa la Astrología que llaman Judiciaria, porque todas las Estrellas, movimientos que los Planetas denotan, se hicieron para servicio del hombre; y la fabulosa Mágica mintió en decir, que los sucesos se apropian al gobierno de los Astros. ig ñorante aquel que llora su fortuna adversa, cuando depende de la discordia de obrar contra la verdad la voluntad, ciega, y sorda a la luz de la razón, eficaz predicadora. No niego causan mudanzas en el tiempo, esa es notoria verdad, conforme en la casa que el Planeta se coloca, por las varias cualidades que en si encierran: de aquí tomí los Gentiliacos su embuste. Luego con eso la Glosa de la Instituta lo aprueba con dos puntos, y una coma. Callanecio. Es disparate a tan claro texro, ir contra, y así confirmo lo dicho. Ya sabéis que se acomoda el gusto a la variedad: prosigan los dos. Curiosa sagacidad; en la Estrella puede estar la dicha. Importa referir la patria? Es cierto que aunque no del caso, adorna. Persía la selice, de su celo, Es Baltasar de sucesor de Balan; y para que el mundo alabe, y eternice el favor que por él nos hace el Cielo: de Camaranía yo tierra infelice de la Reina Saba, su patrio suelo, gentil pompa de Arabia, rizo de oro, y del Orbe riquísimo tesoro. Digo, pues, lo primero, que en sustancia se diferencia su hermosura bella en la instabilidad sin repugnancia, pues se deshace nuestra nueva Estrella y a las Celestes nunca la inconstancia del no ser, a su ser les atropella: porque las hizo la Divina Esencia, de materia celeste quinta esencia. La segunda señal, es el asiento; porque las otras con sutil manera se fijan en el claro firmamento, o en el octavo Cielo hermosa esfera: mas esta la miramos en el viento, para nuestro remedio fieltercera, si bien dudo la causa como ha sido infiel, pues de nosotros seha escondido. Es la tercera causa en que me fundo, la duración, o tiempo de su forma; porque fuero criadas cuando el mundo todas las otras, y esta para norma de nuestrabida, que; o saber profundo! su ser tuvo principio, cuando informa nuestra ignorancia, para hallar crecido tanto bien en un Rey recién nacido. otro Rey, vive el Cielo! El Negro diga. Templa, señor, tu repentino susto. Esta Estrella cruel es mi enemiga: proseguid vos, Gaspar. . Haré tu gusto. Todo inocente a Herodes da fatiga. No quisiera enojar tu pecho augusto Ya me juzgo en tus labios divertido. Agasajo es tener tu sacro oído. Es mi patria Cangranor, Tarsís, por un vaticinio de Isalas, Oriental India, peinada con rizos, o pimajes de oro, afrenta de aquel rubio bellocino. Yo nací bien inclinado, y si bien los Padres míos reinaron por su elocuencia, o fuese tema, o cariño, ofrécenme el trono, al ver los naturales preciso, o sedición por venganza, o guerras por nuevo estilo. Quiso mi suerte si hay suerte en voluntarios peligros) aficionarme de Istalia, a que la modestia quiso recatarse, mas no es bien se oculte un grave delito indo del perdón resulta saber es Dios dulce abrigo lijo del más torpe pecador Fue mi hernrna, o cuán pro- dispara de su arco flechas aquel vendado Cupido sin reservar aún el árbol del más propio Paraiso. Atienda el incauto padre no permitir en los hijos trato familiar, y velen, porque es muralla de vidrio el natural parentesco si dispara Amor un tiro. Adorela en fin, bastante satisfacción, pues me explico con decir que un poderoso quiere, y obra a un tiempo mis- Losahogos, las cogojas, mo. deciros Señor, deciros que atormentaron mi pecho con tan enorme delito, solo a la pluma lo dejo, solo al búril lo remito. Y solo puede anegarlo ese piélago Divino, en cuyas ondas se ocultan los más altos obeliscos. Llegó el eco de la fama a resonar en mi oído de estos dos Reyes Persianos, y al instante determino comunicar los, sí, para desahogar el pecho mío. Esta determinación, o por razón, o cariño, parecía arrojo, o crueldad en su Príncipe, a los míos. Y como la infenal furia, conjeturando el peligro, la dicha, sagazmente por exteriores principios propone el medio que induce al seguro desperdicio de la vida, con fantasmas procura quitarme el brío devoto; mas yo animoso, conociendo el falso silbo infernal, dejo valiente el más ciego paganismo, tomando por blanco un negio Dios, de su Divino auxilio. Llegué con tiempo, y a tiempo que mis piadosos amigos tienen por la nueva Estrella el más soberano aviso. Forzado, no con violencia, que Dios, imán atraetivo, suave obliga, dejando libre el humano albedrío: Hasta aquí mi historia, ahora de la Estrella el rumbo sigo. Es la cuarta diferencia en lo significativo; porque las otras denotan los lustros, anos, y siglos, y esta solo nos a nuncia el Nacimiento de un Cristo, que en el frase Hebreo dice lo mismo que un Rey ungido. Aguarda. . Templá señor esos movimientos primos. Por Dios Herodes se ha puesto indevoto con el Cristo. Si pesadumbre te doy, gran Señor, en referirlo, pondré candado a mis labios. Yo a mi pecho un vasilisco. Turbado estás. Tantos rayos cuantos en la Estrella admiro, tantos estoques penetran mi corazón . Un fingido agasajo es quien te feria ladicha. . Ya estoy contigo. Prosiga las excelencias de ese Lucero, o Prodigio, Baltasar. El Negro ha puesto luto a Herodes. . Imagino mi desdicha, y vuestro enojo califican mi destino, por infelice. . Agraviáis a mi voluntad Prosigo Halla por difereno de las Celestes luces nuestra ciencia, sin las ya declaradas, otras, que a la experiencia están dotadas. Tienen como violento perpetuo sin cesar su movimiento; mas la nuestra cesaba cuando nuestro ejercicio descansaba. Con el Astro inconstante luce su resplandor algo brillante; mas la nuestra a porfía está resplandeciendo con el día. Es también diferente en la eficacía, que les da excelente su virtuda las otras; cierta para mudar unas en otras sus formas materiales de las cosas que son elementales; mas la nuestra patente al Salvador señala solamente. Salvador Celen enfados, si el Salvador te amohína, tú te mueles como harina, y estos serán los salvados. Necedad. Señor. . Repara si en este punto hay verdad. Bien sé que en la faculdad puedo yo sacar la cara. El papelote es quien quiera, me da gusto por mi vida; en ley de la p no está aquí fección primera? pues acaso no dispone, el derecho esta cuestión, dice en cuarta conclusión. en el capítulo tal, quince, o más, no está enseñando es nulo un contrato cuando es en todo desigual? Quién puede suftir tal pena! calla . Pesía a tu maldad no ha de lucir, Necedad, aunque con Estrella ajena? ̱ Mueran, Señor. Rigor fuerte No mueran. Eliges bien; en viniendo de Belen los recibirá la muerte. Tu dictamen sigo; creo Príncipes lo que decís, estimo que le advertís a mi fortuna su empleo. En adorando a ese Rey grande, vuestro fino ardor, en Jerusalén mi amor os aguarda . Justa ley tu precepto íntima. . Espero grata mi correspondencia. Señor, a tu Real presencia me ofrezco ser el primero. Mis vasallos os veneran nobles Príncipes Persianos. Dios te guarde. Que in humanos tormentos que les esperan? Yo no acabo de entender tu omisión; tan fiera soy, que no aguardo para hoy, lo que pude hacer ayer. Los Persianos sin recelo morirán; fía en mi ley, juro por vida del Rey, si no se suben al Cielo. . Taco mi alcabuz, supongo lo cargo con demasía, y voy a hacer puntería al blanco de monicongo. . y l Frío del dimuno, porque me detienes lla masa, pus sabes que mi Niño quiere tórticas untadas con sevo, y acezte? que mal se pergeña, el diabro te llene, porque no te homillas sebo impertinente: yo te abrandaré tantas altiveces. Mira que es lla miera, Folión, tonto tente. Cómo a llos borregos llo unto si no vienes. Qué quieres her, bestia? Unos caramueles, o retortijones, como hacen llas mujeres para sos chiquillos, y si no pasteles. i. Y si mal se anasca, de hogaza, y mollete soventa y dos tortas, con otros juguetes. Deja el masocado, pus que no llo entiendes; ten entendimiento, vamos que unos Reyes ha dicho muestramo mu galanes vienen a buscar al Niño con muchos copetes de oro, y de prumas; y dizque que tienen lla Cidad mirada. Pardiosle que mientes, pus si está escondido en aquel pisebre, que si no es mosotros no llove otra gente: como lo han sópido esos Veler Veyes? Mira, por más señas, el uno dizque tiene lla cara denoche. Gran prodigio es ese, par dicas que estoy por creerlo. . Vente, vente, Folión mío, que allá haremos juertes, tortas, y gazpachos. Pus ha de perderse este mansucado? Todo llo revuelve, que allá llo añascaremos. Es juerza obedecerte. cómo será el negro? si es algún mongue que espante a mi Niño. Rabiando estoy por ver Quiero, mientras la gente dispone al cuerpo alivio, robarme diligente al sosiego, si breve con recato, para gozar de Dios un breve rato. O mi Señor, que tibio siento el afecto, y tardo! mejor de Tito Livio sus humanas memorias atendiera: bastardo gusto, condición de fiera. Pero que me acobardo, no vence Dios, es cierto, los contrarios gallardo? comó el cobarde aliento desfallece, cuando constante, amante favorece? Sirvan de dulce puerto las robustas encinas; ea que es muy incierto el fin, corazón mío, en la tardanza, y puede ser malogres la esperanza. Gaspar ¿Quién eres? Un todo de lo que en el mundo pasa. Déjame ilusión. . Sin tasa verás practicado el modo: quieres mirar la figura de un desahogado embustero? Ay de mí! quiero, y no quiero. Cátala aquí su pintura. Viste de variedad al pensamiento un curioso enredar, con arte, y maña, y como de la cumbre al pavimento suele tejer la codiciosa araña con todos sus espíritus, y aliento, y de diversos hilos enmaraña; así suele enlazar un Reino entero la falsa actividad de Cierto grande propiedad, metafora con primor. Vestido de variedad es el de un enredador; figura de un ambicioso mira. . traje llano, y bueno. Por estar el mundo lleno, aunque es llano es muy costoso; es el ambicioso en suma la espuma, en todo licor: porque no cesa el dolor sino sube como espuma. un embustero. Todos los hombres, la pluma la firma, y es la verdad; procuran la dignidad con cuanto alarga la mano: y así bien digo, que es llano pretender con cuantidad. Vaya del soberbio hinchado, con humos de hipocritón, porque el obrar con pasión le dan viso color ado. Sútil sentencia, muy propia. Pues aguarda lo mejor, que por dedentro el Señor tiene color de Etiopia. Es el soberbio lo que todos saben encubierta, y patente su doctrina quiere que no le alaben, y le alaben es su conciencia mísera piscina, donde todos los vicios torpes caben su mejor propiedad luciferina, y si no lo remedia el Padre Eterno, su paradero cierto es el infierno. Atiende, es grave delito lo que ese traje descubre. Antes bien todo lo encubre, porque es un traje bendito. Bendito, y delito? . Pesia al demonio, has acertado; busca un delito el sagrado, y se retira a la Iglesia. Ignoro tu pretensión, embuste, monstruo, o quimera; qué es tu intento? Darte entera ciencia de tu perdición. Por ingrato es muy posible; mas ya la Estrella nos guía. Eso es querer a porfía ser sin mérito aplauible. Me das doctrina; y desdén muestras en tu reprensión? Es decirte en conclusión vuelvas a Jerusalén. Vete de aquí. No me ultrajes. Necio estás. Me ha conocido, mal Necedad te ha salido el uso nuevo de trajes. Vencer, amar, y tener evidencias de reinar, temer para bien amar, amar bien para vencer. Humillome, Señor mío, venciendo la dilación, porque alega posesión la omisión con señorio, s el infierno O qué loco desvarío es llegar a conocer el precipicio, y saber hombre que vas a morir! Si dejas de conseguir, vencer, amar, y temer; triste fortuna la mía si por mal determinada mi voluntad, hoy turbada tus llamamientos desvía: mas ay Dios! el alma fía con verdadero pesar de sus culpas, le has de dar por la piedad de tu amor, valor, amor, y temor, evidencias de reinar. Recibe, Señor, mi afecto, desnudo, y pobre lo envío a tu corazón; mas fío, sin mirar en lo imperfecto, el más pequeño defecto liberal has de trocar en acto de amor, y dar de tu justicia temor: porque es forzoso, Señor, temer para bien amar. Tantas finezas te debo, que no puedo numerarlas; tan difícil es contarlas como las luces a Febo. Pero la carga que llevo de mi tardo proceder, temo te llegue a ofender; dame prendas de tu amor, porque yo pueda, Señor, imar bien para vencer. Al ruido, Joseph mío, que la gente forastera conmueve, la profecia de Isalas hallo cierta. Vendrán muchos de Saba; Reyes de Tarsis, que ofrezcan aromas, y ricos dones, dice: y así es bien que sean recibidos de su Rey con algún adorno: vengan los atabios de gala. Las ricas ropas de selpa, los Príncipes forasteros envidiaran la Diadema, el Cerro, el Solio, el Palacio, la admiración más atenta quedará suspensa; ay Dios! como de la voz tremenda me acuerda el dulce suspiro, me avisa la humildad tierna. Hijo mío, Rey Supremo, en amorosa contienda amor, dolor, compasión, Majestad, bondad, pobreza, alteza, humildad, cariño en mi corazón se encuentran. Siñora, vengo aguijando Yo vengo echando centellas a traerle al Niño tortas. A dalle una grande nueva, como vienen unos hombres con rayos en la cabeza, a adorar a su merced. Y aunque llas tortas no jueran de mis manos perjenadas, pudiera so reminencia recibir la voluntad de echar sevo por manteca. Gracias al piadoso Cielo, aquí señala la Estrella. Suspended la admiración. Soberana Deidad! . Ciega el resplandor de su vista! Pasma su rara belieza! Llegad, humilde os aguarda vuestro Rey, pobre os espera. Un Rey de Arabia te ofrece oro, incienso, y mirra; solo porque ya el altar de Apolo con vituperio fenece. Tu aclanación, Señor, crece al manifestarte humano; y así es bien que de mi mano recibas estos tres dones, como a Dios, con dos blasones de hombre, y de Rey Soberano. De Persía un esclavo tuyo, por señal de que te adoro, te doy mirra, incienso, y oro, con que al Dios pagano arguyo; al duro Hebreo concluyo, si bien me forma querella: y supuesto su pie huella la hermosa luz Soberana, hoy mi voluntad ufana luce con su propia Estrella. Negro acier alblanco de su desvelo; yaanque el punto fijo al Cielo no fue puntería incierta, no me acobarda, despierta mi error tu poder inmenso: mas con el dolor intenso, según mi capacidad, te ofrece la voluntad junto con mirra, oro, incienso. Príncipes de Arabia, nobles, escuchadme la excelencia de la adoración, en cambio de vuestra heroica fineza. Este nombre, , según opinión más cierta de los Gramáticos, se compone de esta manera; con la proposicion ad, : con que si llega adirigirle oración aDios el hombre, es muy cierta adoración, dicha grande: dejemos las diferencias de la adoración ahora, por excusar competencia. Digo, que esta oracion ad, es la más noble, y lo expresa el Penitente Pastor al Plalmo ciento y cincuenta. Dice, fue como el incienso mi oración a tu presencia: no dice como el diamante, oro, jacintos, y perlas de mayor estimación, por su intrinseca nobleza. Qué tiene el incienso? es mas que un despojo, o niebla esparcida al aire a tornos opaca, confusa, y densa fuego? mas es, qué más? el mejor amante en tierna canción, explica las gracias de su amada Salomea: entona: ay esposa mía, cuando más fina recreas mi amor, es cuando te miro por esas regiones trepas, como baxilla de humo, a mi esencia noble esfera, con sutil transformación en oración dulce, y quieta: Luego con razón compara la adoración más perfecta David, al incienso, el oro, y otras riquísimas piedras, si es generoso su ser, tienen material corteza: mas el pensamiento, que por su misma sutileza es comparado al aliento de la llama, suba, ascienda a su región sin el peso corporal carga molesta. Y si los ojos del alma son las desnudas potencias con santas aspiraciones, como lo dice a la letra el Rey músico, al intento: Levantaré con presteza mis ojos considerando tus maravillas excelsas, Señor, para que me enseñes: que mucho que yo me atreva a decir, está su vida es oración, que endereza a Dios sus afectos, pues si es a Dios, es consecuencia ser terminada a Dios esta adoración. . Aprueba era Ezequiel lo dicho, pues Dios le ordena que no levante sus ojos aquellos que reverencian por Dioses los de Israel, si adoración no fuera esta elevación, es cierto que con tanta diligencia no pusiera Dios precepto. Advertid que no desdeña el oro, y la mirra, pues oración, que no concierta con la morrificación, que es la mirra, y la pureza de la intención oro fino: falsa adoración. . Que sea Rey es la vuestra agradable al Niño, David lo enseña, dice, prevendrá Etiopia sus manos para ofrecerlas a Dios. . También Isaias, de su Historia a los sesenta capítulos, de Saba a ofrecerle dones vengan, dice, y a anunciar su nombre; y así volved con presteza Predicadores Persianos a vuestra Patria, no os niega el que os hadado el auxilio la Católica elocuencia, con la victoria final. Vuestros enemigos cercan el paso, arrojaos valientes a las marítimas velas. El alma te doy, Señor, con mi constante fineza, para predicarte grande. Señor, dividido en lenguas micorazon clamará a las Naciones opuestas. Señor, un negro te ofrece ser el blanco de saetas por eternizar tu nombre. Grande lástima es que sean ilustrados los extraños. Y los propios en tinieblas, Volved a vuestra Patria, Columnas de la Iglesia, huyendo de la culpa, temiendo de la pena, (vela. por distinto camino, a remo, y Señor mío, el alma dejo. Es muy justo te obedezcan. Los que se miran extraños: Lucir con Ajena Estrella. Electo estoy, Garítico, con tantos tejos, y tejas a maravillas, mas que son de ellos tesoros que sueñan. No dices mu mal, Follón, llevémosselo a la Duena, que es probe, y lo ha menester. Mas si son de llas Estrellas que llos Reyes marmuraban? Por qué? Porque si eso juera también llo ciera Follón con estrella forastera. Callatonto, mentecato. De las apacibles selvas segur de los Montes, rayo será mi furia. Ellos piensan llocir con llo que es del Niño. Corre, Follón. Tira a juera. Tronco a tronco, rama a rama a cercen, talad, que aumentan enemigos breves sombras, a la enemistad proterba. Acabad, dadme la muerte, porque mi amistad os deba descanso a tantos ahogos, último alivio a mis penas. Templa, señor, tus pesares, fía de la diligencia de tus leales vasallos, que todos los puertos cercan. Yo estoy hechoun matachín, si mi conjetura es buena, pienso se van por el cielo, pues vienen por las estrellas. A un imposible, señor, es narración indiscreta acordarte que pudiste. Envidia me desespera, cierra ese labio. Esta e infernal impeñitencia. A la vela, a la vela, que se va la vela, con buen tiempo sale, vaya Dios con ella. Ingratos, aleves, ya que vuestra sangre sea esenta fementida, regara la sangre inocente tierna (pe) (por que el Rey Dios no se esca- las campañas de Judea. . Yo daré filo al cuchillo, rabiosa, cruel, y fiera. Yo déspido, y pido a un tiempo (temo la Envidia me muerda) un victor prestado, aunque la obra no lo merezca; porque luzca nuestro Autor también con ajena estrella.
