Texto digital de El lucero de Madrid
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- Atribución tradicional
- Pedro Lanini y Sagredo
- Atribución estilometría
- Pedro Lanini y Sagredo Segura
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de Nuevas escogidas.
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El lucero de Madrid. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/lucero-de-madrid-el.

EL LUCERO DE MADRID
JORNADA PRIMERA
z JORNADA Matadlos. . Mueran. No quede Cristiano vivo. Africanos, no jos matéis, que no sufren mis sentimientos bizarros, PRIMERA que venganza que es tan mía la logre sino este rayo, que se forjó a mis incendios, y mis iras le templaron. A satisfacer la muerte que dio algún Cristiano airado a mi hermano Avenjuce, y de vuestro Rey hermano, desde Toledo a Madrid he venido; y pues el campo del humilde Manzanares fue a su tragedia teatro, a mi enojo haré que sea túmulo triste de cuantos Cristianos la cerviz rinden a nuestro Imperio Africano. Suspende, Rosa valiente, de tu denuedo el gallardo brío, que es corto triunfo para tus divinos rayos, donde no hallan resistencia, que se vean fulminados. Alcaide soy de Madrid, desde que le coroparon en el Reino de Toledo al gran Celín, sus preclaros. hechos, y el debido Cetro puso el valor en su mano. Pues para satisfacer Avenjuce por hermano de mi Rey, y por mi amo, cree, bella Rosa, que basto yo en el mundo, a no venir (como me avisa) marchando. con su Ejército Celín, después de haber castigado las rebeldes osadias, con que a Avila tomaron. Las huestes de Don Alonso, el sucesor de Pelayo, ignorar el agresor que le dio la muerte osado, junto la Ermita de aquesa esigie, a quien los Cristianos, de Atocha, o Antiochia llaman, es lo que siente mi agravio. Pero de Alá es permisión que se oculte a mi cuidado, para que el delito de uno, paguen todos: encerrados en nuestras mazmorras dejo rigurosamente a cuantos he hallado, pues de mi enojo vilmente atemorizados, se han valido de esas sierras, para no dar en las manos de los nuestros, a quien tengo orden dada, que si osado. alguno se defendiere, le den muerte mis soldados: como al llegar, Rosa, aquí oíste decir. . . Matadlo pues se resisten. . Qué veo Dent. . Primero me haréis pedaz cobardes. . . Y a mi gig Cómo, nobles Africanos, dos Cristianos se resisten a la multitud de tantos? pero yo solo su orgullo castigaré. . Con qué bravo brios el uno pelea. Tente, Mahomar. . En y solicitas detenerme. Mas qué intentas? Que mi airado enojo apague la sed de la venganza en que ardó con su muerte. . No te empes en quitarme aqueste lauro: yo presos te los traeré, donde acaben a tus manos: Cómo no les des la muerte la empresa libro a tu brazo. Presto a tus pies los verás. Quién creera que recatado áspid, abrigo en el pecho al afecto de un Cristiano, a quien le debí la vida en un riesgo, y que obligado mi amor, aún más que mis iras puedan, pues grata embarazo la muerte a los que me ofende por si le toca al que amo. Ya, Rosa, a tus plantas tienes a estos míseros esclavos, a quien vendados los ojos cautelosamente traigo, para que a tus manos mueran; no a las luces de tus rayos. Que la piedad de los cielos permita en estos tiranos que así nos ultrajen. Virgen de Atocha, en oprobio tanto, el no haberos visto siento, cuando venía a adoraros. Ay Leonor! yo te perdí. De ella te acuerdas? (nerla, Gazano, paciencia. . No he de te si ya estoy entre estos galgos? A esos troncos los atad, que antes que de mis estragos el rigor estrenen, quiero yo sola juez de mi agravio examinarlos si saben, quien dio muerte a mi hermano. Y tú en tanto, Mahomar; fatiga con los caballos todo el campo, por si encuentras . Qué es? . Su beldad, quei raerme más Crivtianos, en quien le venguen mis iras. Cristiano, a quien tu vil suerte puso en aquestas afrentas. di, si escapar de mi intentas, Quién de vosotros airado, su vital luz apagó, quién de su valor triunfo? Pero noble a tu valor, en nada no correspondes: hablote yo, y me respondes con las voces del dolor. Qué afecto en ti, o que pasión, te obliga a tales disfraces, pues pudiendo hacer, no hacés, que el suspiro sea razón? Si me desatan a mí, yo, Mora, te lo diré, Desatale al punto. . Que le diré? . La causa di, porqué dando claro indicio de que es noble, y es valiente, suspira tan tiernamente? Porque suspira de vicio. De vicio? mientes traidor. Qué es de vicio es cosa llana, pues adora a una Cristiana. Di qué suspira de amor. Para mí todo es igual. Luego quieren los Cristianos con afectos tan humanos? Si se les pega el pañal. Y llega mucho a quererla? Firme la adora de suerte, que no sintiera su muerte aún tanto como perdella. Es hermosa? . Solamente. es una monstruosidad, no quitando, lo presente. Ya a lo que me midas parto. . . Qué dices? . Un mentecato soy, si llego a discurrir por su retrato: decir lo quise, que trae retrato. quién a Avenjuce dio muerte? . Por Alá que le he de ver, aunque en mi decoro asombre, por decir que ha visto a un hombre que firme sabe querer. Hay hombre más desdichado! , . Templanza es en tus desvelos. No lo es ya, pues ni rigor la venda quitó al y se la puso a mis celos, que es el mismo a quien debí la vida noble, y cortés. Qué es lo que veo! esta es la Mora a quien socorrí. Desatale tú. . Ya trazo hacerlo con mil extremos: oyes, señor, ya podemos escurrir ambos el lazo. Sabes quien soy? . cuando no . Ya de esta rosa el color oído ahora lo hubiera, que eras la Reina creyera, a quien Mayo coronó, Rosaeres, a cuya hermosa beldad con lucido enfayo, debe su belleza el Mayo, sin deberle tú el ser rosa. Aquese cortés primor, con que exajerar procura tu discreción mi hermosura, en ti es lisonja, o temor? En mi valor no se da temor, pues decirte puedo que jamás conocí al miedo. Luego lisonja será? (sa Por qué? . Porque es cierta co que aquel que está enamorado si ama de verás, no es dado que otra leparezca hermosa. En tus luces peregrinas, que hay otra excepción verás, Dice bien, que las demás rosas son todas espinas. Ten lástima de los dos, . dile de eso, que es hermosa, no se nos vuelva esta rosa purga por un solo Dios. Saber quisiera de ti. A mucho mi amor se allana: . si es verdad que a una Cristiana adoras rendido? . Sí Y si te dijera yo, que una noble Mora bella te quiere, dime, por ella la olvidara tu amor? . No, qué desdoro suyo fuera que a otra por ella dejara, pues cuando a ella más la amara lo mismo de si temiera. Que sufra me maravillo tal desdoro mi favor. se va volviendo amarillo. (Dios Mas di, Cristiano. . Ay m Ya que tan costante eres, quién es la dama, a quien quieres No es una sola; son dos. Sí a dos amas, y magina que será pasión villana. Una es Divina, otra humana. Dime quién es la divina? Negarme a eso no podré siendo Cristiano. . Pues dí La Divina dices? . Sí Escucha, y te la diré. Después que el dulce Jesús, Dios, y Hombre verdadero, triunfo de la muerte, dando su sacra vida en un leño. Y después que de su propio ser humano; santo, y inmenso, resucitó en si glorioso para subin a los cielos. Quedó la Virgen María, Madre celestial del Verbo, a sobstituir Aurora la ausencia del sol más bello! porque la Sabiduria de Dios dispuso atendiendo, que aún faltaba de suFe mucha luz al universo, que se quedase su Madre a ser luz de sus misterios. Mas Nicodemus, aquel Santo, venturoso Hebreo, viendo que ya retratado Jesús se ostentaba, y viendo que de María podía faltar a los ojos nuestros su fiel retrato, una Imagen labrar dispuso, y atento Escultor con el cincel, dio perfecciones a un leño. Acabada, pues la Efigie, Lucas Pintor, el más diestro de cuantos Gerusalén llegó a coronar de premios, retratar quiso a María, a la escultura añadiendo con el pincel los primores que faltaban a su aseo. Pero del Original de esta Señora perfecto, Pintor puso en el retrato de la que Artífice diestro, Dios antes de concibirse retocó tan sin defectos, muy cerca las perfecciones, pero las somoras muy lejos. Acabo Lucas la Imagen, y del Sagrado Colegio, aquel Santo Apostol grande, que a su Divino Maestro, sitres veces le negó, le adoró tantas atento. De Gerusalen a Antioquía llevó esta Imagen, trayendo, para predicar la Fe, doce Varones, que fueron la palabra de su voz, y la luz del Evangelio. Después vino Pedro a España, asegurándonos esto, antigua tradición, que dice también, que los mismos Discípulos del Apostol, a esta Señora trajeron cerca de la población de Madrid, donde la hicieron para Sagrario ellos mismos una Érmita pobre, siendo para tan luciente Antorcha, muy humilde el Candelero. Esta verdad acreditan Historiadores diversos, y que siete años antes del feliz fallecimiento de la Virgen, colocada en Madrid su Imagen vieron. Y si el año de cincuenta, como afirma Autor moderno, Nuestra Señora de Atocha en Madrid estuvo, es cierto lo que ellos afirman. Oye la prueba de su argumento. De quince años la Virgen, Madre, y Virgen parió al Verbo treinta y tres, y algunos días vivió el Redentor supremo: veinte y cuatro años después alumbró puro Lucero la Virgen en este mundo, hasta su tránsito excelso. Con que juntándolos todos, setenta y dos años fueron los que María vivio: de este número bajemos quince que fue de la edad que parió a lesus Bien nuestro. Con que el año de cincuenta y siete del Nacimiento de Cristo fue su gloriosa Asunción en Alma, y Cuerpo a la Gloria; pues si el año de cincuenta fue por Pedro Nuestra Señora de Antioquía trasladada a Madrio: luego no puede haber duda alguna. que esta Imagen, este bello milagro de perfecciones, fue hecha por Lucas, viviendo la Virgen; y colocada en Madrid fue por él mismo Apostol, siete años antes de su Asunción a los Cielos. Su beldad de su deidad es trasunto, mas no quiero dejarte escrúpulo alguno en su hermosura, supuesto que aunque falleció María de anciana edad, nunca el tiempo de su purísimo rostro, empañó el cándido espejo. Porque como en su hermosura resplandecía lo honesto, por no tocarla al retrato, no se atrevió de respeto. Y pues el Evangelista del Original supremo, aquesta Imagen copió, su beldad pintarte quiero, aunque al pincel de mi labios falten colo es discretos. Morena tiene la cara; cuyo color alagueño, si está al curso de los años le permitió por perfecto, fue porque en su rostro viesen agraciado lo moreno. Honestos ojos, y graves; que son al mirar modestos, severos para los malos, y afables para los buenos. A su Hijo tierno Infante tiene con álago tierno, al lado del corazón, o es su corazón él mismo. Una poma en un librito da a Jesús (raro misterio!) que enseñándole María una manzana; Dios siendo; reciba de una mujer lo que le vedó a otra; pero de Eva a María va, lo que de sombra a lucero: pues si Eva causó la culpa, María enmendó su yerro. Sus milagros, sus prodigios, son tan grandes; mas no qu por si no los cree tu fe, que en tu atención corran rie Solo el mayor el más grano de esta Señora es, que habiend la Cristiandad padecido persecuciones en tiempo que toda España se vio sujeta al Romano Imperio ni ahora que el Rey Rodrigo la perdió, y al Sarraceno yugo los heroicos Godos rendimos el noble cuello: Nunca su Sagrada Imagen se ocultó a los ojos nuestro pues siempre patente estuvo en su humile Ermita, siendo a la invasión del Infiel Hereje, Gentil protervo; el muro de nuestra Fe, y de los Fieles consuelo, pues cuando a Madrid rendí capitúlamos primero los nobles, que el Relicario de aqueste Divino Cielo de María de Antioquía, entre otros sagrados Ten había de conservar nuestra Religión; mas esto no lo dudas, y más cuando no ha tres lustros que sujo al Africano dominio m seramente nos vemos; y tanto que a la palabra sin ley, faltando los vuestros, nuestras Iglesias profanan. Mas viéndonos indefensos. nuestra Imagen, que es Patrona de Madrid, tan por si ha vuelto, que en muchos ha castigado sus sacrílegos desprecios. Pues Avenjucé, no ay duda, si juntó a su Ermita muerto le hallaron, que fue María, quien su ciego atrevimiento castigó, pues hay quien dice, que entraba con vituperio; a hacer burla de la Virgen, de la que es Reina del Cielo. Y pues has gustado, Rosa, que te digan mis afectos quién es la Deldad Divina que adoran mis rendimientos. Es esta Sagrada Imagen, a quien firme reverencio, a quien estimo deboto, a quien con fineza quiero, a quien por mi dueño adoro, a quien por mi alivio tengo, pues a su pura belleza rinden debidos obsequios, no solo el Sol, Luna. Astros, Alba, Estrellas, Firmamentos, montes, mares, selvas, ríos, peces; flores, plantas, cedros; brutos, fieras, aves, hombres, si no los Ángeles mismos, que el Retrato de María, reverencian desde el Cielo. ̱. Tente, Cristiano, suspende tanto elogio, que más siento de tu Fe las alabanzas, que de tu amor los desprecios, Mas por Alá Soberano, no porque fácil me puedo persuadir a que es verdad, que esta Imagen, con inmenso poder pudo a Avenjucé dar muerte, que a mis incendios ha de ser leve pavesa del fuego que arde en mi pecho. A su Ermita aquesta noche he de ir airada a emprenderlo. Qué pensará aquesta Mora? No tenga, Gazapo, miedo. Qué gazapo no lo tiene, hasta que acaba en conejo? Dime, Cristiano, quién es de tu voluntad el dueño? Mi amo nunca ha servido, así lo que dije enmiendo, . que es Don Fernando Cudiel, ilustre Godo, de aquellos, que por Caballeros rancios, hacen muy lindos pucheros. No me niegues la verdad, pues me ha dicho tu escudero, que de la Dama que adorais traes el retrato mismo. Cómo has dicho tal villano? Yo, señor, si crees aquesto, creerás, por Dios, que el llover, y que el freir es lo mismo. Pues me obligan a decirlo, cortesanos tus preceptos: a una hija de Gracian Ramirez quiere mi afecto. Cómo se llama? . Leonor. Si es hermosa, saber quiero de ti mismo: Vive Alá, . que si su labio grosero como a la Imajen, me alaba su hermosura, que a mis celos ha de morir: no respondes? Dila que es sea en extremo, y que se hacen las tarascas por ella. . Tampoco puedo decir eso . Dilo, acaba. Perdona que mi respeto no obedezca lo que mandas, porque no se ofenda el cielo. (ra. Qué cielo? . El de tu hermosu No procures lisonjero negarte a lo que te mando, que hasta que sea precepto de una dama, . Si es preciso. y huir no puedo del riesgo de ofenderte, si la alabo, o de ofenderla, si dejo de exajerar su hermosura, quiero ser contigo atento, y amante con ella. . Como lo puedes lograr? . Haciendo que te lo digan tus ojos, y te lo calle mi afecto (te. De qué suerte? . De esta suer- Este es el retrato mismo de Leonor. . Suelta. Qué haces? Quitártele, mas qué veo; válgame Alá soberano! toda me ha cubierto un hielo, aquesta es vuestra Patrona María. Qué es lo que hecho? que el retrato de la Virgen, por el de Leonor mi ciego error le ha dado, pues hoy del cordoncillo en que puesto pendiente al cuello le trae mi devoción, le halle suelto. y por desgracia, o descuido, le guardé en el sitio mismo que traía el de Leonor. Mujer, milagro, o portento, qué imperio grande es aqueste con que triunfas de mi esfuerzo, pues el temor que me infundes, mas que temor es respeto? Pero sin duda es hechizo, (no quiero decir veneno) este, con que tu poder avasalla mis afectos; pues por la vista tu imagen se ha entrado tan en mi pecho que dudo si es que en la man o en el corazón te tengo. Toma, villano, tu Imagen, y agradece al vil afecto que sujeta mi albedrío, que ya a mis iras no has mass por el engaño de darme este asombro. . Ten por cí que antes te diera la vida: y así rendido te ruego me la vuelvas. . Ya no es? que a mi enojo, hacerle inte pedazos. . Aguarda, Mora Hacer experiencia quiero si es la Fe, de que blasona mayor que su amante afecto Qué fineza harás por mí; Cristiano, si te la vuelvo? Dárete la vida, el alma, cuanto valgo, y cuanto teng Pues déjame solo en ren ese retrato del dueño que idolatras. . A Leonor Sí, Cristiano. . Rigor fie pero no solo su copia te daré, mas si mi mismo corazón lamina fuera, me le arráncara del pecho; que potener a María, perder a Leonor no siento. No es muy grande tu pasi En mí la fe es lo primero No sé qué causa me obliga a estimar en ti ese celo? mas serás agradecido si ir libre ahora te dejo: La vida confesaré que medas. Yo aún más que eso. ̱. Y qué es? . No le negar al punto que soy Gallego. La vida que tú me diste, fernando, te reconpenso. Yo la fineza te estimo. otra mayor por ti emprendo, Cuál, dime? . No ver la copia de Leonor, sin que primero te vayas. . Y esa es fineza? i. Y grande, pues corres riesgo yue si es hermosa, de que obren- menos hidalgos mis celos; pero en quedarme con ella, si con una esperanza quedo. dr. De qué? . De qué volverás ala rescatar a tu dueño. ̱. Yo volveré a ser tu esclavo, bella Rosa. . Pues con eso, olvete antes que Mahomar vuelva aquí. . guárdete el cielo. Ya llevo a María; aunque cautivo el retrato dejo; gamas yo volveré a cobrarle, nó perder la vida espero. Aquesta noche a la Ermita piié a apurar el portento Hermana, porqué suspira con tal ansia tu dolor? Si sabes que tengo amor, qué me preguntas, Elvira? ̱. Si del que quieres, querida queres, qué tu pena siente? Tengo a Don Fernando ausente. Pues qué temes advertida? Nada, aunque mucho recelo que es amor una pasión, que nace del corazón, solo para ser desvelo. Yo tengo otro natural, pues amándome también Garcia, y yo sin desdén, no queriéndole muy mal; es mi voluntad tan rara en aquesto de penar, que no me verán llorar por un ojo de la cara. Garcia, te tiene amor: Es de mi beldad despojos, con la lengua de los ojos me ha explicado su dolor. Mas de qué te has suspendido? De que fingiendo se muere por mí, diga que te quiere. Contigo lo habrá fingido. Su cautela es tan extrana, que a quien finje mi fe iinora. A mi es cierto que me adora, y a ti es a quien falso engaña. A cualquiera de las dos, no sé. . Amí? esto es cosa llana. Pluiguiera a Dios, Quedo, hermana, para qué es pluguiera a Dios? Garcia de mí qué espera? Hable mos como mujeres. Yo se que aunque no le quieres, no te pesa que te quiera. Cuál es la hermana menor? Laira estoy disimulando, Yo a Garcia. . Yo a Fernando quiero. . Estimo. Mi señor, Hiyas. . Señor. Padre amado. Mas que es, señor, lo que traes, que del color de tu pena se ha vest. do tu semblante? Muchos pesares, Qué escucho! si que hablo a Fernando sabe? Si sabe que Don Garcia, me festeja fino amante? Explicanos tu dolor, No sé si serán capaces, donde el mal es sin remedio, las voces para explicarse. Repetidos, si no curan hallan alivio los males. Pues sabed que desde Ribas, Aldea que yace al margen de Jarama, donde vivo retirado del ultraje, con que en Madrid nos trataba Mahomad, su fiero alcaide, de Manzanares bajé a la vega aquesta tarde a adorar, como otras veces suelo ir, deboto la Imagen de la Virgen de Antioquia, alivio de nuestros males: cuando sitiada su Ermita vi de un escuadrón volante, de Moros, y sin temor al ir al Templo a acercarme, que en la Goda sangre noble. el fuego en la nieve arde. Grato un Cristiano me dijo: Gracian Ramirez, qué haces? mira, que Rosa ha bajado desde Toledo a vengar en cuantos Cristianos halla, del que para tantos males a Avenjuce dio la muerte. Tan sin mi quedé a escucharle, no porque mi riesgo fuese quien mi sentimiento cause, si no el pueciso dolor de que los Moros profanen, como enseñados a hacerlo, a nuestra sagrada Imagen, que ni quedarme, ni irme podía en dolor tan grande, como suele suceder al infeliz navegante, serle dos contrarios vientos la rémora de su nave, hasta que vi otros Cristianos, (que huyendo las crueldades de los Moros) medijeron que habían preso arrogantes, a Fernando Gudiel. Qué oigo! a Don Fernando? Sí. . Grave pena! todo mi valor me socorra en este lance, para que mi sentimiento no se asome a mi semblante Leonor, cielos! ah perdido todo el color a escucharme. Mucho mi temor recela. Mucho la mira mi padre. Pero si Fernando a Elvira me ha pedido sino amante, como obra en Leonor la pena y en Elvira no lo hace? yo apuraré estos recelos. Garcia lujan hablarte quiere. . Decidle que entre. retiraos vosotras antes Ya obedecemos. . Oculta he de ver en esta parte que es su intento. Yo también, por si alguna nueva trae de Don Fernando. . Garcio qué hablarme queréis tan tardo Breve seré, señer, solo os quiero hablar muy asolas. Vete a fuera. Ya sabéis mi nobleza. Solamente sé, Garcia, que los tengo por pariente, y que Gracian Ramirez no dijera, si tan bueno como el otro no fuera, que era su deudo, mi nobleza excede a muchos en Castilla, y solo puede ser mejor que yo el Rey, esto es bastante; y así, Garcia Lujan, pasa a delante. Pues si nadie es mejor que vos, yo puedo competiros, señor. . No tengáis miedo. decid lo que sentís con bizarría, que si no, no creere sois sangre mía. Perdone Don Fernando que primero soy yo. . Que estáis dudando? Este en mí no es temor, es rendimiento, mas pues vos me animáis, paso a mi intento, y a decir otra vez vuelve mi labio, pues mi modestia no hace anadie agravio. Si vuestra sangre soy, y nadie excede vuestra nobleza, que ninguno puede merecer en Castilla (es cierta cosa) a Leonor vuestra hija por esposa, mejor que yo; y así, señor, rendido, a Leonor por esposa, amante os pido: merezca mi humildad en glorias tantas, que yo logre esta dicha a vuestras plantas. Que esto escuche mi ira? Mira a quien quiere Don Garcia, Elvira. Garcia leyantaos. . Os he enojado? No, Garcia, que estáis muy disculpado, pedis como quien sois, y no debiera menos pedir quien mi pariente fuera. Mas daros a Leonor no puedo ahora, que a Fernando Gudiel, esa traidora. canalla hoy ha prendido; y a Elvira Don Fernando me ha pedido; y acción noble no fuera, estando él preso, que a Leonor os diera, habiéndole ofrecido generoso que de Elvira será Fernando esposo. A Elvira, qué decís? ya mis recelos, . venceron las sospechas de ser celos Y así en tanto, Don Garcia, A Elvira me ha pedido, qué os admira? a mi hija menor, que es Doña Elvira. Si es verdad, cielos, lo que estoy dudando? Ve, Leonor, a quien quiere Don Fernando. Y así en tanto, Don Garcia, que Don Fernando no vuelva de la prisión en que está (tra; nuestro amor. Le. de qué manes no es bien que Leonor sea vues . Borrando de la memoria Ve, Leonor, a quien quiere Don Fernando. pues su amigo sois, mostardlo en sus fortunas adversas, procurad su libertad. Con mi espada, y con mi hacien en mi afecto, en mi cariño, lo intentará mi valor. Id, Garcia, en horabuena (lo; Don Fernando. que es tarde. . Guardeos el cie- , mas qué es, señor, lo que intentas? . Entra Gazapo, Acompañaros, Garcia. No es bien que yo lo consienta. Si mi hijo habéis de ser, obedecerme es fineza. Ya os obedezco. . Esperad. . Solo siento en tanta ofensa De las Imágenes bellas. que hay en España, cual más vuestra devoción venera? A nustra Imagen de Atocha. . Al verle he quedado muerte Llegad, Leonor, será vuestra, pues nunca fuera mi hijo quien su devoto no fuera: luego a su Ermita daré, . disfrazándome la vuelta, que el corazón no descansa sin que mi Fe vaya a verla. Quédamos buenas, Leonor? Elvira, tanta es mi pena, que mi sentimiento duda a que acudir antes deba, o a la prisión de Fernando, o de mi amor a la ofensa. Ahora sientes su prisión? No es preciso que la sienta? No, Leonor, siente el desprecio de su traición, su cautela, y de su engaño se vengue nuestras vanidades mismas: tú a Fernando, y yo a Garcia. (da . Dices bien, Elvira, muera en mi atención, mi fineza, pues que vimos en su yegua salir a Gracian Ramirez, quiero que Leonor me vea por si supo mi prisión. no poder ver a Fernando, que a ser posible supiera de mi enojo. . Qué Leono mas mi pundonor primero es que mi pasión, que eráis un mal Caballero, ingrato, falso, aleve. . Si tu entras con malos triunfos, preciso es llevar esta respuesta. Qué es lo que dices? aguarda sin duda sabe, que pena. que su retrato he dejado en poder de Rosa. . Suelta no me detengas. . Escucha Las mujeres de mis prendas no aguardar a oír traiciones es saber vengarse de ellas Detenedla, hermosa Elvirá Ya Elvira con vos se queda, que pues su mano a mi padre le pidió vuestra fineza, y la amáis, ella es a quien mas debéis satisfacerla. Ya esto es otra cosa, cielos. Esto es alguna jaqueca; que en teniéndola las damas, pierden el juicio con ella. Leonor, mi dueño, qué dices? hablenme claro tus quejas, no enel mar de tus enojos zozobre mi duda ciega; yo a tu padre no he pedido a Elvira, tu mano bella le pedí, pues solo adoro tu soberana belleza. Pues como mi padre ha dicho, que le pidió tu fineza a su hija menor? . Es cierto que se la pedí. . Pues esa es Elvira. . HAy tal desdicha! errolo mi inadvertencia. El creyó que ser hermosa, tener menos años era. Por aquesto, sin la Fe del Bautismo, es cosa necia pedir por niña a una novia, y hallársela de cuarenta. Si lo ha errado mi ignorancia, no mi afecto, y pues se enmienda volviendo a hablar a tu padre, Leonor, los rigores templa. Dice bien Fernando, no eches a perder el tiempo en quejas, que puede venir mi padre. De ese riesgo nos reserva, haber salido de casa. Quién quita que luego vuelva? yo iré a asegurarle en tanto que halla alivio vuestra pena . El medio es volverle hablar. Nada en eso se remedia. Por qué? . Porque llega tarde, Fernando, esa diligencia. Tarde? . Sí, pues Don Garcia le pidió mi mano. . Buena, cuanto intentamos se vuelve todo sapos, y culebras. ichas! ̱. Qué esto escuchen mis desdi- y qué respondió? . Qué pena! que por haberle pedido. tú a Elvira, hasta que volvieras de la prisión en que estabas, daba a su esperanza treguas. Eso es no haberlo negado. Vive Dios que de esta ofensa he de tomar la venganza. Y di, Leonor (porque muera de una vez) te ha hablado a ti tu padre? . No. Pues qué intentas. hacer cuando a hablar te llegue? Si soy tuya que recelas, morir antes a su enojo; que rendirme a su obediencia? Deja que a tus pies la vida. que me das, sino agradezca. Llega a mis brazos. . Si así se maduraran las brevas como se ablanda un amante. que maduras se comieran. Quién de tu prisión te dio la libertad? . Tu belleza, Pues cómo libre saliste? Aún no lo estoy, pues se queda prisionera tu hermosura por mí. . No es fácil te entienda lo que me quieres decir. Sabe que de tu belleza. Fernando, Leonor, mi padre. Engañarlos así es fuerza, para que lo que el temor finje, después no suceda Pues vete, Fernando. . ADios. serás mía? . Qué te recelas? Que tu padre. . tengo amor. Y si te obliga? . No hay fuerza contra quien constante ama. Puedo creerlo? . Sí. Qué sueñan las pisadas. Del caballo? No si no de la muleta. A Dios, Don Fernando, Vamos, acaba. A Dios, Leonor bella. Hermoso sol, suspende el ardor celestial con que pretende asombrarme tu luz, que en tanto espanto, basta que ciegues sin que alumbres tanto: mas como mi osadía, de una sombra, o Imagen de María, huye así tan cobarde? pero en vano hago alarde del valor, el denuedo, pues huir de temor aún ya no puedo. Hola soldados, Fátiman valiente; Ha de mi guarda, no hay quien noble intente mi vida socorrer en tanta pena? Junto a la Ermita de la Virgen sueña una voz de mujer, pero qué veo! si es ilusión acaso del deseo, pues a la escasa luz que da oportuna, con trémulos desmayos, ya la Luna que es Rosa me parece; y pues el traje la ocasión me ofrece, cauteloso sabré de aquesta Mora, que busca en este sitio, y a esta hora: ya quien te ampare tienes, quien te ofende? dí, que te ha sucedido, Rosa? . Atiende. de mi valor no más acompañada, dejando los soldados en celada, (que asisten a mi guarda) a largo trecho, por fiar tanta empresa de mi pecho, a apurar el portento soberano de esa Imagen que llama el vil Cristiano, Madre del Dios, que adora, entré en su Templo, o en su Ermita ahora, y a penas con enojos, torpes la buscan mis confusos ojos; cuando a la luz divina de su sagrada efigie peregrina, tan sin vista quedaron al espanto, que sin duda cegaron de ver tanto, y viéndome ofendida de su luz, de su llama esclarecida, al acero indignada, la mano aplico, y no encontré la espada: vuelvo a mirarla, y hallo derepente, que huyéndose el ocaso, y el oriente, la que sol antes mi temor asombra el velo me la oculta de una sombra: solicito buscarla, tíí y mientras más lo intenta, menos la halla mi turbación, que acada paso crece viendo desaparece la Imagen a mi vista que la busca, en el asombro la razón se ofusca, tirúbea el denuedo, y tropezando en el cobarde miedo, que mi aliento limita, huyendo salgo de la pobre Ermita, temiendo que la luz la ardiente llama acabe con mi vida, y con mi fama. Y pues ya te he contado lo que a mi heroico brío le ha pasado, Moro, si noble eres, sigue mis huellas, si premiado quieres verte de mi grandeza. . Si te obligo en ello, Rosa, ya tus pasos sigo. e. . No te detengas, lígueme, camina. (, - Ya te sigo veloz, Rosa divina; cro en vano hacerlo puedo, pues su fuga me deja su atrás, que sin ser visto se he podido librar de ella, la Ermita entrar intento, orque mis recelos pierdan temor, de que la Imagen aitar de su trono pueda: las qué miro! Virgen Santa, dadre de Dios, dulce Reina de los Ángeles, qué es esto? qué maravilla es aquesta? como desaparecido os habéis? como nos deja vuestra gran misericordia? cuando tan grandes miserias llora la perdida España? cuando le niega a la tierra, el cielo atando sus lluvias; cuando la Fe pura nuestra no tenía más consuelo que lograr vuestra presencia? como del Altar faltáis en que os colocó la excelsa Santidad de aquel Apostol Para ausentaros, Señora, que causa las culpas nuestras ao de María excelsa, os han dado? mas muy grandes deben de ser, que en la inmensa piedad vuestra, a no ser muchas, . 2. Del margen del río, tanto el castigo no fuera: Pero no creo que falte vuestra Imagen, Virgen bella; se pasa a la vega. que el defecto está en mis ojos ro e! 2. Dónde el tiempo vea no permitiendo que os vean. Pero en el altar no hallon más luz pura que la de esa lampara que os alumbraba, y al ver que faltáis, aún ella agoniza en parasismo de sentimiento, o de pena. Mas si en la Ermita no estáis, si la nave de mi atenta porque os busquen mis suspiros, aohoy tu eres el norte de ella, Mas donde divina Aurora, de la noche en las tinieblas os hallará mi Fe amante, y mi devoción atenta? A donde las luces del alba más bella ardan milagrosas, alumbren eternas. Cielos, que soñor vozbureo su trémula luz, agoten es de mi duda respuesta! B Mas que claro resplandor cruza esa región eterea, siendo exhalación divina primer Vicario en la Iglesia? de luceros, y de estrellas. 1. La Imagen trasladan los Ángeles mismos de quien ella es Reina, donde la Featenta colocó su Imagen, que Templo la labra la Majestad regía Espera, aguarda, divina, cándida paloma bella, que en en el diluvio de España milagrosa nos enseñas, que tú nos traeras la paz csiendo la oliva tu misma: mas en el mar de mis ansias, salgan al campo mis quejas, devoción bonanzas corre, enterneciendo las peñas. para hallarte como puerto, no amame mi Fe las velas; tu luz siga mi esperanza, hasta que encuentre la estrella de Madrid, su gran tesoro, y el blasón de sus grandezas.
JORNADA SEGUNDA
SEGUNDA JORNADA Hagan alto aquí mis tropa y entanto que el Sol apaga los caballos al Jarama. Marche el campo, que hoy espero que den vista mis escuadras a Madrid, antes que el día se sepulte en sombras pardas. Hagan alto. Marche el campo. Alto, y pase la palabra. Quién mis ordenes deroga? Quién lo quemando embaraza? Pero qué veo! . Qué miro! valiente Celín? . Hermana? Dame los brazos. Qué es esto? dónde con tus tropas marchas? A castigar una injuria, a lograr una venganza; pues dos mujeres ofenden, una Divina, otra humana mis altiveces heroicas; pues yo que jamás la cara vi al temor, aún pasmo solo de una Imagen Sacrosanta de María: mas permite que se queden sepultadas mis voces en mis injurias, hasta que logre vengarlas, demoliendo cuantos templos de María soberana reverencia la Fe ciega. O la Muley. . Qué me mandas? Haz que haga alto mi gente, ya que extraviando las marchas a Madrid, quiso la dicha, que antes hallase a mi hermana; sabe amor cuanto llegar . a sus muros descaba, por si hallar mis deligencias pudiesen una Cristiana, que en Manzanares vi un día, a quien no puedo olvidarla. Dime ahora cómo vienes? lleno de cólera, y rabia, de no haber ya castigado de Avenjucé la desgracia. Los furores de mi ira la tienen ya bien vengada. Vienes vencedor? . Pues cuando no lo vino mi arrogancia. Veinte y siete poblaciones a sangre, y fuego mi saña ha talado, sin que el fuego de mi rencor perdonara del tierno Insante la queja, ni del anciano las canas. Dos mil Cristianos cautivos traigo, y haber a campaña salido (como juzgue) ese, a quien ya el vulgo llama Alfonso, Rey de Castilla, para alfombra de mis plantas le hubiera también traído por triunfo de mis hazañas; pues aunque A lá soberano dispuso, que para infamia de la nación Agarena, en la conquista de Francia, trecientos imil Africanos murieson en sus batallas: dejando tan sin presidios las más Ciudades de España, cuya ocasión dio osadía a que tomando las armas los Cristianos, por ser más el número degollaran nuestra guarnición, quedando señores de algunas plazas. Alá también ha dispuesto que Celín, a quien la fama, brazo derecho de Marte, y asombro del mundo aclama, le hagan inmortal sus hechos para ser terror de España. A lá permita que seas rayo de su mano airada. No lo dudes: mas que intentas, Rosa, que hacer alto mandas. en el Jarama a tus tropas? tus sentimientos declara, pues todo lo, que en decirlos. los recata tu templanza, en mis ardientes enojos la satisfacción dilatas. O! quiera el amor que acierte la senda de mi venganza, que pues, traidor Don Fernando, dejándome de su dama la copia, no ha vuelto a verme, me he de llevar por esclava a Leonor, dando a Celín mis celos, supuesta causa. su retrato mismo sea quien facilite la traza: No acabas de declararte? Ya a hacerlo mis iras pasan. No ves aqueste retrato, a quien con destreza rara artisice temporal dio con los pinceles alma? es de una Cristiana, a quien mis iras. . Qué miro! aguarda, ella es amor albricias. Qué te suspendo? o te pasma? que este celestial portento, en cuya belleza humana, sabio el cielo apuró todos sus primores al formarla, ha muchos días que es quien mi albedrío avasalla, de suerte, que con no haber- logrado mis esperanzas, vistola más que una vez, por diligencias humanas que he hecho, tan en mi pecho se contempla idolatrada, que con haber pretendido de mi memoria borrarla, por más que lo he deseado, nunca he podido olvidarla. Qué es lo que dices? Qué es Albricias, amor, pues hallar venganza mis celos, donde no imaginaron hallarla. Quién esta hermosura es? Leonor Ramirez de Varg hija de Gracian Ramirez, aquesta aldea cercana, es oriente de su sol. Qué te pregunte me falta, como este retrato vino a tus manos? . Si la amas, no apures el como. . Muel me dices en lo que callas, y ya que lo ocultes, sepa que causa te dio, si causa puede dar quien es divina, para buscarla tu airada? Ya ninguna, Celín; pues mujer que merece tanta estimación en tu afecto, solo debe venerarla mi atención. . Mucho te es fineza tan cortesana, y pues que dos las deidades eran las que motivaban tus iras, ya que la una consiga por mí tu gracia, dime, la otra que pudo incitar toda tu sana? Una Imagen de María. Pues una efigie, a quien alma dio el cincel, pudo ofenderte Sí, Celín, pues pudo sacra su luz desaparecerse a mi vista, y pues mis ansias te han suplicado otra vez, permitas, que sepultadas se queden en mi silencio, hasta lograr la venganza, básteme decir, que habiendo hecho mis enojos cuantas diligencias han podido para hallar esta sagrada Imagen, o sombra suya, he sabido esta manana, que en una ermita que está de Ribas corta distancia, Gracian Ramirez la tiene en un lienzo retratada, a quien después que faltó la original, con extrañas ansias para que parezca su Fea estas horas la canta. dí. S. María. . Hora pro nobis. Pero el viento hasta esta estancia sus voces nos ha traído. Espera, vuelve a escucharlas. Sancta Dei Genitrix. ora pro nobis. . Qué rabia! Matadlos. . Mueran. Mas ya mis soldados la venganza por suya han tomado. . Mueran. Por qué, bárbara canalla, nos ultrajáis así? . Elo huye, Leonor. . Qué oigo? mis ansias la socorran: Africanos no los injuriéis. . . Aguarda. Mas yo ire a incitar las iras de los míos. Virgen Santa, esta es otra procesión sin cruces, pero con mangas de mosqueteros: a donde, Virgen, tanto perro estaba? Mas Moros que longanizas hay por toda esta campaña; no se dijo por aquesto, a más Moros más ganancia: a donde un pobre Gazapo se esconderá? que no hay mata, como ha tanto que no llueve en toda aquesta comarca, (tro, donde esconderme no encuen- que a la letanía haya hoy faltado Don Fernando, para que a Leonor librara de tanto perro! mas ella viene huyendo. e. . Soberana deidad, la fuga suspende, que aunque te diera sus alas el viento, te ha de alcanzar mi afecto que al viento iguala. Virgen de Atocha, amparadme, que ya el aliento me falta. No temas, pierde el temor, y los colores, que al nácar usurpó el susto, a ser vuelvan. arreboles en tu cara, pues de quien temer pudieras ha mucho, Leonor, que te ama, mira si enti estas segura del riesgo, que te acobardas? Pues quién eros, di? . Celín Rey de Toledo. Gaz zarazas: va que aqueste Moro intenta ser su perrito de falda. Y para que te asegures de que mi Fe te idolatra, aqueste retrato tuyo que amante mi pecho guarda, desvanezca tus recelos, y acrédite mi constancia. El retrato es que a Fernando dio mi amor: De qué te pasmas? De no saber quien te pudo dar esa copia. . Mi hermana. Ah traidor Fernando, así se estiman prendas del alma? Vuestra Alteza, gran Señor, no malogre honras tan altas, en quien no ha de agradecerlas, aún si quiera en escucharlas, cuando me llama el dolor de ver que a mi padre ultrajan vuestros soldados, diciendo. Rinde, caduco, las armas. Primero me haréis pedazos. Pues matadle. Antes muralla seré de su pecho. . Y yo. suspended todos las armas. Qué es lo que intentas, señor? aunque en su fecta es vedado No los ofendáis . Repara, que es contra nuestro Alcoran, que en nuestra presencia hagan cultos a su Dios. . Advierte, que no es culpa la desgracia de haber, señor, ignorado que tu ejército marchaba por este paraje, a tiempo que a María soberana, sacándola en procesión, nuestra Fe la consagrava rogativas, y más cuando nuestras fervorosas ansias, en vrilidad redundan de tus. Reinos, aunque falta . mi disculpa a la verdad; pues nuestra Fe dedicaba el ruego, porque parezca nuestra Imagen Sacrosanta, he de engañar su codicia, suponiéndole otra causa. Vrilidad de mi Reino puede ser que vuestra vana Religión cultos consagre? Si señor, porque si el agua falta a tu Reino ha tres años y la dan con abundancia nuestras ternezas al suelo, para que el vapor que exhala, nuestro tierno llanto, baje a la tierra en lluvias claras, conveniencia será tuya, si es que nuestra Felo alcanoa de la que siendo alba, puede dar su rocío a las plantas Raro disparate. . Moro dí, de qué haces burla? Harala de que bebiendo Mahoma vino, tengas confianza, que ellos deseen el agua, De tu ignorancia me río cuando atiendo a la observe de esos astros, de quien tenga noticias muy consumadas, cuan imposible es que llue Dios sobre los astros man Si es que manda, o no, no ai solo en sus aspectos halla mi ciencia que es imposiblo y quieres tú que lo haga una Imagen de María? En Dios no es difícil nad No? pues ni Dios, ni su pueden hacerlo. . Qué la Dios puede hacerlo. Y aún puede hacer lluevan alcaparras. Yo me volveré Cristid cuando la Imagen lo hag Qué es lo que dices, Muley? Que le doy esa palabra, porque sé, señor, que es imposible. . Soberana Madre de Dios, Virgen pura, porque ciega la ignorancia de estos bárbaros conozca que en vos no es difícil nada; pues cuanto a Dios le pedís, os concede con Fe grata: rogadle, Virgen ahora, que a la tierra embie agua, haciendo aqueste prodigio por vuestra Imagen sagrada de Atocha: pero que veo! , . Muere aleve. . No le mates: ya una nube el Sol empaña. ̱. Qué admiración es aquesta! el cielo de nubes pardas se ha cubierto de repente. portento admirable! . Rara maravilla! . Si lloviere ninguno tema, que es agua de Ángeles, y olorosos volverán todos a casa. Para que de María las soberanas piedades resplandezcan, llueva agua llueva, llueva agua, llueva agua, pues para darla al mundo es mar de gracia. Ya llueve, raro prodigio! Pues hecho está donde caiga, llueva que todo esto es vino. Si serlo, en sombrero apara, Cristianilio, y beberemos. Aún no es vino, es agua clara, mas seralo, como hay viñas. Aquesto obra la majia de estos aleves Cristianos. Sus encantos esto causan. Encanto no puede ser, esta es maravilla clara de la milagrosa Imagen de Atocha, y pues su luz sacra alumbra mi ceguedad, cumplir debo mi palabra. Cristo es el Dios verdade ro; Moros, vuestra ley es falsa. Blasfemo, qué es lo que dices? Que confieso su Fe santa. Miren si en hacer milagros la Virgen de Atocha escampa- en un suplicio su infamia pague. . Bien dices, prendedle, y cien soldados de guarda a Madrid le lleven, donde si ciego no se retrata, de su error, muera quemado. Siempre la Fe de Dios sacra, mis voces confesará no muera yo Virgen santa sin el agua del Bautismo. Con el del fuego te basta. Qué es lo que hablas caduc. Pues él sus blasfemias causao? muera. . Repara. . Dete, nte Mora, estás desco mulgada? Tente, Rosa, que mis iras afectan esta templanza, hasta lograr a Leonor. Pues tu pasión a qué aguarda? A robarla aquesta noche, y introduciendo una escuadra de gente, yo mismo hacerlo Eso sí, el incendio apaga. Pues ha cesado la lluvia, marche el campo, ven hermana. Vete con dos mil demonios. En Leonor me dejo el alma; pero qué clarín es este? Ahora de llegar acaba el Alcaide de Madrid. Dame, gran Celín, tus plantas otro demonio tenemos. Del suelo, Alcaide, levanta, qué traes? . Sabiendo, señor, de una tropa desmandada, que a Madrid se adelantó, que en este sitio te hallabas, a avisarte mi fe viene, que si a socorrer no pasas luego al instante a Segobia, que la ocuparán las armas. de Alonso, Rey de Castilla, pues ya la tiene sitiada. Qué esto consienta Mahoma! rayos fulmina mi rabia: presto Alfonso a mis pies puesto se verán tus arrogancias. A Segobia Moros: toca tambor a marchar la caja; Rosa, vuélvere a Madrid. das: Que me vuelva a Madrid man- Trompeta, toca a marchar, tu gobierna tus escuadras, que yo regiré mis tropas, mía ha de ser esta hazana, palas Africana soy. La mujer es Marimacha. A Leonor haré que vuelva a robar Mahomat. . Osada volveré a quemar la Ermita, tomando la retaguardia del ejército, porque r. nadie conozca mi falta. Dios al Católico Alfonso. dé el triunfo de esta batalla, y pues la Virgen permite que Rosa, y Celín se vayan; a buscar aquesta noche tengo de ir su Imagen Santa a Madrid. . Aquesta noche Sí, hijas, vamos acasa, que no hay razón, si la Virgene obra maravillas tantas con migo que deje yo de ir al instante a buscarla donde vi que hizo mansión s Pues danos licencia a entr para que contigo vamos Mi Fe no puede negarla, pues logro que vuestros rueg a mis fervores se añadan; y así a prevenirnos vamos, Ven, Leonor. . Yo voy sin viendo que un retrato mío, en poder de un Moro para. Yo a buscar voy a Fernan porque sepa cuanto pasa; pero donde le he de hallar ignoro, que el pobre anda perdido después que supo que Garcia a Leonor ama; mas hacia la Ermita voy, que a estas horas tal vez baja a rezar, aunque con celos no hay quien rece una palabra Llamado por un papel al campo tengo a Garcia, y a esperarle mi osadia viene. . Pero no es aquel? ha señor; yo echo el repollo Gazapo, qué andas buscandeo Gazapo me llamas, cuando me tiene el agua hecho un po Qué buscas?. Que he dee a ti buscándose vengo. Que te vayas te prevengo, vuélvete lugo al lugar. Sabes que ha estado, señor, Celín aquí (el juicio pierde ahora) y que a darse un verde ha venido con Leonor? Que estás borracho imagino. Tu discurso mal lo fragua, vesme hecho una sopa de agua, y le echas la culpa al vino. En qué sunidas que ha venido por Leonor, lodo ignorante? Solo en que tierno, y amante su amor le ha dicho al oído, que a Gracian quiso matar, todo su Ejército airado. Cuéntame lo que ha pasado. Es muy largo de contar, bástete saber que hermosa Leonor sus iras templó, que el retrato él la enseñó que tú le dejaste a Rosa. Qué dices? . Verdad te trato Celín tiene (qué dolor!) la copia de mi Leonor? No, señor. . Pues qué? El retrato. . Yadonde Celín está, para que mi enojo ardiente muerte le de? j. Con su gente marchando a Segobia va. Mas mira que acá en la cholla se me ha puesto, o en la testa, que te la deja repuesta, para volver por la polla. Cielos, qué haré en tal rigor! a Garcia en mis desvelos, para apurar tantos celos, le ha llamado mi valor. Que junto a la Ermita aguarde resuelto le emvién a decir: él al puesto ha de venir, Irme, porque de Leonor el riesgo en que está me llama, será cumplir con mi dama, pero no con mi valor. No acudir a socorrerla, cuando en tal peligro está, también desdoro será, y aventurarme a perderla. Pero como en discurrir tardo, siendo Caballero, que al duelo de honor, primero que al de amor, debo acudir. Y que el que un empeño tiene, sea, o no el desafiado, no está a otro duelo obligado, sin fenecer al que viene. Pues perdóneme Leonor, que aunque su riesgo me llama, no he de faltar a mi fama por acudir a mi amor. En qué piensan tus ardores que no la vas a amparar? ve, que la entrará a robar Celín con sus matadores. Yo sé lo que debo hacer, vete, Gazapo, al lugar. Mira que Leonor peligra, y que ya la oscuridad de la noche a el lo convida. Si Don Garcia será un hombre que viene allí? Qué aguardas que no te vas? Ya me voy, mas Dion Garcia: qué va que los dos están . desafiados, pues hoy un papel le fui a llevar: a lonje tengo de ver . si lo que pienso es verdad. Es Fernado? . Es Don Garcia? Mucho me pesa que hayáis llegado al puesto primero. A mí me tocó aguardar, que soy quien retado os tengo. Que se vengan a matar, y se anden en cumplimientos? Aunque reñir fuerza es ya, decid cual la causa es de romper nuestra amistad? Amar yo a Leonor, y vos habérsela hoy a Gracian Ramirez pedido, esta es la razón que en mí ay. Vos a Elvira no le habéis pedido? . No, qué dudáis? que a su hija menor me ha dicho le pedisteis. . Es verdad. Pues si su hija menor, Elvira es, en qué está el yerro? . En que yo juzgué que de Leonor la beldad era la de menos anos; este es el yerro que hay. Gracian Ramirez me ha dado palabra de que será Leonor mía, yo la adoro, y pues vuestra irbanidad lo erró en no saber pedir, vuestra fineza culpad. Por Cristo que el Don Garcia. es claro como un cristal. Leonor no puede ser vuestra. Cómo, si Leonor lo es ya? Porque habiendo merecido yo sus favores. . Parad, que con la espada en la mano os respondo, que jamás de nadie creí en mi vida aquello que me está mal. Por no mataros, la ira hasta aquí pude templar; pero pues no os persuado, daros la muerte sabrá mi valor. . Pues lenguras se los aceros. . Esto va malo, por Dios que se tiran ambos al arca del pan: como embarázar podré que no se maten? Gracian Ramirez de Vargas, padre, padre, señor. . que os os para Que esta voz es de Leonor. e. . Padre, señor. . Esverda Señor, que Celín se lleva a Leonor, entró la paz de Dios por medio. . Fernando que es lo que hacer intentáis? Que hagan treguas nuestras iro y la vamos a librar. Eso apruebo. Esto es preciso, vos esa senda tomad, yo esta. . . No hay quié sod mi vida? . Ya a hacerlo va mi valor. . Ya mis afectos te van, Leonor, a amparar. A socorrerla los dos como un mismo viento van; pero en cualquier Caballero se ha hecho preciso ya el socorrer una dama; mas no una necesidad que me toca hacer a mí; pero qué me ha de tocar; si yo me conozco, y sé soy gallina natural? huir más tierra me toca que hay desde aquí al Preste Jua de las Indias, por aquesta senda, que a la Ermita va, tomo el camino de Ribas. Mas por el Cirio Pascual, que con una antorcha aquí viene un bulto, por acá quiero echar, porque de noche yo tengo la propiedad Nadie llegue conmigo, del morciégalo, que teme la luz. Dent. . Todos os quedad nadie me siga. . Qué oigo? el diablo que espere más. . la gente que me sigue, atrás se quede: que si yo no consigo mi venganza, por mi quedar no puede satisfecha mi injuria, pues es llano, que no hay venganza por ajena mano. Esta antorcha luciente, el logro a mis impulsos facilita, pues que su luz ardiente, enseñarme podrá donde es la Ermita. Y luego que la encuentre mi ardor ciego, he de ponerla con su llama fuego: que aún ve es breve centella, para el ardor que mi rencor inflama, si no bastare ella le prestaré yo incendios a su llama. Pero la Érmita es esta, que la forma de su fábrica misma me lo informa: ella es, más cerradas. están sus puertas; pero presto abiertas a mis furias osadas se verán: mas qué miro? entrambas puertas por si se abrieron, sin ningún desvelo, otro prodigio me previene el cielo. Pero qué me acobarda, entrar quiero, qué aguardan mis furores: la Ermita toda arda, otra vez no me venzan los horrores, veamos si basta ahora reverente, de María estorbarlo el poder. Tente, no pases adelante, que este Templo a mi Imagen consagrado, a violarle bastante no es tu bárbaro horror, y si no he dado a tu culpa el castigo, es, que piadosa quiero que veas mi clemencia, Rosa. En vano cielos respiro! Quién eres deidad divina, celestial pasmo, quién eres? que porque no te distinga mi temor, o mi respeto, te ocultan tus luces mismas; permíteme que te vea. En vano lo solicitas, pues verme, Rosa, no puedes. Quién de esa gloria me priva? La ceguedad de tu ley, que interpuesta entre tu vista, y mi beldad, sombra es que estorba que me percibas. Pues ya que verte no pueda, quien seas tu voz me diga. Rosa, yo del mejor Sol soy el Alba esclarecida: la toda llena de gracia, antes de ser concibida. El amparo fiel de cuantos Cristianos con fe publican de mi Hijo Sacrosanto la Majestad infinita. La que intercede por ellos, pues cuantas glorias, y dichas consigue el hombre, las logra todas por mi mano misma, En mis Imagines santas asisto con fe propicia, obrando en ellas milagros, asombros, y maravillas. Pues en ellas ofrecí a los hombres con benigna piedad quedarme en el mundo, después de mi esclarecida Asunción sacra a los cielos, Y así, pues, caritativa en ellas asisto, Rosa, la débota Imagen mía de Antioquia, fiel retrato de mi beldad peregrina, no persigas, pues por ella conseguirás algún día de mi Hijo confesar la sagrada Ley divina Aguarda, espera, detente, celestial Luz peregrina: no te ausentes, que tras ti, llevándote todo el día, todo mi afecto te llevas. Pero qué fuerza me obliga, o qué impulso soberano, a convertir en caricias, en respeto, en reverencia, las que fueron antes iras contra Maríal agrada? Pero la blanda armonía de su voz, el dulce alago con que a persuadirme aspira, bastaron a enternecer las obstinaciones mías. Y pues por su Imagen dice que conseguiré algún día de su Hijo confesar la sagrada Ley divina. Hasta que se llegue el tiempo ocultaré estas noticias, volviéndome ahora a mi campo confusa, y arrepentida de no haber amado siempre su pura beldad divina. Soberana María, pues vuestra Imagen bella de Atocha, siendo Estrella, fue sagrada Luz mía: antes que muera, permitid, Señora, que mis ojos consigan ver su Aurora. Cumplidme este deseo, María soberana; pero si tan cernana mi feliz muerte veo, que solo el plazo de una noche falta, cómo lograr podré dicha tan alta? Ya a muerte sentenciado me tiene esta ignorante gente, porque constante en la Feme han hallado, siemprefirme, pues firme a Dios pregona, quien de Martir espera la corona. Y así, Virgen Sagrada, en vano solicito veros en tal conslito: mas sed vos mi Abogada con vuestro Hijo, pedidle que yo os vea, antes, Señora, que en su Gloria sea, En Dios el poder sobra, pues si sobra, y constante, cuanto pedis amante Dios por vos, Virgen, obra, en vano mi Fepura desconfía de ver la Imagen Santa de María. Pero si aprisionado, y entre cadenas duras se ven mis desventuras: quien podrá a su sagrado Templo llevarme, vana es mi esperanza. Yo llevarte podré, ten confianza. Quién eres voz soberana, que tan ta dicha me ofreces, y porque mejor te crea, deidad pura resplandeces? Soy quien obediente al cielo, a sacarte, Muley, viene de la prisión en que estás, que grata María quiere veas su Imagen sagrada. de Atocha, ven . Cómo puede seguirte, quien de estos hierros está cargado. . No es ese estorbo al poder que traigo. Llevarle de aquesta suerte intento, porque Gracian Ramirez que con su gente a buscar la milagrosa Imagen va de de aqueste portento gracias al cielo, pues se las rinden sus fieles afectos, de que a su hija librar el cielo pudiese. Ven, Muley, que aunque constante morir por la Fe desees, Dios tiene determinado que no mueras. . Obediente a sus preceptos estoy, mas no lograr mi fe siente la corona del martirio. Dios se sirve dé que quedes con vida, para que más tus méritos se acrecienten, sirviéndole más. Si Dios así dispuesto lo tiene, hágase su voluntad, y sea exaltado siempre. Hijos, Garcia, y Fernando, aunque agradeceros debe mi amor que a Leonor mi hija del poder de los infieles Moros ambos la libréis, habiendo hecho que huyesen de vuestro altivo valor: mas mi afecto os agradece, que a buscar vengáis conmigo, tan debotos como Fieles, a nuestra débota Imagen, que tanto bien nos promete. A eso contigo venimos; mas que la noche eligieses, para buscarla, señor, es lo que absortos nos tiene. De noche su luz divina, como os he dicho otras veces desapareció a mi vista, con que hallar el Sol ardiente de noche espera mi fe, que en las sombras resplande Fernando, hasta hallar la In nuestros rencores se templen Hasta encontrarla es preciso el que nuestro duelo cese. Disimulando mis celos mi amor con Fernando viene por ver a lo que vénimos. Lo mismo a mí me sucede Mala noche has elegido. para buscarla. . Qué tiene Que las Estrellas siquiera No es ven de los pacientes. Qué Estrellas aquesas son? Ahora lo dudan? las siete Cabrillas; pero aún el carro en todo el cielo parece. Y hacia qué parte notaste que hicieron mansión celeste las luces que conducían nuestra Imagen reverente? Desde la margen del río, adonde la Ermita siempre ha estado, las luces bellas trasladaron excelentes a vuestra Imagen entre unas cuestas que la vega tiene. Los atochares son esos. Dices bien. Pues nuestros fieles aso hacia allá guiemos. imposible me parece, que la senda hemos perdido del camino. . Razón tienes, la oscuridad es tanta, que encontrarla en vano puede eres avista . Buscala tú. No he cenado. . Pues que quien ecir en eso? . Que cuando se cena bien, y se bebe, ada lobo por su senda ccha entonces lindamente. Aparta loco. . Perdido los habemos. . Ay tal suerte. En todo este campo hay senda. Ningano se desconsuele, divididos la busquemos todos, que porque se encuentre, la de permitir la Virgen que el cielo a alumbrar empiece, y que su manto de Estrellas ara encontrarla despliegue clara la noche. . Gran fe, boracian con la Virgen tiene. ut. . La noche desplegando la su manto de Estrellas viene con luces bellas vuestro celo alumbrando, porque la noche fría lasenda no os oculte de María. Este fanal luciente, a quien el Sol radiante, participa fragrante de su esplendor ardiente, sea sin sombra alguna, sarol noturno, siendo clara Luna. Lograd haciendo salva a sus puros candores, entre hierbas, y flores hallar a la que es Alba, a la que es siendo bella, (trella. Lucero, Sol, Antorcha, y pura Es Pues ya la habéis hallado, mi ser su luz retire, porque vuestra fe admire resplandor más sagrado, que a vista de María, ni el luminar mayor luce del día. Ya todos la senda vemos. Celestial admiración, todo el cielo se ha aclarado. Ya la Luna alumbra. . Y yo las siete Cabrillas veo, y los atochares son estos. . Este es el sitio donde mi fervor la vio hacer mansión. . Que aquí está nos lo dice el resplandor, de que este atochar se adorna. De la gloria emulación. es cuanto se ve. . Ya el día parece que amaneció, Como no ha de amanecer, si el Alba del mejor Sol es la que alumbra este sitio? Su luz busquemos, señor. Para hallarla, hijos, es fuerza que nuestra Fe, y devoción aparte del pensamiento toda culpa, y todo error: que nadie encontró a María, si con culpas la buscó. Humildes, y arrepentidos de nuestra culpa, y error te buscamos, Virgen Santa. Logre saber nuestro amor, si estás aquí Imagen pura. Aquí está el hermoso Sol que deseas ver, en paz es la que a la duda nuestra oráculo respondió. No me dejes solo, aguarda. Ya no te hago falta yo, Gracian Ramirez será quien dé el logro a tu fervor. Quién eres, Moro? . Muley . Yo a buscarla ayudaré, soy, Católico Español, el que la Fe de Dios santa admirado confesó, viendo que María Virgen, milagrosa lluvia dio a la tierra. . Pues Celín a Madrid no te envió preso? . Es verdad, Gracian; . Palma. pero estando en la prisión, a muerte ya condenado, mi fe a la Virgen pidió no muriese yo sin ver el prodigio superior de nuestra Imagen de Atocha: y a aqueste sitio veloz, desde la prisión me trajo celestial poder, que no alcanzo a saber quien fue; y pues mi dicha te halló, por ti logre ver la Imagen de la que es Madre de Dios. Rara maravilla! . Extraño prodigio! . Ya rico soy, si escribo para los ciegos en verso esta relación. Muley, nuestra Imagen bella Salve, Hija de Dios Padre. a este sitio trasladó celestial luz soberana; a buscarla mi fervor viene deboto. . Qué dices? Luego en la Ermita, señor, no está nuestra Imegen pura? No, Muley. . Infeliz soy. te queda. . Qué dulce voz! . Pero no te desconsueles, que si el poder superior que dices, aquí te trajo, señal es que aquí su Sol hemos de hallar. . Apartando vamos las ramas, señor, por si es que entre ellas se oculta la que nació pura Flor. aunque indigno de ello soy. Invocándola devotos, vamos todos con amor. Dices bien, sagrado norte. Firme Escala de Jacob. Mar de Gracia. . Fuente pura ̱. Aurora del mejor Sol. Cedro incorruptible. Espejo en quien se ve Dios, dónde estás, Señora? Aquí. Qué oye nuestra atención? Aquí la Luz está, la Escala de Jacob, el Mar de Gracia puro, y la Aurora del Sol: llegad, venid, veréis el Lucero mejor. Salve, Esposa del Señor. Salve, Madre de Dios Hijo. Salve, gran Templo de Dios. Salve, salve, salve, puro Sol, Hija, Esposa, y Madre del Señor. Qué es lo que intentas hacer, Gracian con la Imagen? Yo, oso confuso no sé que deba hacer sin inspiración divina, y pues que lo dudo, alumbradme, Virgen, vos. Que aquí labres Templo te inspira su amor, adonde a su Imagen den adoración. Mas ya guiado del cielo, con acuerdo superior he discurrido, que si a este sitio se pasó nuestra Imagen pura, haciendo cielo hermoso esta mansión, sin duda que aquí es servida la fabrique mi fervor reverente Templo, donde la adore la devoción; y así de mi hacienda intento, sin ninguna dilación, labrársele, siendo obrero yo mismo. Todos, señor, asistiremos gustosos a la fábrica. Peón seré yo. Para ayudar a obra tan superior, humilde el Bautismo os pido, Que le recibas te doy, palabra luego que instruido estes en la Religión. Agradecido tus pies beso por tan gran favor. Ya celestial Virgen pura. Ya Imagen sacra encontró. Nuestra Fe. Nuestra esperanza. Nuestro afecto. Nuestro amor. En vos Virgen pura la escala de Jacob, el Mar de gracia puro, y la Aurora del Sol.
JORNADA TERCERA
JORNADa tercera Agua, y yeso venga a dar, que cesa cuanto se obra, por él. No falto a la obra, pues vengo de trastejar. De trastejar? tal no diga, cuando la Ermita lo está, solo revocarla ya falta. Era mi barriga la que a trastejar mis ansias fueron. Pues ya no almorzó? Es que siempre almuerzo yo seis veces por las mañanas. Raras son sus opiniones, si come con tanto exceso trabájará poco. Eso tenemos los más peones; pero milagro es por Cristo lo que habemos trabajado, pues no ha nada que empezado habemos, como se ha visto, y la Ermita va acabada. Ya es cierto que lo estuviera, si antes hecho no se hubiera esta fuerte empalizada que mandó Gracian hacer, porque celcada procura, que esté la Imagen segura, no la entre el Moro a ofender. La Ermita, en gracia de Dios, solo siete la empezamos, y ya en ella trabajamos muy cerca de ciento ydos, pues no ha quedado pariente de Gracian, que no ha venido a ayudar. Milagro ha sido que acudiese tanta gente; pues a no haberse juntado tanto Cristiano, y a hubiera Mahomar con furia fiera nuestro intento embarazado. Aún las mujeres se aplican a la obra con primor, y en ella Elvira, y Leonor, sin ser Santas, edifican Mi debota fe me obliga a desear acertar. Sin ser aún Cristiano, hablar puede de tejas arriba. No serlo en mi afecto ya, es por estarme instruyendo, de la Católica Fe en los divinos Misterios. Pero muy presto el Bautismo santo recibir espero, en cuyo puro cristal, sin que me vuelva al materno seño, logrará mi dicha volver a nacer de nuevo. Y cómo se ha de llamar? Pedro. El nombre es muy bueno. Pedro mi nombre ha de ser, porque si el Apostol mismo de Antioquia trajo a España (de que ya noticia tengo) a nuestra Sagrada Imagen de Atocha, y su Sol inmenso fue quien alumbró mi error; tomar solo el nombre debo de Pedro, pues Pedro fue por quien tanto bien tenemos Bien hace en tomar el nombre de Pedro, pues a no hacerlo, otro gallo le cantara. Qué gallo; que no le entieneo No sea Cristiano, y verá si hay gallos en el infierno. Raros son sus disparates; pero no perdamos tiempo, venga a subir yeso, y agua, que a mi trabajo me vuelvo. Pues sube al andamio, mire que no dé con el salero en tierra. Tendré cuidado. Por sí se descuida es esto. Ah Gazapo? Qué me mandas? Hás visto a mi hermoso duen ̱. Esta mañana la vi ser arbañil de los cielos: mas allí viene. Qué dices? satisfacerla ahora espero de la queja del retrato. Pues aún te dura ese cuento De qué te admiras que dure si no ha logrado mi afecto, desde que estamos aquí, hablarla casi un momento: mas ya llega. No es Fernando el que allí está? yo me vuelvo que pues sus desprecios lloro ha de sentir mis desprecios. Aguarda, hermosa Leonor, porque se vale tu cielo de la fuga, porqué nuyes de mi amor? Porque en debiendo, huye por donde trastejan cualquien Cristiano discreto. Dime la causa. Fernando, aunque pudiera mi afecto, o mi sentimiento hallar muchas causas para hacerlo; excusar de que me vea mi padre con vos intento daros solo por disculpa. Aguarda, Leonor, qué es eso? se vence, con que Gazapo se esté a la mira? No puedo hacerlo. Por qué? Por qué? solabí. Agua, Gazapo. Por esto, porque Muley revocando está la Ermita, y en viendo que en dar barro me descuido, me suele poner de yoso. Desde allí puedes mirar si viene Gracian. Harelo, como Leonor me lo mande. Yo te lo mando. Eso quiero: presto en la liga de amor estos pájaros cayeron . Mal satisfecha. Leonor, de mis ansias, y desvelos, ni tu acreditas tus celos, ni yo disculpo mi amor. Y así tu queja aprovecha, si es cierto que amando estás, y de tu duda verás que te hallas satisfecha. De mi queja en vano trato satisfacerme celosa, pues no hay disculpa en que a Rosa tú le dieses mi retrato. Si no has querido hasta aquí nunca admitir mi disculpa, tú, Leonor, tienes la culpa de estar quejosa de mí. Si por más que mi pesar buscarla ha solicitado, en tu afecto no la ha hallado, como la quieres tu hallar? Si lo que culpas en mí tu pasión misma lo obrara, satisfecha no quedara tu queja? Fernando, sí Pues si de la Virgen vieras un retrato en una Mora, por el de Nuestra Señora, dime, el mío no la dieras? Sí; y en tan grande aflicción, por el retrato fiel, no solo el tuyo por él le diera, aún mi corazón. Pues ya satisfecha aquí queda mi fe por ti propia, por esta divina copia tu hermoso retrato di. Bien hicieron tus desvelos; pero aunque abonada quede tu fe, mi pasión no puede dejar de avivar mis celos, pues a no arder a la llama de tu pasión amorosa, no tomara en reenes Rosa d retrato c tu dan A su amante inclinación jamás ocasión la di, y si yo te adoro a ti, qué te importa su pasión: Si a apurar en mis desvelos vengo, que Rosa te ama, mucho importa, si a la llama de mi amor lucen mis celos. De Celín los tengo yo, y detimo desconfío. Tu diste un retrato mío, y ese su amor motivó. Yo quitársele sabré, valiente como celoso, si en la demanda animoso te ofrezco que moriré. Harás, Fernando, muy mal; que mi vida se aventura en ti, deja una pintura por todo un original. Tuya soy siempre, ya precio, de que tu fe rescatara aquesa Imagen preclara, no lo tengo por desprecio. Cómo agradecer podré tu favor? Con estimarla; que para quien ama es la recompensa más grande. Siguiendo a Leonor venía; y celosa, como amante. Elvira dándome quejas, me ha embarazado que hable. a Leonor: pero qué veo? De Carcia no me trates, tuya soy, Fernando mío. Qué es lo que escucho; pesares? ya mi amor perdió a Leonor, mas no perdió mi coraje la ocasión de que se venguen mis ofensas, Fuerte lance! Don Garcia? Pues qué importa, Don Garcia, si escuchasteis a Leonor, ya satisfecho podréis quedar de que amante mi rendido afecto premia; y que ser vuestra no es fácil. Sus afectos he escuchado, y aunque el desengaño baste a no querer ya por mía mujer que amar a otro sabe, para no vengar mis celos no es su desprecio bastante. Pues airado no os convence la razón que hay de mi parto; a qué aguardáis? A mataros. a vista de quien me hace: el desaire. Ese desdoro sabrá el valor castigarle. Garcia, Fernando, advierte. Quita. Aparta: Gracian, padre, señor, Elvira n. Qué es esto? como los dos arrogantes en presencia de mi hija? No me estorbes que le mate Teneos, Carcia, o por Dios que anque sois mi propia sang si advertido no os templáis, que en él la mi acero manche. Ya me templo. Vos, Fernando, envainad luego al instante. Mi respeto te obedece. Que siempre mis iras hallen un estorbo! Que un acaso siempre encuentren mis pesares! Qué causa os pudo mover a vista de nuestra Imagen, a incitar vuestros enojos, sin respetar sus umbrales, decid, Garcia, qué ha sido? ̱. Fernando, señor, lo sabe, el os dirá la ocasión. ̱. Aguarda, Garcia. Baste que me temple a tus preceptos, sin que otra cosa me mandes. Decidlo, Fernando, yos. Perdona que te lo calle. Pues declarar no os queréis conmigo, las amistades habéis de hacer luego al punto. En vano me persuades. l. En vano lo solicitas. Mi ruego a venceros baste. r Imposible es en mis iras. ̱ . En mis rencores no es fácil. Pues mis ruegos, ni mis canas a venceros son bastantes, por la soberana Virgen de Atocha, las amistades os pido que hagáis. ̱. Qué oigo? ya imposible es excusarse mi devoción, pues por ella negar en mi nada es fácil. ̱. Por nuestra Imagen Sagrada ll0s nada puede negar nadie. Ya amigos somos. Socorro eal Virgen Soberana. Grande desdicha, abajo se viene todo el andamio. No hay nadie que a Muley socorra? Cielos, yadabo qué es lo que oigo. B6 Qué haces? Irle a socorrer. Espera. Virgen de Atocha, amparadme Ya su piedad te socorre, y porque no dude nadie que María puede hacer las maravillas más grandes, desde la muerte a la vida te restituirá cadáver. Pero el aliento fallece, muerto soy, Dios inefable, en tus manos encomiendo mi espíritu. Desgracia grande, pedazos se ha hecho Muley. Muley, amigo? Cadáber ierto está. Ya no respira. Qué ha de respirar, es fácil? está hecho tortilla, y quieren que con su habla quedase. Por si es que acaso no ha muerto traedme agua al instante, que sin bautizarse muere. Aquí Gazapo la trae. El de pedírmela ahora bo2 acabo. . Caso notable! Pues llevémosle a la. Ermita, donde por si aprovechare, debajo de condición el Bautismo espera darle mi fe. Vamos. Pedro, pides. este Sacramento amable, que de Dios nos hace amigos? Sí pido. Ventura grande! aún no ha muerto. Mal hará en morir sin bautizarse: mas ira de Dios, qué veo? que se levanta. Admirable, asombro! Extraño suceso. Sin lesión, ni daño grave. se ve. Todo el cuerpo entero tiene por entrambas partes, y hecho pedazos estaba. Milagro es de nuestra Imagen. Que lo es, es infalible, pues para que sea más grande la devoción en los Fieles con esta sagrada Imagen: Sabed que no solamente de las heridas mortales. que recibí me hallo libre, con haber tenido en partes dividido todo en cuerpo. Si no que habiendo cadaver perdido con el dolor los espíritus vitales, y muerto de todo punto. Pudo el poder inefable de aquesta Señora hacer que de la muerte pasase segunda vez a la vida, que muerto resucitase. Pues apenas, Gracian, tú aquíz ibas a comunicarme los cristales del Bautismo, y de Cristiano el caracter, me dijisteis si pedia, cuando para que lograse la divina gracia, que amigos de Dios nos hace, volví a renacer de nuevo, fénix en todo admirable. Y pues mi ser por María de nuevo la vivir renace, de nuevo a protestar vuelvo la Fe de Cristo, y constante confieso, como confiesa nuestra Católica Madre la Iglesia, un Dios verdadero en quien adoro inefable, tres Personas, y una Esencia y que siendo Dios el Padre, Dios el Hijo, y el Espíritu Santo Dios, tres las deidades no son si no solo un Dios, unidad inseparable, Y pues de tan gran misterio, y de los que son bastantes para protestal la Fe, tengo luces celestiales, el santo Bautismo quiero recibir luego, delante de nuestra Imagen sagrada; y porque mi amor lo alcanza donde lo logre mi fe todos al punto llevadme. Rara maravilla! Extraño. suceso! Caso notable! Solo en un Credo ha apres cuanto de la Feya sabe. Pedro, mi gozo no intenta tan gran dicha dilatarte, En tanto que a darle gracias a nuestra divina Imagen vamos por tan gran milagro, vendrá quien administrarte pueda el Sagrado Bautismo, Tus plantas beso. Qué haces? Agradecerte el favor, y ahora vamos a darle gracias a la Virgen. Vamos. pero que acentos marciales, son estos (cielos) que ocupan la baga región del aire? Gracian, señor, padre. Elvira, que miedo es el que te trae tan asustada. Señor. que ha llegado Celín sabe o su ejército. . Qué importa, llegue, nada os acobarde; pues es fuerza de sus iras, que la Virgen nos ampare. Lo malo es que con su gente cercando por todas partes nuestra empalizada viene. Y según de su arrogante furor puede discurrirse, cercarnos sus militares tropas, es para prendernos. Ninguno al verlo desmaye, que ya corremos por cuenta de la Virgen, a rogarle vamos, que de los furores de Celín ella nos saque. Dices bien, vamos señor, que si María nos vale, no hay que temer a Celín. Ya yo temo mi gazna te. Hijos, Garcia, y Fernando, yo no tengo de entregarme, si solicitan prendernos sus iras. . Qué es entregarse? primero hemos de morir. Hasta saber su dictamen no hay que prevenir el riesgo. Pues la Virgen nos ampare. Cercad la empalizada, porque ningún Cristiano de mi airada furia librarse pueda. Ya cercada señor de suerte queda, que escapar su desvelo es imposible, sin subir al cielo. Aún en el cielo puro de mi furor ninguno está seguro, para darlos la muerte, mas dime, de este fuerte quién el caudillo es? . Porque lo mires, ese caduco de Gracian Ramirez, El padre es de Leonor. Su atrevimiento con su muerte dará presto escarmiento al mundo de mi ira. Toca a envestir, y a ellos. Celín, mira. Tú reportarme intentas? Es qué temo, Celín, después lo sientas. Qué he de sentir, qué dice tu osadía? Ampararlos intento por María, a quien ya adoro con fineza rara. Acaba Rosa, tu intención declara, pues si en decirlo tardas un momento, perde rá la paciencia mi ardimiento. Tu pasión a Leonor, dime, no ama? De su luz celestial ardo a la llama. Y perderla tu amor, di, no sintiera? Antes la vida que a Leonor perdiera. Pues si a darlos la muerte te reduces, fuerza es que arriesgues sus divinas luces, pues con Gracian Ramirez he sabido, que Leonor a este sitio se ha venido. En él está, qué dices? No lo dude. tu valor. Si es verdad, de intento mude la furia, que era en mi ya destemplanza, pues es antes mi amor que mi venganza. Llama, Mahomar, de aquesa empalizada a la gente que dentro está encerrada. Ha de aquesa fortaleza que la traición ha labrado para ser prisión aleve de vuestro temor bastardó. Ha Gracian Ramirez. Quien me llama? Quién te ha llamado es Celín. Rey de Toledo. Yo, infame, soy quien te llamo. Pues di, qué soberbio inter cuando me tienes cercado? Dar castigo a la iraición tuya, caduco, y de cuantos vanamente se atrevieron a hacer este fuerte, cuando no hay humana resistencia al furor de mis estragos. Bien se conoce, Celín, que vienes mal informado, que yo no fábricó fuertes, que debotamente labro irrí una Religiosa Ermita, para el divino milagro de nuestra Imagen de Atocha. (ño, Yo no he de creer vuestro enga- si luego alpunto rendidos a mi poder soberano no os entregáis presos. so. Eso es por lo que yo no paso; (tros; que aunque no hay culpa en noso- si una vez nos entregamos, queda a elección de tus iras el que quieras castigarnos. Yo hacer me determiné (fue impulso soberano, a devoción) esta Ermita, sin haber hecho reparo de que ofenderte pudieses; ya mis bríos lo intentaron, y primero he de morir, que consentir que profano tu rigor en nuestra Imagen ejecute algún estrago. Que mi coraje esto sufra, y que no le haga pedazos; mas disimular conviene hasta ver si con engaño a Leonor puedo sacarle, porque veas cuan humano obra mi poder con tigo, s no solo he de perdonaros la inobediencia de haber esa Ermita fabricado; sino por Alá te juro de hacer retirar mi campo, como tú en reenes me des, porque sirva de resguardo, de que no es fuerte el que formas, Que es lo que pides ingrato? ̱. A tu hija Leonor te pido. Mucho pide aqueste galgo. Primero la daré muerte. Moro, nunca los Cristianos entregamos las mujeres, pues antes la vida damos. quién eres tú qué atrevido hablas así? Soy Fernando Gudiel Si Fernando eres, como tu diste el retrato de Leonor? Por rescatar una copia de tus manos de la Virgen soberana. Mis celos se declararon: luego tu amante la adoras? Yo su hermusura idolatro. Pues yo su retrato tengo, sal a cobrarle. Bizarro saldré a quitártele, Moro. Pues buscarte solo aguardo. Qué es esto que estoy oyendo? mas no es tiempo de aberiguarlo, Qué detérminas, Gracian? Qué defender el sagrado, de la Virgen! De qué suerte? A cuchilladas. Di cuantos Cristianos sois? Solo ciento. Pues diez mil son mis soldados, sin el socorro que espero de Madrid Mayor le aguardo. yo. Pues de quién? De la Virgen. Loco leres, y temerario. Tu ciego, pues no conoces que quien hacer el milagro pudo de llover, hará granizar sobre t Mucho e alegro de oírlo, de que contra ella animo todo mi furor, ycamos si la Virgen os socorre. Cruel, no lo dudes. Hermano, mira que es su poder grande, y que temo nuestro estrago. Nada teme mi valor, una hora os doy de plazo. Pues, Cristianos, a la lid. Moros, a hacerlos pedazos, que yo ánimó vuestro esfuerzo. Que María ha de ampararnos. Ya se previene el infiel campo: de verás va ello, si una vez toca a deguello, a quí no ha de haber cuartel, Mas si fiero el enemigo me intentare degollar, yo trato de renegar; pero de Mahoma digo, de su zancarrón reniego, que aunque un miedo; como dos tengo, por la Fede Dios moriré, aunque soy Gallego; pero ya mi temor mira que a envestir los nuestros van, y hacia la Ermita Gracian a Leonor lleva, y a Elvira. Enjuga, señor, el llanto, que en tu corazón no es bien obre la flaqueza, cuando el valor has menestro Dinos a donde nos llevas, cuando van a a cometer los nuestros al Moro? Hijas, este llanto no extrañéis, que por conservar mi honor, mi sangre haya de verter Que querrá hacer con sus hai desde aquí tengo de ver Di tu sentimiento, habla. Di tu pena; pues mo es menos mal verto sentir, que ayudarte a padecer, Pues ya a declararme voy. Ya, hijas queridas, veis que sitiados de los Moros nos vemos, y que ha de ser dentro de la empalizada imposible defender nuestras vidas, pues a uno, u otro asalto que nos den, hemos de ser de sus iras sangriento despojo, pues nosotros hemos resuelto, antes que a la infamia, de entregarnos a Celín, para que tirano, y cruel después triunfe de las vidas, y de las honras también. Morir, todos como nobles; pero el morir ha de ser tan a costa de su gente, y tan atrestados, que a pelear a campaña habemos tan de tropel de salir todos, cuando el juzgue que defender nos queremos, en el fuerte estemos ya sobre él para esto habemos dispuesto (vuelvo a decir otra vez) que no quede de nosotros persona ninguna, en quien con el deshonor se vengue de nuestra noble altivez. y así consultad las dos, si acaso os atreveréis a lidiar por vuestro honor, y a morir por vuestra Fe. Eso dudas siendo noble, y siendo mi padre? aunque mujer nací, me verás rayo en la batalla ser. ̱. Y a mí me verás asombro, contra tanto Moró infiel. Ya mí, si hubiere por donde; me verán todos corter. ra, Qué por defender vuestra hon- ambas a dos moritéis? 2. No lo dudes. Y decid, si llegaráis a saber que viviendo, la pureza vuestra habías de perder, no dieráis la vida antes? Preguntarlo ocioso es. Mil vidas que yo tuviera diera padre, ̱. Yo también llevanos a la batalla. ̱. A la lid con ambas ven. Pues morir, hijas, es fuerza, porque es imposible, que ninguno escape con vida; y pues que valor tenéis para morir en la guerra, no hay duda que le tendréis para morir en la paz, cierta allí la muerte es: pues no es mayor mal que sea cierta aquí, y que quien el ser os dio padre, aunque lo llore, os de la muerte, porque si acaso vivas quedáis; que casi imposible es, Celín de vuestro honor puro no manche la candidez. Mas qué es esto, y a lloráis? que es del valor que tenéis para morir, si la muerte ya la empezáis a temer? Si ellas quisieran matarle, lo misfío se hiciera él. Padre, y señor, no te espantes que tema la muerte, pues natural temor en todos los humanos siempre fue, Pero si es fuerza morir, mas quiero que tú me des la muerte, que no Celín; a ti la vida, y el ser te debo, pues con la vida, quiero pagarte, porqué no mueras con la sospecha, si acaso pudiese ser que quedara viva yo, que como frágil mujer la sangre de los Ramirez con mi deshonor manché. Tu cumples con ser mi hija; tu Elvira, intentas hacer lo mismo que hace tu hermana, acaba de responder? Yo señor, con tu licencia, no estoy de ese parecer, morir no dispongo ahora. A eso me atengo pardiez, di tijeretas, Elvira. Pues con heroica altivez, no ibas a morir? Es cierto, pero el huir a morir, fue con aquesta diferencia, que era a morir, o vencer en el campo pelcando; y hay mucha distancia, en qué mi muerte a quí sea precisa, y allá dudosa lo esté, Eso, Elvira, es ser mi hija. Y es ser mi padre querer darme muerte, cuando no hay bruto; o fiera, por más cruer que sea, aunque más se irrite, que muerte a sus hijos dé. Por conservar el honor, no es rigor, cariño es, y más cuando no es dudoso que la vida perderéis. Y qué sabes tú, señor, aunque tan dudosa esté la victoria, si la misma desesperación vencer puede al Moro? Es imposible, morir todos ha de ser preciso. Pues si es preciso. allí quiero fenecer, y si es que quedare viva, entonces yo me daré la muerte, por conservar mi honor limpio. Temes qué te dé yo muerte, y presumes que tú la muerte te des? HAy tal porfiar de viejo, patricida, o lucifer. La Virgen de a Tocha, padre, que eunzamos ha de hacer. No niego que hacerlo, puede, mas en tal duda no es bien, que quede mi fama expuesta al riesgo: hijas mías, sed víctimas hoy de la virgen, que tengo casi por Fe, si morís por vuestro honor, que la palma gozaréis. Sobre no morir con palma, no están de ese parecer. Eso solo me faltaba para haber de obedecer, ya a tu acero morir quiero, Padre, mas esto ha de ser a vista de nuestra Imagen, que como muera mi fe junto al Altar de la Virgen, muy gustosa morire. Lo mismo has de hacer con m Yo ese gusto os cumplite, venid que ya toca el Moro a envestir: mas otra vez lloráis las dos? No te admire si te habemos, de perder. Ea, las dos me abrazad. A Dios, Padre. A Dios, señor. Quién ha visto que el amor dé abrazos a la crueldad? En fin, padre, te perdemos? Solo eso debo sentir, presto, pues voy a morir, en el cielo nos veremos. Ea, venid, no os paréis, Grave dolor! Trance fuerte! Más hago yo en daros muert que morir, hijas, hacéis. Con ellas, cielos, se entró, Donde la Imagen está, si darlas muerte osara, mas ya el acero sacó, el valor me falta al ver crueldades tan prolijas; si esto el hace con sus hijas, qué hiciera con su mujer? Pero ya las desdichadas, el cuello al acero ofrecen; ya han muerto, que bien parece las mujeres degolladas; mas él sale. Cruel dolor! mis hijas sacrifiqué a Dios, segundo septé he sido en tanto rigor: mas mi pena no se aflija cuando a morir también voy. Mas quien está aquí? lis. Yo soy, nopienses que soy tu hija. Ven, Gazapo, a pelear, que ya el Moro al arma toca. b. Gracian Ramirez de Vargas? Hijos? ̱. Ya la gente toda para salir a campaña junta está. ̱. Ya sus gloriosas idas ofrecen al riesgo, que nos ánimes importa a morir. Qué es morir? a vencer, di, la victoria mas grande que ha visto el Orbe. Así animarlos me toca, aunque el riesgo es tan preciso, pues nuestra Imagen debota es la que ha de pelear por todos: a vos Señora el triunfo os importa, pues contra vos Celín provoca sus huestes: ea, hijos, vamos: vuestro amparo nos socorra Virgen. Sántiago, y a ellos. Llamad a Nuestra Señora. ̱. Pues a ellos Virgen Santa. A ellos Virgé de Atocha. A ellos, que yo me quedo, que no es bien que en esta historia falte Coronista, que pueda contarla debota. Mas ya a campaña han salido, y los Moros los acofan como perros. La Fe viva. Arma, guerra. Mueran, y viva Mahoma. Cómo ha de vivir, si ardiendo en el infierno está ahora? Mas sobre esta empalizada me subo, para ver toda la batalla: si la viera mas lejos, fuera gran cosa. Moros, si a Leonor halláis, nadie ofenda su persona; y solo estos viles mueran: Ha de ser a mucha costa tuya, perro. Pues matadlos. Rendid las vidas traidoras. Contra tanta multitud, la resistencia es ociosa. Ya el valor nuestro desmayar Sagrada Virgen de A tocha; pues ya no hay fuercas humanas, vuestro poder nos socorra. e , - 1. Ya, Católicos, lo hacer con su presencia gloriosa, enviándoos auviliares, puras, y celestes tropas, que a estos bárbaros den muerte, porque su poder conozcan. 2. Mueran los infieles. 1. Mueran, en castigo de sus locas arrogancias. Qué es aquesto? que celestiales antorchas son estas que nos deslumbran? Huyamos. Qué huyen, gran cosa! Mahoma nos valga. s. A ellos. Cielos, qué divinas tropas de luceros en defensa nuestra a los Moros destrozan! Socorro es del cielo, hijos, no veis la Virgen de Atocha sobre esa esfera del aire cercada de luces toda? Qué asombro! Qué maravilla! Pues sigamos la victoria, pues nos la ofrece la Virgen. En vano la saña obra contra divinos encantos: nuestra gente, una a otra se da muerte, huyamos, Moros. Vencidos somos. . Ahora entra la mía: a ellos, zurra, huyen todos, Vitoria por la Virgen. Africanos, como mancháis vvestra honra con la fuga: pero en vano mis furores los exorta a que a la batalla vuelvan, pues las luces los asombra de esa celestial mujer: que esto permita Mahoma! mas morir matando el hijo, muera esta canalla toda. Sin duda por ti lo dices, que acobrar vengo la copia de Leonor, y a darte muerte. Mucho será si lo logras, más caí. p2 oy Muere, tirano. No le mates, que es más el perdonar a un rendido, que matarle a poca costa: y pues yo la sibertad te di Fernando, briosa, razón será que me pagues la deuda. No puedo,. Rosa, excusarme, en mi caballo escapa. . Nada me otorgas si la vida que me das, Celín también no la logra. Mucho es, Rosa, lo que pido y si ya la vida cobras que me diste, en que puede quedar mejor mi persona? En dar libertad a entrambo pues dandómela a mi sola, pagas solo lo que debes, y como noble no obras, pues deudor queda, el que no da más de lo que le toca. Dices bien, libre estás ya como me vuelvas la copia de Leonor. Esta es, Cristiano. Pues en mi caballo monta que yo la fuga a los dos os aseguro. Ven, Rosa. Pues cumplí con ser tu ho la libertad solo goza, pues habiendo en esa esfera visto a la Virgen de Atocha dar con tan grande prodigo lCristiano esta victoria; de es ella solo confieso, on Dios la más poderosa; yasí la Fe Sacrosanta eCristo mi Fe pregona. Qué es lo que dices, aleve? Que a María mi Feadora; así, si librarte intentas, suye, Celín. la traidora! lo por vengar tu infamia ibrar quiero mi persona. . La Virgen, Celín, permita que tu error ciego conozcas. Rosa, ven donde los fieles ean la dicha que logras, pero ya aquí todos salen. Vamos a nuestra Señora, Gracian, a darla rendidos Bracias por tan gran vitoria, pues con su favor no solo hemos muerto tanta copia de Moros, sino que ya Madrid por nuestro se nombra, pues habiendo los Alarbes, por socorrer la derrota de Celín, desalojado la Villa, sus fuerzas toda ocuparon con valor los nuestros. Ya tan gloriosa ictoria añade Garcia; que Cristiana es también Rosa. Qué es lo que dices, Fernando? ss. Que a María, pura aurora, debo la luz de la Fe. Pero, Gracian, ahora lloras? Qué sientes? Qué es tu dolor? Dinos porque te congojas? Ya ustedes lo purgarán. Haber pena rigurosa obrado la acción más cruel, por querer salvar mi honra, Qué has hecho? Qué has intentado? Ahora la pildora obra. Juzgando que en la batalla; morir era acción forzosa, porque Celín no manchase la pureza más herica a Leonor, y a Elvira he dado muerte con mis manos propias. A Leonor? grave dolor. A Elvira? fuerte con goja! Aquesas puertas abrid, veréis deshojadas rosas, a las dos juntó a el Altar de nuestra Imagen debota. Por morir con, Leonor, abre la puerta, mi se amorosa. Por fallecer a la pena, a verla mi se se arroja. Más qué miro! Mas qué veo! El vira, y Leonor debotas, de rodillas están puestas delante de nuestra Aurora. Raro asombro! Gran prodigio! Ventura maravillosa! hijas? Leonor mía? Elvira? , Quién nos llama? ̱. Quién nos nombra? Tu Padre. . Garcia. Fernando. Cómo vivas, mi fe os logra. Como la vida debemos las dos a Nuestra Señora. Pues, Gracian, a Elvira os pido me concedáis por esposa. A Leonor no me pediste? Fernando a Leonor adora. Como ambos os convengáis, mi obligación os lo otorga. Pues Elvira, esta es mi mar Y tú eres, Leonor, mi espos Con que la Comedia aca con Cristianismos, y boda pues es fuerza se bauticen contentos Muley, y Rosa. Y aquí, Señado, da fin esta verdadera historia del Lucero de Madrid Nuestra Señora de Atocha
