Texto digital de La locura cuerda
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- Juan Silva Correa
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- Comedia
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La locura cuerda. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/locura-cuerda-la.

LA LOCURA CUERDA
JORNADA PRIMERA
Ya mi bien el Alba hermosa, embajatriz de su amante, rompe el muro de diamante, de ver mi dicha gozosa. Antes pienso, que celosa de ver, esposa, mi gozo, deja su lecho amoroso, que si celos no tuviera, tan temprano no saliera de los brazos de su esposo. Ya sale, porque escurezca el sol que jozo de noche, ya adorna de luz su coche, porque en mi gusto anochezca: Ya sale porque amanezca, porque sabe que aborrezco el día, en que desmerezco gozar con dichosos brazos esposo, vuestros abrazos, que solo sin luz merezco. A quien detener pudiera su veloz paso, por dar a este bien, largo lugar, aunque nunca amaneciera. Quién tanta dicha tuviera, mi bien, que siempre escondida, el Alba su luz perdida, por las puertas del Oriente no saliera eternamente, haciendo eterna mi vida. las noches, a Dios pluguiera que fueran meses, o años, que para bienes tamaños corto plazo un año fuera: Mas si el día se siguiera a estas tinieblas igual, fuera este bien, mayor mal, porque siendo igual también, fuera esperar por el bien, un tormento desigual. Cuando vuestros brazos dejo, noche el día me parece, y solo cuando anochece, gozo del sol el reflejo: A déjaros me aparejo, cuando por mi mal la Aurora perlas en las flores llora, tierna de ver mi pesar, que es fuerza le haga llorar, que os deje quien os adora. Deseo, porque os importa, cuando amanece, déjaros, y cuando veo quedaros, la pena al deseo acorta. Es mi dicha, esposo, corta. pues que no puedo gozar este bien, sin el posar del temor; que temo en fin, que entre flores del jardín ay azahar, que será azar. Dos años a que es hurtado este tesoro que gozo, dos que sois, señor, mi esposo, y dos prendas os he dado: Del amor que os he pagado; gozámonos de secreto tanto tiempo, y os prometo que después de estos dos años temo recíprocos daños, temo algún contrario efeto. Esta fuente, que en mudanzas, me enseña, esposo, a temerlas, pues baja llorando perlas, habiendo subido en lanzas: Muestra bien, si a verlo alcanzas, de mi pecho los temores, que son cada vez mayores, pues veo en nivel igual subir lanzas de cristal, bajar perlas de dolores. Y así yo, que suspirando de día con tus memorias, ufana en lanzas de glorias, que el Alba sale envidiando: Veo el alma, que arrojando está llanto por los ojos, de sus penas los despojos, y gustando de correr, sin querer, hay que es llover, para aumentar mis enojos. No sé que siento a dos días, que ni en suentes de cristal, ni en las flores de coral cesan mis mesancolías: Pero hay de mí que son mías, y por eso estarán llenas de firmeza; a ser ajenas, fueran en dulces memorias cortas penas, largas glorias, gustos sargos breves penas. Ves, esposo, aquestas flores, que hacen sombra a las estrellas, tan hermosas, y tan bellas, que al campo dan resplandores: Porque juzgues mis temores, quise ayer coger un par, bájeme por alcanzar un jazmín, mas luego en fin lo que pareció jazmín, en mi mano le vi azar. Cogiunos claveles bellos, con hermosas azucenas, pero aumentaron mis penas, cuando acaben de cogellos: Porque apenas llegué a bellos, y en mis manos (caso fuerte) secos los veo: advierte si con aquestas señales puedo esperar largos males, puedo temer fiera muerte. Dejad mi bien los temores de esas necias fantasías, dejad las melancolías, que el temor hace mayores: No juzguéis mal de las flores de vuestras manos cogidas, que afrentadas, y corridas de que llegáis a vencerlas, viendo vuestras manos bellas, quedan secas, y encogidas. Esta fuente, que sonora, lanzas de cristal desgaja, cuando al bajar, perlas baja, llauto alegre es el que llora: Cuando os ve, os enamora, y porque podáis cogerlas, sube en lanzas, baja en perlas, y por no olvidar su llanto, se está ensayando entretanto que no llegáis vos a verlas. Si veis lanzas arrojadas, subir al cielo atrevidas, cuando bajan mal caidas, serán perlas bien lloradas: Que como en conchas plateadas llora el sol perlas tan bellas, suben lanzas, y el sol de ellas perlas forma, por mostraros, que pueden amenazaros lanzas, pero vos cogellas. Dejad, esposa, recelos, pues en amorosos lazos gozamos dulces abrazos, cuando al sol le cubren velos: Que hoy han de querer los cielos que el Rey. qué decís? . que hoy resuelto mi bien estoy de pedir al Rey. . qué, esposo? confirme el lazo amoroso con que vuestro esposo soy. Hoy le tengo de obligar a que nos case, si puedo, para que pueda sin miedo de vuestros brazos gozar. El alma no da lugar a más, esposa, que a prisa veloz los celajes pisa, llorando en aquestas flores, tierna de ver los temores, que vuestro temor le avisa. Adiós mi querida esposa. a Dios mi querido esposo. de mí mismo voy envidioro. yo de mí misma envidiosa. Quedáis mi bien temerosa? no sé, temo mis desdichas. estas ni son para dichas; dejad recelos, que en fin entre flores del jardín todas mi bien serán dichas. Gozar su amor, amor si con desvelos es el blanco de amor, que amor no fuera si amor gocar su amora no pretendiera que amor quiere gozar de amor los cielos Son los cielos de amor, de amor consuelos, gozar de amor lo que el amor espera; y si al cielo de amor, amor perdiera; amor no fuera amor, más fueran celos. Amor sin celos gozo en mis amores, si es el blanco de amor gozar lo amado, de amor al blanco llegan mis favores: Qué temo pues de amor que está gozado? pero de amor son ciertos los temores, cuando amor por su dueño es desdió Tan temprano le vantada, hermosa Laura, a qué fin? gozar fresco en el jardín, ay Dios, yo estoy turbada. . No en balde mi corazón, que bajase a el decía, porque en él, ay Laura, os via mi propia imaginación. Levánteme tan temprano, por seguir mi debaneo, que como en el alma os veo, seguir su intento es muy llano. Díjome esa fuente fría, llegando a esa ventana, que salía la mañana, porque vuestra luz salía. Bájeme al jardín, y en él viendo el clavel, y las rosas, vi las mejillas hermosas de rosas, y de clavel. Vi las blancas azucenas, y el alma aliento restaura, que conocí que por Laura estaban de beldad llenas. Y vi las flores en fin, que ser flores parecían, porque beldad recibían de estar vos en el jardín. Bastan lisonjas, señor: desdichado. su amor ya está conocido Rey nunca lisonjas han sido efetos, Laura, de amor. El Rey ya se declaró: pues tiene amor vuestra Alteza? R es deuda que a la belleza el cielo, Laura, libró. Dichosa la que lo fue, que mereció ser querida de vuestra Alteza. Rey la vida en su belleza colgué. Paga a vuestra Alteza? e adiós pluguiera. dama cruel. más ingrata que el laurel. le escucha? . sí, como vos. No he podido reposar, porque un celoso cuidado trae el sosiego alterado, y le vengo a confirmar. Laura en el jardín, ay cielos, a esta hora, si no es que a despedido al Marqués, causa de mis fieros celos. Si siendo celos dudados, son infierno de perar, que pesar vendrán a dar los celos averiguados? Ya he llegado a conocer que el Marqués, de noche se habla, mi pecho venganza entabla, tengo celos, soy mujer. En los ojos no se ve la pasión del corazón? conócese la pasión, mas no se sabe de que. No son mudas lenguas ellos, que dicen de que procede? juzgar el mal, bien se puede, pero no la causa en bellos. No basta darla a entender a quién el amor quisiera? no, que aunque la entendiera, no entenderla querrá hacer. Pues Laura; mas la Princesa viene aquí, a hermana fiera. besarle los pies quisiera, pues que detuvo esta empresa. El Rey me ha visto, yo quiero dar principio a mis desvelos, que si son rabia los celos, con rabia abrasada muero. Tan temprano levantado . vuestra Alteza? hermana, si, porque me despierta así un cuidado. . qué cuidado? Ver los cielos de mis cielos, que me dice el alma en fin, que está el cielo en el jardín. y que están en él mis celos. Entra Laura, porque quiero asolas mi hermano hablar. yo lo pudiera excusar, pues en irse Laura, muero. Quede con Dios ViAlteza. cómo quedará con Dios quien queda Laura, sin vos, si sois cielo de belleza. Ay, hermana, si sabéis que muero por Laura bella, porque me apartasteis de ella? porque tanto mal me hacéis? Si la vida me restaura Laura, que es mi mal de suerte, que si Laura me da muerte, vida en muerte me da Laura. Porque cuando estoy gozando, de su vista, donde en calma, glorias breves piensa el alma, si las penas aumentando. De mí la apartáis? . señor, porque estimo vuestro gusto, y porque, señor, no es justo, que tengáis tan ciego amor A una mujer que os desprecia, cuando está favores dando, o quizá que está gozando, altiva, soberbia, y necia. Vuestra Alteza el pie me dé. o Marqués, seáis bien venido. mal para mí lo habrá sido. V. Alteza me de el pie . Con el quisiera yo darte, . soberbio, necio, villano, pues que desprecias la mano, y solo el pie puede honrarte. Pésame que haya venido el Marqués, por no saber quien pudo escogido ser, pues no soy el escogido. Laura me desprecia a mí, y cuando a mí me desprecia, atrevida, loca, y necia, dice la Princesa aquí, Que está dando, o qué gozando? mi mal se aumenta, y se apura, amor celoso es locura, loco estoy, amo celando. El Rey me mira enojado, la Princesa mal me mira, de Laura el temor me admira, y estoy confuso, y turbado. Que este villano, este ingrato, este dueño de mi amor, este falso, este traidor, este de Adonis retrato. Este fiero, este cruel, este galán, y discreto, y que este necio en efecto me desprecie, y que con él, Amor, aunque mal me trata, me atormente; y mi rigor sea con aqueste; amor, que me desprecia, y me mata. Estoy corrida, y celosa. a vuestra Alteza, señor. ay Laura; hay celoso amor. vengo a pedir. . sospechosa Estoy de lo que este quiere. una merced. . qué. Marqués? que a mí la muerte me des, si a Laura pedir quisiere. . Si será el Marqués a caso quién dice que a Laura goza? y aquí su amor desemboza, pidiéndola; yo me abraso. Y por no oirle al fin lo que ya sospecho que es, quiero dejarle; Marqués, esperad en el jardín, Con mi hermana, mientras llego a ver en el cristal frío de esta fuente; un desvarío, en que el pensamiento anego. Que luego vuelvo a escuchar lo que pedir me queréis, que en pedirme tardaréis, pero no en le gozar. Guarden mil años los cielos la vida de vuestra Alteza. está asida a una belleza, ardiendo entre amor, y celos. Yo quiero disimular, . porque pretendo saber, lo que llegado a creer, sé que me habrá de matar. Marqués, mil años gocéis a Laura. . aí de mí. . al cielos alma sosegad los celos, corazón no os despeñéis, ya sé qué pedir queréis Al Rey, confirme en efecto el casamiento secreto, que está hecho entre los dos, parabién os doy, hay díos, a mí el paramal prometo. Señora. . de Laura se el amor que os ha tenido, y que sois el escogido; amor paciencia me dé. ay Laura como se ve, Que no hay secreto en mujer. , todo lo vine a saber, que Laura como mi amiga, no hay cosa que no me diga. de mujer al fin su ser. Ya sé como la gozasteis, que a más obliga el amor, ya se como su rigor, con amor atropellasteis, mas se de lo que pensasteis. Laura todo me a contado; el pecho tengo abrasado, señora, dichoso he sido, en haber sido escogido. cuando de mi amor llamado. Mucho a Laura le debéis. señora, mucho le debo, pero a decirte me atrevo. qué es lo que decir queréis? proseguid, enmudecéis? Que si mucho debo yo, por lo que Laura os contó, le soy tan buen pagador, que si amor paga en amor, mi amor su deuda pagó. Dos años con disfavores, sufrí tanto, padeciendo, que sus disfavores viendo, que eran cada vez mayores, por engañar mis dolores, Que amor a amarme forzaba, al alma el rigor mostraba, pero en tan bravo rigor, con el mismo disfavor, al disfavor engañaba. Al fin proseguí animoso, por no perder por cobarde, que cuando llega, no es rarde de amor el premio amoroso: fui dichoso, que dichoso Quisieron fuese los cielos, después de tantos desvelos, dile de esposo palabra. con cada palabra labra en mí un abismo de celos. Pagó mi amor con amor, puso al desdén en olvido, soy su dichoso marido. y soy un falso, en traidor. señora. . ya mi dolor No puede tanto sufrir, ya no os quiero más oír. el alma está temerosa, ri porque una pasión celosa muy mal se puede encubrir. Loco, atrevido, villano. señora, saben los cielos. Prin saben, saben mis desvelos, bárbaro, infame, tirano. que no te he ofendido es llano. Mis ojos no te dijeron mil veces que. no creyeron los míos tanto favor, que desigual. pripara amor todos iguales nacieron. Cuántas veces te mostré el alma envuelta en razones? y en cuantas ocasiones de ella el fuego te enseñe? tu despreciaste mi fe, Tú no acetaste mi amor, tu ingrato, tu traidor, pues verás, viven los cielos, que es una mujer con celos rayo, y fuego de rigor. Si yo tan dichoso fuera. que entendiera, gran señora, que vuestra Alteza. . ya ahora tu disculpa, culpa fuera. que no ha de ser considera, Laura, Marqués, tu mujer, ya me he dado a entender. ay de mí, temo mi estrella. y pues que nació tan bella, desdichada habrá de ser. por vida del Rey, villano, que si la mano le das, que el mismo rigor verás con que a vengarme me allano: ya la gozaste, tirano, Todo lo sé de tu boca, que no fuera Laura tan loca, si yo fui en saberlo cuerda, conténte se que te pierda, que no fue su dicha poca. De tener un veloz río, el mismo fuego apretar, átomos del sol contar, subir al subir por brío: Refrenar un desvarío, será más fácil de hacer, que una mujer detener, celosa, y determinada, porque es mina reventada una celosa mujer. Qué haré? muy bien me engaño: ay Laura, que tus temores me van mostrando las flores, el alma lo receló: Podré yo dejarte? no, imposible es olvidarte: podré la mano negarte, que te tengo prometida? no, que perderé la vida antes, Laura, que dejarte. Temo, mi bien, la Princesa conjurada contra ti; necio anduve, necio fui, engañome bien su Alteza: Hay desdichada belleza, mas qué digo? Laura mía serás mi esposa este día, aunque mil muertes me den, que quien quiere tener bien, contra los riesgos porfía. Pediré al Rey que nos case, y siendo gusto del Rey. en el mundo no habrá ley, que contra su gusto pase: La Princesa enojarase? mas ella que puede hacer? ay de mí, temo, es mujer: que hará si nos ve casados? que celos averiguados, infierno llegan a ser. Por laos que te ando buscan a dos horas por palacio, y acá te estás muy de espacio, cielos, y flores mirando. No basta de noche, no, gozar de aqueste jardín la azucena, o el jazmín, que Laura ya te rindio? Si no idolatrar de día estos muros, y estas yedras? mas haces bien, que pues medra no es necedad su porfía. Que hay algún majaderazo, que sin favor, ni esperanza, de día, y de noche cansa a la espada con el brazo. Porque arrimado a la espada se está de noche y de día, mirando la celosía de quien no se le da nada. A la Princesa encontré, que me dijo que aquí estabas, y que si la disgustabas. calla traidor. callaré, Aunque reviente, señor: pero díjome, encendida, que te ha de costar la vida querer provar su rigor. Por Laura, será ganarla perderla, ay cielos divinos, que he de emprender desatino antes que llegue a enojarla. Señor, vive Dios que celos son una locura tal, que es una rabia infernal esta color de los cielos. La Princesa te quería. pues yo no a la Princesa, de eso es que a ella le pesa, que ser Laura pretendía. Vese de ti despreciada, cuanto de Laura querida, quisiera ser escogida, pues no pudo ser llamada. Y bien, ella está celosa, de que con Laura te ve, que has de hacer? . Guzman, no sé, el alma está temerosa. Ves la rueda de Ixión, ves de Tántalo las penas, ven de Teseo las cadenas, ves de Tisio la pasión? Ves a Prometeo estar al Caucaso altivo atado, ves Flegias estar sentado con el miedo de bajar? Ves a Sísifo subir la peña que se despeña, y vuelve a cargar la peña, sin poderlo resistir? Pues todo esto considera Guzman, que es sombra y elusión de lo que mi corazón padece con esta fiera. Temo, que es mujer con celos, veo lo que a Laura debo, resolverme no me atrevo, denme consuelo los cielos. Por que le has menester, porque una mujer celosa, no hay bívora ponzoñosa que más daño pueda hacer. Un consejo yo te diera, pero de dártele dejo, porque en esto dar consejo, necedad me pareciera. Mas porque eres mi señor, y estimo tu vida, escucha. el alma con temor lucha, y el temor con el amor. La Princesa está enojada, porque con celos está, y jura te matará, es mujer determinada. Ya sus celos declaró, ya sabes que sus desvelos son de celos, pues los celos envidia los engendró. Y estos de que forma quejas, envidia deben de ser, viendo que a otra mujer quieres, cuando a ella dejas. Pues dile que no entendiste que te quería, y ahora que conoces que te adora, por los efetos que viste, Alabando tu ventura, te darás mil parabienes, de ver el lugar que tienes en su hermosa hermosura. Ella, que enojada está, te responderá: villano; tu entonces toma la mano, que no te la negará. Y por sosegar agravios, que en tu daño han de brotar, puedes la mano llegar desde tu mano a tus labios. Aquí, ella más airada, te dirá: pues atrevido, tú te atreves? necio he sido, responde, el alma abrasada. Viendo tanta hermosa nieve, me atrevo, amante, y ciego, a dar alivio a mi fuego, no ama quien no se atreve. Laura, señora, es estrella de divino arrebol, tú eres el mismo sol, ya venturoso, arropella Mi ventura tu favor, tuyo soy, cesen enojos: y humedeciendo los ojos, finge de amor el dolor. Y de esta fuerte, señor, tu vida seguraras, a Laura no perderás, que también se finge amor. No ves, necio, que más precio no dar a Laura disgusto, que dar a los celos gusto, después que el amor desprecio? Pues paciencia, y barajar, más temo la Princesilla, que levante la espadilla, pues no pudo el basto alzar. Vengan venganzas, desdichas enojos, rabias, centellas, porque con las manos bellas de Laura, todo son dichas. El Rey me mandó aguardar, y dijo cuando se fue, que yo en pedir tardaré, mas no tardaré en gozar. Pedirele que nos case, y en haciéndolo su Alteza, no temeré a la Princesa, por más que en celos se abrase. Quiera Dios que pare en bien esto, señor. es honor pagarle a Laura su amor. digan los cielos amén. Que por os qué temo más a los celos, que al diablo, y una mujer, es retablo, cesosa, de satanas. Libera nos Domine de una mujer, que por de decir liberanos, y te rogamus diré, Siempre que a una mujer vea con celos, que aunque hermosa, teniendo tan mala cosa, me parecerá muy fea. El Rey viene. llego pues. G llega en el nombre de Dios, te rogamus audinos. dame, gran señor, los pies. Marqués, los brazos tomad: mucho tardé, mas por l, que por estar aquí vos volví. . vuestra Majestad En todo honrarme procura. Rey amor, Marqués, me debéis, y este siempre en mi hallaréis. soy, gran señor, vuestra hechura El Rey con tanto favor, ya yo llego a temer, que de tan alto caer, será la caída mayor. No entiendo con que interes el Rey honrarle porfía, rezaré una letania, porque no caiga el Marqués. Yo me quiero adelantar a descubrirle mi amor. temo de tanto favor la certeza del bajaro Un secreto de mi pecho quiero que sepáis, Marqués, que aunque tan secreto es, de vos estoy satisfecho. Tanta merced, gran señor, con aquesta humisde hechura? Dios te dé tanta ventura, como tengo de temor. Vete, Guzman, allá fuera. triste por extremo voy. que sombra del Marqués soy, y caeré cuando el cayere, . Amigo Marqués, los Reyes no son no de otra sustancia, que los hombres, hombres son, de naturaleza ramas. Tan sujetos a influencias del tiempo, que es cosa clara, que solo en la dignidad el Rey al hombre aventaja. Todos al Rey obedecen, todos respeto le guardan, ninguno se atreve al Rey, todos temen lo que manda. Él es señor absoluto en sus Reinos, cosa es clara, y solo al Papa obedece, porque es Vice Dios el Papa. En fin es Rey, que este nombre para conocerle basta, que aún ausente, si le nombran, le reverencian, y aman. Y con ser de aquesta suerte, como es hombre, y es humana su naturaleza, está también sujeto a desgracias. De las que no se previene, esas más guerra le causan, hombre en fin, y hombre a quien el amor al hombre iguala. Amor solo vence al Rey, porque sus flechas son armas, que ni guardan ley, ni temen de la justicia las varas. Ya por aqueste discurso te tengo mostrado el alma, ya te he dicho que amor tengo, y ya que el amor me abrasa. Dicen que nace del ver el amor, cosa es tan clara, que las flechas del amor son ver una hermosa cara. Cuando oía sus efetos, su poder, y su arrogancia, los trabajos a que obliga, penas que un amante pasa, Burlaba de estas locuras, porque no creía el alma, que el albedrío del hombre uviese quien le forzara. Castigome el ciego amor, véngose de mi arrogancia; siento en el pecho sus flechas, en el corazón sus llamas. Vi una deidad, Marqués, vestida en belleza humana, en quien se miran los cielos, que al mismo cielo retrata. Vi una dama, a quien dotaron los cielos de partes tantas, que siendo el alma inmortal, dio su vista muerte al alma. Entró su amor por los ojos, no le resistí la entrada. porque a las flechas del ver, qué resistencia le basta? Quedé sin mí como estoy, quedó mi poder en calma, que estando el alma cautiva, el poder al cuerpo falta. Procuré darme remedio, mas su ingratitud es tanta, que no bastan del Rey llantos, ni del Rey porfías tantas. Rey soy, mozo soy, y quiero, pues es fuerza que lo haga, casarme, que sin casarme, es imposible que el alma Tenga libertad, Marqués, y así si es perpetua carga la del casamiento, es justo que sea a gusto; la dama que me abrasa, no es mi igual, mas qué importa, si me abrasa? Nobleza tiene, pues tiene a un Rey por prenda, que basta tener por cautivo a un Rey, para que me haga ventaja? Resuelto en casarme estoy, Marqués, con albricias alma, esposo, en tu busca vengo, mas hay Dios, estoy turbada. El Rey. ya se declaro lo que temía: a ingrata. turbado estoy, y no sé estas preñadas palabras Del Rey, si son en mi daño, o si le hizo ahora Laura con su necia inadvertencia, que es necísima quien ama. Laura hermosa, quiero hacer que no la entendí. . ay Laura, que anda tu vida en peligro, y entre confusiones tantas. La Princesa mi señora me dijo que me aguardaba vuestra Alteza con mi esposo, a quien diera la palabra Vuestra Alteza en su presencia, de desposarnos mañana, y vine a besarle el pie por tanta honra, y merced tanta. La Princesa se engañó, que no sé, hermosa Laura, quien sea el dichoso esposo, que vuestro esposo se llama. Invicto señor, pues sabes del amor las fieras armas, disculparás sus efetos, que ser de amor solo bastan. A Laura, palabra di de esposo, y esta palabra a dos años que la tiene, con la libertad del alma. Amor, que a Reyes no perdona, nos obliga a mí, y a Laura, a desposarnos, señor, bien me lo decía el alma. As gozado a Laura? son las firmas de las palabras de esposos, porque con esas nada niega quien bien ama, y al Rey se ha de hablar verdad, y no se ha de negar nada. Por mano ganó el Marqués, Laura me hiela, y me abrasa; mas si es el Marqués su esposo, gozará el Marqués de Laura. Que pues no me declaré, quiero cumplir mi palabra, y antes cortar por mi gusto; que ver Laura con infamia. Desde aquí los he de ver, aunque me reviente el alma. Así goces, gran señor, de aquese tu amor la causa. Así de Albania los Reinos goces en paz edad larga, que nuestro lazo confirmes, que des la muerte a tu herman Que a mis hierros des disculpa pues el amor tantos causa. Celos, detened los bríos, que ocasión habrá que salgan a la plaza, que el amor ya se ha convertido en rabia. Gozada Laura, yo soy Rey? yo a una mujer gozada? venza al amor la razón, da, Marqués, la mano a Laura. Mil años con paz dichosa goces los Reinos de Albanía. plega a Dios que a tus pies veas cuanto el sol viste, y abraza. Ya le dio la mano: a falso, no temes mis amenazas? Rey muchos años os gocéis, Marqués, con la hermosa Laura. Tantos serán, que si puedo no han de llegar a mañana. vengan desdichas ahora, haga la Princesa, haga Lo que quisiere, que en fin ya he cumplido mi palabra: vamos esposa querida. vamos esposa del alma.
JORNADA SEGUNDA
acto segundo omen Pasa ya tanto adelante, hermana, aquesa pasión, que no es mucho que me espante, ignorando la ocasión de mudanza semejante. Entre hermanos es crueldad haber secreto encubierto, vuestra pasión declarad, que no conozco, ni acierto a saber su oscuridad. Siento veros sin sosiego, ni de noche, ni de día, y aunque en mil cosas me anego, no alcanzo no, hermana mía, el puerto tras que navego. Vos conmigo tan ingrata? vos conmigo tan tirana? muy mal vuestro amor me trata, y vuestra pasión, hermana, en mí la misma retrata. Decilda por vida mía, descubrid, hermana, el pecho, salga ya mi fantasía de tan tormentoso estrecho de vuestra melancolía. Porque si en la tierra está remedio, lo que se tarda en saberse, tardará, nada, hermana; os acobarde. muy bien trazando se va Mi venganza, de manera vuestra Alteza me ha obligado, que darle parte quisiera de este mal, que me ha robado el gusto, y el pecho altera. Pero temo que será aumentar más mis dolores, mas si su remedio está en ser cada vez mayores, porque salga el alma ya. Quiero que sepa la causa de mi pasión. . yo lo estimo; decidme de que se causa. ya a decirlo me animo, no ponga a mis labios pausa. Hoy me he de vengar tirano de tu desprecio, con dar del cuenta falsa a mi hermano, mi mano te ha de matar, pues despreciaste mi mano. Entre frescas arboledas, debajo de cuyas sombras no se ven del sol los rayos, que le marchitan sus ojas. Está en el Parque una fuente, de cuyas alegres bocas pudieras saber, hermano, la causa que me apasiona. Baja el agua por algunas, sube furiosa por otras, mas las que furiosas suben, humildes llorando tornan. Cércanle varias figuras de murta, que hacen gustosa la vista, que se deleita con visiones ingeniosas. Que aunque es tu casa de campo la mejor que Albania goza, y sabes lo que hay en ella, hace al caso a mi historia. A caza salí una tarde en ella, y la fresca sombra del sitio me alegró más, que la caza deleirosa. Sénteme junto a la fuente, considerando mil cosas, ya del agua, ya del sitio, ya de las figuras todas. Desnudo estaba Cupido, como sabes, y con sola una flecha en el carcaj, y a los pies con mil coronas. Entre estas, toscos capotes, cetros, con abarcas toscas, ensangrentadas las manos, llena de furor la boca. Los ojos brotaban fuego, el pecho rayos arroja, y entre estas temeridades, se via en el una cosa, que gigante parecía, y cual niño tierno llora. Una letra estaba abajó, que dice: A nandie perdona, ni hay quien del pueda librarse, y iguala abarca, y corona. Reime al leerla letra, bien pago la risa ahora, porque se vengó el traidor de esta suerte, de esta forma. Un jabalí colmelludo (perseguido, que le acosan los cazadores) pasaba huyendo: yo estaba sola. Di voces, pedi socorro, y para que me socorra el Marqués, alas se viste, llega, y a la bestia furiosa Arroja el venablo, y luego que su venablo le arroja, pásale el pecho, animoso, con la espada: hazaña honrosa. Y libre de este peligro, dijo: mandas otra cosa? obligada me dejó, y amor la venganza forma Del desprecio de mi pecho, dispara la flecha, y toma posesión de mis sentidos, abrasando el alma toda. Resisti algunos días, pero amor es dura cosa de resistirse, y en fin de mi pasión amorosa Le di cuenta por los ojos, hasta que la dio la boca: agradeció como humilde, proseguí como amorosa. Fuese atreviendo a la mano, que la mano poco importa, cuando está rendida el alma, y canta el amor vitorias. Supe después que gozaba a Laura; que es ya su esposa, no lo creí, que creía sus palabras engañosas. Mas después de muchos días, vine a conocer por obras palabras, que yo creía ser falsas, ser mentirosas. Aumentose amor con celos, que una pasión amorosa, si celos la pican, vuela, porque amor corre la posta. Dile lugar una noche a que entrase a verme asolas, y que. vuestra Majestad. Ay de mí. me dé los pies. pues de camino, Marqués? corazón disimulad. A falso, a cruel; a cielos, loca estoy, y pues lo estoy, tú verás, tirano, hoy el efeto de los celos. De camino, gran señor, vengo licencia a pedir para que me pueda ir. verás primero el rigor De una mujer despreciada. a mi hacienda con mi esposa unos días, que deseosa está Laura. yo enojada. De ver mi hacienda, y quisiera darle gusto. y es muy justo, Marqués, si fuera mi gusto: salid, hermana, allá fuera, Que tengo un poco que hablar con el Marqués. . ay de mí, no en balde el venir demí. hoy me tengo de vengar, Villano, de mi rigor hoy la espada has de probar, mas no te quiero matar, por darte pena mayor. Tú en mi palacio, atrevido? y en mi palacio engañando? señor, yo? cómo? qué? cuándo? ya tengo todo entendido. Ya se como en el entraste, como la mano le diste. como falso prometiste, como villano engañaste. Señor, es verdad que entré, y que la mano le di, ser su esposo prometí, y por eso la gocé. Caseme al fin, y confieso que a todo amor me obligó. quien tu exceso cometió hoy verá mayor exceso. Confieso que exceso fue, pero llegado a casarme, señor, no hay de que culparme. y la palabra; y la fe Prometida? con casar de mi obligación salí. en rigor le a vuelto en mí tu amor; ni puedes negar El delito, y atrevido confesándolo, me inflamas mas en rigurosas llamas. ya soy de Laura marido, Señor, no puedes quejarte. aún dices eso, villano? no te mato por mi mano, porque ya no quiero honrarte. Ay Laura, hay contraria estrella, ay hermosa desdichada, más es estrella forzada, Laura, que naciste bella. Atributos de belleza son las desdichas, en ti ya las voy viendo, ay de mí, que solo por ti me pesa. Qué castigo podré dar para delito tan fiero? . matarle? pero yo quiero con más rigor castigar Tan gran delito, y si es Laura del Marqués querida; quítele el Marqués la vida, y case luego el Marqués Con mi hermana, y de esta suerte de todos quedo vengado, que estando el Marqués casado, a los tres daré la muerte. A Laura, que ha de matarla el Marqués; y al Marqués con que le mata, y después a mi hermana, con casarla Con el Marqués, que es mi primo, pues el Marqués la desprecia, y ya que ha sido tan necia, a su venganza me animo. Mas a Laura he de matar? y aquel mi pasado amor? pero las leyes de honor al amor han de olvidar. Muera Laura, pero no, muera el Marqués, mejor es, que con muerte del Marqués gozaré de Laura yo. Mas el honor de mi hermana no queda bien con la muerte del Marqués, ocasión fuerte, qué fuese ella tan liviana? Muera mi hermana también, muera Laura, y el Marqués, mueran, mueran todos tres; no es razón, no me está bien. Pues fue mi hermana mujer tan fácil, tan arrojada. ay mi Laura desdichada, Ángel en humano ser. Muera Laura, y ella case con quien le robó su honor, goce su amor, si es amor, el que la deshonre abrase. Marqués, el pleito he mirado y no me has de replicar, hoy a Laura has de matar tú mismo. . ay adverso han Señor. aquesto ha de ser, Laura luego ha de morir. después, señor, de me oir, iré yo a obedecer. Bien sabes, señor invicto, que Dios muchos años guar mis servicios, que aunque sea en ocasión semejante Darme propias alabanzas, en mi favor gran ultraje, para obligarte a piedad, y para más obligarte A revodar tal sentencia, diré los que a ellos baste, dejaré de mis abuelos servicios, y de mis padres, que contarse las arenas será más que a ellos fácil. Dende tu tierna niñez, contigo aquí me criaste, que si iguales en la edad, también en el gusto iguale. Crecimos, y tu favor crecio con amor tan grando que con ser primos terceros por hermano me trataste. No se engañó no tu amor, pues bien conoces, bien sabes con que amor yo te servía, justo era, pero notable. Salí una noche contigo, quisieron acuchillarte cuatro, y aunque bastabas, yo no permití arriesgarte. Que como la noche encubre la Real persona, y el traje, no conociendo quien eras, quisieron allí matarte. Retiré tu Real persona, y acuchillando arrogante quien matarte pretendía, mate dos, los dos se valen De los pies, que daste libre, y agradecido quedaste: prometísteme, obligado, de jamás nada negarme, si me debías la vida, con aquesto me pagaste. Una siesta, bien te acuerdas, cuando sucedio soltarse un león de la leonera, que pudiera maltratarte, Si yo no arriesgo la vida, y al león bravo, arrogante, doy, venturoso, la muerte, que él a ti pudiera darte. Dísteme en pago los brazos, justa paga, si bastante, y de nuevo prometiste lo que prometiste de antes. Callo pues los más servicios, que para obligarte basten darte dos veces la vida, no con la muerte me pagues. Laura, señor, es mi esposa, que sea cruel no mandes, que a mí mismo de la muerte, porque es matarle, matarme. Y si Laura te ha ofendido, y es fuerza que a Laura mates, mátame, señor, a mí, que en mi matarás ese Ángel. Quede Laura con la vida, yo que lo hice, lo pague, porque si en su alma estoy, mío es el delito, dame La muerte, abreme el pecho, y verás como en diamante Laura esculpida, y en el con mi muerte matarasle. Ablanda el rigor, señor, y lugar la piedad halle en el corazón del Rey, con lágrimas que le ablanden, que aún a Dios, el llanto suele gran señor, desenojarle. Sé piadoso, no cruel, deja el rigor, así guarde el cielo, señor, tu vida. No esperes a que lo mande otra vez. es injusticia, es crueldad de las crueldades, Qué dices? qué te lastime este llanto. Ry es enojarme. Pediré justicia al cielo, a la tierra, plantas, aves, Planetas, fieras, estrellas, fuego, nieve, hielo, y aire. Ay Laura desdichada, no hay negarte, que es desdicha tener la mu- genpartes. Ay triste Laura mía, ay Laura desdichada, hay dulce esposa, yo tan cruel sería? yo matarme, y matarte, prenda hermosa? o rigurosos cielos, o muerte, o fuego, o rabia, o celos. Que hayan podido tanto los celos de una bárbara insolente? rompa el cielo mi llanto, que la muerte he de dar a una innocente? dadme cielos consuelos, o muerte, o fuego, o rabia, o celos. Mira, señor, que Laura está innocente, yo el culpado he sido, la vida le restaura, obedece Marqués: cielo ofendido, mirad mis desconsuelos, o muerte, o fuego, o rabia, o celos. Qué bárbaras historias enseñan tal crueldad en pecho humano? no escurezcas las glorias de tus pasados: basta ya, villano; no te duelen mis duelos? o muerte, o fuego, o rabia, o celos. Tan gran delito ha sido gozar a Laura, siendo yo su esposo? si en esto te he ofendido, yo soy el culpado, o cielo riguroso, rompaos mi llanto, cielos, o muerte, o fuego, o rabia, o celos. Afuera vil vestido, afuera ropas, que ya a Laura pierdo, pues si a Laura he perdido, loco estoy ya, que loco seré cuerdo, y será poco exceso, perdiendo a Laura, que se pierda el seso, Cuántas veces temí esta mudanza, esta caída fiera? Laura, si te perdí, no quiero vida. que mande el Rey que muera Laura? terrible caso; quisiera hablarle, y temo. Ay que me abraso. , señor, tu descompuesto? Quién eres sobra? quién? dime quién eres? Ahora estamos con esto? yo soy Guzman, señor. Seas quien fueres: huye de mí, que luego abrasarte podré, que soy de fuego, A Guzman no conoces, tu criado, señor? Guzman, ya creo que te vi, no des voces, que será en mi presencia caso feo: Guzman, de fuego soy, no ves las llamas, que arrojando voya Ay lástima, que mueva a mayor compasión? a Corte, a Corte, que haya quien se atreva a vivir en palacio? sí, que es norte, que guía a prisa, y a espacio a los bienes, y males el palacio. Ponte la capa, toma el sombrero, señor. quiero ir a caza: mira que el jabalí el valle asoma, pásale el pecho, pasa, ten presto este caballo, porque le he de seguir hasta matarlo. No tienes perro? ay Dios, quiérole conceder lo que quisiere, porque un loco hará dos; sabe señor. di al jabalí que espere, que espere el jabalí. Y a Laura que a caza me salí. Estoy bien puesto? . bien. aprieta el freno. Guzaten: las piernas, vive Dios, yo le cortara; mira que esta estribera está más larga que esta. pues espera, acortaré la una: pero el jabalí, señor, ya no parece. ya se pone la luna; ya sale el Alba, hola, ya amanece. esposa, Laura; esposa, mirad que sale el Alba muy llorosa: Laura, Laura, ay de mí, Guzman, C señor, señor de mis entrañas. u ya a Laura perdí, celos son rabias, rabias, son sañas, y pues que a Laura pierdo, para que quiero seso, ni ser cuerdo? Si en una roca topa la nave de mi vida con su muerte, arroje al mar la ropa, piérdanse los sentidos. Caso fuerte. y si un Rey me desalma, ropa es también el alma, salga el alma. Mas hay crueles hados, ay desdicha cruel, hay fiera estrella, no mueren desdichados? no te lástimes tanto. Laura bella, a ti la muerte? Ay cielos. . quiero animarle en tantos desconsuelos Loca, por vida del Rey, que yo misma te dé muerte, que me tienes ya de suerte, que será mi gusto ley. No tienes que replicar, ya te lo mandó mi hermano, a ese Marqués con tu mano hoy Laura le has de matar. Mira que es rigor, señora, no seas no tan cruel, si quieres matarle a él, el corazón le atesora. Rompe mi pecho; y verás al Marqués, mátame aquí, porque matándome a mí, del Marqués te vengarás. El Marqués ha de morir. en mi corazón le ves, sácale, y mata al Marqués. no hay replicar, no hay huir. Esto ha de ser. qué ha de ser? por vida de la Princesa. mire, señora, tu Alteza. no hay que mirar, soy mujer. No ves que es temeridad, que crueldad decir no quiero. ya de escucharte me muero, aunque más sea crueldad. Si a Dios lágrimas obligan a que olvide las ofensas, los corazones humanos no son, señora, de piedra. Si no te mueve mi llanto; aunque es justo que te mueva, muevante tantos servicios, sino te mueven ternezas. Diez años a que te sirvo, y con fe tan verdadera, que un átomo no salí de lo que tu gusto ordena. Si servicios no te obligan, si amor tu pecho no altera, si ser parientas no basta, estas lágrimas te muevan. Si dices que al Marqués amas, si sabes lo que amor sea, mi llanto disculparás, si a caso no te molesta. Si le quieres, es crueldad quererle, y querer que muera: si lo haces por ser mi esposo, olvida esa crueldad fiera. Mátame, señora, a mí, porque como yo esté muerta, casarás con el Marqués, tendrá remedio tu pena. Porque si amor le has tenido, y le permites que muera, mas penas padecerás, la causa de tu amor muerta. Muera Laura, el Marqués viva, que Laura al Marqués te deja, como a Laura des la muerte, Laura la culpada sea. Laura pague, si innocente, Laura pene, Laura muera, y goces felices años al Marqués con paz eterna. No me vuelvas las espaldas, escucha lágrimas tiernas, vuelve, señora, a mirarme, podrá ser te compadezcas. Obedecer, y callar, Laura, lo que el Rey ordena. es crueldad, es tiranía. qué dices? . que a vuestra Alteza Mueva una triste mujer. ri pues mayor venganza ordena mi pecho, escúchame Laura, el Rey te manda que muera El Marqués: y al Marqués manda, que te dé la muerte misma; pues por vida de mi hermano, que entrambas estas sentencias Se han luego de ejecutar. sea de Laura la primera. ri un veneno te dará Fabio en un vaso. . qué piedra no se ablanda a tal crueldad? dásele al Marqués, que beba la mitad, y otra mitad bebe Laura. vuestra Alteza tan cruel? . esto ha de ser, voy a hacer que el vaso venga. Venga el vaso, beberele, que si crueldades inventa una celosa mujer, no hay si no prestar paciencia. Ceran mí Ay Marqués desdichado, hay desdichado amor, hay crueldad fiera, hay duro y cruel hado, que bárbara crueldad tal hecho hiciera? ay cielo riguroso, que yo misma mate a mi querido esposo; Que yo el verdugo sea de una vida por quien tengo yo vida? y que vida posea, siendo yo de mí misma el homicida? o trance cruel, y fuerte, que a mi esposo haya yo de dar la muerte? No lo quieran los cielos, primero moriré que tal consienta, hay más crueles celos? una mujer con ellos que no intenta? beberé yo primero, que sin beber morirá, si ve que muero. Ay esposo querido, las flores del jardín bien me mostraron lo que yo había temido, cuando en mi mano frescas, se secaron, el pecho temeroso, pronosticó este mal, querido esposo. Que tu Laura te pierda? aquí la paciencia ya se apoca, y que esté Laura cuerda, cordura fuera estar ya Laura loca, pierda; piérdase el seso de quien espera hacer tan grande exceso. Detente, señor, por Dios, mira que no es acción cuerda. que se pierda, o no se pierda el seso, que se os da a vos? Aay suceso más atroz? él está sin duda loco. y aún a serlo me provoco, que si me obliga la causa, poner a locuras pausa, es tener la causa en poco. Laura, esposa, que te veo? ay de mi contraria suerte, que tengo de darte muerte, si por ti vida poseo? . Esposo. rigor tan feo cabe en algún pecho humano? Qué te dé muerte mi mano? hay mi estrella rigurosa. tan cruel yo con mi esposa. tan fiero, tan inhumano? Estoy por Dios sin sentido, viendo un hecho tan cruel; no cabe aquí mi papel del gracejo entretenido. Rigor como aqueste ha habido jamás? no, que hasta los cielos cubren su luz con sus velos: mas que no hará una mujer, si vio, después de querer, averiguados sus celos? Laura. . no seas cruel, llámame esposa. ay de mí, esposa. esposo, eso sí. ay que me aprieta el cordel: Esposa, en igual nivel, de las nuevas que te doy, la voz, tu esposo no soy, soy un loco, pues te pierdo: porque no podré ser cuerdo, si sin ti, esposa, estoy. El Rey te manda matar, o sentencia rigurosa, y que yo, querida esposa, la tengo de ejecutar: El alma empieza a temblar, el aliento va faltando, la vida se va acabando, y en este trance tan fiero, no muero, esposa, no muero, porque pene más, quedando. Ten paciencia, y ruega a Dios, pues irás a su presencia, que el rigor de la sentencia de este calo tan atroz, Que yo ejecuto en los dos, no pueda, no, condenarme, pues un Rey puede forzarme: obedezco de esta suerte, con darte, esposa, la muerte, y con matarte, matarme. Cuando mi padre murió, no lloré más que mi madre, y sin llorar por mi padre, ahora el llanto llegó a los ojos, y anegó las palabras, que quería en tan riguroso día con ellas dalle consuelos, pero dénsele los cielos, que el llanto en salir porfía. Ay esposo, que ese mal no fuera no lo peor, sino uviera otro mayor, otro, que no tiene igual: otro, que es tan desigual, como va del cielo al suelo, otro, que ha ordenado el cielo, porque muera con más pena: otro, que penas me ordena, cuando ese me da consuelo. Mrir yo, fuera con gusto, cuando vos quedaráis vivo, que si la muerte recibo, no es ese no mi disgusto. otro rigor más injusto ordena este rigor fuerte, quiere que me deis la muerte, y que yo la muerte os dé, que la mitad beberé de un vaso, que muertes vierte. Esa Princesa, esa fiera, aquesa mujer celosa; inventó más rigurosa sentencia, que la primera: Quiere que mi esposo muera con ponzoña que le ordena, y que pague yo la pena del mataros, con beber la mitad, fiera mujer, que a tanto mal me condena. No se contenta no, esposo, que muera Laura, que quiere ver que cuando Laura muere, sea su trance riguroso: Ay esposo, que gustoso fuera para mí el morir, sino uviera de sentir ver que os tengo de matar, que si yo os vieraquedar, con gusto pudiera ir. Con las nuevas que me dais, esposa, ya cobro aliento, sino es, mi bien, fingimiento con que mi mal acabáis: Tanto al alma le alegráis, cuanto al alma entristecéis, estos efetos hacéis, vida me dais con matarme, muerte me dais con contarme, que la muerte beberéis, Ay esposa, a diós pluguiera, que a esta fiera que os condena, le bastase ver mi pena, y que yo solo muriera: Piedad fuera, y porque fuera piedad, no consiente tal, porque a las fieras igual, con mi muerte no contenta; quiere que la vuestra sienta, por ser mi mal mayor mal. Esposo, no hay que sentir, no hay si no ablandar a Dios, esposa, pues que los dos mi bien, hemos de morir. ya sé que queréis pedir, no, esposo, yo beberé primero, y si os obligué con tantos años de amor, hacedme aqueste favor. pues tras vos esposa iré. Aunque no habré menester beber el veneno fiero, porque sin veneno muero; cuando os le vea beber: No tendrá mayor poder el veneno, que la vista, porque en aquella conquista beber vos (rabiando peno) será en mí el mayor veneno. Quién hay que el llanto resista? Dadme los brazos postreros. ay esposa, que son lazos de muerte aquestos abrazos. hay corazones más fieros, que los de estos Reyes severos? voto a Dios, si el Marqués fuera, que hiciera, hiciera, que hiciera, que el viviera, mas es yerro el hablar, que pan de perro llevaría, si él me viera. Esposo. Mar esposa. . mi bien, muera yo de aquesta suerte, que pues vos me dais la muerte, vida estos brazos me den. Muera yo en estos también; cielos, como no os rompéis, cuando estás crueldades veis? pero sufris, y calláis, hasta que el rigor mostráis de lo que sufrido habéis. Laura tomad este vaso, que os presenta la Princesa, y que bebáis vos primero, y después el Marqués beba. Bebed Laura. . dádmele, que yo seré la primera, tal rigor consentís, cielos? tanto mal, contraria estrella? Laura, Laura bebed presto, que no es la ponzoña aquesta, que la Princesa os envía, es solo agua, que la pena, Que me dio tan gran rigor con la crueldad de su Alreza, no me dejó ejecutar una sentencia tan fiera. Vertí el vaso en el camino, y porque ella no lo sepa, habéis de beber esta agua, y fingir locuras cuerdas. Que por vivir todo se hace, bebed presto, por si os vea, bebed por si a caso sale. de quién tal piedad se cuenta? Callen antiguas historias, y las plumas se hagan lenguas, en alabar tu piedad. Suz la Diosa, que alada vuela, Corra dende Tile a Batro, ya en palacios, ya en tabernas, ya en los campos, ya en las villas, ya en las Cortes, ya en las heras. Publicando, que eres Fabio honrado, la piedad misma, bebamos todos, señores, y haremos locuras cuerdas. Porque si hay corderas locas, mejor por vivir se ordenan. Yo bebo en tu confianza. pues yo te digo que bebas. Tenla más, Laura, de mí, y al Marqués la mitad deja, por si la Princesa viene, que beber al Marqués vea. Toda quisiera beber, que ni de burlas quisiera con lo que ponzoña imita, darle a mi esposo que beba. Yo bebo. . adiós, señores, mirad que la vida vuestra está en que se vea el efeto. cómo? . con locuras cuerdas No me dieras un poquito de aquella agua? quinta esencia de la lealtad, que bebiendo, loco cuerdo también fuera. Locos hay que no lo creen, y aunque no lo parezcan. solo en tenerse por cuerdos, su locura manifiestan. Cuerdos ay, que al parecer no lo parecen, que piensan, que por no parecer cuerdos, su cordura será cuerda. Porque hlemos venido a tiempo, que corduras se desprecian, y que haya cuerdos de burlas, cuando son locos de verás. Y a mi parecer, señor, pocos hay que no lo sean, que no hay ninguno a quien falte un poquito de poeta. Esposa, pues la piedad nos dio vida, y nos enseña a vivir, vivid esposa, como con vos mi bien sea, aunque sea perseguida, viviré alegre, y contenta: ay esposo, hay señor mío. Visión, que así me atormentas, déjame, vete; mi esposo ya pasó a la vida eterna. Alma, qué quieres? qué buscas? Si vienes porque yo muera, ya voy tras ti, parte, parte, quítate de mi presencia, que este trance riguroso no quiere ver alma en pena. Obrando el veneno va, que porque más pena sientan, mandé que fuese de suerte, que en seis horas no murieran: vengada estoy, y mis celos de aquesta suerte se vengan. Esposa, tened, qué es esto? mirad mi bien que mil penas me dais con fingir locuras, cuando ninguno nos vea. Ay esposo, una visión estas locuras engendra: vi que la Princesa os via, y hice la locura cuerda. Por Ees que ya yo entendía que era ponzoña de verás, pocas burias de repente, que tengo las calzas llenas de un sudor frío, del alma que vias estar en pena. Esposa, a vivir vamos, fuera de la Corte: a fuera, A fuera visión terrible, alma de mi esposa bella, vete al cielo, vete al cielo, vete alma, ve, que esperas? Si quieres que te acompañe, tras ti voy, parte ligera, no me asombres en tal trance, que muera con Dios me deja. Su efecto el veneno hace, y vive Dios que me pesa de una crueldad tan ignorme, si bien fue mayor la ofensa. Esposo. alma desvía. Alma, si tú estás en pena, allá voy, contigo voy, llevame donde le vea. Que donde mi esposo fue, que yo vaya será fuerza, que pues fue el delito igual, igual sea de él la pena; Vete, que ya parto yo. vete alma, que atormentas al alma que salir quiere, y tu vista no la deja. Ay de mí, si finge Laura? . si fingirá? santa regla, san, no sé a quien llame, san Gónzalo, no se me acuerdan ni santos para llamar, porque no hay quien los entiend Dios me saque de aquí viyo, tiritando estoy, no acierta la voz a llamar los Santos, santa Rufina, y Modesta. Gusto me da ver que están penando de esta manera. . pena me da vive Dios, verlos, con aquesta pena. . Señores, por Jesucristo, que estoy temblando, y me pesa mas no puedo más, que almas yo no me entiendo con ellas. Esposa; salió el Rey, y hice aquella estratajema. y yo confusa de veros, vide salir la Princesa. Válgate Dios, o el diablo, la vista de las dos piezas de este ajedres, quien pensara que aquestejaque me dieran? Que para volver en mí, he menester más conserva, que hay en todo Portugal, pero volveré sin ella. Vamos esposa, y saldremos esta noche a nuestra aldea, donde con gusto seremos cuerdos, y cuando se ofrezca, Cuerdas locuras haremos. si son con vos, serán cuerdas. yo os he de acompañar, aunque más ánimas vea, que hay en casa de un casado, si tiene cuñado, o suegra. Que estas son ánimas vivas, y causan mayores penas. ven Guzman, y aprenderás. qué, señor? locuras cuerdas,
JORNADA TERCERA
acto tercero Tras tantos años, hermana, ver que dura tu pasión, y que con crueldad tirana, esté el Marqués en prisión, parece acción inhumana. No obró el veneno fuerte, en darle al Marqués la muerte, pero de sentido ajeno le dejó, que hasta el veneno triaca se le convierte. Viendo ser rigor injusto, hermana, tan cruel rigor. pues suéltale, y será justo que me deje sin honor, y que procures su gusto. Tan poco quiero soltarle, mas digo, que si el matarle, justicia, y no crueldad fuera, que el veneno efeto hiciera, no lo es, pues quiso guardarle. Al fin quedaron perdidos los sentidos de los dos, y viéndolos sin sentidos, pasáis a más rigor vos, que han oído los nacidos. Prendéis al Marqués, que locó está, y os parece poco verle preso, y ordenáis, que Laura. Prinmás no digáis, que a más rigor me provoco. Trece años a que está preso ese fiero, mas mi pecho no se contenta con eso, ni puede estar satisfecho: Después de su fiero exceso, con lo que más se contenta el alma, de gusto esenta, es con ver que esa mujer lleve lo que ha de comer, y hablarle no se consienta. Pague el traidor, y pues ella fue bella, tenga desdichas, llore su contraria estrella, que es fuerza no tenga dichas quien a nacido tan bella. Ya veo que fue la culpa grande. . pues si ella le culpa, padezca hasta que se muera, que para culpa tan fiera, no al piedad, pues no al disculpa Medios con que gusto os dé pusco, y no le hallo me dios, ni yo ninguno querré, porque a todos los remedios da mi dolor con el pie. Danzad, hola, quiza haréis que se alegre la Princesa. no dancéis más, no dancéis, de veros danzarme pesa, porque mudanzas hacéis. Yo no quiero no ver danzas, que enseñando está mudanzas, y en semejantes empresas, solo quiero ver firmezas, y firmezas en venganzas. Cantad pues, porque el cantar más deleita los sentidos. no hay en mí que deleitar, porque van todos perdidos tras el gusto del vengar. Llorando penas de ausencia un triste pastor estaba. Pri tened villanos, tened, que me enfurece mi rabia. No os tengo mandado yo, que jamás me cantéis nada, sino solo aquel romance, de que gusta solo el alma. Sosiéguese vuestra Alteza. cantad el tomance, . vaya; que en crueldades se deleita esta mujer? cosa extraña. En prisión está el Marqués, porque bien la merecía, que quien las desdichas busca, es bien que halle las desdichas. Túvole amor la Princesa, cuando él la aborrecía, casó con Laura, y dejola burlada, pero ofendida. Quiso vengarse su Alteza, y manda que una bebida a entrambos diese la muerte, que a gran culpa, gran justicia. No hizo el efeto el veneno, que la Príncesa quería, más privolos de sentido, si ser loco es tener vida. Y no contenta su Alteza, viendo que efero no hacía, mas que en quitaries el seso, a otra venganza se incira. Manda prender al Marqués, y porque con penas viva, manda que le lleve Laura el comer todos los días. Repetid eso otra vez, que me da mucha alegría, que en las crueldades los celos, al gusto se precipitan. Manda prender, El comer, Laura le lleva, y un guarda que allí asista, porque no los deje hablar, cuando lleva la comida. Trece años a que está preso, ya por catorce camina, que en los Reyes un agravio, solo acaba con la vida. Basta ya, no cantéis más. deja hermano que prosiga. que en las crueldades se temple, bravo rigor, brava ira. Vámonos, hermana, a caza, que la pasión desanima en el campo. a caza vamos, que como la caza imita La guerra, bien me parece que en ella de sangre tiña las manos con fieras muertas, pues no lo hago a fieras vivas. Suelta la cinta, no quieras villano, verme cruel, que verás hacer cordel de esta cinta, con que mueras. Suéltala ya, que de suerte estoy, que te haré pedazos, como a ella, entre mis brazos, y en ellos te daré muerte. Suelta, que enfadado estoy, porque no diga, corrido de verme de ti ofendido, que no sé si soy quien soy. Celio, lo que tu pretendes, también pretende mi amor, yo merezco este favor, si le alcanzo, que te ofendes? A Lucinda le cayó, yo primero le cogí, si dichoso en ello fui, amor el favor me dio. No te canses, que es cansarte creer que le has de llevar. Cel llevarele a tu pesar, traidor, por Dios, con matarte. Bravo estás. . pero corrido, y de mí mismo me espanto, de haberte sufrido tanto, siendo tan poco sufrido. Cinta de Lucinda, a quien solo yo merezco aquí, a ninguno como a mí sabes que le está más bien. Si tu grosero, villano, te arrojaste a pretender esta cinta, fue querer ver el rigor de mi mano. Suelta ya. . hecha pedazos. Cel. será si a eso te impeles, hacer, villano, cordeles, que a tu vida serán lazos. Mucho, Celio, te he sufrido, que tres veces me has llamado villano, y yo he callado. porque en ello no he mentido. Tú te quieres oponer a ser mi igual? siendo tal, que para hacerte mi igual, de él sol hijo habías de ser? Yo no sé quien soy, mas solo conozco en mi madre y padre, el Alba será mi madre, y será mi padre Apolo. Que de mí a decir me atrevo, aunque arando tras el buey, que si no es mi padre el Rey, a ninguno mi ser debo. Ea suelta ya la cinta. r con gusto te estoy oyendo. y yo de verte me ofendo. porque no que de sucinta Esta cuestión, Celio advierte: esta cinta allí colguemos, y entre los brazos veremos quien la merece. . tu muerte Buscas: y siento por Dios, ver que rehusarla no quieras, que será cierto que mueras. uno será de los dos. Hola, qué es esta cuestión? apartad. . apartaré, mas vive Dios. . bueno a fe, que siempre en toda ocasión Celio, te he de ver reñir? Siempre que razón me cuadre, y padre, si sois mi padre, no me queráis resistir, que vive Dios vive Dios, que cuando enojado estoy, se que vuestro hijo no soy, pues que no os respeto a vos. Tiene muy soberbio brío; y a mí por Dios me parece, . que según se desvanece, debe ser hermano mío. Corre Tirso a tecoger el ganado, que es ya tarde. Tir espera así Dios te guarde, déjame a Celio vencer, . Que me va en eso mi honor. yo lo tomo por mi cuenta. y ya el alma se contenta, con ver quedar el favor. Mejor fueran esos bríos para librar a tu padre. Padre, qué es lo que decís? que palabras tan notables, y tan escuros enigmas, no puede entenderlos nadie. Cada momento, y cada hora me dais muestras, y señales de que no soy vuestro hijo, y en prisiones me habláis, padre. Descubrid ya de una vez el pecho, no os acobarde verme mozo, que veréis que no lo soy en honrarme. Sabrás generoso mozo, que Dios encamine, y guarde, que no soy tu padre yo, porque es más noble tu padre. Federico, del Rey primo, en sangre, y valor iguales, pero en las desdichas no, que estas no iguala la sangre. Enamorose de Laura, una dama, un cielo, un ángel, también parienta del Rey, que amor entre iguales nace. Fue creciendo el amor niño, hasta que llegó a gigante, y cuando está tan crecido, engendra temeridades. Con la palabra de esposos pudieron los dos gozarse de secreto, y del secreto Lucinda tu hermana nace. Ay de mi corta ventura, mi hermana es? la vida acabe, Trújola aquí Federico, para que yo la criase, porque importaba el secreto la vida de los amantes. Criele por hija mía, y antes que del Pez al Aries diese vuelta el Sol hermoso, naciste tú: y tu padre aquí te trujo también, porque mis lealtades sabe. Después que pasan dos años, pídele al Rey que los case, consintió en el casamiento para desdichas notables. La Princesa, que es hermana del Rey, pudo en amorarse del Marqués tu padre, y viendo que ya con Laura se case, Quiso vengarse, y ordena ti aiciones para vengarse, que las mujeres son rayos, si enojos a celos pasen. Díjole al Rey, que el Marqués la gozó: manda que mate el mismo a Laura, y que luego con la Princesa se case. No se contenta con esto este monstruo de crueldades, manda que Laura al Marqués, y el Marqués a Laura mate. Dale un vaso de veneno, que a entrambos la vida acabe, no hizo efeto el veneno, que Dios quiere que se guarde La innocencia: más privolos de juicio: no es bastante verlos locos a los dos, para que el pecho le ablande a esa Princesa cruel, que aún pasa más adelante. Manda prender al Marqués, y inventando más crueldades, manda, que todos los días Laura le lleve a la cárcel de comer: y con un guarda, porque palabra no se hablen. trece años a que está preso, con el valor más notable que se ha visto en pecho humano: el Marqués, hijo, es tu padre, Yo tu ayo, ya edad tienes, ya tienes bríos bastantes para emprender cosas grandes, deja los rústicos trajes. Deja los campos, pues ves que tienes, sin tener padre. ea gallardo mancebo, el ser le debes, y es fácil darle libertad. pues cómo? cómo? el Rey a caza sale por estos montes mil veces, harto he dicho, y esto baste. Espera padre, detente, que fuiste hasta aquí mi padre, y pues a otro no conozco, aqueste nombre he de darte. Pregúntole, como puedo dar libertad a mi padre, y respóndeme al oído: cómo? el Rey a caza sale por estos montes mil veces, harto he dicho, y esto baste. Mataré al Reireso no, no he de ser traidor, no cabe en el pecho de los nobles, aunque haya causas bastantes, la traición contra su Rey, otro medio habrá más fácil. Ay padre, como decía el alma, que estos zagales eran desiguales míos: a quién pudiera mirarle? A la Corte tengo de ir, que en la Corte será fácil saber donde preso está, y por Dios que he de librarles, Aunque me cueste la vida, que será vengada de antes del poder de Faraón a mis innocentes padres. May ay Dios, pierdo a Lucinda, y no sé si son iguales la pena de que la pierda, con el gusto del hallarme. Nunca yo supiera, cielos, que era mi hermana este Ángel, aun que ignorara quien era yo, y quien era mi padre. Celio, mira que ya vienen aquí las personas Reales, que cazando en este monte, vienen aquí tan galanes El Rey, y su hermana, que creo, según juzgo por sus trajes, que si ella Venus parece, que él, Celio, parece Marte. Y lo es hoy para mi gusto, pues llegaron a acabarse: que te pierdo; si me gano, . y me gano con dejarte. Ay hermana: pero hay cielos, quiero sufrir, y callarme, porque es mujer, y el secreto en sus pechos poco cabe. El Rey dices? y su hermana. ya llegan a los umbrales de nuestra dichosa casa, pues lo es, si vienen a honrarle Los Reyes; a quien tuviera conejos, perdices, aves, para darles de comer, mas comerán voluntades. Veneno a mi padre, cielos? cielos, veneno a mi madre? y trece años de prisión, y aún no es prisión bastante? Qué lindamente acerte en el pecho al jabalí, matar me deleita a mí, y por eso le tiré. También a mí me tiraron unos ojos ciertas flechas, que atrevidas, y derechas el alma me cautivaron. Vi una serrana, hermana tan hermosa, que fue igual el verla, y sentir el mal de desear la serrana. Pero veis la allí, mirad si será deuda de verla, el amarla, y pretenderla. muy hermosa es en verdad. Y aquel serrano también es bello, y galán: no acierto a creer que este me a muerto, que no quiero a hombres bien. Pero después que le vi, quedó mi rigor en calma, suya es el alma, que el alma a su belleza rendí. Mas fuera imaginación: yo tierna? sí, soy mujer, y amor tiene gran poder, que me abrasa el corazón. Lucinda, el Rey te ha mirado, pues también yo le miré. qué te parece? , que a fe, que es galán muy bien tallado. Mira Lucinda, no sea que venga el Rey por tu mal al aldea. . esto es señal de hacer dichosa la aldea. Y la Princesa no ves cómo te mira? . si veo, mas yo que me mira creo, por parecerme al Marqués. Qué Marqués? es una historia que de la Princesa ohí, y que me ha de dar a mí . larga pena, o dulce gloria. Por vida del Rey, hermana, que la serrana me abrasa. si amor adelante pasa, llevémonos la serrana. Que por vida de su Alteza, . que el serrano me mato. C. mas si viniera a ser yo querido de la Princesa? Que en mí los ojos apura; ánimo pues corazón, si me ayuda la ocasión, yo emprendo brava locura. El Rey me mira, y no sé que hechizos me tiene dado, que tengo el pecho abrasado después que aquí le miré. Entretened al serrano, mientras hablo a la serrana. a obedeceros se allana mi pecho: por lo que gano. Labrador, eres de aquí? de aquí soy el labrador, que ha de segar tu rigor: . y aunque labrador nací, Señora, en el valle están entre tantas varias flores, malas unas, y mejores otras, porque se hallarán Entre abrojos los claveles, y entre las espinas rosas, las azucenas hermosas junto a hortigas crueles. Si su talle me abrasó, su discreción roba al alma. su bellesa me desalma, si su rigor me mató, Hermana, por vida mía que es bella la labradora, mas tal rigor atesora, que en despreciarme porfía. Quiero que vaya a la Corte, y allí con vos estará, que quizá se ablandará su rigor; o tendrá corte. Labradora, la Princesa quiere que vayas con ella. siguiendo tan buena estrella, iré siempre con su Alteza. Mas llamad a mi padre, que yo no me he de ir sin su licencia, que es muy grande mi obediencia, debida a quien me engendró. Allá fuera le hablaré, que él no puede replicar a mi gusto. . qué abrasar me pueda un villano. . a fe, Que me he de vengar así: señor, es cosa muy llana, que tengo de ir con mi hermana vendrás a matarme a mí. Vamos, que contento voy. yo en hada gusto siento. Cél pues yo por Dios voy contento pues voy a ser lo que soy. . Hoy hace catorce años, que no veo del sol la luz hermosa. Qué somos hermitaños en esta cárcel fiera tenebrosa. Que no bastan ya, cielos, tanto castigo; y penas de unos celos? Y lo que más yo siento, es que vea a mi esposa, sin hablarle: este es fiero tormento; solo los ojos pueden enseñarle el alma, que en mis ojos conocerá del alma los enojos. Hay quién pudiera hablarte querido esposo? qué rigor tan fiero; que me obligue a mirarte y que no te hable? por hacerlo muero: con seso, cuando loca, L la mano cuerda loca, a ti te toca. Solo con las locuras se alivia el alma, que es en ellas cuerda: no haya pues corduras, el seso falte: pero que se pierda, lin qué importa, si conde nas el seso a burlas, y a verdad las penas? Que por ver al Marqués mi señor preso y loco, yo lo esté? pero soy Portugues, hasta la muerte le acompañaré, que en su amor derretido, preso de verás soy, loco fingido. A lástima provoca ver estos dos amantes de esta suerte. esta cordura loca, a de durar, Guzman, hasta la muerte. G comamos pues ahora, no se caliente no la cantimplora. Oh que ya ha venido: lo que hemos de comer, pues no bailamos? , bailemos pues marido. no más, no más, comamos ya, comamos sentaos mujer. ay cielos. o qué buenos están estos buñuelos. Suelte aqueste el perro: que comerle quería sin del darme. toquemos el cencerro. . ola gabacho, pues no hay brindarme? z por Dios que si me enojo, que dos piernas tenéis, si no sois cojo. Ay esposo. ay esposa, . o que lindo vinito, poco a poco, es bebida gustosa. por ti, mi bien, ya ves soy cuerdo loco. al arma, a beber toca, y yo por ti también soy cuerda loca. Paso, no nos entienda el guarda, que será echar el resto. o qué linda contienda: este vino es de uvas, yo lo apuesto. no hay más? pues toma. no habrá caballo Real que tan bien coma. Dad pues gracias a Dios. a Diós debemos darle gracias todos. y que se os da de eso avos? calla loco, que estás con nuevos modos Gz ola más bajo, que por Dios que a Toledo riega el Tajo. Y si yo tomo enojos; hablad los dos, que yo le entretengo, veréis, si tenéis ojos, como me voy, me vuelvo, y que me vengo: y si tomo una tranca, veréis que riega Tormes Salamanca. Qué lindos disparates dicen los locos. todos somos locos: de locuras no trates, que en el mudo son ya los cuerdos pocos, abraza te conmigo, y di que ves en mí un enemigo. Pues tómame los brazos: traidor, traidor, tú eres el culpado. hay que dulces abrazos: mira que yo no soy si no pescado. aquí me he de vengar. ay que te tengo toda de ensuciar. Hola, qué es esto? ola apartad. . cómo le deje muerto. Guz mámola, ao, mámola. no ves que soy señor de aqueste puerto? si las aguas invoco, que sorbiendo te irá? . pues poco a poco Que yo soy ninfa bella de las aguas matítimas, y puedo al agua detenerla, cantando un tono. G ola quedo, quedo, no veis, gente ruin, que soy en las aguas el del fin? Ea, pues que comieron, anda afuera loca poco a poco, que todos no bebieron; a cielos, que soy loco? sí, soy loco, pues sufro que a mi esposa le llamen loca: a estrella rigurosa. Despídanse prestico, que yo les detendré aqueste viejo: diga señor borrico. esposo, el alma como siempre dejo contigo aquí! mi bien, la mía llevas tu allá también. Adiós, dame la mano. toma mi bien. . hay mano deseada, , dígame, seor hermano, es verano, o invierno, o otoñada? que aquí siempre parece el tiempo igual, y nunca aquí amanece. Vámonos Laura, hola. poco a poco de olas, que me anego. tú te vas loca sola, y no ves los cohetes? . tanto fuego llevo conmigo a casa; que el alma y cerazón todo se abrasa. Vete con Dios: verasme mañana, cuando esté con la corona. entonces, qué darasme? harete sumiller de mi persona. lo que dicen los locos. si todo fuera así, uviera pocos. Si ser loco es cordura, yo soy loco Catorce años a: mas mi locura, Con ser locura cuerda, no es cordura, Pues de mi amor la mano apenas toco: A ser loco de verás me provoco, Que ya el sufrimiento aquí se apura, Porque decir, que el tiempo todo cura, La vida va faltando poco a poco. Catorce años, y no bastan, cielos? De penas, de celosos desengaños, Con penas, con locuras, y desvelos? Cielos, si han de acabarme tantos daños, Y he de gozar a Laura sin más celos, Padezca yo de nuevo iguales años. Sirvio Jacobsiete años por Rachel, Que era de sus servicios el farol, Y al cabo de ellos pusosele el sol, Que fue Laban, su suegro, al fin cruel: Diole a su hermana: y no contento él, Por tener en los ojos alcool, Volvió a hacer otro remilasol, Sirviendo otros siete años más fiel. Catorce años? no hay amor igual, Aunque hecho le busquen al buril, Igual el tiempo es de nuestro mal: Y si a lacoble parecieron mil, Por Dios, que con ser yo criado leal, Qué mejor me comiera un buen pernil. Vengo señora a pedirte una merced. . Celio pide, tu gusto a mi poder mide. Lucinda, no hay resistirte. Ya no puedo más sufrir. no porfíe vuestra Alteza. Rey oblígame tu belleza. y mi honor a resistir. Cruel eres. . soy honrada. yo soy Rey. . Reina seré, e. quién eres? . yo no lo sé; pero en mi valor fundada, Conozco de mí, y creo, que villana no nací, al inpioan que para igualarme a ti, valor en mi pecho veo, Mi hermano se declaro . ya conmigo, yo libraré a mi padre, o no seré hija del que ser me dio. Pues para que quieres ver un enemigo, un traidor? fue de mi padre señor, esto señora has de hacer. No puedo no resistirme, ni quisiera concederle lo que pide: aborrecerle quisiera, más es morirme. Señora, si este favor no merezco de tu mano, volveré a ser villano, por no querer ser señor. Con mis iguales allá si es mi gusto obedecido, voy a ser allá servido, antes que servir acá. Donde por mi galardón te pido premio tan poco, como querer ver a un loco, merido en una prisión. Escucha Celio. C. señora, que me manda vuestra Alteza? no negará a tu belleza nada, mi bien, quien te adora. Deja que venga mi hermana, porque la llave te dé. a tus pies me arrojaré. qué hermosa que es la villana. Ya ese es mucho porfiar, villano vete en mal hora. en buena me iré, señora. ay que me siento abrasar. Allí está mi hermano, llega, pídele a él lo que quieres. si tú, señora, quisieres, mas estás con pasión ciega. Con esto me obligarás. , y a mi hermana viene aquí. hace, pues esto por mí. y aún pienso obligarte más. Hermana. . hermano y señor. Rey escuchad por vida mía. aún el corazón porfía que tengo a un villano amor. , Hermana ved lo que hacéis. cuanto a nuestra hora cuadre, libraré hoy a mi padre. cómo? . luego lo veréis. Esto hermana me ha pedido, esto habéis de hacer por mí, como hermano os pido aquí, y no como Rey os pido. Esto no puedo entender, algún misterio aquí, pídeme el villano a mí lo que pide la mujer. Ahora bien yo he de dar la llave, por entender lo que puede aquesto ser: váyanle luego a buscar . Hola, traed al Marqués, y a Laura aquí, Lc gran señor, tanta merced y favor? danos, gran señor, los pies. Ya ves Lucinda; que en todo mi gusto a tu gusto ajusto. ya veo, señor, que es justo servirte de cualquier modo. Por ti le di a mi hermano la llave, por no querer que vayas dar a entender, que es mi pecho tan tirano. A tus pies, señora, estoy, por tal merced y favor como me haces. ay amor, que no sé si soy quien soy. Gracias a Dios, que ya veo la luz del cielo serena. si querrá Dios que algún día tantas penas su fin tengan. Gz gracias a Dios, que ya siento el olor de las tabernas. aquí, gran señor, están los presos en tu presencia. Deme tu Alteza los pies. y a mí también vuestra Alteza. y a mí los dos juntos denme esos dos pares de piernas. A lástima me provoco. ya mi corazón se altera. hay padres de mis entrañas. Cel el corazón me revienta. Lucinda, ya hice tu gusto. ahora a la cárcel vuelvan. a la cárcel, voto a Cristo que otra vez allá no fuera, Aunque me viera colgar de aquella más alta almena: válgate el diablo por cárcel, que aunque fuera a las galeras Toda la vida, diez años por toda la vida cuentan: y aquí ya se va pasando en la cárcel vida y media. Catorce años, y no basta? que aún quien lo representa tiembla de hacer tal papel, que ni aún de burlas quisiera Prisiones representar, que me sueño en las tinieblas donde aquel cuitado estuvo: no hay que tratar, vuestra Alteza mande darme mil azotes, antes que a la cárcel vuelva. Ni vuelvan sin escucharme, señores, vuestras Altezas, que si soy villano en traje, no soy el villano que piensan. De ese preso somos hijos los dos. . qué dices? tu Alteza . ablande el rigor, señora, basten ya tan crueles penas de catorce años de cárcel. No sé si estimo, o me pesa de verle hijo del Marqués, porque mi esposo le vea. Vuestra Majestad, señor, y señora vuestra Alteza, vuelva el rigor en piedad, lástima de verlos tenga. Hay queridos hijos, quien abrazar los dos pudiera? ay hijos, que mis desdichas conoceros no consientan? Hermana, baste el rigor, que porque Lucinda sea mi esposa, que sea estimo mi prima, siendo tan bella. Ya que este día llegó en que el cielo así lo ordena, yo le perdono, señor, mas con condición que sea Mi primo mi esposo. cómo? si el Marqués. tu Alteza tenga, que yo levanté al Marqués, celosa, que me desprecia: que había de mi tenido favores, pero no llegan a ser más que con los ojos: pues si eso es de esa manera, nos casaremos los dos. Marqués abrazad las prendas de vuestro amor, que acabó la prisión. . a vuestra Alteza beso mil veces los pies, abrazadme esposa bella. Esposo, dichoso día. hijos, mis queridas prendas. , que ya en mis brazos os veo? todo, el cielo justo ordena. Ya conoceré quien soy. hermana, parecen cuerdas, estas occiones. ya ahora que fueran cuerdas quisiera. y a mí no hay quién me conozca? ya me olvidaron de verás. Hoy serás, mi bien, mi esposa. seré tu esclava perpetua. tu Celio también serás mi esposo. . si el cielo ordena tanto bien de tantos males, gracias se le den eternas. o Busquense remedios luego, para que el seso les vuelvan. para quitárselos ay, pero no para que vengan. En este dichoso día, señores, es bien se sepa de Fabio, pues ya murió, como era la lealtad misma. Vació el vaso de ponzoña, y porque no se supiera, locos nos hicimos todos. pensaban que era de verás? Yo en el alma lo estimo. a mí del rigor me pesa con que castigué los celos. cuz valga el diablo tal celera. Y Guzman, un Portugues, que vi no desde su tierra a Albanía, a buscar ventura, y no halló la de la fea. Si no una prisión de catorce años, no hay una ternera con que pueda, sin ser Lia, gozar el premio que espera la cob, de catorce años? no hay una Inés, o Teresa, que me espulgue los calzones? yo, Guzman, tomo a mi cuenta premiarte tanta lealtad. ya con aqueso me premias. Y con aquesto se dé fin a la locura cuerda, que lo será si os agrada. y si no prestar paciencia.
