Texto digital de Lo que son suegro y cuñado
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Lo que son suegro y cuñado. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/lo-que-son-suegro-y-cunado.

LO QUE SON SUEGRO Y CUÑADO
JORNADA PRIMERA
Mujer airosa. Extremada; sola una falta la hallé. Y cuál esa falta fue? Si es hermosa, andar tapada: y yo pienso que lo es; pues cuando en la Iglesia entró, su medio ojo, te llenó el ojo, y a mi después, aquella blanca manita, con que a la pila llegó; juro a Dios que me abrasó dentro del agua bendita: Y fuera falta forzosa, en una traza tan buena, tener mano de azucena, sin tener cara de rosa. Falta llamas al recato? Aquí sí, porque es arrojo que nos encubran un ojo, y descubran un zapato; fuera de que no es en todas andar tapadas decente, que el medio ojo se ha hecho puente, por donde pasan las bodas; más parece que a la puerta del Convento te has quedado suspenso: di te ha enviado carta su amor con cubierta? Pues dime, sino esperara que de la Iglesia saliera, quien Calbete te sufriera? Y en fin vistela la cara? No la vi; mas al desvelo de mi amor, aunque de paso respondió: con que me abraso, por ser de su hermoso cielo, sino el Ángel, el Nembror; porque aunque la vi tapada, no vi mujer más salada. Si era la mujer de Lor, No seas necio. Ni tú seas Indiano recién venido, que te enamores rendido de cualquier demá que veas, y huye de las marañas de las damas de Madrid, que es diabólico su ardid. En tu dictamen, te engañas, que aunque de las Indias vengo, soy de Madrid natural. Como en Sevilla, leal te empecé a servir, no tengo noticia de tu fortuna. Varia es; mas mira agora si sale acaso. h . Aún no es hora, porque a la reja con una Monja se asentó: y en este Convento, y en los demás, no saldrá en un año, y más, aunque entre a parlar la peste; pero dime has de quedarte en la posada en que estás? No, que tu después irás. a buscar casa a otra parte, donde podamos estar, si antes saber no consigo la casa de un grande amigo, que en Sevilla pensé hallar. Por Dios, señor, que no entremon a ser huéspedes de alguno, por cuyo humor importuno, en cumplimientos andemos No es don Antonio, que así yo se llama; en eso enfadoso, que antes es el más gracioso humor, que en mi vida vi. Pues que esperas, que en su busca no vamos luego, señor? acaso aún el resplandor del manto en su luz te ofusca? Yo al deseo he de dar treguas, con ver aquesta mujer. Mejor fuera ir a comer, que hemos andado reis leguas. Mientras sale la ocasión; oye de mi ausencia. Y luego mandaré llamar un ciego, que venda la relación. Mozo, aunque de hacienda pobre conocido en mi nobleza, que no siempre sobresale mas que la sangre la hacienda. En Madrid, que es coronada del mayor Monarca, essera, cuya luz el gran Tilipo, con sacro espíritu alienta. Deve de haber siete años, que tuve una diferencia en el juego de pelota, con don Felix de Ribera. Un Caballero de Burgos, que en Madrid entonces era su Procurador de Cortes; con el cual fue tan molesta la porfía al juzgar una pelota, que de su lengua oyendo alguna palabra, que sonó a desprecio: apenas. acabó de pronunciarla, cuando a la honrada violencias de mi espada, que a la suya. se opuso: muerto en la tierra cayó, por cuya desdicha el ausentarme fue fuerza; donde; pero cuchilladas en esotra calle sueñan: ven conmigo. Por aquesto no puede un hombre de flema servir a un hombre de prisa; más a que buen tiempo llega mi amo, que cayó uno, que contra cuatro pelea, tropezando al retirarse, levanto se como un César, y los dos van retirando a los cuatro a toda priesa; pues a su lado me pongo. Villanos, aunque más fueráis os matara. . Mucha gente va llegando a la pendencia: retirémonos. ̱ . Dejadlos, pues que se van, que es prudencia cuando el enemigo huye no incitarle. . Alguno lleva por triunfar de mi espadirla, polla, o gallina repuesta. Vos, dadme agora los brazos Caballero, y de mi crea viestro valor, que sabré satisfaceros la deuda: mas que miro! l . Mas que veo! no es don Lope de Ribera, el hijo de mi enemigo? Don Gerónimo de Leiba lo es este, que dio a mi padre la muerte? . Harto mejor fuera, no haberte dado el ayuda, que a ser melecina empieza de mi temor, Qué haya sido quien se arriesgó a la defensa mia, mi mayor contrario! Que entre yo en Madrid apenas, cuando encuentre a un enemigo! . Lances son, que el diablo enreda, Ya que me habéis conocido, señor don Lope, que intenta vuestro valor? porque a todo me hallaréis sin resistencia. Yo he venido desde Burgos solamente, en busca vuestra, porque desde Cadiz tuve aviso por cosa cierta, que habíáis desembarcado. Y en otra me llegó nueva, que a Madrid habíáis partido; con lo cual a la ligera también partí: y hoy acaso en un lugar de aquí cerca, con uno de aquestos hombres tuve cierta diferencia, que no atreviéndose solo a reñirla, con cautela de otros tres acompañado, dentro de Madrid me espera, avisome mi criado que me seguían, y en esa calle enfadado, me apeo, cuando veo que se acercan los cuatro a mi: mas ya visteis lo que pasó, pues confiesa mi voz, que os debo la vida; mas no obstante, yo quisiera, ofendido, y obligado de agravios, y de finezas, por vengar después aquellos, satisfacer antes estas. Satisfacérmelas es fácil, con agradecerlas; pero el vengar vuestro agravio, si lo fue, vengar mi ofensa yo, aunque fuese en vuestro padre, no sé que tan fácil sea: qué vamos a la experiencia; a la vida agradecido que os di no estáis? Cosa es cierta. Pues ya me habéis satisfecho solo con eso la deuda. Calbete. . Qué es lo que mandas? En la posada me espera. Para que? . . Para que solos vamos, adonde os parezca: que riñamos. . Voyme. Aguarda. . . Pues porqué? Porque no es buena ley de honor, que un hagasajo pague yo con una ofensa. Lo mejor es, que don Lope ha sido el de la pendencia. Si señor, y allí está hablando con un forastero. . . A esta. parte se viene acercando don Fernando de Ribera, que es hermano de mi padre. Al punto las mulas lleva a casa.. . El mozo sin duda le vio al pasar, ya que llega, no quiero, aunque no os conoce; pues después de vuestra ausencia. a Madrid, vino de Burgos, que ahora hablar conmigo os vea, por si acaso después sabe quien sois: a Dios. En aquella esquina os aguardo, porque no penséis, que aunque más sean mis contrarios he de huirlos. Bizarría es como vuestra; más en casa de mi tío el irme a hospedar es fuerza, y os he menester a solas, por tocarme de más cerca el duelo; y así porque vuestro valor no me exceda en nada; y para saber a donde buscaros pueda, aquesta tarde os aguardo, como hacia las cuatro y media. Donde? Detrás de las tapias del Retiro, hacia las huertas: de Monserrate. En buen hora; Presto, que el viejo se llega. Alentado es el don Lope. Por Dios, que es bizarro el Ley h a Lope. . . Señor. Qué fue aquesto? Ya se acabó. . . Acaso era con aquel que hablando estabas? Antes él fue en mi defensa, que es un camarada mío. Pues dónde están? Los qué intentan cualquier traición; luego huyen Qué aguardas, señor, que veng con la Cruz de la Parroquía el Cura, y su parentela? Yo he de aguardar que seva De verte mi amor se alegra; cierto que estás lindo mozo; pero avisarme pudieras antes, que ha sido mi dicha, que ese cuarto que te hóspeda, pared y medio del mío no esté alquilado, aunque puesta cédula está aura ocho días; mas no importa, quitareia, si es que vienes más de espacio que otras veces, y la puerta le abriré, que salé al mío, porque te sirvan por ella mis criados, como tuyos; y también, porque quisiera casarte. . . Con quién? Sabráslo de camino, anda de priesa, que en Palacio de decirme acaban; pero no sea que perdamos tiempo. ̱. Vamos. Ya se fueron, de que tiemblas? ̱. Vamos a nuestra posada. M. Primero saber quisiera si salio ya aquella dama Pues qué querías que hiciera en el Convento hasta agora. ̱. Vamos, y de la novela de mi vida oye el suceso, mientras llegamos a ella. Mas dime, porque sabiendo viya, las calles, y Iglesias, como novicio en la Corte; aquel que Convento era? Calle de Arocha, y Convento es el de la Madalena, y es fuerza el que allá volvamos, ya que hemos dado la vuelta con la pendencia a esta calle, que es a las espaldas de ella donde está nuestra posada. Vamos, que aún estamos cerca, y prosige. . . No quedamos en el fin de la pendencia . de su padre de don Lope? Desde al tu historia empienza. ̱. A la gran ciudad de Lima, del Polo Antártico Reina, pasé por esta desgracia, con el General Pimienta, que era entonces de galeones. Mas si bien me acuerdo, esta casa es del Marqués de Oraní, y no me engaño que es ella: por aquí ahorramos camino. Acaba, no te detengas. Aún nos sigue? Como un galgo. Que a tiempo te descubrieras, que reparara en nosotras. Qué has de hacer? porque él se empeña en conocernos sin duda; más que importa que nos vea? Solo el saber que he salido de casa sin su licencia, y que entrarme he pretendido en el Convento resuelta, por no casarme a disgusto mío: porque así lo ordena, con don Antonio de Castro Del pasadizo no es esta la casa de Oraní? . . Sí. Pues entrémonos por ella. Vamos, que allí le detiene un hombre, que a hablarle llega. h En Lima, pues. . . Caballero, si es que lo sois de las prendas que aseguran vuestro talle. No es la de la Madalena? Por la pinta me parece, que, o estoy borracho, o es ella. Ya os escuché, y os prometo, que soy la misma, que empeña vuestro valor que no pase de aquí quien nos sigue, mientras pasamos a esotra calle; pero el detenerle sea de suerte, que ni a él, ni a vos, ningún empeño os suceda, porque si porfía, menos. importará el que nos vea, que no el que los dos riñáis. Forzoso es que os obedezca, quien ya el alma os ha rendido. Qué repentina fineza! válgate el cielo por hombre! que presto atención me cuestas, Síguelas hasta su casa, y toma muy bien las señas. De mejor gana a dos damas seguiré, que una pendencia. Sí será este. . . A mi sobrino he dejado con cautela en San Sebastian, porque este recelo no entienda de mi honor, y vengo solo a averiguar mi sospecha. Sin duda es de quien las dos se recataban, pues llega hacia aquí: sabréis decirme Caballero, e . . Yo no la sé, aunque pretenda Voy de priesa; perdonad. . . Aunque también perdonéis; saber quisiera. Apartad. . . La cortesía no embaraza. . . Ya es aquesa de masia, y más habiendo conocido que esta puerta la guardáis por. Mucho temo, no cumplir con la obediencia de mi dama; pero a quien? El paso impedir me intenta? sabré yo de aquesta suerte. Ya es forzosa mi defensa. Tened, señor, que es aquesto? y advertid, que en casa ajena estáis; mas no es el que miro don Gerónimo de Leiba? Que a estorbarme mi sobrino, a en tal ocasión viniera: más disimular importa. Aquí es menester prudencia, a que sin duda alguna, es padre de alguna dama de aquellas. Dime, señor, de tu enfado la causa, con advertencia, que es el que hoy me dio la vida, con quien reñir ahora intentas. Y vos sabed, que es mi tío don Fernando de Ribera, con el que sacáis la espada si lo ignoráis (aquí es fuerza no darme por entendido que le conozco) y quisiera saber, que ocasión tuvisteis. decirla. . . Yo sí, sobrino, que toda nuestra contienda se originó de intentar negarme el paso a esa puerta este Caballero, sin saber lo que a ello le mueva: así deslumbrar pretendo con don Lope mi sospecha. Ya estarán las dos seguras . y serviros en cualquiera de que no lleguen a verlas; y pues se logró mi engaño, prosigo de esta manera. Yo aquesta puerta guardaba, porque un amigo, y de prendas, me dijo que le importaba, mientras cierta diligencia. hacía; el que no dejase entrar a nadie por ella. Hícelo así, al tiempo que vuestro tío entrar intenta, llevado de algún cuidado, quise estorbar con cautela. de corteses sumisiones, en preguntas, y respuestas suentrada: a que él enfadado, dio el acero por respuesta, al tiempo que vos llegasteis. De quién sois dan claras muestras, voy del lance sucedido. tan gallardas atenciones, y que obligado me deja el valor que os acompaña, y más cuando a la destreza de vuestra espada, don Lope, deber la vida os confiesa: como os llamáis? . . Esta es otra. Si él se nombrase de España, . es don Sancho de Meneses, un Caballero de Cuenca, que ahora vino de las Judias. d. . Pues señor don Sancho, en esta Corte para defenderos, lance, mi hacienda, y mi vida, siempre las tened por vuestras. O que al contrario que obrara! . si con quien habla supiera. Lo mismo, aunque forastero os ofrece mi fineza. A Dios, pues. El cielo os guarde. Qué brío! y que gentileza! Mirad si ya se ha ofrecido presto ocasión, en que pueda. la deuda satisfaceros de mi amparo, y mi defensa. En el sitio señalado hablaremos. Lo desea ya mi venganza. Qué es eso? No es nada; con mil sospechas Qué peregrinas novelas me suceden; mas agora ir siguiendo los quisiera, para saber donde viven, y salir de la sospecha, si es hija de don Fernando. de aquellas dos damas bellas alguna. No es aquel don Gerónimo de Leiba? ten de este estrivo. Si acaso fuera aquesta otra pendencia, Y tu monta en el caballo, Leonardo, y a toda priesa ve a ver si está el aposento cierto para la Comedia. Don Gerónimo, amigo, vos en Madrid, y sin posar conmigo? Mis brazos, don Antonio, os den de mi amistad fiel testimonio. Ya que en Madrid os veo, satisfacer vuestra amistad deseo; cuando a Madrid llegasteis? Esta mañana. . . Y dónde os apeasteis? Cerca posada tengo. En que estéis en polada, no convengo; casa tengo bastante, y sola, que es mejor; porque Violante mi hermana, en tanto que a su gusto casa, la tiene allá en su casa mi tío don Fernando de Ribera. Mas que agora comienza otra quimera. Que aunque mucho la quiero, no está en casa de un mozo Caballero una hermana, que es bella, y entendida decente: fuera de esto, yo en mi vida nunca he gustado, aunque gustasen ellas de guardar, ni aguardar a las doncellas. Que aún aquel buen humor que habéis tenido nunca se os olvidó? . . Yo nunca olvido cosas que son de gusto, y de sosiego, siempre a la chanza mi discurso entrego; digo de amor, en cosas lisogeras, que en lo demás, ya conocéis mis verás; pero en fin, que fortuna os ha traído a Madrid, desde Lima? . . Rará ha sido; después que en Porrobelo inuernamos los dos. Guárdeos el cielo, que si por vos no fuera, pienso que aquel Juierno me muriera. Allí fue el socorreros cumplir mi obligación, que Caballeros que a un noble en riesgo ven, y no le ayudan, y más enfermo, y solo, el serlo dudan. Pero aquesto dejando, pasemos a que cuando os vi convaleciente, os dejé en Portóbelo: y al Tridente de Neptuno fiando mi ventura, y surcando del Sur la inmensa anchura, huyendo entonces, aunque no os lo dije de una desdicha, que hasta aquí me aflige. Las arenas pasando de otro clima, a la Imperial ciudad llegué de Lima, a donde brevemente tuve dicha, en casar tan ricamente, que muriendo mi esposa, a quien llora hasta hoy mi fe amorosa: Y quedándome un hijo; que a seis meses se me murió también; los intereses vine a gozar con singular grandeza, heredero de toda su riqueza; con lo cual deseoso de volver a mi patria poderoso, toda la hacienda mía reduje a plata, que aunque al mar se fía, en estos galeones, vio de Cadiz los fuertes torreones, con próspera ventura, que ya tengo por firme, y por segura, después que os he encontrado; pues con amigo tan valiente al lado, siendo vuestro mi honor, mi hacienda, y vida, toda mi suerte se verá cumplida. Mayor no la he tenido, que siendo yo en Madrid recién venido a vivir de Sevilla, haber hallado tan buen amigo. . . En fin habéis estado hasta agora en Sevilla? Seis meses aún no haurá, que de la orilla del Vetis caudaloso, con mi hermana a Madrid llegué gustoso, y recién heredado de un tío, que su hacienda me ha dejado; el cual; por otra línea primo era aquí de un don Fernando de Ribera, a quien yo llamo tío; porque aunque no lo es, es deudo mío, y el viejo más valiente, y más honrado, que vos en vuestra vida auréis tratado, si una falta muy grande no tuviera. Y cuál es? Que me quiere de manera, que ha dado en que ha de ser.. . Qué? Suegro mío: mirad si es bien gracioso el desvarío, conociendo mi humor. Pues que aún os dura la tema de los suegros? Es locura, que nunca se me acaba, yo no los puedo ver, y con tan brava pasión los aborrezco, que de solo nombrarlos me enfurezco, sin tener albedrío en estos y es el caso, que mi tío tiene en casa una hija muy hermosa, con quien está mi hermana, y como es cosa forzosa el ir a verla cada día, en decirme porfía, que escándalo se ha dado, y que he de ser su novio de contado; Y últimamente, yo la galanteo sin amor, ni esperanca, ni deseo; y ella pienso que hace a mis amores con las cláusulas mismas los favores, porque a mi parecer, cuando la hablo, lo mismo es verme a mí que ver al diablo, y más hoy, que me ha dicho; mirad que es excelente este capricho, que de desconsolada quiere meterse Monja la cuitada: y juro a Dios, que agora ha de salir apenas el Aurora, cuando todos los días la vaya a perseguir con boberias, hasta verla metida en el Convento, donde se enguere aqueste casamiento, Mirad, si yo enviudara tan presto como vos, yo me casara; mas si dura algún tiempo el desposorio, puede haber Purgatorio, como sufrir de la señora esposa los melindres; y más si es muy hermosa, y gusta a lo discreto, que la hablen con finales de Soneto: Y lo que más me cansa, y me ha aturdido, es haber hecho ley, y establecido, que al suegro he de llamarle a cada hora mi señor, y a la suegra mi señora, mi hermano a mi cuñado, y mi hijo a veces, a quien no he engendrado, que es lo peor de todo: no amigo, yo a casar no me acomodo. Que aborrezcáis los suegros, no hago caso, que es contingente caso; mas a una dama hermosa, y entendida? Y tanto, que no auréis en vuestra vida visto más linda dama, que es doña Elena. ̱ . Ya: como se llama sabré, si es la que vi. Y aquesta tarde de mi amor hago ostentativo alarde, que hago: si otro que Dios no lo remedia un gran gasto, y la llevo a la comedia que se hace en el Retiro. Y que tal es, que yo su fama admiro, que esta mañana apenas me apre en la posada, cuando llenas las especies, confusas me dejaron de las cosas que de ella me contaron. Cuatro veces la he visto; y aún no acabo de entenderla, por mucho que la alabo; es un prodigio, un pasmo de leida. Y de quién es? De quén queréis que sea, si no es de quien por único, y por solo ceñir merece el gran laurel de Apolo, que es Calderon en fin. . . Ya con aqueso, la mayor alabanza, no es exceso. Vos la habéis de ir a ver, que yo os convido, que por amigo, y tan recién venido, y no saber si ya se hará mañana, quiero no la perdáis. . . De buena gana; mas no se desazone vuestro tío. No, que sabrá que sois amigo mío; más a Dios, que a buscar si acaso puedo un coche voy. Amigo, aquí me quedo. De cuatro mulas, y por ir de prisa, digo, que la que enfrente se divisa es mi casa:id allá, que antes de un hora a comer volveré, que enfrente mora doña Elena, y quisiera avisarla si hay coche, que la espera prevenida merienda, y aposento. Id con Dios, que también vuelvo al momer que un criado a buscar voy mientras tanto, que casa fue a alquilar. De eso me espanto, de mi amistad teniendo ya experiencia: y a Dios. A Dios; pues tengo, si evidencia, que don Antonio ignora. este empeño; callarle importa agora, y buscar diligente a Cálbete, supuesto que está enfrente la casa de las damas que seguía, por si fuese verdad la duda mía, que tras ellas se ha entrado: estaré hasta encontrarle con cuidado; y así por si le veo salir, hacia esta parte me paseo, Ya estás segura, que temes, ni que recelas, habiendo de la culebra que dimos las dos, mudado el pellejo; y más que a doña Mariana de Silva avisada tengo, que diga que allá has estado, me paseo. por si algo malicia el viejo. En fin desde esta mañana mi padre a casa no ha vuelto. Cuando yo te lo aseguro, puedes Elena creerlo. Pues ya he mudado el vestido, que me conozca no temo, y más si tú, mi Violante, nada le dices de aquesto. No haré; porque ya avisarte mandé después que salieron; si bien siento el que a mi hermano . esta mañana, Violante, aborrezca, aunque la quiero: que traes? . . No sé Violante. Cosquillas trae de requiebros. Pues no merece aquel brío, aquel arte, aquel ingenio del más atento recato, disculpar desasosiegos? Qué dices? . No es más de que decir dos chanzas pudimos: del guardainfante a un tropiezo, en su trampa la ha cogido. la ratonera de Venus, , n No he de parar hasta verlas, que no es alcahuete entero, quien ya sabiendo la casa ignora quien vive dentro. ̱. Admirada estoy de oírte; pues que es de aquellos intentos que a ser Monja esta mañana te llevaban sin sosiego. ̱. En la pila se quedaron del agua bendita absueltos; porque eran, si no me engaño muy veniales los deseos. ̱. Ya en la voz, pila, conozco. sa la criada a lo menos.) Salí de casa, Violante, que ya a ti nada te niego, con intento esta mañana de meterme en un Convento, por no casarme: y no pienses que ofendo a tu hermano en esto, que antes le obligo; pues cuando se que él no gusta de hacerlo, estando tan enfadoso mpadre, por lo que vemos, que una molestia le excuso, y yo me logro un sosiego. Entrando, pues, enfadada, con aqueste pensamiento en la Madalena veo, que al llegar a tomar agua bendita: airoso, y atento a dármela se previno un gallardo forastero; con quien no más de aquel rato, que sin darse nota al pueblo, que me agradó te confieso de suerte, que divertida dos veces que volví a verlo, del deseo que llevaba, olvidé los pensamientos. Agora, cuerpo de Cristo, que en amor recién impreso en el alma, entra de molde; dale a la polvora fuego. De la Madalena, apenas salí después. Vive dentro de esta casa, o fuera de ella, en sotano, o aposento? Que modo es ese de entrarse sin llamar. Qué es este pienso del forastero el criado. Él es. . . Calla, a ver su intento; Que busca, que así se ha entrado, con tan gracioso despejo? Busco, y rebusco, las ubas de mi majuelo, y en él, una mujer de estas señas, poco más, o menos, angosta, larga, y buida; como aguja de espartero; cuesta arriba, y cuesta a bajo, como calle de Toledo, más flaca que un Arbitrista, más enfadosa que un necio, que andar enseñó a Lan Calbo, y si vive aquí, me vuelvo, porque es diablo sobre diablo, dueña sobre suegra; espero la respuesta para irme? Esa, vive al Cimenterio de San Sebastian, amigo; busquela allá. . Va de retro, que no lo digo por tanto. Quédito, que ya sabemos lo que busca. . . Vos, criado no sois de aquel forastrero? De aquel, a quie le pasaron el corazón cinco dedos, que allá en la pila del agua se le han metido hacia dentro. Responda a lo que le dicen: es casado, o es sóltero, que es curiosidad que importa? Cómo hablaste a su deseo. Dejando afuera las chanzas, es. Buena la hemos hecho, que tu padre está en el patio. Quien fuera agora su avuelo. Pues ciérrate esa ventana, que estando algo oscuro esto, detrás de esos tafetanes se ocultará, y saldrá luego. Presto, pues. Y hagamos, como que salimos de allá dentro. h, , . . Cómo puedas , le saca, porque de asiento Que os parece don Antonio de Castro? . . Galan por cierto. l.. Es raro humor; mas bizarro, y en todo gran Caballero, deudo nuestro muy cercano, y rico; por lo cual quiero casarle con vuestra prima. Es aquel tu forastero? No, que es mi primo don Lope Huélgome de conocerlo, que ademas de ser tu primo, que es muy galán te confieso. Como entraron de lo claro, que aún no nos han visto creo. Ahora veréis a Violante su hermana. . . Ya lo deseo. Hijas. . Señor. Padre mío. Por Dios que fue manifiesto mi engaño. Trimo don Lope. Por veros: raro suceso! solo a Madrid he venido. La fineza os agradezco. Hablad a doña Violante. Por vuestro esclavo me ofresto y a buen seguro que sea dichoso mi cautiverio: por mí se que es la Violante un arpón del niño ciego. A finezas tan corteses, y a festejos tan atentos, solo una fe satisface con mudo agradecimiento. Tomad sillas. toman la conversación. Válgate el diablo por viejo: vete agora por detrás de esos tafetanes quedo. Que es quedo, estando medroso me voy de ordinario recio. Como aquesos tafetanes crugen tanto? más qué es eso? Yo no sé. De qué te turbas? abre esas ventanas presto: mas quien está aquí escondido? Es un brujo, que de miedo, santiguándose en el aire, dio con el unto en el suelo. Entraos allá dentro todos. Hay más infeliz suceso! Qué veo? San Lesnes me valga. Que no piense un embeleco yo, para salir del lance. Mas vas señor. No lo quiero saber de ti. Pues al callo. Desde aquí los escuchemos. , de mi casa, amo, y criado. Decid quién sois, ya que entrasteis. Soy un hombre, que de miedo me acatarro, y por mi gusto sa tafetanes me sueño. Mas no es aqueste el criado e Don Gerónimo, cielos! él es. s siyono me eugaño, le Cálbete escuché el eco quí pasando esta calle sos veces, y agora temo, les casa de Don Fernando, as como, que estoy parado aquí, he de escuchar atento. En fin habéis de decirnos a que entrasteis. . . Ya los veo. Que aprieto! . Calla, que yo inventaré algún enredo. A qué venís a esta casa? Digo que buscando vengo. Vive Dios, si es que mentís, Detén el furor sangriento, viejo de santa Susana. Villano, hablad, o este acero, Hay señores, que me matan, socorro cielos. Qué es eso Calbete? Favor mi amo, que me dan con la de rengo, Ya entro a ayudarte. Qué escucho? Uno en la calle, otro dentro C, . . . Doña Violante, que haremos? Salgamos. . . Entraos allá, que a nadie tendré respeto, si acá fuera me salís: y abrid vos la puerta presto, descifremos esta enigma. Abro, y con quien vengo vengo, Porque causa a mi criado tratáis así, Caballeros? pero señor Don Fernando, señor Don Lope, qué es esto? elha entrado allá, algún riesgo; d . Que ha de ser, que os esperamos a reñir, los dos resueltos, Si: a que entró aquí ese criado, y a que estáis vos a lo lejos, guardándole las espaldas? no decís? . . Pues aunque puedo. responderos que lo ignoro, ya se ha ofendido mi aliento: que dos veces en un día, en ocasión me hayáis puesto de daros satisfacciones; y asi remito al acero la respuesta. . . Muera pues. No esfácil. . . Ya el aposento, , , tengo, y coche también para. esta tarde: mas qué es esto! Caballeros, reportaos. Bendito sea Dios, que a tiempo vino una vez Don Antonio, que no me enfadase el verlo. Señor Don Sancho. Qué escucho: quién es Don Sancho? . . Yo; y luego sabréis porque así me nombro, . Cierto, que el miedo es olvida otro enrédito tenemos. Dentro de mí misma casa. he hallado un criado vuestro, tras quien vos también entrasteis: y por dos hijas que tengo, he de examinar la causa. Aunque en las leyes del duelo, dar tantas satisfacciones: sea al valor tan opuesto, supliendo a mi bizarría, porque hay honor de por medio: que a esas damas nunca he visto os respondo lo primero: y esto hago por Don Antonio, que no ha sabido el suceso. Lo segundo, mi criado no sé por Dios a que efecto se entró aquí: escuché su voz desde la calle, diciendo, que le mataban, entré a ayudarle: lo tercero, cuando yo tuviera dama donde me sucede el riesgo, y más importando a tantos, jamás su nombre confieso. Ya di en ella: si otra vez vuelven a reñir, la miento. Mi espada os hará decirlo. Mataré a quien desatento, riñendo en tan noble casa, se perdiere así el respeto. Y más cuando tan sin causa, el tonto que causó el riesgo, con su espada hecho un salvaje, se está papando su miedo. Venid acámentecato, no entrasteis aquí diciendo, que la llave de ese cuarto que se alquila os diesen? Pues porque se escondió lu Eres tan pundonoroso, que mis señoras temiendo, cuando al volvernos la llave. entraste, estándose adentro, que de verle te enfadases, le escondimos: y el suceso nos hizo aturdir a todas desuerte, que aún no sabemos de nosotras: y te juro, que es la verdad todo aquesto, si, así salve Dios mi alma. Don Fernando, esto es los porque Don Sancho me dijo, yendo, que es mi amigo, a verlo y a darle la bien venida; que a su criado había hecho, le fuese a buscar un cuarto para posada, y no puedo persuadirme que en seis horas le hayan sucedido empeños, que en vuestra casa le obliguen a entrar con ningún desvelo. Yo lo quedo Don Antonio, si vos estáis satisfecho, siendo tan vuestra mi casa, y siendo mi honor tan vuestro. ̱. . Pues por huésped a la mía le llevo yo: ved si tengo razón para aseguraros. la sospecha me quitara; bien que con ella me quedo, hasta hablar con él a solas. Quitad la cédula luego de la puerta, que ese cuarto, para Don Lope prevengo. ̱. Lindamente ha sucedido. Y a vos Don Sancho, lo mesmó que os ofrecí esta mañana, de nuevo agora os ofrezco. Besoos mil veces la mano. Muerta he estado, santos cielos! Avisad luego a mi prima, que se prevenga, que tengo toche, y aposento ya: y advertid también que llevo ala comedia a Don Sancho, por si es hoy el día postrero Mucho el favor agradezco: todo bien se me dispone. En el caguan, por un credo que aguarda. . Y será cantado, por si no bajas tan presto. Mucho el salir de esta casa, sin ver mi tapada siento. De tantos acasos juntos, pendiente queda el recelo. Un Ángel es doña Elena, . más Violante, es toda un cielo. Que galá es el Do Lope! . Qué valiente el forastero! a su valor, y a su talle, que estoy rendida confieso. . Gracias al cielo que he estado en casa de mi dama, y puedo decir, que me voy sin verla, sin dárseme un cuarto de ello.
JORNADA SEGUNDA
SEGUNDA JORNADA Confieso que solo eso, . . . Por esta razón que digo, Don Sancho allí me llame, Confieso que recelé el que no eráis mi amigo; mas si ha sido la ocasión la que me habéis referido, y de ellos yo no he sabido la causa, mi obligación he de cumplir vive el cielo, aunque los tema enojar, que a vuestro lado he de estar siempre que se ofrezca el duelo. Fuera de que aunque me agrada Don Lope, después que ha dado mi suegro en que mi cuñado ha de ser, mucho me enfada. Pues porque, que ya hecho menos la ocasión de aquese enfado? que se hace. . . Sea en buen hora. . . Porque un suegro, y un cuñado, para que pueden ser buenos? Pues luego, que el tal Don Lope no está de mi hermana amante, mas fino que no el diamante. Él será diamante al tope. Con lo cual no hay quien resista de tal suegro los extremos, pues quiere que nos casemos Don Polvora, alquitrán, y fuego. Todo en mis celos se apura: . posible es que una hermosura, no os causa desasosiego? Eso es si yo no pudiera el dejarlo enamorado. Si estando vos sin cuidado de su amor, no os ofendiera; pero no. . . Qué es vuestro intento? Que para mediar enfados, de sentimientos pasados, a buscar yo casamiento, por relación que me hizo de ella hoy vuestro desdén, con quien mejor? . . Que también me sois enamoradizo, y sin haberla llegado a ver? . Peregrino humor! Juro a Dios que sois peor que mi suegro, y mi cuñado. Yo no digo que la quiero, sino que si acaso fuera, consigo este amor trujera conveniencias que refiero, y más cuando a la lisonja de su amor, no estáis rendido. Yo no he de ser su marido, más que hasta meterla Monja. No puedo creer sino que es fea. . . La veréis agora, que ya de que venga es hora a la comedia. . Aquí es, pues. Pues yo no estoy satisfecho: aguardadme, que entro allá un instante, porque ya, que no tardarán sospecho: y el mozo que las almohadas entró para el aposento, aún no ha salido. . A tu intento van viniendo es labonadas las ocasiones. . . Ten cuenta con el coche. . Ya el cochero reconocí. . . Yo le espero, para ver quien me atormenta: y mientras tanto, Calbete, dime lo que te ha pasado. Que yo, siendo tú el casado, sea consumado alcahuete. Pues qué has sabido, o qué viste Que en el chiste, por valiente, la has dado tan solamente, con que tu afecto no chiste: vila, hablela, y informela de tu estado, hacienda, y fama; con que el amor de tu dama, queda hecho halcon con piguela; asomose la criada después desde su desvan; a una reja que al zaguan salia, y muy mesurada me dijo, de ese papel, siguiendo el rumbo; tu amo vencerá: silbo al reclamo, y di al instante con él: previnome que vendría a la comedia también, que todo ha venido bien, si acá el novió te traía; pero si a entenderlo llega, que has de hacer? . . Yo no le hof si antes de hablarle pretendo, (o a la que hoy el querer niega. Pues lee, y paga el cohecho, que estando tu enamorado, y habiendo por ti informado, me lo debes de derecho. ̱et La cautela del nombre de Don Sancio llamándose Don Gerónimo de Leo Pues que es esto? . qué, mis miedo porque yo en tanta volina, no he tomado anacardina, para acordarme de enredos. La cautela deela brede n Sancho, llamándoos Dn. Ge- por la esperanza que hallaste, rónimo de Leiva, me desazonara el gus- Itenmas. . . Qué? to que tuviera en favoreceros, a no sa . Que si van ber, que por la muerte de mi tío Don esta noche tío, y sabrino, Felij ha sido en vos forzosa la disimu- a un certamen, que imagino lación. Cómo ha de estar amorosa, si sabe he muerto a su tío? Todo aqueso es desvarío. Por qu? . Porque es cierta cosa, pues mientras (porque concluya si le han causado desvelo tus razones lisonjeras, que ha de amarte, aunque la hubieras muerto, señor a su avuelo. Bien pudiera, cómo he di- do, desazonar mi gusto la memoria de esta desdicha; pero. Zúrrenme a mí el cordovan, simordido aquese pero, de tu amor no es compañero de la manzana de Adán. Pero en fin, si hasta que se compongan antiguas enemistades sbéis callar, disimulando, yo sabré a . Pues ohiela en fantasía, mar, sufriendo hasta su tiempo. La tapada dela Madalena. Divertido un hombre un día, comiendo brevas, pensaba, como sin fuerza mascaba, que ya dientes no tenía. Y diciendo, de esta vez muero a tales accidentes, se quebró dos, o tres dientes yendo a partir una nuez. Con que aunque bien dolorido, volvió a decir consolado: pues con dientes he quedado, doy por bien lo que he perdido. Tu ansí, ya que imaginaste que estabas fin su amor triste, da por bien lo que perdiste, que convidados están, concerté con la criada, porque tu amor se cumpliese, que la puerta no se abriese, para hacerla más cerrada, con bien la alcahueteria) fueren ellos a la academia, irás tú a la aca de tuya. Confieso deberte mucho. Pero poco me has pagado; más sabes que he reparado? que eres amante avechucho, pues a escuras galanteas, sin haber visto a tu dama. Quién se enamora por fama, se divierte en sus ideas: más entre tanto que viene, píntala por vida mía. ya que ideas te entretienen: la beldad, cuyas facciones. Para. . Qué se apean re Tú eres malo, y yo peor (para para Contador de relaciones; pero Don Lope del coche salió, y tu dama al estrivo se pone; mírala agora. O que bien me ha parecido! h . pero hacer que no las vemos importa, hasta que su primo Don Antonio, a salir vuelva, para que llegue conmigo. Anda un poco, y para enfrente de la puerta, mientras miro si allá dentro Antonio está. Don Lope te ha visto, y llega acá. . . Los acasos no pueden ser prevenidos: Don Gerónimo, esta fiesta nos estorba el desafío, porque convidado a ella estáis también de mi tío, por ser hoy el día postrero, y él no faltar es preciso los dos, para no dar nota. Tengo Don Lope entendido que sois discreto, y valiente. Pues que tan cerca vivimos, yo os buscaré. . . Y me hallaréis. en todo para serviros. Con Don Fernando, Sancho os llamad. . . De ello advertido. estaré, ya que empezasteis, señor Lope, a fingirlo. . . desde hoy, que a vos me rindo, Ya ha vuelto a parar el coche. Ya allí al forastero he visto, Elena, y si acá llegara, gustara oírle infinito, para disculpar tu empleo. Ya pasó aquese delirio. Qué dices? Cómo he de poder, si el fuego Que no me acuerdo ya de él, porque hoy al oírlo, fue acaso, y volver agora a hablarle, fuera delito, cuando mi padre aún porfía en que sea mi marido tu hermano: no ha de saber Violante lo que le estimo, por lo que después pudiere suceder. . Sí; pero ha sido cortedad no haber llegado. El pensar que no venimos solas, causará el recato. Para qué un lienzo se hizo? esta también es la seña con que a Cálbete le aviso, que a la academia esta noche van. . . Que nos hacen diviso una seña con un lienzo. Es Lucíguela por Cristo. Y aún parece que nos llama. Pues en llegar, qué hay perdido? Si en recompensa, señora, de méritos adquiridos, por silenciosos deseos, y recatados suspiros, gozo el premio de míraros, todo yo, sin dejar ansia, que se os récate en mí mismo, sobre el hara de mi afecto, en vuestro templo divino, en fe de obediente aplauso, al silencio me dédico. Para oírle, disimula que le hauemos conocido. ya está en el alma, y tan vivo. Has dicho muy bien, Violante: Caballero, habláis conmigo? No si no con el cochero, que aunque es calbo, es muy bonito Al miraros desde lejos, acá en mi discurso altivo, dándole a un sentido el alma, que le faltó a otro sentido, me parecisteis, señora, de un imaginado echico, tanto dentro de de que aunque encubierta os admiro, en volver ciego a engañarme, todas mis venturas libro. Qué te ha parecido? Atento, galán, sagaz, y entendido, merece que le respondas; porque después que a tu primo quiero bien, disculpo hierros de la inclinación nacidos. i. . No Violante, que esto ha sido pasatiempo. . . No examino: lo que es cortés le responde, que es razón, pues él lo ha sido: que a este estrivo, yo, y Lucia estaremos sobre aviso, por si Don Lope saliere, o si saliere mi tío, que en casa quedó escribiendo. Será para despedirlo el hablarle. . Mejor fuera que fuera para pedirlo. No respondéis? No quisiera daros otra vez motivo para que volviéséis ciego a engañaros. . . Yo me animo fácilmente al riesgo, cuando es tan hermoso el peligro. Que hermosura, de un instante que me habéis visto, ha podido arriesgar vuestros deseos? Lo que bosquejó al oiros mi atención, y lo que al veros, con pinceles de amor finos, retoque, bien que con lejos de colores perceptivos, pues acercándome a ellos en vuestra imagen, que pinto, hallo por sombras del manto solo el borrón que matizo. Yo se en fin, que sois, señora, la luz, y el norte que sigo: no tenéis que recataros; porque en lo que yo imagino, no puede engañarse el alma. Pues qué imagináis? Que altivo, vuestro corazón se ufana, y ha de ser dueño del mío. Por lo que en ello intereso, de esa vanidad admito la parte que a mí me toca. Y cuál es? La de aplaudiros, y ensalzar los rendimientos que habéis dejado a mi arbitrio, demodo, que a mi recato no ofendan vuestros cariños, Qué mayor premio. Os han dado acaso ya un papel mío? Si señora. Advierte, prima. Qué decís? . . A él me remitó. Que n Lope, y Don Antonio salen. . El. Pues alza el estrivo, saldremos por esa parte. También tu padre ha venido. Pues se apean, no entendieron la señal que las hicimos, que no saliesen del coche. , h - Vive Dios que estoy mohino de que así me hayan burlado. Pues Antonio, que ha abido? No vamos? Cómo qué vamos? que si no hago un desatino, y a un pícaro no le mato, soy un santo voto a Cristo. Pues qué ha sucedido agora? Que a mí también me ha cabido no solo que el aposento parte de los accidentes de esta fiesta. . . Cómo? Vino a alquilar el aposento mi criado inadvertido: pagósele a un picaron, que se le hizo encontradizo, diciendo, que él tenía uno que alquilar, y agora en limpio sacamos, que ha cuatro días que estaba pagado el mismo, para un Oidor que está en él. Pues yo, qué culpa he tenido, si dentro del aposento le encuentro muy prevenido de llaves, poniendo bancos, y concertando el vecino, a un forastero que agora, también perdiendo el sentido está, de ver que la propia burla que a mí, a él le hizo. Tu hermano la has hecho buena. no más: bien digo del alma. . . Es Don Antonio muy fino, muy cumplido, y muy atento, y sale siempre lucido de las acciones de amante: bien en aquesto se ha visto. Mas que yo vengo a pagarlo. Hame pesado infinito, por n Sancho. . . Tanto como la obra, señor, estimo el deseo. . Aunque hoy sin daban a ella, tengo entendido, que también vuelven a hacerla, por ser mañana Domingo. Ve, y otro alquila al instante, si es verdad eso que has dicho para mañana. Será siendo Dios servido lo que hoy: y no se corre un hombre de vuestros bríos, le quiten, más de decirlo? No ves que fue contingencia. Déjala con su capricho, que diga lo que quisiere, que ella, según lo que he oído, sin duda quiere que saque al Oidor a desafío. Yo, Jesús, vamos Violante, y en un jardín del Retiro esperemos a que pasen los calores, para irnos al prado, . Llega cochero. Id vos con ellas sobrino, que luego irá Don Antonio: quedaos Don Sancho, conmigo, que a los dos tengo que hablaros. Vamos. . . Buen gusto has te (nido de alabar al forastero. Entretenimiento ha sido Procura hablar Calbetillo a Lucia, con recato. Señora hermosa, a quien digo Vamos presto, seor Calbete al caso, hame ya entendido y merced? . Al instante. No hay sino estar sobre aviso, que yo estaré a la ventana. Y pues al caso me has dicho que vamos, vamos al caso, y sepa acaso perdido mi amor, si tú le has hallado, cuando me caso contigo, porque temo algún fracaso del caso de haberte visto. De ese caso no hago caso; porque el caso es, señor mío, que el que anda en amor escaso, nuncamior del caso hizo. Sacudida es la picaña. En fin, que queréis? . . Deciros mi sentimiento, aunque sea delante de vuestro amigo: vámonos siguiendo el coche, saldrémos las al camino. Pues tu Cálbete a Leonardo busca, y di que al punto mismo, a los jardines nos lleve la colación que previno. ̱ . Qué te dijo? . Que a la noche. ̱. Calla, que ya te he entendido: vete, y si en volver tardare algún poco, prevenido, donde te han dicho me espera. Estaré donde me han dicho. Ya vamos siguiendo el coche: qué queréis ahora? . Reñiros; que a quien ha de ser esposa vuestra, habléis siempre tantibio, que ocasiones los desaires que os hace. Hay bárbarismo semejante? pues que fuera con el calor del estío, hablarla muy abrasado de amor, sino ardernos vivos? dejad que llegue el Invierno. é. O qué material os miro! solo quiero que intenteis darla a entender lo rendido, que estáis celebrando siempre su hermosura con divinos pensamientos. . C. . Pues yo puedo hacer más, que haberla dicho, que es mi Sol, mi luz, mi estrella, mi clavel, mi rosa; y lirio, mi bien, mi dueño, mi alma, y mi vida, hasta dar gritos de amor humilde, diciendo en un papel que la he escrito, que me tendré por dichoso de ser su menor marido: puedo hacer más? No por cierto: hay humor más peregrino! Y esto es no teniendo gana de casarme . Pues preciso es ya, porque está traida la dispensación, sobrino; y se ha dicho ya en Madrid: casaos para tener juicio. Y tener juicio es casarse? . cuando yo estoy persuadido a que el que se casa es loco? Pues decidme, acá en el siglo, hay estado más feliz, que el de un casado, decidlo? y más si es rico? . . Si ay. Cuál? El de un sóltero rico: mas ya que por ser avuelo rabiáis, según lo que he vido, digo que al primer muchacho, desde hoy nombro en el Bautismo por vos, por mí, y por su madre, Fernando, Eleno, Antonino: estáis contento con esto? Si él se casa, soy perdido; mas de su humor no lo creo, por más que tema al oirlo. Con esas burlas las verás hacen esmalte lucido: será lo que vos quisieréis. Aqueso, yo me lo fío. Ya imagino que se apean: Don Antomo, prevenios, Para decir algo nuevo, ya empiezo a estar discursino. Arboles, fuentes, y flores, que hay en este ameno sitio, dan bello asunto al ingenio. Que os desempeñéis confío. Gran pensamiento por Dios! si es que yo le logro, es lindo. Qué es eso? . . Que la festeje. . . Ha vuelto fresca la tarde. Pues llevadla al estanque. Para quee . . Si aquí os lo digo, dibujo del paraíso. Vos, por sí me olvido, Don Gerónimo, acordadme. De que . . Volose por Cristo. se forma un vergel pensileo. El concepto, sobre que era? Allá una cosa de un ninfo, que a el mirarse en una fuente, se enamoro de sí mismo; y dicen que se llamaba: válgate el diablo. . . Narciso. Sí, ese es, brava memoria tenéis. . . Callad, que han salido. , que de pan a penva poco, Qué te dice el forastero? Ya tú no lo has conocido. Pues haz que a casa volvamos presto, si gustas de oírlo. En verdad que Don Antonio, irse a casa no ha querido, sin satisfacer tus quejas. Es muy galante mi primo. Gusto por veros hermosa de enojaros :ea prestico al estanque. . . Poco a poco. Callad, que todo es camino. Quién es este Caballero? A quién Don Lope ha debido la vida, el señor Don Sanciio. Y quién a vuestro servicio se ofrece, como criado de vuestra casa. . . Mi tío, por señor, y amigo os tiene. Guárdeos el cielo mil siglos. a mi prima, no habéis dicho? . . Sí. . . Y que ameno está el Retiro, siendo en matices de flores, no será cosa después. . . Vamos. . . Que mucho, si a vuestras plan bella Violante, florido, de cada estampada huella Pensileo, aqueso es Don Lop lo que sufrir no he podido, y por lo que nunca quiero enamorar de improviso. O sino, decid, que fuera, si no entendiéndoos lo dicho, y equivocando las voces las ramas que os han oído, volvieran a pregúntaros, que son vergeles pansilios, y yo Bachiller he sido, graduado en Salamanca, y estoy temblando de oíros tal vocablo? . . Ahora sabéis que jardines, son pensileos en Griego? . . Pues a buscar ama, o rama, Calepino que os responda. . E. Para qué, si lo habemos entendido nosotras. . . Pues a casarse con un Preceptor Latino, porque yo no quiero esposa, que entender Griego ha sabido. Veslo, señor, y dirasme luego, que porque resisto casarme, con on Antonio. . l. . También yo me maravillo, que te ofendas de una chanza. Y más ya reconocido el donaire de mi hermano. Es eso lo que os previno mi atención? . . Lo que es agora, no habéis galán procedido. Pues por un descuído, todos han de ser mis enemigos; digo que no me acordaba. Ea, pues, no estéis tanfrío. Al estanque, que allá espero darla un jabón de cariño. Eso ha de ser como acaso. Pues presto, porque me olvido fácilmente de las cosas. ̱ . Cierto que está el campo lindo. ̱. Y el Sol que se puso al veros, anduvo en ello advertido, cediendo a más bellos rayos sus resplandores sivinos. Hablad, que de veros corto, en tal ocasión me admiro. Callad. ̱ . Que pensáis agora. La Fábula premedito Narciso, deidad, espejo, seco, cristal, paraninfo, si yo coloco estás voces, haré una frase de ruido. Qué divertimiento es ese, que agora os ha suspendido? ̱. . Aa que ocasión, don Antonio! Al estanque juro a Cristo. Vamos a ver los estanques. Antes volver detérmino, que no estoy para ir tan lejos. Cayo en tierra el edificio. Mejor es irnos al Prado, pues ya la tarde ha caído. Es qué aguarda en los estanques, según Leonardo me dijo, con la colación, que para aquesta tarde previno. Pues quién estorba que al Prado nos la lleven. . . Bien has dicho. Este es ya lance forzoso, . a enamorarla me animo, y salga lo que saliere: Si eso queréis, no replico, sea lo que vos gustaréis, que yo en todo a vos me rindo, como quien en holocaustos de amorosos sacrificios, que al alma; mas donde voy, que no sé lo que me digo? Proseguid, que va famoso. Eso es hablar a lo fino, y galán; que os suspendéis? No hallo nada juro a Cristo que decirla de importancia, porque aquí, si bien lo miro, apropósito no viene la Fábula de Narciso, que es la que sé de memoria, y la aprendí siendo niño en un Diálago, que hicieron, por San Lucas los Teatinos. Cierto que estáis enfadoso, Hame pesado de oiros. Qué desaliño de ingenio. Yo disculpo los desvíos de doña Elena. Notable humor. Raro capricho. Yo no tengo más recado de enamorar que el que han visto; si a la novia no le agrada, con la bendición de Cristo, y vuelva a meterse Monja. Ya escampa, y llovian ladrillos. Yo no me siento muy buena; y así, señor, te suplico, que nos volvamos a casa. Si es tu gusto, no le impido. Vámonos Violante. Vamos. El enfado a pelo vino, para irnos temprano a casa. Beldad rara! Gentil brío! Que esto hayáis ocasionado. Intentáis volverme el juicio? si yo no soy para novio, que diablos queréis conmigo? Ahora, id los dos al coche con ellas, que ya os seguimos don Sancho, y yo, porque vamos; pues ya es casi anochecido juntos luego a la academia. Yo amante, mi estrella sigo. . la ocasión que solicito. Si es que yo la meto Monja, . . Ya por vengar a mi hermano, hago un hecho peregrino. Ya que hemos quedado a solas, saber don Sancho confío de vos, si acaso de Lima en estos galcones vino con vos cierto Caballero, que es su nombre, y apellido, don Gerónimo de Leiba. Qué es lo que escucho! He tenido noticia que si o me importa mucho hablarle. . . Ya averiguo la causa de aqueste examen, que se llama, no habéis dicho don Gerónimo de Leiba? Sí. . . Conózcole, y conmigo . Eres tu Calbete? . Sí. hoy a Madrid ha llegado, y es gran camarada mío: vos conoceisle? . . Es el caso, que yo en mi vida le he visto, que persona es? . . Es valiente, así de mi talle mismo, y aún muy poco más, o menos en el rostro parecido. Hbéis de saber don Sancho, que hablar con él me es preciso, sobre un caso de importancia, a sosas, y sin testigos. Yo os pondré cuando gustarti con él. . . Oh cómo os lo estimo más ha de ser sin que sepa que le busco mi sobrino. Bien está. . . Ya ellos espera y el coche a casa se ha ido: hacia la academia vamos, y no os deis por entendido con ninguno. . . Dejarelos allá, y volveré rendido a lograr seguramente ciego de cólera vivo. Plegue al ciero que yo salga bien de tanto laberinto. A guardar vengo arrogante esta calle, Dios lo haga, como con espada, y daga; con espada, y con montante; mas aquí le he de arrimar, mientras el miedo me deja, porque ya de aquella reja, me empiezan a cecear. Qué haces así, picaron? Buscando estaba un doblón, que se me ha perdido aquí, mas no importa, que primero es el hablar con mi dama. Eso pienso que se llama maula, señor embustero: a mí que las vendo, infame, quieres dármela a tragar? Pues que, no puede llegar a tragarlas quien las lame? música, si te entretiene, no te faltará. . Ya tarda Don Geronimo. . Aquí aguarda, y desde aquí con la espada, porque ya pienso que viene. , h que la capa es yo: ya están Hoy mi amoroso delito, casi hiciera manifiesto: sí. Quién va? mi amo es: con esto, de valiente me acrédito, Quién lo pregunta? Un retrato del Cid, como ya lo ha visto. ll. . Calbete. . Por Cristo, que si no hablas, te mato. ̱. Es hora ya? Y aún deshora. Llevaronme con porfía los tres a la academia, adonde los dejo agora. Lucia. . Aa venido ya? Sí, y de amores ciego, y loco. Aguarda en la puerta un poco, que ya voy. Tú, aguarda aquí. Qué importuno que estás. Que riñas con ellos, porque yo baje. Esto es ellos, que esto es ello, es para uno. Cojo el montante, y el nombre de Dios, la espada, y broquel: pongo la punta en nivel, para que parezca un hombre: ruido haciendo, pensarán, ciento y diez en la estacada. De la academia se vino Don Sancho, y yo presuroso salí tras él, receloso, que no sé lo que imagino, de haberle visto: mas un bulto a mi puerta parado, si acaso no me he engañado, no está? si: quien va? Ego sum. . . Quién es ego sum? Un nombre, que está en los nominativos: más vuélvase, y los estrivos no haga perderme, y le asombre, A quien con tal fantasía me impide el paso grosero, sabrá castigar mi acero así su loca osadía. Muerto soy. Alli riñen, . a el lleguemos, pues. Gente pasa, después volveré amicasa; porque si a la vista de él hay alguien, no entre tras mí. Aqueste por Dios, mámola, y dejó la calle sola, solo a una voz que le di. Calbete, qué ha sucedido? Nada. . . Como si escuché, ruido de espadas. . Pues fue más que las nueces el ruido; vuelvete, que en la emboscada estoy yo. Mira que esperes. Y no salgas, sino oyeres mi amo aquí de tu espada: otra vez el armaroste poner quiero, y si pasar quiere alguién, le he de pegar. sin decir oste, ni moste. Cual si fuera yo Poeta muy solo en la academia me dejaron. . Que sería que este agora me acometa. Quién va? No es más, que un demonio. Pues con la Cruz de esta espada, sino deja la estacada le hablaré. . Este es Dn Antonio. Quien que no pase a la casa de mi dama así mantiene. Un papagayo que tiene, que está diciendo, quien pasa. Burlas a mí, o chilindrinas? No es burla, que escarnio es, todo lo que mira. Pues así vengo mis mohinas Que me han muerto, confesión tirale un pistoletazo. Si no me acierta el balazo, aténgome al coscorrón. Digo que he salido experto, en guardar, como en guardarme; más irme quiero a enterrarme, pues ya dos veces me han muerto Seguidme, que no quisiera que os viera mi ama. . . Cuande despacio pensé yo hablarla, salís con ese recato? Yo a Calbete no le dije, más de que esta noche acaso verla despacio podrías; pero no hablarla despacio, y más con el alboroto, que en la calle se ha escuchado. Con quién hablas, di Lucia? Veislo: de esta sala al cuarto de don Lope abrió una puerta aquesta tarde mi amo, que aún no tiene cerradura; entraos por ella volando. h , zq, , Ya te he perdido, Lucia; mas ya una puerta he encontrado. Esa es por dónde con llave maestra entra don Fernando de noche. ̱ . Y está cerrada. Ya no hay remedio, embozaos, y no confeséis que he sido . luego que sintáis los pasos. yo quien en casa os ha entrado. Qué es esto? Ay, señora! un hombre, que se entró aquí, por el cuarto de don Lopellindamente, si lo cree la ha tragado la Violante. d. . Esta es traición. Es evidente. ̱. Embozado, Caballero, que atrevido profanáis tanto recato; como tenéis osadía aviolar de este sagrado los umbrales, sin que os cueste la vida despecho tanto? Tened, señora, que yo de quien amante idolatro, nunca profano el retiro. Pues como señor don Sancho a estas horas. ̱ . Yo estoy muerta. Yo de miedo estoy temblando. Error es de un alma ciega, que de amor confiesa estarlo, y generosos empeños, no ofenden créditos sacros. ̱ . Que Violante no se haya hoy recogido temprano. ̱. Que fuera, si ahora vinieran tu padre Elena, o mi hermano. Ya en fin, para despedirlo sfuerza desengañarlo, está alerta con Lucia: tu Violante mientras tanto, porque si viene por una parte mi padre, sacarlo por el cuarto de don Lope seguramente podamos. Dices bien. . Pues atención; En fin, yo vengo a ofrecerme, señora, por vuestro esclavo; pues a vuestros ojos luego. d. . Callad, porque es necesario don Gerónimo el secreto con Violante, y con su hermano. Digo, pues. . . Gente he sentido; voy a abrir esotro cuarto. Por el cuarto de don Lope que abre acá el viejo. Esperaos, que la puerta de la calle, también si yo no me engaño abre en su cuarto don Lope. Vendrá hacia aqueste. Embozaos, vos, y tu mata esas luces, y a nuestro retrete vamos, como que nada sabemos; y pues sois tan alentado, más que advertiros yo puedo sabréis emprender callando. En buen lance estoy metido, de padre, y primo cercado. Cómo esto está tan oscuro? quien anda ar? . . Don Fernando. n Lope. . . Agora de fuera, por aquí de entrar acabo. No sé hacia donde me vaya. Luces. Mi padre ha llamado, Lucia. . . Quien va? Qué es eso? . . No sé con quien me he encontrado. Cómo? pues yo ser no puedo, que estoy lejos. . . Riesgo extraño! También le encontré: las puertas, Lope, a coger volva. Mucho ha de ser el salir (mos. con bien de empeño tan raro. , h - Cuidadosas yo, y Violante, de ver que tardabáis tanto: más ay Dios! Porque mataste la luz? Señor, es engaño, que el aire fue. Guiame Lucia a la puerta paso a paso. Sígueme. Vuelve a encender aquesas luces volando. Quién eres hombre atrevido? Morirás hoy a mis manos, Violante. . . Sí. Yo estoy muerta. Calla, y el suceso veamos. Dicha ha sido que en la puerta la llave se haya quedado: ya abrí quedo: mas espera. Quién es? Yo, que iba a llámaros, que hay gran mal: bueno va esto; que hay otro Moro en el campo. Va alguién contigo, Lucia? Yo sola soy la que salgo. Aparta. Que escucho! dime, no es n Antonio el que ha entrado Sí. Pues voyme, que con eso y a queda el honor en salvo de Elena, que a él poco importa que le encuentren en su cuarto. Voy por luz. Todo está a escuras. . . Lope Tio Don Fernando. Decidme hacia donde estáis, y hablad, que temo mataros. Ya los dos estamos juntos. Por Dios que no ha sido engañ el ruido de cuchilladas, que oí, pues riñen entrambos. ̱. No acabas de sacar luces? Señor, ya con ellas salgo. d. Hasta saber que ha sido esto, ya es fuerza estar embozado. Sin mi estoy. ̱. Pues disimula. d.. Hombre atrevido, y osado, que en agravio de mi honor, profanas este sagrado, di quien eres, o este acero, abrirá al silencio el paso? Señor, mira. . . Advierte. Aparta. A determinar no alcanzo, . lo que en el lance hacer debo. Los dos hemos de mataros, si no os descubrís. Yo soy: de conocer ahora acabo con palpables evidencias, que son fuegros, y cuñados, Don Antonio? d. No me veis? Pues qué hacéis aquí encerrado en el cuarto de mi hija? Bueno es entrar ayudarlos, y decirme que estoy dentro. Ya el riesgo se ha mejorado. . ̱. Y porque fin, o a qué intento cuando las luces sacaron, las matasteis tan aprisa? Yo las maté, estáis soñando? i . Él nos quiere volver locos. Burla ha sido de mi hermano. Que bien que va sucediendo. Sea, o no, fuerza es casaros, porque en mi casa a deshoras, y encubierto os he encontrado, m p y no he de pasar por ello. Qué dices, hombre del diablo, que yo entré a ayudarte, oyendo que reñían en tu cuarto. Esto es peor, si prosigue Violante. Aguarda, y veamos. En lo dicho estoy resuelto, y habéis de quedar casados, don Lope, y vos esta noche. El hombre está endemoniado, que es lo mismo fondo en suegro. Viva estatua soy de mármol. . Qué respondéis? Que advirtáis, que si algún hombre encerrado estaba aquí, yo no he sido, que agora de entrar acabo al ruido de la pendencia, Qué me decís? Que esto es llano, y que no me he de casar, sin primero averiguarlo. Nuevo daño el alma temen ea, mirad todo el cuarto Lope, a ver si está escondido alguno: es sueño, o encanto aquesto que me sucede? Nadie en todo él he encontrado. Cielos, pues quien aurá sido el que loco, o temerario de mi casa aquestas horas, osa violar el sagrado? No sé. Pues, hijos alerta, y hasta volver a encontrarlo; pues de los tres el honor, uno es: procurar ser argos. Yo de mi parte lo ofrezco. Yo también digo otro tanto. Con que de recelos lucho. Bien salí del embarazo. Don Antonio, idos a casa, y vosotras retiraos a vuestro cuarto. Si haremos. Cielos, descifrad mi engaño, o sino dadme la muerte! Todos van con mosca, andallo. Cuando me he de ver, señores, libre de Suegro; y Cuñado.
JORNADA TERCERA
JORNADA TERCERA Cada día me admiráis más, viendo en hechos, y en dichos: los prodigiosos caprichos: que tenéis? adónde vais, que habiendo ayer con cuidado tarde acostaros venido, apenas ha amanecido; cuando os habéis levantado? Que un suegro, en vesperas de tanta pesadumbre a un hombre. Pues qué hará; porque te asombre quien ya en la Misa lo fue. Dame esa capa, y espera en la puerta de Toledo. Y tu ve a saber si puedo, por salir de esta quimera ver a Elena, y como digo, papel, y presente lleva. De que estés como una breva. a mí no se me da un higo; mas de que gastes así. Calla. . Tu criado soy. Vete luego. Ya me voy. Y aguardárete allá? . . Sí Digo, que tal intención no tuvo el diablo. Qué ha sido? Que aqueste suegro ha nacid para mi condenación; porque según es mi mal, yo por mi pecado he sido justamente concibido en un suegro original. Qué digáis tal desatino. Vos no sabéis lo que pasa: más vamos hacia su casa, y os lo diré en el camino. Ya. Calbete allá haura ido, y por Dios, que no quisiera; que entrar, ni salir le viera: en fin; que os ha sucedido? Quince días, desde aquella noche de las cuchilladas: ha, que apuras estocadas, esta voda me deguella, diciéndome a cada paso, que ya de casarme acabe; porque aquella noche él sabe, que hallarme allí no fue acaso; con el cual terrible intento desde la pasada riña, está como de campiña cerrado de casamiento; tanto, que a no haber estado don Lopemalo, se hubiera ya hecho la boda. Que espera. con aquesto mi cuidado, ya es fuerza que el amor mío, rompa del silencio el freno, y más si estando ya bueno. vuelve Lope al desafío. Y en fin, ya de sus quimeras paró la porfía toda, en que hoy forzado de boda, quiere enviarme a galeras. ̱. . Hoy en día? Os habló en Griego? hoy quiere casarme, hoy. Qué desdichado que soy! . l. . De qué os turbáis? Es que llego asentir vuestra desdicha, que lo es casar sin amor. Ello no hay cosa peor que un viejo, si se encapricha. ̱. Mas como a mi nada de esto . haber mañana me dijo, Elena. . . Él en sin prolijo, anoche salió con esto. Según eso, no ha podido decirmelo: y qué intentáis? Aqueso me preguntáis? morir, por no ser marido, como por la Fe de Dios: yo casarme, de decillo solo, me da garrotillo, tiña, lepra, sarna, y tos; que gran Duque de Moscovia soy yo, para que me aqueje, el que sucesión no deje: legítima de mi novia, no me casaré por Dios. Ya esto se compuso bien. . Y más no sabiendo quien, no una vez sola, ni dos, sin algunas, desde aquella noche, según me ha contado supadre: encubierto ha entrado ahablar con otra, o con ella, y habiendoseles huido, sin poder darle un encuentro; dan en decir, que yo entro a ser el duende marido. Posible es, que habiendo entrado tantas veces, no han sabido quien es? gran dicha he tenido, . que en mí no hayan maliciado, Como si ignoran con quien el habla: y si alguno le halla, mata la luz, riñe, y calla. Sin duda es hombre de bien; mas que sin averos visto os culpen por el que viene? Aqueso es lo que me tiene dado al diablo: juro a Cristo, y no tanto por el duelo de temer, que me enamora hermana, o novia, y desdora mi opinión con su desvelo, como por las demasiadas ocasiones de casarme, en que me ha puesto: pegarme quifiera de cuchilladas con él, si le conociera. Llevadme una noche a ver si podemos conocer quien es; porque una quimera por la idea me ha pasado, que puede haber sucedido. Como si se ha reducido a que he de quedar casado esta noche; para el cual efecto, a pedir dineros a Jétafe a sus renteros, que son hombres de caudal, va hoy por la posta. Pues que haremos en ese lance? Para salir hoy del trance, mirad lo que imagine, que no lo pensó el demonio: Hoy se comienza a guadar la peste en ste lugar, él se va sin testimonio; a mi guardar me han mandado. en la puente de Toledo; y haciendo lealtad del miedo que por suegro le he cobrado, previniendo a los amigos, que alli guardan, que después que vuelva digan, que ha un med que se fue: cómo testigos no ha de entrar, aunque de negro venga, sin que manifieste testimonio de la peste que trae consigo ya un suegro, y saldré de mis cuidados, sin duda por estos modos, porque en fin los suegros, todos tienen caras de apestados. Es la invención extremada, que agora salga Calbete. h , Porque si ella no se mete Monja, no tenemos nada; mas de qué? Que aquí le hallé. h . Salió de allá aquel criado? Discreto Cálbete ha andado, . ir con vos, a ver si él era, que se fue por otra calle; de allá salió. Es manifiesto. Sería de la otra casa del lado, donde me abrasa cierto amor: malo va esto. En esotra casa amor? esa es mala travesura, porque en ella vive el Curan de la Parroquía. Peor, en la otra digo; un desastre; temo si salir le vio. Mal también esa os salió, porque en ella vive un Sastre; y más que es viudo. Qué agora diré que le satisfaga. Mal una amistad se paga, cuando un honor se desdora, que el ser tan recién llegado, la disculpa errar os hizo. Así es; mas ya os satisfizo de ese temor mi cuidado, que me llevaráis no dije con vos una noche, a ver si podiamos conocer ese hombre? . . Sí. Pues colije de haber visto entrar a? a Calbete mi porfía, que quiere bien a Lucia. Criada ay de ese nombre? Sí. Pues quedado he satisfecho, d. . Mi temor de sus delitos, que he visto versos escritos, que a ese mismo nombre ha hecho; por cuya razón quería porque de aquesta quimera, ya fundamento tenía; él es desembarazado, y aún valiente. Qué decís? valiente es? Cómo lo oís. Desde hoy soy su aficionado! Él, porque más lo imagine, me puso en aquel empeño, en casa de vuestro dueño, el propio día que vine. También de vos he pensado, cuando a solas os halláis, como arrobado os quedáis, el que estáis enamorado, de nada de lo que pasa me dais cuenta, y os encuentro ordinariamente dentro, o muy cerca de su casa, de cuyos ciegos cuidados, saco ya por conjetura, dejando al Sastre, y al Cura, que viven a los dos lados, o que a mi hermana queréis, o a doña Elena estimáis: Ya cualquiera que queráis, muy grande merced me haréis; si a mi hermana, me ha enfadado don Lope ya de manera, que es fuerza que a vos os quiera mas que no a él por cuñado: Si a doña Elena mi prima, mejor; pues no la he de amar, ni que sé jamás tocar guitarra por tener prima, y ya en profecia me alegro, pues será en lo que aquí entablo, sacarme del alma un diablo, sacarme del cuerpo un suegro: y así de toda malicia, dejando ya los recelos, decidme vuestros desvelos, que os prometo hacer justicia. ̱. Yo os prometo, que a mi sama correspondiendo, y mi fe solo a vos confesaré, porque me importa mi dama. Vamos al caso, por Dios, y decid vuestro cuidado, sies que estáis enamorado de cualquiera de las dos. ̱. Si estoy, aunque no la hablé lamás. No me meto en eso. Y si por vos intereso lograr de mi amor la fe, y no queréis? Adelante. A doña Elena? Eso es cierto. Viniera en aquel concierto, que fuera a mediar bastante. Acabadlo de decir. Quejas que su padre da, Gracias al cielo, que ya lo acabasteis de parir. Además, la dotaré en cien mil pesos de plata, pues con eso se rescata la libertad que dejé. Por Dios que me han hecho ruido los cien mil pesos, y a ser dama, y de buen parecer, os pescaba por marido; pero voy a disponer de la peste lo trazado, y en volviendo mi cuidado, novio os imagina hacer. Asuntos bien cortesanos tenéis. . . Vos en lo que obráis? gran valor! pues os buscáis el suegro por vuestras manos. Por Cristo, de no ponerme otra vez en tal conslito, que no le faltó tantito a su padre para verme. Cómo? Como aún no se ha ido. Diste el presente a Lucia? Sí, y dijo, que avisaria en habiéndose partido los dos. Pues quién con él va? Don Lope, que me previno, que le vieses. Ya imagino lo que a solas me querrá, Y dón Fernando me dijo también, que pues no te hallaba, que en su casa te esperaba. También su intento colijo; pero en fin se fue con él don Lope? . Sí. Pues estemos a la vista, porque entremos en yéndose; y el papel? Dentro va del azáfate; pero tu desvelo atienda, que no hay en un año hacienda, para tanto disparate. Qué dices? Pues no lo es, haber muy enamorado tres mil ducados gastado, en menos de medio mes? y de verdad no quisiera, que te sucediera lo que al otro. . . Qué fue? Pasó el cuento de esta manera: Cien doblas llegó a ganar un mozo a un Tudesco un día, y el Tudesco que perdía, Escúchalo en bien sucinta relación. no teniendo que jugar, diez de acho le paro, sobre aquellas asolladas que traen: y a seis paradas, sin blanca al mozo dejó. Este es el cuento, y le aplico, a que temo en los balbenes del juego, en que te entretienes de este tu amor, que aunque rico vengas de allá, es manifiesto, si sobre sus asolladas, te hace amor cuatro paradas, que te ha de ganar el resto. Calla, que si tú la vieras, como la vi ayer mañana, no con lengua tan profana, sus méritos ofendieras. Pues di, como hallaste modo, para una, y otra entrada? Dineros, y una criada, lo facilitaron todo; y más que todo el secreto, cuya fe tanto he guardado, que aún de ti no me he fiado, por no perderla el respeto. Y cómo la viste, pues? Medio dormido al Sol, pues, vi a mi dueño, Él me la pinta de la cabeza a los pies. quedándole al descuido inmortal fama, iba esparciendo rayos por la cama de su Sol (mundo entonces más pequeño.) Arbol la vida ya, que era antes leño, floreciendo su ser de rama en rama, al crepúsculo bello de su llama, se coronó de espíritus el sueño. Dije al verla tan bella, y tan dormida: si es que la vida es sueño, el tuyo sea del aliento de amor dulce homicida. Porque en fin, por más muerto que me vea, si sueño tan hermoso es hoy mi vida, que vida más amable que tu idea. Y luego. Vamos, que es tarde. a. . Ten de ese estrivo, que esperas? , - Tus relaciones por gueras, no ha de haber quien las aguarde. Yo me voy, porque no quiero que me vean al salir. Dónde avisarte he de ir? Aquí a la vuelta te espero. h . Mas ya tieso como un hajo, corre el viejo con don Lope, y don Antonio al galope, sigue apie la calle abajo. Tenga, que en su busca voy. Quién eres palas Cristiana? No es la pregunta muy vana, si yo tu Cristiana soy, Lucia del alma mía, en cuya Lucia afición, relucia el corazón, cuando aún no te traslucia. Que me juega del vocablo. Cómo esas cosas verás, que cien octabas oirás adonde en verso te hablo. Poeta? No, ciertos fragmentos tengo en poéticas flores, que hay también Musas menores, que componen de alimentos, diste el presente? A la vuelta ledaré; y tu amo? . Ya aguarda. Pues ve, y dile, que ya tarda, que anda la casa revuelta, Qué dices? . Que de verdad, temo que algún mal se apresta. Por Dios, que no sé si aquesta es comedia, o tempestad. Extraña estás. No te espantes, que quiero bien, y me indignan desaires, que hace don Lope, por tu causa a mis caricias. Por mi causa? Cómo puedes negarlo, cuando imagina, que es el que te galantea, quien a mí me solicita. No en mis agravios, Violante tan ciegamente prosigas, que en mi descrédito logres las pasiones de tu ira; y advierte. Ya dejo abierta la puerta, porque me avisa Calbete, que su amo viene, y pues están divertidas, las dos, y nadie me ha visto, entrome, y mogigática, saco el presente, y la digo, que un amigo se le envía. Mucho siento el enojarte, Elena, y ya que porfías en negar una verdad, que he tocado con mi vista, como si yo no supiera callar lo que se me fía. A quien, dime, ayer mañana, perdona el que te lo diga, que soy mujer, y curiosa, cuando el tal galán se iba, que estimanas su secreto, confesaste agradecida? Que en fin le viste? Como ahora te veo a ti. J.. Pues amiga, ya no puede mi deseo encubrirte sus fatigas; y más hoy, que de tu amparon mis afectos necesitan, viendo resuelto a mi padre, en que por mi dueño admita a tu hermano, a quien aborrezco por oculta ancipatía. Y en fin, todas tus pasiones nacen de que estás rendida, Elena, al tal forastero? Mal puedo negarlo, prima, habiéndome reinado el alma: y ya que es fuerza el que asistas a mi amor, pues hoy le espero, no sé, Violante querida, que decir, mas de qué agora conozco, que no hay altiva resistencia contra arpones. de amor, si es él quien los gira. Porque somos las mujeres, en extremo parecidas a los dulces ruiseñores, de quien algunos afirman, y cuentan los naturales, que estás simples avecirlas son a música inclinadas, con suspensión tan activa, que en oyendo cantar bajan del árbol, adonde anidan: y bebiéndose los ecos de la voz, que los echiza, tal vez cantando acompañan acentos, que el aire aspira, y tal suspendiendo el vuelo, dejan cogerse cautivas del que canta, cual si fuera 2red, o el ecoliga, Que como fue el ruiseñor antes una hermosa ninfa, a quien el vendado ciego irió con dulce harmonía, en oyendo del amor las cláusulas atractivas, que es el asunto ordinario de amantes melancolías, se reviste del afecto en su simple fantasía demanera, que llevada de la pasión que la instiga, sin reparar en el riesgo, de la libertad se priva: yo, pues, así. Mi señora doña Mariana de Silva bela mil veces tu mano, y que como tan amigas, perdonando la llaneza, este presente recibas para el día de tu boda: Don Saucho es el que le envía, que queda. Ya de Violante no hay que encubrirnos, Lucia, porque todos mis secretos la he fiado, como amiga. Bien has hecho, pues con eso de mil cuidados me alivias; pero él aguarda a la puerta. Pues dile que entre, y tú mira Violante, de esas alajas la más garnosa, y más rica, para servirte con ella. Todas ellas son bien lindas? más deja los cumplimientos conmigo, pues somos primas. Después verás cual te agrada, porque entra ya la visita. Que bien parece en los hombres . . Al mesón lleva las postas. cualquiera galanteria! Ya no podrán mejorarse, Elena hermosa, mis dichas, habiendo llegado a veros, quien de esperanzas se anima. Hablad, Don Sancho, a Violante, . . Muerta estoy! que después de ser mi prima, es mi amiga. . . Perdonad, Violante hermosa, el que diga, que está de no conoceros, mi inadvertencia corrida. Yo soy servidora vuestra. Cuando crecen a porfía los afectos de serviros en mi obligación, y estima. Excusad los cumplimientos, y al caso, que no querría ver que el tiempo se gastase en urbanas cortesías, y que en tanto vuelva el viejo. Como, aunque se dé más priesa, . . Dices bien: mas si os obliga puede volver en tres horas de Jétafe? . . Ten Lucia, de la cocina la puerta, por si importa, prevenida. Deja eso a mi cuidado, que no soy boba una pizca. ̱ . Yo tengo, señor Don Sancho, que deciros infinitas cosas, que ya de Violante norecato, mas sería bien que fuese ese criado, y se estuviese a la mira en la puerta de Toledo; por más quien con tanta prisa entra a caballo en el patio? h , No sé: mas mi señor. Cispas. Voz tiene de carabina, pues nos avisa con postas. Idos Lope con Juan Diaz, y haced esa diligencia. Nada os aflija, señoras, porque el decoro vuestro, teniendo yo vida, no ha de peligrar. . El. Al cuarto de Don Lopelos retira, pues con mi padre no viene. No es fácil lo que imaginas, que está la puerta cerrada por adentro. . La cocina me fecit, por si tronare. . Detras de aquestas cortinas mejor estarán, porque si a su estudio se retira, como suele, no ha de verlos. mi fe, aunque os tope mi padre, pues en los nobles estriba el honor de las mujeres, recatad con advertida prudencia mi amor, que importa, y excusad con él la riña, que en declararos sin tiempo, podría ser que consista el perderme, o no. . . Seréis de mí en todo obedecida. Yo no sé lo que me haga con vuestro hermano, sobrino, que es terrible, y ya tomara no casarle con mi hija. Del vúsete el azásate, procura quitar Lucia, con recato. Pues qué ha hecho? La mayor vellaquería, que ha podido imaginarse: oíd, que es cuento de risa: salimos Don Lope, y yo a caballo de la villa, para llegar a Jetafe, y topamos a Juan Diaz en la puente de Toledo, que el dinero me traía de una renta, que allí tengo? y al volvernos, que sería en menos de un cuarto de hora, dejarme entrar no quería, diciendo, que yo apestado estaba: y si a letra vista no traía testimonio de sanidad, que no había de entrar por aquella puerta: y esto con tanta porfía lo aseguró a los demás: (fuese cosa prevenida entre ellos, o lo que fuese) que por estorbar mobinas, fingi cuerdo con Don Lope, que me era cosa precisa ir por la puerta de Atocha. d. . Conociéndole, me admira, su humor, que hagas de eso caso. Oíd, que su demasia no paró aquí, porque dijo también. . . Qué? Que yo era espía del Frances. . . Qué dices? Cosas son, sí, que me desatinan: Jesús, que notable loco! yo apestado; mas Lucia, qué es eso que de mi escondes? Columbrome. Es que una amiga me ha enviado un azafate de dulces hoy. . . Pues Lucia, muestra, que quiero provarlos, que cierto en ayunas me iba, Son secos, y no podrás partirlos con las encias. Eso no te de cuidado: más qué es esto? Lo que miras. Sabiendo que hoy me casabas, doña Mariana de Silva, que es muy grande amiga nuestra, todas esas joyas ricas, para que de ellas escoja las que gustare, me envía: sácalos Lucia, entretanto, que divertido las mira. Es muy fina la Mariana. De cuando acá da en perdida? Idos, pues, que bien se ha hecho Después de todo me avisa: pero quitaste el papel? No me acorde. . . Qué sería si le ve? por si hay empeño, fuerza es quedarme a la mira. Y pregunto, es tu galán, que también te escribe, hija? Dicho, y hecho. . . Esto ya mí! Hay tal descuido! Me estima de suerte: yo estoy turbada, y no sé lo que me diga. Elena, en ver tu semblante, sospecha bien conocida me da de que aquí hay engaño. Por Dios que hay otra volina. Pues así he de remediarlo: no te dijo que quería hoy hablarme? . Y que en su casa le buscases? . . Pues avisa, que estoy aquí para hablarle. Yo voy; pero qué imaginas? Sacar a tu ama del riesgo, sin nota, y con bizarría. Si eso es así, voy al punto. Y tú, vete a toda priesa, Calbete. . Iré a Don Antonio, de todo a darle noticia. Pues a ti te escribe amores. doña Mariana de Silva, y te empieza los papeles con dueño, y señora mía? Qué es esto? . . Advierte. Don Sancho de Meneses, Y la firma, el amante más rendido. Que está al fuera, te suplica leves licencia de hablarte. ̱. A buen tiempo, por mi vida, los viene aqueste embarazo: dique estoy fuera, Lucia. He dicho que estás en casa. Vos sois una necia. ̱ . Mira que dona Mariana tiene, quien para esposo la sirva: que es un Caballero Indiano que la festeja estos días: y puede el papel ser suyo. Bueno: y a vos os le envía, a que se le leáis primero? . . No; mas pudo inadvertida, ser yerro de la criada, de dejarle entre ellas mismas. Buena industria, a no tener tantos visos de mentira. La ficción proseguiré, ya que estoy en su malicia. Entraos las dos allá dentro, y tú llega aquesa silla, y dile a Don Sancho, que entre, Mi señora, que te sirvas de obedecerla, y me aguardes. en saliendo, en esa esquina. Así lo haré. Peor es esto: que aún yo leido no había, mi bien, y de no nombrarme estaréis siempre advertida, Don Gerónimo de Leiba: vive Dios! pero que mira vuestra atención? Las violencias, que a un ánimo noble irritan, la evidencia de unos celos: pues cuando a veros venía, de vos llamado, y también a cumpliros la ofrecida palabra que os di, en poneros con Don Gerónimo, el día que gusteis; este agasajo pagáis a la amistad mía con la ofensa de unos celos? No os entiendo aquese enigma que decís: yo celos? cómo? otro loco por mi vida tenemos en la estacada. Mas dejando fantasías, Don Gerónimo de Leiba, donde está, que necesita mi valor de hablarle, y verle? No está lejos: mas querría saber antes, por salir de una duda tan prolija, quien el papel, que a mi dama yo escribo con fe rendida os dio; y aquel azafate os trujo, que yo a ella misma, juntos la envíe ayer tarde? Violante, yo estoy perdida, que él se declara del todo. Calla, y oye. Hay tal desdicha! Pues quién es aquesta dama, que vuestros celos afirman, que es para ella este villete? Es quien desagradecida, con lo que yo la festejo, os régala, o gratifica, dando ocasión a mis celos para venganzas precisas. Después de decir que estoy apestado, y soy espía, no me faltaba otra cosa, sino es que en Madrid se diga, que a mi por enamorado, agora me desafían: más decid, como se llama? Doña Mariana de Silba. Estás ya, señor, contento, y ves como se acredita mi verdad, que peligraba en el rigor de tus iras? De esta vez, tragola el viejo. Lo que un hombre sutiliza! Señor Sancho, esa dama es muy grande amiga mía, y sabiendo que mi padre, darme esposo hoy determina, esas joyas me ha enviado, para que de ellas elija las que fueren de mi gusto, y por descuido vendría aquese papel entre ellas. Yo confieso que advertida queda mi sospecha en todo, señora. . . No, no prosigas Elena, que, o yo estoy loco, o hay más fondo en esta mina: vos no sois Don Sancho? . . Sí Y por galán de la Silba, no pedís celos? . . También. Pues como aquí preveniáis, que no os llame Don Geronimo de Leiba? Aquese es enigma, que me ha importado ocúltaros, y ya es fuerza el que os lo diga: y así, yo soy. Que he escuchado? Muerta estoy, Violante mía! Don Gerónimo de Leiba, ved si tenéis en que os sirva: quede el honor de mi dama seguro, y riesgos prosigan. Si sois vos, la muerta sangre de mi hermano resucita en mí, para su venganza; y así, pues, seguidme. Hay prima! más Don Lope es el que ha entrado Ya temo mayor ruina. Qué ahora mi sobrino venga! Con los despachos Juan Diaz se fue ya, señor mas donde, n toda la color perdida, los dos vais? . . Es ilusión, Lope, de tu fantasía, que yo no tengo disgusto. Los semblantes certifican lo que me niega tu voz. Te engañas, que solo iba yo con el señor Don Sancho; fuera que agora me avisa de un negocio de importancia. Dejemos cuentos, ni cifras, y sabed señor Don Lope, que por una firma mía, vuestro tío ha averiguado, que yo soy. G. Suerte enemiga! Don Gerónimo de Leiba; con que cesa la inventiva del nombre que de Don Sancho me pusisteis, aquel día, que os socorrien la pendencia; y por esto con él iba asatisfacer su queja. ̱. Sí, más la causa sabida, ami me toca el derecho de vengar la alevosía de su muerte. . . Quién lo dice, seengaña, si es que imagina, que le maté con ventaja. ̱. Don Lope, esta causa es mía, por ser mi hermano, y por otras, que escrupuloso averigua mihonor, de hallarle en mi casa, Yo soy su hijo, y me obliga la sangre, y ser que me ha dado, y después la razón misma, por los celos de Violante. Quita rapaz, y a mis iras, lo el espíritu embaraces. Yo he de matarle. Ea, ella uno de los dos el duelo, o si no, mi bizarría sabrá reñir con entrambos. Vino mi hermano, que dicha! Tened, tened, qué es aquesto? es empeño, o es mohina? que entre suegros, y cuñados es obligación precisa, por quítame allá esas pajas, el renir todos los días? Apartaos, que esto es venga? dos ofensas; y una vida. Yo unos celos; y una muerte, Sin mi estoy! Yo estoy sin vida. Pues voto a Dios que a sulado, mientras la causa averigua, mi valor se ha de poner, que es mi amigo. Así me quitas, sobrino, el vengar mi agravio? Sí, mientras tu voz no diga; en que su ofensa consiste? Y si el pecho la pública, ayudarasme a vengarla, siendo tuya, como mía? Yo lo ofrezco, si el tal duelo, llegare a la sangre viva. Ya sabéis que dio a mi hermano la muerte con osadía; Don Gerónimo de Leiba. Ya tengo entera noticia de todo el suceso. Y que le busqué desde aqueldía, Ya lo sé, y que no le hallasteis, por haverse ido a las Indias, y no conocerle en fin, y que fue ocasión precisa. llamarse con vos Don Sancho, por cierto lance aquel día del disgusto de Don Lope, de que él con su bizarría libró al irle a dar la muerte, los cuatro que le embestian. Pues hoy, después que en mi casa, en ocasiones distintas, le he hallado dos, o tres veces, no sé si diga a escondidas, dudando si galantea a Violante, o mi hija, por cierto papel que vino a mis manos, y él afirma, que es para otra dama, aunque mi temor lo escrupuliza, he llegado a averiguar, que es él; y mi sangre altiva, al ver su ofensor presente, brotó en venganzas, y en iras, al tiempo que embarazó nuestra lid, vuestra venida. Ya mí de vuestros rencores, que parte me toca? Oidla: vos no pretendéis casaros con doña Elena, mi hija? Yo, jamás lo he deseado, que mi condición esquiva, no apetece matrimonio: y mi intento, reducirla fue siempre, a que fuese Monja. Y Violante, mi sobrina, no es vuestra hermana también? Sí. Pues decid, por mi vida, que de las dos, por cual quiera que entretes justo que se diga, siendo la una vuestra hermana, y otra vuestra esposa misma. Una, y otra ofensa están de mi parte remitidas, solo con que hagáis, lo que mi capricho determina, y quedaremos bien todos. La razón espero. Oídla: Yo no soy para casado, que mi condición no frisa con sufrir de las mujeres, melindres, ni voberias, con que a todas horas cansan a aquel que más las codicia; pero porque no se agüere esta boda, y sin mancilla quede contento, y pagado el honor de vuestra hija, haced que le dé la mano a don Gerónimo a prisa, que yo sé que lo desea; y me libraré del cisma de un suegro, y de un matrimonio: Y aunque la dotara, afirma, en cien mil pesos de plata, que ha traído desde Lima, que no es mala mermelada, para después de comida. Y la muerte de mi padre? Que con cantarle la Misa de boda, ho de Purgatorio, que es todo una cosa misma, se irá al cielo, si Dios quiere, derecho como una vira, Si no tiene otro remedio, cuando mi opinión peligra, digo que contengo en ello; más la boda de la Silva, y el papel? Fue todo engaño. Bien lo creyó mi malicia, Ya ha cesado esta tormenta, Ea, dale al punto, hija, la mano de esposo. Gozo el premio de mis fatigas Como yo el de mis deseos. Y vos permitid, que admita a don Lope por su dueño Vie Violante. No sé que os diga; mas sea, pues gustáis de ello. Yo lo tengo a luma dicha. Violante, hermosa, esa sola de hoy más se ha de llamar mía. Yo con Lucia me arrugo. Ay de bodas más volina. Por mi la cayo te admito Que no pudo mi porfía escaparme de cuñado, y de suegro lo consiga? Cada loco con su tema. Para mí no hay alegría, como tener libertad, sin enfados, ni mohinas; pidiendo, noble Senado, de faltas tan repetidas perdón, el que por serviros solo tomo esta fatiga,
