Texto digital de Lo que es privar
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- Atribución tradicional
- Jacinto Cordero
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- Jacinto Cordero Segura
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- Comedia
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Lo que es privar. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/lo-que-es-privar.

LO QUE ES PRIVAR
JORNADA PRIMERA
Contigo no hay porfiar. Esto el maestro me enseña. Eres hombre, oeres peña, la cientia puede faltar. Siempre tu lengua me amaga Leonardo más poco a poco. Si intentas volverme loco. No al repatar con la daga. Contigo no he de cansarme, digo que dices muy bien. Y te enseñaré también, cuando intentes provocarme, con la blanca a reñir yo, Mucho en ti esobrío estimo, mas se que ano ser mi primo. No hablaras tan alto, no. Dices bien, que tú eres rico, y yo pobre en conclusión. El gallardo corazón nunca yo le justifico con la riqueza, o pobreza, que si no es don natural, y no podrá hacerme mal, el que tenga más riqueza, sia las obras lo remito, Clarindo engañado estás, pues tu por serlo me das estos pesares que admiro: porques mi tío tu padre, y por pobre me alimenta, que a no hacerle yo esta cuenta, ques bien que a mi enojo cuadre vive Dios si el alma arranca el furor que la combate, que conlla negra te mate, por no honrarte con la blanca Tú a mí, naciste muy tarde. Pues aguarda, y luego verás si me precio de hacer más, que no de decir colarbe, Vive Dios, que le atropella, norámala para bos. riro ser mi tío, abDios. y que cruel fue mi estrella. Andad soberbio, atrevido, soltaa la espada. ̱. Qué aguardo, @o veneido estol de Leonardo, y de mí, padre vencido. Id a Narda que os dé luego cien ducados, questo pasa, salios luego de mi casa, rapez vanolloco, y ciego. Oh pesa mi ardiente furia en trance tan apretado, pues por las leyes de honrado no hede vengar esta injuria. Oh que ben, sois hombre ve andad muy en hora mala, que quien a otro hombre no ig mujer viene a ser por Dios. con una espada en la mano sacáis pies de equesa suerte, vuestra ignorancia no advierte, que así rendida es en vano. Si os ponéis recto con él, quel os llegue, ni haga mal. Aquel furor natural, y aquel ímpetu cruel, es ne cesario aplacar de aquella suerte el ques diestro, que así lo enseña el maestro. Ese maestro a danzar debe de en señar, o a huir, no toméis lición del más, que el reñir no es para tras, para delante habéis de ir. Y si el enemigo ufano tira aquella ruciada, meted la capa, y la espada; el brazo, cabeza, y mano: rque en sales accidentes, juntando el cuerpo los dos, si os faltan armas abos, os siban de armas los dientes. No repruebo sus liciones, porque el saber nunca daña, pero para un cierra España, la ciencia es los corazones. Tener maestro es decente, que enseñan, y a mí me agrada, ellos a jugar la espada, y el ánimo a ser valiente. Pero si el ánimo buestro en armas no es natural, no gasteis vuestre caudal, hijo, con tener maestro, ia Si habéis nacido cuitado. disimulad buestra mengua que tener sin manos lengua ogudhace a un hombre desdichado Pasad contento los días, encomendándoos a Dios, y ni por otro, o por bos, hilo emprendáis valentias. Si de voluntad tan franca, el consejo no os alegra, quien huye una espada negra, mall esperará una blanca. i . Si de voluntad, tan franca el consejo no os alegra, quien huye una espada negra, mal esperará una blanca. Alma, y corazón me arranca el padre que me avergüenza, ya mi desdicha comienza, pues me veo en este estado, que no sol, ni he sido honrado, sino muero de vergüenza. No soy hombre esta alma mía, no alienta el cuerpo que tengo, pues a hacer flaqueza vengo, pudiendo hacer valentía, si la flaqueza porfía, venza el valor al temor. Ya en mi pelea otro ardor, que mi pechó altivo siente, que haré para ser valiente, acordarme de mi honor. Como restaurar ya puedo estamengua; en que he caído, cuando mi padre ha sabido esta flaqueza; en que quedo: temor perdamos el miedo, que si mi padre afrentado con vergüenza me ha dejado donde ningún bien me cuadre, no volveré a mi padre, hasta por mi ser honrado. Guerra a buestro honrado abrigo corrido mi honor me lleva, a hacer de honrado la prueba, y a hacer de bos fiel testigo Padre, a Dios, que honrado sigo la vergüenza, que me arranca de veros en ley tan franca, pues se quel alma os alegra, que deje la espada negra, para honraros con la blanca. Huye animal terrible, en vano pruebo, apresurando el paso en mi destino, alcanzar su fiereza acelerada: que alas le presta el viento aquí, y imagino donde los rayos del ardiente, Febo, me llevan offendida, y desuelada. Sirva está haya copada a su ardor de defensa, pues ómula al cristal de aquesta fuente: cubrir con ojas piensa aerana sus cristalinas aguas con desuelos, si a caso de mirarse en ella celos. le da, verse sin fruto aquí presente, vide, que lo murmura, su corriente. Apenas fanigada el euerpo elento del cansansió que oprime en ley tan dura, mi corezón bizarro en mi osadía, domesticando fieras la espesura, conoce en el valor de mi ardimiento, que en vano es su defensa a mi porfía: ya de mi valentía en estos troncos secos, retumbando mi voz ecos dilata, etba repitiendo sus ecos mi nombre que así es justo que yo asombre hasta las mismas fieras con el nombre; que si este brazo su rigor dilata, dispensa rayos, furias arrebata. eob Descansemos aquí selvas cansadas, mal caminar podré con calor tanto, Pasajero parece de buen gusto, según que en alta boz levanta el canto. Mal haya el que inventó mulas taimadas, que algún Gitano fue necio, y robusto del Sol, y de disgusto vengo canzado, y ciego. Valentías a mí, por pobre agravios, vomitando estoy fuego: ahora bien, descansemos en tal calma, si con agravios tantos puede el alma, descansar cuando viene entre los labios, pues nunca entre offendidos ubo sabios. Gallardo es el garzón despejo alcansa. Descansemos aquí, fortuna, un rato. no hubiera de nacer quien pobre nace. Ah viejo riguroso, ahrio ingrato, que bien de sengañaste a mi esperanza. Efectos de quejoso entre si hace, y con quejas deshace el dolor, que le aflige. Si no fuera mi tío. El está airado, y en su dolor elige medio a tanta pasión. Pena terrible. cuando el satisfacerme es imposible; mas si tanto al dolor vence el cuidado, osendido estoy yo, mas no agraviado. Aquí estás mula, bien haya la piedad de nuestro dueño. Que hay Frisón. Tararanada. menos que nada es tres ceros, desechaste cien ducados, que te daba el tío viejo, fiándote en tus amigos, no hay ninguno en este tiempo, amistad, verdad justicia, dicen que se han ido al cielo, porque, en la tierra no se hallan. Habla a prepósito necio, diste mi papel a Enrique? A Enrique, la monsiur Vitelo, a Guuier Pasquien el otro, a Visensiano Roberto, a Alberto de Guisa el quinto, a Madama Laura el sesto. y todos seis en papeles respondieron, no en dineros: yo viéndome secretario de papeles sin provecho, los abrí juntos los seis, leidos, estame atento, decían de esta manera. En esta ocasión no puedo cumplir con mi obligación; en la primera os prometo, que me hallaréis como amigo; y cuasi todo lo mismo decían señor en suma. Alto Frisón, esto es hecho, basta, no me digas más, si en el desengaño tengo escarmientos de mi error, y de mi engaño escarmientos. Desengenado estás ya, ahora veré, y veremos, si dices, no temo nada, que amigos tengo en efeto; y que bien que te han valido. Calla, que no nace de ellos, de mi estrella solo nace. Si queres gran estrellero, hay tal error como el tuyo? que no hay estrellas, ni estrellos; sino aqueste desengaño, original en los Reinos, que si tengo, tengo amigos, y luego no, en no teniendo, que en acabándose acaban los amigos más perfetos. Viste a Fabio. A Fabio vi. y viéndome tan resuelto romper aquellos papeles, me preguntó el caso luego, contele mi serias tuyas, y el despacho de aquel pleito y el aciéndome del brazo, verdad es que un tanto tierno dijo, Frisón dos vestidos tengo no más, pero quiero, que veas si soy amigo de Leonardo, con extremo, vamos a vender el uno. Dije yo; vamos por cierto, y al punto a la ejecución se dio tan noble deseo: vendiole en treinta florines, que traigo en este pañuelo, menos seis placas de vino, que he comorado, y este queso y res panes que aquí erarpo, para tomar un sustento. Este papel es de Fabio. Jele mientras me entretengo con esta miseria humana, a que vinimos sujetos. Amigo si no escogido por pobre en transe tan fiero, imaginad que no hay pobre, que lleguela ser avariento. Con lo que he tenido os valgo, poco valgo y poco puedo, pues no puedo daros más, cuando me cuado con menos. Dios os guarde y os ampare, como los merecimientos de buestras ilustres partes merecen, y yo deseo vuestro amigo Fabio. Hay más. No frisón. Pues señor bebo a la salud de ese amigo. Hay hecho iguala tal hecho, hay fineza semejante? Que se incline el pensamiento a este hombre, sin verle nunca, ni verse jamás sujeto de pasión de amor alguna. Ya con esto caminemos. Alto, yo estoy inclinada, que deidad, o qué respeto mueve al alma que se sigue, pero pasión deteneos; el va según lo que he oído, al criado sin dinero, mas de dolque trajo el mismo. Con esta cadena pruebo anobleza que le anima, no Huye animal, huye, fiera. No es este muy mal encuentro Mujes es y esta dormida, lindo talle, airoso cuerpo. Y de la cara que dices. Que con matices de cielo parece de Ángel divino. Si poetizaras versos, candorizarás ahora por tropas de Augel tan tierno. Que deidad, que admiración. Oyas, o que lindo cuento, una cadena en la mano tiene, y los dedos abiertos. yo la agarro, y pica aprisa. Quita ignorante. Oh que bueno, estás loco por ventura? La admiración no da ejemplos de adorar esta deidad; de venerar en su imperio libertad de ojos dormidos. Necesidades tenemos, y advierte, señor que escribe. ahora un autor moderno en la ley de arte agarrandí, en el paragrafo sesto, quel hurtar para comer, non estpeccarbin, lo apruebo, con el verbo, Rupio Rapís, según el hombre en derecho, estos se llaman Codillos, por la cinchada la llevo. Quita ignorante atrevido. Quinto ignorante indiscreto, quella nos hará más falta, que la olla en un convento. Risueñamente dormida desperdiciando lostezos. despierta en brazos del alba, la mañana en dulce sueño. Válgame Dios, gente aquí, sois salteadores. Teneos, que en buestros ojos los miro, y de ellos no me defiendo, que a este paso me han salido, y embozados estubieron. por pensar querá justicia, y aquí venía a prenderlos; porque todo salteador gasta en acechar su, iempo, y cuando ya están segutos del sobresalto primero, de las mañas que ellos tienen me achacáis bos los deferos, Si a responder me aventuro. (. mucho mi desgracia temo, que quien responde, y escucha, no está de obligarse lejos. Parecéis hombre de bien, y alguna desdicha pienso, que por este bosque os lleva: y pues tubistes intento de hurtarme aquesta cadena con necesidad, confieso yo sin duda, que sería; aquí la tenéis, baleos pues de ella en esta ocasión. Que esperas a cumplimientos, agárrala presto, acaba. Tan obligado me siento de la merced, que me hacéis, y de la deuda, en que os quedo, que a no ser con la pensión de maltratarme, es muy cierto, que agradecido me hechara a buestras plantas, contento de hallar amparo en tal gracia, de hallar en bos tal remedio: pero jusgando de mí, que tube esos pensamientos, he de quedar descortez, pues que ladrón también quedo. De buena gana la doy, tomalda pues que os la ofresco. Yo soy señora el ladrón; pero tan córtez me hicieron mis padres, que en cortesías pasaron todo un invierno, sin matrimoniar los dos, hasta que mi abuela viendo mi madre tan disgustosa por las mañanas, queriendo saber de ella la ocasión, se la contó con lamentos, y mi abuela aquella noche los hizo juntar sin pleitos. Y yo nací de lajunta, a nueve meses, y medio, que quince días andube con mi madre en cumplimiento sobre salir a este mundo, sus dolores presintiendo. Muy gentil humor gastáis, por el donaire del cuento os la doy cómo os llamáis? (sto Frisón por nombre me ham pue fue mi padre tundidor, y yo el oficio aprendiando. cuando tundía vayeta, la frisa gruesa saliendo, por querer tundirla a prisa, me decían los obreros, gran Frisón has de salir, y así Frisón me pusieron. Vos donde vais. Por el mundo, a cumplir cierto destierro. Son celos de alguna dama. De mi desgeacía es extremo. Que tan desgraciado sois. Mucho señora, os prometo. Queja es esa muy común. Cada uno siente sus duelos. Muy triste vais. El dolor apurando el sufrimiento, es la causa de ir tan triste. De amor son esos dofectos, merecéralo la causa, es muy hermosa? No tengo causa de amor, que me aflija. No lo afirméis, que no os creo; esas quejas de amor nacen. Las inclemencias del tiempo, rigores de mi fortuna, desdichas, de que sol dueño, me llevan de esta manera, que no amorosos requiebros, Tan desdichado os sentís. Tanto señora. En un juego de tablas, el otro día echó sinco veces ternos para entrar en sinco calas, quel contrario estaba puesto en la dél tres solamente, y entró el otro en una luego, que mi señor tenía abierta, con dos aces, y saliendo, le fue dando en las demás, con que le pescó el dinero. Calla tontos Esto es verdad, y de tu desgracia es testo, con que se prueba lo más; que tres viejos que lo vieron se salieron santiguando, o por espanto, o por miedo, de que ubiese tableraso, por tan grande desconcierro. Vais a Paris. o Sí señora, m. Y de ahí. Partirme intento a la guerra, a merecer por mis hechos algún premio. Teis acaso en la corte algún Príncipe por deudo, que en la guerra os apadrine? Hidalgo soy, mas no llego a tener tan alta sangre, ni tantos merecimientos, no porque a la mía falte ese valor, que contemplo en señores de Patis, mas pobre soy, y no puedo, siéndolo hallar más parientes, que la humildad que poseo. Venid conmigo a una quinta, que tengo aquí no muy lejos, descansaréis del camino, y en ella daros pretendo una carta de favor para el mismo Rey, y creo, que de provecho os será, y quizás que de provecho tanto, que a mí me debáis mas que a ningún deudo buestro. Si el favor vuestro me ampara ninguna desdicha temo. Por esa parte guiad. Voy señora. Amor, ques eso? a mi corazón llegaste, que ya siento los efectos. (. A la mula, Frisón vamos, pues ya me llama sin fieno, y en los rebusnos me dice, ques hora que caminemos. Yo vol viego, y voy perdido, Vencida amor me confieso. No vi belleza tan grave, Ni yo garzón tan discreto. Cuando saldrá de Paris Godofre. Saldrá esta tarde a hacer de tu gente alarde, que hoy lo supe en san Dionis. Oh como el alma desea su ausencia en esta ocasión. Muchos los extremos son, con que adoras a Fínea. Merécelo su hermosura, que dulcemente arrebata con suspensiones de ingrata, mi deseo, y mi cordura. No lo merece? Quién duda, que lo merece, señor. Marqués, como es niño amor, de las lisonjas le ayuda; no es discreta? dulce pena. No es hermosa? Quién la iguala. No puede hacer cosa mala quien tiene cara tan buena. Mira este cielo, o pintura, en el arte la retrata. que al peso con ques ingrata, tiene Marqués la hermosura. Mira estos bellos desmayos del alma, que pasa en ojos. No he visto tan bellos ojos. Ni yo tan divinos rayos. Mira esta boca, que apoca con tan risueño nivel los colores del clavel, que los toma de esta boca. Mira. Qué dulce cuidado, nacido de seran propria, Como en tan sucinta copia cabrá tan bello traslado. Vuestra mano, y la licencia aguardo, heroico señor. Dejad Conde. Basta honor, entendida está mi ausencia. Acabad. Justa es la causa: p para acabarme la vida, Abreviad con la partida. No tiene mi dolor pansa. Levantad, Conde, el bastón. Yo soy solo aquí el caído. pues quiere a mi hononnerdid ponerle el Rey por pontón, ya le llevanto, que error. De qués turbación igual. De que he entrado aquí leal, A y ya he de salir traidor. Conde, mi opinión, y fama en buestras manos lleváis, mirad como la tratáis en esta ocasión que os llama. Así la ocasión lo muestra, porque en tan alta porfía, ved como tratáis la mía, y dejadme a mí la buestra. Marqués, que decís del Cond si el retrato conocío. En el semblante mostró la pena que en vano esconde Mal haya descuido tal, que así me ubo de caer donde le pudiese ver. hay pena a mi pena igual, Él va ciego, ques honrado, y en el alma lo ha sentido. Mas que a la quinta ha partido que hasta un Rey es desdichado amando, terrible ley, pensión de amor natural, que por hacer siempre mal, hace mal al propio Rey. Prevengan caballos luego, alto Marqués, quée esperáis? partid al punto, no vais, mirad que me abraso en fuego. Vuestra Majestad no acierta, si va a la quinta esta tarde, porque el Conde. Viene tarde este consejo, y despierta amor tanto mi elbedrío, y con el la voluntad, que en mí no hay capacidad para decir que soy mío. Alto, si gustas, yo voy Así el alma lo desea, porque yo sol de Fínea, amor, que mío no soy Detente fregona ingrata, así nunca. Qué desgarro. Se te quiebre plato, ojarro, en esa mano de plata. Detente, así en blanda cama, despertando tu opinión, en brazos de este Frisún te halles a fuer de madama. Así. En el rollo te vean de Ecija adonde, nací. así en Peralbillo, así, te mirenlos que asaetean, así. Detente mujer, que tu lengua no perdona, mas quien se llama Mirona. que podía responder? y porque en tan grande estrago. acortemos de razones, con Mironas, ni Mirones. no me tiro, ni me pago. Que mala gente un Mirón, hasta pintado da enfado. Y tú que das, di cuitado, medio caballo Frisón. Humánate un poco al son del aire de mi chacona, que tú serás mi Frisona, y yo seré tu Frisón. Soy doncella. Si a destajo, y me pareces si esquiva, doncella de uñas arriba, pero no de uñas abajo. Mi padre viene escondido, podéis estar aquí un poco. Amor yo estoy ciego, y loco, . enamorado, y perdido. Frisón tú también te esconde, acábad presto por Dios. Vamos al pajar los dos. Acabad, que sale el Conde. Cobarde, y sin aliento a mi desdicha llego que en vano al dolor mío me aventuro. Padre, y señor, qués esto? vos turbado, vos suspiros, vos quejas? que procuro; ques eso que tenéis? Brotando fuego, llego sin vida, ah Conde desdichado. Si venís agraviado, aquí tenéis presente quien si falta el valora buestra espada, con ánimo valiente sabrá morir entre escuadrones fieros, venciendo furias, y asombrando aceros; que si miráis en bos la sangre helada, vengaros sabre yo en campo armada. No desmaye el valor de buestro brío, de pósito es mi sangre de ese nombre, rama soy de ese tronco generosa. Eso fuera si bos nacierais hombre, y hubierais eredado el valor mío, más nacisteis mujer, y sois hermosa, no os quiero valerosa, honrada loso os quiero; mas ya no puede ser, que ley tan dura, hija de honrado muero, vos la causa habéis sido, de que trato, pues en manos del Rey vuestro retrato me ha dado entre mi agravio sepultura, muriendo a puñaladas de armosura. A la guerra me envía, ausente quiere gozar de la ocasión de mi partida, con que veis que se aumenta mi desmayo, a morir vengo, y acabar la vida, por cuya causa mi nobleza muere: este es a mi valor último ensayo, de buestra vida rayo vengo a ser atrevido, esta daga hade dar gloria a mi offensa, perdón Fínea os pido, pues vuestra vida hoy a mi honor consagro, de belleza, en que adoro, pena inmensa, que esto por mi opinión mi honor dispensa. Esto es saber de honor, esto es ser noble, esto evitar infamias, y deshonras a quel el mundo si admite, no perdona: que si el Rey, con poder mancha mil honras, murmuradas son ya del mundo al doble, pues moso a mis servicios por corona, con esto galardona mi presunción altiva, cuando el bastón me da para osfenderme. Con infamia tan viva no puedo más, perdóname Fínea, que adorándote el alma aquí desea: no matarte, y matarte, que he de hacerme, si en confusión igual no se entenderme. Discúlpame el honor que me provoca, detiéneme la sangre que te anima, dudosa el alma a mi venganca asiste, si la pide mi honor, mi amor te estima: en dos extremos mi desgracia toca, solo en tu muerte, y a mi honor consiste, que he de matarte, ay triste, contraminando agravios, offendiéndote aquí siendo inocente, el alma entre los labios se detiene, el furor me aumenta enojos, quisiera no matarte, mas mis ojos viéndote en un Retrato delincuente no te pueden librar del mal presente. Padre, y señor cuando la muerte mía dejara en buestras dudas satisfecho, ese error en mi osfensa presumido; y quedara seguro buestro pecho, que vacilando agravios, desafía estemío inocente, y no vencido, fuera padre querido en tan adversa calma, con gusto el corazón, que me alimenta fuera contenta el alma; pero entre dudas tantas como nombras con muerte triste mi innocencia asombras, haciéndole a mi honor tan mala cuenta, que a quien le toca honrarme, ese me afienta. Que ocasión le di al Rey en parte alguna, que papeles he escrito sin decoro, il en que pude ofender el nombre tuyo, m que yo venero, y como padre adoro. Si es causa de ese enojo mi fortuna. de quien yo desgraciada en vano huyo, y de ella solo arguyo tu rigor, y aspereza con tanta sin razón conmigo airada, máteme tu fiereza, que en vano detener podré tu furia, mas con queja a los cielos de esta injuria justicia he de pedir con von airada, pues le muerte me dan por desdichada. l o ̱ vor ceon sadira Conde. Tan presto en mi casa el Rey honor acabose, que ciertas son mis desgracias. Vos con lágrimas, qués esto? perla perla despreciada envidio al suelo la dicha de ser concha de aquel alba, Conde no me respondéis, Fínea bos tan turbada; debo de ser Básilismo, que mi vista a los dos mata, no habláis Conde. Gran señor callando he dicho que bastan las visitas que me hacéis, callando os ha dicho el alma que sol el Conde Godoste, curo nombre al mundo esp Castano parto alsoruiana. mas advirtiendo en tal causa, que asistiendo a buestro hono morir sabré en la campaña: pero si del mío alguno, ausente yo oftensas trata, vive Dios quede dé muerte, si el mismo Rey lo intentara. nobone Mucho puede la razón, defiende sis honor, y basta la nobleza que le anima Declasose endas palabras. Sol de mi amor cuyo eclipse entre nubes de amenasas por terrémotos de tiuenos pierde la luz, que le aclara, comunicad luz al día con esos rayos que apartan las tinieblas de la noche de un padre que os amenasa. Levantad sol de mis ojos, risueña vista a mis ansias para alegrar esta vida, de quien vos sola sois alma. Corriendo amor ha venido la posta a ver esa gracia, imaginando quel Conde partido era a sujornada: buena suerte ha sido mía el azar de ver sus canas en trance tan peligroso opuesto el pecho a su daga. Yendo a besarme la mano el Conde, de ella turbada me cayó buestro retrato, donde le miró a mis plantas: si yo la culpa he tenido, aquí estoy, tomad venganza en mí, que tengo la culpa, pues fue mi descuido causa. msuestra Majestad perdone, vuélvare a Paris; pues guarda tan mal piendas, que las pone donde eo sus manos las hallan. Demás que cortez las di de ruegos importunada, no por amor porque amor, ni aún por la puerta me pasa. Y prendas que en cortesía se dan a un Rey, no idolatra en ellas, con tanto extremo, que de la maño le caigan. Ya puesta a cuestión de muerte, por ellas me he visto, basta, que no tengo tantas vidas, cuantos puede en mi desgracia a hacer descuidos a tiempo que a otro peligro, me traigan, y ausente mi padre el Conde quedo señor desculpada. S Detente amado bien mío, hermosa Fínea aguarda, que tu ingratitud me ofende, y tu desprecio me abrasa. Tan de hielo es ese pecho, tanta nieve en tus entrañas puso la desgracia mía, que de escucharme te cansas? Vuelve más piadosa a oírme, escucha menos airada palabras de un Rey. Qués hombre, y con ellas siempre engañan. Ay, si pudiera bien mío comunicarte mis ansias, el alma que las padece, y el corazón que las calla: pues por ti de Inglaterra llego a despreciar la Infanta, y aborresco, su hermo sura al paso que me maltratas. Que poco me inclina el Rey, y un hombre sin serlo acaba tanto conmigo, que entiendo, que mi desdicha me alcansa. No meresco responderme. Buestra Majestad se vaya por lo que a mi honor le importa, que temo No temáis nada. Ay señor si vuelve el Conde, temo mi desdicha. Esp se dan a un Rey de esta suerte Mal ques locuras me aguardan. loco estoy, esta mujer es incendio de mis llamas, que he de hacer? morir me siento, cuando su rigor se ensaya, la adoro con más extremo, no puedo más. Excusadas son tus voces, si se ha ido. Por ver si quejas ablandan estas piedras, daré voces. Dea Fínea os manda esta carta. Hombre qué dices? Finca me la dio. Muestra, y aguarda, queste diamante es ya tuyo. Y yo se ñortengo sarna. Calla Frisón. Liuda flema; no gruñas tú pues que gana déjame gruñir a mí. Cuándo os la dio? Esta mañana la había escrito señor, para que fuese a llevarla a Paris, y me la dio ahora, cuasi turbada. El portador questa lleva va a serviros, y si halla en bos el favor que espero, será merced, que estimarla sabre con el alma mis; su entendimiento, su gala, su cortesía, y valor, y sobre todo su espada merece que vos le honréis, y le ampare buestra gracia, ques noble, y hombre de bien, Fínea vuestra criada, Gracias a Dios, que me pide, Marqués, bien va nuestra causa, que vos sois el conten ido. Señor sí. obrcirt En vuestra cara se hecha de ver lo que dice. Ni esta mís no es muy mala. Ni muy buena. prino Así lo digo. ad Humor parece que gastas. Y dinero cuando tengo, sino que a veces me falta. Dónde sois? De Miraflor. Y también el camarada es de allá, abos. Pues esa es la gracia excusar yo la pregunta, que soy fuelle de esta gaita, Sabéis alguna ciencia? Frlosofía. Yo nada, pero la jugarlas pintas, y se comerme las cartas. Marqués hay mi jer humora Bien el pícaro se encaja. Los encajes siento yo con la vida, y con el alma. Y cómo os llamáis? Leonardo. Yo Frisón, y esta semana cumplo años si quiere Dios. Ay tal humor. Que le daña a tu Majestad reírse me parece, carcajadas, detiene la gravedad, riase ya que no es mala, una ocasión en el campo. Doñaite tiene en lo que habla Leonardo venid conmigo. Beso esas reales plantas. Buen padrino habéis tenido, bien puede vuestra esperanza dilatarse a mi grandeza, que con bos he de hacer tantas, que ponga espanto a Paris, por ver si ablando esta ingrata, Marqués dalde los papeles. Señor. Pues Fínea halla talento en él, questo escribe, no repliquéis Marqués nada. A secretario, sois ya. Spu esta suerte me ampara buestra Majestad señor. Levantad. Beso la estampa de buestros reales pies. Y yo que oficio me encargas. También habrá para ti. Plega a Dios que no te caiga de la memoria ese oficio, que son muchas mis desgracias. Rabiando estoy de congoja, Cielos así el Rey me agravia. Vive Dios que a mi pasión ha de igualar mi venganza. Venid Leonardo a Paris, donde fortuna tan alta os espera, que a la envidia despierte buestra privanza. A ser buestra humilde hechura voy por gusto de esta dama. Venid, y verá Fínca en el favor que os aguarda, lo ques privar con un Rey, y si dais envidia a Francia.
JORNADA SEGUNDA
Notable ventura Ha sido el haberme apadrinado quien es del Rey el cuidado, quien desuela su sentido. Conosco que cuanto he sido os debe la humildad mía, pues bos señora a mi día con venturoso arrebol, le dais nueva luz del Sol, como estrella que le guía. Secretario el Roy me ha hecho, y con el título honrado de Conde, y a su cuidado todo le parece estrecho, y aunque os remite sospecho, que más mercedes me hagáis, mucho en su gracia priváis, aunque con él seis cruel, respondedle a este papel; pues solo en Francia reináis. Mas que Secretario, y Conde os hizo, el Rey, caso es llano que tenéis muns buena mano para aqueste oficio, Conde; mal a quien sois corresponde preciaros de oficio igual; no useis de quien sois tan mal, que dirán de bos infiero, quel oficio de tercero tenéis con cédula Real. Señora en esta ocasión, que la obediencia me apoya, quiere el Rey que de esta Troya venga yo a ser el Sinon: con razón; o sin razón, esta culpa no me culpa, mi obediencia me disculpa porque el Rey así lo ordena, y vengo a pasar la pena, cuando bos tenéis la culpa. Yo os quiero, el Rey os adora, terrible mi estrella ha sido, pues, que privando he perdido, lo que el alma siente, y lloro como a mi Reina, y señora os miro, y ya desespero, y si el forzarme a terrero permite de un Rey la ley, como adorándoos un Rey, puedo yo decir que os quiero? Si animado de mi amor prosigo mi atrevimiento, entre dos extremos siento, que sigo loco un error; si os amo, al Rey soy traidor; y si no os amo, ya es tarde para hacer de leal alarde quien ha visto extremo igual, pues por serle al Rey leal, quedo con bos tan cobarde. fuérzame amor, a quereros, y mi lealtada no amaros, fuérzame amor a adoraros, fuérzame el Rey a perderos: quisiera viendoos, no veros, que así mis penas dilato, y en tales abismos trato, que quisiera mi sentido serle al Rey agradecido, y a bos no seros ingrato. Si adorarme, el Rey os fuer Leonardo, a tanto temor, no tiene amor, quien amor solo con respectos fuerza, esto de amar nunca es fuerza, sino de estrellas no más, C y no vuelve nunca atrás amor por gustos ajenos; mas fue en bes amor lo meno y el ser privado lo más, al Rey voy a responder, y agradecer su favor. Alí celos, mal puede amor reportar buestro poder. Esto Mírona es querer, que bien que sabes amar, ni escribir, ni preguntar por mí. Qué lindo tacaño. Fuego en mujeres, mal año, ah quien las viera rostar. A los hombres digo yo, aunque la leña pagara. Tienes tan risueña cara y de suerte me picó ese dosgaire; quevio el alma en tu pico airoso; que aunque me veo celoso de tu desprecio, y desdén, estimo el verte por bien, y me tengo por dichoso. Ya escribe al Rey, ya le estima, ya le adora, ya le quiere. Ah celos. Si otra quisiere, que sea llamado a prima en un convento de Limas Esto es hecho, estoy rabiando. Y tu querrasme? Yo cuando? Cuando te mueras mi anis, Querré como de Paris vayas poco a poco enviando. Ah léis del mundo vario, con que disgusto, y pensión los gustos das. De algodon te envío un escapulario, y un dige, que en un almario tengo a fe de caballero. Que diger son, saber quiero. As me guardases ley. Qué tienes? Un pie de buey, y una mano de martero. Vere a ser galán al rastro, pícaro. Diga yo cuando. Mis celos me están matando. Esas manos de alabastro, y esos ojos sin padastro de natis, que los ofenda. me tienen con soga, y venda, atado este corazón, y cosquillas de algodon me están haciendo en la tienda. Aquí tiene la repuesta, váyase uueseñoria. Infelice pena mía última a mi vida es esta. Ah lealtad fiera, y molesta, tú fuiste quien me mató, que he de hacer, puedo abrir yo. Así me pienso vengar, con celos le he de matar. Y cómo, pues porque no. Tantas mércedes os debo, Rey mío, heroico señor. Merece el Rey tanto amor? Yo así pago lo que debo. Ah celos, que no me atrevo a beber ponzaña tal. Mal disimula su mal, el que a su vista le tiene. Que ya mi amor se previene a pagar fineza igual: estimo el ser tan valida de buestro amor, y favor, porque agradecido amor a quereros me convida ser cual debo agradecida, promete el alma que os quiere, Mal haya quien más leyere, basta corazón, ques loco quien tocando esto que toco, de pura pena no muere. Si hos mismo habéis pedido, que escriba al Rey, que os quejáis si por él tanto rogáis, de que os habéis ofendido. Pido, y no se lo que pido, que amor cual niño, señora, como os quiero; y os adora, pidio su daño mortal, y ahora que siente el mal con el dolórgime, y llora. Y el pedir fue obligación, que iengo al Rey, que me envía, que en lealtad, y en cortesía pedir por el es razón, esto debo a mi opinión, y a su confianza esto debo; pero cuando el rigor pruebo de los celos que me dais, no os pido yo que escribáis tantas penas como llevo. Llevalde al Rey el papel, que le merece, y procura. Pudiera vuestra hermosura escruile más ciul. Cuando bos pedís por el algo por bos he de hacer. Tanto es hecharme a perda Vuestra ignorancia os asom que bos si errasteis como ho yo fui en vengarme mujer. Ah mal haya mi error loco, seguir quiero su luz bella. Oye señora doncella, quiere que me vuelva loco. Eso no tiene lugar. Pues cómo. Cómo ha de ser, quien no tiene que perder que diablos puede arriesgar Oye, y verás homicida, si tiene mi ingenio igual, escuchando en tanto mal Esta Cisne la Caísida. Ciine la Caisida. Si yo las llaves del pajar tubiera, en él esa hermosura aposentara, y aposentada en él os encerrara con mil llaves por dentro, y por defuera No os dejara ventana ni gatera, por donde otro lacayo allá se entrira, porques ocasionada quesa cara, para quel más pintado se atreviera. Y juro a Dios que entiendo en mi conciencia de la mucha virtud de ese desmayo; en que el alma padece esta sosobra. Con celos se me acaba la paciencia, que peccará a entrar dentro algún la cayó, por pensamiento, por palabra, y obra. Si yo las llaves, o Frisón tubiera de la caballeriza, yo os atara de manera, que el cuerpo amansara, porque buestra malicia menos fuera. Abrieraos no ventana, una gatera, por donde el más vil gato allá se entrara, y a puros marramaos, y uñas quitara vuestra cuadrupedante bigorera. Créame esto por Dios, y en mi conciencia, que a ser la gata yo, sin más desmayo, que hubiera de ser harta su sosobra. Y a Dios pidiera con razón paciencia, quedándose arrañado el muy lacayo, por pensamiento, por palabra, y obra. nes Si tú me arrañaras, que más me quería, arrañada mía, mucho me alegrarás. Cuando dentro entraras, que bienes tamaños, los arraños daños, no fueran ingratos; que juntas de garos todo son arraños. Esto de arranar no se que se tiene, que tras ello viene o gusto, o pesar. En que han de patar (Con razón infiero, tú quieres, yo quiero) estos nuestros tratos, si ya somos gatos, arraños de Enero. Vaya el bufonista, bribante a bribar, y en lo de rascar sea coronista. Mas que a letra vista, con aquese ensayo, venga el muy la cayo a hacerse amadís. Váyase a Paris a rascar el Bayo, que en los ademanes, de que amante trata sirven esta gata gatos más gala, Si yo a sus desuanes ubiera llegado, no hubiera quedado gato, Si no mona. Aay la mi Mirona. Ay él mi barbado. (no Buestra Alteza al Reí su herma en mi abono informar puede, para que vuelva a su gravia, y a mi vuelvan los papeles. Yo haré lo que me pedís, Marqués, mas no se que tiene este Leonardo con él, que tanto le adora, y quiere. Muy imposible ha de ser, según en su abono siente el alma, que el Rey se inclina. El Rey mi señor no tiene razón en esta eleción, porques Leonardo. No duerme jamás la envidia. Aunque noble, un escudero indecente, y un hombre muy desigual al talento que condiene para ocupar el oficio. Él le tiene justamente, porque a mi gusto Marqués, no hay oposición, no hay leyes, que no derogue el poder de mi brazo altivo, y fuerte: y si murmura Paris, no examine, no repruebe ninguno, que vive Dios, que le haga al mundo que temble si me enojo, de esta espada: Parca será de su muerte, si disfrazada la envidia, despertar mi enojo quiere. Si por pobre es incapaz de los favores que tiene los bienes de la furtuna, mas nunca a quien los merece. Que hombre insigne fue premiado ni en la vida ni en la muerte. No pidio limosua Homero, no fue Socrates, ah leyes del mundo, tan pobre en fin entre los Atenienses, que le faltaba una capa muchas veces que ponerse, y en la pobreza que digo pudo la envidia, que fuerte monstro, si airada matarle, condenado por sus leyes. Es Leonardo por quién es, tan hombre de bien, que puede enseñara serlo a muchos, porques ausente, y presente de hombres de bien muy amigo y con todos cortes siempre es por extremo entendido, y en la ocasión tan valiente, que una noche, ha pocos días vi yo, que nada le debe a Hector, y Áquiles en armas. Pues si esto es así, que tienen que decir de su prinanza? despacha, acude prudente solo al bien común no más, sin tratar de su interese; trata bien a los soldados, sino es de sangre de Reyes, nacio noble, y puedo yo hacer Marqués que respeten su persona como a mí, esto tu alteza contemple, para que por el Marqués ni me pida, ni me ruegue. Hermano, y señor, disgusto ninguno darle pretende el alma a tu Majestad. Ah envidia, tu rabia creco en mi pecho, con razón. Plaza, plaza. Ahmundo aleve. Suplico a bueseñoria de mi jasticia se acuerdd. Haré todo cuanto pueda porque vame llegue al despacho, que desea. 2. Bueseñoria con esto apadrine mis servicios, Bien esta 1. Las almas venco con su mucha cortesía. Escúchame atentamente e Frisón, busca los soldados, y así al gunos pretendientes, que pasan necesidades, dentro en mi cuarto los mete, y dales a todos que coman. Tú sabes lo que pretendes, boto a Dios que hasta las sillas, te ha de comer esa gente, pretendientes, y soldados después que comen, y beben, me matan con valentías, y me parten con papeles. Has Frisón lo que te digo; mientras yo tengo, lo lleven, que cuando de la fortuna algún vaiben me atropelle, ese consuelo tendré; que hacer bien jamás se pierde. Consuélalos con palabras. No me aconsejes, ni encuentres las palabras Frisón pasan, y las obras viven siempre, porar bien a ada ley. sl ̱a ̱o Señor, aquellos papeles del Alferes mi matido, Yo haré que ellos se decreten. Esá sirviendo. Es muy judto que se despache, y se premie. Con que pena está el Masques, voy a despachar, no sienen qde acordarme, a todos sirvo con el gusto que conpiene: señor Marqués guardeos Dios. d Hablele, y la cara vuelve, disimularé mi agravio, váyanse vuesas mercedes. Guardeos el cielo mil años. Ahvil fortuna, que puede tu poder precipitado rueda en fin. Mi enojo crece con tan descortezación. Señor Marqués, descorteses no son los Príncipes nunca, y en sus aciones no suelen mostrarse no apasionados. Quité el sombrero, y hablele ahora a Yiseñoria delante de aquella gente. y con verme no me habló, ni quitó el sombrero, es fuerte esta ocasión, y apretada, y mi valor no es tan débil, que se dece atropellar de un desairoso accidente. Sol honrado, y sor amigo, de que por tal me resperón y cuando por despreciarme alguno agraviarme intente, sabrá esta espada mararle, y aqueste brazo ofenderle: si vio el sombrero quitarle, ándubo mal, que inderente, es venganza que le agravia al mismo que la acomete. Esto digo por si alguno le palece que me excede, si me imagina cobarde, yo le excedo por valiente. y en el campo, si me apura, le enseñaré si quisiere, como se quita el sombrero a quien también lo merece. Cobarde, saca la espada. Claro está que no se atreve a reñir conmigo en campo, pues que en palacio lo emprende y mire. Saca la espada. Ello aunque mal me parece, ya no lo puedo excusar, pero ha de ser de esta suerte. Hola qués esto? Señor, el Marqués a fuerza quiere alborotar el palacio, y por Dios, que a tiempo vienes, que te puede agradecer la vida. Que así se atreve en mi palacio el Marqués: ha de mi guarda, prendede. Sin escucharme señor. dulcemente te adormecen los encantos de Leonardo. Llevalde a una torre, pruebe de mi rigor los castigos. Declinó mi altiva suerte, Bos Leonardo. Señor mío. Aunque el Marqués aquí os dies ocasión, mal habéis hecho, cuando hay campañas sin gente, a que remite el honrado los agravios que se ofrecen. Yo señor así lo dije, y quel Marqués no quisiese, no ha de ser la culpa mía. Cómo fue. Pase, y mirele, hablele, quité el sombrero, y por despachar en breve, ni me habló, ni le quitó volví en fin desafiele por excusarse del campo, sacó la espada, en que advierte, que aquí más seguro estaba. Si te ofendí, aquí me tienes a tus pies, señor, postrado. Cuando alguno se resuelve, porque agravio ha recibido, Leonardo, a satisfacerse, no son estos los lugares, en que las preguntas pueden tener lugar, porque aquel, a quien esto le acontece, si no es hombre que se fía en su espada altiva, y fuerte, con sacarla, queda libre del peligro, a que le ofrecen. Con esta advertencia os digo, que en el trance antecedente. e en que no os quito el sombrero pues reprimistes el verle con tan discreta cordura, aguardaráis que saliese, y sin decirle el agravio, llevarle al campo valiente, donde buestra heroica espada acrisolada en sus temples, a ser cortez le enseñara. Pues hay un Rey que os defende levantad, ceñid la espada. Vivas más años quel Fénix. Habladme Conde en Fínea. Quédaba hermosa? Y alegre, señor, de oir nuevas buestras, y rimitiendo a las leyes de amante, palabras suyas, pienso yo que diferente os escribe, que hasta aquí. Ay Leonardo llega a verle, con más rigor el papel, que tú piensas, Conde viene. Cómo señor? Vesle aquí, su crueldad me ha de dar muerte Vuestra Majestad se cansa con su amor, y mis desdenes, si a un imposible imposible, con sufamor quiere atreverse. De sigual suya nací, y Reyos que no han de hacerme igual suya en la corona, señor, no me desvanecen Estimo el amor que dice con el recato que siempre, y las mercedes que me hace estimo como merecen: el porrador me las dijo, y muy antes que viniese voló la fama a decirlas, ques justo que las celebre. Hy tal mujer en el mundo. (. que la carta me pidiese para cerrarla, y trocase por la que tengo presente? Oh amor albritias me pide: Parene que estás alegre cuando yo penando traste, no hay cosa que me consuele, las naturales pasiones. en súbitos accidentes. salen, Leonardo a la cara, y quien la suya me vuelve. risueño, tocando el daño, en que mi alma padece no es mi amigo Conde, no. Yo triste, vos entre dientes risueño, siéntolo mucho, mucho mis sospechas crecen. Si crecen Rey, y señor, las sospechas que decís, saldre al punto de Paris, de mi fortuna al rigor, bos sospechas, bos tamora, pobre nael, pero honrado, todo cuanto me habéis dado de nuevo os pienso volver, que cosa no ha de tener quién nacio tan desdichado? El amor cuasi que es fe, y si del mío dudáis. claro está que le imputáis, que en algo traidor os fue; que lo haya sido no sé, solo se que ha sido amor en mí, lo que en bos rigor, con que quisisteis culparme, que alegre quise mostrarme por divertiros señor. Que si triste acompañara esa tristeza en que os veo. por muy cierto siento y creo, señor, que más la aumentara: pero si os veo en la cara. esa pena tan presente siente el pecho, el alma siente como buestra esta pasión, que la siente el corazón, si la cara la desmiente. Bien creo cuanto decís, la satisfacción que dais, en mi gracia Conde estáis, no salgáis, no de Patis, soy con Fínea infelis, y aúnque mi gracia tenéis, por ella no imaginéis, que os quiero por su respeto, quiero os porque sois discreto, pienso que lo merecéis. Buena ha sido buestra suerte y buestra estrella sin par, por bos merecéis privar, esto mismo amor os advierte; resista Fínea fuerte al amor, que amante sigo, trueque su amor en castigo, y apure mi ardiente llama, que más que a ella por dama os quiero abos por amigo. Que más que a ella por dama os quiero a bos por amigo. No soy honrado si sigo de mi amor la ardiente llama, la amistad de un Rey me llama, en trance tan superior: vencido estor en ligor. con justa ocasión, y ley, porque obligado de un Rey con amistad, no hay amor. Luego he de forzar el gusto? si que aquí tiene lugar: y si muero no he de amar? no, por no darle disgusto: Pues alto amor, si es tan justo, morid en mí por castigo, ya de Fínea enemigo: Sol Rey, la amistad me llama, que más que a ella por dama os quiero a bos por amigo. imina Hh Conde? Señora mía. Pedil de al Rey Qué, señora, Que suelte al Marqués. La aurora no abre las puertas al día si buestra Alteza le fía como a este humilde gusano. pide favor, si en su mano esta de Francia el poder, o como me ha menester quien tiene un Rey por hermano Sí solo con el priváis, no os negará nada abos, que sois un alma los dos, que a un tiempo en Francia reín ais Esto os pido. No pidáis, mandarme señora es justo, y aunque hacerlo fuera injusto por quien sois, creed que lo hiciera y al Rey mi señor pidiera murho más por daros gusto. Mirad lo que prometéis, Yen la promesa tan erado verá tu Alteza el cuidado. Yo creo que así lo haréis, el Rey viene, bien podéis, que no quiero que me vea. Ay adorada Fínea tu resistencia me mata, que al paso que eres ingratu, mi corazón te desea. Señor. Qué es lo que queréis. , Con causa el alma procura, que horéis esta humilde hechún Leonardo pedir podéis. Señor, que al Marqués soltei os pido en esta ocasión, que importa a buestra opinión, y a mí me importa también, por bos, por mí; y por quien lo pide, es mucha razón. Mas que lo pide mi hermana Yo no os diré tanto aquí, si lo habéis de hacer por mí. Su libertad está llana, queréis más? El alma ufana a tan heroico favor; os responde gran señor. Ved por quien intercedéis, mirad después no os quejéis, esto os advierte mi amor. Ya la merced me habéis hecho Por esor os advierto aquí, no sintáis después el fí, cuando os haga mal provecho, porque del Marqués sospecho, quica por cierta señal, que no os fuera tan leal como mis ojos os ven Proceda yo siempre bien, y tráteme el mundo mal Qué inclinación, que cordura Conde a ver Finca vol Yo soy buestro amigo, y soy señor, quien solo procura advertiros que mormura buestro Reino, y con razón, que ese amor, esa pasión sin despachar inquieto os traen, bos sois discreto, perdonad, que fue afición. Así lo cieo por Dios, pero también en mi ausencia murmuran la diferencia, que hay Leonardo entre los dos; murmuran de mí, y de bos, de mí porque os elegí por privado, cuando vi quien sois, y de bos también. Mormuran, señor muy bien en cuanto dicen de mí, y así cuando el alma, toca esta advertencia que escucho por buestra la estimó en mucho cuando mi privanza apoca: yo gran seños no soy roca, que resista a tanto mar, sois hombre, podéis faltar a este favor, y querer; quedad con Dios, que saber no quiero lo ques privar. Bástame ver este ensayo que me tiene tan ajeno, porque de la envidia el trueno con bos me amenaza rayo: no quiero ver el desmayo de este encanto adormecido, licencia señor os pido que ya estoy desengañado. pues no llega ha desdichado quien, se conoce advertido. Perdonad que fue afición esto Conde, no os asombre, ni os ponga temor ser hombre, que los Reyes hombres son, pero sin mucha ocasión seguro estáis de cestigo, Con mis, temores litigo. Conde, de nada os temáis, que muy en mi gracia estáis, y soy yo muy buestro amigo. Muy triste señora estás. Sóbrame razón amiga, mi propiio amor me castiga, y el remedio es por demás. Dame un poco el almohadilla, que divertirme, así quiero, cuando te medio no espero: Tu pena me maravilla. Alegrareme si cantas. Por dar gusto lo haré, que letra quieres? No se; aunque con todas encantas. Mirando está el Rey Don Pedro entre enojado, y cruel, las hierbas tintas en sangre, que esmaltó su bella Inés. Hay querida; prendas dice, halladas no por mi bien, ya por mi mal decir puedo, si en tal estado os hallé. Notable amante fue Pedro. Fue señora Portugues, Mucho quieren cuando quiere. En sus finezas se ve que desdichada fue Nise. Por fuerza lo había de ser, que fue discreta, y hermosa. Dices Mirona muy bien, piosigue la letra canta, que me ha hecho enternecer. No goce yo la corona, ni del cetro Portugues, si en venganza de tu muerte no fuere Pedro cruel. Tomó venganza A su gusto como amante, y como Rey. Buen gusto tubo en vengarse, que haya quien aparte el ser de dos almas que se adoran? do l . supe oíra Sin topar personi entré, escucha que están labrando. Ay mi Leonardo, ay mi bien, Aquí se acabó mi vida. Qués esto? Señor no se. Yo lo se Conde, el turbaros, la alegría del papel, los consejos que me disteis d cautelas son que se ven, que bien las adivinaba. Señor mira Que he de ver. Ay Leonardo, hay amor mío. Al celos ardedinedod en mi corazón matado De Leonardo el proceder Calla mujer que me matas? Esta buestra lealtad es, ah Leonardo, ah falso amigo, yo lo fui buestro, que bien he empleado mi privanza. Desdichas que me queséis? Ay adorado bien mío, que ausente muero por quien lo metece. Mujer calla. que me has hechado a perder. No es muy galán? l , erto. Señor. Atras me dejé el ejército marchando. ̱. Ingrata fiera. Que ven mis ojos. Señor, mi padre. Esto es ser Rey, esto es ser guarda de un general buestro, que si abre el pecho veréis muy más heridas que canas verán, y más que gané a buestro padre victorias, Si Conde, que esto e saber guardar buestra honra, paso colérico no os mostreis: conocéis este hombre, Conde. No señor, Pues este fue quien bos ausente ha querido robar buestro honor, este es a quien adora Fínea, y quien llegó a merecer por ella de mi privanza el soberano laurel, cauteloso, y atrevido, y yo soy, tirana ley quien como Rey lo defiende, quien como amigo lo ve, quien como quien sois la guarda por servicios que me hacéis. Dejad que vengue mi agravio traidor. Re. La espada tened, Rey soy, yo os haré justicia, dalde la espada. Que bien la mudanza adivinaba, señor, de buestro poder. Ay amiga que estoy muerta. Yo viva estoy, mas no sé, si más miedo que vergüenza me acompaña; de esta vez el viejo me está mirando. A buestra hija traed a Paris, que con mi hermana estará Conde muy bien, y vercir si os sois amigo. Ah traidora. Amor me dé venganza de un Rey tirano. Esto Cónde se ha de hacer, entrad, que el coche os aguarda Señor. No me repliquéis Voy sin vida. Ah cielo santo, Yo forzada a padecer voy amiga, mis desgracias. Ay Leonardo, hay caro bien, que hoy de tus ojos me aparta este enemigo cruel. Yo voy temblando de miedo del ulejo matusalén. Mi Rey mi señor, mi amigo. Vuestro enemigo seré. Y yo vuestro esclavo siempre Allá en Paris lo veréis, cuando un infame verdugo ponga ese cuello a mis pies. Ya en bos faltó la palabra. Cómo en bos faltó la fe? Sois hombre yo sin ventnta. Ya buestras culpas teméis. Buestra mudanza temía. Vuestras traiciones ballé. Si es traición ser desdichado. muy gran traidor me hallaréis. No me repliquéis palabra. obedeced. eñor. Seré para castigaros Rey enemigo, y juez. Fortuna si esto es privar, quien lo aperece no se.
JORNADA TERCERA
Ya el Marqués volvió por ti a la privanca, en que estaba, hermana, déjame, acaba, muera ya esta pena en mí, muera el Conde. Y muerto di, con su muerte que has de hacer Si muete no padecer las penas con que me mata, esta ingrata, questa ingrata es en efecto mujer. No en mujeres de opinión se entiende esa de masia, porque a las tales las fía su heroica sangre, y blasón. Mi muerte en resolución parece que solo tratas, tanto tu rigor dilatas, que no se yo que pretendes, pues con Leonardo me ofendes y con Fínea me matas. Mirona, ques de Fínea. Llorando señora está mientras con el Rey acá le alcansas lo que desea. Notable amor. fue patraña lo que de Tisbe se dice, Tisbe y Ero contradice, cuando su amor desengaña. También tú sabes de historia Buestra Alteza lo permita, que a Garibay y a Caita los se todos de memoria. Usase en España? No, pero aquesta demasía nacio de una aguela mía, que endando el tiempo cegó y como ciega no andaba, como al a le suele hacer, haciame a mi leer todos los libros que hallaba: y cuando yo no quería leerla a veces de noche, palos daba a troche, y meche, con que a un Cristiano partía Y así con estos regalos de la falta de su vista vine yo a ser coronista a pura fuerza de palos. Tu gracia es bien que me espante y al alma cause alegría, la letra del otro día canta, y toma este diamante. Hónrame vuestra belleza. Pareciome peregrina. Vaya de jacarandina pues que gusta buestra Alteza. Adonde hay dinero hay gusto, y donde dinero hay damas, donde hay damas valentía, donde valentía hay fama; donde fama hay estudiantes, donde estudiantes hay sarna, donde hay satna hay sabañones, donde sabañones rabia. Donde hay rabia hay hambre en fin y donde hay hambre no hay nada, nada tenga quien me escucha, si no le agrada mi gracia. ̱. Con cualquiera cosa espantas. Honrarme siempre pretendes Pues si con la voz suspendes, mas con el donaire encantas. Notable cosa es el dar, mas tan poco usar lo veo, que se admira mi deseo, a Frisón voy a buscar. Señor lacayo Frisor, ya en corte está bueselencia. Ya la luna de Valencia el Conde de Carrión. Qué le parece? Que soy en extremo desdichado, ̱. Diga en extremo cuitado. A los demonios te doy, déjame mujer. Lebión ni se entiende ni me entiende, pues que hay señor Conde duende ya su Condado es carbón. Y el de su ama que ha sido, por Dios que le hade amargar, y también ha de pagar a escote lo que ha comido. Llora. Lástima me da, y temo mucho su fin. Lo que ha hecho el dios machín y el Rey que enojado está. Este papel con secreto le darás ques de Fínea. Quién desengaño desea Marqués no se si es discreto. Así su traición se prueba. El Rey me ha visto, ay de mí, tragármese es fuerza aquí. Suelta el papel. Triste nueva Para Fínea, hoy me mata, que la tengo de decir. Hoy villano has de morir. Señor la daga dilata, que hablar con el Rey quería, y por no olerle a vino que notable desatino. este papel me comía. Acaba. Menos rigor. Temblando estoy. Dice así. Mi bien muriendo, por ti estoy de pena y dolor, tu muerte el Rey determina porque mi vida se acabe, tanto puede el dolor grave, en que mi amor te imagina. Aquí sin ti triste muero, por último bien quisiera verte en la hora postrera pues ni hablarte, o verte espero, si el Rey te mata, ese día me he de dar muerte también. No leas más, que no hay quien sufra tan vil tiranía. Pues espapel de Leovardo, señor, no le quieres ver, por fuerza le ha de tener Mirona. Cielos que aguardo, Señor no tengo papel. Ea no replique acabe. Oh que mal quel Marqués sabe reportar su envidia cruel. (. A un verdugo le han de dar, vengan conmigo los dos. Gasnate, y Mirona a Dios. Pues Frisón escarmentar. A no ser el mal de celos, con que el alma, y pecho lidia, no se si ahora la envidia triunfara de estos desuelos. En que opuestos paralelos estos privados se ven, pidio Leonardo por quien su daño intenta mortal, y ahora procura el mal de quien procuró su bien. Ah naturaleza infame, ah mundo vil siempre ingrato, pues este ejemplo el retrato me da con que así te llame que su veneno derrame la envidia, con tal poder; por eso no quiso ser Jenócrates, bien andó, de Alejandro amigo, y yo le alabo aquel proceder. Este papel un soldado me dio al entrar, verle quiero, porque se quedó el postrero, y casi le dio turbado. Señor, todo el bien nos fal después que preso tenéis nuestro padre, hacer podéis éxame a virtud tan alta: los pobres, o Rey gallardo, lloramos esta desgracia, volvede ya a vuestra gracia, ques nuestro padre Leonardo. El soldado a quien se debe gran parte de la victoria, Es este. Por esta gloria quién a morir no se atreve? Dónde sois? De Miraflor. Sois noble? C Tidalgo moen Capitán os hago aquí por buestro mucho valor, acudid al tesorero, seis mil florines os doy. Tu esclavo, y tu hechura so Ahora venganza espero del traidor que me ha offendid Vos pedís Conde razón; y así la satisfacción mirad, que habéis elegido. Oh casarle con Fínea, o que la muerte le den. Casarle no os está bien, ni a mí, quel almi desea su hermosura. Mi cuidado es darle muerte, señor, en secreto, que mi honor esto tiene decretado, Clarindo le ha de dar muerte, que del fío empresa igual. Si tu Majestad Real lo mandare de esa suerte, fuerza será obedecer. Ya su letra he contrahecho, que así se venga mi pecho, (. este te queda por ver. Mostrad Marqués, vos andáis mas que curioso por Dios. Esto es serviros abos. Que mal Marqués le pagáis la obligación que tenéis. Solo daros gusto trato. Mirad que le sois ingrato, y amistades le debéis. Dueño mío el Rey intenta, que acabe en desgracia suya esta vida que fue tuya, y en tus memorias se alienta: adorarte está a mi cuenta, si a la del Rey el matarme, que puede la muerte darme, confiesa mi triste suerte, mas aunque muera la muerte de ti no podrá apartarme. Esto es hecho o falso amigo, mas para que aumento enojos, si de Fínea los ojos ya te disculpan conmigo, ellos te han dado el castigo, yo la muerte, si es rigor, hoy te la dan por traidor, y en tan confusos desuelos un Rey te mata por celos, que queda muerto de amor: Dalde al Capitán la llave Marqués, de esa torre luego, matade que así os lo ruego. Servirte esta mano sabe. e que muera en pena tan grave por una tirana, ah cielos; pero sirvan de consuelos, Conde al mal que te fastidia, que tú me matas de envidia, y yo te mato por celos. Es gran tu amigo el Marqués, En efeto queso pasa. Dicen que tu tío es muerto, y Clarindo gran privanza del Conde. Válgame el cielo. Porque en aquesta batalla provó valerosamente, y tu provarás las bascas de los celos con que el Rey tu fortuna desengaña. Vengan desdichas amigo. Si tú solo las pasaras estaba señor muy bien, mas como voy a las ancas siempre yo las más me llevo, mal me pateció a la plaza ver llevar cierta madera. Qué importa. No importa nada, si a mí me sacan contigo a hacer pasos de garganta, sin haner sido solfista en fiesta tan excusada, por Dios ques bueno el Marqués que anda metido en la danza. Dijo Laerció una vez hablando en la vida humana, que la más ligera era, el pensamiento, más sabia el tiempo. Que bien decía, porque el tiempo de sengaña. La necesidad más fuerte. Eso escribe quien las pasa. Y el mundo la más hermosa. Esa del mundo quitara yo, y Laerció no soy: hay cosa más endiablada. que ver el mundo, si el mundo es un area de Moatras, un laberinto de penas, una confusión de trampas; un caos de malas ausencias, y no hablando en sus marañas, hay paciencia a ver un surdo puesta a este lado la espada, dándole al brazo derecho sudores sobre la baina; hay paciencia a ver un tuerto con ojos a la trocada, para pedir la derecha, tener la vista en Biscaya: hay paciencia a ver un viejo errar el temple a las canas, y salir de azul celeste de la noche a la mañana: hay paciencia a ver un tonto, valentía amontonada, hechar cédulas de vida, cuando por un hombre pasa: hay paciencia a ver pintores, que haciéndoles Dios con alma pinten a un Santo del cielo con entrambas manos mantas. hay paciencia a que un poeta que apenas sabe ques talta, martirice a letra vista. un Santo con sus palabras, cuando le escribe la vida Paso Frisón, que me salta la paciencia para oírte, cuando la pena me mata. ̱. Qué escribes? Al Rey escribo. Versifiraz. Siempre gracias. Qué he de hacen por divertirse anda mi amor. Frisón basta. No escribas culto señor, questa semana pasada llamó, un poeta a la noche, cuando escribia a su dama, esta en que sierpe te busco, ya te admiro luminaria; quielus que escria venionero También tú en soneros hablas Este achaque de poeta es como acha que de sarna, puede ordinario se pega, tú me pegaste estas baseas, yo empiezo con lindo humor una Decima me basta. a la esquidez de Mirona, infúndame el cielo gravia, aquí estoy bien de rodillas. Oh vida enefe humana, sueño en fin de la fortuna, espejo a su rueda varia. Ingratísima Mirona. Que poco penas te cansan. Con tu cara de almires Que buen verso, que elegancia, Frances, Portugnes, Bauplez, ea musas dalde casa. Ten lástima de esta nuez, este natural con alma, no le ha tenido poeta en Francia, halia, ni España, para Mirona, Chacona, ladrona, mamona. Acaba Unos con otros se comen, que bambolla, y patarata de consonantes, Jelus, o musas cerrad el arca. porque si al Rey se le entona las musas apresuradas muriendo están por salir, acabemos pues, y vaya. Yo hede ballar la chacona equí el consonante falta (ro, En los extremos de un car que desdicha, que desgracia, mala ley tirano acuerdo, bien haya el uso de España, que hay verdugo que en un Credo con solas dos oleadas le deja a un hombre sin vida, y aquí en pena un hombre danza. Mas con ánimo bizarto verás el valor que alcanza. Parece que voy perdido, ya la decima va mala, Apolo sea conmigo. Frisón en aquesta danza, porque esta danza no es bario. Esto es ser hombre, y no mandría escucha así Dios te guarde. No me dejarás. Aguarda, queste es chasco verdadero, mas por lo breve no enfada. Ingratísima Mirona, con tu cara de almires, ten lástima de esta nues, porque si al Rey se le antona, yo he de ballar la chacona en los extremos de un carro: mas con ánimo bizarro verás el valor que alcansa Frisón en aquesta danza, porque esta danza no es barro. Esta es décima perfera. Oh maldita sea el alma de tus versos. Muy bien dices, téntome el diablo, ques flaca la humana naturaleza, en el purgatorio arda yo si otros versos hiciere. La torre han abierto, aguarda Señor Marqués. Dios os guarde. Frisón despeja esta sala. Señor adónde me llevas. Ven conmigo. Ah suerte airada, a morirvor Conde a Dios; mas que dichas me aguardaban si empezaba a ser poeta, perdone Dios quien lo causa. Fueso el Marqués, no me habló no me admila esta mudanza, questos extremos del mundo, ni me asombran ni me engañan. Contra mi gasto he venido, pero un Rey cuando lo manda no hay replicarle en el gusto. Aunque mi celoza rabia me enciende el pecho el ser Rey a estos pasos me dilata, que sospechas del Marqués no se que dizan al alma, Cielos, qués esto que veo? quien es, o ilusión vana. Clarindo. Leonardo primo. Dame esos brazos. Aparia, que no puede el sentimiento. animar mi sangre helada. Pues tú me niegas los brazos y tú me vuelves la cara cuando entre tantas congojas solo este gusto me aguarda. Ah Clarindo, ahcaro amigo, también tú me desamparas. Que quieres, no se que diga, que a darte muerte me mandan mándalo el Rey. Obedece, no caigas no en su desgracia, que para un Rey dar castigos el menor desaire basta: un pensamiento le sobra, y sobrale una palabra. Yo fui primo tan su amigo, y pude tanto en su gracia, que Efestión, y Alejandro Pilades, y Orestes callán, Lucilio, y Bruto no se si a los dos nos igualaban, espantando a Marco Antonio finezas tan señaladas. Jenócrates, y Platón callen, Hoppleoy Dimanta, callen Lelio con Cipión, por más que alabe su fama elocuente Marco Tulio; cuando Amistades alaba. Marso, y Caspio fueron sueño, Dario, y Megabiso nada, Tesen, y Píroto sombra, Niso, y Eurialo paran, que con decir lo que he dicho de amistades celebradas, callen todos con los dos, que aquí todo ejemplo para, y con eso a darme muerte con este rigor te manda, celos tiene sin razón, áspides son que le matan. Muera yo, viva mi Rey, no condeno estas venganzas, ejeenta armado amigo en mi pecho con tu daga la muerte que el Rey me ordena, el rigor con que me trata, No te detenga la sangre, que a los dos nos acompaña, teme del Rey el castigo, teme su celosa rabia, y teme ques hombre al fin cayo rigor, e inconstancia será ardor que te castigue, verdugo que te amenaza, celoso Rey con poder, harto te he dicho, esto basta, ejecuta su rigor, venga en mí sus amenazas, pues que obediente a su gusto te ofresco aquí la garganta, Ingrato a quien es traidor se castiga de esta suerte. Que sin culpa me dan muerte advertid Rey, y señor. Qué culpa quieres mayor en tu loco atrevimiento, yo traición mayor no siento para aumentar mis enojos, que ponga un traidor los ojos donde un Rey el pensamiento, Mi amistad, el amor mío merecía esta traición? ahi la satisfacción tienes de tu desvarío: consulta con tu albedrío tú mismo aquese papel, informarte puedes de él, mira que bien me retrato, si eres tú el vasallo ingrato, o si fui yo el Rey eruel. ̱ Dueño mío; el Rey intenta que acabe en desgracia suya Di questa letra no es tuya, di que esta acción no te arrenta, di que soy hombre has la quera contigo presente yo; mas quien a su Rey trató de aquesta suerte que vi. La letra dice que sí, pero yo digo que no, y aunque yo no la haya escrito, nise señor de quien es, dice el alma quel Marqués es dueño de este delito, que me deis muerte permito, no culpo buestro rigor, disculpado estáis señor, que a vasallo tan leal ya la vida le está mal, pues bos le jusgáis traidor. Matadme, vida no os pido, ni que me la deis espero, pero solamente quiero, si algún día os he servido, si algo tengo merecido, no campo, porque no se que tanto favor me dé tu Majestad de esta suerte, mas diga que me dio muerte Clarindo, y oculto esté. Traigan sangre, y yo sentado en una silla hede estar, hacede al Marqués entrar, y verá buestro cuidado, quien es leal, quien honrado, quien traidor, quien atrevido, quien falso, quien fementido, y quien le trata verdad: esto a buestra Majestad a sus pies postrado pido y luego máteme al punto. Digo que contento soy, la experiencia he de hacer hoy, y de quien sois el trasunto: direle que estáis difunto; otra experiencia hade hacer (. con Fínea le he de ver mi hermana lo hade trazar, que quiero desengañar celos que me han hecho arder, ven Clarindo. Adiós Leonardo. Vete con Dios caro amigo. Yo mismo he de ser testigo del desengaño que aguardo. A fe que ándubo gallardo el Marqués questo trazó. después de haber hecho yo lo que hice, ah dura ley, me ha vendido con el Rey, que mal ser noble mostró. Paciencia, soy desdichado, aunque el haberme ofendido escojo aquí por partido de quedar acreditado, siendo noble, siendo honrado, no admiro excesos mayores, ni acciones más superiores, siendo en orden a mis penas, porque desgracias ajenas hacen los hombres traidores. Haced lo que os he ordenado Entrad, que ya apercibida está la sangre. La vida me ha de dar este cuidado Su vino ingenio le ha dado gentil medio, si es traición, en tan sutil prevención, y yo pienso que lo es, que la envidia del Marqués me siqve de información, su muerte, o su vida está en las dos pruebas que haré, si hallo culpada, su fe la muerte su error le da. Aquí señor estoy ya A buen tiempo habéis venido, poned Marqués el sentido, questo el alma os determina, corriendo aquesa corrina en ese hombre quien ha sido. Así mi envidia sociega, y el odio que os tube a bos. Y el mismo poder de Dios hoy a mi furia te entrega, que a un traidor que así se ciega le castiga el cielo así. Confieso que te ofendí, detén la mano, y advierte, que si tú me das la muerte, me he de condenar aquí. Yo te perdono con tanto, ya que hiciste este papel. que al Rey confieses en con el este prodigio, este espanto, tu traición, y el fiero encanto de esta maldad declarada, junto a mi cuerpo tu espada hallarás, de presto ve. Si voy con vida no sé, la muerte llevo tragada. Cuál va el Marqués, ni burlando se puede hablar con un muerto fno tiritando, y hierto en su pena, ya temblando entre si consigo hablando, va haciendo triste traiunto de verse a la muerte jonto, porqueste paso presente le temiera el más valiense, no hay burlas con un difunto. Ya el Rey va desengañado del engaño del papel, porque desde aquel cansel. todo al Marqués le ha escuchado Dame esos brazos que han dado nueva vida a mi esperanza, alma si el perdón alcanza mi vida en trance tan fuerte, y escapo aquí de la muerte, no más Paris, ni privanza. Aquesto has de hacer de mí, quel de sengaño ver quiero. Las ocasiones espero de darte yo gusto a ti: Mira que aguardando aquí. estoy, hermana querida. Voy por Fínea. Sin vida me tienen estos desuelos, muerte me están dando celos, hay riguro sa homicida ya en campaña está mi amor aguardando el desafío: Mis potencias, mi albedrío luchando están en rigor, mas si al Conde hallo traidor, su traición le ha de matar, que un Rey que llega a fiar de un vasallo dama, y fama, es traidor cuando a su dama le llega a solicitar. Entre mil ansias me aflijo. Él sale, aquí retirado ver quiero si me ha tratado con la lealtad que me dijo. Si las penas de amor, si en que se anega el alma que me anima, si el dolor inmortal de mi desmayo, si esta fe que inmorial el alma estima y si acaso de amor el dulce encanto hizo algún día en ese pecho ensayo, si de su trueno el rayo, de su volcán el fuego, algún día llegó, que ser podía; ya por niño, y por ciego, a buestro corazón con dulce calma, abriendo el pecho, y confesando el alma, entre el mortal aliento, que me guía, que estiméis solo quiero esta osadra. Quiere el Rey que le quiera, y no es posible, que de mi libertad tú eres dueño; quiere con su poder el gusto mío, fuérzame ya cruel, si antes risueño, si jusga por posible este imposible, Imposible ha de ser su desuarío, quel forzar mi albedrío a su poder no toca, aunque con más rigor, cielos que aguardo, a dos almas provoca, a dos almas, que amor unio de suerte. que no podrá apartarlas vida, o muerte, ni el Rey podrá con su poder gallardo, que olvide tu Fínea su Leonardo. Si de tu parte amor con ese extremo afectos de tu fe me ha declarado, que le pesa señora al alma mía, confiesa el corazón triste, y cansado; no porque de mi parte el rigor temo, mas porque de mi Rey la cortesía ataron en un día amor, y obligaciones, con tan justa razón que traidor fuera, si a tan nobles prisiones faltara mi lealtad, mi fe faltara; que cuando más te amara te dájara, y cuando más quel alma te quisiera, por quererle queriendo no quisiera. Esto responde el alma, y las potencias, esto mi coracón, esto mi gusto, esto la obligación, que al Rey le debo: perdónale a mi amor contigo injusto, que mi lealtad le debe estas ausencias, cuando más sin razón su rigor pruebo, a mis males me atrevo, mi muerte solicito, cuando te desengaño de esta suerte, todo remedio quito, que en tan triste ocasión puede valerme: trata ahora señora de ofenderme, oféndame mi Rey, mi adversa suerte, y denme por leal todos la muerte. Los brazos sí, ques razón, que a vastallo tan leal no pueden tratarle mal, ni envidia, ni emulación, estos los castigos son de tan fuertes embarazos. que cuando envidiosos lazos buestra muerte tratan sola lealtad que os acrisola os premia con mis abrazos. Mas precio buestra amistad, mirad si os hace distancia, que la corona de Francia, del mundo la potestad: buestra fe, vuestra lealtad en mi Reino estimo yo, que aunque mi amor me cegó, corrido me dice aquí, que hallaré Fíneas, sí, pero otro Leonardo no. Su ingratitud en mi offensa desengaña ya mi error, vos sois mi amigo el mayor, el arma así lo dispensa, la amistad quede suspensa; siendo Paris hoy testigo, no de rigor, ni castigo, mas del favor a que os llama, que más que a ella por dama os quiero a bos por amigo. Deme buestra Majestad de retirarme licencia. Si tanto el verme os enfada, por vengarme de mi ofensa, quiero que presente estéis. La Infanta de Inglaterra, causándole al mundo envidia; está le Paris dos leguas. las albricias puedes darme, pues ya Francia tiene Reina. Aquí tienes mi humildad. Cielos ques esto que llegan a ver mis ojos turbados? Que te espanta, que te altera, vivo está, Marqués, Leonardo, su muerte fue estratagema para saberse tu engaño. Los Reyes que errados llegan a poner en su privanza hombres, que la envidia ciega, errados fe precipitan, y a si mismos se condenan. Si cuerdos examinaran de la privanza cautelas, ubiera menos delictos, premio los buenos tubieran: No atropellara el descuido la virtud con tanta fuerza, Argos reinando han de ser; el ejemplo de esto sea Calígula que en su tiempo fue enemigo de las letras, y no se halló en Roma hombre (así Májimo lo cuenta) que en letras nombre tubiese, sino algunos a quien ellas en tiempo de Otaviano habían dado excelencia. Imperando en Roma Nero, lo dicen las experiencias, que ubo en ella mil crueldades, por imitar su cabeza, pero cuando Vespasano su monarquía suprema tubo en ella bien se sabe; que todo fueron clemencias, y luego de Domiciano ociosidades eternas. El Rey hace los vasallos, no traigo por mí esta prueba, si bien la edad me disculpa cuando no hiciera aduertencias. Pero quiero los privados sin género de soberbia, humildes, llanos, y afables, quel mismo Dios noslo enseña con sus divinas palabras. Esto en Leonardo celebran por todos pide con gusto, con inclinación tan buena, que en su poca ambición veo quel hacer bien le, sustenta. Vasallo que al Rey reprende de lo que al Rey le condenan, y advertido solo dice como amigo en su presencia, este sí, ques buen vasallo, pues da a los pobres su hacienda este mi gaacia merece cuando han hallado mis pruebas quel solo lo ques privar en toda Francia meresca. Salid de Patis Marqués, y él solo a mi gracia vuelva, que mi amor así lo pide, y mi rigor os destierra. Obrdecerte es muy justo. Conde pues bos en la guerra también siempre habéis servido, quiero ahora en recompensa daros el premio mayor, que buestras dichas esperan. Quedando Leonardo vivo no hay premios que me concedas su muerte hade ser el premio, que ha de premiar mis offensas. Con él os quiero premiar, dando la mano a Fínea, mirad que os doy un amigo muy digno de esa nobleza. Señor tu gusto es muy justo, que yo siempre le obedesca. Señor retirarme quiero solo otra vez a mi aldea, que no quiero en tu privanza hacer con fortunas pruebas. Allí quiero con mi primo pasar vida más quieta, questa de palacio es vida, a quien la muerte anda cerca. Hay traiciones, hay envidias, hay mudanzas, hay sospechas, y no podrá la pasión aclarar tal vez cautelas. No hay fortuna que temer cuando mi favor te alienta; dale a Fínea la mano, conmigo en Paris te queda, tu lealtad venció mi amor, triunfe de dos su fuerza. Obedesco a lo que mandas Amor, qué ventura es esta? Y yo señor con mirona matrimonio hacer quisiera debajo de santo yugo de la Carólira Iglasia. Dale Mirona la mano. Y el Alma Frón con ella. Venid. Leonardo conmigo, que mi boda, y más la buestra mañana se han de hacer juntas. Señor del mundo te veas, y aquí de lo ques privar, acabando la comedia, perdón os pide su Autor, perdonad las faltas nuestras.
