Texto digital de Los juegos Olímpicos
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- Atribución tradicional
- Agustín de Salazar y Torres
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- Agustín de Salazar y Torres Segura
- Género
- Comedia
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Los juegos Olímpicos. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/juegos-olimpicos-los.

LOS JUEGOS OLÍMPICOS
OLÍMPICOS, FIESTA A LOS AÑOS DE LA REINA NUESTRA SEÑORA Representación de dos jornadas. DE DON AGUSTÍN DE SALAZAR Personas que hablan en ella. PRIMERA JORNADA Viva la diosa, que esquiva, y guerrera desprecia a Cupido, y a Venus Toca al arma. ultraja, Al arma toca, pues para rendir el poder del sea toda la montaña Olimpo, eco a la voz del clarín, le basta el desdén, y le sobran repitiendo a honor de Palas: las armas, A una violenta, otra blanda, repidiendo los ecos me alagan como que hieren, en voces varias, me hieren como que alagan Al arma, amor, al arma; Sepa yo por qué repiten huye, corre, vuela, bate las alas los ecos en la montaña. que has de salir vencido de la ba Viva la diosa, que al arma, amor, al arma (talla; esquiva, y guerrera Prosiga el acorde acento desprecia a Cupido, y a Venus hasta ese monte, que bañan ultraja. las ondas del Janto undoso, Ay de ti, que lo primero pues este día señala que tu inclinación arrastra, Troya a los sagrados ritos son aplausos de lo bello, del Paladión: y pues Palas cuya violencia tirana es igualmente inventora es tan atroz, tan aleve, de la música, y las armas, que sin instrumento mata. y contraria del amor, Pues para rendir el que este requisito basta poder del Olimpo a declarar la deidad, le basta el desdén, y le sobran pues es consecuencia clara, las armas. que deidad no puede ser, Por cierto que si no hubiera quien no es del amor contraria. en el mundo más desgracia Venid, pues, y vuestras voces que el amor, que fácilmente repitan en su alabanza me atreviera a remediarla. (to , , Viva la Diosa Cómo? ,. No dicen que es cier- que si amor rinde las almas, tira las flechas al pecho? (das. Sí. . Pues volver las espal Suelta Nicteo, o harás Quita loco; porque veas, que la ira precipitada Nicteo, como te engañas, ejecute su violencia ni el aplauso de lo hermoso, en mi pecho, o en tus canas. ni la música acordada Suelta, Paris. . Tente. de las liras, me violenta, Espera parta. con más atracción me llama Tenle, Pan. . Villano, a- aquella música noble, o te haré pedazos. . Eso que de los oídos pasa será hacer el pan migajas. al corazón, y parece, Qué pretendes? . Inquirir que su armonía le llama, de aqueste estruendo la causa, repitiendo los ecos: porque acá en el corazón con dos acciones contrarias, Al arma, amor, al arma,. dos contrarias armonías; Ay infeliz pastor, @ Biblioteca Nacional de España a sus riscos fue mi patria. que igualmente te amenazan Aquí, pues nací hijo tuyo Marte. y Venus? . Para eso dos veces, pues tu crianza el remedio que yo daba. segunda vez me engendró, es santísimo remedio. enseñándome las varias Cuáles? arres, y ciencias, que son Volver las espaldas el segundo ser del alma; porque de Marte, y de Venus, que aunque ella las tiene infu- es cierto que solo escapa en sí, están olvidadas; las quien se retire en poblado, que en fin, le debió el saberlas y quien huye en la campaña. a quien le debió acordarlas. Siempre, Nicteo, con voces Dejo las habilidades misteriosas, con palabras pastoriles, como caza, confusas, que mucho más lucha, y carrera, en que siempre que me avisan, me amenazan, al natutal acompaña a mis dudas me respondes; el arte; que aunque el valor declárete, y si es desgracia sin preceptos tal vez basta, la que me previene el hado, luce dos veces la fuerza mejor es averiguarla, con lo airoso de la llama. que temerla, porque siempre Mas todo esto te he debido es mayor imaginada, con opresión tan extraña, o la dicha, o la desdicha; que en laberintos de dudas y pues es cierto, y que manda mi entendimiento, no halla el albedrío en los Astros, razón para penetrar su influencia me declara; porque motivo con tanta que si siempre mi desdicha limitación me has criado, ha de andar en mi ignorancia, que jamás de la montaña me quitas con no saberla he salido, en que nací, los medios de remediarla. siendo más cárcel, que patria Que he de declararte, Paris hasta ayer, que previniendo si los hados se declaran (eres aquesa pequeña barca, contra ti? . Cómo? . Porque que varada queda ahora más de lo que piensas, basta en esa desierta playa, que esto diga, pues no puedo me trajiste a las riberas decirte más. . Esta es una del Janto, río que engasta respuesta, y contigo mismo las rocas del Ida, aquese puedo probar que me engañas. Tenedos esa vecina monte, que imperioso manda; Isla de Troya, a quien bañan selvas, y mares a un tiempo, las ondas del Helesponto, y estrechando las distancias que con círculos de plata, del aire, con la estatura sierpe de cristal se enrosca la región del fuego escala; A porque los cuatro elementos pues tu gobiernas mi vida, le jurasen por Monarca pues tú mis alientos mandas, de las flores, y las aves, sin duda sabrás mi muerte. de las ondas, y las llamas. Quién será aquesta Casandra Aquí llegamos apenas Tenle tú, Pan, en los brazos a una rústica cabaña, mientras yo, pues se desmaya cuando al punto me previenes, voy por agua a aquese arroyo que de sus cotos no salga. Y yo a buscar hierbas vaya Qué es esto? qué puede hacer que aplicarle a las heridas. mas la fortuna contraria, Bueno es dejarme la carga que lo que obró contra mí y irse los dos: ahora veamos yo mismo? y si lo desgracia si el corazón: más que brava que yo temo me ejecuta, joya que trae en el pecho! que vileza se le iguala y por Dios que está pintada a estar padeciendo el golpe, en ella cierta carilla por temer a la amenaza? ojinegra, y maniblanca, O nunca mi entendimiento de un alma con mil donaires con la noticia ilustraras y un donaire con mil almas. de la armonía del Orbe! Por esta, sin duda alguna, que entonces no fuera tanta es por quien se muere: guarda mi aprensión, ni mi desdicha; quitémosla, que no es justo porque en fin, no deseara dejarle lo que le mata. lo que saber no podía. Pero esto no es hurtar? no, Oh infeliz fuerte contraria! antes guardarle la dama quien sino yo ha defeado a un desdichado, es acción por fortuna la ignorancia? generosa. Mas no ha de ser, vive el cielo, que pues otra vez me llaman Ya aquí el agua estos generosos ecos esta. . Ya para curarle no han de decir mis desgracias. las heridas Ay infelice de mí: A la falda, Parece que de mis ansias acudid del monte todos. usurpo la queja el viento Qué desdicha! Desde aquesas rocas altas Qué desgracia! un extranjero pastor Ay de mí le precipito. . No es nada Albricias que vive. el salto. . Si estará vivo? Hasta saber en qué para No tendrá más que quebradas el suceso, no digamos media docena de piernas. que es el Príncipe, pues mando Ay soberana Casandra, él mismo no se sepa, Muy bien dices. Calla loco: mas qué es eso A la estancia que en el pecho ocultas? . nada; mía le podéis llevar, que siempre estén con el pobre a donde recuperada tan violentas las alhajas, a perdida sangre, creo que aunque él se las halle a ellas, que ha de vivir. ellas con él no se hallan: Vuestra hidalga desdichado ladrón soy. piedad todos estimamos. Joya es; más por qué ocultarla Su disposición bizarra quieres de mí? Fuerte lance: fuera recomendación señor, yo aquí en la montaña nuestra, cuando no bastara me la hallé, y hasta saber aquel aviso que trae el dueño, quise guardarla, a la piedad la desgracia. (gue para volverla, que en fin, Vamos, pues, a vuestro alber- antes que todo es el alma. Ayuda a llevarle, Marsias. Enséñala. . Vesla aquí. No creí que era pesado Retrato es de la más rata el que tan ligero salta belleza, que vi en mi vida: A mí me lo diga usted, di, quién es esta? . Mi dama, que he sabido del alhaja Rato loco; toma, y mira, lo que vale, y lo que pesa. que si acaso el dueño se halla, Guiad, pues, a mi cabaña. que la has de volver, y que Vamos. , . yo he de saberlo. . Excusada Tú no te vayas, Pan. presunción, cuando tú sabes Qué intentas? mi fidelidad. . Aguarda, Que la montaña déjame volver a verla. penetremos, y inquirir Si vas haciendo paradas, de aquel estruendo la causa, llegaremos donde vamos en que a un tiempo repetían en diez años. . Beldad rara: dos diversas consonancias. el alma le falta solo, y es atracción de las almas, Viva la diosa que esquiva, y más sin violencia consigue guerrera, que le den lo que le falta: desprecia a Cupido, y a Venus parece que mi albedrío: ultraja. qué digo? locura extraña; Lejos sueña. yo enamorarme de un bronce? Pues qué importa? Si hay muchos, que de una esta- norte será a nuestras plantas se enamoran, qué más tienes tua el eco mismo. . Será una pintura? . Esa es vana locura querer que vayan ficción del vulgo. . No es tal, al paso de nuestros pies puesto que hoy día se hallan los pasos de su garganta. muchos, que adoran beldades í̱p, una pintura? tan presto esculpidas, y pintadas. se te olvidaron las gracias, Y quiénes son? y las finezas de Enone, Los que quieren a bodas de buena cara. Ninfa, que desde tu infancia se crió contigo, y erais Pues no quiero incurrir yo en delito que se extraña. los dos por quien se cantaba: Porque más cerca muriese aún fingido; y pues es cierto vivía junto a mi casa? que siempre la razón manda Villano, porque me acuerda al amor en los principios, ahora dichas pasadas. toma el retrato, y repara, viéndome en presentes pena que aunque otra vez te le pida, no me le des. . Venga. y a Enone estará olvidada de mí, con que no la ofendo Aguarda. su padre, de nuestra patria Si te quedas con él, mira que si acaso el dueño se halla, la llevo a Troya, por ser que le has de volver, y yo gran Sacerdote de Palas lo he de saber. . Necio calla elegido; con que ya, o te haré dos mil pedazos. después de ausencia tan larga Cómo es eso? pregonarla la fineza será olvido; intento. . Bella mujer! que la más ardiente llama mas cómo te juzgo humana? de amor, distante se entibia; cuando no se apague. extraña bella deidad ahora si que te invoco bien, pues tanta suspensión de mis sentidos, hermosora, no es posible que suavemente tirana ser mortal; que el ver copiada le quitas al albedrío tu belleza, es porque siempre, a jurisdicción, pues tanta como a la deidad no basta es la razón de adorarte, a comprenderla el discurso. que en aquel que te idolatra Por visos nos las declaran es la adoración precisa, y parece voluntaria: los pinceles, socorriendo de los hombres la ignorancia. merezca yo ver el dueño de la deidad que retratas. Si no me la vuelves, yo la pregono. . Necio, aparta porque mi dolor no diga, porque no digan mis ansias: Ay quién busque una Ninfa, que tiene traza de que luego se pierdan Rompe amor las flechas, cuántos la hallan? rompe el ajaba, Sus señas son. . Vive el Cielo, que en las ondas no tienen poder las llamas. villano, que si no callas. Hombre del diablo, no has vis- Coro de Ninfas parece mujeres, que así te pasma (to que entre las ondas sagrada Pues venciendo sus armas, del Janto, libres de amor, flecha con ojos, dicen, burlando sus armas: vuela sin alas. Rompe amor las flechas, Pise del Janto undoso Lleguemos, por si alguna Las márgenes sagradas, nos dice quien es la dama y débanle las flores, del retrato. . Bien has dicho, que adornan su esmeralda, si bien verán que se engañan luz a su vista. sus voces, pues al llegar vida a su planta. mis suspiros a las canas Deje de las corrientes espumas del Janto undoso, la riza undosa plata, serán ceniza, aún las vagas arenas, y dirá el eco como suele el Lucero mejor en voces contrarias: llevar a la mañana señas del día, Rompe amor las flechas. nuncio del Alba. Prueben amor las flechas. 4̱. Rompe amor las flechas, Rompe el ajaba. rompe el aljaba, Prueben la aljaba. que en las ondas no tienen Que en las ondas no tiene, poder las llamas. Que aún en las ondas tiene, Hermosas Ninfas del Janto, Poder las llamas. pues que ya pisáis la falda Poder tus llamas. del Ida, sientan las fieras Yo, que a Baco sigo, tengo las iras de vuestra aljaba, mejor la canción trovada, mientras yo en aquesta fuente y de usted, y de ellas me río, quedo sirviendo de guarda pues mejor canta quie canta, al sagrado bosque, que es Prueben. Baco, las botas, el que guarnece de Palas prueben las razas, el grande templo, y a donde que en el vino no tiene no se permite de planta poder el agua mortal la villana huella. pé̱ , , Pues tú sus límites guardas, que a. vamos, pues, y con las Ninfas Ya dora las espumas. nos mezclaremos de Palas, con belleza más alta que también corren la selva. mayor deidad que aquella Vamos, mas vayan mezcladas que en cuna fue de nácar músicas, y venatorias madre del fuego, voces, diciendo? A la falda. y hija del agua. Al monte. . . Al llano. Mejor Cupido Enone, A la selva. en las espumas canas Al arroyo. . A la montaña. enamora las ondas, Rompe amor las flechas, . Sola me han dejado, y solo mudo pez, ave dulce, ruda fie mis pesares me acompañan Ay Paris fementido, (ay ausente Paris! ) tu, si mis ansias supieras, sagrada fuente, que bañas vieras, vieras, flores, y plantas, pues saben a pesar de tu olvido, de amor las flores, y plantas, que con la pena mía pues a mis ansias asistes muere el Sol, nace el Alba, suspende el curso a mis ansias. vive el día. El curso transparente Peces, fieras, aves, de tu corriente helara, sentid mis males; para, para, plantas, flores, peñas, o presurosa fuente, llorad mis quejas; si acaso puede tanto montes, valles, ríos, triste voz, dulce queja, tierno oíd mis suspiros: llanto. oíd, sentid, llorad, Y pues no hay posible pues amor reina en lo que amor intenta, en riscos, y flores, sienta, sienta en plantas, y peñas, aún todo lo insensible, en montes, y ríos, muévase al dolor mío en aves, y fieras. tierna flor, duro escollo sordo río. Toma el retrato, y pregun En mis ansias fatales, tú mientras yo en esta ver? porque mejor se crean, fragosidad quedo oculto. sean, sean Allí está junto a una fuen testigos de mis males, una Ninfa. . Pues pregunta y eco de mi cuidado, si acaso conoce de ese verde valle, alto monte, humil. retrato el hermoso dueño. de prado. O tú, quien quiera que fuere Ausente me lamento Ninfa, que corriente estás de mi suerte enemiga, con quien nunca estoy corriente diga, diga, que es con el agua; sabrasme se iguala a mi tormento, decir a quien se parece aún quien ha padecido este retrato? . Mostrad. salió amor, vil desprecio in- Parece que se suspende. justo olvido? De Casandra es el retrato Aún el bruto más fiero mas qué miro? no es aqueste ausente, mueve a llanto; Pan, de Paris el criado? tanto, tanto Mas qué miro? (lance fuerte puede el dolor severo, vive Baco, que es Enone. que gimen en su esfera Pan porque saber pretende quién es aquesta belleza? mis Qué miro? Los hombres hermosos tienen Qué os suspende? Yo Enone. este riesgo; cierta Ninfa, que por mi beldad se muere Buena la hicimos. me remitió ese retrato, Proseguid que bien merece y quiero saber prudente vida, y alma tal belleza. lo que se parece a ella, Yo si cuando. para ver qué me parece. Vil aleve, Y cómo has dejado a Paris? traidor, fementido, ingrato. cómo dime, a Troya vienes? Adelante; mequetrefe, vino él también? pelitre, pícaro, ruin, Mucho aprieta: desvergonzado insolente, yo vine solo por este descarado, relamido, cuidadillo que te digo, infame, puerco. . Suspende porque como tantas veces villa no la voz, pues tú suelen mentir los Pintores tienes la culpa. con la disculpa que tienen No intentes, que es, pintar como querer, ingrato, nuevas traiciones; y ellos pintan como quieren, pero si villano eres, no quisiera yo engañarme. que mucho que seas ingrato? pues la ingratitud es siempre Que este loco de esta suerte de noble, o villana sangre, se detenga! yo pretendo tes. quien nunca el origen miente; salir. . En ver como mien- lo que a mi fe le has debido Usted viva muchos años. pagas tan mal? . Ya con ese Es justo que ya recele requisito es Caballero, alguna traición de Paris: pues no paga lo que debe. dónde queda? Suspende, Enone las iras, Cuántas veces que no es justo que te quejes lo he de decir? allá queda de mi lealtad, si no es ya en su patria, que sea enojo aparente De esta suerte para disculpar tu olvido; he de evitar su ignorancia: pues ni el indicio más leve puedes tener contra mí de culpa. hermosa Ninfa, si pueden Aunque la tuviese, con las deidades de los ruegos, que amante por más culpado rogaros mi fe pretende, que sea, no es inocente? que digáis quién es el dueño Digo, que tienes razón, de ese retrato, en quien tiene porque el llegar impaciente vida, y alma vinculadas buscando el original de esta belleza no puede anticipado el castigo? ser delito, antes pudieras pues no saldrás de este verde quejarte de mis desdenes bosque sin que sea funeste porque no te lo agradezco: teatro de justa muerte, vive el Cielo. pues de esta sagrada selva Si no atiendes de Palas, ninguno puede a mi razón, me disculpas sus coros pasar, sin que con lo mismo que me ofendes, de sus Ninfas a las crueles pues quien teme que le arguyan, volantes flechas (mejor el ser convencido teme. dijera volantes sierpes) Qué disculpa puede haber no rinda la vida; y pues que lo sea? tan buena ocasión me ofrece El que en la verde la venganza, con lo propio frugosidad de ese monte, que solicitas me vengue, por casual accidente la misma beldad que buscas se halló Pan aquesa copia te ha de matar: Clori, Irene y así preguntando viene Casandra, que en vuestros bos- que es hay traición. por el dueño, por si acaso Enone, tente. le hallase poder volverle. Suelta villano. Linda disculpa has hallado, No juegues casi estoy por convencerme. que es temor. Es que él se halló la disculpa Si me detienes, y yo el retrato. . Di aleve. vive el Cielo. cuando eso fuera verdad, Mira. . Aparta que disculpa hallar pretendes Que. . Suelta, al llegar diciendo: (ah falso!) Escucha. Hermosa Ninfa, si pueden Atiende. con las deidades los ruegos? Qué brava memoria tiene, Ya te atiendo, ya te escucho pero ha de ser de esta suerte? Y proseguir: (loca estoy) Ninfas de Palas traición. Rógaros mi fe pretende, que digáis quién es el dueño Huyamos. de ese retrato, en quien tienen Que eso aconsejes? vida, y alma vinculadas Al Templo. mis; pero mis altiveces, mis iras, mi indignación, Al bosque. mi rencor mas por qué quieren A la selva. contra un villano esgrimirse Solo siento que se lleve iras, rencor, ni altiveces, el retrato, seguirela. ni indignación, cuando ya, Cómo ha de ser, si ya viene oh vil, tu delito tiene atajándonos el paso, me encuentre tu ira severa, a lo que a mí me parece, pues aunque la ley supiera, más de cuatrocientas Ninfas, si habías de ser la homicida, sin los niños, y mujeres; menospreciando la vida, sabe Dios si estoy temblando. a la muerte me viniera. Cobarde, a las damas, temes? Mal las iras aprovechas Pues a quéen en esta vida en tus divinos enojos: con más causa ha de temerse, sino a las damas? que aunque quieres matar? pues los ojos las manos blancas no ofenden, esgrime, y deja las flechas; ofenden las negras flechas. y en mí, menos satisfechas Sígueme, y calla. del herir, pueden estar, porque al llegarte a mirar llegue la vida a perder: Suspende luego me la has de volver, villano el paso. . Qué miro? si me la quieres quitar. el original no es este Copiada te vio mi fe, de la luz que adoré en sombras? y en la divina pintura Al retrato se parece, no le faltó a tu hermosura como el llover al freir. vida, pues te la entregué; Cómo te atreviste, aleve, sin albedrío quedé, a profanar el sagrado con que nunca te ofendí de esta selva donde aún teme! en amarte, pues sin mí entrar el Sol, pues sus luces, tu belleza me dejó: si a iluminarla se atreven, luego yo, no siendo, yo, o se esparcen temerosas, ( te adoraba a ti sin ti. o se ocultan reverentes? a tu rigor solícito, el que violare sus cotos si delito fue mi amor; pena de la vida tiene. que no me quita el rigor Pues siendo eso así, la pena la vanidad del delito: recelaré inútilmente, y aunque la herida permito pues ya tú la ejecutaste de tus arpones, advierte, Cuándo? que muerte me diste al verte, Cuando llegué ha verte y la flecha repetida y aún antes de haberte visto. podrá duplicar la herida, De qué suerte? pero no darme la muerte. De esta suerte: Necio extranjero pastor, Extranjero pastor fui, que bárbaro, y desatento en Tenodos me crié, dos veces tu atrevimiento ayer a Troya llegué, justifica mi rigor: hoy en Troya me perdí: justo es morir, pues tu amor no es disculpa de que aquí ofende mis altiveces, piadosa contigo soy, el brazo la cuerda tira: pues lo que pides te doy, qué es esto? busco la ira, o te doy lo que mereces. y encuentro con el agrado? Aunque aquí la ley severa mas pues dos veces me enos no te quitara la vida, la vida a mis manos pierda. te matará de ofendida, qué hace de andar con la cue o pintada: o verdadera: jugando a tira, y afloja. muera tu locura, y muera Al que bárbaro se arroja tu atrevimiento a la atroz a amar, y a decir, que amó, ira de este áspid veloz, mi desdén le perdonó: pues pintada desatento cómo os suspendéis así? me ofendió tu pensamiento, Muera. y verdadera tu voz. Las flechas enarbolad No muera (ay de mí! contra aquesos dos villanos. Pues quién le defiende? Cómo yo muera a tus manos, Yo; qué mayor felicidad el que ves ha fementido!) Ninfas, las flechas parad, sé que hoy a Troya llegó y mira que andas errada nuestra ley no quebrantó. en darme la muerte airada; pues nuestra ley no ha sabido muera él solo, que te vio y si acaso aquí ha venido, pintada, yo no, que yo es solamente a saber no te puedo ver pintada. de que beldad puede ser Por necedad tan grosera; este retrate; y arguyo a este primero he de herir. de su belleza, que es tuyo. de suerte, que ha de morir Aunque pudiera tener uno, que quiera, o no quiera? aún mayor motivo ahora La misma es la ley severa de poderle castigar, al querer, que al despreciar. por ti le he de perdonar. Por cierto que es singular, Pues qu´r motivo, señot Ninfas, vuestro proceder. puedes tener, cuando igno ni han de amar, ni aborrecer? la ley de llegar aquí? pues por dónde hemos de echar? Mira lo que hago por Qu´r aguardas? qué dificulta pues le perdono el error tu desdén en el matar? de decir que tiene amor. Ya quien se lo ha dicho El suceso he de esperar A mí. entre estas ramas oculta A ti? . Sí. Sea sepulcro esta inculta Enone repara. selva a un infeliz osado. Qué es reparar, fementil Muere, pues; pero que helado si eso hubiera yo sabido, burle un villano mi fe! aún yo por ti le matara; pero que así perdonaras mira como aconsejara, a un bárbaro desatento: que quien a ti te ofendió Idos pues a prevenir le dieras la vida; no todas al sagrado Templo perdones maldad tan fiera; de Palas, pues esta tarde que aguardas? muera. de los Olímpicos Juegos No muera. se han de promulgar los ritos, Pues quién le defiende? y Priamo. Rey supremo, Yo, con su Corte ha de asistir. pues que la ley ha ignorado; Ya todas te obedecemos. quien castiga una ignorancia Sola has de quedarte? . no, y si amate, que distancia con Lucinda, en este ameno hay de un muerto a un despre- bosque pasaré la tarde, (ciado? idos pues. o cazando, o divirtiendo Bien has mezclado la ociosidad con su voz. el rigor con la piedad, tu gusto, es nuestro precepto; porque no ver tu beldad, venid pues. más que clemencia es rigor. Ya te seguimos. que esto consienta: ah traidor? Mucho corazón tenemos tu pagarás tu maldad. Yo agradezco no haber sido que consultar, que aunque estaba malquista con el tormento blanco a la flecha severa. . de ausente amor, yo tomara Pues el primer necio fuera, que de blanco haya servido. trocar ausencia por celos. En efecto, qué has querido Triste, señora, has quedado; que sientes? perdonar su error así? Quién será, cielos, Mi retrato, Enone, di, este pastor? pero sea cómo a tus manos llegó? Cómo se le quité yo. lo que fuere; porque quiero Por qué? acordarme de un villano Por dártele a ti: indigno aún de mi desprecio? mas que no quisieses dar Quieres que cante algo? . Sí, a su locura castigo? Oye unas coplas en verso, Pues cuando estuvo contigo Disfrazado de pastor bajaba el amor que lo pudiste cobrar? Como él llegó a preguntar a ver a Siquis ingrata, de quién era, y como fue que con desdenes le mata; tuyo; con él me quedé más ay que dolor, para volvértele a ti. que lloran las aves, Muy bien hiciste. que sienten las flores Que así al ver que de amores se muere el amor, Y por eso yo lo dejo. que humilde. Mas que necia estoy; prosigue, no es malo oír, que sujeto No, no prosigas. está amor a la belleza: Pues por qué? pastor tan galán, y atento; Porque no quiero oír letras de pastor posible es que sea pastor; no cantas enamorado. . Pues eso qué te importa a ti, señora? Ya te obedezco. como yo de amor no entiendo El que selvas, y espumas, no quiero oír sus disfraces. con plumas penetraba, Pues oye otro tono nuevo rendido sustentaba sin pastor. hierros en vez de plumas; ya no teme las sumas No cantes otro; esferas su rigor: prosigue el que ibas diciendo. mas ay qué dolor, Quién diablos te ha de enten- Bueno está, no cantes más, Prosigue, pues. (der? que me parece que el eco Va de cuento. de tu voz al alma dice. Qué humilde está Cupido, depuesta la arrogancia, Estas poco más, o menos midiendo la distancia son las señas de la Ninfa de herir a ser herido: que se perdió. de Siquis ofendido, Qué es aquello; aún adora el rigor Un pastor que habla consigo mas ay que dolor, a solas; pero tan recio, Veslo como te decía que parece que pregona, yo bien? sin duda es muy necio y acá se acerca. (ciones el que compuso la letra. Del bello original las fac Pues por qué? son como se van siguiendo, Porque al desprecio culpa de Siquís, cuando es Es su negro cabello el desdén aquel supremo del Alba injuria, blasón, donde lo imposible una noche de Invierno, se hace divino lo bello. larga, y oscura. Los Poetas enamorados, A pastor, llegaos acá. siempre buscan su remedio Que embelesado, y suspenso en las letras que componen; qué va! más va haciendo co- pues fuera gran majadero no me admiro, el que escribiera a su dama, (plas, Buen concepto! que no le quiera. Por eso Son sus dos negros ojos dos Cupidillos, digo yo que no prosigas. disfrazado de villano con que en vez de dos niñas (man? quiso que vieseis en ellos tiene dos niños. como eran las tres cosillas, Salvaje, no veis que os lla Y aún parece que en mis hues- galán, valiente, y discreto. Y pues ya lo sabéis todo, usted llama en casa propia (sos las buenas nuevas le llevo Por qué? de que hallé el original, Porque llama recio. Negro el jaque divide y el retrato, y recogiendo iré algunos criados suyos, su frente lisa, como Septiembre iguala que anda por aquesos cerros, no? cazadores de retratos, noches, y días. Dime, a quien buscas, villa- que es nueva caza: y con esto, Con estas señas que llevo, aquí paz, y después gloria. . busco; mas no busco nada, Aguardad pues lo que buscaba encuentro Va como un viento. Pues a quién buscáis; Quieres creerme, Lucinda, (do, A vos. que en lo bizarro, y atento, A mí? . Pues no estáis oyen en lo airoso, en lo cortés, que vuestras señas pregono? en lo rendido, y discreto, Mis señas? pues a que efecto? siempre conocí que estaba Queréis saberlo? . Decid lo villano muy violento Perdiose un trato vuestro en el pastor disfrazado? a un pastor enamorado; Buena la hubieramos hecho mirad que esto es en secreto. si le hubieras dado muerte Qué secreto, si ya sé en el bosque. que fue quien pudo perderlo No sé cierto un pastor, que ayer llegó si me pesara, si bien de Tenedos? a mí; porque? mas dejemos Malo es esto. esta plática, y prosigue Y él os envía a buscarle? con la letra, que diciendo no es esto así? ibas, cuando el criado vino. Ello por ello. Ay, señora, el encubierto Hay más que decir? pienso que No hay más: Que cantes digo, que pues vos sabéis el cuento, no me entiendes? no ignoraréis como el tal pastor. Príncipe supremo es de Tenedos, y que Bien te entiendo: amante vuestro, sabiendo Llora Cúpido en vano, como habían de publicarse cuando en su cautiverio hoy los Olímpicos Juegos, cede el tirano imperio a imperio más tirano; vienen amantes, y traen al desprecio inhumano gran cantidad de conceptos venció inhumano ardor; de que acá no se hace caso: más ay que dolor, & porque aquí advertiros quiero Sin sosegar mi cuidado, que vuelve muy despreciado pues ya aliviado me siento el que viene muy discreto de la caída, seguir que atrevimientos corteses, por este bosque pretendo también son atrevimientos. a Marsias, que va buscando Discretamente me ha dicho el retrato, que del pecho que yo soy el que encubierte me quitaron: pero allí, amante de su belleza, o es engaño del deseo, he venido; mas no quiero original, y retrato darme yo por entendido: miro: a qué aguardo? yo llego antes seguiré su intento, a declarar; mas la voz, hasta que más me declare; y el paso de un torpe hielo pero quien pudo el secreto le han embargado: o amor, revelarla? . Qué dices, hijo cobarde del miedo! que habéis quedado suspenso Quieres que prosiga? . No. Pues que ya sabéis, señora Pues prosigamos el cuento que hay Príncipes encubiertos del pastor amante tuyo. (eso, tened piedad con alguno, Ya he dicho que no hables de que por vos vino, perdiendo que eso es lo que más me ofende; alma, vida, y libertad; y solo deseara verlo, testigo es en vuestro pecho para decirle, que ese retrato, que fue , Aquí el norte en el mar incierto hermoso prodigio bello de un cuidado. . qué por él está, quien de vuestras iras intercedéis? . De ese quien teme, y solicita el riesgo; solo que tengáis piedad. bien que el temor no es cobarde, Que bravo discurso tenga porque no es hijo del miedo, en lo discreto, al instante sino del temor, que causa conocí que era tercero, a la osadía el respeto. señora. . Qué es lo que dice Sabed, que. . No prosigáis, Esto es sin duda de aquel pastor cortés, y extranjero, a quien fue a buscar el otro que si venís presumido, Criado es suyo, y a lo veo de que ese lenguaje es nuevo, pues si de parte venís por no tratarse en las selvas de ese Príncipe, os advierte sabed que en ellas tenemos que sabe muy bien decir, Príncipes, que disfrazados lo que siente, y yo no entiendo a los Olímpicos Juegos pero porque no volváis @ Biblioteca Nacional de España en violencias de Marte sin respuesta, lo primero triunfos de Venus. será arrojar en el Janto Sin duda que promulgados ese retrato, pues necio y a los Olímpicos Juegos, el pincel de una osadía al Templo de Palas viene pudo servir de instrumento, Priamo; mezclarme intento y lo segundo diréis, con los demás, pues ya llegan que de su disfraz me ofendo, a este sitio, repitiendo. pues en lo villano ostenta traje, y engaño groseros? y mitad que seáis puntual en decírselo; aunque veo que tan de su parte estáis, Viva Priamo, pastores. que lo mismo que diciendo os estoy a vos, ha sido Viva el gran Príncipe nuestro Venid, celebrad, & como decírselo a él mismo: Y a la deidad de Palas, veslo como era el pastor del bosque. Todos al Templo guiad Príncipe excelso, de Palas, porque hoy intento ofrecer un sacrificio y aún a ti no te ha pesado? Que no lo digo por eso. a su deidad; y los ecos Aguarda, espera, detente, de las trompas, y las liras hermoso prodigio bellos pregonen a un mismo tiempo que bien ha disimulado de la Olímpica Palestra no conocerme! y a un tiempo, la aclamación. Di Nicteo, que bien castigó la culpa cual de aquestas Ninfas es que en adorarla no tengo! O nunca vista beldad! Casandra? . La que de acero a pesar de tus desprecios el bruñido escudo embraza. los seguiré: bien que amor Hay hija amada! los cielos ir a quejoso diciendo: se duelan de mí. . Señor, Viva Priamo, pastores, pues ya todo está dispuesto Viva el gran Príncipe nuestro por mi elección, como a quien le toca, por el supremo Y vosotras repetid, honor (allí está el pastor! Ninfas en acordes ecos. de Sacerdotisa; entremos Venid, celebrad a empezar el sacrificio. los Olímpicos Juegos, En todo he de obedeceros. con lides de amor, porque en mí vuestra hermosura con batallas de ingenio. tiene, o Ninfa, más imperio Y a la deidad de Palas del que pensáis. . Feliz yo, rendid a un tiempo pues una vez que merezco í̱s, quien sabe esgrimir los rayos, veros, señor, tanto honor porque vibra los aceros? os debe mi rendimiento, y feliz vos que tenéis Bien pudiera yo esgrimirlos contra quien falso, y grosero en las almas otro imperio. engaña mis altiveces. Venid, celebrad, Yo engañaros? no os entiendo Ay cuán en vano te busco, Qué más engaño queréis bello imposible? que ese disfraz? Ahora menos Nicteo, os puedo entender, pues es y cuál es de estos pastores Paris? . Es aquel mancebo, tan propio el traje que tengo, que si os parezco villano, coronado de laurel solo soy lo que padezco: Qué gallardo! qué dispuesto! bien, que el alma. (ay infelice! dejadme, Que? aún fingís? dejadme locos afectos, Nada de esto es fingimiento. que primero es: mas qué digo? Cómo no cuando yo sé guíen los coros al Templo. Venid, celebrad. &. que sois Príncipe supremo. Advertid. Con Príamo, qué hablaría Que hay que advertir, mi padre? que aunque para mí es lo mismo Quiero ir siguiendo que seáis Príncipe, o pastor, el norte de mi fortuna. que me engañéis solo siento. quién pudiera hablarle, cielos, Válgame el cielo si acaso . a Paris! mas no es posible. ocultan algún misterio En aquestos Juegos pienso de Nícteo las razones? entrar por vos. . Perderéis, De qué os quedáis tan suspenso? porque si entráis en el Juego, Quién os ha dicho ese engaño? será, si tercero falta. Cómo es engaño, si el mismo Y yo en la palestra intento que con vos vino lo ha dicho? hacer. . Qué? Bien digo yo que Nicteo, . Allá lo veredes. algún gran secreto oculta, Agrajes dijo lo mismo. y hablar con el Rey: mas esto cómo puede ser? . Aún no 2̱. Y a la deidad de Palas os convencéis? ya estáis necio rendid a un tiempo no basta que yo lo diga? en violencias de Marte, Diciéndolo vos, yo creo triunfos de Venus. que será, que las deidades no pueden mentir: mas siento de parte de mi fortuna. Contra quién va tan armado que aún lo evidente no es cierto- el divino airado ceño? Venid, celebrad Y si lo fuera, señora, en violencias de Marte rendid a un tiempo, Pudierais. . Aborreceros, Y a la deidad de Palas con batallas de ingenio. con lides de amor, solo vuestro engaño advierto los Olímpicos Juegos Con lides de amor, Venid, celebrad con batallas de ingenio. y el amor no son inciertos? Luego mi amor. así? cuando la fortuna, No le escucho. pero de qué me lamento Luego mi fe? ambos inciertos en mí? No la entiendo. Fortuna, y amor, qué es esto? Luego siempre he de hallar; De esta suerte. Iras. No me atiendes? Solo he de lograr. una piedad en el pecho.) Incendios: un rigor, si está luchando quedad con Dios. Ay cómo río de amor. No os escucho (mal esfuerzo Id con Dios: Porque aún el desprecio adoro. pero no podré volveros examinar mis desprecios? a ver? . Para qué queréis los Olímpicos Juegos. mereciera? . Que no es eso lo que os quiero decir. que en advertiros quien sois, triunfos de Venus. SEGUNDA JORNADA Ay, que metió de amor; escuchen, atiendan, verán lo que importa seguir mi opinión. Dicen que al que quiere bien, luego la razón quito: luego solo el que no quiere es el que tendrá razón: ay que me río de amor. Todos del amor se rían; mas con una distinción, que es bueno burlarse de él, mas burlarse con él no: ay que me río de amor. Inclinación natural dicen que causa su ardor; mas quien lo dice no dice, como es mala inclinación: ay que me río de amor. Ay como lloro de amor. escuchen, atiendan aquellos que saben como es su dolor. Miren si digo yo bien, oigan la lamentación, de quien del amor se queja, verán si sueña mejor. Ay como río de amor. Ay cómo lloro de amor. Ay cómo siento el agravio de aquel la ardiente pasión, que no he de llamarla celos, porque no infame la voz: ay cómo lloro de amor. Ay cómo río de amor. Ay cómo lloro de amor; hay cómo río de amor, aunque contrarias conmigo hablan una, y otra voz; pues ni sé si he de llorar, o si he de reír de amor: pues neutral acá en mi pecho una, no sé si es pasión, para risa, ya es cuidado para llanto, aún no es dolor: y pues no es llanto, ni risa, diré contraria a las dos. Ay, que me río de amor. Ay, que no río de amor, Casandra. Enone, Lucinda, Señora. Pues cómo, si hoy de los Olímpicos juegos empieza la aclamación, faltas del Templo? Eso mismo puedo preguntarte yo: mas puesto que te he encontrado en tan feliz ocasión, del concurso separada, sabe que tengo un temor que comunicar contigo. Pues sabes que tuya soy; qué esperas? Cielos, si es Paris la causa de su pasión? o cuanto reme quien ama: Lucinda, si es que a las dos nos buscaren, ten cuidado de avisar. Al punto voy a obedecerte; mas siempre repitiendo mi canción. Ay como río de amor. . Ya Enone que estamos solas salga del pecho a la voz un cuidado, que no puedo asegurar que es amor, ni decir que no lo es; pero aunque lo sea, no le quiero llamar así, que contra la estimación no es el error el que ofende, si no el nombre del error. En fin, cedió mi desdén, no sé porque superior influjo, con quien no valen esfuerzos del corazón, pues el violento me inclina a un extranjero Pastor de Tenedos. Ay de mí! no fue vana suspensión; pues es Paris a quien ama: ya es mi desdicha mayor! Qué te suspendes? No quieres que me cause suspensión, ver que en un villano emplea tu fineza? Ese es error que padeces, porque al que se inclinó mi compasión, aunque en el traje es villano es el Príncipe, y señor de Tenedos, porque amante del engaño se valió en el disfraz pastoril, solo para hacer mayor su fineza; que no siempre es el engaño traición. Albricias, alma, que no Paris a quien se inclinó, sino a Corebo; ahora quiero alentar yo su pasión. otra vez te has suspendido? Como antes me suspendió de tu inclinación lo injusto, ahora de tu inclinación la justa causa celebro, pues como testigo soy de las generosas prendas del Príncipe, pues vivió en su privanza mi padre tantos años, la ocasión tuve de comunicarle; y su gala, su valor; su bizarría, su agrado, y su entendimiento, son dignos de ti que está sola. parece exageración: y aún yo estaba prevenida de decirte, como hoy de su amor me dio noticia; y es, que como imaginó que yo le descubría, por conocerle, pensó que hacer confianza de mí, era el arbitrio mejor para que ya le encubriese; pero en mi fuera traición no avisarte. Pues estás tan de parte de mi amor; que me das tú las razones para tener yo razón, ya que el Príncipe contigo se ha declarado, un favor me has de hacer Qué es lo que mandas? Que le digas como yo le mando que en nombre mío entre a ostentar su valor en los Olimpos Juegos: esto es lo que digo yo, tú dile lo que quisieres, que ya ves que fuera error limitarte las palabras, y entregarte el corazón. Quiero avisar a Corebo de su fortuna, pues hoy consigo en ella dos dichas, a primera, que el amor de Casandra no es a Paris: la segunda ocasión de vengarme de mis celos, porque no hay gusto mayor, como que el propio desprecio vengue el ajeno favor: mis celos venguen sus celos, y en pena de su traición sienta lo mismo que siento: pero allí viene el traidor, yo quiero disimular. De qué diablos coligió que eras Príncipe, Casandra? Esa es mi duda mayor, porque ella: pero allí esta Enone. Con un dragón quisiera encontrar primero. A hablarla resuelto estoy, solo para asegurarla, y porque es justo que yo, ya que falto a su fineza, no le falte a mi acención, Enone. París, me alegro de encontrarte. Es que tu error habrás conocido ya desengañada. Pues no? Miren lo que son mujeres, lo que va de ayer a hoy. qué mansedumbre! qué agrado, que para disimulado, En fin que juzgas, traidor, ya veis que es mucho dolor? aleve, falso, cobarde, Luego no sientes que quiera, que podía tu traición a otro? . Yo, porque razón borrarse de mi venganza. cuando a ti sola te estimo. Miren si lo dije yo, Mejor salud te dé Dios, vean lo que son mujeres. o mejor le lleve el diablo. Mira que tu indignación Casi por creerle estoy es injusta. que a quien la desea, basta Dices bien, cualquiera satisfacción; que pues ya vengada estoy en fin, que no lo has sentido? al rigor de tu desprecio, Cómo he de decir que no no es justo aumentar rigor. Y que te acuerdas de mí? Pues cómo de mí te vengas? Cuando en mi imaginación Yo te lo diré, que no siempre vives, confesar te ha de costar un anhelo que me acuerdo, fuera error el saber un sinsabor. Por qué Y si fueren malas nuevas, Porque solamente malas nuevas te dé Dios. quien olvido se acordó. Casandra, que es la que adoras, Pues si es así: pero allí por tercera de otro amor viene Casandra, a los dos hoy se ha valido de mí no es justo que nos encuentre, a otro su pecho rindió, y me culpe, que no voy y tú la rindes tu pecho; a obedecerla, que siempre mira si pudo mayor es mal sufrido un amor; venganza hallar mi deseo, a buscar voy a su amante. pues el amor, como Dios, Tente, espera, castigó tu ingratitud; otra ocasión y a un mismo tiempo ordenó, buscaré más oportuna que ella ponga la venganza, de hablarte, cuando tú la sinrazón; Aguarda, que no a otro quiere. has de irte sin que me digas. Ay infeliz! Mira que ya viene, adiós. . mas la disimulación Triste corazón qué es esto? me importa, para saber qué es esto tirano ardor? mi desdicha. Si juzgó la que adoro me abrace, tu injusto enojo: que en eso y a otro quiere. tu venganza se cifró No es razón, antes me has dado gran gusto, para que a ti te aborrezca, pues a quien no tengo amor que a otro quiera. nunca pudo darme celos: poco a poco, corazón, . . Cómo no? Cómo será milagro el que a un tiempo quiera hados. Calla loco, déjame Y a solas con mi dolor, Pues que con Enone vi al disfrazado pastor, y ella fue ya, sin duda le declaró mi afición: qué ufano estará de haber conseguido mi favor! Y qué suspenso está también las dichas dan suspensión, y más las no imaginadas. quiero llegar. Ciego dios, si dicen que el desengaño al escarmiento guio, como él a mí me conduce a la desesperación? yo ofendido? yo agraviado? Sin duda es lance de honor el que lamenta: mas Cielos, quién será quien la ofendió? A mi Casandra? Qué es esto? donde con tal turbación vais, y de quién os quejáis tan indignado? De vos. De mí os quejáis? yo entendía que tuvierais más razón para estar agradecido. Ves como te digo yo. que te quiere a ti, y al otro. Vete, o te hará mi furor mil pedazos. Pues me cansas, ya hecho mil pedazos voy. . Para las ansias, y anhelos. que afectáis, o padecéis, decid, qué razón tenéis? Una sola; tengo celos, y aunque debiera callarlos, por la infamia del tenerlos, si os permito el padecerlos, permitidme vos nombrarlos. A mí celos me nombráis necio, loco, y desatento? No miráis mi sentimiento, y en las voces reparáis? queréis cuando el corazón arde en un incendio fiero, que sea el dolor grosero, y cortés la explicación? Este volcán oprimido, que arde en mi pecho indignado, no es de ser yo despreciado, sin otro el favorecido. La deidad hace sufrible el desprecio, pues la idea consuela viendo que sea para todos imposible. Pero ofende en la deidad ser tan injusto el rigor que poniendo yo el dolor se sirve otro la piedad. Nada es posible entender, pues cuando favorecido, . está le encuentro ofendido; esto cono puede ser? Mirad bien, que estáis errado, y que escucharos ha sido perdonaros lo atrevido, la disculpa de engañado. Y aunque con no responder castiga vuestro error, pues el castigo mayor es el no satisfacer: de tan rara falsedad, decid quién el autor fue? Escuchad, yo os lo diré. En el Templo me esperad. Gente a este sitio llego, entre esas ramas podéis ocultaros. Luego oíréis quien fue quien lo dijo: Yo, como señora, he sabido, que ya me habéis perdonado el que oculto, y disfrazado por vos a Troya he venido; y que la felicidad es tan grande de mi amor, que si no vuestro favor. merece vuestra piedad. Qué es esto Cielos? Y que me mandáis, que en la palestra de mi valor haga muestra en vuestro nombre; y en fe de juzgarme victorioso, ahora os voy a obedecer, pues nunca puede perder el premio ningún dichoso; a morir voy, o triunfar. Mirad. Nada os he de oír, primero os he de servir, y luego entrará el premiar: Aguardad. No le llaméis, que ya yo a seguirle voy. Esperaos (sin juicio estoy) Ved que si me detenéis, a él, y a vos quitáis aquí el trofeo más glorioso, pues no ha de ser venturoso. hasta que me venza a mí: si bien puede ser que el hado venza en mi suerte importuna de un dichoso a la fortuna, la razón de un desdichado. No habéis de pasar de aquí sin saber el desengaño. Lo que yo supe? Es engaño. Y lo que yo he visto? . Sí Dime, cómo puede ser? sabe si quiera fingir, que es fácil de persuadir a quien desea creer. Quien vio la contrariedad. en que mi pecho se mira; porque su queja es mentir y su razón es verdad, pero que he de responder? Cómo habéis quedado mudo Bueno es tener yo la dudo y haber de satisfacer. Que no encontréis aún razón para engañarme siquiera? Si hallara a Enone, saliera. de tan ardua confusión. No os merece ni aún respueta mi mal, mi dolor, mi daño? Digo, que todo es engaño Y no hay otra razón? . Esto Ayer tuve pesares. y hoy ventura; sin duda es hijo amor de la fortuna. Al ir a responder yo, respondió la contingencia por mí, pues viniendo Eno ella os dirá como es cierta mi verdad, y que es engaño lo que juzgáis evidencia. Pues a cuanto vos dijeres no es fuerza que ella conceda? queréis que presuma yo, que ella también no convenga en alentar vuestro engaño? Tened, la objeción es buena, pero es fácil el salvarla, entre esas ramas cubierta estaré, sin ser posible, ni que me oiga, ni me vea, y veréis cuan fácilmente las que me dais como quejas serán agradecimientos; y puesto que ya se acerca, yo me oculto. Deteneos. En estando satisfecha vuestra dude. Enone viene, que dijese no quisiera. Ayer tuve pesares, y hoy ventura, sin duda es hijo amor de la fortuna. Bien en mis voces, o Paris, puedes ver la diferencia que hay en la suma distancia desde el alivio a la que va. No te entiendo, Pues más claro te lo diré, pues ya cesan mis enojos contra ti, porque ya estoy satisfecha de tu fe desde que hoy me aseguró tu fineza, que a Casandra has olvidado, y solo de mí te acuerdas. Cielos, qué escucho? ah traidor Advierte. Nada me adviertas, si quieres satisfacerme, que ya sé que mal, pudieran a un amor de tantos años borrar olvido, ni ausencia: y pues tú mismo me afirmas, que tu fe, que tu firmeza, como impresas en el alma, serán en el alma eternas. Que esto escucho. Mira Enone, que si yo. No me detengas. pues solo vine a decirte como ya estoy satisfecha de tu amor, y no es posible que aquí detenerme pueda sin ser notada, porque hoy, como de entrar en la selva de Palas, los moradores del Ida tienen licencia, por publicarse los Juegos Olímpicos, que hoy empiezan, debo en el Templo asistir; y pues tú en los Juegos entras, allá te veré, y el alma irá diciendo en tu ausencia: Ayer tuve pesares, y hoy venturas, sin duda es hijo amor de la fortuna. Tente aguarda. Para qué, si allá en el Templo os espera? Vive el Cielo fementido, falso, aleve, que mi ofensa no ha de quedar sin venganza: y esto no porque yo sienta que a otra améis, pues no es de in de lo que os culpo que fuera (grato dar en vos ingratitud, dar en mi pecho fineza, y eso nunca pudo ser; pero la aleve cautela de que conmigo finjáis, por desmentir la sospecha de que a otra adoráis, merece ejecución tan sangrienta, que aún toda mi ira. Señora, ved que es injusta la queja, si atendéis a mi razón. Pues que razón hay que pueda a la evidencia bastar: Ser engaño la evidencia. Cómo puede ser, aleve, engaño cuando la misma que tú adoras te repite, que de ti está satisfecha desde que a Casandra olvidas, y solo de ella te acuerdas: no podías explicarla sin mi agravio tu fineza? No te valgas de palabras, en que confesarte es fuerza, que tienes razón, cuando es imposible que la tengas, pues a ti sola te adoro, y esto es preciso que creas, porque es evidente, pues un celoso la confiesa. Pues lo que yo vi? Es engaño. No hay otra razón? Sola esta. Pues esa no puede serlo. Pues vos me disteis la mis- conque si es falsa la mía, (; también lo ha de ser la vuestra. Lo que yo os dije es verdad. La razón que os doy es cierta. Esa no he de confesarla. Ni esotra yo he de creerla. Pues así dirá mi agravio. Pues así dirán mis quejas. , Al baile, al baile pastores. Vaya de música, y fiesta; Repitiendo los de amor finezas. Aquesas villanas voces confundan las voces nuestra . Repitiendo los ecos de amor ofensas. Qué ibas a decir? Yo solo, que segunda vez no vuelva a experimentar mis iras vuestra falsedad, ni crea que otra vez volverá a verme Bueno es darme a mí la pena cuando tenéis vos la culpa. Nada es justo que os atien quedad con Dios. (da Id con Dios. Pero es razón que os advierta Qué? Que no volváis a verme Difícil es la obediencia, mas quizá podrán mis celos conseguirlo. Enhorabuena. Pues id con Dios; pero oíd, Qué dices? Cuando en la selva en tu busca andamos todas, porque en músicas, y fiestas se confunde todo el bosque, que hacia aqueste sitio llegan, faltas del Templo? y más cuando; ya en la busca de las fieras que han de lidiarse en los Juegos, que desde esta tarde empiezan, del Rey todos los monteros el monte, y valle penetran; de suerte, que en valle, y monte oirás en voces diversas: Repitiendo los ecos de amor finezas. Repitiendo los cos de amor ofensas. Tó Melampo, tó Bar- cino. Al monte, al llano, a la selva, Vamos pues. En fin vais? Aunque obligación fuera, lo hiciera por elección. Ay de mí!, que es con violencia. Pero atento a mis males. Pero a mis ansias atentos. Oirán mi dolor. Mis ansias oirán. Montes, valles, peñas. Repitiendo los ecos de amor ofensas. . Repitiendo los ecos de amor finezas. Viva. . . Muera. Viva de amor la deidad, pues hoy blasona piedad, si ayer fulminó rigor, muera el desdén, y viva el amor, viva, viva el amor, el desdén muera. repitiendo los ecos de amor finezas. Repitiendo los ecos de amor ofensas. Viva. . . Muera; viva, la crueldad. pues siempre es de la beldad la mejor gala el rigor; viva, viva el desdén, y muera el amor. Viva, viva el amor, y el desdén muera. Tó Melampo, tó Barcino. Huid la cerdosa fiera, que ya va herida. A la cumbre. A la falda. A la ribera. Al Templo nos retiremos, pues que ya el término llega de promulgarse los ritos. Vamos, y en dulces cadencias nos quejemos del desdén. Vamos, y en cláusulas tiernas nos burlemos del amor. Diciendo en voces diversas: Viva el amor, y muera el desdén. Viva, viva el desdén, y el amor muera. , . Al valle. A la cumbre. Ya que de música, y fiestas, y de todos mis Monteros dividido, que la selva tras un cerdoso sangriento fiero jabalí penetran, a este bosque te he llamado; mira si alguno hay que pueda escucharnos. No es posible, pues en acciones diversas todos están divertidos, pastores, y Ninfas bellas. Pues ya que solos estamos, salga del pecho a la lengua un secreto, quede sola tu lealtad, y tu prudencia le fiara. Si con tantos honores, señor me empeñas, qué aguardas? mira que está impaciente mi obediencia. Estame atento. Ya sabes, que en mi verde primavera casé con Hécuba, hija del Rey de Tracia, aquí empie zan mis dichas, y mis desdichas: porque las glorias, y penas, los gustos, y los pesares, en esa voluble rueda de la fortuna, tan presto la alegría a la tristeza se enlazan, que solamente instantes las diferencian, bien que aquesto no es acaso, es superior providencia, para que nadie confíe, o ya próspera, o ya adversa, en la que llamé fortuna; y así en la mudanza misma de las humanas pensiones, es igualmente indiscreta la confianza en el feliz, y en el infeliz la queja. Estando Hécuba mi esposa (no sé como lo refiera) en las desiguales Lunas, en que dar al Asía espera sucesor mira si puedo alguna dicha con esta igualarse, pues aquí mi mayor desdicha empieza, Estando Hécuba mi esposa (digo otra vez) ya tan cerca del parto, que prevenidas galas, saraos, y fiestas estaban en todo el Reino; en una noche, que atenta para ver mi mal por ojos abrió multitud de Estrellas; porque es muy justo que el Cie se distinga de la tierra, observando sus acciones; porque si acá representan los ojos la luz del Cielo, allá los Luceros sean ojos del mundo, y trocados en las oscuras tinieblas, los ojos del Cielo velen, los Astros humanos duerman Esta noche, pues, soñó mi esposa, que una violenta voraz encendida llama, en sus entrañas opresa se hospedaba, y reventando las oprimidas centellas, toda el Asia reducian a miserables pavesas. En las imágenes mudas, que el sueño le representa, ve que Troya es un Besubio que el Alcázar, en quien él los dorados chapiteles escala, que a las esferas daban paso de la llamas la arquitectura disuelta: ni aún noticia al peregrino en la ruina le deja. Cada escollo es una Pira, cada montaña es un Etna cada Ciudad un Volcaá: el Janto, y el Simoenta, que por conductos de rosas por márgenes de azucenas conducían sus cristales en voraces llamas, llegan a dar su tributo al mar, y él se admira al ver que entre gan carbones en vez de espumas, cenizas en vez de arenas. Despertó triste, y confusa Hécuba, y luego revela el sueño a mis Agoreros, y ellos nos dan por respuesta, que lo que naciese (ay triste!) si conocí ese que era Príncipe del Asia, el Asia reducería a sangrienta fatal ruina, introduciendo infausta trágica guerra, causada de una hermosura; y que en cenizas resuelta Troya, experimentarla en nunca vista tragedia, como siempre, fiero Marte; como nunca, a Venus fiera Oído de mis Agoreros la mejorable respuesta, mientras estaba el discurso vacilando con la pena, pues el mal pronosticado, ni se cree, ni se desprecia nacieron Casandra, y Paris: no admires que me enternezca la memoria, que como es de los malos compañera; en el reloj de la vida es de su incesable rueda el índice, que señala el número de las penas. Nacieron Casandra, y Paris (vuelvo a decir) y aunque fuera cordura dar al desprecio la causual contingencia de un sueño, como advertí que siempre suele la adversa fortuna ser infable, coligió mi inadvertencia, que desdichas aún soñadas, por ser desdichas, son ciertas. Dar muerte a los dos infantes era crueldad, que aún las fieras no ejecutarán dejar que toda el Asia perezca, porque ellos vivon, faltar a la obligación severa de buen Rey, pues también hijos son los vasallos. En esta lucha mortal padecía la pronosticada guerra mi pecho, cuando quizá la divina providencia me inspiró que te llamase: y por cumplir con atenta piedad a padre, y a Rey, me valí de tu prudencia, y fidelidad, haciendo que en secreto dispusieras que se cría se Casandra con las Ninfas que la selva, y el Templo de Palas guardan y que Paris con la misma prevención de que ignorase esplendor, y sangre Regia, en Tenedos se criase, bien que educado en las letras y las armas, que no quise que en su fortuna violenta perdiese el lustre de un alma, ya que una Corona pierda. Pero después advirtiendo, que darles a las Estrellas tanto dominio, sabiendo que inclinan, y no violentan, era injusticia, hacer quise de su valor experiencia en los Olímpicos Juegos, que a honor de Palas celebra mi Reino, y así te dije. Dejad el baile, y la selva, corred todas, publicando de la Olímpica Palestra. los ritos, porque a noticia de los lidiadores vengan. Venid a la Olímpica lucha, venid, corred moradores del Ida, cor- red, que hoy la fortuna el laurel no reparte, que el mérito solo consigue el laurel. Ya proseguir no es posible, pues confusas tropas ves, que acá se acercan. Sin duda es a publicar la ley de la palestra, pues todos dicen una, y otra vez: Venid a la Olímpica lucha, venid, corred moradores del Ida, co- rred, que hoy la fortuna del laurel no reparte, que el mérito solo consigue el laurel; escuchad, atended. Donde, gran Sacerdotisa de Palas, el sitio es destinado a publicar de la palestra la ley? Aquí, señor, se publique, porque donde vos estéis, siempre es el mejor lugar; demás, de que habéis de ser el juez de los lidiadores, que actos del valor, no es bien que pueda juzgarlos menos desinteresado juez; Rey valeroso los juzgue. porque a un mismo tiempo de justo el voto por valiente. grande el premio, como Rey; y así publicad los ritos que debe observar el que se exponga a tan arduo empeño, diciendo segunda vez: Venid a la. Olímpica lucha, venid, corred moradores del Ida, co- rred, que hoy la fortuna el laurel no reparte, que el mérito solo consigue el laurel. Escuchad, atended, que el clarín de la fama mi voz ha de ser. escuchad, atented. De la Olímpica palestra es tan gloriosa la lid, que la gloria de emprender no borra el no conseguir. El primer certamen sea la carrera, en que infeliz no será el más venturoso, el más diligente sí. Síguese luego la lucha, en cuyo afán varonil, amigos se dan los brazos, la fuerza con el ardid. La espada es el tercer duelo, y solo le toca aquí al valor acometer; y a la fortuna el herir. La lira, y la voz compitan del que dulce hará venir a la planta, como Orfeo, como Arión al Delfín. Darase premio al ingenio de aquel que supiere unir al lazo de un argumento, lo fuerte con lo sutil. En la lucha de las fieras dará la palestra fin, domeñando de las selvas, o la garra, o el marfil. Premio, o aplauso igualmente tendrá el vencedor feliz, si es que el premio del vencer otro puede competir. Escuchad, atended, que el clarín de la fama mi voz ha de ser; escuchad, atended. Venid a la Olímpica lucha, ve nid, corred moradores del Ida, co- rred, que hoy la fortuna el laurel no reparte, que el mérito solo consigue el laurel. Pues que ya están promul- gados los Juegos, diga quien es quien en ellos solicita ser admitido. Al correr del estadio me propongo. Ya competidor tenéis, pues yo correré con vos. Yo de la lucha seré quien primero al premio aspire, Y conmigo partiréis, no el premio, si no el anhelo. Con la espada yo seré el primero que se exponga en la palestra. También tenéis ya competidor. Yo la fiera lidiaré que primero salga al circo. Y yo os acompañaré en el riesgo. Y vos? No he hallado cosa que me venga bien, mas no faltará en que os sirva. Y vos como no escogéis alguno de aquestos juegos? Porque sé que he de perder a todos, y no es prudencia. Eso es ser gallinas. Quién creyera que tan remisos, Paris, y Corebo estén. Mucho he sentido que Paris no se proponga. No sé para entibiar su valor que motivo pudo haber. Cómo por Enone vos el premio no pretendéis? Aún no hallo competidor. Cómo tú en obeder a Casandra estás tan tibio? Ahora verás por qué. men Pues no hay otro que al certa se exponga, ni que al laurel inmortal quiera anhelar, cuando es mayor interés el laurel que no la vida: guiad al Templo. Tened. que aún falta más. Pues quién falta? Yo, que si hasta ahora callé, fue por hablar el postrero; porque el primero seré en todo, y así de todos competidor me hallaréis; en la carrera el primero, el estadio pisaré, el arena me verá el primero en el cruel robusto afán de la lucha; con el puñal expondré desnudo al contrario acero el pecho, y del bruto Rey, coronado de los brutos, como otro Alcides haré gala, que vista el valor de la guedeja, y la piel. Ya tenéis contrario todos; y advertid, que esta no es (da jactancia en mí, pues quien man- hoy mi valor, ha de ser el precepto soberano de una deidad, cuya ley tiene el premio anticipado en la obediencia; y pues que no hay otro competidor, repita el viento otra vez el pregón, y venid todos, que ya yo os guío. Tened, que para tanto denuedo competidor no tenéis, y os falta uno, que os dará mucho cuidado. Quién es? Yo, que de vos solo yo competidor puedo ser. Como vos solo, si a todo se opone? Yo os lo diré: Cada uno de un singular certamen busca el laurel, él solicita el de todos; luego solamente quien como él a todos se exponga su contrario puede ser. Yo no sé cómo la encoge pero él la tiende muy bien Si lucháis, he de luchar si corréis, he de correr, con la clava, y el puñal en la arena me hallaréis; la fiera que domeñaréis he de domeñar también; sola una ventaja sola os confieso que tenéis en la deidad que os alienta pues con evidencia sé que si está con vos propio conmigo ha de ser cruel (ah ingrata! mira si son falsos mis celos.) Yo sé que os engañáis. Qué aguardáis? Yo me alegro de tener tan grande competidor: venid. Yo a los dos daré el premio que pidiereis. Qué os parece, señor? bien se ha desempeñado, Paris. Te aseguro, que el placer de ver su valor; mas esto discurriremos después. Ea, ya todas al Templo, supuesto que a vista de él se han de celebrar los Juegos, diciendo una, y otra vez: Venid a la Olímpica lucha, ve- nid, corred moradores del Ida, co- rred. Quién pudiera darte, oh Paris el premio. Hiciste muy bien, Enone, lo que te dije. No hice más que obedecer. Ah traidora! No te entiendo. Ahora, señora, veréis como quien ama obedece. Ahora, ingrata, podré vengarme de ti en tu amante; pero miento, que pues él va a lidiar por ti, y contigo, tú siempre me has de vencer. Quien pudiera responderte, Que me dijeras. No sé. Qué aguardáis? vamos Casandra. Ya te obedezco. Pues den vida al viento los acentos. Y répita el eco fiel: Que hoy la fortuna el laurel no re parte, que el mérito solo consigue el laurel. No venís, señora? No. Pues por qué causa? Porque no ha nacido de mujeres tan desdichada mujer. Qué os congoja? Qué os aflije? No me he de afligir, si veis villanos descomedidos, que cuando por mí pensé que os hicieseis mil pedazos, tan buena ocasión perdéis de morir en la demanda por mi belleza? y a fe, que una vez muertos, pensaba favoreceros después. Entonces usted pudiera arrebozarse el desdén. Señora mía, el morir no se hace más que una vez. En fin, nada hacéis por mí? pues con qué cara podré asistir, adonde tantas finezas piensan hacer los galanes por sus damas? No os aflijáis. (vos; No lloréis, que algo hemos de hacer por pero dadnos a escoger. Norabuena, en la carrera podéis entrar, que no es más de tres cuartos de legua. Es desairarnos, pues veis que no es para hombre de - el valerse de los pies (nos, Y siempre es de hombres can sados el apostar a correr. Pues norabuena, a la lucha podéis entrar. Bueno a fe; queréis que arme zancadillas a nadie un hombre de bien? Quién tiene buena intención no ayuda a nadie a caer. Ya os entiendo, el batallar con el puñal, sin duda es lo que elegís. Yo el puñal? solo en mi vida tomé aceros de desengaños, que saben mal, y obran bien. Y vos? Cuando esté opilado el acero tomaré; buscad cosa más mañera. Gracias a Dios que la hallé. Cuáles? Lidiar con las fieras. Muy buenas cosas tenéis; que digáis siendo discreta tal necedad cuando veis que el lidiar con las hermosas tiene un hombre harto que hacer? Y un hombre de entendi- miento a lidiar se ha de poner con un bruto? Viva Paris. Viva Corebo. El laurel en los dos ha sido igual, pues la carrera lo fue. Déseles igual el premio. Vamos, pues, que ya el tropel del concurso llega al Templo. En fin, que nada queréis hacer por mí? Allá será otra cosa. Pues qué haréis? Todo cuanto vos queráis. Yo solo una cosa. Qué? Mataros en cortesía, por hacerme a mi merced. Al triunfo dichoso, al afán glorioso del lauro inmortal venid, corred, volad. En la vid valiente coronad la frente del ramo feliz. corred, volad, venid. Al glorioso afán, venid, corred, volad; a la ardiente lid, corred, volad, venid; al sacro laurel venid, volad, corred. Para empezad el certamen vayan tomando los puestos las Ninfas, y los pastores; y por que el horror violento de Marte templen las blandas dulces cláusulas de Venus; pues que Palas fue inventora de la música, el primero certamen sea la lira, a quien acompañe el eco dulce de la voz, de quien áspire de Apolo el premio. Dese el asunto, que yo cantaré como un Jilguero. Yo acompañaré tu voz. Y yo seguiré tu acento. Yo de las tres la armonía. Pues proponga el argumento Casandra. Pues atended, que de todas saber quiero. Quien significa mejor, las iras de amor. Si de amor son los rayos las armas las llamas. Si las aves sus triunfos anun- cian las plumas. Si las plantas su imperio co- nocen las flores. 4̱. Si su origen los mares prego- las ondas. 4̱. Luego al amor tirana. solo retratan. Las ondas. Las flores. Las plumas. Las llamas. Porque al ardor dilate dulce su imperio. En el agua. En la tierra. En el aire. En el fuego. 4̱. Porque en el fuego el ai- re, la tierra, y agua le obedecen. Las ondas. Las flores. Las plumas, Las llamas. La hiedra abraza al escollo, más arruina lo que abrasa: luego es símbolo de amor, pues ofende en lo que alaga y pues su afecto es uno, digan las selvas. Que al amor solo puede pintar la tierra. Confianza, y peligro copian del mar, y amor las mudanzas, pues nadie halló en mar, y a- mor serenidad sin borrasca: y pues tan bien le pinta, digan las Auras. 4̱. Que al amor solo puede copiar el agua. Destruye amor lo que alienta como el viento es en las plan- tas, tal vez suspiro que anima, tal vez gemido que mata: y pues copia sus iras, digan los ecos. Que al amor solo puede copiar el viento. Si abrasa, y alumbra el fuego, sin duda al amor retrata, pues en la hermosura esgrime lo que alumbra, y lo que abrasa: y pues tanto le imita, diga el contento, 4̱. Que al amor solo puede copiar el fuego; porque al amor componen, siendo contrarias. Las ondas. 3̱. Las flores. Las plumas. Las llamas. 4̱. Mas que mucho, si reina su vago imperio en el aire, la tierra, en el agua, en el fuego? porque en el aire, el fuego, la tierra, el agua le obedecen Las ondas, Las flores, Las plumas. Las llamas. Tened, parad, suspended los acentos, que el amor, ni es fuego, ni es agua, ni es tierra, ni es viento, porque solo es un caos confuso y un monstruo, a quien arma las flores, las ondas, las plumas, las llamas. Suspiros le da el viento, lágrimas le da el agua, ardores le da el fuego, y la tierra esperanzas, Son flores sus alagos, son arpones sus llamas, sus deseos son plumas, son ondas sus mudanzas: luego es caos confuso, monstruo a quien arman las ondas, las flores, las plumas, las llamas. Tened, parad, suspended acentos, porque el amor tirano monstruo es tan nuevo, que sin ser fuego, ni aire, tierra, ni viento, de los cuatro compone quinto elemento. Viva casandra, A ella sola toca de la ira el premio. Y nosotras la corona igualmente la cedemos. Será para que con todas yo la vida. Qué atento! mirando estuvo el oído lo que los ojos oyeron Ah tirana! no bastaba el dulcísimo veneno de los ojos, sin tener para el oído otro riesgo? Qué se sigue ahora? La lucha. Tened, primero el ingenio ha de lidiar que el valor, porque si entendimiento, obrando solo la ira, es locura, y no esfuerzo: quién suspenderlos pudiera? Apenas cupo en el pecho el corazón. Un problema se discurra. Proponedlo. Qué es amor en lo mortal, bien, o mal, dicha, o dolor? El mayor bien es amor. Amor es el mayor mal Pues repita el eco igual, que ya alivio, ya dolor, El mayor bien es amor. Amor es el mayor mal. Una justa adoración es amor de la beldad, donde va la voluntad guiada de la razón: del amor la perfección nace de conocimiento; luego fue fijo argumento, que es el mayor bien amor; pues del alma el bien mayor es tener entendimiento. El entendimiento mío no obrará con libertad cuando está la voluntad sujetando al albedrío. el mal más atroz, y limpio, es cautivar la razón; luego es fija conclusión, que es mal el amor violento, pues pone a mi entendimiento en manos de mi pasión. En el tormento mayor del que adora, no tomara que el tormento le faltara, fiera faltando el amor: que mayor prueba en rigor puede haber, si amor es tal, que aún en la pena fatal de padecer el desdén, es amor tan grande bien, que hace bien el mayor mal? Del amor todo el anhelo es querer con la beldad sujetar la libertad, que aún no la sujeta el Cielo; el albedrío en el hielo se entorpece del desdén, siendo el bien mayor, pues quien puede hallar tormento igual al amor, si es tan gran mal, que hace mal del mayor bien? Yo de ninguno pretendo a la razón asistir, pues no puedo discurrir la facultad que no entiendo. Yo, que es bien amor, de- fiendo, dígalo, Ninfa mi amor. No os entiendo, El mal mayor es amor bien lo juzgáis en mi amor. Os engañáis. Yo digo bien. Yo mejor. Quien juzgare. Quien dijere. No más, que duelos de inge- nio no pasan del discurrir, y así prosigan los Juegos. Pues que se sigue la lucha, que aguardáis? A que los ecos del clarín nos den la seña, que en ella saber intento si discurrir, con los brazos es lidiar con el ingenio. Presto lo averiguáis. Raro valor! Grande esfuerzo! Ay de la lucha en quien falta sin la violencia el aliento. Que padezca yo el temor, cuando es el peligro ajeno. Malano, y como se abrazan. Son amigos muy estrechos. Aún todo yo no me basto. Tenaces rayos de acero son sus brazos. Gran valor! A los impulsos violentos de sus brazos, aún hicieran los escollos movimiento. Que a vista de la que ado dure tanto el vencimiento Que sea posible que tenga tan corta fuerza los celos! Mas de esta suerte: ay de mí tropecé; pese a mi aliento! Viva Paris. Paris viva. No hagáis caso de esos ecos levantaos, y prosigamos, (mío No puede ser, pues el pre es del que primero hace de su contrario al denuedo perder la arena. No importa, que en más generoso duelo he de sanear mi desaire. Désele a Paris el premio. No le admito, hasta que todo vengan juntos. Deteneos; que duelo es el que se sigue? El de la espada, en que quiero enmendan la contingencia con más generoso riesgo. Pues qué aguardáis? toca al arma. Corazón, si es en el pecho tanto latir, avisarme del peligro, bien me acuerdo Ay de mí, que estoy sin vida En el mundo no hay contento como ver una pendencia: Raro pulso! Extraño aliento: Cómo aprietan! Bravamente! Es posible que el ejemplo no os mueva a haceros añicos? Posible es que tanto aliento quepa en un pecho villano? Sin duda todo el esfuerzo de la ingrata que le asiste lidia contra mí. Teneos. que se os ha roto la espada. No importa. Viva Corebo. La causal contingencia no da, ni quita los premios, a mí me baste el puñal. Pues si a vos basta, es cierto que a mí me sobra la espada; venid ahora, que con esto será más breve la lid. Sois bizarro. Deteneos, que no es justo que se pierdan dos tan bizarros esfuerzos; y pues que los dos iguales en fuerza valor, e ingenio habéis quedado, triunfando de uno, y otro a un mismo tiempo, lo el valor, sino el caso, entrambos igual el premio le de daros; y pues yo prometí que arbitrio vuestro ese, ved lo que pedís, que mi fe, y palabra empeño de daros el que pidáis. Pues esa, palabra acepto. Qué pedís vos? A Casandra. Quién se vi en igual em- peño! que como ignora quien es, se atreve a pedirla. Cielos, ahora me pide Paris Qué señor quedáis suceso? mi premio ha de ser Casandra Que no puede ser es cierto ese premio para vos. Pues por qué? Porque es él mismo que vos pedís el que yo, señor, os pido; y no hay medio que con un premio se pueda cumplir con los dos a un tiepo. Ah traidor! Albricias, alma. Oigan, que es gracioso el cuento. Advertid señor, que está vuestra palabra en empeño de darme lo que pidiere. Mirad señor, que lo mismo me prometisteis a mí. Yo solo a Casandra quiero. Yo solo quiero a Casandra. Locos jóvenes soberbios, que ignoráis lo que pedís, como ha dos villanos puedo dar a Casandra, si en ella tantos esplendores Regios se ocultan, que. No paséis adelante, que con eso sé que solo ha de ser mía. Cómo? Cómo yo sabiendo que era gran Sacerdotisa de Palas, honor supremo, concedido solo a sangre ilustre, la adoré siendo soy hijo, y tan feliz, Príncipe de la Isla noble que cuando de vos me veo hoy favorecido, soy de Tenedos, y encubierto en el traje de villano dichoso, para no serlo. el norte vine siguiendo Solo Corebo os merece, de su retrato; y pues ya por ser Príncipe supremo, por mi sangre la merezco, y yo os pierdo por villano: si es que hay para lo divino pero porque, injusto Cielo humanos merecimientos, a quien diste sangre humilde le diste nobles deseos? debes cumplir tu palabra. (los? Qué es esto que escucho Cie- Qué decís señor, si ya Ya aqueste empeño es mayor la evidencia me da el premio que yo pensaba. Que Casandra es vuestra Permitid que a los pies vuestro No quiero callar, cuando interesada postre el alma, honor, y vida soy en tan dudoso empeño: Viva Casandra, y Corebo advierte señor, que es falso Vivan, pero muera yo cuanto se ha dicho. a manos de mi despecho: Yo tengo, Monarca invicto del Asia, señor, no menor testigo Casandra, enemigo bello de mi quietud; y mi vida; que Enone, pues en mi Reino se crió antes que viniese Ninfas del sagrado Templo de Minerva, moradores a Troya. No solo es cierto, del Ida, Padre Nicteo, pero aún lo sabe Casandra, desde aquesas rocas altas al diáfano monumento pues le mando, que a los Juegos del Janto undoso me arrojo en nombre suyo saliese. mis ardores, porque intente Pues tú rompes mi secreto no será justo que calle: saber si en tantas espumas sabe señor, que este esfuerzo puedo ocultar tanto fuego bien que en mi mal, en mis ansias de Enone es por ser amante en mi dolor, en mi incendio de Paris, que el encubierto solo tengo por alivio Príncipe es, y a quien mande, que a los Olímpicos Juegos saber que el morir, los ecos en nombre mío saliese: que repitiere en las ondas, declaraos ya, que el silencio dirán: Aquí murió Paris, a vista de tanto engaño a donde triunfo Corebo, es cobardía. Qué puedo Tente. Escucha. decir, si estáis engañada; Aguarda. pues yo solo de Nicteo Espera. (mío Qué me queréis? este el pre- es, o Rey, que me mandaste? Aún mayor es que el deseo tuyo puede imaginar. Cómo, si a Casandra pierdo; Cómo Casandra es tu herma, Qué dices? Y tu heredero del Asía, llega a mis brazos hijo amado; los decretos perdonen de las Estreilas, pues que no siempre son ciertos, cuando manda el albedrío. Viva el gran Príncipe nuestro viva Paris. A mis brazos llegad, que tan grande, esfuerzo siempre conocí que estaba en tan generoso pecho. Por más vanidad me ilustra el que he aprendido del vuestro. Llega Paris a mis brazos, que mi amor este suceso al alma se le decía, que amor debió de saberlo. En tan venturosos lazos, solo es mi mayor consuelo. que no pudiendo ser míos, no lloraré que los pierdo. Y pues la más noble acción es el agradecimiento, a las finezas de Enone, si tanta dicha merezco, por premio la doy la mano, ilustrada con el Cetro. Solo siento que sea tanto lo que logro, pues con eso hago menor la fineza. Cómo llegas Nicteo? que siempre padre serás en el nombre, y el afecto. Nict. Perdóname, que me embarga las acciones el contento. Lo que de los Juegos falta servirá para el festejo de las bodas; y pues es lidiar con las fieras quiero casarme yo con Lucinda. No puede ser, que ese premio es el que yo solicito. Yo solo a Lucinda quiero. Yo solo quiero a Lucinda. Pues yo ajustaré ese duelo; Cómo? Enviándoos nota mala. Bueno, y santo. Santo, y bueno. Pues tantas dichas se logran. vuelvan los festivos ecos con nuevas aclamaciones, mientras sacrificio hacemos a la deidad auxiliar de Palas todos diciendo: Diva Enone, Viva Paris. Vivan Casandra, y Corebo Y repita en sus voces confuso el viento, que a la deidad de Palas hoy la ofrecemos los aplausos los triunfos de Marye, y venus.
