Texto digital de Juan Latino
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Diego Jiménez de Enciso
- Atribución estilometría
- Diego Jiménez de Enciso Probable
- Género
- Comedia
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Juan Latino. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/juan-latino.

JUAN LATINO
Sn Quitaos el manto, o vive Dios, doña Ana, que me enojéis; qué libertad es esta? Yo soy vuestra mujer, o vuestra hermana? no es noche de san Juan? . Libre respuesta, Basta haberme cerrado la ventaa, yo he de ir a ver la máscara, y la fiesta. Una doncella ha de salir de noche? cuyos los pajes son? cuyo es el coche? Cómo se llama el dueño? . Don Fernando de Valor. . Bueno, que ignoráis su nombre? y está públicamente paseando cada día esta calle; di a ese hombre, Juana, que vuelva el coche. . Estoy rabiando, toma este manto. . Hermana, no os asombre, que tema en vuestra infamia mi deshonra, pues puso el hombre en la mujer la honra. (da. Fuistes? . Qué enfado. . Por mi mal forma- de espíritu gentil, y cuerpo hermoso; sois servida, querida, y celebrada del rico, del galán, del ingenioso seréis por vuestro rostro reservada de las manos del tiempo riguroso. mas la casta mujer, que su honor ama, ha de ser conocida por su fama. No hay en toda Granada Caballero que la calle no os rondenoche, y día; aquí juegan por vos el toro fiero, y al viento dan las cañas a porfía; aquí reina el amor, y en el terrero corren por alcanzar la honra mía; y aquí nacen las muertes, y disgustos, que siempre está el pesar entre los gustos. Basta, señor Doctor, porque no quiero oír más libertades de un hermano, que al discreto, al galán, al caballero no les daré para besar la mano. Celos me han de pedir de un escudero? de un hombre que aún apenas es Cristiano! de don Fernando celos! de un Morisco, de abuelo Moro, y padre Berverisco! No es de sangre de Reyes? . Aunque fuera el mismo Rey de Cordova, y Granada. La máscara ha venido a dar carrera. Sirvan, y penen. Qué doncella honrada! . Aparta, aparta, aparta, afuera, afuera. No la vamos a ver? . Ya andáis pesada, entraos en vuestro cuarto, luego, luego. Vienen, señor, de máscara don Diego, y don Martín, que son de vuestra casa, y los habéis de ver por vida mía. Esa es otra pendencia, y lo que pasa con ellos, tendrá fin desde este día. Ya sé que vuestro honor, que no traspasa la ley de la razón, y cortesía; mas son estudiantes, y no quiero que os muestren a cantar. . De enojo muero. Don Diego ha de saber vuestro aposento, ni don Martín? . Aparta, aparta, afuera. Excediendo en valor al mismo viento ( pasaron mis señores la carrera. Que esto sufro en mi calle? esto consiento! que aprendáis a cantar sin que yo quiera! si más os veo cantar, viven los cielos, que os he de hacer llorar. . Basta de celos. No os han de aprovechar vuestros enojos, yo tengo de salir de este cuidado; mirad, señora, en quien ponéis los ojos, que vive Dios que os he de dar estado. Ved de cuantos os rinden sus despojos, quien será el escogido, y el llamado, que cuando ellos no quieran, a un villano habéis de dar la fe, palabra, y mano. Yo casarme con hombre, que no sea Duque, Marqués, o Cónde? yo casada? doña Ana Carlobal, a quien desea servir el mundo, y festejar Granada? al más noble, y galán que me pasea no diera por mujer esta criada. Quitaos allá, señor, mirad que Estado, que veinte mil de renta? qué Condado? Pues ruego a Dios que en vuestro casamiento no escojáis lo peor; a loca, y vana, yo haré que amanséis en un Convento. Hola, nadie se ponga a la ventana. Ya se acabó el sermón. . Fuerte tormento es oírle reñir tarde, y mañana! (ra. Cásate. . Yo, con quién? no hay quien me quie Buen melindrón. . Quién fue el de la carrera? El Duque. . Qué me dices? qué porfía ese rapaz? . Dos veces ha pasado su cuadrilla. . Jesús, qué niñería! azotarele a fe. . Mas de un recado tengo que darte. . Di, por vida mía. Él triste, el abarido, el desdeñado de don Fernando, vive enfermo, y preso. Y entre memorias tristes pierde el seso: Don Juan suspira, y don Alonso llora. Llore, y suspire. . Y don Simón promete los montes de oro; y el que da, señora, ahorra de cansancio, y de alcáguete; espera don Martín, don Diego adora con limpio amor, sonete, y más sonete, que quieren los Poetas de contino en Portugues, y dan en Vizcaino. Qué gusto que es traer alborotados del ingenio más culto, al más grosero! pedir con libertad, y dar cuidados al pobre labrador, y al Caballero; tener a los señores por criados, y al alba serenando un majadero, y que en mármoles, tablas, y papeles, me animen hierros, plumas, y pinceles. Y de quién gustas más? . Del ingenioso; a las letras les soy aficionada, solo el que sabe, para mi es hermoso. Lo que más te murmuran en Granada, es, que llamas de vos al más famoso, y a la dama, mas noble, y celebrada. Pues no les basta un vos de boca mía? de vos al mismo Rey le llamaria. Válgame Dios! y quién será el dichoso de entre tantos llamados, escogido? En siendo el Duquecillo más brioso, le haré merced de hacerle mi marido. Si yo te digo quien será tu esposo, dime, que me darás? . Tienes sentido? No es noche de san Juan? así me goce, que has de hacer la oración desde once a doce. Y después? . Te pondrás a la ventana, y oiremos lo que dicen. . No querría que te sacasen en el auto, Juana; la oración me enseñó una abuela mía, que era una santa: aquí no hay cosa vana, que esto se hace a pura Ave María, Aparta, aparta, desvía. A cuero. Miente, y mintio, y mentirá. . Quién cayó? Parad, que es su señoria. Fue mucho el golpe? No es nada: pero aguarde la cuadrilla, porque tengo una espinilla, aunque poco, lastimada. A don Diego? a don Martín? va de fiesta, va de gusto, que esto no es nada. Es disgusto. Oh maldito sea el rocín. Victor los estudiantes, famosa máscara ha sido. Yo me huelgo que he caído y no puede faltar. . El diablo eres, que fáciles que somos las mujeres. Cómo tan cierta es? . Es caso extraño! Si han de decirme que he de ser casada. No dejaré de hacerla cada un año, si me diesen la Alambra de Granada. Quiero rezar. . Pues casaraste hogaño. La ventana abrirás, que está cerrada. Las once son. . Yo apuesto que responde, que tengo de casar con Duque, o Conde. El galán, Poeta, Músico, o soldado, Naña no lo quieras, échalo en Darro. a alo en Darro. donde caen tantos amantes. Si acaso está en la ventana Don Ana? . Don Ana? bueno, hácele mal el sereno. Ay si saliese doña Ana. H . Señor Maestro, a fe mía, que tienen mosca los tres. Oigan, que música es. Música por vida mía. Ay que el cuerpo me pide Fuentelateja. y turrón, turróncico del alameda. No te casarás. Qué es esto? A las que hacen la oración, las dan aqueste picón. Canta, cuero. Escucha cesto. Viva Dinadamar, viva el Jaraguí, la Fuentelateja, y río Jenil. Y el río Jenil, y el río Jenil, ucu. Tú eres el cuquillo. Este es mi negro Juanillo. Oye, señora, el arfil. Dicen que un loco hará ciento, ya tú me has hecho rezar; que hay ahora? Has de escuchar lo que dicen; gente siento. Vuelvo a hacer una apuesta, que este mi árfil me responde, que caso con Duque, o Conde. Será, muy buena respuesta. Mas qué es el Duque mi suegro? Oye, que hacen ruido. Quién ha de ser mi marido? El negro Juanillo, el negro. Por Dios que vienes galán. Es mi señor Don Gonzalo? El negro Juanillo? malo. Negro dijo? Negro, y Juan; nunca yo lo hubiera oído: Pues eso te da cuidado? Un negro tu desposado? El fuera un negro marido. No ves que no viene bien un negro para mi esposo? el negro viene famoso, Yo te doy el parabién del más vistoso, y galán. Parabién y todo. Hermano, de adónde es el pasamano? De un molino de Milan. Bueno. Acá estáis vos también? no me habláis? De qué se asombra? que entendí que era la sombra del señor don Diego. Bien, bien. La banda de Don Fernando de Valor se me cayó, Caballero. . Seré yo? Ana está allí escuchando, nadie se dé a conocer. Buscadme por cortesía una banda. Será mía. si acaso la acierto a ver. Mil escudos doy por ella de hallazgo. El Duquecillo, y los amos de Castillo son, quedáranse con ella, si la hallan. Por don Fernando me pesará, que es un loco. Dos mil escudejos toco par diez, que he tocado blando, Arrojalda a la ventana, si la hallastes. . Si haré, otra banda le arrojé del Duque mi amo. . Juana, quien es el que no ha estimado por mi gusto el interes? La habla del negro es. Por mi fe que me ha obligado. Cierra la ventana presto, que llamó tu hermano, ven. . Ah mi doña Ana? a mi bien? aguardad; la culpa de esto tiene este perro, que dio la banda contra mi gusto. El negro tiene buen gusto, vive Dios que no estimó el dinero, por hacer lo que le mando doña Ana. Adiós calle. Adiós ventana. Adiós divina mujer. Ocho ho, guarda el toro. Ya vuelve la bellacada. Por Dios que es burla pesada Adiós ídolo que adoro. Adiós mi bella fregona. Vuelve a cantarnos Juanillo. Adónde iremos Castillo? Vámonos, vida, a chacona. carta. Sobrino, en toda la sierra, y Alpujarra, se murmura, que en la Corte se procura estrechar más esta tierra. Y haciendo nuevas leyes, nos mandan mudar el traje, y la costumbre, y lenguaje que han permitido otros Reyes. Por lo cual un Cañerí negro, Moro, y salteador, Qué miro? . Deja el temor, yo soy ese negro, di. Hola. . Calla. No hay un paje? matad a ese negro presto. muera, seguilde. . Qué es esto? Vistes salir a un salvaje? un negro, un gigante, un monstro? con una piel de león, un pino en vez de vastón, barba larga, y fiero el rostro? Estáis loco? Nadie ha entrado en esta casa. . Desvía, sin duda ha llegado el día a mi muerte destinado. Sin duda aquesta figura tan negra, y tan desigual, dice en lo grande mi mal, y en lo negro mi ventura. Mirad, señor Don Fernando de Valor, que estáis sin seso. La tarde que vine preso a mi casa, imaginando en mis desgracias, le vi. Sería alguna pasión de vuestra imaginación. Qué desdichado nací! Con mil palabras preñadas me dijo un Morisco un día, que un negro me mataria en el campo a puñaladas. Callad. No sé qué me haga? vive Dios que me acabaron el día que me quitaron en el Cabildo la daga. Si así entendiera hallaros, no os viera. Qué me queréis? Yo vengo a que os alegréis con las nuevas que he de daros. Ay Achademia esta noche en casa del Duque, y va doña Ana a hallarse allá, Volveré a envialle el coche, aunque no le satisfizo Fervise de él, ni de mí; fuistes de máscara? . Sí. Hizo ventana? . Si hizo, aunque muy esquiva. Es bella, y sabelo; yo he gastado mi hacienda, y me he quedado pobre, y muy necio por ella. No sé qué remedio auría para aplacar el rigor de este infierno, de este amor. Remedio tener podría, y aún remedio extremado, escribe Plinio. Qué escribe? Que el majadero que vive tan necio, y apasionado, que su amor no disimula, se rocíe, y polvoree con polvos, adonde cree se revolcó alguna mula. Y hablar con muchas mujeres es bueno, según Milecio, Cadmo, y Ovidio. Es muy necio el que da esos pareceres. Yo os creo. El Duque de Cesa aguarda en el corredor. El Duque? tanto favor a esta casa! Quién profesa servir a van. es bien que venga a su casa, a que le mande. Ya pasa de límite esa merced, pero como enfermo, y preso la recibo. . A gran favor terne esta noche, señor maestro, el vernos. . A eso, y a servir a Va Excelencia iré. . Aquesto queda así, sálganse todos de aquí. vamime dé audiencia. . Su Majestad me ha enviado como Alcade del Alhambra, y Capitán general de la ciudad de Granada, ciertas provisiones, fechas en Madrid, en que me manda que al momento se publiquen, so pena de su desgracia. Tratan la reformación de los Moriscos. Y tratan de alborotar estos Reinos; al Rey don Felipe engañan. El Arzóbispo don Pedro Guerrero, y el Duque de Alba, el Presidente Espinosa, y los Oidores, Mechaca, y Velasco, y don Antonio Toledo, y don Pedro Daza, y don Bernardo Borea, y el Maestro Gallo, que canta, por despertar los que duermen en la paz tranquila, y mansa, Estos señores se juntan a destruir a Granada, y ruego a Dios que no sea destruición de toda España. Teniendo a vam. su Majestad, no hay desgracia que tema. . Yo soy un hombre, Duque, cuya sangre es de la casa de los Reyes Cordoneses, y a quien reserva la fama en los archivos del tiempo por siglos, y edades largas. Y así me ha de hacer favor de oírme. Cada palabra . me atruiesa el corazón. Leyéndole estoy el alma, en fin Moro. . . Excel. diga, más guárdese España, no vuelva el yugo pesado a la cerviz domeñada. Primeramente se ordena, que dejen la lengua Araviga, y que dentro de tres años aprendan la Castellana los niños, y las mujeres, y que con la gente anciana se disimula. Iren más, que no traigan almalafas, ni márlotas, ni vestido que no sea a nuestra usanza, Y para gastar sus ropas, se dan dos años, y mandan a las señoras Moriscas, que no se cubran las caras, ni se aleñen las cabezas, y que no vailen las zambras, y leilas, y que los Viernes no estén las puertas cerradas por la tarde; y los Domingos, fiestas, y bodas se abrán, que usen de las ceremonias de nuestra Iglesia Romana. Y que se muden los nombres, y renombres de su casta; que se derriben los baños, y que no tengan esclavas, ni esclavos negros, ni puedan traer con puntas las armas, Esta es, señor, don Fernando, la suma de la prematica, vama considere, que es su Rey el que lo manda. Ya no sabe Va Excelencia, cuan mal toman, cuán mal guardan semejantes provisiones los Moros del Alpujarra? Los de la sierra vermeja, y los de sierranevada, que entre peñas, y pajizos, no estiman vidas, ni galas. Fuerte cosa es, vive Dios, mandarles quitar la habla, y lengua con que nacieron; yo iré a informar a su casa a Va Excelencia de espacio, y diré las muchas causas, porque deben suspenderse las provisiones. Ay tantas, que le tienen obligado a sus Reyes, que me espanta su aspereza. Obligaciones tengo a los Reyes de España, de un Reino que nos quitaron, que nos dieron? cuatro casas en el Castillo de Valor, y un Regimiento en Granada. Ponerme en tan bajo puesto, que se atreva esa canalla de esos pobres Venticuatros, a quitarme a mí una daga. Y tener en las Galeras a mi padre; no bastaba, para no guardar respeto al mundo? . Extraña arrogancia! vim. no se enoje, que su Majestad me manda, que le contente, y le sirva; yo aguardaré en mi posada la respuesta. . . Mi prisión no da lugar a que vaya a acompañar a Va Excelencia. No ha de salir de la sala. Beso a Va Excel, las manos, Mal encubre sus entrañas este necio. . Ah triste gente! Vuelvo a leer esta carta, Por lo cual un Cañerí, negro, y Moro, y salteador, con el escuadrón mayor de ladrones, que ya vi, Va levantando la sierra; y promete a mi persona la Silla, Cetro, y Corona de esta gente, y de esta tierra, Sin mirar que mi lealtad, y mi sangre no consiente Corona en la humilde frente, vendida a su Majestad. Y así os suplico, sobrino, por lo mucho que me importa, pues es la jornada corta, que os pongáis luego en camino, Antes que se aumente el daño, llegando el remedio tarde. Dios os próspere, y os guarde, de la Alpujara, y del año de sesenta y nueve, a veinte De Junio. Mil confusiones me causan estos renglones que me escribe mi pariente, La sierra está alborotada, venidme a ver, y no dice, que llegue gente, y que avise los soldados de Granada. Extraña imaginación, si me quieren levantar por Rey? Vuélvete a asentar. Sombra, demonio, o visión, que me quieres? Ayudarte. . . Ayudarme? Y perseguirte. . . Por qué? Porque he de servirte, para poder derribarte. Quién eres? Quién te ha de dar un Reino. Temblando estoy; dime, quién eres? . Yo soy, quien te tiene de matar. Aguarda, y las fuerzas tuyas provare, pues me presigues, si eres sombra que me sigues, no seas sombra que me huyas. Hola, criados. . Señor. Vistes a un negro? he perdido con las penas el sentido, si es mi sombra, y el rigor de la fuerza de mi astro, triste, y confuso me hallo. Hola, ponedme un caballo junto a la puerta del rastro, y vaya en mi compañía mi gente, que puede ser que el Duque quiera hacer conmigo una demasía. Y la prisión? Qué prisión? un Rey no puede estar preso. Quién es Rey? Yo, estoy sin seso, mal se encubre el corazón. Deme la banda el negrazo o le quebraré las muelas. Piensan que están en escuelas? per Deúm. Calla perrazo. No es la banda de dona Ana, que me la dio mi señor. Dejado. No está de humor. Querra vendernos la gana. Quotiescuinque. No hay dejarlo. Vive Dominus. . Latín sabe hablar el mastín? Habla. . Calla. Hablo, y callo, duo Domina. . Vive Dios que el negro está estudiando la Sintajis. . Y pasando. la lición mejor que vos, Que ha diez años que gastáis la hacienda a vuestro padre, y sabéis lo que mi madre; sustantiva. . Ya habláis? In oratione continuantur, alterum erir genitivi casus, ut supplitium estpeena peccatí. El perrengue es extremado, Latín dice. . Latín digo, y aquí dice, que el castigo, es la pena del pecado; Que ya sucede tal vez, por no usar de la virtud, reír en la juventud, y llorar en la vejez. (idoneus. Aconmodatus, apósitus, aptus, Esto hace todo el día, sin salir del aposento de mi Ayo. . Lindo cuento. Y duerme en la librería de mi padre, sin que haya quien lo eche de ella. Castillo, dale matraca a Juanillo. Vaya de susurro. . Vaya. Habilis, útilis, nutilis, inútilis. . Yo arranco. . gargajo tal como bueno. Domines. Hola, al moreno. (co. Del negro quiero hacer blan- Que no es para ti tocín la miel. Calle, y no me canse. Da, pregunto en Romance. Hola, respondo en Latín, hancirem, ye hic liber. Bueno, bueno, Bueno es. No haya burlas de villanos, porque en jugando de manos, tengo de jugar de pies. Victor, victor. Ahora bien, vaya de habladura. . Vaya, y a quien más me diere, vaya, lo lleve el diablo. Amén, amén. Por que lo llaman Juanillo? Habla el buey, y dijo mú. Eso preguntas?Jesú Por que lo llaman Castillo al zote? . Tene, tene, de qué te ríes jumento? va de cuento. Va de cuento. Oigan, que yo lo diré, tengo un padre, que es tancasto, que apenas quiere orinar, y así en todo su lugar le llaman Alfonso el Casto. Yo he salido viciosillo, tengo hambre, y busco pasto, y como no soy tan casto, me llaman a mi Castillo. Victor, victor. No fue bueno? Famoso. Pues, señor, barro lleve, gargajo, y sosurro, que es frión, aunque es moreno Al perro. Y el juramento? Ya sale el Duque mi padre, y doña Ana, y vuestra madre. Amor mostrad mi contento. De lo que no sé no gusto. Yo soy tan aficionada a las letras, que en Granada no hay persona de buen gusto que no me conozca, y vea. Y en todas las ocasiones me hallo en las conclusiones que yo puedo; en fin, soy fea, y tengo este privilegio de libertad en la cara, y a ser lícito cursara cada día en el Colegio. Mi banda lleva doña Ana. La banda que halló en la calle tiene el negro. Y por burlarle, me he puesto la suya, Juana. Los ojos tiene clavados en el Duque, mi señora, lindo acento! El Duque adora a doña Ana, averiguados son mis celos. Qué riguroso mira al negro don Fernando, gran mal temo! Estoy rabiando, ha dueño ingrato, y hermoso! que dé mi banda doña Ana a un negro! Qué esto he de ver! que se venga esta mujer a darme celos! galana es la banda. Y es favor de un hombre de vuestra casa. Que esto sufro! qué esto pasa! ya sé mi mal, y su amor. Que me deis, airados cielos, negro agüero, y negra suerte, negra vida, y negra muerte, negro amor, y negros celos! Gran mal, cuando un negro anda sin perderme, ni dejarme, diciendo que ha de matarme; hallo en un negro mi banda. Negros, dejadme. . Dichosa la banda que os ha tocado. Qué necio está mi cuidado! ̱̱ ṉ̱ mujer que es tan rigurosa, que el mismo amor no la fuerza, no diera a un negro un favor, será otra bauda. . Ay amor! Empiécese la Academia. Diga el señor Doctor, porque se usa. quitarse unos a otros los sombreros? Y aún las capas se quitan. . Oíd mi Musa, el que a los Dioses nada verdaderos les daba en sacrificio, antiguamente las aves mancas, y animales fieros, hacía el sacrificio comunmente, la cabeza cubierta; y porque hubiera diferencia en los Dioses, y la gente, al Magistrado, o Príncipe, cualquiera, por no igualarlo al Dios, se descubría; que entonces ni era honor, ni afrenta era. También cuando algún hombre parecía ante el juez, por darle fortaleza en la cabeza, descubrirlo hacía; y como esto se usó con la nobleza del pueblo, pareció a los Cortesanos, que era honor descubrirse la cabeza. Vino a usarse en los ricos ciudadanos, y dieron en la necia sombrerada los nobles, los plebeyos, y villanos. otra razón fue siempre respetada por parte principal, por aposento del seso, la cabeza venerada; y como se le quita el ornamento, y se humilla a los hombres principales, parece cortesía, y cumplimiento. También eran costumbres generales cubrirse la cabeza en tiempo antiguo, al verse los contrarios más mortales, y así no os descubrís al enemigo, y al amigo decís con el sombrero, yo soy vuestro criado, y vuestro amigo, Esto dicen Piutarco, el verdadero Marco Barrón, Galeoto, y Ludóvico, el premio, o corrección humilde espero. Notable erudición! . Gallardo pico. En efecto es mi hermano. . Los tercetos son trabajados. . Yo soy un borrico, y dijera pardiez tres mil conceptos en esas redondillas. . Vaya algo. Oigan, y les diré diez mil sonetos. No por amor de Dios. . A ley de Galgo, Gárnica, Estupiñan, Pierres, Castillo, que no hay gorrón que no sea hijodalgo, que si templo la gaita, y caramillo, y la vena se afeita, y se me entona, que han de ver si es mi musa del perrillo, Quieren tal zarabanda, y tal chacona, que les haga vallar antes de oíllas? El devitanteligo, teligo, y la vida bona, . Gracioso humor. . Yo hago maravillas, cuando siento en el ánima un fregado, que me hace pucheros, y cosquillas. Ya basta. . Soy tu siervo, y soy honrado. Bachiller, no toméis tanta licencia. Como soy Bachiller, soy Licenciado. Ya es por demás. . Tocole a Va Excel. el decirnos de aquel que fue el primero que halló el papel, y letras? . No hay paciencia. De donde viene el nombre verdadero a nuestras cartas? y porque decimos que tienen buen estilo? . otro sombrero. Quién hizo la invención con qué imprimimos? y antes de haber papel en que escribían? Va de discurso, oíd. . Que ya lo oímos Los Autores antiguos que sentían la razonable; creo que he perdido el papel, pesame, todos decían, diga otio, que sin duda se ha caído. Yo diré. . Bueno anduvo, es extremado. Donairé tiene el negro. . Bueno ha sido. Pues yo entiendo que Juan es buen Letrado. Juanillo? . Sí señor, es ingenioso, Construye a Cicerón. . Hasme espantado. Conmigo estudia, y es tan cudicioso, que con matarlo a bayas, y a gargajo, no pierde una lición. . Negro famoso. Aprende con gran pena, y gran trabajo, porque no entra en la clase, y en la puerta se baja, y oye, y mira por debajo; y saca la lición entera, y cierta; toda la noche, y día está pasando, si duerme, estudia, estudia si despierta, estudia en casa, estudia acompañando, estudia cuando esgrime, y cuando canta, y suele enamorar estudiando. Tanta ambición me admira. . A mí me espanta, que Va Excelencia de ese negro crea, que alcance de la ciencia parte tanta. No soy hombre? y un hombre que desea saber? . Fáltale el alma a ese deseo. No será el alma como el cuerpo fea. No argumentéis conmigo. . Pues si veo logrados mis estudios, algún día verán una alma hermosa en cuerpo feo, y juro por la vida, que es la mía, del Duque mi señor, que su Excelencia ha de ver que el Maestro no sabia; y juro de inquirir el arte, y ciencia, hasta que pueda en todas ocasiones mostrar mi entendimiento, y su ignorancia. (mano Hola. . Notable humor! . Andad besad la al Maestro. . Ah color en qué me pones! Qué humilde, que galán, que cortesano, téngole de mercar para la silla, o para ser lacayo de mi hermano. Esta banda me asombra, y maranilla, . al negro he de matar. . Diga Juanillo, Dios me libre de necios en cuadrilla. Decid, moreno. . Gustaré de oírlo, Dejando cosas eparte, de Gentiles, y Judios, que atribuyeron las letras a Grecia, Asia, y a Egipcio, Haciéndosas tan modernas, que les dieron su principio después del dilubio, en tiempo de Abrahan, y Moises, digo: Las letras fueron halladas por Adan, o por sus hijos; y así en el septimo libro eternas las llama Plinio. Y entre las antiguedades de Josefho, hallo escrito, que ciertos nietos de Adan, hijos de Aset, de ladrillo, y de piedra edificaron dos colunas; y que vido la una Josefho en Siria, y en ella muchos escritos, y las artes esculpidas. Y también el libro antiguo de Enoch alega san Judas en su Epístola, y el libro, fue mucho antes que el dilubio; y prueban todo lo dicho bastantemente Josefho, san Agustín, y Justino. Llego el dilubio, tan justo, por los pecados, y vicios de los hombres, en el cual Noc, como hombre entendido, y sabio, libró las letras en el arca, del peligro del mar, de quien aprendieron sus descendientes, y hijos. Hicieron después los hombres aquel soberbio edifició de la torre de Babel, donde hallaron el castigo, cua mcreció su soberbia; pues que fueron confundidos, perdiendo la habla, y letras de su nacimiento mismo, Quédole el conocimiento de las letras, solo al Tribu, y familia de Heber, de quien vienen los Judios, sin que perdiesen su lengua, y después de los Asirios aprendió todas las artes Abrahan; y los Egincios, las mostraron a Morses; Cadmo Capitán fenicio, a la Grecia; y los Pélagos, a Italia; y Estrabón dijo, (, tratando de la Provincia (- del Bethís, ser tan antiguos los estudios, y las letras, y leyes, y el ejercicio de la poesía en España, que hay letras desde los hijos de Noc, que la poblaron. Y con Juan Anio averiguo, que fue la primera parte donde hubo letras, el río que hoy llaman , y Bethís los más antiguos. Ahora resta saber allá en los pasados siglos, en que escribieron, faltandoles el papel, y el pergamino; dicen todos que escribían en hojas de unos palmitos; y por esto llaman hojas a las hojas de los libros. Después de esto se escribió en ciertas telas de mirto, y platanos, fresnos, y olmos, sacadas con artificio de entre la cáscara, y tronco; y juntando los Antiguos estas telas, allegaban con ingenio sus escritos; Y porque a las dichas telas llama liber el Latino, aunque no son de cortezas, de liber se laman libros. otros hubo que escribieron en plomo, y lienzo bruñido, con diferentes colores, y con plumas de carizos. otros en unas tablillas muy lisas con hierrecillos, desgados como punzones, a quien llamaban estilos. Y por llamarse estos hierros estilos; siempre decimos de aquellos que escriben bien, que escriben con buen estilo. También de cuero de ovejas hallaron cierto artificio, que por inuentarse en Pergamo le llamaron pergamino. Halló la imaginación después unos arbolillos, que se crían en los carcos, y en las riberas del Nilo. Y en Siria, cerca de Eufrates, que con ciertos adovios, hacían de ellos un papel fácil, blanco, llano, y lindo. La cual invención se halló reinando Numa Pompilio en Roma, según Lactancio, y Plutarco, y Titolivio. Estos árboles, o juncos se llamaban, según Plinio, papirus, y así el papel tomó el nombre de papitus, El nombre de carta fue común a cualquier escrito, y se deriba de carta una ciudad junto a Tiro. Así escribieron, en tanto, que en nuestros dorados siglos se halló el papel; y el Arte de la Impresión, peregrino. Quien la inventó fue Conrado, año de sesenta y cinco sobre mil y cuatrocientos. Fue Alemán, uso su oficio la primera vez en Roma; y también fue el primer libro que se imprimio, la Ciudad de Dios, de san Agustino. Y de Lactancio Firmiano aquel librazo, que hizo de Instituciones divinas, en que fue su Autor divino. Esto es, señor, lo que sé de los antiguos principios de las letras, V. Excelencia perdone mi corto estilo. Digo que estoy admirado. Lindo Negro. Peregrino. El negro es muy buen Latino. El discurso me ha espantado. Si Va Excelencia profesa mi amistad, me ha de feriar este esclavo. Es singular. Llegaos acá Juan de Sesa, decid, quien os enseñó tanto Latín, tanta esciencia? El trabajo, y la experiencia? Esto mismo respondió un sabio. El negro ha de ser si estudia un hombre extremado. En la casa del Letrado todos procuran laber. Nací en manos de Va Excelen. de que se asombra de mí? no he de saber, si nací en las manos de la esciencia? Criome con tanto amor, que a no ser negra mi madre, creyera que era mi padre el que tengo por señor. Y como siempre crecí junto a esa esciencia, y gobierno, como un arbolillo tierno, por donde me echaron, fui. Páreme a considerar quien era, y halleme al cabo un pobre negro, un esclavo, para vender, y comprar. Y hallando que no hay honor para mí, quise saber, viendo que para aprender no ha de estorbar el color. Escogí, como aconseja Pitahoras, una vida trabajada, y no afligida. Porque el hombre que no deja nunca el trabajo famoso, como yo siempre lo hice, el Democrares nos dice, que no sentira el forzoso. Y Virgilio en sus famosas obras, Poera divino, que si el trabajo es continuo, vencerá todas las cosas. Y en sus proverbios, la mano del diligente es riqueza, dice el Sabio, y la pobreza huye el perezoso en vano. Y Arón Legista famoso, mandó sobre graves penas a los vecinos de Atenas, que mataran al ocioso. Y Salomonnos da ejemplo en la gran solicitud de la hormiga; a la virtud del trabajo hicieron templo Los Gentiles, y a Jenovia, y otras Diosas adoraron, porque en el trabajo hallaron gusto, riqueza, y memoria. Y como mi nacimiento ha sido en tanta grandeza, ha olvidado su bajeza mi soberbio pensamiento. Y así aunque soy hombre bajo, puse con mi diligencia mi esperanza en Va Excelencia, y mi fama en el trabajo. Decís bien, y pues pusistes, Juan, vuestra esperanza en mí, yo os he de premiar, pedí. Quiero saber. Bien pedistes. Señor Doctor, por mi gusto se ha de llevar a su casa a Juan. El alma se abrasa. . Llegó a cumplirse mi gusto, Notablemente me alegro. Y pues el señor Doctor me hace tanto favor, tenga en su casa este negro. Y crea de mí, que lo estimo como a un hijo; sea enseñado con muy notable cuidado, y no encarezco, ni intimo, Cuán grande favor, y gusto me hace en lo que le digo, que basta a quien es mi amigo, el decirle que es mi gusto. Y perdóneme este enfado, por su vida. A tal favor, solo respondo, señor, que soy el menor criado de esta casa, y es merced muy grande encargarme a Juan, mis deseos se verán. Dios guarde a vam. Amor, cuando merecí ir tras de tantos enojos haber los divinos ojos del sol, que cegando vi? El alma en tu altar consagro por víctima, y sacrificio, por tan alto beneficio, por tan extraño milagro. Y si a la pena en que vivo das el remedio que puedes, adornaré tus paredes, colgando un negro captivo. Juan, vos vais a estudiar, negro sois, y esclavo mío, de una fuente se hace un río, y de muchos ríos la mar. No os desmaye la pobreza, la color, la esclavitud, que la esciencia, y la virtud son padres de lariqueza. Y es imposible, o locura de la suerte, y su inclemencia, Ya e señor Don Fernando a s que hay para que que a quien le falta la esciencia, no le falte la ventura. Animaos, Juan, aquí estoy, jamás no os he de faltar, la esciencia no os puedo dar: pero la ocasión os doy. Y porque aguarda el señor don Fernando, no prosiga la Academia. Al mundo diga la fama tanto favor. Deme los pies Vuexcelencia; porque para responder, voy (nuevo Horació) a aprender la inmensidad de la ciencia. La vida que yo le pido, le dé a Vuexcelencia Dios. Para libraros a vos de las manos del olvido, sed muy obediente esclavó, al señor Doctor; alzad. Gran privanza. Y gran bondad. Su nueva fortuna alabo. Adiós, adiós. Que esto vea! A primos, venidme a ver. Juan, yo entiendo que has de ser Canónigo de Guínea. Moreno, mucho me alegro de oíros. Rabiando estoy. Muerta por el negro voy. Ay, Juana, qué lindo negro! a per en la nueva premática. . He hallado que no hay razón que a Dios, ni al Rey convenga para que tanto agravio se nos haga, y a tanta esclavitud el reino venga, esta seguridad no es justa paga de la fidelidad con que servimos a un Rey que los servicios tan bien paga. Mandarnos que la lengua en que nacimos mudemos en tres años, y dejemos los vestidos, y trajes que vestimos, cosa inhumana es! como podemos aprender en tres años diferente lengua, si en tanto tiempo aún no sabemos la propia nuestra bien? la pobre gente cómo puede comprar vestidos nuevos? o porque de los suyos mal se siente? Los Egipcios, Armenios, y Suenios Cristianos son, y visten este traje, y en Aravigo hablan los mancebos; en que bárbara ley, ni en que salvaje población no tuvieron a su usanza bailes? y cuando en bailes hubo traje de alguna Religión? la zambra es danza, que ni África la usa, ni Turquia, porque de ceremonia nada alcanza; hablan, vailán, y cantan cada día los negros a su modo, para holgarse, y ofende nuestra lengua, y alegría? Aleñar las cabezas, y bañarse no es rito de la ley, si no limpieza, como usan las Cristianas enrubiarse. Mandar que abran las casas, es grandeza para ricos palacios suntuosos: pero que se ha de abrir dónde hay pobreza? Los nombres que nos quitan, son forzosos para el conocimiento de los hombres, y para España lícitos, y honrosos. Qué honra de España es, que sus renombres, y sus grandes hazañas no estén muertas, y viva para siempre en nuestros nombres. querer que las mujeres descubiertas anden por la ciudad, al deshonesto dan libertad, y al mal abren las puertas, que ocasionan la hermosa a caer más presto, perseguida de todos; y a la fea le hacen incasable: uitra de esto, decir, que tener negros de Guínea es gran inconveniente, porque el amo fuerza al esclavo a que en Mahoma crea, es pasión conocida, ni la llamo declarada, malicia en nuestra ofensa, porque la compostura estimo, y amo. Mas nunca tal se ha visto, y el que piensa los esclavos quitar con este achaque, nos da una esclavitud, que es más inmensa; pues da ocasión que la justicia saque nuestra sangre, que sangre es el dinero del pobre, y que su sed en ella aplaque. Servir quiero a mi Rey: pero no quiero consentir semejantes provisiones, en tanto que gobierno aqueste acero; los Moriscos, las fuerzas, las razones son muchas, morirá quien me enojaré; testigos hago a tantos rebeliones. Excelencia nos honre, y nos ampare, que si hubo un chico Rey, que el Reino diese, haurá un grande valor que la restaure. Ah de mi guarda; aunque a Granada pese poned en una torre a don Fernando: sois un mal Caballero, y si no fuese porque su Majestad os va tratando mejor que merecéis, yo os castigara; llevaldle. . . Que esto sufro! estoy rabiando, Vamos, señor. Qué haré? que no vengara en el Duque mi agravio, y en su gente! un noble ofendido en qué repara? No vamos? . . Y mi hermano? El Presidente lo ha enviado a llamar. En mi defensa moveré de Levante hasta Poniente, mas ya llega a mis ojos otra ofensa. Todo el Palacio sale acompañando a doña Ana, mi pena es más inmensa, el negro va a su casa, estoy rabiando, mi banda lleva puesta, matarelos. Pues qué aguardáis aquí con don Fernando? Aguardan la venganza de mis celos, de cuyo gran rigor, rabia, y fiereza temblaran las colunas de los cielos: decid, doña Ana, es esta la grandeza de vuestra condición, los disfavores, la discreción, la gala, y la belleza? a un negro hacéis favor de mis favores? y habiendo despreciado tantas gentes, con un negro tratáis gustos, y amores? sois una vil mujer. . Vil? tú mientes. Aa perro! Que esto sufro en mi presencia. lataldo. . Aquí del Reino, y mis parientes, Aquí estamos. Si quiere Va Excelencia inir, ponga ese negro en nuestras manos. a vida he de acabar con la paciencia. Mueran. . Mataldo. lano No podréis, vi cos de Granada. di V y de suerte estos Moros se alteraron, cuando oyeron las voces, y pregones, que a toda la justicia apedrearon, y mataron algunos pregoneros, y al traidor don Fernando, al fin, libraron. Ascaldes, Alguáciles, Cuadrilleros le siguen; porque dicen, que a la sierra se va a amparar de muchos bandoleros. Yo temo un grande daño en esta tierra. Su Majestad, como tan gran Cristiano, ha de ensanchar la Fe por paz, o guerra. No anduvo don Fernando cortesano con doña Ana, que ya Granada sabe que niega a muchos Príncipes la mano. Y decirle a un sujeto que es tan grave, que niega por un negro mil señores, fue necedad, que en la razón no cabe. No lo supo su hermano, y son furores de hombre celoso. . Y yo tuviera celos, si fuera vos, de ver tantos amores. Yo, Duquesa, de qué? que por los cielos os juro, que en mi vida no imagino sino es en vos. . Dejadme matarelos, Qué es eso? A Juan de Sesa, o Juan Latino, que así lo llaman, mil estudiantes lo han querido matar. . Gran desatino! vamos allá. . Ya vienen, Estos vergantes. Saben que soy Castillo? Juan, qué es esto? Que veinte gargajistas maleantes, como si fuera un negro, y yo algún cesto, nos han puesto, señor, de arriba, abajo como nuevos. . Por qué? Porque me he opuesto. Villánueva, que paga a estos gorrones a seis maravedís cada gargajo chicho con grande. . Y por sus pretensiones os hace tratar mal? . Estoy corrido. Tiene razón, que son unos lebrones. Juan, sosegad; decid, como os ha ido en casa del Doctor? . Muy bien por cierto; mas vivo aperreado, y encogido, ni por bien, ni por mal, ni por concierto me averiguo con estos matraquistas, de bayas, y de voces estoy muerto; rien sus necedades los Legistas, burlan mis dichos, filgan mis razones; que nunca tuvo el pobre coronistas. Si entro en escuelas, gritan los gorrones, hay guarda el perro, silbos, y ceceos, y sosurro mejor que de avejones. Yo deseo saber, pero no veo la ocasión con que el ánimo dispuse, para dar a la esciencia mi deseo. Desde la misma hora en que me opuse contra el Maestro a la Catreda de Prima, todas mis amistades descompuse; que le tiene el Colesio en tanta estima, que me han aborrecido, y afrentado, diciendo que es soberbia, furia, y grima. Y aunque el Maestro, señor, es gran Letrado, y yo un negro, que apenas he leido, por ser de Va Excelencia, soy honrado. Dicen que soy comprado, y soy vendido, y que un esclavo, y negro no es justicia, que a ningún acto noble sea admitido. Alegar que soy negro, es gran malicia, que los negros son nobles, ser esclavo; es lo que ha de impedir a mi lusticia, Señor, señor, la vida, y honra acabo, no me favorece Va Excelencia a ponerle a mi fortuna el clavo: s mi hidalguía y preeminencia ser esclavo de esclavos de esta casa, mas háceme el Maestro competencia. No quieren admitirme, y si se pasa el término, y no estoy a tiempo opuesto, vendrá a matarme el fuego que me abrasa: Excelencia, por Dios, me ampare en esto, deme la libertad dulce, y amada, ponga un esclavo humilde en alto puesto, que no es de mano noble, y celebrada dejar sin perfección esta hechura, que desde que nació tiene empezada. Y aunque mi cuerpo libertad procura, el dulce captiverio el alma quiere, que con un dueño tal no hay prisión dura. Yo quisiera ser más, si a Dios pluguiere, que no se ha de contar entre los buenos el que en su misma suerte nace, y muere, Las memorias, y libros están llenos del honor de Águilar, hoy es el día, yo valgo poco, y mis servicios menos, Duque mío, mi Rey, señora mía, honrad, y libertad a Juan de Sesa, un pobre negro soy, ser más quería, Alzad, y por mi vida que me pesa, que sabiendo ese hombre que os estimo, os trate mal. . Cumplid vuestra promesa, hagamos Catredático a mi primo, honraldo, por mi vida. . Levantado me pienso ver con tan felice arrimo. Sois grande estudiante? . Es gran Letrado, Y quién son los opuestos? . No hay alguno, nadie se atreve, solo yo fuiosado. Temen que los deguellen de uno en uno. Que en fin os atrevéis a Villanueva? Por la honra no hay mal que sea importuno, Que al Maestro un discípulo se atreval Eso puede el estudio, yo he estudiado, para dar, de que sé, bastante prueba. Y quién provee la Catreda? . El Prelado. Y en el coro un asiento muy honrado; y así por ser esclavo no me deja oponer. . Yo veré a su Señoría, y a quien os contradice, y le aconseja. Yo, yo os haré admitir; la hacienda mía, vida, y honor pondré por ayudaros, que es muy honrada, Juan, vuestra osadía; más ved lo que intentáis, que en vez de honraros, si perdéis esta Catreda; yo os juro, por la fe de quien soy, de no hablaros; mirad, que esto es mi honor, partid seguro, si Villánueva es vuestro enemigo, la casa de Águilar es vuestro muro. Beso esos pies mil veces, yo me obligo, si me da libertad vuestra Excelencia, a sujetarme al premio, y al castigo; soy libre, gran señor? . La competencia no es muy grande, animaos. Mal lo ha tomado. Todo se ha de allanar con mi presencia. Soy libre? . Juan andad acompañado, cuatro pajes trairéis, porque ninguno se atreva a vos, alzaos, Licenciado. No responde; en el coro no hay alguno que me reciba, porque soy captivo, soy pobre, al fin, y así soy importuno; líbreme, Va Excelencia, y pues recibo tantas mercedes, honreme este día. No tenéis que temer mientras yo vivo, y nos doy, . La libertad? Bien lo porfía. Para estos gastos, cuatro mil ducados, y gastaré por vos la hacienda mía, con mis caballos, coches, y criados, Licenciado, os honrad. . En mucho estimo tantas mercedes, a infelices hados! . mo erase, elices suplico a V pida mi libertad, Honrará V s Desnudate, y en a usar del traje lícito corona la cabeza, deja las pieles, y el vastón ganchoso, y en mano, y frente altiva pon el cetro, y corona, y decid viva. Abenabo, no intento tiranizar el Reino, tu sobrino es dueño de este asiento, don Fernando de Valor, solo es digno de coronar su frente, por ser del gran Halifa descendiente, Que sea Rey don Fernando, ordena Ala, por términos fatales, que ya se van llegando: no vais contra los astros celestiales, acordaos de los hierros, por quien vivís en ásperos destierros, Traed a la memoria los pronósticos santos, y Jofares, que anuncian la victoria, y de la antigua cueva de Castares aqu ide, emente, harase, ente. de Cristianos serán nuestras naciones allá en España; mas después con guerra, serán señores libres de la tierra. Sujetos estarán ochenta años, hasta que todos ya por si volviendo, cansados de sufrir penas, y daños, se levanten, matando, y destruyendo. Prodigios se verán entonce extraños, lo cual haurá de ser inverviniendo un mancebo con olio, y crisma ungido, y de Real progenie producido. Herege de su ley será primero, habido exteriormente por Cristiano; mas en lo interior, y verdadero, será en linaje, y fe Mahometano. O tu cualquiera amigo pasajero, que pronóstico tal llegó a tu mano, venéralo (ay de España!) y tendrás cuenta, que esto ha de ser el año de setenta. Extrañas profecias! Son de Mahoma nuestro gran Profeta. Moros, ya en nuestros días se ha visto contra España una Cometa, el claro sol hendido, y el cielo en vivas llamas encendido, Ya perdistes la tierra, ya sufristes las penas, y los daños, ya a España hacéis guerra, y ya se cumplen los ochenta años, que el pronóstico cuenta, pues ya se acerca el año de setenta. Don Fernando es Cristiano, y mancebo con olio, y crisma ungido, de ley Mahometano, y de Real progenie producido; y en él se verifica cuanto este pergámino pronostica. No dudemos, amigos, pongamos duras leyes con la espa nuestros er un Rey Fernando nos ganó a Granada, y el cielo va ordenando, que a restaurarla vuelva otro Fernando. Si no te ha respondido ( . a tu carta, qué esperas? ve a Granada, que yo solo he nacido para regir mi vida ya cansada, y por mi gran flaqueza temblará la corona en mi cabeza. Tárdase don Fernando. Él solo ha de reinar mientras yo viva. De envidia estoy rabiando, yo quisiera reinar. . Arriba, arriba por acá va. . Qué es esto? . Dejad las ropas, y guitarras presto. Seguilde, muera, muera. Dispara un arcabuz. . Bravo ruido, Un hombre en su carrera vence al corzo ligero, y preseguido, con curso presuroso va atravesando el monte peñascoso. Armense mis soldados, y a vos, gran Abenabo, os encomiendo la empresa. . Ah desdichados! Sin duda es la Hermandad, que va siguiendo a algún hombre su gente. Pues mueran, y librad al delincuente; no quede sin castigo ningún villano que justicia sea, seguildos. . Ya los sigo. . Vuestro valor, o General, se vea, mueran esos villanos, no se libren por pies de nuestras manos. Adónde estoy? soy fiera, que me persigue el hombre? en el oído aún siento el muera, muera, que un desdichadosiente sin sentido, y entre árboleda tanta, un hombre me parece cada planta. Escóndeme en tus cuevas, o monte, así a pesar del fiero ocio te vistas de hojas nuevas, y cada fuente se te vuelva un río; no descubras mi intento, manda callar los árboles, y viento. Qué miró? no es turbante, cetro, y corona, y arquicel? los cielos me ponen por delante la memoria infeliz de mis abuelos; qué ilusiones son estas? o quién las tiene en este monte puestas? Yo soy quien ha de darte un Reino (dijo aquella sombra triste) soy quien ha de matarte (con rostro fiero) o sombra, me dijiste, sin duda que mi suerte a un tiempo me han de dar el Reino, y muerte. Pero acabe mi espada a mis contrarios, y muera yo vengado: yo soy Rey de Granada, Serranos, aquí estoy, aquí he llegado, venid, que al cielo plugo, que sacudáis de la cerviz el yugo. Vuestro Rey ha venido, venid, venid a ver a don Fernando el triste, el abatido; qué es esto? voy huyendo, y voccando, la corona me he puesto; yo soy el Rey, yo soy el Rey, qué es esto! . Quién es el Rey? . Oh suerte: sombra, si de mis males ya anunciados, hoy es el de mi muerte; ejecuta el destino de mis hados; llega a matarme, muera; sombra, acábame ya; mas tente, espera. Dime, visión quién eres? Tan fiero soy? de mí se está espantando? Dime lo que me quieres, acaba de acabar a don Fernando: eres hombre? estás mudo? o espíritu de carne, ya desnudo? Qué, don Fernando? . Aguarda. Hoy invicto don Fernando valeroso, qué miedo te acobarda? de que huyes, cobarde, y temeroso? qué temes? qué te asombra? hombre soy, no soy fiera, no soy sombra, Moriscos de la sierra, bajad contentos a besar la mano al Rey de nuestra tierra, al rayo, y al azote del Cristiano, bajad, bajad de arriba. Y viva don Fernando. Viva, viva. Alzad del suelo, amigos; la vida debo a vuestro acogimiento, mueran mis enemigos; no he visto yo este monstruo en mi aposeto? dónde está mi pariente? Aquí me tienes, gran señor, presente. , Y este es el rostro, y talle del negro que yo vi, vencí mi suerte. . Si reino, he de matarle, y asegurar mi vida con su muerte; que el hombre que repugna su hado, es oficial de su fortuna. En fin soy Rey: pariente manta a ese negro en yéndome a Granada; pues se queda sin gente, impórtame la vida, no oiga nada, no repliques. . Advierte, que a quien te ha dado un Reino, das la mue Sálganse de aquí, y por Dios, pues entraron en la sala, que han de ir muy en hora mala, a sus tierras. . Para vos. Pues si mi prima doña Ana manda que le de lición, no he de hacer? Gentil razón. yo no quiero que mi hermana cante, cuente, escriba, y lea, pues sin mi gusto lo hace; sálganse allá. Que nos place. Mucho celáis a una fea. (menta Vil hermana, en quien se au- mi mal. Qué hombre tan extraño. Nacida para mi daño, criada para mi afrenta. Que seáis tan loca, y ruin, que por no hacer lo que os ruego, Guardad vuestra cabeza, sino lo hacéis. . Señor ley es tu gusto, hay tan grande vileza? . yo reino de esta vez, a Rey injusto? en yéndose le digo a Cañerí cuanto trató conmigo. Vamos. . . Doña Ana fiera ya me enlazó mi suerte, y no tus lazos; aguarda ingrata, espera, que al Duque, y a su negro haré pedazos, y a Granada Tarpeya decid que viva el Rey Abenhumeya. dáis en cantar con don Diego y en contar con don Martín Y a mí, ni al mundo, ni adio, con esto habéis de agradar, pues aprendiendo a contar, dais mala cuenta de vos. No basta leer, y escribir a una mujer principal? sino tenéis que contar, para que os ha de servir? Y cuando sea, en Granada hay quienos venga a enseñar con mi gusto. . He de cantar, y contar, y ser honrada. Aspiro a más altos fines, y a más soberbios renombres, que no estimo yo a esos hombres para limpiar mis chapines. Y así es necedad celarme; mas por que tengáis contento, no entrarán en mi aposento, si dais orden de enseñarme. Dadmé Maestro, y haré, señor Doctor, vuestro gusto? Con eso cesó el disgusto, mil Maestros os daré. Un gran sujeto imagino, el negro del Duque es, en música Portugues, y muy gracioso, y ladino. Y os enseñará mejor que ninguno. . El negro? . Sí, pues qué importa? Un negro a mí? No enseña con el color. Es músico de biguela, y arpa, y Poeta excelente, y el ingenio más valiente, que milita en nuestra escuela, Y es hombre tan peregrino en la ciencia que profesa, que se llama Juan de Sesa, y le llaman Juan Latino. Y de quien se aguarda presto, si esta Catreda le lleva al Maestro Villanueva, que ha de ser un gran supuesto. Porque el Duque le ha ofrecido mil ducados cada un año de su renta. . Caso extraño! Está muy favorecido. El Arzobispo admitio Suposición, y han tomado (do puntos los dos. . Tan Letra- es un negro? . Por que no? No es hombre? el alma que tien por ser negro ha de perder, siendo pura, algo del ser, nte amo que a lo racional conviene? Quien a los hombres informa, es el alma solamente; el color es accidente, y este no muda la forma. El negro discreto, y sabio; buen Cristiano, y virtuoso, a un hombre blanco, y vicioso compararlo, será ravio. Lo que va de ser me or ton que no lo es cosa de aír De nuevo estoy admirando, lo que en la Academia vi, decid que le aguardo aquí. Pienso que estará estudiando la lección, que ha de leer mañana de oposición, y estorbarle no es razón. Luego se podrá volver, hay tan buen negro! Por Dios, que por mi quietud me alegro, pues siendo el Maestro un negro, no terne celos de vos. Porque él no se ha de atrever, ni vos le habéis de estimar; al negro voy a llamar. Hareisme mucha merced. Aquí es Troya, apenas oso maberme, yo vengo bueno. Seáis bien venido, moreno. Moreno, mas no gracioso. Mándome el señor Doctor, que tenga muy gran cuidado de enseñar, yo estoy turbado eclar, la suerte, inte muerte, sar. ueno es esto, estáis turbado En qué, señora, se ve? pues aunque turbado esté, no puedo estar colorado. Quietaos. Qué grave mujer! en vano en mi mal me alegro, Juan, sois Morisco? Soy negro. Y barbero podíáis ser? Con mucho gusto lo fuera, iera sido, pido era. enter in Felice yo, que miro la tormenta de parte, donde el mar con inhumanos naufragios, ni me alcanza, ni amedrenta. Y tu felice amor, pues fueron vanos tus tiros, contra aquel que da en la cuenta, que para los cobardes tienes manos. Y cuya, que aunque negro, gente somos. Poeta sois? . Sí señora, apenas acierto a hablar. . Y hay dama a quién celebrar? No hay Poeta sin pastora. (sa? Qué bien habla! es muy hermo Tal sea mi salud, Amen. A mí fue el requiebro, bien, e. no me faltaba otra cosa; para falda es el mastín. No la alteró mi favor, ánimo, cobarde amor. Quiero aguardar hastá el fin, Leed algo, por v que soy muy aficionada a los versos. . No son nada, Qué gracia tiene, leed, sino es que haya algún secreto, Temo enojar al sujeto, más oiga vam. Soneto a una banda. Bueno. Que una noche de S. Juan se halló un negro galán. Ced otra cosa, moreno. Canción a unas cuchilladas, or mi dama me dieron. y reñí bien, vive Dios. Que mucho, si traéis con vos, moreno, un perro de ayuda. Pues si los dientes enseño; Estáis loco? así leéis? hay tan grande atrevimiento? salios de mi aposento, no quiero que me enseñéis, Y agradeced que no os hice pringar, salios de aquí; eso me decís a mí? Se cómo dice en esta cifra? Ese es el tono apuntado, que yo a las liras he dado. Qué mal el amor se cifra! oiros cantar deseo. Yo canto como mi padre si buste quiere que ladre, ador. nor. estro, ese sueño. En triste oscuridad la noche fría, y en dulce olvido el sueño me bañaba; y yo entonces de vos no me olvidaba, ni tan alegre vi mi claro día. Soñaba yo, mi Anarda, que os tenía en mis brazos, quien duda que soñabar que presto desperté, quién lo dudaba? que ni aún por sueños vos queréis ser mía. Con todo, yo feliz, que un bien tamaño gocé aquel rato, que si fue pequeño, que gloria del amor más permanece? Y en tanto, al menos que duró el engaño, mi Anarda, yo os gocé, si al fin fue sueño, ando el pasado bien no verán si suy ladr Proseguid. Sueño de an Vaya, Ma- ra, el libro lo dice. Encogido temor, temor cobarde, bien hacéis de poner al alma miedo, mientras llorando puedo de las penas que paso hacer alarde, y justamente muere el que decir su enferme oparece Qué versos! tenéis razón, no creáis en sueños, leed. Quiétese vam. quel os sueños sueños son. Liras al temor. . Porque cuando este libro enseñáis, por esto no comenzáis? mostrad acá, y las leere, viere. dirá que soy un Orfeo. Cantad. . Y qué he de cantar? Esas liras del temor, mirad que es un negro honor. . Por los ojos quiere hablar. . Sacras Musas, si algún día sea hoy, que he menester la dulcísima poesía. Dejadme gustar la fuente de vuestro helado Pegaso, porque el tormento que paso, diga en versos de repente. Y tu sonoro instrumento, si un tiempo por dulce, y tierno, paraste el tormento eterno, para mi eterno tormento. Cambia en piedad su desdén, acompaña mi voz triste, porque diga yo que fuiste instrumento de mi bien. Salios a cantar si fuera. Bien mee Él está y discul que he o Toda la le por decir hay tan idado. sción conmigo pues podrán decir por mí, quien te oyera, y no te viera. Lejos sonara mejor la voz. Obediente es Juan. . Qué discreto, y que galán, hay que te has vengado amor! Mal premio el desdén promete; por músico a Juan Latino; pues siendo mi amor tan fino, fálsete es mi voz. . Falsete? Fálsete, mas nunca amor, me ayude, si hay otra cosa falsa en hosa, olor. A Encogido temor, ten de que sirve poner al alma miedo, mientras llorando puedo de las penas que paso hacer alarde? que pues el cuerpo muere, bien es que diga el alma lo que quiere. etra ha mudado, ne su par- i notable invención? Bueno va, no se ha enojado. Si la naturaleza me hizo feo, esta falta, mi ingenio recompensa, que a Andrómeda Cepheya amó Perseo, iendo de color negra; lma a veces más que el cuerpo alegra. rosigo, i honor Canté por su mandamiento. Cantar os mandé, hablador, estas liras del temor, no esas del atrevimiento. perdida estoy, . Sin razón recibe bueste fastidio, que es una carta de Ouidio, que Safo escribió a Faón. Ouidio lo dice así, y traducísmelo vos? Sí señora, y vive Dios, que empieza el lugar así. Yo lo creo, salios de aquí. Ya me voy. Maestro volved. Qué manda vuesa merced? Yo os llame? Señora sí. Dadme lición de contar. Hay tan extraña afición! Bueno, bueno, otra lición? amor, tiempo es de hablar. Porque si ya me ha entendido esta mujer, para que quiere que aquí más me esté, si no es para darme oído? nunca parece muy mal a la mujer quien la ama; y dice allá una epigrama, que Nebía escribió a Marcial Escribí, no respondió Nebía, luego la hora el no dará: leyó el papel, pues da Así yo también hablé, enojose, vuelve a darme ocasión, quiere hablarme, si, pues yo la obligaré. Decid lo que he de contar Contad, señora, mis penas, que son más que las arenas. Vos las sabréis bien contar. Antes es tal la pasión, que mi alma, y pecho atormenta, que mi pecho ama sin cuenta, y mi alma sin razón. Y como siempre he querido tan sin cuenta, ni razón, la cuenta de mi afición la perdí con el sentido. Maestro, habéis de enseñarme? Sí, mi señora. Pues digo. Quién viene a cuentas conmigo, sin duda quiere pagarme, No sé que os decís, hermano, son buenos numeros? . No, mejores los haré yo; quien le tocara la mano, Hay mano bella, y cruel! Qué hecistes? Escrebí. Pues en mi mano? Entendí, le era mano de así ha de tomar la pluma vam. . Bien lo hacéis, quitad, que me tiznaréis. Importa para la suma seis, tres, cinco, cuatro, nueve, y nueve son treinta y seis. Llevo tres, y pongo seis. Ay tal carbón, y tal nieve? Uno, y seis, siete, y tres, diez, y cinco quince. . Este es cero Asiente cinco primero, va uno, y vuelva otra vez. (te. Uno, y dos tres, cuatro sie- y cinco doce. . Qué es esto? Hacer la cuenta más presto. Mas qué os tiro este bufete? perro bellaco, atrevido, la mano me besáis vos? No eres de mármol, el yerro de mi vida te labrara, ni eres de hierro, porque te ablandara el fuego que en mi pecho has encendido. si eres de fuego, pues que no han podido garte las fuentes de mío eres de agua, porque t ento de las quejas Viento eres, menos, po muy mal puede tenert sois un perró. . Vive Dios, que he besado, y no he mordido; perro soy, pero amor ciego, que es el que mi yerro fragua, no me hizo perro de agua, hízome perro de fuego. Soy perro, y rabio de amor; y pues sois discreta, y sabia, no os admiréis, que con rabia muerda un perro a su señor. Mas, pues, conocéis mi mal, disculpad, mi bien, mi yerro, y amad, señora, a este perro, que es perro, y será leal. Estoy por daros mil palos, un negro me dice amores? que esto sufro! vos favores? vos requiebros? vos regalos? De hoy más habéis de saber, (ay amor, qué es lo que intento!) que aunque hay mujeres de viento, no soy viento, y soy mujer. Y puesto que será yerro esperar en mi mudanza, decilde a vuestra esperanza, que soy mármol, fuego, y hierro. e tal do. eza leza Según est un monstru que monstr to s Monfíes on licen, s vidas? garlos en los Moriscos que prendí la noche que don Fernando alborotó mi casa. Importará prender a don Antonio de Valor, y a su hijo don Francisco, Presos están. Que escribe el Licenciado Francisco de Torrijos? . Que se alteran las Alpujarras. . Cómo lo presume? Ciego está quien no ve tantas señales, los cáminos se cubren de los hombres, que matan los Monfíes alevosos, y dicen que los hallan desollados los rostros, y cortadas las narices, y sacados los tristes corazones por las espaldas Qué rigor tan grande! sábelo ya el Consejo? . Ya lo sabe su Majestad, y pienso que tendremos al Marqués de Mondejar, y a su hijo en Granada muy presto, y que si hay guerra, vendrá el señor don Juan, que es un gran Príncipe, aunque muy mozo. Imitará a su padre en el valor. . Ya vienen los opuestos. Sentémonos. . Suplico a Va Señoría advierta la justicia de mi parte, que tiene un gran contrarió Juan Latino. Y en Va Excelencia tiene un gran Padrino. Victor Maestro Villanueva. Victor Maestro Juan Latino. Bien leyó Divinamente, en mi vida vi lección, Castillo, de oposición, que se hiciese de repente. Él es ingenio divino. Los dos vienen a informar Yo pienso que ha de llevar la Catreda Juan, Latino. Quién de improviso leyó tan altamente, quien duda qué informe mejor? Hoy muda la ventura. . El color no. Victor. Arrogante ha sido! Ahora va de información. Yo no alcanzó la razón, porque haya sido admitido un perro a esta oposición. Mandado ha su Señoría, que cada palabra, ajena de modestia, y cortesía, cueste un escudo de pena. Y por lo dicho ha incurrido en la pena. Pagaré, mas este perro atrevido. otro escudo. . Yo daré pero un negro mal nacido, Pague otro. De un animal no ande decir mal los mudos? Pague, y calle. Oh pesia tal! vive Dios, que en decir mal, he de gastar treinta escudos. Señor Maestro, estos treinta, digo mal de este perrazo, oiga, y tenga buena cuenta. Victor. Diga, no hace al caso. A mí, mas que gaste ochenta. Dando caza este lebrel a las letras, vio la cumbre del monte, donde el córcel rompió aquella fuente en él, que de los ciegos es lumbre, A las aguas del Parnaso llegó rabiando a bebellas de sed; y viéndose acaso, se volvió más que de paso, porque vido el perro en ellas, Esta Catreda de hoy más, se me debe de derecho, y el mundo está satisfecho, que no la leyó jamás, quien ventaja me haya hecho. Los esclavos no son hombres, son nada, son cuerpos muertos; en actos ciertos, y inciertos valen sus obras, y nombres, sus tratos, ni sus conciertos, Ninguno puede tener cargo público, ni hacer acto honroso: esta lección lo es todo, luego en razón, este no puede leer? Y cuando fuera admirido con justa causa, en conciencia, yo debo ser preferido por mi opinión, y mi esciencia, por ser pobre, y bien nacido. Y así en quicarle a este esclavo esta elección, no se agravia, sino es que por que me alabo, de envidia se vuelve bravo, como es tocado de rabia. Da la Iglesia una ración a esta Catreda, y no es bien, que a un esclavo se la den; sobra a un negro la ración de su Excelencia, y también Repugna a todo decoro, que uno vendido, y comprado, de esclava madre enjendrado, venga a tener en el Coro de Granada asiento honrado. Será lo de la novela, del que a un gato le enseñaba a que tuviese una vela ardiendo mientras rezaba, a quien después con cautela Para provar su dotrina, o la propia inclinación, puso en la mesa un ratón, al cual siguió más ama, que de la mala intención. Vestido como compete al Eclesiástico decoro, yo apostaré que arremete, soltando capa, y bonete, viendo la liebre en el Coro. Y aunque a decir más me atrevo porque he perdido la cuenta, no vuelvo a empezar de nuevo, si he dicho más de los treinta, yo pagaré lo que debo, obre vit on- (mi, ni sanctisi Ine Pues a mí mo me hizo Acor Lea, lea Diga, en que Región, sino lo recibe a enojo, se cría cierta nación, que tiene cada varon media bara de ojo a ojo. Media vara en una frente de ojo a hoj Acierte Gaifas. Si el juicio no me miente, en Granada está esa gente, mas mídense por detrás. Victor, victor Juan Latino. En la oposición que he hecho se declara el desatino del furor loco, y divino, oígase ahora mi derecho. Villánueva es libre, y yo esclavo, y de serlo gusto; pero excluirme no es justo, porque el cielo me tiznó con este color adusto. Si fue permisión del cielo, que fuese esclavo, no rabio, que el cielo no hace agravio al que con Cristiano celo tiene envidia del que es sabio. Yo no la tendré de vo que no podré yo tenerla de quien me dejó doncella, la esciencia que crió Dios, para aprovecharse d ella. Que la pena de un escudo, puesta en el hablar sin cuenta, vos la comprastes por treinta, olvidarseos nunca pudo el número de otra venta. Lebrel me llamáis de caza de letras, mas quiso Dios que tuve en cázar tal traza, que en la caza, de esta raza no hubo letra para vos. Vi la fuente, y vide el cerro, mojé los labios con tiento, y en el humedo elemento, es verdad que yo vi el perro, mas vos vistes el jumento. Yo bebí como lebrel, lamiendo el sacro cristal, pero a vos os hizo mal, por ir harto de alcácel, vuestro manjar natural. Ración de palacio quiero, que es señal de la ración, que me ha de dar la razón; y aunque soy esclavo, espero tomar de ella posesión: porque aunque es público oficio y muy noble ser Lector, yo soy digno opositor, porque en común beneficio se convierte aqueste honor. Cuantos esclavos Romanos fueron Muestros de señores, y Médicos, y Lectores, públicos, y ciudadanos, Jueces, y Emperadores? Pues si esto es así, en rigor, también puedo yo leer, pues soy digno de este honor, y ay ley, que en nuestro favor, ice que podemos ser a De el gato, de inte tomad por satisfací ser cierta mi inclinación, y el natural vuestro en duda. Cuando libre se me echara, en fin, como leal perró, tras de la liebre aguijara; mas que a vos se os enseñara, adoraráis el becerro. Victor, victor Juan Latino, Pase por esta los ojos. Lea, lea. Si este es yerro, predone nuestros antojos, y responda sin enojos, porque entra en la Iglesia el perro? Si entrar en la Iglesia quiero, majaderos, los del mote, como perro racionero, solo temeré el azote de mi contrario el perrero. Mas vosotros desdichados, al mismo Dios, y al ejemplo de vuestros antepasados, cuando después de azotados los echó a todos del templo, Vamos, y por escrutinio esta razón se dará, Juan Latino, hoy se verá que un lauro en tus s Tu hermano echo ya de casa a don Martín, y a don Diego, En qué diferente fuego mi helado pecho se abrasa! Oh celos locos, y vanos; cobardes, y temerosos; pues que sois tan maliciosos, o sois necios, o villanos. A mi hermano tenéis ciego; pues quitando la ocasión, él mismo trajo el carbón, con que se encendio mi fuego. Pero quien ha de creer de mi aspereza, y rigor, que le tengo a un negro amor? quien sabe lo que es mujer. Mas ay de mí! que he pensado, que no amor mi hado ha sido, que el amor siempre ha vencido, y pues me rindio, es mi hado. Que en fin se van? Esto ordena. tu hermano, y has de sufrillo. Y Castillo? . Que Castillo ya no hay Castillo, ni almena. Pues qué has de hacer? Imagino, que si Juan Latino lleva la Catreda a Villanueva, e irá con Juan Latino, una casa enga pas para saber quien llevó la Catreda. Villanueva victor. . Mala nueva. Ja Latino la perdió, victor Villanueva. En fin cosa de negros. Victor, victor, hacia la Iglesia mayor va el Secretario. . Ruin suceso. . Qué fue? Perdiola Juan Latino, mas fue yerro pensar, que siendo uno perro, dejase de llevar cola. Sábese cierto? . Pues no? si el secretario le lleva la cédula a Villanueva? Siendo negro se quedó en blanco. . Y adónde está? En el Carmen muy de espacio. Y el Duque? Estará en palacio. Y no lo remediará? Cómo? que fue desatino oponerse contra un hombre de tanta opinión, y nombre. Victor, victor Juan Latino Qué es esto? . Yo no lo sé no dicen que el Secretario suele burlar de ordinario los opuestos? . Eso fue. Sin duda torcio el camino al Carmen. Victor, victor. ̱. Oigan, por nuestro Señor, viene en hombros laureado que tor, por todo el lugar. otablemente me he holgado in es de nuestra casa? u ques se han asomado ve pasa. res, Famosa. don Juan, lan. famosa. Latino! es respetado de todo el mundo, y honrado por su ingenio peregrino? No sabes quién es su paje? Castillo. Ese es grande honor. No hay hijo de algún señor, que no esté en su pupilaje. Y cuando sale de casa, lleva delante de sí mil estudiantes. . Di, dimas, que el alma me abrasa el dulce fuego de amor; hay mi negro! Qué sentiste? Tiéneme mi hermano triste, no hablar de eso es lo mejor. Diviértete, por tus ojos, uéntame por tu vida, h, gundo. Victor, victor. Ya me corro de tanto honor. . Corro, corró ctor todo el mundo, ve me mandaste ayer? ve cosiese esta manera. Ay amiga verdadera, yo he de morir, o vencer. Cérrela, porque el amor ha hallado este portillo, para ganar el castillo, donde es Alcade mi honor. Cómo? Con grande atrevimiento anda Juan Latino en vano, por entrar por la mano. Ciego está, pues anda atiento. Mientras me enseña a contar, intenta este desatino. Que no hará Juan Latino? Es diablo. . En el tentar. Bien remediaba el Doctor con el negro sus desvelos, enjendrán amor los celos? Cómo si enjendrán amor? casi le he querido bien. Y aún sin casi, Reina mía, que esto de hablar cada día, rinde al más fuerte desdén. Por eso, Juana, he cerrad esta puerta a la ocasión; llámale a darme lición, dile que aunque esté ocupado, venga. . Qué venga? Quisiera saber del todo contar. Ahora, quieres apostar que descoses la manera. Notable recibimiento! ahorradome ha el camino, Amor, yo mo determino a salir de este tormento. Es mi señora doña Ana? pues en semejante día, en casa, señora mía? Ya no hay calle, ni ventana. Dejar quiero a mi señora. Ah sido el señor Maestro de fiesta? En mis ojos muestro lo que siente el alma ahora. Cómo fue con el señor don Juan? Es gran cortesano, llegue a besarle la mano, y hizome gran favor, y merced, y me ha mandado. que le visite esta tarde. (de. Qué honrador es, Dios le guar Estima en mucho a un Letrado, un soldado. es muy justo, nujer de tan mal gusto? la mirado o se abrasa ya en mi ardor; que calenturas de amor, suelen salir a la boca. Después que vuesamerced, Maestro, no se ha preciado de verme. He estado ocupado, que para mí es gran uerced, que me mande, cuando fuera Catredático de Prima. Mucho su deseo se estima. No le veo la manera. El día se va pasando, contemos. Antes querría irme. . No, por vida mía. Estáranme ya aguardando mis muchachos. Bueno es eso, luego, Maestro, se irá, contaremos. . Ella está sin manera, pierdo el seso. Ay tal rigor! vive Dios que me tengo de vengar. Deme lición de contar. Será cansarnos los dos. Por qué causa? yo no aprendo con sacilidad? . No sé. Cuándo la lición erré? y necia soy? o me entien a faltado lo mí Cómo lo mejor? por Dios que no tiene co r- No hará, no tiene manera. Qué manera es menester? Para aprender a contar, y yo no puedo enseñar, sin manera de aprender. Que muy gran disgusto fuera, para aprender, y enseñar, el cansarme, y el cansar a quien no tiene manera. Búscara vuesa merced quien venga a dalle lición. A Maestro? Esto es razón. Hágáseme esta merced; vuelva acá. Suelte el manteo vam, que en su vida me ha de ver. . Estoy corrida eso hace? . Esto deseo; suelte, no oigan el ruido, y nos vean así a los dos. Qué es esto? Ayudeme Dios, que ya va todo perdido. Señor Doctor, mi señora doña Ana, es de condición tan recia, que sin razón se corre de lo que ignora. Hela venido a enseñar, y es como si no viniera, porque no tiene manera para aprender a contar. Y porque a entender le doy la manera que he estudiado, de tal suerte se ha enojado, que medio corrido estoy. Yo enseño la verdadera manera que ha de aprender; porque mal puede saber multiplicar sin manera. Muy bien sé yo que mi hermana había de enojarse presto, por dar ocasión con esto, de mudar Maestro mañana. Mas no ha de ser, vive Dios esta vez lo que ella quiera, porque ha de tener manera, de aprender solo con vos. Vos solo habéis de enseñalla, y entrar solo en su aposento cada hora, y cada momento, y otro ninguno ha de hablarla, Y ella tenga ya juicio, y tenga manera ya. . Muy buen consejo me da, virtud ha hecho del vicio, discreto es. . Si lo fuera, sujetara una pasión y a pesar de mi afición, en mi libertad me viera. No volvera confiado en las alas de un Dios ciego, para caer en mi fuego, y en lágrimas desatado. Ni intentara mi locura emprender tan alto amor; pues que tienen un calor Juan Latino, y su ventura, Más negra es la suerte mía? ay Maestro! . Ay bella mano! Quedo, no lo oiga mi hermano, Nunca es muda el alegría; daré voces de placer: ay mi bien! hay mano bella! Maestro, vencio mi estrella; digo que soy su mujer, como tenga libertad pídala al Duque. Esto escucho? Si le amo, no hago mucho, que es ciega la voluntad. Qué tengo de responder a tan divino favor, sino que solo el amor tal milagro pudo hacer? Pero muy infeliz suerte teme en tanto bien un mal. Y cuál es? Ay triste igual! y aún mayor que el de la muerte. Temo que no he de alcanzar libertad. Por qué? . Ay de mí! que un día se la pedí, y no me la quiso dar el Duque. . Haga diligencia, y quizá se la darán. Yo haré al señor don Juan, que la pida a su Excelencia. Qué es cuanto puedo hacer; quiere llegar a esta tizue esa nuieve? . Por que no? si el alma el amor le dio. Ya no teme que la tizne. Don Diego os aguarda al fuera Voy. . Echó fortuna el resto pues cómo, hermana, que es esto Señor, ya tengo manera, os vio, triste de mí. . Juan Latino entre sus brazos dándole tiernos abrazos, no lo creo, aunque lo vi. que poco hubo de saber honta, al gusto de una mujer. Conviene disimular por el Duque, y por mi honor. Enojado está el Do cror. Vive Dios, que la he de entrar en un Convento mañana; Jesús, y quien entendiera aquello de la manera! . (na! Ay mi Juan! . Ay vil herma Hizo muy bien vuestra Alteza en no escuchar la embajada de don Fernando. Qué escribe? Mil soberbias amenazas, pidiendo al padre, y hermano. Qué le respondiero? . Nada Bien esta. Dice el Correo, que Ronda, y las Alpujartas están por el Moro negro. Pues Cañerrse levanta contra don Fernando? Y dicen que vencerá la batalla. Basta que en un mismo tiempo hay dos negros en España, uno insigue por las letras, y otro insigne por las armas. Avisad al de Mondejar, que con mil soldados vaya a la sierra. Yo haré lo que Vuesa Alteza manda. Señor, aquí está el Pintor, Trae el retrato? En una tabla doctamente trasladado También aguarda el Muestro Juan Latino. Recibilde Luis Quijada, No table hora para un negro, Es ya toda su privanza llámale de vos. No hermano? y dale silla? Una albarda en la antesala está ya. Vive Dios que le acompaña medio mundo, insigne hombre. De la silla se levanta el señor don Juan, grande honra Todo lo merece. . Plaza. Deme los pies vuestra Alteza Pues para entrar en mi casa pide licencia, Muestro? no se ha de entender la guarda con tan grande amigo mío; ahora bien, porque entre, y salga a su gusto, tendrá llave de mi cuarto. En esas plantas pondré mis labios mil veces. Alcese. Siempre levanta vuestra Alteza a mi humildad. Cúbrase. . Señor. Qué aguarda? rase. . Señor, a un negro Sí, que reverencio el alma. sofo ionisió fi a visita gran Po con ser un tira lo a Flatón; y si Alejandro, destruyendo a Tebas, manda, que no ofendan la familia de Pindaro, y la posada? Porque se asombra, Maestro, que siendo honor de su patria, le estime yo en lo que es justo? cubrase. Notable hazaña! Llamad al pintor. Entrad. Maestro? . Señor. La fama será desde hoy eterna, aunque pese a la edad larga, Sabrá que el Rey mi señor en un camarín retrata todos los hombres insignes, que ha tenido nuestra España. Y por premiar su virtud, estimar su esciencia, manda, que le emvie su retrato, para ponerle en la sala entre los altos varones. lusta, y merecida paga de su virtud, y así hice, que fueran luego a su casa retratarlo, mostrad. ara esto me retrataba ra Alteza? Si, Maestro. quien no admira, y espanta, ida su Majestad ni retrato por sus cartas? anto honor a un triste negro? Es digno de mil estatuas, mos el retrato. harta sombra tiene. Harta. y así le parece mucho, Maestro, advierta las faltas de este elogió. Quién lo hizo? Yo lo escribí en su alabanza. Vuestra Alteza, gran señor? porque libros? porque causa merece este humilde esclavo pluma tan famosa, y alta? yo prometo a vuestra Alteza, que he de quitar a la fama una pluma con que escriba El callar doy po Padre, haced que se parta el propio con el retrato, y haced despejar la sala, dejennos solos. Harase. Juan Latino? Que me manda vuestra Alteza? Sientese, siéntese, Maestro. . Ya pasa ijo de esclavo soy, nací en Bae donde las letras aprendí primero crecí siguiendo el centro verdadero, premio que a la virtud el cielo ordena. No me ha estorbado mi amorosa pena, que sea de Granada Racionero, Orfeo, Marte, Cicerón, Homero, en voz, en armas, en Latín, en vena. Catredático fui, Griego excelente, y en fin varón insigne, pues que llego a ser de este lugar Colector digno. Y como le llamó por eminente la antigua Roma a su Adriano, el Griego, a noble España me llamó el Latino. or respuesta, de ercco la que me hace sus memorables hazañas. Y como muchos Poemas toman nombre del que cantan, llamaré Austriada mi libro, pues canto a Don Juan de Austria. Allí pagaré, señor, con más justas alabanzas las que vuestra Alteza escribe de mi vida mal gastada. Podrá llorar Alejandro otra vez? . Sí, más llorará envidiando a vuestra Alteza, Escuche el elogió. haya. la merced la e vuestra Alteza. No hago nada, que la virtud, y las letras son los Grandes de mi casa. Siéntese, ha menester algo? pida, no dude, qué aguada? que por vida de mi hermano, que solo vine a Granada por tenerlo por amigo. Son tan notables palabras de vuestra Alteza, que obliga a que lo descubra el alma. Yo soy Bachiller en Artes, mucho su temor agravia nuestra amistad. Y quisiera ser Maestro, y solo me falta la libertad, mas que el oro, dulce, preciosa, y amada. El ser esclavo lo impide? Sí señor, que es grande infami y tengo un grande enemigo. La virtud es envidiada, y es? . El Maestro Villanueva a quien le llevé una Catreda. los días pasados. Prosiga. Y ultra de esto cierta dama, noble, discreta, y hermosa, me ha dado mano, y palabra de ser mi esposa, y el Duque mi señor. Qué se acobarda? Me da libertad, suplico a vuestra Alteza, que Basta, basta, no me diga más; en resolución se casa? Si señor. la dama, ien es? t. Doña Ana da, Su Hermana? Y del Doctor Carlobal, que fundo la celebrada universidad de Osuna. Y por qué mano se trata? Señor, por cierta manera, y el amor todo lo allana. Enamóreme en Baena, seguí mi amor en Granada, y en fin vencio mi porfía, causa Yo hablaré al Duque, esta es mía, pero yo temo que no lo ha de hacer. No basta que lo quiera vuestra Alteza? No sé, dolle mi palabra, que si fuera tan dichoso, que mi grandeza alcanzara a tenerle por esclavo, y el Rey mi señor, y el Papa pidieran su libertad, que no se la diera. . Haga. vuestra Alteza esto por mí. Jesús, Maestro; con el alma, la vida, alce del suelo, e cuando no alcance nada e, haré que dispense ad. . Las cajas ver entrar as Sevillanas. (por a buen tiemo Hoy ha de dar eterno nombre a su casa, a Juan Latino le importa ser libre, y pues que se ampara demí, tendré a mucho gusto que mi intercesión le valga con v. Excelencia, adiós, Mas discreto fue su Alteza en no escucharme palabra, de mi respuesta, que vos, en aventurar mi gracia, Qué enojado está! Maestro, importuno sois, que falta os hace la libertad? vos no llevasteis la Catedra? no sois honrado de todos? vos no mandáis vuestra casa, y vuestra hacienda, y criados? no os he dado mi palabra de haceros graduar? Señor. No me digáis nada: no estimo en tanto el ser Duque de Sesa; y Conde de Cabra, como el teneros por mío. Qué Príncipe? qué Monarca podrá decir lo que yo? en vos vivirá mi fama más verde que en las antiguas, y prodigiosas hazañas de mis ilustres abuelos: no tratéis más de esto, basta, que sepáis que no es mi gusto. Ay mi querío Aquí debe de vivir, un las señas me dio, quien el papel escribió; pero no querrán abrir. Que ahora es muy de mañana; quiero llamar, por sí, o no, . Ay quién me responda? lo, por Dios que duermen de gana. reniego de Juan Latino, y de quien me envía, jo mohíno, que también yo estoy de aguardar mohíno. Juan Latino, o Juan Guarín, jo, aso de un puto, pues para mí, este hombre es algún señor en Latín, Jo, ya estoy desesperado, plegue a Dios quel hombre alcance a hallarlo estando en romance, cuanto, y más Latinizado. Jo. Ah de casa? qué esto pasa? cual anda dando córcobos, jo, comido seas de lobos: no hay nadie en aquesta casa? Llamar más de recio quiero: no hoy en, cuerpo de tal; mas los ricos oyen mal, con el rumor del dinero. No hay quién responda? Castillo, a quién digo? es para hoy? bien es quién llama? o soy; igan, oigan el negrillo. V ibe aquí, hermano, el señor van Latino? jo, jumento de un la drón, Juan, donoso cuento: gracioso está el labrador. . Vive aquí? Bien, aquí hermano vive. Hermano? ya me alegro, si es por Adan señor negro, blanco fue Adán. Caso es llano. Está en casa? En casa está. Decildle que quiero hablarle, andad pues, haced llamarle; andad, echádmelo acá. Qué le queréis? hablad paso, Voto. No os alborotéis. Qué cosa es? qué le querís? ga el diablo el perrazo, no hay más crianza? a mí vos? vos amí? vos a mí? Amigo. Vos a mí, negro? con migo un negro ha de hablar de vos? vos me ha de decir a mí? No buscáis? Perro merced. No busca vuesa merced. Juan Latino? Eso sí. . Perdone. No hay ningún yerro; llamadle. Vollea llamar; erro. Gallar Extremada. que gentil vadamecum vis argumentaré me cum? Buenos días camarada. . Pues a mi domines míos? Adivina quien te dio. . Pensáis que soy Cristo yo? palmadas a mí, lodios? Aún no se os han olvidado las palmadas que le distes cuando en la Cruz le pusistes, toda via? Buena ha andado. (mano, Llamadme a vuestro amo hera decide que hablarle quiero, y que soy un carbonero, que le importa irse temprano, Sois tocho? Soy bercebú, satanas, demonio, y diablo; queréis más? id con san Pablo, Voy a llamarle, ve tú. Decildle quien soy por Dios, que no puedo esperar más. Yo yo Ve con barrabas. Así, como entendéis vos pércebú, satan, demonio? distinguidme estos vocablos, Valgante cuantos diablos tentaron a san Antonio. La paciencia se me acaba: llamadme a vuestro a mí. sí; hoy por él; o pesia a mí! mejor se me olvidaba. or el Apostol Bendito, perarlo. o escuche otro poquito. No escucharé, vive Dios. O el fue siervo, óígame un poco. Esta me ha de volver loco. Manteémosle los dos. Manteemos. Eso no. Qué es eso, hola? ea pues. No es aqueste el negro? él es que en la ventana me habló, a mi domines, a mí? conmigo? ya lo he entendido, vive Dios, que lo han vestido, por hacer burla de mí; pero no me engañarán. Qué queréis hombre de bien scaisme, amigo? Oh qué bien le caricuerdos están. qué queréis? Qué, todabía, odabía qué queréis? Paso, no os alborotéis. Qué donosa perrería. Hable bien, o vive Dios at Sosegaos, hermano, paso. (zo No le he dicho al muy perra que no me hable de vos. Advertid, que es mi señor el Maestro Juan Latino. Juan Latino? Juan Ludino diríáis mucho mejor. Quítese la ropa, bueno, lindo, chancitas conmigo? que grave está, oye? a quién digo a la burla, moreno. El hombre viene de humor. rmanos Beso a vuesarce las manos. Qué hay? El Duque mi señor, que cuando ha de ser el grado? Cómo? . Qué beso los pies de su Excelencia. Alto, él es, no hay duda. . Por el cuidado, que ya no puede ser hoy, que yo le avisaré cuando, a su Excelencia. Temblando, temblando de mí estoy, de esta vez me crocifica, soy un asno enalbardado. (rado? Qué es lo que quiere hombre hon- No sé más que mi borrica, perdóneme su merced. Alce del suelo, a qué vino? De verás, es Juan Latino? Juan Latino soy. . Pequé, misericordia. Qué manda? Señor, lea este villeto. Oye, hermano, es alcáguete? cómo entre billetes anda? Señor, mi hermano porfía, y pretende que profese, y sea monja, aunque me pese, vedme hoy en todo el día. Que como libre seáis, ser mi esposo es mi remedio, y para verme, es buen medio, que disfrazado vengáis. Con aquese carbonero, bon nos suele dar al cual entran a ayudar un negro, y un compañero. En lugar de estos podéis vos, y Castillo verme hoy, porque de tal modo estoy, que quizá no me veréis. Doña Ana, ay infelice suerte! hay esperanza perdida! que he de hacer, que está mi vida en las manos de la muerte? Hay pensamientos tiranos! esclavitud enojosa! que ocasión tan milagrosa me quitastes de las manos. Libre me quiere mi estrella, por su esposo, mas no esclavo; la resolución alabo, pero no me niega el bella. A mí me conviene entrar, amigo, en ese Convento. Ya tengo entendido el cuento la ocasión nos da lugar; yo os he cobrado afición, y os he de ser compañero. Yo entaré por carbonero. Mejor será por carbón. Vamos. Cuento peregrino, hoy verá Castillo a Juana. Ay mi bien! ay mi doña Ana De verás es Juan Latino? Y qué, estás determinada a hacer tan gran desatino? Quiero bien a Juan Latino, y tiéneme muy cansada la condición del Doctor. Qué dirá el mundo de ti? a un negro a un esclavo? . Sí que es libre, y hermoso amor. Si el amor se contentara no más de con ocupar los cuerpos, y su lugar en las almas no buscara, no dudo que distinguiera al Rey del que guarda el buey y que no dejara al Rey, y al más humilde escogiera. Pero como amor asienta en las almas, y estas son de un mismo ser de un amor, de una igualdad, de una cuenta, No es mucho deje al señor, y dé al esclavo la palma; pues ambos, en cuanto al alma, tienen un mismo valor. Ay, señora, qué es gran yerro! Yerro? al mismo amor agravias Harasme decir que rabias, y estás mordida del perro. Tu juzgas por las colores, sin mirar la proporción, las obras de la razón, y efetos de los amores. Si el cielo proporcionó mi inclinación a este objeto, tanto será más perfecto, cuanto más me inclino yo. Porque me tuvo en sus brazos, todo el mundo me desama, ya está tiznada mi fama con estos negros abrazos. Por esto, Juana, me fundo, en que todo el mundo entienda, que yerro que tiene enmienda, que no es yerro a Dios; y al mundo. Aquí pide la razón, que el mundo no haga juicio, eamor, o si fue vicio de mi propia inclinación. Para mí todo fue amor, sus efectos comencé, sus fines pide mi fe, y enmendados, el honor. Fuérzame amor con sus brazos, a darle a este hombre la mano, que es hombre, aunque negro, y gano cuanto perdí en sus abrazos. No dieras la mano a alguno de tantos solicitantes, y tantos años amantes? Ya no me precia ninguno. De don Gónzalo la llama, hijo del Duque de Sesa, fue de niño, y amor cesa, si hay poco fuego en quien ama. Pues don Diego, y don Martír amaban como estudiantes, mi negro es lealtad de amantes. Es muy leal un mastín; cierta salió la ventura de la noche de san Juan. Qué mujeres, necia, dan crédito a tan gran locura? Locura la llamas? . Deja, Juana, esa necia porfía, hay negro del alma mía! El lobo está en la conseja. , s Negra tengo la cara, negro e corazón como amor es fuego, volviose carbón. Oyenos alguien? Ay Dios! es mi Juan Latino? . Sí. Y el cárbonero está ahí, Aguardando está a los dos. Ángel fue, no carbonero, que le trajo a mi presencia, cómo has estado en mi ausencia? Cómo ausente de quien quiero. Como sin ti, que eres gloria de mi alma, y mi sentido; y en fin, temiendo el olvido, porque es mujer la memoria. Eso les dirás a todas. No, no, que fuera gran yerro, Ay, traidor, que eres un perro! Sí, mas no de muchas bodas, Oh venturosa ocasión! Mi bien. No venimos buenos? Carbonero? . Sí. Alomenos no te tiznará el carbón, Cómo vienes. Algo olisco. Tonto temes? Que me muero, desde que soy carbonero, Juana, estoy oliendo a cisco. Y traes tú el carbón? Del modo que mandas traigo el carbón, aunque el de mi corazón ya viene encendido todo. Carbones entre los dos, encendidos en el fuego, efectos son de un Dios ciego; pero apagasteislos vos. Cómo apagar? de qué modo? que de entenderlo no acabo. Mátalos ser vos esclavo, que aquesto lo apaga todo. Tengo yo de eso la culpa? Pues quién? Permítelo el cielo. No está el remedio en el suelo? No alcanzarlo es mi disculpa. Porqué? . El Duque mi señor no me quiere libertar. Pues yo no te puedo dar cuanto me obliga el amor. No me quieres? Si te quiero. Cuánto? . Tanto que adoro Sientes mi mal? Tu mal lloro, y entre mis lágrimas muero. Es esclava el alma? . No. Y el cuerpo es esclavo? . Sí. Si el librarme no es en mí, el alma que mereció? Quiero, pues tengo lo más, ser señora de lo menos. Mi cuerpo es bienes ajenos, mas del alma gozarás. Tu alma es tesoro que adoro, y así ha de darme cuidado, en arca ajena encerrado tan adorado tesoro. Pero fuerza habrá de ser, no teniendo indignación a morir en Religión, vivir siendo tu mujer, Oídme todos, amigos; como a Juan Latino doy la mano de esposa hoy. Seréisme todos testigos, como se la doy también de esposo segunda vez. Pedidme luego al juez. Llegó el día de mi bien, esto es hecho. . Vive Dios, que pues se la dio a doña Ana mi amo, si quieres, Juana, que hemos de casar los dos, J. Vesla aquí, y el corazón. Todo este carbón se enciende No fue tesoro de duende, que se convirtió en carbón. Negra tengo la cara, negro el corazón, como amor es fuego, volviome carbón. Por estas revoluciones no se ha dado a Juan Latino el grado, pero ya vino carta, que en pocas razones promete, como el Romano el ir, y ver, y vencer. Todo se puede creer del nuevo Achiles Cristiano. El gran Mendoza, el Marqués de Mondejar, Escipión de España, en esta ocasión pondrá el Morisco a sus pies. Vamos, pues, hoy es el grado del grande Español Latino, a ver sol tan peregrino resplandecer eclipsado. Razón es acompañar a quien a todos nos honra. Si el Avito negro es honra, España se puede honrar. Pues vamos a honrarnos de él, y diga quien le acompaña, que hoy habla un tordo en España con capírote, y laurel. Hoy Grañada la Real diga, pues es tan notorio, fama que a vuestro escritorio dio un bufete de nogal. Dicen que sacó a dona Ana Juan Latino del Convento, y el juez hizo el casamiento, pienso que aquesta mañana. Y amistades han de hacer él, y el Doctor Carlobal, el cual no lo tendrá a mal, si otra cosa no ha de ser. Hablarle ha el señor don Juan, el cual lo lleva en cuidado, que el Duque se lo ha rogado, y el Arzobispo. . Galán cuento! . Vamos, que es tarde, al Maestro a compañar, tomaremos buen lugar. Tendremos muy buena tarde. Mucho tardan, sientese. No permita Vueselencia, que se siente en su presencia su esclava. Aunque siempre fue su soberbia condición aborrecible a mis ojos, nunca viven los enojos en el noble corazón. No he de vengarme, doña Ana, de su loco proceder, crea que le he de tener en el lugar de mi hermana. Ya supe lo de la banda, y por mujer de ma primo, y por ser quien es la estimo. Yo haré lo que me manda Vueselencia. Esta anojado su hermano? hablala? . Sí: pero muy triste. . Por mí y porque se lo ha mandado el señor don Juan la habló. Dios me guarde a Vueselencia, y a su Alteza. La paciencia al más airado ablandó; Con todo se halla mi hermano en el grado, y es padrino del Maestro Juan Latino. (sano. Si hará, que es muy corte- Pienso que será de ver este acto. . Si será, que hay vejamen, y le da Castillo. . Bueno ha de ser que tiene gracioso humor. Y para mayor grandeza, se halla presente su Alteza con el Duque mi señor, y el Arzobispo. . Sus días su fama, y su vala honesta, bastan para honrar la fiesta. Ya sueñan las chirimias. Invictísimo señor, gloria de la casa de Austria, gran defensor de la Fe, terror de Flandes, y Francia, Ilustrísimo Arzobispo, luz, y esplendor de la patria, gran Duque de Sesa, y Soma, Caballeros de Granada. Pueblo junto, ciudadanos, bellas, y discretas damas, Audiencia, Cancilleria, armas, libros, plumas, varas, Y vosotros gente crítica, murmuradora cansada, calcillas, y bonetillos, chusma, y gente sin alma. Atendite, non intérea, que oratió mea se entablar, vestialitas vestra movear, risa, chacota, ni trapala. Hodíe se alaba, señores un hombre, mal digo, alaba la gran sombra de Aristoteles, y de Platón la fantasma; El capuz de Cicerón, de Demóstenes la estatua, que le quemaron en Grecia, y la trajeron a España. A Juan Latino, señores, hombre de tanta alabanza, que ha de quedar por tinteró a la pluma de la fama. A vuestra Alteza suplica, sea de plomo, y de plata, que son los negros de cuerno. Victor. Escucha, calla. Y tu escucha protonegro de todos los de tu casta; garrafa de tinto escucha, escucha breva pasada. Escucha tinte de medias, escucha círvela pasa, escucha escarpín Benito, escucha mi vaya; y vaya de joyú, aunque tu color no es vaya, si no castaña. Cuenta el Maestro Capucho en sus doctas Miscelancas, que un día naturaleza tuvo ciertas convidadas, Diosas de aquellos contornos, que de camino pasaban; era Sabado, y muy triste, de no poder regalarlas, se puso a hacer un menudo, y aún dicen que era de vaca. Tomó una larga morcilla la naturaleza sabia, y comenzó a echar en ella letras, lenguas, esciencias varias, Nominativos, gerundios, en fin, toda la Gramatica, la Teología, y las Artes; pero echo pimienta harta, que al cocer esta morcilla, salió como una gualdrapa. Minerva, Diosa de guerra, viendo que es Rey de las arma el claro Duque de Sesa, enviósela a su casa. Donde ha los años que veis, que está al humero colgada, sin que la dé libertad, que aún hay morcillas esclavas. Verdad es que el señor Duque, sabiendo de Juan las gracias, le dio estudio, que fue hacer de un cuervo una águila brava. Y suplícoos, gran Rector, el de la beca de grana, aunque en Italia las becas, me han dicho que son las cabras. Que pues los bonetes negros son para las caras blancas; bonete blanco se ponga, Juanillo en su negra cara. Porque negro sobre negro, ni parece bien, ni es gala, bonete blanco es mejor. Bestia, diez años aguarda, verás que el tiempo me pone bonete blanco de canas. Victor Juan Latino. Plaudite, plaudite, y oíd las gracias, por donde el Duque de Sesa dio estudio al señor patata, que aunque negro, saben Diosa que tiene el ánimambranca. Porque el señor Juan Latino tiene el alma como espada, blanca, acicalada, fina, mas está en vaina de zapa. Y por Dios, que dicen todos, cuantos le miran la marca, que es espada del perrillo, y bien se ve en lo que ladra. La primera gracia suya, para que vuelva a sus gracins, fue que un día el mayordomo del Duque hizo mesa franca. Entre los cuales un fraile de santo Domingo estaba; este al señor Juan Latino con los ojos le guiñaba, que le diese de beber, echando a fuera la barba. nientró dentro, y trayendo una capa arrebozada, tomó debajo la copa, y al fraile dijo en voz baja: Aquí está aquello, señor, el fraile volvió la cara, y dijo, pues qué es aquello? la copa, dijo, y destapa; que como su Reverencia con secreto me guiñaba, la traje sin que la viesen, beba, y volveré a taparla. La segunda gracia suya, fue, que huyendo de su casa, sirvio de traer los fuelles a un horganista de fama. Volvió a Vaenaya en forma de estudiante, y en la plaza dijo a muchos Caballeros, que era Organista, y que estaba en Cordova en grande honor, Creyeron estas palabras, y juntándose la Villa una vispera de Pascua, Subio al organo, y al tiempo, que toda esperando estaba, asómose a la tribuna, y dijo suba (en voz alta) el que ha de tocar la tecla, que yo los fuelles tocaba. Pues venido a los estudios, que lengua dirá las chanzas, sus vayas, sus canteleras, sus cuentos, y sus desgracias. Vino un juez a esta Audiencia, con voz de que le enviaban; porque las cosas mal hechas, fuesen por él remediadas. Y dicen que Juan Latino, fue a su casa una mañana, e dijo vos venís a remediar en Granada todo lo feo, y mal hecho. Mas si queréis ganar fama, comenzad por mí, señor, que en la ciudad no se halla cosa más fea, y mal hecha, que mi cuerpo, talle; y cara. Dicen que hizo una escritura al Preceptor de Gramatica, el mayordomo del Duque, en que al buen Juan obligaba, que seis años le sirviese, para entretanto estudiarla. lará el Maestro tan recio, que por la más corta falta al buen Juan le descubría la segunda negra cara. Y él enojado de aquesto, deseaba su venganza; y quiso Dios, que un invierno, que iban los dos a la plaza, cayó en una acequia el Domine. y a Juan que le saque llama. Aa quién dijo, yo no sé si en la escritura se trata, que os saque de las acequias; y así vollo a ver a casa. Mas también le sucedían a Juan algunas desgracias, que si tan tarde no fuera, no os pesara de escucharlas, Querellose del Maestro ante el juez una dama; que le había hurtado un perro de un palmo, un perro de falda. Llevose a Juan a la Audiencia, y cuando se ventilaba la cuestión, dijo el Maestro, señor, si dice esta dama, que le hurté un palmo de perro; pues, yo no tengo en mi casa más perro que a Juan, del corte por ese palmo una vara. Pues también aunque le ven modesto, es hombre que trata de amor, y que tiene humos de enamorar a Cleopatra, que es humo, y humor, y amor; Y así de cierta bellaca enamorado, ella quiso que por una puerta falsa entrase, para hacer burla. Y cuando ya dentro estaba, oyó que hablaba el marido, el triste encajose agatas en la propia chimenea, Pidio luz, y una criada con la vela, y la pajuela fue al hogar, y como estaba encajado el pobre negro, vio que relampagueaban los ojos como a los gatos, y pensando que eran ascuas, llegó, y metió la pajuela, de suerte, que en tres semanas no pudo el negro amador ser de provecho en su casa. Ochorizo de Latines! o gran tinaja de casca, perro de ayuda de Apolo, mastin que sus Musas guardas. Famoso ingenio de sieltro, que a modo de perro de agua, sacas las aves que amor, tira con ondas Castalias. Tú que en respuestas sutiles a Diógenes igualas; tú que a una dama dijiste, que te llamó noche, hermana, si la queréis tener buena, enseñadme vuestra casa. Tú que entre dos hombres ibas, y oíste en cierta ventana, parecen los Reyes Magos, y viendo a una hermosa dama, dijiste, y vuesa merced. la estrella que los guiaba. Tú que has honrado a Guínea con el laurel que te aguarda, Zape te presente brevas, y Caboverde alcaparras, Mandinga pimienta negra, y Tumbucura paratas. No te estornude ninguno, cuervo; y no cuervo del arca; pues vuelves del laurel verde las dos sienes coronadas. Tú que comer mereciste con el señor don Juan de Austria, y dándote con su mano de un capón de leche el anca, le tomaste brevemente entre las dos revanadas, diciendo, dedos tan negros no tocan manos tan blancas. Tú que has hecho un ajedrez, esta escuela, y la sagrada Iglesia, pues por ti vemos pieza negra en tantas blancas, Tú a quien llaman el Latino por excelencia, pues causa que te reserven las leyes por único de tu fama. Negro de las letras blanco, negro de quien son esclavas las ciencias, Dios te dé vida para que des honra a España. Cuán mihí, & vobís, ̱. . Dele vuestra Señoría el grado por excelencia. Señor la Real presencia le honra, que no la mía. Por la autoridad Real, y pontisí eia que tengo, os doy el grado, y facultad para que podáis ascen- der a la Catreda, y interpretar a Aristoteles. En el nombre de él Padre, y del Hijo, y del Espiri- tu Santo. Amén. En aplauso, grado, y fiesta de un hombre tan celebrado, bien es que esta nueva os dé, imagen del Quinto Carlos. A Cañerín ha vencido el nuevo Aquiles Cristiano, el Mendoza, el de Mondejar, porque muerto don Fernando, huyó el bárbaro a una torre, donde con pecho Africano se precipitó, y se hizo mil partes en mil peñascos. Tal nueva trajo tal día, Capitán, Gárnica, os hago, y aquesta cadena os doy. Beso tus Reales manos. Señor Doctor, por mi vida, que hoy amistades hagamos con Juan Latino, que es hombre digno de ser vuestro hermano. Que no es negro Juan Latino, sino un hombre a quien ha dado el sol más recio que a todos, por mirar tanto sus rayos. Vueseñoria me ayude. El Doctor es tan honrado, y discreto, que conoce sus méritos. Es lo tanto el Maestro, que aún no soy digno de ser su esclavo. Dalde las manos, hermana, y dárele yo los brazos. Dadme licencia, buen Duque de Sesa, para abrazarlos. Licencia os doy, Juan Latino, licencia, y seis mil ducados. Aquí sin parte segunda esta Comedia acabamos, porque no tuvo segundo n negro del mundo espanto,
