Texto digital

Texto digital de Jardines son laberintos o el mártir de Molina don Diego Coronel

Metadatos de la obra

Atribución tradicional
José Joaquín Núñez
Atribución estilometría
No es posible No concluyente
Género
Comedia
Procedencia
El texto procede de la transcripción automática de un impreso.

Aviso

Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.

Licencia

Este contenido se ofrece bajo la licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0. Reutilización permitida con cita; usos comerciales no permitidos.

Licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0

Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Jardines son laberintos o el mártir de Molina don Diego Coronel. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/jardines-son-laberintos-o-el-martir-de-molina-don-diego-coronel.

Logo BICUVE

JARDINES SON LABERINTOS O EL MÁRTIR DE MOLINA DON DIEGO CORONEL

JORNADA PRIMERA

1. Matadlos. 2. Mueran. Villanos, primero en aqueste acero hallaréis justos castigos, probaréis rayos sangrientos. 1. Ay de mí! El diablo te lleve. 3. Muerto soy. Dios te dé el Cielo. porque vayáis repartidos. 2. Una fiera es, huye Pedro. Esperad villanos. . Tente que ya van como Podencos. Vive Dios, no ha de quedar de esta canalla uno, siendo Atropos de sus gargantas, fiera segurde sus cuellos. Déjalos, que harto mal llevan, a uno de los que dijeron que oliamos a bandidos le di un palo, y siendo tuerto, le hice que abriese tanto ojo. Mas me irrito; o viles pechos; al mal vigilantes Argos; n, Endimiones yert Vive el cielo, que si no fuera por echarme menos mi gente, que hasta matarlos no sosegara mi aliento. Mira que han de ir a Valencia, que a media legua es el Pueblo más cercano de esta venta, y estando en aqueste puesto no estamos seguros, pues tras la venta, el prendimiento. Bien dices, por esta senda, sin que del conocimiento de alguna persona seamos apresurados objetos, pues dejando los caballos nadie podrá conocernos, podemos llegar seguros a Valencia. . Qué ligero que vas, anda más despacio, te pican algunos celos? No sé que te diga, pues desde que estuve aquel tiompo en Valencia, me incliné al más sobero aobjeto de perfección, a una Larla. que las tres graas de Venur son en su comparación, tres borrones, tres boso Señores, quién detendrá la risa con estos cuentos? Tres borrones son las gracias con ella? Bueno, va esto. Y estoy llorando la ausencia de sus hermosos, luceros. Conque vamos poco a poco; ya sé que en el corto tiempo que estuvistes, en Valencia, hubo amor, hubo requiebros, hubo desesperación, hubo papeles, sonetos, hubo músicas, terceras, y gastos, que es lo primero; lo demás. . . Si tu dejaras necedades por estenso, te diera cuenta de todo, porque en fin el mal es menos comunicado. . Pues vamos, que no hablaré más que un muerto; mas si estando, un mes no más, (que ese fue tan solo el tiempo que estuvimos en Valencia) haces semejante enredo, di, que harías en Madrid siendo duplicado el tiempo? Ya te he dicho, que si quieres saber todo mi suceso, (que ignoras lo principal, aunque imaginas saberlo) has de dejar necedades. Vamos, puees. Estame atento: Ya sabes, que me partí de Molina, feliz Pueblo, pues que goza en dulce mixto, con lo airado, y con lo bello, entre los riscos de marte, de los jardines de Venus. De aquesa Ciudad, que por su Majestad goza el Fuero Señorio separado, y de ella Blasón primero. Apenas, pues, me partí de ese racional incendo, de este contorno de Apolo, de ese de Júpiter Reino, a Valencia, una mujer, un milagroso portento, un asombro de belleza, y una flecha del Dios ciego, me cautivó, y también sabes que busqué distintos medios para hablarla, y conseguir ser su esposo; esto supuesto, y supuestos también todos los desaires, los desprecios, que hizo conmigó, entro ahora contando el nuevo suceso. Apenas túr me dejaste en aquel dístritos ameno, o en aquel choro suave, pues me confundía a un tiempo de pájaros con olores, y de flores con gorjeos, cuando oigo voces, tenedle, atajad, válgame el Cielo, levántome presuroso, busco la voz, dejo el eco, y a pocos pasos diviso un blanco bruto soberbio, que sin reparar al pulso, ni dar obediencia al freno, a una Ninfa despeñaba, cifra de todo lo bello. Corria el bruto arrogante, monstavo de tres elementos, de fuego, de nieve, y aire, pero al volar por el viento, instigado, u oprimido de el acicate, y el fuego, pudo el curso ardiente tanto, que le derritió los hielos de la nieve, fuese el aire a sus diáfanos imperios; salió el fuegos presuroso, quedando aire, nieve, y fuego, agua, lo que antes fue nieve rayo, lo que antes fue fuego, torbellino; lo que aire, siendo, pues, a un mismo tiempe ni agua, ni fuego, ni aire, el aire, el agua, y el fuego. Llevaba a la hermosa Dama al precipicio: Oh soberbio bruto dije, ten el curso, para obediente ese vuelo, que si los cuatro caball que tiran de el carro al Febo, dóciles brutos mantienen la majestad de su dueño, no tu fortuna te ciegue en su altura; conociendo, que si ellos huellan zafiros. tú eres atlante de el Cielo; saqué la espada; y cortele las dos manos a tal tiempo, que cayendo la Deidad en mis brazos, fui su puerto. Muerta la imagina el alma, pero luego padeciendo de su hermosura las flechas, no estás muerta, dije, puesto que matas traidoramente cuando infelice padezco fuego a las iras de nieve, llama a rigores de hielo. No sé que más me la dije, y del desmayo volviendo, conocí, ay de mí! como era el cruel hermoso dueño de mi amor, y reparado, mal digo, antes menos cuerdo, proseguí, suspende el susto, ya libre estáis, pero encuentro la perdida de mi vida, en el logro de este empeño. Mas no, antes la he cobrado volviendo a vivir de nuevo, y cual Fénix a las llamas hoy renazco a tus incendios. Mariposa racional, hoy a tus luces me entrego, y cual Águila constante, hoy por tus rayos anhelo, cual pelota, que impelida, de un sujeto a otro sujeto, vuelve, de ti despedido, vuelvo a ti como a mi centro, cual arroyuelo que sale parto corto de su dueño, que salpicando a Pomona, vuelve a su principio mismo; vuelvo a ti, que eres mi vida, mi luz, mi llama, y mi centro. Águila pelota Fénix, Mariposa, y arroyuelo. Mirome, y fuese, fin más recompensa, ni más premio, que si tal acción no hubiera ejecutado mi esfuerzo; quedé como tu bien puedes conocer, pues el incendio de Troya en llamas boraces, era átomo de mi pecho; quedé pavoroso Mosistruo, exhalando mi ardimiento, no solo llamas, si no besubios, y mongibelos, que a rigores de otra Táis, ardió efecto de Perseo. Estando en esta congoja, de amor, y aborrecimiento, veo llegarse hacia mí siete criados, o deudos, que venían cuidadosos, y para apagar mi incendio, sin la atención cortesana, me dicen; oye mancebo, por donde; yo que tenía mas iras que sufrimientos, sin dejarles proseguir, de saña, y cólera lleno. sacando la espada, dije: Canalla, pues vuestro dueño no os enseña cortesía, ya os la enseñará mi aliento; tíranme balas, y chuzos, mas yo como can sangriento, aquí destrozo, allí tiro, aquí amago, allí reviento, a este acuchillo, a aquel mato, a aquel desgarro, a este muerdo; no quedaron de los siete, en fuga unos otros muertos, libres de mi fuerte brazo, sino uno, de quien siguiendo el alcance por matarle, halló el más felice puerto en esa esfinge que Pinto; que nueva Aurora volviendo al rumor de las espadas, y de el fuego a los estruendos, la encontré, y ves este ardor, ves este pintado fuego, ves este etna, este vesubio, este, volcán, este incendio? Pues al verla se redujo y en una nieve, en un hielo, en un pasno, en un temblor, en un frío, en un leteo, que mirándome a mi propio, me olvidaba dé mí mismo. Mas mayor milagro amor, Dios especial hizo, puesto. que aquel que monstró rigor, aquel que explicó desprecio, aquel que publicó enfado, aquel que declaró ceno, se transformó a un mismo punto en un semblante risueño, en un apacible rostro, estando admirando a un tiempo en ella, un hielo abrasado, en mí un conjelado fuego; tanto, que sin poder dar, ni satisfacción, yo atento, ni ella quejas enojada por los ojos, mensajeros de los secretos de amor, volví a beber el incendio, ella el hielo a recobrar; más interrumpí el silencio yo, diciendo. Si os ha dado. enojo verme resuelto, atropellar los criados, que más valientes que atentos publican vuestro rigor, diciendo vuestro despego, una vida tenéis, sea despojo de vuestro ceño, despique de vuestro enojo, y en tus manos este acero, vibré contra mí sus filos; pero no, que ya me has muerto a luces de esos dos rayos, a rayos de esos dos Febos. Mirome, mas no enojada, que aunque mostró en un desprecio un género de rencor, bien penetró mi deseo, que contrarias intenciones se apoderaban adentro, cuando dijo, joven loco, mas que galante resuelto, más Ycaro, que Faetonte, (pues de este fue arrojamiento su intento Noble, en aquel fue el volar atrevimiento;) que más aplauso pretendes alcanzar, o que más premio, que la ocasión en que puedas obrar cómo Caballero? Veté, y ponte en libertad, pero ha de ser advirtiendo. que no me mueve piedad, si hidalga deuda, supuesto que si una vida me disteis, hoy otra vida os ofrezco. Mas yo dije, os engañáis, porque lo que juzgáis premio en darme vida, es castigo de atroces muertes, sintiendo una, a fuerzas de la ausencia, otra a sañas del desprecio. Y pues no es posible hallaros piadosa, mi rendimiento, muera, y haga de una vez víctima mis pensamientos, a las iras de tal llama, a las llamas de tal fuego. Muera yo, si ese es tu gusto, a dar voces fui resuelto, cuando dijo apresurada, no haga vuestro arrojamiento mérito lo temerario, y en fe de que gusto de ello, idos, y debaoslo pronto, si queréis que a agradecerlo pase, y a Dios, y cual luz muerta a los soplos del cierzo me dejó entre las tinieblas de mis locos pensamientos, Al oír esto, claro está, dirás tú, que este es enredo formado en mi fantasía a imaginados conceptos de aparentes ilusiones, porque como quien primero jugó la espada de esquiva, y de agraviada el acero, pudo tan presto los filos embotarlos, y volverlos a afables de desdeñosos, y a agradables de sangrientos? Pues todo es cierto, que amor con extraordinario imperio, trocó la flecha de plomo en la de dorado incendio: pues siendo, solo un carcaj para las flechas, y él ciego, tomó la del amor por la del aborrecimiento, la debí en fin lo que digo; y acreditando mis celos. (que suponen al amor succesores de su imperio) dije en alta voz espera; Ya me parto, mas sintiendo; el que solo os sirva ausente, gozad, dije ingrato dueño, gozad los brazos de Felix, que yo, pues me son adversos, golfos, olas, y caribdis, la tierra, mar, aire, y fuego, scilas, brutos, peñascos, montañas, Imperios. Reinos. polos, fieras, sirtes, aves, relámpagos, rayos, truenos, nuves, riscos, y bracanes, valles, selvas, irme quiero, por si me son favo ibles, Astros, Estrellas, y Cielos. Y con esto quedaría más ancho que un zapatero en día de San Crispín, mas se quedó en el tintero el suceso de Madrid. Ay aún que saber en esto: quedé en casa de un Amigo, en donde con fiel secreto fui feliz en los favores de ese divino sujeto. Tres noches la vi, y hablé. Denoche la viste? luego felis fuiste, y no feliz en lance tal. . . Por qué netio? Porque viste como gato, y felis significa eso. Y porque ya la justicia solicita con extremo andaba en mi alcance, tuve dos preceptos de mi dueño de que me ausentase, y diese nuestro intento tiempo, al tiempo. Despacha, pues, que vas largo. Digo en fin, que por huir riesgos que sobrevenir podrían, fui a Madrid, para hacer tiempo a que mi tío el Obispo de Bohemia diese al viento las velas, pues tengo de ir a dejarle en el asiento Pontifical a su lado, por suplica de mis deudos. Llegue, pues, como te digo a Madrid, gocé sus frescos pensiles, aunque no dos meses, cuando se ofreció un empeño de llegarse a mí un Cruzado, (que en el adorno del pecho conocí ser del Divino Campeón, y Patrón nuestro) cuando hablaba a cierta Dama, diciéndome descompuesto, que necesitaba el sitio, fue mi respuesta el acero, que a desatenciones claras, hay castigos manifiestos. Bien lo puedo decir, pues R apenas quiso mi pecho tomar las satisfacciones para sus atrevimientos, cuando mi fortuna quiso, cumpliendo con mi deseo, que cayendo en tierra; hiciese para confesar extremos; y diciendo, muerto soy, conocí que mis intentos, logrado su fin, pedían de haberlo alcanzado el premio. Me partí al punto a Molina, allí supe por estenso; que de la herida sanó, y allí, después de otros pliegos, tuve de mi prenda amada a un tiempo dos, con precepto) de que me parta á Valencia, siendo Rufinilla el medio de mi amor. . Y fin del mío. Pa onos a este puesto vamos con curso ligero a Valencia, para estar de la embarcación al tiempo, y más por ver el prodigio, que amor colocó en su templo, por cuyas expensas vivo, y a cuyas ausencias muero. Esto es lo que me ha pasado, este es el raro suceso que me pediste, esta es mi historia, aunque, encubierto de diversos accidentes, esa mujer es el fuego que me abrasa el corazón introducido en mi pecho. Válgame Dios, y que casos, y con todo ese veneno podías estar en pie? Digo, señor, que eres censo, situado en carnicerías, y no extraño que tu aliento Atajad, que se despeña. Mas qué ruido es este cielos? Oye, espera vive Dios que es coche. . Que sea cochero tente. . . Aparta allá, que aguardo, cuando una belleza veo peligrar, que no la amparo? . . Ay de mí triste! Qué es esto, que amo es el que Dios me dio, que metiéndose en empeños, aún no sale de uno, cuando se entra en otro, ve al infierno a que te sirva, y dé gusto un flemático Gallego, mas a los brutos, las manos cortó, y cortadas, ligero saca una Ninfa en sus brazos, a dónde irá a parar esto? Suspende el susto, señora, que ya del pasado riesgo libre estáis. . . Ay de mí. . Que se entre un hombre en tal enredo, esperándonos? . . Ya sé, o esforzado Caballero lo que os debo: Mas qué miro! Mias cielos, que eslovo- Mi bien. . . Esposa, Tú solo pudiste ser mi remedio. Felice mil veces quien espirando cobró aliento. Miren el diablo, por donde vino a reventar el huevo? Sentís algún daño? . No, y sí. . Este es mi tormento, aún no ha hablado tres palabras, y ya juega de conceptos. No, pues al veros cesaron cuantos me herían molestos pesares; si pues futuros son muchos más los que temo. Cómo, mi bien? Cómo cuando. intento fina ofreceros, mas mi padre llega ya; Amigos, por el repecho sin duda cayó. . . Pues dime, cuando habrá ocasión de vernos. Yo te avisaré. . Ya llega. Acudid, acudid presto. . Mas cielos, qué es lo que miro! hija querida, qué veo! con vida estás? . Qué pregunta. Sí señor, pero la debo al valor, sin igual, de ese esforzado Caballero, que anteponiendo mi vida a los filos de su acero, hizo que en sus fuertes brazos hallase seguro puerto, Ay Don Diego de mi vida quede finezas te debo. Caballero, cuanto valgo cuanto puedo, cuanto tengo, es don corto a tal acción. Ya he alcanzado el mayor pre- en libertar a esa Dama. (mio, Qué es tarde, señor Don Diego, Algún día querrá Dios, que os pida, o los contratiempos, que hacen al torno de días, que se mude el universo. No os entiendo. Yo tampoco. Señor. . . Que Quiero que repares a una imagen de tu tío en este viejo. Es verdad, ya hice el reparo, en rostro presencia, y eco, parece el mismo. Es una pasmo. Tu Serafina, mi espejo, donde se ven argentados los ilos, que el cruel tiempo de los verdores de Abril, los volvió triunfos de Enero, con los criados te aparta a la Quinta. . Mucho siento no declararme con él, guardeos Dios. Guardeos el Cielo. Venid por acá. Don Luis es este. Señor Don Pedro, mas qué miro! no es aquel el traidor que me dio celos? Mas qué dudo! no es aqueste el enemigo que tengo? Muera, pues. Caiga a mis plantas. Válgate el demoio el cuento. Teneos por vida vuestra. Dejadme, señor. . . Teneos, apartad, o vive Dios que al lado del más atento (guno. me he de hallar. . Pues yo a nin- Yo he de vengarme resuelto, o me mataré con vos. Sobrino, este Caballero ha librado a Serafina tu Esposa. Qué oigo? Supuesto que gusta el señor Don Luis de dar fin a cierto duelo como yo, suplicoos que no os empeñéis más. Ya entiendo, mas yo he de ser el Padrino, en buen empeño me meto, entre dos Caballéritos agraviados, y mancebos. Renud, pues, Un rayo Maldito sea tu pellejo con lo que te sales ahora, viejo verde del infierno, vive Cristo que se matan, pero mejor considero que lo he de ver apartado. Mas tened. . Esto va bueno. Así los he de quietar, sin peligrar mi respeto. . Proseguid. . Esto va malo, mire lo que es, por el Credo, que estoy por meter mi pala, y darle que hacer al viejo. Esperad, . vive Dios, que son iguales, mas ya un medio se me vino, tened, que antes que prosigáis, saber quiero el motivo que os obliga a tal arrojo. Es superfivo, sabiendo que yo le busco, y él a mí. . . No es ahora tiempo. Mas válgame Dios que azar. Tente, señor. . Eso intento: Sois noble, que os retiréis os suplico. . . Ya obedezco, pero tened entendido, que no llegara mi aliento a matarle, a no aguardarme con armas. . . Así lo entiendo. Gracias a Dios que salimos con bien de tal embeleco, vamos pesia mí, que es tarde. . Vos Ln Luis de tanto empeño. saldréis, estando yo en él, idos. . . Yo. No habléis más. . . Cielos, obligado, y ofendido, en un instante me advierto, pero le daré la muerte, siendo a manos de mi esfuerzo sufocado Minotauro, al rigor de otro Teseo. Ya Seráfina se habrá sosegado, en que tormento me pude ver, si su vida acabara; si sintiendo estoy aún dé un hijo amado la ausencia; cuando soberbios los Arabes lo llevaron, mas de esta pena no es tiempo, que artas congojas padece, quien se mira solo, y viejo. . 1. Amaina, aferra, al barco Marinejo. 1. Amete manda, que en el extranjero, o peregrino albergue de esmeralda, a quien hacen guirnalda de el Aura los primores, a engarce bello de olorosas flores, esta tarde esperemos. Quién es Amete, para que le demos obediencia nosotros? Oh fortuna, para qué di me ofreces en la cuna, un cetro, una corona, si émula a la constancia de Bellona, dando vuelta a tu rueda, un traidor alevosamente veda el Real Cetro a mi mano, usurpando soberbio, he inhumano la Diadema a mi frente? Deidad a todas luces inclemente, que pretendes de mí, cuando estoy viendo a un vil Chistiano en el Marcial estruendo, empuñar el bastón, regir mis huestes? si esos orbes celestes, en pardos torbellinos, opacas nubes, negros remolinos, en la circunferencia; de el aire, por negar a mi violencia la ejecución, forjaran mis intentos crueles no cesarán, morirá el Rey Titano, al vengativo impulso de mi mano, aunque el Cielo lo estorbe, que al ceño de Mahomad caduca elorbe. 2. Aunque a Mahomad toca el Reino, su soberbia, altivez loca, le enajena de suerte, que el Reino todo en su rencor advierte, un amago sangriento de la parca fatal: y al mal atento, por razones de estado, pacifico en el Trono le han dejado Y a Amete le han nombrado general nuestro. 2. Es joven alentado, 1. Pues hacia ese arroyuelo, cendal de plata, cristalino velo, que de Ceres oculta los candores, que no adornó el ropaje de las flores, estaremos seguros. 3. Hagamos de estos olmos verdes muros, por echar bien el lance. Que desvelos, id, pues. 3. Este es azote de los Cielos. . Apenas, señora, pudo leor las cartas. . Pues su aliento me ha dado segunda vida. Lo amante, y lo Caballero son de sus operaciones, nudo fuerte, lazo estrecho. Cómo yo siempre inclinada a la caza, y al manejo de la rienda he sido tanto, que admiración de estos tiempos me han reverenciado Pallas, si me han adorado Venus. No pudo mi natural conmigo tanto, que viendo salir a mi padre, y primos con los demás a este empleo, sufriese quedarme yo: y así por ir divirtiendo con la vista desde el coche mi apetito, hice al cochero que le pusiese; y apenas ejes, y ruedas jimiendo rodaron un monte arriba, (que el artificioso imperio, a embozos de natural, representa lo violento) cuando dando en un peñasco por dos veces, golpe terco, se espantaron los caballos, y echando el Auriga al suelo, corrieron brutos de el Sol, cuando sin tener precepto al mismo que los guiaba, al Eridano ofrecieron. Llegó a estet es necesario volverlo a repetir, por no hacer más clavos, y astal pecho. Cero, y van dos, ten cuidado, que a la tercera te temo. Ya sabes como es mi amante, cuando tú. . Que su confieso. tres veces cera en lo blanda, o tereceras que es lo mismo. Pues como a la más querida, nada te tengo secreto, sea capricho; seanlocura, ceguedad, arrojamiento, a el nombre que le quisieren poner; yo Rusina intento dar colmo a mis esperanzas, sin aguardar los severos rigores de la fortuna. Mi primo, si es Caballero, mas al poder celestial no le soborna el terreno. Yo le aborrezco, los Astros causan influjos opuestos. A Don Diego le di el alma, y más errara, teniendo uno, a quien conozco apenas, otro a quien tanto le debo, uno a quien miro severa, otro a quien rendí mi afecto, si escogiendo al que me enfada, déjara al que savorezco. Fuera de que, ni el Censor, ni el que se precie de serlo, es tu padre, ni tu hermano, para reparar en eso. Bien dices. Distes a Octavio el papel? . Sí, y al momento le llevó, con el cuidado de poner hacia el terrero, que está al lado del jardín, música, con el pretexto de mi amor. . Desde la Quinta, hasta aquí, en tan breve tiempo me ha traído mi cuidado, que juzgué, no mal, que él mismo Coche, por lo veloz, era transformado mi deseo. Flora, a Don Luis favorece, cuando Don Felig es muerto, ella en fin es desgraciada, cuando a los dos el desprecio, premio de su amor ha sido. Yo con Don Diego me entiendo, que mi ama es primera Dama, y él es el galán primero, y a fuerza liberal; vamos, que ya es hora, y el silencio nos avisa está tu padre recogido. . Pues entremos al jardín. . Para este hombre de Madrid, soy el tercero contrario; si se traerá a mi Invisible Don Diego, que le quiero por mi vida, mas este es amor trompero. Después que vimos a tu Tio amado, después que queda todo prevenido para la embarcación, qué es tu cuidado? Si manana sin falta, introducido en un barco has de arar el mar salado, que te trae por esquinas divertido, y a hora tal? mas en fin dime tu intento, que ya estoy de curioso, que reviento. Ven acá, sabes la reja que cae hacia el aposento de Rufina? . Aquesa es linda, que pregunte un hombre cuerdo eso? . . Pues por qué? Porque fuera ignorar, craso, y necio la reja que es de mi aradro; o yo no se las entiendo, o ha de haber mucho que ver, papel, y venir suspenso? Mas que soplando la Dama toma las de Villa Diego? Pues llégate, y dila como estoy aquí. Voy, mas ruego a todas las jerarquías de rufianes de terceros, de alcahuetas, do criadas, gente que es de más, y menos, me ayuden. Ce,ce, galán. Ya cecean, esto es hecho, Es Ar Yo que te conocí. . Eso es bueno, pues si me da el resplandor de esos hermosos luceros, no es forzoso me conozcan, cuando están haciendo a un tiempo invisible a lo corporeo, y a lo invisible con cuerpo? La estimo; y tu amo? Esperando la seña. Los instrumentos le avisarán: a Dios . Venga a oler la azucena, esto es amor como ha de ser. . Adiós, pues. Dios te dé un nieto. Qué es lo que han dicho Invisible? ̱. Que ya te avisará presto una Música de Tiples, o capones, que es lo mismo. Mas tente, que ya comienzan. Comienzen, que ya me tengo. Líquido Narciso, corre el arroyuelo risueño, y se precipita amante, salpicando cuadros bellos. Ya me alienta a que esforzado entre al jardín sin recelo; mas de qué sirve su aviso a mi valeroso pecho? Si el Águila conociera que sus amantes desvelos habían de ser premiados, pasara a mayor incendio. Entre favores tan grandes, ninguna desdicha temo, pues Águila de tus luces, me abrasaré en tus reflejos. No consiguiera la hiedra, en maridajes estrechos, al olmo verde gigante, no indultando atrevimientos. Señor, ya parece, que abriendo con mucho tiento una puerta están allí. Nunca mis ados adversos menos han sido, pues logro ser de Seráfina dueño. Tu guarda la puerta aquí. El último mandamiento, y primero del medroso, es, guardarás el coleto. Amor, pues prodigo quieres avasallar mi ardimiento en las aras de tu Altar, sacrificabó mi fuego. Brede Troya levantando está cardorien que peno, llamas boraces, que no perdonan al pensamiento. Señores, quien quiere que ande yo tan mujadero, que guarda de este postigo me esté esta noche? no quiero; mi amo Galán Fantasma ande de noche; porque eso, aunque no por coronel, le toca por sor Don Diego. Mas Invisible? eso es excusado, y pues Morfeo me ha cercado la cabeza, me postro, porque si quiero resistirme, ha de rendirla, pasándola a ronco, y sueño; y pues aquellos portales me dan en brutesco lecho unos colchones de piedra, serán de pluma a mi sueño. . Tú lo dispón, qué te extraña? Cuando es tan alto el objeto, y de conseguir difícil, se duda en el poseerlo, la ventura de alcanzarlo, y viene a ser el trofeo mayor, la más alta gloria, el admirarlo, y tenerlo. Pues si él mio es tan divino, tan elevado, y tan nuevo, déjame que por gozarlo, esté dudoso en creerlo. Ya por ti vivo; y mañana, que es nuestro viaje, pretendo que por Venus de su espuma renazcas a ese elemento diáfano, y de sus cristales te den transparentes feudos. Con el favor de una llav da este que Flora pa ljardín, conducido, de mi imor, y mis recelos vengo, y parece que gente ocupa de Flora el puesto, quiero advertir. Bien, señor, lo disponéis. Mas qué es esto? Perilo vengo a ser, que en mi misma industria peno. Pues a emprenderlo, señora. Pues Don Diego al vencimiento. Y saliendo de este lance. Y de este empeño saliendo. Sacrificio de tus aras. Víctima de tus incendios. Surcaré de el mar la espuma. Dare las velas al viento, Ados de estas Montañas. De estos árboles Venus. B. Oh quien tu Esposa se hallara. Oh quién se viera tu dueño. qué aguardo? muere a mis manos traidor. . Luz, válgame el Cielo, que es mayor mal si la sacan, qué haré, pues; ados adversos? Primero verás quien soy. Qué brioso. Qué resuelto. . Dónde estás que no ter hallo? Dónde andas, que no terencuentro? Qué valiente. . Qué alentado. Quién se ha visto en tal empeño? Ya te sigo. . Ya te bussco, . Cae a mis plantas. Soy muerto e , s Luces, hola. . . No es posuble encontrar salida, el puerto de tal tormenta ha de ser de estos jazmines el hueco. . Qué es lo que miro, cuidados? desdichas, que es lo que veo? Yo, señor, lance apretado. Habla. . Digo, raro empeño! cuando menos lo penetro, un hombre muerto a tus plantas? en tus munos un acero? saedme de tantipadudas. Doile gilcian al ingenio, pues valiéntome el acaso, se ha de ostentar mi remedio. En este Alcázar de Flora, que por lo suava, y lo ameno, es olimpo de fragrancias, Babiloria de gorjeos. En este, pues, sitio alegre, donde mi divertimiento tengo dilatado, cuando en sus tapetes diversos registro alfombras lucientes, estrados fragrantes veo. Un hombre (raro pesar!) un bulto (grave tormento!) atrevido (empeño grande!) osado (fuera veneno!) entró aquí (graver rigor!) y licencioso (qué incendio!) y asegurado (qué pena!) comenzó a poner (qué fuego!) en sus labios mi deshonra, mi deshonor en sus hechos, y tirano a mi belleza, haciendo a su atrevimiento Polífemo de mis brazos, y no hallando otro remedio, le saqué la espada, y puse lo agudo a su propio pecho, por si templaba su ardor. con esta punta de hielo. Quiso arrojarse atrevido Oh divino entendimiento! Yo como honrada, resuelta le abrí la puerta a aquel fuego, que si le vncito por vivo, le desamparo por muerto. Válgame aquí mi valor, ay amo más resuelto! Si te he ofendido. Levanta, de la sangre es vivo efecto. Por hermosa te adoraba, y ya idolatro tu ingenio; que creciente en perfecciones atonia de este hemisferio, tienes de Cintia lo hermoso, de Minerva, lo discreto. Pues para que asegurado de semejante sucaso hoy quede; yo pierdo el seso, llevadle con gran cuidado. Mas cielos, pesar forzoso! cuidado añado ha cuidado; a quien la vida has quitado, hija, es a don Luis tu Esposo. Explique mi amor el llanto. O penas; qué me querone tormentos, qué pretendéis, en tan riguroso encanto? Coged el cadáver todos, y dejadme a mi gemir; que a mí me toca el sentir, su muerte, por varios modos.; Pero en fin, de aquesta suerte lo procuro remediar, Octavio, y Florp, o callar, o trocar lo vida en amsierte. 1. Soy leal. 2. Soy fiel criado, Os tengo en mi voluntad, mas esta es seguridad de lance tan apretado. Si no me engaña la oreja, ruido de espadas ha habido, . la puerta abierta, a descuido, con gran cuidado me deja, mas haré lo que me toca, siendo rara comadreja, que conciba por la oreja, lo que para por la boca, pues por saber un suceso me pierdo, y de esta manera he de caer en ratonera por el olor de este queso. Si pudiera escuchar algo. Quién va allá? . El ratón cayó. Por la puerta un hombre entró, hola, luz. . Ni entro, ni salgo. Quién eres, hombre atrevido? Soy un infeliz criado. de un amo que Dios me ha dado, y por quien ando perdido. Pues quién es tu amo? Aquel mismo. . . Qué mismo? El mismo que entró. No te entiendo. El mismo no? pues no es este barbarismo. Sía nombre? . Don Diego mismo. Que D Diego? o qué pesar! El mismo que aquí vi entrar, y al mismo Don Diego quiero, que yo mismo un majadero vivo al mismo he de sacar. Luichando estoy en congojas, cielos, de mi claro honor, buscaré aquí al agresor entre estas pomposas hojas, hombre, que mi honor deshojas, Enero de tanta flor, escarmiento en mi rigor hallarás, que en tantos daños, como me sobran llos años, también me obra el valor. Ve aquí pque el mismo deseo de los criados. bribones aerecientan confusiones l a sus amos. . Ya tove El acero está delante. De mi claro honor ladrón. Esta era buena ocasión de correr hasta Abillante. Que alentado que es el uiejo. Aún tengo bilos traidón. Coger me será mejor la puerta, a mi Dama dejo en peligro de su vida; pero a la mira he de estar. s Mas que vengo yo a encontrar después de tanta avenida, con quien me haga poner mano en la cabeza; ay de mí! . Morirás. . Pasó ante mí el sufodicho Escribano. Que no le encuentre mi ardor. Que no tope con la puerta. Ya mi doshonor el cierta. Este viejo es mi tutor. Matándole, fin funesto, daré a males tan distintos. Jardines son Laberintos, debió decirse por esto. Cielos, vengad tal ofensa. Cielos, dadme un abugero. De pena, y enojo muero. Ya encontré con la defensa, y pues me libré de cabe semejante, sin parar tengo de ir a resollar con el Obispo en la nave. . Se fue. En notorios enojos, y conecidos agravios, escuchemos de los sabios, lo que presumen los ojos, me cuarto voy a cerrar, que si es mi hija Serafina, quien a tanto mal se inclina, al jardín ha de bajar, , . ya cerré; yo propio intento juez, en causa de mi honor, acreditar mi valor. , i. Pisa Rusina con tiento. Ya piso; que según ando, en la ocasión que se ofrece, dirán todos, que parece que huevos estoy pisando. Ya bajan, o dolor fuerte! Don Diego, mi bien, señor, . Qué me detienes, amor? deja al honor le dé muerte. Don Diego, señor, advierte, que Ariadna de tus brazos me ofrezco, sin embarazos. Oh fiera hircana! oh dolor! No me respondéis, señor? Haciéndote mil pedazos. Ya la Esposa de Titón, bordando el campo de flores, en matices, y en primores despide la consusión. Honor, es esto ilusión? Ya con agudos buriles va labrando los pensiles, dando con dulces ensayos, hoy, todo un orbe de Mayos, a todo un mundo de Abriles. Qué es esto, no respondéis? Señor, qué es lo qué intentáis? Amor, dónde me lleváis? honor, qué es lo que queréis? confuso los dos me veis, y en semejante maldad, reine la temeridad, borreso el mato amor, que ha de obrar aquí el rigor, a par de la crueldad. Qué es, señor, lo que imaginas? Darte la muerte tirana. Mi padre es, suerte inhumana, qué de mi ser determinas? Hija aleve. . Así caminas? ay señora; así me dejas? No me enternecen tus quejas, sígueme. . Tus pasos sigo. Esfinge. . No voy conmigo, fortuna, dónde te alejas? V . Ya se ha librado, o valor! la seguiré, hasta alcanzar, ya no puedo remediar este lunar a mi honor, terror, asombro, y horror feré en tan funebre ensayo, Enero de tanto Mayo, ha de advertirme al cegarme; y en fin, yo seré al vengarme, trueno, relámpago, y rayo. Temeroso, y con recelo de que algún daño se inclina, hacia aquí mi amor camina en defensa de aquel cielo. . Ya corrió la Aurora el velo, ya mi afrenta es declarada. Tan cuidadosa, y cansada me siento, que no consigo el dar un paso. ̱. Conmigo, señora, te puedes juntar. Dos vengo allí a divisar; Seráfina? . Ya te sigo. Feliz me llego a advertir. Feliz me llego a nombrar; fortuna, en que ha de tal, modo de perseguir? Muerto llego a discurrir mi afrenta por tal camino, desdichado mi destino, me ocultaba tal pesar, si no me llega a matar, no es tanto como imagino: mas allí diviso gente. Rufina? . Señor de mi alma, más cielos, en tanta calma, como podré diligente salir de el riesgo presente, si con Don Pedro he encontrado? Ah Seráfina, has hallado? Ya ha dado corte a mi lance; no pude darle un alcance, por más apriesa que he andado. Sígueme, o dolor mortal! fortuna en cruel vaiven, matarasme en tanto bien, pues me esperaba tal mal. Ya es mi fortuna cabal, pues no me cercan recelos. Sígueme, mi bien! . Ay cielos, quien pudiera en tanto horror, suspender icon el amor, tal género de desvelos. Vamos a casa; ay honor! Vamos a embarcas, que ya según la noticia, está mi Tio para el albor. Oh desdichado señor. Primero empezar jornada. Ya mi dicha está colmada. Ya felice me imagino. Honor, esto determino. Amor, no te falta nada. 1. Ya hemos pasado la noche esperando que el deseo se logre en la ejecución de hacer presa en este puesto, cosa que a Amete le da t gusto, que divirtiendo sus penas entre los libros, y de Marte en los estruendos, el ver Cautivos de aquesta Ciudad, le alegra en extremo. Injusto padre, 2. Mas tente, que ruido sueña, y entiendo que aquí se endereza. 1. Pues entre estos ramos, que el viento por interpretes los tiene para explicar sus conceptos, ocultos hemos de estar. . A dónde piadosos cielos caminará una infelice? juzgaba que iba siguiendo a mi esposo, y me encontré con mi padre, que sangriento. al acero que vibraba, quiso hacer vaina mi pecho. Amor, en qué confusiones me has metido? en qué tormentos me engolfas? en qué desdichas me formas el monumento? pero aquí ha de asistir a la embarcación hoy mi dueño. Qué hermosa Cristiana. 1. Alá ampare mi atrevimiento. Salid los tues, mientras yo hago que el Bajel del puerto se rinda a nuestro poder. Luna, Sol, Astros, Luceros, amparad una infelice. 2. Qué aguardas? Salgamos presto 1. Cristiana, date a prisión. Hasta cuando, o Ado adversa! tu rigor? Mi bien, Esposo. 2. No tienes algún remedio. Dejadme hombres, si piedad tenéis, llevad lo que tengo, tomad las joyas que gozo, dadme libre. 2. No podemos. Ay amor a lo que traen tus no conocidos hierros, Moros, dejadme, si puede mi acento ablandar diamantes, y enternecer pechos. 1. No hallo remedio, Cristiana. 2. Vamos al Barco. . Arroyuelo que cristalino caminas por dar el fin en tu centro. que el botón al Alba le abres, porque el galanteo de el clavel no desfallezca, si crezca en mayor aumento. Tórtola, que lloras triste las ausencias de tu dueño. Mariposa que te abrasa el logro de tu deseo. Yedra, que trepas amante a enlazar en nudo estrecho, de tu galán, la opulencia, de tu consorte lo bello; pues sois símbolo de amor, si veis, decidle a mi dueño mi desventura, porque halle mi dolor algún consuelo, en aves, plantas, y flores, ya que en hombres no le encuentro. 2. Vamos, que se pierde lance. . Esposo, señor, Don Diego. O pese a mi desventura; para qué piadosos cielos guardáis mi vida, si siempre estoy viviendo, y muriendo? Al querer mirar mi Esposa me hallo sin ella; qué incendio! y en lugar suyo, qué pena! hallo a Rufina, qué fuego! Mas qué me detengo en quejas? Ay demí! ya loco vuelvo a buscarte, León seré, que en busca de el cachorruelo asusta el monte a rugidos, a gemidos puebla el viento. Tigre seré, que han llevado la consorte, que soberbio amaga con más destrozos que manchas tiene su cuerpo. Orfeo a poder de espada, si aquel con el instrumento, te robara de el abismo, pues me robaste el afecto, porque no cumple mi amor, Seráfina mía, menos que acreditarme en tu busca; hoy Tigre, León, y Orfeo. Dejadme, Moros, por Dios. 2. Ello has de ir, no hay remedio, Pues si ello ha de ser, paciencia; a diós Mancébitos frescos, a la que os cree, le suceda lo que a mí, que dije Credo. . (los! Esposo, señor, mi bien. . Mas que es lo que escucho cie- ha traidores, que robáis el Sol de aqueste hemisferio. Sobrino. Mas fuerte herida, a mi Tío llevan, puesto que ha de acudir mi valor a los dos, a quien primero daré libertad, fortuna? Esposo. . Sobrino. Cielos, en tan grande desventura sigo a mi esposa, que luego libertad daré a mi tío. Sobrino. . . Qué mongibelos esparzo, mas todo ya ejecutar puedo a un tiempo, cuando en una nave van entrando todos, severos Astros, dejad lo cruel, y pasad a lo sangriento dadme la muerte, que solo con ella hallará remedio en tal linaje de penas, tal género de tormentos. Pirata, di a donde guías sobre este monstruo soberbio, este de llantos Abril, este de nieves invierno? El Occeano, ay de mí! de mis suspiros al viento se levanta, mas que mucho, siendo mi llanto su aumento. Are el Bajel la encrespada campaña, porque el deseo ejecute prevenciones, a medida dé su intento. Seráfina. . Diego. Aguarda. ̱. Sobrino. Tente. . No puedo, que me llevan en volar atado tres F O plegue al cielo Vajel, pirata de mi consuelo, que en lugar de trono, seas tumba de tu propio dueño; tope tu fuerza en mayor resistencia a tu denuedo, o ya en caribdís, ataques, o escila te abra por medio, furiosa se ostente Tetis, traidor alevoso leño, y en sus olas encrespadas, caminando sin acierto; minutos tus velas se hagan, y saña a saña Nereo, con ejércitos de espuma te prepare monumento; conjúrense los cristales, amotinados del viento; blandee el cruel Neptuno. el tridente atroz, y a un tiempo dispare valas de vidrio, arroje bombas de hielo. Mas para qué en las palabras, valor, y amor me detengo, rayo seré, Rey de Argel, que el Laurel que, tienes puesto no te inmuna de mi ardor, no te libre de mi incendio; y ya que en tento pesar Sobrino. . Esposo. No puedo; con, el acero en la boca, como quien ama resuelto, pretendo llegar a ser de tanta bonanza cierzo, pesar de tanta alegría, rayo de tanto contento, guadana de tanta vida, borrasca de tanto puerto, de tanto Iris, tempestad, de tanta algázara, miedo, de tal sosiego, inquietud, de tanta templanza, fuego. JORNADA

JORNADA SEGUNDA

Hoy Arlaja divina, a la margen sonora, y cristaliva de este arroyo oportuno, enano parto del cruel Neptuno, alivio puedes dar a tus pasiones, no me tengas en tantas confusiones, suspende, bella Arlaja, el cuidado grosero que te ultraja, pide cuanto quisieres; que si alivio en pedir me prometieres, desde Oriente a Poniente, coronaré el armiño de tu frente; pide en confusión tanta las manzanas de Hipómenes, y Atlanta; pide, que yo haré solo que pare su carrera el Dios Apolo, y que entre glorias tantas, ofrezca el arco, y flechas a tus plantas; el que a Dafne le hirió con flecha dura, pues todo se le debe a tu hermosura. Rey, y señor, cuya vida la vea más dilatada, que la que en lustros vistosos goza el pájaro de Arabia, que tristeza, o que pasión (finjamos, pena tirana) me ha de forzar, cuando gozo honras, y mercedes tantas? o quien le dijera a Amete elos cuidados que me arrastran, pues cuando con el seguro de ser su esposa me trata, intenta tirano el Rey lo contrario, pues encarga a todo un árbol de ardores, todo un fruto de esperanzas. Solo tú, Arlaja divina, Sol de la Casa Othomana, dieras tal nueva a mi pena, y tal alivio a mis ansias: Hola, cantad, y alegrad a vuestra Reina. . Qué mala ocasión, para que canten la historia de Amete. 2. Acaba. No cantáis? 2. Sí, gran señor, templa Fabio. 1. Ya está el a Al arma, al arma Cupido, que Marte airado le llama, de que te sirve el carcaj, caiga rendido a tus plantas. Mas qué sonoro Clarín? Mas qué concertadas cajas? Ocupan el aire a trechos? El viento miden a pausas? 3. El grande Amete, señor, llega vencedor de España. Viva Amete valeroso, el Marte de estas montañas. Deme vuestra Majestad a besar sus reales plantas, que esta es la gloria mayor, pues más que todas me ensalza. Ya Mahomad tu sobrino, que de las costas de España llega también deseoso de serviros más. . Levanta, y pues segura es la gloria, decid como fue. Ay Arlaja. No puedo ocultar, o penas, este volcán que me abrasa, daré la muerte a mi tío esta noche, y pues aguarda mi valor a ejecutarlo tiempo oportuno, cuando haya leido de el Tuezaní el pliego, obrará mi saña. Aquí que puedo esperar, sino que algún perro de agua. Calla Invisible. Ya callo, hay fortuna de la mancha, que será imposible hallarte entre alcuzcuz, puerros, yabas, Oh quién se hallara a estas horas en la celebrada Plaza de nuestra Corte Madrid. Para qué Invisible? Es chanza, para pedirle diez libras de tocino a una Escucha, señor. . Ya atiendo. Ay mi bien. Hay prenda amada. Ya sabes salí de Argel con tus escuadras, a tiempo que el Sol se iba levantando de aquel transparente lecho, cuyos catres cristalmos dulces sirenas mulleron. Las Aves me hacían la salva, formando por esos vientos en facistoles de pluma, capillas de agudos ecos. Corria un arroyo hermoso, Cisne líquido, que viendo que su muerte se acercaba, fue músico lisonjero, y en amores de Arethusa, se sacrificaba Alfeo. Hacia al alegre arroyo de esmeralda un Polifemo, fresca sombra, y bullicioso en el concabo, o el hueco de el verde gigante, hacía en sonoros desconciertos bémoles de siligrana, siendo en brutescos acentos, montaraz violín de plata, envidia hermosa del viento. Corrí el campo en un caballo, émulo de los de Febo, a quien envidió el Pegaso tan veloz, pues, tan ligero, que de sí solo enemigo, se aventajaba a sí mismo; y llevando pies, y manos por alas, le vi subiendo al clarín de su relincho, a los alcázares de Eolo, o porque débil la tierra, o enfadada a un mismo tiempo, de ver un Ave sin alas, o un pájaro corpulento, le despidió de sus grutas por legítimo de el viento. Llegué al mar, y en una nave, Ciudad de madera, y lienzo, el medio cuerpo, ave, y pe en el agua el otro me vi, cuando ya la noche ocultando el negro velo, dejaba a la Aurora hiciese por su Esposo llanto tierno. Apenas, pues, el muchacho Menón en el blando lecho, daba muestras de alegría; y apenas el rubio Febo, por cristalinas esferas debanaba achanto bello, cuando advertimos un monstruo Hidra ligera de fuego, que acercándose a nosotros habló; qué horror! qué ardimiento! abriendo bocas de llama, con sieto lenguas de fuego. Correspondimos gallardos, y dichosos, quiso el Cielo que de un tiro titubease yendo a un lado, aquí pretendo tu atención, mas en su ser. No has oído el parto horrendo de los Pálicos valientes, hijos de Jove, que habiendo hecho a Talia su madre la tiera tumba, su cuerpo, entrando una, fueron dos los que jovenes salieron; y de una mujer sin fuerzas abortó dos corpulentos. mancebos, que eran vivientes horrores de el universo? No has oído aquella lucha que tuvo el valiente Alceo con el Jayan Anteón, que echándole por el suelo el Gigante más brioso le levantaba, pues siendo su madre la tierra, daba mayor pujanza a sus miembros? No has oído la batalla tan reñida, que tuvieron el Gran Hércules, y la Hidra, que cuando el agudo acero le cortaba una cabeza, le salían otras ciento? Pues así el Monstruo que digo bajó con fuerzas, respecto de las que sacó, muy cortas, y dobladas, renaciendo si peleó como siete, acometió como ciento. Puse, pues, la proa en punto, y con el común estruendo, vesubió todo el zafir, el contorno, mongibelo, todo el dístrito, volcán, etnas arrojando el viento cualquiera voz de metal, gemido de sentimiento, rayo, pues cualquiera tiro las voces todo un infierno, cada grito confusión, cada instante cahos nuevo, pues bramando el mar entonces, haciendo su oficio el fuego, obrando el valor a instantes, pretendiendo el vencimiento, los unos, por más valientes; los otros por más sangrientos, era una Babel ardiente, de cuyo horroroso ceño, los Dioses de las espumas, ya dudando, o ya temiendo, en alcázares de rocas quisieron guardar su imperio. En fin, siguiendo fortuna, sin valerle su ardimiento, vino, aunque causa soberbia, a hacer humildes efectos, pues al juzgarse por más, se reconoció por menos, Cautivé muchos Cristianos, mas no contento con esto, llegué a vista de Valencia, teniendo feliz encuentro con otra Nave, que estaba para jornada, y al tiempo que la artilleria obraba, los que mandé tomar puerto, (por si podían hacer alguna presa) trajeron a esta Cristiana cautiva, o al mismo Sol prisionero. En el Vágel se vio con otros, y con este viejo venerable, que en la otra Nave le cojimos preso; cuando ese joven gallardo se arrojó furioso, y ciego, Parténope de las ondas, u Delfín humano, siendo Vajel animado, que valeroso, o que resuelto, con el pecho araba a tetis, haciendo los brazos remos, entenas el cuello hermoso, velas al aire el cabello, y con la espada en la boca llegó a mi Vajel; yo viendo que era de ánimo valiente tal hazaña, claro efecto, y por cojer otro esclavo, le eché una cuerda, al momento que se vio seguro, fue su espada rayo sangriento. Cogímosle, mas a costa de muchas vidas, y tengo el traerle por más lauro que pudo labrar el tiempo a los Héroes más famosos en los marmores del templo de la fama; estos cautivos gran Rey de Argel te presento, esto te ofrece mi brío; esto te rinde mi aliento; esta vida te consagro, y este lauro me prometo. Gran valor, dame los brazos segunda vez, que así premio a mis soldados; Arlaja escoja los prisioneros para su servicio, que mas le agradaren. Oh cielos! lo que alabó la Cristiana, ya me supuran los celos. Y a mí no me cojió usted? Claro está. De mí no se ha hecho relación sin duda, que soy de poco fundamento. De dónde sois? . Dice a mí? 1. Sí. . Zalá melec. Di necio. De la Ciudad de Sigüenza, hijo de Don Juan del Viente Tomasa de. Aires, que tuvieron cierto nieto, que se llamó Don Alonso de Aquilón, a quien le dieron por Esposa Doña Aldonza de el Voreas, hija de el cierzo, nieta de el Noto, que fue hermano de Juan de Céfiro, gran soplador en los fuelles de la fragua, que a este intento hizo Don Martín de el Austro para honra del universo, hermano mío mayor; y como yo era algo puerco, me vino este San Martín, pues siendo hermano, heredero quedo de todas las glorias, y a mí mi padre, y mi abuelo me encerraron como flato por dejarle en paz el Reino, mas como soy Invisible, sin sentir se les fue el preso. Humor tienes. Y por tanto la gasto, aquestos podencos, fuego de Dios, por cogerme las uñas se están mordiendo. Tu Arlaja, hermosa, podrás escoger de todos estos Cautivos los que quisieres, y a los demás, al momento llevadlos a las mazmorras a trabajar. . San Fulgencio, San Atanasío, San Dimas. Alá os guarde. Ay mis gregüescos. 2. A quién eliges, señora A ninguno. . Peor es esto, que si esta Mora con Dios me escogiera, fuera menos mi mal, porque en fin las moras no tienen puas entiendo como la zarza, y podía hacer penitencia el cuerpo en la zarza de esta Mora. 2. Ea, pues, vamos adentro, que allá verán lo que topan. Y qué es lo que toparemos? o, 2. Para machacar espa ingredientes, he instrumentos. Y diga, he de machacar lo que quiera? 2. Bueno es eso; ha de estar allí desnudo, de medio arriba, y si vemos que no cumple la tarea, con unas varas de yerro le pagaremos muy bien. Qué es lo que habla? que me ha muerto esa voz que ha pronunciado, en plutal le pegaremos? pues hay muenos azotistas? 2. Para cada uno habrá ciento. Jesús, y que tentación, Moro diables, ya de retro. Mas dejadme esta Cristiana, porque sirva de consuelo su desgracia a mi desdicha. Ya a morir voy más contento, conque no padezca tanto Serafina. . Dios inmenso si me comviene, sacadme como a Daniel vuestro Siervo, del lago de los Leones. 1 Vaya el huapo. 2. Venga el viejo. Cielos, paciencia me dad! Señor, a vos os lo ofrezco! Tened. 2. Qué es lo que pretendes Siroes? Que aqueste mancebo quede en servicio de Amete, porque el oficio cumpliendo de Zaide tenga la espensa. Menos mal es, pues teniendo este cargo, les podré socorrer a los que opresos de la hambre, y el trabajo estuvieren. 1. Este viejo no puede domar esparto, y así podrá con un quero sacar la agua necesaria para el Palacio. 2. Eso intento. Cristiano, sigue mis pasos. Ya te sigo; qué tormento! adiós Serafina. . Adiós. Sin mi parto! Muerta quedo! Cristiana, dime, que acaso te redujo entre tormentos a desgracia de Cautiva felicidades de dueño? Mas tente, que a lo que escucho, ya los músicos volviendo a proseguir con sus voces mis conocidos consuelos, vienen cantando a este, sitio, déjame sola. . Los cielos dilaten tu vida. Amor, favorece mis intentos. A ver a Arlaja divina, y cuidando al mismo tiempo de la Cristiana, a esta estancia me trae el discurso, pero una arpa templando están, aquí escucharé sus ecos. Ameta fue valeroso contra su Nación Gallarda, a probar enojos fieros, a vibrar agudas lanzas. Amete fue valeroso contra su nación gallarda, a probar enojos fieros, a bibrar agudas lanzas? Válgame Alá, que secreto es este que me ocultaba mi Maestro? Mas ya vuelven de sus voces está el alma pendiente, en qué confusiones se advierten mis esperanzas. Marte por nación le ayuda, pues en él es heredada. la valentía en Valencia, si lo Adonis en España. Ya no tengo que saber, que apurar nada me falta, no en vano mi inclinación generosa, y nunca avara, siempre leve, y no cruel con los Cristianos estaba; pero que mucho si tengo a mi valor heredada. La valentía en Valencia, si lo Adonis por Espa a mi Maestro buscaré, para que de dudas tantas me saque, y dé a mi discurso la respuesta deseada. A buscar a Arlaja vuelvo, más dormida está, inquietarla no quiero, o noche, que indultas del amor las arrogancias, favorece atrevimientos, que amor con sus flechas labra. Sin sosegar mi pas- en busca de la Cristiana (sión, me trae, y allí la diviso. A don Diego en esta estancia dije que podría ver, y si mientras duerme Arlaja viniera, fuera fortuna; mas allí está, albricias alma. Ella es, corazón albricias. Mi bien. . Hermosa Cristiana, no te bastaba lo hermoso, sin añadir a su llama la dulzura de la voz? Qué te detienes, no me hablas? Un Moro, que licencioso a hacer mosa se llegaba de mí, la vida dejó al rigor de esta almatada, que aunque los Cautivos no acostumbran llevar armas, con el cargo que me han dado me ha sido fácil hallarla, y oculta traerla, aún se está de sangre bañada: Llamado de Serafina al jardín vengo, y pues halla mi amor la ocasión de dar un alivio a penas tantas, entrar pienso. Tan suspenso? mira señor que me agravias, cuando por tu amor padezco el ser dos veces esclava. Qué es lo que he escuchado penas? amor, o cuanto me arrastra, Seráfina tan mudable? no es posible? . De mis ansias. alivin sus bracos BAA Bien mío; mas que gente anda en el jardín? . Divertida con los Músicos estaba, cuando sus voces sirvieron de arrullos a mis cansadas potencias, que ya rendidas al sueño, feudo pagaban. Mas ruido suena, sin duda que fino Amete consagra la víctima de su pecho de nuestro amor a las aras. Arlaja es, no puedo más, adiós. Oh fortuna escasa, tan corta andas, que no quieres dejar que sus brazos haga dulce lazo de los míos? Cielos, qué es lo que me pasa! Pues no encontre a mi Maestro por si la Cautiva halla mi atención, a este jardín me han conducido mis ausias; mas aquí un bulto diviso. Pasos siento. . . Retirada la sangre, no me es posible dar un paso. . Ella es, Cristiana si corresponder, no sabes a atenciones, que tan claras se detienen en finezas, si de finezas no pasan? Mas qué escucho, Amete está enamorando a otra Dama, Alá me ampare, qué haré? Allí hablando están, mal haya el viento, que con el ruido que de las hojas levanta, no percibo lo que dicen. No oigo cosa. - Si no alcanzas lo fumo de mis afectos; que el influjo de más alta que el discurso, simo tra, ni alcanza, ni lo per ejecutó sin saber, porqué razón, o qué causa, no me espanto que indecisa, por no pisar en lo piséis la desconfianza, de que sabrá quien por vos atropella dudas tantas, antes que quedes vencida, hacer que quedes laureada. La oscuridad me confunde. Ah traidor, mas aquí anda, yo me vengaré tirano. Yo me he de vengar ingrata. Falso, aleve, desleal. Buena es la treta que trazas, traidora. . Nunca lo he sido, pluviera al cielo alcanzara esos tratos, que quizás tantas injurias vengara. Esa queja, a quien no sabe hoy de tu voz su desgracia. Que no encuentre con la puerta! Ya, señor, puesta a tus plantas reconocida al favor estoy. . Alza. Fiera ircana, áspid con voz de mujer. Son ya frases ordinarias del que se siente culpado. O dolor, que a espacio mata; pues de está pena no muero! mas ya alcanzo tu venganza, que dilatando mi vida, mas tus efectos dilatas. Habiendo mandado a Fabio, que con los músicos salga a divertirme al jardín, vengo, porque concertadas voces, lisonjas del viento, me alivien de la pesada carga del Reino, y más si es al mismo dueño usurpada; mas qué puede suspenderme, sabiendo que está aquí Arlaja? Ya parece que encontré con los jazmines, la entrada cerca está de ellos, mas quien está aquí, que . Bella Arlaja, nunca los atrevimientos que de amor son, le dan causa al melindre, para que severo, y puntoso haga ofensas de los favores, y desdoros de las ansias. Mi tío es este, buen lance la fortuna me prepara para darle muerte, pues con eso la deseada posesión de aqueste Reino, cuya Corona Sagrada este traidor la tiene a mi frente tiranizada, alcanzaré, pues mi padre, dejándome (declarada su voluntad, de que fuese quien hasta la necesaria edad para gobernar, tuviese la grande carga de su gobierno mi tío) de diez años, ya su saña ha hecho, que como a dueño le coronen, siendo causa que su intento se ejecute el hacer mercedes largas a los de mayor poder, que es la más segura magía. Mas ya el Tuzaní me espera para ampararme, a mis plantas sirve de alfombra, y tu noche este atrevimiento ampara. Tente, tente navecilla, no arrogante a las borrascas te precipites, pues ves forjada tumba de plata. Mas qué impulso me detiene? Eres falso. . . Eres tirana. No agradeces mis finezas? De mármol, soy viva estatua. Mas qué espero? obren las iras al compás de mi venganza. Tente, tente, no ignorante te arrojes precipitada, donde tu hermoso artificio en cristales se deshaga. Mas otra vez me suspenden. Mas la música esta estancia va llegando, dando señas que sus Majestades andan lo ameno de este pensil. Dices bien, y retirada entre esos jazmines, puedes estarte, porque no haya sospecha al intento mío. Eso elijo. De esas ramas haz sagrado hermosa Circe, por no dar a quien os ama, y a quien correspondéis fuia celos. . Amete, te engañas. Aún la satisfacción tu facilidad declaras? mas ya llegan. No te entiendo. No me espanto, si inhumana entiendes otros conceptos. Mas o el oído me engaña, o no es esta Serafina. Mas o mi deseo vaga, o no es esta voz de Amete. Qué causa divina Arlaja en tal suspensión te tiene? Que aguardo, muera a mi rabia. Tente, tente, vuelve atrás, no corte tu remo el agua, no surque tu furia el viento, que peligra la Mesana. Qué me detenga cobarde? Es posible que no alcanza mi amor más correspondencia? Sin duda el cielo le ampara. Mas no parece que llegan a este sitio. . . La enlazada clausura de hermosos cuadros, que entre carmín, y esmeralda forman riscos de azucenas, en promontorios de nácar; les detiene. Y así quiero. Y así mi intento no aguarda mas tiempo para el deseo. Apurar hoy mis desgracias. Cielos, Arlaja tan tibia! Cielos, tan cobarde mi ansia! Ya puedes salir Pasifa. . ̱. Ya puedes salir Cristiana. . Acábame de dar muerte. Traidor, esto te faltaba, para que te califique mi amor en dobleces tantas, infiel, desleal, y aleve. Que confusión. Con quién hablas? Con quien he de hablar Medea engañosa? . Qué ignorancia te ha obligado a tal furor? Tu propia voz, que pirata de tanto bien me usurpo, las finezas, las alhajas; que de las Indias de amor en tu occeano lograba. Si piensas. . . Qué he de pensar? Que no soy fina? . . Eres falsa. No bastaba que mis celos yo los sintiera, y callara, sino que a mi propia tú Detente, habrá más extraña ilusión, que la que a tus sentidos la acción embarga? Qué ilusión, si es evidencia. Te engañas tú. Tú te engañas. Yo satisfaré tus dudas. Serán respuestas pensadas. Muera, y ostente mi brío en sus iras su constancia. . Traición, traición, ayudad a vuestro Rey. . A tus plantas Quién a vuestra Majestad? Pues no se logró mi saña; sea mi amparo la puerta. Detente. . . Traidor, aparta. Suelta. . . Deja que Hola, luces. 2. 3. Ya están aquí. Qué desgracia! . qué desventura! Qué pena! . Tu Amete. Qué horrores! . Qué ansias! Contra mí. . Qué confusión! Esgrimes. . . Fortuna rara! El acero? Yo, señor, si en tú conmigo, cuando en tu mano miro de sangre bañada la punta que abrió mi brazo? Si el acaso puede, embarga, la turbación a la lengua. Señor, detenga esta banda el curso de ese carmín. Tú de esto has sido la causa, o traidora, y tu alevoso, quien de los celos vengada pretendió tener su ofensa, vete de mi vista, aparta. Mi lealtad. . Eres infiel. Mi atención. . Eres villana. Cielos, no alcanzo este enigma. Cielos, mi dolor me mata. Voces oigo. Yo, y todo. Todos los esclavos salgan a remediar a mi Rey. Yo, señor, puesto a tus plantas. Señor. . Señor, y señores. Quien a tu Majestad sacra, arrojado Ycaro, quiso volar ofensio? . Airada. tu presencia, como no cae el Ycaro a las aguas de tu castigo, si fue incentivo de tus ansias? Como no muere de miedo, quién ve tan maldita cara? Por qué, señor, dejas el brazo que ya se desangra? Solo mi valor pudiera fingir así. Duda extraña. Quién os ofendió? . Ese aleve. Esto es, señor, porque hagas mas seguro de un extraño, que de quien tu sangre esmalta. Ya lo conozco, ay Mahomad, ya se ve desengañada mi presunción. . Yo sin culpa. Pues, señor, que al punto caiga ese traidor en los garfios. Ahora bien, mas que se fragua después de un día de perros, una noche Toledana. Señor, si la turbación no ha dejado declarada la verdad, y mi inocencia. Basta aleve. . Traidor basta. Señor, si puede mediar en este lance mis canas, digo. . Qué Siroes? Qué puesto que Amete turbado pasa a darte satisfacción, el castigo no se haga hasta que reconciliado de todo esté; y si no hallas satisfacción suficiente, entonces podrá tu espada rayo, cortar, y quemar; mas hasta tanto, envainada ha de estar, porque llevando yo a Amete, más declarada quedará duda tan grande. Pues porque obre mi venganza reciproca a mi justicia, elijo tu medio, vaya, y tenga por prisión vuestro cuarto; mas Siroes, repara Qué, señor? . que sois su Alcaide, y si su persona falta, sus veces ha de suplir la vuestra. . Y andarlo pavas, Vamos Moamad. Alá os guarde, sigue mis pasos Cristiana. Muerta voy! No estoy en mí! Maestro, lo que sobresalta mi corazón, no es que piense el Rey que mi valor trata darle la muerte, porque eso el tiempo dando a sus alas libertad, descubrirá mi lealtad, y mi constancia, para otro caso te busco, para otro empeño tus canas necesito. . Para entrambos me tendrás, y así declara lo que te confunde, Amete, que ya sabes que a la parca por tu vida entregaré el hié de mi garganta. No es Maestro tanto empeño, procede de una ignorancia mi confusión. . Pues prosigue. Que en dulces quejas, mezclada de tu amor está sentida. Pues por qué? Dime la causa? No he debido a tu prudencia, desde niño mi templanza? Es así. . Tú siempre no has mostrado en la ensenanza los quilates del cariño más puro? Es verdad; qué trazas? Yo lo diré, cuando cauto de las dos partes, hoy haga balanzas a la amistad. Yo, desde mi tierna infancia, no he mostrado en mis efectos darte gusto? . Así es, acaba, sácame de tantas dudas. Pues, cómo, dime ocultaba tu amor, (si amor puede ser, el que una gloria dilata) mis principios? . Ya lo alcanzo. Y cuando mi amor se enlaza en dulce prisión contigo, no ha podido a tu guardada noticia llegar? . Detente, (ya lo adivinaba el alma) que hasta ahora no ha sido tiempo de decírtelo. . Qué aguardas? débate Maestro mío esta fineza, desaga la prisión de esta verdad, el amor que me mostrabas en cariñosas finezas; sepa, pues, de mi prosapia, los timbres, quien me dio el ser, y de quien es heredada esta Sangre generosa? Pues dándote la palabra de responder a tu duda, primero otra mayor llama, que es lo que dejamos antes de partirte. . Desairada de esa suerte mi pregunta queda. . Amete, pues no basta decir, que en satisfaciendo a la que está comenzada, y de oscuro enigma, hacer que se muestre verdad clara. daré respuesta a la tuya? Quisiera que anticipada a la otra fuera la mía; pero ya que declarada tu voluntad está, sigo tu gusto; cuál era? . Estaba toda nuestra duda, y no corta en aquella palabra de aquel libro que el Cristiano le nombra la Biblia Sacra; que como ya sabes tú que me di a la desusada tárea de los estudios, en toda esta tierra (arta desvesitura) pues no estiman las letras como las armas. Digo, pues, que como unico en Filosofía, daba el tiempo a diversas ciencias; y en particular la , sin dejar futuro que no alcanzara, siendo la Ned la que mi intento ayudaba, dando en cadaveres fríos razón de lo que buscaba. También de la dncia. las señales que en el agua, los cristales me ofrecían en torbellinos de plata. Y , en sus imágenes daba lo que pretendía, siendo alta, medio para conseguir a los visos de las llamas mis deseos, ayudando , rara en su región mis intentos, y mis fines en sus rafagas, aliviando mi discurso , que larga lo que buscaba mi intente, en sus entrañas mostraba, siendo l , la que en débiles estatuas, es, me mostraba ejecución dejando por desechadas la comán , Tú, pues, deseoso como hombre (que no se adelanta de el bruto, quien no apetece el saber) gusto mostrabas de que fuesen mis lecciones en tus oídos enseñanza. Y dando al Rey mi señor, de tu intento cuenta larga, me dio licencia, y te dio, que en la escuela de mi sala, fueses el sabio Aristoteles, y yo Platón, fue, pues, tanta. tu agudeza a los principios, no dejando reservada para mi duda ninguna, que a tu ingenio desatada no estuviera, que yo sí no te envidiaba, admiraba en tu entendimiento un monstruo. intencional, que en las alas de el discurso, las esferas de las esciencias surcabas. Digo, en fin, que como a ti la naturaleza sabia te hizo entendido, discreto, y perspicaz, aliviabas mi soledad, divirtiendo con noticias que alcanzabas en otros Crianos libros, a quienes siempre inclinada estuvo tu voluntad, y yo al mismo punto daba a esos libros mucho tiempo, con que un día (que alternaba nuestro estudio en nuestro modo) que proponer me tocaba, fue, que aquel verbo , a las primeras palabras , que decía, qué incluia, o qué ocultaba? porque si no significa tan solo educir, hallaba mi discurso gran misterio, y si educir declaraba, convienen con los Gentiles, que decían que ocultaba la naturateza en un chaos, que así le nombraban al principio de las cosas cuantos Cielos ay, y cuantas cosas adornan el Orbe, porque en sí mismas luchaban las frías con las ardientes, con las leves, las pesadas; y queriendo deshacer este enigma que avasalla mi entendimiento, propuse esta duda a tiempo. . Aguarda, que ya sé que pide treguas, y que fue forzoso al agua en breve tiempo ofrecerme para los puertos de España, y ahora nuevamente lo hago el pedirlas, pues es tanta la duda, y tanto el misterio, por diez horas, y a tus plantas. te pido, des a la mía la respuesta. . Si no la hallas. a la primera pregunta, es diligencia excusada. pedir responda a la tuya. La mía no está obligada a alternar con las demás, no siendo materia sabia. No lo haré, si no me muestras de tal misterio la causa. Pues débate que me muestres por la Géética, magia ciencia, que yo no he adquerido, mi Padre. . A eso se adelanta mi amor; y para que sepas que obro con fineza extraña, aquí te le he de traer, en la misma acción que se halla. Por ver si puedo a Don Diego satisfacer, a esta estancia mi amor me guía. . Comienzen al eco de tus palabras, a cumplirse mis deseos. Mas con qué círculos labra el jardín Siroes? curiosa he de ver en lo que para. Al imperio de mi voz, en la inusible capaña se haga lugar a mi intento, y venciendo dilatadas distancias, venga a este sitio, apropiada semejanza de mi intencional idea. Qué estruendo la dilatada esfera de el aire turba? Que dures vida cansada tanto, con tantos tormentos? No podré tocarle? . Aparta, porque si lo haces, será desvanecida fantasma. Este es mi padre? . Sí, escucha, y sabrás lo que ignorabas. Qué venerable presencia! De este círculo no salgas, si quieres lograr la gloria deberle. . No oigo palabra. No bastaba el dolor fuerte de mi esposa Doña Laura, muerta en la flor de su edad? Qué desdicha! qué desgracia! sin duda que era mi madre, porque la joya labrada con tanto primor, que el Rey en los días me mostraba más festivos, en un círculo decía, de Doña Laura soy. Lo has penetrado, oye. Nada veo. . . No bastaba el robarme un tierno infante, querida prenda de el alma, los Arabes, sin saber adonde está, adonde se halla para el rescate; y más siento si en aquella Secta falsa está ignorando la Fiel, la verdadera, y la Santa: ay hijo mío! ay mi bien! Soy yo este? . Todo lo alcanzas. Aay hijo de el alma mía! dónde mi amor te encontrara! dónde te vieran mis ojos! Ay de mí! Lloras? . Que no haya podido sacar de todo lo que he oído, una palabra concermente a la primera? más poco a poco a la valla, o círculo que hizo Síroes, . he de llegar. . . No bastaba, digo otra, y otras mil veces, esta pena, sin doblarla las ausencias de una hija? (o como la perdonara, por el contento de verla? en quien mi vegez hallaba descanso; hay mi Serafina! Padre, y señor, a tus plantas: más Cielos, qué es lo que toco? Qué es lo que has hecho Cristina? Ya te he dicho lo bastante; cuando la respuesta traigas, yo te daré medio, y modo para lograr sin desgracia los carmos de tu padre, siempre esta duda me arrastra: no sé que grandeza oculta. Buscaré quien satisfaga a mis dudas, y las tuyas: sin duda es esta mi hermana, y para apurarlo, intento de mi bien, examinar la Cristiana, di, que locura te precisó, a que arrojada dieses al aire los brazos? di la verdad, pues alcanzas de mi voluntad honestas finezas. . Cruel me arrastra mi dolor por este sitio, por ver si mis celos hallan a esta muerte de mis dichas, a esta vida de mis ansias. Pues que vuestras atenciones. me tienen tan obligadada, no podré nada ocultar. Pero qué es lo que oigo? ah falsa; obligada se confiesa? pluviera al Cielo tirana, que al seguirte presuroso por la cerulea Campaña; fuera túmulo su espuma a mi vida desdichad o al tormento de cautivo, cortara atropos airada el estambre débil, que Lachesís agudo hilaba, retorciendo en mis desdichas, los copos de mis desgracias. Y así, la verdad es, que según lo que deseaba, formó la imaginativa, un bulto, o una fantasma, (con qué dolor lo repito!) de mi padre. . Luego hallabas alguna que parecida fuese? . Y tanto, que jurara. que era el propio, que decía con voz en llanto mezclada mi nombre. . . Qué confusión! Dadme los brazos hermana. Qué es lo que decís? . Que soy el hijo de Doña Laura, y de el Anciano que has visto, que a petición mía, estaba un bulto en aqueste sitio, donde divertía mi ansia, el cuidado de la ausencia. Yo soy a quien en la Playa. de Valencia cautivaron, como lo dice, y declara una joya, que preciosa. tenía, según contaba quien me cautivó (y mostró el Rey ocasiones varias) de oro fino guarnecida, de zafiros, y esmeraldas, emburida de diamantes, y en un círculo gravadas. unas letras, que decían en caracteres de plata, yo de Doña Laura soy. Ya puedo pedir al alma albricias, que a presunciones, celosos monstruos forjaba. No alcanzas esta verdad? Todas las señas son claras, no hay duda que este es mi hermano, que el amor lo publicara, cuando no las atenciones, con que afectuoso trataba persona. . . Dicha grande. Así lo concede el alma. Pues porque el intento mío mejor se logre, te encarga mi amor que des al silencio esta dicha. . Recatada no la sentirá la lengua, siendo mi pecho la caja, que el muelle de tu precepto la tendrá siempre cerrada. Eso importa, y ahora a Dios. Él te guarde. . Porque vaya con seguridad mi dicha, preguntarte quiero; se halla. algún cautivo que sea périto en las ciencias. Sacras de qué gozan nuestros Reinos? Feliz pregunta! Si el agua de mis ojos no me alivia. para cumplir la pesada. tárea de dar el colmo a tu hueco no se engaña mi discurso, cuando infiere que necesita más agua para que lave mis culpas, sea instrumento que haga. a la virtud de mi voz, los efectos de la gracia. bautismal en estos tristes. Salga, pues, esta agua, salga; como aquella que encontraro, los que celosos buscaban por mandado de Nehemias, el fuego que era en las harás. perpetuamente, antes de la cautividad tirana de los hijos de Israel. Sea señor de aquella agua, que roceando las victimas, con ella encendio la llama de el Sol, todo el sacrificio de esta agua, que arde, derrama, señor, porque gocen todos abrasarse salamandras al fuego de vuestro amor, para que Fénix renazcan, Este cautivo que ves, que en lágrimas congel se ostenta, forma de hielo, en cristalinas borrascas, (imagen de nuestro padre, a los copos de esas canas) es muy sabio, y si pretendes. que se instruya en nuestra Santa Fe, no has podido lograr mayor dicha. . Anciano, aguarda. Qué me mandáis? . . Gran fortuna! En una duda me hallaba leyendo un libro Cristiano, por título Biblia Sacra, y así quisiera, que tú mucho saber me sacara de tal confusión. . No sé si mi cortedadlo alcanza; mas en fin, próponlo, y yo te responderé lo que haya penetrado mi discurso. Pues atiende. . Quién pensara que en mar de tal aflicción, elscontrara tal bonanza? Ya te escucho. En ese libro. que te digo, me aliviaba de algunas penas, leyendo esas misteriosas planas, Cuando ofuscado me vi en una cuestión, que agrava: en la Cristiana Doctrina su dificultad, estaba en saber que significa. esa segunda palabra de vuestra Sagrada Historia. El dificultar me agrada, y más con la reverencia que a nuestro tesoro trata, dando el nombre de sagrado; es al principio? En la llana. primera, a la primera línea, el verbo . Basta, decís que qué significa? Esa es mi duda. Pues clara está la respuesta; atiende, Esta distinción se halla, entre lo que es creación, y lo que educción se llama, que la produción se hace de una materia que estaba apra para producir, la creación es de nada; y así dice el Coronista. Moises, que es el que esto trata, que crió el Cielo, y la Tierra, y las formas elevadas de los elementos cuatro. Mas de aquí no se adelanta, porque todo lo demás edución fue, porque hallaba la materia de educir, y decir que crío, hablaba diciendo, que todo el Orbe, el Señor lo hizo de nada. Los Gentiles no alcanzaron esta verdad, y así daban abaterno el Chaos, que era un monstruo, donde se hallaban todas las cosas confusas, y naturaleza sabia, dirimió su laberinto, separando a las estancias sublimes, los once Cielos, abajo la tierra, la agua sobre la tierra, por partes el aire entre fuego, y agua, y a todos hicieron Dioses, siendo su ceguedad tanta, que dio a treinta mil Deidades: cultos. . Y la luz Cristiana, también no da muchas? . No. Pues no dice a la otra llana, hagamos al hombre a nuestra imagen, y semejanza? Habla por tres, siendo un Dios. Cómo puede ser? . Levanta la contemplación, y mira; pero gente viene. . Gracias a mi fortuna, pues ya logré lo que deseaba en este Anciano; pues vete, y mira que en esta estancia, mañana te aguardaré. Y yo te doy la palabra de venir: Adiós. Adiós. . . Deseando, esposa, estaba el tiempo de hallarte sola. Eso isino deseaba, porque darte cuenta quiero. Ya todo desde esas ramas, lo he penetrado gozoso, en tanta dicha. . Si alcanzas todo el secreto que digo. Confuso hacia la enlazada habitación de jazmines vuelvo; mas si no me engaña la vista, están dos cautivos, el pecho, celos, me abrasan; la Cristiana es, aquí intento dar más fuego a la venganza. Di lo que pretendes? . . Digo que aquesa Divina Arlaja, con las dos hijas de el Rey, piden el agua Sagrada de Bautismo, que instruidas en la Doctrina Cristiana por mí (que lugar me ha dado el cargo para que lo haga) están, y mi tío quiero que las Bautice; repara si puedo alcanzar más gloria. Qué es lo que escucho? vengada se ha de hallar mi indignación. Ya con eso, asegurada de tu asistencia estoy. Yo también de mi imaginada confusión, y así te pide esposa rendida una alma. Este esclavo ha de morir a mis manos. Mas aparta; ay Dios! Traidor. . Cómo así, villano, a tu señor hablas? No lo eres tú. Así desprecias a tu dueño? así le tratas? Sí. . Qué es esto? Yo, señor, os lo diré. Es excusada tu intención, cuando más propio será el que lo diga, para que el castigo te fabrique mi querella. . . Espera, aguarda, que yo he de decir. . Detento No pretendas confalacías. Este es el tiempo en que tengo de dejar la enmarañada duda de el jardín, que contra Amete está (pues alcanza mi ciencia que fue Mahomad) patente. . Yo declarada la verdad mostraré. . . Yo. Yo lo diré, pues estaba en donde todo lo vi, y no miento, que a la Magía especulé todo el caso. Pues di Síroes. . Se quejaba Mahomad de este Cristiano. Adónde irá? Que fue causa que su valor no pusiese en su cabeza la sacra diadema, que es en tus sienes viva de Laurel guirnalda. Qué es lo que dice? Pues cómo? Cómo, cuando él intentaba daros muerte en el jardín. Qué es lo que oigo? Albricias alma. Fue quien estorbó su intento. Cómo puede ser? . Aguarda: como al hacer el Cristiano ruido, se ausentó, y gallarda la fidelidad de Amete, llegó al Cristiano engañada, juzgando que era el soberbio ofensor, y haciendo caja de su cuchillo la mano; al punto que dio la guarda seña de salir con él rumor de las alabardas la dejó el Cristiano. . Pues como de sangre bañada estaba la punta? . Esto no he alcanzado, pero vaya, . para el fin de una verdad, por medio alguna falacía, como el Cristiano brioso quitó a Mahomad el arma, que instrumento de tu ofensa, contra tu vida vibraba. Esí Vuestra Maj deshaga este encanto, con mirar si tiene puñal la vaina de Mahomad, y si le viene el que de líquida grana matizado está, que aunque el tiempo ocasión le haya ofrecido de ocultarte su traición, la soberana disposición de Alá, muestra la verdad a extraordinarias señas, o indicios. . Bien dices. Hay fortuna más escasa? qué he de hacer? pero primero es mi honor, que mi venganza. Registradle. 1. Solo tiene la vaina. Evidencia clara. Qué esto los Cielos consientan? pero tocará en infamia confesar mi vencimiento. Qué darme la muerte trata Mahomad? Ay de mí! cómo en su soberbia se enlazan los ardores de ofendido, de agraviado con las llamas? Al jardín todos acudan. Ya lo hacemos. A tus plantas, señor, el afecto mío. Levanta Amete, levanta, ya se lo que os debo. Cielos, quién ha visto tal mudanza? no la alcanzo. No penetro tal confusión. Santa Holalla, bogada de las ollas ea con migo; qué danza nda en aqueste jardín, de siempre que vengo halla i atención nuevas posturas, endo la voz de el Rey gaita, cuyo son unos suben, mismo tiempo otros bajan, cos están tristes, y a otros si gusto, y con algazara ver al Rey enojado, está cayendo la baba? por retiro. . Santas Pascuas. Así corregir intento su condición temeraría, que aunque mejor con su muerte la Corona asegurara, pudiera ser que la pleve, furiosa, o amotinada, ignorando la verdad de ser hijo de una esclava, reventara algún aborto; y en fin, es muy ventilada cuestión, si le toca, o no el Reino. . Suerte tirana! esto es que dispone Alá, es castigo a mi arrogancia. Esto es sosegar el Reino de la quietud que amenaza. Esto es livertar a Amete, y darle triunfos a España. . Esto es lograr la fortuna a medida de mis ansias. . Esto es ser en mis intentos Polycrates Rey de Samia. . Esto es adquirir el puerto en medio de las borrascas. . Esto es que su Majestad, va caminando a la sala; y esto es, señores, dar fin a la segunda jornada.

JORNADA TERCERA

JORNADA TERCERA Son tres Hipostasís en una esencia. . En eso mismo nos quedamos, y así puedes explicar, si son distintos tres, cómo es solo un Dios? De esta suerte; atended. Dilo. Que sé de un Dios poderoso; principio de los principios, no ignoráis, a quien vosotros Alá decís; los Egipcios , los Armonmios , los Anglios t, los Latinos , y os los Griegos; los Persas por más prodigio , los Hebreos , nombre tan explicativo de la esencia de Dios, por verle tanlacratísimo no eran atrevidos a pronún ciarlo, y en el sitio de Geoba, pronunciaban Esto mismo observó nuestro bulgar Intérprete, cuando dijo en el verso tres de el sexto de el Ejodo, el nombre mío , no mostré, y el Hebreo tiene escrito el tetagrammaton , que a manera de el antiguo uso Hebraico, tradujo nuestro Intérprete Perito. Con otros distintos nombres le llamaron, redudidos a explicar sus atrioutos, es el primero Él, lo mismo que Dios fuerte; es el segundo , que traducido dice Dios que nos gobierna otro , de el ya dicho arriba plutal. , otro que siempre está unido, a otro como , , de armas caudillo. El quinto es Elion excelo. El sexto es demostrativo de el poder, Ele Aer Fle, que dice breve, y succinto, todo cuanto es, soy quien soy. Gero es Ya, siempre escrito, y pronunciado , que dice según distingo, alabad a Dios, porque , a lo que he entendido, síguinca alabad, y Ta, Dios, y señor infinito. Llámale el Español , que significa muñifico, y liberal, nombre que abraza cuanto se ha dicho, Los Gentiles, , y que este sea el que digo. Lo explicó San Pablo a los de Atenas, que introducido en el Areópago estaba, que este Dios tenga distinto supuestos, declararé con filósofos principios. En Dios se debe salvar amistad grande; advertimos, no darse sin distinción entre sí: luego es preciso que distingamos personas; pues para amor infinito, no son bastantes las cosas criadas, porque reciproco, para enlazar amistad, requiere vuelva al principio como término, que amable se califica excesivo. Y también, porque el bien es de si comunicatino, y si sumo bien, será sumamente; es gran delirio, que sumo se comunique, sin ser supuestos distintos: luego en un Dios entender tres supuestos, es debido, y que el segundo proceda de el entendimiento mismo de el Padre, que es el primero, pues si se atribuye al hijo la sabiduria, es probio que proceda de el divino entendimiento. . Detén, eso tiene algunos visos de humanidad; pues también lo Engieron los antiguos en el nacimiento de Minerva, que sin el mixto femenil salió galiarda, y no solo de el invicto súpiter, si no es de parte que viene a decir lo mismo, pues salió de la cabeza, donde tiene el señorio el entendimiento. . Eso iba por otro camino. Allí salió una Mujer, ficción conocida, un Hijo aquí, que Verbo se nombra, concepto de lo entendido. De el amor de estos dos, luego resultó el Divino Espíritu: con que son Tres las P en un Dios. . No convencido. aún quedo de tus razones, pues si antes iba inducido a que no fuesen Tres, mas ahora las averiguo. De qué suerte? De esta suerte: en tus razones, no has dicho, que el Espíritu procede de el amor de dos? . Es fijo. Pues por qué de el mutvo amor de los Tres, no es producido otro supuesto? . Por esto, porque está en el Exhaurido de la potencia el efecto, como en término infinito, Así, como no se puede egendrar otro Divino Verbo, porque la potencia intelectiva, previno el término de entender. Lo otro, porque es el Espíritu quien enlaza a entrambos, pues en filosofo principio, como una razón formal no se declara, es preciso, que siendo el tercer supuesto, razón formal de el Divino, nejo de entrambas personas, no se dé otra: como vimos, y advertimos en la unión de alma, y cuerpo, pues al mismo tiempo se da (según quieren algunos) modo distinto de unir a los dos; mas para venir este, requerido no es otro, porque se diera proceder en infinito, y de una razón formal, otra razón. . Lo he entendido. Prosigue, no te detengas: raro asombro. . Gran prodigio! Digo, en fin, que como el hombre, como los dos habéis visto en nuestra Sagrada Historia, ingrato a los beneficios que el Señor con él obró, dándole el alto dorunío sobre todo lo viviente, y haciéndole de aquel limbo con sus propias manos, y inspirándole propicio el aliento de la vida, quebrantó (que desvarío, a instancias de la mujer, que altiva, y soberbia quiso saber tanto como Dios, el precepto negativo de la fruta de aquel árbol. Y estando el hombre cautivo en poder de Lucifer, Príncipe de los Abismos habiendo hecho él, Señor, (teniendo el caso previsto, en su eternidad) decretó de que bajase su Hijo a padecer por el hombre bajó, y tened entendido, que a no quebrantar ingrato el precepto, fuer a fijo el no haber tomado el Verbo nuestra carne, si el motivo que señalan todos los Santos Padres, y Concilios, es por la salud de el hombre. Bajó el Verbo, como digo, a padecer. . Tente, aguarda; qué razón hubo a que si no el Verbo bájara, y no otro de los dos? . Lo mismo estaba dudando. . Pues atended, que ya me explico. Ya os he dicho, como fue causa de tanto delirio, el deseo que mostró la mujer de saber, y hizo tal fuerza en ella este fin, que precipitada, quiso ser como Dios: ya sabéis, como se atribuye al hijo la sabiduria, pues como por saber le vino al hombre la esclavitud, fue de decreto Divino, que padeciese por él aquel, a quien atribuido el saber, como fuente, y manantial de sí mismo Bajó el Verbo, y terminó la humanidad en el limpio; y puro viviente claustro de María (aquí es preciso hacer alto mi atención) sujeto tan peregrino: Mas para qué me detengo a esajerarla, si he dicho que es Madre de un Dios? esta es. por quien el Genesís dijo, que quebraría a la Sierpe. la cabeza el prodotipo, o la luz de aquella sombra, que a Luzbel dejó abatido en el Templo, que fue el arca la Vara de Aaron, que hizo. estrago a las demás varas. Está el trono esclarecido. de la divinidad, pues así Epiphanio lo dijo: esta de Jesé la Vara, esta; mas adonde altivo me remonto? si conozco que es vano el intento mío, pues no tienen fin sus glorias, aunque el decirlas principio. Se hizo Hombre el Verbo, por obra milagrosa de el Espíritu, siendo dos naturalezas en un supuesto, que pio padeció, según la humana, por redimir los cautivos de el poder de Lucifer, porque como era infinito el pecado, fue forzoso que viniera a redimirlo una Persona Infinita: sin dejar ningún indicio. si pudo, o no padeciendo humano, librar Divino, pues como se le atribuyen al supuesto los delitos, como el obrar bien, y en eso fundan que no pudo Cristo pecar, los más, con razón, la obra, que como Hombre hizo, fue vastante para que mereciese; ya habéis visto como Encarno, y comó hay Personas. . Sí, más admiro que no hable de Tres Personas la Historia. . Atended, que el mismo Verbo, que os ha hecho dudar de el Majestuoso artificio de el Orbe, os ha de mostrar el misterio que público, porque aquel Verbo , por el Hebreo es lo mismo que , y esto lo propio vuelto en idioma Latino, que Judices Dis, claro. está ya, pues hemos visto, que el Verbo está en singular, declarando en mudo estilo, ser una la esencia, y , dando distintos. supuestos, pues significa Dioses, y Jueces. Confirmo todo esto con Isalas, que dice, no se si al quinto capítulo, o sexto, , , , y entendido prosigue , en donde fijo explica el propio misterio aquel . repetido tres veces por Tres Personas, y el Deús la esencia. Sigo a Orgenes, y Ruperto, que son claros i. , y más adelante dicen clusulas de el Sacro Libro, y en estas solas palabras, dicen estar incluido el misterio, pues el Dus es el Padre, y , se envende el verbo, seguí el ingenio de Augustino, que in precp, dice es lo mismo que in. , el Paráclito declara, con que en la llana averiguó primera, todo el misterio, y en otros textos distintos se advierte todo más claro; pero como es tan subido, por más claro que parezca jamás, ha llegado el juicio a alcanzarlo, reservando su grandeza al otro siglo, donde bien aventurados se nos represente trino. Este es el Dios verdadero, este el que al pueblo afligido de el poder de Faraón lo libró, abriendo camino por las sucesivas aguas, dando a entender, que es preciso, para adquirir libertad, pasar primero contritos por el camino Sagrado de las aguas de el Bautismo. Grande eficacia. . Admirado, y confuso a un tiempo mismo, a tu elocuencia he quedado: mas si la oración que hizo Pisistrato a los de Atenas, les obligó a que rendidos le diesen, sin atender a más, el Laurel invicto. Y si la que formó Hegesias, fue tan eficaz, que vino (siendo de la mala vida) a infundir con tal dominio en los oyentes, deseos de la muerte, que previno el Gran Tolemeo, que fuese suSermón prohibido. Y si la que hizo Pericles fue en tanto extremo, que impío, al eco de sus palabras, les tiranizó el dominio a los Atenienses; y en fin, si fue tan activo el Sermón de el Gran Genocrates, de la templanza que hizo a Polemo, Gran Filósofo de Ebrio Joven, he impudico: y la tuya ventajosa a todas es, convencido me confieso, sean tus voces de mis desgracias asilo, de mis vorrascas el puerto. Y pues no puedo encubrirlo, que se sale por los ojo veloz el intento mío, sea tu voz el triaca de este veneno: y pues pido lo que pretendes que pida, concedédmelo,; Bautismo Varón Santo, que me abraso, agua, agua. . . Vino, vino: que haya hombre desesperado que pida agua, vive Cristo que es un Moro quien tal pide. Yo te la ofrezco, . Y el vino a mí no? . Deja simplezas. Vive el Señor Uno, y Trino. Ven acá, como lo entiendes eso tú? . Muy bien. . Pues dilo. Ve usted una doblez? Sí. . Ve usted otra? Ya la miro. . Ve usted estrotra? También. Pues ven aquí un paño mismo. Lo que veo es todo asombros. Portentos es lo que admiro. Oh cuánto se alegra el alma! Vamos, que se da principio a la fiesta. . Qué fiesta hay? Pues si aquí os estáis metidos, siempre hablando de los Cielos, escudriñando los signos, como gente loca, como queréis saberlo? hah cumplido hoy años Atlaja, y para el festejo que ha pedido (que siendo esposa de el Rey, todo pende de su arbitrio) no falta si no es oyentes, porque todo prevenido está ya. . Qué festejo es? Una Comedia al estilo de España, que los esclavos hacemos. . Pues es preciso, que asistamos. . Mas primero quisiera que mis suspiros, a instancias de mi deseo alcanzaran lo que pido. Oh, señor, lo que os debemos! vamos, pues, . Señor Divino recogedme en vuestro aprisco. Este Obispazo me tiene hasta la garganta haito: Viene mi señor, y trae platos muchos, y esquisitos, para que comamos, y él saca lo contemplativo; y dice: válgame Dios las mércedes que recibo de el Señor! estar esclavo, y con regalos? Yo digo, si señor, es señal que Dios nos quiere bien comidos. Se pone al punto muy grave, y estando muy engreído, quita la mesa me dice; no comemos más? le digo, esa es gula me responde, y ha habido vez, que he salido con tres libras de comida, que causa miedo el decrlo. Este es viejo Camaleón, o yo soy un gran pollino: Pero de todo cuanto hace; lo que más me ha corrompido, y me corrompe, es el verle Ralendario de los siglos, la cuenta que tiene con los Viernes; por San Cirilo que me hace prevaricar. Señores; el Diablo mismo debe traerle a la memoria los Viernes? Semana ha habido que ha contado cuatro Viernes, pues decir es permitido el comer cosa de gusto en tal día, es desvarío. Yo he venido a Argel, a que este Santurrón Obispo, en el potro de la mesa me dé un hambriento martirio. otra peor, como no como se me ha encajado el oficio. Al punto he dado en Poeta, y a todo cuanto percibo, se me vienen consonantes a mantones, es prodigio verme echar una Quintilla: mas la de ayer iba bonica, no la oigan, porque si saben la abilidad, es lo mismo que acudir todo el Lugar por Coplas, y Villáncicos. A ti Rufina, cochina, mucho te estimo, racimo, y como fina, cortina, que hueles a trementina, vengo a ser tu primo; pimo. Invisible; qué hay de nuevo? Yo he de perder el juicio con estás cosas. . Por qué? Si estás viendo el Laberinto, que por los años de Arlaja están dirigiendo a gritos. los Dédalos Españoles, con un brinco, y otro brinco. Si sabes que nuestros amos, amantes, y comedidos, hacen primores papeles por dar a su amor alivio, mas que por dar gusto a nadie. Si sabes que estoy vestido para hacer gracioso, y sabes que te llamo, y que te Digo, quieres? Mujeres, placeres, alfileres. Es palillo? tontón. Picaron, ratón, motilón, melo. R. Pulido es el cuento. Miento, tiento, siento, viento, ciento Hay vicio semejante. Amante, guante, diciplinante. Qué lindo nervolario. Ralendario, herarío, sagrario. Ah visto, y que Poeta. Carreta, teta, trompeta. Perdido está: aDios loco. . Retoco, poco, moco: vive Cristo que ha sido bravo el ardid, para haberme desasido de Rusina. Un consonante al señor Calvino, vino, trino, pollino, y también fino, pino, tino, y chino. Tira la cortina allá. Buena está, ya van viniendo los de la fiesta, gran tarde hemos de tener. 1. Entremos al vestuario, que ya llegan sus Majestades. 2. Qué bellos que vienen los principales! Solo este rato sosiego halla mi amor; ay mi bien! Solo este instante divierto mis pesares; ay esposo! Y así; por no perder tiempo. Y así, por no perder lance. ̱. Quiero llegar. . Llegar quiero. A deshacerme. . A abrasarme. En sus luces. . En su fuego. Mas ella hacia aquí; qué glorias! Mas él (qué dicha!) a este puesto. Se encamina. . Se dirige. Mi Serafina? . Mi dueño? ̱. No imaginaba mi amor al fortuna. . Mi deseo, o esperaba tanta dicha. Pues seguro nuestro intento vede ejecutarse. . Pues o tan continuo tormento államos claros alivios. Pudiendo decir sin riesgo. Pudiendo pronunciar libres. Nuestro amor. . Nuestros conceptos. Que, aunque fingido parezca. Que, aunque les parezca sueño. Esta ficción para todos, real para mi pecho. Este para todos ente razón, es verdadero a mi . . Y así, a este asunto mpuse para el festejo cuartera. . Cuál es? Escucha, pues. . Ya atiendo. g. Es en el obrar mi amor mudablé, que Protieo, stransformado en si propio, e ha fundado en sí mismo. iscreta está. . . Si tuvieran os los demás Ingenios tal aplauso, peligraran en el desvanecimiento. Mas sus Majestades vienen. Vamos, pues. Adentro entremos. Hay más poca habilidad! aquí falta un arco entero. 1. Para qué? . Para qué? para que ha de estar un Moro viejo dando voces, pues no tienen campañas en todo el Reino. Por sosegar su inquietud, afabilidades muestro. Los celos muestran matando. A Fabio, que venga presto. 1. Ya está aquí. Vamos, que es tarde: quién se hallara mosquetero! 1. Para qué? . Para decir, salga, salga, 1. Eso es superfiuo. Es en el obrar mi amor, más mudable, que Proteo, pues traiiformado en si propio, hoy se ha fingido en sí mismo. l 1. Guarda el Jabalí, que vuelve al tiro. . . Válgame el Cielo! . Donde yo estoy, no peligran beldades, sin que primero deje a su furor la vida. 1. Fuerte valor! 2. Grande esfuerzo! Lo que tardan de pegarle! . volcanes aborta el pecho. Hidalgo Joven, a quien reconozcó. 3. Fuego, fuego. Mas qué aventuradas voces turban la región de el viento? Fuego, fuego. . Qué esperáis? A la puerta todos. Que no haya una lengua de agua? todo es llamas, todo incendios, nueva Troya se dibuja entre tanto. Fuego, fuego. Yo te amparo. . Ay de mí triste! Valedme piadosos Cielos! Yo te libro. S. Macario, Antonio, y S. Lorenzo me valgan, y los cuarenta Martires; la espada dejo? mas de qué me sirve ahora, si al fuego ofender no puedo? . Recobraos, bella Cristiana, de el susto, y si el fingimiento de libraros de una fiera, os forzó a agradecimientos, la realidad de quien puso por vos la vida al incendio de una. Troya, que en voraces llamas consuima el viento, os deba que más humama miréis mi amor, que si vengo a ser de Creusa el Eneas, seré Troyano resuelto, Paris de más bella Elena. . Ay de mí! qué es lo que veo? teneos. . Es imposible. Esposo. Ya estáis de el riesgo libre, señora, volved, volved en vos, mientras vuelvo por la vida de mi vida: mas qué es lo que miro, Cielos? ha traidor, como pretendes, temerario Prometeo, la luz, a cuyos ardores has de ver tus escarmientos? Cómo tú, villano, así . hablas con migo? . Este acero me depara la fortuna para amparar a Don Diego: ánimo, a tu lado estoy. A todo el mundo no temo, Tu contra mí, Arlaja? . Sí, hquién vengo vengo. V y a quien me ha dado la vida, la vida volverle quiero. Ah fementida Cristiana! El mayor lauro que tengo es, bárbaro. . Hay más desdichas? Qué estruendo es este? teneos. Puesto, señor, a tus plantas te pido que veas atento en las tablas de querellas, de satisfacción espejos. Y para que obre, señor, tu Majestad, conociendo la verdad de empeño tanto, lo que pretendo primero es daros cuenta (aquí astucias) . de el más horroroso empeño, que en los balcones del siglo, perspicazr registró el tiempo. Confuso estoy. . Yo mortal, La pena embarga el aliento. Ya representando están estos dos con dos aceros, que les importa mi vida, cuando vibrando soberbios sus filos contra mí, ya desmayando, o ya cayendo, en la Barca de Aqueronte juzgué pasaba el Leteo, y con curso tan veloz, que a no volverles tu imperio su arrogancia en humildad, y en confusión su denuedo, fuera triunfo de sus manos esta vida que os ofrezco. Fue la causa el que al acaso de haber venido a este puesto, sacando libre a una esclava, a los dos hallé (qué incendio!) posponiendo su venganza a su amor, que en nudo estrecho, era un alamar dorado de sus fementidos pechos. Ellos entonces: mas baste, para explicarma, el concepto de arriba, que hay cosas de tal materia, que el silencio retórico las declara a luz del conocimiento. Hay más confusión! al punto a los dos los llevad loresos, estén distantes. Venganza tomaré cruel. . Primero no me oiréis? No escucháis? . No, que tantos indicios tengo de vuestra traición, que fuera abandonar mi respeto, escucharos. . . Yo, señor. Tu fuiste el loco soberbio, que pretendió ciego darme la muerte; pues el acero que Amete tiene, es el tuyo, y ese es el que de el sangriento humor se bañas, y confirma este discurso, que al tiempo que sucedió, esta traidora estaba presente. . Cielos, todo contra mí se vuelve? mas no importa, nada temo, que el Rey de todos los Reyes, me amparará. Y porque de esto no quede duda ninguna, (ahora descumbro el secreto que ocultaban los Cristianos) lo hacía con el pretesto de llevársela a su tierra, para cuyo cumplimiento la bautizó. . Esto es verdad? Sí. . Qué dices? Qué confieso a Cristo Hijo de Dios Vivo, por Dios, y Hombre Verdadero, que murió por libertarnos en un cruzado madero. A este quiero, a este le amo, a este adoro, este venero por Rey de todos los Reyes; y también dicen lo mismo tus dos hijas. . 2. Sí, también cultos a Cristo ofrecemos. Ah blasfemas! qué decir? 2. Que le amamos, y queremos dar nuestras vidas por Cristo. Mahomad, a ti te entrego la ejecución. . Pues qué mandas? Que las frían al momento a todas tres en aceite. Señor, por tu amor gustosa tan agría muerte. a ese esclavo llevad preso; que ha de ser su muerte más penosa. . Señor, si el tierno llanto que brotan mis ojos, por mujer, puede. . No es tiempo de piedad, si de castigo. Señor, lo que humilde os ruego, es, que antes que le deis muerte, a mí me la deis primero. Ea llevadle. . Ay de mí! No te aflijas, que ya medio se buscara de su vida: lo que lumamente siento, es el martirio de Arlaja. Esposo, mi bien, mi dueño. No me atormentes más. . Ay que dolor. . Hoy justiciero, haré que me tiemble el Orbe. 1. Señor, Siroes descompuesto quiso librar a las tres, diciendo, que quien soberbio contra aquellas flores iba arrogante, loco, y necio, a ser Cierzo? Mas Mahomad irritado, de él cogiendo, y de otro que iba con él, habiendo echado primero en la caldera al esclavo colérico, y desatento, le ha pretendido arrojar, y dirigido a este puesto, quejoso viene. Que mucho, señor, que siempre en recelos viváis, si a quien os ofende dais alas, para que ciego haga arrogancias con quien, Águila de vuestro Imperio, remontada solicita registrar todos los senos más ocultos? Y qué mucho que os vaticine lo presto, que entregaréis a sus manos la vida (si no es trofeo de otro valor, ya! pues madvertido has puesto en un rapaz tu corona, en un. No es ahora tiempo de explicarte, ya dará lugar a nuestro deseo alguna dicha. . Lo que con más ansias, más extremos siento, es la muerte impensada de nuestro Obispo, y Maestro. Síroes, he sentido mucho de Mahomad el desacierto: todo cuanto dice sale . verdad, y yo mismo temiendo, estoy, que en sus viles brazos he de rendir los alientos: cada instante me confundo mas. Señor, puesto que deseo, por alcanzar vuestras glorias; procurarlas el aumento, resuelto estoy a que diga en la campaña el acero con Mahomad, si fue fijo de la Reina este suceso, y defiendo, que fue siempre Roca que el rigor de el cierzo no pudo mover, Castillo que las bombas de el deseo no ofendieron su constancia. Y en fin, a Mahomad le reto, como falso, como aleve, y traidor, por saber cierto que ha sido industria, y ficción cuanto aquí de ella ha propuesto, tocante a su honor. . Pues yo, por mi sobrino lo acepto, que solo este lance, puede prevenirme algún remedio. Yo lo confirmo, Hay más penas? quién se ha visto en tanto fuego? quién se ha admirado en tal llama? quién se advirtió en tal incendio? quién se miró en tal peligro? quien, en fin, si no es yo? puesto que de todas las desgracias hoy los efectos padezco. . Sombra, bulto, fantasma, que al mirarte, cobarde el brío, no quisiera verte, qué razones te obligan a atreverte en claros precipicios a arrojarte? Mas ay que ya yo llego a penetrarte, ya mi discurso llega a comprenderte, pues aquesta invasión de aborrecerte, mas me instiga a la fuerza de admirarte. Detente allá, fantasma, o culto hierto, para la planta, al ver mi esfuerzo altivo, pues si pasa de aquí tu desacierto; Bulto, con la señal de vengativo, trocando las reliquias de ti, muerto, serás mísero estrago de mí, vivo. Diego, no te espante así el mirarme, no acobarde tu aliento, al solo verme, impulso superior puede traerme, violencia superior puede formarme. Vengo, amigo Don Diego, no a vengarme, antes vengo a tus plantas a ofrecerme, pues lo que tu imaginas, fue ofenderme, es la mayor razón para obligarme. La vida me quitaste valeroso, dejándome a tus pies ajado Lirio; mas fue Don Diego en tiempo venturoso: Y aunque juzgues ficción, si no delirio, a prevenirte vengo generoso, la Corona Sagrada del Martirio. . Detente, detente, sombra, para ese curso ligero, detente, bulto horroroso: mas en vano al aire entrego las voces, si eres en el átomo ya de su imperio. 1. Vaya este con su amo. Pues qué es lo que hice yo? 2. Volvernos con su agua muchos Cristianos. Válgame Dios, y qué enredo! yo con agua? qué delirio, ha podido el Diablo mismo urdir esto? Yo con agua? esta afrenta a mí? yo vuelvo a nadie con agua? yo? si fuera vino, era menos mi sentimiento; mas ser con agua, no lo consiento. 2. Allá dentro vaya. Venga lo que queráis, majaderos, que a nadie, si es gente viva, de el Rey abajo, le temo. Detente, vuelvo a decir, sombra horrible. Malo es esto: sombra horrible, guarda Pabla. Quién te ha dicho, que mi pecho se asusta de ver la muerte? y más cuando fiel ofrezco la vida, y mil que tuviera, por mi Dios. Este es Don Diego, señor. . . Pues qué, tu Juvisible, estás preso también? Bueno; no conoces mi desgracia? . Pues tú, que delito has hecho? Señor, si te he de decir la verdad, yo soy travieso, a una Mora, qué se yo que la dije, estaba oyendo una docena de Moros la arenga, llegose el tiempo , pasé a leer; y estando en los suponendos, tocan como campañillas a rebato, entra arguyendo un Moro con una estaca, respóndole con un leño, salen otros con alfanjes: pero yo perdido el miedo. le cojo a uno de un vigote, entre los Moros me meto, y dando al derredor vuelta, les arrojé los aceros con los pies de el Moro, arriba, y bajando un tanto luego, cada alfanje se metió en la nuca de su dueño. En ti no obran los trabajos, siempre estás de humor. Me han hecho sus hijos causa, y se han querellado muy soberbios, irgamente se que Y sabes (ay de mí!) si a Seráfina le han hecho algún daño? . No lo sé, solo sé que ese podenco del Rey, viéndola florar, no se enterneció. Son estos por su natural horribles: A sabes de donde este termino África derivación tiene? . Sí, según entiendo, de Afro de Abraham descendiente. No es esa la propia. . Luego será de aprivativa, y c espeluzamiento, que quiere decir sin frío. Tampoco. . No lo penetro: así, de Ifrico Rey de Arabia, que fue el primero que pasó a habitarla de los Arabes. . . Algo es de eso, más propia erimología es de , un nombre Griego el cual significa espanto. Y así, en todos estos Reinos son crueles, son horribles, y no te espantes que un Cielo no moviese a quien horror es de él, Orbe: mas qué ciego una pasión me arrastraba! y mi tío? . Así, le han muerto. Oh bárbaros! que no basta a mitigar el sediento deseo de sangre humana la de el Orbe: Oh si primero las tenazas de Polonia, y las llamas de Lorenzo, me dividieran en piezas! ay Varón Santo, que presto que me quitaron la gloria que aliviaba mis tormentos! mas qué hay que hacer? Dios lo quiere, por ir poblando su Reino de Martires invencibles. Señor, mi vida os ofrezco, venga la muerte por vos, que no hago cosa, si advierto que os vuelvo lo que me diste. or, si acaso yo muero, dad lugar a que me entierren en la Iglesia de San Pedro de mi Lugar. . . Calla, loco; pues a ti después de muerto, qué importa que en cualquier parte te dejen? . Por Dios me alegro; era bueno que me echasen al campo, y vinieran luego a comerme canes, y que fuera carne de perros? eso no: Señor Divino, esto os pidos más qué es esto? ya se ha cumplido mi hora, válgame aquí el Padre Nuestro, la Oración de los Difuntos, las cuatro partes de el Credo, las dos Letanias juntas, el Prefacio, el Ejanjelio primero de San Mateo. 1. Sacad al uno. 2. Ya voy. Pues que le coja primero a mi amo, que los criados han de ir detrás. . 2. Vamos presto; fieros tormentos le aguardan. Señor, por tu amor me entrego a los mayores martirios, dadme valor, Dios inmenso: adiós, Invisible. . Adiós; no podía en tanto aprieto, hacer la Virgen de la Hoz un milagro con Don Diego, siendo tan devoso suyo? mas ya lo voy comprendiendo, y es que el mundo se va a pique, no hace de milagros tiempo; desde que hay menos Butrón, van los milagros a menos. Mas ay, no andemos en chanzas, que no es hora de ellas, puesto que el verdadero Buerón, es cumplir los Mandamientos? No me puedo contener, en encajar este cuento. Estaba un Cura en su Iglesia, predicando; unos mozuelos la noche de antes; habían cantado por pasatiempo, con un pandero, cruzando arriba, y abajo el Puelo, se le vino al Santo Cura reprender esto, y diviendo y haciendo, desenvainó un Cristo, que es el remedio de la falta de Sermón, y dijo a alta voz: mozuelos, que tras el pandero andáis, de día, y de noche inquietos alborotando el lugar: en guardar los mandamientos, y en aprender la doctrina tendréis el mejor pandero. Con el recado de Ameto, segura aquí llegar puedo. Mas Cielos, esta es mi culpa; ay de mí! quién? más qué veo, no es Rufina? vive Dios, que detrás de ella pretendo, después de saber qué quiere; darla un chasco. Voy cogiendo la vuelta, ahora dirá su relación, que es primero. Don Diego, señor? sin duda que le han llevado ya; pero por si acaso oculto quiere no salir, decirle intento lo que me ha encargado Amete. Amete, señor Don Diego, te envía a decir conmigo, que aquí se halla el Reverendo F. Melchor Zuniga y Torres, que a redimir viene. . Bueno. Y así, que mires si quieres salir, porque inteponiendo su autoridad con el Rey Amete, los prisioneros, y esclavos, todos están libres, por muy corto precio: esto digo, y a Dios. ̱. Lindo fuera, que con mucho tiento, se fuera la reverenda Rufina sin susto? . Ay Clelos! quien ha muerto la loz? qué fantasma sueña? Rufinila, Rufinilla, la de los ojos traviesos, quien te ha metido a inquietar a las almas de otros Reinos? Ay qué congoja! . Detente, y mira que en cierto juego con Frailes, perdí setenta Rosarios, y no pudiendo cumplir esta obligación, te encargo. . Qué? Que al momento me envíes el testimonio en una carta de a pliego, porque las almas caninas gastamos gran cumplimiento; Lo cumpliré como dices. Ten un poco de sosiego, y pondrás el sobre escrito a Doña Alma de Gregüesco, vive hacia la mano izquierda, como entramos al Infierno; enfrente de cinco sastres. Mover no me deja el miedo. 1. Y vete con mil Demonios. Ya me voy. Y yo, que es tiempo de que el Padre Fray Melchor, amigazo mío añejo, del Sol me lleve a la Puerta, que desde allí considero, que acertaré a un bodegón. . Por aquí saldrá mi dueño; qué sentimiento mayor puede haber? . Mi bien? . . No es tiempo de eso, Seráfina, ya cumplí, como Caballero, dándote la mano, ahora voy a morir, y contemplo que es hora que no permite diversión alguna! . Ay Cielos! quién vive con tanta pena? Adiós, esposa. Adiós Diego. Él te guarde. Para dar al dolor el sentimiento, con mil tormentos mi vida, mi amor pasa a mi respeto, a mi punto mis ardores. Vengan, pues, piadosos Cielos, de el amante, Ifis, el lazo, vengan los peñascos de Ero, vengan las llamas de Porcia, venga la flecha de Noso, venga el arrojo de Athis, venga de Mirra el lamento, venga las aguas de Esaco, venga de Lucrecia el yerro, vengan los celos de Pocris! venga de Lollio el veneno. venga el cristal de Narciso, venga la consunción de Eco, venga el áspid de Cleopatra, y venga de Luadne el fuego, que tanta diversidad de muertes fueran contento a mi vida desgraciada: más es tirano su Imperio, pues por no aliviar mi vida, la dilatará, advirtiendo, que en vivir más, muere más, padeciendo a un mismo tiempo; entre el vivir, y el sentir, estar viviendo, y muriendo. . Generoso Rey de Argel. Rey de Argel, fuerte guerrero, Cuyas, glorias Cuyos. Timbres En ardores! . En reflejos. Sin eclipsarse tus lunas. Dando luz al universo. A pesar de siglos reinen. A pesar vivan de tiempos, Ya se ve Amete en el campo. Ya está Mahomad en el puesto. Defendiendo . Publicando. Que la Reina, a quien venero como Porcia, por lo casta. Que la Reina, a quien severo acuso de desleal. . Fue fiel. Fue ingrata a su dueño. Y pues son demás palabras, Y pues sobran los acentos. Dónde habla sola la espada, Dónde pronuncia el acero. Público. Digo. 2. Que fue. Fiel. . Desleal. 2. Y hasta el tiempo suspensos. . Sea la seña, enarvolar este lienzo tres veces. . Ahora verás . castigados tus intentos. Ahora esperimentarás de mi valor los excesos, pues relámpago. . Pues rayo. 2. Es contrarti. Grande esfuerzo! Fuerte brío! . Valor grande. mas contra mi pulso. Muerto soy, ya lo conozco: penas. Suspende, Amete, el acero, . aguarda, pues, no le des muerte. . Señor, tu precepto es rémora de mi impulso. En vano es ya, que sintiendo estoy por estas, dos bocas salir el alma, y confieso que fue falso lo que impuse a Arlaja (ay de mí!) pues ciego me arrastraba inadvertido una pasión, unos celos, que falsamente traidores, levantando mayor fuego en el ardor de el festín, ejecutaron incendios. Yo fui el que quise dar muerte a su Majestad, que oyendo el ruido de las pisadas, me ausente; estando a este tiempo, el puñal que en su defensa sacó el Español, sangriento en la sangre de Tarife. Esta es la verdad, y esto lo declaro, por ser hora en que yo; pero el aliento embargado, la voz ronca, la lengua torpe, no puedo decir más: ay de mi tris Gozoso con tanto extremo me ha dejado esta verdad, que no sé si este contento dará lugar a que sienta (no hay que admirar; si me alegro) la muerte de Mahomad; y pues mis glorias has hecho mayores, pretendo yo corresponder: y así, en premio de tal acción, tu voz sea el logro de tu deseo, pues decir tú, y obrar yo, será en un punto. . Pues tengo la fortuna de mostrarse el Rey obligado, intento . dar libertad, al esclavo. Pues, señor, lo que pretendo, es, dar vida al Español, pues fino se puso a riesgo, de perder por vos la vida en el jardín. . Al momento vayan, y sirva de seña del indulto. . Deteneos, que ya está: qué compasión! (después de tener el cuerpo en tibio carmila bañado, a los golpes de dos fieros ministros, que ejecutaban con puas de agudo acero el estrago) traspasado en una vara de yerro, desde abajo arriba, sin que pudiese convencerlo a que entrase en el rescate, ni mi llanto, ni mi ruego, diciendo que era mal trueque, dar él por la vida un Reino. Todos los Perros malayan de Argel, y cargue el Infierno con todos; que si hará, amén. Por Dios que es lástima verlo a mi amo por las Plazas, a los dos lados dos Perros, descargando los azotes sobre él, como si hubiera hecho contra ellos alguna cosa. Teneos digo, teneos, mas luego desmaye, conocí, como eran viejos, y a can viejo no hay tustus. Cómo de pena no muero, como no me ahoga el dolor, como no falta el aliento, y no me mata la angustia, al ver, al mirar: ay Cielos! este espectáculo triste. Ya, señor, este es el puesto donde padece el Cristiano. Confuso, absorto, y suspenso me tiene su gran valor. Ayudadme, Dios Supremo, Jesús, Virgen de la Hoz. Ya te asisto. . . Nada temo, porque teniéndoos, Señora, todo cuanto quiero tengo. Nunca falto a mis devotos; y así a prevenirte vengo, como más sabia Tritonia, la corona a tus tormentos. Mas qué voces tan suaves, son primavera de el viento? Qué admiración. Qué milagro! En fin sois Reina del Cielo, mas ya me falta la voz, y ya se estremece el cuerpo en vuestras manos, Señor mi espritu os encomiendo. Te Deúm laudamus, te Dominun confitemur. Gran constancia! Gran valor! Tú, Amete, pues el efecto no conseguiste, seguro puedes, en segundo premio, pedir lo que más te agrade. Pues que seguro te dejo, faltando ya Mahomad, lo que os pido, lo que os ruego, me deis libertad, dejando que pise mi amado suelo. Nada te puedo negar, y pues sabes el secreto. A mi Maestro llevaré conmigo. Yo lo concedo. Y yo prometo, me dé primer sepulcro un Convento, donde alabando al, Señor, mitigue mi sentimiento. Y yo el irme pían pían, con otros, del caso nuevo, a dar noticia a Molina. Yo fui felice en extremo. Y dando fin el Poeta, pide, como humilde, atento, De el gran Mártir de Molina; o por título primero, Jardines son Laberintos, perdonéis los muchos yerro.