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Texto digital de El ingenio es lo mejor

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Comedia
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El ingenio es lo mejor. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/ingenio-es-lo-mejor-el.

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EL INGENIO ES LO MEJOR

JORNADA PRIMERA

(de. G. Tarde venimos. . No es tar Qué horas so? . Las doce dio. do Hicistis hoy cena? . No, mas yo aseguro que aguarde (reis, Julia. . Ay, Dios. . No suspí pues cuando más padezcáis, nada en eso remediáis. ̱. Qué poco de amor sabéis!) Pues qué remedia el tormento de una ausencia, el suspirar? Si me queréis escuchar lo probará este argumento. Todo el fin de quien amó es mirar a quien adora; por eso suspira y llora, como suspiraba yo: porque ya que el cuerpo no alcance glorias que admiro en esta ausencia, o retiro donde la esperanza calma, primero que el cuerpo, el alma legara con un suspiro. Bien está: mas es costosa fineza, a mi parecer; porque vendréis a perder la vida, que es tan preciosa: y si vuestra pena ansiosa resulta de no gozar, y con solo suspirar, la vida dejáis en calma; como podréis sin el alma a vuestra gloria llegar? bo. Fáciles la solución, pues aunque el alma le envía, no por esto desconfía de vivir mi corazón: que si en esta dilación que hay del suspirar, al ver, yo me quedare sin ser mientras sin el alma estoy, viviré, no en lo que soy, sino en lo que espero ser. La puerta abrieron llegad. Es Juana? . Sí mi señor. Cómo te va de tu amor? Y a ti de tu voluntad? Yo siempre soy uno. . Y yo. Eres mujer. . Qué tormento! Lo sientes mucho? . Lo siento: porque el alma te adoró desde el instante que vi tu talle; y mi inclinación no consiente a la afición que salga fuera de ti Mucho te debo porfía pues en el amor y fe. Así, Alejandro, lo haré. No sale doña María? Di a Garceran que no puede venir, por cierto imposible. Que esto a mi amor invencible y a su fineza sucede! No tienes ya que decir; porque es caso averiguado, que a la posta un desdichado llega sus penas a oír. No tan presto, no tan presto desconfianzas, señor, aunque son en vos tan propias como vuestra discreción, No anticipéis a las penas Garceran la aceptación; dejad que se venga el ual, sin prevenir el dolor. Enorabuena, bien mío, invidia del ciego Dios, por quien estendida mira oda su jurisdicción. Enorabuena salgáis, de Diana emulación, a ser alba de estas flores, que han estudiado de vos la azucena, y el clavel, matiz, fragancia, y color. Enor abuena, señora; vengáis a dar a mi amor favores, aliento, vida; porque en vuestra ausencia, no hay favores que me alienten; aliento para la voz, voz en que respire el alma, alma conque viva yo. Estáis buena? cómo os va? Cómo quien oíes el favor que me hacéis, y estimo en tanto como pide su valor, (bla Juana. . Señora? . . Quién ha- contigo? . Quién el perdón de no haber llegado, pide; sibien disculpado estoy, pues estórbaros los gustos, fuera la culpa mayor. Alejandro? . Sí, señora, Pues escuchadme los dos: y tú, Juana, da una vuelta, que ya sabes mi pasión. Informales bien del caso, que presto vuelvo. . Atención, que dos años me quisistis, seños Del Licenciado Bravo. señor Garceran, y vos Alejandro por su amigo tuvistis a Juana amor, o comodidad del gusto, ya lo sabéis: y que yo me rendí, que soy mujer, y pagué esta obligación con daros lugar de hablarme en este jardín (ay, Dios!) algunas noches que pude solicitar ocasión, no lo ignoráis: pues ahora me escuchad, que al caso voy Por la muerte de mi padre don Juan de Sotomayor, que fue en Sevilla quien tuvo amigos, hacienda, honor, (sibien en su muerte fue mi fortuna tan atroz, que de unas galas apenas heredera me dejó me forzó este monstruo fiero, aquesta ler sin razón de la miseria, a pedir el amparo que me dio a Violante, cuyo padre era el hermano mayor del mío, y en cuya casa vivo con tal sujeción como pide mi pobreza, y manda mi obligación. Es Violante (aquí conviene hacer esta digresión) tan hermosa, tan jarifa, tan bella, tan superior, que ella sola puede ser su misma comparación. Es una Venus Cristiana, Minerva en la discreción; Palas en la valentía, Del Licenciado Bravo. Diana en el pundonor. Y de aquí podéis sacar sus gracias y perfección, pues en cuatro diosas luce lo que en ella puso Dios. Esta, pues, nieve con alma ha dado con tal rigor en celarme, que aún no pienso que ahora segura estoy. Por lo cual estuve cerca de perder esta ocasión, queriendo apurar la causa no la alcanzo, si ya no es haber en mi semblante leídome la afición. Importa pues que busquemos traza con que pueda yo verte mi amor, que perderte será para mi valor mucha prueba, y para el alma mortal desesperación. Porque en mi vida y la tuya hizo tan conforme unión el cielo, que es imposible que divididas las dos puedan vivir, pues se prestan la mutua respiración. Bien así como la Aurora a quien el Sol le presto la vida, el ser y la luz, que en faltando su esplendor, la que fue risa del prado es cadáver de arrebol. Mira pues como tendré vida, cuando eres mi Sol, y una celosa inquietud quiere eclipsar cuanto soy, Bueno está, señora mía, baste ya tanto favor: que cuando de tanta pena A2 me El ingenio es lo me referisteis lo atroz lo dulce de esas finezas es aumento del dolor, porque dichas que se pierden no son dichas en rigor. Lo que importa (que tormento!) es no verme más; (ay, Dios!) Que viva yo de mirarle, . y busque mi muerte yo! En efecto, que me ordenas, cuando más enfermo estoy de mi afecto, que lo aumente la ausencia, y la privación! Garceran, no sé que diga; solo se que tuya soy. Presto, que viene tu prima, Pues a Dios señora, a diós, que voy a morir conmigo. Conmigo ya he muerto yo, pues no siento lo que pasa. Cómo quedamos los dos? Siempre amantes, siempre firmes. Mañana espero a las dos que conmigo no hay cuidado, y no es la dicha menor Ay de mí! plegue a los cielos que pare en bien este amor. Una gustosa inquietud, una enfermedad alegre, una muerte como vida, y una vida como muerte me trae tan fuera de mí, que con ser yo quien entiende más bien mis pasiones mismas no puedo comprenderme. Quien fía de un albedrío su libertad, que imprudente quiere verla sujetar mejor. de amorosos accidentes? Érame yo de mi adentro tan exenta, tan valiente, que a el amorle derogaba lo general de sus leyes. Y por mi mal una tarde que se coronaba el Betís de las damas de Sevilla, (lisonja a su margen verde) vi un joven; pero mal dago, escuché un hombre (mal pueden siendo sus puertas de cera, los oídos defenderse) tan galán, y sobre todo tan discreto y tan prudente, que de su modo de hablar todo lo culto se aprende. Que bien dicen que es del alma alimento lo elocuente; pues desde entonces se halla la mía tan diferente, que no cabe en todo el pecho, con ser el pecho su albergue. Si me rendí, ya lo he dicho; que si a un discreto se atiende una vez, el sabe hacer que se rindan muchas veces. Mas no es este el mayor mal, que los celos son más fuertes; porque es de mi prima dueño quien como dueño me prende: y aún en esta parte misma muchas noches suelen verse. Dijo Alejandro al salir, mi bien, que mañana vuelve a ver a Juana, porque todo mi cuidado cese, os suplico me aviséis s sabe: Del Licenciado Bravo. de todo lo que sucede, y sirva para memoria este hermoso tamillere de flores, que para daros corté de aquel ramo fértil. La ocasión se me ha ofrecido, oh cielos! favorecedme; estímolo como vuestro: y mañana en las Mercedes a quien viereis estás flores pedidla su fruto alegre. A quién viereis estas flores pedidla su fruto alegre! luego no es mi dueño a quien las entregué; luego tiene amor quien las recibió; la consecuencia es patente: porque a ser doña María hablara más claramente. Mas que fuera que Violante su voluntad me ofreciese! dicha es mía, no la creo; pero todas son mujeres, y aunque de tan altas partes, sentira naturalmente, Mas es imaginación, que es su riqueza eminente, mi pobreza conocida: pero el amor que no vence? mucho llevamos, discurso, que hacer en lo presente. Galán venís. . . Siempre vos me favorecéis y honráis. Qué lisonjeros que andáis, pues no es la gala, por Dios. Que aunque a su casa venís tan de mañana a parar, la breve eircunferencia Del Licenciado Bravo. yo sé que no es a rezar; probarelo si me oís. Porque si la devoción fuera el principal intento, en la puerta del Convento ni Misa oís, ni Sermón. Y quien el Altar no vio, ni el Púlpito ha conocido, no juzgo yo que ha venido a lo que viniera yo. Qué Melindre tan dichoso! Pues no os espante ni asombre; que si es Melindre mi nombre, seré siempre melindroso. La del manto sobre el pecho bien se prende la cabeza. Ya la devoción empieza. Si no me engaño, sospecho que es doña Ana mi vecina. No es mala moza doña Ana, Su música es soberana. Solo con eso me inclina. Porque es una gracia tal la música en la mujer, que desmintiendo su ser, la acredita de inmortal. Por música al fin me pierdo. Es remedo de la gloria: hermosa es doña Vitoria. Es su proceder muy cuerdo Y yo no puedo llevar, antes el ver me da enojos que un hombre ponga los ojos en lo que no ha de gozar. Todo el porfiar lo alcanza, y no hay mujer imposible. Sí, mas ha de ser posible para que sea esperanza. Hablasteis a doña Inés, que con el manto se esconde? A3 D El ingenio Hablarle, cómo?o adónde? La tienda del Portugues os lo informará mejor; mas yo explicarme no sé. Con pedirme no sé que, se me deshizo el amor. Enfadome su despejo, porque ya no se uia el dar. Sí, pero seusa el tomar. Pues yo estafarme no dejo. Ya se salen de la fiesta las damas, y los galanes, que meneos! qué ademanes! No me parece que es esta buena ocasión, para hablar. Aguardad un poco. Flores, y en nuestra mano, de amores pueden a el amor matar. Bueña lisonja; y quedó harto bien encarecida; y por no haber quien las pida, me llevo las flores yo Puede ser que quien tributo quiere pagar a el amor, aunque no pida la flor, espere a pedir el fruto. Y cuando tan buena flor gastáis señora conmigo, no es justo dar un testigo a es principio de este amor. es lo mejor. Tenéis razón; mas tomad estas flores con recato: y no me olvidéis, que el trato engendra la voluntad. Jesús, señora; los cielos os valgan. . . Para subir he menester decendir: buena me dejáis de celos. Bravo garbo; don Luis cómo a la fiesta faltasteis? Y vos don Fernando, así se descuidan los galanes? Como fue tanto el concurso, no entramos por venir tarde. Que no es eso, si no que hasta Cupido reparte sus sisas y sus millones; y pone en cualquiera parte guardas para que registren cuanto saliere y entrare. De cuyo oficio se encargan los que son tan puntuales que antes que los Boticarios confecionaran jarrves, y antes que los Pasteleros sus arambores tocasen ya estábamos en el sitio a pique de algún desastre de un orinal repentino de una vieja con achaques. Calla necio que me cansas ya con tantos disparates. Qué huyo de fiesta? . . Concurso l la música que se saber colgaduras, muchos versos; mucha variedad de Altares; aseo como en Sevilla en las damas y en sus trajes. Mas una sola, a quien puede rendirse el pincel y el arte, entró en mitad de la fiesta rindiendo las voluntades. Qué galas? . . Yo os la diré si me escucháis, y acertare. A hacer merced a todos de las vidas con que encuentra, entró en la Merced Lisarda. Quién, caballeros, pudiera para tan alta pintura hurtar a Apeles la ciencia? Pero ya el temor excluyo; porque es cosa manifiesta que cuando el peligro es grande, lleva disculpa el que yerra. De esta suerte entró Lisarda; el cabello rubio, afrenta de la diadema que ciñe el padre de las estrellas. Llevaba lo que en la frente guarnecía en una trenza, reducido con tal arte, absuelto de las guedejas, que al dividirse uno de otro; lo que entre uno y otro queda parecio padrón de nácar, o camino de azucenas. La trenza al fin remataba en un rodetillo, que era de lo demás del cabello Alcaide, con tal violencia, que una cinta que servía de apretar las rubias hebras continuaba con tal orden la breve circumferencia, que dudó el juicio atento viendo equivocas las señas fi era la cinta el cabello, o era el cabello la seda. Las guedejas fugitivas de esta prisión, tan resueltas se precipitan, que ya ricas corren, libres vuelan. Breve delito la boca era de naturaleza tan violento, que por dar ostentación a unas perlas, a costa de mucha sangre les dejó la puerta abierta Los ojos, no digo que eran Sol, Luna, ni estrellas; porque el Sol luce de día, y ellos ilustran tinieblas: Ni Luna; porque su luz en sola la noche reina; y ellos de día lucientes a cuantos los mira ciegan. Estrellas no, que de el Sol sus alimentos granjean; y ellos no, que son hermanos mayores, y al Sol le prestan en cada pestaña un rayo, y en cada rayo mil flechas. lo demás del rostro dejo de cifrar, acción discreta; que me lo daréis en cara si tomo a cargo esta empresa: que aunque sin arte era blanco, es blanco donde no acierta el concepto más sutil, antes en blanco se queda, En la columna del cuello, donde la nieve se enseña por aclosías de rosas, puso puso curiosa advertencia en un renglón de azabache Non plus ultra de belleza. Llevaba por más adorno una guarnición Flamenca de puntas, que para mí no hubo más Flandes que verla. El jubón ponía el talle en cintura tan estrecha, que en cualquier lisonja de oro de las de sus manos bellas; fuera de exageración sin dificultad cupiera. Una verde ropa echaba sobre la espalda; advertencia harto curiosa, a mi ver, pues enseñaba con ella, que ya ninguna esperanza cará a cara se le atreva. Era el manto tan sutil y diáfano, que muestra la guarnición del vestido punto a punto y hebra a hebra. Y como llaman de gloria a estos velos, a la idea dije: Tu nombre es muy propio, pues tal gloria manifiestas. Las manos de nieve pura en una cárcel estrecha de seda llevaba, dando a entender, por cosa cierta, que temerosa de que el Sol no las derritiera, por excusar el peligro, las bestia de tinieblas. En el juego del chapín tal vez brujulas atentas, un sí es no es de alabastro, cuidadosas se granjean. Tan bello, tan recogido, (aunque mil almas encierra) que era por lo breve, dicha; por lo aprisionado, pena. En cuanto al donaire y garbo, solo digo que a la excelsa maravillosa hermosura hacían correspondencia. Si quedé rendido, o no, pregúntaselo a las piedras: porque aún ellas no se excusan de rendirse a esta belleza. Bien encarecida está. Y la voluntad bien tierna: ya se que se os ha lucido lo de galán, lo de Poeta. Esta pintura me ha dado mil géneros de sospechas. Ya en la Iglesia no ha quedado, señores, macho ni hembra, ni piante, ni mamante; porque son las doce, y media. Vamos Alejandro, adiós amigos. . . Él os conceda el premio de tanto afecto. Cómo quisiere mi estrella. Cierra esa llave. . Ya cierro: que me mandas? qué me ordenas? Que te sientes a esta parte: no lo extrañes, Juana, llega. Señora. . No, no te espantes, que te he menester, y es fuerza que aún antes de ejecutarla, te pague una diligencia. Más corrida quedo ahora; porque en dudarla, me afrentas, y en juzgarme interesada, pues por solo la obediencia que te debo, no hallaré imposibles que no venza. aeeo BCPDICENCIAC Dios te lo pague, que has vuelto todo el valor a la lengua: serás fiel? . Seré tu esclava. Mal respondes, mal empiezas; que ni esclava ni criada quiero que ahora parezcas: amiga es mejor. . Señora. Escucha. . Estaré suspensa Empiezo por la disculpa, por hacer la culpa honesta. (. El amor es como el Sol, que cuando ilumina esferas se consiente a el valle humilde, y el monte soberbio argenta. Es como el tiempo, que todo lo cónsume y atropella, ya la choza del villano, ya las torres excelsas. Es como el cristal corriente que precipita una sierra, y sin excepción alguna humedece cuanto encuentra, o lo tierno de una flor, o lo altivo de una peña. Y es como el fuego en efeto, que no distingue materias, y del laurel reservado, o la encina casi eterna. A esta, pues, ley general sujeté cuantas potencias para hermosura del alma son adorno de la idea. Si tengo disculpa, (ay, Dios, que de cuidados me cuesta) las partes de Garceran de Zuñiga, a quien celebra tantos elogios la fama, y tantas famas las lenguas: en lo galán, en lo airoso, en la hidalguía y nobleza; orabor y sobre todo (que es justo que eso sobre todo sea en el ingenio, a quien debe Apolo tantas diademas. Allá lo piensa contigo que no es bien que yo encarezca lo que ello por sí se tiene ganada tanta excelencia. Mira Jnana, es opinión asentada, justa y cuerda que el ingenio es lo mejor? y al contrario, es cosa cierta que un necio todos los vicios considerables encierra. Es como un cuerpo sin alma, como una nave sin velas, que a los soplos del discurso ni discurre ni navega Qué bien dispone un discreto! un entendido no hyerra, todo en él aplausos gana: y al fin es la mayor muestra de asimilarnos a Dios, el entendimiento y ciencia. De Garcerán se repite victores en la Academia ya en la curiosa poesía, y ya en las humanas letras. A este, pues, estoy rendida; y es imposible que pueda rener ocasión de hablarle para cierta diligencia, si tu Juana no me ayudas. Yo te prometo en mi hacienda un dote considerable: y así este papel le lleva, que ya se por donde os habla a ti y a mi prima, ea, no hay que excusarlo: prometes hacer aquesta fineza B puso curiosa advertencia El ingenio es Mi prima no está empeñada. y aunque lo esté, es bien que sepa que en las acciones del gusto tengo de ser la primera. Señora, cuando te miro determinada y resuelta, la respuesta que daré será solo la obediencia. Dios me saque bien del caso; si ayuda Dios a alcahuetas. Es secreto? . No es secreto: abre Juana aquella puerta. Aquí solas? . Prima, sí. Cómo es tanta tu tristeza, quiero que con estos versos algún rato te diviertas, pues conozco tu afición. Es Soneto? . . A una trenza de cabellos, que una dama dio a un galán; y se exagera su debida estimación. Y es conocido el poeta? Él se hace conocer; sibien los premios le niegan en su patria, cuando es cierto que los gana en las ajenas Es culto? . . Tiene invidiosos; hijo de Lope de Vega parece en lo casto y limpio: y me han dicho que se queja no que lo consure el docto sino que el necio pretenda deslucirle la opinión que justamente granjea. Bueno está, Prima, a fe mía que te debe mucho el poeta; aunque mil almas en lOrojOr veamos, pues, el Soneto, que él nos dirá lo que encierra. No me pueden faltar tus ojos bellos, propicios en hacerme mil lavores; pues para ser dichosos mis amores, tienen ya la ocasión por los cabellos. Todas mis dichas, confiando en ellos; no temo de la suerte los rigores, pues teniéndolos yo por protectores todo será felicidad cabe ellos. Por ellos Absalón (desdicha fuerte) cruel muerte pasó, si merecida: mas estos al contrario, feliz suerte. Aunque a mi amor por singular debida si en él fuero presagios d la muerte, en mí serán aumentos de la vida. Bien seguido está el discurso; toca historia, y también juega su poquito de vocablo. Con no ser yo muy discreta, me ha agradado este Soneto, y solo porque se deja entender, no como algunos todo glorias, todo esferas, que ni al acabar se entienden, ni se entienden cuando empieza, Sibien, que con tal lenguaje un crédito se granjea con el lector, mas por no decir que ignora esta lengua, lo alaba con las palabras, lo exagera con las cejas, siendo todo cuanto escriben Gramática de Guínea. Con eso lo has dicho todo ayer lei una Comedia de un pocticante Andaluz, y ponderando la excelsa cumbre de un monte, la vino le o a levantar de manera, que a las copas de unos pinos (mirad que grande imprudencia hizo escobas de los cielos para barrer las estrellas. Esos son hierros que pasan con la poctica licencia: y como la poesía es furor, mal se refrena; y es habilidad del alma, que cualquiera que la tenga, debe dar gracias a Dios de que tal gracia le presta. Lo que persuade con verso, lo que atrae, y lo que lleva tras si todos los sentidos, los aplausos, las ideas, mayormente en este siglo que con razón los celebran y tienen la primacía en las arres y las ciencias: yo de mi afición os juro que me suspendo con esta. Tienes buen gusto, Violante; solo extraño, que en materias de letras hablen mujeres. Pues, pregunto yo, se niegan a las mujeres las Artes no por cierto, que la enseñan muchas que celebra el mundo antiguas ya, ya modernas. No conoces a doña Ana Caro de Mallen, poeta a quien Apolo le debe cuantos laureles somenta el empleo de la fama? a quien la Corte celebra, Sevilla estima, y el mundo; en cuyos teatros vuelan en los hombros del aplauso tantas Loas, y Comedias, Panegíricos, y Glosas? Pues mujer es. Y una aldea nueve leguas de Sevilla, que el Betís hu dilde riega, es su patria. . . Ya noticia tengo de su rara ciencia. Pero, dejando esto a parte, quieres venir a la reja, o al terrado? pues el Sol ya menos estivo, deja nuestro he misferio, y al mar precipitado se apea. Vamos prima. Oyes me Juana? Señora. . Cuidado, alerta. Solos habemos quedado; imaginación, paciencia, que emos de apurar ahora si es bien hecha, o no es bien hecha la diligencia de dar este papel: pues si intenta dejar servida a Violante mi cuidado, tendrá queja doña María, si sabe el caso, y aquesto es fuerza; y debo a doña María ser en mi amor la tercera. Si excuso, pues, este lance, ofendo a Violante, y ella es el dueño de esta casa, de su familia y hacienda. Demás de que con decirme sus amores ella misma, me ha empeñado, y haré mal si no hago nada por ella; y más habiendo ofrecido el servirla y el valerla. Pues válgame Dios, cuidado, como hiciera, como hiciera; pues B2 muiso euriosa advertencia pues la ofensa no se excusa, que fuese menor la ofensa. Pero al fin yo me resuelvo que doña María entienda el caso, dando el pape Alejandro en su presencia. Con esto sirvo a Violante viene a ser menor la queja de doña María, y yo salgo de tantas quimeras. Pues Alejandro dará el papel, es cosa cierta, a Garceran, porque entre ellos jamás hay cosa secreta. Si Violante se quejare del poco recato, cesa su queja, con que en efecto se hizo la diligencia, como no pudo ser menos: aunque mi fuera de que está resuelta a ser antes que su prima en llegando a estas materias. Y ella no puede quejarse, pues diré que fue violencia de un imperio inexcusable, y al fin ya le avise de ella. Demás de que no querrá oponerse, aunque más sienta, a Violante, obedeciendo su gusto, aunque más no pueda: sino es que halla en Garceran como firme, resistencia. Pero él es discreto y pobre, Violante tiene hacienda, hermosura y discreción y ya es muy común la regla de mudarse a lo mejor, cuando hay ventajas tan ciertas, JORNADA SEGUNDA

JORNADA SEGUNDA

De industria os he sacado a lo verde florido de este prado, donde tiende Amaltea la copia del caudal que la hermosea; porque en la soledad, y sin testigo han de reñirse quejas de un amigo: sabéis que lo soy vuestro? . No lo ignoro. Pues como así, negándome el decoro, una intención de mí tenéis guardada contra la ley de la amistad sagrada? Alejandro en un mar de confusiones, me tienen hasta ahora esas razones. Leed ese papel, que en él se deja entender lo ajustado de mi queja. Lee Don Garceran. , . . Violante. Ahora me atended, porque presuma referiros el caso en breve suma, de la suerte que a mí llegó ese pliego mi justa queja luego, y de doña María el agravio, los celos, la porfía, la tristeza y el llanto, la confusión de Juana y el espanto: y aunque lo he dicho todo, yo me declararé por otro modo. Iba el Sol apagando su luz toda en el mar, y el cielo dando substitutos de luz a sus centellas en la hermosa república de estrellas, a cuyo vulgo juzgo y reverencio, que asiste gobernándole el silencio, cuando para cumplir con lo tratado, me prevengo dal traje acostumbrado, calzón de raso verde, que enmarañado en el galón se pierde: Media de seda, a quien le dio Toledo ventajas de lavores y de enredo, que al fiador del tafetan asida, queda más ajustada y bien prendida: zapato de una suela, commodidad será, si no es cautela, con que yo amante suelo B2 sa uriosa advertencia. aunoue mi al cuidado hurtarme, o al desvelo, Sobre un jubón del raso referido, un coleto me ajusto, prevenido por gala, o por defensa; que es necio aquel que piensa que en tales ocasiones no son muy cuerdas tales prevenciones, Con un cintillo de esmeralda engasto sombrero de Castor, animal casto: capa de carisea, a quien el oro dio guarnición, para mayor decoro. Y al fin, por no cansaros, un esto que, que cuando de mi brazo el rayo invoque, su punta hiera, sin que en nada pare; y un nervado broquel en que repare. Llego, pues, de esta suerte al jardín de Violante, cuando advierte el cuidado que entonces me conduce, que en un bufete una bugia luce; la novedad extraño, y a pocos pasos miro el desengaño. A un lado del bufete recostada miro a doña María, que irritada tantos rayos su vista me promete, que vi lleno de luces al bufete. Juana a otra parte estaba; una llena de penas suspiraba, y otra que tantas mira sin razones, era la confusión de confusiones; y estando de este modo llegué a su vista, y acabose todo. Diome Juana el papel, y entonces llega a mi doña María, que se anega en lágrimas veloces; y pidiendo justicia, daba voces. Alejandro, me dice, yo soy la desdichada, la infelice que me rendí a un ingrato, alevoso, villano, de mal trato; pues cuando más me debe, desconsuelos con con agravios me paga; no con celos. Él adora a Violante, ella le escribe amante yo siento este tormento; y siento poco, pues que tanto siento. Dalde el papel; y vea esas finezas, pero mire y crea que me deja ofendida; y ya que desválida no pueda por razón de congruencia hacerle competencia a Violante mi prima; a estorbarle me anima el rabioso desvelo, provocando en mi ayuda todo el cielo, Yo escribiré a mi primo que en Flandes se detiene, a quien estimo; que mire por su casa; y el vendrá a remediar lo que me abrasa, Que aunque sea el intento tan honesto que pare en casamiento, pobre es don Garceran, Violante pretendida de quien tiene riqueza conocida. Don Fernaudo pretende su Himeneo, mi primo ha de gustar de aqueste empleo; con que vendrá el tirano a dejarme ofendida tan en vano: y cuando me defrauden de remedio, muriendo a mis desdichas daré medio, Dijo, y con un desmayo todo el imperio adulteró del Mayo, y como sin colores sus mejillas quedaron, y de flores vi al jardín guarnecido imaginé que se le habían caido; y estuve por cogerlas, y volver Garceran a componerlas, hasta que vi que ya restituida volvió con nueva vida, y con ansias crueles nuso emosa advertenciao a cobrar los jazmines y claveles. Consolela en efecto, reduciros prometo, mi presencia la deja: aquí entra ahora mi razón de queja, sabiendo que testigo tengo de ser forzoso; y vuestro amigo, y que de vuestra dicha he de holgarme, porque razón quisistis recelarme esta intención señor? este cuidado? con justa causa quedaré agraviado. Mas no hago de esto caso, solo a la confusión de Juana paso, que siendo de las dos primas tercera, no sabe a cual asista verdadera. Ahora don Garceran solos estamos, busquemos el remedio, discurramos que cuando tanto mejoráis de empleo, que este lance se logre, es mi deseo, y en cualquier ocasión llevad sabido que he de estar a serviros prevenido. Viváis Alejandro tantos iglos como yo deseo, que serán muchos, pues tanta obligación os confieso. El cargo que me hacéis me perdonad, pues es cierto que por ser tan al principio, os reservé este secreto. Yo a Violante no le he escrito de ella ha salido primero, sibien a mis ojos debe señales de mi deseo. Desde que vide en su mano unas flores, que por hyerro le debieron de tocar, ibien ya le llamo acierto. Y así supuesto Alejandro lo que gano en este empleo, que doña María queda con su opinión y su credito, por no haber pasado nunca nuestro amor de un galanteo: digo que conviene mucho que vamos ambos al puesto esta noche, y el jardín me ocultará, conque luego llegaréis, diciendo a Juana que ayude a mi parte, premios esperando de Violante, de mi agradecimientos. Que a dona María encubra este caso, a quier vos mismo dejaréis quieta, con dar seguridad al suceso Y al despediros diréis a Juana como aquí quedo que avise a Violante, conque puede ser que nos hablemos, segu- Del Licenciado Bravo. segura doña María, de que yo no he entrado dentro: porque así se concertó de su prima por los celos. Qué os parece esta cautela? Qué es traza de vuestro ingenio, que bien lo habéis discurrido. Es el amor muy discreto. p Señor Alejandro; solo os he menester, teniendo gusto Garcerán. . . Amigo, como tengáis gusto de ello, licencia siempre tenéis. Yo lo estimo, y lo agradezco. oo A la noche, Garcerán, mas de espacio nos veremos. Por la ausencia de mi amigo don Perafán, que es mi deudo, y por las obligaciones que a su casa le confieso, estoy obligado a ser velador de ella perpetuo. ón Sabido he que Garceran s omos tiene cierto galanteo con Violante, con quien yo casarme, Alejandro, intento. También tengo averiguado que no tiene parte en esto Violante; y así os suplico que a vuestro amigo este intento le reprimáis, con decirle que va imposibles siguiendo, y que yo se lo suplico; solo porque lo sospecho de la pintura que hizo, sie aunque con nombre supuesto Esto vengo a suplicaros, y si efetuaréis esto, Del Licenciado Bravo. seré siempre vuestro esclavo. Don Fernando, yo no pienso que don Garceran hará mas de lo que se de el mismo. Demás de que si el amor fuera como decís cierto, siendo con honesto fin, y Garceran caballero, no hay ofensa que os obligue; aunque noticia no tengo de tal cosa, y así por mentira cierta lo tengo, Al fin esta diligencia haréis por mí? . Yo prometo, que don Garceran mi amigo no hará cosa en daño ajeno. Pues a Diós, y perdonadme el enfado que os he hecho. Yo lo he tenido por gusto, por ser en servicio vuestro. Dios me saque de estos lances con bien, y en estos aprietos me favorezca el cuidado de un codicioso logrero. Aquí me manda esperar Violante a don Juan, i temo el recelo de su prima, por mejor decir, los celos; y me parece imposible que llegue a tener efecto el hablarse, sin que sepa este amoroso suceso doña María, y nos coja con el hurto manifiesto. Es Juana? c. . Es Alejandeo? Yo soy. . Pues luego al momento di a don Garceran, que pase a esta sala, y quedaremos noso- El ingenio nosotros solos aquí, si nos lo concede el tiempo. Unos celos con razón, si tienen razón los celos, me traen a eve sitio, para averiguar lo que pienso estorbar, cuando otra cosa por mi desdicha no puedo Mas, cielos, que es lo que miro Ea, pasa tú al momento a esta sala, donde espera por la puerta que allá dentro corresponde al otro cuarto Violante, y tú aquí, mi dueño, espera para gozar lo que pide mi deseo. Adiós, Juana. . Darse prisa. Que haya quien consienta en esto, sin que a pesar de la vida atropelle con respectos! Mas de esta suerte ha de ser, el disimular apruevo. Juana. . Vete, mi Alejandro, que ahora conviene aquesto. l Eres tú, señora? . Yo soy, qué haces? . Contemplo la variedad de los Astros, y la hermosura del cielo. No es muy hermoso. por qué? Porque es de color de celos. Dame esa luz. . Pues qué intentas? Ahora verás lo que intento. Acabose, de esta vez es lo mejor. dio apique todo el enredo. No te encubras, no te apartes villano, mal caballero, bien te conozco, atrevido: aunque no, mil veces miento; que a conocerte, no fuera tan desdichada en extremo, Es posible, que no hay rayos que te consuman soberbios? para que el cielo los guarda si ofensas castiga el cielo? npil Oh sino, bajen, deciendan los, contra mí, que por do mer SIN ya que me agravias, será e el no mirarlo, consuelo. q Pero no, que si la muerte solícito, por remedio, nob que rayos, como el estar de dónde tus engaños veo? O pese al tormento mío: si es tanto, como sospecho, como con su rigor vivo? cómo a sus manos no muero? Vil Garceran, omicida, pues en el alma me has muerto, no es civilidad tirana dejar inmortal el cuerpo. Quien ejecuta lo más, porque me excusa lo menos? saca esa espada, alevoso, tiñe en mi coral su acero: baña estas flores de tantos claveles como alimento. Sin miedo puedes matarme, que ya no estás en mi pecho; y cuando en él estuvieras, seguro te considero: pues pues quien escucha mis ansias, viendo la razón que tengo, y no muere de vergüenza no morirá del acero. Juana, Juana, tráeme luz: no estás aquí? ya te entiendo. Para que sepa el villano que le conozco, y le veo. Garceran. . . Quién es? Yo soy. partid aprisa a esconderos entre aquella hiedra, que yo en vuestro lugar me quedo. o odo Ya está aquí la luz: ay, Dios! Qué es esto, cielos? qué es esto Estáis ya desengañada? Jesús, y qué bravo yerro! Alejandro, paso, paso, Alejandro, quedo, quedo, que el juicio tengo apique de hacer un desacierto. Garceran no estába aquí? No señora; yo era el mismo con quien hablabais ahora, y que hablasteis allí dentro. Pues vi yo por estos ojos a don Garceran, y suego que vos retirado fuistis por el jardín discurriendo, y me queréis confundir con tan varios debaneos? Cogiome, todo lo ha visto. ( lo que os afirmo es lo cierto, y la verdad de este caso. Ahora, ahora tormentos. (. Pues, Alejandro, este lance un poco más apuremos: como si eráis vos, la luz matasteis, decid, queriendo ocultaros? Muy acaso me pudo suceder eso, que el viento hace tal vez lo que no busca el intento Pues como disimulando me consentistis que el viento llenase de mis agravios? Por desengañaros luego y acabar en risa cuanto empezó en desabrimiento. No, Alejandro, vive amor; pero no vive, ya es muerto que era el que vi Garceran aguardando de secreto ADDIU a Violante. No ha venido Garceran, pues no le encuentro en la sala, y a esta parte a ver lo que pasa vengo. No me podrás persuadir Alejandro, vive el cielo. que a Garceran vi en la sala, que se retiró huyendo, que a hablar con mi prima vino, que Juana es tercera de esto, y que yo estoy ofendida; esto sé, y aquesto siento: pero cómo, si lo sé no hago el más famoso hecho que mereció de la fama el precipitado vuelo? Todo el caso (ay, Dios) se sabe, pues disimulando quiero remediarlo por ahora, pues Ci pues he llegado a buen tiempo. Como es posible, atrevida, que profabando el respeto de mi casa, con un hombre os pongáis en tales riesgos? Y vos, debierais, señor, advertir lo que yo advierto pero mal hago en culparos, porque si lugar os dieron, quien da la causa al delito, es el agresor del yerro. Qué bueno que anda mi honor! pues cuando yo lo reservo de las censuras del vulgo, y de su juicio necio, M vos deslucís mi opinión: pero por eso hay conventos, y mañana ha de ser uno de estas liviandades freno. Vos, caballero, salid de este jardín, donde os ruego que no volváis. . Pues señora. Prima cómo? . No, no quie escucharos, por aquí (ro se va a vuestro cuarto, luego entrad. Qué haces? qué intentas? No sé, Juana, no me entiendo, mucho llevamos que hablar, y mucho a que dar remedio; pero por ahora importa lo que has visto, que he compuesto, Has sabido lo que pasa? Todo entendido lo tengo, sibien más despacio Juana, ad me lo dirás allá dentro. Alejandro! . Garcerán, habéis visto aqueste entedo, Babilonia del amor, de mujeres embeleco? ensón Ya lo he visto, mas no acabo de creer lo que estoy viendo: Jesús mil veces, Jesús, ni lo entiendo, ni me entiendo; solo sé que soy en todo desdichado por extremo. Al primer paso que dio 10Y mi barquilla a vela y remo en el mar de la esperanza, zozobra a vista del puerto. Águila he sido, que apenas en los candores de Febo se cebaba con la luz, cuando del plomo al acierto, yace en el risco sin vida la que fue penacho al viento. Flor maravilla me juzgo, que en breves horas de tiempo nace, vive, luce, y muere, de mis fortunas ejemplo. Fui como el galán de Flora, que en el umbral de Febrero, toda la gala le usurpan crueles soplos del cierzo. Conque son de mi fortuna uniformes los ejemplos de la nave que zozobra, del Águila Real que han muerto, de la flor que muere en flor, de la pompa del almendro. Pero, almendro, flor, y ave, derrotado navichuelo, ya que de ejemplo me sirven, me han de servir de consuelo. Aunque he estado sobre el caso discurriendo, no lo apeo: no hablasteis con Violante? No amigo, porque no llego apenas, cuando me estorba doña María este intento. Pero lo que a mí me saca de juicio, es lo severo, lo disimulado y grave de Violante, cuando veo que a vos os acusa agravios, y a su prima íntima hierros A que se añade el aviso de don Fernando, tan necio como el que vos me habéis dicho, para matarme de celos. Juana no os dio aquella carta que es de Violante no es cierto? pues que enigma es la que miro? No lo alcanzo, ni penetro: sibien pueden ser cautelas, y no es bien que atormentemos, con lo que mañana puede saberse, nuestros ingenios. Pues qué podemos hacer? como podrá el pensamiento quietarse con lo que ha visto, si es de natural inquietos Yo os lo diré: no habéis visto que en estando un hombre enfermo de la rabia venenosa, le da el Doctor por consejo que deje de imaginar en su contagio y veneno; porque la imaginación le viene a causar efecto: y que los amigos tratan de divertirle, haciendo que en el juego se divierta, en muncas y paseos? Eso mismo, Garceran, os quiero dar por consejo. No hay rabia como el amor, y cuando estáis tan enfermo, me conviene divertiros; dejad algo para el tiempo, V él nos dará el desengaño; y antes que otro encantamento nos suceda, del jardín salgamos, pues ya el lucero aposentador del alba ilustra nuestro hemisferio. Paciencia, esperanza mía, treguas pide al pensamiento, que está el juicio muy cerca de ahuyentarse muy lejos, y será mayor desdicha: pues como dijo un discreto, de las riquezas del mundo, la mayor es el ingenio. JORNADA TERCERA

JORNADA TERCERA

Estás ya más consolada? De necesidad lo estoy, Pues cómo así? Porque soy en extremo desdichada: y cuando la suerte airada contra mí se ha conjurado, tengo por más acertado, pues no tengo de poder excusar el padecer, consentirme en lo injuriado, Después, Juana, que pasó aquel lance, que tu viste, a mi cuarto vino triste Violante, y así me hallós No estés ofendida, no, C, de E RE TIPDRAR ACUIO de lo que ahora he fingido, que bien se lo sucedido; pero importome en efecto callar allí este secreto, por lo que a mí me he debido. Mas ya que la soledad me da silencio y favor te suplico, que a mi amor ayude tu voluntad hazlo con seguridad de que yo te he de valer y de que no puede ser menos; y con esto verás que lo que tú no me das, yo te venga a agradecer. Suspensa estuve un gran rato sin saber que replicar, pero viéndome olvidar de Garceran el ingrato: de sufrir mis penas trato y a Violante respondí, por obligarla, que así a mi pobreza conviene; que para servirla, tiene una humilde esclava en mí Con lo cual, a mi pesar y con mi consentimiento; que es género de tormento que no se puede explicar no hay noche, que por gozar la dicha de sus amores no hagan testigos las flores? mas para que te lo digo si eres tu misma testigo, y es fuerza que no lo ignores? Discretas has dado en todo desahoga el corazón; pon, señora; tu afición en galán de mejor modo. Ay, Juana, no me acomodo a mudar de parecer. Bien te puede merecer don Luis. . . No, con disgusto nada me parece a gusto que soy firme, aunque mujer. Ese es para vos. . De quién De vuestro hermano, señora, que en el pliego vino ahora de mi señor. . Está bien. Que yo le beso la mano le diréis, por el favor Yo le diré a mi señor el favor que en veros gano. Y vos, señora, me dad el pie, el chapín, o la suela a quien mi humildad apela. Yo os estimo la humildad. Qué escribe mi primo? Cierra el discurso con decir, que muy presto ha de venir porque hay treguas en la guerra por ahora, y que el Frances perdidas tiene muy grandes, que está victoriosa Flandes, y al fin, que el Infante es quien en aquellos paises, (en efecto es Españo!) invidia a Marte, y al Sol da con victorias felices Que hay en la ciudad de nuevo Melindre? Yo lo diré y en breve murmuraré de todo lo que no apruevo. Hay hombres, que sin teñer que les pueda sustentar, les Der Dadenc. Hola sillas aquí fuera. les sobra para jugar para vestir, y comer. otros hay (aquestos son los que yo más vitupero, que por guardar el dinero, se olvidan de su opinión. Doncellas ay (no replica nadie por no murmurar, que se saben afeitar primero que hacer vainica. Viejas hay, que se hacen niñas y se ponen guarda infantes, cuerdos son los Estudiantes pues no los cargan de piñas. Hay novicio caballero con moderna calidad, que toda su autorida la compra por su dinero Hay hombre al fin tan impropio tan invidioso, he injusto que porque me ve con gusto vive con disgusto propio Estos no puedo creer que se tienen de salvar, pues intentan estorbar lo que no pueden tener Dime, cuitado, invidioso, miserable y desdichado, que es lo que a ti te han quitado para hacerme dichosos otros ay, a estos el ocio debe al fin de persuadirles, que sin irles, ni venirles, se meten en un negocio. Melindre, bueno está ya, basta de satira, os ruego Fuego en esta gente, fuego pero callo, bueno está Idos con Dios, y tu Juana pon recado le escribir. Der Dadenc. Hola sillas aquí fuera. Si quisieras prima oir por lisonjearme ufana estas décimas, que envía Garcerán, su asunto es reprenderle corté, a una dama una sangría las referiré, si atenta me las quieres escuchar. En mí, nunca puede estar la atención menos violenta. Mal haya el hierro cruel que con herida fatal por márgenes de cristal formó fuente de clavel: aunque bien mirado, él no tuvo culpa en herir, sino vos, pues advertir debierais Clori, y temer, que déjaros ofender era darme que sentir. Vos sentistis con la herida la pena de lo exterior, mas yo sentí en lo interior irme faltando la vida mirad, pues, cuan preferida la causa es de mi tormento pues en vos hierro violento solo al cuerpo se atrevió, y a mí en el alma me hirió con más noble sentimiento Dicen que cierto desmayo usurpó vuestro arrebol lo más luciente del Sol, lo más florido del Mayo: mas de este mortal ensayo que contra mí se concierta, hay quien me diga y advierta, que esa beldad excesiva nunca Dningenro nunca pareció más viva que alrepresentarse muerta. No os suceda, prenda mía otra vez tanto rigor que la enfermedad de amor no se cura con sangría: y si acaso en vos porfía algún achaque importuno, pareciere oportuno el remedio que sentí, mandadme sangrar a mí, que todo viene a ser uno. Qué bien escritas están! En la Academia se vieron y el primer premio les dieron Muy bien siente Garceran Vamos, prima, a responder a un papel que me escribió Vamos, y entretanto yo daré rienda al padecer qué ay Melindre? diste el pliego? Sí señor, el pliego di. Y viste a Violante? . Vi sus rayos, toque su fuego Por señas, que al dar mi mano la carta, cuando se atreve, vi la suya tan de nieve, que distinguir pude en vano, (como yo soy tan novel, y tan conforme la via, si ella el papel recebía, o yo tomaba el papel. Pero luego pude oir al desengaño cruel: donde has viste tu papel que le pueda competir? Salime al fin, y ya vengo a servirte. es lo mejor. Don Fernando, al fin estáis esperando a Perafán? . . Y lo tengo por cierto, y que ha de parar en mi casa, porque así se lo órdene, y escribí; porque llegue a averiguar el desorden de su casa, y de su hermana el empleo, y pretende mi deseo que remedie lo que pasa. Yo sé que no hay noche alguna que no se vean los dos y me corro, vive Dios, que gocen tanta fortuna. Este es de los censurados en mi pasado arancel. Pues la venganza cruel tema de dos agraviados. Pues ya os he dicho mi amor, y lo que estoy deseando os suplico don fernando que seáis intercesor con su primo, para que después de tanta porfía estime doña María mi mano, mi amor, mi fe. Así hacerlo prometo, l y pues a casa llegamos, entra Melindre, y sepamos con cuidado y con secreto si Perafán ha venido. y aquí en el zaguán aguardo: en celos rabiosos ardo con pensar lo que he perdido. Mas al fin, cuando no hay medio que las desdichas consuele dijo un discreto, que suele ser esto mismo el remedio. Vivo del bien con esperanza tal Ya Perafán ha llegado, y hasta esta puerta ha salido. Vos seáis tan bienvenido, como de mi deseado. Cómo os va? como venís Como quien llega a miraros. Podré yo llevar a hablaros? Pues por qué no, don Luis? De que con salud vengáis, sabe Dios lo que me he holgado. Y yo de haberos hallado con el gusto que mostráis Vivo del bien con esperanza tal Hola, sillas aquí fuera. Adentro estaréis mejor. Ponlas en el corredor: Y yo señores, quisiera irme, y volveré al instante con toda prisa y cuidado, para el negocio tratado; tened vos de lo importante a Perafán avisado; y así a Dios, hasta después Él os guarde. . . Y a los tres nos saque de este cuidado Vivo del bien con esperanza tal que no puedo afligirme del desdén; porque alivia mis penas, ver por quien padezco alegre, y lloro liberal. semiendo desconfío, y en igua balanza pongo mi valor también; que si la cara espero de mi bien estoy viendo la espalda de mi mal. Acabe ya, fortuna, tu rigor, para que pueda a voces celebrar el triunfo y la victoria de mi amor. Mira que me atormenta el esperar, o dame adelantado tu favor o acábame fortuna de matar. Qué prolijo ha sido el día A quién espera, es prolijo sus minutos, se hacen años, y todas sus horas, siglos. Cómo es la esperanza? . Es de cualquier bien un indicio, credulidad de los gustos, y de las penas alivio. Una suspensión del alma, pues mientras de ella vivimos ni el bien tenemos, ni al mal le tememos sus peligros. Es un bien desazonado; y por esto yo imagino, que la simbolizan verde todos los Poetas antiguos. Un desabrimiento alegre, una causa, y un principio de la dicha, y en efecto la inquietud de los sentidos Y es Y es una pasión común conque todos divertimos los males, siempre esperando las mejoras del alivio. Viste una flor macilenta; mustia, triste y sin aliño, que en las sombras de la noche todo su adorno preciso desconcierta desmayada, y que su cuello altivo, mientras la luz no le asiste, se inclina a la tierra el mismo, dando indicio de tristeza, y de su dolor indicio? Pues esperando, sustenta la vida, porque el rocío del alba tiene de ser quien le renueve los bríos; quien resucite su pompa con perlas que llora a hilos. Viste una tórtola, que con arrullos y gemidos, de su consorte la muerte está sintiendo en elnido; tan triste, tan afligida, que quien oye sus suspiros irracionales, le tiene más lástima, compasivo, a ella que viviendo muere; que no al que desea vivo? Pues también a cuenta vive de la esperanza, a el olvido le confía su consuelo, o a otro galánj o marido que le cariente las pajas, que compuso con el pico. Viste naufragante triste, que bajó tan al abismo con la tormenta y el aire, que pudo engañarse él mismo cuando la arena toco, que ya fuera de peligro le miraba, pues la tierra le consentía en su sitio? Pues esperando la calma pasa al fin por el conflicto, y la memoria del puerto le consuela lo afligido. Mas en efeto, porqué comparaciones repito, similes busco ni ejemplos, cuando todas tres vivimos, tú, Juana; esperando ver a Alejandro; tu al olvido de Garceran, te entretienes con don Luis, galán fino; y yo en la ausencia del bien, que amante obligada sigo, con pensar que de sus brazos han de ser hiedra los míos, esta noche vivo alegre, porque de esperanza vivo. Gran cosa es la posesión, gozar lo que se ha querido es el colmo de los gustos. Sí, pero tiene un peligro, que siempre el amor se halla helado con ella, y tibio. Engañaste, prima mía, porque si en lo poseído hay méritos, su noticia aumenta lo estimativo: y si no los hay, también con el trato se hacen dignos los más disformes defetos, que el trato que no ha vencido. No viste ingerir vu ramo en un tronco, y que es preciso para esta unión, el valerse de la fuerza del cuchillo: pero pero cuando el nutrimento y sustancia han convertido, no los miras tan hallados, tan amantes, tan unidos, que se ha de talar el ramo para poder dividirlos? Pues de este ejemplo, la fuerza de la posesión colijo hasta en la unión de unos troncos; pues lo mismo que al principio fue violencia, con el trato y posesión, ha venido a ser una cosa misma, con naturales distintos. Pero en estos argumentos nos habemos divertido; qué horas serán? Son las once. Y Garcerán no ha venido. No es muy tarde, y suele haber alguna gente al postigo o puerta falsa, y así se detiene prevenido. En estos árboles soy de parecer, que escondidos esperemos la ocasión de mi intento vengativo. Vos, don Luis, y Melindre os dividid a otro sitio porque así por cualquier parte nos hallemos prevenidos. Qué oscura que está la noche! Toda mi vida he tenido con estas noches oscuras antiparia. . . No has sido en algún tiempo galán? Sí señor, pero les digo a mis damas, que salir de mi casa no he podido; que se vengan al zaguán o cochera del vecino, con que la luz no me estorba, ni ando buscando ruidos. Desde aquí se ve la puerta falsa, y puesto que supimos que no han venido, a el entrar verlos pasar es preciso. Oyes Juana, hacia esta parte sueña gente, ven conmigo, que se pueden detener quizá por no haberme visto. Por las calles del jardín divertiré mi martirio: más, ay Dios! quién está ahí? No deis, no celos suplico, que un esclavo y un amante tenéis a esos pies rendido. Bien está, mas el rebozo que dure tanto no admito. Alejandro, cono estás tan recatado y esquivo? Entrar gente en el jardín visteis Alejandro? . Digo, que es cierto, mientras estaba esperándoos. Cielo impío, rabio de cólera y celos: seguidme. Será preciso el conoceros. Aquí Dia sue- sueña gente. . . Quién ha sido quién os ofende, señora? Quién de su honor ha querido remediar de aquesta suerte el lustre que está perdido. Y quién de sus celos quiere declarar lo sensitivo. Pues a las espadas. . . Pues a las manos. El ruido de las armas siento, y debo favorecer a un amigo. No temas, señora, que yo me quedaré contigo. Villanos, tales ventajas no importan para mis bríos. No hay quien me traiga una luz en mitad de estos conflitos? Acompáñame, Melindre. A eso acudiré propicio. Mucho te dura la vida para pelear conmigo. Son muy valientes los celos. Bien tiño. . . Grande enemigo! Hermano! . , Cruel! Garcerán! toda esta noche es prodigios. Primo! pues aquí? qué es esto? Ser honrado y vengativo. Aquí del valor, ahora lo he menester, no remiso; porque vos un desengaño me debíáis, y vos lo mismo; vos una satisfacción con que quede el honor limpio; Y estos señores también me deban algún alivio: os suplico que me oigáis, y advertid, que no os suplico que me perdonéis, pues juzgo que después de haberme oído, vos mismo habéis de rogarme con el perdón que yo os pido. Escuchemos la disculpa. Ya te atiendo. Pues prosigo. Asustose nuestra España, llenáronse de alborotos todas sus provincias, con admiración sin asombro. Vino en hombros de la fama la causa, supose como el Frances bélicas tropas formaba contra nosotros. Previnose a la defensa nuestro Rey, ese que en solios de majestades será Monarca del mundo todo. Llegó la nueva a Sevilla, y en señal, muestra, y abono de que en todo es la primera, lo fue también al socorro. Salistis vos de su gente por capitán, y supongo que me ha sido necesario hacer aqueste episodio para decir, que dejasteis vuestro honor, y casa, solos. Qué mal hace, que mal hace quien por acudir a otros! empeños y obligaciones falta a sus empeños propios. Y que mal hace quien piensa ve que está seguro y forzoso el honor en la mujer con ocasión, y años pocos. La ausencia asigiome, mas consoleme, que es notorio que las mujeres tenemos el gusto tras del ahogo. Empezó la libertad a destruir mi decoro, a consentirme visitas, y facilitar coloquios. Y una tarde (que el Abril se vistió de más adorno para enamorar con flores los alientos del Fabonio) salimos mi prima y yo disfrazadas de rebozo a la parte, donde el Betis besa la Torre del oro. Y por ir desconocidas, nos licenciamos de modo, que no excusamos los lances de ningún galán airoso. Permitidme, que me acuse yo misma, pues reconozco, que yendo como Violante no consintiera el oprobio, que a título de encubierta fue desluciendo mi abono. Y así, por ley, por razón de estado aconsejo y noto, que una principal mujer lleve descubierto el rostro siempre, pues por conocerla, no se le atreve el curioso, y ella porque la conocen, no lo consiente tampoco. Llegamos pues a la orilla del Betis, y apenas pongo en ella las plantas, cuando El nos cercaron en contorno muchos galanes, que sirven en Sevilla de esto solo. El que le cupo a mi suerte fue Garceran, tan airoso, cuerdo, prudente y discreto dio en festejarme, que a pocos lances confesé en el alma su cautiverio gustoso. Rindiome su entendimiento, y si me escucháis un poco, probaré como esto fue disculpable; por forzoso. alma en su ser concibe de Cupido la pasión, y dentro en el corazón la coloca, y la recibe: luego si en el alma vive, y de su ser alimento es la discreción, violento será quererme negar, que no es preciso postrar el alma al entendimiento. Al fin, volviendo a las penas que desde entonces conozco, (que hasta saber amar todo es dicha, todo gozos.) Digo que sin darle a nadie parte de mi afeto, ansioso que el amor comunicado se pasa a lo peligroso me volvía casa, y en ella algunos días depongo este cuidado, mas fue el resistirme engañoso; pues aunque falte a su vista, y él ha faltado a mis ojos, mientras la memoria dura, dura también lo amoroso. Dejo a parte la ocasión, la la traza, el camino, el modo que tuvimos para hablarnos, y después los amorosos lances, papeles, paseos; porque con decir, que solos nos vimos en este sitio muchas noches, y que somos muy amantes, y que tengo palabra suya de esposo, sin deciros lo demás, todo lo demás supongo, Asentado pues el caso por verdadero, no topo color, título, disculpa para que con cautelosos caminos queráis, señor don Fernando, hacer forzoso un acto tan voluntario como lo es el matrimonio, ni que haya razón alguna para causar alborotos, que han de ser de mi opinión desaires escandalosos. Ea, don Fernando, yec que es consentirse a invidioso, querer llevarse por fuerza lo que nació para otro. Reprimid el albedrío; y a los Astros luminosos les reñid, porque os quitaron lo que a Garcerán dan prontos. Y vos, hermano y señor, no os entreguéis todo a el odio, valaos aquí la prudencia; y reparad el malogro de vuestro honor, si se niega lo que llorando os imploro. Miradme, miradme digo; porque viéndome, os informo que soy vuestra sangre, y no podéis ser tan riguroso, que contra vos mismo hagáis desaciertos y destrozos. Si me culpáis, porque dejo mayorazgos caudalosos, riquezas que mira el mundo no atento, vanaglorioso: a este cargo brevemente os satisfago y respondo, Noble es Garceran; si tiene menosriquezas que otros, por eso es más entendido, mas discreto, e ingenioso; dotes del alma, que aunque nos puede faltar el oro, este tributo no puede padecer ningún desdoro; siempre vive como el alma, mirad que honor más heroico. Y sobre todo, que es justo, que esto sea sobre todo, es Garcerán de mi gusto; y no es bien que cuando el docto Legislador no requiere para el marital consorcio mas de nuestras voluntades, yo mendigue otros socorros. Ea pues, desengañaos, que antes, que falte a mi voto, verá el cielo sobre luz libreas de plata y oro, nacer flores, pisar hierbas, la tierra verá en sus hombros lucir estrellas y luces, hollar zafiros y globos. Y no solo me contento con persuadiros, no solo, si no que os he de obligar a confesar vergonzosos, que es mi elección acertada, pues en opinión de doctos, ingenio es lo mejor; pues el que lo tiene, todos los Astros gabierna, y tiene a su sujeción devotos. Luego si en esta elección con lo mejor me conformo, no solamente no yerro pero es mi acierto notorio: Qué respondéis? mas no quiero escucharos, yo respondo. Vos, don Luis (claro está) diréis, que yo no os impato; y vos don Fernando, que a pesar de vuestro enojo, violentar las voluntades no queréis altivo y loco. Y vos, señor (esto es fuerza) que por vuestro honor erosco contra el gusto y contra el trato venís en lo que dispongo. Bien hacéis, pues de la suerte que si diente venenoso hiere en un brazo, ponzoñas derramando por los poros; su dueño advertido y cuerdo, viendo lo más peligroso, que es la vida, el mismo suele cortarse el brazo animoso, por no perder con lo menos lo que nació más costoso. Vos viendo el honor apique de perderse, o quedar roto (que en andando en opiniones nunca sale victorioso) por redimirlo, pues es del alma lo más precioso; queréis cortarle los bríos a vuestro gusto imperioso; porque viva vuestro honor, y no padezca delohoros. Y porque cesen disgustos, por mitigar mis soliozos, por aplacarme las ansias, por excusar albororos, por premiar dos voluntades, por sacarlas de un ahogo, por venir con voluntad en lo que ha de ser forzoso; y porque la fama cante desde este al opuesto Polo; que se ha mirado con premio sola esta vez lo ingenioso. Notable valor! Notable! Adiós en tu ayuda invoco: mujer, que bien que lo ha dicho! Reñimos, o hay matrimonio? Lástima tengo a mi prima en lances tan peligrosos. Señor Pera fán, supuesto lo referido, yo postro mi voluntad a el honor, vuestro amigo, y si soy logro, efetos a esta amistad, que en el alma la coloco; lo que Violante ha pedido, suplico, ruego, y apoyo. Señor Perafán, mi amigo, yo os suplico sin enojo ni pasión, que remedies a vuestro honor un oprobrio, No paséis más adelante, que no quiero, ya que tomo el hacerlo por mi cuenta, porque se lo que mejoro. que haya quien diga, o que piense que se debe a vuestros doctos pareceres, lo que hago por mis pareceres propios. Yues: Vuestra es, Garcera, mi hermana, y aunque perdió poderosos Títulos, tentas y Estados, como ella dijo, es notorio, que el ingenio es lo mejor, ese es vuestro dote solo. Viváis mil años amén, y imprimid, señor, al rostro señales de esclavitud, que civilmente conozco. Garceran, cesó mi pena. A ti se te debe todo. Si yo puedo merecer, por la amistad que supongo, la mano de vuestra prima, tanto favor reconozco. Si ella gusta, yo la doy Ya yo con gusto me arrojo a ofrecérosla, y el alma. Andar a casarse bobos, que se acaba la Comedia. La amistad entre nosotros siempre ha de ser una. Siempre, sin que le basten estorbos. FIN Vuestra es, Garcera, mi hermana, Y vos, señor Alejandro, para serviros muy pronto siempre me hallaréis. . Y en mí tendréis debidos retornos. Señora, porque a un convento el retirarme es forzoso, que lo ejecutéis os ruego. Ya lo entiendo, y se hará todo. Hace muy bien la señora Juana, porque no soy tonto, que la tuviera por santa entre jardín y coloquios. Y así, pues el Poeta quiso hacerme paje de ahorro, y hacerme solo en esto en la Comedia gracioso: aquí Senado da fin el pago del invidioso. No es ese el título, calla. Pues cuál es? El que es más propio. El ingenio es lo mejor; y el perdón os pido a todos, no victores, porque ya sus defetos reconozco, FIN