Texto digital

Texto digital de El horror de las montañas y portero de San Pablo

Metadatos de la obra

Atribución tradicional
Cristóbal de Monroy y Silva
Atribución estilometría
Cristóbal de Monroy y Silva Segura
Género
Comedia
Procedencia
El texto procede de la transcripción automática de un impreso.

Aviso

Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.

Licencia

Este contenido se ofrece bajo la licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0. Reutilización permitida con cita; usos comerciales no permitidos.

Licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0

Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El horror de las montañas y portero de San Pablo. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/horror-de-las-montanas-y-portero-de-san-pablo-el.

Logo BICUVE

EL HORROR DE LAS MONTAÑAS Y PORTERO DE SAN PABLO

JORNADA PRIMERA

Detén, Serrana hermosa, el fugitivo curso acelerado, (prado suspende generosa las plantas, luz del valle, honor de él emulación valiente del Delfico, Planeta refulgente. No permitas, Serrana, que desocupe el esplendor tus ojos, tu beldad soberana, cuyos rayos lucientes son despojos, en feliz gloria vuelva el bárbaro temor de aquesta selva. Monstruo, que de las cumbres que ese monte coronan eminentes, entre fulgidas lumbres decendiste horrifero, y valiente, dando con pasos graves temor confuso a las canoras aves. Porque mis pasos sigues? quien te provoca atán extraño intento una mujer persigues, prodiga de temor, y sentimiento? déjame bruto fuerte, (re, si ver no intentas mi llorosa muer No llores, bella Aurora, (gro, que a tu beldad mi rustiquez consa. mira que el Orbe ignora, tan oculto prodigio, tal milagro, pues siendo Sol guarneces Reina con perias, que turbanda ofreces. Cómo, dime, has venido donde fieras, y brutos habitaron? donde el viento impelido las ramas destroncó, que se enojaró? y donde de las fuentes con ronco so murmuran las corrientes? Sabrás que en un aldea, que de inmortales muros se rodea, (cos, a cuyos obeliscos reconocen por padres muchos ris de cuya amenidad Eliseos prados, o son originales, o traslados, (mia, rústico albergue, tosca patria es (do y apenas dado había quince vueltas su esfera, matizan- el Sol a Cintia, cuando un amante pastor rindió a mis ojos el alma por despojos; mas tanto me cansaba, que solo de mirarle me enfadaba. Pidiome por esposa (nosa) (que abrasa amor con luz caligi (erto yordenando mis padres el concilto. cobronuevos alientos de amor muer Despósose conmigo cierta noche, que ausente el bello coche de la vida del día en monumentos de cristal dormía: mil regocijos de mi patria toda, lacocordia ordeno paralaboda. (ua Llegó la infeliz noche en que intenta gozar los triunfos que el amor ledaba y en que yo pretendía o de San P romper la sujeción que me oprimia, cuando que dando (ay cielos los sentidos en elevación dulce suspendidos, con muerta diligencia derrama la prudencia, la razón desperdicia, y mortales estampas acaricia. Mas yo entoces con riesgo conocido, con despecho bizarro, si atrevido, salgo del aposento, recogida lavoz, torpe el aliento, con paso desairado; con desaire alentado, con aliento medroso, y con miedo animoso, émula en el despeño de Faetonte, dejo mi casa, huyo, y llego al monte. No has visto un pajarillo enamorado que atento a su cuidado, y preso de una jaula en los rigores, al son de contrapuntos, y primores, romper procura la prisión penosa, y con las alas osa ensayar libertades, y con el pico quebrantar crueldades, y descuido piadoso del dueño, ocasionando su alborozo, por darle decomer, suelta un palillo, y alegre el pajarillo la prisión desocupa, el vuelo esgrime, y otro sitio ocupa, y a las sonantes aves, su libertad les dice en tonos graves? No has visto alguna oveja, que el valle mide, y el rebaño deja, tan mansa, tan humilde, tan hermosa, tan galante, y briosa; y tan toda de nieve, que con la vista, quien la ve la bebe: y boraz animal, hambriento lobo, viendo a la vista el robo no malograr procura el plato que le trincha su ventura, envístele veloz con tiranía, ella se rinde, y cuando ya quería dividirla en pedazos (brazos, con corbos dientes, con membrudos cuando ya el fiero golpe le tiraba, lastimoso un pastor que la miraba; por las peñas deciende, y su creel ejecución suspende, y la triste ovejuela ya libre, salta, huye, corre, vuela, y contenta balando su dulce libertad va celebrando? No has visto un arroyuelo, que con plantas de hielo huye de la montaña, y se esconde entre juncia; y espadaña, y por no hacer ruido sin temores, se deja deslizar entre las flores, haciendo una represa, tal vez, como que vuelve la cabeza, y luego baja, y decendiendo a un valle en que para contalle muchas aves le aguardan, se dilata. vertiendo perlas, y sembrando plata? Pues yo en mi atrevimiento y alboro- fui oveja, arroyo, pájaro brioso, (to, salté a la sierra, vite en ese monte, pirámide inmortal de este Horizonte, huy de tu presencia; seguísteme con ímpetu, y violencia: monstruo te presumí, mas yaqueveo lo contrario, deseo saber, que estrella, o hado en esta soledad te ha desterrado? dímelo, y después bárbaro piadoso, soberbio, humilde, fiero generoso, cruel, benigno, ingrato, blando, o fuer me concede la vida, o da la muerte. (te Sabrás, hermosa zagala, milagro opuesto a la Alteza de los fulgores de Febo, de la luz de las estrellas. Qué saliendo un Labrador de aquella rústica aldea que descubren esos montes; y con racimos de perlas, y música cristalina, opacosas fuentes riegan, fatigando el bosque, a dar en las amenas florestas, si esmeraldas a sus cabras, diamantes a sus ovejas. En un risco hijo de un monte tan eminente, que besa del oráculo de Delfos las rubicundas madejas, vio llorando tiernamente, revuelto entre sangre, y hierbas, recién nacido un infante, que soy yo, con mil ternezas, y lastimosos halagos, me llevó al fin a su aldea, patria donde me he criado, sin conocer en la tierra mas parientes que unos montes, ni más padres que unas selvas. Apenas cumplí tres lustros, cuando a una aldeana bella rendí el alma, acción debida, porque Diana con Celia, ni compite presunciones, ni presume competencias. Un Príncipe, dueño altivo de esta comarca a la sierra, salió a cazar una tarde, y siguiendo en la maleza del monte un corzo ligero, vio en la corriente risueña de una fuentecilla alegre, durmiendo a Celia discreta orro en la elección del lugar, porque como abrasa, y quema las almas, se acercó al agua, porque templarse pudieran en ella incendios, causados de su celestial belleza. Viola el Príncipe (ay de mí!) viola, enamorose de ella, hablola amante, y perdido, y correspondiole Celia. Busque ocasión para dar venganza a tantas ofensas prudentemente, aunque es mucho tener celos, y prudencia. Y saliendo cierto día al campo, sobre Turquescas, alfombras, a quien matices dio el Abril, si el Alba perlas, vi hablando los dos amantes, y al punto de la primera estocada, di la muerte al traidor Príncipe, y Celia cayó difunta en mis brazos, tanto, que la Primavera vio azucenas sus claveles, y sus jazmines violetas. Volvió del desmayo, y luego con aquesta daga misma le di treinta puñaladas, que para matarle, media bastaba, paso adelante, que aquesto es nada: suspensa la imaginación, temiendo el peligro con certeza, me ausenté a Toledo, y antes de llegar nueve, o diez leguas, está un lugar donde había una boda, cuya fiesta, ni saraos autorizan, ni epitalamios celebran sino rústicas zampoñas, n Pabio. y pastoriles avenas. Era la novia bonita, acerqueme junto a ella al disimulo, y el novio con evidentes sospechas de mi osadía, celoso, alborotando la fiesta, sacó a muy pocas palabras la espada, y más de cincuenta de los labradores, unos con dardos, con escopetas, otros, y con alabardas, y muchos de ellos con piedras me envistieron, resístiles, maté a diez, y si no huyeran los cuarenta, voto a Cristo, que no quedara una oreja de todos, paso adelante, que aquesto es nada: la arena pisé del dorado Tajo, cuyas celebres riberas vi seis meses, y ocúlteme por una cosa ligera. Y fue, que estando jugando me dijo sobre una tema, que mentía, un Caballero, dile un bofeton, y apenas meti mano, cuando el vulgo todo contra mí se altera, desuerte, que peligrara, a no socorrerme en esta ocasión un Caballero noble de la Cruz bermeja, del grande Patrón de España, solicitando la afrenta del ofendido, me dio su ayuda, y los dos a media noche salimos ocultos en dos tan bizarras yeguas, que no distingue la vista, atenta a su ligereza, si son del Euro estornudos, o son de Fabonio flechas, porque quiso acompañarme, hasta que en salvo pusiera mi vida, mas yo siguiendo precipicios de mi estrella, que me despeña atrevida, que me provoca soberbia, le pagué esta buena obrá con cortarle la cabeza en el camino, y robarle algunas joyas, y prendas: pero al fin, paso adelante, que aquesto es nada: a la excelsa Cadiz, en cuyas orillas con bomvas cerúleas trepa el mar, espejo ostentoso del más luciente Planeta: llegué a tiempo que la flora se iba, embárqueme en ella, después de otras travesuras, y apenas de sus almenas distante estaba mi nao cuarenta, o cincuenta leguas, cuando con el Capitán tuve no sé que pendencia. Favorécianle todos, y viendo mi muerte cerca, le di un barreno a la nao tal, que dentro de hora y media no quedó vela, ni jarcía, y todos cuantos en ella se embarcaron, se ahogaron, Dios los perdone; y dé eterna gloria: mas paso adelante, que aquesto es nada: a una Isleta salí a nado, donde estuve tres meses, y una Holandesa nao de aquí me libró, fui a Holanda, a Irlanda, a Hibernia y pasando otras Provincias, atravesé a luglaterra, y de allí me partí a Italia, y a Flandes, donde mis fuerzas fueron muerte de la envidia, de la emulación afrenta. Una noche con silencio desembarcaron en tierra ciento y cincuenta enemigos; que en cuatro barcas Flamencas vinieron a nuestro campo, pero yo que estaba en vela; sin dar aviso al cuartel, cogí un remo de una de ellas, con que acometí animoso, y maté más de setenta. Voto a Dios, que me holgara, que en la conquista me vieras: al arma, pléguete a Cristo, Santiago, guerra, guerra, viva España. Jesús, tente. Perdona, mi bien, que aquesta es locura ocasionada de la pasión, y la fuerza de la imaginación: digo, que maté más de setenta, y que todos los demás. huyeron, que si no huyeran, no sé yo que fuera de ellos, tuvieron fortuna buena en huir: paso a delante, que aquesto es nada contienda tuve con dos Capitanes, mátelos, y di la vuelta a mi amada patria España: y viniendo tuve nueva como andaba la justicia con muy grandes diligencias buscándome, porque el Rey El horror de prometió por mi cabeza mil escudos, y ocúlteme en esta Sierra Morena, haciendo de mi valor alarde tan grande en ella contra ladrones, que viendo mi valentía; y fiereza por Capitán me eligieron: Aquí estoy, Serrana bella, dando horror, y dando espanto; asombro, temor, y pena a los montes, a los campos, a los riscos, a las peñas, a los prados, a las fuentes, a los yermos, a las selvas, subo al monte, vivo al monte, rindo brutos, trato fieras, bebo arroyos, rompo bosques, quito vidas, robo haciendas, sin Dios, sin ser, sin razón, piedad, lástima, o clemencia, y aunque todo aquesto es nada, mi historia, Serrana, es esta. Admirada estoy de oírte, y de seguirte dispuesta, mudando el traje que no me falta valor, ni fuerza, porque una mujer perdida, que no hace? que no intenta? Al fin, señor, si te mueven mis suspiros, y ternezas, amparame en estos montes, defiéndame en estas selvas. Juramento hago, Laura, de coronarte por Reina de los bosques comarcanos, rendiré a tus plantas bellas cuanto esta montaña aborta, y mis soldados diademas fabricarán de esmeraldas para cenir tu cabeza. de san Pablo. Defienda el Cielo tu vida. Sin que el Cielo la defienda la sabré yo defender: en aquella fortaleza me aguarda, que presto vuelvo. Eres terror de las fierras. Tu emulación de Diana. Prodigio de las estrella: De Venus dulce lisonja. De Marte divina afrenta. Quiero proseguir que entiendo que me gustáis de escuchar. Quién, Padre, no ha de gustar. Al fin, como voy diciendo, Fray Pablo, hijo nació en Ecija, y siempre ha sido por su virtud conocido: en esta Casa tomó el Ábito, mas es tal su poca salud; que creo dilatará mi deseo, ocasionando su mal. Es espejo de paciencia, es centro de caridad, archivo de la humildad, custodia de la obediencia. Es tal su recogimiento, que tiene con luz notoria, puesto su fin en la gloria; puesto en Dios su pensamiento. Todo el Convento lo estima en mucho por su virtud, pero su poca saludo a todos, hijo, lastima. En Capítulo han entrado, pienso que le quitarán el Abito. . Ya me dan sus aflicciones cuidado. Siempre que rezando está, celestes brotan despojos dos arroyos sus dos ojos. Y a vos, hijo, cómo os va? Muy bien. . con la discreción con que vais disimulando la aspereza, os vaganando buen crédito, y opinión Estáis muy bien recibido en esta Comunidad. Siempre V. Paternidad, Padre, me ha favorecido. Puseos en la porrería, y guste de aquesto yo; porque al fin me pareció que conveniente sería No volváis el paso a tras, y sed en todo Novicio, que no ha de haber, hijo, vicio, en un Novicio jamás. Ay ay Deo gracias, favor. Fray Tomas, qué voz es esta? De Fray Golondro parece. No hay quién escuche mis que tas? Yo vengo sin espinazo. qué es esto? . . Su Reverencia está aquí, desgracias mías: fui, Padre, a la hermana huerta por una poca de ruda, de romero y alhucema; para un Fraile que ha parido: y viendo en sus alamedas guarnecidas de naranjas, entapizadas de yedras, cuyos pimpollos al Cielo sin ser volatines trepan, y de las sonoras aves las capillas lisonjeras, que las tienen sin ser Frailes, me divertí de manera, que acercándome a la noria, cogió un hermano, que en ella estaba, y no sé por que me dio tal golpe, que tiembla el cuerpo. . Es Fraile Lego el autor de aquesa ofensa? G. Padre: . Dígalo, no tema. Era el hermano borrico, no sé si es lego, ni lega, sé que está descomulgado: ay de mí! . Tenga paciencia, porque aquesos son regalos de Dios, para que merezca. Aquesos regalos, Padre, tómesos su Reverencia para sí, que yo, porCristo que ni aún olerlos quisiera. Ay ay, hay cuerpo de Dios con los regulos. . no tiembla de ese juramento? así desacredita la buena opinión en que le tienen? Jesús! ay tal impaciencia? Cuando estoy sin espinazo se pone con esa flema a predicar? . Calle hermano. Es hoy Viernes de Cuarisma, o soy yo mala mujer, que así convertirme intenta? Fray Tomas, mire que tocan. Veré quien llama a la puerta, De los hierros que comete le disculpa su simpleza, Hermano, coma mañana pan, y agua; en penitencia de tan grande libertad. Oh qué discreto anduviera, si me diera pan, y vino? El horror de harelo, Padre. . Y aprenda a ser muy buen Religioso, que el Ábito santo afrenta de nuestro gran Patriarca, con esas impertinencias. Enmiéndese, Fray Golondro, y sea un santo. . G. Con licencia del hermano, quiero irme a la hermana cama. . En ella puede curarse del golpe. G. Si Padre, a fe que yo tenga cura para treinta días. Váyase luego. . . Aunque sea yo el agraviado le pido, que sin diciplina absuelva luego al hermano borrico. Agrádame su simpleza. Nuestro Padre Prior manda que le quiten (qué tristeza!) luego el Ábito a fray Pablo. Válgame Dios! . Triste Voy a hablarle. . (nueva. Hoy tendrán bastante ocasión mis penas. Fray Tomas, al enfermero avise, que a verme venga, y que llame luego al punto al Médico, y la partera. Ya en el rosado Oriente, madre del Sol la Aurora, vislumbres vivifica, y crepúsculos borra. Pestañeando luces, surca en amenas popas del Euro, de celajes competidoras olas. Piélagos rutilantes, vestido del aljófar, que sobre alfombras Turcas flamantes nubes lloran. Prestadas claridades las estrellas vistosas, en mayor luz ofuscan, en más incendio brotan. Ya la música alegre de las aves canoras, paga feudos a Febo, que en brillantes carrozas, lo que la vista azula, ojo del mundo dora. Las flores más gallardas, lozanas, o envidiosas, o del risco diamantes, o de la selva aljófar, o jacintos del prado, o del monte lisonjas: a su Criador divino con muchas lenguas forman sacrificios de gracias, holocaustos de aromas. Cuanto en pensiles bellos cuanto en montañas toscas naturaleza cría, prudente; y generosa, al Autor de la vida; al dueño de la gloria humilde reverencia, reconocida adora. Que bien aquella pira, madre de tantas ondas, con diáfano estilo, rápida nos informa; que le concibe un risco, que le pare una roca; que un monte le conduce que esa pila le aborta. y Fray Pabl Quién me llama? (bra? Fray Pablo. . . Quién me von voz celesial, quien es tu Autor? yo soy, no escondas tu deidad, mas ya miro sobre eburneas carrozas, desplegando cendales, una nube, que corta los vientos cuando gira reflejos de la gloria. A ayudarte he venido a coger esas rosas, querido hermano mío, y a hacer con notoria muestra de afectos propios alarde; esta vistosa guirnalda de que tú solo eres digno, toma. Lucido Paraninfo, quien tal bien ocasiona al desprecio del mundo? Tu humildad milagrosa. Soy un rústico Lego. Eres de Dios corona. Un hombre soy injusto. Santo el cielo te nombras Un gusanillo soy. Eres luz de la gloria. Pecador soy in útil. Eres luciente antorcha, honor de este Emisferio, y de este jardín rosa. Fray Pablo, el Padre Prior me ha mandado que le quite el Hábito, no permite sin sentimiento mi amor ejecutartal rigor, resistirle es excusado: su enfermedad lo ha causado, que aunque es tanta su virtud, solo su poca salud el Hábito le ha quitado. Venga luego, porque yo ejecutor de mi pena, lo que mi Prelado ordena, disponga lo que él mandó; que Dios que lo permitió, no se olvida de los buenos, que al mundo, del mundo ajenos, menosprecian la grandeza: sabe Dios lo que me pesa, pero no puede ser menos, Qué sentimiento podrá explicar mi sentimiento, cuando en la pena que siento dudosa la vida está? hermano no ignorará su desdicha, y mi pasión; pues en aquesta ocasión (efecto de mis enojos) doy lágrimas a los ojos, y lástima al corazón. El Hábito han de quitarle, y a mí, fray Pablo, la vida; sin él la tendrá perdida quien tanto ha llegado a amarle: de esta manera provarle quiere Dios, porque los buenos nunca están, fray Pablo, ajenos de pesar, y de tristeza: sabe Dios lo que me pesa, pero no puede ser menos. Soberano Patriarca. horros de lustre honor de los siglos, voz del metal de la fama; de las estrellas prodigio, Teniendo en esta ocasión. hoy puesta el alma al peligro que amedre nta mis intentos, que amenaza mis designios, vengo a pediros perdón del atrevimiento mío, que fue pretender subir sin conselo, y sin aviso, siendo un pecador, al cielo de la religión divino. Mi culpa, Señor, conozco, Ícaro fui, que atrevido pretendí tocar la esfera: mas vuestra justicia hizo de las alas pardas, perlas, y del vuelo precipicios. Quien vio de polvora un rayo, que con vuelo presumido, desperdiciando centellas, y taladrando zafiros, esgrimiendo alas de luz competir soberbio quiso con los astros más excelsos, y en un instante deshizo la máquina, terminando en lágrimas su designio? Pues yo pecador soberbio en mi castigo le imito, temiendo vuestra justicia, alto Dios, Señor divino, a donda me iré huyendo; no habrá algún monte, algún risco, que entre sus grutas me esconda, o piadoso, o enterdecido de mis quejas? pero aquién iré yo, sino a vos mismos Bien sé que os tengo enojado, pero sé que sois benigno; an Pablo. y a que padre no ablandaron las lágrimas de su hijo? Mi padre sois, amparadme, que como os tengo ofendido no me dan favor los montes, no me socorren los riscos, no ven mis quejas las aves, no oye el viento mis suspiros, no me consuelan los hombres, no me divierten los ríos antes contra mí se vuelven selvas, flores, laberintos, animales, fuentes, plantas, montes, ríos, aves, riscos. Padre, Señor, amparadme: cuando en el mundo se ha visto que se vaya el ofensor a manos del ofendido por favor? en mí se ve, que solamente en vos mismo hallarán fin mis pesares, mis desconsuelos alivio, vida mi esperanza muerta, satisfacción mis delitos. Pero pues sordo a mis quejas de este sacro Paraninfo me arrojáis, bien claramente en vuestra justicia miro vuestra ofensa, y mis agravios: a Dios Padre, a Dios Domingo, Pedro, Vicente, Tomas, Catalina, Ines, lacinto, Luis, Ambrosio, Raimundo, Margárita, y Antonino. Hoy de vuestra compañía me arrojan; bien merecido tienen mis atrevimientos tan inhumano castigo. Adiós soberano Apostol, a Dios hermanos queridos, pedazos del corazón, lamina en que os tengo escritos; hombres, rocas, brutos penas, si os mueven los males míos, la pena con que los siento, el dolor con que los digo, sed de mi mal testigos, y acompañad mis llantos, y suspiros. No te entristezcas, fray Pablo, no te aflijas, hijo mío, que de esta manera pruena a los suyos el Divino Autor de la vida, aquíen en el Alcázar Impíreo, que estoy gozando, veneran los Angélicos ministros. Espera en su Majestad, y advierte que te ha escogido para padre de los pobres, admiración de los siglos, honor de aqueste Convento, y de los cielos prodigio. Quién eres ínclito padres quien eres varón divino, de la castidad tesoro, de la Religión asilo? Mas ya quien eres me dicen esas insignias que miro. Ellas te dicen, fray Pablo, que soy tu Padre, Domingo. Queda a Dios, que voy a hacer que te reciban mis hjos. Padre, Padre, tente, aguarda, cielos, qué es esto que miro! velo, o duermo? ya se puso el bello Sol de Domingo. Hermanos, ya vuelvo alegre a quereros, y a serviros, de nuestro dueño amparados de vuestro favor indigno, que ya me han prometido el consuelo feliz que más estimo. Perdiose la hermana llave del arca de los vestidos todos están suspendidos, y ninguno de ella sabe. Su vestido esta escondido en ella, y no puedo así quitarle el Hábito aquí, si no se le da el vestido. Hallola? . . No. Ay tal suceso? sospecho que él la perdió. Si nunca la tuve yo, cómo puede ser aquesto? Fuerza descerrajar es el arca. . . Yo pienso abrilla. Quién toca la campañirla? Ahora veré quien es. Y fray Pablo? . . Recogido en un Oratorio está; después a rezar irá donde Dios fuere servido, Las llávesle me han caído. y no las hallo. . Eso hay más? adonde están fray Tomas, las llaves? . . Yo soy perdido. No ha un Credo, Padre, que aquí las tenía. Trae gran priesa a quebrarnos la cabeza? Responda. . . Quién esta ahí? Sin duda será beata, que viene a mirarlo todo. Cómo habla de ese modo? T Si el infierno se desata, que he de hacer? . tener paciencia. No está el tenerla en mi mano, voto a Dios, . qué dice hermano, ya me falta la prudencia. Cielo, haced que se limiten mi sentimiento, y dolor, Ya manda el Padre Prior que el Hábito no le quiten a fray Pablo. . Gloria a Dios; sin duda le ampara el cielo. lamás al amor, y al celo le falto premio. . . Los dos podemos buscarle, y darle el parabién del suceso. Que es varón santo confieso. Desde hoy tengo de imitarle. Hubo presa? . Un labrador, cuyas funebres obsequias una tropa de avecillas celebró en aquesta sierra. Adónde está el Capitán? Entretiénese en la selva. Muerto. Soy: Dios te perdone. (ra Qué ha sido? . Nada, en la sier hasle un hombre, a quien dital cuchillada en la cabeza, que la postrera palabra. la empezó en Sierra Morena, y la acabo de decir media legua de la sierra. ero de san Pablo. Esa voz que horror provoca, y de tu crueldad se queja, llegó al Tribunal divino. Enrique huye. A la Sierra. A reducirte he venido. La primera vez es esta que he temido, vive Dios. Como la vida no enmiendas, monstruo de aquesta región? tus precipicios enfrena, Mira regadas las flores, y argentadas las arenas con la sangre que derramas, todos temen tus fierezas, todos publican tus culpas, todos dicen tus ofensas: no hay árbol que no te tiemble, no hay bruto que no tetema, los arroyos te murmuran, las plantas con verdes lenguas te predican: pues, si ahora visten lozanas la sierra; mañana al salir del Sol y hacen marchitas, y secas; propia estampa de tu vida, caduca, mudable, incierta. Teme a Dios teme su enojo, tus delitos considera, mira que has de morir presto, por qué ciego te despeñas? Ea Leoncio, amigo, amigo, vuelve en ti, haz penitencia, Fraile Lego, vive el cielo que te quiser quien las fuerzas me ha robado: qué es aquesto? Mira que no hay resistencia a las voces del Señor. En vano son sus quimeras. (die. Teme a Dios. Leomo temo a na Él su castigo suspenda, Yo mi rigor ejecute. Líbrete Dios de las penas infernales. . Poco importa cuando no me libre de ellas. (ro. P. cobiértete a Dios. . No quie- que hay justicia. Le Habrá clemencia. Y si es tarde? . Nunca la haya. Qué respodes? . que te vuelvas. Ciego estás. . Y tu enfadoso. Quién te estorba? . Mi fiereza. No eres hombre? . No soy hombre. Ablándete. . No me mueven. Mis suspiros. . Tus embustes. Mis lágrimas. . Tus cautelas. Yo he de hacerte mil hálagos. Yo he de hacerte mil ofensas.

JORNADA SEGUNDA

JORNADA SEGUNDA Tomad hijos de mi vida, que el Dios de Israel ampara misericordioso a todos, y su providencia sacra; no se olvida de los pobres. 2 Con que caridad tan santa nos reparte la limosna. Los cuervecillos que al Alba huérfanos, hambrientos hurtan el aljófar con que esmalta las amenas pedrerías, no olvida Dios: yo me holgara, hijos, tener mil regalos. 2 Aquesto, Padre, nos basta. Solo vuestro padre es Dios. 3 Padre, yo habrá dos semanas que tengo a mi madre enferma, yo lo estoy, por cuya causa pasamos mucha miseria. Pues tened gran consianza Montoy. en Dios, que ha de socorreros, que nunca a nadie le falta. Tomad para vuestra madre, y para vos . Qué desgracia! ya me ha visto, vive Cristo, que hemos caído en la trampa. Fray Golondro, dónde va? G. A un negocio de importancia, no me detenga. . . Ea, aguarde. Son mis diligencias vanas, caí en el mes del Obispo. qué es esto, hermano, que aguarda? Por demás es encubrillo, no son más de ocho pitanzas. No creyera yo tal cosa. G. De aqueste modo pintaban los Antiguos a la Gula. Qué tiene en aquesas mangas? G. Eso es apurarme mucho. P. Diga, que tiene. No es nada. La nada ocupa lugar? Por arguménticos anda? ve aquí lo que es, diez panetes, cuatro lechugas Romanas, veinte rabanos, un queso, seis cebollas. Quién pensara tal cosa. . . Y aquesta bota. del mejor licor que gasta el mundo, pruebé, y verá que sabor, y que fragrancia, Cuando Cristo fue tentado, fue la primera palabra: Haz de aquestas piedras pan: orror de que él demonio no ignoraba, que habiendo sustento, había peligros en la batalla, San Agustín en su Regla (que mal hermano la guarda) dice, que cuanto permitan salud; y fuerzas humanas, tiene de ser abstinencia: la Constitución no manda, que fuera del Refectorio no se coma? así quebranta fray Golondro sus preceptos? Fray Pablo, hermano, reparta esa comida en los pobres, que a mí me pesa en el alma de lo que he hecho, propongo la enmienda desde mañana. Mejor será desde hoy. Es, que tengo una empañada en la celda, y dos chorizos, si se pierde será lástima. Delo también a los pobres, porque Dios, hermano, paga ciento por uno. . . Eso dijo a un Herege una Cristiana, Dios paga ciento por uno; y él, aunque incrédulo estaba, un caballo que tenía de no pequeña importancia, llevó a una Hermita; y le dijo a Dios con voces muy altas; Señor toma ese caballo, ya es vuestro, y ahora falta que me paguéis cien caballos, y cumpláis vuestra palabra. Este llevo para en cuenta, que le he menester en casa, me debéis noventa y nueve. Yo he dado con mano franca esta comida a los pobres; y si Dios, fray Pabio, paga o de San Pablo. ciento por uno, me debe mil panes, diez de Calabría, seiscientas cebollas nuevas, más ochocientas pitanzas, mil rabanos, cuatrocientas lechugas Romanas. . . Basta. Esto llevo para en cuenta, lo que Dios diere, reparta entre los pobres, y a Dios. Téngase. 1. Pícaro, aguarda. 2. Ay que me ha hurtado el pan. 3. Tengan, que lo descalabra. 1. Muerto soy. Qué es esto hermanos? Jesús, pues así le tratan? Muerto está. 2. Ya no respira. Qué lastimosa desgracia! 3. Padre póngale la mano: que tengo en Dios confianza que con esto ha de sanar. Cómo, si ya está sin alma? Ponedlo en el suelo: hermano, un siervo de Dios os manda resucitéis en su nombre. 2. Ya estoy bueno. A quien no espanta tan evidente milagro? 1. Cante tu nombre la fama. Sobre que fue la pendencia, si es que estáis para contarla? 1. Sobre quitarme este pan. No tengo pan, yo me holgara tenerlo. . . Sí, porque aqueste es de Dios, de que se aguarda multiplicación. Al ahora por esta capa, que puso en esa despensa, fray Pablo, aquesta mañana, vi dos canastos de panes enteros, cosa que espanta, siendo ya tarde, y estando toda la limosna dada. Dios lo da todo. . Sinduda que es unsanto. , . Adiós, . . Qué rara maravilla! Fray Golondro tome, porque vea si paga el Señor ciento por uno, abrame allí. . . Qué ignorancia! las llaves me fía, pero cuando dos mendrugos haya será mucho. Hermanos míos, Dios no olvida a quien le llama. G. Confuso estoy, y espantado, allí estaban dos canastas de panifr. . Ve lo que da Dios. Jesús. . Maravilla extraña Tomad, y no riñáis más. Con qué amor que los ampara! Fray Pabio trocado estoy. Yo tengo gran confianza en Dios que ha de ser un santo. no en este pellejo. . . Gracias los celestiales Imperios os den por mercedes tantas. Sobre esta lucida alfombra, que guarnecen tantas flores, al son que los Ruiseñores organizan en su sombra. Y en los toldos florecientes le Monroy. ofrecen con voz sutil, si músicas al Abril, admiración a las fuentes. Dando asombros del cristal, mentida Dafne en la falda alamares de esmeralda en paramos de coral. Quiero, hermoso dueño mío, dar primicias de mi amor a tu glorioso valor, custodia de mi albedrío. Soy tu esclava, y tú eres solo a quien dueño el alma llama, por celebrarte la fama desde el uno al otro Polo. Las aves que al viento doran dulcos cantos ensayando, para repetirlos, cuando sus consortes enamoran. Con intento diferente cantan en soberanía, hasta que se muere el día, desde que nace el Oriente. A ti se rinden los brutos crueles hijos del monte; cuanto ciñe este Horizonte, te paga, dueño, tributos. Flores te dan los vergeles, los prados bellas alfombras, los alisos frescas sombras, y guirnaldas los laureles. (Aborreciéndole estoy, . quien, pues, no le puedo ver, Dálida pudiera ser de este Sanión.) , Tuyo soy. A cincuenta bandoleros no te rindes? . No, villanos. Moriras a nuestras manos. horrord Mal conocéis mis aceros. Leoncio, este es mi marido, la vida le has de quitar. En todo te he de obligar, cuando me tienes rendido: vete luego. Énrico, tente; quién eres, que en esta parte a cincuenta hijos de Marte has resistido valiente? Rinde las armas. . No quiero. Gustoso de oírte estoy: sabes que Leoncio soy? Sabes que soy Caballero? sabes que soy yo quién habló? Sabes que soy el furor? Sabes que soy el valor? Sabes que soy el diablo, y que al cielo subiré y a las estrellas doradas les daré de bofetadas, y a mis plantas rendiré, despojando el arrebol de su rutilante Luna, por el copete a la Luna, y por las greñas al Sol? Informate de los montes, y sabrás que de mi Imperio se amedrenta el Emisferio, y tiemblan los Horizontes. Cesa el fuego, el mar se hiela, huye el Sol, núblase el cielo, crece el horror, tiembla el suelo, brama el Euro, el Noto vuela. Porque no me miras? . Loco, no ves que estoy enojado, y si yo te miro airado (que a tal furor me provoco) moriras conansias fieras? San Pablo. si ahora te miro, es cierto que luego te has de caer muerto, y no quiero que te mueras, hasta contar mis victorias, si con la cólera puedo, porque te sirva de Credo la relación de mis glorlas. No blasones de arrogante: tú con la vista das muerte? Morirás si llego a verte: y antes que pase adelante te he de mirar; y si as cierto verás el mundo se asombre: vive Dios, que eres gran hombre, pues te miré, y no te has muerto, Mas aguárdate, y verás un prodigio de los cielos. Soy amante, y tengo celos mira si me venceras. Qué prodigiolo valor! Vamos a verlos al monte. Uno es el mismo Faetonte. otro es el mismo furor. Desamparado el Imperio de mis cabernas lugubres, por hacer guerra a un villano, fraile Lego, que presume vencimientos en mis trazas, vine a este sitio, que pule el Abril, y que marchita desacordado el Otubre, Engañar pretendo a Laura, y llevarla donde enturbie el cristal, que más luciente me ocasiona pesadumbres. Fray Pablo, aquesta mujer te ha de vencer, no procures resistir a mis intentos, sobre estas flores azules fingiré que estoy durmiendo: ya viene, los acebuches que una alameda fabrican con sus ramas, del Sol nubes, serán mi arrimo. Después que habito las altas cumbres, pobladas de tantas plantas, en ella mis flechas suben, y Minístriles alados a su rigor los reducen. Qué hermosamente las flores nacen, para que tributen sus imperios florecientes, pidiendo al tiempo que duren? Entre guijas, y penascos, serpientes de plata bullen, cuyos cristales nativos con sones murmúreos surten, . Mas ay, quien con soñolientas acciones, ay cielos, pule las selvas? su gallardía ardor al pecho reduce. Qué bizarro, que galán, que telas su explendor cubre? quiero ausentarme atrevida, ya que librarme no supe, porque amor en mi piedad sus afectos no apresure. Mas cómo será posible, que por acertado juzgue este consejo penoso? mis desdichas se aventuren. Adonis, tú que dormido entre olorosos perfumes asistes joven, que duermes ocupado en sueños dulces. Oye, escucha: mas ay cielos, como es posible me escuches, si suspende tus sentidos, soñolienta mansedumbre? Recordarelo, no es justó, pero pues me quejo inútil, quiero despertarlo así, porque a mi congoja ayude. Despierta, joven dormido. Cielos, quien tal pesadumbre me da? tente, no me mates, no me mates. . Aunque pude matarte estando durmiendo, piadosamente interpuse entre el rigor, la clemencia, que ejecución tal no sufre. Quién te trujo a aqueste sitio? no te espantes que pregunte, siendo Reina de los bosques, que con la vida descubres. Cómo, traidor, no te vas? bien miras, pues que no huyes, mi piedad, en darte vida, cuando quitártela pude, Si me mataras severa con ese acero violento, moriría muy contento, y mi muerte vida fuera: pues justamente muriera por tu luz, cuyo rigor es más dulce, aunque mayor, en mí verás la experiencia, pues con hacer resistencia, me has muerto el alma de amor. Dispara ya, hermosa Aurora, el arco, amor primoroso, y en un arpón presuroso, que con mi sangre colora, libertad, y alma atesora, sin estas prendas me voy, a donde perdido soy, o suspende mi pesar, o acábame de matar, pues ves que muriendo estoy. Pluguiese a Dios, señor mío que como me agrado en veros, para poder mereceros tuviera mérito, y brío: yo os adoro, no porfío con resistencia fingida, a tan valerosa herida dejad de estar suspendido, que si vos estáis rendido; también estoy yo rendida. Dame, zagala, los brazos. Olvidad aqueste intento que si con atrevimiento pretendéis tiernos abrazos, haré que os haga pedazos soberbio un bruto valiente: vuestra afición no violente respetos a costa mía: que es demasiada osadía para un amor tan reciente. En este sitio frondoso, siempre, señor, me hallaréis, yo os pido que frecuentéis vuestro designio amoroso. Pues que tus brazos no gozo, déjame besar tus pies, que es mi mayor interes. Ni por imaginación. Pues di, con que galardón premias el amor que ves? ya tu porfía es crueldad, ya me enojo, dueño mío. No hagáis, que es desvarío, ni oprimáis mi voluntad. Ireme. . Mirad mirad. que es lo que pedis? e Quiero un abrazo lisonjero, o al punto me he de ausentar. Pues empeza a caminar, porque daroslo no quiero. No diga que tiene amor quien me habla tan cruel: no abrasó aquel laurel las parras con su verdor? no es amante cualquier flor que ofrece al Sol su beldad, no rinde la libertad quien adora su desdén? Es forzoso? . Si mi bien. Pues si es forzoso, tomad. A un valiente bandolero sujeta, señor, estoy, y finjo que suya soy, cuando de mirarle muero: la fortaleza grosero, quiere rendir de mi honor, mas yo con fingido amor sin remedio en tal porfía, dilato la alevosía, y disímulo el temor. Mi bien si quieres seguirme (bien finjo lo que no soy) mano de esposo te doy. Que podrás, señor, pedirme. que no lo conceda firme con tal palabra? . Pues luego vamos a Sevilla. . Ciego dios de amor, castigo ha sido. mío; el haberme vencido con tan amoroso fuego. Adiós montes, a Dios prados, a Dios fuentes, a Dios flores, testigos de mis amores, árbitros de mis cuidados, deseos enamorados de Leoncio, ya me voy. Loco de contento estoy. Vamos, pues la noche tarda. Aguarda fray Pablo, aguarda, que yo te diré quien soy. V Mucho puede la razón, pues que vence el apetito: yo conocí mi delito, y estoy hecho un San Antón. Tres días pasado han sin comer, en conciusión, que para ser San Antón, me falta el cuervo, y el pan. Aquestas armas me dio Fray Pablo, contra el pecado: no me dan poco cuidado: mas si él las ejército, que mucho que yo le imite, de aquesta aspereza armado, y la muerte del pecado valeroso solicite? Esta es una diciplina con catorce canelones, . cape, que aún no fueran nones? no tiembles, carne malina. Abrojos para los pies son estos, no podré andar: pero Dios me ha de ayudar: aqueste un silicio es, cuyo hierro estorba quejas del infernal cautiverio: ya mi cuerpo es Monasterio de Monjas, pues tiene rejas. Comparación con que adorno mi ingenio particular: esta es la puerta reglar, y en la cabeza está el torno. le sus, qué es esto? cadena, y llena de sangre está, con aquesta se dará Fray Golondro poca pena. Hermano. . Ga fray Pablo es es me hallará bien ocupado. (te, Mire que está muy cansado, y es hora de que se acueste, porque el no dormir enferma. Qué es esto? Hay cosa mus rara? antes dijo que velara, y ahora dice que duerma. Esas armas dejará, que yo cuando se las di, Fray Golondro, no advertí en lo que hice, mas ya conozco, hermano, mi amor, y acertado me parece; que a los principios no empiece con tan extraño rigor. Aquí le quise traer que comiese sin recelo, que para irse un hombre al cielo, importa poco comer. Cuanto le dije que hiciera de ayuno, y de penitencia, que es muy grande impertinencia verá, si lo considera. No peque, pero no haga penitencia tan atroz, que al fin es piadoso Dios, y cuando no satisfaga sus culpas, es su clemencia tal, porque pueda espantarse, que para poder salvarse, no ha menester penitencia. Que si está ya decretado por Dios, que se ha de salvar, no se puede quebrantar lo que está determinado. Mil veces, por merced tal le quiero besar los pies a quien tan gran Santo as: vive Dios, que huelen mal. Cene, que ya yo me voy a dormir un poco ahora, antes que salga el Aurora. Alegre, y contento estoy. Para empezarme a vengar de Fray Pablo, hice esta acción, orror que su famosa opinión he de desacreditar. Oh sustento, dónde está toda mi vida cifrada, o comida deseada, o soberano mana. Ambrosía, y néctar, que admiran, porque todos me envidaran: que bien sé que me ayudaran mas de cuatro que me miran. Estos dos panetes son, una gallina, un chorizo; o bien haya quien te hizo, y una lonja de jamón: crudo está, y es peregrino: de queso es aqueste canto; aqueste si que es buen santo; ya he topado con el vino, quiero comer, pues le vi. No le eches la bendición. Qué es aquesto? es ilusión? si quiero, Jesús sea aquí. Padres, que me lleva el diablo, que senos quema el Convento, Jesús, denme el Sacramento, ay que me ha muerto fray Pablo. Qué es esto? . Gro santo traí- que me has engañado, . Pramigo (dor yo le he engañado? . . Sí, y digo que es un embelecador. Conóceme? . . no es F. Pablo Sí. . Gpués él no me engañó, y la cena que me dio, se la ha llevado el diablo? Yo le di cena? está en sí? hele visto desde ayer? El demonio quiso hacer de San Pablo. aquesta burla de mí. Fray Pablo, un fraile infiel vino a él tan parecido, que a no haberle, hermano; oído, no dudara que era él Trazas que el demonio ordena. Al fin con trazas me obliga a obedecerle: mas diga; tendrá remedio la cena? No. . . Quedaré sin cenar. Tomó Luzbel muy buen medio Que ya no tenga remedio es lo que me da pesar. Luzbel, tu contra el Divino. Dios, tienes atrevimiento? Lo más que de aquesto siento; es perder jamón, y vino. Pues su poder te avasalla, tu altivo orgullo reporta. Que lo demás poco importa; que en cualquier parte se halla. Ciego te ha precipitado tu soberbia obstinación. Por lo menos el jamón ya estará muy bien asado. Al fin malicia infernal, recemos juntos los dos, y dele gracias a Dios, que le libró de este mal; que le de gracias le pido. Pongámonos a rezar, aunque yo no he visto dar gracias sin haber comido. Divina, y gallarda Aurora, en cuyo rojo arrebol, nacido se ostenta un Sol, que al cielo, y la tierra adora. De los resplandores claros de esos ojos, suspendido y ciego de amor, os pido. licencia para alabaros. Fray Pablo divino, a cantarte alegres los Ángeles bellos. del cielo decienden. Fr. Pablo no me responde? elevado está en el cielo, gran santo debe de ser, de solo mirarle tiemblo; porque infunde su persona beneración, y respeto. Que así un villano se oponga contra mi poder inmenso, vive el infierno que rabio: va que quitarle no puedo la vida, le he de estorbar la oración, en que suspenso goza divinos favores de Dios. Qué es lo que estoy viendo? diablo con campañillas, sin duda que este es el perro que me engañó, con la cena. Ayúdame ahora infierno. . Cuándo, Señor, cuando, cuando mi Jesús, querido dueño. Sin duda el hermano diablo, con su campaña, o cencerro, pide para San Antón; como tiene tanto fuego. Quiero ausentarme de aquí, que estoy temblando demiedo. . Qué es lo que mirando estoy? esto sufro yos reniego de mi rigor infernal, al arma, escuadrones fieros, aunque solo basto yo a dar la muerte a este Lego. Villano, aunque al cielo subas, no podrá librarte el cielo de mi enojo; romperé los Impíreos pavimentos. Dragón infernal, detente, que soy yo quien le defiendo: Fray Pablo, vente conmigo, porque en este heroico vuelo de tu dueño, y mi Criador, toques los altos misterios, y así quedará burlado aqueste dragón soberbio. Si ya de vuestra deidad, Ángel, célicos reflejos entronizan a la cumbre mis cortos merecimientos, que mayor favor aguardó? que mayor gloria pretendo? Qué importan mis diligencias, si se opone a mis intentos la Majestad soberana? mas aunque se oponga, tengo de romper mi sujeción, vive Dios, infame Lego, que tú has de gozar a Laura, o ha de poder poco Ángelio. Montaña, que eminente la cumbre tocas del rosado Oriente, en ti hallo el castigo, sgo por haber dado muerte a mi enemí dónde estás, Laura, dónde? (de. donde estas, ni aún el econo respó Ya di muerte a tu esposo, porque niegas ingrata mi reposo? fiera, y desconocida, adónde estás, Laura, querida? Ida. horror de Qué divinos despojos! quién ha causado tus enojos? Ojos. Qué estoy aquí escuchando? andas dónde te estoy hablando? Ando. Cielos, si es la que miro? (ro. suspensa el alma, el pesamiento admí Hermosa, Laura, no sé por donde empiece, ay de mí! cuando el alma te ofrecí, cuando ciego te adoré, cuando amante idolatré, cuando troqué mi crueldad, cuando perdí libertad, cuando padecí deseos, cuando ordené galanteos, cuando estimé tu beldad. Tú sin que los riesgos mi das? Tú sin escuchar mis quejas? Tú me matas? tú me dejas? Tú quitándome mil vidas? Tú te ausentas? tú me olvidas? Tu ingrata? tu desdeñosa? Tu desleal? tu engañosa? Tú cruel? tú eres mujer? Tú sin amor? tú sin ser? Tú libre? tu rigurosa? Vive Dios, que en tantas penas, a no mirar mis cuidados, corrieran aquestos prados rojos golfos de tus venas, de alevosa sangre llenas, mas tengo el alma rendida a la tuya, y tan unida, que en este transito fuerte, dándote, Laura, la muerte, vengo a quitarme la vida. Ya se va, más seguirela, con pies deplumapor el valle vuela. ero de San Pablo. Jesús, qué miro! de Lesvió es la cabeza cortada: cuanto topo son azares, mas no importa: Camarada, como prender os dejasteis, a que fiera ejecutara la justicia tal crueldad en vuestra infeliz garganta? Ejecución lastimosa, dónde esta Lesvio, vuestra alma? En el infierno. . No importa amigo, no se os de nada, que presto, mediante Dios, nos veremos juntos . Calla, que tú tienes de salvarte. . Jesús, turbación me causan de un difunto profecias, y de un cadaver palabras. Yo me puedo salbar? cómo, si a la justicia las armas no rindo, y luego me llevan a ahorcar en una plaza, al son de infames pregones? y entonces, viendo cercana la muerte, acabo contrito la vida en mortales ansias. Pero siendo así, era fuerza que mi cuerpo sepultaran en lugar humilde, y yo merezco con mayor causa el túmulo de Artemisa, porque se dé apompa tanta un alcázar por sepulcro, que sobre colunas blancas haga ostentación excelsa de sus molduras Mosaicas. Y estando yo embalsamado con aromas de Pancaya, en este sepulcro puedan mis arrogantes escuadras sacarme de él, cuando hubiere ocasiones de importancia, que muerto basto alvencer, voto a Cristo, más batallas que Alejandro en Macedonia, y Belisario en Italia. bade Una Serrana fatiga la maleza con sus plantas, segunda envidia de Venus, primera luz de Diana. Su lozana bizarría, su bizarría lozana, flores aborta borrando los crepúsculos del Alba. Juramento hago a Dios, de matar cuantas Serranas viere que de aquesta suerte he de vengarme dé Laurado Esto has de hacer por mí, pues eres des mundo encanto, has de vencer este santo. Tan perdida estoy por ti, que eso lo menos será; que por agradarte haré, Laura; yo lo estimaré, como tu amor lo verá Bien sé que es temeridad, bien indigna de un Cstristiano. No sabes tú lo que gano en esta curiosidad. Sea lo que fueres por tin perderé el alma, y la virsa El alina ya está perdida; que la perdiste por mí. . Estos son los segadores, procuralos agradar, para que le den lugar a tu intento con amores. Cuando, con Fray Pablo estés, dile, Laura mil finezas, mil requiebros y ternezas, pues lo que me importa ves! Esto me aconsejas? Cielos, quién vio confusión mayor? o tú no tienes amor; o no sabes que son celos. 1. Que bien granado que está. 2 Cada silo es un tesoro; porque aqueste trigo es oro. 3. Bien haya quien nos lo da. Llega ahora? . Buena gente, habrá posada esta siesta? 1. En está amena floresta hay una hermosa fuente, donde podéis reposar; que en la casa hay gran calor. Yo tuviera por mejor en la casa descansar. 1. Cómo vos quisiereis sea, un Ángel es vive Dios, celoso estoy de los dos, no es tan hermosa Amaltea. . Fray Pablo el Santo ha venido a Lebrana algunos días. Bien las esperanzas mías con esto se habrán cumplido. Deseo verle infinito. 1. No será bueno probar si este es Santo? 2 Es dar lugar a un temerario delito. 3. Poco importa! . A vuestio El horror del ayudaré si queréis. 2. Cómo? . Cómo me encerréis en su sala, o aposento, que esta es la traza mejor: dentro escondida estaré, y le solicitaré con terneza, y con amor. 1. Igual traza no se vio en el mundo. 2. Al fin mujer. 3. Esta vez hemos de ver si Fray Pablo es Santo, o no. Ven, que te quiero encerrar en su cuarto. 1. Aquesta siesta, vive Dios, que ha de haber fiesta: demonios, prisa a segar. Ya llega, Laura, a perder a su valor el respeto; verá Fray Pablo en efecto los rayos de mi poder . Aguarda, bien mío, dueño de mi vida, causa de mis males, y de mis desdichas. No ingrato desprecies un alma rendida, @il de mis esperanzas dulce tiranía. Por ver tu hermosura, de Narciso envidia, lo fijo se mueve, lo móvil se fija. Como no respondes, cuando mis ruinas en tus ojos presas te mueven con prisas? Tente, bárbara mujer, tente desbocada fiera, y advertida considera, olo. lo que pretendes hacer. Adiós llegastela ofender, y su castigo verás, pues tan obstinada vas: mas no quiero predicarte, porque es mejor el dejarte, cuando tan perdida estás. Traidor. Adiós soy leal. Por que te vas? . . Por no ver? qué es lo que temes efr. . la muer Mi vida . . Fiera infernal. Escúchame. . No haré tal. De adónde huyes? . . De aqu La capa me dejas? .̱ . Sí, que quien como yo se escapa, no es mucho deje la capa por ir más libre de ti. Aguarda, ingrato José, suspende el paso tirano, que aunque en mi pecho liviano este amor fingido fue, pues de esta suerte quedé en virtud tan afrentada, con esta capa burlada, de mis ofensas testigo, teme ingrato mi castigo, que soy mujer despreciada.

JORNADA TERCERA

jornada tercera Fray Pablo, el Padre Prior manda que venga conmigo. A obedecerle me obligo. Voy a hablar a un tundidor para un pleito en que hoy estoy ocupado. . . Luego? . Pues aguarde, hermano, aqu mieniras por la capa voy. V Quién tan famosa opinión tuviera como Fray Pabio; pero no me deja el diablo; estos labradores son. 3. Aquel es, yo he de llegar. 2. Dejadme hablar primero. Fingirme fray Pablo quiero; que los tengo de engañar. 2. Padre, vuestra heroica fama a nuestra patria llegó, y a todos nuevas nos dio de que santo el mundo os llama, estos divinos extremos. Besad, hermanos, los pies, y podréis hablar después. 2. Gustosos obedecemos. Decidme lo que queréis, y aprended para otro día a tener más cortesía. 2. Padre, esta niña que veis, es mi hija, hanle salido en el rostro, y la garganta lamparones, mal que espanta, y la tiene sin sentido. Pídele piadoso al cielo; pues es tanta tu virtud, que la dé, Padre, salud. 1. Que estará sana recelo, aunque es el mal de importancia. si tú la mano le pones. No si tiene lamparones llevénsela al Rey de Francia. De dónde sois? a De Adamuz. Adónde cael 2. En la sierra. Y decidme en vuestra tierra ay, hermanos, alcuzcuz? 2. Si Padre . . Ay capones? 2. Sí. Hay jamones? 1. Y perdices. Hay chorizos? 2. Cuanto dices hay en mi Aldea. 1. Es así. Pues volved sin dilación a vuestra tierra, buen viejo, y traedme algún conejo, pabo, gallina, o capón. Si no le renéis, buscadle en la gente labradora, que los milagros de ahora no los hago yo de balde. 2 Perdices traigo yo aquí, tómelas su Reverencia, y tenga de mi clemencia. Las matasteis ayer? 2. Sí. 1. Ea sanadla . Esta es paga poca: brutos animales, por solos cuatro reales queréis que un milagro haga? 2. De pena estoy casi muerto. Si tan bararos hiciera los milagros ya no hubiera cojos, ni mancos, es cierto. 2 Padre, aunque la capa venda, mañana un jamón traeré. Así? pues la sanaré. 2. Mi palabra os doy por prenda. Pajarillos, que salva al Sol estáis haciendo, y mis quejas oyendo desde la noche al Alba. Dorados Horizontes, de mi voz lastimados, pues lloro en estos prados, suspiro en estos montes. Siempre vengo a buscar en vosotros mi vida, no hallo a mi querida, y vuelvo a suspirar. Cuando sale en su coche el Sol con rayos rojos, ve llorando mis ojos desde el Alba a la noche. Y entre pesares tales, aunque el monte rodeo, nunca en el monte veo la causa de mis males. Quéjome con amores, orror del y celos, que en mi luchan, quien soy, cuando me escuchan, preguntan los pastores. Las aves entretanto, dejando de cantar, me ayudan a llorar, movidas de mi llanto. Los brutos más feroces, que por el monte van, si me escuchan están suspensos a mis voces. Leoncio. Sombra, que así me das tormento tan fuerte, que temo menos la muerte que llegarte a ver a ti, qué es lo que quieres de mí? pues tu furia no resisto, y tu obstinación ha visto en tan horrible pesar, la vida te he de quitar, aunque te defienda Cristo. Qué música sonora, mas dulce que la que anuncia los rosicleres del día, cuando la Aurora madruga, sueña organizando acentos a los cielos que la escuchan? Un hombre descubro aun tronco, cuyas inormes roturas las secas ramas coloran del mortal cadaver tumba. Bárbara diádema ciñe aquella madeja rubia, a quien sangrientos corales San Pablo. le robaron la hermosura. Sus manos abren dos llaves, y otra que sus dos pies junta les imita; porque todas fuentes de coral produzgan. De los juncos a los clavos, no hay en la mortal figura azucena, que cambiada no esté en lirio; a quien perturba mas de cinco mil agravios de azotes, tempestad dura. Sobre la diestra mejilla, mano ajena dificulta conocimientos del Sol, pues su resplandor oculta. Sangriento penetró acero el costado, donde luchan los corales, y las perlas. juutos en bermejas lluvias. Conformes se precipitan agua, y sangre, en cuya lucha; aunque las ondas se mecelan, los colores no se ocultan. Que mucho que a susto tal, violento eclipse a la Luna escogiera, y que a la luz siguiesen nubes oscuras? Y que mucho que las piedras se quebranten, cuando ofusca sereno semblante el cielo, y de escuridad se enluta? DivinóJesús que muerto, por satisfacer la culpa; que vuestra deidad negaba; tantas sufristeis injurias. A espectáculo tan triste, quien la vida no renuncia, si hay sentimientos humanos, que de ella se desocupan? Dulce Esposo, Dueno mío, si tanto os cuestan mis culpas, rieguen el suelo mis ojos, causen dolor mis angustias: penitencia, penitencia, tal gloria el cielo me hurta. Señor, perdonad mis hierros, que en esas peñas, y grutas arrepentido haré penitencia en mis venturas. Soldados, ya no tenéis Capitán, ya desocupa vuestro ejército afrentoso, seguidme en llorar mis culpas. Aborrecida mujer, déjame desesperado, que pues tal pena me has dado, en mi vida te he de ver. Yo he de sujetar por ti a un vil mi soberanía? deba tu loca porfía, y vete al punto de aquí. Quién te causa olvidos tales? Males. Quién le da fin a mis gustos? Disgustos. Qué pretenden riesgos tantos? Llantos. Traidor, en funebres cantos tu ingratitud cantaré. pues das por premio a mi fe males, disgustos, y llantos. Qué te ofrece mi crueldad? Piedad. Qué das a mi resistencia? Clemencia. Con qué vengas mi traición? Con perdón. Pues olvida tu pasión, que en pena tan singular, en mí no podrás hallar piedad, clemencia, perdón. Quién goza en tu triunfo palma? El alma. Quién trocó tu pretensión? El corazón. Qué dejas aborrecida? La vida. Pues tus pesares olvida, y no me dejes así, que perderé yo por ti alma, corazón, y vida. Quieres que te diga más? Laura, si me conocieras, yo sé, que no me dijeras lo que diciendo me estás. Poco importa conocerte, no eres hombre? . No soy hombre. Sí, que no merece nombre de hombre, quien es mi muerte. No soy muerte, testimonio no da de muerte el desdén. Pues di quien eres, mi bien, quién eres? . Soy el demonio. Pues aunque el demonio seas, pues en forma humana estás, tengo de quererte más, porque mis finezas veas. Mal satisfaré tu amor, Laura, que aunque es singular, es imposible dejar de aborrecerte. . Ah traidor, eso es lo que me respondes, cuando por ti el alma pierdo? Firmame con sangre tuya, que me das el alma, y luego verás como yo te estimo. Digo mi bien, que obedezco. Pues de esa suerte daré ejecución a tu intento. Excusadas son las firmas, porque, Ángelio, reniego del mismo Dios: ay de mí! El horror de Oh rigurosos portentos! Dios en castigo me manda, que entre a atormentar su cuerpo. En llevándole el jamón al Santo, tengo por cierto que ha de sanar a la niña. Aquí estáis villanos perros? 2 Qué tiene aquesta mujer? No soy mujer. 1. Santo cielo. 2 Pues quién eres? . El demonio. Todo viene a ser lo mismo. Traidores morí a mis manos. 2 Ay que me ahoga, Santelmo. 1 Qué es esto? . 2. Una endemoniada. Morid a mis manos perros. 1. No hay quien resista su furia. Dónde me llevas? . Graver esto. Vámonos, hermano, a casa. G. Ah de ser viendo primero este alboroto. . Traidor, infame, villano Lego, a que has venido sospechas que he de salir de este cuerpo? pues no, enemigo, yo soy, porque me conozcas, perro, quien cuando estabas orando. la otra noche con silencio, tocaba una campañila por inquietarte. . G Ah perverso aqueste me dio el garazo con la cena en mi aposento. Y tu hipócrita; que anoche hurtaste medio carnero, y le tienes escondido. piensas que ya no te entiendo? de san Pablo. Vive Cristo, que mentís como pícaro. . No miento; y esta mañana almorzaste siete pasteles de a medio, y ahí tienes escondidas dos perdices que te dieron los labradores, infame. Mal hayan diablos parleros. en eso tiene razón el seor demonio. . No puedo quitaros la vida a todos, quién me resiste? qué es esto? a todos he de mataros. Lleguemos, que ya se fuero santo padre . . Ya escampa. 2 Aquí el jamón os traemos, . dadle salud a la niña. Fray Golondro, qué es aquesto? Vive Dios que soy perdido: estos labradores pienso, que tienen mala esa niña, y han dado, hermano, en que tengo de sañarla, y el jamón sospecho que traen por premio del milagro: ellos me tienen por Simoniaco, es cierto mas supuesto que ha llegado fray Pablo, a tiempo tan bueno, ruegue a Dios le dé salud: hermanos, mi compañero quiere hacer este milagro, que yo no estoy para ello: venga el jamón 2. Padre mío mire que está padeciendo. Milagros de lamparones en mi vida los he hecho, mi compañero lo hará. 2 Duélase de este Ángel tierno. Soy un gusanillo pobre, soy un pecador soberbio, mi compañero es un santo. a Padre, muy bien lo sabemos, mas dice, que él le dará salud. . . Solo Dios supremo puede hacer ese milagro. Pues en su nombre no vemos las heroicas maravillas que tantos Santos han hecho? 2 Échele la bendición. Aqueste Rosario quiero tocarle, Jesús sea aquí. . 2 Ya está sana. 1. Qué portento! G. Tan evidente milagro celebre el mundo. . . esto ha echo el soberano Rosario de la Emperatriz del cielo. 2. Por Dios, que estoy admirado, Fray Golondro, deles luego el jamón hermanos míos, guarden ese, y den al cielo gracias por mercedes tantas. Yo estoy corrido, y suspenso. a El Fraile nos has engañado, que el Santo es su compañero, y nos dijo que era él. 1 Volvamos a nuestro pueblo. . Quiero divertir mi afrenta: fray Pablo, que se habrá hecho la endemoniada mujer, que vimos ahora? . . Luego que de aquí se fue, salió el demonio de su cuerpo, y ella arrepentida ahora entrará en un Monasterio, donde causará su vida. maravillos portentos. Vamos apriesa, que es tarde. Ay jamió, como te pierdo. Ásperos montes, riscos eminentes, prados amenos, bulliciosas fuentes, arbitros peregrinos, que por mis desatinos tantas veces en casos funerales canbiastis vuestras perlas en corales. Si un tiempo el verde prado de rojo humor le vido matizado, que inhumano vertía mi espada, con feroz alevosía, y a sus plantas amenas (nas: riegan golfos de sangre de mis ve- ay, hay, montaña triste, que diferentemente que me viste. Leoncio, Dios ha ordenado, movido de su clemencia, por dar a tu penitencia el galardón deseado. Que hoy el martirio padezcas por las manos de Luzbel; porque el triunfante laurel con mejor blasón merezcas. Toma esta joya divina, glorioso triunfo de amor, de inestimable valor, y de virtud pere grina. Advierte como murió en ese trance cruel, y padece tú por él, pues él por ti padeció. Fen, Leoncio; ánimo fuerte, que se acerca el tiempo ya de morir. Dios te dará buen compañero en tu muerte, Mansísimo Cordero; esposo soberano de mis ojos, que en un tosco madero, coronado de espinas, y deabrojos, disteis en triunfos tales El horror de la la vida en desperdicios decorales. justo Abel inocente, a manos del rigor echo pedazos, que crueldad inclemente juntó los pies, y dividiolos brazos? que bárbaro soldado rompió vuestrosantísimo costado? Quién, Señor, no os hubiera ingrato a tantos bienes, ofendido, que dichoso que fuera, menos ingrato, y más agradecido prenda del alma mía, que ciego estaba cuando os ofendía! Vive el infierno, que aquesto es morir con más rigor, que a los volcanes de fuego, que vibra mi indignación. Oh pesar de quien me manda tan penosa ejecución: Leoncio. e quieneres? A quiero hablarte claro, yo soy el demonio, y que te quite la vida me manda Dios. Mira si quieres morir tan cruelmente, y si no, haré que todo el infierno soleninice tu valor. Gozarás del mundo alegre, ensalzando tu opinión, lo que piadoso te ofrezco, cuando generoso no. Piata, esmeraldas, diamantes, y el metal que somentó en alcázares de peña el padre del esplendor. Al fin gozarás, Leoncio, correspondiendo a mi amor, cuanto sepultan las aguas, cuanto la tierra crió, desde la cuna del día, hasta el túmulo del Sol, Qué me respondes, Leoncio? Respóndate el mismo Dios, Toma, bestia, esta respuesta, que esto es acordarme Dios lo que por saluarme a mí en esta Cruz padeció. Mil vidas tener quisiera, que es poca satisfación una vida solamente para tan alto favor. Matárete. . eso deseo, . mátame. . Aguarda, traidor, que esta flecha ha de quitarte la vida. Válgame Dios. Abreme, infierno tus puertas, contra el divino Criador no hay resistencia en mis brazos, recíbeme en tu rigor, y tiemble el fogoso abismo la furia de mi pasión. Señor, acordaos de mí, no consideréis mi error, no os acordéis de mis culpas: ya va faltando el vigor, ya desfallece el sentido, y ya el aliento, y la voz llegan al último extremo: qué tormento! qué dolor! adonde está el compañero que el Ángel me prometió? Yo soy. . quién eres? quién eres? Tu hermano fray Pabio soy. Tú mi hermano? . . Sí, Leocio en su mocedad pasó. mi padre por estas sierras, y vencido del amor de una zagaleja hermosa, dio a su gusto ejecución. Aborreciola alcanzada, de su osadía pensión, que al gusto sigue la pena, como las nubes al Sol. y tu madre temerosa, al campo un día salió, disimulando la pena, y padeciendo el dolor. Sobre aquel yermo naciste, y un piadoso labrador te halló, cazando en el monte, ya su Aldea te llevo. Ha sido tu vida tal (cual no ignoras) pero Dios piadoso, manso; y clemente, te ha concedido perdón de tus pecados, y ahora estando yo, como estoy, también cercano a la muerte: pues mañana antes que el Sol ralga, tengo de ir contigo, ha permitido que hoy venga, para que en mis brazos mueras, no tengas temor, pues gozarás, en muriendo, de la celeste región. Hermano, que poco tiempo te conocí, ya el rigor me mata: ay Jesús, fray Pablo, a diós . . Mi Leoncio, adiós. Ya murió, ya le contemplo gozando del galardón de su muerte: un carro tira un doméstico león, ya baja por la montaña, y se acerca donde estoy. , h piadosa fiera, que intentas darle sepultura hoy al santo cadaver, quiero no malograr tu intención. Ya las obsequias le cantan, con lastimoso rumor, sobre funestos cipreses las aves de dos endos. Oh divinas maravillas! oh soberano Señor! sacadme ya de este mundo para que os merezca yo. . , , l . Perdidos somos sin duda. 2 amaiña, amaina las velas, que a los ímpetus del aire va creciendo la tormenta, 3 Ya el mar en montes debidrío fúnebres tumbas ostenta, toda la esperanza falta del remedio. 1 Qué tristeza! 2 El Portero de san Pablo del peligro nos defienda favoreciendo piadoso nuestras vidas. 3 Por etéreas nubes volando fray Pablo nos ánima, y nos alienta. No temáis, que el cielo, amigos os defiende en tales penas. Gran prodigio! 2 Gran milagro! 3 Quién maravilla tan nueva ha visto? ya aplaca el mar el rigor de la tormenta. 1 Los vientos se han ausentado a las oscuras cabernas, que de las voces de un justo orroro aún los elementos tiemblan. 2 Publíquese este milagro. 3 Su virtud el mundo sepa. Ya muere el Sol, ya su luz sostituyen las tinieblas del sentimiento mayor que ha conocido la tierra. Ya fray Pablo con la muerte lucha en fatales contiendas, que inadvertida le vence, que inhumana le sujeta. Ahora le dio un desmayo, quiera el cielo que no sea el último; fray Tomas, murió nuestro hermano? En esta ocasión tan lastisa tener de bronce quisiera el corazón, por poder contarle Padre, sus penas: de aquel desmayovolvió, y con acciones risuenas, y regalados coloquios, perdonando sus ofensas, nos pidió perdón a todos, y despidiose con tiernas palabras más batallando en la ya mortal pelea le dejó, que a tal dolor no hay humanas resistencias. Si ete milagros ha hecho este día. . . Las amenas plantas de aqueste jardín, y las aves lisonjeras parece que están sintiendo su muerte, pues con tristeza, ni unas aromas abortan, ni otros canciones alternan. Sevilla está alborotada. Qué música, Padre, es esta? e , qu suspenso estoy. . yo admirado de maravilla tan nueva. Ya nuestro hermano murió. Las lágrimas se suspendan, que la muerte de los justos, no es muerte, vida es eterna: a la Capilla mayor llevan la divina prenda para celebrar ahora sus funerales obsequias, o sus milagrosas glorias, que los Ángeles alternan en el tránsito divino. Abranos, Padre, la puerta. que alboroto. . . qué ruido. La Iglesia toda está llena de gente. . . Hermano fray Pablo lloren mis ojos su ausencia. El santo Fray Pablo viva. 1 Mis labios, Padre, merezcan ser alfombras de sus plantas. 2 Sevilla toda se altera con la muerte de tal Santo. Y las sonoras trompetas de la Fama, dan noticia al Orbe de su grandeza. e . Desde hoy enmiendo mi vida, pues miro la muerte cerca. De donde tomando ejemplo en el mundo, que nos deja el Portero de san Pablo, da fin aquí su Comedia.