Texto digital

Texto digital de El honor es lo primero

Metadatos de la obra

Atribución estilometría
Francisco de Leiva Ramírez de Arellano Segura
Género
Comedia
Procedencia
El texto procede de la transcripción automática de un impreso.

Aviso

Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.

Licencia

Este contenido se ofrece bajo la licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0. Reutilización permitida con cita; usos comerciales no permitidos.

Licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0

Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El honor es lo primero. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/honor-es-lo-primero-el.

Logo BICUVE

EL HONOR ES LO PRIMERO

JORNADA PRIMERA

Dijiste, que se apartara es Cochero? . Si señora. Sabes, qué hora es? . Ahora serán las siete. . Repara si Don Fernando parece por ahí. . Ya con cuidado mis ojos han registrado cuanto a la vista le ofrece, y no le veo. . En verdad, que es fineza cortelana. Le temera a la manana, porque bace alguna bumedad. Bien escarmentar pudieras, señora, del otro día, que te hizo quedar tan fría, pues te pidió, que vinieras a este milmo sitio y no vino él, que fue un de aire, por cierto de lindo aire, que no lo sufriera yo. Mira, Iués, como no sabes el género de este amor, no me e panto, que en rigor juzgues con extremos graves, Sentirán mis extranezas Sa.260 esos, que en sentidos necios pasan plaza de desprecios, y no son si no bajezas; pues quien le quita a una Dama, la cortés estimación, agasajo, y atención, a ella no a él mismo se infama: y porque veas, Inés, lo que un engaño concierta, y también de paso advierta tu malicia, que en mí no es, ni puede ser sentimiento de Fernando la extraneza, y que el obra per fireza, lo que por atrevimiento sientes tú; y porque también sepas (pues lo has ignorado que no me dará ruidado aunque lo obre por desdén: siéntare, pues de estas flores bella alfombra se previene; y mientras viene, o no viene te contaré estos amores: Oye. . Sacarasme así de enojo, y cuidado mucho; prosigue, que va te escucho, Pues ya empiezo, escucha. . Di. Cuando empezaba la razón florida a ilustrar las acciones de mi vida; y de la infancia tierna lo travieso cuerda corrige la sazón el seso: mis padres, Inés mía, quitando de mis ojos la alegría; dejaron de esta vida el cruel desvelo; y a pisar fueron el Celeste Velo. Huérfana, pues, en fin (Hado lo humano!) quedé al abrigo de Don Luis mi hermano, que atento, y cuidadoso en Aragón trató de darme esposo con cierto Caballero, que de un gran Mayorazgo era heredero: y aquesto fue tan sin noticia mía, que cuando llegó el día en que pudo saberlo mi cuidado, no solo lo tenía efectuado; mas sin noticia de que aquesto pasa el novio estaba ya dentro de casa. Bien, sabes esto, Inés, y también sabes, de mi pena (ay de mí!) las ansias graves, cuando noté las partes de mi esposo; pues parece, que el Cielo rigoroso dio a la naturaleza comisión solamente en la fiereza, para que por asombro o por ultraje criase un hombre en forma de salvaje; más es contrario el nombre, no es si no salvaje en forma de hombre. Bien conoció mi hermano, que era crueldad, era rigor tirano el entregarme a un hombre, que de racional solo tenía el nombre: Mas la codicia de su mucha hacienda lugar no le permite a que a esto atienda, si bien por lo más cierto he imaginado, que fue más por librarse del cuidado, que mi estado le daba, y a la muerte, Inés mía, me entregaba, previniendo en el tálamo dispuesto sepulcro triste, túmulo funesto. Viendo, pues, que mi hermano a las leyes negándose de humano, o por su gusto, o por su conveniencia, ejecutar quería esta violencia, obediente le obligo, y que mi voluntad es suya digo. Con este engaño, pues asegurado (o lo que importa un pecho apasionado) llamo a Beatriz que es deuda, y es amiga, y diciéndole toda mi fatiga, dispongo, que su hermano Don Eeruando, este galán que estamos esperando, secreta, y cuerdamente mis tristes bodas estorbar intente; y para aqueste intento, un retrato, que por divertimiento (oh curlosidad mía!) en mi poder tenía, a Don Fernando para aquesto entrego (estaba entonces mi discurso ciego Don Fernando obligado de que yo le fiase mi cuidado, dio aliento a sus ardores, que apagados tenía mis rigores: porque te certifico, que aunque Fernando es muy galán, mul rieo; y muchas partes tiene; tan contrario conviene su afecto con el mío, que he notado, que las partes no son las que han forzado a querer, sino acá cierto cohecho, introducido al alma por el pecho; con que bárbaramente, e importuna, teniendo por razón no haber ninguna, sin que ojos ni oídos puedan usar la plaza de sentidos, sin saber como ha entrado, se conoce el amor apolentado; de manera, que cuando así se esconde, bien se sabe que entró, mas no por donde, Don Fernando, en efecto, cuidadoso, selícito, y discreto, hizo de su valor, y arresto alarde; y el novio, que también era cobarde, también dispuso la fortuna mía, que se volvió a Aragón el otro día, dando a mi hermano, que su ausencia culpa, para su ida no sé que disculpa. Esto, pues, ya acabado que me dé mi retrato le he regado a Don Fernando, y él más alentada su esperanza, teniéndome obligada, en no darlo porfía: pero apurado de la instancia mía, me respondió, que él lo diera, como una vez hablarme merecieras Por cobrar mi retrato de concederle lo que pide trato; y una mañana de este mes pasado para este sitio le dejé citado. Aguárdele, y no vino; y no sé, si a decirme determino, que le agradecí que no viniese, aunque no consiguiese lo que estoy deseando; pues estándole entonces esperando, llegó a mí un Caballero, tan galán, tan cortés, tan lisonjero, que: pero dos hombres vienen. Sin duda, que es Don Fernando. No, otros son, y van llegando. Qué haremos? Pues nos previenen verde dos él estos ramos, escondamonos. . Pues ven; y cuidado con que en el Caballero quedamos. Señor tú estas insufrible, y no acabo de entenderte. Dias haque llego a verte con tristeza tan terrible, que me ha dado que entender, y más viéndote callar; pues di, en qué puenes tu andar, que yo no pueda saber? Negarme a mí tu cuidado son de sinrazón efectos; pues si no sé tus secretos, para qué soy tu criado? Si de murmurar atento me quitas las ocasiones, de qué sirves las raciones, si me quitas mi sustento? Vive Dios, que es tiranía, y crueldad a más andar, el darme ocasión a estar sospechando cada día. Descubse, señor, tu pecho, ya que mi fe te señalo; pues aunque ello sea muy malo, es peor lo que sospecho. Apenas el Alba viene, cuando ya en el campo están tus coidados: no, Don Juan, aquesto misterio tiene. Tantos días madrugar mucho piensan mis recelos, si son pildoras de celos, que te hace Beatriz temar. Mira, que es grande locura, sino si celoso estás, dale celos tú, y verás como se acierta la cura. Que este achaque, aunque señale el pecho, tiene mejoras, y como es mancha de moras, que con otra mora sale. Ea, dime tu pesar, puesto que tu amor me obliga, refiéreme tu fatiga. Colchón quiéresme dejar? Como dejarte: Hoy aquí tu pasión me has de contar, y tu descanso has de hallar, pues sol tu Colchón, en mí. Inés, aqueste que ves, es el que empecé a contarte. Pues no tienes que empeñarte, que amante de Beatriz es. Qué dices? fieros enojos? La verdad. . Muere, cuidado. Parece que te ha pesado? Pregúntaselo a mis ojos. Pues si saber: . Ay tal flema! Quieres: . No seas causado. Mi mal: . Ya estrí enfadado. Oye. . Salga esa postema. Las apacibles mananas de Mayo, cuya hermosura con lo frándoso convida, y con lo fresco saluda, me sacó la ociosidad cortesana, a esa confusa provincia de flores, que habitada de hermosuras es un pensil celestial, adonde el tiempo dibuja en llenzos, que borda el Alba copia de bellezas mueva. Miraba un dulce arroyuelo, sudor de una pena dura, que presumido bajaba tan soberbio en lo que sada, que no contento cristal, plata escarchada le juzga: y desvanecido ya en su corriente, asegura ser tío, tan neclamente, que no advierte, que las mortas le están robando el caudal, mientras está con locura compitiendo con las selvas, cuando las flores madrugan. Los alegres pajarillos repetiao sus dulzuras, e lovidiosos de que el campo tanto en su presencia luzca, tejiéndose por el aire forman bella escaramuza, cuyas plumas malizadas nueva Primavera ilustran; pues por el prado soberbio por Mayo no se presuma, los pájaros en el viento forman Abriles de plumas. Divertido así, miraba tanta variedad confusa, cuando de repente (ay, Cielo! junto un jazmín (qué ventura!) miro (qué dichoso encuentro! veo (qué dulce fortuna! una Deidad (mal la copio una Aurora (no es pintura una Estrella (mas la ofendo) un Sol (mi lengua está ruda) un Cielo (aún no la compara) en efecto una hermosura en una mujer tan bella, que la agravia quien la adula con decirle: Aurora, Estrella, Sol, y Cielo; pues, en suma, todo aquesto en su belleza es ofensa, y no platura. Jazmines llegó a coger pero cen notable usura de las codiciosas flores, pues con logreras industrias, por un jazmín que le prestan cinco jazmines le usurpan: hizo un ramillete hermoso, y para que mejor luzca, pasó para matizarlo poco más arriba, a una mata de violetas que ajenas de esta fortuna, agradecidas, y humildas besaron su pie una a una, ni bien no fue diligencia de su cortés compostura el lagar así, pues cuando besarle quisieran juntas, todas sin pies se quedaran mientras lo besaba una. El ramo acabó, y se vino por el sitio en que me oculta mi cuidado: pero apenas me siente cuando confusa, y turbada quedó: habela afible, como quien busca humilde, como quien ruega, cortés, como quien procura, turbado, como quien pena, torpe, como quien se asusta, y tierno como quien ama, que es Retórica tan culta, que se entiende por los ojos, y habla más cuando más mudas No sé, pues, lo que la dije, que en esa ocasión en suma, fue el decirlo allí fineza, y aquí el referirlo culpa. Respondiome tan cruel, tan tirana, y tan sanuda, que si primeto (ay de mí!) al Cielo de su hermosura le temí por solo Cielo: quien duda ahora, quien duda, que viendo al Cielo enojado sería mi pena mucha, que siempre se teme al Cielo mas, cuando tormenta anuncia? Pero a ruegos de mis ojos, que ternezas articulan, el cruel curso suspendió a su colérica furia: piedad sin dú la fue en ella, o si no prevención justa, que hizo su entendimiento conociendo que era dura ingratitud ser tirana con quien tan tierno la busca; y disculpa no teniendo, que la libre de esta culpa, por no examinarse ingrata el celoso aspecto muda, sin que de los privilegios. usara de su hermosura, a pues lo ingrato en la bellez. aún no ha menester disculpa. Licencia pidió de irse, sin permitir luz alguna a mi cuidado, de quien fuese; y por darle a mi duda algún alivio intenté que me lo dijese a cuya réprica me respondió (no ré si con más blandura) si hal arme queréis, buscadme, pues no halla quien no busca. Díjome su nombre, y fuere, y entrando por la espesura de aquestas flores la sigo, y a pocos cuadros que cruza, advierto, que una carroza es nave de su hermosura: pues embarcándose en ella (ay de mí!) tan veloz surca, que parece que los vientos se hicieron todos a una a apartarla de mis ojos; pero no fue culpa suya, si a preceptos de su imperio daban obediencia justa. Un mes ha que no he tenido de volverla a ver fertuna, hallando solo de alivio, ver, que la planta más ruda, el más hermoso albelí, el jazmín de más blancura, la más compuesta azucena, y la rosa más purpúrea, el pájaro, que más canta, y el arroyo que más suda, todos su dolor pregonan; pues con el ausencia suya yace el jazmín desmayado, se ve la azucena mustia, en botón se está la rosa, el albelí se desnuda, y las más fértiles plantas, o se secan, o se anublan; los pájaros ya no cantan sus repetidas dulzuras, sino exequias tristes lloran, funebres llantos pronuncian: los arroyo: ya no corren raudales, que el prado inundan, sino esados en su centro en cárcel de cristal duran. Y en fin, de aves flores, plantas, y arroyos, solo se escuchan sentimientos, ansias, quejas, desesperaciones, furias, lamentos, y más lamentos; y entre tantas desventuras, tanto les ciega el amor y tanto a mí me de lumbra, que con la esperaeza ellos de hallar el bien que buscan, y con el deseo yo de lagrar esta fortuna, yo feliz me considero, ellos dichosos se juzgan; que cuando una dicha es grande, cuando una ventura es sunma, aunque perdida se advierta, con los deseos de hallarla nadie muere sin ventura. Pardios, que has dicho tu historia con grandísilma elegancia, y que ha sido gran desdicha no saber más de esa Dama. Sin duda, que se soltó de alguna torre encantada de las que rezan los libros de Don Amadís de Gabía. Apostaré cuanto tengo (que será no apostar nada y que era alguna embustera de las que en a Corte andan hechas señoras de anilio con coche, y galas prestadas, dando perros de testera a lovocentes. . Bien me traza este criado. . Calla, necio: el modo el garbo, la traza, la compostura de hablar, y el recato, no se hallan en mujer de bajas prendas. Ya, señora, es excosada tu relación, pues Don Juan ha hablado por los dos. . Calla, no nos sientan: ven, Inés. Qué intentas? . Pues estas ramas, haciendo verde pared, espaciosas se dilatan; demos la vuelta, y salgamos al encuentro. . Luego tratas de hablarle? . Sí. Mira: . Inés, no me repliques palabra. Señora, lo que te advierto es, que a Don Fernando aguardas. Pues no lo reparo yo, Inés, no se te de nada. . En fin, su nombre supiste no más? . Sí, Leonor se llama la causa de mis desvelos. Leonor? pues mal gusto gastas. Por qué? . Porque es imposible, por más que tú me la alabas, que tenga buen parecer quien siempre anda mal tocada. Mas di, y ahora con Beatriz, qué habemos de hacer? . Dejarlas Pues dime, no la querías? Es verlad; pero Leonor pudo más. . Y no es mudanza, que la culpara cualquiera? No conociendo la causa, que son las ventajas muchas de hermosura brío, y gala. Y añade, a de ser otra, que esa es la mayor ventaja: Y luego a las Damas culpan de inconstantes, y livianas, y hay galán que enseñar puede faciridad a mil Damas. Nada, Colchón, me divierte. Pues ahí tienes dos tapadas, y de buen brío, pardios. Que la soberbia sea tanta de aqueste natural nuestro, que desde que esta criada (válgame el Cielo!) me ha dicho, que Don Juan a Beatriz ama, se me ha engendrado en el pecho una venenosa rabia, una invidia, un sentimiento, unos celoss y un: mas basta, si he dicho que tengo celos para que en mi pecho haya invidias, rabias venenos, sentimientos, penas, y ansias, Divertirme un rato quiero. Guardeos el Cielo. . Deo gracias Prevención ha sido cuerda (pues sois la Aurora bizarra, que venía con nuevo aliento a darles vida a las plantas ocultarles vuestros ojos a las flores que os aguardan. Per qué? . Porque si vivieras descubierta, cosa es clara, que vencieran su rocío de aquestos Soles las llamas; y cuando vivir es peran naciendo en cunas de plata, a incendios de rayos vuestros fueran pavesas de nácar. a lisonja os agradezco: id con Dios. . Dejad que os haga estimación de una deuda, que os confieso. . Deuda? extraña es vuestra proposición, pues no sé me debáis nada. Cómo no? la vida os debo. La vida a mí? Cosa es clara, Cómo? . Cómo si tendís con vuestro garbo tapada, y descubierta matáis con las más hermosas armas, que os dio Amor en dos luceros, dulces flechas de su aljaba; y si corriendo la nube a esas luces soberanas, mariposa a sus incendios, mi vida os sacrificara: claro esta, que agradeceros debo la piedad, pues se halla hoy con aliento mi vida, cuando vos podéis quitarla. No sé como agradecer fineza tan cortesana! Solo con que os descubráis se da mi fe por pagada. Contradicciéndoos estáis; pues si mis ojos retratan vuestra muerte, mal pedís en que os dé mubite por pagas No pido si no bien, pues en esta dulce batalla, el dejar perder la vida es saber ganar la palma. Pues yo al contrario te pido. Qué me pides? . Que tapada te esté; pues si como pienso eres alguna tarasea, estoy, mientras no te veo, sin miedo de que me tragas. Pues tan fea me imagina el lacayón? ̱. La fregona en que ve qué sol lacayo? En su talle, y en su cara. Si el corazón a livina, no sé que me dice el alma. Descubrios. . Verme queréis? Debaos yo fineza tanta. Pues veisme aquí. Y a mí, y todo, mire bien si soy tarasca. Válgame el Cielo! qué miro? o es que esta sonando el alma, o es que me finge el deseo dichas que nunca esperaba, o es que ya ha piedad movido, mirando mis tiernas ansias, ha querido vuestro cielo, que no muera quien os ama, sin el consuelo de ver por quien pierdo vida, y alma. Bien decís, sueño es sin duda vuestra vida, o mi desgracia, pues en hallarla, o perderla aún distancia no se halla. Por qué, señora, perderla? Pues no sabéis vos la causa? Qué causa? . Yo os la diré. Qué dice él? . Que se retrata mi lengua, que se desmiente, que es una grande bellaca, que hablé por boca de sastre, y que tienes una cara más hermosa que la mía, con ser yo de buena gracia. Qué baja todos los días al Parque por las mañanas Don Juan, me ha dicho Colchón, y de lo inquieto que anda he llegado a presumir, que mi fe, y amor agravia. Hoy no ha bajado sin duda, pues ya lo hubieramos, Juana, hallado. . No tan bendito, . que allí están con unas Damas él, y el otro buena pieza de Colchón. . Qué dices, Juana? Ah infame! por esta cara de negra, que me lo habéis de pagar. . Os engañara en decir que no la quise, de la suerte que se engaña vuestra belleza, si entiende, que no os he entregado el alma libre de aquesa memoria. Ah traído:! que así me agravias? Es muy hermosa Beatriz, y la quisisteis, y basta para estar siempre dudosas De aquesta desconfianza en vos misma halláis seguro. No sé que seguro haya, que pueda quitar mil dudas? Este que os diré, que basta. Locura fuera que tuviese celos de un arroyuelo el Mar Leonor hermosa, el matizado Mayo de una rosa, al de una breve luz los claros Cielos. Al Sol un rayo mal dará desveler, ni a la Luna la Estrella más vistosa, con el diamente piedra más preciosa) cesan de la amatista los destellos. Pues qué puede enojarte, Leonor bella la breve luz, la flor, el arroyuelo, la piedra, el rayo, ni la muda Estrella? Ni como, di, te puede dar desvelo de Beatriz la hermosura, si eres de ella Sol, Luna, Mayo, Mar. Diamante, Cielo. Bien me compara Don Juan. Qué estés con esa flemaza oyendo estas picardias? Pues yo, qué puedo hacer, Juana? Qué puedes hacer? llegar, y aranarle aquella cara, y a ella arrantarle el mono. A Leonor no culpo en nada, pues nunca que a Don Juan quise le dije, pues siendo hermana de Don Luis, que me ama fino, fue justo que lo ignorara. Vive Dios, que estoy corrido, que teniendo aquesa cara, Inés mía, te dé celos Juanilla, ni trelnta Juanas. ni cuantas Juanas ha havido desde que de la manzana comió Adán, ni puede haber hasta cuando: Colchón, basta, que Juana es muy buena moza. Calla, que es una picana, no tiene más de dos cosas buenas. . Dilas, pues, qué aguardas Ser incocente, y muy puerea. Pues son muy buenas dos gracias. Por el alma de mi Padre, que le he de arrancar las barbas. Tente. . Déjame, señora. No hagas ruido. . Ay tal infamia Pues como tú a Juana dejes, seré tuya. . Tan dejada esté de Dios, no solo ella, mas su linaje, y su casta, hasta el octavo avolorio, como de mí lo está: encaza. En fin, yo quiero creeros, que tiene gran parte andada para creer una mentira quien la oye de buena gana. Pues vive Dios, que aunque arriesgue algún desairé a mi fama, he de salir a que ve este traidor: . Tente, aguarda, mira, que tu hermado viene. Qué dices? Ay de mí! Juana, cúbrete bien por Dios. Senera, alguna desgracia temo, si mi señor viene en busca de Leonor. . Raras (ay Cielos!) son mis descichas. Que vienes resuelto a darla el retrato? . Qué he de hacer, si me aborrece tirana? Mas Cielos, qué es lo que veo? . Don Fernando: ay tal desgracia! Qué tenéis? de qué os turbáis? Sin duda dispuesta traza ha sido aqueste desaire, y he de tomar la venganza. Reportaos, conmigo estáis Pagaréísmelo talmada. Ay, si Fabio me habrá visto! Caballero aquesta Dama que la dejéis os suplico, que a mí para hablar me aguarda, y así licencia daréis. Esto ha de parar en danza, Que os aguarde, o no, no sé, mas sé, que si os aguardara, ni se excusara de vos, ni coamigo se empeñara; y pues lo primero veis, y lo otro oís, no sé que haya ninguna acción en favor vueltr . Tengo la que basta en naver sido llamado, cuando otra no haya. . No basta, que aunque llamado seáis también os hago ventaja, pues yo el escogido sol. Esto va de mala data. Ay de mí! los dos se empeñan, y sentiré la desgracia del uno, porque le quiero, del otro, porque me ama. Muerta estoy. . Yo estoy temblando, Buena la ha hecho mi ama, . A qué aguarda mi valor? Pues que razones no bastan a venceros, he de ver si vuestra loca arrogancia, como rine con la lengua, argumenta con la espada, Veréis, sé decir, y hacer. , s No la saca él? . Sacaransa. Don Juan, Don Fernando, ay triste! qué haré? . Señora, qué aguardas? Favor aquí a la justicia. Vamos, que no será nada, pues la justicia ha llegado, y mucha gente. . Sin alma voy, Inés. . Vamos aprisa, que allí está el coche. Ven, Juana. Buenas mis fortunas van, pues en una misma causa Leonor a Don Juan me quita, Don Juan a mi hermano agravia, y entrambos a mí me ofenden; pues denme en desdichas tantas, o sufrimiento mis celos, o mis agravios venganza. . Ten ese estribo Martín. Pues qué intentas? . Noramala para vos pues quien os mete en preguntarme a mi nada? Señor, perdonad. . Peor es eso, y más ignorancia; pues es como cuando a uno le da otro una pedrada, y dice, perdone ested, que yo a otra parte tiraba. Mirad, yo le oí decir a mi abuelo, que gloria haya, que el criado para ser bueno ha de ser como mostaza. Cómo mostaza? pues qué similitud, di, se halla entre mostaza, y criado? Yo os lo diré en dos palabras: Bien mólida sabe bien, sino esta mosi la amarga. Ahora lo entiendo menos, Pues va la troba más clara: Que el criado a palos molido hace las cosas con gracia: habéis entendido ahora? También yo oí que a la mostaza en echándole harta azucar, lo molido no hace falta. Bueno, bueno, equivoquitos: por solo eso tengo gana de deciros la razón de apear aquí. . Ya la aguarda mi intención: aunque yo dudo, . que tú la tengas en nada. Ya sabes, que de Madrid me ausenté, cuando tratadas estaban mis bodas. . Ya lo sé, y sé también la causas A tmi cunado Don Luis engañé con cierta traza. Ya sé como le dijiste, que tu Padre te llamaba, porque se hallaba a la muertes Pasta adelante. . Pues cara, que apenas llego a Aragón:- Cuando de volverte tratas, que salimos con efecto, y abra llegas. Mucha gana me parece que tenéis de saber lo que me falta por decir, según la prisa me dair. . De almorzar la gana es; prosigué. Cómo digo de me cuento: en qué quedaba? Cuerpo de Cristo contigo. En que ahora a Madrid acabas de llegar. . Sí, en eso iba. Llegamos, pues, y dejadas las mulas: . Las tiene Pedro, que allí retirado aguarda. Por Dios que acabes. . Ya voy. Maldita sea tu alma. . Qué dices? . Que ya te escucho. Llegué a Madrid. . Ay tal rabia! Y apeeme. . Ya está dicho mil veces. . Se me olvidaba, qué piensas? Mas oye ahora del apearme la causa antes de entrar en la Corte. Aqueso espero. . Pues vaya. Mira, ahora digo yo serán las ocho tasadas, y hoy es Domingo; a esta hora estará toda la casa de mi cuñado revuelta, la criada algando las camas, la esclava barriendo el patio, el Moro limpiando el haca, y afeitándose. Don Luis, y quitándose la pasa Leonor que se puso anoche, Pues ven acá, di, qué cara le pueden poner a un hombre, que se entra así en una casa, sin decir allá que voy a hora tan descomodada? Qué te parece el discurso? Con razón tu ingenio alaban los que oy en subtilezas. Esta es gracia gratis data. Qué es lo que intentas? . Que tu a casa de Don Luis vayas. Y le avise que has llegado: no es esto? . No es cosa rara la priesa de ese mozuelo! Mas rata es tu flema. . Anda. Gracias al Cielo, que pude desafirme de esta maza. . Ahora bien, ya yo estoy solo, y a soliloquiar me llama la ocasión; pues que mi honor está tan de mala data, pues que la Corte dejé, dejé una boda amasada, una novía como un oro, y un dote como una plata: porque Don Fernando (ay, Cielos!) un fiero como se llama, siento no sé donde, cuando su nombre miento, y me bolgira, que aqueste aquel que me enciende, y este estotro que me abrasa, como me vienen ahora, en aquel tiempo llegaran, cuando él se llegó falsito, y me dijo en esta cara de negro, lo que me dijo, que yo juro a Dios; y calla puerco, que; mas ya lo erré, y no es mucho que lo errara, pues me cogió descuidado: pero la emienda me valga, pues ya vengo aconsejado, brazo tengo, y tengo espada, y digan, que no es de las viejas de Toledo; al arma honor, guerra. Caballero, si una mujer desdichada: Si una mujer infelice, Caballero: . Andarlo, pabas, por una me cerca Duero, por otra Pena Tajada. Ay de mí! Don Cosme es este. . Si la vista no me engaña, . este es de Leonor el novio. Y Beatriz aquella. . Juana, no es aquella Leonor? . Sí. r. Ea, señoras tapadas, qué tenemos? Ay empeño? Más fuerza es, que de él me valga . que aunque necio, es Caballero. Mas pues tiene sangre hidalga, . me ha de valer. Oigan esto: no proseguí? . De turbada: De afligida: . Hablar no puedo. No pueo formor palabra. Ua hombre me sigue. Un vombre viene tras mí. . Es exculada para mi más relación, que ya yo entiendo estás mangas, y sé de toda costura. Tened piedad. . En vos hayas. Dale digo que ya entiendo: Mirad esas viejas tapias, parece que adredemente hechas para aquesto estaban; entraos en ellas, que yo me quedo a la deshilada para no dejar que lleguen, aunque vengad en compaña de Fraacia los fiete Pares, los doce Infantes de Lara. Beatriz? . Leonor? . Unas son nuestras penas. . La desgracia de las dos es una. Pues ayudémonos. . Pres valga una a la otra. , El que viede es Dun Luis mi cuñado: hala; mas si alguna de esta es Leonor: Mas no me acordaba de que a avisarle envíe con Martía de mi llegada, aunque me parere presto, que el vena y el otro vaya. En busca de Don Fernando vengo, por saber la causa del di gusto, que ha tenido. Mas si ahora no me engaña. la vista, no es el que veo Don Colme? . Qué paratara . será el no llegarme a hablar? Él es, cómo no me habla? . Hablarele. . Hablarle quiere Don Luis? Don Cosme, qué extraña venida es esta? pues como no avisáis vuestra llegada? cómo así me tratáis? . Pues Marrín no fue a vuestra casa? Yo no le he visto. No? . No. Pues peor está que estaba; . por el gran Júpirer, que es Leonor la emparedada: seguis vos a unas mujeres? No, a un amigo. . No es nadas Por qué lo decís? . Haced de cuenta; que unas tapadas; mas no es Don Fernando aquel? El es, via quien yo buscaba. Perdidas somos Beatriz, Pues al remedio. . Qué trazas? Ahora lo verás. . Don Cosme, cosas me decís extrañas. Vive Dios, que hay algo aquí. Ah señor Don Luis? Quién dlama: . Yo sol. . Señora, pues cómo? Con aquestas tres criadas. a divertirme sali:- Proseguid. . Esta manana, y mi hermano; mas él llega, haced, Don Luis, que se vaya con vos, porque me asegure. Si haré; e condeos. . Pues os llaman las escondidas, claro es no soi vos de quien se guardan, por eso llegar os dejo. Señor, pues que ya acabada la pendencia quedó, que buscas? . A Leonor ingrata. Si al hermano o novio fuera, faci mente los hallaras. ues Don Fernando que ha sido el disgusto? No fue nada de culdado: un forastero tuvo no sé que palabras con otro; llegué a mediarlos, y del forastero tanta. fue la groserla; que me obligó a sacar la espada. Buena es para de repente, Aquí me tenéis, Tengo harías Eaperiencias de lo muevo, que os debo: si por su hermana . supiera qué es el disgusto? Mirad, que Don Cosme aguarda a que le habléis. . Perdonad, y creed, que vuestra llegada o (forzoso es disimular; me hadado gusto en el alma. Tal te dé Dios la salud, a con la intencioncilla que habla. Vor seala mul bienvenido. Con bienvenido me basta. Cómo venís? . Así, así: Juro a Dios, que rebotada . siento la sangre. . Qué seco . Don Cosme a Don Fernando habla? Me la ha de pagar, o no seré Don Cosme de Lara. La palabra me ha quebrado, . yo haré cumpla la palabra. Oh, si se fueran! . Temblando estoy. . Es gente pesada. Ea, Don Cosme, venid, si bien mi coche hace falta. Ahí está el mío, idos en él. Esto solo me faltaba; . que Don Fernando se quede aquí, pues no vendréis? . Falta no hago yo donde vais vos. Ay desdicha más extraña! Yo lo remediaré: Inés? Señora? . Pues que de espaldas están, y verte no pueden, llama a Fabio. . Quién llama? Llega. . Señora, tú aquí? Di a Don Fernando se vaya con mi hermano. . Así lo haré: Fernando, no está acabada fin duda vuestra pasión, según muestran las palabras; y pues déjaros, en mí fuera acción poco bizarra, será forzoso, que ya también me quede. . Excusada es la fineza, por Dios. Quién serán estas tapadas? . Horá, Don Cosme. . Señor? . Qué tenemos, camarada? Doña Leonor. . Don Fernando juzgando todabía se halla con algún di gusto aquí, yo es fuerza, que con mi espada, y mi persona le asista; perdonad, o idos a casa en el coche. . Si por cierto, como quien no dice nada. Llegó a buen tiempo el aviso Don Luis, porque veáis se engaña vuestra sospecha, venid, iré sirviéndoos: la causa de quererme quedar era parecerme que estorbaba. Sabiendo lo que os estimo, esa cortedad me agravia. Si es muy corto el Ángelico. . Vamos? . Vamos. Ahora falta el que quiera iryo. Pues qué ir avos os embaraza? Qué puede a vos deteneros? Parece que somos ranas, Si debato de mi amparo estuviesen unas Damas? Si habla este necio me pierdo. . Perdido sol, si el tonto habla. . Y por mi cuenta escondidas. Don Cosme, dejad las chanzas, Aún el buen humor os dura? Olgan lo hacen faramarla? voto a Dios, que no he de irme hasta que estén las tapadas en salvamento. Ay tal loco! Grave riesgo! Vena rata! Gentil socorro! Don Cosme, os burláis? . Don Cosme es gracia? Don Cosmear, y dase, digo que no quiero, esto es matraca? hablo Griego? No sé como . a Fernando desvelara, No sé como a Don Luis . quitara sospechas. . Llama otra vez a Fabio. . Ce. Parece cosa de chanza. Qué mánlas: Llama a Don Cosme. Qué dicer? . Que la triaca he de sacar del veneno: Llámale, pues. Unas Damas es laman, señor Dan Cesme. Ea, Reyes es patraña? Qué Damas serán aquestas? Pues eso no es cosa clara? embestidoras serán de las que en la Corte andan. Así lo tengo entendido: no tiene malicio. Nada sospecha. Digo, que bien podéis iros, que obligadas nos deja vuestro valor. Ennfin, confesáis, que sanas, y buenas, y sin lesión quedáis, sin que de amenaza de riesgo miedo, o peligro, si otra cosa que lo valga, tengáis temor? . Si él lo pide por testímonlo es la gracia, que se ha de salir con ello. Digo, que sí. . Santas Pascuas? a diós, puer. . El Cielo os guardes Ea, amigos, acabada está esta fanción, yi traigo indulgencia plenaría. Discreta ha andado Beatriz. . Leonor ha andado avisada. . Cala uno, que engaña al otro piensa, y entrambos se engañan. Ea, demos lugar a que estas mocitas le vayan. Vamos? . Di que llegue el coche: entrad. . Así, peste a mi alma, mulas se nos olvidan. Yo evidaré de llevarlas. Entrad pres. No hay que tratara S vos es toca. . Pues vaya. . Ay Bearriz divina, y quien . queda e pudieral . Ah, ingrata Leonor, que con tiranías. mi rendido afecto pagas! Fuéronse ya? . Ya se fueron: vámonos volando a casa. Dónde está tu coche? Cerca está. . Oh, Fortuna varia, lo que en un instante mudas! Ea, señora, qué aguardas? Mas no ha de saber Leonor el que yo sé que me agravias Mucho importa que Beatriz ignore, que Don Juan me ama. Vamos, Leonor. . Beatriz, vamos. Ay Don Juan, qué mal me pagas! . Por riesgos Amor emplezas; Amor, veamos en qué paras.

JORNADA SEGUNDA

JORNADA SEGUNDA Pon esas luces, Inés, sobre ese bufete: Ay, Cielos, en qué han de parar mis penas! Qué tienes, señora? . Cierto, Inés, que has estado necia; pues cuando ver los tormentos tan crueles, tan inhumanos, que afligen mi alma a un tiempo, siendo de todos testigo. Pero bien haces, bien haces en preguntármelo, puesto, que a referir mis desdichas me das ocasión con eso: pues el referir las penas es de los males consuelo. Don Juan; pere empiezo male pues si por Don Juan empiezo, que er el consuelo de todas las desdichas, que padezco, no queda para las penas alivio, y así no quiero sino dejar para el fin de los males el consuelo. Don Luis mi hermano, ahora s? que empiezo bien, pues empiezo por la causa principal de las penas que padezco. Mi hermane Don Luis tirano, solo a la codicia atento de la hacienda (qué rigor!) quiere (de pensarlo muero!) entregarme (qué violencia! a un vombre (de ira reviento!) que solo en verle (ay de mí! pero referir no quiero este dolón esta pena, esta invidia, este veneno; pues basta para acabarme la poca vida que tengo, y dejaré por decir las otras penas, y quiero, si he de morir, referirlas, para morir con consuelo. Don Colme, necio ignorante, con las licencias de dueño de tal manera me trata, que a decírtelo no acierto: mas pues su ignorancia sabes, tú lo juzga; y lo que siento mas que todo es la llaneza con que da en pedirme celos de Don Juao, y Don Fernando. Don Fernando más resuelto en su preunción porfía, sin cansarle a mis desprecios, y también contra Don Juan irás vierte, y como el duelo, que tabieron en el Parque aún está pendiente, temo que han de llegar a el contrarse, pues que se buscan es cierto. Beatriz de Don Juan celosa (aunque conmigo el veneno de sus celos dísimura) a Don Luis favoreciendo, es Inés quien solicita mis bodas con más aprieto, y claro está que será mío, por verme con dueño, porque le quede Don Juan libre, que con este empeño enemigos declarados son todos, solo el consuelo de todas estas farigas, de todos estos tormentos, es Don Juan, selo Don Juan. Es quien está a los pies vuestros. Elto es saya la tremoya. Den Juan (ay de mí!) qué es esto? pues cómo tú, cuando, aquí? Sosiega, mi bien, el pecho, yo entraré ahora. Estoy turbada. . Buscando:- Toda soy hielo! A Don Cosme: . No prosigas. O qué infeliz sol, pues veo, que cuando de mis pesares te velerve por consuelo, en ese consuelo mismo, vengo a hallar nuevo tormento? Don Juan, por Dios, que te vayas, Mi bien, pues ya aquí me veo, y pues nadie me ha sentido, y pues ahora tu cielo; Quiéres irte? . He merecido: Tú quieres perderme. . Quiero quererte. Inés, y tú, como no te turbas? . A su tiempo. A qué aguardas? . Coschón, si Fabio, Martín, cuando quiero, el amor si yo la culpa: qué te parece? va bueno? Digo, que tu puedes ir a turbar a los Infiernos. Don Juan, mi bien, más despacio habrá lugar en que hablemos, y yo buscaré ocasión: vete ahora, porque temo, que mi hermano. o que Don Cosme pueden venir. . Dicho, y hecho. Qué dices? . Que nuestro novio va la escalera subiendo. Qué luego hubo de venir? Pues eso no estaba cierto? no bastaba venir yo, para que sucediera esto? Don Juan, en este retrete te entra. . Fuerza es hacerlo, aunque me lo rina el brío. . No es lo que siento eso, sino que el loco me huela. Entra, acaba. . Digo que entro? Es posible, que a estas horas no hubieran una luz puesto con mil Demonios aquí; que por un tris no me he muerto? y voto a Cristo, que una espinilla me he desbecho: los Diablos lleven el alma que tiene la culpa de ello. Quién tiene la culpa? Quién a oscuras deja esto. Aqueso de las criadas fue descuido. . Ya lo veo; mas no lo tuvieran ellas, si vos tuvierais gobierno. Por Dios, que sabe reñira Qué esto escucho y lo consiento! Mucho le temo a Don Juan. . Yo, Don Cosme, no me meto nunca en esas cosas. . No? hacéis mal, y es grande hyerro, que una mujer de razón en todo ha de mandar. . Es ciertos pero en todo lo decente, Que todo es decente, y bueno: por Jesu-cristo, que duele la pierna muy bien. . Lo siento mucho; pues cómo caístéis? De hócicos. . No digo eso, sino como fue el caer? Caer siempre es en el suelo. Señer, lo que mi señora te pregunta es, si algo en medio había en que tropezar? No fuera milagro eso, pues no entro, ni salgo vez, que no encuentro con tropiezos; Chilpas echa el innocenta, Para malicias no es lerco. Aquello tiene de tonto. Me ha bulcado algulen? Solpecho, que un Don Juan de tal: así o lo aseguro si lo vieron. Señores, este Don Juan me ha de hacer perder el seso: dos díanha que es mi amigo, y me visita por Credos. Sentaos que tengo que hablares. Yo estoy bien así. . Laus Deo; si es queréis estar eo ple, estad norabuena. . Cierto, señer, que me cae en gracia. Ponible es que gustes de esto? El hombre es acomodado. Tiene lindo entendimiento. Decid, qué tenéis que hablarme? Digo, que recibí un pliego aoita de señor Padre, en que me dice el buen viejo queda malo de la gota, por ahora: mas que en sintiendo mejoría, que vendrá: y yo que miro que esto parece que va de espacio, os digo, que yo no quiero aguardar más, si no que de desposarnos tratemos, venga, o no venga mi Padre: porque el achaque es eterno, y no quiero que su gota agote mi entendimiento. Esto solo nos faltaba. Viven los Cielos, que un necio:- Calla, que es como una plata, Yo juzgo no será cierto el hacer lo que decís; pues cuando el señor Don Pedro gusta de hallarse presente, será blen:- . Todo eso es cuento, primero sol yo que padie. Señor, cómo dices eso? primero tú, que tu Padre? Que mi Padre, y que mi abuelo, No echáis vos de ver señora, que el estar un hombre entero y hombre mozo, y que no tiene malos vígotes, comiendo, y durmiendo en una casa, da que murmurar al Pueblo? Este reparo, Don Cosme, yo era quien había de hacerlo. Yo, señora, por mi hablo, que mi alma tengo en el cuerpos Luego el riesgo que teméis es el descrédito vuestro? Pues qué nací yo en las malvas? o soy cojo, manco, o tuerto? Digo, que tenéis razón, Aqueso veralo un ciego. Señores, tras de este hombre me anduviera un siglo entero, Miedo tiene de su honra. Quicás estara doncello. Tratemos de irnos casando. antes que me enfade. Eso con mi hermano; mas él viene. No es dada. Terrible empeño! Don Luis, seáis bleo venido. Don Cosme, enojado os veo: qué tenéis? . Aí vuestra hermana, que hadado: . Lo que defiendo es razón, y bien sé yo que Don Luis dirá lo mismo: trae una luz: ay, Don Juan, qué de temores que llevo! Vete allí fuera, Martín. Eso es lo que yo deseo. . Decidme, pues, lo que ha sido. Lo que ha sido es, en efecto como he dicho, que mi Padre hoy me escribió. . Un Caballero hablarte quiere, señor. Pues ve a abrir mi cuarto: al vuestro idos, Don Cosme, que yo en despachando ie a veros. Si le fuera este menguado tomaramos puerta. . Pienso, que hacia allí he oído un rún rún, como cuando hablan quedo. Ya parece que se va. Yo no sé que pensamiento me hadado. Ocupado está Don Luis, y así ahora: pero Don Cosme está aquí, y parece que quiere irse, supuesto, que toma la luz. Qué cuesta mirar aqueste aposento? Vive Dios, que viene acáo Pues qué piensas hacer? . Esto. ̱ Ah! luego bien dije yo, Ladrones. . Mas qué es aquello? Señor, atirba la puerta. Ladrones digo. . Saa Telmo, abogado de tormentas, me ayode. Quién aquí dentro? ola, entrad luces. . Ladrones. Su hermano es, viven los Cielos! Ya escampa, y llovían hermanos. Quiero fingir que ahora llego: que ruido es este? . Traed luces, ̱. otro Demonio tenemos. La puerta he hallado, veno Buenas noches, Caballeros. ̱. Mas la puerta he de guardar. Aquí hay luces. . Qué ha sido esto? Olgan, el encerradito . lerá Don Fernando: bueno. ̱. No habláis? . Quién ha de hablas; ̱. Lo que yo deciros puedo. Veamos como se la envoca, . Es que viniendo ahora a veros, me dijeros que visita tenías, y al mismo tiempo:- Parécele, que va mala? Oí las vocer, y estruendo, y subí. . Yo os oí cuando entrasteis, Ya la tragó el majadero. . Pues Don Colme, con quien vos reñíáis? . Qué bravo cuento! Amigo si usted es tonto. qué culpa tengo yo de eso Pues cómo habláis de esa suerte? Hermano, qué ha fido esto? que desde mi cuarto vi salir dos hombres corriendo? Con la verdad de esta vez . vestir el engaño quiero. Tomen, miren la señora . si se ha echado buen remiendo. Esto es curarse en salud. . Pues no eran de muy mal pelo, yo los vi, y los conocí; más callo. . Por Cristo Eterno, que el infame de Martín anda también en el luego? Sin duda, que eran ladrones, Lo mismo estaba diciendo Don Cosme, cuando yo entré. Toda la casa miremos. Qué hay que mirar? si Leonos sabe mul bien que se fueron. Con todo no dabará el verla. . Gracias al Cielo, . que de este aprieto salí. . Venid. De celos voy muerto. El Don Cosme es grande bruto. . Don Láis es grande lnmento. . Bien de esta nos escapamos. Hallar la puerta fue dicha. Por Ladrones nea tuvieron. De Don Cosme fue malicia. Antes fue ignorancia, pues mul bien entenier podía, que no tienen los ladrones en la ocasión osadía. Te engañaste, que también la necesisad precisa hace valiente al cobarde. Qué hora es ya? . En mi barriga harto tarde es ya, . Pues vamos. Eso sí, vamos aprisa a caía a cenar, por Dios. Cómo a casa? pues te olvidas, que Beatriz me esta esperando, No esta mala la burlilla. Cómo burla? pues no sabes, que hoy por un papel me avisa, que vaya a verla esta noche, y es en mi cosa precisa? Oh tú estás endemoniado, o haces chanza de la vida, o no eres Cristiano, o tienes sin duda el alma precita. Ven acá, hombre del Demonio, pues no ha una Ave María cabal, que en un tris no más estuvieron nuestras vidas, donde milagrosamente Dios nos libro, y sollcitas en lugar de darle gracias, meterte en otra piscina? Qué buen Cristiano es el miedo? confieso, que tu doctrina es buena; mas sin embargo, el hacer esta visita es precisa obligación. Si es obligación precisa, vamos, que puede ser que volvamos en angarillas. . Tarde es, y Don Juan no viene, Pues harto se lo encargué, cuando el papel le llevé. Sin duda que le detiene Leonor: o amor inhumano, que así castigarme quieres? Si eres niño, como bieres? Si Dios, cómo eres tirano? Si ciego como en rigor dejar con claros enojos, para la ofensa los ojos, y vista para el dolos? Y como en tan triste talma, cuando flechas sin razón, apuntas al corazón, y haces el tiro en el alma? Si mi consejo, señora, con tiempo tomado hubieras, si al principio lo sintieras, no lo sintieras ahora. Ay, Juana, y qué fácilmento el que con salud está, aliento al enfermo da? Pues di, ya que no se siente tu pecho para olvidar, por qué, si Don Juan, te ofende, y a Doña Leonor pretende, lo quieres disimular? Porque mientras sin recelos me juzga de su traición, me ofende con atencio y secreto; y si mis celos diera a Don Juan a entendes su engaño ya descubierto, que falte al respecto es cierto, no teniendo que temer. Si Don Luis en ti hallara lo que en Don Juzn desperoicias, teviera buenas albricias. Mira, si la verdade ara, Juana, te he de confesar, de Don Luis no me ha pesado el amor que me ha mostrado, y conozco, que estimar debo su mucha fineza; y reconozco también, que el querer a Don Juan bien en mi viece a ser bajeza: pero qué he de bacer si son de Amor leyes tan severar que las razones primeras es faltar a la razón? Don Juan, que sin más razón te empeñes a dos por tres? Aquello por amor es, y esto por obligación Aquí está Beatriz. . Señora? Feliz mil veces (forzoso es el mostrarme amoroso feliz mil veces la hora, que en tus ojos peregrinos: Requiebro es de romería. . Logre la fortuna mía les hechizos más divinos. Feliz la hora en que el coche del Sol al Mar hace salva, pues que me amanece el Alba en los brazos de la noche. Feliz hora, en que la Luna se adorna de luces bellas, pues gozo yo en dos Estrellas más explendor más fortuna. Damas, pues oís aquí y allí lo oísteis, veréis, que cuando más nos creéis, o mismo es aquí que alía Feliz m ii veces. Don Juan, basta ya, que agradecido: a efectos tas bien lentidos. esto es lo que no tendrán. . ̱. Gracias os rinden mis ojos: que así finja este traidor! ̱. El alma ríode mi amor a tus ojos por despojos. Feliz cien veces: . Detente, y no prosigas. . Por qué? Porque mal te entenderé, siendo puerca, e innocente. Mescas, chasme hay por aquí; . mas disimular intento: sino quieres cumplimiento, va de fineza. . Eso sí. Qué bien has hecho en latir al fresco que es gran calor la que hace. . De mi temor quise el lesto divertir viendo a Beatriz. . mas, pelares, qué veo! Inés, mira: ay Dios! Juegan canas dos ha dos Sarracinos, y Aliatares. Pues que no nos han sentido, retírate, y escuchemos. Cuando veo tus extremos, Don Juan, aunque he resistido hasta ahora el ceclarar. A Doña Leonor allí y a Inés he visto; y así, a mi ama quiero avisar. Leonor allí retirada te está escuchando señora. Avisásteme a buen hora. Pues dale con la trocada. No proseguis? . A entablar . mi venganza emplezo aquí. Digo, que aunque resisti hasta ahora el declarar lo agradecida que estoy Don Juan, a tantas finezas; pues cuando con extrañezas las vi ayer, las miro hoy con tanto afecto, y carino, que acredito en mi pasión la fabulosa razón, porque pintan a Amor niño; pues empezando a crecer rapaz, tantas fuerzas crias que le hace la porfía gigante oy, si ni cino ayer: con que a fuerzas de tu amor y. Don Juan, mis dudas dejo. No es muy malo el cordelejo, que lleva la tal Leonor. Parece según Beatriz habla, que lo hace adrede. Qué es esto que me sucede? Ser traidor. . Y yo infeliz. Yo, bien mío. . Tierno empiezas A tu cielo. . Qué dulzura! Tan tierne amo. . Qué blandura! Qué quisiera. . Qué ilaneza! Que este escuchando mi agravio! Criando Amor nuevo Amor: perdona, bella Leonor, . que solo te ofende el labio. Nunca más agradecida tus favores he escuchado. A fe, que lleva recado la senorita escondida: ya la mía: a la verdad, Colchón, aunque tus regalos: Regalos dijo? qué palos! Tu amor, y tu voluntad creer quisiera con exceso; temo: . Cuál tu duda es? Digo que temo que Inés. Ay, Juana, no digas eso, no pases más adelante, porque me corro de oíllo, pues lolamente el colmillo le falta para Elephante. Acla acá viene ahora el rayos En su amo toma ejemplar. Por qué ejemplo ha de tomar un pícaro de un lacayo? Tenme por de buen capricho, y que no me empeño así. Lo mismo dirás de mí. No haré tal, que ya está dicho. Que aquesto en el Mando pase o Parece que allí he sentido, si no me engaño, ruido. Si él ahora se empeñaste en verlo, y aquí me hallara, fuera bastante castigo, que me viera. . Mira: . Digo, que hay gente. . A Leonor me horgara viese, y le he de provorar con turbarme, a que le haga empeño. Don Juan, cuando yo, mi dueño: Solo con verte turbar tu traición me has dicho clara; y así, a ver mis celos van quien es. Yo, señor Don Juan:- Señora, vos? pena rara! Juro a Cristo, que lo dije. Mucho haré en disimular: . yo sol, con que sosegar el recelo que os aflige podéis, pues, Beatriz, es cierto:- Ten, Leonor, y no prosigas, pues aunque somos amigas: Sin alma estoy! . Estol muerto! Si tu juicio sospechaba, que Don Juan conmigo tiene. Ay de mí! mi señor viene. Solo aquesto nos faltaba. Y Don Luis viene con él. Ay lance más inhumano! No es nada, uno, y otro hermano; eso es sobre hojvelas miel. Hay más pena! . Hay más afán! Qué es lo que hemos de hacer, Leonor? . Tú lo puedes ver. El esconder a Don Juan fuerza será. Claro es eso. Es razón que basta, y bonda. Escóndase, o no se esconda, a mí qué se me da de eso? Ah traidor! . Leonor divina, sabe el Cielo: de corrido no acierto a hablar. . Rincón pido; aunque sea de cocina, En esta cuadra os entrad. Qué esto mi fortuna ordena? Dos veces antes de cena escondido yo! . Acabad. El color siento perdido. Pues a él esto no le altera. Por qué? . Porque la primera no será que se ha escondido. Ea, que somos de ventura; que en el cuarto se han entrado; de tu hermano: mas llegado a una visita . Cordura . grande ha mostrado Leonor; quien es la visita mira. Tu verina Doña Elvira, y está ya en el corredor; No podrá Don Juan salir? Sin que ella le vea, no. Beatriz, ya sabes que yo no hablo a Elvira, y concurrir con ella no será bien. Llevarela al otro estrado. Eso es lo más acertado. Cansada visita! ven, Juana, que darle lugar quiero a Leonor, porque aquí entender pueda de mí, que no me pueda importar nada Don Juan, que así intento, aunque uno, y otro me ofenda, que ni uno, ni otro entienda, que a mí me da sentimiento. Vamos: tú, Leonor podrá:- Ya te entiendo dispondré al que salgan. . Ya yo sé lo bien que lo dispondras. Brava tormenta le espera. Llama a aquese Caballero, Don Juan, bien podéis salir. Bien mío, saben los Cielos: Que darle, con un cordel. Que aunque el delito confieso:- Cierto, linda picnedia. Ni te agravio, ni te ofendo, solo haberte hallado ahauia Ahí; que no es nada eso. Es la culpa que en mi hay, es verdad, yo lo confieso. Porque no puede negarlo. Mas la disculpa que tengo, si la oyeses: . . Eso solo no puede mi sufrimiento resistir: disculpa aquí? Idos, y viven los Cielos; que a iras de mi pasión, que a volcanes de mi incendio, y que a rayos de mis ojos, os haga: pero qué es esto? cómo de esta suerte bablo? perdonadme, Caballero que divertimiento ha sido. Qué lindo divertimiento! Beatriz, mi amiga, y mi deuda: Señora, mi bien, mi dueño:- Me ha dejado aquí: . Rendido: Para qué? . A tus plantas puesto: De aquí os saque. . Te suplico: Y así yo. . Pues vive el Cielo, de has de oírme, o he de dar voces, para que al estruendo venga Don Luis, y tu hermano, y aquí me maten. . Teneos, yo deis esas voces. . Por las lágrimas de San Pedro, que le escuches que a este hombre como al Demonio le temo. Iués haz tú que me escuche, que yo una gala te ofrezco. Y a mí, señor. . A ti otras ̱. Ay, Dios mío, dadme acierto para pescar esta ganga. Señora, así Dios sin suegro: Aparta. . Por Caritad le oye. . Tú me pines eso? No eras tú quien más culpaba su traicio? . No te lo niego: pero de un instante a otro suele haber cosas de nuevo: o lo que puede no vestido! Señora, por Dios Eterno, que le oigas, mira que está este vestido muy viejo. Pues qué le hace a tu vestido el que le oiga? El que esté nuevos Hazlo, leñora, por mí. Pues cuando yo quiera hacerlo, como podré, cuando miro mi hermano en el aposento de Don Fernando, y Beatriz, que algún achaque fingiendo, puede volver? . Si no hay más inconvesientes que esos, Colchón, y yo desde aquí, si vienen avisaremos. Por vosotros lo hago. . Yo lo estimo. . Y yo lo agradececo Que el ruego de los criados ha valido, y no mi ruego? A ellos se lo agradece. Digo, señora, que el Cielo rayos contra mi flmine para que muera a su incendio, que abierta la tierra en bocas me trague vivo en su centro, que cuando en el Mar entrare, sea el Mar mi monumento; que el viento en mí solo logro sus tormentosos efectes, y obrando todos sus furias, sean con rigor violento contra mi vida enemigos Cielo, Tierra, Mar, y Fuego, si te he ofendido, Leonor, con el menor pensamiento, Si vi a Beatriz, fui llamado de un papel suyo; y el yerro, que cometió mi fineza, lo disculpa su precepto; pues habiéndome llamado, el no venir fuera yerro, que tú misma me culpatas, pues en ti fuera defecto el querer a un hombre bien, que es con las Damas groseros Si con carino la hablé, la misma disculpa tengo, porque quien con una Dama llega a hablar, aunque violente, para lucir lo cortés, no excusa lo lisonjero. Señora, esto es la verdad, Leonor, lo que digo es cierto, yo te adoro, yo te adoro, y de tu divino cielo en esos hermosos ojos mariposa soy, que atento a su luz, cuando me abraso, hallo mi vida en su fuego. Solo el quererte es verdad, lo demás es fingimiento; o que me mates, señora, o te desenojes quiero, justicia, o piedad aguardo, y rendido amante, tierno para que tú lo ejecutes me tienes a tus pies puesto. Qué dices de aquesto, Inés? Qué he de decir? si a mi abuelo, a mi padre, y a mi madre, y a mí, que es lo que más quiero, me hubiera muerto, señora, le perdonara al momento. Pues qué respondes, señora? Yo con eso estoy contento; pues solo que mi amor creas, es mi bien lo que deseo. Ahora bien, so hidalgo: . Tente, Inés, porque ya te entiendo, y respondo, y satisfago con lo que ha dicho mi dueño al tuyo, que lo he aquí por expresado, y lo refiero de nuevo, y si es necesario juro en forma de derecho: no haya más, y amigos seamos. Vete, pues puedes sin riesgo de que te vean: manana procuraré verte. . El Cielo a las boras apresure de su curso el movimiento, para que vuelen. . Aguarda, que ni volar pueden ellos, ni tu andar, pues Don Fernando vi la escalera subiendo. Juzgara está aquí Beatriz: Don Juan otra vez te ruego te escondas. . Por darte gusto, Leonor, te obedezco. . Cielos, otro escondidijo más! Don Luis cijo se iba al juegu mientras hora de vecir era por Leonor, y quiero lograr aquesta ocasión, pues que mi hermana allá dentro con Elvira está ocupada. Bella Leonor, a los Cielos gracias deí de haber hallado esta ocasión que deseo, en que a selas pueda verte; que como de cumplimiento siempre en tu casa te hablo, en el alma, mi bien, siento los suspiros con prisión, y en cadena los afectos. Cielos, qué es esto que oigo. Lo que en este mismo puesto te oyó Leonor. . Don Fernando, aquese estilo es tan nuevo a mis oídos, que yo: muerta estor? é Hombre qué has hecho? . el vestido me ha havitado, antes de habérmese puesto. Don Fernando, yo os soplico:- No prosigáis, que no quiero que entendáis, que el estar voz en mi casa me di alientos. Yo me iré, bella Leonor (si lo que mandáis es eso) y lo que por dara gusto ahora de decir os nezo, se lo diré contemplando en este mudo bosquejo, que aunque de vuestra hermosura es traslado es tan atento, que aunque no responde, oye, y escucha cuando me quejo. . Muy buena vaclenda ha dejado. Qué? retrato tenemos. Colchón, vámonos de aquí. Don Juan mío, ya yo veo:- Pardiós, linda patarata! Qué es lo que ha dicho este necio? Eso sí, escúpalo ahora. Es bastante fundamento. Que no es cosa de cuidado. Para darte sentimiento; mas si quieres escucharme:- Si escucha, y te dirá un cuento. Don Juan, mi señor, mi bien, mi luz, mi gloria, mi dueño:- Eso sí, echar por arrobas, que vale barato eso. Escucha. . Señora, no nos canse, que no queremos. Celchón, baz tú que me escuche. Qué lo haga yo? si por cierto. Toma este diamante, y hazio. Cuerpo de Cristo, acabemos: aara tiene esto hechura. Ayuda tú, Inés. . No veo con las luces de un diamante palabra. . Ya yo te antiendo: toma. . . Oh, si cada día tuvieran un par de celos! Digo, que razón no tienes. Colchón, pues tú dices eso? No la tienes no hay que hablar Señor si vale mi ruego:- Inés, no me digas nada. Señor, digo, que te suelto la palabra del vestido, porque la oigas. . Qué en esto me porfías tú? . Por Dios, que parece que está tierno: cosquillas le ha hecho el vestidos Ea, acabemos, qué es esto? mi ama no te oyó a ti por nosotros? . No lo niego. Pues por nosotros la oye. Digo que págaros quiero; ya por vosotros escucho. Parécele si dio fuego el vestido? . Por los criados me oís, y no por mis ruegos? Lo que les debo les pago. Estadme, Don Juan, atento. De nuestro amor (ay Cielos!) los azares, los cuidadas, las penas, los pesares los dejo, aunque importaban a este caso, y al lance solo de ahora no más paso. El retrato que viste en Don Fernando, yo se le di, es verdad, Don Juan; y cuando el retrato le di, si me pidiera la vida entonces, sí, la vida diera: tanto fue el sentimiento, que me cabió el tratado casamiento; bien se ve, pues por verle suspendido, me valí de quien siempre he aborrecido. Que el retrato posea hoy Don Fernando, aunque difícil sea el que lo creas no es la culpa mía, tú la tienes, Don Juan, tú; pues el día, que de instancias, y ruegos persuadido a dármele venía redúcico, tuvisteis el empeño, que ocasionó tu ira, y su despeño. Después acá, ni en ello más le ha hablado, ni le he querido hablar, porque he notado, que el que lo tenga, o no ra a ti te ofende, ni a mí me agravia, cuando veo pretende tener con necio intento quien le repita mi aborrecimiento. La culpa si la es, que en mí has hallado, es haberte callado este lance hasta ahora; mas esto mi fineza no desdora, ni ofende al amer mío, pues antes juzgo fuera desvarío, y que neceral fuera, que aquesto por fineza te ofreciera; porque tú lo sintieras es preciso, y aborrarte este disgusto mi amor quiso, que vender no era justo una fineza a trueque de un disgusto. Esto es lo que ha pasado, mira si en esto tu culpa has hallado, y mira, Don Juan mío, que cuando te he entregado el albedrío, y cuando en riesgo tanto tanto te quiero, mas tú sabes cuanto; dilo tú, si te dejan tus enojos, porque a mí no me dejan ya mis ojos. . Aquí no hay que responder. Que estoy tierno te confieso. No me respondes, Don Juan? Qué ha de responder? pues eso tiene más respuesta, que decir, soy un majadero. Leonor, tú tienes razón. Razón no más? . Cómo es eso? tiene razón, y justicia, y costas, y para ello, y tiene, . Fabio sube, y a lo que entiendo, es enviado de tu hermano para llevarte. . Al eocuentro lal tú, y aile, que ya bajo. . Voy. . Y mira, que yo te veo, y que ya somos amigos, no me afortes el sombrero, Don Juan mío, a diós te queda. Adiós, adorado aueno. Eres mío? . Sol tu esclavo: y tú? . Súbenlo los Cielos: y Bearriz? . No me la nombres; y Don Fernando? . No quiero que lo mientes. . Te veré mañana? . Pues dúdas eso? vete al instante. . Si baré. Ea, señora, acabemos. Ay, Inés, no acierto a irme! No? pues veamos si yo acierto. Mira, de aquesta manera se vin: a Dios, Caballeros. Ay, Colchon, el regocijo, aún no me cabe en el pecho! Y di, en albricias podré aguardar el vestido? . Eso dudas? . No lo dudo yo, que el que duda, no está cierto: y yo certísimo estoy, que no has de dármele. . Necio, calla, y mira si se han ido, porque salgamos. . Ya pienso, que se han ido todos, pues Don Fernando el cumplimiento no excusó de acompañarlos. . Vene Aguarda a Beatriz. . Necio, vamos, antes, que volver pueda. . Pues vamos luego, Amor, pues eres Deidad, y conoces mis deseos: Ensalada, que me aguardas con mal guisado carneto:- Permite, que de Leonor gore los bellos luceros. Haced, que yo os coma, aunque seáis poco, frío, y puereo

JORNADA TERCERA

JORNADA TERCERA Qué me aconsejas, Martín? Señor, en cosas tan arduas, rno me atievo a consejar, y pues que licencia alcanza mi volvatad, te suplico:- ̱. Qué? Que no le digas nada Don Luis de lo que yo dije de Don Juen, pues tanta repunción se aventura en Leonor. . Muy noramala para el plcaro brivón; pues si ya tuviera gana de decirlo, no hubo anoche tiempo? sol yo hembre que anda en chlimes, ni enredos? esto es bueno para Beatas, m. Pues yo hablo de las malas: y el que la luz me mató, Escucha. Con dor empeños hoy obligado se halla mi valor: Don Cosmees el uno, pues la palabra me quebró: el otro es Don Juan, . De mi casa? qué decís, con quien mis iras derrama el pechos paes el es quien en toda el alma me agravia. Y pues hallarle no puedo, otlo a no esté la espada; a Don Cesme he de llamar, para quey al campo salga cormigo. . Sí. Don Fernando ha de ser quien hoy me valga. Pero allí está. . Pero alí merece que yo le mate: viene, hoy en su misma causa me ha de aconsejar él mismo. Sacarile a la campaña: Don Pomo? So Fernando? ahora aa yo acía vuestra casa Y rogaros: . Qué tenéis, que mandarme? . Camarada no andemos con cumplimientos, sino oídm dos palabras. Yo, Don Fernando, con vos m. Pues yo hablo de las malas: y el que la luz me mató, me quebró: el otro es Don Juan, . De mi casa? qué decís, Pero allí está. . Pero alí merece que yo le mate: ena a desde Aragón: ya sabréis sería por lo de marras. Andando trazando, pues, el modo de la venganza, a este Don Juan encontré, y díjome, que apretada amistad tuyo conmigo en mi tierra; y si palabra me acuerdo de haberle hablado, . Qué, lo hacéis chanza? los Diablos lleven mi alma. Llevelo a mi casa, pues (nunca el Diablo lo ordenira) . Ay tal rabia! pues si a enojo no lo habéis, tras de mi mujer se anda: pero como él es bellaco, y es ella disimulada, nunca he podido pescarios, hasta que anoche en la trampa . Mala cara . cayó paro escurrió el lazo. que entre oración, y cración . Pues queé estuvo en vuestra casa? sin desposarlo. . Extraña vi una honra por Deo gracias. . Si estuvo? qué brava flema! suspensión trae Don Luis. ̱. También habrá muchas buenas, el fue el que escondido estaba, . Que ya es nota demasiada El fue? pues viven los Cielos . . Don Fernando? Don Cosme? que ahora con más instancia tomó puerta, y Santas Pascuar. lo que allá entredientes habla mis celos le han de buscar. Y luego de vuestra casa le vi salir, que sin duda es liclado por hermanas. Sin duda fue tras Leonor. Este Don Juan me la pega, vos me la tenéis pegada, el consejo que yo traje Don Cosme? . Así fuera Papa. Pues Don Cosme hoy mi amor de hombre de experiencia harta . Qué escucho! Pues ahora mi duda encaja. Desposandoos. . Guarda. fue de pelear con vos: decidme en confusión tanta, con cual de los dos aquí debo audar a cuchilladas? Vive el Cielo, que no sé qué responder! Pues si trata con Don Juanoy de reñir, Don Juan, pues que me la clava . Que pues como vos decís, estorbo es de mi venganza: y si a Don Cosme conmigo digo que riña, embaraza también mi intento: y así, la respuesta dilatada ha de dar tiempo. . Ea, no me respondéis; Pensarlas es necesario primero cosas de tanta importancia. Pues pensarlas, y sea prestos Mirad, yo os aconsejara, que por ahora es procuréis sesegar. me acuerdo de haberle hablado, . Qué, lo hacéis chanza? pues vise Dios, que ya sé:- Don Luis viene allí. (nunca el Diablo lo ordenira) . Ay tal rabia! que este Diablo de cuñado no me deje asertar basa? Después de espacio hablaremos Esto ha de ser. hasta que anoche en la trampa . Mala cara . que entre oración, y cración . Pues queé estuvo en vuestra casa? sin desposarlo. . Extraña vi una honra por Deo gracias. . Si estuvo? qué brava flema! suspensión trae Don Luis. ̱. También habrá muchas buenas, el fue el que escondido estaba, . Que ya es nota demasiada El fue? pues viven los Cielos . . Don Fernando? Don Cosme? trae. . No pasará esta noche . la que le da. . Qué será o tomó puerta, y Santas Pascuar. lo que allá entredientes habla Seáis bien venido. En qué se trata? Aquí estabamos los dos en conversación honrada, Era de gusto? (trata Un poquito. Don Cosme? . Así fuera Papa. Pues Don Cosme hoy mi amor de hombre de experiencia harta . Qué escucho! el dárosle grande. . Cómo? Pues ahora mi duda encaja. Desposandoos. . Guarda. Esta noche. Estas te niego Con Leonor. Alarga. Don Juan, pues que me la clava . Que pues como vos decís, el señor Don Pedro tarda por sus achaques, no es bien dilatar vuestra esperanza. Si ahora dice que quiere a mis esperanzas se acaban. Si digo ahora que no quiero, es fuerza que aquí haya danza. Pero válgame el valor. . Pero el ingenio me valga. Pues como así os suspendels, cuando esta dicha os aguarda? Don Luir, un gran contento tanto dicen, que maltrata como un sentimiento grande; y así, dejad que en mí haga el contento esta vez, lo que al sentimiento tocaba. Don Cosme re ponde aquí. cortés. . Yo así lo aguardaba de su mucha discreción. El por fonía habla, . y no es ningún Cicerón. Ferté a avilará mi hermana. Eso a mí me toca, y quiero parce que me va oliendo ir con vos a convidarla. Pues idos los dos, que yo quedo a disponer la casa. No me he de casar, aunque Don Luis mi hermano: el Papa me lo mandara. Procuráreme apartar luego que a la calle salga. El hace burla de mí: . luego verá en lo que para. Venid. . Vamos. Vive Dios, que he de salir de esta carga de una vez; pues de los celos con que mi cuidado anda de Don Juan, a un mismo tiempo el ahogo con que estol: son de Beatriz, y mi hermana; y así, compóngase ahora la parte que a ella le alcanza, que la de Beatriz después. sabrá componer mi espada. Hermano, una criada ahora diría, te diré yo, Leonor, en breves palabras: Sin dilación esta noche has de quedar desposada; mi hermana eres, harto digo con decir que eres mi hermana. . . Eso muy bien lo sé yo. quedamos buenos, Amor? Toda postrada al dolor, rendida toda a la pena? Si vuestro rigor ordena hacer de la ira razón, y pasar mi corazón queréis fiero, he luhumano, para qué es, Amor tirano, par Para qué an san poca vida aqueste cuidado a boda. Ay algo de nuevo? . Irés, . No tenéis que aguardar voss Qué ha sucedido? Miento, que hermano no es, . Adiós. si no enemigo tirano, me ha notieado ahora, que esta noche: . Qué, señora? . Un desafío tenemos. Le dé a Don Cosme la mano. . Zaparo. Pesar de quien me parió. Apela de la sentencia. tu hermano auda componiendo, . Yo se lo diré después, Pero primero lo! yo: a Don Juan he de decír vea, que a escribirle voy. . . Él es breve, y compendioso, muerta escíl . Qué ha sido? . Mi amo se ha demudado, Mucho has tardado. Ay qué hacer? Y Leonor? . La aborrecí. Tú la aborreciste? . Sí. Ventura he tenido, porque no la pude ver. me ha dicho: . Lo que la criada . Loco estás. . No es marabilla. . Pero quién es quien se ha no pude verla. . Qué error! Qué baré, di, en tanta violencia? . Para acabar el duelo, Por qué? . Ni bella, ni oílla. . Teciendo pies no es milagros Cómo sabré si lugar hoy tendré de hablar, o no? Alma, decid, quedáis buena? . Cómo? . Irselo a preguntar, al lustante he de volver: Ay tal necio! . Pues si es vano, toma aqueste que te envía, vaya otro medio de veras más cierto. . Dilo, que esperas? . Aguarda, Inés mía. Por cierto gracia bien fría. . Camo perro con cohete Gracias, al fin, de hombre bajo, qué será lo que me escribe? Pues cuéntaselo a tu tía. tanta flecha, y tanto arpón? . Pues mis pasiones no están s, y ya tuyo, al fin: y a Inés? . Peor. . Es quien entrar ha podido. Pregúntaselo a su hermano. . No me puedo detoner. . No pongo en ellas trabaje. va. . Sustos el alma apercibe: me voy enfadando: Ay algo de nuevo? . Irés, . No tenéis que aguardar voss Está Miento, que hermano no es, . Adiós. en casa el señor Don Juan? Mira quien me busca. que esta noche: . Qué, señora? . Un desafío tenemos. Le dé a Don Cosme la mano. . Zaparo. Entrad: so Fabio, tanto favor? Don Fernando mi señor este os envía. . Mostrad. vea, que a escribirle voy. . . Él es breve, y compendioso, Sabe qué contiene, o no? tu hermano auda componiendo, . Yo se lo diré después, Eso se lo dice a Inés, no a los hombres como yo. Y Leonor? . La aborrecí. Tú la aborreciste? . Sí. Ventura he tenido, muerta escíl . Qué ha sido? . Mi amo se ha demudado, me ha dicho: . Lo que la criada . Loco estás. . No es marabilla. . Pero quién es quien se ha sin duda trae mal recado. Adiós, só Colchoo. Por qué? . Ni bella, ni oílla. . Teciendo pies no es milagros Qué trae el papel, que así te veo que haces extremos? Alma, decid, quedáis buena? . Cómo? . Irselo a preguntar, al lustante he de volver: Ay tal necio! . Pues si es vano, toma aqueste que te envía, Escúchalo. . Di. más cierto. . Dilo, que esperas? . Aguarda, Inés mía. Por cierto gracia bien fría. . Camo perro con cohete Gracias, al fin, de hombre bajo, qué será lo que me escribe? Qué baré, di, en tanta violencia? . Para acabar el duelo, tanta flecha, y tanto arpón? . Pues mis pasiones no están que empezamos en el Parque, os espero detrás de la Ermita del Ángel. Es Fernando Caballero. Pues duerme un poco prima para reíía con reposa. . Oye- puesto que en casa le he hallado. catrado? tuyo, al fin: y a Inés? . Peor. . Es quien entrar ha podido. Inés mía? . Qué dolor! Qué bace mi dulce Leonor? Ese dulce está mul agrio: y adios. a Pregúntaselo a su hermano. . No me puedo detoner. . No pongo en ellas trabaje. va. . Sustos el alma apercibe: Pregúntaselo al videre; que aquesa necedad es, como el que oye el reloj dar, aprovezháís tanto estrago, y cuando basta un amago desperdiciáis tanta herida? Si ya me tenéis rendida, para qué tanto furor? no veis que sobra el rigor, gastando en estos ensayos. tanta munición de rayos, y tanto severo ardor? Señora, la casa toda y pudiéndole contar pregurta a cirea: que hera es? Diposarme, y no con vos, mi hermado esta neche erdena, conficerad vos mi pena, y no es dignmas: a diós: Qué es esto que escucho! . Palo Que veneno (aúnre respire en aquestas letras miro. Esto es poco, pero male. Ay delor más inhumano! Cuerpo de Cristo con ella. Hy mas Jufelice Estrella! Que esto se escriba a un Cristiano! Como es posible (ay de mí! cumpla a un tiempo (qué rigor! con Don Fernando, y Leonor? Le a ver a Leonor? sí: Deraré a Fernando? no: A cuál de los des he? Ay, Cielos! Colchón, qué haré? Puer qué Demonios sé yo. El darlo al compo me llama, al alma hama Leonor, sino uny, salió a mi honor, y si vel farto a mi Dama. Si ir al campo procuro, aventuro mi opinión: si falto a mi ebligación, a mi Leonor aventuro. El henor me fuerza allí, ageí me obilga el amor: voces adada el valer. la terneza Lama acul, El amparar a la Dama, siempre fue empaño primero: el esgrimir el acero primer durso es en la fama. Si dejo a Leonor así, dirá que cobarde í: si con Fernando no voy, dirá que yo no salí. Nu fuera posible (ay Dios cuando así llego a afligirme, en dos partes dividirme, para cumplir con los dos? No me determino, no. Señor, no sale el decreto? Quién a este empeño, discreto podrá aconsejarme? Y. . Quién es? Yo, señor Don Juan, de la amistad enterado, que con Pon Cosme tenéis. Soy ya mel su amigo. . Y caro, y sinos dígalo él. He venido a suplicaros. J Sos! mandar puede usted. Pve con vestro valer claro esta noche nos honréis; porque Den Casme la mano da a Leonor mi hermana; y quiero, para que tode el aplauso tenga, y todo el lucimiento, que vos, Don Juan vais a honrarnos. Viven los Cielos: . Pror . es esta, que un vejigaco. Qué esto escuche, y ea fuerza . disimular! . No e acaso . el convidar a Don Juan. pues que con esto afienzo, que no presuma de mí el queceroso yo he estado de su amor, y juntamente así de el vengarme aguardo; pues esta noche a Beatriz pedirla a su hermano trato: qué me respondéis, Don Juan? Qué he de responderos, cuando Y mucho hago en disimular rendido a favores tantos, no se con qué agradecerlos? y pues más interesado soyva en este regocijo:- Si lo entendiera el hermano. . Por particular amigo de Don Colme, a festejaros ire con la voluntad, que si fuera vuestro hermano. Bien sé yo, que poco a poco ha de decírselo claro. Todo ese favor debéis a nuestro afecto: quedaos con Dios, he id prevenido para entrar en un sarao. Lo mejor es el hacerle ir a baiar. . Esperaos. Qué mandáis? . Don Luis, puesto que ha sido Soldado, me ha de aconsejar: . Ya espero me mandéis. . Pues que llegado habéis en lance en que estaba un empeño sentenciando de cierto duelo, pretendo, pues vos sois tan buen Soldado, dela vuestro voto, . Decid, aunque donda estáis es vano Pudo hacer el Diablo más, . Esto es lo que alcanzo. is no por aconsejaros. para pescar la hermana, oir consejo al hermano? Un Caballero se halla otro al campo llamado, su Dama al mí mo tiempo mbien envía a llamarlo, orque se halla en un aprieto, le necesita su amparo, egúntase a quien primero be acudir? . No es el caso . Esto es deuda. ui fácil de resolver la primer luz mirado; así, he menester primero tisfacer a un reparo. ecid, Don Juan, el aprieto e esa Dama es arriesgado perder honor, o vida? No, que solo en este caso s el gusto lo que arriesga. s. Pues dificultad no hallo inguna; pues si el honor el Caballero empeñado e mira en el desafío, londe para conservarlo es fuerza ya de salir; y de la Dama el cuidado es solo gusto, o amor, claro se ve, que en un caso donde se arriesga el honor, el gusto no es embarazo. Si peligrara la Dama en vida, u honra, en tal caso, aunque él en la honra, y vida también peligrara, es llano debla acudir primero a su Dama: pero cuando el riesgo de ella no es tan urgente, debe al campo . Eso dices? vive Dios, salir, que es adonde tiene todo su honor arriesgado: pues aunque parezca falta a la fineza, no es daño, que al otro daño equívale, pues es principio asentado, que el honor es lo primero. Esto en mi discurso hallo, y esto lo que hiciera yo hallar dome en ese estado. Pudo hacer el Diablo más, . Esto es lo que alcanzo. el cumplimiento. Guardeos el Cielo, . Él os aguarde, Adiós, y lo que te encargo es el secreto, no quieras, Colchón, que te cueste caro. Qué es a Dios? Yo he de ir contigo. Qué dices? estás borracho? No soy tan dichoso yo. be acudir? . No es el caso . Esto es deuda. pues si un paso sales de ella, viven los Cielos sagrados, Pues hubiera Mayorazgo . Con un hombre como andar en un bórrico diciendo de contra alto: Dístele, Fabio, el papel a Don Juan? . Y le leyó, y me mandó que me fuera. Pues, Fabio, mira que no salgas de casa un instante. Señor, no fuera mejor el que yo fuera contigo? que si intentas: Aquí está. Qué hay, Martín? Que mi señor darte este papel me manda: y así mismo me mandó, que respuesta no esperase: tan urgente, debe al campo . Eso dices? vive Dios, mío, lo oiré por serviros, . A uu tiempo ingenio, y valor . Adiós. mestráis. ídose en lance apretado, . Como curado, por Dios, el Don Luis le ha aconsejado, Adiós, pues que convidando voy a los deudos, y amigos. Sirviéndoos iré. Quedaos: no habéis de pasar de aquí. el Cielo os guarde. . Don Cosme, si es desafío? Eso he discurrido yo. , . Vando amigo mío, me debe tener por pues le envía a que le casquen, manco; y si piensa, que porque faltan las sosisterias de la Corte, le falta el corte a mi Toledana, se engaña; pues si las tropellas de ingenio quieren más maño que fuerza; el andar a porra- Permitid: . Es excusado zos, mas quiere fuerza, que ma- ña, como dijo el otro: y para que lo vea, aguardo detrás de Déjalo ir con dos mil diablos, Atocha, tan solo como mi ma dre me parió, y sin más armas, que las de Ortuño, que le falta un grano de trigo largo: Vinda trate de venir luego, que quie- ro despachar con tiempo, para dar después tras de etro amigo, y adiós: y vamos negociando, Risa me ha dado el papel. Que en casa te estés te mando, . Por lo menos ha mostrado que no se lo escribió otro, Y di qué has de hacer? que te he de cortar las plernas. . . El caso es terrible, tan sin razón no hay reparos Aunque es necio, es Caballeros den para el pobre, a quien Dios mas si Don Juan en el campo le castigó con un rayo? . es fuerza que ya me espere, y sol yo quien le he llamado, aunque es verdad, que a lo mismo Don Cosme me llama, es llano, que aceptar duelo no puedo estando en otro empeñado, Qué mal hice en dejar ir a Martín! mas remediarlo de esta suerte determino: ven, pues, que escribirle trato? pero después lo sabrás. De la cosa ha sido el daño. Mucho Don Fernando tarda, y esperar es gran rigor: en el que riñe hay valor; pero más en el que aguarda, El reñir es bizarría solo con el enemigo: pero el batallar consigo es la mayor valentía: y de tal suerte lo siento, que quisiera, si por Dios, reñir primero con dos, que no con mi pensamlento. Perdonadme, si he tardado, Don Juan, mas de lo que debo, porque cierto empeño nuevo me ha tenido embarazado. Siempre a buen tiempo llegáis, y puesto que ya os espero, sacad, Fernando, el acero Que sois bizarro mostráis: vénguese mi enojo ardiente. . . Aunque mi valor Satisfácese mi duelo. Valiente sois, vive el Cielo. Vive Dios, que sois valiente. Pues resistí mi valor. Pues que de mí os ofendéis. Qué tanto aquí me duréi Qué no os ti da mi furor! Luelpada perdí. Ya espero que la cobréis. Qué miro? hala, Don Fernando anda de mala. Obráis como Caballero, y ahora fólamente trato de defenderme. Hacéis mal. Deténgase cada cual, y suspe sion por un rato. Qué es, decid, l que queréis? Decid, qué es lo que intentáis? Pues que me lo preguntáis, escurbadlo, y lo sabréis. A Don Fernando un papel se escribí hoy en este día, y con toda cortería a Atocha le llamo en él: y cuando ya yo iba allá, encontré con su criado. y en un pape! que me ha dado me dice como está acá: aquesta, pues, carababa no se ajusta sin pendencia; y así, dándo me licencia, le he de aurrar la badana. No veis, que está Don Fernando . Qué más mal me hay conmigo empeñado aquí Pues, y qué se me da a mí! Dejadme. Teneos, que cuando conmigo estáis, es error. Mi duelo es más atrasado, pues por él no estoy casado. Teneos. satisfacción nunca diera, ahora lo he de hacer aquí, solo por dejar así de Leonor la fama entera. Si el casamiento estorbe, y os enseñe su retrato. de Doña Leonor, mandato, traza, y disposición fue. Qué vuestro enojo procura con satisfacelón tan clara? Que por clara con él para, y empieza en vos por oscura los dos hemos de daozar. Que riñe conmigo ved. Por aquesta vez usted me lo ha de dejar matar, Allí están, señor. Qué es esto? Don Luis es. Qué pretendéis Que los dos disimaléis, pues importa. . Llega presto. Que el acero suspeadáis, no que lo envainen os pido, mientras la causa que ha habido para esta acción me digáis. Qué es suspender? antes ho me huelgo veros venir pues tendré con quien reñir, cuando de nones estoy. Pues qué duelo contra mí senéis, que a eso os obliga? Porque de mí no seé salí al campo, y no reñ Decid, en que os he aga que a eso os pueda moy hacer, que querer ser mi cuña El Don Cosme está de Conmigo no creo yo reñir queráis. . Co con vos, y con vuestra Vive Dios, si no mir: Pues no mire, qué Don Cosme no hagáis que tenéis condición rat Don Cosme, no chana conmigo, pues que no y la causa del disgusto os pido que me contéis. Yo os lo diré: Don) con quien en el Parque reñí por cierta porfía (ya os acordaréis) desp para poder acabar el duelo que allí empece nunca lo he hallado, ahy lo he procurado buscar. Viniendo ahora en seguír de Don Rodrigo mi pri que como tanto le estía llevarle esta noche inte a vuestra casa, encontré con Don Juan, y lio el causa para aqueste arroj El que os he dicho fue Gran gracia tiene en e Diablo de Don Ferna Yo a este sitio pasea meslí por divertir la tade, y por el afen de calor, bienescidad y lo que vels ha pasado No es mal eficial Doñn) Aunque me es geñona pueste que han dil muías el darme por engañado es lo que me toca a mí. Puesto que en vuestro di como ya tengo entendido duelo ninguno no ha hay que ahora lo hagáis no es De Don Juan aficionado sol, y es de Don Cosme amigo, y a ir esta noche conmigo le tengo ya convidado; y así, espero que me honréis, si los dos la mano os dais. Basta que vos lo pidáis. Basta que vos lo mandéis. Por Dios que arila el bellos: el negocio es extremado, pues yo soy el enojado, y hacen las paces ellos. Como quien sois precedéis; y pues ya hera se va haciendo, que vamos juntos pretendo. Vamos, pues que vos queréis. No obedecer fuera error. El noylo ha de salir guero. Leonor, aún no desespero, . No desespero, Leonor. . Que ni Fabio, ni Martín ni Don Luis hayan vuelto, para saber lo que ha habido. Blatriz, luego lo sabemos. Cierto, Leonor, que me admira ver tu poco sentimiento: perdona, que así lo diga. No prosigas, que ya veo, Beatriz, la razón que tienes para que me culpes: pero como el lance que ha pasado estorbo lo considero de mí triste desposorio, no te espantes, que consuelo halle en él. . Pues acabose tu consuelo, pues ya veo a Don Luis, y Don Fernando; a Don Cosme, y Escuderos. y también veo a Don Juan, pues viene también con ellos. Don Juan con ellos, qué dices? Y Colchón como un Tudesco. Qué será el venir Don Juan? Si lo dicen lo sabremos. Porque se con el cuidado que habréis estado; primero que de otra cosa se trate, el que salgáis de él pretendo, Un disgusto con Don Juan tuvo antes de conecerlo Don Fernando, el cual ahora hallándose prosiguieron: llegué a tiempo de mediarlos, y de decir llegué a tiempo a mi primo Don Fernando, quien es Don Juan de Toledo, que pues es Toledo, dije, todo lo he dicho con esto. Que bien sueña la alabanza de lo que se está queriendo! . A unas pretensiones vivo a Madrid, mas no importa esto? lo que importa es, que sepáis lo que le estimo, y le quiero, pues le traigo a que nos honre: no es si no vengar mis celos. . El señor Don Lais, señoras, hoy a su nobleza atento, favorecer ha querido mis cortos merecimientos: y creed, que mi mayor dicha ha sido el traerme a veros, para ofreceros en mí un esclavo tan atento, tan obediente, tan firme, que hoy a vuestras plantas puesto ofrece perder la vida; y no dejar de ser vuestro. Los Diablos lleven mi alma si él no ha hablado con misterio. Yo estimo, señor Don Juan, tanto en esta casa veros, que hago seguras mis dichas en ver que presente os tengo. Y la vuelvan a llevar, . si ella no habla con lo mismo. Yo (ha traidor!) lo mismo digo, Vive Dios, que son Maestros. El sarao emplece. . Ya aguardan los instrumentos. Mucho temo que Don Cosme falte a lo que me ha propuesto. Vaya, bailemos ahora, quizás después danzaremos. Con ver a Bon Juan aquí, parece que me consuelo. Hoy ha de ser mía Leonor, o he de morir, vive el Cielo. Con que vea este traidor casada a Leonor me veago. . . Como Al festín que propone la dicha que el mérito ahora quiere competir, los galanes se juntan gallardos. por ver entre todos cual es mar selir. , s Don Juan, qué pensáis hacer Tú lo verás a su tiempo. Serás mi dueño, señora Siempre cumplo lo que ofrezco. Puedo tener esperanzas? Entregársesas al viento. Traidor, ya yo estoy vengada Que no te vengues espero: Lo que anda de secretirlos, y yo a todos los entiendo. Cese el sarán, si gustáis, y ahora todos asiento tomad, y empiecen las dichas, donde acaben los festejos. Mirad lo que hacéis, Don Cosmea Basta, qué habéis dado en necio. Mi amo aguarda a que Leonor empiece a rezar el Credo. . Beatriz mía, muerta estoy! Sabe Dios como lo siento. Don Cosme; el día ha llegado en que logréis los efectos de vuestro amor. Bueno va. Y de Leonor. Ahora es ello. Dueño dicheso seáis. Sí pensando estoy en eso. Primero pierda la vida. . Yo sabré morir, primero. . Lavantaos, pues, y la mato le dad a mi hermana. . Eso es lo que no quiero yo.