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Texto digital de El honor da entendimiento

Metadatos de la obra

Atribución tradicional
José de Cañizares
Atribución estilometría
José de Cañizares Segura
Género
Comedia
Procedencia
El texto procede de la transcripción automática de una suelta (Sevilla, Imprenta Real, s.a.).

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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El honor da entendimiento. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/honor-da-entendimiento-el.

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EL HONOR DA ENTENDIMIENTO

JORNADA PRIMERA

Qué dices, Juana? . Qué es él, Don Enrique? . Yo le vi, que a la ventana salí. Fuerte mal! Traza cruel! anda detenle, anda aprisa. Yo no le podré la puerta cerrar, pues viéndola abierta querer que no se entre, es risa. Pues yo podré huir, que no tengo ánimo de hablarle. Tente, yo saldré a encontrarle. Feliz mil veces quien vio del Alcázar celestial, adonde habita su bien, franca la entrada. . Por quien el que entrare entrará mal; y así, no paséis de aquí. Adiós mudanza infalible, Bella Isabel, es posible, que eso se me dice a mí? Cuando a mí se me nego la dicha, que hallo, y que dudo? Quien dar un precepto pudo tan contra mi vida? . Yo, Vos? No me espanto de ver desairada mi esperanza, que en mi ausencia, en vos mudanza? es cumplir, siendo mujer Yo necio me persuadía hallar segura mi suerte; pero sin amor es muerte la ausencia, y sé que corría mi muerte por cierta aquí. Siempre el creer fue desacierto; que habiendo dos veces muerto, memoria hicieseis de mí. Yo me engañe; perdonad, que pues muerto en vos estor, a morir a todos vor: dadme licencia. . Esperad. No ha de esperar, ni es razón, después de vernos hundidos, venidos, y aún revenidos, mas que en Septiembre el zurrón, salir con una quimera es mal grande porquería; y tú, hermosa Juana mía? Hermano, por la otra cera. También estás de mudanza No extraña, pero indecisa. Así fuera de camisa, y aún de pellejo, taimada. Quién os oyere, señor Don Enrique de Guevara (disculpando vuestra ausencia) encarecer mi mudanza, a vos os tendrá por fino, y a mí ise culpará ingrata; pero que presto su juicio desengañado quedara, si el trato le hiciese ver, que no hay fiera más bastarda, que hombre que amando, y fingiedo es esfinge con dos caras, cocodrilo con dos voces, llama, y hiere, adula y mata. Seis años me habéis servido, si con expresiones raras de sencilla fe, las voces, los billetes, y las ansias de vuestro encarecimiento lo dijeran, si no hallaran, que con sus obras, de infieles su mismo dueño las tacha. puesta Yo que nací roca es de amor a las asechanzas, os vivos oí, y me rendí: culpa fue, pero engañada, es culpa, que hoy en el mundo hay muy pocas que no cargan. Dígalo yo, que después de franquearos la esperanza, que nadie di continué las verás conque os amaba. Basta, que sin saber como, por qué razón, o qué causa, sin de pediros de mí, faltasteis de vuestra casa. No es eso lo más, si no es, que esta so locura, o mudanza, continuada en vos dos años, ni un aviso, ni una carta os del do mi amor; y cuando, triste, sola, y despechada, por los vuestros saber quise qué haciáis, y adonde estabáis; supe, que andabáis en busca de una bellísima Dama, perdido en Madrid por ella; porque sé que no har palabras para encarecer mi enojo, mi dolor, mi ira, mi rabia, No explico lo que sentí; solo diré, que de tanta pena vine a no estar triste; y de estar desesperada, a estar gustosa; bien como a quien a matar no alcanza un veneno, y siendo medio de aplicarle la triaca, la enfermedad le preserva, y la dolencia le sana. Y así, porque no es razón, después de ausencia tan larga, que sobras de otras finezas queráis conmigo gastarlas, idos con Dios, Don Enrique, que no quiero os hagan falta, para cartas amorosas, que os merecerá esa dama, y que yo no os merecí las frases extraordinarias, las voces encarecidas, y las ardientes palabras, que gastáis en persuadirme lo que ya se; vamos Juana. Oye, espera. . No hay que espere Dara me motivo a que haga un desatino, si no oyes mi disculpa. Aunque la hallaras viene tarde, Don Enrique. Haiga pícaras borrachas, como todas las mujeres, si las ruegan cual se ensanchan! Aunque sea tarde, si yo tu juicio desengañara, vieras mi razón, y vieras, que no es culpa, y es desgracia la que me ha hecho padecer tu enojo. . Y aún no bastara. sufrí, espere contrastada de mi Padre, y mis parientes; y como dio tu tardanza motivo a que se crevese tu muerte, buscaron traza de darme esposo mis Padres; he dado mi fe, y palabra de obedecer a los míos; no es posible quebrantarla? si tú has renido la culpa, tú allá contigo te habla, y te responde, que aunque mil satisfacciones hayas, no llegando a tiempo, solo me esta bien el no escucharlas. . Caiga el Cielo sobre má. No quiera el Cielo que caiga estando yo cerca. . Dime; ay de mí! Dime, mi Juana. Como el amor se despierta, me enamora la criada. que es ento? . Que mi señora de boda esta enquillotrada. Pues dónde? cuándo? . Mi prima, Don Enrique, os manta os vayáis antes que mi tío vuelva. Hare lo que se me encarga, como os deba una fineza. No seré yo tan avara (ay muda inclinación mía!) a vuestras prendas gallardas, como mi prima; decid. Qué novedad tan infausta es esta? Leonor casarse? Cómo? Y con quién? . En el alma siento, que lo que queréis que haga por vos: . Pena extraña! Sea daros un pesar; pero consolado vaya vuestro pecho con saber, que os venga, cuando os maltrata. Quién? . Leonor. Por qué? . Porque con Don Lorenzo se casa de Maqueda, el Mayorazgo, Bobo (que es como en Granada le apellidan por la mucha hacienda) con que se engaña la cedicia de mi tío, queriendo ver empleada la belleza de Leonor en un Bruto, tan sin traza de hombre, que por no afrentar su progeme, encarcelada, tiene su Padre su necia persona, dándole en casa toda la doctrina inútil, que no le sirve, y le cansa; esto os puede consolar. Ay, bella Isabel! tomara no haberlo sabido, antes que aliviarme, con tan malas nuevas; pues amo a Leonor con fineza tan hidalga, que más que perderla, siento ver, que quien tal dicha gana, incapaz de comprenderla, no ha de saber estimala. Lo que hoy importa es tratar del olvido. . Y dónde se halla ese remedio? . A la vuelta de la vuelta de estas picañas. Hable bien. . Pues obren bien Yo bien quisiera. Abre, Juana. Ay Jesús! Este es mi amo. Mi tío. En aquella cuadra os retirad, que en pasando, podéis, aunque esté cerrada, abrir la puerta, y salir. Que estos sustos se pasaran para ser favorecido, ya fuera dicha; mas para ser infeliz solo yo lo experimento. . Entra, y calla, Después de desprecios, palos es solo lo que nos falta. . Mientras yo, señora, entro a aquesta pieza, no salgan mi hija, y sobrina, pues no es razón que vean que haya mujer que les dé otro ejemplo, que el del recato que guardan, esperad un rato. . Penas, cuando tendrán mis desgracias sati fechasa crueldad de mi fortuna inhumana? Juana, ven. Qué venerable anciano! qué noble casa! qué suntuosa, y compuesta. ya agradezco que encontrara Fabio, amigo, que parece de suposición, en que haya, pues ha de ser en quien tome puerto mi incierra borrasca; respecto, y autoridad; que superiores al hajas! Por cuanto fuese un cristal, que sin temor desengañas el primero, que a mí misma me acuse mi semejanza, pues: Ya es tiempo que nos vamos. Mira que ruido no hagas. . Mas, ay infeliz de mí! Sombra injusta, ilusión vaga, que a Enrique me representas, no me adelantes (aguarda mi muerte; que . Ya segura estad, hablad confiada de que nadie oye. . Ay de mí. Qué es eso que sobresalta? Nada, y mucho, pues: . Hablad. Mirando a ese espejo estaba, y va en él a mi enemigo, que acechando a mis espaldas mi ruina. . Eso es fantasía; yo veré toda la cuadra, solo está todo. . Mis propias a prensiones me arrebatan! Yo señor Don Pedro, ay triste? Como habrán dicho las cartas, que para vos me dio Fabio, soy de Enrique de Guevara hermana. . Qué me decís? no le conocí, más tanta su fama fue: . Cómo hoy es Qué aún vive? . Sí señor. . Fallas las noticias de su muerte fueron sin duda en Granada. Hizo él echar esas voces en Madrid, en donde esta por lograr con mi descuido perfeccionar su venganza, pero pues de todo es fuerza daros cuenta; una mañana vi a Don Felix de Toledo. Traenos las llaves, Juana. Esperad, que ya discurro en solo cuatro palabras de hermano, ausencia, y agravio que es lo que os trae a mi casa caso de honor; esta pieza es paso de las criadas, y todo el trafago; entrad en mi despacho, que en arduas materias, solo las logra el que mejor las recata. Vuestro amparo. . Andad, señoras ahora queréis que faltara a mujer de obligaciones, que se vale de estas canas? Posada, auxilio, y socorro tenéis. . Belo vuestras plantaes Así, vos corrr Yo, Doña Inés de Guevara. Pues no ha de ser ese nombre el que tengáis, que no es chanza hermano noble ofendido, y otras dos mil circunstancias, que habrá sin duda en el cuento para no andar recatada. Venid donde con mi hija viváis segura, estimada, y querida. . Con el nombre me contento de criada suya, y vuestra Be No lloreis extraños sucesos pasan por las gentes; a bien que Leonor ha de estar casada presto, y estaré sin sustos; que hijas bellas son alhajas, que el medio de no perderlas, es ser breve en despacharlas. Ah tomado ya lección Don Lorenza. . Está aún roncando. Y yo habrá una hora esperando. Padre, la bendición. Hijo, hoy has tardado a fe en levantarte, he ir fuera. Por mi presto me vistiera, no hubiera sido porque esta pierna no quería, hasta que estotra riño con ella, y fuera la hecho, y ella después no salía. Calzáronse, y demás de esto tuvieron pendencia un rato, porque se perdió un zapato, y es que el uno estaba puesto, y otro que me iba a poner, y otro zapato faltaba, y la pierna regañaba: Jesús lo que hubo que ver! Después de tanto reñir, yo las dije a sus mercedes; Dense por esas paredes, que yo no me he de podrir: Viose tal majadería. ̱ Es bruó mi señor. Este es anvencible error candidez de fantasía; y siendo sinceridad, espero que nos dé indicio de vencerla el ejerzicio del estudio: Dios quedad, y dad lección de leer. . Sí, que ya quiero almorzar, Vamos a deletrear. Mejor es el de comer. Qué es esta? . Letra. . Penetra como uu bruto. . Y está aquí! Letra. . Qué es letra, es así, pero cuál letra? . Esta es letra. Ahora con Bercebú estamos al? Di, pues, es a, e,a, o, u? Oh qué es? Esta es, a, esa, o, u. Todo lo de ayer se fue: decid conmigo baba. Qué es eso de que se va? s pues adónde se va usted? Son letras; yo estor perdido. Di, baba aquí, bruto. . Calle, como quiere que las hable, si dice usted, que se han ido? Esto es inútil, según su chola él no dará en ello. Mucho mejor es aquello. Cuál? El chan, chens chin, chons chún, Cómo es medio rebuznar, le agrado. . Vuestro Padre quiere que el estudio os cuadre, y es en vano el porfiar, pues la primer juventud pasada, y el genio vuestro lo impiden. . Señor Maestro; yo todo soy jumentud; mas si no me castigáis, cómo tengo de aprender? Casugado queréis ser? Por qué no? . Vos lo mandáis? dadme la mano. . Qué son amistades? . Yo sol Juez, tomad, para que otra vez estudiéia bien la lección. Ah perro. . A escapar se aplica. Que me muero. . Qué te hado? En la mano me ha pegado una cosa que me pica. Este palo es. . Ve con tiento, no le llegues. . Es quimera, que es madera. . Si es madera, es madera de pimiento. más daca, sea lo que fuere. Dónde la quieres echar? Por Dios, que la ha de probar el primero que viniere. Aquí está el Maestro de Esgrima. Boos días nos dé Dios. Sabéis bien la lección vos? Cor diestro el lugar me estima; aunque ver perdido siento el tiempo en que no aprendéis. Es que, si no la sabéis, habrá para vos pimiento. Poneos recto. . Cómo? . Así; ese es ángulo. . Me río: Aneutio? Ese era mi río. Dad ahora un paso hacia mí. No solo uno, si no es tres. Y la espada? . Es bestia ruda. Qué queréis que a un tiempo acuda a las manos, y a los pies? Son dos acciones forzosas. Ya sé vuestra fe importuna, bueno es, no sabiendo una, pretende que haga dos cosas? Pues todo lo erramos. . Qué que lo erramos? . Claro esta. Pues dadme la mano. . Ta. Dad la mano. . Para qué? Aquí para entre los dos, para siempre que se os pida traer la lección sabida. No os avise? . Vive Dios; que es un grande atrevimiento, y lo tengo de matar. Aprender para enseñar. Yo tal afrenta consiento? Por vida: Qué ha habido aquí? Nada, señor, que le he dado pimiento para que aprenda, pues ha de enseñar a tantos. El Maestro de leer, que le pegó un palmetazo, él le quitó la palmera, y va a los demás cascando. Ya veis cuan infeliz soy en tener un insensato por hijo, perdón os pido de un error tan temerario; y admitid esa cadena en recompensa del daño. Bien os puede agradecer, que hayáis a tiempo llegado de que no le escarmentase; y con un aviso os pago vuestra bizarría; tratad de no intentar apuraros vida, y hacienda, porque aunque viva cien mil años, es incapaz vuestro hijo, sin más que ser un gran aso, y no tenéis que aguardarme mas. Oigan cuál se ha picado; más es verdad, que el pimiento escuece como los dialos. Hasta aquí juzgué, Lorenzo, que poniendo mi connato en vencer vuestra dureza, se lograran los trabajos, que en adquiriros los bienes de más de cien mil ducados, de quien unico heredero sois, he sufrido, y pasado. Vuestra sangre es tan ilustre como vuestro juicio falto de sentido natural, achaque de los humanos placeres, que hayan de dar las riquezas, y los faustos del rico en manos del necio, para solo disiparlos; mas ya confieso que en nada acierto, sino en llorarlo. En nada acierto? Pues mire que habrá pimiento de pao para usted, como le ha navido para el otro que era guapo. Pero no tiene remedio; aunque sea señalándoos un Curador, que os gobierne; es fuerza daros estado, para dilatar mi prole. Pues deme usted al Cirujano si me ha de dar Curador, porque el Doctor es un asno. Para él sobra el Albeitar. Hijo, yo he determinado con Doña Leonor de Urrera unirte; un bello milagro de perfección, y virtud; vesla aquí, este es su retrato, esta es tu esposa. . Esta es? Sí. . No la quiero. . Has hallado alguna falta en su rostro? Y mucha: he de estar casado yo con mujer tan chiquita, que aún no tiene medio palmo? Esta es la pintura solo del medio cuerpo. . Oiga el diablo. Pues dónde está el otro medio? Ese no se le pintaron. Pues dígame usted si es coja, o tiene los pies con callos, cómo se ha de averiguar? No, mi Padre, no me caso con mujer que está sin piernas, que parirá hijos, enanos. Tu iras a verla conmigo. Pues está en otro cabo? Pues claro está; que esta es copia. Luego es dos. . La ha duplicado el pincel. . Pues dos mujeres se rebanaran a araños. Es que las dos una sola son. . Será como el cuarto, que es uno grande el que es dos; y siendo así, me ha gustado, porque la podré trocar, en haciéndome embarazo por dos mujeres sencillas. El que las haya es el caso. Hablados ya los parientes, solo falta, mas llamaron? . Si señor. . Mira quién es. Decid al señor Don Sancho; mas nada le digáis, pues pueden hablarle mis brazos. Amigo, y señor Don Félix de Tuledo, pues qué acaso os trae a Granada? Cómo tanta dicha, y gozo tanto, tan fin pensarlo en mi casa? Tanta suerte, tal fracaso, tal ventura, tal desdicha; abrazadme, primo hermano. ̱. Caballero, no os conozco, y así: . Que todos estamos a esa facha, pero es fuerza quereros, y apretujaros, con mucho afecto, porque me parecéis gran pedazo de amigo nuestro. . Es mi hijo (Don Felix Lorenzo, es sano de natural, y se explica sin cultura, y sin ornato, pero con buen corazón. Yo os beso, señor las manos. Yo pescuezo, y pies, haciendo pepitoria el agasajo. Extraño hombre! . Pues, amigo, qué es esto? . Esto es confiaros, (pues en Granada no tengo amigo de mayor garbo silencio, y fineza, un nuevo pesar, un grave cuidado. Caso de honor? De amor fue, ya se ha pasado a ser de honra puesto que hay mujer a quien sirvo; y amo, hermano que la persigue por mi causa. . Vamos, vamos donde con menos testigos podamos hablar despacio: ven, Lorenzo. . Oye usted, viene a hallarse de convidado a mi boda? . Qué locura! Es que hay estomagos grajos, que huelen donde has carniza, y se vienen al olfato desde cién leguas. . Ve, y ponte el vestido más bizarro, que has de ir conmigo a que veas, como que a otra cosa entramos, a tu esposa. . Llevaré aquel vestido de paño azul con franjas moradas, y borón escarolado? Llevad cualquiera. . Señor? Veré a mi novia de plano; pero si no tiene piernas, que se case con un zambo. Creedme, Dorotea, que si en cualquier halláis luego que os vea el afecto que en mí, tenéis buen hado, porque al panto con vos he confrontado. Gracias dorá mi Estrella venturosa. Isabel, no es hermosa? No es hermosa? mira que arrestada está, qué bien prendida! Juana, has visto mujer más presumida? qué esto guste a Leonor? Lo nuevo aplace. Vuestra vista, señora, es la que hace, con su perfección propria. fingir en mi semblante vuestra copia. Discreta también es; cuanto he debido a mi Padre, en haberos admirido en su casa a mi lado no es deciblé el contento que me ha dado con vos. . Efectos son de sus piedades. Fuerza es tengáis dos mil habilidades. A risa me provoca. Ya no sabes, que mi ama . es muy loca? . Alguna vez solía, cuando era menos mi melancolía, cantar alguna cosa; mas ya ignoro cuanto aprendí, pues gimo, siento, y lloro. Pues, Leonor, haz que cante. Ahora lo que quiero es, que descanse, que es lo primero, que luego habrá lugar para escucharla, Lo que gustares. Tú has de acompañarla, Juana, a mi cuarto, y haz que allí se ponga una cama. . Con plaza de mondonga . entra esta señorita. . Dadme los pies. Adiós. . Si es que hay visita, trata de no llamarme, que no puedo en dos cosas emplearme, y es lo primero: . Qué? . Qué servir sea a mi señora ama Doña Dorotea. . De verte tan divertida con tu huéspeda me alegro, pues de Don Enrique: Ay, prima, irás a decir que puedo olvidarle? Como es fácil, si después de amor hay celos; y en igual de . Leonor mía? Isabel? Entraos adentro a poneros muy bizarras: Juana? . Señora Anda presto, viste a tus amas, preven dulces, bebidas; qué veo? en qué te paras? . Señor, que trecientas amas tengo; parezco Inclusa, y no sé a cual ácuda primero. Pues, Padre, qué novedad es esta? . Qué cumplimiento es este tan repentino? Sabe, que con Don Lorenzo, tu esposo, salió Don Sancho su Padre, de casa; entiendo, según su criado ha dicho, que con no sé qué pretexto vienen, por ver si consiguen verte; y estando el concierto de tu boda en el paraje que está, escrúpulo no advierte en que los dejes entrar a tu presencia; pues creo, que no vendrán tan curiosos, como saldrán satisfechos; aunque esta es pasión en mí, mas sor tu Padre, y te quiero; adórnate por tu vida, que a salirles al encuentro vos: Don Lorenzo es buen mozo y en sus riquezas tendremos descanso: a Dios, hijas mías; llorando voy de contento. . Ah vejete codicioso! Lloras, señora? . Hacer debo las exequias a un cariño tan en sus verdores muerto; Por ver, bellísima ingrata, si aquel enojo prinzero pasado a ver mis disculpas, mitiga tus iras, vuelvo: mas qué es esto? . Ya nos lloran tenganos Dios en el Cielo. Isabel, ponte a la puerta. Que esto vean mis sentimientos, y no me maten? . Señora, como: . No estamos en tiempo de gastar muchas razones; satisfáceme, y sea presto, pues si tardas, ay de mí! . Que No podré lo que hoy puedo, Dime: qué mujer seguiste en Madrid, y con qué intento? Ay, infelice de mí! como a nadie he de hacer dueño . de mi afrenta? Oh, vil hermana. No respondes? . Solo tengo que decirte, que es verdad, que una mujer (yo no acierto con la voz) seguí, y busqué, mas para tan otro efecto, que amarla. . Qué era a no amarla? Sin duda que te dio celos. Celos fueron, pero de otra especie. . Ah ingrato, qué es esto? vos buscando las verdades, y responden los misterios: quién era? . No sé. Por qué la buscabas? No sé. . A efecto de qué cuidado? . No sé. Era ofensa, o era empleo? No sé. . Pues si nada sabes quién lo ha de decir? . El tiempo. Oráculo es perezoso; y así, antes que corra el velo a ese enigma, lo que callas has de decir, porque luego llega tarde. . Por qué? . Porque hoy me pierdes, y te pierdo. Pues, Leonor, mi bien, mi gloria, mi amor, mi hechizo, mi Cielo, créeme sin que lo diga, porque soy etna tan nuevo de pesares de congojas, que al reves del Mongibelo, si él muere por reventar, yo por no exhalar reviento. jamás te ofendí. . Es mentirá. No hay confianza en un pecho, que de quien ama no fía. Pues con tal cruel tormento callo, y me dejo matar; no puedo hablar, que no puedo. Pues yo puedo conocer, que ha sido en ti fingimiento tu amor, tu fe, tu lealtad, con oírte he satisfecho mi duda; a Diós, Don Enrique. Qué desdicha. . Qué desprecio! Adiós, Juana. . Te despides? No ves que lloran aquellos? recibe en último culto estos: . Qué? . Mocos espesos de quien es mi inclinación manta! reverente lienzo. Ay qué asco de lacayón! Mi tío viene subiendo por le escalera. . Don Enrique, idos. . No puede sin verlo los que suben. . Esta cuadra los esconda. . En qué, mi dueño, quedamos? . En que si atiendes verás: . Qué? . Cómo me vego y la ruina, que en los dos ha cabsado tu silencio. Estas mi hija, y mi sobrina son, señor Don Sancho. . Centro de perfecciones dirá Adónde está el medio cuerpo de mi novia? . Estás en ti? Qué me gobiernas, camueso? Vengáis muy en feliz hora, señor Don Sancho. . A tenernos por muy vuestras. . Cuantas horas a un solo instante le debo. Padre, llego yo? . Sí, hijo, pero muéstrate muy cuerdo, y muy fiel. . Fiel? Pues envisto; señoras, si para veros, siendo preciso el miraros, es lo propio, que lo mismo, alabado sea el Santísimo Sacramento. Qué necedad! . Ay de mí. Bárbaro, bruto, qué has hecho? Si dice usted que me muestre Fiel, como he de parecerlo sin decir el Alabado? Ahora diré el Padre nuestro. No, que mejor es que calles. Lo oyes, Martín. . Yo no atiedo si no es a lo que me importa. No ves como hace gestos Juana al fantasmón? . Responda, Callándito ha de ser esto. Si esa dependencia os trae aquí, los papeles tengo, de que podéis informaros. Venid al despacho, entremos. . Ya que hemos cuadado solos, novizuela, que os parezco? Soy cosa? . Qué me queréis decir? . Lo que tenemos. Mas ya sé, que no sabréis, que venimos solo a veros mi Padre, y yo, porque está entre los dos el secreto, y si otro no os lo dijere, por mi seguro está el cuento; mas eso a parte, sabed, que yo, hija mía, a lo menos tengo piernas. . Ay Leonor! que necísimo es tu dueño! Y que las tengáis qué importa? Dios me entrede, y yo me entiedo, Pensáis que ya no os he visto? Pero estoy pasmado de ello, porque apenas habrá un hora, que os vi de unos ocho dedos de alturas y habéis crecido en tan poquísimo tiempo mas de dos varas. Dos varas? bobas; a veamos si miento? Qué hacéis? . Os quiero medir. Ya me falta el sufrimiento. Mirad: . Sois un ignorante, un atrevido, un grosero, un: . Ay, Padre, que me riñe! vente, Esparaban; que miedo. Que me pega esta mujer. . Martín, salgamos de presto. Dónde vas? . A dar lugar a que se logre un empleo tan feliz por esa ingrata. Tú lo quieres. . Yo lo quiero? Quié lo duda? . Cómo aleve? Traidor, no satisfaciendo mis dudas. Y a una sospecha no la castiga un desprecio? es forzoso un precipicio? Con eso estarás más cierto de que me casa la ira, no el amor. Un Caballero, que es Don Sancho de Maqueda: Que viene gente, escondeos. Esta aquí? . Aquí está. . Decidle, que le espera aquí un sujeto. Esta bien. . Echa la llave a esa puerta, no otro extremo salir haga a Don Enrique. G. Ya está segárito, y bueno, Señora, en el tocador te dejastes este lienzo. Dámele, y dile aquel hombre; Derorea, que este puesto no es para esperar a nadie: que salga al recibimiento, o que espere en la escalera. Hados, ya a servir empiezo; . Caballero, mas qué miro? Señora: pero qué veo! . Es ilusió? Es fantasma? . Felix? Inés? . No podemos hablar; Leonor, mi señora: Mi señora. Pues qué es esto? Quién lo es de mi corazón llama a otra señora? . El Cielo lo quiere así, que esperéis, abajo me ordena. . Harelo con gran gusto, pues no pudo lograr mi amante deseo diligencia más feliz, que saber donde es el centro de la que me trae. . Adiós, que detenerme no puedo. Qué te decía ese hombre? Cortesanías. . Y advierto tu rostro alegre. . Me has dado señera, un grande contento con eso que me mandaste. . Cómo Cómo considero, que ya empiezo a ser tu esclava. . Vete: qué golpes son estos? Loco está, Leonor, Enrique, Abre, que el quiere perdernos. Vive Dios, que he de miras toda la caía. . Qué exceso es este? . Ay de mi infeliz. es una rabia, un despecho, un basilisco, un velcán, una furia, un mongibelo. Pues qué has visto? . Una fantasmas una sombra; un debaneo de quien causa mis desdichas, que aunque de la llave el hueco, me la ofreció mal distinta, basta juzgar. . Tú te has vuelto el juicio. . Está endemoniado. Tenle tú, mientras yo veo si salen. A Darotea? . Señora. Pasa corriendo, cierra la puerta a esa sala. Aay señora. Que no puedo. Por qué? Porque ese hombre, hay triste! que está aí, es de quien huyendo vivo, y quien de mi celoso (decoro, desimulemos) me sigue para matarme; y no hay duda, que a ese efecto me busca en tu casa. . Pues le debes algo? . Le tengo y me tiene obligaciones tales; pero yo no acierto de temor a hablar. Adiós, que aún en mí sombra tropiezo. . Válgame Dios? Ya está todo este enigma descubierto está es la dama, no hay duda, de este traidor: a qué espero? Ya oí. Advertid que salen. Oh pese a mí. . Parecemos lanzaderas. Que me están esperando. . No os deseo hacer mala obra. . Ay, Padre! que de solo verla tiemblo, y si me caso, y me azora? No es el marido primero a quien le sucede. . Hija, ya se van, dame un consuelo: que te ha parecido? . Padre, obedecerte resuelvo. No esperaba yo otra cosa de ti. . Albricias, pensamiento. Señoras, a diós. . Señor, vuestra Jol . Guardeos el Cielo. Oye ella, déjese estar, que en casándonos, veremos quien puede más, a moquetes. Qué correlano. . Qué atento! Agur. . Todos somos unos. no hay que andar en cumplimiero. . Ea, señor Don Enrique, id con Dios, que ya yo quedo de todo enterada. . Córmo? Cómo sé quién es objecto de vuestro amor. . Oye, espera. Si haré, por deciros esto; quedaos a Dios para siempre. . Ah, mal haya mi tremendo destino! . Adiós, Doñn Enrique; mas para siempre atenderos, y estimaros. . . Ay de mí de qué me sirve: . qué hacemos? vamos. . Si Leonor perdida todo de una vez lo pierdo? pero hasta inquirir si fue sombra, vanidad, o sueño lo que vi, honor, y amor dadme paciencia, o matadme presto. JORNADA SEGUNDA

JORNADA SEGUNDA

Cuanto me alegro, hijo mío, de oírte hablar de esa suerte. Padre, yo la quiero mucho; bien sé que soy un zoquete, y en la lengua que la hablo la pudro, pero me entiende. A cualquiera que te trata eso mismo le sucede. Ella, en cuanto a la comida, me hinche hasta tente bonete; me deja dormir diez horas: y aunque ella dice, que suele guardarme el sueño, no sé en qué escritorio le mete; que yo, sin quererle hurtar, le pillo, y aún el que ella tiene para sí, yo ambos los ronco mientras ella sútilmente en el monte de la caspa me anda buscando las liendres, Os confieso, que hasta ahora no sabia yo que hubiese manjar tan bello, en fin, son lindas aves las mujeres. Es honesta, es virtuosa, y es más de lo que mereces Leonor; el saber servarla es lo que más te conviene: y puesto que en una casa vivimos como parientes amantes, y bien unidos, solo falta; pero vete, allá fuera, Esparaban. Vorme a ver si habiar pudiese. con Juanilla, de quien tengo el carigo medio en cierne. . Dime, Lorenzo, qué fue lo de anoche? . Que al quererme entrar en casa encontré con espadas, y broqueles dos fantasmas a la puerta. Y de eso, qué juicio puedes hacer? . Padre, usted está chocho: que juicio queréis que hiciese, que no fuese hacer locura, mas qué juicto? . Eres prudente: mujeres mozas en casa. hay, y dos mil accidentes, sin eso, tener pudieron a nuestra puerta esa gente; no juzgues. . Qué he de juzgar? Es que es bien que se recele quien tiene mujer, y honor. Dígole a usted, que usted tiene más malicias, Padre mío, que los naños innocentes. Jesús! Usted me abre ahora los ojos a que yo piense desatinos, con que usted lo que es casual, lo hace adrede, Diga, viejo de mi vida, las mujeres propias pueden querer a otro, que a su esposo? No, porque su punto pierden, y elr especto a Dios. . No es nada y si usted un hijo tuviese, le trocara por el hijo del vecino que está enfrente? Tampoco. Pues si me dice mi Paloma cien mil veces, que sor su hijo, y su honor aventura si me pierde; como es fácil, que hijo, y honra por otras cosas las trueque? Ande, señor, que aunque tonto, no soy tan impertinente como usted. . Tienes razón: pídote, que te conserves en esa opinión: Adiós. Adiós; pero allá se lleve este consejo. . Cuál es? No despertar a quien duerme, Discreto te vas haciendo, mas no tanto, que no llegues a ignorar, que otro dilenma esta lidiando con ese; pues el que es interesado en lo que le toca, debe enseñar al que no sabe. Hhs demonio del vejete! Que por última el ser suegro le ha de convertir en sierpe! Yo apuesto, que más de cuatro pasan innocentemente por cosas, que no son cosas, hasta que hay quien las aceche, y aquellos las dan lo malo, que ellas por si no se tienen; que yo, por Leonor: Me alegro, que de mi nombre te acuerdes. Cuando me olvido yo de él? Ya yo sé lo que te debe mi amor. . Él se lo sabrá, que yo no sé cuanto fuese lo que hasta ahora le he prestado; qué es lo que podrá deberme? Pero en conclusión, bobilla, dime una verdad, si quieres. Si haré. . Tu prima Isabel, Dorotea, o Juana tienen algunos atisbadores? Qué dices? Jesús mil veces! Toda es gente honrada en casa. Y mi capa no parece: no es eso. . Por qué lo dices? Hija, ya yo empiezo a hacerme malicioso. . No hagas tal, que eso es ser necio dos veces, Si mi Padre me lo enseña, y ello tan fácil se aprende, que he de hacer? En fin dos hombres vi anoche de perendengues de los postes de la puerta. Estarían por accidente aguardando a alguien. . El alguien es el Diabla que los lleve. Tú, pues no habrás menester, que a maliciosa te enseñen, procura saber si hay algo, que toque a nuestras paredes, y verás como las pongo a todas con un revenque. Si haré; yo te informaré, si algo descubrir pudiere. En esto quedamos, hija; y yo me voy a traerte una, válgame Dios. una: Qué es? Una; Dios me lo acuerde: Marta con sus pollos, Marta. Estusilla será. . Tienes razón, así la llamaron, una escudilla de pieles: verás que hermosa; ya vuelvo. . Déjame, no me atormentes, pensamiento que te importa, que Eurique rondando vele la beldad de Dorotea, si ya tú no has de tenerle mas que por un enemigo, tan conforme con su suerte, como disgustada, puesto, que aunque necio, aunque imprudente tu esposo, es al fin tu esposo, y esto baste, a que ni aún quede memoria en ti, de que pudo hacer quien te mereciese inclinación que los celos en odio, y rencor convierten, cuando: . Señora, ta sola? Prima, no hay quien logre verte. Quién está con sus pesares, acompañada está siempre; y pluguiese a Dios no fueran los que otras darlas pretenden. Pues quie Leonor: . Quié, señora Es causa de qué te quejes? Puede darte a ti disgustos? Quién atrevida, y aleve tiene galán, que la ronde, y amante que la festeje, para que al entrar en casa mi espelo, sombras encuentre, que le impidan, y aún le avisen. Yo, cuado, sí. . Tu enmudeces? Ay infelice! No sé en cual de las dos sospeche, viendo nacer de una causa extremos tan diferentes! No es mucho, ay de mi! turbarme bien que hay pasión que me fuerce al engaño, con que logro contrastar las esquiveces de Enrique, pues le persuado con recades, y villetes míos, a que todabía del todo no le aborrece Leonor, por tenerla así suspenso, mientras hacerle mío consigo. . No hablas? Por quién he de responder? Por mi parte, ya tú sabes que jamás hubo quien ferie sus desvelos a quien no es beldad tan sobresariente como tú: quien ha logrado que todos amarla lleguen, eres tú; si aún todabía hay quien intentar se arriesgue temerarios imposibles, tú lo sabrás; y tu puedes a ti misma preguntarte, y a ti propia responderte. . Viven los Cielos, villana: No, señora, no te empeñes en culpar a quien es fuerza que esté de todo innocente. Innocente? Cómo? . Cómo todo lo que sucediere de desdichas, de pesares, . de sustos, de inconvenientes en tu casa, estando en ella yo, por mí sola acontecen. Pues fiate, Dorotea, de mí, si amante tuvieres, que te merezca: que enfado. Mas de que pueda tenerle . que se me da a mí? Para eso remedio hay; no te avergüences. Sí señora, amante tengo, que me sirve, y me pretende. Ah injusto Enrique, que bien . hice yo en satisfacerme! Pero no es ese mi mal. Pues cuál es? . Tener presente un hermano con honor, que intenta darme la muerte, y buscarme he ese fin. . Cosas extraordinarias refieres. Señora, pues fuera ingrata a lo que el alma te debe, si mis desdichas no hicieran a tu clemencia patentes: no es tiempo ya de callar. Di, que en todo he de atenderte, Conoces a Don Enrique de Guevara. . Sí. . Pues ese: Es tu amante? . No señora, el que me sirve es Don Felix de Toledo, Don Enrique es mi hermano. . Espera, tente: Don Enrique de Guevara (guiese es tu hermano? . Adiós plu- no fuera así, Leonor bella, la que aún tus pies no merece es Doña Inés de Guevara, a quien sus hados crueles pulieron: . Ay, desengaño, . a qué mal tiempo que vienes! Y pues ya no hay en mi pecho lugar, bien puedes volverte. En el estado que ves. No es mucho que en mudeciese, . por no declarar su injuria. Yo me arroje fácilmente: hice mal; pero hice bien, que aún no es lícito el ponerme a disputar lo que ha sido. siendo lo que es. . Te diviertes por no oírme? . No, Inés mía; una fantasma aparente, que acudio a mi pensamiento, ya el aire la desvanece, y yo haré porque no vuelva; dime cuanto tú quisieres. Diré, que en Madrid estaba, y Enraque en Milán, que ausente mi hermano, a Don Felix vi; que sin saber que viniese entró Don Felix a verme desde un pario, hasta un balcón, donde le escuche otras veces. Que entró mi hermano embozado: que al oírnos, acomete a Don Felix, que le sigue, sin lograr reconocerle. Que yo asustada, y sin tino, informada de que fuese mi hermano, por sus criados, salí a la calle, y entreme en casa de Fabio, que es antiguo correspondiente de tu Padre, y quien me envía a que su piedad me albergue. Esta es mi historia contada Leonor, tan sucintamente; porque mientras menos tiempo dure, menos me avergüence a vista de quien es fuerza, que mal una acción le sueñe tan: . No pases adelante: pues sor yo de las mujeres, a quien espanten del Mando los extraños accidentes? Antes me da tu tragedia medio, de que me consuele. Cómo? . Yo lo sé. Bie digo, . pues ya que pagar no puede en amor, mi honor, a Enrique; para que se desempeñe el afecto que le tuve, es bien que en honra le premie. Yo, Inés, tengo de saber quien es aquese Don Felix; te he de ayudar en tu amor; he de hablarle, y he de hacerle, que casándose contigo todo el caso se remedie. Él está en Granada, y si tú, señora, le escribieses que venga a verte, no hay duda, que consiga convencerle tu divino entendimiento, a que en bonanzas se truequen las tormentas de mi vida. Mira; no sé yo que hacerme: yo le escribiera a ese amante, que hablar conmigo viniese. Yo le escribiera a ese amante, que hablar conmigo viniese. Pero entre tantos testigos, y tantos inconvenientes. como hay en casa: . qué escucho! No he de poder resolverme, que tego honor. . Ah hija vil! Si tal haces, no lo tienes. Y más, a mi Padre he visto, disimulemos. . Oh, aleve. No piensa bien quien hacer públicos sus juicios teme. Es posible que esto escucho? En Leonor pudo otra especie quedar después de casada, mas del honor que le debe a su esposo? Mas que eftraño, cuando fui tan imprudente, que casi contra su gusto, por civiles intereses la entregué? . Qué enajenado va! . Algún cuidado vehemete le lleva tan discursivo, que sin que nos advirtiese pasa a su cuarto. . Ay recelos cuanto me das en que piense! Y pues el hablar, y darme por entendido del fuerte dolor, que me oprime, ni es posible, ni conveniente, disimulemos, y demos tiempo al tiepo. Abre el retrete de mi despacho, Juanilla. . Sin duda las cartas deben del Correo haber trahido algún cuidado, y aprende con tal vehemencia mi Padre, que cuando algo que hacer tiene no está en sí. . Pues, Leonor, bella, que me dices? Qué resuelves? que escribas tú. . Ay, Leonor, mía. ojalá que yo tuviese esa habilidad. . No sabes escribir? . Tuve parientes de aquella errada opinión, de que ensiñar las mujeres Necio dictamen es ese. Pues es mejor que se fien de otro en lo que se ofreciere de amor, y honor, sin que puedan celar los anconvenientes? Nota tú, escribare yo; y que sea fineza advierte, que solo por ti la hiciera, y que solo me la debe la compasión hacia Enrique. El Cielo tu piedad premte. . Di, Pues ha de ir de mi parte? Claro esta. . Señor Don Felix, porque vuestra pasión vea, cuanto a mi afecto merece: Merece. . Hoy nos da ocasión de poder vernos, la suerte. La suerte. . Y así: Dorotes? . Señor. voy a ver lo que me quiere tu Padre. Ya vuelvo. . Qué excelente escudilla de pellejo la traigo, pero no huele, aunque me dijeron que era cebollina. . Cómo lleven el billete con cuidado, no conociendo Don Felix mi letra: . Tengo de entrar haciendo con ella un dengue: coco. . Qué importa que la haga a su gusto? . No me entiende. Coco, cono. . . Leonor? Ay de mí! No es bien que el papel me deje adónde está? La escudilla bien cerca de ti la tienes, adivina, adrvinajo. Aparta. . qué buscas? . Puede haber desgracia mayor? Qué andas tentando papeles? Son unas coplas de un tono, que ahora acaban de traerme, Son unas de Valdovinos, que las más noches me lee Escalaran, para estaz compungido cuando rece? yo las tengo. . Mi señor te está aguardando impaciente. Oyes, pues aquel papel se queda en ese bufete, coge cuantos hay en él, y rásgalos, no le lleguen a leer. . . Leonor, Leonor, toma, que te traigo: fuese. Pues maldita sea mi alma, si la escudilla la diere. A bien que entre estos está. Oyes, qué coraje es ese? Qué hacen los papeles, para que así con ellos te emperres? Y qué importa que los rasgue? Pues diga, tan fácilmente se ganan tres cuartos para un cuadernillo? . Yo. . Pesie al alma que la crio; así la procesión crece de la cuenta, y no hay Rosario, que alcance con quince dieces. Perdonad. . Qué la perdone? para que yo me condene. Bien se ve que no ha tomado la cuenta del gasto un Viernes. Válgate el diablo las coplas, en que cuidado las mete, que aún trayéndole a Leonor un regalo tan solemne, no hace caso. Si estarán por aquí? Pero pardieces, que di con ellas. Caídas estaban adredemente detrás de la mesa: a bien, que a deletrear pocos pueden apostarme: trelas yo mascando despacio. Ese, y, sí, efe, y, fí, de, o, ese, dos, fideos. Gran tono es este, como azucar, y canela por estrivillo se le eche. Pe, o, ere, por, que, es re,, ría, porquería. El tono miente: fideos son porquería, y más cocidos con leche? Se engaña quien tal presume. Válgame Dios lo que pueda un buen discurso! Ya he dado en lo que es, o que me tuesten; como estas son golosas, este es algún ingrediente de golosina, que a solas hacer a mi costa emprenden, y no dármele a probar. Pues al primero que encuentre he de hacer que me le lea. Merenditas, ha insolentes! sin mí? Pues aquesta tarde, yo solo, porque me vengue, sin darlas una migaja me he de atestar de pasteles. . Siempre aquí os he de hallar? Dónde os consigo traer, según decís, un piacer. me conduce a mí un pesar. Ya que haberos conocido la casualidad lo ha dado de sí, pues vuestro cuidado, a mi intento parecido, a una calle con un fin (cautela, disimulemos) . venimos, aunque nos vemos, yo con venturas, y sin dichas vos, y tan distantes en los objetos amados, basta ser nuestros cuidados en lo demás semejantes; para ayudaros en todo, no tengáis de mi embarazo. El hombre es fiero pelmazo. Son mis pesares de modo, señor Don Juan, que aún quisiera que el pecho los ignorira, porque una empresa tan rara en un hombre no se viera extrenar, como querer ver lo que le ha de matar, y a otro semblante buscar lo que es fuerza aborrecer, tan ciega complicación a nadie ha de ser fiada. Dices bien. Oh, qué engañada . vive su indignación Pues viendo que Don Enrique no me conoce, intente la introdución que logré, para que a cuanto se aplique contra Doña Inés su ardor vengativo, le embarace mi advertencia, pues no hace compañía en un amor, quien en él no puede hablar: quedad con Dios, y sabed, que haciéndome vos merced, tengo de solicitar ocasión, si es que los días lo vencen todo, y el Cielo. De qué? . De que hallen consuelo vuestras ansias, y las mías. Pues si distantes los dos caminamos, como puede ser eso? . A un tiempo sucede otro tiempo. Adiós. Adiós. Qué sufras este pegote! La casualidad le ha dado ocasión de haberme hablado. Y a quien galantea ese azote en esta calle? . Allí enfrente dice, que ama con estrella a una doncella. . Doncerla? no la hay en el mundo; miente. Ay. Martín, quien me dijera, que yo esta calle pisara, y que Leonor se casara, y yo su casa no huyera? En fin, ay dolor profundo. qué donde me trajo amor, me traiga pesar, y honor! Porajes son de este mundo. Si lo que vi fue verdad? Yo que fue mentira infiero. Por qué? . Tan corto abugero no tiene capacidad para saber distinguar. Bien dicess, de mi dolor la sombra abultó mi honor. Pues no nos deja dormir, ni comer, no hay que dudar, que es espantajo. . Es posible, que un necio tan insufrible pueda Leonor tolerar? Fue doncella, no te espante. Pues esa qué causa ha sido? Como venga de marido, tragaran un Elefante. Pero aquella discreción? aquella beldad? . Aquella le durará el ser doncella, y el varón macho es cazón. No pudo en causa tan fiera mi deslustre hacer notorio. Ni ella alargar el casorio, que se pasaba la pera. Si bien, que me da Isabel esperanza de vencerla. señal de que aún dura en ella aquel (ay Cielos!) aquel aprecio que la debí; mas soy tan amante yo, que siendo contra ella, no quiero alivios para mí. Consolado viviré con que sin suposición, merezca en su corazón algún lugar. . Ya la hallé, Con este quiero pegar, que en lo mal carado, y tieso, tiene cara de proceso. No me deja sosegar mi pena. . Chis, a señor? No te mates. . Estor ciego, Mas que he dado con un lego, yendo a buscar a un Lector. Chis. . Qué estrella tan fatal Chi, y treinta veces chi. Es a mí? . No sino a mí: viole mayor animal! sabéis leer? . Este es él, Ya sé leer bastantemente. Pues si lees fácilmente leedme en este cartel, al veréis como le va a mi hacienda, aunque es doñosa con una mujer golosa. Dadme. . No: acercaos acá. Cielos, qué miro? . Fatales cestos. . Letra es de Leonor, Mas qué quiero coliflor, y está la libra a des reales? Señor Don Félix, porque . vuestra pasión vea, cuanto debe a mi afecto (qué espanto!) Vive Cristo que acerte. Hoy nos da ocasión la suerte . de poder vernos. . Cochinos? Aún si quisiera pepinos. Penas, ya he visto mi muerte, . No dices lo que propone esta receta? . Ah cruel! A tu amor, y honor infiel! Oigan la cara que pone! No, que hacer tan afligidos visajes, por mis enfados, si pide luevos hilados, yo se los daré gemidos. Sabéis, Don Lorenzo, acaso lo que este papel declara? A saber leer, no os buscara yo a vos. . qué haré? fuerte caso. . si se le dejo, otro puede declarársele, y la vida de Leonor miro perdida. Qué es esto que me sucede? . Si se le intento quitar, es darle que presumir. Leonor me quiere engullir mi hacienda a medio malcar. Digo, señor Don Enrique, una palabra. . Ya voy. Aquí esperándoos estoy. Ya es fuerza que no publique . este accidente. . Yo quedo hecho un tonto. . Hoy buscaré a este infiel, hoy perderé (pues que celoso, no puedo disimular mi importuno dolor) cuanto reprima: Cielos, no me quiera a mí, pero no estime a ninguno. La mujer se lo llevó, oís, sois vos su criado? Un poco. . Pues que habrá hallado, que tanto se sofocó, en este papel maldiro vuestro amo? . Lubarle quiero: . qué queréis, siendo tan fiero bodrío el que en él esta escrito? Pues que pide en los asuntos de estos renglones malvados? Pide munfuntos asados. Munfuntos, que son munfuntos. Fruta, que para que cueste, viene desde Tetuan, y la come el Preste Juan. Habra al Juan quién se la preste? Qué es prestar? medio siquiera seis doblones no pagaran. Pues dos munfantos dejaran difunta la faltriquera. De esto yo os doy testimonio, lo demás no es mi dispara. Válgate el diablo la fruta del Preste! Juan, o el demonio! Munfuntos? raro misterio. Mujer que quiere por puntos merendarse unos difuntos se almorzara un cimenterio. Mas no lo quiero creer, estos me quieren zumbar, y este lo ha de declarar, si acaso sabe leer. De continua centinela de Don Enrique: . Allá voy, Siempre en esta calle estoy. Si usted lee que se las pela, lea este papel, por Cristo. Cielos, yo sol venturoso. Este no está tan furioso. Quién igual traza habrá visto? . sin duda pretende Inés avisarme de este modo de que: . Le leyó usted todo? Puedo ir a verla después. Es algo eso de pedir? No es fino, amigo, de dar gracias de un bien singular. Esto es cosa de aturdir. Hacer que él mismo me dé el aviso? hartal primor! Qué dice el papel, señor? Eso es lo que yo no sé. Pues cómo? . Iré tras mí . ventura al gozo anhelado. . Este sin duda ha encontrado el mus funto para sí; pero maldito sea él, ya que el papel ha leido, decir qué dice el papel: Señor? Hijo Esparaban. sácame de una quimera; sabes deletrear siquiera: Tres años fui Sacristan, mira si labré. Pues di. qué dice aquí? . Esto es muy malo, letra es de tu esposa. . Palo. Y qué pide? . Dice así: señor Don Felix, porque vuestra pasión vea cuanto debe a mi afecto: . Es encanto? Bellas voces de Minué. Hoy la suerte ocasión da de poder vernos? . Tontón, va de disimulación, burlas conmigo? . Aquí está. Qué ha de estar? Lo que te digo. Lo que escribe mi mujer, a otro que a mí había de ser? Por qué te enojas conmigo? ̱ . qué es esto? . Ese es borrachuelo, embustero, que ha fraguado, o enredo. Yo he pensado, . si es verdad lo que ya huelo, que me está bien encubrillo. Soy un hombre muy de bien; con otro hombre habla, y de quien es la letra he de decillo: es de mi ama; y vive Dios: Qué es un puro enredo todo, que castigo de este modo. . Ay! ay! . . Para entre los dos, qué es esto de hombre, y de letra? Un papel. . De Leonor? . Sí. A verle? . Ya lo rompí. Pues algo en él se penetra, Lorenzo, cuando un Lacayo puede con seguridad descubrir su lealtad; el trueno avisa del rayo, tú sabrás si acierto pues que no lo será es más cierto, pero: . Por Dios que estoy muerto. . Ay de tu honor si lo es! . Ay de mi honor! luego estriba mi honor en que obre bien ella, pues está en mí el disparate, para que esté en mí la emienda. Válgate el diablo el papel! todas las tripas revueltas me ha dejado. Ya aborrezco a Leonor, pero qué señas he viste yo para que papel, y linta no mienta y aún Mundo. Demonio, y Carne, sin oírla, echarla acuestas el sentención? Ea, que el Diablo es sutil, engaña, y tienta. Yo he de gobernar el caso con toda cuanta imprudencia cupiere; y pues es de noche, y está mi casa tan cerca, yo, y Leonor: Entra conmigo, y anda aprisa no te vean. Ay Juana! . Qué es lo que miro? Si yo a Leonor mereciera: Leonor dijo? . Entra, que apuesto, que mi ama esta hecha una perra co lo que he tardado. . . Moscas, esta ya es solfa, que sueña de otro modo; pero a bien, que tengo franca la puerta; tras ellos entro. , . Un instante tengo no más en que pueda decirte: . Desde aquí puedo escuchar sin que me sientan. Cuán agradecida está Leonor a tanta fineza como os debe. . Isabenl, no me engañes, no me mientas: como me puede estimar, quien papeles de su letra envía a un Don Felix, diciendo, que hay ocasión que le vea? Primero, y segundo, y yo el socio de la Comedia; buena está mi honra, si puede ser cierto esto? . Dorotea, trae a esta pieza una luz. Ay desdichada! . Entra, entra tras mí. . No, que he de ver a esta ingrata, y convencería. Que me pierdes. Entra. A un bien que por sus pisadas mismas he de seguir este enredo. No me oyen? La contingencia de estar la puerta entornada, no es posible que no sea (si el aviso del papel atiendo) hacer la desecha, para que yo logre entrar. En el centro de la tierra deben de haberse metido. Inés bella, Don Felix soy. . Cielos, qué oigos Yo soy, mi bien, el que esperas, si el medio atiendo, con que consiguió tu sutileza avisarme. . Caballero, no soy Doña Inés; mas esta ocasión tener estimo, para que sepáis, que ella está en mi casa, y que soy una mujer, que se empeña en su honor, y vuestro amor. Cómo tendrán estas puertas en el cuarto de Don Pedro con tal descuido? Aún no hubiera una luce . Y así, señor Don Fálij: . Qué escucho, penas. No es voz esta de Leonor? Bien podéis vuestras finezas proseguir. . En vuestra mano porigo señora, mi estrella. Hay más terrible osadía! Pues idos, con la advertencia de que a mi casa otra vez no os arrojéis, porque en ella tenemos muchos testigos. Con uno basta, que venga tanta injuria. . Ay de mí triste! Hombre, cualquiera que seas, que al decoro de esta casa te atreves, de mi sangrienta ira no te escaparás. Engáñase el que sospecha tal acción de mí. . Turbada solo elijo en mi defensa mi fuga, Ruido de espadas, y sin luces estas piezas: quién va? . Quién ha cuchilladas abrirá el paso que cierra vuestro arrojo. . Mal podréis. Cómo mi cuarto palestra de armas? vos no conocéis al que osado no respeta mi casa: . Dichoso he sido, pues ya he encontrado la puerta. . Quién es su dueño? . Don Pedro, detenedle, que no pueda escapar. No pasará nadie que no le convierta mi ardor en cenices. . Qué es lo mejor, muera. . Pues muera, Quién ha de morir, señor? Viva estatua soy de piedra. Don Sancho, donde está el hombre con quién reñíáis? . La misma pregunta os iba yo a hacer. Por Dies que es buena la flema. Mejor es la vuestra, viendo que se escapa. La escalera saltare de un brinco, en alas de mi cólera, aunque quiera mi edad lo contrario. . . Así se castigan insolencias. Válgame el Cielo. A mí, y todo. Has más infeliz tragedia! 2. Qué es eso? . Acudid aprisa, que Don Lorenzo, qué pena! habiendo encontrado un hombre (claro esta que ladrón era) en esa cuadra de adentro, con él a estocadas cierra: y él, por no ser conocido, eligiendo por defensa un precipicio, se arroja por el balcón, y la misma acción hizo Don Lorenzo; y no es posible, estoy muerta! que no se hayan ambos hecho pedazos. . Ah infames prendas? ha mujeres, desdichado del que os tuviere a su cuenta. Ayudadle, y socorredle: vamos. . Vamos. Lindo slema! ya yo pudiera estar hecho maz amorra, y jarcía vieja. Pues qué es esto, Don Lorenzo: Y qué es esetro con esas espadas, ambos caducos? Una osadía tan nueva: Un atrevimiento tal; pero el apurarlo es fuerza: Leonor? . Quedo con Leonor, Dorotes? . Dorotea no tiene aquí que hacer nada. Cómo que no? una sospecha tan contra mi punto tengo de disimular? . Con flema, que quien debe aquí tener el nunto, aún hasta en las medias, ser yo; y pues disimulo, nadie en el cuento se meta. Necio, y encontrar un hombre y (no hay que andar en cautelas, tocando a todos el cod) hablando: . Infeliz estrella! Con tu esposa? . Puede ser contingencia. . Contingencia? vive Cristo he de matarla. En sacando la despensa, y siendo vuestra mujer. Pues es mi hija. . Aunque sea; ya la disteis al marido, y siendo suya, no es vuestra. Eres un necio, y no sabes, que en tal caso es la prudencia infamia. . Y la tropelía, dígame usted, qué remedia? Y tú, Lorenzo, qué viste? Un hombre, que en casa se entra; que le sigo, y que se arroja de un balcón, sin que dudiera por la ventana alcanzarle mi rabia. . Y eso te deja tan sosegado . Señores, en mí no hay las experiencias, ni el discurso que en ustedes; pero yo en estas materias niciera la bobería:- 2. De qué? . De tener paciencia, que puesto que están en cría las que (si acaso es por ellas cometen este delito, industria, mana, cautela, han de decir la verdad sin darlas lugar que mientan; y yo siempre he de creer: 2. Qué . que mi imujer es buena. Quién os lo asegura . El ver, que están las puertas abiertas, y pues no escapa su bulto, segura está su conciencia. Siga la necedad tuya, tu poco punto esa senda, que yo haré lo que me tocas Válgame Dios, si esto enreda Doña Inés: qué bien me paga el albergue, y la asistencia. . Corrido estoy de mirar cuan poco tu honor te empeña; pero lo que a ti te falta, sobra en mí. Si es que viniera Don Felix hasta Granada por Leonor: si así me premia mi amistad, bueno estoy yo. . Haga lo que se con venga cada uno, como conmigo, ni mi mujer no se metan, que el más Bobe sabe más en su casa; y ya se empieza a adelgazar mi calletre, con que puede ser que vean, que el Honor da Entendimiento, y hemos de ver el que acierta.

JORNADA TERCERA

JORNADA TERCERA No sabes, Esparaban, con cuanta interior fatiga te he estado esperando. . A bien, que de ella has salido aprisa. Estos los papales, son que en el Escritorio había. Yo bien conozco la letra de Leonor: y ya mi dicha dio con lo que dese aba. Toma, y con la trata misma aquestos papeles vuelve a su lunar. . Por tu vida, señor, que no se te escape, que yo te di la noticia de donde el papel estaba, y lo que en si contenía; que me pondrá mi señor de vuelta y media. . Qué digas tal? Pues era fácil eso? A mí sola me metiva la lástima de saber, como la gran bobería de mi amo trata su honor. . Hasta en este gente indigna se extraña la ceguedad torpe, la mal advertida tolerancia de su necio ultraje de mi familia. . Válgame el Cielo, qué miro! letra es suya, y muerte mía; y si cotejo el papel con lo que oí que decían, cuando a Leonor, y Don Feliz escucha, uno confirma lo otro, y tantas circunstancias, no pueden ser sin malicia. Ahora bien, ya la sumaria hecha en escrito, y oída esta; solo falta el ver si la confesión explica del reo el delito, para que obre en razón la justicia: y puesto que es tan temprano, y que solo Leonor vestida está, en fuerza del desvelo conque el temor la malquista el sueño, hagamos lo más que podemos, que es oírla. Leonor? . Padre. . Cómo ahora nombre de tanta caricia me das, Leonor? . Cómo quien tanto a su marido estima, debe al Padre de su esposo duplicado amor, a vista de que es pariente del alma, y el Padre lo es de la vida: que me mandas? . Qué parezcas lo que dices, y no finjas. Quién era un hombre con quien hablando estabas con finas expresiones la otra noche (que acaso al cuatro subía de tu padre yo) en aquesta propia pieza, a quien retiran la luz? . Uno que se entró calualmente. . Eso es mentira; y para que no lo niegues, dime: como ya sabias que se llamaba Don Felix? Pues así tu alevosía le nobró. Saber su nombre, y entrar acaso, no implica? No señor, que es consecuencia la vuestra errada, e indigna: porque como el propio tiempo que entró en la cuadra, salía yo, preguntando quien era, dio de su nombre noticia, y así lo supimos ambos a un tiempo. . Estas convencida por dos partes; la primera es, porque si no sabias quien era, lo natural era, que del miedo herida, juzgando fuese ladrón, a la gente llamarias a voces, huyendo de él; mas tan al contrario hacías, que: . Le hablaba en un empeño de otra mujer, que se fía de mí. . Leonor, quien te ha hecho agente de tus amigas? La razón. . Una mujer sabia, honesta, y recogida no anda en tan ruines empleos. Tú eres sola:- . No lo digas; mira que es mucha mujer la que ultrajas. . Y al que irritas no es mejor que tú? . Mejor? Mayor sí, que soy tu hija, pero mejor: A buen tiempo revuelves genealogías. Las obras dicen la sangre. Y en qué no andará atrevida quien (porque a la otra razón pase, que el todo confirma de lo que niegas) escribe con veneno en vez de tinta, este papel? Ay de mí. Tú letra es. De qué te admiras? No rompió Inés los papeles. . Pues como (estoy perdida! hay mayor desgracia, Cielos!) este billete vendría a las manos de Don Sancho? Ves como cuantas fábricas son suposiciones falsas? Negar que la letra es mía no puedo; pero la nota no lo es; y eso califica que hubo necedad, no culpa, en que yo por otra escriba, cuando: . Con tan poco miedo confirmas una ignominía semejante: Vive Dios, que de este acero a la ira, infame mujer: . Qué es esto; Hacer lo que tu debías, teniendo honra. . Cómo? cómo? En mi casa alicantinas? a mi mujer amenazas? Meta la daga en la cinta, señor, que como esta chocho, parece que desvaría. Si tú, Lorenzo me oyeras: Gastaramos la saliva en balde; pues cuanto hay bueno creo de ti, sin que lo digas. Es que yo: . Qué es lo que intentas? Disculparme. . Es bobería, la verdadera disculpa, y la que tu necesitas es, que yo no la pretenda, pues que no hay para que sirva; y así vive Dios . Ya en él la cólera resucita. Que si sé que no te vas al paseo, a las visitas, y que no estás muy alegre, me lo has de pagar: Y mira, que he de ver en tu semblante lo que tu interior me explica. Como a mi nada me acusa; verás tan obedecidas tus órdenes, que ahora voy a ordenar mil alegrías; que estando tu fatisfecho, todo lo demás no implica. . Cuando en ti, ni entendimiento hay, ni punto en tan no vista maldad: . Haí en usted voces, que alborotan, y no avisan; y hal:- . Qué ha de haber? Imprudencias, que ajenas pendencias riñan. A mí me toca. . Qué toca, ni qué tañe, ni que chisa, sino es rezar, y comer, sin intrometerse en vidas ajenas? . Ajenas? . Sí; que ya os dije el otro día, que Leonor es mi mujer. Cómo así te precipita tu necedad con tu Padre? A ese nombre de rodillas obedezco; pero como hallo en vos quien me lástima en lo que adoro, y es mío, el defenderlo es precisa acción; y si lo unis vos, quier, queréis que la divida? Lorenzo: . No me moláis. Advierte: . En vano porfía; y eso de Sermón es bueno para la Iglesia, o esquina. Pues quédate con tu necia extravagante mania, y aún no se si diga infame, mientras mi maña averigua (pues que conozco a Don Felix y el papel que le escribia Leonor tengo en mi poder en qué se funda, en que estriva esta confusión? . . Señores, que digan que hay una pieza de entendimiento en el mundo cuando en quien más se fatiga en hacer que saben, hallan dos, o tres bachillerias; y en llegando a las acciones, con mil tiznones las pringan? Confieso que en este caso hay sospechas infinitas, que me tienen desvelado, y han hecho en mi fantasía tal impresión al impulso del honor, que en mis dormidas potencias despierta cuantos vagos discursos vacila, que lo que estudio, y desvelo (y aún naturaleza misma no quiso hacer) han logrado lecho en mi imaginativa, de la honra el sentimiento, y del temor la ignominía. otro yo, en pensando en esto, hay en mis cuando decía mi discurso estas especies, vuelvo a mi rudeza antigua. En fuerza de este discurso, yo de Leonor bien podría saber la verdad; pues como he de manchar una indigna desconfializa a quien ha de vivir en mi compañía? Si esta innocente, que es cierto, como viviré a su vista; ni como a un hombre querrá, que sabe que desconfía de ella. No es darle permiso a la culpa, el discurrirla que pudo ser capaz de ella? Esta es consecuencia fija. Demás de esto su quietud, el ver que no solicita su disculpa, haber en casa dos criadas, una prima; y aunque ella escriba el papel, ver que en él un hombre avisa, sin expresar a que efecto, no puede, si bien se mira, ser acción indiferente? Y cuando algo se permita al recelo, a una ignorancia, una reprensión castiga: pues como me he de arrojar a maltratarla, a reñirla, labrándome yo la ofensa, que ella quizas no imagina? No señor. Maña, cautela, invención, marrajería, han de inquitir la verdad; y si el daño se confirma, hay un veneno, que calla, y no un puñal que pública. Y pues se, que es aquel hombre, que me costó la caída del balcón, el mismo que está siempre de estantigua de esta calle, con el otro que siempre está en las esquinas con él hablando, yo haré; pero esto el tiempo lo diga. . Con qué, Isabel, hermosa, pagaré lo que deba a tu belleza: Aún ignoras, Enrique, mi fineza, pues viendo la forzosa acción, de haberte entonces arrojado por el balcón, fue tanto mi cuidado, que no bastando el verte después sin daño alguno, de esta suerte a la calle me arrojo, a pesar de la guardía, que el enojo ha puesto de mi tío en su casa, buscando el amor mío ocasión, que te hallen descuidados Don Lorenzo, Don Pedro, y los criados. Ay, Divina Isabel, si ya debiera tanto a esa ingrata, a esa enemiga fiera, como te debo a ti, cuanta sería mi gloria, mi consuelo, mi alegría! Pero quieren los hados, después de mis desvelos, el dolor insufrible de unos celos. Celos? de quién? De un hombre, que ignorado vive de mí, un Don Félix, que ha logrado, que le escriba Leonor, y que la vea, yo mismo vi el papel. . No sé quién sea, mas si todo eso ves: . Ah, Reina mía, no quiere usted hacerme compañía? No señor, que me llama inclinació: . A que . A primera dama; y es usted muy busón, y no quisiera me hiciese su segunda, o su tercera. Para eso de tercera era donosa. Porque . Porque es su cara muy graciosa. Graciosa solamente? mírela sin pasión, póngase en frente. Pase. . No más de pase? Cuado mi pecho en celos no se abrase, me podrás persuadir a que la olvides no, cuando sé que aleve no se mide al amor de su esposo, a quien no le disputo lo dichoso; pues solo dio la suerte mas a otro, y no ser yo (tormeto fuerte!) ver que a Leonor concede una esperanza, yo ensayaré su olvido en mi venganza. Vamos, que es tarde. . Cielos, no es Juana aquella que miro? Permitid que os acompañe hasta quedar sin peligro de que os vean. . Vete tú, que nosotras de improviso, como está cerca, podremos entrarnos en casa. Es fijo, que es ella, y quien la acompaña (o, sospechoso martirio! que es fuerza, que en tu veneno conviertas aún los indicios quién duda, que sea Leonor? Arrojáreme atrevido a:- El Cielo te guarde. . Adiós. . Servidor, seo Martinillo. Adiós, chusca. . Ya no sé vane. qué hacerme, pues si a él le sigo pierdo convencerla a ella de que la hallé en el delito; si a ella me acerco, él se escapa, y aunque le alcance, es preciso niegue el hecho; esto resuelvo, cabar de descubrirlo alcanzándola. Este hombre es el que a la esquina he visto, y a mis puertas; o, pesares! Oh cómo sois discursivos! No despachas? . Hemos sido dichosas, que está de espaldas; mientras el manto me quito llega, y diviértela. . Ama, ya el cernícalo prendido traigo. . Yo no te he mandado que vengas, que quien conmigo ha de ir es otra. . Infame ya di, a pesar de tu indigno recato, con la evidencia de tu loco desvarío. De dónde vienes, traidora? quien es (vólcanes respiro el hombre con quien hablabas? Señor, pretendéis el juicio volvermes o después de tantos pesares como resisto, inventarme otros tormentos? cuando de casa he salido yo? cuando he hablado con nadie? Que aún pretendes, Basilico de mi honor, negar lo propio que acabo de ver! testigos ese manto, esa criada, a quien un descuido hizo, que viese el rostro. . Jesús! yo con manto? a mí el hocicos yo fuera de casa? . Advierte, que ahora estamos, para irnos, prendiéndonos estos mantos. Ya tus engaños confirmo, pues negando la evidencia, con la duda harás lo mismo; y vive el Cielo! Señora, vamos? Qué es vamos? . Vestirnos para ir a Misa, señor. Yo he de perder el juicio; ven acá, aleve. . Ay, señor, tíreme usted más quedito, que me desmenuja. . Cuándo esa infame: Jesucristo! Hablaba con aquel hombre, que es en la esquina continuo de esta calle, no volvisteis el rostro diciendo a gritos: vamos, que es tarde. . justicia de Dios. Que no haya un Ministro, que me oiga? Que me deshonran. No es eso lo que te digo. Que me llaman alcahueta; y esto es, que tengo dos tíos Proveedores de la Iglesia. Cómo? . Como venden vino, y le dan para las Misas, y hurtan medio de un cuartillo. Has de confesar, villana. Señor, pues con que motivo: Pues con qué causa, señor:- Ocasionas este ruido? Nos pones en confusión? Ven acá Isabel (sin tino me tiene el dolor) salistes hoy de casa? . Cuando has visto que salga yo sin mi prima, y sin que lleve conmigo los criados? . Dices bien: y si con la acción confirmo la sospecha, en qué me paro, sino en volver al principio de mi recelo? Isabel, éntrate allá en tu retiro: Esparaban, vete, y busca a Don Lorenzo al proviso. . Espérate, Dorotea: y tú, ingrato cocodrilo, que para matar adulas con tiernos llantos fingidos, entra en esa cuadra, en donde negada al menor resquicio de la luz del Sol, esperes el más terrible castigo, que pueda inventar la ira, pues en extremos distintos, el ser del alma le borras al que (o, no hubieras nacido) el ser te dio de la vida; con excesos tan indignos, que ya es tanta tolerancia vilipendio. . Padre mío. pues para tanta crueldad, qué es lo que yo he cometido? Tú lo sabes. . Yo? Era facia diese lugar, que un indicio tuviese el menor reglado al ser, que de vos recibo, sin que yo misma en mi propia no hiciese: . Deja artificios, que no han de valerte. . Mira, que hay para los oídos mil engaños. . Y ev idencias. Señor, que oigas te suplico: Don Sancho me hizo hoy un cargo, tú vienes con un capricho. Ay de mí! si aquel papel . causa tantos labirintos? Y no es justo que yo sufra culpar mi honor terso, y limpio por razón alguna. . A todo te respondo, si te digo: Qué? . Nada he de creerte. Padre, válgame este mismo nombre para enternecerte, si un instante te suplico me oigas, que harto tiempo tienes de ser después mi enemigo. Dorotea. . Oye, señor, a tu hija, no compasivo, sino justo; y si no quieres, yo tengo de su delito la culpa. . A no enternecerme mármol fuera, y bronce frío. Óiela, y óyeme a mí. Tú eres parte, y tu testigo (aunque ambos apasionados) quiero conceder mi olvido a ti, que estás obligada también a mis beneficios, pero no delante de ella. Pues ahora si que te pido, que me asegures, y encierres; mira de mi cuanto fío, que me voy a la prisión: y pues del que era preciso huir, estando culpada, mi Alcaide hago, no te digo mas en mi abono. . Leonor, ni yo en razón de tu alivio; mas sabe de que tu gozo no será mayor que el mío, como estés sin culpa. . Cielos, ya el último extremo vino de pagarle la fineza Inés, pues qué sabéis cuanto quién ha de morir? . Un áspid, a mi casa habéis debido, que os he hospedado; que en nada, me diese muerte. os distingue mi cariño de mi hija, y mi sobrina, hablad: mas tened entendido, Leonor, Leonor, Leonor, que respondiéndome solo a lo que en fe os participo de que diréis la verdad. Fálteme el Cielo Divino si os la recatare. . Ya y hasta averiguar: . Quedito: dejo hablados tres amigos, y todo en jerga: mas hola, mi suegro aquí divertido con Dorotea? Si el viejo l venga la llave. . Esta es; tendrá resabios de niño? he de atisbarlos. . D Felix a veros de noche? . Extraño . Experiencia: Somos Chinos que hagáis en mí tan mal juicio Experiencias con mujeres algún vez ha venido Sabéis quien es cierto hombre! es zapatear sobre vidrio. que la noche de aquel ruido se halló hablando con Leonor? . Su elta, vejete o te quito Ella a mi nada me dijo. esta mañana? . Ahora mismo no distingue, que a saber, Haiga suegro más maldito! . De qué? . De que ya casao Habéis salido con ella ibamos fuera. . Quién era: fuera darte un aviso. Qué rabien todos los viejos por andar en cuentecillos? La que salió esta mañana y en ti recae el peligro. con Juana? . Yo a nadie he visto salir de casa, señor. Si yo la vi; si he venido de estarse quitando el manto, Mas del papel que perdí, siguiéndola; si la hallé con Leonor; si la acción miro) a sentencias los sentidos. y a vos con él, no es preciso venoa con ella, o con vos? Con ella sé que no vino. Pues vino con vos. o qué es esto. . Es el demonio, descubriese este embolismo? Tampoco. que está en los suegros metido. Mas vamos a lo que importa: Pues vive Dios, que ha de estar, Amoroso dueño mío, sal aquí. Pues es encanto Es hechizo? ayer, qué fuera que yo mientras todo lo averiguo, en esa cuadra. . Qué he oído! de mi inocencia? . Qué Padre esa infiel hija encerrada Ya que un enredo tras otro, y Hija, es un perro Judio hidra de cuellos distintos, sucede. . Pues del papel . tu Madre, y aún tu sobrino no dice nada, ello es fijo, que no sabe nada. . All; Inés, pues qué sabéis cuanto quién ha de morir? . Un áspid, que engendré, para que impío que os he hospedado; que en nada, me diese muerte. Y Leonor? . No sé. . Mas que me aspo a gritos: hablad: mas tened entendido, Leonor, Leonor, Leonor, Suegro, fondo en pergamino: En esa cuadra, Lorenzo, está, donde determino no darla la libertad si os la recatare. . Ya y hasta averiguar: . Quedito: qué es eso de averiguar a mi mujer: Voto a Cristo con la mujer solo puede averiguarle el marido: l venga la llave. . Esta es; pero dártela resisto hasta hacer una experiencia. a veros de noche? . Extraño . Experiencia: Somos Chinos que hagáis en mí tan mal juicio Experiencias con mujeres Suelte la llave. . Lorenzo! Sabéis quien es cierto hombre! es zapatear sobre vidrio. la cofaina de los sesos. se halló hablando con Leonor? . Su elta, vejete o te quito Toma; que tu desvarío esta mañana? . Ahora mismo no distingue, que a saber, Haiga suegro más maldito! . De qué? . De que ya casao ibamos fuera. . Quién era: fuera darte un aviso. Leonor, no tengo dominio sobre ella; tuya es la acción La que salió esta mañana y en ti recae el peligro. De oráculos de cecina, con espantajos de Mico, estos viejos me marean de estarse quitando el manto, Mas del papel que perdí, con Leonor; si la acción miro) a sentencias los sentidos. pues alguno del bolsillo me lo sacó, yo ya tengo alguna seña, pues dijo mi suegro, si había Do Félix a Doretea, venido o qué es esto. . Es el demonio, descubriese este embolismo? Pues es encanto Es hechizo? ayer, qué fuera que yo que está en los suegros metido. Mas vamos a lo que importa: Pues vive Dios, que ha de estar, Amoroso dueño mío, sal aquí. Padre, estás ya . y satisfecho, y convencido en esa cuadra. . Qué he oído! de mi inocencia? . Qué Padre el que tú tienes; y tu Padre, Ya que un enredo tras otro, y Hija, es un perro Judio soy yo, porque soy solo sucede. . Pues del papel . tu Madre, y aún tu sobrino quien no hace de ti mal juicio. Espose . Daca los braces y maldito sea quien te hizo, y el que me hizo a mí tambié Qué dices que confundio va el viejo, y desengañado. Claro es, pues vio: Nada ha visto, que tiene los ojos gueros, y aún con otros des postizos no ve siete sobre un alo. Pues dime, que ha sucedid Yo te lo diré despacio, que te vayas te suplico, y échame acá a Dorotea. Pues qué misterio exquisio ay ahora? . No me replique No ve que me encolorizos écheme acá a Dorotea . Aquí estoy a tu servido A mi servicio, señoras Qué concepto tan cochino! Hable bien, y oiga. No sabe, que rasgando papelillos la encontré sobre mi mesa el otro día? Si fnjo la he de sacar la verdad. Es cierto. Pues la he cogido, que ya sé quién es Don Felix, y según el viejo hadicho, sé que su nombre es Inés; y que ella, sin ser Obispo, se ha confirmado a si propiia; y todo este revoltillo se le achacan a Leonor, y es ella la que le ha urdido. Esto es verdad, omentiras Cielos, todo se lo ha dicho Leonor, y Don Pedro; en vano será negarlo; y si aspiro a ocultarlo, el honer queda. de Leonor en gran peligro, Mejor es, Cielos, fiar algo al faver del destino, y confesarlo. . Qué dices Si ves que no te replico, no conoces que concedo Pues ven acá demeñito, trampa con moño, patillas con cintajes, y con grisos, el papel, que yo le vi, cemo, siendo tuyo mismo, era de la mano, y plama de Leonor, menor pupilo de Doña Inés, Doretea, No sé escribir, y me hizo merced de escribirle ella. Malditos sean sus nudillos, 2. Y más que me salga el día, y bien hayas tú entre todas las embusteras del siglo, que con tu voz me has abierto si es Don Enrique: No hay duda. las puertas del Paraiso. Dame un abrazo. . Repara Dame dos, tres, cuatro, cinco) de día no ve! . No, Martín, Qué es esto: Estar abrazando. Pues como tan atrevido dónde pueda verlo? . Calle, de estar aquí, el de lograr y metase en su escondrijo, que si lo supiera bien, a cien reales el cuartillo me pagara de este abrazo. . 1 algo más si porfiado Dorotea? . Bueno lindo, y aguardas hasta las nueve . qué qué Doroten, o qué diablos vaya allá dentro la digo. Cómo? . Vaya, que la tengo) Mira, hombre de Satanas, de cortar esos nuditos. Yo he de saber. Harre, allá. . tujces ven, que vive Cristo, . Sí, y tú le llamarás: que hoy te has de casar con ese A vos: seguidme, qué dices? . que yo sé como:! que os llama aquella persona, Don Felix advenedizo. ven, que esta llave su oficio sígueme, Martín. . Ya tienes ha de hacer; y tú, pues es con que han de ver si consigo sin que te vean, ni te oigan por tu bien, y por el mío, has de ayudar cierto enredo. Si es a ese fin, no replico. . Dos vienen. Yaún Leonor, cierta engañisa . Vengan docientos: acreditar, que en su casa mas el más necio ha sabido, y vengarme de canalla maliciosa: y pues los niños van ya espantando la noche con su rostro guarnecido en olandillas de nubes , . ( quién duda que es él, pues siempre Madre de sustos, y horror: veo que embozado: . Hacia mí pardas, y negras quedito, sígueme, y obedeceme, que ello dirá. . Ya te sigo. . el papel. Pero qué miro! , en la esqa está una sombra. Pues retratando mis penas: se llega un hombre. . que fuera, Noche, de temores llena: en ella las noches todas Pues copiando mi dolor. Me hace espaldas tu piedad:) que embarazase una droga Tu confusión me desmiente. mi intención! Ah Caballeros. Permite, que estar intente- Deja inquirir la verdad: Donde logre un desengaño: De una ciega fantasía: Malditos sean sus nudillos, 2. Y más que me salga el día, si ha de salir por mi daño. Pues hacia allí un vulto veo, que con tu voz me has abierto si es Don Enrique: No hay duda. que haya hombre, que a ver acuda de noche, lo que el deseo Dame dos, tres, cuatro, cinco) de día no ve! . No, Martín, culpes en mi acción alguna, culpa mi adversa fortuna, que pudiendo ser el fin dónde pueda verlo? . Calle, de estar aquí, el de lograr un amoroso placer, un pesar hubo de ser. Y aún pesar puede el pesar me pagara de este abrazo. . 1 algo más si porfiado Dorotea? . Bueno lindo, y aguardas hasta las nueve . qué La tormenta, que llueve el nubarron de vidriado. Cómo? . Vaya, que la tengo) Mira, hombre de Satanas, que estás en riesgo evidente. Suele ponerse allí enfrente: tujces ven, que vive Cristo, . Sí, y tú le llamarás: llega . . . A mí: A vos: seguidme, qué dices? . que yo sé como:! que os llama aquella persona, que está en casa de Leonor. Isabel es, quien lo ignora? sígueme, Martín. . Ya tienes quien te vaya haciendo escolta, con que han de ver si consigo sin que te vean, ni te oigan enciérralos donde dije, Si es a ese fin, no replico. . Dos vienen. Yaún Leonor, cierta engañisa . Vengan docientos: y aguardame. A quién importan vida, y honor sus sospechas, qué poco un sosiego logra! No he podido descubrir a este Don Felix, que nombra , . ( quién duda que es él, pues siempre Madre de sustos, y horror: veo que embozado: . Hacia mí que ello dirá. . Ya te sigo. . el papel. Pero qué miro! , en la esqa está una sombra. con solicitud curiosa Noche, de temores llena: en ella las noches todas Pues retratando mis penas: se llega un hombre. . que fuera, 2. Qué mandáis. Me hace espaldas tu piedad:) que embarazase una droga Tu confusión me desmiente. mi intención! Ah Caballeros. Púntico en boca, y prontos a la ocasión, 3. Vced el caso disponga, y en gérgara. . Qué hermosos. plumajes para la horca! Señor Don Felij? . quién es? Quién ya que el nombre le infor- quiere de vos inquirir (ma, qué es lo que os trae a estas horas a este sitio, y qué acciones os conmueve indecorosas hacia un respeto el más grande. A propusiciones lecas respondo yo de esta suerte. ̱. Y yo concluyo de estena. Ahora es ocasión, llegad: la justicia. . Yo? . La boca le tapad: vaya, 3 Venid. Malogré la acción heroica que intentaba; recatarme (pues que no advirtió la Ronda en mí) es fuerza, y pues le lleva a la cárcel, poco estorba, que allí podré dar con él. Por no encontrarlos, que coja esta calle, y entrarme en casa es mejor. Aquí se ahorman los guapos. . Tanto rigor por casualidad tan corta? Entre, y calle. Adiós, amigos. Ved si mandáis otra cosa. Doña Inés? Qué es lo que quieres? Y Don Felij. . En esotra pieza está. . Dame la llave: él no te vior . Y aún de forma mentí la voz, que ni el eco pudo conocer, . Allora llama a Leonor, y trae luces. Aquí te las tengo prontas, y ella está aquí. Qué me ordenas? Que tus contrarios conozcas, y que sepas que tu esposo, siendo un pobre zampa torras, ha sabido hacer sin ruido lo que otros gritando no obran. Pues por qué me dices eso? Porque has estado sin hora hasta aquí, por un papel, que de Marta la piadosa Ya todo está descubierto: has escrito por Inés: con quejas? mira, que nada se ignora, y que es tiempo de hablar claro. . . Ay infelice de mí! Ya Inés me informó de toda . Quién mi sosiego al- la máquina que dispones, mi bien, y el tuyo; y desde hoy son estos? . Qué pavoro- voces alteran el aires y tú verás como logras con mayor deuda te adora mi obligación. . Pues oculta! , . voces enviste los aires, . Quién ha vuelto por su honor está aquí; y de lastimosas cuando yo te avise. Toma tú esa luz, abre a Don Félix. Cielos, yo he sido dichosa. queda hecha pepitoria. Don Felix: Mi bien? Quién llama? . Lo que vuestras ceremonias, L imprudencias me provocan. Pero qué miro! ah traidora! qué es esto? . Ver una infame ó Don Demonio? . Aquí está. Muere. Ay infelice de mí! . Dónde está un papel escrito Esta es otra gerigonza: motivo de mi deshonra. Adónde estoy: y que de un balcón se arroja? No impidáis, que de muerte a una alevosa. de Leonor, de lastimada No dices que este es tu amante de mi honor, puso ella sola mujer, o diablo? . Pues propta la pluma, no la intención. la llave encuentro en la puerta, . Ese desengaño sobra; aquesta cuadra me esconda. Quién vas Mas que es lo que miro! a quien engañada, y loca Inés, quién es quién te noja: mantuve en otra creencia que yo moriré a tu lado Buena va la trapisonda, Don Juan como amparáis vos y sin que nada vea, ni oiga a quien . Suspended la heroica Leonor: paguelo mi vida, cuchilla, que soy Don Felix, y es vuestra hermana mi esposa. he causado yo esta ruina. Cómos Cómo de aquel lance, yerro, y emienda; mi mano que fugitiva hasta ahora la ha traído, soy el dueño. Es mi nobleza notoria; Don Feliz sol de Toledo; si por mujer me la otorgas todo lo remedias. . Esta es Comedia, o Babilonia? No dije yo que estos cuentos, porque mi honor restaurase. habían de parar en solfas Fuerza es abrazar el medio) a Don Felix. . Jesucristo, que el pundonor me recobra. Ya todo está descubierto: grita, Leonor, que ya es hora. con quejas? y que es tiempo de hablar claro. . . Ay infelice de mí! Ya Inés me informó de toda . Quién mi sosiego al- (borota Qué tristes ecos mi bien, y el tuyo; y desde hoy son estos? . Qué pavoro- voces alteran el aires (as 2. Quién maltrata mi señora: mi obligación. . Pues oculta! , . voces enviste los aires, . Quién ha vuelto por su honor haciendo lo que le toca: ya Leonor con esta daga Qué dices? . qué has hecho? Cielos, yo he sido dichosa. queda hecha pepitoria. vuestras malicias, y vuestras Quién llama? . Lo que vuestras ceremonias, L imprudencias me provocan. a un Don Felix, Don Alforja, qué es esto? . Ver una infame ó Don Demonio? . Aquí está. Ay infelice de mí! . Dónde está un papel escrito De ese papel es la nota mía, y le escribí a Don Felix; y aunque es de la mano propia mas el hombre que seguistes, y que de un balcón se arroja? que de muerte a una alevosa. de Leonor, de lastimada No dices que este es tu amante de mi honor, puso ella sola mujer, o diablo? . Pues propta la pluma, no la intención. la llave encuentro en la puerta, . Ese desengaño sobra; Fue Don Enrique, señor, siendo yo la que amorosa quise atraerle a mi afecto, Quién vas Mas que es lo que miro! a quien engañada, y loca Inés, quién es quién te noja: mantuve en otra creencia pues temeraria, y traidora 2. Pues cómo, infame? Don Juan como amparáis vos y sin que nada vea, ni oiga a quien . Suspended la heroica Leonor: paguelo mi vida, Deponga y es vuestra hermana mi esposa. he causado yo esta ruina. vuestra razón el enojo, que es bien que yo reconozca yerro, y emienda; mi mano en de Isabel. . Y una sombra, que vi hablando con Leonor? Es, que sabida mi historia, de hablar a su cargo toma No dije yo que estos cuentos, porque mi honor restaurase. Fuerza es abrazar el medio) a Don Felix. . Jesucristo, como andaba la pelota! la honra de un hombre de bien entre vejetes, y mozas. Mira, necio lo que has hecho: Mira cuán ciego te arrojas: 2. A dar muerte a la inocente. Ahora salís con la droga de inocente, y me metéis una daga por la cola con cada palabras Perros, quien me deshonraba, a costa de mi paciencia, eran cuanto: juzgaban mal de mi esposa; que yo nunca lo juzgue: la Manga de la Parroquia traigan, que han de morir. Tente. Tu solamente, Paloma de mi vida, y de mi alma, suspenderás la ponzoña de mi venganza. Todo esto ha parado en que eres boba en escribir por nincuno; si otra vez la pluma coma con un trinchete te tengo de revañar ambas corbas, Leonor? Vayan noramala, cásese él con esta moza, Daca, puerca; Toma; brutó. Váyanse todos, y todas; no quiero más enemigos: que suegros, padres, fregonas, y criados, son en las casas, para con sumir, las gomias, para enredar, los demonios. Dulce fin . Suerte dicho (sa! Gran ventura! Extraño gozo! 2 Mis desaciertos perdona. Lorenzo, mi ser es tuye Abrázame, fanfarrona de mi vida, y sepan todos, que la prudencia es gran cosa, que el más Necio sabe más en lo que a su asunto toca; que la Honra da Entendimiento. Y con dos palmadas solas quedan premiados, y alegres nosotros, Ingenio, y Obra,