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Texto digital de Los hijos del dolor y Albania tiranizada

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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Los hijos del dolor y Albania tiranizada. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/hijos-del-dolor-y-albania-tiranizada-los.

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LOS HIJOS DEL DOLOR Y ALBANIA TIRANIZADA

JORNADA PRIMERA

Y Nire tanto que los muros Ode la Cabeza de Albanía tiemblan de ver mi braveza entre sus almenas altas: y en tanto que el Albanés oye a sus puertas mis cajas, y mis Genizaros fuertes galopean sus Campañas: bellísima ingrata mía, a esas ondas arrojada desde el Cielo donde asistes, mira en la tierra mis ansias: mira cubiertas de luto mis soberbias Galeazas, cuyas tristisimas velas mis sentimientos declaran. negra traigo la marlota negro el capellar, y manga tocas negras, negras pluca negra, y enlutada el alma, tristes tocan mis trompetas, bajas y roncas mis cajas, y si doy muertes al mundo las doy con mano eniutada. Tu ausencia lloro, y mi muerte, y entre tanto que las parcas tejan el hilo a mi vida he de buscarte, y llorarla. Fuiste cautiva y a un tiempo de tal manera adorada, que por tenerte presente te hice imagen de el alma. Fue tu crueldad enemiga de tal manera adorada, que por tenerte presente, contra mi vida tirana, de los ojos de mi gusto tu hermosura rme arrebata. Echásteme al mar huyendo del fuego de mis palabras, que aunque eran hechas de fuego no murieran en el agua. Ay fuego! ay ausencia! ay muerte! ay luto! ay tristeza! ay ansias! ay destierro! ay imposibles. dejad que vengan las armas; no quiero adorar ausentes; no quiero querer a ingratas; fuera del alma, enemigos que toca a rebato el alma. Caiga Albanma por el suelo y el Castrioto que la guarda, descuidado a mis banderas sepa el valor que las manda: quitadme esa triste insignia, que ya la tengo llorada, y de hoy más en mis Reales ni se ponga, ni se traiga: . a fuera, hechizo fingido. Qué las arrojaste? . Ah estado el tiempo que la has traído, como en sepulcro de olvido Marte en tu pecho encerrado; y aunque en aquesta opinión todo Grecia te tenía, y todos tus deudos son, nadie te lo reprendia, hasta verte sin pasión. Callad, basta ya: de luto disimulaba mi pena, como negociante astuto que la pasión es arena donde no se coge fruto: mas ya que ella no quiso desarraigar este daño de tantos años preciso abierto está el desengaño, y introducido el aviso. Albania espera turbada del poder con que le envistes? ya te mira desmayada, sus Capitanes de tristes no pueden mover la espada; el militar alboroto, que ya la Ciudad espanta, se entra por el muro roto y el cuchillo a la garganta acobarda a Castrioto; pero qué mucho que inquietes enemigos semejantes, si sus vidas acometes con setenta mil Infantes, con cuarenta mil Ginetes? Tuya es Albanía sin duda hoy tu grandeza la acaba mejor que a Chipre y a Buda que la fortuna la alaba y tu ventura la ayuda. Aunque llueva el mundo balas tengo el negocio seguro. A quién en fuerzas no igualas! A ellos, mueran, al muro, al arma, arrimar escalas, que por la sagrada ley que el gran Mahoma en Turquía plantó, por Escanderbey que he de hacer a Albania mía, y tributario a su Rey. De más triunfo eres capaz. Al arma. . Fiero enemigo, riguroso y pertinaz. Tú te defiendes conmigo? Yo salgo a tratar de paz, aunque son muy temerarias las condiciones que das. Qué más llanas, y ordinarias? Castrioto, pido más de unas ordinarias parias? Salgo solo? Salga, y crea que es pura necesidad Aunque oprimido me vea, . empeñar la libertad ningún noble lo desea; pero visto que padece esta Ciudad alterada los daños que no merece y que tu robusta espada por momentos se embravece quiero aceptad el partido de Amurates, tantas veces negado, como ofrecido. Gracias Alá, que obedeces. Quiero paces. Yo las pido porque siempre he deseado tu amistad, y no tu daño. Yo estaba en eso engañado. Cabe en mi verdad engaño? Se que es verdad de Soldado. Pues porque sepas de mí, que procedo diferente es mi voluntad que aquí la paz perpetua se asiente, que en mis cartas ofrecí. Diez mil ásperos pretendo que en cada un año me des, y esta condición cumpliendo, defenderé al Albanés mejor, que ahora le ofendo: con muy poco me contento, mas comó al Cielo levanto mi glorioso pensamiento, no estimo el tributo tanto, como el reconocimiento. De tu magnanimidad descubres bien los quilates. pues de una rica Ciudad, que a tanta costa combates no quieres más que amistad. Y cuando con tu porfía tantas lunas enárbolas, pides tan poca cuantía, que con dos Escuadras solas gastas tú más cada día. Pido moderadamente, y no con otro misterio pues sabe todo el Oriente, que estimo más que un Imperio un tributario valiente. Yo, aunque serlo pretendí, ya como flor me sequé; y como ya no es en mí mi mocedad lo que fue, tampoco soy el que fui. Yo fui temido algún día, pasó aquella edad dorada, porque fue buena, y fue mía, mas la fe de una alma honrada suple por la valentía. Las parias juro, y consiento por la Cruz santa que adoro, que te rendiré contento con diez mil ásperos de oro, cien mil de agradecimiento, Haste los ninos de cuna las armas pidiendo están, porque sienten mi fortuna después que crezcan, darán nuevos rayos a tu luna. Y tenéis hijas? Quería negarlas, mas si señor. Son hermosas? . Cómo el día; es divina la mayor, si no fuera cosa mía: a hablarte vendrán conmigo. Antes no es cosa segura que si a tus obras me obligo no se ha de ver la hermosura en casa de su enemigo. Para más seguridad no ver a tus hijas trazo que hay peligro en poca edad, y la hermosura es un lazo donde muere la amistad. Qué hijos tenéis varones? Tengo cuatro, el uno ausente. que honrosas ocupaciones le ocupan heroicamente entre infantes, y bridones. De los que conmigo están verás los dos, si quisieres que a tu servicio vendrán, gran Amúrates, pues eres su Rey, y su Capitán, porque yo les advertí que viniesen a buscarme. Tus hijos están aquí. Estos dos vuelven a darme el mismo ser que les di; pedid la mano imperial al gran Turco, arrodillaos. Hicístelos de cristal? Son bellos. . Están criados sin aparato Real; y aunque soy Rey, guardan bueyes al sol, al agua, y al frío; y en estas rústicas leyes para ser pobres, los crio, si no pudieren ser Reyes. Como el favor y el desdén en la fortuna es igual quiero que diestros estén por si no viniere el bien. Desde hoy había de quedar guardando generalmente ese modo de criar, mas no lo debe de estar porque no hay padre prudente. Cuál de estos es el mayor? El mayor es Constantino. Representa gran valor. Es él que primero vino. y le he enseñado mejor De su buena urbanidad nos da esperanza notoria. Tendrá alguna calidad, que ganó la palmatoria en la escuela de humildad. Vos sois el segundo? 2. Yo. Por cierto gracioso niño! Vos habláis? . Gusto me dio. Porque te llore le riño que hace lo que no aprendió. porque no le supo dar mi hijo a ti, ni a otro dueño, que después que supo hablar, a hablar verdades le enseño? que yo enseño a dar pesar. Prudente, y honrado viejo, . no me admira, ni alborota el saludable consejo, que la sangre Castriota sirve en Albania de espejo tú pura y clara verdad me da a entender lo que vales, y es mucha felicidad, que padre de hijos tales tome conmigo amistad; y pues firmada la tienes porque algún tiempo no impidas sus felicisimos bienes, estas dos prendas queridas he de llevar en reenes. Cómo? . De impedir no trates lo que afirman tus quilates, pues dirá el mundo después, engañole el Albanés en las Cortes de Amurates; y los tengo dé llevar aunque algún pesar recibas, en se que se han de criar: no como prendas cautivas, sino que van a mandar. No consientas, ni pretendas tan gran sinrazón, no olvides tu libertad, no te vendas. Pocos tributos me pides, mas llevasme muchas prendas. Ten atención a mis quejas revoca esa injusta ley que a tu crueldad aconsejas: qué importa dejarme Rey si Rey tan pobre me dejas? Si la amistad que traté contigo es llana amistad, por qué me agravias? por qué? derríbame la Ciudad, y déjame el gusto en pie: bien costosas amistades capitulan tu grandeza, pues ya que tú te persuades a hacerme tanta aspereza, a los ásperos añades. De esa suerte harás que entienda, que me has querido engañar y que de tu fe me ofenda, que al que desea pagar, poco le duele dar prenda. Tus hijos serán tratados como en tu mismo poder, y mejor que en él honrados. Y qué en efecto ha de ser? Sin duda. Ay triunfos pasados! hay brazo fuerte algún día, y ya sin ningún valor! Mirad, que os pide Turquía lo más noble, y lo mejor: qué es de vuestra valentía? Convertiréis por ventura esta crueldad que escucháis? mas aquel que os la procura bien echa de ver, que estáis cerca de la sepultura. Y qué consentirlo quieres? Leonardo, no está en mi mano. Será a fuerza lo que hicieres, y serás padre tirano si hijos por el Reino dieres: ha buen Jorge Castrioto, que si estuvieras presente nunca fueras de ese voto Que tal crueldad se consiente! Para qué tanto alboroto? despídete presto de ellos. No mandes que me despida, porque si dejo de bellos, las reliquias de la vida se iran volando tras ellos. Hijos. . Ay Padre! Es posible que de estos dulces abrazos me aparte un hombre terrible! hágame el Cielo pedazos, que es un dolor insufrible. Toquen la caja a marchar que con esto voy seguro. Hijos, volvedme a abrazar, y seréis piedras de un muro mandado ya derribar. Hoy hereda un brazo fuerte de mi vida la mitad, y mi mejor sangre vierte con cuchillo de amistad, porque dure más la muerte. En prendas de que le quiera me lleva todo el caudal; pero si de esta manera amigo me trata tal, siendo enemigo qué hiciera? En fin los das a Turquía? quejarme, y culparte puedo. Hijos yo os veré algundía, porque con soplos de miedo arde la sangre más fría. pues quedas con miedo? Sí. . De qué? De que he de perderlos, que aunque el Bautismo les di, puedes tu ahora hacer de ellos lo que te parezca a ti. A Jorje quiero llamar. Alá los guardará. Vete en paz, no los maltrates. El gran Señor lo promete. No ves que soy Amurates? ningún temor os inquiete. Partid con mi bendición, y hagaos el Cielo tales, cual es vuestra inclinación. Padre, nos dejas? . Iguales mi pena, y desdicha son: quiero irme antes que llueva el nublado de mis ojos un mar, que la tierra beba: hijos doy y danme enojos cruel Turco, y fiera nueva. . Contento voy, porque llevo conmigo estas dos centellas de un viejo que fue sol nuevo. Qué piensas hacer con ellas? Mi gusto, no lo que debo. otra vez vuelvo. A qué vuelves? A ver si estabas burlando, o en llevarlos te resuelves. No debe de ser así, sino que enfadar procuras. Quedose mi luz aquí, y como camino a escuras vuélvome donde salí: no vuelvo a que los regales con favores cortesanos, sino que, pues tanto vales, que te doy hijos Cristianos, has de volvérmelos tales. Pues mi palabra real no lo asegura? Si hace, más de este amor paternal un temor villano nace que es gran profeta en el mal. Mucho debes de querellos. Mas que tú sabrás a mallos; y pues te me vas con ellos, quiero bellos, y mirarlos por si no volviere a bellos. Pues ya los viste. Y me admira cuanto el mirarios festejo soy como aquel que con ira le arrebatan el espejo, y él más apriesa se mira voyme y perdona si he sido a tu Majestad pesado. Soy tu amigo. Hoy he sabido que no alegra un bien ganado lo que entristece un perdido. No sufriré desvaríos aunque mi altivez condenes. dicen vasallos que tienes. que estos hermanillos míos se lleva el Turco en reenes. Doilos, porque mis renombres no se acaben donde reino. Mas que nunca Rey te nombres; más vale un hombre, que un Reino: da el Reino, y no des dos nombres. Aunque lo que es justo pidas no romperé mi verdad. Mas que quedén mil perdidas: estimas tu autoridad padre, mas que nuestras vidas? que es menester que Amurates, porque sin gente te ves, quiera pedir disparates: no es demasiado interés, que por enemigo amigo le trates? dirán mil naciones varias (que este suceso sabrán) que son paces temerarias, y que de miedo le dan hijos, amistad, y parias; basta la amistad, y sobra que ya revienta de gozo con la arrogancia que cobra. Bravas palabras de mozo! Son hijas de alguna obra: aunque mi edad no promete fortaleza verdadera, vuestra amistad no sufriera si así como tengo siete setenta lanzas tuviera: por ser poco su poder es mi padre tributario y no con mi parecer, que otro más recio contrario para mi nunca ha de haber; y aunque debiera salir a su lado un hijo fiel, que se ha de honrar de servir no quise salir con él porque se vino a rendir. Piensas, que por tu amistad tratamos de paz, cansados de guerra, y necesidad? Pues no hay catorce Soldados de presidio en la Ciudad? pero cuando todo roto pusieres tu pretensión estos bastarán, que son los Soldados de Castrioto. Es aqueste el otro hermano que estaba en la guerra? . No. Repósito, aunque es villano, que es más soldado que yo, no soy él, mas soy su hermano. En las partes Orientales ay Reinó que le obedezca. Tiene mi padre hijos tales, que aunque yo humilde parezca, tengo soberbias señales; mira este brazo derecho con una espada sellado Escandalizar me ha hecho. Este mozo nació armado. Ay tal? Será de provecho. Yo os prometo que algún día esta juventud lograda engrandecerá a Turquía que pues es la muestra espada, será el paño valentía. mucho crédito te dan tus arrogancias, mancebo, serás un gran Capitán y si a tus hermanos llevo, a ser estimados van. Cómo llevar? s Qué me miras? Mi desventura lo aprueba; ya consentí; qué te admiras? me maten si no los lleva quieres que diga mentiras? Pues si tan poco dolor tienes, para que me quejo? Quédame a mí tu valor. Antes yo también te dejo, que voy por su defensor, ya que tú tan mal los trates. Yo voy en guarda de Reyes por toque de esos quilates, que son de diversas leyes Castrioro, y Amurates. Quién te besara los pies por lo que haces por ellos! Yo gusto, noble Albanés, que vayas tú mismo a verlos. Voy fin duda como ves. De todo punto perdí el bien que gocé viviendo. Esos niños te encomiendo ya que me dejas sin ti. De Albanía soy, y Cristiano, mas como hay paz, entendía que aba seguro. Eso es llano; y dónde vas? A Turquia voy a buscar un hermano. Está cautivo? No sé si acaso se habrá librado. Es hombre libre? Es casado, y bien mozo le dejé. Si con disgusto quedó, ya es viejo, aunque no lo fuera. No es regla infalible. . No? Si el trabajo envejeciera, ya estuviera cano yo. Un banco en mi nave os doy aunque es cosa desabrida. Por agua ir; contento soy: agua me ha dado la vida, y así bien con ella estoy: acuerdome que enfermé con mucho peligro un día de un fuego que no se ve: yo me helaba, y él crecia, bebime un mar y sané. No sé yo con qué intención! que no fue cura segura. Era mal de corazón, y entonces la calentura aba ya en declinación. No es esta la que perdí? Mirane? perdida soy. . Certificara que vi aquella por quien estoy tantos años ha sin mí. Volviste a representar tu memoria tan de veras que al verte, y oírte hablar, jurara que tú lo eras, si yo no la viera ahogar. Qué, tu vistela caer? Y ahogarse en mi presencia. Ya estas segura, mujer. Dime una cosa. Prudencia mirad, que os he menester. De dónde eres natural? Soy Albanés. Cosa es llana, porque tu lengua es tal: di, tuviste alguna hermana? No me remuevas mi mal, esa es la que busco yo Y por esa estoy perdido. Desde Francia se embarcó al lado de su marido: y nunca más pareció. Qué eres hermano de aquella tan bella, como cruel y tan libre, como bella? en el mar se echó, y en él perdió su lumbre mi estrella. De su propia veluntad se ahogó? pobre mujer! Mira qué temeridad! Y por qué? Por no querer. A quién? . A mí. Qué impiedad! viose mayor desventura? volvéreme desde aquí. Buscabasla? gran locura! piensas que se hallaba así tan peregrina hermosura? En ti solo se retrata vivamente toda ella, mas aunque beldad ingrata, allí me mataba bella, aquí imposible me mata. y pues llamarte mereces su hermano, si reinar quieres, Rey te llamen veinte veces las diez veces por lo que eres, las diez Por lo que pareces: Ferí y Orcan, mi baja. . Qué mandas? Muriendo vivo dad refresco a este galán. Si tanto favor recibo tus vasallos qué dirán? Entra, hermosa semejanza, pisa el cuerno de la luna. No me enloquezca es peranza, que me ensaya la fortuna, para hacer otra mudanza. Si hombres de tantos quilates forman amistad fingida, no es mucho que tú la tratés esta es verdad mantenida: qué traje es este, Amurates? Por qué deslustrar deseas esclarecidos linajes? nunca en tu favor los veas: son mis hermanos tus pajes, para que les des libreas? Si Mahoma por acá te mandó que así vistieses, no usamos tocas allá, mi padre te dio Albaneses, Albaneses se los da: mándaselos desnudar, que yo les daré vestidos, con que se puedan honrar; mira que son bien nacidos. y los vengo yo a guardar: mas por la Sisa de Roma de desnudarlos mejor: Jorje, ese cuidado toma, que quitará por su honor el Capellar a Mahoma. Qué de esa suerte me ultrajes! Quisiera hacerlo sin voces, venid, desnudillos pajes, tu toma tus albornoces, y dalos a tus bardajes. Mucho me irrita el fervor con que mi altivez desdora; pero pause aquí el rigor, que si en trato no mejora, yo castigaré un traidor. Toda la canalla lleve agua dulce a mi Navio, Vaciad los cántaros presto para que volváis a hinchillos. Canalla, en habiendo puesto en cobro los cantarillos, al remo, que importa esto: Repósito, en mi poder tengo un natural traslado de tu querida mujer. Retrato? quién te le ha dado? Un Tudesco mercader, estoy con el muy contento. Siempre en ti de mis enojos estoy mirando el anmento: pondrás límite a mis ojos! Pondrasle tú a mi tormento? cuando ahora de nuevo intentas dar penas al alma mía? Qué de pesares me inventas! con celos cuando vivía, y ya muerta con afrentas. Esposa tuve leal, notorio fue su buen trato, mas siento, y no siento mal, que pues honras el retraro, te obligó el original. Un hermano de tu esposa a mi servicio ha llegado, y será cosa forzosa quererle yo por traslado de pintura tan hermosa. Es parecido en extremo a la que en amor igualo; yo tu descuido no temo, C cuida bien de su regalo, y alza la mano del remo, Hermano de mi mujer en servicio de Amurates! Santo Dios, que puede ser? Trátale bien. No me mates, sobresalto espera a ver. Mi deshonor está llano, este aleve determina dar en lo amante otra mano que no tiene hermano Uisina: ella es el fingido hermano. Aunque se arrojó en el Mar aquella enemiga mía::: Mas para qué es vacilar? porque se rescataria para volverme a afrentar. Al mar, al mar, quenos ll él viento para Turquía, alza las áncoras, leva. Oh Naves! el mar os beba, aunque se sorba la mía, y en altos peñascos rotas vuestro poder se consuma, y a las Costas más remotas salgan entré ovas, y espuma Capellares y Marlotas. Cansado, y solo Santo Ángel, he llegado a vuestras puertas, que la vejez animosa, aunque se tarde, al fin llega. Abrid, abrid, Padres Monjes, de la Cruz Aragonesa. que por merced de la Virgen Mercenarios os confiesan abrid, que yo en vuestra Casa he de enterrar la grandeza, que ha estado viva hasta ahora en un castillo de tierra. Con una Casulla blanca cubriré las manchas negras qué me dio en lugar de luto el tizue de mi tristeza. Lloraré ausentes mis hijos ya en el Coro, ya en la Celda, que no lloran bien los Reyes, que en juzgar causas se emplean. Castigaré mi avaricia, humillaré mi soberbia, pues por conservarme Rey di hijos al Turco en prendas. Válgame Santa María, Princesa de las Princesas! quien está a la Portería, que llama con tanta priesa? Deo gracias. . Quién llama? El Rey, . Qué Rey? Un Rey de miseria que por no serlo de Albania, hube con el peso a cuestas. De humor viene el hombre; amigo, viene de máscara, o fiesta? Sepa que soy mal sufrido, y hago mal impertinencias: no hospedamos acá Reyes de su autoridad, y prendas. Padre, espere. No conozco a Rey, ni a Reina si quiere entrar, como dice, espere a que abran la puerta, y perdone. . El Rey Castrioto, aunque mandarlo pudiera con la autoridad de Rey, le ruego que abra sin ella: abrame por caridad. Mala caridad me venga, si no estoy para arrojaros una media almena de estas: a mi papilla? a Fray Juan? qué traza de Rey aquella! qué Caballos le acompañan? de qué Carroza se apea? Váyase con Dios, bribón. . Aquí de Dios, que me niegan la puerta de la merced, que está franca para hacerla. Quién tan apriesa nos llama? Padre yo he llamado apriesa. Vuestra Majestad aquí? qué novedad es aquesta? deme sus Reales pies. Tiene vuesa Reverencia: Padre Prior un Portero, que niega a Reyes la puerta. Es un Frailillo ignorante, no conoce, nirespeta, porque no salió en su vida de entre estas tapias de tierra; pero Rey de Albanma ilustre, como a pie, sin más grandeza, si hay desde Eloy a Santo Ángel poco menos de una legua? qué es menester de esta Casa? Capilla y hechura es vuestra, mirad si queréis las Cruces para gastos de la guerra: aquí están los Sacros Vasos para vuestra Real defensa, desdé el Incensario rico a la pequeña Naveta; y si queréis que mis Frailes vuestra libertad desiendan, armados los pondré en campo desde el cuello a la escárcela. Diferente pensamiento es el que ahora me mata, no vengo a vuestre Convento por Cruz, ni Caliz de plata, por Lampara, ni Ornamento, antes quiero entapizar, dorar, pintar, y lucir B desde el Sagrario al Altar, que el Rey nunca ha de pedir pues es de los Reyes dar: quiero ser Fraile. De espanto te puedo mirar apenas. Juro por el Árbol Santo, donde las sagradas venas de Dios se agotaron tanto: por la misteriosa sed, padecida en el Calvario, (que otros llamen Monte Oreb) que espero el Escapulario Sagrado de la Merced; y por si algún fiel hubiere tratado mal en Turquía, con el rescate me espere, que he de prosesar el día que el Hábito me pusiere. Es posible que te inclinas a parecer tan humano? Saben las sienes divinas que vale mucho un Cristiano, pues costó tantas espinas, Mucho valor en ti tienes, Y pues en ausencia paso tanto mal sin tantos bienes, y eré mis hijos de paso, dados al Turco en renes. Ya les queda a mis vasallos quien les gobierne por mí quiérolos ver, quiero hablarlos, avariento los perdí, prodigo pienso cobrallos. Tu piadosa compasión me ata de pies, y manos. Quebrántanme el corazón, Padre, mis hijos Cristianos, que no sé si ya lo son. Efectuese al momento resolución tan Cristiana. Y si de ello eres contento tomo el Hábito, y mañana he de salir del Convento. Y lleva en tu compañía al Portero, que es un rato contra la melancolía. De ser obediente trato. Merced a Santa María: Enados días, si hay buen tiempo, en coeliiesi ema Nunca reiné tan contento; mas tú, Corona, qué das sino inquietud, y tormento? .

JORNADA SEGUNDA

JORNADA SEGUNDA ̱. Oh dulce Puerto de mi Patria amada tu playa amena, y tus arenas piso. De Persía el Gran Soldan con una Aro amenaza a tu Alteza. (mada Cómo es eso? La altiva insignia en su fanal pintada es un Gigante que te lleva preso. Soberbia insignia! Y quién es el Gigante? Será el Soldán, según es de arrogante. ̱. Esperando ocasión barloventea, porque hasta ahora el tiempo no le ayuda. ̱ Y que tan temerario, y loco sea, que mis victorias infalibles duda! Mi Armada poderosa no pelea con quien sin honra reservo la vida, Y si acomete? ̱ Tu temor me afrenta: no basta que en mis Mares le consienta. Si así se me atreve a mí, es porque no me conoce: sigue al hijo del Sosí ea con diez Galeras, o doce, mi autoridad pongo en ti, su flota va navegando cubierta de tafetanes. Parte esas olas cortando, y vengan sus Capitanes en tus Galeras remando. Por el honor que me das tus pies imperiales beso. Ya sé que mereces más, Tanto me obligas en eso, que lo estimaré jamás; y fía de mi lealtad, que en los casos más extraños verás esta voluntad, no obstante los pocos años de mi juventud, y edad. Cuántos serán? Veinte y siete. Pocos, y grande el valor que esa pora edad promete. Pues yo me parto, señor. Dame los brazos, y vete; y permita Alá, famosó Jorje, que lleno de fama te vuelva a ver victorioso. Apriesa el tiempo me llama. Parté. . Parto temeroso. De qué? La causa no digo. Temor ha de haber en ti? No es temor del enemigo que soy Jacob, que nací sin ese escudo conmigo: antes que naciese yo que hubo medrosos concedo, mas ya el temor acabó, que murio de miedo el miedo cuando en el mundo me vio. Tú tampoco podrás ser temido de esa manera. Es para poder vencer; porque quien me acometiera si fuera vivo él temer? Seamos amigos llanos pues de servirte no huyo; y pues quedan mis hermanos Cristianos en poder tuyo quiérolos hallar Cristianos. Es profeta el corazón, . y el de este mozo lo ha sido. Mira, Amurates, que son hijos de quien no ha sabido consentir jamás traición, y con esta confianza me parto. De mí la tienes, será cierta mi mudanza. Yo voy perdido de bienes, pero rico de esperanza. No miente: iran cuatro Naves y entre las cuatro la mía. Prueba con medios suaves. No ay Capitán en Turquía, y a el encargan cosas graves. Yo creo que ha de ensanchar los Reinos que Alá me dio. Jonás, que sales del mar, que Vallena te tragó, y te volvió a bomitar? Qué fortuna pudo ser, que a nueva vida te apliques, que si ya no puede haber Nínive donde predique, para qué eres menester? Donde has vuelto, Jezabel, libre del mar proceloso? mas quiere el tiempo cruel que yo me ahogue celoso, pues tú no te ahogaste fiel; y por poder esconder tu resolución tan clara, desmientes tu propio ser como si no te quedara lo mudable de mujer. Repósito. . Señor. Mira si es parecido retrato de tu esposa. . Eso me admira. También lo tendrá de ingrato, si se parece en la ira. Que sirve de buena gana te puedo certificar, y el amor de su hermana pienso que viene a enmendar, que luna con luna gana aunque pudiera excusar mi cuñado esta venida. No ves que viene a busca? aquella lumbre perdida entre las olas del mar? Señor y todo mi bien, mira que te soy leal. Los que tus disfraces ven podrán sospechar mi mal, y no asegurar mi bien. Mira, señor, lo que gana un amigo por ser fiel, que por mi crisma Cristiana, que vengo por verle a él, mas que por ver a mi hermana. Y no me debéis, mancebo, esa, y mayor amistad? Qué ha hecho por ti de nuevo? Por el ser hombre es verdad, solo esa amistad le debo. Una Calupa a gran priesa llega en tu busca a la orilla. Agradable nueva es esa, si es espía quiero oírla. n , . Esos Imperiales pies gran Amúrates famoso espero para besallos, favor que merecen pocos: Yo soy natural de Albanía, nieto de el gran Castrioto cuyas pasadas hazañas lleva la fama en sus hombros. Heme criado en Epiro entre aquellos hombres toscos, tan intratable en el mundo que a mi apenas me conozco. . Ausentándose mi padre según que después me informo por Gobernador de un Reino, dejome pequeño, y solo; dijéronme que volvía. (ves Qué oyes, Ursina? i Y todos mintieron, que de sus Na- nunca vio Epiro los toldos. Crecí en fin, llegué a quince años, con pensamientos tan locos, que llámara al mundo mío. si en algo estimara el globo. Este es vuestro hijo, Ursina, que de escucharle me asombro? Temo que es traidor a Albanía. De eso estoy yo temeroso. En este tiempo mi abuelo Rey, bien que advertido poco, huyendo el peso del Reino, resolvió el ser Religioso. Gran caso! Profesó un Lunes, y un Martes que fue de Agosto pártime con la Corona con un escuadrón de Moros. Pedila a voces al vulgo como heredero forzoso, cuando la Ciudad ingrata dividida estaba en votos, Unos dicen, que me admitan, que me maten dicen otros, que tiene hijos el Rey y el derecho es suyo todo. Dicen que están en reenes de Amurates victorioso y que es el Reino de Albanía tierra de su patrimonio. Exeluyéronme crueles, y yo con sollozos roneos éntreme en una Calupa lleno de sudor, y polvo: hizome favor el tiempo y entre peñascos, y escollos llegome luego a la orilla que honran tus pies victoriosos. Esta es verdad, Amurates, aquel Reino queda solo, Fraile es su Rey excluido, sus hijos ausentes todos, apoderarte de Albania, que aunque la pierdo, me honro de que no gocen mis tíos la Corona que no gozo. Oh Cielo! con tu favor he de matar un mal hijo, que es a su padre traidor. Dame grande regocijo tu amenazado rigor; y pues está en Religión el Rey, y el Reino es ya mío, (si es cierta tu relación) desde Andrinopolí envío a tomar la posesión parta el famoso Abráín con esa restante armada. Hijo tengo yo tan ruin! Y a esta importante jornada procure un dichoso fin, harás que aquella Corona ya de obedecerme acabe. Tu valor el mundo abona. Sola se quede la Nave en que vino mi persona. Lo restante de la armada vuélvase a tender al mar. Hoy Albania me ha de das la Corona deseada. O y quién pudiera hacer en mi hijo un gran castigo! Ya no es hijo mi enemigo perperuamente ha de ser. Que a mi presencia ha venido a darme este desengaño! pero dejele de un año, y así no me ha conocido. Conózcame el Reino nuevo, que el Santo Alá darme quiso; mucho se debe a tu aviso, Albanés, mucho te debo; pero mis obligaciones agradeceré propioso, y te daré en mi servio honradas ocupaciones. En fin eres natural de Epiro? En ella nací, pero nunca conocí a mis Padres. Por mi mal. Mira este esclavo. Qué afrenta! . Conocesle? No señor. Como no tiene valor, es hombre de poca cuenta. Aunque tenga calidad, tengo en tu tirano imperio más años de cautiverio, que ese muchacho de edad. Es Epirota? Sí es, y yo a sus Padres conozo desde que un año tenía. Huérfano de ellos estoy no tengo Padre, ni Madre. Albania, tienes razón, que tan mala inclinación no la consiente un buen padre; y más el vuestro, que en veros traidor con el ser que os da, pienso que está donde está por volver a deshaceros: que el Cielo que tiene cuenta con los agravios, permite que un honrado resucite, para vengar una afrenta: a vuesta patria vendéis, rapaz, sin ceñir espada? vertiera la sangre honrada, que en tan vil pecho tenéis. Por qué revolvéis la paz común con tanto alboroto? Vos nieto de Castrioto? soislo, pero sois rapaz En mi cara has de atreverte? Poque me mates me atrevo que estos calices que bebo, mas duros son, que la muerte Ursina, que es gran dolor de una alma honrada, y celosa una mujer sospechosa, y luego un hijo traidor. Sospecha tengo, pues no te tengo por muy segura; mira cuanta desventura hoy a mi fortuna llega. Qué tratáis solos ahí? Dice mi cuñado a solas que culpa al mar, cuyas olas lo consintieron en sí. Pues para su confusión quiero tomar su consejo, que es tomarle hacerte espejo de mi determinación. Supuesto que en mi poder tengo por cautivos míos esos dos mozos tus tíos que podré de estos hacer? que me aconsejas? . Señor::: Ese ingrato ha de venderlos. Si ha de ser Rey uno de ellos, que mueran será mejor. Pierde los humanos fueros, según derecho ordinario cualquier Reino tributario si queda sin herederos: que ya que fortuna avara me lo quitó siendo fiera, si mi padre lo quisiera, su muerte te aconsejara, que está mi envidia morta! ordena, que con mi daño juzgue bien en el extraño mejor que en el natural. Qué consuelo habrá que cuadre vivo agravio, honor vertido, a un triste padre ofendido, que no ha de hablar como padre? Oh mortal ansia, y despecho! o muda infiel reprensión, que con lengua de escorpión me estás abrasando el pecho! qué hace que sediento rabia? quiérole hablar; por qué dudo? que al hijo de Creso mudo pudo dar lugar un agravio. Oyes, murmurando están de tu suceso, Albanés. Cómo de mi acuerdo estés, estos también morirán; porque si Albaneses son, estos mirando tu espada en su Patria ensangrentada, y manchada en su Nación, está cierto un mal suceso, que en el pecho más leal pueda mucho un natural, y cabe cualquier exceso. Pase, no es mucho rigor aconsejar que yo muera que estoy preso y sin honor, aunquesí me conociera lo aconsejara mejor. Si sabe que el ser me debe, el alma triste os ató del cuerpo donde se mueve, y al Pelícano imitó, que al padre la sangre bebe, que tan mal hijo engendró. Cuando a Francia me embarqué, entre los muros de Epeiro de edad tierna le dejé, como a enemigo le miro: ya no es hijo si lo fue. Como bien aconsejado quiero ejecutar por ti el parecer que me has dado. Hoy mis tíos mueran. Ya estoy yo determinado: Estanico, y Constantino mueran infaliblemente. Y Jorje? Su peregrino valor, que le tiene ausente, le hace oficio de padrino, pero morirá después. Aunque sus obras me obligan, no es seguro este Albanés. Albanés este? no digan mis amigos que lo es este, aunque de Albania viene, no es su Patria, si no ajena ni el ser noble le conviene: su sangre vende que es buena, pues la vende, no la tiene. Mira, Ferí, de qué suerte es mi voluntad, que deis a esos rapaces la muerte, quiero que los apartéis. Iré al punto a obedecerte. Ya que me queda lugar pues que se aparta Amurates, me quiero atrever a hablar. De descubrirte no trates, que en hijos no hay que fiar: reserva a Dios el castigo, aunque la razón te sobre. Qué dices? Esto que digo mira que eres padre y pobre y no hay mayor enemigo, No dejara de decir Urfina, mi parecer, aunque pensase motir: máteme: qué puede hacer? no es mayor muerte el vivir? Un hombre, qué conoció mucho valor, y nobleza en tu padre, que en ti no viene a culpar tu bajeza. Quién viene a culparme? Yo; y qué piensas que ha de hacer el Turco en satisfacción, sino mandarte prender? que el que priva por traición, muy cerca está de caer para mayor te apareja sedicioso Ciudadano tigre en hahito de oveja, que es tres veces inhumano quien tres muertes aconseja: llega, acaba de vender tu sangre en ello porfía y después podrás beber la de tu madre, y la mía, que soy yo, y esta mujer: tu madre propia es aquella yo tu padre verdadero mírala, y habla con ella, que hoy diera un Imperio entero el Turco por conocella. Válgame Dios! Cosas graves la encubren y atento estás? Hasta que la Historia acabes. No quiero decirte más, ya basta: di lo que sabes. En este monte::: Es querer una grande atrocidad. Absorto está mi poder: mas ha de ser la crueldad disimulada, o no ser salgan los dos de la Nave, y quédensé aquí conmigo, Hoy rompo la paz suave pero del mayor amigo es cierto un enojo grave: la Ciudad sabe sin duda mi venida, entremos presto antes que gente le acuda. Querer recibirte es esto. Mi larga ausencia le ayuda. Ay, hermanos quien pudiera llorar esta desventura! terrible muerte os espera. Lance faltal! suerte dura! A mi hermano ver quisiera. Ven, Albanés. A tulado voy recibiendo favor Y tú, pues eres traslado de una tirana de amor entra en mi presencia honrado. Mi bajeza favoreces. Grandes favores espera. Aún prometiendo ennobleces, El Reino de Albania diera si fueras lo que pareces. El Estandarte Imperial, tantas veces vencedor, lleve tu brazo leal, que tengo a tu hermana amor, y a ti no te quiero mal: marcharé de esta manera porque así espero triunfar. Fénix es mi pena fiera, pues de ella nace un pesar, aún antes que el otro muera. No vamos con ellos? . No, quedámonos, Constantino. Cómo? El Turco lo mandó; vamos; o bárbaro, indigno del bien que el Cielo te dio! a la espesura, Soldados, mirad, que os espero allí, Qué es esto? Nuestros pecados. Ea, al monte por ahí, inocentes engañados. Padre Fray Juan, pague el flete, y salte en tierra. Ya voy. amauna velas, grumete. En Andrinopolí estoy ya mi corazón se aquíete: o tierra ingrata Turquía, depositaria tirana del cofre de mi hidalguía. lago de sangre Cristiana, y quizá de alguna mía! que desventura me espera en tu suelo deseado que como si no lo fuera, sentí el corazón helado cuando pisé tu ribera! Gracias a Santa María de la Merced, que ya piso las arenas de Turquía. Oh que sos pechoso aviso el fiel corazón me envía! Ea, Padre, y Rey, marchemos a la Ciudad, que en un hora en su Alcázar nos pondremos; pisamos el Puerto y llora? Yo no lloro. . Pues andemos. Vamos Padre, en hora buena apenas puedo mover los pies por la seca arena. Vamos Padre. . No hay poder, no hay grillos como una pena: que hay en este montezuelo que no puedo salir de él? Quién le detiene? Un recelo, un pensamiento cruel, un incierto desconsuelo: ay triste. . Qué le ha turbado? Es gota de sangre aquella? Sangre es esta. Quiero bella; mas quién la habrá derramado? De algún zorzal, perseguido en el aire del neblí puede ser que haya caído. Este mustió carmesí, que de temor me ha vestido, no, Padre Fray Juan, no es ave, cuerpo humano la vertió. Qué cuerpo? No sé si es grave pero aunque lo ignoro yo mi sobresalto lo sabe. Cansado voy, por su vida que a la Ciudad se adelante, y diga de mi venida. Qué muerto está! No se espante. que, es mi pena muy crecida. Oyé una voz que se queja? s , , . Déjeme, Padre, qué voz? Ya se acerca, ya se aleja: del aire el soplo veloz ya la corta ya la deja; más debime de engañar. Un árbol no oigo mover. Padre, soy Padre, y sé amar, y no hay legua que correr del querer al sospechar. Yo quiero quedarme aquí descansando un rato breve: visite al Turco por mí, y de mi parte le lleve la cantidad que hay ahí. D2 A tu precepto seré con prontitud obediente? Padre, espero, o volveré? Digo que voy brevemente. Está bien, aguardaré. . Solo estoy, monte terrible, tan solo, que estoy sin mí, que soy fantasma visible. Qué misterio puede ser el que aquí me ha detenido? Ay infeliz! Qué he de hacer de igual temor poseído? Quién me podrá socorrer? Muero por Dios. Por Dios muero dijo una voz afligida; sin duda por algo espero. Mas no te apresures, vida, veré a mi Padre primero. Ah de la selva, ha del valle: quién es quien vive o quién muere? poco me costó buscarle que no hay mal que no se halle. mi bien que buscado espere. Ya me despierta el temor con animosa pereza, y junto al monte traidor me dio voces la tristeza para ver este dolor. Oh Padre espiritual, a qué buen tiempo te ofreces! No hay pena a mi pena igual, que como Padre dos veces, siento dos veces el mal: no te llamas Constantino? Quién mi nombre te revela? Soy en mi daño adivino. Tu presencia me consuela. A socorrerte me inclino De qué Nación has venido a verme morir así? Toda la tierra he traído ochenta años sobre mí, que fuerte amor ha podido. Mi tierra traes? si eso fuera, no pudiera dar un paso. Traigo toda la cantera de donde se hizo el barro que no tiene cosa entera; traigo la planta cansada de la fruta peregrina, antes de sazón cortada; y traigo la antigua mina de ese hábito colorado; traigo el fuego de la sed, con que de congoja rabio; traigo el miedo de jared, traigo el Padre del agravio, el Padre de la Merced. Padre de agravio? eso fuera a venir mi Padre en vos porque nunca yo muriera si un enemigo de Dios su agravio no pretendiera. Hijo del alma querido, vuestro Padre soy. Es cierto? Harta desventura ha sido, pues fuera de hallaros muerto, os hallo desconocido mas no os culpo, pues es llano, que según el agua envío, que al mar desde el rostro cano parezco madre de río y no Padre de hijo humano. Como os han tratado así, tesorero de mis bienes? mi amistad os prometí y daisme pena en reenes, pues en reenes os di. Cómo están vuestros hermanos? A eterno olvido los doy como muero en vuestras manos; mas si yo estoy como estoy, como estarán ellos sanos? Jorje dónde está? A vencer es ido con su valor, veinte días puede haber. El hizo buen defensor, téngole que agradecer. No le riñáis, ni culpéis, que es hombre de mucho brío. Padre? . Hijo qué queréis? Válgame Dios, Padre mío, y qué buen Fraile que hacéis! Es de veras, o habéis hecho por vernos esa invención? No es mentiroso mi pecho, que a observar la Religión me obligué con voto estrecho. Sea para bien mil años. No os privéis de la encomienda de tan Religiosos panos, que haber seguido esta senda lo aprueban aún los eraños. Malaya quien mal os quiere, y no os da la enhorabuena. Y yo, si mal os hiciere, que eso es para dar más pena tras un hijo que se muere. El hábito de rescate traéis si venís a eso. Quiero, Padre, que se trate de dar libertad a un preso antes que el dueño le mate, porque es hombre principal a lo que parece en él, y trátale el Turco mal. Cómo se llama? Gabriel Reposito. Ay cosa igual? Reposito esta cautivo? Este es mi hijo el Virrey: desventuras, como vivo? Gran Profesor de la Ley, que dentro del alma escribo. Vuestra justa petición que de piadoso os dé nombre, haré con el corazón, que me rogáis por un hombre a quien tengo obligación. Con esto me determino a abrázaros porque es cierto que voy al Reino Divino. Ya te busco medio muerto: adónde estas, Constantino? Padre, el abrazo postrero que con tanto amor os doy, más apretado le quiero. En un mar de sangre estoy. Padre, a Dios: a Dios, que muero Ya mi descanso acabó, ya mi luz sus luces cierra, y pudiera ahora yo no mudarle, pues soy tierra, y tierra adonde salió No me queréis responder? Qué es esto, querido hermano? Padre, déjámelo ver. Padre en poder de un tirano, para qué lo quiero ser? Por recibir sus abrazos prendas que tanto deseo quebré la soga en los brazos, y traigo para trofeo arrastrando los pedazos. Es muerto mi hermano? . Sí. Pero quién lo ha preguntado? Un herido que está aquí, un niño en rehenes dado, tratado del Turco así. Muerto le quiero abrazar, no estorbes mi buena suerte, que estoy para reventar de pura pena, y su muerte me acabará de matar. Estampa de mi dolor, que del acuerdo me priva, adónde va tu furor? que en mí está la muerte viva que te matará mejor. Qué viva la tienes? . Sí, en mí la hallarás más cierta. Aunque sea verdad así, la vida en mi hermano muerta es muy viva para mí, Qué es esto, cruel Turquía? ya que pasa de esta suerte, a tu Amurates me envía, y prestarame una muerte en lo que llega la mía; mas ya no quiero morir sino hablar a Constantino. Muerto, qué le has de decir? Que me aguarde en el camino, que juntos podremos ir. Ay qué me siento cansado! vida, acabando te vas! Oh Padre el más desdichado que tuvo hijos jamás, a qué término has llegado! Hermano, hermano: qué tarde las ataduras rompí! siempre perdí de cobarde: espera, que voy tras ti; no hay quién le diga, qué aguarde? Por cierto buena hermandad uso mi hermano conmigo. Oh terrible tempestad de penas! Mas no le sigo, busque su comodidad. Ya acaba, ya se deshace aquella estrecha atadura; que entre cuero, y carna nace: Padre, dame sepultura. Hijo amado, que me place; y aunque ya no hagáis caudal de lo que os estimo, y quiero, os la aseguro real, que soy Padre verdadero, yo os la daré como tal. Cómo? mi Padre sois vos? levantadme con el brazo Padre, que os ha dado Dios hijos, que en vuestro regazo se mueran de dos en dos. Paciencia habéis menester, pedidla a vuestro valor, porque habéis llegado a ver ansias con ojos de amor, que las dejan más crecer. Pero como habéis venido a vernos tan disfrazado? Es ya propio este vestido, nuevo bien que Dios me ha dado. Padre, hacedme una amistad. Si haré, si quedare vivo. Pues sois Fraile, libertad a Repósito, un Cautivo, que es pobre y de calidad. Yo me muero, Padre. . Oh rigor, nunca jamás padecido! tardió Rescatador! Segunda vez he perdido los Hijos de mi dolor. La noche viene, y les debo sepultura, qué he de hacer? Huye por no verme Febo, y por no volverme a ver no querrá nacer de nuevo. Vos, prenda del corazón, por, mi crudeza perdida, venid, que en satisfacción quisiera yo daros vida a gritos como el León. Venid vos, herido muerto, a estos brazos del que os hizo, que refugio tenéis cierto pues Dios se le da al herido en las piedras del desierto: aquí os haré compañía, como amigo verdadero, y aunque os fue mala la mía, velaros ahora quiero en tanto que viene el día.

JORNADA TERCERA

JORNADA TERCERA Llegue la fama de mi eterna gloria al Pabellón bordado con Estrellas, y volando al Criador algunas de ellas, agradezcan por mí tan gran victoria. Mi entendimiento, voluntad, memoria; del alma racional potencias bellas, conozcan, amén, reverencien, quieran por los bienes que ven, y los que esperan. Quién presentó jamás Reyes vencidos, como a Amúrates los presento ahora? Quien ha vertido tanta sangre Mora de cuantos Capitanes son nacidos? Mis pensamientos vi favorecidos, Asía mis hechos atrevidos llora: si mis servicios fieles no son vanos hoy rescato del Turco a mis hermanos. Ya de Dasme el tierno amante vuelve sintiendo mi mal en carroza de cristal, tachonada de diamantes. Como acreedor elegante, que al fin soy el padre de ellos, lloraré mis hijos bellos, de mustio Ciprés cercado, imitando en lo mojado los rayos de sus cabellos. Una voz escucho atento, que en el eco que previene, ocupando el monte viene con ayes de sentimiento. Hable el monte llore el viento llueva prodigios a pares; y si acaso te quejares, voz alentada, voz floja, no me causes más congoja, basten pasados pesares. Lamento no puede haber ni quejar tan importuno, que me dé pesar alguno superior a los de ayer; pues hablas, déjate ver estés penando, o sintiendo, que si buscarte pretendo dichoso, tu bien paró, pues basta buscarte yo para encontrarte muriendo. Oh Padre! que ya he sabido que de la Merced lo eres, ausente, y recién venido; como recibir me quieres tan bravo, y tan desabrido? Si el Turqués, o Capellar es causa de que te asombres, juro por el Santo Altar, adonde Dios de los hombres se dio sentado a cenar: Por las palabras que allí al Apostol vengativo dijo el Sagrado Rabí, que soy Cristiano, y que vivo en la Ley que recibí. Qué es esto? niegas abrazos? (aún con verlo yo lo dudo) hágame un tigre pedazos pues ninguno negar pudo tan sin motivo los brazos. Hate recibido mal mi ingrato dueño cruel? o cómo te encuentro tal? que si eres amigo fiel, yo te soy hijo leal. No me altera el albornoz que basta traerle tú, que bien puedes, aunque atroz ser en el trato Esaú, y ser Jacob en la voz. Ni el Turco me ha recibido mal, si no me ha regalado con dos vidrios de tu olvido, el uno está agujerado, y el otro por medio hendido. Vidrios en presente os dio el Turco? gran cortesía. Fueron vidrios en que yo pusé mi sangre algún día, mas ya toda se vertió. Si ver los pedazos quieres, espera los sacaré, y verás cuando los vieres quien es de quien me sie, cual es mi suerte, y quien eres. Que preámbulos preñados, y qué lenguaje importuno! Ánimo, brazos cansados; guarda infiel, este es el uno de los dos vidrios quebrados. Qué es lo que traéis con vos? Es una vasija llena de mi dolor. Santo Dios! Aún hay más que te mostrar, sosiégate, no te mates. Vasijas de tanto azar, en el horno de Amurates se debieron de forjar. Mas yo le derribaré a poder de culebrinas, cuando más ardiente esté, pues no hace hechuras finas de la masa de mi fe. De esta suerte me ha tratado, mi venganza lo publique. Por este vidrio ha pasado, . como por un alambique, mi corazón destilado. Depositario traidor descuidado tesorero, malicioso defensor en cosas graves ligero fingido prometedor ese estoque señalado en el brazó vengativo como mi sangre ha guardado? mas para el Turco está vivo cuando para mi embotado. Victoriosó, armado herido qué has ganado para ti? y para mí qué has perdido? Mira qué cuenta me das, por quien aún no te conoce de lo que encargado estás: nunca tus victorias goce, y nunca tu venzas más. Qué he de decir? qué he de hablar que no sea todo en mi mengua? . como me he de disculpar que se me pega la lengua de turbado al paladar? De esta manera, Amurates, premias la sangre vertida? con aquestos los quilates de la amistad prometida. premio de mis disparates? Es esta la libertad a mis hermanos ganada con mi sangre, y mi lealtad? pero fuese desterrada para el Cielo la verdad; que que dios de su unno, (cuya injusticia amenazo que el muerto estoque en el brazo ha de ser vivo en la mano: vive el Señor otra vez, que es Señor de la fortuna, que las Ciudades de Fez que yo gané de una en una, que han de arder de diez en diez. Hola, ha del mar: Copitanes estáis muertos, o estáis vivos? Qué mandarás, que no allanes? Vengan los Reyes cautivos, vengan sedas, tafetanes, perlas de alijofer, coral, grana, anafre, escarlata, brocado sino, cendal, los cofres llenos de plata, las bujias de cristal, las barras de oro ganadas con mi trabajo adquirido el bronce en tiros gastado, lo bordado, y lo tejido, uno ofrecido, otro dado; venga, al fin la cantidad del saco, que al mismo modo. que me mantienes verdad, lo quiero quemar a todo, y a ellos dar libertad: padre, la satisfacción de mi descuido está cierta, merezca vuestro perdón. Llamaste, y abrí la puerta. Cuál? La de mi indignación. Cuando esa, padre, se abriese, es merecido castigo. Gana Ciudades, adquiere Reinos, para mi enemigo que él vive, y tu padre muere. Razón tienes de culparme que aquella presencia triste basta para condenarme; pero tú no la tuviste, Ambrates, de agraviarme: mas si mi cólera es tanta como estoy con tanta flema? rayos mi pecho levanta, que Andrinópolí se quema, y su poseedor se espanta: allá voy ladrón, que privas a Albania de bienes ciertos solo estoy, no te apercibas, que de estos agravios muertos tomaré venganzas vivas. . Jorje, rayo de la guerra dónde vas tan de corrida? espera, tu hermano en tierra, pues le quitaste la vida, dale siquiera la tierra. Vuelve, prestame siquiera para cabar esa espada: ay Dios, quién volar pudiera! Capitán, no atiende a nada? parto tras él: Jorje, espera. En la antecámara estaba, y hanme llevado por ti. Levanta, cúbrete acaba. Estoy como debo así. Tu humildad mi lengua alaba, tengo gran necesidad para un negocio secreto Amega, de tu lealtad. Esa debo y la prometo: mande vuestra Majestad. Quiero que muera el cuñado de este cautivo De quién? Parece que te has turbado. Ursino, muera. Está bien. Tiéneme desesperado: enechízame el deseo cuando en su presencia estoy solo en memorias me empleo, y como Tántalo soy, que no gozo lo que veo, y para gratificarte Virrey de Albania te hago. El corazón se me parte, Cielos! No te satisfago mas ya trataré de honrarte. No sé qué te responder a demanda tan dudosa, que te sirvo desde ayer y me mandas una cosa terrible, y dura de hacer. Ingrato, obedece, y calla. Si hay fuerza, no hay resistilla, confusa el alma se halla. qué haré, Cielos? descubrilla, que es menos mal que matarla: señor, mi lealtad se inclina a otro remedio más llano. Pues remedia, y determina. Pondrete a Ursina en la mano. A quién dices? Digo a Ursina. Pues. Ursina no murió? imposibles me aseguras. No es muerta, señor. Qué no? harásme entender locuras. Ella me lo confesó, y tenlo por cierto y llano. La vida de ti recibo. Ese galán cortesano de Ursina retrato vivo es Ursina, y no su hermano; quieres que lo mate ahora? a matarle voy. Espera, y a la Sirena canora que la sacó a la ribera, por Diosa del mar la adora: ella es, dices verdad: no quiero mayor probanza sino su misma verdad, que nunca en la semejanza ay tanta conformidad: un abrazo, un Reino luego te quiero en albricias dar; llega, y recibele. Llego. En Albania has de reinar o ganarla a sangre y fuego, Verán el título Real en buen hora, que en mi pecho no cabe traición, ni hay tal, que si he hecho este mal hecho, fue por evitar más mal. Aprestense dos Navios de alto bordo, parte en ellos con dos mil Soldados míos. Voy a mandar proveellos. Dos mil bastaran, partios: agradezca este favor Albania, pues que le he dado propio, y natural señor. Tus pies espero. Hete honrrado con prendas de más valor y vuelvotelas a dar por renombre a tu crianza. Con Este me parto al mar. Parte, y él te dé bonanza. Qué loco voy a reinar! . De esta vez me determino, aunque con algún temor, a intentar este camino. Disimulemos amor, llamemos a Ursina, Ursino. Confiado en la franqueza de que usas siempre conmigo y cierto de tu grandeza, vengo::: A qué vienes, amigo? Amigo? tanta terneza! . Qué quieres de mi persona? pide lo que te conviene, sea Gobierno, o sea Corona. Gran favor! No se qué tiene tu presencia que te abona; y cuando más no tuvieras de parecerte a aquel norte donde miré tan de veras, merecerás en mi Corte lo que si ella misma fueras, Con esa satisfacción, señor, te sirvo contento; Saltos me da el corazón; que tan franco ofrecimiento no carece de traición. Y porque entiendas que quiero estimarte como tal:: A un tiempo temo y espero. . Toma esta insignia Real. De qué? De mi Camarero: es cargo calificado, y que desbués que heredé, a ningún hombre se ha dado. Y a qué me obligas? A qué? a dormir casi a mi lado a dormir en mi aposento y desnudarme, y vestirme. Ese oficio no consiento. Por qué no? Trato de irme y no he de estar tan de asiento, estorte vengo a rogar y esto me has asegurado. Tan mal me quieres pagar? Rescátame mi cuñado, y quiérole acompañar. De la Merced está aquí un Fraile que le rescate. A ese Fraile respondí: que aunque me le pese a plata, no le ha de apartar de mí, ni tú tampoco te iras: sirve en mi Camara un año, con eso me obligarás. Temo algún secreto engaño. Toma, no repliques más, y ponia donde se vea, mira que es empresa honrrada: bien está, para bien sea. Llave de Turco dorada, . mal haya quien la desea: quiérole besar los pies, y fingir que la agradezco; pesame de que me des prenda que yo no merezco, si he de perderla después. Ah padre cruel, y tirano, mandarme sacar de aquí! Qué es esto? Ala soberano debajo de tierra oí los ecos de un grito humano. Seis años ha que estoy preso, y de má no te adoleces, Que estoy turbado confieso, ya se ha quejado dos veces: si es algún alma! No es eso: yo de lo que es me aseguro, y por decirte verdad, dentro de este sitio oscuro está preso Mahomad a quien la muerte procuro. Quién es este Turco? Un hombre de lo mejor de mi casa que no tuvo poco nombre, mi propio hijo. Eso pasa? hijo, y preso? No te asombre, que se quiso levantar con lo mejor de Turquía, y habiéndome de ausentar, le dejé, mientras volvia, preso, por no le matar. Pues ya que has vuelto, es razón que salga del cautiverio. Supe por revelación, que ha de quitarme el Imperio, y así es larga la prisión. Y tiene puerta este algibe? Esta que piso es la puerta. Miserablemente vive! Abrese? Por ella abierta el pan entra. Y de este sotano fiero a quien la llave se fía? quién la guarda? el prisionero? Hasta aquí yo la tenía, y ahora mi Camarero. Aquesta debe de ser? Con esa te has de encargar de traerle de comer, y de volver a cerrar. Eso gustaré de hacer. Quién sufre una sinrazón, qué licencia ha de esperar? Dejen a mi hermano entrar. Ya vengo a ver tu traición; aquí entro lleno de miedo desesperado conmigo. Calla, disimula, amigo. Enemigo cómo puedo? a Dile qué quiere. Que digas a qué vienes. A quejarme de que quieran rescatarme, y que tú lo contradigas. Échale allá fuera: hola. Habla con más humildad. No busco mi libertad, a ti te busco, a ti sola. . Oh loco Engañarme quieres? Cómo engañar? no me mates, Sola tú con Amurates? hasle dicho ya quién eres? Yo procuro tu provecho. En qué estoy aprovechado? Hónrate con tu Cuñado, que de mi Camara he hecho,, De tu Cámara confieso que es ocupación honrada. Mira la llave dorada. Aquella llave es por eso? Arda en celos este perro. Su privanza es mi tesoro, mas es sospechoso el oro que está tan cerca del yerro; . y ha de hacer asistencia en tu Cámara mi hermano? Eso preguntas? no es llano? Si ella lo quiso, paciencia: buena ocasión has buscado para gozar de tu empleo. No puedo más. . Ya lo veo. Con imperio me han forzado pero fía de mi fe. No la puede haber en ti. Tienes más que hacer aquí? Yo no, Señor, ya acabé, Ya no tengo a que esperar mas pues a mi hermano honraste::: Ya no dices que acabaste? Solo me falta acabar. Ah falsa! de rabia muero! celos te acaben la vida muerte menos homicida con quien espera qué esperas? e Con tu licencia, Señor voy a ejercitar mi oficio. Vete cuanto puede amor! . Agradézcote el servicio. Muchos favores te debo harete muchas mercedes en pago de tu lealtad. Desdichado Mahomad metido entre dos paredes! Oh noche, como te espero, sino para otra ventura para mirar la hermosura de mi dulce Camarero! Los Cautivos rescatados, que llevo de tu Ciudad. (o que mal de mi lealted son los afanes pagados!) son estos, mandales dar pasaje y salvo conducto, que van libres del tributo que suelen otros pagar. . Deseles. También suplica que a Repósito me des, que aunque gastado me ves, para todo vengo rico. Pague el precio riguroso, y desele cuanto pida. No me siaré en mi vida de Príncipe codicioso Cuando fiaste de mí, que no te saliese bien? Yo nunca; pero se quién, aunque digo mal, yo fui. Paréceme, Castrioto este traile. El mismo soy. Pésame, culpado estoy. Parece que te alboroto. Vengo a rescatar aquí, por ver mis hijos, que tienes por prendas, y por reenes de la paz que prometí. Hazme esta amistad por ellos, si alguna sabes hacer, que los he venido a ver y no he de volver sin bellos: que me los he de llevar. También eso? que va Es lo segundo. Ya yo he muerto para el mundo, no tango paz que guardar. Pides con mucha razón, y quiero que se te den Oh como prometes bien! Aunque es en mala ocasión, que los envié ayer tarde a ejercitar en rezar. Hla hacédmelos llamar. Eso basta, Padre, aguarde. Cómo tú no los destruyas gran natural los ayuda: Mueren por armas. Sin duda, y más por saetas tuyas. Mas pues tan prodigamente haces cuanto te he propuesto quiero agradecido a esto hacerte un rico presente. Padre? . Padre. Esos Cautivos metan, y traigan aquí los cofres. Mal promesí: o quien los tuviera vivos! Este es el presente rico bárbaro y fiero Amurates, que en hallazgo de sus hijos, te da un agraviado Padre. No te ofrezco perlas de oro, grana, escarlata, corales que para obligar crueles hanse de ofrecer crueldades. Llega, y entrégate ingrato, de esos rubies de sangre gota coral de tu ira, que en el corazón me cae. Inche de azules zafiros a poder de cardenales la recámara del alma, donde mis agravios caben: De esas esmeraldas verdes llena las manos infames, que pues mi esperanza fueron, tal nombre es bien que les cuadre. Míralos, si los conoces, recreate en tus crueldades, que eres Nerón en Turquía, y te alegran las que haces. Por reenes los pediste qué es de la fe que juraste? que lo que se da en reenes, vuélvese como se trae. Nunca tus imperios goces, tus vasasos se levanten tus amigos te persigan, tus propios hijos te maten. Ay hijos! muerta alegría de vuestro caduco Padre, pues sois dolor de mis ojos, hijos de dolor os llamen. Date priesa sentimiento, llega con fuerza bastante asesta en el corazón, que al primer tiro me acabes. Mátame presto, tristeza, y para que no desmayes pues de la sangre te engendra aquí tienes arta sangre. Toma de aquellas heridas las saetas penetrantes, que lámenos dura de ellas basta para que me mate. De gusto de ver a un hijo coronado de arrayanes, murió Chilón en Atenas, cuando se llegó a abrazarle. Pues si gustos, y victorias efectos mortales hacen tristezas como las mías no es posible que no maten. Con vosotros muero hijos, si veis la muerte esperadme, que no viene lejos ella, pues ya han entrado sus pajes. El corazón se me enfría, que a las exteriores partes roba en el fatal peligro calor con que conservarse. Allá vas, alma afligida, a poder de tantos males; divino autor de los hombres salvadme, pues me criasteis. El dolor me acaba: hijos pues vosotros lo causasteis, en los venideros siglos, Hijos del dolor os llamen. . Está difunto; ay suceso, al que he visto semejante! Vuestro defensor piadoso es muerto, hijos lloradle. Mete allá dentro esos cuerpos. No hay piedra que no se hablande, bronce que no se derrita, ni tigre que no se humane. Denme estas reliquias santas démelas fiero Amurates, llevarelas a mi tierra en ricas cajas de jaspe: llorad vuestro padre, hijos mirad que es muerto, lloradle. Ay triste afligido viejo! en fin, hay penas que maten. Muerto vais, padre piadoso, más hijos tenéis que viven, Amurates cauteloso, cuerpos muertos me reciben, cuando vuelvo victorioso? Con este agradecimiento se recibe mi persona, después de un gran vencimiento? No puedo, Jorje, perdona: hola, Ursino, a mi aposento. . Oh falso prometedor que en vez de premiar lástimas, homicida de mi honor antes de vencer me estimas, y me ultrajas vencedor! Por qué tu palabra empeñas si en quebrantarla te empleas? Mas ingrato que las peñas, para obligar lisonjeas, y para premio desdeñas: tampoco caudal de mí? tantas hazañas olvidas? tantos servicios perdí? así pagas las heridas que he recibido por ti? Después que el vario cendal de tantas banderas huellas. con mi sangre por caudal me pones en premio de ellas un padre muerto al lumbral? Escóndete en tus retretes, homicida de hombres nobles, perjuro en lo que prometes, que antes que tus ropas dobles te abrasarán mis mosquetes: ea amigos de mi fama por quien la pude ganar, guerra, al arma, Jorje os llama, que esta noche he de matar a mi enemigo en su cama. A quién no da compasión si hoy tanto crédito cobras, que para hacer buenas obras cualquier es buena ocasión: libremos a aquel la vida, que entre desventuras muere bien pensará quien me viere, que le llevo la comida: este es el duro candado si hay alguna culpa en él, prisión es de un padre cruel contra un hijo desdichado. Ea Urfina, brevedad; con esta llave decía Amúrates, que se abría, a ver si dijo verdad. Bravo caso: abrí la puerta no ha sido mi astucia mala; Mahomad, toma esta escala, que tu prisión está abierta. Quién me llama? Cierto amigo. Subo, ten la escala bien. Libre estoy, y no sé quien fue tan piadoso conmigo. No importa saber de mí huye con prestado aliento ya sabes que el aposento de Aurates está aquí; la vida me ha de costar mas por dártela va poco. Sabré primero. Estás loco? no hay que saber, ni esperar. Sabré tu nombre primero, a ver a quien debo tanto. De ti me enojo, y espanto. Quién eres? El Camarero. Pues yo te sabré pagar esta amistad, vive alería, y no me cierres la puerta, que te volveré a buscar. . A buscarme has de volver? otro peligro segundo: qué es esto? viose en el mundo tan desdichada mujer! Quién va a estas horas? Amigos. . El Camarero o señor de vuestro mucho valor tenéis abono y testigos: sea para bien el empleo, que tan dignamente os dan. Será, señor Capitán, y para serviros, mi empleo. Mirad que os voy procurando, Mándolo el Turco? Mandolo. hase recogido y solo sequeda ya desnudando. Yo a la primera voy tarde. Merced mal agradecida. . aguijad por vuestra vida. Voy. Yo a rondar. Dios os guarde. Si en tan grande atrocidad, se ha visto jamás mujer, o no sé padecer o no me dicen verdad. Qué es esto honor? que os adora mi vida, y os hace altar por vos me arrojé en el mar dónde he de arrojarme ahora? Mas cuando mi suerte airada no canse a Dios perseguir, seré Lucrecia en morir; mas he de morir honrada. . Tiénenme mis penas tal, que lloran los que me ven que celos con ser un mal tan grande, causan un bien, que es solicitud leal. En la antecámara quiero mirar mi muerte escondido, ya coge el torpe vestido, y le de nuda el primero. Desde aquí atalayo y veo lo que se trata en mi daño, está tan muerto el deseo, que aún lo que parece engaño por verdadero lo creo. Válgame Dios es antojo o no es esto todo daño. qué más esperas enojo? Si le vio la blanca mano, a darle el turbante rojo! Húyela Visina, es verdad más, o vanos pareceres! que aunque es señal de lealtad, ay también en las mujeres aparente honestitad. Del brazo la tiene, ha Cielos! ya mi honor va de caída, rabió de congoja, y celos; ya salen honra ofendida, ayudadme y matarelos. Este trato se ha de hacer a quien con llaneza trata Qué quieres? . No padecer: no huyas, mujer ingrata que ya sé que eres mujer, y antes verás despoblar todo el aire de sus aves de sus peces todo el mar, sin peso las cosas graves, que te deje de gozar Los animales feroces verás hablarse por señas, los mudos peces con voces y con blanduras las peñas, verás antes que me goces. Yo he de ver efectuada mi infamia por no ceñir, hallando ocasión, espada. Disina, amar, o morir. Tirano morir honrada. Oh Penelope leal! si así hasta el fin perseveras. Quiéreme y quiéreme más. Ni bien, ni mal no lo quieras, Ay riguridad igual! Daré voces haré al Cielo testigo de mis agravios, juntaré al mundo, y direlo. O siempre parleros labios, mudos para mi consuelo! callad por fuerza. Oh rigor de celos! no más respeto. Quién es? . Yo. Muera el traidor. De ese tan justo precepto ha entrado el ejecutor. Yo soy Mahomad tu hijo, a quien has tenido preso, como cruel tantos años, contra voluntad del Reuno: tu eres el fiero Amurates a tus iguales soberbio, intratable a los vasallos, cruel a los forasteros, malquisto a tus Ciudadanos, aborrecible a tus deudos, desleal a tus amigos peligroso a tus imperios; aborrecente los hombres, cansados de tus excesos, por sus agravios los nobles, por su temor los plebeyos: niegas servicios, ingrato, libre atropellas respetos, desleal rompes palabras, y perjuro juramentos: eres corsario en los mares, en las Ciudades violento, sacrílego en las Mezquitas, salteador en los desiertos, mal Capitán en la guerra, mal Soldado en los consejos, mal Ciudadano en la paz, y mal Rey en tus gobiernos: todo lo pública el mundo, que está aquí tu pregonero y en nombre de Alá tu hijo te mata por todo eso: , , viva el bien público, viva. Por un hijo ingrato muero. Qué es esto, bondad divina! A tal tiempo tal remedio; o Mahomad valeroso vivas por siglos eternos! Acaben mis desvaríos de ajenas injurias llenos, yo maté hijos ajenos, mátanme ahora los míos: muerto estoy. Mil años goces el Reino que heredas de él. Castrioto dicen, fuera. Sí, que en Turcos y Persianos viene a vengar sus hermanos irritado como fiera. Venga Castrioto, entrad, pues la puerta se franquea, para que a Amúrates vea, y que es buena mi amistad. Muera en la adúltera cama. Valeroso mozo, tente, y haz sosegar esa gente, que tu Capitán te llama. Quién adelantó el castigo? Mahomad, hijo mayor del Turco, tu vengador, y tu verdadero amigo: yo le he muerto; por mi queda el Imperio de Turquía, y pues es hacienda mía, Jorge Castrioto la hereda: toda la Ciudad a una me pide por su señor; pero quiero tu favor, y el de tu buena fortuna. Por la tierra, y por el mar serás por mi respetado, tú, Mahomad, me has vengado, y yo te haré coronar; Ciudad libre, antes cautiva por crueldad de una fiera: Amúrates muera. Muera. Y Mahomad viva. Viva. Ya te apellidan, por ti es el Imperio del mundo. Tú serás en él segundo, si es primero para mí. Antes me quiero volver a mi patria natural. Con el título Real, y con supremo poder. Vos, Camarero, mirad qué queréis de mi persona, que me disteis la Corona, pues me disteis libertad: un Imperio os daré entero, y os casaré de mi mano. Yo soy casado, y Cristiano. Solo aqueste prisionero te pido por galardón, porque he merecido ser su legítima mujer. Prenda de mi corazón, pide lo que yo pidiera: es mi esposa disfrazada. Ama mucho. Y es amada. Quién tal secreto entendiera? Vos, Jorge me acreditad, si merezco vuestros brazos por hermano. Estos abrazos me dan honra, y calidad. Yo soy el Virrey perdido en el mar, y preso en él. Y yo soy hermano infiel en no haberos conocido; deme sus manos mi hermana. Las vuestras nobles espero. Mandadme fiel Camarero que mi Imperio se os allana. Metan el cuerpo difunto de mi padre. . Y el del mío me da, porque en mi Navio quiero que se meta al punto, y a mis hermanos también, aunque me falten sus vidas Cuantos imposibles pidas mandaré que se te den. Penas que pasan por mí la desdicha no lo sabe, hecha pedazos la Nave me volvió donde salí: y al salir del vaso roto con peso de mis dislates, supe que es muerto Amurates, y Rey Jorje Castrioto: iba a Albania por señor, . mas pues es el Reino tuyo, leal te le restituyo, pues te le usurpé traidor; y perdona mis delitos, que son grandes contra ti, a mis padres ofendí, clemencia les pido a gritos, Hijo de mi corazón, con el alma te perdono, y pues Dios está en tu abono, yo te aseguro el perdón. Yo como Rescatador llevo esta niñez esclava. Y aquí la Historia se acaba