Texto digital de El hijo obediente
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Miguel Beneyto
- Atribución estilometría
- No es posible No concluyente
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de la edición de Doce comedias famosas de cuatro poetas naturales de la ... ciudad de Valencia (1609).
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El hijo obediente. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/hijo-obediente-el.

EL HIJO OBEDIENTE
JORNADA PRIMERA
Yo te adoro. . Tú me adoras? tú me hechizas, tú me encantas: tú que con muestras traidoras como Cocodrilo lloras, y como Serena cantas. Tú que con falsos antojos mis ojos quieres cegar, tú que causas mis enojos. Bella Irene de mis ojos escucha. . Qué he de escuchar? Siendo tú quien libremente osas con pecho siguro estar a mi ruego ardiente más sordo que la serpiente a las voces del conjuro. Y siendo yo la que fui tan loca en guardarte fe, que jamás he visto en ti; que un Imperio desprecie por el que tienes en mí. Yo soy quien por ti ha guardado el alcázar de mi honor, que jamás le han derribado los combates que le ha dado el rendido Emperador. No me derribo interes de su riqueza y persona; aunque pude, como ves, tropezar en la corona que el puso bajo mis pies. Y esta fui, y es por demás lo que me piensas fingir. Si te he dejado decir, fue que por sentirlo más, quise mis culpas oir. Y mira bien como siento tu queja, pues me provoca a tan cierto sentimiento, que palabras de tu boca me pudieran dar tormento. Ya soy otro del que fui, ya triunfas de mis despojos. Eso me dices a mí? Mira bien de los mis ojos las niñas con que te vi. Y ellas mismas te autoricen tu verdad y opinión: pero no te escandalicen, porque es tanta su razón, que hasta las niñas lo dicen, Qué niñas lo han de decir? Sí, porque digan verdad. Ay como sabes fingir: Pon duda en mi voluntad, si quieres verme morir. Creerme puedes. . Podré, por el extremo en que vengo que pues el creer es fe? yo que más que todas tengo; mas que todos creere. Al fin te creo; movida del fuego que me deshace. Pues muéstrate agradecida, y al amor que ahora nace, dale en tu pecho acogida. Que si quieres ver crecido este amor que satisfecho tiene tu pecho rendido, es bien que le des el pecho, a un amor recien nacido. Soy muy contenta, que fío que yo le daré valor. De ti lo fío. . Y yo fío, que será firme tu amor, si yo en mi pecho le crío. Criale, pero ha de ser tan secreto y de tal suerte que nadie lo pueda ver: porque no me de la muerte el que lo desea ser. Que es amante y es esquivo: y guardarme bien querría pues soy por tu causa vivo, no la vida que tenía, mas la que ahora recibo. Finge con el de manera que le engañes. . No sabre: porque si fingir supiera, cuando fue falsa tu fe, que te aborrecí fingiera. Bien sabrás. . De tus intentos podré ensayada saber. Mal pagas mis pensamientos. No es maestro de querer el que ensaya fingimientos. Pero ya yo estoy rendida, que por tu bien lo he de hacer: que para ser yo fingida, por fuerza fue menester que tu arriscases la vida. Dios te guarde. . Ya te vas? Por no ser vista me voy. Cuándo a verme volverás? Presto. . Adiós. . Tu alma soy. Vete, y no vuelvas jamás. Que tu presencia maldigo, pagaré con gusto nuevo quedando a solas conmigo a Rosaura, que le debo todo cuanto hable contigo. Ay mi Rosaura, cuan mal me pagas el mucho amor, y el ser por serte leal, a todo el mundo traidor. Mauricio. . Señor. . Es tal Lo que vengo a padecer, que hoy pierdo todo mi bien. Que tu bien has de perder? Hoy con perder mi mujer, pierdo mi estado también. Hoy seré desposeido de este imperio que he gozado por ser de Irene marido, hoy de un hijo que he engendrado tengo de ser preferido. Hoy Mauricio mío tienes de ver postrar mi persona, hoy usurpando mis bienes verás quitar la corona de mis ya caducas sienes. Cese señor tu cuidado: no es tu hijo? que estas triste? Hoy abatiendo mi estado de la gloria en que me viste tienes de verme privado. Hoy este cierzo prolijo de mi edad fenece. . Mira que es tu hijo. . No corrijo por eso el mal, que la ira crece más por ser mi hijo. Y a sí con rabia cruel crece el coraje profundo, pues el con obras de infiel al que le puso en el mundo, le quita el imperio de él. El trastornando la rueda atropella mi persona: él me vence, pues me queda en su mano mi corona: él me mata, pues me hereda. Y pues muero, con razón mi corazón aborrece el nombre suyo. . O casión oportuna se me; ofrece para entablar mi traición. Quiero incitarle: tuviera ese tormento prolijo un remedio, si no fuera. Que si no fuera? . Tu hijo. Qué remedio? . Que muriera. Qué importa que muera? . Advierte que es tu sangre . No me alteres, dale a mi cuenta la muerte. Vertere su sangre? . Vierte. Harelo, pues tú lo quieres. Que en procurar tu accidente haré como el cirujano que la roja sangre ardiente saca del cuerpo mal sano con voluntad del doliente. Morira sin duda. . Entiende que de ti mi reino empieza, dale muerte a quien me ofende, corta amigo la cabeza que mi corona pretende. Con este brazo robusto como víctima reciente, sacrificare aunque injusto ese cordero inocente al ídolo de tu gusto. Aunque culpado es también. Di en lo que esta? . En querer bien a Irene. . Qués lo que siento? a Irene. . En todo le miento. Sí. . Cuán grande es mi desdén: Tú le has visto? . A mi pesar vídelo bien claramente, por eso en este lugar su traición quise contar, que en favor te es al presente. Porque viendo su traición, tendrá la tuya en los cielos menos culpa y más razón: y será ambición y celos lo que solo fue ambición. Pues amigo León muera, que yo por su nombre entiendo que en su tierna edad primera su fiereza conociendo le dieron nombre de fiera. Y aunque tu valor y brío le de muerte en esta guerra, no entierre su cuerpo frío: porque aún palmo de tierra no tenga en el reino mío. No le fies de esa suerte a las aguas arrojando su cuerpo robusto y fuerte, porque el agua murmurando no murmure de su muerte. Ni por hacerme amistad, su cuerpo pienses arder en fuego de enemistad; porque no vuelve a nacer otro fénix de maldad. Antes viendo a lo que viene, que lo esparzas por el viento hecho piezas me conviene: para que cada elemento cobre de él lo que del tiene. Vencer con maña sus manas del fiero Nerón espero escurecer las hazanas; con dar a este hijo fiero sepultura en mis entrañas. Tendrá con esto el cruel más honra quel me procura: pues le doy aunque es infiel de mármol la sepultura, pues yo lo soy para el. Que como lo quiero ver honrado en la muerte solo, un sepulcro le he de hacer más rico quel mauseolo porque yo lo pienso ser. Qué a Irene adorando esta? Y temo que ella le quiere con tan grande extremo ya, que si el príncipe no muere, nunca Irene te querra. Muera el falso. . Aunque te llame todo el Imperio tirano, su sangre es bien que derrame tu valor. . Con esta mano daré la muerte al infame. Mas vamos, que ya es razón darle el ceptro, y esperemos para su muerte ocasión. Vamos, que ocasión tendremos: que al mal no falta ocasión. No me merezco llamar hijo del Águila Griega, pues tu sol puedo mirar. Antes sí, pues no te ciega: que así se suele provar. Pues hijo de Águila es aquel que con vista clara mira el sol que alumbrar ves Sí, mas el sol de tu cara se ha de provar al reves. Que quien viendo tu belleza, al momento no ha cegado, no es Águila que ha volado a contemplar tu grandeza. De cuenta me has alcanzado. Tuya soy. . Rosaura mía. Mi bien. . Mi gloria. . Mi velo, Mi regalo. . Mi alegría. Tu presencia es el consuelo que consultarme podría. Pues si son, porque a amor plugo, tus consuelos mis despojos cómo duran tus enojos? si soy Sol, como no enjugo las lágrimas de tus ojos? El pesar viene medido Con el bien que te ha faltado, mira lo que haurás sentido, que harto es lo que has llorado, pues una madre has perdido. El pesar que yo sentí, tú le haurás sabido ya: que mi cuerpo llora en mí, y mi alma llora en ti, pues que dentro el pecho esta. Mira si mi desconsuelo merece ser preferido al mayor pesar del suelo, pues que llorar ha podido un alma que está en tu cielo. Mas ya con licencia tuya me consuelo. . Oh ciego dios con glorias suyas destruya tu pesar ques de los dos, pues tú eres mío, yo tuya. Príncipe. . Irene. . No ves que te esperan para dar la corona que después con tu gusto ha de llevar tu Rosaura entre los pies? Mira que salen. . Ve luego. Por no dejarte de ver dejare el imperio Griego. Yo lo ruego y ha de ser. Ire por cumplir tu ruego. Ire donde amor me lleve, pues voy a comprar la herencia que de razón se me debe, con el precio de esta ausencia que es tan largay es tan breve. Y pues me voy por honrarte, deberán a mi persona la corona en cualquier parte: que bien merece corona el martirio de dejarte. ̱. Dios te guarde. . Gran fineza. ̱. Qué te parece? . Confieso ques extraña su firmeza, y que le tienes bien preso con la red de tu belleza. ̱. Si yo reino hermosa prima, en privanza y en poder has tú de tener la prima. I. Espera, podrás saber lo que el príncipete estima. Nadie en quererte me iguala, mas espera, podrás ver a León con cuanta gala a tus ojos vuelve a ser coronado en esta sala. Puede haber corona igual? que me desmaya por puntos el placer. . No muestres tal, esfuerza prima. . Mas juntos están mi bien y mi mal. Amado pueblo que con brío ardiente honraste con vencer a las naciones que ahora humillan la soberbia frente: Yo soy quien en las arduas ocasiones sin temer los peligros el primero rompí por los contrarios escuadrones Yo soy quien puse con mi nom- brefiero. tanto temor al Scita y Bracamano, que allá temblaron de mi limpio acero. Yo soy quien con las rrmas en la mano amparo he sido del imperio Griego de tantas gentes perseguido en vano. Yo soy quien ha domado a sangre y fuego al famoso tirano de la Etruria; que con soberbia desprecio mi ruego. Yo soy quien oponiéndome a su furia, al Tártaro dome, que haciendo vino al cielo ofensas, y a la tierra injuria. Yo fui quien atajando su camino, fui del valiente Ungaro homicida, como dipuso su fatal destino. Yo soy quien con mi mano em- bravecida asiendo a los contrarios del cabello, los truje a punto de perder la vida. Yo soy quien con mis pies las gen tes huello que presumieron con provar la suerte mi blando jugo sacudir del cuello. Yo soy quien pudo dar con brazo fuerte imitando de Alcides la pujanza, a los tiranos del imperio muerte. Este en efecto soy, que mi alabanza la puede disculpar el regocijo que de León promete la esperanza. Y tú León valiente, que eres hijo: de la que puebla nuevamente el cielo, por cuya muerte con razón me aflijo: Recibe la corona sin recelo de este famoso imperio de Levante, que con tu madre me entrego tú abuelo. Y vea yo con tu valor constante ceñir tu frente al árbol del planeta que fue de Dafne deseado amante. Y que la tierra que con luz perfeta el sol camina empos de su Diana, el cielo tenga a tu poder sujeta. Y de tu gloria inmensa y soberana tengan mayor envidia los extraños que Aglauros tuvo de su bella her- mana. Tómala en fin consuelo de mis años; y todos juntos, porque amor reciba, decid que viva mí León mil anos. León viva mil anos. . Viva, viva. Dame esas manos. . Señor soy tu hijo y soy mancebo. hoy eres mi Emperador. Y tú mi padre, a quien debo mas respeto y más honor. Dámela hijo. . Detente, que si llegas a besalla, y esta mano lo consiente, con estotra he de cortalla, porque nunca más me afrente. Si eso ha de ser. . Tú no ves que el que es señor soberano, la tiene de dar? . Yo pues antes de darte la mano, quiero postrarme a tus pies. Tu mucha humildad me espanta. No te espantes, pues el cielo puso en ti gravedad tanta, y pues es justo, del suelo tu viejo cuerpo levanta. Vuelve al lugar que has dejado, que Luzbel no quiero ser, que presuma estar sentado en trono más levantado que tú que me diste el ser. Vuelve señor, y perdona si he afrentado tu vejez: tuve humilde tu persona, y toma segunda vez de mi mano esta corona. Hijo qué quieres hacer? Este imperio que has de honrar, quiero en tus manos volver por no venir a mandar a quien he de obedecer. Y para salir con ello, luego a darla me dispongo, sin llegar a conocello: que si lo pruebo, me pongo a peligro de no hacerlo. Y así te quiero volver, porque seas mi heredero, el ser que vine a tener, y ser el hijo primero que a su padre ha dado el ser. A ponerte vuelvo ufano esta corona, que ha sido tan propia tuya, que es llano que el rato que la he tenido, he sido de ella tirano. Pero debes perdonar esta breve tiranía: que como me quise honrar: aguardé que fuese mía, para podértela dar. Brava gloria. . Nadie aquí esta gloria me atribuya sino a mi padre. . A mí? . Sí. que yo tengo sangre tuya; y es ella quien obra en mí. A ti te deben honrar, quedare yo satisfecho, que gusto tanto de dar, que aún no me quiero quedar, con la gloria de este hecho. Recibela. . Tú no ves que se debe a tu valor? Tómala. . No me la des. No es razón que al que es señor se obedezca? . Razón es. . Pues tómala, que el pesar que en mandártelo, te hago, me lo debes perdonar: pues con un Imperio pago el podértelo mandar. No la ruses. . No tienes de hacer tal. . Graciosa riña. Aunque tan sorzado vienes, esta corona te ciña tus ya conocidas sienes. Ya la tienes, ho he salido con mi pretensión. . Ya es mía porque yo lo he consentido: vencido de tu porfía, y de tu valor vencido. Ya he cumplido tu mandado, y el cielo nos ha sacado de esta batalla de amor, sin corona al vencedor, y al vencido coronado. Vasallos nobles, valientes, pues a cosa tan extraña hallado os habéis presentes, haced que viva esta hazana con las bocas de las gentes. Este deseo me inflama, porque es gloria de nosotros, hoy, pues el honor os llama, preste cualquier de vosotros alas y lengua a la fama. 1. Por único te señalas. Gran pecho. 3. Gran maravilla. Celébrese con mil galas. Vuele la fama a decilla con más lenguay con más alas, Todos deben celebrarla por lo mucho que hay en ella: porque el mundo debe honrrarla, y tu padre aborecerla y es justo celo premiarla. Todo el mundo espantaras si lo supiere. 2. Si hará: que pues todo un mundo das, todo el mundo lo sabra. Amigos baste, no más. Porque el honor que me dais, a mi padre lo debéis, mirad bien que me afrentáis, si el hecho que encarecéis con alabanzas pagáis. Que ninguna paga quiero. Vamos pues, despachare contra el bravo Persa fiero: pues de este peso ligero segunda vez me encargué. Qué has de hacer, pues te presenta tan buena ocasión la suerte? Para que no se arrepienta le pienso dar cruda muerte. Tu presunción me contenta. Porque esta hazaña no crie ambició. . Vienes? . No puedo De aquí el amor te desvíe, Vienes Prima? . Aquí me quedó Quédate en paz. . Dios te guíe. Pues estas sola mi bien, dame las manos. . Desuía. Porque con nuevo desdén me tratas? . Porque querría aborrecerte también. Y aborrecerte me ofrezco. Quieres que me vuelva loco. porque tu amor desmerezco? Porque ya veo cuan poco imaginas que merezco. Hoy tu corona has dejado, pensando que no pudiera igualarme con tu estado: que con ella haurás pensado que yo no te mereciera: Las balanzas del valor quisiste igualar así; pero subiéndome a mí las igualaras mejor, que no humillándote a ti. A mi bien. . No digas tal, no soy tuya, yo soy mía, que ser tuya me esta mal; porque no me des un día, por hacer del liberal. Y un padra injusto has querido dar el Reino injustamente: si regirlo no has sabido por hacer del Obediente, yo te lo hubiera regido. Que bien fuera poderosa, pues a pesar de la muerte, quiza me hiciera la suerte otra Cenobía famosa, y otra Semira mis fuerte. Y no te viera en el suelo tan pobre, y tan despojado de la tierra de tu Abuelo. Si tierra no me ha quedado, hame quedado tu cielo. Rico quedo, no me afrentes, que bien basta para sello, tener oro en tu cabello, tener perlas en tus dientes, tener márfil en tu cuello. No es bien que a ti te atribuyas mis prendas que tienen cuyo que estas perlas no son tuyas, ni el marfil, ni el oro es tuyo. Pues cuyas Rosaura? . Cuyas De tu padre, porque vi que tú como hijo honrado le diste tu Imperio aquí: y yo el Imperio le he dado que tuviste sobre mí. Qué dices? . Mi fe te empeño que me rija, y él me mande: que pues tú, siendo su dueño, le diste un mundo tan grande, yo le doy este pequeño. No lloraré mis enojos ingrata, porque le des a la muerte tus despojos; si por discuido, que ves en las fuentes de mis ojos. Hacia dentro llorare, que aunque son los ojos míos ríos de llanto, podré volver hacía atrás los ríos a imitación de tu fe. Y pues que ser has querido otra Progue, otra Medusa, lloraré mi bien perdido hasta quedar convertido en fuente, como Aretusa. Y será igual el suceso. Señor. . Di lo que quisieres. Dírelo cuando estuvieres solo. . Adiós. . Vengo sin seso. Escuchar quiero. . Qué quieres? Que vengas preso. . Yo preso? El sello puedes mirar, conocese? . Y más confieso que yo no le he de faltar, si a mí no me falta el seso. Es de mi padre, y será obedecido, aunque muera: que con su sello podrá en mí, como en blanda cera, imprimir lo que querra. Ay Águilas respetadas del más bárbaro y más fiero, que en acero estáis gravadas: y por un pecho de acero sois a mi muerte enviadas. ̱. Aa padre ingrato. . Mi suerte estas Águilas ligeras para trago que es tan fuerte, las ha hecho mensajeras de la nueva de mi muerte, Que mi padre deseando ver presto la muerte mía, la nueva que estoy llorando, con águilas me la envía, para que venga volando. ̱. Oh traidor? . Mauricio advierte que me pesa que no tengas poder para darme muerte. No es bien que tan triste vengas, que solo quiero prenderte. Tu padre se que mostro pensamientos muy ajenos de darte muerte. . Eso no: que no prenden para menos a personas como yo. Pero ya que me detengo, el porque muero me di: que yo si a pensallo vengo, no hallo otra culpa en mí, sino el ver que no la tengo. Y esta es grande sin dudar, que a mi padre hago traidor, pues doy en imaginar que muero sin culpa. . Amor es quien te puede matar. Porque yo a tu padre hoy morir por Rosaura bella: y esta fe la se de ti, en todo miento. . Por ella me dices que muere? . Sí. Pues ya no es razón que muera. Por qué? . Porque has de saber que me aborrece esa fiera, La vida que has de perder, por esas nuevas te diera. . Vamos señor. . Yo té pido que la muerte se me de: porque vivo aborrecido, seré martir de un olvido, pues no lo fui de una fe. . Sospechando esta traición desde allí los he escuchado: y pues dura mi afición, en boz de pueblo alterado quiero librar a León. A Dalmacio, y a Sulpicio diré la traición en fin: y serán por su servicio capitanes del motín contra su padre y Mauricio. Qué Rosaura vencio? empieza a relatármelo. . Digo que ya el Persa tu enemigo no levantara cabeza. Alegres nuevas me das: no pides albricias? . No, que las he ganado yo solo con verte no más. Pero el general por mí en premio de esa victoria pide que tengas memoria de su hermana, que está aquí. Esta bueno? . Señor sí. Fue muy recia la batalla? Señor sí. . Quiéres contalla? Escúchame a tento. . Di Sabrás monarca invencible, en cuyas fuerzas pujantes los ejes del mundo estriban, mas que en los hombros de Atlante: Que con poca resistencia tus gentes y capitanes vencieron muchas batallas, rindieron muchas ciudades: Tres ejércitos famosos que se opusieron embalde, como niebla deshicieron en tres diferentes partes. Pero consultando el Persa al ruvio amador de Dafne, de su respuesta engañado junta y nejército grande. Puso sus fuerzas en él, y en mal ordenadas haces marcho, sembrando en tu tierra daños, horror, fuego y sangre. Mas secos dejo los ríos con su gente inumerable, que el triste Faetón cayendo con el carro de su padre. Supinios de su venida por espías vigilantes, y alojámonos enfrente de su ejército arrogante. Con varias escaramuzas nos fue dilatando el trance, hasta que salió atrevido a dar la batalla un Martes. Ordenáronse en un punto como si fuera un alarde tus Griegos obedeciendo de la ronca caja el parche. vieras Alfereces bravos desplegar los tafetanes, y azotados de los vientos tremolar los estandartes. Sobre las armas Rosauro saco un vistoso plumaje, que después puesto a la fama podrá hacer que vuele a honrarle. Acometimos furiosos, y llenáronse al instante de cuerpos muertos la tierra; de libres almas los aires. Peleamos presto a ciegas, porque empezaron a alzarse espesas nuves de polvo, que luego lloveran sangre. Al cielo subia la tierra; y yo creo que a quejarse de la opresión que le hacen los que la tienen por madre. De viva sangre corrío otro Danubio, otro Ganjes, llevando los cuerpos muertos a los más profundos valles. Anegáronse los vivos en la misma sangre que antes vertían, y ansimorian por sobralles, y faltalles. Tu general valeroso proveyendo a todas partes, discurrio por la batalla hecho un Argos, hecho un Marte. Resistieron nos un poco: mas como tímides aves huyeron luego medrosos de tus Águilas Reales. Alcanzamos pocos de ellos, aunque seguimos su alcance: que como sabes señor, con alas huye el cobarde. Y volviendo al campo, vimos los difuntos miserables enterrados por la tierra que volvió a bajar del aire. Pero sacando de entre ellos los Griegos más principales, en túmulos los pusimos, de bronce, pórfido y jaspe. Por esta victoria sola Do a tu ceptro y mando añades la Mesopotamia y Siria, ricas Provincias y grandes. Tu General queda en ellas, y por mí que soy su Acates, invía a darte estas nuevas que illustraran tus Annales. ̱̱. Mucho he gustado de oirte. ve a descansar. . Mi interese es agradarte y servirte. . yo me voy. . Bien puedes irte. Aquí aguarde que se fuese: Que como se la verdad de lo que has de hacer comigo, quise estar solo contigo: porque de esta crueldad no hubiese ningún testigo. Hoy en mi estado sucedes: hoy gozas a quien te adora: y porque contento quedes, me puedes matar ahora; aunque no se como puedes. Mátame. . Yo lo prometo. Mira pues que soy tan fiel, que porque el vulgo indiscreto no te tenga por cruel, vengo a morir en secreto. Quita en secreto la vida a un cordero inocente; que tendré pena crecida, si se que dice la gente que tu fuiste el homicida. Deja tus necias quimeras. Antes señor por volver por ti con mayores verás, culpa quisiera tener, porque tú no la tuvieras. Y así por darte lugar, quiero a la muerte entregarme; y aún no te debe espantar que más haces en matarme que yo en dejarme matar. Ahora con falso lloro quieres templar mis enojos ahora guardas decoro? ahora bajas los ojos que pusiste en quién adoro? Hoy me vengara la espada, León viva, corred presto. Traición me tienes armada? Yo traición? . Entrad. . qué es esto? aguardad gente alterada. No hay aguardar no podemos. Deteneos gentes perdidas. Si porfías, te daremos traidor tan grandes heridas, que por sus bocas cabremos. Esta furia popular no debes señor culparla: que no viene a este lugar conjurada a derramar tu sangre, sino a guardarla. Por cosa cierta entendimos que dabas muerte a tu hijo: y a defenderle venimos. Amigos quién tal os dijo? Por milagro lo supimos. Secreto se que trataron tu muerte, mas no pudieron: que las paredes tuvieron oídos que lo escucharon: y lenguas que lo dijeron. Es mentira y traición: mi bien procura mi padre. Volveos, pues no hay ocasión. No hay disculpa que le cuadre muera, o denos a León. Basta que estoy satisfecho, no es bien que antojos os cieguen: no son armas de provecho, que antes que a mi padre lleguen, han de pasar por mi pecho. Amigos mirad que os ruego que os volváis. . Qué pretendéis? Que el Imperio vuelvas luego a tu hijo. . Eso queréis? Muere, odale. . Ah pueblo ciego. Dalmacio amigo, y Sulpicio, refrena esta gente ciega sin cordura y sin juicio. En mano el Príncipe ruega: mueran su padre y Mauricio. Con mi padre esta traición? porque me hacéis pueblo ingrato patricida sin razón? no veis que a mi padre mato, si muere por mi ocasión? Vuestra cólera es sobrada. Entiende que es sin provecho templar nuestra furia osada. Pues si pasáis daré el pecho a los filos de esta espada. Que si habéis venido así por librarme del poder de mi padre, que está aquí: ahora os debéis volver por librarme a mí de mí. A quien matar te ha querido defiendes? . Si un paso dáis, me arrojare: y así os pido que por mi vida os volváis, si por ella habéis venido. A ser el remedio vienes de su muerte y de su injuria: que con el celo que tienes, la nave de nuestra furia tio di como rémora detienes. Hoy te libra un hijo fiel de la muerte aborrecida: mas no le seas cruel, porque perderás la vida, si se la quitas a él. Solo quedo, solo estoy: mátame. . Quiero dejarte: aunque puedo asigurarte que de miedo no te doy la muerte que quise darte. Vida te da mi temor. Confuso y corrido quedo de ver que por tu rigor acaba contigo el miedo, lo que no pudo el amor. Y pues lo quiere mi suerte, la muerte quisiera darme, para poder complacerte: pero dejo de matarme, porque no te den la muerte. Vivir quiero, aunque muriendo, porque muerte no te den: mira como quedo bien, que con la vida te ofendo, y con la muerte también. Muerte merece tu yerro: y por el delicto extraño te destierro. . Con destierro le castigas? . A mi daño con esto las puertas cierro. Bien haces, en nada yerras: que con coraje profundo me matas, y me destierras: pues he de salir del mundo, para salir de tus tierras. Altera el pueblo villano otra vez. . Dame licencia, y perdóname. . Es en vano. Dame la mano. . La mano? ven Mauricio. . Ten paciencia. Cruel, desagradecido: mas ay Dios, mi lengua enfrena: que tengo de arrepentido de haberlo dicho más pena que él tiene de haberlo sido. Poco lloro, poco siento, a Rosaura quiero ir a contalle mi tormento porque el vérselo sentir aumente mi sentimiento. Ya de mi hermano he sabido. Y qué sabes? . Qué vencio. También a mí me escribió; y en el gusto que has tenido: Quien te acompañe tendrás; porque yo a Rosaura estimo por ser tu hermano y mi Primo. Y quiza por algo más; Que yo se que al General no trataste con desdén. Digo que le quise bien, y que no le quiero mal. Qué te escribe? . Mil favores, que idólatra mi presencia. Qué le olvidaste? . El ausencia hace milagros mayores. Mas prima dejemos eso, y dime que es la ocasión que estas triste? . De León recelo algún mal suceso. Ya Rosaura, ya podrás poner en otro la fe, y con gusto quedaras. que presto no te veré, y presto no me verás. Qué tienes? . Tengo un dolor, tengo una rabia impaciente, tengo celos, tengo amor: y tengo de estar ausente, que es la desdicha mayor. Quién te destierra? . El desdén de un pecho mal informado. No quieres decirme quién? Mi padre me ha desterrado. Sin duda que te esta bien. No puedes Príncipe triste quejarte, pues tú lo erraste cuando tus tierras le diste: tú mismo te desterraste, tú mismo el daño te hiciste. Yo te libre de la muerte que te fue trazando el pecho de Mauricio. . De qué suerte? Con el motín. . Tú lo has hecho? Hícelo para valerte. Que te adoro, y lo confieso: aunque me mostre ofendida, Ahora me das la vida: sin duda quieres con eso que sienta más la partida. Qué temes? . Temo perderte. Qué te quitan? . Tu presencia. Quién te destierra? . Mi suerte. Qué sientes? . Siento tu ausencia. Adónde vas? . A la muerte. Queda comigo. . No puedo. Sigue pues esos extremos de su obediencia y tu miedo: que igual la culpa tenemos tú que vas, y yo que quedo. Ay mi bien, que he de perderte. Templa mi bien los enojos, mientras tardare la muerte: quita el lienzo de los ojos, podrás verme, y podré verté. Pues estas en mi presencia, quítale. . Déjale estar: que quiero con tu licencia con esta venda esperar el cuchillo de esta ausencia. Tanto bien he de perder? hay prima que muero. . Esfuerza el pecho. . No he de poder: León por fuerza ha de ser, que por fuerza has de ir. . Por fuerza. Y luego me quiero ir: porque mi padre desea que acabe presto el bivir: y en tanto que yo te vea, es imposible morir. Amorir voy. . Bien podrás, por hacer cierto mi miedo: que quien te siga tendrás: que por morirme me quedo, si tú por morir te vas. Mauricio quisiera aquí que los viera. . Adiós estrella por quien mis cosas regí. Irene mira por ella. Príncipe mira por ti. Adiós Rosaura querida que al momento quiero irme do acabe el pesar la vida: y curare con partirme el dolor de tu partida. Qué te fuiste? no lo creo, aguarda, espera, no des tantas alas al deseo: fuese prima? . No lo ves? Bien dices que no lo veo. Ven, y resiste a la suerte con buen ánimo. . Contigo pasare trago tan fuerte, pues el quiere. . Ven comigo. Vamos, y venga la muerte. To
JORNADA SEGUNDA
No es harta razón? . No es harta, Qué dices? . Que no lo es, y que no vayas. . No ves qué es de mi padre la carta? No ves que su hijo soy? y que en tal peligro esta, que la vida perdera, si a socorrerle no voy? Esto escribe? . Si amigo, y que quieren dalle muerte por mi causa. . De qué suerte supo que estabas comigo? Haúraselo sospechado, por nuestra amistad crecida. Pues qué has de hacer? . Dar la vida a quien la vida me ha dado. Ir luego. . Muy bien harás: corre, vuela a contentarle: que la vida vas a darle, pues la vida le darás. Tan fácilmente has creído a tu padre, siendo tal: que está sin duda del mal que no hizo arrepentido? Y ciego del interes que siempre en su pecho crece, es abestruz que aborrece a su hijo. . Pues si él lo es, Yo también lo quiero ser, y dejando este destierro, podré digerir el hierro que contra mi pudo hacer. Ir quiero. . Porque te atreves a emprender caso tan nuevor Quiero pagar lo que debo a mi padre. . Qué le debes? Dévole, amigo, el honor que hasta aquí me ha procurado: débole haberme engendrado, y debole mucho amor. Devo no serle cruel, y débole honra crecida, débole el ser y la vida, y debo morir por él. Y es tanta, mirado bien, esta deuda en que estoy puesto, que hasta el poder hacer esto, vengo a debelle también. Y ven no nos detengamos: porque este bien se concluya, por tu vida. . Por la tuya me detuve, pero vamos. Ausente le quieres? . Sí, porque tengo fe al ausente. Tendras sela solamente para aborrecerme a mí. Porque no pudiera ser, si matarme no quisieras, que con un ausente fueras constante, siendo mujer. Mas no pierdo la esperanza, porque ya se de experiencia, que la mujer y la ausencia son madres de la mudanza. Porque se que amor se afrenta de que se burlen con él, y da castigo cruel al amante que se ausenta. Deshace el fiudo más fuerte, da muerte sin resistencia: que en los procesos de ausencia siempre hay sentencias de muerte. Por esto al Amor le pido; que pues tanta ocasión tiene, a tu Príncipe condene a la muerte de tu olvido. Y a ti en premio de mis males, te pido mi bien. . Traidor que me pides? . Un favor de tus manos liberales. Yo he de darte cosa a ti, falso, cruel, inhumano? mal me conoces villano: pues imaginas de mí Que con desear matarte, aunque yo darte pudiera la muerte no te la diera, por solamente no darte. Y porque estimo tu daño, guardo tanto esta promesa de no darte, que me pesa de darte este desengaño. Y vete, porque la ira a matarme es poderosa, si quedas. . Rosaura hermosa escucha. . Déjame. . Mira Que te adoro. . Aunque me adores: que antes que rompa esta fe, verá el mundo, y yo veré los imposibles mayores. Qué primero los tormentos pararán en los abismos, y primero entre sí mismos harán paz los elementos, Primero enojosos celos no harán al amante guerra, primero podrá la tierra ceñir los mayores cielos: Primero pues no es posible que en ti quepa algún valor déjaras de ser traidor, que es el mayor imposible, Que yo le olvide, y te quiera, Su muerte te hara trocar. Ni yo me puedo mudar, ni él es posible que muera. Que aunque la milicia tuya le saque el alma cautiva, se volvera; porque viva el alma que tengo suya. Déjame. . Quiero agradarte, pues poco contigo valgo: y voyme por hacer algo de que no puedas quejarte. Vete traidor, que no espero hacer cosa que la estima por favor mi pecho. . Prima con quién gritas? . Con un fiero, Con un villano atrevido, con un traidor inconstante, con el más ingrato amante, con el hombre más fingido; Con un falso, un lisonjero, Dime co quién? . Con un hombre que por no nombrar su nombre, encubrir su traición quiero. Quién es? qué confusa estoy. Hay prima ciega has vivido, pues que no lo has conocido por las señas que te doy. Es Mauricio. . Amiga quien? Mauricio, que me pretiende. Qué me dices? . Que te ofende, y que me adora también. Que ahora de aquí se haido de mi cólera arrojado. Por eso yo le he encontrado tal que no me ha conocido. De aquí salió el traidor? . Sí. Qué dijo? . Que por mí muere. Es posibse que te quiere el que me aborrece a mí Con muestras quiere encender este corazón de nieve: muestras son que de un aleve certezas no puede haber. Pero tú que dudas, piensa que es de tan poco valor, que el no creer que es traidor, tendrá por notoria ofensa. Déjame dudar, seré sin duda mi pena fiera en el mundo la primera que duda con tanta fe. Porque es tan grande el poder de mi mucha lealtad, que se que dices verdad, y no te acierto a creer. Y aunque su traición sospecho, como le tengo afición: imagino que es traición, pensar que traición ha hecho. Pues no me crees a mí, toma Irene este papel, que yo le recebí de el para mostrártelo a ti. Muestra. . Toma que deseo que veas en el tu daño. Ay amargo desengaño: No lees Irene? . Ya leo. Como queda de si ajena: ya de la verdad no duda. Oh Cielos? . De color muda, pena me causa la pena Que debe sentir. . Cruel a Rosaura has pretendido? El dolor la ha suspendido. Ah traidor? . Qué has visto en el? He visto que no merece lo que Irene por el llora: he visto como te adora, he visto que me aborrece. Y siento pena tan fuerte, que mil pedazos haré el papel, porque me de cada pedazo una muerte. Que quiero, pues la fortuna hizo a Mauricio tan vil, mil muertes: mas de estas mil a el he de dar la una. Aunque tengo el pecho fiel tan triste, tan lastimado: que una no hubiera dejado, sino por dársela a él. Mas dárele muerte? . Sí, que tú se la puedes dar, Sí. . Cómo? . Con relatar una traición. . Suya? . Sí. Contra quién? . Yo te confieso que ha querido este traidor dar muerte al Emperador con mi ayuda. . Cómo es eso? Sabiendo, querida prima, el alevoso Mauricio cuanto el ciego Emperador adora los ojos míos, quiso para darle muerte valerse del favor mío: que después de hacerme suya, traidora también me hizo: Y concierta que a la puerta de mi retrete escondido a hablarme venga, al engaño del amor que con el fingo. Donde le piensa matar, porque quiere este atrevido que al altar de su codicia de la muerte en sacrificio. Y como esta noche tiene de dar la muerte a su hijo, para cumplir de su padre el ambicioso apetito: El que libre de los dos se verá en un punto mismo se pretiende levantar con todo el imperio rico. Y saliera con la empresa, a no ser traidor conmigo, porque sus traiciones ya fueron padres de este olvido, Remedia prima este daño pues de mi pecho has sabido como es abismo de penas una traición de un abismo. Suspensa quedo. . Yo muda. Y yo corrida. Irene, . porque te vas? . Porque viene el Emperador. . Sin duda, que lo consiente esto Dios. Rosaura? . Señor. . Por qué Irene se fue? . No sé. Mucho os estimo a las dos. Deja eso ahora, y de mí oye una maldad. . Cuya? De Mauricio, a quien destruya todo el cielo. . Cómo así? Yo se que a Irene has dehablar esta noche, y se señor, que en ese puesto el traidor la muerte te piensa dar. Y se que trazarlo pudo tan bien, que te hubiera muerto, sino por mí. . que eso es cierto? No lo dudes. . No lo dudo. Que decillo tu bastaba: y sin ello te he creído, porque veo que has sabido lo que tan secreto estaba. El tirano ha de morir, si tan gran maldad le pruebo. mas tú, a quien la vida debo, mercedes puedes pedir. Pide a tu gusto. . Yo pues te pido a León rendida: su vida pido a tus pies, que por ser tuya su vida, te pido que me la des. p Rendida te pido aquí que la vida se le de, para que te sirva a ti, gozarás tú la merce que yo pedí paramí. Oye mi ruego, que ha sido tan razonable, que puedes por lo mucho que me mido, ofrecerme estas mercedes en premio de lo que pido. Pero si no es de provecho mi dolor amargo y fuerte, y si has de matarle, advierte que vive dentro en mi pecho: dale en mi pecho la muerte. Dale muerte en el, que así quedaras de mi vengado, pues tan mal te obedecí, que habiéndole desterrado, le tengo escondido aquí. Mátame, que mi ocasión me da ocasión escogida. Rosaura porque razón llorando pides su vida? Porque le tengo afición. Que tú le tienes amor? no es Irene la que siente penas por el? . No señor. En todo Mauricio miente, sin duda que es gran traidor. Burlando le he de ofrecer . su vida. Ven, que a tu gusto le quiero este bien hacer: pues me pides lo que es justo, y lo que es razón querer. Levanta, y ven. . Por tu fe señor, que porque este bien bien agradecido este, que lo agradezcas también: porque sola no podré. . Para que a mi gusto ordene hoy, porque todo me cuadre, el Príncipe a morir viene: y yo matare a su padre favorecido de Irene. Que por amante y por bella estoy de ella satisfecho: y se que por mi provecho está mi secreto en ella más guardado que en mi pecho. Aunque traidor le he de ser: porque en llegando a reinar, con mi mando y mi poder he de dejarla, y tomar a Rosaura por mujer. Oh Mauricio. . Oh gloria mía, o mi bien, o mi consuelo, o norte que al bien me guía, o luz, o cielo. . Desuía, yo soy cielo? . Tú eres cielo. No lo soy, y has de saber que el ver tus maldades fieras, tal me han venido a tener, que porque al cielo no fueras, el cielo quisiera ser. Infierno es mi pecho fiel, infierno soy, y a despecho de mi tormento cruel b quisiera verte en mi pecho para atormentarte en él. Pero mejor es dejarte, porque tal tu traición es, que con querer castigarte, porque en mi pecho no estes, dejare de atormentarte. Porque mi pecho es honrado, te niego ser fuego eterno que es tanto lo que has errado que te libra del infierno la gravedad del pecado. Vete a Rosaura, que ha sido traidor quien ha descubierto tu maldad. . Yo soy perdido. Mira este papel abierto. Ya sabe que la he ofendido, Y puédese bien vengar, si dice al Emperador que le he querido matar, qué diré? más soy traidor, y no la sabre engañar? Qué buena imaginación? oye mi disculpa, escucha. Qué he de escuchar? . Mi razo. Pensaste alguna traición? tú tienes disculpa? . Mucha. Que si a Rosaura escribí, fue porque llegue a saber que el Emperador de mí sospechas vino a tener: y desmentilas así. No me encubras, ni revoces tus traiciones de esa suerte: calla. . Pues que me conoces, para que me den la muerte, diré nuestro amor a voces. Venga a escucharme quien quiera, sepan todos como Irene adora a Mauricio. . Espera, que tal el amor me tiene, que en verte de esa manera, Ya me vengo a persuadir que maldad en ti no cabe. Qué bueno ha sido el fingir: porque el secreto que sabe, no viniese a descubrir. . No me engañas? . Tu decoro guardas muy mal. . Estoy loca Por esos cabellos de oro, por tu bella hermosa boca, por ese cielo que adoro. Por el lugar que me han dado tus favores venturosos, por todo lo que hay criado, y por tus ojos hermosos que alumbran lo que he jurado: Que ese papel es fingido. Yo lo creo, y de manera siento el haberte ofendido, que por disculpa quisiera que traidor hubieras sido. Por qué? . Porque yo fui traidora, pues por creer a Rosaura contra ti, como inconstante mujer tu secreto descubrí. Humilde a tus pies me arrojo, ya que el secreto en mi puesto como colérico antojo, como bocado indigesto le ha vomitado el enojo. Tu secreto le conte por remedio que se cierto que al Emperador se fue a contarlo. . Yo soy muerto. Primero yo moriré. Yo que he sido tu homicida, yo que siguiendo mi estrella, estoy tan aborrecida, que solo para perderla me huelgo de tener vida. Yo misma te he de vengar, yo, Mauricio, he de morir, la muerte me puedes dar: que seré piedra en sufrir, pues no lo he sido en callar. Dame la muerte. . Por qué? antes yo vuelvo por ti, que mi secreto yo se que soy quien lo descubrí, pues de una mujer fíe. Mal crédito y nombre cobras, pues ya sabe el alma mía que merece estas zozobras, quien la palabra os confía, pues os conoce las obras. Disculpa no has menester, aunque el hablar te disfama: porque ya vengo a saber que la trompa de la fama es lengua de una mujer. No hay en mujer que fiar; nadie ponga en ello duda: porque no puede negar que la más firme se muda, y jamás lo sabe estar. Quién de mujer ha fiado el secreto, es cosa cierta que tiene de hallar hurtado: porque es tesoro guardado en una arca que esta abierta. No te culpo, quedate. Dónde vas? . Con un engaño toda esta culpa echare a Rosaura, mas yo se que no podré hacerle daño. Adiós, y dame tu ayuda. Para poderte la dar, muda, mi bien, quiero estar: procurar con esta muda lo que gaste con hablar. Era tiempo, hermosa Irene, de hablarte sola algún día? Disimular me conviene. . o señor. . Oh gloria mía, quién tan suspensa te tiene? Que no ves a quién te adora? En ti pensaba. . De raya pasa ese favor señora. Mas mereces por ahora permíteme que me vaya. Tan presto pudo cansarte? No señor, que si me voy, no me voy para dejarte. Tal en el favor estoy, que en todo quiero agradarte. Vete donde estes mejor, pues a quererme te ensayas: vete que es tanto mi amor, que en albricias del favor te permito que te vayas. Dios vaya en tu compañía. . Dios te guarde. . Ya te fuiste, sin duda es la gloria mía como el enfermero triste que nace y muere en un día. Mas vaya, que de juicio pudo su vista sacarme: que quiero por mi artificio con una traición librarme de mi hijo, y de Mauticio. Que por mi hijo he enviado por matarle, mas ya quiero que do estaba concertado no le maten: que así espero quedar de todos vengado. . Pues a qué has venido? . A ver la gloria que ser solía. Qué quieres Príncipe hacer? como a una gloria que es mía, en peligro osas poner? Ningún recelo te den la ravia y furor mortal de mi padre, y su desdén: que no puede hacerme mal que iguale con este bien Seguro vengo a rendir el alma que ya he rendido: aquí vengo sin venir merece quien ha podido estando ausente vivir. Qué te veo en mi presencia? Sí, pero soy tu enemigo, que será justa sentencia darme la muerte en castigo de que he vivido en tu ausencia. Al reves pienso juzgar, que soy tan agradecida, que antes yo quiero dar otra vida, por la vida que has sabido conservar. Esto no ves? . Estoy ciego, pues yo mi vida te doy, porque así mi bien te entrego tu vida, pues yo lo soy. Que no lo sea te ruego. Porque es señor de suerte lo que en tu ausencia padezco, que a ser mi vida, te ofrezco que viniera a aborrecerte, según la vida aborrezco. Ay mi bien: . Tus desuaríos han de vencer mis enojos, cobra aliento, cobrabríos: que lloras con unos ojos que son la luz de los míos. Aquí vienes a llorar? vuelve mi bien, vuelve en ti. Estoy tan fuera de mí, que de muy hecho al pesar el placer desconocí. Mas ya le dejo no más: que estoy sin duda insufrible. Es posible que aquí estas? que te veo? . Y es posible que luego no me verás? Aa rigor. . Qué puedohacer? también mi alma te adora, y con cuerdo padecer por gozar lo que es ahora, olvido lo que ha de ser. Haz tú lo mismo. . No puedo. Qué tienes? . Tengo temor de algún peligroso enredo: que como es niño el amor, no puede per der el miedo. Te mo perderme, y perderte. Pues por qué has venido aquí? Vine porque de esta suerte a mi padre obedecí, y vine también por verte. Mas sabes porque ha podido llamarme mi padre? . Se que de morir ha corrido muy gran peligro. . por qué? Porque matar le ha querido Mauricio. . por qué razón? Por solo ambición de fama. Y quien su mala traición ha descubierto? . Una dama que sabia su intención: Porque le dio enojos. . Di quien es ella. . Eso perdona. Secretos conmigo? . Sí, que la culpada es persona que me toca mucho a mí. No quiero culpar a Irene. . Peligro tuvo? . Si tuvo. Y ahora? . Ya no le tiene. Con todo verle conviene, por el peligro a que estuvo. Que como mi pecho honrado tan por los extremos va, no solo me da cuidado creer que en peligro esta, mas el pensar que lo ha estado. Bien es que el llanto aparejes, pues me voy. . Ya me aparejo para morir. . No te quejes, que el alma mi bien te dejo. No mi bien, no me la dejes. Antes te quiero rogar que lleves mi alma fiel: que para osarte fiar de un padre que es tan cruel, dos almas has de llevar. Y menester las hauras para no quedar en calma, llévalas, que bien podrás: y si te sacan tu alma, con mi alma viviras. Quieres señor? . Qué fineza: ay Rosaura. . Ay dulce amigo, no vayas. . Por tu nobleza no quisiera estar contigo adorando tu belleza. Pero a Dios mi bien, que es tarde. Adiós mi bien, pues es fuerza, que vayas. . No estes cobarde. No lo estoy, y amor me esfuerza. Dios te guíe. . Dios te guarde. Cual quedara quien te adora: Pensando estoy que querrá. Dalmacio es este. . Señora, qué haces? . de aquí se va tu amigo el Príncipe ahora. A mí para largo espacio me llama su padre. . A qué. A que este dentro en palacio to da la noche. . Dalmacio mira por León. . Si haré. Que yo gusto de venir, aunque puesto en la ocasión, a León podré servir, si hay algo contra León. Bien harás. . Quiero me ir. En obligación quedamos a lo que tu amor promete. Vamos juntos pues lo estamos, quedaras en tu retrete, Pues vámonos luego. . vamos. Padre amado. . Hijo querido tienes salud? . Salud tengo. Tú seas muy bienvenido. Si lo seré, porque vengo a ser también recibido. Cúbrete. . Con tu licencia, porque a mi obediencia cuadre, no he de cubrirme en presencia de mi emperador y padre. Mucho estimo tu obediencia. Pero ahora has de venir con lo que a mi gusto importe. Qué dirán? . Qué han de decir? como a Grande de mi corte te puedes hijo cubrir. Cúbrete, que yo lo apruebo. Tu grandeza no lo mande, si con mi humildad te muevo: que soy grande, y es más grande el respeto que te debo. Antes quiero que me des el lugar que a mí me toca: que porque servido estes, quiero borrar con la boca las estampas de tus pies. Casi estoy para sufrir que las borres, que yo se que no las querrás seguir, aunque más humilde este, no se excusa de morir. Mas quiero fingir con él. Dame los pies. . Tu lealtad muestra lo que he sido infiel: que cuanto es más tu bondad, tanto he sido más cruel. El corazón me atraviesa de verte de bondad lleno, porque he sido en esta empresa tan mal padre, que me pesa de tener hijo tan bueno. Levántate, ponte en pie. Primero si lo merezco, quiero que me ofrezcas. . qué? Las manos. . Yo las daré, que a eso, y a más me ofrezco. Pues llega a pedillas hoy vasallo tan bien nacido, Aunque tu vasallo soy, como hijo te las pido. Como a padre te las doy. Tómalas, que quiero honrarte, y que ellas también lo estén: porque las doy para darte honor, y gusto: también las doy para levantarte. Hijo abrázame, y espera que tu estado se mejora. No creí que mereciera abrazarte. . Quién ahora darle la muerte pudiera: Hay algo de nuevo? . Hijo la venida de Rosauro, que un embajador me dijo que viene. . Darle has el lauro con gran fiesta y regocijo. Bien es honrar la victoria del que este imperio restaura, pues su nobleza es notoria: y como sabes, Rosaura es su hermosa. . Y es mi gloria. Honor tendrá por honrado, qué tan ufano me tiene la nueva que en él me han dado que en albricias de que viene, diera lo que han conquistado. Mas esto es bien diferir para su tiempo, y decirte a que te mande venir. Dime en que puedo servirte, si te merezco servir. Y luego has de saber, que si en ello pones pausa, me quedaras a deber el rato que por tu causa tu gusto deje de hacer. Luego lo puedes mandar. No sabe lo que promete. Qué he de hacer? . En mi lugar a la puerta del retrete de Irene tienes de estar. Esto quiero. . Qué más quieres? que allí la boca no abras; y que si más no pudieres, hables con pocas palabras, que no conozcan quien eres. Qué dices? . Que estoy dispuesto señor para obedecerte, Pues hijo este es el puesto, haz lo que debes. . De suerte te pienso servir en esto: Que lo que he sido, seré, para no te ser ingrato: obediencia mostrare a mí mismo todo el rato que en tu lugar estare. Pues vete luego. . Yo voy a servirte luego. . Adiós. con esta traza que doy, me vengaré de los dos de quien ofendido estoy. Que Rosaura me ha contado la ingratitud y maldad de Mauricio mi privado: y si ella dice verdad, del quedare aquí vengado. Que a darme muerte vendrá: y pensando darme a mí muerte, al Príncipe dara, ya yo tengo puesto aquí quien a él lo matara. Quiero entrarme, y acechar lo que sucede escondido. Misterio debe encerrar aquí mi padre, ya olvido lo que debo aquí callar. Callar debo, por poder ser hijo obediente aquí: que ya me doy a entender, que por hablar entre mí le dejo de obedecer. Hoy pienso con mi artificio a Rosaura desmentir. Un hombre veo venir. Un hombre veo. . Mauricio viene a matar y amorir, Sí es el Emperador? el debe ser sin duda, ahora fingiré también con él, que yo quedare por fiel, y Rosaura por traidora. Mas yo la sabre guardar de peligro, llegar quiero. Ahora llega a matar. Cómo no llega? . Qué espero que tengo que recelar? Seguir quiero mi opinión. qué temo? de qué me espanto? que me da tanta ocasión la noche que tiene el manto del dolor de mi traición. Pues hallar ocasión pude, a mi gloria, puesta en duda es bien que la noche ayude: no verán si me demuda la sangre que al rostro acude. Yr quiero: no se recata de verme: sin duda tiene gente escondida. . Qué trata consigo? . Qué se detiene? Qué espera, que no le mata? Quiero empezar mi maldad Ya llega. . Qué intento lleva? qué querra? . Tu Majestad ha de hacer ahora prueba de mi celo y su bondad. Pero primero por mí has de absolver un traidor. Quién será? . Quiéreso así? Por fuerza he de hablar. . Señor piensas perdonarle? . Sí. Sabe pues que ha muchos días que Rosaura. . Cielo santo. Adora las prendas mías. De mi paciencia me espanto Y que con largas porfías Me rogo que te matase, y que pues tu hijo ahora morira, me levántase con el imperio. . Ah traidora. Y que con ella casase. Y aquí concertado había que te matase. . Ah cruel: esto mi padre quería que me matasen por él? Hy tan extraña hidalguía? Yo se lo quise ofrecer por decírtelo, y también por temor que esta mujer no lo encoméndase a quien quiza lo quisiese hacer. Mas por no manchar mi fama, quise atropellar mi honor, mira si mi fe te ama, pues no me han hecho traidor un imperio ni una dama. Gran castigo mereció: más casándola conmigo, quedare premiado yo: y ella tendrá por castigo lo que por premio espero. Qué dices? . Ah villano. Bien con la empresa he salido. Qué espero? . Todo esta llano. Qué Rosaura me ha mentido? o fiel Mauricio: . Oh tirano: Verdad será, no lo dudo: que ella viéndose culpada, negarme la dama pudo, como no toma la espada? no fui sordo, ya estoy mudo. Que estas pensando? . Comigo la obediencia esta luchando, mas darle puedo castigo sin romperla, pues callando puedo matar mi enemigo. Muera el infame, y vera la infame traición que ha hecho: aunque pesar me dará haber de pesar un pecho adonde Rosaura esta. Pero mueran ambos. . Tente, porque me matas? . Valer te procuro: acudi gente, tente, que quieres hacer habla ingrato, inhobediente. Responde. . Triste de mí, con León hable, en aprieto quedo puesto. . Ingrato di ya me pierdes el respeto? esto he de esperar de ti? Habla. . Que tengo de hablar Qué haces? . Mato un traidor. Yo no te puedo enfrenar? templa tu furia. . Señor cómo la puedo templar? Que es tal la traición que ha hecho, que no puede ser templada, si no templo a mi despecho el acero de mi espada en la fragua de su pecho. La sangre quiero verter de este falso, de este ingrato, por beberla, y por beber de su Rosaura un retrato, que hecho carbón he de ver. Que este retrato maldito le tomo por mi provecho, para provar si vomito otro que tengo en el pecho, de quien ya me siento ahito. Déjame señor. . No dudo sino que debes ser loco, quién enloquecer te pudo? cómo me tienes en poco? no miras que soy su escudo? Con todo castigare los hierros que ha cometido, prii y como rayo seré, que sin tocar su vestido, quemar sus hierros podré. No lo impidas. . Eso es justo? Y muy justo. . Porque quieres darme tan grande disgusto? Mátale señor. . Quién eres? Dalmacio soy, haz tu gusto. Ay amigo muera. . Tente, que ya sobra de locura: eres tú el sabio, el prudente? eres aquel que procura cobrar fama de obediente? Cómo te rige la ira? cómo estas de enojo ciego? de tu intento te retira: mira que yo te lo ruego, y que soy tu padre mira. Si eres noble. . Si lo soy. Y procurasme estas penas? Herido de envidia estoy, y a buscar fuente en tus venas, como ciervo herido voy. Pero ya tengo paciencia: este su vida guardada, pues puso su diligencia entre el filo de mi espada el muro de mi obediencia. Viva señor, y con duelos este hijo tuyo quede, verán la tierra y los cielos cuanto su obediencia puede, pues puede más que los celos. No te acredites comigo: que si no fueras cruel, perdonarase enemigo, por lo que es comigo fiel, lo que fue traidor contigo. Tus locuras y tus obras de mi amor te han despedido: hoy un nuevo hermano cobras, que más que tú es bien nacido, pues es hijo de sus obras. Mal lo miraste. . Yo creo que es justo que me persiga la cólera que en ti veo, pero mátame, y castiga, con tus obras mi deseo. Mátame, que con paciencia, con estar de enojo ciego, estoy lleno de obediencia: y si con sangre la riego, quiza cogere clemencia. Quiza la cogere. . Cierra la boca, que ha de pedilla. Oh cuanto el Príncipe yerra en sembrar esta semilla en tan seca estéril tierra: Escúchame. . Calla. . Cielos qué es esto? no escucharas mi disculpa entre mis duelos? Y qué disculpa darás? No más, de que tuve celos Celos tuve, loco anduve; que celos me enloquecieron: y mal digo que los tuve, que ellos señor me tuvieron, pues tan fuera de mí estuve. Haciéndote yo llamar, muy necia disculpa das: porque debieras dejar de tener celos, no más de por no darme pesar. Y la otra vez que aquí a darme algún gusto vengas, si quien los tiene de ti te da celos, no los tengas por darme disgusto a mí. Y ahora vete, que soy tu padre, y enojo tengo, y por darte muerte estoy. Que a tanta desdicha vengo? Vete luego. . Ya me voy. Y de mi padre a los cielos mil quejas tengo de hacer, pues quiere comigo ser tan avariento, que celos aún no me deja tener. Que lástima no le den sus pesares? . Yo por esto me voy tras él. . Yo también. Solo dejaron el puesto, ven Mauricio amigo, ven. Bramando fue. . La hermosura que en Rosaura perdio, llora. No te espante su locura, que es León, y tiene ahora la celosa calentura. Déjale, pues ha querido guardarte el cielo de injuria: que este hijo mal nacido como demonio se ha ido con el lleno de su furia. Déjale. . No me dirás toda esta gente que hacía en este punto? . Sabrás que por traidor te tenía, porque a Rosaura. . No más; Ah traidora? . En conclusión dijo que para matarme esperaste esta ocasión: y yo puse, por guardarme, en mi lugar a León, Porque creí, que engañado le dieras muerte, y creí con los que tuve a mi lado, hacértela dar a ti. Bien lo tuvo concertado. . Di que la pudo mover a Rosaura, porque a mí tu traición me hizo saber? Un enojo que le di. No me espanto, que es mujer. Mas ya conozco cual es la fineza de tu fe, Rosaura es tuya. . Los pies, a tus huellas besare, por tan subido interes. No quiero verte humillado, que pienso por varios modos subirte a tan alto estado, que a tu estado envidien todos y tú no envidies mi estado. Levántate. . Bien estoy, esto por premio me basta. Álzate. . Tu esclavo soy. Toma empeña, vende y gasta: que cuanto tengo, teosoy. Cobra bríos y opinión, no dudes de recibir, que quiero en esta ocasión por no darte sin pedir, pedirte amigo perdón Perdona el haber creído a Rosaura, que lo tengo por agravio. . Agravio ha sido, pero la emienda prevengo. Eres al fin bien nacido. Entremos, que tuya es mi corona, pues te quedo con la obligación que ves. Yo la tomare, si puedo, . antes que tú me la des. . T JORNAL
JORNADA TERCERA
Dices mal. . En eso das? Pues si mi hermano te estima, ile olvidas: no verás que tienes gran culpa? . Prima, el en irse tuvo más. Eso dices? . Por tu vida esa culpa que la da la gente que es entendida mas al galán que se va, que no a la dama que olvida. Yo viéndole, le he querido, mas todo este ciego ardor con no velle, se ha perdido, que si el velle, engendra amor: el no velle, engendra olvido. Todo el ausencia lo enfría: no es nuevo lo que en mí ves: porque el amor, Prima mía, como al galápago es que con la vista se cría. Ausentose, y entretanto corte a su amor las raices; vi a Mauricio. . No me espanto, a Mauricio quieres? . Tanto que estoy sin seso. . Bien dices. Sin seso estas. . Por ventura sabes que es doble su fe? Se que burla tu hermosura, se que es gran traidor, y se que por mujer me procura. Hoy su traza he descubierto, que el Emperador cruel a ruegos suyos me ha muerto: porque me case con él. Qué me dices? . Lo que siento. Hay falso: ay amiga di tu querrás? . Irene mía bien segura estas de mí. Segura estoy? . Yo querría estarlo tanto de ti. Por qué de mí? . Porque ahora me dijo el Emperador que mi Príncipe te adora. Pues fía de mi valor. Mauricio viene señora. Dios te guarde. . Hazme amistad. pensado tengo un engaño en doblar mi voluntad: para saber si en mi daño descubro aquesta verdad. He mandado que hoy ordene la Ciudad el triunfo y lauro. Qué tratas? . Hermosa Irene de servirte, y de Rosauro que ya victorioso viene. Y tratas de él, porque así de Rosaura porquien mueres, tratas? . Yo? triste de mí, qué imaginas? . Que la quieres. Yo quiero a Rosaura? . Sí. Burlaste Irene comigo? Digo que la quieres. . Yo? quién lo dijo? . Quién la vio hablar gran rato contigo. Mucho estimo este favor: pues me dizen tus recelos que soy dichoso amador: que pues no hay amor sin celos no haura celos sin amor. Dichoso soy. . Déjame. Quién finge? . De aquesta suerte saber la verdad podré. Mauricio mi dicha advierte, pues no dudes de mi fe. Bien es que segura quedes de esta sospecha importuna: cómo Irene? cómo puedes tener celos de ninguna, pues a todas las excedes? Celos pueden merecer en tu pecho algún lugar? pero todo puede ser: que pues yo los puedo dar, bien los puedes tu tener. Mas olvida esas quimeras, que a trueque de que no llores, sufriré que no me quieras. Al rabiar llamas favores? haces burlas de mis verás? Déjame. . Quiéres matarme? juro por el cielo santo, por el bien que puedes darme, y por los ojos que en llanto ocupas por no mirarme. Que te engañas. . No me engaño. Oye, escucha Irene mía, tu Mauricio eres extraño, di la verdad. . Este daño ha gran rato que temía. No te turbes, dilo. . Digo que a Rosaura habló, y fue de mi parte. . Y dime amigo qué trataron? . No lo sé. Dilo amigo. . Qué conmigo se casara, quieres más? Hay más extraño rigor? Ya sin celos estarás. Bien lo sabes. . Sí señor. Pues que ya segura estas, Dame licencia mi bien. Dios te guarde. . De tu olvido Oh como has fingido bien. Ah traidor. . Yo soy perdido, escucha. . Mauricio ven. Si es mi fuego imposible, si de los celos, señora; provaste el dolor terrible, o si le pruebas ahora, que pues vienes, no es posible. Si tienes algún empleo, si quieres siendo mujer: así logres tu deseo, así no te puedas ver de la suerte que me veo: Que me digas. . Qué señor? Si sabes, hermosa Irene, que a Mauricio tenga amor Rosaura? . No se le tiene. El dice que sí. . El traidor Mintio. . Por qué? . Porque así quiso encubrir su mal trato, creer me puedes a mí, que pues adoro a ese ingrato, lo mismo me va que a ti. Es verdad. . Pues si tuviera de tu Rosaura recelos, no es cierto que te dijera lo que preguntas, por celos, cuando por otro no fuera? Dices muy bien. . Pues comigo te avienes, yo he de poner a tu Rosaura contigo, por servirte, y por hacer que la olvide ese enemigo. Será buena traza? . Buena. Al cielo ruega que acierte. Irene tu gusto ordena, que eres gloria de mi pena, y eres vida de mi muerte. Eres. . Príncipe en que das: no ves que por mí lo hago? en qué obligación me estas? pues que yo misma me pago. En eso me obligas más. No me obliga Irene a mí el ver un pecho tan nuevo, pues para pagar por ti, la vida que yo te debo, te pagas tú misma a ti. En más deuda me has metido, mas te debo en conclusión, porque estima el bien nacido el pagar la obligación mas que el bien que ha recibido. Y este bien que me has de dar, me va de suerte obligando, que solo puedo llegar a pagarte, confesando que no te puedo pagar. Y para que en algo estés pagada de lo que escucho, te suplico que me des las manos, mas esto es mucho, dame señora los pies. Qué haces? . Estoy corrido de no pagar tu deseo. Y pues Dalmacio, ha venido el Príncipe? mas que veo para ver esto he salido? Qué miro? . Rosaura llega y celosa. . Un desengaño me llega al puerto, y me anega. Que a tanto llega el engañor y me lleva estando ciego? Mas no es mucho, que los cielos me dejen ver mis enojos; que al que ciega amor los ojos, los antojos de los celos le suelen servir de antojos. Por ellos miro el dolor que siempre en mí ha de crecer, y por ellos el amor mayor le ha de parecer, con no poder ser mayor. Qué calláis que enmudecéis? hablad que es bien animaros: porque al amor que os tenéis, hacéis agravio en miraros corridos de lo que hacéis. No estes Príncipe corrido, ni tu prima, que no es tanta la culpa que habéis tenido, hazle favores, levanta ese Príncipe caído. No esperes que yo este ausente, que para ninguno es bueno: porque estando aquí presente, podré veber más veneno y morir más fácilmente. Mas voyme que no querrás hacerme a mi bien. . Señora Qué haces? . Adónde vas? que tu Príncipe te adora. No más Rosaura, no más. Señora. . Tú me detienes? Aguarda. . No estas vengada? Oye mi bien. . A qué vienes? A tenerte. . Ya me tienes, pero tiénesme engañada. Escucha que estoy corrido. Suelta el vestido. . No es justo que te suelte. . Fementido, pues me desnudas de gusto, desnúdame de vestido. Viste con él la belleza donde tienes la esperanza: podrás tener con destreza al árbol de la mudanza un enjerto de firmeza. Escucha y mátame. . Di. Pues que te digo verdad, que solo he venido aquí para provar la maldad de Mauricio. . esto es así? Muy bien le puedes creer: que lo que a ofrecerle vengo, más claro lo puedes ver. Y qué le ofreces? . Que tengo de ponerle en tu poder. Y eso ofreces? . Y eso haré, tu busca, pues te soy fiel, al Emperador: porque hallarte hablando con él, importa mucho. . Si haré. Ven tu Dalmació también. Camina ejemplo de fieles, y a buscarme amigo ven a la fuente de laureles, pues cumple para mi bien. Perdona Irene. . Ocasión has tenido: ven conmigo . Dalmacio. . Adiós. . Qué afición me tiene la que contigo me deja? . Tienes razón. Advierte mi bien; si en mí ay de servirte deseo, pues no creo lo que ohí. Ni yo lo he visto creo; mira si hago más por ti Estoy de suerte corrido de los celos que he mostrado, que te juro que he sentido mas los celos que te he dado, que no el haberlos creído. Con todo, mi bien murio en ti la fe que yo se ñlo que Mauricio la mato. Antes, Rosaura mi fe tuvo más vida que yo. Vida tuvo y no tuvieras de mi sospecha ruin, si ver mi pena pudieras; si vieras mi alma al fin el mar de mi llanto vieras. Que en el como en cosa cierta vieras que no pudo tanto la sospecha que era incierta, porque en el mar de mi llanto no pudo haber cosa muerta. Pues porque has gustado aquí de mostrarnos sentimiento? Porque tu amor conocí, y porque así mi tormento por bien empleado vi, Tanto que en verte llorar tal gusto vine a tener, que casi pudo llegar a darme muerte el placer de haber tenido pesar. Porque en ver prueba tan buena, idolatre los enojos de que tuve el alma llena: y en la fuente de tus ojos fui Narciso de mi pena. Esto ha sido, tu desdén, si fue otro me destruya. Ya mí me falte este bien, si siempre no he sido tuya. Yo lo creo. . Y yo también. Mi regalo. . Mi sosiego, brava estuviste. . Hecha estuve toda nieve, y toda fuego, y tú mi bien? . Loco estuve. De esta plática te niego. Tuya soy. . Oh amor tirano. Dame la mano. . Y el alma te quiero dar. . Mucho gano, en que me des esa palma, en vez de la de tu mano. Ay mi bien. . Quiero estorbar su gusto. . Quién es? . Señor hoy te vuelve a desterrar tu padre el Emperador. Pues luego le voy a dar ese gusto. . Luego iras, mas tu ejemplo de tiranos mira bien, pues aquí estas, el lazo de estas dos manos, que deshacer no podrás. No procures deshacerlo, que no vale tu porfía; aunque pones para ello tantos lazos que algún día M llegara alguno a tu cuello Yo traidor te tuve fe? yo me voy mi bien. . Por qué? Por no ver a ese atrevido. a dios. . Ya yo soy perdido. Haz lo que sabes. . Si haré, . Adiós mi bien verdadero, que luego me voy también. Ah cielos. . Adiós que muero. Quieres algo? . Solo quiero que a mi padre sirvas bien. . También le pienso servir, que en la caza adonde va esta tarde ha de morir, según que trazado esta: tú su muerte has de seguir. i A los dos os haré dar un mismo modo de muerte, por vivir, y por reinar. Mauricio que te debierte? puedo salir a cazar? Si Señor, ven y disponte a la carrera y al vuelo: porque en todo este orizonte ni dejes ave en el cielo, ni dejes fiera en el monte. Una otra fiera querría procurar que no me huya, que es Irene. . Ella porfía diciendo que será tuya, en siendo Rosaura mía. Terrible medio. . Terrible, yo me voy, porque se ordene tu salida, haz lo posible. . Es poco, que por Irene no es mucho hacer lo imposible. ovidio Tú que tienes por oficio premiar con prodiga mano cualquier pequeño servicio, porque pagas a mi hermano con entregarme a Mauricio? Dame muerte, no me entregues a sus manos. . Que no es hombre que te merece? . No ruegues por un traidor, que hasta el nombre aborrezco. . No te ciegues. Que si ahora te importuna su nombre, puede su intento mudarse con su fortuna: porque suele el casamiento hacer de dos almas una. Bien dices, y bien podría: porque dejándome en calma, en siendo muerta, tendría de dos almas hecha una alma, pues mi alma faltaría. Y no es bien. . Templa el rigor, pues sabes que a Irene adoro: que si alcanzo este favor, podrás sobre montes de oro hacer guerra al díos de amor. Esto te prometo, y más si más prometerte puedo. Déjame. . Terrible estás, mira que obligado quedo, si el consentimiento das. Quieres? . Cómo he de querer? no ves quel consentimiento puede por mi responder con el eco al casamiento que después he de tener? Dalmacio espera. . A tus pies pedir si merezco, espero otro género me des . de muerte. Antes quiero dar vida. . Dásela pues. Mi gloria. . Mira que incitas de tu Rosaura el desdén. Por qué mi gloria limitas? Dale tu vida, y también la vida que a mí me quitas. Yo te la quito? . Pues no? y por vengarme codicio pues el de ti se fío, que a mí me quiera Mauricio. Yo lo creo. . Y también yo. Qué tienes? . Pena forzosa. Date celos por ventura Rosaura? . No es poderosa para darlos su hermosura. Yo confieso que es hermosa. Y que llegara a ser antes de mi alma los despojos, porque a nacer son bastantes de las niñas de los ojos mil pensamientos gigantes. Mas yo en tu favor me quemo. Déjame traidor, no dores esta mudanza, que temo. déjame morir. . No llores. Qué bien finge? . Por extremo. i Si alegre me quieres ver, de Palacio ha de salir Rosaura. . No puede ser: que dirán? . Qué han de decir? tú la debes de querer. De tu falso amor reniego. Que me quieres bien presumo: que puesto que amor es ciego, por los celos que son humo, he descubierto tu fuego. Y por pagar tu amistad, enjugar tu llanto quiero con el sol de la verdad. No pienses que el llanto fiero procede de voluntad. Ni pienses que amor ha sido el que estos milagros hace: que los celos que he tenido, son como el humo que nace del fuego que no ha nacido. Quédate Príncipe injusto con quien adoras. . Yo muero. No te vayas, que no es justo. Detente, espera. . Ya espero, qué quieres? . Hacer tu gusto. Bien sucede. . Mi contento, tan lejos de serte injusto estoy siempre, que me afrento de solo pensar que justo no he sido a tu pensamiento. Dalmacio donde quisieres lleva a Rosaura, de juicio me saca Amor. . De quién eres me das muestra. . Y a mi indicio de lo mucho que me quieres. Iremos luego? . Partir . podéis luego: y el pesar puedes muy bien despedir. Saldremos luego a cazar? Tu gusto pienso seguir. Por ti voy. . Mauricio viene. Pues voy a mudarme. . El cielo te guarde, como le tiene ciego amor. . O mi consuelo. Oh Mauricio. . Bella Irene. Pues esta caza has perdido, para cumplir mi concierto. a su Príncipe rendido verás por mis manos muerto. Que en tu traición ha cabido: Medrosa estoy. . Sin razón, qué temes? . Temo el afrenta, que si a todos cuantos son les contenta la traición. el traidor no les contenta. De tal manera el amor a mí me tiene trocada, que por amarte y honrrada me agrada mucho el traidor, y la traición no me agrada. Y por qué? . Porque ha sabido que a mí no me guardas fe. Es maldad. . Calla fingido, que ya tus maldades se. Quién grita? . Yo soy perdido No me encubras el sol rojo, que imprime en mí su arrebol: deja el colérico antojo, no me escurezcas tu sol con la nuve dese enojo. Habla, descubre el entredo, que si es su arrogancia loca quien te escurece, sin miedo con el viento de la boca esparcir la nieve puedo. osto La muerte daré al traidor que toma tanta licencia Temiendo estoy su rigor. Hacer quiero una experiencia. Qué callas? . Sabe señor, que riñe porque yo fui ocasión de que se fuese Rosaura. . Triste de mí, que hoy este mal no supiese. Esto Mauricio es ansí? Conceder quiero, así es: más volverla a cobrar creo como licencia me des, las alas de mi deseo quiero ponerme en los pies. Dame licencia que muero Este gusto he de quitarle, no se la des, porque espero que me vengas con no dalle licencia. .̱. Servirte quiero No vayas. . Irene bella quieres hacerme morir? Deja que siga su estrella. Si se la dejas seguir, pensaré que quieres bella. Él no dejar que la siga, una vida ha de costar. Tu traición quieres que diga. Calla. . Yo quiero callar, para ver si esto te obliga, Como tu vengas. . Ire porque calles. . Yo también porque vengas callare, el vendrá a quererme bien, pues sin Rosaura se ve. Vamos luego. Ma Reniego de tu amor. . Hh fementido que mal encubres tu fuego. Déjame, que estoy perdido. Vamos señor. . Vamos luego. De un gran amigo he fiado la que aguardo por esposa: y con temor he quedado, Que el es hombre, y ella hermosa, y yo soy muy desdichado! Pero es tanta su hidalguía, que ser traidor no podrá; y por la sospecha mía pues pienso que él lo será; creo que yo lo sería. Ay amor tú me atropellas, quela traición de que viene mi alma a formar quererlas, dos partes iguales tiene, y el pensarla es una de ellas. Y pues yo tan sin razón he tenido esta sospecha, ya tengo en esta ocasión, con imaginarla, hecha la metad de la traición. Mas qué es esto Cielo amigo. ma Ya tu gloria viene aquí. Qué mi bien viene contigo? Yo le traigó. . Amigo di que el mismo se viene? . Digo Que de esa manera es, que ella misma se ha venido. Déjame besar los pies que a mis manos te ha traido. Qué haces? . Mi bien no ves Qué agradezco ahora así el traerte a mi poder a Dalmacio; porque a ti no te puedo agradecer el haber venido aquí. No huyas. . Baste el favor, Guarda el bien que vas gozando. y mira que va señor por esos montes cazando tu padre el Emperador. Guarda que te hará morir tu padre, si aquí te aguardas, todo el tiempo que en decir lo que te he servido tardas, ponle señor en huir. Mira no te llegue a ver, si del te quieres librar, huye y calla, que a mi ver hasta el viento del hablar para huir has menester. Adiós. . Adiós. . Gran exceso de amistad. . Y de ventura la mía! . Yo te confieso que tengo poca cordura, pues que no he perdido el seso. oílmo allo no ogua Ve mi gloria. . Ingrato. . Espera, que voces oigo. . Ah villano. El corazón se me altera. Siendo hechura de mi mano, quieres que a las tuyas muera? Algún gran daño recelo. Qué haces. . De ti me admiro, doite la muerte. . En el suelo me quieres matar? . Qué miro? Tu padre es aquel. . Ha cielo. Escúchame. . Muere. . Advierte que yo te miro. Oh León, poco te vale el ser fuerte. Hijo de mi corazón presente estas a mi muerte. Yo la tengo de estorbar. No podrás. . Pues cómo no? porque le quieres matar? Por reinar. . Bibiendo yo? Harto harás tú en escapar De mis manos. . De un infiel te fiaste? . Irene ha sido quien me ha engañado. Ah cruel. . Muere y calla. Oye atrevido, que quiero darte por el El imperio. . Tú no ves que es ya mío pero haré un trueco contigo. . Y es? Que a tu padre te daré, como a Rosaura me des. Qué escucho? . Con tú apetito el árbol de mi fe quieres dejar ingrato marchito? matarme quieres? . Tú mueres con lo que yo resucito. Qué piensas? . Que al alma mía se le aumenta un dolor fuerte, porque antes yo tenía ninguna culpa en tu muerte, pues valerte no podía. Y ahora veo que quedo con la culpa y el pesar: porque tengo señor miedo que no he de quererte dar el favor que darte puedo. Con estos pesares lucha mi corazón. . No te ciegues. A valerte subo. . Escucha, que soy muerto antes que llegues, porque la distancia es mucha. Sin volar es excusado estorbar que antes no muera. Bien pudiera haber volado a valerte, si tuviera las alas que me has quitado. Con recelo estoy. . Traidor mi vida tienes aquí por la suya. . Extraño amor: Tu vida darás por mí? Eso preguntas señor? Di que la tome. . No ves que es poco, si has de igualarle con la prenda el interes? y puedes tu vida darle a la que tu vida es? No pierdas tiempo en quejarte, acude luego a librarme, mira Príncipe que en parte es él no determinarte determinar de matarme. Acaba de darla. . Espera, déjame un rato pensar: que si una prenda te diera que no me hiciera dudar, muy poco en dártela hiciera. Mira que tu esclava soy. Yo tu padre. . Oh trago amargo? déjame estar como estoy: pues con la duda te alargo la vida que no te doy. No pienses entretenerme, resuélvete que entretanto pueden venir a ofenderme. Resolver mi vida en llanto quisiera, y no resolverme. Ay amargo desconsuelo? Hay fiera inconstante estrella: Amigo, por todo el Cielo, que tomes en lugar de ella el imperio de este suelo. Y mi corona. . Perdona, que eso es perder el decoro al valor de su persona: que si la corona es oro, ya su cabello es corona. Estoy de riqueza falto? Hacerme puedes injuria, porque estas sin sobresalto para el toro de mi furia en el tablado más alto. Ah Cielo estrellado, ha tierra, que sois de mi mal juez: o monte fragoso, o sierra, que por ser alto otra vez haces a los dioses guerra. Hoy tu monte y espesura ayudados del rigor de mi mucha desuentura, haces guerra al díos de amor; y al cielo de la hermosura. Y buscar no es menester gente que así se desmande contra el cielo y su poder: que mi desdicha es tan grande, que gigante viene a ser. Mas un rayo ha de bajar que el traidor abrasara. Milagros he de esperar? Sí, pues también lo será el podérsela yo dar. Pues ha sido piedra helada, que viéndome en tanto estrecho, no esta del dolor labrada, en la piedra de ese pecho pueda afilarse esta espada. Presto mi muerte verás: pero a la luz de mi llama puedes mirarte, y verás que hallar puedes otra dama; y otro padre no hallaras. Prendas son hijo livianas todos sus despojos bellos, trueca pues en ello ganas, el oro de sus cabellos por la plata de mis canas. Tu padre es tu padre ya, y tu dama, que esta ufana, no es tu mujer: y quiza aunque hoy es tuya, podrá dejar de serlo mañana. Admite mi ruego ardiente, o saldrás hoy de esta guerra tan pobre de tierra y gente, que te quedara la tierra de mi cuerpo solamente. Resucítame este día; ganarás eterna palma. Ay padre del alma mía: ay Rosaura de mi alma: darte, y no darte querría. Que no te mueve mi lloro? Que a mi llanto no te mueves? Mal me pagas el decoro. Mal pagas lo que me debes. Yo te quiero. . Yo te adoro. No te resuelves. León? Pues el trago es tan cruel, ser quiero en esta ocasión de aquesta balanza el fiel, y pesar mi obligación. Mi padre la muerte espera si con Rosaura me voy, y no le doy esta fiera: yo muero, si se la doy. pues mejor es que yo muera. Podré la dar? bien podré: viva mi padre, mas yo sin mi Rosaura que haré? mi padre muera: mas no, mejor será que la de. Al fin la doy? . Que la das: Ya recibe mi esperanza. Qué en eso resuelto estas? Perdona que la balanza de mi padre peso más. No lo has menester decir, que ya entre gustos ajenos puedes señor advertir que había de pesar menos quien fue ligera en venir. Ya es hecho. . Por tu provecho milagrosamente di mi gloria. . Según has hecho por la fe que puse en ti este milagro se ha hecho. Mas resta. . Qué resta infiel? Que tienes señor de atalla al tronco de ese laurel, porque no se vaya. . Calla aleve, ingrato, cruel. Atala. . No es menester. no tengas Mauricio miedo, que de verme aborrecer tan ajena de mi quedo, que no me podré mover. Con todo he de asegurarme. Hijo acaba. . De este modo me tratas? quieres matarme? Que yo puedo atarte. . Todo lo podrá quien pudo darme. Qué darme pudiste fiero? No te he dado a quién te adora? adiós, que la muerte espero. atada quedas señora. vive ufana, pues yo muero. No me pienses consolar. huye, y teme mi desdén: que a Mauricio quiero amar, pues solo en quererle bien me puedo de ti vengar. Adiós, que parto difunto. Por aquí me bajo. . Ven- Y yo por allí también, y llegaremos a un punto el al hijo, yo a mi bien. Cómo muerte no me doy? No me sigues? . Ya te sigo. s qué te vas? . A morir voy. Qué me dejaste enemigo? buena quedo, buena estoy. Cubre los rayos de mi sol dorado con su pardo color la noche fría, que del vapor de la desdicha mía en el cielo que adoro, se ha engendrado. Crece la tempestad con el cuidado, y de los rayos que la noche envía uno me ha de abrasar, aunque debía tener mi pecho este laurel guardado. Pero el laurel, a quien la vida entrego, mudando por mi mal naturaleza, en más peligro y más temor me tiene: Pues no me libra de un amante ciego, porque sin duda es rayo en fortaleza, con que imagino que a matarme viene. Seguidme. . No la ves? . Sí. Ven a matarme cruel. Ire a quitarte de ahí: porque veo que el laurel tiembla como yo de ti. Esta Infanta sin ventura en oirte esta temblando, porque piensa mal figura que eres Apolo, mirando los rayos de tu hermosura. Y tiene razón. . Reniego del amor. . Yo del desdén. No la desates. . Es ciego aquel ñudo. . Y tú también. desatala. . Yo vuy luego. A desatar luego acudo otro nudo Gordiano: y de emprenderlo no dudo, seré otro Alejandro Mano en desatar este nudo. Al fin vengo a desatarte con mil gustos soberanos. Y yo gusto de ello enparte, por tener, ingrato, manos para matarme; y matarte. Qué esto León pudo dar? y que atada la déjase? Deviola, amigo atar para que no se matase. Aquí podrás descansar. Bien dices. . Rosauro viene, huyamos. . Rosauro es, huir la muerte conviene. Quién aquí tu hermana tiene? A dónde esta? . No la ves? De dar crédito no huyas a mi fe. . Quiero creerte: que si su talle se advierte, todas las señas son suyas, sino el estar de esta suerte. Sin duda el Emperador de quien tanto mal se cuenta, envidiando mi valor, con la imagen de la afrenta quiere asombrarme mi honor. Quién eres? . Qué hay que dudar? tu hermana. . Eso puedo oir? quién te trujo a este lugar? Por no dejar de morir no me quiero disculpar. Cuando al son de mi victoria la fama con mayor furia está escribiendo mi gloria, con las manchas de esta injuria quieres borrarme la historia? Cuando saco de la guerra el fruto de mis hazañas, cuando mi valor la atierra en las tierras más extrañas, tú me afrentas en mi tierra. Cuando el honor que aborreces, con el brazo y con la espada he conquistado, te ofreces ante mis ojos atada al laurel que no mereces? Mueve fementida el labio, y tu suceso me cuenta: que pues de coraje ravio, con sangre de quien me afrenta quiero anegar el agravio. Qué hago? qué me detengo? muera y salga de este abismo el honor que a cobrar vengo, que yo me afrento a mí mismo el rato que no me vengo. Y porque nadie lo alabe, matare al que lo supiere: que agravio de un hombre grave no muere bien, si no muere quien lo hace, y quien lo sabe. De dar muerte luego emprendo a todos los que veré que saben lo que estoy viendo. y matando los ire, como lo vayan sabiendo. Que este mal que voy llorando, será entre la gente loca, peste que se va engendrando con el viento de la boca de aquel que lo ira contando. Desatala. . Yo lo haré. Mátame. . Yo te prometo que la muerte te daré: mas ha de ser en secreto, porque mi agravio lo esté. Que quiero ingrata, aunque rabio, matarme con mi pujanza en secreto como sabio: porque viendo la venganza, no se acuerda del agravio. Ya está desatada. . Amigo en estemonte encubierto morira: vente conmigo. Perdóname. . Ten por cierto que con gran gusto te sigo. No supe yo la maldad de Mauricio. . Irene mía, aunque más digas verdad, ya no soy quien ser solía: ya murió mi voluntad. Y mi fe que yo te ofrezco: que a Mauricio por traidor desde ahora le aborrezco. Bien haces. . Dame señor tus manos, si las merezco. Qué quieres? . Hacer que muera aquel villano, no huyas, dame las manos. . Espera, que por besarte las tuyas, no ser tu padre quisiera. Ya cobra el esfuerzo tuyo el amor paternal, hijo toma el Imperio que es tuyo, que con noble regocijo te le vuelvo y restituyo. Sigue ahora ese atrevido. Venga tu agravio y afrenta: que tropezando he venido para caer en la cuenta de lo mal que te he servido. Asilde Presto. . Escapar no se podrá. . No me des la muerte, déjame hablar: oye una nueva, y después me puedes señor matar. Dila presto. . Has de saber que Rosauro tiene ya a su hermana en su poder, y la muerte le dará, si no la van a valer. Corre que yo te confieso que a morir vengo por ella, dándome en tus manos preso a trueco de socorrella. Y yo a valerte por eso. . Volando me voy. . Traidor, porque del huiste? . Huy porque me vencio el temor: pero después vine aquí, por no faltar en su amor, A dar la nueva, y morir. Ah villano. . Yo os lo entrego, y vamos. . Dónde hemos de ir? Adónde vas? . A seguir al Príncipe. . Vamos luego. Eso tenías callado? Estaba desesperada. Yo con venir te he librado. Si sin duda, que mi espada la muerte le hubiera dado. Qué plomo traigo en los pies: Dónde vas? . A mi querida Rosaura voy. . No me ves? por Dalmacio tengo vida. La mano es bien que me des. Darte quiero el corazón, mi padre llega. . Aquí tienes, al General. . Tuyos son estos brazos, pues que vienes a tan dichosa ocasión. Rosaura. . Señor. . Gran gusto nos diste. . Yo soy perdido. Prima abrázame, que es justo. En buenora. . Hijo querido castiga, y premia a tu gusto. Pues lo mandas de esa suerte, Mauricio va desterrado: que no te quiere dar muerte, por la nueva que me has dado, vete luego. . Ah pena fuerte? Tu Dalmacio en su lugar . toma su mando y riqueza. Bien me has querido pagar. A Rosauro una belleza en premio le quiero dar, Qué es. . Tú lo ordenas, y yo gusto, . Ufano estoy de que hoy fenezcan mis penas. Pues yo por darte algo, doy todo el estado de Atenas. Y la mano doy ufano a Rosaura. . Por mil modos veo lo que en esto gano. Vengan luego a esperar todos mil mercedes de mi mano. Pues en mi tal gloria cabe, Y tu nobleza es notoria. Razón será que se alabe tu grandeza: y que la historia del hijo obediente acabe.
