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Texto digital de El hijo de las batallas

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Jacinto Cordero
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Jacinto Cordero Segura
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Comedia
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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El hijo de las batallas. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/hijo-de-las-batallas-el.

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EL HIJO DE LAS BATALLAS

JORNADA PRIMERA

Alto, presto, a la labranza, que es tarde y se pasa el día. Mal haya lavida si esta ha Padre, ya Delfín me cansa, por eso al campo con el enviarme, es cosa cruel, y aún me parece excusada. No se me volviera espada este tronco de laurel, Siempre, Delfín, has de andar en tos fontasías locas? no ves que con eso apocas mi vida y me das pesar. Si me pongo a trabajar, Padre, y señor él se enfada, y haciendo de un palo espada, quiere que con él esgrima, solo aquella gloria estima, no los bueyes niaguejada. Si no esgrimo, me atropella, llámame allí de villano, dice, que no soy su hermano, que mejor fuera doncella, y entre una, y otracentella, de esta locura inmortal forma un escuadrón real, presente en la fantasía, diciendo. Ea gente mía, yo soy vuestro General. Vive Dios, que ha da lleis, por parlero, un pescozón, que aquellas cosas no son para venirle a contan Jo los dos a trabajar. y en paz vivid, como es justo, que no es bien darme disgusto en tan cansada vejoz Con él no han deirusta vez, ni quiero ni me dagusto. Loco, villano, atrevido, porque mi padre delante está, hablas afrogante. Mejor que tú soy nacido. Mientes y pues que ofendido tetengo con mi valor, nora, villana, tu honor, de mi foes te aparto que vive Dies, que te parta con mi cólera y furor. Muchecho tu descompuesto, delante de mí te atreves? Dejadme, padre. No prueues. a vevir, que echare el resto. Ea de que sirve aquesto, no os tu hermano más barbado? o como esta emberrinchado. Dejadme padre vengar. Dejade un poco llegar. Por mal es un manco atado. Pues no me dejan vengar, yo buscare la ocasión, ya tu soberbia opinión llegaré a desengañar, con decirte, que buscar puedes padre, y madre, al fin, que ella tan mala, y ruin desno de ser que te echó donde mi padre te dio ese nombre de Delfín. Que no tengo padre yo, y mi madre ha sido tal, que me atrojó en un portal; a quien este ser medio, que en una puerta me echó de un villano, vive Dios, que pues no habéis sido vos mi padre, que he de saber, si soy noble, o he de ser villano, como los dos. No me neguéis lo que orpido, pues que tal me habéis criado, y mirad que estoy airado por no saber quien he sido, de cólera estoy perdido, tidme quien soy, que muero por saber mi ser primero, cuando un desengaño toco, que ha de volverme aquí soco, si es que no soy Caballero. Ya que a fuerza de tus hados, por inclinación de estrella rigurosa en tu desgracia, como altiva en tu soberbia Aunque el agravio que has hecho ante mis canas, pudiera en suspensiones del alma echar candado a mi lengua, No quiero, como villano, vengarme de tu nobleza, cuando en brazos te he criado en aquesta pobre aldea. Y así solo porrque ecupas ese valor que te alienta. y que en aras sacrifiques de Marciales competencias. Te diré, que habrá veinte años, si bien mi memoria cuenta, ya por caduca olvidada, ay, Dios! que bien te me acuerda. En braces de mi Grisalva estaba yo hay que pena! si es contar glorias pasadas martirio de quien las cuenta. Dios te perdone, y te dé la gloria que te desea este esposo que dejaste. No se entemezca tu lengua, Padre, y acaba de darme relaciórde mis obsequias, si hoy Fénix mi amor renace de cenizas tan cubiertas. Estaba yo; como digo, aunque en villanas ternezas, con mi prenda nutrestando, una noche, que pudiera dar nombre a la misma noche, por oscura, y por revuelta; los ejes del cielo mismo tal vez venían a tierra Que desenfrenados vientos acoraban su grandeza: estando así descuidado, oigo, que a mi humilde puerta dan tres golpes rigurosos, con notable fortaleza: levántenme de la cama, y descolguén una rodela, que fue de un abuelo mío, soldado un tiempo en la guerra: tomo mi espada, y pregunto; quién llama quién es? y apenas dije, quien es, cuando luego oigo una voz que suspensa, me asegura ser mujer el dueño que la sustenta. Abridme, dijo, señor, que un grande dolor me aprieta, d por Dios os pido, que abráis: abrí, y entró quien pudiera exagerar la hermosura de aquella diosa, que a verla Ceucís, Timantes, o Apeles, avergonzados pudieran, para emulación del Arte, envidiar naturaleza: no fue la de Chipre; y Sammos, tan hermosa ni tan bella Ni la que llamas dio a Troya, como a la Fama dio lenguas: cerrad la puerta señor, me dijo, que vengo muerta, Cerré llego mi Crisalva, que casi en brazos la lleva a mi humilde; y pobre cama, sentola entonces sobre ell Sacó un pañuelo de puntas, en que fue cogiendo perlas, esta deidad de hermosura, como de amor fija estrella. Preguntele, qué tenéis? o que lágrimas son esas, que de tanta pena nacen, que al mismo nacer se quiebran? Levantó entonces los ojos; y en dos záfiros revueltas vi dos globos de cristal, cercados de amor, y pena. Y con la que al fin traía, mezclando honor, y vergüenza, dijo: Por Dios os suplico, que no tentéis mi paciencia. Dejadme, así Dios os guarde, que tantos males me cercan, que pues que aquí no me acaban, o no siento, o soy de piedra, Socorredme a estos dolores, que aquí de parto me aprietan, y plega a Dios que me acaben, cesará mi llanto, y quejas, En esto echando los brazos, al cuello a Crisalva, apenas, la apretó con los dolores. si allí dolores aprietan. Tras mil sispiros, y gritos, en distancia muy pequeña te echó al mundo en estos brazos, mira si el quererte es fuerza. Quedó entonces desmayada, y mi Crisalba la deja, por envolverte, Delfín: envolviote en la pobreza limpia, que en casa tenía, y te dio leche, contenta de tenerla en la ocasión, que si faltara, pudiera peligrar tu vida entonces, falto de alimento, y fuerzas: pasó la noche, y bañó Apolo sus rubias trenzas en el mar, para que Cintía escondida, de vergüenza, durmiese lo que él velaba por guarda de sus estrellas. Cuando tu madre, acostada en pobre cama, se queja, o del cansancio, o de amor, o de su pasión secreta. Llamó a Crisalva, y la dijo, que a sus ojos te trajera; para verte, Delfín mío: trájote, viote, y apenas te hubo tomado en los brazos, cuando en lágrimas revuelta, dijo: Ay, hijo de mi fin, que hoy me le dará mi pena! Tú eres el fin que me acaba, tú me matarás por fuerza, pongante nombre, Delfín, porque la dicción pestrera. nombre el fin de mis desgracias, ya que las tuyas empiezan: noble eres, pero villano: serás, por adversa estrella, sa tal a mi suerte triste, si humilde en tu pobreza: hoy desnudo al undo naces, y desundo en él te deja una madre desgraciada, que darte mucho pudiera: yo viendo entre llanto triste dibilitar su flaqueza, te quité allí de sus brazos: tres días en estas quejas estuvo tu triste madre, sin decir nunca quien era. Pidió que de toscas pieles luego un vestido le hicieran, y uno rico, que tenía de plateada, y rica tela. Hizo arrojarme en un pozo. atado con una piedra temerosa que por él D viniese a ser descubierta. Diome una cadena de oro, que en ocasiones diversas he gastado en mis trabajos, y para que a ti te diera, si es que a ser hombrellegaras, me dio este retrato. ̱r. Muestra. Y este papel, en que escrito están no más de tres letras, que son B. . . mira si este enigma aciertas. DefDiote más? Solo los brazos a mí a Crisalva bella, l y fuese sin saber yo. a que ragión; o a que tierra. Criete, murió Crisalva, aquí pobre te sustenta mi casa humilde ha veinte años, y por hijo estás en ella. El amor, que te he tenido, y tengo bien te da muestras, que cual padre te he criado y aún serlo tuyo quisiera. Vete a la guerra Delfín, y Dios permita que tengas en ella próspero el fin, como este viejo desea. A Doricleo agraviaste, vete con Dios, que la ofensa, que se hace a un hombre en la cara; procura a vengarse de ella. Vete con Dios y mis brazos por regalo último lleva, mi bendición te acompañe, a Dios Delfín, a Dios queda. Mudo, y suspenso he quedado, y sabe, Dios si quisiera ser villano honrado antes, que no noble en contingencia. Aquel es noble que tiene ser conocido en la tierra, cuando por honrada madre, honrada opinión conserva. Pero aquel que madre tuvo, que esta confusión le deja, aunque un Rey sea su padre, al pobre que le provecha. Si en la mejor ocasión que quiera ostentar grandeza, le han de decir, ay de ti, pavón de plumas soberbias, que si a los pies te mirarás, que presto te conocieras. Hay hombre más desdichado influyeron las estrellas, en ser humano, desgracia como la mía pudieran conjurarse en más ligor, para hacerme más ofensa. De hermosa solo alabo mi madre por excelencia que hermosa fuera mi madre, si este delito no hiciera? Ah, testigo de quien soy, no hablaras, y me dijeras, quién eres tú, quien soy yo? peno más vale que tengas en silencio mis desgracias, si me da muerte el saberlas, tres lotras en un vapel que cuando su pleco lega no sé trine, de quien cobre, o quien me debe esta deuda: Qué mayorazgo tan pobre vi culado a antas penas, si más en mi pecho nacen, cuanto más miro la herencia, La primera letra es B. Si tu licencia me prestas, te diré en breves palabras. Qué has de decir? Lo que sueña. Déjame aquí mentecato. Yo nunca anduve a la escuela, pero sin más ni más digo, que Biquiere decir bestia. Dejame ahora Pinalbo; que no estoy, no, para fiestas, con limplicidades tuyas no me acabes la paciencia, Yo Delfín solo ayudaba a explicas esas tres letras y pues no quieres, yo callo. como mi señal me vuelvas. Epone aquí por principio. Mejor fuera, que pusiera un gran contal de doblones, mas que de amigos tuvieras. y en acabándose, luego C no te supieran la puerta, ni te miraran la cara. Temerosa de qué trea. un hijo tan desdichado, que su madre ha sido buena, no lo creo, ni lo apruebo; n tal de ella el alma piensa, cuando un retrato de un hombre más confirma mis sospechas, que aunque yy Prme aseguran Cuando yo al reves las lea, que la Pame diga, padre la Ttuvide aunque sea, Bbueno: de que me importa, De que sirve, o aprobecha: a fuera retrato loco, a fuera papel, afuera, ya no más descichas mías. sea mí mi madre quien sea, que por no tener su ser, nacer de nuevo quisiera: no más nuevas fantasías, Que por mías sois tan necias, hoy acabaréis en mí, que otro valor ya me alienta, que pues no he tenido padre, Hijo seré de mis fuerzas de mí mismo he de ser hijo, y he de mostrar en la guerra, que es poco un Rey para ser Padre de hazanas tan nuevas; Adiós montes, en que he sido temido de Altivas fieras, ya de mi temor seguras. quedáis en aquesta ausencia, Adiós, pobre casa mía, pero miento que fue ajena, si de deprestado commí, débolo a vuestra probeza: pagarlo pienso algún día, si es que fortuna me deja, con el valor que me anima, lograr hazañas tan nuevas, Adiós, Pinalvo. Señor, dónde vas? Voy a la guerra, A qué? A provar mi ventura. Así nos dejas? Es fuerza. Quiéres llevarme? Pues no, como a pelear te atrevas. Pelear, qué es pelear? cómose a caso? Y sustenta al que tun honrado nace, que sigue altivas banderas. Pues yo no he nacido honrado, vete tolo, y cuando vuelvas veré la honra que traes en brazos cuerpo, y cabeza. Voto al soto que yo he visto pasar por aquesta tierra cada día mil soldados, unos sin brazos, sin piernas, otros con las manos mancas, otro pobre, y con muletas, otro todo estropeado, y todos tristes se quejan De que en la guerra no pagan, ni servicios nobles premian, ni en la Corre los despachan: vete con Dios a la guerra, que más quiero estar metido en aquesta pobre didea sirviendo aquí de pador de cuatro humildes ovejas que al fin las honras se acaban; y nos volvemos en tierra que así lo predicó el Cura el Domingo en nuestra greja. Si pero esa tierra cuando fue: de quién tuvo nobleza? hasta en tierra es respetada, que por noble la respetan. Hará bien, tanto me harás, que siga tus parrañeras, para ver si lo que dices lo cumplirás en la guerra. Adiós aldea quer da. árboles montes ypeñas, a Dios que Delfín se parte a eternizar sus grandezas. A la guerra voi amigos, provaré quien soy en ella, si me acompaña ventura, nombrárame Inglaterta. Adiós, Aldea fruncida, hollas, mondongos rabernas, a diós, Pinalvo se parte, y en vos el alma se queda. A la guerra voy amigos, mas a que voy a la guerra, si aunque me maten a palos, cólera jamás me llega. Mas probemos aventuras por los bosques, por las selvas: a dios, aldea, por Panza hoy Don Quíjote me lleva. Cuando ausente se destierra me da estos gustos el Rey! El obedecerle es ley, aunque parece que yerra, partiose en fin a la guerra, por hija la declaró, y heredera. Pienso yo, que ha de heredar mucha pena. El Rey mi señor lo ordena. Muy mal el Rey lo miró, Y cuasí que me provoca un mandaro tan injusto. Hocer de mi Rey el gusto, como vasallo me toca. Callando sufro cual roca tan terrible tiranía, ay, hijo del alma mía, muerto a manos de de mi suerte. El Rey vengará su muerte. Religiosa es su porfía? Si su ejército arrogante del de Boemía ha salido. Tu esposo el Reyha querido contra el parecer constante de sus vasallos. Florante, muerte de hijo tal incita, la paciencia a un padre quita, y en tal incierta esperanza, pide la sangre venganza, y el poder no la limita. Señor, el Príncipe quiso animoso en el torneo, por dar gusto a su deseo, verse en trance tan preciso, pocos años son aviso. de cualquiera desventura. Yo pago ya su locura, que mi desdicha lo ordena, pues dio el Rey, por darme pena, a una villana, ventura. Si una aldea la ha criado, yo entiendo que en calidad puede vuestra Majestad. Duque. Yo estoy encargado de este secreto. A Excusado es el abono que hacéis, que aunque más vos la alabéis, y aunque al Rey tenga por padre, que fuese honrada su madre hacer Duque no podéis. Yo se Callad, que me enfado. El secreto. Ya qué importa. Que mal la Reina reporta . el odio en su pecho airado: madrastra en fin, pues su agrado, su hermosura soberana, el donaire con que humana tan afable condición. Todas sus grandezas son tributos de una villana. Vuestra Majestad me dé la mano, madre, y señora. Yo vuestra madre traidora no en mi vida lo seré. En que os ofendí, no sé, pues que tan mal me tratáis. Si por madre me nombráis. Por señora, y Reina mía os confía mi alegría, cuando tal bien me negáis, Esclavo soy, y aún me falta para esclava vuestra ser, que arto llega a merecer quien sirve a Reina tan alta, cuando su grandeza exalta el Reino de Inglaterra, confieso que indigna hyerra mi boca al bien que le cuadre; que ni al Rey llamaron padre cuando venga de la guera. Y si esa riguridad no se opoca en tanta mengua, mandame sacar la lengua señora tu Majestad: no quiero más calidad, ni más bien el alma intenta, si ese disgusto la afrenta, cuando humilde aquí os adora, que poder debir señora que os tiene el alma contenta. Qué humildad! qué entendimiento! que dorfaire, y que hermosura! Dios te ha dado la ventura al paso del fufrimiento. No llegueno; al pensamiento nombrarme más de esa fuerte. Madrestra terible, y fuerte, . Que me perdiméis os pido, y si en esto os he ofendido dadme señora la muerte. El Rey si os nombró por hija, de su gusto ha sido ley, mas no puede hacer el Rey que yo por hija os elija, esta memoria os aflija, y aquí os sirda de pesar, si es que llegáis a mirar, que aunque al Rey tenciapor padre la que tuvo infamermadre no puede nunca reinr . La que trivo infameimadre no puede nutma reinan? y como si este pesar, es bien que alalma le cuadre, que aunque sea Rey mi padre, quien es mi madre no sé, Duque, si del oy la fe en vuestro pecho se encierta, como aquí no medestierra las dudas en que me ve. Nuce enternencas, ni dores hermosa Linos, y escucha verdades que con el almaro born tu desengaño procistan en esa Cortede hondrés hubo un Duque, a quien fortuna al paso de su nobleza le dio ocasiones injustas, con darle una hija hermora, para desgracias foturas Fidelina se llamaba, y el Anselmo en quien se anunolan no merecidas desgracias, que hoyla memocia me acusan. Énrico de Inglatera, noble Rey, a quien deslumbra el agrado de su talle su belleza, y su hermosura, dio mozo en solicitarla, con tantas verás quien muchas pudiera obligar su amor a pagar finezas suyas. tuvo el Rey tanto poder, que con grandeza absoluta elige por general a tu padre el Duque, y hurta a su honor esta ocasión; causa de sus desventuras. Partiose el Duque a la guerra a provar en su fortuna, los golpes de su Lealtad. a quien su valor illustra. Y apenas aiente, el Rey, la visita, y solo gusta entretenerse en su casa: trató un haya; que perjura a la lealtad de su dueño, la torrea su honor dislumbra. Entregando su inocencia a traición tan disoluta, que en su cámara una noche le metió, donde oportuna la ocasión de esta desgracia tuenblar su lnjuria. la hizo pareciole bien al Ry, que que o amor, y honor luch puede más amor que honor, que siempa nal tiena almente a sus desees, como mujer, le deslumbran. la ceguedad de su trato entre grandezas tan suyas. Que se entregó Fidelina a voluntad tas Augusta, en los amores del Rey, y de esta amorosa lucha. Naciste tú, que Dios guarde, si en ocasión tan confusa. me llama el Rey, y te entrega para que a criarte acuda. Llevándote yo a esa aldea, donde por hija te juzgan mía, doña Linda bella dete el cielo gran ventura. Al cabo al fin de dos años, dando al aire alegres plumas, volvió el Duque vencedor, con su venida te turba tu madre, y una noche antes que llegue el Duque se oculta, preñada, y sola se ausenta, donde hasta ahora está en duda. La tierra que la alimenta, el lugar que la sepulta: entró el Duque vitorioso, donde la deshonra suya. L Sabiendo, de pena muere, con acciones de locura, siendo el tema estas palabras: Plega al cielo, hija perjura, que pues afrentado muero por tu causa, que tu nlanca tengas descanso, entre fieras. Habites siempre, cual bruta, tus propios hijos te maten, sin querer, porque se cumpla mi maldición, y vengado, Me vean las plantas mudarr. a neinte años, casó el Rey, y luego ilustra su Reino con heredero. De la Reina, que no gusta de verte en Palacio Linda. creció el Príncipe, y procura mostrar con hechos de Rey poderes que le afortunan: vio un retrato de la Infanta de Bohemia, dondo juzga digno objeto de su amor, ser su gallarda hermosura: disfracadofoe a Bobemia, y publicando una justa; el Rey de Bemia em ella le mató y aquesta injuriao partió tu padre a vengar con su ejército en tu busca me mandó el Rey al momento, Y entre los nobles promulga el derecho que tú tienes en el Reino: por locura la Reuna tiene este caso. Y aunque con odio te impura de villana, no locres, que tu nobleza se orguya de la sangre de tu abuelo. Pero en tales desventuras, sufrir callando, es grandeza, y obedecer, es cordura, rigores de una madrastra, que la mejor es injusta. Para aumentar mi tormento, Duque, con la historia mía, me dais en ella estedia lágrimas por instrumento, y a mis pesares tormento con la pena que me dais, si bien en ella mostráis afrenta tan conocida, harro habéis dicho, y mi vida no es menester que digáis. Murieron mis pensamientos, si de altives eugendrados, ya con razón castigados en alas de mis intentos: cesad locos instrumentos de mis soberbias porfías, siglos llorad, que no dias, pues duráis tan poco en mí, que en lo poco bonocí cuyas sois, misnlegrias, Bien la inconstancia mostráis del podes de mi fortuna, si por mi daño, en tal Duna a ser menguantes llegane? hoy la gloria me quitarle oid que me habéis dado alegrías en tan infelices días: con tan triste desengaño, no desdichas, no os extraño, que bien se ve que sois mías. Mi grandeza enternizada imaginé ya por ley, mas que importa un padre Rey, si la hija es desdichada: la Reina me dice, airada, el poco honor que me dáis, madre triste, donde estáis robando mis alegrías? mas ya se ve que sois mías en lo poco que duráis: Inglaterra, San Jorge, e. viva Bohemía. Qué danza, bueno es esto para mí, mejor es guardar mis cabras. A corazón animoso? ya a vista de tantas armas la trompeta os inquiera cuando belicosa os llavia. Pero, hay Dios pobreza mía. no fuera bien que unsa espada prestara naturaleza al valor que me acompaña Tal estoy, que me adergüenzo de ver, que con tantas galas estos soldados pelean cuando a mi todas me faltan Sabes, señor, lo que veo, que aquellos de tela, y bandas, todo liga; y todo plumas, que miran como se matan Los compañeros, Delfín, aquellos son de mi casta, amigos de la salud. cofrades de la paz santa. Ánimo, Dios sea conmigo; que este bastún solo basta. No ves, señor, ese estrago, y toda aquesa campaña de cuerpos muertos cubierta? antes que a traición me salgan unos vomitos que tengo, te pido, que allá no vayas. Vámonos a nuestra aldea. Si mi valor te acompaña, qué temes, necio, qué temes? Venció Bohemia. Ensalada ha de haber hoy de Bobemios, y de golilla Inglesiana. Qué bien, Pinalvo pelea aquel viejo de las armas, que tiene las plumas negras, o que peligroso que anda: todos los suyos le dejan, ninguno ya le acompaña, librarle tengo, o morir: ea bastón, si no faltas, oy ganaré unagineta. O no sea una estocada, boto al soto que se ha entrado. en medio de la betalla. Qué necedad tan terrible! bien estamos aquí panza, aunque mi madre allí viera en otra tal no me entrará. Oste puto, guarda fuera, válgate santa Susana, que bien que los zamarrea, ninguno delante para. Pero, ay Dios, aquí si acercan. aquesta peña me valgas Furia infernal, quien retrajo donde la gloria moganas, que ha aumentado mi valor. Ea basión hoy me ensalzas. Pelea hijo, pelea. Fa que esperáis canalla, que se aumente mi furor. Nadie de Delfín se escapa, válgaro Dios por Delfín, sino pareces fantasma. Ya los Ingleses le ayudan, que habían vuelto la cara, y los contrarios pelean ya con menos arrogancia, ya vuelven, aquí me escondo, pues esta peña me ampara. Furia del Cielo, quién eres? que con verte se me atranca. el valor todo del pecho, y en esta ocasión me falta. Defiéndete Rey, pelea, que ha de ser mía esta espada, negóme natu taleza la ostentación de sus galas, pero dio me este valor para vencer tu arrogancia. Tú me has de vencer villano. Ahora verás srarranca este tronco de tu pecho, a fuerza de fuerza el alma. Ah Villano riguroso, los míos me desamparan, notable valos encierra; no es esa sangre villana, muerto soy, Dios sea conmigo. Paréceme Rey que basta; dame la espada. Eso no, vital aliento me falta, mas es mi mano de Rey, que muerto no ha de dejarla; ha valor, poco me animas. Pues si valor te animara de que sirviera en ti Rey. , . Dedarte muerte. Bien hablas, si el Cielo te diera vidas, mas que el suelo tiene plantas, entiendo Rey que eran pocas, para que yo te quitara. Pero tu Bastón me llevo, la espada te dejo. Aguarda. No huyo Rey, que en los tuyos voy a tomar la venganza. . Heré que no os levantéis. pajarote con las alas Muerto me deja, y vencido. hombre quien rres? aue alcanzas más valor que en hombre he visto. Mas si esta vez se levanta ̱ s Yo todo el campo vencido hoy de urfuria se aparta, no hallara al Reylvidn Dios, que como sierpe arrancar el cora con de su pecho, por mitigarmura rabia, en vaoy Aquí tienes grandeño taslo no, el mismo Reya tus plantas, n up aunque de muerieenaarrido. Deja que llegne mi espada, a dar tuverte a oserraidor Eso no que aquí le ampara quien toganó la victona, quien te vencio la batalla que citi Solo tu brago invencible de mi furor le ampararaoda quiéneres? donde naciston llega a abrazarme. Si igualas mi humildad a tu grandeza, seré el Inos de las barpas. Cómo te llamas? Delfín. Apriétame más, que el alma se me alegra con tu vista, y la sangre se derrama por las venas es alegría. El mismo efecto en mi causa. pero los brazos de un Rey los pensamientos levantan, Quién es tu padre? No sé. Quién te crió? Una villaba. Qué uños tienes? Tengo veinte, sabidos por mi desgracia. Y ese bastón? Es del Rey: por merced pido a tus plantas, que sea curado luego, y tu prifionero vaya. si es que ocapa con la vida. Mucho pides, mucho ale mi Genaral to hago aquí. mi Reino gonirna, y manda, que si te debo la vida; on serás destriquerpo el alma. Vuelve a abrazarme otra ven, que te me visto en esa cara, el tetraro de quien quise con todas más esperanzas. Vuestra Majenad, señor, me de abesar sus polaimas. Soy amigo de Delfín, y pues que a Delfn abraza, abráceme a mí también; que soy yo su camarada, Notable simplididad. 1. Levanta villano, aparta. Dejadme haplar con mi tío el Rey. Necio calla. Retrato de Fidelina es este mozo en el alma dicen todas mis potencias, que mi sangre le acompaña. Recójase el campo todo, y lleven al Rey conguarda a mi tienea allí lescuren. 1. Harase como lo mandas. Subid a mis brazos Boy, rás de quien soy la paga. Aguarda un poco Delfín, Delfín, un poco aquí aguarda, mira que mucho te quiero. Lo que yo te quiero pagas. . Sácame aquí de una deuda. Ay señor, si me sácaras de una que tengo viviera mas contento en tu privanza. Tienes padre? Gran señor, l tanta ha sido mi desgracia, que no se quien me dio ser. Ni madre tienes! no ha bla No me pregunte quien soy vuestra Majestad Césarts, o haga cuenta que nac hoy mismo en esta campaña. Este Bastón es mi pedro y madre mía esta espada vos señor sois el padrivo, mucha nobleza me ampara. li propión y si vos quereis que salga mi nombre de mi valor, pues tanto aquí te señala, decid a todos que soy, el hijo de esta Batalla. Do naciste? En Gravesendí me dio un labrador posada, ha veinte añor que me tría. Por chrmicampo pasa. Pues sipasa, gran señor. de aquesta duda me saca. Si sacaren, Delfín mío, verás y mi amor te paga con ostentar la grandeza que mi amo coy te señala. Seráciad mi poder, serás, toda mi privanza, serás en inglaterta el dela Llave Dorada. Y seré quien por serviros dará plumas a la fama, para que en su templo escriba mis hechos, y mis hazañas, con que el renombre merezca del hijoe

JORNADA SEGUNDA

No tiene Rey tal vasallo. Con tantas honras, señor, aumentáis en mí el favor in tus grandezas callo. Cuando vos los merecéis para que las reusáis Cómo se ñora me honráis, cual Reina favorecéis. Favores tan conocidos a quien merece tan poco, olo pueden volves loco, o quitarle los sentidos. Que mirando mi humildad, en trono de tal grandeza, es fuerza que mi bajeza tema mi fragilidad No tengáis ese temor. si en vuestros hechos mostráis que vos a vos os prestáis, para teneros valor. Si esa esfera de cristal. fin, y extremo de hermosura, acredita mi ventura, será, señora; Real. Si estrellas tienenen poder en la inclinación de amar, y con virtud singular inclinan siempre a querer, Confieso que estoy rendida, y a Delfín tan inclinada, que ya para enamorada falta poco por mi vida. Y en la torre de amor ciego, mis ojos sufriendo están sobre almenas de Alquitran mil llamaradas de fuego Ay, doña Linda, si amor hiciese este efecto en ti, para adorarte nací, no me mate tu rigor Del fin, el Rey como está de sus heridas? Mejor se va ya hallando, señor, aunque a mi pena me da; que tu Majestad siquiera una vez no le visite, o y de tu pecho se quite ese rencor que te altera. Si tú, como yo agraviado con tanta causa estuvieras, en mi razón conocieras, que ando en no verle acertado. Señor, no réplico más, que me perdones suplico, pues que de favores rico. Del fin, perdonado estás, pide a mi gracia en tu ayuda, ventajas con esperanza, verás enti la privanza, y en mí el favor no se muda, Pide todo a mi deseo cuanto quieras alcanzar, nombra lo que quieres dar a tu amigo Doricleo, que yo por tu obligación, satisfacciendo a quien eres, te doy, para dar poderes, desempeña tu opinión. De obligado estoy corrido, cuando miro en mi humildad, que escede tu Majestad límites de agradecido. premia tú, como quien eres, que yo, si diere estadlano, que he de dar como vilano, aunque tenga más poderes. Con esa desconfiunza me llegas tanto a obligar, que quiero Delfín mostrar lo que puede tu privanza, Y a Doricleo por eriaras su padre con tanta cventa, dos mil ducados destenta le doy por desobligarte Tanta merced altanor, nuevo Aloandes segundo, lauro te ofrezca el mundo, por absoluto señor Cómo Rey premias al fin los servicios que te han hecho, Ay, Fidelina, en li pecho fin. Su privanza me fastidia, aunque mércedes me han hecho, y ya de rabia mi pecho aquí se abrasa de envidia. Qué peregrina hermosura! Amor, yo voy despeñado. Veneno el amor me ha dado: ay si me diese ventura. Mis celos van poco a poco, aunque en los dos he mirado, que el hombre mas reportado con celos se vuelve loco. Yo me vengaré, si puedo. aunque privanza le abone. Questos muérganos me pone, por Dios que los tengo miedo, Duque; a Delfimos encargo, miradpor él, como es justo Siendo, señor vuestro gusto, tendré su persona acar Buscadle Doctores Maestros, que le puedan enseñar. bien sé que habéis de buscas los más sabios, los más diestros, Que con esto satimago a su grandeza, y valor. Tantos favores señor? Sombras de favor os hago, Aún no os ha hecho yo favores, ni a premiar he comonzado, bien que os tengo consultado ob para haceros los mayores, Ocasión espero havor, en que yo pienso mostrar, que saben Reyes premiar a quien sabe merecer. Linda, la Reina enojada no gusta de verte aquí. Como te vea yo a ti, no la temo, aunque esteairada. Oh que enfadola villana, ya no la puedo sufrir. Linda, callar, o morir, que inclinación tan tirana! . Qué gula, que bizarría. Qué donmire y que hermosura. Celosa el alma procura competir con si porfía. Pensamiento arrogante, indeciso al quererse teineroso, que cuando más brillante, conocarás ser menos venturoso; hay que atrevido vuelas, aguarda, y quitarete las píguelas no corras, nodigero, que es tu curso voraz, precipitado, si corres altanero, mírate en las cenizas que han quedado en el cristal por suerte, del que por atrevido vio su muerte. Cuando humilde villano, mi fortuna me ha dado ser tanpoco, he de atrever la mano hoy a escribir, planida, ya estoy loco juicio no tuviera, si en viéndola hay umor no la quisiera; Escribirela un papel, pues la ocasión me convida ay, dola Linda querida, si no te muestras cruel! A mi muescribe, sin duda alienta su poma amor, Todo me cobre un sudor. Amor prestalo tu ayuda: Si atrevida mi esperanza De en aspirar a imposibles. Ay Dios, con que agrado mata, con que donaire que escribe. Culpa merece, señora, no por ella me castiguen. Cómo, si te adora el alma, te ha de castigar, que dices? Amagos de vuestra gracia, rigores de ojos tan libres. No libres, que a tu prisión ojos, alma me rendiste. Que si con desdenes matan, con el mirar resuciten. Resúcite tu esperanza, y tu pena resucite. Señora, vos me escucháis? Qué os turbáis? Amor permite que me atreva a declararme? Qué escribís? Señora. Libre podéis hablar, acabad, es pasión de amor? Felice fuera yo, si amor tuviera: pero un hombre tan humilde, cómo ha de tener amor? Qué, no aman los humildes? En Palacio cómo pueden? Y si a los tales permiten, que tengan amor? Señora, amor tendrán, mas reprimen tal vez, con temor deseos, dudando dichosos fines. Vos estáis enamorado, ea, el sujeto decidme, es de la gallard o de la hermosa Matilde, sino la discreta Porcia debe de ser porque rinden con gran poder las discretas, que nunca aman con melindres. Señora la discreción es poderosa, y permite cualquiera exceso que hiciere quien la amare. Ya me dicen esas razones, que amáis a Porcia. Excede felice a Porcia, en partes quien amo. Excede, que si es Matildle, hermosa es, mas no es discreta, y bien sabéis que compite la discreción en gran parte con la hermosura. Eso dicen discretos apasionados, a quien el gusto ya elige por jueces de esa cuestión. Si bien no la contradice el que a hermosura se arroja, y la discreción no admite, siendo excelencia del alma. Filósofo estáis. No libre de quereros. Qué dices? Que amor permite Firosofía en su escuela, y él la enseña al que le sigue carácter, siendo del alma, pues con tal poder te imprime. Cómo si le imprime en ella de todas acual se rinde vuestra voluntad Delf la que es más imposible, a la deidad de Palacio, a la esfera, en quien se mide hermosura, y discreción. Dícelo el papel? No dice; pero si leerle gustáis. Secretario soy sublime, en amor que es tan callado. Temores el alma mide. Si atrevida mi esperanza en aspirar imposibles, culpa merece, señora, no por ella me castiguen amagos de vuestra gracia, rigores de ojos tan libres, que si con desdenes matan, con el mirar resueiten. Discreto va, como vuestro. Señora. Que no os obligue a que digáis para quien. Para doña Linda le hice. Para doña Linda, vos? que necedad tan terrible: atrevido habéis andado, y así es bien que se castiguen atrevimientos tan altos. Bien sé que mi ser humilde merece aquesos desprecios: perdonad que erré mal hice en declararle mi amor: corrido voy. . No permite amor verle así penar: volved acá. Si me siguen esos globos de cristal, fuerza será que mitigue amor la pena que lleva. Que le diré si me dice el alma que le detenga? el respeto que le embíe, el honor que le destierre: pero el amor que le obligue. Levantad esos pedazos, que ni es bien que mire atrevimientos tan altos, como conmigo tuvistes. Al amor solo culpad, que en mi pecho está tan firme, que aunque más rasguéis papeles, a pesar de ellos él vive: estos levanto, contento, para guardarlos no pisen ingratos pies sus verdades. He de declararme, hay triste, que me abrasa con amor, y él con vergüenza reprime deseos que a mí me matan, yacciones que más me piquen. Que necios que son los hombres, que a cortesías remiten las ocasiones de amor: mostrad quemarelos. Libres nacieron de ese rigor, y es decreto muy terrible, señora, el querer que marlos, mas si gustáis, no se eximen de padecer penas ellos, como las padece el triste dueño que aquí los presenta, lastimado como humilde. Ay Dios que haré si le adoro de tal manera que oprime mi deseo a declararme pensamientos que tan libres nacieron son castigados de esta manera. . Felices son señora, si esas manos tocan con nevado eclipse. Este dejad, si os parece, que estáis hermosa, y terrible. Hay hombre, como te hielas, atrevete que infelice por mujer no me declaro. Ya de celos rabio, hay triste, que Linda a Delfín adora: pero los dos. Ya me sigue el Almirante, que enfado: dejarle quiero, decildo, que si el Rey el memorial rompió Delfín, en que pide con tanta prisa ventajas, que sirva, y no desconfíe, porque sirviendo se alcanzan aún mayores imposibles. Suelte el guante Vueselencia. No le tengo de soltar. Mire. Que hay que mirar en tan baja diferencia? Si a descortes residencia diera este lugar lugar, respondiera a su pesar mi corazón arrogante, que la vida como el guante la supiera aquí quitar. Y vive Dios, que a no estar en Palacio como estoy, que hubiera de aprender hoy como ha de saber hablar, no con la lengua ha de dar abono de sus poderes, que a cobardes, y mujeres sirve la lengua deespada La mía tengo envainada, por ser villano; como eres, que cuando fueras igual, vive Dios, que hoy aquí hiciera rayos fulminar la esfera de mi valor inmortal. Yo soy yo, y General, y Delfín, que basta ser furia opuesta a su poder: y si es que mi nombre calla, por Hijo de una Batalla me pudiera conocer: pero no pase a delante contienda tan excusada, que en el campo, y con espada iré a pedirle ese guante, que un hombre tan arrogante como aquí muestra que ha sido, lleva vencido el partido. ̱. Que te venciera ena llano: pero si venzo un villano. qué premio habré merecido? Tú te estimas, tú te precias, tú te subes, y te exaltas, y no mirando a tus faltas, subes a esperanzas necias, cortas las alas que precias: ya que naciste entre mallas, que bien pudiera cortarlas tu pensamiento atrevido, si tan infame ha nacido el Hijo de las Batallas. Que bien pudiera cortarlas tu pensamiento atrevido, si tan infame ha nacido el Hijo de las Batallas: corazón, tu afrenta calla, espada, mi agravio escucha, honor, con mis fuerzas luchas, en esperanzas tan locas, que son mis venturas pocas, y son mis desgracias muchas. Qué importa Rey, y señor, que vos me hagáis General, si ha sido mi suerte tal, que he nacido sin honor? que importa que mi valor me levante a las estrellas, cuando conjuradas ellas muestran al son de mis dichas, que son en poder desdichas, y de mi agravio centellas. Ah mal haya mi poder si a tal trance me ha llegado: y mal haya el que me ha dado madre de tan bajo ser: y mal haya la mujer, que faltando a su opinión, por una loca afición, con mujéril resistencia, me puso esta contingencia, me dejó esta confusión. Salid, pues del corazón, retrato que en el tenéis el lugar que merecéis, con tanta satisfacción: hablad, y dadme razón, si halláis alguna que os cuadre a disculpar una madre que con tres letras os deja, que discanten en mi oreja las memorias de mi padre. Entrad, y abone el partido, espada el valor que cobras, hijo soy de vuestras obras: por vos solo he merecido madre, aquí venganza os pido, el tomarla no os espante, si os veo tan arrogante, cuando estoy tan agraviado: espada; o morir honrado, o matar el Almirante. Aunque a la Reina le pesa con el favor que te doy, yo soy tu padre, yo soy, quien adorarte profesa, es madrastra, fuerza el ser, y encubre más sus enojos, que en la rabia de sus ojos el odio se echa de ver. Qué bien. Acabad por Dios. Mas mi congoja acredito. No sé yo que sea delito, el querernos bien los dos. A los soldados primero consulte tu Majestad, que pasan necesidad, y injusta la considero. Que si ellos son en la guerra el peso de vuestro ser, sustentaldos con poder, no os dejen caer a tierra. Si se paga a todos bien? porque a los soldados mal, no dan su sangre en caudal cuando su sangre les den. Quejas de algunos he oído, y cierto tienen razón, que es bien que satisfacción tenga el que bien ha servido. Esto fuera bien mirar, que es cosa justa, y llana, y no con una villana lo más del tiempo pasar. Muera el villano atrevido. Dadle todos, muera muera. Quién mi Palacio así altera; Ay Dios, Delfín sale herido. Señor, yo vengo perdido, mis calzas cuentan mis males. Atrevimientos iguales ante mis ojos que han sido? Tus Reinos mira, señor, si ese villano así amparas. Mientes, y cuando eso hablaras, donde. Basta, o mi rigor. Por Dios, que si yo estuviera para esta ocasión armado, afe que ningún barbado a mi amo se atreviera. Hola. Señor, no replico. Sobre que fue el desconcierto? Queda el Almirante muerto? o famoso Rey Enrico. Los nobles de Inglaterra vienen todos, y es razón, a tomar satisfacción de este enemigo, destierra de tu pecho afición tal, y haz justicia, que Reyeres, muestra como Rey poderes, o teme desdicha igual. Yo haré justicia, que es ley en delitosemejante, que muerte de un Almirante pide venganza a su Rey. Dad la espada al Duque luego. Solo a un Rey darla pudiera. Notable pena me altera. A vos señor, os la entrego, de ese respeto obligado: haced como Rey justicia, si me acusa su malicia, cuando muera será honrado. Desagraviado ya estoy, justa razón, feliz suerte, ahora denme la muerte, será porque honrado soy, que cuando toda tu Corte se acúmula contra mí, quieren mostrar Rey ansí, que no hay Rey que los reporte. No tan bravos los vi yo cuando en campo pelearon; y solo a vos os dejaron, donde Delfín os valió. Yo no os pongo esto delante para abono de sus menguas, que son sus espadas lenguas, y está muerto el Almirante, haz hoy gusto a tus vasallos, no se alboroten, señor, que como haya un traidor, basta solo a convocarlos. De si ya estoisatisfecho, que si ellos quieren matarme, tú quisieras perdonarme con tu generoso pecho. Y así la muerte te pido, por tu Reino alborotado, vivirás tu sosegado, yo moriré agradecido. A esa torre de Palacio le llevad Duque al momento: cielos! de dolor reviento. Qué pena en tan breve espacio! eto. Cómo tirano Rey hago, que obligaciones no pago cuando pagarlas prometo. Duque llevade al instante a esa torre en que está el Rey: vasallos, justicia es ley, yo vengaré al Almirante. Hoy se acabó mi privanza: el mundo este ejemplo note, que en muriendo don Quíjote ha de morir Sancho Panza. ni breve espar Eurípides decía, que del mur la gloria no duraba solo un día: Plutarco esta sentencia referia, dicho por cierto, sin tener segundo. Admirable razón en que me fundo, pues Demetrio culpó tanta osadía, diciendo, que era un punto en que se via todo acabado con dolor profundo. Seneca lo afirmaba de esta suerte, Homero a la hoja vieja comparaba la vida humana por la frágil muerte. Socrates a los dados la igualaba: porque cayendo a cada cual su suerte, lque más la seguía, ese acertaba. Desgracia notable ha sido. Qué ha sucedido Roberto? Del fin, señor hoy ha muerto al Almirante, y herido a dos, otres Caballeros: Londres queda alborotada, y la nobleza indignada con notables desafueros. Y Deltín. Vivo ha quedado, no vi jamás tal valor: si le vieras, gran señor, Ya su valor he probado. No Roberto, no le alabes, que de quien es estoy cierto, su espada prove, Roberto, tú su hazañas no sabes. La victoria me quitó que yo ganada tenía, y a costa de sangre mía, el de mi poder triunfó. Pero con todo por Dios, los cielos doy por testigos, que en la materia de amigos, no hay otros como los dos, Bien tu grandeza le premia. La obligación es muy llana, En fin que salió tu hermana con el campo de Bohemia. Así lo escribe en su pliego, por lo que estoy con cuidado. Ya la guerra ha publicado contra el Reya sangre, y fuego. Aquí os manda el Rey traer, V. Excelencia me ha honrado. Siento las desdichas vuestras. Señor señor yo la aguardo, por eso no se descuide, que en habiendo que comamos; yo me dejaré estar preso. Dadme amigo aquesos brazos. Jesús. Señor, tal ventura. Por lo menos, si en trabajos la puede haber, que lo dudo, para mí, si en este caso fuera muy grande en teneros por compañero, mas hallo, que os pegaré mis desdichas, propio efecto a un desdichado. No lo he sido en venir preso, donde en deseos tan claros conozco la obligación que debo a favores tantos. Ánimo, animo. Señor, quien no le tendrá, sin honrado se ve de un Rey tan supremo? Del fin, aquí poco valgo: pero en mi Reino, algún día podrá ser. Indicios claros me da ese valor augusto, de tu voluntad. Si igualo la falta a mi poder, y me veo en otro estado, yo sé, Delfín. Siempre haréis como quien sois, César claro, Magno Alejandro, Rey mío, Fuéralo yo en este caso, tu fueras más venturoso, aunque opusieran vasallos. publicidad de justicia con tu delito en mis manos. Si aquí me amparan las vuestras, quién me ofendera? Los rayos de mi fortuna cruel: mas cómo ha sido este caso? El Almirante señor, me ha tratado de villano, desafiele, no quiso salir a reñir al campo; Porque era noble conmigo, esto fue dentro en Palacio: salí de él, y en fin topele, que con el Conde Trebacio, y el Marqués de Arnesto, todos estaban del caso hablando: llego, llámole, no quiso: yo entonces la espada saco, remitiendo a mi valor la venganza de mi agravio. Ofendilos, defendime, dile muerte, no me alabo, que la razón, y ventura luchan a partido brazo. Por eso he venido preso, donde ya la muerte aguardo. Para los hombres insignes se hicieron grandes trabajos: Marco Régulo lo diga, Anibal, o el Africano, aton Urísense, noblísimos Romanos. Paciencia amigo, que el tiempo enseña sufriendo agravios, que no hay hora de contento en este Caos de cuidados, rigores son de fortuna. Pues dígame no cenamos? tiene bora señor amigo? ay acaso algún tasajo de jamón? No faltará, yo tendré luego cuidado. Antes no falta otra cosa: tiene cara de Beato. Perdonad, que entro a cumplir cierta devoción que traigo, que la noche me convida ya con su estrellado manto: yo volveré luego amigo. Por cierto que bien medramos, a escuras, y sin comer. Siempre has de ser glotonazo. Parecesme a un Ginovés, que tenía dos criados mas con huesos de camellos, que sevo de chinatos. Y uno de ellos enfermó un día por sus pecados, y en tres días no le dieron a comer solo un bocado. Entro el amo a visitarle, y díjole. Cómo estamos? como he de estar, sin comes ha tres días, como el diablo. Gran golose, & gran glotone me parece os habéis fato: lo signore Ginovese de esta suerte nos curamo. Le respondió el Ginoves: y él respondió deme mi hato, que si eso manda la lesma, yo no estoy acostumbrado a hacer batalla campal sino con caldo, y más caldo, y conga linas, por Cristo. En poco tiempo bellaco te has hecho, Tinalvo amigo. Tal maestro me ha enseñado. La llave maestra a mi padre, por ver a Delfín he hurtado. Ah, lo que puede el amor! disfrazado en este habito le he de hablar, amor que intentas? apenas cobardes pasos, os muevo cuando retiro las potencias en mi daño, Delfín. Quién es? quién llama? Un amigo. En los trabajos ay amigos? Si Delfín. Y los tiene un desdichado. Si tiene estrella con ellos, dichoso será, y es harto que hay hoy muy pocos amigos, todos, o los más son falsos, que si presentes adulan, luego ausentes murmurando, dan a la envidia el poder. Por Dios que estoy espentado: decidme quién sois, señor? Noble soy, y mucho valgo: por tu valor generoso te soy muy aficionado, inclíname tu grandeza, de tus hazañas me pago, Saber tu nombre no puedo? Por ahora escusado. Del Almirante enemigo he sido por cierto caso, y del Duque soy amigo, por eso entrar me ha dejado. Los nobles todos de Londres, a voces, ya alburotados, al Rey tu muerte le piden, yo pienso ponerte en salvo, Si su rigor se adelanta, que el Rey contigo es tirano. Tú eres noble? no lo creo, que del Rey ningún vasallo noble en su ausencia murmura, siendo tan recto, y tan sabio: y si como en la prisión eso que has dicho en el campo me dijeras vive el cielo, que provocaras mi mano al filo de mi rigor. Esto se usa entre Cristianos? póngame en la calle a mí, y preso deje a mi amo, miren aquí que lealtades: hay hombre más mentecato? Con tanta lealtad me obliga, que está el pecho reventando por abrazarle, Delfín, naso cómo, di, al Rey quieres tanto? Mueve el alma inclanación de un inspulso soberano, con un divino respeto, de que me miro obligado Cuando su presencia veo, o cuando beso su mano, o le toco acá en el pecho la sangre está palpitando por las venas de alegría. Dame de amigo esa mano, que lo soy del Rey, neuyo. Dárete ahora los brazos Ay amor, a lo que obligas? tú me enseñaste este engaño. Sabré amigo generoso, a quien debo favor tanto. Por orden dedo la Linda te libraré amigo amado, y si tú quieres, me obligo a llevarla yo un abrazo, si me le das para ella. Celoso estoy, peno, y rabio: tú mereces sus favores? Quererme mucho ha mostrado. pues que se abrasa de celos. Delfin estoyme burlando. No es el amor para burlas. Sosiega el pecho gallardo, peligro corres amor, . que sigue el amor tus pasos, y es muy fuerte esta ocasión. Adios queda Adiós, amado amigo del alma mía. Tu bien deseo. Ya claro se ha visto en esta fineza: Mucho te debo. Pagado estoy ya de tu valor: a Dios, que es hora, yo salgo. Adiós, encubierto amigo. No se llame desdichado quien en su adversa fortuna tuvo, sin querer buscarlo, para librarle encubierto, Amigo tan declarado. No se llame venturoso quien si vienen a librarlo, por ser tonto, aquí le dej por las botas de Pilatos. que me coma de congoja: señor, de prisión salgamos. Calla Pinalvo, que he visto en este amigo un retrato. Si estás aescuras, que has visto? De lealtad, en quien guardado tiene el cielo mi ventura. Plegue a Dios que en un barranco no caigas con tus lealtades, y no caigamos entrambos. Yo soy tonto, y lo confieso: tú eres discreto, eres sabio, salieras luego con él, Que los amigos de hogaño se mudan a cualquier viento, que hay frenéticos encantos: si aqueste le dio esta Luna, Y viene tan alunado, dijeras, que fuese luego una muerte tal, es barro? quien se viera en nuestra aldea, en aquel primer descanso: a, Dios te lo perdone a ti, que revolviste mis cascos, Callanecio, que este esnoble, Y en los nobles es engaño, pensar, que vuelvan atras con la palabra que han dado. Los mercaderes lo digan, Y los sastres que llorando; dicen, o fuego en sus cuentas: antes con Poncio Pilato, sabes quien me pareció Doña Linda Estas borracho? En el eco de la voz, en lo melisiuo y delgado. Qué donosa tontería. t Hllas de Gravesendí, el caído se me antoja: ay ollas mías, comiera yo vuestros nabos, y con ellos no me viera preso en poder de diablos: y plega Dios no mesaquen, a vista de algún vulgacho con un verdugo que diga: Ea perdóname hermano, soy ministro de justicia: o desdichado riñalbo. Calla, que abrieron la torre. Esta es la de mazagatos. Aquí un hombre se pasea, si será el Rey caso es llano, hoy me vengo de Delfín, Por satisfacer mi agravio: al Rey libraré por el, es su Majestao? Veamos que quiere este fingir quiero que soy el Rey. El diablo. me trujo a estas aventuras. El Rey soy. . A borotado. está Palacio, ay de mí! Todos la muerte acamando están de Delfín, ay Dios! y la torre abierta he hallado, librarle tengo, o morir. Yo soy Doricleo, un amo que teníaya en su Aldea, y por ser su amigo caro. Tal te venga la salud, Y tal te dé Dios los años. Manda el Rey, que yo le libre: El Duque la llave ha dado, y el Rey detiene los nobles. Esto es bajo villano, pague su culpa en efecto, que de él estoy agraviado, salid vos en su lugar, Que a la puerta está un caballo, yo os acompaño con otro, y con armas que aquí os traigo para la defensavuestra. A cielos que buen resguardo el de un villano ofendióo, si vuestro favor, y amparo agora no me ayudara, Yo os sigo, y prometo daros en mi Reino un grande oficio. Oh escariote tirano. Hay semejante traición! Mi Delfín el cielo santo te ha de librar por tu Linda, a pesar de tus contrarios. Juro a Dios que en el camino le hemos de matar a palos. Déjale estar, que un traidor siempre ha sido desdichado, Londres, aDios. Que no hay Dondres, vestir quiero yo otro paño: o Rey ilustre, la fama te levante simulacros. Vamos amigo. . fosa un grandísimo bellaco, mas el paágara la trampa. que está cogido en el lazo. Hay tan grande afevosía! de Delfín siento los pasos. Quién ha nombrado a Delfín? Yo soy amigo. e Finjamos, que soy Delfín: a Roberto. Parecemos encantados. Sal Delfín luego conmigo, que voy a ponerte en salvo. Qué pierdo en salir de aquí! Animo yo te acompaño con doscabaslos, due alviente exceden Amigo vaviós. Huelemnos tu enertigoe. No se si vas tu burlado. Salgamos ya de pesión, y cuesteme estos zapatos. Ay Demms cuanto me deber, Oh cómo vas enigañado. Si de esta los escurrimos, gracias a tan noble engaño.

JORNADA TERCERA

Aspazos muontes, ha intrincados risco que de agrestues lentiscos, eo me vos emabrañados hacéi más confusión a mis cuidados, tu sobdad, y nupera cuando montes, de vos me veré ajena veces ha dad vuelta al celeste Coro, y con dulce armonía otras tantas el Sol llegó a porfía a la Zona caliente, y yo siempre llorando amargamento, Cuando, Dios mío, de esta vida amarga quitaréis esta larga pena, que me atormenta, descansará la culpa que ma afrenta, si en vergüenza oprimida lloro amargos discursos de mi vida. Salta luego del caballo y ten este que me apeo, bajad, señor Doricleo. En gran confusión me hallo: Pero entre estas ramas puedo ser de lo que hablan testigo. Vos sois un gentilamigo, Que hay señor estese quedo, Cuerpo de Crido con el. Déjale, Pinalvo, aparta Lo que comió pague mi arta, señor, yo traigo un cordel, Voto a Dios, que le he deatar, deja tratarle peor, haya menos un traidar. o puro a mi degollar? Al Rey libertar querías? pues mi amo que te ha hecho? esiqo di, traidor. toblizo Pásame el pecho, y acaba mis tristes días. No quiero, que fuera injusto pensamiento hacerte mal, cobrbina yo me precio de leal, e tú, devillano robusto, yo doy leyes a mi gusto, que me enseña a perdonar, y quien soy he de mostrar cuando ni muestras quien eres, y porque estoy con poderes, no te quiero castigar. Vete, y advierte quien soy en el término que tengo, que aunque no sé de quien vengo, en lo que contigo hago hoy aquí las gracias me doy ya con poderosa mano, que soy muy noble está llano, advierte en tu trato doble, yo perdono como noble, tu ofendes, como villano. Dirás, que estás ofendido de sn mentís, que fue pasión, matarasme, que razón hubieras al fin tenido: pero acetaste el partido de mi amigo; y el concierto; y hallando a tu padre muerto, me desempeñé por ley, con las mércedes de un Rey, tquien mi dicha halló puerto. Vere a Londres Dorfeleo; y di al Rey que me libraste: goza sirprivanza, y baste los poderes de este empleo, que te aproveches deseo, deja esa pasión, que es loca, inclinaciones apoca, y muéstrate agradecido. La traición que he cometido me está tapando la boca. Váyase, que es hombre ruin, y no diga que nació, donde yo nací, que yo, aunque raszo mi rocín, A no soy traidor. Que buen fin. mi desgracia me promete: Dame los brazos, y vete, que así te quiero obligar. No me habéis vos de abrázar: quien hace una, hará siete. Queda a Dios, corrido voy. . Servir al Rey bien prozura, que está cierra tu ventura en la vida que te doy: eres de los hombres de hoy, privarás, que es cierto amigo, ya ves lo que uso contigo, advierte como te trato, y mira, que el que es ingrato, que es de sí mismo enemigo. . Déjasle ir, tu condición se escribira en alabastro, con traidor, suegra, y padrastro: no se tiene remisión: Qué doñosa conclusión; descansa, que estás cansado, De no comer, que a este estado mi desdicha me ha traído, quiero ver, pues, si dormido Aquí os traigo en compañía dentro en mi pecho cucerrado, en él venís enterrado, para mayor pena mía. y en tan incierta porfía me atormenta la memoria, ver de Toralbo la historia, y que una madre os dejaste, donde un hijo que os mirase. viese su afrenta notoria. A solas, y enternecido. con el retrato está hablando; y aunque le estoy escuchando, palabra no le he entendido. De vos estoy ofendido, mi desdicha así lo ordena, crece en mi viéndoos, mi pena, que temo que me digais si vez alguna me habláis, vuestra madre no fue buena. Callad, que será tan fuerte esta razón afligida, que al compás, que me dan vida baste ella adarme la muerte. pero en tan adversa suerte que males hay que temes, si nunza puede perder quien ya para aventuror, ni fortuna dio lugan, ni su desdicha poder. En el retrato hace empeño, divertido ya el cuidado. Cómo vengo tan cansado es fuerza vencerme el sueño, valedme aquí, amn dueño que temo en montañas talos, porque pruebo en todosmales, sor de sus fieras sustento hay Doña Linda en tu aliento. ieran mis dichas Reales. Callardo talle, y bien hecho, dan es por vida mía eliga su gallardía, y afición mueve mi pecho: loca estoy, según solpecho, Fidelina vuelve en ti. qué es esto, cielos! qué vi? mozo gallardo, quién eres? (flacas somos las mujeres) que en verte me suspendí. Dirasme quién eres? hombre. Fiera yo te he de matar. Soñanido debe de estar, que de fiera dijo el nombre. Que el verme aquí no te asombre huye Ay, Dios, que despierta, a huir el alma no acierta Fiera matarme querías? morirás a manos mías. Dios me valga, yo soy muerta. Válgame Dios! ciego error, hombre, por fiera te he herido, s . Un monstruo sale afligido, válgame San Saluador. No huyas, pierde el temor. Si la vida mía perdida, que temor hay que me impida. V Espera espera; quién eres? d. Prodigiode las mujeres soy, riguroso homicida. Válgame Dios que respeto mueve al alma en tal desmayo, que cual fulminante rayo me ha abrasado tu sujeto. Muerte me has dado, y prometo; que no la he sentido tanto, como ver deshecho en llanto tu corazón lastimado. Mal haya el que te ha quitado la vida en tan ciego encanto. Jesús qué retrato es ese? llega más, mancebo, escucha: o la memoria me falta, retrato, o tú me deslumbras: mozo gallardo, quién eres? del Rey es, alma que dudas? dónde naciste? En Gravesendí. Tienes padre? Qué preguntas? si esas memorias me acaban, No me respondes? Confusa toda el alma aquí me tiene, yo no tengo padre. Ayuda con ese brazo a tenerme: tienes madre? Qué procutas? ni padre, ni madre tengo, A ni sé quien soy. Alma ocupa nuevo aliento, que me falta: hay prenda del alma oculta, quién te ha dado ese retrato? Esté y tres lerras confusas, que traigo aquí en un papel, Enigma, en mis desventuras, me dio, señora, Toralbo. un labrador que entre dudas me aclaró toda mi historia. o todas mis desuenturas. pues elepara consuelo me dejo Alma qué escuchas? Mi madre por mayorazgo. Eres Delfín? Quién impulsa tu lengua a decir mi nombre. El alma que es hijo tuya, yo soy tu madre, esas letras que dicen: Tu padre busca, yo se las dejé a Toralvo para dártelas, qué dudas? el Rey Énrice es tu padre, sin heredero se juzga, por la muerte que en Bohemia dieron al Príncipe: busca con animoso poder sucesiones que son tuyas, Llévale al Rey, hijo amado, esta sortija, y procura dársela, que él la conoce, cuando el caso le descubras. Hija soy del Duque Anfelmo su General, y pregunta por una hermana que tienes, que se llama cinda, ga Injusta sentencia para matarme, alma ingrata aquí que escuchas? Fidelina, hijo me llamo. Virgan bella dadme ayuda, y amparadme en esta hora ton rigurosa, y confusa Ya los nácares, que al Sol prestaban tal vez luz pura, entre pieve macilentos, pierden la color eburnza. Perdido el aliento todo, pálido el rotro, ya muda, la muerte, hermosura tal en cadaver: a quien buscas. Muerte que una vida llevas, que alentó manos perjuras, tales, que ellas mismas dieron este pago a su hermosura, Árboles montes, y peñas, animales sierras brutas, yo soy aquel desdichado a quien el cielo hoy acusa; A mi madre di la muerte; tragadme aquí tierra dura, que bien lo merece aquel que esta desgracia le busca, Que Domiciano que Nero, que Dionisio, qué Caligula inventó tormento tal hizo crueldad tan injusta. Salid furias infernales, y castigad en mi juntas con vuestra rabia, el rigor que Radamanto os impulsa. Ay desdichado, si entre plantas mu- muerte desea quien así se acusa. No te acuses, que el juez eres aquí de tus culpas. Yo maté a mi propia madre. Si fuera suegra, yo ayuda te diera para matarla, aunque me ves en ayunas. Pero males tan eternos, insto será que concluya con esta espada mi muerte. Bastan, por Dios tus locuras. A instrumento belicoso, cajas sueñan, ya procuran divertirme de este intento, inclinación, y me buscan los instrumentos Marciales. Mueran hoy hazañas tuvas. Aprisa a marchar soldados, mientras en ella espesura descanso un poco y me aparto. Qué es esto que me deslumbra? gallarda mujer se acerca a donde estoy, y se turban mis sentidos de una vez Acabemos desventuras. Tente gallardo mancebo, espera, guarda. Da ayuda, señora, que estás sin juicio. Ya de matarse en tal batalla (mudas Ay desdichado, si entre plantas muerte desea, quien a sí se acusa. Por qué querías matarte? Por? cabar cón mi muerte la inclemencia de mi suerte. Tanta contigo reparte? Si ves, señora esta parte? que es toda del alma mía, cubierta de sangre fría con mi tirano poc er, porque quieres detener quién de vivir desconfía? Quién es aquesta mujer? y tú quien eres me di. Soy la desgracia, que en mí la puedes bien conocer: soy un alma, sin poder haber bien que ya me cuadre, al desengaño por padre tengo, a que soy condenado, y soy por ser desdichado, homicida de mi madre. Ahora decir quien soy puedo ya señora mía, y ha un hora que no podía: mira en que estado aquí soy: quejas a mí mismo doy, con término tan prolijo, y en mis desgracias colijo, que al tiempo que meda padre, dieron muerte en mí a mi madre, y de la que ves, soy hijo. Entre estas fieras montañas, veinte años ha que he vivido, y de tres días nacido, me deja en manos extrañas, donde en rústicas cabañas, mi ventura me destierra, alentándome a la guerra de Bohemia, que vencí, y con mi valor le di, la victoria a Ingalatera. Tú eres aquel villano que cuentan, de hazañas tales? ellas te darán señales del honor que altivo gano. Las heridas de mi hermano tú se las diste, traidor: tu heriste al Rey mi señor. Tú eres, señora, la Infanta? a tus pies estoy. . Levanta, que procuras mi furor. Apercibete a reñir, que aquí te pienso matar, solo a ti te iba a buscar para hacerte en campo huir, no tienes que me decir, estando en estado tal, hoy a quien soy te hago igual, aunque villano has nacido. Por mi desgracia he sabido. o que tengo sangre Real. Pero qué causa ha movido a vuestra Alteza, querer vencerme con tal poder? Por qué? tan noble has nacido? alaban te de atrevido, y veo, que es ilusión. No he dado satisfacción en mi vida yo otra vez, y el ser contigo cortés, es fuerza de obligación. Veore muy reportado, no sé si diga, que es miedo. A mi obligación excedo, en lo que ahora has hablado, que a tu ejército esforzado, si todo me acometiera, satisfacciones no diera, sino fuera peleando: y a ti, pues las estoy dando. que eres mujer considera; demás que ya por quien eres, y justas satisfacciones sin tener obligaciones, me humillara a tus poderes. Sueles tú con las mujeres usar de arrogancias tales. Con tus soldados leales, de arrogancia solo usé, rendido estoy a tu pie, bien lo ves en mis señales. Y si gustas de matarme, ni me defiendo, ni quiero, máteme tu noble acero, que el hacerlo será honrarme, si quieres que me desarme, para matarme a tu guso, mi espada es esta, que es justo el dalla en empresa, tal, cuando un Ángel celestial lleva de matarme gusto. Jevanta, que sabes mucho: vuelve a ponerte la espada. Ya darme vida te agrada. Deseo, contigo lucho, tus arrogancias escucho, viéndote en estado tal, ya que eres tan principal y tan valiente has nacido, para esforzar mi partido, hoy te hago mi General. Toma el bastón, y a marchar, que si tu fama te abona, mas abono tu persona, en darte yo este lugar. Padre, a quí es fuerza aceptar. aunque sea tiranía. Toma el bastón. Cortesía es, señora, obedecerte en pena rigor, y muerte va metida el elma mía. Que esta mujer es tu madre? En mi desgracia lo has visto, a mis lágrimas resisto, que no hay bien, que ya me cuadre Y era muy noble tu padre, Infanta, ya lo verás en la empresa donde vas: ay que trágica memoria, si quieres saber mi histaria. Después me la contarás. que el campo con brevedad a toda prisa camina. Ay, madre, quien imagina tan triste calamidad. Una lítera llegad, hola, soldados, al punto. Qué mandas? . Ese difunto cuerpo tomad al instante, mtera delante lelve: ponelde junto veinte hachas bien concertadas al rededor encendida.. Hay orendas mías queridas, para daros muerte halladas. Tus quejas son excusadas: marchad a Londres, soldados, no sé qué nuevos cuidados hoy atormentan mi amor, Trance de tanto dolor sucede en los desdichados! No pasemos a delante; que no puedo correr más, señor Delfín aquí basta. Bien os podéis apear entre estos robles espesos, que aumentan este jaral, que el lugar es suficiente. Válgame el cielo, quien hay que crea tan triste engaño? Pue mi desdicha mortal. No os turbéis, no, Caballero, que en mí tenéis quien podrá. dar remedio a vuestra pena. Por mi corona Real, que estoy tan agradecido a la amistad que mostráis. tener a Delfín, que envidia, tango a un tiempo, y más pesar? si es que deseos tenéis, como en la pasión mostráis, de que el queda en Londres preso, y que le han de degollar, no lengáis esa pasión, que el quedaba en libertad, Bien dice el Rey, con astucia quiso al villano en gañar. como el Rey lo use canmigo. Ahora ved si gustáis, que corramos nuevos cismas, nuevos mares sin parar, hasta hallar tan grande amigo, que en mi Reino tendréis más. los dos, que yo mismo en él. La mascarilla os quitad: dadme los brazos de amigo. Qué he de hacer, cielos, si están mis pensamientes confusos . en tan triste temoeltad? diré al Rey quién soy? ay triste! que da la ocasión lugar a faltar a la nobleza. Qué es la belleza un disfraz, de quien no vive seguro el pecho de más leaitad: pero valor me acompaña, y si intentare mi mal, esta espada en mi defensa, mi honor le defenderá. Una astucia ha de valerme, de que me he de aprovechar: ansi engañarle intento, que no juzgue a liviandad; lo que fue amor en mi pecho. Rey de Bohemia, ya estás, donde mi cólera vengue la ocasión de tu crueldad: piensas que me has engañado? pues pensaste. Rey, muy mal: que eras el Rey bien sabía, y yo con este disfraz a matarte te he traído. Porque así quiero vengar un hermano que me has muerto: si bien con poder Real te favorecio Bohemia. Que así pretendo excusar civiles pleitos de Reinos, A y pareceres que dan Letrados en tu defensa. Saca la espada, que igual. te quiero hacer con su muerte: doña Linda soy, no aimás, que provar tan cruel fortuna. Mira si escogi lugar conveniente a mi valor. Oh divino, y celestial Ángel, que en belleza excedes Deidades, en que cifrar pudo el pincel soberano, con tan divino compás, si atributos de belleza, esplendores, en que está la misma naturaleza envidiosa de mirar, que al paso de la hermosura te diese Dios lo demás. pidea. Para que cempo me pides y con mano celestial ese penertante acero ouerla empuñas con tal crueldad? cuerpo a cuerpo has devencerme, y con la espada, no más. Muchas armas te acompañan, riliv. no me atrevo apelear: fichas me tiran tus ojos, y con vivo pedernal C centellas tiran al pecho: mira si tenoré lugar de defenderme, señora: a tantas armas, aura defensa que me apadrine? No por cierto, cuando estás con tantas armas de fuego, y yo tan cendido y que para ser venturoso, solo aguardo muerte tal; que si aquí me mata un Ángel, no me puedo condenar. Qué bien mi engaño ha salido, aunque el amor, por mi mal, numensa deseos tristes de ver a Delfío . Crueldad no asiste en pechos tan nobles. Perdón os pido! quién hay que resista igual belleza. Confisa su Majestad, que puedo matarle ahora? Y como si me matáis con la gracia de esos ojos, en quien con antoridad dispensan rayos de niñas, espledores de cristal. Amores a mí, que bien. Atreverse a esa deidad, bien veo, que es gran locura; mas quién viéndoos, dejará de amar; y querer, señora, de decir que le robáis las potencias, y sentidos? Menos ternuras, que ya me ofenden esas razones. Cajas en este lugar? . Un ejército parece. Sin duda el mío será. Señor, la Infanta tu hermana, y Delfín por General van marchando con tu campo. Qué buenas nuevas me das, aunque ya me abraso en celos. Un túmulo funeral, de hachas todo rodeado, con grandeza singular, tienen en me Túmulo en tal soledad, Qué será? válgame el cielo! que confusión tan mortal. Vamos a verlos, señor. Ya grande gu Ay. Del fin, plega al cielo que hoy goce ventura igual. Ay, Linda, vuélveme el al que en tus ojos vive ya. P Pasa adelante, y la deshonra mía! cuenta en tan triste día: robó Linda a Delfín? . Señor advierte. Tu fin verás traidor hoy, con tu muertes mueve atrevido el labio La venganza me incita de mi agravio. Tú lo sabes traidor, traición es tuya, de tu miedo se arguna. la traición cometida. A hacer otra traición hoy me convida. Al Rey libraste, ingrato, tú, y el villano vil, con falso trato. Hoy de mi afrenta quedaré vengado, bien ver, que disculpado. estoy, señor invicto, B de tan atrozcrueldad, de tal delito, y a tus pies este día mostrará mi lealtad su tiranía. Yo, señor, poderoso, con la llave; como el Duque bien sabe, suya la torre, donde el cielo socorre, por tu provida mano, un ingrato, cruel, traidor, villano. Ese Delfín, señor, ese atrevido, ese desconocido a tu clemencia. llamó sin mi licencia. al Real, o caso fuerte! dándole libertad, por darme muerte. Díjome ser Pinalno, grave engaño! el que salía, extraño. pensamiento, y fiero agravio, dig ha sabí Con los caballos manda que le aguarde, el ingrato cobarde, por servirte le aguardo, espero, desespero, y el gallardo con una mujer llega, pensión pago a su ser, traidor se ciega. No supe yo quien era, hasta que el día llegó con luz tardía, para ver mi deseo, imagina, que haría Doricleo cuando su traición viese, quien contarte mi peña aquí pudiese. Fingí quebrar las cinchas del caballo, luego me apeo, y callo: ellos corren delante, y yo ya con deseo naufragante vuelvo a tu Corte altiva. mátame gran señor, mi lealtad s. Muera el Duque; muera el Duque Esta es permisión del cielo, ya los nobles se alberotan, que confusión! qué tormento. Si al Duque Rey no castigas, hoy provarás el extremo del rigor de tus vasallos. Teneisle ya todos preso? Si gran señor, y traído. a una torre, más tenemos la llave en nuestro poder; porque con piadoso pecho Tú no le des libertad: fulminado está el proceso, y se prueba que el libró al Rey, y a Delfín, y esto es cierto pues el tenía la llave. Quién lo juró? . Yo, y elos nobles de tu Corte. e . Por cierto buen juramento Muera el Duque, muera el Duque Alborotado está el Reino, va con armas te amenazan los ciudadanos olebeyos. Siguiendo la noble parte, y a vista de Londré? puesto el ejército enemigo ya te amenaza, soberbio. Teme señor tus desgracias; y ven en este concierto: consiente que muera el Duque. Cómo consentirso puedo vasallos, si está inocente. Muera el Duque e . Detencos vasallos, tened las armas, ya mí tenedme respeto. Del campo del enemigo a toda prisa corriendo, un Caballero ha salido, siendo lisonja del viento. La agilidad del caballo con el sire de su dueño. Ya llega cerca del muro, lo que dice le escuchemos. Ah Cabalieros de Londres, los que altivos, y soberbios, alborotados sin causa, perdéis al Rey el respeto. Si engañadas presunciones, con civiles presupuestos, alientan si criminales, tan mal nacidos deseos. Todos vivis engañados, los Cabalieros, y el pueblo, cuando unos ciegos de envidias otros a pasión sujetos. Ahora al campo ha llegado un leal soldado vuestro, que al Rey mi señor, e Infanta ha contado este suceso. Ellos al punto me envían a deciros Rey supremo, que si su ejército basta a detener ol incendio de tan rebeldes vasallos, que os ofrece en mi primero sujeción para el castigo de sus revelados pechos. Pondré al muro las escalas, si me dais licencia luego, conocerán a Delfín, rayo fatal, en que el cielo Curó su poder en suma, para dilatar imperios, en qué vuestros pies Augustos pisen Marciales trofeos. Si del ouque solicitan la muerte con tanto extremo: miente quien dice, que el Duque y preso. Y que yo a Linda robe: y por prueba de que es cierto lo que digo, desposada viene con mi Rey, sujeto Digno de tanta hermosura: y así él pide por concierto, que se suspendan las armas mientras de paz en secreto Él, y la Infanta su hermana, descubran, con que este Reino, con el bien que no imagina, tenga venturoso efecto. Muera el Duque. . qué rigor! vasallos, hasta ver esto, cese el rigor que tenéis. di al Rey, que de paz le espero. Como no venga contigo ingrato al ser que en mi Reino con tal grandeza te he dado. De vos abajo sustento. Que mienten todos señor, los que dolo presumieron del Hijo de las Batallas: y dejando atrás el viento, Yo abonaré mi justicia, siendo mi verdad espejo en que vean justas causas enemigos encubiertos. Hoy le descubren, sin duda, cuantas traiciones he hecho. Traed todos aquí al Duque. Luego señor le traemos. Este villano ha mentido, según turbado le veo: honor volved por mi causa, que con vergüenza no puedo Mirar la Reina. . Señor, villana sangre da alientos a haber estas desventutas: que donosos embelecos. Siendo Delfín el utor, de robo tan manifiesto; decir que el Rey tal esposa ha escogido, . Puede el cielo Disponer cosa tan mía, a tan honrados efectos. Es hija vuestra? señor. Halo sido en algún tiempo: Aquí está el Duque a tus pies. Levantad. Ouque, que preso un Rey tenéis por amigo, si por enemigo, un Reino. Plaza, plaza. Ya el Rey llega: Guarde mil años el cielo vuestra Majestad señor. Su Majestad a este Reino, sea, señor, bienvenido. Todo se va en cumplimientos: hoy seré César, o nada, y nada será más cierto: Porque nada mi fortuna, y siempre me deja en cueros. e . Diga vuestra Majestad. Estas guerras, estos pleitos; estas discordias civiles, nacen todas, Rey supremo, de matar yo a Segismundo en Bohemia en un torneo. Por lo cual vuestros vasallos procuraban con extremo mi muerte, porque imaginan, que no tienen heredero, que os suceda gran señor. (muerto Es verdad. . . Si por el os diere aquí un hijo vivo con testigo de que es vuestro. Cesarán vuestras discordias? Agradecidos pondremos los labios en vuestros pies, como el pruebe su derecho, con testigos que le amparen. o . Pues señor el Duque Ánsesmo tuvo una hija. Si Eduardo. Este retrato fue vuestro. Y esta totrija. Qué es esto? también le di esta sortija. Luego son señales ciertas de que es viva Fidelina. Según las prendas que veo, viva fera, quién lo duda? Yo traigo señor, su cuerpo en mi ejército difunto: Deffín de tu Corte huyendo, llegó a un bosque tan cansado, que puso en brazos del sueño los sentidos, y dormido, Soñó; que una fiera muerto le tenía, y con el susto despertó, y vio corriendo una que el bosque pasaba: Y turbado, y sin aliento, le disparó una pistola, donde a sus ojos cayendo, vio ser la fiera mujer, y quejarse con lamentos, de su rigurosa suerte: llegó a tenerla en el pecho, ella le dio este retrato. Pues nombrándole allí mismo, le dijo Tú eres Delfín, nieto del gran Duque Anselmo, hijo en fin del Rey Enrico, y sacó al punto del dedo la sortija que te di. Qué peregrino suceso! que notable maravilla! La maldición cumplió el cielo de la madre en muerte igual: divinos son sus secretos. Aunque llegó con temor ya padre a tus plantas piesto. Villano, no eres mi hijo, que si lo fueras, es cierto mi palacio respetaras. Pues cuando dejó el respeto de adorarte por deidad, de respetar en su Imperio grandezas de tu poder, que son del alma trofeos: Si doña Linda robaste. Aí tienes Doricleo, que te dirá la verdad. Pues afe que es buen tercero: miren aquí que capucho para llevarnos al cielo. Él me contó la traición: pues, traidor, cómo? qué es esto? Señor invicto, a Delfin con injusto pensamiento, tengo voluntad tirana, aunque su estrella venciendo Imposibles de mi error, ha burlada mi deseo: por tu mandado a la torre fui con la llave, y queriendo Vengarme, como villano, de un agravio que me ha hecho, abrí, y en la primera cuadra veo un bulto: llame luego, Diciendo: es el Rey? Yo soy, me respondió: hablad quedo, y salid señor conmigo, le respor Ser el Rey, salió al instante, donde la posta corriendo los dos, al amanecer vi mi engaño descubierto. Reprendiome con palabras, volvime a tus pies supremos, donde fingí, que el robara a doña Linda, sabiendo que faltó la misma noche. Con el mismo engaño el cielo libró al Rey por mi señor, inclinación, o respeto de sangre que nos anima, fue causa de tal exceso: a tus pies pido perdón, pues casi acerté por yerro. Que el Rey la mano me ha dado de ser mi esposo. . . Y deseo, que tú lo aprueves, señor, viniendo en el casamiento de Delfín con Margarita. Con gusto el partido acepto, vasallos este es mi hijo, este es único heredero, hermano de doña Linda, y nieto del Duque Anselmo: este es vuestro Rey vasallos. Y aquí. Señado discreto, al Hijo de las Batallas da fin lacinto Cordero, si es que ha acertado a serviros, dad a sus deseos premio. Con vitores, no de niños, sino de buenos ingenios: porque envidiosos no digan, que coechados lo hicieron,